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Claude-Adrien

Helvétius
filósofo francés

Claude Adrien Helvétius


Claude-Adrien Helvétius (París, Francia,
26 de enero de 1715 – París,[1] 26 de
diciembre de 1771) fue un filósofo francés
cuyo verdadero nombre fue Claudio Adrián
Schweitzer. Comparte el sobrenombre
"Helvétius" ("Helvético, Suizo") con su
abuelo, el célebre alquimista Johann
Friedrich Schweitzer (1630 – 1709), si bien
ha sido frecuentemente castellanizado y
transcrito como "Helvecio".[2]

Biografía
Descendía de una familia de médicos y su
nombre original era Schweitzer, latinizado
como Helvétius. Su abuelo Johann
Friedrich Schweitzer introdujo el uso
medicinal de la ipecacuana; su padre fue
primer médico de la reina María
Leszczynska de Francia. Estudió con los
jesuitas y fue preparado para una carrera
financiera, pero ocupaba el tiempo
haciendo versos; pasados los veinte era ya
ferme générale, un puesto magníficamente
retribuido; y se casó con la lorenesa Anne-
Catherine de Ligniville, anfitriona del
famoso salón literario que mantuvieron los
esposos, la llamada Sociedad de Auteuil, a
la que concurrió prácticamente todo lo
más granado de las artes, las ciencias y la
cultura de la Francia ilustrada.
A los treinta y tres años (1751) ocupó un
puesto también muy codiciado como
mayordomo de la reina (100.000 coronas
al año). Imbuido de la filosofía del
materialismo, leyó el Ensayo sobre el
intelecto humano del empírico John Locke
con entusiasmo y adoptó teorías muy
parecidas a las de Condillac; según
Helvecio, todas las ideas tienen su origen
en sensaciones y estas son simplemente
afecciones de los sentidos; pero Helvecio
insiste en algo que le interesa más: su
sensacionismo es solo un punto de
partida para una doctrina ética y política;
quería aplicar el empirismo de Locke al
campo moral y social.
Participó además en la Enciclopedia de
Denis Diderot y D'Alembert. [cita requerida]

Helvétius según un grabado de Augustin de Saint-


Aubin.

Como presupuesto general afirma el valor


supremo del interés, que puede ser
definido como un impulso hacia la
obtención del placer y la eliminación del
dolor y que procura los placeres más
grandes y elevados, es decir la mayor
felicidad. Este interés es en el individuo
tan fuerte que sin él no puede entenderse
ninguno de sus actos, y no es algo
espiritual, sino que en tanto que viene de
los sentidos, es algo externo.

Para Helvétius, los hombres buscan, por


necesidad, la satisfacción de sus propios
intereses egoístas. Bueno es entonces lo
que supone útil para satisfacerlos;
empero, existe el problema de equilibrar
los distintos intereses personales con el
interés general, muchas veces enfrentados
por legislaciones defectuosas. Se trata
entonces de lograr el mayor bien del
mayor número. Esto se consigue con leyes
apropiadas, ya que Helvétius sostiene que
«los vicios de un pueblo están siempre
escondidos en el fondo de su legislación».
Es lícito y preciso controlar y educar este
interés individual, en tanto que es algo
externo, en beneficio de otro tipo de
interés, el interés general.

Determinar lo bueno para todos y cada


uno corresponde al legislador, a cuyo
cargo está, en consecuencia, establecer la
moralidad o inmoralidad de los intereses y
de las acciones. En otras palabras, su
tarea consiste en obligar a cada hombre,
utilizando el sentimiento de amor a sí
mismo, esto es, su egoísmo, a ser justo
con los demás para lograr el perfecto
equilibrio social. Esto se logra sobre todo
con leyes capaces de hacer felices a los
ciudadanos procurándoles el mayor
número posible de placeres compatibles
con el bien público. Por eso es
considerado uno de los precursores de
una de las tendencias que influirán
decididamente no solo en el pensamiento
jurídico-político de ese momento, sino en
concepciones posteriores, como el
utilitarismo.
Castillo de Voré, cerca de Rémalard, (Collines des
Perches, Loir-et-Cher)

Sus principales obras son De l'Esprit (Del


espíritu, 1758), que fue condenado por el
Parlamento de París, la Sorbona y el clero,
además de ser quemado públicamente en
París, y De l'Homme, de ses facultés et de
son éducation (Del hombre, de sus
facultades y de su educación, publicada
póstumamente en 1772), Le vrai sens du
système de la Nature (El verdadero sentido
del Sistema de la Naturaleza, 1774); Les
progrès de la raison dans la recherche du
vrai (Los progresos de la razón en la
investigación de lo verdadero, 1775). Sus
obras completas en 7 volúmenes se
imprimieron en 1774 y en 5 volúmenes en
1784; en 14 en 1795 (reeditadas en 7
volúmenes en 1969 y años siguientes con
prefacio de Yvon Belaval.

Obras
En francés

Sus Obras completas en 7 volúmenes se


imprimieron en 1774; en 5 volúmenes en
1784; en 14 en 1795 (reeditado en 7
volúmenes en 1969 y años siguientes, con
prefacio de Yvon Belaval.

De l'Esprit (Del espíritu, 1758)


De l'Homme, de ses facultés et de son
éducation (Del hombre, de sus
facultades y de su educación, publicada
póstumamente en 1772)
Le vrai sens du système de la Nature (El
verdadero sentido del Sistema de la
Naturaleza, 1774)
Les progrès de la raison dans la
recherche du vrai (Los progresos de la
razón en la investigación de los
verdadero, 1775).
Traducciones

Del Espíritu. Madrid: Editora Nacional,


1984. 546p
Del Espíritu. Pamplona: Laetoli, 2012.
562p

Fuente
José Ferrater Mora, Diccionario de
filosofía. Barcelona: RBA, 2005, II.

Notas y referencias
1. Michaud, Biographie universelle
ancienne et moderne, 1843, Vol. 19, p.
90 [1]
2. Véase por ejemplo la voz
correspondiente en el Diccionario de
filosofía de José Ferrater Mora,
Barcelona, Ariel, 4 vols., 1.ª edición
revisada, 1994.

Datos: Q190302
Multimedia: Claude Adrien
Helvétius

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