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Universidad Libre de Colombia

Luis Carlos Grajales

EL ARTE Y SU PAPEL FUNDAMENTAL EN UN DESPERTAR DE LA


CONCIENCIA

Introducción

El propósito del siguiente ensayo será mediante un análisis sobre el papel que
juega el potencial revolucionario del surrealismo en el pensamiento de Walter
Benjamin, para luego ver como dicho potencial puede ser utilizado en las distintas
manifestaciones artísticas con la finalidad de despertar la conciencia dormida de
las clases dominadas, lo que se busca entonces es explicar ¿Cómo mediante la
expresión surrealista de las diferentes manifestaciones del arte se puede
transformar no solo el pensamiento sino el actuar colectivo? Pues bien para dicho
empeño me centrare en analizar el “shock” o la fuerza emotiva que se plasma en
la obra de arte, y tratare de vislumbrar como esta puede llegar a moldear la
realidad social a partir de dichas manifestaciones artísticas.

Justificación

El propósito por el cual he decidido llevar a cabo dicho análisis radica en la


evidente necesidad de abarcar los distintos puntos mediante los cuales se pudiese
llevar a cabo el despertar de la conciencia de las clases oprimidas, en este caso
centrándonos en el franco artístico, pues si bien ya se han llevado a cabo
incontables propuesta por las cuales este despertar de la conciencia se puede
llevar a cabo por distintas vías como la educación, la democracia, la ética etc.
Considero que el plano artístico ha sido algo sobre lo cual no se ha hecho el
suficiente énfasis y desde lo cual se pudiese nutrir mucho la concepción de un
despertar de las conciencias, considero ahora que en una sociedad como la actual
donde la producción artística individual es tan grande y la facilidad distributiva de
la información gracias a la internet ha alcanzado niveles nunca antes visto, es
necesario centrar la discusión sobre las manifestaciones artísticas y como estas
pueden ser en efecto una herramienta clave para el despertar de las conciencias a
un nivel jamás imaginado.
Objetivo general

Indagar como el arte puede ser otra vía para el despertar de las conciencias,
demostrando no solo su importancia , sino también resaltando, como pueden
llegar a ser estas distintas manifestaciones artísticas fundamentales en el papel
revolucionario de una sociedad como la actual, esto mediante el estudio a fondo
sobre la fuerza emotiva de las distintas manifestaciones artísticas y como esta
fuerza puede golpear sobre el espectador generando así una conciencia colectiva
que sea capaz de moldear la realidad.

Objetivos específicos

 Analizar el papel de las distintas manifestaciones artísticas en el despertar


de la conciencia del espectador.
 Investigar sobre las distintas manifestaciones artísticas en diferente
periodos de la historia y ver cómo estas influyeron en el pensamiento crítico
revolucionario de la época
 Exponer como la capacidad de distribución y expansión de la información a
nivel global de la actualidad afecta de manera tanto positiva como negativa
al despertar de la conciencia por medio de las manifestaciones artísticas.

Empecemos pues con una breve descripción de lo que es el surrealismo para


Benjamín, de esta manera podremos empezar a vislumbrar el carácter
revolucionario fundamental que se encuentra en este, comienza mostrándonos
como en la Europa de la pos guerra pequeños círculos intelectuales, quienes
debido a la perdida de fe sobre la libertad empiezan a alimentarse del surrealismo
para abrirse campo a un nuevo horizonte de reflexión, un horizonte mucho más
amplio que la realidad ofrecida que tan corta se ha quedado.

“Breton explicó entonces su voluntad de romper con una praxis que expone al
público las sedimentaciones literarias de una determinada forma de existencia,
ocultándole en cambio esa forma de existencia. Lo cual significa, formulado más
breve y dialécticamente: se ha hecho saltar desde dentro el ámbito de la creación
literaria en cuanto que un círculo de hombres en estrecha unión ha empujado la
"vida literaria" hasta los límites extremos de lo posible” (El Surrealismo: La última
instancia de la Inteligencia Europea (1929) Walter Benjamin) este empujar la vida
literaria los limites posibles lo que nos muestra son esos primeros pasos que
gracias al surrealismo fueron abriendo un nuevo campo de acción a nivel de
producción artística.

Entra en juego acá el papel del inconsciente onírico “La vida parecía que sólo
merecía la pena de vivirse, cuando el umbral entre la vigilia y el sueño quedaba
desbordado” (El Surrealismo: La última instancia de la Inteligencia Europea (1929)
Walter Benjamin) pues es en el campo de lo onírico donde podremos ampliar el
rango de la experiencia “En el andamiaje del mundo el sueño afloja la
individualidad como si fuese un diente cariado. Y este relajamiento del yo por
medio de la ebriedad es además la fértil, viva experiencia que permite a esos
hombres salir de su fascinación ebria” (El Surrealismo: La última instancia de la
Inteligencia Europea (1929) Walter Benjamin) la iluminación alcanzada mediante
al sueño en el plano onírico no es una iluminación mística de carácter religioso, o
una embriaguez producto de estupefacientes, no, el carácter de esta iluminación
no es místico, sino profano se nutre de las experiencias escondidas en lo cotidiano
y de ellas toma su fuerza para transformar así mismo la realidad que interpreta.

Se ve acá el carácter fundamental de esta experiencia profana, pues es por el


hecho de ser profana que no está limitada a un cierto tipo de personas que
pueden acceder a ella gracias a un don, no, esta experiencia mística la puede
tener cualquier persona sin la necesidad de ser un chamán o un intelectual, he
aquí el punto fundamental y revolucionario que distingue al surrealismo, se ha
dejado atrás la idea de que para producir arte y no cualquier arte sino arte
generador de conciencia, no es necesario ser un intelectual, sino que es a partir
de la cotidianidad misma donde se podrán empezar a ver reflejados los rasgos
mágicos que permitirán expandir el horizonte de la producción y la comprensión
artística ya no solo a la clase burguesa, intelectual o religiosa sino que estará al
alcance de cualquiera, pues ya en este punto se trasciende de la belleza de la
imagen o de la obra de arte y se enfoca la atención ahora en la fuerza emotiva de
dicha interpretación artística, de esta manera el surrealismo permite ahora una
interacción con la obra de arte a un nivel tanto más personal como colectivo
cualquiera podrá a partir de su experiencia onírica producir una obra cuya fuerza
emotiva conecte con la experiencia real u onírica del otro quien observa, se da el
paso acá del sueño individual al sueño colectivo.

Dicho sueño colectivo es desde el cual se construye una realidad distinta a la que
se vive, es mediante este que podemos moldear la realidad, es decir, en la obra
surrealista, la obra de arte ha perdido su carácter sagrado, lo que se representa
por medio de la obra de arte no tiene un fin moralizante o simplemente
mimetizador, tiene en este caso un efecto de shock sobre el espectador quien
observando la manifestación surrealista (onírica individual) adquiere por medio de
esta contemplación conciencia de la realidad, es gracias a esta conciencia creada
en el espectador por medio de la obra de arte que podremos empezar entonces a
moldear la realidad, nuevamente se ve el paso desde el sueño individual hacia el
sueño colectivo.

Hasta acá es claro entonces como el surrealismo no solo expande el horizonte de


producción artística sino que así mismo transforma, cambia el paradigma de la
producción artística misma, se sale del plano meramente contemplativo para
entrar a un plano emotivo valiéndose de herramientas místicas pero a su vez
cotidianas que generan un shock en el espectador quien a partir de la empatía
con dichas experiencias genera una conciencia de la realidad, la cual le permite
ahora no solo pensarse una realidad distinta, sino que también le permite
transformarla, he aquí entonces el carácter revolucionario del surrealismo.

Para entender esto más a fondo, siguiendo a Kravetz en su ensayo que habla de
cómo la corriente surrealista abre las condiciones de posibilidad para transformar
el estado de cosas, visibilizar lo oculto, el inconsciente y sus deseos, centrándose
en un recorrido por figuras como Dalí y Magritte que influyeron en la corriente
surrealista y dadaísta que producía nuevas visiones del mundo y no era
reproductor de las relaciones sociales de producción capitalista, éste alcance
revolucionario que cambia las condiciones de posibilidad para trasformar la
realidad se centra más en una manera de pensar más que como un asunto
totalmente estético. Donde la obra de arte que emanaba de las sensaciones
inconscientes que pesquisaban en los sueños o en los delirios de ebriedad, y
buscaban mediante una asociación azarosa en un juego de presencias y
ausencias presentar con un carácter transformante la creación de una nueva
realidad una suprarealite. [Kravetz pg 2]

Walter Benjamín fue Filósofo crítico e idealista alemán. Fue criado en Berlín una
época donde se estaba gestando la Alemania Nazi o el Imperio Alemán 41 años
antes que estallara la primera guerra mundial, Imperio que critico de forma
decidida (por la misma razón exiliado por el fascismo) hasta el día de su muerte
1940 de la cual se habla mucho ya que no es claro si fue por su propia mano, con
morfina, o fue un asesinato. Aunque fue de familia acomodada y de educación
liberal aparece como un judío fuertemente inclinado y guiado hacia el pensamiento
de izquierda, el misticismo judío impregnado por el Sionismo, y por los trabajos
intelectuales de la Escuela de Frankfurt, cuyos exponentes más grandes fueron
Hegel Marx Y Freud, gracias a su conexión con Adorno y Horkheimer quienes
fueron ideólogos académicos que ayudaron a consolidar dicha la Escuela.

Este papel del arte en un despertar la conciencia es explicado por Benjamín en


uno de sus textos más destacados por ser de los pocos que trataban el problema
del arte y titulado la obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica. Este
fue escrito en 1936, momento donde Adolf Hitler era canciller de Alemania y como
bien lo presenta Bolívar Echeverría quien realiza el prólogo a la edición española,
Benjamín se inspira en la necesidad de cambiar la perspectiva del arte en su
época y se concentra en dar cuenta, en un plano esencial, sobre la obra de arte y
su relación con la revolución política; el motivo de plantear sus posturas está en
deuda con lo que él llama la “la hora decisiva del arte” lo cual se dirige a un punto
en que la producción y concepción artística se veía en constante transformación o
metamorfosis por la era tecnológica, la producción en masa y el gran cambio
social que venía con el comienzo de la primera guerra y como tal del surgimiento
del capitalismo.

Benjamín como buen seguidor de Marx, examinar la obra de arte como ‘objeto de
goce’ (la experiencia estética de la belleza) por un lado, y como ‘objeto de culto’
(carácter áureo1) por otro. Con el objetivo, como lo especifica en final del prólogo
(primera parte) de su libro, de “Instaurar concepciones para formular exigencias
revolucionarias en la política del arte”. Uno de los trabajos dialecticos de Benjamín
consiste en formular dos concepciones donde se desenvuelve y se hace
comprensible la historia del arte: ‘el valor de culto’ y el ‘valor de exhibición’. Entre
los cuales se desarrolla la recepción artística en general, bien dice el sería posible
exponer la historia del arte como una disputa entre dos polaridades dentro de la
obra de arte y distinguir la historia de su desenvolvimiento como una sucesión de
desplazamientos del predominio de un polo a otro de la obra de arte [Benjamin
(1940) pag 52]

La conciencia de realidad, esta noción de shock mencionada anteriormente que se


refiere a un momento de transformación o reorganización profunda de la
percepción, para Benjamin, encuentra su nacimiento en el arquitectura y la
literatura con los trabajos del Dadaísmo, pero en el cine, en el choque con la
sucesión de imágenes pone al público en una actitud examinante y distraída
donde encuentra un desenvolvimiento más propicio, en tanto que, bien lo dice al
final del capítulo xviii de su texto sobre la época de la reproductibilidad técnica:

“El cine hace retroceder el valor de culto por la capacidad de poner al público en una
actitud examinante en tanto que la actitud examinante no procura un estado de atención
dentro de la sala sino el público es un examinador distraído. En el cambio de escenarios y
de enfoques que se introducen, golpe tras golpe, en el espectador, al igual que en las

1
Para Benjamín el arte en sus inicios desde las pinturas rupestres más básicas de búfalos contienen un ‘valor
ritual’ que se expresa como un ‘valor de culto’ de tinte religioso que desarrolla cualidades mágicas que
radican en el hecho de que las obras existan, y no en que sean vistas directamente. Esta propiedad o valor
que determina una pieza de arte como autentica está directamente relacionada con lo que llama él Aquí y el
Ahora, o bien, el momento donde surge la obra de forma singular y la hace única e irrepetible. Tal cualidad,
la describe Benjamin poéticamente en el capítulo IV sobre destrucción del aura como “un entretejido
especial de espacio y tiempo: aparecimiento único de una lejanía por más cerca que pueda estar” a esto le
llama el aura de la obra.
obras dadaístas la obra de arte dejo de ser una visión cautivadora o un conjunto
convincente de sonidos para convertirse en un proyectil que se impactaba en el
espectador, buscando la irritación pública.”

El ‘valor de exhibición’ que adquiere la obra cuando el desarrollo técnico facilita la


reproducción transforma el carácter global del arte, pues ofrece a una muestra de
arte la posibilidad de hacerse de nuevo, duplicarse o transportarse , o en palabras
de Benjamin, la capacidad de mejorarse, hasta el punto en que pierde su valor de
culto de manera completa, lo que deviene en la generar nuevas características y
nuevos criterios para evaluar la obra de arte ahora en virtud de su capacidad de
exhibirse o bien, de llegar a los ojos de la sociedad.

Vespussi en su trabajo sobre el carácter revolucionario del arte explica cómo se


articula la noción de shock con las nociones de ensueño y fantasmagoría,
interrupción y caleidoscopio que propone Benjamin para explicar su la pretensión
de desmontar la historia y construir un nuevo orden social, lo que podría
entenderse como despertar conciencia. La fantasmagoría es un concepto que
nace en los escritos de Marx y se refiere al mundo del valor mercantil, en tanto
que, la apariencia de la realidad cambia gracias a la manipulación técnica y refiere
a toda una tecnología de la ilusión que generan colectivamente una visión
fantasmagórica de la vida, y lo ejemplifica desde el propósito del fascismo que
apela a la ilusión de la totalidad para esconder las diferencias de clase como un
tipo de anestesia, frente a las nuevas muestras de arte como el cine que construye
nuevos montajes donde la masa pueda hacer su propio test y despertar. Dice
Vespussi hablando de Benjamin

…La reproductibilidad del arte ofrecía elementos para que las masas pudieran desactivar
los ensueños fantasmagóricos de la cultura capitalista, pues «Benjamin creía que el
potencial revolucionario de la producción artística (…) estaba fundamentalmente centrado
en su industrialización técnica»… para Benjamin la reproducción tecnológica compelía a
la socialización del arte y la cultura, «socavando la importancia de la posesión exclusiva,
la separación entre valor estético y valor de uso, y la distinción entre artista y público (…)
y artista y técnico» [Vespussi pg 265 266]
Y la estructura caleidoscópica es un modelo teórico y paradigmático donde es
interrogada la estructura del tiempo; aquí se ve la influencia de las lecturas de
Freud donde la memoria al capturar el pasado, en el conocimiento de un instante
residía la posibilidad de una revelación mediante un buceo en el inconsciente del
tiempo, donde Vespussi bien interpreta que en ese proceder hay una apuesta
política, pues frente a la tradición conformista del historicismo, que percibe la
historia como una línea de puntos fijos, irreversible, un transcurrir temporal
automático, por eso Benjamin considera necesario «pasarle a la historia el cepillo
a contrapelo» es decir, «desde el punto de vista de los vencidos» [Vespussi pág.
267]. Es de resaltar que lo importante de este proceder es el surgimiento
revolucionario de otra interpretación, de otra imagen.

Los ejemplos artísticos en los que Benjamin señala este carácter destructivo
perteneciente al tipo de shock, y que a su vez detonarían una apertura al inconsciente y a
la memoria involuntaria, son: la poesía de Baudelaire, el teatro épico de Brecht y cierto
tipo de obra fotográfica (como la de Atget, Blossfeldt, Sanders, Krull) y cinematográfica
(como Eisenstein, Chaplin, los dibujos animados, Vertov). A través de todos ellos
Benjamin plantea cómo la imagen de la vida moderna se hace aparente y tangible para el
espectador. Es así como la práctica de este shock moderno representa para Benjamin el
primer paso hacia la reactivación perceptiva [Tania pág. 313]

Por eso es que Vespussi dice que Benjamin ve ese carácter potencial de
revolución en el teatro épico de Bretch como en el cine, pues en el cine mediante
la cámara se registra los gestos más sutiles y en cuanto al teatro épico la
interrupción de la actuación que permite descubrir su gesto dice Vespussi, y
también apunta, acerca de Benjamin, que Todas estas nuevas técnicas bajo la
unción crítica y cognitiva de regenerar la percepción alienada y anestesiada, de
producir shocks e interrupciones que restituyan la experiencia, para salir del
tiempo homogéneo y vacío, de lo nuevo siempre-igual son para hacer saltar el
continnum de la historia. [Vespussi pag 271].

Es por esto que Benjamin considera el dadaísmo y el surrealismo como una de las
muestras de un despertar de la conciencia, pues el carácter revolucionario está en
la reinterpretación, en desmontar y volver a montar, lo que propiciaba las obras
que surgieron en la corriente surrealista que minaban instancias como el sueño y
el inconsciente; cuando en la obra de arte se resta el valor de culto que mistificaba
la obra y se engrandece su valor de exhibición, se propicia la posibilidad de una
nueva interpretación de la obra, una reinterpretación perceptiva.

Bibliografía (tentativa)

Benjamín Walter, El surrealismo la última instantánea de la inteligencia europea

¿Qué es el teatro épico?

Benjamín Walter, La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica.


1940. Editorial Itaca /traducido por. Andrés E. Weikert.

Kravetz Tatiana, Recordar al surrealismo: el arte al servicio de la revolución,


Instituto de Investigaciones Gino Germani

Vespussi Gido, Despertar del sueño: Walter Benjamin y el problema del shock,
Universidad Nacional de Mar del Plata, Argentina. 2010

Tania Castellano, Distracción, shock, interrupción: la recepción de Walter


Benjamin en las prácticas artísticas contemporáneas, capitulo II, Madrid 2016