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ARQUITECTURA

DEL AMBIENTE
Geobiología
de los asentamientos
humanos

Geogr. Omar Ovalles

Caracas

2011

Editorial BIOSFERA

1
©Editorial BIOSFERA.
ARQUITECTURA DEL AMBIENTE: Geobiología de los asentamientos humanos
Caracas, 2011

Omar Ovalles

Depósito legal:

ISBN:

Créditos editoriales

Editor: Julio Mazparrote

Edición y estilo: Alfredo Romero S.

Diagramación:

Impresión:

Tiraje:

Queda prohibida la reproducción total o parcial de este libro,


excepto con autorización expresa y oficializada de Editorial BIOSFERA

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CONTENIDO
Prólogo
Introducción

Cap. 1. El diálogo sociedad-naturaleza desde el paradigma energético

Los asentamientos humanos y la energía


Los campos energéticos

Cap. 2 Implicaciones ambientales del proceso de ocupación del territorio

La etapa posmoderna: la energía como información


Efectos palpables de las tecnologías de información y comunicación
La tecnología y la saturación de información
Nuevas formas cognitivas: el hipertexto y el hipermedio
El pensamiento complejo de la posmodernidad
Reduccionismo vs Complejidad
Modernidad y posmodernidad
La nueva lógica cognitiva
La arquitectura del ambiente
Hacia nuevos paradigmas y visiones de racionalidad
Implicaciones para el diseño de asentamientos humanos

La etapa moderna: la energía como trabajo


La sociedad energetizada
Diferentes tipos de energías y sus fuentes
La vida humana como parte de la corriente energética
La energía local y los asentamientos humanos
Nuestra percepción de la energía en la modernidad
La nueva percepción energética de la posmodernidad
La sensibilización necesaria en la posmodernidad
La auditoría energética

La etapa antigua: la energía como espíritu


Los antiguos asentamientos humanos y la percepción energética
Una hipótesis sobre la influencia energética en la ocupación del territorio
Energía y psiquis
Las líneas de flujo energético

Cap. 3. Calidad de vida y modo de vida

Calidad de vida y la teoría de las necesidades humanas


Necesidades vs satisfactores
Necesidades humanas y la inducción de satisfactores
Calidad de vida vs satisfactores
La calidad de vida reflejada al interior de las personas
Conciencia y percepción energética

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El efecto de la energía en la salud (física, mental y emocional)
Efectos negativos de la energía y su evaluación: la geopatía y la geobiología
Las emociones como indicadores de la influencia energética
La arquitectura de la conciencia

Campos culturales y modos de vida

Cap. 4. El desarrollo de las habilidades perceptivas de las variables ambientales

Las diferentes percepciones de las variables ambientales


Filosofías y enfoques enfrentados
La percepción de la energía lumínica
Luz, iluminación y color
El efecto metabólico de la radiación lumínica
Diferencias entre luz natural y luz artificial
Luz natural vs luz artificial: efectos sobre el cuerpo y los estados de ánimo
Implicaciones para el diseño de los asentamientos humanos

El color y su significado emocional


La latitud y su influencia en la percepción de los colores
Variaciones latitudinales
Influencia del color
Negro
Blanco
Rojo
Naranja
Amarillo
Verde
Azul
Violeta
Asociación entre los colores y las funciones mentales
El aura personal
Variaciones en la sensación y percepción de los colores
Recomendaciones de manejo de la iluminación y el color
Iluminación en lugares de trabajo
Colores recomendados para el área de trabajo
Iluminación residencial
Colores en áreas de reunión

La visión: una función humana reexaminada


El proceso constructivo de la visión
Operaciones conceptuales requeridas
La visión tridimensional
La perspectiva, la oclusión y el gradiente de textura: determinantes de la visión
Percepción del movimiento a corto y a largo alcance
Se requiere un subtítulo apropiado
La curiosa evasividad de las formas
La filosofía oriental sobre las formas: Feng Shui, jing/jang y Sukiya
La filosofía occidental sobre las formas
Visión greco-romana

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El nominalismo y el materialismo de la edad media
Las culturas indígenas
Los campos energéticos: gravitacionales y electromagnéticos
Las ondas de formas
Efectos de las ondas de formas
Propiedades de las ondas de formas

Las estructuras mórficas


Los campos morfogenéticos: ¿Heredados o adquiridos?
La hipótesis de la causación formativa
Implicaciones para el diseño y la arquitectura del ambiente
Principios universales del diseño
Equilibrio
Simetría
Vitalidad
Suavidad
Patrones
Articulación

Cap. 5. Simbolismo, territorio y arquitectura

La identificación simbólica en la relación territorio-arquitectura


La naturaleza del conocimiento transpersonal
Los arquetipos en la percepción de la realidad
Las relaciones entre el consciente y el inconsciente
Los antagonismos entre el consciente y el inconsciente
Las sincronicidades en la explicación ambiental
El orden implícito del ambiente glocal
Los arquetipos y su relación con la sincronicidad del ámbito glocal
Los símbolos arquetípicos y la relación consciente-inconsciente
La piedra
El animal
El círculo

Cap. 6. Los sistemas constructivos en los asentamientos humanos: una


estrategia intuitiva de evaluación

La percepción intuitiva de las características de los materiales constructivos


Posibilidad de una radiestesia por convención mental
Medición de la sensibilidad radiestésica
Aplicabilidad de las técnicas de radiestesia
Las propiedades energéticas de los materiales constructivos
Cualidades de los materiales desde el punto de vista energético
Categorías de materiales
Materiales vinculados a energías naturales
Materiales vinculados a energías artificiales
Características de los sistemas constructivos

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Cap. 7. La gestión ambiental del desarrollo endógeno

La esencia del desarrollo endógeno


La socialización del conocimiento
Las energías somáticas y el desarrollo endógeno

Cap. 8. La práctica del diseño y los espectros de involucramiento

Activando la acción comunicativa


Indagación previa
Bidireccionalidad
Visión holística
Involucramiento con la comunidad
Multidimensionalidad de vivencias

Algunas técnicas para apoyar la práctica del diseño en la arquitectura del ambiente
Ejercicio para mejor concentración con el intercambio bioenergético
Ejercicio para el uso de dibujos mentales
Ejercicio para el movimiento, color y las formas
Ejercicio para lograr una memoria fotográfica
Ejercicio para la conciencia de los campos energéticos
Ejercicios para generar la capacidad de visualizar
Ejercicio para visualizar objetos
Ejercicios para la cámara fotográfica mental
Ejercicios para los sueños despierto
Ejercicio para crear lugares en la mente
Ejercicios para detectar el aura de los seres vivos y objetos
Ejercicios para percibir el aura

Cap. 9. Conclusiones inacabadas

Bibliografía

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PRÓLOGO

El geógrafo urbanista Omar Ovalles nos presenta en este libro información muy
completa, exhaustivamente investigada, sobre los factores que hay que tomar en
cuenta para el diseño inteligente y sustentable de asentamientos humanos, haciendo
énfasis en la proyectación.

Su labor como Viceministro de Turismo sirvió para ganar y acumular valiosa


experiencia práctica en este campo. Pero como su corazón es académico, ha seguido
en la búsqueda de las energías misteriosas, invisibles, creativas, que existen
poderosamente, y han formado el conocimiento científico-espiritual aplicado en
planificación urbanística y arquitectónica.

Siempre me ha fascinado el mundo mental del origen de todo, el nivel invisible,


perenne, que se manifiesta en nuestro mundo material, transitorio, visible y
mensurable. Lo obvio, lo que podemos fotografiar y medir, es normalmente la única
base para llenar los libros y textos sobre asentamientos humanos. Lo especial de este
trabajo es la inclusión de este otro mundo invisible detrás de lo material.

Me honra la observación de Omar, de haber sido impulsado a escribir este libro


luego de haber estudiado mi obra: Arquitectura, Ciencia y Tao (1990). He continuado
mi búsqueda del origen mental detrás de obras materiales como: Valores Perennes
en la Arquitectura (2001), y ha sido satisfactorio descubrir que Omar Ovalles y mi
persona hemos tomado caminos paralelos en la búsqueda y recopilación de datos
sobre energías mentales popularmente poco conocidas, las cuales, al aplicarlas en el
diseño de asentamientos, pudieran mejorar notable-mente la atmósfera de bienestar y
facilitar el entendimiento humano entre la partes involucradas en su planificación.

Para despertar la curiosidad en el lector sobre el contenido de búsquedas


significativas, me permito mencionar algunos nombres, temas, investigadores, entre
otros, que me llamaron la atención en este trabajo.

Rupert Sheldrake: estructuras mórficas; acto de observar con ilusiones


ópticas; fractales; hologramas; símbolos y arquetipos; C.G. Jung;

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psicología transpersonal; hemisferios del cerebro; estados mentales del ser
humano (Alfa, beta, gamma, theta); el hoy, confuso pero rico;
Pensamientos de Morin; postmodernidad; ¿futuro?; conocer el conocer;
energías biológicas, mentales, espirituales; Deepak Chopra, Red
Hartmann; espacio-tiempo y más allá; principios permanentes de diseño;
calidad de vida; equilibrio tipo Yin-Yang; Feng Shui; el humano existe en
varias dimensiones; nuestros cinco sentidos receptores de varias energías;
Reich; Orgon; campos del cuerpo: aura; geopatías; Curry-Hartmann:
radiestesia; iluminación-colores; proceso de introspección; sueños
despiertos; “lucid dreaming”; curación a distancia; sincronicidad; desarrollo
del inconsciente; energías sutiles para la comunidad.

Todos estos temas convergen en la pregunta básica: ¿Qué es el misterioso


fenómeno energético que denominamos Conciencia? ¿Nos une nuestra “Conciencia
Planeta Tierra” con la “Conciencia Cósmica”? ¿De dónde proviene nuestra creatividad?

Como conferencista invitado a los congresos internacionales sobre creatividad en


la New York State University, he intercambiado ideas con investigadores y
pensadores de la NASA. Ellos también buscan un mejor futuro para la humanidad, no
sólo en nuevas técnicas interplanetarias, sino en el desarrollo de nuestra mente hacia
una supraconciencia en niveles de unión con la Conciencia Cósmica, como ya una
vez lo expresé en la contraportada del libro Arquitectura Transpersonal del arquitecto
y profesor Nelson Ramírez Brandt (ULA, Mérida, 2000). Como pensamiento final me
permito citar las mismas palabras con las cuales muy apropiadamente Omar Ovalles
se expresa:

“Del mismo modo, las necesidades de cientos de miles de personas que año
tras año nos visitan desde el mundo desarrollado, no sólo en busca de la
energía solar para broncearse, sino para convivir, compartir y aprender de
estas experiencias, nos indica que en el ámbito global existe la misma
necesidad de contacto íntimo y que el desarrollo sustentable de los
asentamientos humanos es una vía para lograrlo”.

Dirk Bornhorst
Caracas, Octubre de 2004

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INTRODUCCIÓN

La arquitectura sustentable es una derivación de los conceptos ecológicos que


se pretenden incorporar hoy en día a las lógicas del diseño. Sin embargo, el proceso
de desarrollo económico en nuestro país, tal y como lo conocemos, es en sí mismo no
sustentable, ya que requiere del consumo permanente de cuantiosos volúmenes de
recursos naturales para mantener una tasa de ganancia adecuada. Por el contrario,
en algunos asentamientos humanos de Venezuela, se vienen dando experiencias de
desarrollo endógeno que han permitido la supervivencia de comunidades mediante
procesos de autogestión y con un particular estilo de innovación y difusión de la
tecnología.

Casos como las pequeñas comunidades de Mochima, Colonia Tovar, Choroní,


Los Roques, Chuspa, e incluso Tabay, Galipán, Bailadores, El Jarillo, Magdaleno,
Boconó, Tintorero, San Pedro del Río, Los Nevados y otras ilustran múltiples vías de
desarrollo cooperativo de asentamientos humanos que indu-dablemente van a
contracorriente de la estrategia dominante de los grandes polos de desarrollo urbano
como Caracas, Maracaibo, Valencia, Barquisimeto, Pto. La Cruz y Ciudad Guayana.

En el ámbito urbano, son pocas las experiencias locales de desarrollo endógeno;


la voracidad del proceso de especulación inmobiliaria e industrialización ha dejado
pocos ejemplos. Sin embargo, el potencial de comunidades urbanas como La
Pastora, El Hatillo, Agua Viva, El Saladillo, Santa Inés, La Entrada, entre otras, podría
dar pie a interesantes experiencias de desarrollo sustentable en grandes ciudades.
Estas comunidades constituyen experiencias de arquitectura del ambiente, toda vez
que se establece un proceso sutil de armonización de escalas, estilos, ritmos y flujos,
tanto de los ecosistemas como de sus formas de asentamiento.

Los procesos de innovación social que se gestan en estos asentamientos


humanos, son los que a la larga sentarán las bases del desarrollo endógeno local;

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aunque la generalización de este modelo cooperativo quizás no se logre nunca, ya
que choca con la homogenización impuesta por las corrientes dominantes del
desarrollo urbano.

Para poder entender este curioso proceso en esta época de posmodernidad,


hemos asumido el enfoque energético1 de Iván Illich (1979), que permite relacionar, Commented [A1]: No aparece en la bibliografía. Es necesario
ampliar brevemente el concepto y sus imlicaciones, tal como lo
desde una óptica integral y dinámica, elementos ambientales, sociales, económicos, plantea Illich

institucionales, culturales y espirituales. Pero especialmente porque permite romper la


dualidad entre el objeto de investigación y el investigador, pues en los dos ámbitos
están presentes las mismas energías.

Para poder acceder a este enfoque de arquitectura del ambiente hace falta
desarrollar una serie de habilidades de percepción de los diversos tipos de energías
presentes en los asentamientos humanos y, lo que es más importante, relacionarlas
con los criterios de diseño e intervención social.

Dentro del diseño arquitectónico, urbanístico, territorial y paisajístico se hace


indispensable desarrollar la capacidad para avizorar otros posibles estilos alternativos
de trabajo, que permitan el manejo integrado de variables energéticas, estimular la
comunicación interpersonal para la toma de decisiones consensuadas y lograr la
resolución creativa de conflictos por la ocupación del territorio. Todas estas
habilidades permitirán llevar a la práctica los conceptos y postulados del desarrollo
endógeno, a la par de incrementar la formación personal del diseñador. Esta obra nos
llevará a evaluar la literatura disponible sobre las capacidades innatas y adquiridas
para el desarrollo de estas percepciones, de manera tal que incrementemos sus
niveles y apuntalemos la práctica del diseño concebido desde la arquitectura del
ambiente.

Acerca de los contenidos desarrollados en el libro


1
Definir y describir brevemente este enfoque

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En el capítulo 1 presentamos el marco histórico, epistemológico y teórico que
fundamenta este tipo de aproximación científica a los contextos locales, donde se
gestan los asentamientos humanos, tomando en cuenta sus novedosas implicaciones
ambientales en el proceso de la arquitectura del ambiente. Se trata de identificar los
elementos epistemológicos, teóricos y metodológicos que permitan desarrollar las
habilidades innatas del diseñador para garantizar la comprensión de las realidades
ambientales, interpretarlas bajo una visión energética y crear la forma de intervención
más armónica posible. A partir de la revisión de los textos actualizados (reseñados en
la bibliografía), encuestas y ejercicios prácticos aplicados a estudiantes de
Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela, se fueron inventariando estas
capacidades y se realizó una síntesis comentada de las lecturas que apuntan hacia
estos temas. De esta manera podemos evaluar el grado en que ellas pueden ser
incorporadas a la práctica del diseño, desde la perspectiva de la arquitectura del
ambiente y bajo una concepción histórica.

En el capítulo 2 se realiza un recorrido histórico retrospectivo desde la actual


época de posmodernidad, la cual ha generado, a nivel del método científico,
transformaciones importantes que se aprecian concretamente en las rutinas de
diseño. Por ejemplo: la manera de llevar la observación de los hechos en el nivel
ambiental, la valoración de sus características tomando en cuenta sus significados
emocionales para el diseñador o futuro usuario; la identificación de formas y
estructuras territoriales implícitas en la realidad observable, y finalmente la
consideración de los objetos físicos como entes pulsantes de energía con capacidad
suficiente para influir a distancia a través de radiaciones emanadas y sus significados
simbólicos. Luego continúa describiendo la etapa moderna, en donde la energía es la
base del proceso de acumulación y crecimiento económico, creando diferentes
implicaciones para el ambiente y su diseño. Finalmente, se aborda la etapa antigua,
donde las sociedades originarias, con un enorme sentido espiritual, manipulaban
estas energías para constituirse orgánicamente.

Una vez construido este marco teórico e histórico, que da cuenta tanto del

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contexto ambiental externo, como del interior psíquico del diseñador, en el capítulo 3
se procede a describir en términos prácticos los efectos de los diversos tipos de
energías y sus consecuencias en el bienestar y la calidad de vida. Se trabajan los
conceptos de necesidad y de satisfacción que implican diferentes posturas al
momento de hacer arquitectura del ambiente y, especialmente, en el diseño de los
asentamientos humanos a nivel local.

El concepto de campo cultural (González, 1997) permite relacionar estas


energías con los contenidos simbólicos que le dan razón a la existencia de los
hombres en sociedad. La calidad de vida se analiza desde los niveles íntimos del
cuerpo humano hasta las comunidades, tomando en cuenta variadas dimensiones y
diferentes percepciones producto de la múltiple subjetividad del ser humano.

En el capítulo 4 hemos elegido algunos de los factores perceptivos que influyen


en la valoración de las variables ambientales, como lo son: el color, la iluminación, las
visuales, las formas y las estructuras. Estos factores permiten demostrar la justa
relación entre las apreciaciones racionales y las subjetivas que enriquecen el acto de
diseño cuando se hace arquitectura del ambiente. La determinación de las carac-
terísticas de los elementos del contexto ambiental debe hacerse en función del
entramado emocional y energético desde donde se observan.

Comenzando por el estudio del espectro electromagnético, investigamos la


naturaleza del color a partir de la descomposición de la luz visible, así como los
efectos de la física de los campos electromagnéticos en los componentes de un
asentamiento humano. El color es un fenómeno que se emite, no es una propiedad en
sí de los objetos presentes en un asentamiento humano. Por esta razón, el color tiene
gran relación con las energías vitales, cuando las puede potenciar o anular fácilmente.
Es algo más que un elemento estético o decorativo, ya que tiene una incidencia
directa en los estados emocionales de los seres humanos. Evaluamos así los posibles
efectos de los colores en las sensaciones de los pobladores, tratando de comprender
la biología del color, la sensibilidad y otros elementos de la cromografía subjetiva.

Seguidamente, tratamos el tema de la iluminación, el cual permite inter-

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relacionar los diversos objetos de la arquitectura del ambiente con las diversas formas
de energía que los conectan. Se busca conocer la naturaleza real del acto de la
observación, desde el punto de vista fisiológico y mental, para superar los enfoques
exclusivamente ópticos de la visión humana. Se ejemplifican las posibilidades de
engaño con las ilusiones ópticas y en especial los casos referidos al llamado punto
ciego, las simetrías, los patrones de identificación de textos y contextos. Así
demostramos que las imágenes visuales son producto de una síntesis de variados
elementos; desde una extrapolación de los píxeles de luz, hasta su reinterpretación
mental, y que por lo tanto, la simple observación no siempre conduce al conocimiento
objetivo irrefutable.

La imagen en la arquitectura del ambiente es una síntesis de lo que vemos en el


contexto externo local y de lo mentalmente elaborado a partir de las categorías
previamente prefijadas por el diseñador. Esto incide notablemente en las nociones de
paisajismo y en la definición de las líneas de vista, cuencas visuales, el
enmascaramiento, el camuflaje y, en general, en la interpretación de los
asentamientos humanos.

También en este tema tratamos de conocer la naturaleza de las variables


vinculadas a las diversas formas presentes en la arquitectura del ambiente, dado que
los campos de energías influyen en ellas o se modifican según sus disposiciones
particulares. Se toma en cuenta las llamadas Ondas de Formas (Benavides, 2000) y
sus efectos energéticos y metabólicos en los organismos vivos. La consideración de
la forma como concepto vinculado a la energía, nos permitirá realizar una introducción
al estudio de los fractales y hologramas como estructuras organizadas a partir de
campos electromagnéticos bien definidos. Así llegamos a un concepto de estructura
menos abstracto, más aprehensible e indisolublemente ligado a las formas y sus
funciones. En este caso empleamos los trabajos de Sheldrake (1999) sobre
estructuras mórficas. Esta concepción nos permite adentrarnos con criterios más
concretos en el campo de las estructuras implícitas en los asentamientos humanos.
Criterios que dan la posibilidad de incorporar los niveles de percepción ambiental y la

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relatividad de las pautas de ocupación histórica del territorio para demostrar su
génesis. La definición de las estructuras implícitas en los asentamientos humanos
desde el punto de vista evolutivo, nos lleva a considerar otros paradigmas del diseño
y trata de constituir una metodología para la arquitectura del ambiente.

En el capítulo 5 nos adentramos en las implicaciones de las estructuras mórficas


igualmente presentes los sistemas vivos. Éstas nos permiten llegar al concepto de
organismo y trabajar con el desarrollo de las habilidades vinculadas a la intuición
como forma de detectar los comportamientos holísticos de los seres vivos. Las
implicaciones ambientales del proceso de ocupación del territorio requieren de un
marco teórico y cognitivo que permita identificar las estructuras conceptuales e
históricas que las explican.

Bajo este enfoque, la identificación parte de la existencia de un orden implícito


(Bohm, 1999) de los objetos y procesos que observamos en la vida real, y a la cual
sólo se accede con el uso de la intuición. Incorporar la intuición al diseño usando los
recursos que nos ofrece el inconsciente, nos lleva a considerar las formas de
comunicación con éste, es decir, su vinculación con la percepción consciente, hecho
que se hace a través del manejo e interpretación de los símbolos y los arquetipos.

La definición de los conceptos de arquetipos, signos y símbolos nos llevará a


considerar el complejo campo de las relaciones entre el mundo externo y el mundo
psíquico del diseñador. A tales efectos nos remitiremos, muy someramente, a los
conceptos de la psicología transpersonal (Jung,1943) ─en especial a los estudios de
la relación consciente e inconsciente en la percepción ambiental─. Para ello
explicamos la presencia de los arquetipos en el arte y el significado del patrimonio
cultural concreto e intangible como elementos claves para la movilización de energías
y voluntades en los colectivos que conforman los asentamientos humanos.

En el capítulo 6 se describen someramente los flujos de algunos tipos de


energías en los diferentes ambientes, con la idea de establecer los criterios de diseño
bajo el enfoque de la arquitectura del ambiente. Para cada ecosistema se evalúan las
bondades y restricciones de algunos materiales constructivos. De esta manera se

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procede a reconocer ─en términos concretos─ la naturaleza energética de dichos
materiales. Usando las habilidades desarrolladas en los capítulos anteriores,
conoceremos las implicaciones del comportamiento energético de los materiales y su
relación con las fuentes, sumideros e intercambiadores de energía. También
conoceremos algunos materiales para la bioconstrucción y su relación con el
comportamiento energético de los sistemas constructivos más comunes (capítulo 7).
Partiendo de un análisis de la naturaleza energética de los objetos presentes en
asentamientos humanos, analizamos la teoría de campos electromagnéticos, su
relación con los objetos que lo conforman en cada ecosistema. Cualquier objeto
además de recibir estas radiaciones las puede emitir y su conocimiento puede
hacerse a partir de ellas. Planteamos el cultivo de la intuición para el desarrollo de la
sensibilidad inconsciente y destacamos el papel de las visualizaciones en el diseño de
la arquitectura del ambiente.

Utilizando el concepto de Involucramiento acuñado por Tart (1988), en el Commented [A2]: no aparece en la bibliografía

capítulo 8 tratamos de vincular la naturaleza del acto creativo con los flujos de energía
en el entorno del diseñador, en su propio cuerpo físico y mental. Incursionaremos en
las técnicas de manejo integrado de los hemisferios del cerebro que dan cuenta de las
dimensiones del acto de percibir, crear, imaginar y soñar y de los avances más
recientes de la llamada Inteligencia Emocional (IE) y la Programación Neuro-
lingüistica (PNL) aplicadas al proceso de la arquitectura del ambiente. El diseño surge
entonces no como un acto técnico sino como un acto volitivo que junta la capacidad
de predecir, la voluntad de actuar y la toma de decisiones, haciendo uso de las
variables ambientales y las habilidades de percepción. El método del involucramiento
permite integrar los elementos teórico-prácticos de casos donde el desarrollo de las
habilidades perceptivas asume los retos cognitivos de la posmodernidad. Al mismo
tiempo permite hacer un mejor uso de las leyes, decretos, reglamentos y estructuras
administrativas que se han creado para la gestión ambiental local, incorporando a las
comunidades y movimientos sociales en un verdadero diálogo participativo
multidisciplinario.

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En el último capítulo (8) pretendemos llegar a conclusiones parciales,
inacabadas, relacionadas con la incorporación del enfoque de la posmodernidad en el
desarrollo de los asentamientos humanos en el ámbito local, pasando por una
concepción energética integradora de los diferentes componentes ambientales de la
práctica del diseño, tales como los colores, las formas, los símbolos, las estructuras,
las energías, las visuales, los materiales y los sistemas constructivos. Implica el
desarrollo de nuevas habilidades perceptivas y su aplicación en situaciones concretas
y considera la validez del sujeto como activador de los cambios. En suma, este libro
intenta lograr el involucramiento total en las situaciones reales, ─es decir el estudio de
cada caso─ como estrategia para lograr comprender las diversas expresiones
sociales que hoy han surgido y que dan cuenta de la calidad de los asentamientos
humanos desde esta óptica multidimensional.

OJO: IMPORTANTE

En el título del libro aparece la el término GEOBIOLOGÍA, y luego solo se menciona


dos veces en todo el texto. Sería conveniente que al igual que la frase
ARQUITECTURA DEL AMBIENTE, mencionada muchas veces a lo largo del texto, se
hiciese referencia a la geobiología, su contexto y significación a los fines del mensaje
principal del libro.
Por ejemplo, en la primera parte de esta introducción se podría relacionar la
geobiología con los conceptos básicos de la visión energética, el campo energético o
campo cultural, los satisfactores, etc.
O en el capítulo 1 se podría introducir el término con su definición y/o descripción del
proceso o contexto de aplicación.

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Capítulo 1

El diálogo sociedad-naturaleza
desde el paradigma energético

Los asentamientos humanos y la energía

Asumir lo energético como elemento en el estudio de los asentamientos


humanos para una arquitectura del ambiente, nos lleva a considerar el ambiente local
no como algo más que una suma de objetos, sino como una interacción de múltiples
campos de diversos tipos de energías. Estas energías no se circunscriben a una
escala de trabajo; tampoco son externas al usuario o al diseñador y mucho menos
tienen un único y propio significado. Son más bien cambiantes, evasivas y sutiles.
Esto nos lleva a considerar los efectos de una amplia gama de radiaciones
electromagnéticas que van desde los rayos cósmicos con longitudes de onda de 10-25, Commented [A3]: ACLARAR….
Commented [A4]: Es correcta la forma de expresar el concepto?
hasta el espectro de luz visible, pasando luego por los rayos gama, X, ultravioletas,
infrarrojos, microondas, ondas magnéticas, de TV, radioeléctricas, entre otros
(Figura 1). Commented [A5]: Sería conveniente agregar una explicación
suscinta pero suficiente al pie de la Figura 1

También se deben tomar en cuenta otras energías no electromagnéticas como


las gravitatorias, químicas, biológicas, mentales y espirituales que atraviesan el
cuerpo del usuario o del diseñador, imbricándolo en la realidad local y global de una
manera directa a la vez que contradictoria. Estas energías explican la vigencia de un
mundo sutilmente interconectado. Ellas organizan los objetos materiales visibles a
través de campos de acción a distancia y sin contacto, por lo cual las relaciones de
tipo causa-efecto son poco menos que improbables, predominando más bien una
multi-causalidad. Esto contrasta con el modo parcelado y asistémico de conocer el
ambiente que se usa comúnmente.

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El resultado de una acción energética es lo que llamamos formas o patrones, los
cuales poseen una estructura particular. Estas formas, patrones y estructuras para el
pensamiento se construyen en la interacción del mundo objetivo y subjetivo del
diseñador en donde fluyen los mismos tipos de energías. La noción de campo
energético rompe con la relación causa-efecto, tan usada por la racionalidad ilustrada
de la modernidad y empleada exitosamente para construir enormes máquinas y
sistemas de ideas. Reconocer los efectos a distancia y sin contacto entre dos o más
elementos de un ambiente local implica un cambio paradigmático decisivo que supera
el pensamiento moderno cartesiano.

Los campos energéticos


En una realidad local, los procesos que garantizan la vida se organizan a partir
de los campos energéticos generadores de las estructuras bióticas llamadas
organismos y los patrones de vida llamados ecosistemas. Cualquier proceso humano,
como el asentamiento de una población, debe tomarlos en cuenta, debido a que
existen interrelaciones, algunas beneficiosas y otras perjudiciales, que actúan a
distancia y sin contacto. Es lo que denominamos la arquitectura del ambiente. Por
ejemplo, la sobrecarga energética del ambiente, producto de la masificación de la
tecnología, genera la saturación de la energía mental de sus habitantes.

Tenemos así un ambiente plagado de múltiples significados, símbolos y


mensajes fluyendo instantánea y frenéticamente a través de canales que emplean
diversos tipos de ondas electromagnéticas, generando campos en continua
interacción entre ellas. Las ondas electromagnéticas pueden, según sea su
capacidad, generar electrones libres que tienen un gran poder de afectar las
estructuras químicas o físicas de los materiales ─incluso las formas biológicas y
mentales─, incidiendo consecuencialmente en la calidad de vida de la gente.

La energía es la forma de establecer el diálogo entre la naturaleza y la sociedad.


El efecto de estas ondas energéticas es doble: primero por la información que

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contienen y segundo por las implicaciones que su propia naturaleza genera en las
formas físicas, biológicas y mentales.

Las formas, colores, actividades, instalaciones y equipos de los asentamientos


humanos deben ser vistos bajo esta doble óptica, en especial si están referidos a la
escala local en donde el contacto es inmediato, directo y masivo. Por ejemplo, una
comunidad local se potencia a través de las energías biológicas y mentales que
canalizan sus ritos y monumentos, mientras se beneficia o se perjudica por otros tipos
de energía que les envían otras fuentes distantes.

En síntesis, toda energía genera un campo capaz de organizar a distancia y sin


contacto, los objetos materiales del ambiente local en función de un patrón o
estructura definida, creando las formas que comúnmente observamos y que pueden
tener o no un significado para el ser humano y su vida espiritual. Un campo es la zona
del espacio en la cual se observan los efectos de las energías o donde se presentan
los efectos que se producen alrededor de la distribución de sus diferentes cargas
(positivas o negativas). Estos campos se superponen entre sí históricamente y es por
eso que el pasado está siempre vigente.

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Capítulo 2

Implicaciones ambientales
del proceso histórico
de ocupación del territorio

La reconstrucción del proceso de ocupación del territorio permite reconocer las


múltiples influencias de diversas sociedades pretéritas que se cristalizan en paisajes
locales y modos de vida diferentes, articulados entre sí o en franca contradicción.
Coincidiendo con el geógrafo brasilero Milton Santos (1999), el territorio está Commented [A6]: No aparece en la bibliografía
Commented [A7]: No aparece en la bibliografía
conformado por espacios cargados de tiempo, es decir, influenciados por varias
etapas históricas que coexisten como una colcha de retazos.

Para comprender el ambiente actual indiferenciado, vamos a emprender un


breve recuento histórico, desde el tiempo actual hasta el pasado más lejano, pasando
por toda la etapa de modernización, en la cual la energetización de la sociedad dejó
secuelas graves e irreversibles. Partimos de una etapa en donde la energía en forma
de información creó un cyber espacio2, que existe, pero no es real. Seguimos con una
etapa en donde la energía era la manera de producir y destruir, para finalizar con una
etapa en donde la energía era la garantía de unión con los seres espirituales.

La etapa posmoderna: la energía como información

Una de las características de la era actual es el predominio casi absoluto de


cierto tipo de tecnologías sobre los demás órdenes de la vida social. Aunque
antiguamente han ocurrido procesos similares, como cuando se inventó el arado
─iniciando con ello la agricultura─ o la máquina de vapor ─detonante de la revolución
industrial─, pareciera que hoy este dominio es más definido. Las energías implícitas en

2
Explicar el término cyber espacio

20
las tecnologías de información y comunicación (TIC) no sólo han alterado la dinámica
de otras tecnologías, sino que también ─por sus efectos en la organización del trabajo
el consumo, el ocio, la ocupación del territorio y la construcción de valores ─, han
impactado drástica y diferencialmente a todas las sociedades del planeta. Decimos
diferencialmente porque, si bien desde el punto de vista teórico, estas tecnologías
tienen límites determinados para sus influencias, en lo económico y social van
dejando a su paso extensas mayorías sociales curiosamente marginadas de sus
beneficios, pero a la vez amparadas por algunos de sus perjuicios. (Creo que necesita Commented [A8]: Este parrafo es algo confuso y necesita
aclararse
aclararse este último párrafo)

Efectos palpables de las tecnologías de información y comunicación


Las nuevas tecnologías de información y comunicación (TIC)3 han consolidado
grandes sistemas centralizados de suministros (distribución y comercialización) de
bienes y servicios, y lo que es más importante, han creado un sistema de control y
legitimación social a escala global que incide notablemente en la vida cotidiana de los
asentamientos humanos.

Cada día más y de manera desigual, la rutina de la vida cotidiana está siendo
impactada por estas tecnologías, lográndose el efecto contrario al de la expansión de
sus posibilidades ─la llamada brecha digital o informacional─, a la par de la pérdida
de sus autonomías locales o de las reafirmación de otras potencialidades. Estos
efectos contradictorios son producto de la extrema energetización e informatización
de la realidad social y de la desigual estrategia comercial, por medio de la cual se
difunden estas nuevas tecnologías en la sociedad. Muchas fluyen por un tipo diferente
de espacio: el cyber espacio.

Por otro lado, es de destacar que el acceso libre y directo a la circulación de


información no garantiza la real apropiación de ella como conocimiento, toda vez que
el proceso de mediación está influido por factores de tipo cognitivo, histórico, cultural y

3
Conjunto de artefactos, herramientas, procesos e infraestructuras informáticas y telemáticas, que han
posibilitado la instantánea conectividad en una escala global.

21
étnico que dependen de los ambientes locales. Por eso, para cada individuo, grupo
social o población se les presenta hoy un mosaico indiferenciado de imágenes,
símbolos, datos y contenidos en un aparente caos ininteligible.

La tecnología y la saturación de información

Sin embargo, destacan dos consecuencias directas de este proceso que tienen
que ver con el proceso histórico de ocupación del territorio. Por un lado, la
proliferación de estas tecnologías ha generado una sobrecarga semántica del
ambiente local y del hecho energético, ─en el sentido más preciso de la palabra─, que
hoy inciden directamente sobre los seres humanos. Dada la multiplicidad de canales,
frecuencias y protocolos de transmisión, el ambiente local se ha cargado
excesivamente de información, de símbolos, señales y de las energías por medio de
las cuales se transmiten. Ya no es sólo local sino glocal, porque en el confluyen otras
escalas con consecuencias drásticas para su dinámica. Efectos como el estrés, los
síndromes de pérdida de atención en la escuela, el insomnio, las adicciones, la
anomia u otras secuelas de la vida posmoderna manifiestan estas tendencias, siendo
cada día más frecuentes para el caso de los ambientes locales.

Por otra parte, el enorme cúmulo de información disponible a nivel local exige
desarrollar estrategias de aprendizaje y de compresión no fácilmente alcanzables por
el común de la gente, de manera que puedan aprovechar realmente sus beneficios.
Ejemplos de estas estrategias son los enfoques pedagógicos como el constructivismo
(Piaget, 1975), o las técnicas de investigación holística (Hurtado, 2001), que intentan
─sin lograr del todo sus objetivos─ ofrecer al usuario de la información alguna
herramienta para no perderse en este confuso mar de datos y referencias.

Nuevas formas cognitivas: el hipertexto y el hipermedio


Es necesario considerar otro factor que se desprende de la hegemonización de
las TIC en este mundo posmoderno, en casi todos los órdenes de la sociedad, y que
tiene que ver con el surgimiento de una nueva lógica cognitiva que se articula a través

22
del lenguaje hipermediático, generando nuevas formas de producción, reproducción y
autogeneración del conocimiento. Esto requiere de nuevos dispositivos de
aprehensión que atraviesan las diferentes disciplinas y que vinculan el lenguaje de
datos, sonido, voz, imagen, símbolos e iconos, permitiendo que las energías en forma
de información puedan ser creadas, reprogramadas y recombinadas a voluntad.

Sin embargo, el metalenguaje de la arquitectura del ambiente no excluye la


lógica del lenguaje habitual; los accesos al conocimiento de orden secuencial
conviven con las aproximaciones de tipo matricial (o bajo enfoques de navegación) en
cualquiera de los intentos de hacer las lecturas arquitectónicas de los ambientes
posmodernos.

Si bien en el caso de estos hipermedios, la sintaxis no está reglada de antemano


─sino que el observador la crea, la recrea, la deconstruye alterándola─, es indis-
pensable aceptar que el propio mensaje es el que va construyendo su propia
arquitectura lingüística. Pero aun así, tiene que coexistir con la gramática de la
palabra escrita y más aún, con la palabra revelada que está en la base de todas las
religiones y cultos.

En pocas palabras, cada lenguaje, estructurándose como sea posible, abre una
posibilidad distinta de conocer y a la vez ser conocido. Para lograr la arquitectura del
ambiente se debe considerar que los diferentes lenguajes no son sólo fruto de la
mediación entre el diseñador y los objetos que intenta conocer, sino que se convierten
en una manera de darle orden al ambiente local que se conoce, y como refiere Eco
(1999): “la lengua no es por medio de lo cual se piensa, sino aquello con lo que se
piensa e incluso aquello que se piensa o por qué somos pensados”.

El pensamiento complejo de la posmodernidad

Igualmente, el surgimiento del llamado pensamiento complejo (Morin, 2000), no


sólo trata de aportar elementos esclarecedores de la realidad posmoderna, sino que
también sugiere a sus seguidores herramientas para manejar el enorme flujo de

23
información del que hoy se dispone y que, bajo el análisis de categorías
reduccionistas, sólo lograremos manipularlo burdamente, pero nunca comprenderlo
integralmente.

Si bien la simplificación cognoscitiva permitió en la etapa anterior a la


modernidad, la generación, selección y priorización de la información más valiosa, su
efectividad es limitada en la actualidad, pues la trama de relaciones es más compleja,
aún más con la aparición de las llamadas relaciones emergentes, producto del
comportamiento de la información como un todo ─ no como algo exclusivo de cada
una de las partes del ambiente local.

Aprender a leer esta nueva arquitectura del ambiente es un reto fascinante,


además de esencial. Esto plantea un gran dilema teórico: la noción del orden
complejo (Morin,1990) nos da una aproximación más cierta a estos ambientes y nos
obliga a incorporar el factor azar en las explicaciones de su devenir; nos
mantendríamos bajo un paradigma del conocimiento que concibe los sistemas
explicativos atados a grandes redes de eventos causa-efecto regidos por el azar. O
en todo caso, habría que superar este enfoque y exigir una visión de unicidad que
logre explicar todo lo acontecido en el ambiente local, para lo cual habría que tener la
osadía de reivindicar la noción de equifinalidad4 para las llamadas situaciones
complejas. Concepto éste que tanto Descartes como los pensadores modernos
erradicaron de la ciencia hace mucho tiempo. Interpretar la arquitectura del ambiente
es la salida para lograr encontrar sentido en el aparente caos en el cual vivimos.

Reduccionismo vs Complejidad
Si bien hasta ahora el reduccionismo ha sido la manera más directa de
simplificar una realidad para comprenderla y por ende es el enfoque más útil a la hora
de intervenirla tecnocráticamente, el nuevo enfoque de la complejidad de Morin
(1991), adolece de la posibilidad de ser sometido a criterios de falsabilidad y puede
ser tan abarcante que se subsume dentro de la teoría misma. Su fortaleza conceptual

4
Xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx…………

24
se basa en la descalificación de cualquier intento de refutación.

Hoy en día, a este enfoque le cuesta mucho trabajo lograr algún resultado
práctico aplicable, ya que al no intentar predecir el destino de la realidad local, no
permite intervenirla y por lo tanto, no logra satisfacer la necesidad actual de cambio.
Esto es muy delicado, porque un enfoque que sea incapaz de proporcionar
conocimientos que puedan guiar la acción de la sociedad podría ir perdiendo interés
progresivamente en la mente humana.

Por estas razones, la implantación de una arquitectura del ambiente es una tarea
irrenunciable, cuando teorías como las del caos de Monod (1978), pretenden todavía
explicar todo en función del azar, lo cual en nada ayuda a predecir y mucho menos
actuar con algún criterio de orientación a mediano o a largo plazo. El aire de los
tiempos impide pensar en el largo plazo y más bien busca que nos conformemos con
un presente fragmentado, incierto y caótico, pero absolutamente real. La época actual
está cargada de futuro, lo antecede e insinúa; por lo cual lo determina. Descubrir las
claves del futuro que estructura el presente es la base de la arquitectura del ambiente
─y por eso requiere del arte de la predicción─. Si bien estamos en un periodo de
profundas transformaciones y cambios en los conceptos de ciencia, historia, progreso
y desarrollo, la tarea de la predicción es todavía indispensable, pero no en los
términos en que se viene haciendo.

La predicción en un mundo caótico como el actual puede entenderse de tres


maneras:

 Seguir ejercitando las prospectivas a partir de las tendencias que se observan


en el pasado
 Detectar en el presente los síntomas de lo que el futuro podría ser
 Considerar y valorar hacia el futuro los rasgos permanentes en la sociedad que
seguirán inmutables en el tiempo.

Estas tres maneras tienen un enorme margen de error, pero a pesar de ello no
deberíamos acostumbrarnos a convivir con la incertidumbre, sino a asumir el presente

25
de otra manera para poder acceder al futuro.

Modernidad y posmodernidad
En la modernidad se tenía claro de dónde veníamos y para dónde íbamos, pero
en la posmodernidad sólo se tiene un ambiente local muy rico, variado, confuso,
caótico, que no vislumbra un futuro cierto; es indispensable vivirlo integralmente,
sentirlo en sus múltiples dimensiones y aceptar todos sus discursos y lecturas de una
manera creativa y enriquecedora. Todo esto no implica que debamos renunciar a una
visión de unicidad, sino que puede ser incorporada como parte de una arquitectura del
ambiente.
Sin embargo, lo que hasta ahora pereciera ser un discurso posmoderno que
atraviesa las disciplinas ─las recombina, se pasea por sus múltiples dimensiones y
recrea nuevas especialidades discursivas─, no está exento de la influencia de las
emociones y de la carga afectiva del enunciante, principal mediadora de toda
generación de sentido; aquello que convierte a la simple información en conocimiento
o saber.

Llegado a este punto se hace indispensable definir el término posmodernidad,


que venimos usando ampliamente, pero no en forma objetiva sino desde el interior de
quién intenta enunciarla, es decir, el diseñador. Todavía no se tiene una idea clara de
lo que significa la posmodernidad, ya que sus características particulares son la
imprecisión, la confusión y la innombrabilidad. La mera existencia de la palabra nos
demuestra la clara insuficiencia del desarrollo conceptual actual para poder definirla
realmente. Algunos de los teóricos más connotados de la posmodernidad como Morin
(2000), la asumen como un cierto modo de reflexionar, actuar y ser, una forma de
pensamiento, una visión del mundo, una gran hipótesis de la vida, otra lectura de
cosas producto de un gran malestar en la cultura, de promesas incumplidas y de una
pérdida de la noción de futuro.

Estas sensaciones, producto de la avalancha tecnológica y mediática sobre un


mundo incierto, no generan las categorías conceptuales que las expliquen, toda vez

26
que los grandes sistemas epistemológicos también hacen aguas simultáneamente. La
posmodernidad es difícil de conceptuar, ya que critica fieramente un concepto que sí
está definido y socialmente compartido: la etapa anterior de modernidad; y lo hace
desde sus efectos y desde las sensaciones que estos generan en el ser humano.

La crítica hacia lo moderno que ciertos sectores sociales se atreven a asumir y el


cuestionamiento a la misma racionalidad ilustrada ─política, paradigmática y
epistemológica─, nos llevan a plantear la necesidad de reconocer la existencia de una
nueva lógica perceptual e interpretativa, sustancialmente diferente a la que hoy
tenemos, usamos y heredamos de la anterior etapa de modernidad. Toda esta crítica
proviene de un estado de sensaciones, más que de una reflexión sistemática como
aconteció en otros momentos de la humanidad. La llamada disfundamentación (¿o
disfuncionalidad?) epistemológica contemporánea tiene un origen más ligado al
quiebre emocional de una comunidad intelectual, urgida de nuevos dispositivos
cognitivos para entender este confuso mundo objetivo.

La nueva lógica cognitiva


La nueva lógica cognitiva debe tomar en cuenta los límites de la propia
percepción del ser humano y, en consecuencia, de sus factores subjetivos, lo cual
pareciera ir conformando una nueva perspectiva en las teorías del conocimiento
humano. Esta perspectiva está llamada a reformular los paradigmas existentes y
generar los nuevos meta-relatos que le den sentido a la existencia humana y que
aplaquen ese malestar en la cultura. Para ello se hace necesario reconstruir los
métodos de aproximación a los ambientes locales existentes y, de paso,
deslegitimarlos ante las comunidades de diseñadores. Al decir de Morin (2000), se
trata de gestar un método de trabajo que reconcilie y articule las sensibilidades más
disímiles para crear un científico que reconozca sus errores, acepte las deficiencias
en la percepción de los fenómenos y le ponga límites a su práctica cognitiva.

La arquitectura del ambiente

27
Se hace necesario profundizar en el conocer del conocer, es decir, deconstruir las
características cerebrales, mentales, espirituales y culturales del proceso de
conocimiento científico, de sus prácticas y protocolos, a la par de explorar las
características inmanentes del sujeto en sí, de su consciente e inconsciente, de sus
sistemas de valores, creencias y el significado de su inserción social. Partiendo de
este enfoque, es necesario reconocer que el conocimiento no será más una sola
imagen fiel del ambiente local, sino las múltiples desconstrucciones de la misma, a
partir de la historia conceptual, epistemológica y emocional del diseñador y de los
diversos actores sociales presentes en ella.

Esto es lo que llamamos arquitectura del ambiente. Los conocimientos que hoy
tenemos de las realidades locales están mediados por los conceptos, los paradigmas
y las formas de conocer que fueron empleados por otros en la etapa de la modernidad
y que incluso están latentes en niveles inconscientes en nosotros mismos. Como
refiere Morin (1990): "ningún dispositivo de conocimiento permitirá distinguir la
alucinación de la percepción, el sueño de la vigilia, lo imaginario de lo real, lo subjetivo
de lo objetivo". Las relaciones del proceso de adquisición o generación de
conocimientos con los cuadros emocionales del diseñador son de particular interés, si
se quiere tener una aproximación valedera de la arquitectura del ambiente. Toda vez
que la facultad de percibir científicamente está influida por los sentimientos que nos
genera esta época, incluso la capacidad o no de manejarla, puede llevar al diseñador
a asumir actitudes irracionales.

Es bueno recordar algunas de las grandes anécdotas de la modernidad: el


dilema de los físicos teóricos cuando se les solicitó la construcción de la bomba
atómica para ser lanzada a los japoneses. Teller (1999) relata que las divisiones en la
comunidad científica del Laboratorio de Energía Atómica de Los Alamos (quienes
usaron el método racional científico para concebir la bomba atómica), no surgieron
sino hasta que se planteó su lanzamiento sobre seres humanos. Algunos de ellos
como Fermi y Oppenheimer, antes optimistas en su uso militar, se volvieron pacifistas;
mientras que otros, abogando por el uso pacífico, continuaron investigando y llegaron

28
a inventar dispositivos más terroríficos como la Bomba H. ¡Curiosa mezcla de razón y
pasión en un momento cumbre de la humanidad!. Este dilema no ha desaparecido
hoy día, sino que se hace cotidiano en la medida en que aceptamos acríticamente el
“todo vale” y/o el principio de que “el fin justifica los medios”; porque de lo que se trata
es de sobrevivir en este solitario, diverso y confuso presente. Es algo más que eso, es
encontrarle sentido a esta existencia vacua de hoy día.

Hacia nuevos paradigmas y visiones de racionalidad


En el actual ambiente inmediato y fugaz está latente el pasado, no podemos
renunciar a él. Quiérase o no, nuestra experiencia de vida está mediada por un
proceso histórico largo y muy complejo que subyace en nuestro inconsciente personal
y colectivo, normando desde allí las formas de percibir y vivenciar los ambientes
locales. Para fundamentar esta nueva aproximación a las realidades locales hace falta
adentrarnos en el estudio del inconsciente del diseñador, porque sólo desde allí
puede darse la visión omnicomprensiva de ese efímero y caótico presente. Por
ejemplo, en la actualidad nuestro inconsciente nos protege de la crítica externa, al
poder crear imágenes de nosotros mismos que no concuerdan con la realidad en la
cual realmente existimos. Es lo que llamamos “mentir a sí mismo” y es un elemento
fundamental en la consolidación del ego y la auto-justificación de las rígidas
posiciones teóricas y políticas. El desbarrancamiento de los sistemas teóricos de una
forma tan rápida y fulminante pareciera tener que ver con cambios muy profundos en
este inconsciente colectivo, que en pocos años parece habernos dejado a muchos sin
dios, sin ciencia y sin sus príncipes, aunque a otros deja con el consuelo efímero de
fundamentalismos de los más variados tipos.

Los mismos sistemas conceptuales que usamos para comprender los ambientes
locales tienen implícito en los inconscientes mecanismos que nos protegen de
reconocer sus posibles errores y contradicciones lógicas. Esto es muy común dentro
del paradigma moderno que asumen muchos científicos quienes, por estar
circunscrito (¿convalidado?) y legitimado por una comunidad de expertos, no pueden

29
observar el ambiente tal como es, lo cual se les imposibilita aún más por estar
absolutamente convencidos de que lo observan de la mejor manera, desechando de
plano cualquier otra aproximación válida. De igual forma, los mecanismos del proceso
del olvido, consciente e inconsciente, borran de la memoria del diseñador aquellas
informaciones que no concuerdan con los esquemas conceptuales elegidos. Los
supuestos implícitos de estos esquemas están profundamente grabados en el
inconsciente, a tal punto que hacen uso de ellos sin saberlo.

Implicaciones para el diseño de asentamientos humanos


Este resabio de la modernidad necesita ser reconocido como paso previo y
entrabado para asumir una postura más cónsona, en la cual el diseñador cambia en la
medida que conoce su ambiente local. Esto, a su vez es un requisito sine qua non
para vivenciarlo realmente, para poder hacer la arquitectura del ambiente. En otras
palabras, como refiere Morin (1990), el método científico era tan deleznable que su
fortaleza se basaba en la racionalidad constructiva que elaboraba fuertes teorías
coherentes, verificando permanentemente el carácter lógico de su organización, la
compatibilidad entre las ideas que la componen, el acuerdo entre las afirmaciones y
los elementos empíricos a los cuales se dedica. Pero ahora cualquier esquema
explicativo debe permanecer abierto a las discusiones y al diálogo de saberes, para
que no se vuelva a encerrar en una doctrina y se convierta en una racionalización
incapaz de darse cuenta de sus errores e ilusiones, que no reconozca sinceramente
las creencias, doctrinas y valores que la sustentan.

No sabemos por qué razón Morin (1990) introduce una clara distinción entre los
conceptos de racionalidad y racionalización, toda vez que estamos conscientes de
que la razón se basa siempre en la argumentación de ideas y no en la construcción
de un sistema de ideas que imposibilite la creación de otras ideas, como hasta ahora
casi siempre ha ocurrido con la ciencia dogmática (Marx dixit). Del mismo modo, la
racionalidad que inhiba la influencia emotiva del diseñador tampoco accederá al
conocimiento integral del ambiente local.

30
Lamentablemente, la mayoría de las veces el diseñador no posee las ideas
suficientes sobre un ambiente local, ellas lo poseen a él y norman inconscientemente
toda su percepción. Dejarse influir por el ambiente local, que se exprese dentro de
nosotros tal y como es, y que desde allí lo interpelemos, pareciera un camino bien
contradictorio, pero muy emocionante, para conocerlo íntimamente y hacer con él una
arquitectura. Estas visiones permitirán dialogar con lo irracional del inconsciente del
diseñador, reconocer sus propias insuficiencias y aceptar los preceptos que vendrán
encriptados en síntomas, señales, símbolos, arquetipos, metáforas y mitos, en el
curioso lenguaje del inconsciente.

Para que este conocimiento científico ─basado en el enfoque de la posmo-


dernidad─ tenga algún sentido, debe moverse en las diferentes escalas de la realidad,
articulando lo global con lo local y viceversa; hacia un tratamiento del contexto como
glocal. Es decir, lo local como representación de lo global y lo global construido a
partir de las especificidades locales. Por ello, hoy cobra importancia el estudio de los
ambientes locales, porque una parte de un territorio no sólo tiene significado por lo
que es, sino por la posición que ocupa en él y viceversa: el territorio puede
modificarse al generarse cambios significativos a partir de una de sus partes o
localidades. Múltiples lenguajes, diferentes saberes y variadas escalas parecieran ser
las condiciones que nos impone la posmodernidad para conocerla, pero llegamos a
ella atados por el penoso fardo de la forma de conocer de la modernidad: la
racionalidad instrumental la cual nos impide observar, valorar, sintetizar y crear para
este mundo que nos ha tocado, y que ha perdido su magia y encantamiento.

La etapa moderna: la energía como trabajo

La sociedad energetizada
La industrialización del siglo XVIII dio pie al proceso de energetización de la
sociedad. El dominio del vapor de agua como fuente energética permitió el surgi-
miento de la máquina y la acumulación del capital para dar el salto cualitativo y
cuantitativo del proceso económico. Pero la máquina y su particular forma de

31
funcionamiento no solo afectó el hecho productivo y la estructura política, sino que su
peculiar forma de funcionar fue aceptada por todo el pensamiento humano moderno.
Así, los organismos vivos, las culturas y las sociedades fueron entendidas por
complejos mecanismos que había que aceitar o reparar de vez en cuando. El
reduccionismo, hijo de la modernidad, fue la forma de conocer dominante y si bien dio
extraordinarios frutos científicos y tecnológicos, nos dejó algunas peligrosas secuelas.

El maquinismo exigía la energetización de la sociedad y para ello avanzó


rápidamente en la conquista de todo el saber requerido para el manejo de las energías
mecánicas, eléctricas, electromagnéticas y nucleares. Aunque estos usos nos remitían
al concepto de campos energéticos, los objetos siguieron siendo observados como
materia sin capacidad de interactuar entre sí, a distancia y sin contacto. Se perdió así
la visión de unicidad del mundo antiguo y se sustituyó por un enorme mecanismo de
partes de relojería. En este mundo-máquina sólo serían posibles las relaciones
causales o lineales y poco quedaría para las influencias inter-actuantes, simultáneas
y sutiles que la posmodernidad requiere para una nueva manera de percibir. Sin
embargo, la modernidad nos dejó, por un lado, un ambiente cargado de energías que
realizaban diversos trabajos, una infraestructura social y productiva asociada a ellos, y
por el otro, una conformación territorial fuertemente determinada por algunos de sus
flujos y efectos indeseables.

Diferentes tipos de energías y sus fuentes


Varios tipos de campos energéticos como los magnéticos, eléctricos, biológicos,
gravitatorios, nucleares, sean naturales o artificiales, coexisten en el ámbito social y
nos influyen día a día. El Cuadro 2 resume los principales tipos de energía
electromagnéticas y algunos de sus efectos más importantes, que pudieran
presentarse a nivel del ambiente local.

Cuadro 2. Tipos de energías y sus efectos a nivel local

1. Ionizantes:
 Alfa: a corta distancia tienen altos efectos mutagénicos

32
 Beta: a larga distancia pierden energía pero generan efectos mutagénicos
 X: a alta frecuencia, son muy penetrantes y su uso frecuente genera
efectos mutagénicos
 Gamma: a larga distancia pierden energía pero son muy penetrantes
 Ultravioleta: alta energía, inciden en el metabolismo
 Infrarrojo: altos efectos térmicos y químicos
 Radiofrecuencias: se está demostrando los efectos mutagénicos de
algunas frecuencias e intensidades. Pueden portar mucha información

2. No ionizantes:
 Microondas: asociadas al calor, tiene efectos en el funcionamiento de
organismos vivos. Aportan mucha información
 Luz visible
 Subfrecuencias radioeléctricas y magnéticas: efectos
en el metabolismo. Pueden aportar información

3. Otras:
 Gravitatorias
 Somáticas (biológicas)
 Mentales (Niveles alfa, beta, gamma y theta)
 Espirituales
Fuente: Ovalles (2002).

El Cuadro 3 ilustra las diferentes fuentes de estas energías que la etapa de la


modernidad nos ha legado y que están presentes en los asentamientos humanos a
nivel local. Los campos de estas energías fueron conformando las estructuras y formas
de sus emplazamientos y sus edificaciones, condicionando a su vez, los procesos
económicos, sociales, culturales, tecnológicos y ambientales.

Cuadro 3. Fuentes de energías en los asentamientos humanos


y algunas de sus características

1. Naturales:
Radiación solar: incluye luz visible, ultravioleta e infrarroja
Rayos cósmicos: energías muy ionizantes
Radiofrecuencias
Climáticas: movimiento del aire, nubes, tormentas, rayos, entre otros.
Geotérmicas-magnéticas: influidas por la rotación y latitud en la Tierra.

33
Geológicas y sísmicas
Radiactividad natural
Somáticas: Vegetación Natural, Humus, Animales, Hombres

2. Artificiales:
Tendidos eléctricos
Transformadores eléctricos
Estaciones de radio y TV
Radar y celulares
Equipos eléctricos y de rayos X
Instalaciones eléctricas de las viviendas
Equipos electrónicos portátiles
Equipos nucleares
Cultivos y plantaciones
Cría de animales
Fuente: elaboración propia

Todas estas fuentes están presentes directa o indirectamente en el ambiente


local, influyendo tanto en la naturaleza como en la vida social. Los procesos sociales
suceden bajo influencia de estos campos electromagnéticos, son determinados por
las relaciones sociales y éstas condicionan los efectos beneficiosos o perjudiciales
para los seres humanos.

La vida humana como parte de la corriente energética


La vida en la Tierra evoluciona bajo el efecto de estas energías y en especial del
geomagnetismo; estos campos parecen influir en muchos procesos vitales. El ser
humano está recorrido por estas corrientes electromagnéticas y de energía somática,
y por eso su salud física, emocional y mental es reflejo de ellas.

Los procesos del pensamiento están también asociados a algunas de estas


energías y su relación con los procesos somáticos es hoy muy evidente, como han

34
referido autores como Chopra (1999)5.

El ser humano ha desarrollado estrategias que le permiten beneficiarse o crear


resistencia a todas las energías que provienen del ambiente, generando así corazas
corporales y mentales que no son más que expresiones de dichos campos (Reich
1948). Es posible que los seres humanos, incluso habiendo sido afectados por
determinadas perturbaciones energéticas de la etapa de modernidad, se hayan
adaptado a ellas y las toleren bien. También pudiera ser que lentamente se vieran
perjudicados por ellas, a tal punto que tarde o temprano cambien su estructura
corporal, emocional y mental. Como se dijo anteriormente, en la conformación de la
psiquis de la modernidad entran en juego algunos de estos tipos de energías y su
funcionamiento las moviliza a su vez dentro del cuerpo y fuera de él. Sin embargo, el
ser humano se ha vuelto ciego, sordo e insensible a estas influencias, no las reconoce
como tales y más bien se mantiene fascinado con sus pocos y efímeros beneficios.

La energía local y los asentamientos humanos

Los asentamientos humanos heredados de la modernidad pudieran estar


ubicados en ambientes locales con una influencia energética notable, que incluso
pudieran llegar a actuar sobre sus habitantes. Lo más frecuente sería hallarla
focalizada en una parte del mismo, en forma de corrientes telúricas, o campos
eléctricos o magnéticos que lo atraviesan invisiblemente. Los efectos dependerían del
estado físico y emocional de las personas, así como del tiempo y condiciones de
exposición a esos campos.

En lugares de paso no podemos hablar de nocividad, pues estas energías


suelen afectar a los habitantes por acumulación o saturación. Por ejemplo, si los sitios
de residencia permanente están ubicados bajo campos energéticos beneficiosos,
activi-dades como el sueño podrían ser más placenteras y reparadoras y por lo tanto
el inconsciente tendrá un mecanismo de expresión muy eficiente. Por el contrario, si el

5
Explicar sucintamente la visión de Chopra sobre energía y procesos somáticos

35
asentamiento humano se halla sobre un cruce telúrico o de perturbación eléctrica, los
habitantes dormirán mal, despertándose a menudo durante la noche y por la mañana
se sentirán agotados, en condiciones muy desfavorables para emprender su vida
cotidiana consciente. También sería común padecer de migrañas, resfriados,
depresiones, entre otras enfermedades, ya que el sistema inmune está asociado
directamente a los campos energéticos. De la misma forma, toda perturbación
energética local podría estar asociada a nuestro estado anímico, en donde también se
movilizan enormes cargas energéticas.

Nuestra percepción de la energía en la modernidad


Las conformación de los objetos físicos durante la larga etapa de la modernidad,
sean las formas constructivas o los patrones de asentamiento, estaban vinculados
también a estos tipos de energía y pueden darnos indicios de los efectos que ellos
generan. Pero es necesario y deseable que generemos nuestra propia sensibilidad
como diseñadores, para poder percibirlas directamente, ya que la idea de modernidad
como meta y fin indiscutible ha ayudado a ocultarlas. En este sentido, hace falta
desarrollar estrategias perceptivas para captar estas energías y sus efectos, porque
objetiva y habitualmente sólo reconocemos algunos síntomas que nos pueden dar
someros indicios de la presencia y acción de ellas, como se detalla en el Cuadro 4.

Aunque acabamos de nombrar algunos síntomas de una zona geopatógena,


existen otras evidencias, perceptibles por medio de instrumentos, como la conta-
minación eléctrica y radioactiva, que sólo un especialista puede determinar a través
del estudio del lugar con equipos adecuados, o como se verá posteriormente, mediante
el desarrollo de habilidades perceptivas personales vinculadas al desarrollo del
inconsciente (Ver Gráfico 2).

Cuadro 4. Cómo reconocer la presencia de energías nocivas


en los asentamientos humanos

Grietas: si las paredes presenten grietas puede obedecer a defectos de

36
construcción o a fallas del subsuelo, pero también, a energías emanadas por
aguas subterráneas u otras fuentes telúricas.
Humedad: el que haya humedad en las paredes de las casas es signo de que
se ha edificado sobre una capa freática, lo cual no es nada saludable.
También puede haber efectos de campos electromagnéticos que favorecen
este tipo de condensaciones.
Mohos: los podemos hallar en las placas o en las paredes, su causa puede
ser efecto de energías somáticas, como el aislamiento deficiente o la falta
de drenaje en las paredes expuestas a la lluvia o al electromagnetismo.
Olores desagradables: los ambientes expuestos a fuertes energías telúricas,
si son poco ventilados, tienden a generar malos olores, tal vez producidos
por las bacterias que se desarrollan en medios húmedos. Las fosas sépticas
y los sanitarios ubicados sobre corrientes telúricas generan también malos
olores.
Frío: las zonas geopatógenas donde muchas viviendas están ubicadas,
ocasionan que se entorpezca la circulación sanguínea, por lo cual, es
constante esa sensación de frío y la ocurrencia de muchos resfriados.
Estado psicológico: la angustia, vértigos o mareos habituales o pasajeros,
sin otra razón aparente son indicios de que nuestro organismo no anda bien
y está siendo afectado por un flujo energético externo.
Sofoco: una cierta dificultad respiratoria puede darse al rato de entrar a algún
lugar patógeno.
Otros síntomas: palpitaciones, alteración del pulso y la visión, percepción de
ruidos, entre otras.-------------------------------------------------------------------
Fuente: Ovalles (2002)

La nueva percepción energética de la posmodernidad


Dada la absoluta vigencia del pensamiento moderno, es difícil sensibilizarse a
muchas de estas energías tan sutiles, que resultan desconocidas y nada perceptibles
en forma directa por los sentidos convencionales. Quizás el problema radica en el
exceso de sensaciones físicas imperantes en el ambiente posmodernizado, que nos
impiden estar relajados y atentos a otras influencias menos intensas, o por efectos de
la sobrecarga racional que nos ha hecho inhibir el hemisferio derecho del cerebro en
donde radican las habilidades perceptivas no convencionales.

Si dejamos de lado los prejuicios de la modernidad y nos abrimos a cada una de


las sensaciones del exterior y de nuestro interior, podremos estar alertas a las
variaciones energéticas para así poder generar criterios para investigar los asen-

37
tamientos humanos y diseñar bajo una arquitectura del ambiente. Esto es indis-
pensable hoy día, porque tal y como refleja el Gráfico 2, el síndrome del edificio
enfermo es una realidad que genera costos económicos sociales y ambientales.

Son tantas las perturbaciones que podemos hallar en un ambiente heredado de


la modernidad, que no siempre resulta fácil determinarlas, porque nuestro intelecto
cree que no existen o en todo caso se niega a aceptarlas, ya que ponen en duda el
paradigma que le da seguridad. Lo ideal sería sensibilizarnos en aquellas que nos
perjudican, pero dada la dificultad del proceso cognitivo, necesitamos la ayuda de la
intuición y de algunos instrumentos de medición no convencionales. De todos
modos, sus fuentes están visibles; por ejemplo, la energía eléctrica es la primera que
percibimos cuando entramos en un asentamiento humano. Podemos hallarla en las
plantas termoeléctricas, en las líneas de alta y baja tensión o en los transformadores
eléctricos y tableros cercanos a las viviendas. Para su detección objetiva se utiliza un
amplificador de frecuencias eléctricas, el cual se desplaza por todo el trayecto y
localiza las alteraciones, emitiendo una señal.

La sensibilización necesaria
Las corrientes telúricas son provocadas por varios fenómenos, entre ellos, fallas
geológicas, sismos, yacimientos minerales y aguas subterráneas. Se pueden detectar
por sensibilidad innata o por medio de instrumentos electrónicos como el sismógrafo o
el geomagnetómetro. Debido a la alta cantidad de factores que inciden en la red
magnética, para su detección se necesita de entrenamiento y equipos especializados.
Esta energía por si misma no suele ser agresiva. Hartmann (1956) ideó un sencillo
instrumento llamado Lóbulo Antena, que permite una detección clara y precisa de la
red magnética en pocos minutos (Gráfico 3). Con estos métodos y aparatos podemos
medir cantidades de energía. Sin embargo, a veces ignoramos que tan negativas o
positivas pueden ser para nosotros. Los investigadores franceses Bovis y Simoneton
(1989) crearon el Biómetro, una especie de regla graduada de cero a diez mil que
mide la vibración energética de un lugar. Estableciendo una media vital óptima entre

38
las seis mil y siete mil unidades, podemos valorar los efectos de algunas de estas
energías. Cuando un ambiente tiene una vibración mayor a estos índices, aporta
energía y ayuda a nuestro perfecto equilibrio, mientras que por lo contrario, las
vibraciones por debajo de seis mil nos debilitan. Similar situación la tenemos con las
ondas de radio, TV, celulares y radares, que pueden tener efectos nocivos en las
cercanías de transmisores, flujos de ondas y antenas de gran poder.

La auditoría energética
Para realizar una evaluación de los ambientes heredados de la modernidad hace
falta una auditoria energética; en primer lugar debemos ubicar en nuestro alrededor
los sistemas y equipos que puedan perturbar. Algunas veces es complicado precisar
la ubicación de las instalaciones en las calles, plazas y otros lugares públicos; sin
embargo, se deben detectar, ya que a veces no basta con desconectarlos o
simplemente moverlos de un lado a otro para que dejen de surtir sus efectos. El Mapa
1 ejemplifica una situación muy común en nuestros asentamientos humanos
heredados de la modernidad.

El empleo de equipos y sensores especiales llevó a determinar las zonas


nocivas que allí aparecen ilustradas. No hay que olvidar que los campos energéticos
problemáticos pueden estar originados fuera de las viviendas, como por ejemplo, en
el tendido eléctrico aéreo o subterráneo, tuberías, equipos enterrados, entre otros.
Nunca podemos suponer que por no verlos, no están allí, y que no tenemos que
preocuparnos de ellos, porque sus efectos son a menudo a distancia y sin contacto.
Lo que ninguno de los instrumentos mencionados puede hacer hasta ahora es
predecir cómo reaccionará una persona ante un campo energético de cualquier
intensidad, pues la sensibilidad es una característica individual y depende de los
estados de salud mental y emocionales.

Cualquiera que sea el método que se use para el análisis e identificación de las
energías, nos puede dar una idea de cómo ubicar los puntos de sobrecarga. No basta
con desplazarse hacia otro lado, todo el ambiente local puede registrar corrientes

39
intensas. Ésta es una característica heredada de la etapa moderna de nuestras
sociedades. Se pueden utilizar diferentes métodos de protección, pero antes se debe
determinar el origen de los campos energéticos que causan los problemas. Para ello
se debe crear una nueva sensibilidad perceptiva ante estas energías, que permita
orientar el diseño de las formas que interactúan con ellas, los hábitos y las
costumbres de los futuros usuarios o residentes. Esto es parte de la arquitectura del
ambiente.

También se deben evaluar el estado de salud y bienestar de los ocupantes, lo


cual puede ser uno de los métodos más útiles para expresar en forma directa las
relaciones entre el medio externo del usuario con su medio interno. Esta última
técnica es la más recomendable, porque el ser humano es el instrumento más
sensible a estas energías.

Las energías están presentes en los asentamientos humanos de múltiples


maneras, tiene efectos diferenciales en sus moradores y es necesario evaluarlas de
antemano, antes de iniciar cualquier proceso de proyectación en el contexto local. Los
principales detectores de estas energías son los seres humanos, sean investigadores,
diseñadores o moradores, por lo cual se hace indispensable conocer como fluyen
estas energías en sus organismos. Sin embargo, la historia de vida, consciente e
inconsciente, condiciona estos efectos, al igual que las actitudes mentales y
espirituales, muchas de ellas heredadas de una larga experiencia anterior.

La etapa antigua o la energía como espíritu


El paisaje siempre ha sido visto como un elemento más de los asentamientos
humanos. Se han empleado diversas metodologías para evaluarlo, tales como la
determinación del potencial de vista, las cuencas visuales, colorimetría, entre otras.
Pocas veces se han tomado en cuenta otros sentidos por medio de los cuales
podemos percibirlo y mucho menos hemos prestado atención a la intima relación con
los estados mentales y espirituales de sus residentes y visitantes. Es fácil constatar

40
que el paisaje, desde lo más antiguo de la humanidad, siempre ha manifestado una
personalidad que infunde ciertas sensaciones en los residentes y visitantes, por lo que
tiene un potencial afectivo importante, mucho más allá de la simple lectura física o
topográfica que hagamos del mismo. El paisaje es también producto de una historia y,
como geografía en el tiempo, encierra la huella de comunidades pasadas que están
presentes a través de los rasgos que hoy podemos identificar y sentir cuando lo
recorremos.

Los antiguos asentamientos humanos y la percepción energética Commented [A9]: No habrá alguna relación con la
Arqueografía. Arqueol. Disciplina que estudia la relación
Si nos remontamos al poblamiento originario de nuestros países, podemos entre las antiguas sociedades y el espacio geográfico y
ambiental que ocuparon.
afirmar que la base indígena y sus sucesivas migraciones definieron el patrón de
ocupación del territorio actual y que luego las sociedades que las sucedieron
modificaron muy poco. Esto es una clara tendencia en sociedades como la mexicana
y la peruana, así como para algunos países de Centroamérica, Bolivia, Ecuador e
incluso gran parte de Brasil. Sin embargo, en el caso venezolano esto ha sido
minimizado por no haber evidencias arqueológicas importantes de estos patrones y
por el fuerte mestizaje de la población originaria, impidiendo ─con algunas
excepciones─ que sean reconocidas como comunidades intranacionales. A tal efecto,
por ejemplo, la presencia de antiguas construcciones prehispánicas en Barinas (Ver
Gráfico 4) (¿y las excavaciones de El Tocuyo–Quíbor?), pudieran dar pie al rechazo
de la hipótesis ampliamente aceptada según la cual sólo después de Colón hubo
ciudades en Venezuela. Estas construcciones indican un nivel de organización social Commented [A10]: Museo de Quuibor

mucho más complejo que el aceptado por la historia oficial, inclusive el manejo de
ciertas energías de la tierra con fines religiosos o productivos.
Las sociedades indígenas tenían una fuerte inclinación por el desarrollo
espiritual o religioso y que parte de su estructura de poder tenía una clara dominación
teocrática. Adicionalmente, sus actividades económicas principales como la caza, la
pesca, la recolección y la agricultura itinerante necesariamente establecían estrechos
vínculos con las energías sutiles de la Tierra.

41
Una hipótesis sobre la influencia energética en la ocupación del territorio
Sobre la base de estas consideraciones, podemos fácilmente plantearnos una
nueva hipótesis sobre los primeros asentamientos humanos, a saber: el patrón de
ocupación originario del territorio indígena estuvo determinado por los centros de
concentración de las energías de la Tierra, que fueron y siguen siendo empleadas
para fines religiosos y de apoyo a las actividades de subsistencia. Por estas razones,
los lugares sagrados, monumentos, templos, pirámides, centros funerarios e incluso
los lugares de habitación y trabajo, fueron emplazados en centros en donde estas
energías de la Tierra podrían captarse y manipularse fácilmente. Como ilustra el
Gráfico 5, a lo largo de la historia diversas construcciones sirvieron para estos fines.
Esto era congruente con una sociedad en donde lo espiritual dominaba casi todos los
aspectos de la vida cotidiana, como sería el caso de la agricultura, en donde la
siembra y la cosecha significaban un acto casi sagrado. En el caso de la caza, la
comunicación con la futura presa era fundamental para tener éxito en un territorio
amplio e intrincado. Similar situación podría observarse en la pesca y la recolección
de especies vegetales en las selvas, donde la ubicación precisa de peces y frutos era
lograda percibiendo estos tipos de energías sutiles.

La estructuración de las sociedades indígenas estuvo marcada por estas


energías y todavía hoy podemos observar sus manifestaciones en los muy comunes
sistemas de sanación basados en chamanes y brujos, donde estas energías toman
parte activa en el proceso de sanación. La misma elaboración de artesanías por estas
comunidades ─por su grado de virtuosismo y delicadeza─, sólo podría explicarse
mediante el claro dominio manual del material natural por parte del practicante, sólo
posible con un proceso de clara comunicación sensible con fibras, arcillas, maderas y
piedras para moldearlas a su antojo. La colonización y su proceso de evangelización
compulsiva lograron resacralizar estos lugares y por eso respetaron los
emplazamientos originales de las poblaciones indígenas. Sólo se limitaron a
resignificarlos con los nuevos símbolos, templos, catedrales, capillas y otros lugares
de culto cristiano, que prácticamente exorcizaron los lugares de celebración que se

42
consideraban paganos. Tal y como sucedió en Europa medieval e incluso en la
renacentista, los practicantes originarios de estos cultos paganos fueron exterminados
sistemáticamente, debilitando fuertemente el espíritu guerrero de aquellas
comunidades que osaron enfrentarlos y ─quizás por eso─ fueron derrotados
fácilmente.

El proceso de ocupación colonial en América adaptó este patrón originario,


basado en las energías de la Tierra y lo puso a funcionar para un culto cristiano
dominador de la mano de obra de las plantaciones y haciendas (¿Encomiendas?
Sería más preciso referirse al hecho histórico). Sólo cuando lo consideraron
necesario, establecieron los emplazamientos que le garantizarían su contacto con el
exterior y con otros lugares del continente por donde avanzaban en su plan de
conquista. Esta hipótesis no ha sido probada en nuestro continente, pero en
Inglaterra, a inicios de 1900, pudo ser constatada empíricamente con las llamadas
Líneas lays. Hatking Watking, un fotógrafo y naturalista inglés, publicó un libro titulado
The old strait track (1926) en donde alinea magistralmente una serie de monumentos
megalíticos de la cultura celta, incluyendo el famoso Stonehenge y otra serie de
templos cristianos más modernos, que curiosamente reposaban sobre una trayectoria
que coincide con flujos energéticos de la Tierra. (Ver Gráfico 6). Esta constatación
había sido inspirada por los trabajos previos del arqueólogo E. Blank, quién había
presentado en el Congreso Arqueológico Británico de 1870 un estudio empírico de
estas curiosas alineaciones.

Energía y psiquis
Más modernamente, los trabajos de Deveraux (1990) identifican otras curiosas
formas y por primera vez se denominan pulsos lineales o experiencias energéticas
primarias vinculadas a la psique humana. Esto es la constatación práctica de lo que
también existe en los llamados caminos del Chì o Qui en la China, que son
manipulados por el llamado Feng Shui en todas su variaciones, o por los hitos de las
rutas de las caravanas del Sahara, las trochas de los nativos de Uganda, el camino
del Inca en los Andes de Perú y Bolivia, los caminos del Cré en India y quizás las

43
líneas de Nazca.

Las motivaciones por el estudio de estos pulsos lineales no decayeron en años


posteriores, sólo que el interés se centraba en el manejo industrial de otras formas de
energías. Más tarde, Pernick (1926) analiza la vigencia de estas marcas en la época
victoriana y funda el Straight Club en Inglaterra, que mantiene hasta hoy en día un
monitoreo de estas curiosas trayectorias. En 1939, aparecen las guías de J. Maxell
sobre nuevos alineaciones y en la década de los sesenta se reactiva la discusión
pública con su libro: Skyways and lands marks (1961) (Ver Gráfico 6). Una alineación
o lays pueden ser reidentificadas por la fotografía, la cartografía comparativa o con
una fuerte intuición. Ésta permite ver un orden en una serie de monumentos, glifos,
cuevas, cementerios, pozos de agua, cascadas, topes de colinas, iglesias, templos,
capillas, cruces y sitios con restos arqueológicos. En el caso de los templos se
identifican al efectuar las mediciones de sus dimensiones. Un ejemplo lo constituye el
libro de Fulcanelli: El misterio de las catedrales (1970). Del mismo modo, usando la Commented [A11]:

toponímica original, e incluso la actual, se pueden determinar los puntos en el terreno


que corresponden a centros energéticos que eran identificados por diversos cultos y
religiones para ser usados en celebraciones y rituales. En muchas ocasiones se usaron
los mismos centros por parte de varias religiones o cultos y dos claros ejemplos de
ello son: la mezquita de Córdoba en España (¿y Santa Sofía de Estambul?), con una
catedral cristiana adentro, y los monumentos del Cuzco en Perú, cuyas bases se
mantienen sobre la piedra Inca de los templos originarios, mientras sus paredes son
de construcción colonial y sirven para iglesias católicas bañadas de oro y llena de
santos de madera o yeso.

Las líneas de flujo energético


A lo largo de la historia y hasta nuestros días, han permanecido estas líneas de
flujo y se pueden encontrar en ellas puntos en los cuales se puede fertilizar la tierra,
curar enfermedades, predecir el futuro, motivar y alterar los sentidos y la conciencia
según sea el caso, y la religión o ritual encargado de tales asuntos. Más

44
recientemente se ha demostrado que estas líneas de flujo podrían tener relación con
las formas topográficas del paisaje, como lo reconocen las distintas escuelas chinas
del Feng Shui, o la técnicas hindúes de diseño y con las diversas maneras de
canalizar las energías telúricas por parte de un sin fin de objetos físicos que se usan
para el culto o el trabajo.

Paralelamente, otros estudiosos de los más variados campos del conocimiento


geográfico y físico, han detectado esta serie de energías en la Tierra que podrían
estar explicando los rumbos de estas alineaciones. Uno de ellos fue Manfred Curry
(1956), quien detectó una red global de flujos cargados eléctricamente de un origen
natural. Este autor no logró una clara determinación de su ubicación en el espacio,
pero creía que recorren el planeta con una separación de más o menos 3 metros
entre una y otra, pudiendo adquirir diversas polaridades en sus puntos de
intersección. Son las llamadas Líneas Curry (ver Gráfico 7).

Del mismo modo, Hartmann (1949) estableció años antes la presencia de otras
líneas, con separaciones de dos a tres metros, también cargadas diferencialmente e
incluso, llegó a estimar que tienen mucha influencia en la salud de las personas.
Estas líneas fluyen en dirección norte-sur y este-oeste y en los puntos de intersección,
según sea la polaridad, pueden tener efectos beneficiosos o perjudiciales para la
salud. (Ver Gráfico 8). Se ha determinado que, tanto las líneas de Curry como las de
Hartmann, pueden ser afectadas por las oscilaciones del campo magnético terrestre,
los rayos cósmicos, las energías tectónicas, aguas subterráneas, presencia de
minerales, entre otros, por lo cual se requiere de un análisis especial en cada sitio.
Shumman (1952) identificó otras ondas o pulsos que recorren la Tierra y la atmósfera
cada cierto tiempo con un patrón diario y con una clara influencia en el funcionamiento
cerebral, afectando en consecuencia los ritmos hormonales, menstruales y de sueño
de los seres humanos. Otras líneas como las Blaks (1967) y el Orgón (1945) han sido
reportadas en la literatura; las primeras no tienen un patrón de flujo definido como las
anteriores, y se asocia a flujos de energías como la Ch, tomadas en cuenta por el
Feng Shui. La segunda, son un tipo especial de energía vital identificado por Reich,

45
un psicólogo discípulo de Freud, que estableció una corriente bioenergética de
interpretación en la psicología (Lowen, 1989).

Todas estas energías se asocian a una concepción de unicidad del mundo que
viene de la etapa antigua. Implica la presencia de un orden no explícito y la intima
relación de todos y cada uno de los objetos que componen el ambiente. Bajo esta
concepción, las diversas energías parece que pueden ser manipuladas cuando se
interviene el paisaje con construcciones que las potencian y canalizan y por lo tanto,
pueden ser usadas para apoyar los procesos vitales, como la agricultura, la salud y el
confort. Esta es la llamada arquitectura del ambiente.

Recientemente, se han hecho esfuerzos por integrar estos diversos campos


energéticos en uno solo, que permita medirlos y, por lo tanto, manipularlos para
beneficio del hombre. Becker y Hagen (1989) intentaron asimilarlos a una figura
poliédrica que encierra a todo el planeta y poco tiempo después, Cathie y Sanderson
(1990) establecieron un patrón icosahédrico con vértices en las enormes distorsiones
energéticas que se observan sobre la superficie de la tierra y que generan incluso
alteraciones de la dimensión espacio-tiempo. Estos vértices se llaman vórtices y
tendrían curiosos efectos sobre las máquinas y los organismos vivos. Hapgoon (1944)
había rescatado estas ideas de una red global y la asoció con los cambios que se han
medido en los polos magnéticos de la Tierra. Llegó incluso a discutir con Einstein la
validez de estas hipótesis.

Estas hipótesis fueron reexaminadas más tarde por los científicos rusos
Goncharov, Morozov y Makarov (1960) quiénes, incluyendo otros elementos, llegaron
a imaginar una enorme red sobre la superficie de la Tierra que coincide con extensas
fallas geológicas, sitios de anomalías climáticas, alteraciones gravitacionales, rutas de
migración de aves y ubicación de lugares de culto de varias religiones.

Bird (1987) elaboró un mapa que intenta sintetizar todos estos aportes
anteriores, que pueden ser discutibles porque no han sido constatados eficientemente

46
desde el punto de vista científico, pero son excelentes hipótesis de trabajo para
explicar el emplazamiento de estos monumentos y lugares de culto originarios. En la
actualidad tales sitios son muy apreciados por el turismo de masas y cierto nuevo tipo
de turismo cultural y místico. Lovelock (1997) acuñó la hipótesis GAIA, en la cual el
equilibro ecológico de la Tierra se explica por la presencia de estos flujos que le dan
vida y el comportamiento de un organismo a todo el globo. Sin embargo, todas estas
constataciones, producto de visiones holísticas de la realidad, no han sido
reconocidas firmemente por la ciencia moderna. Esta insuficiencia científica
explicativa puede ser analizada por varias vías: la primera de ellas tiene que ver la
longitud de onda de las energías de la Tierra, dado que quizás por estar formadas por
partículas extremadamente pequeñas requieren, para ser detectadas, ser
bombardeadas por otras partículas más pequeñas, pero al hacer esto, cambian
inmediatamente su naturaleza y su curso.

La paradoja cuántica

Esta paradoja la habían mencionado hace unos años los científicos nucleares
como el principio de indeterminación y es la base de la física probabilística actual
(¿Física cuántica? Si es así, se preferible mencionarla). Otra razón de su poca validez
científica formal tiene que ver con la evasividad; es tan corto el tiempo de existencia
de estos flujos que no existen instrumentos que puedan medirlos y por lo tanto, sólo
pueden ser conocidos por sus efectos visibles o sus trazas. De igual modo, estas
energías podrían estarse comportando a la vez como ondas o como partículas, por lo
cual su detección es muy difícil. La principal dificultad de la detección científica de
estas energías tendría que ver con su similitud con las ondas que emplea el
pensamiento humano y, por lo tanto, se confunden con ellas en el momento que un
investigador objetivo quiere observarlas sin ninguna influencia externa.

Como en ciertos experimentos con partículas cuánticas, basta que alguien


piense que existe una onda para que esta aparezca o modifique una preexistente.
Todo esto plantea un grave problema cognitivo para la ciencia de la modernidad,

47
porque por una lado se tienen muchas constataciones de los efectos que dependen
de su intensidad, origen y medio por donde circulan, y por el otro, de la actitud y
actitud de quién las observa o manipula, es decir de la credibilidad.

Estas energías tienen sin duda algunas propiedades electromagnéticas de muy


baja intensidad, pero de gran alcance y penetración, y a la vez vinculan los objetos
donde actúan con la conciencia de quien los observa. Este fenómeno lo constataron
los antiguos, lo usaron las posteriores civilizaciones y hoy en día permanece como
conocimiento aletargado y poco valorizado. Esto se debe a que su existencia objetiva
es de difícil comprobación, ya que el propio proceso de observación las afecta y las
pruebas de su existencia son relativas y dependen de la cantidad de evidencias que
la conciencia del investigador esté dispuesta a exigir. Muchas de estas energías
podrían viajar en el tiempo a una velocidad mayor a la de la luz, ya que la distancia
parece no afectar su intensidad y en consecuencia podrían atravesar a los objetos
físicos. (¿cuál es el soporte para aseverar tal afirmación?) Son parte de ese orden
implicado del que venimos hablando y para lo cual nuestro inconsciente debe
preparase para captarlo. Sin embargo, muchas de ellas están asociadas a los
procesos vitales encargados de producirlas y potenciarlas; por estar vinculadas al
metabolismo de los seres vivos las llamaremos somáticas.

Energías somáticas
Las energías somáticas no se circunscriben al mundo de los organismos vivos,
si no que, como demostró Reich y otros psicólogos, pueden generarse en la materia
viva y circular ampliamente por el entorno local. Las energías somáticas son parte del
balance global, es decir, no se crean ni se destruyen, sino que se transforman (por
eso cumplen la primera ley de la termodinámica y violan la segunda) porque son
fuertemente antientrópicas, es decir, son capaces de detener el proceso de
generación del caos, ayudar a la auto-organización de la vida y coparticipar en ese
orden implicado. En este sentido, es interesante plantear la hipótesis de Illich (1979)
de su libro “Energía y equidad”: “cualquier sociedad no será lo suficientemente libre si

48
las energías somáticas son reemplazadas en cierta proporción por otros tipos de
energías extra-somáticas, que artificialmente favorecen la entropía y concentran el
poder en manos de unos pocos”. Por esta razón, estimamos que el enfoque socio-
energético es fundamental para entender y potenciar las actividades de desarrollo
sustentable, pero esto implica una concepción diferente del ser humano, de su calidad
de vida, su cultura y su bienestar.

49
Capítulo 3

Calidad de vida y modos de vida

Calidad de vida y la teoría de las necesidades humanas

El auge del consumismo de nuestros días ha llevado a la estandarización de los


patrones de asentamiento humano y nuestro continente no se escapa de esta
tendencia homogeneizadora. La estandarización de los servicios públicos es una
necesidad de los gobiernos y de las grandes empresas para ahorrar costos y poder
intercambiar trabajadores sin necesidad de invertir mayores cantidades de recursos
en su formación. Esta estandarización tiene la característica de no ser reconocida por
el público como tal, toda vez que el mercadeo y la promoción hacen ver a sus
productos y servicios en forma diferente ante los ojos del consumidor y lo que es peor
aún, los obliga a optar por unos pocos satisfactores6, sin que puedan llegar a tener
conciencia de sus reales necesidades.

Por ejemplo, en el caso de los asentamientos humanos vinculados al turismo se


ofrecen los productos y servicios en forma muy similar en muchos lugares del mundo,
pero aparecen como diferentes destinos. De esta manera, se satisfacen diversos
sectores sociales con servicios turísticos que aparentemente se lucen diferentes, pero
en el fondo se trata de la misma modalidad. Se confunde así la necesidad de viajar,
que es más íntima y compleja, con el satisfactor, ─en este caso el destino turístico─,
que es apenas una manera superficial y aparente entre varias, de subsanar lo que
hace falta realmente. Frente a esta situación, común también en ámbitos de los
asentamientos humanos como los vinculados al comercio, la cultura o los servicios,
han aparecido algunos que ofrecen productos y servicios específicos, particula-

6
Definir el concepto

50
rizados, novedosos y que tratan de satisfacer las exigencias más especializadas de
los visitantes.

Sin embargo, se comete el mismo error cuando con un mayor grado de


especialización, se ofrecen satisfactores ─en vez de atender a las necesidades
reales─, y si bien ahora puede haber un mejor ajuste a las múltiples exigencias
humanas, ante la amplia gama de modalidades que se ofrecen, no se trata de
verdaderos servicios concebidos y ejecutados en función de las necesidades reales.
Una clara constatación de esta aseveración puede observarse cuando hoy en día ya
se trabaja a niveles de microsegmentación de mercado para atender gustos muy
particulares, tales como los estados de ánimo o las fases del desarrollo espiritual de
una persona.

Necesidades vs satisfactores
Las técnicas de planificación siempre se han enfatizado en los objetos que
conforman los asentamiento humanos ─escuelas, clínicas, viviendas, hoteles o
monumentos─, y no en la lógica del servicio que a la larga son la que enriquecen
realmente la vida y satisfacen sus más íntimas necesidades. Si bien los objetos
arquitectónicos son parte de esas experiencias, y sin ellos no se da la estructuración
del servicio, son los que generalmente se aprecian, se recuerdan y se exigen, aunque
el servicio en sí es que el satisface la necesidad. En todos estos procesos donde se
intercambian las necesidades (lo qué hace falta) y los satisfactores (el cómo se
satisface), hay un intenso flujo de energías de los más variados tipos, incidiendo en la
conciencia y la memoria de los diferentes actores involucrados. Podemos plantear
ejemplos vinculados a otros tipos de asentamiento humano, pero el divorcio entre
necesidad y satisfactor siempre es similar y más bien se hace necesario diferenciar
teóricamente las vías utilizadas para alcanzarlos. En el primer caso, se trata de
motivaciones psicológicas, espirituales y afectivas profundas, que estimulan el acto de
asentarse en un lugar y que se constituyen en el baremo inconsciente de evaluación
de las infraestructuras y servicios requeridos. Por el contrario, un satisfactor es una

51
entre varias maneras de lograr que estas necesidades sean complacidas.

Volviendo al ejemplo del turismo, una necesidad muy típica de la adolescencia


es demostrar autonomía ante los padres y esto puede lograrse tanto en un curso de
idiomas en un país extranjero, como en una aventura por la selva; por lo tanto, esta
necesidad implica diferentes asentamientos turísticos, dos satisfactores diferentes de
una misma necesidad. De la misma forma, el deseo de comprender el mundo más
allá de la simple educación formal, puede lograse por dos vías: involucrarse en una
realidad local con el ánimo de encontrarse con su cultura o conocerla a través del uso
de grandes medios de comunicación de masas. Dos satisfactores para una misma
necesidad generan asentamientos humanos diferentes.

Adentrarnos en el difícil campo de estudio de las necesidades humanas nos


debe llevar a concebir a los asentamientos humanos de manera más variada y lo que
es más importante: concebir su intervención en forma concertada con los propios
habitantes, ajustados también a las necesidades de la población.

Las necesidades humanas y la inducción de satisfactores


A continuación transcribimos, una lista de necesidades humanas de (Rotler,
1998) que pueden dar motivos a diferentes satisfactores, aun usando los mismos
asentamientos humanos:

1) Reforzar la autoestima.
2) Crear confianza entre parejas, familias o grupos.
3) Restablecer el equilibrio mental o emocional.
4) Favorecer la independencia, autonomía personal o grupal.
5) Incrementar la capacidad de comprender el mundo.
6) Aprender a dominar el miedo, enfrentar peligros y retos.
7) Emprender la búsqueda de las soluciones a los problemas de la vida
cotidiana de otra manera.
8) Restituir las energías biológicas perdidas por el trabajo.
9) Incrementar la capacidad de adaptación a nuevas situaciones.
10) Buscar el sentido de la vida.

52
Como puede observarse, son necesidades muy íntimas y universales que pue-
den coexistir unas con otras o ser abiertamente contradictorias, y si bien no aparecen
reportadas en las estadísticas, son las que en el fondo deciden las estrategias de
asentamiento humano. Estas necesidades no son muchas veces reconocidas por el
mismo habitante y se encubren con otro tipo de falsas motivaciones tales como:
demostrar prestigio, coleccionar bienes, títulos de propiedad, dinero o tener poder.
Estas motivaciones ocultas, afloran a lo largo de la historia y hacen de este proceso
de asentamiento una experiencia diferente para cada uno de los lugares de la Tierra,
aún si se trata del mismo grupo humano.

Todos los objetos arquitectónicos y sus servicios serán apreciados a la luz de


ellas y no en términos de la calidad que miden los clasificadores estadísticos. Cada
motivación refleja un estado corporal, mental o espiritual y por ende un tipo de
balance de energías, el cual reacciona con las energías de la Tierra, concentradas en
los lugares de asentamientos para generar cuadros de satisfacción, enriquecimiento y
plenitud.

Calidad de vida vs satisfactores


Lo anteriormente expuesto conduce a diferenciar conceptualmente el término
calidad de vida del satisfactor. En el primer caso, significa un reconocimiento de un
estado de bienestar y por tanto es objetivo y subjetivo a la vez. Objetivo en el
momento que es posible medirlo con ciertos indicadores básicos que inciden en las
variables físicas y mentales. Por ejemplo, disponibilidad de agua potable o sistemas
de eliminación de aguas servidas, grado de alfabetización o niveles de escolaridad,
contaminación del aire y el suelo, entre otros, son sólo algunos indicadores de la
calidad de vida que pueden evaluarse y compararse entre localidades o grupos
humanos. Sin embargo, la valoración de los mismos depende del modo de vida, el
cual está vinculado al concepto de campo cultural y las historias de vida de los
habitantes. Por eso la disponibilidad de agua potable sería evaluada a partir de las
experiencias previas, de la forma como se han dotado de ella y de la valoración que

53
se haga dentro del campo cultural al cual se pertenece. La calidad de vida tiene esa
doble condición: objetiva y subjetiva. En este caso, el satisfactor significa una
particular manera de alcanzar la calidad de vida y depende también del modo de vida
y de los campos culturales donde está inserto el asentamiento humano Por ejemplo,
si se trata de una región llana o montañosa, si es de origen indígena o europeo. Las
necesidades humanas son generalmente absolutas y los satisfactores relativos.

Las diferentes modalidades de asentamiento pueden darse a la vez en cualquier


lugar, incluso para un mismo grupo humano a lo largo de su historia, lo que implica
una secuenciación de eventos, acontecimientos, sensaciones, conocimientos y
situaciones bioenergéticas a la larga enriquecedoras o no de las necesidades más
profundas de los habitantes. Los modelos convencionales y estandarizados del
asentamiento humano sólo nos remiten a un tipo especial de satisfactores de las
necesidades humanas y es el reconocimiento de la necesidad profunda del ser
humano la que nos puede llevar a experiencias verdaderamente gratificantes de
diseño y de compenetración energética con el entorno local. Esto es arquitectura del
ambiente.

Las experiencias con los satisfactores: la multidimensionalidad


Estas experiencias podrían ser agrupadas como hace Rotler en cinco tipos:
física, intelectual, emocional, espiritual y de fantasías, y corresponden a los diversos
niveles en los cuales se ha estructurado la existencia humana. Hay que recordar que
al menos los tres primeros niveles que corresponden a lo físico, mental y afectivo son
de exclusivo control por parte de la persona. Por lo tanto, conducen a experiencias
individuales. Mientras los otros niveles, como los espirituales, por ser trans-
personales, nos permiten compartir las experiencias de vida con un colectivo más
amplio e incluso con el resto del entorno.

Otros autores como Boullón (1995) han hecho otras interpretaciones de este
hecho pero, sin caer en discusiones filosóficas, lo importante es reconocer la
multidimensionalidad del ser humano, el grado de control consciente sobre algunos de

54
estos niveles de conciencia y sobre todo, las diferentes formas de satisfacer sus
necesidades o enriquecer su existencia, aún pudiendo ocurrir la tendencia a
homogeneizar sus experiencias por parte del modelo de desarrollo dominante. Otro
elemento de este enfoque tiene que ver con la naturaleza de las fuerzas que lo
dinamizan, que siendo energéticas, corresponden a diversos ámbitos como: el físico,
mental, afectivo y el espiritual, por lo cual no se circunscriben a la forma del cuerpo
del ser humano, ni siquiera sólo a un campo próximo de influencia, sino que se
expanden a muchos miles de kilómetros y de hecho se comparten con otros
individuos distantes.

La calidad de vida reflejada al interior de las personas

Si entendemos al ser humano de acuerdo con lo que hemos planteado en los


párrafos anteriores, se nos plantea la necesidad de integrar más profundamente el
juego de energías que dinamizan el paisaje, con la que circulan por nuestro cuerpo
físico, mental, afectivo y espiritual. Algunas de estas energías tienen una alta
evasividad ─incluso no se ha constado su existencia científica─, pero sus efectos y
consecuencias son parte de la cotidianidad de miles de personas que se mueven en
el mundo en búsqueda de experiencias más gratificantes de vida.

Conciencia y percepción energética


El ser humano tiene conciencia de sus sentidos receptores para, por lo menos,
cuatro tipos de estas energías: luz visible, calor, sonido y energías químicas (sabor y
olor) e incluso, somos capaces de reconocer que se pueden acceder a otras energías
como las vinculadas a la afectividad o a la intuición; pero en todo caso la ampliación
del espectro de percepciones es parte fundamental de una experiencia de diseño
para la arquitectura del ambiente como la que se plantea en este texto, que intenta
ser multidimensional.

En esta experiencia se reconoce también que la mal llamada población local,


también posee estas percepciones, con mayor o menor poder de desarrollo, y que

55
parte de los objetivos de los proyectos de intervención en ellas sería para compartir
saberes y visiones del mismo paisaje, de los mismos hechos y de ellos mismos en
particular. Es algo más que tomar una foto, es participar en otras percepciones de lo
real, y para lograrlo se hace necesario estar consciente de la percepción de los
diferentes tipos de energías, en especial las somáticas.

El efecto de la energía en la salud (física, mental y emocional)


Estas energías podrían lograr alterar, para bien o para mal, nuestros sentidos e
incidir en los tres ciclos del bioritmo7: físico, mental y emocional, que juegan un
enorme papel en el proceso de percepción de la realidad. Por ejemplo, en el plano
físico se observan claramente cómo las influencias energéticas pueden alteran el
ritmo del sueño, las secreciones hormonales, ciertas microestructuras orgánicas y el
tono muscular. En el plano mental se modifican las estructuras de pensamiento, los
patrones de aprendizaje y de desarrollo de emociones; incluso en otros planos, son
capaces de establecer sintonías y comuniones con otros seres humanos u objetos
físicos.

Es de hacer notar que algunas de estas energías pueden tener efectos muy
negativos para la salud y la vida. Tal y como expresa Reich, citado por Lowen (1989),
la relación entre salud y enfermedad depende de un delicado balance de fuerzas
energéticas y los efectos pueden ser acumulables, heredables, enmascarables,
inocuos, altamente peligrosos o sinérgicos y sobre todo pueden reestructurar
funciones fisiológicas, cerebrales, motrices, mentales y espirituales. Por ejemplo, las
energías ionizantes pueden afectar el cuerpo físico directa y profundamente y si bien
tienen su origen en fuentes radioactivas poco comunes en los lugares de residencia,
también pueden aparecer en dosis menores y menos letales en materiales
constructivos y aparatos electrónicos de uso común.

Las mismas radiaciones radioeléctricas, tan comunes en este mundo


interconectado e informatizado tienen, de acuerdo con sus longitudes de onda, efectos

7
Definir lo que se entiende por biorritmo

56
diferenciales en la salud y riesgos notables que deben evaluarse a la hora de
establecer instalaciones y asentamientos humanos. Aunque los tiempos de exposición
son, junto a la intensidad de la energía, los factores de riesgo más importantes, hay
que considerar que muchas veces el habitante está deslocalizado de su campo
normal de energía telúrica, o en todo caso de su campo habitual, por lo cual se hace
más susceptible. Por otro lado, las reacciones en su sistema inmunológico pueden
ocurrir rápidamente y en forma poco previsibles, desencadenando la aparición otras
enfermedades.

Efectos negativos de la energía y su evaluación: la geopatía y la geobiología


Los principales efectos negativos de estas energías pueden ser térmicos o
atérmicos y para cada caso concreto dependerá de factores claves como la distancia
a la fuente, el tiempo de exposición, la frecuencia, la longitud de onda, la intensidad,
los materiales constructivos, el estado del sistema inmunológico y la conciencia
misma del problema por parte de los habitantes. Es notorio el potencial emisor de
varios aparatos eléctricos de uso común y es de destacar los graves riesgos que una
simple instalación eléctrica mal diseñada, incluso un equipo electrónico obsoleto,
pueden tener sobre algunas personas susceptibles a estos problemas (Ver gráfico 9).
Las zonas en donde las energías naturales como las líneas de Curry y Hartmman y
las fuentes artificiales adquieren características insanas son llamadas geopatías y el
arte de evaluarlas se denomina geobiología, la cual debería ser parte fundamental del
diseño de la arquitectura del ambiente y la planificación de los sus territorios.

Llegado a este punto, se hace necesario introducir el concepto de Bión. Esta


partícula elemental fue descubierta por Reich en Noruega cuando investigaba con un
microscopio de altísima potencia los procesos de infección debido a bacterias y
gérmenes. Los biones se dirigían desde tejidos sanos hacia las células del huésped
enfermo y significaron la constatación más evidente de la existencia de energías
vitales. Reich construyó artefactos para generar y almacenar dichas energías, que se
asocian a la materia viva, pero que eran capaces de fluir y sanar a distancia. Reich
llamó a esta energía el Orgón: una de las manifestaciones espontáneas de lo vivo,

57
siendo continua y pulsátil. Reich logró que sus propiedades se pudiesen comprobar
experimentalmente. Sin embargo, la posición ideológica del investígador es parte
importante del proceso de constatación, toda vez que el mismo está compuesto y
movido por esas partículas las cuales el proceso de conocimiento las altera.

De la misma forma, un discípulo de Reich, Alexander Lowen trabajó en la


determinación de la relación de la personalidad con los flujos de estas energías de la
vida en su libro Bioenergética (1989). Según Lowen, nuestras conductas y en especial
nuestras personalidades y estados de ánimo, son fruto de procesos de carga y
descarga de energías en los centros vitales del cuerpo, siendo las expresiones
faciales, corporales, posturas y enfermedades un reflejo de ellas (1989). La misma
sociedad ─con sus hábitos y costumbres formales─ nos lleva a reprimir esos flujos y a
desbalancear nuestro cuerpo, generando mayores insatisfacciones. Las presiones
sociales, reglas de etiqueta, vestidos, comidas, muebles, compromisos, problemas
─entre otros─, generan tensiones que a la larga crean las armaduras corpóreas que
denotan nuestra personalidad, así como nos delatan y marcan la forma de pararnos,
caminar o el rictus de la cara.

Las emociones como indicadores de la influencia energética


La fusión de los elementos conscientes e inconscientes, dice Lowen ─sean
voluntarios o involuntarios, propios o adquiridos─, dan lugar a diferentes emociones
que se vinculan con la movilidad del cuerpo y con el acto de la respiración. Esta
relación entre el consciente y el inconsciente también es responsable del flujo de
energías a lo largo del cuerpo, que revitaliza o abandona sus órganos. A la larga
dicha relación genera los estados de enfermedad mental o física, o simplemente
nuestro estado de ánimo. Ahora bien, como el cuerpo humano es un sistema
energético que está en equilibrio dinámico con el entorno, cualquier modificación de
éste o de las situaciones y problemas de la vida lo desbalancea. Por eso, cuando nos
encontramos en un lugar donde hay un día brillante y despejado con un paisaje
hermoso, somos personas felices, ya que se produce un efecto estimulante que

58
intenta recuperar el equilibrio perdido. Lo que siente el ser humano puede leerse en
su cuerpo, en su cara, en su postura y por lo tanto, las emociones que podamos sentir
generan modificaciones corporales y viceversa. Una persona es la suma total de sus
expresiones vitales, cada una de las cuales está registrada en su personalidad y
estructurada en su cuerpo, dice Lowen (1989).

La arquitectura de la conciencia

La mente y la conciencia no son unidades separadas o aisladas de la


personalidad, sino parte del organismo y un aspecto clave del cuerpo viviente. Su
desarrollo, en relación con el crecimiento del cuerpo físico, emocional y psicológico,
es paralelo aunque corresponde a campos explicativos diferentes. Por ejemplo, los
ojos no se usan sólo para percibir, sino para expresarse y el corazón no sólo bombea
sangre, sino también nos hace sentir. El cuerpo viviente forma parte de la mente, la
cual no sólo se aloja en el cerebro sino en muchas partes del cuerpo, y por eso es
posible aprender a todo lo ancho y largo de la piel. Lo que ocurre en una experiencia
de vida incide en el cuerpo de la persona fácilmente, dicha experiencia en realidad le
llega a su mente y se almacena en sus órganos músculos y tendones. (¿existe apoyo
empírico sobre esto?)

Mente, conciencia y emociones


La mente humana no sólo cumple la función directiva del cuerpo físico, sino que
es orientadora de la atención a lo que está ocurriendo en el entorno y al mismo
tiempo, de lo que está pasando dentro del cuerpo. Ser consciente del propio cuerpo
es parte importante de la experiencia de conocer los ambientes locales. La represión
de los sentimientos que se puedan tener en un momento dado, disminuye la
excitación del cuerpo y la capacidad de la mente para concentrase y tener poder de
comprender la realidad ambiental local.

59
La arquitectura del ambiente exige comprender nuestra propia arquitectura
interior. La mente obviamente tiene relación con la conciencia y la vivacidad mental
será producto del grado y tipo de energía que nos afecte. La conciencia es, por lo
tanto, la fuerza vital de un organismo, manifestada en la auto expresión del individuo;
no es algo que está en el cuerpo, sino que se comparte con un todo mayor y por eso
es transpersonal. Es el sentimiento que se tiene de ser parte de algo más grande,
vasto y universal, de no estar aislados en el mundo, sino concatenados y en sintonía
con el resto de los seres y las cosas. No se trata sólo de ser sino de sentir un lugar y
pertenecer a él. Por medio de este enfoque multidimensional de la calidad de vida, se
libera al individuo de su visión restringida de su existencia colectiva, sin perder el
sentido de sí mismo o de su conciencia individual.

En resumen, se deben tomar muy en cuenta los diversos campos energéticos a la


hora de conocer y de diseñar los asentamientos humanos. Las comunidades
presentes en ellos tienen un autoconocimiento innato del manejo de estas energías, lo
que le da muchas veces cohesión y permanencia. Ello es parte de lo que podemos
compartir para beneficio de nuestro estado de salud física, mental, afectiva y espiritual.
Por ejemplo, los efectos de los cruces de las líneas de Hartamnn sobre una
edificación pueden ser graves, así como los efectos combinados de las energías de
un transformador eléctrico y un río subterráneo sobre otra instalación; o las posibles
bioenergías que pueden estar en una habitación cualquiera ejerciendo influencia
sobre una cama (Ver gráfico 10). De la misma forma, los vegetales y los animales son
mucho más sensibles a estas energías; los comportamientos de algunos de ellos
pueden variar sustancialmente en un caso u otro.

Hay que tomar en cuenta que estos seres vivos conviven con los habitantes en
sus asentamientos humanos y son parte de la cotidianidad de los lugareños y hace
parte de su balance de energías. También es importante mencionar que la forma
visible de todos los organismos vivos es producto de este juego de energías internas
y externas, y en los seres humanos es la principal causa de la conformación corporal
y funcional de cada uno de ellos. Aspecto que es de importancia vital para este

60
enfoque, ya que como demuestra Reich (xxxx), las estructuras mentales, físicas y
espirituales del ser humano están entrelazadas y por ellas circulan un tipo especial de
energía, el Orgón que hace vivir todos los órganos y por lo tanto dan vida. Esas
energías trascienden al cuerpo, se almacenan y circulan por otros animales,
vegetales, minerales, aire e incluso en el vacío y su justo balance es una de las claves
de la calidad de vida.

La cultura como mediadora en la arquitectura del ambiente


La interpretación de estas energías depende del campo cultural en donde se
encuentre ubicado el asentamiento humano. La misma interpretación de los flujos de
energías en el interior del cuerpo humano también es parte de este mismo campo.
Los hindúes han establecido varios puntos en el cuerpo humano que concentran
todas estas energías. Las diversas actividades que podrían llevar adelante los
habitantes estimulan o atrofian estos puntos, alterando para bien o para mal el
balance vital de las personas (Ver gráfico 11).. De la misma manera, los chinos con la
acupuntura han identificados miles de puntos en la piel, así como canales invisibles que
han de ser estimulados a veces ligeramente para que alteren el delicado balance y se
pueda recuperar la salud perdida. Todos estos elementos culturales son útiles y nos
llevan a considerar al habitante como algo más que una unidad estadística o contable;
es un ser vivo, lleno de energías que transciende su propio cuerpo al ser coparticipe
del juego de energías del mundo y de varios niveles de la realidad.

Algunas interpretaciones psicológicas más modernas (Tart, 2003), asignan a los


diversos niveles del cerebro humano la capacidad de movilizar dichas energías. Hasta
ahora al cerebro se le había asignado, a veces en exceso, la capacidad de ser centro
de comando del cuerpo, correspondiendo el hemisferio izquierdo a las más
intelectuales y el derecho a las más emotivas. Pero en realidad, el resto de los tejidos
y órganos del cuerpo humano no han cedido del todo esta capacidad de almacenar y
conducir energías y por lo tanto, la capacidad de sentir y ser está dispersa por todo el
organismo. Por estas razones, las experiencias de vida multisensoriales son vitales y

61
enriquecedoras y no hay nada mejor que una comunidad actuando como tal, en un
entorno significativo cargado de energías, lo que realmente impresiona nuestro ser en
una verdadera unicidad, es decir, un campo cultural.

Campos culturales y modos de vida


Como referimos en el capítulo anterior, el cuerpo humano es algo más que un
andamiaje mecánico unidimensional. Se trata de un cuerpo que funciona a varios
niveles y en el que se concatenan flujos energéticos, bioquímicos, movimientos
mecánicos y pensamientos. El cuerpo humano existe por lo tanto en varias
dimensiones y se conforma en un continuo con el resto del entorno. Por esa razón,
tiene varios límites, siendo la piel al menos uno de ellos, ya que las energías
atraviesan el cuerpo, se regeneran en él y fluyen a todo su largo, concentrándose en
centros y ejerciendo influencia decisiva sobre el estado espiritual, mental y muscular.
De la misma forma, las modificaciones en el cuerpo físico, las emociones y otros
factores exógenos también inciden en el balance energético, afectando su delicado
equilibrio integral.

Los campos culturales

Estas energías se bloquean o desbloquean con diversas actividades humanas,


siendo los campos culturales (González, 1997), los ámbitos específicos de las Commented [A12]: Sin referencia en el bibliografía

posibilidades infinitas de sus combinaciones. Como de estos flujos dependen la


satisfacción y el bienestar de las personas, y a largo plazo determinan sus estados de
salud y enfermedad, las significaciones que los campos culturales inciden
notablemente en su apreciación. El modo de vida es una relación muy particular de la
interacción cuerpo-mente-conciencia y tiene que ver con el entorno cultural en donde
se desarrollan los diversos campos energéticos del ser humano.

Los múltiples flujos de energías que atraviesan el entorno tienen efectos


diferenciales sobre el cuerpo humano, pudiendo ser contradictorios, complemen-
tarios, catalíticos o supresorios; reconocer su manejo cultural es una actividad
fundamental en todo proceso de evaluación de las condiciones ambientales para los

62
asentamientos humanos. El modo de vida significa una forma particular de existir y de
resolver los problemas de la vida e implica el uso de un determinado estilo tecnológico
dentro de un determinado marco contextual que crea un cierto tipo especial de
imaginarios y significados.

Campo cultural significa la particularización histórica de este contexto ambiental


y encierra todo el juego de representaciones simbólicas y los instrumentos, normas,
mitos y principios que lo sustentan. Un campo cultural tiene a su vez un centro de
sentido y una periferia de expresiones que son reflejo de él y de las interacciones que
establece con otros campos de sentido (Ver gráfico 12).

El origen de los campos de sentido (¿o culturales?) es histórico, puede o no


tener una inscripción geográfica y evolucionan por interacción directa entre ellos a
partir de las relaciones con el modo de vida y la calidad de vida del grupo humano
involucrado. Existen muchas posibilidades de estos campos culturales dentro de
nuestros países, siendo inclusive más novedosos cuando interactúan y se modifican
entre sí. Por ejemplo, en una experiencia turística se interrelacionan al menos tres
campos culturales: el de la comunidad receptora o anfitriona, el de los empleados y
profesionales del turismo y el de los propios visitantes; cada uno de ellos con su
centro de sentido y sus expresiones culturales propias. De la misma forma, las
migraciones ponen en contacto también diferentes niveles de calidad de vida y en
especial diversas formas de satisfacerla, por eso en muchos casos son atrayentes y
particulares, modificando notablemente campos culturales o creando los propios
dentro de los países que los reciben.

Piénsense en las diversas formas que ofrecen los campos culturales para
satisfacer una necesidad humana como es la nutrición y como se expresa en
diferentes tipos de agricultura, gastronomía y valores nutricionales. En el primer caso
se hace referencia al proceso de generación y asimilación de los alimentos, y en el
otro al preparado y valoración de los mismos. Por esta razón, no debemos seguir
privilegiando los aspectos cuantitativos de estos conceptos, dado que su crecimiento
exacerbado e inconexo genera a la larga una pérdida de lo cualitativo y por ende, una

63
afectación en la calidad de vida.

En la evaluación de la calidad de vida no se debe dejar de lado la inter-


subjetividad cultural implícita en el proceso, dado que diferentes campos culturales,
de individuos con diferentes historias de vida y al menos con varios niveles de calidad
de vida, entran en interacción en cualquier asentamiento humano. En la evaluación de
la calidad de vida se toman en cuenta estas complicaciones y para ello se elaboran
guías de auditorías que permiten, no sólo determinar los criterios de evaluación, sino
medir sus indicadores objetivos, tratando de explorar los subjetivos para llegar, no a
niveles o rangos, sino a procesos de aseguramiento y promoción de la calidad que
serán específicos para cada caso.

Definimos la gestión de la calidad como el proceso en sí que permite trabajar


con las intersubjetividades, sin dejar de lado los indicadores objetivos y, sobre todo,
iniciar procesos conscientes de mejora dentro de un determinado campo cultural o
modo de vida. La calidad significa una reflexión sobre sí mismo y sobre la manera de
estar en el sitio, elemento esencial de la arquitectura del ambiente. Sin embargo,
estos mismos indicadores deberían ser medidos en las comunidades e incluso en el
mismo personal de investigación local, dado que el grado de sana compenetración es
parte de una buena experiencia de diseño. Para ello debemos ampliar nuestras
percepciones de las variables ambientales y debemos hacernos sensibles al color, a
la luz, a los diferentes puntos de vista, a la curiosa evasividad de las formas y a las
estructuras implícitas en todo ambiente.

64
Capítulo 4

El desarrollo de habilidades de percepción


de las variables ambientales

Las diferentes percepciones de las variables ambientales

La existencia de este orden implicado sólo puede ser constatada si ampliamos


nuestros espectro de percepciones, si mejoramos nuestro involucramiento con las
realidades locales y si desarrollamos un fructífero diálogo con nuestro inconsciente, el
cual es capaz de captar estas situaciones holísticas. El Cuadro 6 resume las
habilidades perceptivas que debemos desarrollar si queremos realmente aproximar-
nos a las variables ambientales de un asentamiento humano de una manera más
holística y profunda. Solo así podemos intervenirlo con algún proyecto, indicando sus
posibles opciones.

Cuadro 6. Habilidades perceptivas para los asentamientos


humanos.
 Incremento en la sensibilidad a la luz, los colores y las visuales
 Desvelamiento o descubrimiento de la relación entre los campos
energéticos y las formas presentes en los asentamientos humanos
 Desarrollo de la intuición para captar las estructuras implícitas
en formas y patrones de asentamiento
 Incremento de las habilidades basadas en la intuición para
la detección y caracterización de objetos materiales y de campos
de energías sutiles en los contextos locales
 Interpretación de universos simbólicos para darle sentido
a los proyectos de intervención
 Conexión con el orden implicado para mejorar la creatividad
en las prácticas del diseño
___________________________________________________________
Fuente: Elaboración propia

65
Filosofías y enfoques enfrentados

La herencia epistemológica y metodológica presente en los investigadores del


hábitat local proviene del Positivismo y tiene que ver con el predominio del acto de la
observación objetiva como fuente de todo conocimiento. La importancia de las
variables objetivas y de la observación empírica por encima de la especulación
metafísica o la verdad revelada, es quizás el adelanto más importante de la ciencia
desde que se independizó de la escolástica religiosa. Sin embargo, esta supuesta
objetividad de la variable observable, independiente del observador y de su dominio
mental fue puesta en duda con el surgimiento de las Ciencias Sociales, hace ya unos
cuantos años, dada la necesaria subjetividad que está implícita en sus apreciaciones
y más recientemente, con el descubrimiento ─en la física quántica─ del principio de la
indeterminación, que hizo también necesario incorporar la subjetividad en el campo de
las llamadas ciencias duras.

Partículas elementales que se comportan como ondas o como masas, según


sean vistas de un modo o de otro, o propiedades que no pueden ser conocidas
porque el propio investigador las altera al observarlas, llevaron el principio de la
relatividad del conocimiento al propio campo de la ciencia dura dominante. Hoy
debemos reconocer que la realidad exterior de un investigador y en este caso del
ambiente, no es un hecho aislado de sus estructuras mentales ─de sus elementos
perceptivos que conviven muchas veces en su inconsciente─, que lo hacen ver la
realidad como él la cree o le gusta que sea, y no como realmente es.

De seguidas analizamos algunos de los actos más instintivos, y de hecho menos


conocidos del ser humano, como lo es la percepción de las variables ambientales, en
el cual se genera un intercambio de energías y de sentidos entre lo observado y el
observador, lo que podría llevarnos fácilmente a construir realidades falsas, si no se
tiene conciencia de sus múltiples determinaciones, y hacia intervenciones poco
exitosas en los asentamientos humanos. Vamos a comenzar con el proceso de
análisis del acto de observación de los objetos, reconstruyendo algunos de sus
principios cognitivos. Los objetos físicos, al ser concebidos en su mayoría como

66
materia carente de energía, no nos permiten establecer la justa relación de
intercambio que se establece entre ellos y nuestra mente. Del mismo modo, al
concebir nuestro sistema visual como una simple cámara procesadora de fotos,
olvidamos la compleja estructura del cerebro como constructor de imágenes.

En esta sección se expone una síntesis del texto sobre la visión de la luz y el
color en el proceso de observación, escrito por Crick (1989), uno de los descubridores
del ADN. Tomamos como aspectos más importantes, los que nos sirven para el
análisis del acto de observación como un intercambio de energías y de sentidos. En el
caso de la simple observación de los objetos físicos, la luz, el color y la forma de
iluminación son los factores fundamentales para identificarlos; es un acto óptico pero
a la vez mental, y por lo tanto objetivo y subjetivo simultáneamente.

La percepción de la energía lumínica

Luz, iluminación y color


La luz (del Latín. Lux, lucis). es una forma de energía emitida naturalmente por el
sol o artificialmente por otros medios, que incide sobre los objetos y los hace visibles.
La iluminación (del Latín. Iluminativo, onis) es la acción o efecto de incidir por medio de
un conjunto de haces que confluyen sobre un objeto. El color (del Latín. Color, oris) es
la calidad de los fenómenos visuales que depende de la impresión distinta que
producen en el ojo las ondas de luz emitidas por el objeto, y que tienen diferentes
efectos metabólicos en el organismo, en especial en los órganos vinculados al
equilibrio emocional, por lo cual sus efectos se alteran en este camino tortuoso y
complejo dentro de nuestro cuerpo. Así la imagen se ve alterada. Deconstruyamos
ahora cada uno de estos procesos que nos permiten acceder a las variables
ambientales con mayor sabiduría.

El efecto metabólico de la radiación lumínica


La incidencia de variados tipos de radiación lumínica sobre los diversos objetos
en un asentamiento humano va a determinar, en muchos casos, algunas de sus

67
características y sus comportamientos. Por esta razón, apunta Crick (1989):

“El organismo humano debe mantener un perfecto equilibrio entre la luz


que percibe y la oscuridad. Bajo la luz se regula el sistema endocrino, se
estimula el sistema nervioso y se producen otras hormonas como la
melatonina, que tiene que entrar a trabajar para restablecer el sistema
inmunológico, en una perfecta alternancia que emite el equilibrio de nuestro
reloj biológico”.

Por lo tanto, la iluminación no sólo tiene un efecto óptico, sino que influye en
otros elementos metabólicos del cuerpo humano, no sólo portando una imagen del
exterior, sino también incidiendo directamente en nuestro interior. Este efecto
metabólico de las luces permite la creación de patrones visuales a partir de las
imágenes que nos transmite ─con el concurso de otros factores internos del cuerpo─,
nos lleva a valorizar los diferentes tipos de iluminación posibles, ya que la frecuencia y
amplitud de sus ondas tiene efectos diferentes en nuestro cuerpo y mente. De igual
forma, la exposición de los objetos ante otras radiaciones nos conducirá a
valoraciones diferentes.

Diferencias entre luz natural y luz artificial


Tomando en cuenta las anteriores consideraciones, la relación entre iluminación
natural y artificial será clave en el proceso de observación de los objetos, pero
también para nuestra vida metabólica y emocional, que a su vez incide en el acto de
observar. Según Garzón (1997), en los inicios de la aparición de la luz artificial, los
esfuerzos se centraban en crear una iluminación que permitiera realizar ciertos
trabajos y tareas. Superada esta etapa, se intenta obtener una iluminación artificial
que produzca, cada vez más con mayor precisión los colores que observamos, puesto
que “las luces incandescentes resaltan más los colores cálidos y la luz fluorescente
resalta más los colores fríos”. Esta condición de calor y frío, lejos de ser térmica, se
asocia a estados mentales muy específicos. (¿?)

Por otra parte, según este mismo autor: “la iluminación artificial es estática y por
consiguiente monótona, ya que al no presentar grandes contrastes, perjudica el

68
rendimiento visual". También es importante considerar que una regularidad constante
conduce al rechazo emocional. La luz que permite esta situación equilibrada es la
natural, que tiene la posibilidad de ser modulada a través del día.

Un aspecto importante en la evaluación de un asentamiento humano es el


inventario de fuentes de luz por tipos e intensidad. Los bombillos incandescentes por
ejemplo, además de generar un intenso calor, su radiación predominante es infrarroja
y resaltan más los colores cálidos y opacan los fríos. En cambio, las lámparas
halógenas, poseen una luz más concentrada o puntual, durando dos veces más que
las incandescentes, pero tienen los mismos problemas de generación de calor y mala
reproducción de los colores fríos. Como último tipo de iluminación artificial, tenemos Commented [A13]: y los nuevos bombillos?

los tubos fluorescentes que consumen cinco veces menos electricidad, pero tienen
una longitud de onda que favorece a los colores fríos.

El tipo de iluminación que incide en los objetos arquitectónicos no sólo determina


su imagen, sino que incide en sus colores, los cuales influyen en los procesos
metabólicos del organismo y en los estados mentales. Estos patrones visuales se
asocian así a las variaciones energéticas diarias o anuales: si la iluminación tiene un
exceso de radiación ultravioleta, resaltan más los colores fríos y opacan los cálidos y
por ende la respuesta del cerebro será distinta aún si el objeto arquitectónico
observado es el mismo.

Luz natural vs luz artificial: efectos sobre el cuerpo y los estados de ánimo
La exposición a la luz natural ayuda al funcionamiento más descansado del
corazón, la disminución de la presión sanguínea, la disminución en la rata respiratoria,
la disminución del azúcar en la sangre y del ácido láctico producido en los ejercicios
físicos. Incrementa la energía, fortaleza y dureza de los huesos, permite la tolerancia
al estrés y la habilidad de la sangre para absorber y cargar oxígeno. Su falta nos
expone a irritabilidad, fatiga, insomnio y depresión. Tomando en cuenta el contexto
ambiental, la forma de incidencia de la luz sobre los objetos arquitectónicos también
debe ser considerada; Garzón dice: “la luz natural según la orientación de las

69
fachadas por donde penetre, tiene distinta calidad cromática, debido a la mayor o
menor incidencia de asolación y a las horas del día”.

En el caso de la iluminación fluorescente, debido a su centellado (100 a 200 por


segundo), genera una gran fatiga ocular, algunos dolores de cabeza, ciertas alergias
e hiperactividad, lo cual incide en lo que vemos y en el cómo lo vemos. Los rayos
ultravioleta presentes en estas luces ayudan a disminuir la tensión sanguínea,
previenen el raquitismo, aumentan el metabolismo de las proteínas, reducen la fatiga,
estimulan las glándulas suprarrenales y los glóbulos blancos, incrementan la
liberación de endorfinas y, al hacer posible la producción de vitamina D, favorecen
una mayor absorción de calcio y fósforo. Sin embargo, en exceso producen cáncer de
piel, cataratas, sequedad y arrugas.

Solo la luz natural es la más beneficiosa, porque reproduce 100% el color


original, favorece la percepción de volúmenes, sombras y permite regular los ciclos
biológicos. Aunque el exceso nos puede conducir a estrés térmico cuando supera los
38ºC de temperatura, o a daños en los ojos debido a la absorción de rayos UV. Su
falta también nos puede conducir a estados de depresión del sistema nervioso.

Otros factores influyen indirectamente en el acto de observación y tienen que ver


con la densidad de iluminación, el tipo de observación que desarrollemos, la edad de
las personas, la ubicación de la fuente de luz, el ángulo de incidencia, el tamaño del
espacio intermedio y la calidad del aire. Según Garzón, la relación entre la iluminación
y la forma del objeto arquitectónico, así como su ubicación también son cruciales, ya
que por ejemplo, la iluminación natural tiene demasiada densidad para los espacios
interiores (20.000 luxes), por lo que su utilización debe estar precedida de un diseño
apropiado para que sea reducida la entrada del sol y se prevean formas indirectas de
su ingreso.

La iluminación natural en los ambientes de trabajo debe combinarse con la


iluminación artificial, ya que esta tiene una profundidad no mayor a 10 cm. y
empleando técnicas de reflexión podrían lograrse mejores resultados.
Implicaciones para el diseño de los asentamientos humanos

70
Un diseño adecuado de los asentamientos humanos consiste en saber combinar
una iluminación natural intermedia, entre cero y el promedio de iluminación que se
requiere para trabajar; es decir, que provea la mitad del total de luz requerida. En la
iluminación artificial se aprovecha una ventaja: es preferible una fuente de luz de baja
densidad cercana a nosotros que una de alta densidad alejada. Lograr esto es difícil,
debido a que primero se conciben los espacios y su iluminación, y después se hace el
diseño de los puestos de trabajo. En lugares de residencia los espacios son más
predeterminados para sus funciones, por lo cual la calidad de la luz resulta más
controlable.
El tipo de iluminación que reciben los objetos arquitectónicos es fundamental a la
hora de apreciarlos y por lo tanto, su consideración en el proceso de diseño es
imprescindible. La imagen de un objeto arquitectónico depende entonces de la
incidencia de la iluminación, su contexto y las operaciones mentales que el cerebro
realiza para reconocerlo, las cuales están mediadas por los diversos caminos que esa
imagen recorre en nuestro organismo y que la llevan a incidir en centros orgánicos
con una clara función metabólica y emocional.

El color y su significado emocional

La latitud y su influencia en la percepción de los colores


El color de los objetos arquitectónicos también debe ser apreciado selec-
tivamente y relativamente, para lo cual una buena observación incluye una
consideración detallada de la naturaleza de sus efectos emocionales y sus
complementariedades sensibles. La apreciación del color, además de ser un acto
óptico, es un acto emocional y subjetivo.

La calidad cromática de la luz influye en la apreciación de los colores de los


objetos arquitectónicos percibidos. Por ejemplo, según Garzón (1997), en los países
nórdicos se tiene una incidencia de iluminación más azulada en las fachadas que dan
hacia el norte, más verdosa en las fachadas de cara al este, más amarillo-naranja en

71
las fachadas que miran al sur y más rojiza en las fachadas de orientación oeste. En
los países australes la situación se invierte: más azulada en las fachadas que dan al
sur, más verdosa en las fachadas orientadas al este, más amarillo-naranja en las
fachadas que miran al norte y más rojiza en las fachadas de orientación oeste.

Variaciones latitudinales
En la zona tropical, la situación tiene variaciones debido a la incidencia vertical
del sol. La luz del norte y la del sur tienden a ser similares siendo más blanca y
verdosa hacia la fachadas este y en las fachadas que dan al oeste más rojiza. Esto se
debe a que luz matinal es más fría en sus colores y la crepuscular más cálida. La
relatividad del color comienza a ser percibida en el mismo momento que se toma en
cuenta el tipo de luz que lo genera y ésta depende en primera instancia de la
ubicación geográfica del asentamiento humano. Sin embargo, su interpretación
emocional es resultado de los campos culturales.

En la actualidad el color se ha convertido en un tema de gran interés y ha


traspasado los límites de la óptica para generar consideraciones desde el campo de la
física, la química, la psicología, la biología y la fisiología. Para la física, los colores
primarios de la luz son el azul, el rojo y el verde y los colores primarios de la materia
son el azul, el rojo y el amarillo, pudiéndose mezclar entre ellos llegando a las
10.000.000 de posibilidades. Esto significa que cada objeto arquitectónico, según sea
su color, estará emitiendo determinadas longitudes de onda de luz. Los objetos
arquitectónicos no son entes pasivos, sino elementos irradiantes o captadores de
energía.

Influencia del color


El color no sólo es una propiedad física energética, sino tiene también una
incidencia en los procesos biológicos y emocionales. Esta incidencia es muy relativa y
depende del campo cultural donde se gesta. Prueba de ello es que el color ha tenido
a lo largo de la historia una función social y psicológica diferente, según sea el campo

72
cultural que lo emplee; por ejemplo, según el autor mencionado y Bueno (2000)
existen diferencias notables, como se describen a continuación.

Negro
En la India está relacionado con la sensualidad. Entre los cristianos el negro
sugiere el mal y el infierno; es el color de duelo y ceremonia fúnebre. Para los
budistas significa la esclavitud. Para los chinos representa el invierno y el agua. Para
los egipcios representa el renacimiento.

Blanco
En Grecia y la Roma antigua era el color de duelo y así sigue siendo en los
países orientales. En la cultura occidental simboliza la pureza, la inocencia y la
iluminación. Es el color sagrado y por ello se le utiliza en las festividades de la
Pascua, la Navidad, la Epifanía y la Ascensión. Para los hindúes es el color de la
conciencia pura, del conocimiento y de la luz.

Rojo
Para los budistas es el color de la actividad, la creatividad y la vida. Los celtas lo
asociaban con la muerte y la destrucción. Para los chinos representa el Sol y el Ave
Fénix, símbolo universal de la resurrección. Para los cristianos es el color del martirio.
Para los egipcios era el color del renacimiento. En la filosofía griega el rojo es el color
de Febo, dios del Sol y de las Artes.

Naranja
En China y Japón lo consideran el color del amor y la felicidad. En la India es el
color de la humildad y la solidaridad.

Amarillo
Representa en el Budismo la ausencia de deseo y la humildad. Para los chinos
simboliza el renacimiento, el rejuvenecimiento y la intuición. Para el cristianismo se
relaciona con lo sacro y la divinidad.

73
Verde
Para los budistas es el color de la vida, mientras que su tono pálido representa el
reino de la muerte. Los chinos lo asocian con la madera y el agua. Los cristianos lo
consideran el color de la esperanza y la inmortalidad.

Azul
En todas las religiones se asocia con los dioses y los poderes del cielo. Los
budistas lo relacionan con la frescura del cielo y de las aguas profundas. La fe
cristiana lo atribuye a la Virgen María. Los romanos a Venus, la diosa de la belleza y
del crecimiento de la naturaleza.

Violeta
Denota lealtad y poder sacerdotal. En el cristianismo se asocia al Dios Padre y
es el color de la verdad, el ayuno y la penitencia. Los romanos lo relacionaban con
Júpiter, dios del trueno y de la lluvia.

Como puede observarse, hay una clara presencia de íntersub-jetividades


culturales, sincronicidades históricas y de diálogo permanente con los arquetipos
inconscientes de nuestras culturas, a la hora de usar los colores en las actividades
religiosas o cotidianas. En nuestros campos culturales complejos y mestizos coexisten
muchas de estas lecturas. Los colores han sido usados también históricamente para
tratar de influir en estados mentales y emocionales, incluso desde la antigua India,
China y Egipto. En la Edad Media se usaban telas coloreadas para tratar las
enfermedades. Hoy día existen variadas prácticas de cromoterapia, las cuales consis-
ten en utilizar el color para lograr ciertos beneficios y efectos relajantes, sedativos y
hasta estimulantes de las funciones metabólicas.

Asociación entre los colores y las funciones mentales


En el Cuadro 8, tomado de Hills (2000), se asocian los colores a las funciones
mentales más comunes. De acuerdo con este autor: “en la psicología también se han

74
desarrollado investigaciones y estudios que muestran una relación del color con
determinados estados de ánimo”. En general, si se separan los colores cálidos de los
fríos, los primeros serían más incitantes a la acción que los segundos.

INSERTAR CUADRO 8

El cuadro 9, igualmente tomado de Hills (2000), da cuenta de las correlaciones


psicológicas más aceptadas de los colores del espectro visible.

INSERTAR CUADRO 9

Se han hecho asociaciones de los colores y los vértices del flujo de energía vital
al interior del cuerpo humano, las cuales sería interesante tomar en cuenta a la hora
de correlacionar sus tonalidades y matices en los asentamientos humanos,
vinculándolos con las condiciones corporales y mentales de sus habitantes. A
continuación se presentan otra serie de informaciones que complementan el análisis
de la relación color ─ emoción que podrían servir de guía dentro del complejo campo
del diseño de los asentamientos humanos y de lo que hemos llamado la arquitectura
del ambiente. En el primer caso de trata de emociones y órganos específicos en los
cuales pueden influir.

El aura personal
Si asociamos los vértices de energía, las emociones o estados corporales y los
colores, podríamos tener una clave para interpretar el aura de las personas. El cuerpo
humano, por estar provisto de energía eléctrica, biológica y mental, irradia fuera si un
campo energético que es necesario considerar a la hora de diseñar. El aura es una
proyección de los campos biológicos, mentales, magnéticos y eléctricos del cuerpo
humano hacia las proximidades del espacio que está en contacto con su piel.
Diversas técnicas de observación de estos campos aparecen en el anexo. La
explicación de estas curiosas emanaciones, tiene que ver con la fisiología energética
del cuerpo humano, de la circulación de la energía a lo largo de la piel, desde y hacia
los diferentes órganos, en especial las alteraciones magnéticas asociadas con las
emociones.

75
Variaciones en la sensación y percepción de los colores
El efecto de los colores sobre nuestro comportamiento está ligado a las
sensaciones de magnetismo, luminosidad y temperatura, así como también a la
actuación sobre nuestro inconsciente y, de forma particular, en cada órgano de
nuestro cuerpo. Varios estudios citados han relacionando el color con nuestra
fisiología, planteando en forma general las siguientes variaciones.

Variación de la sensación térmica


Los receptores térmicos profundos de la piel (Corpúsculos de Ruffini), son
sensibles al color, ya que reaccionan a radiaciones de longitud de onda larga que
corresponden a los tonos amarillos, naranjas y rojos. Por otra parte, los receptores
térmicos superficiales de la piel (Corpúsculos de Krauser) son más sensibles al frío,
al ser reactivos a radiaciones de longitud de onda corta que corresponden a los
colores verde, azul, magenta y violeta. De esta forma, los ambientes pintados con
colores cálidos producirán sensaciones de calor y los espacios de colores fríos
producirán sensaciones de frío. Por lo tanto, se generan en el organismo diferentes
cambios metabólicos como:

Variación de la sensación de humedad


Los colores fríos son recomendables para ambientes secos, en tanto, que los
colores cálidos son más indicados para ambientes húmedos.

Variación de las actividades metabólicas


Los colores cálidos inducen a la nutrición debido a que estimulan los jugos
gástricos. Los colores fríos no tienen ningún efecto sobre el apetito.

Variación de la percepción visual


A través del cristalino, la refracción de rayos luminosos es diferente según la
longitud de onda. Por consiguiente, los hipermétropes, que tiene un acortamiento
del eje óptico, perciben mejor los azules y los miopes, que tienen un alargamiento,
perciben mejor los rojos.

76
Variación de la sensación de estrés
Según estudios médicos, los colores cálidos ayudan a aumentar la presión
sanguínea, el pulso y la respiración; los colores fríos inducen a un estado de mayor
tranquilidad.

Variaciones fisiológicas
En cada caso en particular los colores podrán disminuir, normalizar, estimular, o
acelerar distintas actividades específicas de nuestro organismo.

Las sensaciones provocadas por los colores que percibimos en el ambiente local
son muy importantes en el análisis de los asentamientos humanos y para la
arquitectura del ambiente De tal manera, podremos darnos cuenta si la escogencia de
colores del revestimiento de las paredes se debe sólo a un problema de decoración o
de costo, o más bien se encuentra ligado al acondicionamiento térmico, aspectos
ambientales, culturales o a la búsqueda de sensaciones de bienestar mental y
fisiológico de las personas que habitarán en estos lugares.

Para completar la relación de los colores con los objetos arquitectónicos hay que
profundizar su influencia en la percepción óptica; de ahí su importancia en el diseño
de los asentamientos humanos. Se pueden presentar según Hills (2000) algunos
ejemplos:

Variación en la sensación de altura: los colores de tonos oscuros permiten


visualmente disminuir la altura. Al contrario los colores de tonos claros que
visualmente aumentan la altura.

Variación en la sensación del espacio: los colores de longitud de onda corta


(verde, azules, violetas) “agrandan” el espacio y los de larga longitud de onda
(amarillos, naranjas, rojos) “lo disminuyen”. En cuanto a los tonos, los claros
hacen ver los espacios más grandes y los oscuros hacen ver los espacios más
pequeños.

En el estudio de los colores en los asentamientos humanos trataremos de usar


estas claves críticamente, buscando encontrar alguna relación entre las dimensiones

77
reales de los ambientes, los colores de las paredes, techos y pisos, y las sensaciones
espaciales percibidas por el diseñador y los residentes. En la arquitectura del
ambiente el diseñador no debe imponer su cultura cromática a los moradores. En
vista de los efectos que tiene los colores sobre nuestros procesos biológicos y
emocionales es indispensable también analizar las combinaciones de ellos para poder
inducir las posibles sensaciones o crear situaciones de ambiente neutro para las
diferentes personas que desempeñan sus actividades en dichos asentamientos.

Para lograr esta armonía de combinación de colores es necesario tener en


cuenta la complementariedad de colores que están presentes en la luz. Los lugares
de trabajo orientados al oeste recibirán una luz natural más cálida, creando con el uso
de gamas de colores fríos una sensación más adecuada. Las zonas para usos
sociales, orientadas al oeste recibirán una luz natural más cálida, que no hay
necesidad de complementar, como en caso anterior, sino que se podrá reforzar con el
uso de colores cálidos. Todo depende de la orientación de las fuentes de luz, las
cuales son diferentes para los hemisferios terrestres. Una síntesis de la calidad de la
luz natural según las fachadas de por donde se reciban, aparece en el Cuadro 12,
referida para el hemisferio norte.
Cuadro 12
Relación entre el tipo de iluminación, colores predominantes y complementarios
para el diseño de asentamientos humanos en el hemisferio norte
Orientación de la fuente de Colores de radiación Colores
luz natural predominante complementarios
Norte Azul Amarillo-Naranja
Este Verde Rojo magenta
Sur Amarillo-Naranja Azul
Oeste Rojo Verde
Fuente: Hills (2000).

Esta situación se presentará a la inversa de los países del hemisferio sur, siendo
diferente para países de la franja ecuatorial como el nuestro (Ver Cuadro 13).

78
Cuadro 13. Relación entre el tipo de iluminación, colores predominantes y
complementarios para el diseño de asentamientos humanos en la
zona tropical
Origen de la fuente de luz Colores de radiación Colores complementarios
natural predominantes
Norte Azul (septiembre a marzo) Amarillo- Naranja
Amarillo- Naranja (marzo a Azul
septiembre)

Este Verde Rojo magenta o Azul


Sur Amarillo- Naranja (septiembre a Amarillo naranja
marzo)
Azul (marzo a septiembre)

Oeste Rojo Verde

Fuente: Hills (2000).

Se hace necesario tomar en cuenta el efecto distancia, ya que cuando


observamos los objetos arquitectónicos de más cerca, aparecen colores saturados y a
medida que alejamos la visión se van viendo superficies más grandes, pero a la vez
más difuminadas con tonos cada vez más claros. A continuación presentamos un
resumen de todo lo expuesto en relación al color y la iluminación (Cuadro 14), que
debe ser evaluado para nuestros específicos campos culturales.

Con la idea de reafirmar la influencia reciproca de la iluminación y el color en el


proceso de observación de los objetos arquitectónicos que conforman los
asentamientos humanos, transcribimos algunas recomendaciones que nos da Garzón
(1997), que son útiles para la práctica del diseño en la arquitectura del ambiente.

Iluminación en lugares de trabajo

 Debe buscarse que la iluminación sea lo más natural posible, por ser la que
mejor logra la reproducción del color y la que mejor influencia tiene en nuestro
metabolismo.

79
Cuadro 14 Parámetros aceptables de uso de la iluminación y el color
en los asentamientos humanos

Iluminación y color Trabajo Residencial


Densidad de iluminación 500 – 750 luxes 100 – 200 luxes
100 luxes en circulación 500 luxes en áreas de xxxxxx (¿?)
100 luxes en áreas de circulación
Fuente de iluminación Luz natural Luz natural mezclada con
Luz natural mezclada con fluorescente de espectro completo
fluorescente de espectro completo Luz natural mezclada con
Luz natural mezclada con fluorescente estándar (con filtro)
fluorescente estándar (con filtro)
Distribución de la iluminación Luz general de 250/500 luxes más Luz general pareja de 100-200 luxes
luz puntual según tareas más de luz puntual según usos y
Luz general de 500/750 luxes más tareas
de luz puntual según tareas
Temperatura de color de la > a 40000 K (Kelvin) > a 40000 K (Kelvin) en clima cálido
iluminación artificial que se < a 40000 K (kelvin) en clima frío.
debe utilizar
Calidad cromática de la Fachada norte: luz blanca Luz rojo-magenta en todas las
iluminación artificial para Fachada este: luz roja-magenta fachadas
complementar la calidad Fachada sur: luz blanca
cromática de la iluminación Fachada oeste: luz verde
natural, según la orientación
de las ventanas)
Colores predominantes (para Fachada norte: neutro Colores cálidos en todas las
complementar la calidad Fachada este: neutro fachadas
cromática de la iluminación Fachada sur: neutro
natural recibida, según la Fachada oeste: fríos
orientación)
Colores adecuados para Zonas de espera: fríos Alcobas: fríos
paredes según las Zonas públicas: fríos Área social: cálidos
actividades a realizar en el Zonas de estudio: cálidos (sin rojos) Estudio: cálidos (sin rojos)
espacio Zonas de creatividad: naranja Cocina: cálidos
Zonas de reunión: complementarios Baños: cálidos
Zonas de descanso: verdes
Oficinas individuales: definidos por
la orientación de las ventanas
Colores adecuados para áreas de oficina <6 m2 por / Áreas de oficina <10 m2 por
paredes según la cantidad de persona: colores de tonos muy persona: colores de tonos muy
personas en el espacio claros claros.
Áreas de oficina >6 m2 por / Áreas de oficina >10 m2 por
persona: colores de tonos persona: colores de tonos
intermedios intermedios
Colores adecuados para Altura <2.4 m: tonos claros No aplica
techos Altura >2.4 m: tonos oscuros
Colores adecuados para pisos Según uso del espacio Según uso del espacio
Fuente: Hills (2000).

80
Recomendaciones de manejo de la iluminación y el color

 Utilizar el recurso de ocultar las fuentes de luz a la vista para evitar el


cansancio generado por el deslumbramiento.
 Usar interruptores en todos los ambientes para mantener encen-dida sólo la luz
puntual en los espacios utilizados.
 Usar lámparas fluorescentes en la iluminación puntual, porque hace rendir
cinco veces más la electricidad.

Colores recomendados para el área de trabajo

 Utilizar colores de tonos claros en espacios pequeños y de baja altura y colores


de tonos oscuros en espacios grandes.
 Se deben preferir colores cálidos en zonas de trabajo que den sobre fachadas
este, norte y sur y colores fríos en zonas que den sus fachadas oeste.
 Cuando los espacios sean muy alargados se deben utilizar colores cálidos y de
tonos oscuros en las paredes cortas y colores neutros y de tonos claros en las
paredes largas.
 En techos deberá preferirse los tonos claros, si la altura es inferior a 4 metros.
En los pisos dependerá de la composición de colores de cada área.
 Se debe preferir los colores fríos en zonas de muy alta actividad e interrelación
social.
 Se debe preferir los colores amarillos para zonas de alto trabajo intelectual.
 Se debe utilizar vistas de descanso en zonas de jardines para ambientes de
alto trabajo intelectual.

Iluminación residencial
 Lo ideal es contar con iluminación natural, la cual deber ser de menor densidad
que en los lugares de trabajo.
 Utilizar el recurso de esconder las fuentes de luz a la vista para evitar la

81
molestia generada por el deslumbramiento.
 En los lugares de descanso se prefiere la iluminación fría, consecuencia de los
colores fríos que se deben usar para estos espacios con el objeto de relajar e
inducir el sueño.

Colores en áreas de reunión


 Estos espacios son los más importantes, porque allí se definen las pautas que
se deben seguir en el trabajo y los arreglos sociales.
 Se debe procurar en lo posible la alternancia de colores cálidos, cercanos al
rojo y naranja, con vista a jardines, donde abundan los colores verdes. Todo
debe estar dentro del mismo nivel de tonalidad.

La luz y color son dos elementos importantes del proceso de observación ya que
ambos representan flujos de energías que impactan diferencialmente a las personas,
influyen en sus estados de ánimo y en sus percepciones. Las variables ambientales
que dependen de la topografía, vegetación y el clima deben ser valoradas a partir de
estas definiciones. Otra de las funciones directamente vinculadas con la luz y el color
es la visión, pero que como referimos anteriormente, ésta queda a su vez
determinada por los complejos procesos mentales que la rigen y, como consecuencia,
relativizan la apreciación de las variables ambientales.

La visión: una función reexaminada


Según Crick (1989), hay quienes tienden a decir que la vista es el sentido más
importante que posee el hombre, pero la mayoría sabe que el ojo, como el aparato
receptor de las imágenes de las variables ambientales, es en realidad un complejo
sistema que involucra además al cerebro y a todo el cuerpo. Muchos científicos han
estudiado este sistema, pero aun no tenemos ideas claras sobre el cómo vemos,
cómo se transforma la información que llega al cerebro o cómo apreciamos las
imágenes. En realidad poco sabemos respecto a la visión y de cómo la usamos para
observar objetos arquitectónicos y sus formas. El sistema necesita realizar su función

82
en “tiempo real”, pues de nada nos sirve ver un objeto arquitectónico viniendo hacia
nosotros, si tardamos demasiado tiempo en analizar lo que viene y cuáles son sus
movimientos. Este sistema de visión es muy complejo; se basa fundamentalmente en
un proceso constructivo, ya que la información que es proporcionada por el ojo suele
ser limitada, ambigua, confusa y compleja.

El proceso constructivo de la visión


Cuando decimos que ver es un proceso constructivo, significa que el cerebro
interpreta activamente la información visual y reelabora sus códigos para darle
significado. Al apenas abrir los ojos, el cerebro está analizando los datos en tiempo
real que llegan continuamente, sin embargo, hay varios subprocesos mentales que
alteran las imágenes. Existen procesos mentales que acompañan el acto de visión de
objetos arquitectónicos; por ejemplo, el proceso de rellenado, permite observar una
figura establecida y conocida pero parcial, completando el resto de imagen para
hacerla totalmente legible.

Como refiere Crick (1989), gracias a los procesos que se llevan a cabo cuando
vemos objetos arquitectónicos, podemos llegar a la siguiente conjetura: el observador
suele ser fácil de engañar, ya que el proceso de rellenado nos puede llevar a pensar
que existe una figura que en realidad no existe; en vez de ver la figura que está
representada captamos algo distinto. También, al conocer y confiar plenamente en las
maneras que tiene la realidad ambiental local para hacerse notar, podemos caer en
errores. Por ejemplo, al hacer uso de las técnicas de la perspectiva podemos caer en
un engaño visual tal y como magistralmente dibujó Eicher, el grabadista holandés en
el siglo pasado.

La información proporcionada por los ojos puede tener varios sentidos; siempre
estamos en un constante análisis de lo que vemos y el cerebro lo reinterpreta de
múltiples maneras. Cuando se analiza la relación texto-contexto, pueda que exista
una forma y un fondo con igual fuerza para ser analizado de las dos maneras,
haciendo que ninguna de las dos queden descartadas en el cerebro y terminamos

83
cambiando la interpretación de lo que vemos, sin desechar ninguna de ellas, y sin
juntar las interpretaciones. Al final se termina siempre alternándolas. Así, la visión es un
proceso constructivo en el cual el cerebro responde en paralelo a muchos rasgos
distintos de la escena visual, intentando combinarlos de forma tal que tengan sentido.

De allí la importancia de los campos culturales para la arquitectura del ambiente.


Este proceso de la visión humana fue objeto de estudio por los psicólogos gestalistas
(Un todo organizado en el que cada parte individual afecta a todas las demás, siendo
el conjunto más que la suma de sus partes), llegando a la conclusión de que el
cerebro debe construir esos “todos” buscando que la combinación de las partes
correspondan a los aspectos significativos del objeto arquitectónico en el mundo real y
basándose en sus experiencias previas. (Párrafo confuso, aclarar, de ser posible)

Operaciones conceptuales requeridas


Por otra parte, para poder saber la posición de un objeto arquitectónico con
respecto a nosotros o a otros objetos, su color, forma, entre otras, el cerebro debe
realizar también distintas operaciones conceptuales.
a) Una de éstas consiste en agrupar diferentes partes con características
comunes, interpretándolas como un objeto único. Según los psicólogos
gestalistas la interacción de las partes se clasifican dentro de lo que se
denomina principios de percepción. Estos principios son, según Crick
1989):

 Proximidad: tendemos a agrupar funcionalmente los objetos arquitec-


tónicos que se encuentran próximos entre sí y alejados de otros similares.

 Similitud: tendemos a agrupar los objetos arquitectónicos que tiene alguna


propiedad visual en común, como el color o la forma.

 Buena continuidad: tendemos a ver las líneas interrumpidas como líneas


continuas, pero ocultas en alguna parte por otro objeto arquitectónico. Así
mismo, las líneas que se cortan las tendemos a ver precisamente como

84
líneas que se interceptan y no como líneas quebradas que se tocan en un
punto.

 Clausura: tendemos a ver una línea que forma una figura cerrada o casi
cerrada, como un figura superficial encerrada por una línea, en lugar de ver
simplemente una línea.

b) En general, el sistema visual llega a la interpretación más sencilla, más


regular y más simétrica de lo observado a partir de la información percibida y
de los preconceptos adquiridos previamente. Se cree que la mejor
interpretación es la que precisa la menor información.

c) Otra operación visual es la que consiste en separar la figura del


contexto. El objeto arquitectónico es lo que se conoce como figura, y el fondo
es lo que lo rodea, o sea su contexto. El cerebro depende de muchas pistas
para decidir que rasgos visuales pertenecen a un objeto arquitectónico; para
un animal es vital, puesto que le permite detectar fácilmente a los predadores
y a las presas en su entorno. También es necesario conocer el proceso que
permite la separación figura-fondo; esto puede verse afectado por el
camuflaje que rompe la continuidad de las superficies y, a través de los
colores y tonos, tiende a fundir los objetos arquitectónicos con el fondo. En el
análisis contextual, este fenómeno es fundamental porque de él dependen
muchas de las consideraciones sistémicas que necesitamos para entender las
realidades ambientales locales.

En síntesis, si destruimos (¿o deconstruimos?) el proceso de la visión humana,


podemos llegar a las siguientes fases dentro del procesamiento visual: la primera Commented [A14]: sería conveneitne idetificar y desagregar las
fases, como está no es claro
operación consiste en eliminar la información redundante, enviando al cerebro los Commented [A15]: Y donde están la segunda y la tercera fases?

puntos específicos del ambiente donde cambia la intensidad de la luz o algún otro
factor como el color. En caso de que exista alguna variación ambiental, el cerebro
procesa los distintos tipos de información visual por canales diferentes, casi paralelos.
Para la arquitectura del ambiente, esto también es crucial porque significa, nada más
y nada menos, que siempre dominará el proceso de discriminación de contenidos de

85
su contexto en función de unas pautas prefijadas. Para el cerebro es útil determinar
los límites entre los objetos arquitectónicos, por eso respondemos fácilmente a los
esquemas simples, interpretando cualquier escena visual dibujada en líneas sin la
necesidad de sombras, colores o texturas. (¿Y cuál es la segunda operación?)

La visión tridimensional

De acuerdo con lo señalado por Crick (1989), para extraer información sobre la
profundidad en un dominio bidimensional, el cerebro humano desarrolla también
complejas labores cognitivas. Primero necesita saber lo alejados que están con
respecto al observador y también la forma tridimensional de cada objeto
arquitectónico. El cerebro se vale del sombreado del objeto arquitectónico producido
por la luz incidente para determinar su forma tridimensional. Además, reconoce con
mayor facilidad un objeto tridimensional si éste gira o se mueve.

La perspectiva, la oclusión y el gradiente de textura: determinantes de la visión

Para percibir la forma tridimensional de cada objeto arquitectónico en su


contexto, debe verse en tres dimensiones y a mediante el uso de dos procesos del
cerebro: la perspectiva y la oclusión. La perspectiva permite reconocer la profundidad,
ya que tanto los objetos arquitectónicos como el fondo varían su tamaño
proporcionalmente con la distancia a la que se encuentren; mientras más lejos más
pequeños. La oclusión consiste en la sobreexposición; los objetos arquitectónicos
más cercanos ocultarán parcialmente a los que se encuentran más alejados (siempre
que estén alineados), de forma tal, que interrumpen las líneas de vista de los más
lejanos, definiendo así un límite ilusorio.

El gradiente de textura es otro proceso cerebral para captar la distancia, en el


cual la trama o el grano van haciéndose más pequeño o compacto sistemáticamente
conforme se alejan y viceversa. Finalmente tenemos el efecto estereoscópico. En el

86
siglo XVIII, Wheatstone inventó el visor estereoscópico, es decir, un artefacto que
capta dos imágenes con “disparidades” (pequeñas diferencias del ángulo de vista).
Las informaciones son procesadas por el cerebro creando la sensación de
profundidad. Este efecto de visión estereoscópica se debe al solape de campos
visuales de cada ojo humano. Toda imagen tridimensional es fundamentalmente
construida por el cerebro a partir de una serie de pistas y utiliza todos los
preconceptos que para el momento existan en la mente. No es por lo tanto muy
objetiva.

Percepción del movimiento a corto y a largo alcance


El ojo puede captar el proceso de movimiento por una consecutiva aparición de
imágenes fijas. Este efecto es el que se conoce como movimiento aparente y es la
base del cine. Sin embargo, el cerebro puede confundir la información captada por el
globo ocular y crear informaciones erradas, como lo es la sensación de ver las ruedas
de un carro moviéndose en sentido contrario. Las sensaciones visuales del
movimiento se construyen a partir de imágenes visuales reprocesadas por el cerebro
y por lo tanto, su aparente objetividad puede no ser del todo real.

La percepción del movimiento ocurre a través de dos procesos: sistema de corto


alcance y sistema de largo alcance. El sistema de corto alcance capta la primera
impresión, opera automáticamente descifrando forma y fondo sin identificar aquello
que se mueve. El sistema de largo alcance es el que capta la totalidad del
movimiento, definiendo además los objetos que entran en dicho proceso. En la
mayoría de los casos, los dos sistemas operan al mismo tiempo y muchas veces
generan curiosas contradicciones en el observador. Otros elementos para la
construcción de la imagen en el cerebro denotan también cierto relativismo, que de no
estar enterado el observador, podría confundir su imagen con lo que realmente existe
como tal. Este es el caso de la dilación, el flujo visual y la izo iluminancia.

La dilatación es el fenómeno que describe un objeto arquitectónico que se


acerca a la retina, así, mientras más cerca se encuentre del observador parecerá ser

87
más grande.

El flujo visual es la percepción que se genera alrededor de un punto focal


cuando el observador se acerca a éste. De este modo, el punto en el que no se
percibe flujo visual es el punto al que se dirige.

La Izo-luminancia es la relación igualada entre color y brillo. Esta relación


combinada con un fondo apropiado y un movimiento puede confundir al cerebro hasta
el punto de hacer parecer que un movimiento es muy lento o nulo, aunque
efectivamente el objeto se halle en movimiento.

Se requiere un subtítulo apropiado (me rindo, no lo encuentro)

Como dijimos anteriormente, la percepción de la luz y el color se realiza gracias


a los fotorreceptores de los ojos, pero se reelabora en el cerebro. Los fotones
(partículas de luz) son captados en los ojos según sea su intensidad por dos tipos de
fotorreceptores, los conos y los bastones. Los conos operan con una buena
intensidad de luz y de esa forma identifican los distintos colores del espectro de luz
visible. Si la intensidad de luz es escasa solamente los bastones son capaces de
percibirla, pero éstos no permiten identifican colores. Esa es la razón de por la cual
los objetos vistos con una luz muy tenue parecen todos de un mismo color, pues son
percibidas en la escala de grises.

Con el Efecto Land, descubierto por Edwin Land, inventor de la Polaroid, se


demostró que lo que incide en el ojo depende no sólo de las propiedades reflectantes
de la superficie en cuestión, sino también de las longitudes de onda de la luz que
incide sobre dicha superficie. Energía lumínica, color y objetos arquitectónicos se nos
presentan ante los ojos para que el cerebro construya sus imágenes. Otro proceso
interesante realizado automáticamente por el cerebro es el de rellenado del punto
ciego de la visión. El globo ocular cuenta con un punto de pérdida de información por
donde penetra el nervio óptico. Para compensar este hecho el cerebro no lo asume
como “rellenado”, sino sencillamente como ausencia de información y lo interpola de

88
su contexto. Muchas de las informaciones extraídas del contexto se hacen por este
método de extrapolación.

El fenómeno de la visión humana es un conjunto complejo, realizado en parte


por el ojo y luego por el cerebro, por lo cual requiere de un desarrollo de habilidades
de percepción muy afinadas. Los esquemas mentales permiten interpretar las
energías que provienen de los objetos arquitectónicos y así podemos apreciar sus
colores y formas. Sin embargo, el concepto forma nos remite necesariamente a un
pensamiento abstracto que se hace concreto en el momento que éstas interactúan
como los campos energéticos y culturales, ya sea en su proceso de gestación o como
factor modificante de los mismos, una vez que han sido construidas.

La curiosa evasividad de las formas

Procederemos a plantear una nueva visión del tema de las formas


arquitectónicas como generadoras y modificadoras de los campos energéticos. Si
partimos de la naturaleza energética de la materia, cualquier forma que ésta adquiera
incidirá en sus campos circundantes. La práctica del diseño se convierte en una
actividad modificadora de los flujos de energía; es la base de la arquitectura del
ambiente. Las sensaciones son impresiones que recibimos por medio de los sentidos
como: la visión, el oído, el gusto, el olfato y el tacto. Es a través de ellos que podemos
percibir o sentir las formas arquitectónicas. Para las percepciones de los objetos
arquitectónicos intervienen la parte psicológica, ya que el ser humano se condiciona
íntimamente para realizar el acto de percibir el ambiente.

Históricamente, al igual que el color, esto ha tenido sus variaciones. Cada día
vemos formas arquitectónicas distintas, producto de las energías que inciden tanto
sobre nuestro sistema visual como sobre ellas y de los conceptos que tenemos para
elaborarlas en imágenes mentales. De todas maneras las damos por sentadas,
aunque las formas arquitectónicas son sorprendentemente evasivas. Son iguales que
la energía, la masa, el momento, la carga eléctrica, la temperatura, o cualquier otra

89
cantidad definida por la física que depende del observador y la carga subjetiva que
emplea al observarlas.

Cualquier objeto arquitectónico que podemos ver y experimentar directamente


posee características cuantitativas. La forma es algo más que eso y puede ser
expresada en términos mensurables, así como por un componente cualitativo
importante. Por ejemplo, a medida que se construye un asentamiento humano, éste
va adquiriendo una estructura determinada. Su forma se representa simbólicamente
mediante los planos que se empiezan elaborar a partir de la idea generatriz. A este
nivel, la forma es más parecida a una idea que a un objeto arquitectónico, aunque
luego se va materializando. Esta es la paradoja de todas las formas materiales:
surgen de una idea y luego se construyen, pero siguen dependiendo de esa idea,
están impregnadas de ella y de la energía mental que las creó. De algún modo, la
forma está unida a la materia, sin embargo el aspecto formal y el aspecto material
también son inseparables. La forma condiciona la materia y ésta a su vez la sostiene.

Generalmente, la materia y la energía de la que están formados todos los


objetos arquitectónicos pueden estar presentes de maneras distintas y por tanto, las
formas no pueden explicarse sólo en términos de sus constituyentes materiales y de
la energía que contienen. La forma arquitectónica parece ser algo más que los
componentes materiales y energéticos que la constituyen, pero al mismo tiempo sólo
pueden expresarse a un diseñador mediante estas variables ambientales.

Estas concepciones de las formas han cambiado históricamente. Como


menciona Borshont (1999), la aproximación a las formas adecuadas para el hábitat
humano han interesado a todas las culturas a través de la historia, desde la milenaria
India, cuya cosmogonía está ligada al hábitat mediante los principios del Vastu
Shastra. Éste define las aproximaciones formales básicas a los cinco elementos:
tierra, agua, aire, fuego y espacio. La filosofía que sustenta tales principios plantea
que el ser humano debe construir un hábitat que le proporcione salud, felicidad y
prosperidad.

90
La filosofía oriental sobre las formas: Feng Shui, ying/yang y Sukiya
Desde otro punto de vista, el extenso código de construcción del Feng Shui de
los chinos, que se remonta a miles de años atrás, hace algo similar. Según la
definición clásica, es el arte de disponer de la morada de los vivos y de los muertos a
fin de cooperar y armonizarse con las corrientes locales de flujo cósmico. El Feng
Shui tiene dos escuelas: la escuela de las formas, que se llama Kingsi, que tiene en
cuenta elementos del paisaje como montañas, colinas, venas de agua, entre otras,
pero no considera las direcciones geográficas o magnéticas; y la escuela del método
del compás, llamada Tsung Miao Chi Fa, que utiliza el análisis de las direcciones, con
apoyo del I Ching. Estas dos escuelas se podían trabajar en China de forma
combinada. Para el Feng Shui, entonces, es fundamental tanto la ubicación de los
objetos arquitectónicos como la relación inmediata con las formas y el paisaje
circundante, porque siempre hay dos fuerzas dialécticas: el yang, normalmente se
asociado a la figura del dragón azul y que significa calidez, vitalidad, bienestar y
masculinidad; y el ying, que normalmente se asocia a la figura del tigre blanco y que
significa frialdad, estancamiento, malestar y feminidad. El lugar ideal debe tener el
dragón azul a la izquierda del habitante y el tigre blanco a la derecha. El dragón azul
está representado en el paisaje en las montañas agrestes y altas y el tigre blanco
está representado en las montañas suaves y las colinas. Como se puede ver, se trata
de una arquitectura de ambiente que es específica para estos campos culturales.

En la filosofía Sukiya, el pueblo japonés abandonó las ideas mitológicas de los


chinos y su arquitectura exageradamente adornada, para plasmar en el hábitat la
austeridad, simplicidad y refinamiento. Ello como manera de elevar el espíritu desde
las pasiones primitivas hasta un plano intelectual refinado. La proliferación de
construcción de viviendas y centros de reunión en espacios muy ortogonales y fluidos
interiormente, la versatilidad de división de ambientes mediante puertas correderas y
la modulación del espacio con base en el elemento básico del tatami, son la expresión
de estas intenciones. Es una arquitectura del ambiente específica.

91
La filosofía occidental sobre las formas

Visión greco-romana
Las Culturas Occidentales han tenido una relación muy diferente con el paisaje.
La Grecia antigua se preocupó más por la disposición de las formas en relación con
situaciones más pragmáticas, como el ingreso del sol y por la expresión, en el ámbito
urbano, de las ideas de organización social y política, como se puede observar
todavía en la primera ciudad planeada por ellos: Atenas. En la forma de sus edificios
Grecia quiso reflejar más las relaciones entre las partes y sentó el concepto de
simetría, desarrollando patrones simples de formas y articulaciones que corresponden
especialmente a la geometría euclidiana. De esta forma, los edificios expresaron
simetrías encontradas en el entorno natural, cuyo refinamiento pasó del plano
intelectual al de las proporciones divinas. También allí había una arquitectura del
ambiente.

Desde esa época los filósofos occidentales han discutido la cuestión de la forma
arquitectónica, repitiendo siglo tras siglo el mismo tipo de argumentos, que aun hoy
siguen esgrimiéndose. Si intentamos llegar a un concepto de la forma arquitectónica
no debemos dejar atrás las teorías tradicionales, porque continúan ejerciendo una
influencia profunda y habitual sobre nuestra forma de pensar. En el mundo occidental
han existido diferentes modos de ver las formas: el platónico, el aristotélico, el
nominalista y el materialista. Según la filosofía platónica, las formas de los objetos
materiales reales son reflejos eternos o ideales de la mente de Dios. El origen de la
forma está fuera del objeto material y naturalmente fuera del tiempo y del espacio. Por
el contrario, según la visión aristotélica, los orígenes de las formas materiales son de
naturaleza inmanente del mismo, más que su ser trascendental.

Para los griegos la forma es la “figura interna que puede captar la mente” y se
identifica con el exterior de un objeto arquitectónico. Aristóteles desarrolló una
influyente teoría metafísica de la materia, para explicar las formas arquitectónicas.
Según Aristóteles, toda entidad se compone de materia y forma; la forma es aquello
que determina y precisa la materia de la que está formado un objeto arquitectónico, y

92
siempre debe entenderse en relación con la materia. Así, cuando se produce un
cambio, es posible que éste afecte a la materia (cambio material) o sólo a la forma
(cambio formal), que es el menos radical. Para él, la forma es el principio de
individuación de una entidad. En su lógica, se entiende por forma aquel aspecto que
no cambia o es constante, con independencia del contenido que exprese. De hecho,
la lógica formal analiza la validez de los eventos con independencia de su contenido
material.

En la Roma antigua se adoptaron los modelos intelectuales formales de Grecia y


con ellos el desarrollo de edificios y ciudades bajo estos parámetros. Estas
aproximaciones tuvieron un decaimiento durante la Edad Media, cuando se cultivó el
expresionismo y la arquitectura regia, de un gran contenido simbólico hasta la época
del Renacimiento, cuando los patrones grecolatinos volvieron a reflejarse en la
composición de edificios e inclusive hasta en los asentamientos humanos. El
Renacimiento fue el período dorado para las artes formales por la revalorización del
concepto aristotélico que venimos analizando.

El nominalismo y el materialismo de la edad media


La tradición nominalista se desarrolló en la Edad Media como reacción contra el
platonismo y el aristotelismo y desde entonces se ha constituido en una especie de
contracorriente en el pensamiento clásico. Los nominalistas nos recuerdan que las
palabras, categorías, conceptos y teorías son producidos por mentes humanas, pero
tienen una tendencia perpetua a adquirir vida propia mediante las formas, como si
existieran fuera de nuestras mentes. Por ejemplo, damos nombres a las formas que
dependen de la conveniencia humana, pero ello no significa que se refieran a
elementos que tengan una existencia independiente y objetiva. La superación del
nominalismo condujo a la doctrina materialista, donde los conceptos, nombres e ideas
tan sólo existen en nuestras mentes, pero al mismo tiempo, nuestras mentes son sólo
aspectos de los procesos materiales de nuestros cuerpos y en principio, son en último
término inexplicables. Así, de algún modo misterioso, los procesos materiales en

93
función de los cuales debe explicarse la mente son más reales que la mente que
elabora su explicación.

La materia sería real sólo en el sentido de que la mente que la concibe no lo es,
por lo cual todo lo que puede conocerse científicamente de la naturaleza son
observaciones y medidas. Este enfoque ha influido notablemente hasta nuestros días
y es responsable de la pérdida de sentido de mucha de nuestra arquitectura y por
ende de nuestras vidas. En realidad, bajo en enfoque de la psicología transpersonal
hemos recordado repetidamente que las observaciones se basan necesariamente en
las categorías que reposan en las mentes de los diseñadores y no pueden
considerarse como hechos objetivos que existen independientemente de la actividad
mental. Hecho que la arquitectura del ambiente rescata para sí.

Las culturas indígenas


Las culturas indígenas también buscaron expresar a través de las formas
arquitectónicas, en la distribución de los templos y desarrollo del hábitat, sus anhelos
y su concepción del mundo. De allí el gran desarrollo de pirámides los egipcios, los
aztecas, los mayas y los desarrollos urbanos de los incas. Por ejemplo, en
Madagascar la tribu Sakalava todavía diseña sus moradas según el calendario del
zodíaco, donde cada lugar tiene una relación directa con una posición de los astros.
La tribu Dogon, en África, expresa en su hábitat un interesante antropomorfismo, otro
tanto hacen las tribus de los tukanoas y los yanomamis en las regiones selváticas de
Venezuela, Colombia y Brasil. Estos son algunos de los ejemplos más interesantes de Commented [A16]: Val dría la pena explicar someramente lo de
cada tribu mencionada
cosmogonía aplicada al ordenamiento del hábitat. El shabono de estructura circular
abierta al cielo es un excelente ejemplo de arquitectura del ambiente.

Al igual que el color, la visión, el concepto de forma arquitectónica y su


manipulación está asociado a cada campo cultural específico. Sin embargo, existen
símbolos y arquetipos permanentes que se expresan en constantes universales que
para la psicología transpersonal ejemplifican la existencia de un substrato psíquico
común de la humanidad. Ejemplos de ellas son las consideraciones que pueden ser

94
más o menos universales, que se pueden extraer de algunas asociaciones que hace
el ser humano con las formas geométricas básicas, como son las siguientes:

Cuadrado: representa siempre a la Tierra. Las grandes bases de las


construcciones sagradas son casi siempre cuadradas o rectangulares y expresan
la unión con ella.
Círculo: representa el cielo en casi todas las religiones y se asocia a un estadio
superior del hombre.
Triángulo: representa la posibilidad de unión de la Tierra con el cielo. Las
pirámides son un buen ejemplo de esta aplicación. La forma asociada a las copas
de los árboles persigue la captación de energías del cielo.
Triángulo invertido: representa la recepción de las fuerzas telúricas inferiores.
La raíz de los árboles expresa esta idea.
Hexágono y octágono: representan formas armónicas intermedias entre el
cuadrado y el círculo. Ellas son aplicadas en las fuentes, estanques, plazas o en
la arquitectura religiosa.
Espiral: representa la dinámica vital o de la vida. Se halla asociada al desarrollo
de las plantas y a la circulación del agua.

Estas formas se ven reflejadas en más de una cultura y pueden estar asociadas
especialmente con los signos arquetipales8. Las construcciones que llevan un patrón
formal hacia arriba, que va del cuadrado, pasando luego a la pirámide y finalmente al
vacío o rematado con pequeñas esferas o con cúpulas, son expresiones de estas
regularidades permanentes. A través de la interpretación del esquematismo formal, se
le asigna a la arquitectura la función cultural de ayudar al hombre a elevarse
espiritualmente, a trascender de alguna manera lo terrenal. Así se ha planteado a lo
largo de los períodos más interesantes de la historia. Significa la extinción de los
conceptos de la forma independientes de la materia y la energía que la crea, pero
relacionándolo con estructuras de los campos culturales que la conforman.

8
Definir y contextuar el concepto

95
Los campos energéticos: gravitacionales y electromagnéticos
Los campos son regiones inmateriales de influencia de las diferentes energías.
Por ejemplo, el campo gravitatorio terrestre nos rodea por todas partes, pero no lo
podemos ver. No es un objeto material pero es real, sabemos que está ahí pero no lo
sentimos ni percibimos; confiere peso a los objetos y hace que éstos caigan al suelo.
También la Luna gira alrededor de la Tierra a causa de la influencia del campo
gravitatorio terrestre. Por eso, más que la forma topográfica de un terreno, nos
preocupa el juego de energías que las diferentes alturas y pendientes puede generar.

El campo gravitatorio se difunde por todo el universo, curvándose alrededor de


toda la materia que contiene. Según Einstein, no existe en el espacio y en el tiempo,
son una variable llamada espacio-tiempo. El espacio-tiempo no es una abstracción;
tiene una estructura que confiere forma activamente, incluyendo todo lo que existe o
sucede en el universo. Obsérvese la trascendencia de este cambio de paradigma,
pocas veces internalizado por los diseñadores.

También existen campos electromagnéticos de naturaleza similar a la gravi-


tación. Forman parte de la organización de todos los sistemas materiales, desde los
átomos hasta las galaxias. Los campos electromagnéticos también son el medio de
acción a distancia y a través de ellos los objetos arquitectónicos se afectan entre sí,
sin estar en contacto material directo.

Todo esto lo damos por supuesto y no nos damos cuenta de su significado.


Nuestras vidas trascurren constantemente en estos campos, independientemente si
sabemos o no cómo los físicos los pueden expresar científicamente o cómo los
psicólogos o los investigadores de la cultura, los detectan. Por ejemplo, la estructura
espacial del campo que se crea alrededor de un imán es invisible, pero su existencia
puede comprobarse esparciendo unas cuantas limaduras de hierro a su alrededor.
Similar situación ocurre con otros campos, por lo tanto las formas son producto de
ellos y a la vez los interfieren.

96
Las ondas de formas
Ahora toca referirnos a la relación de estos campos con las formas que ellos
crean. Vamos a emplear el concepto de onda de forma, como una aproximación al
tipo de energía que genera una forma o composición de formas emplazadas en un
contexto barrido por un campo energético específico. De acuerdo con Capiller (1988),
las ondas de forma corresponden a una forma sutil de información, que la presencia
de una forma geométrica provoca en el medio ambiente en donde es colocada. Esta
información se compone en dos partes: el vehículo energético (la carga de la onda de
forma), que puede estar aplicado de diversas maneras, y la ley energética (arreglo de
proporciones que permiten determinar la forma). La posibilidad de interpretar las
percepciones de las formas arquitectónicas como energía condensada y generadora
de ondas, es decir, como campos, tiene entonces una importancia vital dentro del
diseño de los asentamientos humanos en la arquitectura del ambiente.

Las ondas de formas son en realidad modificaciones de campos energéticos


producidos por las formas geométricas, tanto lineales, planas como volumétricas,
siendo descubiertas por Chaumery y de Bélizal (1930). Según ellos, estas ondas
pueden influir en las personas positivamente o negativamente dependiendo del
contexto donde se desenvuelvan. También pueden ser estudiadas para su aprove-
chamiento productivo o para neutralizar sus efectos nocivos mediante medidas
correctoras. Benavides (2000) considera que son invisibles a todos los sentidos con-
véncionales, pero están dotadas de un gran poder de penetración, actuando de esta
manera sobre los seres vivos. Por su parte, Tansley (1967) las considera producto de
la propia naturaleza vibracional de la materia, ya que existen una gran cantidad de
formas y estructuras susceptibles de alterar emisiones energéticas de distintas
frecuencias, de tal manera que pueden resultar beneficiosas o nocivas para la salud o
el confort.

No se tiene un concepto o definición claro de estas ondas de forma, pero se


afirma que no existen por sí mismas, ya que vibran y oscilan según la acción de

97
fenómenos exteriores, generalmente campos electromagnéticos. Desde otro punto de
vista, ellas significan que las formas, fundamentalmente arquitectónicas, son capaces
de hacer vibrar y resonar las ondas del espectro electromagnético y reflejar y emitir
una serie de radiaciones de otras características y frecuencias. De tal modo que no
son en sí creadas por las formas geométricas, sino que son inducidas en ellas por la
interacción con las ondas del espectro electromagnético. Según Chaumery y Belizar
(1930) son: “el producto de formas geométricas que captan la energía del ambiente
en una parte muy débil y resultante de sus combinaciones sobresaturadas de la
energía captada, esta la irradia en forma de vibraciones".

Efectos de las ondas de formas


En tanto que las rupturas del equilibrio de las formas arquitectónicas con el
ambiente contextual no suelen ser favorables, es evidente la importancia del
conocimiento de las ondas de forma en la práctica de la arquitectura del ambiente,
al igual que en las intervenciones en los asentamientos humanos. Estos curiosos
efectos se conocían mejor en la antigüedad que en nuestros días, ya que nuestra
época, si bien se está realizando una gran práctica proyectual, ésta genera indirec-
tamente formas muy agresivas para la salud y el confort, ya que someten al sistema
nervioso e inmunitario humano a campos electromagnéticos que inducen el stress y
otras enfermedades. En general, se sabe que dependiendo del tipo de campo electro-
magnético influido, las llamadas ondas de forma podrían tener efectos diferentes,
como por ejemplo:

 Las emitidas por formas geométricas simétricas podrían ser beneficiosas y


benignas.
 Las emitidas por polígonos y formas geométricas irregulares no compensadas
pueden ser nocivas y dañinas.
 El circulo es la forma plana equilibrada capaz de generar ondas con más
potencia que otras formas planas. No existe círculo sin centro, siendo este
último el mejor lugar para recoger el efecto máximo beneficioso creado por esta

98
forma y sus ondas.
 La espiral detenida por una recta (caracol) podrían ser beneficiosa.
 El triangulo podría emitir ondas beneficiosas.
 El cuadrado podría emitir ondas nocivas.
 La esfera es la expresión de un círculo en tres dimensiones y es la forma en
volumen más potente, ya que está compuesta de una suma de círculos cuyos
puntos centrales son uno solo.

Estas aseveraciones han sido expresadas en función de los campos electro-


magnéticos más comunes dentro del contexto en donde se desarrollaba el hábitat
humano ─y hoy podrían cambiar con la aparición de nuevos tipos de energías
frecuencias y diferentes longitudes de ondas─. Sin embargo, estos efectos tampoco
son independientes del tipo de material con el que están hechas las formas.

A continuación incluimos un análisis de la forma esfera para demostrar que


dentro de un determinado campo electromagnético, figura que incide en la generación
de ondas diferentes según sea la porción analizada. Profundizando en el análisis de
esta esfera, se obtiene que sus efectos dependen de la porción analizada; para ello
se detectan tres grandes círculos de influencias, que se cortan mediante ángulos
rectos de la manera siguiente:

I. Meridianos eléctricos
• Superior
• Inferior
II Meridianos magnéticos
• Superior
• Inferior
III Ecuador
• Verde positivo
• Verde negativo

Chaumery y Belizal (1930), estudiando las ondas generadas por la esfera,


descubren que el magnetismo terrestre puede engendrar variaciones, que hay que
identificar y seleccionar, debido a que están diferenciadas por su sentido en relación

99
con un punto, una recta o un cuerpo geométrico, según el caso. Es decir, que toda
forma arquitectónica puede tener una respuesta positiva en relación con una segunda
disposición y una respuesta negativa en relación con una tercera disposición. Esto es
verificable experimentalmente con parejas de objetos arquitectónicos cualesquiera,
que recorridos en un sentido por una onda generan unos efectos, pero en sentido
inverso producen otros.

Propiedades de las ondas de formas


De análisis como éste se han deducido una serie de propiedades que se
incluyen en el análisis de las ondas de forma y en su posterior incorporación a la
proyectación, a saber:
1. Las ondas de forma se propagan en el espacio como vibraciones dirigidas y
son muy penetrantes, según sea el campo energético que interceptan.
2. Pueden concentrarse mediante ciertos dispositivos que se pueden diseñar.
3. Pueden reflejarse mediante ciertos dispositivos que se pueden diseñar.
4. Pueden captarse por resonancia y sin pérdidas, lo que es aplicable a cualquier
distancia.
5. Pueden conducirse con ciertos dispositivos que se pueden diseñar.
6. Pueden inducirse y por tanto pueden cambiar de fase, alterarse o amplificarse.

En el campo de la arquitectura del ambiente, en especial en el diseño de los


asentamientos humanos, los conocimientos sobre las ondas de forma sirven más que
todo para su proyectación, pues nos da una idea de cómo algunas formas arqui-
tectónicas pueden crear condiciones nocivas para nuestra salud, así como otras
pueden llegar a ser beneficiosas. También es importante saber que contamos con
ciertos mecanismos que nos ayudan a controlar dichas ondas de formas, muchos de
los cuales se pueden diseñar arquitectónicamente. Sin embargo, la forma
arquitectónica no sólo incide directamente sobre el ambiente, sino que también lo
hace en función del significado que le da el hombre. Es necesario plantear el
concepto de estructura, el cual está profundamente asociado al del orden implícito,
del cual algunas teorías de la forma toman en cuenta. Las variables ambientales

100
tienen sentido en el momento que son percibidas en esta multi-dimensión y al
relacionarlas con un orden implícito que se expresa a través de las llamadas
estructuras mórficas.

Las estructuras mórficas


Naturalmente, podemos suponer que los diversos campos energéticos son tal y
como son, porque están determinados por leyes matemáticas eternas, pero entonces
se plantea el mismo problema filosófico sobre las forma cómo fueron creadas estas
leyes:

¿Cómo podemos explicarlos?


¿Qué relación tiene entre ellos?
¿Cómo se forman y con actúan en la conformación de un territorio?
¿Cómo se relacionan con los organismos vivos?
¿Y con el hombre en sociedad?

Para avanzar en la teoría que explica las relaciones de las formas arquitec-
tónicas con los campos energéticos, se realizará una breve incursión en una
extensión de los enfoques evolucionistas de Darwin, pero aplicados no a individuos o
especies en particular, sino a sistemas complejos como los ecosistemas. A principio
de la década de los años veinte, al menos tres biólogos propusieron,
independientemente uno de los otros, que en los organismos con vida se organizaban
mediante la influencia de campos (Spemann, 1921; Gurwitsch, 1922; Weiss, 1923).
Gurwitsch (1922) se refería a los mismos de la siguiente manera: “El proceso
formativo embrionario tiene lugar en un campo cuyos límites, en general, no coinciden
con los del embrión, sino que los sobrepasa”. Weiss (1923) aplicó el concepto de
campo al estudio detallado del desarrollo embrionario, refiriéndose a ellos, en su libro
Principles of development, del siguiente modo: “Un campo es aquella condición a la
cual todo sistema vivo debe su organización típica y sus actividades específicas.
Estas actividades son específicas en tanto en cuanto determinan el carácter de las
formaciones en las que dan origen”.

101
La naturaleza específica de los campos, según Weiss (1923), “significa que cada
especie de organismo tiene su propio campo morfogenètico, aunque los campos de
especies emparentadas pueden ser similares”. Durante la década de los años treinta,
Washington (1934) intentó clarificar este concepto con la idea de los campos de
individuación, relacionados con la formación de los órganos de cada ser vivo definidos
con características particulares a partir de una influencia externa que los ordenan. A
pesar que Driesch (1934) subrayaba la diferencia radical que existe entre las
disciplinas biológicas y las físicas, no hay mayor duda que también muchas carac-
terísticas de las formas físicas también se generan bajo el efecto de campos
morfogenéticos; tal es el caso de los cristales. Esto significa un cambio paradigmático
notable, dado que al concebirse la materia como un elemento que emana energías y
sus interrelaciones como producto de la influencia de los campos, las formas y las
estructuras (como formas de formas) no se generan al azar, sino que tienen detrás de
sí un orden implicado (¿o implícito?) como dice Bohm (1999). En tal sentido,
Sheldrake (1999), un biólogo inglés se plantea las siguientes dudas: ¿Qué son
exactamente los campos morfogenéticos? ¿Cómo funcionan? ¿Cómo evolucionan?
¿Cuál es su origen?

Los campos morfogenéticos: ¿Heredados o adquiridos?


A pesar del uso tan amplio que se hace en biología de este concepto, todavía no
hay respuestas claras para tales preguntas. La naturaleza de estos campos sigue
siendo tan misteriosa como la misma morfogénesis. Como cabría esperarse, los
campos morfogenéticos se han interpretado de maneras radicalmente distintas, que
reflejan las principales filosofías de la forma. Lo que sí parece concluyente es que
estos campos morfogenéticos tienen un aspecto inherentemente histórico, ya que los
objetos y los seres vivos los heredan de sus antepasados. En este sentido es bueno
también preguntarse: ¿Cómo se heredan estos campos?

Parece que sólo hay dos respuestas posibles. La primera es en términos de una
combinación de genética y platonismo en el espíritu tradicional de la teoría

102
mecanicista. La segunda posibilidad es que las funciones de la memoria también sean
inherentes a los campos morfogenéticos.

El primero de estos planteamientos implica la existencia de modelos mate-


máticos para todos los posibles organismos vivos y los demás objetos inanimados.
Dawkins, citado por Sheldrake (1999), ha elaborado un modelo con computador de
este reino ideal platónico, denominado Tierra de los Biomorfos, donde moran las
posibles formas de los organismos. La selección natural impulsaría a las poblaciones
de organismos por trayectorias de cambio genético gradual hacia nuevos Biomorfos, a
través de una serie de organismos intermedios, generando así las formas vivas que
hoy conocemos.

La hipótesis de la causación formativa


El segundo de estos planteamientos comparte la idea de que los campos
morfogenéticos contienen una memoria inherente y constituyen el punto de partida de
la hipótesis de Scheldrake (1999) llamada la causación formativa; el motivo por el cual
la propone es que podría permitir comprender evolutivamente a los organismos,
incluyéndonos a nosotros mismos y a la misma Tierra. Es en sí misma una teoría
ampliada de la evolución de Darwin.

“La hipótesis de la causación formativa parte de la suposición de que los


campos morfogenéticos son físicos y en el mismo sentido en que los campos
gravitatorios, electromagnéticos y de materia cuántica son reales. Existen
implí-citamente en todo tipo de objetos físicos o de cada célula, tejido,
órgano y organismo, los cuales tienen cada uno su propia clase de campo.
Estos campos confieren forma y organizan los objetos, microorganismos,
plantas y animales en su proceso de desarrollo o constitución y estabilizan
en determinado momento, y por un lapso de tiempo, la forma de los objetos
y organismos, tal y como hoy los observamos. Estos campos morfogenéticos
se modifican por herencia y por eso se basan en los mecanismos conocidos
de funcionamiento de las funciones de la memoria” (Scheldrake, 1999).

¿Cómo podría funcionar dicha memoria? La hipótesis de la causación formativa


postula que depende de una clase de coinfluencia (¿o confluencia?) energética,

103
denominada resonancia mórfica y tiende a operar en base a las complementariedades
de dos o más energías con longitudes de ondas congruentes entre sí. El ejemplo más
claro de este principio lo observamos en las notas musicales que crean armonías al
vibrar en frecuencias complementarias. Según esta hipótesis, cuando más se parece
un objeto a otros objetos o un organismo a otros organismos previos, mayor será la
influencia de éstos sobre el mismo por efecto de resonancia; cuando mayor sea el
número de dichos objetos u organismos que han existido, mayor será su influencia
acumulativa sobre los nuevos. Así, una planta que va a nacer está sujeta a la
resonancia mórfica de innumerables plantas similares que existieron antes, este
proceso da forma y estabiliza sus campos morfogenéticos y de paso a sus tejidos,
funciones y órganos. Similar situación puede observarse en los objetos físicos como
los cristales.

La interpretación platónica de los campos, como funciones matemáticas inma-


nentes, comparte en parte esta idea de la influencia de los campos morfogenéticos
que, en combinación con los factores genéticos y ambientales, generan las formas de
los objetos y los organismos, tal y como los conocemos. En este enfoque la forma real
de un objeto u organismo vivo no alteraría de ningún modo las influencias de campo
morfogenéticos que supuestamente trascienden la realidad física que hoy conocemos
de ellos. En la causación formativa, la existencia de un objeto u organismo influye por
la reafirmación del campo en la aparición de otros objetos y organismos similares. La
hipótesis de la causación formativa postula que puede existir un flujo bidireccional de
influencias: de los campos morfogenéticos a los objetos y organismos, y de los
objetos-organismos a los campos.
A partir de ahora nos referiremos a los campos morfogenéticos, sean de origen
gravitatorio, electromagnético, biológico o mental, en el sentido de la hipótesis de la
causación formativa. De acuerdo con ella, un cierto tipo de información fluye en el
ambiente ayudando a crear formas y estructuras, permitiendo que cualquier tipo de
materia viva o inanimada evolucione históricamente y se organice por medio de cada
campo energético. Como la información es una palabra que está de moda y nuestras
vidas están rodeadas por tecnologías que la manipulan, pareciera sensato pensar que

104
ella juega y desempeña un papel formativo, es decir, crea o ayuda a crear formas y
estructuras por medio de los efectos energéticos de los campos morfogenéticos.

Se considera entonces un cierto grado de información como el origen de las


formas y las estructuras, presente en las moléculas, células, tejidos, organismos,
ecosistemas y en los contextos ambientales. Esta información está a menudo en
estado latente y casualmente se activa y se potencia, permitiendo a estas entidades
reconocer, seleccionar, relacionarse entre sí, construirse, regularse, controlarse, y
determinar todo tipo de sucesos formativos. Interpretar este proceso es parte de la
misión de la arquitectura del ambiente.

Los campos morfogenéticos de un organismo dado, por ejemplo los de un


animal, están conformados por la influencia de anteriores generaciones de animales
similares. Esta teoría de la resonancia mórfica no puede explicar cómo surgieron los
primeros campos de este tipo; por eso es necesario incluir la teoría de la evolución.
En el contexto de la evolución biológica los campos de los animales están
estrechamente relacionados con los campos de otras especies emparentadas y sin
duda alguna, descienden de los campos de una larga línea de especies. Similar situa-
ción ocurriría para otros seres vivos e incluso para los objetos inanimados. Si
incluimos aquí los objetos inanimados, ellos también evolucionan de objetos ante-
riores. Si somos osados como Sheldrake 1999), e incluimos también las prácticas
sociales y culturales, podríamos llegar a pensar en la coincidencia de todos estos
procesos bajo una sola teoría causal, en la cual los diversos tipos de energías,
portando cierto tipo de información, actúan sobre los objetos y los seres vivos a través
de sus campos, generando así sus formas y estructuras que evolucionan históri-
camente por resonancia mórfica.

Implicaciones para el diseño y la arquitectura del ambiente


El diseño de los asentamientos humanos, bajo la premisa de la arquitectura del
ambiente, está ligado al concepto de campos morfogenéticos y, si bien hoy sólo
predominan ciertos tipos de campos organizadores como los económicos, no hay

105
nada que nos haga pensar que no es posible que adquieran más vigencia otros
campos morfogenéticos. Todo dependerá de las sensibilidades que puedan desa-
rrollar los diseñadores para percibir y trabajar en consonancia con estos campos, es
decir, aplicar la resonancia mórfica con todos ellos y no sólo con unos pocos. Develar
este orden implicado requiere de un tipo de aproximación diferente a lo que común-
mente usamos, ya que no lo lograremos por acumulación de más y más información,
sino con un enfoque fuertemente intuitivo y, por consiguiente, abarcante.

Para ello podremos recordar los conceptos provenientes de la psicología


transpersonal y en especial, el componente del inconsciente, que por tener un origen
colectivo, Jung (1943), nos permite tener acceso a estas realidades sutiles. Se hace
indispensable una ampliación de las capacidades perceptivas del diseñador, un
diálogo interior que lo haga consciente y práctico. Según el libro de La Maya, Tu casa
es tu salud (1998) los esquemas de construcción favorables o desfavorables para la
vida se asociarían a determinados tipos de campos morfogenéticos. Dado que las
formas y las estructuras condicionan los campos de energía y esta a su vez,
conforman la materia, la práctica del diseño se transforma en un ejercicio de
resonancia mórfica.

Podemos seguir considerando a las formas y a las estructuras desde el punto de


vista de la psicología transpersonal, para ello es interesante recordar las aproxima-
ciones conceptuales que hacen de la belleza estética una variable que depende del
observador; o sea que son subjetivas. De esta manera, podríamos ir profundizando un
poco más allá, en relación a la naturaleza del color y evaluar estas sensaciones a
partir del componente cultural que las individualiza. Sin embargo, encontraremos
también que hay denominadores comunes que permiten definir algunos principios
permanentes del diseño, que podrían tener que ver con estos procesos de estructuras
mórficas. Algunos de ellos han sido reportados históricamente en la literatura, en el
caso de Borsnhut (1998) y Doczy (1999), por ejemplo, encontramos:

 La proporción áurea: origina su nombre en el resultado de la derivada de la


raíz cuadrada de cinco, que al parecer es un valor muy frecuente en las

106
estructuras de la naturaleza, a la cual se le llamó proporción de oro porque se
ha aplicado a la arquitectura y a las artes a través de los siglos.

 La proporción humana: muchos diseñadores han buscado que el hábitat


refleje las proporciones del cuerpo humano. Desde Vitruvio, pasando por
Leonardo da Vinci, Alberto Durero y Le Corbusier hasta Dóczi, han buscado en
las relaciones de las partes con el todo una expresión de las proporciones
humanas. Estas proporciones son más o menos invariables y han significados
verdaderos moduladores del diseño en varias épocas.

 La serie de Fibonacci: este pensador se dedicó a estudiar los ritmos


matemáticos que se observan en las formas y estructuras de la naturaleza, en
especial las distancias, las proporciones, la disposición de los elementos
geométricos en el crecimiento de las especies vegetales y encontró que había
unos constantes para su desarrollo, que iban según la sumatoria de los dos
números precedentes, así: 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 24, etc. Esta interpretación ha
servido para orientar ciertos tipos de diseño bajo un criterio naturalista.

 Otros patrones matemáticos: otros investigadores piensan que, indepen-


dientemente del parámetro matemático que se tome, lo importante son las
formas se generen con él. Es decir, no importa si se toma la serie Fibonacci o
la proporción áurea, o cualquier otro parámetro mientras tenga un patrón
identificable y este canon provendría de cierto campo morfogenético que lo
informa.

En conclusión, tanto las formas arquitectónicas, como las estructuras implícitas


en sus agregaciones son dos conceptos que no son ingenuos, que se conforman a
partir de las especificidades de cada campo cultural y en especial el del diseñador, y
que evolucionan por resonancia mórfica tomando en cuenta ciertos patrones sutiles
de un orden implicado. Bajo esta concepción no es posible concebir relaciones
simples tipo causa-efecto entre las variables ambientales y mucho menos, entre los
campos energéticos. Si partimos de la existencia de este orden implicado, los
diversos campos, al interactuar entre sí, dan cabida a la generación de patrones de

107
auto organización de la materia, sea viva o no.

Principios universales del diseño


Cuando un ser humano logra sintonizar sus campos de energía mental, sean
conscientes o inconscientes, con los campos energéticos externos morfogenéticos, se
hacen evidentes las influencias de las estructuras en su psiquis y de allí irradian sus
beneficios hacia un diseño que promueve su bienestar, su salud y confort. De esta
forma, los principios universales del diseño, que no son más que los determinantes de
la acción de estos campos, cobran validez ─no por una razón estética, sino por una
importancia genética─. Así las estructuras y su composición podrán tener las
siguientes cualidades permanentes, según algunos autores como Bormhorst (2001) y
otros:

Equilibrio
Según las estructuras y su composición, sería recomendable en los diseños
respetar un balance entre la resolución estática de los ángulos rectos, que sea
vacía, y las formas dramáticas o dinámicas, que tienen un exceso de fuerza. Esto
es necesario para no generar condiciones que incidan en otros equilibrios ─como
los estados de salud─ que dependen de campos similares en armonía.

Simetría
Tal vez la variable formal que más influencia tiene en nuestros campos morfoge-
néticos mentales es la simetría. Pero no sólo como ha sido entendida hoy en día, o
sea, igual lo del lado derecho a lo del lado izquierdo, o igual lo de arriba y lo de
abajo, sino cuando todas las partes de un contexto tienen relación con el todo. La
simetría se da cuando la parte adopta el ritmo del todo y es la cualidad de las
estructuras que más relación tiene con los organismos vivos y que más
familiaridad, interacción y diálogo establece con los seres humanos. Cuando las
estructuras no son simétricas, esto es, cuando no tienen armonía, se produce una
mezcla disonante que podría favorecer condiciones desfavorables en otras
energías requeridas por el ser humano para existir, lo que podría desubicar y

108
infundir la sensación de ansiedad. Esto lo vemos actualmente en la mayor parte del
entorno urbano de nuestros asentamientos humanos.

Vitalidad
El ser humano necesita estar rodeado de estructuras formales dinámicas, no está-
ticas, que se expresen más a través de una justa mezcla de formas complejas y de
formas simples. Las diferentes estructuras que adopta el agua son un buen ejemplo
de la vitalidad.

Suavidad
Este calificativo de las estructuras se aplica por la inexistencia de otro más
apropiado a las sensaciones que puedan generar los campos morfogenéticos, sean
de: agresión o ternura, rechazo o invitación, confrontación o consenso. Muchas
veces esto se logra sobre nuestro inconsciente, al interactuar varios campos ener-
géticos a la vez. La suavidad está más acorde con nuestros campos de equilibrio
mental; por ejemplo, se materializan cuando diseñamos formas poco bruscas o
ángulos más abiertos en el interior de los ambientes y dejamos las expresiones
más agudas para el exterior de nuestro hábitat. Esto mismo se observa en muchas
formas naturales vivas o inanimadas.

Patrones
La evolución de los objetos y los seres de la naturaleza nos ha mostrado el empleo
de una increíble variedad de patrones aritméticos y geométricos ─a partir de combi-
naciones y estructuras simples─ que se desenvuelven en todos los procesos de
cambio. Los patrones abstractos que empleamos en el diseño tienen dos opciones:
o se imponen sobre un terreno, o se amoldan a las realidades específicas e
implícitas del mismo. Los patrones inspirados en los campos morfogenéticos
generan formas amigables y es más fácil trabajar con ellos; además, permiten
reconocerse en ellos en términos intelectuales. Pero definitivamente los patrones
amoldados a las características de los campos culturales son más “atractivos” y
con ellos estamos mejor sintonizados.

109
Articulación
Se refiere a la manera como los patrones se adaptan a circunstancias particulares,
a la continua interacción y complejidad de los ambientes, sus organismos y a su
multiplicidad de sus funciones. Articulación es la inexistencia de transiciones
bruscas de unas estructuras a otras. Es la transición armónica ─a través de otras
estructuras que sirven de articuladoras─ en una secuencia aparentemente sin fin. Commented [A17]: ¿Se refiere a los fractales, ue a su vez son
evidencia de la complejidad y el orden aparente dentro del caos?

Todas estas características permanentes de diseño, como las mencionadas de


equilibrio, simetría, vitalidad, suavidad, patrones y articulaciones, son propias de las
formas orgánicas naturales a las cuales estamos acostumbrados desde nuestro
nacimiento. Por ello algunos diseños que evaden estas características podrían
producir sólo un placer pasajero (moda) o un claro rechazo, pues no pueden
constituirse en valores que se aprecien como constantes.

Las formas y estructuras se crean a partir de los campos gravitatorios biológicos,


mentales o electromagnéticos y, a su vez, cuando ya están constituidas, los afectan
por medio de las ondas de forma, mencionadas anteriormente en este capítulo. Las
estructuras evolucionan genéticamente, pero siempre hay principios permanentes que
deben ser conocidos, ya que ellos van regulando el proceso de cambios. Podemos no
estar de acuerdo con esos principios permanentes del diseño, pero toda forma o
estructura que condense los materiales constructivos de una manera determinada
incide sobre los campos morfogenéticos de su contexto. La relación de las formas y
las estructuras con el ser humano se realiza a nivel consciente e inconsciente, siendo
este último caso el ámbito del manejo simbólico.

110
Capítulo 5

Simbolismo, territorio y arquitectura

La identificación simbólica en la relación Territorio─Arquitectura

Para comprender el significado de las relaciones entre territorio y arquitectura


debe profundizarse más en el contenido simbólico de las formas y las estructuras, sin
dejar de lado el análisis desde el punto de vista energético. Para ello vamos a valorar
el papel del inconsciente en el desarrollo de las nuevas habilidades perceptivas para
comprender la dinámica del ambiente.

Revisaremos primero un resumen del pensamiento del psicólogo Jung, discípulo


de Freud, y uno de los científicos que más ha trabajado esta categoría. Para ello
asumimos el esquema conceptual presentado por Grecco y Especho (1991), en el
cual se explican conjuntamente las categorías de arquetipos, los símbolos y otros
conceptos de la llamada psicología transpersonal. ─Este enfoque lo usamos, ya que
hemos constatado que la comprensión del orden implícito, que da cuenta de esas
múltiples determinaciones energéticas, no puede hacerse con dispositivos que
fragmenten la realidad local, tal y como lo han hecho hasta ahora las ciencias del
positivismo.

En el Cuadro 15 se agrupan las diversas variables ambientales, según los


dispositivos perceptivos que deben ser ampliados para poder llegar a comprender la
realidad ambiental local.

Así mismo, para comprender la estructura de los ecosistemas y las bioregiones


hace falta desarrollar las capacidades de síntesis y la visión holística, lo cual se haría
estimulando los dispositivos basados en la intuición y en el llamado diálogo con el
inconsciente.

111
Cuadro 15
Variables ambientales y dispositivos perceptivos
Variable Dispositivo
Topografía Capacidad para valorar las energías gravitatorias.
Las formas de relieve como resultante de juegos de fuerzas
telúricas, magnéticas y ondas de forma.
Clima Energías electromagnéticas en forma de luz, el calor como
forma de energía, el color con incidencia en las emociones,
Energía mecánica del viento y la lluvia al caer. Energía
biológica en el aire. Efectos de la atmósfera en la visión.
Suelos Energías mecánicas sísmicas en interacción,
el geomagnetismo, efectos de la composición química.
Presencia de las líneas de la Tierra.
Aguas Energía mecánica y química, Efecto en el geomagnetismo
y geopatías. Energía biológica.
Vegetación Energías biológicas, efectos sobre la radiación y la lluvia
que llega al suelo.
Ruido Energías mecánicas. Efectos de la música.
Fuente: Ovalles, (Op cit).

La naturaleza del conocimiento transpersonal

A partir del concepto de inconsciente acuñado por Freud, Jung lo interpretó en el


marco de una visión problematizada, lo cual imposibilita de plano cualquier tipo de
tratamiento experimental del mismo. Esto significa un cambio fundamental en el
método científico, ya que sólo el diseñador puede hacer consciente algunos de los
contenidos de su inconsciente y su proceso de diseño será más rico en momentos
que logre por sí mismo esta introspección personal. Esto implica que una inves-
tigación del contexto local, para entrar en resonancia cuando se hace diseño, tiene
además de su objeto de estudio, un sujeto que también debe conocerse: el dise-
ñador, so pena de no comprender realmente lo que tiene enfrente.

El problema radica en que el inconsciente no nos “habla” directamente sino


mediante símbolos (Jung, 1943), y todo lo que expresa tiene un significado y un

112
sentido que puede conocerse por otros medios diferentes a la observación simple o la
experimentación. Los contenidos del inconsciente permean involuntariamente al
consciente del diseñador e inciden sobre categorías y esquemas epistemológicos que
usa para conocer una realidad local y de manera indirecta, también inciden al influir
sobre los estados emocionales vinculados al acto de conocer.

Comprender estos significados implica aceptar la existencia, además de ser un


componente individual y particular del inconsciente como aporte colectivo, este último
compartido y, por lo tanto, transpersonal. Es el llamado preconsciente colectivo. Esto
implica otro cambio paradigmático en cualquier investigación del contexto local para la
arquitectura del ambiente, toda vez que se reconoce la existencia de estructuras
mentales de mayor escala que la del individuo y que se comparten con grupo más
amplios de la población.

Por otro lado, en este enfoque cognoscitivo se acepta que los significados que
vienen del inconsciente tienen una lógica muy diferente a la habitual y que están
motivados por las energías somáticas y mentales que lo llevan a ubicarse dentro de
los estados de progresión o regresión, de integración o desintegración, o de ascenso
o descenso de los procesos del cerebro humano. Un diseñador debe ser capaz
entonces de reconocer en sí mismo estos estados mentales y energéticos, para poder
comprender el significado de las señales que les envía su inconsciente y que están
muy vinculadas con las energías que circulan o se almacenan en su ambiente, su
mente y su cuerpo. A su vez, los procesos perceptivos están indisolublemente unidos
a todos estos elementos, ya que ─como se demostró anteriormente─ las imágenes
que provienen de su entorno exterior son construidas por el cerebro en íntima relación
con lo que sucede en su mente y con sus emociones.

Estas energías son similares a las que rigen el resto de los de procesos de la
vida local en general y son las responsables de que en todos ellos, a pesar de la gran
variedad de organismos en estados y condiciones diferentes, haya elementos que los
vinculan, que permiten que sus estructuras entren en resonancia y por ende en
relación directa y sin contacto.

113
Así se conforman los ecosistemas y bioregiones. Reconocer la imbricación
energética entre los componentes del ambiente local, entre éste y el diseñador, y en
especial en su interior, es parte del cambio paradigmático y cognitivo que proponemos
para la arquitectura del ambiente. El investigador y lo investigado, el diseñador y lo
proyectado, son partes indisolubles de un mismo proceso de intercambios energéticos
y simbólicos, son parte de este orden implícito. La visión transpersonal complementa
el enfoque individual, para lo cual debemos acostumbrarnos a manejar las categorías
teóricas por medio de las cuales se expresa. Esto nos lleva al mundo de los signos y
significados, elementos sustanciales para explicar la capacidad volitiva de la especie
humana y su indetenible actuación hacedora del mundo.

Los arquetipos en la percepción de la realidad


Ese fondo psíquico común transpersonal funciona, según Jung (1943), con los
llamados arquetipos, que son patrones comunes, universales y transmitidos por la
herencia, pero producidos por un aprendizaje colectivo de un grupo social en su lucha
por la supervivencia. Ellos, sutil e inconscientemente, son una de las bases del modo
de percibir la realidad que cada grupo social tiene, ─es decir, cada campo cultural, y
cada diseñador─; porque todo lo que nos llega del ambiente local por nuestros
sentidos es automática e inconscientemente contrastado con ellos. El darse cuenta
paulatinamente de la presencia de estos arquetipos es parte del llamado proceso de
individuación del diseñador, es decir, la vía por medio de la cual se van haciendo
conscientes, se van explicando algunas de las percepciones y emociones que
obtienen en su trabajo y que responden a los contenidos ocultos de su mente. En el
proceso normal de individuación del substrato psíquico se generan inhibiciones o
potenciaciones de la mayoría de las facultades mentales, por lo cual las nuevas
habilidades de percepción del ambiente local tienden a ser muy limitadas si no se
desarrollan conscientemente.

114
Las relaciones entre el consciente y el inconsciente
Hace falta potenciar el manejo de estas energías psíquicas para reconciliar los
arquetipos con su expresión individualizada y consciente, la cual orienta los procesos
perceptivos del contexto local. Esto es una tarea fundamental asociada con algunas
de las habilidades perceptivas que deben desarrollar los diseñadores. Una manera de
tener en cuenta estas relaciones entre el consciente y el inconsciente es reconocer
los símbolos presentes en los sueños, entresueños y “sueños despiertos” cotidianos;
es decir, todas aquellas expresiones que le dan un significado mayor a los múltiples
actos inconscientes de la vida del diseñador.

Asociaciones de palabras, síntomas físicos leves ( parpadeos, cosquilleos), lapsus


mentis, tics, deja-vus, recuerdos involuntarios, coincidencias, intuiciones, cambios en
los tipos de caligrafía y otros detalles imperceptibles, cobran interés a la luz de
conocer esta intensa vida mental oculta en cada uno de nosotros y que incide y
permea en las formas de conocer y sentir. Recordemos siempre que estos no se
expresan directamente, sino con símbolos y síntomas que hay que descifrar.

La dinámica de producción, uso y reconocimiento de estos símbolos es el


objetivo último de la actividad cultural y, en especial, es la razón de la existencia del
patrimonio cultural construido, tangible y vivo que al interactuar con el natural, le da
significado a la vida de las comunidades. Esos símbolos individuales en su
interpretación son a la vez colectivos en su génesis. Todos los símbolos presentes en
el patrimonio cultural de una localidad son la mejor formulación posible para expresar
la realidad inconsciente del grupo social que los elabora, realidad que les es
desconocida y de difícil evocación directa, ya que no se puede exponer por otra vía.

El método planteado por Jung (1943) trata, por lo tanto, de realizar una síntesis
entre los contenidos inaccesibles del inconsciente individual o grupal y el desarrollo de
facultades mentales que perfectamente pueden ser incorporadas al estado de
conciencia habitual.

Este proceso de introspección que debe hacer el diseñador tratará entonces de


resolver las contradicciones internas y antagonismos de energías que coaccionan su

115
mente y, al resolverlas, expanden su percepción de la realidad local hacia nuevos
dominios de conciencia.

Los antagonismos entre el consciente y el inconsciente


En el Cuadro 16 se ilustran los posibles tipos de antagonismos detectados por
Jung (1943) en un individuo de su época, que no son más que un intento de describir
lo psíquico con un método de aproximación dialéctico y que nos sirven de guía en el
camino del autoconocimiento por parte del quién desea ser arquitecto del ambiente.

Cuadro Nº 16

Antagonismos entre el inconsciente y el consciente


POLARIDAD (¿?) Commented [A18]: A que se refiere dentro del cuadro, es un
encabezamiento o es parte del título del cuadro?
Tipo A B Observación
Favorecer la autorregulación, la supervivencia
Energético Conservación Cambio
y la realización del hombre que se transforma
Aspecto cuantitativo de los procesos psíquicos,
su intensidad, su certeza o caos, ascenso o descenso
Dinámico Progresión Regresión
de la elaboración psíquica. Sirven para buscar recuerdos
olvidados.
Tendencia a dividir o unir los procesos psíquicos,
Dinámico Disociación Integración para especializarse y resolver un problema o para abordarlo
mejor.
Lo que percibo de mí y lo que ocurre en mí, y no me doy
Tópico
cuenta fácilmente de ello. Por eso son determinantes
Consciente Inconsciente
Tipo I en la vida del hombre y compensatorios, ya que permiten
incorporar a su acervo los contenidos del otro polo.
Tópico
Individual Colectivo Sentimientos, representaciones concepciones y experiencias
Tipo II compartidas que se expresan individualmente o en grupo.
Estructural Yo No/yo Se basa en funciones de auto reconocimiento
Tipo Il que se contrarían, pero se necesitan unas a otras.
Estructural Yo Los otros Ídem
Tipo II
Los inherentes a la reproducción del ciclo vital. El sujeto
se diferencia de la psiquis colectiva y eso lo logra cuando
Evolutivo Individuación Primitivización entra en relación con los demás y encuentra su conciencia.
Se despliegan las habilidades que se tienen dentro o
viceversa, cuando se sienten las influencias de los arquetipos.
Evolutivo Muerte Cambio Ley de la fuerza del hacer.

116
Modelos que reflejan el carácter de una especie y las
Tipológico Pensar/ disposiciones habituales que se unen en individuos. Función
Sentir/intuir
percibir dominante, reactiva y compensadora. En las dos primeras
se favorece al sujeto, en las otras dos al objeto.
Según sean las circunstancias de la mente actúan hacia
Evolutivo los pensamientos o hacia los objetos. Estas están
Introversión Extroversión
predeterminadas al nacer y pueden cambiarse por efecto
de alguna causa externa.
Semiótico Entre esquemas constituidos a priori y los adquiridos
Símbolo Arquetipo por la vía de los sentidos. Lo colectivo y lo individual,
Tipo I
los que borran las diferencias y los que la acentúan.
Formas en que los hechos se relacionan. Ya sea por efecto
directo o por coincidencias en el tiempo que tengan algún
Semiótico significado para el individuo., Asocian en un mismo campo
Causalidad Sincronicidad
Tipo II resignificaciones de múltiples ejes causales. Más allá
de la producción real del hecho, importa el significado
que se le adjudica y le da cuerpo y existencia.
Fuente. Grecco y Especho (1991).

Estos antagonismos deben ser trabajados con un especialista por el diseñador,


ya que están mediando sus funciones mentales o emocionales y para conocer sus
efectos es necesario poder definirlos claramente en cada caso. El cuadro 17 resume
las funciones mentales comúnmente empleadas por los diseñadores que deberían ser
asociadas con los antagonismos que puedan ser identificados por el mismo en su ser.

Cuadro Nº 17 Funciones mentales de un diseñador

Funciones conscientes / racionales

Pensar Función mental usando estructuras conceptuales y conclusiones


lógicas para comprender una parte del ambiente.
Sentir Captar una parte del ambiente en función de un determinado valor que
lo juzga.
Funciones inconscientes / irracionales sin valoración,sin sentido

Percepción Sensación de la realidad tal y como es. Se recibe todos los detalles,
pero no las relaciones que la determinan.
Reconocimiento de una opinión íntima de las posibles relaciones que
Intuición existen entre los objetos del ambiente. Recibe sin esfuerzo el sentido
interior del objeto, sus relaciones y repercusiones
Fuente: Grecco y Especho (1991).
.

Sólo en el momento que pueda asociarse el objeto proyectado con el sujeto


diseñador y sus funciones mentales mediadas por los antagonismos inconscientes,

117
podemos decir que estamos accediendo al real conocimiento de la realidad glocal y
de nosotros mismos a la vez. En la arquitectura del ambiente hace falta activar el
diálogo interior y detectar aquellas contradicciones que están mediatizando nuestras
funciones mentales principales como diseñador, en especial, aquellas que no
corresponden a un orden consciente, pero que existen y son definitorias de muchas
de nuestras aproximaciones a la realidad local. Para comprender más este proceso
podemos incluir un ejemplo de las contradicciones que los antagonismos generan en
nosotros y de cómo inciden en nuestras funciones de proyectación.

La sincronicidad en la explicación ambiental


De acuerdo con los postulados de Jung (1943) el antagonismo causa sincronía.
Esta relación es la constatación más evidente de la existencia de un orden implícito
que se expresa insólitamente en situaciones de coincidencias significativas para
nuestro inconsciente. En la realidad glocal posmoderna no hay cabida para
explicaciones causa-efecto por la intrincada red de interrelaciones que subsisten detrás
de los fenómenos que percibimos. Sin embargo, en nuestro inconsciente, moldeado
en parte por la modernidad, está implícita la noción de causalidad. Ella convive con otra
noción antagónica como es la sincronicidad, y mientras no dilucidemos esta
contradicción, conscientemente estaremos en minusvalía para acceder a las comple-
jas realidades glocales.

La sincronicidad es la coincidencia cronológica de dos o más acontecimientos de


una realidad glocal, no relacionados entre sí por una relación causa-efecto, pero que
el diseñador asocia intuitivamente y sus contenidos equivalentes se percibirán al ser
asimilados por su inconsciente. Es decir, la sincronicidad ofrece una gran carga de
significados al diseñador, aunque no esté habituado a estar consciente de ellos. Son
las llamadas pautas que conectan. Estas coincidencias que tienen una repercusión
directa en el inconsciente del diseñador, tienen que ver con los arquetipos que lo
dominan y que funcionan con otro tipo de lógica, no tanto la formal como la que rige la

118
mayoría de los procesos de diseño convencionales. Por ejemplo, el inconsciente ─por
operar sin límites temporales, espaciales o causales─ permite asociar hechos y
objetos de la realidad glocal de la forma más inverosímil, lo que daría cuenta de
íntimas y desconocidas relaciones dentro de su orden implicado.

Esta facultad es de mucha utilidad en este aparente caos de la posmodernidad,


ya que la sincronicidad no significa relación causal, sino el efecto de asignarle orden
arquetipal a los sucesos de la vida real.

Al irse liberando de estos antagonismos, el diseñador genera una descarga de


energía mental positiva. Es la llamada alegría de las coincidencias. Las energías que
maneja la psiquis del diseñador son de la misma naturaleza que las del resto del
entorno local, pero es necesario darse cuenta que hoy en día existen otros tipos de
energías que inciden en estas relaciones fortuitas, junto a las convencionalmente
aceptadas (gravedad y electromagnética). Se refiere a las llamadas energías sutiles,
los campos morfogenéticos que alteran drásticamente los principios espacio-
temporales al poder actuar a distancia y sin contacto, al no poder evocarse a voluntad
y estar fuertemente influenciados por los estados emocionales.

El orden implícito del ambiente glocal


En el caso de las sincronicidades, la presencia de estas energías no electro-
magnéticas explica la ocurrencia de sucesos y en especial, de las creaciones en el
lenguaje de las formas que permite experimentar conscientemente esta curiosa
relación. Por lo tanto, los ambientes glocales no sólo se deberían explicar usando
principios causales, sino también por procesos significantes. Este último enfoque los
observa como no causados, sino relacionados en un orden implícito, en una relación
estructural arquetípica que los norma y los ordena por encima de lo que se pueda
observar directamente.

Este concepto de orden implícito se relaciona directamente con los procesos de


relación entre los campos energéticos y las formas y patrones que estructuran a
distancia y sin contacto; temas que trabajamos ampliamente en el capítulo anterior

119
sobre las estructuras mórficas, las cuales se aprecian de mejor manera al desarrollar
los mecanismos de diálogo con el inconsciente del diseñador, único instrumento
habilitado para intentar reconocerlos.

La menor represión a los fenómenos inconscientes del diseñador favorecerá el


reconocimiento de estas sincronicidades. Esto se favorece mediante la exposición
consciente a situaciones emocionales límite que lo acercan a su inconsciente, que lo
ubican al menos en su borde y le exigen una reestructuración de su conciencia hacia
esquemas mas abarcantes, intuitivos y sintéticos. De esta forma, se podrá reconocer
o mejor dicho vivenciar, las situaciones arquetipales y los símbolos que se
desprenden de ellas y que tendrán ahora un profundo sentido para el ser consciente
del diseñador. Según sea el arquetipo que se imponga en ese momento, se
desprenderá un determinado patrón de organización de los hechos sincronizados. Es
lo que se llama encuentro sincronístico, un darse cuenta de que el arquetipo existe
fuera y a la vez dentro de cada uno de los diseñadores simultáneamente, de allí su
valor e importancia para otras aproximaciones cognitivas del ambiente glocal en pleno
caos postmoderno.

Los arquetipos y su relación con la sincronicidad del ámbito glocal


A continuación presentaremos algunas ideas sobre este método de intros-
pección que parte de algunas variables que nos permiten describir un arquetipo y
establecer su relación con sincronicidades observadas en las realidades glocales;
todo en búsqueda de unas nuevas habilidades perceptivas de este orden implícito. El
método comienza al determinar una serie de conceptos que permiten describir y
reconocer los arquetipos, tal y como se describe en el Cuadro 18. Podemos usar
estas variables para identificar en nosotros y en las realidades locales los arquetipos
que activen nuestro inconsciente y nos permitan acceder a niveles elevados de
síntesis de los sucesos que ocurren ellas.

A continuación y sólo como una guía, describimos los principales arquetipos


detectados por Jung en su época (Cuadro 19) y que son una constante en sueños de

120
diversas comunidades y en las expresiones artísticas de muchas de los campos
culturales existentes.

Cuadro 18. Variables para describir un arquetipo


y Reconocerlo en un momento dado
Estructura de la experiencia, ya vivida por la humanidad,
Argumento que se incorpora como recuerdo inconsciente e instantáneo al diseñador.
Como armadura cognitiva, da forma a la experiencia que el diseñador
está viviendo en ese momento.
Orden a cumplir por el arquetipo y que proviene de la experiencia
Mandato ya vivida por la humanidad y por lo que se le impone al diseñador
en ese momento
Aprendizaje que dejó en el diseñador esta experiencia. Resultado
Lección esperado al aplicarse el arquetipo a la realidad del diseñador,
es lo que se espera que uno aprenda.
Actividad que en circunstancias históricas diversas se desarrolló
Función de un mismo modo, ya sea en ese pasado remoto de la humanidad,
como en el presente vivido por el diseñador.
Valor psíquico progresivo o regresivo, disociativo o integrativo
Aspecto del arquetipo para el diseñador en ese momento dado
Palabra
Término que define el arquetipo y que permite identificarlo
Clave
Comportamiento propio de cada arquetipo y que expresa por medio
Clínica de símbolos y de conductas propias: miedos, vivencias, deseos y demás
emociones y acciones.
Fuente: Grecco y Espetto (1991).

Cuadro 19. Arquetipos presentes en muchas culturas de la misma manera


Argumento Mandato Palabras clave
Sombra “Lo que yo soy pero ignoro que soy” Lo desconocido
Máscara “Lo que yo soy para engañar La continuidad,
a los otros” lo aceptado, lo que
no es auténtico
Anima “Yo que yo soy y me da vida” Lo creático
Animo “Lo que yo soy y me permite tener Lo lógico, lo objetivo,
opinión” la norma, el límite
Plenitud “Lo que yo soy y que no he realizado” Lo potencial, la claridad
Cinismo "Lo que yo soy como aspiración La síntesis
de totalidad"
El Dios Lo inmutable, lo inmortal, lo poderoso.
El Mal La fuerza que se opone al hacer
La Madre Lo generatriz, lo que gesta y cambia
El Sabio El conocimiento adquirido por revelación, no por esfuerzo
El Incestuoso El regreso al origen
El Aprendiz La sabiduría que viene del maestro

121
El Conciliador Unión de los contrarios en un nuevo estado
El Fin La transformación por medio de un gran desastre
El Resurrecto La transformación pero después de la caída
El Ciclo Todo esta gobernado por ritmos
El Creador Todo fue gestado por alguien en el pasado
El Paraíso El que vivía en plenitud y que lo perdió
Perdido al cometer un error
El Niño La imagen de la ingenuidad en el adulto
El Salvador El esfuerzo que recupera el paraíso
La Unidad La necesidad de recuperar el ser uno solo
Lo Dual Lo contradictorio y lo dialéctico
La Piedra Filosofal Clave para transformar un sujeto con un objeto
Afrodita El amor sensual
Fuente: Grecco y Espetto (1991).

Para poder trabajar con nuestro inconsciente debemos considerar los arquetipos
y su identificación en los símbolos de los sueños, entresueños, sueños despiertos,
recuerdos involuntarios y situaciones reales. Surge así, la posibilidad de ampliar la
percepción de los acontecimientos en las realidades glocales de los asentamientos
humanos de una manera integrada, sintética y holística. Para ello tenemos un
poderoso instrumento: la detección de las sincronicidades y el análisis comparativo de
símbolos y signos en el patrimonio cultural y en nuestra propia mente. De esta
manera, podemos explorar, con la ayuda de algunas técnicas que hacen uso de
energías sutiles, los estados mentales que nos llevan a estas visiones de unidad en
este aparente caos de objetos y sucesos fragmentados. Para ello es necesario
relacionar el pensamiento racional con el emocional y acceder a niveles inconscientes
más abarcantes y sintéticos.

Tal y como han sido reconocidas por la Organización Mundial de la Salud OPS
(1990), existen una serie de técnicas que podemos emplear con algunos procedi-
mientos sencillos para manejar nuestros estados de ánimo, ayudando al diseñador a
acceder a regiones ocultas del inconsciente que le permitirán percibir mejor las
realidades glocales. Estas técnicas permiten identificar los principales estados de
ánimo y asociarlos con los síntomas y grupos emocionales y, mediante un
cuestionario tipo, podemos usar algunos apoyos para activar y dialogar con nuestro
inconsciente, desarrollar su evocación consciente y estimular así las nuevas

122
habilidades perceptivas mediante el empleo dosificado de ciertas energías sutiles. En
conclusión, el inconsciente de un diseñador es aquella porción de la mente que no
está sujeta a la conciencia racional; por lo tanto, es intuitiva, simbólica y tiene un
funcionamiento poco racional y lógico; pero a la vez puede procesar mucha
información del entorno local en forma muy rápida, holística y efectiva.

Como el nivel inconsciente no se comunica con el nivel consciente con palabras


ni conceptos ─sino que lo hace con imágenes, símbolos, emociones, sentimientos,
sueños o síntomas─ debe ser interpretado. Por muchas razones, producto de nuestra
vida cotidiana y nuestro pasado, el nivel inconsciente se nos presenta enfrentado
al nivel consciente, pero se pueden conciliar y aprender a trabajar con ambos
coordinadamente.

Esta sería la base del desarrollo de estas nuevas habilidades perceptivas de las
energías en los asentamientos humanos. El inconsciente, frente a algunas de las
energías del entorno, puede emitir una señal al consciente, ya que es muy sensible e
intuitivo. Para hacer coincidir los aportes de nuestro inconsciente con las necesidades
de nuestro consciente podemos hacer uso el Método del Dialogo Interno (Davidow,
1999), o a partir de algunas de las formas naturales de comunicación, como lo son:
los análisis de los sueños, del entresueño, de los sueños despiertos, la hipnosis, la
grafología, entre otros. Este Diálogo Interno es el requisito sine qua non para el
desarrollo de otras habilidades perceptivas de las energías y el orden implícito en los
asentamientos humanos.

El ser humano es un generador o conductor de muchas de estas energías, y por


lo tanto la exposición a cualquier campo energético provocará una reacción en el
cuerpo, las emociones y su mente. Cuanto más intenso sea el campo en que nos
hallemos y más fácilmente recojamos esas radiaciones, mayor podrían ser los
efectos. Pero como se trata de muchos campos energéticos, estos pueden anularse,
potenciarse o resonar en formas impredecibles. Para ello se hace necesario incluir el
concepto de señales corporales, que se refieren a cambios en la fisiología del cuerpo
humano que son generados por estas energías (Carvajal, 2002). Sin embargo,

123
muchas de estas energías sólo pueden ser captadas mediante el desarrollo del
diálogo con el inconsciente del diseñador, para que sea lo suficientemente sensible
para reaccionar ante ellas y de paso, tenga la posibilidad de comprenderlas en su
compleja totalidad, siempre recurriendo a la interpretación de símbolos.

Los símbolos arquetípicos y la relación consciente-inconsciente


Todas las formas del universo pueden adquirir un significado simbólico. Esto ha
sido utilizado milenariamente por las sociedades, teniendo gran importancia en la
política, la religión y el arte. Dentro de toda la gama de motivos simbólicos, podemos
ejemplificar sus efectos con tres de ellos: la piedra, el animal y el círculo. Su elección
responde a la forma reiterativa con que aparecen a lo largo de la historia de los
campos culturales.

La piedra
Desde la aparición de las primeras culturas, las formas de las piedras han tenido
un significado simbólico y muchas veces se las creía habitadas por dioses o por los
espíritus de los muertos. En un principio se utilizaban rocas sin trabajar como
monumentos fúnebres o agrupadas en homenaje a los dioses. Stonehedge, por
ejemplo. Con el tiempo esta práctica se fue sofisticando y las piedras comenzaron a
ser talladas, quizás con la finalidad de expresar más claramente, con su nueva forma,
lo que para ellos contenían dentro. Ejemplos son los menhires con rostros tallados o
las estatuillas con figura humana de la isla de Pascua. Aun hoy en día, el trabajo de la
piedra entendido como arte sigue siendo una forma de expresar ideas simbólicas.

El animal
Otro símbolo recurrente a lo largo de la historia es el animal. Las pinturas de
animales surgen en la era glacial y sólo hace poco tiempo se ha comenzado a
entender su importancia. Generalmente, se hacían en cuevas de difícil acceso y se
presume que con motivos religiosos. De hecho, aún en muchos campos culturales se
les rinde culto. La mayoría de las pinturas rupestres representan animales al natural o
escenas de caza. Quizás con esto se quería invocar suerte o poderes mágicos

124
durante su captura. Otros símbolos muy interesantes son las figuras humanas
disfrazadas de animal. Hoy en día muchas tribus, siguiendo sus costumbres antiguas,
realizan estas actividades y, al igual que las representaciones, usan disfraces de
animales. Con esto pretenden adquirir el espíritu del animal que visten. También se
suelen atribuir cualidades, espíritus u origen animal a los dioses. Un ejemplo es la
cultura del antiguo Egipto, donde casi todas las divinidades son representaciones de
animales. Hoy día, en los grandes medios de comunicación de masas, circulan
cientos de mensajes de animales humanizados producto de la influencia de los
hermanos Anderson y Walt Disney.

El círculo
Por otro lado, según Von Franz (1978), el círculo simboliza el “sí mismo” de la
psique en todos sus aspectos. Esta figura geométrica siempre ha estado presente en
la historia (culto solar, dibujos mándalas de monjes tibetanos, trazados de ciudades,
entre otros) simbolizando el “completamiento definitivo de la vida” y la perfección.
Según la autora, el círculo ha sido protagonista en muchos aspectos de la vida del
hombre, tanto en la cosmovisión oriental, como la occidental o la indígena. En los
mitos y leyendas, el círculo expresa la unidad: desde Shiva y Shakti, la flor de loto de
Brahma y la de Buda, hasta el trazado de la ciudad hecho por Rómulo en la
antigüedad. En el urbanismo, el círculo aparece trazado en la forma de las ciudades
de Roma, Washington, Jerusalén y otras.

En la arquitectura están presentes estos símbolos. Según Jung (1943):

“…todo edificio, sea religioso o secular, que tenga planta de mándala es la


proyección de una imagen arquetípica que surge del inconsciente humano
hacia el mundo exterior. La ciudad, la fortaleza y el templo se convierten en
símbolos del completamiento psíquico y de ese modo ejercen una influencia
específica en el ser humano que entra o vive en ellos”.

En las artes plásticas, ya sea la pintura Zen, los rosetones de las catedrales
cristianas, las ruedas solares que datan del período neolítico, hasta los famosos
mándalas, que el psicólogo Jung estudió, interpretó y hasta clasificó, el significado

125
principal del círculo no ha variado, aunque su diseño cambie según sea la concepción
acerca del mundo que tienen quien lo hace.

En el Renacimiento, el empleo del círculo en el arte se convierte más en una


representación sensorial (reproducción directa de la naturaleza), que imaginativa
(fantasía, experiencia irrealista, onírica y abstracta). Hoy en día, el símbolo abstracto
del círculo ha vuelto a desempeñar un papel importante en la pintura. Matisse,
Kandinsky, Nash, Klee y otros, lo utilizan para expresar lo que sensaciones y
sentimientos no pueden evocar. Como ha señalado Jung (1943), “un verdadero
símbolo aparece solamente cuando hay necesidad de expresar lo que el pensamiento
no puede hacer, o lo que sólo se adivina o siente, ese es el propósito de las figuras
abstractas”. Como se observa en arquitectura, en artes decorativas, en religión y en
los sueños, el símbolo del arquetipo siempre está presente.

En los métodos de psicología de Jung podemos emplear el poderoso simbolismo


que encontramos en nuestros sueños de diseñador, los cuales son capaces de
revelar la naturaleza psicológica de nuestro inconsciente. A través de los sueños
podemos describir estos símbolos y sus relaciones con la vida diaria, con nuestras
obras y proyectos, con el acontecer diario de la vida. Pero no todos los casos llevan a
tener una imagen tan clara y afortunada, y no todos pueden ser tratados en forma
análoga. Por el contrario, cada caso es diferente y no sólo los sueños de los jóvenes y
los viejos, o los hombres y las mujeres, requieren de interpretaciones diferentes; así
ocurre en cada situación, según sean las circunstancias mentales y emotivas del
soñante. Los mismos símbolos requieren interpretación distinta en cada contexto. En
algunos casos, representan un ejemplo especialmente impresionante de la autonomía
del proceso inconsciente y muestran, por su abundancia de imágenes, el incansable
poder de creación de símbolos del fondo psíquico; en otras situaciones se demuestra
que la acción auto-reguladora de la psique, cuando no está estorbada por excesivas
explicaciones racionales, puede ayudar al proceso de desarrollo consciente.

Según Jung (1043), mediante este complicado proceso de interpretaciones de


sueños, símbolos y sus arquetipos, del inconsciente aflorará la verdadera visión de lo

126
real y mostrará con su abundancia de imágenes, muchas veces inconexas, el
incansable poder de creación de significados del fondo psíquico. Por lo tanto, es
también lógico pensar que el diálogo entre el consciente y el inconsciente, con los
símbolos que nos rodean, influyen y afectan a estos niveles conscientes, nos permite
adentrarnos en las profundidades de nuestra mente con ideas que ni siquiera nos
atrevemos a pensar que existen. Las formas son creadas por campos energéticos
estructurantes y ellas a su vez los modifican. Si adquieren determinadas caracte-
rísticas pueden movilizar energías inconscientes en el ser humano y adquirir así un
significado simbólico. Se hace necesario aprender a trabajar la relación consciente-
inconsciente para determinar el significado de las formas; una técnica muy sencilla
para ello es el desarrollo de la intuición. De esta manera, además de la aproximación
visual a los objetos que integran un ambiente, podemos captar las energías que lo
dinamizan y las sutiles estructuras que lo integran en un todo de múltiples
determinaciones.

127
CAPÍTULO 6

Los sistemas constructivos


en los asentamientos humanos:
una estrategia intuitiva de evaluación

La percepción intuitiva de las características


de los materiales constructivos
Nuestro consciente e inconsciente, además de ser “dos desconocidos”, emplean
lenguajes diferentes. La mente consciente se comunica más con palabras y
conceptos y la subconsciente (¿inconsciente?) con símbolos, a veces fuertemente
teñidos de emociones y sentimientos. De allí la necesidad de establecer un tercer
lenguaje que sea inteligible para ambos, el cual es empleando por dispositivos como Commented [A19]: Aclarar cual es el tercer símbolo, no se
entiende como está expresado
algunos objetos, aparatos o rituales que facilitan esa comunicación. Sin embargo, no
son suficientes para que el mensaje subconsciente llegue sin distorsiones, ya que
para el establecimiento de este código es necesaria la presencia de otras condiciones
tales como la orientación mental, alusiva a la sensibilización y focalización de la
mente en un tipo de energía emitida por un objeto o sujeto determinado. También se
requiere de una convención mental para el establecimiento de un código inteligible
simultáneo por ambas partes de la mente, y que muestre la relación entre las
capacidades radiestésicas. Esto se puede hacer por varios métodos.

Método del esquema gráfico de selección: es un semicírculo graduado que va


de 0 a 180, sobre cuyo centro se ubica el dispositivo. El número de oscilaciones del
dispositivo indicará la capacidad radiestésica de la persona en una escala del 0 al
180. También puede utilizarse otras escalas gráficas.

Carga pasajera de sensibilidad: es posible cargar a una persona con la

128
capacidad radiestésica de otra. Es una carga, y como tal, se gasta. Sin embargo,
mientras la persona está cargada puede trabajar con la misma capacidad radiestésica
de la persona que la cargó, siempre que sepa como canalizar esa carga. Un
radiestesista puede cargar a otra persona frotando mutuamente sus manos o
apoyando uno de sus dedos índices sobre el hombro de la persona que desea cargar,
mientras en la otra no manipula algún dispositivo.

Entrenamiento en el uso del dispositivo: para aprender a usar los dispositivos


se debe poner en comunicación la mente consciente con la mente inconsciente; esta
última es la que realmente va a mover el dispositivo, respondiendo a las órdenes del
sistema nervioso autónomo. Cuando se aplica la radiestesia, la mente consciente se
une a la mente inconsciente de manera similar que en el estado hipnótico. Una vez
entendido esto, se puede comenzar el entrenamiento para usar el dispositivo, al
principio con gráficos, ordenándole que se active en determinada dirección, luego
observando la forma en que se comporta con distintos objetos; después conviene
hacer ejercicios que desarrollen la capacidad de sentir que absolutamente todo tiene
complementariedad y polaridad.

Trabajo sobre mapas con radiestesia: no siempre es posible desplazarse


físicamente al sitio donde es necesario realizar una medición, un análisis o una
evaluación. En estos casos resulta muy útil aplicar la radiestesia. Es suficiente con
disponer de un mapa o plano a una escala lo suficientemente grande para permitir
ubicar puntos con suficiente precisión. La escala más pequeña debería ser la que
permita medir la distancia de un metro sobre el terreno. También se necesitará el
dispositivo. Primero hay que desplegar el mapa orientándolo de modo tal que el norte
quede en la parte superior. Se sujeta el dispositivo para que recorra el plano
moviendo el lápiz milímetro a milímetro desde una de las esquinas inferiores,
pidiéndole que indique el momento en que el lápiz se cruce con el objeto o flujo de
energía buscado. Este proceso se repite, subiendo cada vez unos dos centímetros,
hasta completar el mapa.

Radiestesia objetiva o por convención mental: es cierto que cada objeto

129
emite una determinada radiación que lo identifica como una “huella digital”. Si se
suspende el dispositivo sobre un objeto cualquiera sin hacer ninguna pregunta, éste
se moverá por sí mismo. Con esos movimientos el dispositivo está indicando
objetivamente lo que es el objeto, por ejemplo “agua”. Esto quiere decir que si se
desea volver a encontrar ese objeto, lo que hay que hacer es colocar el dispositivo
sobre un plano o terreno y detenerse donde se repitan los movimientos
correspondientes a “agua”. Esto es lo que se conoce como radiestesia objetiva. La
explicación de este hecho es la siguiente: si para cada objeto existe una reacción de
los dispositivos que lo identifican objetivamente, entonces, ¿para qué usar códigos
subjetivos que pueden presentar error? Pues porque en la radiestesia objetiva la
reacción del dispositivo se ve afectado por demasiadas variables, como la longitud y
la frecuencia de onda de cada radiestesista y la situación en que se encuentre, y
termina siendo un método demasiado complicado y poco práctico. Por esta razón, hoy
en día la gran mayoría de los buenos radiestesistas trabaja con gran precisión y
rapidez empleando la convención mental o radiestesia subjetiva.

Posibilidad de una radiestesia por convención mental


1. La mente inconsciente siempre responde a través de los códigos establecidos:
la radiestesia se puede reducir a fenómenos inconscientes que el dispositivo o
cualquier otro instrumento radiestésico hace consciente mediante la
convención de un código.

2. En nosotros, es natural sintonizar y sentir las radiaciones y entrar en resonancia


vibratoria con ellas, ya que estamos diseñados naturalmente para recibir las
vibraciones que nos llegan desde el suelo y de la atmósfera.

Una radiestesia por convención mental es posible, porque se ha logrado


descubrir los mecanismos y códigos para hacer consciente la recepción y la sintonía
de las radiaciones que el ser humano realiza de manera natural e inconsciente.

130
Medición de la sensibilidad radiestésica

Según Benavídez (xxxx), todas las personas tienen capacidad radiestésica Commented [A20]: Hay tres publicaciones de Benavidez: 1996,
98 y 99
latente, pudiendo ser entrenadas a partir de esa capacidad. Sin embargo, la medición
de la capacidad radiestésica es un proceso difícil por la cantidad de variables que
involucra (estado de salud, alimentación, lugar, entre otras). Existen diversos métodos
para evaluar la capacidad radiestesia de una persona, entre los que se encuentran:

• Método del freno: consiste en comprobar cuanto freno o resistencia puede


ofrecer la persona al uso del dispositivo. Esta medición se realiza en
comparación con la capacidad de la persona entrenada.

• La teoría neutrónica: parte de la existencia de pequeñísimas partículas que


emiten todos los elementos del ambiente y también el cerebro, pasando a ser
un campo común a través del cual podemos emitir y recibir información
codificada desde y hacia el ambiente.

Aplicabilidad de las técnicas de radiestesia


La radiestesia puede aplicarse para determinar:
• Compatibilidad e incompatibilidad de las energías: se determina a partir de
una convención mental y una interrogación mental sobre la compatibilidad
entre personas; entre personas y objetos (o alguno de sus componentes);
entre unos objetos y otros; entre las energías; entre las energías y
determinadas personas; y entre otras posibles relaciones. La radiestesia
también puede ser útil para determinar la calidad de los suelos en relación
con determinados usos, además puede identificar zonas geopatógenas
perjudiciales para personas, plantas y animales.

• Continuidad y discontinuidad de las energías: al aplicar un dispositivo


radiestésico sobre una zona o línea energética, adoptará un comportamiento
en la porción que es continua y otro en la discontinua. Esto puede ser útil para
detectar fallas geológicas, roturas de tuberías, rastrear ríos subterráneos,
yacimientos minerales, entre otras.

131
• Presencia o ausencia de energías: los dispositivos no actúan cuando no hay
energías presentes. Esto es útil para ubicar los lugares de descanso en las
zonas libres de radiaciones nocivas. Las personas u objetos pueden ser
hallados con radiestesia por el método de triangulación o por el de deducción
de campos, pues a su paso dejan una estela de moléculas que emiten
radiaciones.

• Intensidad, cualidad, cantidad, frecuencia: la intensidad es más fácil de


determinar con la ayuda de alguna escala gráfica, como una regla milime-
trada, que permita realizar interrogantes más precisas y por consiguiente,
obtener también respuestas más precisas sobre la mayor o menor intensidad
de algún proceso. La cualidad, buena o mala, positiva o negativa de cualquier
persona, animal, objeto o situación se puede averiguar teniendo en mente la
pregunta adecuada, estableciendo la convención mental para poder operar el
dispositivo de igual modo y se van haciendo las preguntas de aproximación a
las cantidades hasta que el dispositivo reaccione. El tiempo, especialmente el
futuro, puede ser averiguado con radiestesia, porque el futuro está contenido
potencialmente en el presente; en otras palabras, en el presente ya hay
variables incluidas que, prolongadas en el tiempo, arrojarán determinados
resultados. En este punto es importante recalcar que la radiestesia ha
demostrado ser una técnica bastante exacta. Cuando no se dan los
resultados esperados es la radiestesista el que falla, no la técnica.

• Polaridad: por ser la técnica práctica de las radiaciones y los campos


electromagnéticos, la radiestesia se ha utilizado para detectarlas polaridades
en un sentido amplio, desde + a – como polaridades electromagnéticas, hasta
otras polaridades acordes con la naturaleza de los dispositivos utilizados.

Partiendo de que toda realidad es una intrincada red de energía que todos los
objetos y sujetos emiten y reciben simultáneamente, el fundamento de este método se
define a través de la existencia de un emisor, que genera campos distintos o
específicos de cada una de las partes, sentimientos y emociones; y un receptor, que

132
las percibe a través de dispositivos desarrollados para detectar dichas radiaciones. En
el caso del ser humano, se divide en una parte física referida a una especie de
condensador alojado en el cerebro, y en una parte mental, constituido por la
capacidad de sintonización.

Los objetivos fundamentales de la radiestesia son: en primer lugar, la unificación


personal, a través del logro de una mejor comunicación entre nuestro consciente y
nuestro subconsciente para actuar en forma más integrada; en segundo lugar, el
incremento de la intuición, que es un conocimiento natural de la llamada “mente de la
profundidad” (el subconsciente) que está presente en cada uno de los individuos para
protegerlos de peligros, alertándolos acerca de ellos, capacidad que compartimos con
los animales y los vegetales; y en tercer término, el incremento de la concentración y
de la estabilidad emocional, que son dos cualidades de la mente de la profundidad
que deben desarrollarse para mantenerse quieto y estable con la profundidad del
subconsciente, y con la superficie agitada y activa del consciente. Radiestesia es la
capacidad de sentir o percibir las energías que emiten los objetos y sujetos. Viene del
latín radius: en su acepción de radiación, y del griego aisthesis: sensibilidad. Como
técnica práctica, la radiestesia es capaz de detectar, cualificar y medir todo el
espectro de las radiaciones correspondientes a: minerales, vegetales, animales y
seres humanos. Este término fue acuñado por Alexis Baily en 1930, para sustituir el
término de rabdomancia de uso común. En cuanto a las teorías explicativas del hecho
radiestésico, es decir, cómo la energía es detectada por el radiestesista para lograr
sus objetivos, tenemos:

• La teoría del receptor: todos los objetos y sujetos emite energías y nosotros
(como un receptor) la sintonizamos. Esta capacidad de recibir determinadas
frecuencias se conoce como entrar en resonancia o en sintonía con la
realidad de estas energías sutiles.
• La teoría del radar: como un radar enviamos energías que, al volver de
rebote, nos indican donde están los objetos o sujetos de nuestra búsqueda.
• La teoría de la holografía: cualquier objeto o sujeto es una toma holográfica

133
que representa toda la realidad. Si pensamos el ambiente como un holograma
(y al hombre como parte del mismo) en esa fracción que es el hombre, estaría
contenida toda la realidad. En ese sentido, lo que queramos saber del todo
podríamos encontrarlo en nosotros mismos, como parte que contiene el todo.

SUGERENCIA: Esta primera sección podría ser revisada en función de iniciarla


con el concepto de radiestesia, para luego contextuar su utilidad y aplicabilidad
a los fines concretos de la arquitectura del ambiente

Las propiedades energéticas de los materiales constructivos


A lo largo de la historia se han ido resolviendo las necesidades básicas del
asentamiento humano aplicando diferentes materiales de construcción de acuerdo
con las posibilidades de cada momento. Los recursos del ambiente y los avances
técnicos de cada sociedad fueron determinando la forma de resolver una de las
necesidades básicas del hombre: su refugio o casa. Durante toda la historia la
humanidad, construyó con materiales naturales; con la llegada de la Revolución
Industrial, se crearon materiales y máquinas que dieron paso al surgimiento de
nuevas dificultades. En la actualidad, al diseñar alguno proyecto para un
asentamiento humano, se deben tomar en cuenta que los materiales de construcción
no son más que energía condensada, que se comportan de manera diferente frente a
los diversos campos energéticos y que se estructuran a partir de ese orden implícito.
Este nuevo enfoque permite desarrollar tres criterios de selección de los materiales
constructivos como lo son: la salud, la técnica y el ambiente (bioarmonía,
tecnoarmonía y ecoarmonía).

Cualidades de los materiales desde el punto de vista energético


Hasta ahora los materiales constructivos no habían sido entendidos como
fuentes y receptores de campos de energías. Estos presentan ciertas cualidades
desde el punto de vista energético como lo son:

134
 Capacidad de intercambio: frente a las radiaciones externas cada uno
presenta un comportamiento distinto en el intercambio benéfico de las
energías. Mientras mayor sea su capacidad de frenado o intercambio
energético, mejor será el material.
 Emisividad o potencial para irradiar energía: la más notoria es la radio-
actividad de algunos concretos, cerámicas y granitos. La dosis de
radioactividad va a depender de la composición de los minerales y otros
materiales constituyentes.
 La electrostática: los materiales sintéticos provienen de las sustancias
químicas producidas en laboratorio que generan campos eléctricos. Esto trae
como consecuencia que dichos materiales tienden a cargarse electros-
táticamente, lo que trae como consecuencia perturbaciones energéticas en la
atmósfera y otros cuerpos cercanos.
 La toxicidad química: dependerá de las sustancias que se hayan utilizado
en su elaboración. Existen algunos materiales creados con sustancias
sintéticas, como lo son: formaldehídos, cloruro de vinilo, pentaclorophenol,
benceno, xileno, tolueno, hidrocarburos alifáticos, hidrocarburos clorados,
alcoholes, cetonas, éteres, derivados del glicol, nitroalcanos, amidas y
sulfuros de carbono. Muchas de estas sustancias son utilizadas para
tratamientos de maderas, pinturas, revestimientos, solventes, colas, entre
otros. Son perjudiciales para la salud y por ende hay que tener cuidado al
aplicarse en las zonas interiores de una edificación.
 La capacidad higroscópica y la permeabilidad al vapor de agua: la
capacidad higroscópica es la propiedad de absorber humedad, lo cual
depende de la porosidad de los mismos y el tipo de clima. La humedad
relativa ideal se encuentra entre 40 y 55%. Un aire muy seco favorece el
desarrollo de gérmenes y uno muy húmedo es fatigante.
 Las propiedades térmicas: son fundamentales para construir un ambiente
climáticamente estable, poco inflamable y seguro.
 El secado de las edificaciones nuevas: la exposición a la humedad es

135
perjudicial para la salud, especialmente en los recintos recién construidos.
Para poder habitar un recinto recién construido sin poner el peligro la salud de
las personas, hay que tomar en cuenta que, dependiendo del sistema
constructivo, el tiempo del secado puede variar desde sesenta días hasta
ciento ochenta días.

Categorías de materiales
Los materiales, desde el punto de vista energético, pueden agruparse en dos
categorías: naturales e industriales.

Materiales vinculados a energías naturales


Según Bueno (1998), “se obtienen de minerales del subsuelo o de productos
vegetales y su proceso industrial se basa en la extracción, selección y procesamiento.
Tiene excelentes características bióticas que son los más recomendables en la
biología de la construcción”.

Algunos ejemplos son:


 La piedra natural: la piedra caliza es un material natural excelente para
impedir las energías nocivas. Esta es recomendada como sustituto de la grava
en el concreto. Las piedras duras como el granito y la sílice no deben ser
utilizadas ni encima, ni debajo de las áreas de descanso ya que ofrecen
resistencia al paso de las energías benéficas como las cósmicas y las del
subsuelo, o pueden emitir cierta radioactividad.
 La arcilla: es una sustancia orgánico-mineral formada principalmente por
silicato alumínico. Tiene una propiedad antiséptica muy importante y por ello se
le conoce como “tierra curativa”.
 La tierra: Es utilizada como material de construcción, principalmente las
arcillosas o limosas que se encuentran debajo de la capa de la tierra negra.
Entre sus propiedades más importantes destacan: su gran resistencia a la
intemperie, su excelente capacidad de acumulación de calor. Es considerado
uno de los mejores materiales de regulación térmica. Es higroscópica y permite

136
un adecuado paso del vapor de agua, se deja moldear según sus necesidades,
dándole formas como adobes o ladrillos, pudiéndose utilizar también para
hacer muros como la tapia.
 La madera: Es “energía solar acumulada”. Posee grandes propiedades: gran
resistencia, flexibilidad y versatilidad para la aplicación en distintos usos,
armonía psicológica con la textura, el color y el aroma; además no contiene
tóxicos naturales. Para la construcción son utilizadas maderas de bosques
naturales o cultivados.
 Las fibras vegetales: las fibras como el bambú, la paja, la caña brava, el sisal
y el coco, son de gran utilidad en la construcción de viviendas. La caña y el
bambú tienen excelentes comportamientos para formar muros o acabados con
mortero. El bambú funciona en vigas, columnas y cerchas. El sisal es una fibra
muy resistente a la humedad y a la flexión.
 El yeso natural: el yeso utilizado para la construcción es obtenido por
calcinación. Se usa para acabados o frisos y en forma de placas, tiene grandes
propiedades de absorción de humedad y flexibilidad.
 La cal: posee un excelente efecto bactericida y es regenerativa. Se puede usar
en la elaboración de mezclas para los acabados de muros, en pinturas hechas
en forma desleída y en fabricación de pinturas al silicato para los acabados
exteriores.
 Pinturas biológicas: este tipo de pintura debe permitir respirar a la pared y ser
inocua en términos químicos. Las pinturas más utilizadas para muros son de
base de cal y de celulosa. Las más empleadas para maderas son las de
aceites vegetales, la trementina y las ceras naturales.
 Los textiles naturales: entre las fibras naturales que poseen un buen
comportamiento por su baja capacidad antiestática, se encuentran el algodón,
el lino, la seda, la lana virgen y el cuero. Estos textiles se deben utilizar con
precaución por su alta volatilidad.
 Bioconcreto: consiste en mezclas no convencionales con las que se pretende
beneficios biológicos, sin renunciar a las propiedades estructurales y plásticas

137
del concreto corriente. Es muy usado en la construcción de viviendas y exige
gravas pobres en sílice y ricas en magnesio, o gravas de roca caliza; también
cascajo de ladrillo o arlita.
 Biovidrio: responde a la búsqueda de material transparente con más sintonía
biológica con el organismo.

Materiales vinculados a energías artificiales


Según Bueno (1998), se obtienen de diversas fuentes de la química sintética o de
procesos energéticos complejos de manejo de los materiales naturales. “Su proceso
industrial se encuentra directamente relacionado con la fabricación y transformación
de sustancias. En su mayoría han sido cuestionados por diversos adversos en la
salud o el alto impacto ambiental que tiene en su fabricación, utilización y disposición
de desechos”.

Algunos materiales industriales son:


 Las estructuras metálicas: estas estructuras deben estar “aterradas”
mediante un polo neutro a tierra. Las estructuras metálicas pueden actuar
como barreras capaces de impedir el intercambio de energías cósmicas y las
radiaciones de neutrones del subsuelo. No son recomendadas en las viviendas
por la facilidad con que pueden deformar el campo magnético terrestre vital para
los biorritmos.
 Cobre, bronce, latón: las propiedades más importantes de los metales son su
absorción de la luz, los elevados índices de conductibilidad eléctrica y térmica,
su plasticidad, su tendencia a la formación de iones positivos y su capacidad de
aleación. Estos materiales sólo deben ser utilizados en lugares en los cuales
son imprescindibles por razones técnicas.
 Estructuras integradas de concreto reforzado: energéticamente el efecto
principal de estos sistemas de construcción es la creación de lo que se llama
Jaula Faraday, lo que significa que se crea interiormente un campo eléctrico
natural “nulo”. La poca porosidad de las paredes de concreto no permite que

138
éstas “respiren”, es decir, que regulen la humedad y el vapor del ambiente
interior.
 Plásticos: los plásticos se queman muy rápido, producen mucho calor y un
humo denso con gases tóxicos. Existe dos clases principales: los termo-
estables, que una vez endurecido no se pueden ablandar, y los termoplásticos
que pueden ablandarse con el calor varias veces. Los plásticos crean barreras
de vapor, distorsionan la calidad iónica del aire y acumulan electricidad
estática. Entre su uso como acabado de piso figuran los pisos de vinilo y las
alfombras sintéticas con alta probabilidad de generar cargas eléctricas nocivas.
 El hierro y el acero: el hierro y el acero son contraproducentes en el uso
residencial, ya que causan despolarización celular. Los minerales de hierro, en
su estado natural son eléctricamente semiconductores y los metales puros
usados en construcción son eléctrica y térmicamente muy conductores. Debido
a estas características no es muy recomendado su uso en la construcción de
ambientes de estudio y de descanso.
 El aluminio: el aluminio es un material conductor que permite el escape de
calor de las edificaciones en ambientes fríos. Es usado comúnmente con
preferencia en ventanas, puertas y claraboyas; crean verdaderas antenas que
captan ondas electromagnéticas.
 PVC: es un producto estable en el ambiente y se caracteriza por provocar
efectos tóxicos al quemarse, por ende, cuando se producen incendios resulta
de alta peligrosidad por el ácido clorhídrico que desprende. Lo único que
mantiene este material en el mercado es su bajo costo y su versatilidad.
 Las pinturas industriales o sintéticas: estas pinturas (esmaltes, barnices y
lacas) emiten tóxicos al aire, ya que no secan en 24 horas. Las pinturas a base
de solventes pueden tardarse hasta un año en secar, al igual que los barnices
y lacas para maderas. Las pinturas industriales plásticas contribuyen a
aumentar las cargas electrostáticas del ambiente. Estas pinturas han tenido un
gran desarrollo por la facilidad de fabricación, su precio y secado rápido.
 Los adhesivos industriales: Son sustancias empleadas principalmente en la

139
fabricación de tableros contrachapados o aglomerados de madera. La
sustancia más utilizada es el formaldehído. Se debe evitar su uso porque
pueden afectar los alimentos y las vías respiratorias.
 Los techos industriales: los materiales de cubierta, como los conformados
por capas de acero, zinc, materiales bituminosos, aluminio y asbesto-cemento,
forman una barrera para las radiaciones benéficas que provienen del entorno.
Se deben incorporar con un diseño adecuado.
 El asbesto: material cancerígeno, cuyas partículas de composición (fibras) se
depositan en los alvéolos pulmonares. Las tejas de asbesto-cemento impiden
el intercambio de radiaciones con los neutrones térmicos del subsuelo. No
debe ser usado en cubiertas para descanso, ni en los ductos de sistemas de
ventilación.
 Los aislantes acústicos y térmicos: al ser suspendidas en el aire, sus fibras
constituyentes pueden causar problemas respiratorios y cutáneos. La fibra de
vidrio es un material de buenas características para el aislamiento acústico,
pero debe manejarse de modo que quede totalmente confinada y no se puedan
filtrar fibras al ambiente. El uso del poliestireno (isopor) presenta buenas
propiedades de aislamiento acústico, térmico y generar poca estática.

Nuestros asentamientos humanos están mayormente construidos con estos


materiales, ya que el mercado los impone como soluciones; lo correcto es dosificar y
seleccionar su manejo para favorecer el balance de energías en los asentamientos
humanos.

Características de los sistemas constructivos


Se deben buscar sistemas constructivos que los combinen sabiamente y permitan:
 Permeabilidad a las energías benéficas: en los sistemas constructivos de
concreto reforzado y metal, se pueden crear losas que correspondan a los
dormitorios con vigas de madera o con bloques aligerados de arcilla, de tal
manera de conseguir una buena permeabilidad. Para techos se pueden utilizar
tejas de arcilla y losas de concreto armadas con listones y largueros de madera

140
o de bambú.
 Balance de la electrostática: en relación con la cercanía del cuerpo con
sistemas constructivos que almacenan electricidad estática, se evitarán usarlos
en ambientes pequeños y en sitios con alfombras sintéticas o pisos de vinilo.
Es mejor usar un piso o una alfombra sin carga electrostática, tales como
baldosas de barro, cerámica, cemento pulido, entre otros.
 Radioactividad de los materiales: no se usarán materiales fabricados a más
de 900ºC de temperatura, por la radioactividad que puedan emitir. Entre estos
materiales están los de cerámica vitrificada y esmaltada, también hay algunos
granitos artificiales y naturales.
 Toxicidad química de los materiales: no se deben utilizar esmaltes sintéticos
para metales, ni tampoco lacas o barnices sintéticos para muebles o
carpintería, debido a su grado de toxicidad. Es más recomendable el uso de
esmaltes naturales, aceites de linaza y ceras de abeja.
 Fibras de los materiales: no se debe usar la fibra de vidrio si no esta envuelta
en empaques herméticos, ya que producen problemas respiratorios y
cancerígenos. No se usarán ductos de ventilación ni conductos para agua en
asbesto-cemento.
 Permeabilidad a las radiaciones UV: es recomendable el uso de vidrios
planos que no transmiten radiaciones como los vidrios flotados. Estos últimos
se pueden utilizar en espacios donde se acumulan mohos o bacterias.
 Desempeño térmico: las ventanearías y puertas de metal en edificaciones de
ambientes fríos, permite que el calor se escape a través de ellas, por ser los
metales altos conductores de temperatura. Estos materiales sirven a mejores
propósitos térmicos en edificaciones de ambientes calientes. En climas cálidos
se debe evitar el uso de paredes en concreto o ladrillo a la vista, expuestas al
sol, ya que recogen mucho calor. En tierras frías se deberán usar materiales
aislantes en las ventanas, como la madera, y sellar bien las juntas con los
muros que las sostienen, ya que a la menor dilatación el calor se fuga.

141
No se deben utilizar fibras sintéticas o muebles plásticos, si no están tratados
antiestáticamente para reducir en parte su nocividad. Los sistemas constructivos
basados en madera, en todas sus presentaciones y exenta de productos para
tratamientos tóxicos, son adecuados para nuestro clima y para crear ambientes
agradables y acogedores. Además, ofrece cualidades neutralizadoras de energías
benéficas. Se deben vigilar los diseños de instalaciones eléctricas en las
construcciones usando cables blindados y evitando circuitos en bucles o espirales, ya
que pueden crear campos magnéticos inducidos. Es preferible usar circuitos en
espigas. Se debe asegurar que las derivaciones a masa o a tierra de las estructuras
metálicas estén bien hechas y tengan el mínimo de resistencia óhmica; esto es
aplicable al resto de los materiales conductores de electricidad.

Estas recomendaciones son indispensables y se derivan de la concepción


energética de los materiales y de los sistemas de construcción. La detección de estas
características en ambientes ya construidos o la identificación de aspectos nocivos
que pueden aparecer en el futuro, puede ser lograda por un análisis perceptivo
detallado y por intermedio de la intuición. La intuición permite identificar campos
energéticos ocultos interactuantes, propiedades insospechadas de los materiales,
estructuras ocultas, entre otras. Un buen método para el desarrollo de la intuición
aplicada a la bioconstrucción proviene de una antigua facultad humana: la
radioestesia como vía para ampliar nuestras capacidades perceptivas en la
arquitectura del ambiente.

Este último párrafo debería reformularse y colocarlo en el principio de la sección, lo


que sería consistente con la recomendación hecha a la primera sección

142
Capitulo 7

La gestión ambiental
del desarrollo endógeno

Muchos han sido los intentos de definir un estilo de desarrollo consustanciado


realmente con las necesidades del hombre. En efecto, las Naciones Unidas, desde su
Conferencia de Río '92, comenzaron a difundir el termino desarrollo sustentable, que
previamente había asomado en el informe Nuestro Futuro Común9 y que adoptaron
acríticamente ante la imposibilidad de lograr acuerdos realmente significativos en aras
de mejorar las condiciones de las inmensas mayorías, que se expresaron muy bien
con sus demandas en el llamado Foro Paralelo.

El desarrollo sustentable, como lo denomina las Naciones Unidas, es un proceso


que desde hace mucho tiempo existe en nuestro continente, en donde muchas
comunidades están buscando desde sus particulares campos culturales una vía
propia de desarrollo, que respete su especificidad y autonomía. Sólo la relativización
de los conceptos de Calidad de vida, Modo de vida y Campo Cultural, pueden
llevarnos a entender y mejorar los asentamientos humanos, y en consecuencia
realizar una arquitectura del ambiente. La arquitectura de los asentamientos depende
de la calidad de vida de todos los actores involucrados y por lo tanto, exige un
proceso de desarrollo a escala humana y de libre autodeterminación por parte de las
comunidades. Términos como desarrollo sustentable, ecodesarrollo, desarrollo con
equidad, han sido interpretaciones de los grandes entes multilaterales para promover
políticas específicas que se orienten en función de sus propios intereses, aunque
intenten, muchas veces, reinterpretar los objetivos de las comunidades. Estos
objetivos coinciden con los de los promotores de desarrollo, porque ambos participan
de enormes y sutiles campos culturales en donde la idea de progreso se expresa con
satisfactores muy concretos, que son sólo expresiones de un específico modo de vida
occidental.

143
Múltiples experiencias reales a lo largo y ancho de nuestro continente ilustran
búsquedas viables y propias de desarrollo, en los cuales las decisiones son tomadas
autónomamente, modificándose a la par de la reflexión sobre lo hecho. Por estas
razones, entendemos el desarrollo más allá de los simples indicadores objetivos que
puedan medirlo y que corresponden a apreciaciones de un determinado evaluador
adscrito a un campo cultural específico. Por eso es endógeno, subjetivo y justo.
Casos como los de Mochima, Colonia Tovar, San Pedro del Río, Choroní, Magdaleno,
Galipán, Boconó, Bailadores, Tabay, Paraitepuy, El Paují, Los Nevados y otros en
Venezuela, ilustran estas posibilidades; su denominador común es la presencia de un
proceso de decisiones autónomo y democrático, que se legitima recurrentemente y
que permite ir adaptando los satisfactores a sus necesidades.

La esencia del desarrollo endógeno


El desarrollo endógeno ocurre cuando un grupo social se organiza volunta-
riamente para encontrar sus propias vías de satisfacer las necesidades comunes,
sean de tipo económico, social, cultural y ambiental, por medio de una estrategia
específica que implique acciones individuales y colectivas concretas. En esta vía, la
presencia de influencias externas es asimilada en forma regular. La toma de
decisiones puede ser hecha de diversas formas, dependiendo del modo de vida y
campo cultural al cual pertenece; lo más importante es que sea autónoma de otros
campos culturales y modos de vida y, por lo tanto, sea dada en una discusión
constante que les permita elegir los mejores satisfactores para las necesidades de la
comunidad. Existen múltiples factores en la composición de un proceso de desarrollo
endógeno con autonomía, así como de las relaciones entre los diversos campos
culturales que pocas veces afectan el sentido de cada uno de los grupos
involucrados.

El desarrollo endógeno en el ámbito glocal tiene una fuerte raíz histórica y de


integración cultural, pero nunca de aculturación o transculturación acelerada. Entre

144
sus características se destaca: su gestión autónoma y democrática cualesquiera que
sean los métodos usados para la toma de decisiones; los beneficios del proceso de
desarrollo tienden repartirse democráticamente entre todos los integrantes de la
comunidad, ya sea usando criterios sociales, productivos, educativos o de otro tipo,
por lo general orientado por la calidad de vida de la que se han dotado.

La socialización del conocimiento


En estas experiencias existe una fuerte cohesión comunitaria, producto de
acciones políticas, religiosas, espirituales o de otra índole que se expresan y
adquieren fuerza en rituales, festividades y sistemas de normas. Estas fuerzas son
apoyadas por un activo proceso de socialización del conocimiento en todos los niveles
y en muchas instancias diferentes incluso a la educación formal. Se busca también
una cierta diversificación productiva, dado que un satisfactor no sustituye a otro. De la
misma manera es diverso, ya que las actividades agrícolas, artesanales o pesqueras
no son sustituidas cuando llegan las innovaciones tecnológicas u otras formas
productivas, sino que las apoyan y se dejan apoyar por ellas.

El desarrollo endógeno con autonomía es producto de la cooperación y la


competencia solidaria. Se genera y difunde por la imitación de casos exitosos o por la
defensa ante una amenaza externa a la cual hay que oponer un modelo alternativo de
desarrollo, siempre dentro del campo cultural de la comunidad. La cooperación es una
necesidad humana que siempre ha existido, que se fortalece por los lazos históricos,
comunitarios, familiares, afectivos y espirituales. La selección cooperativa de los
instrumentos de producción, tecnología o sistema de servicios deben tomar en
consideración las especificidades del grupo humano y sus verdaderas necesidades.
La actividad del trabajo es vista como un medio de sustento y de realización del
individuo dentro de la comunidad, pero éste a su vez contempla la presencia de
actividades lúdicas con la acción de los rituales y fiestas que son la fuerza de
cohesión más importante de la comunidad, y a su vez se convierten en verdaderas
fuerzas productivas al usar inteligentemente las energías de la Tierra.

145
Con respecto al tratamiento que se le da al contexto en donde se insertan estos
asentamientos humanos, se aprecia mucho más que un soporte físico, ya que se
busca una arquitectura del ambiente para dotarlo de rasgos significativos y
simbólicos, así como de instrumentos para captar sus energías benéficas, lo cual no
implica la destrucción del mismo y mucho menos, la interrupción de los flujos vitales
que le dan su fuerza.

En este caso, las energías vitales son aprovechadas para la cohesión social y
para ofrecer una verdadera experiencia de vida enriquecedora al habitante. La
promoción del desarrollo endógeno es fundamentalmente una actividad interna de la
comunidad, llevada adelante por sus líderes formales e informales, con el apoyo de
amplias mayorías y que recurren a la ayuda externa cuando así lo determinen, sin que
esto signifique una sujeción a patrones foráneos y a perder su centro de sentido.

Es importante tomar en cuenta este modelo cuando una gran parte de las
actividades económicas están extrayendo beneficios de las comunidades pequeñas y
llevándolos a los grandes mercados nacionales e internacionales, donde las grandes
mayoristas se aprovechan de enormes diferenciales de precios. En estas
circunstancias queda debilitada la estructura de poder interno de la comunidad y, en
consecuencia, el proceso de toma de decisiones se hace a partir de parámetros que
pertenecen a campos culturales de otros grupos sociales. Los casos más conocidos
de esta manera de desarrollo excluyente los vemos en la apropiación de grandes
terrenos, aguas, playas y bosques, y la puesta en servicio de la especulación y no de
sus miembros.

La gran inversión inmobiliaria pensada en términos de las grandes ciudades bajo


paradigmas tecnológicos y de estilo campo cultural urbano occidental, altera y
trastoca el entorno local de desarrollo anulando sus potencialidades innatas. Un
importante factor de este proceso de exacción económica tiene su base en los
desbalances energéticos que se implantan en las comunidades que se han visto
impactadas por este modelo de desarrollo excluyente. Al decir de Illich (1979), estas
comunidades acceden a niveles de consumo energéticos, como la hidroelectricidad,

146
los combustibles fósiles e incluso la radioactividad, en los cuales se hace imposible
mantener un adecuado proceso de toma de decisiones democráticas, especia-
lizándose de forma tal, que unos pocos centros de poder deciden prácticamente todo.

Las energías somáticas y el desarrollo endógeno


El control de la energía eléctrica, base fundamental para crear los asentamientos
humanos, ─junto con los grandes medios de transporte terrestre, aéreo y marítimo─,
constituyen las piezas fundamentales para establecer un modelo de desarrollo que
inhibe el aprovechamiento de otras energías, en especial aquellas vinculadas al
trabajo comunitario. Por eso la energía somática expresada en los cultivos
tradicionales es la primera que desaparece y que sólo se conserva en el momento
que es un atractivo paisajístico y no la verdadera fuente de acumulación para el poder
local. Por estas razones, la relación entre energías somáticas y extrasomáticas es
fundamental para entender los procesos de desarrollo endógeno y la prevalencia de
los poderes locales y extralocales.

La estrategia de desarrollo endógeno privilegia el uso y disfrute de las energías


somáticas, las cuales no pueden monopolizarse y por lo tanto no forman parte del
basamento de las estructuras de los grandes poderes. Por el contrario, el desarrollo
de las energías somáticas, de fácil apropiación por todos e incluso por las
generaciones futuras, es la garantía de que del proceso de toma de decisiones
seguirá siendo autónomo y que existirán los mecanismos adecuados para lograr la
cohesión de la comunidad, así como la motivación necesaria para emprender la
búsqueda de vías de desarrollo endógeno.

Los ensayos y errores son parte importante del aprendizaje colectivo e individual
del proceso de búsqueda y su contrastación con las experiencias que traen los
foráneos, son una fuente de continua reflexión para no dejarse avasallar por estos y
por las exigencias de sus particulares campos culturales.

El desarrollo endógeno como intercambio intercultural y confrontación de

147
diversos saberes se convierte así, en una experiencia vivencial, en donde crecen y se
enriquecen tanto los habitantes locales como los foráneos y las energías somáticas se
comparten y potencian en una verdadera danza de sentidos.

Todo esto significa una forma diferente de aproximarse a la arquitectura del


ambiente, en la cual no se imponen formar de pensar y concebir el mundo y mucho
menos se promueven como soluciones a los problemas los satisfactores que no
hayan sido debatidos por la comunidad. Se trata de un sutil proceso de
involucramiento, con la idea de descubrir las pautas que conectan y participar en la
construcción en la realidad local de los designios de este orden implícito.

148
Capitulo 8

La práctica del diseño


y los espectros de involucramiento

Activando la acción comunicativa


De la constatación de la dinámica social glocal, de sus intereses internos y de
objetivos propios se llega a revalorizar aquellos métodos de trabajo que nos acercan a
una nueva perspectiva de lo real, a una constatación del juego de campos energéticos
y de ese oculto orden implícito. Por ejemplo, detallar las estructuras de los eventos de
la comunidad, sus monumentos patrimoniales, rituales, fiestas, lenguajes, artes y
normas que le dan sentido al vivir en colectivo, nos permiten apreciar las fuerzas que
orientaran nuestros diseños. A partir de allí, se establecen los protocolos que permitan
develar los sutiles flujos de energías, los efectos de las energías en el colectivo, la
apreciación en su paisaje y patrimonio, y lo que es más importante, compartir sus
estructuras de resolución de conflictos y creación de consensos. Esto facilitaría la
toma de decisiones en el diseño para emprender una vía propia de desarrollo
endógeno, e incluso permitiría negociar con mejor poder con el resto del contexto
regional, nacional e internacional en donde necesariamente debemos estar insertos.

A continuación, se presentan una serie de habilidades que debemos desarrollar


para que sirvan de guía en la detección del campo de las energías de una comunidad
y un proceso mediante el cual, la información cultural que de ellas pueda haber,
servirá para reinterpretarse a través de un diseño diferente. Del mismo modo, estas
habilidades se requieren para lograr la deconstrucción de un proceso histórico de
ocupación del territorio que permitirá asociar la conformación el paisaje y el patrimonio
mueble e inmueble, con los ritos, mitos, tradiciones, normas, costumbres, artesanías y
otras expresiones artísticas, para confirmar la existencia de estos flujos energéticos
sutiles y relacionarlos con las estructuras sociales económicas y políticas que están
presentes en la comunidad, en su campo cultural y de las interacciones que ella

149
pueda establecer con otros campos culturales.

Indagación previa
La técnica de la historia de vidas y entrevistas en profundidad a informantes
claves, apoyan estas habilidades perceptivas que no estarán completas si no se
efectúa una acción comunicativa multidimensional que las estimule y les permita
expresarse en sus variadas contradicciones. En efecto, si partimos de un paradigma
cognitivo que asume la intervención en la realidad a partir de una manera incons-
ciente de conocerla (la única que puede dar cuenta de sus múltiples
determinaciones), dado que ésta no se expresa ─a menos que el diseñador se
involucre en ella con toda su carga arquetipal, emotiva y sensible ─, se requiere de
una manera diferente de acometer el diseño. Y esto se logra si lo entendemos como
una acción comunicativa con nosotros mismos, con el otro y con ese orden implícito.
Una acción comunicativa es un puente entre dos o más dimensiones de la
realidad, ya sea la de los diseñadores o de los supuestos proyectados, a veces
simples ciudadanos, los cuales ya no se comportan sólo como objeto de estudio o
usuarios pasivos, sino que son sujetos múltiples involucrados con el devenir de su
vida. Esto significa compenetración y compromiso e implica el borrado de la frontera
entre estos dos actores sociales que necesariamente deben coexistir autóno-
mamente. Se hace necesario reflexionar, en primer lugar, sobre la naturaleza de estas
acciones comunicativas que parten de una experiencia cualitativa de inmersión
consciente en el campo cultural local. Y en segundo lugar, de la selección de aquellas
vías éticamente aceptables, que permitan que ciertas facetas de las múltiples
dimensiones de la realidad sean expuestas ante los ojos del diseñador y del colectivo.

Bidireccionalidad
La acción comunicativa es por lo tanto bidireccional, porque incide tanto en la
situación de la comunidad, como en la misma percepción del diseñador, y tiene que
ver con todo un espectro de posibilidades de involucramiento, cada una con un

150
determinado manejo de estos campos de energías e intercambio de símbolos y
sentidos. La actividad de diseño es en sí un intercambio de símbolos. La experiencia
misma de observar otros paisajes, disfrutar otras comidas, conocer nuevas personas
o practicar otras actividades; implica intercambios de sentido entre la periferia de
varios campos culturales e incluso entre sus dos esencias, tanto del diseñador como
de los actores reales de la realidad glocal. Esa comunicación la mayoría de las veces
es asimétrica, porque ninguno de los grupos involucrados tiene conciencia plena de
ello. Por eso es inconsciente en el mejor sentido de este término.
Este intercambio de sentidos no se da en forma directa, como bien podría
observarse muchas veces, sino que se establece mediante un campo en el cual los
códigos son reinterpretados y recordados. Por esta razón, nos adentraremos en la
conformación de este campo de intercambio de sentidos, que significa una nueva
forma de acercarse a la interpretación de lo glocal bajo un nuevo paradigma cognitivo.
Las acciones comunicativas, por lo tanto, están mediadas por este campo de
sentidos, se refuerzan o anulan en él y comparten con otras acciones una dinámica
muy compleja, que tienen cientos de miles de años y que involucra a cientos de
millones de personas, inclusive a aquellas que no han visitado todavía este
asentamiento.

Visión holística
Para poder elegir una acción comunicativa se hace necesario reconocer
previamente cómo se diseña actualmente, sin tomar en cuenta los aspectos físicos,
mentales y espirituales que entran en juego en el momento de localizarse un
asentamiento humano y tratar de aprehender un contexto glocal. Estos elementos,
como se refirió anteriormente, pueden ser conscientes e inconscientes, individuales o
colectivos, son parte de este campo de intercambios de energías y de sentidos. En el
proceso de diseño aparecen desde modas y prejuicios construidos por los medios de
comunicación de masas, hasta motivaciones del inconsciente que muchas veces
hemos visto reflejadas y que aflorarán, sin duda alguna, cuando se entre en contacto
con las dimensiones del otro campo cultural, o cuando se materializa el proyecto de

151
intervención y las nuevas energías comienzan a impactar nuestro cuerpo, mente y
espíritu.

Involucramiento con la comunidad


Existe todo un espectro de involucramientos en el seno de una comunidad, y
puede notarse que cada uno de los niveles implica el manejo de determinadas
cantidades de energías e incluso de variedades de éstas que pueden tener efectos
diversos. La selección del nivel de involucramiento dependerá del diseñador y de las
particularidades del campo cultural al cual esté adscrito. Incluso pueden ser varios, si
el diseñador o su grupo participan de varios centros de sentido. En el proceso de
involucramiento también se ponen en juego otros tipos de relaciones que van desde
la afectación de las estructuras de poder local, balances económicos, normas
sociales, entre otras, hasta las modificaciones mismas de la vida interior del
diseñador. Sin embargo, la intervención consciente plantea sólo utilizar aquellas que
no lleguen a incidir negativamente en su periferia de expresión, ni mucho menos
afectar su centro de sentido. Esta aproximación al ambiente glocal se hace porque se
parte del principio cognitivo de que la realidad no nos mostrará sus otras dimensiones
sino es intervenida conscientemente y si el investigador no se involucra en ella. Un
caso ejemplificante lo tenemos en América Latina con las experiencias de Fals Borda
en Colombia o Rodríguez Bradao en Brasil con la llamada investigación-acción
(Ovalles, 1991).

También entran en este tipo de experiencias la reflexión dentro de la religión


católica, que significó la teología de la liberación y como desde ella se llegó a una
esfera trascendente a partir de las realidades locales (Gutiérrez, 1969). Finalmente,
tenemos toda la experiencia alfabetizadora de Paulo Freire (1967), que significó para
muchos algo más que aprender a leer, sino también la inmersión en nuevas
realidades desconocidas de los llamados universos temáticos. Tomamos como
ejemplo esta última experiencia para ilustrar como un involucramiento consciente
dentro del campo de sentido popular, no sólo favorece la lectura y el uso del alfabeto,
sino que hace aparecer en los nuevos universos temáticos multitudes de aspectos de

152
lo real, desconocidos tanto para el alfabetizador como para el alfabetizado. Por esta
razón, Freire la llama alfabetización consciente, al poder establecer nuevos niveles de
interpretación simbólica para apropiarse de estas nuevas realidades desde nuestro
preconsciente colectivo.

Multidimensionalidad de vivencias
La aproximación al ambiente glocal dentro de este enfoque multidimensional nos
va a llevar a plantear experiencias vivenciales intensas y comprometidas, que lejos de
la simple observación visual, disfrute corporal o gastronómico, constituyan verdaderas
aproximaciones a lo maravilloso de la vida que se nos presenta por delante. Solo así
tendría sentido una aproximación como ésta, que si bien no podría repetirse, podría
ser imitada en forma y fondo para hacer de las prácticas del diseño verdaderos
intercambios simbólicos y comunicativos.
En estos casos, se está transitando por el difícil camino de la incertidumbre y las
sincronicidades, ya que a veces nos dejaríamos llevar por las situaciones y expe-
riencias de las comunidades, y en otros casos hay que intervenir conscientemente.
Las experiencias de proyectación con las comunidades no deberían estar planificadas
de antemano, pero en otras circunstancias es deseable realizar las acciones
sistemáticamente y encadenadas, de tal forma de alcanzar ciertos consensos. Este
dilema entre diseño consciente e involucramiento exige de un manejo flexible del
tiempo, del espacio y de la selección de las actividades a realizar, según éstas incidan
o no, en los diversos campos energéticos o en los campos de sentido en los cuales se
mueve cualquier ser humano.

La incertidumbre es acompañante esencial de este tipo de práctica de diseño.


Sus resultados se logran no sólo proyectando, sino también al dejar que las cosas
fluyan y que las energías sutiles actúen para que los seres humanos se den cuenta de
que forman parte de este gran equilibrio. Este enfoque no deja de lado la posibilidad
de programar acciones de diseño participativo, aquellas que hacen posible el contacto
real con la comunidad o la preparación necesaria para que el contacto se dé la mejor

153
manera o pueda reflexionarse sobre él, incorporando sus útiles enseñanzas en la vida
diaria. Las dificultades y fracasos que puedan tener en una experiencia de este tipo
no deberían ser percibidas como fallas, sobre todo si hemos decidido que las cosas
pasen sin ningún plan, más bien son experiencias educativas que aportan, al
diseñador o al grupo social, una lección difícil de encontrar cuando todas las cosas
salen bien.

Los flujos de la vida son así de impredecibles, venimos a ellos sin guía y sin
mapa de ruta, sólo con el deseo de aprender; el aprendizaje se logra cuando nos
dejamos llevar por las sincronicidades que nos abren la posibilidad de interactuar con
ese orden implícito. Abrimos todos los sentidos y nos dejamos impactar por diversas
energías, extrañas algunas, que milagrosamente han mantenido en unión a
comunidades muy pequeñas desde hace tanto tiempo.

Algunas técnicas para apoyar la práctica del diseño


en la arquitectura del ambiente
Vamos a aceptar el reto personal y grupal de desarrollar una nueva sensibilidad
que nos servirá de guía en esta aventura maravillosa de la vida. Pollard (1980)
explica, desde los años setenta, la necesidad de que los diseñadores puedan
visualizar claramente sus objetivos, y de esta manera conseguir la confianza
necesaria para conseguirlos. Considera además que “el aprendizaje el único proceso
que nos permite tener experiencias nuevas”; con éste se pueden llegar a obtener “la
fuerza dinámica necesaria para conseguir lo que se busca. La capacidad de visualizar
ayuda a conseguir lo que se desea”. Tanto las técnicas de concentración mental,
como la de visualización, son muy útiles para obtener una mayor capacidad de
conseguir una imagen objetivo, ya sea para el diseño, como para el involucramiento.
A esto se le conoce como el desarrollo de la imagen mental, y quienes lo practican
perciben una notable mejora en su capacidad de concentración, además de estimular
las facultades y desarrollar la memoria.

154
Ejercicio para una mejor concentración con el intercambio bioenergético
Con este ejercicio se busca desarrollar un nexo de comunicación entre la mente
y el cuerpo, a través del intercambio bioenergético que se produce en la respiración
del diseñador, con el fin de mejorar la capacidad de concentración y visualización. Se
realiza de la siguiente manera:
1. Se busca un lugar apartado y tranquilo. Se tiende boca arriba en un sofá, en
una cama o en el suelo con los pies hacia el sur y la cabeza hacia el norte, de
modo que quede alineado con el campo magnético de la Tierra. Se unen los
dos pies y se colocan las manos, con las palmas hacia arriba tocando los
costados del cuerpo.

2. Se hace una inspiración lenta, regular y profunda por la nariz, se visualiza una
energía de calor penetrando por la parte superior de la cabeza, recorriendo
todo el cuerpo y saliendo por las plantas de los pies. Se considera que esta
energía es de color amarillo y que entra como una corriente positiva
proveniente de la atmósfera.

3. Mientras respira, lenta y regularmente, se visualiza una energía de origen


terrestre fresca y de color azul que penetra por las plantas de los pies, que
recorre su cuerpo y sale por la parte superior de la cabeza. Considere esta
energía azul como una corriente positiva.

4. Se sigue durante unos quince minutos inspirando energía de color amarillo y


expirando energía de color azul. Procure imaginar cómo corren estas
energías polarizando el cuerpo, igual que una corriente eléctrica. Deje que la
inspiración de color amarillo vibre a su través de la cabeza a los pies. Deje
que la expiración de color azul vibre a través de los pies a la cabeza. Procure
mantener sincronizadas, respiración, visualización y percepción interna de
energías.

5. Se considera intensificada la capacidad de concentración, cuando se tiene


una sensación clara de estar “cargado” con una corriente energética que
recorre el cuerpo con cada inspiración y con cada expiración.

155
La visualización, la imaginación y la estimulación requieren de centrar la mente,
para lo cual se deben hacer suaves ejercicios de relajamiento antes de los ejercicios
de concentración, de otra manera no se conseguirá el objetivo.

Ejercicio para el uso de dibujos mentales


Los dibujos mentales son figuras geométricas usadas como elemento de
concentración y como amplificadores mentales. Deben confeccionarse de la siguiente
manera:

Modelo 1: Corte un cuadrado de cartón negro de 37,5 X 37,5 cm. Corte un


cuadrado de cartón blanco de 5 X 5 centímetros. Pegue el cuadrado
blanco exactamente el centro del negro.

Modelo 2: Corte un cuadrado de cartón negro de, 37,5 X 37,5 cm. Corte una
estrella de cinco puntas de 27,5 cm. de ancho de cartón blanco. Pegue
la estrella blanca en el centro del cuadrado negro.

Modelo 3: Corte un cuadrado de cartón blanco de 37,5 X. 37,5. cm. Corte un


círculo de cartón color cobalto de 12,5 centímetros de diámetro. Pegue
el círculo cobalto exactamente en el centro del cuadrado

Para mejorar la capacidad de concentración y visualización se lleva a cabo el


ejercicio de la siguiente manera:

1. Usando el modelo 1, en una pared de color claro, a la altura de sus ojos.


Siéntese a unos 90 cm. de la figura en un estado relajado.
2. Con los ojos cerrados imagine una pantalla negra y deje flotar todas las
imágenes que puedan distraerlo.
3. Mire la figura fijamente unos tres minutos. Hasta que alrededor del
cuadrado blanco se forme un borde coloreado.
4. Luego lentamente voltee hacia la pared en blanco, en donde aparecerá
una posimagen, obsérvela hasta que se desvanezca, luego imagine que
sigue ahí.
5. Cierre los ojos y recréela con sus ojos mentales.

156
6. Repita todo el proceso.

Puede repetir el ejercicio usando ahora el otro modelo.


1. Fije la figura estrellada en la pared.
2. Siéntese en una a unos 90 cm. de distancia.
3. Colóquese en estado de relajamiento.
4. Cierre los ojos e imagine en su mente una pantalla negra.
5. Mire la figura estrellada. Mírela durante dos minutos.
6. Desplace los ojos hacia la pared y contemple la posimagen de la estrella.
7. Cierre los ojos y procure ver en la pantalla de su mente la figura estrellada.

Estos ejercicios se pueden realizar al aire libre con la propia sombra de nuestro
cuerpo. Después de un tiempo de práctica se puede usar esta técnica para hacer
“fotos instantáneas” de cualquier edificación y verla después en la pantalla de la
mente.

Ejercicio para el movimiento, color y las formas


Con este ejercicio se busca fortalecer la memoria y obtener una mayor eficacia
en el trabajo a través de la creación de imágenes mentales más complejas y vívidas.

1. Fije el modelo 3, en la pared al nivel de sus ojos.


2. Colóquese en un estado de relajamiento y meditación. Con los ojos
cerrados imagine una pantalla negra.
3. Contemple la figura, e imagine el círculo acercándose y alejándose como si
fuera una cámara cinematográfica.
4. Ahora recorra el borde exterior del círculo exterior, en el sentido de las
agujas del reloj, unas cinco veces, y luego al contrario. Aumente luego la
velocidad y al final redúzcala lentamente.

También se puede usar la figura estrellada y otros objetos para practicar la


concentración.

157
Ejercicio para lograr una memoria fotográfica
Este ejercicio busca desarrollar la concentración y la visualización. La práctica
de este ejercicio puede ayudar a obtener una memoria fotográfica. Para la práctica de
este ejercicio se debe tener ya una semana de práctica en los ejercicios anteriores.

1. Acuéstese boca arriba en un lugar retirado y haga un ejercicio de


relajamiento.
2. Con los ojos cerrados imagine una pantalla negra.
3. Imagine a continuación, un cuadrado de papel de 30 cm. de lado, justo en
el centro de la pantalla negra y no deje que éste se mueva.
4. Imagine ahora un círculo negro del tamaño de una moneda de cincuenta
céntimos en el medio del cuadro blanco.
5. Abandone la visualización bruscamente y observe luego que tipo de
imágenes recorren su mente.

Este ejercicio busca relajar la tensión y “desbloquear” las comunicaciones entre


lo consciente y el inconsciente, con la práctica se puede utilizar para recordar aquellas
cosas que se nos han olvidado.

Ejercicio para la conciencia de los campos energéticos


Con este ejercicio se busca la conciencia corporal a través del campo energético
y lograr percepciones ampliadas muy útiles.

1. Siéntese en un lugar tranquilo y relájese.


2. Procure percibir la energía que emana su cuerpo, imaginando que éste es
un instrumento capaz de medir ese tipo de energía.
3. Si al principio no puede, finja que percibe una especie de aura de energía
que le rodea.
4. Imagine ahora que este se amplía lentamente, primero a un metro de
usted, luego a tres y luego hasta que llene la habitación.
5. Ahora imagine que esta aura se contrae de la misma manera, primero a
cuatro metros, hasta que se encuentre lo más cerca posible de su cuerpo.

158
Sienta la diferencia mientras la expandía.
6. Ahora relájese y deje que su entorno energético vuelva a su tamaño
habitual.

Los siguientes ejercicios tienen como finalidad “calmar” la mente para visualizar
imágenes concretas. En una segunda etapa, comprende la visualización de colores y
objetos, la consideración de modelos abstractos y la experimentación con estados
de ánimo determinados.

Ejercicios para generar la capacidad de visualizar


Relájese y con los ojos cerrados y elevados ligeramente hacia arriba haga una
inspiración profunda por la nariz, sienta como se relaja lentamente su cuerpo.
Visualice luces coloreadas suspendidas cerca de usted. Comience con una luz roja
frente a usted, clara y nítida, ésta se va acercando y poco a poco se desvanece,
repita este procedimiento con luces: naranja, amarillo, verde, azul y por último blanca.
Disfrute la sensación que inunda su cuerpo. Regrese ahora lentamente a su entorno.
Puede recordar esta sensación de relajación antes de una reunión importante.

Ejercicio para visualizar objetos


Para este ejercicio puede utilizar cualquier objeto, tales como una piedra, una
fruta y un radio pequeño. Comience por relajarse.

Piedra: Aprecia la textura de la piedra ¿Cómo es? Relájese e imagine que es lo


suficientemente pequeño como para entrar en la piedra y mire alrededor, a
continuación imagine ser la piedra ¿Cómo se siente? Imagine que está sobre el piso y
que está lloviendo, aprecie como se siente, luego imagine que sale el sol y sienta los
rayos del sol cayendo sobre usted. Ahora sale de la piedra y vuelve a su tamaño
habitual, cuente hasta cinco y abra los ojos.

Fruta: Relájese y coja la naranja, trate de percibir, su olor, su textura. Relájese


aún más e imagine que puede entrar en la naranja y explorarla, intente imaginar cómo
es desde dentro ¿Qué sensación le da? Imagine que ahora sale de la naranja e

159
intente recordar lo que sintió dentro de la naranja.

Radio: Relájese, tome el transistor y trate de captar su forma y peso, huélalo,


imagine que se empequeñece y puede entrar en el transistor ¿Cómo es por dentro?
¿Qué sensación le da? Recorra el interior del transistor. Salga ahora del radio,
regrese a su tamaño normal e intente recordar lo sucedido dentro del aparato.

Ejercicios para la cámara fotográfica mental


Con el fin de mejorar la memoria y la concentración, se pueden hacer algunos
ejercicios de visualización. Primero relájese. Luego tiene que imaginar que su cabeza
es una cámara fotográfica, para realizar tomas mentales debe concentrarse en los
objetos que hay en su habitación. Luego voltee hacia un espacio despejado de la
pared y con los ojos abiertos imagine que puede proyectar las imágenes de los
objetos sobre la pared. Debe comenzar con cada objeto por separado, para luego ir
aumentando el número de ellos. Puede procurarse una bandeja llena de objetos,
tomar una instantánea de estos y luego proyectarla sobre la pared e intentar recordar
con detalle los objetos.

Ejercicios para los sueños despierto


Busca combinar el relajamiento y la visualización para estimular el sector
creador de la mente además de entender conceptos vinculados al inconsciente.
Relájese, imagine que camina por un bosque frondoso, y delante hay una colina, suba
la colina lentamente, cuando llegué a la cima deténgase un momento y observe el
pequeño río que hay del otro lado. Al bajar de la colina, hacia el río deténgase a la
orilla de éste, y observe detenidamente el curso. Cerca hay una balsa, examínela y
suba en ella. Sienta el relajamiento que le rodea. Pasa entonces por un túnel, deje
que venga el sueño, observe el túnel. Al salir de éste siéntase bañado por la claridad
del sol. Observe lo que hay alrededor, la brisa suave, el pequeño pez que está a su
lado. Mire ahora hacia el cielo y sienta la satisfacción, dedique un momento a
contemplar escena. Despierte lentamente y mire a su alrededor, estírese y respire
profundamente. Se siente descansado y centrado.

160
Ejercicio para crear lugares en la mente
Con este ejercicio se busca crear un pequeño lugar mental especial, su propio
espacio creador, un lugar donde poder resolver problemas en privado. Este lugar
puede estar asociado a las imágenes de su habitación, sitio de trabajo o diversión.

Relájese y visualice, que entra en un jardín en el que encuentra un columpio,


mezáse un rato, y luego elija el lugar en donde va construir su lugar de retiro, con la
mente puede decidir fácilmente cómo irán apareciendo las habitaciones y la forma en
que las colocará, después dentro de ellas puede acomodarlas con luces, mesas,
sillas, y un televisor con un control remoto de tres botones: encendido-apagado,
pantalla en blanco y cambio. En la mesa puede colocar botellas y un vaso grande,
luego imagine una puerta por la que puedan entrar la gente que le ayuda en sus
proyectos. Siéntase como en casa y piense que puede regresar a este lugar con sólo
visualizar una alfombra con los colores del arco iris, desde la cual puede salir de esta
habitación. Regrese entonces a su entorno habitual y a un “yo” más consciente.

Ejercicios para detectar el aura de los seres vivos y objetos


Una manera de conocer los campos energéticos es desarrollar la capacidad de
detectar el aura de los objetos y de los cuerpos vivientes. El aura es un efecto
electromagnético que ocurre en el espacio cercano a la superficie de objetos y
cuerpos. Los efectos de estos campos energéticos son visibles fácilmente por la
detección del aura. El aura aumentará su tamaño y brillo con frecuencia y en forma
sorprendente. Cualquier color que esté presente, es por lo general, intensificado y a
menudo cambiado a la siguiente frecuencia más alta. Algunas veces el aura es
absorbida e imita cualquier color que se le presente en el momento. Si se pide a los
sujetos que piensen sobre un tipo de energía, aun si no está en frente de ellos,
ocurrirán cambios visibles y sorprendentes de inmediato. También pueden intentar
hacer pensar en otros efectos con resultados inmediatos similares.

Considerado en la antigüedad como algo reservado y privado de los místicos y


clarividentes, este conocimiento fue considerado peligroso para el común de la gente
y aun está lleno de insinuaciones esotéricas o posiblemente ocultas en algunos

161
ámbitos. En la actualidad se están realizando investigaciones que sugieren la
importancia que tiene estos campos electromagnéticos dentro y alrededor de los
cuerpos vivos y los objetos. La investigación, en instituciones como la Fundación
Menninger en Kansas y el Instituto Nacional de Salud en Maryland, está activamente
comprometida con el estudio de estos fenómenos.

La radiación que se proyecta desde un objeto o cuerpo vivo es la energía que


se atrae. Si uno expele un tipo de energía, se tiende a atraer y rodearse uno mismo
con gente u objetos de la misma condición energética. Hasta ahora se ha estado
ignorando el aspecto más poderoso de la presentación física de los objetos y cuerpos:
el color y brillo de su aura. Percibir el aura es de gran importancia porque permitirá
observar cambios de color que representan variaciones en el estado de la salud y
bienestar. Por ejemplo, en el caso de los seres vivos se pueden detectar las
enfermedades antes de que esta se manifieste en el cuerpo, también puede usarse
este examen para hacer más fácil la selección de materiales de construcción,
encontrar una mayor sensación de confort en los ambientes, pues estará dentro de
los límites de color establecidos por el campo áurico. Es posible que estas
percepciones están detrás de ese instinto que se pone en juego cuando escogemos
los colores para adornarnos, ya sea para atraer un compañero o para defendernos de
aquellos que podrían absorber nuestra energía o cambiar nuestro estado emocional.

La forma como diseñaremos los asentamientos humanos en que vivimos, sea


lugares de residencia o trabajo, y las edificaciones que colocaremos adentro, tiene
mucha influencia en nuestra salud mental y bienestar a largo plazo. La energía con la
cual nos rodeamos tiende a ser la misma energía que poseemos, y tendemos a
rechazar o repeler la energía que no es benéfica con lo que somos y representamos.
En este caso, es muy efectiva la selección del color adecuado para los revestimientos,
especialmente cuando se busca relajar o energizar la mente. Los colores juegan un
papel principal en nuestras vidas y nos afectan de muchas maneras de las cuales
quizás no somos conscientes. Aprender a observar el color en una forma
completamente nueva podría tener un efecto muy positivo en nuestra salud y nuestra

162
vida diaria, conduciendo al mejoramiento de los asentamientos humanos.

Estudios recientes realizados por investigadores científicos muestran una fuerte


correlación entre el color del aura, el estado emocional y el sistema inmune de las
personas que habitan los ambientes coloreados. Hoy en día existe mucha información
sobre la relación del color con la actividad cerebral y el pulso, la temperatura del
cuerpo, la respiración, las variaciones de la conductibilidad de la piel, las dilataciones
de la pupila, el flujo gástrico y la respuesta inmune. Todo esto es posible porque el
contexto, la mente y el cuerpo constituyen un sistema cerrado e interconectado y uno
no puede ser separado de otro. La combinación de técnicas científicas y las viejas
experiencias se están llevando a cabo en la medida que se acepta a regañadientes
que existen muchos otros estilos de percibir, previa y desdeñosamente descartados
como supersticiones. En las auras de los seres vivos se refleja el estado de salud; se
puede predecir que la persona va a tener una enfermedad porque la misma se refleja
en su aura. Tomará muchos años, pero puede llegar el momento cuando ver el aura
será una práctica común y aceptada como forma de percibir los campos
electromagnéticos.

Ejercicios para percibir el aura


Lo siguientes ejercicios nos permiten adiestrarnos para ver el aura, tanto en
usted mismo como en los demás, usando diez pasos simples.

1. Ubique un sujeto a unos 60 cm. al frente de una pared totalmente blanca.

2. Use iluminación indirecta. Si es posible la luz del día en ambiente natural.


Evite la luz fluorescente o la luz solar directa.

3. Observe al sujeto desde por lo menos 3 m. de distancia.

4. Pídale al sujeto que se relaje, respire profundamente y se balancee


suavemente de lado a lado con las manos sueltas a los lados.

5. Pase la mirada por la cabeza y los hombros del sujeto y fije la vista sobre la
pared detrás de él.

163
6. Evite mirar al sujeto, concentrándose más bien en la textura de la pintura o la
superficie detrás de él.

7. A medida que pase la mirada haciendo el croquis del cuerpo, donde el aire
comienza y el cuerpo se detiene, usted vera una franja de luz borrosa
alrededor del sujeto de aproximadamente 1 o 1.5 cm. de profundidad. Ese es
el aura.

8. Continúe mirando el croquis del cuerpo y observará al sujeto como si


estuviera iluminado por detrás. Algunas veces como un color amarillo vivo o
plateado. Un lado pudiera lucir más brillante o pulsar más lentamente que el
otro. Las auras rara vez son uniformes.

9. Cada persona es diferente. Algunos sujetos tendrán auras menos visibles que
otros. Cada observador no verá siempre los colores al principio. La envoltura
borrosa o aureola alrededor del cuerpo será perceptible durante un tiempo
muy corto, usualmente un minuto o menos.

10. Intente usando diferentes sujetos y experimente con la iluminación y el


fondo. Pronto verá una segunda y más amplia franja de luz de unos 7 a 30
cm. alrededor del cuerpo. Esto es el segundo nivel; es normalmente más
oscura y más difusa.

164
Capítulo 9

Conclusiones inacabadas
“Tu no estás en el medio de las cosas
sino dentro de cada una de ellas”.
Consuelo Tomás
Escritora Panameña

 El ambiente no se creó por accidente o por casualidad y por lo tanto tiene una
razón o fin de existir, se auto expresa y evoluciona continuamente.

 El ambiente tiene las propiedades de la vida en una escala temporal muy


grande, por lo cual nuestra relación con él es a iguales. La existencia física de
los objetos y sujetos del ambiente no es autónoma de nuestra vivencia síquica.

 La conciencia, la experiencia y la vida síquica son factores básicos del acto de


conocer el ambiente. Hay formas que no podemos detectar por medios físicos,
pero que se pueden inferir por la conciencia, la intuición o la vivencia directa.
No sólo los sentidos constatan la existencia de algo, las cosas no-físicas
producen efectos no sólo por la existencia de su manifestación física.

 El momento presente existe y así es percibido, pero el pasado no está


extinguido y el futuro ya se vislumbra. Esta división es una construcción
arbitraria de nuestra mente que dificulta la comprensión del ambiente.

 El estado mental de una persona es un factor importante en la comprensión del


ambiente. Como el ambiente “está vivo”, tiene la facultad de incidir sobre
nuestra condición mental. No podemos comprender el ambiente si no nos
comprendemos a nosotros mismos con nuestra autoconciencia.

 El hombre es un conjunto de órganos y sistemas fisiológicos, pero potencial-


mente somos un ser mental y espiritual que puede entrar en contacto con el

165
resto del ambiente. El cuerpo es solo un factor captador de experiencias del
ambiente. El hombre no está solo, el mundo es parte de él por estar conectado
íntimamente y no sólo específicamente. Dependientemente como dicen los
ecólogos. El hombre no inicia su vida desde cero y se deja influir física y
culturalmente sobre los genes.

 La vida no tiene un lapso físico predeterminado. El hombre no está determi-


nado sólo por factores físicos; su libre albedrío y auto desarrollo pueden
expandirlos. Esto lo logramos usando las pautas preconcebidas y estandari-
zadas que nos permiten conocer el ambiente y sentirlo. No tenemos una idea
clara del pasado histórico. El adelanto psicológico y espiritual por no poder ser
referenciado, se ve subvalorado en la historia oficial.

 La evolución no es un proceso ciego, está guiado por la naturaleza intrín-


sicamente “viviente” del ambiente. El optimismo del progreso se basa en la
humildad como una efectiva comprensión vivencial de nuestros límites y de
cómo estos pueden ser superados. Cada ser no está aislado de los demás, ni
encerrado en su sistema nervioso y sus operadores de conciencia o de sentido
(que requieren mediaciones físicas para funcionar). Hay otras formas de
contacto directo. La energía síquica no es solo física, ni proviene sólo de los
alimentos. El hombre no inventa sus propios dispositivos perceptivos, los
adopta del ambiente y por lo tanto, tiene una función que cumplir en él.

 El hombre tiene una necesidad biológica de buscarle sentido a las cosas y por
eso trata de hallar placer en ellas o evitar el dolor. La búsqueda de
conocimiento le da placer y por eso es bueno hallarle sentido a la vida. No se
trata de que el ambiente nos sea hostil, y que hay que evitar ese dolor y
maximizar el placer, moldeándolo a nuestra medida. Solo es necesario saber
ubicarse en él. Si bien somos seres inteligentes, no debemos sólo depender de
ello, podemos recibir ayuda de otros seres.

166
 Al definir nuestra función en el ambiente respetamos la función de los otros
seres, pero por su conservación es necesaria en sí independientemente de que
nos sean útiles. Eso se acrecienta cuando aceptamos que otros seres tienen
conciencia, aunque colectiva y no individualizada.

 El cerebro es un instrumento de la conciencia, no la alberga. Ella existe


independientemente del órgano que se conecta a ella. El cerebro es un
transmisor de conciencia que muchas veces puede ampliar su poder de
resonancia en el ambiente.

167
BIBLIOGRAFÍA

La bibliografía debe ser revisada con detalle, para cumplir con el rigor científico: toda
cita debe tener una referencia en la bibliografía, y toda referencia bibliográfica
debe estar citada. No es recomendable lo de las “conchas de mango a los
plagiarios”, pues puede convetirse en un bumerang, peligroso por demás, pues pone
en juego el prestigio del autor y el valor intrínseco de la obra

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