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¿Existe un

Creador
que se interese por nosotros?
©1998
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TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

¿EXISTE UN CREADOR QUE SE INTERESE POR NOSOTROS?

EDITORES
WATCHTOWER BIBLE AND TRACT SOCIETY OF NEW YORK, ¡NC.
BROOKLYN, NEWYORK, U.S.A.

Impreso por la
Associa~iioTorre de Vigia de Bíblias e Tratados
Rodov i a SP-141, km 43
18285-000 Cesário Lange, sr, Brasil

Créditos fo t ográficos: Portada: J. Hester y P. Scowen (AZ State Univ.), NASA; página 6: Tomp-
kins Collection/cortesía del Museo de Bellas Art es (Bastan) ; páginas 12, 13 Y 78: cortesía del
Observatorio Angloaustraliano, fotografías de David Malin; páginas 14, 37 Y 41: UPIICorbis-
Bettmann; página 22: foto de la NASA; página 76: Acrópolis (Atenas); página 86: L. Ferrare -
se (Universidad Johns Hopkins) y NASA; página 89: foto de U.8. Nabonal Archives; páginas 91
y 117: Culver Pictures; página 107: fotografía de la OMS, de Edouard Boubat ; página 110:
rollo: cortesía del Santuar io del Libro, Museo de Israel (Jerusalén); página 115: cortesía de l
Museo Brit ánico; páginas 123, 129 Y 136: Pictorial Archive (Near Eastern History) Est.; pági-
na 130: Garo Na lbandian; página 163: cortesía: Tumba del Jardín; página 171: del libro
Liberty's Victoriolls CO/tflict; página 179: bote de remos: Garo Nalbandian

IMPRESIÓN DE 2006

LA DISTRIBUCIÓN DE ESTA PUBLICACIÓN FORMA PARTE DE UNA OBRA MUNDIAL


DE EDUCACIÓN BÍBLICA QUE SE SUFRAGA CON DONACIONES VOLUNTARIAS.

A MENOS QUE SE INDIQUE LO CONTRARIO,


LAS CITAS DE LA BIBLIA SON DE LA VERSIÓN EN LENGUAJE MODERNO
TRADUCCIÓN DEL NUEVO MUNDO DE LAS SANTAS ESCRITURAS (CON REFERENCIAS)

IS THERE A CREATOR WHO CARES ABOUT YOU? SPANISH ( ,t· S)


Made in Brazil Hecho en Brasil
ÍNDICE
CAPÍTULO PÁGINA

1 ¿Qué puede dar más sentido a su vida? 5

2 La controversia:
¿cómo se originó el universo? 10

3 ¿Qué origen tuvo la vida? 28

4 La singularidad del ser humano 49

5 ¿Qué hay tras la obra maestra? 73

6 ¿Puede confiarse en un relato antiguo


de la creación? 85

7 ¿Qué puede aprenderse del Creador en un libro? 103

8 El Creador se revela a sí mismo


para nuestro beneficio 120

9 Un Gran Maestro nos revela


con más profundidad al Creador 144

10 ¿Por qué hay tanto sufrimiento,


si el Creador se interesa por nosotros? 165

11 Dé sentido permanente a su vida 184


CAPÍTULO 1

¿Qué puede dar


más sentido a su vida?
¿HA SOÑADO alguna vez con una vida mejor, ya sea
en su lugar de residencia o en algún paraíso tropical?
En un momento u otro, casi todos lo hemos hecho.
En 1891, el pintor francés Paul Gauguin fue a la Po-
linesia Francesa en pos de esa clase de vida. Pero pron-
to le alcanzó la realidad. Su disoluto pasado se tradujo
en enfermedades y sufrimientos, tanto para él mismo
como para quienes le rodearon. Poco antes de morir
pintó lo que se ha llamado el "último documento de
su vehemencia artística". El libro Paul Gauguin 1848-
1903-The Primitive Sophisticate dice: "El espectro de
la actividad humana representado en el lienzo engloba
todo el ciclo vital, desde el nacimiento hasta la muer-
te [.. .]. El pintor se propuso interpretar aquí la vida
como un gran misterio".
Gauguin tituló el cuadro "¿De dónde venimos? ¿Quié-
nes somos? ¿Adónde vamos?".-'-
Estas preguntas pueden resultarnos familiares. Mu-
chas personas reflexivas se las plantean. Un redactor
del periódico The Wall Street Journal escribió con rela-
ción al progreso científico y tecnológico del hombre:
"Cuando pensamos en el hombre mismo, sus dilemas,
su lugar en el universo, poco hemos adelantado desde
el comienzo de los tiempos. Aún nos formulamos las
mismas preguntas: quiénes somos, por qué somos y
adónde vamos".
Algunas personas se dedican al cuidado de la fami-
lia, el trabajo, los viajes u otros intereses personales
.> D'oil venons-nous? Que sommes-nous? Oil allons-nous?
6 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

El cuadro de Gauguin plantea preguntas sobre el sentido de la vida

pensando que la vida no tiene más sentido que este. Al-


bert Einstein dijo en una ocasión: "Quien cree que su
vida carece de sentido, no solo es desgraciado, sino casi
incapaz de sobrevivir". Por esta razón, algunos inten-
tan dar sentido a la vida dedicándose a las artes, a la
investigación científica o a labores humanitarias para
paliar el sufrimiento ajeno. ¿Conoce a alguien así?
Es comprensible que el hombre se plantee ciertas
preguntas básicas sobre el sentido de la vida. Cuántos
padres al ver morir a un hijo de paludismo o cualquier
otra enfermedad, se preguntan: ¿Por qué t anto sufri-
miento? ¿Tiene algún significado? Interrogantes como
estas inquietan a muchos hombres y mujeres jóvenes
que observan la pobreza, la enfermedad y la injusticia.
La barbarie de la guerra hace que muchas personas se
cuestionen que la vida tenga algún sentido.
¿Qué puede dar más sentido a su vida? 7

Aun si usted no ha pasado por estos sufrimientos,


puede que concuerde con lo que dijo el profesor Free-
man Dyson: "No soy el único que se plantea las mismas
preguntas que Job. ¿Por qué sufrimos? ¿Por qué es tan
injusto el mundo? ¿Cuál es el sentido del dolor y la tra-
gedia?". Posiblemente usted también quiera conocer
las respuestas.
Hallar contestaciones convincentes a estas pregun-
tas sin duda podría influir en nuestra vida. Un ca-
tedrático que soportó los horrores del campo de con-
centración de Auschwitz observó: "No hay nada en el
mundo capaz de ayudarnos a sobrevivir, aun en las
peores condiciones, como el hecho de saber que la vida
tiene sentido". Incluso relacionó la salud mental del in-
dividuo con la búsqueda de ese sentido.
En el transcurso de los siglos el hombre ha buscado
la respuesta en la religión. Cuando Siddharta Gauta-
ma (Buda) vio a un enfermo, un anciano y un muerto
quiso encontrar una explicación o significado de aque-
llo en la religión, pero sin la necesidad de creer en un
Dios personal. Otros han recurrido a las iglesias.
y ¿qué puede decirse de la gente de hoy día? Muchos
se concentran en la ciencia, y descartan a la religión y
a "Dios" como irrelevantes. "Cuanto más progresa la
ciencia -comenta la obra Religion and Atheism-, me-
nos lugar parece haber para Dios. Dios se ha converti-
do en un Desterrado."
¿Por qué se prescinde del Creador?
La tendencia actual de descartar a la religión o a
Dios tiene sus raíces en las filosofias de hombres que
preconizaron la razón pura. Charles Darwin pensaba
que la "selección natural" explicaba el mundo vivien-
te mejor que la existencia de un Creador. Sigmund
8 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

Freud enseñaba que Dios era una ilusión, y el concep-


to de "Dios está muerto" se extiende desde el tiempo de
Friedrich Nietzsche hasta nuestros días. Las filosofias
orientales son parecidas. Los maestros del budismo
sostienen que no necesitamos conocer a Dios. El profe-
sor Tetsuo Yamaori dijo que en el sintoísmo "los dioses
no son más que hombres".
El escepticismo en cuanto a la existencia del Creador
está muy extendido, pero ¿está justificado? Es posible
que conozca casos de "hechos científicos" que se acepta-
ban como tales en el pasado, pero que con el tiempo
se demostró que eran totalmente erróneos. Creencias
como que la Tierra es plana y que todo el universo gira
alrededor de nuestro globo terráqueo se mantuvieron
por siglos, pero hoy sabemos que no es así.
¿Qué puede decirse de las ideas científicas más mo-
dernas? Por ejemplo, en el siglo XVIII el filósofo David
Hume no aceptaba la existencia de un Creador, pero
tampoco podía explicar la compleja estructura biológi-
ca de la Tierra. La teoría de Darwin intentó esclarecer
cómo se desarrollaron las diferentes formas de vida,
pero no explicó cómo empezó esta ni qué sentido tiene.
En consecuencia, muchos científicos y profanos en la
materia creen que falta algo. Las teorías científicas in-
tentan explicar el cómo, pero las preguntas claves se
centran en el porqué. Incluso se ven afectados quienes
se han criado en sociedades que aceptan la figura de
un Creador. Una joven europea estudiante de Histo-
ria dijo: "Para mí, Dios está muerto. Si existiera, el
mundo no estaría como está: gente inocente que mue-
re de hambre; especies animales que se extinguen L.. ].
La idea de un Creador no tiene sentido". Dadas las con-
diciones en la Tierra, muchos no pueden entender por
qué, si existe un Creador, no mejora la situación.
¿Qué puede dar más sentido a su vida? 9

No obstante, debemos admitir que la razón por la que


muchas personas rechazan la existencia de un Creador
es que no quieren creer. "Aunque Dios me dijera perso-
nalmente que tengo que cambiar mi vida -dijo un in-
dustrial europeo a un empleado- no lo haría. Quiero
vivir la vida a mi manera." Está claro que hay quienes
piensan que admitir la autoridad de un Creador coar-
taría su derecho a la libertad y la elección de estilo de
vida. Es posible que digan: "Solo creo lo que veo, y
no puedo ver a un Creador que sea invisible".
Independientemente de por qué 'prescinden del
Creador' algunas personas, las preguntas en cuanto a
la vida y su sentido siguen en pie. Al día siguiente
de pisar el hombre la Luna, se preguntó al teólogo
Karl Barth sobre este triunfo de la técnica. Respondió:
"No resuelve ninguno de los problemas que me desve-
lan por la noche". Hoy el hombre surca el espacio y
vuela por el ciberespacio. Sin embargo, las personas
reflexivas se dan cuenta de que necesitan tener un pro-
pósito, algo que dé sentido a la vida.
Invitamos a toda persona de actitud abierta a anali-
zar este tema. El libro Belief in God and Intellectual
Honesty (Creencia en Dios y honradez intelectual) dice
que la "honradez intelectual" se caracteriza por la "dis-
posición para verificar lo que uno cree que es cierto" y
"prestar la suficiente atención a las pruebas que se
aportan".
En el tema que nos ocupa, las "pruebas que se apor-
tan" pueden ayudarnos a determinar si hay un Crea-
dor que dio origen a la vida y al universo. Y si existe un
Creador, ¿cómo es? ¿Tiene una personalidad que incida
de algún modo en nuestra vida? El examen de este
tema puede ayudarnos a ver cómo dar mayor sentido a
la vida para que esta sea más gratificante.
CAPÍTULO 2

La controversia:
¿cómo se originó el universo?
LOS astronautas se emocionan al fotografiar la Tierra
que divisan, imponente, desde la ventanilla de la nave
espacial. "Esto es lo mejor de volar por el espacio", dijo
uno de ellos. Pero nuestra Tierra es muy pequeña en
comparación con el sistema solar. El Sol podría contener
sobradamente un millón de planetas del tamaño de la
Tierra. En cualquier caso, ¿afectan de alguna manera a
nuestra vida y su sentido estos hechos sobre el universo?
Realicemos un breve viaje mental al espacio para ob-
servar las dimensiones relativas de la Tierra y del Sol.
Nuestro Sol es tan solo una de la impresionante canti-
dad de estrellas que se encuentran en uno de los brazos
en espiral de la galaxia conocida como la Vía Láctea, *
que, a su vez, es solo una diminuta parte del universo.
A simple vista, pueden observarse unas cuantas man-
chas de luz en el firmamento, que son en realidad otras
galaxias, como Andrómeda, muy llamativa y de mayor
tamaño. La Vía Láctea, Andrómeda y otras galaxias,
unidas por las fuerzas gravitatorias, forman un cúmulo,
que a su vez constituye tan solo una pequeña parcela de
un inmenso supercúmulo. El universo contiene innume-
rables supercúmulos, y ahí no termina todo.
Los cúmulos no están distribuidos uniformemente en
el espacio. A escala cósmica parecen delgadas hojas y fi-
lamentos alrededor de grandes vacíos a modo de burbu-
jas. Algunas estructuras son tan largas y anchas que se
asemejan a imponentes murallas. Estos hechos pueden
* La Vía Láctea tiene aproximadamente un trillón de kilómetros
de diámetro, esto es, 1.000.000.000.000.000.000 de kilómetros, que
la luz tarda en cruzar cien mil años. Esta galaxia contiene más de
cien mil millones de estrellas.
La controversia: ¿cómo se originó el universo? 11

sorprender a muchas personas que creen que el univer-


so se creó por sí solo en una explosión cósmica fortuita.
"Cuanto más claramente veamos el universo con todos
sus gloriosos detalles -dice uno de los redactores prin-
cipales de la revista Investigación y Ciencia- más dificil
nos será explicar con una teoría sencilla cómo se formó."
Indicaciones de un principio
Todas las estrellas que vemos se encuentran en la Vía
Láctea. Hasta los años veinte de este siglo se creía que
era la única galaxia que existía. Ahora bien, como es
sabido, las observaciones con telescopios más potentes
han demostrado que no es así. Nuestro universo contie-
ne al menos 50.000 millones de galaxias. No decimos
50.000 millones de estrellas, sino de galaxias, cada una
con miles de millones de estrellas como nuestro Sol. Sin
embargo, no fue la impresionante cantidad de enormes
galaxias lo que sacudió las creencias científicas de los
años veinte, sino el que todas ellas estuvieran en movi-
miento.
Los astrónomos descubrieron un hecho notable: cuan-
do la luz galáctica pasaba a través de un prisma, la lon-
gitud de las ondas luminosas aumentaba, lo que indi-
caba que las galaxias se alejaban de nosotros a gran
velocidad. Cuanto más lejos se encuentra una galaxia,
más deprisa parece distanciarse. Este hecho apunta a
un universo en expansión. *
• En 1995, los científicos observaron un comportamiento extra-
ño de la estrella más distante conocida (SN 1995K) que hizo explo-
sión en su galaxia. Tal como las supernovas de galaxias cercanas,
esta estrella se volvió muy brillante y luego fue apagándose lenta-
mente. Este proceso duró más tiempo que el de cualquier otro caso
antes detectado. La revista New Scientist publicó un gráfico de este
fenómeno y explicó: "La forma de la curva de luz [. ..] se extiende
exactamente tanto en el tiempo como debería hacerlo si la galaxia
se alejara de nosotros a casi la mitad de la velocidad de la luz".
¿A qué conclusión llegó? Esta es "la mejor prueba de que el Univer-
so en realidad se está expandiendo".
12 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

Aunque no seamos astrónomos profesionales ni afi-


cionados, podemos entender que el concepto de un uni-
verso en expansión tiene profundas implicaciones en lo
que respecta a nuestro pasado, y tal vez también a nues-
tro futuro. Algo debe haber iniciado el proceso, una
fuerza suficientemente poderosa como para superar la
inmensa gravedad de todo el universo. La siguiente pre-
gunta no carece de razón: "¿Cuál puede ser la fuente de
tal energía dinámica?".

El Sol (recuadro) es insignificante en la Vía Láctea, como se ve


aquí en comparación con la galaxia en espiral NGC 5236
La controversia: ¿cómo se originó el universo? 13

Pese a que la mayoría de los científicos creen que el


origen del universo se remonta a un comienzo infinita-
mente pequeño y denso (una singularidad), no podemos
evadir esta cuestión fundamental: "Si en algún momen-
to del pasado el universo se hallaba circunscrito en una
singularidad de tamaño infinitamente pequeño, tene-
mos que preguntarnos qué había antes y qué había fue-
ra del Universo. [... ] Tenemos que enfrentarnos al pro-
blema de un Principio" (sir Bernard Lovell).

La Vía Láctea contiene más de cien mil millones de estrellas, y es solo una
de los más de cincuenta mil millones de galaxias del universo conocido
14 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

El astrónomo Edwin Hubble (1889-1953) advirtió que el corrimiento


hacia el rojo de la luz de galaxias distantes indicaba que el universo
se estaba expandiendo y que, por lo tanto, tuvo un principio

Esto implica más que solo una fuente de gran ener-


gía. También se necesita previsión e inteligencia, pues
el ritmo de expansión parece haber sido ajustado con
gran precisión. "Si el universo se hubiera expandi-
do una billonésima parte más deprisa -dice Lovell-,
toda la materia que contiene se hubiera dispersado
ya. [. .. ] y si lo hubiera hecho una billonésima parte más
despacio, las fuerzas gravitatorias habrían provocado el
colapso del universo en los primeros mil millones de
años de su existencia. De modo que tampoco hubiera
perdurado ninguna estrella ni habría surgido la vida."
Se intenta explicar el principio
¿Pueden explicar los científicos el origen del uni-
verso? Muchos de ellos, incómodos con la idea de que
La controversia: ¿cómo se originó el universo? 15

el universo sea el producto de una inteligencia más


elevada, especulan que por algún mecanismo se creó
solo de la nada. ¿Le parece razonable esta conclusión?
Tales especulaciones normalmente son variaciones
de una teoría (el modelo inflacionario del universo)"'
que el fisico Alan Guth formuló en 1979. No obstante,

* La teoría de la inflación especula lo que sucedió una fracción


de segundo después del principio del universo. Los defensores de
este modelo creen que el universo era originalmente submicroscó-
pico y que sufrió una inflación (expansión) más r ápida que la velo-
cidad de la luz, afirmación que no puede corroborarse en el labo-
ratorio. La hipótesis inflacionaria sigue siendo una teoría debatida.

Imposible contar las estrellas


Se calcula que en la Vía Láctea existen más de
100.000.000.000 (cien mil millones) de estrellas. Imagí-
nese una enciclopedia que dedicara un mapa a cada una
de estas estrellas (nuestro Sol y el resto del sistema solar
ocuparían una sola página). ¿Cuántos volúmenes se nece-
sitarían para abarcar las estrellas de la Vía Láctea?
Se ha calculado que la enciclopedia, con volúmenes de
grosor medio, no cabría en la Biblioteca Pública de Nueva
York, que cuenta con 412 kilómetros de estanterías.
¿Cuánto le tomaría examinar esas páginas? "Hojearla
rápidamente, a un ritmo de una página por segundo, re-
queriría más de diez mil años", explica el libro Coming
of Age in the Milky Way. Sin embargo, las estrellas que
componen la Vía Láctea, no son más que una pequeña
fracción de las estrellas que hay en los aproximadamente
50.000.000.000 (cincuenta mil millones) de galaxias que
componen el universo. Si la enciclopedia dedicara una pá-
gina a cada una de estas estrellas, no habría espacio para
ellas en las estanterías de todas las bibliotecas de la
Tierra. "Cuanto más conocemos el universo -dice esta
obra- más nos damos cuenta de lo poco que sabemos."
16 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

Comentarios de Jastrow sobre el principio


Robert Jastrow, catedrático de Astronomía y Geología
de la Universidad de Columbia, escribió: "Pocos astró-
nomos pudieron anticipar que este acontecimiento -el
repentino nacimiento del Universo- se convertiría en un
hecho científico probado, pero las observaciones del cielo
a través de los telescopios les han llevado a esa conclu-
sión ".
Luego comentó ·sus implicaciones: "La prueba astro-
nómica de un Principio sitúa a los científicos en una
embarazosa posición, puesto que creen que cada efec-
to posee una causa natural [... ]. El astrónomo británico
E. A. Milne escribió: 'No podemos hacer conjeturas acer-
ca del estado de las cosas [en el Principio]; en el acto
divino de la Creación Dios no es observado ni tiene testi-
gos' " (El telar mágico. El cerebro humano y el ordenador).

últimamente el doctor Guth admitió que su teoría


"no explica cómo surgió el universo de la nada". El doc-
tor Andrei Linde fue más explícito en un artículo de In-
vestigación y Ciencia: "Explicar esta singularidad ini-
cial, dónde y cómo empezó todo, sigue siendo uno de los
problemas más arduos de la cosmología moderna".
Si los científicos no pueden realmente explicar ni el
origen ni las primeras etapas del universo, ¿no debería-
mos buscar la explicación en algún otro lugar? Tenemos
buenas razones para sopesar algunas pruebas que se
han pasado por alto con frecuencia, pero que pueden
ayudarle a usted. Entre ellas se cuenta la intensidad
exacta de cuatro fuerza. fundamentales a las que la
materia debe todas sus ropiedades y transformacio-
nes. Al hablar de fuerzas fundamentales, es posible que
haya quien titubee y se di ga: "Este tema es solo para fí-
sicos". Pero no es así. Vale la pena examinar los hechos
básicos porque tienen una incidencia en nuestra vida.
La controversia: ¿cómo se originó el universo? 17

La intensidad justa
Las cuatro fuerzas fundamentales ejercen su influen-
cia tanto en la inmensidad del cosmos como en el mundo
infinitesimal de las estructuras atómicas. Puede decirse
que afectan a todo lo que vemos a nuestro alrededor.
Los elementos fundamentales para la vida, (particu-
larmente el carbono, el oxígeno y el hierro) no podrían
existir si las cuatro fuerzas que operan en el universo
no tuvieran la intensidad justa. Ya se ha hecho mención
de una de ellas: la gravedad. Otra es la fuerza elec-
tromagnética. Si esta fuera mucho más débil, los elec-
trones no se mantendrían alrededor del núcleo del áto-
mo. "¿Sería esto grave?", quizá nos preguntemos. Sin
duda, porque los átomos no podrían combinarse para
formar moléculas. Por el contrario, si esta fuerza fuera
mucho más intensa, el núcleo atómico atraería hacia sí
a los electrones. No podría producirse ninguna reacción
química entre los átomos, lo que haría imposible la
vida. Incluso desde este punto de vista, está claro que
nuestra existencia depende de la intensidad justa de la
fuerza electromagnética.

Cuatro fuerzas físicas fundamentales


1. Gravedad: fuerza muy débil a nivel atómico. Sus efec-
tos son más evidentes sobre los grandes cuerpos:
planetas, estrellas y galaxias.
2. Electromagnetismo: fuerza clave de atracción entre
protones y electrones, que permite la formación de las mo-
léculas. Los rayos constituyen una evidencia de su poder.
3. Fuerza nuclear fuerte: fuerza que une a los protones
y neutrones en el núcleo del átomo.
4. Fuerza nuclear débil: fuerza que controla la desinte-
gración de los elementos rad iactivos y la actividad
termonuclear eficiente del Sol.
18 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

y lo mismo es cierto a escala cósmica: una pequeña


variación de la fuerza electromagnética afectaría al Sol,
alterando la luz que llega a la Tierra y haciendo difícil o
imposible la fotosíntesis. También podría privar al agua
de sus singulares propiedades, esenciales para la vida.
De modo que, de nuevo, la intensidad justa de la fuerza
electromagnética es determinante para la vida.
Igualmente fundamental es la intensidad de la fuer-
za electromagnética con relación a las otras tres fuer-
zas. Por ejemplo, algunos fisicos calculan que esta es
10.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.-
000.000 (1040) de veces más fuerte que la gravedad. Aña-
dir un cero más a este número pudiera parecer un
cambio pequeño (10 41 ). Pero en ese caso la gravedad
sería proporcionalmente más débil, y el doctor Rein-
hard Breuer explica lo que esto supondría: "Con menos
gravedad las estrellas serían menores, y la presión de la
gravedad en su interior no elevaría la temperatura lo
suficiente como para provocar las reacciones de fusión
nuclear: el Sol no brillaría". Puede imaginarse las con-
secuencias para la vida en la Tierra.
¿Y si la gravedad fuera proporcionalmente más fuer-
te porque dicho número tuviera solo 39 ceros (10 39 )7
"Con tan solo esta pequeña modificación -continúa
Breuer- una estrella como el Sol vería acortada sus-
tancialmente su vida." Según otras opiniones, la preci-
sión de la intensidad de estas fuerzas es aún mayor.
Dos cualidades sobresalientes del Sol y otras estre-
llas son, sin duda, su eficiencia y estabilidad a largo pla-
zo. A modo de ilustración: sabemos que es preciso ajus-
tar la mezcla de carburante y aire para que el motor
de un automóvil funcione debidamente; los ingenieros
diseñan complejos sistemas mecánicos y electrónicos
para optimizar su rendimiento. Si así es en el caso de un
La controversia: ¿cómo se originó el universo? 19

La intensidad justa de las fuerzas


que controlan el Sol resulta en las
condiciones precisas para la vida
en la Tierra

simple motor, ¿qué no será en el de


las eficientes estrellas "nucleares"
como el Sol? Las fuerzas claves im-
plicadas están ajustadas con gran
precisión, optimizadas para la vida. ¿Fue casualidad tal
exactitud? A Job, un hombre de la antigüedad, se le pre-
guntó: "¿Dictas tú las leyes de los cielos o estableces su
influjo sobre la tierra?" (Job 38:33, Franquesa-Solé).
Ningún ser humano lo ha hecho. Por tanto, ¿a qué pue-
de atribuirse esa precisión?
Dos fuerzas nucleares
La estructura del universo implica mucho más que
únicamente la intensidad justa de la gravedad y la fuer-
za electromagnética. Nuestra vida depende también de
otras dos fuerzas físicas.
20 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

Estas dos fuerzas funcionan en el núcleo de los áto-


mos, y son claros indicativos de r eflexión previa. Pien-
se en la fuerza nuclear fuerte (interacción fuerte), que
mantiene unidos a los protones y neutrones en el núcleo
del átomo. Esta fuerza de unión permite la formación
de diversos elementos, ligeros (como el helio y el oxíge-
no) y pesados (como el oro y el plomo). Se piensa que si
fuera solo un 2% más débil, solo existiría el hidrógeno.
Por el contrario, si fuera un poco más intensa, única-
mente existirían elementos pesados, pero no el hidróge-
no. ¿Mectaría este hecho a nuestra vida? Pues bien, si
no hubiera hidrógeno en el universo, el Sol no tendría
el combustible que necesita para irradiar su vital ener-
gía. Y, por supuesto, no tendríamos ni agua ni alimen-
to, pues el hidrógeno es un ingrediente esencial de am-
bos.
La cuarta fuerza en cuestión, llamada la fuerza nu-
clear débil (interacción débil), controla la desinte-
gración radiactiva. Influye asimismo en la actividad

"Combinación de coincidencias"
"Si la fuerza débil hubiera sido un poco más fuerte,
no se habría producido el helio; si hubiese sido un poco
más débil, casi todo el hidrógeno se habría convertido en
helio."
"La viabilidad de un universo en el que hay helio y su-
pernovas que explotan es muy escasa . Nuestra existencia
depende de esta combinación de coincidencias, y de la
coincidencia todavía más asombrosa de los niveles de
energía nuclear predichos por [el astrónomo Fred] Hoyle.
A diferencia de todas las generaciones anteriores, sa-
bemos cómo llegamos aquí. pero al igual que todas las
generaciones anteriores. aún no sabemos por qué." (New
Scientist.)
La controversia: ¿cómo se originó el universo? 21

termonuclear del Sol. ¿Se puede hablar también de la


intensidad justa de esta fuerza? Freeman Dyson, mate-
mático y físico, explica: "La débil interacción es millo-
nes de veces más débil que la fuerza nuclear. Es precisa-
mente lo bastante débil para que el hidrógeno en el Sol
se consuma a un ritmo lento y constante. Si la interac-
ción débil fuese mucho más fuerte o mucho más débil,
todas las formas de vida que dependen de las estrellas
similares al Sol también se encontrarían en dificulta-
des". En efecto, este ritmo preciso de combustión del hi-
drógeno calienta nuestra Tierra -pero no la abrasa- y
nos mantiene vivos.
Además, los científicos creen que la fuerza débil de-
sempeña un papel en las explosiones de las supernovas,
que constituyen el mecanismo de producción y distribu-
ción de la mayoría de los elementos. "Si estas fuerzas
nucleares fueran de algún modo ligeramente diferen-
tes, las estrellas no podrían producir los elementos de
los que usted y yo estamos hechos", explica el físico
John Polkinghorne.
Podría decirse más, pero probablemente sea suficien-
te. La intensidad de estas cuatro fuerzas fundamenta-
les está sorprendentemente bien ajustada. "Parece que
en todo lo que nos rodea vemos pruebas de que la natu-
raleza lo hizo exactamente como debía hacerse", escri-
bió el profesor Paul Davies. En efecto, la intensidadjus-
ta de las fuerzas fundamentales ha hecho posible la
existencia y funcionamiento del Sol, de nuestro agrada-
ble planeta con el agua que sustenta la vida, de la at-
mósfera, esencial para la vida, y de una gran canti-
dad de valiosos elementos químicos que se hallan en
la Tierra. Pero pregúntese: "¿Por qué es tan precisa
la intensidad de estas fuerzas, y a qué puede atribuir-
se?".
Características ideales
de la Tierra
Nuestra existencia requie-
re precisión también en otros
- _: ; __,_ :" :.~: órdenes. Piense en las medidas

~
. _
~..
:" " -:.:: '~
/
' . ~ --
~~~ :-.. ' ~"; " '¡ ,.'
- JT AJí
de la Tierra y su posición con
1 dI' 1
r~spect? ~ resto e slst~ma so aro
.~ .o_. ' ,-" El lIbro blblIco de Job contIene unas
preguntas que ponen de relieve nuestras li-
mitaciones: "¿Dónde te hallabas tú cuando yo
fundé la tierra? [... ] ¿Quién fijó sus medidas, si
acaso lo sabes?" (Job 38:4, 5). Estas preguntas exigen,
como nunca antes, una respuesta. ¿Por qué? Debido a
las sorprendentes características de la Tierra que hoy
conocemos, como las relativas a su tamaño y posición en
el sistema solar.
No se ha encontrado ningún planeta como la Tierra
en ninguna parte del universo. Es verdad que, según al-
gunos científicos, hay pruebas indirectas de que ciertas
estrellas tienen objetos en su órbita cientos de veces
mayores que la Tierra. Sin embargo, nuestro planeta
tiene el tamaño justo para hacer posible nuestra exis-
tencia. ¿En qué sentido? Si la Tierra fuera ligeramente
mayor, tendría más gravedad y el hidrógeno, un gas li-
gero, se acumularía al no poder escapar de la gravedad
terrestre , de modo que la atmósfera sería inhóspita
para la vida. Por otra parte, si la Tierra fuera ligera-

"Las condiciones especiales de la Tierra provienen de su tamaño


ideal, composición de elementos y órbita casi circular a perfecta
distancia de una estrella de larga vida, el Sol, lo que ha hecho
posible la acumulación de agua sobre la superficie terrestre."
(Zoología. Principios integrales, octava edición.) La vida
en la Tierra no hubiera sido posible sin agua.
La controversia: ¿cómo se originó el universo? 23

mente menor, el indispensable oxígeno se escaparía y el


agua se evaporaría de la superficie del planeta. En cual-
quier caso, la vida sería inviable.
La Tierra también está a la distancia idónea del
Sol, un factor esencial para la vida. El astrónomo J ohn
Barrow y el matemático Frank Tipler estudiaron "la
proporción entre el radio de la Tierra y la distancia al
Sol". Llegaron a la conclusión de que la vida humana
no existiría "si la proporción fuera ligeramente diferen-
te de la que es". El profesor David L. Block observa: "Los
cálculos muestran que si la Tierra estuviera situada
solo un 5% más cerca del Sol, se hubiera producido un
acusado efecto invernadero hace unos cuatro mil millo-
nes de años. Por otra parte, si la Tierra estuviera solo
un 1% más lejos del Sol, hubiera ocurrido una desmedi-
da glaciación hace unos dos mil millones de años" (Our
Universe: Accident or Design?).
A esta precisión podemos añadir el hecho de que la
Tierra gira sobre su eje una vez al día, la velocidad
adecuada para conseguir una temperatura moderada.
La rotación de Venus toma doscientos cuarenta y tres
días. Piense en lo que sucedería si la rotación terrestre
tomara tanto tiempo. No podríamos aguantar las tem-
peraturas extremas que ocasionaría la larga duración
de los días y las noches.
Otro factor fundamental es la trayectoria de la Tierra
alrededor del Sol. Los cometas describen una trayecto-
ria muy elíptica. Afortunadamente, no es así en el caso
de la Tierra. Su órbita es casi circular. De nuevo, este
hecho impide que se produzcan temperaturas extremas
inviables para la vida.
Tampoco debemos pasar por alto la ubicación del sis-
tema solar. Si estuviera más cerca del centro de la Vía
Láctea, el efecto gravitatorio de las estrellas cercanas
distorsionaría la órbita de la Tierra. Por el contrario, si
24 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

¿Creer solo lo que se ve?


Muchas personas racionales aceptan la existencia de
cosas que no ven. La revista Oiscover de enero de 1997
informó que los astrónomos detectaron lo que concluye-
ron que eran unos doce planetas que giraban alrededor
de estrellas distantes.
"De momento solo se conoce a los nuevos planetas por
el efecto que tiene su gravedad en el movimiento de la
estrella madre." Para los astrónomos, pues, los efectos vi-
sibles de la gravedad constituían una base para creer en
la existencia de cuerpos celestes no vistos.
Las pruebas indirectas -no la observación directa-
fueron suficiente fundamento para que los científicos
aceptaran lo que aún era invisible. Muchas personas que
creen en un Creador piensan que tienen una base similar
para aceptar lo que no pueden ver.

estuviera situado en el borde de nuestra galaxia, no se


divisaría prácticamente ninguna estrella en el firma-
mento nocturno. La luz de las estrellas no es esencial
para la vida, pero ¿no confieren gran belleza al cielo
nocturno? Y, según los conceptos actuales del univer-
so, los científicos han calculado que en el borde de la
Vía Láctea no hubiera habido los suficientes elementos
químicos para formar un sistema solar como el nues-
tro.*
Ley y orden
Probablemente sepa por experiencia propia que todas
las cosas tienden al desorden. Como todo propietario de
una vivienda ha observado, las cosas tienden a deterio-
* Los científicos han descubierto que los elementos manifiestan
un orden y una armonía sorprendentes. Se presentan pruebas de
interés en el apéndice "Unidades arquitectónicas del universo", pá-
gina 26.
La controversia: ¿cómo se originó el universo? 25

rarse O descomponerse cuando se abandonan. Los cien-


tíficos se refieren a esta tendencia como "la segunda ley
de la termodinámica". Podemos ver los efectos de esta
ley todos los días. Si se abandona un automóvil o una bi-
cicleta nuevos, inevitablemente se estropean. Desatien-
da un edificio y acabará en ruinas. ¿Qué puede decirse
del universo? También le es aplicable esta ley. El orden
del universo debería dar paso con el tiempo al desorden
completo.
Sin embargo, no parece que el universo tienda al
desorden, como el fisico y matemático Roger Penrose
descubrió cuando estudió el estado de desorden (o en-
tropía) del universo observable. Una manera lógíca de
interpretar estos hallazgos es concluir que el universo
empezó en un estado ordenado y todavía lo conserva.
El astrofisico Alan Lightman dijo que a los científicos
"les parece misterioso el hecho de que el universo fuera
creado con este elevado grado de orden". También dijo
que "cualquier teoría cosmológíca viable debería expli-
car en última instancia esta contradicción de la entro-
pía", es decir, que el universo no se halle en estado caó-
tico.
Nuestra existencia contradice esta ley aceptada. En-
tonces ¿por qué estamos vivos aquí en la Tierra? Como
se ha dicho anteriormente, esta es una pregunta básica
cuya respuesta debería interesarnos.

Sir Fred Hoyle explica en La naturaleza del universo:


"Para evitar el problema de la creación sería necesario que
todo el material del universo fuese infinitamente viejo, lo que
no puede ser". Y luego añade: "El hidrógeno se está convirtiendo
constantemente en helio [ ... ]. ¿Cómo es entonces que el universo
está compuesto casi enteramente de hidrógeno? Si la materia
fuera infinitamente vieja resultaría por completo imposible. Así
vemos que, siendo el universo lo que es, la cuestión de su
creación no puede ser dejada simplemente de lado".
26

APÉNDICE
"Unidades arquitectónicas del universo"
Así describe una enciclopedia moderna los elementos químicos.
Estos elementos terrestres son muy variados. Algunos son raros, otros,
abundantes. Unos, como el oro, atraen alojo humano. Otros son gases
que ni siquiera vemos, como el nitrógeno y el oxígeno. Cada elemento
está constituido por una determinada clase de átomos. La estructura
de los átomos y su relación entre sí denota economía y orden
sistemático.
Hace unos trescientos años, solo se conocían doce elementos:
antimonio, arsénico, azufre, bismuto, carbono, cobre, estaño, hierro,
mercurio, oro, plata y plomo. Cuando se descubrieron otros elementos,
los científicos se dieron cuenta de que reflejaban un orden definido.
Dado que había ciertas lagunas en ese orden , algunos químicos
y físicos, como Mendeleiev, Ramsay, Moseley y Boh r, teorizaron la
existencia de elementos desconocidos y sus características. Estos
se descubrieron más tarde, tal y como se había previsto. ¿Por qué
pudieron predecir esos científicos formas de materia que aún no se
conocían?
Pues bien , los elementos siguen un orden numérico natural basado
en la estructura de sus átomos. Esta es una ley probada. Así es que
en los libros de texto hallamos una tabla periódica de los elementos
distribuidos en filas y columnas: hidrógeno, helio, etc.
La Enciclopedia McGraw-Hill de Ciencia y Tecnología observa:
"Pocas sistematizaciones en la historia de la ciencia pueden rivalizar
con el concepto periódico como una revelación total del orden del
mundo físico. [oo .] De descubrirse un elemento nuevo en el futuro, este
deberá ocupar un lugar en el sistema periódico que esté de acuerdo
con el orden y exhibirá las propiedades características conocidas" .
Cuando se ordenan los elementos en las filas y columnas de la tabla
periódica, se observa una notable relación entre los elementos de
una misma columna. Por ejemplo, en la última columna se hallan
el helio (núm. 2), el neón (núm. 10), el argón (núm. 18), el criptón
(núm. 36), el xenón (núm. 54) y el radón (núm . 86). Estos son
gases que emiten un resplandor cuando pasa por ellos una descarga
eléctrica, y se emplean en diferentes tipos de lámparas. Además,
no reaccionan fácilmente con diversos elementos, como es el caso de
otros gases.
Sí, el universo, hasta en sus partículas atómicas, revela un orden
y una armonía sorprendentes. ¿A qué puede atribuirse este orden ,
armonía y variedad de los componentes básicos del universo?

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H - Sím bolo
l -Númeroatóm ico
METALES

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Ae Th Pa U C
89 90 91 92 93 94 95 96 97 9
CAPÍTULO 3

¿Qué origen tuvo la vida?


LA TIERRA rebosa de vida. Desde el gélido Ártico
hasta la selva tropical amazónica, desde el desierto
del Sahara hasta la región pantanosa de los Evergla-
des , desde el oscuro suelo oceánico hasta los luminosos
picos de las montañas, la vida se halla en abundancia.
y además, tiene el potencial de sorprendernos a cada
instante.
Se encuentra en tipos, tamaños y cantidades que
desbordan la imaginación. En nuestro planeta pululan
un millón de especies de insectos. En las aguas que nos
rodean nadan más de veinte mil especies de peces, al-
gunos del tamaño de un grano de arroz y otros tan
grandes como un camión. Por lo menos trescientas cin-
cuenta mil especies de plantas, algunas de extraña
apariencia y la mayoría de gran belleza, adornan la
Tierra. Y más de nueve mil especies de aves vuelan por
encima de nosotros. Estas criaturas, incluido el hom-
bre, conforman el panorama y la sinfonía que llama-
mos vida.
Pero más sorprendente que la agradable variedad
que nos rodea es la profunda unidad manifiesta. Los
bioquímicos, que estudian la composición de los seres
vivos, explican que toda la vida, desde la ameba has-
ta el hombre, depende de una sorprendente interac-
ción: el trabajo de equipo entre los ácidos nucleicos
(ADN y ARN) Y las moléculas de proteínas. Los intrin-
cados procesos en los que intervienen est as sustan-
cias tienen lugar en prácticamente todas las células
de nuestro cuerpo, así como también en las células
de los colibríes, los leones y las ballenas. Esta unifor-
me interacción da lugar a un hermoso mosaico vital.
¿Qué origen tuvo la vida? 29

¿Cómo se produjo esta armomca organizaclOn de la


vida? Es más, ¿qué origen tuvo la vida?
Posiblemente aceptemos que la vida no ha existido
siempre sobre la Tierra. Tanto la ciencia como muchos
libros religiosos concuerdan con esta idea. Ahora bien,
sabemos que estas dos disciplinas -la ciencia y la reli-
gión- difieren en la forma de explicar cómo empezó la
vida en la Tierra.
30 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

¿Cuánto azar en el azar?


"El azar, y solo el azar, lo hizo todo, desde el caldo primiti-
vo hasta el hombre", dijo el premio Nobel Christian de Duve
hablando del origen de la vida. Pero ¿es el azar una explica-
ción razonable del origen de la vida?
¿Qué es el azar? Aunque algunas personas relacionan el
término con el cálculo de probabilidades, llamado también
"la ciencia del azar", muchos científicos emplean el concep-
to en un sentido vago como sustitutivo del término más
preciso "causa", especialmente cuando esta es descono-
cida.
"Personificar el 'azar' como si habláramos de un agente
causal -dice el biofísico Donald M. MacKay- es cambiar
injustificadamente de un concepto científico a uno mitológi-
co cuasirreligioso." Del mismo modo, Robert C. Sproul seña-
la: "Al llamar a la causa desconocida 'azar' por tanto tiempo,
la gente empieza a olvidar que se hizo una sustitución. [...]
La suposición de que 'azar es igual a causa desconocida' ha
llegado a significar para muchos que 'azar es igual a causa' ".
El premio Nobel Jacques L. Manad es uno de los que utili-
za el razonamiento de "azar es igual a causa". Escribe: " El
puro azar, el único azar, libertad absoluta pero ciega, [se ha-
lla] en la raíz misma del prodigioso edificio de la evolución ".
Luego añade: " El hombre sabe al fin que está solo en la in-
mensidad indiferente del Universo de donde ha emergido
por azar". Observe que dice: 'POR azar'. Manad hace lo que
muchos otros científicos: elevar el azar al rango de principio
creativo. Se presenta el azar como el causante de la existen-
cia de la vida en la Tierra.
Puesto que azar se define como "casualidad o supuesta
causa a la que se atribuyen los sucesos no debidos a una
necesidad natural o a la intervención humana " o aquellos
"cuya causa real se desconoce", si alguien dice que la vida
apareció por azar, en realidad está diciendo que surgió por
un poder causal desconocido. ¿Podría ser entonces que se
estuviera usando el término "Azar" con mayúscula como voz
sinónima de "Creador"?
¿Qué origen tuvo la vida? 31

Millones de personas de todos los niveles de educa-


ción creen que un Creador inteligente, el Diseñador
original, produjo la vida en la Tierra. En cambio, mu-
chos científicos dicen que la vida surgió de materia
inanimada, paso químico a paso químico, sencillamen-
te por casualidad. ¿Es lo uno o es lo otro?
No debemos pensar que esta cuestión carece de rele-
vancia para nosotros o que tiene poco que ver con el
sentido de la vida. Como ya se ha dicho, una de las pre-
guntas fundamentales que los hombres siempre han
querido contestar es: ¿De dónde venimos?
La mayoría de los cursos científicos se centran en la
adaptación y supervivencia de la vida, en vez de cen-
trarse en la cuestión fundamental: el origen de la vida.
Puede que hayamos notado que normalmente se inten-
ta explicar el comienzo de la vida con generalizaciones
como: "A lo largo de millones de años, la colisión fortui-
ta de moléculas produjo de algún modo la vida". Pero,
¿es satisfactoria esta explicación? Supondría que ante
la presencia de energía solar, relámpagos o volcanes, la
materia inanimada se puso en movimiento, se organi-
zó y con el tiempo empezó a vivir, todo sin dirección.
¡Qué gran salto hubiera sido este! De materia inani-
mada a materia viva. ¿Pudo ocurrir así?
En la Edad Media no se hubiera presentado objeción
a este planteamiento, pues entonces se creía en la ge-
neración espontánea, es decir, en que la vida podía
surgir espontáneamente de materia inanimada. Final-
mente, en el siglo XVII, el físico italiano Francesco Redi
demostró que solo aparecían gusanos en la carne pu-
trefacta cuando las moscas habían desovado en ella.
No se formaban gusanos si las moscas no tenían acce-
so a la carne. Aunque los insectos del tamaño de las
moscas no surgieran por sí mismos, ¿qué podía decirse
32 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

de los microbios que seguían apareciendo en elalimen-


to, estuviera cubierto o no? Aunque experimentos pos-
teriores demostraron que los microbios tampoco se for-
maban espontáneamente, la controversia se mantuvo.
Hasta que llegó Louis Pasteur.
Mucha gente recuerda los estudios de Pasteur sobre
la fermentación y las enfermedades infecciosas. Tam-
bién son conocidos los experimentos que realizó para
determinar si la vida microscópica podía surgir por sí
misma. Pasteur demostró que si el agua se esterilizaba
y se protegía de la contaminación ni siquiera se for-
maban en ella bacterias diminutas. En 1864 anunció:
"Nunca se recobrará la doctrina de la generación es-
pontánea del golpe mortal que le ha infligido este sen-
cillo experimento". Y así fue. Ningún experimento ha
sido capaz de producir vida de materia inanimada.
¿Cómo, entonces, llegó a existir la vida en la Tierra?
El intento moderno de contestar esta pregunta puede
situarse en los años veinte de este siglo, en la obra del
bioquímico ruso Alexandr 1. Oparin. Él y otros cientí-
ficos posteriores han ofrecido lo que podría denominar-
se el guión de un drama en tres actos de lo que se supo-
ne que ha ocurrido en el escenario del planeta Tierra.
El primer acto representa a los elementos terrestres, o
materia prima, transformándose en grupos de molécu-
las. Luego viene el salto a las macromoléculas. Yel úl-
timo acto de este drama representa el salto a la prime-
ra célula viva. ¿Pero sucedió en realidad así?
Es fundamental para este drama explicar que la at-
mósfera primitiva de la Tierra era muy diferente de lo
que es hoy. Una teoría sostiene que no había práctica-
mente oxígeno libre y que tres elementos, el nitrógeno,
el hidrógeno y el carbono, formaron amoníaco y meta-
no. Luego, cuando los rayos y la luz ultravioleta gol-
pearon la atmósfera compuesta de estos gases y vapor
¿Qué origen tuvo la vida? 33

Muchos científicos reconocen hoy que las complejas moléculas


fundamentales para la vida no pudieron haberse generado
espontáneamente en un caldo prebiótico

de agua, se formaron azúcares y aminoácidos. No debe


olvidarse, de todos modos, que se está hablando de una
teoría.
Según este drama teórico, las moléculas pasaron a
los océanos u otras masas de agua. Con el tiempo, los
azúcares, ácidos y otros' compuestos se concentraron
en un "caldoprebiótico" en el que los aminoácidos, por
ejemplo, se combinaron para formar proteínas. Ex-
tendiendo esta progresión teórica, otros compuestos
34 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

llamados nucleótidos formaron cadenas y se convirtie-


ron en un ácido nucleico, como el ADN. Todo ello pre-
paró supuestamente el escenario para el acto final del
drama molecular.
Podría decirse que este último acto, que no está docu-
mentado, es una historia de amor. Las moléculas de
proteína y la moléculas de ADN se encuentran por ca-
sualidad, se reconocen unas a otras y se abrazan. Fi-
nalmente, antes de que baje el telón, nace la primera
célula viva. Si usted estuviera viendo este drama, qui-
zá se preguntara: "¿Es esto realidad, o ficción? ¿Pudo
originarse de este modo la vida en la Tierra?".

¿Génesis en el laboratorio?
A principios de los años cincuenta los científicos se
dispusieron a comprobar la teoría de Alexandr Opa-
rin. Era un hecho incuestionado que la vida procedía
solo de la vida. Ahora bien, los científicos teorizaron
que si las condiciones del pasado hubieran sido dife-
rentes, la vida podría haber surgido lentamente de la
no vida. ¿Era demostrable esta teoría? En ellaborato-
rio de Harold Urey, el científico Stanley L. Miller tomó
hidrógeno, amoníaco, metano y vapor de agua (supo-
niendo que esta era la composición de la atmósfera pri-
migenia), los selló en un matraz en cuyo fondo había
agua hirviendo (como si fuera el océano), y sometió
la mezcla a descargas eléctricas (a modo de rayos).
Al cabo de una semana se detectaron rastros de una
sustancia viscosa y rojiza. Al analizarla, Miller descu-
brió que contenía muchos aminoácidos: los componen-
tes de las proteínas. Posiblemente sepa de este experi-
mento, pues se ha incluido por años en los libros de
texto y en cursos escolares como explicación del origen
de la vida en la Tierra. Pero ¿lo explica?
¿ Qué origen tuvo la vida? 35

Hoy se cuestiona seriamente la validez del experi-


mento de Miller (véase "Clásico, pero cuestionable",
páginas 36, 37). No obstante, este éxito aparente con-
dujo a la realización de otros experimentos que hasta
produjeron componentes que se hallan en los ácidos
nucleicos (ADN o ARN). Especialistas en la materia
(los llamados científicos sobre el origen de la vida) se
sintieron optimistas, pues aparentemente habían re-
producido el primer acto del drama molecular. Y pa-
recía que iban a seguir las versiones de laboratorio
de los restantes dos actos. Un catedrático de Química
dijo: "La explicación del origen de una estructura viva
primitiva mediante mecanismos evolutivos está muy
próxima". Y un escritor sobre temas científicos obser-
vó: "Los entendidos no tardaron en pronosticar que
los científicos, igual que el Dr. Frankenstein de Mary
Shelley, pronto crearían organismos vivos en sus labo-
ratorios, y se podría desentrañar el origen de la vida
con todo lujo de detalle". Muchos pensaron que el mis-
terio del origen espontáneo de la vida se había resuel-
to (véase "Dextrógiros, levógiros", página 38).

Las opiniones cambian, las incógnitas permanecen


Sin embargo, desde entonces el optimismo se ha des-
vanecido. Han transcurrido algunas décadas y los se-
cretos de la vida se nos siguen escapando. Unos cua-
renta años después de su experimento, el profesor
Miller dijo a Investigación y Ciencia: "El problema del

"[La bacteria más pequeña] es mucho más semejante


al ser humano que a las mezclas químicas de Stanley Miller,
porque ya posee estas propiedades sistemáticas. De modo que
pasar de una bacteria a un ser humano es un salto menor que
pasar de una mezcla de aminoácidos a esa bacteria."
-Lynn Margulis, catedrática de Biología.
36 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

Clásico, pero cuestionable


Se suele citar el experimento de Stanley Miller, realizado
en 1953, como prueba de que pudo haber ocurrido la gene-
ración espontánea en tiempos primitivos. Sin embargo, la
validez de esta tesis descansa en la suposición de que la at-
mósfera primigenia de la Tierra era "reductora", es decir,
que solo contenía una mínima cantidad de oxígeno libre
(no combinado químicamente). ¿Por qué?
El libro The Mystery of Life 's Origin: Reassessing Current
Theories explica que si hubiera habido mucho oxígeno libre ,
'ninguno de los aminoácidos siquiera habría podido for-
marse, y si por casualidad lo hubieran hecho, se habrían
descompuesto rápidamente '.* ¿Qué solidez ten ía la suposi-
ción de Miller acerca de la atmósfera primitiva?
En un artículo clásico publicado dos años después de su
experimento, Miller escribió: "Estas ideas son por supuesto
especulación , pues no sabemos si la Tierra tenía una at-
mósfera reductora cuando se formó. [... ] Aún no se han en-
contrado pruebas directas" (Journal of the American Chemi-
cal Society, 12 de mayo de 1955).
¿Se encontraron esas pruebas posteriormente? Unos
veinticinco años más tarde , el escritor de artículos científi-
cos Robert C. Cowen informó: "Los científicos tienen que
reformular algunas de sus hipótesis. [...] Poco se ha encon-
trado que pruebe la idea de una atmósfera rica en hidróge-
no y muy reductora, y algunas pruebas demuestran lo con-
t rario" (Technology Review, abril de 1981).
¿Y desde entonces? En 1991, John Horgan escribió en In-
vestigación y Ciencia: " Durante los últimos diez años han
crecido las dudas sobre las hipótesis de Urey y Miller acer-
ca de la atmósfera. Experimentos de laboratorio y recons-
trucciones computerizadas de la atmósfera [...] sugieren
* El oxígeno es muy reacti vo. Po r ejemplo, se combi na con
el hierro pa ra formar óxido, o con e l hid rógeno para formar
agu a. Si hubi era habido mucho oxígeno libre en la atmósfera
cuando se estaban sintetizando los aminoác idos, este se habría
combinado rápid amente con las mol éc ulas orgáni cas y las habría
descompuesto t an pronto como se formaban.
¿ Qué origen tuvo la vida? 37

que las radiaciones ultravioletas procedentes del Sol, hoy


frenadas gracias al ozono atmosférico, habrían destruido
las moléculas hidrogenadas de la atmósfera. [oo.] Una at-
mósfera así [de dióxido de carbono y nitrógeno] no habría
sido la más conveniente para la síntesis de aminoácidos y
otros precursores de la vida".
¿Por qué, entonces, se defiende aún que la atmósfera pri-
mitiva de la Tierra era reductora, es decir, contenía muy
poco oxígeno? En Molecular Evolution and the Origin ot Lite
(Evolución molecular y el origen de la vida), Sidney W. Fox y
Klaus Dose contestan: La atmósfera debió tener poco oxí-
geno porque "los experimentos de laboratorio muestran
que la evolución química [oo.] hubiera sido prácticamente
inviable con oxígeno" y también porque compuestos como
los aminoácidos "no son estables por mucho tiempo en la
presencia de oxígeno" .
¿No es este un razonamiento cíclico? Se dice que la at-
mósfera primitiva era reductora porque de otro modo no hu-
biera tenido lugar la generación espontánea de la vida. Pero
lo cierto es que no hay ninguna seguridad de que haya sido
reductora.
Otro factor que no debe pasarse por alto: si la mezcla de
gases representa la atmósfera, las descargas eléctricas imi-
tan a los rayos y el agua hirviendo hace las veces de océa-
no, ¿a quién o qué representa el científico que prepara y
realiza el experimento?
38 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

Dextrógiros, levógiros
Tal como hay guantes para la mano derecha y para la
izquierda, los aminoácidos también pueden ser dextrógiros
(desvían hacia la derecha el plano de polarización de la luz) o
levógiros (desvían hacia la izquierda dicho plano). De los apro-
ximadamente cien aminoácidos conocidos, solo veinte se ha-
llan presentes en las proteínas, y todos son levógiros. Cuando
los científicos producen aminoácidos en el laboratorio imitan-
do lo que piensan que posiblemente ocurrió en el caldo pre-
biótico, se encuentran con un número igual de moléculas
"dextrógiras" y "levógiras". "Esta distribución al 50% -dice
The New York Times- no es característica de la vida, que de-
pende solo de aminoácidos levógiros." Por qué están hechos
los seres vivos solo de aminoácidos levógiros es "un gran mis-
terio ". Incluso los aminoácidos que se han hallado en los me-
teoritos "son mayoritariamente levógiros". El doctor Jeffrey
L. Bada, que estudia la problemática del origen de la vida, dijo
que "alguna influencia extraterrestre debió contribuir a deter-
minar la orientación de los aminoácidos biológicos".

origen de la vida ha resultado más complicado de lo


que yo y muchos suponíamos". Otros científicos com-
parten este cambio de opinión. Por ejemplo, el profe-
sor de Biología Dean H . Kenyon fue coaut or en 1969
del libro Biochemical Predestination (Predestinación
bioquímica), aunque más tarde llegó a la conclusión de
que es "fundamentalmente inviable que la materia y la
energía inasistidas se organicen por sí mismas en sis-
temas vivos".
De hecho, los experimentos de laborator io corrobo-
ran la afirmación de Kenyon de que hay "un defecto
fundamental en todas las teorías en boga sobre los orí-
genes químicos de la vida". Después de que Miller y
otros científicos sintetizaron aminoácidos, los hombres
de ciencia se dispusieron a formar proteínas y ADN,
ambos necesarios para la existencia de la vida en la
¿ Qué origen tuvo la vida? 39

Tierra. Tras miles de experimentos en condiciones lla-


madas prebióticas, ¿cuál ha sido el resultado? El li-
bro The Mystery of Life's Origin: Reassessing Current
Theories (El misterio del origen de la vida: Nuevo exa-
men de las teorías actuales) observa: "Existe un gran
contraste entre el considerable éxito en la síntesis de
aminoácidos y el fracaso sistemático en la síntesis de
proteínas y ADN". El resultado de estos últimos inten-
tos ha sido un "fracaso constante".
Siendo realistas, hay que admitir que no solo es un
misterio cómo llegaron a existir las primeras molécu-
las de proteína y ácidos nucleicos (ADN o ARN), sino
también su interacción. "Es el trabajo conjunto de las
dos moléculas lo que hace posible la vida en la Tierra",
dice The New Encyclop;;edia Britannica. Ahora bien, la
enciclopedia explica que la manera en que llegó a pro-
ducirse esta colaboración todavía es "un problema fun-
damental y no resuelto sobre el origen de la vida". Sin
duda.
El apéndice A, "Trabajo de equipo en pro de la vida"
(páginas 45-48), repasa algunos detalles básicos del
fascinante trabajo de equipo entre las proteínas y los
ácidos nucleicos en nuestras células. El mero hecho de
poder adentrarnos en el mundo de las células corpora-
les suscita admiración por el trabajo de los científicos
que lo han hecho posible. Nos ha permitido entender
procesos extraordinariamente complejos de los que po-
cos de nosotros somos siquiera conscientes, pero que
tienen lugar en cada momento de nuestra vida. Sin
embargo, desde otro punto de vista, la impresionante
complejidad y precisión que los caracteriza nos hacen
retornar a la pregunta: ¿Cómo llegaron a existir?
Los científicos sobre el origen de la vida no han cesa-
do de formular escenarios plausibles para el drama
40 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

"Estos experimentos [... ] se presentan como prueba de una


" síntesis abiótica cuando en realidad los ha concebido y producido
el muy inteligente y biótico ser humano para defender ideas con
las que está muy comprometido." (Origin and Deve/opment of
Living Systems [Origen y desarrollo de los sistemas vivos] .)

del origen de la vida. No obstante, los nuevos guiones


no están resultando convincentes (véase el apéndice B,
"¿Del 'mundo del ARN', o de otro mundo?", página 48).
Por ejemplo, Klaus Dose, del Instituto de Bioquími-
ca de Maguncia (Alemania), observó: "Por el momento
todos los estudios sobre las principales teorías y ex-
perimentos en ese campo terminan bien en un punto
muerto, o bien en un reconocimiento de ignorancia".
Ni siquiera en la Conferencia Internacional sobre el
Origen de la Vida, celebrada en 1996, se ofr eció ningu-
na solución. Por el contrario, la revista Science informó
que los casi trescientos científicos reunidos "lucharon
sin éxito por resolver el enigma de cómo surgieron por
primera vez las moléculas [de ADN y ARN] Y cómo evo-
lucionaron hasta convertirse en células con capacidad
de reproducción".
Se ha requerido inteligencia y una educación supe-
rior para estudiar y empezar a explicarse lo que ocurre
en nuestras células a nivel molecular. Por tanto, ¿es
razonable pensar que estos complicados procesos tu-
vieron lugar primero en un "caldo prebiótico", sin di-
rección, espontáneamente y por azar? ¿O hubo algo
más implicado?
¿Por qué los enigmas?
Hoy se puede hacer una retrospección de medio si-
glo de especulación y miles de intentos de probar que
la vida se originó por sí sola. Sería difícil que quien
¿ Qué origen tuvo la vida? 41

"Un acto intelectual deliberado"


El astrónomo británico sir Fred Hoyle ha invertido déca-
das en el estudio del universo y la vida que hay en él, e in-
cluso ha propugnado la idea de que esta llegó a la Tierra
procedente del espacio exterior. En una conferencia que
pronunció en el Instituto de Tecnología de California habló
del orden de los aminoácidos en las proteínas.
"El gran problema de la biología -dijo Hoyle- no es tanto
el hecho obvio de que
la proteína se compo-
ne de una cadena
de aminoácidos unidos
de cierta manera, sino
que el orden preciso de
estos dota a la cade-
na de notables propie-
dades [ ... j. Si los ami-
noácidos se unieran al
azar, se darían un gran
número de ordenacio-
nes que no tendrían
ninguna utilid ad para
la célula viva . Cuando
pensamos que una en-
zima típica está forma-
da por una cadena de
unos doscientos enlaces y que hay veinte posibilidades
para cada enlace, es fácil concluir que el número de orde-
naciones inútiles es enorme, mayor que el número de áto-
mos de todas las galaxias visibles con los mayores telesco-
pios. Esto en el caso de tan solo una enzima, y hay más de
dos mil, que en su mayoría cumplen propósitos muy dife-
rentes. Por tanto, ¿cómo llegó la situación a ser lo que aho-
ra vemos que es? "
Hoyle añadió: "Más bien que aceptar la probabilidad
fantásticamente pequeña de que las fuerzas ciegas de la
naturaleza hubieran producido la vida, parece mejor supo-
ner que su origen se deba a un acto intelectual delibera-
do".
• Membrana celular • Ribosomas
Controla lo que entra en Lugar donde se elaboran
la célula y sale de ella las proteínas
• Nucleolo
• Núcleo
Lugar donde
Centro de control
se forman
de la célula
los ribosomas

• Mitocondria
Centro de
• Cromosomas prod ucción de
Contienen el ADN, el
las moléculas
plan maestro genético
que suministran
energía a la célula

Un simple vistazo al complejo mundo e intrincadas funciones de cada una


de las células del cuerpo suscita la pregunta: ¿Cómo se produjo todo esto?

la hiciera no concordara con el premio Nobel F rancis .


Crick. Hablando de las teorías sobre el origen de la
vida, Crick dijo que hay "demasiada especulación en
torno a muy pocos hechos". Es por tanto comprensible
que algunos científicos que examinan los hechos lle-
guen a la conclusión de que la vida es demasiado com-
pleja como para haberse producido por casualidad in-
cluso en un laboratorio organizado, y mucho menos en
un ambiente incontrolado.
Si la ciencia avanzada no es capaz de probar que la
vida pudo surgir por sí misma, ¿por qué siguen defen-
diendo estas teorías algunos científicos? Hace unas dé-
cadas, el catedrático J. D. Bernal ofreció algunas res-
¿Qué origen tuvo fa vida? 43

puestas en el libro The Origin of Life: "Al aplicar los


cánones estrictos del método científico a este tema [la
generación espontánea de la vida], es posible demos-
trar de manera efectiva en varios lugares de la explica-
ción cómo no pudo haber surgido la vida; la improbabi-
lidad es demasiado alta, la posibilidad [. .. ], demasiado
pequeña". Y añadió: "La vida se encuentra aquí en la
Tierra con toda su multiplicidad de formas yactivida-
des, y lamentablemente hay que forzar los argumentos
para explicar su existencia". El panorama no ha mejo-
rado desde entonces.
Analicemos el mensaje subyacente de este razona-
miento. Equivale a decir: "Es científicamente correcto
afirmar que la vida no pudo surgir por sí sola. Pero la
aparición espontánea de la vida es la única posibilidad
que puede contemplarse. De modo que es necesario for-
zar los argumentos para apoyar la hipótesis de que la
vida surgió espontáneamente". ¿Se siente cómodo con
esta lógica? ¿No requiere este razona miento "forzar"
mucho los hechos?
Hay, sin embargo, científicos respetados y conocedo-
res de la materia que no ven la necesidad de forzar los
hechos para que encajen con una determinada filos afia
sobre el origen de la vida. Por el contrario, permiten
que los hechos los conduzcan a la conclusión razonable.
¿Qué hechos y a qué conclusión?

Información e inteligencia
El profesor Maciej Giertych, renombrado genetista
del Instituto de Dendrología de la Academia Polaca
de Ciencias, respondió lo siguiente en una entrevista
para un documental:
"Somos ahora conscientes de la impresionante canti-
dad de información contenida en los genes. La ciencia
44 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

no es capaz de explicar cómo puede surgir espontá-


neamente esta información. Se requiere una inteligen-
cia; no puede producirse mediante sucesos fortuitos.
La mezcla de letras no produce palabras." Y añadió:
"Por ejemplo, el complejísimo sistema replicativo del
ADN, el ARN y las proteínas en la célula debe haber
sido perfecto desde el mismo principio. De no haber
sido así, no existirían organismos vivos. La única expli-
cación lógica es que esta inmensa cantidad de informa-
ción proceda de una inteligencia".
Cuanto más aprendemos acerca de las maravillas de
la vida, más lógico es concordar con esa conclusión: el
origen de la vida requiere una fuente inteligente. ¿Qué
fuente?
Como se ha dicho anteriormente, millones de per-
sonas educadas piensan que una inteligencia supe-
rior, un diseñador, debe haber producido la vida en la
Tierra. Después de examinar objetivamente el tema,
han aceptado que aun en esta era científica, es razona-
ble coincidir con el poeta bíblico que hace mucho tiem-
po dijo sobre Dios: "Porque contigo está la fuente de la
vida" (Salmo 36:9).
Sea que hayamos llegado a una firme con clusión so-
bre este tema o no, dirijamos la atención a algunas ma-
ravillas de las que depende nuestra existencia. Nos
resultará gratificante y puede esclarecer en gran ma-
nera este tema que afecta a nuestra vida.

El profesor Michael J. Behe dijo: "Para quien no se siente obligado


a limitar su búsqueda a causas no inteligentes, la conclusión
más lógica es que muchos de los sistemas bioquímicos fueron
diseñados. No los diseñaron las leyes de la naturaleza, ni el azar
y la necesidad , sino que fueron planeados. [ ... ] La vida en
la Tierra en su nivel más fundamental, en sus componentes
más básicos, es el producto de actividad inteligente".
45

APÉNDICE A
Trabajo de equipo en pro de la vida
La vida no podría existir en la Tierra sin la labor de equipo de las mo-
léculas de proteína y las de ácidos nucleicos (ADN o ARN) dentro de la
célula viva. Repasemos brevemente algunos de los detalles de este fas-
cinante trabajo molecular de equipo, pues constituyen la razón por la
que a muchas personas les resulta difíci l creer que las células vivas sur-
gieran por accidente.
Si exa minam os el cuerpo humano, a nivel celular o subcelular, adve r-
timos que estamos compuestos principalmente de moléculas de proteí-
nas. La mayoría de ellas están hechas de cadenas de aminoácidos do-
bladas y torcidas en diferentes formas. Algunas adopt an una forma
esférica, otras se parecen a los pliegues de un acordeón .
Ciertas proteínas trabajan con moléculas de lípidos para formar la
membrana celular. Otras colaboran en el transporte de oxígeno de los
pulmones al resto del cuerpo. Algunas de ellas actúan como enzimas
(catalizadores) para digerir el alimento que tomamos, descomponiendo
las proteínas de la co mida en aminoácidos. Estas son solo unas cuan-
tas de las miles de tareas que las proteínas desempeñan. Se las podría
denominar las artesanas de la vida: sin ellas la vida no existiría. Pero
tampoco habría proteínas si no fuera por el ADN. Ahora bien, ¿qué es
el ADN y cómo es? ¿Qué tiene que ver con las proteínas? Científicos bri-
llantes han ganado el premio Nobel por descubrir las respuestas a es-
tas preguntas. Pero no hay que saber mucho de biología para entender
los hechos básicos relativos a las proteínas.
La molécula maestra
Las células se com ponen principalmente de proteínas, de modo que
se necesitan constantemente nuevas proteínas para mantener las célu-
las, formar otras nuevas y facilitar las reacciones químicas en su inte-
rior. Las instrucciones requ eridas para producir proteínas se hallan en
las moléculas de ADN (ácido desoxirribonucleico). Para entender mejor
la fo rmación de las proteínas, vea mos más de cerca el ADN .
Las moléculas de ADN residen en el núcleo de la célula. Además de
las instrucciones necesarias para la producción de proteínas, el ADN al-
macena y transmite información genética de una generación de cé lulas
a la siguiente. Estas moléculas tienen una estructura en forma de doble
hélice, parecida a una escalera de cuerda retorcida. Cada una de las
dos hebras o cadenas de esta estructura de ADN consiste en un gran
nú mero de unidades más pequeñas llamadas nucleótidos, que son de
cuatro tipos: adenina (A), guani na (G), citos ina (C) y timina (T). La combi-
nación de estas letras del "alfabeto" del ADN en pares (A y T, o G y C)
46 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

forman los peldaños de esta escalera duplohelicoidal. La escalera con-


tiene miles de genes, las unidades básicas de la herencia.
El gen contiene toda la información necesaria para formar una proteí-
na. La secuencia de letras en el gen constituye un mensaje codificado o
plano que indica qué clase de proteína debe formarse. Por ello, el AON,
con todas sus subunidades, es la molécula maestra de la vida. Sin sus
instrucciones codificadas, no existirían las diferentes clases de proteí-
nas y, por tanto, tampoco la vida.
Los intermediarios
Sin embargo, como el plano de la formación de una proteína se con-
serva en el núcleo de la célula , y el lugar donde en real idad se forman
las proteínas se halla fuera del núcleo, se necesita ayuda para llevar
el plano codificado desde el núcleo hasta la "fábrica ". Las moléculas
de ARN (ácido ribonucleico) prestan este servicio. Estas moléculas son
químicamente similares a las de AON, y se precisan diferentes formas
de ARN para realizar la tarea. Veamos más de cerca estos procesos su-
mamente complejos que producen las vitales proteínas con la ayuda
del ARN.
El trabajo empieza en el núcleo de la célula, donde se abre una sec-
ción de la escalera de AON . Esto permite que las letras de ARN se unan
a las letras de AON que quedan al descubierto de una de las hebras del
ácido. Una enzima recorre las letras de ARN para formar con ellas una
hebra . Así, las letras de AON se transcriben en letras de ARN , forman-
do lo que podría llamarse un dialecto de AON. La nueva cadena de ARN
se despega de la hebra de AON y la escalera de AON se cierra de
nuevo.
Después de otras modificaciones, este tipo particular de ARN codifi-
cado queda listo. Sale del núcleo y se dirige al lugar de producción de
las proteínas, donde se decodifican las letras de ARN . Cada juego de
tres letras forma una "palabra", que equivale a un aminoácido específi-
co. Otra forma de ARN busca ese aminoácido, lo recoge con la ayuda de
una enzima y lo lleva a la "fábrica ". A medida que se lee y traduce la fra-
se de ARN, se va formando una cadena de aminoácidos cada vez ma-
yor. Esta se tuerce y dobla adoptando una forma única que da lugar a
un tipo determinado de proteína. Yes posible que haya más de cincuen-
ta mil tipos en nuestro cuerpo.
Aun este proceso de doblado de la proteína es importante. En 1996,
varios científicos de todo el mundo "equipados con los mejores progra-
mas informáticos, compitieron entre ellos para resolver uno de los pro-
blemas más complejos de la biología: cómo se dobla una sola proteína ,
compuesta de una larga fila de aminoácidos, en la forma intrincada que
determina el papel que desempeñará en la vida. [ ... ) El resultado, dicho
¿ Qué origen tuvo la vida? Apéndice 47

sencillamente, fue: las computadoras perdieron y las proteínas gana-


ron. [ ...] Los científicos calculan que si una proteína de tamaño medio,
compuesta de 100 aminoácidos, tuviera que resolver el problema del
doblado ensayando todas las posibilidades, tardaría 1027 (mil billones
de billones) años" (The New York Times).
Este es solo un breve repaso de cómo se forma una proteína , pero
puede apreciarse la tremenda complejidad del proceso. ¿Tiene idea del
tiempo que necesita una cadena de veinte aminoácidos para formarse?
iUn segundo! Y este proceso se repite constantem ente en nuestras cé-
lulas corporales , desde la cabeza hasta los pies.
Aunque están implicados otros factores demasiado numerosos para
mencionarlos, puede decirse que el trabajo de equipo requerido para
producir y mantener la vida es impresionante. Y la expresión "trabajo de
equipo" no hace justicia a la precisa interacción necesaria para produ-
cir una sola molécula de proteína, ya que esta necesita información de
las moléculas de ADN , y el ADN requiere varias formas de moléculas es-
pecializadas de ARN. Tampoco podemos pasar por alto el papel funda-
mental y definido que desempeña cada una de las diferentes enzimas.
Cuando el cuerpo produce nuevas células, lo que sucede sin nuestra di-
rección consciente miles de millones de veces todos los días, necesita
copias de tres componentes: ADN, ARN Y proteínas. Se entiende por
qué dijo la revista New Scientist: "Prescinda de cualquiera de los tres y
la vida se detiene". O, llevando el razonamiento un poco más lejos: la
vida no pudo haber surgido sin un equipo completo y operativo.
¿Es razonable que cada uno de estos compon entes del equipo mo-
lecular surgiera espontánea y simultáneamente, en el mismo lugar, y to-
dos ellos ajustados con tanta precisión que pudieran combinarse para
obrar maravillas?
48

No obstante, hay otra explicación de cómo llegó a existir la vida en la


Tierra. Muchas personas han llegado a la conclusión de que la vida es
el producto cuidado de un Diseñador con una inteligencia del más alto
nivel.
APÉNDICE B
¿Del "mundo del ARN", o de otro mundo?
Ante la dificultad de explicar el equipo ADN-ARN-proteína, algunos in-
vestigadores han presentado la teoría del "mundo del ARN ". ¿Cuál es
esta? En vez de afirmar que el ADN, el ARN y las proteínas se originaron
simultáneamente para producir la vida , dicen que el ARN mismo fue la
primera chispa de la vida. ¿Es esta una teoría creíble?
En los años ochenta los investigadores descubrieron en el laboratorio
que las moléculas de ARN podían actuar como sus propias enzimas di-
vidiéndose en dos y uniéndose luego de nuevo. De modo que se es-
peculÓ que el ARN pudo haber sido la primera molécula con capaci-
dad replicativa. Se teorizó que con el tiempo, estas moléculas de ARN
aprendieron a formar membranas celulares y que, finalmente, el orga-
nismo de ARN dio lugar al ADN. "Los apóstoles del mundo del ARN -es-
cribe Phil Cohen en New Scientist- creen que su teoría debe tomarse,
si no como el evangelio, sí como lo más próximo a la verdad."
Ahora bien, no todos los científicos aceptan este postulado. Los es-
cépticos, dice Cohen, "razonaron que era un salto demasiado grande
pasar del hecho de que dos moléculas de ARN se automutilaran de al-
gún modo en el tubo de ensayo, a que el ARN fuera capaz de producir
una célula por sí solo y desencadenar el surgimiento de la vida en la
Tierra ".
Se presentan también otras objeciones. El biólogo Carl Woese dice
que "la teoría del mundo del ARN [ ... ] está mortalmente herida porque
no explica de dónde vino la energía para provocar la formación de las
primeras moléculas de ARN" . Los investigadores, por otra parte, nunca
han localizado ARN que pueda replicarse partiendo de cero. Tampoco
han resuelto la cuestión de cómo se formó, en primer lugar, el ARN.
Aunque la teoría del "mundo del ARN" aparece en muchos libros de tex-
to, la mayor parte de esta, dice el investigador Gary Olsen, "es optimis-
mo especulativo".
Otra teoría que han propugnado algunos científicos es que la vida lle-
gó a nuestro planeta procedente del espacio exterior. Pero esta teoría
no contesta la pregunta" ¿Qué originó la vida?". Afirmar que la vida pro-
viene del espacio exterior, dice el escritor sobre temas científicos Boyce
Rensberger, "solo cambia la ubicación del misterio". No explica el ori-
gen de la vida. Sencillamente elude la cuestión reubicando el origen de
la vida en otro sistema solar o galaxia. La cuestión de fondo permanece.
CAPÍTULO 4

La singularidad del ser humano

ANTES de empezar las actividades del día, ¿nos mira-


mos al espejo para ver nuestra apariencia? Como esos
no son momentos para la reflexión, pausemos un poco
ahora y meditemos sobre la imagen que vemos refleja-
da y todo lo que esta percepción implica.
Los ojos permiten que nos veamos a todo color, aun-
que la visión en color no es esencial para la vida.
La posición de las orejas nos dota de audición estereo-
fónica: así podemos ubicar la procedencia de los soni-
dos , como la voz de un ser querido. Aunque es posible
que demos todo ello por sentado, un libro para inge-
nieros acústicos comenta: "Ahora bien, al estudiar el
sistema auditivo humano en detalle, es difícil no lle-
gar a la conclusión de que sus intrincadas funciones y
50 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

estructuras son resultado del diseño de una mano be-


nefactora".
Asimismo, la nariz está diseñada maravillosamente
para respirar el aire que nos mantiene vivos. Posee mi-
llones de receptores olfatorios que nos permiten dis-
tinguir entre unos diez mil olores diferentes. Cuando
tomamos una comida, entra en juego otro sentido. Mi-
les de papilas gustativas nos transmiten los sabores.
Otros receptores ubicados en la lengua n os ayudan a
saber si los dientes están limpios.
En efecto, tenemos cinco sentidos: vista, oído, olfato,
gusto y tacto. Es cierto que algunos animales disponen
de una mejor visión nocturna, un olfato más sensible
o un oído más agudo, pero el equilibrio de esos senti-
dos en el ser humano lo hacen superior de muchas ma-
neras.
Veamos primero por qué podemos beneficiarnos de
estas funciones. Todas ellas dependen de un órgano de
1,4 kilogramos de peso ubicado en el interior de la ca-
beza. Los animales también poseen cerebro, pero el
cerebro humano es muy superior y nos convierte en se-
r es innegablem ente únicos. ¿De qué manera? Y ¿qué
relación tiene esta singularidad con nuestro interés
por gozar de una vida significativa y duradera?
El admirable cerebro
Por años se ha comparado el cerebro humano a una
computadora, pero descubrimientos recientes demues-
tran que este símil no hace justicia a la realidad.
"¿Cómo se empieza a comprender el funcionamiento de
un órgano que tiene unos cincuenta mil millones de
neuronas con mil billones de sinapsis (conexiones) y
con un promedio general de diez mil billones de trans-
misiones por segundo?", preguntó el doctor Richard
La singularidad del ser humano 51

Campeón de ajedrez contra computadora


Cuando la supercomputadora Deep Blue derrotó al cam-
peón mundial de ajedrez, se planteó la pregunta: "¿No nos
obliga esto a admitir que Deep Blue es intel igente? ".
El profesor David Gelernter, de la Universidad de Yale,
contestó: "No. Deep Blue es solo una máquina. No es más
inteligente que un florero. [... ] La conclusión principal es
esta: el ser humano es un gran inventor de máquinas".
El profesor Gelernter destacó la diferencia principal: "El
cerebro es una máquina capaz de crear un 'Yo'. El cerebro
puede imaginar, y las computadoras no".
y concluyó: "La brecha entre el ser humano y [la compu-
tadora] es permanente, nunca se salvará. Las máquinas se-
guirán haciendo la vida más fácil, más saludable, más grati-
ficante y más interesante. Pero los seres humanos seguirán
preocupándose, en última instancia, por las mismas cosas
de siempre: por ellos mismos, por los demás y, en el caso
de muchos, por Dios. En lo que a esto respecta , las máqui-
nas nunca han conseguido nada. Ynunca lo conseguirán ".

M. Restak. ¿Cuál fue su respuesta? "La computadora


más avanzada de redes neuronales [ ... ] tiene una
diezmilésima parte de la capacidad mental de una
mosca común." El ordenador, por tanto, está muy por
debajo del cerebro humano, tan notablemente superior.
¿Qué computadora hecha por el hombre puede repa-
rarse a sí misma, reescribir sus programas o mejorar
con el paso de los años? Cuando hay que ajustar un or-
denador, el programador debe escribir nuevas instruc-
ciones codificadas e introducirlas en el sistema. El ce-
rebro realiza este trabajo automáticamente, tanto en
los primeros años de la vida como en la vejez. No se-
ría exagerado decir que las computadoras más avan-
zadas son muy primitivas comparadas con el cerebro
52 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

humano. Los científicos han llamado a este órgano "la


estructura más compleja conocida" y "la más enrevesa-
da del universo". Repasemos algunos descubrimientos
que han llevado a muchas personas a concluir que el
cerebro humano es el producto de un Creador bonda-
doso.

Lo que no se usa se pierde


Los inventos útiles como los automóviles y los avio-
nes están básicamente limitados por los mecanismos y
sistemas eléctricos fijos que el hombre idea e instala en
ellos. En cambio, el cerebro es, cuanto menos, un sis-
tema o mecanismo biológico de gran flexibilidad. Pue-
de cambiar en función de cómo se le use (o se abuse de
él). Dos factores principales que influyen en cómo se
desarrolla el cerebro a lo largo de la vida son: lo que
permitimos que entre en él a través de los sentidos
y aquello en lo que concentramos nuestro pensamiento.
Aunque los factores hereditarios tienen una inciden-
cia en el comportamiento del cerebro, la investigación
moderna muestra que este no viene determinado por
los genes en el momento de la concepción. "Nadie sos-
pechaba que el cerebro fuera tan reformable como a ho-
ra la ciencia sabe que lo es", escribe el premio Pulitzer
Ronald Kotulak. Después de entrevistar a más de tres-
cientos investigadores, llegó a la siguiente conclusión:
"El cerebro no es un órgano estático; es una masa de
conexiones celulares en constante cambio muy influi-
da por la experiencia" (lnside the Brain [El interior del
cerebro)).
En cualquier caso, la experiencia no es el único fac-
tor que incide en el cerebro. También influye en este
órgano el pensamiento. Los científicos han comproba-
do que el cerebro de la gente que está mentalmente ac-
La singularidad del ser humano 53

Se compara a una supercomputadora con un caracol


"Las computadoras actuales ni siquiera se acercan a la
facultad que tiene un niño de cuatro años de ver, hablar, mo-
verse o actuar por sentido común. Es una simple cuestión
de capacidad. Se ha calculado que la capacidad de proce-
sar información de la supercomputadora más potente es
equivalente a la del sistema nervioso de un caracol, una ín-
fima parte de la que tiene la supercomputadora que lleva-
mos en el interior de la cavidad craneal." -Steven Pinker, di-
rector del Centro de Neurociencia Cognitiva del Instituto
Massachusetts de Tecnología.

tiva tiene hasta un 40% más de conexiones (sinapsis)


entre las células nerviosas (neuronas) que los cerebros
mentalmente perezosos. Los neurocientíficos han lle-
gado a la siguiente conclusión: "Lo que no se usa se
pierde". Pero ¿qué puede decirse de las personas mayo-
res? Parece que al envejecer se pierden algunas neuro-
nas, y que con la edad avanzada la memoria se debili-
ta. De todos modos, la diferencia es mucho menor de lo
que en un tiempo se pensaba. Un informe de National
Geographic sobre el cerebro humano dijo: "La gente
mayor [.oo] conserva la capacidad de generar nuevas co-
nexiones y mantener las antiguas mediante la activi-
dad mental".
Hallazgos recientes sobre la flexibilidad del cerebro
concuerdan con el consejo bíblico. Ese libro de sabi-
duría insta a los lectores a 'transformarse rehacien-
do su mente' o a 'hacerse nuevos' introduciendo en la
mente "conocimiento exacto" (Romanos 12:2; Colosen-
ses 3:10). Los testigos de Jehová han observado esta
transformación cuando las personas estudian la Bi-
blia y ponen en práctica su consejo. Muchos miles de
personas, de todos los antecedentes sociales y niveles
54 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

de educación, han experimentado esa transformación.


Conservan su identidad personal, pero son más felices
y equilibradas, y demuestran lo que un escritor del si-
glo primero llamó "buen juicio" (Hechos 26:24, 25). Me-
joras como estas resultan, en buena medida, del uso
adecuado que se le da a la corteza cerebral, situada en
la parte frontal de la cabeza.
El lóbulo frontal
La mayor parte de las neuronas situadas en la capa
exterior del cerebro, la corteza cerebral, no están rela-
cionadas directamente con músculos ni órganos senso-
riales. Un ejemplo de ello son los miles de millones de
neuronas que componen el lóbulo frontal (véase el di-
bujo de la página 56). Los escáneres del cerebro de-
muestran que el lóbulo frontal se activa cuando pensa-
mos en una palabra o evocamos recuerdos. La parte
frontal del cerebro tiene mucho que ver con la identi-
dad personal.
"La corteza prefrontal [. .. ] desempeña un papel muy
importante en la elaboración del pensamiento, la inte-
ligencia, la motivación y la personalidad. Relaciona las
experiencias necesar ias para la formación de las ideas
abstractas, el juicio, la perseverancia, la planificación,
el interés por los demás y la consciencia . [. ..] La elabo-
ración que tiene lugar en esta zona distingue al ser hu-
mano de los demás animales." (Human Anatomy and
Physiology, de Marieb.) Vemos prueba de esta distin-
"El cerebro humano está compuesto casi exclusivamente
por la corteza cerebral. El cerebro de un Chimpancé, por ejemplo,
también tiene corteza, pero en una proporción muy inferior.
La corteza nos permite pensar, recordar, imaginar. Somos seres
humanos, esencialmente en virtud de nuestra corteza cerebral."
-Edoardo Boncinelli, director de investigación en
Biología Molecular de Milán (Italia).
La singularidad del ser humano 55

De la física de partículas al cerebro


El profesor Paul Davies reflexionó sobre la capacidad que
tiene el cerebro de concebir el mundo abstracto de las ma-
temáticas. "Las matemáticas no son algo que uno se en-
cuentre tirado en el patio trasero. Son producto de la men-
te humana. Y si preguntamos dónde se utiliza más esta
ciencia, hay que responder que en campos como la física de
partículas y la astrofísica, campos de la ciencia fundamen-
tal que están muy lejos de la vida cotidiana." ¿Qué implica
esto? "Me hace pensar en que la consciencia y la capacidad
matemática no son mero accidente, ningún detalle nimio,
ningún subproducto insignificante de la evolución." (Are We
Afone? [¿Estamos solos?])

ción en lo que el ser humano ha conseguido en discipli-


nas como las matemáticas, la filosofía y el derecho, en
las que interviene principalmente la corteza prefron-
tal.
¿Por qué tiene el ser humano una corteza prefrontal
grande y flexible que contribuye a funciones mentales
más elevadas, mientras que en el animal esta zona es
rudimentaria o inexistente? El contraste es tan gran-
de que los biólogos que sostienen la evolución del hom-
bre hablan de la "misteriosa explosión del tamaño del
cerebro". El profesor de Biología Richard F. Thompson
admite con respecto al extraordinario crecimiento de la
corteza cerebral humana: "Aún no entendemos con cla-
ridad por qué sucedió así". ¿Podría deberse a que se hu-
biera creado al hombre con esa capacidad cerebral sin
par?
Comunicación inigualable
Otras partes del cerebro contribuyen también a la
singularidad del ser humano. Detrás de la corteza
prefrontal se encuentra una franja que se extiende
de un lado a otro de la cabeza: la corteza motora.
Contiene miles de millones de neuronas conectadas
con los músculos. También posee características que
nos hacen tan diferentes de los simios y otr os anima-
les. La corteza motora primaria nos da '(1) una capaci-
dad excepcional para usar la mano, los dedos y el pul-
gar para efectuar tareas manuales de gran destreza,
y 2) emplear boca, labios, lengua y músculos faciales
para hablar" (Tratado de fisiología médica, de Guyton,
séptima edición).
••••••••• • La corteza cerebral es la superficie del cerebro,
que gua rda una estrecha re lación con la intel igencia.
Si la alisáramos, cubriría la superficie de cuatro hojas
de papel para máquina de escribir, la del chimpancé
abarcaría solo una; y la de una rata, tan solo un sello
de correos (Investigación y Ciencia).

Veamos brevemente cómo la corteza motora controla


el habla. Más de la mitad está dedicada a los órganos de
la comunicación, lo que ayuda a explicar la aptitud sin
par de comunicarse que tiene el ser humano. Aunque
las manos desempeñan un papel en la comunicación (en
la escritura, en la gesticulación o en el lenguaje de se-
ñas), el papel principal lo desempeña normalmente la
boca. El habla humana, desde la primera palabra de un
niño hasta la voz de un anciano, es sin lugar a dudas
una maravilla. Unos cien músculos de la lengua, los
58 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

Todo el mundo tiene uno


A lo largo de la historia, siempre que se ha descubierto a
un pueblo, este ya hablaba algún idioma. El libro The Lan-
guage Ins tinct (El instinto del lenguaje) comenta: "Nunca se
ha descubierto a una tribu muda, y no hay prueba de que
una región en particular fuera la 'cuna' del lenguaje, desde
donde este se hubiera extendido a pueblos que no tuvieran
ninguno. [...] La universalidad del lenguaje complejo es un
descubrimiento que asombra a los lingüistas, yes la prime-
ra razón para sospechar que el lenguaje es [... ] producto de
un instinto especialmente humano".

labios, la mandíbula, la garganta y el pecho cooperan


para producir una variedad interminable de sonidos.
Reflexionemos sobre este contraste: una célula cerebral
puede controlar 2.000 fibras del músculo de la pantorri-
lla de un atleta, pero las células cerebrales que contro-
lan la laringe se concentran solo en dos o tres fibras
musculares. ¿No indica este hecho que el cerebro está
especialmente preparado para la comunicación?
Toda frase corta que pronunciamos requiere un pa-
trón específico de movimientos musculares. El signifi-
cado de una sola expresión puede cambiar según el gra-
do de movimiento y precisa coordinación de decenas de
músculos. "A un ritmo normal -explica el doctor Wil-
ham H. Perkins- pronunciamos unos catorce sonidos
por segundo. Esto representa el doble de la velocidad a
la que podemos controlar la lengua, los labios, la mandí-
bula o cualquier otra parte del mecanismo del habla
cuando los movemos por separado. Pero al combinarlos
todos para producir el habla funcionan como dedos de
expertos mecanógrafos o concertistas de piano. Sus mo-
vimientos se traslapan en una sinfonía de exquisita
coordinación."
La singularidad del ser humano 59

La información que se necesita para formular la sim-


ple pregunta "¿Cómo está hoy?" se almacena en la par-
te del lóbulo frontal del cerebro llamada área de Broca,
que algunos piensan que es el centro del habla. Sir J ohn
Eccles, neurocientífico ganador del premio Nobel, escri-
bió: "No se ha encontrado en los simios ninguna parte
que corresponda L..] al área de Broca del habla". Aun si
se encuentran zonas similares en los animales, el hecho
es que los científicos no pueden lograr que los simios
produzcan más que unos pocos sonidos simples. El ser
humano, en cambio, puede producir un lenguaje com-
plejo. Para ello, unimos las palabras según las normas
gramaticales de nuestro idioma. El área de Broca nos
ayuda a hacerlo, tanto al hablar como al escribir.
Por supuesto, no podemos ejercitar el milagro del ha-
bla si no sabemos al menos un idioma y entendemos

Lenguaje e inteligencia
¿Por qué es tan superior la inteligencia del ser humano a
la de los animales, como los monos? Un factor es el uso de
la sintaxis, es decir, combinar los sonidos para formar pala-
bras, y utilizar las palabras para componer frases. El neu-
rofisiólogo teórico doctor William H. Calvin explica:
"En su estado salvaje los chimpancés emplean unas tres
docenas de vocalizaciones distintas para comunicar unas
tres docenas de significados diferentes. Pueden repetir un
sonido para intensificar su significación, pero jamás junta-
rán tres sonidos para añadir a su vocabulario una voz nueva.
"Los humanos empleamos también unas tres docenas de
vocalizaciones, o fonemas . Pero solo sus combinaciones po-
seen sentido: juntamos sonidos sin significación para hacer
palabras significativas." El doctor Calvin señaló que "nadie
ha explicado aún" el salto del sistema "un sonido/un signi-
ficado" de los animales a nuestra singular capacidad sintác-
tica.
60 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

Podemos hacer más que garabatear


"¿Solamente es capaz de comunicarse med iante el len-
guaje el hombre, el hamo sapiens? Es obvio que la respues-
ta a esta pregunta dependerá de lo que se esté dando a en-
tender con la palabra 'lenguaje', porque, por supuesto, todos
los animales superiores se comunican con una gran varie-
dad de signos tales como gestos, olores, llam adas, gritos y
cantos, e incluso la danzar, como en el caso] de las abejas.
Sin embargo, los animales distintos del hombre no parecen
tener un lenguaje gramatical estructurado. Y los animales
no dibujan imágenes con capacidad de representación, lo
cual puede ser muy significativo. En el mejor de los casos so-
lamente hacen garabatos." -Profesores R. S. y D. H. Fouts.

lo que significan sus palabras, lo cual depende de


otra parte especial del cerebro, conocida como área
de Wernicke. En ella miles de millones de neuronas
interpretan el significado de las palabras habladas o es-
critas. El área de Wernicke nos ayuda a comprender lo
que oímos o leemos: de este modo podemos conseguir in-
formación y responder con sensatez.
Hay más implicado en el habla fluida. A modo de
ilustración, un sencillo "hola" puede comunicar una
gran cantidad de significados. El tono de la voz refleja
si estamos alegres, emocionados, aburridos, apurados,
disgustados, tristes o atemorizados, e incluso puede
revelar diferentes grados de tales estados emocionales.
Otra zona del cerebro alimenta la vertiente emocional
del habla. De modo que en la comunicación entran en
juego varias partes del cerebro.
Se ha enseñado a los chimpancés un lenguaje de se-
ñas limitado, pero su uso se circunscribe esencialmente
a simples reclamos de alimento u otras necesidades bá-
sicas. Después de enseñar a los chimpancés una comu-
nicación sencilla no verbal, el doctor David Premack
La singularidad del ser humano 61

concluyó: "El lenguaje humano es un escollo para la teo-


ría evolutiva porque es mucho más complejo de lo que
puede explicarse".
Podemos reflexionar en lo siguiente: "¿Por qué tiene
el ser humano esta maravillosa capacidad de comuni-
car ideas y sentimientos, de preguntar y responder? ".
La obra The Encyclopedia of Language and Linguistics
dice que "el lenguaje [humano] es especial", y admite
que "la búsqueda de formas precursoras en la comuni-
cación animal no ayuda mucho a salvar la enorme bre-
cha que separa el lenguaje y el habla de las conductas
no humanas". El profesor Ludwig Koehler resumió la
diferencia del siguiente modo: "El habla humana es un
secreto; es un don divino, un milagro".
¡Qué diferencia hay entre las señas de un simio y la
compleja capacidad lingüística de un niño! Sir John
Eccles se refirió a lo que la mayoría de nosotros hemos
observado, una capacidad "que demuestran incluso ni-
ños de tres años con su avalancha de preguntas en su
deseo de entender el mundo". Y añadió: "Por el contra-
rio, los simios no formulan preguntas". Únicamente el
ser humano se plantea preguntas, entre ellas, pregun-
tas sobre el sentido de la vida.
Mucho más que memoria
Cuando nos miramos al espejo, podemos pensar en
el aspecto que teníamos cuando éramos más jóvenes, e
incluso comparar nuestra apariencia con la que quizá

"Volviendo a la mente humana, también encontramos


estructuras de una complejidad maravillosa", observa el profesor ;;
A. Noam Chomsky. "El lenguaje es un ejemplo al respecto, pero
no el único. Considérese la capacidad de tratar con propiedades
abstractas del sistema numérico [ ...]. que, según parece,
es una característica única del género humano."
62 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

"Dotados" para preguntar


Con respecto al futuro del universo, el físico Lawrence
Krauss escribió: "Nos envalentonamos a formular pregun-
tas sobre cosas que quizá nunca veamos directamente por-
que podemos preguntarlas. Nuestros hijos, o sus hijos, las
contestarán algún día. Estamos dotados de imaginación ".

tengamos dentro de unos años, o después de aplicar-


nos algunos cosméticos. Es posible que estos pensa-
mientos surjan casi inconscientemente. En cualquier
caso, está ocurriendo algo muy especial, algo que nin-
gún animal puede experimentar.
A diferencia de los animales, que actúan principal-
mente sobre la base de sus necesidades presentes, el
ser humano puede contemplar el pasado y planear el
futuro. Un factor clave para ello es la capacidad casi
ilimitada de memoria que tiene el cerebro humano.
Es verdad que los animales tienen cierto gr ado de me-
moria, de modo que les es posible regresar a su ho-
gar o recordar dónde encontrar alimento. Sin embar-
go, la memoria humana es muy superior. Un científico
calculó que el cerebro puede almacenar información
que "llenaría unos veinte millones de volúmenes, como
en las mayores bibliotecas del mundo". Algunos neu-
rocientíficos han calculado que en toda una vida se uti-
liza solo una diezmilésima parte (0,0001) del potencial
del cerebro. Bien podemos preguntarnos : "¿Por qué te-
nemos un cerebro con tanta capacidad si solo utili-
zamos una pequeña fracción de ella durante toda la
vida?".
Tampoco el cerebro es tan solo un lugar donde al-
macenar gran cantidad de información, como una su-
percomputadora. Los profesores de Biología Robert
Ornsteiny Richard F. Thompson escribieron: "La capa-
La singularidad del ser humano 63

Solo el ser humano formula preguntas.


Algunas son preguntas sobre el significado de la vida

cidad de aprendizaje de la mente humana -de alma-


cenar y recordar información- es el fenómeno más
notable del universo biológico. Todo lo que nos hace hu-
manos - el lenguaje, el pensamiento, el conocimiento
y la cultura- es el resultado de esta extraordinaria fa-
cultad".
Además, tenemos una mente consciente. Esta afir-
mación puede parecer elemental, pero sintetiza algo
que nos hace incuestionablemente singulares. La men-
te comprende las funciones de discriminación percepti-
va, adquisición de recuerdos, razonamientos, resolu-
ción de problemas, así como la conciencia del yo. Tal
como los arroyos, riachuelos y ríos desembocan en el
mar, así los recuerdos, pensamientos, imágenes, soni-
dos y sentimientos fluyen de continuo hacia la mente
o a través de ella. La consciencia, dice una definición,
64 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

A diferencia de los animales, el ser humano


es consciente de sí mismo y del futuro

es "la percepción de lo que pasa en la propia mente de


un hombre".
Los investigadores modernos han adelantado mucho
en la comprensión de la composición física del cerebro
y algunos de los procesos electroquímicos que en él
tienen lugar. También pueden explicar los circuitos y
el funcionamiento de una computadora ava nzada. Sin
embargo, hay una gran diferencia entre el cerebro y la
computadora. El cerebro nos permite tener conciencia
de nuestro ser, mientras que el ordenador no es cons-
ciente de sí mismo. ¿Por qué la diferencia?
El hecho es que todavía es un misterio la manera en
que los procesos físicos del cerebro dan luga r a la cons-
ciencia. "No veo cómo la ciencia pueda explicarlo", dijo
La singularidad del ser humano 65

un neurobiólogo. También, el profesor James Trefil co-


mentó: "Qué significa exactamente el hecho de que el
hombre sea consciente [.. .] es la única cuestión princi-
pal de las ciencias que ni siquiera sabemos cómo plan-
tear". Una razón es que los científicos usan el cerebro
para intentar entender el mismo cerebro. Y puede que
no sea suficiente estudiar solo la fisiología cerebral.
La consciencia es "uno de los misterios más profundos
de la existencia -observó el doctor David Chalmers-.
Pero el mero conocimiento del cerebro quizá no les lle-
ve [a los científicos] hasta el fondo del problema".
No obstante, todos nosotros somos conscientes, lo
que en parte quiere decir que los recuerdos vívidos
de sucesos del pasado no están sencillamente almace-
nados, como los bits informáticos. Podemos reflexio-
nar sobre nuestras experiencias, aprender lecciones de
ellas y utilizarlas para encauzar el futuro. Podemos so-
pesar varias alternativas y evaluar los posibles efectos
de cada una de ellas. Tenemos la capacidad de anali-
zar, crear, apreciar y amar. Podemos disfrutar de con-
versaciones agradables acerca del pasado, el presente
y el futuro. Tenemos valores éticos de conducta y los
usamos al tomar decisiones que producen o no benefi-
cios inmediatos. Nos atrae la belleza del arte y la mo-
ralidad. Podemos conformar y refinar las ideas en la
mente y prever cómo reaccionará la gente si las lleva-
mos a cabo.
Tales factores producen un estado de consciencia que
separa al ser humano de todas las demás formas de
vida que hay en la Tierra. Cuando un perro, un gato o
un pájaro se miran al espejo, responden como si estu-
vieran viendo a un semejante. Pero cuando nosotros
nos miramos al espejo, somos conscientes de nosotros
mismos, de nuestra identidad personal con las facul-
tades antes mencionadas. Podemos reflexionar sobre
66 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

dilemas, como: "¿Por qué viven algunas tortugas cien-


to cincuenta años y algunos árboles más de mil años,
pero nos sorprendemos cuando el hombre inteligente
alcanza los cien años?". El doctor Richard Restak res-
ponde: "El cerebro humano, y solo el cerebro humano,
supervisa su propio funcionamiento, y así consigue un
grado de trascendencia. De hecho, la capacidad de re-
escribir nuestro propio guión y redefinirnos en el mun-
do es lo que nos distingue de todas las demás criatu-
ras".
La consciencia humana desconcierta a algunos estu-
diosos . El libro Life A scending defiende una explicación
meramente biológica, pero admite: "Cuando pregunta-
mos cómo un proceso [la evolución] que parece un jue-
go de azar, con temibles penas para los perdedores,
pudo haber generado cualidades como el amor a la be-
lleza y la verdad, la compasión, la libertad y, sobre
todo, la magnanimidad del espíritu humano, queda-
mos perplejos. Cuanto más reflexionamos sobre nues-
tros recursos espirituales, más se profundiza nuestro
asombro". No cabe duda. Podemos completar ahora el
análisis de la singularidad del ser humano repasando
algunos hechos de la consciencia que ilustran por qué
muchas personas están convencidas de que debe haber
un Creador inteligente que se interesa por nosotros.
Arte y belleza
"¿Por qué apasiona tanto el arte a la gente?", pregun-
tó el profesor Michael Leyton en el libro Symmetry,
Causality, Mind (Simetría, causalidad, mente). En su
obra explica que puede decirse que ciertas actividades
mentales, como los cálculos matemáticos, confieren be-
neficios claros al hombre, pero ¿y el arte? En apoyo de
su argumento, Leyton hace mención de las grandes dis-
tancias que la gente está dispuesta a recorrer para asis-
La singularidad del ser humano 67

tir a exposiciones de arte y a conciertos. ¿Qué sentido


interno la impulsa? De igual modo, la gente de todas
partes del mundo cuelga cuadros o fotografías para de-
corar la casa o la oficina. O piense en la música. A la ma-
yoría de la gente le gusta escuchar algún estilo de mú-
sica en casa o en el automóvil. ¿Por qué? Está claro que
no es porque la música haya contribuido en algún tiem-
po pasado a la supervivencia del más apto. Leyton dice:
"El arte posiblemente sea el fenómeno más inexplicable
de la especie humana".
En cualquier caso, todos sabemos que disfrutar del
arte y de la belleza es parte de lo que nos hace sentir
"humanos". Un animal puede sentarse en una colina y
mirar una puesta de sol, pero ¿le atrae tal belleza? A no-
sotros sí nos cautiva la belleza del trémulo reflejo de los
rayos del Sol en un arroyo cristalino, de la asombrosa
diversidad de la selva tropical, de una playa ribeteada
68 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

de palmeras o de un aterciopelado firmamento tachona-


do de estrellas, hasta el grado de sentirnos sobrecogi-
dos. La belleza nos conmueve el corazón y nos eleva el
espíritu. ¿Por qué?
¿Por qué tenemos un deseo innato de cosas que, en
realidad, contribuyen poco materialmente a nuestra
supervivencia? ¿De dónde proceden nuest ros valores
estéticos? Si no se tiene en cuenta a un Hacedor que
haya implantado estos valores en el hombre al crearlo,
estas preguntas carecen de respuestas satisfactorias.
Esto también es cierto con relación a la belleza de los
valores morales.
Valores morales
Muchas personas reconocen que el máximo exponen-
te de la belleza son las buenas acciones. Por ejemplo, la
lealtad a los principios ante la persecución, la ayuda al-
truista que alivia el sufrimiento ajeno o el perdón cuan-
do se nos perjudica, son acciones que satisfacen el sen-
tido moral de la gente reflexiva de todo el mundo. Esta
es la clase de belleza mencionada en el proverbio bíbli-
co: "La perspicacia del hombre ciertamente retarda su
cólera, y es hermosura de su parte pasar por alto la
transgresión". Y otro proverbio dice: "La cosa deseable
en el hombre terrestre es su bondad amorosa" (Prover-
bios 19:11, 22).
Sabemos que algunas personas, y también organiza-
ciones, pasan por alto los principios morales e incluso
los desacreditan, pero la mayoría no actúa así. ¿De qué
fuente proceden los valores morales que han existido
prácticamente en todo lugar y en todo tiempo? Si no hay
una Fuente de moralidad, un Creador, ¿nació de la mis-
ma gente, de la sociedad humana, el sentido del bien y
del mal? Por ejemplo: la mayoría de las personas y orga-
nizaciones consideran malo el asesinato. Pero podría-
La singularidad del ser humano 69

Si el universo y nuestra existencia son accidentales, nuestra vida .t


no tiene ningún significado duradero. Pero si nuestra vida en el i!
universo ha sido planeada, debe tener un significado satisfactorio. .Ii
mos preguntarnos: "¿malo en comparación con qué? ".
Obviamente, en la sociedad humana en general subya-
ce un sentido moral, que ha inspirado las leyes de mu-
chos países. ¿Cuál es la fuente de este nivel de morali-
dad? ¿No puede ser un Creador inteligente con valores
morales quien dotó al ser humano con la facultad de la
conciencia o con sentido ético? (Compárese con Roma-
nos 2:14, 15.)
Podemos pensar en el futuro y planearlo
Otra faceta de la consciencia humana es la capacidad
de pensar en el futuro. Cuando se preguntó al profesor
Richard Dawkins si el ser humano tiene características
que lo distinguen de los animales, reconoció que el hom-
bre posee cualidades únicas. Destacó "la capacidad de
planear con previsión consciente e imaginación", yaña-
dió: "Los beneficios a corto plazo siempre han sido lo
único que ha contado para la evolución; la recompensa a
largo plazo no ha contado nunca. Nunca ha sido posible
que algo evolucionara si iba en detrimento del bien a
corto plazo del individuo. Por primera vez es posible que
al menos alguien diga: 'Olvídate del hecho de que pue-
das conseguir un beneficio a corto plazo talando este
bosque; piensa en las consecuencias a largo plazo'. Creo
que esto es auténticamente nuevo y singular".
Otros investigadores también reconocen que nues-
tra facultad de planear conscientemente a largo plazo
no tiene paralelo. El neurofisiólogo William H. Calvin
observa: "Aparte de la preparación para la estación in-
vernal y la cópula, de carácter hormonal, los animales
70 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

Solo el ser humano valora la belleza, piensa en el futuro


y se siente atraído hacia un Creador

dan muy escasas muestras de planificar con más de


unos pocos minutos de antelación". Los animales al-
macenan alimento para el invierno, pero ellos no pla-
nean ni piensan las cosas. En cambio, el ser humano
piensa en el futuro, aun en el futuro distante. Algunos
científicos contemplan lo que puede sucederle al univer-
so de aquí a miles de millones de años. ¿Se ha pregunta-
do alguna vez por qué el hombre, a diferencia de los ani-
males, puede pensar en el futuro y planearlo?
La Biblia dice del ser humano: "Aun el tiempo indefi-
nido ha puesto [el Creador] en el corazón de ellos".
La versión de Agustín Magaña traduce así este texto:
"Puso también la eternidad en la mente del hombre"
(Eclesiastés 3:11). Nos valemos de esta distintiva apti-
La singularidad del ser humano 71

tud todos los días, aun en el simple acto de mirarnos al


espejo e imaginarnos qué aspecto tendremos dentro de
diez o veinte años. Y confirmamos lo que dice Eclesias-
tés 3:11 cuando pensamos, aunque solo sea por un mo-
mento, en conceptos como la infinitud del tiempo y del
espacio. El mero hecho de tener esta capacidad armoni-
za con la aseveración de que un Creador ha puesto "la
eternidad en la mente del hombre".
Atraídos hacia un Creador
Sin embargo, a muchas personas no les llena la belle-
za, el altruismo y la visión de futuro. "Paradójicamente
-dice el profesor de Filosofia C. Stephen Evans-, aun
en los momentos más felices y preciados de amor, senti-
mos que falta algo. Queremos algo más, y no sabemos
qué es eso más que queremos." En efecto, los seres hu-
manos conscientes, a diferencia de los animales con
quienes compartimos este planeta, sentimos otra nece-
sidad.
"La religión está profundamente arraigada en la na-
turaleza humana y se experimenta en todo nivel eco-
nómico y educativo." Esta idea sintetiza la investigación
que expone el profesor Alister Hardy en The Spiritual
Nature of Man (La naturaleza espiritual del hombre).
Confirma lo que han demostrado muchos otros estu-
dios: el hombre es religioso por naturaleza. Aunque
hay individuos ateos, no existen naciones completas que
sean ateas. El libro 18 God the Only Reality? (¿Es Dios la
única realidad?) observa: "La búsqueda religiosa de sig-
nificado [... ] es la experiencia común de todas las cultu-
ras y todas las edades desde la aparición del hombre".
¿De dónde procede esta conciencia de Dios aparente-
mente innata? Si el hombre fuera una agrupación acci-
dental de ácidos nucleicos y moléculas de proteínas,
¿por qué deberían tales moléculas cultivar amor al arte
72 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

¿Resultado de esconderse de felinos prehistóricos?


John Polkinghorne, de la Universidad de Cambridge (In'
glaterra), observó:
"El físico teórico Paul Dirac descubrió algo llamado teoría
cuántica, que es fundamental para entender el mundo físi-
co. No puedo creer que la capacidad de Dirac para conce-
bir esta teoría ni la de Einstein para formular la teoría de la
relatividad sea el resultado de que nuestros antepasados
tuvieran que esconderse de felinos prehistóricos. Tiene que
deberse a algo mucho más profundo, mucho más misterio-
so. [... ]
"Cuando observamos el orden racional y la transparente
belleza del mundo físico, que la ciencia física ha revelado,
vemos un mundo impregnado de señales de inteligencia .
Para el creyente religioso, es la inteligencia del Creador que
así se percibe." (Commonweal.)

y a la belleza, hacerse religiosas y concebir la eterni-


dad?
Sir John Eccles concluyó que una interpretación evo-
lutiva de la existencia del hombre "falla en un aspecto
de máxima importancia. No puede explicar la existen-
cia de cada uno de nosotros como seres únicos y cons-
cientes de sí mismos". Cuanto más aprendemos sobre el
funcionamiento de nuestro cerebro y de nuestra mente,
más fácil es ver por qué millones de personas han llega-
do a la conclusión de que el hombre consciente es prue-
ba de la existencia de un Creador que se interesa por
nosotros.
En el siguiente capítulo analizaremos por qué perso-
nas de toda extracción social han visto que esta razona-
ble conclusión permite responder de manera satisfacto-
ria a las preguntas elementales " ¿Por qué estamos aquí
y adónde vamos? ".
CAPÍTULO 5

¿Qué hay tras la obra maestra?


COMO se ha visto en los capítulos anteriores, los des-
cubrimientos de la ciencia moderna ofrecen muchas
pruebas convincentes de que tanto el universo como la
vida en la Tierra tuvieron un principio. ¿Cuál fue la
causa de ese principio?
Al estudiar las pruebas existentes, muchos han lle-
gado a la conclusión de que debe haber una Primera
Causa. No obstante, es posible que no se atrevan a atri-
buir personalidad a esa Causa. Esta reticencia a ha-
blar de un Creador se refleja en las actitudes de algu-
nos científicos.
Albert Einstein, por ejemplo, estaba convencido de
que el universo había tenido principio, y expresó su de-
seo "de saber cómo creó Dios el mundo". Sin embargo,
no admitía creer en un Dios personal; habló de un "sen-
timiento religioso [cósmico] que no conoce ningún dog-
ma ni ningún Dios concebido a la imagen del hombre".
Del mismo modo, el premio Nobel de Química Kenichi
Fukui creía en una gran estructura universal. Dijo que
"esta gran estructura interconectada puede expresar-
se con palabras como 'Absoluto' o 'Dios"'. Pero la llamó
una "idiosincrasia de la naturaleza".
¿No es cierto que esta creencia en una
causa impersonal se asemeja mucho al
pensamiento religioso oriental? Muchos
orientales creen que la naturaleza llegó
a existir por sí sola. Esta idea se traslu-
ce incluso en los caracteres chinos que
representan la naturaleza, pues signifi-
can literalmente "se hace a sí misma" o
"existe por sí misma". Einstein creía que
74 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

su sentimiento cósmico religioso estaba bien reflejado


en el budismo. Buda enseñó que no importaba si un
Creador había causado la existencia del universo y el
ser humano. Las enseñanzas sintoístas tampoco expli-
can cómo llegó a existir la naturaleza, y dicen que los
dioses son los espíritus de los muertos que se integran
en ella.
Es digno de mención que tal modo de pensar no está
muy lejos de algunas creencias populares de la antigua
Grecia. Se dice que el filósofo Epicuro (341-270 a .E.C.)
creía que 'los dioses estaban demasiado lejos para ha-
cernos ningún mal ni ningún bien'. Pensaba que el
hombre era un producto de la naturaleza por genera-
ción espontánea y la selección natural del más apto.
Por lo visto, algunas ideas semejantes de hoy en día
no son tan modernas.
Junto a los epicúreos estaban los estoicos griegos,
que elevaron la naturaleza a la posición de Dios. Supo-
nían que cuando el hombre moría, la energía imperso-
nal que de él salía era reabsorbida en el océano de ener-
gía de la que Dios estaba compuesto. Pensaban que
cooperar con las leyes naturales era el bien supremo.
¿Hemos oído puntos de vista similares hoy en día?
Defensa de un Dios personal
Sin embargo, no debemos descartar todo lo proce-
dente de la antigua Grecia como curiosidad histórica.
En el contexto de tales creencias, un famoso maes-
tro del siglo primero presentó uno de los discursos
más trascendentes de la historia. Lucas, médico e his-
toriador, recogió este discurso en el capítulo 17 del
libro Hechos de Apóstoles. Puede ayudarnos a confor-
mar nuestro punto de vista sobre la Primera Causa
y entender cuál es nuestra posición al respecto. Pero
¿ Qué hay tras la obra maestra? 75

¿cómo puede un discur-


so pronunciado hace
más de mil novecientos
años afectar hoy a las
personas sinceras que
buscan el sentido de la
vida?
Se invitó a ese famo-
so maestro, de nombre
Pablo, a un tribunal su-
perior de Atenas. Allí
se enfrentó a los epi-
cúreos y a los estoicos,
que no creían en un
Dios personal. En su
introducción, Pablo dijo
haber visto en la ciu-
dad un altar con la
inscripción "A un Dios
Muchos orientales creen que D .d " ( .
la naturaleza llegó a existir por sí sola esconOCl O en grIe-
go, A-gnó·stoi The·ói).
Se piensa que el biólogo Thomas H. Huxley (1825-1895)
hizo alusión a estas palabras cuando acuñó el término
"agnóstico". Huxley aplicó el término a aquellos que
piensan que "la causa última (Dios) y la naturaleza
esencial de las cosas son desconocidas o no pueden co-
nocerse". Pero ¿es cierto que 'no puede conocerse al
Creador', como muchas personas afirman?
Esta es, sin duda, una aplicación equivocada de la
expresión que empleó Pablo; no es lo que él quería de-
cir. La idea no era que no se pudiera conocer al Crea-
dor, sino que los atenienses no lo conoCÍan. Pablo no te-
nía tantas pruebas científicas de la existencia de un
Creador como poseemos nosotros hoy. De todos modos,
76 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

En esta colina con la Acrópolis al fondo , Pablo pronunció


un discurso sobre Dios que invitaba a la reflexión

no dudó de la existencia de un Diseñador personal e in-


teligente cuyas cualidades deberían acerca rnos a Él.
Oigamos lo que Pablo dijo a continuación:
''Aquello a lo que ustedes sin conocerlo da n devoción
piadosa, esto les estoy publicando. El Dios que hizo el
mundo y todas las cosas que hay en él, sien do, como es
Este, Señor del cielo y de la tierra, no mora en templos
hechos de manos, ni es atendido por manos humanas
como si necesitara algo, porque él mismo da a toda per-
sona vida y aliento y todas las cosas. E hizo de un solo
hombre toda nación de hombres, para que moren sobre
la entera superficie de la tierra." (Hechos 17:23-26.) In-
teresante razonamiento, ¿no es cierto?
¿ Qué hay tras la obra maestra? 77

En efecto, Pablo no dio a entender que no se pudiera


conocer a Dios, sino que quienes construyeron el altar
ateniense, como muchos de sus oyentes, no lo conocían.
Luego los exhortó -así como a todos los que posterior-
mente leyeran su discurso- a conocer al Creador, pues
"no está muy lejos de cada uno de nosotros" (Hechos
17:27). De modo que Pablo introdujo con prudencia la
idea de que podemos ver pruebas de la existencia de un
Creador de todas las cosas al observar su creación.
Esta observación también nos ayuda a percibir algu-
nas de sus cualidades.
Hemos examinado varias líneas argumentales que
apuntan a un Creador. Una es el universo, inmenso
e inteligentemente organizado, que tuvo un principio.
Otra es la vida en la Tierra, incluido el diseño mani-
fiesto en las células de nuestro cuerpo. Y la tercera es
el cerebro, que nos permite tener conciencia de nues-
tro ser y del futuro. Veamos ahora otros dos ejemplos
de la obra maestra del Creador que inciden en nuestra
vida todos los días, y preguntémonos: "¿Qué me ense-
ña esto acerca de la personalidad de Quien lo diseñó y
proporcionó?" .
Aprendamos de su obra maestra
La mera observación de la creación dice mucho de
su Creador. En otra oportunidad Pablo mencionó un
ejemplo cuando dijo a una muchedumbre de Asia Me-
nor: "En las generaciones pasadas [el Creador] permi-
tió a todas las naciones seguir adelante en sus cami-
nos, aunque, verdaderamente, no se dejó a sí mismo sin
testimonio, por cuanto hizo bien, dándoles lluvias des-
de el cielo y épocas fructíferas, llenando por completo
sus corazones de alimento y de alegría" (Hechos 14:
16, 17). Observemos, por tanto, que Pablo presenta el
78 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

hecho de que el Creador suministre alimento a la hu-


manidad como un testimonio de Su personalidad.
Hoy en día, en algunos países el alimento no es una
preocupación. Pero en otros lugares muchas personas
luchan por conseguir lo suficiente para comer. En cual-
quier caso, incluso la posibilidad de disponer de ali-
mento para sustentarnos depende de la sabiduría y
bondad del Creador.
El alimento que el hombre y los animales consu-
men es producto de intrincados ciclos, entre ellos el del
agua, el del carbono, el del fósforo y el del nitrógeno.
Es de conocimiento general que en el proceso esen-
cial de la fotosíntesis, las plantas emplean el anhídri-
do carbónico y el agua como materia prima para pro-
ducir azúcares utilizando como energía la luz solar.
Además, durante la fotosíntesis, las plantas liberan
oxígeno. ¿Podría llamarse a este gas un "producto de
desecho"? Para nosotros este subproducto no es de ni n-

No tuvo Tuvo
principio principio

Sin Hubo
causa una causa

Por ALGO
eterno
¿ Qué hay tras la obra maestra? 79

gún modo un desecho. Es absolutamente esencial que


respiremos oxígeno y lo usemos para metabolizar, o
quemar, el alimento en el cuerpo. Luego exhalamos el
anhídrido carbónico resultante, que las plantas reci-
clan como materia prima para la fotosíntesis. Es posi-
ble que hayamos estudiado este proceso en clases de
ciencia elemental, pero eso no lo hace menos esencial,
menos asombroso. Y esto es solo el principio.
En las células de nuestro cuerpo y el de los anima-
les, el fósforo es fundamental para la transferencia de
energía. ¿De dónde obtenemos el fósforo? De nuevo, de
las plantas. Estas absorben fosfatos inorgánicos del
suelo y los convierten en fosfatos orgánicos. Nosotros
consumimos vegetales que contienen fósforo y lo usa-
mos en funciones vitales. Después, el fósforo vuelve al
suelo como "desecho" corporal, que de nuevo absorben
las plantas.
También necesitamos nitrógeno, que forma parte de
todas las moléculas de proteína y ADN de nuestro

Conclusión razonable
La generalidad de los científicos concuerdan en que el
universo tuvo principio. La mayor parte también está de
acuerdo en que antes de este principio, tuvo que exis-
tir algo real. Algunos hablan de una energía sempiter-
na. Otros postulan un caos primigenio como la condición
preexistente. Sin importar como se le denomine, la ma-
yoría presupone la existencia de algo que no tuvo princi-
pio y que se remonta infinitamente en el tiempo.
De modo que la cuestión queda reducida a si presupo-
nemos que era algo eterno o alguien eterno. Una vez ana-
lizado lo que la ciencia ha descubierto sobre el origen y la
naturaleza del universo y la vida que hay en él, ¿cuál de
estas opciones le parece más razonable?
80 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

"Las bacterias convierten cada uno de los elementos fundamentales


para la vida (carbono, nitrógeno y azufre, que se hallan en forma de
compuestos gaseosos inorgánicos) en sustancias que las plantas y .
los animales pueden utilizar." (The New Encyc/op~dia Britannica.)

cuerpo. ¿Cómo obtenemos este elemento tan importan-


te para la vida? Aunque el 78% del aire es nitrógeno,
ni las plantas ni los animales pueden absorberlo direc-
tamente. De modo que el nitrógeno del aire primero tie-
ne que convertirse en compuestos que las plantas pue-
dan absorber para que posteriormente lo utilicen el
hombre y los animales. ¿Cómo se produce la conversión
o fijación del nitrógeno? De varias maneras. Una es me-
diante la energía de los relámpagos.* La fijación del ni-
trógeno también se logra por medio de las bacterias
que viven en los nódulos de las raíces de las plantas le-
guminosas, como los guisantes, la soja y la alfalfa. Es-
tas bacterias convierten el nitrógeno atmosférico en
sustancias que las plantas pueden asimilar. Así, cuan-
do comemos legumbres, tomamos el nitrógeno que el
cuerpo necesita para producir proteínas. Curiosamen-
te, podemos hallar especies de plantas leguminosas en
las selvas tropicales, en los desiertos e incluso en las
tundras. Y si se incendia una región, normalmente
las plantas leguminosas son las primeras en recoloni-
zarla.
Estos son sistemas de reciclaje verdaderamente sor-
prendentes. Cada uno aprovecha los desechos de los de-
más ciclos. La energía necesaria proviene en primer lu-
* La energía de los relámpagos transforma parte del nitró-
geno en un compuesto asimilable que cae a la Tier ra con la llu-
via. Las plantas lo usan como fertilizante natural. Cuando el
hombre y los animales consumen los vegetales y usan el nitró-
geno, este vuelve al suelo en forma de amoníaco y con el tiem-
po una parte se convierte de nuevo en gas nitrógeno.
¿ Qué hay tras la obra maestra? 81

gar del Sol, una fuente energética limpia, constante y


de duración indefinida. Qué contraste con el reciclaje
humano de recursos. Ni siquiera los productos que se
consideran inocuos para el medio ambiente contribu-
yen necesariamente a un planeta más limpio, debido a
la complejidad de los sistemas de reciclado humanos.
A este respecto, US.News & World Report señaló que
los productos deberían prepararse de modo que sus
componentes de más valor pudieran recuperarse fácil-
mente en el reciclado. ¿No es eso lo que observamos en
los ciclos naturales? Por tanto, ¿qué revela este hecho
en cuanto a la previsión y sabiduría del Creador?
Imparcial y justo
Para conocer mejor algunas de las cualidades del
Creador, analicemos otro sistema, el inmunológico, en
el cual intervienen también las bacterias.
"Aunque el interés humano en las bacterias normal-
mente se centra en sus efectos perjudiciales - dice The
N ew Encyclopredia Britannica-, la mayoría de las bac-
terias son inofensivas para el ser humano , y muchas
de ellas son en realidad beneficiosas." Es más, son de
importancia vital. Las bacterias desempeñan un papel
fundamental en el ciclo del nitrógeno que acabamos de
mencionar, así como en los ciclos en los que intervienen
el anhídrido carbónico y algunos elementos. Y tam-
bién necesitamos bacterias en el aparato digestivo. Te-
nemos unas cuatrocientas especies solo en el intes-
tino grueso, que ayudan a sintetizar la vitamina K y
procesan los desechos. También para nuestro benefi-
cio, las bacterias posibilitan que las vacas conviertan
la hierba que comen en leche. Otras bacterias son fun-
damentales en los procesos de fermentación utilizados
para producir queso, yogur, encurtidos y chucrut, entre
82 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

otros alimentos. Pero, ¿qué sucede si las bacterias pa-


san a una parte de nuestro cuerpo donde no les corres-
ponde estar?
En tal caso, hasta un total de dos billones de glóbulos
blancos del cuerpo luchan contra las bacterias poten-
cialmente perjudiciales. Daniel E. Koshland, hijo, re-
dactor de la revista Science, explica: "El sist ema inmu-
nológico está concebido para reconocer a los invasores.
Para ello genera del orden de 1011 [100.000.000.000] di-
ferentes clases de receptores inmunológicos, de modo
que sin importar la forma que tenga el invasor, habrá
un receptor complementario para reconocerlo y elimi-
narlo".
Un tipo de célula que el cuerpo emplea para luchar
contra los invasores es el macrófago ("gran devorador"),
llamado así porque digiere cuerpos extraños que se ha-
llan en la sangre. Cuando el macrófago se come a un
virus invasor, lo descuartiza en pequeños fragmentos,
dejando expuesta parte de la proteína de este. Esta se-
ñal proteica sirve de bandera roja a nuestro sistema
inmunológico, haciendo sonar la alarma para indicar
que andan sueltos por el cuerpo organismos extraños.
Si otra célula del sistema inmunológico, la célula auxi-
liar T, reconoce la proteína vírica, intercambia señales
químicas con el macrófago. Estas sustancias químicas
son en sí proteínas extraordinarias con una asombro-
sa variedad de funciones que regulan y potencian la
respuesta del sistema inmunológico. El proceso termi-
na en una encarnizada lucha contra ese tipo específico
de virus. Por ello, generalmente superamos las infec-
ciones.
En la realidad, el proceso es mucho más complica-
do, pero esta breve descripción es suficient e para de-
mostrar la complejidad de nuestro sistema inmunológi-
¿Qué hay tras la obra maestra? 83

co. ¿Cómo conseguimos


este intrincado meca-
nismo? Lo obtuvimos
gratis, independiente-
mente de la posición
económica o social de
nuestra familia. Qué
contraste con la falta
de equidad en la aten-
ción médica que re-
ciben la mayoría de
las personas. "Para
la OMS [Organización
Mundial de la Salud],
la creciente injusti-
cia constituye, ni más
ni menos, una cues-
tión de vida o muer- Dios nos proporcionó un sistema
te, ya que los pobres inmunológico muy superior
a todo lo que la medicina moderna
pagan el precio de las puede ofrecer
desigualdades sociales
con su salud", escribió el doctor Hiroshi Nakajima, di-
rector general de la OMS. Podemos entender la queja
de una favelista de Sao Paulo: "Para nosotros, la bue-
na atención médica es como un artículo expuesto en un
escaparate de un lujoso centro comercial. Podemos mi-
rarlo, pero no está a nuestro alcance". Millones de per-
sonas de todo el mundo piensan lo mismo.
Tales desigualdades motivaron a Albert Schweitzer
a viajar a África para dispensar atención médica a los
menos privilegiados, lo que le hizo acreedor de un pre-
mio Nobel. ¿Qué cualidades relaciona con los hombres
y las mujeres que han realizado este tipo de actos?
Probablemente reconozca que aman a la humanidad,
84 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

poseen un sentido de justicia y creen que la gente de


los países subdesarrollados también tiene derecho a re-
cibir atención médica. ¿Qué puede decirse, entonces, de
quien ha provisto el asombroso sistema inmunológico
que todos tenemos, sin importar nuestra posición eco-
nómica o condición social? ¿No refleja aún en mayor
grado el sentido de amor, imparcialidad y justicia del
Creador?
Cómo conocer al Creador
Los sistemas supracitados son solo ejemplos básicos
de la obra maestra del Creador, pero ¿no r evelan tam-
bién a una persona inteligente cuyas cualidades y ca-
minos hacen que nos sintamos atraídos hacia él? Se po-
drían analizar muchos ejemplos más. Pero es probable
que nos hayamos percatado en la vida cotidiana de
que con solo observar el trabajo de una persona no se
la puede conocer bien. Hasta es posible que la malin-
terpretemos si no la conocemos lo suficiente. Y si se
ha presentado a esta persona en falsos colores o se la
ha difamado, ¿no sería conveniente conocerla personal-
mente y oír su versión? Conversar con ella nos permi-
tiría ver cómo reacciona en diferentes circunstancias y
qué cualidades manifiesta.
Por supuesto, no podemos hablar cara a cara con el
poderoso Creador del universo. De todos modos, él ha
revelado mucho de sí mismo en un libro que está dis-
ponible, completo o en parte, en más de dos mil idio-
mas, entre ellos el suyo. Ese libro, la Biblia, nos invita
a conocer al Creador y cultivar una relación con él:
"Acérquense a Dios -dice-, y él se acercará a uste-
des". También nos muestra cómo llegar a ser Sus ami-
gos (Santiago 2:23; 4:8). ¿Le parece atractiva la idea?
Para ello le invitamos a analizar el relato factual y
fascinante del Creador sobre su obra creativa.
CAPÍTULO 6

¿Puede confiarse en un relato


antiguo de la creación?
"¿QUIÉN sabe y quién puede decir de dónde todo esto
procede y cómo sucedió la creación?" Hallamos es-
tas palabras en el poema "El himno de la creación",
compuesto en sánscrito hace más de tres mil años, y
que forma parte del Rig-Veda, un libro sagrado hindú.
El poeta dudaba de que ni siquiera los muchos dioses
hindúes supieran "cómo sucedió la creación", pues "los
mismos dioses son posteriores a la creación" (cursivas
nuestras).
Escritos babilónicos y egipcios exponen mitos simi-
lares sobre el nacimiento de sus dioses en un universo
preexistente. Sin embargo, el hecho es que ninguno de
estos mitos explica la procedencia del universo. Anali-
cemos, por tanto, un relato diferente sobre la creación.
Esta narración particular, que se encuentra en la Bi-
blia, empieza con las palabras: "En el principio Dios
creó los cielos y la tierra" (Génesis 1:1).
Moisés escribió esta declaración sencilla y elocuente
hace unos tres mil quinientos años. El versículo centra
la atención en un Creador, Dios, que trasciende el uni-
verso material porque le dio origen y, por consiguien-
te, existía con anterioridad. El mismo libro enseña que
"Dios es un Espíritu", lo que significa que existe de ma-
nera invísible a nuestros ojos (Juan 4:24). Esta expli-
cación es quizá más concebible hoy, pues los científicos
han descubierto la existencia en el espacio de potentí-
simas estrellas de neutrones y agujeros negros, objetos
invisibles que pueden detectarse por los efectos que
producen.
86 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

Los discos de polvo, como este de la galaxia NGC 4261, dan cuenta
de la existencia de agujeros negros, que no pueden verse. La Biblia
dice que, en un ámbito diferente, existen criaturas poderosas, pero
que no pueden verse

Es significativo que la Biblia diga: "Hay cuerpos ce-


lestes, y cuerpos terrestres; mas la gloria de los cuer-
pos celestes es de una clase, y la de los cuerpos terres-
tres es de una clase diferente" (1 Corintios 15:40, 44).
Estas palabras no se refieren a la materia cósmica
invisible que los astrónomos estudian. Los "cuerpos
celestes" mencionados son cuerpos espirituales inte-
ligentes. Pero, ¿quiénes, además del Creador, poseen
cuerpos espirituales?
Criaturas celestiales invisibles
Según la Biblia, la creación no empezó con el ámbi-
to físico. Este antiguo relato dice que primero se creó
a otra persona espiritual, el Hijo primogénito. Él fue
"el primogénito de toda la creación", o "el principio
de la creación por Dios" (Colosenses 1:15; Revelación
¿Puede confiarse en un relato antiguo de la creación? 87

[Apocalipsis] 3:14). Esta primera creación fue exclu-


siva.
El Hijo primogénito fue la única creación que Dios
produjo directamente, y se le dotó de gran sabiduría.
De hecho, un escritor posterior, un rey conocido por su
propia sabiduría, llamó a este Hijo el "obrero maes-
tro", mediante quien se hicieron todas las demás obras
creativas (Proverbios 8:22, 30; véase también Hebreos
1:1,2). Pablo, el maestro del siglo primero antes men-
cionado, dijo de él: "Por medio de él todas las otras co-
sas fueron creadas en los cielos y sobre la tierra, las
cosas visibles y las cosas invisibles" (Colosenses 1:16;
compárese con Juan 1:1-3).
¿Cuáles fueron las cosas invisibles en los cielos a
las que el Creador dio la existencia por medio de este
Hijo? Aunque los astrónomos hablan de miles de millo-
nes de estrellas y agujeros negros invisibles, la Biblia
hace referencia con estas palabras a cientos de millo-
nes de criaturas con cuerpos espirituales. Pero ¿por
qué crear tales seres inteligentes invisibles?, cabe pre-
guntarse.
Tal como el estudio del universo contesta algunas
preguntas acerca de su Causa, el estudio de la Biblia
nos provee información importante sobre su Autor. Por
ejemplo, la Biblia nos dice que él es el "Dios feliz", cu-
yas intenciones y acciones son reflejo de su amor (1 Ti-
moteo 1:11; 1 Juan 4:8). Podemos concluir lógicamen-
te, por tanto, que Dios optó por tener la compañía de
otros seres espirituales inteligentes que también pu-
diesen disfrutar de la vida. Cada uno de ellos tendría
una ocupación gratificante que contribuiría al benefi-
cio de los demás y al cumplimiento del propósito del
Creador.
88 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

Nada indica que estas criaturas espirituales debían


obedecer a Dios como autómatas. Por el contrario, se
las facultó con inteligencia y libre albedrío. El relato
bíblico indica que Dios propugna la libertad de pensa-
miento y la libertad de acción, sabiendo que tales li-
bertades no supondrán ninguna amenaza permanente
para la paz y la armonía del universo. Utilizando el
nombre personal del Creador según se halla en la Bi-
blia hebrea, Pablo escribió: "Ahora bien, Jehová es el
Espíritu; y donde está el espíritu de Jehová, hay liber-
tad" (2 Corintios 3:17).
Cosas visibles en los cielos
¿Qué son las cosas visibles en los cielos que Dios creó
mediante su Hijo primogénito? Entre ellas están el Sol
y los demás miles de millones de estrellas y objetos ma-
teriales que componen el universo. ¿Nos da la Biblia
alguna idea de cómo produjo Dios todo ello de la nada?
Examinemos lo que dice la Biblia a la luz de la ciencia
moderna.
En el siglo XVIII, el químico Antoine-Laurent de La-
voisier estudió el peso de la materia. Observó que des-
pués de una reacción química, el peso del producto
igualaba el peso total de los componentes originales.
Si se quema papel en oxígeno, pongamos por caso, la
ceniza y los gases resultantes pesan lo mismo que el
papel y el oxígeno originales. Lavoisier formuló la "ley
de la conservación de la materia". En 1910, The Ency-
cloPéedia Britannica expuso: "La materia no se crea
ni se destruye". Esta afirmación parecía razonable, al
menos en aquel tiempo.
Sin embargo, la explosión de una bomba atómica so-
bre la ciudad japonesa de Hiroshima en 1945 puso de
manifiesto un error en la ley de Lavoisier. En esa ex-
¿Puede confiarse en un relato antiguo de la creación? 89

Los experimentos han probado la teoría científica según la cual


la materia puede convertirse en energía y la energía en materia

plosión de una masa supercrítica de uranio se forma-


ron diferentes tipos de materia, pero su masa total
era menor que la del uranio original. ¿A qué se debió?
A que parte de la masa de uranio se convirtió en una
espantosa explosión de energía.
Otro problema de la ley de Lavoisier sobre la conser-
vación de la materia se planteó en 1952 con la detona-
ción de un artefacto termonuclear (la bomba de hidró-
geno). En aquella explosión, los átomos de hidrógeno
se combinaron para formar helio. Pero la masa del he-
lio resultante era menor que la del hidrógeno original.
Una parte de la masa de hidrógeno se convirtió en
energía, provocando una explosión mucho más devas-
tadora que la de la bomba de Hiroshima.
Como demostraron estas explosiones, una mínima
cantidad de materia puede convertirse en una enorme
90 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

manifestación de energía. Esta relación entre la mate-


ria y la energía explica la potencia del Sol, que hace
posible nuestra vida y bienestar. ¿Cuál es la equivalen-
cia? Pues bien, unos cuarenta años antes, en 1905,
Einstein había predicho una equivalencia entre la ma-
teria y la energía. Su ecuación E=mc 2 es muy conoci-
da. * Una vez que Einstein formuló la relación, los cien-
tíficos pudieron explicar por qué ha brillado el Sol por
miles de millones de años. En el interior del Sol se pro-
ducen continuas reacciones termonucleares. De este
modo, el Sol convierte cada segundo unos 564 millones
de toneladas de hidrógeno en 560 millones de tonela-
das de helio, lo que significa que unos cuatro millones
de toneladas de materia se transforman en energía so-
lar, una pequeña parte de la cual llega a la Tierra y
sostiene la vida.
Pero hay que decir que el proceso inverso también
es posible. "La energía se convierte en materia cuan-
do las partículas subatómicas chocan a altas velocida-
des y crean partículas nuevas y más pesadas", explica
The World Book Encyclopedia. Los científicos logran
esta reacción a una escala limitada, usando enormes
máquinas llamadas aceleradores de partículas, en las
cuales las partículas subatómicas chocan a grandes
velocidades creando materia. "Estamos repitiendo uno
de los milagros del universo: transformar energía en
materia", explica el doctor en Física Carlo Rubbia, ga-
nador del premio Nobel.
Pero ¿qué tiene que ver este hecho con el relato bíbli-
co de la creación? Pues bien, aunque la Biblia no es un
libro de texto científico, se ha demostrado que está al
día y que concuerda con los hechos científicos. Este li-
* Energía es igual a masa por la velocidad de la luz al cua-
drado.
¿Puede confiarse en un relato antiguo de la creación? 91

bro apunta de principio a


fin a Aquel que creó toda
la materia del universo,
el Científico por excelen-
cia (Nehemías 9:6; Hechos
4:24; Revelación 4:11). Asi-
mismo, hace una clara re-
ferencia a la relación que
existe entre la energía y la
materia.
Por ejemplo, la Biblia in-
vita a sus lectores a hacer-
se la siguiente reflexión:
"Levanten los ojos a lo alto
y vean. ¿Quién ha creado estas cosas? Es Aquel que
saca el ejército de ellas aun por número, todas las cua-
les él llama aun por nombre. Debido a la abundancia
de energía dinámica, porque él también es vigoroso en
poder, ninguna de ellas falta" (Isaías 40:26). De modo
que la Biblia dice que una enorme fuente de energía
dinámica, el Creador, fue la causa de la existencia del
universo, lo cual concuerda totalmente con la ciencia y
tecnología modernas. Solo por esta razón, el relato bí-
blico de la creación merece un profundo respeto.
Después de crear en el cielo las cosas invisibles y las
visibles, el Creador y su Hijo primogénito se centra-
ron en la Tierra. ¿De dónde vino esta? Dios pudo pro-
ducir directamente los diferentes elementos químicos
que componen nuestro planeta transformando ilimita-
da energía dinámica en materia, proceso factible se-
gún la física actual. O como muchos científicos creen,
la Tierra pudo formarse de materia procedente de la
explosión de una supernova. Y no puede negarse la po-
sibilidad de una combinación de varios medios, los ya
92 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

mencionados y otros que los científicos aún no han


descubierto. Sea como fuere, el Creador es la Fuente
dinámica de los componentes de la Tierra, entre ellos
todos los minerales esenciales para la vida.
Es evidente que la formación de la Tierra supuso
mucho más que reunir todos los materiales en la debi-
da proporción. Su tamaño, rotación y distancia del Sol,
así como la inclinación de su eje y la forma casi circular
de su órbita debían ser también las precisas, exacta-
mente las que son. El Creador también puso en funcio-
namiento ciclos naturales que hicieron a nuestro pla-
neta idóneo para mantener múltiples formas de vida.
El ser humano tiene muchas razones para maravillar-
se. Ahora bien, imaginémonos la reacción de los hijos
celestiales de Dios cuando presenciaron la creación de
la Tierra y de la vida que hay en ella. Un libro de la Bi-
blia dice que "gozosamente clamaron a una" y "empe-
zaron a gritar en aplauso" (Job 38:4, 7).
Cómo debe entenderse el capítulo 1 de Génesis
El primer capítulo de la Biblia contiene una explica-
ción parcial del proceso fundamental que Dios siguió
para preparar la Tierra como hogar del hombre. El ca-
pítulo no da todos los detalles; al leerlo no debe descon-
certarnos que se omitan datos que los lectores de tiem-
pos antiguos no hubieran comprendido de todos modos.
Por ejemplo, al escribir ese capítulo, Moisés no habló
de la función de las algas y bacterias microscópicas.
El hombre observó estas formas de vida por primera
vez después de la invención del microscopio en el si-
glo XVI. Tampoco habló Moisés de los dinosaurios, cuya
existencia se conoció en el siglo XIX al producirse el ha-
llazgo de unos fósiles. En cambio, Moisés utilizó por
inspiración palabras que la gente de su día pudiera en-
¿Puede confiarse en un relato antiguo de la creación? 93

tender, pero que a la vez fueran exactas en todo lo que


decían sobre la creación de la Tierra.
Al leer el capítulo 1 de Génesis, a partir del versícu-
lo 3, observamos una distribución en seis "días" crea-
tivos. Hay quien dice que estos eran días literales de
veinticuatro horas, dando a entender que todo el uni-
verso y la vida en la Tierra se crearon en menos de una
semana. Sin embargo, puede verse fácilmente que la
Biblia no enseña tal cosa. El libro de Génesis se escri-
bió en hebreo. En este idioma la palabra "día" se refie-
re a un espacio de tiempo que puede ser tanto un pe-
ríodo extenso como un día literal de veinticuatro horas.
En el mismo Génesis se habla de los seis "días" en con-
junto como un período de mayor duración, el 'día en el
que Jehová hizo tierra y cielo' (Génesis 2:4; compárese
con 2 Pedro 3:8). La realidad es que la Biblia muestra
que los "días" de la creación son edades que abarcan
miles de años.
Puede llegarse a esa conclusión por lo que la Biblia
dice sobre el séptimo "día". El relato de cada uno de los
primeros seis "días" termina con las palabras "y llegó
a haber tarde y llegó a haber mañana". Pero no conclu-
ye así el séptimo "día". Es más, en el siglo primero de
la era común, después de unos cuatro mil años de his-
toria, la Biblia habla del séptimo "día" de descanso
como todavía en curso (Hebreos 4:4-6). De modo que el
séptimo "día" es un período que se extiende por mi-
les de años, y lógicamente podemos concluir lo mismo
acerca de los primeros seis "días".
Los "días" primero y cuarto
Parece ser que la Tierra ya estaba en órbita alre-
dedor del Sol y era un globo cubierto de agua antes
de que empezaran los seis "días", o períodos, de obras
94 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

creativas especiales.
"Había oscuridad
sobre la superficie
de la profundidad
acuosa" (Génesis
1:2). En aquel tiem-
po primitivo algo,
quizá una mezcla de
vapor de agua, otros
gases y polvo volcá-
nico, debió impedir
que la luz del Sol
llegara hasta la su-
perficie de la Tierra.
La Biblia explica el
primer período de
la creación de esta
manera: "Dios pro-
cedió a decir: 'Haya
luz'; y gradualmen-
Las obras creativas de los "días " uno te llegó a existir la
a tres culminaron en una impresionante luz", es decir, llegó a
variedad de especies vegetales
la superficie terres-
tre (Génesis 1:3, traducción de J. W. Watts).
La expresión "gradualmente llegó a" refleja con
exactitud un estado del verbo hebreo que denota una
acción progresiva que tarda un tiempo en completarse.
Todo el que lea el primer capítulo de Génesis en hebreo
puede hallar unas cuarenta veces esta forma, la cual
es un factor clave para la comprensión de dicho capí-
tulo. Lo que Dios empezó en la tarde figurativa de un
período creativo se hizo progresivamente claro o evi-
dente en la mañana de ese "día".-' Por otra parte, lo
* Los hebreos contaban el día de puesta de sol a puesta de sol.
¿Puede confiarse en un relato antiguo de la creación? 95

que se empezaba en un período no tenía que estar com-


pletamente terminado antes de comenzar el siguiente
período. A modo de ejemplo: la luz empezó a aparecer
gradualmente en el primer "día", pero no fue hasta el
cuarto período creativo cuando el Sol, la Luna y las es-
trellas pudieron distinguirse con claridad (Génesis 1:
14-19).
Los "días" segundo y tercero
Antes de hacer aparecer la tierra seca en el ter-
cer "día" de la creación, el Creador elevó parte de las
aguas. De este modo la Tierra se vio rodeada por un
dosel de vapor de agua'-' El relato antiguo no dice -y
no tiene por qué decirlo- cómo tuvo lugar esta eleva-
ción, sino que se centra en la expansión que se formó
entre las aguas superiores y las superficiales, a la que
llama "cielos". Aún hoy en día se usa este término con
referencia a la atmósfera por donde vuelan los pájaros
y los aviones. Al debido tiempo, Dios llenó los cielos at-
mosféricos de una mezcla de gases esenciales para la
vida.
Durante el transcurso de los "días" creativos las
aguas superficiales bajaron y apareció la tierra seca.
Posiblemente Dios se valió de las fuerzas geológicas
que todavía mueven hoy las placas de la Tierra para
hacer ascender las plataformas oceánicas y formar
los continentes. Así pudo haberse producido la tierra
seca y las profundas cuencas oceánicas, de cuyo relieve
* El Creador pudo haber empleado procesos naturales para
elevar estas aguas y mantenerlas en esa posición, hasta que se
precipitaron sobre la Tierra en el tiempo de Noé (Génesis 1:6-8;
2 Pedro 2:5; 3:5, 6). Este suceso histórico dejó una huella inde-
leble en los supervivientes humanos y sus descendientes, como
han constatado los antropólogos al hallar reflejado el relato del
Diluvio en diferentes culturas de toda la Tierra.
96 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

los oceanógrafos han trazado mapas que estudian con


gran interés (compárese con Salmo 104:8, 9). Cuando
se formó el suelo seco, tuvo lugar otro asombroso suce-
so. Leemos: "Pasó Dios a decir: 'Haga brotar la tierra
hierba, vegetación que dé semilla, árboles frutales que
lleven fruto según sus géneros, cuya semilla esté en él,
sobre la tierra'. Y llegó a ser así" (Génesis 1:11).
Como se ha analizado en el capítulo anterior ("¿Qué
hay tras una obra maestra?"), la fotosíntesis es funda-
mental para la vegetación. Las células de las plantas
verdes poseen en su interior uno o varios orgánulos
llamados cloroplastos, que son receptores de la ener-
gía luminosa. "Estas fábricas microscópicas -explica
el libro Planet Earth- producen azúcares y almido-
nes [... ]. Ninguna fábrica concebida por el hombre es
más eficiente que un cloroplasto, ni sus productos tie-
nen tanta demanda."
y así es, pues los animales dependen de los cloro-
plastos para su supervivencia. Además, sin vegetación
verde, la atmósfera tendría un exceso de anhídrido car-
bónico y moriríamos por el calor y la falta de oxígeno.
Algunos especialistas dan explicaciones a sombrosas
del desarrollo de la vida dependiente de la fotosíntesis.
Por ejemplo, dicen que cuando los organismos unicelu-
lares del agua empezaron a quedarse sin alimento,
"unas cuantas células pioneras por fin hallaron una
solución: la fotosíntesis". Pero ¿sucedió realmente así?
La fotosíntesis es tan compleja que los científicos aún
están intentando descubrir sus secretos. ¿Cree usted
que la vida fotosintética, con capacidad de reproduc-
ción, apareció inexplicable y espontáneamente? ¿O le
parece más razonable creer que fue el resultado de una
creación inteligente, con propósito, como explica Géne-
sis?
¿Puede confiarse en un relato antiguo de la creación? 97

Es posible que la aparición de nuevas variedades de


flora no terminara en el tercer "día" de la creación.
Puede que prosiguiera hasta el sexto "día", cuando el
Creador "plantó un jardín en Edén" e "hizo crecer del
suelo todo árbol deseable a la vista de uno y bueno
para alimento" (Génesis 2:8, 9). Y, como se ha mencio-
nado, la atmósfera de la Tierra debió aclararse en el
cuarto "día", de modo que llegaría más luz del Sol y de
otros cuerpos celestes a la Tierra.
Los "días" quinto y sexto
En el quinto "día" creativo, el Creador procedió a po-
blar los océanos y los cielos atmosféricos con una nue-
va forma de vida, "almas vivientes", diferente de la
vegetación. Es de interés que los biólogos hablan del
reino vegetal y del reino animal, y dividen a estos en
subclasificaciones. La palabra hebrea que se traduce
por "alma" significa "respirador", y la Biblia dice que
las "almas vivientes" tienen sangre. Por lo tanto, pode-
mos concluir que en el quinto período creativo empeza-
ron a aparecer las criaturas con sistema respiratorio y
circulatorio, los "respiradores" que poblarían los ma-
res y los cielos (Génesis 1:20; 9:3, 4).
En el "día" sexto Dios dirigió de nuevo su atención a
la tierra seca. Creó animales 'domésticos' y 'salvajes',
designaciones estas que tenían sentido cuando Moisés
escribió el relato (Génesis 1:24). De modo que fue en el
sexto período creativo cuando se creó a los mamíferos
terrestres. ¿Y qué decir del ser humano?
El antiguo relato histórico muestra que con el tiem-
po el Creador tuvo a bien producir un ser vivo verda-
deramente único en la Tierra. Dijo a su Hijo celestial:
"Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra
semejanza, y tengan ellos en sujeción los peces del mar
y las criaturas voladoras de los cielos y los animales
98 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

domésticos y toda la tierra y todo animal moviente que


se mueve sobre la tierra" (Génesis 1:26). De este modo
el hombre reflejaría la imagen espiritual de su Hace-
dor, manifestaría sus cualidades y podría adquirir una
gran profusión de conocimientos, lo que le permitiría
actuar con una inteligencia muy superior a la de los
animales. También, a díferencia de estos, el hombre
fue creado con la capacidad de obrar según su propio
libre albedrío, y no principalmente por instinto.
En los últimos años , los científicos han profundizado
sus conocimientos de la genética humana. Al comparar
el material genético del ser humano de diferentes par-
tes de la Tierra, han podido comprobar que la humani-
dad posee un antepasado común. Todo ser humano que
ha vivido en el planeta, incluidos nosotros, ha recibi-
do su ADN de la misma fuente. En 1988, la revista
Newsweek presentó esos hallazgos en un artículo ti-
tulado "La búsqueda de Adán y Eva". Esos estudios
se basaron en un tipo de ADN mitocondrial, material
genético que se transmite solo por medio de la ma-
dre. Otros informes publicados en 1995 sobre investi-
gaciones del ADN masculino señalan a la misma con-
clusión: que "hubo un 'Adán' ancestral, cuyo material
genético en el cromosoma [Y] es común a todos los
hombres que viven hoy en la Tierra", según lo expresó
la revista Time. Sea que estos hallazgos sean exactos
en todo detalle o no, ilustran que la historia que encon-
tramos en Génesis, inspirada por Aquel que la prota-
gonizó, es perfectamente creíble.
La creación fisica alcanzó su clímax cuando Dios
juntó algunos elementos de la Tierra para formar a su
primer hijo humano, a quien dio el nombre de Adán
(Lucas 3:38). El relato histórico nos dice que el Crea-
dor del planeta y la vida que hay en él colocó al hom-
¿Puede confiarse en un relato antiguo de la creación? 99

La Biblia describe con exactitud y


en términos sencillos la aparición
secuencial de la vida en la Tierra

bre que había hecho en un jardín "para que lo cultiva-


ra y lo cuidara" (Génesis 2:15). Es posible que en aquel
tiempo el Creador aún estuviera produciendo nuevos
géneros de animales. La Biblia dice: "Dios estaba for-
mando del suelo toda bestia salvaje del campo y toda
criatura voladora de los cielos, y empezó a traerlas al
hombre para ver lo que llamaría a cada una; y lo que
el hombre la llamaba, a cada alma viviente, ese era su
nombre" (Génesis 2:19). La Biblia no da a entender de
ningún modo que el primer hombre, Adán, fuera una
simple figura mitológica. Por el contrario, fue un per-
sonaje real, un ser humano que pensaba y sentía, y que
podía realizarse en aquel hogar paradisíaco. Todos los
días aprendía algo más de la obra, las cualidades y la
personalidad de su Creador.
Al cabo de un tiempo no especificado, Dios creó a la
primera mujer y se la dio a Adán como esposa. Ade-
más, Dios amplió el propósito de la vida de la pareja
100 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

con esta significativa misión: "Sean fructíferos y há-


ganse muchos y llenen la tierra y sojúzguenla, y ten-
gan en sujeción los peces del mar y las criaturas vo-
ladoras de los cielos y toda criatura viviente que se
mueve sobre la tierra" (Génesis 1:27,28). Nada puede
cambiar el propósito declarado del Creador, a saber,
que toda la Tierra se convierta en un paraíso lleno de
seres humanos felices que vivan en paz unos con otros
y con los animales.
El universo material, incluido nuestro planeta y la
vida que hay en él, es un claro testimonio de la sabidu-
ría divina. Así pues, es obvio que Dios podía prever la
posibilidad de que, con el tiempo, algunos seres huma-
nos optaran por actuar con rebeldía e independencia
de Aquel que los había creado y les había dado la vida,
lo cual obstaculizaría el gran proyecto de producir un
paraíso mundial. El relato dice que Dios puso a Adán
y Eva una prueba sencilla que les recordaría la nece-
sidad de ser obedientes. La desobediencia, dijo Dios,
resultaría en la pérdida de la vida que les había otor-
gado. Fue amoroso de su parte advertir a nuestros pri-
meros padres de tal proceder erróneo, que afectaría
a la felicidad de toda la especie humana (Génesis 2:
16, 17).
Para el fin del sexto "día", el Creador había efectua-
do todo lo necesario para cumplir su propósito. Podía
pronunciar "muy bueno" todo lo que había hecho (Gé-
nesis 1:31). En este momento la Biblia introduce otro
importante período de tiempo al decir que Dios "proce-
dió a descansar en el día séptimo de toda su obra que
había hecho" (Génesis 2:2). Como el Creador "no se
cansa ni se fatiga", ¿por qué se dice que descansó?
(lsaías 40:28.) Esta expresión denota que cesó de rea-
lizar creaciones físicas; descansa, asimismo, sabiendo
¿Puede confiarse en un relato antiguo de la creación? 101

"Como geólogo [... ] difícilmente podría [explicarlo] mejor


que siguiendo bastante de cerca gran parte del lenguaje
del primer capítulo de Génesis. "-Wallace Pratt

que nada, ni siquiera la rebelión en el cielo o en la


Tierra, puede frustrar el cumplimiento de su magní-
fico propósito. Dios bendijo con confianza el séptimo
"día", por lo que sus criaturas inteligentes leales -se-
res humanos y seres espirituales invisibles- pueden
tener la certeza de que para el fin del séptimo "día", la
paz y la felicidad reinarán en todo el universo.
¿Podemos confiar en el relato de Génesis?
Pero, ¿podemos creer en el relato de la creación y las
perspectivas que comporta? Como hemos visto, la in-
vestigación genética moderna está llegando a la con-
clusión que la Biblia había expuesto con mucho tiem-
po de anterioridad. Además, algunos científicos han
reparado en el orden de los sucesos del relato de Géne-
sis. Por ejemplo, el conocido geólogo Wallace Pratt co-
mentó: "Si se me pidiera que, como geólogo, explicara
102 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

brevemente nuestras ideas modernas del origen de la


Tierra y el desarrollo de la vida en ella a un pueblo
sencillo y pastoril como las tribus a las cuales se di-
rigió el libro de Génesis, difícilmente podría hacerlo
mejor que siguiendo bastante de cerca gran parte del
lenguaje del primer capítulo de Génesis". También ob-
servó que el orden en el que Génesis presenta el origen
de los mares y la aparición de la tierra seca, así como
la formación de la vida marina, de las aves y de los
mamíferos, es fundamentalmente la secuen cia de las
principales divisiones del tiempo geológico.
Piense ahora: ¿Cómo supo Moisés el orden debido
hace miles de años si su fuente de información no fue
el mismo Creador?
"Por la fe sabemos que el universo fue formado por la
palabra de Dios, de modo que lo visible ha tenido ori-
gen de lo invisible." (Hebreos 11:3, Nuevo Testamento,
Editorial Mensajero.) Hay quienes no están dispuestos
a aceptarlo y prefieren creer en el azar o en algún pro-
ceso ciego que supuestamente dio origen al universo y
a la vida.* Pero, como hemos visto, hay muchas y dife-
rentes razones por las cuales creer que el universo y la
vida terrestre, incluida la nuestra, se origin an de una
Primera Causa inteligente, un Creador, Dios.
La Biblia dice con claridad que "la fe no es posesión
de todos" (2 Tesalonicenses 3:2). Sin embargo, la fe
no es credulidad; tiene un fundamento . En el próximo
capítulo analizaremos razones válidas y convincentes
por las que es posible confiar en la Biblia y en el Mag-
nífico Creador, que se interesa por nosotros personal-
mente.
* En el libro La vida .. . ¿cómo se presentó aquí? ¿Por evolución,
o por creación ?, editado por Watchtower Bible and Tract So-
ciety ofNew York, lnc., analiza la aparición de difer entes tipos
de vida t errestre.
CAPÍTULO 7

¿Qué puede aprenderse


del Creador en un libro?
SUELE reconocerse que un libro interesante yeduca-
tivo es de gran valor. La Biblia es esa clase de libro.
En ella hallamos historias reales apasionantes en
las que se ponen de relieve elevados valores morales.
También hallamos vívidas ilustraciones de importan-
tes verdades. Uno de los escritores, conocido por su sa-
biduría, dijo que "procuró hallar las palabras deleita-
bles y la escritura de palabras correctas de verdad"
(Eclesiastés 12:10).
El libro que se conoce como "La Biblia" es, de he-
cho, una colección de 66 libros menores escritos en
el transcurso de más de mil quinientos años. Moi-
sés redactó los cinco primeros libros entre 1513
y 1473 a.E.C., empezando con Génesis. Juan, uno de
los apóstoles de Jesús, fue el último escritor bíbli-
co. Redactó una biografia de Jesús (el Evangelio de
Juan), así como unas cartas más breves y el libro de
Revelación (Apocalipsis), con el que concluyen la ma-
yoría de las versiones de la Biblia.
Unos cuarenta hombres participaron en la escri-
tura de la Biblia durante los mil quinientos años
que transcurrieron entre la época de Moisés y la de
Juan. Eran hombres devotos y sinceros interesados
en difundir el conocimiento del Creador. Sus escri-
tos nos permiten conocer la personalidad de Dios y
nos enseñan lo que se requiere para agradarle. La Bi-
blia también nos ayuda a entender por qué abunda la
maldad y cómo se le pondrá fin. Los escritores bíbli-
cos hablaron del tiempo en que la humanidad vivirá
104 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

directamente bajo la gobernación de Dios, y describie-


ron en parte las emocionantes condiciones de las que
podremos disfrutar entonces (Salmo 37:10, 11; Isaías
2:2-4; 65:17-25; Revelación 21 :3-5).
Sabemos que mucha gente rechaza la Biblia pen-
sando que solo es un libro antiguo de sabiduría huma-
na. Sin embargo, millones de personas están conven-
cidas de que Dios es su verdadero Autor, es decir, que
guió el pensamiento de sus escritores (2 Pedro 1:20,
21). Pero ¿cómo podemos determinar que lo que estos
hombres escribieron dimanaba realmente de Dios?
Pues bien, hay varias razones que llevan a esa con-
clusión. Muchas personas pensadoras han analizado
estas razones y han concluido que la Biblia es más
que un simple libro humano, es decir, que procede de
una fuente sobrehumana. A modo de ejemplo, exami-
nemos una de estas razones que, a su vez, nos ayuda-
rá a conocer mejor al Creador de nuestro universo, la
fuente de la vida humana.
Predicciones que se realizaron
Bastantes escr itores bíblicos incluyeron en sus li-
bros profecías, aunque en ningún caso se arrogaron la
facultad de conocer el futuro, sino que siempre atri-
buyeron el mérito al Creador. Por ejemplo, Isaías dijo
que Dios era "Aquel que declara desde el principio el
final" (lsaías 1:1; 42:8, 9; 46:8-11). La capacidad de
predecir sucesos con décadas e incluso siglos de ante-
lación singulariza al Dios de Isaías, y lo distingue de
los ídolos que la gente del pasado y del presente ha
adorado. La profecía es una prueba convincente de
que la Biblia no es producto de la sabiduría humana.
Veamos cómo confirma el libro de Isaías lo antedicho.
¿Qué puede aprenderse del Creador en un libro? 105

Una confrontación del contenido de Isaías con los


datos históricos muestra que este libro se escribió so-
bre el año 732 a.E.C. Isaías profetizó calamidades
para los habitantes de Jerusalén y Judá por ser culpa-
bles de derramamiento de sangre e idolatría. Predijo
que la tierra sería devastada; Jerusalén y su tem-
plo, destruidos, y los sobrevivientes, llevados cautivos
a Babilonia. Pero Isaías también vaticinó que Dios
no olvidaría a la nación cautiva. El libro predijo que
un rey extranjero llamado Ciro conquistaría Babilo-
nia y liberaría a los judíos para que regresaran a
su tierra natal. Isaías también escribió que Dios era
"Aquel que dice de Ciro: 'Es mi pastor, y todo aquello
en que me deleito él lo llevará a cabo por completo';
aun en mi decir de Jerusalén: 'Será reedificada', y
del templo: 'Te será colocado tu fundamento'" (lsaías
2:8; 24:1; 39:5-7; 43:14; 44:24-28; 45:1).
En los tiempos de Isaías, el siglo VIII a.E.C. , tales
predicciones pudieron parecer increíbles. En aquella
época Babilonia no era siquiera una potencia militar
importante. Estaba sometida a la verdadera potencia
mundial de la época, a saber, el Imperio asirio. Igual-
mente extraña sería la idea de que un pueblo conquis-
tado al que se había llevado al exilio a un país distan-
te fuera liberado y reclamara su tierra. "¿Quién ha
oído cosa como esta?", escribió Isaías (lsaías 66:8).
Sin embargo, ¿cuál era el panorama dos siglos más
tarde? Lo que les sucedió a los judíos demostró que la
profecía de Isaías se cumplió en todo detalle. Babilo-
nia se hizo poderosa y destruyó Jerusalén. El nom-
bre del rey persa (Ciro), su conquista subsiguiente
de Babilonia y la repatriación de los judíos son he-
chos históricos reconocidos. Estos detalles profetiza-
dos se cumplieron con tal exactitud, que en el siglo XIX
106 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

hubo críticos que afirmaron que el libro de Isaías es-


taba falsificado. Su argumento era: 'Es posible que
Isaías escribiera los primeros capítulos, pero un es-
critor posterior del tiempo del rey Ciro compuso el
resto del libro de modo que pareciera ser una profe-
cía'. Cualquiera puede desautorizar la profecía bíbli-
ca, pero ¿qué dicen los hechos?
¿Verdaderas predicciones?
Las predicciones del libro de Isaías no se limitan a
los sucesos relacionados con Ciro y los judíos exilia-
dos. Isaías también predijo cómo terminaría Babilo-
nia, y su libro incluye muchos detalles sobre la veni-
da del Mesías o Libertador, como los sufrimientos que
padecería y su posterior glorificación. ¿Puede saberse
si estos vaticinios se escribieron con mucho tiempo de
antelación, de modo que puedan calificarse de profe-
cías que tendrían un cumplimiento futuro?
Veamos. Isaías escribió sobre el fin que le esperaba
a Babilonia. Predijo: "Babilonia, la decoración de rei-
nos, la hermosura del orgullo de los caldeos, tiene que
llegar a ser como cuando Dios derribó a Sodoma y Go-
morra. Nunca será habitada, ni residirá por genera-
ción tras generación" (Isaías 13:19, 20; capítulo 47).
¿Qué sucedió en realidad?
Babilonia dependía desde hacía tiempo de un com-
plejo sistema de irrigación de presas y canales cons-
truido entre los ríos Tigris y Éufrates. Parece ser que
sobre el año 140 a.E.C., durante la destructiva con-
quista parta, este sistema se dañó y quedó práctica-
mente inservible. ¿Cuáles fueron las consecuencias?
The Encyclopedia Americana explica: "El suelo se sa-
turó de sales minerales y se formó una costra de álcali
¿Qué puede aprenderse del Creador en un libro? 107

Siglos después de predecirlo la Biblia, la poderosa Babifonia


terminó en ruinas y así permanece hasta nuestro día

sobre la superficie que imposibilitó la agricultura".


Unos doscientos años más tarde, Babilonia era toda-
vía una ciudad populosa, pero no lo fue por mucho
tiempo más (compárese con 1 Pedro 5:13). En el si-
glo III E.C., el historiador Dión Casio (c. 150-235 E.C.)
dijo que cierto personaje no encontró en Babilonia
más que "montones de piedras y ruinas" (LXVIII, 30).
Es digno de mención que para ese tiempo hacía si-
glos que Isaías había muerto y que su libro completo
estaba en circulación. Y si alguien visita Babilonia
en la actualidad, solo encontrará ruinas de la otro-
ra gloriosa ciudad. Aunque otras metrópolis antiguas
como Roma, Jerusalén y Atenas han sobrevivido has-
ta nuestro día, Babilonia yace desolada, deshabitada,
en ruinas: tal como Isaías vaticinó. La predicción se
cumplió.
108 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

Ahora centrémonos en lo que Isaías dice sobre el es-


perado Mesías. Según Isaías 52:13, este siervo espe-
cial de Dios ocuparía con el tiempo un 'puesto alto y
sería ensalzado en gran manera'. Sin embargo, el si-
guiente capítulo (lsaías 53) profetizó que antes de su
ensalzamiento, el Mesías pasaría por una experien-
cia de signo sorprendentemente distinto. Es posible
que le asombren los detalles de las predicciones de ese
capítulo, reconocido como una profecía mesiánica.
En él leemos que el Mesías sería despreciado por
sus coterráneos. Seguro de que así ocurriría, Isaías
escribió como si ya hubiera sucedido: "Fue desprecia-
do y fue evitado por los hombres" (versículo 3). Este
maltrato estaría totalmente injustificado, pues el Me-
sías sería un hombre caritativo. "Nuestras enferme-
dades fueron las que él mismo llevó", es como alude
Isaías a los actos de curación del Mesías (versícu-
lo 4). Pese a ello, al Mesías se le juzgaría y condenaría
injustamente, mas él permanecería en silencio ante
sus acusadores (versículos 7, 8). Permitiría que lo en-
tregaran para ser ejecutado junto a delincu entes; du-
rante su ejecución se traspasaría su cuerpo (versícu-
los 5, 12). A pesar de morir como un transgresor, se le
enterraría como a un rico (versículo 9). Isaías tam-
bién apunta una y otra vez que la injusta muerte del
Mesías tendría un valor expiatorio y cubrir ía los pe-
cados de otros seres humanos (versículos 5, 8, 11, 12).
Todo ello se realizó. Los relatos que escribieron con-
temporáneos de Jesús (Mateo, Marcos, Lucas y Juan)
confirman que las predicciones de Isaías se cumplie-
ron. Algunos sucesos tuvieron lugar después de la
muerte de Jesús, de modo que él no pudo haberlos ma-
nipulado (Mateo 8:16, 17; 26:67; 27:14, 39-44, 57-60;
¿Qué puede aprenderse del Creador en un libro? 109

Juan 19:1, 34). A lo largo de los siglos, el cumplimiento


total de la profecía mesiánica de Jesús ha tenido un
fuerte impacto en los lectores sinceros de la Biblia, in-
cluso en algunos que con anterioridad rechazaban a
Jesús. El hebraísta William Urwick dice: "Muchos ju-
díos, al poner por escrito la razón de su conversión al
cristianismo, reconocieron que fue el examen deteni-
do de este capítulo [Isaías 53] lo que sacudió su fe en
sus anteriores maestros [rabinos] y credo" (The Ser-
vant of Jehovah). *
Urwick escribió estas palabras a finales del si-
glo XIX, cuando había quienes dudaban de que el capí-
tulo 53 de Isaías se hubiera escrito siglos antes del na-
cimiento de Jesús. Sin embargo, los descubrimientos
posteriores han eliminado prácticamente cualquier
asomo de duda. Un pastor beduino descubrió en 1947,
cerca del mar Muerto, un antiguo rollo del libro de
Isaías completo. Los paleógrafos dataron el rollo en-
tre los años 125 y 100 a .E.C. Pero en 1990, un análi-
sis con carbono 14 del mismo rollo arrojó una fecha
entre 202 y 107 a.E.C. De modo que este famoso rollo
de Isaías era ya bastante antiguo cuando Jesús nació.
¿Qué descubrimos al compararlo con las Biblias mo-
dernas?
En Jerusalén pueden verse actualmente fragmen-
tos de los Rollos del mar Muerto. El arqueólogo Yigael
Yadin explica en una grabación: "No pasaron más de
quinientos o seiscientos años entre la pronunciación
de las palabras de Isaías y la copia de este rollo en el
siglo II a.E.C. Es sorprendente que, a pesar de sus
dos mil años de antigüedad, el rollo original del mu-
seo sea tan parecido a la Biblia actual, tanto en su
* Compárese con Hechos 8:26-38, donde se cita Isaías 53:7, 8.
110 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

Este rollo de Isaías, copiado en el siglo segundo antes de la era común, se


encontró en una cueva cerca del mar Muerto. En él se predijeron en detalle
sucesos que ocurrieron cientos de años más tarde

versión h ebrea como en las traducciones que se hicie-


ron del original".
Este hecho debería conformar nuestra opinión al
respecto. ¿En qué sentido? Pues bien , debería
desmentir la afirmación de que el libro de Isaías se
escribió después de los acontecimientos que vaticina.
Hoy tenemos prueba científica de que una copia de los
escritos de Isaías se hizo más de cien años antes del
nacimiento de Jesús y mucho antes de que Babilonia
quedara desolada. En consecuencia, ¿cómo puede du-
darse de que el libro de Isaías predijera lo que le su-
cedería finalmente a Babilonia y los injustos sufri-
¿Qué puede aprenderse del Creador en un libro? 111

mientos, la clase de muerte y el trato que recibió el


Mesías? Por tanto, los hechos históricos eliminan la
base para dudar de que Isaías predijera con exactitud
el cautiverio del pueblo judío y su liberación de Babi-
lonia. Tales predicciones cumplidas constituyen tan
solo una de las abundantes pruebas de que el verda-
dero Autor de la Biblia es el Creador y de que la Bi-
blia es "inspirada de Dios" (2 Timoteo 3:16).
Hay muchas otras indicaciones de la inspiración di-
vina de la Biblia. Entre ellas se cuentan su exactitud
cuando hace referencia a temas de astronomía, geolo-
gía y medicina; la armonía interna de los libros que
la componen, escritos por decenas de hombres a lo lar-
go de muchos siglos; su concordancia con numerosos
hechos históricos y arqueológicos, y su código moral,
mucho más elevado que los que poseían los pueblos
vecinos de la época y cuya clara superioridad sobre
todo otro cuerpo de leyes todavía se reconoce. Estas
y otras indicaciones han convencido a un sinnúmero
de personas reflexivas y sinceras de que la Biblia es
indudablemente un libro de procedencia divina. *
También podemos derivar de ello algunas conclu-
siones válidas sobre el Creador, que nos ayudan a
apreciar sus cualidades. ¿No da testimonio el que pue-
da prever el futuro que su percepción es muy superior
a la humana? El hombre no sabe lo que ocurrirá en el
futuro distante, ni puede controlarlo, pero el Creador
sí puede hacerlo. Puede tanto prever el futuro como di-
rigir los acontecimientos para que se cumpla su volun-
tad. Es propio, por tanto, que Isaías diga del Creador
* El folleto Un libro para todo el mundo y el libro La Biblia ...
¿la Palabra de Dios, o palabra del hombre?, editados por Watch-
tower Bible and Tract Society of New York, Inc., contienen un
análisis m ás detalla do del origen de la Biblia .
112 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

que es "Aquel que declara desde el principio el final,


y desde hace mucho las cosas que no se han hecho;
Aquel que dice: 'Mi propio consejo subsistirá, y todo lo
que es mi deleite haré'" (Isaías 46:10; 55:11).

Cómo conocer mejor al Autor de la Biblia


Conocemos a nuestros semejantes conver sando con
ellos y viendo cómo reaccionan ante diferentes cir-
cunstancias. Así nos familiarizamos con otros seres
humanos, pero ¿cómo conocer al Creador? No pode-
mos hablar directamente con él. Sin embargo, como
hemos visto, Dios se revela en la Biblia, tanto por sus
palabras como por sus hechos. Además, ese libro úni-
co nos invita directamente a cultivar una r elación con
el Creador. Dice: "Acérquense a Dios, y él se acercará
a ustedes" (Santiago 2:23; 4:8).
¿Cuál es el primer paso para ello? Si queremos ser
amigos de alguien, lo primero que hacemos es cono-
cer su nombre. Pues bien, ¿cuál es el nombre del Crea-
dor, y qué revela ese nombre acerca de él?
La sección hebrea de la Biblia (a la que suele lla-
marse el Antiguo Testamento) pone en nuestro co-
nocimiento el nombre singular del Creador. En los
antiguos manuscritos se representa por medio de cua-
tro consonantes hebreas que pueden transliterarse
por YHWH o JHVH. El nombre del Creador aparece
en dicha sección unas siete mil veces, mucha s más que
los títulos Dios o Señor. Los lectores de la Biblia he-
brea usaron por muchos siglos ese nombre personal.
Pero, con el transcurso del tiempo, muchos judíos de-
sarrollaron un temor supersticioso de pronunciar el
nombre divino, de modo que se perdió su pronuncia-
ción exacta.
¿Qué puede aprenderse de/Creador en un libro? 113

"La pronunciación original se perdió con el tiem-


po; las tentativas modernas de recuperarla se basan
en conjeturas", dice un comentario judío sobre Éxodo.
Es cierto que no podemos saber con seguridad cómo
pronunciaba Moisés el nombre divino, que hallamos
en Éxodo 3:16 y 6:3. No obstante, ¿quién hoy en día se
sentiría obligado a pronunciar y entonar los nombres
de Moisés y de Jesús como lo hacían sus contempo-
ráneos? Sin embargo, no evitamos referirnos a ellos
por sus nombres Moisés y Jesús. En lugar, pues, de
preocuparnos excesivamente por cómo pronunciaba el
nombre de Dios un pueblo antiguo que hablaba otro
idioma, ¿por qué no utilizar la pronunciación que se
ha generalizado en nuestro idioma? En español, se ha
usado por más de cuatrocientos años la grafia "Jeho-
vá", y por lo general sigue aceptándose como el nom-
bre del Creador.
Pero más importante que la pronunciación del nom-
bre divino es su significado. El nombre hebreo es una
forma causativa del verbo ha·wáh, que significa "lle-
gar a ser" o "resultar ser" (Génesis 27:29; Proverbios
3:26). La obra The Oxford Companion to the Bible da
la siguiente traducción: '''él hace' o 'hará que sea"'.
De modo que puede decirse que el nombre personal
del Creador significa literalmente "Él Hace que Lle-
gue a Ser". Observe que el nombre no pone el acento
en la actuación del Creador en el pasado remoto como
lo hace la expresión "Primera Causa". ¿Por qué no?
Porque el nombre divino está relacionado con lo que
el Creador tiene el propósito de hacer. Básicamente,
el verbo hebreo tiene solo dos estados, y el nombre
del Creador está en el que "denota acciones [. .. ] en
desarrollo", que "no expresa solo la continuación de
una acción [. .. ] sino el desarrollo desde su principio
114 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

hacia su terminación" (A Short Account of the Hebrew


Tenses). En efecto, Jehová revela con su nombre que
es un Dios activo y con propósito, quien, mediante una
actuación progresiva, llega a ser el Cumplidor de pro-
mesas. Para muchos es gratificante y confortante sa-
ber que el Creador siempre lleva sus propósitos a fe-
liz término.
Su propósito, nuestro propósito
Aunque el nombre de Dios refleja propósito, a mu-
chas personas les resulta difícil ver pr opósito en su
propia existencia. Observan a la humanida d pasar de
una crisis a otra: guerras, desastres naturales, epide-
mias, pobreza y delincuencia. Aun los pocos privile-
giados que se libran de estas calamidades suelen ad-
mitir que tienen dudas sobre el futuro y el sentido de
la vida.
La Biblia dice lo siguiente: "La creación fue some-
tida a frustración, no por su propia elección, sino por
la voluntad de Aquel que la sometió, con la esperanza
de que también ella misma será liberada L.. ] e intro-
ducida en la gloriosa libertad de los hijos de Dios" (Ro-
manos 8:20, 21, Nueva Versión Internacional, 1985).
El relato de Génesis muestra que en un tiempo el
ser humano estaba en paz con su Creador. Posterior-
mente, debido a su mala conducta, Dios lo sujetó con
justicia a una situación que , en un sentido, produjo
frustración. Veamos cómo se desarrolló esta, qué nos
enseña en cuanto al Creador y qué podemos esperar
en el futuro.
Según ese relato histórico, que ha probado su vera-
cidad en muchos aspectos, los primeros seres huma-
nos fueron Adán y Eva. El documento muestra que
¿Qué puede aprenderse del Creador en un libro? 115

Esta carta escrita


en hebreo antiguo
en un fragmento
de cerámica se
desenterró en Lakís.
El nombre de Dios
(véanse las flechas)
aparece dos veces,
lo que muestra
que el nombre
del Creador era
de conocimiento
público y uso
generalizado

no se les dejó andando a tientas, sin propósito ni ins-


trucciones sobre la voluntad de Dios. El Creador dio
a la humanidad instrucciones útiles, tal como cual-
quier padre humano amoroso y considerado lo haría
para su prole. Les dijo: "Sean fructíferos y háganse
muchos y llenen la tierra y sojúzguenla, y tengan en
sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de
los cielos y toda criatura viviente que se mueve sobre
la tierra" (Génesis 1:28).
De modo que los primeros seres humanos tenían un
propósito útil en la vida. Debían cuidar del medio am-
biente y llenar la Tierra con una descendencia res-
ponsable (compárese con Isaías 11:9). Nadie está jus-
tificado para culpar al Creador por el presente estado
de nuestro contaminado planeta, como si él hubiera
dado al hombre excusa para explotar y arruinar la
Tierra. La expresión "sojúzguenla" no era una licen-
cia para la explotación. Implicaba cultivar y cuidar
116 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

la Tierra, cuya administración se le confió (Génesis


2:15). Además, tendría un futuro ilimitado en el que
llevar a cabo esa importante comisión. La perspecti-
va de no morir nunca armoniza con el hecho de que la
capacidad del cerebro humano es muy superior a la
necesaria para una vida de 70, 80 o incluso 100 años.
El cerebro está concebido para poder utilizarse inde-
finidamente.
Jehová Dios, como productor y director de su crea-
ción, dio al hombre un margen de flexibilidad para
llevar a cabo Su propósito en cuanto a la Tierra y la
humanidad. No fue demasiado exigente ni restrictivo.
Por ejemplo, dio a Adán una comisión que haría las
delicias de todo zoólogo: estudiar a los animales y po-
nerles nombre. Cuando Adán conoció sus caracterís-
ticas, les dio nombres, muchos de ellos de naturaleza
descriptiva (Génesis 2:19). Este es tan solo un ejem-
plo de cómo podía el hombre usar su talento y aptitu-
des según el propósito de Dios.
Es fácil entender que el sabio Creador de todo el
universo podía controlar sin dificultad cualquier si-
tuación que se produjera en la Tierra, aun si el hom-
bre optaba por un proceder insensato o perjudicial.
El relato histórico nos dice que Dios le dio un solo
mandamiento restrictivo a Adán: "De todo árbol del
jardín puedes comer hasta quedar satisfecho. Pero en
cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo,
no debes comer de él, porque en el día que comas de
él, positivamente morirás" (Génesis 2:16, 17).
Ese mandato requería que la humanidad reconocie-
ra el derecho que tiene Dios a ser obedecido. El ser hu-
mano, desde el tiempo de Adán hasta nuestros días,
ha tenido que aceptar la ley de la gravedad y vi-
vir en armonía con ella; sería una insensatez, y muy
¿Qué puede aprenderse del Creador en un libro? 117

perjudicial, obrar de otro


modo. Entonces, ¿por qué
negarse a vivir en armo-
nía con otra ley o manda-
miento del buen Creador?
Este expresó con clari-
dad cuáles serían las con-
secuencias de rechazar su
ley, pero dio opción a Adán
y Eva de obedecerle volun-
tariamente. No es difícil
ver en el relato de la histo-
ria primitiva del hombre
que el Creador le permi- Isaac Newton formuló la ley
te libertad de elección. Sin de la gravedad. Las leyes
del Creador son razonables,
embargo, quiere que sus y su cumplimiento redunda
criaturas sean totalmente en nuestro beneficio
felices, lo cual es el resul-
tado natural de vivir según sus justas leyes.
En un capítulo anterior aprendimos que el Creador
produjo criaturas inteligentes invisibles: criaturas es-
pirituales. La historia del principio del hombre reve-
la que uno de estos espíritus se obsesionó con la idea
de usurpar a Dios su posición (compárese con Eze-
quie128:13-15). Abusó del libre albedrío que Dios con-
cede a sus criaturas y condujo a los primeros seres
humanos a lo que podríamos llamar una rebelión ma-
nifiesta. La primera pareja escogió la independencia
de la gobernación divina mediante un acto desafian-
te de desobediencia directa: comer del "árbol del co-
nocimiento de lo bueno y lo malo". Pero más que eso,
su proceder puso de manifiesto que aceptaron la idea
de que el Creador retenía algo bueno de sus criatu-
ras. Era como si Adán y Eva exigieran decidir por sí
118 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

mismos lo que era bueno y lo que era malo, sin impor-


tar lo que su Creador dijera al respecto.
Sería muy irrazonable que tanto hombres como mu-
jeres decidieran actuar de manera contraria a la ley
de la gravedad porque no les gustara. Igualmente
irracional fue que Adán y Eva rechazaran las normas
morales de su Creador. El hombre debió entender que
quebrantar la ley básica de Dios que requería obe-
diencia le acarrearía graves consecuencias, del mismo
modo que pasar por alto la ley de la gravedad redun-
da en perjuicio para quien se atreve a hacerlo.
La historia nos muestra que Jehová tomó enton-
ces las medidas pertinentes. El "día" en que Adán y
Eva rechazaron la voluntad del Creador, empezaron
a deteriorarse física y mentalmente hasta que les al-
canzó la muerte, tal como Dios les había advertido
(compárese con 2 Pedro 3:8). Esto pone de manifiesto
otro aspecto de la personalidad del Creador: la justi-
cia. Él es un Dios que no deja pasar por debilidad la
desobediencia flagrante . Tiene normas sabias y jus-
tas y las mantiene.
En concordancia con sus sobresalientes cualidades,
no puso fin de inmediato a la vida humana. ¿Por qué?
Por consideración a la prole de Adán y Eva, que ni si-
quiera había sido concebida todavía y que no era di-
rectamente responsable del pecado de sus progenito-
res. El interés de Dios por la vida que aún no se había
concebido nos dice mucho de cómo es el Creador. No es
un juez implacable e insensible. Por el contrario, es
justo, está dispuesto a dar a todos una oportunidad y
respeta la santidad de la vida humana.
Esto no quiere decir que las generaciones humanas
subsiguientes iban a disfrutar de las mismas circuns-
tancias placenteras que la primera pareja. Cuando el
¿Qué puede aprenderse del Creador en un libro? 119

Creador permitió que Adán tuviera descendencia, "la


creación fue sometida a frustración". Pero no era una
frustración definitiva y desesperanzada. Recordemos
que Romanos 8:20, 21 también dice que el Creador le
dio "la esperanza de que también ella misma [sería]
liberada". Merece la pena aprender más acerca de
esta esperanza.
¿Podemos hallarlo?
Al enemigo que promovió la rebelión de la primera
pareja se le llama en la Biblia Satanás el Diablo, que
significa "Resistidor" y "Calumniador". Cuando Dios
pronunció la sentencia contra este principal instiga-
dor de la rebelión, calificándolo de enemigo, colocó a
su vez el fundamento para que los futuros seres hu-
manos tuvieran esperanza. Dios dijo: "Pondré enemis-
tad entre ti [Satanás] y la mujer, y entre tu descen-
dencia y la descendencia de ella. El te magullará en
la cabeza y tú le magullarás en el talón" (Génesis
3:15). Obviamente, el lenguaje de este texto es figura-
do o representativo. ¿Qué significa el que se dijera que
tenía que venir una "descendencia"?
Otras partes de la Biblia esclarecen este interesan-
te versículo. Muestran que está relacionado con el que
Jehová haga honor a su nombre y 'llegue a ser' lo que
se necesita a fin de cumplir su propósito para el hom-
bre en la Tierra. Para ello, utilizó a una nación en
particular, y la historia de Su relación con esta anti-
gua nación constituye una parte substancial de la Bi-
blia. Repasemos brevemente esta importante historia
y aprendamos más acerca de las cualidades del Crea-
dor. Sin duda, podemos aprender mucho sobre él al
examinar más a fondo el libro que proporcionó a la
humanidad, la Biblia.
CAPÍTULO 8

El Creador se revela a sí mismo


para nuestro beneficio
UNOS tres millones de personas se hallaban, entre
truenos y relámpagos, frente al monte Sinaí, una ele-
vada montaña de la península del mismo nombre.
Bajo el monte, envuelto en nubes, el suelo tembló.
En tales circunstancias memorables, Moisés introdu-
jo al antiguo pueblo de Israel en una relación formal
con el Creador de los cielos y la Tierra (Éxodo, capí-
tulo 19; Isaías 45:18).
Pero ¿por qué se revelaría el Creador del universo
de un modo especial a una sola nación, que además
era comparativamente pequeña? Moisés dio la razón:
"Por amarlos Jehová, y por guardar la declaración ju-
rada que había jurado a sus antepasados" (Deutero-
nomio 7:6-8).
Esta declaración indica que el contenido de la Bi-
blia incluye mucho más que solo hechos sobre el
origen del universo y la vida en la Tierra. Infor-
ma asimismo sobre la relación del Creador con el
hombre, en el pasado, en el presente y en el futu-
ro. La Biblia es el libro más estudiado del mundo y
el de mayor circulación, de modo que cabría esperar
que todo el que valorara la educación la conociera
bien. Obtengamos, pues, una visión de conjunto de
su contenido, empezando por la sección lla mada Anti-
guo Testamento. Este repaso nos ayudará , además, a
profundizar en la personalidad del Creador del uni-
verso y Autor de la Biblia.
En el capítulo 6, "¿Puede confiarse en un relato
antiguo de la creación?", vimos que el primer libro
El Creador se revela a sí mismo para nuestro beneficio 121

de la Biblia nos ofrece la única información dispo-


nible sobre nuestros primeros antepasados, nuestros
orígenes. Pero este libro bíblico dice mucho más.
Las mitologías griegas y de otros pueblos hablan
de un tiempo en que los dioses y los semidioses se re-
lacionaron con los seres humanos. Por otra parte, los
antropólogos han descubierto en todo el mundo le-
yendas sobre un diluvio antiguo que barrió a la ma-
yor parte de la humanidad. Mitos, sí, pero ¿sabíamos
que solo el libro de Génesis nos revela los hechos
históricos subyacentes que más tarde evocaron tales
mitos y leyendas? (Génesis, capítulos 6, 7.)*
En el libro de Génesis también leemos acerca de
hombres y mujeres -gente creíble con quienes po-
demos identificarnos- que sabían de la existencia
del Creador y tuvieron en cuenta su voluntad en la
vida. Vale la pena conocer a hombres como Abrahán,
Isaac y Jacob, que fueron algunos de los "antepasa-
dos" a los que Moisés hizo alusión. El Creador llegó
a conocer a Abrahán y lo llamó "mi amigo" (Isaías
41:8; Génesis 18:18, 19). ¿Por qué? Porque después
de observarlo confió en él como hombre de fe (He-
breos 11:8-10, 17-19; Santiago 2:23). La experiencia
de Abrahán muestra que Dios es accesible. Aunque
su poder y capacidad son impresionantes, Dios no es
una mera fuerza o causa impersonal. Es una perso-
na real con quien los seres humanos como nosotros
pueden cultivar una relación respetuosa para su be-
neficio duradero.
Jehová prometió a Abrahán: "Mediante tu des-
cendencia ciertamente se bendecirán todas las na-
ciones de la tierra" (Génesis 22:18). Esta promesa
.,. Se han escrito en negrita los nombres de los libros bíblicos
para facilitar la localización de su contenido.
122 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

complementa o extiende la que se hizo en tiempos


de Adán sobre una venidera "descendencia" (Géne-
sis 3:15). Efectivamente, lo que Jehová le prometió a
Abrahán confirmó la esperanza de que con el tiempo
vendría alguien -la Descendencia- que haría posi-
ble la bendición de todos los pueblos. Este es el tema
central de la Biblia, de principio a fin, lo que pone de
relieve que este libro no es una colección de diver-
sos escritos humanos. Además, conocer el tema de la
Biblia nos permite entender que Dios utilizó a una
nación antigua con el objetivo de bendecir a todas las
naciones de la Tierra (Salmo 147:19, 20).
Este objetivo expreso indica que Jehová 'no fue
parcial' cuando trató con Israel (Hechos 10:34; Gála-
tas 3:14). Es más, aunque Dios trató principalmente
con los descendientes de Abrahán, la gente de otras
naciones también podía unirse a ese pueblo para ser-
vir a Jehová (1 Reyes 8:41-43). Y, como veremos pos-
teriormente, la imparcialidad de Dios es tal que hoy
todos nosotros -sin importar cuál sea nuestra etnia
o nacionalidad- podemos conocerle y agradarle.
La historia de la nación con la que el Creador tra-
tó durante siglos es muy instructiva. Dividámosla en
tres partes. A medida que repasamos cada una de
ellas, veamos cómo Jehová hizo honor a su nombre,
"Él Hace que Llegue a Ser", y cómo reflejó su perso-
nalidad al tratar con gente real.
Parte 1: Una nación gobernada por el Creador
Los descendientes de Abrahán llegaron a ser esclavos
en Egipto. Finalmente, Dios levantó a Moisés, quien
los libertó en 1513 a.E. C. Dios fue el gobernante de la
nueva nación de Israel. Pero en 1117 a.E.C., esta qui-
so un rey humano.
El Creador se revela a sí mismo para nuestro beneficio 123

El Creador liberó a un pueblo esclavizado,


y se valió de él para cumplir su propósito

¿Cómo llegó a estar el pueblo de Israel con Moisés


en el monte Sinaí? El libro bíblico de Génesis lo ex-
plica. Con anterioridad, cuando Jacob (llamado tam-
bién Israel) vivía al nordeste de Egipto, se declaró un
hambre por todo el mundo conocido de aquel tiempo.
J acob, preocupado por su familia, se dirigió a Egipto
en busca de alimento, sabedor de que en ese país ha-
bía abundancia de grano almacenado. Descubrió que
el administrador de los alimentos era su propio hijo,
José, a quien había dado por muerto años antes. Ja-
cob y su familia se mudaron a Egipto, y se les invitó
a quedarse en el país (Génesis 45:25-46:5; 47:5-12).
Sin embargo, después de la muerte de José, un nue-
vo Faraón sometió a los descendientes de Jacob a tra-
bajos forzados, y "[siguió] amargándoles la vida con
dura esclavitud en trabajos de argamasa de barro y
ladrillos" (Éxodo 1:8-14). Podemos leer estos sucesos
y otros en el gráfico relato de Éxodo, el segundo li- .
bro bíblico.
124 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

Se maltrató a los israelitas por décadas, y "su


clamor por ayuda siguió subiendo al Dios verdade-
ro". Buscar la ayuda de Jehová era el proceder que
dictaba la sabiduría. Él se interesaba por los des-
cendientes de Abrahán y estaba resuelto a cumplir
Su propósito de suministrar una bendición futura
para todos los pueblos. Jehová 'oyó el gemido de Is-
rael y se dio por avisado', lo que nos enseña que
el Creador se compadece de quienes sufr en maltra-
to (Éxodo 2:23-25). Escogió a Moisés para liberar a
los israelitas de la esclavitud. Pero cuando Moisés
y su hermano, Aarón, se presentaron ante Faraón
para pedirle que dejara marchar al pueblo esclavi-
zado, este respondió con aire desafiante: "¿Quién es
Jehová, para que yo obedezca su voz y envíe a Is-
rael?" (Éxodo 5:2).
¿Podemos imaginarnos al Creador del universo in-
timidado por tal desafío, aunque procediera del go-
bernante de la mayor potencia militar de la épo-
ca? Todo lo contrario: Dios azotó a Faraón y a los
egipcios con una serie de plagas. Finalmente, des-
pués de la décima plaga, Faraón accedió a liberar a
los israelitas (Éxodo 12:29-32). De este modo, los des-
cendientes de Abrahán supieron que Jehová es una
persona real que provee liberación a su debido tiem-
po. En efecto, como su nombre implica, Jehová llegó
a ser cumplidor de sus promesas de un modo espec-
tacular (Éxodo 6:3). Pero tanto Faraón como los is-
raelitas todavía tenían que aprender algo más acer-
ca de ese nombre.
Fue así porque Faraón pronto cambió de opinión.
Persiguió con su ejército a los esclavos fugitivos, al-
canzándolos cerca del mar Rojo. Los israelitas es-
El Creador se revela a sí mismo para nuestro beneficio 125

taban atrapados entre el mar y el ejército egipcio.


Entonces Jehová intervino abriendo un camino a tra-
vés del mar Rojo. Faraón debió haber interpreta-
do este fenómeno como una manifestación del poder
invencible de Dios. Sin embargo, condujo a sus fuer-
zas precipitadamente tras los israelitas y se ahogó
con su ejército cuando Dios hizo que el mar volviera
a su posición original. El relato de Éxodo no especi-
fica cómo realizó Dios estas obras poderosas. Pero
bien podemos llamarlas milagros por cuanto los he-
chos mismos y también su oportunidad escapaban al
control humano, aunque no al de Aquel que creó tan-
to el universo como todas sus leyes (Éxodo 14:1-31).
Este suceso demostró a los israelitas -y también
debería recordarnos a nosotros- que Jehová es un
Salvador que hace honor a su nombre. Sin embargo,
el relato debe enseñarnos algo más sobre los caminos
de Dios: el Creador administró justicia a una nación
opresiva y mostró bondad amorosa a su pueblo, por
medio de quien vendría la Descendencia. Lo que lee-
mos en Éxodo sobre esto último es mucho más que
historia antigua; tiene que ver con el propósito de
Dios de bendecir a toda la humanidad.
Entrada en la Tierra Prometida
Después de salir de Egipto, Moisés y el pueblo
marcharon por el desierto hasta llegar al monte Si-
naL Lo que allí sucedió conformó la relación que
Dios tendría con esa nación durante varios siglos.
En aquella ocasión les dio leyes. El Creador ya ha-
bía formulado mucho tiempo antes las leyes que go-
biernan la materia del universo, todavía vigentes.
Pero en el monte Sinaí dio leyes nacionales mediante
126 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

Moisés. Podemos leer cómo lo hizo y la Ley que dio a


su pueblo en el libro de Éxodo y los tres libros que le
siguen: Levítico, Números y Deuteronomio. Los
escriturarios creen que Moisés también escribió elli-
bro de Job. En el capítulo 10 repasaremos parte de
su importante contenido.

¿Podemos creer en los milagros?


"Es imposible utilizar la luz eléctrica y la radio, y valer-
nos de los descubrimientos médicos y quirúrgicos moder-
nos, y al mismo tiempo creer en el mundo de los espíritus
y los milagros del Nuevo Testamento." Estas palabras del
teólogo alemán Rudolf Bultmann reflejan lo que mucha
gente piensa hoy sobre los milagros. ¿Comparte esa opi-
nión sobre los milagros bíblicos, como por ejemplo, la di-
visión que hizo Dios de las aguas del mar Rojo?
El Diccionario de la Lengua Española, de la Real Acade-
mia, define milagro como "hecho no explicable por las le-
yes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatu-
ral de origen divino". Tal suceso extraordinario implica la
interrupción del orden natural, por lo que a muchos se les
hace difícil creer en los milagros. Sin embargo, lo que pa-
rece ser una violación de una ley natural quizá pueda ex:
plicarse fácilmente a la luz de otras leyes de la naturaleza
que intervienen en el suceso.
Sirva de ilustración el siguiente experimento publicado
en la revista New Scientist: Dos físicos de la Universidad
de Tokio aplicaron un campo magnético muy fuerte a un
tubo horizontal parcialmente lleno de agua. El agua se
acumuló en los extremos del tubo, quedando seca la
sección media. Este fenómeno, descubierto en 1994, se
debe a que el agua es ligeramente diamagnética (es repe-
lida por la acción de un fuerte imán). A este corrimiento
del agua del lugar donde el campo magnético es muy
fuerte a donde es más débil se le ha denominado "Efecto
Moisés". New Scientist comentó: "Mover el agua de un
El Creador se revela a sí mismo para nuestro beneficio 127

Hasta este día, millones de personas de todo el


mundo conocen e intentan seguir los Diez Manda-
mientos, la esencia moral de toda la Ley. Pero este
código contiene muchas instrucciones más que se
destacan por su excelencia. Es comprensible que nu-
merosas disposiciones se centren en la vida israe-
lita de aquel tiempo, como algunas reglas sobre la

lugar para otro es fácil si se dispone de un imán suficien-


temente potente. Y en tal caso, prácticamente cualquier
cosa es posible".
No puede decirse con certeza cómo dividió Dios las
aguas del mar Rojo para salvar a los israelitas. Pero el
Creador conoce a la perfección todas las leyes de la natu-
raleza, y puede controlar con facilidad ciertos aspectos de
una ley empleando otras leyes que él ha originado. El re-
sultado pudiera parecer milagroso al ser humano, espe-
cialmente si no entiende por completo todas las leyes im-
plicadas.
Akira Yamada, profesor emérito de la Universidad de
Kyoto (Japón), dice respecto a los milagros bíblicos: "Si
bien es correcto decir que no se puede entender [el mila-
gro] desde el punto de vista .actual de la ciencia (o del sta-
tu quo de la ciencia), es erróneo concluir que no sucedió,
basándose solo en la autoridad de la física moderna avan-
zada o de la bibliología moderna avanzada. De aquí a diez
años, la ciencia moderna de hoy habrá quedada anticua-
da. Cuanto más rápidamente progrese la ciencia, mayor
será la posibilidad de que los científicos de hoy se convier-
tan en blanco de comentarios jocosos como: 'Los científi-
cos de hace diez años creían seriamente en tal y tal
cosa'" (Kagakujidai no Kamigami [Dioses en la era de la
ciencia]).
Siendo el Creador, Jehová puede coordinar todas las le-
yes de la naturaleza y así utilizar su poder para obrar mi-
lagros.
128 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

higiene, sanidad y enfermedades. Aunque se die-


ron originalmente a un pueblo antiguo, estas le-
yes reflejan conocimiento de hechos científicos que
no se descubrieron sino hasta el siglo pasado (Le-
vítico 13:46, 52; 15:4-13; Números 19:11-20; Deute-
ronomio 23 :12, 13). Hacemos bien en preguntarnos:
¿Cómo puede ser que las leyes del antiguo pueblo de
Israel reflejen un conocimiento y una sabiduría muy
superiores a lasque poseían las naciones contempo-
ráneas? Una respuesta razonable es que tales leyes
procedían del Creador.
Las leyes también sirvieron para conservar los li-
najes familiares y prescribieron deberes religiosos
para los israelitas hasta la llegada de la Descenden-
cia. El pueblo concordó en obser var todo lo que Dios
pedía y así se hizo responsable de vivir según aque-
lla Ley (Deuteronomio 27:26; 30:17-20). Por supues-
to, no podían obedecer la Ley a la perfección. Pero
hasta este hecho logró un objetivo. Un jurista ex-
plicó más tarde que la Ley 'puso de manifiesto las
transgresiones, hasta que llegara la descendencia a
quien se había hecho la promesa' (Gálatas 3:19, 24).
Así, el código de la Ley convirtió a los israelitas en
un pueblo separado, les recordó que necesitaban a
la Descendencia, o Mesías, y los preparó para reci-
birla.
Los israelitas reunidos en el monte Sinaí se com-
prometieron a obedecer el código de la Ley de Dios.
Así llegaron a estar ligados a lo que la Biblia lla-
ma un pacto, es decir, un acuerdo. Era un pacto
entre la nación y Dios. Ahora bien, aunque lo ha-
bían aceptado voluntariamente, demostraron ser un
pueblo de dura cerviz, pues al poco tiempo se hicie-
El Creador se revela a sí mismo para nuestro beneficio 129

En el monte Sinaí se introdujo a la antigua nación


de Israel en un pacto con el Creador

ron un becerro de oro como representación de Dios.


Esa acción constituía un pecado, ya que la idolatría
violaba directamente los Diez Mandamientos (Éxo-
do 20:4-6). E s más, se quejaron de sus provisiones,
se rebelaron contra el caudillo nombrado por Dios
(Moisés) y tuvieron relaciones inmorales con mujeres
extranjeras idólatras. Pero ¿por qué deben interesar-
nos estos hechos, siendo que vivimos en una época
tan distante de aquella?
Como ya se ha dicho, no se trata sencillamente de
historia antigua. Los relatos bíblicos sobre la ingra-
titud de Israel y la respuesta de Dios muestran que
él realmente se interesa por nosotros. La Biblia dice
que los israelitas pusieron a prueba a Jehová "vez
tras vez" y así lo 'herían' y 'le causaban dolor' (Sal-
mo 78:40, 41). De modo que podemos estar seguros
de que el Creador tiene sentimientos y que le impor-
ta el comportamiento humano.
130 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

Desde una óptica humana, pudiera pensarse que


el mal proceder de Israel haría qúe Dios pusiera fin
a su pacto y tal vez escogiera a otra nación para cum-
plir su promesa. Pero no fue así. Aunque Dios casti-
gó a los malhechores impenitentes, tuvo misericordia
de la nación como tal, pese a su desobediencia. Efec-
tivamente, Dios fue leal a la promesa qu e le había
hecho a su fiel amigo Abrahán.
Al poco tiempo, Israel se hallaba cerca de Canaán,
la Tierra Prometida bíblica, que estaba ocupada
por pueblos fuertes con una degradada moralidad.
El Creador había permitido que pasaran cuatrocien-
tos años sin intervenir, pero había llegado el mo-
mento de entregar esa tierra, en justicia, a Israel

El acatamiento de las inigualables leyes del Creador


contribuyó a la prosperidad del pueblo en la Tierra Prometida
El Creador se revela a si mismo para nuestro beneficio 131

(Génesis 15:16; véase también "¿En qué sentido es ce-


loso Dios?", páginas 132, 133). Moisés primero envió
al país a doce espías. Diez de ellos no demostraron
fe en el poder salvador de Jehová. Su informe hizo
que el pueblo murmurara contra Dios y maquinara
volver a Egipto. Por ello, Dios lo sentenció a vagar
cuarenta años por el desierto (Números 14:1-4, 26-
34).
¿Qué logró ese castigo? Antes de su muerte, Moi-
sés exhortó a los hijos de Israel a que recordaran los
años en los que Jehová los había humillado. Moisés
les dijo: "Bien sabes tú con tu propio corazón que tal
como un hombre corrige a su hijo, Jehová tu Dios iba
corrigiéndote" (Deuteronomio 8:1-5). Pese a su insul-
tante actuación, Jehová los sostuvo y así les demos-
tró que dependían de él. Por ejemplo, les suministró
para su supervivencia el maná, una sustancia comes-
tible que sabía a tortas hechas con miel. Esta expe-
riencia por el desierto debió haberles enseñado la im-
portancia de obedecer a su Dios misericordioso y a
depender de él (Éxodo 16:13-16, 31; 34:6, 7).
Después de la muerte de Moisés, Dios comisionó a
Josué para acaudillar a Israel. Este hombre valien-
te y leal introdujo a la nación en Canaán y empren-
dió con valor la conquista del territorio. En poco tiem-
po, Josué derrotó a 31 reyes y ocupó la mayor parte
de la Tierra Prometida. 'Podemos hallar esta emocio-
nante historia en el libro de Josué.
Gobierno sin un rey humano
Durante el viaje por el desierto y los primeros años
en la Tierra Prometida, la nación tuvo por caudillos a
Moisés y luego a Josué. Los israelitas no necesitaron
132 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

a ningún rey humano, pues Jehová era su Soberano.


Él dispuso que se nombrara a ancianos para resolver
los pleitos en las puertas de las ciudades. Estos man-
tenían el orden y ayudaban a la gente en sentido es-
piritual (Deuteronomio 16:18; 21:18-20). El libro de
Rut ofrece una intefesante vislumbre de cómo resol-
vieron estos ancianos un pleito basándose en la ley
de Deuteronomio 25:7-9.
A lo largo de los años, la nación a menudo perdió
el favor de Jehová, pues le desobedeció en repetidas
ocasiones y se volvió a los dioses cananeos. No obs-
tante, Jehová se acordó de su pueblo cuando este se

¿En qué sentido es celoso Dios?


"Jehová, cuyo nombre es Celoso, él es un Dios celoso."
¿Qué significan estas palabras, que se leen en Éxodo
34:14?
La palabra hebrea que se traduce por "celoso" puede
significar "que exige devoción exclusiva, que no tolera ri-
validad ". Jehová es celoso con respecto a su nombre y
adoración en un sentido positivo que beneficia a sus cria-
turas (Ezequiel 39:25). Su celo por cumplir lo que su nom-
bre representa significa que llevará a cabo su propósito
para la humanidad.
Veamos, por ejemplo, cómo juzgó a las naciones que ha-
bitaban la tierra de Canaán . Un erudito ofrece esta horri-
ble descripción: "La adoración de Baal, Astoret y otros
dioses cananeos consistía en las orgías más extravagan-
tes; sus templos eran centros de vicio. [... ] Los cananeos,
pues, adoraban cometiendo excesos inmorales [... ], y lue-
go asesinando a sus hijos primogénitos como sacrificio a
estos mismos dioses". Los arqueólogos han descubier-
to vasijas con los restos de niños sacrificados. Aunque
Dios observó el error de los cananeos en los días de
Abrahán, tuvo paciencia con ellos por cuatrocientos años,
El Creador se revela a sí mismo para nuestro beneficio 133

halló en situación desesperada y acudió a él. Levan-


tó a jueces para liberar a Israel y rescatarlo de las
opresoras naciones vecinas. El libro de Jueces con-
tiene una descriptiva narración de las hazañas de
doce de estos valientes jueces (Jueces 2:11-19; Nehe-
mías 9:27).
El relato dice: "En aquellos días no había rey en
Israel. Lo que era recto a sus propios ojos era lo que
cada uno acostumbraba hacer" (Jueces 21:25). La na-
ción disponía de las normas establecidas en la Ley,
de modo que con la ayuda de los ancianos y la ins-
trucción de los sacerdotes, el pueblo tenía base para

permitiéndoles suficiente tiempo para cambiar (Génesis


15:16).
¿Eran conscientes los cananeos de la gravedad de su
error? Pues bien , tenían la facultad humana de la concien-
cia, que los juristas tienen por fundamento universal de
moralidad y justicia (Romanos 2:12-15). Pese a ello, los
cananeos persistieron en sus detestables sacrificios de ni-
ños y degradadas prácticas sexuales.
Jehová determinó en su equilibrada justicia que esa
tierra debía limpiarse. Esta limpieza no supuso un genoci-
dio, pues se perdonó la vida a los cananeos que aceptaron
voluntariamente las elevadas normas morales de Dios, ya
fueran personas solas, como Rahab, o comunidades ente-
ras, como los gabaonitas. (Josué 6:25; 9:3-15). Rahab lle-
gó a ser un eslabón de la genealogía real que condujo al
Mesías, y los descendientes de los gabaonitas tuvieron el
privilegio de rendi r servicios en el templo de Jehová (Josué
9:27; Esdras 8:20; Mateo 1:1, 5-16).
En consecuencia, cuando se tienen los suficientes ele-
mentos de juicio, es más fácil ver a Jehová como un Dios
de justicia admirable, y celoso en un sentido positivo para
el beneficio de sus criaturas fieles.
134 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

'hacer lo que era recto a sus propios ojos' sin temor


a equivocarse. Además, el código de la Ley prescribía
que se ofrecieran sacrificios en un tabernáculo o tem-
plo portátil. Este era el centro de la adoración verda-
dera, que ayudó a mantener unida a la nación du-
rante ese período.
Parte 11: Prosperidad bajo la monarquía
Durante la judicatura de Samuel, el pueblo pidió un
rey humano. Los tres primeros reyes -Saúl, David y
Salomón- gobernaron cuarenta años cada uno, des-
de 1117 hasta 997 a.E. C. En este tiempo, la prospe-
ridad y la gloria de Israel alcanzaron su cenit, y el
Creador tomó importantes medidas para preparar el
gobierno de la venidera Descendencia.
El juez y profeta Samuel dio una buena dirección
espiritual a Israel, pero sus hijos fueron diferentes.
El pueblo finalmente pidió a Samuel: "Nómbranos
un rey que nos juzgue, sí, como todas las naciones".
Jehová explicó a Samuel el significado de aquella pe-
tición: "Escucha la voz del pueblo [. .. ] porque no es a
ti a quien han rechazado, sino que es a mí a quien
han rechazado de ser rey sobre ellos", y previó sus
tristes consecuencias (1 Samuel 8:1-9). No obstante,
accedió a la demanda y nombró por rey de Israel a
un hombre modesto llamado Saúl. Pese a su prome-
tedor comienzo, después de ascender al trono Saúl se
hizo obstinado y pasó por alto los mandamientos de
Dios. El profeta de Dios anunció que se daría el go-
bierno a un hombre en quien Jehová se complaciera.
Este hecho pone de relieve cuánto valora la obedien-
cia de corazón el Creador (1 Samuel 15:22, 23).
David, el siguiente rey de Israel, era el h ijo menor
de una familia de la tribu de Judá. Dios le dijo a
El Creador se revela a sí mismo para nuestro beneficio 135

Samuel sobre esta sorprendente elección: "El simple


hombre ve lo que aparece a los ojos; pero en cuanto
a Jehová, él ve lo que es el corazón" (1 Samuel 16:7).
¿No es reconfortante saber que el Creador se fija en
lo que somos en nuestro interior, y no en las apa-
riencias? Sin embargo, Saúl tenía sus propias ideas.
Desde que Jehová escogió a David como futuro rey,
Saúl se obsesionó con la idea de darle muerte. Jeho-
vá no lo permitió, y finalmente Saúl y sus hijos mu-
rieron en una batalla contra el pueblo guerrero de
los filisteos.
David reinó desde la ciudad de Hebrón. Luego con-
quistó Jerusalén y trasladó allí su capital. También
extendió las fronteras de Israel hasta los límites de
la tierra que Dios había prometido dar a los des-
cendientes de Abrahán. Podemos leer sobre este pe-
ríodo (y la historia de los reyes posteriores) en seis
libros históricos de la Biblia. * En ellos puede verse
que la vida de David no estuvo libre de complicacio-
nes. Por ejemplo, sucumbió al deseo humano y co-
metió adulterio con la hermosa Bat-seba. Luego in-
currió en otros males para encubrir su pecado. Como
Dios de justicia; Jehová no pasó por alto el error de
David, aunque, debido a su arrepentimiento sincero,
tampoco exigió que se le aplicara estrictamente la
pena prescrita en la Ley. No obstante, David tuvo
muchos problemas familiares como consecuencia de
sus pecados.
Estas vicisitudes permitieron que David conociera
a Dios como una persona con sentimientos. Escribió:
"Jehová está cerca de todos los que lo invocan L.. ] y
* E stos son 1 Samuel, 2 Samuel, 1 Reyes, 2 Reyes,
1 Crónicas y 2 Crónicas.
136 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

Puede visitarse la zona al sur del muro de Jerusalén,


donde el rey David estableció su capital

oirá su clamor por ayuda" (Salmo 145:18-20). La sin-


ceridad y la devoción de David se reflejan con cla-
ridad en los bellos cánticos que compuso, que cons-
tituyen aproximadamente la mitad del libro de los
Salmos. Millones de personas han hallado consue-
lo y ánimo en estas poesías. Salmo 139:1-4 refleja,
El Creador se revela a sí mismo para nuestro beneficio 137

por ejemplo, la estrecha relación que David tenía con


Dios: "Oh Jehová, tú me has escudriñado completa-
mente, y me conoces. Tú mismo has llegado a cono-
cer mi sentarme y mi levantarme. Has considerado
mi pensamiento desde lejos. [.. .] Pues no hay una sola
palabra en mi lengua, cuando, ¡mira!, oh Jehová, tú
ya lo sabes todo".
David era especialmente consciente del poder sal-
vador de Dios (Salmo 20:6; 28:9; 34:7, 9; 37:39). Cada
vez que lo experimentaba, su confianza en Jehová
aumentaba. Puede comprobarse este hecho en Sal-
mo 30:5; 62:8 y 103:9. O en el Salmo 51, que Da-
vid compuso después de ser censurado por su pecado
con Bat-seba. Es muy confortante saber que podemos
acercarnos sin reservas al Creador con la seguridad
de que no es arrogante, sino que está dispuesto a escu-
charnos humildemente (Salmo 18:35; 69:33; 86:1-8).
David no llegó a este reconocimiento solo por la ex-
periencia. "He meditado en toda tu actividad -escri-
bió-; de buena gana me mantuve intensamente in-
teresado en la obra de tus propias manos." (Salmo
63:6; 143:5.)
Jehová celebró con David un pacto especial para
un reino eterno. Probablemente David no entendió la
trascendencia de este pacto, pero por otras informa-
ciones que se incluyeron posteriormente en la Biblia,
puede verse que Dios indicó de este modo que la Des-
cendencia prometida vendría por el linaje de David
(2 Samuel 7:16).
El sabio rey Salomón y el sentido de la vida
Salomón, hijo de David, fue famoso por su sabi-
duría, de la que podemos beneficiarnos leyendo los
138 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

libros de Proverbios y Eclesiastés,* ambos muy


prácticos (1 Reyes 10:23-25). El último es útil en par-
ticular para aquellos que se preguntan por el senti-
do de la vida, como lo hizo el sabio rey Salomón. Este
fue el primer rey israelita nacido en el seno de una
familia real, por lo que tuvo ante sí grandes posibili-
dades. Acometió majestuosas construcciones, dispuso
en su mesa de una variedad impresionante de ali-
mentos y disfrutó de la música y de selecta compa-
ñía. No obstante, escribió: "Yo, yo mismo, me volví
hacia todas las obras mías que mis manos habían
hecho, y hacia el duro trabajo que yo había traba-
jado duro para lograr, y, ¡mira!, todo era vanidad"
(Eclesiastés 2:3-9, 11). ¿A qué conclusión llegó Salo-
món?
El rey sabio escribió: "La conclusión del asunto,
habiéndose oído todo, es: Teme al Dios verdadero y
guarda sus mandamientos. Porque este es todo el
deber del hombre. Porque el Dios verdadero mismo
traerá toda clase de obra a juicio con relación a toda
cosa escondida, en cuanto a si es buena o es mala"
(Eclesiastés 12:13, 14). Por ello, Salomón invirtió sie-
te años en la construcción de un templo glorioso don-
de la gente pudiera adorar a Dios (1 Reyes, capítu-
lo 6).
El reinado de Salomón fue pacífico y próspero du-
rante muchos años (1 Reyes 4:20-25). Sin embargo,
su corazón no resultó tan completo para con Jehová
como lo había sido el de David. Salomón tomó mu-
chas esposas extranjeras y permitió que inclinaran
su corazón a seguir a sus dioses. Jehová finalmen-
* Salomón también escribió El Cantar de los Cantares, un
poema de amor que se centra en la lealtad de una joven a un
humilde pastor.
El Creador se revela a sí mismo para nuestro beneficio 139

te dijo: "Sin falta arrancaré el reino de sobre ti L.. ].


Daré una tribu a tu hijo, por causa de David mi
siervo, y por causa de Jerusalén" (1 Reyes 11:4, 11-
13).
Parte 111: la división del reino
Después de la muerte de Salomón en 997 a.E.C., las
diez tribus norteñas se segregaron. Formaron el reino
de Israel, que los asirios conquistaron en 740 a.E.C.
Los reyes de Jerusalén gobernaron sobre las otras dos
tribus. Este reino, Judá, sobrevivió hasta que los ba-
bilonios conquistaron Jerusalén en 607 a.E.C. y se lle-
varon cautivos a sus habitantes. La tierra de Judá
estuvo setenta años desolada.
Cuando Salomón murió, su hijo Rehoboam ascen-
dió al trono y oprimió al pueblo. Su gobierno pro-
vocó una sublevación, de modo que diez tribus se
segregaron y formaron el reino de Israel (1 Reyes 12:
1-4, 16-20). E ste r eino septentrional no siguió al Dios
verdadero. El pueblo se inclinó ante ídolos, como be-
cerros de oro, o incurrió en otras formas de adoración
falsa. Algunos de los reyes fueron asesinados y sus
dinastías fueron derrocadas por usurpadores. Jeho-
vá tuvo gran paciencia, y mandó a profetas en repe-
tidas ocasiones para advertir a la nación de las ca-
lamidades que sufriría si no abandonaba su proceder
de apostasía. Los libros de Oseas y AInós los escri-
bieron profetas cuyos mensajes se centraron en este
reino norteño. Finalmente, en 740 a.E.C., los asirios
le infligieron el azote que los profetas de Dios habían
predicho.
En el sur, diecinueve reyes sucesivos de la casa de
David gobernaron sobre Judá hasta el año 607 a.E.C.
140 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

Los reyes Asá, J ehosafat, Ezequías y J osías gober-


naron como lo hizo su antepasado David, y se ga-
naron el favor de Jehová (1 Reyes 15:9-11; 2 Re-
yes 18:1-7; 22:1, 2; 2 Crónicas 17:1-6). Jehová bendijo
a la nación durante el reinado de estos monarcas.
La obra The Englishman's Critical and Expository
Bible Cyclopredia explica: "El gran elemento conser-
vador de J[udá] lo constituían el templo, el sacerdo-
cio y la ley escrita, dados por Dios; así como el recono-
cimiento del único Dios, Jehová, como su verdadero
rey teocrático. [... ] Esta adhesión a la ley L.. ] produ-
jo una sucesión de reyes, muchos de los cuales fueron
buenos y sabios L.. ]. Por ello J[udá] sobrevivió a su
hermano norteño más populoso". Estos reyes fieles
fueron pocos en comparación con los que no anduvie-
ron en el camino de David. De todos modos, Jehová
hizo que 'David su siervo continuara teniendo una
lámpara siempre delante de él en Jerusalén, la ciu-
dad que Dios se había escogido para poner allí su
nombre' (1 Reyes 11:36).
Se acerca la destrucción
Manasés fue uno de los reyes de Judá que se apar-
tó de la adoración verdadera. "Hizo pasar a su propio
hijo por el fuego, y practicó la magia y buscó agüeros
e hizo médium espiritistas y pronosticadores profe-
sionales de sucesos. Hizo en gran escala lo que era
malo a los ojos de Jehová, para ofenderlo." (2 Reyes
21:6, 16.) El rey Manasés sedujo al pueblo "para que
hicieran peor que las naciones que Jehová había ani-
quilado". Después de advertir repetidamente a Ma-
nasés y su pueblo, el Creador declaró: "Simplemente
limpiaré a Jerusalén así como uno limpia el tazón sin
asa" (2 Crónicas 33:9, 10; 2 Reyes 21:10-13).
El Creador se revela a sí mismo para nuestro beneficio 141

Como preludio, Jehová permitió que los asirios


capturaran a Manasés y se lo llevaran cautivo suje-
to con grilletes de cobre (2 Crónicas 33:11). En el exi-
lio, Manasés recobró el juicio y "siguió humillándose
mucho a causa del Dios de sus antepasados". ¿Cómo
respondió Jehová? "Oyó su petición de favor y lo res-
tauró en Jerusalén a su gobernación real; y Manasés
llegó a saber que Jehová es el Dios verdadero." Tan-
to el rey Manasés como su nieto, el rey Josías, lleva-
ron a cabo urgentes reformas. No obstante, la nación
no abandonó definitivamente la degradación moral y
religiosa (2 Crónicas 33:1-20; 34:1-35:25; 2 Reyes, ca-
pítulo 22).
Cabe destacar que Jehová envió a profetas celosos
para declarar su punto de vista sobre lo que estaba
sucediendo.* Jeremías recoge las palabras de Jeho-
vá: "Desde el día en que los antepasados de uste-
des salieron de la tierra de Egipto hasta el día de
hoy [...] yo seguí enviando a ustedes todos mis sier-
vos los profetas, madrugando diariamente y envián-
dolos". Pero los israelitas no escucharon a Dios. Ac-
tuaron peor que sus antepasados (Jeremías 7:25, 26).
Dios los advirtió en repetidas ocasiones "porque sen-
tía compasión por su pueblo", pero este no quiso
hacer caso. De modo que Dios permitió que los ba-
bilonios destruyeran Jerusalén y desolaran el país
en el año 607 a.E.C. La tierra quedó abandonada
por setenta años (2 Crónicas 36:15, 16; Jeremías 25:
4-11).
* Estos mensajes proféticos inspirados se encuentran en va-
rios libros de la Biblia: Isaías, Jeremías, Lamentaciones,
Ezequiel, Joel, Miqueas, Habacuc y Sofonías. Los libros de
Abdías, Jonás y Nahúm se concentran en las naciones veci-
nas cuya historia tuvo incidencia en el pueblo de Dios.
142 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

Este breve repaso de la actuación divina debería


ayudarnos a comprender el interés que Jehová de-
mostró por su pueblo y lo justo que fue con él. No se
cruzó de brazos esperando con indiferencia a que su
pueblo se superara, sino que intentó ayudarlo. Pode-
mos entender por qué Isaías dijo: "Oh Jehová, tú eres
nuestro Padre [... ] y todos somos la obra de tu mano"
(Isaías 64:8). Por ello muchas personas llaman "Pa-
dre" al Creador, pues actúa como lo haría un padre
humano que ama a sus hijos y se interesa por ellos.
Pero Dios también reconoce que somos responsables
de nuestros actos y de sus consecuencias.
Después de los setenta años que la nación pasó
cautiva en Babilonia, Jehová Dios cumplió su profe-
cía de reconstruir Jerusalén. Se liberó al pueblo y se
le permitió regresar a su tierra natal para 'reedifi-
car la casa de Jehová, la cual estaba en Jerusalén'
(Esdras 1:1-4; Isaías 44:24-45:7). Varios libros de la
Biblia* relatan esta reconstrucción de la ciudad y del
templo, y los acontecimientos subsiguientes. Uno de
ellos, Daniel, es de particular interés porque profe-
tizó cuándo aparecería exactamente la Descendencia,
es decir, el Mesías, y también predijo sucesos mun-
diales de la actualidad.
Finalmente el templo se reedificó, pero Jerusalén
se hallaba aún en condiciones deplorables. Las mu-
rallas y las puertas estaban en ruinas. De modo que
Dios levantó a hombres, como Nehemías, para ani-
mar y organizar a los judíos. La oración que leemos
en el capítulo 9 de Nehemías sintetiza bien la rela-
ción de Jehová con los israelitas. Muestra que Jeho-
* Estos libros históricos y proféticos son Esdras, Nehemías,
Ester, Ageo, Zacarías y Malaquías.
El Creador se revela a sí mismo para nuestro beneficio 143

vá es "un Dios de actos de perdón, benévolo y miseri-


cordioso, tardo para la cólera y abundante en bondad
amorosa". Esta plegaria también indica que Jehová
actúa en armonía con su norma perfecta de justicia.
Aun cuando tenga buena razón para ejercer su poder
contra los desobedientes, está dispuesto a templar la
justicia con el amor. Requiere sabiduría lograr este
equilibrio tan admirable. Así pues, la relación del
Creador con la nación de Israel debería acercarnos a
él y motivarnos a hacer su voluntad.
Esta parte de la Biblia (el Antiguo Testamento)
concluye con la restauración de Judá y el templo de
Jerusalén, que entonces se hallaban bajo dominación
pagana. En esta situación, ¿cómo podía cumplirse el
pacto que Dios hizo con David acerca de una "descen-
dencia" que gobernaría "para siempre"? (Salmo 89:3,
4; 132:11, 12.) Los judíos todavía estaban esperando
la venida de "Mesías el Caudillo", quien liberaría al
pueblo de Dios y establecería un reino teocrático (go-
bierno divino) en la Tierra (Daniel 9:24, 25). Pero
¿era este el propósito de Jehová? Si no, ¿cómo trae-
ría liberación el prometido Mesías? Y ¿qué inciden-
cia tiene esto en nosotros hoy? El próximo capítulo
contestará estas importantes preguntas.
CAPÍTULO 9

Un Gran Maestro nos revela


con más profundidad al Creador
EN EL siglo primero, la gente que vivía en Palestina
estaba "en expectación". ¿De qué? Del "Cristo" o "Me-
sías" que los profetas de Dios habían predicho siglos
antes. El pueblo sabía que Dios había dirigido la escri-
tura de la Biblia y que esta contenía muchas prediccio-
nes. Una de ellas, recogida en el libro de Daniel, apun-
taba a la llegada del Mesías en la primera parte de
aquel siglo (Lucas 3:15; Daniel 9:24-26).
No obstante, se requería cautela, pues iban a presen-
tarse mesías auto proclamados (Mateo 24:5). El histo-
riador judío Josefo menciona a algunos : Teudas, que
condujo a sus seguidores al río Jordán y dijo que divi-
diría sus aguas; un egipcio que llevó a la gente al mon-
te de los Olivos, asegurando que el muro de Jerusalén
caería a una orden suya; y un impostor del tiempo del
gobernador Festo que prometió una vida libre de pro-
blemas (compárese con Hechos 5:36; 21:38).
A diferencia de los decepcionados seguidores de es-
tos falsos mesías, un grupo de personas, a las que se
conoció más tarde por el nombre de "cristianos", reco-
nocieron que Jesús de Nazaret era un gran maestro y
el verdadero Mesías (Hechos 11:26; Marcos 10:47). Je-
sús no era un impostor: tenía claras referencias, como
confirman ampliamente los cuatro libros históricos lla-
mados Evangelios. * Por ejemplo, los judíos sabían que
* Mateo, Marcos y Juan fueron testigos presenciales. Lucas
hizo un estudio serio de documentos y testimonios de primera
mano. Los Evangelios tienen la impronta del relato honrado, exac-
to y confiable (véase el folleto Un libro para todo el mundo, pági-
nas 16, 17, editado por Watchtower Bible and Tract Society ofNew
York,lnc).
Un Gran Maestro nos revela con más profundidad al Creador 145

el Mesías nacería en Belén, pertenecería al linaje de


David y ejecutaría obras maravillosas. Jesús cumplió
todas estas profecías, como indica incluso el testimonio
de sus opositores. Efectivamente, en Jesús se cumplie-
ron todos los requisitos del Mesías bíblico (Mateo 2:3-6;
22:41-45; Juan 7:31, 42).
Muchedumbres de personas se convencieron de que
Jesús era el Mesías cuando lo conocieron y observaron
sus sobresalientes obras, oyeron sus singulares pala-
bras de sabiduría y advirtieron su previsión del futu-
ro. En el transcurso de su ministerio (29-33 E.C.) se
acumularon las pruebas de su identidad como Mesías.
De hecho, demostró ser más que el Mesías. Un discípu-
lo que conocía bien los hechos llegó a la conclusión de
que "Jesús [era] el Cristo el Hijo de Dios"* (Juan 20:31).
Puesto que Jesús tuvo esta estrecha relación con
Dios, podía explicar y revelar cómo era el Creador (Lu-
cas 10:22; Juan 1:18). Jesús enseñó que su relación ín-
tima con el Padre empezó en el cielo, donde colaboró
con él en la creación de todas las demás cosas, anima-
das e inanimadas (Juan 3:13; 6:38; 8:23, 42; 13:3; Co-
losenses 1:15, 16).
La Biblia dice que se transfirió al Hijo del ámbito es-
piritual al fisico y "llegó a estar en la semejanza de los
hombres" (Filipenses 2:5-8). Ese no es un suceso nor-
mal, pero ¿es posible? Los científicos han comprobado
• El Corán dice: "Su nombre es el Ungido, Jesús, hijo de María,
que será considerado en la vida de acá y en la otra" (sura 3:45).
Como ser humano, Jesús fue hijo de María. Pero ¿quién fue su
padre? El Corán explica: "Para Dios, Jesús es semejante a Adán"
(sura 3:59). Las Santas Escrituras llaman a Adán "hijo de Dios"
(Lucas 3:23, 38). Ni Adán ni Jesús tuvieron un padre humano; nin-
guno de los dos provino de la unión de un hombre y una mujer.
De modo que, tal como Adán fue un hijo de Dios, así también lo fue
Jesús.
146 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

, que un elemento natural,


como el uranio, puede con-
vertirse en otro; incluso
han calculado el resulta-
do de la transformación
de la materia en energía
(E=mc 2 ). Así, ¿por qué de-
beríamos dudar de que la
Biblia diga que una cria-
tura espiritual se trans-
formó para vivir como ser
humano?
Veámoslo desde otro án-
gulo. La medicina ha con-
seguido la fecundación in
vitro. Una vida que co-
Los científicos llevan a cabo la mienza en un t ubo de en-
fecundación in vitro. El Creador sayo se transfiere a una
transfirió la vida de su Hijo para
que naciera como ser humano mujer y luego nace como
un bebé. En el caso de J e-
sús, la Biblia dice que su vida fue transferida por el
"poder del Altísimo" a una virgen llamada María. Esta
mujer pertenecía al linaje de David, de manera que Je-
sús podía ser el heredero permanente del Reino Mesiá-
nico que se prometió a aquel monarca (Lucas 1:26-38;
3:23-38; Mateo 1:23).
Debido a esta relación íntima y semejanza con el
Creador, Jesús aseguró: "El que me ha visto a mí
ha visto al Padre también" (Juan 14:9). Dijo asimis-
mo: "Nadie conoce quién es el Padre sino el Hijo, y
aquel a quien el Hijo esté dispuesto a revelarlo" (Lucas
10:22). Por consiguiente, lo que Jesús enseñó e hizo en
la Tierra nos ayuda a conocer mejor la personalidad del
Creador. Centrémonos para ello en algunas de las ex-
Un Gran Maestro nos revela con más profundidad al Creador 147

periencias que tuvieron hombres y mujeres con quie-


nes Jesús trató directamente.

La samaritana
"¿Acaso no es este el Cristo?", se preguntó una sa-
maritana después de conversar un rato con Jesús
(Juan 4:29). Esta mujer incluso instó a otras personas
de la cercana población de Sicar a conocerlo personal-
mente. ¿Qué la movió a aceptar a Jesús como el Me-
sías?
La samaritana se encontró con Jesús cuando este
descansaba después de haber andado toda la maña-
na por los caminos polvorientos de las colinas de Sa-
maria. Aunque Jesús estaba fatigado, habló con ella.
Al observar su sincero interés espiritual, le comunicó
verdades profundas sobre la necesidad de "[adorar] al
Padre con espíritu y con verdad". Después le reveló que
en realidad era el Cristo, hecho que todavía no había
confesado en público (Juan 4:3-26).
Para la samaritana, este encuentro con Jesús fue
muy significativo. Sus anteriores prácticas religiosas
se habían centrado en el culto que se rendía en el mon-
te Guerizim, y se fundamentaban solo en los cinco
primeros libros de la Biblia. Los judíos evitaban a
los samaritanos, muchos de los cuales descendían del
mestizaje entre las diez tribus de Israel y otros pue-
blos. Pero Jesús actuó de modo muy diferente. Estuvo
dispuesto a enseñar a la samaritana, aunque su mi-
sión iba dirigida a "las ovejas perdidas de la casa de
Israel" (Mateo 15:24). En este caso reflejó la disposi-
ción de Jehová para aceptar a personas sinceras de to-
das las naciones (1 Reyes 8:41-43). Tanto Jesús como
Jehová están por encima de la intolerante hostilidad
148 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

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Muchas de las personas que escucharon a Jesús y vieron


cómo trató a la gente llegaron a conocer mejor al Padre

religiosa que impregna el mundo actual. Este hecho


debería acercarnos al Creador y a su Hijo.
Hay otra lección que aprender de que Jesús estuvie-
ra dispuesto a enseñar a la samaritana. Para enton-
ces ella estaba viviendo con un hombre que no era su
esposo, lo cual no fue óbice para que Jesús le hablara
(Juan 4:16-19). Es fácil comprender que esta mujer de-
bió sentirse agradecida de que se la tratara con digni-
dad. Y su experiencia no fue única. Cuando algunos lí-
deresjudíos (fariseos) criticaron a Jesús por comer con
pecadores arrepentidos, él les dijo: "Las personas en
salud no necesitan médico, pero los enfermizos sí. Va-
yan, pues, y aprendan lo que esto significa: 'Quiero mi-
sericordia, y no sacrificio'. Porque no vine a llamar a
justos, sino a pecadores" (Mateo 9:10-13). Jesús ayudó
a la gente que sufría debido a la carga de sus pecados,
es decir, la violación de las leyes o normas de Dios.
Un Gran Maestro nos revela con más profundidad al Creador 149

Es muy reconfortante saber que Dios y su Hijo desean


ayudar a aquellos que sufren las consecuencias de su
conducta pasada (Mateo 11:28-30).-'
No pasemos por alto que la persona a la que Jesús
habló amablemente y ayudó en Samaria era una mu-
jer. ¿Por qué es eso relevante? En aquel tiempo se en-
señaba a los varones judíos que no debían hablar con
una mujer en la calle, ni siquiera con su propia espo-
sa. Los rabinos judíos no consideraban a las mujeres
capaces de recibir una educación espiritual profunda,
pues las tenían por "poco inteligentes". Algunos de-
cían: "Es mejor quemar las palabras de la ley antes
que dárselas a las mujeres". Los discípulos de Jesús
se habían criado en este ambiente; de modo que cuan-
do regresaron, "se [admiraron] de que hablara con una
mujer" (Juan 4:27). Este relato, entre otros muchos,
ilustra que Jesús era la imagen de su Padre, quien
creó tanto al hombre como a la mujer con la misma
dignidad (Génesis 2:18).
Posteriormente, la samaritana convenció a sus con-
ciudadanos de que debían escuchar a Jesús. Muchos
examinaron los hechos y se hicieron creyentes. Dije-
ron: "Sabemos que este hombre es verdaderamente el
salvador del mundo" (Juan 4:39-42). Como somos par-
te "del mundo" de la humanidad, Jesús también es
fundamental para nuestro futuro.
La visión de un pescador
Ahora veamos a Jesús por los ojos de dos de sus com-
pañeros íntimos: Pedro y Juan. Estos pescadores estu-
vieron entre sus primeros discípulos (Mateo 4:13-22;
Juan 1:35-42). Los fariseos los consideraban "hombres
* Al leer el Salmo 103 e Isaías 1:18-20 puede verse cómo se ase-
meja la actitud de Jesús a la de Jehová.
150 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

iletrados y del vulgo", gente de la tierra ('am-ha·'á-


rets), a quienes se menospreciaba porque no tenían la
educación de los rabinos (Hechos 4:13; Juan 7:49). Mu-
chas de estas personas, que 'se afanaban y estaban
cargadas' bajo el yugo de los religiosos tradicionalis-
tas, anhelaban la iluminación espiritual. El profesor
Charles Guignebert, de la Sorbona, comentó que "su
corazón pertenecía por entero a Yahvé [JehováJ". Jesús
no dio la espalda a estas personas humildes, en favor
de los ricos o influyentes. Más bien, les reveló al Padre
por medio de su enseñanza y actuación (Mateo 11:25-
28).
Pedro experimentó personalmente el inter és altruis-
ta de Jesús. Poco después de unirse a él en su ministe-
rio, su suegra enfermó y le dio fiebre. Jesús fue a la
casa de Pedro, tomó de la mano a esta mujer y la fie-
bre le desapareció. No sabemos cómo se efectuó esta
curación, tal como los médicos de hoy en día a veces
no pueden explicar cómo se producen algunas curacio-
nes, pero a la mujer le bajó la fiebre. Más importante
que saber cómo sanaba Jesús es entender que sus cura-
ciones revelaban la compasión que sentía por los enfer-
mos y afligidos. Al igual que su Padre, quería ayudar
a la gente (Marcos 1:29-31, 40-43; 6:34). Las experien-
cias que vivió Pedro alIado de Jesús le ayudaron a en-
tender que para el Creador toda persona merece aten-
ción (1 Pedro 5:7).

Pueden compararse los relatos paralelos de la curación


de la suegra de Pedro (Mateo 8:14-17; Marcos 1:29-31; Lucas
4:38, 39). El médico Lucas incluyó el detalle de que tenía
"fiebre alta". ¿Por qué pudo Jesús curar a esa mujer y a otras
personas? Lucas reconoció que "el poder de Jehová estaba allí
para que [Jesús] hiciera curaciones" (Lucas 5:17; 6:19; 9:43).
Un Gran Maestro nos revela con más profundidad al Creador 151

Más tarde, Jesús se hallaba en el atrio de las muje-


res del templo de Jerusalén observando a la gente que
echaba sus contribuciones en las arcas de la tesorería.
Los ricos depositaban muchas monedas. Pero Jesús se
fijó especialmente en una viuda pobre que echó dos mo-
nedas de muy poco valor, y dijo a Pedro, a Juan y a los
demás: "En verdad les digo que esta viuda pobre echó
más que todos los que están echando dinero en las ar-
cas de la tesorería; porque todos ellos echaron de lo que
les sobra, pero ella, de su indigencia, echó cuanto po-
seía" (Marcos 12:41-44).
Podemos ver que Jesús buscaba lo bueno que había
en la gente, y valoraba el esfuerzo de todos. ¿Qué efec-
to tuvo esta actitud en Pedro y en los demás apóstoles?
El ejemplo de su Maestro les ayudó a percibir la perso-
nalidad de Jehová. Pedro posteriormente escribió, ci-
tando de un salmo: "Los ojos de Jehová están sobre los
justos, y sus oídos están hacia su ruego" (1 Pedro 3:12;
Salmo 34:15, 16). Siendo que el Creador y su Hijo quie-
ren hallar lo bueno que hay en nosotros y están dis-
puestos a escuchar nuestros ruegos, es natural que nos
sintamos atraídos hacia ellos.
Después de unos dos años de relacionarse con Jesús,
Pedro estaba seguro de que era el Mesías. En una oca-
sión Jesús preguntó a sus discípulos: "¿Quién dicen los
hombres que soy?", y estos le dieron diferentes respues-
tas. Entonces les preguntó: "Pero ustedes, ¿quién di-
cen que soy?". Pedro respondió convencido: "Tú eres el
Cristo". Puede parecer extraño lo que Jesús hizo a con-
tinuación: "Les ordenó con firmeza que no [se lo] dije-
ran a nadie" (Marcos 8:27-30; 9:30; Mateo 12:16). ¿Por
qué? Jesús estaba allí, entre la gente, de modo que
no quería que esta llegara a conclusiones solo de oídas.
¿No es eso lógico? (Juan 10:24-26.) Del mismo modo, el
152 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

El sermón más relevante de todos los tiempos


El líder hindú Mohandas Gandhi dijo que cuando siga-
mos las enseñanzas de este sermón "habremos resuelto
los problemas [... ] del mundo entero". El afamado antro-
pólogo Ashley Montagu escribió que los hallazgos moder-
nos sobre la importancia psicológica del amor son "una
confirmación" del mencionado sermón.
Estos hombres se referían al Sermón del Monte de Je-
sús. Gandhi también dijo que "la enseñanza del Sermón
es aplicable a todos los seres humanos". El profesor
Hans Dieter Betz observó hace poco: "La influencia del
Sermón del Monte por lo general trasciende con mucho
los límites del judaísmo y del cristianismo, o hasta de la
cultura occidental ". Añadió que este sermón tiene "un
atractivo excepcionalmente universal".
¿Por qué no leer este discurso relativamente corto y ab-
sorbente? Se halla en los capítulos 5, 6 Y 7 de Mateo y en
Lucas 6:20-49. Estas son algunas de las cuestiones prin-
cipales que se tratan en este gran sermón:
Cómo ser feliz:
Mateo 5:3-12; Lucas 6:20-23.
Cómo conservar la autoestima:
Mateo 5:14-16, 37; 6:2-4, 16-18; Lucas 6:43-45.
Cómo mejorar las relaciones interpersonales:
Mateo 5:22-26, 38-48; 7:1-5, 12; Lucas 6:27-38,
41,42.
Cómo reducir los problemas en el matrimon io:
Mateo 5:27-32.
Cómo enfrentarse a la ansiedad:
Mateo 6:25-34.
Cómo reconocer el engaño religioso:
Mateo 6:5-8, 16-18; 7:15-23.
Cómo hallar el sentido de la vida:
Mateo 6:9-13, 19-24, 33; 7:7-11, 13, 14, 24-27; Lu-
cas 6:46-49.
Un Gran Maestro nos revela con más profundidad al Creador 153

Creador también desea que lo conozcamos por medio


de nuestra propia investigación de pruebas sólidas. Es-
pera que nuestras convicciones estén basadas en he-
chos (Hechos 17:27).
Como cabe imaginar, algunos de los contemporáneos
de Jesús no lo aceptaron, pese a las muchas prue-
bas de que el Creador lo respaldaba. Muchos estaban
preocupados por su posición o sus metas políticas, de
forma que no les convenció un Mesías humilde, por
muy sincero que fuera. Al acercarse el fin de su minis-
terio, Jesús dijo: "Jerusalén, la que mata a los profetas
y apedrea a los que son enviados a ella ... , ¡cuántas ve-
ces quise reunir a tus hijos [... !] Pero ustedes no lo qui-
sieron. ¡Miren! Su casa se les deja abandonada a uste-
des" (Mateo 23:37, 38). Este cambio en la situación de
Israel supuso un paso importante en la realización del
propósito de Dios para bendecir a todas las naciones.
Poco después, Pedro y otros tres apóstoles oyeron
a Jesús pronunciar una profecía detallada sobre "la
conclusión del sistema de cosas"!- Lo que Jesús predi-
jo tuvo un cumplimiento inicial durante el ataque ro-
mano a Jerusalén y su destrucción final (66-70 E.C.).
La historia da testimonio de que las predicciones de J e-
sús se cumplieron. Pedro vio muchos de los sucesos que
Jesús profetizó, según se refleja en las cartas que es-
cribió: 1 y 2 de Pedro (1 Pedro 1:13; 4:7; 5:7, 8; 2 Pe-
dro 3:1-3, 11, 12).
Jesús trató a los judíos con paciencia y bondad du-
rante su ministerio, pero no se retuvo de condenar su
iniquidad. Este hecho ayudó a Pedro, y también debe-
ría ayudarnos a nosotros a entender mejor al Creador.
Cuando Pedro vio que se cumplía la profecía de Jesús,
• Podemos leer esa profecía en los capítulos 24 de Mateo, 13 de
Marcos y 21 de Lucas.
154 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

escribió en su segunda carta que los cristianos debe-


rían tener "muy presente la presencia del día de Jeho-
vá". Pedro también dijo: "Jehová no es lento respecto a
su promesa, como algunas personas consideran la len-
titud, pero es paciente para con ustedes porque no de-
sea que ninguno sea destruido; más bien, desea que
todos alcancen el arrepentimiento". Luego animó a sus
lectores con la esperanza de unos 'nuevos cielos y una
nueva tierra en los que morará la justicia' (2 Pedro 3:
3-13). ¿Apreciamos nosotros, como Pedro, las cualida-
des de Dios reflejadas en Jesús, y confiamos en sus
promesas para el futuro?
¿Por qué murió Jesús?
La última noche que Jesús estuvo con los apóstoles
compartió con ellos una cena especial. En una comi-
da como aquella, el anfitrión
judío hospitalario lavaba los
pies a sus huéspedes, que
posiblemente habían anda-
do por caminos polvorientos
calzados con sandalias. Sin
embargo, nadie ofreció a Je-
sús ese servicio. De modo
que él humildemente se le-
vantó, tomó una toalla y una
palangana, y empezó a la-
varles los pies a los apósto-
Jesús les lavó los pies a les. Cuando le llegó el turno
los apóstoles, dando así a Pedro, este se sintió aver-
un ejemplo de humildad
que el Creador valora gonzado, y le dijo: "Tú cier-
tamente no me lavarás los
pies nunca". ''A menos que te lave -respondió Jesús-,
no tienes parte conmigo." Jesús sabía que iba a morir
pronto, de modo que añadió: "Si yo, aunque soy Señor
Un Gran Maestro nos revela con más profundidad al Creador 155

y Maestro, les he lavado los pies a ustedes, ustedes


también deben lavarse los pies unos a otros. Porque
yo les he puesto el modelo, que, así como yo hice con
ustedes, ustedes también deben hacerlo" (Juan 13:5-
17).
Décadas más tarde, Pedro instó a los cristianos a que
imitaran a Jesús, no en un lavatorio ritual, sino en el
servicio humilde al prójimo sin 'enseñorearse' de él. Pe-
dro también se apercibió de que el ejemplo de Jesús
probó que "Dios se opone a los altivos, pero da bondad
inmerecida a los humildes". ¡Qué gran lección sobre el
Creador! (1 Pedro 5:1-5; Salmo 18:35.) Pero esa no fue
la única lección que Pedro aprendió.
Después de la cena, Judas Iscariote, un apóstol que
se hizo ladrón, condujo a una banda de hombres arma-
dos hasta Jesús para que lo arrestaran. Pedro intentó
defenderlo. Sacó la espada,éhirió conella a un hombre
de la muchedumbre. Jesús corrigió a Pedro con es-
tas palabras: "Vuelve tu espada a su lugar, porque to-
dos los que toman la espada perecerán por la espada".
A continuación, ante los ojos de Pedro, tocó al hombre
y lo curó (Mateó 26:47-52; Lucas 22:49-51). Jesús fue
coherente con su enseñanza de 'amar a los enemigos',
imitando a su Padre; que "hace salir su sol sobre ini-
cuos y buenos y hace llover sobre justos e injustos" (Ma-
teo 5:44, 45).
En el transcurso de esa tensa noche, el tribunal
supremo judío juzgó con precipitación a Jesús. Fue
acusado falsamente de blasfemia, llevado ante el go-
bernador romano y entregado injustamente para su
ejecución. Tanto los judíos como los romanos se burla-
ron de él. Fue azotado con brutalidad y fijado en un
madero. Gran parte de ese maltrato cumplió profecías
156 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

escritas con siglos de antelación. Aun los soldados que


observaron a Jesús en el madero de tormento admi-
tieron: "Ciertamente este era Hijo de Dios" (Mateo
26:57-27:54; Juan 18:12-19:37).
Es fácil entender que Pedro y otros discípulos se pre-
guntaran: "¿Por qué tenía que morir el Cristo?". Con el
paso del tiempo comprendieron la razón. Por una par-
te, aquellos sucesos cumplieron la profecía del capítu-
lo 53 de Isaías, que muestra que el Cristo no haría po-
sible la liberación solo para los judíos, sino también
para toda la humanidad. Pedro escribió: "Él mismo car-
gó con nuestros pecados en su propio cuerpo sobre el
madero, para que acabáramos con los pecados y vivié-
ramos a la justicia. Y 'por sus heridas ustedes fueron
sanados'" (1 Pedro 2:21-25). El apóstol captó el sentido
de la verdad que Jesús había enseñado: "El Hijo del
hombre no vino para que se le ministrara, sino para
ministrar y para dar su alma en rescate en cambio por
muchos" (Mateo 20:28). En efecto, Jesús debía entre-
gar su derecho a la vida como ser humano perfecto para
recomprar a la humanidad, liberándola así del pecado
heredado de Adán. Esta es una de las enseñanzas fun-
damentales de la Biblia: el rescate.
¿Qué implica el rescate? Puede verse del siguien-
te modo: Supongamos que tenemos una computado-
ra, y alguien introduce en un programa perfecto un
error (o virus) que corrompe un archivo electrónico.
Esto ilustra el efecto de lo que Adán hizo al desobede-
cer voluntariamente a Dios, es decir, cuando pecó. Vol-
vamos a la ilustración. Todas las copias que se hagan
del archivo corrompido se verán afectadas. Sin embar-
go, no está todo perdido. Puede detectarse el error con
un programa especial y eliminarlo de los archivos y del
Un Gran Maestro nos revela con más profundidad al Creador 157

Un error (o virus) informático puede eliminarse de la computadora.


Así mismo, la humanidad necesita el rescate de Jesús
para liberarse de la imperfección heredada

ordenador. Del mismo modo, la humanidad ha recibi-


do un "virus" (pecado) de Adán y Eva, y necesita ayu-
da exterior para erradicarlo (Romanos 5:12). Según
la Biblia, Dios hizo posible esta limpieza mediante la
muerte de Jesús. Es una provisión amorosa de la que
todos podemos beneficiarnos (1 Corintios 15:22).
El reconocimiento de lo que Jesús hizo motivó a
Pedro a "vivir el resto de su tiempo en la carne, ya
no para los deseos de los hombres, sino para la volun-
tad de Dios". Para Pedro esto significó evitar los hábi-
tos corruptos y los estilos de vida inmorales, y lo mis-
mo significa para nosotros hoy en día. / Hay quienes
intentan dificultar la vida a aquellos que se esfuerzan
por hacer "la voluntad de Dios". Sin embargo, estos ex-
perimentan una vida más gratificante, con más senti-
do (1 Pedro 4:1-3, 7-10, 15, 16). Así fue en el caso de Pe-
dro, y puede serlo en el nuestro, si 'encomendamos
nuestras almas a un fiel Creador mientras hacemos el
bien' (1 Pedro 4:19).
158 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

Un discípulO que valoró el amor


El apóstol Juan fue otro discípulo que tuvo una es-
trecha relación con Jesús y que, por tanto, puede ayu-
darnos a entender mejor al Creador. Juan escribió un
evangelio y también tres cartas (1,2 Y 3 Juan). En una
de las cartas nos indica: "Nosotros sabemos que el Hijo
de Dios ha venido, y nos ha dado capacidad intelectual
para que adquiramos el conocimiento del verdadero [el
Creador]. Yestamos en unión con el verdadero, por me-
dio de su Hijo Jesucristo. Este es el Dios verdadero y
vida eterna" (1 Juan 5:20).
Para llegar a conocer al "verdadero", Juan tuvo que
emplear su "capacidad intelectual". ¿Qué percibió en
cuanto a las cualidades del Creador? "Dios es amor
-escribió Juan-, y el que permanece en el amor per-
manece en unión con Dios." ¿Por qué podía tener esa
seguridad? "El amor consiste en esto, no en que noso-
tros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a
nosotros y envió a su Hijo" para rescatarnos por medio
de su sacrificio (1 Juan 4:10, 16). El amor que Dios mos-
tró al enviar a su Hijo para que muriera por nosotros
conmovió a Juan, así como había conmovido a Pedro.
La estrecha relación de Juan con Jesús le permitió
conocer bien sus emociones. Un incidente que tuvo lu-
gar en Betania, cerca de Jerusalén, lo impresionó pro-
fundamente. Habían informado a Jesús de que su ami-
go Lázaro estaba muy enfermo. Jesús viajó a Betania,
pero cuando llegó con sus apóstoles, Lázaro llevaba ya
al menos cuatro días muerto. Juan sabía que el Crea-
dor, la Fuente de la vida humana, respaldaba a Jesús.
De modo que ¿podía este resucitar a Lázaro? (Lucas
7:11-17; 8:41, 42, 49-56.) Jesús dijo a Marta, la herma-
na de Lázaro: "Tu hermano se levantará" (Juan 11:1-
23).
Un Gran Maestro nos revela con más profundidad al Creador 159

Luego Juan vio a María, la otra hermana de Lázaro,


acercarse a Jesús. ¿Cómo reaccionó este? "Gimió en
el espíritu y se perturbó." Para describir la reacción
de Jesús, Juan usó una palabra griega (traducida por
"gimió" en español) que comunicaba una emoción pro-
funda y espontánea. Juan pudo ver que Jesús estaba
'perturbado', es decir, conmocionado, muy afligido. Je-
sús no se mostró indiferente ni distante, sino que "cedió

Hombre de acción
Jesucristo no fue un hombre solitario y pasivo . Fue un
resuelto hombre de acción. Viajó a "las aldeas en circui-
to, enseñando" para ayudar a las personas que estaban
"desolladas y desparramadas como ovejas sin pastor"
(Marcos 6:6; Mateo 9:36; Lucas 8:1). A diferencia de mu-
chos caudillos religiosos adinerados de la actualidad, Je-
sús no acumuló riquezas; ni siquiera tenía "dónde recos-
tar la cabeza" (Mateo 8:20).
Aunque se centró en la curación y alimentación espiri-
tuales, no pasó por alto las necesidades físicas de la gen-
te. Curó a los enfermos, a los minusválidos y a los ende-
moniados (Marcos 1:32-34). En dos ocasiones alimentó a
miles de sus entusiastas oyentes porque se compadeció
de ellos (Marcos 6:35-44; 8:1-8). Ejecutaba milagros mo-
vido por su interés en la gente (Marcos 1:40-42).
Jesús actuó con decisión cuando echó del templo a los
codiciosos mercaderes. Quienes lo observaron recorda-
ron las palabras del salmista: "El celo por tu casa me con-
sumirá" (Juan 2:14-17). No escatimó palabras a la hora
de condenar a los hipócritas líderes religiosos (Mateo 23:
1-39). Tampoco cedió ante la presión de polítiCOS impor-
tantes (Mateo 26:59-64; Juan 18:33-37).
Es emocionante leer el dinámico ministerio de Jesús.
Muchos de los que lo hacen por primera vez empiezan
por el Evangelio de Marcos, un relato corto y ágil de este
hombre de acción.
160 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

a las lágrimas" (Juan 11:30-37). Está claro que Jesús


tenía sentimientos profundos y tiernos, que ayudaron
a Juan, y pueden ayudarnos a nosotros, a entender me-
jor los sentimientos del Creador.
Juan vio que los sentimientos de Jesús se traducían
en acciones cuando le oyó gritar: "¡Lázaro, sal!". Yasí
sucedió. Lázaro resucitó y salió de la tumba. ¡Qué ale-
gría debieron sentir sus hermanas y demás"observado-
res! Muchos pusieron fe ,en Jesús. Sus enemigos no pu-
dieron negar que había ejecutado -esta resurrección,
pero cuando se extendió la noticia "entraron en conse-
jo para matar [a Jesús y] también a Lázaro" (Juan
11:43; 12:9-11).
La Biblia dice que Jesús es 'la representación exac-
ta del mismo ser del Creador' (Hebreos 1:3). Así, el mi-
nisterio de Jesús demuestra claramente el intenso de-
seo tanto suyo como de su Padre de reparar los estragos
que han causado la enfermedad y la muerte, lo cual
supone mucho más que las pocas resurrecciones reco-
gidas en la Biblia. De hecho, Juan oyó a Jesús decir:
"Viene la hora en que todos los que están en las tum-
bas conmemorativas oirán [la] voz [del Hijo] y saldrán"
(Juan 5:28, 29). Juan no utiliza en este pasaje la pala-
bra que suele emplear la Biblia para sepulcro, sino un
término que se traduce por "tumbas conmemorativas".
¿Por qué?
Porque la memoria de Dios está implicada. No cabe
duda de que el Creador del inmenso universo puede re-
cordar todos los detalles de nuestros seres queridos que
han muerto, tanto las características heredadas como
las adquiridas (compárese con Isaías 40:26). Y no es
solo que pueda recordarlas. Tanto él como su Hijo quie-
ren hacerlo. Con respecto a la maravillosa esperanza
de la resurrección, el fiel Job dijo de Dios: "Si un hom-
Un Gran Maestro nos revela con más profundidad al Creador 161

bre físicamente capacitado muere, ¿puede volver a vi-


vir? [... ] Tú [Jehová] llamarás, y yo mismo te responde-
ré. Por la obra de tus manos sentirás anhelo" (Job 14:
14, 15; Marcos 1:40-42). Tenemos, sin duda, un Crea-
dor maravilloso, que merece nuestra adoración.
Jesús resucitado:
la clave para que la vida tenga sentido
Juan, el discípulo amado de Jesús , observó de cerca
a su Maestro hasta la muerte de este. Es más, puso por
escrito la mayor resurrección de todos los tiempos, un
acontecimiento que coloca un sólido fundamento para
una vida permanente y significativa.
Los enemigos de Jesús lo habían ejecutado, fijándo-
lo en un madero como un delincuente común. Los ob-
servadores, entre ellos los líderes religiosos, se burla-
ron de él por horas mientras agonizaba en el madero.
Pese a sus sufrimientos, al ver a su madre, le dijo con
respecto a Juan: "Mujer, ¡ahí está tu hijo!". Para enton-
ces, María con toda probabilidad había enviudado, y
sus otros hijos aún no eran discípulos.* De modo que
Jesús confió el cuidado de su madre anciana a su dis-
cípulo Juan. Jesús demostró una vez más el modo de
pensar del Creador, que siempre fomentó el cuidado de
las viudas y los huérfanos (Juan 7:5; 19:12-30; Marcos
15:16-39; Santiago 1:27).
Pero una vez muerto, ¿cómo podía ser la "descenden-
cia" a través de la cual 'se bendecirían todas las na-
ciones de la tierra'? (Génesis 22:18.) Al morir aquella
tarde de abril del año 33 E.C., Jesús entregó su vida
como rescate. Debió dolerle mucho al Padre la agonía
* Al m enos dos de ellos llegaron a ser más ta rde discípulos y es-
cribieron cartas de estím ulo que se encuentran en la Biblia, San-
tiago y Judas.
162 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

de su Hijo inocente. Pero de este modo se proveyó el


precio de rescate necesario para liberar a la humani-
dad de la esclavitud al pecado y a la muerte (Juan 3:
16; 1 Juan 1:7). Se había colocado el fundamento para
un feliz desenlace.
Como Jesucristo desempeña un papel principal en la
realización de los propósitos de Dios, era imperativo
que resucitara. Así sucedió, y Juan fue un testigo pre-
sencial. Cuando comenzaba el tercer día después de la
muerte y el entierro de Jesús, algunos discípulos fue-
ron a la tumba y la hallaron vacía. No entendieron lo
que había sucedido hasta que Jesús se apareció a al-
gunos de ellos. María Magdalena les dijo: "¡He visto
al Señor!". Los discípulos no aceptaron su testimonio.
Más tarde, estando reunidos en una habitación con las
puertas cerradas, Jesús se les apareció de nuevo y has-
ta conversó con ellos. Al cabo de unos días, más de qui-
nientos hombres y mujeres fueron testigos oculares de
que Jesús en realidad estaba vivo. La gente escéptica
de aquel tiempo tenía la posibilidad de hablar con es-
tos testigos presenciales y verificar su testimonio. Los
cristianos podían tener la seguridad de que Jesús ha-
bía resucitado y estaba vivo como espíritu, al igual que
el Creador. Las pruebas eran tan abundantes y confia-
bles que muchos estuvieron dispuestos a afrontar la
muerte antes que negar la resurrección de Jesús (Juan
20:1-29; Lucas 24:46-48; 1 Corintios 15:3-8).*
El apóstol Juan fue perseguido por dar testimonio de
la resurrección de Jesús (Revelación 1:9). Pero estando
* Un alto oficial romano oyó el testimonio ocular de Pedro: "Us-
t edes conocen el tema acerca del cual se habló por toda Judea [... ].
Dios levantó a Este al tercer díayle concedió manifestarse L.'] , nos
ordenó que predicáramos al pueblo y que diéramos testimonio ca-
bal de que este es Aquel de quien Dios ha decretado que sea juez
de vivos y de muertos" (Hechos 2:32; 3:15; 10:34-42).
Un Gran Maestro nos revela con más profundidad al Creador 163

Varios testigos vieron cómo se introducía a Jesús en una tumba


(semejante a esta), de donde resucitó al tercer día

en el exilio, recibió una insólita recompensa. Jesús le


dio una serie de visiones que nos muestran con más
claridad al Creador y revelan lo que el futuro depara.
Estas se encuentran en el libro de Revelación (Apo-
calipsis), que emplea muchos simbolismos. En él se re-
presenta a Jesús como un Rey victorioso que pronto
completará su victoria sobre sus enemigos. Entre estos
enemigos se cuentan la muerte (un enemigo de todos
nosotros) y la pervertida criatura espiritual llamada
Satanás (Revelación 6:1,2; 12:7-9; 19:19-20:3,13,14).
Poco antes del final de este mensaje apocalíptico,
Juan tuvo una visión del tiempo en que la Tierra se
convertirá en un paraíso. Una voz explicó las condi-
ciones que imperarán entonces: "Dios mismo estará
con [la humanidad). Y limpiará toda lágrima de sus
ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamen-
to ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado"
(Revelación 21:3, 4). Estas condiciones cumplirán la
164 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

promesa que Dios le hizo a Abrahán con relación a Su


propósito (Génesis 12:3; 18:18).
La vida entonces será la que "realmente lo es" (1 Ti-
moteo 6:19). La humanidad no buscará más a tientas
a su Creador ni le será dificil comprender su relación
con él. Ahora bien, cabe preguntarse: "¿Cuándo será
eso realidad?" y "¿por qué ha permitido el Creador
amoroso el mal y el sufrimiento hasta nuestros días?".
El próximo capítulo responderá a estas preguntas.

Jesús los motivó a actuar


En el libro de Hechos hallamos el relato del testimonio
que dieron Pedro, Juan y otros cristianos acerca de la re-
surrección de Jesús. Gran parte del libro se centra en la
vida de un inteligente hombre de leyes llamado Saulo, o
Pablo, que se había opuesto violentamente al cristianis-
mo hasta que Jesús resucitado se le apareció (Hechos 9:
1-16). Con esta prueba indisputable de que Jesús esta-
ba vivo en el cielo, Pablo dio un celoso testimonio a los
judíos y los gentiles, entre ellos filósofos y gobernantes.
Es impresionante leer lo que les dijo a estos hombres
educados e influyentes (Hechos 17:1-3, 16-34; 26:1-29).
Pa blo escribió a lo largo de varias décadas muchos li-
bros del llamado Nuevo Testamento, o Escrituras Griegas
Cristianas. La mayoría de las Biblias tienen un índice de
los libros que la componen. Pablo escribió catorce de
ellos, de Romanos a Hebreos. Estos contenían verdades
profundas y consejos práctiCOS para los cristianos de
aquel tiempo. Pero aún son más valiosos para nosotros
hoy, pues no tenemos entre nosotros ni a los apósto-
les ni a otros testigos presenciales de las enseñanzas,
obras y resurrección de Jesús. Los escritos de Pablo pue-
den ayudarnos en la relación familiar, en el trabajo y en
la comunidad, y también a dirigir la vida de modo que
esta sea gratificante y tenga verdadero sentido.
CAPÍTULO 10

¿Por qué hay tanto sufrimiento,


si el Creador se interesa por nosotros?

CADA vez que el segundero de su reloj da una vuelta


completa, mueren más de treinta personas de enfer-
medades infecciosas, once pierden la batalla contra el
cáncer y nueve sucumben a las cardiopatías. Y estas
son tan solo unas cuantas de las enfermedades que
afligen a la gente; muchos sufren y mueren por otras
causas.
En 1996, un reloj situado en la recepción del edifi-
cio de las Naciones Unidas de Nueva York contaba los
niños que nacían en familias pobres: 47 cada minuto.
Por otra parte, cada vez que la Tierra da un giro so-
bre su eje, el 20% de su población se acuesta con ham-
bre. Y ¿cuál sería el resultado si intentáramos cuan-
tificar la delincuencia de nuestro vecindario?
No hay forma de eludir el hecho de que el sufrimien-
to abunda en el mundo de nuestros días.
166 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

"Sin embargo -dice


un ex policía-, muchos
de nosotros nos queda-
mos indiferentes ante las
injusticias que nos ro-
dean." Eso solo hasta que
nuestra vida o la de nues-
tros seres queridos se
ve afectada. Por ejemplo,
póngase en el lugar de
Masako, que cuidaba de
Muchos creen en el karma, que
sus padres, ambos enfer- influye en el supuesto ciclo
mos de cáncer. A Masako de nacimientos y muertes
la embargaba un senti-
miento de impotencia cuando veía a sus padres adel-
gazar y gemir de dolor. O piense en la desesperación
de Sharada, una niña asiática que tenía nueve años
cuando su padre la vendió por 14 dólares. Se la lleva-
ron a una ciudad extranjera y la obligaron a prosti-
tuirse con seis hombres todos los días.
¿Por qué abunda el sufrimiento? Y ¿por qué no lo de-
tiene el Creador? Debido a este sufrimiento, muchas
persona s le vuelven la espalda a Dios. La m adre del
ex policía antes mencionado fue víctima de un psicópa-
ta. Este anterior agente explica su reacción: "La idea
de un Dios soberano y amoroso que controla el univer-
so nunca había estado más lejos de mí". Es posible que
usted también se pregunte: "¿Por qué?". Sí, ¿por qué
existe el sufrimiento? ¿Cuál es la causa? Y, ¿le preo-
cupa al Creador?
¿Reside la causa del sufrimiento
en una vida anterior?
Millones de personas de todo el mundo creen que la
causa del sufrimiento reside en el pasado de la perso-
¿Por qué hay tanto sufrimiento, si el Creador se interesa por nosotros? 167

na; su sufrimiento actual es el castigo por lo que hizo


en una vida anterior. "El sufrimiento humano se debe
a que estamos atados al karma, pues todos nosotros
llevamos al nacer la gravosa carga del karma pasa-
do." * Así opinaba el profesor Daisetz T. Suzuki, filóso-
fo que popularizó el zen en la sociedad occidental. Los
sabios hindúes concibieron "la ley del karma" para in-
tentar explicar de algún modo el sufrimiento huma-
no. Pero ¿es esa explicación del sufrimiento razonable
o verdaderamente satisfactoria?
Una budista dijo: "Pensaba que no tenía sentido que
me viera obligada a sufrir por algo con lo que nací y
de lo que yo no era consciente. Tenía que aceptar-
lo como mi destino". Para ella esta explicación del
sufrimiento era insatisfactoria. Quizá también lo es
para usted. Aunque la doctrina de la reencarnación
tal vez no sea común en su país, se fundamenta en una
enseñanza que se encuentra en toda la cristiandad así
como en otras culturas; según esta, el ser humano po-
see un alma inmortal que sobrevive al cuerpo . Se dice
que esta "alma" puede sufrir, ya sea en esta vida o des-
pués de la muerte.
Estas ideas están muy extendidas, pero ¿qué prue-
ba hay de su veracidad? En un tema tan trascendente
como este, ¿no sería mejor dejarse guiar por lo que dice
el Creador? Las ideas y las convicciones del hombre
pueden estar equivocadas, pero, según hemos compro-
bado, las declaraciones de Dios son fiables.
Como vimos en el capítulo anterior, el pecado de
nuestros primeros padres humanos provocó la últi-
ma tragedia humana: la muerte. El Creador advir-
tió a Adán: "En el día que [desobedezcas, o peques],
* Se define karma como "la influencia de las acciones pasadas
de la persona en sus vidas futuras o r eencarnaciones".
168 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

positivamente morirás" (Génesis 2:17; 3:19). Dios


no dijo que Adán tuviera un alma inmortal; era un ser
humano. En términos bíblicos esto significa que era
un alma. De modo que cuando murió, el alma llama-
da Adán murió. No se hallaba consciente ni sufriendo
en ningún lugar.
Las enseñanzas del karma, los ciclos de renacimien-
tos y la inmortalidad del alma con su sufrimiento
en una existencia posterior, no proceden del Creador.
Ahora bien, si entendemos cuáles fueron los efectos

El alma no es inmortal
La Biblia enseña que toda persona es un alma humana;
cuando la persona muere, el alma muere. Ezequiel 18:4
dice: " El alma que peca oo.ella misma morirá ". Los muertos
no están conscientes ni vivos en ningún otro lugar. Salo-
món escribió: "En cuanto a los muertos, ellos no tienen
conciencia de nada en absoluto" (Eclesiastés 9:5, 10).
Ni los judíos ni los primeros cristianos enseñaron que el
alma fuera inmortal.
"El alma en el A[ntiguo] T[estamento] no significa una
parte del hombre, sino el hombre completo, el hombre
como ser vivo. Del mismo modo, en el N[uevo] T[estamen-
to] significa la vida humana [oo.]. La Biblia no habla de la
supervivencia de ninguna alma inmaterial. " (New Catholic
Encyc/opedia.)
"La idea de la inmortalidad del alma y la fe en la re-
surrección de los muertos [oo .] son dos conceptos pertene-
cientes a dos planos completamente distintos." (Dopo la
morte: immortalita o resurrezione?, del teólogo Philippe
H. Menoud.)
"Como el hombre completo es pecador, cuando muere,
muere completamente, con cuerpo y alma (muerte comple-
ta) [oo. ]. Entre la muerte y la resurrección hay una brecha."
(El catecismo luterano Evangelischer Erwachsenenkate-
chismus .)
¿Por qué hay tanto sufrimiento, si el Creador se interesa por nosotros? 169

del pecado de Adán, podremos comprender mejor por


qué existe actualmente el sufrimiento.
¿Cuál es el origen del sufrimiento?
Aunque es difícil concebir toda la extensión del su-
frimiento humano, el uso del instrumento adecuado
puede ayudarnos. Tal como con la ayuda de unos pris-
máticos podemos ver objetos distantes con más clari-
dad, la Biblia nos permite entender mejor la causa del
sufrimiento.
Por una parte, la Biblia pone en nuestro cono-
cimiento que "el tiempo y el suceso imprevisto les
acaecen a todos" los seres humanos (Eclesiastés 9:11).
Jesús, por ejemplo, se refirió a un suceso de su tiem-
po: el accidente mortal que sufrieron dieciocho perso-
nas sobre quienes se desplomó una torre, y aclaró que
estos hombres no eran más pecadores que otros (Lu-
cas 13:1-5). Sufrieron el accidente porque se encontra-
ron en el lugar inadecuado, en el momento inoportuno.
Pero la Biblia explica además, y de manera satisfacto-
ria, cuáles son las principales causas del sufrimiento.
Cuando la primera pareja humana pecó, el Juez di-
vino, Jehová, declaró que habían perdido el derecho a
la vida. Durante los años que transcurrieron hasta su
muerte, Adán y Eva se enfrentaron a muchos sufri-
mientos que ellos mismos se habían acarreado: los
efectos de la vejez y la enfermedad, la lucha por ga-
narse el sustento, y el dolor de ver a su familia desba-
ratada por los celos y la violencia (Génesis 3:16-19; 4:
1-12). Es importante recordar quiénes fueron los cul-
pables de todo ese sufrimiento: ellos mismos. Ahora
bien, ¿cómo entender que el sufrimiento continúe has-
ta el día de hoy?
Aunque muchas personas pondrían objeciones a que
se las llamara pecadoras, la Biblia sitúa los hechos en
170 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

la debida perspectiva al decir: "Por medio de un solo


hombre el pecado entró en el mundo, y la muerte me-
diante el pecado, y así la muerte se extendió a todos
los hombres porque todos habían pecado" (Romanos
5:12). La primera pareja humana segó las consecuen-
cias de su propio proceder perjudicial, pero este afec-
tó también a su descendencia (Gálatas 6:7). Sus hi-
jos heredaron la imperfección, y esta les condujo a la
muerte. Resulta más fácil comprender este hecho si
pensamos que aun ahora los hijos pueden heredar las
enfermedades o defectos de sus padres, como la cien-
cia ha comprobado. Así sucede con la hemofilia, la ta-
lasemia (anemia mediterránea), la enfermedad coro-
naria, un tipo de diabetes e incluso el cáncer de mama.
Los hijos no tienen culpa, pero es posible que sufran
por motivos hereditarios.
Nuestros antepasados genéticos, Adán y Eva, opta-
ron por rechazar el modo de Jehová de gobernar a la
humanidad:' La historia muestra que el ser humano
ha ensayado todo tipo de gobierno sobre la Tierra. Al-
gunos hombres y mujeres lo han hecho con buenas in-
tenciones, pero ¿cómo evaluamos el resultado del go-
bierno humano? ¿Se ha eliminado en buena medida
el sufrimiento? Está claro que no. Por el contrario,
muchas ideologías políticas y guerras nacionales lo
han incrementado. Un gobernante sabio observó hace
tres mil años: "El hombre ha dominado al hombre para
perjuicio suyo" (Eclesiastés 8:9) .
• Según Génesis 2:17, Dios ma ndó a Adán que no comiera del
árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo. En la nota al pie de
la página, la Biblia de Jerusalén, 1975, explica lo que este cono-
cimiento representa: "Es la facultad de decidir uno por sí mismo
lo que es bueno y lo que es malo, y de obrar en consecuencia: una
reclamación de autonomía moral, por la que el hombre no se con-
forma con su condición de criatura, cf. Is[aías]5 20. El primer pe-
cado ha sido un atentado a la soberanía de Dios".
171

¿Vemos que la situación


sea muy diferente ahora, o
incluso mejor? La mayoría
contestaría que no. Mu-
chos hombres, mujeres y
niños no solo sufren de-
bido al pecado heredado
y la imperfección, sino de-
bido a lo que ellos mismos
u otras personas han he-
cho. Pensemos en lo mal que
el hombre ha administrado la
Tierra, a menudo llevado por la
codicia. El ser humano también
Alexis, hijo del zar ha provocado la contaminación
Nicolás 11 y Alejandra y la pobreza, y ha contribuido
Feodorovna, heredó
la hemofilia. Nosotros al hambre y las epidemias. In-
hemos heredado la cluso algunos desastres natura-
imperfección de nuestro les son atribuible s a la interven-
antepasado Adán
ción humana. Sin embargo, hay
otra causa principal del sufrimiento que suele pasar-
se por alto.
El ser causante del sufrimiento
Un libro de la Biblia revela especialmente cuál es la
causa principal del sufrimiento y por qué lo permite
el Creador amoroso. Este libro, Job, aclara cualquier
posible malentendido sobre el tema del sufrimiento.
Lo hace al poner en nuestro conocimiento ciertos su-
cesos clave que tuvieron lugar en el ámbito espiritual.
Hace unos tres mil quinientos años, poco antes de
que Moisés escribiera los cinco primeros libros de la
Biblia, Job vivía en lo que hoy se conoce como Ara-
bia. El relato muestra que Job era un hombre recto,
172 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

benévolo, respetado, y que tenía mucho ganado. Se le


consideró "el más grande de todos los orientales". A ni-
vel personal, Job tenía una buena familia: una espo-
sa, siete hijos y tres hijas (Job 1:1-3; 29:7-9, 12-16).
Un día, llegó corriendo un mensajero y le comunicó
que una banda se había apoderado de una parte de
sus valiosos rebaños. De inmediato, otro mensajero
le informó de la pérdida de muchas de sus ovejas.
Acto seguido supo que los caldeo s le habían arrebata-
do 3.000 camellos y habían matado a todos sus servi-
dores con la excepción de uno. Finalmente le llegaron
las peores noticias. Un viento insólito había derriba-
do la casa de su primogénito y había matado a todos
sus hijos, que se hallaban allí reunidos. ¿Culparía Job
a Dios por todo ese sufrimiento? ¿Cómo se hubiera
sentido usted en su lugar? (Job 1:13-19.)
Ahora bien, todavía le esperaban más calamidades.
Contrajo una enfermedad horrible que lo cubrió de di-
viesos malignos. * Su enfermedad era tan grave y re-
pugnante que su esposa culpó a Dios. "¡Maldice a Dios,
y muere!", le dijo. Job no entendía a qué se debían sus
sufrimientos, pero no acusó a Dios de ser el causante.
Leemos: "En todo esto Job no pecó con sus labios" (Job
2:6-10).
Tres conocidos suyos que se enteraron de sus veja-
ciones acudieron a consolarlo. "[¿]Dónde jamás han
sido raídos los rectos?", preguntó Elifaz, quien dio
por sentado que Job había actuado mal (Job, capítu-
los 4, 5). Lo acusó de pecados secretos, incluso de ne-
gar el pan a los necesitados y oprimir a las viudas y a
* Otros pasajes nos permiten entender mejor la enfermedad de
Job: t enía la carne cubierta de cresas, se le habían formado cos-
tras en la piel y el aliento le hedía. El dolor le consumía y su piel
ennegrecida se le caía (Job 7:5; 19:17; 30:17, 30).
¿Por qué hay tanto sufrimiento, si el Creador se interesa por nosotros? 173

los huérfanos (Job, capítulos 15, 22). Los otros dos fal-
sos consoladores también amonestaron a Job como si
este fuera el culpable de sus sufrimientos. ¿Estaban
en lo cierto? En absoluto.
El libro de Job nos ayuda a identificar la causa pri-
maria del sufrimiento de este hombre y a entender por
qué lo permitió Dios. Los capítulos 1 y 2 revelan lo que
acababa de suceder en los cielos invisibles, en el ám-
bito espiritual. El espíritu rebelde llamado Satanás*
se había reunido con otros espíritus ante la presencia
de Dios. Cuando Dios señaló la inculpabilidad de Job,
Satanás respondió con el siguiente desafío: "¿Ha te-
mido Job a Dios por nada? [... ] Pero, para variar, sír-
vete alargar la mano, y toca todo lo que tiene, y ve si
no te maldice en tu misma cara" (Job 1:9-12).
En otras palabras, Satanás acusó a Dios de sobor-
nar a Job. Esta criatura espiritual desafiante alegó
que si se le privaba a Job de sus r iquezas y de su sa-
lud, maldeciría a Jehová. Por extensión, Satanás afir-
mó que ningún ser humano amaría a Dios ni le sería
leal si por ello debía sufrir. Aquel desafío tuvo un im-
pacto de alcance mundial, cuyos efectos se sentirían
por mucho tiempo. Las cuestiones que Satanás plan-
teó tenían que resolverse. Así que Jehová dio a Sata-
nás libertad para actuar contra Job, y él fue quien
le causó los diferentes sufrimientos antes menciona-
dos.
Job, por supuesto, no conocía, ni podía conocer, la
cuestión de trascendencia universal que se había plan-
teado en los cielos. Y, por otra parte, Satanás actuó de
tal modo que pareciera que Dios era el causante de
* En el capítulo "¿Qué puede aprender se del Creador en un li-
bro?", vimos el papel que desempeñó Sa t anás el Diablo en el pe-
ca do de Adán y Eva.
174 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

todas las calamidades de Job. Tanto es así que cuan-


do unos rayos mataron a los rebaños de ovejas de Job,
el servidor sobreviviente concluyó que había sido "el
mismísimo fuego de Dios". Aunque Job no sabía por
qué le estaban acaeciendo todas estas calamidades,
nunca maldijo ni rechazó a Jehová Dios (Job 1:16, 19,
21).
Al analizar las circunstancias de la experiencia de
Job, se percibe una cuestión subyacente: ¿Servirá el
ser humano a Jehová por amor, pese a los problemas?
La vida de Job contribuyó a responder a esta pregun-
ta. Solo un verdadero amor a Dios pudo haberle moti-
vado a seguir fiel a Él. ¡Qué testimonio contra las fal-
sas acusaciones de Satanás! Sin embargo, este caso
no empezó ni terminó con Job en aquel entonces; se
ha extendido por siglos y también nos afecta a noso-
tros.
¿Cómo reaccionan muchas personas cuando ven el
sufrimiento o lo padecen, sin importar cuál sea su cau-
sa? Es posible que no sean conscientes de las cuestio-
nes que se plantearon en el tiempo de Job, o quizá
ni crean en la existencia de Satanás. Por tanto, o du-
dan de que haya un Creador, o lo culpan del sufrimien-
to. ¿Qué piensa usted al respecto? Por lo que sabe del
Creador, ¿no concuerda con la convicción que expre-
só el escritor bíblico Santiago? Él dijo: "Al estar bajo
prueba, que nadie diga: 'Dios me somete a prueba'.
Porque con cosas malas Dios no puede ser sometido a
prueba, ni somete a prueba él mismo a nadie" (San-
tiago 1:13).
El caso de Jesús nos ayuda a ver ese tema desde la
debida perspectiva. Sabemos que se reconoce a Jesús
por su perspicacia, conocimiento y arte de enseñar.
¿Qué pensaba él en cuanto a Satanás yel sufrimien-
¿Por qué hay tanto sufrimiento, si el Creador se interesa por nosotros? 175

to? Jesús tenía la certeza de que Satanás el Diablo


existía y podía causar sufrimiento. Este espíritu ha-
bía intentado quebrantar la integridad de Job, y pos-
teriormente quiso hacer lo mismo con Jesús. Además
de probar la existencia de Satanás, este hecho mues-
tra que el desafío que se planteó en el tiempo de Job
todavía seguía en pie. Al igual que Job, Jesús fue fiel
al Creador hasta el punto de estar dispuesto a sacri-
ficar riquezas y poder, y afrontar el sufrimiento físico
y la muerte en un madero de tormento. El caso de Je-
sús muestra que Dios aún permitía a los seres huma-
nos demostrar su lealtad pese a las dificultades (Lu-
cas 4:1-13; 8:27-34; 11:14-22; Juan 19:1-30).
El tiempo pasa ... por una buena razón
Para entender el sufrimiento, debemos reconocer
que los accidentes, las tendencias humanas pecamino-
sas, la mala administración humana de la Tierra y Sa-
tanás el Diablo son sus principales causas. Sin embar-
go, no basta con saber qué hay tras el sufrimiento.

¿Ha pasado tanto tiempo?


Los mil seiscientos años transcurridos desde Job hasta
Jesús pudieran parecer mucho tiempo de sufrimiento.
Desde una óptica humana, incluso cien años pueden pa-
recer demasiado tiempo para esperar el fin del sufrimien-
to. Pero debe tenerse presente que las cuestiones que Sa-
tanás planteó difamaban al Creador. Desde Su punto de
vista , el tiempo permitido de sufrimiento e iniquidad ha
sido corto. Él es el "Rey de la eternidad", para quien 'mil
años son como el día de ayer cuando ha pasado' (1 Timo-
tea 1:17; Salmo 90:4). Y para todos los seres humanos a
quienes se les otorgue vida permanente, este período de
la historia caracterizado por el sufrimiento también habrá
sido relativamente corto.
176 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

Cuando uno sufre, es fácil que se sienta como el pro-


feta Habacuc de tiempos antiguos, quien dijo: "¿Has-
ta cuándo, oh Jehová, tengo que gritar por ayuda, sin
que tú oigas? ¿Hasta cuándo clamaré a ti por socorro
contra la violencia, sin que tú salves? ¿Por qué me ha-
ces ver lo que es perjudicial, y sigues mirando simple
penoso afán? ¿Y por qué hay expoliación y violencia en-
frente de mí, y por qué ocurre la riña, y por qué se lle-
va la contienda?" (Habacuc 1:2, 3). En efecto, ¿por qué
'sigue mirando penoso afán' Jehová, aparentemente
sin actuar? Siendo el Dios Todopoderoso, tiene tanto
la fuerza como el amor a la justicia que se necesitan
para poner fin al sufrimiento. De modo que ¿cuándo
lo hará?
Como se ha mencionado anteriormente, cuando la
primera pareja humana optó por la independencia to-
tal, el Creador tenía la seguridad de que algunos de
sus descendientes actuarían de otra manera. Jeho-
vá permitió con sabiduría que pasara el tiempo. ¿Por
qué? Para probar que la gobernación independiente
del Creador solo lleva a la infelicidad y, en cambio, vi-
vir en armonía con el Creador es propio y r edunda en
felicidad.
Entretanto, Dios ha mantenido la Tierra como un
entorno relativamente agradable para el hombre.
El apóstol Pablo razonó: "En las generaciones pasadas
él permitió a todas las naciones seguir adelante en sus
caminos, aunque, verdaderamente, no se dejó a sí mis-
mo sin testimonio, por cuanto hizo bien, dándoles llu-
vias desde el cielo y épocas fructíferas, llenando por
completo sus corazones de alimento y de alegría" (He-
chos 14:16, 17). Obviamente, el Creador no es el cau-
sante del sufrimiento, sino que lo ha permitido para
¿Por qué hay tanto sufrimiento, si el Creador se interesa por nosotros? 177

resolver unas cuestiones de trascendental importan-


cia.
¿Cuándo vendrá el alivio?
En realidad, el hecho de que el sufrimiento humano
esté aumentando muestra que se acerca el tiempo de
su desaparición. ¿Por qué puede decirse eso? La Biblia
revela lo que sucedió en el ámbito invisible en tiempo
de Job, y también lo que ha acontecido en nuestra épo-
ca. Su último libro, Revelación (Apocalipsis), pone de
relieve un conflicto que ha tenido lugar en los cielos.
¿Con qué resultado? Satanás "fue arrojado abajo a la
tierra" con sus hordas demoníacas. "A causa de esto
-sigue el libro bíblico-, ¡alégrense, cielos, y los que
residen en ellos! ¡Ay de la tierra y del mar!, porque el
Diablo ha descendido a ustedes, teniendo gran cólera,
sabiendo que tiene un corto espacio de tiempo." (Reve-
lación 12:7-12.)
Un estudio riguroso de la profecía bíblica muestra
que ese suceso tuvo lugar en el presente siglo. Sa-
bido es que historiadores respetados han reconocido
que el año 1914, cuando empezó la 1 Guerra Mundial,
fue un punto de viraje en la historia de la humani-
dad. * Desde entonces, el sufrimiento y los ayes se han
multiplicado. Jesús señaló a este mismo período de
tiempo cuando sus discípulos allegados le pregunta-
ron sobre "la señal de [su] presencia y de la conclusión
del sistema de cosas". Jesús dijo: "Se levantará nación
contra nación, y reino contra reino; y habrá grandes
terremotos, y en un lugar tras otro pestes y escaseces
de alimento; y habrá escenas espantosas, y del cielo
• El capítulo 9 del libro ¿Qué enseña realmente la Biblia?, edi-
tado por los testigos de Jehová, contiene un examen de esta pro-
fecía.
178 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

grandes señales" (Mateo 24:3-14; Lucas 21:5-19). Es-


tas palabras, premonitorias de mucho sufrimiento, se
están cumpliendo a gran escala por primera vez en la
historia.
La Biblia describe estos sucesos como preludio de
una "gran tribulación como la cual no ha sucedido una
desde el principio del mundo hasta ahora, no, ni vol-
verá a suceder" (Mateo 24:21). Esta será la interven-
ción decisiva de Dios en la historia humana. Actuará
para poner fin al inicuo sistema de cosas, que tan-
to sufrimiento ha causado por mucho tiempo ya. Esto
no será un 'fin del mundo' causado por un holocausto
nuclear que destruya a toda la humanidad. La Pala-
bra de Dios nos asegura que habrá supervivientes.
"Una gran muchedumbre [. .. ] de todas las naciones y

Punto de viraje en la historia


"Mirando atrás, desde el ventajoso observatorio del pre-
sente, vemos hoy con toda claridad que el [estallido] de la
Primera Guerra Mundial desembocó, dentro del siglo xx, en
unos 'tiempos calamitosos' -según los expresivos térmi-
nos del historiador inglés Arnold Toynbee-, de los cuales
nuestra civilización no ha logrado salir en absoluto." (La
caída de las dinastías, Edmond Taylor.)
" El año 1914 más bien que el de Hiroshima marcó en
verdad el cambio decisivo de nuestro tiempo, pues ahora
vemos que [... ] fue la primera guerra mundial la que dio co-
mienzo a la era de confusa transición en la que nos halla-
mos sin saber qué hacer." -René Albrecht-Carrié, doctor
en Historia, Barnard College.
"En 1914 el mundo perdió una coherencia que no ha po-
dido recobrar desde entonces. [... ] Este ha sido un tiempo
de extraordinario desorden y violencia , tanto en el exte-
rior de las fronteras nacionales como en su interior." (The
Economist.)
¿Por qué hay tanto sufrimiento, si el Creador se interesa por nosotros? 179

El Creador ha permitido el sufrimiento, pero también ha


hecho posible que el ser humano disfrute de la vida

tribus y pueblos y lenguas" saldrá viva de esa tribu-


lación (Revelación 7:9-15).
La Biblia también nos dice qué sucederá después.
Se restablecerá el paraíso en el que tenía que vivir la
humanidad, según el propósito original de Dios (Lu-
cas 23:43). Entonces no se verá a nadie sin hogar.
Isaías escribió: "'Ciertamente edificarán casas, y las
ocuparán; y ciertamente plantarán viñas y comerán
su fruto . [.. .] Porque como los días de un árbol serán
los días de mi pueblo; y la obra de sus propias manos
mis escogidos usarán a grado cabal. No se afanarán
para nada, ni darán a luz para disturbio; porque son
180 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

la prole que está compuesta de los benditos de Jeho-


vá, y sus descendientes con ellos. [... ] El lobo y el cor-
dero mismos pacerán como uno solo, y el león come-
rá paja justamente como el toro [. .. ]. No harán daño
ni causarán ruina en toda mi santa montaña', ha di-
cho Jehová" (Isaías 65:21-25).
¿Qué puede decirse del sufrimiento a nivel perso-
nal? No habrá guerras ni violencia ni crimen (Salmo
46:8, 9; Proverbios 2:22; Isaías 2:4). El Hacedor del
hombre y Dador de la vida ayudará a los seres huma-
nos obedientes a conseguir plena salud y a disfrutar
de ella (Isaías 25:8; 33:24). No habrá más hambre,
pues la Tierra recuperará el equilibrio ecológico y pro-
ducirá en abundancia (Salmo 72:16). Las causas del
sufrimiento que hoy conocemos serán cosas del pasa-
do (Isaías 14:7).
Estas son, sin duda, las mejores noticias. Sin em-
bargo, podríamos pensar todavía en dos nubarrones
que oscurecen el horizonte. El disfrute de esas bendi-
ciones sería limitado si la expectativa de vida fuera
solo de 70 u 80 años. Y, por otra parte, ¿no sentiría-
mos tristeza por nuestros seres queridos que hubieran
muerto antes de que el Creador terminara con el su-
frimiento humano? ¿Cuál es la respuesta?
Se anula el peor sufrimiento
El Creador tiene la solución. Él es el Hacedor del
universo y de la vida humana en la Tierra. Puede ha-
cer aquello que está más allá de la capacidad huma-
na o cuya posibilidad el hombre solo está empezando
a vislumbrar. Examinemos tan solo dos ejemplos.
Tenemos el potencial de vivir para siempre.
La Biblia presenta claramente la esperanza de la
vida eterna que Dios ha prometido (Juan 3:16; 17:3).
¿Por qué hay tanto sufrimiento, si el Creador se interesa por nosotros? 181

Al estudiar los genes de las células humanas, el doc-


tor Michael Fossel dijo que la calidad de las células
reproductoras masculinas no se deteriora con la edad.
Estas nos muestran que "la debida expresión de los ge-
nes que ya poseemos podría impedir el envejecimien-
to de las células". Esta idea armoniza con lo que vimos
en el capítulo 4, a saber, que el cerebro humano tiene
una capacidad muy superior a la que puede utilizar
durante toda una vida; parece que se hizo para funcio-
nar indefinidamente. En cualquier caso, estos son ar-
gumentos secundarios, que complementan lo que la
Biblia dice explícitamente: Jehová hará posible que vi-
vamos para siempre sin sufrimiento. Observe lo que
promete en el último libro de la Biblia: "[Dios] limpia-
rá toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más,
ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor" (Reve-
lación 21:4).
El Creador puede ayudar a quienes han sufrido y
muerto, devolviéndoles la vida por medio de la re-
surrección.
Alguien que se benefició de la resurrección fue
Lázaro (Juan 11:17-45; véanse las páginas 158-160).
El profesor Donald MacKay usó la ilustración de
un archivo electrónico. Escribió que la destrucción
de la computadora no significa necesariamente el fin

¿Es posible la resurrección?


El neurólogo Richard M. Restak dijo sobre el cerebro hu-
mano y sus neuronas: "Un observador pOdría leer todo lo
que somos y todo lo que hemos hecho si fuera capaz de
descifrar las conexiones y circuitos que se han formado en-
tre nuestros 50.000 millones de células nerviosas". Sien-
do así, ¿no podría nuestro amoroso Creador reconstruir
una persona con la información de que dispone?
182 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

Nuestras conexiones están contadas


Jesús dijo: "Los mismísimos cabellos de la cabeza de
ustedes están todos contados" (Mateo 10:29-31). ¿Qué
puede decirse de la sustancia gris del interior de nuestra
cabeza? Las células cerebrales (llamadas neu ronas) son
tan pequeñas que pueden verse solo con un microsco-
pio potente. Imagínese intentar contar, no solo las neuro-
nas, sino las interconexiones más pequeñas (sinapsis),
que pueden ascender a 250.000 en el caso de algunas
neuronas.
Con la ayuda de un potente microscopio electrónico, el
neurobiólogo Peter Huttenlocher fue el primero en contar
las conexiones neuronales en las autopsias practicadas en
fetos, en niños y en ancianos. Sorprendentemente, todas
las muestras, cada una de ellas del tamaño de la cabeza
de un alfiler, tenían aproximadamente el mismo número
de neuronas, unas setenta mil.
El doctor Huttenlocher contó el número de conexiones
neurona les de esas diminutas muestras . Las neuronas del
feto tenían 124 millones de conexiones; las del recién na-
cido, 253 millones; las de un niño de ocho meses, 572 mi-
llones. Este científico descubrió que después, a medida
que el niño crecía, el número disminuía gradualmente.
Estos hallazgos son de interés en vista de lo que la Bi-
blia dice sobre la resurrección (Juan 5:28, 29). Un adulto
tiene en todo el cerebro alrededor de mil billones de cone-
xiones neuronales, es decir, un 1 seguido de qu ince ceros.
¿Puede el Creador no solo contar esas conexiones, sino re-
construirlas?
Según The World Book Encyc/opedia, en el universo hay
del orden de doscientos trillones de estrellas, es decir,
un 2 seguido de veinte ceros. El Creador conoce todas
estas estrellas por nombre (Isaías 40:26). Así, no debe
suponerle ninguna dificultad recordar y reconstruir las
conexiones neuronales que conforman los recuerdos y
sentimientos de los seres humanos a quienes decida resu-
citar.
¿Por qué hay tanto sufrimiento, si el Creador se interesa por nosotros? 183

permanente de una ecuación o un programa que hu-


biera en ella. La misma ecuación o programa puede
introducirse en un nuevo ordenador y ejecutarse "si
así lo desea el matemático". El profesor MacKay con-
tinuó: "La ciencia mecanicista del cerebro tendría que
plantear igualmente pocas objeciones a la esperanza
de la vida eterna que expresa [la Biblia], con su énfa-
sis característico enla 'resurrección"'. El Creador pue-
de resucitar al ser humano que ha muerto, tal como
hizo con Jesús, y como este hizo con Lázaro. MacKay
concluyó que la muerte humana no supone ninguna
barrera para que se devuelva a alguien la vida con un
nuevo cuerpo "si nuestro Creador así lo desea".
Efectivamente, la solución definitiva depende del
Creador. Solo él puede eliminar por completo el su-
frimiento, anular los efectos del pecado, y acabar con
la muerte. Jesucristo se refirió a un sobresaliente
acontecimiento futuro cuando dijo a sus discípulos:
"Viene la hora en que todos los que están en las tum-
bas conmemorativas oirán su voz y saldrán" (Juan 5:
28,29).
¡Imagíneselo! El Gobernante Soberano del universo
está dispuesto a devolver la vida a aquellos que per-
manecen en su memoria, y tiene el poder de hacerlo.
A estos se les dará la oportunidad de demostrar que
son merecedores de recibir "la vida que realmente lo
es" (1 Timoteo 6:19; Hechos 24:15).
¿Se espera, no obstante, que hagamos algo mientras
aguardamos el alivio completo del sufrimiento huma-
no? Y si así es, ¿puede esto dar todavía más sentido a
nuestra vida hoy? Veamos.
CAPÍTULO 11

Dé sentido permanente
a su vida
PRESCINDIENDO de dónde vivamos, los nuevos
descubrimientos científicos llegan a nuestros oídos.
Los biólogos, oceanógrafos y otros investigadores si-
guen incrementando el conocimiento humano del pla-
neta y de la vida que hay en él. Por otro lado, los as-
trónomos y fisicos profundizan su comprensión del
sistema solar, las estrellas e incluso galaxias distan-
tes. ¿Qué ponen de relieve estos conocimientos?
Muchas personas pensadoras concuerdan con el rey
David de la antigüedad: "Los cielos están declarando
la gloria de Dios; y de la obra de sus manos la expan-
sión está informando" (Salmo 19:1). Es cierto que hay
quienes no comparten esta opinión o no están seguros
de que así sea. Pero después de analizar las pruebas
que se han presentado en este libro, ¿no hemos visto
que hay muchas razones para creer en la existencia
de un Creador que ha dado origen al universo y a la
vida?
El apóstol Pablo observó: "Desde la creación del
mundo, en efecto, la mente humana puede descubrir
en las obras creadas lo invisible de Dios, esto es, su
potencia eterna y su ser divino. De este modo, no tie-
nen excusa alguna" los que dicen no saber de Dios (Ro-
manos 1:20, Senén Vidal). La información que se ha
presentado en los capítulos anteriores sobre la crea-
ción nos facilita la percepción de "lo invisible de Dios",
es decir, de sus "cualidades invisibles" (Traducción del
Nuevo Mundo). Sin embargo, descubrir que la crea-
Dé sentido permanente a su vida 185

ción física refleja al Creador no debería ser un fin en


sí mismo. ¿Por qué?
Muchos científicos se dedican al estudio del univer-
so y, aun así, se sienten vacíos, pues no le encuentran
sentido verdadero a la vida. Uno de ellos, el físico
Steven Weinberg, escribió: "Cuanto más comprensible
parece el Universo, tanto más sin sentido parece tam-
bién". La revista Science recoge la opinión del astró-
nomo Alan Dressler: "Cuando los investigadores dicen
que la cosmología revela la 'mente' o la 'escritura' de
Dios, adscriben a la divinidad lo que a fin de cuentas
es el aspecto menos importante del universo: su es-
tructura física". Dressler indicó que lo más importan-
te es el sentido de la existencia humana. Comentó:
"La gente ya no cree que la humanidad esté en el cen-
tro físico del universo, pero debe volver a creer que
está en el centro del sentido".

¿Dios en qué sentido?


"Los científicos y otras personas a veces utilizan la
palabra 'Dios' en un sentido tan abstracto y vacío que
apenas se distingue de las leyes de la naturaleza", co-
mentó Steven Weinberg, premio Nobel por su trabajo
sobre las fuerzas fundamentales. Yañadió:
"Me parece que si la palabra 'Dios' tiene que sernos
de utilidad, debería tomarse en el sentido de un Dios in-
teresado, un creador y legislador que ha establecido
no sólo las leyes de la naturaleza y del universo sino
también patrones del bien y del mal, alguna personali-
dad que está interesada en nuestras acciones; algo, en
resumen, a lo que fuera apropiado rendir culto. [... ] Este
es el Dios que ha importado a los hombres y mujeres a
lo largo de la historia." (El sueño de una teoría final.)
186 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

A todos debería interesarnos mucho hallar el sen-


tido de nuestra existencia. Es posible que tan solo ad-
mitir que existe un Creador, un Diseñador Maestro, y
que dependemos de él no dé sentido a nuestra vida,
máxime cuando esta parece ser tan corta. Muchos
piensan como el rey Macbeth de una de las tragedias
de William Shakespeare:
"¡La vida no es más que una sombra que pasa,
un pobre cómico que se pavonea y agita una hora
sobre la escena y después no se le oye más ... ;
un cuento narrado por un idiota con gran aparato,
y que nada significa!" (Macbeth, acto V, escena V.)
Muchas personas de todo el mundo se identifican
con estas palabras; pero cuando se enfrentan a una
crisis personal, tal vez clamen a Dios por ayuda.
Elihú, un sabio de la antigüedad, observó: "A causa
de la multitud de opresiones ellos siguen clamando
por socorro; siguen gritando por ayuda L.. ]. Y, no obs-
tante, nadie ha dicho: '¿Dónde está Dios mi Magnífi-
co Hacedor L.. ]?'. Él es Aquel que nos enseña más que
a las bestias de la tierra, y nos hace más sabios que
hasta las criaturas voladoras de los cielos" (Job 35:9-
11).
Las palabras de Elihú ponen de relieve que noso-
tros, los seres humanos, no somos el verdadero centro
del sentido. Nuestro Magnífico Creador es el centro,
y es lógico que el sentido de nuestra vida tenga que
ver con él y dependa de él. Para hallar ese sentido y
la profunda satisfacción que reporta, tenemos que co-
nocer al Creador y armonizar nuestra vida con su vo-
luntad.
Acudamos al Creador
Moisés lo hizo. Él admitió de manera realista: "En
sí mismos los días de nuestros años son setenta años;
Dé sentido permanente a su vida 187

y si debido a poderío especial son ochen-


ta años, sin embargosu insistencia está
en penoso afán y co-
sas perj udiciales".
Este reconocimiento
no lo convirtió en
una persona melan-
cólica ni pesimista,
sino que lo ayudó a
ver la importancia de acudir
al Creador. Moisés pidió en
oración: "Muéstranos preci-
Moisés percibió que,
samente cómo contar nues- prescindiendo de cuánto
tros días de tal manera que tiempo vivamos, para hallar el
hagamos entrar un corazón verdadero sentido de la vida
debemos contar con el Creador
de sabiduría. Satisfácenos
a la mañana con tu bondad
amorosa, para que clamemos gozosamente y nos re-
gocijemos durante todos nuestros días. Y resulte es-
tar sobre nosotros la agradabilidad de Jehová nues-
tro Dios" (Salmo 90:10, 12, 14, 17).
'Satisfechos por la mañana.' 'Regocijarnos durante
todos nuestros días.' 'La agradabilidad de Dios sobre
nosotros.' ¿No son esas frases propias de alguien cuya
vida sí tiene sentido, un sentido que no encuentra la
gente en general?
Comprender cuál es nuestra posición ante el Crea-
dor es un paso importante para dar sentido a la vida.
El creciente conocimiento sobre el universo puede
ayudarnos en cierto modo. David preguntó: "Cuando
veo tus cielos, las obras de tus dedos, la luna y las es-
trellas que tú has preparado, ¿qué es el hombre mor-
tal para que lo tengas presente, y el hijo del hombre
terrestre para que cuides de él?" (Salmo 8:3, 4).
188 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

y no basta con que reconozcamos que Jehová creó


el Sol, la Luna y las estrellas, y que dio origen a la
vida en la Tierra con toda su infraestructura (Nehe-
mías 9:6; Salmo 24:2; Isaías 40:26; Jeremías 10:10,
12). Como hemos visto, el nombre distintivo de Jeho-
vá indica que es un Dios con un propósito determina-
do y el único capaz de llevar a cabo por completo su
voluntad.
Isaías escribió: "Él, el Dios verdadero, el Formador
de la tierra y el Hacedor de ella, Él, Aquel que la esta-
bleció firmemente, que no la creó sencillamente para
nada, que la formó aun para ser habitada". Luego citó
las palabras de Jehová: "Yo soy Jehová, y no hay nin-
gún otro" (Isaías 45:18). Y Pablo dijo posteriormente
a sus hermanos cristianos: "Somos producto de su
obra y fuimos creados en unión con Cristo Jesús para
obras buenas". El punto focal de estas "obras buenas"
es dar a conocer "la grandemente diversificada sabi-
duría de Dios, según [su] propósito eterno" (Efesios
2:10; 3:8-11). La relación con el Creador es factible, y
es natural que la busquemos intentando conocer su
propósito y cooperando con él (Salmo 95:3-6).
El reconocimiento de que existe un Creador amoro-
so debe incitarnos a la acción. Veamos como ejemplo
la relación entre ese reconocimiento y el modo de tra-
tar al prójimo: "El que defrauda al de condición hu-
milde ha vituperado a su Hacedor, pero el que mues-
tra favor al pobre Lo glorifica". "¿No es un solo Dios
el que nos ha creado? ¿Por qué tratamos traidoramen-
te unos con otros?" (Proverbios 14:31; Malaquías 2:10.)
De modo que reconocer la existencia de un Creador
que se interesa por nosotros debería hacer que nos in-
teresáramos más por el prójimo, parte también de la
creación divina.
Dé sentido permanente a su vida 189

Pero no dependemos solo de nosotros mismos para


lograrlo. El Creador puede ayudarnos. Aunque Jeho-
vá no está produciendo ahora nuevas creaciones
terrestres, puede decirse en un sentido que todavía
está creando, al ayudar de manera activa y producti-
va a los seres humanos que buscan su guía. Después
de haber pecado, David pidió: "Crea en mí hasta un
corazón puro, oh Dios, y pon en mí un espíritu nuevo,
uno que sea constante" (Salmo 51:10; 124:8). La Biblia
exhorta asimismo a los cristianos a "desechar la vie-
ja personalidad" que se conforma al mundo de su al-
rededor y a "vestirse de la nueva personalidad que fue
creada conforme a la voluntad de Dios" (Efesio~ 4:22-
24). Efectivamente, Jehová puede crear un nuevo co-
razón figurativo en la gente, ayudándola a cultivar
una personalidad que sea un reflejo de Su imagen.
Pero estos son solo los primeros pasos. Hay que pro-
fundizar más. Pablo dijo a unos atenienses educados:
'El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que hay
en él, decretó los tiempos señalados para que los hom-
bres busquen a Dios, por si buscan a tientas y verda-
deramente lo hallan, aunque no está muy lejos de
cada uno de nosotros' (Hechos 17:24-27).
El conocimiento confiere sentido a la vida
Por todo lo que hemos visto hasta aquí, es evidente
que el Creador ha suministrado abundante informa-
ción mediante la creación fisica y su Palabra inspira-
da, la Biblia. Él nos anima a acrecentar nuestro cono-
cimiento y perspicacia, e incluso predice el tiempo en
el que "la tierra ciertamente estará llena del cono-
cimiento de Jehová como las aguas cubren el mismí-
simo mar" (Isaías 11:9; 40:13, 14).
190 ¿Existe un Creador que se interese por nosotros?

Hallar el sentido perdurable de la vida nos abre


la puerta a una infinidad de posibilidades

No es la voluntad del Creador que poda mos apren-


der y progresar solo durante setenta u ochenta años,
según se deduce de una de las declaracion es más im-
portantes de Jesús: "Tanto amó Dios al mundo que
dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe
en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna"
(Juan 3:16).
"Vida eterna." Esto no es una fantasía. El concepto
de una existencia sin fin es coherente con lo que el
Creador ofreció a nuestros primeros padr es, Adán y
Eva. Es coherente con los hechos científicos sobre la
estructura y capacidad del cerebro. Yes coherente con
lo que Jesucristo enseñó. La vida eterna de la huma-
nidad fue el núcleo del mensaje de Jesús. La última
noche que estuvo en la Tierra con sus apóstoles, dijo:
"Esto significa vida eterna, el que estén a dquiriendo
conocimiento de ti, el único Dios verdadero, y de aquel
a quien tú enviaste, Jesucristo" (Juan 17:3).
Dé sentido permanente a su vida 191

Como se ha analizado en el capítulo anterior, la


promesa de Jesús de la vida eterna se hará realidad
aquí mismo en la Tierra para millones de personas.
Evidentemente, tal perspectiva puede dar mucho sen-
tido a la vida. Implica cultivar ahora una relación con
el Creador, la cual es fundamental para conseguir
la vida permanente. Imagínese las perspectivas de
aprender, explorar y experimentar que abre ante us-
ted una vida indefinida, todo sin los límites que aho-
ra imponen la enfermedad y la muerte (compárese con
Isaías 40:28). ¿Qué podría o quisiera hacer con una
vida así? Usted conoce mejor que nadie sus intereses,
las dotes que le gustaría cultivar y las respuestas que
quisiera hallar. Todo ello puede conferir aún mucho
más sentido a su vida.
Pablo tenía razón al desear que llegara el tiempo en
el que "la creación misma también será libertada de
la esclavitud a la corrupción y tendrá la gloriosa li-
bertad de los hijos de Dios" (Romanos 8:21). Los que
consigan esa libertad sentirán que su vida tiene ver-
dadero sentido ahora y eternamente, para la gloria de
Dios (Revelación 4:11).
Los testigos de Jehová de todo el mundo han estu-
diado a fondo este tema. Están convencidos de que
existe un Creador y de que este se interesa por ellos
y por usted. Se complacen en ayudar a su prójimo a
hallar el sentido, sólidamente fundamentado, que tie-
ne la vida. Se le invita a investigar con ellos esta cues-
tión que dará sentido permanente a su vida.
¿Desea más información?
Escriba a la sucursal de los testigos de Jehová más cercana.
ALBANIA: PO Box 118, Tirana. ALEMANIA: Zweigbüro, Am Steinfels, 65618 Selters.
ANGOLA: Caixa Postal 6877, Luanda Sul. ANTIGUA: PO Box 119, sto John 's. ARGENTINA:
Casilla 83 (Suc. 27B), C1427WAB Cdad. Aut. de Bue nos Alres. ARMENIA: PO Box 75, 0010
Ereván. AUSTRALIA: PO Box 280, Ingleburn, NSW 1890. AUSTRIA: PO Box 67, A-1l34
Viena. BAllAl\lAS: PO Box N-1247, Nassau, NP . BARBADOS, W.I.: Crusher Bite Road,
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BENIN: 06 BP 1131 , Akpakpa pk3, cotanou. BIELORRUSIA: PO Box 9, 220030 Mlns k .
BOLIVIA: Casilla 6307, Santa Cruz. BRASIL: CP 92, Tatuí-BP, 18270- 970. BULGARIA: PO
Box 424, 1618 Sofía. BURlONA FASO: 01 BP 1923, Ouagadougou 01. BURUNDI: BP
2150, Buyumbura . CAMERÚN: BP 889, Duala. CANADÁ: PO Box 4100, Georgetown, ON
L7G 4Y4. CENTROAFRlCANA, REPÚBLICA: BP 662 , Bangul. CHECA, REPÚBLICA: PO Box
90, 19800 Praha 9. CHILE: Casilla 267, Puente Alto . CHIPRE: PO Box 11033, CY- 2550 Dall.
COLOMBIA: Apartado 85058, Bogotá. CONGO, REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL: BP 634,
Limete, Kinshasa . COREA DEL SUR: PO Box 33, Pyungtaek PO, Kyungg1- do, 450-600.
COSTA RICA: Apartado 187-3006, 40104 Barreal de Heredla . CÓTE D'IVOffiE (COSTA DE
MARFIL): 06 BP 393, Abiyán 06. CROACIA: PP 58, HR-I0090 Z8greb-Busedgrad. CURAZAO,
ANTILLAS HOLANDESAS: PO Box 4708 , Willemstad. DINAMARCA: PO Box 340, DK-4300
Holbrek. DOMINICANA, REPÚBLICA: Apartado 1742, Santo Domingo. ECUADOR: Cas1lla
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Box 2, 830 04 Bratislava 34. ESLOVENIA: pp 22, SI-1241 Kamnik. ESPAÑA: Apartado 132,
~~~~n~~j~~~:t1~p~~d¡o~~T~~: ~:;~O~~;t~lÁ~rr;,~a :,~g~5~2.Bl~~~';;e~
FILIPINAS: PO Box 2044, 1060 Manila. FINLANDIA: PO Box 68, FI- 01301 Vantaa. FIYI: PO
Box 23, Suva . FRANCIA: BP 625, F - 27406 Louviers cedex. GEORGIA: PO Box 237 , 0102
TbUisi. GHANA: PO Box GP 760. Acera. GRAN BRETAÑA: The Ridgeway. Londres
NW7 lRN. GRECIA: K1fisias 77, GR 151 24 MarousL GUADALUPE, F.W.I.: Montmaln ,
97180 Sa1nte- Anne. GUAM: 143 Jehovah st, Barrigada , OU 96913. GUATEMALA: Apartado
711 , 0190l-Guatemala . GUAYANA FRANCESA: 328 CD 2, Route du Tigre, 97300 Cayenne.
GUINEA: BP 2714, Conakry 1. GUYANA: 352-360 Tyreil st, Republlc Park Phase 2 EBD.
HAITÍ: PO Box 185, Port-au-Prince. HAWAI: 2055 Kamehameha IV Road, Honolulú, Hl
96819-2619. HONDURAS: Apartado 147, 11102 Tegucigalpa. HONG KONG: 4 Kent Road ,
Kowloon Tong, Kowloon. HUNGRÍA: Budapest. Pf 20, H- 1631. INDIA: PO Box 6441 ,
Yelahanka, Bangalore-KAR 560 064 . INDONESIA: PO Box 2105, Yakarta 10001. ffiLANDA:
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LV- IOOI. L1BERIA: PO Box 10-0380, 1000 Monrovia lO . LITUANIA: Pd 2632, LT-48022
Kaunas . LUXEMBURGO: BP 2186, L-I021 Luxemburgo . MACEDONIA: Pf 800, 1000 Skopie.
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Managua. NIGERIA: PMB 1090, Benin Clty 300001 , Edo Btate. NORUEGA: Gaupeveien 24 ,
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ZELANDA: PO Box 75142, Manurewa, Manukau 2243 . PAISES BAJOS: Noordbargerstraat 77 ,
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SUDÁN: PO Box 957,11111 , Khartoum State. SUECIA: PO Box 5, SE- 732 21 Arboga. SUIZA:
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FRANCESA: BP 7715, 98719 Taravao, TAILANDIA: PO Box 7 KIongchan, Bangkok 10 240.
TAIWÁN: 3- 12, Shetze Village, Hslnwu 32746, TANZANIA: PO Box 7992 , Dar es Salaam.
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