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Relación entre Literatura Infantil y Alfabetización.

La alfabetización no es equivalente a conocer las letras del abecedario


y saber cómo usarlas para leer y escribir, significa mucho más que eso.
Incluye actitudes, creencias y expectativas respecto a la escritura y la
lectura, y sobre el lugar y el valor de esas actividades en la vida de la
persona. De esta manera, la alfabetización se transforma en un
fenómeno complejo.
Quien a su vez está relacionada con la Literatura Infantil, conocida
como el conjunto de textos literarios que la sociedad ha considerado
aptos para los más pequeños, al igual que todos los textos adaptados
por los lectores más jóvenes como propios, pero que en origen se
escribieron pensando en lectores adultos.
Además en esta relación trascienden cuestiones que han sido tratadas
a lo largo del tiempo y que implican tanto a los alumnos, docentes,
padres, directivos e industrias que explotan el mercado editorial.
Podríamos navegar en tantas responsabilidades del docente al
momento de trabajar la relación literatura-alfabetización que nos
encontraríamos en un sinfín de obligaciones. Sin embargo cabe
destacar al docente como mediador de libros y como tal es el
encargado de articular el camino entre la literatura infantil y la
alfabetización permitiendo descubrir la pasión por los libros. Para ello
es sumamente importante generar espacios de lectura para aquellos
que han tenido escasos accesos previos y que por ello no tienen
incorporada la necesidad de la lectura y sus momentos. Como también
los supuestos de la inmersión literaria que dan por sentado que
quienes acceden tempranamente a la literatura infantil pueden
alfabetizarse en un proceso de inmersión lingüística en los textos.
O la fragmentación literaria para, supuestamente, poder ingresar con
mayor facilidad en las rutinas previstas por los diferentes métodos
alfabetizadores. Al respecto, la psicología-evolutiva también propone
un cierre o limitación al corpus literario al definir una Literatura Infantil
por edades.
El acceso a un libro es un laberinto de múltiples cruces, y de ello se
aprovecha la mirada moralizante que ponemos sobre aquellos textos
que intentamos utilizar como herramientas para inculcar valores
canonizados. De igual manera queda estandarizado, por su mal uso, el
didactismo que prevé las aplicaciones de la lectura obturando el
espacio donde normalmente fluyen las mayores ideas alfabetizadoras.
Las cuestiones a trabajar son numerosas por parte de la relación
literatura-alfabetización, y ello debe de ser necesario para poder
cumplir con los propósitos de la sociedad a la cual pertenecemos y a la
cual pertenecen quienes en el futuro tomaran las riendas direccionales
de la misma.