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La histoplasmosis es una enfermedad granulomatosa sistémica, considerada como la micosis

profunda más frecuente en el mundo. Es causada por un hongo dimórfico, Histoplasma capsulatum
(H. capsulatum), el cual expresa su fase saprofítica a temperatura ambiente, produciendo micelio,
macroconidias tuberculadas y microconidias (estas últimas representan el elemento infectante). Su
fase parasitaria se expresa a temperatura de 37ºC, en forma de levadura, que es la forma en la
cual se presenta en los tejidos. La enfermedad se adquiere por la inhalación de las microconidias
que se encuentran en el suelo con alto contenido de nitrógeno, generalmente relacionado con el
guano de pájaros y murciélagos, que es considerado su nicho ecológico. H. capsulatum tiene una
distribución cosmopolita, y las áreas endémicas más importantes se encuentran en el continente
americano: Estados Unidos, México, Honduras, Guatemala, Nica ragua, Costa Rica, Puerto Rico,
Panamá, Belice, Jamaica, Venezuela, Surinam, Colombia, Brasil, Perú, Ecuador y Argentina (1, 2,
3).

El desarrollo de H. capsulatum está favorecido por condiciones climáticas con temperatura media
de 22-29ºC, precipitación anual aproximada de 1.000-1.200 mm, y humedad relativa entre 67-87%,
establecidas en los trabajos de Furcolow (4) y Carmona (5), las cuales están relacionadas con su
aislamiento del suelo.

Nuestro interés particular, el objetivo de este trabajo, es la descripción detallada de la enfermedad


epidémica, que ocurre después de la exposición de las personas a una gran cantidad de
microorganismos, los cuales penetran por vía inhalatoria hasta los pulmones. En los alvéolos y el
intersticio pulmonar, las microconidias son fagocitadas por los macrófagos, produciendo un cuadro
de neumonitis. En esta etapa, la mayoría de los casos se confunden con un cuadro gripal, que
generalmente evoluciona hacia la curación espontánea (enfermedad autolimitada benigna). Pocas
veces la enfermedad se convierte en crónica y progresiva, donde factores predisponentes, como
los defectos 3, 6, 7) (ver figura 2).

usar un tapabocas o, en su defecto, un paño húmedo, para proteger las vías


respiratorias contra la inhalación de las microconidias infectantes, y evitar, hasta
donde sea posible, la remoción del suelo cubierto de guano y otras acciones que
conduzcan a la creación de aerosoles.

La forma de histoplasmosis más grave se presenta, principalmente, en bebés y en


personas con el sistema inmunitario deprimido. Esta forma, conocida como
«histoplasmosis diseminada», puede afectar prácticamente cualquier parte del
cuerpo, por ejemplo, la boca, el hígado, el sistema nervioso central, la piel y las
glándulas suprarrenales. La histoplasmosis diseminada, si no se trata,
generalmente es mortal.