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Géneros literarios en Roma

1-Formas del género dramático: todas las obras que implican la puesta en escena y en
acción el mensaje del autor y concebidas, por lo menos, para ser representadas ante un
público.
La unidad interna de este género está determinada porque no está destinado a la
lectura y porque el texto adquiere todo su valor por la intervención de elementos
“paratextuales” (puesta en escena y actuación de los actores).
En cuanto a las formas del género dramático, distinguimos la tragedia y la
comedia. La primera procura suscitar “el terror y la piedad” y la segunda hacer surgir la
risa, con intención moralizadora o sin ella. Los latinos no conocieron el “drama”, forma
intermedia entre la comedia y la tragedia; el mimo, presenta un problema particular
porque se conoce muy poco de él.
2-Formas del género narrativo: textos que tienen como característica común presentar
una historia según el modelo del relato, es decir, de relatar una secuencia de
acontecimientos que se desarrollan y encadenan en un “espacio cronológico”
determinado. Se trata de textos en los que la noción de desarrollo en el tiempo
-diacronía- aparece como algo fundamental, pero que carecen de un elemento
paratextual y tienen por destino la lectura y no la representación. Es el caso de la
epopeya, la novela y la historia, cuyo estrecho parentesco aparece inmediatamente
cuando se toman en cuenta las formas intermedias que permiten pasar sin rupturas de
una a otra: de la epopeya legendaria a la historia, la transición se produce por el eslabón
de la epopeya histórica y entre la historia y la novela (que por si misma aparece, según
Luckas como una epopeya “degradada”) tiene lugar la historia novelada y la novela
histórica. Se añade la autobiografía, que es una forma particular de la historiografía, que
en Roma está emparentada a la novela, y la fábula, que procede de una “moral”, la cual
consiste en una narración breve. Está claro que nos encontramos en presencia de
modalidades diversas cuya unidad fundamental está dada por la técnica del relato.
3-Formas del género afectivo: (también podría llamárselo expresivo). No se trata ni de
describir en su inmovilidad una realidad material o conceptual, ni de presentar en su
desarrollo temporal una secuencia de sucesos reales o ficticios, sino de expresar una
afectividad. El autor está – o finge estar- en le momento preciso en el que se sitúa para
él el acto de escribir, animado de sentimientos o pasiones que la escritura permite
liberar. Estamos en el terreno de lo instantáneo. El autor no cuenta ni describe, expresa,
en el sentido más preciso del término, el sentimiento que lo habita y el texto resultante
constituye la fijación por la escritura de un “estado de alma” existente en un momento
dado. Se trata de textos de extensión reducida, la mayoría de las veces reunidos en una
colección: son necesarias varias obras para hacer un libro, mientras que en los géneros
precedentes (exceptuando la fábula), una obra ocupa por lo menos un libro. De allí que
todas las formas literarias clasificadas en este rubro pertenezcan al dominio de la poesía,
que expresa mejor la afectividad: se trata de la poesía lírica propiamente dicha (a la cual
incluimos la bucólica), la elegía, la sátira, el epigrama. Como quiera que sea, en la
mayoría de los casos, el poeta no se manifiesta veladamente, o muy poco, y se expresa a
si mismo en obras fuertemente subjetivas y personales, en las que domina una categoría
gramatical, la primera persona: son “obras-retratos”.
4-Formas del género demostrativo: la palabra está tomada tanto del verbo latino
demonstrare, “describir, exponer” como del francés, “probar la exactitud o el valor de
alguna cosa”. La noción de desarrollo cronológico pasa a un segundo plano y la
diacronía da lugar a la sincronía. Las formas literarias tienen como función común la
demostración, en el doble sentido señalado arriba. Dicho de otro modo, se trata, para el
autor, ya sea de describir una realidad, ya de exponer un sistema o una doctrina
haciendo aparecer la verdad y, en ambos casos, el objeto del discurso no se considera
desde la perspectiva del proceso evolutivo que constituye su historia, sino desde un
punto de vista en cierta medida estático. Se trata de una literatura esencialmente
didáctica, en la que la función de enseñar es primordial y que toma en Roma la triple
forma de un poema, de un tratado y del tratado “polifónico” llamado diálogo. No hay
intriga ni historia ni suceso, sino un estado de cosas que se describen y analizan. Tal
como ocurre en las formas narrativas, es fácil (y corriente) pasar de una forma a otra:
así, la misma realidad – la economía rural - fue descrita en un poema por Virgilio, en
una dialogo por Varrón y en un tratado por Columela.
Resumiendo:
Género dramático: representación de una acción
Género narrativo: contar una historia.
Género afectivo: expresar un estado de ánimo.
Género demostrativo: exponer un sistema.
Al lado de estas cuatro rúbricas definidas cada una de ellas por un adjetivo,
conviene abrir una quinta – en cierta medida - aparte de las otras. Se constata, en efecto,
la existencia de dos categorías de textos que tienen como característica común no ser ni
automáticamente ni “por derecho” textos literarios: se trata, por una parte, de textos
oratorios, por otra, de textos epistolares. Quien escribe una novela, una pieza de teatro,
un poema, un tratado técnico, realiza, al mismo tiempo, una obra de escritor y puede
efectivamente ser considerado escritor. Por otro lado, hay quienes tienen como actividad
profesional hablar en público, “hacer discursos”; hay también quienes escriben cartas.
Nadie los consideraría escritores a esos oradores ocasionales y a esos redactores de
cartas. En otras palabras, la actividad oratoria y la actividad epistolar no pertenecen en
si mismas al dominio de la literatura, sino de la vida: forman parte de acciones
cotidianas. Se trata de actividades que no guardan relación con la vida literaria, de las
cuales el “discurso”, escrito u oral, es su manifestación, pero son, en alguna medida
paraliterarios. En Roma, hubo miles de abogados, pero solo los alegatos de Cicerón han
pasado a la posteridad y, si la correspondencia privada de Cicerón fue publicada después
de su muerte, hubo que esperar a Plinio el joven para que una colección de cartas fuese
editada como una colección de poemas y para que el “género epistolar” fuera
reconocido como tal. Nos ha parecido, pues, necesario clasificar aparte a estas dos
categorías de textos, en las que se encuentran verdaderas obras maestras, pero en el que
estatuto y la función primera son de otro orden. Quizá se podría continuar la serie
precedente y hablar de “formas del género activo”, en la medida en que la elocuencia,
en mayor medida, intenta realizar una acción y la carta, del mismo modo, tiene
frecuentemente por fin la exhortación, la invitación, la solicitud, en breve, busca un
resultado práctico: carta y discurso son praxis tanto como logos y se insertan
necesariamente en el tejido de las relaciones sociales. Ligados a la acción, discurso y
carta, tienen igualmente en común el hecho de ser textos fundamentalmente
“circunstanciales” u “ocasionales”, cuya redacción no se concibe fuera de ocasiones
determinadas y, al mismo tiempo, determinantes. El epíteto de “circunstancial” es, a fin
de cuentas, el mejor – o el menos malo – para caracterizar estos dos géneros, que son
talvez los dos únicos cuya lectura e interpretación son estrictamente imposibles si no se
los vuelve a colocar en el contexto de circunstancias en el que se sitúan.
GÉNERO Epopeya Novela Autobiografía Historiografía Fábula
NARRATIVO

GÉNERO Poesía Tratado Diálogo


DEMOSTRATIVO didáctica

GÉNERO Comedia Tragedia Mimo


DRAMÁTICO

GÉNERO Poesía lírica Bucólica Elegía Sátira Epigrama


AFECTIVO -Odas
-Poesía erótica
-Epitalamio
FORMAS Discurso Carta Epístola
PARALITERARIAS oratorio Poética

Género Dramático: representación de una acción.


Género Narrativo: contar una historia.
Género Demostrativo: exponer un sistema.
Género Afectivo: expresar un estado de ánimo
Lírica: lo subjetivo está en la esencia del concepto. Se trata de una experiencia humana
interior o exterior. Narrar o decir cómo es el mundo tal como lo ve el enunciador. La
poesía lírica es de poca extensión. Breve, consecuencia de la tensión de la poesía. La
coherencia interna del poema depende del espíritu del poeta (Oda, elegía, romance,
himno).
La poesía lírica para los griegos: composición destinada para ser cantada con
instrumentos musicales: la lira. Además tenía unos ritmos muy precisos y determinadas
estructuras métricas. Luego tanto los temas como las formas siguieron su camino, pero
ya no acompañados de música y el concepto de lo lírico se hizo extensivo a otras formas
de poesía con otras estructuras métricas (la elegía se acompañaba de la flauta). En roma
la poesía lírica se recita. Responde en tema y estructura a la poesía griega.

La poesía lírica podía ser monódica o coral:

Monódica Coral
- cantada por una persona - cantada por un coro
-relacionada con los cantos populares y -vinculada al ámbito público,
circunscrita al ámbito de lo privado relacionada con hechos políticos y
- se recitaba en los ámbitos íntimos de guerreros
los amigos - expresión que generalmente obedecía
- surge como expresión espontánea de a un pedido
un individuo - había un orden riguroso y se buscaba
- Estructura bastante flexible la simetría pero había gran variedad de
formas y se acompañaba de danzas

Esta división no es absoluta, parecen formas combinadas:


Clasificación por temas:
 Cantos dirigidos a los dioses
-Hinmo, canto procesional, peán (canto a Apolo), ditirambo.
 Cantos dirigidos a los hombres
-Encomio, epitalamio (canto de boda), himeneo (canto de boda), erótico, al difunto.
 Canto dirigido a los dioses y a los hombres
-Carmen saeculare (cantado por jóvenes en el S. I). No quedaron casi registros de lírica
coral.
-Más importantes: el himno (entonado en ocasión solemne), neta raíz de carácter
religioso.
-Oda: composición de carácter más personal.
-Canción: busca exaltar los sentimientos.

Poesía bucólica: manifestación hibrida o polimórfica, tiene cosas de varios géneros. Es


más compleja. Se la vincula al género dramático. Implica una puesta en escena.
También tiene la presencia musical. Normalmente se cantan cosas de pastores. Se
parece a la elegía: canto de los pastores a partir de una relación adversa. Se parece al
drama porque no usa la primera persona sino que el pastor se vale de otra persona para
cantar sus amores.
Poesía elegíaca: hay distintos tipos con bastante variedad temática. La más importante:
la erótica, personal, vivida por el poeta. La elegía helenística hablaba de los dioses.
Poesía satírica: la sátira implica una crítica del sujeto lírico a algo que no lo conforma.
No es la manifestación más próxima a la realidad por lo tanto no debiera estar en esta

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lista. Sátira: movida por el odio, el hartazgo. Es un sentimiento tan valido como los
otros. La sátira critica lo que no gusta, se la puede hacer con distintos tonos.
Poesía epigramática: predomina lo descriptivo, es una poesía fruto de la circunstancia
(poeta más famoso: Marcial).
Lo que define al género afectivo o expresivo en Roma es:
Mirada subjetiva, no importa la realidad tal como es sino como afecta al sujeto.
Empleo de la primera persona que se condice con la función expresiva del poema.
Uso del tiempo presente. Entendido esto como categoría gramatical que lo distingue de
la épica, pero también porque el referente está en presente, y de ahí se desprende la
actualidad y universalidad del género.
Presente universal: engloba el pasado y el futuro, más que el presente histórico.
El poeta busca despertar en el receptor los mismos sentimientos que él posee. (Empatía
entre el emisor y el receptor).