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INTRODUCCION

La Economia de Fichas es considerado como un Sistema Motivacional que


se aplica con el fin de modificar conductas específicas en una persona y
mejorar su adaptación en el contexto en que se desenvuelve.

Es una técnica ampliamente conocida y aplicada tanto en ambientes


educativos como institucionales, familiares o incluso clínicos; es útil en la
educación especial.

Esta técnica tiene por objetivo motivar a los estudiantes en la ejecución de


determinados aprendizajes y también fomentar la aparición de conductas
positivas controlando o eliminando las disruptivas.

Utiliza diversos reforzadores y los adecua a la edad evolutiva, pudiendo


utilizarse en todos los niveles de edad.

Es una técnica simple, de fácil comprensión y aplicación en la educación


especial y en las Instituciones Educativas.
DESARROLLO

I.-FUNDAMENTOS TEÓRICOS

En cierto modo puede considerarse una aplicación derivada


del Condicionamiento Operante descrito por Skinner ya que utiliza como base
el refuerzo, en especial los denominados reforzadores secundarios (Hull). Es
decir, objetos por sí solos carentes de valor o neutros (fichas, puntos...) pero
que luego pueden cambiarse para obtener el premio o refuerzo primario
(juguetes, caramelos, cualquier actividad gratificante, tiempo de juego, etc...).
Mediante la introducción de este tipo de condicionamiento, el niño aprende a
manejar de forma más eficiente una nueva situación de contingencias que le
permitirá obtener ciertos beneficios de los que antes no disponía.
No obstante, los creadores de esta técnica como tal fueron Ayllon y Azrin en
1.968. Fue la necesidad de encontrar una nueva vía para motivar a los
pacientes mentales institucionalizados crónicamente y conseguir que actuaran
de modo más competente, lo que les llevo a su creación y sistematización.

Uno de los problemas fundamentales a la hora de intentar aplicar un plan de


reforzadores primarios en un ambiente institucionalizado y con funcionamiento
de 24 horas, era que no podía efectuarse un seguimiento directo por parte de
los psicólogos durante todo el tiempo. Hacia falta un sistema que pudiera
aplicar cualquier profesional del centro (cuidadores, personal sanitario, etc...)
pero que, a su vez, no revistiera especial dificultad técnica en su aplicación.
Tener siempre a disposición helados, dulces, cigarrillos u otros como
reforzadores inmediatos era complejo. La solución que encontraron fue la
introducción de reforzadores secundarios (fichas) intercambiables por el
reforzador primario según las condiciones que se marcaron. Éstas podían ser
repartidas ampliamente por todo el equipo para ser utilizadas en el momento
oportuno. De esta forma se consiguió erradicar muchas de las conductas
indeseables y que se marcaron como objetivos prioritarios.

I I C Ó M O P U E D E AY U D A R N O S L A T É C N I C A

La Economía de Fichas en clase supone establecer un sistema reglado, con


unas normas y consecuencias positivas para motivar a los niños en la ejecución
de conductas deseadas. Se denomina "de fichas" ya que para conseguir el
premio final los niños deberán recoger un determinado número de fichas o
puntos.
Hemos comentado que su utilización
prioritariamente es colectiva, por tanto, podemos
aplicarla a todo el grupo de una clase o aula. Su
objetivo será conseguir las metas que nos
planteemos al inicio.

Cada clase, cada grupo es un mundo y dependerá de sus propias


circunstancias y peculiaridades el marcar unos u otros objetivos. En general
podemos señalar dos grandes ámbitos en los que la Economía de Fichas
pueden ayudarnos:

A) Elevar la motivación del grupo hacia determinados aprendizajes.


B) Aumentar las conductas positivas y tratar de controlar y/o eliminar las
disruptivas.

III-OBJETIVO DE LA TÉCNICA

El objetivo de la técnica de Economía de Fichas consiste en fomentar, entrenar


e instaurar una serie de conductas deseables y positivas.

La técnica también sirve para fomentar la motivación y el interés hacia ciertas


asignaturas y/o actividades que NO resultan atractivas o motivantes para el
niño, como las tareas escolares o las responsabilidades dentro de casa (hacer
la cama, ducharse y vestirse solo, ayudar a poner la mesa...) y también para
corregir interacciones conductuales desadaptativas entre iguales (peleas, riñas,
desobediencia, negativismo...).

IV.- PROCEDIMIENTO DE LA TÉCNICA

La técnica consiste en entregar un estímulo (fichas, vales, puntos, estrellas,


vales canjeables) que actúa de reforzador simbólico, inmediatamente después
de la conducta deseada o que queremos reforzar

El estímulo (fichas, vales, puntos, estrellas) se cambia más tarde por un


refuerzo (premio previamente pactado).

La técnica permite trabajar diferentes conductas a la vez pero necesita de


elevada programación por parte de los padres o los profesionales encargados
de dirigir la intervención.
IV.-APLICACIÓN EFECTIVA DE LA ECONOMÍA DE FICHAS

La aplicación efectiva de un programa de economía de fichas


requiere dos fases: una fase de implantación del sistema de
fichas y una fase de desvanecimiento.

1. Fase de implantación:

 Seleccionar el reforzador-objetivo, que se canjearán por las fichas


obtenidas.

 Identificar las conductas-objetivo del sujeto o del grupo, que van a ser
reforzadas.

 Elegir el tipo de fichas (puntos, estrellas, pegatinas) más apropiadas para


cada grupo-niño/a: en niños más pequeños las pegatinas y estrellas son
reforzadores simbólicos muy atractivos y motivantes, en cambio, con los
niños mayores los vales canjeables o los puntos tienen mayor poder de
motivación y poder de atracción.

 Especificar las condiciones de canje: nº de estímulos necesarios para


conseguir el reforzador objetivo. Es muy importante atender a la edad del
niño a la hora de establecer el cambio por el premio, cuando los niños
son pequeños el número de estímulos debe ser pequeño o medio, a
medida que se van haciendo mayores, o en los niños mayores el número
de puntos para cambiar por el reforzador debe ser mayor.

 Elaborar un registro para las fichas donde conste el número de fichas


ganadas, canjeadas, extraviadas y ahorradas. También en este caso hay
que atender a las características y la edad de los niños, cuando son
pequeños el registro debe ser grande (una cartulina), con colores y letras
grandes. En cambio los niños mayores, no es necesario que el registro
sea tan colorido, pero sí es imprescindible que esté muy bien explicado,
bien ordenado y organizado.

2. Fase de desvanecimiento:

Tras la implantación del sistema de economía de fichas, se tiene que proceder


a la retirada gradual del sistema de fichas. Esto debe producirse, cuando las
conductas-objetivo que queríamos instaurar y fomentar se producen de manera
habitual y constante, a modo de hábito en el niño, es decir, ya forman parte del
abanico de conductas del grupo-niño/a.

Para conseguir retirar y desvanecer la técnica se pueden aplicar diversas


estrategias:

 Aumentar el tiempo entre las entregas de fichas. Por ejemplo: en vez de


entregar las fichas en el momento, se entregan al final del día o al final
de la semana. Es importante hacer este cambio de manera paulatina, sin
prolongar el tiempo en exceso, especialmente si son niños pequeños.

 Incrementar el criterio para la obtención de fichas. A partir de este


momento, para conseguir el reforzador objetivo hay que combinar dos
conductas-objetivos. Por ejemplo: para conseguir la ficha, ahora hay que
completar una secuencia de tareas, que antes se premiaban de manera
independiente y ahora el premio se obtiene si se realizan en una
secuencia completa y correcta.

 Aumentar el número de fichas necesario para ganar los reforzadores de


apoyo. Por ejemplo: para conseguir el objetivo ahora hay que conseguir
más puntos o fichas que antes.

Todos estos cambios tienen que ser muy bien explicados al niño, para que no
sean rechazados. Hay que explicarle que como ha superado la fase uno, y ya
funciona mucho mejor, hay que seguir avanzando y superando niveles.
Empleando una metáfora como la superación de niveles en los videojuegos, el
niño de esta manera entiende que cada fase es más difícil y tiene que hacerlo
mejor y superarse cada vez.

V. - P A S O S A S E G U I R :
A) CONOCER AL GRUPO

El paso previo para la instauración de una economía de


fichas en el aula pasa por conocer las peculiaridades de
nuestro grupo. La edad, las características personales de
cada niño, sus áreas de interés, su ámbito social, etc, pero
también la propia personalidad del grupo, es decir, si se trata
de un grupo homogéneo o, por contra, es muy heterogéneo y
nos encontramos con niños de diferentes orígenes y culturas. En este último
caso puede que sea un poco más complejo encontrar reforzadores adecuados
en especial con los más mayores.

Es muy probable que cuando decidamos introducir una economía de fichas en


el aula (en especial cuando se trata de controlar la conducta) lo hagamos por la
necesidad de actuar sobre los niños “problemáticos”. Normalmente en cada
clase hay niños que siempre se portan o trabajan bien y, por tanto, no necesitan
de premios especiales para hacerlo. No obstante, ahora todos quedan sujetos a
los posibles premios en caso de darse las condiciones marcadas y deberemos
estar atentos en asegurar, al menos en inicio, de que el colectivo que lo tiene
más difícil, pueda asegurarse algún pequeño éxito de entrada. No se trata de
regalar premios sino bajar el listón de la demanda al comenzar el programa
para situarlo al alcance de la mayoría de los alumnos e ir subiéndolo
progresivamente.

B) DEFINIR EL ÁMBITO DE ACTUACIÓN

¿Qué es lo que necesitamos corregir o mejorar en el aula?


Podemos tener necesidad de actuar para fomentar la motivación hacia ciertas
asignaturas y/o actividades o también sobre determinadas interacciones
conductuales desadaptadas entre iguales (peleas, riñas, desobediencia,
negativismo...).

Una vez definidos los objetivos prioritarios, debemos


transmitirlos de forma concreta y entendible para todo el
grupo. Por ejemplo, no podemos marcar como objetivo el
conseguir que los alumnos se porten bien ya que esto
supone una valoración subjetiva que puede variar según el
observador. Hay que especificar (si queremos modificar
conductas) con frases como: “no pelearse”; “no contestar al maestro”; “hacer el
dictado”...

Si son varias las conductas que hay que modificar, se aconseja crear un listado
de las mismas y un orden de prioridad teniendo en cuenta las necesidades de la
propia escuela o aula. Empezar por la conducta u objetivo elegido y aplicar el
procedimiento hasta que se consiga la mejora adecuada. Progresivamente
pueden irse introduciendo otras. La idea es no intentar un cambio sobre muchos
aspectos a la vez ya que puede tener un efecto contrario al deseado.

C ) C O N C R E TA R L A M E T O D O L O G Í A

¿Cómo lo vamos a hacer?


Esto requiere varios pasos:

1) Especificar la conducta que va a premiarse y el


premio: Se explica al grupo que se van dar unos premios
determinados (según edad y posibilidades) y que para
obtener el premio hay que efectuar algún tipo de actividad (por ejemplo,
aprender la tabla del 7) o dejar de hacer otras (p.e. no pelearse).

2) Explicar cómo se obtienen o pierden puntos: Los puntos o fichas pueden


darse, según los objetivos, en el mismo momento que se produce la conducta
positiva (se entrega una ficha) o al final del
día haciendo balance individual. En el caso
de aulas muy numerosas pueden
suministrarse puntos colectivos exceptuando
los casos de niños que no hayan tenido las
conductas esperadas. En caso de mala
conducta sí se le puede retirar uno de los
que haya conseguido pero nunca llegar a
puntuaciones negativas.
Por ejemplo, todos los niños que no se han
peleado reciben al final de la jornada un punto.
En niños pequeños o de educación especial es aconsejable utilizar el refuerzo
inmediato, es decir, la entrega inmediata del premio o reforzador tras la
conducta deseada. No funcionará si demoramos demasiado la entrega del
premio final.

3) Crear un registro donde los niños vean el estado de sus puntos: Estos
puntos se van colocando en el registro y al llegar a un determinado número son
canjeables, por ejemplo, por dulces o golosinas. Puede hacerse coincidir la
entrega de premios con el final de la semana, es decir, el viernes, para todos los
niños que hayan tenido puntos positivos toda la semana (5 puntos = premio).
Los niños que no hayan alcanzado su premio en una semana determinada
pueden ir acumulando puntos para canjearlos el siguiente viernes si han
conseguido sumar 5. Lo que nos interesa es que los niños no pierdan la
motivación.
Recordar que en niños de Educación Especial necesitaremos tiempos de
entrega más cortos si no inmediatos.

4) Dar los premios o reforzadores en los plazos acordados a quienes


consiguen las metas marcadas: El premio puede darse, como se ha
comentado, en un día concreto de la semana (para facilitar las cosas) y en el
que se canjearan los puntos o fichas por el premio establecido. A partir de ese
momento, los niños pueden volver a ganarlos. Los que todavía no han
alcanzado el número suficiente guardan sus puntos a la espera de conseguir
más y alcanzar el premio los días siguientes.

Pueden establecerse tiempos más cortos (diarios) según las necesidades y el


perfil de los niños.

V.-CUESTIONES FUNDAMENTALES DE LA TÉCNICA

Para que este sistema sea realmente efectivo es importante atender a las
siguientes cuestiones:

1. Es fundamental que los objetivos/ metas, el procedimiento para


conseguir el objetivo, el número de estímulos para conseguir el refuerzo
y el premio o refuerzo estén pactados de antemano, de tal manera que
el niño/a tenga muy claro cuál es el modo de operar correcto y deseable
y cuál sería la manera incorrecta de operar.
2. Establecer los objetivos en función del criterio de edad del niño y las
características de la meta: cuando los niños son muy pequeños o
presentan una sintomatología muy marcada, es recomendable establecer
objetivos y metas a medio plazo (no objetivos muy largos donde se
requieran de una cantidad muy elevada de puntos para intercambiar) e ir
incrementando el tiempo de latencia a medida que van haciéndose
mayores.

3. Asegurarnos de que entienden el sistema, que saben utilizarlo y que


tiene unas normas claras y establecidas y las trampas están penadas
(castigo o coste de respuesta.) Una forma sencilla y muy práctica de
saber si el niño ha entendido la técnica es pedirle que nos lo explique y
comprobar así que ha comprendido la técnica

Un ejemplo práctico de efectividad de la técnica

. Un ejemplo práctico sobre una aplicación efectiva del sistema de fichas en


niños mayores (9-12 años) es aquel donde los reforzadores objetivo son objetos
o premios grandes, como por ejemplo una bicicleta, una videoconsola, etc. pero
divididos en piezas. De tal manera, que para conseguir la bici o la consola, hay
que ir reuniendo fichas que corresponden a las partes de la bici o la
videoconsola, según el sistema de fichas tradicional. Así, se mantiene la
motivación y alerta del niño/a, no pierde de vista la meta y la consecución del
objetivo final se mantiene pero a más largo plazo, al tiempo que se refuerza la
conducta positiva por cada acción correcta conseguida.
CONCLUSIONES

Se concluye:

 Que la Economia de fichas en clase establece un Sistema de reglado

con normas y consecuencias positivas para motivar a los estudiantes

en la ejecución de conductas deseadas.


 Eleva la motivación del grupo hacia determinados aprendizajes.
 Aumenta las conductas positivas y trata de controlar y/o eliminar las

disruptivas.
BIBLIOGRAFIA

 Ayllon, T.; Azrin, N.H. (1976). «Capítulo 1». La economía de fichas: Un

sistema motivacional para la terapia y la rehabilitación. México: Trillas.


 Torosa Gil, Francisco; Pérez Garrido, Antonia (1985). «Economía de

fichas». en: Diccionario encicplopédico de educación especial II. México:

Trillas. pp. 726–727.


 Jurado López, R.L (2009). Técnicas para la disminución y/o restauración

de conductas. Innovación y Experiencias educativas.

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