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UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA

FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS


DOCENTE: MARIO J. LOZANO MADRID
PRESCRIPCIÓN ADQUISITIVA DE DOMINIO. 2018-2

Samir Caicedo Caraballo, Oscar Mario Marín P. y Jhon Edison Betancur R.

DE LOS EFECTOS JURIDICOS DE LA PRESCRICCION ADQUISITIVA DE


DOMINIO DE BIENAFECTADO CON PRENDA HIPOTECARIA.

Es bien sabido que el proceso de pertenencia tiene por objeto que el poseedor sea
declarado dueño del bien que ha poseído por un tiempo determinado. Como se
puede observar, el fundamento relevante y definitivo de la prescripción adquisitiva
extraordinaria de dominio está constituido por la posesión, es así, como se hace
necesario establecer los lineamientos o, dicho de otra manera, los requisitos de
como se ha de desarrollo el fenómeno prescriptivo, como lo es la posesión.

Cuando se quiere realizar un estudio sobre el origen de una institución jurídica, se


debe investigar de manera prudente y objetiva sobre la parte constitutiva, y lo que
es realmente importante en determinar cuáles son las características que la hacen
única y establecer de manera clara y concisa la diferencia con otros campos
jurídicos. De esta forma, encontramos que en el tema de la posesión y en la
prescripción adquisitiva de dominio una gran variedad de conceptos influenciados
por derecho en el tiempo, buscando un beneficio social y de forma más directa al
hombre como protagonista en la sociedad.

Siguiendo este lineamiento, para el autor Luis Guillermo Velásquez1, en su libro


BIENES, las cosas corporales apropiables y todos los derechos reales, con
excepción de la hipoteca, censo y servidumbre discontinua e inaparentes pueden

1 Velásquez. Luis Guillermo - Bienes pág. 377, 365 y 378


adquirirse por prescripción, al igual que la prenda. Sin embargo, el acreedor
prendario no puede adquirir por prescripción, puesto que reconoce el dominio en
el deudor propietario del bien.

En el Código Civil colombiano, encontramos en los artículos 2512 a 2534 la


explicación, definición y un buen desarrollo del tema, en él consagra la
prescripción, como un modo de adquirir el dominio; se denomina prescripción
adquisitiva de dominio o usucapión, entendido como un modo de adquirir las
cosas que están en el comercio, que son ajenas, mediante el derecho real de la
posesión, el transcurso del tiempo y todo lo que la ley solicite como requisito.

También se gana por medio de la prescripción el dominio de las cosas corporales,


ya sean bienes raíces o muebles, que además estén en el comercio y que sean
tenido o poseído legalmente, como lo establece la ley, bajo las condiciones
legales. Se ganan además y de la misma forma otros derechos reales, los cuales
no están exceptuados. (Art, 2518 C.C.)

Ahora bien, como se mencionó anteriormente, que dentro de los requisitos


estipulados por la ley para la adquisición de un bien por medio de la prescripción,
es que los bienes objeto de posesión sean comerciales y ajenos, hace una
importante referencia a que el bien que se pretende por usucapión este dentro de
los bienes del comercio, es decir que estos bienes no tengan ninguna limitación
para ser obtenidos o adquiridos. Pero además de ello, es importante tener
presente que la posesión material debe ser tenida sin interrupción, esto quiere
decir que la posesión del bien debe ser realizada materialmente y de manera
ininterrumpida, como está estipulado en el Código Civil Art. 2523, que no debe
haber o existir ningún obstáculo, ya sea civil o natural, dentro del término fijado por
la ley para adquirir la propiedad por medio de la prescripción o usucapión.
Y esta debe ser una posesión material sin interrupciones, porque la única y
verdadera posesión realizada por el poseedor es material con los elementos de
corpus y animus, por lo que:

“En Colombia la posesión inscrita no existe, Cuando se dice sin


interrupciones, quiere decir que el plazo fijado por la ley para prescribir se
debe presentar sin obstáculos naturales o civiles” (art 2523 C.C. y art. 94 y
95 C.G.P)2.
(Velásquez Jaramillo Luis Guillermo - BIENES pág. 376)

Por otra parte, la Corte Suprema de Justicia en varias ocasiones se ha


pronunciado al respecto, diciendo que para que se configure la prescripción
extraordinaria adquisitiva de dominio, la persona interesada en la adquisición
debió haber poseído el bien de manera pacífica, publica e ininterrumpida. Siendo
este un requisito de la ley en lo que se refiere al tiempo, este debe cumplirse en el
término establecido, igualmente las condiciones establecidas para cada tipo de
usucapión, para que de esta forma poder en el transcurso del tiempo, adquirir el
derecho de dominio sobre el bien que se pretende prescribir.

“El transcurso del tiempo es un elemento de la esencia en la usucapión. El


termino es señalado por la ley en tres años de posesión para bienes
muebles y diez para inmuebles en la prescripción ordinaria, Art. 2529 C.C.
Si se trata de prescripción extraordinaria, el termino es de diez y cinco años
de posesión, tanto para muebles como para inmuebles”. (Ley 791 de 2002).

Por otro lado, y dentro de las muchas características establecidas para la


prescripción adquisitiva o usucapión como el modo de adquirir las cosas ajenas y
que sean comerciales, esta es un modo declarativo y debe ser alegada por quien
quiera aprovecharse de la prescripción para tener como suyo un bien poseído,

2 Velásquez Jaramillo Luis Guillermo - BIENES pág. 376


haciendo la salvedad, que el juez no puede declararla oficiosamente. Art. 2513
C.C.

Igualmente, el principal objetivo de la prescripción adquisitiva de dominio o


usucapión es conferir titularidad del derecho al poseedor del bien, es entonces
como la prescripción tiene la aptitud necesaria para transformar y dar al poseedor
el título del derecho.

Por consiguiente, cuando el bien es abandonado por su propietario, esta situación


no debe primar sobre el trabajo realizado por el poseedor, siendo esta una razón
suficiente para que la ley lo beneficie con la obtención del derecho. Con todo esto
hasta el poseedor de mala fe y aunque no posea justo título tiene abierto el
camino hacia la adquisición del derecho del bien mediante la prescripción
extraordinaria, porque quien abandona su derecho, no demuestra interés en
conservarlo, “El derecho que no se ejerce, se pierde para que lo gane el que si lo
ejerció”.

Así las cosas, y teniendo como medio de interrogante, nos referimos al documento
de Manuel Antonio Álvarez Gómez, que hace referencia a los efectos que puedan
llegar a tener la sentencia que declara la prescripción adquisitiva sobre un bien,
frente a los acreedores hipotecarios y prendarios que, para el autor, estos deberán
ser llamados a actuar en el proceso para que defiendan su derecho real de
hipoteca, Art. 375 numeral 5.

Además, La prescripción considerada de esta manera no está elaborada para


trasgredir el derecho de propiedad, en otras palabras; un propietario o acreedor
diligente jamás podrán observar el hundimiento de su derecho por esta causa.
Pero en sentido contrario, nos encontramos que ambos, tanto propietario como
acreedor hipotecario pierden sus derechos, uno su derecho real sobre el bien y el
otro su derecho hipotecario que recae sobre el mismo, y esto se da por
negligencia, puesto que el propietario no ejerce de manera continua sus derechos
sobre el bien, permitiendo que otro lo gane por usucapión y el acreedor por
desconocimiento, al no tener interés por realizar una revisión del bien con respecto
a posibles poseedores, buscando que el bien a hipotecar se encuentre saneado y
libre de todo para realizar el contrato real de hipoteca.

Ahora bien, si partimos del precepto de que la hipoteca se extingue por la


usucapión o prescripción adquisitiva, sin dejar de lado el derecho real que tiene el
acreedor hipotecario de perseguir el bien en cabeza de quien este, según lo
dispuesto en los Artículos. 2448 y 2452 del Código Civil. Nos es oportuno
hacernos los siguientes interrogantes:

1- ¿Qué sucede cuando el que constituye una hipoteca no solo ha perdido el


derecho de dominio (su simple posesión inscrita) sino también la cosa?

2- ¿Qué ocurre cuando por el modo de la prescripción adquisitiva o usucapión


se adquiere la propiedad o el dominio?

3- Si para usucapir elemento esencial es la posesión, ¿en qué queda la


prevalencia de la posesión material sobre la inscrita?

Y tenemos que frente a estos interrogantes, al igual que el autor Armando


Jaramillo Castañeda, en su libro “La usucapión y su práctica”, somos de la
opinión de que al adquirir la propiedad por el modo de la usucapión se extingue la
hipoteca y la prenda que esta tenga, puesto que si a la prescripción adquisitiva se
llega por poseer la cosa, por esa adquisición de la cosa se pierde eficacia del
derecho real de la hipoteca y de la persecución del bien por parte del acreedor
hipotecario, razón que lleva a predicar que quien posea el bien con ánimo de
señor y dueño, puede oponerse a cualquier accion que inicie el acreedor
hipotecario, lo que convertiría para prescripción adquisitiva en una nueva causal
de extinción de la hipoteca, igual como estaba contenida en los artículos 555,
numeral 8 y 686, parágrafo 3, inciso 2 del Código de Procedimiento Civil, adicional
a las señaladas en los artículos 2451 al 2457 del código Civil 3.
3 Jaramillo Castañeda. Armando. La usucapión y su práctica Pag 203-205 ediciones
doctrina y ley Ltda.
Por otra parte, también es oportuno trazar la distinción que se hace en nuestra
legislación entre título y modo, y si estos apelan al mismo razonamiento que se
hace para justificar la validez de la venta de cosa ajena:

Entonces tenemos que el título se constituye por el mero contrato y de él solo


surgen obligaciones; el derecho real apenas nace cuando opera el modo, que es
la tradición o constitución del derecho mediante registro. Para que el modo
produzca efectos es necesario que el tradente o constituyente tenga en su
patrimonio el derecho que se pretende transferir, para efectos de celebrar el
contrato mediante el cual se asume la obligación o de transferir o constituir el
derecho, es decir para efectos de crear el título, no se requiere que el que asuma
tal obligación sea verdadero titular del derecho, así las cosas, estaríamos
planteando la validez de hipotecar cosa ajena.

Caso contrario es que la hipoteca de cosa ajena no es válida, consecuencia de


ello, es aceptar que el contrato de hipoteca no se perfecciona sino cuando se
registra la escritura en que se hace constar, lo que significa, en síntesis, que en la
hipoteca el título y el modo no son fenómenos independientes, sino que se realiza
simultáneamente. No más de afirmar esto tiene que concluirse que la hipoteca de
cosa ajena es inválida4.

Dicho esto, y retomando la postra del a la que hace referencia el autor Manuel
Antonio Álvarez Gómez, en la que la platea la necesidad de llamar al acreedor
hipotecario al proceso de prescripción adquisitiva del bien inmueble afectado, toda
vez, que el autor considera que un derecho no puede ni debe transgredir otro, en
la que el derecho que tiene el poseedor del bien no puede ser superior al derecho
real que tiene el acreedor hipotecario ni mucho menos en manera inversa.

4 Gomes Estrada Cesar. De los principales contratos civiles. Temis


Postura a la que estamos en total desacuerdo, puesto que en esta situación debe
ponerse en juegos otras áreas del derecho, como lo es el juicio de reproche en el
derecho penal, en el que dado el conocimiento que acreedor hipotecario debiere
tener frente al estado real o la situación jurídica del bien, esto es, si efectivamente
se encuentra en poder del deudor o si otra persona ejerce acciones posesorias
sobre el mismo, ya que dado al mínimo conocimiento, al acreedor hipotecario se le
puede exigir una mayor diligencia y cuidado, que tiene gran relación con la
culpabilidad que esta tiene frente a la prenda o garantía hipotecaria.

Lo dicho anteriormente se relaciona, además, con la opción que tiene el acreedor


inmobiliario de solicitar la prescripción adquisitiva de dominio en favor del su
acreedor, por lo que también se puede decir que el acreedor tiene también la
opción de interrumpir o suspender el término de la prescripción adquisitiva a favor
de su acreedor, para así, ejercer su derecho hipotecario frente al bien.

Finalmente defendemos que, una vez terminado el proceso de prescripción


adquisitiva, el bien debe entregarse saneado y libre de prendas al poseedor,
siempre y cuando le asita el derecho cumpliendo con los requisitos de ley. Lo que
no quiere decir que el derecho que tiene el acreedor hipotecario extinga junto con
la prescripción adquisitiva, puesto que, si bien es cierto que las prendas que
recaían frente al bien en disputa, si desaparecen, el derecho personal del acreedor
hipotecario frente al deudor no desaparecería, claro está, siempre que la deuda
principal no haya prescrito también por el tiempo.

Por lo que planteamos, que si la sentencia que declara la prescripción adquisitiva


origina el saneamiento del bien. Esta también deberá servir al acreedor hipotecario
para que este pueda perseguir otros bienes en cabeza de su deudor, para que no
se vea transgredido su derecho.
BIBLIOGRAFIAS

 Jaramillo Castañeda, Armando. La usucapión y su práctica, Ediciones


doctrina y ley Ltda., Bogotá D.C. Colombia, 2013. Págs. 794.

 Ochoa Carvajal, Raúl Humberto. Bienes. Editorial Temis, Bogotá, 2014,


edición 8. Págs. 432.

 Gómez Estrada, Cesar. De los principales contratos civiles. Editorial Temis,


Bogotá, 2008, edición 4. Págs. 545.

 Velásquez Jaramillo, Luis Guillermo. Bienes. Editorial Temis, Bogotá, 2014,


edición 13. Págs. 592.

 Colección Universitaria. Derecho civil BIENES. Editorial Legis. 2017,


edición primera. Págs. 97.

 Código Civil Colombiano.

 Quiroga Cubillos, Héctor Enrique. El proceso de pertenencia. Universidad


Nacional de Colombia, Editorial Unibiblos, Bogotá, 2001, edición primera.
Págs. 303

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