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EL REMEDIO PERFECTO

LOS DIEZ SALMOS DEL TIKUN HAKLALI

TEHILIM 16

Mijtam de David. Protégeme ¡oh Eterno! Porque en Tì me he refugiado.


He dicho al Eterno: “Tu eres mi Señor, mi benefactor. No hay nadie
sobre Ti”. En cuanto a los santos y a los fuertes que hay en la tierra,
toda mi voluntad está con ellos. Que se multipliquen los sufrimientos de
aquellos que desposan otro dios. No tomaré parte en sus libaciones ni
pronunciaré sus nombres con mis labios. El Eterno es mi herencia
asegurada y mi parte. Tú guías mi destino. Hermosas partes de la tierra
me han tocado, y también lo es la heredad que recibí. Bendeciré al
Eterno que me ha aconsejado, aún en las noches que mi conciencia me
ha reprendido. He puesto al Eterno delante de mi siempre. Porque El
está a mi derecha, yo no caeré. Por eso mi corazón se regocija, mi
alma se alegra y también mi cuerpo estará tranquilo: mi alma en el
Sélo no dejarás que Tu piadoso vea el sepulcro. Enséñame el camino de
la vida. En Tu presencia la felicidad es plena; las delicias están siempre
a Tu diestra.

TEHILIM 32

De David. Maskil. Feliz de aquel cuya rebelión es perdonada; absuelto


está su error. Feliz del hombre a quien El Eterno no le considera culpa
alguna, y que en su espíritu no hay engaño. Mientras callé se
consumieron mis huesos por mi angustioso gemido, todo el día. Porque
de día y de noche tu mano cayó pesadamente sobre mí y mi vigor se
transformó en sequedad de verano. Sela. Mi pecado te revelé y no
oculté mi culpa. Me dije: “Confesaré mis transgresiones al Eterno” y Tu
perdonarás la culpa de mi error. Sela. Por eso, que todo piadoso a Ti te
rece, al descubrir sus transgresiones; que las poderosas corrientes de
agua a él no lo alcancen. Tu eres mi amparo de la angustia me
guardarás. De voces de salvación me rodearás. Sela. “Te haré entender
y te mostraré por cuál camino debes andar. Te aconsejaré. Mis ojos
están puestos sobre Ti”. No seáis como un cabalo o como una mula sin
entendimiento, que con freno y cordel su boca ha de ser reprimida.
¡Que a ti no te suceda! Muchos son los tormentos del malvado y al que
confié en el Eterno, el bien le rodeará. Alegraos en El Eterno y
regocijaos en El Eterno vosotros los justos, y gritad de alegría todos los
rectos de corazón.

TEHILIM 41

Para el director. Salmo de David. Feliz de aquel que piensa en el pobre;


en los días malos, El Eterno lo librará. Que El Eterno lo proteja y
preserve su vida. Que sea feliz en la tierra, y no lo entregue a la
voluntad de sus enemigos. Que El Eterno lo sostenga en el lecho de
dolor; toda su cama arreglaste en su enfermedad. Yo he dicho: “Eterno
apiádate de mi; cura mi alma, pues he pecado contra Ti”. Mis enemigos
hablan mal de mí: “Cuando se morirá y desaparecerá su nombre” Si
alguien viene a visitar habla falsedad; su corazón acumula sus
maldades, y al salir, afuera las dirá. Juntos todos los que me odian,
murmuran contra mi, imaginando lo peor para mi. “Algo perverso ha
penetrado en él, el que cayó en cama, no volverá a levantarse”.
También mi aliado, aquel en quien confié, el que compartió mi pan, alzó
contra mí sus pisadas. Pero Tu oh Eterno apiádate de mi y hazme
levantar, y les daré su paga. Con esto he de saber que Te plazco,
cuando mi enemigo no grite de alegría por mi. En cuanto a mi, por mi
integridad, Tu me has sostenido y me has dejado permanecer ante Tu
presencia para siempre. Bendito es El Eterno, Di-s de Israel, desde la
eternidad y hasta la eternidad. Amén y amén.

TEHILIM 42

Para el director. Maskil de los hijos de Koraj. Como la cierva que brama
por los arroyos de agua, así mi alma clama por Ti, oh Di-s. Mi alma está
sedienta de Di-s, del Di-s viviente. Cuándo vendré y apareceré ante Tu
presencia oh Di-s. Mis lágrimas han sido mi pan día y noche al decirme
mis enemigos todo el día: “¿Dónde está Tu Di-s?” Al recordar estas
cosas derramo sobre mí mi alma, cuando pasando con la multitud fui
llevado hasta la Casa de Di-s. y con voces de júbilo y gratitud la
multitud festejaba. ¿Por qué te abates, oh alma mía y te conturbas
sobre mí? Ten esperanza en Di-s pues aún lo alabaré por las
salvaciones que vienen de Su providencia. Di-s mío, mi alma se abate
en mí. Por eso Te recordaré desde la tierra del Yardén y Jermón en el
monte Misar. Donde un abismo llama a otro abismo a la voz de Tus
canales; todas Tus cascadas y Tus olas pasaron sobre mi. De día El
Eterno ordenará Su bondad, y por la noche una canción hacia El, será
conmigo; una canción para el Di-s de mi vida. Yo digo a Di-s, mi
protección: “¿Por qué me has olvidado? ¿Por qué habré de caminar
decaído por la opresión del enemigo?” Mientras golpean mortalmente
mis huesos me humillaron mis opresores diciéndome todo el día:
“Dónde está tu Di-s?” ¿Por qué te abates alma mía, y por qué te
conturbas contra mí? Confía en Di-s pues aún habré de agradecerle,
pues es mi salvación y mi Di-s.

TEHILIM 59

Para el director. Al Tashjet. De David. Mijtam. Cuando Shaúl envió unos


hombres a vigilar su casa para matarlo. Sálvame de mis enemigos, Dios
mió, protégeme de los que se alzan contra mí. Sálvame de los que
obran el mal, y de los hombres sanguinarios líbrame. Pues he aquí que
han acechado mi alma, los fuertes se han unido contra mí, y no ha sido
por mi rebeldía, ni por mi pecado. ¡Oh Eterno!.Sin trasgresión de mi
parte corren y se preparan. Apresúrate hacia mi y lo observarás. Y Tu
Eterno, Di-s de los ejércitos, Di-s de Israel, despierta para juzgar a
todos los pueblos. No te apiades de los falsos que obran mal. Regresan
por la tarde ladrando como un perro, merodeando la ciudad. He aquí
que gritan con sus bocas, espadas hay en sus labios, pues ellos piensan:
“¿Quién nos escucha?” Más Tu Eterno te ríes de ellos, Te mofas de todos
los pueblos. De Ti, Tu fuerza espero; pues Di-s es mi amparo. El Di-s de
mi bondad vendrá hacia mí. Di-s me mostrará la venganza de mis
enemigos. No los mates, no sea que los olvide mi pueblo; haz de ellos
vagabundos por Tu fuerza y humíllalos mi señor, nuestro protector. Por
causa del pecado de su boca, y las palabras de sus labios, serán presos
de sus soberbia, y de la maldición y de la mentira que cuentan.
Termínalos con furor, termínalos y que desaparezcan. Y que sepan,
hasta los confines de la tierra, que Di-s gobierna sobre Yaacov. Sela. Y
retornarán por la tarde ladrando como un perro, y merodeando la
ciudad. Y ellos vagarán para poder comer, y se acostarán, si no están
satisfechos. Y yo cantaré a Tu fuerza y por la mañana entonaré a Tu
bondad, pues Tu has sido mi amparo y mi refugio en mi día difícil. Mi
fuerza a Ti, entonará salmos, pues Di-s es mi amparo, El Di-s de mi
bondad.

TEHILIM 77

Para el director. Sobre Yedutúm. De Asaf. Salmo. Con mi voz, a Di-s he


clamado; a Di-s, con mi voz y El me ha escuchado. En el día de mi
angustia he buscado a mi Señor. Mis manos, por la noche, transpiran si
cesar. Se negaba mi alma a ser consolada. Recuerdo a Di-s y clamo;
imploro y desfallece mi espíritu. Sela. Mantuviste abiertos los párpados
de mis ojos. Estoy turbado no puedo hablar. Pensé sobre los días de
antaño; los años ya pasados. Recuerdo por las noches mi melodía
cuando imploraba con mi corazón y escudriñaba mi espíritu. ¿Para
siempre nos abandonará mi Señor, y no volverá a querernos más? ¿Ha
desaparecido para siempre Su bondad? ¿Se acabaron Sus palabras para
todas las generaciones? ¿Se ha olvidado Di-s de la compasión? ¿Ha
contenido su enojo, su Piedad?. Y yo he dicho: “ Es mi culpa que ha
cambiado la diestra del Altísimo”. Recordaré los prodigios del Eterno, al
recordar sus maravillas de antaño. Meditaré en todas Tus obras, y de
Tus prodigios hablaré. Oh Di-s Tus caminos son la santidad. ¿Qué dios
es tan grande como Di-s? Tu eres el Di-s que hace maravillas.
Demostraré entre los pueblos Tu fuerza. Redimiste con la fuerza de Tu
pueblo, a los hijos de Yaacob y de Yosef. Sela. Te vieron las aguas y se
estremecieron, y hasta los abismos temblaron. Las nubes vertieron agua
retumbando los cielos. Tus rayos también brillaron. La voz de Tus
truenos, en la esfera celeste; los relámpagos iluminaron el mundo; se
estremeció y tembló la tierra. Tu camino fue por el mar, y Tu sendero, a
través de las poderosas aguas, y Tus huellas no se notaron. Guiaste a
Tu pueblo como un rebaño de la mano de Moshé y Aharón.

TEHILIM 90

Oración de Moshé, hombre de Di-s. Eterno, Tu fuiste nuestro refugio en


cada generación. Desde antes que nacieran las montañas y que crearas
la tierra y el universo, desde siempre y eternamente, Tu eres Di-s.
Reduces al hombre al polvo diciendo: “Volved a la tierra seres mortales”
Pues mil años son ante Tu vista como el día de ayer que pasó; como
una vigilia en la noche. Como corriente de agua que fluye, como un
efímero sueño que disipa la mañana, como la hierba que se marchita.
Por la mañana brota y florece, más por la tarde se marchita y perece. Tu
furor nos ha consumido. Tu saña nos ha conturbado. Nuestras
transgresiones tienes presentes. Nuestros ocultos delitos están ante la
luz de Tu presencia. Nuestros días se esfuman ante Tu ira. Nuestros
años transcurren como un suspiro. Los años de nuestra vida son
setenta; ochenta en los más fuertes. Pero en su mayoría son esfuerzo y
tristeza. De pronto se esfuman, como si volásemos. ¿Quién conoce al
poder de Tu furor? ¿Y cómo debemos temer Tu ira? Enséñanos a contar
correctamente nuestros días de modo que obtengamos un corazón
sabio. Torna ¡oh Eterno! ¿hasta cuándo? Ten compasión hacia Tus
servidores. Cólmanos por la mañana con Tu merced. Nos alegraremos y
nos regocijaremos durante todos nuestros días. Alegramos por los
días que nos afligiste y por los años que vimos el mal. Sea
apreciada Tu obra por Tus siervos. Y Tu gloria se manifieste a Sus hijos.
Sea la gracia del Eterno nuestro Di-s sobre nosotros y que prosperemos
en la obra de tus manos. ¡Haz prosperar la obra de nuestras manos!

TEHILIM 105

Alabad al Eterno. Invocad Su nombre. Haced saber entre los pueblos


Sus proezas. Cantadle, entonadle salmos. Hablad de todas Sus
maravillas. Alabaos en Su santo nombre. Que se alegre el corazón del
los que buscan al Eterno. Tornaos hacia el Eterno, hacia Su poder.
Buscad Su presencia constantemente. Recordad las maravillas que hizo,
Sus portentos y los juicios que ha pronunciado. Oh simiente de Abraham
tu servidor. Oh hijos de Iaacob Sus elegidos. El es El Eterno nuestro
Di-s. Sus juicios están en toda la tierra. Ha recordado para siempre Su
pacto, la palabra que ordenó para mil generaciones. Aquello que pactó
con Abraham y su juramento con Itzjak. Que fue confirmado a Iaacob,
por decreto y a Israel por pacto eterno. Diciendo: “A ti darè la tierra de
Kenáan, como vuestra heredad” cuando fueron unos pocos mortales, un
puñado de peregrinos en ella. Anduvieron de pueblo en pueblo, de un
reinado a otro pueblo. No dejó que nadie los oprimiera y castigó por ello
a los reyes. “no toquéis a mis ungidos y a mis profetas no hagáis
ningún mal”. El llamó al hambre sobre la tierra y destruyó toda la
provisión de pan. Envió al frente de ellos a un hombre: Yosef que fue
vendido como esclavo. Sujetaron sus pies con grilletes y en su cuello
pusieron un collar de hierro. Hasta el momento que se cumplió Su
palabra, el dicho del Eterno lo purificó. El rey mandó por él y lo liberó. El
monarca de los pueblos lo soltó. Lo puso como señor de su casa y
administrador de su posesión. Para disciplinar sus ministros a voluntad
y enseñar sabiduría a sus ancianos. E Israel llegó a Egipto. Iaacob
peregrinó por la tierra de Jam. Hizo fructificar mucho a Su pueblo y lo
hizo más numeroso que sus opresores. Cambió el corazón de ellos para
odiar a Su pueblo, y planear ardides contra Sus seguidores. Envió a Su
siervo Moshé, y Aharón a quien eligió. E hicieron ante ellos los prodigios
de Sus señales y Sus maravillas, contar la tierra de Jam. Envió la
oscuridad y se oscureció y no se rebelaron contra Su palabra. El
convirtió sus aguas en sangre, e hizo morir a sus peces, Llenó su tierra
de ranas y aún en las recámaras de sus reyes. Lo dijo y llegaron toda
clase de insectos y piojos en toda su tierra. Les dio Su lluvia con
granizo y llamaradas de fuego, en su tierra. Hirió su vid y sus higueras y
destruyó los árboles de su tierra. Lo dijo y llegó la langosta y
saltamontes incontables. Y devoraron toda la hierva de su tierra y
comieron el fruto de su suelo. E hirió a todo primogénito de su tierra, la
primera fruta de su vigor. E hizo salir a Israel con plata y oro. En Sus
tribus no hubo quien tropezara. Egipto se alegró cuando salieron, pues
el temor por Israel se apoderó de ellos. Tendió una nube por amparo y
fuego para iluminar en la noche. El pueblo lo pidió y El hizo llegar a las
codornices y los sació con pan del cielo. Abrió una roca y manaron las
aguas, fluyeron como un río en el desierto. Pues El Eterno recordó su
sagrada promesa a Su siervo Abraham. Y sacó a Su pueblo con regocijo,
con cantos de alegría a Sus elegidos. Y les entregó a ellos las tierras de
los pueblos. Heredaron las riquezas de las naciones. Para que guarden
Sus leyes y cuiden Sus enseñanzas. Haleluiáh.

TEHILIM 137

Sobre los ríos de Babilonia, allí nos sentamos a llorar, al recordar a Sión.
Allí, sobre los sauces, colgamos nuestras liras. Pues nuestros captores
allí nos pidieron canciones nuestros opresores nos pedían diversión:
“Cantad para nosotros de las canciones de Sión.” ¿Cómo podríamos
cantar una canción al Eterno sobre una tierra extraña? ¡Si me olvidara
de ti oh Yerushaláim! que mi diestra olvide mi fuerza. Que mi lengua a
mi paladar se pegue si dejo de pensar en ti, si no elevo la memoria de
Yerushaláim en mis mayores alegrías. Recuerda Eterno a los hijos de
Edom, el día de la caída de Yerushaláim. Como ellos decían: “Destruídla,
destruídla hasta sus cimientos” Hija de Babel la que será arrasada:
bendito aquel que te compense por aquello que nos afligiste a nosotros.
Bienaventurado aquel que aprese a tus hijos y los estrelle contra una
roca.

TEHILIM 150

Aleluya. Alabad a Di-s en Su Santuario. Alabadle en su firmamento, su


poder. Alabadle por Sus portentos. Alabadle conforme a Su inmensa
grandeza. Alabadle con la voz del shofar. Alabadle con el arpa y la lira.
Alabadle con pandereta y danza. Alabaldle con flautas e instrumentos.
Alabadle con címbalos de júbilo. Que toda alma alabe al Eterno.
¡Aleluya!

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