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CarPfTuLo 8 La RENOVACION UNIVERSITARIA: 1955-1966 LA DESPERONIZACION DB LA Universipap Con el ascenso del peronismo la comunidad académica argentina qued6 fragmentada en dos sectores irreconciliables. Las lineas de separacién no remitfan en Principio a posturas con tespecto al perfil o funciones de la Universidad o a proyectos académicos sino a su posicionamiento frente a la tido gobernante desde 1946, La negaci cualquier tipo de legitimidad académi signar la vida universitaria de varias se hizo evidente también durante Libertadora. Pocos dias después del golpe de septiembre de 1955, las uni- versidades fueron ocupadas Por agrupaciones estudiantiles que ha- bian militado en la oposicién al peronismo. En la gran mayorla de los casos se impidié a las autoridades nombradas por el gobierno derrocado acceder a las dependencias de las casas de estudios, Pero los ocupantes no encontraron pricticamente ninguna resistencia. Durante los ultimos dias de septiembre y principios de octubre de 1955, las universidades fueron intervenidas y se designaron nuevas autoridades al frente de cada una de ellas. La coalicién que asumié el poder en 1955 estaba conformada Por fracciones politicas ¢ intelectuales de origen muy diverso. Libera- les de derecha y de izquierda, socialistas, viejos militantes catdlicos y humanistas se encontraban unidos por la comtin animadversion frente al “régimen depuesto”, En sus inicios el gobierno de la Revolucién Li- politica nacional y al par- ién del reconocimiento de ica al enemigo politico iba a generaciones. Esta situacién el gobierno de la Revolucién 169 bertadora procuré sostenerse en una alianza relativamente amplia. En la Universidad otorgé un rol central como interlocutor a la dirigencia cestudiantl de tonalidad claramente reformista y caracterizada por una sensibilidad politica predominantemente de izquierda. El ministro de Educacién de la Revolucién fue un antiguo militante conservador y catélico, Atilio Dell'Oro Maini. Pero ef nuevo gobierno reconocié impliciamente y en forma simulténea un lugar de privilegio a sus interlocutores estudiantiles cuando acept6 designar al interventor en la Universidad de Buenos Aires a partir de una terna presentada por la FUBA. Estaba integrada por José Babini, Vicente Patone y José Luis Romero. Este tiltimo, un distinguido historiador, ademss de reconocido militante socialista, fue el elegido. Como ya seftalamos, Romero habla permanecido al margen de la vida universitaria oficial durante el periodo peronista. Para Dell'Oro Main, venia a ocupar el ‘cargo de rector “en un retorno simbélico del exilio intelectual sufrido ppor la inteligencia argentina’. También habian permanecido fuera de la vida universitatia los otros interventores como José Maria Manuel Fernandez, en la Universidad Nacional del Litoral, Benjam{n Villegas Basavilbaso, en La Plata, o Juan Adolfo Vazquez, en Tucumén, La polftica universitaria de la Revolucién Libertadora se bas6 en una serie de principios que, de alguna manera, quedaron plasmados en el discurso con que Dell'Oro Maini puso en fun- cciones a José Luis Romero como interventor. Para el ministro de Educacién, las universidades debfan reorganizarse sobre la base del respeto de la autonomfa, “fundamento de la estructura y el cumplimiento de las funciones de la Universidad”. El personal docente de [as casas de estudios debla ser declarado en comisién y reemplazado, en su toralidad, a partir de la convocatoria de ‘nuevos concursos de titulos y antecedentes. Una vez constituido el claustro profesoral, las universidades debfan sancionar los nuevos estatutos y elegir a las nuevas autoridades. El gobierno revolucionario otorgé amplias facultades a los in- terventores para que éstos pudiesen comenzar la reorganizacién de las casas de estudios. Utilizando dichas atribuciones, procedieron a des- eronizar las instituciones académicas, De esta manera tuvo lugar un nuevo proceso de cesantias masivas de profesores, auxiliares docentes y personal administrativo comprometidos de una manera u otra con el régimen depucsta”, La decisién de quicnes debian ser cesanteados 170 obedecia a exigencias y reclamos de las agrupaciones estudiantiles pero, en muchos casos, derivaba del criterio impuesto por los in- terventores tanto de las universidades como de las facultades que gozaron de un importante grado de discrecionalidad para llevar 2 cabo este proceso. Las apelaciones y los recursos jerdrquicos presentados por gran parte de los involucrados fueron rechazados por las autoridades del gobierno de facto. ‘Muchos de los cesanteados entonces habian participado activamente en el régimen peronista. Pero otros fueron des- pplazados sobre la base de estimaciones y.criterios puramente arbitrarios. El apoyo a la reeleccién o el respaldo a la concesién del doctorado Honoris Causa a Pern fueron los motivos esgri- midos con mayor frecuencia para justificar la expulsién. Como hhabfa ocurrido en 1946, 2 los cesanteados se sumé un niimero importante de docentes que decidieron alejarse en muestra de solidaridad. Simulténeamente, el gobierno de facto resolvié reintegrar a las cftedras a todos los docentes tenunciantes en- tre 1943 y 1946. Los criterios politicos imperaron también en el masivo llamado a concursos que se implementé durante los afios 1956 y 1957. En la incorporacién o separacién de docen- tes era, ademés de sus conocimientos, la “conducta”, el factor central por considerar. La “honrade2” del profesor pasé a ser condicién prioricaria para evaluar una trayectoria académica y la “moralidad” era un t(tulo indispensable para acceder a la citedra. Carlos Malagartiga, un conocido jurista expulsado de 1 Univer- sidad de Buenos Aires en 1946 y reincorporado en 1955 como interventor en la Facultad de Ciencias Juridicas y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata, iba a sostener, ante una consulta del Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho de la Univer- sidad de Buenos Aires en relacién con el profesorado, que la ciencia cra sin duda también necesaria “pero sélo en un segundo término”. Enféticamente afirmaba que “es preferible un profesor honesto y de sélo mediana preparacién a otro sapientisimo pero deshonesto”. Estas expresiones concernientes a la honestid r tan, por lo general, en forma directa a la telacién con el régimen peronista, Para cumplir con estos objecivos, las agrupaciones de estudiantes y graduados vigilaron la presentaciones a concarsos € impugnaron en repetidas oportunidades a diferentes candidatos. lad y la conducta remi- a7 et El peronismo habfa avanzado en un proceso de fuerte centrali- zacién del sistema universitario. Las leyes y las normativas impues- tas partir de 1947 habfan procurado uniformar rasgos centrales de la vida universitaria como los mecanismos de ingreso, la forma de designacién de los profesores y los procedimientos de gobierno y administracién interna. Mas allé de los evidentes intentos de despe- ronizar las instituciones académicas, el gobierno de la Revolucién Libertadora procuré avanzar en la direccién opuesta. Asi las auto- ridades del gobierno de facto reimplantaron poco tiempo después de asumir la Ley Avellaneda, pero dias mas tarde la reemplazaron por un nuevo decreto, el 6.403, que puso las bases definitivas para la reconstruccién del conjunto del sistema. Este decreto amplié y forvalecié la autonomfa universitaria. En este sentido ororgé a las casas de estudios un grado de independencia del que no habian gozado durante todo el periodo reformista comprendido entre 1918 y 1943. Concedié a las autoridades universitarias la potestad para administrar su patrimonio y darse su estructura y planes de estudios. Les ororgé ademas libertad para organizar sus formas de gobierno y, por supuesto, dictar sus estatutos siempre ‘que asegurasen la “responsabilidad directiva de los representantes del claustro de profesores” . El decreto dedicaba todo un capitulo a las formas de designacién de los profesores. Alli se explicitaha Ja limitacién impuesta a todos aquellos “que hubiesen realizado actos positivos y ostensibles de solidaridad con la dictadura’. La cexpresién tenfa como principales destinatarios a todos los vincu- lados, de una forma u otra, con el gobierno derrocado en 1955. Pero se extendié a militantes de otras agrupaciones polfticas, como los afiliados al Partido Comunista. Progresivamente también la aprobacién de los planes de estudios y la designacién de los profesores quedaron en forma definiciva en manos de las autoridades de la Universidad. Esta tltima medida constituyé una innovacién particularmente relevante, ya que dejé sin efecto el antiguo sistema de presentacién de ternas ante el Poder Ejecutivo. Sobre estos fundamentos tuvo lugar un acelerado proceso de transformacién del profesorado universitario que afecté, de manera desigual, a las diferentes casas de estudios y tuvo un impacto més profundo en algunas facultades que en otras. Fue particularmente intenso en Buenos Aires, La Plata y Cérdoba y 172 menos profundo en Tucumén y Cuyo, Por otro lado, involucré ms alas facultades de Derecho y Humanidades que a las de Inge- nierfa, Ciencias Exactas o Medicina. A partir de mediados de 1957 las universidades dictaron nuevos estatutos. En la mayor parte de las casas de estudios, éstos reconocieron un peso mis relevante a la representacién estudiantil que la que habian contemplado los estarutos reformistas sancionados desde 1918. En la Universidad de Bucnos Aires, los consejos directivos estarfan integrados ahora por ocho representantes del claustro de profesores, cuatro del devestudiantes y cuatro del de graduados. Una vez realizadas las elecciones y completado el proceso de normalizaciéa, se eligieron nuevas autoridades. Bn la casa de estudios porteB fue designado, por la Asamblea Universitaria, en noviembre de 1957, Risieri Frondizi, un prestigioso fildsofo, cesanteado en 1946 en la Uni- versidad de Tacumén y profesor regular de Etica y Filosofia Con- rempordnea en la Facultad de Filosofia y Letras de la Universidad portefia, Un afio después, Frondizi fue reelegido por un perfodo que'se completaria en 1962. LAICA 0 LIBRE La:Revolucién Libertadora se encontré con un sistema univer- sitatio que se hallaba en una etapa de expansién. El acelerado crecimiento de la matricula secundaria y universitatia iniciads durante el, peronismo se prolongé durante los iltimos afios de la década de 1950, Sin embargo, el mimero de instituciones oficiales no se incrementé de manera significativa. Sélo dos nuevas uni- vetsidades fueron creadas sobre fa base de institutos ya existentes En enero de 1956 fue fundada Ia Universidad Nacional del Sur partir del Instituto Tecnolégico de Sur asentado en ls ciudad de Bahfa Blanca, y en diciembre de ese mismo affo la Universita’ Nacional de] Nordeste sobre la base de dependencias de les f versidades nacionales del Liroral y Tucumén, existentes en Chaco y Corrientes. ios pana tide: Pero la Revolucién Libertadora sent6 is be ee aes smacién siastancial del sistema universtario i id de la Scarab privadas, En este sentido, ef gobierr 173 de la Revoluci6n se propuso como objetivo construir sobre nuevas bases la relacién entre el Estado y la ensefianza superior. En su intento de reestructurar el vinculo entre ambas esferas el decreto 6.403 incluy un articulo, el 28, que establecta la posibilidad de la creacién, por parte de la iniciativa privada, de universidades libres con capacidad para ‘expedit diplomas y titulos habilitantes. El decreto colocaba asf e| punto de partida para independizar a ls universidades de la tutela del Estado. La inclusién de este articulo provocé la primera ruptura en la coalicién que controlaba las universidades que se tradujo, tiempo después, en las renuncias de Dell'Oro Maini y José Luis Romero a sus respectivos cargos. Un grupo importante de académicos ¢ inte- lectuales rompié filas con el gobierno ¢ inicié una campatia que iba a continuar durante el gobierno constitucional de Arturo Frondizi procurando evitar la transformacién de dicho articulo en ley o su reglamentacién. La Junta Consultiva Nacional, que funcionaba como 6rgano asesor del gobierno, debatié con intensidad el artculo 28 en presencia del ministro de Educacién. La oposicién més vehemente fue asumida por los socialistas Américo Ghioldi y Alicia Moreau de Justo, que se etigieron en fervorosos defensores de la tradicién de la censefianza Iaica durante las discusiones pero terminaron aceptando los criterios sugeridos por las autoridades. En dicha reunién ambos objetaron el derecho del gobierno de facto a avanzar en la regla- mentacién del tema y manifestaron ademés su preocupacién por li posibilidad de que la iniciativa ahondase las diferencias culturales en el seno de la sociedad. El hecho de que las universidades privadas pudiesen usufructuar fondos piblicos y, sobre todo, la posibilidad de que emitiesen titulos habilitantes para el ejercicio profesional sin supervisi6n de la autoridad estatal, constituyeron los puntos centrales del debate, Pero la discusién dio cuenta también de la presencia do- minante que los catélicos de orientacién liberal tenfan en el régimen militar. Estos expresaron con claridad la oposicién al monopolio estatal laicista en el mbito educativo. Respaldaron sus argumentos, ademds, en una corriente sostenida por intelectuales destacados como Julio V. Gonzdlez 0 Eduardo Braun Menéndez, que habfan percibido durante las décadas del cuarenta y el cin- cuenta a la Universidad privada como una alternativa al intento del Estado de imponer ideologias roralinarias a través del sistema 174 educativo. La iniciativa privada aparecia ast como la contracara de las tendencias autoritarias impuestas en la enseftanza formal desde principios de los afios cuarenta, Con el articulo 28 culminaban exitosamente los intentos de sectores vinculados con la Iglesia cat6lica por instaurar universida- des confesionales con capacidad pata otorgartitulos hablitantes En este sentido cabe destacar que las iniciativas con este objetivo databan de los primeros afios del siglo XX. En 1909 se habjan creado en Buenos Aires los Centros de Estudiantes Catélicos, En 1910 se habfa fundado la Universidad Catélica de Buenos Aires, que debié cerrar sus puertas en 1920 por la negativa del Estado nacional a otorgar reconocimiento legal a los titulos que otorgaba a sus egresados. Proyectos de instauracién de universidades pri- vadas se iban a presentar en el Parlamento, sin éxito, a principios de la década del veinte y de la del cuarenta. Pero las iniciativas para otorgar una formacién confesional que complementaba a la impartida a los profesionales en las universidades piiblicas siguieron desarrollindose en la primera mitad del siglo. En 1922, con la iniciativa de Tomés Casares, que seria interventor en la Universidad de Buenos Aires, surgieron los Cursos de Cultura Catélica. Estos contaron, deide = oe con el apoyo del Episcopado. Diversos especialiseas han desta- See! at eB me de elite que se proponfa cubrir las insuficiencias que, en materia formative, peat la Universidad reformista. Aqui se dictaron ‘cursos de historia y filosofia en los que predominaba la impronca neotomista. Bn 1944 se fundé el Instituto Superior de Filosofia que se transformé en 1956 en la Facultad Universitaria are ores fa, Esa instiacién vena su sede en l Colegio del Sevan 3 arte de sus docentes pertenecia a la orden de los jesuits. ee cierta medida, el ee 2B y la pesibilidad = He ie ‘macién de un sistema privado de ensefianza superior choraban on owes ay varaigadot cen Ja tradicién educativa de be Argento asada en el predominio de la instruccién lie Boe a oe hemos sefalido, se saute ee a ae de la sociedad sobre pardmetzos cultrales. Por ous pale, & plantaci6n de las universidades privades Lappe ani contra la tradicién laica sino también contra la 175 ¢ igualitaria del sistema educativo. Se crefa que la creacién de las universidades libres iba a fragmentar al estudiantado en pobres y ricos y a terminar con un sistema que, a pesar del arancelamiento de laeducacién superior, habfa procurado siempre asegurar la igualdad de oportunidades. Por supuesto, los episodios revelaban también Ja influencia creciente adquitida por la Iglesia en la esfera publica desde 1930 y la mayor debilidad del consenso a favor de la vigencia del sistema de ensefianza laica monopolizada por el Estado. Arturo Frondizi, siendo ya presidente constitucional, decidié avanzar en la reglamentaci6n del articulo 28 en septiembre de 1958. Los factores que llevaron al lider del desatrollismo a impul- sar el proyecto son objeto de controversia. Pero ya habia adelanca- do su posicién a favor de la libertad de ensefanza en su campatia electoral. Aparcntemente decidié implementar el proyecto, entre otras razones, para dividir a la oposicién, que se estaba movil zando con fuerza, por ese entonces, contra su politica petrolera Por otro lado, es probable también que tratase de asegurarse el apoyo de la comunidad catélica y la Iglesia procurando de este modo superar su situacién de extrema debilidad politica. A fines de agosto de 1958, siete rectores de universidades nacionales soli- citaron al presidente que no reglamentase el articulo. No obstante, Frondizi envié el proyecto al Parlamento y se inicié entonces una activa campafia de huclgas y movilizaciones. En Buenos Aires, cl propio rector de la Universidad y hermano del entonces presi- dente, Risieri Frondizi, se puso al frente de aquéllas. El 4 y el 19 de septiembre se realizaron actos multitudinarios para oponerse 4 los proyectos del gobierno. Pero también los partidarios de la fensefianza libre llegaron a reunir una verdadera multitud en un acto en el Congreso Nacional. El proyecto del gobierno fue re- chazado en la Cémara de Diputados, pero la de Senadores acepts Finalmente un dictamen en minorfa de la Comisién de Educacion de Diputados elaborado por Horacio Domingorena. Este dejaba, de todas formas, en manos del Estado la habilicacién para el ejer- cicio profesional y exclufa Ia posibilidad de que éste subsidiara a Ia ensefianza privada, Finalmente, en febrero de 1959, la ley fue reglamentada y se creé la Inspecci6n General de Ensehanzs Universitaria Privada, que debfa supervisar el funcionamier las casas de estudios. Peswi ene mode 176 ee Como era previsible, las primeras universidades autorizadas fueron de origen confesional. En noviembre de 1959 fue creada la Universidad Catélica Argentina Santa Maria de los Buenos Ai- res, y en diciembre de ese mismo afo la del Salvador, vinculada con la antigua institucién educativa conducida por los jesuitas. Posteriormente surgieron otras universidades similares en las pro- vincias. En agosto, también de 1959, fue fundada la Universidad Catélica de Cérdoba y, meses mas tarde, la Catélica de Santa Fe. Un afio después de la sancién de la ley que permitié su creacién, las instituciones privadas contaban ya con 895 estudiantes y 351 docentes. Estas casas de estudios se unieron en 1962 y fundaron el Consejo de Rectores de las Universidades Privadas. Durante los primeros afios de la década del sesenta el niimero de universidades privadas aumenté, aunque algunas debieron cerrar sus puertas poco tiempo después de creadas, y aparecieron progresivamente las primeras casas de estudios que no tenfan wn origen confesional. En distintos barrios de Buenos Aires se crearon universidades, y por entonces tomé impulso un movimiento de privatizacién de Ja ensefianza que trascendié al mbito de la ensefianza superior y que se expresé en la proliferacién de escuelas primarias y secun- darias. En 1960 se cred la Universidad de Morén y el Instituto Tecnolégico de Buenos Aires, en 1962 la Universidad Argentina de la Empresa y, dos afios mas tarde, la de Belgrano, entre otras instituciones. En 1984 las universidades privadas contaban ya con 88.000 estudiantes, 8.200 profesores y habfan emitido desde su creacién mas de 90.000 titulos. Una disposicién tomada a mediados de los afios setenta las liberd de la supervisién estatal en la emisién de los tculos profesionales, No es sencillo, de todos modos, llevar a cabo tun balance de su contribucién al desarrollo del sistema, Numero- sas casas de estudios fundadas desde 1958 tenifan como propésito principal disputar con el Estado la formacién de profesionales y crear un mercado pata aprovechar la demanda de sectores de altos ingresos que no querian estudiar en la Universidad publica, ahora masiva y fuertemente politizada. Pero también es cierto que, en el marco de la permanente incstabilidad institucional y persecucién polftica que afecté en gran medida a la comunidad académica, muchas funcionaron como refugio pata quienes eran expulsados 7 del sistema piblico, Fueron muchos los docentes apartados de la Universidad publica en 1955 que continuaron sus carreras en las universidades privadas. En 1966 algunos de los renunciantes luego de la Noche de los Bastones Largos también encontraron en ellas un nuevo dmbito de trabajo. Durante los afios setenta ‘muchos estudiantes y profesionales hallaron allf un espacio para seguir sus carreras y govaron, en casos muy especiales, de un grado mas amplio de libertad que en las instituciones del sistema publico. En cicrta medida también esto fue posible por la extre- ima heterogencidad del sistema universitatio privado, en el que convivieron instituciones de elite con otras mucho ms abiertas. LA RENOVACION Y MODERNIZACION DEL SISTEMA UNIVERSITARIO. El sistema universitario qued6 a partir de 1955 en manos de un heterogéneo grupo que aglutinaba a los excluidos del mbito de Ja ensefianza superior durante el peronismo. En esta coalicién convivian grupos formados en el molde de la Universidad refor- mista y que buscaban reconstruir el sistema con las mismas bases con las que habia funcionado durante las décadas del veinte y del treinta con otro que propiciaba cambios sustanciales en las estructuras universitarias. El impulso de este iltimo sector se hizo notar con particular intensidad en los primeros afios de la segunda mitad de los cincuenta. El periodo comprendido entre 1955 y 1966 ha sido recordado, a menudo, por la impronta que los académicos renovadores le otorgaron a la vida universitar En el caso de la Universidad de Buenos Aires se recuerda aque- lla etapa como una verdadera “edad de oro”, caracterizada por la transformacién de las estructuras curriculares y el prestigio adquirido por sus docentes ¢ investigadores. Pero también se ha insistido en los diltimos afios en sefialar los limites de ese mismo proceso. Aunque el espiritu modernizador era evidence entre cierto nticleo de las autoridades de la Universidad, la transformacién permanecié limitada a algunas facultades, y, a veces dentro de ellas, a algunas éreas disciplinares. El impacto de la modernizaci6n fue ciertamente limitado en universidades del 178 interior como Tucumén o Cuyo o incluso en la mayor parte de las unidades académicas de la Universidad de Cordoba wee pire reorder procuraba aftontar divenos defice jue se planteaban al sistema universitario argentino del pospero- nismo. En primer término debia resolver el problema Gerivado del aumento sustancial en el ntimero de estudiantes que, ademés, optaban mayoritatiamente por las carreras tradicionales, sobre todo Derecho y Medicina. Por otro lado, era necesario renovar las estructuras curriculates, los planes de estudios y los mérodos de ensefianza, que provenian, en la mayor parte de los casos, de finales de la década del 10 y principios de la del 20, No obstante, muchos de los renovadores ansiaban también fortalecer el perfil cientifico de la Universidad. Esta aspiracién databa de comienzos, de siglo pero nunca habfa sido perseguida de manera sistemitica. En el mundo de la posguerra la ciencia cumplia un papel central y Jas iniciativas que en este sentido se habfan desarrollado durante el primer peronismo habian logrado resultados por dems modestos. El arraso en materia cientifica era particularmente evidente en el mbito de las ciencias sociales. En 1955 la ensefianza universitaria de la historia seguia conservando el molde impuesto a principios de siglo por los historiadores de la llamada Nueva Escuela Histé- rica, Por otra parte, la sociologia cientifica desarrollada en Francia y en los Estados Unidos tenia un lugar absoluramente marginal en el mundo académico local, y esta disciplina se constrefla mas bien a un estudio de la evolucién de las ideas sobve a sociedad. También se insistia en la necesidad de asegurar el pluralismo ideolégico y politico en la vida académica revirtiendo aos de aucoritarismo, Durance el perfodo en que Arturo Frondizi ocupé la presidencia de la Nacién, el proyecto universitatio coincidié ccon algunas facetas sustanciales de la politica gubernamental que reconoda en el desarrollo dela ciencia un insrmenr funda tal para asegurar el progreso y la independencia econémica. Esto Se verficabe en un Contexto internacional signado por la idea de {que el conocimiento cientifico cumplia un papel estratégico en el desenvolvimiento econémico de los Estados. La investigacién as6 a ocupar un lugar central en la agenda de Jos gobiernos y se produjo un aumento notable de los recursos otorgados para el desarrollo cientifico y tecnolégico. En este marco nacié, en 1958, 179 al Consejo Nacional de Investigaciones Cientificas y Técnicas (Conicet) y la Universidad fue percibida como uno de los Ambitos privilegiados para la creacin intelectual y cientifica. El anilisis de la evolucién histérica de la Universidad de Buenos Aires permite percibir que las bases del proyecto moder- nizador se sentaron, efectivamente, antes de la normalizacién que culminé en diciembre de 1957. La renovacidn se llevs a cabo siguiendo diferentes vertientes. Uno de sus pilares fue la trans- formacién del cuerpo de profesores, posibilitada por la puesta en comisién del personal docente ordenada por el gobierno de la Revolucién Libertador. El inicio de un proceso de concutsos dio paso a una auténtica renovacién generacional del profesorado de Ia institucién universitaria, sobre todo en Buenos Aires y La Plata, ‘que aglutinaban por entonces a un 60% de todos los estudiantes universitarios. La eleccién de los jurados de los concursos gene- 16 controversias en todas las universidades, pero varios de ellos estuvieron integrados por reconocidos especialistas extranjeros. ‘También participaron intelectuales y cientificos de prestigio que hhabfan permanecido fuera del sistema universitario durante el peronismo, como Osvaldo Loudet, Eduardo Braun Menénder, Eduardo de Robertis, Alfredo Lanari o Ezequiel Martinez Estra- da. Otros, como el historiador del arte Julio Payr6, debieron ser sustituidos porque aspiraban ellos mismos a los cargos en disputa, ‘Muchos de quienes ganaron los concursos también habfan estado fuera de la Universidad durante el perfodo peronisca y algunos ha- ban seguido sus estudios en el exterior. Los criterios que operaron fen estos concursos fueron en muchos casos también novedosos. Eran las publicaciones en revistas internacionales con arbitraje la capacidad para formar discipulos mas que la mera antigticdad docente los elementos que tomaron en cuenta la mayorla de estos jurados. Cuando Risieri Frondizi asumié el rectorado de la Univer- sidad de Buenos Aires, Ia renovacién tomé un nuevo impulso. Durante su gestién promovié el desarrollo de las facultades y de las secciones asociadas al desarrollo de un perfil més cientifico que profesional. Fueron las facultades de Ciencias Exactas y Filo- sofla y Letras los niicleos esenciales donde cristaliz el proyecto de convertir a la Universidad en un centro privilegiado para la 180 | | | investigacién, pero la renovacién afecté también a institutos de orientacin tradicionalmente profesional como la Facultad de Me~ dicina, donde se conscituy6 un ciclo basico cuyos docentes, en st gran mayorfa, gozaban de dedicacién exclusiva y se consagraban prioritariamente a la investigacién. Precisamente, la intencién de tunis la docencia con Ia investigacin se expres6 a partir de la ex pansin del sistema de dedicacién exclusiva En 1958 habia nueve profesores con esa dedicacién en la Universidad de Buenos Aires. En 1962 ya sumaban casi 500, y alrededor de 700 cuatro afios, después. La dedicacién presuponia que el profesor consagraba la mayor parte de su tiempo a la investigacién original. El Conicet apoy6 fuertemente la conformacién de este régimen a partir de Ja concesién de subsidios para la investigacién y el equipamienco y a través de una activa politica de concesién de becas para gra- ‘duados que permitié el perfeccionamiento de jévenes cientificos en el extetior y la formacién de grupos de investigadores. La creacién de la carrera de investigador significé un paso més en este proceso de profesionalizaci6n académica y de surgimiento de tun nuevo perfil de profesor universitario, definido ahora por la vinculacién entre investigacién y docencia. En este proceso fue central el papel jugado por algunas figuras como Manuel Sadosky ys sobre todo, Rolando Garcia, decano de la Facultad de Ciencias Exactas desde 1957. Se trataba de un fisico prestigioso que fue, simulténeamente, vicepresidente del Conicet y que contribuyé, de manera decisiva, a que esta instituci6n apoyara la investigacién en la Universidad. Su papel en los inicios de los estudios de compu- tacién, durante este mismo periodo en el dmbito académico, fue también fundamental. Los recursos econdmicos dispuestos a apoyar In area cien- tifica en la Universidad también se inctementaron de manera considerable y se diversficé ademés su origen. Durante los afos 57 y 58 se cred el Consejo Interuniversitario, integrado por los rectores de todas las universidades,y se constituyé ademés un fondo conformado por el remanente de los presupuestos de las disrintas tuniversidades. A principios de la década del sesenta, el Banco Jate- tamericano de Desarrollo otorgé préstamos para el reequipamiento de las universidades nacionales. Finalmente, algunos de los centros mis renovadores de la Universidad de Buenos Aires recibieron 181 fondos en calidad de subsidios de fundaciones extranjeras como la Fundacién Ford, que, entre otros aspectos, apoy6 diferentes activi- dades del Departamento de Sociologfa de Ia Facultad de Filosofia y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Otros centros menos conocidos, como la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Cuyo, también se beneficiaron con fondos externos, en este caso de la Fundacién Rockefeller. Asimismo, otorgaron estas organizaciones recursos para financiar becas en el exterior. De to- das formas, el grucso de los aportes que sostuvieron la renovacién tuniversitaria eran de origen piblico. Estos recursos permitieron la modernizacién de las bibliotecas, la creacién de nuevas carreras, el surgimiento de organismos como la Escuela de Salud Publica y el Instituto de Investigaciones Médicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires 0 el Instituto del Célculo de la Facultad de Ciencias Exactas de la misma casa de estudios. Estos procesos fueron acompafiados por otros cambios en la onganizacién institucional de la Universidad. Uno de ellos, concretado en la Universidad Nacional del Sur, y parcialmente en otras casas de estudios, fue el reemplazo de la estructura basada en facultades por otra conformada a partir de departamentos. El ‘objetivo era unir, por medio de éstos, a las mismas especialida- des dentro de cada Universidad 0 Facultad y articular en ellos, en forma estrecha, a la docencia con la investigacién. Por otro lado, también se avanzé sobre la oxganizaci6n de la estructura curricular. Surgieron nuevas carreras y los planes de estudios de las antiguas fueron reformados tratando de actualizarlos. La re- novacién de la ensefianza universitaria de las ciencias sociales se inicié en la Universidad de Buenos Aires poco tiempo después del golpe militar de 1955. En noviembre de 1957 fueron creadas las casteras de Psicologia y Sociologia. En mayo de 1957 se aprobé el plan de la carrera de Ciencias de-la Educacién, que reemplazaba a la antigua de Pedagogfa. En septiembre de 1958 fue fundada la carrera de Ciencias Antropolégicas. Durante ese iiltimo afio, en la Facultad de Ciencias Econdmicas de la misma Universidad se creé la cartera de Economta, cuyo perfil era menos profesional que la de Contador Publico, dominante por entonces en dicha institucién. Aparecié una nueva preocupacién por los aspectos diddcticos y varias universidades instalaron departamentos de 182 Pedagogta. En este contexto se intent6 avanzar en cambios en las, modalidades y organizacién de los cursos. En las facultades més renovadoras, como Filosofia y Letras, se reemplazaron los cursos anuales por otros cuatrimesttales. La modalidad del curso anual ‘era considerada, en parte, causa de la excesiva duracién de las carreras. La gran mayoria de los planes de estudios suftié fuertes modificaciones que tendieron a volverlos més flexibles y a permitir su actualizacién, En este marco también se trat6 de lograr que los alumnos dejasen de cursar usando apuntes y utilizasen libros de manera sistematics La modernizacién edilicia no quedé al margen. En 1962 comenzé la construccién del primer pabellén de la Ciudad Universitaria de Buenos Aires. En esta misma Universidad se afronté, ademis, la tarea de reorientar la matricula ¢ incrementar el porcentaje de graduados. También se obtuvieron resultados posicivos ea este sentido. Entre 1959 y 1964, la Faculead de Ciencias Exactas increment6 su poblacién estudiantil en un 60% yy Filosofia y Letras en un 146%, sobre todo por la expansién de la carrera de Psicologia. Mientras tanto, la de Medicina se redujo en tun 9,19. Con este propésito se impuls6 ademis el desarrollo del Departamento de Orientacién Vocacional, que cumplié un papel fundamental en los cambios en la composicién de la matricula, ya que traté, con cierto éxito, de promover en el estudiantado la conciencia de la importancia de la eleccién de la carrera. El Departamento de Orientacién Vocacional de la Universidad de Buenos Aires fue creado en 1956, después de un periodo de ase- soramiento en el cual colaboré ls UNESCO. El impulso que se ororgé a su creacién estaba motivado por la idea de que la desorien- tacién en materia vocacional desempefiaba un papel central en las deserciones y en el fracaso universitario. Desde finales de Ia década de 1950 este departamento ofrecié, en forma sistemética, asistencia en su materia a estudiantes secundarios La extensién también estuvo involucrada en de conformar un nuevo sistema universitario. A principios de 1956, cuando era rector José Luis Romero, se ereé en la Uni- versidad de Buenos Aires el Departamento de Extensién. Entre otros proyectos encaré uno de desarrollo integral en una zona marginal del Gran Buenos Aires, en Ista Maciel. El proyecto los intentos 183 ————————————— = .cién de Hevar a cabo una investigacién integral sobre la condicién social de sus habitantes y su organizacién para tomar medidas que permitiesen mejorar su nivel de vida. En este contexto se desarrollaron distintas iniciativas. Una de las mis significativas estaba vinculada con los cambios cn la vivienda. La extensién, como en épocas anteriores, era concebida aqui como tun instrumento privilegiado para canalizar hacia el exterior las ideas que se producfan en la Universidad. La creacién de la Edi- torial Universitaria de Buenos Aires (Eudeba), en 1958, fue, en este contexto, también fundamental. La editorial, dirigida por €l prestigioso cientifico y editor Boris Spivacow, publicé en sus primeros ocho afios de existencia 802 titulos y distribuyé casi 12 millones de ejemplares. ‘Sin embargo, los efectos de la modernizacién no debieran exagerarse. El proceso de transformacién fue intenso en Buenos Aires, pero su impacto debe diferenciarse de acuerdo con las ca- rreras, las facultades y los ambitos académicos. Fuera de Buenos Aires los cambios no fueron tan profundos pero revelaban hasta cierto punto la existencia de un nuevo clima y la necesidad de responder a nuevas exigencias. El panorama cra, en este contexto, sin duda muy complejo. En La Plata, el proceso fue paralelo al de Buenos Aires ¢ incluso muchos de sus protagonistas fueron los ‘mismos. Ademis, alli los cambios se articulaban con una tradici6n propia de la casa de estudios fundada por Joaquin V. Gonzilez que, desde sus origencs, habia enfatizado la relevancia de la inves- tigacién cientifica para el desenvolvimiento de la institucién, Pero cen sedes como las de Cérdoba, el Litoral 0 Cuyo la renovacion quedé restringida unos pocos niicleos. Alli dependia solamente de algunas iniciativas individuales. El antiguo modelo de los afios veinte seguia reproduciéndose en la mayor parte de las casas de estudios del interior de la Argentina. Los LIMITES DE LOS PROYECTOS MODERNIZADORES ara muchos estudiosos de la vida universitaria argentina, el golpe de 1966 y la intervencién a las universidades que le siguié cerra- ron el periodo de renovacién y modernizacién universitaria abier- 184 to en septiembre de 1955. Pero un an relacivitar tos juicion isis mis detallado obliga a . que, por otro lado, estan condicionados por la visién de lo acontecide, nuevamen teadémicas dela Universidad de Beene Aen en maa _-_ Los proyectos modernizadores fueron perdiendo fuerza € intensidad durante loe primers aos de i dada de 1960. El impulso habia sido sin duda muy fuerte durante los afos de la intervencin y los primeros tiempos de la normalizacién. Pero en. codas las universidades comenzaron a generatse, temprana- mente, tensiones de diferente origen. En principio, en las casas de estudios convivian sectores de distintaorientacin académica y cientifica, Risieri Frondizi, recordando su gestién como rector, sefialaria tiempo més tarde que “la presencia en la Universidad de un grupo de ‘tradicionalistas’ constituyé un lastre que tuvimos {que arrastrar con gran esfuerzo”. Las tensiones entre ambos grupos condicionaron el funcionamiento de las instituciones y sin duda Timitaron la renovacién ya que, en muchos cs0s, la conformacién de un nuevo escenario politico para las universidades operé a par- tir de un acuerdo ticito de divisién de areas, carreras, institutos de investigacién o catedras entre sectores de diferente orientacién. Bl caso de la Facultad de Filosofia y Letras de la Universidad de Buenos Aires muestra con claridad esta tension. Mientras la re~ novacién operé a partir de la creacién de nuevas carreras, sobre todo Psicologia y Sociologia, en las mis antiguas como Historia 6 Filosofla,segulan dominando los criterioscienificos y pedags- gicos de los afios veinte y treinta. La oposicién al cambio estaba concentrada tambien dentro de las universidades. Los dirgentes de las principales facultades profesionales de la Universidad de Buenos Aires, como Medicina y sobre todo Derecho, cuestionaron muchos aspectos del rumbo que romaban as insttuciones ms renovadoras. ‘los conficos originados en criterios de ovientacin cur cular, pedagégice y cientifia o relativos al papel y las funciones de la Universidad, se sumaron Jas disputas politicas. Pa ecm dad académica se fragmenté 4 saiz de la Er nal de una parce importante de sus inteprantes, Y radicalizacién también fuerzas a los proye sdores, La radicalizaci tos renovadores. también Eucray ty secones dela clase media s© profundisé 185 particularmente con la Revolucién Cubana. Gran parte de la juventud universitaria comen26 a participar entonces en forma entusiasta de un proceso de acelerada politizacién. El impacto de la Revolucién en Cuba provocé que creciera entre los univer- sitatios el consenso a favor de las soluciones revolucionatias. El] subdesarrollo y la pobreza aparecieron por entonces vinculados con la vigencia de un orden internacional y local profundamente injusto. Era cada ver més evidente para muchos de estos univer- sitarios que los males de la sociedad argentina no iban a poder resolverse a partir de la aplicacién de politicas desarrollistas As{ lo revelaba el fracaso de la experiencia de Arturo Frondizi, expresado en su destitucién en 1962. En cierta medida la forma en que la institucién y sus acti- vidades se vinculaban con dimensiones més generales de la vida politica de Ia Argentina se encontraba en el centro de las con- troversias de los actores universitarios. Durante aquellos afios fue cada vez. més dificil construir un esfera 0 un dmbito auténomo para el debate académico. Fue imposible preservar un espacio para la problemética universitaria ajena a la Idgica de la politica nacional. El espacio académico estaba cruzado permanentemente por las tensiones derivadas de aquella. En este contexto, una parte televante de los miicleos que sostenfan la experiencia renovadora insistfa en convertir a la Universidad en un agente de la transfor- macién social. El dilema que se planteaba con urgencia entonces cra cémo encauzar la actividad politica en el seno de las institucio= nes y cmo articular la relacién entre la vida politica nacional y el funcionamienco de aquéllas. Fue en esta imposibilidad de separar la esfera politica de la académica donde el proyecto renovador surgido en 1955 encontré muy pronto sus limites. Los debates y las controversias entre los miembros de la comunidad universitaria se volvieron cada vez més dificiles, so- bre todo en las insticuciones més identificadas con la renovacién académica. Habia consenso en torno a la necesidad de avanzar en Ia departamentalizaci6n, pero a la hora de determinar las atri- buciones de los departamentos, sus mérgenes de autonomia y la forma de designacién de los directores results extremadamente complicado Llegat a acuerdos. Lo mismo sucedié con los criterios para instrumentar cétedras paralelas 0 a la hora de aprobar dicté- 186 menes de concursos docentes. El modelo académico consolidado desde 1958 fue cuestionado por su cardeter ‘ntfana Una parte relevante de los académicos y, Sobre todo de los estudiantes, rechazaba la idea de que la ciencia Pudiese contribuir en forma decisiva a modificar la realidad social y elevar los niveles de vida de la poblacién. Estas transformaciones sélo podian provenit ahora de un cambio radical de las estructuras sociales. En este contexto se cuestioné también la posibilidad de la autonomia de la ciencia, Numerosos académicos y, sobre todo, dirigentes estu- diantiles procuraron comprometer a la institucién universitaria en ese mismo proceso de cambios revolucionarios. La légica de la vida académica pasaba 2 estar determinada, cada vez mas, por la de la lucha politica. La relacién entre los estudiantes y Ia ditigencia universitaria se complicé a lo largo de la década del sesenta. Los estudiantes se movilizaron contra los eximenes de ingreso, considerados limi- tacionistas, contra el aumento de los aranceles de los comedores universitarios y contra las restricciones presupuestarias, sobre todo en los afios 64 y 65. Estas restricciones se agravaron por el crecimiento de la matrfcula, que siguié en ascenso durante aque- Ios afios. Los estudiantes universitarios, de 138.000 en 1955, pasaron a 220.000 diez afios més tarde. También cuestionaron con fuerza la recepcién de subsidios externos considerados formas de penetracién imperialista. Como ya sefialamos, muchos grupos de investigacién, sobre todo en el Ambito de las facultades de Ciencias Exactas y Filosofia y Letras de la Universidad de Buenos Aires, hab{an recibido subsidios de fundaciones norteamericanas. En este contexto generd un agudo conflicto la concesién por parte de la Fundacién Ford de recursos al Departamento de Sociologia de la segunda de las insticuciones mencionadas. Entre un sector del estudiantado crecié la idea de que los resultados de las inves- tigaciones llevadas a cabo con dichos subsidios eran utilizados por corganismos de espionaje vinculados con el gobierno Sa ricano y que, ademés, por lo general beneficiaban a bs frandes empresas de ese origen. Esco constituyé un factor que dividié a Ta comunidad académica y ocupé gran parte de los debates y dis- cusiones a mediados de la década del sesenta. Las fracturas, sige nadas en disidencias politicas, afectaron el funcionamiento de los 187 | } | 2 consejos directivos y superiores de las wnivesidaden las sesiones, se prolongaban hasta altas horas de la madrugada y el tiempo se a enon ten el debate sobre problemas relatives ala politica na- Sionale internacional y sobre la posicién de la Universidad ante ato, selegando a un segundo plano los aspectos puramente aca- Teateow. La crecienteradicalizacion politica de vastos sectores de Ia javentud argentina durante los sesenca fue un factor que incidié te ledivisién de la comunidad académica, en Ia disolucién de las Solidaridades que habfan permitido iniciar el proceso de 1955 y tn el debilitamiento del proyecto transformador. Pero la Universidad era ademas atacada permanentemente por fuerzas identificadas con la derecha politica. Durance los primeros afios de la década del sesenta adquirié un peso cada ‘vez mayor entre los miembros de las Fuerzas Armadas la llamada doctrina de la seguridad nacional. Esto los Ilevé a visualizar a la Universidad, y sobre todo a algunas facultades, como centros de infilsracién revolucionaria, o que propicié incluso ataques arma- dos de grupos de ultraderecha y violentos incidentes. En 1964, tun alto funcionario militar sostenfa, luego de un operativo anti- guerrillero en la provincia de Salta, precisamente que la primera ‘etapa de la guerra revolucionaria contemplaba la infileracién en las universidades. En junio de ese mismo afio un comandante de la Gendarmeria Nacional afirmé, refiriéndose al posible surgimiento de nuevos grupos guerrilleros, que la Facultad de Filosofia y Le- tras de la Universidad de Buenos Aires era el centro de enlace y eae aires grupos. Esta os recibié durante todos estos afios un embate permanente de la prensa que denunciaba ha poli inca de los claustros y sefialaba la presencia de grupos semados anes 7 i primeras expresiones insurreccionales que sacictizaron 2 la politica argentina de fines de los sesenta y Brincpios ft lee rena. Desde organismos del Estado, como la pars earl stiacions o el mismo Fétcto, hubo presiones Ia expulsidn de estudiantes Sidicabor po peaiaoe G pelt ln merobicenae licados por su afinidad con grupos conta el gobicne dc mais Que # lev a cabo desde Ia prensa Estado que lo desalojé dele a ; gue culminé con el golpe de Ja siruacion universiatia uno He sue thn de Ia Nacién, tenia en ino de sus blancos preferidos, Pero esta 188, ee campafia encontraba también aliados en las propias universida- des, sobre todo en las facultades de Derecho. El decano de dicha Facultad en la Universidad de Buenos Aires, designado luego por el gobierno de facto del general Ongania miembro de la Suprema Corte de Justicia de la Nacién, se sumé a dicha campafa En el conflictivo contexto politico de principios de los se- senta, la comunidad universitaria, particularmente la portefia, era mirada con desconfianza por distintos factores de poder politico. En abril de 1965 se produjo la invasién de tropas de los Estados Unidos a la Reptiblica Dominicana. El gobierno norteamericano solicité a los paises miembros de la OEA que colaboraran a través del envio de soldados. Esco provocé una serie de reacciones nega~ tivas de distintos sectores de la sociedad argentina. La comunidad universicaria se pronuncié mayoritariamente contra el pedido norteamericano, lo que geneté cierto grado de tensién con las Fuerzas Armadas. En octubre de 1965 se produjo un incidence durante un homengje al ex presidente Julio A. Roca, cuyo monu- ‘mento se encontraba frente a la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires. Desde el edificio de esta tl se arrojaron piedras y monedas y se insulté a los asistentes al acto, centre los que se hallaban varios altos jefes militares. El 28 de junio de 1966 un movimiento militar derrocé al gobierno constitucional encabezado por Arturo Illia. El golpe g0z6 de un importante consenso en diferentes secrores de la socie- dad. Pero la Universidad de Buenos Aires, a través de su Consejo Superior, se pronuncié institucionalmente en su contra. Durante julio las nuevas autoridades del gobierno nacional discurieron la estrategia por tomar frente a la Universidad. El 29 de julio fue san- cionado el decreto ley 16.912, firmado por el presidente de facto Juan Carlos Ongania, Este decreto suprimia el gobierno tripartito, disolvia los consejos superiores y obligaba a los rectores y decanos 1 transformarse en interventores sometidos a las autoridades del Ministerio de Educacién. Los rectores de las universidades nacio- nales de Cuyo, del Nordeste y del Sur acepraron transformarse en interventores. Los de las de Tucumén, Litoral, La Plata, Cérdoba y Buenos Aires, en cambio, rechazaron la disposicién. El de esta Ultima abandoné definitivamente su cargo. En algunas facultades de la institucién, como Filosofia y Letras, Medicina, Ingenierfa, 189 Arquitectura y Ciencias Exactas, fusron comadoe - edificios Por gtupos de estudiantes y docentes. La respuesta de 4S autoridades militares no se hizo esperar y aquéllos fucton desalojados Violen. tamente. Los episodios mas graves se vivieron en la Facultad de Ciencias Exactas. Alli la Guardia de Infanteria ingresé al edificig de la institucién y agredié fisicamente a quienes Permanecian en él. Mas de ciento cincuenta personas, entre estudiantes y prof. sores, fueron detenidas y encarceladas, aunque se las libers horas més tarde. Hechos similares se vivieron en las instalaciones de Filosofia y Letras y Arquitectura. El acontecimiento, un hito en la historia de la Universidad argentina, es conocido con el nombre de La Noche de los Bastones Largos. La intervencién y los episodios de violencia desataron una ola de renuncias en algunas facultades de la Universidad de Buenos Aires. Se calcula que, en esta tiltima, 1.378 docentes abandonaron sus cargos. Pero las renuncias en la Universidad de Buenos Aires afectaron sobre todo a sus reas mds dindmicas y modernas, Par- ticularmente grave fue el efecto de estos procesos en las facultades de Ciencias Exactas y Filosofia y Letras, donde grupos completos de investigadores fueron desmantelados. Alrededor de trescientos investigadores y docentes optaron por el exilio y se incorporaron a universidades e institutos de investigacién del exterior. La expe- riencia renovadora terminé herida de muerte con la intervencién, Sin embargo, ya por entonces su impulso estaba bastante debilitado, y algunos de sus principales protagonistas, como Gino Germani y José Luis Romero, se hab{an retirado tiempo antes techazando la extrema faccionalizacién que signaba la vida aca- démica. Finalmente, también aqui seria importante no proyectar el impacto de los sucesos que tuvieron lugar en la Universidad de Buenos Aites a otras casas de estudios. Las renuncias que signaron ala Universidad de la Capital Federal no se reprodujeron en otras instituciones también comprometidas con la renovacién univer- sitaria, como la de La Plata, donde incluso siguieron su carrera algunos de los renunciantes en Buenos Aires. La relacién con los interventores fue aqui, en algunos casos, relativamente cordial y la mencionada faccionalizacién de la vida universitaria hizo sentir su Impacto con fuerza recién a principios de la década de 1970. 190