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Discuta críticamente la siguiente afirmación: ...

una noción homogénea de la opresión de las


mujeres como grupo es asumida, lo que a su vez, produce una imagen de la “mujer promedio
del Tercer Mundo”. Esta mujer promedio del Tercer Mundo lleva una vida esencialmente
truncada debido a su género femenino (léase: restringida sexualmente), y a su condición del
“Tercer Mundo” (léase: ignorante, pobre, sin educación, limitada por la tradición, religiosa,
domesticada, orientada a la familia, victimizada,)

1780 palabras

En el presente ensayo se pretende abordar críticamente la anterior afirmación. A partir de los


análisis propuestos en el curso y las lecturas trabajadas, se pretende construir una posición crítica
frente al trato homogeneizante de “la mujer del Tercer Mundo”. Nuestra tesis, en tal medida, es
que la homogeneización que se hace a partir de la categoría de ‘mujer del Tercer Mundo’ parte de
la posición cultural y étnica de privilegio pero también se reproduce en el seno de un discurso que
edifica las relaciones materiales de producción y consumo capitalista.

Para encontrar las herramientas que nos permitan reconocer lo anterior, proponemos tratar el tema
en dos vías que entendemos como fundamentales para tal menester. El primer elemento sería
estudiar la relación saber-poder en términos de la construcción academicista y occidental de ‘la
mujer del Tercer Mundo’. Lo segundo sería, por su parte, entender las razones por las cuales el
modelo económico global se beneficiaría o encuentra como espacio seguro el discurso que
homogeneiza las experiencias de las mujeres que no pertenecen al colectivo de blancas y
occidentales.

<<La Mujer>> del Tercer Mundo


Desde el principio del curso hemos problematizado la forma en la que la economía (y la ciencia
en general) trata como universal un agente económico que reconocemos como masculino. Hay,
desde la economía feminista, una crítica a la forma en la que las preferencias, la racionalización,
las decisiones se han trabajado sobre la base de la construcción social del sujeto masculino.
(Nelson, 1992, pg.108)

Debido a la forma jerárquica en la que se estructuran las relación de género, ese sujeto masculino
es el universal, el sujeto default. Cualquier otra construcción o racionalización haría parte de un
Otro; de un Otro sobre el cual se erigen unas representaciones sociales que lo (la) mantienen
sujeto(a) a esa opresión.

Esa opresión, como vemos, no se da solamente en un sentido de invisibilización u otros tipos de


violencia simbólica. Sabiendo que las representaciones sociales son parte constitutiva de lo real,
podemos encontrar que cuando se construyen representaciones sociales violentas se generan
contextos violentos para esas personas contenidas dentro de aquella representación.
Foucault (2007), hablando de la relación saber-poder lo propone de la siguiente manera:
(...) nothing can exist as an element of knowledge if, on one hand, it does not conform to a set of
rules and constraints characteristic, for example, of a given type of scientific discourse in a given
period, and if, on the other hand, it does not possess the effects of coercion or simply the incentives
peculiar to what is scientifically validated or simply rational or simply generally accepted, etc.
(pg.61)
Sin embargo, lo problemático con lo que nos encontramos en el enunciado que trabajamos es que
el trato que se le da la categoría de ‘mujer del Tercer Mundo’ se pretende desde una perspectiva
crítica. ¿Qué pasa cuando el pensamiento occidental totalizador y esencialista permea el discurso
feminista? O, dicho de otra forma: entendiendo que el poder no se funda a sí mismo sino que se
despliega sobre un campo social ya organizado ¿sobre qué tipo de relaciones sociales funciona
esta relación saber-poder concreta de la que hablamos?

Para Mohanty (2003) el problema son los procesos de colonización en sí cuando se reproducen a
partir de discursos que parten de ese Otro que ya no es ‘La Mujer’ sino una(s) forma(s)
específica(s) de serlo.

I would like to suggest that the feminist writings I analyze here discursively colonize the material
and historical heterogeneities of the lives of women in the Third World, thereby
producing/representing a composite, singular "Third World woman" -an image that appears
arbitrarily constructed but nevertheless carries with it the authorizing signature of Western
humanist discourse. ( pg. 19)

Así, la relación saber-poder no solamente ocupa un papel en las dinámicas sociales entre opresores
y oprimidos, también forma parte de los espacios de reivindicación. El pensamiento occidental,
aún cuando se pretende emancipador, reproduce discursos que universalizan las condiciones
materiales o relaciones de poder del mismo occidente.

Mohanty propone que el problema de universalizar las formas de ser mujer en el Tercer Mundo
parte sobretodo de una concepción universalista del patriarcado, como si éste fuera un sistema
cuyos mecanismos de poder funcionaran de la misma manera en otras estructuras sociales y
culturales distintas.

La autora lo propone de la siguiente manera:


An analysis of "sexual difference" in the form of a cross-culturally singular, monolithic notion of
patriarchy or male dominance leads to the construction of a similarly reductive and homogeneous
notion of what I call the "Third World difference"-that stable, ahistorical something that apparently
oppresses most if not all the women in these countries. (pg.19)

Más adelante en el mismo texto la autora se refiere a una serie de elementos que han sido parte
fundamental en la construcción (occidental y academicista) de la ‘la mujer del Tercer Mundo’.
Uno de ellos lo señala Beverly Lindsay identificando a estos sujetos como personas que se ven
oprimidas o son víctimas de los sistemas de dominación en tanto raza, clase y género.

Para Mohanty, no sólo es problemático per se definir a un grupo social en términos de lo que está
siendo víctima, sino que además, se parte del supuesto de que la forma en la que estas mujeres son
víctimas de aquellos sistemas se da de la misma forma y en la misma medida. Por un lado, se
desconoce la posibilidad de agencia política de éstas mujeres; no se reconocen respecto a lo que
se resisten, sino lo que las oprime. Por el otro, se igualan esos procesos de subjetivación y se
desconocen las especificidades étnicas, culturales, materiales, etc. (pg.24, 25)

Hay una relación saber-poder en el sentido de que el sujeto que se construye desde las
representaciones blancas occidentales es un sujeto el cual sólo es la cosa sobre la cual recaen
violencias; la mujer del Tercer Mundo es una mujer que solamente recibe la opresión y es definida
en en estos términos. La categoría de Tercer Mundo y, en tal medida, la jerarquía en términos de
raza se edifica a partir de este tipo de construcciones discursivas.

El colonialismo como elemento clave del Capitalismo


Ahora bien, en este punto del ensayo surge crucial entender por qué o para qué se dan este tipo de
construcciones discursivas. No para decir que el discurso colonial tiene su fundamento en el
capitalismo o viceversa. No pretendemos plantear que los sistemas de opresión tienen un origen
primigenio. Sin embargo, a partir de lo planteado por el curso, es esencial entender que esas
relaciones de poder en términos de la jerarquía que plantea occidente de ellos frente a lo no
occidental, o la jerarquía en términos simbólicos y materiales que posiciona a lo masculino por
encima de lo femenino, también se da en el marco de unas relaciones materiales específicas.

Esas relaciones materiales a las que nos referimos tampoco dejan de lado lo simbólico, pues el
capitalismo por sí sólo tampoco sobreviva sin sentarse sobre la base de unos supuestos ideológicos
tan socialmente construidos como lo puedan ser la categoría de raza y de género.
Jason Hickel (2014), refiriéndose al girl effect, reconoce la manera en la que, desde un discurso
que pretende ser emancipador para las mujeres, se esconde una necesidad fundamental para el
capitalismo de reproducir la fuerza de trabajo de forma eficiente y ampliar el consumo.

Primero, el autor reconoce la forma en la que la noción de libertad que estructura el proyecto de
girl effect parte de la base de unos valores que son fundantes de la modernidad occidental (tanto
de Europa como de EE.UU). Así, se aplican en contextos no-occidentales políticas de
transformación que tienen como valor estructurante formas de relacionamiento distintas a las
propias del territorio donde se inscriben esas políticas. (pg.7)

Más tarde, el autor va a mencionar la forma en la que esa misma estructura de pensamiento propicia
(o pretende propiciar) las condiciones básicas para el desarrollo de una sociedad de consumo que,
en términos globales, atienda al modelo de producción y de consumo. (pg.15,16)

De tal manera, las mujeres (las mujeres del Tercer Mundo) terminan siendo un instrumento para
la reproducción de las relaciones y de la estructura de pensamiento capitalista. Así, vemos la forma
en la que se van juntando o actuando conjuntamente los diferentes sistemas de opresión aún en
lugares desde donde se pretende la construcción de discursos críticos, o, por lo menos éticos.

La categoría de Mujer del Tercer Mundo, le sirve al discurso capitalista, en tal medida, como un
elemento a transformar en términos de sus relaciones sociales no porque éstas sean indignas o
reproduzcan unas jerarquías construidas socialmente, sino porque no se parece a la mujer
occidental que puede consumir y accede al mercado laboral. Es más, cuando al capitalismo le
preocupa las condiciones de las mujeres en occidente, le preocupa con respecto a estos mismos
elementos: ser fuerza de trabajo y reproducirla, y acceder a la sociedad de consumo.

El ethos que se construye para las mujeres del Tercer Mundo es homogeneizante no solamente
porque obvie las diferencias culturales, sino porque aquellas son o están en condiciones
problemáticas frente a temas concretos. Se definen en términos de lo que les falta y se agrupan en
esos mismos términos porque para el sistema capitalista le es problemático precisamente eso.
En conclusión, la categoría de la Mujer del Tercer Mundo es producto de una relación saber-poder
en la que se inscriben violencias y la reproducción de un orden jerárquico en términos de la relación
de occidente con lo no-occidental. Además este mismo discurso le es útil al capitalismo que se
reproduce en función de esa categorización y de la apuesta por transformar esas relaciones que
ellos reconocen como problemáticas, no para que las mujeres vivan de forma digna sino para que
sean explotadas.

Alejandro Bustos López


Universidad Nacional de Colombia

Bibliografía:
Foucault, M. (2007) The politics of Truth. What is critique? Semiotext(e), Los Angeles, CA.

Hickel, J. (2014). The “girl effect”: liberalism, empowerment and the contradictions of
development. Third World Quaterly, 35(8), 1355–1373.
http://doi.org/10.1080/01436597.2014.946250

Mohanty, C. T. (2003). Feminism without borders. Decolonizing theory, practicing solidarity.


Durham & London: Duke University Press.

Nelson, J. A. (1992). Gender, metaphor, and the definition of economics. Economics &
Philosophy, 8(1), 103–125. Doi: 10.1017/S026626710000050X