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LA CONDUCTA ANORMAL Y LA CONDUCTA

NORMAL. ¿a qué llamamos normalidad


en Psicología?
Hace un par de días recibí un correo electrónico de un amigo estudiante de Psicología
de la hermana República de Costa Rica en la que consulta a que le llamamos
normalidad o anormalidad desde el estudio científico de la Psicopatología.

En primer lugar vamos a conceptuar lo que es la Psicopatología.

Según Carmelo Monedero (Introducción a la Psicopatología, 3ra. Edición, año 2007) La


Psicopatología se ocupa de la Psicología Patológica, anormal o enferma. El estudio de
la psique normal entonces lo realiza la Psicología.

A partir de esta definición, conceptuar lo que es patológico no es cosa fácil, porque el


término proviene de la medicina que estudia lo que orgánicamente no es sano, por tanto
está enfermo, patológico. A partir de esto los estudios de la epistemología psicológica
consideran que “Enfermedad Mental” incluirá solamente a los trastornos que refieren
manifestaciones psicopatológicas con base somática. Por tanto la Depresión Psicógena,
la Ansiedad Generalizada, el trastorno conversivo no son enfermedad mental.

Tomamos en cuenta a los trastornos por demencias, los trastornos esquizofrénicos, los
trastornos bipolares como enfermedades mentales porque tienen una base somática ya
sea estructural (tejido nervioso afectado por ejemplo tumores) o funcionales (trastornos
por alteraciones en los neurotransmisores ya sea que falle su expulsión, recaptación o
supresión).

A partir de este concepto todo aquello cuya causa o base sea psicógeno: producido por
nuestro proceso adaptativo al ambiente familiar, social, educativo etc, como trastorno
psicológico. El individuo que incluiremos entonces como aquel que posee una
psicopatología es aquel que se encuentra incapacitado para realizarse como ser
biológico y personal. Es decir a determinada etapa del desarrollo lograr las metas u
objetivos que su sociedad por cultura le pide. En el caso de América Latina, a partir de
los 18 años los jóvenes inician a trabajar y estudiar. Antes de los 35 años se espera que
la mujer latina esté casada para poder tener hijos y formar familia. Se espera que a los
65 años el individuo ya no trabaje pues puede jubilarse y dedicarse a labores personales
más que laborales.
En Psicopatología manejamos en términos generales 2 tipos de Trastornos:

TRASTORNOS MAYORES TRASTORNOS MENORES


- comúnmente les denominamos - anteriormente a estos trastornos se les
PSICOSIS.- Existe un deterioro denominaba NEUROSIS.-
importante a nivel personal y social. No hay Personalidad conflictiva que la manifiesta
un funcionamiento en el área familiar, socialen el área laboral, educativa, familiar,
y laboral.- El paciente transfiere el social.- No se envuelve en fantasía
protagonismo de su vida a elementos de su como en la psicosis.- Sus defensas son
vida imaginaria, alejándose de la realidad, rígidas entonces el sujeto padece
negando la realidad.- A veces este sufrimiento individual al no lograr metas, al
trastorno tiene base somática: se alteran los no obtener pareja.
neurotransmisores: Acetilcolina, Dopamina. - El individuo aunque aparentemente
Alteraciones estructurales del lóbulo se adapta tiene dificultades para lograr el
temporo frontal. ajuste: dificultades en la comunicación,
dificultades para demostrar sus habilidades.
Un individuo normal entonces se cree podrá realizarse satisfactoriamente en cada etapa
de su desarrollo. El adulto normal, psicológicamente hablando, por tanto debe:

 poseer un conocimiento correcto de la realidad en la que vive (saber entonces su


clase social, sus metas, el tipo de gobierno, país, sociedad y economía en la que
vive, comprender los problemas de su sociedad y darle una posible solución).
 Capacidad de sintonía emocional con los demás: esto implica darse cuenta que
independientemente la profesión u oficio que realice se de cuenta de la
importancia de esta dentro de su sociedad, de como sirve a los demás. Mantener
un contacto emocional con sus familiares y formar una familia que le permita
mantener su estirpe o linaje. Establecer un contacto social con amistades y
compañeros que le permite la socialización.
 Comportamiento ético: actuar en función de las normas y leyes del país en el que
vive, satisfacer sus responsabilidades económicas personales como familiares,
en la medida de lo posible apoyar organizaciones humanitarias.

Autora: PS. María Isabel Mardones Gutiérrez.

Una definición de “Anormalidad Psíquica”, requiere, como tarea previa, precisar el concepto subordinante
de “normalidad”.una valorativa o teológica, y la otra, empírico estadística.

El enfoque teológico supone un cierto arquetipo ideal de hombre y considera “anormal”, a todo aquel que
se desvíe del modelo El concepto empírico-estadístico, incluye, dentro de la “normalidad”, a quienes
presentan el conjunto de cualidades, poseídas por la mayoría de los seres humanos, siendo, “anormales”,
por lo tanto, aquellos que se alejan significativamente de la tendencia central.

Ambos enfoques son problemáticos. El criterio valorativo, planteado de la manera recién expuesta,
entrega el juicio sobre la “normalidad”, a la opinión subjetiva de un determinado investigador, lo que hace
prácticamente imposible su uso en la investigación científica (exceso de criterios diversos,
incomparabilidad de los resultados, etc). El criterio estadístico, por su parte, se ve afectado por factores
culturales: lo que se considera “normal”, por la frecuencia, en una cultura dada, puede considerarse
“anormal” en otra. Además, la utilización indiscriminada de las medidas de tendencia central puede llevar
a considerar “normales” fenómenos que a todas luces no lo sean: El clásico ejemplo de las caries
dentales, citado por Jaspers.

Como un modo de resolver las dificultades que surgen al analizar en detalle los criterios valorativos y
objetivos, Roa (1981), propone: La “normalidad” o “anormalidad” de un individuo, no puede ser decidida
en última instancia, ni por reglas del promedio estadístico, ni por normas valorativas, sino por normas que
derivan de un concepto fenomenológico de hombre. Este concepto, ve en él un cierto número de
propiedades agrupadas en un orden y apoyadas mutuamente entre sí, de tal manera que cada una
contribuye al mejor desarrollo de las otras y recibe, a su vez, un apoyo similar.

Lo “anormal”, no es entonces, el grado expresivo exorbitante alcanzado por una propiedad determinada,
sino la medida en que perturba el desenvolvimiento de las otras.

La “normalidad”, por consiguiente, no puede ser comprendida en abstracto. Depende, más bien, de las
normas culturales, las expectativas y valores de la sociedad, sesgos profesionales, diferencias raciales e
incluso, del clima político imperante que puede limitar o ampliar la tolerancia frente a una “desviación
psíquica”