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"AÑO DE LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN E IMPUNIDAD"

UNIVERSIDAD NACIONAL DE TUMBES==


FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIA POLÍTICA
ESCUELA PROFESIONAL DE DERECHO

DERECHO PENAL II (PARTE ESPECIAL I)

“DELITOS CONTRA EL HONOR”

DOCENTE
Dr. Raúl Chiroque Guerrero.

SEMESTRE ACADÉMICO 2019-I.


CIUDAD DE TUMBES, JUNIO DE 2019.

1
DISCENTES CÓD. U.

Dioses Chavez, Lecsy Zlatna (070055181)


Espinoza Maceda, Karen Natalia (070185181)
Farias Canales, Yaseli Yazmin (070239181)
García Risco, Lesslie Jannely (070184181)
Gonzáles Izquierdo, Nayheli Nicole (070242181)
García Flores Jeremy Grissell (070134172)
Guerrero Santos, Fray Darwin (070131172)

Somos estudiantes de la escuela profesional de derecho de la Facultad de Derecho y

Ciencia Política perteneciente a la Universidad Nacional de Tumbes.

Actualmente cursamos la asignatura de DERECHO PENAL II (PARTE ESPECIAL I)

a cargo del docente Dr. Raúl Chiroque Guerrero, correspondiente al tercer ciclo del año

académico 2019 – I.

2
“El honor de un hombre no está
en ningún modo en poder de
otro”

Rousseau

3
INDICE

PRESENTACIÓN…………………………………
RESUMEN…………………………………….
ABSTRACT………………….
INTRODUCCIÓN……………………………………..
1. HISTORIA GENERAL

1.1 Derecho Romano

4
PRESENTACIÓN

La Universidad Nacional de Tumbes - Facultad de Derecho y Ciencia Política, concede

gran importancia a la elaboración de trabajos de investigación, pues en ellos, los alumnos

demuestran no solo el nivel de destreza en el manejo conceptual y metodológico al estado

de su disciplina, sino también su capacidad investigativa desarrollada a lo largo de su

formación académica.

El presente trabajo de investigación denominado “DELITOS CONTRA EL HONOR”,

constituye el documento realizado por los estudiantes del tercer ciclo: Lecsy Zlatna Dioses

Chavez, Karen Natalia Espinoza Maceda, Yaseli Yasmin Farias Canales, Lesslie Jannely

García Risco, Nayheli Nicole Gonzáles Izquierdo, Jeremy Grissell García Flores y Fray

Darwin Guerrero Santos, de acuerdo a los parámetros establecidos por el Dr. Raúl Chiroque

Guerrero, catedrático del curso Derecho Penal II; el cual tiene como finalidad explicar,

describir, informar y proponer una innovación en el estudio de la investigación realizada.

5
RESUMEN

La presente investigación hace mención al tema ‘’DELITOS CONTRA EL HONOR’’,

que se puede definir como la injuria, la calumnia y la difamación.

En el Perú, en el artículo 2, inciso 7 de la Constitución Política del Estado, y en el artículo 5

del Código Civil de 1984, reconocen al honor como uno de los derechos fundamentales de

la persona.

El honor está arraigado de lo profundo del valor moral del hombre, este no tiene valor

patrimonial sino que su valor está en lo profundo del sentimiento o conciencia de la

dignidad como persona.

Asimismo, podemos decir que el honor se convierte socialmente en el respeto,

consideración de los demás, objetivamente la valoración de otros a un sujeto y

subjetivamente es un sentimiento profundo de valoración y respeto por la propia dignidad.

Por otro lado, dicho trabajo monográfico contiene nociones básicas concerniente al tema

mencionado con la finalidad de entender y conocer como el Poder Judicial y Legislativo

han tipificado ese delito dando una pena severa al sujeto activo, que dolosamente

materializa su conducta a los delitos mencionados.

PALABRAS CLAVES : Delitos contra el honor, injuria, calumnia, difamación.

6
ABSTRACT

he present investigation makes mention of the topic "CRIMES AGAINST HONOR", which

can be defined as insult, slander and defamation.

In Peru, in article 2, subsection 7 of the Political Constitution of the State, and in article 5

of the Civil Code of 1984, honor is recognized as one of the fundamental rights of the

person.

Honor is rooted in the depth of moral value of man, it has no heritage value but its value is

in the depths of feeling or the awareness of dignity as a person.

Likewise, we can say that honor becomes socially respectful, in the consideration of others,

objectively in the valuation of a subject and subjectively in a deep sense of respect and

respect for one's own dignity.

On the other hand, this monographic work contains basic notions concerning the

aforementioned subject in order to understand and know how the Judicial and Legislative

Power have defined this offense giving a severe penalty to the active subject, who

fraudulently materializes his conduct to the aforementioned crimes.

KEY WORDS: Crimes against honor, insult, slander, defamation.

7
INTRODUCCIÓN

La presente investigación hace mención al tema de DELITOS CONTRA EL HONOR,

asignado en el marco de la asignatura de DERECHO PENAL II (PARTE ESPECIAL I)

a cargo del docente Dr. Raúl Chiroque Guerrero.

Hay un acuerdo en considerar al honor como un derecho fundamental, siendo su

característica, inalienable e irrenunciable de toda persona humana, es categorizado como un

bien jurídico penalmente protegido, siendo de gran importancia, es por ello que nuestra

legislación peruana, ha contemplado que este tipo penal merece ser protegido por las

normas jurídicas, en materia penal.

El honor, es un bien jurídico de por sí complejo e impreciso. No obstante ello, es casi

consensual abordarlo desde dos puntos de vista: uno subjetivo y otro objetivo. El primero

se refiere a la autovaloración y sentimiento de la propia dignidad, el segundo es lo que se

denomina reputación y supone el aprecio que hacen otros de nuestra personalidad. Por

consiguiente el honor comprende las relaciones de reconocimiento fundadas en los valores

sociales de dignidad de la persona y libre desarrollo de la personalidad, de las cuales se

considera delito cuando es vulnerado el derecho al honor.

El Código Penal Peruano ha previsto tres formas de delitos contra el honor: injuria,

calumnia y difamación que se detallará en el presente trabajo.

8
2. HISTORIA GENERAL

2.1 Derecho Romano

En la antigua Roma la palabra injuria tenía una significación muy amplia, diferente al

concepto que en la actualidad le otorgamos a este tipo de ofensa del honor. En este sentido

amplio se entendería por injuria a toda conducta opuesta al Derecho; en términos modernos

dicha significación de la injuria (injuria) equivaldría a lo que conocemos como

antijuricidad. En este sentido estricto o técnico, la injuria era la ofensa hecha a un tercero en

su cuerpo o en sus cosas, que debería de diferenciarse de la otra gran categoría de delitos

contra los particulares agrupados en la órbita de los delitos patrimoniales (furtum). Pero en

ambos sentidos la injuria implicaba una ofensa a la "existimatio".

La "existimatio" era un derecho de la personalidad, materializado por el pleno goce de

la dignidad atribuida a la persona por el Derecho Civil romano. La "existimatio" confería a

la persona el derecho a no ser objeto de opiniones perjudiciales a su autoestima o a su

reputación social. Por formas: a) derecho del sujeto a exigir que un extraño no le demuestre

un particular desprecio personal, b) derecho del sujeto a exigir que otro no vierta opiniones

perjudiciales a su honor.

9
En el antiguo Derecho español, la injuria era el delito contra el honor por excelencia, a

diferencia de las legislaciones italianas y germánicas, que comprendían a la difamación y

calumnia simultáneamente. (Quijada, 2008)1

En la ley de las XII tablas la injuria ya se configura preponderantemente como ofensa

contra el honor. Además, aquí ya se hacía mención de ciertas modalidades injuriosas que

lesionaban el honor de cives, y que merecían una severa represión penal. Por todo esto,

tiene razón Von cuando precisa que en vano procuraríamos encontrar en el Derecho

romano un concepto que corresponda a la noción moderna de injuria. La advertencia

merece nuestra más atenta consideración puesto que como ya lo dijimos la noción romana

de honor fue de límites harto confusos. Lo que sí parece fuera duda, es el hecho de que la

noción de injuria como ofensa física a la persona precedió en mucho tiempo al daño moral.

(Von Liszt, 2006)

Esta circunstancia contribuyó decisivamente para que poetas y literatos utilizaran

expresiones como convicium, contumelia y ofensa para evitar confusiones con los

conceptos que interesaban al orden jurídico (injuria). En las XII tablas se lograron fusionar

concepciones jurídicas y literarias; y de ahí en adelante se advirtieron ciertas distinciones

entre algunas modalidades de injuria tales como la "contumelia", el "convicium", el

"carmen famosum" y el "libellus famosus", aunque es importante señalar que no todas estas

denominaciones comprendían tipos particulares de injuria.

1
Quijada Tacuri, Víctor Hugo "Delitos contra el Honor", trabajos digitales del Portal de Internet Monografías,
recuperado el · día 23 de Febrero del 2008.

10
La contumelia era una injuria especial, consiste en un ultraje. Para Mommsen la injuria

era el tratamiento despreciativo hecho a otro.

El "convicium" era la injuria propiamente dicha, pero, sin embargo, no debe de pensarse

que todo ultraje constituía convicium. El convicium se caracterizaba porque era practicado

con gran alboroto y frente a la casa de personas libres. Igualmente se requería de la

presencia de un gran número de personas y la del ofendido en la mayoría de los casos.

El "carmen famosus" (canción difamatoria), no se diferenciaba esencialmente del

convicium. Esta modalidad de ultraje podía expresarse a través de una composición, de un

verso o de un escrito difamatorio, circunstancia esta última agravatoria del delito, motivada

por el grave peligro de la divulgación y alteración de la paz pública que entrañaba la

existencia de tales escritos y que según el derecho penal de la época justificaban la

pena capital.

Sin embargo, fue el "libellus famosus" (injuria por escrito), el delito que mereció las más

drásticas sanciones durante el apogeo del Imperio absoluto, al extremo de hacerse uso

abusivo de este tipo de imputaciones a los opositores políticos (bajo el título de crímenes de

lesa majestad). Antes de elevar a la categoría de delitos contra el Imperium al libellus

famosus, éste era considerado, al igual que las restantes figuras enunciadas, como un hecho

11
en el cual el injuriador era aquel que escribía, componía o publicaba libros con contenido

difamatorio.

Los hombres terceros que cooperaban o ayudaban a estos delincuentes eran considerados

como autores. La represión se extendía a los vendedores, grabadores y tenedores de

libellus. El hecho de que la imputación difamatoria fuera cierta no era tomado en cuenta.

El fundamento que solía alegarse a favor de tan drástica represión era que la publicidad

de tales escritos revestía un serio peligro contra el honor. La peculiaridad de esta modalidad

injuriosa aun en esta primera época, era que se encontraba sometida a

un procedimiento público, pero que, posteriormente, en la época imperial, durante

el gobierno de Augusto, por iniciativa de un Senado consulto fue priorizada su persecución

a instancia pública.

Los romanos consideraban que las injurias proferidas a la persona de ciertos

funcionarios de la vida pública romana, como el pretor, por ejemplo, constituían delitos

contra el estado. El objetivo de la injuria en el Derecho romano, era la personalidad del

ciudadano; los muertos nos podían ser pasibles del tal delito al igual que las personas

jurídicas (corporaciones), ni el Estado, esto es, dentro del campo privado como ya se ha

visto.

12
Cuando se dice que en Roma la injuria era un delito contra la persona en modo alguno se

excluye a los extranjeros y esclavos, solo que, en cuanto a estos últimos la afrenta se

reputaba hecha al amo. En cuanto a los locos y menores de edad (impúberes), también eran

considerados como sujetos pasivos de este delito, por cuanto para ser considerado como

persona no se precisaba de una especial capacidad de obrar.

Todo delito de naturaleza injuriosa precisaba del dolo, aunque en los tiempos primitivos

únicamente bastaba una simple manifestación injuriosa. Al promulgarse la Lex Cornelio de

injuriis, se excluyeron del catálogo penal las injurias indeterminadas –en el ámbito privado,

la anuencia del ofendido suprimía la acción penal, situación que no sucedía cuando se

presentaban casos de "libellus famosus".

2.2 Derecho penal medieval

Siguió los principios del Derecho penal romano en cuanto a delincuencia contra el

honor, recibiendo además una fuerte influencia del Derecho eclesiástico, lo cual redundó en

una suerte de transmutación axiológica en cuanto éste era considerado como un patrimonio

exclusivo de las clases nobles, que, en la mayoría de los casos, solucionaban sus diferencias

por la vía del duelo; los intentos de la Iglesia por controlar tales ímpetus caballerescos

fueron vanos. Eran considerados como delitos injuriosos, todas las ofensales orales,

comprendiéndose también al "carmen Famosus".

13
Al igual que en el Imperio romano, la veracidad de la imputación deshonrosa no excluía

el delito. Merece, sin embargo, aclararse, que en el medioevo no se asimilaron tal como

eran entendidos en Roma las distintas ofensas contra el honor. Si la imputación deshonrosa

presentaba, en cuanto a su veracidad, motivo de duda, tal caso era reputado como injurioso,

por cuanto se pensaba que en ellos subsistían ciertos "animus injurandi". Principios del

derecho procesal de la época como la prueba de la verdad, de ordinario en la mayoría de

casos era reemplazada por el duelo.

Tal estado de cosas no era del agrado del clero, en tal sentido la Iglesia

creó instituciones como la retractación o devolución de fama. Del mismo modo se excluyó

del campo de los delitos contra el honor a las agresiones corporales. La pena más severa era

aplicada al "libellus famosus", por cuanto éste era la forma típica de injuriar.

En cuanto la facultad de querellar, ésta únicamente era concedida en los supuestos de

injuria grosera. De solito, gracias a la influencia del clero la pena más comúnmente

aplicaba era la de multa que debía de tener correspondencia con la entidad del perjuicio

irrogado con la injuria. Si la ofensa era grave, las penas aplicables eran las de muerte,

mutilación, confiscación de bienes etc. Si la ofensa sometida a criterio de las partes era

susceptible de componenda se prefería tal camino.

En el Código español de 1848 se entendía por injuria la expresión proferida para

deshonrar, desacreditar o menospreciar a otra persona. La ofensa al honor se agravaba y

14
tomaba nuevo matiz bajo el nomen iuris de calumnia; la imputación falsa de un hecho

delictuoso y sometido a un poco procedimiento de oficio. En el antiguo Derecho español, la

injuria era el delito contra el honor por excelencia, a diferencia de las legislaciones italianas

y germánicas, que comprendían a la difamación y calumnia simultáneamente.

2.3 Derecho italiano

Las legislaciones clasicas reconocieron tres figuras de injuria; la difamacion, la

contumelia y el libelo famoso. En la nomenclatura que acepta el codigo toscano que admite

todos los tipos de injuria, salvo el emergente de la indiscrecion de los que rebelan secretos

recibidos en deposito a causa de su profesion, estado u oficio.

- Difamación :

Es definida como la imputacion de un hecho criminoso o inmoral dirigida dolosamente

contra un ausente y comunicada a varias personas separadas o reunidas. La legislacion

italiana consulta en gran medida los elementos esenciales de esta definicion.

a) El requisito de la imputacion de un hecho criminoso o inmoral; donde el código de

1930 abandona la característica de la atribución de un hecho determinado como

extremo esencial de la difamación, pero le atribuye callidad agravatoria.

15
b) El requisito del dolo; aunque expresado solo por el código toscano esta

sobreentendido en los otros códigos.

c) El requisito de la ausencia del ofendido el código italiano de 1930 vuelve al

concepto clásico y hace de la ausencia del ofendido un lemento esencial de la

difamación, según el articulado incurre injuria el que ofende el honor o el decoro de

una persona presente.

d) El extremo de la comunicación ha sido mantenido sin excepción requiriéndose en

actos que la suponen.

- Contumelia o injuria:

No constituía un tipo particular de injuria pero significaba en sentido positivo y dentro

de ese amplio concepto cualquier manifestación de un pensamiento ultrajante para otro .la

codificación salvo l código de 1930 subraya como únicacaracterística negativa de

la contumelia la imputación de un hecho determinadolesionador del honor ajeno

y que no es indispensable la presencia del ofendido.

16
-Libelo difamatorio:

Es un tipo de ofensa al honor especificado ya por el Derecho Romano en virtuddel

uso de la escritura en el derecho italiano clásico el libelo famoso también erauna

difamación agravada por el modo de la escritura, la legislación mantiene

enloesncial ese vinculo con el libelo difamatorio con la difamación sea que lo prevacomo

delito autónomo mas grave.

2.4 Derecho alemán

Ha conocido la injuria como atentado al honor desde mucho antes delacodificación

particular de los estados. La ley Sálica especifica los términosinsultantes que extrañan

la obligación de pagar una compensación yprevé de manera especial la denuncia

calumniosa hecha contra un hombreinocente ante el tribunal del rey.

1.4.1.Sistema del código alemán de 1871.

Es el primer código general para todo el imperio admite tres tiposfundamentales de

delitos contra el honor:

17
- La injuria:

Es la injuria en sentido estricto o injuria simple formal oindefinida y consiste en una

manifestación de falta de respeto omenosprecio del autor hacia el ofendido , se agrava si se

cometemediante vías de hecho.

- La difamación:

Es el que castiga al que , respecto de un tercero afirmao divulga un hecho apto para

desprestigiarlo o disminuirlo ante la opiniónpública cuya verdad no se puede probar . la

difamación se agrava si se comete públicamente o mediante la divulgación de escritos ,

ilustracioneso reproducciones.

- La Calumnia o injuria calumniosa:

Es el que a ,sabiendas ,afirma odivulga con respecto a un tercero un hecho falso apto

paradesprestigiarlo o disminuirlo ante la opinión pública o para poner enpeligro su crédito

.La calumnia tiene de común con la difamación laexigencia de la afirmación o divulgación

de un hecho.

18
3. GENERALIDADES

El proceso de construcción cultural del honor como valor es tan antiguo como el hombre

mismo. Y desde los albores de la humanidad, en todas y cada una de las civilizaciones,

existieron formas y mecanismos de protección de un bien jurídico que, vale consignarlo, es

constitutivo de la personalidad del ser humano.

Lo que se consideraba un valor que acompañaba al individuo desde su nacimiento, y

hasta era hereditario en las tradiciones medievales europeas, tiene ahora mayor relación con

la reputación, que se puede adquirir, acrecentar, y por supuesto –ahora muy fácilmente

perder2 , o al menos disminuir, cuando, cuando es el propio comportamiento social del

afectado el que le quita el carácter ofensivo a una manifestación determinada, como bien lo

señala Manuel Jaen Vallejo3.

Alonso Alamo ha propuesto modernamente una concepción normativa fáctica del honor,

al entender que el mismo es “un complejo bien jurídico, concreción de la dignidad de la

persona aunque no se confunde con ella, y que se protege en tanto consideración social

merecida o ganada; por lo que, a su juicio, aunque se le reconoce a todo hombre por el

hecho de serlo, no se protege la apariencia de una buena reputación u honor formal.

2
Weinrich, Harald: Un honor olvidado
3
Libertad de expresión y delitos contra el honor, p.151.

19
Dice Alonso, entonces, que “los ataques al honor…no son directamente ataques a la

dignidad de la persona sino a su valor ético y social de actuación, del cual surge una

pretensión de respeto. De lo que deriva que el honor puede disminuir por graves defectos de

la personalidad, y por falta de integridad moral, pero no puede desaparecer del todo ni

aumentar”4 .

Este es el dato sociológico e histórico relevante en lo que hace a la evolución del honor

que, por cierto, no poca influencia adquiere en el plano jurídico penal. El autor español

Manuel de Cossio, explica que según el sentir general, honor supone la conformación de

nuestros actos, no sólo con la norma moral, sino también con el concepto que de nuestras

virtudes puedan tener los demás y la propia estima que tengamos de nosotros mismos y así

dícese que tiene honor de quien goza de plena consideración ante la sociedad5.

Esencialmente lógica se revela esta correlación indispensable, en la que el honor

proporciona un nexo entre los ideales de una sociedad (que indiscutiblemente existen en la

conciencia colectiva de los pueblos) y la reproducción de esos ideales en el hombre, cuya

realización práctica se efectiviza dentro del grupo social que reconoce, en definitiva, esa

adecuación valorativa y la traduce como prestigio, reputación o dignidad personal.

El curso de los procesos históricos ha determinado cambios que han llegado, incluso, a

reformular el concepto mismo del honor.

4
Alonso Alamo, Mercedes. Protección Penal del Honor. Sentido actual y límites constitucionales, ADPCP, p.
150.
5
Derecho al honor. Técnicas de protección y límites, p. 37.

20
Naturalmente, como queda dicho, no pudo ser éste el mismo en las épocas en que el

hombre vivía en pequeñas comunidades, antes de la creación de los estados, en ámbitos

donde el conocimiento interpersonal era prácticamente obligado, que en el mundo

posmoderno, donde las relaciones son más efímeras, impersonales, infrecuentes.

Obviamente, la forma que alcanzó en uno y otro caso la protección del honor ha sido

distinta.Cierto es que hoy no puede reclamarse el resguardo que podria haberse demandado

en circunstancias tempo espaciales tan diferentes.

Piénsese, por ejemplo, que durante siglos, sobre todo al influjo de la tremenda

gravitación de la Iglesia durante el medioevo, se confundió en no poca medida a la honra

con la virtud, a la virtud con la moral y a ésta con el derecho.

En la actualidad, vale decirlo, corresponde inexorablemente repensar estos temas y

deducir entonces, que la ética, en tanto segmento esencial de la filosofía (hoy claramente

subordinada por el estudio y análisis de la epistemología dentro de esa ciencia) que se

ocupa de los objetos morales engloba por ende a los valores, sean éstos conscientes (como

acuerdos ideológicos de las sociedades que no intervienen en la formación de las conductas

humanas), o inconscientes pero efectivos, dada su incidencia en la trama constitutiva de ese

actuar humano, con lo perjudicial que ello resulta para la propia personalidad del ser6

6 Fromm, Erich: “La revolución de la esperanza”, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 1987, p. 92 y
93.

21
Lo mismo puede señalarse, como ha de verse, respecto de la mayor o menor adhesión

que se tenga a las teorías absolutas o relativas de los valores, o a su condición objetiva o

subjetiva.

Es así que el honor, cualquiera sea su actual fisonomía, ocupa un lugar dentro de los

valores y en el seno mismo de una suerte de trasmutación cultural y axiológica a la que

asistimos en los umbrales del tercer milenio.

Lo apasionante, en definitiva, es que para hablar de los delitos contra el honor, del honor

como valor, de los valores como construcción cultural y de la moral como continente final

de todo lo axiológico, debemos ineluctablemente convenir que, más que una prolija

reiteración de formulaciones efectuadas desde la dogmática, lo que se impone es bucear en

la filosofía como única forma de entender de qué estamos hablando, para recién después

ocuparnos de los aspectos jurídicos, a la sazón instrumentales.

Y eso, por cierto, no es tarea fácil ni lineal en esta época; mucho menos si es un abogado

quien acepta semejante desafío.El propio Beccaria advertía que “la palabra honor ha

servido de base a dilatados y brillantes razonamientos, sin fijarle alguna significación

estable y permanente”7, y Maurach decía que “el honor es el bien jurídico más sutil, el más

difícil de aprehender con los toscos guantes del derecho penal y por lo tanto el menos

eficazmente protegido”8

7
Beccaria, Cesare: “De los delitos y de las penas”, Alianza, Madrid, 1986, p. 41.
8
Strafrecht Besonderer Teil, T. I, p. 139.

22
La sección segunda del libro II del Código Penal, tiene como título: "Delitos contra el

honor". Los principales tipos de esta sección son: La calumnia, la difamación y la injuria

que viene a ser el tipo penal básico. Lo común a estos tipos penales es lesionar el mismo

bien jurídico, esto es, el honor de las personas.

La disparidad de criterios que se usan o emplean para tratar de delimitar su concepto y

contenido constituye, quizá, la mayor dificultad para lograr definirlo.También contribuye a

la falta de un concepto unánime el hecho de que el honor es uno de los bienes jurídicos más

sutiles y difíciles de aprehender del derecho penal.

Probablemente esa extrema sutileza del objeto que ha de definirse explica la

proliferación casi abrumadora de conceptos diferentes de honor y, sobre todo, una

abundancia de clasificaciones que si bien se formulan con el objeto de echar luz sobre el

problema acaban por superponerse entre sí, aumentando todavía más el desconcierto a la

hora de dotar de contenido a tan complejo bien jurídico.

Así las habituales distinciones entre honor objetivo y subjetivo, real y aparente,

merecido o meramente formal, externo e interno, con frecuencia aparecen yuxtapuestas de

manera poco clara, al tiempo que se entremezclan entre sí , presentando contenido no

siempre coincidentes9.

9
LAURENZO COPELLO, 2002.

23
Asimismo, en el Perú aparece el “honor y la buena reputación” previsto en el artículo 2,

inciso 7 de la Constitución Política, y en el artículo 5 del Código Civil de 1984. Estos

dispositivos reconocen al honor como uno de los derechos fundamentales de la persona,

colocándole en el mismo nivel que el derecho a la vida, la integridad física y la libertad.

Igual como aquellos derechos, el del honor es irrenunciable y no puede ser objeto de

cesión. Sin embargo, en el Derecho Penal y más precisamente en nuestro sistema jurídico,

no se protege al honor disponiendo penas severas para aquellos que atentan contra él, por el

contrario, a diferencia con lo que ocurre cuando se afecta la vida o la integridad física de

una persona en que se prevé penas severas, cuando se lesiona al honor se dispone penas

benignas.

Bramont Arias10 ha explicado que el honor es un bien de estimación relativa, esto es, no

todas las personas lo consideran de igual modo. Nadie deja de apreciar su vida, su

integridad física o su patrimonio, por lo que las conductas que atentan contra estos bienes

son sancionados con parecida severidad en casi todas las legislaciones. En cambio, con el

honor no acontece lo mismo. Mientras que para algunas personas su honor vale más que su

propia vida, para otros aun siendo un bien estimable, no reviste ese carácter superlativo

para aquellos, y si deciden a conservarlo, es por las ventajas innegables que resultan de su

posesión y que se traducen en sus bienes materiales.

10
BRAMONT ARIAS, 1990.

24
También hay personas que estiman de modo escaso su honor que no vacilan sacrificarlo

ante cualquier ventaja patrimonial. Ello nos lleva a concluir que el bien jurídico honor no es

valorado del mismo modo por las personas que conforman un grupo social ni por todas las

sociedades existentes, a la inversa de lo que sucede con los bienes jurídicos vida, integridad

física o patrimonio con los cuales jurídicamente se le pretende equiparar.

El profesor Carlos Fernández Sessarego11 enseña que el derecho al honor encuentra

sustento en la cualidad moral de la persona que la impulsa al severo cumplimiento de sus

deberes de ser humano frente a los otros y consigo mismo. El honor es el íntimo y raigal

valor del hombre. Es un valioso bien de carácter no patrimonial que conlleva un

sentimiento o conciencia de la propia dignidad de la persona.

También hay consenso en la doctrina y jurisprudencia peruana de entender al bien

jurídico honor desde una concepción fáctica planteada por Frank, la misma que divide

honor objetivo y honor subjetivo aun cuando hoy se impone una concepción normativa del

honor.

4. EL BIEN JURÍDICO EN LOS DELITOS CONTRA EL HONOR.

Las disposiciones legales; referentes a los delitos contra la vida, el cuerpo y la salud.

Solamente se han tratado pues, los artículos destinados a proteger la persona física. Ahora

en cambio, veremos las figuras que tienen como objeto garantizar bienes jurídicos
11
FERNANDEZ SESSAREGO,1987

25
inmateriales, concernientes más estrictamente a la esfera de la personalidad propiamente

dicha; el honor.

Hay consenso en la doctrina y jurisprudencia peruana de entender al bien jurídico honor

desde una concepción fáctica planteada por Frank, la misma que divide entre: honor

objetivo y honor subjetivo. Aun cuando hoy se impone una concepción normativa del

honor

4.1 EL HONOR DESDE SU ASPECTO SUBJETIVO.

El honor subjetivo se entiende como la autovaloración que la propia persona hace de sí

misma. Es el juicio u opinón que tiene cada persona de sí dentro de su desenvolvimiento en

el conglomerado social al cual pertenece.

Francisco Carrara precisa que: "El sentimiento de nuestra dignidad es el contenido

primario de la idea de honor; y ese sentimiento es aspiración de toda alma, por poco noble

que sea, aspiración instintiva y que no depende de ninguna consideración de bienes

exteriores, sino exclusivamente del honor de nosotros mismos y de aquel goce inefable que

produce en nosotros, sin necesidad de aplausos ajenos de miras ulteriores, la

sola conciencia de nuestros méritos, de nuestras capacidades, de nuestras virtudes. Lo

opuesto a tal sentimiento es la vergüenza y la abyección que produce en nosotros

el conocimiento de nuestros errores, independientemente de las censuras ajenas".

26
Humanamente es imposible encontrar una persona desprovista del sentimiento del

honor. La misma autorreprobación está señalando ya que el honor existe, aunque sea

menoscabado.

Advierte Ramos que: " El honor como sentimiento que dirige los actos y la conducta de

una noble vida humana puede ser ofendido pero no puede ser arrebatado, porque la ofensa

no quita a nadie su propio honor, cuando éste existe en el significado espiritual de la

palabra".

Bramont-Arias12 enseña que, desde el punto de vista subjetivo, el honor es el sentimiento

íntimo de estimación y respeto por la propia dignidad. Por su parte, Roy Freyre 13, siguiendo

al argentino Sebastián Soler, sostiene que el honor desde una perspectiva subjetiva, puede

ser considerado como una autovaloración, es decir, como el aprecio de la propia dignidad,

como el juicio que cada cual tiene de sí mismo en cuanto sujeto de relaciones ético-

sociales. En tanto que los profesores Bramont-Arias Torres y García Cantizano14 enseñan

que el honor subjetivo puede entenderse como la autovaloración del sujeto, es decir, el

juicio que tiene toda persona de sí mismo en cuanto sujeto de relaciones.

Se lesiona el honor, desde el aspecto subjetivo, cuando cualquier conducta de un tercero

afecta el sentimiento de dignidad o, mejor dicho, el amor propio que tenemos cada una de

12
BRAMONT ARIAS, 1990, p. 122.
13
ROY FREYRE, 1989, p.425.
14
BRAMONT- ARIAS TORRES/GARCIA CANTIZANO,1997, p.135.

27
las personas. Basta que se lesione nuestra estima personal para que se perfeccione una

conducta delictiva contra el honor. Ejemplo característico de atentar contra el honor, desde

el aspecto subjetivo, lo constituye la injuria.

Sin embargo, de esta forma de dividir y plantear el contenido del bien jurídico honor se

derivan dos consecuencias importantes que nos induce a descartarlo como fundamento para

explicar su contenido en un estado democrático de derecho como el nuestro. En primer

lugar, surge un bien jurídico de contenido altamente variable, distinto para cada ciudadano

en función de su mayor o menor sentimiento de propia estimación y, sobre todo, el grado de

prestigio social del que disfrute. No todas las personas tendrán el mismo honor, siendo

imaginable, incluso, la existencia de ciudadanos sin este atributo de la personalidad. En

segundo término, dado que el objeto de tutela se sitúa en la reputación social efectiva, la

lesión del bien jurídico no dependerá de la verdad o falsedad de la imputación ofensiva,

sino únicamente que esta influya de modo negativo sobre la buena fama de la que goce de

hecho el afectado. Esta segundo consecuencia, conducente a restar valor a la prueba de la

verdad en los delitos de injurias y calumnias, es la causa de la frecuente identificación de la

concepción fáctica con el llamado honor aparente.15

15
Laurenzo Copello, 2002, p.36

28
4.2 EL HONOR DESDE SU ASPECTO OBJETIVO

El honor entendido desde su aspecto objetivo, se constituye como la valoración que las

demás personas que conforman el conglomerado social hacen de la personalidad de otra.

Este concepto se identifica plenamente con lo que comúnmente adquiere la etiqueta de

reputación o buena fama.

El honor de las personas es un bien que socialmente se traduce en el respeto y

consideración que se merece de los demás, en la estima, aprecio, buena fama y reputación

adquiridas por la virtud y el trabajo. En ese sentido, Bramont-Arias Torres y García

Cantizano16 afirman que "el honor objetivo es la valoración que otros hacen de la

personalidad ético-social de un sujeto. Coincidiría con la reputación de la que disfruta cada

persona frente a los demás sujetos que conforman una comunidad social".

El italiano Francesco Carrara, citado por Roy Freyre 17, tiempo atrás, ya había ilustrado

en forma meridianamente clara que la reputación es la opinión que los demás tienen de

nuestras cualidades, tanto espirituales como corporales. El patrimonio del buen nombre no

existe en nosotros, sino en la mente de los demás. No es una cosa que la poseemos como

sucede con cualquier objeto de nuestra propiedad, sino es algo que está en poder de otras

personas aun cuando nos beneficiemos por completo de ella.

16
Bramont-Arias Torres/García Cantizano, 1997, p. 135.
17
Roy Freyre, 1989, p 427

29
En ese sentido, se entiende que el honor quedará seriamente afectado o lesionado,

cuando cualquier conducta dolosa de un tercero logre quebrantar la estimación o reputación

que tiene una persona ante el conglomerado social en donde se desenvuelve y hace vida

normal. Ejemplo característico de atentar contra el honor, desde el aspecto objetivo lo

constituiría la figura de nomen iuris difamación.

El honor objetivo es la apreciación y la valoración que hacen los demás de las cualidades

ético-sociales de una persona. Es la buena reputación de que se disfruta. El buen nombre es

un patrimonio de elevada estimación. Pero solamente adquiere sentido en la estimación de

los otros. De ahí la precisión de Carrara cuando dice que el mayor número de personas a las

cuales fue comunicado el ataque contra el honor, aumenta la cantidad natural de la

infracción de la misma manera que el mayor número de monedas robadas aumenta la

cantidad del delito de hurto.

Desde el momento que el patrimonio del buen nombre está constituido por la estimación

que por nosotros tiene nuestros semejantes, él se acrecienta cuanto más son las que, a

nuestro respecto, tienen formada una buena opinión. Es neutral, pues que, en generalidad de

los casos, la contemplación de los delitos contra el honor sea hecha desde ese punto de

vista.

30
4.3 EL HONOR DESDE UNA CONCEPCIÓN NORMATIVA

Para superar las deficiencias y consecuencias de la concepción fáctica, en doctrina se ha

conceptualizado al honor desde una concepción normativa. Esta prescinde de cualquier

clase de consideración fáctica a la hora de dotar de contenido al bien jurídico honor para

acudir, en cambio, al ámbito de los valores. Surge así un concepto de honor directamente

vinculado a la dignidad de las personas. De esa forma, el honor aparece como un atributo

de la personalidad que corresponde por igual a cualquier ser humano por el solo hecho de

serIo. El núcleo del bien jurídico se sitúa en el honor interno identificado con la dignidad de

las personas. Constituyendo la fama y autoestima simples reflejos en el mundo exterior de

esa dignidad.

El enlace entre la dignidad de la persona, la fama y la autoestima se produce a través de

la idea de libre desarrollo de la personalidad. La libertad de autodeterminación se presenta

así como una consecuencia directa de la consideración de la persona como ser racional, de

donde se sigue que el respeto a la dignidad se traduce en términos de respeto a las opciones

vitales de cada ciudadano, cualquiera sea el contenido de estas. Y este respeto solo será real

y efectivo si las decisiones personales no lesionan la autoestima ni el aprecio de los demás

ciudadanos. De esa forma, tal como lo enseña José Urquizo Olaechea18, "la dignidad de la

persona aparece no como una expectativa o como algo fuera de la realidad, sino por el

18
Urquizo Olaeechea, 1993, p. 236.

31
contrario como un hecho tangible, un derecho sujeto a protección e irrenunciable sin

admitir privilegio alguno".Así todos tenemos -continúa Urquizo- no solo un derecho, sino

una natural expectativa a no ser menoscabados, ultrajados, ofendidos o valorados

negativamente. No mientras se defienda sin concesiones la primacía de la dignidad de la

persona humana.

Una vez situado la esencia del honor en un atributo propio de todas las personas, este

adquiere un contenido igualitario, no dependiente de la posesión social ni de ningún otro

factor social o personal susceptible de introducir diferencias entre ellos. En consecuencia,

aceptando que la dignidad de las personas necesita de la libre actuación de la voluntad

conforme a las opciones vitales de cada cual, se concluye que "el derecho al honor entronca

así, de modo directo, con el libre desarrollo de la personalidad, concentrándose en un

espacio de libertad que posibilita al individuo ejercitar sus propia opciones sin perder la

autoestima ni el aprecio de la comunidad o, si se prefiere, en una pretensión de respeto que

corresponde a toda persona por su condición de tal, con independencia de su mayor o

menor grado de seguimiento de un determinado código ético, moral o incluso jurídico".19

El desplazamiento del centro de gravedad del bien jurídico hacia el plano de la libertad

de decisión aleja definitivamente la idea del honor como un derecho que las personas han

de conquistar mediante el seguimiento de determinadas pautas de comportamiento social

mayoritariamente admitidas. Aquí se garantiza un espacio de libertad igual para todos,

cualquier sea el modo de vida elegido. En tal sentido, lo importante para sub sumir un

19
Laurenzo Copello, 2002, p. 53.

32
comportamiento en alguno de los tipos de los delitos contra el honor tipificados en nuestro

Código Penal es su idoneidad objetiva para suscitar el desprecio de los demás, resultando

irrelevante, en cambio, el carácter verdadero o falso de los hechos atribuidos, toda vez que

la simple idoneidad objetiva de los hechos imputados al ofendido es suficiente para

obstaculizar su espacio de libertad en el que se concreta el bien jurídico honor.

Expuestas así las teorías que explican el contenido del bien jurídico honor, en nuestro

objetivo de hacer hermenéutica jurídica vamos hacer uso de los planteamientos de la

concepción normativa, pues creemos que explica el contenido del bien jurídico honor de

modo más objetivo y en concordancia con derechos fundamentales reconocidos a nivel

constitucional como es la dignidad de las personas y el libre desarrollo de su personalidad.

Ello debido que al desplazar el núcleo del honor del plano fáctico al valorativo, la fama y la

autoestima adquieren un sentido diferente, situándose como puntos de referencia

normativos destinados a precisar el contenido del derecho al respeto de los demás en el que,

en última instancia, se sintetiza la idea de honor derivada de la confluencia de los principios

de dignidad y libre desarrollo de la personalidad. De ese modo, el bien jurídico de los

delitos de calumnia, injuria y difamación aparece como el derecho que corresponde a todos

los ciudadanos por igual a disfrutar del aprecio de los demás y de sí mismos, sin verse

sometidos a actos despectivos o de menosprecio originados en sus opciones vitales.

Originando como lógica consecuencia una concepción del honor que, sin abandonar los

33
clásicos criterios de fama y la autoestima, se muestra respetuosa con el principio de

igualdad proclamado por nuestra constitución.20

4.4 EL HONOR EN NUESTRA LEGISLACIÓN

El honor ha sido reconocido como un derecho fundamental de la persona en el inciso 7

del numeral 2 de la Carta Política del Estado de 1993 y en el artículo 5 del actual Código

Civil. Ello, como afirma Fernández Sessarego.20, debido a que "la protección de la

integridad moral de la persona es piedra angular de una civilizada convivencia". No

obstante, ahora cabe resaltar que en aquellos dispositivos, el legislador, sin duda, partidario

de la concepción fáctica que ha tenido por mucho tiempo influencia en las legislaciones, ha

tratado de distinguir al honor desde sus dos aspectos tanto objetivo como subjetivo,

reconociéndole su protección desde ambas perspectivas.

En efecto, el inciso 7 del artículo 2 de la Constitución Política del Estado prescribe que

toda persona tiene derecho al honor y a la buena reputación. Haciendo hermenéutica

jurídica de esta norma constitucional se concluye que hace la diferencia del honor desde

una perspectiva subjetiva cuando se refiere con el término "honor", y desde el aspecto

objetivo cuando se refiere "a la buena reputación". Es decir, la norma constitucional

establece que todas las personas tenemos derecho a nuestra autovaloración o estima

personal y a nuestra buena reputación o fama. Cualquier atentado contra cualquiera de estos

20
Ramiro Salinas Siccha (2018) “Derecho penal parte especial- delitos contra el honor”, p. 303.

34
aspectos, constituye infracción constitucional y en su caso y dependiendo de la gravedad,

configura delito.

Esta forma de redacción del texto constitucional ha llevado a concluir a Bramont Arias-

Torres y García Cantizano21 que nuestra Carta Magna entiende por honor solo el subjetivo,

esto es, la autovaloración de la persona, al objetivo se refiere expresamente al hablar de la

reputación de manera independiente. Para el legislador de la Constitución vigente, ambos

aspectos constituyen el único derecho al honor que tenemos todas las personas. Su aparente

separación solo es debido a técnica legislativa.

En el campo del derecho punitivo, la posición que sostenemos queda más evidente. Esto

es, aun cuando sabemos que no hay normas puras y que la protección del honor ocurre de

manera conjunta, existiendo equilibrio o cierto predominio de un aspecto sobre el otro,

encontramos en el catálogo penal tipos penales que protegen exclusivamente el honor desde

el aspecto subjetivo como lo constituye el artículo 130 del Código Penal que prevé el delito

de injuria, y como contrapartida, normas penales que protegen exclusivamente el honor

desde el aspecto objetivo como lo constituye el tipo penal del artículo 132 del C.P. que

regula el delito de difamación. y, también, normas que prevén conductas con resultado

híbrido, es decir, pretenden proteger a la vez el aspecto objetivo y subjetivo del bien

jurídico honor, como lo es el tipo penal del artículo 131 del C.P. que tipifica el delito de

calumnia, figura delictiva que lesiona a la vez la estima personal y la buena reputación del

afectado.

21
Bramot-Arias Torres/García Cantizano,1997, p.136.

35
4.5 ANIMUS INIURIANDI

Otro aspecto fundamental a tener en cuenta al momento de interpretar los tipos penales

que tienen como bien jurídico protegido al honor, lo constituye el animus iniuriandi o

ánimo de injuriar o animus difamandi.

Este elemento trascendente en los delitos contra el honor es entendido como la voluntad

deliberada de lesionar el honor de una persona. Esta intención premeditada de lesionar el

honor de la víctima aparece como la esencia de las conductas delictivas contra el bien

jurídico honor. Roy Freyre22 enseña que el animus iniurandi llamado también animus

difamandi, consiste en la intención que se expresa en forma perceptible o inteligible, o que

se induce de las circunstancias, y que está dirigido a lesionar el honor ajeno.

Este elemento subjetivo de los tipos penales que tipifican los delitos contra el honor ha

causado en la doctrina y en la jurisprudencia peruana, la tendencia de interpretar al animus

injuriandi o difamandi como un elemento subjetivo diferente al dolo. No obstante, como lo

veremos al momento de interpretar o comentar cada uno de los delitos contra el honor, al

menos en nuestra legislación tal tendencia, impuesta por recoger las interpretaciones de los

juristas foráneos que hacen de las correspondientes legislaciones de su patria, no tiene

cabida. En efecto, por el principio de legalidad, en nuestra legislación, por la forma como

22
Roy Freyre,1989,p. 429.

36
se ha tipificado los delitos de injuria, difamación y calumnia, el animus injuriandi o

difamandi integra el contenido del elemento cognoscitivo del dolo.

En otros términos, se configura, por ejemplo, el delito de difamación cuando el agente

conociendo que las palabras o frases que difundirá o difunde afectan el honor del sujeto

pasivo, en lugar de abstenerse voluntariamente las difunde o propala. De ese modo, si en el

agente no hay ese conocimiento, intención o ánimo en su conducta, el delito contra el honor

no aparece por falta de dolo.

En el mismo sentido argumenta Iván Meini al concluir que el artículo 132 del CP que

regula el delito de difamación no prevé un elemento subjetivo del tipo distinto al dolo, no

solo porque así lo demuestran consideraciones gramaticales, sino también porque no es

necesario desde el punto de vista de la naturaleza del delito y de la necesidad de protección

jurídico-penal del bien jurídico honor y reputación. Extendiendo tal conclusión a los delitos

de injuria y calumnia.

De modo alguno se lesiona el honor de las personas si no aparece el dolo o animus de

injuriar o difamar en el agente. Los delitos contra el honor no se configuran sino cuando las

expresiones o frases injuriantes se emiten con el animus, intención o dolo de ofender el

amor propio de la persona o en su caso, de lesionar su buena fama o reputación ante los

demás.

37
Para la jurisprudencia nacional, no es nada nuevo lo sostenido, pues de manera

excepcional ya encontramos algunas resoluciones judiciales que identifican al dolo con el

animus injuriandi o difamandi. Como precedente importante, tenemos la Ejecutoria

Suprema del 11 de setiembre de 1997, en la cual se sostiene "que, de las publicaciones

periodísticas que corren de fojas cinco a fojas diecinueve, correspondientes al Diario

"Nuevo Norte", no se advierten expresiones que atenten contra reputación de la

Universidad Privada "César Vallejo ", ni menos contra sus autoridades; que, el delito de

difamación por medio de prensa, es eminentemente doloso, esto es, que el agente activo del

delito debe actuar ya sea con animus injuriandi o animus difamandi, circunstancias que no

concurren en le presente caso, al no concurrir el aspecto subjetivo del tipo".23

En los tipos penales pertinentes, este importante elemento subjetivo de las conductas

penalmente relevantes que afectan el honor se materializan con las frases "el que ofende o

ultraja" (artículo 130), "atribuye falsamente" (artículo 131), "atribuye a una persona, un

hecho, una cualidad o una conducta que pueda perjudicar su honor o reputación" (artículo

132), etc.

En teoría, saber cuándo una persona que vierte frases aparentemente con animus

iniuriandi contra otra, está actuando con intención de lesionar el honor de esta o no, es una

cuestión que resulta difícil de establecer, sin embargo, consideramos por ser evidente, que

en los casos que se presentan en la praxis judicial, la tarea es simple. Bastará que el

juzgador aplicando un poco de sentido común, realice un análisis de la forma,

2323
Exp. 4149-96, en dialogo con a jurisprudencia, año 2,NO 16, octubre, 2002. P. 38

38
circunstancias, oportunidad, y tiempo en que ocurrieron los hechos para arribar a la

conclusión primordial de saber si el querellado actuó con ánimo de ofender o lesionar el

honor del querellante o, en su caso, actuó guiado por otro propósito.

Este aspecto es importante tenerlo en cuenta, pues en doctrina existen otras clases de

intenciones o animus que son irrelevantes penalmente, es decir, de presentarse o

comprobarse, no tienen connotación en el campo penal. Así tenemos:

 Animus corregendi el mismo que aparece cuando se emite palabras o frases

aparentemente ofensivas al honor, pero con la única intención de amonestar y

corregir algunos errores de la persona a la que van dirigidas. Ocurre mayormente en

el ámbito familiar de padres a hijos.

 Animus consulendi, consiste en proferir palabras o frase aparentemente injuriantes,

pero con el único ánimo o propósito de aconsejar, advertir o informar,

espontáneamente o a solicitud de parte del receptor.

 Animus eriticandi, consiste en emitir palabra o frases aparentemente ofensivas al

honor, pero en el contexto de una crítica o enjuiciamiento que se hace a la labor de

determinadas personas, especialmente a los funcionarios o servidores públicos.

39
 Animus defmdendi, aparece cuando las expresiones, aparentemente contrarias al

honor son vertidas con el único propósito de defenderse de imputaciones que le

hace otra persona.

 Animus iocandi, se constituye cuando las expresiones o gestos se vierten con la

única intención de bromear o jugar una broma a quien va dirigida la expresión. El

profesor Bramont Arias24enseña que el propósito humorístico, cuando aparece

evidenciado por las circunstancias del hecho, elimina el poderío ofensivo de las

palabras o actos. Sin duda, ejemplos característicos de esta clase de animus lo

constituyen las imitaciones que hacen en los programas humorísticos de la

televisión a diversos personajes públicos.

 Animus retorquendi, aparece cuando el que profiere expresiones aparentemente

injuriantes o difamantes, actúa con el único propósito de devolver el agravio

recibido. Como no puede ser de otra manera, el derecho faculta a las personas a

reaccionar en ciertos momentos cuando se sienten ofendidos por un tercero en su

honor y se puede responder una ofensa con otra, más o menos equivalente. La

conditio sine qua non para que prospere esta clase de animus, lo constituye la

circunstancias que la respuesta de la ofensa debe ser inmediatamente después de

24
Bramont Arias, 1990,p. 134.

40
recibida la ofensa provocante. Si se hace horas o días después de producido aquel,

es imposible que aparezca el animus retorquendi.

5. TIPICIDAD OBJETIVA

SUJETO ACTIVO

Puede ser cualquier persona, pues la ley vale para todos sin discriminación.

SUJETO PASIVO

La índole inmaterial del interés jurídico que aquí se protege condiciona ciertas

dificultades para la ubicación de las personas pasibles de la acción delictuosa. En principio

toda persona puede ser sujeto pasivo de estos delitos. Sin embargo, conviene esclarecer las

distintas condiciones que se plantean.

a) Las autoofensas: El sujeto que se atribuye a sí mismo notas infamantes que

menoscaban su dignidad y fama, no comete delito contra el honor. El derecho dice Manzini

es "relatio ad alteros" y, por tanto, son indiferentes todos los hechos que no generen efectos

dañosos jurídicamente relevantes más allá de los límites de la esfera íntima del individuo.

41
b) Los menores: La doctrina y la legislación imperantes coinciden en reputar al menor

como sujeto pasivo de esta infracción. Poco importa que la ley no les reconozca capacidad

penal.

Del mismo modo es inconsistente el argumento que sostiene la inmadurez del

sentimiento del honor. Partiendo de un concepto del bien jurídico honor se logran anular

estas apreciaciones. Decirle a un niño de cinco años que es un ladrón no está bien, pero

atribuirle a una niña de catorce años la calidad de corrompida, es una imputación grave. Es

indudable que esta falsa acusación puede causarle irreparables daños a su decoro, máxime

que para nuestra ley civil la mujer puede contraer matrimonio desde esa edad.

En suma escribe Manzini, "es de recordar siempre, que la injuria y la difamación, como

todo otro delito, son incriminados en consideración a un interés público, y no solamente por

intereses privados.

La ley penal asigna sustitutos o representantes a los incapaces de asumir su deficiencia.

c) Los enajenados y los ebrios: A estas personas les son aplicables las mismas

consideraciones ya mencionadas para los menores. Toda persona enferma de la mente, así

como los ebrios, gozan del honor sin excepción.

42
En relación al ebrio, no se justifica que se le cubra de agravios por el hecho de que su

estima personal haya sufrido mengua. La vigencia del honor es patente y por tanto,

obligatorio respetarlo.

d) Personas deshonestas: Para el derecho no existen personas deshonradas, tanto las

prostitutas como el ladrón pueden ser sujetos pasivos de los delitos contra el honor.

Ciertamente no es difamar que una mujer dirige un prostíbulo si realmente es así, pero esa

misma mujer puede tener una conducta irreprochable en su hogar y sería un delito decir que

ella prostituye a su hija. Las personas deshonestas pueden ser heridas en su honor.

e) Personas Jurídicas: Es una cuestión muy discutida en la doctrina. Para la legislación

peruana la regla es que el hombre individualmente es el único depositario del bien jurídico

del honor. La excepción son los delitos de difamación e injuria donde el sujeto pasivo

puede ser una persona jurídica.

El honor, tanto en la dignidad como en la fama y la reputación, supone un individuo

dotado de conciencia capaz de poseer méritos y desméritos. Solamente la persona física

puede amar y odiar, respetar o despreciar. Cuando se injuria a una corporación o

institución, en realidad el agravio está dirigido a las personas que los componen o a sus

representantes.

Así como a una institución no se le puede imputar un delito, tampoco no puede

reprobársele el haber actuado de un modo determinado. Tanto las personas jurídicas de

43
derecho privado como público pueden ser sujetos pasivos de este delito, inclusive

tratándose de las personas jurídicas peruanas, La Constitución en su cap. 3 dispone que

los derechos fundamentales, les corresponde, en cuanto les sean aplicables.

La doctrina parte del principio que el honor es un bien jurídico eminentemente

individual y además de la persona física viva. En tal sentido no pueden ser sujetos pasivos

de este delito las personas jurídicas, pero en nuestro caso la ley ordena lo contrario.

f) Los muertos: En principio los muertos no pueden ser sujetos pasivos del delito contra

el honor, al respecto Carrara dice que el objeto de este delito no es el derecho del extinto, y

es preciso encontrarlo en un derecho de los que viven.

Toda la dificultad de la cuestión consiste en que para sostener la imputabilidad es

preciso encontrar un derecho violado, porque no hay delito sin lesión de un derecho, y por

lo tanto, es necesario poder sostener que injuriar a un difunto se ofende el derecho de un

vivo, ya sea por el motivo del afecto, ya sea por razón de un descrédito mediato. Y

entonces, muy bien puede darse el ente jurídico del delito, porque a su sujeto pasivo y

activo se le opone un derecho verdadero e incontrastable perteneciente a un vivo, que

constituye su objeto y que de ese modo lo completa.

En verdad, si no pudiera concebirse la idea de un derecho violado, sería esfuerzo vano

considerar el delito en el hecho de la injuria, por más inmoral y reprochable que fuera.

44
En definitiva, lo que se hiere al ofender a un difunto es su memoria. Expresar que el

occiso es impotente es sugerir que el hijo es bastardo. No cabe duda que aquí los parientes

más próximos tienen derecho a iniciar acción penal contra los responsables.

No obstante, creemos que la historia es libre de enjuiciar los actos de la vida pública. La

historia debe desenvolverse dentro de una atmósfera de libertad, salvo que se acredite una

acción perversa de injuriar.

Es por ello, entre otras razones, que la legislación comparada ha excluido

categóricamente al difunto como susceptible de constituir un interés jurídico digno de ser

protegido, el difunto para el derecho no representa una persona poseedora de atributos;

ocurre simplemente que el difunto ha dejado de ser titular de un interés jurídico. La

muerte pone fin a la persona.

6. TIPICIDAD SUBJETIVA

El tipo subjetivo en los delitos contra el honor es el dolo, constituido por la

conciencia y la voluntad de calumniar, difamar o injuriar.En principio, estimamos

que la ley no exige determinada intención o móvil especial por parte del sujeto

activo; éste por social que fuere no elimina la tipicidad legal. El dolo es suficiente.

Todo delito contra el honor precisa de un dolo directo, puesto que sería absurdo

pensar en cometer la injuria con dolo de atar, violar, etc.

45
7. DELITOS

7.1 INJURIA

7.1.1 DESCRIPCIÓN TÍPICA

Artículo 130°. - Injuria

El que ofende o ultraja a una persona con palabras, gestos o vías de hecho, será

reprimido con prestación de servicio comunitario de diez a cuarenta jornadas o con sesenta

a noventa días-multa. "Ofender" y "ultrajar" son verbos sinónimos que indican la relación

de acciones dirigidas a lesionar el honor de una persona. El honor es el derecho que toda

persona natural tiene a que se le respete según las cualidades que ella misma se autoasigna.

Comete una injuria el que deshonrare o desacreditare a otro.

Núñez sostiene que la injuria como deshonra o descrédito, es siempre una conducta

significativa de desmedro para las calidades estructurales de la personalidad. La injuria es

una ofensa a la honra de una persona o una ofensa al crédito de ella. Como ofensa a la

honra, la injuria es una lesión al derecho que tienen las personas a que los terceros respeten

las cualidades que se autoasignan. Como ofensa al crédito la injuria es la lesión al derecho

46
que tiene toda persona a que no se perjudique la opinión que sobre su personalidad tengan o

puedan tener los terceros.

La finalidad ultrajante puede canalizar a través de la injuria verbal, o sea por medio de la

palabra dicha o escrita, significa que se requiere de una acción positiva para considerar un

acto positivo. En el animus injurianti hay que considerar los antecedentes del sujeto

agraviante tanto del sujeto activo como del pasivo.

La ofensa puede asimismo manifestarse por medio de la injuria real, gestos, vías de

hecho. El "Gesto" es la expresión que se hace con el rostro. Las "Vías de hecho" son las

conductas que se exteriorizan por movimientos corporales, distintos a los del rostro. Una

bofetada, un escupitajo dirigidos a un persona constituyen también formas de injuriar. Con

la frase "de cualquier manera" nuestra ley está permitiendo la interpretación análoga, es

decir que la injuria real puede realizarse por medio de las caricaturas, la pintura, la

escultura siempre que no sean divulgadas.

Tratándose de la injuria verbal, aunque la ley no lo diga expresamente se necesita la

presencia física de la persona deshonrada, es decir que se le hace en el

mismo ambiente físico del injuriante o a la vista del mismo. Cuando la injuria se realiza

por medios visuales como dibujo, carteles o vía telefónica la persona ofendida debe estar

presente en el momento de explicarse el contenido de la comunicación ofensiva.

47
De las opiniones de Manzini y Núñez las injurias recíprocas que se dan entre dos

personas tienen una relación de causa efecto, ya que la segunda injuria (injuria-respuesta)

debe tener su génesis en la primera (injuria-provocación); en ese sentido una injuria verbal

podría ser contestada con otra injuria verbal o con un gesto. (Proyecto del Código Penal

Peruano de 1991: Art. 131.)

7.1.2 BIEN JURÍDICO PROTEGIDO

El bien jurídico protegido en el delito de injuria está dado por el honor y la dignidad

atribuida inherentemente a la persona física, de la cual no puede ser despojada, pero sí es

susceptible nuestra Constitución en el inciso siete del artículo dos al prescribir sobre el

derecho al honor y la buena reputación. Entonces hay correspondencia entre el Código

Penal y la Constitución Política del Perú que estima el honor como un derecho fundamental

de la persona.

7.1.3 TIPICIDAD

A) Tipo objetivo

48
La injuria representa el tipo básico en las infracciones contra el honor. Es la conducta de

irreverencia o menosprecio que se realiza contra el honor de la persona (prestigio de la

víctima).

La conducta reprochable y penada es aquella del sujeto que ofende o ultraja a una

persona ya sea, con palabras, gestos o mueca; es necesario que se afecte el honor del otro,

no basta con su puesta en peligro.No es necesario que las ofensas sean verdaderas o falsas,

lo que importa es el hecho de afectar el honor y la intimidad personal.

Entendemos que las palabras pueden ser escritas u orales, asimismo los gestos son

expresiones hechas con el rostro o movimientos corporales, que sean ofensivos. Estos

hechos deben ser sin autorización del sujeto pasivo, ya que del consentimiento no

constituiría el ilícito. La injuria admite distintos modos de ejecución: puede ser consumada

verbalmente o por escrito o mediante actos o hechos que la signifiquen; no solo las

acciones, sino también las conductas negativas, tienen un sentido injurioso cuando son el

medio para imputar implícitamente una cualidad, costumbre o conducta deshonrante.

El hecho de negar un saludo o de no conceder una precedencia no es en sí mismo

delictuoso, porque jurídicamente no tenemos el derecho exigir de otros urbanidad o

reverencia, sino que no nos deshonren o desacrediten. El comportamiento objetivo que

reclama el tipo es ciertamente vago e impreciso pues entre otras cosas dependerá su

impacto en el sujeto pasivo, del entorno cultural y tiempo espacial en que se protagoniza el

contacto o del nivel cultural de los protagonistas, lo que deriva en un derecho penal de

49
autor antes que de culpabilidad. La seguridad jurídica queda en peligroso estado cualquiera

que sea la unidad conductual que se elija como constitutiva de la conducta injuriosa.

El comportamiento injurioso puede ser abierto o encubierto como cuando el sujeto

activo se vale de las llamadas "indirectas".

a. Sujeto activo:

Es aquella persona natural o jurídica que afecte contra el honor del sujeto pasivo

ocasionándole un daño moral. No necesita ser alguien determinado con ciertas

características puede ser cualquier persona.

b. Sujeto pasivo:

El sujeto pasivo del delito es aquel sujeto que afectado por la ofensa o ultrajo por parte

del agente puede ser una tercera persona. Puede ser cualquier persona.

B) Tipo Subjetivo

50
En este delito es necesaria la presencia del dolo. La injuria es un delito doloso, no es típica

la injuria culposa, aunque la norma jurídica no exige la presencia física del ofendido, es

indispensable ladirección del ultraje. Todas las formas de dolo son aptas para la

configuración de la injuria es evidente que en el primer injuriante tiene que eximir

conciencia y voluntad de lesionar el honor de quien circunstancialmente aparece como su

contrincante verbal. En cambio, el eventual agravio inferido por el otro participe puede

negar a quedar totalmente enervado en su potencialidad injuriante hasta eximir de

culpabilidad a su autor, debido al animus retorquendi.

El juez teniendo en cuenta la magnitud del ultraje causado por la injuria-provocación,

puede declarar exento de pena al autor de la injuria-respuesta, aun en el caso que esta sea

más grave, si arribare a la conclusión que el propósito del respondiente no fue otro que el

de devolver o retorcer el agravio previamente recibido.

El dolo se constituye con la conciencia de la entidad injuriosa de la imputación por lo

que quien obra para atacar la honra o el crédito ajeno, sabiendo que con su acción ha de

atacarlo o conociendo la posibilidad de esa ofensa, llena subjetivamente los requisitos de la

injuria con dolo directo, indirecto o eventual respectivamente.Según el Profesor Roy Freyre

sostiene que, el animus injuriando "llamado también animus infamando, consiste en la

intención que se expresa en forma perceptible o inteligible, o que se induce de las

circunstancias, y que está dirigida a lesionar el honor ajeno".

51
No es pues bastante para injuriar la verbalización del vocablo o la plástica del gesto, es

menester el ánimo de ultrajar, la pretensión del actor. Es un delito necesariamente

intencional. Animus distintos con el que puede competir la injuriandi son los siguientes:

a) Animus Jocandi: Cuando el autor opera la conducta objetiva con propósito de

broma, lo que deberá deducirse no sólo del dicho sino de las circunstancias.

Añadir sin embargo que somos del parecer que no se comprende en este caso concreto,

el de quien por hacer reír a tercero, instrumentaliza a otro, haciendo de él escarnio público y

burlas, ofendiéndolo y ultrajándolo, pues aquí sí se impone el ánimus que reclama el tipo.

b) Animus Corrigendi: Se dará cuando de las circunstancias (parentesco, edad,

jerarquía, etc), se pueda concluir que el propósito del agente no era otro que el de

corregir, educar, formar en el sentido que sea.

No se exige para estar en presencia de este animus, que la finalidad correctiva, educativa y

formativa se corresponda con patrones predeterminados y validados oficial o

consensualmente por la comunidad pudiendo incluso darse el caso que la corrección

perseguida sea una contraria a la moral o a los patrones aceptados, siempre desde luego que

el afán primario del agente sea ese y no ofender.

52
c) Animus Consuelendi: Se dará cuando el propósito del autor es el de aconsejar,

de advertir.

d) Animus Defendendi: Aquí los agravios al honor de las personas se materializan

para defenderse, o explicar conductas que de suyo pueden ser incómodas o

peligrosas para el agente, o para enervar imputaciones.

Puede ser el animus defendendi, el vehículo en él se desplaza la defensa propia, una

causa de justificación, o mínimamente de inculpabilidad.Carrara decía de este animus que

resultaba útil a los abogados defensores, o apoderados de las causas en la eficiencia de sus

defensas.

e) Animus Narrando: Aquí el agente si querer agraviar a alguien, se propone narrar

hechos históricos, políticos, sociales, militares, literarios y periodísticos,

describiendo y explicando las conductas de los protagonistas reales o disfrazados

y en ello tocar objetivamente el honor de los mismos. El mismo animus narrando

puede verificarse en ilustraciones, caricaturas, pinturas y esculturas.

f) Animus Retorguendi: Esta es la situación en que el agente agravia para retorcer

o devolver un agravio precisamente recibido de la víctima. Se trata de la

conocida Violenza della lengua en que se enfrascan entre sí dos o más

protagonistas.

53
7.1.4 INJURIAS RECÍPROCAS

Cuando las injurias son recíprocas, el tribunal podrá según las circunstancias declarar

extensos de pena a las partes o a algunas de ellas. Las injurias no son recíprocas por la

simple circunstancia de que el querellante o querellado, en el pertinente juicio, se hayan

injuriado el uno al otro. Las injurias son recíprocas cuando una de las injurias, mutuamente

inferidas entre el querellante y el querellado, tienen su causa en la otra.

La reciprocidad de las injurias difiere del caso de las injurias provocadas, que supone

que la injuria inferida por el ofensor al ofendido ha sido causa por un agravio no injurioso

inferido por éste a aquél. La reciprocidad de las injurias no se confunden totalmente con la

retorsión de las injurias. Se confunde cuando a ésta se la concibe como la simple

devolución de una injuria con otra injuria. No se confunde, por el contrario, cuando a la

retorsión de la injuria se la concibe como la injuria inferida en legítima defensa del propio

honor agraviado por otra injuria, porque entonces los efectos son distintos, pues la retorsión

exime de pena a su autor por justificación.

La eximición de pena por reciprocidad no obedece a que, en razón a estas, una o ambas

injurias dejen de ser tales o a que una o las dos injurias queden justificadas o exculpadas,

54
sino a la excusa absolutoria de responsabilidad concedida facultativamente a una o a las dos

partes por el tribunal de acuerdo a las particularidades de cada caso

Se trata de una excusa absolutoria fundada en el principio de la compensación de los

agravios: pariacum paribus compensatur. Para que proceda no es necesario que el

querellado haya contraquerellado. Basta la prueba de la existencia de ambas injurias.

Artículo 136.- Difamación o injuria encubierta o equívoca

El acusado de difamación o injuria encubierta o equívoca que rehusa dar en juicio

explicaciones satisfactorias, será considerado como agente de difamación o injuria

manifiesta.

Consideraciones Generales: No está frente a un caso de legítima defensa. No se puede

hablar de legítima defensa contra injuria ya proferida, si bien las injurias reciprocas guardan

una cierta afinidad con la legitima defensa. Tampoco las injurias recíprocas suponen una

compensación de injurias dado que es incompatible con el Derecho Penal. No es admisible

que los delitos se compensen entre sí como deudas reciprocas: cada delito contiene en si

mismo una ofensa al orden social, por ellos en las injurias proferidas, la segunda no deja de

ser delito porque sea la contestación a otra injuria, provocada a su vez por ella.

55
La fórmula de la compensación ha sido sustituida por la de retorsión, concebida como la

simple devolución de una injuria por otra injuria. Cuando una injuria es respondida

inmediatamente con otra, en principio, este hecho no deja de ser punible, sin que, en base a

las circunstancias del caso concreto, el Juez puede abstenerse de imponer pena.

La eficacia de la institución de la retorsión depende del facultativo perdón judicial, con

ello no se llega propiamente a la compensación de las injurias reciprocas, sino que se

considera que el primer injuriado, al devolver la ofensa, cede a un impulso, hasta cierto

punto exculpante.

7.1.5 GRADOS DE DESARROLLO DEL DELITO: TENTATIVA Y

CONSUMACIÓN

Si el calumniador se vale de una imputación oral, ésta se consumará en el momento en

que se expresa ante el órgano competente, independientemente de su tramitación. También

se consuma el delito cuando el agravio alcanza a la víctima quien toma conocimiento de su

contenido, o sin alcanzarla es percibida por terceras personas, como cuando en este último

caso el ofendido es sordo, ciego o senil y se hace escarnio de ellos sin que se enteren por las

razones de sus respectivos hincapiés, y no obstante compartir físicamente el escenario,

mellando su respetabilidad y dignidad humana.

Respecto a la calumnia escrita, esta queda consumada cuando llega a conocimiento del

calumniado, antes de esto la redacción del texto vendría a ser el acto preparatorio. Y donde

56
son posibles teóricamente las formas imperfectas de ejecución. Aquí si es admisible la

tentativa.

7.1.6 PENALIDAD

La pena a imponerse es la prestación de servicios comunitarios de 10 a 40 días o bien con

60 a 90 días multa.

Estamos pues frente a una diminuta y simbólica pena en espera que sea la reparación civil

la que realmente restablezca el desequilibrio nacido de la violación de la norma.

7.2 CALUMNIA

7.2.1 DESCRIPCIÓN TÍPICA

Artículo 131º.- Calumnia

El que atribuye falsamente a otro un delito, será reprimido con noventa a ciento veinte

días- multa

57
a. Concepto:

La calumnia es la forma de delitos contra el honor, consiste en la falsa imputación de un

delito que dé lugar a la acción pública. Ella constituye una forma agravada de

desacreditacion a otro, por lo que ha de reunir todos los caracteres de la injuria, que es

el género de los delitos contra el honor.

7.2.2 BIEN JURÍDICO PROTEGIDO

Es el Honor de la persona física.

7.2.3 TIPICIDAD

Tipo Objetivo.

a. Sujeto Activo: Puede ser cualquier persona física que proceda a denunciar por su

propio derecho o en representación legal de otra persona física o jurídica.

58
b. Sujeto Pasivo: Sólo puede serlo una persona física o natural. Siendo el caso que las

personas jurídicas o morales no tienen capacidad para cometer hechos punibles,

según se desprende de nuestro ordenamiento jurídico penal, entonces no se les

puede imputar ante una autoridad la comisión de un hecho delictivo. En cambio, los

menores inimputables (edad inferior a los 18 años) si pueden ser agraviados con el

delito de calumnia. Es cierto que a estos menores no les alcanza responsabilidad

penal alguna, pero también es verdad que sí pueden cometer, y por ende

atribuírseles, los hechos que están tipificados en la ley como delitos.

En este sentido un adolescente de 16 años puede haber sido denunciado ante el Juez de

Menores, atribuyéndosele calumniosamente la comisión de un hecho previsto o tipificado

en la ley como un delito, aunque en el hipotético caso de que, si por un error judicial, se

diera por acreditada su autoría, entonces en manera alguna podrá imponérsele pena.

Los enfermos mentales también pueden ser destinatarios de calumnia, pues

su inimputabilidad no impide que alguien (conociéndola o no) los denuncie policialmente,

por ejemplo, a sabiendas de la falsedad de la infracción punible atribuida.

En lo que respecta al muerto, creemos que no puede ser aquí sujeto pasivo en razón a

que se extinguió su personalidad. Si en un proceso penal, por ejemplo, un testigo atribuyere

falsamente a un difunto haber sido el autor de un hecho punible cuya comisión se le imputa

59
a un encausado, los verdaderamente afectados serían las personas a quienes la ley penal

faculta para interponer la correspondiente acción procesal: cónyuge, ascendiente,

descendiente o hermano.

c. Imputación falsa de un hecho punible determinado: El comportamiento consiste en

atribuir falsamente un delito. De lo que se deduce lo siguiente:

1. Sólo se puede cometer por acción, al establecer el legislador el verbo rector "atribuir".

El delito, consiste, pues, en atribuir a alguien un hecho. El medio normal para realizar esta

acción será la palabra, hablada o escrita. Pero esto no es indispensable. Si bien el medio no

puede revestir las variadísimas formas propias de la injuria, es también posible imputar a

alguien un delito por medio de dibujos, señalándolo el silencio, etc. Basta que la conducta

del sujeto, teniendo en cuenta la situación concreta, signifique que determinado hecho se

atribuye a determinada persona. Si alguien pregunta ¿quién robó? Para calumniar, basta

señalar a un inocente.

2. La atribución tiene que referirse a un delito falso, es decir, el sujeto no debe haber

realizado ese delito.

60
Se admitirá la prueba de la verdad de los hechos dado que se exigen que sean falsos, mas

no requiere que la calificación jurídica haya sido la correcta, basta con que el hecho típico

sea verdadero, no siendo necesario que se den los demás elementos precisados

dogmáticamente – antijuricidad y culpabilidad – para que se considere el hecho como

atípico (exceptio veritatis).

Esto no obsta que se dé de todos modos un delito de injuria, al ser éste el delito base; por

ejemplo: el periodista informa que Pedro mató a José en diciembre de 1993, pero omite

deliberadamente las demás circunstancias del hecho que tiene a su disposición, las cuales

describirían los hecho cometidos en legítima defensa, y todo ello para afectar el honor de

Pedro. En este supuesto no habrá calumnia puesto que el hecho es verdadero, pero sí se

configurará el delito de injuria.

3. La atribución falsa tiene que ser un delito, no se comprenden las faltas: luego la

imputación ha de tener la concreción y determinación que exige la realización de un

delito, sin que sea necesario un precisión en la calificación jurídica; por ejemplo, da lo

mismo decir que robó, hurtó o se apropió indebidamente de una determinada cantidad

de dinero del banco en que trabajaba.

Por todo esto se define a la calumnia como una forma especial de injuria.

61
Sebastián Soler añade, que el concepto de calumnia con relación a la injuria, al fincar

totalmente en la naturaleza del hecho imputado, viene a encontrarse en una relación de

especie a género, ya que consiste en deshonrar o desacreditar mediante la imputación

de ciertos hechos particularmente graves e idóneos para dañar o poner en peligro el honor

de las personas.

Asimismo, la separación, entre uno y otro delito se basa fundamentalmente en la

naturaleza del hecho imputado, que, por su gravedad, presupone, en calumnia, una ofensa

de mucho mayor alcance para el honor, sea este considerado objetiva o subjetivamente.

Si se da el consentimiento respecto a la falsa imputación del delito el hecho será atípico,

en virtud de la disponibilidad por parte del sujeto de su honor, según lo dispuesto en el

artículo 138º, primer párrafo, del Código Penal.

Tipo Subjetivo

Se requiere necesariamente el dolo. Además, se exige un elemento subjetivo del tipo,

esto es, el ánimo de deshonrar. El dolo, básicamente consiste en la conciencia y voluntad de

ofender el honor de una persona formulándole la imputación de un delito a sabiendas de su

falsedad, o sin tener los suficientes elementos de juicio que hagan creer verosímilmente en

su autoría o participación.

62
7.2.4 GRADOS DE DESARROLLO DEL DELITO: TENTATIVA Y

CONSUMACIÓN

Consumación: Si el calumniador se vale de una imputación oral de consumará en el

momento en que se expresa ante el órgano competente, independiente de su determinación.

La calumnia escrita esta queda consumando, cuando llega a oídos del calumniado. Al

igual que en el delito de injuria, para la consumación es necesario que la calumnia llegue al

conocimiento del sujeto pasivo; se admite por tanto, la tentativa.

7.2.5 CONCURSO DE DELITOS

Habrá una sola acción si es que en un escrito se formulan varias calumnias contra una

persona. Si el número de personas imputadas en un escrito o mediante una declaración es

indeterminado, habrá un concurso ideal homogéneo. Si se hacen varias imputaciones contra

misma persona referente a un mismo hecho, dentro del mismo proceso tendremos un solo

delito.

7.2.6 EXCEPTIO VERITATIS

La exceptio veritatis o prueba de la verdad, en principio, sólo se admite en el artículo

132º del Código Penal, es decir en el delito de difamación. Pero al ser la esencia del delito

63
de calumnia la atribución falsa de un delito, se deduce que, probada la verdad de la

atribución, se excluiría la tipicidad del comportamiento. Por ello, en el delito de calumnia

también se admite la prueba de la verdad o exceptio veritatis. Razón por la cual

mencionamos el:

Artículo 134°.- La “exceptio veritatis:

Procedencia

El autor del delito previsto en el artículo 132º puede probar la veracidad de sus

imputaciones sólo en los casos siguientes

1. Cuando la persona ofendida es un funcionario público y los hechos, cualidades o

conductas que se le hubieran atribuído se refieren al ejercicio de susfunciones.

2. Cuando por los hechos imputados está aún abierto un proceso penal contra la persona

ofendida.

3. Cuando es evidente que el autor del delito ha actuado en interés de causa pública o en

defensa propia.

64
4. Cuando el querellante pide formalmente que el proceso se siga hasta establecer la

verdad o falsedad de los hechos o de la cualidad o conducta que se le haya atribuído.

Si la verdad de los hechos, cualidad o conducta resulta probada, el autor de la

imputación estará exento de pena

Asimismo, Sebastián Soler señala, dado que este delito se integra con la falsedad de la

imputación, no cabe duda que en el ámbito de esta infracción la exceptio veritatis juega

plenamente.

Este es un caso de claro predominio del interés social sobre individual: hay mas interés

en que un delincuente sea desenmascarado que en la mortificación que eso causa al honor

subjetivo del imputado.En este delito, la ley, en su protección, no va un paso más allá de

la tutela del honor merecido.

7.2.7 LA PENA

Se reprime con pena de noventa a ciento veinte días- multa"

7.3 DIFAMACIÓN

7.3.1 DESCRIPCIÓN TÍPICA

65
Artículo 132°.- Difamación

El que, ante varias personas, reunidas o separadas, pero de manera que pueda difundirse

la noticia, atribuye a una persona, un hecho, una cualidad o una conducta que pueda

perjudicar su honor o reputación, será reprimido con pena de libertad no mayor de dos años

y con treinta a ciento veinte días-multa.

Si la difamación se refiere al hecho previsto en el artículo 131º, la pena será privativa de

libertad no menor de uno ni mayor de dos años y con noventa a ciento veinte días-multa. Si

el delito se comete por medio del libro, la prensa u otro medio de comunicación social, la

pena será privativa de libertad no menor de uno ni mayor de tres años y de ciento veinte a

trescientos sesenta y cinco días-multa.

7.3.2 BIEN JURÍDICO PROTEGIDO:

Se protege el honor de las personas físicas y jurídicas.

7.3.3 TIPICIDAD OBJETIVA:

a) SUJETO ACTIVO: Puede ser cualquier persona desde que la ley no requiere

calidad especial alguna.

66
b) SUJETO PASIVO: Puede ser cualquier persona física o jurídica. Igualmente, una

corporación. La persona natural puede ser afectada en su honorabilidad, tanto de

una manera directa como también indirecta. El agravio ocurre indirectamente

cuando el ofendido forma parte o representa a la persona jurídica objeto de la

difamación. La agravante solo opera en caso que el ofendido sea autoridad, o una

entidad publica, o una institución oficial.

c) ACCIÓN: La difamación es la divulgación de juicios ofensivos, delictuosos o

inmorales ante varias personas separadas o reunidas que causan un menoscabo en el

honor de la persona.

Entonces de esa definición decimos que la difamación es una injuria, que tiene como

particular a la difusión de la noticia, en el cual el sujeto activo debe comunicar como

mínimo a dos personas las declaraciones difamatorias que ha realizado el sujeto pasivo. Se

debe tener en cuenta que no tiene irrelevancia si lo que el sujeto activo dice es cierto o

falso.

Este delito solo es posible de realizarse por comisión no por omisión, al emplearse en

la descripción típica el verbo "atribuir".

67
En este delito debe tenerse en cuenta los siguientes aspectos:

1. La ofensa, en este delito, es atribuir a una persona una cualidad, conducta o hecho que

pueda causar daño a su honor. Según Raúl Peña Cabrera: El empleo del concepto

"hecho" por la ley es inapropiado si es que partimos de la consideración que el

Derecho únicamente regula conductas humanas que se dan en la sociedad. Los hechos

de naturaleza carecen de validez para el Derecho. Así mismo nos dice, que el empleo

de los términos "cualidad" y "conducta" permiten deducir que para la conducta

realizada sea típica, basta la simple atribución entre varias personas de un ilícito penal

o de una determinada cualidad. Por ende la difamación puede alcanzar ofensas

morales y no exclusivamente delictuosas.

2. La comunicación se debe dar ante varias personas, la comunicación puede ser verbal o

escrita y como mínimo a dos personas, las cuales pueden estar juntas o separadas

7.3.4 TIPO SUBJETIVO:

Se requiere necesariamente el dolo. Además se exige un elemento subjetivo del tipo

concretado en el animus difamandi. Este delito se configura a título de dolo, entendiéndose

como tal la conciencia y la voluntad que tiene el agente de efectuar la divulgación del

hecho, cualidad o conducta que puede perjudicar el honor o la reputación. El motivo del
68
comportamiento, como sostiene BRAMONT ARIAS, será tomado en cuenta por el

juzgador al momento de aplicar la pena.

DOLO: consiste en la conciencia y voluntad de lesionar el honor o la reputación de las

personas mediante la propalación de la noticia o informacióndesdorosa. No es concebible la

forma culposa.

7.3.5 GRADOS DE DESARROLLO DEL DELITO:

El delito se consuma cuando llega a conocimiento del sujeto pasivo. En el caso que para

el delito se utilice un medio como la radio, la televisión, los periódicos, revistas, etc.; la

infracción se consumará en el lugar en donde se propale la información denigrante.

Se admite tentativa cuando se ejecuta por medio de un impreso, diario, periódico u otro

medio de comunicación social.

a) TENTATIVA: En principio, estando considerada esta figura

mayoritariamente en la doctrina como un delito formal, no es posible la

tentativa, porque es suficiente la conducta con capacidad para lesionar el

honor o la reputación; lo propio pasa con la difamación por escrito, sin

hablar todavía de la difusión, porque es tema de la conducta agravada; aquí

el delito se va a consumar cuando el documento llega a conocimiento de

69
terceros, mientras tanto procede la tentativa. Igual razonamiento merece la

comunicación telefónica, por eso fácilmente no se puede hablar de un delito

formal ni por ende rechazar de plano a la tentativa.

b) CONSUMACIÓN: El delito se consuma, cuando las personas están reunidas

en el momento y lugar de vertida la afirmación que pueda perjudicar el

honor o la reputación; si están separadas, en el momento y lugar que conoce

la ultima de ellas; se debe entenderse como la ultima, la que sigue después

de la primera que ha tomado conocimiento. Lo propio ocurre con los otros

medios de comunicación que hemos mencionado. Este delito no requiere

daño, únicamente la puesta en peligro del bien jurídico protegido.

La tentativa es factible en este delito, sobre todo cuando se trate de difamaciones

realizadas por medio de escritos o impresiones graficas

7.3.6 AGRAVANTE:

Dos son las formas agravadas que presenta en nuestra ley, la forma calumniosa y la

agravada por el medio.

1. DIFAMACIÓN AGRAVADA POR CALUMNIOSA:

70
Si entendemos por difamación el imputar a una persona un hecho, una cualidad o una

conducta, esta forma agravada se configura cuando el agente atribuye de manera expresa la

comisión de un delito, con las características estudiadas en la calumnia, de tal forma que la

imputación facilite su divulgación, y por ende aumenta el peligro del daño. Concretamente,

se trata de una calumnia agravada por su difusión.

La pena es privativa de libertad no menor de un ni mayor de dos años, la agravación

determina que el mínimo de la pena no puede ser inferior a un año.

2. DIFAMACIÓN AGRAVADA POR EL MEDIO:

Esta forma agravada depende del medio que utilice el agente; el código precisa al libro y

a la prensa, y agrega otra forma de comunicación social. En esta se refiere al libro como un

medio de transmisión del conocimiento o a referencias imaginarias. La otra es cuando el

dispositivo menciona a la prensa, se refiere al medio de información en tanto vehículo de

comunicación social, que en este caso, puede ser escrito, oral o por imagen, según se trate

de periódico escrito radial o televisivo. La pena en este caso es la más grave, pues la

privativa de libertad no puede ser menor de un año ni mayor de tres.

71
7.3.7 EXCEPTIO VERITATIS:

a) DEFINICIÓN: El exceptio veritatis puede ser definida como el sometimiento de la

imputación a un juicio de certeza, es decir, a la mostración de la veracidad del hecho.

Es una facultad que se le da al autor del delito de difamación para que pruebe la verdad

de sus afirmaciones. Si lo hace, quedara exento de pena; en caso contrario, se

corresponde, será condenado por delito de difamación. El exceptio veritatis solo

excluye la responsabilidad del sujeto por delito de difamación en las cuatro supuestos

que se establecen en el Art. 134 CP. Desde este punto de vista, la exceptio veritatis es

una causa de exención de pena, es decir el hecho que ha realizado el autor es típico,

antijurídico y culpable, aunque el legislador, por razones de política criminal, considere

que no se debe castigar.

b) PRUEBA DE LA VERDAD DE LAS IMPUTACIONES

Artículo 134.- Prueba de la verdad de las imputaciones

El autor del delito previsto en el artículo 132º puede probar la veracidad de sus

imputaciones sólo en los casos siguientes:

72
 Cuando la persona ofendida es un funcionario público y los hechos, cualidades o

conductas que se le hubieran atribuido se refieren al ejercicio de sus funciones.

 Cuando por los hechos imputados está aún abierto un proceso penal contra la persona

ofendida.

 Cuando es evidente que el autor del delito ha actuado en interés de causa pública o en

defensa propia.

 Cuando el querellante pide formalmente que el proceso se siga hasta establecer la

verdad o falsedad de los hechos o de la cualidad o conducta que se le haya atribuido. Si la

verdad de los hechos, cualidad o conducta resulta probada, el autor de la imputación estará

exento de pena.

La acción probatoria en estos casos, puede generar dos consecuencias: a) acreditada la

verdad de los hechos injuriosos el imputado por este delito será absuelto; b) acreditada la

falsedad de la imputación el sujeto activo responderá por difamación.

Artículo 135°.- Inadmisibilidad de la “exceptio veritatis”

No se admiten en ningún caso la prueba:

73
1. Sobre imputación de cualquier hecho punible que hubiese sido materia de

absolución definitiva en el Perú o en el extranjero.

2. Sobre cualquier imputación que se refiera a la intimidad personal y familiar, o a un

delito de violación de la libertad sexual o proxenetismo comprendido en los

capítulos IX y X, del Titulo IV del libro segundo.

En el inciso 1 se acoge el principio de cosa juzgada, dado que su presupuesto es la

existencia de un procedimiento judicial en el cual hay un fallo firme. Estaríamos en este

caso cuando el sujeto activo realiza afirmaciones sobre hechos que ya han sido objeto de un

procedimiento judicial acabado, por lo que carecería de sentido e iría en contra de una

garantía judicial volver a investigar tales hechos.

En primer lugar hay que destacar lo siguiente: con relación a la materia objeto de cosa

juzgada, se habla de una absolución, de ahí que no se comprenda el caso de condena por

disposición expresa del C.P.: en segundo lugar, la absolución tiene que ser definitiva, esto

es, el dallo judicial ha de ser firme, por tanto, no podrá invocarse este precepto su hay

sentencia absolutoria en primera instancia y se ha apelado; En tercer lugar, el fallo judicial

puede haber sido emitido por Tribunal nacional o extranjero, lo importante es que se haya

llevado un debido proceso contra la misma persona.

74
En ningún caso aun cuando lo pida el propio ofendido- se admitirá el exceptio veritatis si

se refiere a la intimidad personal o familiar, puesto que en tales casos no existe un interés

público superior. Además, también se establece esta excepción a la admisibilidad de

la exceptio veritatis en el caso de violación, que requiere acción privada.

7.3.8 PENALIDAD:

Para el tipo base de difamación se establece pena privativa de libertad no mayor de dos

años y de treinta a ciento veinte días-multa. Por lo que se refiere a las agravantes si se

constituye la difamación una calumnias e establece pena privativa de libertad no menor de

uno ni mayor de dos años y de noventa a ciento veinte días-multa, en virtud del medio

empleado, la pena será privativa de libertad no menor de uno ni mayor de tres años y de

ciento veinte a trescientos sesenta y cinco días-multa.

Artículo 133.- Atipicidad

No se comete injuria ni difamación cuando se trata de:

1. Ofensas proferidas con ánimo de defensa por los litigantes, apoderados o abogados

en sus intervenciones orales o escritas ante el Juez.

75
2. Críticas literarias, artísticas o científicas.

3. Apreciaciones o informaciones que contengan conceptos desfavorables cuando sean

realizadas por un funcionario público en cumplimiento de sus obligaciones.

Artículo 138.- Acción privada: Titulares de la acción penal

En los delitos previstos en este Título sólo se procederá por acción privada. Si la injuria,

difamación o calumnia ofende a la memoria de una persona fallecida, presuntamente

muerta, o declarada judicialmente ausente o desaparecida, la acción penal podrá ser

promovida o continuada por su cónyuge, ascendientes, descendientes o hermanos.

Consideraciones Generales: Los delitos contra el honor proceden por acción privada,

esto es, solo pueden ser denunciados por la persona ofendida o por quien la represente

legalmente. Se parte de que la ofensa se dirige contra una persona que está muerta, no

contra una persona viva. Por ellos se sostiene que se esté protegiendo la memoria de la

persona fallecida. Pero según la mayoría de la doctrina, a la que aquí se sigue, los muertos

no pueden ser sujetos pasivos de un delito contra el honor, de ahí se mantenga que en estos

casos se protege la memoria de los muertos, pero no el honor del muerto.

76
Cuando se refiere a que la acción puede ser removida es que pueden iniciar la acción las

personas indiciadas en el referido artículo, si se ha ofendido la memoria de un muerto; o

bien, estas mismas personas podrán "continuar" la acción, en el caso de que el ofendido

haya iniciado la acción, y haya fallecido posteriormente.

8. MAGALY JESÚS MEDINA VELA VS JOSÉ PAOLO GUERRERO

GONZÁLES - R. N. N° 449 – 2009- CORTE SUPREMA DE JUSTICIA -

PRIMERA SALA PENAL TRANSITORIA- LIMA.

La Sala de la Corte Suprema, consideró en el caso de autos lo siguiente:

“No cabe duda que la naturaleza y alcance de la actividad desplegada por la querellada,

como comunicadora de espectáculos, implica el desarrollo de una actividad riesgosa que

puede exceder el ámbito de lo permitido por el derecho o tutelado jurídicamente con la

norma prohibitiva de "no afectar el honor de las personas"; esta afirmación se sustenta en la

naturaleza de sus informes, en el propio medio por el cual difunden la información -revista

y televisión- además de la conocida y sostenida tele audiencia que genera. Siendo ello así,

se requiere un mayor control de fuentes de peligro que amenazan -seria y gravemente

bienes jurídicos como el honor de las personas. Asimismo, se debe considerar que el

77
principio de confianza no puede operar con el mismo rigor en cualquier circunstancia; el

nivel de rigidez del principio de confianza está en estricta relación con el riesgo que

compromete con su actuar.

En tal sentido, en el presente caso no es admisible asumir la aplicación del principio de

confianza en forma absoluta, pues en el marco de las públicas actividades desplegadas por

la encausada Magaly Jesús Medina Vela, a través de su programa de televisión y su revista

semanal se requiere un proceder cauteloso y rígido respecto a sus controles; en ese

contexto, si bien no se desconoce, que bajo criterios de distribución del trabajo, se tiene la

necesidad de actuar confiados en que cada eslabón ejecutará correctamente su rol; sin

embargo, la atención respecto al cumplimiento de los procedimientos, en una organización

de carácter vertical exige un mayor nivel de control del superior al subordinado, tanto más

cuando se asumen altos riesgos de afectación a bienes jurídicos de terceros. Así en la labor

periodística de la querellada con relación al presente caso hace falta algo más que la

confianza en el emisor de la información o un mínimo de deber de comprobación; motivo

por el cual, en principio, no basta una única fuente de información para dar por cumplido el

requisito de comprobación diligente de la noticia.

La querellada en su calidad de directora de la revista y conductora del programa de

televisión con amplia experiencia en el ambiente periodístico desde su posición de garante

y dentro de una estructura vertical de trabajo, tenía el deber de controlar las fuentes de

peligro, por ello le era exigible:


78
i) mostrar diligencia en la verificación de la información, para lo cual bien pudo

contrastar la noticia, la que desde luego debe responder a mínimas condiciones de

verosimilitud, y

ii) proporcionar los medios necesarios a quien está en una relación de subordinación;

lo que no realizó, pues en el presente, la cámara fotográfica del agente que lleva la noticia

no tenía un fechador debidamente controlado, y aun cuando lo importante de la noticia no

era la toma fotográfica - que desde luego resulta inocua para afectar el honor del

querellante- si resulta relevante la hora en que se señala se efectuó esta; y;

iii) el riesgo de afectación al honor del jugador nacional José Paolo Guerrero Gonzáles

exigía principalmente que dicho aspecto sea corroborado, en todos los niveles, tanto más

por la propia Directora y conductora.

En ese sentido, la actuación de la conductora posterior a la emisión de la noticia

desechando la misiva que le advertía que esta no correspondía con la realidad

(acrecentando la intensidad de la trasgresión a la norma prohibitiva y con capacidad para

producir el resultado lesivo, pues buscaba con dicho proceder afirmar la veracidad de la

noticia) aparejada en ese estadio a su conducta renuente a verificar la evidencia que

sustentaba su información, nos lleva razonablemente a concluir que su representación de

vulneración de la norma -o si se quiere, de la producción del resultado mella en el honor de

un individuo- era altamente probable; sin embargo, se conformó con él, siguió adelante e

incrementó ostensiblemente el riesgo; en efecto, por lo antes anotado era evidente que

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incluyó en sus cálculos la realización del tipo, pues reconoció como posible que se

produzca y lo asumió voluntariamente; en tal virtud, queda claro su consciente desprecio

hacia la verdad, circunstancia que no se daría si la querellada hubiera actuado con pruebas

claras de la verdad del hecho, siendo por ello atribuible el delito subjetivamente por dolo

eventual, conforme lo afirma la Sala Penal Superior, en tanto era consciente que su

conducta concreta era apta para realizar el tipo penal

Así mismo la Sala Penal Superior declaró haber nulidad en la propia sentencia de vista

que por mayoría revoca el extremo de la efectividad de la pena impuesta de cinco meses de

pena privativa de la libertad efectiva para la sentenciada Magaly Jesús Medina Vela, y la

reforma imponiéndole dos años de pena privativa de la libertad, suspendida por el periodo

de prueba de un año quedando sujeta al cumplimiento de reglas de conducta; reformándola:

impusieron a la sentenciada Magaly Jesús Medina Vela tres años de pena privativa de la

libertad suspendida en su ejecución por el plazo de tres años, bajo el cumplimiento

obligatorio de las reglas de conducta que se indican en la sentencia de vista con el

apercibimiento de revocar la medida de suspensión de la efectividad de la pena por

incumplimiento de alguna de ellas dentro del plazo fijado.

Allí se estableció que además de los 200 mil soles de reparación civil, Magaly debía

pagar "las costas y costos" en que incurrió Guerrero en este proceso; es decir, los

honorarios de la abogada Tatiana Bardales. Igualmente, se le impuso una multa de 200

días, equivalente al 25% de su sueldo diario. Con un sueldo de 10 mil dólares mensuales,

debería pagar más de 16 mil dólares de multa. Sobre la rectificación, esta aparece como

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una de las cinco reglas de conducta que deberá cumplir durante el periodo de prueba de un

año que se le impuso al modificarse la condena efectiva por dos años de pena privativa de

libertad. La sentencia consta de 13 puntos en los que se describe el caso y las conclusiones

del voto en mayoría, más la parte resolutiva, donde se precisan la pena y la reparación civil.

Los magistrados establecen que Magaly Medina es responsable de difamación porque

nunca pudo probar la veracidad de la información sobre Paolo Guerrero.

Anota, además, que "en ningún momento la señora Medina señaló que había delegado

funciones al señor César Lengua para que, en su condición de director asociado, sea el

responsable de verificar la noticia sobre el futbolista Paolo", y que esta versión solo surge

después como un acto de defensa. Agrega que es obvio que en la práctica fue Magaly

Medina quien asumió el rol de garante y, por tanto, (tenía) el deber de controlar el

contenido de la publicación y no el personal que labora en la revista. En el punto 10 se

indica que este caso no colisiona con el derecho a la información, "porque no se le está

sancionando por el hecho de informar: sino por el de informar al público por medio de la

prensa, la televisión y página web, de una noticia errada (...)".

Subraya que si bien Paolo Guerrero goza de reconocimiento popular, no es un

funcionario público y, por tanto, no hay conflicto entre la libertad de expresión y el derecho

al honor. El veredicto subraya que Magaly Medina no es reincidente ni habitual en el delito

porque al momento de ser sentenciada ya había sido rehabilitada de sentencias anteriores,

por lo que no se le puede poner una pena de prisión efectiva. La Sala consideró, además,

que el delito que se atribuyó a la periodista es a título de dolo eventual, por no haber

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verificado la información que propaló en perjuicio del querellante, pese a que pudo hacerlo,

sin embargo, siguió adelante con la realización del tipo penal.

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CONCLUSIONES

A manera de conclusiones del presente trabajo se pueden señalar las siguientes:

1) La conceptualización del bien jurídico honor depende de las condiciones específicas

de una sociedad en un momento determinado, pues se trata de un concepto

eminentemente funcional.

2) En los delitos contra el honor (injuria, calumnia y difamación), no se exige un

elemento subjetivo distinto al dolo, pues toda intencionalidad especial o específica

se encuentra plenamente abarcada por el dolo.

3) El honor como cualidad inherente a la persona humana y el derecho a la honra,

como emanación de la dignidad del hombre fue amparado y recogido en su

protección por el ordenamiento jurídico de los pueblos a través de los distintos

tiempos y latitudes.

4) Creemos que es importante que el derecho ampare el honor en sus distintos

aspectos, por cuanto constituyen un todo inseparable como derecho de la

personalidad.

5) No es necesario que las ofensas que se realicen hacia una persona sean verdaderas o

falsas, lo que importa es el hecho de afectar el honor y la intimidad personal, lo que

ocasiona un debilitamiento significativo a la tutela del honor en la persona.

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RECOMENDACIONES

 No atribuir falsas acusaciones si no existe las pruebas necesarias que justifiquen la

acusación.

 Si se requiere divulgar alguna información sobre la función, cualidad o conducta de

los funcionarios, se debe tratar de conseguir las pruebas necesarias que sustenten las

imputaciones.

 Los periodistas que difundan información, deben tener cuidado de no

perjudicar el honor y reputación de la persona.

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REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Quijada Tacuri, Víctor Hugo "Delitos contra el Honor", trabajos digitales del Portal de

Internet Monografías, recuperado el · día 23 de Febrero del 2008.

Weinrich, Harald: “Un honor olvidado”, en “Conciencia lingüística y cultura literaria”,

Ediciones MSH, 1989.

Alonso Alamo, Mercedes. Protección Penal del Honor. Sentido actual y límites

constitucionales, ADPCP.

De Cossio, Manuel: “Derecho al honor. Técnicas de protección y límites”, Tirant lo Blanch,

Valencia, 1995.

Fromm, Erich: “La revolución de la esperanza”, Fondo de Cultura Económica, Buenos

Aires, 1987.

- Beccaria, Cesare: “De los delitos y de las penas”, Alianza, Madrid, 1986.

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