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Molestias digestivas

Las molestias digestivas son una señal de que algo no va bien. En los niños, la
intolerancia al gluten se manifiesta a menudo con diarrea, vómitos o
estreñimiento, que son síntomas de desnutrición. En el caso de los adultos es más
complejo. Hay quien tiene diarrea, quien sufre distensión abdominal después de
las comidas (hincha), quien se queja de dolor de estómago… Las molestias
digestivas también son las primeras que desaparecen cuando el paciente inicia una
dieta libre de gluten.

Un síntoma relacionado es la pérdida de peso cuando no se corresponde al


volumen de alimentos que ingiere el afectado. Aunque en algunos casos la celiaquía
se manifiesta al revés: con más kilos en la báscula.

Fatiga
Como el gluten dificulta la absorción de nutrientes, nuestro cuerpo trabaja el doble
durante la digestión, en un esfuerzo por intentar hacerse con nutrientes básicos
como son las vitaminas. Ese sobresfuerzo genera en el enfermo fatiga. No se trata
del habitual sopor después de comer, sino de un cansancio extremo que influye en
los movimientos, la concentración…

En este sentido, hay que tener en cuenta que la fatiga puede ser síntoma de muchas
otras dolencias.

Estado de ánimo
La fatiga, las molestias digestivas, las migrañas… todos estos síntomas influyen en
nuestro estado de ánimo hasta el punto de que podemos estar deprimidos o
irritables, sentir ansiedad o tener dificultades para concentrarnos.

Problemas en la piel
La intolerancia al gluten puede provocar desnutrición, y uno de los síntomas que
alerta de falta de vitaminas es la llamada queratosis capilar, o piel de gallina, es
decir, la aparición de granos o protuberancias ásperas en la piel, habitualmente en la
parte posterior del brazo.

Dolor
Los dolores de cabeza o migrañas entre media hora y un par de horas después de
comer pueden ser otro síntoma de la intolerancia al gluten, así como el dolor en las
articulaciones sin razón aparente.

Desequilibrios hormonales
Las mujeres son más propensas a sufrir celiaquía que los hombres, y en ellas la
enfermedad puede manifestarse con periodos menstruales irregulares,
desequilibrios como el síndrome de ovarios poliquísticos o abortos espontáneos. La
intolerancia al gluten, de hecho, es en ocasiones responsable de la
llamada infertilidad sin causa aparente.