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Sentencia nº 876 de Tribunal Supremo de Justicia - Sala Constitucional de 21 de Octubre de 2016

Fecha de Resolución: 21 de Octubre de 2016


Emisor: Sala Constitucional
Número de Expediente: 16-0222
Ponente: Juan José Mendoza Jover
Procedimiento: Acción de Amparo contra sentencia

ÍNDICE
 PRIMERO
 SEGUNDO

CONTENIDO

Magistrado Ponente: J.J.M.J.

Exp.16-0222

El 2 de marzo de 2016, el abogado J.G.H.V., inscrito en el Instituto de Previsión Social del


Abogado bajo el número 29.833, actuando como apoderado judicial de la ciudadana
E.L.A.D., titular de la cédula de identidad N° V-12.247.460, consignó ante la Secretaría de
la Sala escrito contentivo de acción de amparo constitucional, contra la sentencia dictada el
3 de diciembre de 2015, por el Juzgado Superior en lo Civil, M. y del Tránsito del Segundo
Circuito de la Circunscripción Judicial del Estado Portuguesa, que declaró con lugar la
apelación interpuesta por la ciudadana D. delR.G.Y., contra la decisión proferida por el
Tribunal Primero de Municipio Ordinario y Ejecutor de Medidas de los Municipios Páez y
Araure del Segundo Circuito de la misma Circunscripción Judicial, de fecha 8 de octubre
de 2015 y en consecuencia, fuera declarada inadmisible la demanda por resolución de
contrato de opción de compra venta interpuesta por la accionante de amparo.

Por auto del 4 de marzo de 2016, se dio cuenta en Sala de este expediente y se designó
ponente al Magistrado J.J.M.J., quien, con tal carácter, suscribe el presente fallo.

En diligencia del 13 de octubre de 2016, el abogado J.A.A.C., inscrito en el Inpreabogado


bajo el n° 29.566, actuando como apoderado de la parte actora solicitó pronunciamiento.

Revisadas como han sido las actas que conforman el presente expediente, pasa la Sala a
dictar sentencia, previas las consideraciones siguientes:

ANTECEDENTES DEL CASO

En fecha 13 de mayo de 2015, el apoderado judicial de la ciudadana E.L.A.D. interpuso por


ante el Juzgado Distribuidor de Municipio Ordinario y Ejecutor de Medidas de los
Municipios Páez y Araure del Segundo Circuito del Estado Portuguesa, demanda de
resolución de contrato de opción de compra venta suscrito entre su representada y la
ciudadana D. delR.G.Y., sobre un inmueble ubicado en Lomas de S.S., sector B, ubicada en
el Conjunto Número 30 denominado Los Solares, del Municipio Araure, Estado
Portuguesa.

El 20 de mayo de 2015, el Tribunal Primero Ordinario y Ejecutor de Medidas de los


Municipios Páez y Araure del Segundo Circuito del Estado Portuguesa, admitió la demanda
y ordenó el emplazamiento de las partes.

El 8 de octubre de 2015, dicho Tribunal dictó sentencia en la que declaró con lugar la
acción de resolución de contrato interpuesta y en consecuencia, declaró resuelto el contrato
de compra venta suscrito entre las partes indicando “…que como consecuencia a esa dicha
declaratoria nació para la demandante el derecho de la restitución del inmueble, como
quiera que la demandante ofreció devolver…”.

El 3 de noviembre de 2015, la parte demandante apeló de la sentencia dictada por el


tribunal de la causa.

El 10 de noviembre de 2015, el Tribunal de la causa oyó en ambos efectos la apelación


interpuesta y ordenó la remisión del expediente al Juzgado Superior en lo Civil, M. y del
Tránsito del Segundo Circuito de la Circunscripción Judicial del Estado Portuguesa.

El 3 de diciembre de 2015, el Juzgado Superior en lo Civil, Mercantil del Tránsito del


Segundo Circuito de la Circunscripción Judicial del Estado Portuguesa declaró con lugar la
apelación interpuesta e inadmisible la demanda por resolución de contrato de compra venta
y en consecuencia, nulas las actuaciones realizadas en la causa incluyendo el auto de
admisión de la demanda, así como la decisión apelada.

El 2 de marzo de 2016, el apoderado judicial de la ciudadana E.L.A.D., interpuso la


presente acción de amparo constitucional.

II

DE LA ACCIÓN DE AMPARO

La parte actora expuso en su acción de amparo lo siguiente:

Indicó, que el juzgador de la segunda instancia al dictaminar la decisión accionada no


comprendió que la pretensión “únicamente era la declaratoria judicial de la vigencia o no
del contrato”, lo que consideró, negó el acceso a la justicia de ambas partes, el derecho y la
garantía de participar en un proceso adecuado que vulneró la tutela judicial efectiva.

Advirtió, que con la declaratoria de inadmisibilidad el juzgado de alzada incurrió en un


error de interpretación y que no consideró “que las razones de inadmisibilidad de la
demanda deben estar expresamente establecidas en la Ley (sic), e interpret[ó] con ello
equivocadamente el mencionado decreto normativo” relativo a la Ley Contra el Desalojo y
la Desocupación Arbitraria de Viviendas “dejando de cumplir su deber de revisar y analizar
cada caso en particular”.

Señaló, que el hecho de que los jueces deban revisar si fue agotado el procedimiento
administrativo para verificar la admisibilidad de la demanda “pudiere llegar a significar un
desconocimiento de la jurisdicción judicial y que los jueces dejen de aplicar la Ley (sic) a
los casos concretos, negando el acceso a la justica, el debido proceso y la tutela judicial
efectiva, pues al implicar que esos asuntos serán resueltos o sometidos a una instancia
administrativa, negaría la posibilidad de control judicial de tales actos”.

Agregó, que tal situación genera una absoluta desprotección de las otras personas que
ostenten algún derecho legítimo sobre el inmueble los cuales tienen derecho a obtener una
pronta respuesta donde se le permita el ejercicio cabal de su derecho a la defensa y que su
pretensión sea decidida por un juez natural.

Anunció, que el artículo 136 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela


señala que las ramas de Poder Público Nacional tienen sus funciones propias y que el Poder
Judicial es una de ellas, teniendo por fin la realización o declaración del derecho, la tutela
de la libertad individual y el orden jurídico.

Finalmente, solicitó a esta S., sea declarada la procedencia de la acción de amparo


constitucional y que se ordene al juez superior que corresponda conocer que se pronuncie
sobre el fondo del asunto, con el señalamiento expreso que para la obtención del desalojo
del inmueble se debe cumplir con el procedimiento administrativo previsto en el decreto
con Rango; Valor y Fuerza de Ley contra D. y la Desocupación Arbitraria de Viviendas.

III

DE LA DECISIÓN OBJETO DE LA ACCIÓN

El 3 de diciembre de 2015, el Juzgado Superior en lo Civil, M. y del Tránsito del Segundo


Circuito de la Circunscripción Judicial del Estado Portuguesa, declaró con lugar la
apelación interpuesta por la ciudadana D. delR.G.Y., contra la decisión proferida por el
Tribunal Primero de Municipio Ordinario y Ejecutor de Medidas de los Municipios Páez y
Araure del Segundo Circuito de la misma Circunscripción Judicial, de fecha 8 de octubre
de 2015 y en consecuencia, declaró inadmisible la demanda por resolución de contrato de
opción de compra venta interpuesta por la accionante de amparo, en base a las
consideraciones textualmente transcritas a continuación:

(…) IV

MOTIVOS DE HECHO Y DE DERECHO PARA DECIDIR:

Se ha constatado que la apelación que impulsa el movimiento de esta instancia superior,


surge en una acción de resolución de contrato de compromiso bilateral de compra venta de
un inmueble, consistente en un terreno y en la vivienda unifamiliar, tipo 32, sobre él
construida, que intentaron las abogadas Edy del C.M. y M.C. de A., en nombre y
representación de la ciudadana E.L.A.D., en contra de la ciudadana D. delR.G.Y., y que
fuera declarada con lugar, por el Tribunal Primero de Municipio Ordinario y Ejecutor de
Medidas de los Municipios Páez y Araure del Segundo Circuito de la Circunscripción
Judicial del estado Portuguesa, como juzgado de la causa.

En este caso, dicha decisión, declaró con lugar la referida acción resolutoria,
estableciéndose en ella, que dicho contrato quedaba resuelto, retrotrayéndose las
circunstancias al estado que tenían al momento de celebrarse dicho contrato, y por tanto,
como consecuencia de dicha decisión, nació para la demandante, el derecho de que la
demandada le restituya la vivienda objeto de la litis.

Así pues, en el presente caso, tal y como se desprende del fragmento citado que
corresponde a la sentencia apelada, dicha decisión acarrea el desalojo de la vivienda, por
parte de la demandada, a favor de la demandante.

Así las cosas, hay que señalar que el Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley contra el
Desalojo y la Desocupación Arbitraria de Viviendas, de fecha 5 de mayo de 2011,
publicado en Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela N° 39.668, es un
texto normativo que tiende a regular situaciones que afectan a numerosas familias que
pudiesen ser desposeídas de su lugar de vivienda, como consecuencia directa, de una acción
judicial.

Efectivamente, la exposición de motivos del citado Decreto con Rango, Valor y Fuerza de
Ley contra el Desalojo y la Desocupación Arbitraria de Viviendas, pone en evidencia que:
“...En el escenario actual, un numeroso grupo de familias venezolanas no encuentran
satisfecha una necesidad básica como lo es vivienda propia, poseen una ocupación
condicionada a la -voluntad sin regulación ni controles efectivos- de los propietarios o
arrendadores... -destacando- que la causa de pérdida de sus hogares no se debe en muchos
casos a la falta de pago como lo estipulaba la Ley de Arrendamientos Inmobiliarios en su
artículo 34, Parágrafo A, sino al empleo de argumentos personales que esconden el objetivo
final –especular, evadir controles, realizar prácticas ilegales de traspaso, entre otros-”.

En otras palabras, se debe establecer que cuando el legislador creó este instrumento legal,
es porque consideró necesario producir un instrumento que protegiera a los ocupantes de
inmuebles ajenos; para que el Estado le garantice la obtención de un inmueble, ya sea en
condiciones temporal o fijo, en el caso de que se dicte una sentencia que disponga que
deben entregar dicho inmueble.

Por todas estas razones, es que debe valorarse que el Decreto con Rango, Valor y Fuerza de
Ley contra el Desalojo y la Desocupación Arbitraria de Viviendas, persigue “...garantizar a
todos los y las habitantes, el respeto y la protección del hogar, la familia, la seguridad
personal, la salud física y mental, que implican el derecho a no ser desalojados
arbitrariamente” y acudir a los “...procedimientos especiales para garantizar que los
desalojos forzosos se hagan previa garantía del derecho a la defensa y acompañado de una
política de protección de las familias y las personas en el acceso a la vivienda...”.
En este caso, señalamos que la Sala Civil de nuestro Máximo Tribunal de la República, se
ha pronunciado sobre la aplicación del referido Decreto en causas distintas a las de
arrendamientos.

Así en ponencia conjunta de fecha 1 de noviembre de 2011, Exp. N.. 2011-000146, caso:
D.M.B.M. contra V.A.T., produjo sentencia que la consideró líder en esta materia, la cual
entre otras cosas estableció lo siguiente:

Omissis….

En razón de la vigencia del Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley contra el Desalojo y
la Desocupación Arbitraria de Viviendas, publicado en la Gaceta Oficial de la República
Bolivariana de Venezuela N° 39.668 del viernes 6 de mayo de 2011, y dada la importancia
que desde el punto de vista social representa el dicho cuerpo legal, por constituir nuestro
País un “…Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna como
valores superiores de su ordenamiento jurídico…”, conforme al contenido del artículo 2 de
nuestra Carta Magna, esta Sala de Casación Civil consideró que la decisión del sub judice
se presentara bajo la figura de PONENCIA CONJUNTA de los Magistrados y M.
integrantes de la misma; que, entre otros, tendrá el cometido ser la sentencia líder en lo que
respecta a la interpretación, alcance y aplicación del articulado del Decreto supra citado,
pasándose a decidir, previas las siguientes consideraciones:

Omissis…..“A partir de la promulgación de la Constitución en 1999, la República


Bolivariana de Venezuela se constituye en un estado social de derecho y de justicia, que
protege como Derecho Fundamental a la familia, como centro embrionario del progreso
social, ya que resulta difícil concebir que pueda producirse un desarrollo satisfactorio de la
vida familiar sin un espacio físico elemental donde pueda desarrollarse y crecer, es decir el
derecho de acceder a una vivienda digna tal como lo propugna nuestra constitución; así
tenemos que por una parte el constituyente protegió a la familia tal como se desprende del
inicio del artículo 75 que a la letra dice: “El Estado protegerá a la familia como asociación
natural de la sociedad, y como el espacio fundamental para el desarrollo integral de las
personas...”.

Y por la otra, acorde con esa protección, el artículo 82 de la Constitución de la República


Bolivariana de Venezuela, prevé: “Toda persona tiene derecho a una vivienda adecuada,
segura, cómoda, higiénica, con servicios básicos esenciales que incluyan un hábitat que
humanice las relaciones familiares, vecinales y comunitarias. La satisfacción progresiva de
este derecho es obligación compartida entre los ciudadanos y ciudadanas y el Estado en
todos sus ámbitos. El Estado dará prioridad a las familias y garantizará los medios para que
éstas y especialmente las de escasos recursos, puedan acceder a las políticas sociales y al
crédito para la construcción, adquisición o ampliación de las viviendas”. La precitada
norma transcrita consagra el derecho de todos los ciudadanos a tener una vivienda digna, y
al efecto el Estado ha desarrollado políticas sociales a fin de que las familias puedan
acceder a esa vivienda digna que indica la constitución, tales como la creación del
Ministerio Popular de Vivienda y Hábitat, la Misión Vivienda y otras. Este derecho
constitucional a una vivienda digna ha sido una de las mayores preocupaciones del Estado
en beneficio del bienestar social, lo que dio origen al Decreto con Rango, Valor y Fuerza de
Ley Contra el Desalojo y Desocupación Arbitraria de Viviendas, publicado en la Gaceta
Oficial de la República Bolivariana de Venezuela N° 39668 de fecha 6 de mayo de 2011,
cuya exposición de motivos establece: “…El Estado es el garante del disfrute pleno de
todos los derechos fundamentales inherentes a la existencia humana. Entre ellos, junto al
derecho a la vida, la alimentación, la educación y la salud, coexiste el derecho a una
vivienda digna, el cual implica un enorme esfuerzo de todos los órganos y entes del Estado,
en función de la complejidad social y económica de la solución de los problemas
habitacionales. Ese esfuerzo ha sido empeñado por el Ejecutivo Nacional durante el último
decenio, más, sin embargo, persiste un déficit en el número de soluciones habitacionales
necesarias para satisfacer la enorme demanda nacional, producto principalmente de
distorsiones en el mercado inmobiliario y en el sector construcción.

…Omissis...

Así, en el actual escenario, por uno u otro motivo, existe una enorme cantidad de familias
que dependen de la disponibilidad de viviendas en el sector inmobiliario, bien por la vía del
arrendamiento y las diversas formas de ocupación o, mediante la compra a crédito.

Estas familias ocupan las viviendas disponibles en función de su capacidad económica, y


permanecen en ellas en la medida que pueden satisfacer las demandas de los arrendadores
en los precios de alquiler, que en la mayoría de los casos responden a los valores que fija el
mercado por vía de la especulación inmobiliaria y los intereses capitalistas de los
propietarios y arrendadores y no al costo real o un valor razonable de los alquileres. De tal
manera, son susceptibles de perder sus viviendas, o el derecho a ocuparlas, cuando las
expectativas del arrendador varían, produciéndose un incremento en el valor de
arrendamiento o una modificación de los planes particulares del propietario respecto de su
inmueble.

…Omissis...

Sobre el anterior particular, debe observarse que el estrato correspondiente a pobreza crítica
está compuesto en un mayor porcentaje por personas de la tercera edad, familias
monoparentales matricentradas y personas con discapacidad, las cuales requieren de
protección especial por parte del estado. Este grupo, debido a su vulnerabilidad, ha
reportado recurrentemente ante los movimientos sociales de inquilinos y el Movimiento de
Pobladores estar siendo afectados por los propietarios, a través de medidas ilegales de
desalojo, debido a que los propietarios o arrendadores manifiestan querer realquilar estas
unidades habitacionales con la intención de acrecentar el monto correspondiente a cánones
de alquiler utilizando la figura del traspaso, elevando así su margen de ganancias
económicas. En la práctica, los propietarios o arrendadores pueden tener otros fines, como
vender el edificio o mantenerlo ocioso incluso, pero siempre alegan las causas establecidas
en la ley de arrendamiento para rescindir el contrato. Llegan incluso a permitir el deterioro
del edificio a fin de que los arrendatarios desocupen voluntariamente o se declare
inhabitable inmueble y lograr de cualquier modo la desocupación.

...Omissis...
En los procedimientos de entrega material del inmueble o desalojo forzoso a inquilinos,
dadas las características materiales de la actuación (acompañada por la fuerza pública y la
coacción al abandono del hogar) llega incluso a generarse terror en la familia inquilina a
desalojar.

Es por ello que se hace necesaria la pronta intervención por parte del Estado venezolano,
vista la coyuntura que afronta actualmente el sector vivienda y el déficit existente, el cual
seguramente se reducirá en los próximos años por la decidida actuación del Gobierno
Nacional, pero que requiere, en una fase de transición, de medidas adicionales de
protección de derecho humano a una vivienda digna.

...Omissis...

Todas estas situaciones implican muchas veces, hostigamientos, amenazas y ejecuciones de


desalojos arbitrarios, violatorios de derechos humanos y que se encuentran expresamente
prohibidos conforme a tratados, convenios internacionales suscritos por nuestro país, y
leyes nacionales.

Por otro lado, las personas, familias y comunidades víctimas de desalojos forzosos se ven
afectados por procedimientos administrativos y judiciales establecidos en leyes nacionales,
anteriores a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y surgidos en
escenarios de políticas neoliberales y contextos sociales distintos a la situación de
emergencia generada por las lluvias; qué en muchos casos establecen plazos breves y no
prevén una garantía adecuada en el acceso a la defensa por un abogado, de los débiles
jurídicos …

La situación y razones expresadas fundamentan el presente decreto que busca garantizar a


todos los y las habitantes, el respeto y la protección del hogar, la familia, la seguridad
personal, la salud física y mental, que implican el derecho a no ser desalojados
arbitrariamente; y establecer procedimientos especiales para garantizar que los desalojos
forzosos se hagan previa garantía del derecho a la defensa y acompañado de una política de
protección de las familias y las personas en el acceso a la vivienda, a fin de evitar que la
lógica perversa del capitalismo siga enviando a la calle, sin alternativas de vivienda digna
ni refugio alguno, a personas, familias y comunidades enteras...

. Como puede apreciarse de los fragmentos antes transcritos de la reseñada exposición de


motivos, el Ejecutivo Nacional dentro del marco de la Ley Habilitante, promulgó el tantas
veces indicado Decreto con el propósito de crear un ámbito jurídico de protección a todas
las familias que son objeto de desocupación, desahucio o desalojos de las viviendas que
ocupan o poseen en forma legítima, inmuebles destinados a vivienda principal. En ese
sentido, esta Sala de Casación Civil cónsona con la protección constitucional a la familia y
al derecho de una vivienda digna ha establecido que todo venezolano tiene derecho «...a la
vivienda digna y a la protección de ésta como parte del sistema de seguridad social cuya
efectividad se encuentra garantizada por el Estado en el artículo 86 de la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela, lo cual forma parte del proyecto para la consecución
de la verdadera transformación social en pro de la igualdad de los ciudadanos que proclamó
nuestro Libertador y ante el riesgo que representa para las familias venezolanas,
especialmente aquellas de menos recursos (medios y bajos), perder su vivienda por la
aplicación de modalidades financieras que pretendan desconocer tal situación, la misma
tiene como finalidad proteger a cualquier ciudadano o ciudadana beneficiario o solicitante
de un crédito hipotecario, entendidos éstos como los destinados a la construcción,
autoconstrucción, adquisición, ampliación o remodelación de vivienda digna, regulando las
condiciones fundamentales de los referidos créditos, impidiendo que en algún caso pudiera
practicarse el anatocismo y la usura…” (Sentencia de la Sala de Casación Civil de fecha 23
de mayo de 2006, caso: Banco Plaza c/ Distribuidora Los Morochos, C.A) (Resaltado de la
Sala).

El anterior precedente jurisprudencial nos obliga a los integrantes de esta Sala de Casación
Civil, que en aquellos casos sometidos a conocimiento de la Sala mediante el recurso de
casación que pudiera resultar afectados la posesión legitima de una familia sobre un
inmueble y que se encuentren comprendido dentro de la protección del Decreto ya indicado
deben ser estudiados con acuciosidad y a la luz de los derechos fundamentales protegidos
por la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, el cual si bien en principio
involucra la afectación de un interés particular, lo cierto es que se trata de una situación de
interés social que ha afectado a un sector importante de nuestra sociedad.

De acuerdo a la exposición de motivos del señalado Decreto N° 8.190, el objeto de esas


disposiciones legales es la garantía al respeto y protección del hogar, la familia, la
seguridad personal, con la intención que las personas no sean desalojadas arbitraria o
forzosamente de sus viviendas familiares sin un procedimiento previo que garantice el
derecho a la defensa, acompañado de una política de protección de la familia frente a tales
desalojos.

ANALISIS SOBRE EL DECRETO CON RANGO, VALOR Y FUERZA DE LEY


CONTRA EL DESALOJO Y LA DESOCUPACIÓN ARBITRARIA DE VIVIENDA.

El artículo 1 dispone:

Artículo 1.- “El presente Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley tiene por objeto la
protección de las arrendatarias y arrendatarios, comodatarios y ocupantes o usufructuarios
de bienes inmuebles destinados a vivienda principal, así como las y los adquirientes de
viviendas nuevas o en el mercado secundario, contra medidas administrativas o judiciales
mediante las cuales se pretenda interrumpir o cesar la posesión legítima que ejercieren, o
cuya práctica material comporte la pérdida de la posesión o tenencia de un inmueble
destinado a vivienda.” (Resaltado de la Sala).

De esta forma, entrando en el contenido del Decreto, se observa que el artículo 1°


desarrolla su objeto, señalando que busca proteger a las arrendatarias y arrendatarios,
comodatarios, ocupantes y usufructuarios de bienes inmuebles destinados a vivienda
principal, contra medidas preventivas o ejecutivas que pretendan interrumpir o cesar la
posesión legítima que ejercieren, cuya práctica comporte la pérdida de la posesión o
tenencia del inmueble.
De conformidad con la norma citada, el decreto se aplica sólo respecto del inmueble que
sirve de vivienda principal, el cual es objeto de protección contra medidas administrativas o
judiciales que impliquen su desposesión o desalojo.

Acorde con lo expuesto el artículo 3 establece:

Artículo 3.- “El presente Decreto con Rango, Valor y Fuerza de ley será de aplicación en
todo el territorio de la República Bolivariana de Venezuela de manera preferente a todas
aquellas situaciones en las cuales, por cualquier medio, actuación administrativa o decisión
judicial, alguno de los sujetos protegidos por este Decreto-Ley, sea susceptible de una
medida cuya práctica material comporte la pérdida de la posesión o tenencia de un
inmueble destinado a vivienda principal.”

El artículo 3° indica que el Decreto será aplicado frente a cualquier actuación


administrativa o decisión judicial que comporte la pérdida de la posesión o tenencia del
inmueble destinado a vivienda principal.

Nuevamente se reitera que la protección tiene lugar frente a una medida cuya práctica
material implique desposesión o desalojo del inmueble que sirve de lugar de vivienda
familiar.

Seguidamente, el artículo 4 dispone:

Restricción de los desalojos y desocupación forzosa de viviendas.

Artículo 4.- A partir de la publicación del presente Decreto con Rango, Valor y Fuerza de
Ley en Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela, no podrá procederse a la
ejecución de desalojos forzosos o a la desocupación de viviendas mediante coacción o
constreñimiento contra los sujetos objeto de protección indicados en este Decreto Ley, sin
el cumplimiento previo de los procedimientos especiales establecidos, para tales efectos, en
el presente Decreto-Ley.

Los procesos judiciales o administrativos en curso para la entrada en vigencia de este


Decreto-Ley, independientemente de su estado o grado, deberán ser suspendidos por la
respectiva autoridad que conozco de los mismos, hasta tanto las partes acrediten haber
cumplido el procedimiento especial previsto en este Decreto-Ley, luego de lo cual, y según
las resultas obtenidas, tales procesos continuarán su curso.

(Resaltado de la Sala).

Esta norma es clara al establecer que la prohibición está referida a la ejecución del desalojo
o la desocupación de la vivienda principal y reitera que no podrá procederse a la ejecución
de desalojos forzosos o a la desocupación de viviendas, mediante coacción o
constreñimiento contra los sujetos objeto de protección indicados en el Decreto Ley.

Seguidamente, el decreto regula las dos hipótesis de posible ocurrencia en la práctica:


1) El juicio no se ha iniciado, en cuyo caso debe ser cumplido el procedimiento establecido
en los artículos 5 al 11;

2) El juicio está en curso, en cuyo caso el procedimiento está fijado en el artículo 12.

El precitado artículo 12 es enfático al establecer que el procedimiento que debe ser


cumplido en los juicios en curso, es previo a la ejecución de desalojos, con lo cual deja en
claro, que sólo en el supuesto de que obre una medida judicial que implique la desposesión
material del inmueble es que dicho procedimiento debe ser cumplido. La referida norma
preceptúa:

Procedimiento previo a la ejecución de desalojos.

Artículo 12.- Los funcionarios judiciales estarán obligados a suspender, por un plazo no
menos de noventa días (90) días hábiles ni mayor a ciento ochenta (180) días hábiles,
cualquier actuación o provisión judicial en fase de ejecución que implique la terminación o
cese sobre la posesión legítima del bien destinado a uso de vivienda, bien sea que se
encuentre tanto en ejecución voluntaria como forzosa, debiendo notificar al sujeto afectado
por el desalojo y cualquier otra persona que considere necesario en resguardo y estabilidad
de sus derechos.

(Resaltado de la Sala).

En este orden de ideas, el artículo 12 ordena a los funcionarios judiciales, suspender


cualquier actuación o provisión judicial en fase de ejecución que implique la terminación o
cese sobre la posesión legítima del bien destinado a uso de vivienda, bien sea que se
encuentre tanto en ejecución voluntaria como forzosa. En igual sentido se perfila el artículo
16° respecto a las medidas cautelares de secuestro.

Y acorde con lo dispuesto en esta norma, el artículo 13 es del siguiente contenido:

Condiciones para la ejecución del desalojo.

Artículo 13.- Dentro del plazo indicado en el artículo anterior, el funcionario judicial:

1. Verificará que el sujeto afectado por la medida de desalojo hubiere contado durante el
proceso con la debida asistencia u acompañamiento de un abogado de su confianza o, en su
defecto, de un defensor público en materia de protección del derecho a la vivienda. Si esto
no hubiere ocurrido, se deberá efectuar el procedimiento previo establecido en los artículos
5, 6,7 y 8 del presente Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley, sin cuyo cumplimiento
no podrá procederse a la ejecución del desalojo.

2. Remitirá al Ministerio competente en materia de hábitat y vivienda una solicitud


mediante la cual dicho órgano del Ejecutivo Nacional disponga la provisión de refugio
temporal o solución habitacional definitiva para el sujeto afectado por el desalojo y su
grupo familiar, si éste manifestare no tener lugar donde habitar.
En todo caso, no se procederá a la ejecución forzada sin que se garantice el destino
habitacional de la parte afectada, por ser este un derecho de interés social e inherente a toda
persona.

(Resaltado de la Sala).

Obsérvese que en esta norma, se reitera que el procedimiento tiene lugar frente al afectado
por el desalojo, y el propósito es conseguir un lugar de vivienda para el afectado antes de
proceder a la ejecución forzosa.” Omissis…

No hay dudas que se desprende de dicha sentencia, que el norte y propósito del cuerpo
legal, es el de impedir la materialización de un desalojo o desocupación injusta o arbitraria
de un inmueble cuyo objeto sea de habitación familiar, bien sea a través de una medida
cautelar de secuestro o en fase de ejecución de sentencia definitiva; siendo entonces preciso
establecer que dicho Decreto con Fuerza de Ley, no sólo resulta aplicable a las relaciones
arrendaticias, sino que comprende los juicios de otra naturaleza, en los cuales puedan
resultar afectados los derechos constitucionales y legales de quienes ocupan o habitan un
determinado inmueble destinado a vivienda principal, -se insiste- en que el Decreto con
Rango, Valor y Fuerza de Ley contra el Desalojo y la Desocupación Arbitraria de
Viviendas, no se circunscribe al campo de las relaciones arrendaticias sino que comprende
cualquier juicio que pudiera conducir a una decisión cuya práctica material comporte la
pérdida de posesión o tenencia de un inmueble destinado a vivienda familiar.

Por tanto, de la interpretación del conjunto normativo del mencionado Decreto Ley, no se
desprende que se oponga a que existan juicios que conlleven al desalojo del inmueble, solo
que exige que se agoten ciertas condiciones para proponerla, y si el juicio ya estaba en
curso para la fecha de su promulgación, éste debe continuar hasta que llegue a la etapa del
desalojo, en cuyo caso debe garantizarle al ejecutado, que cuente con vivienda para
habitarla. En todo caso, señalamos que el propósito perseguido es evitar que se produzcan
desalojos arbitrarios.

Con ello resultó precisado, que la protección legal tiene lugar frente a la situación real y
efectiva de que sea ordenado un desalojo mediante decisión o sentencia definitivamente
firme, pues lo perseguido, es impedir que su práctica resulte en una situación de terror y
abuso que lesione gravemente a la persona o la familia que ha venido ocupando el inmueble
como lugar de vivienda principal, por lo que la exigencia de agotar el procedimiento previo
administrativo constituye un requisito de admisibilidad sine qua non para acudir a la vía
jurisdiccional, por lo que, como en el presente caso, de ser procedente, debe ser declarado
de oficio. ASI SE DECIDE.

Ahora bien, establecido como ha sido, la obligatoriedad de exigir que se agote el


procedimiento previo, establecido en el artículo 5 del Decreto con Rango, Valor y Fuerza de
Ley contra el Desalojo y la Desocupación Arbitraria de Viviendas, sin el cual no debe
admitirse acción alguna que pueda conllevar al desalojo de un inmueble apto para vivienda,
procede este juzgador a establecer si como en el caso de autos, en que el actor pretende la
resolución de un contrato verbal de opción de compraventa, la cual conllevó al juzgador de
la causa al declararla con lugar, decretar la desposesión de dicho inmueble, por parte de la
demandada a favor de la demandante, todo por los efectos naturales que produjo dicha
sentencia favorable, sea necesario el cumplimiento de dicho procedimiento administrativo
previo.

Ahora bien, con relación a la solución de la inquietud esbozada supra, es oportuno traer a
colación la sentencia N° 175 de fecha 17 de abril de 2013, dictada por la Sala de Casación
Civil del Tribunal Supremo de Justicia, mediante la cual conoció de un recurso de
interpretación sobre dicho cuerpo legal, y estableció lo siguiente:

Omissis “Ahora bien, en el presente caso, la Sala advierte que entre los artículos objeto de
interpretación figuran las normas contenidas en los artículos 1°, 3° y 12 respecto de los
cuales como se expresó en las sentencias relacionadas, se fijaron las pautas a seguir para los
procesos que se encontraban en curso a la fecha de entrada en vigencia de la Ley,
especialmente las pautas siguientes: a: 1) dicha Ley se aplica a las arrendatarias y
arrendatarios, comodatarios, usufructuarios u ocupantes de bienes inmuebles destinados a
vivienda principal, al respecto de esto último la Sala aclaró que “…la ley no se agota en las
relaciones arrendaticias, sino que comprende los juicios de otra naturaleza, en los cuales
puedan resultar afectados los derechos constitucionales y legales de quienes ocupan o
habitan un determinado inmueble destinado a vivienda principal…”; Además, 2) dicha
protección se establece literalmente frente a cualquier medida preventiva o ejecutiva,
administrativa o judicial, que pudiera derivar en la pérdida de la posesión o tenencia de
dicha categoría de inmueble, es decir, sólo destinados a “vivienda principal”, y en cuanto al
objetivo de la Ley, tal como lo apunta la exposición de motivos, el Estado consciente de la
coyuntura que afecta al sector vivienda y el déficit existente, estableció medidas transitorias
y procedimientos especiales de obligatoria observancia tendentes a “…garantizar a todos
los y las habitantes… el derecho a no ser desalojados arbitrariamente, previo el
cumplimiento de los procedimientos especiales previstos en la Ley para garantizar que los
desalojos forzosos se hagan previa garantía del derecho a la defensa y acompañado de una
política de protección de las familias y las personas en el acceso a la vivienda…”. En virtud
de lo anterior, la Sala advierte en el presente caso que el recurrente si bien refiere
expresamente a los artículos preliminares del Decreto con Fuerza de Ley, contentivos del
ámbito subjetivo y objetivo de aplicación como objeto de interpretación, en realidad puede
deducir que lo pretendido es manifestar sus dudas acerca del sentido y alcance que debe
dársele al artículo 5° y siguientes de dicho cuerpo legal, especialmente que se precise si el
procedimiento previo establecido en esos artículos constituye un requisito de admisibilidad
frente a potenciales medidas ejecutivas que pudieran dictarse en juicios -inclusive de
ejecución de hipoteca- aunque no impliquen ab initio el desalojo o la desocupación de
inmuebles destinados a vivienda. Al respecto, esta S. considera imprescindible referirse a
los presupuestos que deben cumplirse para considerar por parte de la administración de
justica las causales de inadmisibilidad de la demanda, las cuales una vez verificadas
impiden el conocimiento de fondo del asunto. Sobre el particular, la jurisprudencia ha
sostenido que las causales de inadmisibilidad deben estar contenidas expresamente en un
texto legal, por lo que no podrá declararse la inadmisibilidad de una acción o un recurso,
sin que la causal se encuentre expresamente contenida en ley. Además, el examen de dichas
causales debe aparecer justificado y proporcional conforme a las finalidades que persigan
los instrumentos que las contengan, es decir, el juicio de razonabilidad y proporcionalidad
es el que resulta trascendente. De allí que, una decisión de inadmisión meramente procesal,
dictada debido a la concurrencia de un motivo legalmente previsto que impidiere el examen
del fondo es constitucionalmente admisible, si se parte de que tales formas del
procedimiento son instrumentales, es decir, que están dispuestas al servicio de la justicia
material. (Vid. sentencias de la Sala Constitucional de fechas 20 de julio de 2000, caso:
E.B.L., y 20 de febrero de 2008 caso: Inversiones Martinique, C.A., respectivamente). Cabe
agregar, que esta S. mediante sentencia de fecha 23 de mayo de 2008, caso: M.T.N.A.
contra Corporación Venezolana de Transporte y Servicios de Comunicaciones, Taxco C.A.,
se pronunció en relación con la trascendencia de las normas instrumentales para el proceso
comparándolas con otras categorías de normas formales, en cuya oportunidad estableció:
“…la norma procesal propiamente dicha posee unas características distintivas de aquellas
normas que también, si bien juegan un papel importante en el proceso, son
fundamentalmente instrumentales respecto de aquél, entiéndase -normas instrumentales- las
normas de las cuales se sirve el sentenciador para cumplir un fin…”, cual es, en definitiva
la realización de la justicia. Así, cuando la norma es “instrumental”, advierte el autor C. tal
carácter resulta “…muy importante para comprender la finalidad y relevancia de la norma,
por cuanto las mismas van encaminadas a resolver el conflicto, como un conjunto de
operaciones dentro del proceso… la norma entendida de esa manera operacional, señala el
camino, los pasos que se deben seguir en el proceso para dar solución al acto o hecho
jurídico…”.

Ahora bien, en el presente caso los artículos cuya interpretación se solicita son los artículos
5° y siguientes del Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley contra el Desalojo y la
Desocupación Arbitraria de Viviendas, los cuales son del siguiente tenor:

Procedimiento previo a las demandas.

Artículo 5°. Previo al ejercicio de cualquier otra acción judicial o administrativa que
pudiera derivar en una decisión cuya práctica material comporte la pérdida de la posesión o
tenencia de un inmueble destinado a vivienda principal, en perjuicio de alguno de los
sujetos protegidos por este Decreto-Ley, deberá tramitarse por ante el Ministerio con
competencia en materia de hábitat y vivienda, el procedimiento descrito en los artículos
subsiguientes.

Inicio

Artículo 6°. El interesado deberá consignar solicitud escrita, debidamente motivada y


documentada, por ante el Ministerio del Poder Popular con competencia en materia de
vivienda y hábitat, en la cual expondrá los motivos que le asisten para solicitar la
restitución de la posesión del inmueble y, por tanto, el desalojo de alguno de los sujetos
objeto de protección de conformidad con el presente Decreto con Rango, Valor y Fuerza de
Ley.

Audiencia conciliatoria.

Artículo 7°.

…Omissis…
Culminación del procedimiento

Artículo 8°.

…Omissis…

Resultado de la audiencia conciliatoria

Artículo 9°. Celebrada la audiencia y llegado a un consenso de solución, ambas partes


manifestarán la forma y tiempo de ejecución de lo acordado.

Cuando no hubiere acuerdo entre las partes, el funcionario actuante dictará una solicitud
mediante lo cual dicha parte quedará protegida contra el desalojo, habilitando la vía judicial
para el solicitante.

Si, por el contrario, la decisión fuere favorable al solicitante, el funcionario actuante


indicará en su resolución el plazo tras el cual podrá efectuarse el desalojo, el cual sólo
podrá ejecutarse por orden judicial, conforme a lo dispuesto en el presente Decreto con
Rango, Valor y Fuerza de Ley y el resto del ordenamiento jurídico vigente.

Acceso a la vía judicial.

Artículo 10. Cumplido el procedimiento antes descrito, independientemente de la decisión,


las partes podrán acceder a los órganos jurisdiccionales competentes para hacer valer sus
pretensiones.

No podrá acudirse a la vía judicial sin el cumplimiento previo del procedimiento previsto
en los artículos precedentes

. (N. y subrayado de la Sala).

Como se evidencia del contenido del transcrito artículo 5°, el mismo establece literalmente
que “previo al ejercicio de cualquier acción judicial o administrativa” que pudiere derivar
en una decisión cuya práctica material comporte la pérdida de la posesión o tenencia de un
inmueble destinado a vivienda, en este caso familiar, contra los sujetos amparados por la
Ley, es decir, las arrendatarias y arrendatarios, comodatarios, usufructuarios y ocupantes de
bienes inmuebles destinados a vivienda, así como los adquirientes de viviendas nuevas o en
el mercado secundario, el interesado en obtener la restitución de la posesión del inmueble
en cuestión debe ineludiblemente cumplir con el procedimiento administrativo previsto en
los artículos ut supra, ante el Ministerio del Poder Popular con competencia en materia de
vivienda y hábitat. Asimismo, cabe agregar que la Ley para la Regularización y Control de
Arrendamientos de Vivienda estableció que la función administrativa en esta materia es
competencia exclusiva del Ejecutivo Nacional, la cual se ejerce a través de la
Superintendencia Nacional de Arrendamiento de Vivienda, órgano éste que integra al ut
supra mencionado Ministerio y la cual está encargada de sustanciar los procedimientos
administrativos dispuestos en la materia, de conformidad con lo previsto en los artículos 16
y 94 de esta última Ley.

Aun más, el artículo 10 ibidem despeja cualquier duda al respecto, cuando expresamente
prevé: “…no podrá acudirse a la vía judicial sin el cumplimiento previo del procedimiento
previsto en los artículos precedentes…”.

Asimismo, obsérvese que en la culminación de este procedimiento previo a la acción


judicial, particularmente en la audiencia conciliatoria; esta es la finalidad del procedimiento
previo administrativo, instar a las partes mediante la conciliación a resolver el asunto, sin
embargo, la resolución administrativa que se dictare puede ser inclusive desfavorable al
solicitante del desalojo –futuro demandante en causa civil-, sin que menoscabe en forma
alguna su derecho de acudir a la vía jurisdiccional para obtener la debida tutela a su
pretensión.

Precisamente, el referido Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley estableció un


procedimiento especial previo al ejercicio de la acción contenida en el artículo 5° y
siguientes del referido cuerpo legal, tendente a examinar objetivamente y en sede
administrativa las razones por la cuales se solicita la “restitución de la posesión y
consiguiente desalojo o desocupación del inmueble” destinado exclusivamente a vivienda
principal, razones éstas que deben ser ponderadas según los intereses particulares en
conflicto. Así, para justificar la exigencia de dicho procedimiento previo, la exposición de
motivos es clara al señalar que los mismos constituyen medidas adoptadas por el Estado
venezolano, dirigidas a “…garantizar a todos los y las habitantes, el derecho a no ser
desalojados arbitrariamente; y… que los desalojos forzosos se hagan previa garantía del
derecho a la defensa y acompañado de una política de protección de las familias y las
personas en el acceso a la vivienda…” frente a intereses privados mezquinos que pretendan
desplazar derechos fundamentales de trascendencia social.

En todo caso, para comprender el supuesto previsto en la norma es fundamental distinguir


entre la pretensión civil y la administrativa, toda vez que la primera sin duda debe ser
examinada por sus jueces naturales, es decir, la jurisdicción ordinaria, mientras que la
segunda, compete en primer orden al Ministerio del Poder Popular en materia de Vivienda y
Hábitat, a través de la Superintendencia Nacional de Arrendamiento de Vivienda, la cual
ejerce la supervisión y control por parte del Estado en relación con las solicitudes de
ocupación del inmueble destinado a vivienda familiar y, en todo caso, analizará y ponderará
objetivamente las razones que invoquen los interesados para ocupar el inmueble en cuestión
y solicitar la restitución de la posesión o el desalojo.

Ciertamente, los motivos ofrecidos por el legislador conducen a ponderar la resolución del
asunto con una visión social y real del caso sometido a su consideración, en el que se
cumplan las normas de protección respecto de los sujetos amparados por el Decreto con
Rango, Valor y Fuerza de Ley, todo de “cara a la construcción de una sociedad más justa y
equitativa en los términos que exige el artículo 2° del Texto Constitucional”.

Aun más, debe tenerse presente el conjunto de políticas públicas y medidas que ha
adoptado el Estado venezolano en estos últimos años, para resguardar el derecho humano a
una vivienda digna cuando se enfrenta a intereses individuales o privados. Así, por una
parte se tiene el Banco Nacional de Vivienda y Hábitat, entre cuyas competencias figura, la
facultad de financiar con recursos propios o de otros fondos regulados en esta Ley, planes,
programas, proyectos, obras relacionadas con la vivienda, así como financiar, la
adquisición, sustitución, restitución, refinanciamiento o pago de créditos hipotecarios o
cualquier otra actividad relacionada con la vivienda y el hábitat (artículos 9 y 12, numerales
1 y 2 ibidem). Más recientemente, el Ministerio del Poder Popular con competencia en
materia de Vivienda y Hábitat, mediante las Resoluciones Nros. 10 y 11, publicadas en la
Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela Nro. 40.115, de fecha 21 de
febrero de 2013, dictó las Normas referentes a la Formulación e Implantación de Políticas
que permiten favorecer Modalidades de Pago, Financiamiento y Créditos Accesibles a
todos los sectores de la sociedad, para la Construcción, Autoconstrucción, Adquisición,
Mejora y Ampliación de Viviendas, lo cual evidencia la intensión inequívoca del Estado de
conceder créditos con especiales condiciones para garantizar tal derecho fundamental.

En todo caso, lo importante es llamar la atención respecto de las medidas de protección que
se han adoptado y especialmente cómo a través de ella lo que se pretende es hacer efectivo
ese derecho humano a una vivienda.

En este orden de ideas, piénsese en el pasado bajo la vigencia del derogado Decreto
Legislativo sobre Desalojo de Viviendas, que condicionaba la solicitud de la desocupación
de la casa de habitación a las causales taxativas allí establecidas, respecto de las cuales
quedaba excluida de plano la sola voluntad del arrendador e inclusive se estableció un
procedimiento administrativo ante una Comisión –y luego ante la extinta Dirección de
Inquilinato- que debía comprobar suficientemente, entre otros, si la desocupación que se
solicitaba por el propietario o alguno de sus parientes consanguíneos hasta el segundo
grado tenían objetivamente “…la necesidad de ocupar el inmueble…”.

Por lo tanto, aun cuando no exista en los términos del recurrente “…inminente actividad de
desalojo o desocupación….”, pero sí amenaza de perder la posesión o tenencia de un
inmueble destinado a vivienda por parte de los ocupantes, tenedores, poseedores y demás
sujetos comprendidos en la Ley por causa de medidas judiciales, bien cautelares o
ejecutivas que signifiquen desposesión, desalojo o pérdida de la tenencia, deberá cumplirse
con el procedimiento especial previo a las demandas de cualquier naturaleza siempre y
cuando se trate de un inmueble destinado a vivienda familiar, en los términos descritos en
el citado Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley.

En virtud de todo lo anterior, esta S. reitera en cuanto al ámbito subjetivo de aplicación del
referido Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley, que el mismo ampara no sólo a los
arrendatarios y arrendatarias, comodatarios o usufructuarios, sino también a los ocupantes o
tenedores de bienes inmuebles destinados a vivienda principal, inclusive a los adquirientes
y las adquirientes de vivienda nuevas o en el mercado secundario, cuando sobre esos
inmuebles destinados a vivienda familiar pudieran estar constituidas garantías reales.

..omissis
Así las cosas, en atención a lo que establece la anterior sentencia de nuestra Sala Civil, de
la que se desprende que, aún en las demandas de las que no se desprenda una “inminente
actividad de desalojo o desocupación….”, un inmueble destinado a vivienda por parte de
los ocupantes, tenedores, poseedores y demás sujetos comprendidos en la Ley por causa de
medidas judiciales, bien cautelares o ejecutivas que signifiquen desposesión, desalojo o
pérdida de la tenencia, se está obligado a cumplir con el procedimiento especial previo a las
demandas de cualquier naturaleza siempre y cuando se trate de un inmueble destinado a
vivienda familiar, en los términos descritos, pues es indudable que en este caso, en que la
sentencia apelada ha decretado la desocupación por parte de la demandada, de la vivienda
unifamiliar, es decir, que la sentencia conduce expresamente, y de manera inmediata a la
entrega de dicho inmueble al demandante, es indudable que es necesario que se agotará
dicho procedimiento especial administrativo, para incoar validamente la demanda. ASI SE
DECIDE.

Ahora bien, verificado que la presente causa contiene los supuestos de hecho establecidos
en los artículos 1, 2 y 4 del referido Decreto-Ley, y entre ellos, conforme se acordó en la
sentencia apelada, la misma conlleva al desalojo de un inmueble de habitación familiar, y
que para la fecha en que fue presentada la demanda por ante el tribunal de la causa ya
estaba vigente la referida Ley, dicha demanda no debió ser admitida, ya que no consta que
se había agotado el procedimiento previo administrativo, previsto en los artículos del 5 al
11, del Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley contra el Desalojo y Desocupación
Arbitraria de Viviendas. ASI SE DECIDE.

Establecido como ha sido que la presente causa, se tramitó y decidió sin agotarse el
procedimiento previo administrativo, previsto en los artículos del 5 al 11, del Decreto con
Rango, Valor y Fuerza de Ley contra el Desalojo y Desocupación Arbitraria de Viviendas,
no hay dudas para este juzgador, en señalar que, con el fin de aplicar una recta y sana
administración de justicia, y de conformidad con lo que ha establecido nuestro Tribunal
Supremo de Justicia, en sus distintas S., que más que una facultad discrecional, constituye
una obligación constitucional para todos los Jueces y J. de la República Bolivariana de
Venezuela, en el ámbito de su competencia, proceder en aquellos casos en que se detecte
que se hayan vulnerado normas de orden público, reestablecer dicha situación infringida,
declarar de oficio la inadmisibilidad de la presente demanda, y por tanto declarar la nulidad
de todas las actuaciones que cursan en autos. ASI SE DECIDE.

En consecuencia, debe declarar este juzgador inadmisible la demanda presentada en fecha


13 de mayo de 2015, por la ciudadana E.L.A.D., en contra de la ciudadana D. delR.G.Y.,
por resolución de contrato de opción de compra, ante el Juzgado Distribuidor de Municipio
Ordinario y Ejecutor de medidas de los Municipios Páez y Araure del Segundo Circuito de
la Circunscripción Judicial del estado Portuguesa, la cual quedó por distribución en el
Tribunal Primero de Municipio Ordinario y Ejecutor de Medidas de los Municipios Páez y
Araure del Segundo Circuito de la Circunscripción Judicial del estado Portuguesa; y en
consecuencia, NULAS todas las actuaciones realizadas en esta causa, incluyendo el auto de
admisión de demanda y la sentencia apelada, dictada en fecha 08 de octubre de 2015, por el
Tribunal Primero de Municipio Ordinario y Ejecutor de Medidas de los Municipios Páez y
Araure del Segundo Circuito de la Circunscripción Judicial del estado Portuguesa.
Y finalmente se establece que como la presente sentencia resuelve un punto de derecho que
pone fin al proceso, se descarta el análisis de los demás alegatos y la valoración de las
pruebas. ASI SE DECIDE.

DISPOSITIVA

Por las razones precedentemente expuestas, este Juzgado Superior en lo Civil, M. y del
Tránsito del Segundo Circuito de la Circunscripción Judicial del estado Portuguesa,
administrando Justicia en nombre de la República Bolivariana de Venezuela y por autoridad
de la Ley, declara:

PRIMERO

CON LUGAR la apelación interpuesta en fecha 03 de noviembre de 2015, por la ciudadana


D. delR.G.Y., asistida de abogado, en contra de la decisión de fecha 08 de octubre de 2015,
dictada por el Tribunal Primero de Municipio Ordinario y Ejecutor de Medidas de los
Municipios Páez y Araure del Segundo Circuito de la Circunscripción Judicial del estado
Portuguesa.

SEGUNDO

INADMISIBLE la demanda que por resolución de contrato de opción de compra, presentó


la ciudadana E.L.A.D., en fecha 13 de mayo de 2015, ante el Juzgado Distribuidor de
Municipio Ordinario y Ejecutor de medidas de los Municipios Páez y Araure del Segundo
Circuito de la Circunscripción Judicial del estado Portuguesa, en contra de la ciudadana D.
delR.G.Y.; por las razones expresadas en la motiva del presente fallo; y en consecuencia,
NULAS todas las actuaciones realizadas en esta causa, incluyendo el auto de admisión de
demanda y la sentencia apelada, dictada en fecha 08 de octubre de 2015 por el Tribunal
Primero de Municipio Ordinario y Ejecutor de Medidas de los Municipios Páez y Araure
del Segundo Circuito de la Circunscripción Judicial del estado Portuguesa.

IV

DE LA COMPETENCIA

Corresponde a esta Sala Constitucional determinar su competencia para conocer del


presente amparo y, a tal efecto, observa lo siguiente:

De conformidad con lo establecido por esta Sala Constitucional en decisión n.º 1, del 20 de
enero de 2000 (caso: E.M.M., y de lo previsto en el artículo 25, cardinal 20 de la Ley
Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, le corresponde conocer de las demandas de
amparo constitucional autónomo contra la decisiones que dicten, en última instancia, los
Juzgados Superiores de la República, salvo de las que se incoen contra los Juzgados
Superiores en lo Contencioso Administrativo.
En el presente caso, la acción de amparo fue interpuesta contra la decisión del 3 de
diciembre de 2015, dictada por el Juzgado Superior en lo Civil, M. y del Tránsito del
Segundo Circuito de la Circunscripción Judicial del Estado Portuguesa, razón por la cual,
conforme a lo expuesto, esta S. resulta competente para conocerla. Así se declara.

CONSIDERACIONES PARA DECIDIR

Determinada la competencia, pasa la Sala a pronunciarse sobre la admisibilidad del asunto


sometido a su conocimiento, para lo cual observa lo siguiente:

Una vez analizadas las actas que integran el expediente, la Sala estima que el escrito
contentivo de la pretensión de tutela constitucional cumple con lo establecido en el artículo
18 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales, aunado a
que no se configuran las causales de inadmisibilidad a que aluden los artículos 6 eiusdem y
133 de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia. Así se declara.

Establecido lo anterior, se observa que el apoderado judicial del accionante alega como
argumento central del amparo interpuesto, la violación de los derechos fundamentales de su
representado relativos a la tutela judicial efectiva, debido proceso y acceso a la justicia, por
cuanto -según adujo- la declaratoria de inadmisibilidad dictaminada por el ad quem,
restringió su acceso a la obtención de justicia, limitando la exigibilidad de la pretensión
establecida para la demanda propuesta por resolución de contrato de opción de compra
venta, al no poder hacer valer el derecho legítimo que posee sobre el inmueble objeto de la
demanda.

Ahora bien, de las actas procesales que conforman el expediente, observa esta Sala que la
demanda por resolución de contrato de opción de compra venta incoada por el accionante
fue interpuesta el 13 de mayo de 2015, siendo que el 3 de diciembre de 2015 el Juzgado
Superior en lo Civil, M. y del Tránsito del Segundo Circuito de la Circunscripción Judicial
del Estado Portuguesa, conociendo de la apelación ejercida por la representación judicial de
la ciudadana D.D.R.G.Y., parte demandada, revocó la decisión dictada el 8 de octubre de
2015, por el Tribunal Primero de Municipio Ordinario y Ejecutor de Medidas de los
Municipios Páez y Araure del Segundo Circuito de la misma Circunscripción Judicial, y a
su vez declaró la inadmisión de la demanda.

En efecto, dicho Juzgado Superior señaló, entre otras consideraciones, que “…verificado
que la presente causa contiene los supuestos de hecho establecidos en los artículo 1, 2 y 4
del referido Decreto-Ley, y entre ellos, conforme se acordó en la sentencia apelada, la
misma conlleva al desalojo de un inmueble de habitación familiar, y que para la fecha en
que fue presentada la demanda por ante el tribunal de la causa ya estaba vigente la referida
ley, dicha demanda no debió ser admitida, ya que no consta que se había agotado el
procedimiento previo administrativo, previsto en los artículos del 5 al 11, del Decreto con
Rango, Valor y Fuerza de Ley contra el Desalojo y Desocupación Arbitraria de Viviendas.
ASÍ SE DECIDE.”.
Al respecto, comparte esta Sala Constitucional el criterio de la sentencia impugnada, al
observar que la misma, se circunscribió a verificar de los elementos contentivos en el caso,
que la consecuencia jurídica de la demanda de resolución de contrato de opción de compra
venta, conllevaría a la entrega material del inmueble, a través de su desocupación, siendo
que el mismo funcionaba como vivienda principal de un núcleo familiar, por lo que
efectivamente se encontraban configurados los elementos para el previo cumplimiento del
procedimiento establecido en el Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley contra el
Desalojo y Desocupación Arbitraria de Viviendas, incumplido por la parte demandante,
para poder garantizar la apertura de la vía judicial en relación a la acción pretendida.

En consecuencia, a juicio de esta S., la sentencia accionada en amparo estuvo ajustada a


derecho y se fundamentó en argumentos jurídicos acertados, que en modo alguno podrían
ser considerados violatorios de normas constitucionales o legales, al tiempo que de los
argumentos contenidos en el escrito de amparo sólo se desprende la disconformidad de la
parte accionante con la decisión impugnada.

Resulta oportuno para esta S. reiterar lo plasmado en la sentencia N° 1317 de fecha 3 de


agosto de 2011, caso: M.E.D., en la cual se estableció textualmente lo siguiente:

(…) el aludido Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley contra el Desalojo y
Desocupación Arbitraria de Viviendas, de manera novedosa, impone la obligación a los
jueces de la República de dar protección especial a las personas naturales y sus grupos
familiares que ocupen de manera legítima, en calidad de arrendatarias, arrendatarios o
comodatarias o comodatarios, inmuebles destinados a vivienda principal (artículo 2), el
cual deberán aplicar en forma preferente a la legislación que rige los arrendamientos
inmobiliarios o a la norma adjetiva en lo que concierne a las condiciones, requisitos y
procedimiento de ejecución de los sujetos objeto de protección (artículo 19) para la
solución de conflictos que se susciten con ocasión de los mismos.

En tal razón, esta Sala ordena a los órganos jurisdiccionales llamados a intervenir en la
solución de los conflictos intersubjetivos que impliquen desahucio, hostigamiento u otras
amenazas de aquellos inmuebles ocupados como vivienda principal, que en tales casos
deberán cumplir los procedimientos previstos en el Decreto con Rango, Valor y Fuerza de
Ley contra el Desalojo y Desocupación Arbitraria de Viviendas, tanto el previo a la acción
judicial o administrativa, como el contemplado para la ejecución de los desalojos. Así se
decide.

Finalmente, visto el contenido de la presente decisión se ordena su publicación en la Gaceta


Judicial y su reseña en el portal web del Tribunal Supremo de Justicia, bajo el siguiente
título: “Sentencia de la Sala Constitucional que ordena a todos los jueces de la República
dar cumplimiento estricto a los procedimientos previstos en el Decreto con Rango, Valor y
Fuerza de Ley contra el Desalojo y Desocupación Arbitraria de Viviendas”. Así se decide.
(…) (Negritas del presente fallo).

Asimismo cabe recordar que tanto esta Sala Constitucional como la Sala de Casación Civil
han dejado claro que con la entrada en vigencia del Decreto con Rango, Valor y Fuerza de
Ley contra el Desalojo y Desocupación Arbitraria de Viviendas, la jurisdicción competente
para conocer de la materia donde esté vinculado el objeto del mismo, adquiere un marco
jurídico integral de protección de los ciudadanos, particularmente en su derecho humano a
la vivienda, y tal protección debe entenderse en forma total pues la ley no se agota
únicamente en las relaciones arrendaticias, sino que comprende los juicios de otra
naturaleza, en los cuales puedan resultar afectados los derechos constitucionales y legales
de quienes ocupan o habitan un determinado inmueble destinado a vivienda principal, como
corresponde en el caso de autos, a los ocupantes legítimos, hasta tanto no exista mandato
judicial en contrario, de cuya garantía expresa a la tutela anteriormente mencionada será el
cumplimiento previo del procedimiento administrativo en cuestión como salvaguarda
explícita y normativa.

Por lo antes expuesto, estima esta S. menester reiterar su criterio conforme al cual para la
procedencia del amparo contra actos jurisdiccionales, deben concurrir las siguientes
circunstancias: a) que el J., de quien emanó el acto supuestamente lesivo, incurra en
usurpación de funciones o abuso de poder (incompetencia sustancial); y b) que tal abuso de
poder ocasione violación a un derecho constitucional, lo que implica que no es impugnable
mediante amparo aquella decisión que simplemente desfavorece a un determinado sujeto
procesal.

El artículo 4 de la Ley Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales


establece que “[i]gualmente procede la acción de amparo cuando un Tribunal de la
República, actuando fuera de su competencia, dicte una resolución o sentencia u ordene un
acto que lesione un derecho constitucional”.

Así las cosas, de conformidad con la citada jurisprudencia y disposición legal, esta S. no
observa que la decisión cuestionada haya lesionado los derechos constitucionales
denunciados en amparo, ni que el Juzgado Superior denunciado como agraviante haya
actuado con abuso de poder o se haya extralimitado en su competencia, pues dicho órgano
jurisdiccional declaró con lugar la apelación ejercida por la parte demandada y declaró en
consecuencia la inadmisión de la demanda, por cuanto la acción de resolución de contrato
de compra venta interpuesta por el hoy accionante, no fue ejercida previo haberse agotado
el procedimiento administrativo previsto en los artículos 5 al 11 del Decreto con Rango,
Valor y Fuerza de Ley contra el Desalojo y Desocupación Arbitraria de Viviendas, es decir,
la parte actora no cumplió con el procedimiento administrativo antes de acudir a la vía
jurisdiccional, requisito esencial por disposición de una norma legal y, siendo que dicha
Ley es de aplicación preferente a la legislación adjetiva civil, tal como lo dispone el artículo
19, esta Sala estima que en el caso bajo análisis no concurren los requisitos necesarios para
la procedencia del amparo interpuesto contenidos en el referido artículo 4 de la Ley
Orgánica de Amparo sobre Derechos y Garantías Constitucionales, toda vez que el Juzgado
Superior presuntamente agraviante actuó ajustado a derecho al revocar, por las
motivaciones expuestas, el fallo apelado dictado por el Tribunal Primero de Municipio
Ordinario y Ejecutor de Medidas de los Municipios Páez y Araure del Segundo Circuito de
la misma circunscripción judicial, en fecha 8 de octubre de 2015, motivo por el cual el
amparo ejercido debe declararse improcedente in limine litis, en atención a los principios
procesales de economía y celeridad procesal. Así se decide.

VI
DECISIÓN

Por las razones antes señaladas, este Tribunal Supremo de Justicia, en Sala Constitucional,
administrando justicia en nombre de la República Bolivariana de Venezuela y por autoridad
de la Ley, declara IMPROCEDENTE IN LIMINE LITIS la acción de amparo
constitucional incoada por el abogado J.G.H.V., inscrito en el Instituto de Previsión Social
del Abogado bajo el número 29.833, actuando como apoderado judicial de la ciudadana
E.L.A.D., contra la decisión dictada el dictada el 3 de diciembre de 2015, por el Juzgado
Superior en lo Civil, M. y del Tránsito del Segundo Circuito de la Circunscripción Judicial
del Estado Portuguesa, que declaró con lugar la apelación interpuesta por la ciudadana D.
delR.G.Y., contra la decisión proferida por el Tribunal Primero de Municipio Ordinario y
Ejecutor de Medidas de los Municipios Páez y Araure del Segundo Circuito de la misma
circunscripción judicial, de fecha 8 de octubre de 2015 y en consecuencia fuera declarada
inadmisible la demanda por resolución de contrato de opción de compra venta interpuesta
por la accionante de amparo.

P. y regístrese. Archívese el expediente. C. lo ordenado.

Dada, firmada y sellada en el Salón de Despacho de la Sala Constitucional del Tribunal


Supremo de Justicia, en Caracas, a los 21 días del mes de octubre de dos mil dieciséis
(2016). Años: 206° de la Independencia y 157° de la Federación.

La Presidenta de la Sala,

Gladys María Gutiérrez Alvarado

El Vicepresidente,

Arcadio Delgado Rosales

Los Magistrados,

C.Z. de Merchán

Juan José Mendoza Jover

Ponente

Calixto Ortega Ríos

Luis Fernando Damiani Bustillos

Lourdes Benicia Suárez Anderson


La Secretaria (T),

Dixies J. Velázquez R.

Exp. N.° 16-0222

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2010

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