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Naturaleza del servicio prestado por el demandante

No existe ningún agravio a la naturaleza del contrato que unía a las partes, por
la existencia de “Contrato de Locación de Servicios, de acuerdo a las normas
descritas en el Código Civil, en tal sentido no existe verosimilitud en el derecho
invocado, tanto más cuando de los documentos adjuntados por el demandante
no se aprecia el elemento esencial de la subordinación, que no es sino un
elemento distintivo y característico del Contrato de Trabajo.

En efecto en su sentido jurídico estricto, la subordinación es un vínculo


jurídico del cual se derivan un derecho y una obligación: el derecho del
empleador de dictar al trabajador las instrucciones u órdenes que estime
conveniente para la obtención de los fines o el provecho que espera lograr con
la actividad del trabajador; y la obligación de éste de acatar esas
disposiciones en la prestación de su actividad.

Lo descrito anteriormente no sucede en el presente caso, dado la naturaleza


del contrato de prestación de servicios de índole civil, vale decir, con un
resultado del trabajo autónomo, el cual se aprecia de los informes presentados
por el locador ahora demandante, y cuyo pago de sus servicios estuvo supedita
a la conformidad del área usuaria, por lo tanto mi representada nunca ha
efectuado ningún derecho o facultad de disposición de la actividad, sino el de
beneficiarse con el servicio concreto prometido, razón por la cual no ha
existido subordinación ni control de ingreso y cumplimiento de horario dentro de
una jornada laboral, consiguientemente no puede pretender el demandante
afirmar lo contrario sostenido en el memorando Nº 071-2012-GRA/GG-GRI-
DRTCA-DC-SDESLO, que no tiene consistencia ni eficacia para probar un
vínculo laboral por haber sido suscrito por una ex servidora contratad de la
institución y no precisamente por el Titular de la Entidad, el director de
Administración y/o de la Unidad de Recursos Humanos, quienes en realidad
tiene competencia funcional en materia de acciones de personal.

En ese orden de ideas no ha existido en este caso el elemento esencial de la


subordinación; se debe tener en cuenta que la distinción final entre trabajo
subordinado (laboral) y autónomo (civil) radica, como sostiene Riva
Sanseverino, en que: “en el trabajo subordinado, el trabajador pone a
disposición de la otra parte, una cantidad dada de energía; en el trabajo
autónomo, el trabajador promete un resultado dado”.

En el presente caso, sin ingresar sobre los periodos laborados por el actor, y
sólo limitándonos al último de ellos, podemos apreciar que, el actor celebra los
denominados contratos de locación de servicios, para desempeñar trabajos de
mantenimiento de los equipos de cómputo de la Institución, dando cuenta de
los resultados al área usuaria de la dirección de Planificación y Presupuesto, y
así sucesivamente se repite tales obligaciones a cargo del demandante en
todos los contratos restantes, hasta que se le cesó en el servicio.
Entonces, si el actor sólo realizaba labores específicas sin cumplir una jornada laboral,
es obvio concluir que el actor estuvo contratado para actividades para un resultado
determinado, consiguientemente no ha existido subordinación sino un trabajo
autónomo y por resultados, siendo ello así no se encuentra dentro del ámbito de
protección de la Ley 24041, por tanto no se halla acreditado tampoco en autos la
verosimilitud del derecho invocado y por lo mismo debe dejarse sin efecto la medida
cautelar concedida.