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Características del duelo y de la melancolía.

Duelo.

Melancolía.
-Rebaja en el sentimiento de sí → se exterioriza en autorreproches y autodenigraciones.

Trabajo de duelo.
-Examen de realidad.
-Renuencia.
-Acatamiento.

-Pieza por pieza.


-Gasto de tiempo.
-Energía de investidura.
-Existencia del objeto perdido continúa en lo psíquico.
-Recuerdos y expectativas son clausurados, sobreinvestidos?? y se consuma el desasimiento de la
libido.

Diferencia entre el duelo y la melancolía.


-En la melancolía, la pérdida de objeto está sustraída de la cc.
-En el duelo no hay nada icc en la pérdida.

MELANCOLÍA.
Delirio de insignificancia.
-Una extraordinaria rebaja en el sentimiento yoico; el yo se ha hecho pobre y vacío. Mientras que
en el duelo, el mundo se ha hecho pobre y vacío.
-Describe a su yo indigno, estéril y moralmente despreciable.??
-Se hace reproches, se denigra y espera repulsión y castigo.
-Se humilla.
-No juzga una alteración, extiende su autocrítica al pasado.
-Insomnio (el complejo melancólico se comporta como herida abierta, atrae hacia sí desde todas
partes energía de investidura y vacía al yo hasta el empobrecimiento total, entonces no se produce
recogimiento de energía de investidura), repulsa del alimento y desfallecimiento de la pulsión que
compele a aferrarse a la vida.

La escisión del yo.


-Lo esencial es que el melancólico está describiendo correctamente su situación psicológica.
Ha sufrido pérdida de objeto, pero de sus declaraciones sufre una pérdida en su yo.

La melancolía nos permitió echar una mirada en la constitución del yo.


-Una parte del yo se contrapone a la otra, la aprecia críticamente, la toma por objeto → instancia
crítica del yo puede probar su autonomía. Esa instancia está separada del resto del yo.
-La cc moral puede enfermarse ella sola.
-La melancolía destaca el desagrado moral con el pp yo por encima de otras tachas.

Delirio de autoacusación.
-Querellas se adecuan muy poco a su pp persona.
-Se ajustan a otra persona a quien el enfermo ama, ha amado o amaría.
-Reproches contra un objeto de amor, que han rebotado sobre el yo pp.
-Todo lo rebajante que dicen de sí mismos, lo dicen en el fondo de otro.

Reconstrucción del pcs.


-Elección de objeto = ligadura de la libido a una persona determinada.
-Afrenta de la persona amada.
-Sacudimiento del vínculo de objeto.
-Investidura de objeto poco resistente: no hubo quite de libido del objeto y desplazamiento de
libido a otro objeto.
-La libido se retiró sobre el yo.
-La libido sirvió para establecer una identificación del yo con el objeto resignado.
-La sombra del objeto cayó sobre el yo, que pudo ser juzgado por una instancia particular, como el
objeto abandonado.
-La pérdida de objeto se mudó en pérdida del yo.
El conflicto entre el yo y la persona amada se mudó en bipartición entre el yo crítico y el yo
alterado por identificación.

-Fuerte fijación al objeto de amor.


-Escasa resistencia de la investidura de objeto. (libido no se retiró de un objeto y se desplazó a otro
nuevo, sino que se retiró sobre el yo).
Contradicción exige que elección de objeto se haya cumplido sobre base narcicista. Entonces,
libido puede regresar al narcicismo, si tropieza con dificultades.
El vínculo de amor no se resigna, a pesar del conflicto con la persona amada.

Regresión.??
Desde la investidura de objeto hasta la fase oral de la libido, que pertenece al narcicismo.

Ambivalencia.??
La pérdida del objeto de amor es una ocasión privilegiada para que salga a la luz la ambivalencia
del vínculo de amor.
En virtud de las situaciones de afrenta, menosprecio y desengaño, puede instilarse en el vínculo
una oposición entre amor y odio.
En la melancolía se urde una multitud de batallas parciales por el objeto, se enfrentan el odio y el
amor. El odio pugna por desatar la libido del objeto, mientras que el amor pugna por salvar del
asalto esa posición libidinal. Tienen lugar en el sistema icc.
Cada batalla parcial de ambivalencia afloja la fijación de la libido al objeto, desvalorizando éste,
rebajándolo.
La ambivalencia constitucional pertenece en sí y por sí a lo reprimido. Las vivencias traumáticas
con el objeto pueden haber activado otro material reprimido.

Sadismo.
La investidura de amor por el objeto regresa a la identificación narcicista.
También la investidura de amor, por la influencia del conflicto de ambivalencia, regresa hacia la
etapa del sadismo más próxima a ese conflicto.
El odio se ensaña con el yo, objeto sustitutivo, insultándolo, denigrándolo y ganando en
sufrimiento, una satisfacción sádica.
Automartirio de la melancolía. Martirizan a sus amores por intermedio de su condición de
enfermos, para no tener que mostrarles su hostilidad directamente.
-El sadismo revela el enigma de la inclinación al suicidio.
El yo sólo puede darse muerte si en virtud del retroceso de la investidura de objeto, puede tratarse
a sí mismo como un objeto, si dirige contra sí mismo hostilidad que recae sobre un objeto.

Manía.
-La peculiaridad más notable de la melancolía es su tendencia a volverse del revés en la manía,
estado que presenta los síntomas opuestos.
-No tiene un contenido diverso de la melancolía. Ambas pugnan con el mismo complejo: el yo
sucumbe en la melancolía mientras que en la manía lo ha dominado.
-En todos los estados de alegría, júbilo o triunfo puede reconocerse idéntica conjunción de
condiciones económicas.
Influjo externo, un gasto psíquico grande mantenido por largo tiempo o realizado a modo de
hábito se vuelve superfluo y queda disponible para múltiples aplicaciones y posibilidades de
descarga??.
Situaciones caracterizadas por empinado talante, marcas de descarga del afecto jubiloso y mayor
presteza para y emprender toda clase de acciones.
Queda oculto para el yo eso que él ha vencido aquello sobre lo cual triunfa.
El yo tiene que haber vencido a la pérdida del objeto.
Queda disponible todo el monto de contrainvestidura que el sufrimiento dolido de la melancolía
había atraído sobre sí desde el yo y había ligado.
Cuando parte a la búsqueda de nuevas investiduras de objeto, demuestra su emancipación del
objeto que le hacía penar.