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¡TEXTO FINAL!

Presentado por:
NELLY ROCÍO GARZÓN MELO

Tutora Virtual:
ANA GARCIA

CORPORACION UNIVERSITARIA IBEROAMERICANA


LICENCIATURA EN EDUCACION ESPECIAL
COLOMBIA
2019
LA PENA DE MUERTE: ¿JUSTICIA O VENGANZA SOCIAL?

Nuestro país debe enfrentar horrendos hechos, la idea de prevenir estos eventos es una retórica en

nuestras mentes; sin embrago viles crímenes vuelven a ocurrir; es necesario que los responsables

tengan una justa retribución por su delito.

Muchos sectores en Colombia opinan que se restaure la pena de muerte como respuesta a esta

necesidad; abogamos por matar a los delincuentes como acto de justicia. Los países y las

comunidades en donde existe la pena capital consideran que, por ser el castigó más proporcional

con el daño cometido, es la pena más justa.

Es prudente advertir que la justicia es una palabra peligrosa. Es un noble ideal para el cual creamos

instituciones y establecemos sistemas penales y formas de distribuir las cargas sociales y los

beneficios pues sabemos que no existe un sistema perfecto ni ecuánime. No obstante, la palabra

justicia muchas veces es usada para justificar un retroceso en lo que se acaba de señalar. El mayor

de todos los problemas al que se enfrenta la aplicación de la pena de muerte es que sea utilizada

en determinados momentos como un castigo al ser reincidente.

Sin embargo, la pena de muerte viola el derecho más fundamental, el derecho a la vida es la forma

más extrema de pena cruel, inhumana y degradante.

La pena de muerte se aplica de forma discriminatoria. Se usa con frecuencia contra las personas

más vulnerables de la sociedad, incluidas las minorías étnicas y religiosas, los pobres, y las

personas con discapacidades psíquicas. Algunos gobiernos la utilizan para silenciar a sus
oponentes. Cuando los sistemas de justicia tienen deficiencia y los juicios injustos están

generalizados, existe siempre el riesgo de ejecutar a una persona inocente.

Cuando se aplica la pena de muerte es irreversible. Los errores cometidos no se pueden deshacer.

Una persona inocente puede ser liberada de la prisión por un delito que no cometió, pero una

ejecución nunca se puede revertir.

Las personas que han perdido personas en crímenes terribles tienen derecho a ver a la persona

responsable rendir cuentas en un juicio justo sin recursos a la pena de muerte. Al oponernos a la

pena de muerte, no estamos intentando minimizar o aceptar la delincuencia, pero, como han dicho

muchas familias que han perdido a seres queridos, la pena de muerte no puede verdaderamente

aliviar su sufrimiento. Simplemente extiende ese sufrimiento a la familia de la persona condenada.

De acuerdo con la investigación, no existen pruebas verosímiles de que la pena de muerte disuada

de cometer delitos de forma ampliamente eficaz que la pena de prisión. De hecho, en los países

que se ha prohibido la pena de muerte no han aumentado las cifras relativas a la delincuencia, en

algunos casos, la realidad es que han disminuido.

Para finalizar, dos tercios de los países en el mundo han abolido la pena de muerte por completo,

o la han dejado de usar en la práctica, Aunque ha habido algunos pasos en retroceso esto se debe

contrastar con la clara tendencia mundial hacia la abolición de una vez por todas. Burkina faso,

Mongolia y Corea del sur están en camino de hacerlo. Europa está libre casi de la pena de muerte

y Estados unidos, históricamente una de las naciones más reacia a abandonar la pena de muerte,

se está volviendo cada vez más contraria a la pena capital.


BIBLIOGRAFÍA

 Delgado. M. (2015). El ensayo. Corporación Universitaria Iberoamericana, Facultad Ciencias de

la Salud, Programa Fonoaudiología.

 Facultad Ciencias de la Salud (2015). El subproceso de transcripción. Corporación Universitaria

Iberoamericana.

 Pena de muerte: ¿serviría? (11 de septiembre de 1992). Revista Semana.