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La Dialéctica como principio

¿Que es la dialéctica?
Se conoce como dialéctica a la técnica que intenta descubrir la verdad mediante la
confrontación de argumentos contrarios entre sí. La palabra dialéctica se origina del
griego dialektiké.

La dialéctica es el arte de persuadir, debatir y razonar ideas diferentes.

n un discurso, la dialéctica consiste en presentar una idea principal o concepto,


denominado tesis, al cual se le contraponen diferentes argumentos e ideas, conocidas
como antítesis. Ahora bien, para solventar esta oposición de ideas surge la síntesis, que se
presenta como una nueva manera de comprender el tema.

La dialéctica también es conocida como una manera de filosofar. Su concepto fue


debatido por años por diversos filósofos como Sócrates, Platón, Aristóteles, Hegel, Marx y
otros. Sin embargo, fue Platón el pionero de la dialéctica al emplearla en sus diálogos
como método para llegar a la verdad.

No obstante, también la dialéctica puede ser vista en sentido peyorativo, por el uso
exagerado de las sutilezas.

Por otra parte, el término dialéctico es usado como adjetivo para identificar al individuo
que profesa la dialéctica.

Tesis: Una tesis es una conclusión, proposición, opinión o teoría que se mantiene con
razonamientos.

Antítesis: El término antítesis indica oposición o contrariedad de dos


afirmaciones. También se refiere a una persona o cosa que posee cualidades opuestas o
representa lo contrario a otra.

Síntesis: Síntesis indica una composición o arreglo. Es un sustantivo femenino derivado de


la palabra griega synthesisque se refiere a “arreglo” o “composición”
Dialéctica en filosofía
La dialéctica, como sistema filosófico, trata sobre el raciocinio y sus leyes, formas y modos
de expresión.

Como fue dicho anteriormente, Platón fue el primero en usar y señalar a la dialéctica
como técnica y método para responder algo, ya que a través de ésta se puede llegar a la
verdad.

Por su parte, Hegel toma la dialéctica como un proceso constante y continuo para llegar a
la verdad, partiendo de un primer postulado (tesis), que luego será refutado (antítesis),
para llegar a una nueva idea o resultado (síntesis), que llevará nuevamente a una tesis y
así sucesivamente, siempre con la finalidad de buscar una respuesta certera al tema en
debate.

Para Aristóteles, la dialéctica es un proceso racional, conexo con la lógica, que es


desarrollado por el individuo como parte de las habilidades necesarias para realizar
argumentos.

En este sentido, Kant apoyó la teoría de Aristóteles, quien consideraba a la dialéctica


como una lógica de apariencias, basándose en principios subjetivos.

Materialismo dialéctico
El materialismo dialéctico es el resultado de los acuerdos que hubo entre las corrientes
filosóficas propuestas por Friedrich Engels (1820-1895) y Karl Marx (1818-1883), en la cual
se define a la materia como la esencia de la realidad, concreta o abstracta, que es
independiente de la conciencia que surge luego.

Por otra parte, el materialismo dialéctico fundamenta las teorías del comunismo, y como
ciencia filosófica se opone al idealismo filosófico propuesto por Hegel.

Concepción del mundo del partido marxista, creada por Marx y Engels y desarrollada por
Lenin. Se llama materialismo dialéctico porque para estudiar la naturaleza, la sociedad
humana y el pensamiento, emplea el método dialéctico, antimetafísico, y porque su teoría
filosófica es un materialismo rigurosamente científico. El método dialéctico y el
materialismo filosófico se compenetran recíprocamente, se hallan indisolublemente
ligados y constituyen una concepción filosófica coherente. Aplicando el materialismo
dialéctico al estudio de los fenómenos sociales, Marx y Engels fundaron el materialismo
histórico, una de las más grandes conquistas de la ciencia. El materialismo dialéctico y el
materialismo histórico constituyen el fundamento teórico del comunismo, la base teórica
del partido marxista.

El materialismo dialéctico, parte integrante de la teoría del socialismo proletario, nació en


la década del cuarenta del siglo XIX, y se desarrolló en estrecha relación con el
movimiento obrero revolucionario. Su aparición significa una verdadera revolución en la
historia del pensamiento humano. Fue ése un salto en el progreso de la filosofía, un salto
que señaló el pasaje de un estado antiguo a un nuevo estado. Pero esta revolución
implicaba la continuación y la reelaboración crítica de todo lo progresivo, alcanzado hasta
entonces por la historia del pensamiento humano. Así, en la elaboración de su filosofía,
Marx y Engels se apoyaban en todas las grandes adquisiciones del pensamiento. Todo lo
mejor creado por la filosofía, fue revisado por ellos con espíritu crítico. Consideraban al
materialismo dialéctico como el producto del desarrollo anterior de las ciencias y de la
filosofía. Habiendo tomado de Hegel (ver) sólo su médula racional –la doctrina del
desarrollo– desecharon la corteza idealista e impulsaron adelante la dialéctica,
imprimiéndole un carácter científico moderno. El materialismo de Feuerbach (ver) era
inconsecuente, metafísico y antihistórico. Marx y Engels no tomaron de él más que su
médula central –la solución materialista del problema de la relación entre el pensamiento
y el ser– y desecharon las superposiciones idealistas, éticas y religiosas, impulsando el
materialismo y creando una forma superior de materialismo, el materialismo marxista.
Marx y Engels, y luego Lenin, aplicaron los principios del materialismo dialéctico a la
política y a la táctica de la clase obrera, a la actividad práctica del partido marxista.

Sólo el materialismo dialéctico de Marx ha mostrado al proletariado el camino para


emanciparse de la esclavitud espiritual en que vegetaban todas las clases oprimidas. En
oposición a numerosas corrientes de la filosofía burguesa, el materialismo dialéctico no es
una simple escuela filosófica, una filosofía de iniciados, sino la doctrina del proletariado
militante, la teoría de millones de trabajadores, quienes han abierto los caminos de la
lucha para una transformación radical de la sociedad sobre principios comunistas.

El materialismo dialéctico es una doctrina viva que se enriquece sin cesar. La filosofía
marxista se desarrolla asimilando la nueva experiencia de la lucha de clases del
proletariado y generalizando los descubrimientos de la ciencia de la naturaleza. Lenin, el
más grande teórico del marxismo, después de Marx y Engels, hizo avanzar el materialismo
dialéctico. En su obra Materialismo y empiriocriticismo (ver), Lenin salvaguardó el tesoro
de la filosofía marxista contra los revisionistas y renegados de todo calibre. Al aplastar
el machismo (ver) y otras teorías idealistas de la época imperialista, Lenin no sólo
defendió el materialismo dialéctico, sino que lo desarrolló más aún. Lenin generalizó los
progresos científicos realizados después de la muerte de Engels, y mostró a las ciencias de
la naturaleza el camino a seguir para salir del punto muerto a que las había conducido la
filosofía idealista. Todas las obras de Lenin, cualquiera sea el tema tratado, tienen un
inmenso alcance filosófico, constituyen un modelo de aplicación y de profundización del
materialismo dialéctico.

El método dialéctico marxista (ver) y el materialismo filosófico marxista (ver) forman parte
integrante del materialismo dialéctico. La dialéctica suministra el único método científico
de conocimiento que permite abordar acertadamente los fenómenos, descubrir las leyes
objetivas más generales que rigen su evolución. La dialéctica marxista enseña que para
estudiar acertadamente los procesos de la naturaleza y de la sociedad, es preciso
considerarlos en su conexión, su condicionamiento recíproco, su movimiento y su
transformación; es preciso comprender el desarrollo no como un simple crecimiento
cuantitativo, sino como un proceso en que los cambios cuantitativos se transforman
necesariamente, en cierta etapa, en cambios cualitativos radicales; es preciso partir del
hecho de que el contenido interno del desarrollo y de la transición de la cualidad antigua a
la cualidad nueva es la lucha de los contrarios, la lucha entre lo nuevo y lo viejo, &c. Lenin
llama a la dialéctica “el alma del marxismo”.

La dialéctica marxista está orgánicamente ligada al materialismo filosófico, cuyos


principios fundamentales son: el mundo, por su naturaleza, es material y se compone de
la materia en movimiento que pasa de una forma a otra; la materia es el dato primario
mientras que la conciencia es el secundario; la conciencia es el producto de la materia
altamente organizada; el mundo objetivo es cognoscible y nuestras sensaciones, nuestras
representaciones, nuestros conceptos son reflejos del mundo exterior, que existe
independientemente de la conciencia humana. El materialismo dialéctico ofrece una
teoría del conocimiento de invalorable alcance para comprender el proceso de
conocimiento de la verdad objetiva.

Como teoría revolucionaria de la transformación del mundo, el materialismo dialéctico


constituye una guía para la acción revolucionaria. La filosofía marxista es
fundamentalmente ajena a toda actitud pasiva, contemplativa, hacia el mundo
circundante. Antes de Marx, los filósofos se limitaban a explicar el mundo, mientras que la
función del partido marxista-leninista consiste en transformarlo por vía revolucionaria. El
materialismo dialéctico es un instrumento eficaz para reconstruir la sociedad en el espíritu
del comunismo. “Marx determinaba la labor esencial de la táctica del proletariado en
riguroso acuerdo con todas las premisas de su concepción materialista dialéctica”
(Lenin, Carlos Marx y Federico Engels, Ed. rusa).

La teoría del marxismo-leninismo ha sido confirmada brillantemente por la Gran


Revolución Socialista de Octubre, la construcción del socialismo en la U.R.S.S., la victoria
de la Unión Soviética en la gran guerra nacional, la experiencia de los países de
democracia popular. La doctrina del marxismo-leninismo es todopoderosa porque es
justa, porque ofrece la comprensión inteligente de las leyes objetivas del devenir real.
Sólo la filosofía revolucionaria del partido marxista-leninista permite comprender el
proceso histórico y formular acertadamente las consignas del combate revolucionario.

El espíritu crítico revolucionario es uno de los rasgos distintivos del materialismo


dialéctico. La filosofía del marxismo-leninismo se forjó y se desarrolló en el curso de una
lucha implacable contra diferentes corrientes ideológicas reaccionarias: burguesas,
oportunistas y demás. Todas las obras de los clásicos del marxismo se hallan
compenetradas de espíritu crítico, del espíritu del partido proletario. En el materialismo
dialéctico, la unidad de la teoría y de la práctica encuentra su expresión más elevada. Por
medio de la actividad práctica demuestra la exactitud de sus principios teóricos. El
marxismo-leninismo generaliza la experiencia de los pueblos y pone de relieve el
prodigioso alcance revolucionario, cognoscitivo que tiene la experiencia histórica de las
masas populares, para la teoría, para la filosofía. El vínculo entre la ciencia y la actividad
práctica, entre la teoría y la práctica, su unidad, constituyen el hilo conductor del partido
proletario.

El materialismo dialéctico reviste una importancia considerable para todas las otras
ciencias. Cada ciencia estudia un grupo determinado de fenómenos. Por ejemplo, la
astronomía estudia el sistema solar y el mundo de las estrellas; la geología se ocupa de la
estructura y de la evolución de la corteza terrestre; las ciencias sociales (economía
política, historia, derecho, &c.) estudian los diversos aspectos de la vida de la sociedad.
Pero ninguna ciencia aislada, ni siquiera un grupo de ciencias, pueden suministrar la
doctrina de las leyes generales del universo, una concepción filosófica del mundo. Sólo el
materialismo dialéctico permite resolver de una manera científica el problema de la
relación entre el pensamiento y el ser y poner en claro las leyes más generales de la
naturaleza, de la sociedad y del pensamiento, y abarcar en una visión de conjunto, toda la
compleja cadena de los fenómenos de la naturaleza y de la historia humana. El
materialismo dialéctico terminó para siempre con la antigua filosofía que aspiraba al papel
de “ciencia de las ciencias”, y quería ocupar el lugar de todas las otras ciencias. La misión
de la filosofía no consiste en substituir a las demás ciencias: física, química, biología,
economía política, &c., sino en apoyarse en las adquisiciones de esas ciencias y en
enriquecerse sin cesar con sus aportes, para proveer a los hombres de un método y de
una teoría científica que les permita conocer la verdad objetiva. El alcance del
materialismo dialéctico consiste, pues, en suministrar a las demás ciencias una filosofía
justa, el conocimiento de las leyes más generales de la naturaleza, de la sociedad y del
pensamiento, conocimiento indispensable en todos los dominios de la ciencia y de la
actividad práctica de los hombres. La importancia del materialismo dialéctico es
particularmente sensible en las ciencias de la naturaleza. Inspirándose en esa filosofía, las
ciencias de la naturaleza pueden alcanzar éxitos inmensos, tal como lo muestra su auge en
la U.R.S.S.

La filosofía marxista-leninista es una filosofía de partido que expresa y defiende


abiertamente los intereses del proletariado y de todas las masas laboriosas, y que lucha
contra toda forma de opresión y esclavitud. El rasgo distintivo de la doctrina marxista-
leninista, “la fuerza de atracción irresistible de esta teoría hacia la cual se sienten atraídos
los socialistas de todos los países, es que asocia el espíritu revolucionario a un carácter
estricta y elevadamente científico (la última palabra de las ciencias sociales, en verdad), y
no lo hace por casualidad, ni debido únicamente a que el fundador de esa doctrina
reuniera en sí mismo las cualidades de sabio y revolucionario; los asocia en la teoría
misma, íntima e indisolublemente” (Lenin, Marx, Engels, marxismo, Ed. rusa). La filosofía
reaccionaria actual se prodiga en intentos para refutar la filosofía marxista y para minar su
influencia en la conciencia de las masas. Pero todas las tentativas de los reaccionarios son
vanas. La victoria de la democracia popular en diversos países ha extendido sensiblemente
la esfera de influencia de la concepción del mundo marxista-leninista; ésta se ha
transformado en la doctrina dominante no sólo en la U.R.S.S., sino también en los países
de democracia popular. Esa doctrina ejerce también una gran influencia en los países
capitalistas. La concepción del mundo marxista-leninista está dotada de una fuerza
irresistible.

Dialéctica erística
En primer lugar, se debe de aclarar el término de erística para una mejor comprensión del
tema. Como erística se entiende a los tipos de argumentación que se emplean para
terminar con éxito en una discusión o debate.

Para el filósofo Schopenhauer, a través de la lógica se llega a la verdad, pero la erística


deja de lado la verdad objetiva siendo más relevante el aspecto de ésta, ya que lo único
importante es lograr la victoria sin importar que los fundamentos sean ciertos o falsos.

La dialéctica erística es una expresión que describe la obra no concluida de Schopenhauer,


publicada en el año 1831 por su amigo, el filósofo Julius Frauenstädt, conocida como El
arte de tener la razón o Como vencer un debate sin tener razón, en la que señala 38
estrategias para ganar una discusión independientemente de tener la razón o no.
La dialéctica erística es el arte de discutir, pero discutir de tal manera que se tenga razón
tanto lícita como ilícitamente –por fas y por nefas . Puede tenerse ciertamente razón
objetiva en un asunto y sin embargo, a ojos de los presentes y algunas veces también a los
de uno mismo, parecer falto de ella. A saber, cuando el adversario refuta mi prueba y esto
sirve como refutación misma de mi afirmación, la cual hubiese podido ser defendida de
otro modo. En este caso, como es natural, para él la relación es inversa, pues le asiste la
razón en lo que objetivamente no la tiene. En efecto, la verdad objetiva de una tesis y su
validez en la aprobación de los contrincantes y los oyentes son dos cosas distintas. (Hacia
lo último se dirige la dialéctica.) ¿Cuál es el origen de esto? La maldad natural del género
humano. Si no fuese así, si fuésemos honestos por naturaleza, intentaríamos simplemente
que la verdad saliese a la luz en todo debate, sin preocuparnos en absoluto de si ésta se
adapta a la opinión que previamente mantuvimos, o a la del otro; eso sería indiferente o
en cualquier caso, algo muy secundario. Pero ahora es lo principal. La vanidad innata, que
tan susceptible se muestra en lo que respecta a nuestra capacidad intelectual, no se
resigna a aceptar que aquello que primero formulamos resulte ser falso, y verdadero lo
del adversario. Tras esto, cada cual no tendría otra cosa que hacer más que esforzase por
juzgar rectamente, para lo que primero tendría que pensar y luego hablar. Pero junto a la
vanidad natural también se hermanan, en la mayor parte de los seres humanos, la
charlatanería y la innata improbidad. Hablan antes de haber pensado y aun cuando en su
fuero interno se dan cuenta de que su afirmación es falsa y que no tienen razón, debe
parecer, sin embargo, como si fuese lo contrario. El interés por la verdad, que por lo
general muy bien pudo ser el único motivo al formular la supuesta tesis verdadera, se
inclina ahora del todo al interés de la vanidad: lo verdadero debe parecer falso y lo falso
verdadero. Sin embargo, esa improbidad misma, el empeño en mantener tozudamente
una tesis incluso cuando nos parece falsa, todavía tiene una excusa. Con frecuencia al
comienzo de la discusión estamos firmemente convencidos de la verdad de nuestra tesis,
pero ahora el contraargumento del adversario parece refutarla; dando ya el asunto por
perdido, solemos encontrarnos más tarde con que, a pesar de todo, teníamos razón;
nuestra prueba era falsa, pero podía haber habido una adecuada para defender nuestra
afirmación: el argumento salvador no se nos ocurrió a tiempo. De ahí que surja en
nosotros la máxima de luchar contra el razonamiento del adversario incluso cuando
parece correcto y definitivo, pues, precisamente, creemos que su propia corrección no es
más que ilusoria y que durante el curso de la discusión se nos ocurrirá otro argumento con
el que podremos oponernos a aquél, o incluso alguna otra manera de probar nuestra
verdad. De ahí que casi nos veamos obligados a actuar con improbidad en las disputas o,
cuando menos, tentados a ello con gran facilidad. De esta forma se amparan mutuamente
la debilidad de nuestro entendimiento y la versatilidad de nuestra voluntad. Esto ocasiona
que, por regla general, quien discute no luche por amor de la verdad, sino por su tesis
como pro ara et focis [por el altar y el hogar] y por fas o por nefas puesto que como ya se
ha mostrado, no puede hacerlo de otro modo. Lo habitual será, pues, que todos quieran
que sea su afirmación la que prevalezca sobre las otras, aunque momentáneamente
llegue incluso a parecerles falsa o dudosa" . Los medios para conseguirlo son, en buena
medida, los que a cada uno le proporciona su propia astucia y malignidad; se adiestran en
la experiencia cotidiana de la discusión. En efecto, así como todo el mundo tiene su propia
dialéctica natural, también tiene su propia lógica innata. Sólo la primera, no le conducirá
ni tan lejos ni con tanta seguridad como la segunda. No es fácil que alguien piense o
infiera contradiciendo las leyes de la lógica; si los juicios falsos son numerosos, muy rara
vez lo son las conclusiones falsas. Una persona no muestra corrientemente carencia de
lógica natural; en cambio, sí falta de dialéctica. Esta última es un don natural
desigualmente repartido (en esto se asemeja a la capacidad de juzgar. La razón, por cierto,
se reparte de manera más homogénea). Precisamente, dejarse confundir, dejarse refutar
por una argumentación engañosa en aquello que se tiene razón o lo contrario, es algo que
ocurre con frecuencia. Quien queda como vencedor de una discusión tiene que
agradecérselo por lo general, no tanto a la certeza de su juicio al formular su tesis como a
la astucia y habilidad con que la defendió. En éste, como en todos los casos, lo innato es lo
mejor ; no obstante, tanto el ejercicio como la reflexión sobre las maniobras con las que
puede vencerse al adversario, o las que éste utiliza con más frecuencia para rebatir,
aportarán mucho para llegar a ser maestro en este arte. Si bien la lógica no puede tener
provecho práctico alguno, sí puede tenerlo la dialéctica.

Lógica dialéctica
La lógica dialéctica fue propuesta por Hegel, sin embargo, parte de sus planteamientos ya
los habían hecho Aristóteles y Heráclito.

La lógica dialéctica pone su atención en el desarrollo de las ideas y en la inteligencia con la


que se responde a la contradicción de la dialéctica.

Por tanto, resulta una mediación entre la lógica pura y el análisis dialéctico de las
contradicciones. No obstante, la lógica dialéctica es poco empleada y está casi en desuso.

Teoría lógica del materialismo dialéctico, ciencia acerca de las leyes y formas en que el
desarrollo y el cambio del mundo objetivo se reflejan en el pensar, acerca de las leyes que
rigen el conocimiento de la verdad. En su expresión científica, la lógica dialéctica ha
surgido como parte componente de la filosofía marxista. No obstante, elementos suyos se
dieron ya en la filosofía antigua, especialmente en la grecorromana, en las teorías de
Heráclito, Platón, Aristóteles y otros. Las circunstancias históricas hicieron que, en el
transcurso de un largo periodo, dominara la lógica formal como única teoría de las leyes y
formas del pensar. Mas a partir del siglo XVII, aproximadamente, la ciencia natural en
pleno desarrollo y el pensamiento filosófico presentan nuevas exigencias y su presión
hace que se empiece a comprender la insuficiencia de la lógica formal y se sienta la
necesidad de una nueva teoría sobre los principios y métodos generales del pensamiento
y de la cognición (Bacon, Descartes, Leibniz, &c.). En la Época Moderna, dicha tendencia
encontró su manifestación más brillante en la filosofía clásica alemana. Así, Kant
estableció una diferencia entre lógica general y lógica trascendental; ésta, según Kant, se
diferencia de la primera –es decir, de la formal– por el hecho de que estudia el desarrollo
de los conocimientos y no hace abstracción, como la otra, del contenido. En la formación
de la lógica dialéctica, corresponde un mérito especial a Hegel, quien elaboró el primer
sistema completo y detallado de tal lógica, aunque respondiendo a una concepción
idealista del mundo. La teoría marxista acerca de la lógica se ha incorporado todo lo que
habla de valioso en el desarrollo anterior después de reelaborar la inmensa experiencia
acumulada en el saber humano y después de haberla generalizado en una ciencia rigurosa
sobre el conocimiento. La lógica dialéctica no desecha la lógica formal; señala sus límites y
la considera como forma necesaria del pensamiento lógico, forma que, empero, no agota
a éste. En la lógica dialéctica se encuentran indisolublemente unidas la teoría del ser y la
teoría del reflejo del ser en la conciencia; es una lógica de contenido. Y como quiera que el
mundo se halla en movimiento y desarrollo constante, también las formas del pensar, los
conceptos y categorías han de basarse en el principio del desarrollo; de otro modo, no
pueden llegar a ser formas ideales del contenido objetivo. De ahí que el cometido
principal de la lógica dialéctica estribe en investigar cómo el movimiento, el desarrollo, las
contradicciones internas de los fenómenos, el cambio cualitativo de los mismos, la
transformación de uno en otro, &c., se expresan en los conceptos humanos, en la
investigación de la esencia dialéctica de las categorías lógicas, de su movilidad, de su
flexibilidad “que llega hasta la identidad de los contrarios” (Lenin). La dialéctica es una
doctrina lógica precisamente porque investiga las funciones lógicas, cognoscitivas de las
leyes y categorías generales del desarrollo. Con ello guarda relación otro objetivo básico
de la lógica dialéctica: el estudio del proceso de formación y desarrollo del conocimiento
mismo. La lógica dialéctica se basa en la historia de la cognición, es la historia generalizada
del desarrolló del pensamiento humano y de la práctica histórica de la sociedad. Desde el
punto de vista de esta lógica, las leyes de la cognición son las leyes del desarrollo del
pensar, que va de lo exterior a lo interior, de los fenómenos a la esencia, de la esencia
menos profunda a la esencia más profunda, de lo inmediato a lo mediato, de lo abstracto
a lo concreto, de las verdades relativas a la verdad absoluta. Ese historicismo impregna
toda tesis de la lógica dialéctica, como toda la ciencia. En esta lógica se supera la
desintegración de análisis y síntesis, inducción y deducción, lo empírico y lo teórico en
formas independientes del saber, lo cual era característico de las doctrinas precedentes
sobre el conocimiento; la lógica dialéctica investiga dichas formas de conocimiento, al
igual que las otras, en su síntesis superior, bajo el aspecto de contrarios que se penetran
recíprocamente. En calidad de principio lógico general, posee gran importancia para la
lógica dialéctica el método por el que se asciende de lo abstracto a lo concreto (lo
abstracto y lo concreto); en él se encarna de la manera más completa la unidad de
lo histórico y lo lógico. La lógica dialéctica se estructura como un sistema de categorías
lógicas en las cuales se sintetizan los resultados de la actividad cognoscitiva y práctica de
la humanidad. Aún no está suficientemente estudiado el problema relativo al sistema de
categorías que incluya a éstas en orden de subordinación y de co-dependencia, mas el
punto de vista que se presenta como más probable y fecundo es el que corresponde al
principio de la unidad entre lo lógico y lo histórico, al movimiento del saber que va de los
fenómenos a la esencia, de lo simple a lo complejo, &c. A ello prestó gran atención Lenin,
quien contribuyó con una enorme aportación al desarrollo de la lógica dialéctica. En la
ciencia moderna desempeñan un gran papel los sistemas lógicos formalizados y las teorías
lógico-formales de contenido, que estudian determinados aspectos y cometidos del
pensar. Le lógica dialéctica constituye la base lógica general del conocimiento humano, la
teoría lógica general que puede y debe hacer posible aplicar todas las teorías lógicas
particulares y concretas, el significado y el papel de las mismas.

Leyes en el desarrollo
El desarrollo es un proceso continuo comienza al momento de la fertilización del óvulo y
culmina con la muerte del individuo. El desarrollo humano es un proceso tremendamente
complejo sin embargo obedece a ciertos principios.
El desarrollo y los cambios en el comportamiento son ordenados y en su mayor parte
ocurren en secuencias invariables. El desarrollo es pausado y continuo pero no siempre
suave. El curso del desarrollo humano está regulado por interacciones complejas entre la
herencia y el ambiente. Todas las capacidades y características del individuo así como los
cambios en el desarrollo son productos en el proceso básicos: la maduración y la
experiencia.

DESARROLLO HUMANO Son los cambios cuantitativos y cualitativos en el tiempo durante


el transcurso de la vida de un individuo. Los Cambios cuantitativos son evidentes y fáciles
de medir, en cambio, los Cambios cualitativos
son complejos e incluyen saltos en el funcionamiento y cambios en la calidad. Es un
proceso continuo irreversible y completo Se mantiene durante toda la vida. Es influido por
factores genéticos y de aprendizaje. Su estudio se centra en la conducta observable.
Intenta explicar y predecir el comportamiento humano permitiendo anticipar problemas
o modificar el desarrollo para evitarlos.
Pone énfasis en las pautas de desarrollo de todos los individuos Homo Sapiens y busca
también diferencias individuales.

Leyes del desarrollo

Sucesión:El desarrollo sigue un orden determinado,según el cual cada etapa debe


preparar al individuo para la siguiente.Este orden es inmutable y corresponde a
laprogramación genética de la especie
La prueba de que la cronometración del desarrollo está internamente regulada, puede
encontrarse en los niños prematuros, los cuales al ser mantenidos con vida en una
incubadora que reproduce las condiciones del medio intrauterino, se desarrollan al mismo
ritmo que los niños que permanecen en el útero el tiempo necesario.

Discontinuidad en el ritmo del crecimiento: Se refiere a los cambios de velocidad del


proceso de crecimiento y desarrllo biológico, psicológico y social.Este es muy rápido en la
primera infancia, su ritmo aminora gradualmente durante los años escolares, y en la,
pubertad hay una nueva aceleración del crecimiento.
Crecimiento asincrónico o ley de alternancia:La discontinuidad del ritmo del crecimiento
no es homogénea para todos los sistemas y subsistemas de tal manera que el foco del
desarrollo cambia diacronicamente.Por ejemplo, el cuerpo no crece en su totalidad al
mismo tiempo, sino que diferentes regiones y subsistemas se desarrlollan con ritmos
diferentes y en momentos distintos.
El lenguaje se mantienes estacionario en el período cuando el progreso de la motricidad
es más rápido.

La plasticidad de la estructura y función es óptima en el período de focalización del


desarrllo: Noción de período crítico,sensible y oportunidad de desarrollo.
Diferenciación: En el estado inicial, el organismo tiene una configuración relativamente
sencilla e inerticulada, cuyas partes son muy semejantes entre sí, en cambio en el estado
final existe una configuración que se ha diferenciado en formas parciales relativamente
inconfundibles ente sí.por jemplo: en el ser humano, al cominzo del proceso de
gestación,existe un huevo maduro que es sencillo e inarticulado, por el contrario el recién
nacido muestra ya todos los órganos y miembros especifícos del humano, así como una
multiplicidad de funciones que irán aumnetando paulatinamente después del nacimiento.
También exiten evidencias de diferenciación en el plano psicológico.Un ejemplo es el
desarrllo emocional.En un comienzo el bebé distingue placer y displacer, a fines del primer
semestre de vida el niño tine menos sistemas emocionales que el adulto, , pero es capaz
de expresar rabia, temor, sorpresa,disgusto, placer, cariño,etc.