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PRE-entrega

Monografía: Historia.

Integrantes:
Lautaro Mai
Mariano Prida
Marcelo Peralta
En esta presente monografía desarrollaremos el periodo
comprendido entre el siglo XIX y principio del siglo XX, al que
denominamos como moderno, más precisamente hablaremos sobre la
ciudad moderna. Esta se constituye en lo que fue el proyecto de la
Modernidad. En este se adopta una nueva forma de ver la realidad, otra
forma de vivir en sociedad y comprender el mundo que rompe con los
principios y las practicas establecidas. Todo esto genera conflictos y
diversas problemáticas que personas y sus ideales.
A finales del siglo XIX la ciudad sufre transformaciones urbanas
(avenidas, ferrocarriles, subterráneo, barrios obreros, etc.) y
transformaciones sociales en lo que podríamos denominar como
metropolización. Estos cambios en la ciudad moderna manifiestan el
desarrollo de nuevas sensibilidades estéticas, las cuales se pueden
observar en las diferentes artes (pintura, música, literatura, etc.) y las
producciones culturales (arquitectura, arte, medios de comunicación). De
esta manera la ciudad moderna dio lugar al surgimiento de las
vanguardias artísticas.
Las vanguardias artísticas de principio del siglo XX son el
expresionismo, el cubismo, el neoplasticismo, el constructivismo, el
fauvismo, el futurismo, el surrealismo, el dadaísmo. Estos fueron
movimientos que vieron luz por influencia de la cultura moderna.
Todas estas vanguardias artísticas tienen voluntad de cambio,
dejando de lado al pasado y buscando nuevas formas y caminos para el
desarrollo del arte.
Ser moderno. Es un concepto que utilizamos, que oímos y que forma
parte del lenguaje cotidiano. La Modernidad seria cierta condición de
historia, que comienza a darse en Europa de manera consciente
básicamente entre los siglos XVII y XVIII. Es así como podemos decir
que su significado mas amplio, y también el mas abstracto, es el de la
modernidad como condición histórica.
El hombre asiste por diferentes vías, descubrimientos científicos,
avances tecnológicos, una “modernización”. En ese momento, podríamos
decir que la subjetividad pensante alerta siempre las condiciones de
historia. Esta modernización no solo aparece en el campo de los avatares
sociales, económicos, industriales, etcétera, sino del mundo. Por eso, la
modernidad posee un peso de comprensión de lo real y las cosas.
Lo que produce básicamente esta modernización cultural, es la
caída de una vieja representación del mundo regida por lo tecnológico o
lo religioso. El Judeocristiano, religión e historia se funden en una única
narración de su Antiguo y Nuevo Testamento. Desde esa época hasta la
primera parte del segundo milenio, la representación del mundo designa
lo que es el mundo. Lo que es dios, lo que son los hombres, cual fe la
historia, cual es la causa y cual sería o es el final.
La modernidad toma conciencia de que su avanzar, genera en
términos de pensamiento, el tiempo moderno y va extinguiendo los
tiempos de Dios. En el siglo XVIII en las grandes universidades y
capitales del mundo, la historia comenzaba con Dios (esto que nosotros
situamos es por obra del pensamiento moderno religioso). Pero por otro
lado era un mundo serenado en el alma del hombre. Se sabían las
causas, la culpa, se sabía que el mundo era apenas una circunstancia.
En este proceso moderno, será a lo largo del siglo XVIII el que Europa
llama el “siglo de las Luces”, del Iluminismo. Ese es el siglo que lanza la
ultima gran embestida y por lo tanto donde cada una de las variables,
trata de ser articulado como nueva identidad en los tiempos modernos.
Es un proyecto de la ilustración de lo moderno que nos incluye. Es donde
el poder del autor se va a sentir gracias al poder de sus lectores.
Podríamos decir que el ánimo de los autores de la Ilustración, imperaba
un ánimo de reforma del mundo. el pensamiento romántico, casi paralelo
al de la Ilustración del siglo XVIII es aquel pensamiento que si bien
ejercerá por un lado una critica profunda , también trabajar con
sentimientos de patria, nacionalidad, amor, que combinado con la
ilustración conformaran dos grandes partes de lo moderno, como por
ejemplo el “Che” Guevara.
Podríamos decir que la Ilustración entonces es este amanecer, esta
aurora de la modernidad que la historia de sus ideas se va a extender a
todos los campos y conocimientos. La Ilustración trata de reconstituir la
forma de interpretación, comprensión y generar historia, no solo en los
científico y filosófico, sino que también en la economía, en la política y en
los diferentes campos constituidos por el hombre. La modernidad es así
un proceso racionalización, como forma de comprender el mundo la
historia y el lugar del hombre en la misma. Trata de racionalizar a ese
viejo representar religioso.
La racionalización del mundo se puede ver a través de saberes; de tres
grandes esferas que caracterizan la modernidad: la esfera cognitiva,
donde reina la ciencia. La esfera normativa, o sitio de las problemáticas
estéticas, morales y políticas y la esfera expresiva, de arte y estética.
¿Qué hace esta racionalización, este entramado de racionalización
que es la modernidad? Primero, objetivaza la historia. Frente a distintas
variables interpretativas, hay una conciencia de que existe un punto
necesario de encontrar la objetividad de la historia. Esto lo hará cada
uno a su manera. Por otro lado este proceso de racionalización es un
proceso esperanzador, se sitúa en el optimismo de la Ilustración, en el
progreso indefinido. Por otro lado se le otorga a la historia un sentido, un
fin, una meta. También este proceso discierne en la complejidad y el
caos de lo real, una variable interpretativa que permite situarnos en el
mundo. Y finalmente podríamos decir que este proceso genera
permanentemente, época tras época, un horizonte, una cosmovisión
global, un mundo de grandes relatos que lleva adelante la historia de las
sociedades.
Hay otra mirada para pensar en la modernidad, que toma en
cuenta la subjetividad moderna en esa historia: Nosotros. Hoy se discute
cual es la subjetividad de nuestra época. Cual es la subjetividad de la
juventud, que piensa, que valores tiene. La subjetividad entonces puede
ser mirada desde este planteo problemático, formando una línea teórica
de pensamiento. La subjetividad posee infinitas fragmentaciones, según
el lugar donde se encuentren actúan de una determinada manera. Una
subjetividad fragmentada, fugaz, inestable, se hace presente en lo
moderno a través de esta subjetividad, es decir, de las relaciones del yo
con los otros y del yo consigo mismo. Las épocas de la modernidad han
tenido infinidad de relaciones, empleando con la carreta, después con
trenes, aviones etc.
Así, al poco tiempo, surge el liberalismo, que se afianzo como
traducción política, social y económica. Desde el punto de vista
económico, cuyo punto de apoyo era el principio de la propiedad
privada, sostenía que toda actividad de intercambio debería desarrollarse
sin ninguna interferencia. Por su parte, gracias al positivismo, se produjo
un notable desarrollo tecnológico con la invención de nuevas maquinas
capaces de sustituir el trabajo artesanal y revolucionar los tradicionales
procesos de producción. Al liberalismo se lo asocia al industrialismo, ya
que el costo de las nuevas maquinarias e instalaciones, exigía un
adelanto de capital inicial, unido a la nueva organización productiva.
La clase que hizo suya la ideología del capitalismo industrial fue la
burguesía. La burguesía se comprometió totalmente en la industria y en
el comercio y una vez adquiridos los instrumentos modernos de
producción, se convierte en la clase dominante. La otra clase
protagonista de la revolución es la clase proletaria. Anteriormente los
trabajadores estaban organizados en corporaciones, sin embargo,
abolida esta estructura la clase obrera a finales del siglo XX consigue el
reconocimiento de sindicatos. El liberalismo dio en representar solo
ventajas para la clase patronal, manteniendo entre otros el principio de
la libre contratación. De estas condiciones nace el socialismo científico,
tras una serie de formulaciones, propuestas y reformas. El movimiento
obrero se organiza siguiendo los principios del marxismo. Según este el
obrero produce un valor en exceso, lo que provoca un conflicto de lucha
de clases.
La primera manifestación de este cambio cultural se ve paralela a
la revolución industrial. El costo de la nueva maquinaria y tecnología son
el origen de la nueva clase empresarial. La demanda aumenta debido al
crecimiento demográfico en Inglaterra y se establece así la lógica del
trabajo industrial: aumentar producción, recudir precios para producir
más en menos tiempo. La ciudad se convierte así en el punto mas
favorecido. Londres es la primera ciudad en alcanzar el millón de
habitantes, debido a un mejor salario, un lugar higiénico, mayor
asistencia y más reactivo. La ciudad no resiste el empuje de los cambios
y de la ingente. Los entes públicos ceden a los privados, perdiendo así
toda posibilidad de control urbanístico.
El problema de los alojamientos populares se convierte en el punto
central de la ciudad. Engels proporcionó la contribución más fidedigna,
aunque enfocada desde su punto de vista revolucionario. Los
alojamientos subterráneos eran muy numerosos. Las carencias
urbanísticas de la ciudad fueron generales, los elevados índices de
hacinamiento, la falta de servicios higiénicos, dificultades de
aprovisionamiento de agua y luz, entre otras.
La urbanística moderna, puede considerarse como generada, desde
el punto de vista socio-político, por tres aspectos: uno legislativo
reformista, otro específico de utopistas y un tercero que refleja la actitud
de los primeros marxistas sobre el tema. En cuanto a lo urbanístico, se
efectúan encuestas precisas sobre las condiciones higiénico-sanitarias y
residenciales. En un segundo momento se dictan algunas leyes sobre la
salud pública. La tercera fase se refiere a las leyes relativas a la
apropiación de bienes privados.
En un segundo enfoque sociológico, es el de los utopistas. Puesto
que el punto crucial para garantizar a todo el mundo unas condiciones de
vida mejores, era la superación del conflicto entre el derecho privado y el
público, y dado que la propiedad privada era la pieza clave del sistema
capitalista, los primeros reformadores radicales lanzaron propuestas
diferentes. Ellos fueron denominados utopistas.
El tercer enfoque político, económico y social de los problemas de
la ciudad es el de los primeros marxistas. En ellos, en polémica con los
socialistas, el autor critica negativamente todas las tentativas llevadas a
cabo hasta aquel momento para resolver el problema del alojamiento
urbano. En resumen, Engels considera al alojamiento como una de las
tantas contradicciones del sistema capitalista y como tarea a realizar por
la gestión del estado socialista. Así la crítica marxista deja al descubierto
su aplicación en el campo de la programación edificatoria y se separa del
“acontecer urbanístico”.
La ciudad finita, tal como había llegado a existir en Europa a
lo largo de 500 años, quedo transformada por la interacción de diversas
fuerzas técnicas y socio económicas. Destacaron entre ellas un punto de
vista técnico, innovaciones tales como la producción en serie, el cultivo
en hilera y su sembradora mecánica. Estas innovaciones productivas
tuvieron múltiples repercusiones. En el caso de la metalurgia, la
producción de hierro se multiplico por cuarenta entre 1750 y 1771. En el
caso de la agricultura, después de la ley de cercados, un sistema agrario
ineficiente fue sustituido por el sistema de cuatro cosechas.
Al propio tiempo, la industria textil casera, fue sustituida por el
telar mecánico, utilizado por primera vez en 1784. Este último
acontecimiento, estableció a la producción textil como una industria a
escala y la condujo a la invención de la fábrica de varias plantas. Este
proceso de arraigo, se vio acelerado por el uso del trasporte por medio
del vapor. La inauguración del primer servicio publico de ferrocarril, fue
seguido por un rápido desarrollo de una infraestructura nueva. La
aparición de la navegación de vapor para grandes distancias, y también
la migración aporto expandirse económicamente.
Estas evoluciones originaron concentraciones urbanas sin
precedentes. La acomodación de tal volátil crecimiento condujo a la
transformación de antiguos barrios en miserias barridas y también a la
construcción de baratas en viviendas de alquiler. Estas viviendas
carecían de luz y ventilación, así como de espacios abiertos y con malas
condiciones sanitarias. Esto genero algunas enfermedades que se dieron
en los habitantes de Inglaterra. En 1833 se crea la Poor Law
Commission, para investigar acerca de los orígenes de un brote de
cólera.
El resultado de esta legislación fue el de llamar la atención de la
sociedad, para mejorar las viviendas de la clase obrera. Sin embargo, la
sociedad para las mejores de las condiciones de las clases trabajadoras
patrocino la construcción de los primeros apartamentos obreros en
Londres.
El filántropo Peabody Trust, trato de mejorar la calidad de vivienda,
pero poca cosa se consiguió hasta las medidas de mejora de barrios
amparadas por ciertas leyes en el año 1868 y 1875. En 1893 se
comenzaron a construir viviendas para obreros bajo auspicios de dicha
ley. En el año XIX se comenzó la construcción de la fábrica modelo, de
las ciudades ferroviarias y fabriles. Ninguna de estas realizaciones podía
competir en objetivos y en potencial liberador con la visión radical del
“nuevo mundo industrial” (Charles Fourier)
Considérant, discípulo de Fourier, radica en su crítica radical de la
producción industrializada y la organización social, ya que, a pesar de
numerosos intentos para crear falansterios, su nuevo mundo industrial
estaba destinado a permanecer como un sueño.
Aparte de alojar a las masas trabajadoras, la matriz londinense de
las calles y plazas del siglo XVIII fue ampliada para satisfacer las
exigencias residenciales de una clase media en pleno crecimiento. Sin
embargo, no satisfecho con la escala y textura del ocasional cuadrado
verde, trato de proyectar en la ciudad el “paisaje rural”. Este concepto
terrateniente de la casa de campo neoclásica, establecido por un paisaje
irregular adaptado al uso general en las afueras de Liverpool. El concepto
recibió su elaboración final en los parques donde el sistema de
circulación dictaba totalmente la manera en que había de ser utilizado el
parque.
Napoleón III y Haussmann dejaron su marca en parís y en
numerosas ciudades de Europa. En 1853 Haussmann como prefecto
recién nombrado, vio que tales eran las condiciones en París,
contaminación del agua, circulación congestionada, carencia de un
sistema de alcantarillado, etc. Bajo la breve autocracia de Napoleón III,
la solución de Haussmann fue el percement. Su propósito era “conferir
unidad y transformar en un todo operativo el enorme mercado de
consumo, el inmenso taller del aglomerado parisiense”.
Los economistas y tecnócratas influyeron en la opinión de Napoleón
III en cuanto a los medios económicos y los objetivos sistemáticos,
destacando la importancia de unos sistemas de comunicación rápidos y
eficientes. Haussmann convirtió a París en una metrópoli regional.
Durante el mandato de Haussmann, la ciudad de París construyó
bulevares iluminados y con un mejor verde. Con todo ello surgieron
nuevos planos residenciales, fachados, hubo un sistema de alcantarillado
adecuado y suministro de agua potable. Finalmente, se impuso a la
burguesía que apoyó sus “mejoras provechosas” mientras defendía al
propio tiempo sus derechos de propiedad contra si inversión.
Como hemos visto, su base geográfica era más amplia que
antes. El sector industrial y en proceso de industrialización se amplio al
igual que el mercado de materias primas. La economía del imperio
permitía cosas tales como que Bakú se integraran a la geografía
industrial.
Si consideramos en conjunto la producción industrial y minera de
las cuatro economías nacionales mas importantes, en 1913 los Estados
Unidos apenaban el 46% del total de la producción Alemania un 23% el
Reino Unido un 19% y Francia el 11%. Ese pluralismo creciente de la
economía mundial, quedo enmascarado hasta cierto punto por la
dependencia que se mantuvo, e incluso se incremento. Por otra parte, la
enorme importancia de las inversiones británicas en el extranjero y su
marina mercante reforzaban aun más ka posición central del país en una
economía mundial. En el mercado internacional de capitales, el reino
unido conservaba un domino de 44% mientras que Estados Unidos,
España, Francia y demás países, acumulaban un 54%.
De hecho, ese pluralismo al que hacemos referencia reforzó por el
momento la posición central del Reino Unido. En efecto, era el reino
unido el país que establecía el equilibrio global importando mayor
cantidad de productos manufacturados.
Una tercera característica de la economía mundial es, a primera
vista, la más obvia: la revolución tecnológica. Como sabemos, fue en
este periodo cuando se incorporaron a la vida moderna el teléfono y la
telegrafía sin hilos. Para los contemporáneos, una gran innovación
consistió en actualizar la primera revolución industrial mediante una
serie de perfeccionamientos en la etnología a vapor y del hierro por
acero y turbinas.
Como ya hemos visto, la cuarta característica es una doble
transformación en la estructura y el modus operandi de la empresa
capitalista. Por una parte, se produjo la concentración de capital que
llevo a distinguir entre “empresa” y “gran empresa”. El retroceso del
mercado de libre competencia y todos los demás fenómenos, permiten
definir lo que parecía una nueva fase de desarrollo económico.
La quinta característica que se produjo es una extraordinaria
transformación en el mercado de bienes de consumo. Con el incremento
de la población, de la urbanización y de los ingresos reales, el mercado
de masas comenzó a dominar las industrias productoras de bienes de
consumo. A largo plazo, este fenómeno fue más importante que el
notable incremento del consumo de las clases ricas y acomodadas. Al
mismo tiempo, una etnología revolucionaria y el imperialismo
contribuyeron a la aparición de una serie de productos y servicios nuevos
(bicicleta, cine, plátano, etc.). Todo esto implico la transformación de la
producción y de la distribución, incluyendo la compra a crédito. Esta
actividad permitiría hacer una gran fortuna a más de un magnate de los
ultramarinos de los barrios obreros, en las grandes ciudades.
Esto encajaba perfectamente con la sexta característica de la
economía: el importante crecimiento del sector terciario de la economía,
público y privado. El reino unido en 1851 estaba habitado por 67.000
funcionarios públicos y 91.000 personas empleadas. En e año 1881 eran
360.000 los empleados del sector comercial aunque uso 120.000 en el
sector publico. Pero en 1911 eran casi 900.000 las personas empleadas
en el comercio. El porcentaje de mano de obra se había quintuplicado
desde 1851.
La ultima característica de la economía, es la convergencia
creciente entre la política y la economía. Por una parte, veremos la
democratización de la política, que impulso a los gobiernos a aplicar
políticas de reforma y bienestar social. Sin embargo, mientras que el
papel estratégico del sector publico podía ser fundamental, su peso real
en la economía siguió siendo modesto.
Esta fue la forma en que creció y se transformo la economía del
mundo. Pero lo que impresiono a los contemporáneos en el mundo
desarrollado e industrial fue la transformación de su economía, de su
éxito. Sin duda Vivian una época florecerte. Incluso las masas
trabajadoras se beneficiaron, debido a esta economía. Esto permitió a la
masa de europeos que emigraron a los estados unidos integrarse en el
mundo de la industria. Per si la economía ofrecía puestos de trabajo, solo
aliviaba de forma modesta y a veces minima, la pobreza.
La primera transformación decisiva es el aumento de la
población, debido a la disminución del coeficiente de moralidad. A la vez
que aumenta el número de habitantes, cambia su distribución en el
territorio por efecto de las transformaciones económicas. Las primeras
modificaciones se ven sobre todo en la organización de trabajo y técnicas
de producción. La ocupación de las tierras comunales situadas en torno
de las antiguas aldeas inglesas, hizo posible un mejor aprovechamiento
del suelo, y transformo de manera gradual a los cultivadores directos en
arrendatarios.
Pero una vez agotados los márgenes de mejor productividad, el
acicate de la competencia exigía una posterior disminución de los costos
y aumento de cantidades. Los tejedores utilizaban la maquina inventada
en 1773, que permitía a cada operario trabajar solo en el telar. En 1771
un barbero invento la primera maquina de hilar movida por energía
hidráulica. Estas invenciones dieron a las hilanderías una ventaja
temporaria sobre las tejeduras, hasta que en 1748 se invento la primera
tejedora mecánica.
La industria textil se vio obligada a abandonar la antigua
organización y concentrarse en grandes fábricas que dispusieran la
fuerza motriz necesaria, primero cerca de los cursos de agua y luego de
las minas de carbón.
En el mismo periodo paso a ser un uso común la invención para
reemplazar el carbón de coque por el carbón vegetal en la elaboración de
los minerales ferrosos. Así en el transcurso de una sola generación, se
realizaron progresos técnicos que posibilitaron un aumento ilimitado de
la producción industrial; el desarrollo de industrias y s concertación
atrajeron a numerosas familias.
La asociación entre industria y ciudad fue pronto muy sólida: en las
nuevas ciudades, crecidas fuera del tradicional sistema de Burgos y
parroquias, empresario y obreros podían eludir los vínculos anacrónicos.
Entretanto, las exigencias del comercio en especial para el transporte de
mercancías de poco precio y pesadas (como el carbón), se renovó, se
pudo mejorar la red de vías de comunicación. En relación con la nueva
red de transportes y con el movimiento comercial creciente, es preciso
valorar el ascenso sin precedentes de algunas ciudades.
Este conjunto de transformaciones hizo cambiar de domicilio el
modo de vida a la mayor parte de la población inglesa, lo que altero la
utilización del suelo y del paisaje. El carácter de estos fenómenos es
nuevo en todo sentido, la velocidad de las transformaciones carece de
precedentes: ciudades que nacen y duplican, iniciativas y
especulaciones, etc.
La cultura política y económica de la época fue afectada, no tanto
por todo lo nuevo que se construía, como por la caída de las estructuras
tradicionales, y es testimonio sobre todo de la oposición a os vínculos y a
las instituciones que obstaculizaban la libre expansión de las nuevas
iniciativas. Los reformadores políticos adoptaron la crítica racional para
demoler los privilegios del absolutismo y la jerarquía social como el
dirigismo económico, mientras estudiaban las garantías del ciudadano.
Todas las dificultades encontradas, favorecen la formación de
teorías que excluyen toda forma de intervención pública en ese sector.
Así, mientras el pensamiento liberal lograba eliminar las antiguas
restricciones legales y consuetudinarias, la ciudad y el campo quedaron
prácticamente privados de adecuados controles urbanísticos.
La parte mas progresista de la cultura económica y política
convenció a los gobiernos y a la opinión publica que no debían
entrometerse, e inclusive que no tenían que reconocer los problemas
derivados de las transformaciones en curso en el territorio. Las
sistematizaciones urbanísticas barrocas y sobre todo las áulicas,
anticipan en ocasiones la dimensión espacial de la ciudad moderna. Pero
se mantienen en todo sentido ajeno a la dimensión temporal, que a
partir de entonces condiciona de manera tan decidida el nuevo ambiente
urbano. La ciudad antigua cambia con tanta lentitud, que en cualquier
momento se la podía considerar inmóvil. Sistematizar una plaza, un
barrio significaba aplicar a una realidad en movimiento lento la
aproximación plausible de una imagen en rigor invariable.
Hubo una ruptura importante con la tradición que tuvo lugar ya en
1789, con la revolución francesa. A partir de entonces, los artistas
pensaron que los temas aceptados eran los históricos, religiosos y
mitológicos, no eran elemento de sus vidas y experiencias las que
querían pintar. Querían pintar lo que les apeteciera. Podían poner un
relieve con aspecto concreto exagerándolo, podían tomar partes de un
paisaje o una naturaleza muerta y rodearlos en una composición, podía
representar la imagen distorsionada por sus sentimientos, o prescindir
casi del tema reconocible.
Todo esto eran posibilidades. Sin duda no eran ideas totalmente
nuevas, pero los artistas del siglo XX escogieron y elaboraron
conscientemente elementos simples convirtiéndolos en el principio
fundamental de su arte. A menudo unos cuantos artistas trabajaban
juntos para desarrollar un determinado enfoque. A veces los
movimientos se sucedían y los artistas podían pertenecer primero a uno
y luego a otro.
Por supuesto no todos los artistas pertenecieron a un movimiento,
es decir, tenemos muchos tipos de arte distinto. Algunos se inspiran
básicamente en el pasado y otros en nuevos movimientos.
El arte de nuestra época no puede comprenderse si antes no se
tenían en cuenta los cambios experimentados. A finales del siglo XIX el
primer tren eléctrico en Paris acelero la vida de la ciudad. En 1902
apareció el primer libro de Freud sobre los sueños. En 195 la teoría de la
relatividad de Einstein, y así sucesivamente. La idea que se tenía del
tiempo y de la distancia estaba cambiando, la gente se había puesto en
marcha y estaba acelerando. El mundo circundante estaba
trasformándose. El aislamiento se hizo posible y la inasistencia en el
presente y en el futuro colaboraba también a que el pasado contara cada
vez menos. ¿Cómo iba a reaccionar el individuo? ¿Como iba a reaccionar
el artista? Las respuestas de los artistas del siglo XX a un mundo que
cambia dieron lugar a los movimientos de Vanguardia.
El fenómeno del arte de vanguardia es uno de los más típicos en la
cultura contemporánea, presentado por primera vez en nuestro siglo. El
termino vanguardia, deriva del lenguaje militar, que denota la acción de
un grupo en general. También se la puede asimilar connotaciones como
las de activismo, antibelicismo, modernismo entre otros.
El conjunto de estas connotaciones se aplica a toda vanguardia
histórica (principio del siglo a II GM.). Entre las muchas contradicciones
de la vanguardia, esta una “doble exigencia”: por una parte se persigue
un parte puro mientras que por otra se alienta la intención de un arte
social comprometido y que sigue el esquema de un paralelismo marcado
entre vanguardia e izquierda política. Viendo que la vanguardia “anticipa”
los sucesos, las ideas, la toma de posturas, no siempre se la puede
asignar a un momento histórico determinado.
Para poder orientarse a este campo magmático, podemos clasificar
y describir los diversos campos que lo componen. En otras palabras se
construirán algunos movimientos significativos e importantes como los
de las corrientes de vanguardia.
El arte de la vanguardia es uno de los fenómenos típicos de la
cultura contemporánea. Dice De Fusco: “la lista de sus ambigüedades,
de sus incertidumbres, de sus errores, podría alargarse mucho porque
en la vanguardia se encuentran todos los componentes de la cultura
contemporánea. Como tal, pudo ignorar algunas de las manifestaciones
de la realidad moderna, pero esta, no puede de ningún modo ignorarla
a ella.” Las vanguardias históricas son:

La pura visibilidad:
Se debe a Konrad Fiedler, quien propone estudiar las artes figurativas
independientemente de lo que representan es decir, de considerar la
pintura, la escritura y la arquitectura por sus valores formales.
Fiedler ratifica un concepto Kantiano, por el que afirma que las
sensaciones solo llegan al espíritu cuando este consigue darles una
forma. Además, separa lo bello, del lenguaje al servicio del
conocimiento.

El impresionismo:
Surge como un momento del gusto en la producción de algunos pintores,
entre 1870 y 1880. Se caracteriza por su interés y como primer
movimiento, hacia un arte autónomo. Los pintores impresionistas
reaccionaron contra una pintura histórica y narrativa propusieron un
arte que se apoyara exclusivamente en el valor de la imagen.
La representación de la naturaleza, interpretada ya por los
impresionistas en términos de imagen luminosa, sufrirá con las otras
tendencias una transformación progresiva, hasta que cese del todo con
el arte abstracto.

El simbolismo:
En pintura, el simbolismo marca sobre todo una separación aún más
profunda con la naturaleza: un cuadro, antes de ser una representación
cualquiera de objetos, es fundamentalmente una tela recubierta de
colores dispuestos con un orden determinado. La pintura habría sido
expresión de ideas traducidas en símbolos. Tradujeron sus ideas
estéticas además de la pintura, al grafismo, a las vidrieras, a los
muebles, a la escenografía y al vestido.

El fauvismo:
Fue un movimiento cuyo objetivo era lingüísticamente la síntesis forma-
color. En las obras de estos artistas estaban proscritos el dibujo y los
trazados lineales, resultando la imagen de la yuxtaposición violenta de
zonas de colores primarios. No pretendían ya la representación de los
objetos inmersos en la luz solar, sino la de las imágenes las libres que
resultaban de la superposición de colores equivalente a dicha luz.

El expresionismo:
De él parten todas las corrientes del arte moderno. El expresionismo
puede considerarse como el subjetivismo más absoluto y romántico. En
la pintura del expresionista decae toda forma decorativa para dar lugar a
la deformación de los objetos representados, a fin de expresar de modo
más evidente los sentimientos de dolor y de angustia del artista.
Este es un fenómeno internacional; sin embargo es sobre todo en
Alemania donde adquiere su mayor valor cultural o, al menos, su mayor
valor como tendencia de la vanguardia.
Uno de los aspectos principales es la negación del positivismo y del
hedonismo, de ahí la intensa carga emocional que producen sus temas
desconcertantes, por la deformación de las figuras y por el uso de
colores ásperos, tétricos. Rechazan cualquier experiencia pictórica a
priori, planteando la necesidad de un lenguaje figurativo que se renueve
en cada obra.

El cubismo:
El nombre de la corriente proviene del crítico Vauxellas, que hablo de
cubos al reseñar una exposición de Barquee.
Como rasgos descriptivos del cubista podemos señalar los siguientes:
construcción de imágenes mediante una estructura geométrica,
representación plástica de los objetos a través de los planos y las facetas
que constituyen su volumen; multiplicidad o interpretación de las
configuraciones que se producen al variar el punto de vista;
representación de la totalidad espacial del objeto; simultaneidad de las
visiones; fusión de la figura con el fondo, en una retícula geométrica
dinámica.
Estos pintores no abandonaron nunca la apelación a la naturaleza,
aunque fuera débil o deformada.

El purismo:
el primero de los movimientos que derivaron del cubismo fue el purismo,
surgido por obra de Ozefant y de Le Corbusier. En oposición a la
apertura del movimiento de que derivan, los puristas se plantean una
pintura absolutamente objetiva y al mismo tiempo implicada en todos los
aspectos posibles de la moderna civilización mecánica.
No fue un gran movimiento pictórico, pero sanciono por primera vez y
definitivamente la alianza entre el arte y la producción industrial, en el
sentido de que el espíritu mecánico no solo entra en el dominio de las
artes aplicadas, sino que también sirve de guía a la pintura pura,
sostiene la forma y se propone como su contenido.
El futurismo:
fue el primer movimiento de vanguardia propiamente dicho, y encarno
todas las características de esta: la ruptura con el pasado, el
maquinismo, el activismo, el belicismo, las actitudes provocadoras y
profanadoras, el fetichismo por el Zeitgeist que, independientemente de
la moderno latina, propone una posición anticipadora del espíritu del
tiempo futuro, de ahí el nombre del movimiento.
En pintura, el futurismo traduce en formas plásticas y en colores
chillones los ideales y los mitos de la lucha total contra la tradición.
La arquitectura futurista, traduce en formas e ideas arquitectónicas las
premisas generales del movimiento: rechazo de todos los estilos
tradicionales, destrucción del ambiente preexistente, exaltación de la
producción mecánica, nuevas tipologías de edificación, etc.

El dadaísmo:
El dadaísmo no afecto directamente a la arquitectura, pero su carácter
desmitificador, irónico y nihilista y sus actitudes más provocadoras, si
cabe, que las futuristas despeñaron un importantísimo papel en la
evolución de la vanguardia internacional, encarnando algunos de sus
aspectos más típicos.

El neoplasticismo:
Nace en Holanda en 1917 el movimiento neoplásico con la revista De
Stijl. El neoplasticismo entra ante todo en el núcleo del denominado arte
abstracto, en el que ese proceso del constante alejamiento de la
naturaleza se resuelve con la desaparición total de las referencias
naturalistas, en beneficio de las formas geométricas, orgánicas o de pura
fantasía.

El suprematismo y el constructivismo:
Fueron totalmente autónomos y, tomando algunas exigencias de la
vanguardia occidental, imprimieron a esta, a su vez, un nuevo y
significativo impulso.
Entre el suprematismo y el constructivismo hubo momentos de
convergencia y momentos antitéticos: a las sensaciones plásticas puras
contrapone el constructivismo un elevado interés por la técnica, por la
producción y el compromiso político. En el constructivismo, a su vez
pueden distinguirse dos corrientes, la iniciada por Tatlin en los años que
precedieron a la revolución, y la impulsada por Gavo y Pevsner, que
defienden un constructivismo estético.

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