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Andrés Avelino Cáceres

Andrés Avelino Cáceres Dorregaray (Ayacucho, 4 de tegrada por los demócratas y civilistas, encabezados por
febrero de 1833 - Lima, 10 de octubre de 1923), fue un Nicolás de Piérola; se desató una sangrienta guerra civil
militar y político peruano que luchó en la guerra del Pací- que culminó con el asalto de los coaligados a Lima, ante
fico y fue Presidente Constitucional del Perú en dos oca- lo cual Cáceres renunció y partió al exilio, en 1895. Vol-
siones: de 1886 a 1890 y de 1894 a 1895. Es el patrono vió al Perú en 1899 y siguió participando en la política.
del Arma de Infantería del Ejército Peruano. Apoyó al presidente Augusto B. Leguía en su ascenso al
1919, el mismo año en que el Congreso le as-
En el Perú es considerado un héroe nacional, por haber poder en
luchado en todas las batallas importantes de la guerra cendió a Mariscal.
del Pacífico (San Francisco, Tarapacá, Tacna, San Juan y De los cuatro héroes peruanos (Francisco Bolognesi,
Miraflores) y por haber liderado la resistencia en la sierra Alfonso Ugarte, Miguel Grau y Andrés Avelino Cáceres)
central contra la ocupación chilena, la llamada Campaña de la Guerra del Pacífico, Cáceres fue el único que sobre-
de la Breña (1881-1883). Dominaba el quechua, por lo vivió a la guerra y que posteriormente se convirtió presi-
que tuvo gran influencia sobre la población indígena de su dente del Perú.
país, a base de la cual formó un ejército regular, apoyado
por guerrillas o montoneras. Fue conocido por sus solda-
dos como Taita Cáceres, mientras que los chilenos le apo-
daron El Brujo de los Andes, debido a que siempre burló
las maniobras envolventes planeadas con mucho celo por
los generales chilenos, y porque actuaba con tanta flui-
dez que parecía estar presente en todas partes. En dicha
campaña obtuvo el triple triunfo de Pucará, Marcavalle y 1 Nacimiento e infancia
Concepción, y aunque fue derrotado en Huamachuco, no
se rindió y continuó organizando la resistencia, hasta que
tuvo que aceptar los hechos consumados tras la firma del Según investigaciones de Jorge Guillermo Leguía, nació
tratado de Ancón. el 4 de febrero de 1833 y no el 10 de noviembre de 1836,
Después de la guerra con Chile, incursionó activa- como tradicionalmente se había venido afirmando.[1] No
mente en la política, fundando su propio partido, el obstante, todavía algunos sostienen esta última fecha, ha-
Constitucional. Se enfrentó al presidente Miguel Iglesias, bida cuenta que durante las dos presidencias de Cáceres
quien había firmado el tratado de paz con Chile con ce- fue siempre celebrada como la fecha de su onomástico, lo
sión territorial, desatándose una guerra civil. Una vez que se abonaba aún más por ser el día de San Andrés Ave-
más, Cáceres demostró su estrategia militar al poner fue- lino, pues presumiblemente su nombre fue escogido del
ra de juego al ejército principal de Iglesias en la locali- santoral. Aunque otras fuentes aseguran que el segundo
dad de Huaripampa (sierra central peruana), acción que nombre del héroe era Alfredo, este nombre no se encuen-
se conoce como la “huaripampeada” (1884). A continua- tra en ningún registro oficial.
ción atacó Lima, donde sus fuerzas cercaron en el Pa- Sus padres fueron Domingo Cáceres y Oré, hacendado
lacio de Gobierno a Iglesias. Éste renunció a la presiden- de Ayacucho, y Justa Dorregaray Cueva, hija del coronel
cia en 1885, siendo sucedido por un gobierno provisional, español Demetrio Dorregaray.[2] Por la línea materna es-
el mismo que convocó elecciones en las que ganó abru- taba emparentado con Catalina Huanca[1] (1543-1637),
madoramente Cáceres. En este primer gobierno constitu- princesa inca-huanca, hija de Machu Apu Alaya, curaca
cional, de 1886 a 1890, Cáceres tuvo que llevar adelan- de Atun Jauja (hoy Jauja, Concepción y Huancayo), y des-
te la Reconstrucción Nacional, especialmente en el cam- cendiente por vía materna del inca Huáscar. Esta Catalina
po de la recuperación económica. Puso fuera de curso Huanca fue una de las damas más acaudaladas y respeta-
el billete fiscal o papel moneda, muy devaluado entonces; bles de su tiempo; se decía que conocía los sitios donde
creó impuestos nuevos; intentó la descentralización tribu- se hallaban enterrados los fabulosos tesoros del templo de
taria; y para solucionar el problema de la enorme deuda Pachacámac, que los indígenas habían puesto a resguardo
externa firmó el Contrato Grace por el cual entregó los de la voracidad de los españoles. Esta leyenda del «tesoro
ferrocarriles a los acreedores. Volvió a la presidencia en de Catalina Huanca» todavía se mantiene viva.[3]
1894, en unas cuestionadas elecciones, que provocaron
en su contra la formación de la Coalición Nacional, in- Cáceres cursó sus estudios escolares en el Colegio San
Ramón de su ciudad natal.[1][4]

1
2 3 LA GUERRA CONTRA ESPAÑA

2 Primeras armas

En 1854, junto con otros jóvenes entusiastas, se sumó a


un motín que estalló en Ayacucho en apoyo de la rebelión
liberal conducida por el general Ramón Castilla contra el
presidente José Rufino Echenique. Poco después, llegó
a Ayacucho el ejército rebelde encabezado por el mis-
mo Castilla. Seducido por la personalidad de este cau-
dillo, Cáceres abandonó sus estudios y se enroló en el
ejército.[5] Él mismo cuenta este episodio, en una entre-
vista que dio a un diario de Lima en 1921:

En 1854, acababa de estallar la revolución Toma de Arequipa de 6 a 7 de marzo de 1858, donde el entonces
contra Echenique, provocada por los escánda- teniente Andrés A. Cáceres resultó herido en el rostro.
los de la corrupción del guano. De todos los
rincones del país, se sumaban las adhesiones.
En Ayacucho, mi tierra natal, don Ángel Ca-
vero, uno de los vecinos del lugar, encabezó el Luego fue enviado a Francia como adjunto a la legación
movimiento rodeado de simpatía popular. Mu- peruana encabezada por Pedro Gálvez Egúsquiza, estan-
chos jóvenes nos presentamos voluntarios a fi- cia que aprovechó para someterse a diversos tratamientos
las. Yo contaba 19 años, estudiaba en la univer- médicos. De vuelta al Perú en 1862, integró la plana ma-
sidad de Huamanga y era de los más entusias- yor del batallón Pichincha Nº 3 acantonado en Huancayo,
tas. Nos apoderamos de la gendarmería. Lue- al que organizó sus cuadros de reclutas y se trasladó con
go llegó el ejército rebelde, en donde terminé ellos a Lima. En 1863 fue ascendido a sargento mayor
de enrolarme. Entonces el general Castilla, a graduado.[5]
quien sin duda caí en gracia, me llamó a su des-
pacho y me dijo: “¿Quiéres seguir la carrera?”,
“Sí, señor, es mi mayor deseo”, le contesté con
aplomo. Entonces, me respondió, palmeándo-
me la espalda, “serás un buen guerrero”.
Entrevista en el diario La Crónica, 27
3 La guerra contra España
de noviembre de 1921, con ocasión del 42
aniversario de la victoria de Tarapacá, durante Se hizo conocido por su abierta oposición al gobierno del
la Guerra del Pacífico.[6] presidente Juan Antonio Pezet, que había permitido la
ocupación de las islas Chincha por la Escuadra Española
del Pacífico y firmado el Tratado Vivanco-Pareja, que la
Cáceres ingresó como cadete en el batallón Ayacucho, ciudadanía peruana consideró claudicante. Por sus críti-
cas fue exiliado a Chile con otros muchos oficiales, pero
organizado por el general Fermín del Castillo.[5] Luchó
en batalla de La Palma, librada en las afueras de Lima, todos ellos consiguieron regresar al Perú, desembarcando
en Mollendo para luego unirse a la Revolución Restaura-
el 5 de enero de 1855, donde resultó herido en un pie.[1]
Por su actuación destacada fue ascendido a subteniente. dora encabezada por el coronel Mariano Ignacio Prado
contra el gobierno de Pezet (1865).[5]
En 1857 ascendió sucesivamente a teniente graduado y
teniente efectivo.[5] Durante la campaña revolucionaria ascendió sucesiva-
Entre 1856 y 1858 apoyó activamente al gobierno de mente a mayor efectivo y a teniente coronel graduado,
Ramón Castilla contra la rebelión de Manuel Ignacio de en abril de 1865. Participó en la ocupación de Lima y
Vivanco en Arequipa, que derivó en la sangrienta guerra más tarde, ya con Prado como Dictador, en el combate
civil. Militaba entonces en la segunda compañía del bata- del Dos de Mayo de 1866 [5]
contra la Escuadra Española
llón Ayacucho. Participó en las batallas de Yumina, Be- del Pacífico en el Callao. Aquí estuvo al mando de 46
llavista (Arequipa) y en el asalto final de Arequipa, entre hombres y 30 voluntarios en el fuerte Ayacucho, desde el
el 6 y el 7 de marzo de 1858, por lo que fue ascendido a cual puso fuera de combate a las fragatas Villa de Ma-
[5]
capitán. Durante este último combate, fue herido bajo drid y Berenguela. En el parte respectivo, el coronel José
el ojo izquierdo, lo que no comprometió su vista, pero le Joaquín Inclán, jefe de las baterías del Norte, destacó su
[1]
quedó una cicatriz que le cruzaba el párpado y le ence- desempeño, calificándolo de «resuelto».
rraba dicho ojo, dándole apariencia de tuerto.[1] A pesar En 1870, se casó en Ayacucho con Antonia Moreno Ley-
que aún estaba convaleciente, fue uno de los primeros en va con quien tuvo tres hijas: Aurora Cáceres, Rosa Ame-
marchar a la campaña del Ecuador (1858-1860).[1] lia Cáceres y Lucila Hortensia Cáceres.
3

4 Defensor de la legalidad
En 1868 decidió abandonar la carrera militar y regresar
a Ayacucho para dedicarse a la agricultura. Pero en 1872
retornó al servicio, para enfrentar a la rebelión del coro-
nel Tomás Gutiérrez contra el presidente José Balta, ori-
ginado por el descontento de un sector del ejército por la
elección de Manuel Pardo y Lavalle, el primer presidente
civil del Perú y el fundador del Partido Civil.[5][4]
Su respaldo al presidente Pardo le ganó la simpatía de los
líderes civilistas y fue nombrado subjefe del Batallón Ze-
pita, acuartelado en San Francisco, en Lima. Fue en esta
circunstancia cuando alcanzó súbita notoriedad, al repri-
mir personalmente una rebelión de varios sargentos de su
batallón. Durante tres cuartos de hora y al frente de un re-
tén de soldados, se batió a disparos con los amotinados,
y él mismo mató de un certero tiro de revólver al cabeci-
lla de la rebelión.[1] Esta actuación le valió su ascenso a
teniente coronel efectivo, en noviembre de 1872.[5]
Con el mismo batallón marchó hacia Tarma y
Chanchamayo para entrenar a sus soldados en trabajos
de colonización. En 1874 fue uno de los encargados de
sofocar la revolución de Nicolás de Piérola, que acabó
Cáceres, junto a su esposa Antonia Moreno y sus hijas Zoila,
siendo derrotado en la batalla del Alto de Los Ángeles, Hortensia y Rosa.
en Moquegua. Por esta acción fue ascendido a coronel
graduado, en 1875.[5]
Reteniendo el mando del Batallón Zepita, asumió la pre- caso de los políticos de Arequipa. Conocía el
fectura y la comandancia militar del departamento del idioma indígena y con él sabía inspirar devo-
Cuzco, cargo que desempeñaba al estallar la guerra con ción y coraje a sus soldados. Solían llevar ellos
Chile.[1] los sombreros o kepis con funda encarnada y
cubrenuca blanca, origen del famoso kepí rojo,
más tarde cantado por el poeta Ricardo Rossel.
Jorge Basadre[7]
5 Descripción
Cáceres era alto, delgado, ancho de hom-
bros, de aspecto imponente, de rostro enjuto y 6 Guerra del Pacífico
blanco, ojos grises y casi negros y una perma-
nente cicatriz en el párpado derecho, cabello
castaño, largo, poblado y entrecano y espesas
6.1 Campaña del Sur
patillas “a la austriaca”, pues se afeitaba la bar-
ba desde el labio inferior hasta la garganta. Pa- Tras el comienzo de la Guerra del Pacífico el 5 de abril de
ra la guerra en el interior tenía extraordinarias 1879, Cáceres fue enviado a la cabeza del Batallón Zepita
condiciones. Su salud robusta, lograba soportar en defensa del Departamento de Tarapacá. Fue nombra-
las incesantes marchas a través de largas dis- do comandante de la 2.ª División del Ejército del Sur y
tancias por cordilleras, desiertos, quebradas y ascendió a coronel efectivo en octubre de 1879.[1]
barrancos, así como las peores privaciones, y Luchó contra el ejército chileno en las batallas de San
por ella llegó a veces a alimentarse con la más Francisco (19 de noviembre de 1879) y Tarapacá (27 de
extrema frugalidad. Incansable en su actividad, noviembre de 1879). En esta última, su intervención fue
valiente en la lucha, eficaz en el comando, te- decisiva para sellar la victoria peruana.[5] En Tarapacá,
naz ante el infortunio, luchó con los chilenos y una aldea situada al pie de la cordillera, se hallaban los
también con la escasez de recursos, con los ri- restos del ejército peruano desmoralizado tras el revés su-
gores de la naturaleza, con la saña de las faccio- frido en San Francisco, cuando llegó la noticia de que los
nes políticas, no sólo en guerra declarada como chilenos coronaban las alturas y se disponían a atacarlos.
primero ocurriera con tropas de García Calde- De inmediato los peruanos se dispusieron a contrarrestar
rón, luego de Piérola, y por último, de Iglesias, el ataque, destacando la división mandada por Cáceres,
sino también en hostilidad aleve, como en el que logró subir hasta las alturas donde se atrincheraban
4 6 GUERRA DEL PACÍFICO

6.2 Campaña de Lima

Batalla de Tarapacá. La pintura representa al entonces coronel


Cáceres, en el extremo derecho, dirigiendo el ataque a la división
del teniente coronel chileno Ricardo Santa Cruz.

los chilenos, lográndoles capturarles varios de sus caño-


nes. Pero Cáceres hizo aún más: resistió el contraataque
del enemigo, que venía reforzado con caballería y dos co-
lumnas. Cuando se le agotaron las municiones, se prove-
yó de los pertrechos de los chilenos caídos y emprendió
otro ataque, apoyado por otros destacamentos. Hizo re-
troceder a los chilenos, a quienes no pudo perseguir por
no contar con caballería. Tarapacá se constituyó así en
un notable triunfo peruano, logrado por los restos de un
ejército fatigado y desmoralizado, que no contaba con ca- Retrato del general Andrés Avelino Cáceres. Obra del pintor Ni-
ballería ni artillería, y que aún así supo batir a un enemigo colás Palas, año 1894.
superior en poder de fuego.[8] El aniversario de esta ba-
talla se convirtió en el Día de la Infantería Peruana. En Lima, Cáceres fue nombrado comandante de la 5º di-
Pero la victoria de Tarapacá no cambió el curso de la gue- visión de la reserva. Pasó a Huaral para entrenar a sus
rra y las tropas peruanas optaron por retirarse al norte, tropas. Por el camino iba reclutando los restos del ejér-
desocupando el departamento de Tarapacá hasta llegar a cito peruano junto a civiles que armaba. En[5]octubre de
1880 fue reconocido como coronel efectivo.
Tacna. A Cáceres se le confió la vigilancia del litoral si-
tuado en las inmediaciones de Ilo. Luego fue trasladado a El dictador Nicolás de Piérola Villena, quien dio un golpe
Tacna, donde el alto mando dispuso una concentración de de Estado al gobierno de Mariano Ignacio Prado Ochoa,
fuerzas, cooperando en la reorganización del Ejército del preparó la defensa de Lima. Cáceres sostuvo que el des-
Sur del Perú.[5] Dicho ejército fue desplegado alrededor embarco del enemigo ocurriría más seguramente en el
de la ciudad de Tacna con el objetivo de unir fuerzas con sur, pero Piérola, que decía tener información fidedigna al
el ejército boliviano que era dirigido por el presidente de respecto, insistió en que aquello ocurriría en el norte, en el
Bolivia en persona, el general Narciso Campero. balneario de Ancón, hacia donde mandó un gran contin-
[9]
El ejército chileno desembarcó más al norte de Tacna, en- gente de tropas. Tal como lo había prevenido Cáceres,
tre Ilo y Pacocha, sin hallar oposición; desde allí atacaron las tropas chilenas desembarcaron en el sur, primero en
a las posiciones peruanas. Se libró la batalla del Alto de la Pisco, y finalmente en Chilca y Curayacu, zonas práctica-
Alianza o de Tacna, el 26 de mayo de 1880, donde Cáce- mente desguarnecidas. [10]
Estaban bajo el mando del general
res, otra vez al frente de batallón Zepita, tuvo una notable Manuel Baquedano.
participación. Combatió con tanto ardor y con gran riesgo Con las tropas chilenas desplegándose por el sur, las fuer-
de vida que sufrió la pérdida de dos caballos, y cuando la zas peruanas, en su mayoría integrada por civiles, espe-
derrota era ya definitiva, reunió a los soldados dispersos raron el ataque del enemigo a la capital. Piérola formó en
y cuidó el orden de la retirada. Propuso reforzar la plaza el sur de Lima, dos líneas defensivas extensas: la de San
de Arica, pero el comando dio por terminada la campaña Juan, compuesta por trincheras y que iba desde el Morro
y Cáceres se encaminó a Lima, donde llegó en agosto de Solar hasta Monterrico Chico, y la de Miraflores, que era
1880 para ayudar en la organización de la defensa de la la línea de reductos, que iba desde Armendáriz hasta el
capital.[5] camino a Chosica.
6.4 Campaña de la Breña 5

Cáceres participó en la batallas de San Juan el 13 de enero


bió a que fue convencido de que con el gobierno de Gar-
de 1881, donde tuvo a su mando el IV Cuerpo. Tuvo que cía Calderón/Montero se podría llegar a la paz con Chile
retirarse a Miraflores luego de haber sufrido fuertes pér- a través de la mediación del ministro estadounidense en
didas. Chorrillos y Barranco fueron incendiados, y según Lima, general Hurlbut, sin contemplar la cesión territo-
testimonios, parte de la tropa chilena se entregó a la em-rial. Pero esta expectativa no se cumplió y Piérola llegó
briaguez y a la reyerta. Esa misma noche Cáceres y César incluso a afirmar que la defección de las fuerza milita-
Canevaro insistieron en avanzar hacia Chorrillos, al fren-res de Cáceres en el centro y las de Montero en el sur,
te cinco mil o más soldados peruanos, para hacer un ata- hicieron frustrar un supuesto ataque combinado que te-
que sorpresa a los chilenos. Piérola se negó a autorizar nía planeado hacer con Bolivia para recuperar Tarapacá
esta operación que consideró muy riesgosa. Aunque Cá- y Arica, así como otro ataque masivo a Lima. Cáceres, en
ceres, en sus memorias, insiste en sostener que se perdió sus Memorias, negó rotundamente haber sido informado
una oportunidad única para infligir al enemigo un grave de la existencia de tal plan.[19] Existe también una carta
revés, lo cierto era que, descontando a los soldados chile-
de Ricardo Palma, firmada con el seudónimo de Hiram y
nos ebrios e indisciplinados (quienes, según cálculos del publicada en el diario El Canal de Panamá (11 de enero
historiador Carlos Dellepiane, no sobrepasaban el núme- de 1882), donde llama traidor a Cáceres por pasarse al
ro de dos mil[11] ), el grueso del ejército chileno se hallaba
bando de García Calderón, y propiciar así, según su opi-
a cubierto de una sorpresa.[12] nión, el fracaso de los planes de Piérola de contratacar a
Dos días después, el ejército chileno venció la línea de los chilenos.
Miraflores, donde Cáceres sufrió la perforación del fémur Posteriormente, el Congreso instalado en Arequipa nom-
derecho. Acudió al puesto ambulatorio establecido en la bró a Cáceres segundo vicepresidente de la República (23
calle de San Carlos y luego al ubicado en el colegio de de abril de 1883), en el que nominalmente se mantuvo
San Pedro, donde fue atendido por el doctor Belisario hasta el fin del gobierno de Montero, poco después de la
Sosa.[13] Pronto los chilenos inquirieron sobre su estado firma de la paz de Ancón.[20]
de salud, por lo que temió ser capturado, escondiéndose
entonces en la celda del padre superior del Convento de
San Pedro. El 15 de abril de 1881, todavía convaleciente 6.4 Campaña de la Breña
y con la ayuda de su esposa y algunos amigos, salió de
Lima, dirigiéndose hacia Jauja, en la sierra central.[14] Con fuerza y mucho carisma, Cáceres pudo levantar a las
poblaciones de la cordillera para resistir la invasión chile-
na, especialmente gracias al apoyo completamente beli-
6.3 Cargos políticos gerante de la Iglesia peruana, dirigida desde el Convento
de Santa Rosa de Ocopa. Estableció como su centro de
El 26 de abril de 1881 el Presidente Piérola le nombró poder el valle del Mantaro y a Ayacucho como su reser-
“Jefe Político y Militar de los Departamentos del Centro va.
de la República”,[5] en reemplazo de Juan Martín Eche- Su ejército, que empezó con unos cuantos oficiales y 16
nique.[7] Por su parte, la Asamblea Nacional reunida en gendarmes convalecientes en el hospital de Jauja, llegó en
Ayacucho lo ascendió a General de Brigada (26 de ma-
su momento máximo a más de 3.000 hombres. Sus solda-
yo de 1881),[15] por el heroísmo demostrado en las cinco dos vestían modestamente aunque con igualdad de trajes;
batallas principales en las que actuó: San Francisco, Ta-
usaban mayormente fusiles Peabody y contaban con al-
rapacá, Tacna, San Juan y Miraflores. gunos cañones venidos a través de Bolivia. Pero carecían
En julio de 1881 el gobierno de Francisco García Cal- de caballería.[21] Fue denominado Ejército del Centro.
derón intentó atraerlo a su servicio ofreciéndole la pri- Era, efectivamente, un ejército orgánico, compuesto, en
mera vicepresidencia, pero Cáceres reiteró su adhesión parte, de veteranos, sirviéndose de los guerrilleros solo
a Piérola.[16] En octubre, Piérola lo nombró ministro de como tropas de choque.[22] Buena parte de estos estaban
Guerra.[17] En noviembre, los jefes y oficiales de su ejér- armados de rejones, lanzas y hondas; también eran ex-
cito se rebelaron contra Piérola y le ofrecieron la presi- pertos en el empleo de galgas que hacían rodar desde lo
dencia de la república, que no quiso aceptar, pues con- alto de los cerros sobre los pasos estrechos y desfiladeros.
sideró más apropiado respaldar (ahora sí) al presidente No obstante, los chilenos no reconocieron a estas tropas
García Calderón Landa, que acababa de ser confinado a como ejército, calificándolo de guerrillas o montoneras,
Chile por negarse a firmar la paz con cesión territorial. En y por lo tanto, fuera de las formalidades de la guerra.[23]
la práctica, su lealtad fue hacia el vicepresidente Lizardo
A lo largo de esta campaña, Cáceres fue apodado “el Bru-
Montero, que asumió el gobierno en reemplazo del pre- jo de los Andes”, apelativo debido a que siempre burlaba
sidente deportado. Cáceres se conformó con mantenerse las maniobras envolventes planeadas por los oficiales chi-
en el cargo de Jefe político y militar de los departamentos
lenos, y por la forma de dirigir sus ataques, actuando con
del Centro. Por entonces ya había empezado la campaña tanta fluidez que parecía estar presente en todas partes.[5]
de la Breña.[18] Se hacía perseguir por terrenos difíciles hasta alturas in-
La razón del abandono de su adhesión a Piérola se de- soportables para los adversarios, quienes caían víctimas
6 6 GUERRA DEL PACÍFICO

del soroche; otra argucia que usaba era poner las herra- se retiraron rescatando el ganado que había confiscado el
duras de los caballos de forma inversa para despistar al enemigo y llevándose dos prisioneros, así como 48 fusiles
ejército chileno. comblain y abundantes cartuchos.[26] A Letelier, que du-
rante toda la campaña envió informes telegráficos a Lima
sobre sus ficticios triunfos sobre masas de indígenas (que
ni el mismo Lynch se los creyó)[27] , no le quedó sino apre-
surar la retirada, cargando con los restos de su maltrecha
División. Ya en Lima, fue sometido a juicio por apropiar-
se de los cupos cobrados indebidamente a las poblacio-
nes. El departamento de Junín quedó momentáneamente
libre de chilenos.[25]
b) Segunda expedición contra Cáceres. Pucará, Mar-
cavalle y Concepción.- Cáceres estableció su cuartel en
Tarma, donde organizó nuevos batallones y se armó con
cuatro piezas Krupp de retrocarga. Luego y de forma su-
cesiva estableció su cuartel en Chicla, Matucana y final-
mente en Chosica, muy cerca de Lima, en octubre de
1881.[28] Ante ello, Lynch organizó una segunda expe-
dición, mucho más poderosa que la anterior. La dividió
en dos divisiones, una a su propio mando, de 3.000 hom-
bres, que avanzaría hacia Canta y atacaría a Cáceres por
la retaguardia; la otra, de 1.500 hombres, bajo el man-
do del coronel Pedro Gana, que marcharía vía ferrocarril
hacia Chicla, para atacar al adversario frontalmente. Era
principios de 1882. Lynch trataba así de ejecutar la clá-
sica maniobra envolvente, pero falló ante la habilidad del
jefe peruano, que se retiró, oportunamente, hacia Tarma.
Fotografía captada en el estudio Cosme Rodrigo & Co. hacia Ante esta situación, Lynch decidió volver a Lima, enco-
1880, donde se aprecia a Cáceres (primero de la izquierda, sen- mendando al coronel Gana la persecución de Cáceres, pa-
tado) junto a Ramón Zavala, Remigio Morales Bermúdez, César ra lo cual reforzó su destacamento hasta completarlo en
Canevaro y Francisco de Mendizábal, así como un militar no 3.000 hombres. Gana, por su parte, dejó el mando de la
identificado. división al coronel Estanislao del Canto, y volvió también
a Lima.[29]
a) Primera expedición contra Cáceres.- Los chilenos
enviaron contra Cáceres una primera expedición, muy De Tarma, Cáceres pasó a Jauja y de allí a Huancayo,
confiados de obtener un triunfo rápido. El encargo fue da- donde pasó revista a sus tropas, que sumaban 1.300 hom-
do a la División del teniente coronel Ambrosio Letelier, bres. Mientras tanto, Del Canto iba a su encuentro. Cá-
que logró llegar hasta la ciudad de Huancayo, cometiendo ceres optó entonces por retirarse más al interior, pero al
exacciones en las poblaciones adonde llegaba.[24] En todo avanzar hacia Pucará se encontró con las fuerzas chile-
su trayecto, los soldados de Cáceres hostilizaron a estas nas. Se produjo entonces el Primer Combate de Pucará
tropas, logrando, además, arrebatarles el cupo de dinero (5 de febrero de 1882). Si bien inicialmente los chilenos
y víveres que habían obtenido en Huancayo. Ante su im- creyeron tener éxito, se encontraron luego con una segun-
potencia para derrotar a los “breñeros”, el contralmirante da línea de combate separada de ellos por una quebrada
Patricio Lynch (gobernador chileno de la ocupación) or- de difícil acceso, donde no podía maniobrar su caballe-
denó el regreso a Lima de la División Letelier. Este fue ría. Pronto descubrieron una tercera línea de fuego que
el primer fracaso chileno contra Cáceres.[22] los atacaba desde una altura dominante. Se produjeron
una serie de combates escalonados. Fatigadas sus tropas,
Letelier demoró en retornar a Lima. En el trayecto desta- Del Canto ordenó la retirada hacia Sapallanga y luego ha-
có a una de las compañías del Regimiento Buín 1° de Lí- cia Huancayo, mientras que Cáceres continuó ordenada-
nea en la hacienda Sángrar (en la provincia de Canta) y de mente su marcha hacia Ayacucho.[30] Durante el comba-
propiedad de Norberto Vento), con el objeto de reaprovi- te, Cáceres, gracias a su guardia personal, se salvó de una
sionarse y descansar. Avisado el coronel peruano Manuel arremetida que para matarlo había desplegado un escua-
de la Encarnación Vento, que se encontraba en las cerca- drón de caballería enemiga.[31]
nías, avanzó con sus tropas reforzadas por 50 guerrilleros
canteños. Con esta fuerza sorprendió a los chilenos, aco- De Pucará, Cáceres marchó por Acostambo,
rralándolos en la hacienda Sángrar (26 de junio de 1881). Huancavelica y Acobamba, y de allí a Julcamarca
Los chilenos se atrincheraron en el edificio de la capilla, donde una terrible tempestad mermó sus fuerzas con-
dando tenaz resistencia. El resultado de este encarnizado siderablemente, quedando reducido a 400 hombres,
combate de Sangrar fue favorable a los peruanos,[25] que famélicos y harapientos. No obstante, continuó su mar-
6.4 Campaña de la Breña 7

cha hacia Ayacucho. Se enteró que el coronel Arnaldo exhibían con orgullo las cabezas y restos mutilados de los
Panizo, subordinado suyo, se hallaba cerca de Ayacucho; soldados chilenos. Por segunda vez, el departamento de
éste militar se había negado a entregarle sus tropas, las Junín quedó libre de invasores chilenos.[37]
cuales sumaban 1.700 hombres. A pesar de contar con Por entonces, los chilenos presionaban al presidente Gar-
menos fuerzas, Cáceres atacó a Panizo en Acuchimay, cía Calderón (entonces confinado en Chile) a que firmara
triunfando e incorporando esas tropas a su ejército (22 la paz con cesión territorial. Las mismas presiones sufría
de febrero de 1882).[32] el contralmirante Lizardo Montero, el vicepresidente es-
En Ayacucho, Cáceres se reorganizó durante algunos me- tablecido en Arequipa. Ambos mandatarios rechazaron
ses y logró reunir un ejército de 4.000 hombres, con quie- tales exigencias, pero sucedió entonces el llamado Grito
nes salió nuevamente en campaña, en junio de 1882, rum- de Montán, el 31 de agosto de 1882, proclamado por el
bo hacia el valle del Mantaro, haciendo previamente mo- general peruano Miguel Iglesias, jefe de las tropas del
vimientos de observación e incentivando a las guerrillas norte, quien consideraba necesario firmar ya la paz, in-
lugareñas a atacar al enemigo. Muchos pueblos de la re- cluso con cesión territorial, antes que los chilenos con-
gión se le sumaron alborozados pues la incursión chilena tinuaran destruyendo lo poco valioso que quedaba en el
se había hecho odiosa por sus exacerbados abusos y sus Perú.[38] Cáceres rechazó tal planteamiento y anunció su
demostraciones de racismo hacia el hombre andino.[33] voluntad de continuar la lucha.
Cuando estuvo listo, Cáceres preparó un avance sobre c) Tercera expedición contra Cáceres. Huamachuco.-
las guarniciones chilenas de Marcavalle y Pucará, que Los chilenos, viendo en Cáceres un obstáculo para fina-
se produjo el 9 de julio de 1882. Los peruanos ataca- lizar la guerra, en abril de 1883 organizaron una tercera
ron por tres frentes: por la izquierda Tafur, por el centro expedición contra el ejército de la Breña, esta vez mucho
Secada y por la derecha el propio Cáceres. Se produjo más poderosa que las anteriores, que reunía a 12.000 sol-
el segundo combate de Pucará y el combate de Marca- dados, que mezclaban a veteranos con reclutas de los nue-
valle. La resistencia chilena solo duró 15 minutos; luego vos batallones enviados del sur, pero mejor equipados.
entraron en acción los guerrilleros indígenas y los chile- Así, sobre Canta marchó la División León García con
nos fueron perseguidos hasta Sapallanga[34] Simultánea- 2.000 hombres; al mismo tiempo la División Del Can-
mente, entre el 9 y 10 de julio, la guarnición chilena de to se adelantó sobre Sisicaya con 1.500 soldados; luego,
Concepción (que se hallaba al mando del capitán Ignacio la División Urriola con 3.000 regulares se dirigió por el
Carrera Pinto), sufrió el ataque de los guerrilleros indíge- valle del Rímac; la División Gorostiaga caminó hacia Ca-
nas de Comas (al mando del coronel Juan Gastó), librán- jamarca con 2.600 hombres; y finalmente, rumbo a Hua-
dose el combate de Concepción, donde fueron extermi- raz se dirigió la División Arriagada compuesta de 3.000
nados los chilenos. A todas estas acciones se les conoce soldados.
globalmente como el triple triunfo de Cáceres en Pucará- Mientras tanto, Cáceres decidió movilizarse hacia el nor-
Marcavalle-Concepción.[35] te para reforzar su posición y además para debilitar a
Los chilenos retrocedieron hacia Huancayo, donde se ha- Iglesias. El 1 de junio de 1883 llegó a Huánuco. Lue-
llaba el grueso de su división, y el día 11 de julio em- go, atravesó el Callejón de Huaylas, cruzó la Cordillera
prendieron la retirada a toda prisa, pasando por Jauja y Blanca, por un abra de 4800 msnm, subiendo después de
Tarma, rumbo a Lima. El 19 de julio Cáceres ingresó la laguna de Llanganuco; de bajada, Vaquería, Seccha,
triunfante en Tarma, cuando ya los chilenos se habían re- Acobamba y llegó a Pomabamba, con dirección Norte
tirado. Coincidentemente, seis días antes, al otro extremo hasta Huamachuco.[39]
del Perú, los pobladores de Cajamarca se levantaban con-
tra los abusos de una expedición chilena y lo derrotaban
en la sangrienta batalla de San Pablo, triunfo peruano que
no tuvo mayor significado que el de ser una singular ges-
ta cívica protagonizada por los cajamarquinos, que luego
sufrieron una feroz represalia chilena.[36][24]
Comprendiendo Cáceres que sus enemigos debían retro-
ceder en fuga y cargados de enfermos, ordenó al coronel
Tafur que se adelantase para destruir el puente de La Oro-
ya, ya que así quedaría cortado el camino hacia Lima. Pe-
ro Tafur no cumplió con la orden dada y Cáceres no pudo
acabar con la estropeada División Del Canto, la que lo-
gró pasar por el puente de La Oroya en fuga salvadora
hacia Lima. De todos modos, la segunda expedición chi-
lena contra Cáceres había fracasado rotundamente: el nú-
mero de bajas chilenas llegó a casi el 20% de la división, Después de la batalla de Huamachuco, los chilenos procedieron
sin contar los enfermos e inutilizados. Muchos “breñeros” a realizar el repase (ultimación) de heridos y el fusilamiento de
prisioneros peruanos.
8 7 LA GUERRA CIVIL DE 1884-1885

El 10 de julio de 1883, las fuerzas de Cáceres se enfrenta- en noviembre Urriola retornó a Huancayo; en el trayecto
ron a la división chilena del coronel Alejandro Gorostiaga volvió a sufrir el acoso de los guerrilleros ayacuchanos.
en la batalla de Huamachuco. El ejército de Cáceres se di- Por su parte, Cáceres salió de Andahuaylas al frente de
vidía en dos: el Ejército del Centro, comandado por el su nuevo ejército y emprendió la persecución de Urrio-
coronel Francisco de Paula Secada, y el Destacamento la, pasando por Ayacucho y Huancavelica, hasta llegar a
del Norte, comandado por el coronel Isaac Recavarren. Tarmatambo (cerca de Tarma).[44] Allí se enteró que la
Según la versión oficial chilena, las tropas peruanas as- paz con Chile ya era un hecho consumado: el gobierno
cendían a unos 3.800 hombres, mientras que las fuerzas peruano encabezado por Miguel Iglesias había firmado el
de Gorostiaga no pasaban de 1.500 a 1.600, la mayoría Tratado de Ancón el 20 de octubre del mismo año, reco-
reclutas. Según la versión de Cáceres, las fuerzas de los nociendo la derrota y dando por terminada la guerra con
chilenos sumaban de 2.000 a 2.200 hombres, mientras Chile. Los chilenos recibieron la orden de abandonar la
que las tropas peruanas no pasaban de 2.000, habiendo sierra central y replegarse a Lima. Cáceres se negó a reco-
sido mermadas considerablemente con las deserciones, la nocer el tratado y persistió en su resistencia, justificando
larga marcha y las enfermedades.[40] Los chilenos se pa- su actitud de esta manera:[45]
rapetaron en el cerro Sazón, mientras que Cáceres ocu-
pó la altura del Cuyurga y de otros cerros situados frente Cuando se ha pasado por Tarapacá y por
al Sazón; ambas posiciones se hallaban separadas por la Huamachuco no se puede retroceder sin men-
pampa de Purrubamba. La batalla empezó muy de ma- gua y no quiero profanar con mis plantas en
ñana, cuando dos compañías chilenas bajaron del Sazón ese extraño retroceso las cenizas de tantas víc-
y avanzaron por la pampa hasta llegar al pie del Cuyur- timas augustas ni empañar con una monstruosa
ga, siendo rechazados por los peruanos; una y otra vez el deserción las glorias que he podido conquistar
avance de los chilenos se repitió infructuosamente, gene- para mi patria en sus desgracias.
ralizándose así la lucha, mientras se producía un cañoneo
de una a otra altura. Cuatro horas después, las huestes de
Cáceres eran dueñas de la pampa y se hallaban al pie de Cáceres estableció su cuartel general en Huancayo; su es-
las pendientes del Sazón. Cáceres ordenó entonces bajar peranza radicaba en el llamado Ejército del Sur, estacio-
la artillería a la llanura para atacar con ella al desmora- nado en Arequipa y bajo el mando de Lizardo Montero.
lizado enemigo y precipitar su desbande; la victoria pa- Pero dicho ejército se disolvió sin disparar un tiro y fue
recía inminente, pero fue entonces cuando a los soldados entonces cuando Cáceres vio perdida toda posibilidad de
peruanos se les acabaron las municiones, a lo que se su- ganar la guerra.[46] Aun así, mantuvo por algún tiempo su
maba la falta de bayonetas, indispensable para la lucha cuartel en Huancayo, sin que los chilenos se arriesgaran a
de cuerpo a cuerpo. Los chilenos aprovecharon esta si- penetrar en la sierra. Patricio Lynch envió a su secretario,
tuación e iniciaron un contraataque a bayoneta, apoyados el doctor Armstrong, como delegado para instar a Cáce-
por su caballería, la cual desbarató el transporte de las res a un arreglo, a base de que reconociese el Tratado de
piezas de artillería. Luego de cinco horas y media de lu- Ancón, a lo cual el general peruano respondió:
cha, Cáceres fue derrotado.[41]
El gobierno chileno ha conseguido todo lo
No obstante, en los meses siguientes, la resistencia en la que ha querido; ahora debe retirar sus tropas
sierra prosiguió. El 8 de agosto de 1883, los indígenas para dejar libre al Perú, a no ser que pretenda
dirigidos por Aparicio Pomares, derrotaron a los chilenos dominarlo con la fuerza, lo cual no conseguirá,
en el cerro Jactay y liberaron Huánuco. En septiembre, los salvo el caso de que convierta al país en un ce-
iquichanos se levantaron en Huanta contra la ocupación menterio; pues mientras me quede un hombre
chilena y castigaron a los colaboracionistas.[42] con su rejón flameará en alguna puna el pabe-
d) Cuarta expedición contra Cáceres.- Si bien se ha llón nacional y continuaré luchando.[47]
dicho que Huamachuco significó el fin de la guerra, lo
cierto es que Cáceres no se dio por vencido y marchó ha- Solo después de la total repatriación de las fuerzas chile-
cia Ayacucho, dispuesto a organizar un nuevo Ejército de nas y ante los hechos consumados, fue que Cáceres se vio
la Breña.[43] obligado a reconocer el tratado de Ancón, pues conside-
Desde Huancayo el comando chileno envió contra Cáce- ró que era necesario iniciar de una [45]
vez la reconstrucción
res una cuarta expedición, bajo el mando de Martiniano del país (6 de junio de 1884). Pero no reconoció al
Urriola, quien en su marcha hacia Ayacucho fue atacado gobierno firmante, es decir, el gobierno de Iglesias, y se
[48]
incesantemente por las guerrillas huantinas, motivando empecinó en desalojarlo del poder.
bárbaras represalias de parte del jefe chileno (septiembre
de 1883). Urriola entró por fin en Ayacucho, mientras Cá-
ceres se retiraba a Andahuaylas para organizar su nuevo 7 La guerra civil de 1884-1885
ejército.[43]
Ante el peligro de no poder conseguir víveres y forraje, La oposición de Cáceres al gobierno de Iglesias originó
una guerra civil, ante la consternación mundial que no
9.1 Aspecto económico 9

entendía que eso pudiera ocurrir tras el fin de una guerra


internacional tan larga y devastadora. Los partidarios de
Cáceres se llamaban los “rojos” y los de Iglesias los “azu-
les” por el color del gorro o kepí militar.[49] En una pri-
mera fase, Cáceres atacó Lima, el 27 de agosto de 1884,
pero fue rechazado. Se retiró entonces hacia el interior y
reorganizó sus fuerzas. Las fuerzas gobiernistas, confia-
das en su superioridad, partieron a combatirle. Entonces
Cáceres sacó a relucir sus dotes de estratega y mediante
una maniobra militar conocida como la “huaripampea-
da”, engañó a las fuerzas de Iglesias atrayéndolas hacia
las vecindades de Jauja (sierra central) y dejándolas allí
aisladas, mientras él y sus fuerzas marchaban a Lima.[50]
Iglesias fue cercado en Palacio de Gobierno; viendo que
el descontento hacia su gobierno era generalizado, renun-
ció el poder el 3 de diciembre de 1885 y pasó al exilio. Se
hizo cargo del poder el Consejo de Ministros, presidido
por Antonio Arenas Merino, quien se encargó de convo-
car a elecciones generales.[51]

8 Elecciones presidenciales de 1886


Andrés A. Cáceres, presidente del Perú.

A los tres días de instalado el Consejo de Ministros orde-


nó la realización de elecciones populares. La postulación Parlamento y reemplazada.[54]
de Cáceres a la presidencia fue hecha por su partido, el
Constitucional, tras el que se ocultó el Partido Civil. Y Un acontecimiento importante fue el discurso de Manuel
es que la oligarquía, al no poder tomar directamente el González Prada en el Teatro Politeama en 1888, en el que
poder, tuvo que secundar a un caudillo militar para con- expresó una crítica feroz al pasado republicano y sus lí-
quistarlo. La candidatura de Cáceres no tuvo rivales; so- deres, entre ellos Cáceres, y reveló su profundo espíritu
lo el Partido Demócrata de Piérola formó la oposición, antichileno. Una frase de este discurso se ha mantenido en
aunque sin lanzar candidatos. La elección de Cáceres fue la memoria de los peruanos: «¡Los viejos a la tumba, los
pues inevitable.[52][53] jóvenes a la obra!» (el discurso lo leyó otra persona).[55]
González Prada fundó el partido Unión Nacional, que se
constituyó en la extrema izquierda del espectro político
de entonces.[56]
9 Primer gobierno (1886-1890)
Punto trágico de este gobierno fue el sometimiento de las
guerrillas campesinas indígenas en armas desde la Gue-
Cáceres asumió el mando el 3 de junio de 1886. Su man-
rra con Chile, y que se oponían a volver al control de los
dato (de cuatro años, según la Constitución de 1860)
terratenientes blancos. Cáceres envió contra ellos a las
significó la liquidación de la situación caótica originada
tropas del nuevo ejército peruano, los cuales derrotaron a
por la guerra y a la vez el restablecimiento de la paz in-
los rebeldes, los mismos que hacía pocos años atrás ha-
terna. Fue entonces cuando se sentaron las bases de la
bían sido “breñeros” al lado de Cáceres.
Reconstrucción Nacional.
En lo que respecta a la política interna, Cáceres gober-
nó con el apoyó de su partido, el Constitucional (integra- 9.1 Aspecto económico
do por sus amigos y partidarios), así como del Partido
Civil. El Partido Demócrata no lo apoyó, pero tampoco
En el aspecto económico, los problemas más urgentes
le hizo oposición, porque según declaración de su jefe
eran los siguientes:
Nicolás de Piérola, la nación necesitaba paz para la re-
construcción (aunque ya al finalizar el gobierno, Piérola
fue apresado). Una característica de este régimen fue la • La existencia de grandes cantidades de billete fiscal
inestabilidad ministerial (hubo en total diez consejos de o papel moneda emitido desde 1878 con la garantía
ministros) debido a la amenaza de censura aplicada des- del Estado y que por entonces estaban muy devalua-
templadamente por una minoría parlamentaria, de ten- dos.
dencia liberal, que también obstruyó por mucho tiempo
la aprobación de importantes medidas, como la firma del • La falta de recursos para cubrir las necesidades de
Contrato Grace, por lo que acabó por ser expulsada del la Nación.
10 9 PRIMER GOBIERNO (1886-1890)

• La existencia de una cuantiosa deuda externa que


tenía quebrado el crédito del Perú en el extranjero.

El gobierno de Cáceres encaró este problema de la si-


guiente manera:

• Desaparición del billete fiscal.- En 1884 el billete


fiscal en circulación ascendía a más de 120 millones
en soles e incas; este billete se hallaba enormemen-
te devaluado. En 1886, el primer año del gobierno
de Cáceres, reapareció la moneda metálica de pla-
ta, aunque se mantuvo el curso del billete fiscal cuya
conversión en metálico se dispuso; para entonces un
sol plata equivalía a 21.8 soles en billetes. Una de las El presidente Cáceres y su gabinete Denegri. De izquierda a
medidas fue autorizar que hasta un 20 % del impues- derecha, se ve a los ministros Adolfo Villagarcía (Justicia),
to de aduanas fueran pagados en billetes, lo que solo Aurelio Denegri (Gobierno), un personaje no identificado, el pre-
estimuló la ola especulativa. Mientras tanto, el bi- sidente Cáceres, Ántero Aspíllaga (Hacienda), Isaac Alzamora
llete se fue depreciando mucho más; a fines de 1887 (RR.EE.), otro personaje no identificado, y Elías Mujica (Gue-
un sol plata valía de 28 a 35 soles en billetes. Vis- rra y Marina).
ta la desconfianza general, a principios de 1888 el
gobierno ordenó que todas las oficinas públicas re-
cibieran entradas sólo en metálico. Los billetes fis- • Cancelación de la deuda externa. El Contrato
cales dejaron así de circular oficialmente y en 1889 Grace.- Después de la guerra con Chile el Perú que-
se permitió que fueran canjeados con títulos de la dó con una cuantiosa deuda externa proveniente de
deuda pública interna, medida que solo benefició a los empréstitos de 1869, 1870 y 1872, que llegaba a
los grandes especuladores, más no a la gran masa de la enorme suma de 51 millones de libras esterlinas,
la población que de un momento a otro se vio en lo cual resultaba imposible de pagar. Los acreedores
posesión de billetes que ya no valían nada.[57] amenazaban con requisar al Perú sus exportaciones,
si es que no se avenía a transar un acuerdo, por lo
• Reorganización hacendaria.- Anteriormente, los que urgía una salida. Por otro lado, el estado de de-
ingresos del Estado provenían mayormente del terioro de los ferrocarriles y la necesidad de fuertes
guano y el salitre, pero estos ya eran cosa del pasado. capitales para restaurarlos y construir otros era de
Ahora, las rentas de las aduanas se convirtieron en suma urgencia. A fines de 1886, el irlandés Michael
la principal fuente de recursos. Para hacer frente a P. Grace, en nombre de los acreedores extranjeros
los gastos del presupuesto la política económica del reunidos en un “Comité Inglés de Tenedores de Bo-
gobierno siguió dos caminos paralelos: hacer eco- nos de la Deuda Externa del Perú", presentó al go-
nomías y crear nuevos impuestos. Los egresos de la bierno de Cáceres el proyecto de un convenio para
Nación se redujeron a seis millones y medio de so- cancelar la deuda. La propuesta era que el Estado
les, con igual suma de gastos. Se crearon los impues- peruano cediera a los acreedores toda su maquina-
tos al consumo del alcohol y el tabaco, el estanco del ria ferroviaria y las vías férreas, pero aún más: la
opio y el impuesto del papel sellado.[58] entrega de tres millones de toneladas de guano (que
al final se redujeron a dos), la cesión de dos millo-
• Descentralización fiscal.- Para una mejor recauda- nes de hectáreas en la selva central, el libre uso de
ción e inversión de las rentas del Estado, se estable- los muelles a los que llegaban los ferrocarriles, in-
ció la descentralización fiscal, esto es, que las rentas cluida la libre navegación por el lago Titicaca, y 33
del Estado fueron divididas en generales, para los anualidades de 80.000 libras esterlinas. Lo primero
gastos del Estado, y en departamentales, destinadas que podría parecer desventajoso para el interés de
a satisfacer las necesidades del departamento. Para la nación peruana era la entrega de los ferrocarri-
recaudar y vigilar la inversión de las rentas de ca- les, pero al estar estos inconclusos o deteriorados, la
da departamento se crearon Juntas Departamenta- idea se tornaba viable, pues los acreedores se com-
les, formadas por representantes del gobierno y de prometían a ponerlos en servicio, así como ampliar
las Municipalidades. Sin embargo, los resultados de algunas líneas, para lo cual realizarían las inversio-
esta descentralización no respondieron a las expec- nes necesarias. No obstante, hubo un amplio debate
tativas del gobierno. Uno de los impuestos que ge- en el Perú si era pertinente aceptar el contrato, y en
neraron más descontento en la población andina fue el Congreso se fue prorrogando su aprobación, hasta
el de la contribución personal, que recordaba al tri- que el gobierno hizo vacar a los congresistas recalci-
buto indígena colonial abolido por Ramón Castilla trantes y nombrar a otros, logrando así la aprobación
en 1855.[59] en octubre de 1889. Los bonistas ingleses crearon la
9.4 Otras obras y hechos importantes 11

compañía The Peruvian Corporation para la explo- operándose de esta manera la penetración del capitalismo
tación de los ferrocarriles durante 66 años, según lo inglés en la naciente industria petrolífera.[64]
estipulado en el contrato. Además, se comprome-
tían a concluir los tramos ferroviarios de Chicla-La
Oroya (ferrocarril central) y Juliaca-Santa Rosa (fe- 9.4 Otras obras y hechos importantes
rrocarril del sur), y a construir 70 kilómetros más de
cualquier otro ferrocarril.[60][61] • Se dio el Reglamento General de Instrucción Públi-
ca (1886), que estableció nominalmente la obligato-
riedad de la educación primaria, que siguió bajo los
9.2 Aspecto internacional auspicios de los consejos municipales.[65]
• Se crearon Escuelas Talleres (artesanales) en las ca-
• En 1887 la República del Ecuador revivió su plan de
pitales de departamentos.[66]
1857 de ceder como pago a sus acreedores británi-
cos grandes extensiones de tierras en la Amazonía • Se reorganizó el ejército y se reabrió la Escuela Mi-
que Perú reclamaba como suyas. La diplomacia pe- litar y la Escuela de Clases (1889).[67]
ruana logró detener este proyecto y firmó con dicho
país, el 1 de agosto de ese mismo año, un convenio • Llegó a las costas peruanas la cañonera Lima, de
por el cual la cuestión de límites fue sometida al ar- 1790 toneladas, uno de los dos navíos de guerra
bitraje del Rey de España. En 1889, el comisionado mandados a construir por el gobierno peruano en
especial del Perú en España, José Pardo y Barreda, Kiel en 1880. Fue la primera unidad de la nueva es-
presentó al Rey español el Alegato del Perú, notable cuadra del Perú, que renacía tras el descalabro de la
estudio jurídico de la cuestión que desde entonces guerra. La otra cañonera gemela tuvo que ser cedida
fue el baluarte de la defensa peruana en ese pleito de a los constructores en pago de deudas existentes.[67]
límites. Pero representantes del gobierno de Cáce-
• Se fundó en Lima el Banco Italiano en 1889 con
res quisieron resolver de manera directa el asunto y
aporte de capitales de la colonia italiana, institución
suscribieron con el gobierno ecuatoriano en Quito el
que ha llegado hasta nuestros días con el nombre de
Tratado García-Herrera (2 de mayo de 1890), por el
Banco de Crédito del Perú.[68]
cual el Perú cedía Tumbes y una gran parte de May-
nas al Ecuador. El Congreso ecuatoriano se apresuró • Se fundó la Fábrica Nacional de Tejidos Santa Ca-
a aprobar dicho tratado, pero el Congreso peruano, talina, en la actual avenida Grau (1889). La fábrica
bajo presión de los representantes amazónicos, pu- de tejidos de Vitarte fue adquirida por compañía la
so como condición hacer modificaciones en la línea inglesa Peruvian Cotton (1890), con lo que dicha in-
trazada, lo que fue del desagrado del Ecuador. La dustria adquirió un gran impulso.[69]
solución del diferendo continuó entonces bajo el ar-
bitraje de la corona española.[62] • Se importaron las primeras bicicletas (1889).[70]

• El Perú participó en un Congreso de Representan- • Se creó la Sociedad Geográfica de Lima (1888),


tes Americanos que se reunió en Washington el que, entidad encargada de estimular el conocimien-
como culminación de sus actividades, firmó un Tra- to de la geografía nacional en sus más variadas
tado de Arbitraje, que se consagró como principio manifestaciones.[71]
del derecho internacional. Se realizó también en Li- • Se suprimió el Tribunal del Consulado de Lima
ma un Congreso Sanitario.[63] (1887) y se creó la Cámara de Comercio de Lima
(1888).[72]
9.3 Origen del problema de La Brea y Pa- • Se inauguró el alumbrado eléctrico en el Centro de
riñas Lima (16 de mayo de 1886), a cargo de la Empresa
Peruvian Electric Constructión and Supply Company.
El problema de la explotación del petróleo en el yacimien- Se instaló en la Plaza de Armas y se extendió a las
to de La Brea y Pariñas, y que demandó la atención de calles aledañas.[73][74]
casi todos los gobiernos peruanos hasta los años 1960, se
originó inmediatamente después de la guerra con Chile, • En 1888 se instaló el servicio telefónico en Lima,
cuando se discutía el Contrato Grace. Dicho yacimiento que luego se extendió al Callao.[75][74]
pertenecía entonces a Genaro Elguero, y en la medición • Se inauguró en 1889 el muelle del puerto de Sala-
que se hizo en 1888 para el pago del impuesto corres- verry, en el departamento de La Libertad.[76]
pondiente, se determinó erróneamente que solo abarcaba
10 pertenencias, determinándose el impuesto en solo 150 • La explotación del petróleo, a cargo de capitales in-
soles al semestre (15 soles por pertenencia). En 1890 el gleses, tuvo un desarrollo importante en el norte del
yacimiento pasó en arrendamiento a la empresa angloes- Perú. Se instaló en Talara la London Pacífic Petro-
tadounidense London Pacific Petroleum Co., por 99 años, leum Company para explotar los pozos de La Brea y
12 11 POST PRESIDENCIA

Pariñas (1890). En el campo petrolífero de Zorritos, apoyo de todo el aparato gobiernista, triunfó y asumió el
había 9 pozos que daban 250.000 a 300.000 litros poder el 10 de agosto de 1894.[82][83]
de petróleo diarios, hacia 1890. Se obtenía también
keroseno, que era de buena calidad.[64][77]
10.1 La guerra civil de 1894-1895
• En julio de 1890 llegaron numerosos restos de los
héroes peruanos caídos en las acciones de Angamos, Este nuevo gobierno de Cáceres carecía de legitimidad
Pisagua, San Francisco, Tarapacá, Alto de la Alian- y popularidad, por lo que era inevitable que surgiera la
za y Arica. Fue en esa ocasión que llegaron los restos guerra civil. La oposición la lideró el caudillo Nicolás de
de Miguel Grau y de Alfonso Ugarte, siendo sepul- Piérola, fundador del Partido Demócrata, que se había
tados el día 16 de julio en solemne ceremonia en el unido a los civilistas, formando así la llamada la Coali-
Cementerio Presbítero Maestro.[78] ción Nacional. La bandera de los revolucionarios era la
libertad electoral, el fin del militarismo en el gobierno y
la abolición de la contribución personal. En las provincias
9.5 Elecciones presidenciales de 1890 surgieron las montoneras pierolistas y caceristas, que lu-
chaban entre sí.[84] Desde Chincha, Piérola avanzó a Li-
Cáceres designó a su vicepresidente y partidario Remigio ma donde entró encabezando a sus huestes por la Portada
Morales Bermúdez como su candidato para las elecciones de Cocharcas, el 17 de marzo de 1895. Durante tres días
presidenciales programadas para el 13 de abril de 1890. se prolongó la lucha en la capital, a pesar de que los ca-
Como contrincante se presentó Francisco Rosas, candi- ceristas habían sido forzados a retroceder a Palacio de
dato por el Partido Civil; mientras que Piérola, líder del Gobierno. Se calcula que murieron alrededor de mil per-
Partido Demócrata, instó a sus seguidores a que se abs- sonas, cuyos cadáveres quedaron insepultos, amenazando
tuvieran de votar. Los principales dirigentes demócratas con desatar una epidemia. Frente a tal situación, el cuer-
fueron perseguidos y encarcelados, Piérola entre ellos. po diplomático se reunió y logró una tregua de 24 horas
Contando, pues, con el control total del proceso electoral, entre los dos bandos para sepultar los cuerpos. La paz fue
Morales Bermúdez resultó electo presidente de la Repú- prorrogada, y Cáceres, al ver que la mayoría del país esta-
blica para el período 1890-1894.[79][80] ba en su contra, renunció y salió al extranjero.[85] Finali-
zó así la guerra civil, que propició la ascensión de Nicolás
Tras entregar el poder a su sucesor, Cáceres pasó a ejercer
de Piérola, inaugurándose un nuevo período en la historia
como ministro plenipotenciario en Inglaterra y Francia.[5]
republicana del Perú (La República Aristocrática).[86]

10 Segundo gobierno (1894-1895) 11 Post presidencia


Cáceres retornó en 1894, cuando finalizaba el gobierno de
Morales Bermúdez, iniciando su campaña electoral para
volver a la presidencia. Contaba naturalmente con el apo-
yo del gobierno. Pero el 23 de marzo de ese año Mora-
les Bermúdez enfermó gravemente y dejó de gobernar;
según la Constitución debía asumir el mando el primer
vicepresidente Pedro Alejandrino del Solar, pero el Con-
sejo de Ministros no quiso entregarle el poder, ya que
Del Solar no le inspiraba confianza, pues se había mos-
trado contrario al apoyo gobiernista hacia la candidatura
de Cáceres. Morales Bermúdez falleció el 1 de abril, día
en que coincidentemente debía celebrarse las elecciones
para elegir a su sucesor, las cuales fueron suspendidas.[81]
Los caceristas presionaron para que el mando provisional
fuera transferido al segundo vicepresidente, Justiniano
Borgoño. Así se hizo y la misión del nuevo mandatario La Tumba de Andrés Avelino Cacéres en Cementerio Presbítero
era convocar a nuevas elecciones. Pero Borgoño, además Maestro.
de la elección del Presidente, dispuso que se renovara to-
talmente el Congreso, argumentando que su composición Luego de vivir en Buenos Aires de 1895 a 1899, Cáceres
no era representativa y que no gozaba de ninguna autori- regresó al Perú y residió en Tacna y Arica, las provin-
dad ni prestigio. Esto constituía un acto inconstitucional cias entonces bajo administración de Chile y que estaban
pues solo se podía renovar el Congreso por tercios. En a la espera de la realización del plebiscito que debería
realidad, Borgoño buscaba allanar el camino para la elec- decidir su destino final. Como jefe del Partido Constitu-
ción de su líder, el general Cáceres. Este, contando con el cional, Cáceres tuvo influencia en la política nacional du-
13

rante la llamada República Aristocrática, época de pre- del Centro y las fuerzas guerrilleras de cada pueblo; otras
dominio del civilismo. Fue ministro plenipotenciario en veces mediante variadas manifestaciones culturales y fol-
Italia (1905-1909) y Alemania (1911-1914)[5] y, de re- klóricas, como es el caso de las existentes en los Valles de
greso al Perú, presidió la convención de partidos que en Yanamarca-Acolla, San Jerónimo de Tunán, Hualhuas,
1915 designó a José Pardo y Barreda como candidato a Pucará, Chupaca y Sicaya en el Valle del Mantaro.
la presidencia de la República. Pero desde 1918 conspi-
ró contra este gobernante y apoyó el golpe de estado de
Augusto B. Leguía, que ocurrió el 4 de julio de 1919 y 14 Referencias
que fue el punto de partida del Oncenio.[2]
La Asamblea Nacional, por ley Nº 4009 del 10 de no- [1] Basadre Grohmann, 2005a, p. 204.
viembre de 1919, en reconocimiento a su brillante con-
[2] Orrego Penagos, Juan Luis (2000). «CÁCERES DORRE-
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neario de Ancón. Su muerte y entierro dieron lugar a una
jornada de duelo nacional.[87] [3] Tauro del Pino, Alberto (2001). «HUANCA, Catalina».
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[6] «Cáceres en el glorioso día del ejército nacional. Cuaren-


tidós aniversario de la Victoria de Tarapacá». La Crónica
(Lima). 27 de noviembre de 1921.

[7] Basadre Grohmann, 2005a, p. 206.

[8] Basadre Grohmann, 2005a, p. 29.

[9] Congrains Martin, 1978, pp. 85-86, citando las Memorias


de Cáceres.

Andres Avelino Cáceres (El Brujo de los Andes). [10] Basadre Grohmann, 2005a, p. 139.

[11] Basadre Grohmann, 2005a, p. 153.


Su valioso testimonio de la guerra del Pacífico lo trasmitió
a su hija, la escritora Zoila Aurora Cáceres, y al coman- [12] Vargas Ugarte, 1984, p. 167).
dante Julio C. Guerrero, que fuera su adjunto militar en [13] Vargas Ugarte, 1984, p. 186).
Berlín. La primera los dio a conocer en La campaña de
la Breña (1927); y el segundo utilizó esos informes para [14] Basadre Grohmann, 2005a, p. 205.
publicar La guerra entre el Perú y Chile (Madrid, 1924)
[15] Basadre Grohmann, 2005a, p. 194; 205.
y Memorias del general Cáceres (Berlín, 1924 y Lima,
1973).[5][2] [16] Basadre Grohmann, 2005a, p. 184.

[17] Basadre Grohmann, 2005a, p. 194.

13 Legado [18] Basadre Grohmann, 2005a, pp. 195-196.

[19] Basadre Grohmann, 2005a, pp. 197-198.


En el Perú, Cáceres es visto como un símbolo de la re-
sistencia contra Chile, durante la guerra del Pacífico, un [20] Vargas Ugarte, 1984, p. 284).
héroe que nunca se doblegó y que hasta el último instante [21] Basadre Grohmann, 2005a, pp. 217.
organizó fuerzas para mantener viva la resistencia, pese
a los reveses. Su figura es ampliamente recordada en la [22] Basadre Grohmann, 2005a, p. 208.
memoria colectiva de los pobladores de la sierra perua-
[23] Chirinos Soto, 1985, p. 333.
na, muchas veces a través de las tradiciones orales legadas
por los descendientes de quienes conformaron el Ejército [24] Fonseca, 2010, p. 74.
14 15 BIBLIOGRAFÍA

[25] Basadre Grohmann, 2005a, p. 209. [63] Rivera Serna, 1975, p. 152.

[26] Vargas Ugarte, 1984, p. 220. [64] Basadre Grohmann, 2005b, pp. 140-143.

[27] Tauro del Pino, 1981, pp. 56-57. [65] Basadre Grohmann, 2005b, pp. 232-233.
[28] Basadre Grohmann, 2005a, p. 210. [66] Basadre Grohmann, 2005b, p. 234.
[29] Basadre Grohmann, 2005a, p. 214. [67] Basadre Grohmann, 2005b, p. 144.
[30] Basadre Grohmann, 2005a, pp. 214-215. [68] Basadre Grohmann, 2005b, p. 129.
[31] Luna Vegas, 1978, p. 40. [69] Basadre Grohmann, 2005b, p. 132.
[32] Basadre Grohmann, 2005a, pp. 215-216. [70] Basadre Grohmann, 2005b, p. 139.
[33] Fonseca, 2010, pp. 73-74. [71] Basadre Grohmann, 2005b, p. 289.
[34] Basadre Grohmann, 2005a, p. 220. [72] Basadre Grohmann, 2005b, pp. 128-129.
[35] Basadre Grohmann, 2005a, pp. 220-221. [73] Basadre Grohmann, 2005b, pp. 139-140.
[36] Basadre Grohmann, 2005a, p. 224. [74] Guerra, 1984, p. 103.
[37] Basadre Grohmann, 2005a, pp. 221-222.
[75] Basadre Grohmann, 2005b, pp. 138-139.
[38] Basadre Grohmann, 2005a, p. 243.
[76] Basadre Grohmann, 2005b, p. 140.
[39] Basadre Grohmann, 2005a, p. 263.
[77] Guerra, 1984, pp. 61-62.
[40] Basadre Grohmann, 2005a, pp. 266-267.
[78] Basadre Grohmann, 2005b, pp. 208-209.
[41] Basadre Grohmann, 2005a, pp. 267-269.
[79] Basadre Grohmann, 2005b, pp. 150-154.
[42] Fonseca, 2010, p. 75.
[80] Rivera Serna, 1975, p. 153.
[43] Basadre Grohmann, 2005a, p. 275.
[81] Basadre Grohmann, 2005c, pp. 12-13.
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[82] Basadre Grohmann, 2005c, pp. 14-16.
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[48] Vargas Ugarte, 1984, p. 295).
[86] Chirinos Soto, 1985, pp. 394-395.
[49] Basadre Grohmann, 2005b, p. 14.
[87] Basadre Grohmann, 2005d, p. 48; 94.
[50] Basadre Grohmann, 2005b, p. 25.

[51] Basadre Grohmann, 2005b, p. 26.


15 Bibliografía
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16 Enlaces externos
• Sucedió en el Perú: Andrés Avelino Cáceres (video)

• YouTube - La guerra del Pacífico V

• Dos ejemplos de la falta de veracidad de las Memo-


rias de Cáceres

• Wikiquote alberga frases célebres de o sobre


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• Wikisource contiene obras originales de o sobre


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16 17 ORIGEN DEL TEXTO Y LAS IMÁGENES, COLABORADORES Y LICENCIAS

17 Origen del texto y las imágenes, colaboradores y licencias


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