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Vladimiro Rivas Iturralde*

Tolstoi y/o Dostoyevski

Tolstoi and/o Dostoevski

Resumen Abstract

Este ensayo pone en paralelo las This essay compares the persona-
personalidades y características li- lities and literary features of the two
terarias de los dos más grandes es- greatest writers of Russian Litera-
critores de la literatura rusa y, como ture and, as George Steiner points
afirma George Steiner, los dos más out, the two greatest novelists in
grandes novelistas del mundo. La history. The introduction refers to
introducción trata de los orígenes the origins of Russian Literature,
de la literatura rusa, desde sus fuen- from its popular ancient sources to
tes populares anónimas hasta los the dawn of the xix Century, when,
albores del siglo xix, cuando, con with Pushkin, Russian Literature ac-
Pushkin, arranca propiamente la li- tually begins.
teratura rusa.

Palabras clave: Tolstoi, Dostoyevski, Key words: Tolstoi, Dostoevski,


Pushkin, Bakhtin, Novela rusa, novela Pushkin, Bakhtin, Russian Novel, Dia-
dialógica y polifónica logica and Polyphonic Novel

Fuentes Humanísticas > Año 29 > Número 50 > I Semestre 2015 > pp. 9-26
Fecha de recepción 01/06/14 > Fecha de aceptación 10/12/14

*
Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco, Departamento de Humanidades.
10
Tolstoi y/o Dostoyevski

E l Diario de un escritor (1861-1881) de


Fedor Dostoyevski empieza con esta
aguda y visionaria observación:
las llamadas lenguas romances, y tuvieron
un nacimiento temprano, en la baja Edad
Media: así el italiano, el francés, el caste-
llano, el catalán, el portugués, el rumano.
Si hay en el mundo un país desconocido Las anglosajonas se formaron con inde-
para los demás países lejanos o vecinos pendencia de la lengua latina, pero reci-
suyos, ignoto, inexplorado, incompren- bieron, durante el Sacro Imperio Romano
dido e incomprensible, es, sin duda, Rusia Germánico (Siglos viii-xiv) una considera-
con respecto a los países occidentales. Ni ble influencia suya, debido a que el latín
China ni Japón pueden encerrar tantos se usó en todos los documentos oficia-
secretos para la curiosidad europea como les del imperio. El alemán, conservando el
Rusia antaño, en el presente instante, y vocabulario germánico, adoptó, durante
puede que hasta por mucho tiempo aún, este periodo, la rigurosa estructura gra-
en lo futuro.1 matical del latín. El inglés, también con
raíces germánicas, recibió aportaciones
El siglo y medio transcurrido desde esta del latín vulgar, menos en su estructura
afirmación no ha hecho sino darle la razón. que en su vocabulario.
Rusia sigue siendo, en muchos sentidos, En consecuencia, durante la Edad
para las miradas de Occidente, uno de Media aparecieron los primeros signos
los países más enigmáticos de la tierra. de identidad literarios, romances y anglo-
La historia escrita de sus abismales vaive- sajones: la Chanson de Roland, en Fran-
nes históricos resulta muy insuficiente cia; el Cantar del Mío Cid, en España; el
para la comprensión, y sólo los grandes Cantar de los Nibelungos; en Alemania;
documentos literarios permiten entender el Beowulf, en Inglaterra; y, algo más tar-
mejor la tan cacareada vocación mesiá- de, el más grande monumento literario de
nica de Rusia, su insularidad cultural, y ese la Edad Media y el Renacimiento: la Divina
intangible que se ha dado en llamar “el Comedia, en Italia, escrita en endecasíla-
alma rusa”. Por eso, en este ensayo, con- bos perfectos en una lengua madura y ple-
frontaré a los dos titanes de la literatura namente formada. Y en los años o siglos
rusa: Tolstoi y Dostoyevski, desde una posteriores, el espíritu de cada lengua se
perspectiva, no sólo ideológica sino, sobre consolidó y fueron apareciendo los gran-
todo, artística. Sé que mi trabajo es muy des nombres: Chaucer, Shakespeare, Mil-
ambicioso, porque debo conciliar la visión ton, Cervantes, Quevedo, Góngora, Bocca-
panorámica, global, de conjunto, con una cio, Petrarca, Tasso, Ariosto, Camoens,
intención analítica. Ronsard, Rabelais, Montaigne, Moliére,
Uno de los rasgos más sorprendentes y Racine, y, ya en los albores del roman-
llamativos de la literatura rusa es su tardía ticismo, los alemanes Goethe, Schiller,
aparición y constitución como literatura, Hölderlin. En suma, casi toda la literatura
como corpus literario. Muchas literaturas clásica europea. Hasta en las colonias his-
europeas se han derivado del latín vulgar, panas de América contamos con una es-
critora notable: sor Juana Inés de la Cruz.
1
Nada de esto ocurrió en Rusia. La
Fedor Dostoyevski, Diario de un escritor, Obras
completas, vol. III, p. 604. lengua escrita rusa nació con un alfabeto
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fonético diverso al occidental, el alfabeto escribe historias que se dirigen a solita-


cirílico, llamado así porque se atribuye su rios que habrán de leerlas.
invención a los santos Cirilo y Metodio, En Rusia –un país todavía sumamen-
quienes, desde Bulgaria (según una teoría te atrasado en el xix–, no existía propia-
búlgara) o desde Grecia (desde Salónica mente una clase dominante burguesa,
o Solún, donde hablaron un dialecto es- sino terrateniente, con millones de sier-
lavo, solunio), lo introdujeron en Rusia vos a su servicio y, en las ciudades, una
en el año 989. Este alfabeto eslavo es una clase burocrática y militar numerosa, de-
combinación de caracteres latinos, griegos pendiente del enorme Estado estableci-
y hebreos y con ellos escribieron el ruso, do y perfeccionado a lo largo del tiempo
el serbo-croata, el búlgaro, el ucrania- por los zares –grandes fueron, en este
no, el macedonio y algunas lenguas no es- sentido, las aportaciones de Pedro el
lavas de las repúblicas ex soviéticas. Grande (1672-1725) y Catalina la Grande
Pero no pensemos que las inmensas (1729-1796), quienes occidentalizaron el
estepas rusas y siberianas (diecisiete mi- país hasta donde pudieron–. De ahí que
llones de kilómetros cuadrados) eran una en las narraciones rusas del xix abun-
tierra vacía y que el espíritu de Dios se den, como personajes, funcionarios del Es-
mecía sin verbo sobre las aguas. Había tado. Es significativo el hecho de que, ya
una riqueza extraordinaria de cuentos, desde el siglo xix, mientras la novela
leyendas y poesía populares, que sólo a norteamericana está poblada de empre-
partir del siglo xix, Afanásiev y otros es- sarios, fracasados o no, la rusa abunda
critores e investigadores se encargarían en funcionarios, grandes o pequeños, del
de recoger y estudiar. Vladimir Propp, a Estado. Escribe Dostoyevski:
comienzos del xx, estudió científicamen-
te los cuentos populares rusos y sus des- Debería pensarse que tenemos sufi-
cubrimientos son válidos para todos los cientes funcionarios y más que suficien-
cuentos populares de cualquier latitud. te número de personas al servicio del
Ralph Ellison afirma que los héroes de Estado; sí, hasta podríamos sentir vértigo
Memorias del subsuelo de Dostoyevski y ante su número incalculable, todos han
de El capote de Gógol, aparecen mucho servido al Estado, todos están sirviéndo-
antes, en sus formas rudimentarias, en el le y todos tienen la intención de entrar
folklore ruso.2 a servirlo; ¿cómo, con tales elementos,
El siglo xix es la edad de oro de la no- no se podría organizar una buena admi-
vela occidental, porque es una creación nistración, aunque sólo fuese la de una
burguesa, y nace bajo el ímpetu de esta Compañía de vapores? […] Cierto que
clase social joven y pujante. Al contrario todos, aquí, sirven, están sirviendo o
del teatro, que se dirige a una masa de han de servir al Estado, y así llevamos ya
espectadores, la novela es un arte indivi- dos siglos, con arreglo al más perfecto
dualista, porque un escritor, en su soledad, modelo germánico: de los bisabuelos a
los bisnietos…3

2
“Ralph Ellison”, entrevista de Alfred Chester y Vil-
ma Howard, en José Luis González (trad. y pre- 3
Fedor Dostoyevski, El idiota, tercera parte, Obras
sentación), El oficio de escritor, p. 304. completas, vol. II, p. 745.
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Tolstoi y/o Dostoyevski

Y de este burocratismo de la vida rusa, Dostoyevski encabezó, de manera casi


deriva en el novelista la inercia y la in- intransigente, a los eslavófilos, y Turgué-
dolencia de la vida pública de su tiempo: nev a los europeizantes. Digo casi, porque
el escritor fue flexible en muchos aspec-
Por lo que a éstos [los burócratas] se tos, por ejemplo, en la aceptación de las
refiere, nadie podrá negar que la indeci- reformas del zar Alejandro II. No puedo
sión y la más absoluta carencia de ini- seguir sin mencionar la semejanza que
ciativa propia se han estimado... y se si- encuentro entre los planteamientos de la
guen estimando aquí como el más seguro intelligentsia rusa y de la latinoamerica-
y mejor indicio del hombre práctico. 4 na. Tanto ellos, como nosotros, son excén-
tricos con respecto a la gran cultura euro-
En cambio, en la literatura norteamerica- pea, y de esa excentricidad han dependido
na, el capitán Ahab, por ejemplo, en Mo- los términos en que hemos intentado de-
by Dick de Melville, es un empresario ba- finirnos culturalmente. El problema de la
llenero que, en alta mar, da un golpe de cultura se ha planteado siempre en las lati-
Estado para acometer una demencial em- tudes americanas con referencia a la cultu-
presa personal y convertirse en dictador ra europea: hasta dónde somos europeos
del barco. En Rusia, un país con grandes y hasta dónde no. Más coincidencias nos
masas de analfabetos, había, sin embar- unen a la literatura rusa: el burocratismo
go, una gran población de lectores, que social del que ya he hablado, tan carac-
eran los aristócratas, las familias de mili- terístico de nuestras sociedades –heren-
tares y los empleados del Estado. Hay una cia, en parte, de la Colonia española–, y
línea de continuidad entre el estatismo que ha dado origen también a una plé-
zarista y el burocratismo estalinista que yade de personajes burócratas en nues-
le sucedió. Por otra parte, la fuerza de la tras letras. Y, en fin, la situación de pobre-
narrativa rusa –en cantidad y calidad– za y hasta de miseria de nuestros pueblos
se explica también por el gran clima de que, como la sociedad campesina rusa, en
discusión ideológica que se suscitó a par- múltiples ocasiones ha clamado por la re-
tir de la liberación de los siervos en volución. Nada más diverso de este punto
1861.5 Y, en fin, por el clima de discusión, de vista que el de la sociedad norteame-
en el seno de la intelligentsia rusa (los ricana, conservadora y, a lo mucho, re-
intelectuales), sobre el problema de si Ru- formista, pero jamás revolucionaria, con
sia debía conservar sus raíces eslavas o su optimismo inquebrantable, y su fe en
europeizarse.6 Así, los intelectuales se di- las instituciones, en la libre empresa y
vidieron en eslavófilos y occidentalistas. en el porvenir. Además, con la invasión
napoleónica, Rusia se convirtió en un país
que tenía mucho que decir de sí mismo,
4
Ibid. tenía una historia que contar. Esa epope-
5
Isaiah Berlin, “La intelligentsia rusa”, Pensadores ya nacional daría su fruto literario con
rusos, pp. 229-265.
6
Es notable, por ejemplo, la frecuencia, belicosidad Guerra y paz, la gran novela épica de León
y profundidad con que Dostoyevski, en el Diario Tolstoi, de la misma manera como la Re-
de un escritor, y Turguénev, en sus cartas y ar- volución Mexicana dio origen a la novela
tículos, discuten este problema desde posiciones
antagónicas. nacional moderna.
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Antes de entrar en materia, haré un Escribió cuentos y novelas, como Relatos


breve repaso de los grandes nombres de la de un cazador, Nido de nobles, Padres e
literatura clásica rusa: hijos, donde por primera vez aparece en
El fundador y renovador de la litera- la literatura un personaje nihilista, Bazá-
tura rusa fue Alexander Pushkin (1799- rov, motivo por el cual la novela fue un
1837), poeta, dramaturgo, cuentista y acontecimiento estético y político. A par-
novelista, autor de Eugene Oneguin, La tir de aquí, el nihilismo ocuparía un lugar
dama de espadas, Boris Godunov, etcétera, central en las preocupaciones de Dosto-
y poemas líricos de primer orden.7 yevski. Turguénev es el más fino y cuida-
Mijaíl Lérmontov (1814-1841), sucesor doso de los escritores rusos, el más ad-
de Pushkin, publicó Un heroé de nuestro mirado por los escritores occidentales
tiempo, título fundamental para entender de su tiempo, como Gustave Flaubert o
el paso del romanticismo al realismo ruso. Henry James.8
Novela en cinco relatos, rinde homenaje Fedor Dostoyevski (1821-1881) fue, al
literario a un personaje que se rebeló en contrario de Turguénev, el más eslavófi-
las montañas del Cáucaso contra la domi- lo de los escritores rusos. Podríamos de-
nación rusa. cir que era un reaccionario, un hombre ex-
Nikolai Gógol (1809-1852) fue el pri- tremadamente nacionalista: defendió el
mer gran novelista ruso, reconocido por zarismo en política, la fe ortodoxa rusa en
su novela humorística y satírica Almas religión, la eslavofilia en cultura.
muertas. Escribió también cuentos nota- León Tolstoi (1828-1910) fue, junto
bles, humorísticos y casi surrealistas co- con Dostoyevski, el otro gran titán de la
mo “El capote” y “La nariz”, “El inspector” literatura rusa. Ya nos referiremos a él con
o “Diario de un loco”. Por su libertad in- mayor detenimiento.
telectual, “invención verbal” (Nabokov Antón Chéjov (1860-1904) es, sin du-
dixit), humor satírico y escepticismo, es da, el más grande cuentista ruso. También
uno de los escritores rusos más moder- renovó el teatro moderno con obras como
nos y actuales. La gaviota, Tío Vania, Tres hermanas o El
Iván Gonchárov (1812-1891) describió jardín de los cerezos.
en Oblómov la decadencia de la nobleza Leonidas Andréiev (1871-1919), ya
rusa. La acción de la novela gira en torno al en las postrimerías del realismo decimo-
ocioso personaje con ese nombre, que se nónico, cultivó el simbolismo, tanto en
la pasa acostado en un sofá o en la cama, sus narraciones como en su teatro. Lázaro
y la tradición designó como oblomovshina y Los siete ahorcados son, probablemente,
a ese estado de espíritu, de aburrimiento sus novelas más importantes.
e inacción. Oblómov es la obra maestra de Y ahora entro en materia: ¿por qué
la indolencia y la ociosidad. Tolstoi y/o Dostoyevski? La conjunción
Iván Turguénev (1818-1883) fue el más copulativa designa aquello que une a los
occidentalizado de los escritores rusos. dos escritores. La disyuntiva, aquello que
los separa.
7
Es muy difícil encontrar en español una versión
aceptable de la poesía de Pushkin. Recomiendo su 8
Cf. Henry James, “Iván Turgénieff” [1897], The Por-
Antología lírica bilingüe, editada por Hiperión. table Henry James.
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Tolstoi y/o Dostoyevski

Para los fines de mi exposición, lo que imposible confrontarlos en un breve en-


los une es, ante todo, un juicio cualitativo sayo. Steiner lo hizo en un libro precioso,
que proclamó el gran crítico norteame- con el que, sin embargo, no siempre es-
ricano George Steiner en su libro Tolstoi toy de acuerdo.
o Dostoyevski: los dos son los mayores Tolstoi y Dostoyevski son dos pen-
novelistas del mundo.9 No vacilo en se- sadores diferentes y dos escritores con
cundar el juicio de Steiner. Tolstoi y Dos- estéticas diferentes. A ambos los revolu-
toyevski son los más grandes novelistas cionarios les inspiraban una aversión in-
que han existido. Cierto, está Cervantes. vencible. Coincidieron en una profunda
Pero Cervantes es el autor de una sola religiosidad cristiana. Difirieron en que
novela, que, al acabar con la épica, se mientras Dostoyevski abrigó, de manera
convirtió en la primera novela moderna. casi fanática, la causa de la fe ortodoxa
Decía la escritora inglesa Virginia Woolf rusa, Tolstoi profesó, sobre todo en los
que leer a los novelistas ingleses o fran- últimos años, una fe personal basada en
ceses sin haber leído a los dos grandes los principios básicos de los evangelios, lo
rusos es perder el tiempo.10 Son dos fi- cual provocó su expulsión (excomunión)
guras titánicas por la amplitud de su de la iglesia ortodoxa. Las novelas de am-
visión y la profundidad de su penetración. bos están colmadas de ejemplos de cari-
Los dos se plantearon –como nadie, y dad cristiana, como la redención de So-
de distinta manera– los problemas más nia Marmeládov –la Magdalena rusa de
hondos del ser humano: el sentido de su Crimen y castigo– o, en la misma nove-
existencia en la tierra; las relaciones del la, la entrega de Raskólnikov a la justicia
individuo consigo mismo, con la sociedad por amor a la humanidad pero también por
y con Dios; el destino y el libre albedrío; autoflagelación. Está el amor compasivo
el crimen y el suicidio; la pugna entre los (la piedad) experimentado por el príncipe
derechos del instinto y las inexorables Mishkin hacia la también prostituta Nas-
obligaciones que impone la ley moral; el tasia Filíppovna. O la pintura maravillosa
amor en todas sus formas y, en particular, de ese santo que es Aliosha Karamázov.
el amor evangélico; el destino de Rusia En el caso de Tolstoi, toda su última gran
que, de algún modo, era el destino de la novela, Resurrección (1899) constituye
humanidad. Y, en el caso particular de un alegato cristiano, al igual que mu-
Dostoyevski, el tema del parricidio y de la chos de los cuentos de su vejez, como “El
redención por el sufrimiento. Rusia no tu- padre Sergio”. Sin embargo, hay en Dos-
vo filósofos: ¿dónde están sus Descartes, toyevski un masoquismo cristiano, un
Kant o Hegel? Sus filósofos fueron sus sentido de autoflagelación que no se en-
novelistas, particularmente Tolstoi y Dos- cuentra en el mucho más sano Tolstoi.
toyevski. Por ello –a lo que se suma la La trágica experiencia del dolor, la lucha
barrera del idioma– reconozco que mi ta- desesperada contra el mal, alcanzan en su
rea es titánica: sé que es prácticamente obra un patetismo conmovedor. Su ansia
de bondad y justicia absolutas se con-
vierte en morbosa voluntad de sacrificio
9
George Steiner, Tolstoi o Dostoyevski, p. 12. y sufrimiento.
10
Virginia Woolf, “El punto de vista ruso”, La torre in-
clinada y otros ensayos, pp. 133-146.
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Tolstoi era un rico aristócrata ruso artículo aparte, puedo afirmar que con-
que participó como soldado en la Guerra siste en dirigirse a todos los personajes
de Crimea contra los turcos, donde com- con la misma mirada, en juzgarlos con el
prendió a fondo, como nadie en la histo- mismo rasero. Agudo crítico, León Trots-
ria de la literatura, el sentido –o sinsen- ki entendió así el realismo de Tolstoi:
tido– de la guerra. Se casó con Ana Sofía
Behrs y tuvo doce hijos. Grosso modo, po- Lo que más sorprende en este trabajo
demos decir que mientras Tolstoi es un titánico de creación, es tal vez el hecho de
novelista épico –con la carga de objetivi- que el artista no se permite, ni permite al
dad que esto supone–, particularmente lector, reservar su simpatía para tal o cual
en Guerra y paz –la monumental novela personaje suyo. Nunca nos muestra a sus
de más de mil páginas sobre la invasión héroes, como hace Turguénev, héroes
de Napoleón a Rusia–, Dostoyevski es un que, por otra parte, no ama, iluminados
novelista dramático, de la introspección, por luces de bengala o por la luz del
la intimidad y la subjetividad: es el hom- magnesio, jamás busca para ellos poses
bre subterráneo, de la contradicción y la ventajosas […] Pero es precisamente es-
paradoja. En Tolstoi vemos la tierra rusa, ta atención apasionada por todas las
los grandes espacios, los trigales inmen- partes aisladas lo que crea el patetismo
sos del verano o los inviernos inflexibles poderoso del conjunto. Se puede decir
que se despliegan ante la mirada atónita que esta obra [Guerra y paz] está toda
del lector. La acción completa de Guerra impregnada de panteísmo estético, que
y paz dura muchos años: al final asisti- ignora la belleza, la fealdad, la grandeza
mos incluso, sin piedad alguna, a la deca- o la pequeñez, ya que para él sólo la vi-
dencia humana de personajes como la da, en general, es grande y bella en la
preciosa muchacha que era Natasha Ros- eterna sucesión de sus manifestaciones
tov o el idealista Pierre Bezúkov. Las ac- más diversas.12
ciones poseen un ritmo justo, vertiginoso
o pausado, pero siempre musical, como el Lo cual no significa que en sus novelas no
curso de las estaciones. Era una mente esté presente la subjetividad. Personajes
embriagada de razón y de hechos, sen- como Pierre Bezúkov, de Guerra y paz,
tencia Steiner.11 El realismo de Tolstoi es o Levin, de Ana Karenina, son reflejos o
incomparable: parece que entre noso- proyecciones del mismo Tolstoi. En ambos
tros los lectores y su narración (pienso en personajes hay una búsqueda intransi-
Guerra y paz y en Ana Karenina) no existe gente de la verdad y una insatisfacción per-
la mediación de la escritura: es tal la exac- manente, que son también búsqueda e
titud de la observación de Tolstoi y el lujo insatisfacción suyas, como lo reflejan sus
de detalles, tan grande su vitalidad y fres- cartas y diarios y su propia biografía. Todas
cura, que parece que asistimos al espec- las verdades aceptadas se tambalean en
táculo de la vida misma, desplegándose su obra. Influido por Rousseau, cuestionó
ante nuestros ojos deslumbrados. Aunque la familia, la escolaridad y la educación
el tema del realismo de Tolstoi merece un
12
León Trotski, “León Tolstoi”, Sobre arte y cultura,
11
George Steiner, op. cit., p. 295. p. 26.
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Tolstoi y/o Dostoyevski

de su tiempo y él, a su vez, influyó en peya de nuestros tiempos, una Ilíada


Gandhi, con su teoría de la resistencia moderna”.15 Es una novela oceánica que,
pacífica al poder. Apasionado de la histo- a pesar de su masividad casi monolítica,
ria, descreía de ella y la negaba.13 Creía, posee toda la vitalidad y la gracia de la
con una fe que lo aproximaba al panteís- juventud. El personaje es el pueblo ruso,
mo puro, en la Madre Naturaleza, en el representado, no por tipos, sino por ejem-
trabajo sencillo y primitivo. En sus últimos plos: aristócratas, militares de todo ran-
años fue una suerte de profeta bíblico, go, campesinos. Las clases trabajadoras
a quien grandes personalidades acudían a de la ciudad están ausentes de la obra.
visitar, como en peregrinación, en su finca Es una novela llena de vitalidad, frescura
de Yasnaya Poliana. Tolstoi era un aristó- y energía. En ella percibimos la vida y
crata rico, sano, rebosante de salud y la Historia de manera casi palpable. El
energía, pero acuciado por la pregunta artista derrota al pensador social nega-
del porqué de la existencia humana y por dor de la Historia. Los personajes poseen
la situación de pobreza y de ignorancia de una historicidad que es imposible encon-
los campesinos rusos, para quienes fundó trar en Dostoyevski y, a tal grado, en nin-
escuelas en sus tierras y personalmente gún otro novelista. No sólo porque apa-
los educó en la sencillez de los preceptos recen personajes históricos llenos de vida
fundamentales del evangelio, y a quienes como Napoleón, el zar Alejandro I o el ge-
pretendió entregar todos sus bienes y neral Kutuzov (al que Tolstoi convierte en
propiedades, obedeciendo los preceptos héroe nacional), sino porque todos los
bíblicos. Moralista, rechazó la división del personajes, hasta los más insignificantes,
trabajo, la civilización, el Estado, preco- son actores, activos o pasivos, de la His-
nizó el trabajo agrícola, el regreso a la toria. Participan de ella, hacen historia,
madre tierra, la sencillez y el principio de casi siempre de manera inconsciente. No
la “no existencia del mal”. Al final de su sólo están en la Historia sino que son His-
vida, acuciado por conflictos internos y toria. La vitalidad, detallismo, precisión de
familiares, se fugó de la casa y murió en la las narraciones de batallas sólo encuen-
estación de ferrocarril más cercana. Fue, tra parangón en la Ilíada homérica. Mu-
ante todo, un artista consumado: según chos de sus personajes son memorables,
Trotski y Nabokov, entre otros, el más con una fuerza de realidad que sólo los
grande escritor ruso en prosa de ficción.14 grandes creadores como Cervantes, Sha-
Sus cuentos y sus novelas cortas La sona- kespeare o Dostoyevski pueden infundir:
ta a Kreutzer (1891) y La muerte de Iván Pierre Bezúkov, Andrei Bolkonsky, Nicolai
Illich (1886) son obras maestras. Rostov, el general Kutuzov, Sonia, Petia
Guerra y paz (1865-1869) es, para mu- o la encantadora y risueña Natasha Ros-
chos, la más grande novela jamás escrita. tov. Aunque los aristócratas son los per-
Para Romain Rolland, “la más vasta epo- sonajes mejor observados (obvio, si Tols-
toi lo era), los militares y campesinos son
13
En los capítulos finales de Guerra y paz Tolstoi dis- contemplados con agudeza y con amor.
cute, con pasión y escepticismo, la fe en la historia.
También lo hace en sus cartas y diarios.
14
Vladimir Nabokov, Lectures on Russian Literature, 15
Romain Rolland, Vidas ejemplares (Beethoven, Mi-
p. 137. guel Ángel, Tolstoi), p. 319.
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Abundan los episodios inolvidables. Des- mujer casada, se enamora de Vronsky,


taco, por su grandeza épica, el de Moscú un militar, y a medida que la historia se
abandonado por sus habitantes –que la desarrolla ineluctablemente, la pasión
incendian para evitar que caiga en manos corroe, pieza por pieza, el edificio moral
de Napoleón–, como la colmena abando- de esta mujer, que va renunciando a todo
nada por sus abejas. Hay en el conjunto menos a su amor, hasta sucumbir bajo las
un sentido homérico de la fatalidad y una ruedas de un tren.
iconoclastia según la cual sus propios per- Resurrección (1899) y Hadji Murat
sonajes quedan al final corroídos en lo (1912, póstuma) son las últimas novelas de
mejor que tienen, como en ese sombrío Tolstoi y poseen la misma vitalidad de sus
y cínico estudio de la fisiología del ma- obras anteriores, a pesar de ser, la prime-
trimonio en las páginas finales. Guerra y ra, una exposición ficcional de defensa de
paz es una novela clásica, luminosa, de los valores cristianos. En la segunda crea
una belleza apolínea como la Ilíada de otro personaje inolvidable, el guerrillero
Homero. El aliento épico de esta novela checheno Hadji Murat, quien cambia de
ha influido en las grandes novelas-río bando y se pone al servicio de la causa
rusas como Doctor Zhivago de Pasternak, rusa. Los acontecimientos recientes de la
Historia de un hombre de Sholojov, Los historia de Rusia y la causa independen-
vivos y los muertos de Simonov o Vida y tista chechena le han dado mucha actua-
destino de Vassili Grossman. En Occiden- lidad a esta estupenda novela.
te, me parece perceptible su influencia en Dostoyevski era un pequeño burgués
La guerra del fin del mundo de Vargas Llosa. enfermizo, epiléptico, neurótico, poseí-
Quizá el tema más tratado en la no- do por el vicio del juego y el dispendio, un
vela universal es el adulterio. Deben ha- profesional de la escritura acuciado por
berse escrito, no miles, sino millones de la pobreza y las deudas, obligado a escri-
narraciones sobre este tema. Pues la obra bir para sobrevivir. La vida de Dostoyevski
suprema acerca del adulterio es Ana Ka- fue un cúmulo de desgracias y es toda ella
renina (1875-1877), el libro favorito de Na- una novela. Era hijo de un médico rural
bokov. Madame Bovary de Flaubert podría dipsómano, a quien sus campesinos ase-
ser su más ilustre competidora. Pero, fren- sinaron, hartos de sus crueldades. Al res-
te a la gran vitalidad trágica de Ana Kare- pecto, Freud sostiene la teoría de que Dos-
nina, la novela de Flaubert resulta fría, toyevski vivió toda su vida torturado por
limitada, casi experimental. Aunque sin la el sentimiento de culpa de haber deseado
frescura y juventud de Guerra y paz, Ana la muerte de su padre, tortura muy visible
Karenina posee toda la fuerza de una en el personaje de Iván Karamázov, el
tragedia griega, y un más profundo co- intelectual.16 Su primera novela, Pobres
nocimiento de la conducta humana y gentes (1845), fue un gran éxito de crítica
más seguridad en los procedimientos na- y público, pero sus siguientes libros de-
rrativos. Ana y Vronsky, Levin y Kitty, cepcionaron al crítico Vessarion Bielinski,
forman el cuadrilátero humano central quien lo había consagrado, y fueron, por
de la historia. El tema es la pugna entre
los derechos del instinto y las inexorables 16
Sigmund Freud, “Dostoyevski y el parricidio”,
obligaciones que impone la ley moral: Ana, Obras completas, tomo iii, pp. 3004-3015.
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Tolstoi y/o Dostoyevski

ello, una suma de fracasos, injustos, cuentos y artículos periodísticos. Afirma


porque El doble (1846), por ejemplo, su Walter Benjamin:
segunda novela, es un estupendo estu-
dio del “doppelgänger”, el otro yo. Des- El destino del mundo se presenta sin duda
pechado, se metió a la política. Acusado a Dostoyevski por medio del destino de
de participar en un grupo socialista que su pueblo. Es la manera de pensar de los
criticaba al zarismo, fue condenado a grandes nacionalistas, de acuerdo con
muerte y, ya frente al pelotón de fusila- la cual la humanidad tan sólo se puede
miento, indultado y conmutada su pena desplegar en el pueblo.17
a la de cuatro años de trabajos forzados
en Siberia. Esta terrible experiencia apa- Odió tanto al catolicismo como al socia-
rece contada dos veces de manera alu- lismo. Si bien el ideario personal de Dos-
cinante en su novela El idiota. En Siberia toyevski aparece expuesto en el Diario
desarrolló su paneslavismo en política, de un escritor, encontraremos en la voz de
religión y cultura. Dio testimonio de su algunos de sus personajes sus propias
prisión en su desgarrador libro La casa ideas. El príncipe Mishkin, por ejemplo,
de los muertos (1861). Se casó con Maria en El idiota, expone con gran vehemencia
Dmitrievna Isáieva, con quien viajó por y elocuencia su odio a la iglesia católica
Europa, en cuyos casinos adquirió el vicio romana (a la que califica de Anticristo) y
del juego, lo cual recrea en su novela El al socialismo, así como su defensa del
jugador (1866). Luego de enviudar, se credo ortodoxo ruso.18 También es nota-
casó con su secretaria taquígrafa, Anna ble su ataque a la unanimidad de la Igle-
Grigorievna Snítkina, con quien tuvo dos sia romana frente a la libertad cristiana
hijas y perdió uno. Ella cuidó de él hasta primitiva, en ese visionario texto dentro
el fin de sus días. Sus novelas Crimen y del texto que es “El gran inquisidor”, na-
castigo (1866), El idiota (1869), Demonios rrado por Iván Karamázov a su hermano
(1872) y, sobre todo, Los hermanos Ka- Aliosha.19 Sin embargo, Rafael Cansinos
ramázov (1880), le dieron fama universal. Assens, ilustre traductor de Dostoyevski
En El diario de un escritor (1861-1881) en- y gran conocedor de su obra, asegura
contramos sus opiniones personales ver- que “tampoco fue un creyente en Dios, y
tidas en artículos, reflexiones, narraciones menos en el Dios ortodoxo, en el que lla-
cortas de gran factura como “La mansa”. ma su Dios ruso. Tal Dios le hace falta para
En 1880, en el aniversario de Pushkin, cimentar su idea eterna de Rusia y darle
pronunció un discurso famoso y, un año un núcleo de vitalidad perenne, pero nada
más tarde, en 1881, murió de una hemo- más. Era demasiado sensual y anarquista
rragia pulmonar asociada a un enfisema para elevarse a la idea pura de Dios”.20
y a un ataque epiléptico. Sus funerales
fueron apoteósicos.
17
Personalidad extraordinariamente Walter Benjamin, “El idiota de Dostoyevski”, Obras,
libro ii, vol. 1, p. 241.
compleja, había en él un carácter nacio- 18
El idiota, parte iv, cap. vii, pp. 905-906.
nalista y mesiánico que no proyectaba 19
Los hermanos Karamázov, Obras completas, t. iii,
en acciones, como en Tolstoi, sino en su parte ii, libro v, cap. v, pp. 204-218.
20
Rafael Cansinos Assens, “Prólogo a Los hermanos
escritura inflamada, en sus novelas y Karamázov”, Obra completas, t. iii, p. 17.
19
Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Vladimiro Rivas Iturralde

Crimen y castigo es la novela más ame- dos están pendientes de todos. Sus no-
na y mejor estructurada de Dostoyevski, velas abundan en diálogos de conciencias
sin duda por su armazón policial. Raskól- que se interpenetran. Sobre todo El idiota
nikov, el joven estudiante, comete un do- y Demonios producen la impresión, de
ble crimen para demostrarse a sí mismo entrada, de una charlatanería sin término
que, nietzscheanamente, puede situarse y sin objeto: los personajes se espían y
más allá del bien y del mal. Pero no re- juzgan verbalmente.
siste el peso de su conciencia culpable y, El idiota, novela, en muchos sentidos
después de rescatar a Sonia, esa prostitu- genial, pero excesivamente extensa, está
ta evangélica, se entrega voluntariamente estorbada por la presencia de demasiados
al castigo. Aunque el personaje central es personajes e incidentes secundarios que
complejo, Dostoyevski es capaz de sumer- nos desvían del conflicto central: la ade-
girnos aún más en los abismos del mal: cuación o no del epiléptico príncipe Mish-
está ese personaje alucinante que es Svi- kin a la vida social en San Petersburgo. Es
drigáilov, pedófilo y suicida. Para Dosto- una especie de santo, una suerte de imi-
yevski no parece haber misterio mayor tación de Cristo que acabará sucumbien-
que el suicidio, por ser la negación ab- do en la cruz sin clavos de un sanatorio
soluta de Dios. De aquí en adelante, los suizo. Permanentemente invadido por la
grandes suicidas desfilarán en sus obras: presencia humana, angustia al lector
Stavroguin, Kirillov, Smerdiakov. Desde la imposibilidad del príncipe de estar solo.
Memorias del subsuelo hasta Los herma- Aquí echamos de menos el “silencio” o
nos Karamázov, las novelas de Dostoyevs- el rumor de las ruedecillas de la concien-
ki poseen una concentración extrema de cia de libros como Memorias del subsue-
tiempo y lugar. El escenario, en el fondo, lo (1864) –que es un formidable alega-
es la conciencia humana, entendida de las to contra el positivismo europeo y un
dos formas, como instrumento cognosci- precursor del existencialismo– o Crimen y
tivo y como instrumento moral. castigo, donde los personajes están más
Tolstoi era un clásico luminoso; Dos- consigo mismos. Invade a Mishkin un ru-
toyevski, un romántico sombrío. La pers- mor social constante, que, sumado al
pectiva de Tolstoi es histórica y social; la crimen en que se ve envuelto, provoca
de Dostoyevski, psicológica y metafísica. su nuevo internamiento, de donde había
Los personajes de Tolstoi son históricos, venido. Walter Benjamin observa, con
en el sentido de que hablan y actúan en agudeza, que:
un tiempo determinado y en una sociedad
determinada, con sus reglas de moral y de [...] todos los acontecimientos, por más
conducta; los personajes de Dostoyevs- lejos que vayan transcurriendo, gravitan
ki, en cambio, parecen extraviarse en sus hacia él, y solamente esta general gra-
propias palabras, situarse fuera del tiem- vitación de todas las cosas y de todas
po y el espacio. La historia externa ocurre las personas hacia una persona es el
sólo como reflejo en sus conciencias. Se contenido verdadero del libro.21
sitúan en las puertas y vestíbulos, lugares
donde ocurren las crisis y las rupturas, la
catástrofe y el escándalo. En realidad, to- 21
Walter Benjamin, loc. cit., p. 243.
20
Tolstoi y/o Dostoyevski

Sin habérselo propuesto, quizá (ya que retiene su identidad como línea hasta
Dostoyevski trabajaba sus novelas como cierto grado, en contraste con la música
un galeote, a toda prisa y sin detenerse monofónica, que consiste en una melodía
mucho a pensar en las mejores posibi- o conjunto de melodías con una sola voz.
lidades artísticas), guiado sólo por sus La monofonía es una sola voz que canta
necesidades expresivas, hizo una innova- una línea u obra musical. Toda nuestra
ción importante en el arte de la novela, música popular es monofónica: un solo
eso que Bajtín llamó el dialogismo o no- cantante o un dúo o trío cantan las mismas
vela polifónica.22 Mientras redactaba El líneas, sólo que una tercera arriba o deba-
idiota, el hombre perdía ingentes canti- jo de la voz central. La polifonía en cambio,
dades de dinero en los casinos de Alema- es el entrecruzamiento de voces diversas
nia y se iba endeudando con sus editores, que forman el tejido musical conservando
a quienes, en plena época de la novela por su individualidad. En el Renacimiento se
entregas, vendía por pliegos sus textos. inventó la polifonía en la música coral:
De este modo, El idiota se fue rellenando cuatro voces –la soprano, la contralto, el
de mucho material acaso innecesario. Lo tenor y el bajo– entrecruzan sus voces
mismo que en Demonios, la abundancia (conservando sus identidades) para for-
de diálogos es apabullante (Mishkin nun- mar el tejido musical. Lo que, según Baj-
ca puede estar solo), pero esta circuns- tín, Dostoyevski inventó, es la novela dia-
tancia obligó a Dostoyevski a usarlos de lógica o polifónica.
una manera inédita. En una novela dialó- En este nuevo tipo de novela, los
gica no existe una conciencia central del diálogos se entrecruzan entre sí de mane-
autor, sino que muchas voces rivalizan en- ra polifónica, de manera que un persona-
tre sí, se superponen, se contraponen, se je es el resultado de las diferentes voces
entrecruzan, conservando su indepen- que los demás emiten acerca de él. Es como
dencia. Y la voz del autor es una más en el una red musical. Stavroguin, por ejemplo,
conjunto: no es, como he dicho, una con- uno de los personajes más enigmáticos de
ciencia central, como se ve en cualquier Demonios y de toda la novela rusa, es un
otro novelista de la época, incluido Tolstoi, poco la suma de las visiones parciales que
sino voces diversas que se interpenetran la sociedad tiene de él. De ahí su carácter
conservando siempre su independencia. enigmático. Y lo mismo podemos decir
De este modo, los diálogos son como de otros personajes determinados por la
voces invasoras de la intimidad de los palabra ajena.
otros. La novela polifónica habrá de influir La versión que los demás personajes
en escritores tan disímiles como James tienen de cualquiera de ellos define su
Joyce, Virginia Woolf, William Faulkner o identidad. En la ilustración siguiente,
Alberto Moravia. aparece en el centro el personaje de
La polifonía es un término prestado Stavroguin, “invadido” por las versiones
de la música. Consiste en la combinación que de él tienen Varvara Petrovna, Kirillov,
simultánea de varias líneas musicales de Schátov y Verjovenski. Pero también los
diseño individual, cada una de las cuales otros están “invadidos” por las opiniones
de Stavroguin:
22
Mijail Bajtín, Problemas de la poética de Dostoyevski.
21
Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Vladimiro Rivas Iturralde

manos Karamázov, la que más influencia


ha ejercido. Es, de principio a fin, una con-
Varvara dena a los terroristas, a los socialistas,
Petrova anarquistas y nihilistas que empezaban a
cundir entre la juventud letrada de Rusia
bajo la influencia de filósofos europeos
como Friedrich Nietzsche.
Kirillov Stavroguin Verjovenski
Los personajes son los “demonios”: estu-
diantes ocupados en preparar, sobre la
ortodoxa y tradicional santa madre Rusia,
un imperio del terror que cuarenta años
Schátov más tarde habría de cumplirse.23

Sacrifican, por razones políticas, a Schá-


tov, su propio compañero de lucha, como
en la guerra salvadoreña de los ochenta los
Todos los personajes de Dostoyevski izquierdistas asesinaron a Roque Dalton.
son la suma de las versiones que los “El mundo de Dostoyevski”, escribe Octa-
demás poseen de él, incluidas la propia y vio Paz:
la del autor, que es una voz más. De ahí,
también, que nunca podemos decir la [...] es el de una sociedad enferma de esa
última palabra acerca de la índole de los corrupción de la religión que llamamos
personajes dostoyevskianos. ideología [...] amaba a los pobres y a los
Esto es lo que Bajtín llama la polifo- simples, a los humillados y ofendidos pe-
nía de voces como característica principal ro nunca ocultó su antipatía hacia los que
de la obra de Dostoyevski: se decían sus salvadores.24

La pluralidad de voces y conciencias inde- Demonios es, acaso, la novela más trans-
pendientes e inconfundibles, la auténtica gresora de Dostoyevski. Desfilan por es-
polifonía de voces autónomas viene a ser tas páginas verdaderas encarnaciones del
la característica principal de las novelas mal: Stavroguin, Verjovenski, el alucinan-
de Dostoyevski. te Kirillov, quien luego de predicar el
nihilismo a sus amigos, se pega un tiro co-
Con independientes Bajtín quiere decir que mo argumento lógico final para demos-
sus personajes (Raskólnikov, Svidrigáilov, trar sus principios ateos: un suicidio filo-
el príncipe Mishkin, Stavroguin, los Kara- sófico. Este personaje ha inspirado dos
mazov) no son títeres ni esclavos del excelentes libros de Albert Camus sobre
autor, sino voces autónomas, capaces
de enfrentarse al creador, de no estar de
acuerdo con él y hasta de oponérsele. 23
Vladimiro Rivas Iturralde, “Dostoyevski: del chisme
Demonios (1871) es la gran novela po- al carnaval”, Desciframiento y complicidades, p. 159.
24
Octavio Paz, “Dostoyevski: el diablo y el ideólogo”,
lítica de Dostoyevski y, junto con Los her- p. 47.
22
Tolstoi y/o Dostoyevski

el suicidio, la rebeldía y el absurdo: El mito de santos como Mishkin y Aliosha Kara-


de Sísifo y El hombre rebelde. También en mázov, todos odian y aman a la vez.
Demonios el escenario es una pequeña Abundan las escenas de histeria. Pero el
ciudad rusa, un espacio reducido, con per- humanismo de Dostoyevski (que se tra-
sonas localmente conocidas y localmente duce en amor a la humanidad), la profun-
condicionadas. Como en El idiota, los per- didad de sus análisis psicológicos, su gran
sonajes son, casi todos, ociosos rentistas sentido de la piedad, el dramatismo de sus
que, mediante el chisme, pronostican y concepciones, lo sitúan más allá de cual-
condicionan verbalmente a los demás. Por quier patología. Considero, por otra parte,
ello, los héroes de Dostoyevski, seres pro- que las patologías dostoyevskianas son
nosticados por la palabra ajena, aspiran metáforas de la condición humana y, con
siempre a romper el marco verbal con- frecuencia, sus caricaturas. Y en esto úl-
clusivo y asfixiante en que han sido apre- timo reside la esencia de su humorismo.
sados, aspiración que se convierte en Son como reflejos ampliados del ser hu-
lucha, y este combate, en el motivo im- mano en espejos deformantes o escena-
portante y trágico de sus vidas, como rios que mucho tienen de teatrales, de
en los casos de Nastasia Filíppovna en El teatro de cámara. Por eso los espacios son
idiota o el de Stavroguin en Demonios. muy estrechos en sus novelas. Casi no
Vladimir Nabokov, quien menospre- hay paisaje externo: el paisaje es interior.
ciaba a Dostoyevski, afirmaba que era Vemos los pueblos y las ciudades (San
un escritor sentimental y mediocre, pero Petersburgo, especialmente), pero como
que le rescataba su humorismo.25 Con reflejos en la conciencia de los persona-
todo el respeto que me merece el gran jes. Los tiempos son muy cortos. Muchas
autor de Lolita, me parece absurda esa cosas ocurren en poco tiempo. La acción
apreciación. Nabokov no tenía oído para de El idiota y de Demonios, por ejemplo,
Dostoyevski. Ángel y demonio, Dosto- transcurre en menos de una semana. El
yevski es el escritor más intenso de la entorno no existe para Dostoyevski, ni la
literatura, a menudo de una intensidad naturaleza, ni las construcciones huma-
casi insoportable. Los personajes de Dos- nas: sólo su reflejo en las conciencias que
toyevski son complejísimos: viven, sien- se entrecruzan. Buscando un símil en la
ten y piensan tan profundamente, que pintura, encontraría en los claroscuros de
parecen tener una circunvolución más Rembrandt la mayor semejanza con el
en el cerebro: parecen jugarse la vida en arte de Dostoyevski: en un retrato, más
cada palabra que dicen, en cada acción de medio rostro está sumergido en la
que acometen. Hablan siempre en esta- sombra, y la luz que ilumina la parte más
do de exaltación. Es verdad que, como visible nos permite adivinar o reconstruir
argumenta Nabokov, hay mucho de pato- la totalidad de la figura.
lógico en sus naturalezas: hay epilépticos, Los hermanos Karamázov (1880) es la
alcohólicos, psicópatas, neuróticos, histé- obra cumbre de Dostoyevski. Para Freud,
ricos, dementes seniles, y siempre su am- la más acabada novela que se ha escrito.26
bigüedad es alarmante: con la excepción El tema es capital, y uno de los más pro-

25
Vladimir Nabokov, op. cit., p. 98. 26
Freud, loc. cit.
23
Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Vladimiro Rivas Iturralde

fundos, difíciles y polémicos de la literatu- de Fedor Karamázov, cuya muerte dará


ra: el parricidio, que sólo los grandes trá- lugar a uno de los procesos más apasio-
gicos griegos (Sófocles), los poetas de nantes que registra la historia literaria.
la Biblia y John Milton, se han reservado Iván y Dmitri son intencionalmente pa-
para sí. Es un problema que abarca todos rricidas y Smerdiákov, el ejecutor del cri-
los extremos del bien y del mal y ofrece men. Notables son, también, el stárets
grandes connotaciones biológicas, éticas, Zósima, ese monje ortodoxo, guía espi-
teológicas y aun cósmicas. La de Luzbel, ritual de Aliosha. El suicidio y el asesinato
por ejemplo, es la mayor rebeldía contra –la máxima violación al derecho de con-
el padre que la mente humana ha conce- vivencia humana–, han obsesionado a
bido, y aparece expuesta con grandeza Dostoyevski toda su vida. Y si se trata del
en el Paraíso perdido de Milton. No sólo padre, entonces la novela aparece deter-
existe la muerte del padre biológico. Está minada por un inmenso sentimiento de
la muerte del padre político (el dictador, el culpa. Pero la novela es, también y sobre
partido), del padre cultural (el pasado, la todo, el reclamo de una patria potestad
tradición), el padre teológico (Dios). En justa y humana, y contiene la tesis de que
Dostoyevski es todo uno. Real y simbó- lo único digno de crédito en las acciones
licamente, todas las formas del padre es- humanas es la conciencia personal. Por
tán contenidas en Fedor Karamázov. Dado ello es, también, y sobre todo, una novela
el pasado biográfico del novelista ruso, acerca de la responsabilidad: a través de
no vacilamos en sostener que se trata una declaración de Iván Karamázov, Dos-
también (y muy principalmente) de un toyevski atribuye autoridad penal a la
desahogo literario del complejo de Edipo. conciencia moral.
Dostoyevski, en suma, descubrió el
Todos –dice Iván, espumajeando como más importante principio de la psicolo-
una Gorgona inspirada–, todos somos gía moderna: la ambivalencia de los sen-
culpables de la muerte del padre, todos: timientos y la escisión de toda actitud
Mitia, yo, Smerdiákov; todos, todos vo- anímica excesiva, expresada en formas
sotros también, porque todos deseáis exageradas y demasiado demostrativas.
la muerte de vuestro padre; todos sois Se enlazan amor y odio, orgullo y humil-
parricidas.27 dad, crueldad y masoquismo, la nostal-
gia de lo sublime y la nostalgia de la
El novelista concibe un trébol fraternal inmundicia. Todo impulso, toda excitación,
compuesto por Iván el intelectual, Dmitri todo pensamiento engendra su contrario.
el apasionado amante de Grúschenka Su crítica al socialismo quizá resulta
–otro personaje inolvidable– y Aliosha insostenible, porque el mundo que des-
Karamázov el santo (un desarrollo y per- cribe clama por el socialismo y por la li-
feccionamiento del príncipe Mishkin); só- bertad de la humanidad de sus miserias.
lo que este trébol tiene cuatro hojas: hay Victoria, por tanto, como también en
que incluir a Smerdiákov, el hijo bastardo Tolstoi, del artista de clara mirada y men-
talidad realista sobre el político confuso
27
y romántico.
Los hermanos Karamázov, Obras completas, t. iii,
parte iv, libro xii, cap. v, p. 530.
24
Tolstoi y/o Dostoyevski

Es interesante observar cómo trató estarán destinados, por su propia inhu-


el marxismo soviético a los dos autores. manidad, a terminar en el caos y el sui-
Escribe Steiner: cidio. Sin embargo, los formalistas rusos
revaloraron a Dostoyevski. Su gran críti-
La crítica literaria marxista ha tratado co, Bajtín, publicó en 1929, poco antes
extensamente, aunque de manera selec- del estalinismo, su libro, ya canónico,
tiva, el genio de Tolstoi. Ha condenado Problemas de la poética de Dostoyevski, en
o ignorado la totalidad de Dostoyevski. el que reivindica la estética dostoyevskia-
Georg Lukács es un caso a señalar: ha na. Durante el estalinismo, la obra del no-
escrito extensamente sobre Tolstoi; al velista fue censurada y arrojada a una
tratar de Guerra y Paz y de Ana Karenina especie de limbo, y sólo rescataron obras
su poder crítico se halla vigorosamente como Humillados y ofendidos, en tanto que
a sus anchas. Pero a través de sus volu- alegato contra la pobreza, o Memorias de
minosas exposiciones, Dostoyevski sólo la casa muerta, en tanto que documento
hace raras apariciones. El primer libro de de la situación de las cárceles durante el
Lukács, Die Theorie des Romans, se re- zarismo, o, incluso, Crimen y castigo, en
fiere a él en su párrafo final, donde nos tanto que análisis de un joven intelectual
dice en un estallido de oscura retórica que extraviado en las filosofías individualis-
la novela dostoyevskiana queda fuera tas y egoístas de Occidente. Pero sus
de los complejos problemas del siglo xix obras cumbres –y las que mejor han pe-
que Lukács ha tratado. En 1943 escribió netrado en el tejido del pensamiento
por fin un ensayo sobre el autor de Los contemporáneo– como Memorias del sub-
hermanos Karamázov; significativamen- suelo o sus tres últimas novelas fueron
te, eligió como lema el verso de Browning: juzgadas como perniciosas (individualis-
“¡Voy a probar mi alma!” Pero poco salió tas, visionarias, alucinadas) por el régi-
de la aventura: el ensayo es indeciso y men soviético, y aun en la época post-
superficial.28 estalinista fueron divulgadas y aceptadas
a regañadientes. En Occidente, mientras
Lo que ocurre es que la obra de Dostoyevs- tanto, se reconocía más y mejor su gran-
ki, por el relieve y fuerza de su interiori- deza y profundidad porque su obra se
dad, representa una negación total de la fundía de manera inextricable con los
perspectiva marxista. Para el positivis- problemas del hombre contemporáneo y
mo marxista, Memorias del subsuelo, por contribuía a replantearlos, entenderlos
ejemplo, es una negación absoluta de sus y explicarlos bajo una luz diferente, ya que
principios. Los conspiradores de Demonios no a resolverlos, porque la literatura no
son una caricatura de los anarquistas y so- está para resolver nada.
cialistas que prepararon la Revolución de En suma, Tolstoi y Dostoyevski son
1917 y un anuncio de su inevitable desas- dos escritores inmensos, distintos pero
tre. El Shigálov de Demonios o el Gran In- complementarios. El primero, gran here-
quisidor podrán dominar temporalmente dero de la épica homérica; el segundo,
los reinos de la tierra, pero sus gobiernos el más poderoso talento dramático des-
de Shakespeare. El primero, en busca de
Steiner, op. cit., p. 294.
28 la objetividad de los hechos, de lo tan-
25
Fuentes Humanísticas 50 > Dosier > Vladimiro Rivas Iturralde

gible; el segundo, de la subjetividad, Benjamin, Walter. “El idiota de Dosto-


de la paradoja y siempre al borde de lo yevski” [1921]. Obras. Libro II, vol. 1.
alucinatorio. El primero, saludable en su Jorge Navarro Pérez (trad.). Madrid,
visión; el segundo, mórbido. El primero, Abada, 2007.
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po ruso, enamorado de sus inmensos dy y Aileen Kelly (comp.). Juan José
campos de espigas y sus estaciones; el Utrilla (trad.). México, Fondo de Cul-
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novelistas y con una visión de futuro cu- Camus, Albert. El hombre rebelde. Luis
yos alcances él mismo ignoraba. El pri- Echávarri (trad.). Buenos Aires, Losa-
mero, clásico y luminoso; el segundo, da, 1998.
romántico y sombrío. Ambos reflejaron . El mito de Sísifo. Luis Echávarri
profundamente el alma rusa y el alma (trad.). Buenos Aires, Losada, 1997.
humana. ¿Quién es más artista y más Cansinos Asséns, Rafael. Introd., pról., no-
universal? Los lectores deciden. tas y censo de personajes a Obras
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consumismo y el desecho. Nada se hace Madrid, Aguilar, 1964.
para durar. El capitalismo ha engendra- Chéjov, Antón. Cuentos completos. 2 vols.
do un nuevo monstruo: la caducidad pro- Vol. 1. E. Podgursky y A. Aguilar
gramada, la obsolescencia programada, y (trad. del ruso). J. E. Zúñiga (pról.),
con ella, el desperdicio. Esto ocurre hasta 1968. Vol. 2: Luis Abollado (trad. del
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kleenex. En el mundo de la cultura y, en Coetzee, J. M. El maestro de Petersburgo.
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están pletóricas de literatura desechable. lona, Mondadori, 2001.
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