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POR LOS CAMINOS INTERNOS

Pr. J. MEZA C.R.C.

LA EXPLORACION PSIQUICA DE SI MISMO

Prólogo
En el vastísimo campo de la evolución científica, ocurre a menudo que las verdades
del ayer son las mentiras de hoy, y las verdades de hoy serán las mentiras de
mañana. La ignorancia es más grande que la ciencia. Esto parece una absurda
paradoja, más si nos detenemos a analizarla, podremos estar de acuerdo en que todo
nuevo avance de la ciencia, es solo un minúsculo punto luminoso en el inmensurable
abismo negro de la ignorancia. Por ello hacemos el presente esfuerzo destinado a
estimular la psíquis humana, sin importar el nivel académico, con la sana intención
de ensanchar las perspectivas del pensamiento humano e instar a los estudiosos e
investigadores a encaminar sus esfuerzos por caminos cada vez más afortunados y
edificantes.

El hombre continuamente se busca a si mismo, aun sin percatarse de ello. En las


profundidades de su alma, sabe que el objetivo primordial de su vida es encontrar su
verdadero Yo, pues solo después de dicho encuentro, su Conciencia despertará a la
Realidad Eterna y podrá VIVIR mas allá de la existencia temporal, logrando expresar
lo que es íntimamente y utilizar todas sus capacidades, facultades, energías y
poderes.

Todo intento del hombre por mejorar, todo deseo, todo disconformismo, toda
búsqueda, efectiva o no, son en realidad las tendencias motivadas por esa exigencia
innata del hombre interno, que quiere alcanzar su autorrealización; y, son las
manifestaciones exteriores de la lucha interna que venimos librando desde los
abismos de los milenios, aún sin saberlo, para alcanzar algún día, el anhelado punto
omega de la evolución Cósmica. En el vasto campo trascendente del ultra, en el foco
central de la Conciencia Universal, que es la base de la Vida en toda la Naturaleza.
Desde el "gnosce te ipsum" de delfos hasta la moderna psicología profunda qué
plantea la individualización, el hombre demuestra estar siempre buscando esa
ignorada Verdad.

No obstante, no es nada fácil descubrir nuestro Yo real, porque nuestra verdadera


individualidad esta latente en lo más profundo de nosotros mismos, permaneciendo
como en un estado de relativa inconsciencia, es decir dormida, y es preciso
esforzarnos mucho, cometer muchos errores, tomar muchas veces direcciones
equivocadas y caminos errados, sufriendo y padeciendo múltiples miserias y dolores,
antes de encontrar la Recta Senda que nos conducirá directamente a la fuente de
nosotros mismos.

Cada uno de nosotros tiene su nota que expresar en el concierto Cósmico. Tenemos
una misión que cumplir pero la ignoramos hasta tanto no descubramos nuestro
verdadero Yo interno. Entonces conseguiremos hacer fluir a la luz todas nuestras
cualidades superiores, facultades y poderes, y así alcanzar la felicidad, la serenidad,
armonía, dicha inagotable y Vida Eterna. Muchos malestares, desazones,
desequilibrios y contradicciones psíquicas tienen su origen en la falta de
autorrealización. Una de las más actuales teorías sobre las causas de las neurosis se
fundamenta precisamente en esta dificultad del hombre por encontrar su verdadera
individualidad y sobre los errores que él comete en sus intentos por expresarse a si
mismo.

Fraternalmente tuyo.

J. MEZA C.R.C.
SICOLOGIA ESOTERICA

LOS TEMPERAMENTOS HUMANOS

TIPOLOGIA DE LOS SIETE RAYOS

Lección Introductiva

La mayoría de las desdichas e infelicidad de los humanos derivan del hecho que el
hombre, se ha esforzado mucho en conocer el mundo que le rodea, pero no se
conoce a si mismo, no ha aprendido a distinguir, en medio de las múltiples
fluctuaciones de su psiquis, su verdadera e íntima esencia, su nota permanente

Es bien escaso hallar un individuo humano en perfecta armonía consigo mismo,


capaz de manifestar su "yo" verdadero y de llegar a la autorrealización, que es fuente
de equilibrio, bienestar y serenidad mental. He aquí porque enfatizamos sobre la
importancia del autoconocimiento y del trabajo sicológico sobre si mismo. El
autoconocimiento no es un fin en si mismo, sino que sienta las bases para la
edificación del Carácter y la reconstrucción de la psíquis, tanto como para el
encuentro con el YO SUPERIOR, que es la Fuerza integrante de nuestra
personalidad y Carácter.
Este es el proceso de individualización que mencionó C.G. Jung, la psicosíntesis de
Assaglioli, la lucha por la autorrealización de Karen Horney, quien dice en su libro
"Neurosis y Desarrollo de la Personalidad" así "El conocimiento de sí mismo no es
un fin en si mismo, sino que es un medio para liberar las energías del desarrollo
espontáneo. En este sentido ocuparnos de nosotros mismos llega a ser, no solo la
más importante obligación moral, sino, al mismo tiempo, y en el verdadero sentido
de la palabra, el más importante privilegio moral.

Queda claro, por cierto, que si queremos encontrar realmente el equilibrio dentro de
nosotros mismos y llegar a la expresión de nuestra individualidad, debemos
emprender seriamente, y antes de todo, el proceso del autoconocimiento. Esto no
solo traerá la serenidad mental y la armonía interior a nosotros mismos, sino que nos
capacitará para comprender mejor a los demás, para amarles, ayudarles y servirles y,
al mismo tiempo, ser fuente de bondad, faro de Luz y mensajero de esperanza y
consuelo para cualquier persona que tratemos.

La dedicación al autoconocimiento no es un egocentrismo, sino que es una de las


más perentorias necesidades del hombre, una exigencia profunda y constructiva, que
nos traerá posteriormente resultados muy útiles para nosotros mismos y para los
demás.

Con la presente obra ofrecemos a nuestros Hermanos que deseen conocerse mejor y
más realmente, un método simple y práctico de autoanálisis, que hemos elaborado
con base en un profundo estudio de la tipología psicológica de origen Esotérico
conocida desde muy antiguo con el nombre de “Tipología de los Siete Rayos y los
Temperamentos Humanos".

El conocimiento de las diversas especificaciones de tipos psicológicos es de gran


ayuda para la comprensión de nuestro Curso, ya que ofrece parangones y ejemplos
que sirven de indicativos y esclarecimientos para nuestro estudio particular.

Desde remotas épocas se ha reconocido la existencia de los diferentes


temperamentos entre los hombres y se han intentado muy diversas clasificaciones.
Cabe mencionar aquí, la muy conocida del médico griego Hipócrates (hace más de
dos mil años) que dividía a los hombres en cuatro temperamentos a saber:
Sanguíneo, flemático, colérico y melancólico, basándose simplemente en
observaciones fisiológicas.
Es importante mencionar también a C.G. Jung para encontrar una tipología basada
sobre estudios más profundos y confirmada por observaciones y experiencias
psicológicas serias y profundas. La clasificación de Jung dice que los hombres son
dos: introvertidos y extrovertidos, y es ampliamente difundida aún hoy día, pues es
en verdad de gran interés y utilidad y ha aportado nuevas luces respecto al complejo
mecanismo de la psíquis humana.

Preferimos, en este Curso, describir la mencionada Tipología de los Siete Rayos,


porque siendo de origen esotérico, abarca todos los aspectos del hombre, desde los
más altos hasta los más bajos, y es, por tanto, más completa y amplia, y además, aún
en su aparente complejidad, es racional y simple.

No vamos a ocuparnos del aspecto Cósmico y metafísico de los 7 rayos, porque ello
nos obligaría a extendernos demasiado en nuestra exposición: examinaremos
solamente el lado psicológico de su manifestación en el plano humano. Digamos
únicamente, que los Siete Rayos son considerados por los Maestros de Sapiencia
como siete Energías, que provienen directamente de la Divinidad Cósmica e inundan
e influyen en todos los planos de la manifestación, de la Naturaleza Universal,
creando, en el plano humano, siete tipos sicológicos distintos, dado que cada uno de
ellos está cualificado por una nota propia.

Esta concepción de los Siete Rayos surge de la doctrina oculta de la Creación, según
la cual el Uno se convierte en Tres, y los Tres se convierten en Siete. El
Espiritualismo auténtico se fundamenta sobre esta visión omniabarcante del
Universo que Es Todo Uno con Dios, desde los planos más sublimes hasta los más
densos. "No existe de una parte Dios y de la otra el Universo". No existe un Ser
Divino por encima de un mundo privado de Divinidad por debajo, sino que Dios está
presente en cada partícula de Su Universo y puede ser abordado y experimentado en
cada uno de estos puntos".

Los Siete Rayos, por tanto, expresan siete cualidades fundamentales, derivadas de la
triplicidad fundamental: Amor-voluntad-Inteligencia Creadora. Atma-Budhi-Manas,
(Padre, Hijo y Espíritu Santo) que en su conjunto forman la perfecta armonía, la
Perfección Psico-Espiritual del Hombre.

Los Siete Rayos Son:


1. Voluntad-Poder;
2. Amor-Sabiduría;
3. Acción de la Mente;
4. Armonía de los Opuestos;
5. Ciencia-Conocimiento;
6. Devoción- Idealismo y
7. Concretización-Transmutación.

Cada uno de ellos está caracterizado por una cualidad física especial distinta de las
otras, pero, como veremos enseguida, de esta nota fundamental, derivan en cada uno
de los Rayos muchas otras cualidades positivas y negativas, que en su conjunto
forman un temperamento, un tipo psicológico bien definido.
Los Siete Rayos pueden dividirse en dos grupos de tres y uno aparte (neutro o
ambivalente), pues los primeros tres son introvertidos y los últimos tres son
extrovertidos y uno que participa de ambos, (alterna la modalidad introversión-
extroversión). Más exactamente: los 1 - 2 y 3 - son introvertidos; los 5 - 6 y 7 - son
extrovertidos y el 4 participa de ambos grupos

El Primer Rayo representa la Voluntad dirigida hacia el mundo interior y hacia lo


alto, esto es el autodominio y el propósito Espiritual del hombre, por ello, Voluntad
introvertida; el Segundo Rayo, el Amor hacia el Dios interior, hacia el Alma
Espiritual, entendida como Conciencia (Budhi), la sensibilidad psíquica, la búsqueda
interior; el Tercer Rayo representa la Inteligencia abstracta, la actividad de la Mente
dirigida al mundo de las ideas, el conocimiento de las causas y su manejo, la síntesis.

El 5, 6 y 7 Rayos corresponden a los primeros tres, pero en sentido inverso, es decir,


el 5o. corresponde al 3o. , el 6o. al 2o. y el 7o. al 1o.

El quinto Rayo expresa la actividad de la Mente concreta, la inteligencia dirigida


hacia el mundo objetivo, hacia el mundo fenoménico, esto es, la Ciencia, la
investigación, el análisis. El Sexto Rayo representa la Devoción, el amor hacia un
ideal, la búsqueda de Dios fuera de sí mismo, la aspiración hacia lo alto. El Séptimo
Rayo representa la Voluntad dirigida, como fuerza organizadora, sobre el mundo de
las formas concretas, el dominio sobre las energías físicas y etéricas, la imposición de
un ritmo, el orden, el ceremonial.
Como hemos dicho, el Cuarto Rayo es ambivalente, y, por tanto está a "se", o sea,
aparte. En efecto, alterna el movimiento de extroversión con el de la introversión y
expresa la armonía, la fusión, la síntesis entre los opuestos.

Es preciso tomar en cuenta que, aun siendo tan diversos psicológicamente los Siete
Rayos no deben ser considerados unos más avanzados o superiores con relación a los
otros, o sea, unos mejores y otros peores. Ellos expresan siete notas diversas de una
misma Conciencia Universal, y, todos son igualmente útiles y necesarios para lograr
el desarrollo armónico del hombre. Son como las siete notas musicales, o los siete
colores del espectro solar, que considerados por separado son bien distintos, pero
tomados en su conjunto, forman en el primer caso la armonía, y en el segundo caso
la luz blanca. Igualmente sucede para el hombre; al comienzo de su camino
evolutivo está sumergido en la multiplicidad, en la supurar y percibe las cualidades
de los rayos como notas diversas y divididas. Pero a medida que va evolucionando
llega a ser más completo, más integrado, comprende la posibilidad y en fin la
necesidad de fusión y de síntesis de todos los rayos. Así, el hombre perfectamente
desarrollado y armónico, podrá comprender y manifestar todas estas Siete Notas
psicológicas de los Rayos.

Sin embargo, esto sucederá al final del camino evolutivo, cuando llegue a la
expresión de una individualidad Espiritual y perfecta que tiene en si misma un
reflejo de la Divinidad y por lo tanto, de la perfección. Pero antes de ese momento
final, la diversidad, la multiplicidad de expresión, son necesarias, como medios de
experiencia y desarrollo.
Los Siete Rayos, son en efecto, algo más que siete cualidades psicológicas; Son siete
vías de desarrollo que conducen a una misma meta Son como los rayos de una
circunferencia que convergen todos hacia el mismo centro partiendo de la periferia
del círculo y que poco a poco van hacia adelante, acercándose más y más entre ellos.
Así, estas siete corrientes de energía, estos siete senderos , que son los Rayos, que se
van encontrando sobre la vía de evolución , tienden a integrarse, a unirse, a
complementarse mutuamente, superando los contrastes, atenuando las
discrepancias, trascendiendo las diferencias, hasta llegar a la síntesis y a la unidad.

La meta del hombre es llegar a ser perfecto, completo y no permanecer unilateral. Si


un hombre, por ejemplo, tiene un Alma de Primer Rayo, que es el de la Voluntad-
Poder, no será perfecto hasta cuando no desarrolle también las notas que le faltan, es
decir, el Amor, la comprensión, la Armonía etc.

De todo lo que hemos dicho, se comprende bien cómo el estudio de los Siete Rayos
desde el punto de vista psicológico, es muy útil para nuestro autoconocimiento, pues
dicho estudio nos ofrece un cuadro completo de varios tipos psicológicos con sus
características, sus cualidades y sus defectos; con sus problemas y sus crisis, que
podemos considerar como un reactivo psicológico, que nos ayudará a poner luz
sobre los puntos de nuestra personalidad y carácter que aún no conocemos, o que no
queremos conocer. Poco a poco, se delineará nuestra verdadera faz, nuestro real
temperamento con su nota tónica esencial y sus potencialidades; así podremos
entender mejor cual es la línea de desarrollo que más corresponde a nosotros; cual es
nuestra verdadera misión en la Vida, y también cuales son nuestras lagunas y
nuestras deficiencias.

Al analizarnos de acuerdo con la tipología de los Siete Rayos, nos daremos cuenta,
después de profundo examen , que en medio de todos los elementos, las tendencias,
las cualidades que existen en nuestra Psíquis, hay una nota prevaleciente y
dominante que siempre persiste aunque nosotros la reprimamos, o aunque las
circunstancias de la vida no nos permitan expresarla. Ella está allí, en el centro de
nosotros mismos, presente, aunque oculta; viva, aunque sofocada, vibrante, aunque
latente. Es una fuerza que temprano o tarde deberá brotar, manifestarse y tener su
manifestación.
Si nosotros facilitamos la expresión de esta fuerza central de nuestro ser, evitaremos
infinitas contradicciones internas, crisis y sufrimientos, y conseguiremos aquel
equilibrio, eficiencia y bienestar que son las bases para una vida plena y completa.

Antes de concluir esta breve reseña introductiva de nuestro Curso de Sicología


Esotérica, es menester referirnos a otro aspecto.

A medida que avancemos en el estudio de los Siete Rayos, observaremos que hay en
cada uno de ellos, una nota tónica, fundamental y luego muchas otras cualidades
positivas y negativas. Algunos preguntarán: Como es posible que una Energía de
origen Espiritual puede dar lugar a cualidades negativas?

Hemos dicho ya que las siete energías de los rayos pueden manifestarse en todos los
niveles de la Vida Una. Desde el plano más elevado al más bajo, por lo cual se
colorean, por así decirlo, de la naturaleza propia del plano en que vibran en
determinado momento. Al mismo tiempo, en lo referente al hombre, un Rayo se
colorea de cualidades y vibraciones diversas, según sea el grado evolutivo de tal
hombre, ya que es su expresión según el vehículo donde aquel individuo está
polarizado.

Así, podemos tomar el ejemplo de un hombre primitivo que está totalmente


polarizado en el físico, su Rayo se manifestará a través del vehículo físico,
manchándose de las cualidades de aquel vehículo y alterándose y tergiversándose al
contacto de las limitaciones y de las impurezas de aquel. LA ENERGIA LLEGA
PURA, PERO EL VEHICULO PUEDE SER IMPURO.
Es siempre la misma Energía del Sexto Rayo la que vibra en el Santo que llega hasta
el martirio en aras de su Fe, o en el fanático que comete crueldades en nombre de
sus ideales.
En el Santo, la energía de la Devoción encuentra un canal ya purificado y enaltecido;
en el fanático en cambio, encuentra un instrumento todavía imperfecto y teñido de
impurezas. La energía es siempre la misma, pero cambia la frecuencia de vibración,
según el nivel en el cual se manifiesta.

Ahora debemos considerar otro aspecto muy importante de este estudio de los Siete
Rayos, es decir, la Enseñanza que ellos nos dan para comprender mejor a los demás y
lograr acuerdo e integración con individuos de temperamento distinto del nuestro.

No siempre tenemos la fortuna de convivir con personas afines a nosotros, más bien
la Vida nos hace a menudo, encontrar con personas muy diversas a nosotros con las
cuales debemos alternar. Este contacto con temperamentos diversos del nuestro,
cuando no directamente opuestos, es fecundo y constructivo. Debemos aprender
que la multiplicidad es una riqueza y que la Verdad tiene muchas facetas. Cada
temperamento tiene sus cualidades positivas, que pueden ser aquellas que nos faltan
a nosotros.

Con las personas diversas a nosotros debemos integrarnos y crear un puente de


comprensión y colaboración. Cuando tal actitud de comprensión se haya difundido
por el mundo, el hombre de conciencia no despreciará al místico, ni el hombre
práctico se burlará del filósofo, sino que cada uno tendrá consciencia de estar sobre
una de las tantas vías de la evolución existentes, y tratará, más bien, de aprender de
los otros, aquello que le falta a él.

En el mundo está la Ciencia, expresión del Quinto Rayo; la Religión, expresión del
Sexto; la Política y la Guerra, expresión del Primero; el Pensamiento y la Acción,
expresión del tercero etc. Todos son senderos que conducen a la misma meta: LA
UNIDAD, de la cual provenimos y a la cual retornaremos, enriquecidos con nuestras
experiencias y Realizaciones conscientes y formaremos parte de la Divina Realidad.

Fraternalmente tuyo. Pr. JAIRO MEZA


Caballero Rosa+Cruz
Instrucción # 1

PRIMER RAYO

VOLUNTAD -
PODER

TEMPERAMENTO

Antes de entrar en la descripción de las características propias de este


temperamento, es preciso comprender la esencia de la nota fundamental que lo
caracteriza, es decir, LA VOLUNTAD. Esto no es fácil porque siendo la Voluntad un
aspecto tan importante y fundamental del hombre, ha sido poco estudiada y aún
descuidada por la sicología. Se ha hablado mucho de percepción, de sentimiento, de
pensamiento y hasta de intuición, pero muy poco de Voluntad.

Para nuestros fines, nos interesa el aspecto sicológico de la Voluntad, o sea aquel que
se expresa a través del hombre y lo hace convertirse en un ser capaz de querer, de
determinarse y de autogobernarse.

Las Enseñanzas Espirituales consideran a la Voluntad como la primera expresión de


Dios, el aspecto Padre de la Divinidad, el elemento trascendente en todo ser, que lo
conduce a la realización y la autoconciencia. La autoconsciencia o consciencia de ser
un "yo", es como el punto central de la Conciencia, firme y estable, que no es voluble
y que nos da el sentido de la individualidad en sí mismo y de la unidad psicológica.
Esta consciencia de ser un "yo" (que no es aún el Ser Espiritual), es un punto firme
en las múltiples fluctuaciones de la psiquis, que aflora cuando se realiza la
integración de los elementos de la personalidad.

La Voluntad está unida con esta autoconciencia, porque ella puede fluir y obrar solo
cuando se ha formado el sentido del "yo". Se apoya, por así decir, en el yo, y es por
ello que podemos afirmar que así como la autoconciencia es el yo que se conoce a sí
mismo, así la Voluntad es el yo que se gobierna a sí mismo. La definición más
simple y más real de la Voluntad, es la siguiente: LA VOLUNTAD ES EL PODER DE
AUTOGOBERNARSE.

Quien haya experimentado la Voluntad, como realidad interna, sabe que ella es una
fuerza, que con relación a la conciencia ordinaria de la personalidad, se percibe
como algo que está por fuera del yo, tanto que puede gobernarlo y determinarlo.
La Sabiduría Esotérica se refiere a la Voluntad de la manera siguiente: LA
VOLUNTAD ES EL RAYO DE PODER DE LA CONCIENCIA, siempre escondido en el
Ser, que se oculta, por así decir, detrás de la Sabiduría y de la Actividad, pero que
empuja a ambos a manifestarse. Su naturaleza está tan escondida, que algunos la
confunden con la Actividad, negándole la dignidad del Rayo de Conciencia. Sin
embargo, la Actividad es la actuación del Ser, sobre el no-ser, aquello que da al no-
ser su realidad temporal, aquello que crea, pero la Voluntad está siempre escondida
en el interior, da impulso a la actividad, atrae, rechaza. Es el Corazón del Ser. LA
VOLUNTAD ES EL PODER QUE ESTA DETRAS DEL CONOCIMIENTO, y estimula
la Actividad. El Pensamiento es la ACTIVIDAD CREADORA, pero LA VOLUNTAD
ES SU FUERZA MOTRIZ.

Por tanto, la Voluntad es una Energía interna, un poder central del hombre que es
parte esencial de su naturaleza, pero que debe ser conocida por experiencia directa y
solo entonces será plenamente comprendida.

Se ha dicho que la Voluntad es, o puede ser, una de aquellas experiencias directas, de
aquellas realizaciones capitales, que se evidencian por sí mismas, sin necesidad de
ulteriores pruebas y demostraciones.

Es por esto que la Voluntad se distingue de todas las demás actividades psíquicas,
más o menos subconscientes, porque ella en sí misma es consciente y libre; ella sola
es capaz de proponerse un fin por alcanzar y de escoger los medios para conseguirlo.
Por ello la definimos también de la manera siguiente: LA VOLUNTAD ES UN
IMPULSO DE NUESTRA CONCIENCIA, dirigido a un fin consciente, previamente
propuesto, con medios deliberadamente escogidos.

La Voluntad, por tanto, sabe siempre aquello que quiere y sabe también cómo
obtenerlo. Se distingue por esto completamente del deseo, con el cual muchos la
identifican. El deseo es a menudo más contemplativo que activo y permanece
relativamente pasivo. En el deseo el yo es solo un espectador, en la Voluntad, a
trueque, nosotros mismos somos autores de nuestras voliciones.

Además la Voluntad se dirige solo a fines posibles, cuya realización depende de


nosotros, mientras el deseo suele dirigirse a cosas imposibles. La Voluntad cuando
mira a un fin, busca también los medios para alcanzarlo, mientras que el deseo
puede permanecer inerte y ocasionar un estado de permanente y enfermiza
ansiedad, aunque es dirigido a objetivos que dependen de nosotros. Se puede desear
con ardor una virtud, pero hacer poco o nada para alcanzarla. A veces la Voluntad
entra en conflicto con el deseo inhibiendo su impulso.

Otra observación interesante sobre la Voluntad y que nos lleva a entender mejor su
naturaleza, es aquella que surge del examen del momento de la volición, que se
presenta de un momento a otro en la conciencia como una suerte o crisis, que hace
precipitar en un momento dado una decisión. Es como un "Fiat", que a modo de filo
de cuchillo corta en un punto la historia de nuestra existencia en dos partes, - antes
y después de la decisión- separando netamente el pasado del porvenir.
Este Fiat, no obstante, había sido precedido, por una predisposición interna por un
periodo de reflexión, de valoración, y, en fin de decisión. Uno de los mayores
obstáculos para el desarrollo de la Voluntad es la incapacidad de elegir, de escoger,
de decidir, de la cual adolecen muchos individuos de otros temperamentos, y por
ello, viven oscilando e indecisos entre dos o más alternativas. Cuando está presente
la Voluntad, necesariamente, una de las alternativas tiene que ser eliminada, una
renuncia debe ser hecha, aunque cueste dolor, con el fin de alcanzar la meta
propuesta.

Toda la existencia de los hombres de voluntad está poblada de renuncias, de


superaciones, de eliminaciones, no siempre de fácil escogencia, en vista del fin por
alcanzar.

Esto nos permite entender porque existen personas de voluntad débil, incapaces de
decidir y de conducir hasta un final feliz una empresa, y fluctúan de continuo entre
varias opciones.

Sin embargo, la Voluntad es una facultad que está latente en todo hombre, más o
menos en forma potencial, que puede ser evocada y aumentada con el ejercicio y
desarrollada con el uso, y cuando es utilizada, produce inesperados y rápidos
desarrollos, más que cualquier otra facultad. No olvidemos que ella deriva del
instinto de autoafirmación reprimido y luego transmutado, y que, por ello mismo es
una energía dinámica y propulsora, que tiende necesariamente a manifestarse
temprano o tarde, como todas las fuerzas instintivas.
La Voluntad se afirma, sobre todo, frente a los obstáculos, y es precisamente una
LIBERACION de la Fuerza interna motivada por las fuerzas externas.

La Voluntad puede asumir manifestaciones muy elevadas, o también muy bajas,


según el grado evolutivo de la persona que la posee, pues ella es una energía que
puede ser usada indistintamente para el bien o para el mal, puede crear o destruir en
igual proporción. Es el móvil o el fin que alienta la actuación lo que cualifica la
voluntad, convirtíendola en una fuerza constructiva encaminada hacia el bien, o en
una potencia destructiva y maléfica, si es dirigida hacia fines malvados o egoístas.

Esto explica porque la nota fundamental del Rayo Voluntad-Poder, es en sí misma


positiva y necesaria a la evolución humana y puede producir, acompañadas de las
cualidades éticas y buenas, también cualidades negativas y peligrosas, mediante las
cuales, el individuo del primer Rayo, deviene un ser separatista y deshumanizado,
motivado por una insaciable sed de poder y de destrucción. (Guerreros y
conquistadores tiránicos).

Tal consideración, nos conduce directamente, del examen de la nota fundamental


del Primer Rayo, al temperamento psicológico que la expresa concretamente.
Analicemos un poco este temperamento, llamado de Primer Rayo.

Como hemos anotado, tiene como nota fundamental de su carácter, la Voluntad.


Fundamental, pero no única, ya que en realidad no existe un individuo que tenga
solamente la nota de la Voluntad, sino individuos que la poseen como una cualidad
prevaleciente y dominante, simultáneamente con otras cualidades y facultades,
aunque menos desarrolladas y menos evidentes.

La Voluntad da lugar, en los temperamentos que la expresan, a una serie de


cualidades secundarias, como por ejemplo, la fuerza, la firmeza, la decisión, el coraje,
la perseverancia, la sinceridad, el don de mando, capacidad de dirigir y gobernar
(políticos), de hacer leyes (legisladores, dictadores), de formular planes, la visión
amplia e impersonal, el sentido justiciero, etc.
El impulso primitivo de querer para poder lograr el fin al cual está proyectado,
desarrolla naturalmente todas las cualidades antes mencionadas. Es obvio, que no es
posible alcanzar un fin si nos faltan la firmeza, coraje, persistencia, decisión etc.

Por otra parte, esta energía tan elevada, puede dar lugar, como ya hemos dicho, a
otras consecuencias negativas; no todas las cualidades que derivan de la voluntad
son positivas y benéficas, sino que hay muchas negativas y fatales, y son más bien,
éstas últimas las que se manifiestan más frecuentemente en los individuos del
Primer Rayo, porque los tipos más evolucionados de este temperamento son muy
escasos.

Orgullo, ira, dureza, crueldad, ambición, obstinación, destructividad, aislamiento


egoístico, son tantos otros aspectos negativos que derivan también del mismo
impulso de querer, degenerados y manchados por las impurezas del vehículo en el
cual se manifiestan. En otras palabras, la Energía de la Voluntad si es vehiculizada
por individuos poco evolucionados, todavía juguetes de sus instintos más bajos y de
su egoísmo, es una fuerza peligrosísima y nociva que puede hacer mucho daño.

Los temperamentos menos evolucionados del primer rayo, no ven otra cosa que el
fin perseguido (sea bueno o malo), y no les importa si en el proceder hacia la meta,
atropellan a otras personas o leyes, quieren destruir todo aquello que significa
impedimento, así sea una cosa externa o algo proveniente del mundo interno, tal
como aspiraciones espirituales y nobles ideales. Son duros e inflexibles, no solo
hacia los demás, sino también hacia ellos mismos, porque lo único que cuenta, por
sobre todo, para ellos, es expresar la potencia de su Voluntad y conseguir el fin
perseguido.

En nuestra Instrucción # 2 continuaremos con la instrucción correspondiente al


temperamento del Primer Rayo.
Instrucción # 2

PRIMER RAYO

VOLUNTAD -
PODER

TEMPERAMEMTO

Si nosotros analizamos bien algunos defectos del primer rayo, nos daremos cuenta
que ellos son, por así decir, espontáneos e inevitables, porque derivan de la nota
misma que los caracteriza: la Voluntad. Por ejemplo, la crueldad no es el placer de
hacer sufrir a los demás, Sino que es una inevitable consecuencia de la decisión de
alcanzar un fin y quienes persisten en lograrlo se tornan insensibles a los
sentimientos, sufrimientos y reacciones de otras personas. Es una crueldad
inconsciente, que, como se ha dicho, puede dirigirse también hacia si mismo y hace
caspas al temperamento del primer rayo, de suprimir y destruir también las propias
aspiraciones sentimentales y cualquier otro deseo, si son impedimento al fin
propuesto. En realidad el tipo de primer rayo tiene un inconsciente desprecio por el
sentimentalismo, la afectividad, la emotividad, la dulzura, la piedad, que él considera
manifestaciones de debilidad.

Entre los temperamentos del primer rayo, y aquellos del segundo que tienen como
nota fundamental el amor, hay incompatibilidad de carácter, por denominarlo de
algún modo, ya que ellos son opuestos. Estas dos notas de la Voluntad y del Amor,
deben integrarse mutuamente, enriquecerse y complementarse recíprocamente. Sin
embargo al comienzo disienten mucho entre ellos hasta que del conflicto no nazca la
armonía y la integración.

Volviendo al primer rayo, vemos que otra característica suya, negativa, pero
consecuencial a su nota fundamental, es la destructividad.

Esta es tal vez la cualidad más dañosa y peligrosa entre aquellas negativas, porque
puede dar lugar a situaciones desastrosas, tales como violencia, brutalidad,
homicidios, guerras y conflictos entre naciones y entre individuos. Esta
destructividad sin embargo, aun siendo una fuerza peligrosa, puede, en ciertos
momentos, ser necesaria y útil, cuando por ejemplo es dirigida a disgregar
cristalizaciones y prejuicios, a romper cadenas y ligamentos, derribar barreras y
obstáculos o ligamentos que impiden el progreso y la libertad, a destruir vallas
internas y externas hacia la evolución. En efecto, el tipo de Voluntad-Poder usa la
destructividad también hacia los propios defectos y las propias faltas. En su
autoafirmación procede con una técnica propia, inconfundible, que lleva a la
supresión despiadada de las negatividades. Veremos en cambio, más adelante, cómo
son de diversos los modos de autoafirmación de los distintos rayos.

Es fundamental en el tipo sicológico que estamos examinando, también la sed de


libertad, la aspiración acendrada a la independencia y a la autonomía, sea en sentido
objetivo o subjetivo. Toda la vida del hombre de este rayo está caracterizada por
esta aspiración, consciente o subconsciente, que puede expresarse en los tipos
menos evolucionados como rebelión, intolerancia a las leyes, disconformismo,
asocialidad, incapacidad de obedecer y colaborar, aversión a cumplir un trabajo
organizado por otros, también en tendencias a dominar, a ser tirano, a imponer la
propia fuerza, a sofocar y oprimir a quienes se encuentran bajo su esfera de
influencia.

En los tipos más maduros y conscientes, en cambio, la exigencia de libertad produce


cualidades positivas, es decir, autonomía, iniciativa, capacidad de tomar decisiones,
libre arbitrio, de generar ideas y tener coraje en sus opiniones, de saber vivir solos,
de no tener necesidad de apoyo o de afecto, de saber encontrar al propio yo y de
saber liberar se de los propios instintos y de las propias pasiones.
Lo que en efecto, hace sufrir más al temperamento del primer rayo, es la falta de
libertad, la opresión, la coerción, el no saber afirmarse a sí mismo, así como la
propia autonomía y, de otro lado, aquello que le hace más feliz, es el poder expresar
su fuerza, su potencia, el dinamismo de su voluntad.

Cuando el tipo de Voluntad es reprimido por las circunstancias externas y no logra


encontrar una vía de salida, cae en un estado de desesperación profunda, y la energía
incoercible de su voluntad que choca violentamente contra obstáculos insuperables,
se dirige contra el mismo, llevándolo a la autodestrucción, al suicidio.

En este temperamento, en realidad, las cualidades positivas y negativas están


estrechamente unidas, y por decirlo así, interdependientes, tanto que es muy difícil
distinguir un tipo inferior y un tipo superior de primer rayo. La causa de esto es
quizá el hecho de que la fuerza interna de la Voluntad y del poder que en si misma
es positiva y útil, puede producir con frecuencia reacciones antagónicas y hostiles
por un mecanismo inconsciente de rebelión que está latente en todos los hombres, y
por tanto sus manifestaciones no son juzgadas objetivamente. En realidad, la
Voluntad no debería ser nunca usada hacia los demás sino solo hacia sí mismo,
porque el hombre es por naturaleza libre, y no soporta imposiciones, al menos que sea
todavía informe, pasivo, y casi patológicamente necesitado de apoyarse en una
voluntad externa, en otro yo ajeno. En efecto, el individuo de primer rayo, en
general, es un solitario, no inspira simpatía o afecto, sino solo temor o admiración.
El es el jefe nato, no tiene por tanto amigos, sino solo dependientes o secuaces. Es
aquel que dirige y puede, por ello, ser, o el director que considera a los demás como
instrumentos de sus planes, o el justo y sabio legislador, capaz de dar las directivas y
formular planes, pero también dejar a los otros una cierta autonomía e iniciativa en
la ejecución de sus órdenes.

Si queremos intentar hacer una sub-división de los temperamentos del primer rayo,
teniendo en cuenta el nivel evolutivo, podremos decir que existe un tipo inferior, un
tipo medio y un tipo superior.

El tipo inferior es aquel en el cual la fuerza de la Voluntad se presenta todavía bajo la


modalidad de instinto de autoafirmación, y, por ende, con tendencia a la
agresividad, a la violencia, a la lucha, a la prepotencia, y en el cual el yo está aun
completamente oscurecido por el egoísmo y por la separatividad, y en consecuencia,
se halla completamente encerrado en su dura concha de egocentrismo e
insensibilidad.
El tipo medio es aquel en el cual la Voluntad ya no está completamente en el nivel
instintivo, sino que esta transformada en las correspondientes expresiones mentales
de ambición, autonomía, orgullo, capacidad de comandar a los demás y de
autogobernarse, de proponerse metas y de hacer planes.

Existen todavía defectos que, como hemos dicho antes, son connaturales a este
temperamento, pero comienzan a manifestarse tendencias y cualidades que atenúan
y mitigan la nota fundamental del primer rayo, como el sentido de responsabilidad,
la lógica, el sentido del deber, la lealtad, la justicia, la autocrítica y el respeto por la
libertad de los demás. La Voluntad está más dirigida hacia sí mismo que hacia los
demás y aun permaneciendo el orgullo, el aislamiento, el sufrimiento ante las
coerciones, la dureza, comienza a aflorar una necesidad de integración con otros
temperamentos, una admiración a menudo inconfesada, por las cualidades que le
faltan, como la comprensión, el amor, la sensibilidad y una exigencia inconsciente de
reconstruir aquello que se había destruido, y de dirigir la propia voluntad hacia
objetivos más elevados, más impersonales y vastos.

Por tal razón se desarrolla en él, la tendencia a ocuparse de problemas universales,


de cuestiones políticas, o de todas aquellas que hacen referencia al gobierno de los
pueblos; la capacidad de síntesis que lo dirige lenta e imperceptiblemente hacia las
crisis que le conducirán a la Espiritualidad, al afloramiento de los grados más altos
de su nota fundamental y al reconocimiento del verdadero propósito de la
Voluntad..

El tipo Superior es exactamente aquel que habiendo superado la crisis de su


Conciencia, debido al despertar del Ser Superior, y estando por lo tanto, enaltecido
en la estructura inamovible de su Alma Espiritual, ha llegado a ser consciente de su
misión y de la responsabilidad que implica su Rayo, ha comprendido al fin cual es el
propósito primordial que debe expresar con sus pensamientos, sentimientos,
palabras y acciones, y es así como decide utilizar la gran fuerza que lo anima para
fines superiores.
Este estado superior de la Conciencia es muy difícil de alcanzar y los tipos superiores
del Primer Rayo son muy escasos, dado que la Voluntad Espiritual se manifiesta en
un grado evolutivo muy alto, no obstante, se encuentra en aquellos que ya
comienzan a ser sensibles al propósito Superior de su Alma Espiritual y aunque
imperfectamente, logran entender el verdadero propósito del Rayo de la Voluntad.
Para los que perciben en su ser esta nota predominante y creen reconocerse entre los
temperamentos del Primer Rayo, es menester reconocer que la voluntad es una
potentísima fuerza, indispensable al hombre, sin la cual no estaríamos en condición
de evolucionar, de autogobernarse y de llegar a la LIBERACION y además, que dicha
fuerza puede ser, y de hecho lo es, un maravilloso medio de superación y de
progreso, o también un agente terrible de ruina y destrucción. Por lo tanto, debe ser
desarrollada e incrementada, pero controlada y dirigida hacia fines nobles y
altruistas; debe emplearse para ayudar a liberar a los demás y para esclavizarlos, no
oprimir a otros sino a despertar en ellos la capacidad de determinación y firmeza de
carácter. Debe llegar ser una Voluntad impregnada de Sabiduría y de Amor,
catalizada por la comprensión y la justicia. Solamente así esa portentosa fuerza
podrá evidenciar el origen del cual procede y convertirse en el reflejo de la Voluntad
Divina en el Hombre Superior.

CUALIDADES DEL TEMPERAMENTO


VOLUNTAD - PODER

Positivas:

Fuerza, coraje, persistencia, sinceridad, confianza en si mismo; don de mando;


firmeza de carácter; decisión; sentido de justicia; poder de asumir y afrontar
grandes problemas con amplitud de miras.

Negativas:

Ambición; arrogancia; orgullo; crueldad; dureza; ira; terquedad; deseo de


manipular otros; aislamiento egoistico; destructividad; violencia; rudeza.

FORMULA EQUILIBRANTE

TERNURA, HUMILDAD, COMPASION, TOLERANCIA, DELICADEZA,


DULZURA, AMABILIDAD.
IINTROSPECCION Nº- 1

1.- ¿Cuáles cualidades positivas del primer rayo cree poseer?

2.- ¿Qué cualidades negativas del primer rayo cree Ud. tener?

3.- ¿Tiene alguna reacción especial interior hacia los tipos positivo o negativos
del primer rayo? Por qué?

4.- ¿Le desagrada cumplir un trabajo organizado por otro?

5.- ¿Cuando descubre en Ud. mismo un defecto, siente el impulso de combatirlo


y destruirlo por la fuerza, con una sensación de ira o de odio por sus defectos, u obra
de otro modo? ¿Como?

6.- ¿Le gusta estar solo? Se siente solo en medio de la multitud?

7.- ¿Se siente inclinado a la cooperación o prefiere trabajar solo en algo


planeado por usted mismo?
8.- ¿Ama demasiado la libertad, la independencia externa e interna y no tolera
coacciones?

9.- ¿Se siente capaz de comandar, dirigir, o si se presenta la ocasión, de legislar y


dictar normas específicas?

10.- ¿Siente la armonía de los colores y los sonidos o ninguno tiene importancia
para usted; y la música le suscita sensaciones agradables.

RECOMENDACION:

El estudioso que siga el presente Curso con toda seriedad, puede obtener mayor
utilidad del mismo si después de estudiar cada lección se analiza según la lista de
cualidades positiva y negativas, y de acuerdo a las preguntas del cuestionario de
autoanálisis. Es muy importante repetir el autoanálisis después de transcurridos seis
meses o un año. Si confía en nosotros, envíenos sus respuestas a fin de poderle
orientar mejor. Nos honra su confianza. Gracias.
Instrucción Nº- 3

SEGUNDO RAYO

AMOR -
SABIDURIA

TEMPERAMENTO

Este temperamento tiene un doble aspecto, esto es, ostenta dos notas
fundamentales: el amor y la Sabiduría. A primera vista podría parecer extraña esta
unión de dos cualidades, en apariencia tan diversas, pero en realidad esto es muy
significativo e importante, como veremos más adelante.

Examinemos estos dos aspectos, comenzando por el amor. Existen las más grandes
confusiones e incomprensiones sobre la palabra "amor", que ha sido y es a menudo
usada para indicar sentimientos, impulsos emocionales, actitudes y
comportamientos eróticos y/o sentimentales; que no tienen nada que ver con el
amor.
Para comprender mejor la verdadera naturaleza y la esencia profunda y espiritual de
esta fuerza, de este sentimiento universal, es necesario fundir el amor dentro de una
concepción más vasta y llegar a un origen cósmico.

El amor es realidad la tendencia que incita profundamente en toda forma, en todo


ser, en toda creatura, la unión, la integración. Es la manifestación de la gran Ley de
Atracción que vibra en todo el cosmos, desde los planos más altos, a los más bajos. Es
la expresión de un potente magnetismo universal, sin el cual todo se disgregaría y se
disolvería en la nada.

Se dice en algún libro espiritual que: "El amor es el gran unificador".


Es el principal impulso de atracción cósmica y microcósmica." A este punto se
podría preguntar: "Por qué existe esta ley de atracción? De dónde deriva?

Todo aquello que existe en la manifestación, en su multiplicidad y diferenciación,


proviene de un mismo origen, del Absoluto, de Dios y, por tanto de una Unidad.

En toda forma, en todo ser queda siempre la huella por así decir, de éste común
origen, casi una oscura y escondida conciencia de esta Unidad original, y esto se
revela en una inconsciente, pero potente tendencia a regresar a la fuente, a reunirse
superando las diferenciaciones y las separaciones, a completarse y a integrarse para
readquirir el sentido de la unidad perdida.

Esta es la causa de la Ley de atracción que se manifiesta sobre todos los niveles, en
infinitos modos y grados, y que hace sentir siempre su presencia y su fuerza. Es la
fuerza cohesiva que tiene reunidos los átomos de la materia. Es el instinto gregario
que empuja los animales a reunirse. Es, en fin, en el plano humano, aquella
exigencia profunda, aquella aspiración constante a completarse, a integrarse, a
unirse con alguna cosa, con algo diverso de sí mismos, y que toma el nombre de
"amor", que se manifiesta en infinitas maneras, consciente e inconsciente y en
diversos niveles, según el grado evolutivo del individuó, o va de un sentido de
unidad humana con los demás, a un sentido de unidad espiritual con todos y con el
todo; de un sentido de atracción emotiva y de simpatía hacia las otras personas, a un
sentido de completa identificación con todos los seres sobre el plan espiritual.

Es aquella fuerza que hace al hombre un ser "social", capaz de crearse relaciones
humanas y vínculos afectivos, sobre el plano personal y que después con el despertar
del Yo Espiritual, llega a ser conciencia del mundo y, luego, Conciencia Universal.

Tomando ahora en examen el otro aspecto de este rayo, esto es, la sabiduría, vemos
que ella está unida al amor en este tipo psicológico, para indicar que el amor
verdadero no es nunca agitado, pasional, turbulento; sino que es un sentimiento
sincero, calmado, una tendencia espontánea a simpatizar con todos; una afectividad
natural, una necesidad de unión innata que pone en agitación las ondas
emocionales, no ofusca la mente, sino que por el contrario, da sensibilidad e
intuición, comprensión y tacto.

Es la inteligencia del corazón, que luego, a niveles espirituales, se convierte en


intuición y capacidad de Comunión Mística. La sabiduría por lo tanto, está unida al
amor para indicar su calidad de amor maduro, comprensivo, intuitivo, inclusivo. La
sabiduría nace cuando la mente no estorba al corazón, sino que colabora con él y pone
su luz al servicio de su sensibilidad; así el amor se convierte también en
comprensión, previsión, capacidad de ayudar y de aconsejar, de educar y llegar a ser
una real e inteligente fuerza de bien.
Volviendo ahora al tipo psicológico producido por las notas del amor-sabiduría,
vemos que él es una persona que en general, aunque muy evolucionada, puede pasar
inobservada y sus cualidades pueden también al principio, no ser reconocidas y
apreciadas, porque no aparecen en superficie, sino que vibran en profundidad. Sin
embargo, es uno de aquellos individuos que emanan calma y serenidad, que inspiran
confianza, con los cuales se siente uno propenso a abrirse, a "ser aquello que se es" y
más aún a mostrar lo "mejor de sí". Ya que el segundo rayo tiene el poder de evocar
las cualidades mejores de un individuo, con su comprensión, con su amor y con su
inquebrantable confianza en el bien. Por tanto, puede ser el perfecto educador y
también reeducador, ya que en todos ve el lado bueno y sabe captar la chispa de
bien, aún bajo las apariencias más negativas. Una de las cualidades negativas más
evidentes en su carácter, es la constructividad, esto es, la seguridad interior que todo
trabaja para un fin bueno, justo y sabio; la fe intuitiva que el mal es sólo temporal, que
reside en las personas o en las situaciones de la vida y es sólo una apariencia de un
bien que nosotros no sabemos reconocer.
Sus dotes positivas son también la paciencia, el tacto, la humildad, la confianza, la
calma, la serenidad, la sensibilidad, la aceptación, la clarividencia, la Intuición.
Todas las cualidades en síntesis, que derivan de un alma amorosa y de un corazón
sabio.
El individuo evolucionado de éste rayo difícilmente podrá perder la calma y caer en
cólera, o se dejará llevar por el afán de perder la confianza en las personas y en la
vida. Será siempre tolerante y benévolo hacia los demás porque será llevado
espontáneamente (como hemos visto antes), a ver más las cualidades positivas, que
los defectos de las personas.

No es necesario, sin embargo, creer que los tipos positivos de segundo rayo puedan
ser solamente educadores. Se pueden encontrar bajo todas las líneas de actividad
humana, pero llevan siempre, cada uno en su campo, las notas fundamentales del
propio temperamento. Por ej. un individuo de segundo rayo, puede ser también un
hombre de negocios, pero tendrá el don de convencer a los demás, ya que será
benévolo y sabio, no se lanzará en empresas arriesgadas, porque tendrá el don de la
previsión y de la prudencia.

Como hombre de armas hará planos completos antes de obrar y sabrá prever todas
las posibilidades; su intuición lo guiará siempre y no conducirá sus hombres
inútilmente al peligro, por imprudencia o prisa en el obrar. Será lento en la acción,
pero sabio, inteligente y prudente.
Como artista tratará siempre de expresar algo, de enseñar, al través de sus obras,
sean trabajos literarios, pictóricos o de otro género. Como médico tratará de
conocer a fondo el temperamento del paciente, hablando largamente con él, ya que
será instintivamente llevado a curar también su alma y a convertirse en su
confidente y consejero. En efecto, es psicólogo por naturaleza, siendo capaz de
intuición, de comprensión y de empatía con el alma de los demás.

Como científico, filósofo o estudioso en cualquier campo, tiene su modo particular


de proceder, porque siente la exigencia innata a convertir sus conocimientos, en
parte de su conciencia. En efecto, no pasa a otro argumento hasta tanto no sienta
que aquello que está estudiando ha llegado a ser "parte de sí". Esto sucede porque el
temperamento de segundo rayo es sobre todo intuitivo, no intelectual, y no ama
acumular conocimientos y teorías, o elucubrar con la mente, sino que siente la
necesidad profunda de ampliar su conciencia, de entrefundirse casi con los diversos
argumentos que está estudiando. Es por eso mismo, un procedimiento el suyo, más
bien lento de asimilación, que si de un lado tiene sus ventajas, puede dar lugar, en
los tipos menos evolucionados, en los cuales la intuición está todavía dormida, a
inercia y pereza mental e intelectual.

Sin embargo, puede estar cierto, que aquello que sabe y eventualmente enseña, no es
un mero conocimiento intelectual, sino que es el fruto de una profunda convicción,
de una parte de sí mismo. Esto hace que el tipo de segundo rayo esté dotado de gran
capacidad de comunicación y poder de persuasión, porque cuando expone ideas o
conocimientos, en realidad no da teorías, sino que se da "a sí mismo".

Instrucción # 4

SEGUNDO RAYO

AMOR-SABIDURIA

TEMPERAMENTO

Continuando en el estudio de las características psicológicas del tipo de este


temperamento, es necesario analizar otro aspecto característico de este rayo, que es
el relativo a la autoafirmación, en la cual dicho tipo procederá lentamente, ya que no
combatirá con violencia contra los propios defectos, como el temperamento de
primer rayo y no usará la destructividad, que está absolutamente ausente de su
carácter; usará en cambio la técnica de la trasmutación y de la sublimación,
tratando de transformar la negatividad, en las cualidades positivas correspondientes,
y de sacar de ellas la energía positiva. Esta, naturalmente es una técnica buena y
constructiva, pero que puede ser muy lenta y no privada de sufrimientos y de
dificultades. Sin embargo, los resultados alcanzados en ésta forma son
verdaderamente durables, ya que son fruto de un real cambio interior y no de una
represión, o de una ilusión.

Esta tendencia a la trasmutación será usada por el tipo evolucionado de segundo


rayo al ayudar también a los demás, esto podrá presentarse al principio en forma
inconsciente pero poco a poco se hará conscientemente. En otras palabras, tenderá
a "absorber" en sí la negatividad de aquel que quiere ayudar, para después
transmutarla. Esta técnica sólo puede ser usada por personas muy evolucionadas y
conocedoras de las fuerzas ocultas y que tengan cierta facilidad para la sublimación.
En cierto sentido esto sucede en algunas situaciones entre el médico y el paciente y
es lo que los psicoanalistas llaman "transferencia", porque crea una relación
inconsciente entre las dos personas. Jung, dice que el médico "se endosa el mal del
paciente, con abierta inteligencia y participa de él".
De todo lo que se ha dicho, aparece evidente que la nota más característica y más
esencial del segundo rayo, es la tendencia a la unión y que su progreso se presenta
por sucesivas expansiones de conciencia, cada vez más amplias, hasta llegar a la
CONCIENCIA SUPERIOR, o sea, CONCIENCIA UNIVERSAL.

Pasando ahora a los aspectos negativos, vemos que los defectos del segundo rayo
derivan del uso no equilibrado y no sabio de las tendencias positivas, y esto se
presenta cuando el individuo no es todavía lo suficientemente maduro, para ser
consciente y no se ha despertado todavía a la Espiritualidad. Es todavía víctima de
ilusiones sentimentales y prisionero de la materia que lo hace pesado e inerte.

Estas últimas palabras no son usadas al acaso, pues los defectos mayores del tipo de
segundo rayo son la inercia y la pereza, producidos por la identificación con el
cuerpo físico y la falta de dinamismo y actividad y, por tanto, de voluntad.

Se podría decir que el temperamento de segundo rayo es opuesto al del primero, por
cuanto las cualidades del uno, corresponden a defectos del otro. y, viceversa. Por
ejemplo, mientras el segundo rayo tiene el sentido de unidad, el primero tiende al
aislamiento egoísta y la separatividad; mientras el segundo rayo es incierto e
indeciso, el primero está lleno de decisión y firmeza. Mientras el segundo es
amoroso, compasivo, callado, el primero es duro, despiadado, combativo...

Esto nos hace entender cómo es necesaria una integración y una colaboración entre los
diversos temperamentos y cómo cada uno puede aprender alguna cosa del otro.

Volviendo al examen de los aspectos negativos del tipo de segundo rayo, vemos que
su misma tendencia a la calma y a la serenidad, si es excesiva, puede degenerar en
falta de ardor, de entusiasmo, y crear un estado de inercia interior, una condición de
éxtasis, que estorba el progreso y la evolución del individuo. La serenidad debe
provenir de la Conciencia y de la aceptación valerosa de las circunstancias y no de
una especie de indiferencia, de ausentismo egoístico. La paz debe ser efecto de una
real superación, de un conflicto superado, y no de una evasión de la realidad.

La táctica también es una cualidad positiva del segundo rayo y nace de su deseo de
no herir, pero si no es usada en manera equilibrada, puede degenerar en falta de
sinceridad, temor de decir las propias opiniones y servilismo. He aquí por qué es
necesario que exista la sabiduría al lado del amor; la razón junto al corazón; de lo
contrario podremos hacer más mal que bien con la excesiva sensibilidad, con la
inoportuna compasión, con la debilidad de voluntad, con la demasiada confianza en
los demás. Los defectos del tipo menos evolucionado de segundo rayo, son, por
tanto, de dos categorías; aquellas que derivan de la falta de voluntad y de
dinamismo, y aquellas que derivan de la excesiva sensibilidad.

En general, los temperamentos de segundo rayo están polarizados en la naturaleza


emotiva y de esto deriva otra de sus características negativas, el miedo. Esto se
presenta en todas sus variadas formas: timidez, duda, incertidumbre, miedo de la
soledad, miedo de la vida, temor de hacer sufrir a los demás, etc. Es un miedo que
viene después superado por la sabiduría, que se manifiesta cuando la mente se
desarrolla por medio del trabajo INICIATICO y se funde con el amor, entonces nace
la serenidad, la calma, la confianza, la Intuición.... Todas estas cualidades positivas
ANULAN EL MIEDO, ayudándolo a superar del todo. También bajo este rayo
podemos encontrar al hombre sabio y amoroso, comprensivo y sereno, al cual todos
se dirigen en pos de consejo y de guía, que, aún en su dulzura y en su calma, es como
una torre de fuerza, en la cual se puede apoyar en la seguridad de ser sostenidos. De
otro lado se puede encontrar al hombre débil, incierto perezoso, incapaz de hacer
esfuerzos y sacrificios, encerrado en la indiferencia y en el miedo. También existe
una fila de tipos mixtos con mezcla de amor y de egoísmo, de miedo y de sabiduría,
de intuito y de certeza, de compasión y de frialdad.

En este breve e incompleto examen del temperamento de segundo rayo,


encontramos que la vida evolutiva es bien diversa de aquella del tipo de primer rayo,
por cuanto su nota profunda y esencial es aquella del amor con tendencia a la
unificación y, por tanto progresará por graduales y sucesivas compenetraciones, por
desarrollos de conciencia que lo harán más sensible, amoroso y comprensivo. Su
línea de servicio será aquella del educador, de guía de almas, de aquel que irradia y
evoca amor y despierta la conciencia.

En cambio, el primer rayo, progresa por así decir, en forma vertical, dinámica, por sí
mismo, movido por su fuerza interior. Toma "el cielo por la violencia". y su servicio
es aquel de dinamizar a los demás, de infundir fuego y decisión, de sacudirlos de la
inercia. Sin embargo, el segundo rayo es incompleto sin la voluntad, y el primero es
ineficaz, sin el amor. Deben por tanto, desarrollar cada uno las cualidades que le
falta, e integrar las propias notas, con aquellas de los otros temperamentos, si
quieren realmente servir y ayudar a los demás, y ser fuerzas constructivas.

Antes de cerrar esta lección es útil recordar que los siete rayos, que estamos
examinando, son todos de un mismo plano y no hay, como hemos dicho en otras
lecciones, unos mejores y otros peores. Es conveniente tener presente esto para no
formarse prevenciones o ideas falsas al hacer el autoanálisis.
Aun cuando sintamos más simpatía por un rayo que por otro, esto no quiere decir
que el temperamento que nos atrae sea positivo y el otro negativo. Analizando las
causas de nuestra simpatía o antipatía por un determinado rayo, quizás logremos
entender mejor nuestro temperamento, aflorará algún lado escondido de nuestro
carácter que no queremos reconocer. También las reacciones que probamos frente a
ciertas cualidades, pueden ser reveladoras. Por tanto, es necesario proceder con
objetividad o imparcialidad al hacer el autoanálisis, teniendo presente que los siete
rayos, como hemos dicho, son todos igualmente positivos y son siete vías de
desarrollo y de expresión, a lo largo de cada una de las cuales se encuentran aquellos
tipos psicológicos que tienen en sí las notas potenciales necesarias para recorrerlas
desde la escala más baja, a la más elevada.
CUALIDADES DEL SEGUNDO TEMPERAMENTO

Positivas:

Serenidad; fuerza; calma; paciencia; aceptación; comprensión; tolerancia; tacto;


espíritu de cooperación; amor al estudio; constructividad, confianza;
inteligencia clara; sensibilidad; comunicatividad; dulzura; generosidad;
simpatía; compasión; clarividencia.

Negativas:

Indiferencia hacia los demás; egoísmo; SENTIMENTALISMO; indecisión;


pereza; amor a la comodidad; falta de voluntad; imposibilidad de estar sólo;
hipersensibilidad; miedo.

FORMULA EQUILIBRANTE

Voluntad, firmeza, actividad, energía, Decisión, entusiasmo, sentido de


justicia.

INSTROSPECCION # 2

1. ¿Cuáles cualidades, positivas o negativas del segundo temperamento, piensa


Ud. que posee?

2. ¿Especifique cuáles de ellas siente la necesidad: a) de adquirir; b) de


frenar; c) de sublimar.

3. ¿Cuáles, entre las cualidades negativas del Segundo Rayo, le son


particularmente antipáticas? En cambio, cuáles de las positivas, le son simpáticas?

4. ¿Tiene alguna especial reacción interior hacia los tipos positivos o negativos
de segundo rayo? Puede explicar el porqué de estas eventuales reacciones?

5. ¿Le agrada estudiar, trabajar, hacer planes en compañía de otros? Por qué?

6. ¿Ama la vida de comunidad, la vida de grupo?

7. ¿Si se encuentra en medio de una multitud anónima, se siente aislado y


diverso de los demás, o más bien siente una sensación de unidad con las otras
personas? Especifique si siente un sentimiento de: a) unidad física, b)
unidad espiritual.

8. ¿Las cuestiones raciales tienen importancia para Ud.?

9. ¿Está de acuerdo con aquellos que no tienen sus mismas ideas?

10. ¿Es nacionalista?

11. ¿Su meta Espiritual más alta es aquella de ayudar a la humanidad a


evolucionar? En caso afirmativo, en qué modo piensa realizar la meta?

Dedique Ud. unos momentos de quietud y soliloquio a realizar el presente


autoanálisis, con toda la sinceridad de que sea capaz. Si lo considera importante, nos
hace llegar sus respuestas a fin de poder aclarar posibles confusiones, y darle algunas
instrucciones personales. Nos honra su confianza.

Instrucción # 5

TERCER RAYO

ACCION - MENTE
TEMPERAMENTO

El tercer aspecto del Cósmico - Pensamiento Creador. Brahma -es la energía que
produce el tercer tipo sicológico llamado Rayo de la Acción de la Mente. La
expresión de la Mente Divina, (Espíritu Santo) es el Pensamiento Creador de Dios, el
cual se traduce en el plano humano en la capacidad de pensar, de razonar, innata en
todo ser humano.

La energía de este tercer Rayo de la Conciencia Cósmica tiene una función muy
importante, y hace sentir su influjo en todos los reinos de la Naturaleza, en cada ser,
en cada forma, en las más pequeñas partículas de materia, en las cuales se puede
encontrar una especie de inteligencia inconsciente. No obstante, es en el reino
humano donde esta energía encuentra su expresión más completa y adecuada
demostrando toda su luminosa potencia.

Cuando en la escala ascendente de la evolución de las conciencias, aparece el


hombre, distinto de todos los demás seres, dada su capacidad de pensamiento
consciente. La Fuerza prístina del tercer Rayo encontró su verdadero instrumento de
expresión. Ciertamente, el intelecto del hombre, poco evolucionado, propio de un
alma embrionaria, va desarrollando sin embargo, paso a paso, potencialidades
maravillosas, capacidades portentosas, de ampliación y perfeccionamiento,
demostrando con el tiempo sus posibilidades de elevarse hasta las manifestaciones
más altas y superiores del pensamiento abstracto, de la creatividad intelectual, de la
intuición consciente y del genio. Rn otras palabras, el intelecto del hombre ha
demostrado poder ser realmente el instrumento adecuado de la Energía proveniente
de la Mente Divina, y ser capaz, cuando está evolucionando y purificándose, de
expresar "los dones del Espíritu Santo."

Los tipos psicológicos del tercer Rayo tienen como nota fundamental de su
carácter, la ACTIVIDAD DE LA MENTE, el pensamiento, de cual presentan
manifestaciones diversas, según el grado de desarrollo evolutivo del individuo.
A pesar de todo, hay en ellos una característica común e inconfundible, cualquiera
que sea su nivel de evolución, y dicha característica es la POLARIDAD MENTAL, o lo
que es lo mismo, una intensificación de las energías psíquicas de su mente, y
un uso continuo y casi unilateral, de las facultades intelectivas, en
detrimento de las demás facultades volitivo-afectivas.

Hay, por otra parte, una muy marcada movilidad y vivacidad del pensamiento y la
tendencia a usarlo independientemente de objetos o de estímulos externos, es decir,
mueven el pensamiento de una idea a otra, de un concepto a otro, sin motivo, por el
solo "gusto" de razonar, de discernir, de reflexionar.
También, por supuesto, en los temperamentos de los demás rayos, existe el uso de la
mente y una inteligencia desarrollada, más, lo que no existe en ellos es la
POLARIDAD MENTAL, dado que sus energías no están centradas en el intelecto,
como en el tercer rayo, sino en el aspecto volitivo del yo como en el primer rayo, y en
la esfera emocional como en el segundo.

Es necesario anotar que la modalidad de inteligencia es diferente de uno a otro rayo


o temperamento. Es así que el de la Voluntad tiene una inteligencia ponderadora,
aparentemente lenta y un poco rígida pero encaminada a amplios esquemas y
planos. El temperamento del Amor-Sabiduría posee una inteligencia intuitiva, una
mente abierta u límpida, encauzada más hacia la Sabiduría que al conocimiento. A
trueque, el tercer Rayo, tiene una inteligencia presta, elástica y dúctil, un intelecto
móvil y vivaz, completamente encaminado a enfocar problemas de consciencia,
abstractos y filosóficos. No obstante, lo que lo distingue de los demás
temperamentos es la polaridad mental.

La polaridad mental, sin embargo, no hace al temperamento del tercer rayo


necesariamente más inteligente. Esto último depende de la madurez del individuo,
del nivel evolutivo de su Conciencia
y del grado de desarrollo de su mente, y no únicamente de la movilidad y vivacidad
de su pensamiento.
Existen personas muy inteligentes y que sin embargo no tienen en su temperamento
la polaridad mental , y por otro lado, individuos poco inteligentes y a pesar de ello,
están polarizados mentalmente. Ya lo hemos anotado anteriormente, que la palabra
polaridad significa concentración o aglutinamiento de la energía en un punto
determinado (en este caso el intelecto). Pero si esta mente no está desarrollada, es
evidente que tal enfoque o polarización no puede producir automáticamente la
inteligencia sino un pensamiento muy rápido y un acentuado movimiento de la
energía mental. Los pensamientos entonces serán confusos y desordenados hasta
extremos de confusión, incoherentes e ilógicos.
La inteligencia, entiéndase bien, no es solamente la capacidad de producir
pensamientos y de poner en movimiento el intelecto, sino que implica la presencia
de otras facultades intelectuales, como la claridad, la capacidad de análisis la
síntesis, la deducción, la selección, el razonamiento lógico, etc. Sobre todo la
inteligencia imbuye la capacidad de comprensión en el sentido de mejor entender y
conocer, tal como nos lo indica la etimología de la palabra inteligencia que deriva del
latín, intelligo, lo cual quiere decir, precisamente "comprender". Por eso
precisamente, la inteligencia no es una prerrogativa de todos los tipos de tercer rayo
aunque sean poco evolucionados, no obstante, si todos tienen la polaridad mental y
son poseedores de la tendencia innata a pensar y usar la mente, pero esa tendencia
se desarrolla poco a poco, al adquirir claridad, orden, lógica y capacidad de
comprensión.

Los temperamentos del tercer Rayo se reconocen, de manera especial, por su


tendencia habitual y constante a usar el pensamiento, Son razonadores por
excelencia, razonan en roda ocasión o circunstancia de la vida. Suelen encontrarse
en todos los grados, desde el ignorantón que tiene sus razonamientos confusos y
desordenados, hasta el pensador filosófico de mente amplia y límpida, de
inteligencia presta y viva; desde el individuo que usa su inteligencia para fines
egoístas y malintencionados, hasta el hombre que busca desinteresadamente el
conocimiento y lo pone al servicio de los demás..... A este temperamento pertenecen
los tipos aparentemente más disímiles, no obstante poseer una nota fundamental
común; el uso continuo de la mente. Como lo podemos ver, en los dos primeros
rayos, la nota tónica-fundamental es la que ocasiona la aparición de muchas
cualidades positivas y también muchas otras negativas, según sea el nivel de
madurez y el grado de evolución del individuo.

En el tipo de tercer Rayo más evolucionado encontramos: Capacidad de


concentración, amplio enfoque sobre asuntos abstractos y filosóficos, gran claridad
mental, paciencia, idealismo, desapego de las pequeñeces materiales, capacidad de
síntesis etc. En otros términos, todas las buenas cualidades que son propias de una
polaridad mental en un individuo evolucionado y cultivado, que ha superado las
ansias hacia las cosas materiales y que es dueño de cierto grado de purificación en su
comportamiento. Además tiene un pensamiento conceptual elástico y sin moldes
pétreos o tendencias sicorrígidas prejuiciosas, es libre de fanatismos, pero siempre
dispuesto a investigar y comprender las ideas nuevas.
Es también una persona muy adaptable y versátil con capacidad de alcanzar acuerdo
con tipos sicológicos diversos y de ideas múltiples, pues su inteligencia , presta y
vivaz, le dota de la facultad de crear nexos intelectuales con todos, pudiendo tratar
los más diversos temas con mucho tacto y diplomacia. El tipo Acción-mente más
maduro es el filósofo idealista o el matemático abstracto, siempre buscando la
verdad y el más puro conocimiento. Más, el tipo de tercer rayo, altamente
evolucionado y exento de cualidades negativas, es muy escaso. Por lo general
encontramos tipos de este rayo, de mediana evolución y los más abundantes son los
tipos inferiores.

Algunas cualidades negativas del tipo de tercer rayo son la pereza y la distracción,
ocasionadas por la excesiva polarización mental que los hace abstraerse del plano
físico y de sus necesidades. Le dan más importancia al pensamiento que a la acción,
se privan de expresar sus ideas represándolas o concentrándose en "vivirlas"
interiormente y traducirlas al máximo en palabras, pero no en obras.
Consideremos ahora, otros aspectos relativos a este temperamento del Rayo
ACCION-MENTE. Con facilidad captamos que un individuo perteneciente e este
Rayo puede pasar días enteros dedicado a pensar a reflexionar aparentemente
inactivo e inerte, pero lo cierto es que está muy vivo y despierto en su mental. Por
eso mismo es lento y perezoso en la acción, descuidado en el vestir, con frecuencia
informal, aparentemente sumergido en el mundo de su pensamiento, pero en todo
momento listo a APROVECHAR la ocasión para discutir argumentos intelectuales,
abstractos, con viveza y aguda inteligencia. Su mayor felicidad consiste en el poder
de razonar, precisamente, es dichoso usando la mente, expresando sus ideas,
comunicando sus pensamientos, lo cual le permite sentirse vivo y dinámico en el
plano mental.

Su fuerza de voluntad es débil, y muy escasa es su capacidad de amor, sin ser


necesariamente una persona áspera y dura. Es solo que permanece mucho tiempo
absorbido en el mundo de sus pensamientos en el cual le encanta sumergirse, debido
a su nota-tónica fundamental, la polaridad mental. Por esta razón, suele apar3ecer
ante sus familiares y relacionados como un ser indiferente y frio, carente de ternura
y de afecto, pero lo que ocurre es que él está, casi permanentemente en estado de
abstracción del mundo físico y ausente de la vida cotidiana.
Su ánimo se enciende solamente ante el estímulo de una discusión intelectual,
admira mucho a las personas de tipo mental-intelectual y siente un leve desprecio
por los tipos psicológicos demasiado emotivos.
Cuando esta nota del tercer rayo se manifiesta en un individuo poco evolucionado y
por ende inmaduro y egoísta, ocurre con frecuencia que su vivacidad mental, la
rapidez de su pensamiento son utilizadas para fines insanos. La inteligencia puede
ser puesta fácilmente al servicio del mal, para obtener satisfacciones egoístas y
propósitos personales, de esta manera se desarrolla la astucia, la tendencia a la
intriga y a la hipocresía, al placer de engañar y de explotar a los demás, la
malevolencia y la capacidad de hacer el doble juego y el oportunismo.

Así encontramos en este rayo aquellos individuos que tratan siempre de engañar a
los demás, de disfrutar al máximo las situaciones y burlar a las personas, usando su
inteligencia para sacar ventajas de la ingenuidad y de la confianza de los demás. A
menudo se encuentran estos tipos negativos del tercer Rayo entre aquellos
comerciantes deshonestos, hombres de negocios, abogados de una mente ágil y
vivaz, de una inteligencia rápida, pero con móviles interesados y egoístas.

Entre los tipos inferiores de este temperamento también se encuentran aquellos


individuos intrigantes que se interesan mucho en los sucesos de todo el mundo, que
saben introducirse a todas partes y que encuentran un sutil y calculado placer, de
hablar aquí y allí con todos y de todos, mostrando un aparente interés por sus
asuntos. Se dan a si mismos la impresión, que satisface su orgullo y su sentido de
poder, de ser una suerte de "deux ex-machina" y se autoproclaman conductores de
las situaciones de los demás para resolverlas, haciendo alarde de astucia e
inteligencia. Su pereza corporal, les induce a trabajar solamente mediante el
pensamiento y la palabra, pues como hemos anotado anteriormente, ellos poseen
por regla general mucha facilidad de expresión verbal , gran fluidez y elocuencia.

La mencionada tendencia a entrometerse en los asuntos de los demás, alcanza a ser,


en los tipos más evolucionados, una cualidad bien positiva, que se transmuta en la
sagacidad suficiente para poder aconsejar con acierto a los demás, saber resolver
situaciones escabrosas, y hasta de saber actuar muy diplomáticamente para
reconciliar a dos personas o entidades en antagonismo. En resumen esta tendencia
se convierte en diplomacia, en el sentido positivo y superior. Los tipos sicológicos de
tercer rayo por lo general, tienden a permanecer teóricos, se conforman con el
conocimiento y no sienten la necesidad de su realización práctica. Su enorme
claridad mental, esa capacidad de comprender superlativos problemas filosóficos y
metafísicos, pueden llegar a ser algunas veces un impedimento, pues esas cualidades
dan a estos individuos la ilusión de haber alcanzado o conquistado aquello que solo
han entendido intelectualmente.

Su punto neurálgico, por decirlo así, es la incapacidad inherente a su temperamento


de convertir el conocimiento teórico en parte de su vida y de su consciencia. La
autoafirmación verdadera y propia basada sobre la Voluntad y la autodisciplina, es
muy difícil para los tipos del tercer rayo, y frecuentemente se crea en ellos una
división entre el intelecto, el cual puede estar demasiado desarrollado y refinado, y
los demás aspectos de su personalidad (afectivo, emocional y físico) cuando estos
permanecen inmaduros y retrógrados.
Sin embargo, en su mayoría son seres afortunados. Progresan de una manera casi
involuntaria e inconsciente por sucesivas discriminaciones y expresiones mentales,
ideológicas y/o conceptuales, que paso a paso les conducen a cambios en las
actitudes y en las tendencias de su personalidad, pero en modo imperceptible e
indirecto.

Tiempo después llega el momento en el cual comienzan a sentir la necesidad de


desarrollar y fortalecer conscientemente sus puntos débiles. Esto último se
manifiesta como una consecuencia del despertar espiritual, que proviene de una
aspiración consciente a mejorarse y a perfeccionarse, entonces la mente, que hasta
entonces había sido usada únicamente para la búsqueda del conocimiento
abstracto, comienza ahora a ser usada para reformar y para construir, demostrando y
expresando de este modo su lado creativo, el cual es también el reflejo del FUEGO
CREADOR DEL ESPIRITU.
CUALIDADES DEL TERCER TEMPERAMENTO

POSITIVAS;

Visión amplia, capacidad de síntesis, capacidad de razonamiento abstracto,


dominio mental de lo particular a lo general, claridad mental, inteligencia
rápida, elasticidad mental, indiferencia a las preocupaciones cotidianas,
capacidad de entender y atender prioridades, simplicidad en el concepto y la
acción, selección, utilitarismo, reelaboración pensante, aceptar la Verdad,
adaptabilidad, discriminación, tacto, saben ver los distintos lados de una
cuestión, diplomacia, objetividad, equilibrio.

Placer en la conversación de tipo científico-filosófico. Gusto y satisfacción en


el pensar. Placer y capacidad de comunicar ideas. Saber inventar y crear
ideas. Confianza en el poder convincente del razonamiento. Capacidad de
persuasión. Razonar sobre ideales y orientaciones sin necesidad de
concretizarlas. Muy buena memoria. Apreciación de la inteligencia como don
supremo el hombre y menosprecio de otras facultades humanas. Carácter
apacible y amable.

NEGATIVAS:

Desidia, pereza física, falta de atención en los detalles, tendencia a la intriga,


curiosidad infantil, astucia, oportunismo , malicia, inteligencia para fines
egoístas y malvados, placer de engañar, ilusión de "deux ex-machina,
hipocresía, incapacidad de concentración, cavilosidad, perder tiempo en
razonar sin objeto.

FORMULA EQUILIBRABTE

ORDEN, FUERZA , VOLUNTAD FIRME, DEVOCION, CONCENTRACION,


CONCRETIZACION, SINCERIDAD.

INSTROSPECCION # 3

1.- ¿Cuales cualidades, positivas y negativas del tercer rayo piensa Ud. que posee?

2.- ¿Trate de precisar cuales de esas cualidades sienten necesidad de desarrollar,


suprimir, sublimar?

3.- ¿Entre las cualidades negativas del tercer Rayo, cuales le son particularmente
fastidiosas?

4.- ¿Que reacción interna siente hacia los tipos positivos y/o negativos del tercer
rayo? Porque?

5.- ¿Ha pensado con frecuencia que la inteligencia sea el supremo don del hombre?

6.- ¿Entre las siguientes profesiones, cual elegiría si pudiera hacerlo, educador,
médico, abogado, comerciante? O ninguna? Cual entonces? Porque?

7.- ¿Siente Ud. más tendencia al pensar que a la acción práctica?

8.- ¿Siente fastidio por las actividades cotidianas?

9.- ¿Considera la actividad física banal e innecesaria?

10.- ¿Siente algún desprecio por las personas muy emotivas o hiperactivas?

11.- ¿Le gusta razonar, pensar, discutir con los demás sobre problemas intelectuales y
abstractos?

12.- ¿Qué piensa de la vida Espiritual? Cree que es una búsqueda de la Verdad? ¿Le
gusta?

13.- ¿Si descubriese que es del tercer Rayo, como haría para justificar su Vida?

No olvide hacer el autoanálisis en forma repetida cada tres o 5 meses, y, sea siempre
honesto consigo mismo.
Instrucción # 6

CUARTO RAYO

ARMONIA DE LOS OPUESTOS

TEMPERAMENTO

Al cristalizarse en el plano humano, el cuarto Rayo produce la manifestación de un


tipo psicológico, que podremos llamar "aparte", dadas sus características muy
particulares de ambivalencia, las cuales le permiten alternar en sí, los movimientos
psíquicos introvertido y extrovertido a la vez.
Como hemos visto, los tres primeros rayos pertenecen al tipo psicológico
introvertido, mientras que los tres últimos tienen la modalidad extrovertida siendo
la correspondencia de los tres primeros. Después de estudiar y comprender esto, ya
habremos entendido la idiosincrasia de los tres primeros y estamos en condición de
comprender las características esenciales de los tres correspondientes. Pero al tratar
del cuarto Rayo, es menester tomar en consideración el hecho de que la Energía, la
nota cósmica que lo produce, es bien distinta de todas las demás, y por ello, es en
cierto sentido, sui generis.

En todo lo referente a los tres primeros temperamentos, ha sido posible,


relativamente plantear la teoría de su procedencia Espiritual, ya que cada uno de
ellos es el producto de uno de los tres aspectos de la Divinidad. Pero al tratar del
cuarto temperamento, es necesario recurrir a nuestra intuición y a nuestro más
luminoso discernimiento, para poder comprender mejor su esencialidad Espiritual y
su origen cósmico.

En el léxico esotérico, el cuarto Rayo es denominado con distintos nombres


simbólicos y muy significativos, tales como, " El Mediador Divino", " El nexo entre
Tres y Tres", etc. Dichos nombres pretenden hacer resaltar la función trascendental
del cuarto Rayo, el cual ciertamente, reviste una importancia primordial, por su
naturaleza ambivalente, es decir, dirigida hacia el mundo externo, de los nombres y
de las formas, como hacia lo interno, los planos sutiles de la Realidad Espiritual, para
unificar, sintetizar y armonizar.

Dicho de otra forma, queremos significar que el temperamento del cuarto Rayo, siente
con particular intensidad, todos los opuestos, todas las dualidades que existen en los
distintos niveles de conciencia y en los diversos planos de la Vida Universal. Y al
mismo tiempo, siente la necesidad perentoria de conciliarlos, armonizarlos en un
todo único.

La aspiración intensa a la armonía, es en realidad la cualidad más permanente y


relevante en el cuarto temperamento. Armonía de los opuestos que no es nada fácil de
lograr, y que al comienzo conlleva reyertas y contrastes, conflictos y pesimismos.
Este cuarto temperamento siente los dos polos, positivo y negativo, los dos extremos
con igual intensidad, y de esto surge al principio la volubilidad, la alternancia de los
contrarios, luego el choque, la lucha, la discordia y, finalmente, el conflicto que
conduce a la armonía.

Durante el proceso de evolución de temperamento del cuarto Rayo, al comienzo solo


hay disturbios, luchas y guerras, sin resultado positivo, ya que solo cuando se
despierta en el hombre de cuarto Rayo, la capacidad de trascender hacia un nivel
más alto en la evolución consciente, desde aquella altura puede con claridad los dos
opuestos en conflicto, a través del Ojo Espiritual kuthasha. Todo los conflictos
pueden ser reducidos a una síntesis que produce el surgimiento tipo superior,- el
hombre perfecto - que contiene y expresa en sí todas las polaridades.

En una obra de esoterismo, se lee lo siguiente en relación con el cuarto rayo: " Yo
estoy en la mitad entre fuerzas opuestas. Busco ardientemente la armonía, la paz y
la belleza que son el resultado de la Unidad. Veo los dos. No veo más que fuerzas
alineadas las unas contra las otras, y a mi mismo, que estoy dentro de un círculo, al
centro. Pido paz. Mi mente anhela esta. Unidad con todos yo busco, pero la forma
divide. Guerra y separación por todo lado yo encuentro. Estoy solo y permanezco.
Yo se demasiado. El Amor de la Unidad debo dominar y el amor de la paz y de la
armonía. Pero no aquel amor basado sobre el deseo de alivio y de la paz para sí
mismo, no aquella unidad y armonía que traen consecuencias desagradables..... La
palabra es emanada por el Alma a la forma; ambos opuestos son Uno. No hay
guerra, nos hay diversidad ni aislamiento. Las fuerzas opuestas parecen estar en
guerra entre ellas, desde el punto en el cual tu te encuentras. Avanza un paso. Mira
con el ojo abierto de la visión interior, y encontrarás no dos sino UNO, no guerra
sino paz; no soledad sino un corazón que reposa al centro. Así la belleza de Dios
resplandecerá. Esta es la hora." A. Bailey: "A Treatise on the Seven Rays".

Es probable que estas frases simbólicas y poéticas que se dirigen a nuestra intuición,
nos ayuden a entender la esencia profunda de este Rayo, de manera más directa que
extensas dilucidaciones intelectuales, pues nos hacen sentir la tensión de los
opuestos, el conflicto de aquel que se encuentra solo, porque de ambas partes ve la
verdad y no puede parcializarse ni hacia uno u otro lado, aprobando la relativa y
cuestionable razón de una de las partes, a despecho de la otra que se encuentra en
igualdad de condiciones. YO SE DEMASIADO, dice en tono doliente, porque quizá
sería mejor no saber, y no ver la verdad, lanzándose irreflexivamente hacia uno de
los dos lados.

Pero este tremendo conflicto, estos disturbios, estas situaciones borrascosas, son
solo ilusiones, pues se desprenden de una visión parcial de la realidad, de la
identificación con la forma externa y de la incapacidad de ver la realidad oculta
detrás de las formas y de los nombres.

El Alma Espiritual (La Conciencia), pronuncia su "Palabra", hace descender sobre el


hombre inmerso en la confusión de la fuerzas en conflicto, contradicción y lucha, su
Luz, es cuando comprende que la separatividad, la disparidad, la dualidad, las
guerras, son solo aparentes, mientras que la realidad intrínseca es el movimiento
sempiterno de las Fuerzas Universales, en Unidad y Paz profunda y todo contribuye
a un mismo fin.

En esta condición de profunda comprensión, obtiene la develación del verdadero


significado y del verdadero propósito de la dualidad, es la Suprema Ley de la
polaridad que impregna toda la manifestación de los diferentes planos.
Comenzando en la Polaridad primordial del Cósmico, ESPIRITU-MATERIA, y
sucesivamente hasta todas las infinitas dualidades del plano mental, del mundo
Kámico y del plano físico. Siendo todas imprescindibles para la evolución de las
Conciencias, como campo experiencial para su despertar. La realidad es la
ARMONIA UNIVERSAL, la Belleza de la Divinidad, que son reflejo de la Unidad.

En este punto de nuestra exposición, debemos llamar la atención respecto de la gran


oportunidad que tienen los tipos medios del tercer rayo para depurarse de su Karma
terrestre, dado que el Karma es la Ley Universal de la Armonía. Y cuando el hombre
con sus intereses de dominio, interrumpe esa armonía, siempre cosecha
consecuencia dolorosas y nefastas. Cobra vigencia en este Rayo también la Ley de
Polaridad y es la opción que se ofrece a toda Alma para alcanzar la Armonía
mediante la Analogía de los contrarios.
Observaremos ahora las características psicológicas generales del cuarto
temperamento, las cuales revisten aspectos muy dignos de estudio, precisamente ,
por esa capacidad doble de percibir la realidad Espiritual que vibra detrás de las
formas densas y en mismo tiempo de sentirse fuertemente atraído por tales formas.
Esta particularidad es lo que produce la ambivalencia y las cualidades tan singulares
de su carácter.

Si estudiamos este temperamento de manera profunda, veremos que no es muy


acertado hablar de cualidades positivas y negativas de los individuos del cuarto Rayo.
Seriamos más justos si definimos sus cualidades como la continua alternancia entre
dos polos, como un acercamiento continuo de buenas y malas cualidades, o bien, de
una repetición de manifestaciones cíclicas, de aspectos elevados y Espirituales, muy
positivos, tanto como de aspectos materialistas, negativos e impuros.

Dentro de este análisis podemos hacer una escala de varios tipos, observando
detenidamente el tiempo de duración de los periodos negativos en relación con los
positivos. ¿De qué manera se presenta entonces el progreso evolutivo para los
individuos del cuarto Rayo ? No es por medio de una victoria decisiva, en un
arranque de coraje demoledor de los propios defectos como en el primer Rayo, ni es
tampoco con la transformación de los aspectos inferiores en superiores como en el
segundo Rayo. Es con la realización consciente de un tercer aspecto, de una poderosa
fuerza neutra, que funde y armoniza los dos opuestos en un plano superior.

Antes de seguir adelante, y con el fin de obtener más claridad respecto del anterior
planteamiento, es preciso que analicemos más detalladamente las características
sicológicas de este temperamento.

En los individuos de cuarto Rayo menos evolucionados, prevalece un carácter


conflictivo, que se debate en una lucha confusa y sin finalidad alguna, en continuo
desorden y caos interno; una actitud combativa, fuerte atracción hacia el mundo
material, sensualidad sin control y ausencia de moralidad, desequilibrio emotivo-
sentimental. Predomina el impulso hacia el mundo material, se deja encadenar a él.
En el tipo medio, a menudo se localizan las más profundas y marcadas alternancias
de los opuestos y los conflictos más agudos y ásperos, debido a que en él la
percepción del mundo Superior Espiritual y la tendencia hacia el mundo material,
objetivo se encuentran en él presentes en iguales proporciones

Encontramos así, individuos en los cuales se alternan algunas épocas de pereza


excesiva y otros periodos de actividad exagerada. La explicación de esto debemos
buscarla en los planteamientos de las Enseñanzas íniciáticas, según las cuales, las
personas que en su temperamento tienen esas características tan contradictorias en
unas ocasiones y en otras sumamente armónicas, débase a que en ellos la función de
ciertos gunas, llamados Rajas y Tamas. Combinaciones táttvicas, que dan lugar
respectivamente a movimiento dinámico e inercia, fluyen en los temperamentos de
cuarto Rayo en cantidad igual.

Existe en ellos una admiración ilimitada por la conducta recta, por lo que sería una
vida de absoluta pureza, sin mezcla alguna de elementos que desvirtúen su nobleza,
y, al mismo tiempo, una sensualidad muy acentuada y no dominada. Hay
explosiones de ira furiosa en ocasiones, asociada a escenas ruidosas y tormentosas, y
luego periodos de calma y completa serenidad y quietud. Unas veces son
verbalizadores elocuentes y vivaces, brillantes oradores, a trueque, otras veces no
logran romper su silencio plomizo y oprimente.

Admiran a los dictadores y a los déspotas y sin embargo les gusta llevar una vida
anárquica e irresponsable. Están fuertemente aferrados al pasado y se entusiasman
con lo nuevo. Alardean de triunfalismo y optimismo y en mismo tiempo adolecen de
sensación deprimente y de fracaso fatalista.

Poseen una aguda intuición y percepción de los mundos Espirituales y


simultáneamente están muy apegados al mundo sensorial. Muestran una tendencia
muy marcada a la y fusión con los demás, pero también son cerrados, reservados,
reticentes y egocéntricos y así nunca se liberan de la coraza envolvente y pétrea de
su egoísmo.

Dada la importancia trascendental del estudio del cuarto Rayo, se recomienda un


detenido estudio de los pormenores expuestos en la presente monografía, antes de
seguir adelante con el estudio de este temperamento.

Instrucción # 7

CUARTO RAYO

ARMONIA DE LOS OPUESTOS

Realización a través del conflicto

Al terminar la lección anterior, observamos la forma como se presentan los distintos


subtipos psicológicos de este temperamento, tan sorprendente y bien dotado, y al
mismo tiempo, tan absurdamente contradictorio aparentemente. Ahora
completaremos dicho análisis con la explicación,- aunque de manera sucinta, ya que
este es un curso abreviado, y no tiene la pretensión de hacer de nadie un psicólogo.-
de otras de sus peculiares manifestaciones conductuales, que nos ayudarán a
comprender más ampliamente la naturaleza dual del cuarto temperamento, de
acuerdo a los niveles de conciencia y el grado de evolución en el cual se encuentra el
sujeto. Sigamos entonces con las características del tipo medio del cuarto
temperamento de que hemos venido hablando hasta ahora.

En este tipo de personalidad podemos observar, que es muy egoncentrista,


caprichoso, persistente en sus ideas, tenaces, rebeldes y volubles. Por otra parte, son
también valientes, leales, afectuosos, idealistas, comprensivos y sinceros.
Siendo por regla general, espontáneos, rehúyen cualquier esfuerzo impuesto por
otros, pero son capaces de ingentes sacrificios, cuando toman en serio alguna causa
que consideran justa, sin que medie coacción u obligación de ninguna parte. Se
sacrifican por motu proprio. Tienen un extraordinario sentido de apreciación
cromática y una gran sensibilidad hacia la música. Aman todo lo bello y armonioso,
en forma tal que se descompensan energéticamente ante las escenas abyectas e
imágenes inarmónicas o grotescas. Por esa razón se rodean, cada vez que pueden de
ambientes armoniosos y cosas bellas, que les comuniquen inspiración y
sentimientos elevados. Así, tanto su casa como su modo de vestir tendrán el sello de
este sentido estético.
Aman demasiado a los animales y a la naturaleza, tanto pueden expresar su cariño
hacia los animales que llegan darles carácter de personas, y les tratan como tales,
pues tienen una muy marcada tendencia instintiva a comprenderlos y a entender su
lenguaje. Otra cualidad muy desarrollada en ellos es la de sentir las notas y las
vibraciones de las demás personas, más esta sensitividad no proviene de una actitud
mental de amor y de una tendencia a la unión (como en los del segundo rayo), sino
de una capacidad de percibir el mundo interior de los demás y establecer conexión
con las mente de otros.

Es fácilmente comprensible como los individuos de este temperamento


permanecen en continuo conflicto con ellos mismos, y como frecuentemente son
víctimas de crisis internas, debido a que se encuentran en permanente combate con
fuerzas opuestas y divididos por lucha que se presenta dentro de ellos, es decir, entre
la aspiración hacia lo Superior-Espiritual, y la atracción hacia el mundo de las
bellezas ilusorias. Esta lucha interna es la que, más temprano que tarde, les
conducirá al progreso, cuando logran armonizar, los dos contrarios en un plano más
alto.

Con frecuencia, en este temperamento del cuarto Rayo, se encuentran grandes


artistas, porque, como dice Van der Leew, en su obra "El Fuego de la Creación": "El
artista es aquel que es capaz de vivir, tanto en el mundo interior, en donde ve la
visión y obtiene la inspiración, cuanto en el mundo externo, donde le da forma
concreta. Su vida es una balanza entre el mundo interior y el exterior, en el
temperamento artístico encontramos aquellos extremos de exaltación y de éxtasis,
de un lado, y de completa sumersión en el mundo externo del otro. Solo en los más
elevados artistas se alcanza aquella perfecta armonía entre el mundo interior y el
externo que es el ideal del IV Rayo".
No vamos a pensar por ello, que todos los artistas tengan que ser del cuarto Rayo, ya
que se pueden encontrar en cualquier otro. Sin embargo, los artistas pertenecientes
al cuarto Rayo, poseen, como ya lo anotamos, una particular sensibilidad a los
colores y a las notas musicales, pero una técnica imperfecta.

Esta gran sensibilidad a los colores y al sonido se encuentra también en los


individuos del cuarto temperamento aunque no sean artistas, y se manifiesta de
otras maneras, por ejemplo, en la escogencia de los colores de los vestidos, de los
objetos domésticos, en la muy marcada afición a la música etc.
Hasta aquí hemos hecho referencia al tipo inferior y al tipo medio del cuarto Rayo.
Enseguida vamos a ver las características que distinguen al tipo de cuarto
temperamento más evolucionado o superior, en el cual se evidencia la luminosidad
de la Conciencia Espiritual.

La principal diferencia entre el tipo medianamente evolucionado o medio, y el tipo


más evolucionado o superior, del cuarto Rayo, es la qué describimos a continuación:
En el primero existe una continua lucha interior entre las dos tendencias, positiva y
negativa , y una permanente alternancia de cualidades buenas y malas, actitudes
opuestas, conflictos y crisis sin solución definitiva. A trueque, en el tipo más
evolucionado que ha comenzado a ejercer un dominio sobre si mismo, su
personalidad y su conducta, sucede un hecho nuevo, que puede dividirse en dos
fases. En la primera no fluctúa más entre las dos polaridades. Ya no es atraído tanto
hacia lo alto como hacia abajo, sino que se sitúa conscientemente en el centro, entre
los dos contrarios y fríamente los observa.

Esta primera fase del proceso conlleva generalmente una etapa de honda crisis que
podríamos definir así: El individuo atraviesa un periodo de éxtasis. No es atraído
por el mundo sensorial, pero tampoco tiene todavía la fuerza para elevarse hacia el
mundo Espiritual. Siente en forma aguda la diversidad de los dos mundos el
conflicto de estos le hace sufrir, pero, sin embargo, él permanece en el centro,
neutral, sin combatir. Se siente aislado y distinto de los demás, está solo.
Experimenta una sensación deprimente de sin sentido de la vida y cree no tener la
suficiente fuerza para ascender hacia un plano más alto. Anhela fervientemente, de
corazón, las paz y la armonía, y en cambio no ve más que fuerzas opuestas en
cruenta lucha....Es este un lapso terrible de aridez y de vacío, que fortunosamente, es
temporal.

En la segunda fase, el hombre del cuarto Rayo, comprende al fin que para alcanzar la
paz y la Armonía, la belleza y la bienaventuranza suprema, a las cuales aspira, no
debe permanecer más al centro, en actitud estática, donde se ha detenido, sino
ascender más alto hacia un mirador Espiritual, y desde aquel sitial más elevado,
observar los dos mundos, como un todo único, como dos aspectos de una sola
realidad, la Vida Una. Esta ampliación de la Conciencia le permitirá fusionar los dos
opuestos y saberlos armonizar en su conciencia, en una unidad superior que los
albergue a ambos. Analógicamente: Frío y calor en igual medida, producen una
calidez agradable, ni el hielo de la muerte ni el acaloramiento sofocante del infierno.
Encontrará finalmente la paz formando una inamovible Unidad superior en su
Centro de Conciencia, con una visión omniabarcante de la Vida y todo será
ARMONIA.... Este es en verdad, el proceso evolutivo del cuarto temperamento
humano y del cuarto Rayo en su evolución Cósmica, el cual se repite constantemente
en cada círculo de la espiral ascendente, y así se superan, paso a paso, todos los
conflictos, todas las dualidades. HE AQUI LA ARMONIA SUPREMA DEL YING Y EL
YANG.

Expliquemos esto: El conflicto entre inercia y actividad, llega a su fin cuando


encuentra un punto de equilibrio entre las dos tendencias. Creando en su existencia
una alternancia rítmica de trabajo y de reposo, un comportamiento ordenado de
actividad y descanso, en armonía con los ciclos y ritmos de la naturaleza: Flujo y
reflujo, sístole y diástole y también de las Fuerzas Universales. Sabrá encontrar un
armonioso punto de contacto entre el pasado y el futuro. Capitalizar las lecciones
del pasado, en los conflictos sufridos debido a los propios errores y planear las causas
de los futuros efectos. Saber que somos la resultante del pasado sin resolver (dolor),
pero somos, los conductores del presente, resolviéndolo y así construimos el futuro
(felicidad) para esto utilizará su capacidad de síntesis y de armonía. Una de las
finalidades propias del individuo que nació bajo el cuarto rayo, y favorece su
evolución consciente, es precisamente aquella de construir el puente entre el pasado
y el porvenir.

Su misión es alcanzar el equilibrio, saber encontrar el justo punto medio entre los
dos polos, sentir más hondamente el conflicto, localizar los puntos de contacto, y
saber encontrar el medio de fusionarlos en un nivel más elevado de Conciencia
Espiritual. Precisamente en el Sendero Espiritual, la energía del cuarto Rayo es la
que ayuda profundamente y favorece la integración del Alma con la personalidad, y
más adelante del Alma con la mónada Divina o Conciencia Cósmica . Es este Rayo
el que señala la unión de los mundos interiores con los exteriores, que se presenta
en nuestra Conciencia...... Es solo sobre la Energía Prístina de este Cuarto Rayo que
se efectúa la unión Mística de lo incondicionado con lo condicionado de la realidad
interna con la manifestación exterior de la Vida Una, es decir, la UNION ESPIRITU-
MATERIA la cual deviene en CONCIENCIA.

EL nacimiento de HORUS, (CONCIENCIA), es el resultado de esta unión de OSIRIS,


(ESPIRITU) e ISIS, (NATURALEZA), la prole inmortal del MATRIMONIO entre el
mundo interno y externo.

Como bien podemos apreciar, este interesantísimo temperamento es muy común a


nosotros ya que su lucha corresponde, en cierto modo, a la de la humanidad entera,
y este continuo conflicto entre las Fuerzas sutiles y la de la personalidad, el hecho
de percibir que se es superior y al mismo tiempo esclavo de los sentidos, es un
conflicto experimentado a menudo por muchos de quienes buscamos la Iniciación
Esotérica.

El cuarto Rayo es el símbolo del hombre que es la única criatura de la tierra,


partícipe, por su naturaleza, de los reinos inferiores y Superiores, ya que hace parte,
con su cuerpo físico, del reino animal, y al mismo tiempo con su Alma, del reino
Espiritual.

Por ello la tarea del cuarto Rayo es la de toda la Humanidad, que debe, poco a poco,
adquirir conciencia de su herencia divina, fusionando en si misma Espíritu y
Materia, pasando así del cuarto al quinto Rayo.
Cualidades del Cuarto Temperamento

Características tipológicas generales:

Periodos alternativos de inercia y actividad; apego por el pasado y entusiasmo por lo


nuevo; admiración por la pureza y sensualidad desenfrenada; presunción de
optimismo y sentimiento de fracaso, admiración por los tiranos y déspotas y vida
anárquica e irresponsable; ira furiosa y tranquilidad aparente; elocuencia brillante y
silencio absoluto; alegría y depresión; percepción del mundo Espiritual y
apegamiento a las formas materiales.

POSITIVAS

Generosidad, coraje, simpatía, devoción, afectuosidad, rapidez de percepción,


intuición, inteligencia vivaz, buen sentido del humor, objetividad,
imparcialidad, amor por lo bello y lo armonioso, amor por la naturaleza y por
los animales.

NEGATIVAS

Descuido, pereza, extravagancia, volubilidad, obstinación, desorden,


sensualidad sin control, incapacidad de hacer esfuerzos, temor al sacrificio y las
privaciones, falta de coraje, inmoralidad, indolencia, capricho.

FORMULA EQUILIBRANTE

SERENIDAD, CONFIANZA, PUREZA, AUTODOMINIO, ORDEN, DILIGENCIA, ETICA,


CREATIVIDAD SUPERIOR.

Introspección # 4

1.- ¿ Después de estudiar con atención las características de cuarto temperamento,


ha podido detectar en Ud. mismo algunas de las alternancias señaladas? ¿ Cuales?

2.- ¿ Cuales de las cualidades positivas y negativas del cuarto Rayo cree Ud.
poseer?

3.- ¿ Que clase de reacción interna siente hacia los tipos del cuarto Rayo?

4.- ¿ En toda situación Ud. tiende a ver los dos aspectos de una cuestión, o siente
el conflicto y la tensión de los Contrarios, pero desearía de todos modos poder
superarlas?

5.- ¿ Se alternan en su vida periodos de inercia y de actividad? ¿ Depresión y


euforia?

6.- ¿ Está sujeto a frecuentes crisis interiores y encuentra en Ud. mismo la


presencia de cualidades opuestas?

7.- ¿ Ama el arte, los colores, las música, las cosas bellas, y de otro modo, sufre
ante la fealdad y la desarmonía?

8.- ¿ Siente particular sensibilidad ante la belleza de la Naturaleza?

9.- ¿ Ama a los animales y los sabe comprender?

10.- ¿ Le es fácil percibir las vibraciones de las personas?

11. ¿ Se inclina a seguir las normas y reglas y rehúye lo excéntrico y


extravagante, o le agrada llamar la atención de los demás con alguna
actuación extraña?

12.- ¿ Tiene Ud. buen sentido del humor?

13.- ¿ En momentos de dolor y angustia siente la necesidad de cuidar la actitud


exterior, no por dignidad sino por el que dirán o por miedo al ridículo?

14.- ¿ Le gusta construir, crear y ver cristalizadas los ideales?

15.- ¿ Ama la paz y la armonía en torno suyo, hasta el punto de comprometerse


con tal de lograrla?

16.- ¿Tiene capacidad intuitiva para los símbolos y la tendencia a interpretar el


simbolismo?

Nota:
No olvide realizar los ejercicios de autoanálisis con regularidad, procurando ser a
cada vez más sincero para consigo mismo.
Instrucción intermedia

La Polaridad de los Opuestos

Es imprescindible hacer la mayor claridad posible, de una vez y para siempre, acerca
de lo que es la Ley de las polaridades. Toda polaridad es una interrelación entre dos
elementos opuestos, la cual, como tal no puede ser nunca absoluta, sino siempre
relativa a la susodicha pareja de elementos. De este modo podemos entender que un
mismo elemento es positivo en relación con un determinado polo, pero se torna
negativo respecto de otro.
Tomemos como ejemplo del carácter relativo de la interrelación de las polaridades,
la asociación de la Polaridad Fundamental ESPIRITU-MATERIA. No vamos a definir
lo indefinible, al especular sobre el Espíritu, que es perfecto en sí. Pero podemos
tomar algunos planteamientos de algunos connotados investigadores, como por
ejemplo Keyserling, quien afirma que el Espíritu es el elemento, trascendente y libre,
que se encuentra por encima de los diversos pares de opuestos y los rige, combina y
regula en la vida manifestada. Según C.G.Jung, el Espíritu es el polo positivo y el
elemento dinámico y creativo de toda dualidad. Para sintetizar, digamos que en la
primera idea, - Keyserling - , la conexión del espíritu con la materia es
descendente y su dimensión de la intensidad es vertical, mientras que en la segunda
idea,- Jung - , la polaridad es algo así como una relación horizontal.
En el mundo material, la polaridad más difundida es la de la energía eléctrica, con
sus polos positivo y negativo. Pero esta polaridad está en la base de la constitución
atómica de la materia viva. Como bien se sabe, el átomo está compuesto de un
núcleo de protones positivos y de un número determinado de electrones negativos.
Cuanto mayor sea el número de electrones, tanto más denso es el elemento que
componen. Tomemos como ejemplo el átomo de hidrógeno,-muy sutil- que
contiene solo un electrón girando alrededor del núcleo, a trueque el uranio, - muy
denso- contiene 92 electrones.

La polaridad en la electricidad se explica con base en diversas aplicaciones prácticas,


tales como las corrientes inducidas, los campos magnéticos, las corrientes alternas
etc. en las cuales podemos encontrar interesantes analogías psicológicas, o sea
ambivalencia en los neutrones, atracción y repulsión entre protones y electrones,
contradicción y compensación en la interrelación de los átomos. etc.
En la Naturaleza encontramos tres reinos de vida orgánica - vegetal, animal y
humano- en los cuales una de las más importantes y evidentes polaridades es la
sexual. El polo positivo está representado por el elemento masculino y el negativo
por el femenino. Más no debemos entender esto únicamente en el sentido de
actividad y pasividad del elemento masculino y femenino respectivamente. Ambos
elementos son activos en modalidades distintas; el elemento masculino es dinámico-
propulsor y el elemento femenino es receptivo-elaborador.
Esto transciende la polaridad netamente física, y se expande a las multiformes
manifestaciones de la vida. Los chinos han observado y profundizado mucho sobre
esta polaridad. Ellos tienen esta polaridad como condición básica en todo suceso
cósmico así como también en todos los aspectos de la viuda humana. El Ying y el
Yang. YANG como el Padre-Cielo, principio creativo. YING como Madre-Tierra,
principio receptivo. Sobre sus complejas interrelaciones está fundamentada toda la
luminosa filosofía del pueblo Chino. El bienestar, la felicidad y la Sabiduría
dependen de la armoniosa integración del hombre con los dos principios anteriores,
dentro de cíclico devenir del Universo.

Adentrándonos en el análisis de organismos vivos más complejos, o sea el cuerpo


humano, encontramos allí varias polaridades. Una de las más llamativas e
interesantes es la que existe entre el sistema nervioso simpático y el parasimpático,
ya que el primero activa la renovación del organismo, la eliminación, el catabolismo,
y el segundo estimula a la asimilación, el anabolismo.

Llegando al vasto plano de las emociones y sentimientos, localizamos las dualidades


ya bien difundidas y experimentadas por todos: PLACER-DOLOR, ATRACCION-
REPULSION, EXCITACION-DEPRESION, SIMPATIA-ANTIPATIA, AMOR-ODIO,
etc. y no es descabellado afirmar que todo el desenvolvimiento de la vida y la
conducta humana, está enmarañada en estos cambiantes estados emocionales, ante
las circunstancias, estímulos, eventos, personas y objetos. Tales reacciones, tienen
dentro de ciertos límites, su función y su justificación, pero cuando no tenemos
autodominio, y por ende, no gobernamos tales reacciones -como casi siempre
ocurre- y nos dejamos arrastrar por ellas en forma tal que determinan los
acontecimientos de nuestras vida, nuestra modo de pensar y conducta en general,
SOMOS ESCLAVOS DE NUESTRAS FUERZAS INFERIORES, y no podremos tener ni
tranquilidad, ni estabilidad, ni armonía, ni paz duraderas. Más adelante podremos
ver algunos métodos de liberación de estos opuestos.

Remontándonos ahora al plano mental, podemos encontrar una neta polaridad,


entre la dinámica analítica de la mente concreta y la dinámica sutil y abstracta de la
Mente Superior. Debemos diferenciar claramente esta polaridad en el proceso
inductivo, o sea, el movimiento de la mente, de lo particular a lo general, y el
proceso deductivo, de lo general a lo particular.
Haciendo un enfoque concienzudo de la personalidad humana en todos sus
componentes, podemos encontrar también distintas polaridades, las cuales ha sido
ampliamente estudiadas por la psicología moderna, pero debemos profundizar aún
más en el conocimiento del alma humana y su conducta. Por supuesto, para esto
debemos partir desde los postulados psicológicos, que han servido como cimientos
para importantes procedimientos psico-pedagógicos, educativos y psico-
terapéuticos. La más salientes de dichas polaridades son las siguientes: CUERPO-
MENTE, INCONSCIENTE-CONSCIENTE, SUBCONSCIENTE-SUPRACONSCIENTE,
APATIA-SENSIBILIDAD, RECEPTIVIDAD-ACTIVIDAD, VOLUNTAD-ABULIA,
INTROVERSION-EXTROVERSION, ASPIRACION-INSPIRACION, SENTIMIENTO-
RAZON.

Ahora bien , tomando en cuenta el Ser Espiritual o Yo Superior, la Esencia Divina del
hombre, localizamos la bi-polar dualidad fundamental, entre la personalidad
puramente humana, y la Conciencia Superior que pugna por despertar y expresarse,
lo cual explica la lucha interna del despertar y del desarrollo del mundo interno. En
términos religiosos tradicionales, esta misma dualidad, es considerada como la
relación entre Dios y el hombre.

Existen además, otras relaciones bi-polares inter-personales, las cuales son también
de primera importancia. La básica y primera de ellas es la del hombre y la mujer, -en
todos los aspectos-, y luego en segundo lugar tenemos la relación entre adultos y
niños o jóvenes. Encontramos después la dualidad que se registra entre los
individuos y los grupos de los cuales forman parte. Primero que todo, está la
"familia", considerada como entidad psíquica, que nos está compuesta solamente por
sus miembros, sino también por el conjunto de las influencias atávicas, de las
tradiciones heredadas y cultivadas, y por la "mentalidad" propia de esa familia.
Dichas influencias, en ocasiones sirven de ayuda al individuo, ofreciéndole una
estructura moral, un motivo para vivir o un modus vivendi al cual ajustarse en su
comportamiento. (noblesse obligue), pero también y muy frecuentemente, lo
oprimen y lo aherrojan limitando su desenvolvimiento y su expresión.

Los grupos sociales de distinta índole - alcurnia, clase social, casta, gremio
profesional, nivel cultural, razas, religiones, nacionalidades-, con los cuales el
individuo pueda encontrarse relacionado en el sentido de polaridad, ya sea de
subordinación reverencial, de solidaridad,, de cooperación, de actuación directa o de
conflicto.
En cada una de estas relaciones bi-polares existe una necesidad de solución al
problema del equilibrio. En este curso solamente indicamos los principios y
métodos generales para el equilibrio de los contrarios y damos algunos ejemplos que
ilustren al interesado sobre tan impostergable necesidad de estabilidad psíquica.

Las más viables soluciones para el problema del desequilibrio bi-polar pueden ser las
siguientes:

a) Fusión de los dos polos, lo cual se traduce en una neutralización de las cargas
energéticas de ambos.

b) Absorción de uno de los dos polos por parte del otro, o una entrega, de una de
las partes mediante la intervención de un centro intermedio, o de un elemento
superior a ambos.

c) La creación de un nuevo ser, o de un nuevo ideal.


d) La regulación de los polos opuestos, por medio de la acción de un Centro de
Conciencia.
e) La síntesis de las polaridades, por conducto de un Principio Superior, en una
obra de Transmutación y sublimación, que reabsorba los dos contrarios, como suma
de energías para una realización más elevada y amplia.

Se deben analizar los distintos tipos o géneros de polaridad, para facilitar la


aplicación de uno u otro factor de solución. Lo más importante y al mismo tiempo lo
más difícil, en este proceso, es que el individuo posea la suficiente libertad y también
la responsabilidad al elegir entre una y otra opción de armonización y equilibrio.

En cuanto a la polaridad sexual y los problemas propios de esta, recomendamos


consultar nuestra obra; 'SEXUALIDAD Y CONCIENCIA" a quienes deseen
profundizar sobre este tópico que reviste aspectos trascendentales. En dicho libro,
hacemos un amplio análisis de los asuntos sexuales, proponiendo técnicas precisas
para el manejo inteligente y la solución más saludable a los problemas sexuales.
En esta parte de nuestra instrucción, nos ocupamos solo de plantear las soluciones
generales, para lograr el equilibrio de cualidades opuestas, en el campo de las
emociones y los sentimientos, la cual requiere la intervención de un Principio
Superior, a modo de regulador y regente, una tercera fuerza de orden Volitivo-
Espiritual. La primera recomendación en este asunto, es impedir que las pasiones
desenfrenadas arrastren por completo a la personalidad hacia la actuación viciosa,
degenerativa e inconsciente, anulando de este modo la razón y la voluntad. Es
preciso una estricta AUTOVIGILANCIA, que permita evitar la identificación con las
pasiones, cultivar la CONCIENCIA DE SI y ubicar la Voluntad en un Centro de
Conciencia, por encima del nivel energético de las emociones, para así poderlas
observar, dominar y valorar y luego poder conducirlas oportuna y adecuadamente.

Debemos entender que al decir dominar, no se trata de reprimir ni suprimir;


tampoco es llegar a la total insensibilidad o aridez. Ilustremos esta parte con el
ejemplo de la polaridad placer-dolor. Mientras continuemos siendo esclavos de esta
dualidad, buscando afanosamente,- y a veces inescrupulosamente- la primera fase
(placer) y huyendo con pánico de la segunda (dolor) no podremos nunca alcanzar la
verdadera paz e imperecedera satisfacción.

Por otra parte, una inhibición forzosa, una fingida y artificial imperturbabilidad, no
es por cierto, una solución recomendable, ya que no es verdadera solución. La
verdadera felicidad y dicha perenne, se logran solo con el uso de la mente
iluminada. Mediante el discernimiento de esta, se puede llegar a comprender las
causas, los efectos, la naturaleza y sus leyes, las funciones del placer y del dolor. Se
logra además el reconocimiento de que se debe acoger el placer y disfrutarlo a
conciencia, sin buscarlo y sin aferrarse a él, y también se debe asimilar el dolor, sin
temerlo y sin rebelarse, de este modo PODEMOS RECIBIR DE AMBOS
INAPRECIABLES LECCIONES DE VIDA Y LLEGAR ASI A SU ESENCIA. Actuando de
esta forma, se eleva gradualmente el nivel de comprensión de los opuestos. La
conciencia transpone el umbral de los placeres físicos y se deleita con las sublimes
euforias del sentimiento y las alegrías intelectuales, hasta ascender a la eternal
felicidad Espiritual. Se pasa de los padecimientos y dolores físicos a las penalidades
emotivas, a los agudos conflictos mentales, hasta llegar a la bondad y compasión por
los males de los demás. Se expande la Conciencia en una infinita caridad hacia el
gran dolor del mundo.

De todo esto se aprenden las lecciones de la Sabiduría, y sobre todo a mantener el


propio Centro de Conciencia Espiritual. El nivel inalterable de autoconciencia, hasta
que esta Conciencia nuestra llega a identificarse con la Vida Cósmica realizando la
Esencia sublimada de los dos opuestos en una inefable trascendencia místico-
Espiritual.

Estudiando otras contradicciones bi-polares del campo de las emociones, podemos


entender con claridad dos opciones de solución: una en el mismo nivel, a la cual
denominamos solución media, o de compromiso y que consiste en la neutralización
de las dos fuerzas; la otra es de un nivel superior, y presupone, según sea el caso, la
regulación o la síntesis.

Por medio de la regulación se hace un uso inteligente de los opuestos, con el


propósito específico de obtener los resultados deseados. A trueque, la síntesis, en
cierta forma es similar a una combinación química, ya que reabsorbe las dos
fuerzas contrarias en una Unidad Superior que posee cualidades distintas de cada
una de ellas.

La diferencia entre la solución por regulación y por síntesis se hace más evidente en
las siguientes esquematizaciones para ilustrar mejor nuestro concepto.

Serenidad consciente Calma apática


Excitación Depresión
Rebelión Sumisión
Conciencia de causación Solución de compromiso.

Comprensión amorosa Indiferencia


Simpatía Antipatía
Optimismo Pesimismo
Visión realista Incertidumbre.

La contradicción entre la mente y el corazón, es decir entre el sentimiento y la razón,


entre Eros y Psíquis, se soluciona favorablemente, en primer término, por el
reconocimiento de las respectivas funciones, del campo de acción de cada una de los
elementos, de tal manera que el uno no predomine sobre el otro, dicho de otro
modo, mediante una sabia regulación e integración de ambos, hasta llegar a la
maravillosa síntesis, que rige la armonía Suprema, esa Luz Espiritual, amorosa y a la
vez trascendentemente inteligente que está por encima de las pasiones del mundo.
La contradicción bi-polar entre sensibilidad, pasividad y dinamismo, voluntad,- que
puede ser incluida en nuestra especificación psico-sexual en un sentido más amplio,
dado que en el primer polo la fuerza es femenina y en el segundo la modalidad es
masculina,- puede ser resuelta también, en primer lugar, por medio de una
regulación equilibrada, después por una síntesis creativa. Aquí el principio
regulador es la Sabiduría, el unificador es el Espíritu en su plenitud sapiente.
La relación fundamental entre el Alma Espiritual y la personalidad, tiene como
ulterior finalidad su completa unificación, la cual puede ser considerada como la
completa absorción de la personalidad por el Alma-Conciencia o también la
completa expresión del Alma-Conciencia en el vehículo de la personalidad.

Pero este es un logro de enorme magnitud y no podemos pensar que se presente de


la nocha a la mañana. Es solo en forma gradual, en el transcurso de un prolongado
proceso de transmutación, a través de una tortuosa ordalía que conlleva ingentes
tropiezos y enconadas luchas internas, momentos de acercamientos y de alentadores
contactos, fusiones parciales y estados de felicidad más o menos durables.

Esta es la Psicosíntesis Espiritualizadora que constituye la noble lucha, el


problema final de toda conciencia evolucionante, el drama profundo e íntimo
del hombre en su eterno ascenso hacia el absoluto. Es el calvario del Alma en busca
de la Luz, ya sea que lo realice conscientemente o no, de todos modos la Conciencia
aspira a esa elevada y trascendental meta, y no podrá encontrar estabilidad y
complacencia duradera, paz verdadera y perenne felicidad hasta que no la haya
alcanzado.

La influencia de la Conciencia sobre la personalidad, produce otra serie de


equilibrios de las polaridades, y una síntesis del género de aquellas que se verifican
en el campo de las emociones. Veremos enseguida algunas de ellas:

Dignidad Espiritual
Templanza
.

Subvaloración Alarde
Complejos Inf. Complejos Sup
Desenfreno Modestia
Represión sublimación
Desahogo sensual. Transmutación

Comprensión Espiritual
Fuerza equilibrada

Escepticismo Dogmatismo
Pasividad Violencia

Energía Espiritual
Responsabilidad.

Una gran claridad mental, una considerable comprensión de la naturaleza y el valor


real del equilibrio de los contrarios y de la realización de la psicosíntesis
espiritualizadora y una autovigilancia imbatible, facilitarán la obra de Armonía.
La fórmula más exacta y efectiva para realizarlo es la de desligar resueltamente
nuestro Centro de Conciencia de los, pares de opuestos y mantenerlo firme y
constante en el punto medio y Superior de Equilibrio y DOMINIO.

Instrucción # 8

Quinto Rayo
Ciencia-Conocimiento
TEMPERAMENTO

El intelecto desarrollado y sumamente activo es algo fácil de comprender para el


hombre moderno occidental. Esta modalidad de la inteligencia tan difundida, es
precisamente la naturaleza y el carácter del individuo de Quinto Rayo.

Este es el temperamento de la Ciencia y el Conocimiento formal u concreto, y cobra


vigencia aquí el impulso connatural de la mente humana, a investigar, escudriñar y
descubrir los fenómenos de la naturaleza. Dicho impulso es producido por el
temperamento comúnmente llamado intelectual o científico.

Ya en el Tercer Temperamento, acción de la Mente, hemos encontrado la sed de


conocimiento y una gran inteligencia dirigida hacia problemas filosóficos y
abstractos o metafísicos. En este temperamento del Quinto Rayo encontramos la
inteligencia en plena actividad dirigida a la observación del mundo objetivo,
empecinada en pasar de los efectos a las causas, y atareada en investigar la mecánica
de las Leyes y las fuerzas de la Naturaleza.

Por eso hemos anotado anteriormente que el Quinto Rayo es extrovertido, por
cuanto toda su atención está enfocada hacia el mundo concreto, exterior, y busca
descubrir la verdad a través del estudio y el análisis de las formas materiales,
logrando paso a paso, desvelar su realidad intrínseca. La esencialidad Espiritual de
este rayo es el análisis y la investigación, entendido en un sentido trascendental
como una de las siete cualidades de la Conciencia.

La quinta cualidad condicionante de la Conciencia es el análisis. Es esta una Ley que


rige a la entera humanidad y esto debe tenerse bien presente. Análisis,
discriminación, investigación, diferenciación y discernimiento son atributos divinos,
que al llegar al reino hominal se vehículizan en el intelecto, dando así lugar al
Quinto temperamento.

Cuando estos atributos ocasionan un sentido de separatividad y discriminación,


estimulan sensaciones personales y de este modo son mal utilizados y mal
interpretados. Pero cuando son impersonales en el sentido de la síntesis, y
utilizados conscientemente para la realización del Plan Cósmico, ya asumen una
modalidad Espiritual y Divina.

Por todo lo anterior nos resulta fácil comprender, como, la finalidad del Quinto Rayo
es eminentemente Espiritual, pero puede producir al mismo tiempo cualidades
positivas y edificantes, así como negativas y destructivas. Es muy difícil sumergirse
en el análisis sin perder de vista la síntesis. La intelectualización aguda, conduce a la
mente humana a identificase con la parte a despecho del Todo.

La identificación con lo múltiple, distancia la inteligencia de la Unicidad. En


intelecto discriminativo, con facilidad se aparta del centro y se ubica en la periferia.
La Unidad en la multiplicidad y la multiplicidad en la Unidad es la Síntesis
fundamental. La atención dirigida solamente a una parte, obnubila la visión del
todo.

Este es el tropiezo fundamental de los individuos del Quinto temperamento, de lo


cual proviene el hecho de que se encuentran bajo el dominio de esa energía, y se
permanecen frecuentemente tan inmersos en el mundo de las formas materiales,
que se tornan materialistas recalcitrantes, cerrándose por completo a toda
inclinación o intuición de carácter Espiritual.

En un hecho inevitable, que este temperamento pase por una etapa de materialismo,
a menos que se posea una energía polarizada en ideales espirituales o Místicos que
equilibren la tendencia sumergirse en el mundo de las formas.

Sin embargo, después de muchos descubrimientos, investigaciones y experiencias, el


individuo del Quinto Rayo también llega a la Luz de la Verdad, debido precisamente
a que se urgencia de saber y conocer no se extingue jamás y las potencialidades de su
mente, son como una aguda espada, que logra con el transcurso del tiempo, penetrar
el muro de la materia y alcanzar la Espiritualidad.

La capacidad de análisis y de discriminación, tan potente en este temperamento es


una gran ayuda, pues, precisamente es a través de nuevas separaciones y
diferenciaciones, que trasciende de lo condicionado a lo incondicionado, a lo
esencial, descorriendo esa intrincada maraña que separa lo Real de lo irreal. Sin
embargo, antes de poder realizar esto, pasará por diversos conflictos, atravesará
crisis y sufrirá mucho, ya que deberá aprender a liberarse del mundo de las formas
en el cual vivía tan profundamente sumergido. Tiempo después podrá superar este
período de lucha y sufrimiento, llegando al equilibrio y la comprensión de la
verdadera finalidad de las formas densas que no es otra que servir de campo
experiencial a la Conciencia, para luego alcanzar el nivel de divinidad consciente.

A este respecto podemos citar un antiguo simbolismo escrito en lenguaje un tanto


poético, pero que describe en profundidad la crisis fundamental, propia del
individuo de Quinto Rayo. Helo aquí:
Hacia mi yo traigo los revestimientos de Dios. Veo y conozco su forma. Tomo tales
revestimientos parte por parte. Conozco sus formas y sus colores, sus partes , su uso
y su fin. Permanezco admirado, no veo otra cosa.

Penetro en los misterios de la forma, pero no en el Misterio. Veo los revestimientos


de Dios. No veo nada más.
El amor de la forma es bueno, pero solamente cuando la forma es conocida por
aquello que es el recipiente que esconde la vida. El amor de la forma no debe jamás
esconder la Vida, que está detrás, la Unidad qué llevó la forma a la Luz y la conserva
para Su fin; el Uno que vive, ama y sirve la forma. EL UNO QUE ES. La Palabra es
emanada por la Conciencia a la personalidad; detrás de aquella forma estoy YO.
CONOCEDME.

Atiende y conoce la naturaleza de los velos de la Vida, pero al mismo tiempo conoce
la Unidad que vive. CONOCEDME.

No permitas que las formas de la naturaleza, sus procesos y sus poderes te impidan
buscar el Misterio, que ha llevado los misterios hacia ti.

Conoce bien la forma, pero déjala gozosamente y BUSCADME.

Separa tu pensamiento de las formas y ENCONTRADME, atiendo bajo los velos, bajo
las múltiples formas, las ilusiones, las formas-pensamientos que esconden mi
verdadero Ser. No te dejes engañar.

ENCONTRADME. CONOCEDME. Entonces podrás usar las formas que no


esconderán o velarán más el Ser, sino que permitirán a la naturaleza de aquel Ser
penetrar a través de los velos de la vida, desvelando toda la radiosidad de Dios, su
poder, su magnetismo..... La mente revela la Unidad. La mente puede unir y fundir
la forma y la Vida.
Tu eres la Unidad. Tu eres la forma. Tu eres la Mente.
Sabed esto.

En estas frases simbólicas esta alegorizado todo el proceso evolutivo consciente que
se presenta ante el hombre del quinto rayo. De su sumersión en la forma e y en los
fenómenos de la naturaleza, hasta el descubrimiento de la Divinidad, que se
encuentra velada y subyace en la forma. Después de este descubrimiento , lo más
probable es que se presente el desprendimiento temporal del mundo de la materia y
entonces, sobreviene el retorno a la Realidad del Ser, después del cual la forma es
usada solo como instrumento y símbolo de la radiante vida del Ser.

Después de estas generalidades, estudiemos ahora si, más detenidamente, las


características psicológicas de este temperamento, a fin de tratar de conocer sus
notas positivas y negativas. Como en lo anteriores estudios, este temperamento lo
subdividimos en tres tipos distintos, según sea el nivel evolutivo del individuo: 1.- el
tipo inferior, 2.- el tipo medio y 3.- el tipo superior.

1.- El tipo inferior.

En general es de poca cultura, pero siempre tiene una preponderancia hacia la mente
concreta y una tendencia innata a la observación del mundo material y a creer
solamente en éste.

Existe en él una acendrada incomprensión hacia todo aquello que no se puede


percibir con los sentidos físicos, ver, tocar etc. y además una actitud sumamente
despreciativa por el mundo de los sentimiento propios y ajenos, los cuales, en su
concepción materialista de la vida, cree vanas fantasías y sueños infantiles e inútiles.
Posee una marcada tendencia a reprimir sus propias emociones, llega a creerse
insensible, y se niega a si mismo las urgencias sentimentales. No siente simpatía ni
comprensión por los demás, no le gusta la gente, y en cambio conserva una actitud
de crítica dura y despiadada hacia los demás. Basado en esto no vacilará en censurar
y condenar las actuaciones ajenas, especialmente si son ocasionadas por
sentimientos, pasiones o ideales Espirituales que son para él incomprensibles.

No tiene ningún sentimiento religioso, ni devoción ni misticismo alguno. Su mente


es completamente cerrada a la intuición y con una actitud restringida, llena de
prejuicios, de limitaciones y de resentimientos cristalizados. Siempre negará
tozudamente todo aquello que no es susceptible de demostración tangible, y estará
sordo a cualquier incógnita que implique un pensar extenso y universal o que
requiera una esfuerzo intuitivo.

No gusta del arte ni de todo aquello que sea expresión de sentimientos ni emociones.
Desprecia lo poético y lo sensible en las manifestaciones artísticas. Es pedante,
pesimista y destructivo del amor, es incapaz de fogosos impulsos y de actuaciones
tiernas. No le gusta expresar alegría ni felicidad.

Su residencia es demasiado ordenada y supremamente aseada, pero gélida y sin


afecto. La inclinación a análisis y a los detalles aparentes le volverán meticuloso y
perfeccionista, restringido y mezquino.

Instrucción # 9

QUINTO RAYO

CIENCIA-CONOCIMIENTO

TEMPERAMENTO

Continuando con el análisis del temperamento de quinto rayo. veamos ahora el


segundo sub-tipo, o sea

2- El tipo medio.

Este es un individuo que tiene en su personalidad una mezcla de cualidades positivas


y negativas. El tipo más notable del Quinto rayo, es decir, el más fácil de observar.
En él comienzan a manifestarse las cualidades positivas, pero aun permanecen los
aspectos del tipo inferior que no han sido del todo superados.

El intelecto, en este nivel evolutivo medio, será aun más desarrollado que el del tipo
inferior, comenzará a demostrar algunas cualidades muy valiosas como la
coherencia, la exactitud y la precisión, se destacará por la observación aguda, la
atención bien enfocada y prolongada, así como la capacidad de analizar cualquier
cosa minuciosa y pacientemente.

El tipo medio del Quinto Rayo es un carácter muy escrupuloso, lo cual le hace un
sujeto confiable y leal. Es organizado hasta el exceso en toda su conducta y su
ambiente. "Cada cosa en su lugar y un lugar para cada cosa". En su manera de
expresarse verbalmente utiliza siempre palabras de significado exacto y conceptos
precisos, queriendo ajustarse en todo momento a la verdad.

Se manifestará en su comportamiento un marcado predominio del pensamiento


objetivo y concreto, de tal modo que apaga su emotividad, pero sin llegar a la
impiedad y desdén del tipo inferior. Ese aspecto de la mente podrá comenzar a
desarrollarse, paso a paso, hasta comprender por medio de la mente. la utilidad y la
belleza de una emotividad moderada, que permite vivir en el disfrute de los placeres
de la existencia, sin excesos y además la ventaja de las cualidades intuitivas. No
obstante, esta será un larga lucha no exenta de conflictos, debido a que la razón con
su crítica despiadada y fría, siempre tratará de despreciar y anular los sentimientos.
Es preciso anotar aquí, sin embargo, que la honestidad innata y la profunda
inclinación a la rectitud de los individuos de Quinto Rayo, son de enorme ayuda para
desarrollar el equilibrio de su personalidad, después de que se hayan dado cuenta de
como sus aspectos negativos son detrimentosos para los demás, y que es
importantísimo desear con mucho ahínco las cualidades que les faltan, para llegar a
ser más amorosos, más capases de dar felicidad a otros, más sensitivos, como
también más abiertos hacia el lado escondido de las cosas.

El individuo de este temperamento siente un fastidioso desprecio hacia las


conductas astutas y engañosas. detesta la adulación y los homenajes, ya que siempre
le gusta usar la franqueza y la veracidad en su expresión , hasta llegar a ser cortantes
y crudos en el lenguaje. Entre los principales defectos se destaca la tendencia a las
cristalización mental, y a la sumersión en el mundo material, pero esto viene a ser
contrarrestado por la sinceridad de propósitos, y por sed de saber que le lleva a una
búsqueda incesante de conocimientos.

En efecto, en el individuo medio del Quinto Rayo empieza manifestarse una muy
marcada ansia de conocimientos, como una exigencia profunda de su naturaleza,
resuelta a encontrar el porque de todas las cosas, la causa de todo. Dada su
condición extrovertida, permanecen dirigiendo su atención hacia lo externo, buscan
las causas indagando, analizando todas las particularidades del mundo fenoménico y
objetivo y ésta es la razón por la cual este temperamento, produce científicos e
investigadores profundos de todas clases, en lo concerniente al mundo de la materia
y sus fenómenos.

Podrán encontrar su vocación en actividades profesionales como la biología, la


bacteriología, la mineralogía, la matemática, la física, la química, la astronomía, etc.
si escogen una profesión científica. Pero también podrán ser eminentes críticos,
gramáticos, historiadores, arqueólogos o de cualquier otra profesión que requiera
talento investigativo, demostrando siempre en cualquier campo de actividad, la
tendencia al análisis, a la agudeza, al juicio atinado, a la precisión y a la paciencia.

Esta ansia de descubrir y de saber, del intelecto concreto, que es la nota fundamental
del Quinto Rayo, es muy necesaria e importantísima en la evolución del hombre.
Los interminables "por qué" que el intelecto se pregunta sin cesar, impulsan al
hombre hacia más alto, hacia más adelante, hasta la causa primera, y si alguna vez en
los comienzo él se encontró perdido en la visión de lo particular, no será consciente
de ello y continuará su búsqueda imparable hasta hallar la Fuente de las fuentes.

En determinado grado de su sendero de búsqueda, el hombre del Quinto Rayo llega


al punto de levantar el último velo que oculta la realidad, y su mente, entonces
alcanza la certeza de que materia y Espíritu son la misma cosa, es decir, que todo
aquello que los religiosos y los visionarios intuitivos habían afirmado, era verdad, y
que la investigación científica , lejos de la idea de destruir estas afirmaciones, las
reafirma y demuestra en lo concreto, y las hace comprensibles por medio del
descubrimiento de las energías y de las leyes naturales que regulan y rigen todos los
fenómenos.

Hasta aquí la descripción psicológica del hombre medio de quinto temperamento,


del cual surge el individuo superior de este rayo: el Iluminado Científico.

EL TIPO SUPERIOR

En esta clase de individuo existe una relevancia de cualidades positivas, ya que las
negativas han comenzado a ser eliminadas por completo, o sea han sido disueltas o
transmutadas. Ha logrado comprender que el intelecto no es toda la mente, como
instrumento de observación y búsqueda, dirigida hacia el mundo concreto de las
formas objetivas. Sino también un medio de conocimiento y despertar que puede ser
dirigido hacia lo alto, para llegar a ser el puente que conduce de lo material a lo
Espiritual, el nexo proteico entre el mundo de la personalidad y el mundo de la
Espiritualidad.

Según las enseñanzas de los Iniciados Espirituales, existe una relación entre el
intelecto y la mente Superior. El intelecto es, la mente inferior, o sea, el reflejo y la
manifestación de la mente Superior en el mundo de la ilusión y su modo de actuar
directamente opuesto al de la mente Superior.

Es solo cuando el intelecto es debidamente estimulado que la Luz imprevista de la


Intuición, proveniente de la mente superior, puede llegar a iluminarlo y procurar la
solución de cualquier problema encarar una nueva información, que viene a ser la
contribución del científico al mundo del conocimiento.

El sujeto más evolucionado de este temperamento, tiene todas las cualidades


positivas del científico y del investigador, unidas a una intuición desarrollada y una
conciencia del amor a la Ciencia. Su capacidad de análisis y agudeza de observación
estará dirigido al mundo de las formas físicas y al mundo de las Energías y de las
vibraciones ultrafísicas y al tenor de este despertar, si convertirá en un verdadero,
ocultista, un investigador de lo oculto. Es un científico del Espíritu que sabe usar la
mente el cualquier dirección que quiera, manejándola externamente hacia el mundo
de las formas o internamente hacia el mundo del Espíritu.
Además agregará a las cualidades propias de la mente concreta, tales como análisis,
exactitud, agudeza, orden perseverancia etc. las cualidades del corazón -
sentimientos- y de la intuición, es decir, sensitividad, compasión reverencia, amor, y
finalmente alcanzará ese divinal sentimiento de Religiosidad Cósmica, de que nos
hablara Einstein, que es quizá la forma más alta de Religión despojada de egoísmo y
de personalismo, inundada del sentido Universal y el ansia de infinito, en el cual
Dios ya no es concebido en su aspecto antropomórfico, sino que es reconocido como
Mente Universal. "TODO ES MENTE, EL UNIVERSO ES MENTAL."

Un incalculable número de eminentes hombres de ciencia han demostrado con sus


enseñanzas este divinal sentimiento de Religiosidad Cósmica. Desde Tolomeo hasta
Newton, de Hermodamus hasta Galileo, de Pitágoras a Copérnico, a Kappler, a
Flammarion, a Einstein....... etc. Todos ellos han demostrado claramente que la
Mente científica, cuando está iluminada por la Intuición Superior, puede dar al
hombre el grandioso poder de alcanzar a descubrir la Realidad Eterna de la Vida
Universal, que yace detrás de toda forma material.

"TODO LO EXISTENTE TIENE DOS CONDICIONES FUNDAMENTALES, FORMA Y


CONCIENCIA"

Puede el hombre obtener la capacidad de llegar reconocer el origen divino del universo
entero, y, en fin, la posibilidad altruista de llegar a contribuir de manera decisiva al
progreso y a la feliz evolución de todos los hombres.

CUALIDADES DEL QUINTO TEMPERAMENTO

POSITIVAS Firmeza de convicciones, Orden mental y material, Exactitud


escrupulosa; Honestidad ,aun en las pequeñas cosas; Veracidad, Puntualidad;
Coherencia, Coraje en las propias acciones y opiniones; Persistencia en la
investigación; Sobresaliente Capacidad de análisis; Observación aguda y
particularizada; Imaginación exacta; Inteligencia aguda y penetrante; Extremo
Sentido de Justicia; Rectitud inquebrantable; Independencia.

NEGATIVAS Pedantería; Insensibilidad a los sufrimientos ajenos; actitud mental


psicorrígida; Visión estrecha y parcial; Esquivar la visión de la esencia; Cerradura
hacia las ciencia del Espíritu; materialismo crónico; desprecio por la Intuición;
considerar los demás sujetos de experimentación; negación de todo lo que no sea
materialmente experimentable; exclusivismo intelectual; incomprensión de las
instituciones religiosas; desprecio de la poesía y las artes; represión de los propios
sentimientos; falta de visión de conjunto; ver solamente aspectos inferi0ores en
la naturaleza human; cambiar un fragmento de la verdad por toda la verdad;;
falta de piedad y caridad; prejuicios intelectuales; arrogancia erudita; crítica
despiadada.

Otras características generales

Adherencia a la realidad objetiva; crudeza y crueldad en el lenguaje;


circunspección; desprecio por la astucia y la mentira.

FORMULA EQUILIBRANTE

INTUICION CONSCIENTE; COMPRENSION; AMOR; REVERENCIA; TERNURA;


CAPACIDAD DE SINTESIS; AMPLITUD DE VISION

INSTROSPECCION # 5

1.- ¿Cuales son las cualidades positivas y negativas del Quinto Rayo que
Ud. piensa que posee?

2.- Especifique que cualidades de Quinto Rayo quiere adquirir, frenar o


sublimar.

3.- ¿Entre las cualidades negativas, cuales le son particularmente


antipáticas, y entre las positivas cuales le son particularmente
simpáticas?

4.- Siente alguna reacción especial frente a los tipos positivos o negativos
del Quinto Rayo? ¿Puede explicarlas

5.- ¿Ama el conocimiento y quiere alcanzarlos por medio de la ciencia?


6.- ¿Ama Ud. la claridad, la precisión, el orden, la exactitud. en los demás,
en su trabajo y en si mismo?

7.- ¿Tiene tendencia al estudio científico o cualquier otro que requiera


análisis atención y precisión

8.- ¿ Tiene compasión y simpatía por las personas emotivas sentimentales


y románticas?
9.- ¿Ama la poesía y el arte que expresa sentimientos y estados del
alma?

10.- ¿ Que piensa Ud de los grandes Santos y Místicos?

11.- ¿Como define la palabra Intuición?

12.- ¿Tiene actitud de crítico o de juez frente a los demás?

13.- ¿Al narrar algo, es descriptivo, veraz, fiel a los detalles?

14.- ¿En el aspecto moral es rígido e inflexible en su juicio, o tiende a


considerar posibles atenuantes?

15.- ¿Desvaloriza lo ultrafísico y duda de todo lo intangible?

16.- ¿Que piensa de la Religión?

17.- ¿En el análisis, le interesan las partes o el todo?

19.- ¿Recuerda lo aprendido sobre las leyes naturales y las causas de los
fenómenos y tiene una alta meta que justifique su existencia?
Instrucción # 10

Sexto Rayo

DEVOCION - IDEALISMO

Temperamento

Entre las características fundamentales del temperamento de sexto rayo,


encontramos en primer lugar la capacidad de sublimar las emociones en actitud
devota hacia la Divinidad, y la transmutación de los deseos en aspiraciones y anhelos
elevados.

El sexto Rayo es, como ya lo hemos visto, la correspondencia extrovertida del


segundo temperamento, ya que el sentimiento de amor de este temperamento, se
proyecta siempre a algo que está fuera de sí mismo. Por ello se presenta siempre una
condición de dualidad entre el ser y el objeto amado, ya sea persona, causa. ideal o la
representación de Dios. En cambio, en el segundo Temperamento, el amor es una
total identificación con el objeto amado, se fusiona y se siente uno con él. Su
expresión del amor es una expansión de conciencia, una inclusión, una extensión de
sí mismo.

Realmente, los sentimientos del tipo de sexto rayo, más que amor, son de devoción.
En el amor mirando hacia arriba, hacia algo más elevado. El objeto de su amor es
siempre idealizado y se convierte en su ídolo para adorarle y venerarle. Esto
depende de un hecho interno, y es la esencia profunda de este temperamento y la
energía que lo produce, la cual tiene una tendencia al ascenso y al progreso.

Esta modalidad de la energía es la más útil para la Humanidad, porque representa el


deseo de perfeccionamiento, la aspiración continua hacia el progreso y el
mejoramiento en todo sentido. Es la Fuerza misma de la Evolución, que se
manifiesta en toda la Naturaleza, en todas las formas, en distintos niveles o grados.
Sea el poder de la pequeña semilla, profundamente escondida en la tierra oscura, de
penetrar a través de las barreras que la circundan, para salir a la luz. O bien, el
poder del ser humano, para elevarse desde la mortalidad de la materia a la Vida
Eterna del Espíritu, y penetrar en el mundo de lo Real, liberándose de las ataduras de
los irreal. Es siempre la manifestación de una misma Energía fundamental que es lo
que inspira todos los grandes ideales.
Por lo tanto, la esencia Espiritual del sexto temperamento; es el anhelo profundo y
espontáneo, de todo lo existente y también del hombre, de ascender hacia los
mundos superiores. Elevarse hacia Dios, buscar la perfección siguiendo un ejemplo
ideal. Tal es la Esencia profunda de este sexto temperamento, la cual da lugar, desde
luego, como en los demás rayos, a otras abundantes características y cualidades
secundarias, que provienen de ella.

En el ser humano, la energía primigenia del sexto Rayo se manifiesta de muy diversas
formas y modalidades, produciendo distintos tipos psicológicos de acuerdo a su nivel
evolutivo. En lo anteriores Rayos temperamentales estudiados hasta aquí, hemos
visto que la nota espiritual y original de ellos, a descender en la personalidad,
todavía imperfecta de los humanos, se altera y se modifica, perdiendo su carácter
original de pureza, para transformarse en cualidades secundarias. Positiva o
negativas La Energía Universal es como el agua que asume la forma del recipiente
que la contiene, y si este esta sucio se contamina y ser torna impura y turbia,
perdiendo así su transparencia.

Así ocurre también con las Energías primordiales de los demás rayos, tan puras y
perfectas en sí mismas, desde su origen divino, y que no obstante, puede producir
consecuencias negativas, debido a las imperfecciones y los errores, que poco a poco
descienden en la materia de los distintos planos para m manifestarse en los
individuos de los diversos grados de evolución. La finalidad de la existencia humana
es que el hombre logre reconocer la perfección latente debajo de todas las
imperfecciones, y traer a la luz, a su verdadera función, aquella Fuerza Síquica
superior y espiritual que es la base fundamental de su temperamento.

Pero siguiendo con el análisis del sexto temperamento, observemos sus


manifestaciones en el plano humano y personal. El individuo de sexto Rayo tiene por
lo general, cualidades bien definidas y fácilmente detectables, entre las cuales, la más
notoria es la de tener la necesidad de crearse frecuentemente "ídolos" para venerar y
adorar, ya que siente la exigencia de dedicar todas sus energías emocionales a algo o
a alguien. En primer término, será siempre una persona el objeto de su devoción.
Sin embargo, la manera de expresar esta devoción será imperfecta, ya que será
exclusiva, parcial, celosa y fanática.
El no podrá ver en el mundo otra cosa más importante que el objeto de su adoración,
y todas sus energías estarán enfocadas sobre él, en un apegamiento ciego y
unilateral. Esto se repite también como el objeto de la devoción del individuo del
sexto rayo, en una ideología, ya sea política o religiosa, o de cualquier otra índole.
Será siempre el fanático de visión limitada y estrecha, capaz de dar la vida por un
ideal, llegando en ocasiones a ser cruel, injusto y destructivo, contra todos aquellos
que no reconocen justa su ideología. Esto ocurre con mucha frecuencia en el campo
político o religioso

Todas las persecuciones inquisitoriales, todos los vetos injustos, todas las sangrientas
guerras religiosas, las crueles imposiciones fanáticas, han sido generadas por esta
energía del sexto rayo, al manifestarse en los vehículos de individuos todavía
retrógrados en la evolución, los cuales son los más peligrosos y destructivos debido a
la errónea convicción de estar siendo impulsados por una idea justa y santa. "Quien
hace el ángel, hace la bestia".
El sendero evolutivo del hombre del sexto rayo es muy tormentoso, porque la
devoción ciega y la marcada tendencia a idealizar a personas que desde luego son
imperfectas y deceptivas, o a glorificar ideas erróneas, le trae como resultado graves
desencantos, cuando se descubra la realidad, y se percate de que ha dado todo de si
mismo, a un ídolo fatuo. Estos desengaños pueden ser muy crueles, llegando a
destrozarle internamente al derrumbarse el castillo de ilusiones que otrora llenara su
mente. No obstante el es capaz de volver a empezar y a levantarse, ya dada su
naturaleza, siempre encontrará otro ideal para seguir, y otro objeto para adorar.
A través del dolor causado por las sucesivas caídas, y los ascensos tras nuevos
ideales, logrará cada vez subir más alto en la escala evolutiva, debido a la búsqueda
ansiosa de un ideal cada vez más elevado y más aproximado a la verdad, hasta que
logrará experimentar las crisis final de su conciencia que le conducirá al total
desapego de todo, y al descubrimiento del Ideal Supremo de la Verdad que está
dentro de si mismo. Ahora ya no buscará más la Divinidad fuerza de él, no seguirá
siendo el perseguidor de una ilusión, sino que comenzará a sentir la presencia
Divina en su propio corazón y llegará a ser un guía, un maestro para los demás.

A fin de entender mejor el aspecto humano de este temperamento, analicemos


como se manifestaría esa energía del Sexto Rayo, en la conducta emocional de un
individuo y cuales serían las actitudes afectivas en él, parangonándolas con las de un
sujeto cuyo cuerpo emocional es por ejemplo de segundo Rayo.

Tomemos para nuestro ejemplo, un individuo de evolución media, con un cuerpo


emocional de sexto rayo. El siempre tendrá la tendencia a consagrar, idealizar como
objeto de culto a la persona amada, la creerá perfecta, impoluta, sacrosanta y sin
mácula, dotada de todas las virtudes y las mejores cualidades. Su amor será devoto,
fiel, apasionado, y en cierto modo, humilde, pero al mismo tiempo será exclusivista,
posesivo, celoso y desconfiado. No vera al ser amado en sus verdaderas
características sino a través de una niebla de ilusión, dado que identificará su
sentimiento personal, con la aspiración natural en él, hacia un ideal superior de
perfección.
Es de esperarse por lo tanto, que se desilusionará con facilidad, y que un día,
inevitablemente, se percatará de las imperfecciones evidentes del objeto de su
adoración, el cual, un ser humano al fin,, es de por si mismo imperfecto.

A pesar de esto, esa tendencia a la devoción y al idealismo, paso a paso, serán


proyectada hacia objetivos más excelsos e impersonales, para dar lugar a otras
cualidades superiores como la capacidad de sacrificio por los demás, de ascetismo,
de sublimación, de santidad y de heroísmo, entonces emergerá radiante, lleno de
poder, el místico, el héroe, el santo, pudiendo llegar hasta la inmolacion de si mismo
por el amor al Ideal.

En cambio un individuo que posea un cuerpo, emocional de segundo rayo, amará en


modo distinto. No ubicará al ser amado por encima de el, sino que tendrá la
inclinación a identificarse con él, a fusionarse en una unión completa, de tal modo
que ambos lleguen a un enriquecimiento y a una recíproca integración.

No padecerá de ceguedad fanática ni de ilusión engañosa y deceptiva, ya sabrá ver al


ser amado en sus justas proporciones, pero adolecerá en cambio de debilidad, de
falta de apasionamiento y fogosidad ardiente. Podemos, en cierto modo concluir
que el amor del sexto rayo es vertical, mientras que el del segundo es horizontal.

Hemos anotado ya, que el temperamento del sexto rayo puede dar origen a grandes
místicos y a verdaderos santos, pero no necesariamente se debe pensar, que no se
encuentran individuos de este temperamento en muchos otros campos de acción de
la vida humana. Pueden haber por ejemplo, científicos, artistas, políticos, etc. y sin
embargo, en ellos estar siempre como nota predominante la tendencia a la devoción
y al idealismo.

Un científico de sexto temperamento será completamente dedicado a su ciencia, no


solo con su intelecto sino también con todos sus sentimientos y emociones,
haciendo de la investigación científica, su ideal, donando para ella todas sus energías
físicas, emocionales y mentales, llegando a ser capaz de ingentes sacrificios y
abnegaciones, aun hasta el grado de sacrificarse, si preciso fuera, sobre el altar de la
ciencia.

Como hombre político estará llenos de idealismo y entusiasmo. Trabajará en su


causa con fervor místico, con la convicción de quien tiene una misión cuyo
cumplimiento vale más que la vida. Pero al mismo tiempo, podrá ser fanático y
radical, duro e incomprensivo hacia todos aquellos que no simpaticen con su
ideología
Instrucción # 11

Sexto Rayo

DEVOCION - IDEALISMO

TEMPERAMENTO

Las personalidades del sexto temperamento, - Rayo de la Devoción- precisamente


por su gran ardor, energía y entusiasmo, poseen el don de incitar a los demás a la
acción, removiéndolos de su inercia. En cierto modo puede llegar a saturarlos de
fervor ideológico, suscitando en ellos emociones idénticas a las suyas propias.

Estos tipos de sexto rayo manifiestan con frecuencia una inusitada capacidad para
controlar sus deseos y sublimar sus emociones, ya que una de sus cualidades o
tendencias más predominantes es el ascetismo. En el individuo místico esta
cualidad es permanente. Es común descubrir en el temperamento del sexto rayo un
desprecio y un aborrecimiento contra las pasiones y los instintos animalescos,
aunque su psiquismo es profundamente apasionado. No obstante, el ímpetu de
progreso asociado al deseo de purificación y ascenso Espiritual son de tal magnitud,
que le hacen experimentar disgusto profundo contra todo aquello que le puede
impedir este progreso.

En el léxico esoterista hay algunas denominaciones simbólicas que suelen aplicarse


al sexto Rayo, ellas aluden precisamente a esa tendencia espiritualista y ascética.
Veamos algunos de dichos nombres: "El negador del deseo", "el que aborrece la
materia", "aquel que rompe las piedras", etc.

Más, asociadas a las cualidades elevadas, tales como el ascetismo, podemos detectar
en el grandes imperfecciones y carencias. Se podría afirmar que en el
temperamento de la Devoción existe una muy marcada oscilación entre las
manifestaciones opuestas de la personalidad. Así encontramos Héroes y tiranos,
Santos y fanáticos, como producto de una misma energía.

Una cualidad negativa muy notable de éste sexto Rayo, es el personalismo; o sea el
conceder exagerada importancia a los requerimiento personales, sean propios o
ajenos. Es hipersensible y muy desconfiado. Casi siempre está pensando que las
actuaciones de los demás le están afectando y que siempre están hablando de él. Sin
percatarse de ello, está casi siempre concentrado en si mismo, en su paisaje interno,
en su visión de la realidad, en su tarea, en su parecer, y se mostrará ciego y sordo
hacia los ideales de los demás.
Traigamos una antigua referencia al sexto temperamento: "El sexto temperamento es
conocido como el Rayo de la Devoción. El individuo que fue irradiado por este rayo,
tendrá una mente llena de sentimientos religiosos y de apasionamiento intenso y
personalista. Nada es tocado por él de manera equilibrada y armónica. Ante su
criterio todo asunto es o perfecto o inaceptable. Los amigos son seres divinos y los
enemigos son demonios y monstruos de maldad. En ambos casos su criterio no está
apoyado en los méritos internos de las personas, sino en los defectos que chocan
contra él, o sobre la simpatía o antipatía que le manifiesten por sus ideales favoritos,
sean estos abstractos o concretos, pues él está lleno de devoción, siempre, sea en
favor de una causa o de una persona."

El individuo de sexto temperamento necesita siempre tener un "dios personal", una


encarnación Divina para rendirle culto. El tipo más evolucionado de este rayo es el
Santo, a trueque, el menos evolucionado e ignorante es el santurrón y fanático. En
este rayo tenemos al mártir y también al inquisidor. Recordemos todas las guerras
religiosas, como la cruzadas por ejemplo, todas son originadas por el ciego fanatismo
del sexto Rayo. El individuo de este Rayo es por lo general dulce y afable, pero
también puede estallar en ira y violencia destructora de súbito. Es capaz de entregar
su vida por el objeto de su devoción y de su reverencia, pero no moverá un solo dedo
para ayudar a quienes profesan otras religiones o tienen otros ideales. En la guerra
no es buen combatiente, pero si arremeterá resueltamente, con la convicción de la
causa justa que desde luego, es la suya. Por esto es muy capaz de heroísmo y
sacrificio extremos. Nunca tendrá dotes de grande hombre de estado o negociante
de éxito, pero puede ser un gran líder religioso o un magnífico orador o predicador.

El tipo de sexto Rayo es el poeta de las emociones, o el escritor de bellos textos


religiosos, en poemas o en prosa. Es amante de la belleza, de los colores y de toda
expresión de sentimientos en forma de arte, pero su aptitud artística o creativa no es
muy notable, a menos que sufra alguna modificación por la identificación con algún
tipo de arte místico o religioso. Será aficionado a la música melodiosa y sacra. Con
frecuencia puede surgir de este rayo un compositor de oratorios y música religiosa.
La oración y la Meditación serán sus disciplinas preferidas para adentrarse en el
Sendero Espiritual , buscando la unión con el creador. Es fácil comprender cuales
serán los problemas y las dificultades del individuo de sexto temperamento , y de
que modo su camino puede estar sembrado de ídolos destrozados, de romances
truncos, esperanzas fallidas, espejismos, y derrumbamiento de ilusiones.

Empero, cuando un individuo de sexto Rayo es altamente evolucionado y decide


encaminarse dentro de la orientación Espiritual, el problema más importante de su
vida se hace más claro y preciso. El problema prioritario del buscador Espiritual del
sexto Rayo, es el de liberarse de las cadenas esclavizantes de la forma material, y
permanecer en quietud, irradiando desde el centro... De este modo aprende a
expandir y aumentar su visión y a desarrollar un justo sentido de las proporciones.
Estas dos cualidades, en general le faltan, mientras que no logre definir su propio
sendero, y reconocer todas las doctrinas como formas distintas de verdad, caminos
cuya meta es la Divinidad, hacia la cual marchan todos los seres, así sea por caminos
diversos. Solo cuando alcance esta realización de Conciencia, el hombre de sexto
rayo actuará de acuerdo al Plan Divino. Si llega a irradiar desde el Centro, estará en
camino de superar la crisis Espiritual que es muy difícil e intensa en él. Cuando esta
crisis se presenta, parece que no existe aliciente alguno en la vida ni incentivo para
sus energías, se encuentra como sin ningún objeto para vivir, ausente de toda
motivación o aprecio hacia los demás y siente desprecio aun por la vida misma.

Cuando el hombre de sexto Rayo, es acometido por la crisis espiritual, pierde la idea
de "mi verdad", “mi Maestro", "mi Ideal", “mi Sendero" etc. Se siente sin asidero y no
encuentra nada que le ayude a justificar su vida. Vemos pues que la crisis suele ser
muy torturante, y si la sobrevive, necesariamente se reorientará completamente en
su vida. Ahora desaparecen los fanatismos, la devoción y los ataques contra sí
mismo, y contra los demás, sus esfuerzos inútiles, su intolerancia hacia las opiniones
ajenas, pero aun así la vaciedad continúa y no hay nada que reemplace las ideas que
ha abandonado. Se siente hastiado de la vida, vive una sensación de futilidad y
parece que el mundo se hunde bajo sus pies.

Deberá mantenerse en meditación, irradiar desde el Centro, hasta llegar al éxtasis


místico, y entonces llegará un día en qué la Luz Divina descenderá sobre él. Esta
propuesta para el individuo del sexto Rayo: IRRADIAR DESDE EL CENTRO, es
demasiado difícil, debido a la gran potencia de la energía de este temperamento,
impetuosa y activa, que le impulsará siempre hacia el movimiento exterior. Sin
embargo, ha de llegar un momento, en que comprenderá cuan inútil es agitarse y
afanarse por cualquier cosa que está fuera de él. Y, en el lapso de crisis que lo insta a
la quietud y al silencio, cuando llega a ese aparente vacío, aprende a mirarse hacia
dentro, y a encontrar la fuente de la Vida que está en el Centro de Luz y Amor, en las
profundidades de sí mismo. Deberá asimilar entonces la penosa lección del
desprendimiento de lo material y la impersonalidad, a mantenerse sobre sus propios
pies.
En esa etapa, ya muy elevada de su evolución descubre que en realidad Dios está
dentro de él, como igualmente en el centro de Luz y Amor de la Vida, o sea en el
corazón de todos los hombres. Ya no buscará más a Dios en los objetos externos y no
volverá a sentirse separado de El. Sabrá manifestar aquel Amor Universal,
magnético, radiante, que es el verdadero atributo de la Devoción a lo Eterno.
Apreciará y comprenderá todas las diferentes visiones de la realidad y las
concepciones doctrinarias, todos los ideales, todas las verdades como emanaciones
de la Gran Verdad Universal. Se convertirá finalmente en un verdadero Servidor del
mundo, un Sabio guía de los demás y un amoroso Santo.
CUALIDADES DEL SEXTO TEMPERAMENTO

Positivas
Devoción; Idealismo; Misticismo; Lealtad; Altruismo; Fidelidad; Entusiasmo; Ternura;
Amor; Unidad de propósito; Fervor; Sublimación; Ascetismo; Abnegación; Compasión;
Sinceridad.
Negativas:
Fanatismo; parcialidad; visión estrecha; apegos emocionales; egoísmo; celos; carácter
impulsivo; obstinación; prejuicios; irascibilidad; superstición; dependencia de los demás;
auto-ilusión; juicios a priori; belicosidad; personalismos; desconfianza. etc.

FORMULA EQUILIBRANTE

FUERZA; PUREZA; SINCERIDAD CONSIGO MISMO; TOLERANCIA;


IMPARCIALIDAD; CLARIDAD MENTAL; GENEROSIDAD; AMOR UNIVERSAL;
IMPERSONALIDAD; AMPLIA VISION DE LA REALIDAD; AMPLITUD DE IDEAS.

Introspección # 6

1.- ¿Que cualidades positivas y/o negativas del sexto rayo cree Ud. poseer?

2.- ¿Cuales de dichas cualidades necesita moderar, o sublimar?

3.- Mencione las cualidades negativas que le fastidian del sexto rayo.

4.- ¿Que reacción particular le causan los individuos del sexto rayo, sean
positivos o negativos? ¿Porque?

5.- ¿Siente la necesidad de apoyo moral, de un modo ideal, que oriente


su vida interna y externamente y le ayuda a evolucionar?

6.- ¿Le gusta idealizar al ser amado y tiene hacia los seres queridos una
actitud de devoción?

7.- ¿ está siempre dispuesto a defender sus ideales?

8.- ¿Desea que todos reconozcan su ideal como el mejor o superior a


todos los demás?
9.- ¿Le agrada convencer a otros para que sigan el ideal de Ud.?

10.- ¿ Se enoja cuando alguien ofende su ideal?


11.- ¿ Se acongoja cuando ve frustrado su ideal, y siente la necesidad de
reemplazarlo?

12.- ¿Tiene tendencia al misticismo? ¿Ama la Divinidad por encima de


todo.? ¿Siente mucho miedo cuando alguien dice que Dios no existe?

13.- ¿Se cree capaz de sacrificios, renuncias o ascetismo?

14.- ¿Es desconfiado? ¿Es sensible a las habladurías?


15.- ¿Afectivamente es emotivo, ardiente, celoso?

16.- Cuando sufre, siente la necesidad de rezar o de pedir ayuda a Dios?

17.- ¿Cuando ayuda a otros, lo hace espontáneamente y con Amor o para


agradar a Dios o a los seres invisibles?

18.- ¿Podría vivir sin ideales?


Instrucción # 12

Séptimo Rayo

TRANSMUTACION - CREACION

Temperamento

El estudio del séptimo temperamento, es de importancia primordial, por cuanto es el


que evidencia la manifestación de las Energías Espirituales en el mundo de las
formas, y tiene precisamente la finalidad de realizar la misión de orientar al hombre
hacia su fin último. Es decir, el hombre debe transformar en Conciencia Superior,
las energías todas de su personalidad, y también las de sus vehículos inferiores de
conciencia, los cuales, en su conjunto son el medio o instrumento del Ego
evolucionante, en el plano de la manifestación concreta.

La meta ulterior del Séptimo Rayo es la de convertir todos los elementos sublimados
de los vehículos inferiores, o sea, físico, astral, emocional etc. en el Cuerpo de Luz
inmortal. "Tu separarás la tierra del Fuego, lo sutil de lo denso, lentamente, con gran
ingenio". Esto es, creando paso a paso, mediante la concientización de su energía y
la sublimación de la materia, ese Cuerpo Etérico, que todos los Grandes Iniciados
poseen.

Hay antiguas referencias a la naturaleza Espiritual, y las funciones Cósmicas de las


energías del Séptimo Rayo, en la raza humana, como esta, por ejemplo: LA
FUNCION COSMICA MAS IMPORTANTE DEL SEPTIMO RAYO ES LA DE
CREACION, ES DECIR, FUSIONAR EL ESPIRITU Y LA MATERIA, PRODUCIENDO
ASI LA FORMA MANIFESTADA, POR MEDIO DE LA CUAL, LA VIDA UNA, SE
DESARROLLARA EN GLORIOSO CUMPLIMIENTO DEL PLAN DIVINO.

Esta función se realiza en todos los reinos de la Naturaleza, desde el hombre hasta el
mineral, en el cual podemos observar, por ejemplo la impresionante y hermosa
configuración de un cristal o la organización de una gema preciosa, que con su
belleza de forma, de líneas y colores, de perfección geométrica, evidencia la acción
de las energías del Séptimo Rayo. Así, desde las cautivantes bellezas de los cristales y
las piedras preciosas, hasta la radiactividad de ciertos elementos, son consecuencias
de la función del Séptimo Rayo, a través del reino mineral.

En el dominio hominal, esa misma energía genera muchas cualidades y muy diversas
características psicológicas, entre otras , la más predominante es la tendencia innata
y espontánea a penetrar en lo físico hasta el carácter mismo, de los seres y las cosas,
introduciendo mejoras y produciendo cambios, o sea, transmitir en la materia, la
emergía, y realizar la idea de una forma física, cual si fuese posible ponerle vestido a
una idea, haciendo una obra concreta, organizar, plasmar y modelar la materia,
desde su esencia hasta la objetivación morfogenésica.

Esta capacidad de concretizar se manifiesta en muy diversos e infinitos matices y


bajo diferentes modalidades, desde las más simples a las más complejas, de las más
humildes a las más excelsas. Traigamos como ejemplo la agricultura que es una
manifestación de esa cualidad creadora del Séptimo Rayo, al igual que la producción
de objetos en cualquier campo de actividad natural o humano.

Existen en este temperamento de Séptimo Rayo, otras cualidades primordiales, que


en verdad, vienen a ser derivadas de la primera, tales como el orden y la
organización. El orden en este concepto pertinente al séptimo temperamento, se
debe entender, esencialmente como, Ley de ritmo, o movimiento ordenado.

Podemos observar como en la naturaleza del Séptimo Rayo, el orden se manifiesta


ante todo como ritmo, regularidad, cumplimiento, exactitud. Por ejemplo, la
continuidad del día y la noche, la alternancia de las estaciones del año, el invariable
cumplimiento de las fases de la luna, etc. siendo todos estos acontecimientos que se
manifiestan como ritmo y armonía en la naturaleza.

En el individuo humano que nació bajo el influjo del Séptimo Rayo, es notoria esa
inclinación a imponer un ritmo ordenado a su vida, en los comienzos actuando sobre
su conducta exterior, y en un sentido más trascendente, sobre su vida interna,
cuando la Conciencia empieza a hacer sentir su influencia y pugna por dominar su
instrumento de expresión.

Por esto, precisamente, en la conducta del individuo se séptimo Rayo, pueden


observarse períodos alternados de inercia aparente y otros de gran actividad, debido
a que el sigue de manera inconsciente los ciclos y ritmos, sean de la Naturaleza o de
su energetismo interno, el cual, desde luego, tiene unas constantes de flujo y reflujo.

En los libros esotéricos de mayor antigüedad, se denomina al Séptimo Rayo, como


Rayo de los Rituales o del Ceremonial, debido a que existe una innegable conexión
entre los ritmos y ritos, pues toda clase de actividades que se desarrollan
rítmicamente ocultan en el fondo la esencia de un ritual. Esto sucede de la misma
manera en el sentido Espiritual, ya que el fluir de la energía anímica hacia la
personalidad circula con regularidad.
La Conciencia gobierna su instrumento por medio del Ritual, es decir, a través de la
imposición de la regularidad que es la característica principal de los, procedimientos
ritualísticos.

El individuo de séptimo temperamento, denota esta inclinación hacia la actividad


ordenada y rítmica, y a cumplir con todo lo que se comprometa, así se trate del
trabajo más rudimentario, estrictamente con la seriedad de un ritual.
Inconscientemente, él percibe la divinidad dentro de las cosas, es como si se
compenetrase con el carácter intrínseco de las cosas y también de los seres. Percibe
el lado oculto y Espiritual que subyace detrás de las formas concretas, aunque estas
sean en apariencia las más humildes e insignificantes, es penetrante hasta en las
actividades más comunes y cotidianas, en los trabajos más materiales. Para él todo
proviene de la Divinidad, todo trabajo puede ser espiritualizador cuando es realizado
a conciencia y con la sincera intención de encontrar en él un significado superior,
una quintaescencia, una fuerza Espiritual.
Toda actividad externa puede llegar a ser sagrada, en toda forma material se
encuentra un símbolo de las realidades ocultas. Esto es así cuando el individuo que
se relaciona con las cosas conserva un estado de conciencia elevado, y sabe
comunicar o transmitir a las cosas y a los actos una energía superior.

El individuo de séptimo temperamento, más evolucionado, se inclina


espontáneamente hacia esta verdad, ya que no reconoce la dualidad Espíritu-
materia, sino que unifica y sintetiza todo. Ve en todas las cosas una condensación en
el mundo concreto, de la Vida Superior del Espíritu. Podemos ver en esta conducta,
de cierto modo lo opuesto del sexto rayo, que como hemos anotado, tiene la
tendencia a la elevación, separándose del mundo físico y superándolo por medio del
desprendimiento o la renuncia a los objetos y sensaciones de los sentidos, y se
debate en la dualidad entre la materialidad y la Espiritualidad.

La fórmula espiritual del sexto temperamento es la aspiración, es decir, dirigir o


encaminar hacia un estado superior todas las energías instintivas, pasionales y
emocionales. A trueque, la "técnica" espiritualizadora del individuo de séptimo
temperamento es la inspiración, sea, traer hacia la personalidad las energías
espirituales para transformar los vehículos inferiores, en elementos superiores o
instrumentos conscientes, debidamente dotados para vehiculizar dichas fuerzas
Superiores.

El individuo del sexto rayo, en el mejor de los casos, sublimiza las energías y
elementos de la personalidad, en energías espirituales; en cambio, el individuo del
séptimo rayo, transforma las Energías superiores en concretizaciones materiales o
realizaciones físicas. El sexto rayo realiza la sublimación de las energías inferiores en
Fuerzas Espirituales; el Séptimo Rayo transforma las Fuerzas Superiores en formas
objetivas o materializaciones físicas, encaminandolas hacia obras y acciones sobre el
plano físico, por medio del Ritual, del esfuerzo mental, o de la magia.

En los rituales podemos encontrar una fórmula para hacer que los poderes divinos se
manifiesten, aunque sea temporalmente, y actúen en el mundo material. La
enseñanza de todo ritual debe ser que nuestra vida misma se convierta en un rito, en
una acción magista o arte místico, controlado y dirigido al manejo de las fuerzas
donde deben estar, donde deben actuar, con toda exactitud y precisión, dentro del
Orden y el ritmo. Así el ceremonial de la vida cotidiana que se manifiesta con la
gentileza, cortesía y distinción, es una de las manifestaciones del séptimo
temperamento.

Las actividades organizadas de una compañía comercial, el funcionamiento


ordenado de una oficina, la expresión matemática sea en el lenguaje o en la acción,
el protocolo de un homenaje donde el buen gusto y las mejores galas relucen etc.
manifiestan las tendencias del séptimo rayo, el sentido del orden, el ritmo y
ritualismo en el plano hominal.

Las cualidades negativas del individuo menos evolucionado del séptimo


temperamento, son el apego exagerado a las cosas materiales, el materialismo
inmodificable, el interés por todo fenómeno psíquico que tenga manifestaciones
físicas, la cristalización mental, la tendencia a perder de vista la esencia para vivir
solamente en la organización de lo externo y objetivo. El apego excesivo a las formas
físicas, el ritualismo, el ceremonial y el fetichismo, son manifestaciones de la
superstición timorata, lo cual altera la tendencia original del este rayo a penetrar en
la esencia profunda, hacia el carácter intrínseco y el significado espiritual del
simbolismo y del ritual.

En este hombre poco evolucionado del séptimo rayo existe el peligro de dar
exagerada importancia a los objetos externos, a la presentación personal y del
ambiente, y al aspecto del rito, es decir a identificarse solamente con los gestos y las
formas carentes de significado en la creencia de que ello puede producir resultados
mágicos.
Instrucción # 13

Séptimo Rayo

TRANSMUTACION - CREACION

Continuamos con el estudio de las cualidades generales del individuo del séptimo
rayo. A este respecto hemos anotado que el tipo menos evolucionado, está siempre
en peligro de atribuir demasiada importancia a las formas y objetos materiales,
cayendo fácilmente en el fetichismo y la credulidad en "la cosa mágica" a despecho
de la esencia y el verdadero significado de las cosas y los símbolos. Ahora debemos
hablar de otro peligro al que también esta expuesto dicho individuo. Se trata de la
inclinación enfermiza a la superstición, o sea, la tendencia exagerada a concederle
significación extraordinaria o sobrenatural a ciertos sucesos o signos, y, también a
creer en presagios y oráculos que auguran la buena o mala suerte. A creer en la
influencia nefasta de ciertas cosas o personas en su situación personal.

El tipo psicológico de séptimo rayo, víctima de dicho defecto, se convierte en


dependiente esclavizado, sin capacidad para utilizar el discernimiento y el sentido
común. De continuo se ve asaltado por la necesidad de consultar adivinos y toda
clase de mánticos, de incurrir en sortilegios y ritualismos. Tan pronto consulta
oráculos, como acude a presuntos magos o clarividentes charlatanezcos con una
marcada credulidad en sus vaticinios. Esto le conduce a vivir en una atmósfera
saturada de temores supersticiosos, de fantasmas ilusorios y formas irreales,
obnubilando su razonamiento y anulando su intuición, lo cual impide el desarrollo
de su mente.

Por otra parte, la capacidad de organización puede convertirse en un grave defecto,


si se llega a caer en la tendencia de conceder demasiada importancia a la estructura,
a la construcción material, al aspecto externo, descuidando la verdadera sustancia de
las cosas, y por lo tanto, anteponiendo obstáculos a la expresión creativa. Esa
tendencia a la concretización en lo objetivo, con facilidad se convierte en
materialismo, o tecnicismo excesivo, mecanización de todas las costumbres etc.

Hablemos un poco del tipo medio en la evolución, de séptimo temperamento. En él


ya comienzan a manifestarse algunas características psicológicas positivas tales
como, el interés por el trabajo de producción, la capacidad organizativa, la atención
por los detalles, la facultad de saber modificar la materia, creativamente y vencer su
resistencia, la capacidad de manejar productivamente la economía y las finanzas, las
aptitudes para la mecánica y la tecnología. También se manifiesta en él, el orden, el
ritmo y la disposición a preparar en el plano objetivo los medios que hagan posible la
manifestación de la energía superior.
En cuanto al sujeto más evolucionado del séptimo temperamento, se evidencian,
aparte de las cualidades ya mencionadas en el tipo medio, otros atributos de carácter
Espiritual. Es muy notoria la aptitud sobresaliente para el ocultismo, es decir, por la
Ciencia Espiritual o Esotérica verdaderamente entendida, como el trabajo sobre si
mismo para lograr la autorrealización, acondicionando su personalidad para
vehiculizar las energías sutiles de los planos superiores. Debido a ello, se dedicará
con todas sus fuerzas a la investigación, estudio y práctica de todas aquellas
disciplinas que le capaciten para conseguir el desarrollo superior de su Conciencia,
trabajará en la purificación de su sangre, la depuración del comportamiento, el
cultivo mental por medio de la disciplina seria y autoimpuesta, sometiendo a ritmos
regulares a su personalidad. Se entrenará en el manejo de las energías, la
concentración mental, la meditación, el estudio profundo y científico de las
enseñanzas Espiritualistas y su aplicación práctica en el mundo de las formas
concretas.

Cuando el hombre del Séptimo Rayo, llega al discipulado, surge el Mago, en la


verdadera acepción del término, cuyo significado Esotérico es, "aquel que está en
contacto con su Conciencia Superior", y puede, por eso mismo, transmutar las
Fuerzas Sutiles en el mundo material y utilizar los poderes de la Conciencia para
propósitos edificantes y elevados.

Citemos algunas de las denominaciones simbólicas del Séptimo Rayo, los cuales nos
pueden ayudar a esclarecer nuestro concepto del mismo. Entre otros, " El Creador de
Formas", El Constructor del cuadrado", El Transmutador Mágico", "El Guardián del
Templo", "El Descubridor de la Belleza" etc.

Haciendo algunas precisiones, la misión definida del Séptimo Rayo, es en realidad la


de construir el puente entre el Espíritu y la materia, la cual tendrá mejores
posibilidades de cumplimiento en el ciclo actual de civilización, es decir, la época de
transición entre dos eras cósmicas, el crepúsculo de la negativa (Piscis) y la aurora de
la positiva (Aquarius), la cual tiene, precisamente, como distintivo fundamental, la
concretización en el plano físico, de las Energías sutiles de la Naturaleza.

La era precedente, o ciclo de oscurantismo, estuvo presidida por la influencia del


Sexto Rayo, la devoción, el misticismo, y la elevación o sublimación de las energías,
tal como hemos visto en nuestras lecciones 9 y 10. La Nueva Era, en cambio, está
regida por las Energías del Séptimo Rayo, que es de la Magia, el arte transmutador y
la Espiritualidad práctica.

Es interesante observar, las notorias semejanzas y diferencias, entre los rayos 6o. y
7o. para entender más claramente sus respectivas finalidades y funciones en la
evolución de las Conciencias. Debemos recordar que estamos en los actuales
tiempos en un período de transición, ya que a pesar de hacerse sentir la influencia
fortísima de la nabo Era entrante, aun se pueden sentir, con mucha fuerza, el influjo
de la vieja Era, saliente, y, las notas fundamentales del sexto y el séptimo rayos,
están presentes y encontradas, anteponiendose, antagonizandose unas veces y
juntandose otras veces de diversas maneras. La finalidad de la interacción de ambas
energías ha sido descrita por algunos Maestros, más o menos, así:

1. El Sexto Rayo produce la visión.

2. El Séptimo Rayo concretiza lo percibido por la visión.

3. El Sexto Rayo produce al místico y al aspirante Espiritual.


4. El Séptimo Rayo desarrolla al Mago de las Fuerzas en el ejercicio de la Magia
Blanca.

5. El Sexto Rayo inspira los grandes ideales con su visión de lo Alto y una
limitante moral necesaria para proteger las almas inmaduras.

6. El Séptimo Rayo libera a las Conciencias evolucionadas de la ignorancia y


encamina al conocimiento científico del Plan Divino que promoverá el Renacimiento
Espiritual y la Religión de Síntesis.

La interacción existente entre el 6o. y el 7o. Rayos, deben ser muy tomados en
cuenta, con el fin de mejor aprovechar la inevitable relación entre el inmediato
pasado y el inmediato futuro, pudiendo encontrar en ella la manifestación del Plan
Cósmico, y la futura evolución de la Humanidad hacia una civilización Espiritual.

No queremos alargarnos enumerando muchos otros aspectos de la interacción de los


dos rayos por considerar suficientes los mencionados. Queremos concientizar a los
interesados acerca de la belleza y el fin edificante de la Energía devocional del Sexto
Rayo, y de la Gran Obra que ahora debe cumplirse bajo el influjo de la Energía de la
Concretización y de la Magia ritual.

Continuando con nuestro análisis psicológico del individuo de Séptimo Rayo,


Queremos hacer resaltar la ventajoso y edificante que resulta para el hombre la
combinación integrada de las dos energías, para ser verdadero Magista. La devoción
no debe estar ausente de la Verdadera Magia Blanca. La Energía del Sexto Rayo es
ascendente e inspiradora y la del Séptimo Rayo es realizadora y concretizadora. Lo
anterior significa que el auténtico Misticismo y el Ocultismo Tántrico no deben estar
en contraposición, sino por el contrario, en armonía, en equilibrio y estrecha
cooperación.

El Verdadero Magista ha sido necesariamente un gran Místico en pasadas etapas,


pues para poder sentir hondamente la urgencia de expresar las Fuerzas Sutiles en el
plano físico y para tener esa capacidad, antes ha debido experimentar la altura
Espiritual, en los planos de Conciencia Superior, y ser conocedor de su potentísima
Fuerza y Eterna Luz.

No se puede ser creador de formas por Kriyashakty , si antes no se ha cosechado


Espiritualmente, pues nadie puede dar lo que no tiene. Si se ha recibido se puede dar,
y cuanto más se da, más se recibe, esto es infalible. El individuo de evolución
superior de Séptimo Rayo, es sabedor de esto y por ello siempre estará alternando
rítmicamente la aspiración en inspiración, ascenso y descenso, receptividad y
actividad, Mística y Magia para hacer de ambas una misma cosa. Este es el científico
de la Espiritualidad y como tal, experimenta con el uso de las Energías internas, de
manera técnica, controlandolas, dirigiéndolas con el pensamiento y la Voluntad.

El es el constructor progresivo de su personalidad, transformando gradualmente sus


vehículos inferiores, purificando su sangre, fortificando sus nervios, depurando
su conducta, higienizando su mente, detergiendo su cuerpo astral, eliminado
sus miasmas, regenerando su Fuerza sexual etc. para convertirlos en
instrumentos adecuados para las Energías Superiores o Poderes de la Conciencia. De
esta manera el hombre de Séptimo Rayo trabaja infatigable en la realización del
Magnus Opus, transmutando los elementos inferiores en el Oro alquímico de las
virtudes Mágicas.
Esta es una descripción sucinta del temperamento del Séptimo Rayo y no un tratado
de Alquimia Iniciática, y por tanto debemos ser breves en nuestra exposición.
Consideramos suficiente lo dicho hasta aquí, para significar que el individuo de este
temperamento, en cierto modo, está muy aventajado y más apto para vehiculizar las
irradiaciones de la Nueva Era en relación con los individuos de los otros rayos. Estos
tendrán que hacer un trabajo más exhaustivo de preparación para entrar en la Era
acuariana. El individuo del séptimo temperamento se encuentra en sintonía con las
nuevas fuerzas y las poderosas influencias estelares que promoverán la Nueva
Civilización del Hombre Cósmico.

No obstante, es de gran importancia agregar que todos los otros rayos son aptos u
sensitivos a las aludidas irradiaciones cósmicas y bien pueden los individuos de
otros temperamentos convertirse también en dignos y adecuados vehículos de
semejantes vibraciones, cuando manifiestan el aspecto positivo y más evolucionado.

Como hemos dicho al principio de este curso, todos los rayos son senderos de
superación y sus temperamentos resultantes están dotados de facultades y
prerrogativas para una vida Superior y Espiritual. LOS SIETE RAYOS SON SIETE
VIAS DE DESARROLLO ESPIRITUAL QUE CONDUCEN TODAS A LA MISMA
META. Todos ellos son notas de una misma sinfonía cósmica, o como los colores del
arco iris, que juntos forman la luz blanca.

De la combinación y fusión de las siete energías de los Rayos de la Conciencia


Universal, surge la Luz Espiritual, la Divina Realidad, que se encuentra latente y en
forma potencial en cada uno de ellos, Por ende, todos los temperamentos tienen las
mismas posibilidades de liberación y ascenso Espiritual.

CUALIDADES DEL SEPTIMO TEMPERAMENTO

POSITIVAS: Capacidad para la creación de formas, (morfogénesis), Poder de


manejar la energía en la materia, Orden, Sentido de organización, Atención a los
detalles mínimos, Capacidad de éxito económico y financiero, Fuerza,
Productividad, Cortesía, Perseverancia, Confianza y seguridad en si mismo,
Talento para la construcción mecánica y tecnológica, Estricto cuidado en el
aspecto organizativo, Alto sentido de la estética, Ordenamiento de las distintas
actividades y formas de vida, Ritmo, Poder de interpretar el simbolismo.

Negativas: Formalismo, Credulidad, Orgullo, Estrechez mental, Materialismo,


Superstición, Interés excesivo en los fenómenos psíquico, Exagerado interés en lo
mágico, Miedo a sortilegios y fantasmas.

FORMULA EQUILIBRANTE

DESARROLLO DE CONCIENCIA DE LA UNIDAD, TOLERANCIA, AMOR,


ADAPTABILIDAD, AMPLITUD DE IDEAS.

Introspección # 7

1.- ¿Cuales son las cualidades positivas o negativas del séptimo rayo que Ud.
cree tener?

2.- Explique cuales de ellas siente la necesidad de atenuar, incrementar o


sublimar

3.- ¿De las cualidades negativas del séptimo Temperamento cuales le son
demasiado molestas?

4.- ¿Ha sentido algunas reacciones especiales internas frente a los tipos
del Séptimo Rayo, sean positivos o negativos? Cuales?
5.- ¿Tiene Ud. aptitudes para la concretización de sus ideas en lo material, para
la tecnología o la construcción?

6.- ¿Es ordenado por naturaleza en lo externo y en lo interno y le gusta poner a


las cosas o actividades, ritmo y organización?

7.- ¿Ama las bellas formas, la periferia armoniosa, perfecta, clásica, sin
romanticismo pero con sentimientos?

8.- ¿Siente la necesidad del ritual, del ceremonial, no solo religioso sino en toda
expresión de la vida? ¿Tiene tendencia a darle importancia de rito sagrado a todo
acto por sencillo y humilde que parezca?

9.- ¿Se inclina a organizar el trabajo propio o ajeno?

10.- ¿Tiene interés y aptitud para enfrentar problemas económicos y financieros y


individuales o colectivos?

11.- ¿Le atribuye significado sobrenatural a los sucesos de su vida o la de


otros? Cree en oráculos, presagios, sueños y fenómenos psíquicos en general?

12.- ¿Tiene capacidad de interpretar lo símbolos y le gusta expresarse por


símbolos?
POSFACIO

SINTESIS DEL ESTUDIO


DE LOS
SIETE TEMPERAMENTOS

Al terminar este breve Curso de Estudio sobre los Siete Rayos y su manifestación en
la conducta humana, deseamos sacar algunas precisiones con respecto a la finalidad
y utilidad de estos análisis psicológicos desde el punto de vista Esotérico.
Las preguntas que debe formular cada interesado es la siguiente: "¿Cuál ha sido la
utilidad de estos estudios para mi?" " ¿He obtenido respuesta satisfactoria a mis
expectativas sobre la psicología?" "¿He logrado encontrar a través de este análisis mi
propio temperamento?".

Muchas otras preguntas podrán se formuladas, si regresamos con la memoria al


contenido de las lecciones desde el comienzo del curso, Si pensamos en las
cualidades de cada uno de los Rayos y recordamos también las preguntas de los
ejercicios de autoanálisis.

Alguno de nuestros estudiosos lectores ha logrado quizá descubrir cuál es rayo que
predomina en él y por ende su temperamento. Otros habrá en cambio, que nos
logrado ninguna claridad en el conocimiento de sí mismos y por ello, no han podido
determinar cuál es su temperamento.
Esto es normal dentro de nuestras experiencias como educadores, pues sabemos que
no es nada fácil, con solo un autoanálisis, descubrir el propio temperamento, el Rayo
que rige la conducta.
No obstante, lo que cuenta por sobre todo, es haber comenzado a mirar hacia dentro
de sí mismo, y haber establecido contacto con el mundo psíquico, el cual ni siquiera
se sospechaba que existía. Otro logro importante es el haber logrado delinear un
cuadro general de los distintos tipos psicológicos, haber descubierto que existen
varios temperamentos, y cuál es su origen, además, percatarse de que hay diversos
senderos de desarrollo y de expresión del carácter. Pensamos que con esto hemos
logrado contribuir al desarrollo de la comprensión entre los seres, a definir las
particularidades de sus caracteres, al conocimiento del comportamiento humano.
Por otra parte, quienes han logrado dicha comprensión, han podido llegar a ser más
tolerantes e indulgentes con los demás.

Es probable que en muchos casos no hayamos logrado completamente nuestro fin,


en lo pertinente al descubrimiento del propio temperamento, pero sabemos que si
hemos podido ayudar a entender porque no somos todos iguales, y porque no
andamos por el mismo sendero. Descubrir que existen muy disímiles modos de
conducta en los seres humanos, y diversas maneras de expresión. También se ha
logrado hacer conocer que los seres humanos poseemos cualidades positivas y
negativas, perspectivas y probabilidades muy distintas los unos de los otros, pero
que todas ellas tienen su utilidad, y todas conducen hacia la misma meta final.

Muchos habrán tropezado con dificultades para hacer el análisis de sí mismo, y no


habrán logrado aun comprender bien los distintos aspectos de su naturaleza.
Algunas cualidades pueden haber resultado familiares, otras desconocidas y otras
muy imprecisas, dado que el enfoque de cada cual, según sea su paisaje interno, es
bien distinto.

En los comienzos de estos estudios no es tarea fácil entenderse a si mismo, y una de


las razones principales de esta situación, es que no tenemos un yo psíquico
unificado. La mayoría de los hombres son veletas, víctimas de un yo
fragmentado. Esto hace que sea casi imposible lograr realizar la Psicosíntesis
personal.

¿Qué debemos entender por "personalidad integrada" o" yo unificado"? Este es un


individuo en el cual todos los elementos conductuales de la personalidad,
sean físicos, motrices, emocionales e intelectuales, se encuentran en
desarrollo armónico, y en la misma proporción aparecen sincronizados entre
sí. Cuando esto ocurre, tenemos una fusión de los elementos de una personalidad
con la inteligencia como directora, de la cual resulta una poderosa fuerza, que no es
precisamente la acción sinergética de todos los elementos citados, sino una energía
completamente nueva, que tiene una nota tónica peculiar, a esta nota es lo
que llamamos el rayo de la personalidad. La manifestación de tal rayo no se
alcanza, si no se logra la integración del yo psíquico o la personalidad.

Así pues, si deseamos en verdad entender cuál es la nota predominante, o sea al rayo
de nuestro temperamento, tenemos que descubrir primero que todo, si nuestro yo
psíquico está o no integrado.

Cuando la personalidad está integrada el individuo siente de inmediato una


sensación de bienestar, de seguridad, o sea, un estado de unidad interna, de no
contradicción, una disposición anímica de poder, eficiencia y fortaleza, aunados a
una visión clara de su destino y una determinación imbatible de alcanzar sus metas.
Es como una suerte de sincronización de los vehículos inferiores de conciencia, que
es lo que llamamos personalidad. Quien tiene claridad mental respecto de sus metas,
y sabe disciplinar sus movimientos para alcanzarlas, es una personalidad integrada.

Lógicamente, estas metas son deseos de carácter personal y no anhelos espirituales,


pero son muy claros y vívidos ante la imaginación de quien los percibe. Así vemos
por ejemplo, a un individuo que tiene vocación artística, comercial, deportiva o de
cualquier otra índole, y proyecta todas sus fuerzas a la realización de dicha vocación,
es una personalidad integrada y está bajo el influjo de su rayo temperamental. A
trueque, otro sujeto que no tiene tendencias ni aspiraciones definidas, que no sabe
por dónde ir, ni que quiere lograr, no tiene una meta definida, es una personalidad
desintegrada, que oscila de continuo, al impulso de una u otra influencia de los
elementos de su personalidad, y a ello se debe que no logre realizar nada positivo en
la vida.

Muchos hombres y mujeres son a menudo, simples víctimas, de sus emociones, de


sus sentimentalismos, de sus pasiones y afectos, esto es un indicativo de que se
está bajo el dominio del cuerpo emocional; en otras ocasiones se está polarizado
intelectualmente, como cuando se está estudiando o mientras se trata de resolver
alguna incógnita, entonces surge la dominación del cuerpo mental. A ello se debe
que el individuo no se logre entender a sí mismo, que todo le parezca confuso
y caótico.

Es inaplazable, urgente la integración del yo psíquico. Es absolutamente necesario


realizar la Psicosíntesis de sí mismo y solo entonces podrá aparecer con mayor
claridad el rayo predominante de nuestra personalidad. Conoceremos nuestro
carácter, nuestro temperamento, el cual sin ser todavía la Conciencia Superior o el
Yo Espiritual, es no obstante, de primordial importancia para el desenvolvimiento en
el vasto campo experiencial de la vida. Ese yo psíquico llega a ser el instrumento de
la Conciencia por medio de cual logra hacernos sentir sus notas sublimes de
Armonía Universal.

Otro muy notable obstáculo para descubrir con claridad el propio temperamento, es
el hecho inevitable de que el ser humano está compuesto de diversas líneas de
fuerza. Es decir, en el hombre no hay un solo rayo, sino que su temperamento
y conducta manifiesta cualidades de varios rayos, y es difícil establecer cuáles
son las más notables. Existen casos muy abundantes en los cuales el individuo
parece tener un cuerpo físico de un rayo, un cuerpo emocional de otro y un cuerpo
mental aun de otro. Además, hay cualidades de carácter Espiritual que provienen de
la Mónada Divina, lo cual también es un rayo de Conciencia, pero para los efectos de
este curso no es preciso hablar de ello. Además es un tema que pertenece a niveles
de conciencia muy elevados y por ahora solo estamos estudiando los aspectos
psicológicos.

La Conciencia o Alma Espiritual del hombre, sin embargo trae por razones de su
evolución, por su grado de despertar y poder, una nota tónica que es también
correspondiente a uno de los rayos, pero esta nota se hace presente solo en los seres
de muy alto nivel Espiritual como los Iniciados o Gurús, por ejemplo. En el hombre,
este rayo del Alma Superior, comienza a hacerse sentir solo cuando se inicia el
trabajo sobre sí mismo para incrementar el desarrollo espiritual, cuando de coopera
con el plan de la evolución y se quiere ascender hacia la Divinidad.
El conocimiento del Rayo de la Propia Conciencia Espiritual le permite al individuo
descubrir su verdadera nota, su línea de Servicio y su actividad adecuada, es decir, su
misión. Dicho de otro modo, su labor Espiritualizadora que más se ajuste a su
naturaleza inferior.

Ya hemos anotado que el rayo de la personalidad aparece cuando el hombre ha


logrado la integración del yo psíquico, fusionando los diversos elementos
componentes de su naturaleza inferior, organizándolos, disciplinándolos y
sincronizándolos entre sí.

Lo rayos de los tres vehículos inferiores, físico, emocional y mental, son los que
determinan nuestro carácter, nuestro temperamento o tipo psicológico. Cuando un
individuo es de baja evolución, el rayo predominante es el de las sensaciones y los
instintos.

El rayo del cuerpo emocional se manifiesta en aquellas muchedumbres de individuos


dominados por las emociones y polarizados con los sentimientos.

En los individuos que prevalece la polaridad mental se manifiesta el rayo del cuerpo
mental, en los pensadores. Cuando estos tres rayos han surgido y están
sincronizados entre sí, entonces aparece el rayo temperamental o de la personalidad.

Con frecuencia el rayo de la personalidad se contradice con el del Alma Espiritual,


debido a que la personalidad es siempre movilizada en pos de propósitos egoístas,
ambiciosos y exclusivistas, mientras que el impulso de la Conciencia es siempre
amplio, impersonal y altruista.

Entre el rayo de la Conciencia Espiritual del hombre (Alma), y el de la personalidad


la oposición es muy prolongada y tormentosa y en ella se debate el individuo que es
víctima de su personalidad. Vive en un interminable proceso de crisis y
contradicciones internas, de caídas y superaciones, de sufrimientos y
renunciaciones, hasta que la Luz le ilumina el sendero, y entonces comprende con
claridad cual es la meta de su vida, y ofrenda su personalidad purificada por el dolor
y consagrada por el Amor, a los designios de la Conciencia Espiritual.

Es importante hacer notar que la materia elemental del plano mental, es de


tercer rayo. La del plano Emocional o mundo de los deseos, es del sexto rayo,
y, en la materia del plano físico predomina el séptimo rayo. Igualmente los
principios o cuerpos de la constitución humana, están regidos por distintos rayos, de
acuerdo a su polaridad energética. Tenemos: 3er. Rayo, cuerpo mental; 6o. Rayo,
cuerpo emocional; 7o. Rayo, cuerpo físico.

En esta forma pueden estar constituidos gran cantidad de individuos. Vemos que las
líneas de Fuerza presentes en este análisis son tres: 7o. 3er, y 6o. Casi en todos los
casos es así, alternándose los rayos en distintas modalidades, según sea la
polarización en cada etapa de la vida, o de acuerdo al estímulo producido por el
campo de actividad conductual del hombre.
Debemos recordar como dato de importancia lo siguiente: Los rayos que ejercen su
influjo sobre el cuerpo físico, por lo general son el tercero y el séptimo. Los que
influyen sobre el cuerpo emocional son el segundo y el sexto. Y los cuerpos mentales
están regidos por las influencias de los rayos tercero, cuarto y quinto y, en casos muy
aislados encontramos individuos con cuerpo mental de primero o segundo rayo. No
obstante, el rayo que determina la personalidad , puede ser cualquiera de los siete y
esto también es válido para el Alma Espiritual o Conciencia Superior, cuando esta
trae a la existencia, una suma de valores que implique el cumplimiento de una
determinada misión, en la evolución del mundo. Lo anterior no excluye ningún
rayo.

La verdad es que en cada individuo existe un rayo predominante, que se manifiesta


cuantitativa y cualitativamente según su grado de evolución. Este rayo determina el
temperamento y el propio interesado será el primero en descubrirlo, mediante el
autoanálisis realizado en profundidad y honestamente. Para percatarse de si el rayo
predominante corresponde al físico, al emocional o al mental, es necesario ser
conocedor de la constitución oculta del hombre y la conducta psicológica
perteneciente a cada uno de los principios. Hay que saber distinguir el modo de
obrar, examinar su comportamiento o estado de actividad de los cuerpos emocional
y mental.

En cuanto al rayo de la personalidad, o nota tónica que caracteriza la conducta y la


vida de un individuo, solo se manifiesta con claridad cuando se ha alcanzado la
integración de los tres vehículos que conforman la personalidad, en uno solo,
CONSCIENTE, que se manifiesta como eficiencia y capacidad de éxito en la vida,
como sentido de dirección, control, potencia, etc.
El Rayo Superior o de la Conciencia despierta, solo se manifiesta cuando el hombre
se esfuerza en superar el egoísmo y personalismo separatista del yo psíquico, cuando
se decide a mejorarse a sí mismo para ayudar a la humanidad. Tal Rayo Superior, casi
siempre pertenece al Adeptado en sus distintos grados, y se manifiesta siempre por
medio del Servicio Impersonal, por el sacrificio altruista, por la meditación
Universal, por medio de momentos de suprema elevación Espiritual o Comunión
mística, en contacto con las Fuerzas de los planos Superiores.

Cuando estudiamos los temperamentos y nos detenemos en alguno de los Rayos,


porque nos parece encontrar en nuestro comportamiento sus cualidades, es
necesario tratar de entender, al analizar su modo de manifestación; En cual vehículo
de nuestra constitución septenaria vibra y actúa. Esto nos llevará a distinguir con
claridad, cual aspecto de nuestra personalidad está más desarrollado, y cual menos.
Podemos saber cuáles son en nosotros las líneas de fuerza en actividad, y también
cuales son nuestras carencias y deficiencias. Iremos descubriendo también
desequilibrios, contradicciones, conflictos internos y energías inhibidas y reprimidas.
Dicho de otro modo, El análisis del propio temperamento, con relación a los siete
Rayos, no es solamente de gran ayuda en el trabajo del autoconocimiento, sino
también un saludable estímulo en el trabajo de reintegración con el Universo, y de
reacondicionamiento de la propia personalidad.

Debemos tener la disposición y decisión suficientes para analizarnos a nosotros


mismos con perseverancia y constancia, de manera regular y con método, si
queremos llegar a conocernos y superarnos. Hemos recomendado distintas técnicas
entre las más prácticas y efectivas tenemos la de examen seral, o sea pasar en revista
todas las acciones, los estados emocionales, los procesos mentales de ideación,
imaginación etc. los pensamientos de la jornada. Esto debe hacerse por las noches
antes de acostarse, asumiendo una actitud de indiferencia y serenidad, como si Ud.
fuese un observador de otro, sin miramientos sentimentales.

Durante ese análisis que debe ser hecho con regularidad y sin exageraciones de
aprobación o censura, se expresarán algunos estados psíquicos, tendencias ,
inclinaciones y cualidades que no tenemos en cuenta o las desconocemos por
completo. Los aspectos escondidos de nuestra personalidad aflorarán, quizá
aparezca ante nuestra óptica un desconocido. De todos modo veremos como las
causas motivadoras de nuestras acciones de descubrirán poco a poco.

No es un trabajo rápido ni fácil, es imprescindible un largo e exhaustivo autoanálisis,


como ya lo anotamos, perseverante y metódico. Lo resultados no se harén esperar si
sabemos ser diligentes, objetivos y serenos en las prácticas de autoexamen.

Mirar hacia dentro de nosotros mismos resultará ser una maravillosas aventura de
portentosas posibilidades, una actividad creativa y una gimnasia de despertar, lo cual
es la necesidad más perentoria y vital del hombre. Por medio de ella llegaremos a
descubrir la Divina naturaleza inmanente, subyacente, que se encuentra en latencia,
en nuestro interior esperando ver el camino libre de obstáculos para manifestarse en
todo su esplendoroso potencial.

Fraternalmente tuyo,

Pr. J. MEZA C.R.C.


PSICOLOGIA ESOTERICA

Segunda parte

Instrucción # 1

EL AUTOANALISIS

El camino acertado para llegar al encuentro consigo mismo empieza con el estudio
serio y metódico del propio mundo psíquico, con el autopsicoanálisis realizado en
forma sincera y repetida, y con la profundización en el conocimiento de las leyes
psicológicas.

Para localizar nuestro Yo debemos buscarlo en el mundo subjetivo, detrás de las


multiformes y cambiantes modificaciones psíquicas, y deberemos, por ello,
encaminarnos al interior y conocer, analizar y estudiar las constitución y
composición de los varios "estratos" de nuestra psíquis, los cuales envuelven y
ocultan la cara del verdadero Ser.

En sus comienzos, el estudio psicológico de sí mismo parece un tanto difícil y lleno


de trampas para el entendimiento, porque por regla general, el hombre vive de
manera superficial y con su atención volcada totalmente hacia lo externo, ignorando
y desconociendo totalmente el campo interior y psíquico de su personalidad y
carácter. Más, si llega a sentir verdaderamente el deseo de autoconocerse, poco a
poco aprenderá a familiarizarse con su mundo interno, alcanzará el contacto con la
parte más recóndita de sí mismo, y comenzará entonces a descubrir lo que es en
realidad.

El deseo de conocerse a sí mismo es sumamente importante, dado que es aquello


que da el impulso y la energía necesaria para realizar la obra.

El obstáculo más común y el primero que debemos superar es la exagerada


extroversión que nos hace dirigir constantemente nuestra atención al mundo
externo, y nos hace vivir siempre en relación con objetos materiales y volver la
espalda a la vida subjetiva.

Es importante anotar aquí algunas observaciones sobre dos movimientos que


presiden el interés del ser humano. Son los llamados introversión y extroversión.
Introversión es dirigir hacia adentro el interés y la atención,
A trueque, extroversión, es el acto de dirigir la atención y el interés psíquico hacia el
mundo objetivo y externo.

Por lo general, los seres humanos somos de manera permanente introvertidos o


bien, continuamente extrovertidos, ya sea por tendencias, por hábitos, por
temperamento etc.

El hombre desarrollado y consciente debería estar en condición de alternar


ritmícamente dichos dos movimientos psíquicos, ya que ambos son necesarios y
útiles para alcanzar una sólida formación del carácter y un sano y equilibrado
desarrollo de la personalidad.

Pero la verdad es que predomina uno u otro movimiento, ocasionando así dos tipos
psicológicos enteramente distintos y contrarios; los extrovertidos y los introvertidos.

C.G.Jung le dedicó en gran medida su inteligencia a ese comportamiento del interés


vital del hombre en su libro "Los Tipos Psicológicos". Profundizando en su análisis,
dice entre otra cosas, Que la extroversión es como una fuerza centrífuga que impele
al hombre hacia lo externo y lo hace considerar el mundo objetivo como un campo
de atracción, un imán; y la introversión, a trueque, es una fuerza centrípeta por la
cual el interés se aleja del mundo objetivo y se encamina hacia el mundo interno que
llega a ser el centro de atracción, de observación y actividad.

De este modo, si somos permanentemente extrovertido, encontramos una dificultad


mayor al hacer el análisis de nosotros mismos, ya que deberemos superar el hábito
tan arraigado durante muchos años de dirigir siempre la atención al exterior, y con
un gran esfuerzo de Voluntad debemos recogernos y dirigir nuestra atención al
interior.
Esto es perfectamente posible, si realmente tenemos la aspiración y sentimos la
necesidad de conocernos a nosotros mismos y lograr descubrir nuestra verdadera
naturaleza superior, poco a poco, paso a paso, aprenderemos a mirarnos hacia
dentro.

La atención es como una lámpara que continuamente tenemos encendida y la


usamos para observar todo aquello que está por fuera de nosotros mismos, más, si
dirigimos esta lámpara al interior, todo nuestro mundo psíquico se verá iluminado y
nuestra grandeza interna refulgirá ante nuestros ojos.

Todos los días deberemos dedicar unos minutos al recogimiento y a la introversión


autoanalítica, y hacer una pausa, un alto en el camino, una suspensión voluntaria de
nuestra actividad cotidiana externa, para dedicar ese lapso de tiempo a nuestro
mundo interno. Si no lo hacemos así, seremos siempre seres incompletos,
inmaduros e infelices.
Mucho daño se hace el hombre con esta continua fuga de sí mismo, y así se debate
en la inconsciencia, sin caer en cuenta de muchos errores psicológicos, fallas de la
conducta que traen consigo sus consecuencias de tormento y dolor,

Por ejemplo, muy a menudo el hombre hace derroche inútil de preciosas energías y
potentísimas fuerzas psíquicas, de manera inútil y hasta nociva para sí mismo y para
los demás. O también, por el contrario, reprime e inhibe la liberación de dichas
energías, causándose daño y sufrimiento. También es un grave error conductual el
"huir del dolor."

Cuantas veces nosotros, bajo el golpe de la prueba dura de la vida, cuando es


dolorosa, reaccionamos arrojándonos con febril ansiedad a la vida exterior, tratando
de olvidar las penas con la disipación, la diversión o el exceso de actividad, sin tener
en cuenta todo lo nociva que es esta evasión, pues el dolor no afrontado con
serenidad, no sufrido con paciencia y en fin, no superado, permanece en nuestro
subconsciente y con el paso del tiempo crece como un tumor maligno, oculto,
causando malestares y disturbios gravísimos en nuestra personalidad.
Y cuando sentimos nuestras flaquezas, nos sentimos débiles moralmente, es porque
hemos dado la espalda a nuestros mundo interno, y las portentosas energías que
radican en él permanecen sin usarlas.

Somos seres influenciables, sugestionables, carentes de autodominio y sin voluntad,


siempre fluctuantes y cambiantes, debido a que no hemos consolidado un centro de
gravedad en nuestra psíquis, ni hemos penetrado hasta el "centro" de nuestra
Conciencia, tampoco hemos reordenado las líneas de fuerza de nuestra Mente ni
hecho una síntesis de nuestra individualidad.

Ahora, los que hay que hacer, es comenzar a estudiarnos a nosotros mismos,
conociendo en primer lugar, la completa estructura de nuestra Mente, sus leyes y
funcionamiento. Después es preciso poner en práctica los distintos métodos de
autoanálisis y de exploración del mundo interno.

Hagamos de este estudio algo fundamentalmente práctico. Comencemos desde ya a


realizar ejercicios de autoanálisis. Vamos a interesarnos más seriamente por nuestro
mundo psíquico con la mira expresa de abrir el camino que nos conducirá a nuestro
verdadero Ser.

EJERCICIO DE AUTOANALISIS # 1

1.- ¿Qué beneficios pueden derivarse del estudio de sí mismo?


2.- ¿Ha leído Ud. libros de psicología o de psicoanálisis? Cuales? Qué piensa
de ellos?

3.- ¿En que vive pensando Ud., en los aspectos externos de la vida o más bien
en el aspecto psíquico de sí mismo?

4.- ¿Qué piensa de los demás? Qué piensa de sí mismo? Por qué?

5.- ¿Cree usted tener una opinión justa y verdadera de sí mismo, o más bien una
visión confusa e imprecisa?

6.- ¿Cree Ud. saber cuál es su " yo" verdadero? ¿Cómo lo supo?

7.- ¿Ha logrado reconocer y expresar su "nota permanente"? Como?

8.- ¿Se siente usted en perfecta armonía consigo mismo?

9.- ¿En una escala de 1 a 100, que tanto % es usted desequilibrado?

10.- ¿Logra usted sentir la realidad de su mundo psíquico?

11.- ¿Cuáles aspectos de su personalidad y carácter encuentra claros y cuáles


confusos? Sea explícito.

12.- ¿Encuentra dificultad para autoanalizarse?

13.- ¿Ha hecho su autoanálisis alguna vez? Resultados?

14.- ¿Es usted víctima de los demás o de su medio ambiente? Que tanto?

15.- ¿Se considera usted permanentemente extrovertido o y introvertido? Por


qué?

16.- ¿Tiene claro el concepto de la autorrealización? ¿Como lo sabe?


17.- ¿Cual es a su entender, la vía que lleva al equilibrio y a la serenidad?

RECOMENDACION;

Sea diligente y honesto consigo mismo, pues de ello depende en realidad toda
superación consciente. Si no había hecho antes su autoanálisis, aprenda ahora a
hacerlo. Este es el camino de la SINCERIDAD.
Instrucción # 2

¿Soy un ente Instintivo?

Antes de iniciar el proceso de autoconocimiento, es menester poseer una visión lo


más clara posible, del mecanismo psíquico y de las funciones que podríamos llamar
la " fisiología mental."

El psiquismo humano no es una unidad, como debería ser, sino que por el contrario
está dividido en varios sectores que tienen sus características propias, en cuanto a
funciones y comportamiento.

Algunas de esas fases de la psíquis son las siguientes: 1)- Instintos; 2)- Emociones; 3)-
Pensamientos. Estos podemos considerarlos tanto como consciencia o bien como
energía. Veremos a continuación que significa esto.

Queremos decir que dichos "sectores" estados de conciencia de distinto nivel y al


mismo tiempo son distintas frecuencia energéticas, las cuales "oscilan" de mayor a
menor intensidad.

La consciencia, desde el punto de vista psicológico, es el conocimiento de hechos


internos, de estados subjetivos, y ese conocimiento es susceptible de ampliación,
crecimiento y profundización, hasta llegar con el tiempo, a ser más grande, más
sensitivo, más elevado. Efectivamente, " el advertir una modificación sucedida en sí
mismo, es únicamente el aspecto inferior de la consciencia, a trueque, el aspecto
superior comienza a manifestarse como la capacidad de distinguir entre el sujeto y el
objeto, llegando a convertirse en conciencia de sí." Por lo visto, dentro de dicho
sistema se reconoce un aspecto inferior y uno superior de la conciencia y se admite
una tendencia evolutiva de este estado interno del hombre.

La autoconsciencia, o consciencia de sí, es considerada como una meta; el hombre


poco evolucionado no tiene capacidad de distinguir con claridad su yo, y por ello
tiene una consciencia vaga, nebulosa, mudable.

Desde un campo de conceptos más elevado y Espiritual, el enfoque es distinto. La


Conciencia es la sustancia misma del Espíritu o Ser individual, que es tal
solamente si cualitativa y cuantitativamente dicha Conciencia está despierta.
Concebida de este modo, la Conciencia es una facultad primordial originaria del
Espíritu, una entidad ultrafísica, subliminal, simple, idéntica a sí misma, existente en
sí y de por sí.
En la Mente humana, los diversos elementos de que está compuesta y todas sus
divisiones y subdivisiones, podemos considerarlos como varios grados de conciencia
que pueden ir depurandose, alcanzando el status de facultades y ascender hacia la
Espiritualidad.

No obstante, dichos elementos psíquicos con también modalidades de energías, ya


que provienen de una fuerza Vital, dinámica, propulsiva y están en continuo
movimiento ondulatorio-vibratorio, y producen además efectos en el plano físico y
concreto.

El mundo psíquico, dicho de otro modo, no es una abstracción metafísica, sino un


plano de actuación real y viva. Un manantial inagotable de energías y poderes
grandiosos, que constituye la riqueza interna de todo ser humano.
El primer elemento psíquico que debemos considerar y estudiar es el instinto, que es
algo así como la manifestación síquica de la materia en los seres organizados. Los
instintos sirven, de cierto modo, como puente, entre el mundo material y el mundo
interno.

El instinto es la consciencia primaria del ser vivo. Más, es sumamente importante


anotar que el instinto cimenta sus bases la razón y también la intuición.

Los animales son impulsados por el instinto a realizar actos mecánicos, que
obedecen siempre a un mismo patrón de conducta. No hay relación consciente
entre los medios utilizados y el fin conseguido. Lo que importa es la acción en sí, sin
cálculos ni temores a consecuencia alguna. Solo el ser humano maneja los
instintos calculadamente, y en esto radican todas las perversiones y desviaciones
viciosas del hombre.

Los instintos se expresan plenamente en el animal, sin ninguna clase de inhibiciones.


En el hombre los instintos comienzan a ser inhibidos por el razonamiento lógico.
Según el código moral implantado en su psíquis por la educación, los instintos son
utilizados en forma razonada, la consciencia primitiva, en el hombre normal, se
convierte en conciencia lógica a la luz de la razón.

Los canales de expresión de los instintos en los animales son perfectos. El ser
humano durante la etapa de vida intrauterina, es en todo momento, idéntico a los
animales, todas sus funciones son guiadas por los instintos; luego del nacimiento, en
su primera infancia, el instinto debe ser sometido a un proceso de educación y sus
expresiones deberán ajustarse al código moral imperante en el medio social y
familiar, entonces el razonamiento, sea o no lógico, toma la dirección de sus
acciones en el mundo material.

Es aprovechable la opción afortunada, de haber nacido a la vida física, para


transmutar las energías instintivas en razonamiento lógico. Desde ese momento
trascendental en que el hombre comienza respirar, su actuación futura va quedando
registrada en el inconsciente, como unas cintas de video, paso a paso hasta su
muerte material.

Cuando al llegar al hombre, la Energía de la conciencia en evolución ha alcanzado su


máxima perfección en forma de instintos, comienza entonces la transmutación en
razón. El razonamiento, que trae consigo la sensación ponderadora, pone en
parangón experiencias instintivas similares. Este razonamiento primario es algo así
como bidimensional y concreto, después, con la maduración del carácter vendrá el
razonamiento abstracto y tridimensional

Hasta hace algún tiempo, la ciencia consideraba a los instintos desde un análisis
puramente fisiológico. Gracias al psicoanálisis, se comenzó a estudiar los instintos
del hombre desde el punto de vista sicológico y se les reconoció sus cualidades
energéticas.
Es interesante observar, dando una ojeada a las distintas corrientes sicoanalíticas de
los tiempos modernos, que los tres instintos principales del hombre han originado
tres escuelas bien diferentes entre sí.

La primera escuela es aquella de Sigmund Freud, que se basa en el instinto de


reproducción, sobre la fuerza primordial que él denomina con el nombre genérico de
"libido". Además reconoce el "instinto de muerte" el cual nos otro que el aspecto
opuesto del instinto de vida o de reproducción.

Freud hace derivar todos los impulsos, todas las tendencias, todos los sueños y las
aspiraciones humanas de la libido, que para él es el origen subconsciente de toda
acción.

La segunda escuela a que nos referimos es la de Alfred Adler, que se fundamenta, en


cambio, sobre el instinto de auto-afirmación (la potencia volitiva), sobre las
inclinaciones agresivas y combativas del hombre que lo conducen a la expansión de
su yo y a la afirmación de la propia individualidad.

La tercera escuela es de más reciente creación, en los Estados Unidos, donde


abundantes estudiosos de la Sicología han puesto en relevancia la exigencia del
hombre a la adaptación social, es decir, a la necesidad instintiva de agregarse a un
ambiente y a un grupo que justifique su existencia, creando sanos vínculos
socio-afectivos. Es lo más aproximado al instinto gregario. Una de las fundadoras de
dicha escuela fue Karen Horney, destacada psiquiatra y escritora. También debemos
mencionar dentro de esta corriente a Eric Fromm, a Sullivan etc.

Hemos tardado en mencionar a C. G. Jung, ya que él debe ser considerado capítulo


aparte en la historia de la Sicología. Jung no insiste mucho sobre los instintos a los
cuales llama "estímulo natural", sino que concede destacada importancia al aspecto
Espiritual del hombre, y es el primero en considerar a la Sicología como una "ciencia
con alma". El no analiza tanto la causa de los instintos, como todos los demás
psicoanalistas, sino más bien la finalidad de los instintos.

formulada esta explicación sintética sobre el sicoanálisis, queda entendido que los
tres instintos fundamentales del hombre han originado la existencia de tres escuelas
o vertientes psicológicas bien diferentes, y así se confirman nuestros asertos
anteriores, es decir, que en nosotros los humanos existe un instinto principal que
predomina sobre los demás y que constituye la base de nuestro temperamento. Los
psicoanalistas que crearon dichas tres escuelas, por lo visto, han expresado en sus
teorías, cada uno de ellos, su temperamento particular y el fruto de sus vivencias y
experiencias subjetivas. El estudio del Sicoanálisis, realizado de manera amplia,
objetiva y discriminativa, tomando en cuenta, que hasta la fecha, dicha ciencia se ha
limitado únicamente a analizar el inconsciente instintivo de las personas que
presentan un cuadro clínico, y no ha llegado aún a una visión omniabarcante y
completa de la psiquis humana.

El mismo Freud dijo, poco antes de morir, que el inconsciente es solo una puerta
abierta a un mundo mucho más vasto y misterioso, y que nadie puede decir
hasta donde puede extenderse.

Si nosotros enfocamos el estudio de los instintos desde una altura Espiritual,


lograremos ver todo más claro y más lógico. Se pueden realizar muy interesantes
correlaciones y establecer semejanzas y diferencias, entre la teoría de los instintos
desde el punto de vista del Sicoanálisis, y el origen de las fuerzas instintivas de
acuerdo a la Enseñanza Espiritual.

El Logos, Dios, El Cósmico, siempre ha sido descrito como una entidad Una y
Triuna. El aún siendo Uno, tiene en sí tres aspectos: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Dichas tres "personas" o (aspectos) son en realidad la expresión de tres Energías
Cósmicas generadas por El, a saber: La Energía-Voluntad (Padre), la Energía-Amor
(Hijo) y la Energía-Inteligencia Activa (Espíritu Santo).

La anterior triplicidad podemos encontrarla en todos los niveles de la manifestación,


de lo subjetivo a lo objetivo, de lo abstracto a lo concreto, de lo visible a lo invisible.
Desde lo más alto a lo más bajo. También la Mónada humana tiene tres aspectos:
Voluntad, Amor e Inteligencia Activa. (Atma-Budhi-Manas) y así mismo también el
Ego Interno.

Estos tres aspectos del Ser, se reflejan en la personalidad humana, (la cual es el
instrumento del Alma) en el siguiente orden: la Voluntad en el cuerpo mental, el
Amor en el cuerpo emocional, la Inteligencia Activa en el cuerpo físico. En la
contraparte psíquica del cuerpo físico, encontramos la manifestación de estas tres
energías bajo la modalidad de instintos.
En la contraparte psíquica del cuerpo físico, conocida esotéricamente como Linga
Sharira o cuerpo astral, hay numerosos vórtices de fuerza, los Cakras. Estos son
puntos focales de covergencia de las corrientes energéticas.

Es interesante observar, que estos Cakras o centros de fuerza reflejan esta triplicidad.
Los Centros principales son nueve, subdivididos así: cinco superiores, por encima
del diafragma, tres inferiores por debajo del diafragma y uno intermedio en el Plexo
Solar, que tiene la función de coordinar e integrar a todos los demás.

En tres Centros o Cakras superiores se reflejan las tres energías en su fase subliminal,
en la siguiente forma:

1.- Sahasrara Cakra (en la cabeza) - Voluntad Espiritual

2.- Agna Cakra (en la frente) - Inteligencia Creadora.

3.- Anahata Cakra (en el corazón) - Amor Universal.

Hay tres centros o Cakras inferiores que reflejan estas mismas tres energías pero
"degradadas" bajo la forma de instintos.
Estos son:

1.- Manipura Cakra ( en las suprarrenales) expresa la Energía de la voluntad


degradada en instinto de auto-afirmación y el deseo de manipular a otros.

2.- Svadhisthana Cakra (en el apéndice y Duodeno) expresa la Energía del


amor degradada en emocionalidad, apegos e instinto gregario.

3.- Muladhara Cakra (en las gónadas) expresa la Energía de la inteligencia


creadora degradada bajo instinto de reproducción.
Según las Enseñanzas Espirituales, los instintos no son otra cosa que energías
Cósmicas de origen Espiritual, las cuales se manifiestan en el plano físico,
modificada o desvirtuadas por el vehículo que las utiliza.

Esta teoría espiritualista es muy interesante y nos da la clave de muchos problemas e


incógnitas psicológicas, hasta hoy sin solución, como por ejemplo, el problema de la
sublimación de los instintos. Los psicoanalistas están todos de acuerdo en
admitir la posibilidad que tienen los instintos de ser sublimados, es decir,
reconducidos sin necesidad de reprimirlos, a propósitos o metas distintas de aquellas
que les son propias, o lo que es igual, elevar las fuerzas instintivas a fines más
elevados.

Se ha afirmado que todas las manifestaciones más altas de la naturaleza humana,


tales como el arte, la religión, el altruismo etc. no son otra cosa que la expresión de
las fuerzas instintivas sublimadas. Más, el mecanismo de la sublimación, la manera
como se produce este proceso psíquico, constituye todavía para los psicoanalistas un
misterio, y aún hay muchos estudiosos que permanecen dudosos y desconcertados
frente a ello. Así muchos se preguntan: "Como es posible transformar un instinto en
algo que no es instinto?"

Esta perplejidad se debe al hecho que se han considerado a los instintos como
provenientes de lo bajo, pero si admitimos la enseñanza espiritualista del origen
divino de las energías, entonces todo se nos presenta más claro y simple. Por medio
de la aspiración espiritual, las fuerzas instintivas adquieren la facultad de elevarse,
sublimarse, es decir, de emprender un "retorno" al lugar de procedencia. Freud había
descubierto esta tendencia de las fuerzas instintivas de regresar a su estado
primordial, pero sin percatarse de todo el proceso que ello implicaba. Freud dice:
"El fin perseguido por los instintos en general, no es el logro de un nuevo estado,
sino la reintegración de un antiguo estado inicial, que el viviente debe abandonar y
al cual tiende a retornar, repitiendo todas las vueltas del desarrollo".

Podemos entender que Freud, nos ha dado, sin saberlo, una confirmación de
las instrucciones espiritualistas, que explican el proceso de la sublimación,
como un regreso de las energías degradadas, a la prístina pureza de su origen divino,
si no pueden justificarse sobre el plano inferior, ya que en ellas está latente la
capacidad de elevarse, de evolucionar, debido a su origen superior.
Esta es la "Gran Obra", la Realización alquímica, la transmutación de los metales
viles en Oro puro, la Sagrada alquímia que transforma al hombre terrenal en Ser
Espiritual y Divino . Esta es la labor que todo buscador de la Verdad debe cumplir
más temprano que tarde. El estudio de nuestros instintos es sumamente
importante, ya que ellos son la " estatura" de nuestro carácter, por decirlo de algún
modo, y son el reflejo de las energías superiores sobre el plano físico, y es a nosotros
que corresponde hacerlas ascender, paso a paso, a su origen, conduciéndolas a la
dirección superior al estructurar con ellas nuestra Alma Espiritual.
EJERCICIO DE AUTOANALISIS # 2

1.- ¿Cuál es su definición de un instinto?

2.- ¿Cuáles son los instintos principales del hombre?

3.- ¿Cuáles instintos predominan en Ud.?

4.- ¿Cómo es la consideración del sicoanálisis sobre los instintos?


5.- ¿Con cuál de las tres principales escuelas psicoanalíticas, fundadas sobre los
instintos está Ud. de acuerdo?

6.- ¿Los instintos son fácilmente identificables o se pueden manifestar en una


forma distinta, modificada o sublimada?

7.- ¿Puede darse cuenta cuando un instinto en Ud. está activo, o reprimido, o
sublimado?

8.- ¿Ha observado la particular influencia de algún instinto sobre su carácter o


sobre su conducta?

9.- ¿Cuáles son las energías superiores que se expresan a través de los instintos?

10.- ¿Había pensado alguna vez que los instintos tienen un origen divino? ¿Cómo
piensa ahora?

11- ¿Le parece fácil o difícil la sublimación de los instintos? ¿Lo cree
necesario? Sea explícito

12.- ¿Estaría Ud dispuesto a emprender el trabajo de Sublimación?

Le recomendamos ser diligente con sus ejercicios de autoanálisis, pues este es el


camino a la sinceridad, que le permitirá escalar peldaños hacia la iluminación.
Instrucción # 3

¿Soy un ente emocional?

Después de estudiar los instintos y hacerse consciente de ellos, el siguiente factor


que debemos analizar, es el conjunto de nuestras emociones, como parte integrante
de nuestra consciencia y también en cuanto se refiere a las energías.

Es preciso anotar que al hablar de Emociones queremos significar la integralidad y


actividad vital de la esfera emocional de la mente, que incluye, como lo veremos,
aparte de las emociones propiamente dichas, también los deseos y los afectos. Existe
una diferencia entre emociones e instintos aunque ambos estados son igualmente
energías.

Los instintos están estrechamente relacionados con el cuerpo físico, a trueque, las
emociones son unos estados energéticos que nacen de lo más interno de la psíquis, y
están netamente diferenciadas del mecanismo fisiológico, aunque tienen fuertes
efectos y hondas así como evidentes repercusiones sobre él.

Es sabido que en el pasado, fue ampliamente difundida la teoría de que las


emociones tenían una causa somática. Según algunos psicólogos -Mosso, Ribot, etc.-
el origen de las emociones se debía a movimientos orgánicos; el elemento afectivo
que forma parte de ellas no se atribuía al pensamiento, sino que se reducía a
sensación nerviosa, o al reflejo en la consciencia de alteraciones fisiológicas más o
menos profundas.

Esta teoría netamente materialista, ya fue rebasada, y es así que el mismo W. James,
en su obra: "Principios de Psicología" hace la distinción entre emociones vulgares y
emociones elevadas, afirmando que son las primeras las que traen consigo mayores
repercusiones físicas, ya que están estrechamente unidas al cuerpo, en tanto que las
segundas pueden funcionar independientemente de las sensaciones físicas.

No podemos ahora negar la notable influencia que un estado emocional ejerce sobre
el cuerpo físico, pues la Mente y el cuerpo son una misma cosa; por ello, un estado
interno puede producir alteraciones y desequilibrios orgánicos muy graves, más esto
no implica que las emociones sean estados o movimientos únicamente somáticos.

Emociones son efectos, no son causas. Son efectos psicológicos producidos por
descargas energéticas súbitas, generadas a su vez por sentimientos previamente
experimentados y almacenados en el subconsciente. Descargas motivadas por
sensaciones producidas, a su vez, por estímulos externos, captados por los sentidos
físicos o por estímulos internos provenientes de la esfera de la imaginación.
Las emociones guardan una estrecha relación con los sentimientos, y se distinguen
de estos, por el mayor número de órganos físicos que responden a sus estímulos.
Una sensación sentimental puede alterar solamente al sistema nervioso
central mientras que las emociones alteran además los sistemas nervioso autónomo,
endocrino, respiratorio, circulatorio, digestivo, eliminatorio, óseo y tiene por demás
notable influjo sobre otros órganos de modo particular, como son el bazo, el
páncreas y el hígado. En síntesis, todo el organismo siente y se resiente, acciona y
reacciona bajo la influencia de las emociones.

El temor, el odio, la ira, el acto sexual sin amor, son algunos factores principales
que producen en el ser humano el mayor número de estados emocionales, cuya
explosión volcánica calcina lo anhelos espirituales y agota la fuerza volitiva.

La emociones se presentan en distintas modalidades, según sea el grado evolutivo de


la Conciencia en el sujeto. Dependen también de los niveles de tensión y relajación
del sistema nervioso y de la intensidad del estímulo desencadenante del proceso.

Bajo los efectos de estados emocionales, el cerebro se tensa y paraliza en sus


funciones lógicas y el razonamiento se adormece. Cuando ha pasado la emoción, el
razonamiento vuelve pero debilitado y entorpecido. Este es el pernicioso resultado
de las emociones insanas y los sentimentalismos sobre la mente humana. La
conducción consciente de las emociones, el dominio de ellas fortalece la voluntad y
proporciona el control de sí mismo.

Las emociones nacen en lo profundo de la mente y después tienen efectos físicos.


Esto mismo ocurre con todos los demás estados mentales, desde los más inferiores
hasta los más elevados y superiores, dado que, como lo hemos anotado antes, la vida
psíquica tiene una enorme influencia sobre el cuerpo físico, el cual es el instrumento
de expresión de aquella.

Fácilmente podemos estudiar o clasificar los estados emotivos, debido a que siendo
la vida emocional, la parte más desarrollada y más usada del hombre, es además la
más imprecisa y mudable. Además, las emociones son estados psíquicos bien
distintos y determinados, más a menudo se encuentran mezclados con otros
procesos psíquicos instintivos, estados mentales y hasta actitudes espirituales, y
participa de su actividad calor y vitalidad a todas las formas de expresión humana.
En efecto, el tono emotivo es como la resultante de toda acción nuestra, de todos
nuestros procesos psíquicos, sin lo cual seríamos completamente fríos, incoloros,
insensibles, sin entusiasmo ni fervor alguno.
Esto también ocurre en aquellos que creen no ser emotivos, y no son conscientes de
la vitalidad de su naturaleza emocional. Un connotado psicólogo dice: "No existen
neutralidades de frías personalidades incoloras; EL TONO AFECTIVO ESTA
PRESENTE EN TODO MOMENTO DE LA VIDA; en la actividad cotidiana del
hombre común, en el impulso místico del creyente, en la inspiración del artista, en el
más abstracto pensamiento del filósofo y en el más severo raciocinio del científico".

No obstante, la emoción además de encontrarse mezclada con otros estados


psíquicos del hombre, se manifiesta también en su aspecto más genuino, y es
entonces cuando ocasiona una inmensa gama de estados emotivos que muchos
psicólogos han tratado de clasificar con escasos resultados positivos.

Podemos establecer una subdivisión de estados emocionales, bastante clara y


convincente, si nos basamos, como hemos hecho en el caso de los instintos, en la
trilogía fundamental que es la esencia de todo cuanto existe y ocurre, ya sea en el
Infinito macrocosmos como en el minúsculo microcosmos. Es decir: PADRE -
VOLUNTAD, HIJO - AMOR, ESPIRITU SANTO - INTELIGENCIA ACTIVA.

Estas tres Energías de orden Espiritual, generan las siguientes expresiones


emocionales en el nivel humano:

VOLUNTAD =---------------= Deseos

AMOR =---------------= Afectos

INT. ACTIVA =-------= Emociones

El deseo es la misma Fuerza-Voluntad cuando se expresa en términos emocionales,


diferenciando no obstante , que el deseo es pasivo y no es persistente, hasta el fin, el
deseo es un estado emocional, que puede variar ante los estímulos, en cambio, la
Voluntad es activa y lucha tenazmente hasta alcanzar la meta.

El deseo es la Voluntad degradada, destronada, prisionera y esclava de la materia. El


deseo es Voluntad revestida de materia elemental-astral (emocional).

Detengámonos un poco examinando estos aspectos de la vida emocional, o sea,


sobre los afectos y los estados emotivos examinando primero estos últimos.
QUE SON LAS EMOCIONES?

La palabra emoción viene del latín e-movere y quiere decir movimiento. Este tipo
de energía es siempre móvil y cambiante, y es por esto que el tercer aspecto de la
triada puede manifestarse en ella con su actividad (motricidad emocional). La
Energía que compone esta esfera de la mente es supersensible, altamente
impresionable, es activa y reactiva, es decir, reacciona fuertemente ante cualquier
estímulo. La emoción es en realidad la capacidad de reacción al estímulo
proveniente de lo externo.

Se pueden representar a las emociones como dardos procedentes del exterior y que
llegan a hacer impacto en la esfera emocional de la mente. De este modo, son
estados de excitación interna, imprevisto e intenso, y casi siempre de poca duración.

Durante los estados emocionales, la mente esta casi siempre ofuscada y no


puede pensar, porque la agitación interna de las ondas emotivas, ocasiona una
tensión incontrolable, y esto produce una suerte de parálisis del pensamiento, un
éxtasis intelectual.

Las emociones también producen, como ya lo hemos dicho, efectos profundos sobre
el organismo físico, estados orgánicos, combinaciones físico-químicas muy diversas,
sean estas benéficas o dañinas, según el caso. Pero no es nuestra tarea analizar aquí
esos efectos, que cada uno, por autobservación puede constatar.

Un sentido de responsabilidad consciente es imperativo para evitar se la víctima de


las emociones mal dominadas. Comienza entonces un proceso de continua
transmutación energética. La Conciencia va desarrollándose cada vez más, las
fuerzas instintivas y emocionales se vuelven más sutiles y la sensitividad hacia las
fuerzas Superiores se incrementa en la mente humana. Entonces aparece el
razonamiento lógico que encauza los instintos, la Voluntad que transmuta las
emociones sublimándolas hasta el nivel de sentimientos nobles, y la Conciencia
deberá salir triunfadora en ese campo de batalla de la mente, donde la razón de una
parte y las fuerzas instintivas y pasionales de la otra, se debaten en cruenta lucha por
lograr el total dominio de la individualidad.

Cuando la razón ha madurado lo suficiente para que el hombre alcance una


comprensión rápida de los hechos y las cosas, aparece la necesidad de integrar las
experiencias, por medio de una actuación RESPONSABLE. La responsabilidad tiene
como base el conocimiento de causa y efecto. Es la responsabilidad una cualidad
independiente del cuerpo físico, en estrecha relación con las facultades psíquicas. La
responsabilidad como comando de las acciones, es lo que podríamos llamar volición
inteligente o inteligencia volitiva, sin que sea confundida con la intuición, está en
estrecha relación con las facultades psíquicas superiores y es como una tea que
ilumina el sendero de la recta conducta humana. La responsabilidad es una cualidad
Espiritual, y por su medio el Yo Superior, recibe la advertencia sobre todos los
peligros y altibajos que tiene la materia viva, desde el orto hasta el ocaso de una
existencia física.

Con la responsabilidad como guía, el individuo humano orienta todas sus


acciones, elige siempre lo mejor, no por fácil sino por conveniente para si
mismo y para los demás, y se impulsa en el camino de la superación consciente,
utilizando como combustible, la fuerza del deseo sublimado hasta conseguir sus más
anheladas metas. Puede presentir los peligros próximos o remotos, y actúa
impertérrito a través de los azarosos caminos de la evolución, en un ascenso sereno
hacia cada vez más altos derroteros.

A medida que la Conciencia madura, la responsabilidad va en aumento, y los


conocimientos adquiridos por medio de la razón, se van haciendo más útiles y
monolíticos.

En un sentido más extenso, las emociones pueden ser subdivididas en dos grandes
categorías: EMOCIONES POSITIVAS y EMOCIONES NEGATIVAS. Algunos autores
las han clasificado en emociones depresivas y emociones agresivas. E. Kant. por
ejemplo, distinguía las emociones como esténicas y asténicas, basándose en su efecto
genérico sobre el cuerpo físico. Las emociones placenteras producen un sentido de
vigor, de fuerza, de exaltación a quien las vive, en cambio, las emociones
desagradables , bajan el tono del organismo, lo debilitan, lo deprimen o lo enferman.

Veamos ahora algunos ejemplos:

EMOCIONES POSITIVAS:
Alegría, Euforia, Regocijo, Entusiasmo, Júbilo, Agrado, Devoción, Éxtasis
Místico.

EMOCIONES NEGATIVAS:
Tristeza, Desesperación, Miedo, Angustia, Dolor, Depresión, Ansiedad.

Según estos ejemplos, las emociones son de muy diversa índole y de grados
variables, desde los niveles más degradantes y dañinos, hasta los más elevados,
refinados y sublimes.

La característica más notable de las emociones, y que las distingue de los afectos, es
que aquellas son de poca duración, completamente irracionales, fugaces y
desaparecen sin dejar huella en la psiquis, de tal modo que casi resulta imposible
reproducirla a voluntad. Los afectos, en cambio, son más duraderos y permanentes.
¿QUE SON LOS AFECTOS?

Los afectos son estados emocionales que nacen en lo profundo de la mente y se


proyectan al exterior sobre personas o cosas. Los afectos representan el aspecto
activo del cuerpo emocional, mientras que las motivaciones constituyen al aspecto
pasivo, receptivo, negativo de la esfera emocional de la mente.

Los afectos pueden ser representados a la inversa de las emociones, o sea, en este
caso, los dardos parten de lo interno y apuntan hacia el exterior.

También en el campo de la emotividad, se pueden detectar distintos tipos


psicológicos; por ejemplo, el tipo receptivo, que de modo más o menos permanente
es pasivo, sugestionable a nivel emocional, es influenciable, mudable, a menudo
introvertido y egocéntrico, pero también capaz de sublimar su emocionalidad hacia
lo Superior, recibir intuiciones y experimentar estados Místicos trascendentales.
También encontramos el tipo expansivo, afectuoso, cordial y sociable "el amigo de
todos". Respira amor y amistad por todos los poros. Es capaz de establecer
relaciones durables, pero también puede expresar antipatía y enemistad, o bien de
esclavizarse a fuertes apegos. Los afectos también tienen sus pares de opuestos, y
podemos subdividirlos en dos clases, bajo las denominaciones de AMOR-ODIO, y
ATRACCION-REPULSION.

Veremos a continuación algunos ejemplos de afectos en las dos clasificaciones, a fin


de obtener una mayor claridad en nuestras apreciaciones.

Los afectos pueden ser, o bien, estados de ánimo, sentimientos nobles o posturas
sentimentales, que no solamente son diferentes de las emociones por su carácter
positivo y radiante, sino también por su continuidad y permanencia. Las emociones,
como lo hemos anotado anteriormente, son súbitas, rápidas y poco durables, a
trueque, los afectos son algo así como EMOCIONES PROLONGADAS, que tienen
más carácter de sentimientos que de sensaciones, ya que nacen y mueren muy
lentamente, porque su nota fundamental es aquella de la continuidad y la
estabilidad, con relación a las emociones propiamente dichas.

Los afectos no ofuscan por completo a la mente, como sucede con las emociones,
más bien puede estar en contradicción con ella. La mente razonadora puede
continuar su trabajo, aún con la presencia permanente de un afecto en la memoria.
También un afecto puede contribuir a aumentar la capacidad de trabajo mental y
físico al servir de estímulo o incentivo. Por otra parte, los afectos pueden suscitar
contradicciones y luchas internas si no hay plena aprobación. Un afecto puede en
algunas ocasiones ser tan intenso y obsesivo que tenga efectos traumatizantes en la
psiquis, al transformarse en aquello que comúnmente llamamos pasión y llegar a ser
una verdadera enfermedad psíquica. Se dice que la pasión es un sentimiento
afectivo llevado a la exasperación, en la modalidad de emoción intensa y crónica. En
la pasión predomina una sola idea de amor o de odio, hacia la cual convergen todas
nuestras energías. Por su característica de exclusividad, la pasión es el equivalente
de la idea fija.

Vemos, de este modo, al tenor de este rápido análisis de las emociones y de los
afectos, como existe una notable diferencia entre estas dos expresiones de la
naturaleza emotiva y podemos deducir también la siguiente interesante observación:
UNA PERSONA EMOTIVA NO ES PRECISAMENTE AFECTUOSA, es decir, tiene
capacidad sensitiva, receptiva, pasiva en la esfera emocional de la mente, que no
siempre tiene la capacidad de expresar al exterior, sentimientos, afectos, verter sobre
los demás la energía emocional, sentirse relacionado con los demás. Algunas veces
los tipos muy emocionales son muy egocéntricos y ultra egoístas, quieren recibir
siempre y nunca dar. Son incapaces de amor y de interés por los demás.
Naturalmente, estamos hablando del tipo emotivo inferior y poco evolucionado. Esto
sucede porque la emoción es solo un MOVIMIENTO DE LA FUERZA EMOTIVA,
una reacción, una vibración interna, muy poderosa, es cierto, pero poco duradera, si
no intervienen otros factores, es decir, una adhesión íntima, un profundo deseo de
volver a experimentar aquella determinada emoción, en caso de que sea agradable, y
la capacidad de expresar y manifestar sus efectos.
Por otra parte, tenemos el tipo emocional más evolucionado que llega hasta las
alturas del misticismo puro y de la Intuición y cuya receptividad y sensitividad se
han desarrollado de tal manera, que le dan la capacidad de sentir y de captar las
vibraciones más altas de la emoción y del sentimiento. Son ellos los supersensitivos
que se acercan a la Verdad por Intuición y que se encaminan por la senda Espiritual,
impelidos a ello por sus más íntimos sentimientos.

En cambio, los afectivos sentimentales y extrovertidos, que necesitan manifestar la


energía emocional a lo externo, pueden ser víctimas de excesivos apegos, de
afectos celosos y exclusivos, de antipatías y odios persistentes. Pero pueden
también llegar a niveles de radiante amor, de actos de altruismo y abnegación,
comprensión y bondad. Saben hacer amistad y sostener justas relaciones humanas, y
con el tiempo llegan a ser, verdaderos servidores de la humanidad. En realidad, el
equilibrio y la armonía de la naturaleza emocional del hombre, se logran por el
desarrollo igual de los aspectos activo y pasivo, y del uso del tercer aspecto, el deseo
transmutado en aspiración del alma. En el hombre perfectamente equilibrado
se encuentra sensitividad, capacidad de amar y aspiración muy definida hacia
lo bueno y superior.

En cuanto se refiere a los buscadores de la Verdad y estudiosos de lo Espiritual, se


deben analizar, poco a poco, a sí mismos y tratar de descubrir cómo se manifiesta la
actividad de la esfera emocional de su mente, y cual aspecto es el que prevalece en
ella.

Puede Ud. llegar a descubrir que es demasiado emocional, o sea que la esfera
emocional de su mente es demasiado activa e indomable, o puede ser que hay una
deficiencia en Ud. una carencia de fuerza emocional. En uno u otro caso, las razones
pueden ser muy profundas y difíciles de detectar, por esto le recomendamos un
atento autoanálisis, realizado con toda seriedad y continuidad, para poder remediar
cualquier carencia.
Por ahora es indispensable autoexaminarse, hacer un balance, objetivo, lógico e
imparcial de si mismo y después podrá Ud. dedicarse a la obra de reordenamiento de
la Mente, reconstrucción y desarrollo del carácter.

EJERCICIO DE AUTOANALISIS # 3

1.- ¿Cómo definiría Ud. las emociones?

2.- ¿Cuáles son las emociones positivas?

3.- ¿Cuáles son las emociones negativas?

4.- ¿Qué criterio tenía Ud. sobre las emociones antes de estudiar esta lección?
5.- ¿Cuáles son las emociones que más prevalecen en Ud.?
6.- ¿Identifica fácilmente en Ud. una emoción positiva y una negativa?

7.- ¿Hasta qué punto puede controlar Ud. sus emociones?

8.- ¿Se considera Ud. un individuo emocional? Por qué?

9.- ¿Puede Ud. distinguir la diferencia entre una emoción y un afecto?

10.- ¿Es Ud. emocional introvertido o siente necesidad de expresar sus emociones?

11.- ¿Cómo se expresan las Fuerzas Espirituales en sus emociones?

12.- ¿Cómo piensa actuar para sublimar sus emociones?

Haga diligentemente su ejercicio de autoanálisis # 3 antes de estudiar la siguiente


lección.
Instrucción # 4

¿SOY UN SER PENSANTE?

Pasemos ahora a estudiar un uno de los atributos de la Mente Humana más


desconocidos y mal utilizados en todo tiempo y lugar: EL PENSAMIENTO. Muchos
filósofos y psicólogos se han ocupado más o menos brillantemente del funcionalismo
del pensamiento, han tratado de describir la naturaleza de la mente, y, solo algunos
de ellos han logrado llegar a definiciones muy interesantes y justas, pero han
tropezado con muchas dificultades y obstáculos para poder cumplir su cometido.

Todos los autores y estudiosos han estado de acuerdo en que el observar y estudiar la
mente es tarea ardua. Se han formulado algunos criterios muy claros y sintéticos
como el que sigue: "Aquel que piensa que no puede desdoblarse de tal manera que
una parte razone y una parte contemple; pues en este caso el órgano observado y el
órgano observador son la misma cosa..." Aquí la mayor dificultad surge del hecho
que el yo se identifica con la mente, y entonces no puede observarla como algo
distinto de si mismo que puede analizarse y objetivarse. La pregunta clave es la
siguiente. "SOY MENTE O TENGO MENTE?

En realidad el Yo no es la mente, ni tampoco es el pensamiento. El Yo es el Centro


de nuestra Conciencia, supremo e inmutable, que puede generar el
PENSAMIENTO-FUERZA y poner la mente en movimiento y bajo su gobierno, si
ser idéntico con ella. El Yo es el PENSADOR, que está más allá de los tres elementos
psíquicos constituyentes de la personalidad, es decir, Instintos, émociones y
pensamientos, a los cuales puede observar, guiar y controlar.

No obstante, aún percatándonos intelectualmente, que el Yo no es el pensamiento,


es para todos muy difícil llegar a sentirlo y reconocerlo, y por lo general, ocurre que
lo identificamos con la mente, dado que no hay un punto más elevado de la
personalidad. Después de esta anotación necesaria, a modo de advertencia, y para
obtener mayor claridad acerca de la parte intelectual de nuestra psíquis, tratemos de
definir el pensamiento desde el punto de vista psicológico, tal como lo hicimos con
los instintos y las emociones.
El pensamiento es algo bien diferente de los instintos y de las emociones. Es aquella
parte psíquica que puede definirse como la actividad que percibe, elabora, coordina,
razona, juzga, compara, abstrae, selecciona y concluye.

Pensar es formular conceptos, generar ideas claras, criterios precisos y


razonamientos lógicos sobre cualquier sujeto. Si no tuviésemos la capacidad
pensante, nuestra vida psíquica no sería más que un enredo de sensaciones,
emociones y afectos. Por desgracia, debemos decir que esa es la situación
psicológica de la gran mayoría de los seres humanos. El mental de la generalidad de
la gente humana es conflictivo, caótico como un maremágnum incoherente en el
cual se pierde el ser humano, desordenado y confuso. El intelecto tiene la capacidad
de organizar, reelaborar y reordenar todas las sensaciones y las percepciones que
provienen de la parte instintiva y emocional, así como del mundo externo objetivo, a
través de las percepciones sensoriales. La mente analiza, sintetiza, conoce y juzga. El
intelecto sirve para unir, recordar y expresar, de manera racional y lógica todas las
impresiones recibidas mediante el mecanismo de los sentidos y las percepciones
internas de la esfera emocional, y través de ello puede crear conceptos, ideas y leyes
propias.

Lo que distingue al hombre de las demás especies es esta capacidad de su mente que
le permite unir entre si los hechos y las percepciones, analizar y razonar. Los
animales tienen otro nivel de pensamiento, aunque en algunos de ellos se
encuentran muestras de un principio de vida psíquica embrionaria. Solo en el
hombre el pensamiento puede escalar alturas de genialidad, expresándose en toda la
plenitud de su poder, con mucha claridad, precisión y profundidad hasta llegar a la
Intuición.

La mente constituye para el hombre el puente que conduce del mundo material al
Espiritual a los planos Superiores de la Eterna Realidad, pues tiene una doble
naturaleza; Manas inferior y Manas Superior. Una parte está dirigida hacia el mundo
material exterior, otra parte está enfocada hacia el mundo Espiritual, interno y
Superior. Es de este último de donde surgen las ideas claras, las percepciones
intuitivas y el conocimiento de las causas y efectos.

El hombre por lo general, usa solamente la mente inferior, y es por ello que vive
debatiéndose en el caos de los efectos, con absoluto desconocimiento de las causas.
Poco a poco, y a través del dolor, el hombre aprende a usar la mente superior, al
descubrir la existencia de sus mundos internos. Se desarrolla entonces en él la
capacidad de pensamiento abstracto, la sensitividad hacia las ideas superiores y la
percepción de las Fuerzas Universales, además de la intuición que le abre la entrada
hacia las Verdades Eternas.

Se han estudiado dos actividades del pensamiento, el abstracto y el concreto, o en


otros términos, pensamiento lógico y pensamiento intuitivo. La mente desarrollada
y equilibrada debe estar en condición de utilizar estas dos actividades del
pensamiento. En los distintos tipos psicológicos predomina según el temperamento,
el pensamiento abstracto o el concreto, influyendo también el modus vivendi o el
medio ambiente en que se desenvuelva. Por ejemplo: En el hombre occidental, muy
intelectual y discriminativo, prevalece la tendencia al pensamiento concreto y lógico,
a trueque, en el hombre oriental, preside la inclinación hacia el pensamiento
abstracto e intuitivo.

Sin embargo, el mayor problema del hombre actual es APRENDER A PENSAR, dado
que la diferencia entre el pensamiento abstracto y el pensamiento concreto, surge
solo cuando la mente está considerablemente desarrollada y se encuentra en pleno
uso de sus facultades y funciones. Saber pensar es de lo más difícil.
Muy corrientemente, el hombre, en lugar de pensar divaga, sueña y fantasea con los
ojos abiertos, dejando correr sin control, en su mente imágenes, sensaciones,
recuerdos, pensamientos enmarañados en una mezcla incongruente de ideas
imprecisas y estados emotivos, razonamientos erróneos, confusiones, opiniones
encontradas, juicios superficiales etc. etc. La mente de ordinario es incapaz de
concentrarse con detenimiento sobre un punto determinado o una idea clara, no
sabe formular conceptos claros y limpios, tampoco se tiene la capacidad de hacer
razonamientos lógicos, libres de influencias emotivas y/o instintivas, externas o
internas.

Sin darse cuenta el mental, está frecuentemente no definido. ofuscado por una
nube de estados emocionales y condicionado por impulsos instintivos. El verdadero
Pensamiento es alcanzado por la mente solo en momentos de concentración volitiva.
Realmente se piensa cuando la mente está desconectada de toda influencia
emocional o instintiva. Se generan pensamientos auténticos cuando el Yo se refleja
en la mente. Hay pensamiento-Fuerza y pensamiento-concepto también cuando se
razona sin apasionamiento, con objetividad y lucidez. Cuando los hombres
logramos pensar, en el verdadero sentido de la palabra, nos sentimos desprendidos
de nuestras reacciones personales, logramos observar conscientemente nuestros
mundo subjetivo y objetivo, con un criterio científico, racional y analítico, que nos
permite, entender, conocer y formular ideas. Ya podemos hablar de ACTITUDES
MENTALES.

A este nivel de pensamiento claro y lúcido se llega con el ejercicio de la Voluntad y la


alerta mental, ya que es una condición de concentración y enfoque de la atención
sobre un objetivo. Muchos han logrado pensar, y usar la mente, solo cuando se
esfuerzan en aprender algo o están enfocados en la solución de algún problema. O
bien cuando escriben algo de su autoría, pues sin saberlo, es solo en esa ocasión
cuando están concentrados mentalmente y enfocados sobre alguna cosa en
particular. Pero por lo general, el hombre se abandona a las fluctuaciones del
pensamiento, lo cual es una especie de sueño con ojos abiertos, fantasmagorías
inconexas, sin orden lógico.

Traigamos a nuestra exposición una vez más el criterio C. G. Jung, quien distingue
un pensar activo y un pensar pasivo, cuando afirma: " El pensamiento activo es un
acto de la voluntad, el pensamiento pasivo es un decaimiento". Según esto, nunca
se "piensa", en la más pura acepción del término. Por lo general, creemos que
pensamos, cuando solo estamos envueltos en una atmósfera psíquica mezclada con
corrientes emocionales e instintivas, conscientes o subconscientes y nos abrimos
pasivamente a ellas, perdiendo todo dominio del pensamiento. CUANDO DE
VERAS PENSAMOS ESTAMOS D E S P I E R T O S. Nos encontramos en presencia y
conciencia de nuestro Yo. Somos entonces, dinámicos, activos y tenemos fuerza
positiva y gran lucidez mental.

Cuando el hombre recuerda que tiene una mente, y aprende a pensar, usando su
mente en forma justa, descubre que en verdad ha realizado la más maravillosa
conquista, pues además de la capacidad de raciocinio, observa que aumenta su
autocontrol, la coordinación interna y lo que es más importante, su serenidad
mental. La función de pensar no es la única finalidad de la mente, sino también la
de gobernar los estados psíquicos, manejar los niveles energéticos, coordinarlos y
armonizarlos, y además la función de deducir el resultado de las experiencias y los
conocimientos y en resumen, servir de conductor a nuestra personalidad en forma
sabia y equilibrada.

También en el mental se encuentra el reflejo aquellos tres aspectos de la Divinidad

VOLUNTAD-AMOR-INTELIGENCIA ACTIVA.

VOULNTAD...............= CONTROL

AMOR...............= COMPRENSION

INT. ACTIVA...............= IDEACION

La Voluntad se expresa como capacidad de control, de manejos de las actitudes


mentales, gobierno de las emociones y los instintos; el Amor se expresa como
comprensión, sabiduría y la Inteligencia Activa como el genuino pensar, el auténtico
pensamiento propio como idea, concepto y criterio, es decir el movimiento de las
corrientes mentales durante el acto de pensar, razonar y juzgar. Estas tres funciones
de la mente, sin embargo, no se desarrollan simultáneamente, de tal modo que
algunos individuos desarrollan más el aspecto Voluntad, otros el de la Sabiduría y
otros el de la actividad inteligente. No obstante, con el tiempo y la práctica, tales
funciones serán manifestadas simultáneamente estableciendo un perfecto equilibrio
y armonía. Este es el punto en el cual la mente sirve de puente hacia el mundo
Espiritual.

Todo esto constituye una meta grandiosa por alcanzar, y el buscador de la Verdad
deberá pasar a través de varias etapas de desarrollo mental antes de llegar a ella.
Puede transcurrir un largo período evolutivo en el cual la mente es usada solo
parcialmente, y en términos generales puede decirse que es un aspecto de la
Inteligencia Activa que se desarrolla antes de todo proceso de superación consciente
y es manifestado por la mayoría de los humanos. En realidad el desarrollo de la
facultad de pensar es el primer paso hacia el desarrollo consciente de la mente, y
después de esto, los otros dos aspectos se manifestarán poco a poco,
espontáneamente, hasta que aprendamos depurar el pensamiento de los densos
nubarrones emocionales e instintivos, para poder obtener cierta claridad y eficiencia
mental y un alto nivel de raciocinio.

La mente no puede ejercitar su función de coordinación y control sobre los demás


elementos psíquicos si no se desconecta de ellos y no puede demostrar la capacidad
de sabiduría, si no ha alcanzado cierto grado de depuración conceptual, madurez y
discernimiento. EL PRIMER PASO, autoanalizarnos para determinar si sabemos
pensar realmente o no, y poder descubrir cuáles son los obstáculos y dificultades
que limitan nuestra capacidad pensante, o también, establecer cuáles son los
aspectos favorables que facilitan nuestra actividad inteligente.

EL SEGUNDO PASO, reconocer y admitir si tenemos tendencia al pensamiento


concreto, lógico, analítico, o bien, al pensamiento abstracto, intuitivo. En resumen,
esclarecer si somos extrovertidos o introvertidos a nivel mental.

Antes de concluir esta instrucción es preciso detenernos un poco sobre una parte
muy importante, y es el papel que desempeña el subconsciente en el proceso de
elaboración del pensamiento. El subconsciente coopera continuamente con la
mente consciente, pues no debemos olvidar que hay allí todo un trabajo, una
elaboración inconsciente de nuestros procesos mentales, y una continua
estratificación de ideas, conceptos y conocimientos adquiridos. Nuestra
subconsciencia es como un inmenso archivo de recuerdos, siempre listo a traerlos a
la consciencia al más mínimo estímulo o reclamo.

Cuando pensamos, dirigimos la atención hacia un grupo de ideas-recuerdos y en tal


forma excitamos toda la energía psíquica, ligada a aquellos conceptos y encerrada en
el inconsciente. Cuando tal energía llega a la luz de la consciencia, nosotros la
analizamos, la coordinamos, la consideramos, la juzgamos y como resultado
decidimos. en otras palabras, hacemos una elección entre aquellos conceptos
estimulados por nosotros, y descartamos aquellos que carecen de interés.
De acuerdo a una clara definición el intelecto consiste en lo siguiente:

1.- Reclamar a través de la memoria, los recuerdos archivados;

2.- Utilizar las ideas que nos sirven;

3.- Rechazar los recuerdos que no se ajustan nuestras expectativas.

Podemos concluir que la mente consciente no produce nada. Lo que hace es utilizar
lo que hay en el subconsciente. Estas observaciones nos llevan a considerar la gran
importancia de la subconsciencia y como es de máxima utilidad conocer su
estructura, su funcionamiento y sus relaciones con la parte consciente de la mente.
Debido a esto, y después de haber analizado los distintos elementos psíquicos que
son la base de nuestra personalidad - instintos, emociones, pensamiento - pasemos
ahora a estudiar nuestro mundo subconsciente, que es abstracto, pero es el oculto
origen y causa de nuestro comportamiento.

EJERCICIO DE AUTOANALISIS # 4

1.- ¿Le resulta fácil analizar su mente?

2.- ¿Ha sentido el Yo alguna vez como el Centro de todo, desprendido de la


mente o no?

3.- ¿Según su concepto, que cosa es el Pensamiento?

4.- ¿Como se diferencian los instintos de las emociones?

5.- ¿Considera que piensa con claridad, sin influencias emocionales o


instintivas?

6.- ¿En que situación o bajo que circunstancias piensa mejor?

7.- ¿Piensa con más facilidad cuando escribe o no?

8.- ¿Tiene más tendencia al pensamiento concreto, lógico, o más al pensamiento


abstracto? (Sea sincero, no se engañe)

9.- ¿Cual de los tres aspectos de la mente cree tener más desarrollado? ¿Control?
¿Sabiduría? ¿Inteligencia?

10.- ¿Se da cuenta de la participación del subconsciente en la formación de sus


ideas?

11.- ¿Es capaz de utilizar las ideas que surgen del subconsciente?

12.- ¿Cree que hay lugar a cambios en su manera de pensar?

13.- Haga una evaluación de los defectos y virtudes que ha logrado descubrir en
Ud. hasta ahora haciendo este estudio.

(Sea sincero no trate de engañarse)


Instrucción # 5

¿Cuál es la Causa de mi conducta?

Quienes en realidad deseamos conocernos a nosotros mismos y llegar a ser dueños


de nuestra personalidad y nuestro destino, no debemos limitar el estudio del
autoconocimiento a la parte de la mente consciente (intelecto) , la cual es solo la
superficie de nuestro ser. Debemos también dedicarnos a descubrir poco a poco la
subconsciencia, que es mucho más grande e importante.

El estudio psicológico de la mente consciente, analiza y observa solamente el estado


más exterior de la personalidad humana; siendo algo así como una "psicología de dos
dimensiones". El análisis psicológico de la subconsciencia, es bien distinto, dado
que enfoca sus investigaciones hacia las esferas más profundas de la mente, se
sumerge hasta las raíces de la naturaleza humana, por ello la podemos llamar
psicología de tres dimensiones.

Al respecto dice Carl G. Jung " el consciente, por naturaleza es, una especie de
estrato superficial de epidermis flotante sobre el inconsciente, que se extiende en las
profundidades, como un vasto océano de perfecta continuidad". Por lo menos el
90% de nuestros procesos mentales, provienen de la subconsciencia y mientras
nosotros ignoremos esto, o no lo queramos admitir, seremos como entes
incompletos, mutilados y nos privaremos de una cuantiosa riqueza, de una fuente
inagotable de vitalidad, del conocimiento de ese aspecto multiforme y misterioso de
nosotros mismos, pletórico de insospechadas facultades y maravillosos poderes.

LA SUBCONSCIENCIA ES UN DEPOSITO DE ENERGIAS DINAMICAS, un campo


inmenso de energía psíquica, fluida y plástica, supersensible e impresionable, una
masa potencial de posibilidades y facultades que solo esperan ser utilizadas por el Yo
consciente.

En los actuales tiempos, el concepto de la subconsciencia se ha modificado y


ampliado considerablemente con relación al concepto original, que consideraba al
inconsciente como un inmenso depósito de instintos removidos, de recuerdos
traumáticos, de experiencias petrificadas. La psicología profunda, desde su
fundación hasta hoy ha evolucionado enormemente, y parece ser que el concepto
sobre el inconsciente del hombre se va esclareciendo más y más, descubriendo a
cada paso, una nueva pieza de ese inmenso rompecabezas.

Si damos una mirada retrospectiva a las diversas etapas recorridas por la


psicoanálisis en el transcurso de su evolución, se puede notar que la subconsciencia
se ha revelado y se está revelando, poco a poco, más y más, a la mente indagadora
del científico, mostrando ya sea uno u otro aspecto. Sin embargo, es muy extraño,
que existan conceptos tan diversos sobre tan delicado tema, ello nos da entender
que, cada uno de los principales investigadores en este campo, ha descubierto y
reconocido aquella parte de la subconsciencia que más se identifica con su
temperamento y su tipo psicológico.
Otro criterio de Jung al respecto, que corrobora nuestra teoría es el siguiente, de su
obra "El Hombre Moderno en la Búsqueda de su Alma": "Considero la veracidad de
mi punto de vista igualmente relativa y me considero solamente el exponente de una
cierta predisposición psicológica".

Como ya lo anotamos en nuestra instrucción sobre los instintos, las principales


escuelas psico-analíticas están clasificadas cada una por uno de los instintos
fundamentales del hombre. Es así que la escuela Freudiana se basa sobre el instinto
sexual, la escuela Adleriana sobre el instinto de autoafirmación, la escuela
Americana que es la más nueva de las tres (representada por Alexander, Fromm,
Karen Horney etc.) sobre el instinto gregario. Por otra parte, la escuela Junghiana,
que no se basa sobre los instintos, pone de relieve la exigencia religiosa, connatural
en el hombre, como una necesidad intrínseca de individualización, es decir, de
encontrar su verdadero Yo, y delinear así, de manera clara e indiscutible, la
naturaleza espiritual del hombre.

Tenemos pues, que casi sin darnos cuenta se ha ido creando una teoría muy válida,
sobre la subconsciencia multidimensional, que no incluye únicamente las zonas
instintivas, sino también las zonas emocionales y espirituales más profundas. Esta
teoría multidimensional es la que intentamos hacer resaltar en nuestra exposición,
para iluminar algunos puntos oscuros, sobre la naturaleza, las características y el
funcionamiento de la subconsciencia.

Los humanos desde que nacemos traemos una mente no desarrollada ni cualificada,
pero que contiene el latencia, todas las facultades emocionales, instintivas e
intelectuales. Esta mente, en el niño pequeño, es ultrasensible ante cualquier
estímulo, y es por ello que continuamente recibe impresiones e influencias del
ambiente que le rodea. Esas impresiones son captadas, desde luego, sin que el niño
se percate de ello, se depositan bajo niveles de la consciencia objetiva, forman , por
decirlo de algún modo, "varias capas" superpuestas, y de esta manera, paso a paso, se
construye el inconsciente, en sentido personal, ya que el inconsciente colectivo
-según Jung- ya existe antes del nacimiento.

Sensaciones, imágenes, recuerdos, experiencias, agradables una dolorosas otras, no


desaparecen sin dejar huella, muy al contrario, van a depositarse en lo profundo de
nosotros mismos, siguiendo un proceso natural y espontáneo. Si el niño vive en un
ambiente armónico, sereno, amoroso, comprensivo, entonces su inconsciente, se
forma de manera normal. Los recuerdos se estratifican por un mecanismo
automático, sin ocasionar disturbios en la conducta. Pero si por el contrario, el niño
nace y vive en un ambiente insano, discordante, agitado, que le hace sufrir y le hiere
constantemente, si está rodeado de persona incomprensivas, si es testigo de escenas
oprobiosas, desagradables y terroríficas, si no ha recibido amor, afecto, cariño, su
inconsciente recibe de continuo impresiones dolorosas y desagradables; los
recuerdos depositados no son imágenes agradables o inocuas sino grabaciones
mnemónicas traumáticas de sucesos ingratos que le atormentan y entonces
continuamente él trata de alejarlos de su conciencia, él los remueve en las ansias de
suprimirlos.

Tales registros de experiencias permanecen en el inconsciente, y son las causas de


todos los COMPLEJOS e INHIBICIONES. Causas escondidas pero no muertas,
ignoradas pero capases de consecuencias negativas y hasta deletéreas en la
personalidad y conducta. Estos contenidos del inconsciente actúan también sobre el
carácter y el temperamento, influyen en las relaciones con los demás, en fin, sobre la
vida en general de quien es víctima de ellos. Por tal razón, el inconsciente, siendo
muy semejante funcionalmente en todos los individuos, no es nunca igual al de otro
en sus contenidos.

Existe también otra notable diferencia entre una y otra persona, y estriba en mayor o
menor dificultad que una y otra tienen para hacer contacto con su subconsciente.

Hay una frontera entre nuestra mente consciente y la mente subconsciente, que
podríamos llamar un diafragma, más o menos denso, aunque en algunas personas
dicho diafragma es tan sutil que no opone ninguna resistencia, y ello permite que
afloren con facilidad los contenidos del subconsciente, los cuales pueden ser
penetrados por quien desee analizar el subconsciente. Esto último facilita también
la labor del psicoanalista. Más hay otras personas en las cuales el susodicho
diafragma en muy denso y casi impenetrable; como en el caso de aquellos que tienen
muchas represiones, deseos frustrados, conflictos inconscientes y complejos no
superados.

Esta clase de individuos se han acostumbrado a reprimir sus impulsos y exigencias


instintivas o emocionales, e imperceptiblemente, las han convertido en represiones
automáticas, así han creado una tendencia a la remoción de dichos contenidos, la
cual constantemente se repite, ya sea en el nivel vigílico u onírico, sin que ellos sean
conscientes de tal suceder. Se forma así una fuente de conflicto interno entre el
consciente que desea indagar y el inconsciente, que no desea vivir de nuevo el
momento de disgusto, y se atrinchera como detrás de un muro.

Esta tendencia del inconsciente a cerrar la salida de sus contenidos, es como una
defensa y a veces, se hace necesaria como una protección para aquel que la posee. Si
no fuese así, sus conflictos y complejos inconscientes, se dispararían continuamente
turbándolo y confundiéndolo, debido a su inmadurez para manejarlos y resolverlos,
lo cual podría desquiciarle. A trueque, puede ocurrir, que en virtud de la madurez y
grado de evolución del individuo, sus complejos psicológicos se resuelvan por sí
mismos, ya que son encauzados por una vía de sublimación espontánea y natural.
No olvidemos que el inconsciente está hecho de energías dinámicas las cuales
siempre están buscando una oportunidad de desahogo. Los disturbios psíquicos
aparecen si las vías de desahogo son equivocadas, si se le ponen obstáculos a la
sublimación o si no se sabe como lograrla. No vamos a tardarnos sobre esos bellos
argumentos que ha sido tratados brillantemente por varios siconanalistas, a los
cuales remitimos a nuestros interesados lectores.

Tratemos ahora otro aspecto importante sobre el inconsciente, o sea, los


automatismos y los hábitos que se forman en nosotros y los cuales nutren la
subconsciencia, al par de los recuerdos y las experiencias estratificadas.

Que es lo que se entiende por automatismos? Se trata de actuaciones motrices,


manifestaciones emocionales o afectivas y procesos mentales que se verifican con el
concurso de la atención y la voluntad, y con la repetición frecuente se tornan
automáticos e inconscientes. Este es un proceso natural de la evolución de la
conciencia, la cual se traslada gradualmente de uno a otro nivel, en tanto los
automatismos aumentan.

Veamos un ejemplo: Las funciones fisiológicas, que en el principio se desarrollan con


la ayuda de la voluntad, a través la evolución se han convertido en automatismos.
Los movimientos que utilizamos para caminar, comer, escribir, etc. se han formado
con el esfuerzo y con el ejercicio, y luego han llegado a ser inconscientes. Manejar
un automóvil, escribir a máquina, tocar el piano, etc. al comienzo precisan de mucha
atención y son fatigadores, pero después, se convierten en actuaciones fáciles y
espontáneas, y las podemos realizar sin el apoyo de la atención. Si tratamos de
reconstruir las distintas etapas que debimos recorrer para llegar al resultado, nos
sentimos turbados, impedidos y hasta paralizados.

Tales automatismos se forman también en el campo, afectivo y en el intelectual.


Muchos afectos y ligaduras que se han formado y viven en nosotros
inconscientemente y nos damos cuenta de ello solamente cuando el objeto de
nuestros sentimientos se aleja o deja de existir. Aun cuando parezca extraño, el
afecto puede ser inconsciente y también llegar a ser automático, es decir,
espontáneo y habitual y hasta escapar nuestra conciencia El afecto por los padres ,
por la familia, por las personas vecinas por aquellos que amamos, y nos sentimos
ligados a éllos nos vuelve conscientes de nuestros sentimientos cuando nos
encontramos distantes de ellos.

En el mental, la parte consciente es mínima. Muchos investigadores notables


afirman que nuestro pensamiento se desarrolla, en su mayor parte bajo los niveles de
la conciencia, especialmente a lo largo de aquellas líneas que nos son más familiares
y las que más hemos cultivado y profundizado. Nosotros vemos aparecer en nuestra
mente consciente los resultados de nuestro pensamiento, - como lo hemos dicho
antes - pero no todas las fases de los razonamientos qué se suceden
automáticamente.

Las operaciones matemáticas que desde niños aprendemos con demasiado esfuerzo
a veces, llegan a ser después con la práctica repetida, otro automatismo de la mente,
que a menudo podemos desarrollar aunque nuestra atención se encuentre enfocada
en otra cosa o lugar. Igual ocurre al hablar o escribir una lengua extranjera. En
síntesis, se forman hábitos mentales que son espontáneos en nuestro intelecto y se
convierten en el subtracto de la mente consciente, facilitando y simplificando su
trabajo.

Esta facultad de nuestros elementos psíquicos inconscientes, la capacidad de formar


automatismos, es muy útil y permite al hombre trasladar su atención gradualmente
sobre otros intereses y niveles de carácter superior. La consciencia, que al principio
es pesada y ligada a la tarea de desarrollar infinitas operaciones y actos, llega a ser,
más libre, cuando se forma de los diversos automatismos, y puede dirigirse a la
realidad que se encuentra detrás de las formas y percibir la verdadera esencia de la
vida.

El subconsciente, además de los recuerdos estratificados, de los automatismos


psíquicos, contiene en si mismo LAS POTENCIAS LATENTES DEL HOMBRE, las
cualidades diversas y futuras facultades de orden elevado y Superior Espiritual.
Puede suceder que estas potencialidades, estos gérmenes comiencen a madurar y
fructificar mucho antes de que el individuo se percate de ello.

Las facultades se desarrollan, las cualidades superiores comienzan a delinearse, pero


permanecen por mucho tiempo en la esfera SUPRACONCIENTE. Es necesaria una
ocasión adecuada, una situación de emergencia para hacer manifestarse tales
facultades. En aquellos casos de extrema necesidad, el hombre puede manifestar
cualidades, poderes y facultades en forma de fuerza, de bondad, y hasta de heroísmo
y sacrificio insospechados.

Las pruebas difíciles, las eventualidades, los dolores de la vida, las cosas que
estudiamos y que aprobamos y todo lo qué aprendemos nuestras más altas
aspiraciones, todos los esfuerzos de mejoramiento propio, no quedan sin efecto y
obran sobre el subconsciente, haciendo madurar aquellos gérmenes de cualidades
latentes en lo profundo o mejor dicho, en lo más elevado de nosotros mismos.

Una experiencia determinada que exija de nuestra parte sacrificio, abnegación, amor,
no permanece sin consecuencias, pues evoca nuestras posibilidades más altas. Una
situación de emergencia que nos obligue a asumir un puesto directivo, aunque no
seamos conscientes, desarrolla poco a poco en nosotros la capacidad de
organización, sentido de justicia, imparcialidad, orden y equilibrio, los cuales
después se revelan como atributos naturales de nuestra conciencia. En algunas
ocasiones aparecen de improviso en nosotros intuiciones geniales, de creatividad
artística, ideas e inspiraciones, revelaciones místicas, soluciones de problemas
elevados, que afloran de un momento a otro a la conciencia. En el subconsciente
existe un maravilloso poder que nos puede ayudar en la evolución y nos demuestra
que el hombre no es solo su ser físico, emocional y mental, sino que por sobre todo
es UN SER ESPIRITUAL , que tiene en latencia las más portentosas posibilidades,
que su inclinación natural es hacia un fin elevado, siempre consciente y conocido.

Carl G. Jung afirma que el hombre, especialmente en la madurez, siente el infinito


anhelo de llegar a una meta, de alcanzar un ideal superior, que no conoce
conscientemente, pero que oprime continuamente en su subconsciente, y este
anhelo es la expresión de la necesidad de encontrar "la plenitud del Ser, la misteriosa
entidad del hombre en su perfección," y de "encontrar a Dios dentro de sí".

El hombre, de ordinario ignora sus más altas posibilidades, el verdadero fin de su


existencia, porque tales concepciones son subconscientes, para él, o mejor dicho, son
SUPRACONSCIENTES. Se necesita un especial acicate, un estímulo superior que
venga del exterior, o bien una exigencia particular desde su mente, para que se
produzca un "puente" entre el subconsciente y el supraconsciente, que es, en cierta
forma, la suma de valores intrínsecos del alma, del verdadero Ser, el anillo mágico
que nos une con los mundos Espirituales.

Nuestro Yo consciente, a medida que nosotros evolucionamos y maduramos,


traslada su conciencia hacia estas zonas Superiores, las AGREGA en su conciencia.
Es entonces que las zonas inferiores llegan a ser subconscientes. La Supraconciencia
se despierta, nos pone en contacto con nuestro verdadero YO, el Alma Espiritual, y
entonces desarrollamos una nueva conciencia, la VERDADERA CONCIENCIA que
nos conduce del nivel ordinario del bípedo humano al de verdaderos hombres y de
allí al SUPERHOMBRE.

Es esta la auto-realización que aún elevándonos por encima de nuestra conciencia


ordinaria nos hará sentir completamente humanos y semi-divinos. La auto-
realización llega a hacernos conscientes de ser totalmente diferentes de nuestro "yo"
normal, habitual, empírico. Al mismo tiempo somos enteramente conscientes del
hecho de nuestro nuevo modo de ser inspirado por nuestro verdadero Yo que en
realidad es más normal y más presente, aunque ignorado, en nuestro ordinaria
existencia. Nosotros solo nos recordamos de ser verdaderamente humanos cuando
estamos elevados al nivel de lo Divino.
El Conocimiento integral de nosotros mismos, es decir, aquel conocimiento que no
está limitado a la zona superficial del mental, sino proyectado a los niveles más
elevados y profundos de nuestro carácter, no solamente es muy útil sino necesario,
para conducirnos paso a paso a la realización de nuestro verdadero Yo.

Gradualmente debemos adquirir el hábito de autoanalizarnos, teniendo en cuenta


no solamente los elementos conscientes sino la existencia de los niveles
subconscientes y supraconscientes, si es que alcanzamos a concebir los que esto
significa. Esto podemos lograrlo si nos confiamos especialmente a la luz de nuestra
CONCIENCIA y nos atrevemos a mirar en los abismos del subconsciente, con
serenidad y coraje, con máxima objetividad y con criterio científico. Si surgen
algunas turbaciones es mejor confiarnos a la orientación de alguien más experto en
estas cuestiones y más sabio. No olvidemos que además de la zona más baja del
subconsciente existe también aquella más alta, el Superconsciente hacia el cual
podemos abrirnos sin temor.

EJERCICIO DE AUTOANALISIS # 5

1.- ¿Qué idea tiene del subconsciente después de haber estudiado la presente
Lección?

2.- ¿Puede Ud. citar algún caso preciso de su vida ordinaria en el cual el
subconsciente manifiesta su presencia y su apoyo?

3.- ¿Tiene Ud. un temperamento tendiente a reprimir sus impulsos? ¿Sus


sentimientos? o al contrario ¿es Ud. abierto, expansivo y espontáneo?

4.- ¿Puede darse cuenta cual es el instinto-base de su conducta o no?

5.- ¿Tiene Ud. complejos ? cuales?

6.- ¿Ha sentido o vivido alguna experiencia que le sirva de prueba de la


existencia de la SUPRACONCIENCIA ? ¿Cómo la ha percibido? ¿Cómo algo superior
interno?¿Cómo intuición mística? ¿Cómo una inspiración creativa? ¿Cómo
Iluminación mental?

7.- ¿Es Ud. una persona activa, dinámica, sociable? ¿O es de naturaleza


contemplativa, solitaria, más entregada a la reflexión que a la actividad?

8.- ¿Había intentado analizar sus impulsos subconscientes?

9.- ¿Cómo obra Ud.? ¿Por impulso espontáneo? ¿Irracional? ¿Instintivo?, o al


contrario, ¿obra solo después de haber razonado bien?
10.- ¿En su vida habitual, cotidiana, hace cualquier acto automático, cualquier
trabajo que por costumbre no requiera su atención?

11.- ¿Según lo entiende ahora, existe entre el Consciente y el subconsciente


división, ruptura, o más bien cooperan ambos y cambian energías?
12.- Haga una evaluación de aquellos alcances y conocimientos precisos logrados
a través del autoanalisis.
Instrucción # 6

¿Soy un Soñador?

Desde el punto de vista psicológico o espiritual, el argumento de los sueños es muy


importante dentro del proceso de autoconocimiento. Desde remota antigüedad ha
existido mucho interés por la interpretación de los sueños y aun cuando no se
entendía su real significado, los sueños tenían algo de misterioso que permitía al
hombre entrever una vislumbre sobre su mundo desconocido.

Con los avances del sicoanálisis, el estudio de los sueños se ha convertido en una
viviente actualidad. He aquí las palabras de Freud: "Los sueños son la vía maestra
que lleva al conocimiento del inconsciente". Pero nosotros, debemos encuadrar este
argumento en una concepción más amplia, teniendo en cuenta que el hombre está
conformado por varios elementos - instintos, emociones, y pensamientos -, tiene
además en si la contraparte inconsciente de cada uno de ellos, y tiene también un
Superconsciente, como lo hemos anotado en la anterior instrucción.

Pero sobre todo debemos tener presente, es el hecho incontrastable de que somos
una entidad Espiritual, a pesar de que no seamos siempre conscientes de ello: Somos
una Conciencia evolucionante que pugna por manifestarse en un cuerpo. Por eso
decimos que el análisis de los sueños puede llevarnos al descubrimiento de la vida
inconsciente que permanece en lo profundo de nuestra psiquis, además es también
cierto que esto demuestra que el hombre pueda tener percepciones ultrasensibles,
poderes más allá de lo normal y que puede entrar en contacto con niveles superiores
de conciencia y frecuencias vibratorias que no conoce en el estado de vigilia
ordinaria.

Tal parece que en el sueño, el hombre se vuelve más libre, más sensible y más
abierto a varios influjos y radiaciones, pues cuando el cuerpo físico duerme, la mente
puede estar más despierta y no limitada por el "yo" consciente.

Desde un punto de vista estrictamente fisiológico, el mecanismo del sueño es


todavía un misterio. La ciencia aún está perpleja frente al misterioso estado del
hombre que duerme. Existe una casi total ignorancia respecto del mecanismo del
sueño normal, el cual es objeto de muchas teorías. Alguien formuló una hipótesis
sobre la existencia de un "centro del sueño", agregado a los centros de la vida
vegetativa de la sustancia gris del cerebro...........

Por qué dormimos? Por qué malgastamos en el sueño un tercio de los años de
nuestra vida? Por qué algunas veces echamos de menos el sueño? Estas preguntas
no tienen razón de ser si se comprende la naturaleza de las alternativas del sueño y
la vigilia que caracterizan nuestra existencia. Probablemente no lograremos jamás
probar la existencia de un mecanismo del sueño, y el problema radica en encontrar
que cosa es la que nos hace estar despiertos.

Aparece muy claro que desde el punto de vista estrictamente científico, el sueño es
todavía un misterio, el cual se incluye y tiene explicación lógica en la descripción del
ritmo que existe en todos los fenómenos vitales y cósmicos; la alternancia del día y
la noche, las estaciones del año, los variados flujos y reflujos cíclicos, apogeo y
perigeo etc. Veamos un criterio de la medicina sico-somática: "El sueño en el cual
prevalecen el vago-tónico, el almacenamiento de energías, la asimilación de los
estímulos, las funciones subconscientes, y las actividades internas, debe alternarse
con la vigilia, en la cual prevalece el simpático-tónico, la libertad de energías, la
búsqueda de los estímulos, la función de la consciencia y las actividades externas".
Gentile.

No trataremos aquí del paso del estado de vigilia al estado del sueño, sino de aquello
que sucede mientras dormimos, o sea cuando la consciencia se retira del cerebro al
mundo psíquico. Lo que realmente duerme en nosotros es el cuerpo físico, el
cerebro, pero el hombre psíquico no duerme, él continúa su vida en niveles de
conciencia más internos y más profundos. En sus emociones, en sus instintos, en sus
pensamientos, en su parte espiritual el hombre no duerme, aun cuando su envoltura
material duerma y a eso se debe que nosotros "vivamos" experiencias durante el
estado onírico.

No siempre recordamos lo que soñamos. En ocasiones solo conservamos un


recuerdo nebuloso y parcial. Hay algunas personas que afirman no soñar jamás. La
realidad es que también sueñan pero no pueden llevar la memoria de sus sueños al
tercer estado de conciencia. Abundantes experimentos han demostrado que todos
soñamos, aunque por la mañana nos levantemos con la impresión de no haber
soñado con nada. Esto ocurre porque no hay continuidad de conciencia entre las
funciones cerebrales físicas y la mente, y por otra parte, al despertar ocurre una
disociación entre el "yo' consciente y la subconsciencia.

En nuestra anterior instrucción nos referimos a la "frontera" o diafragma existente


entre el consciente y el inconsciente, el cual es muy difícil de penetrar, según sea el
tipo de individuo. Este diafragma es la barrera que nos impide recordar algunos
sueños que son manifestaciones de nuestra vida subconsciente durante el estado
onírico. Mientras más extrovertido es un individuo, más está inclinado a la actividad
material, es también más racional y lógico, y de esta forma le da la espalda a la
subconsciencia.

Al contrario, los que más sueñan son los más emocionales, intuitivos, introvertidos,
sensitivos los artistas, los místicos, los adolescentes y las mujeres en general,
precisamente porque no están polarizados con la mente concreta, sino que se abren
con facilidad a las expresiones del subconsciente y de la intuición.

Así pues, todos los humanos soñamos. Para comprobar esto, algunos investigadores,
experimentaron pidiendo a otros que los despertasen por varias veces durante la
noche, y en cada ocasión que fueron despertados se dieron cuenta de que estaban
soñando. Investigaciones más profundas han demostrado que no solo soñamos
siempre, sino que la vivacidad y la intensidad del sueño, guardan una estrecha
relación con la profundidad del mismo. Comprobado esto, veamos alguna
características generales de los sueños.
En primer lugar, es preciso anotar que los sueños son casi todos de naturaleza
psicovisual, es decir, se presentan en forma de imágenes. Los sueños de orden
psicolfativo o psicoauditivo son muy escasos. Con nuestros ojos mentales vemos
nuestros sueños, y, la mayor parte de las veces se presentan en medio de una luz un
poco mortecina, oscura, como velada y sin color. A trueque algunas personas tienen
sueños intensamente coloreados, luminosos y nítidos, pero este tipo de sueños son
también muy escasos.

Algunas veces los sueños son lógicos, claros y simples, otras veces son incoherentes,
nebulosos y sin claridad alguna. Como existe tantísima variedad de sueños,
debemos dividirlos en varias categorías, para lograr un cuadro claro y sintético de la
vida onírica del hombre.

Plinio dividió los sueños en dos clases: 1.- los sueños ordinarios y 2.- Los sueños
enviados por los dioses, especificando que los primeros son solamente una
repetición de las experiencias cotidianas de cada día, y los segundos muestran un
significado más especial, un valor importante, un mensaje y contenido más
profundo. Después de tantos siglos, debemos admitir la exactitud de esta división y
nos referimos a ella en modo general.
Según este estudio, los "sueños ordinarios" son como sigue:

1.- Los sueños resultantes de la vida inconsciente del hombre.

Los sueños enviados por los Dioses serían:

1.- Los que tienen naturaleza metafísica y

2.- Los de carácter espiritual.

Entre los sueños de la primera clasificación encontramos todos aquellos que parecen
ser la continuación de la vida de cada día, en ocasiones es una desfiguración muy
confusa de esta, y otras veces, toman una forma más fantasiosa e imaginaria llegando
a impresionarnos profundamente.
1.- Los sueños ordinarios.

La principal característica de este tipo de sueños es que durante el desarrollo de los


mismos el individuo se siente como un "espectador pasivo", es decir, él observa
y asiste al desarrollo de las acciones sin tomar parte en ellas su voluntad ni su razón.
A ese respecto dice el psicoanalista Weiss: "El durmiente percibe las imágenes del
sueño igual que en la vigilia percibe el movimiento del mundo exterior. Si hacemos
la pregunta: Quien es el autor del sueño? no podemos responder: el yo, porque el yo
en el sueño, viene a encontrarse en un mundo nuevo, a veces extremadamente
extraño que él no ha creado. El yo se siente independiente de este mundo."

Es posible que este tipo de sueños no sea más que la manifestación de los contenidos
del inconsciente, bajo la forma de imágenes y por parte de nuestro yo, esta sensación
viene a ser la de espectador pasivo, casi extraño. Esta modalidad de sueños ha sido
muy estudiada por el sicoanálisis y sobre ella se han hecho muy diversas
observaciones e hipótesis, llegando a algunas conclusiones e interpretaciones en
parte acertadas y en parte erradas, pero siempre muy inquietantes y por lo menos
dignas de estudio.
Las interpretaciones del significado de los sueños aportadas por el sicoanálisis, son
muy dignas de consideración, pero resultan más importantes los estudios y
experimentaciones realizadas sobre los mecanismos y las características de ellos, las
cuales tratamos de resumir a continuación.

Los sueños provenientes del inconsciente, por lo general hablan de deseos


insatisfechos, o impulsos reprimidos que han sido removidos por el yo consciente,
pero durante el dormir las funciones controladoras se relajan y entonces el yo
disminuye sus esfuerzos de represión. No obstante, la represión no está suprimida
del todo, únicamente ha disminuido. La conciencia moral (el super-yo) se ha
formado en nosotros al tenor de la censura de la sociedad, poco a poco ha llegado a
ser parte del inconsciente, está siempre presente, aún durante el sueño, y entonces
se opone a los deseos insatisfechos que la severidad de la censura desearía aflorar.

Es así como los impulsos del inconsciente se camuflan para no dejarse reconocer del
super-yo, se enmascaran, y de este hecho surge el SIMBOLISMO DE LOS SUEÑOS,
que es su característica más interesante, ya que ha abierto el camino hacia la
interpretación, el análisis y todo tipo de deducciones. En este punto debemos
tomar en cuenta que no existe un simbolismo fijo, que pueda aplicarse de modo
general a la vida onírica de cada persona como se llego a creer en la escuela de
Freud, sino que existe una inmensa diversidad de símbolos según los individuos.

Jung ha dicho en sus profundos estudios sobre los sueños, que es absurdo pensar que
pueda haber símbolos fijos en la interpretación de los sueños.
Que es lo que entendemos por simbolismos o símbolos? El psiconanalista Filloux
dice al respecto: "El símbolo es una cosa o representación que sustituye a otra cosa,
en virtud de una analogía cualquiera". Es decir, que el símbolo es una figura o
imagen que sustituye a otra, conteniendo en sí por analogía un significado similar.

2.- Los sueños metafísicos.

Las investigaciones parapsicológicas han venido rastreando desde hace varios años
esta modalidad de sueños. La Sociedad de Investigaciones Psíquica de Londres a
recogido y estudiado muchos casos. También ha hecho su parte en los E.E.U.U. el
laboratorio parapsicológico de la Duke University.

Los investigadores de estos casos han llegado a la conclusión de que las limitaciones
de tiempo y espacio existen solo en plano físico, Pero que en el mundo psíquico no
existen estas limitaciones y por lo tanto hay plena libertad de esas vallas.

Es posible que algunos de nosotros hayamos tenido alguna vez un sueño de este
género, el cual le ha dejado prueba incontrastable de que el tiempo y el espacio no
existen: UN SUEÑO PREMONITORIO O CLARIVIDENTE que anuncia algún suceso
, o a veces la visión de algún acontecimiento o persona lejana.

Nuestros movimientos psíquicos. - instintos, emociones, pensamientos- son


energías, como ya lo hemos dicho, y por ello mismo, emanan vibraciones y
radiaciones cuyo comportamiento es muy parecido al de las fuerzas
electromagnéticas y tienen características y leyes similares a las físicas. Aunque las
fuerzas mentales son de longitud de onda ulta-corta. Además, si es cierto que existe
el inconsciente colectivo, esto quiere decir que hay un substrato, un nivel de
conciencia común a toda la humanidad y que sirve de nexo de unión entre todos los
seres humanos. A veces creemos que estamos separados de los demás, pero en
verdad estamos conectados e intercomunicados, y además recibimos de continuo
radiaciones e influjos, así como también los emitimos. LAS CORRIENTES
MENTALES EN EL MISMO NIVEL CIRCULAN A TRAVES DE TODOS LOS SERES
MANTENIENDOLOS UNIDOS.

Esta capacidad del hombre ha sido llamada percepción ultrasensible, y hasta ahora,
solo unos pocos la han desarrollado, aunque todos la poseemos en latencia, pues no
se trata de capacidades sobrenaturales, sino facultades humanas de la mente que se
encuentran inoperantes por falta de entrenamiento. En realidad es el
desconocimiento de nosotros mismos, el escepticismo hacia nuestras posibilidades y
la falta de ejercicio lo que nos obstaculiza la manifestación y experimentación de
esas facultades y poderes llamados extranormales.

Numerosos investigadores se han dado a la tarea de recopilar una inmensa cantidad


de datos referentes a los sueños de índole metafísica, telepáticos y premonitorios,
estados sonambúlicos, etc. que van desde las curaciones a distancia hasta aquellos
sueños clarividentes.

También las crónicas históricas nos han aportado muy abundantes ejemplos de
sueños significativos. Por ejemplo el sueño de A. Lincoln en aquella noche de abril
de 1865, durante el cual tuvo el anuncio de su trágica muerte, pocos días antes de ser
asesinado. Otro ejemplo bien inquietante es el de la Sra. Longobardi de Castalmare,
en Stabia (pequeño pueblo de Italia) Este hecho fue publicado en un prestigioso
órgano informativo "Corriere de la Sera" 27 de enero 1955. Ella en su sueño, vió el
lugar en donde su esposo, el pescador Francesco Longobardi, se había ahogado el 19
de enero. Durante el sueño, el occiso, le había pedido que continuase la búsqueda
que había sido interrumpida. El pescador Juan Amendola, amigo del difunto, se
trasladó al sitio mencionado, en una embarcación, y con la ayuda de una linterna,
exploró el lugar indicado por la viuda, y encontró el cadáver con la cabeza sumergida
en la arena.
Que dice la ciencia ante dichos sucesos? Muy copiosas pueden ser las
especulaciones e interminables las polémicas. Pero en un criterio de veras científico,
se pueden recoger el mayor número posible de tales casos y estudiarlos, igual que se
estudian los demás fenómenos de la naturaleza, o sea, tratar de descubrir que son en
realidad, de donde se originan y cuales son las leyes que los rigen.

La ciencia no se detiene. Las investigaciones infatigables de los científicos, se


acercan cada día más hacia la luz, al estudiar concienzudamente, esos fenómenos,
esas facultades psíquicas del hombre que se manifiestan, particularmente, a través
de los sueños.

Uno de los gestores de la Parapsicología, el Pr. J.B. Rhine, ha dicho: " Hoy sabemos,
que en la personalidad humana hay un aspecto no limitado por el espacio y el
tiempo, un aspecto, por tanto, no físico, sino psíquico; sus confines y sus capacidades
de desarrollo pueden trascender los límites de nuestras facultades de
entendimiento".

Si recordamos el caso de un viajante que espera abordar el tren interestatal, en un


estado de somnolencia ocasionado por no haber dormido en las últimas 38 horas,
podemos formarnos una idea de la velocidad del sueño. El citado viajero abordó por
fin el tren. Al sentarse, dormitó unos tres o cuatro segundos, mientras hacia un "
cabeceo". Hora: 3,10 p.m. El soñó siendo niño, yendo a la escuela, su madre le
regañaba, su padre le daba nalgadas por no hacer las tareas, transcurrió la infancia,
él creció, fue a la secundaria, tuvo algunos romances con jovencitas. Un día se
enamoró, tiempo después se casó. Hicieron un viaje de luna de miel, él y su mujer.
Regresaron del viaje. Pasado algún tiempo, él recibió su título en la universidad. Fue
un empresario próspero, tuvieron hijos. etc...... los hijos fueron a la escuela......etc.
crecieron, se casaron y nacieron uno, dos, tres nietos. Su mujer murió de 72 años
etc. etc...... En ese momento, el viajero del tren despertó. Aún el tren no arrancaba.
Miró el reloj, eran las 3,10 p.m.........(?)

Otro ejemplo: Un durmiente se cae de la cama. Hay unos 30 centímetros de la cama


al suelo. Miremos la caída con retardador. El va cayendo, y mientras cae él sueña:
El aeropuerto de New York, esperando el avión, unos momentos sentado, otros
parado, hay impaciencia, bebe un trago de wiskey, pasan una, dos, tres horas. Ha
llegado el avión, descienden los pasajeros y se suben los que esperaban el vuelo. Se
cierra la portezuela, se encienden los motores, despega el avión.

Vamos rumbo a Los Angeles. Escala en dicha ciudad. Nuevamente despega el avión
y vamos rumbo a Montecarlo. Hay altas montañas nevadas, hacia arriba el cielo
azul. Brilla la nieve en la cimas de los montes, de pronto, alarma, pánico general, un
motor estalló. El avión se precipita en una caída. Se estrella estrepitosamente......
Hay cadáveres y escombros entre la humareda negra después de la explosión. En este
momento el durmiente llegó al piso. Tiempo transcurrido: 1 segundo.

Podemos deducir que solo recordamos lo que soñamos en el momento de despertar,


en el semi-sueño. Más, no recordamos lo que soñamos profundamente. Aunque
tengamos a veces la sensación de haber soñado "toda la noche". H.P. Blavatsky dice:
" Si pudiésemos recordar lo que soñamos profundamente, también podríamos
recordar todas nuestras vidas pasadas."

3.- SUEÑOS ESPIRITUALES

Refiriéndoos al mundo psíquico del hombre, y según este análisis de los sueños,
encontramos una división así: inconsciente, subconsciente y Supraconsciente.

La supraconsciencia, como lo hemos visto, es la parte más elevada de nuestro


psiquismo, debido a que sus contenidos son más puros, más altos, más impersonales,
y es por ello que puede servir de contacto con el mundo Espiritual. El mundo donde
vive y subyace nuestro verdadero Ser, EL YO SUPERIOR. El Alma Espiritual, esa
parte esencial nuestra, Eterna e imperecedera. Ocurre a veces que durante el sueño,
como puede manifestarse la vida subconsciente, de los niveles inferiores y medios de
la Psíquis, también puede mostrarse la vida Supraconsciente, y, en casos muy
especiales, también la vida Espiritual.

Los sueños que atribuimos la Supraconsciencia son aquellos de características


mentales más elevadas, en los cuales se sienten solucionados los problemas
psíquicos, inspiraciones de carácter artístico y literario, contactos con ideales
Espirituales y universales, intuiciones científicas, filosóficas,místicas etc. Muchos
literatos, artistas, científicos, han tenido pruebas fehacientes de esto. R. Wagnwer
por ejemplo, tuvo la inspiración del preludio de su ópera El Oro del Rin, mientras
dormía.
R.L. Stevenson se inspiraba para toda su obra de creatividad durante el soñar. El
mismo relata que en sus sueños, encontraba esos "brownies" en forma de dramas,
cuentos, música, fábulas etc. que le proporcionaban el argumento para sus obras
literarias. Por ejemplo, una de sus más popularizadas narraciones literarias es "El
Doctor Jekill y Mister Hide”, fue inspirada en un sueño de ese tipo.
Casos de inspiración musical obtenida durante el dormir, son numerosos. Por
ejemplo Guissepe Tartini vio y escuchó en su sueño que el diablo tocaba un
instrumento musical, y de ahí tomó la partitura para su conocida obra "El Diablo".

Algunos científicos han encontrado en el sueño la solución a complejos problemas.


El filósofo y matemático francés Condorcet, en el siglo XVIII, confirma lo anterior.
No queremos alargarnos citando más ejemplos de esta índole, los cuales son muy
abundantes.

En algunas ocasiones se pueden obtener durante el sueño orientaciones y soluciones


para conflictos internos, o también para problemas de orden moral. Es posible que
muchos de nosotros recordemos algunas experiencias similares.

En lo anterior no existe nada sobrenatural o misterioso, es sencillamente, una


prueba de la existencia en nosotros de una Superconciencia, que se puede
manifestar cuando estamos en estados de relajación profunda o en el sueño, igual
que se expresa la parte subconsciente.

En el estado onírico pueden experimentarse casos y cosas muy extrañas, hasta


incluso el plano Búdhico o sea nuestra Conciencia Superior Espiritual. También esa
parte nuestra que constituye nuestro verdadero Ser Eterno, inmutable y Divino.
Estos sueños tienen una naturaleza simbólica y dramatizada, aunque en algunas
oportunidades pueden presentarse en forma muy simple.

Muchos grandes místicos han obtenido durante un sueño vívido, de carácter


Espiritual, el anuncio de la misión a la cual estaban destinados. Florencia
Nightingale, la célebre mujer, primera en ser enfermera de guerra, y quien fuera
además la fundadora de la Cruz Roja Internacional, fue guiada por su Maestro
Espiritual a través de un sueño.
Son famosos los relatos de sueños maravillosos y porféticos del místico- filósofo
Emmanuel Swedenborg. También San Francisco de Asís, tuvo en un sueño el
despertar de Conciencia, que le llevó a convertirse de guerrero a Santo, asceta y
místico, para dedicar su vida a Dios.

Es claro que la Conciencia Espiritual nos presenta sus mensajes y orientaciones de


manera antropomorfizada y dramatizada, para facilitar nuestra comprensión. Es
frecuente el caso de un sueño Espiritual, que ha hecho cambiar radicalmente la vida
de un hombre. Estos SUEÑOS ESPIRITUALES tienen una característica distintiva,
muy especial e inconfundible, o sea UNA MARCA DE VERACIDAD, DE ABSOLUTA
CERTEZA, la cual deja una profunda e indeleble impresión en el alma de quien los
experimenta.

Es necesario tener una gran claridad mental para saber distinguir un sueño Espiritual
de una simple alucinación. El hombre que tiene un sueño de este género está seguro
que es un mensaje de algo superior, aunque si no sabe explicarse la razón de ello, y
no puede comunicar su convicción a los demás.

Cuando se tiene la buena fortuna de experimentar uno de estos sueños, obtenemos


una impresión imborrable, y además se afirma uno interiormente, en la seguridad de
la existencia de ese algo Superior y Espiritual en el hombre.

Este análisis sintético del mundo de los sueños en el ser humano, es un indicativo de
fundamental importancia para un más profundo conocimiento del alma. Los sueños
son reveladores de la vida psíquica de un individuo, de sus urgencias interiores, de
sus problemas vigentes, de sus contradicciones y conflictos internos. Además, los
sueños son un puente que comunica las fronteras existentes entre en el mundo
denso y material y el campo trascendente del ultra, más allá, sub-mundo de sombras
y espectros, y Supramundo de Luz hiperfísica, Sabiduría, bondad y Amor Espiritual.
Es preciso tomar en cuenta nuestros sueños, para avanzar en nuestro
autoconocimiento. Más, no se trata de tomar los sueños como punto de referencia
para todas las actuaciones de nuestra vida, tornarnos ilusos y soñadores metafísicos,
intoxicados de temores y supersticiones. Es analizar los sueños en un sentido
psicológico y con un enfoque formativo y científico.

Recomendamos destinar un cuaderno especialmente dedicado a anotar todos


nuestros sueños. La mejor manera de obtener más precisión sobre lo que soñamos
es, levantarse inmediatamente al despertarse, sin importar la hora, de la noche o del
día,- si se duerme de día.- Sin pérdida de tiempo, se debe anotar el sueño, pues si lo
dejamos para el día siguiente ya no lo recordaremos nítidamente.
Trate de ser lo más fiel y descriptivo posible, al escribir su sueños, apenas se
despierte, no mire el reloj, tome el cuaderno y escriba, aunque no sepa interpretarlos
en el momento, eso no importa, es posible que reflexionando poco a poco sobre
ellos, le sea revelado el significado. Trate de rastrear una nota permanente en sus
sueños. Describa colores y nombres, diálogos y lugares.

En el momento de dormirnos, deberemos estar completamente calmados y serenos,


y estar preparados, pensando en despertarse oportunamente, tratando de
polarizarnos en la parte mental y no en la emocional.
En el proceso de preparación Espiritual se nos instruye mucho respecto de esta
preparación en el momento que antecede al sueño natural, efectuarla diariamente,
acostumbrarse a ella. pues ayuda enormemente a despertar nuestra conciencia y a
cerrarse a la influencia de fuerzas negativas e inferiores mientras dormimos, puesto
que es fácil que durante el sueño de la conciencia y la relajación que se produce al
dormirnos, se expresen desde el inconsciente, o desde el inconsciente colectivo
energías negativas.

En otras palabras, hay una manera de dormir que puede mejorar nuestra vida
interna, y conducirnos a vivir en el mundo del sueño, interesantes y provechosas
experiencias. permitiendo elevarnos mientras dormimos, hacia la Superconciencia y
abrirnos a su benéfico influjo y constructivas energías.

Nuestro Yo Superior, nuestra Alma Espiritual, podrá de este modo, enviarnos sus
mensajes y nosotros podremos registrarlos en la memoria y recordarlos al despertar.

EJERCICIO DE AUTOANALISIS # 6

1.- ¿Sueña Ud. con frecuencia o no?

2.- ¿Después de haber leído esta lección sobre los sueños, haga Ud. una reseña
de sus sueños más usuales.

3.- ¿Puede recordar sueños que le hayan impactado la Mente?

4.- ¿En sus sueños aparece la repetición de sucesos o estados de ánimo


cotidianos, o más bien sus sueños son extraños o fantásticos?

5.- ¿Sus sueños son comunes, caóticos, oscuros o nítidos,simples o complicados?

6.- ¿Tiene a menudo sueños angustiantes?

7.- ¿Tiene Ud. sueños repetidos, es decir, los que aparecen muy frecuentemente?

8.- ¿Puede explicar si sueña a colores o siempre en blanco y negro?

9.- ¿Ha tenido algún sueño telepático o premonitorio? ¿Puede Ud. narrar alguno?

10.- Elabore Ud. una explicación sobre los sueños proféticos, clarividentes o de
algún modo significativos.

11.- ¿Cree Ud. que el hombre durante el sueño tiene una vida más real en " otros
planos "?

12.- ¿Qué piensa de los sueños proféticos o clarividentes? ¿Ha tenido alguno?
¿Puede describirlo?
Instrucción # 7

¿Soy un ente conflictivo?

El hombre psicológico puede ser estudiado y analizado a través de sus conflictos


mentales y de sus malestares, físicos y psíquicos. Cada individuo manifiesta su
temperamento, su carácter, su tipo psicológico al tenor del funcionamiento de sus
órganos, de su sistema nervioso y de los plus y los minus de su energía psíquica.

La psíquis está íntimamente ligada con el cuerpo, y al hombre debemos de


considerarlo como una unidad biopsicológica, ya que no podemos ignorar la grande
influencia que tienen los instintos, las emociones y el pensamiento en su
comportamiento biológico y sobre el sistema nervioso.

Platón decía, hace ya más de dos mil años: "El gran error de nuestro tiempo es que
los médicos tienen separada al alma del cuerpo". No obstante, en los tiempos
actuales se esta superando paulatinamente ese error, con los avances de la medicina
sicosomática, más los avances del Sicoanálisis que estudia profundamente la vida del
inconsciente.

No podemos analizar los conflictos subconsciente sin hacer referencia, así sea
someramente, a este aspecto de la vida psíquica, es decir a las continuas y
permanentes influencias que tiene el inconsciente sobre la conducta, sobre el
carácter y sobre la salud del individuo. Esto nos ayudará a comprendernos mejor a
nosotros mismos, y también a comprender a los demás y descubrir aquello que está
detrás de las manifestaciones, muchas veces extrañas, impredecibles e inexplicables
de nuestro mecanismo psicofisiológico.

Si nos impusiéramos la tarea, día tras día, de autoobservarnos, nos daríamos cuenta
de que no somos siempre iguales, ni en nuestro estado anímico, ni en nuestro vital,
ni tampoco en las condiciones de nuestra salud. Algunas veces nos despertamos por
la mañana, pletóricos de energía, y llenos de dinamismo. Las cosas nos resultan
fáciles, todo nos parece bello y agradable, el día transcurre armónicamente. En otras
ocasiones, a trueque, nos inunda un sentimiento depresivo y de cansancio. El
cuerpo nos parece torpe, inerte y sin vitalidad, el animo negativo y la mente
ofuscada, sin motivo aparente. Una sensación de sin sentido y de vacío nos
embarga y la vida nos parece fútil y carente de significación. Otras veces
comenzamos el día con una disposición a la irascibilidad, con ánimo irritado y
prontos a reaccionar con ira, con una actitud hostil, nos sentimos contra todo y
contra todos. Cualquier a suceso insignificante se convierte en motivo de discusión
y disgusto de polémicas y hasta peleas. Creemos que todo está en contra nuestra, y
con facilidad cometemos errores y daños, rompemos objetos impulsivamente y
encontramos malestar en cualquier acto. También nuestra salud física tiene estos
altibajos, pasamos de una condición de plena vitalidad, energía y bienestar, a uno de
malestar de cansancio y de inercia, durante el cual los más diversos síntomas
aparecen, tales como dolores de cabeza, náuseas, insomnio, ritmo irregular del
corazón, dolores y malestar general. etc...

Sería demasiado prolongada nuestra exposición si pretendiéramos mencionar todos


los variados cambios que se alternan dentro de nosotros. Bástenos decir que el
hombre es siempre variable y nunca permanece inalterable. Es como si fuese la
víctima de fuerzas que no conoce ni puede controlar. Fuerzas desconocidas que lo
influyen y lo dominan por sobre su voluntad, y contra las cuales él es impotente,
porque no sabe como debe proceder

Sucede como si no fuésemos dueños de nuestros actos y nuestro destino, como si


otros ser se escondiese dentro nuestro, otras fuerzas que desconocemos y nos
inducen a pensar, a actuar y a sentir según sus dictados.

Esta entidad misteriosa, estas fuerzas ocultas y desconocidas, no son otra cosa que
las energías del subconsciente, que nos influyen y nos dominan. Hasta tanto no las
conocemos, las comprendemos, las manejamos y las convertimos en cooperadoras
de nuestro Yo psíquico consciente.
Si nosotros volvemos la espalda al hecho de la existencia del inconsciente, negándolo
o tratando de ignorarlo, y si aún involuntariamente nos oponemos a él, tenderemos
dentro de nosotros un enemigo potente que no podremos vencer, con muchas
energías, con una vitalidad más fuerte que la del yo consciente y contribuiremos a
ser oprimidos, influidos dominados por sus impulsos y sus exigencias.

Debemos familiarizarnos progresivamente con esta parte de nuestro psiquismo y


aprender a convivir con ella, ya que en verdad, ha sido creado por nosotros mismos,
y por nuestra propia necesidad evolutiva; es una inmensa riqueza para el hombre, y
contiene un cúmulo notable de posibilidades y cualidades preciosas.

No olvidemos el hecho importantísimo de que el inconsciente es un campo de


energías, y como tal, aún estando formado por una sustancia psíquica plástica,
receptiva y muy sensible, es vivo dinámico y en movimiento continuo. No es un
sedimento de fuerzas estancadas y muertas, sino un campo de energías vitales, que
se mantienen en continua ebullición y pugnan por salir a la luz, quieren hacerse
evidentes a la consciencia para obrar, para ser utilizadas y para alcanzar su fin
natural.

En el comienzo estas energías no eran inconscientes. Hemos sido nosotros mismos


que las hemos sepultado en el subconsciente, reprimiéndolas, malgastándolas, no
usándolas como es debido. La mayor parte de las energías qué existen en el
inconsciente, es toda esa energía que hemos derrochado, que al principio no había
llegado a ser inconsciente, es la legítima heredera de la conciencia.
La gran mayoría de los hombres usan solamente una mínima parte de las energías
que poseen, ya sea porque se ve en la obligación de reprimirlas, porque no sabe
usarlas rectamente y sin darse cuenta, las deja" sepultadas vivas" en el subconsciente.
El inconsciente no es un horno crematorio, y las energías que arrojamos allí no son
destruidas ni anuladas, sino que al contrario, permanecen vivas y dinámicas y
luchan continuamente por expresarse, agitándose en los profundos estratos del
inconsciente y causándonos así conflictos, que oscilan desde simples malestares,
estados inarmónicos, variaciones del ánimo, hasta verdaderos desquiciamientos y
enfermedades psíquicas, es decir, las llamadas "neurosis".
No vamos a ocuparnos aquí de las neurosis, que son objeto de estudio y tratamiento
por parte del psicoanálisis, sino de aquellos conflictos y crisis más leves, que son
corrientes en la mayoría de los individuos, que comienzan a salir del estado medio, y
que lejos de ser síntomas negativos, son por el contrario (según Jung), el signo
evidente de una rica vida interna, de una crisis evolutiva de la conciencia y de una
lucha por alcanzar la madurez espiritual. En realidad no existen personas
completamente "normales" Todas las personas son enfermas del alma. Las
personas “normales" son seres estáticos, limitados y estériles.

Carl G.Jung, en su obra: "El Hombre Moderno a la Búsqueda del Alma" dice, "Ser
normal es un espléndido ideal para quien no logra conseguirlo, para todos aquellos
que no han encontrado un adaptación, más no para aquellas personas que poseen
dotes superiores a la media..... normalidad significa restricción, un lecho de
Procusto, un peso insoportable, una terrible esterilidad sin esperanza".
Vistas desde este ángulo, nuestras aparentes anormalidades, nuestros conflictos,
nuestros malestares y nuestras crisis, cambian de aspecto y significado, para llegar a
ser las netas señales de nuestro crecimiento interno, el cual no debemos, sin
embargo, descuidar, sino tratar de comprender y facilitar, analizando las causas que
las han producido
Ahora veamos dentro de cierto ordenamiento, cuales son las causas de los conflictos
y desarmonías, a las cuales nos venimos refiriendo.

Concatenando sintéticamente las distintas interpretaciones psicoanalíticas e


identificándolas con las Enseñanzas Espirituales, acerca del conocimiento hombre,
podemos afirmar que las causas principales de los conflictos de orden subconsciente
en el hombre son los siguientes:

1.- Energías psíquicas reprimidas;

2-. Inactividad de las Energías psíquicas; y


3.- El conflicto permanente entre la supraconciencia y las fuerzas instintivas de la
personalidad.
1 - LAS REPRESIONES

Son aquellos procesos que se presentan cuando frenamos con la fuerza de la


voluntad la manifestación de un impulso instintivo, o de una carga de energía
psíquica. En el comienzo este proceso mental fue un hecho consciente, y era el yo
que frenaba e impedía la manifestación de los impulsos psíquicos, pero después,
poco a poco, ese proceso se convirtió en un mecanismo inconsciente.

Efectivamente, los diques, las limitantes nos han llegado en principio del exterior, de
los progenitores, de la sociedad, de la religión, de la moral codificada y luego, según
R. Assagioli: "a estos frenos sociales, a estas inhibiciones externas, se ha agregado
una forma siempre creciente de frenos interiores, - los principios morales libremente
aceptados." La normas morales se han interiorizado gradualmente, han llegado a
ser parte de la consciencia,. Así, poco a poco la personalidad se ha formado se ha
defendido más o menos satisfactoriamente, de las fuerzas subconscientes con un
sistema de barreras, inhibiciones protectoras y se ha construido un diafragma, una
frontera, un muro, mas o menos espeso e impermeable entre el Yo y el
subconsciente.

Así, el hábito de la represión que al comienzo es una especie de defensa en nuestra


"conciencia moral" por temor hacia una autoridad externa, se convierte luego en
una defensa hacia una autoridad interna inconsciente, denominada por el
psicoanálisis, el super-yo. Así la represión voluntaria y consciente, llega a ser, a
trueque, "inhibición inconsciente" una resistencia en virtud de la cual el yo..." no
percibe ciertos impulsos provenientes del inconsciente, precisamente porque la
percepción de estos impulsos instintivos le llega inconsciente e inadvertidamente
inhibida. El yo no advierte el impulso, que debido a ello permanece inconsciente, ni
la inhibición que le quita el poder de percibir el impulso..." Assagioli.

A este proceso lo llama S. Freud, "remoción." No obstante, podríamos preguntar:


¿porqué esta represión, esta remoción, es causa de conflictos psíquicos?. La carga de
energía psíquica una vez enviada al subconsciente, no debería provocar más fastidio,
ni dar signos de vida.
Aquí precisamente estriba el error. Con frecuencia olvidamos que nuestra psiques
está formada por energías dinámicas, y debido a ello, todo impulso, toda instancia,
toda tensión, es una manifestación de esta energía en actividad, que, contenida en el
subconsciente - como lo hemos dicho antes- pugnará continuamente por aflorar a la
luz.

Los elementos psíquicos removidos, no están inactivos, sino que continúan


desarrollándose en el subconsciente; y forman nuevas creaciones, "creaturas", que
tratan de llegar a la mente consciente siguiendo direcciones insólitas. Según el
criterio de Filleaux, " En las oscuras regiones del inconsciente, existe una tentativa
ininterrumpida por parte de aquellos contenidos removidos, para forzar las salidas
del inconsciente y combatir al motivo de la remoción."
Veamos ahora algunos de los conflictos que, pueden ser de distinta intensidad y
llegar a hasta verdaderas y críticas neurosis. La lucha entre los elementos removidos,
- es decir, las energías psíquicas subconscientes- y la fuerza represora (el super-yo),
aún estando bajo los niveles de la consciencia, produce malestares, desequilibrios,
turbaciones diversas al individuo que es víctima de ellas.

Podemos entonces inferir, que la causa primera de los conflictos internos es la


represión -y consiguiente remoción- y la causa siguiente es el combate entre los
elementos removidos y las barreras, las fuerzas opositoras para su manifestación.
Estas energías removidas, en ocasiones logran irrumpir parcialmente en la
consciencia, y estas irrupciones conforman los síntomas neuróticos propiamente
dichos, los cuales se manifiestan como cambios anímicos bruscos, tales como
depresión, temores inexplicables, melancolía, irritabilidad, dolencias físicas etc.
Esos síntomas que el psicoanálisis llama "situaciones de compromiso", porque nacen
de un compromiso entre las incitaciones subconscientes y las defensas o diques
moralistas. Aquellas instancias subconscientes, tienen que satisfacer parcialmente la
parte consciente de la personalidad, es decir, las energías removidas.

Esto que hemos dicho podría parecer extraño y surge aquí la pregunta: ¿entonces
todos somos neuróticos potenciales, debido a que estamos obligados reprimir
nuestros impulsos instintivos, y sofocar nuestros deseos y nuestras pasiones?

No hay porque preocuparse, pues si bien es cierto que todos tenemos la tendencia
automática a la represión, es también cierto que cuando ella se presenta en forma
natural, no causa conflictos. La forma natural -por así decir,- de la represión, es
aquella a la cual sigue la sublimación, es decir, la transmutación de las energías
inhibidas en ideales superiores o propósitos de carácter más elevado.

La sublimación de las fuerzas instintivas no es un hecho trascendental, sino un


proceso que ocurre continuamente en nuestra mente, más no nos damos cuenta de
ello debido a que el paso de las energías psíquicas de un nivel inferior a otro
superior se opera de manera automática, natural. Esto ha sido demostrado y
admitido también por el psicoanálisis, tal como ya quedo anotado.

Desde un enfoque esotérico, el origen de los conflictos subconscientes, no es


ciertamente la represión, sino la carencia de sublimación de las pasiones y
transmutación de las emociones para fines elevados. Según J. Ralph, "La represión
puesta en el lugar de la sublimación produce un solo resultado, genera un conflicto
inconsciente entre los pensamientos reprimidos y los pensamientos que los han
reprimido".

La ausencia de sublimación puede provenir de diversas causas. Una de las más


relevantes es el nivel evolutivo del sujeto, otra es su temperamento, sus vicios de
carácter, su herencia genética, las circunstancias de su vida, las limitaciones debidas
a sus propios intereses. Un individuo activo, creativo, dedicado a los estudios y las
ocupaciones múltiples tales como el arte, la mística, el deporte, la ciencia etc.
fácilmente dirige sus energías inferiores hacia los niveles más elevados. Es decir, las
transmuta, las sublima aunque sea inconsciente de ello.
Al contrario, si se trata de un individuo abúlico, perezoso, egotista y disipado es más
tendiente a las represiones inconscientes, porque no encuentra medios de desahogo
a sus energías e impulsos represados, está encerrado en si mismo, es incapaz de
manifestar sus sentimientos, de adaptarse al ambiente y a la vida, y de concretar en
actividad externa sus ímpetus.

Volveremos más adelante sobre este tema de la transmutación y sublimación de las


energías en próximas instrucciones, dado que es de fundamental importancia para
quien quiera conducir su vida hacia derroteros armoniosos y sanos o encaminarse
hacia las alturas de una genuina Espiritualidad.

2 - LA TRANSMUTACION DE LAS FUERZAS PSIQUICAS

Todo ser humano, según sea su nivel evolutivo, es poseedor en su personalidad de


una cierta cantidad de energía psíquica de distinta índole. Esta carga de energías es
más o menos grande, de acuerdo al desarrollo de los tres elementos primarios de la
psiques, -instintos, emociones, pensamientos,- . Al paso que el hombre se desarrolla
y crece su esfera de acción consciente; también crecen los elementos que conforman
su psiques, se hacen más fuertes y activos, más vitales y organizados. No obstante,
en las más de las veces, estas fuerzas no encuentran una amplia expresión externa ni
tienen una utilización adecuada.

Y porque ocurre esto. Por dos razones principales o dos clases distintas de causas.
Unas externas, otras internas.

LAS CAUSAS EXTERNAS

Pueden ser muchas y de distinta índole. En el caso de un individuo con una viva
inteligencia, por ejemplo, hay una mente muy desarrollada que resulta forzada por el
medio a tener que adaptarse a un trabajo práctico, que requiere esfuerzo corporal, en
el cual sus facultades intelectuales y sus capacidades mentales no pueden ser
expresadas adecuadamente.

Este caso es muy abundante en las gentes, pues podemos observar que existen
millones de personas que consumen su vida sobre una vía unilateral, forzando su
mente a la inactividad, reprimiendo las energías emocionales y afectivas, represando
también su creatividad, y de estas condiciones mentales se originan conflictos y
desequilibrios múltiples, sin que el individuo afectado comprenda su causa. No
puede darse cuenta que lleva una forma de vida inadecuada, subnormal. anti-
higiénica para su salud psíquica. Algunas ocasiones se siente insatisfecho, deprimido
o con exceso de tensión. Tiene conflictos de muy diversas clases, pero ignora de
donde provienen, dado que no es consciente de que su mente, su capacidad
pensante, su energía psíquica está aherrojada y encerrada, que es perentoria la
necesidad de expresión y dirección adecuadas de esas energías.
Muy frecuentemente las circunstancias nos obligan a una existencia carente de
afectos, sin colorido emocional alguno, aunque tengamos una potente energía
emocional y afectiva, llena de vitalidad y pronta a expandirse y expresarse con fuerza
hacia lo externo, hacia los demás. No obstante, tal necesidad de expansión sico-
afectiva es casi siempre inconsciente, y es entonces cuando el hombre no comprende
las causas de sus desazones y sufrimientos, de su angustia y su depresión, y
desconoce la manera de solucionar tal problema. El sigue aislándose y
conteniéndose afectivamente, aumentando así su dolor y sufrimiento.

Si pudiera alcanzar a conocerse a sí mismo y hacerse consciente de sus necesidades


íntimas, podría, sabiendo como debe proceder, solucionar su problema, tratando de
conducir su exhuberancia energética hacia actividades y creaciones adecuadas a si
mismo.

LAS CAUSAS INTERNAS

En el caso de las causas internas de la continencia y represión de las Fuerzas


psíquicas, estas radican principalmente en nuestros defectos de carácter y en
nuestras deficiencias de conducta, como son la pereza, la abulia, el egotismo, la
desadaptación ambiental, la vacilación, la veleidosidad etc.

Con relación a las exigencias mentales, se presenta el caso de un individuo con una
mente muy desarrollada y con capacidad de pensar profundamente y con gran
claridad, pero que no ha logrado usar sus facultades intelectivas, debido a su pereza,
que le impide la exteriorización y la realización. En este caso, las capacidades
mentales permanecen en latencia o como meras aspiraciones, simples
potencialidades que no conllevan ningún resultado.

Otro individuo puede poseer en si, potencialmente, grandiosidades de sentimientos


elevados, de grandes afectos, devoción, creatividad, pero se niega a si mismo la
oportunidad afortunada de expresar tales dones, debido a que es inseguro de si
mismo, miedoso e indeciso.

No obstante, estas dificultades y asperezas que impiden el desarrollo armónico de la


mente, y el disfrute pleno de nuestra vida psíquica, se deben sobre todo a la
ignorancia, como lo hemos dicho antes, pues el hombre ignora, no es consciente de
sus propias energías ni tampoco de sus necesidades vitales. Desconoce el nivel de
desarrollo de sus fuerzas psíquicas, debido a que no se autoanaliza, ni hace contacto
con sus mundo interno. El hombre vive en un plano sub-humano, superficialmente
y dirige toda su actividad física y mental hacia lo exterior, mientras en si interior,
permanecen en crecimiento y efervescencia, poderosas energías que requieren ser
expresadas.

Por todo lo anterior, nuestro primer paso y el más urgente, es el autoconocimiento,


haciendo un inventario (autoanálisis) de nuestras energías, de todas nuestras
inclinaciones y tratar de ver con mayor claridad dentro de nosotros mismos. El
segundo paso es percatarnos de si la vida que llevamos es adaptada y adecuada a
nuestras necesidades psíquicas y tratar de crearnos ambientes, actividades y modos
de expresión mediante las cuales se pueda efectuar nn sano y equilibrado uso de
todas nuestras energías integrales, es decir físicas, emocionales e intelectuales.

3.- EL CONFLICTO ENTRE


LA SUPRACONCIENCIA
y LAS FUERZAS INSTINTIVAS

En cierto grado más o menos elevado de su evolución el hombre recibe la revelación


de su naturaleza y es puesto cara a cara con la realidad Espiritual de su Conciencia,
llegando a despertar en si la certeza de que es una chispa de la Divinidad un Yo
inmortal y Eterno.
Más esta revelación no se presenta siempre en forma simple, y fácil, sino a menudo,
después de un período de hondas crisis y conflictos, a veces dolorosos porque sus
energías espirituales para expresarse a la consciencia deben superar una resistencia,
una barrera, semejante a la existente entre el subconsciente y el consciente.

Ya hemos dicho en otra parte, que el Alma Espiritual es para nosotros la


Supraconciencia. Ella vibra en una esfera de nuestra mente de la cual no somos
conscientes, aún sintiendo su continuo influjo y teniendo constantes vislumbres de
su existencia.

El yo ordinario es inconsciente de la lucha qué se está librando entre las energías


Superiores de la Supraconciencia, que son de orden Espiritual, y las energías de los
instintos inherentes a la personalidad. Esta última solo siente el conflicto y la
incomodidad, el sufrimiento resultante de esta lucha.

El DESPERTAR DE LA CONCIENCIA implica un cambio radical en la existencia del


hombre,. Es algo así como una verdadera palingenesia. Una reorientación hacia
metas más amplias y más universales. Las fuerzas de la personalidad se rebelan en
contra de este cambio, que para ellas significa, sumisión y obediencia a una
autoridad más alta y más poderosa. Ahí tenemos la razón del conflicto, LA CRISIS
ESPIRITUAL DEL HOMBRE, la cual puede ser el acicate que le impele a la
iluminación y liberación final. Las manifestaciones de esta crisis son con frecuencia
y en la mayoría de los casos, similares a los accesos de neurosis.

Según R. Assagioli: "Estas manifestaciones de la crisis espiritual son demasiado


semejantes a algunos síntomas de las enfermedades llamadas neurastenias y
psicastenias. Una de las características es precisamente la pérdida de la función de
lo real, y otra es la des-personalización. La semejanza se encuentra por el hecho de
que lucha de la crisis produce síntomas como el agotamiento, tensión nerviosa
insomnio y diversos disturbios digestivos, circulatorios etc." No obstante,
dado que a estos indiscutibles conflictos psíquicos se suman también conflictos
morales, intelectuales, cansancio y angustia de vivir, sensación de sin-sentido,
necesidad de buscar algo más profundo y más real, o sea, el verdadero sentido de la
vida etc. podemos inferir que se trata de una crisis anunciativa del despertar
espiritual del hombre.

El sicoanalista Freud intuyó, como una de las causas de las neurosis, este conflicto
entre una parte oculta, más elevada y superior del hombre, y su parte inferior,
limitada y egoísta. El ha dicho, que en el hombre está una "voluntad de significado",
es decir, la necesidad de dar a la vida un significado, un fin más elevado, y si esa
necesidad no recibe respuesta se forma un agudo sentimiento de fracaso, de
futilidad, de desesperación, que él denomina frustración existencial.

El eminente Jung, también ha intuido en el hombre una "exigencia religiosa", la


necesidad de encontrar " dentro de si la imagen de Dios", el " Centro del Ser," aquello
que él llama el "Selbst". Debemos decir que Jung tenía razón.

Ahora, es preciso mencionar esa etapa de la vida en que ha llegado para el hombre el
momento de su evolución en el cual, la Supraconciencia, que es el mediador entre lo
Divino y lo humano, comienza a hacer sentir su poderosa presencia e influjo
irresistible, es entonces que se presentan las crisis y los conflictos que sin embargo,
son de utilidad para impulsar la evolución consciente y el progreso del hombre, ya
después de haber sido comprendidos y resueltos los conflictos, conducen al hombre
a un nuevo enfoque de la realidad de la vida, le dotan de una mayor madurez para
incursionar en novísimas dimensiones de conciencia, le incitan a la expansión de
eternidad en su Conciencia , para encontrar en él su verdadero Ser, el reflejo de Dios.

Según assagioli, la descripción de los conflictos y crisis psicológicas del hombre es


como sigue: 1.- Las crisis que anteceden al despertar espiritual, 2.- Las crisis
producidas por el despertar espiritual, 3.- Las reacciones al despertar espiritual, 4.
Las fases del proceso de transmutación y 5 .- La noche oscura del Alma.

Quien quiera documentarse más sobre estos tópicos, puede consultar las obras del
mencionado autor. Aquí solo nos hemos referido a ellas para confirmar lo que
hemos dicho al comienzo de esta instrucción, o sea, que los conflictos, las
incomodidades, las desarmonías físicas y psíquicas que nos afligen no deben ser
consideradas como padecimientos negativos y torturas sin sentido, sino que por el
contrario, todo ello es signo de progreso y madurez de la conciencia.

Más todo esto no quiere decir que debamos permanecer pasivos e inertes frente a las
dificultades de la vida, sino que debemos atenderles, y superarlos con autoconfianza
y mucho, optimismo, con ánimo sereno y llenos de esperanza. Esto puede aparecer
difícil para aquel que está pasando por viscicitudes y conflictos psíquicos. para
aquellos que se encuentran dentro del conflicto y la perturbación. Pero el hacernos
conscientes de las causas del propio sufrimiento es ya una enorme ventaja y paso a
paso podemos llegar a ser en cierta forma "indiferentes al dolor". Ser más objetivos,
hasta llegar a permanecer como un "espectador que observa a los poderes de la
naturaleza que están actuando". Saber que el Ser es el Centro, consciente, firme y
estable, INMUTABLE. La fuente inagotable de la Fuerza, el foco de Luz
inextinguible, desde el cual podemos resolver todo con serenidad y calma.

Debemos siempre tener presente que sobre la vía de nuestra formación, y de nuestro
reordenamiento psíquico no pueden faltar las dificultades y los problemas que nos
dan precisamente, la oportunidad de superarnos, ES POSIBLE RESOLVER TODOS
LOS PROBLEMAS SI NOS APOYAMOS EN LA FUERZA QUE ESTA EN NOSOTROS
MISMOS: L A C O N C I E N C I A.
Instrucción # 9

¿Tengo sentimientos o soy sentimental?

Las sensaciones, al ser elaboradas producen los sentimientos. Sabido es que en lo


centros superiores del cerebro, lo cualitativo de los estímulos se torna en cualitativo
de sensaciones, esas sensaciones impactan el subconsciente y este almacena sus
resúmenes en modalidad de sentimientos. Las sensaciones sirven como guía a las
fuerzas instintivas, debido a que las vibraciones imprimen sus impactos en los
átomos físicos, estos a su vez impregnan la consciencia, en un fenómeno complejo
que se invierte al condensarse la energía, y este proceso de continua interacción
energética, es la clave de los estados del ánimo, función animal, que es sinónimo de
vida.

Las sensaciones se manifiestan como resultados de los impactos dinámicos entre


fuerzas sutiles y energías más densas en contraposición, siendo esta característica
muy propia de la materia viva, y conocida como receptividad. Ya dijimos que las
sensaciones son procesadas por el sistema nervioso, el cual las elabora y desarrolla, y
según convenga a sus propósitos, las utiliza o las elimina.

Los sentimientos son una función realizada por ciertos órganos especiales, los cuales
tienen una constitución en directa relación con la frecuencia o longitud de onda de
los impactos estimulantes; o sea están ajustados para captar determinado tipo de
estímulos. Uno de ellos, el ojo, capta la luz blanca y toda la gama de vibraciones
cromáticas, entre el rojo y el violeta, por debajo encontramos el infrarrojo y por
encima el ultravioleta. Cada una de estas vibraciones tiene su medida de frecuencia,
y las dos últimas, son invisibles para el ojo humano. El oído capta las vibraciones de
baja frecuencia, ruidos y sonidos, por debajo de 32.000 ciclos, hasta 16 ciclos
por segundo. El olfato y el gusto perciben olores y sabores respectivamente, los
cuales dan como resultado reacciones físico-químicas. Los detectores táctiles reciben
la presión, el frío, el calor y las vibraciones más densas, y por último tenemos esos
receptores cenestésicos o viscerales que captan las sensaciones de los órganos
internos, las cuales son transmitidas al cerebro mediante el sistema nervioso
autónomo.

En los animales, algunos de los sentidos físicos están más perfectamente


desarrollados que en los humanos. Esto puede parecer especulación para el profano
en asuntos esotéricos, pero los sentidos en el hombre parecen estar en regresión, o
sea, que están atrofiándose debido que no los necesita para su evolución consciente,
tanto como la razón y la Intuición. Esto hace pensar que la condición superior del
ser humano frente a las criaturas animales, no radica en sus sentidos físicos, en
cuyo caso habría inferioridad y desventaja, sino más bien en las facultades mentales
en completo desarrollo armónico e integral.
La célula nerviosa, cualquiera que ella sea y donde esté ubicada, tiene una función
análoga a la de una planta eléctrica, ya que puede recibir una energía densa y
transformarla en una energía más sutil y por consiguiente más poderosa. Las células
nerviosas, reciben una información del exterior y la procesan transformándola en
una sensación interna o en una frecuencia vibratoria, de mayor o menor intensidad
según el caso, y esta vibración a su vez, activa otras células. Así se elabora el juicio
de percepción y el modelo queda grabado, en espera de un nuevo impacto externo
para compararlo y juzgarlo rápidamente.

Partiendo de la cantidad de las sensaciones y percepciones, se va formando en cada


célula nerviosa un sendero, que es juzgado como grato o ingrato, placentero o
amargo, dependiendo de como haya sido lesionado en mayor o menor intensidad el
núcleo de la célula nerviosa, ya sea en forma armónica o inarmónica con el, y es a
este proceso mental que denominamos sentimiento.
El proceso mental por el cual se forman los sentimientos no es tan sencillo como lo
hemos expuesto anteriormente, muy al contrario, es de lo más complicado que
existe. Si hablamos de combinaciones y reacciones físico-químicas, de intercambio
de partículas sub-atómicas de una átomo a otro, el movimiento de los átomos dentro
de una sustancia, la energía térmica liberada en cada proceso físico-químico, los
desechos de la combustión y su eliminación, las frecuencias dinámicas, las ondas, las
vibraciones etc. todo esto forma un laberinto desconcertante y casi impenetrable,
cuyo análisis resulta demasiado exhaustivo, y se verá además interrumpido muy a
menudo y los resultados serán inciertos, debido a que las investigaciones científicas
se han hecho sobre formas extáticas y sobre productos y estados intermedios. Es
importante concluir que, los sentimientos aparecen como resultados del proceso
elaborativo de las sensaciones, y cuando tocan la corteza cerebral, el hombre los
concientiza y les da carácter de entidad.

Ya en la mente consciente, los sentimientos pierden su relación directa con las


sensaciones, pero el medio de su manifestación siguen siendo los órganos
sensoriales. A medida que aparece la razón, se van haciendo más fuertes los
sentimientos y los instintos más débiles, esto ha hecho creer que los sentimientos
son una pantalla que encubre el libre flujo de los instintos. La psicología nos
confirma este aserto, cuando nos habla del caso de los sentimientos bondadosos y
caritativos disfrazando el instinto destructivo, o el sentimiento amoroso con todos
sus agregados de romance y poesía, galantería y fineza que no son sino
mimetizaciones del instinto sexual, el cual en su empuje arrollador, quiere traspasar
todos los diques de cualquier índole impuestos por el orden social. Este instinto es
en realidad, el mismo instinto de conservación de la especie.

La consciencia humana impide a las fuerzas instintivas expresarse en libertad,


cumpliendo con sus funciones naturales. La razón siempre interviene y controla, ya
que considera que la finalidad de los instintos es la de ser transmutados, y por eso
deben ser mortificados y sacrificados, para convertirlos en razonamiento lógico y
desarrollo intelectual, que le permita encaminarse por el sendero del
perfeccionamiento Espiritual y alcanzar los niveles superiores de la energía Prístina
que son su origen Divino.

Pero, las fuerzas instintivas son creadoras y libres, y no admiten que se les pongan
obstáculos, y por eso se camuflan con el disfraz de los sentimientos y de los ideales
nobles, y así fluyen tranquilas por el canal de los sentidos. Por supuesto que esto no
es general. No en todos los casos los sentimientos son disfraces de las fuerzas
instintivas. En la mayor cantidad de casos son sublimaciones de los instintos que
tienen la finalidad de la espiritualización del alma, es por ello que aminora su
potencia y se debilitan para cumplir su función material, resultando una sensación
agradable y de satisfacción consciente.

Si son repetitivos los ciclos alternantes sensación-sentimiento-sensación, el ente


humano cae en el sentimentalismo, esto es sentimiento degradado, y de este modo
se estanca el libre curso de las energías, se obnubila la mente y tanto las
transmutación
de las fuerzas instintivas como el avance Espiritual quedan impedidos.

El hombre puede estancarse en su desarrollo de Conciencia, si el sentimentalismo


aprisiona su individualidad. Tal estado mental es un apego morboso a personas y a
objetos, y es desde luego uno de los más poderosos estorbos que se presenta al Yo
Superior en el sendero del despertar de la Conciencia. Si se llega a caer en este
mayávico y pútrido foso, la razón se entorpece y hasta se anula, sus funciones no
pasan de sofismas para apoyar las debilidades en que está presa. La individualidad
se enceguece y la inteligencia se embota, todo el ser se sumerge el lodazal de lo
abyecto.

El SENTIMENTALISMO produce en el hombre la abulia, la debilidad de carácter, la


susceptibilidad, el prejuicio, la dependencia de las cosas y las personas que son
inconstantes, perecederas y fugaces, el desequilibrio emocional, el sueño de la
Conciencia y el encadenamiento material.

No vamos a ocuparnos en esta oportunidad de estudiar todo lo nefasto y siniestro


que tienen las desviaciones de la libido, las perversiones de los sentimientos, las
aberraciones sentimentales relacionadas con el instinto genésico, y los vicios de la
razón, porque sabemos que AQUEL QUE TOMA EL SENDERO DE LA INICIACION
DEBE SABER CONDUCIRSE RECTAMENMTE conforme a la Moral Universal y al
arden Cósmico. Deberá estar exento de vicios y defectos en su constitución físico-
mental.-
Ejercicio de Autoanálisis # 7

1.- ¿Cómo definiría Ud los sentimientos?

2.- ¿Cómo ha sentido el odio? ¿Sigue odiando a alguien?

3.- ¿Cómo diferencia Ud la emoción y el sentimiento?

4.- ¿Cuál es la diferencia entre Sentimiento y sentimentalismo?

5.- ¿Ha sentido alguna vez, como en Ud. la razón se opone al sentimiento?

6.- ¿Puede darse cuenta en que momento Ud. finge al expresar sentimientos?

7.- ¿Cuáles son sus sentimientos más fuertes?

8.- ¿Antes de hacer este estudio creía Ud que era bueno ser sentimental?

9.- ¿Cuándo ha tenido que renunciar a algo o a alguien, que tan fuerte ha sido su
dolor? Descríbalo.

10.- ¿Cree que es posible la transformación de las emociones en sentimientos


nobles? ¿Como?

ADVERTENCIA; Al realizar sus exámenes introspectivos, sea lo más humilde y


honesto consigo mismo. NO LE TENGA MIEDO A LA VERDAD! Enfréntela, y no
olvide que estamos en este campo experiencial para trascender.
Instrucción # 9

COMO AUTOANALIZARNOS

Hemos tratado de presentar hasta ahora un panorama general de los estados


mentales y del mecanismo psíquico humano, de las distintas energías que se
movilizan dentro de nosotros independientemente de nuestro control y voluntad, de
la esfera subconsciente de la mente, de los conflictos que pueden surgir por
diferentes causas, Esperando haber sido lo suficientemente claros, en cuanto a la
utilidad del dolor. Emprendemos ahora la instrucción que encaminará al estudioso,
interesado en el conocimiento de si mismo, a realizar un trabajo serio sobre si
mismo, paciente, perseverante y constante, el autoanálisis. Esto con el fin de lograr,
en alguna medida el conocimiento del mundo psíquico y estar en condiciones de
proceder luego a la labor de reconstrucción de la psiques y renovación de la
personalidad, así como la formación de un verdadero CARACTER.

Pero es absurdo pretender un trabajo de perfeccionamiento de nosotros mismos, y


de transmutación de nuestras energías sin antes conocernos, aunque solo sea en
nuestro mundo psíquico, como verdaderamente estamos. Debemos observar dentro
de nosotros mismos y enfrentar con valor nuestros diferentes aspectos. Es preciso
analizarnos objetivamente con toda la suma de nuestras buenas y malas cualidades,
nuestros defectos y virtudes; y proyectar hacia el mundo las energías enclaustradas,
alumbrar los abismos oscuros y escalar las cimas luminosas, solo en esta forma
estaremos en condiciones para el trabajo de autorrealización que debe ser el
objetivo final de nuestra vida.

No basta conocer a nivel de información teórica que la psiques humana, está


compuesta de diversos sectores y energías, que en el hombre hay esferas mentales
conscientes e inconscientes,. que existen determinados problemas y conflictos así
como posibilidades latentes, es preciso aplicar tales conocimientos a nosotros
mismos, pasar de lo general a lo particular, de lo simple a lo complejo, de lo concreto
a lo abstracto, de lo objetivo a lo subjetivo y colocarnos con toda claridad dentro del
esquema genérico.

Tenemos distintos medios para realizar este trabajo de auto-descubrimiento.


Principalmente, el primer paso es, dedicar todos los días, por lo menos, unos 30
minutos a tal labor, nos recluimos en un lugar tranquilo, donde no seamos
interrumpidos, el lugar debe ser silencioso y en completa calma, entonces
procederemos a mirarnos hacia dentro de nosotros mismos, es decir, haremos una
introversión introspectiva.

Es saludable, no obstante, debido a que nuestro mundo interno es complejo, caótico,


conflictivo y diverso, trazarnos un esquema de reflexión, o sea, hacer una suerte de
programa sobre el cual dirigir nuestra observación, de otro modo no obtendremos
nada. Nuestra mente siempre estará vagando y divagando entre diversas
sensaciones, recuerdos emociones y pensamientos confusos, que nos alejarán de un
resultado positivo.
Todos los días deberemos proceder con mucha calma y tacto, de manera elaborada,
razonada, con criterio científico y no espontáneo ni emotivo, ya que no debemos
olvidar que estamos iniciando el descubrimiento de un mundo nuevo, que tiene sus
leyes, sus reglas, sus reacciones y sus fenómenos de los cuales muy poco sabemos.

No es ni rápido ni fácil el descubrimiento pleno del mundo interno, debemos


admitir que es una tarea llena de grandes dificultades, y, tener en cuenta que dicho
descubrimiento se ha de lograr lenta y gradualmente, bordeando inicialmente lo más
externo, la periferia, y luego, paso a paso, a los más profundo, aquello que
permanece oculto, hasta llegar a nuestra verdadera esencia íntima. Dicho de otro
modo, descubriremos primero los aspectos conscientes y más adelante las partes
subconscientes.

Detengámonos un poco sobre este tema de los niveles de conciencia, con el objeto
de hacer un poco más de luz sobre la problemática del autoconocimiento.

NIVELES DE CONCIENCIA

1.- Infraconciencia: (el intraconsciente) La parte más inferior, los


automatismos impulsivos de las energías primarias instintivas y emocionales, que
reacciona según el impacto del estímulo recibido del exterior o del interior. Muchas
veces se confunde el impulso inconsciente con el dinamismo consciente. El impulso
es un arranque emocional, automático, instintivo, inconsciente, provocado por
impactos del exterior, en cambio, el dinamismo consciente nace en la conciencia. El
hombre influencia su ambiente según su peculiar vibración o resonancia. El mismo
hombre polariza su ambiente y descubre nuevas posibilidades según su actitud
mental.

2.- Inconsciencia: (el inconsciente) Aquel depósito de fuerzas en sedimentación,


sepultadas, pero no muertas, es el sentido de la mente emocional-somática.
Aquellas impresiones recibidas durante toda la vida, en forma de estímulos, traumas
y emociones que dan como resultado el efecto de "disco rayado," el cual, en un
momento dado, reproduce las emociones del pasado, aunque la causa ya esté lejana
e incluso haya desaparecida. Debemos, por medio del autoanálisis "borrar", este
tipo de impresiones. Desarrollar en nosotros una condición permanente de estado de
alerta, es decir, estar en contacto permanente con la realidad. Cuando
permanecemos en el estado de egocentrismo somos muy susceptibles e
impresionables, todas las cosas y las personas nos afectan demasiado. A este
respecto, es necesario tornarnos tan conscientes, que permanezcamos en una
higienización mental, con el fin de erradicar del inconsciente tales impresiones.

3.- Autoconciencia (el consciente) Es el nivel de consciencia de sí mismo en el cual


el hombre busca su identificación y su autoafirmación, es donde aparece la "urgencia
interior", algo parecido al hambre o la sed, pero a nivel psíquico. En este nivel, el
hombre se tranquiliza o desespera, según sea su nivel evolutivo. Si ha encontrado
una ideología o una causa, o bien una creencia o ideal que le permita una filiación o
denominación y justifique su existencia, su vida será normal y relativamente
satisfactoria, pero si las circunstancias no le permiten encontrar una "identidad", en
su desesperación no razonada, el hombre se degenera y corrompe. Esotéricamente
hablando, la verdadera conciencia de sí mismo es un despertar hacia lo Espiritual, es
una búsqueda de la Verdad Espiritual de la Vida. Con esta certeza, el hombre ya
lleva una vida sana, sin excesos, se relaciona con buenas amistades, se cultiva a si
mismo, hace ejercicios físicos, para fortalecer su organismo y todo su sistema. Busca
lo bueno y lo bello, lo justo y lo verdadero dondequiera que se encuentre, y se
dignifica por la sinceridad creciente en la cooperación con lo Superior.
4.- Subconsciencia: (el subconsciente) Es el ominio de la DINÁMICA MENTAL.
En este campo, las Fuerzas que genera la mente no son las ideas, sino unas
vibraciones profundas y poderosas que nos transforman biofisiológicamente. Así
mismo como el subconsciente está lleno de recuerdos escondidos y contiene el
registro viviente de las experiencias pasadas, también está, por otra parte, lleno de
posibilidades de triunfo y soluciones para todos los problemas. "El hombre es como
piensa", sin embargo, puede pensar que es el Hijo de Dios, que es un Superhombre;
pero si la fuerza generada por la mente, es decir su vibración singular, propia, es
grosera y degenerante, el hombre a pesar suyo será grosero y degenerado. Podemos
pensar y hacer acrobacias intelectuales con las ideas sobre la divinidad, pero la
vibración profunda, la fuerza simiente, que se vehiculiza en nuestros sistemas vago-
simpático y endocrino, vibra solo como es y nada más. El subconsciente tienen
además la función de enlazar y conectar los diferentes planos de conciencia.

5.- Multiconsciencia: Es el nivel de Conciencia múltiple, es decir, tener


conciencia de los diferentes planos de la vida. A este nivel corresponde la actitud de
autobservación en un sentido Espiritual Superior. Es decir, estar atentos a la
orientación sapiente Iniciática. Uno entra en el estrado de la multiconciencia
cuando está observando, percibiendo, sintiendo, las Fuerzas Superiores que nos
guían. Cuando hacemos una plegaria o invocación debemos estar atentos las
Fuerzas Superiores que se invocan y a la acción de los Seres Superiores, los que
Meditan, los que actúan creadoramente. A este respecto, dice el Maestro K.H.: "Los
cuerpos superiores de los Discípulos no están todavía desarrollados y por eso se
tienen que valer de los vehículos de Conciencia del Maestro". Por esto es que el
Maestro Espiritual, es una FUERZA REAL e indispensable para permitir que el
Discípulo se reintegre y se fortalezca.
Esta Multiconciencia es también la Mente discriminativa Superior, que SABE
apreciar los auténticos valores de la Conciencia. No discriminativa en el sentido de
la discusión intelectual, sino discriminativa en el sentido de la apreciación de los
valores Espirituales. Llegamos a la Multiconsciencia cuando estamos en contacto
con esa Conciencia Superior que nos orienta y guía, El Maestro.

6.- Supraconsciencia: (el Superconsciente) Es la fase superior de la Mente, más


unida al Espíritu que a la materia. y es por ello que siempre tiende hacia la lógica
Universal y al Bien Absoluto. Es la Mente Superior, el sentido creativo y superlativo
del Ser en nosotros.

7.- Ultraconsciencia: Es la Conciencia Cósmica o Espiritual. El Hombre que


alcanza dicho estado es un Maestro de Sapiencia semejante a un Budha o un Cristo.
Es la Realización Divina. El estado de los Genios Cósmicos.

Después de estas anotaciones, que por ser de carácter esotérico, transponen las
fronteras de lo puramente racional y científico, volvamos a nuestra exposición
netamente psicológica, pero siempre tendiente hacia una finalidad Espiritual, ya que
con estas instrucciones queremos ayudar al hombre a encontrar el verdadero sentido
de la vida.
El trabajo de autoanálisis, pues, deberemos desarrollarlo en dos fases:
1. Examen de la mente consciente.
2. Examen de la subconsciencia.

1. AUTOANALISIS DEL CONSCIENTE

Primero que todo debemos definir la palabra "consciente". Esto significa "darse
cuenta", conocer y entender lo que son aquellas funciones-fuerzas, emocionales,
intelectuales e instintivas, a la luz de la consciencia del yo personal. Dicho de otro
modo, la mente consciente es el campo de acción y conocimiento del yo, con
relación a todas aquellas características, cualidades, virtudes, vicios, méritos y
deméritos, reacciones, tendencias e intereses que conforman nuestro temperamento,
y son además nuestros patrones conductuales.
Por supuesto, este campo de acción y conocimiento del yo consciente, es muy
distinto de una a otra persona, según sea su nivel de evolución, es mucho más
limitado y restringido en un individuo primitivo y retrógrado, y mucho más amplio y
surtido en un individuo más evolucionado.

En la mente consciente existen varios contenidos, siendo algunos de ellos


pertenecientes al yo personal, como el raciocinio y la voluntad, y todas las
características y cualidades que se derivan de ellas, y hay otras provenientes de
fuerzas subconscientes sublimadas, o de cualidades y facultades del superconsciente.

Digamos de una vez, el consciente es la zona intermedia de nuestro mental, en la


cual se encuentran y entremezclan impulsos inferiores, instintivos y emocionales
sublimados y otras influencias cualitativas y cuantitativas superiores provenientes
del Yo Superior. O sea, el yo consciente intelectual, no es otra cosa que un reflejo
del verdadero Yo, el Ser Espiritual.
Al comenzar nuestro autoanálisis, la exploración psíquica debe desarrollarse en ese
nivel de conciencia, y el trabajo es más complejo de lo que podemos imaginar a la
ligera. Estamos, por lo general, muy poco acostumbrados a la introversión, la
introspección y el análisis de nosotros mismos, que no solamente desconocemos por
completo nuestro mundo interno, el funcionamiento del inconsciente, el
subconsciente, sino que también ignoramos la vida del consciente. Reconozcamos,
que en verdad somos ignorantes de nuestras dotes, defectos, inclinaciones,
tendencias tanto como de nuestro carácter.

Por eso mismo, debemos aprender con mucha paciencia, calma, perseverancia, y
sobre todo con orden, para poder reconocer la verdadera naturaleza y la causa real
de nuestras características. Digamos, si por medio del autoanálisis descubrimos en
nosotros la cualidad del "valor", inmediatamente debemos reconocer que ello no es
otra cosa que la sublimación de la emotividad, de la agresividad, o sea del instinto de
auto-afirmación. Este impulso primario, instintivo, pasado a través del tamiz
purificante de la elevación de la conciencia, ha llegado a convertirse en una actitud
de firmeza, de seguridad propia, de fuerza interior a la que llamamos valor.

¿Cómo haremos, entonces, para reconocer los estados y las cualidades provenientes
del Superconsciente? Este reconocimiento es un poco dificultoso y evasivo, más, no
obstante, lo podemos desvelar haciendo el examen de como en ciertos momentos
muy especiales de nuestra vida hemos sentido algún ímpetu superior que nos ha
inducido, por ejemplo, a esfuerzos de abnegación, de sacrificio consciente, o de
intenso altruismo sin que nadie sepa. O en otras ocasiones, hemos producido la
presencia de una fuerza interna y una autoconfianza que nos capacita para soportar
altos grados de dolor y angustia.

A trueque, en otros raros instantes, hemos experimentado fugaces lampos de


intuición que nos permite hallar la solución de algún problema de carácter filosófico,
cognoscitivo o científico, y otras veces inspiraciones súbitas de orden superior y
elevado en los campos artístico o literario. También algunas veces hemos podido
experimentar la grandiosidad del más puro ideal de Servicio impersonal o de unión
con toda la humanidad.

¿De donde han venido estas experiencias de conciencia elevadas, estos ímpetus
Espirituales y altruistas, esas intuiciones e inspiraciones impersonales? Ciertamente,
de aquella parte nuestra más elevada y pura, (el Superconsciente) la cual es sensitiva
a las vibraciones Espirituales de nuestra Conciencia Superior.

Según los psicoanalistas en el ser humano todo deriva de los instintos, aún la
manifestaciones más elevadas, sus más firmes tendencias, que no son otra cosa que
el producto de instancias sublimadas. Si hemos de creer al psicoanálisis, nuestra
pregunta es: ¿ POR QUE se efectúa la sublimación, y como es posible que estas
fuerzas instintivas inferiores salgan y se transformen en cualidades superiores y
tendencias nobles y sublimes?. La respuesta obligada es una: Las fuerzas inferiores
pueden transformarse en cualidades superiores solamente , porque hay en el
hombre un centro de gravedad, el Yo Espiritual, la Conciencia Superior, que es como
un poderoso magneto que hace ascender lo bajo a los alto, atrayendo hacia si el
producto resultante de las energías sublimadas, en forma de evolución y progreso. Si
no existiese en nosotros este magneto, este potentísimo centro de atracción,
seríamos estáticos, pétreos, y nunca progresaríamos.
Pero continuemos con el trabajo de autoanálisis, que como ya lo hemos anotado,
debe hacerse calmadamente y con método, con constancia y persistencia. Uno de
los métodos mas usuales y recomendados por todas las escuelas de enseñanza
Espiritual, es la retrospección diaria o examen de las últimas 24 horas. Este examen
puede ser hecho por las noches, antes de acostarse, o también en cualquier hora del
día, siempre y cuando tenga tiempo y tranquilidad o disposición de hacerlo.

Es conveniente alguna preparación interna antes de iniciar el autoexámen


conductual, de las últimas 24 horas. Debemos estar calmados, relajados,
tranquilos... serenos, pero con la mente alerta, para no caer en estado de sueño.
Habiendo logrado este estado de serenidad y calma, procederemos a traer a la
memoria todos los acontecimientos y acciones del día transcurrido, en sentido
inverso, hacia atrás, es decir, comenzando desde el último suceso o acción del día y
retrocediendo paso a paso hasta llegar al primer momento del día.

Al comienzo nuestra introspección analítica puede resultar superficial y muy


externa, debido a que nos llegarán a la mente solamente nuestras actuaciones físicas
y no los estados anímicos, con excepción de alguno particularmente impactante.

¿Cual es la razón por la cual recomendamos realizar el examen introspectivo,


comenzando por el último momento ? Es que ello nos ayudará, paulatinamente,
profundizar nuestros estados mentales de los efectos a las causas, de lo externo a lo
interno u oculto. Podemos bien localizar el móvil de ciertas acciones nuestras no
muy consciente o incomprensibles, de algunas conductas cuya causa está escondida,
y en fin de nuestras actitudes y estados de ánimo muy diversos.

Es de gran utilidad e importancia en el proceso de nuestro autoconocimiento, llevar


una especie de "diario psicológico", o sea, todas las noches tomar apuntes de
nuestras reflexiones, ya que somos muy dados a olvidar los pensamientos, a veces
luminosos y orientadores, que nos han aflorado a la mente en determinados
momentos de gran lucidez. Además los eventuales descubrimientos conductuales
nuestros que nos llegan en esos momentos muy especiales de recogimiento e
introspección.

Es también muy importante tomar en cuenta que el examen introspectivo no se debe


confundir con un" examen de conciencia", en el cual se busca solamente la parte
mala de nuestro comportamiento, lo cual es detrimentoso de la armonía interna,
debido a que nos creamos , a veces por prejuicio, sentimientos de culpabilidad. Es
decir, no debemos hacer nuestro autoanálisis con un fin de juicio o proceso
autoacusatorio de arrepentimiento o contrición, esto se hace en niveles místicos-
Espirituales, con mucha claridad mental, y no precisamente con objeto de acumular
cargos de conciencia o sentimientos culpables, sino más bien con el serio propósito
de enmendar rumbos en nuestra conducta, hacia un nivel Superior de Conciencia.
Por lo pronto, estamos es en un estudio netamente psicológico, pero no por ello
menos consciente, en este sentido, nuestra actitud analítica deberá ser imparcial,
frente a todas aquellas cualidades, buenas o malas que descubramos en nosotros, no
debemos asumir una actitud de jueces, sino de observadores científicos.

Es preciso establecer en nuestro estudio de nosotros mismos una suerte de


separación entre el yo que analiza la conducta y el sujeto que es observado. Tratar de
sentirnos separados, distintos de los contenidos psíquicos que estamos observando.
Tratar de sentir algo así como un CENTRO DE AUTO-CONCIENCIA, firme, sereno y
alerta, que estudia, analiza, selecciona y concluye sin experimentar ninguna
sensación emotiva o moralista de aprobación ni de censura en lo referente a la
conducta observada.

No es fácil lograr esta posición mental ya que tenemos la tendencia a identificarnos


con lo que aparece como resultado del autoanálisis, con modalidades emotivas,
sentimentales, consideraciones, expectativas y luchas internas y externas que nos
han perturbado en el transcurso del día. No obstante, debemos tratar de hacer este
esfuerzo de escisión como si observásemos a otra persona y no a nosotros mismos.
Es de grande importancia por diversos motivos, como lo veremos a continuación.

Si no logramos escindirnos de los contenidos inconscientes y de los procesos


subconscientes, no lograremos ser objetivos, imparciales y serenos, podemos caer en
una actitud autodefensiva o autocondenatoria. Más claramente, siempre estaremos
propensos a encontrar pretextos y justificaciones, explicaciones y atenuantes para
nuestra conducta negativa, o bien podemos llegar a intensos estados depresivos y de
decaimiento psíquico, al juzgarnos como unos depravados incorregibles.

También puede suceder, al rememorar los sucesos de la jornada, que revivamos


algún acontecimiento, que logró perturbarnos de modo muy particular, y las ondas
kemio nos impregnen nuevamente el sistema nervioso, obligándonos a experimentar
otra vez, aquella situación anímica, atribulada y angustiosa. Al estar en esa
condición, se vería obstruida, la auto-observación imparcial y perderíamos la
utilidad del ejercicio, ocasionando daño en nuestra psiques. precisamente por ello,
deberemos adoptar hacia los contenidos de nuestra psiques, una actitud lo más
indiferente posible. Dicho de otro modo, es menester convertirnos ocasionalmente
en los "psicólogos de nosotros mismos", y tener la capacidad de analizar, estudiar,
observar, seleccionar y concluir, al igual que el psicoanalista ausculta la mente del
paciente, de manera fría e imparcial.
Otra utilidad importantísima de la actitud impersonal durante el autoanálisis, es que
progresivamente vamos habituándonos a un estado de conciencia continuo, una
autoobservación permanente durante todo el día. Gracias a ello nos daremos cuenta
de que en nosotros se ha formado un centro de control estable, el cual segregamos
de nuestra personalidad para sentirnos siempre presentes, conscientes y dueños de
nosotros mismos, y en mismo tiempo, calmados, serenos y despreocupados.

Los resultados no se obtendrán de manera inmediata, ni será permanente el estado


de observancia estricta, se presentará momentáneamente, esporádicamente, al
comienzo, y después poco a poco, llegara a ser permanente. Pasado cierto tiempo y
después de haber creado el hábito de hacer el autoexámen, nos encontraremos
correctamente orientados dentro del intrincado mundo psíquico nuestro, y entonces
podremos organizar todos nuestros procesos mentales y aquellos aspectos de
nuestro comportamiento que hemos descubierto como insanos y negativos.

En ese nivel de autoconocimiento, llega entonces el momento de hacer el primer


"balance", es decir, una modalidad de clasificación de los elementos positivos y
negativos, de las buenas y malas cualidades que vamos localizando dentro de
nosotros. Esto no deberá parecernos un trabajo estéril e innecesario, debido a que se
trata de elementos psíquicos, ya que es necesario poner en arden todo aquello que
encontramos irregular en nuestra conducta mediante nuestra auto-observación.
Comprenderemos entonces además, la verdadera naturaleza y el genuino significado
de cualidades y características que van apareciendo como consecuencia de nuestro
autoanálisis.
Haber aprendido a analizarse a sí mismos, no significa en modo alguno, lograr la
meta del autoconocimiento, no es suficiente. Llegar a este nivel de despertar de
conciencia, significa desarrollar comprensión, y entender claramente el por qué
nuestras acciones y reacciones. Descubrir los motivos de nuestro comportamiento,
es estar en el camino del autoconocimiento pero no es conocerse totalmente en toda
la magnitud de la complejísima constitución, física y ultrafísica de nuestro ser.

Saber elaborar las conclusiones de la singularidad de nuestra personalidad, es


solamente una parte del trabajo sobre si mismo. Es, en fin, saber unir los detalles
múltiples en un todo único, de lo cual surge con toda claridad, nuestro tipo
psicológico, nuestro auténtico yo psíquico.

Al igual que sucede durante la exploración de una región desconocida de la tierra, no


basta con recoger los ejemplares curiosos de la flora y de la fauna, tomar muestras de
minerales diversos y hacer con todos ello un inventario. La verdadera importancia
cualitativa y cuantitativa de los elementos encontrado y recogidos, aparece
solamente después de un exhaustivo análisis científico, -criterio de R. Assaglioli-
realizado por individuos idóneos y competentes.

Un botánico podrá descubrir junto con las plantas ya bien conocidas, otras que aún
desconocía. El químico, al analizar los minerales, podrá encontrar en ellos otros que
estaban ocultos. Si hay un descubrimiento de un rico yacimiento de oro o de
petróleo, ello redunda en una valorización considerable de toda la región explorada.
Esto resulta tanto más valedero al, referirse a las regiones internas y desconocidas
de la Mente humana, para la fauna, la flora y para los terrenos psíquicos, según la
apreciación y el uso que de ellos haga cada interesado.

Ya hemos dicho, más arriba, que es necesario dentro del procedimiento de


autoanálisis, hacer una evaluación y luego sacar algunas conclusiones imparciales, en
la medida de lo posible. A este respecto, veamos un método simple para realizar ese
inventario de cualidades y características positivas y negativas. Hagamos una lista
de todos aquellos elementos y particularidades que logremos descubrir en nosotros
mismos, a la luz de nuestra autoobservación, discriminándolas así:

1.- Defectuosas o ilícitas - inferiores. (anormales)

2.- Aceptables o lícitas - medias (normales).

3.- Virtuosas o meritorias -Superiores. (supranormales)

Al emprender este trabajo debemos ser lo más honestos y sinceros, como también
objetivos al máximo, esforzándonos por entender muy bien todo aquello que
constituye nuestras virtudes y por ende, es verdaderamente Superior, y diferenciarlo
de lo que es medio o inferior.

Denominamos Superior todo lo que contribuye a la Superación consciente y a


nuestra evolución perfectiva, así como al beneficio de los demás. Medio es lo que
consideramos conveniente, lícito y útil para nosotros mismos, e inferior o ilícito es
todo aquello que nos hace daño, de modo implícito o explícito, y que también,
perjudica a los demás.

Resulta harto difícil establecer esta diferencia, debido a que algunas veces cierta
condición de nuestro carácter nos parece "superior" y en verdad no lo es. Ilustremos
con un ejemplo. Digamos, el amor que sentimos hacia algunas personas, nos llevará
a creer que este sentimiento, esta capacidad de amar es una virtud y la incluiremos
entonces entre las cualidades superiores. ¿Pero, estamos seguros de ello?
Recordemos el criterio de V. Overstreet: "El amor es la capacidad de reconocer y
afirmar a los demás seres humanos, los propios e inalienables derechos". ¿Es de esta
manera que amamos? ¿O más bien somos egoístas, posesivos, parciales y celosos?

Si de Amor verdadero se trata no es solamente de una exaltación emocional hacia


determinada persona. El Amor es un torrente de fuertes sentimientos generosos,
pensamientos constructivos, enaltecedores y edificantes.
Otro caso de confusión puede ser la cavilosidad y suspicacia de la mente. ¿Estamos
en lo cierto al creer que es una cualidad superior? ¿Sabemos acaso que apoyados en
esa suspicacia y cavilosisdad de nuestra mente, no emitimos continuamente críticas
denigrantes y desahogamos nuestros complejos de superioridad o expresamos
nuestra megalomanía? ¿Tenemos la certeza de no poseer sentimientos de orgullo
arrogante al creernos muy inteligentes y agudos?

Hemos llamado supranormales a las cualidades superiores, con objeto de incitar a


pensar y ansiar condiciones o niveles superiores de conciencia, y aprender a
diferenciar lo verdaderamente superior, de lo que es simplemente normal entre las
gentes de bien.

Es imperativo ser cautelosos al calificar y clasificar nuestras cualidades, sobre todo


las Superiores y medias ya que con facilidad pueden confundirse. A veces, ocurre
que no logramos clarificar cuales son nuestras cualidades superiores verdaderas,
debido a que permanecen en latencia o potenciales, o bien subdesarrolladas por falta
de ejercicio de las mismas, y a veces se presentan ante nuestra conciencia
obnubiladas y tan veladas que hasta podríamos calificarlas de defectos.

Esto último puede parecernos absurdo. Retomemos el ejemplo de la comprensión


amorosa como cualidad. Puede manifestarse en nosotros a través de la tendencia a
comprender a los demás y a no culpar a nadie, a no reaccionar ante las ofensas, lo
cual podríamos juzgar una debilidad de nuestro carácter, debido a que la
interpretamos como la incapacidad para defendernos en la vida, dejarnos dominar
del carácter de otros, y entonces, tratamos de disolverla, de superarla o de anularla,
asumiendo en su lugar una actitud de dureza, reaccionaria e irascible. Esto
constituye un gravísimo error, ya que la Sabiduría aconseja que esta comprensión
aparentemente débil y pasiva, debemos convertirla en comprensión vital, creativa,
inteligente y sabia. Y DEBEMOS PERFECCIONARLA Y COMPLEMENTARLA siendo
cada día más conscientes. No es esta una comprensión que nos convierta en seres
apocados y débiles frente a los demás, sino todo lo contrario, resistentes, fuertes y
serenos. Que nos permita ver las cosas y los seres a la Luz de la Verdad, desde la
altura de un mirador Espiritual, inmutable e imperturbable al mismo tiempo que nos
da capacidad para ayudar y dignificar a los demás.

También debemos enumerar las cualidades inferiores o defectos y todas las


características que consideremos negativas, con una actitud, reflexiva y serena,
siendo muy objetivos y fríamente sinceros ante nuestra propia conciencia. Debemos
tomar en cuenta que ante lo Eterno no hay nada fundamentalmente malo y siniestro
en si mismo, sino únicamente algunos factores que pueden ser dañinos para
nosotros o para los demás, debido al uso equivocado o malintencionado que
hacemos de ellos.

No olvidemos que aquello que hoy nos parece malo, algún día puede tornarse en
bueno a través de la purificación y la sublimación de nuestras fuerzas íntimas.
Tomemos un apunte de la obra de Maturin: "Conocimiento y Gobierno de Si
Mismo": " Una concepción del mal, como alguna cosa positiva, fermentación de
alguna sustancia mala o posesión de potencias malas en si mismas, es esencialmente
anticristiana. No hay nada en el hombre, ninguna potencia que sea mala en si
misma....Analizad el alma del santo más grande y del pecador más grande, y no se
encontrará en este un solo elemento que no esté en aquel. Considérese el alma de
María Magdalena y de San agustín, antes y después de su conversión. En ninguno de
los dos falta, después de su conversión, nada de aquello que había antes."

Una actitud imparcial, serena y constructiva debe ser la base primordial para
descubrir y superar todos los obstáculos o impedimentos de orden interno para
nuestro autoanálisis psíquico, las barreras de engañosa justificación subconscientes y
las ilusiones y fantasías peligrosas.
Una vez que hemos logrado crear el hábito de autoanalizarnos, comenzaremos a
orientarnos en nuestro mundo interno, paso a paso, la autoobservación llegará a
niveles más profundos y así podremos para a la siguiente fase que el es análisis del
sub-consciente.

2.- AUTOANALISIS DEL SUBCONSCIENTE

Este análisis de las zonas de la subconsciencia deberíamos llamarlo "adherencia" o


integración porque al paso que nos vamos adentrando en el análisis y la exploración
de los niveles inconscientes, esas fuerzas-formas, que se encuentra depositadas allí,
entrarán en los dominios del consciente y se anexarán, formando parte del mismo.

No es tarea fácil explorar el subconsciente debido a que por lo general, existe una
barrera divisoria, más o menos densa entre las zonas consciente e inconsciente.
Encontraremos además resistencias egotistas y obstáculos muy diversos que
dificultarán el autoanálisis. Uno de los problemas que encontraremos desde el
principio es la duda, acerca de la efectividad de este análisis realizado en forma
personal independiente o si es imprescindible la ayuda de un psicólogo competente.
El análisis si puede ser efectuado directamente por cada interesado, siempre y
cuando se haya establecido un centro de conciencia sólido y firme, lo cual solo
puede ser logrado por quienes hayan pasado por la primera fase, el análisis del
consciente, y que hayan formado en sí el hábito o la capacidad de situarse frente a si
mismos, con la actitud del crítico imparcial, que hayan aprendido además, a mirarse
con indiferencia, sin que medie emotividad alguna, firmes y serenos.

Puede ocurrir, como ya lo anotamos, que durante el ejercicio del autoanálisis del
consciente, vayan asomando en forma espontánea, algunos contenidos
subconscientes, que nos revelen zonas que se habían ocultado y que en un tiempo
estuvieron en los dominios del consciente. Como también podríamos descubrir
complejos y causas de disturbios aún no superados, inhibiciones y represiones que se
remontan a la primera infancia.

El individuo normal y sano, no tiene tan fuertes barreras entre el consciente y el


subconsciente, salvo aquella inevitable zona de penumbra que se encuentra en la
frontera de los dos niveles y que es más bien una zona de intercambio de energías en
transformación que una línea divisoria.

Hay una ininterrumpida correlación e interacción de energías entre el subconsciente


y el consciente, aunque si no nos percatamos, muchos contenidos psíquicos del
consciente pasan a ser subconscientes, y viceversa, de un modo completamente
normal, ya que esta es una de las características funcionales de la mente.

No obstante, son más frecuentes las causas en las cuales no existe, este normal
intercambio de contenidos y fuerzas, que es en verdad una transformación
sublimadora y armónica, sino que por el contrario, lo que hay es una separatividad y
un enfermizo antagonismo entre la personalidad consciente y los elementos
subconscientes. La personalidad se mantiene sicorrígida y pétrea, como una muralla
y se existe en un angustiante estado de represión y aridez y por ende, de
insatisfacción y contradicción, que conduce a un inevitable cuadro clínico.

En estos casos el análisis del subconsciente es mucho más dificultoso y es


recomendable no hacerlo solos con el fin de no incurrir en procedimientos erróneos
por incapacidad de autoanalizarse de modo imparcial, lo cual puede ser dañino. No
conviene remover los contenidos subconscientes sin una considerable capacidad de
autocontrol. Se corre el riesgo de dejarse arrastrar pos pasiones e instintos mal
dominados. También pueden aflorar fuerzas inferiores que no sabemos poner bajo
control. Puede degradarse la conciencia moral, caer en actuaciones inconsultas y
negativas, reacciones impulsivas con todas sus consecuencias nefastas.

Existe también el peligro de la disgregación, es decir, el riesgo de perderse


nuevamente en el caos del inconsciente colectivo, y también el de caer en estados de
exaltación mórbida y llegar a la inflación psíquica de que hablara Jung. Sabiendo
esto, quienes no se sientan bien seguros, los que no hayan logrado crear un centro
firme de conciencia insobornable, deben realizar sus experimentaciones
psicoanalíticas sobre si mismos, en compañía de alguien más avanzado en estos
asuntos, que pueda hacer las funciones de guía y orientador.

Existen muchos métodos para realizar dicho análisis del subconsciente, bajo la guía
de otros, tal como en el hipnotismo, las asociaciones libres, las palabras
estimulantes, el análisis interpretativo de los sueños, etc. En esta instrucción
trataremos únicamente sobre el autoanálisis, o sea el estudio y descubrimiento de
nosotros mismos, realizado a conciencia pura. Hay muy buenas y abundantes obras
sobre el psicoanálisis, con muy amplias explicaciones respecto de estos métodos, que
nuestros estudiosos lectores pueden consultar para ensanchar sus conocimientos.

En lo tocante al de autoanálisis del subconsciente, llevado a cabo por nosotros


mismos, el método es siempre la introspección amplia, con mente alerta, ordenada
y metódica, conservando siempre la actitud de observador imparcial. Podemos
añadir también la medida de escribir cada vez que se sienta el impulso, todo cuanto
nos viene a la mente. Aconsejamos además el siguiente ejercicio:- teniendo la
seguridad de encontrarnos solos- Hablar en voz alta dentro de una habitación,
haciendo expresarse todos los impulsos, libre y espontáneamente, todas las ideas que
puedan presentarse en la mente, sin importar que parezcan raras y extrañas.

Los que tengan tendencias artísticas, y deseen hacer expresarse el subconsciente, es


recomendable esbozar y pintar todas sus ideas espontáneamente para luego tratar de
interpretar las figuras y los colores que resulten de cada práctica.

Ahora bien, dado que los límites entre el consciente y el subconsciente, son
continuamente cambiantes, debido a que no existe una condición estática en nuestra
mente, sino más bien un intercambio continuo de información, y un incesante
movimiento de energías y conceptos, la mejor manera de estudiarse y
autoobservarse metódica y continuamente, con actitud científica, conservando
siempre el centro de conciencia inalterable, firme, y persistentemente tratando de
no identificarse con ninguno de los contenidos que poco a poco van emergiendo.

Estudiando a fondo, no encontramos gran diferencia de método entre el autoanálisis


del consciente y el del subconsciente, pues como ya lo anotamos, los contenidos de
las zonas profundas del subconsciente, poco a poco van emergiendo
espontáneamente, frente al faro luminoso de la conciencia, esto desde luego, si no
identificamos esta con la personalidad, sino instalando nuestra conciencia en la silla
del observador científico, el cual es el reflejo del Yo Espiritual.
EJERCICIO DE AUTOANALISIS # 8

1.- ¿Ha logrado entender y aplicar debidamente el método de autoanálisis?

2.- ¿Qué sensaciones o certezas ha logrado con el autoexámen hecho al final del
día?

3.- ¿Ha logrado con el autoanálisis distinguir exactamente cuáles son sus
cualidades positivas y negativas?
4.- ¿Cómo explica Ud. la diferencia entre cualidad negativa, cualidad positiva y
cualidad media?

5.- ¿Ha tenido algunas dificultades para reconstruir imágenes y sucesos del día?
¿Cuales? ¿Confusión? ¿Olvido? ¿Emotividad? ¿Falta de concentración? ¿Malestar o
desgano?

6.- ¿Cuándo encuentra un defecto, se siente Ud. inclinado a encontrar


explicaciones, atenuantes o justificaciones?
7.- ¿Al reconocer un defecto experimenta un sentimiento de abatimiento o
vergüenza?

8.- ¿Si descubre en Ud. méritos o virtudes cuál es su reacción? ¿Satisfacción?


¿Orgullo? ¿Indiferencia? ¿Alegría?

9.- ¿Cuando Ud. piensa en las dificultades de su vida a que las atribuye? ¿A su
carácter, al medio ambiente, a los demás o a las circunstancias?

10.- ¿Se considera afortunado o perdedor, y si es lo último, como cree poder


mejorarse, superarse?

11.- ¿Piensa Ud que es posible adquirir o desarrollar cualidades y virtudes que


no posee?

12.- ¿Cree Ud. que ya está formado como es, o es posible superar sus cualidades
negativas?

13.- ¿Había pensado antes que es posible transmutar las cualidades negativas en
positivas?
14.- ¿Cuando hace su autoanálisis teme revivir sucesos del pasado que le
producen estados de ánimo incontrolados o desesperantes, o al contrario,
permanece sereno, indiferente ante cualquier clase de recuerdo?

15.- ¿Logró Ud. asumir la actitud de observador imparcial?


16.- ¿Ha sentido alguna vez, o siempre, disgusto o resistencia interna cuando trata
de autoanalizarse más profundamente?
17.- ¿Al pensar en su subconsciente, le invade una sensación de miedo y/o
angustia o por el contrario, de serenidad y calma?

18.- ¿Ha tenido conciencia de algunas manifestaciones de contenidos


subconscientes?

19.- ¿Le gusta analizarse a si mismo o más bien le agrada analizar a otras personas

20.- ¿Se ha percatado de la necesidad del autocomocimiento para poder


escalar peldaños hacia la perfección del Ser?
Instrucción # 10

Recomendaciones básicas para el Autoanálisis

Cuando emprendemos el trabajo de autoanálisis debemos enfrentar varias


dificultades y problemas, debido a la falta de hábito introspectivo, o bien porque
nuestra constitución psíquica, puede presentar con frecuencia algunos aspectos
rudimentarios o subdesarrollados, o también algunos elementos hipertrofiados y
exhuberantes. Dicho de otro modo, pueden existir carencias de algunos elementos y
abundancia de otros.

Aquellos tres elementos primarios de nuestra psiques -instintos emociones y


pensamientos-, en una mente equilibrada deberán tener igual grado de desarrollo y
madurez como también igual nivel de actividad. Más, por el contrario, en la gran
mayoría de los humanos, y por muy diversas razones, no hay armonía ni igualdad de
madurez en esos factores psíquicos, sino más bien el predominio de uno u otro
aspecto. Algunas veces somos conscientes de esto, pero en general lo ignoramos,
porque no nos conocemos ni sabemos analizarnos.

Existen individuos en los cuales predomina la parte instintiva; otros hay en quienes
prevalece lo emocional, y otros en los que sobresale el pensamiento. Como puede
entenderse, esto ocasiona distintos modos de conducta, en el obrar, en el pensar, en
el sentir, es decir produce temperamentos diversos. Es menester tomar en cuenta
todo esto al realizar nuestro trabajo de autoanálisis, para no llegar a conceptos
erróneos y juicios equivocados.

Resulta harto difícil reconocer en nosotros mismos cuales son nuestros lados
subdesarrollados o atrofiados y cuales son los hipertrofiados. Se precisa un
exhaustivo y minucioso autoanálisis, objetivo y persistente para poder descubrir el
propio temperamento sin llegar conclusiones apresuradas. En algunos casos, sirve
de ayuda observar el comportamiento de otros, parangonarse con otros y apreciar las
semejanzas y las diferencias entre el comportamiento ajeno y el propio.

Muchos descubren escasez en la capacidad emotiva, como también una tendencia


afectiva débil e inmadura, solo cuando entran en contacto con personas de una gran
chispa emocional y exuberante afectividad. Existen otro tipo de personas que
tienen poca actividad pensante y ninguna vitalidad en sus ideas, y llegan a darse
cuenta de sus limitaciones, solamente observando y alternando con personas de alto
nivel intelectual, profundidad analítica y viveza de ingenio, pudiendo así constatar,
por la comparación, cuales son las carencias de sus aparato intelectual.

En este punto es importante hacer notar, que si realmente deseamos conocernos ,


deberemos ser muy sinceros y humildes, desplazar el falso orgullo y la arrogancia,
desprendernos de autoilusiones vanidosas, sin por esto llegar a la depresión o
decaimiento , muy al contrario, debemos cultivar una actitud mental y física serena,
confiada y optimista
Ser capaz de verse a si mismo en las justas proporciones. Es necesario
extradimensionarse para poder llegar al gradual descubrimiento de nosotros
mismos.

Otra observación de nuestra personalidad que puede ayudarnos grandemente a


detectar y reconocer las limitaciones de nuestro carácter, en relación con el tipo
psicológico, es la que se refiere a los dos movimientos psíquicos más evidentes en el
comportamiento humano; la introversión y la extroversión, que se alternan en
nuestra mente.

C.G. Jung realizó estudios profundos sobre este aspecto y formuló una clasificación
de tipos psicológicos basada en dicho planteamiento. Al respecto dice: "En el alma
humana, el interés vital del yo, (libido, pero sin ninguna alusión sexual, según él) se
mueve en dos direcciones opuestas, la una centrífuga, llamada extroversión, y la otra
centrípeta, llamada introversión. En la primera el interés vital se dirige hacia lo
externo, hacia el mundo objetivo, por el cual el individuo se siente modificado,
determinado. En la segunda en cambio, el interés vital se dirige hacia lo interno,
hacia el mundo subjetivo, hacia el propio yo, que llega a ser el centro de atracción,
de observación y de actividad." En el hombre armónicamente desarrollado, estas dos
corrientes se manifiestan a intervalos regulares y rítmicos.

En ninguno de nosotros podemos ver con claridad estos dos movimientos psíquicos,
debido a eso nuestra atención se dirige hacia lo exterior, sumergiendo nuestros
intereses en la actividad material, en las experiencias físicas,, para expresar o
manifestar nuestras energías psíquicas y establecer contacto con el mundo objetivo;
o en caso contrario, se repliega hacia adentro, sobre si mismo, interiorizándose para
buscarse y tomar contacto con el propio yo.

La vida nuestra, en circunstancias normales y armónicas, para ser creativa y fecunda


debería tener esta alternancia. Son necesarias ambas condiciones conductuales, la
introversión y la extroversión, para un desarrollo de conciencia armonioso,
equilibrado y feliz. Pero desgraciadamente no ocurre así. Casi siempre se presenta
por largos períodos o por toda la existencia, la preeminencia de una u otra
tendencia, de tal suerte que se crea otro tipo psicológico bien distinto y
caracterizado por cualidades y condiciones especiales, lo cual requiere, en la mayoría
de los casos de un cuadro clínico para su tratamiento.

Esta permanencia de la extroversión o introversión, produce, lógicamente


dificultades y múltiples disturbios, por una parte porque se refiere a nosotros
mismos y por otra en cuanto a las relaciones con las demás personas. Si predomina
la extroversión, seremos incompletos y rudimentarios con respecto a nuestro mundo
interno, y si por el contrario somos demasiado introvertidos, no tendremos
capacidad de expresarnos ni de hacer contacto con el mundo exterior.

El individuo extrovertido encontrará grandes dificultades para la introspección,


debido a ello estará confundido y desordenado al observar su fuero interno y
entonces deberá combatir arduamente contra su natural tendencia a huir de la
interiorización, si quiere conocerse a si mismo. A trueque, el introvertido se
encontrará en su elemento dentro de su mundo psíquico, el cual le es familiar y
común, en mayor medida que el mundo externo. Deberá solamente cuestionar
algunas de sus ilusiones, superar su sentido de orgullo y su tendencia al aislamiento
egoístico, para no caer en una introversión morbosa y exagerada.
Una observación más, de gran importancia que debemos tener presente al
autoanalizarnos, es la que se refiere a las cualidades positivas activas, y las
receptivas pasivas de nuestra psiques, las cuales suelen ser denominadas
"masculinas" y "femeninas". La palabras "masculino" Y "femenino" en sentido
psicológico son utilizadas para clasificar en dos grupos las cualidades psíquicas
fundamentales del hombre, que pueden ser de arden negativo o positivo, activo o
pasivo, propulsivo o receptivo, según se ajusten al tipo psicológico o temperamento
del sujeto, independientemente de su sexo.

En nuestro cuerpo físico somos de uno u otro sexo, pero en nuestro psiquismo
somos bi-sexuales, dado que poseemos todas aquellas cualidades, tendencias y
sensualidad, en más o menos igual medida, femeninas y/o masculinas. Esta
dualidad, mal que nos pese, la encontramos por doquiera que enfoquemos la
naturaleza humana. Los pares de opuestos están presentes en todo lugar.

Por ejemplo la música, tiene tonos mayores y menores, la matemática sus números
positivos y negativos; la electricidad y el magnetismo , los polos positivo y negativo y
así hasta el infinito. Los únicos representantes conscientes de estas dos energías
creadoras, son los humanos, hembras y machos. Por ende, nosotros, más que
personalidades o individuos humanos, somos campos energéticos que encarnamos y
canalizamos dos grandes principios o fuerzas que son universales y Eternas.

La cualidades positivas, masculinas de la mente humana son por supuesto aquellas


que provienen de la Voluntad y la razón. Y las cualidades receptivas , pasivas o
femeninas son las que derivan de la sensibilidad y la imaginación.

En el individuo humano consciente y armónico, Eros y Psíquis, deberían estar


presentes igualmente, y cooperar entre ellos, recíprocamente, en un flujo equilibrado
de Ying y Yang, logrando una perfecta armonía energética interna y externa.

Pero la realidad es que en los seres humanos este perfecto equilibrio, este campo
inductivo telurico-Cósmico y mental-Espiritual se presenta solo en muy escasas
ocasiones, cuando encontramos un individuo, con una personalidad ajustada e
integrada y un carácter fuerte. En cambio, son demasiado abundantes los casos de
sujetos en los cuales se presenta alguna de las dos polaridades en forma permanente,
independientemente de su sexo.

A pesar de conformación sexual del organismo físico, sea de uno u otro sexo, suelen
presentarse en la psíquis del individuo la manifestación de cualidades del sexo
opuesto. De este modo, puede existir un individuo varón con cualidades psíquicas
eminentemente femeninas, receptivas y pasivas, sensitivas, de imaginación, dulzura
y delicada ternura, como sucede con muchos artistas, místicos etc. y también
existen mujeres con muy marcadas cualidades masculinas voluntariosas, don de
mando, razonamiento, etc.

Esto puede suceder a raíz la actividad profesional que ejerza, ya que algunas labores
realizadas en forma continuada, desarrollan poco a poco las cualidades opuestas al
propio sexo, haciendo reprimir las propias. Como ejemplo, una mujer que emprenda
una profesión que exija, iniciativa, fuerza física, liderazgo etc. O bien un varón que
trabaje en una línea de actividades donde se necesita delicadeza, sensibilidad, tacto,
dulzura, comprensión, tales como el sacerdocio o la medicina etc.

Ahora bien, es preciso recalcar, como ya dijimos, que el ser humano solo es
completo y armónico cuando logra fusionar en su carácter los aspectos activos y
receptivos sin contradicción. A trueque, es inarmónico e incompleto, cuando en su
conducta se manifiestan permanentemente, solo las cualidades propias de su sexo.
Carl G. Jung ha planteado brillantemente esta verdad, al decir que en el inconsciente
del hombre, yacen en latencia, cualidades femeninas, y en el inconsciente de la
mujer cualidades masculinas, que se van manifestando poco a poco durante distintas
etapas de la existencia, a medida que el individuo se desarrolla y madura, hasta
llegar a ser perfectamente integrado. Jung llama "Alma" a esta imagen
compensatoria que el hombre tiene en su inconsciente, y a la imagen inconsciente
que tiene la mujer la denomina "Animus".

Muy frecuentemente ocurre, que el varón es positivo en todo aquello que se refiere
al mundo externo, la actividad etc. y al aspecto consciente de su mente, y en cambio
en su inconsciente suele ser receptivo y negativo; y la mujer es pasiva, receptiva en
el plano físico, más, en su inconsciente en cambio, es positiva, concreta y volitiva.

Una eminente autora afirma lo siguiente: "La mujer representa el principio vital
receptivo, que es subjetivo y expresado socialmente, no tanto por la directa auto-
expresión, de la voluntad de hacer, sino de la indirecta auto-expresión de la voluntad
de ser.....Su energía es más del alma y de su naturaleza emocional. Ella no se pone
por esto a cambiar o a construir el mundo exterior, sino que se siente más adaptada
a cambiar lasa cosas del mundo interior por medio de la influencia de la inspiración".
M. Macaulay.
Así las cosas, al autoanalizarnos deberemos tener esto presente, para tratar de
descubrir si en nosotros predomina Eros o Psíquis. Dicho de otro modo, si somos
demasiado racionales, lógicos, positivos, o bien demasiado emocionales intuitivos y
receptivos. Descubrir esto nos puede servir de gran ayuda para moldear en sentido
mejorado nuestro carácter, incrementar nuestras capacidades, y sobre todo
trascender y superar nuestras deficiencias y carencias.

Ocurre a menudo, que sin percatarnos de ello, hemos venido desarrollando una
conducta unilateral en nuestra personalidad, por desconocimiento de los lados
opuestos de nuestra naturaleza intrínseca y espontánea, bien sea por desidia, por
pereza o por inercia. Son innumerables las dificultades y problemas de la vida que
podrían ser superados, si quisiéramos equilibrar nuestra personalidad desarrollando
y usando todos los aspectos de nuestra naturaleza humana.

El hombre en esta Tierra, podría ser más feliz, más creativo y eficiente, si se esforzase
en manifestar todas sus buenas cualidades latentes; tanto positivas como receptivas
y pasivas, o sea Voluntad-Amor , Acción-comprensión, superando sus conflictos
internos, que derivan de la represión de los opuestos en su naturaleza o de la
incomprensión con personas diferentes él.

Los polos opuestos, el positivo y el negativo, el activo y el pasivo, ambos inherentes a


la condición humana, deberán equilibrarse, integrarse, dado que los dos son
igualmente útiles e imprescindibles en el vasto campo experiencial de la evolución
Universal. Ser y hacer, son dos capacidades indispensables a cada ser humano, a fin
de poder desarrollarse y realizarse integralmente, y alcanzar la total expresión de su
verdadero Ser, el cual solo se expresará cuando aparezca la armonía, mediante la
analogía de los contrarios, fusionados ambos opuestos en una inmutable unidad de
luminosidad y perfección.

Hemos visto en estas breves observaciones, como es necesario tratar de reconocer y


admitir, en el ejercicio de autoanalizarnos, cuales son las cualidades psíquicas más
predominantes en nosotros, cuales nos están faltando y cuales estamos reprimiendo.

Debemos siempre tener presente que no somos seres completos en si mismos, que
nos falta aún, una considerable cantidad de desarrollos interiores. Debemos tener la
humildad suficiente para aceptar que somos inmaduros en algunos aspectos de
nuestra personalidad. Además, es de suma importancia tomar en consideración, que
debemos transmutar algunos patrones conductuales insanos , bien sean estos
heredados o adquiridos. Es absurdo como inútil pretender negar, por orgullo o
arrogancia, nuestras propias carencias, con lo cual lo que lograremos será aumentar
nuestros disturbios y sufrimientos.
La clave de la sinceridad es el reconocimiento, sereno, reflexivo y objetivo de los
propios defectos e ignorancia. Si logramos esto, ya tenemos una neta señal de que en
nosotros se están operando los más saludables cambios y renovaciones, así como un
mayor desarrollo y crecimiento.

También debemos entender que muchas dificultades, tendencias y otros factores


muy diversos de nuestro mental, se deben a que por alguna razón y de algún modo
hemos sido obligados a reprimirlos o no hemos podido expresarlos debido a que se
han presentado sucesos dolorosos o traumáticos que os han ocasionado un
estancamiento o atraso en el desarrollo de algún aspecto de nuestro ser. En
cualquier momento de nuestra existencia, una inmadurez emocional puede haber
sido promovida por un trauma afectivo en la infancia, pubertad o adolescencia. Una
deficiencia en la Voluntad puede tener como causa original, una conducta dictatorial
o cruel de los padres en el hogar, durante la infancia, lo cual sin percatarnos de ello,
ha sido un poderoso impedimento para el desarrollo de nuestra autonomía o fuerza
de carácter.

Dicho de otro modo, debemos prepararnos para el trabajo de autoconocimiento y


descubrimiento de nosotros mismos, sin conceptos preconcebidos, sin autoilusiones
fantasiosas, ni megalomanía vanidosa. Más exactamente, debemos hacerlo con la
mayor claridad mental posible, imparcialidad y ánimo sereno, sin que nos falte la
confianza, o más bien la certeza de que estamos penetrando en un mundo de
infinitas posibilidades de superación, vitalidad inagotable y una enorme fuerza y
capacidad para crecer en nuestra estatura íntima, y avanzar hacia novísimos
derroteros de autosuperación, hasta despertar los portentos ignorados en las
profundidades de la mente.
Instrucción # 11

EN BUSCA DE LA INTUICION

La Potencia del Alma

La intuición es una facultad Superior y está muy por encima de las facultades
psíquicas normales y extranormales del hombre. Conscientes de la enorme
importancia de la Intuición en este proceso de autoconocimiento, haremos un
análisis de la misma, lo más racional posible. A fin de alcanzar la mayor claridad y
hacer más asequible la comprensión de lo que es realmente la Intuición,
repasaremos rápidamente el estudio de algunas de las facultades psíquicas, que a
veces se confunden con la intuición. Sobre todo esta confusión se presenta cuando
no distinguimos claramente nuestros procesos mentales, y es así que tomamos por
Intuición, funciones de la memoria y de la imaginación.

¿Que es la memoria?

Magnífica capacidad psíquica, que sirve para retener y reproducir, experiencias


vividas por el Yo durante el transcurso de su existencia material.

El átomo físico, aparece como el producto de una condensación y transmutación de


energías sutiles y se manifiesta bipolar, es decir activo-pasivo. Debido a esa
condición, puede recibir estímulos o impactos provenientes de otras fuentes
energéticas, reservándose una parte de ellas, y conservando el registro de la
experiencia como una nueva vibración. Si pusiésemos una nueva energía, con
idéntica vibración, en contacto con este átomo, se despertaría o reforzaría la
experiencia anterior, la cual, teniendo frecuencia y longitud de onda iguales a la
energía primigenia, repetiría el efecto que aquella produjo, y el resultado es lo que
llamamos recuerdo.

Ahora bien, los estímulos son captados por las terminales sensitivas del sistema
nervioso, y son transmitidos a través de un delicado mecanismo que compromete
varios órganos, tales como el tálamo óptico, los núcleos basales y hasta las células
corticales, esto, en lo que se refiere al ente humano, allí son elaborados y luego
almacenados en el diencéfalo, donde permanecerán a disposición del Yo, durante
cierto lapso de tiempo. Algunos investigadores han hecho creer que en el diencéfalo
radica el subconsciente, pero esto no ha sido probado aún. La corteza del cerebro,
lugar en el cual se asienta nuestra mente consciente, puede emitir impulsos volitivo-
eléctricos al diencéfalo, a la manera de una computadora (la más perfecta jamás
inventada), pidiendo cualquier recuerdo grabado en dicho archivo, y es a este trabajo
que se denomina proceso mnemónico. MEMORIA.

Las funciones de la memoria, o sea, los procesos de grabación y reproducción, se


pueden comparar a los procesos de las computadoras, y las respuestas son muy
similares a las del archivo grabado en un diskette. La memoria llena la zona de la
mente consciente, y además, sirve de nexo con el subconsciente. También conecta
nuestra conciencia con el ambiente externo en el cual nos desenvolvemos
cotidianamente. Cuando ocurre una ruptura entre el consciente y el subconsciente,
a esto le llamamos pérdida de memoria, y en dicho estado, todas las actividades,
reciben el nombre quizás inadecuado de actos inconscientes.

En las paranoias corrientes se presenta una discontinuidad entre las distintas esferas
de la mente. En lenguaje esoterista a esto se denomina tinieblas del alma, y en
lenguaje técnico se le llama amnesia, en este estado el sujeto no puede reproducir
recuerdos subconscientes, y debido a ello, él niega haber vivido ciertas experiencias
o haber realizado algunos actos en determinada etapa de su existencia.

La carencia de memoria consciente o amnesia, se presenta por lo general en las


enfermedades mentales y también en ciertas condiciones morbosas del organismo.
Con frecuencia, esta afección psíquica es de por si un caso patológico en el cual el
sujeto afectado actúa mecánicamente, de manera automática, su razonamiento
disminuye y la capacidad de aprendizaje se anula.

Existe amnesia parcial o total, si el afectado puede recordar sucesos reciente, pero no
los más lejanos, 1 año, 2 años etc. es una amnesia retrógrada, si hay memoria de lo
lejano pero no de lo reciente es amnesia anterógrada. Si la incapacidad mnemónica
abarca todos los hechos, recientes, pasados o lejanos, es amnesia total. La amnesia
puede también presentarse por períodos de tiempo más o menos largos.

Del ejercicio de la memoria depende, la continuidad de la conciencia personal, desde


el presente al pasado y la proyección hacia el futuro, como consecuencia lógica de las
acciones actuales.

La memoria tiene además diversos períodos de maduración, concorde con el grado


de evolución física de los seres vivientes. Por ejemplo en el vegetal, la memoria es
una cualidad anárquica y rudimentaria, registrada en las moléculas de sus células. Ya
en el animal, la memoria está más organizada como facultad inconsciente y
orientadora de los instintos e impulsadora de nuevas experiencias, las cuales
impresionan sus átomos y son transmitidas genéticamente a sus descendientes. Al
llegar al hombre la facultad mnemónica ha evolucionado en modalidad de
actuaciones conscientes, orientando el razonamiento y sirviendo como base al
pensamiento lógico.
Al cumplir algo más de tres años de edad, aparece en el ser humano la memoria
consciente, y con la muerte del cuerpo físico, desaparece, debido a que es una
elaboración material de los átomos y una grabación neuronal de las experiencias
pasadas.

El Yo individual, conserva solamente la memoria criptomnésica en forma de


frecuencia vibratoria, con la cual puede eventualmente, reproducir los hechos
pasados.

¿Qué es imaginación?

Las formas de pensamiento se concretizan en nuestro mundo interno antes de ser


degradadas o sea, concretizadas también en la materia densa. La imaginación es la
IMAGEN EN ACCION. Tenemos aquí una facultad psíquica muy compleja debido a
que se manifiesta como consecuencia o bien, íntimamente asociada con otras
facultades, como son el razonamiento, la voluntad, la memoria e incluso las
emociones y los deseos.

No es la IMAGINACION una potencia o una virtud de la Conciencia Superior, como


lo es la INTUICION. Pues, la energía de la imaginación es generada por las distintas
facultades ya mencionadas, que intervienen en su proceso.

Imaginar es una cualidad inherente a la mente humana, que le faculta para crear
imágenes, formas, situaciones, retratos, bosquejos o reflejos de ideas, de hechos, de
seres, verdaderos o ficticios, materiales o metafísicos. Mediante la Imaginación el
hombre puede proyectar en su conciencia psíquica, los conocimientos y/o
experiencias que han sido archivados por la memoria en la esfera subconsciente de la
mente. Y puede también reproducir sucesos pretéritos de su vida, ampliándolos o
modificándolos, acrecentándolos o disminuyéndolos, según convenga a sus
propósitos, o dependiendo de las circunstancias fugaces de un momento dado.
La proyección mental de una imagen, puede sobrepasar las fronteras de la conciencia
psíquica y materializarse aparentemente, en el mundo externo con caracteres de
realidad densa y formal. Es este un fenómeno investigado por la parapsicología bajo
el nombre de ilusionismo, y es ejecutado por magos de feria y fakires orientales, y
también por algunos médiums espiritas en trance voluntario o involuntario. La
práctica de este tipo de fenómenos no mejora en nada a la evolución de un
individuo, sino que al contrario, puede retrasarla, y perjudicarle seriamente al
deteriorar su normalidad mental.

En la mayoría de los casos clínicos de alienación o esquizofrenia, es la esfera de la


imaginación la que con más frecuencia se altera, provocando algunas modalidades
de aberraciones, como ilusiones y alucinaciones, las cuales, el alienado toma por "
verdades metafísicas" o "revelaciones."

La ilusión o auto-engaño mental muy común, es una especie de decodificación de la


información que penetra en nuestro cerebro. Es un vicio del intelecto, por el cual la
imagen captada por los sentidos es deformada e interpretada de acuerdo con la
deformación; de igual manera, proyecta al ambiente exterior, imágenes que
simultáneamente introyecta con el carácter de reales. LA ALUCINACION ES LA
CONVICCION INTERNA DE UNA VERDAD INEXISTENTE. Existe alguna
diferencia entre la ilusión y la alucinación y es la siguiente: el iluso "ve" visiones y
"oye" sonidos, pero al mismo tiempo duda de su realidad; el alucinado en cambio,
acepta esos equívocos como reales, y concorde con ello elabora sus juicios y
pensamientos. Allí se desborda el arroyo de los delirios psicopáticos que obstaculiza
el desenvolvimiento espiritual de la individualidad humana.

Una función de la imaginación, que se opera de modo consciente o inconsciente, es


el fantasear o reproducir sucesos pasados, materiales y concretos, o metafísicos y
abstractos por medio de las imágenes. Así ocurre a menudo, que el individuo toma
sus fantasías como fuente de conocimientos, frenando con esto su evolución
intelectual.

Es entonces cuando aparece otra patología que es conocida como fijación, estado en
el cual el razonamiento permanece inoperante y el discernimiento pueril. A eso se
debe que cuando el hombre tiene que abordar alguna dificultad o resolver algún
problema por leve que sea, siempre necesita y busca ayuda ajena. EVOCAR
RECUERDOS PARA ENMENDAR ERRORES COMETIDOS EN EL PASADO, es
saludable para la mente y la Conciencia, ya lo dijo el filósofo: "Aquel que no recuerda
su pasado, esta condenado a repetirlo" (?) Pero fantasear por el falso placer de
soñar despierto, o el displacer masoquista de torturarse con ingratos recuerdos del
ayer, es una morbidez que puede conducir a la Ezquizofrenia paranoide por ideas
obsesivas. En algunas enfermedades mentales, la fijación se presenta como origen
del trastorno psicopático, tal como sucede en la manías obsesivas y delirantes.

Psicológicamente hablando, la fantasía mental tiene su asiento en el subconsciente,


en donde forma el substrato onírico, el cual fluye subrepticio, totalmente desligado
de nuestra voluntad, por el cauce de la ensoñación. La imaginación es como el
almacén de los deseos, y si no es manejada adecuadamente, viene a ser la causante
del estancamiento de la Conciencia en su evolución, en el plano de la forma física.

La imaginación crea entidades fantasmales, paraísos ficticios, abstractos y


placenteros ideales, alucinaciones metafísicas, etc. y las mentes débiles e inmaduras
se ven trastornadas en sus juicios. Las almas jóvenes se desvían del recto canino al
creer como verdadero, tangible e imperecedero, todo aquello que la imaginación
proyecta en su consciencia, aunque solo sea el resultado de una ilusión o
alucinación.

La imaginación puede ser creadora, valiéndose de imágenes anteriormente formadas


y con algunas partes de otras imágenes, crea nuevas formas que se imprimen en la
cuarta dimensión o plano astral, y en su momento llegarán a cristalizarse en el plano
físico, donde se manifestarán como efectos visibles de causas ocultas.

Esta facultad constituye en núcleo sustancial del pensamiento creador y actúa en el


mental como medio transparente donde se reflejan los hechos y las ideas que han
sido elaboradas en los planos más sutiles, y las fuerzas-formas provenientes de la
esfera más recóndita de la mente, el inconsciente. Una vez hechas las anteriores
aclaraciones, veamos ahora.

¿QUE ES LA INTUICION?

Las fuerzas instintivas pueden ser sublimadas, así se desarrolla la razón, y una vez
con el razonamiento lógico, depurado y entrenado el individuo humano puede
alcanzar la Intuición. Es muy difícil entender el proceso por el cual esta facultad
suprema adquiere el conocimiento verdadero. No hay ninguna explicación
satisfactoria, que pueda responder con claridad las preguntas del investigador. El
intelecto científico, con toda su lógica aún actualmente es insuficiente para
comprender y explicar plenamente fenómenos naturales como la electricidad, pues
aunque nos resignemos con aceptar la tesis de que es un fluido ininterrumpido de
electrones, quedan lagunas que falsean la definición. ¿Que decir entonces de algo
que es mucho más sutil que la energía eléctrica, que el pensamiento mismo?
No es acertado creer que los simples presentimientos o corazonadas, que
frecuentemente se presentan en sujetos hiperestésicos sean Intuición. Dichos
presentimientos, son más bien rersonancias vibratorias, estados mentales
producidos por las vibraciones afines, muy similares a las ondas de radio y esto
forma parte de los llamados fenómenos telepáticos, como quedó anotado en nuestra
instrucción sobre los sentimientos.

Ya sabemos pues, que ni el instinto, ni la emoción, ni el pensamiento, ninguno de


ellos es la intuición. Es necesario tener una gran claridad conceptual respecto de lo
que es la verdadera Intuición, ya que a menudo se ve sujeta a interpretaciones muy
diversas y hasta contradictorias por parte de los distintos autores que se han
ocupado de ella.

Si nos atenemos al origen etimológico de la palabra intuición, veremos que proviene


del latín "intus -ire" que significa "ir adentro". En un sentido genérico, con la
palabra intuición se quiere indicar, el acto de percepción inmediato y súbito, que
penetra al interior del objeto y cuyo proceso se nos escapa al análisis.

Respecto de esta definición genérica todos están contestes, pero no concuerdan


acerca del nivel o plano en el cual tal facultad humana se manifiesta y opera.
Expurgando en la gran diversidad de criterios acerca de la intuición, podemos
entresacar los siguientes, que consideramos más asequibles para nuestros lectores.
Hay cuatro acepciones fundamentales a saber:
1.- Común o práctica; 2.- Artística; 3.- Filosófica; 4.- Teológica.
En el criterio del vulgo por intuición se entiende, una disposición natural que
conduce a tomar de inmediato el lado práctico y conveniente de toda circunstancia,
y a comprender con presteza lo que hay que hacer o dejar de hacer en un momento
dado. Es una especie de "olfato psíquico, o un "sexto sentido", que puede ejercitarse
también en la vida práctica y cotidiana.

La intuición artística es lo que llamamos inspiración, el acicate del artista, esa


capacidad inventiva, que hace captar al hombre una vislumbre de la realidad
trascendente para plasmarla en sus obras.

La intuición filosófica es sobre todo la Sabiduría connatural del Alma Espiritual, y ha


sido interpretada de diversas maneras por los distintos sistemas filosóficos,
conservando siempre su carácter de percepción inmediata y completa del objeto o
situación.

Los más iluminados filósofos, han reconocido el aspecto más subliminal y


trascendente de la Intuición (Spinoza, Schopenhahuer, Bergson etc.) que da al
hombre la capacidad de captar las verdades ocultas y absolutas, así como la
Sabiduría Universal.

La intuición teológica, es quizá el aspecto más elevado de la intuición, ya que pone al


hombre en contacto con la Divinidad, con la Verdad, no por la vía del intelecto, sino
a través del misterioso proceso concientivo.
¿Qué es lo más lógico de todo esto? Pues que en el hombre existe una facultad de
percepción que no sigue el mismo camino o proceso de las sensaciones o del
intelecto, sino que se expresa a través de un proceso ignorado por la mente
consciente, es decir, el acto intuitivo, no es un proceso mental, va más allá del
subconsciente, es un acto simple de la Supraconciencia.

Eminentes psicólogos, en especial Jung, han expresado que la intuición se presenta a


través del subconsciente. Es posible que el subconsciente sea el vehículo utilizado
en segunda instancia por la intuición. Es verdad que las iluminaciones intuitivas,
tienen todas las características de las manifestaciones del subconsciente, es decir, la
inmediación, la ausencia de razonamiento, la rapidez y la certeza de la revelación.

Pero el mundo subconsciente es demasiado intrincado, ya que tiene varios niveles, y


al referirnos a la intuición, no podemos determinar con toda claridad, en qué punto,
o en que instante los afloramientos subconscientes transponen las fronteras de lo
instintivo, y se truecan en manifestaciones de las facultades Espirituales
supraconscientes. Por lo tanto, es evidente que las cosas percibidas a través del
subconsciente, tienen muy diversas cualidades y posibilidades. De esto se deduce
que no es del todo acertado decir que la Intuición es una facultad del subconsciente.

Esto no explica porque los estudiosos de la psicología han atribuido cualidades tan
disímiles a la Intuición. En verdad, cada uno de ellos, ha logrado ver un aspecto de
esta facultad, tan misteriosa en su mecanismo como sencilla y simple en su acción.
Según su temperamento, su grado de madurez y sus experiencias personales.

De esto podemos concluir, que la Intuición se manifiesta en distintos niveles, ya sea,


en el inconsciente, en una modalidad rayana en lo instintivo, o sea en el campo de
las fuerzas que corresponden a la personalidad, y que ya hemos analizado en
instrucciones anteriores,- instintos, emociones, pensamientos,- y una forma de
Intuición que se ejercita en los niveles más altos del subconsciente, el
superconsciente que, como ya lo estudiamos, nos pone en contacto con los planos
Superiores de la Conciencia o mundo Espiritual y también con la mente
Universal.

Hay una muy clara distinción entre estos dos niveles de la facultad intuitiva y que les
da a ellos un carácter inconfundible; así la intuición en los niveles personales,
aparece coloreada de sentimientos humanos, limitados y relativos, de carácter
egoísta en ocasiones y separatistas, pero siempre concernientes a la existencia de la
personalidad; mientras que la Intuición en los niveles Espirituales, es siempre
impersonal y tiene manifestaciones de orden Universal, trascendente, absoluto.

Tratando de hacer un poco más de claridad sobre tan abstracto tema, llamaremos a
la intuición que se dirige hacia lo puramente humano, "Intuito" y a la que se
remonta hacia la altura Espiritual, "Intuición". La primera es una suerte de
hipersensibilidad en extensión emotivo-perceptiva, y la segunda es el Sensorium
ultra, como poder de la Conciencia Superior. Digamos que el intuito funciona en
forma horizontal y la Intuición vertical.

Puede aquí surgir una pregunta: ¿Esta capacidad intuitiva está presente en todos los
humanos? Si está en todo como cualidad latente, pero no como facultad activa y
operante, esto depende más bien del tipo psicológico y del temperamento del
individuo.

Los temperamentos en los cuales se presenta la capacidad intuitiva, tanto en el nivel


personal o Espiritual, son los que no tienen la polaridad mental, sea porque el
intelecto racional no está desarrollado o porque ya fue trascendido. Existen pues
tipos psicológicos especialmente intuitivos que pueden ser de muy diverso grado
evolutivo. A este respecto, consúltese nuestro Curso: TIPOLOGIA DE LOS SIETE
RAYOS.

Carl G. Jung, que en su clasificación de las funciones psíquicas considera como


fundamentales las de sensaciones, sentimientos, pensamiento, intuición, afirma que
existen tipos intuitivos extrovertidos tanto como introvertidos.

En los primeros predomina el aspecto práctico de la intuición, es decir, aquel que se


ejercita en relación directa con el mundo externo y los eventos de la vida. En los
otros prevalece el aspecto íntimo y subjetivo de la Intuición, el cual da lugar a un
tipo particular de hombre: por una parte el soñador y el profeta místico, por la otra
el artista y el poseído de la fantasía de su imaginación.

La característica más común en estos temperamentos intuitivos extrovertidos o


introvertidos es la ausencia de razón. El pensamiento concreto es estorboso, para la
intuición por cuanto mantiene al hombre en el campo de la mente consciente con su
movimiento continuo, con su actividad incesante, impide al hombre percibir los
rayos de intuición que le llegan por vía del subconsciente o del superconsciente, o
las niega con su lógica racional, porque le parecen absurdos e irreales.

Comúnmente hay controversia entre Intuición y razonamiento, y con frecuencia


ocurre, que en los tipos psicológicos que poseen un marcado desarrollo de la mente
consciente, una eventual percepción intuitiva es anulada por el razonamiento es por
eso que el tipo intuitivo sabe por propia experiencia, que la condición indispensable
para ejercitar la intuición, es ponerse en una actitud receptiva y de expectación,
durante la cual la mente está calmada y la razón pasiva. Y esto es igualmente
necesario para ambas formas de intuición antes mencionadas.

He aquí un criterio de Hemry Bergson: " La dificultad y rareza de la intuición se


explica con el hecho de que ella va en contra de la dirección habitual del
pensamiento." y el mismo autor dice además: "Pensar significa tomar ideas de la
realidad, inmovilizándolas, como sobre una pantalla, cada una por separado.....
Pensar es dividir, distinguir, aislar, con cortes rápidos o lentos, según los casos.
Intuición es una especie de simpatía intelectual, que nos transporta de golpe en la
sintética intimidad de lo real".
No vamos a pensar, por todo lo anterior, que el desarrollo del intelecto o de la mente
consciente, sea una condición negativa o dañosa para la evolución del hombre, y que
por tanto, solamente las personas no intelectuales pueden desarrollar la Intuición.
No en absoluto. Es bien que la mente puede ser la destructora de la realidad, como
lo expresa H.P. Blavatsky en "La Voz del Silencio", pero ello sucede cuando es usada
de manera equivocada, es decir, en lugar de funcionar como centro de claridad
inteligente y limpieza conceptual, está obnubilada y ofuscada por los nubarrones del
orgullo, la prepotencia o la arrogancia materialista, detenida solamente en el aspecto
externo de las cosas, enfocada hacia la forma material y poseída completamente por
ella. Más, no olvidemos que la mente tiene una naturaleza dual, y en tal virtud,
puede ser enfocada hacia el lado material de la vida o hacia el mundo Espiritual.

Lo que crea las ilusiones es precisamente, esa dualidad de la mente, pues en la mente
se encuentran las llaves del paraíso perdido, o también el camino hacia el infierno.
Por eso es que cuando el humano decide evolucionar conscientemente, y se expresa
en él la modalidad más elevada de la Intuición, el desarrollo de su mente le resulta
de gran utilidad, ya que le permite comprender y exteriorizar racionalmente, las
percepciones logradas mediante la Intuición, y traducirlas en palabras y obras.

Cuando enfocamos la mente hacia el mundo interno, debemos mantenerla firme,


saber enjaezar sus fuerzas, y ponerla en una condición de receptividad, para así
captar, las inspiraciones e iluminación provenientes de los mundos Espirituales.
Una vez percibidas dichas inspiraciones, la tarea del mental consciente es grabarlas y
ordenarlas, en fórmulas conceptuales transmisibles por medio de idiotipos.

Hablemos un poco del aspecto más elevado de la intuición, o sea aquel que se
desarrolla, cuando el individuo se pone conscientemente en contacto con su
Conciencia Superior y con el mundo Espiritual. Esta es la auténtica INTUICION que
no tiene nada de personalista, ni emocional, sino que es todo Sapiencia Suma y
descubrimiento perfecto de la Verdad a través del sentimiento Superior, el cual es
posible solo mediante la supersentividad de la Mente Iluminada.

La Intuición es la verdadera potencia inteligente de la Conciencia, la facultad más


noble y la más difícil de alcanzar. Es mediante la Intuición que el hombre percibe el
conocimiento verdadero, preciso y recto; por un acto único, en forma directa, sin
que haya menester de medios técnicos o procesos diversos; no por una sucesión de
actos anteriores y conocimientos previos como sucede con el razonamiento. En los
términos de las enseñanzas Esotéricas, la intuición constituye la "visión interior" de
toda la verdad y la base de la Sabiduría.
Es cierto que el científico, el inventor. el investigador alcanzan el conocimiento
verdadero mediante la razón, aún siendo esta una facultad complicada y expuesta al
error. Igualmente cierto es, que el Sabio, el Genio, el Iniciado Espiritual, llega al
conocimiento perfecto de la Verdad y la sabiduría, avanzando aún más en la
evolución consciente, por medio de una Luz interna que le esclarece todo en un solo
acto simple, sin el previo concurso de otras facultades mentales.

Por ello a esos individuos que han demostrado la Intuición genial, se les ha dado el
nombre de Iluminados, ya que su visión transpone los límites de la materia física y se
remonta a dimensiones muy sutiles de la energía. No es equivocado decir, que la
INTUICION es la primera facultad de Yo Superior. La intuición se encuentra en el
punto de transición entre la Conciencia y los Principios Vitales.

¿Existen algunas fórmulas para desarrollar la Intuición Espiritual?


En Los santuarios orientales, desde tiempos remotísimos, se enseña uno de los
métodos más útiles para desarrollar la Intuición: el estudio del simbolismo. Los
símbolos encierran en sí grandes verdades, y una mente sagaz puede leer en un
símbolo con más claridad que en un libro. La interpretación del simbolismo arcaico
sagrado, impacta a la Conciencia y despierta la Intuición superior. Por ejemplo, la
lectura den Santo Tarot, - que es utilizada para adivinar la suerte por parte de
muchos mánticos,- puede desvelar ciertamente, muchas particularidades
relacionadas con la situación y condición del consultante. Todo depende de la
agudeza del lector, pues los símbolos del Tarot, fueron elaborados hace muchos
miles de años, por verdaderos Sabios, conocedores profundos del alma humana, y su
conducta, sus inclinaciones, aspiraciones, tendencias, angustias, expectativas,
posibilidades, etc. Al tocar las cartas con sus manos, el consultante sintoniza su
mente con el ambiente del lugar y con la mente del lector, y así la interpretación
habla de él. Pero eso es parte de otros estudio.

Hemos citado el anterior ejemplo, solamente como ilustración del hecho de que los
símbolos son las representaciones externas de realidades internas y ocultas, y cuando
se desarrolla la sagacidad en la mente, se adquiere la facultad de descubrir con
relativa facilidad, las verdades que están escondidas en cada una de la formas
materiales, este es un indicativo del despertar de la Intuición.

Por símbolo no debemos entender únicamente una figura geometronómica, o una


alegoría, ni una imagen determinada sino que todas las formas de la vida, en la
Naturaleza Universal, son símbolos, así se trate de personas, animales, objetos,
eventos o situaciones.

Todo lo que existe en este mundo es como el vestido de las ideas provenientes de la
Mente Universal. Los soles, los planetas, las piedras, las plantas, los animales,
nuestros cuerpos, etc. todo es una representación objetiva del pensamiento Divino.
Somos la manifestación externa de una realidad Espiritual. Aprendamos pues a
descubrir los símbolos que nos circundan, para luego penetrar en ellos y descubrir
su realidad intrínseca.

La facultad de entender el sentido profundo de los símbolos, en la forma


mencionada, es lo que en lenguaje Esotérico se denomina "lectura espiritual", y
permite ejercitar la cualidad de ver más allá de la forma externa, la energía que la
anima, la realidad que está en el fondo y que lleva al hombre sabio de los efectos a
las causas.

En la Naturaleza Universal, todo es simbólico. Todo representa una realidad


trascendente, pero los humanos, no somos más que creaturas que vemos cosas.
Miramos todo aquello que enfoca la capacidad de nuestros ojos y por costumbre no
vemos más. No obstante, existe la posibilidad de "sentir" el propio mundo de modo
distinto, si logramos formar otro hábito mental. Habituarnos a descubrir lo invisible
en la cualidad visible. Penetrar más allá de las apariencias, poder ver a través de las
formas, la fuente de la cual provienen.

Este continuo esfuerzo por ver más allá, desarrolla en nosotros paulatinamente la
Intuición, porque lentamente comenzamos a volvernos sensitivos a los significados,
a las energías profundas, a las causas, así se desarrolla en nosotros el Sensorium
Ultra, que conduce a la Intuición.

Resulta una tarea por cierto ardua, para todo aquel que no ha oído hablar de estas
cosas, pero en verdad, es un trabajo que sin percatarnos de ello , hemos comenzado
a realizar, una actitud asumida frente a las circunstancias y cosas de la vida, casi
siempre inconscientemente, en el preciso instante en que hemos intentado
incursionar en nuestro mundo interno y nos hemos esforzado por encontrar un
mayor significado a los hechos de nuestra existencia, cuando hemos tratado de
comprender nuestra verdadera Esencia, y sentir la verdad escondida detrás de las
experiencias dolorosas o placenteras que vivimos.
La INTUICION, por otra parte, se desarrolla por medio de la Meditación profunda, la
cual viene a ser la técnica por excelencia, para todo aquel que conscientemente
desea hacer contacto con el Yo Superior, explorar la Supraconciencia, así como
recibir las Energías prístinas e inspiraciones superiores del mundo Espiritual.

La Meditación inicialmente vuelve a la mente consciente, sensitiva y receptiva a la


Luz de la Conciencia, mediante un lento proceso de interiorización, despierta la
capacidad perceptiva de las ideas emergentes de la Mente Superior.

Al igual que para hacer expresarse el inconsciente, es preciso colocarse en una


postura de relajación, así también se procede para hacer manifestarse la
subconsciencia y abrirse a la percepción intuitiva. La mente deberá estar quieta, pero
no inerte, en reposo pero alerta, receptiva pero despierta, silenciosa pero no en la
ensoñación. En estado de alerta, vigilante, atenta y enseñoreada de todo el ser, en
una observación silenciosa; e una apertura a las Energías Superiores, poniendo a
contribución toda su constitución.

Esperamos haber logrado delinear, lo más claramente posible, la función mental más
importante y significativa del ser humano, la INTUICION. Aunque hemos de
confesar que aún no está completa la instrucción, ya que solo estamos señalando el
camino, pero la marcha depende del empeño y el esfuerzo de cada interesado. La
Intuición, demuestra dos hechos esenciales y abre así la puerta a un mundo de
infinitas posibilidades:

1.- Que la subconsciencia del hombre es un misterioso nexo con la subconsciencia


de otras personas, es decir, hacia esa esfera amplia y profunda de existencia, que
Jung llamó el inconsciente colectivo.
2.- Que en el hombre hay en estado latente o presente, según el caso, un
Sensorium Ultra, que está por encima y más allá de la consciencia personal, que se
expresa progresivamente, permitiéndole recibir y comprender conocimientos
Superiores, Ideales más altos y Sabiduría Universal, y de este modo, desvelar todos
los "misterios de la Vida" mediante un descubrimiento perfecto de la Verdad.

Instrucción # 12

LA MENTE HUMANA EN BUSCA DEL ESPIRITU

Se ha teorizado demasiado sobre las dimensiones externas de los cuerpos, y sobre


todo lo aparente, que la ignorancia materialista considera real, más, muy raras veces
se ha estudiado las características internas, sobre todo si se trata de seres
organizados biológicamente. En lo referente al hombre, esto cobra especial
significación, por lo difícil que resulta ahondar en sus aspectos inmateriales o
invisibles, sin caer en especulaciones metafísicas, y sobre todo, por lo poco que se
sabe acerca de la Mente y el Espíritu.

La Mente, en general, y según nuestras anteriores instrucciones, es la función


cogitativa y reúne en sí todo el conjunto de elementos psíquicos, sea como principios
funcionales o bien como elaboraciones o procesos, tales como instintos, emociones,
sentimientos, pensamientos y un sinnúmero de facultades incluyendo la Intuición.
Las aspiraciones, los deseos, los anhelos, los ideales, los prejuicios, los conceptos, los
egoísmos las críticas, las vanidades, las sensaciones etc. tienen naturalmente su lugar
en nuestras constitución psico-genésico-fisiológica. La Psicología, que es la técnica o
disciplina científica que trata sobre estas particularidades, ha avanzado bastante en
el sentido de tabular y clasificar muchas de las características ultrafísicas y
extrasensoriales, pero tropieza con serias dificultades, y no ha logrado formular una
teoría completa y satisfactoria sobre la Mente humana, o sea, de sus funciones y
mecanismo, y así nos encontramos con la paradoja de una "Ciencia del alma", que no
cree en el Alma, de una "psicología" que se reduce solamente a un estudio basado en
superficiales observaciones en torno al fenómeno vital, pero que no acierta a
descubrirlo y comprenderlo.

Por una de esas absurdas ironías de la vida, la Psicología se apoya sobre nociones
supersticiosas, de los antiguos animistas y los modernos espiritistas, y cobro auge,
solo gracias a la popularidad que adquiriera el hipnotismo, en manos de charlatanes
"ocultistas" y embaucadores que manipulaban el ilusionismo. De por sí el animismo
y el espiritismo presentaban grandes problemas dignos de estudio e investigación,
desde el punto de vista religioso en particular, pero con la aparición del magnetismo,
el hipnotismo y la sugestión, el problema se volvía demasiado interesante, requería
una explicación, y si fuese posible un control y una aplicación científica.

Así nació la Psicología, que fue segregada de las sesiones animistas y espiritistas,
para estudiar a nivel de laboratorio, los fenómenos orgánicos, y gracias al
materialismo y al racionalismo académico imperante entonces, los psicólogos en
ciernes, se hicieron estudiantes del sistema nervioso y semi neurólogos, debido a que
confundieron el espiritismo con el histerismo, y encontraron en la sugestión, el
hipnotismo y el magnetismo, solo maniobras a expensas del sistema nervioso.

La psicología prosperó mucho con el hipnotismo y se convirtió en dinámica


metafísica y en mecánica ética , hasta convertirse en metapsíquica con las
investigaciones de profesor Ch. Richet, y en fin , en psicoanálisis con los aportes del
Dr. Sigmund Freud, además de muchas otras escuelas que ya hemos mencionado y
que sobra repetir, ya que no tenemos la pretensión de hacer una disección de la
Psicología, sino simplemente ubicar sus problemas y sus progresos, con el objeto de
ampliar los horizontes y aportar algunas incitaciones a emprender mayores y más
afortunadas investigaciones, a quienes se dedican a dicha ciencia.

La metapsíquica, escuetamente académica, no pudo sin embargo, librarse del


espiritismo y volvió a caer en él, gracias a la ayuda de notables hombres de ciencia,
tales como Notzing, Mayers, Lodge, Geley, etc. La Teosofía, con la desconcertante
mediumnidad de H.P. Blavatsky, ya venía atormentando la curiosidad de los
científicos, con sus elaboradas teorías e inquietantes revelaciones acerca de mundos
ectoplásmicos, astrales y etéreos, inasibles a las investigaciones materialistas de
laboratorio.

Fue entonces cuando el genio de Freud pretendió divulgar una clave. Nació el
Psicoanálisis. Pero este trajo complicaciones demasiado técnicas, y se ubicó en las
regiones coxígeas, para hacer de la psiques, un fenómeno derivado, pura y
simplemente del instinto sexual. La contribución de Freud a toda esta problemática,
diríamos que es más un capítulo de sexología, pero en fin, el Dr. Freud tiene el
mérito de haberle señalado a la Psicología un nuevo campo, del cual los
metapsíquicos y psiquistas corrientes parecían intencionados en desviarse, y además,
volvió a encaminar a estos hacia la conciencia, cosa que Kant, Schopenhahuer, W,
James, Bergson, y los orientalistas genuinos y ajenos a las aparatosas e incongruentes
amalgamas religiosas de la Teosofía, ya habían adivinado.

Y desde entonces para acá, la Psicología parece seguir una orientación sobre todo
muy teórica, según lo apuntó Gustav Le Bon y Pierre Jenet, y otros eminentes
pedagogos alemanes y suizos, valiéndose del Psicoanálisis solo parcialmente, y
gracias a las orientaciones de los Dres. Jung, Mayers y O.Lind.
El Psicoanálisis propiamente dicho, puede aún evolucionar hacia aspectos más útiles
y más profundos, que consisten en penetrar las intimidades más recónditas de la
Conciencia, Esto no pudo ni podrá lograrse nunca por medio del hipnotismo,
aunque si puede imitarse, como lo demuestran las simulaciones de los que
actualmente se dedican a hacer "regresiones", con el fin supuesto de reastrear "vidas
pasadas" (?), y el Psicoanálisis lo logró solo en un sentido inicial y leve.

La diferencia depende del método de enfoque, del procedimiento, y sobre todo del
conocimiento del campo bajo observación. Pero además de la técnica el referido
éxito depende en gran parte de la finalidad perseguida y de las dotes morales y
condiciones Espirituales de los actuantes u operadores. Ya el Dr, Freud había
advertido que la práctica del Psiconanálisis requería de una gran pericia y que ofrecía
un arma de muchos filos en manos inexpertas o inescurupulosas.

Por otra parte, el hipnotismo, según lo hemos anotado y demostrado, reconoce


regiones límites a la intromisión ajena. Parece haber una frontera infranqueable, y
así la Conciencia queda protegida. Actualmente se tropieza con la misma
complicación, pero acrecentada porque no se trata de órganos sensoriales sino que el
procedimiento requiere de un profundo conocimiento del mundo oculto.

LA CONCIENCIA COMO FENOMENO VITAL

Ahora bien, la Mente es parangonable a una flor de esplendorosos pétalos y


maravilloso perfume, de vitalidad y belleza portentosos como un Sol. Pero, como el
diamante, pese a sus cualidades, refleja brillo propio muy singular, más para ello,
precisa tomar prestada la luz que valora sus riquezas. La Mente se nutre con la
vivencias y particularidades de la Conciencia (Vijñana), los cuales son sus propios
logros en el transcurso de su evolución.

Por otro lado, la mente es como la Flor de Loto, que se alimenta de limo y de las
basuras de las lagunas estancadas, pero de esa podredumbre elabora sublime belleza
y ejemplar perfección, para sus motivos, para su dinámica en todos los campos de la
realidad y en la Conciencia, por muy imperfectas que sean las materias primas para
dicha obra.

El mecanismo mental siempre está supeditado al de la Conciencia Superior, pues


ésta sirve a la Mente como de vehículo sutil, y la somete a múltiples influencias. De
ahí que las facultades mentales tengan sus puntos de arranque en la Supraconciencia
y no estén sujetas a las limitaciones comunes de los sentidos. Pero esto no quiere
decir que no se enreden y se compliquen en determinadas circunstancias. La
Conciencia Superior no ejerce un control absoluto de la Mente en todas las
circunstancias. La Mente actúa independientemente, libre y como desee, y
solamente queda sujeta a los dictados de la Conciencia Superior cuando ésta ha
despertado, o en casos extremadamente delicados y peligrosos, de vida o muerte.
Por otra parte, la Conciencia Superior, cuando está desarrollada, puede ejercer todo
su poderío sobre la Mente, la cual obedecerá dócilmente, como sucede con los
grandes místicos, sabios y genios.

Estos extraordinarios personajes se distinguen del resto de los mortales gracias a las
facultades excepcionales que han desarrollado, no únicamente poderes mentales,
sino los Poderes de la Conciencia. Todos los grandes hombres de la historia, no
hubieran sido tan grandes si contaran solo con sus disciplinas mentales, si no fuera
porque, además de la destreza particular y la perfección de facultades determinadas,
cuentan con condiciones de Conciencia Superiores, convenientes, paralelas que les
permite distinguirse con tanto fervor y persistente dedicación.
La Mente puede concebir, imaginar, delinear, tabular, planificar y plasmar algo
nuevo y grandioso, pero solo la Conciencia Superior o Supraconciencia puede darle
significación a la Vida.

La Mente puede también modelar una bella personalidad, transmitir sus ideas y
creaciones por medio de facultades diversas, enviar sus ondas pensantes a largas
distancias (telementación, telpsíquia etc.) más no es potestativo de ella dar sentido o
significación, valorar espiritualmente, vivificar sus criterios y creaciones. Es solo la
Conciencia Superior la que cumple esta trascendental misión.

Y la Conciencia puede expandirse, ultradimensionarse, multiplicarse, acentuando


sus propias capacidades o atributos vitales, como lo quiera. ¿Y como logra esto? Esta
es una función que más parece estar presidida por la Voluntad, ya que le está por
completo supeditada. El hecho cierto es que ella consigue esta finalidad, toda vez
que le es necesario, o simplemente porque lo determine. El individuo humano suele
cambiar de personalidad infinidad de veces, sin que se percate de ello, en el
transcurso de su vida, y siempre que le conviene. Pero cuando la Conciencia
Superior está los suficientemente desarrollada, ejerce sus poderes con mayor
facilidad y abundancia. Entre los Yoguis del Asia es común la práctica del
desdoblamiento, o escisión voluntaria de la personalidad, como lo pretenden los
esoteristas occidentales.

Es bien conocido en el Oriente el caso de los Yoguis avanzados u otros Iniciados de


esas regiones, que consiste en transmitir mensajes entre distintos puntos
transportándose en su cuerpo invisible, y no es menos conocido el traslado de una
personalidad a otro cuerpo, como en el caso del Lama al morir, que se posesiona del
cuerpo de un niño o de un moribundo. La multiplicidad de la personalidad está
demostrada también en los grandes Místicos, que pueden asumir distintas
personalidades para distintas clases de funciones según les corresponda actuar.
Como puede comprenderse, cada una de estas personalidades, son distintas
proyecciones 0dimensionales de la Conciencia Superior, que se perpetran en las
recónditas intimidades del nivel de Ser.

Todo esto, naturalmente, no es nada fácil de comprender, pero así como se necesita
ser un Budha para comprender a Budha, es menester ubicarse y VIVIR en la
Conciencia Superior para conocer plenamente las funciones trascendentales.
Podemos comprender solamente aquello que está en nuestro nivel de Conciencia, es
decir, ésta en sus grados diversos y multitud de posibilidades es la que determina sus
logros y realizaciones.

La vida nuestra tiene la significación que nosotros mismos le sabemos dar o


imprimir con nuestra Conciencia. Si vivimos de manera inconsciente, es
comprensible que seremos unos simples zombies, quizá en ciertas ocasiones muy
eruditos y de brillante intelecto, pero sin realizaciones trascendentales ni capacidad
subliminal. La valoración de la existencia depende de las funciones de la
Supraconciencia, pues ella es el medio, a su vez, del Espíritu o sea, las esencialidades
Eternas.

Nuestra insistente recomendación de la Meditación profunda, bien realizada,


encuentra aquí toda su razón de ser. La meditación bien practicada es en realidad
una actuación de la Conciencia Superior. Esto va más allá de la concentración
mental. Más, la concentración es indispensable para que la Meditación se haga
posible. Aquí debemos decir algo sobre los llamados Mantrams, o sonidos de Poder,
que con frecuencia son utilizados para diversos propósitos de carácter metafísico o
místico. Pues bien, el mantram no es efectivo si no estimula y exterioriza a la
Conciencia Superior, ya que es una función de ésta.

LA CIENCIA DE LA CONCIENCIA

Se puede elaborar, por parte de quienes están familiarizados con el Psicoanálisis, un


método de PSICOENERGETICA, destinado, desde luego a perfeccionar el sistema de
Psicoanálisis y la explicación morfolibidinosa a la cual se atribuyen todas las
funciones íntimas el Ser. La Conciencia Superior es como un inmenso emporio
invisible de dinámica múltiple y con una abundancia maravillosa y desconcertante
de poderes. Este es el portentoso potencial humano. Actualmente ya se ha
empezado a asociar la Meditación con los tratamientos psicológicos por prestigiosos
profesionales, como método terapéutico trascendental o Espiritual con resultado
efectivo.
Ya se había hablado hace tiempo de "medicina Espiritual". Pero nunca se había
pensado en nada que no fuese las capacidades de la Mente, las cuales, en ningún
momento estamos subestimando. Pero la verdadera MEDICINA ESPIRITUAL no es
otra que la Meditación profunda. Meditación es la medicación para el alma.

Gracias a la Psicoenergética, la Conciencia Superior puede dejar de ser un misterio


insondable, pues ahora sabemos que es el campo de acción de los Fundamentos de la
Vida, la tan buscada síntesis del fenómeno vital, por parte de la Ciencia. De la
Conciencia Superior dimanan todas las características de nuestro ser, y en ella
radican también, los atributos energéticos de la más remota herencia biológica,
aunque de esto no estamos completamente seguros.

Se trata de invitar a los investigadores de la conducta humana a profundiza en el


conocimiento de un mecanismo muy complejo. De todos modos, vale la pena
investigar a fondo esos fenómenos sutiles que tienen su asiento en la Conciencia
Superior, tales como el Karma y la reemcarnación. En la Conciencia Superior se
operan maravillosas trasnmutaciones de la personalidad, al impactar los Principios
que constituyen nuestro Ser, Investigaciones profundas sobre de los efectos de la
práctica de las posturas Yoga a nivel de las hormonas confirman que se puede lograr
el efecto pigmalión con un fundamento biológico, cuya clave también radica en la
Conciencia Superior.

Ahora bien, el punto donde esta Psicoenergética, alcanza su maravillosa


demostración en hechos concretos, es en la rehabilitación psíquica del ser,
transformándolo de forma y de fondo en lo material. La total modificación de la
personalidad, no es algo que deba tomarse a la ligera, si consideramos que con
determinadas prácticas, técnicas bien precisas e impactos energéticos conscientes en
la mente, imprimiendo información seleccionada a nivel hormonal y celular, es
posible producir hombres superiores a voluntad, dotándoles además de las mejores
condiciones genéticas, y así evitar la nueva aparición de monstruosos y perversos, de
desequilibrados, de tarados múltiples y en fin de viciosos e idiotas. Es obvio que si
dominamos la Fuerza mental, estamos en posesión de un portentoso secreto.

Existe solamente un obstáculo que impide, por ahora la plena utilización,


generalizada y sin restricción, de esta ciencia de la regeneración vital, y es el estado
común de la consciencia humana, que es completamente ajeno a las modificaciones
rehabilitadoras, como las que ofrece nuestra ciencia consciente, y en cambio prefiere
cultivar vicios y costumbres que degeneran al hombre. De todos modos, no
pretendemos aparecer demasiado misteriosos, y más bien hemos preferido ser
prácticos llevando muestras técnicas rehabilitadoras a un pequeño número de
individuos, que se benefician de nuestros esfuerzos, y evidencian los asombrosos
resultados de la aplicación consciente de la Psicoenergética.

Este procedimiento penetra los valladares psíquicos, sean estos artificiosos o no, es
decir, de carácter morboso o patológico como los complejos analizados por el Dr.
Freud y las anomalías divulgadas por el Dr. Jung, o simplemente desarrollados
adrede, como malas costumbres o vicios de criterio (esto es, preocupaciones,
temores inexplicables, traumáticas inhibiciones, defectos de la educación, caos
moral etc.).

Este solo planteamiento nos enfrenta al campo íntimo de la personalidad humana,


despojado de las vestimentas impuestas por el medio ambiente, los prejuicios y la
necesidades de protección íntima que se crea el ser humano para refugiarse de los
múltiples peligros ,- necesidad del secreto, debilidades del carácter, facetas del
miedo, reservas maliciosas psicoafectivas, falso pudor, deseo de vencer, anhelo de
disfrute del triunfo etc.-

Podemos explicar aún mejor la gran importancia de la Psicosíntesis, o


Psicoenergética Yoga, refiriéndonos a sus resultados posteriores, poniendo un
ejemplo: Vamos a suponer que el Psicoanálisis es algo así como penetrar en una caja
fuerte, soterradamente, siendo que está en el nivel subliminal donde se elabora la
Vitalidad, la subconsciencia. En cambio con la Psicosíntesis o Psicoenergética Yoga,
es como si la caja fuerte se abriese por si sola y todo su contenido se expusiese
conscientemente, para satisfacer nuestras expectativas y determinaciones sin previa
consideración.

El Psicoanálisis en el mejor de los casos, solo logra alcanzar hasta el umbral de la


Conciencia, aunque la ayude de cierta forma, a actuar libremente. Esto es otro logro
que permite el hipnotismo, dado que no logra penetrar la Conciencia ni la puede
manipular muy a su pesar. La Psicosíntesis o Psicoenergética Yoga, en cambio,
puede contactar la Conciencia y liberarla, ayudándola a regenerarse, a revitalizarse y
a superarse. Desde un enfoque psicológico, esto es un hecho extraordinario, ya que
trae consigo múltiples resultados.

La Conciencia Superior o Supraconciencia es el recinto sacrosanto de nuestra seidad.


Es en ella donde se labora en realidad, el fenómeno Vital, que se refleja en la
personalidad humana y en todo el cuerpo. Además la personalidad, depende de ella,
así como todo el proceso de la vida en los humanos. Es nuestra dimensión ultra, el
campo trascendente, y el centro ignorado de nuestra individualidad inmortal.
LA MENTE Y LA CONCIENCIA

La Mente como tal es independiente de la Conciencia Superior, excepto en el caso


frecuente de que la Conciencia responde a las más sinceras preocupaciones de la
Mente. Una férrea Voluntad, vigorosamente forjada y bien dirigida puede hacerse
secundar por la Conciencia Superior, la cual, por su parte busca expresarse en su
mejor, por medio de las funciones mentales. Muchas manifestaciones automáticas
de la Mente son en realidad expresiones de la dinámica de la Conciencia, y es lo que
los psicólogos de distintas escuelas denominan "automatismos subconscientes" .
Otros, al considerar algunos aspectos más importantes de la función mental, la
denominan Supraconciencia.

Los fenómenos psíquicos, observados en los centros espíritas y los del fakirismo, por
tanto, están relacionados con la Supraconcsciencia pero sin carácter trascendental.
De otro modo, se podría llegar a creer que se está en contacto con el "espíritu" o con
la "divinidad". Más este es un asunto que ya ha sido aclarado al constatar que los
Médiums espiritistas y los fakires son completamente ignorantes de todo lo
psicológico.

Sabido es por estadísticas de genuina fuente, que las prácticas de mediumnismo,


teosofismo, gnosticismo, shamanismo, etc. afectan negativamente la psiques,
produciendo alienaciones múltiples. Para comprender mejor los peligros que
entraña esta devoción fanatizante hacia los fenómenos psíquicos, basta observar las
aberraciones psicopáticas, estados de inmoralidad total e inversión sexual, de
exaltación pasional y de extravíos de criterio, existentes en la cofradías misticoides y
los desórdenes de las ordenes ocultistas.

La Conciencia propiamente dicha, que aquí nos interesa, como fundamento de la


Psicoenergética es la de sentido Vital o biogenética, la cual es el centro de las
actividades íntimas a que se refieren autoridades como Spinoza, Heídingham y
Scheller. Los fenómenos de clarividencia, telepatía e intuición, como en el caso
bíblico de Saulo de Tarso en el camino de Damasco, los de Swedenborg, los de San
Francisco de Sales, entre otros muy famosos, son exteriorizaciones espontáneas de la
Conciencia Superior, a través de la Mente, o sea los sentidos sin sus órganos
sensoriales. De la misma índole son también las premoniciones, los abundantes
fenómenos de desdoblamiento y multipersonalidad, la profecía y la genuina
taumaturgia.

Las facultades supranormales que han caracterizado a los Grandes Iniciados e


iluminados de los Santuarios del Asia, en verdad son modalidades de expansión de la
Conciencia despierta actuando en el plano mental. La doble y multiformidad de la
personalidad, que se puede observar como entidad actoplásmica en los médiums
espíritas, así como en los sujetos hipnotizados, es otro de los medios de que se valen
los Seres Iluminados para actuar sobre el mundo en los planos inferiores,
demostrando así sus desconcertantes facultades. En lo que respecta al don profético
o anticipación a los acontecimientos, esta es otra facultad de los más evolucionados
espiritualistas, quienes también demuestran sus grandiosos poderes, por medio
sanaciones milagrosas, y sacrificios excepcionales. Todos estos hechos verdaderos
son pruebas incontestables de que la Conciencia es un centro de divinales facultades
que no dependen del conocimiento intelectual ni de los centros cerebrales.

Entre las facultades más comunes de los grandes sabios de todas las edades y
particularmente cultivada por los Yoguis, encontramos la Telepsíquia. Este es un
simple fenómeno mental de transmisión del pensamiento, una emisión-recepción de
energía-concepto, lo cual ocurre de manera natural, continuamente, sin que nos
percatemos de ello en la mayoría de los casos, pero que es susceptible de cultivo.

Los Grandes Iniciados de los Santuarios Espirituales, practican corrientemente la


Telepsíquia, y la hacen más contundente con el traslado de una personalidad
determinada que asumen temporalmente para el caso.

De esta manera se explica el hecho muchas veces demostrado de personas que


pueden encontrarse en distintas partes a la vez, como el caso del Conde de Saint
Germain visto y tratado simultáneamente en París, Fontainebleau y Nantes. La
duquesa de Pomar, estando en India, vista y tratada en Londres. Rasputin, visto y
contactado por diversas personas notables en distintas oportunidades, en muchos
lugares simultáneamente, El Virrey de India, Lord Bulwer Lytton, estando en la India
hace acto de presencia en Londres, de manera simultánea para tratar delicados
asuntos oficiales. H.P. Blavatsky, estando en New York, se deja ver en la India. El
Maestro, K.H. famoso Director Espiritualista Mundial intriga al mundo entero, con
sus actuaciones en distintos lugares a la vez. Hemos mencionado solo los casos más
conocidos e investigados, así como atestiguados históricamente de modo
incuestionable.

La pregunta aquí es: ¿Como logra trasladarse la Conciencia?, además de


multiplicarse. El fenómeno es un proceso íntimo, asistido por la Voluntad y
realizado sin dificultades. Para poder comprender esto es preciso primero que todo,
tener una clara noción de las facultades y funciones mentales. Según nuestros
estudios, la Mente (Manas), tiene 214 características o facultades distintas, o
sentidos psíquicos, cuando está en su pleno desarrollo. Pero en sus estados
inferiores de desarrollo, este número es muy reducido. Los cinco sentidos
comúnmente reconocidos por la Psicología, se aumentan en número de seis con la
imaginación, siete con la Voluntad, ocho con la percepción volitiva, nueve con la
recordación, diez con la síntesis de percepciones y recuerdos, once con el anhelo
superlativo, doce con el amor a la Verdad etc. y así sucesivamente sin que exista un
orden cronológico en la afloración de los nuevos, ya que esto depende del empeño y
esfuerzos de cada quien.
Sin embargo, distinguimos entre sentido y facultad. El sentido requiere un órgano
físico para su manifestación, como la vista al ojo, el gusto a la boca, el oído a las
orejas etc. Las facultades son cualidades psíquicas, o características psicológicas que
se perfilan, desarrollan y exteriorizan sin el concurso de los órganos corporales.

Instrucción # 13

En Contacto con el Yo Superior

No terminaremos esta breve reseña del hombre, como ente psíquico


maravillosamente dotado, sin antes plantear, aunque someramente, el Conocimiento
de la Verdad Espiritual de la Vida. Este conocimiento es lo que nos hará entender
con mayor claridad, el objetivo de la existencia humana. El Hombre ES Espíritu
Eterno.

El Hombre ES Conciencia Superior, como individualidad, y evoluciona mediante la


Mente en el plano de la forma física. Debemos pues, detenernos a reflexionar, sobre lo
que realmente es el Hombre, aquel aspecto primordial y el más importante, la
Realidad interior, la verdadera Esencia, EL YO ESPIRITUAL.

El Yo Superior, en los comienzos del proceso se autoconocimiento, no se manifiesta


a nuestras consciencia psicológica. En este nivel de consciencia, aparece solo su
reflejo, una débil proyección, que es lo que conocemos como el yo personalidad,
perteneciente al mundo de los fenómenos condicionados y condicionantes.

Los varios factores o componentes de la psiques, que hemos analizado a lo largo de


este estudio, -instintos, emociones, pensamiento, sentimientos, imaginación, etc.-
pertenecen a este yo-personalidad, propio del mundo fenoménico que comprende el
mental y el físico. El Ego Divino o Yo Real, en cambio, es la imperecedera
individualidad del Hombre.

La palabra personalidad, dentro del contexto del presente trabajo, tiene la raíz
etimológica latina, "persona", que significa máscara y la utilizamos para significar el
conjunto de elementos energéticos y facultades, que sirven de nexo entre el mundo
denso y el Yo Espiritual. La personalidad viene a ser de este modo, una careta, o sea
el rol temporal de un personaje que tiene a su cargo una parte de la trama del
sainete-drama de la vida humana, pero que oculta detrás de sí, al Hombre interno, la
individualidad, el verdadero Ser.
El término individualidad proviene también del latin "individuum" y significa
indivisible, en nuestro concepto, esto es nada menos que la Mónada Divina, el
Hombre interno, la Conciencia Superior o Alma Espiritual, el cual justamente por su
carácter Universal, es Uno e indivisible.

No obstante, el ser humano existe en el plano de las formas densas y de los nombres
falsos, continuamente identificado con la careta material y carece de conciencia de
lo que es internamente, EL HOMBRE ES UN DESCONOCIDO PARA SI MISMO ! y
solo esporádicamente establece contactos fugaces con la Supraconciencia, y es a
través de estos que tiene nebulosas intuiciones, acerca de las inagotables
posibilidades latentes en su interior, la imprecisa perspectiva de una vida más amplia
y luminosa, en el campo de las realizaciones trascendentales.

El Ser Espiritual, nuestro Yo interno, en su descenso a la materia, ha quedado


encerrado en ella y ha olvidado su origen divino, cayendo en un mundo de
ensoñaciones y de sombras irreales, ha olvidado su perfección. Esta lamentable
condición es semejante al drama de un rey en el exilio, pues la Conciencia en su
sueño de eones y milenios, se ha identificado con lo denso, hundiendo su
individualidad en profunda amnesia espiritual.

En el transcurso de su evolución el hombre, paso a paso va readquiriendo la


conciencia de su verdadera naturaleza, al transponer los límites de sus sentidos,
mediante innumerables experiencias hondas, se encuentra a Sí Mismo,
reconociendo la verdadera individualidad de su Ser, y se da cuenta, que aquella
Realidad Espiritual que él creía tan inalcanzable, se encuentra dentro de él mismo. y
ante la perspectiva luminosa de ver saciada su sed de Saber y calmada su hambre de
Pan Espiritual, se decide a SER LO QUE QUIERE SER.

Nuestro nivel de Ser tiene dos aspectos, uno Energía Prístina y otro Conciencia de
Individualidad. Del primer aspecto no nos ocuparemos por ahora, ya que sería dilatar
demasiado el campo de nuestra modesta exposición, entrando en un axhaustivo
análisis de la Vida Una, desde sus orígenes más sutiles. El segundo aspecto si toca
más de cerca el propósito de la presente tarea que es el AUTOCONOCIMIENTO
para así alcanzar la Auto-Realización. Ese aspecto Subliminal y trascendente del
Alma, no se descubre abierta y totalmente ante nuestra mente, de una sola vez. Es a
través de un proceso paulatino que se opera en varias fases.

Podemos formularnos algunas preguntas como: ¿Porque la Conciencia es nuestro


verdadero yo? ¿Por qué razón estamos utilizado la palabra YO? Recordemos por un
momento, que únicamente en el nivel humano aparece la consciencia de sí, es decir,
ese sentido de identidad personal, en el cual el hombre, se reconoce a sí mismo y se
distingue con relación a otros. Dicha auto-consciencia, se origina precisamente, en
el nivel de Ser, o sea, el aspecto más alto de la Conciencia Superior, LA
INDIVIDUALIDAD. La evolución de la oleada de Vida, del reino animal al plano
humano, se destaca en efecto, por la individualización de las Fuerzas Prístinas.

En el reino animal existe una conciencia masiva, una alma-grupo, como podemos
observar en el comportamiento de las hormigas y de las ovejas, que son guiadas por
un nivel de pensamiento común a todos, esto es, una conciencia grupal. A trueque,
en el ser humano se manifiesta muy marcada, la conciencia de ser un yo, capaz de
vida relativamente independiente.

Es bien conocido el hecho, de que en los estadios más primitivos de la escala


evolutiva, el yo no se muestra, en su condición de si mismo, nunca deja ver su
verdadera naturaleza, y por otra parte, no le es posible, en esas etapas rudimentarias
de su desarrollo. ES cambio, se identifica completamente con sus diferentes
vestimentas o cuerpos.

Podemos clasificar dichos estadios de la forma siguiente:


1.- El yo, como ente instintivo. = Vehículo físico.

2.- El yo, como ente emotivo. = Vehículo emocional.

3.- El yo, como ente pensante. = Vehículo intelectual.

4.- El yo, como ente personal. = Vehículo sentimental.

5.- El yo, como ente idealista. =Vehículo mental. (dualidad)

6.- El YO, como ente Espiritual. = Vehículo Sutil. (Conciencia)

7.- El YO, como Ser Universal. = Espíritu Puro.

Al decir, vehículos, queremos significar, campos de energía, individualizados o no,


en los cuales la Conciencia entrena y perfecciona sus facultades.
1.- El nivel más bajo, el de la completa identificación del yo con el cuerpo físico, es
el de aquellos que creen que la única realidad es el cuerpo material y su entorno
sociológico. De este modo no ven otra cosa que la envoltura más densa. Estos
individuo, desde luego, están subdesarrollados psíquicamente y debido a ello,
encuentran su identidad completamente en lo exterior. Solo se muestran
interesados en dominar el mundo material y hacer experimentos en el plano físico.
A esta clase de personas el mundo psíquico les parece ilusorio y niegan su existencia,
quizá porque lo desconocen o porque para ellos aparece como algo amorfo y vago.
Una gran mayoría de la gente humana pertenecen a este nivel rudimentario de
conciencia, y no hablamos solamente de hombres primitivos cuasi cavernícolas, sino
de individuos bastante evolucionados intelectualmente y dotados de un coeficiente
de inteligencia alto. Los deportistas, grandes atletas y muchos artesanos
sobresalientes, pueden clasificarse este estadio sin sus intereses están polarizados
completamente sobre el plano físico y enfocan toda su atención en él. en una
decidida identificación con su envoltura densa.

En este punto es necesario advertir que la actividad física, no debemos entenderla


como algo malo o negativo, porque los individuos humanos pueden ser muy
creativos y laboriosos, es decir, muy activos materialmente, y no obstante, no
identificarse con lo material, conservando intacta la capacidad de una intensa vida
interna, y sus intereses y energías focalizados hacia una finalidad más elevada, que la
exclusivamente material, mientras su vehículo físico está activo.

2.- A este nivel de conciencia corresponde la mayor parte de los pobladores


humanos de la tierra. Este es el estadio de la identificación del yo con el mundo
emocional. Cuando el ente humano llega a percatarse de su mundo psíquico, no se
identifica más con el cuerpo material y comienza entonces a sentir que su realidad
no está precisamente en la forma material, comienzan las urgencias interiores, y
logra encontrar su verdadera identidad. Ahora se encuentra perdido en un mundo
confuso. Es como un fantasma en la noche de lo desconocido. Observa su entorno
socio-afectivo, movible y cambiante como las imágenes de un caleidoscopio, es el
mundo emocional, y su yo, le aparece ahora diverso y fragmentado. Ha perdido la
engañosa sensación de "unidad" que tenía cuando se identificaba solo con la forma
material. Ahora es un yo múltiple, voluble, inestable y sufriente, porque lo
identifica con los multiformes estados emocionales y motivaciones que afloran a su
esfera consciente, cambiando siempre de aspecto y configuración. Si su disposición
íntima es alegre, él piensa: "yo estoy alegre", si se deprime en cambio, afirma: "yo
estoy afligido", y así sucesivamente en una interminable cadena de estados
emocionales, identificando por completo su yo con el estado anímico de cada
momento.

En esta etapa el yo, no tiene una consistencia precisa, es amorfo y pluralizado, no


tiene una nota de unidad, y asume demasiadas facetas que corresponden a los
innumerables estados emocionales. Por un tiempo determinado, que puede tan
prolongado como breve, según el caso, el hombre ya no saldrá más de esta maraña
martirizante de confusión e inestabilidad psíquica. Reina en su interior, entonces en
una alternancia torturante, la tristeza y la alegría, la duda y la certeza, se encuentra
en total desorden e incertidumbre.

3.- Viene después la etapa en que el hombre aprende a pensar y a usar su mente, y
paso a paso, surge de su Conciencia la idea de que la única cosa estable, real y
verdadera es el pensamiento y la razón. Comienza entonces a sentir la dualidad entre
el razonamiento y las emociones, poco a poco se va convenciendo, de que lo más
verdadero es la inteligencia, es decir, el intelecto, que por su condición calculadora y
fría es más estable y más firma que las agitadas y revoltosas exaltaciones emocionales
y los cambiantes estados anínicos. Descubre que en su pensamiento está el poder de
controlar sus emociones y los instintos. Es de este modo que comienza a indagar el
mecanismo de la Mente, y se inclina por aprender a pensar por sobre cualquier otro
interés. Y es también en esta etapa, apenas lógico, que identifique su yo con el
intelecto. Entonces dice "yo pienso". Esto es en realidad un gran adelanto, pero un
tiempo después tendrá el discernimiento suficiente, para saber que la Mente, con
todo su poder y luminosidad, puede en cierta forma, servir de obstáculo a la Luz de
la Conciencia y como ya lo anotamos, de la Intuición.

Este nivel de conciencia donde el yo se identifica con el intelecto, es de mucha


duración y tiene varios aspectos, pues, antes de que el individuo centrado en el
intelecto pueda desarrollar plenamente su capacidad intelectual y hacer de él un
centro sumamente poderoso de pensamiento inteligente, y emplearlo para amaestrar
y conducir su personalidad, debe superar muchas limitantes, alcanzar notables
desarrollos internos, que le permitan ampliar varias facultades, y para realizar esto se
necesita a veces, mucho tiempo.

Durante esa etapa de polarización intelectual, gradualmente el ente humano, pasa


de una fase de vivacidad de pensamiento y de continuo batallar de ideas, que le
genera desórdenes y mucha diversidad mental, a un nivel de constante dominio del,
mecanismo del pensamiento, con un uso voluntario y ordenado de la capacidad
inteligente, de este modo descubre LA VOLUNTAD, que es un nivel de energía
completamente nuevo en su personalidad, que le da un sentido de fuerza, de poder,
y sobre todo de síntesis interna o unidad psicológica. Ahora ya podemos hablar de
una personalidad integrada, la cual se constituye en una central de energía psíquica
con gran capacidad de triunfo.

4.- Después de haber logrado la unidad psicológica bajo el dominio de la


inteligencia y la Voluntad, surge la conciencia del yo personal, más claramente, con
mayor lucidez y nitidez, un yo estructurado, capitalizando las experiencias de todos
los estadios, por los que el hombre había atravesado anteriormente. Tiene ahora, una
síntesis de si mismo, y experimenta hondamente, la certeza de ser una unidad
independiente.

En este estadio de la conciencia, el hombre cree estar ya definido y formado en su


carácter. El piensa que ha alcanzado un desarrollo pleno ya que se siente muy firme,
fuerte y eficiente. Es consciente de su voluntad y se forja metas bien claras y
propósitos bien precisos, pero aún desconoce, que aquel nivel de bienestar y
potencia psíquica que ahora está viviendo, es apenas un tenue destello de una
Conciencia mucho más amplia, más poderosa, más luminosa y Universal que pugna
por expresarse a través de él.

Este nivel del yo personal, es el que prepara al hombre para expresar y manifestar su
Conciencia Superior, y en igual medida, este nivel mental es el que le presenta los
mayores obstáculos y serios peligros para el pleno despertar de esa Conciencia
Superior.
Ahora nos preguntamos: ¿Cuál es la causa de que esto ocurra? Simple y llanamente,
con la autosuficiencia del yo personal, se incrementa la separatividad, el
egocentrismo y el sentido de la auto-afirmación.

Esto es sumamente difícil de comprender para la mayoría, después de tantos


tropiezos, de tantos tumbos, de duras crisis de confusión psíquica, de
incertidumbres y dudas, de dolores como consecuencia del yo pluralizado, de
insuficiencia, incapacidad y desazón, esta consciencia de ser una unidad separada,
este sentido de coordinación, esta autosuficiencia, son como una vivificante energía
fertilizadora y poderosa que el hombre cree haber alcanzado, y se siente realizado,
ya que presume de haber llegado al apogeo, y se siente superior a los demás, a
quienes considera ignorantes.

Esta actitud de autosatisfacción y de arrogancia, de orgullo y prepotencia, son los


peores impedimentos y barreras que estorban el ascenso progresivo hacia la Vida
Superior Espiritual. Es decir, son las vallas que obliteran la expresión de la verdadera
faz del Hombre que está detrás de la careta de la personalidad, el Yo Superior.

5.- Más, el Yo Superior, sin tardanza empieza dejar sentir su influjo. El es


impersonal y tiene sus fines. El utiliza la personalidad para lograr sus designios
superiores, y es por ello que ejerce presión sobre la consciencia del hombre para
lograr expresarse. Es entonces cuando emergen una larga serie de crisis de
conciencia y conflictos psicológicos en un prolongado período de antagonismo y
luchas internas alternadas, en las cuales una veces triunfa el Yo Superior y otras el yo
personalidad. Es la etapa de la dualidad, la crisis Espiritual del hombre que la siente
como un martirizante y duro conflicto, del cual algunas veces es consciente, pero
con más frecuencia, inconsciente, lo cual es causa de múltiples disturbios y agudos
sufrimientos.

Es algo así como si dentro de nosotros existiesen dos yoes en cruento antagonismo,
uno inferior materialista, bien conocido y evidente, y otro Superior Espiritual, un
tanto misterioso y escondido, pero del cual podemos sentir su infinita fuerza. El se
halla oculto tras un espeso velo, pero hace sentir su presencia de muy variadas
formas, y es su incesante, silencioso pero inexorable reclamo, lo que lleva al hombre,
después de largas y oscuras noches de dolor, de torturantes contradicciones,
negaciones y violentas luchas, a la rendición final, a la humildad Mística, que le abre
las puertas de Oro del Santuario, la entrada a un mundo nuevo y maravilloso, donde
la felicidad ya no es el fugaz estado emocional de la falsa alegría, sino la dicha
perenne, la euforia imperecedera y la certeza de la Vida Eterna y de su individualidad
inmortal, es el mundo Espiritual. El quinto Plano.

Esta dualidad de los yoes, es simplemente teórica, pues el Yo es solo uno, y proyecta
su rayo, su reflejo en la personalidad. Lo que nosotros percibimos es solo este reflejo
del Yo Real, que llena nuestra consciencia ordinaria y lo tomamos por realidad.
Muchos eminente autores y filósofos han hablado de esta dualidad del yo.
Recordemos a E.Kant con teoría del "yo empírico" y el "yo puro". Schopehahuer con
su tesis del "yo teorético" y el "yo práctico", o Bergson con el "yo superficial" y el "yo
profundo", sin alargarnos más, esto nos confronta al hecho, de que en la conciencia
del Hombre siempre aparece esa íntima sensación de ser dual, el yo y el otro yo, uno
más elevado, abstracto, Espiritual y otro concreto, terreno, superficial. No obstante
este sentido de dualidad, es al fin superado cuando la personalidad es sublimada y su
energía llega fundirse con el yo Superior UNO Universal.

Pero antes de llegar a esa Unidad de Vida, existe un nivel intermedio, en el cual el
hombre se hace consciente de la enconada lucha que se está librando dentro de él, y
se percata de estar siendo atormentado por dos energías en oposición, entonces,
espontáneamente se ubica en un estado intermedio, de observación e indiferencia.

Es la actitud del observador silencioso, como se dice en el Bhagavad gita u y otros


libros sagrados. En dicha posición el Hombre no se identifica más con la
personalidad, ya que comienza percibir una nueva Conciencia de sí. Tampoco se
identifica con la Conciencia Superior a la que no logra descifrar ni definir por
completo Entonces se va creando esta conciencia neutra, intermedia, que no la del
yo personalidad , pero tampoco la del Yo Espiritual.

Cuando se asume esta actitud observador silencioso, el Hombre siente más que
nunca la necesidad de conocerse si mismo verdaderamente, de autoanalizarse, de
estudiar su psiquismo, de saber el porque de sus estados de ánimo y sus
pensamientos. Es cuando se des-identifica de las envolturas de la personalidad. logra
escindir su sentido crítico y su juicio para utilizarlo observándose a si mismo, con
objetividad e imparcialidad. Esta es la etapa del auto-conocimiento, que lo lleva
poco a poco a desvelar el profundo misterio de su verdadero Ser. del Yo Espiritual.
La Verdad.

6.- Para escalar a este estadio de precisa un nivel de evolución que va miles de
reencarnaciones adelante del de la mayoría, o en ciertos casos excepcionales, se
puede acelerar el ascenso, mediante un proceso de Iniciación Esotérica. De todos
modos, esta develación del Yo Superior, este descorrer el velo de Isis, señala la fase
más importante dentro del proceso evolutivo del Hombre, es el punto culminante de
la evolución material. Esto implica un cambio, un gran cambio, radical, una
reubicación de todo el ser, es el descubrimiento de la verdadera razón de la
existencia, hasta su origen. Es el despertar a una nueva concepción de la vida,
absolutamente más elevada. Es el trascender de lo irreal a lo Real.

Los que han logrado desvelar el magno misterio del verdadera YO, son
denominados, los Iniciados, los Despiertos, los Iluminados. Esto es verdad porque la
Conciencia despierta del profundo sueño de las edades y se manifiesta en nosotros el
arquetipo étnico. Las puertas de la Verdad se nos abren de par en par, y por fin nos
es desvelado el verdadero fin de la Vida, el grandioso destino del Hombre a través de
la beatifica visión de la Divinidad.

Este enunciado trascendental se puede sintetizar estas en breves palabras: Dios está
dentro del hombre, si logramos comprender esto, nos encontramos frente a la
Verdad más profunda y luminosa de la Vida humana, la cual ha sido experimentada,
vivida comprobada por todos los grandes Místicos e iluminados de todos los
tiempos, en resumen, al encontrarse a si mismo el hombre encuentra a Dios. Es
común a todas las grandes religiones del mundo, a todos los credos y filosofías
espiritualistas, esta Verdad : el Hombre lleva en si mismo la imagen del Creador.
Por un arcano motivo, nuestra Alma se expresa como una Conciencia individual, y es
por esto que siempre usamos la palabra YO, para significar su presencia. Esta es una
Conciencia Cósmica o Universal, es decir, Búdhica o Crística, y por ende, posee en sí
los atributos de la Divinidad Logoica y su contacto con esta es permanente. La
manifestación del Alma Espiritual, ocurre de manera espontánea, como
consecuencia del desarrollo interior de Manas o Mente Superior, y otras veces por
resultado de disciplinas Místicas o prácticas de Meditación o Yoga trascendental,
cuyos efectos favorecen su desarrollo y maduración.

Generalmente sucede que el Yo Superior, se presenta de manera inesperada a la


conciencia personal, en un momento muy particular, en el cual las fuerzas de la
personalidad inferior están sosegadas y receptivas, trayendo consigo un efluvio de
Amor, de Luz Divina, Fuerza y Felicidad. La suprema bienaventuranza, el éxtasis
místico, la expansión de Conciencia de aquel momento de expresión del Yo Superior,
son de tal magnitud y potencia, que dejan en el Hombre que los experimenta una
marca imborrable, un signo indeleble y la absoluta certeza de la veracidad y del
carácter trascendental de su experiencia.

Ese profundo sello iniciático, certifica el grado de Realización Espiritual alcanzado


por el Hombre, y es el momento en que comienza una nueva vida, una fase de mayor
maduración, dedicada a reorientarse, sintonizarse, ponerse al alcance de las fuerzas
Superiores, conectarse con esa Sublime Luz percibida. Se efectúa la Sublimación
definitiva de todos los componentes de la personalidad, ya no hay instintos que
esclavizan, hay Intuición que libera. Ya no hay emociones que atormentan, hay
sentimientos que ennoblecen, ya no hay intelecto que distrae y complica, hay
Conciencia Despierta que ilumina. Todo cambió desde aquel inolvidable momento
en que se descorrió para siempre el Velo de Isis.
El despertar del Yo Superior ha abierto un canal, por donde fluyen a raudales
vibraciones Superiores de orden Espiritual, ahora la Puerta de Oro está abierta, y es
la tarea del Hombre, consciente al fin, terminar la construcción imperecedera de su
Alma Inmortal, lo cual ha venido haciendo por milenios atrás, el Cuerpo de Luz.
Mientras el Hombre se dedique a este trabajo, aquella Puerta áurea permanecerá
abierta. Más, el despertar de la Conciencia Espiritual es solamente el comienzo de
un largo camino, es solo la apertura a la Recta Vía. Se trata más bien de un punto de
partida que de un punto de llegada. El sendero que se abre ante nuestros ojos no es
corto ni es fácil. Surgirán muchas dificultades, pero es cosa que no debe
preocuparnos, ya que una vez alcanzado ese despertar del la Conciencia, estaremos
dotados de una nueva Fuerza, un poder inmenso y una constante serenidad, que
nada podrá turbar. Digámoslo de una vez, lo más importante y principal objetivo de
la vida humana es alcanzar el nivel de Ser, y el Hombre consciente debe poner en
contribución todas sus fuerzas y utilizar todos sus recursos psíquicos y físicos, para
lograr algún día, hacer expresarse la Conciencia Superior, ese Yo Real que se
encuentra en letargo dentro de nosotros mismos.

Muchas miserias y dolores nos ahorraremos, podremos evitar muchas crisis y


conflictos, si nos encaminamos decididamente, en la Obra de rehabilitación de
nuestra Alma mediante el Despertar de la Conciencia. Cierto es que algunas
experiencias dolorosas y pruebas difíciles son inevitables, porque son
indispensables para nuestro progreso y maduración, más, no es menos cierto que
muchas de esas pruebas y experiencias dolorosas son solo el fruto de nuestra
ignorancia, nuestra rebeldía, y nuestro soberbio apego a la vida ilusoria de nuestra
personalidad material.

Los humanos somos la suma de un Angel caído y una bestia evolucionada. El secreto
de la Felicidad está dentro de nosotros mimos. Allí encontraremos la clave de
nuestro luminoso destino como Hijos de Dios, como dicen los libros religiosos,
Imagen y semejanza. Esta es la Razón por la cual se hace indispensable el trabajo de
exploración de sí mismo y el consiguiente autoconocimiento.

No vacilemos más pues en emprender esta búsqueda por los caminos internos de
nuestra psiques. Dirijamos nuestra atención hacia nuestro mundo interior, para
alcanzar esa tan anhelado autoconocimiento délfico, el cual es el sendero que nos
conducirá, pari pasum, al descubrimiento de nuestro Yo Real. Pero es preciso
interiorizarnos, introvertirnos y tratar de descubrir, la ciencia en la ignorancia, la luz
en la sombra, la Verdad en la mentira, la Paz en el conflicto y en medio de ese
mundo de fuerzas en desorden, de esas múltiples energías en discordancia, a través
de la pendencias de elementos tan diversos, aquello que somos verdaderamente, y
todos esos atributos que son propios de nuestro Ser Espiritual. Lo primordial, lo
Esencial, lo Divino.

No es suficiente saber que somos Espíritu, por medio de información o porque


maravillosas doctrinas lo sugieren, es indispensable adquirir plena Conciencia de
ello. Es aquí donde la sentencia esculpida en el templo de Delfos: "Conócete a ti
mismo" cobra para nosotros nueva vigencia en su más profundo significado. No es
solamente examinar los pensamientos palabras emociones, instintos y acciones,
sino por encima de todo, tratar de hacer contacto con el Ser más íntimo, descubrir
nuestro verdadero Yo oculto en las profundidades del Alma y poder estar en
condición de vivir según sus maravillosas prerrogativas y potencialidades infinitas.

El Yo Espiritual es el más alto estado de Conciencia de sí, y por ende, para poder
comprenderlo, debemos vivir hondas y continuadas experiencias místicas. Por esa
razón, la Senda para alcanzar ese nivel de Ser, no es el razonamiento, ni el estudio de
muchas doctrinas y textos espiritualistas y mágicos, sino la experiencia honda y muy
personal, es el propio camino, el solo tú debes andar y nadie puede hacerlo por ti, es
la Vía interior y subjetiva. Es preciso que la mente se calle en su impaciente
preguntar y responder erróneamente, pretendiendo que todo tiene que ser concreto
y manifestado racionalmente,. Escuchemos mejor la Voz del Alma, la Voz silenciosa
de la Intuición que es la Voz de Dios.
En este punto te dejo, mi apreciado Hermano, viajero del Infinito. Tu que anhelas
felicidad, tu que anhelas perfección, no te quedes ahí, supérate, avanza, solo
AVANZA, El camino está claramente señalado desde el comienzo de los tiempos.

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