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LETIZIA, FRANCISCO, El itinerario doctrinal de San Agustín, Mendoza, UnCuyo, 1977.

LETIZIA, FRANCISCO, El itinerario doctrinal de San


Agustín, Mendoza, UnCuyo, 1977.

[San Agustín resuelve los más profundos problemas


filosóficos y teológicos desde la interioridad o
subjetividad.]

Vida y obra
“San Agustín es uno de los más grandes pensadores
de la humanidad y si llegó a ser lo que fue, ello se
debe a que supo plantearse con originalidad
especulativa e inquebrantable fe religiosa los
problemas fundamentales madurados por el
Cristianismo…”
p. 1

Interioridad como lugar especulativo


“… aborda los grandes problemas de una manera
originalísima, poniendo al descubierto su verdadero
significado, sondeando las honduras de nuestra
conciencia. Es precisamente ahí, en lo más profundo
de nuestro ser que se plantean los graves problemas
de la verdad, de la libertad, de la gracia, del mal y de
Dios.”
p. 1

Breve resumen doctrinal de Plotino que influye en


S. Agustín por sus “Enneadas”
“Plotino (203-270) hace sufrir al platonismo una
profunda transformación, convirtiéndolo en un
panteísmo emanatista. La dificultad de comunicar los
LETIZIA, FRANCISCO, El itinerario doctrinal de San Agustín, Mendoza, UnCuyo, 1977.

dos mundos platónicos (el de las Ideas y el mundo de


la materia) por participación que –como decía
Aristóteles- Platón nunca explicó claramente, condujo
a Plotino hacia el emanatismo del “Uno”. En Platón, el
mundo de las Ideas es estático e inmutable. Las ideas
no proceden unas de otras, sino que todas coexisten
dentro de su propio orden. Plotino, en cambio, sostiene
que todo emana del “Uno” que es la fuente primaria de
todo ser.”
p. 2 – nota 5.

Imago Dei
“Empieza a frecuentar la iglesia de Milán asistiendo a
los sermones de San Ambrosio, quedando muy
conmovido por el sermón pronunciado el sábado
santo, 4 de abril de 386 sobre el tema de la ‘imago
Dei’.”
p. 2

Búsqueda de la Verdad y humildad


“(…) Agustín no podía encontrar el verdadero camino
porque ‘estaba hinchado de ciencia’ y no siendo
humilde no podía conocer la Eterna Verdad que no
eleva hasta ella más que a los que se le han
sometido.”
p. 3

La lucha espiritual: las dos voluntades


“(…) Encuentra, pues en el cristianismo esa verdad
que tanto había buscado en los libros de filosofía. Sin
embargo aun no se decidía a bautizarse. Se libraba en
LETIZIA, FRANCISCO, El itinerario doctrinal de San Agustín, Mendoza, UnCuyo, 1977.

él una lucha violenta entre el espíritu y la carne. ‘…


eran dos voluntades, una antigua, otra nueva, una
carnal, otra espiritual, que se repartían su alma y que,
al combatirse, la desgarraban; ahora bien: comprende
en adelante que estas dos voluntades no son en
nosotros dos naturalezas, una buena, otra mala, como
pensaban los maniqueos, sino que una misma alma es
la que está agitada de voluntades diferentes’
(CHEVALIER, J., Historia del pensamiento. trad. de J.
Miguez. t. II, Madrid, Aguilar, 1959, p. 76.). Dos fuerzas
en una misma alma: el ‘pondus charitatis’ y el ‘pondus
cupiditatis’: el amor espiritual y el amor de los sentidos
o concupiscencia constituyen las dos voluntades
diferentes. ‘Era yo mismo el que quería y no quería’ ”.
p. 3

Tolle et lege - conversión


“En un estado de agitación extraordinaria, como él
mismo nos dice, se encontraba una tarde en el jardín
de su casa cuando de una casa vecina oyó la voz de
un niño que repetía, como una cantinela: ‘Tolle, lege;
tolle, lege’ (toma y lee; toma y lee). ‘De repente
cambiando de semblante, me puse con toda la
atención a considerar si por ventura había alguna
especie de juego en que los niños soliesen cantar algo
parecido, pero no recordaba haber oído jamás cosa
semejante; y así, reprimiendo el ímpetu de las
lágrimas, me levanté, interpretando esto com una
orden divina de que abriese el libro y leyese el primer
capítulo que hallase’ (Confesiones, VII,12,28). Abrió el
libro de las Escrituras al azar y halló estas palabras de
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la Epístola a los Romanos: ‘No vivamos en comilonas


y borracheras, en la impureza, en rivalidades y
envidias; revistámonos de nuestro Señor Jesucristo sin
tratar de satisfacer los deseos de la carne’ (Epístola a
los Romanos, 13, 13)”.
p. 3-4

Fecundidad literaria - obras


“La fecundidad literaria de Agustín es verdaderamente
extraordinaria. Hasta el 427 había compuesto 39
obras, con un total de 232 libros, sin tener en cuenta
los muchos sermones y unas 270 cartas. De las obras
que él mismo menciona en sus ‘Retractaciones’ solo
se han perdido 10.”
p. 4

Actividad de Agustín - obra


“Ya sacerdote vivió siempre cenobíticamente y con
celo especial se dedicó a la evangelización y atención
de los pobres. Pero la pluma absorbió siempre la
mayor parte de sus fuerzas, principalmente en las
cuestiones y controversias dogmáticas. ‘Unía en sí –
dice Altamer- la potencia creadora de Tertuliano, la
vasta inteligencia de Orígenes, con el profundo amor
de Cipriano a la Iglesia; la aguda dialéctica de
Aristóteles con el idealismo alado de Platón; el sentido
practico de los latinos, con la inteligencia especulativa
de los griegos. Por esto es, sin duda, el más grande
filósofo de la época patrística, y hasta se puede afirmar
que el más importante e influyente teólogo de toda la
LETIZIA, FRANCISCO, El itinerario doctrinal de San Agustín, Mendoza, UnCuyo, 1977.

Iglesia’ (ALTANER, B., Patrología. Trad. de E. Cuevas;


5ª ed. Madrid, Espasa Calpe, 1962. p. 400.).”
p. 5

Victoria sobre el pecado y extravío


“Convirtió en victorias a sus pasadas derrotas. Lo que
a la larga no quebrantó su moral, sirvió para
fortalecerlo. Obligó a que los demonios de su pecho se
pusieran al servicio de la realización de su vida: la
lucha fue dura y el trabajo consigo mismo, enérgico;
pero tuvo éxito.” (VERWEYEN, J., Historia de la filosofía
medieval. Trad. de E. Estiú; Buenos Aires, Nova, 1957.
p. 32.)
p. 5

Doctrina y alma (Relación entre Teología / Filosofía


/ interioridad)
“La vida de Agustín se revela en sus obras. Descubre
sus estados de alma; habla de sus sentimientos
íntimos; entabla diálogos con Dios. Por lo demás, a
menudo se ha subrayada la influencia de su vida en su
doctrina. Así es como el papel dominante que asigna al
querer en la vida psíquica hace pensar en las luchas
interiores que tuvo que sostener para corregir sus
errores y renunciar a la vida sensual; su férrea
voluntad le aseguró el triunfo.” (DE WULF, M., Historia
de la filosofía medieval, Trad. de J. Toral, t. I., México,
Jus, 1967. p. 39.)
p. 6

Características de su obra
LETIZIA, FRANCISCO, El itinerario doctrinal de San Agustín, Mendoza, UnCuyo, 1977.

“a) Todos sus escritos tienen interés vital –ya sea


filosófico como religioso- y se deben a circunstancias
estrictamente personales o a polémicas teológicas y
con vistas al esclarecimiento de los credibilia
(verdades objetos de fe).
b) Están redactados en una forma muy original, ese
“estilo” inconfundible de Agustín quien conoce a la
perfección todos los recursos de la lengua latina, de la
retórica, de la elocuencia, enriqueciendo, al mismo
tiempo, de un millar de términos nuevos la lengua
latina, para expresar los nuevos contenidos filosófico-
teológicos del cristianismo.
c) Las figuras retóricas y el gusto de las metáforas
manifiestan una imaginación siempre alerta, pero su
abundancia y la ausencia de orden sistemático
distraen al lector.
d) El lenguaje es colorido, pero no es un espíritu
didáctico y le son extrañas las preocupaciones
metodológicas. En realidad al escribir, suelta las
riendas del pensamiento cayendo así en una cierta
asistematicidad.
e) La totalidad de su obra se mueve entre dos polos: el
conocimiento de Dios y el conocimiento del yo. No
estamos pues situados ante dos órdenes objetivos –
por una parte, filosofía y, por la otra, teología- sobre los
que fije el espíritu una atenta mirada, sino que
estamos situados ante un todo en el cual los puntos de
vista, el filosófico y el teológico se entrelazan, se
penetran, se completan. No hay, por lo tanto, una
filosofía agustiniana netamente separable de su
teología.
LETIZIA, FRANCISCO, El itinerario doctrinal de San Agustín, Mendoza, UnCuyo, 1977.

p. 6

Crede ut intellegas
“(…) para una exacta interpretación de todo el
pensamiento agustiniano debemos tener siempre
presente que en él la fe precede a la inteligencia y que,
para comprender, es preciso creer, es decir, someterse
al dictado de la fe. ‘Crede ut intellegas; praecedit fides,
sequitur intellectus’ (cree para entender; la fe viene
primero y el entendimiento sigue después) (Sermo
CXVIII, 1). La razón y la fe son cosas muy distintas,
pero en el hombre cristiano y, en modo particular en
San Agustín, no funcionan aisladamente sino en íntima
y fecunda compenetración.”
p. 6

Razón y fe
“Quod intellegimus, debemos rationi; quod credimus,
auctoritati.” (Lo que entendemos lo debemos a la razón
y lo que creemos, a la autoridad revelada) (De utilitate
credendi; c.11)
p. 7

Creer para entender


“«Intellege ut credas. Crede ut intellegas» (Sermo
XLIII, 7) primero la inteligencia debe preparar para la
fe; luego la fe dirige e ilumina la inteligencia. Y,
finalmente, la inteligencia iluminada por la fe
desembocan juntas en el amor a la Verdad Eterna.”
p. 7
LETIZIA, FRANCISCO, El itinerario doctrinal de San Agustín, Mendoza, UnCuyo, 1977.

La Razón necesita de la Fe
“Porque la razón tiene un límite y no sirve para explicar
todos los misterios. «Quod ergo intelligo, id etiam
credo; at non omne quod credo, etiam intelligo» (De
Magistro 2,37) (Lo que yo entiendo, eso creo; pero no
entiendo todo lo que creo,). La fe es un principio, pero
no un término definitivo. Debe llegarse a la inteligencia
de la fe en cuanto ello sea posible.”
p. 7

¿Filosofía agustiniana?
“Agustín en su Contra Iulianum habla de una «nostra
(philosophia) christiana» (Contra Iulianum IV,14,72)
oponiéndola a la «philosophia gentium». Con esa
expresión Agustín entiende significar toda la «sabiduría
cristiana», es decir, la comprensión cristiana de Dios,
del hombre y del universo. Por otra parte, para
Agustín, los profetas hebreos son verdaderos filósofos:
«ipsi eis erant philosophi hoc est amatores sapientiae,
ipsi sapientes, ipsi theologi, ipsi profetae, ipsi doctores
probitatis atque pietatis» (De Civitate Dei, XVIII,42,3).
(Para ellos, éstos eran los filósofos, es decir, los
amantes de la sabiduría, sus sabios, sus teólogos, sus
profetas, y sus doctores en probidad y piedad). Para
Agustín la religión cristiana es considerada como
«philosophia verissima»”.
p. 8

Rasgos de la filosofía agustiniana


“a) Está fuertemente centrada en Dios, puesto que el
mundo creado no es más que una participación
LETIZIA, FRANCISCO, El itinerario doctrinal de San Agustín, Mendoza, UnCuyo, 1977.

deficiente de Dios; su filosofía, pues, es una “filosofía


de la participación”
b) Por ser una filosofía de la experiencia interior, es
también una “filosofía de la interioridad”. Y en este
sentido, Agustín, como metafísico de la interioridad, es
siempre contemporáneo nuestro: “el primero de los
modernos”.”
p. 8

Unidad de teología y filosofía


“(…) si alguien quisiera separar netamente, en la obra
agustiniana, la filosofía de la teología, ello resultaría
imposible. En Agustín filosofía y religión marchan
juntas.”
p. 8

Norma del método escolástico


“(…) San Agustín es el más filósofo de los santos
Padres y el teólogo más avasallador e influyente de la
Iglesia, siendo el verdadero creador de la teología
occidental. La importancia que concedió a la filosofía
como propedéutica para los estudios teológicos, y sus
ideas acerca de las relaciones entre la autoridad y la
razón, entre la fe y la ciencia, establecieron el principio
directivo de la especulación teológica de los siglos
posteriores en la conocida fórmula «fides quaerens
intellectum» (una fe que busca el entendimiento),
verdadera norma del método escolástico en la Edad
Media.”
p. 8
LETIZIA, FRANCISCO, El itinerario doctrinal de San Agustín, Mendoza, UnCuyo, 1977.

Fe y razón: se implican
“(…) en Agustín filosofía y religión se fusionan. La
verdadera filosofía se identifica con el amor para la
Sabiduría infinita. Filosofar es “amar a Dios” como
debe ser amado para la Sabiduría

.”
p. 113

Certezas antipirrónicas
“(…) en el seno de la peor duda, la certeza «clara y
distinta» de la propio Pensar, la certeza del propio
Existir, y tercio, la incoercible tendencia hacia la
Verdad de ese Existir que es un Pensar.”
p. 113

Certezas antipirrónicas
“(…) en el seno de la peor duda, la certeza «clara y
distinta» de la propio Pensar, la certeza del propio
Existir, y tercio, la incoercible tendencia hacia la
Verdad de ese Existir que es un Pensar.”
p. 113

Certezas antipirrónicas
“(…) en el seno de la peor duda, la certeza «clara y
distinta» de la propio Pensar, la certeza del propio
Existir, y tercio, la incoercible tendencia hacia la
Verdad de ese Existir que es un Pensar.”
p. 113
LETIZIA, FRANCISCO, El itinerario doctrinal de San Agustín, Mendoza, UnCuyo, 1977.

Certezas antipirrónicas
“(…) en el seno de la peor duda, la certeza «clara y
distinta» de la propio Pensar, la certeza del propio
Existir, y tercio, la incoercible tendencia hacia la
Verdad de ese Existir que es un Pensar.”
p. 113

Certezas antipirrónicas
“(…) en el seno de la peor duda, la certeza «clara y
distinta» de la propio Pensar, la certeza del propio
Existir, y tercio, la incoercible tendencia hacia la
Verdad de ese Existir que es un Pensar.”
p. 113

Certezas antipirrónicas
“(…) en el seno de la peor duda, la certeza «clara y
distinta» de la propio Pensar, la certeza del propio
Existir, y tercio, la incoercible tendencia hacia la
Verdad de ese Existir que es un Pensar.”
p. 113

Certezas antipirrónicas
“(…) en el seno de la peor duda, la certeza «clara y
distinta» de la propio Pensar, la certeza del propio
Existir, y tercio, la incoercible tendencia hacia la
Verdad de ese Existir que es un Pensar.”
p. 113

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