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¿Qué son los derechos humanos?

Los derechos humanos son derechos inherentes a todos los seres


humanos, sin distinción alguna de raza, sexo, nacionalidad, origen
étnico, lengua, religión o cualquier otra condición. Entre los derechos
humanos se incluyen el derecho a la vida y a la libertad; a no estar
sometido ni a esclavitud ni a torturas; a la libertad de opinión y de
expresión; a la educación y al trabajo, entre otros muchos. Estos
derechos corresponden a todas las personas, sin discriminación alguna.

Derecho internacional de los derechos humanos


El derecho internacional de los derechos humanos establece la
obligación de los Gobiernos a actuar de una manera determinada o
abstenerse de emprender ciertas acciones, para promover y proteger los
derechos humanos y las libertades fundamentales de los individuos o de
los grupos.
Uno de los grandes logros de las Naciones Unidas es la creación de una
normativa integral sobre los derechos humanos: un código protegido a
nivel universal e internacional al que todas las naciones pueden
adherirse y al que toda persona aspira. Las Naciones Unidas han
definido un amplio abanico de derechos aceptados internacionalmente,
entre los que se encuentran derechos de carácter civil, cultural,
económico, político y social. También han establecido mecanismos para
promover y proteger estos derechos y para ayudar a los Estados a
ejercer sus responsabilidades.
Los cimientos de este cuerpo normativo se encuentran en la Carta de
las Naciones Unidas y en la Declaración Universal de los Derechos
Humanos, aprobadas por la Asamblea General en 1945 y 1948,
respectivamente. Desde entonces, las Naciones Unidas han ido
ampliando el derecho de los derechos humanos para incluir normas
específicas relacionadas con las mujeres, los niños, las personas con
discapacidad, las minorías y otros grupos vulnerables, que ahora poseen
derechos que los protegen frente a la discriminación que durante mucho
tiempo ha sido común dentro de numerosas sociedades.
ORIGEN
El origen del concepto de los derechos humanos se remonta al
reconocimiento del derecho natural por los romanos de la antigüedad,
basado en ideas racionales derivadas de la naturaleza de las cosas. y a
las enseñanzas de Jesús de Nazaret, que recoge la filosofía cristiana en
siglos posteriores.
En tiempos más recientes se redactaron y aplicaron documentos que
afirman los derechos individuales, como la Carta Magna (1215),
la Petición de Derechos (1628) y el Acta de Habeas Corpus (1679).
Por tanto, la versión moderna de los derechos humanos tiene su origen
en la cultura occidental y cobra forma a finales del siglo XVIII casi
simultáneamente en las trece colonias inglesas de América, que muy
pronto se convertirían en una federación independiente, los Estados
Unidos, y en el Reino de Francia, que se trasforma en República tras la
revolución que acabó con el régimen monárquico absolutista.
La Declaración de Independencia de los Estados Unidos (Filadelfia, 4 de
julio de 1776), contenía una enumeración bastante cercana a la noción
moderna de los Derechos

Declaración de los Derechos del Hombre y el CiudadanoHumanos:


igualdad de todos los hombres, separación de poderes, poder al pueblo y
a sus representantes, libertad de prensa, poder militar subordinado al
civil, derecho a la justicia o libertad de culto religioso.
La traducción de esta Declaración a la lengua francesa tuvo influencia
en la elaboración de la Declaración de los Derechos del Hombre y del
Ciudadano (París, 1789) realizada en plena Revolución Francesa, de tal
forma que el comienzo de su artículo primero es desde entonces un
punto de referencia para el inicio de toda declaración relativa a los
Derechos Humanos: Los hombres nacen y permanecen libres e iguales
en derechos.
La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, además de
enunciar una serie de principios fundamentales de orden político,
atribuye a los pueblos y a los individuos unos derechos
permanentemente actuales: el derecho a la resistencia contra la
opresión (artículo 2), la presunción de inocencia (artículo 9), la libertad
de opinión y de religión (artículo 10), la libertad de expresión (artículo
11) o el derecho a la propiedad (artículo 17), entre otros.
El Bill of Rights o Declaración de Derechos afianza el texto de la
Declaración de Independencia de los Estados Unidos al incorporarlos
codificadamente a la Constitución en 1791.
"Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y
derechos". Esto es lo que se dice en el primer artículo de la Declaración
Universal de los Derechos Humanos. La idea de los Derechos Humanos
es una de las bases más importantes de la convivencia humana. Al
mismo tiempo los derechos humanos son objeto de intensos debates y
las violaciónes de Derechos Humanos son comunes en todo el mundo.

HISTORIA DE LOS DERECHOS HUMANOS


Las Naciones Unidas (1945)

Cincuenta naciones se reunieron en San Francisco en 1945 y fundaron la


Organización de las Naciones Unidas para proteger y promocionar la
paz.
La Segunda Guerra Mundial se había librado violentamente de 1939 a
1945, y al aproximarse el fin, las ciudades de toda Europa y Asia yacían
en ruinas humeantes. Millones de personas murieron, millones más
quedaron sin hogar o morían de hambre. Las fuerzas rusas se
acercaban, rodeando los restos de la resistencia alemana en la
bombardeada capital de Alemania, Berlín. En el Pacífico, los infantes de
Marina de Estados Unidos todavía estaban luchando con las fuerzas
japonesas atrincheradas en islas como Okinawa.
En abril de 1945, delegados de cincuenta naciones se reunieron en San
Francisco, llenos de optimismo y esperanza. La meta de la Conferencia
de las Naciones Unidas sobre Organización Internacional era crear un
organismo internacional para promover la paz y evitar guerras futuras.
Los ideales de la organización se establecieron en el preámbulo al Acta
Constitutiva que propusieron: “Nosotros, la gente de las Naciones
Unidas, estamos decididos a proteger a las generaciones venideras del
azote de la guerra, la cual dos veces en nuestra vida ha producido un
sufrimiento incalculable a la humanidad”.
El Acta Constitutiva de la nueva organización de las Naciones Unidas
entró en vigencia el 24 de octubre de 1945, fecha que se celebra cada
año como Día de las Naciones Unidas.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos
(1948)

La Declaración Universal de los Derechos Humanos ha inspirado a


muchas otras leyes sobre los derechos humanos y a tratados por todo el
mundo.
Para 1948, la nueva Comisión de Derechos Humanos de las Naciones
Unidas se había apoderado de la atención del mundo. Bajo la presidencia
dinámica de Eleanor Roosevelt (viuda del presidente Franklin Roosevelt,
defensora de los derechos humanos por derecho propio y delegada de
Estados Unidos ante la ONU), la Comisión se dispuso a redactar el
documento que se convirtió en la Declaración Universal de los Derechos
Humanos. Roosevelt, a quien se atribuyó la inspiración del documento,
se refirió a la Declaración como la Carta Magna internacional para toda
la humanidad. Fue adoptada por las Naciones Unidas el 10 de diciembre
de 1948.
En su preámbulo y en el Artículo 1, la Declaración proclama, sin lugar a
equivocaciones, los derechos inherentes a todos los seres humanos: “La
ignorancia y el desprecio de los derechos humanos han resultado en
actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y la
llegada de un mundo donde los seres humanos gocen de libertad de
expresión y creencia y sean libres del miedo y la miseria se ha
proclamado como la más alta aspiración de la gente común... Todos los
seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”.
Los países miembros de las Naciones Unidas se comprometieron a
trabajar juntos para promover los 30 Artículos de los derechos humanos
que, por primera vez en la historia, se habían reunido y sistematizado en
un solo documento. En consecuencia, muchos de estos derechos, en
diferentes formas, en la actualidad son parte de las leyes
constitucionales de las naciones democráticas.
NATURALEZA Y FUNDAMENTO DE LOS DERECHOS
HUMANOS

Norberto Bobbio afirma la imposibilidad de encontrar un fundamento


absoluto a los derechos humanos y alega para ello cuatro razones.
Primera, la ausencia de un concepto inequívoco y claro de los mismos;
segunda, su variabilidad en el tiempo; tercera, su heterogeneidad; y,
cuarta, las antinomias y conflictos que existen entre distintos derechos,
como entre los civiles y políticos, por un lado, y los sociales y culturales,
por otro. En el Coloquio del Instituto Internacional de Filosofía celebrado
en L'Aquila en 1964, Bobbio propuso sustituir la búsqueda de un
imposible fundamento absoluto por el estudio de las diversas
fundamentaciones posibles que las ciencias sociales avalaban.6 Y, en
cualquier caso, para el jurista italiano, el problema básico relativo a los
derechos humanos no es su fundamentación, sino su puesta en práctica
y protección.Pero son muchos los juristas y filósofos que no comparten
esta creencia sino que, por el contrario, la fundamentación de los
derechos humanos ha sido y es objeto de gran interés a lo largo del
tiempo, y la mayoría considera que es una labor teórica con gran
incidencia en la práctica.

Cada una de las numerosas teorías que los pensadores han desarrollado
está influida por la Filosofía dominante en el momento histórico en que
se gestó y parte de muy diferentes cosmovisiones y concepciones del
ser humano, al que atribuyen o niegan determinadas características
inmanentes. Para algunos, el eje de los derechos humanos es una serie
de derechos concretos (según Herbert Hart, el derecho a la libertad;
atendiendo a John Rawls, determinados derechos fundamentales que
corresponden a unos deberes fundamentales; de acuerdo con Ronald
Dworkin, el derecho a la igualdad ante la ley) para otros, los derechos
humanos son la traducción normativa de una serie de valores,
aprehendidos de la realidad o construidos socialmente. Un tercer grupo
considera que los derechos humanos son criterios o límites a los que
debe adecuarse la actividad de los poderes públicos o el mercado, tesis
defendida tanto desde una axiología iusnaturalista (Luis Recasens
Siches) como desde un ius positivismo crítico (Luigi Ferrajoli).
Finalmente, diversas teorías sostienen que los derechos humanos son la
codificación de la conducta moral que, de acuerdo con David Hume, es
un producto social y humano que se desarrolla en un proceso de
evolución biológica y social. Las teorías sociológicas del Derecho y los
trabajos de Max Weber consideran que la conducta se desarrolla como
un patrón sociológico de fijación de normas.

En cuanto a su fundamentación, según qué tipo de concepción se tenga


sobre el Derecho iusnaturalista, ius racionalista, ius positivista, vinculada
al realismo jurídico o al dualismo jurídico, entre otras la categoría
conceptual de derechos humanos puede considerarse derivada de la
divinidad, observable en la naturaleza, asequible a través de la razón,
determinada por los contextos en las muchas maneras que es posible
entender la Historia, una síntesis de ideas de éstas u otras posiciones
ideológicas y filosóficas o un mero concepto inexistente y sin validez.
Iusnaturalismo
Son tesis iusnaturalistas las que afirman la existencia del Derecho
natural. Aunque en cada época se ha entendido este concepto de
manera diferente, todas estas doctrinas coinciden en afirmar la
existencia de una juridicidad previa y fundamentadora del Derecho
positivo: la positivación, por lo tanto, se limitaría a declarar derechos ya
existentes. En las declaraciones de derechos del siglo XVIII se refleja
esta concepción, y el artículo 1 de la Declaración Universal de los
Derechos Humanos afirma que "todos los seres humanos nacen libres e
iguales en dignidad y derechos", lo que es considerado por juristas como
Hans Kelsen una clara manifestación de la doctrina del iusnaturalismo.

Algunas teorías iusnaturalistas afirman que los derechos humanos se


basan en aspectos biológicos, tales como la conveniencia para la
supervivencia de la especie, en el contexto de la selección natural, de
una conducta basada en la empatía y el altruismo. Otras los sustentan
en el orden moral natural tal y como se deriva de determinados
preceptos religiosos. Consideran que la conducta moral es un conjunto
de prescripciones objetivamente válidas y apelan a textos como la Biblia
o el Corán. Frente a éstas, desde el siglo XVII, con Hugo Grocio, ha
cobrado fuerza el iusnaturalismo racionalista, de la mano de autores que
se desvinculan progresivamente de la idea de Dios, si bien existen en la
actualidad diversas fundamentaciones iusnaturalistas de carácter o
inspiración religiosa. Entre ellas se encuentra la Doctrina Social de la
Iglesia, que retoma las ideas de los Padres de la Iglesia y Tomás de
Aquino. Llegar a lo realmente humano es una de las críticas principales
de las ponencias de Juan Pablo II en su encíclica "Humanae vitae". La
vida es un sentir desde una divinidad al bien común expreso en la
realidad cristiana, desde la moralidad del bienestar.

Según la Doctrina Social de la Iglesia, el fundamento sólido o inmediato


de los derechos se encuentra en la ley natural, la norma -de derecho
natural- que es fuente equilibrada de derechos y deberes de cada uno; a
su vez, su fundamento último es Dios mismo: el orden con que Dios
gobierna el universo recibe el nombre de ley eterna, del que la ley
natural es una participación o derivación. Los derechos humanos son
objetivos en tanto que no dependen de la subjetividad de quien es su
titular o está obligado por ellos. Por tanto, no quedan sujetos a los
estados de ánimo, las opiniones o la voluntad de nadie; tampoco el
consenso, ni siquiera de la mayoría. Para la Iglesia Católica, además,
otra característica de los derechos humanos es su sociabilidad: siendo el
hombre naturalmente social, existen derechos naturales de la persona
en cuanto individuo, pero también en tanto miembro de diversos grupos
sociales naturales; es decir, derechos naturales de la familia, de las
asociaciones o de las naciones. Por la misma razón, los derechos se
ordenan al bien común y están constitutivamente limitados.
Concretando más en cuanto su precisión y limitación, los derechos
humanos remiten a lo justo concreto, por lo que no significan el
reconocimiento de una libertad para realizar cualquier cosa, en cualquier
momento o de cualquier manera.

Uno de los teóricos de derechos humanos más relevantes e influyentes


fue John Locke, que elevó la defensa de los derechos naturales a la
categoría de principio fundamental de legitimación del gobierno y fin
básico de la sociedad civil. Locke basó sus ideas en el concepto de
propiedad, que utilizó en un sentido amplio y en un sentido restringido.
En sentido amplio, se refiere a un amplio conjunto de intereses y
aspiraciones humanas; más restrictivamente, alude a los bienes
materiales. Locke afirmó que la propiedad es un derecho natural y que
se deriva del trabajo. Además, dijo que la propiedad precede al Estado y
que éste no puede disponer de la propiedad de los sujetos
arbitrariamente. De acuerdo con Locke, negar el derecho de propiedad
es negar los derechos humanos. El filósofo británico tuvo una gran
influencia en el Reino Unido y fue decisivo en la filosofía en que se basó
la fundación de Estados Unidos.

Algunos filósofos han considerado que los derechos humanos se derivan


de un derecho o valor fundamental determinado. Para muchos autores,
entre los que se encuentra Samuel Pufendorf, el sistema de derechos
naturales del hombre se deriva de su dignidad; otros, como Hegel o
Kant, afirmaron que la libertad es fundamento de los derechos humanos
y, al mismo tiempo, el principal de éstos. Kant representó la culminación
de un proceso encaminado a depurar las teorías iusnaturalistas de
elementos históricos o empíricos, al fundamentar su teoría del Derecho
natural en principios a priori, entendidos como exigencias de la razón
práctica.

En la segunda mitad del siglo XX, y tras su decadencia en favor de las


ideas iuspositivistas, el Derecho natural resurgió con fuerza con multitud
de teorías muy diversas. De ellas, algunas mantienen una
fundamentación objetivista de los derechos humanos, en tanto que
afirman la existencia de un orden de valores o principios con validez
objetiva y universal, independiente de los individuos. Otras, las
subjetivistas, sitúan a la autonomía humana como fuente de todos los
valores; basan los derechos humanos en la autoconsciencia racional de
la dignidad, libertad e igualdad humanas.72 Finalmente, las llamadas
tesis intersubjetivistas, que surgen de un intento de síntesis entre las
dos tendencias anteriores, consideran los derechos humanos como
valores radicados en necesidades comunes y por lo tanto
intrínsecamente comunicables.

Iuspositivismo
Las tesis positivistas se oponen frontalmente a las iusnaturalistas, ya
que consideran que el único conjunto de normas que tiene carácter
jurídico es el Derecho positivo.Afirman, por tanto, que la positivización
tiene carácter constitutivo, al negar la juridicidad del Derecho natural o
incluso su existencia. John Austin consideró que los derechos humanos
forman parte de las normas sociales que influyen en el Derecho, pero no
son Derecho para muchos positivistas, los derechos humanos son ideas
morales, pero sin valor jurídico por sí mismas. Para que tengan dicho
valor, deben incorporarse al ordenamiento jurídico: las leyes son la
formulación jurídica de la voluntad soberana del pueblo y obligan a su
cumplimiento. No es necesario ni procedente acudir a otro sustento que
el legal.

La creciente aceptación del iuspositivismo a lo largo del siglo XIX produjo


un arrinconamiento del Derecho natural y motivó la plasmación de los
derechos humanos, como derechos fundamentales, en las
Constituciones de los países occidentales. El proceso se apoyó en la
categoría de los derechos públicos subjetivos, que surgió como
alternativa a la de derechos naturales, que los iuspositivistas
consideraban de carácter ideológica. La teoría de los derechos públicos
objetivos reconocía la personalidad jurídica del Estado, que adquiría así
la titularidad de derechos y deberes. Tras el ascenso de regímenes
totalitarios en los años 1920 y 1930 y la Segunda Guerra Mundial se
produjo un resurgimiento del iusnaturalismo que hizo que autores como
Hans Kelsen, Alf Ross, Herbert Hart y Norberto Bobbio reaccionaran
clarificando los conceptos fundamentales de las teorías positivistas. Ello
provocó una diversificación del iuspositivismo que produjo tesis a veces
incompatibles entre sí.

Algunas de estas tesis recientes dan cabida a la defensa de los derechos


humanos. Una de ellas es la teoría dualista de los derechos, formulada
por Gregorio Peces-Barba y muy similar a la articulada por Eusebio
Fernández, que incorpora algunos elementos propios del iusnaturalismo,
en tanto que sólo los derechos con un fundamento moral son
fundamentales; pero al mismo tiempo considera que la positivación es
requisito necesario para que un derecho humano lo sea. Por lo tanto,
concibe los derechos como la encrucijada entre lo jurídico y lo ético; y
como traducción normativa de los valores de dignidad, libertad e
igualdad, al tiempo que legitimadores de los poderes públicos. La teoría
del garantismo jurídico, defendida por Luigi Ferrajoli, afirma que el
Estado de Derecho posee una legitimación formal y otra material. La
legitimación formal hace referencia al imperio de la ley; la material, a la
vinculación de todos los poderes del Estado a la satisfacción de los
derechos fundamentales, de los cuales, según el jurista italiano, los
derechos humanos son una subclase.

Los derechos humanos en el siglo XXI


El siglo XXI se ha inaugurado en un contexto económico, político, social
y cultural marcado por lo que se ha dado en denominar «globalización»
o «mundialización» neoliberal, es decir, una generalización de los
valores e intereses de las fuerzas y grupos hegemónicos que dominan la
producción y el mercado capitalistas a escala planetaria. Ello implica una
visión marcadamente individualista y mercantil de la realidad humana,
sin preocuparse por las enormes desigualdades económicas y sociales
existentes; y lo que es peor: agravándolas y aumentándolas aún más.
En efecto, nos encontramos ante un mundo cada vez más
“financiarizado” y mercantilizado, en el que se lleva a cabo un
intercambio comercial injusto y desequilibrado entre ricos y pobres y
entre los países del centro o metrópoli, donde se refugia y acumula la
mayor parte del capital económico y financiero existente, y los países
del Tercer Mundo o periferia dependiente. Asimismo, los promotores del
neoliberalismo y su globalización priman lo privado en detrimento de lo
público.
Asimismo, dicha globalización considera nuestro entorno natural o
medioambiental como una fuente inagotable de materias primas, cuyo
coste debe reducirse al mínimo para hacer rentable la fabricación de
objetos de consumo. El modelo mercantilista y consumista promovido
por la globalización neoliberal resulta ecológica y humanamente
insostenible, indigno e injusto, pues el trabajo humano y los recursos
naturales no deben considerarse meras mercancías cuyo coste debe
reducirse al mínimo para maximizar los beneficios en la fabricación o
prestación de productos o servicios.
Por el contrario, los derechos humanos deben abogar por un modelo de
sociedad que no se reduzca al intercambio comercial, financiero o
económico ni se centre en la ganancia, rentabilidad o el afán de lucro a
toda costa, sino que prime el respeto, la protección y la promoción del
conjunto de los derechos humanos para todos los grupos e individuos, y
en especial para los más pobres, vulnerables y desfavorecidos. Es decir,
se trata de globalizar o generalizar todos los derechos humanos,
teniendo en cuenta no sólo las necesidades y los derechos de las
generaciones presentes, sino también los de las futuras, respetando y
protegiendo la biodiversidad natural y cultural.
Debe prestarse especial atención a los individuos y grupos más
vulnerables y desfavorecidos, como es el caso de las mujeres, los niños,
las personas mayores, las personas con discapacidad, los trabajadores
migrantes, los refugiados, los desplazados, los pueblos indígenas y las
minorías, en general, con el fin de lograr el máximo de bienestar y la
dignidad para todos y no sólo para los más privilegiados. Ello exige la
aplicación de medidas de igualdad o equidad compensadora, es decir,
medidas específicas en favor de los individuos y grupos discriminados y
marginados con el propósito de superar o, al menos, paliar la situación o
condición de desventaja y desigualdad que el actual modelo económico
y social imperante acentúa y agrava.
Todos los derechos humanos civiles, políticos, económicos, sociales y
culturales deben interpretarse y aplicarse sin discriminar entre ellos, sin
olvidar los de más reciente elaboración, los derechos de “tercera
generación”: el derecho a la paz, al desarrollo, al medio ambiente, al
patrimonio común de la humanidad y a la asistencia humanitaria. Por
esta razón, debemos luchar contra la guerra y por una paz y una
seguridad colectivas como contextos idóneos para la efectividad de
todos los derechos humanos para todos y no sólo para los más
privilegiados. Debe tratarse de una paz justa y no una paz aparente que
oculte una situación de opresión y violencia.
Además, debemos hacer realidad el desarrollo humano y sostenible y
erradicar la pobreza; conservar un medio ambiente sano y preservarlo
ante el actual deterioro grave y progresivo del conjunto de los
ecosistemas planetarios y su biodiversidad; reivindicar el patrimonio
común de la humanidad y su disfrute por parte de todos, en contra de su
privatización; y prestar la asistencia humanitaria requerida en cualquier
parte del mundo ante situaciones de extrema gravedad (desastres
naturales, conflictos bélicos u otros) y no para servir de pretexto a
intervenciones militares con particulares fines de dominación
geoestratégica (casos de Irak y Afganistán, entre otros).
Hacer efectivos los derechos humanos exige la reorientación de las
actuales políticas económicas, tanto a escala nacional como
internacional, y en particular de las relaciones económicas, financieras y
comerciales entre los países “desarrollados” y “subdesarrollados”, con el
propósito de que sean más equitativas y menos abusivas.
Son los Estados de los países más ricos y poderosos, así como las
organizaciones internacionales bajo su control (G 8 o G 20, FMI,
BM, OMC y OTAN, primordialmente), junto con los bancos y empresas
transnacionales, principales beneficiarios del actual proceso de
globalización del mercado, quienes tienen especiales deberes respecto
de la comunidad internacional por su destacado protagonismo en el
mundo actual.
No basta el mero reconocimiento a nivel jurídico formal de todos los
derechos humanos, sin exclusiones, sino que deben ser efectivas las
políticas y las estrategias diseñadas para cumplirlos y hacerlos efectivos
para todos.
La actual crisis económica, que golpea en pleno núcleo de la metrópoli
capitalista y cuyas raíces y causas se ubican en los ámbitos privilegiados
por los neoliberales (financiero y comercial), es una muestra más de la
escasa o nula viabilidad de sus proyectos tras las crisis financieras
sufridas repetidamente en diversos países del Tercer Mundo (México,
Este de Asia, Rusia, Turquía, Brasil, Argentina, etc.).
Paradójicamente, quienes tanto abogan por reducir los gastos sociales y
públicos en favor de los más vulnerables y desfavorecidos y por la
disminución de la intervención de los poderes públicos con fines
redistributivos se encuentran ahora con los bolsillos repletos de dinero
público gracias a decisiones de gobiernos serviles a sus intereses.
Ello implica que se sigan negando y regateando recursos mucho
menores, pero suficientes, para programas destinados a combatir el
hambre en el mundo o a erradicar la pobreza mediante el
establecimiento de servicios públicos que garanticen el acceso universal
a los bienes y servicios que permitan la satisfacción de necesidades
básicas, como disponer de agua potable y para la higiene, la asistencia
sanitaria o la educación, entre otros, así como la asignación de una renta
básica. Los seres humanos que no consiguen satisfacer dichas
necesidades no pueden vivir una vida digna ni están en condiciones de
ejercer y defender sus derechos por sí mismos. Arrastrarán dicho
hándicap toda su vida y no podrán disfrutar plenamente de otros
derechos humanos.
Así pues, deben ser prioritarias las políticas encaminadas a garantizar la
satisfacción de necesidades como la alimentación, el agua potable, la
salud, la educación o una vivienda digna, derecho este último
particularmente burlado por el actual sistema económico, que lo ha
convertido en uno de los negocios más lucrativos.

¿Qué es la Declaración Universal de Derechos Humanos


y por qué se creó?
La Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH) es un
documento que sirve de plan de acción global para la libertad y la
igualdad protegiendo los derechos de todas las personas en todos los
lugares. Fue la primera vez que los países acordaron las libertades y
derechos que merecen protección universal para que todas las personas
vivan su vida en libertad, igualdad y dignidad.

La DUDH fue adoptada por las Naciones Unidas (ONU), que acababa de
establecerse, el 10 de diciembre de 1948 como respuesta a los “actos
de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad” cometidos
durante la Segunda Guerra Mundial. Su adopción reconocía que los
derechos humanos son la base de la libertad, la justicia y la paz.

El trabajo sobre la DUDH comenzó en 1946, con un comité de redacción


integrado por representantes de una gran diversidad de países, entre
ellos Estados Unidos, Líbano y China. El comité de redacción se amplió
posteriormente para incluir a representantes de Australia, Chile, Francia,
Reino Unido y la Unión Soviética, lo que permitió que el documento se
beneficiara de aportaciones de Estados de todas las regiones y de su
diversidad de contextos religiosos, políticos y culturales. Después, la
Declaración fue debatida por todos los miembros de la Comisión de
Derechos Humanos de la ONU y, finalmente, fue adoptada por la
Asamblea General en 1948.
La Declaración contiene 30 derechos y libertades que pertenecen a
todas las personas y que nadie nos puede arrebatar. Los derechos que
se incluyeron siguen siendo la base del derecho internacional de los
derechos humanos. Actualmente, la Declaración sigue siendo un
documento vivo. Es el documento más traducido del mundo.
¿Para qué está concebida?

La DUDH marca un hito. Por primera vez, el mundo tenía un documento


acordado globalmente que señalaba que todos los seres humanos son
libres e iguales con independencia de su sexo, color, creencias, religión u
otras características.

Los 30 derechos y libertades contenidos en la DUDH incluyen el derecho


a no ser sometido a tortura, el derecho a la libertad de expresión, el
derecho a la educación y el derecho a buscar asilo. La Declaración
Incluye derechos civiles y políticos, como los derechos a la vida, a la
libertad y a la vida privada. También incluye derechos económicos,
sociales y culturales, como los derechos a la seguridad social, la salud y
a una vivienda adecuada.

¿Cuál es la pertinencia de la Declaración Universal de Derechos


Humanos 70 años después de su adopción?

La DUDH es, como indica su título, universal, lo que significa que se


aplica a todas las personas, en todos los países del mundo. Aunque no
es legalmente vinculante, la protección de los derechos y libertades
contenidos en la Declaración está incorporada en numerosas
constituciones y marcos jurídicos nacionales.

La Declaración también ha sido la base a partir de la cual se han


desarrollado abundantes tratados de derechos humanos legalmente
vinculantes y se ha convertido en una referencia clara para las normas
universales de derechos humanos que deben promoverse y protegerse
en todos los países.

La DUDH sigue sirviendo de base para leyes y normas nacionales e


internacionales. Para organizaciones como Amnistía, comprometidas con
la protección de los derechos humanos y la lucha en favor de ellos, es
una inspiración y una guía para nuestra misión y visión.
Los derechos humanos son universales, indivisibles e
interdependientes

Todos los derechos humanos tienen la misma importancia y todos los


gobiernos deben tratarlos de un modo justo y equitativo, en los mismos
términos y con el mismo énfasis. Todos los Estados tienen, con
independencia de su sistema político, económico y cultural, la obligación
de promover y proteger todos los derechos humanos para todas las
personas sin discriminación.

Así, no importa las distinciones que hagan las personas, hay un solo
principio básico que subyace en todos los derechos contenidos en la
DUDH: que todos los seres humanos tienen los mismos derechos
inalienables. Esto significa que los derechos humanos son los mismos
para todos los hombres, mujeres, niños y niñas de todo el mundo, con
independencia de cuáles sean sus circunstancias.

No puede haber distinción de ninguna clase, como raza, color, sexo,


orientación sexual o identidad de género, idioma, religión, opinión
política o de cualquier otro tipo, origen nacional o social, fortuna,
nacimiento y cualquier otra situación. Universal significa todas las
personas en todos los lugares.

La DUDH también nos muestra que los derechos humanos son


interdependientes e indivisibles. Los 30 artículos de la Declaración
tienen la misma importancia. Nadie puede decidir que unos son más
importantes que otros. Arrebatar un derecho tiene un impacto negativo
en todos los demás.

¿Cómo lucha Amnistía Internacional por los derechos de la


Declaración Universal de Derechos Humanos?

La DUDH es la piedra angular de los derechos por los que Amnistía y los
siete millones de personas que integran su base de poder luchan día sí,
día también. Más de 50 años después de nuestra fundación, seguimos
actuando y haciendo campaña en favor de la justicia, la libertad, la
verdad y la dignidad dondequiera que se nieguen.

Lo hacemos investigando y denunciando abusos contra los derechos


humanos dondequiera que se cometan. Galvanizando a nuestro
movimiento global, arrojamos luz donde las personas están en peligro y
damos información a las generaciones futuras para que el cumplimiento
progresivo de los derechos humanos sea una realidad para todas las
personas.
Análisis

Los derechos humanos son definidos como aquellas garantías que


poseen los seres humanos; son aquellos atributos y características de
las personas que no pueden ser dañados, como por ejemplo, su vida, la
integridad física, su dignidad o su libertad.

Existen ciertas características de los derechos humanos, que permiten


comprender mejor la importancia que tienen. En primer lugar, son
inherentes al ser humano, es decir, provienen de la naturaleza del
hombre y del reconocimiento de su dignidad sólo por ser un ser
humanos. En segundo lugar, los derechos humanos son universales, por
lo que son aplicados a todas las personas del mundo por igual. Por otra
parte, estos son derechos inalienables, en otras palabras, se trata de
derechos que no se pueden perder o quitar. Por último, los derechos
humanos son inviolables, lo que impide que éstos se puedan quebrantar,
de este modo, a cualquier persona que no se le respeten sus derechos
tiene plena libertad de exigirlo, recibiendo una compensación en torno a
los daños provocados.

Los derechos humanos son divididos en dos, los derechos civiles y


políticos, y por otra parte, los derechos económicos, sociales y
culturales. Los primeros, incluyen dentro de sí el derecho a la vida, y por
ende, a la integridad física. Incluye también el derecho a la libertad de
expresión, a la igualdad ante la ley y a la solicitud de protección. Los
derechos económicos, sociales y culturales son aquellos relativos al
trabajo digno, la salud, la educación y la propiedad.

Aunque se trata de derechos básicos, miles de personas ven violados


sus derechos humanos a diario, lo que ha generado la formación de
documentos y organizaciones a lo largo del tiempo y en todo el mundo,
las cuales se dedican a velar por el cumplimiento y respeto de ellos.
Uno de ellos y de mayor importancia es La Declaración Universal de los
Derechos Humanos (DUDH) que es un documento declarativo adoptado
por la Asamblea de las Naciones Unidas en 1948 en París.

A pesar de haber muchos derechos humanos, que sin duda son


sumamente importantes para todos los seres humanos, existen 10 que
son calificados como los más importantes e indispensables por la
asamblea mencionada anteriormente que son: Derecho a la igualdad,
Phohibición de la discriminación, Derecho a la vida, Prohibición de la
esclavitud, Prohibición de la tortura, Derecho al reconocimiento ante la
ley como persona, Derecho a la igualdad ante la ley, Derecho a recursos
ante un tribunal competente, Restricción del arresto arbitrario y del
exilio y el Derecho a una audiencia justa y pública.

De igual manera, existen multiples instituciones que se crearon a causa


de nuestras necesidades como personas que habitan un país que ve por
sus habitantes. Un claro ejemplo en nuestra nación es la CNDH
(Comisión Nacional de los Derechos Humanos) que tiene como objetivo
la protección de los derechos humanos, además, lleva a cabo otras
actividades como las de observación, promoción, estudio y divulgación
de los mismos buscando crear un impacto en la sociedad mexicana y
crear conciencia para exigir la correcta aplicación de los derechos que
les son otorgados.

Así como hay organismos defensores a nivel nacional, tambien existen a


nivel internacional como el Instituto Interamericano de Derechos
Humanos que básicamente tiene la misma visión que la anterior con la
diferencia que abarca mas países y se promueve a un nivel mas grande
para que todos tengan acceso a informarse sobre nuestros derechos.
Colegio Evangélico La Patria

Nombre: william juan jose sapon ramos

Profesora: Rebeca Vega

Curso: Sociales