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“No cabe ninguna duda de que nada de lo que nos es dado en nuestra experiencia directa

puede sernos dado de otra forma.


Por ninguna descripción, por muy viva que ésta fuese, un ciego podrá percibir la policromía del
mundo, ni un sordo reconocer el carácter musical de sus tonos, a no ser por medio de la
percepción directa.
Ninguna disertación psicológica puede sustituir en el ser humano lo que éste siente si él mismo
no ha experimentado el amor, el ánimo combativo o el afán de crear”
“La Percepción”
S.Rubinstein

LA PERCEPCIÓN
Es un proceso cognitivo que comienza en la recepción de la información proveniente
de los sentidos externos (oído, vista, olfato, tacto y gusto). En ella intervienen además
de los sentidos (sensaciones), las relaciones afectivas sensibilidad) y todo lo
aprendido y experimentado.
Recordemos que la percepción auditiva implica escuchar, sentir y pensar o sea que
requiere de actividades sensoriales, sensitivas y cognitivas, estas últimas se ocupan
de leer, analizar interpretar y valorar lo percibido.

Según Silvano Arietti ( importante psicólogo contemporáneo), la percepción no es una


función simbólica porque reproduce lo que está presente, aquí y ahora. Incluye un
complejo proceso de fenómenos que intervienen entre la estimulación sensorial y la
conciencia despierta. Tiene un proceso de filtración que nos permite registrar algunos
estímulos y excluir muchos otros; organizar los hechos sensoriales periféricos que son
registrados y llegar a una experiencia gestáltica o total, de modo que el objeto
percibido tiene constancia.

Por la Gestalt hemos aprendido que vemos las cosas como conjuntos, como
estructuras. Sin embargo hoy se sabe que este resultado totalizante ha sido precedido
por etapas pregestálticas que son demasiado rápidas como para percibirlas. Objetos
que nos parecen unidades o conjuntos no siempre fueron experimentados como tales,
fuese en la evolución del individuo como en el de la especie. Spitz (1965) ha
demostrado que un bebé de tres meses no percibe todo el rostro de su madre sino
sólo su frente, ojos y nariz. estos forman un preobjeto materno al cual reacciona.

La función de la percepción, aunque no es simbólica, es muy compleja. Es un


fenómeno simplificador del mundo externo que intenta darnos conciencia de un cuadro
más sencillo y estable de lo que realmente es.

La imagen
En contraste con la percepción, que depende de los sentidos y aparatos externos, la
imagen es exclusivamente una representación mental. El tipo visual de imagen es el
más fácil de comprender y describir.
Cierro los ojos y veo a mi madre. La imagen está basada en las huellas de la memoria
de percepciones anteriores. Mi madre adquiere así una realidad psíquica que no
depende de su realidad física.
La imagen es la forma más primitiva de la función simbólica.
Una imagen no sólo evoca lo que no está presente, sino que también capacita a un ser
humano a retener una disposición emocional hacia un objeto ausente. La imagen de
mi madre puede evocar el cariño que siento por ella. De este modo la imagen se
vuelve un sustituto del objeto externo (que puede estar ausente). Es un producto de mi
mente, es un objeto interno.
Los seres humanos no nacen con la capacidad de formar imágenes. En los seis
primeros meses de vida el bebé responde sólo a percepciones y signos. Sólo en el
séptimo u octavo mes de vida puede elaborar imágenes.

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Cátedra: Didáctica de la Música 2006
Las imágenes pronto constituyen el fundamento del mundo interno del bebé, que en
Psicología es tan importante (o a veces más) que el mundo externo. La imaginación
no sólo ayuda al individuo a comprender mejor el mundo, sino que le ayuda a crear un
sustituto del mundo. Las imágenes se convierten en partes constitutivas del sí mismo.
Las imágenes están conectadas con percepciones pasadas, son elaboración de
huellas de la memoria.
Las imágenes son experiencias subjetivas que sólo puede apreciar quien las produce.
Existen muchos tipos de imágenes, tantas como tipos de sensaciones. Los dos
prevalecientes son el auditivo y el visual, y en casi todas las personas uno de estos
tipos predomina. Las imágenes son efímeras. Se la puede retener un breve período de
tiempo. Cuando se la evoca aparece ligeramente distinta. Las imágenes cambian
mucho, no tienen la estabilidad de las percepciones, se distorsionan, deforman y
cambian.
Las imágenes nos liberan de la reproducción de la realidad e introducen algo nuevo:
los primeros elementos de la creatividad.

Función y resultado de la imaginaria


¿Qué motiva a la mente a experimentar imágenes? Para el psicoanálisis, cuando el
objeto deseado está ausente y la persona no puede gratificar su deseo por esta
ausencia es probable que aparezca la imagen de la cosa deseada ausente. El
psicoanálisis clásico afirma que cualquier proceso cognitivo (aparte de la percepción)
es una desviación de la actividad dirigida a una gratificación inmediata. Es decir, las
imágenes son producidas por una necesidad insatisfecha.

Según Vigotsky la imaginación del bebé surge ante la insatisfacción, es el comienzo


del pensamiento. La imagen aparece en período de espera entre el deseo provocado
por una necesidad y la satisfacción de la misma, por ejemplo el bebé tiene hambre, en
ese período de espera imagina la mamadera hasta que llega su madre y lo alimenta.
De allí que resulta importante tener en cuenta la necesidad de posibilitar estos
pequeños tiempos de espera ya que en ellos se desarrolla el pensamiento, definido
por Vigotsky como una acción demorada entre la emoción y la respuesta.

También hay que considerar la inversa: que la imagen es la productora del deseo y
crea una necesidad ( por ejemplo las imágenes publicitarias que generan necesidad
de consumir un determinado producto).
Muchos deseos y necesidades psicológicas no se mantendrían si no fuera por la
fuerza de las imágenes que las sostienen y renuevan.

Junto con el deseo de reproducir lo que está ausente, está el deseo de reproducir lo
que nunca existió. La imaginaria es un modo de enfrentarse a lo ausente, de darle una
presencia o existencia psicológica. La imaginaria puede producir también lo que nunca
estuvo presente. Debe crearlo. Poseer lo ausente en una forma de representación
mental puede satisfacer los deseos, tanto cuando existió el objeto que ahora está
ausente como cuando nunca existió el objeto.

De esta última forma puede aparecer un trampolín hacia la creatividad. La imaginaria


es la primera función que permite al ser humano no adaptarse pasivamente a la
realidad, no verse obligado a aceptar las limitaciones de la realidad.

Si la imagen reproduce algo deseable que existe pero que no está a nuestra
disposición, el individuo puede verse motivado a actuar gracias a la imagen, a buscar y
encontrar el objeto deseado.
Si el objeto deseado no existe, el individuo puede ser motivado por la imaginaria a
crearlo. Si el individuo no puede encontrarlo ni crearlo, puede ensoñar con él y recibir
así satisfacción.... S. Arietti
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Vigotsky: LA IMAGINACIÓN Y EL ARTE EN LA INFANCIA

El cerebro no sólo puede conservar y reproducir experiencias, sino que también es el


órgano encargado de combinarlas, es capaz de reelaborar y crear con elementos
existentes nuevas perspectivas, relaciones y planteamientos. La imaginación es la
capacidad creadora del cerebro, base de toda actividad creadora humana.

Las imágenes se relacionan y combinan, dando lugar a la fantasía, a través de ella el


hombre puede representar algo completamente nuevo, que no existente en su
experiencia. Toda fantasía se compone con nuevas relaciones entre los elementos
extraídos de la realidad, de allí que cuando más rica sea la experiencia humana,
mayor será el material que dispone esa imaginación.
La imaginación y la emoción se influyen mutuamente. Cualquier representación por
fantástica que sea causa en nosotros sentimientos y emociones, por ejemplo un niño
que imagina un ladrón en la oscuridad siente miedo.

La imaginación es una actividad sumamente compleja y aparece con distintas


estructuras a cada edad.
Los primeros puntos de apoyo que encuentra el niño para su futura creación, es lo que
ve, lo que oye, acumulando así materiales que luego usará para construir su fantasía.
Los procesos imaginativos se advierten desde la primera infancia en los juegos, allí los
niños reelaboran las experiencias, las combinan, crean nuevas realidades.
En la función imaginativa intervienen además de las experiencias, las necesidades y
los intereses, las influencias del medio ambiente que nos rodea.

“EL NIÑO Y EL UNIVERSO DEL SONIDO”

Síntesis bibliográfica: Abbadie,M -Gillie A.M.,

El oído es el órgano sensorial y su función es la percepción auditiva. La impresión


sonora es causada por un agente exterior, de ella resulta una sensación auditiva que
el cerebro interpreta, y registra como imágen sonora. Además el cerebro selecciona,
analiza las impresiones recibidas por el oído teniendo en cuenta las necesidades,
deseos y placeres propios del sujeto y los transforma en lo que llamamos
percepciones. Por eso, el efecto de la percepción puede alejarse de lo que físicamente
determina el análisis de un sonido.
La percepción no es dada desde un comienzo es una conquista progresiva, es una
interpretación de los datos que llegan al sujeto por medio de los sentidos, conducta
compleja donde entran en juego, además de las disposiciones personales como la
memoria o la experiencia, los cuadros de referencia. Gracias a esta actividad el
individuo entra en comunicación, más allá del simple contacto sensorial. Se ha dicho
que la percepción es “ un vínculo del sujeto con el objeto”, de allí que la percepción es
tanto más elaborada cuanto más conocimiento y más experiencias tenga el sujeto.
Toda percepción en general, tiene dos funciones:

a- El órgano sensorial se comporta como un analizador de la impresión que recibe, a


la que es específicamente sensible. El oído capta estímulos sonoros, los distingue, los
reconoce, lo que permite al sujeto, con ayuda de la experiencia, enumerarlos. pero
esto no es más que una aproximación, pues en realidad el sujeto no identifica la
percepción, ni la sensación sino la naturaleza de la fuente: no piensa tanto en
caracterizar el sonido estridente del silbido como en comprender que la locomotora
que lo produce se aproxima y se mueve en el espacio sonoro que puede percibir.

b- El órgano sensorial informa al sujeto acerca del mundo circundante, permitiéndole:

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* situarse en relación a la fuente emisora y localizarla, apreciar su distancia,
naturaleza, etc.
* organizar el campo perceptivo, construirlo, limitarlo, estructurarlo por medio de
puntos de
referencia, hacer de él un espacio orientado.
* moverse dentro de ese espacio con conocimiento de causa.

Como todas las otras, la percepción auditiva es subjetiva, es decir que no sigue pura y
simplemente las leyes de la física. Es así como prestamos atención a sonidos leves
porque tienen para nosotros un significado, aunque, físicamente hablando, estén
cubiertos por sonidos de mayor intensidad, por ejemplo un cazador percibe el sonido
casi imperceptible de la hierba que indica la presencia de la presa.
El interés desempeña una función importante en la percepción auditiva. Niños que
permanezcan en la proximidad de un aeropuerto en el que trabajan muchos de sus
parientes sienten interés por los sonidos que producen los motores de los aviones, así
por ejemplo ocupados en jugar o pintar dicen: “escucha un booing”.
Para que el individuo pueda extraer de la percepción auditiva todos los placeres de
orden estético que la música puede procurarle, es necesario que obtenga desde la
más temprana edad, los beneficios de una educación con tal fin.

Oir y Escuchar

Sin duda no es inútil interrogarse acerca del sentido preciso de estos dos verbos que
el niño oye utilizar como si fueran sinónimos.
La docente dice: iEscucha lo que te digo! ¿no oyes cuando te hablo?. El niño, si
entendiera lo que ocurre, podría responder :
Oigo demasiado bien pero el sentido de las palabras se me escapa porque no escucho
por diversas razones:
- estoy ocupado en una actividad que me parece importante y no presto atención a lo
que se
dice acerca de mí
- oigo bien pero voluntariamente hago “oídos sordos” porque sé que esas frases me
sacarían
de mi quietud actual
- no escucho porque no sé escuchar bien y escuchar torpemente no me permite una
comprensión suficiente de lo que el adulto que emplea términos que no me son
familiares me
quiere expresar.

Por lo tanto oír no significa escuchar, como lo cree demasiado a menudo el adulto
cuando se dirige al niño.
Oír es el acto por el cual recibimos impresiones sensoriales por medio del sentido del
oído.
Escuchar, es prestar atención para oír mejor.
Oír supone un material preexistente a nuestra percepción y la integridad del sistema
auditivo.
Escuchar supone además de oír el prestar atención, cuanto más nos interesa,
sorprende, indigna o trastorna lo que escuchamos, más nos interesa y más nos
olvidamos de los que no es objeto de audición, Toda maestra que observa a los niños
encuentra en la vida en clase esos diversos grados de atención por ejemplo si llegada
la hora del cuento, la historia cautiva a los niños ellos serán “todo oído” y parecerá
que no escuchan el sonido del timbre que anuncia la hora de salida. Por el contrario si
la historia es banal y la maestra no alcanza a captar la atención de los niños, éstos
escuchan con poca atención y al sonar el timbre se escuchará inmediatamente
“señorita ya es la hora”.

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Para el niño como para el adulto, escuchar implica estar atento a lo que se quiere oír y
esta atención voluntaria, difícil para el pequeño, conduce al oyente a elegir entre los
distintos impulsos sonoros que le llegan simultaneamente.

ESCUCHAR SUPONE

Oír prestar atención


Elegir

- material sonoro identificar → comparar interiorizar -----


objetivar
↕ ↕
- integridad del sistema auditivo nombrar → caracterizar memorizar -----
reproducir

una Pedagogía de la Audición

Sin duda no es posible abordar una “pedagogía de la audición” sin haber intentado
antes investigar las características de la audición infantil. La misma se presenta como
global y fragmentaria a la vez.
Cuando se trata del lenguaje del adulto o de los sonidos que lo rodean, el niño no
puede analizar finamente su contenido, por ejemplo si se pide al niño que escuche los
sonidos de la calle y luego los relate, por medio de la expresión verbal o los imite por
medio de distintos objetos, el primer ensayo es muy pobre en relación a la realidad.
Los identifica globalmente. A la pregunta ¿qué es lo que oyes? responde: Oigo unos
automóviles, y de hecho él los oye, allí donde el adulto atento distingue un motor de un
auto que se detiene, la aceleración de otro que marcha rápidamente, el sonido
característico de un motor que se ahoga, etc.
Pero si dentro de esa audición de “unos autos”, el niño percibe la sirena de una
ambulancia, dirá
oigo la ambulancia, tomando la parte por el todo. Así su audición superficial, global, lo
conduce a una audición fragmentaria que sólo retiene las señales de mayor
intensidad.
La audición sea global o fragmentaria, es subjetiva, de allí que tanto el niño como el
adulto pueda interpretar situaciones sonoras conocidas por haber sido vividas es decir,
aquellas que han sido registradas como imágenes sonoras.
Sin referencia a una situación conocida, o al menos imaginable a partir de elementos
conocidos, la audición no pasa de ser un mero acto auditivo. Así por ejemplo: si la
maestra les hace reconocer una situación conocida por todos los niños contestarán:
es el jardinero que está cortando el césped, si no fuera conocida los niños intentarán
identificar por comparación: son gotas de agua que caen
La audición subjetiva varía también según el estado psicológico del niño, como por
ejemplo aquella niña cuya mamá había partido para una larga convalecencia y que
identificaba todo sonido rítmico con el tren que “se lleva a las mamás”.
En la actualidad se observa que las posibilidades de audición son reducidas, por
ejemplo: quien no ha observado la aparente sordera del peatón al que el automovilista
alerta con bocinazos, o el descubrimiento de grandes pérdidas de agua porque las
primeras gotas no fueron oídas por los ocupantes del departamento. Esta reducción de
las posibilidades de audición, en oposición a las primeras que el niño pequeño
manifiesta por ejemplo cuando a la espera de su mamá, a pesar de todos los
esfuerzos de la maestra por sacarlo de su angustia, se muestra atento a cualquier
indicio sonoro que pueda ser reconocido como la voz de la madre, el paso familiar e
incluso el tintineo de un manojo de llaves, se deben a la inexistencia de mediaciones
que posibiliten el desarrollo de las capacidades de percepción auditiva.

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Cuanto más fácil sería que un niño se durmiera si pudiera escuchar música en lugar
de dejar librada su imaginación a los miedos de la noche o si alguien se tomara el
trabajo de escuchar con él esos sonidos, guiando su audición, que es demasiado
imperfecta aún para ser objetiva
Otra de las causas de la pobreza de la audición infantil es la gran importancia que
tiene la imagen en la civilización actual, donde lo visual duplica a menudo lo auditivo,
en un diálogo constante en el que la imagen habla más fuerte que el sonido y si bien
oír es habitual para todo ser humano cuyo sistema auditivo esté intacto, escuchar y
especialmente escuchar sin apoyo de la imagen, se convierte en un acto
completamente antinatural.
Más allá de la identificación de los objetos y de la naturaleza, el descubrimiento del
mundo sonoro, conduce al niño y más tarde al hombre a un refinamiento de la
sensibilidad que le permite experimentar goces muy delicados.
Pero no resulta suficiente saber escuchar la naturaleza, también le será necesario
saber escuchar el mundo tal como se desarrolla en la actualidad, con sus ciudades en
crecimiento constante, con situaciones sonoras que son cada vez más complejas y
difíciles de analizar. Pero paradógicamente no escuchamos cada vez más, inmersos
en un mundo de gran contaminación donde no prestamos atención al entorno sonoro,
aunque éste nos perturbe, sólo reaccionamos con sonidos más fuertes. Por momentos
reclamamos el silencio (que no es silencio total, sino menor intensidad sonora) y al
conseguirlo, permanecemos desamparados y buscamos protegernos de él de mil
maneras, por ejemplo haciendo andar una radio a todo volumen.

En la pedagogía de la audición es importante además, tener en cuenta que el acto de


escuchar conduce al niño al conocimiento de sí mismo. A menudo se ha señalado la
importancia de este escucharse a sí mismo en las etapas del desarrollo de la
expresión oral. El doctor Tomatis insiste en su libro acerca de la importancia de esta
escucha cuando dice: “ del poder de oírse, nace la facultad de escucharse y del poder
de escucharse, nace la facultad de hablar”. La voz reproduce lo que oye el oído.
Saber escuchar nos conduce finalmente al conocimiento de los demás, en la
actualidad a través del teléfono se reemplazan a menudo encuentros profesionales o
amistosos, en esta comunicación no son ya los gestos, o el comportamiento físico lo
que debemos interpretar para por ejemplo detectar el estado de ánimo de quien nos
habla, solamente por medio de las inflexiones de la voz deberemos interpretar el
mensaje, más allá de las palabras.
El niño no es ajeno a esta evolución, desde muy pequeño sabe utilizar el teléfono,
sabe que gritar es inútil, se muestra atento y receptivo y se maravilla de sentir muy
cerca de su oído una voz que acerca, una presencia lejana. Así los niños de nuestros
días se habitúan a interpretar y transmitir mensajes , ya sea desde el teléfono, las
grabaciones o las computadoras.

Por todo lo expuesto cuando antes se emprenda la educación de la audición más


oportunidades tendrá de ser completa actuando “antes que el oído haya dejado, por
falta de entrenamiento, de estar atento al mundo”.
EDUCACIÓN SENSORIAL
Educación Infaltil” - Carretero
Cap, nº 7 Educación Sensorial – E. Soler Fièrrez

La Educación sensorial es decisiva en toda actividad educativa de los primeros años


del niño.
La vida de relación del niño con el mundo que le rodea se inicia a través de los
sentidos, ya que ha partir de las sensaciones comienza la mente a construir sus
propias ideas; por eso desde el principio, es necesaria la guía en la interpretación de
las impresiones sensitivas, en la aclaración de las percepciones sensibles.

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Como “ser en el mundo” el niño desde muy pequeño siente atracción por todo lo que
tiene cerca y posee el excitante sensorial suficiente para captar la atención y estimular
el órgano sensorial correspondiente. Ve los objetos, quiere tomarlos, llevárselos a la
boca, golpearlos, examinarlos, dejarlos caer...
Las distintas teorías del conocimiento no siempre han concedido a los sentidos la
importancia que tienen
“ el entrenamiento sistemático de la percepción diferenciadora y analizadora
debería formar parte de la educación del niño, antes de su ingreso en la
escuela... H.Nickel (1982)
No se puede seguir considerando a la educación sensorial como algo espontáneo.
fruto exclusivo de los procesos de maduración, sino que depende fundamentalmente
de las experiencias y de los aprendizajes que va alcanzando el niño.
Hay que enseñar al niño desde muy temprano a mirar, a observar, a escuchar, a
descubrir, apropiándose de todo lo que los sentidos le puedan suministrar.
En el ámbito de la educación sensorial es necesario tener en cuenta:
La experiencia sensorial es siempre personal
El ejercicio sensorial es generalmente individual
Las actividades y manipulaciones que permiten llegar a conclusiones no son
realizables si participa en ellas un grupo demasiado numeroso de niños.
Los ejercicios sensoriales deben ocupar cada día un tiempo determinado en el horario.
El ejercicio sensorial no debe durar demasiado tiempo.
La actividad de los sentidos (oído, tacto, vista, olfato y gusto) consiste en entrar en
relación con innumerables estímulos que vienen desde afuera, pudiendo decir que la
percepción es un proceso mental de relación activa del sujeto con el mundo
Las sensaciones auditivas son fundamentales para el conocimiento humano, pues que
sin ellas no podría darse la comunicación oral, tan importante en la educación
considerando que en la escuela es el medio más usual para la mediación pedagógica.
Tanto en el Jardín maternal como en el Nivel Inicial predomina la comunicación a
través de medios sonoros y visuales, porque los alumnos todavía no están en
condiciones de comprender el lenguaje escrito, de allí la importancia de desarrollar la
capacidad de atención a los estímulos sonoros.

La percepción del sonido no depende sólo de su intensidad, sino de la


predisponibilidad subjetiva del receptor. Los sonidos del entorno pueden ser
constantes y pasar inadvertidos (habituación), mientras que pueden oírse sonidos de
menor intensidad porque resultan más atrayentes, interesantes o significativos para el
auditor.

De allí la importancia de adquiere la selección adecuada de estímulos y repertorio


musical que se presentarán al niño, teniendo en cuenta sus preferencias, los efectos
que pueden provocar (por ejemplo: el carácter alegre de una composición musical
puede incitar al movimiento).

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