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Características de los Contratos Mercantiles

1. Negocio Jurídico Mercantil


En el Derecho Civil los negocios jurídicos son las declaraciones de voluntad unilaterales o bilaterales,
licitas, consientes y libres, dirigidas de manera intencionada y especifica a crear, modificar, transmitir
o extinguir obligaciones.

En el derecho mercantil, el negocio jurídico mercantil “Es todo acto voluntario lícito realizado por los
comerciantes en la actividad que desarrollan en su empresa, ya sea con otros comerciantes o con
personas particulares que participan en las actividades propias del comercio, de conformidad con una
norma jurídica que tenga por finalidad realizar transacciones mercantiles y específicas con el fin crear,
conservar, modificar, transferir o extinguir derechos y obligaciones dentro de la esfera del derecho
privado

Es todo acto voluntario lícito realizado por dos comerciantes o por un comerciante y un particular de
conformidad con una norma jurídica que tenga por finalidad realizar transacciones mercantiles y
específicas con el fin crear, conservar, modificar, transferir o extinguir derechos y obligaciones dentro
de la esfera del derecho privado.

Requisitos para su validez

Para que el negocio jurídico mercantil tenga validez se necesita que se den algunos requisitos de
distinto carácter regulados por el Código Civil:

● capacidad legal del sujeto que declara su voluntad, consentimiento que no adolezca de vicio y
objeto licito (Articulo 1251 C. C.).

● Respecto de la capacidad, el principio establecido por la ley es que “toda persona es


legalmente capaz para hacer declaración de voluntad en un negocio jurídico, salvo aquellas a quienes
la ley declare específicamente incapaces” (Articulo 1254 C. C).

● El consentimiento o manifestación de voluntad, puede ser expreso o tácito (Articulo 1252


C. C.) y debe ser libre, esto es, sin vicios, ya que de lo contrario el negocio jurídico resultante sería
anulable (Articulo 1257 C. C.). Los vicios de que puede adolecer el consentimiento son: error, dolo,
simulación y violencia (Artículos 1257 al 1268 C. C.).

● Por lo que hace al objeto o materia del negocio, la ley requiere que sea licito, es decir, no
prohibido. También habrá de considerarse su especial aptitud respecto a cada tipo de negocio.

● Finalmente, toda declaración de voluntad precisa de una forma o medio de exteriorización. La


regla general, contenida en, el Código Civil, es que cuando la ley no declare una forma específica para
un negocio jurídico, los interesados pueden usar la que juzguen conveniente (Artículo 1256 C. C.).
● Entre los requisitos que hemos enumerado, se pueden distinguir: lo., requisitos generales, a los
que hay que atender también respecto de otros actos jurídicos (la capacidad jurídica, la de obrar y la
legitimación del representante); 2º., los requisitos propios de cada tipo de negocio; y 3º., los elementos
establecidos por los particulares en cada negocio concreto.

2. La Representación para contratar (Representación aparente) Art. 670 Co.Co.


Es una característica de los contratos mercantiles por la cual una persona puede representar de otra,
sin mayores formalidades (mandato), siempre y cuando, expresa o tácitamente, se dé la confirmación
por parte del representado. Art. 670 Co.Co.

Ejemplo: un agente vendedor llega a una tienda y realiza un negocio de suministro de mercadería en
nombre de su principal; éste envía la prima remesa o realiza otro acto que denota el conocimiento que
tiene de lo que en su nombre realiza el agente viajero. Si el principal comerciante quisiera incumplir
sus obligaciones de suministro, alegando que el agente viajero no tenía mandato para representarlo,
su argumento carecería de fundamento porque en ese caso se dio la representación aparente, o sea,
representar a otros sin mayores formalidades, siempre y cuando, expresa o tácitamente, se de la
conformidad por parte del representado.

Diferencias: en los contratos mercantiles se puede dar la representación aparente, mientras que en
los contratos civiles para la representación es necesario un mandato.

3. Forma del contrato mercantil art. 671 CoCo.


el Código de Civil (art. 1574) establece las formas en que las personas pueden contratar y obligarse:
por medio de escritura pública, por documento privado, acta levantada ante el alcalde del lugar, por
correspondencia y verbalmente.

Mientras que el Código de Comercio (art. 671 CoCo) establece que los contratos mercantiles no están
sujetos para su validez a formalidades especiales, excepto en el contrato de fideicomiso art. 771 CoCo
y el contrato de sociedad (art. 16 CoCo) los que deben celebrarse en escritura pública.

Diferencias: Los contratos mercantiles no están sujetos a formalidades especiales, salvo


excepciones, mientras que el contrato civil requiere de escritura pública.

4. Cláusula compromisoria
Los artículos 270 y 272 del Código Procesal Civil y Mercantil, establecen que toda controversia relativa
a los contratos puede dirimirse mediante juicio arbitral, si así se consigna en escritura pública.

En el Terreno mercantil es diferente: un contrato puede discutirse mediante arbitraje sin necesidad de
que la cláusula compromisoria conste en escritura pública, lo que viene a ser una característica del
contrato mercantil.

5. Los contratos por adhesión art. 672 y 673 CoCo.


Es aquel cuyas condiciones son establecidas unilateralmente por el proveedor, sin que el consumidor
o el usuario pueda discutir o modificar su contenido en el momento de contratar. Por ejemplo, cuando
se venden inmuebles por medio de compañías lotificadoras o constructoras, el comprador está en
imposibilidad de discutir los términos en que se le vende y por ello es un contrato por adhesión.

Los contratos de adhesión son documentos cuyos términos y condiciones son establecidas
unilateralmente por una de las partes a través de formularios para la adquisición de un producto o la
prestación de un servicio, que al usuario no le queda más que aceptar (adherirse) las condiciones
impuestas para que el contrato se perfeccione.

Se le crítica fundamentalmente, el hecho de colocar al consumidor en una posición de desventaja


frente al que le ofrece un bien o un servicio. Por el Código de Comercio establece algunas reglas para
interpretar los contratos por adhesión, con el objeto de proteger al contratante que recibe la oferta de
contrato.
Estos contratos, llamados en forma más técnica “Contratos por adhesión, son producto de la
negociación en masa; son elaborados en serie, según la ley de los grandes números, sometidos a las
leyes de una estandarización rigurosa, que por un proceso de tipificación contractual reduce al mínimo
el esfuerzo de las partes y la perdida de tiempo.

En cuanto al Código de Comercio se refiere, debemos distinguir dos situaciones que disciplinan el
contrato por adhesión:

a) Contratos mediante formularios, (672). En los contratos estandarizados mediante


formularios, su interpretación se rige por las siguientes reglas:
I.Se interpretan en caso de duda, en sentido menos favorable de quien preparó el formulario.
II.Cualquier renuncia de derechos tiene validez si en la redacción del documento aparece en caracteres
tipográficos más grandes o diferentes al resto del documento; y,
III.Las cláusulas adicionales prevalecen sobre las generales, aunque estas no hayan sido dejadas sin
efecto.

b) Contratos mediante Pólizas (673). Hay contratos que se celebran mediante pólizas (el
seguro), mediante facturas (una compraventa), mediante órdenes o pedidos (el suministro). En estos
contratos puede suceder que los términos en que se contrato, difieran de lo que dice el documento.
Para ello puede pedir la rectificación dentro de los quince días siguientes a aquél en que se recibe el
documento; de lo contrario, se consideran aceptadas las condiciones consignadas.

Asimismo, si la persona contra quien se reclama no contesta dentro de quince días; se considera
aceptada la rectificación. En estos dos casos debe tenerse al silencio como tácita manifestación de
voluntad. A estas formas de contratar también se les aplican las reglas de interpretación antes dichas.

6. Omisión fiscal Artículo 680 CoCo.


El hecho de que se omita el pago de impuesto en la celebración de un contrato, no lo hace ineficaz,
pero además de pagar la carga tributaria, debe responder de las multas establecidas por el Derecho
tributario (680).

Los actos jurídicos, sobre todo los que se refieren al tráfico patrimonial están sujetos a cargas
impositivas en favor del Estado. Como el tráfico mercantil puede verse afectado en la buena fe
comercial, cuando los sujetos omiten tributar con respecto a sus contratos y obligaciones, la ley
establece que ello no produce la ineficacia de los actos o contratos mercantiles, como tampoco los
libera de pagar los impuestos omitidos.

7. Libertad de contratación art. 681 CoCo.


Llamada también libertad de conclusión, que es la facultad que tienen las personas de decidir cómo,
cuándo y con quien se contrata.

La libertad para llevar a cabo un contrato con quien nosotros queramos y sin tener que dar
explicaciones a nadie por haber elegido a este o a aquel contratante.

Para aclarar este concepto, se cita el siguiente ejemplo: si deseamos adquirir un coche nuevo, nadie
podrá imponernos a nuestro proveedor, sino que seremos totalmente libres para elegir el que más
confianza nos inspire. Del mismo modo, si se quiere llevar a cabo una reparación de un aparato
eléctrico, podrá optarse por el mecánico que se estime más conveniente, sin que haya que decidirse
necesariamente por aquél que propone la mejor relación calidad-precio.
De acuerdo al Código de Comercio, la libertad de contratación implica que nadie puede ser obligado
a contratar, sino cuando el rehusarse a ello constituya un acto ilícito o abuso de derecho (artículo 681
del Código de Comercio).

Villegas Lara indica que si una persona habilita una empresa fabril (Son aquellas de extracción o
producción de bienes por transformación de determinados insumos o materias primas en productos
físicamente diferentes.) o de intermediación para ofrecer al público bienes y servicios, ella tiene la
libertad jurídica para decidir si contrata o no con una persona determinada.

Ahora bien se dan casos en que por prejuicios de variada índole un comerciante puede decidir que no
contrata o negocia con sujetos de determinada religión, raza o situación económica. ¿Podría
fundamentarse esa conducta en la libertad de contratación? No, porque ello sería un acto ilícito y abuso
de derecho.

El comerciante en tal caso, cometería abuso de derecho si se negara a contratar, porque como bien
lo dice el dictamen del anteproyecto del Código de Comercio: “si el consumidor no tiene la facultad de
elegir proveedor, éste tampoco debe poder elegir su clientela”.

8. Efectos de la cláusula “rebús si stantibus” Art. 688 CoCo. Art. 1330 CC.
La Teoría de la imprevisión Quiere decir que el que el contrato se cumple siempre y cuando las
circunstancias o cosas -Rebus- se mantengan -stantibus- en las mismas condiciones o situaciones
iniciales (sic). A este respecto, y sin que varíe mucho de lo que establece la doctrina civil (art. 1330),
el Código de comercio establece en su artículo 688 que el deudor puede demandar la terminación del
contrato únicamente en los de tracto sucesivo y en los de ejecución diferida, si sobrevienen hechos
extraordinarios e imprevisibles que hagan oneroso el cumplimiento de la prestación. Una terminación
que se diera por esas circunstancias no afectaría las obligaciones ya cumplidas ni aquéllas en las que
ya se ha incurrido en mora.

Doctrina Civil: Tiene su fundamento en la denominada cláusula rebus sic stantibus, concerniente a
que está sobreentendido entre las partes, al celebrar la obligación, que quedan sujetas al cumplimiento
de sus correspondientes prestaciones siempre que las circunstancias que prevalecían al momento de
obligarse permanezcan iguales, inalteradas, hasta el momento del pago. Y, en caso contrario, es decir,
si por razones imprevistas e inevitables dichas circunstancias cambian sustancialmente, las partes ya
no están obligadas al cumplimiento.

Diferencias: En los contratos mercantiles se aplica la Teoría de la Imprevisión en los contratos de


tracto sucesivo y en los de ejecución diferida (es especifico) (o sea que cuando la prestación se vuele
demasiado onerosa por sobrevenir hechos imprevisibles, se puede terminar el contrato), mientras que
en los contratos civiles hay que realizar previamente una revisión del convenio mediante declaración
judicial (es aplicable en general).

9. Contratantes definitivos Art. 406 y 692 CoCo.


Cuando se celebra un contrato se debe saber de antemano quiénes son las personas que lo van a
concertar. En el comercio una persona puede contratar con otra un determinado negocio, pero una de
ellas lo hace como representante aparente, reservándose la facultad de designar dentro de un plazo
no superior a tres días, quién será la persona que resultará como contratante definitivo. La validez de
esta designación depende de la aceptación efectiva de dicha persona, o de la existencia de una
representación suficiente. Si transcurrido el plazo legal o convenido no se hubiere hecho la designación
del contratante, o si hecha no fuere válida, el contrato producirá sus efectos entre los contratantes
primitivos.
En el contrato civil las partes están determinadas desde el momento de su celebración. En el contrato
mercantil se permite la indeterminación inicial.

10. Masificación (contratos en serie) y tecnificación de los contratos mercantiles

Masificación (contratos en serie)


Esta figura emerge en aquellos contratos elaborados en serie o en masa, como ejemplo puede citarse
lo relativo a las telefonías móviles celulares, derivado que estos contratos son impresos masivamente
en formularios, viéndose el interesado en aceptar o no las estipulaciones mediante adhesión.

Tecnificación (Contratación moderna Mercantil)


Introducir procedimientos técnicos modernos en las ramas de producción que no los empleaban, hacer
algo más eficiente desde el punto de vista tecnológico. El caso más típico se refleja mediante la compra
hecha vía internet.