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Introducción y objetivos del estudio

A algunos pudiera sorprenderle el hecho de que hay que aprender


a estudiar pero en realidad eso es lo que hay que hacer en muchos
casos. Probablemente el error se encuentra en la propia definición
de "estudiar", sinónimo para muchos de empollar, es decir,
memorizar sin comprender. Sin embargo, esto no es estudiar.
Estudiar es un trabajo profesional por un lado y por otro, un arte.
Un arte entendido como el dominio de una serie de destrezas,
habilidades y técnicas, que se aprenden con el ejercicio y que
permiten la consecución del objetivo propuesto, en este caso del
estudio.

Dos son los objetivos esenciales que se pretenden con las líneas
que siguen. Por una parte, la aceptación de la responsabilidad que
supone el ser hoy un estudiante que se prepara para ser un buen
profesional y, por otro lado y dependiendo de lo anterior,
comprender la necesidad de dominar las técnicas antes
mencionadas para alcanzar calidad en nuestro trabajo en menos
tiempo.

El estudio persigue dos objetivos fundamentales:

1. La adquisición de conocimientos.
2. La puesta en práctica de estos conocimientos.

Desde el punto de vista del desarrollo cultural y humano, el fin


esencial del estudio es la formación integral de la persona,
capacitándola para llevar una vida con plenitud, tanto a nivel
individual como colectivo, una existencia activa, consciente. Esta
perspectiva resume la idea de que los actos de la vida no se
encuentran en compartimentos cerrados sino que se relacionan
unos con otros abiertamente. Por ello estudiar no puede desligarse
del continuo vital y sí involucrarse en la filosofía personal,
colaborando en conseguir el bienestar físico y psicológico al que
tenemos derecho. Para obtenerlo, no obstante, es necesario
responsabilizarse frente a esta tarea.
Así, no se trata únicamente de ofrecer una metodología de trabajo
sino que es preciso dotarla de calidad humana, de creatividad e
incorporarla a la dinámica de nuestra vida. Estudiar, visto bajo esta
perspectiva, no puede ser atiborrar de datos a nuestro cerebro,
sino adquirir una buena formación mental que nos posibilite
aprehender el mundo e interpretar la realidad. Esta habilidad
mental podría definirse con las siguientes características:
flexibilidad, agilidad, capacidad crítica, creatividad, curiosidad y
sensibilidad intelectuales, capacidad para el análisis y síntesis y
facilidad de lectura y expresión. Estas características pueden
potenciarse y organizarse de modo que nuestro objetivo, estudiar,
se cumpla plenamente.
De lo dicho hasta aquí podemos concluir que lo importante no es la
cantidad de estudio, sino la calidad del mismo. Saber estudiar
significa saber cómo hay que pensar, observar, concentrarse,
organizar y analizar, en suma ser mentalmente eficiente.

2. Condiciones ambientales del estudio

Las personas que conviven con el estudiante ejercerán influencia


porque le presionarán más o menos, según sus propias
expectativas y deseos de éxito. Por otro lado, la tónica general de
la armonía familiar va a propiciar o no el mayor rendimiento en el
estudio.

Los compañeros y los profesores también ejercen su influjo que


aumentará o no el deseo de aprender más, de comunicar esos
nuevos conocimientos.

El ambiente personal también hay que tenerlo en cuenta, es decir,


las condiciones internas de la persona que incluirían: nivel de
motivación hacia el estudio, objetivo final al que se quiere llegar y
por qué, la capacidad para afrontar los problemas y solucionarlos,
el convencimiento de que el estudio es una verdadera profesión y
tiene sus dificultades.

Y finalmente el ambiente físico, es decir nuestras condiciones


físicas y el lugar de estudio.
Hay que procurar que el cuerpo esté bien al ponerse a estudiar, por
ejemplo, no estudiar después de una comida fuerte, una emoción,
beber alcohol, fumar mucho o tomar mucho café. Tampoco es
adecuado después de dormir mucho o demasiado poco. En suma,
hay que mantener el cuerpo en forma haciendo ejercicio y
practicando una buena respiración, siguiendo una dieta sana,
durmiendo lo necesario y no abusando de las drogas mal llamadas
"blandas".
El sitio donde se desarrolla la verdadera tarea del estudiante es
frente a su mesa de trabajo. Es allí dónde, si ha conseguido crear
las condiciones de silencio, buena luz, muebles cómodos, material
al alcance de la mano, y le ha dado ese toque personal, cálido,
podrá realmente concentrarse y olvidando, precisamente esas
condiciones físicas, dedicarse a su labor intelectual. Además si
toma el hábito de estudiar en el mismo lugar, el proceso de
concentración será más rápido y eficaz.

3. Organización y planificación del estudio


Disponer de la planificación de nuestro trabajo es el primer paso a
realizar. Las razones que justifican la existencia de un horario son:

 Alivia psicológicamente.
 Evita malgastar el tiempo y estudiar más de lo necesario.
 Permite la concentración.
 Ayuda a crear el hábito del estudio.
 Permite estudiar lo justo en el tiempo justo.

Para realizar nuestro horario personal debemos tener en cuenta los


siguientes elementos:

 Debe ser estructurado semanalmente.


 Hay que tener en cuenta los tiempos de todas nuestras
actividades.
 Hay que hacer una escala de autovaloración de las
asignaturas según el agrado y el grado de dificultad que
representan para nosotros.
 Hay que distribuirse lo más concretamente posible tanto las
asignaturas como las tareas.
 Las asignaturas que son parecidas nunca deben estudiarse
seguidas.
 Dejar cada día un rato para el ocio.
 Hacer ejercicio físico habitualmente.
 Ser realista y ajustarse a nuestro ritmo de vida.
 Su carácter es provisional.
 Una vez determinado, hay que cumplirlo.
 Debemos tenerlo siempre a mano.

Existen dos causas principales que hacen fracasar el horario:

1. La distracción, que puede ser interna (pensamientos) o


externa (ruidos, familia, amigos,...)
2. El hecho de no valorar como importante el horario, lo que
conduce a su incumplimiento.

Las estrategias que podemos llevar a cabo para facilitar el


cumplimiento horario son:

 Efectuar períodos más breves de estudio, pero manteniendo


el nivel de horas establecido.
 Tener las metas y los propósitos concretizados al máximo.
 Intercalar más descansos.
 Adecuar mejor el lugar de estudio.
 Realizar ejercicios de concentración.
 Estudiar en las mejores horas para cada uno.
 Controlar el pensamiento.
 Hacer comprender a la familia y a los amigos la importancia
de estudiar, para que respeten dicha actividad.
 Conseguir "hacer nuestro" el lugar donde trabajamos.
 Acudir asiduamente a una biblioteca.

Estudiar de forma adecuada fatiga y existen unas técnicas que


ayudan al descanso del trabajo intelectual y al mismo tiempo
favorecen la concentración. Hay dos momentos en los que
conviene reposar del trabajo:

1. Cuando paramos el trabajo y hacemos los descansos


correspondientes, hay tres niveles progresivos: cambio de
trabajo intelectual, cambio mental completo y cambio de
ocupación total. Asimismo existen una serie de ejercicios de
relajación que pueden practicarse: Relajación física de los
sentidos (por ejemplo, 20" mirando a alguna cosa a una
distancia de dos o más metros. Con tranquilidad,
pasivamente, con el pensamiento centrado en lo que se mira
como si fuera visto por primera vez). Relajación de los
músculos de la cabeza (por ejemplo, mover los músculos
de la frente varias veces hasta cansarlos, dejarlos ir y
sentirlos relajarse). Cambios de postura física para
movilizar los músculos inactivos durante el estudio y
ejercicios respiratorios.
2. Cuando nos sentimos cansados para el trabajo intelectual:
Si piensas que estás fatigado te cansarás más, por lo
tanto hay que distraerse del cansancio, hay que observar
si hay tensiones internas que nos restan energía, hay que
observar si estamos aplicando bien las técnicas de lectura
y relajar la vista. Si aún así no podemos seguir trabajando,
hay que posponerlo 15 o 20 minutos, durante los cuales
realizaremos actividades completamente distintas de
estudiar.

4. Factores preliminares al estudio activo

Ya hemos analizado nuestras circunstancias personales y los


ambientes en que nos encontramos; hemos organizado nuestro
tiempo , hemos observado cuánto y cómo nos distraemos y
estamos preparados para abordar activamente el estudio. Sin
embargo existen aún algunos elementos que debemos conocer y
dominar para acometer con éxito la tarea. Estos elementos son, la
atención y concentración, el aprendizaje y la memoria.

Atención y Concentración

Podemos definir la atención como la aplicación de la mente a un


objeto de manera exclusiva y durante un tiempo determinado. Su
objetivo es entender, conocer a fondo y grabar en la memoria los
conocimientos adquiridos.

Existen dos tipos de atención:

1. Involuntaria, es decir aquella en la que no ponemos


intención. Por ejemplo, un sonido fuerte, una voz conocida,
una luz.
2. Voluntaria, que requiere una elección y como tal un esfuerzo
para salvar el conflicto de atracción que ejercen otros
estímulos en diverso sentido. Este tipo de atención es
indispensable para obtener rendimiento al estudiar.

La concentración es el mantenimiento prolongado de la atención.


Para aumentar la capacidad de atención hay que trabajar sobre
cinco puntos:

1. Ejercitar la voluntad y el interés por el estudio, esto es, estar


motivado hacia él. Una persona está motivada cuando su
acción viene iniciada y sostenida desde dentro y la ayuda
exterior sólo es un incentivo momentáneo. Así: pensar a
menudo porqué estudias, buscar la utilidad concreta que
pueda tener lo que estás haciendo ahora, volver siempre a
la tarea sin nervios y autorreforzarse.
2. Tratar adecuadamente los asuntos personales, de dos
modos: anotarlos y posponer su atención para después del
estudio o bien, si es una cuestión importante o irritante,
darse un tiempo de 15 minutos para pensar en ella y luego
volver al estudio.
3. Entusiasmarse uno mismo con lo que está haciendo,
teniendo en cuenta el poder que tienen los pensamientos, de
modo que éstos deben ser positivos respecto a la tarea para
que podamos sentirnos a gusto.
4. Procurar mantenerse físicamente en forma y sin tensiones a
la hora de estudiar.
5. Hacer ejercicios específicos para mejorar la atención. Por
ejemplo: Contar todas las "a" de una página de un libro
teniendo en cuenta el tiempo que tardas en hacerlo.
Observar un objeto cualquiera durante un minuto intentando
recordarlo en el mínimo detalle. Dibujarlo sin el modelo
intentando buscar la exactitud de los detalles.

Aprendizaje

Es un cambio en las disposiciones y capacidades humanas, con


relativa permanencia, y que no se puede atribuir sólo al proceso de
desarrollo de la persona. Depende de las circunstancias personales
y el momento evolutivo en que se encuentre.
Hay cuatro condiciones básicas para tener un aprendizaje óptimo:

 Querer aprender, es decir, la voluntad ejercida libremente.


 Tener motivación para aprender, es decir, saber el esfuerzo
que supone y estar dispuesto a realizarlo.
 Método que sistematice los conocimientos.
 Distribución adecuada del tiempo, que impida perderlo
innecesariamente.

Además de estas condiciones básicas, hace falta conocer una serie


de funcionamientos del aprendizaje:

 Toda imagen evoca a aquellas que se le parecen (Ley del


parecido).
 Una imagen evoca a la contraria (Ley del contraste).
 Una imagen evoca a otra próxima en el espacio o en el
tiempo (Ley de continuidad).
 Una imagen evoca otras que tienen relación (Ley de las
relaciones íntimas).
 Una imagen se une a un efecto muy fuertemente si la
emoción sentida es agradable (Ley del interés).

Así, cuanto más relacionemos lo que aprendemos con estas leyes


más lo retendremos.
Las integraciones significativas son un paso más de las leyes
anteriores y consisten en combinar, integrar y extraer de los datos,
el carácter fundamental, que es independiente de los primeros
datos. Es la labor de síntesis.

De esto, surgen unas leyes mentales, que es necesario poner en


práctica al estudiar y son:

1. Ley del Efecto: procurar asociar sentimientos agradables a


todo lo referente al estudio, ya que se recordará mejor.
2. Ley del Ejercicio: la repetición continuada y el repaso hace
muy fuerte la conexión entre los elementos estudiados,
reduciendo mucho el olvido.
3. Ley de la Predisposición o del Fin: una vez aceptada una
meta, el camino hacia ella se hace agradable, por tanto
hemos de clarificar cuanto sea posible nuestras metas en el
estudio.

Memoria

La memoria es un conjunto de procesos destinados a retener,


evocar y reconocer los hechos pasados. Está en estrecha relación
con el interés y la atención, así como con la adecuada operatividad
del cerebro. Es imprescindible para la vida, ya que sin ella la
existencia se desarrollaría en un presente vacío de significados. La
memoria se sirve de los sentidos para recoger los hechos y datos
que luego serán nuevamente elaborados por la mente.
La eficacia de la memoria depende de los siguientes factores:

 Factores físicos: son una alimentación equilibrada, descanso


suficiente y correcta respiración.
 Factores psíquicos: ser realistas en nuestras metas y
aspiraciones, controlar el pensamiento y afrontar las
situaciones problema y solucionarlas.
 Factores intelectuales: debe existir verdadera motivación e
interés en aprender para efectuar la comprensión de los
datos, factor imprescindible de la memorización.

Para facilitar el proceso de la memorización efectiva podemos


utilizar lo siguiente:

- Asociación de ideas: Organizar los datos en unidades con


sentido, agrupados de acuerdo a un principio básico general, ya
que así una idea evocará a otra.
- Recodificar el material: Imponer nuestra propia estructura al
material, cuidando que esa estructura sea adecuada al contenido y
utilizar nuestras capacidades sensoriales de modo
interrelacionado.
- Fragmentar el material: El material a memorizar debe ser
fragmentado en unidades con sentido que memorizaremos una a
una. Cuando hayamos terminado, realizaremos una globalización
de lo fragmentado.
- Utilizar el interés del estímulo: La curiosidad y el verdadero
interés, una buena concentración, la ausencia de nervios y el
superaprendizaje, ayudarán al proceso de memorizar.
- Repetición regular: Este es el mejor medio para garantizar la
fortaleza del estímulo.
- Características personales: Es necesaria la intención de
aprender y la voluntad de asimilar, de modo que es conveniente
que nuestros estudios coincidan con nuestros gustos personales.

Existen una serie de reglas mnemotécnicas (método


simbólico) que son aplicables a volúmenes o materiales muy
concretos y no evitan el hecho esencial de la memoria que
es la comprensión.

5. Los cinco pasos del estudio

Nosotros los denominaremos así:

 Prelectura
 Subrayado
 Lectura analítica y resumen
 Esquema
 Repetición mental activa

La prelectura sirve para obtener la idea global de lo que vamos a


estudiar. Es necesario como preparación de nuestro intelecto a
recibir datos. Hemos de tener en cuenta los siguientes pasos:

1. Conocer el nivel de exposición de conocimientos.


2. Estilo del autor
3. Lectura atenta del título
4. Conocer al autor
5. Fecha de edición
6. Lectura atenta del índice
7. Lectura del prólogo
8. Lectura de los títulos y subtítulos de los capítulos
9. Relacionar mentalmente las ideas nuevas
10. Recordar de memoria la visión general.

Estos pasos son progresivos y no siempre deben hacerse todos.


Se han de hacer mediante técnicas de lectura rápida.

El subrayado se utiliza para expresar las ideas principales de un


texto. Para ello debemos dominar la lectura comprensiva, sabiendo
buscar y distinguir esas ideas principales y sólo subrayar las
palabras necesarias para expresar la idea, no frases enteras.

Una vez realizado el subrayado ya conocemos lo que quiere


expresar el texto y es el momento de, tomando una actitud crítica,
comprender, asimilar y relacionar las ideas nuevas con nuestros
conocimientos anteriores y mentalmente formarnos un esquema
donde colocarlos, a la vez que nos formulamos preguntas sobre
ellos para confirmar o no las hipótesis presentadas. Esto nos
permitirá efectuar un resumen de lo expuesto, en el que:

 Lo explicaremos con nuestras palabras


 Seremos fieles al texto
 Diferenciaremos nuestra opinión de la del autor.

Según hemos ido realizando la comprensión del texto, hemos ido


jerarquizando y esquematizando los conceptos y este es el
momento de transcribirlos en un papel. El esquema será siempre
personal en la forma (abreviaturas, sistema de clasificación) pero
debe ser fiel a la idea del autor y diferenciar nuestra opinión; estará
constituido por una serie de palabras-estímulo significativas para
nosotros y que nos permitirá "rellenar" con el texto completo; es
también una buena ayuda para la memoria visual. Las ideas
principales se expresarán a la izquierda para en la derecha colocar
las secundarias. Cuando ya lo tenemos montado hay que hacer
una lectura lenta del esquema junto con una rápida del subrayado
para ver si lo entendemos. Si hay conceptos repetidos habrá que
eliminarlos y si hay vacíos, habrá que volver a consultar para
completar.

La repetición mental activa es el punto decisivo para el éxito. Si


una vez realizado el estudio activo no nos ocupamos de su
consolidación en la memoria, prácticamente no será útil. Así,
utilizando sólo el esquema me repito, preferentemente en voz alta,
el contenido íntegro del texto, consultando donde no recuerde bien
y efectúo la repetición las veces que sean necesarias hasta sentir
los conocimientos bien consolidados.

6. El repaso y el olvido

El repaso nos permite tener disponibles las cosas que hemos


aprendido anteriormente y es necesario porque las cosas con el
tiempo se olvidan.

El tiempo ideal para hacer el primer repaso es transcurridas 8


horas y el segundo repaso a las 8 horas siguientes al primero. De
este modo parece que la posibilidad de evocar lo aprendido al cabo
de un mes es del 60%. Para que esto sea cierto los repasos deben
estar bien hechos lo cual significa que una vez efectuado un repaso
los contenidos vuelven a estar en la memoria al 100%.

Para repasar hay que:

1. Escribir el esquema de memoria


2. Hacer la repetición mental activa mirándolo (oral o escrito)
3. Consultar con el resumen las posibles lagunas
4. Hecho esto, repetir mentalmente de nuevo
5. Aunque es optativo, resulta aconsejable hacerse preguntas de
examen y responderlas.

El método más rápido es el oral (que tiene la ventaja de que


aprendes "oyéndote") pero si es escrito ayuda al sobreaprendizaje,
tan útil para memorizar.

Una equivocación es repasar pocas horas antes del examen todo.


Lo ideal sería ir repasando o bien cada día lo anterior, un día a la
semana, etc...

Si durante un examen nos quedamos "en blanco", debemos:

 No ponernos nerviosos (se debe a una inhibición que


paraliza la función de la memoria).
 Dejar ese tema y abordar otro.
 Buscar ideas relacionadas que nos lleven nuevamente al
tema.
 No dejar de escribir o de hablar aunque sean divagaciones.
 Saber que durará sólo unos minutos y luego nos
recuperaremos.

7. Saber escuchar y tomar apuntes

Todos los pasos que hemos explicado para leer un libro se aplican
igualmente en el momento de escuchar en clase. Existen unos
factores previos al escuchar que son: tener a punto el material,
tener una actitud de interés y aceptación hacia el profesor,
mantener una postura física correcta y estar en silencio.

Asimismo son necesarios otros factores de orden intelectual, tales


como saber de qué tratará la clase, tomar apuntes y repasarlos en
el período de tiempo adecuado.

Para tomar apuntes de forma efectiva, hemos de ajustarnos a las


siguientes normas:

 Ordenar visualmente las notas


 Escribir sólo las ideas principales
 Tomar apuntes en limpio: orden, claridad y subrayado.
 Orden para cada asignatura
 Letra legible para nosotros (hemos de poder leerlos tan
rápido como un libro)
 Antes de cada clase hay que revisar los apuntes anteriores.
 Escribir literalmente sólo las definiciones.
 Anotar las referencias bibliográficas.

8. Cómo desarrollar un tema por escrito

Un trabajo por escrito puede ayudar al estudiante de tres formas:

 Le obliga a organizar el pensamiento


 Le capacita para medir sus fuerzas y descubrir los puntos
débiles
 Puede practicar la redacción, tan útil en los exámenes.

Muchas de las dificultades que se presentan al escribir un trabajo,


surgen del hecho de que el estudiante no ha planificado
cuidadosamente lo que el tema escrito requiere. Esta planificación
consta de los siguientes pasos:

1. Recogida de material
2. Planificación del trabajo
3. Redacción
4. Nueva redacción
5. Presentación externa

Una vez decidida la naturaleza y el objetivo del trabajo hay que


pensar o escribir algunas preguntas sobre el tema que nos orienten
en la búsqueda del material. Hay que empezar rápidamente a
trabajar y tener un cuaderno de apuntes donde anotar cuantas
ideas referentes al caso se nos ocurran. La mayor fuente de
información será la lectura pero no hay que descuidar otras como
las conversaciones con compañeros, seminarios, etc..que pueden
hacer aportaciones de importancia.

Antes de pasar a la confección del trabajo, es necesario:


seleccionar el material y confeccionar un esquema. Con un
esquema bien planificado más las notas extraídas de la
investigación, se puede comenzar la redacción. Una forma es
empezarla por el último párrafo del trabajo, porque da buena
orientación al escrito al saber exactamente a la conclusión que
lleva y asegura que el trabajo termine de una forma firme y
decidida.

En la redacción hay que escribir lo mejor posible pero pensando en


rectificar lo que sea necesario. El estilo debe ser directo y claro. La
composición del escrito debe reflejar la estructura del esquema y
para ello usaremos títulos y subtítulos. No hay que olvidar la ayuda
de los gráficos y, algo importante, distinguir perfectamente entre las
ideas propias y las de otros autores. Al finalizar adjuntar una
bibliografía extensa.

Una vez hecha esta primera redacción es conveniente dejar pasar


unos días para volver a retomarla y hacer una valoración crítica
sobre la misma e inclusive darlo a leer a un compañero para que
también haga una valoración.

Como orientación para efectuar una crítica, están éstas preguntas:

 ¿Responde el trabajo a la cuestión del tema?


 ¿Trata los puntos esenciales con la profundidad suficiente?
 ¿Es correcto y significativo el contenido?
 ¿Se ha utilizado lógicamente el material?
 ¿Está cada punto bien ilustrado con ejemplos?
 ¿Se distinguen las ideas propias de las de otros autores?
 ¿Se citan todas las fuentes?
 ¿Es adecuada la extensión del trabajo respecto de su
objetivo?
 ¿Está escrito con sencillez?
 ¿Está correcto gramaticalmente?
En ningún caso hay que descuidar la presentación externa del
trabajo. Una manera de motivarnos en su realización conviene
pensar en el trabajo, no como un obstáculo a superar, sino como
un medio de agudizar el ingenio y una expresión personal del nivel
de conocimientos y comprensión.

Localización original:
http://www.ciudadfutura.com/psico/articulos/tecnicas_estudio1.htm
http://www.ciudadfutura.com/psico/articulos/tecnicas_estudio2.htm

-
Moodle es un software diseñado para ayudar a los educadores a crear cursos en línea
de alta calidad y entornos de aprendizaje virtuales. ... La palabra Moodleoriginalmente
es un acrónimo de Modular Object-Oriented Dynamic Learning Environment (Entorno
de Aprendizaje Dinámico Orientado a Objetos y Modular).

Interés
Aunque desde pequeños nos enseñan lo importante que es sacar buenas notas, todos
sabemos que estudiar no siempre es fácil, y que a veces, las expectativas superan la
realidad.

Además, tenemos muchos factores en contra:

1. Lo largos que son los temas.


2. El poco tiempo del que disponemos.
3. Lo complicada que es la asignatura.
4. Si el profesor me cae bien o no.
5. El ruido que hay en casa.
6. Y además, “esto me aburre”, “no me puedo concentrar”, estoy cansado”…

Pero… ya que estudiar no parece algo divertido ¿podemos hacerlo interesante?


La respuesta es “Si”, lo que necesitamos para superar todos estos obstáculos
es MOTIVACIÓN, que como bien dicen, es la gasolina para el cerebro. Y… ¿dónde se
consigue?
Hay varias formas:

 Motivación externa: es la que viene de fuera de nosotros, por ejemplo, cuando


nos dan un premio por realizar una tarea, la nota de un examen, el sueldo, etc.

 Motivación interna: es la que viene de dentro de uno mismo, de la satisfacción


que produce una actividad en sí, por ejemplo, conseguir resolver un problema de
matemáticas que parecía complicado, la sensación de bienestar tras haber
conseguido aprobar una asignatura, etc.

Y ¿cómo puedo aumentar mi motivación?


Para estimular el aprendizaje y despertar el interés, lo primero que hay que tener claro es
dónde quieres llegar:
¿Cuál es la meta o MOTIVO?
Pero esto en sí no es suficiente, ya que, si no hacemos nada para conseguirlo, se puede
quedar simplemente en un sueño.
Cuando sabes tu meta, puedes realizar un plan de acción que, con esfuerzo, te irá
acercando a ella hasta alcanzarla.
Y de ahí surge la motivación:
MOTIVACIÓN = Motivo + Acción
Si todavía no has pensado cuáles son tus metas, la siguiente actividad te puede ayudar.
En un folio realiza 3 columnas y comienza a escribir qué te gustaría conseguir en tus
estudios a corto plazo, a medio plazo y a largo plazo.
A veces, es más fácil empezar por el final e ir acercándose hacia el presente.
Un consejo antes de empezar, trata de ser realista. Si te pones metas muy difíciles de
conseguir, pueden entrar en juego los enemigos de la motivación (pereza, frustración,
abandono…)

Actividad:

1. Metas a largo plazo (6-12 meses)


2. Metas a medio plazo (3-6 meses)
3. Metas a corto plazo (1-3 meses aproximadamente)
Este ejercicio no sólo te puede ayudar a establecer tus metas académicas, sino también a
nivel personal, profesional, familiar, deportivo, etc.

Técnicas y método de estudio


Organización y planificación
Una vez que hayas hecho la actividad anterior, el siguiente paso es establecer un plan con
las acciones que tendrás que llevar a cabo para conseguir tus objetivos.

¿Por dónde empiezo?


Elabora un horario semanal de estudio en casa, teniendo en cuenta el tiempo que
necesitas para prepararte las materias sin agobios.
Puedes hacerlo de la siguiente manera:

1. Escribe tus compromisos previos: el trabajo, la academia, el entrenamiento, la


asistencia a otras actividades fijas, etc.

2. Escribe ahora tus momentos de estudio, recuerda que es un horario que tienes
que estar dispuesto a cumplir, por lo que es preferible que sea en horas en las que
no estés tan cansado.

Y lo más importante… ¡no te olvides de las recompensas!


Puedes premiarte por el cumplimiento de esas tareas diarias, combinando ambos tipos de
motivaciones (internas y externas) que hemos comentado anteriormente:

 Puedes decirte frases positivas a ti mismo (“lo he conseguido”, “puedo con todo”,
“soy un crack”, etc.)
 También puedes hacerte pequeños “auto-regalos” (un chocolate, ir a algún lugar
que te guste, ver un capítulo de tu serie preferida, etc.)

Los “premios” se tienen que ir adaptando según a la edad, ya que, las razones que pueden
motivar a un universitario no son las mismas que las de un niño de primaria o un joven de
secundaria. Además, a cada persona le motiva algo diferente o en un grado distinto que a
los demás.
Tú, mejor que nadie, sabes lo que te gusta y te motiva, ¡consiéntete!, te lo mereces. Eso
sí, el premio siempre se entrega después de haberlo conseguido, nunca antes, sino no
funciona.
Lugar de estudio
Lo ideal es que sea en un lugar específico para ello y sea siempre el mismo, que
tenga todo lo que necesitamos a nuestro alcance, y preferiblemente en un escritorio bien
organizado y limpio.

Cuando estudiamos acostados, el mensaje que nuestro cuerpo le está dando a nuestro
cerebro es que es momento de descansar y relajarse, y es probable que acabemos
dormidos.
Para evitar la fatiga y el cansancio, el lugar debe estar bien ventilado, pero… ¡cuidado
con la temperatura! el frío desconcentra y el calor da sueño.
La iluminación también es importante, si es natural, mejor. También debes tener en
cuenta la mano con la que escribes para que no te hagas sombra tú mismo.
Y a ser posible, que sea un lugar silencioso.
Pon tu móvil en silencio y boca abajo, así evitarás la tentación de los Whatsapp y apaga
la televisión, en caso de que prefieras escuchar música que otros ruidos más molestos, es
preferible que sea una música tranquila e instrumental.

Prelectura y Lectura
Muchas personas encuentran una gran similitud entre los estudios y el deporte. Así como
para correr una carrera, hay que saber andar, para ponerse a estudiar, primero hay
que leer.

Antes de abordar un tema, el primer paso es leerlo.


Algunos se saltan este paso y comienzan a subrayar directamente, porque piensan que
van a perder tiempo. Pero esto es un mito, leer un tema antes de estudiarlo te permite
hacerte una idea general del mismo.
Si comienzas a subrayar, puede que todo te parezca importante, y necesites coger una
brocha para subrayar.
Si realizas una prelectura, después podrás seleccionar mejor la información más
importante.
Se pueden distinguir dos niveles sucesivos de profundización en la lectura:

 Prelectura: consiste en leer los títulos, subtítulos, palabras en negrita, y fijarse en


las imágenes, para formarse una idea general del contenido, viene a contestar a la
pregunta ¿sobre qué tratará el texto?

Gracias a esta primera fase, se van relacionando inconscientemente los nuevos


contenidos con los que ya se tienen, y te darás cuenta de que no todo es tan nuevo como
parecía.

 Lectura Comprensiva: debe hacerse párrafo a párrafo, y permite ir diferenciando


la idea principal de las ideas secundarias y establecer lazos jerárquicos entre ellas.

Busca en el diccionario las palabras desconocidas, recuerda que es más fácil memorizar lo
que se entiende.

Para que esta fase sea más rápida y eficaz, la velocidad de la lectura debe ser moderada,
ni muy lenta (ya que perderás la visión de conjunto), ni muy rápida (porque puedes perder
el «hilo» de la lectura) y es conveniente ir ajustando la velocidad a la dificultad del texto.
Algunos test pueden ayudarte a conocer tu velocidad, pero también tu precisión lectora, de
nada sirve leer rápido si cuando terminas no has entendido nada, o si te has
inventado la mitad.
Con la práctica diaria, conseguirás agilizar esta fase para pasar al subrayado, además
podrás ampliar tu vocabulario y será más fácil expresarte en los exámenes. Hazte con
libros que sean de tu interés y sumérgete en la lectura. Y si tienes hijos, enséñales un
hábito lector.

Subrayado
El subrayado hace que el estudio sea más atractivo y agradable, además facilita la
concentración ya que nuestra atención se dirige más rápido hacia lo importante.
Un subrayado bien hecho contiene la información básica para aprender la materia.

Escoge palabras clave o frases breves que guiarán la jerarquía de tu esquema posterior.
Las palabras clave suelen responder a las preguntas, ¿qué?, ¿quién?, ¿cómo?, ¿cuándo?,
¿dónde?, etc.
Recuerda que puedes utilizar algunos colores para destacar las ideas principales de las
secundarias, pero tampoco es necesario gastar mucho tiempo en decorar el libro.
Lo ideal es saber resaltar las ideas clave del texto y ordenarlas de una forma lógica para
poder visualizar el tema.
Actualmente los alumnos pasan directamente de la lectura al esquema, ya que utilizan
libros prestados y tienen que devolverlos al finalizar el curso en buen estado.
Algunas personas son capaces de hacer esto mentalmente, y seguro que tú también, la
práctica te ayudará.

Esquema
Plasmar en forma de «esqueleto» la información que hemos resaltado como importante
nos ayudará a diferenciar las ideas y contrastarlas.
Es conveniente que quepa en un folio para que podamos verlo de un solo vistazo. Existen
varios tipos de esquemas: de llaves o barras, numéricos, etc. Pero los que suelen resultar
más atractivos para los estudiantes son los mapas mentales.
Los mapas mentales son los que mejor activan la memoria visual ya que enriquecen la
información con colores e imágenes.
El esquema o mapa mental será tu mejor aliado, tenlo cerca en la fase de
memorización y te ayudará a economizar tiempo y esfuerzo en los repasos.

Resumen
Esta técnica de síntesis sirve para «exteriorizar» lo que hemos aprendido. Se realiza
redactando las ideas de una forma comprimida, con una extensión recomendada de una
cuarta parte del texto original, aproximadamente.
A priori, puede parecer que el resumen exija mucho tiempo y por ello, en muchas
ocasiones se omita este paso. Pero esta técnica es recomendable cuando el examen
es de “desarrollo” (preguntas cortas y largas, comentarios de texto, etc.), ya que ayuda a
desarrollar la habilidad de expresarse por escrito.
Además, tiene sus ventajas como:
 ayudar a organizar los datos de forma lógica
 favorecer la memorización del contenido, etc.

Pero resumir no es simplemente enumerar las ideas o copiar fragmentos del texto,
sino que se debe redactar con nuestras propias palabras y presentarse como un texto
normal, siguiendo un hilo conductor.
Para desarrollar mejor esta habilidad, puedes realizar simulacros de examen, es decir, una
vez que has estudiado el tema, escribélo en un folio sin mirar el libro ni los apuntes.
Una vez finalizado, realiza una “auto-corrección” comparando lo que has escrito con el
original, y completa con los datos importantes que se te hayan podido pasar por alto.
Este examen te permitirá evaluar tus conocimientos sobre el tema y saber qué aspectos
necesitas reforzar.
La labor más difícil ya la hemos realizado y todo esto facilitará el siguiente paso, la
memorización.

Memorizar
“Yo estudio el día de antes para que no se me olvide”
Puede que hayas escuchado esta frase alguna vez, incluso puede que tú mismo la hayas
dicho. Pero, ¿por qué no es recomendable hacer esto?
Para responder a la pregunta, primero tienes que conocer mejor cómo funciona tu
memoria.
En el cerebro tiene dos almacenes:

 Memoria a corto plazo: éste es el primer almacén donde guardamos la


información, lo que metemos aquí se aprende rápido, pero también se olvida
rápido ya que su capacidad es pequeña.

 Memoria a largo plazo: éste almacén es más grande, y está lleno de información
que recordamos durante un periodo de tiempo mayor.

Si estudias sólo el día de antes, a parte de la fatiga, la tensión y la saturación de tanta


información en poco tiempo, los datos se almacenarán en la memoria a corto plazo, y se
olvidarán antes.
Un gran enemigo del estudiante antes de un examen es el miedo a quedarse en
blanco. Esto suele ocurrir cuando te has pegado el atracón de estudio el día de antes.
Cuanto más preparado lleves el examen, mayor confianza y seguridad tendrás en ti
mismo, controlaras mejor los nervios y recordarás más fácilmente la información.
Para evitar quedarte en blanco, la clave es la repetición o el repaso de la información,
que verás en el punto siguiente.
Es importante destacar que memorizar sin comprender es muy difícil, ya
que la memorización y la comprensión están estrechamente relacionadas. Lo que
queremos memorizar tiene que tener sentido para nosotros, y ser capaces de relacionarlo
y ordenarlo.

Pero, si se te olvidan pronto las cosas, recuerda que lo mejor de la memoria es que es una
capacidad que se puede mejorar.
Hay métodos que facilitan asimilar los contenidos, retenerlos y reconocerlos, como por
ejemplo las reglas memorísticas (o mnemotécnicas).
Hay personas que recuerdan mejor las cosas si las ven que si las oyen, y también
reconocen algunas ideas según el color con el que lo subrayaron. Si a ti también te sirve,
ten a mano el material que puedas necesitar.
Otra forma de ayudar a nuestra memoria es dormir y descansar.
El sueño, juega un papel muy importante en la memorización, ya que, en la fase del sueño,
nuestro cerebro realiza un trabajo de “cribado”, comparando y asociando la información
recibida para decidir lo que se recuerda y lo que se olvida.

Repaso
Llegamos a la última fase del proceso. Como comentábamos en el punto anterior, para
memorizar a largo plazo se debe repasar a menudo; una forma de hacerlo puede ser
empezar la sesión de estudio echando un vistazo a lo que se estudió el día anterior.
A mayor número de repasos, menor velocidad de olvido de la información.
La mente es muy ahorrativa y tiende a olvidar lo que considera innecesario para dejar paso
a nuevos aprendizajes, por eso, el tiempo es el mejor aliado del olvido.
Algunos estudios respecto al olvido señalan que, al día siguiente, si no repasamos,
perdemos un 60 y 70% de información. Si seguimos sin repasar, al final de
la semana se pierde un 10 o 20% más.
Por este motivo se aconseja hacer varios repasos de la siguiente manera:

1. Primer repaso: a los 15 minutos


2. Segundo repaso: al día siguiente
3. Tercer repaso: al segundo día
4. Cuarto repaso: la semana siguiente
5. Quinto repaso: al mes
6. Último repaso: día antes del examen
Además, los repasos realizados leyendo en voz alta permiten memorizar más rápido,
ya que la información llega por duplicado mediante dos vías (visual y auditiva).
Si realizamos correctamente los repasos, los contenidos vuelven a estar en la memoria al
100%, por lo que el tiempo invertido en los repasos merece la pena.

Ventajas de las técnicas de estudio


Como hemos comentado al principio, estudiar de una forma adecuada es clave en tu
éxito académico, y entre muchos beneficios, te permitirá:

 Adquirir hábitos saludables


 Saber lo que hacer en cada momento y evitar los olvidos
 Elimina los atracones de estudio de última hora
 Llevar al día tus tareas (deberes, trabajos, apuntes…)
 Concentrarte mejor y reducir nervios
 Rentabilizar mejor el tiempo
 Multiplicar tus esfuerzos

Ahora veamos algunas recomendaciones en función del momento escolar en que te


encuentres tú o tus hijos.
Dicha departamento busca consolidar la investigación-acción de los discentes y
facilitadores de la universidad.
La Unidad de Diseño y Gestión Virtual (UDGV) de la Universidad Nacional Experimental de
la Seguridad (UNES), da sus primeros pasos en la sede Lara, con el fin de fortalecer los
estudios semipresenciales que imparte esta casa de estudios en sus distintos Programas
Nacionales de Formación (PNF) a razón de la naturaleza de la unidad curricular que se
dicte.
Durante un encuentro con María Arrieche, jefa de la unidad de desarrollo profesoral de la
coordinación académica UNES Lara, se constató el trabajo que se desarrolla en la UDGV
del centro de formación, lo cual es ejecutado por profesionales y especialistas en el área y
que se desenvuelve simultáneamente en los estados Distrito Capital y Zulia.
“Estamos innovando y fortaleciendo los planes de formación y procesos evaluativos que
desarrolla la UNES a través de la modalidad semipresencial, apoyándonos en ambientes
virtuales de aprendizajes y demás herramientas tecnológicas que nos permitan consolidar
la investigación-acción de nuestros discentes y facilitadores”, destacó Arrieche.
La profesora Arrieche, indicó que en los actuales momentos la UDGV de UNES Lara
diseña esquemas de contenido didáctico y en lo sucesivo virtualización de determinadas
unidades curriculares para el PNF en Servicio de Policía en su trayecto número dos.
Por último es conveniente notar, que UNES busca con la puesta en marcha de esta unidad
la implementación de la modalidad de estudio semipresencial apoyada en las Tecnologías
de Información y Comunicación (TICS) no anulando la presencia del docente sino
diversificando opciones de mediación e interacción en las distintas unidades curriculares
impartidas a través de los escenarios educativos diseñados e implementados por el
Ministerio del Poder Popular para Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología