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ENCUENTRO 7 FORTALECIDOS POR EL ESPÍRITU

LLEGAREMOS A LA META

Al terminar este encuentro los jóvenes habrán experimentado

Quién es el Espíritu Santo.


Cómo se ha manifestado el Espíritu Santo en nuestra vida.
La necesidad de pedir la asistencia del Espíritu Santo para su vida de jóvenes.

CANTO No. 8: Sigue aquí

SIGNO: Un joven (candidato a celebrar la Confirmación)

OREMOS

Joven: Ven Espíritu Santo, llena nuestros corazones y enciende en nosotros el fuego de tu amor.
Envíanos, Señor, tu Espíritu de piedad...

Todos: Y las cosas serán creadas y renovarás la faz de la tierra.

Catequista: Oh Dios que has derramado tu Espíritu Santo sobre la humanidad como prueba de
tu amor, y haces brotar agua viva en nuestros corazones,

Todos: Concédenos que este mismo Espíritu llene nuestra vida joven y nos conduzca a las fuentes
de la salvación. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

1 EN SINTONÍA

Escuche atentamente el canto No. 8, “Sigue aquí” y luego reflexione:

1. ¿Qué personajes aparecen en la canción?


2. ¿Por quién están animados?
3. ¿Qué cosas prueban que el Espíritu de Dios sigue aquí?
4. ¿Usted ha sentido la presencia del Espíritu Santo? ¿En qué se da cuenta?

RESUMIENDO:

 El Espíritu Santo es Dios y su presencia nos impulsa a realizar las obras de Dios.
 El Espíritu Santo prepara el corazón del hombre para la escucha y lo vuelve capaz y
deseoso de ser signo de Dios en el mundo.
 Quien acoge la presencia de Dios a través de su Espíritu experimenta la comunión con
Dios y con los hermanos.

2. ESCUCHEMOS A DIOS

Busque en la Sagrada Escritura Hechos de los Apóstoles 2,1-13, léalo atentamente y luego
responda:

1. ¿Qué sucedió el día de Pentecostés?


2. ¿Qué apareció sobre los discípulos?
3. ¿De qué quedaron llenos?
4. ¿Qué signos se dieron entre los discípulos?
5. ¿Qué actitud tomó la gente ante estos signos?
6. ¿Qué relación encuentra entre el texto y el ejercicio del paso EN SINTONÍA?

PARA PROFUNDIZAR

Jesús promete el Espíritu Santo a sus discípulos y cumple esta promesa 50 días después de su
Pascua. Él sabía bien lo que significaba la fiesta de Pentecostés para los judíos, por eso aprovecha
esta fiesta del Antiguo Testamento que les recordaba el pacto o Alianza de Dios con su pueblo
en el desierto, para confirmar o renovar esta Alianza de amor por una Nueva y Eterna.

Los primeros cristianos, que eran judíos, celebraban esta fiesta. Se reunían para agradecer a Dios
los beneficios que continuamente recibían. En este contexto es derramado el don del Espíritu
Santo, porque es el Espíritu quien renueva la Alianza de Dios con los hombres, (ver CEC 731-732).

Por qué Jesús promete el Espíritu Santo

Jesús no revela plenamente el Espíritu Santo antes de ser glorificado, pero durante su vida
pública poco a poco lo fue sugiriendo hasta prometerlo abiertamente a sus discípulos.

Jesús sabe que El y el Espíritu Santo son inseparables, por eso cuando habla a Nicodemo le dice
que hay que “nacer del Espíritu” (ver Jn 3,5-8), porque el ha nacido del Espíritu. A la samaritana
le habla del “don de Dios” y del “agua viva” (ver Jn 4,10.14), y a los judíos en la fiesta de los
tabernáculos les dice: “el que tenga sed que venga y beba y de su interior brotaran ríos de agua
viva” (ver Jn 7,37-39; CEC 727-729).

Toda la vida de Jesús estuvo animada por el Espíritu, por eso quiere comunicar esta experiencia
a sus discípulos hablándoles abiertamente de El. Cuando ya se acerca su hora les dice: “ si me
aman, obedecerán mis mandamientos; y yo pediré al padre y El les dará otro consolador, el
Espíritu de la verdad” (Jn 14,15-17). “Les conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Espíritu
Consolador no vendrá a ustedes” (Jn 16,7).

Quién es el Espíritu Santo

El Espíritu Santo es Dios. Es Señor y Dador de vida. Es “la Persona divina a través de la cual Dios
Padre, infunde la vida. El es el último “toque” a través del cual Dios alcanza a sus criaturas y las
salva de la no-existencia, y las conduce a su plenitud", Así, estar en el Espíritu equivale, pues, a
estar en la vida.

El Espíritu Santo es el último en la revelación de las personas de la Santísima Trinidad, y creer en


el Espíritu Santo es creer en Dios Uno y Trino. El Espíritu Santo coopera con el Padre y el Hijo
desde el comienzo mismo de la creación y está con ellos hasta la consumación de los siglos (ver
CEC, 685-686).

Espíritu Santo es la unión amorosa del Padre y del Hijo, y como signo de la comunión une al
pueblo de la Alianza que es hoy a la Iglesia. Él es quien da a la Iglesia un solo corazón y una sola
alma. Él es la fuerza de Dios que actúa en nosotros cuando nos comprometemos en la
construcción del Reino de Dios.

Signos del Espíritu

Del mismo modo que el Espíritu Santo recibe diversidad de nombres, también tiene diversidad
de signos con los cuales lo hemos visto manifestarse; os más mencionados en la Sagrada
Escritura y en la Tradición de la Iglesia son los siguientes:

Agua: Es condición esencial para la vida. El agua hace crecer y desarrollarle, refresca y purifica.
No podemos vivir sin ella. (Ver Ez 36,25; Jn 7,37-38).

Fuego: El fuego del Espíritu es amor, ardor de corazón. Es el calor de Dios que alegra la vida y
quita el miedo, es el que impulsa y fortalece (ver Le 2,49; Hch 2,3).

Nube y luz: La nube es presencia de Dios, Cercanía de Dios con el hombre ver Ex 40,36-38; Lc
9,34-35; Hch 1,9).

Paloma: Es el amor, es la paz. Es la humildad silenciosa. Es no es ruidosa ii busca llamar la


atención, es paciente, es sencilla. Jesús la pone como ejemplo de imitar “sean sencillos como
palomas”.

Unción: Es elección, es servicio, es confirmar y sellar un pacto, es fortalecer, ;s pertenencia e


identificación (ver Le 4,18; 2 Cor 1,21-22).

Sello: Es el carácter indeleble (imborrable) de la unción. Es la marca de )ios (ver Ef 1,13).

Aliento: Es el ruah (soplo) de Dios, con el que comunica su vida (ver Gn 2,7; Hch 2,2; CEC 694-701).

Manifestaciones del Espíritu

Por ser espíritu (soplo, viento = ruah) no se ve, a El se le conoce por sus obras: perfecciona,
defiende, enseña, aboga, ilumina, impulsa, anima...

La Sagrada Escritura nos muestra que el Espíritu Santo ha estado manifestándose a través de la
historia. Es así como desde la creación (ver Gn 1,1-2) ya se encuentra presente. Luego, acompaña
y guía al pueblo de Israel en su camino de liberación de la esclavitud. A los profetas comunica el
valor para denunciar el pecado y anunciar el querer de Dios. También en el Nuevo Testamento
encontramos manifestaciones del Espíritu Santo en Jesús y en las comunidades cristianas.

El Espíritu Santo se manifiesta en Jesús

En la Encarnación, en la visita de María a Isabel, en el bautismo. Después del bautismo, es


conducido por el Espíritu al desierto, y de allí se lanza a realizar su misión, con la fuerza del
Espíritu Santo. Con esta misma fuerza regresa a Galilea y entra en la Sinagoga. Por la acción del
Espíritu Santo realiza prodigios, habla con autoridad y finalmente resucita de entre los muertos.

Los dones del Espíritu Santo

El don o regalo más grande que Jesús nos da es su propio Espíritu, Él es la vida y la fuerza de Dios
que nos asiste con sus dones: Sabiduría, Entendimiento, Consejo, Ciencia, Temor de Dios,
Fortaleza, Piedad.
SABIDURÍA: Nos capacita para penetrar en el misterio de Dios y para trabajar por nuestra
santificación. Un catequista se siente entusiasmad con su trabajo, prepara muy bien los
encuentros con los catequizandos es creativo, inventa cada vez nuevas formas para explicar el
Evangelio: L acompaña el don de Sabiduría.

ENTENDIMIENTO: Nos orienta toda la existencia hacia Dios. Nos ayuda reconocer y aceptar la
presencia de Dios en nuestra vida. Un trabajador de una fábrica es intuitivo, tiene sentido común;
se lleva bien con todo a toda dificultad le encuentra solución adecuada: lo acompaña el don d
Entendimiento.

CONSEJO: Nos abre los ojos ante la vida y nos orienta para juzgar lo qu conviene en cada paso
que damos. Una madre de familia, cumple con s deberes, es prudente y sus hijos acuden a ella
con sus angustias y problema Ella les comunica paz, alegría, sosiego, los anima a continuar en la
lucha la vida. La acompaña el don de Consejo.

CIENCIA: Nos ayuda a comprender la presencia de Dios en las realidades humanas y a valorarlas
en su justa medida. Elkin Patarroyo, cada día madruga a sus laboratorios, ensaya, escribe,
prepara, instruye, busca con el pensamiento claro de que debe ayudar a la humanidad. Lo
acompaña el don de Ciencia.

TEMOR DE DIOS: El temor es el amor respetuoso por el amado. Nos hace tener para con Dios
una actitud de hijos, amándolo con respeto y demostrándole que aceptamos su plan. Una
persona que ha caído en los vicios, que ha deformado la imagen de Dios en él, de pronto siente
que todavía Dios lo ama, que en su memoria no se ha borrado la imagen de su Padre y emprende
el camino de regreso: Lo acompaña el don de Temor de Dios.

FORTALEZA: Nos capacita para ser valientes en el cumplimiento de la voluntad de Dios. Unos
esposos se dan cuenta que su hogar se está derrumbando; van a un encuentro matrimonial y
luego a uno familiar, buscan, luchan, se ponen metas, hacen acuerdos y logran salvar su familia:
Los acompaña el don de Fortaleza.

PIEDAD: Nos da la orientación para establecer nuestras relaciones con Dios y con los hermanos.
Los catequistas de la Parroquia descubren en la oración y meditación de la Palabra una fuerza
que los anima y sostiene en todos los momentos de su vida. Los acompaña el don de Piedad.

Los frutos del Espíritu Santo

El árbol se conoce por sus frutos. El Espíritu Santo se manifiesta también haciendo en el hombre
que recibe en su corazón los dones del Espíritu Santo, produzca los frutos propios del Espíritu:
Caridad, alegría, paz, mansedumbre, perdón, amabilidad, fe, dominio de si, paciencia, humildad,
bondad...

4- ACTUEMOS

Después de sentir la presencia del Espíritu Santo que sigue aquí, preguntémonos:

1. ¿Cuál de los dones del Espíritu Santo me ha regalado Dios?


2. ¿Cómo he venido utilizando ese don? ¿Por qué?
5. CELEBREMOS NUESTRA FE

Resaltar el signo: UN JOVEN. (Música de fondo para meditar)

Catequista: Señor, creemos que tú nos regalas tu Espíritu, creemos que tú nos has llamado a
confirmar y renovar nuestra fe. Hoy a través de este signo, un joven que desea recibir tu Espíritu,
nos colocamos en tus manos para que tú llenes nuestros vacíos y con la luz de tu Espíritu ilumines
nuestras sombras y despejes nuestras dudas. Escucha nuestros gritos, que claman tu venida. Ven
Señor, ven Espíritu Divino.

Cada uno en silencio lee la oración “Ven Espíritu Santo” Ver guía de repaso No. 11 y subraya la
frase que más le guste.

En intervalos cortos cada uno lee la frase que escogió para terminar todos proclaman en un solo
coro la oración.

6- MAÑOSA LA OBRA

Realizar durante la semana el siguiente ejercicio:

 Observar en las acciones y actitudes que tengamos, con qué dones del Espíritu servimos
a nuestra comunidad y a nuestra familia.
 Redactar un testimonio con el que compartirían el ejercicio anterior.

NUESTRO 1, 2, 3...

1. Comparta lo trabajado en el taller con un miembro de su familia y luego reflexione:


¿Cómo se sintió al hacer el ejercicio?
¿Qué actitud tomó la persona con la que compartió?
2. Aprenderse los dones y los frutos del Espíritu Santo. (Ver guía de repaso Nos. 13 y 14)
elegir dos jóvenes para que preparen el signo (el padrino) para el próximo encuentro
3. Y RECUERDE: Al encuentro llevamos SIEMPRE la biblia.

7- PARA RECORDAR

“LAS COSAS DE DIOS NADIE LAS CONOCE SINO POR EL ESPÍRITU DE DIOS” (1 Cor 2,9-11)