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Más allá de la fotografía: un

acercamiento a la familia en época de


los primeros movimientos bélicos en el
México del siglo XX

Ana Magdalena Sofía Padilla González


Mtro. Julio Alejandre Alejo
Multiplicidad de Fuentes para la Historia
Existe un tema en particular que me interesaría revisar más a fondo. En este momento me
limitare a realizar un pequeño ensayo tratando de comprobar la utilidad que, más allá de la
imagen impresa, representa la fotografía.

Hace poco tiempo saque las viejas fotos que mi abuela (QEPD) me heredó. Son imágenes
que van desde el 1885 aproximadamente, hasta fechas contemporáneas, más o menos el 2005.
Las estaba revisando para darme una idea de cómo trabajar este ensayo precisamente y
observando con detenimiento cada una de ellas, encontré interesantes las dedicatorias escritas
al pie o al reverso de las fotos. Había leído esos pequeños textos cientos de veces ¿Por qué
llamaban tanto mi atención en este momento? Medité un poco, leí y volví a leer los textos y
me di cuenta de la cultura que ahí se encerraba. Analizando esa escritura nos damos cuenta
de un sin número de aspectos históricos y sociales, como las relaciones de padres a hijos, de
hijos a padres, de parejas, de conocidos, de amigos, del lenguaje que se utilizaba en esa época
y como variaba según el destinatario, la paleografía y la gramática.

Me emocioné al instante. No dudo que este medio ya haya sido utilizado en algunas
investigaciones, pero para mí, significó una epifanía, algo novedoso que no podía dejar pasar
por alto. La información detallada que este tipo de fuente nos ofrece es inigualable. Nos
proporciona un acercamiento a la vida privada de las personas.

Por esta razón, me enfocaré en la fotografía como fuente para la investigación, a través de
las dedicatorias y las descripciones que se relatan en ellas, con una perspectiva meramente
familiar, utilizando mi fondo fotográfico personal.

Además de dar un breve repaso a dos de los acontecimientos más importantes en la primera
mitad del siglo XX en la sociedad mexicana, que fueron el movimiento cristero y la
revolución mexicana, movimientos que nos demuestran la parte más sensible del pueblo
mexicano y como influyeron en lo que ahora es la nación.
Cada uno representó una lucha de ideales, ya sea políticos o religiosos, pero sin ellos no
tendríamos la identidad de la que hoy goza el país.

1.-Relación Familiar

La familia es el núcleo social donde aprendemos a convivir y a relacionarnos con las demás
personas. Compartimos tradiciones, gustos, profesiones y sentimientos que nos permiten
pertenecer a una comunidad. A través de la familia se siguen las líneas de religión y se crea
una identidad.

A finales del siglo XIX y principios del XX la familia mexicana juega un rol sumamente
importante en la sociedad. Una ola de hijos pródigos inunda las casas post coloniales, las
hijas atienden sumisas las ordenes de sus padres y hermanos, los matrimonios se planean con
cuidado para conveniencia social y económica y las esposas son educadas para satisfacer
todas las exigencias de sus maridos. Así, en una sociedad patriarcal y machista, el día a día
no es más que una serie de acontecimientos que giran alrededor del seno familiar.

Las relaciones familiares eran, sino muy complicadas, diferentes –por obvias razones- a lo
que conocemos ahora. Los padres demostraban el cariño a sus hijos con palabras más que
con mimos, las madres recibían de igual manera palabras de aliento y amor, las cartas eran
la mejor manera de comunicar los sentimientos hacia el ser amado, y entre hermanos se
dedicaban frases llenas de sabiduría para indicar el respeto que se tenían unos a otros. En
resumen, la retórica era primordial en la comunicación, incluso en la más cercana.
En una fotografía de mi tatarabuelo Francisco Santoscoy, quedaron grabados los
sentimientos que profesaba hacia su hija Carolina, quien fuera mi bisabuela. La dedicatoria
reza de la siguiente manera:
1

“Carolina hijita mía: Creo conservaras con agrado este recuerdo del ser
que más te ama en la vida. Y si por razón natural muero antes que tú,
quiero que, al fijar tus ojos a través de tus lágrimas, en este retrato de tu
padre, recuerdes siempre sus consejos encaminados siempre a tu verdadera
felicidad, tu padre que te bendice.
Francisco Santoscoy. “

Las pequeñas líneas que acabamos de leer son uno de los mejores ejemplos de esta relación
familiar existente a finales del siglo XIX.

Ahora, con esta referencia como parteaguas del tema principal, me hago el cuestionamiento
de cómo utilizar la fotografía y sus dedicatorias como fuente para la historia.

El objetivo de la fotografía, nos comenta Peter Burke en su obra “Visto y no visto” es


inmortalizar la vida cotidiana de la sociedad2. O bien, ese era en un principio. Para encontrar
la forma más adecuada de utilizar la fotografía, y lo que ella contiene, como fuente para la
historia, hay que ahondar mas en su propósito, objetivo y subjetivo.

En sus inicios la fotografía se encargaba de retratar a las personas de elite, pues no toda
la población tenía acceso a ella. Entre esas primeras fotografías destacan familias,
parejas, fotografías post mortem, de mascotas, paisajes, entre otras. Pero una particularidad
que tienen, es que se interesaban en demostrar su estrato social, tenían una pose determinada
que escogía el fotógrafo para mejor impresión y porte, además de que elegían sus mejores
prendas para lucirlas ante la cámara.

Todo esto en su conjunto es un bagaje cultural sin precedentes y ante la maravilla del mundo
por este nuevo invento, la fotografía poco a poco se convirtió en una herramienta
fundamental para el periodismo y las artes, llegando así a un dato muy curioso del que nos
platica Burke, que fueron las simulaciones. Nos relata como Dorothea Lange, pionera en el
oficio del fotógrafo, capturó una imagen en la guerra civil estadounidense, de dos soldados
muertos que en realidad no lo estaban, solo actuaron su ejecución para que la
fotógrafa obtuviera un retrato de interés.

1
Fotografía de Francisco Santoscoy, fondo personal.
2
Burke Peter. (2005). Visto y no visto. España: Cultura Libre
Con este suceso por delante el historiador debe aprender a cuestionarse, a creer y desconfiar
de todo al mismo tiempo. ¿Cómo utilizar entonces esta herramienta tan valiosa? Escudriñé
un poco en algunos libros guardados y encontré el libro de la historia de mi familia, hecho
por un primo hermano de mi abuela, titulado Los caballeros de las Nueve Lunas de Plata:
Historia de una rama de los Padilla de Jalostotitlan.

En el libro se narra, a groso modo, la genealogía de la familia Padilla desde el año 1200, y
para describir con exactitud las generaciones del siglo XIX y XX, el autor José Trinidad
Padilla Lozano, emplea diversas fotografías, comenzando por el señor Cirilo
Padilla Padilla y su esposa Doña María Gutiérrez, y siguiendo por sus hijos, entre ellos Jorge
Padilla Gutiérrez quien es mi bisabuelo3. Jorge Padilla Gutiérrez fue amigo y compañero de
Anacleto González Flores en la guerra cristera en el año de 1926 al 1927 cuando Anacleto es
asesinado.
También se encuentra una fotografía del sacerdote Román Gutiérrez Padilla, quien fuera
primo hermano de mi bisabuelo y cura de la catedral metropolitana de Guadalajara. Entre las
fotos dedicadas que tengo a mi alcance, hay dos del obispo Francisco Orozco
y Jiménez firmadas hacia el señor cura Román Gutiérrez y mi bisabuelo Jorge.
4

José Trinidad Padilla utiliza la herramienta fotográfica de una


manera meramente objetiva, para reforzar el relato de la línea
genealógica. Si yo tuviera en mis manos cada una de
las fotografías que manejó, no tengo duda que más de una lleva una
frase escrita al reverso. Tan solo con ver las fotos del obispo Jiménez hacia mis parientes, me

3
Padilla José. (1996). Los caballeros de las Nueve Lunas de Plata. Guadalajara: Luna Hnos.
4
Fotografía del obispo Francisco Orozco y Jiménez al Sacerdote Román Gutiérrez, fondo personal.
5
Fotografía del obispo Francisco Orozco y Jiménez al Licenciado Jorge Padilla Gutiérrez, fondo personal.
da una idea de cuan inmiscuidos estaban en la sociedad religiosa de Guadalajara, como
cualquier habitante en ese tiempo supongo.

Mi bisabuelo Jorge se caso con la hija de Francisco Santoscoy, Carolina. Tuvieron 11 hijos
que crecieron con los valores católicos fundamentales y bajo estricto rigor de conducta.
Mientras Jorge y Carolina se cortejaban se dedicaron dos retratos que son un hito en todos
los hogares que de ellos surgieron. Una representa a mi bisabuelo estudiando en su despacho
y la otra representa a mi bisabuela posando con carácter angelical y losado. En cada una hay
una dedicatoria escrita con el más dulce tono; la primera de Jorge a Carolina reza así:
6

“Caro mía: Cuando me veas piensa que nada quiero tanto


como que sientas en tu alma toda la grandeza de mi amor.
Tuyo, Jorge.”

La fotografía de Carolina a Jorge reza de la siguiente forma:


7
“Jorge: Para ti, alma, vida, toda yo, Carolina.”

Resulta interesante observar los pensamientos más profundos a través de las


fotos. La imagen por sí sola, entregada a una persona especial ya es motivo
de estudio, ahora más si estudiamos con detalle las líneas escritas en ellas,
como ya he dicho, nos demuestran una idea más clara y cercana de la
sociedad en tiempos pasados, en esos momentos donde una fotografía era
tan especial y significaba incluso dar un pedazo de ellos mismos.
Para darle un sentido a todas estas fotografías, nos marca Boris Kossoy,
tenemos que conocer el contexto, el momento, la motivación, la
espontaneidad8.
¿Cómo manejar entonces las dedicatorias? Ahora que tenemos la fotografía, la dedicatoria y
el contexto, se puede manejar un estudio histórico y social muy amplio. El complemento
entre historia documental e historia fotográfica que sucede cuando una fotografía está
firmada, nos da la oportunidad de obtener un panorama completo de una situación o evento
determinado. Puedo complementar la investigación no simplemente con el reflejo de una
realidad en un pedazo de papel sino con las palabras precisas que en esa realidad se

6
Fotografía del Licenciado Jorge Padilla Gutiérrez, fondo personal.
7
Fotografía de Carolina Santoscoy García, fondo personal.
8
Kossoy Boris. (1988). Fotografía e Historia. Brasil: Atelie.
manejaron. Los sentimientos, los pensamientos, emociones, creencias, todo lo que en el
momento se expresaba.
Como afirma Bourdieu, la fotografía es un alivio que contrarresta el paso del tiempo 9, y
utilizar la fotografía como fuente nos permitirá contrarrestar la línea que existe entre la
incertidumbre hacia la verdad absoluta, que aunque inexistente, permite complementar la
fuente documental.

2.-Los principales movimientos del siglo XX en México


Algunos de los ejemplos de cómo la fotografía complementa un documento, basado en un
contexto, son la guerra cristera y la revolución mexicana. Alrededor de esos dos
acontecimientos surgidos en la primera mitad del siglo XX en México, se encuentran un sin
número de tratados, de promulgaciones, de vidas perdidas en batalla y de ideales que se
ponían en juego, pero hay también fotografías que nos dan una clara representación de lo que
se sufrió en ese momento.
Sin esas imágenes en nuestra memoria solo habría cabida a la imaginación. Gracias a la
fotografía revolucionaria, a través del mundo se dio a conocer México exactamente de la
misma forma en que lo conciben hoy en día, con sombreros grandes como los que usaban los
campesinos, con bigotes amplios y pistolas listas para disparar.

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Si esas imágenes, a parte de su esencia misma, tuvieran dedicatorias o descripciones, cuanta


información valiosa de la población en general no aportarían.
En la época cristera si hubo muchas aportaciones de este tipo en la fotografía. La unión de
las familias católicas, como explicaba en un principio, propició estas muestras de afecto, en

9
Bourdieu Pierre. (2003). Un Arte Medio: ensayo sobre los usos sociales de la fotografía. Barcelona:
Editorial Gustavo Gili, SA.
10
Filminlatino Bacatete, donde se oye la guerra.
https://www.google.com/search?q=fotografias+de+la+revoluci%C3%B3n+mexicana&rlz=1C1CHBF_esMX
843MX843&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=0ahUKEwiCyNzUs5viAhXAFTQIHRxFBNoQ_AUIDig
B&biw=1920&bih=920#imgrc=PLrGNlkbPACelM:
donde se veía la emoción que sentían al participar en una guerra que santificaría a las familias
de tal manera. Cada fotografía enviada de los hijos a los padres, demuestra el amor y
compasión que tenían, y como pedían perdón por lastimarnos de tal manera, pero que era su
deber como hijos de la iglesia defender la religión que los acogía con tanto orgullo. Me
permito citar la frase de San José Sánchez del Rio, un adolescente de 14 años, quien después
de que su madre llorara por la difícil decisión de tomar parte del acto bélico, le contesto con
voz serena: “Madre, nunca había sido tan fácil entrar al cielo”.
Así, la investigación fotográfica puede brindar un abanico grande de posibilidades y
perspectivas. En ella encontraremos algo más intrigante que solo la palabra misma. Pues
como dice el dicho popular, “una imagen dice más que mil palabras”, una fotografía grita a
los 4 vientos su realidad histórica y personal.
Y en sí mismas las fotografías plasman la realidad y reflejan el contexto total en el que se
encuentra. Una imagen del siglo XIX tiene su propia identidad, aunque se haga todo lo
posible por replicarla con la mayor exactitud, jamás tendrá la misma esencia que la original.
El cómo ayudaría la fotografía al entendimiento de la escritura, va más allá del entendimiento
del historiador. La hermenéutica nos ayuda a comprender el contenido de un escrito, dar una
interpretación llegando más allá del entendimiento posible, ¿Cómo interpretar, pues, los
retratos? ¿Cómo darles el significado adecuado para obtener una solución? Y ¿Cómo obtener
de ellos información y ayuda en una investigación? Para responder estas interrogantes fue la
razón por la que opté por descifrar cada uno de sus componentes, pues la imagen por si sola
no nos cuenta nada.
Los escritos que en ellas se encuentran son base primordial, pero si hay una fotografía que
no cuente con esa pequeña ayuda adicional ¿Qué hacer? Bueno, hay entonces una manera
fácil y factible que nos demuestra Víctor Manuel Castillo Girón en su artículo “La Cristiada:
desarrollo y efectos en suroeste de Jalisco”, siguiendo con los ejemplos de la guerra cristera,
donde evoca las fotografías anónimas, de quien no se sabe ni el nombre del fotógrafo ni del
modelo presente en ella.
En estas fotografías encontramos exactamente la fuente primordial de
cualquier evento histórico: la gente común. Esas personas de quien
no se sabe nada y sin embargo representan las voces de millares, tan
anónimos como ellos, que día a día permiten que la historia salga a
flote.
Recordemos que la escuela de los Annales hace hincapié
precisamente en esto, en no solo ver los grandes hechos y los grandes
personajes, sino la realidad cotidiana de las personas.
En su pequeño artículo, Víctor Castillo nos presenta las fotografías
de los guerreros cristeros, la organización que reinan, su vestimenta,
la postura que tomaron frente a la cámara y la decisiva mirada ante la
situación presente. Nos narra además la experiencia que tuvieron
estas valientes personas al enfrentarse contra el ejército de Calles.
Nos dice lo siguiente:
“Saber que atacarían la capital jalisciense y su experiencia para escaparse por el cerro,
les permitió pasar los días sin afrontar decisivamente la ofensiva callista11.”
Que agrado ver con otros ojos los grandes hechos pues la cotidianeidad hace al individuo
humano. Así mismo, narrar la historia a través de imágenes hace más fácil llegar a todos los
integrantes de la sociedad, sean conocedores de arte o analfabetas, cualquiera puede darle un
sentido a lo que percibe su vista. Por ejemplo, las primeras maneras
de inculcar la religión fueron pictóricas, pues en la edad media era
difícil que la población tuviera una formación educativa.
La cristiada-en mi opinión- no fue del todo distinta, pues si no todos,
la mayoría de los participantes apenas y sabían lo que en realidad
defendían. Si existía un conocimiento parcial de la biblia y del ya
conocido catecismo de la iglesia católica, pero ¿Qué tanto conocían
verdaderamente su religión, además de la fe ciega? Las fotografías
de igual manera nos invitan a la reflexión, a cavilar sobre la
identidad colectiva de estas personas que siguieron un ideal hasta la
muerte.
No ajenos a ellos están los representantes revolucionarios. En la
misma revista de Tapalpa, se nos presenta un breve resumen del
caudillo Emiliano Zapata, igual que fotografías de este gran
personaje, quien peleó pos su idea correcta de la atención al
campesino y el reparto de tierras12.

11
Castillo Víctor. (1994). La Cristiada: desarrollo y efectos en el suroeste de Jalisco. Tapalpa, 500, 88.
12
Dromundo Baltasar. (1934). Emiliano Zapata. Tapalpa, 500, 33.
La relación existente entre documento y fotografía no es una separación complementaria
aunque al principio se vea de esa manera. La fotografía por sí misma es un documento de
suma importancia. Con tan solo una fotografía puedes encontrar un tema nuevo para darle
significado, y traer a la vida millones de voces escondidas. Cada vez que se ve una fotografía,
se trae a la realidad contemporánea la realidad antigua, y a ese acto de remembranza lo
conocemos como historia.
No solo las principales imágenes, que cualquier persona en el mundo puede comprender,
como la famosa fotografía del che Guevara o la pintura Mona Lisa de Da Vinci son motivo
de estudio, nuestro acervo personal sirve de un amanera escalofriante para comprender los
eventos sociales, y la actualidad.
Por ello empleé mi acervo personal, para dar un ejemplo de la sociedad en tiempos de
relevancia. En cada una de las fotografías encontramos un significado independiente y
asombroso, que ningún documento ni ningún libro nos puede ofrecer. Igualmente hay una
experiencia detrás, un sentimiento inexplicable que solo una imagen nos proporcionará. El
efecto de una foto en millones de personas es inexplicable e interesante, como la fotografía
de los niños vietnamitas corriendo mientras unos soldados estadounidenses los escolta por
detrás. ¿Qué tan fuerte puede ser una imagen, que con tan solo presenciarla nos transmite
dolor e impotencia?
Espero que este ensayo sirva para relacionar a la familia común con los hechos que envuelven
un país. Que no se olvide la relevancia que cada uno de los individuos, dentro de un núcleo
familiar, tienen solo por el hecho de pertenecer a la sociedad y que no se pierda esa buena
costumbre de imprimir una fotografía para verla cuando necesitemos recordar la importancia
de existir, porque en este nuevo mundo de alta tecnología, la fotografía se ha vuelto algo tan
cotidiano y de tan fácil acceso, que se nos olvida reflejar las cosas más importantes como la
espontaneidad, que nos facilita la comunicación entre individuos, dando una impresión más
real de lo que en realidad somos.
Bibliografía
Fotografía de Francisco Santoscoy, fondo personal.

Burke Peter. (2005). Visto y no visto. España: Cultura Libre


Padilla José. (1996). Los caballeros de las Nueve Lunas de Plata. Guadalajara: Luna Hnos.

Fotografía del obispo Francisco Orozco y Jiménez al Sacerdote Román Gutiérrez, fondo
personal.

Fotografía del obispo Francisco Orozco y Jiménez al Licenciado Jorge Padilla Gutiérrez,
fondo personal.

Fotografía del Licenciado Jorge Padilla Gutiérrez, fondo personal.

Fotografía de Carolina Santoscoy García, fondo personal.

Kossoy Boris. (1988). Fotografía e Historia. Brasil: Atelie.

Bourdieu Pierre. (2003). Un Arte Medio: ensayo sobre los usos sociales de la fotografía.
Barcelona: Editorial Gustavo Gili, SA.

Filminlatino Bacatete, donde se oye la guerra.


https://www.google.com/search?q=fotografias+de+la+revoluci%C3%B3n+mexicana&rlz=
1C1CHBF_esMX843MX843&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=0ahUKEwiCyNzUs5
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Castillo Víctor. (1994). La Cristiada: desarrollo y efectos en el suroeste de Jalisco. Tapalpa,


500, 88.

Dromundo Baltasar. (1934). Emiliano Zapata. Tapalpa, 500, 33.