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LA DANZA EN EDUCACIÓN INFANTIL

La danza es una forma de comunicación artística y de


expresión de emociones, sentimientos, pensamientos,
imágenes y estados de ánimo del ser humano.
También es un medio para entretenerse, divertirse y
disfrutar con movimientos rítmicos del cuerpo.
Por estas razones es una actividad sumamente
beneficiosa en la formación del niño al satisfacer su
necesidad de expresión y creación, a través del
conocimiento de su propio cuerpo, ayudándolo a
descubrir las múltiples capacidades de movimiento
que éste posee, de acuerdo con su estado evolutivo y
a su nivel de rendimiento, canalizando de esta manera
su potencial creativo y energético.
Sin embargo, es necesario hacer una distinción entre bailar de manera natural y
tomar una clase de danza. Los maestros especializados en danza infantil aconsejan
que la edad ideal para comenzar a estudiar danzas más complejas como clásico o
contemporáneo es a partir de los 7 u 8 años, ya que el niño que lee y escribe está
mejor preparado para la comprensión. Antes de esta edad, desde los 4 o 5 años,
conviene recurrir a cursos de expresión corporal o de iniciación a la danza en los
cuáles el niño irá conociendo de a poco el espacio, trabajará sobre la rítmica, con
elementos y pudiendo también incluirse creatividad a través de la improvisación. En
esta etapa los chicos aprenden a través del juego algunas técnicas experimentando
ellos mismos como trabaja cada músculo. En líneas generales, en una primera
etapa la danza infantil se compone de movimientos sencillos, organizados en un
marco espacio-temporal concreto. Los elementos-pasos, enlazamientos,
evoluciones- pueden ser ejercitados como formas aisladas-unidades de
movimiento- o como formas elaboradas en una composición coreográfica.
En la educación preescolar, el objetivo no es formar a bailarines profesionales sino
apoyar en la formación de seres humanos integrales. Por medio de la danza se
puede lograr que el alumno adquiera autonomía e identidad personal, que desarrolle
formas de expresión creativas de su cuerpo y de su pensamiento, que adquiera
conciencia de que vive en sociedad por medio del trabajo en equipo y que se
acerque sensiblemente al arte y la cultura.
Los juegos y actividades de clase se basan en la construcción de situaciones en las
que el niño pueda desenvolverse y aprender sobre si mismo y de los demás bajo
ciertas circunstancias creadas, habrá juegos en los que le toque ser el líder o el
perseguidor o el perseguido, juegos en los que sólo tenga que cerrar los ojos y estar
consigo mismo, juegos en los que tenga que colaborar en equipo por conseguir un
fin común, etc.
Además, la clase de danza ayuda a desarrollar otras habilidades básicas que los
niños emplearán a lo largo de toda su vida como lo son la coordinación, la conciencia
espacial, la memoria, concentración, expresión por diferentes formas, habilidades
auditivas, entre otras.
A continuación os dejo un par de actividades que nos pueden servir para una
primera toma de contacto de los alumnos con el mundo de la danza, presentado
desde un punto de vista lúdico donde se sientan libres y cómodos, de esa manera
podrán expresar mejor aquello que les haga sentir la música.
Estas actividades son las siguientes:
Jugar a partir del recuerdo: consiste en jugar moviéndose primero con la música
y con un objeto en la mano, por ejemplo, un pañuelo. Luego se dan consignas:
“hacer movimientos pequeños, hacer movimientos grandes, jugar de dos en dos,
cambios de mano…”, después se deja el objeto o pañuelo en un rincón y jugar
imaginado que aún lo tienen. (Es revivir la situación ya vivida).
También se les puede dar un pincel, diciéndoles que jugarán a ser pintores para
que dibujen diferentes formas por el espacio y luego las repinten sin el pincel.
Con este juego los niños realizan movimientos que se utilizan en las danzas, pero
que quizás no harían si solo se les pidiera bailar.
Puede existir gran variedad de elementos motivadores como cintas, bastones,
lazos, etc. y distintas representaciones como directores de orquesta, limpiador de
ventanas, agente de tránsito, etc.
El grupo puede dividirse en dos, para que unos sean el público y los otros actúan.
Así también aprenden observando a sus compañeros.
Las Estatuas: es una forma lúdica de adquirir posturas y equilibrio, a través de la
movilidad o inmovilidad. El docente puede recurrir a contar una historia de visita al
parque central, al museo, a la tienda de peluches…, y hacer que mientras los
niños(as) caminan en forma libre adopten posturas corporales (de acuerdo a la
historia narrada) cuando escuchen:
¡…y vi muchas estatuas! para que se dirija a estas y las observe haciendo
comentarios sobre cómo están situadas (con una pierna arriba, o los brazos
cruzados, con las manos en la cabeza, etc.). En esta forma los niños(as) interiorizan
su imagen corporal y analizan la de sus compañeros.
También se le puede llamar “la fotografía”, todos deben posar en distintas formas
como estar con una pierna levantada, en punta de pies con los brazos hacia arriba
o a los lados, arrodillados sobre una o las dos piernas, apoyados en una sola mano
y un solo pie, etc. Se quedarán quietos un tiempo hasta que el fotógrafo diga “listo”,
luego regresarán a lo que estaban haciendo y se repetirá la orden.
Fuente imagen: http://stockmichelle.deviantart.com