Está en la página 1de 6

Intercambi s

Estudios de Historia y Etnohistoria

Escuela Nacional de Antropología e Historia


Número 3. Año 3 / Enero - Julio 2018
Intercambios. Estudios de Historia y Etnohistoria / Núm. 3 Año 3/ Enero-Julio 2018 / 33

Procesión del Señor de la Columna. Foto Héctor Reyes

Peregrinos itinerantes: Observaciones etnográficas en


el Santuario del Señor de la Columna

Héctor Adrián Reyes García*

Es tiempo de corromper lo ordinario, móviles de las peregrinaciones. Es de León. Aquí esta peregrinación es
de fraccionar lo que para muchos es decir, consideré interesante con- un santuario. La imagen creó mu-
cotidiano y dar paso a un universo centrarse en los participantes de cho prestigio, esta imagen del Señor
delimitado que año con año direccio- las peregrinaciones. Mejor dicho, de la Columna [desde hace] cientos
nan quienes, repletos de devoción y en el por qué de las redes itinera- de años, hizo milagros sumamente
fe, acuden a un sitio para olvidar el rias que construyen los peregrinos, admirables. Entonces ese es el mo-
pasado y retornar al presente. Des- pues desde el campo simbólico son tivo que acarreó tanta gente, de allí
de la primera ocasión que arribe a la ellos quienes se apropian de un se creó el prestigio que tanta gen-
Mixteca Alta, el intercambio de pre- espacio para convertirlo, por un te, cada año, el Segundo Viernes, el
guntas y respuestas que derivaban tiempo, en propio. de cuaresma, es cuando la gente de
en un ¿qué es? o ¿a qué se refiere?, Sitiado en el centro de pere- afuera viene a festejarlo. Porque la
me llevaron a un punto en común: grinaje, en medio de la algarabía, gente del pueblo casi no lo festeja,
las peregrinaciones. De manera in- me encontré con uno de ellos. Le en´tos pura gente creyente en el
sistente, me decían que en las di- pregunté sobre su visita, pero de Señor de la Columna, son los que
mensiones de la zona había un par manera inmediata sus palabras me vienen a traer bandas filarmónicas
de municipios caracterizados por la llevaron al eje temático que estaba y juegos artificiales, de las comu-
aglutinación de peregrinos foráneos, buscado: no sólo se asiste a un san- nidades. Entonces, lo traen como
originarios y vecinos. Los municipios tuario para agradecer lo entregado, devolviéndole, ahora sí, el pago del
de Santa Catarina Yosonotú (recono- sino que es el espacio para reafir- milagro que les hizo. Dicen ellos:
cido por la veneración al Señor de la mar el camino que los peregrinos “voy a llevar una banda para hacer-
Columna) y Santiago Nundiche (ca- han forjado. He aquí, la transcrip- le, para festejar más alto en honor
racterizado por la devoción al Santo ción de sus palabras. al Señor de la Columna”. A todo eso
Dulce Nombre de Jesús) son aquéllos viene la gente, a pedir (Bardoviano
centros. Motivado por el caso, acudí Soy originario y vecino de Santa Quiroz, Santa María Tindú).1
al primero para iniciar una somera María Tindú, municipio de Te-
investigación, peyorativa, sobre los zoatlán, distrito de Huajuapan 1 A lo largo del texto se utiliza información

* Licenciado en Ciencias Sociales por la UACM, estudiante de etnología en la ENAH


34 /

En este sentido, el peregrino ce, pero que lo ajustan de acuerdo a originarios del pueblo se abstengan
delimita un camino que lo condu- sus necesidades. a prometer algo, pues aseguran que
ce a un espacio de consciencia di- Acudir a un santuario, soportar los solicitantes del don son los pere-
fuso que lo adentra a un sitio que los destellos del sol, la lluvia o las grinos, aquellos foráneos que acuden
no le pertenece, una zona distinta ráfagas del aire. Incluso, el trajinar a tierras mixtecas año con año; “uno
en la que se sitúa lo numinoso y de las horas o en algunas ocasiones no le puede hacer un[a] promesa al
lo sagrado (Velasco, 1999; Garma el acontecer de los días; no es im- Señor de la Columna, porque luego
y Shadow coords., 1994). Este pedimento para quien decide tomar hay veces que no se las cumplen y
es el precepto sobre el que bus- el papel de peregrino y acudir aquél pues el mismo Señor les hace que les
co reflexionar. Haré un bosque- sitio que simboliza la dádiva que se pasé algo en la carretera, en donde
jo etnográfico que considere las debe retribuir a una entidad religio- viven o en donde sea. Así que no es
concepciones, los motivos y las sa, territorial o anímica. El regalo bueno hacerle promesa al Señor de la
acciones de los peregrinos que otorgado no se da de la nada, hay Columna” (Irene Jiménez, Santa Ca-
acuden al santuario (originarios, que dar algo a cambio y contribuir tarina Yosonotú).
radicados o externos a la región) con el logro y la devolución de lo Que el peregrino acuda a los san-
pues son ellos, quienes constru- entregado. Es decir, no basta con tuarios a retribuir lo entregado, me
yen circuitos simbólicos y lugares pedir y hacer una ofrenda al ente lleva a afirmar aquélla querella que
estratégicos que se alteran año mira a los centros de peregrinaje
con año para avalar su presencia como espacios de apropiación simbó-
y sus creencias. lica que dimensionan los individuos
Con el paso de las horas, los que acuden a ellos (Barabas, 2003;
días o los años los seres humanos Garma y Shadow coords., 1994). He
cambiamos, hacemos variaciones aquí el tenor de esto, sin hacer a un
en nuestra vida y con ello recons- lado el estilo monográfico suena in-
truimos las ideas sobre nosotros teresante delimitar el camino itine-
mismos, sobre nuestro “yo”. Lo rante que construyen los creyentes
mismo se efectúa en Yosonotú. en el Señor de la Columna; un cristo
La gratitud, las emociones y la incrustado en la zona sur de la Mixte-
experiencia que vivencían los ca Alta (véase la fotografía 1), en una
peregrinos al visitar al Señor de sección territorial que alberga uno de
la Columna, no se encuentran los santuarios más importantes de la
Intercambios. Estudios de Historia y Etnohistoria. / Núm. 3 Año 3 / Enero-Julio 2018

en los milagros que cumplió la zona: Santa Catarina Yosonotú.


imagen o en el fervor católico, al Para ilustrar el caso, los habitan-
contrario, nacen en sus discur- tes del pueblo señalan que el festín
sos y comentarios que los llevan Fotografía 1. Señor de la Columna, que concentra a un gran número de
a apropiarse de un espacio que iglesia de Santa Catarina Yosonotú peregrinos segmenta su ciclo festivo
geográficamente no les pertene- pues décadas atrás en la celebración
divinizado hay que tratarlo “como del Segundo Viernes de cuaresma
etnográfica extraída del municipio de si se le pidiera a una persona, hay irradiaba la figura del mayordomo;
Santa Catarina Yosonotú, fracción terri- que hablarle, pero también hay que una sola persona era quien costea-
torial perteneciente al Distrito de Tlaxia- buscarle, porque el que pide tiene ba la alimentación de cuanto pere-
co, Oaxaca. De acuerdo a las entrevistas y que trabajar y esforzarse, [sólo] así grino se congregaba. Como el gasto
charlas que tuve con los peregrinos y los el milagro se concede” (Bardoviano era imponderable el mismo pueblo
habitantes del poblado, presento la trans- Quiroz, Santa María Tindú). Una decidió eliminar aquella figura para
cripción directa de aquéllas respuestas cadena de reciprocidades se teje transportarla al festejo interno que
que me daban cuando preguntaba sobre desde el momento en el que se acu- ofrecen los yosonuteños a su santo
el arribo de los peregrinos al Santuario de a un lugar, se pide algo a cambio patrono. Es decir, en la actualidad
del Señor de la Columna. Aquéllos frag- y se devuelve, según lo otorgado. los habitantes del pueblo son los anfi-
mentos (seguidos por el nombre del en- La interpretación responde a una triones de los peregrinos, ya que ellos
trevistado y su lugar de origen, cuando balanza equilibrada en donde la en- un par de semanas antes festejaron al
fueron autorizados) se presentan tal y tidad religiosa goza de privilegios y Señor de la Columna; compaginando
como fueron enunciados; en el texto se- obligaciones con la población. las alegorías festivas del carnaval y
mejan una cita textual cuando rebasan las Aunque de manera subsecuente, la fiesta de mayordomía (véase foto-
cinco líneas, si fuese lo contrario apare- es la misma entidad la que se en- grafía 2). Meses antes a la fecha es-
cen entrecomillados en el cuerpo del ma- carga de castigar a quien no regre- perada, las autoridades municipales
nuscrito. sa lo ofrendado; de ahí que algunos convocan a una asamblea comuni-
Intercambios. Estudios de Historia y Etnohistoria / Núm. 3 Año 3/ Enero-Julio 2018 / 35

taria para asignar a los integrantes no puedo decir que vengan. No, de veladoras, imploraciones para una
del comité pro-festejo. Este grupo los mismos peregrinos que viene buena salud, una mejor posición eco-
se encarga de las labores deportivas, son testigos, que corran la voz y nómica o la ayuda para aquellas per-
del recordatorio a los dirigentes de que vengan, así se encadenan las sonas que no pudieron ir a verlo; re-
las comparsas, venidas del carnaval, cosas (Ranulfo Núñez, Santa Ca- sumen todos aquellos gritos, cantos,
para crear los fuegos artificiales y a tarina Yosonotú). escenificaciones y entonaciones que
los destinados al cuidado y ordena- los visitantes hacen en el primer sitio
miento de los peregrinos que acudan Que los yosonuteños se dedi- en el que hay que ofrendar (véase fo-
a la iglesia o a los lugares estratégicos quen a festejar semanas antes y se tografías 3 y 4).
que éstos construyeron para adquirir organicen para recibir a sus habi-
o retribuir los dones del Señor de la tantes o que los peregrinos dimen-
Columna. sionen un mundo como un lugar
Desde ese momento se teje una de tránsito que por algunos días les
red de conexiones que pone en relie- pertenece, permite explicar al pe-
ve una serie de actividades que reali- regrino como aquél personaje que
zan las personas en distintos lugares con ayuda de otros, reconstruye un
(Clifford, 1999:19). Nunca inmóviles, lugar de paso en donde lo sagrado
al contrario siempre respondiendo se va dejando a un lado, pues sólo
a un desplazamiento estratégico en cobra fuerza en su sentido de viaje-
donde la práctica corporal encuentra ro; en cada ocasión en la que acude
sentido de pertenencia; quizá y no a su santuario.
estable pero sí ajustada a un momen- En Tristes Trópicos, Claude
to que representa nuevos ordenes de Lévi-Strauss (1988) asentaba que
diferencia. Desde la llegada de los el símbolo ejemplifica un lugar
peregrinos los habitantes del pobla- de tránsito, no de residencia. Los
do se abstienen de las afirmaciones trópicos demarcan un límite con
que avalan los dones del Señor de la valor simbólico. Esos itinerarios
Columna, aquí la divergencia, pues que cartografían los márgenes de
prefieren que sea el sector externo, el un espacio, se hacen presentes en Fotografía 3. Iglesia de Santa
que por medio de sus discursos rede- la peregrinación al Santuario del Catarina Yosonotú. Foto: Héctor Reyes
fina el motivo de su desplazamiento. Señor de la Columna. El peregrino
Cuando le pregunté a uno de los se apropia de ciertos espacios para
habitantes del pueblo sobre el por evitar perderse en un sitio recón-
qué del arribo de un gran número de dito; para conferir una finalidad
gente, éste prefirió abstenerse y ase- mientras vaga por el pueblo, va
gurar que la respuesta irradiaba en dando forma a lo informe, le suma
las palabras de aquellos peregrinos piezas a un sistema fragmentado o
que rearticulan su identidad territo- presta continuidad a aquéllos refe-
rial, en la zona en la que organizan rentes que él mismo ha creado.
sus recuerdos. El hombre era insis- La insistencia en la creación de
tente: espacios simbólicos que corrom-
pen las fronteras locales, nace en
Yo no puedo dar mensaje. Porque los espacios de culto que crean
los peregrinos [son los] que deben los mismos peregrinos. Después
enviar el mensaje, justificar sus tes- de arribar al pueblo y esquivar el
timonios de sus propio[s] labios, susurro y la espera de la gente o
que escuche la gente que realmente el gran número de yosonuteños,
el Señor da y hace el milagro. Todas que además de promover el orden
las personas, todas las que tiene[n] repletan las calles principales con
fe, que corren la voz, a las perso- la venta de estampas, cuadros o
nas que tiene problemas, ellos son representaciones de la imagen da-
los que dicen la verdad, nada más, dora; el peregrino acude a la igle- Fotografía 4. Procesión de Segundo
porque yo soy de aquí, no puedo sia principal para después de dos o Viernes de Cuaresma. Foto: Héctor Reyes
decir muchas cosas. Porque van a tres horas, tenga la oportunidad de
decir eso, que si yo digo nada más estar frente al Señor de la Colum-
es para que se haga grande la fiesta, na. Plegarias, llantos, ofrecimiento
36 /

Fotografía 5. Cerro del Pedimento. “Mina de Oro”. Foto: Héctor Reyes

Estar frente al Señor de la Co- peadas para extraer algunos de sus tán del otro lado envían dinero y
lumna evidencia su autorización fragmentos y con ello un polvo fino nosotros aquí estamos cobrando.
para seguir el camino. Ahora, es un tanto amarillento. Un poco del Este es nuestro banco y nadie se va
momento de acudir a un sitio; polvo se lo llevan a su lugar de ori- a venir a meter aquí a nuestro ban-
una creación de los peregrinos gen, el resto lo dejan a los pies de la co; al contrario si quiere usted pida
pues ellos son los que dicen que cruz que da la bienvenida a la iglesia usted al banco de nosotros. Cuan-
significa cada espacio, a veces principal o en la cima del Cerro del do queremos dinero vinimos aquí
los habitantes del pueblo se sor- Pedimento (véase fotografías 5 y 6). (Román Aparicio, Santa Catarina
prenden ya que no conocen el Son los peregrinos los que año Yosonotú).
significado de aquellos sitios que con año, acuden a su espacio de
Intercambios. Estudios de Historia y Etnohistoria. / Núm. 3 Año 3 / Enero-Julio 2018

geográficamente les pertenecen. creación, para acudir por el dinero


“En cada lugar que ven, los pe- que les mandan sus parientes radi-
regrinos ya dicen que apareció cados en el extranjero, solicitarlo e
el Señor de la Columna, luego incluso ir a retirar o depositar. En
ponen un adorno y ya ponen sus las ranuras que compagina a las ro-
veladoras, veo que van y se hacen cas introducen las hojas de los ar-
una limpia y quien sabe que tanto boles recién caídas, semejando una
hacen” (comunicación personal, terminal bancaria, es ella la que si-
Santa Catarina Yosonotú). mula el retiro o el depósito del mis-
Por ejemplo, después de visi- mo. Su evidente aprehensión queda
tar la iglesia del pueblo acuden a incrustada en la memoria de los ha-
Vista Hermosa. Sección territo- bitantes del pueblo:
rial de Yosonotú en la que se en-
cuentra el Cerro del Pedimento. Un día, cuando los peregrinos lle-
Un montículo sagrado que recibe gan, estaban rompiendo la roca
las peticiones de los visitantes y llegué con ellos y les dije que
del pueblo. Antes de subir, los significa eso, porque yo soy parte
peregrinos han institucionali- de la iglesia y quiero saber qué es
zado una práctica ritual en uno lo que sacan ustedes de ahí o que
de los parajes que llevan a Vista provecho hace esa piedra. Unos Fotografía 6. Cerro del Pedimento.
Hermosa, hacen una segunda pa- [peregrinos] me decían no, pues “Bancomer” o “Banamex”.
rada en una zona de piedras ro- mire, es que aquí tenemos el ban- Foto: Héctor Reyes
cosas –llamada por los peregri- co, este es nuestro banco. A donde
nos “Mina de Oro, “Bancomer” cobra uno el dinero, aquí tenemos
o “Banamex”–, las que son gol- nuestro banco y mis hijos que es-
Intercambios. Estudios de Historia y Etnohistoria / Núm. 3 Año 3/ Enero-Julio 2018 / 37

Otros más acuden a la capilla que ma Santa Lucía Monteverde. Esa relato continuo, un relato <<dador
se encuentra a las faldas del Cerro, imagen es una estampa, pero con de sentido>>, una historia tal que
después arriban al mismo porque los ojos cerrados, esa mejora la hace de cada suceso el efecto del an-
su altura logra conectarlos con las vista, porque llegas con tus ojos terior y la causa del siguiente, y de
divinidades que habitan el cielo, es que te están ardiendo o no vez cada edad una estación en el camino
más fácil que escuchen sus peticio- bien, en´tos se tiene que ir con de la realización. El mundo de los pe-
nes. “Van al Pedimento [porque] toda la fe. Llegas y te persinas y regrinos –de los constructores de iti-
para ellos es el punto más alto. Es le dices virgencita dame el ali- nerarios cambiantes– debe ser orde-
donde suben para orar a Dios, para vio. Pero tiene un misterio, que nado, determinado, previsible, firme;
tener. Entre más alto es mejor. Por al llegar ahí tienes que sobar tus pero, sobre todo, debe ser un tipo de
eso, eso es lo que significa” (Salvador ojos, sobarlos, hasta entonces le mundo en el cual las huellas de sus
Aparicio, Santa Catarina Yosonotú). pides con toda tú fe, para que te pies queden grabadas para siempre,
En la punta del cerro se encuentra dé el alivio y toda esta gente que a fin de mantener la traza y el registro
una cruz, en donde los peregrinos viene pasa allá. [Porque] allá en de viajes pasados. Un mundo en que
hacen peticiones. Unos realizan lim- Santa Lucía se relacionan mucho viajar puede ser, en efecto, un pere-
pias otros construyen pequeñas ca- con esto. Este mismo día lo ha- grinaje. Un mundo hospitalario para
sas con piedras, ramas y hojas, los cen también, tienes que llevar tus los peregrinos [que tipografían una
demás toman un poco de lodo para flores, velas, depende de la devo- movilización itinerante] (Bauman,
crear pequeñas figuras que represen- ción. También allá hay un pedi- 2003:48).
tan el ganado o las ostentosas casas mento hacen lo mismo que aquí,
que le piden al Señor de la Columna. juntan piedritas, hacen eso en la
Algunos evitan el acto creativo com- forma de una casita y un corra- Refencias Bibliográficas
prando animales, carros y casas de lito y se les concede (Bardoviano
plástico para simular aquella esceni- Quiroz, Santa María Tindú). Barabas, Alicia M. (2003), “Intro-
ficación (véase fotografías 7 y 8). ducción: Una mira etnográfica sobre
La peregrinación a tierras yosonu- Esta construcción permite que los territorios simbólicos indígenas”,
teñas no sólo se debe a los milagros, haya una capacidad sociocultural en Barabas, Alicia M. (coord.), Diá-
dádivas y reciprocidades que hay que para improvisar, organizar y res- logos con el territorio. Simbolizacio-
otorgar al santo patrono del pueblo, ponder de manera espontánea y nes sobre el espacio en las culturas
también se debe a las fronteras sim- creativa las contingencias de una indígenas de México, vol. I, México,
bólicas que corrompen las dimensio- vida simbólica que el peregrino INAH, pp. 13-36.
nes territoriales para darle pauta a deja a su paso no para siempre, Bauman, Zygmunt (2003), “De
una red creativa venida de personas sino de manera espontánea, cada peregrino a turista, o una breve his-
específicas que negocian una o mu- vez que esté dispuesto a acudir a toria de la identidad”, en Hall, Stuart
chas identidades según el lugar en el un itinerario delimitado, no por y Gay, Paul du (comps.), Cuestiones
que convergen. Cuando el peregrino los habitantes del pueblo sino por de identidad cultural, Buenos Aires:
se adapta al movimiento, se concen- los visitantes. El peregrino, para- Amorrortu, pp. 40-68.
tra en su identidad cambiante que se fraseando a James Clifford (2001), Clifford, James (1999), Itinerarios
articula de acuerdo a la base territo- mira a su alrededor y no observa transculturales, Barcelona: Gedisa.
rial en la que se encuentra. Tal es el una cultura, mucho menos acude Clifford, James (2001), Dilemas
caso, de la red interactuante que la a ella. Hace lo contrario, está en el de la cultura. Antropología, literatu-
mayoría de peregrinos transita des- núcleo o en su interior, se adhiere ra y arte en la perspectiva posmo-
pués de acudir al Santuario del Señor a ella porque fue su constructor a derna, España: Gedisa.
de la Columna. Después del festín, través de los viajes que lo llevan y Garma, Carlos y Roberto Shadow
es momento de acudir al pueblo ve- en consecuencia lo esperan. Para (coords.) (1994), Las peregrinacio-
cino para peregrinar hacia otro sitio, cerrar este intento reflexivo ha- nes religiosas: una aproximación,
ahora el que le da vida a la virgen de bría que movernos en ese camino México: UAM-I.
Santa Lucía Monteverde, patrona del itinerante que Zygmunt Bauman Lévi-Strauss, Claude (1988), Tris-
municipio que lleva su nombre. Aquí (2003) presupone sobre el ir y ve- tes Trópicos, Buenos Aires: Paidos.
no hay una celebración como tal, mu- nir de aquella persona que toma la Velasco Toro, José (1999), “Líneas
cho menos el impacto que provoca el figura del peregrino: temáticas para el estudio de los san-
Señor de la Columna, pero es el mo- tuarios”, en Boletín 2 del Colegio de
mento que completa el itinerario. Los peregrinos [apuestan] a la Etnólogos y Antropólogos Sociales
solidez del mundo por el que cami- A. C, núm. 2, primavera-verano, Mé-
Yéndose para Putla, la Costa Chica, nan; un tipo de mundo en el cual xico: CEAS, pp. 1-8.
por ahí hay otra iglesia que se lla- uno puede contar la vida como un