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UNIVERSIDAD MESOAMERICANA

FACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICAS Y SOCIALES

APLICABILIDAD DE LA DETENCIÓN O PRISIÓN ADMINISTRATIVA DENTRO


DEL PROCESO PENAL GUATEMALTECO, OCASIONANDO DETENCIÓN
ILEGAL AL SUJETO

CLAUDIA DINORAH ALFARO ACEVEDO

Guatemala, 11 de mayo de 2,018


Esta Tesis fue elaborada por la autora Claudia Dinorah Alfaro Acevedo para obtener los

títulos en Licenciatura de Ciencias Jurídicas y Sociales, Abogada y Notaria.

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DEDICATORIA

A Dios.

Por darme la lección del joven hasid, en su “Bar Mitzvah”, pues no sirve de nada conocer toda la teoría

del mundo si no se disponde a cambiarse a sí mismo. Gracias por concederme un espiritu para aceptar

el compromiso de terminar el propósito que me embarcó en este viaje.

A mi hijo.

Santiago, no hay más prueba de amor verdadero que la que tu me das, porque por encima de toda

felicidad se encuentra tu existencia en mi vida. Tu amor es el motivo, por el cual de muchos senderos,

tomé este camino.

A mi madre.

Brenda, por tu amor incondicional, por integrar mi vida con tu apoyo y tus ideas de sabiduría para

aceptar con valor y coraje los retos de la vida, en especial enseñarme la humildad para ayudar al

necesitado y recordarme siempre, con tus acciones, agradecer las bendiciones que recibimos.

A mi familia y amigos.

Por su apoyo incondicional, pues la fuerza toma muchas formas, hay personas que son físicamente

fuertes y otras cuya fuerza está en su mentalidad, o quizás fluyen con la fuerza de los sentimientos,

les agradezco su fuerte convicción hacia mi y que todos ustedes, me han enseñado, que nuestra fe

debe ser inquebrantable.

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ÍNDICE

INTRODUCCIÓN .................................................................................................................. 12

CAPÍTULO I. ....................................................................................................................... 16

CAPÍTULO I
EL PROCESO PENAL GUATEMALTECO
1.2. Importancia del proceso penal ........................................................................................ 17

1.3. Contenido del proceso penal........................................................................................... 20

1.4. Fines y objeto del proceso penal...................................................................................... 22

1.5. Sistemas procesales .................................................................................................... 23

CAPÍTULO II........................................................................................................................ 31

CAPÍTULO II
GARANTÍAS CONSTITUCIONALES Y PRINCIPIOS DEL PROCESO
2.1. Garantías constitucionales del detenido............................................................................. 32

2.2. Definición de principio ................................................................................................... 38

Oralidad ......................................................................................................................... 40
Debido proceso ............................................................................................................... 41
Defensa ......................................................................................................................... 45
Legalidad y desjudicialización ........................................................................................... 48
Juicio previo ................................................................................................................... 49
Principio de inocencia ...................................................................................................... 49
In dubio pro reo ............................................................................................................... 50
2.3. Principios doctrinarios del proceso penal ........................................................................... 51

Audiencia ....................................................................................................................... 51
Verdad real ..................................................................................................................... 52
Imputación ..................................................................................................................... 52
Definición de arresto ........................................................................................................ 53
Libertad como regla ......................................................................................................... 54

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CAPÍTULO III
MEDIDAS DE COHERCION Y MEDIDAS SUTITUTIVAS
3.1. Definición de medidas sustitutivas .................................................................................... 56

3.2. Momento procesal para aplicar las medidas sustitutivas ........................................................ 58

3.3. Características de las medidas sustitutivas......................................................................... 59

3.4. Definición de medidas de coerción ................................................................................... 60

3.5. Principios para la aplicación de medidas de coerción ............................................................ 61

Principio de excepcionalidad ............................................................................................. 63


Principio proporcionalidad ................................................................................................ 65
Principio acusatorio ......................................................................................................... 67
3.6. Fines de las medidas de coerción .................................................................................... 68

3.7. Clasificación de las medidas de coerción .............................................................................. 70

CAPÍTULO IV.
MEDIDA DE COHERCION DENOMINADA PRISIÓN PREVENTIVA
4.1. Definición de prisión preventiva ..................................................................................... 74

4.2. Requisitos de la prisión preventiva ................................................................................... 77

4.3. Duración de la prisión preventiva ..................................................................................... 79

CAPÍTULO V.
ILEGALIDADES EN LA APLICACIÓN DE LA PRISIÓN ADMINISTRATIVA EN EL
PROCESO PENAL GUATEMALTECO
5.1. Concepto de prisión administrativa ................................................................................... 85

5.2 Diferencias de la prisión administrativa a la prisión preventiva y prisión provisional....................... 87

5.3. Momento procesal de la prisión administrativa .................................................................... 89

5.4. Importancia de respetar el plazo en la detención administrativa ............................................... 92

5.5. Regulación legal y cómputo del tiempo aplicable al detenido que guarda prisión administrativa ....... 96

5.6. Incumplimiento de los operadores de justicia en el plazo constitucional para el interrogatorio a


detenidos o presos ..................................................................................................... 103

5.7. Acciones alternativas a la detención administrativa en caso de tornarse materialmente imposible el


cumplimiento de los plazos constitucionales ..................................................................... 107

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CONCLUSIONES ............................................................................................................... 112

RECOMENDACIONES ........................................................................................................ 116

ANEXOS .......................................................................................................................... 118


Anexo A. Gaceta 57, Expediente 73-2,000, Sentencia de Amparo del 25 de Julio
del 2,000, de la Corte de Constitucionalidad .............................................................. 118
Anexo B. Entrevista en la Corte Suprema de Justicia ................................................ 131
BIBLIOGRAFÍA .................................................................................................................. 135

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INTRODUCCIÓN

Mantener detenida a una persona sospechosa de un crimen y en espera de su primera

declaración, ante juez competente, por más del plazo constitucional establecido, constituye una

irregularidad procesal, que seguramente atenta contra la garantía establecida en la Constitución

Política de la República de Guatemala y especialmente los derechos judiciales regulados en el Artículo

8 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, denominada Pacto de San José, por haber

sido suscrito en Asamblea de la Organización de Estados Americanos, en la capital de Costa Rica,

ratificado en Guatemala el 27 de abril de 1978.

Debido al incremento de criminalidad en el país, por consiguiente, las órdenes de

aprehensión en el sistema de justicia, provocan una carga de trabajo que hace difícil cumplir con el

desarrollo de la audiencia para dilucidar la situación jurídica del detenido, teniendo, la autoridad,

únicamente que atender lo que respecta con hacerle saber al imputado los motivos de su detención,

como lo regula el artículo 81 del Código Procesal Penal “…Advertencias preliminares. Antes de

comenzar las preguntas se comunicará detalladamente el sindicado el hecho que se le atribuye, con

todas las circunstancias de tiempo, lugar y modo, en la medida conocida; su calificación jurídica

provisional…”. Sin embargo, esta audiencia en la práctica se desarrolla con poca sustentación, debido

a que únicamente se indaga a la persona para saber si, en efecto, es a quien requiere la orden de

aprehensión, quién la requirió y bajo qué carga de delitos, mientras está persona permanecerá

detenida, para posteriormente y en otra audiencia, rendir su primera declaración, esclarecer la

vinculación con los delitos y resolver sobre si esta persona es apta para una medida sustitutiva o bien

ordenarle prisión preventiva, “cumpliendo así”, según los órganos jurisdiccionales, con la audiencia

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indagatoria o de primera declaración. Lo anterior se desarrolla sin tomar en cuenta el término de

veinticuatro horas para ponerlo a disposición del órgano jurisdiccional competente y rendir dicha

audiencia.

Este tiempo durante el cual el aprehendido queda bajo custodia de la Policía Nacional

Civil, desde su detención hasta el momento de ponerlo a disposición de autoridad judicial para dilucidar

su situación jurídica, se le denominará en el presente trabajo como: prisión administrativa. Término

que utilizan legislaciones en derecho comparado, como la de los Estados Unidos de América y los

países miembros de la Unión Europea, entre otros. Esta prisión administrativa, constituye una etapa

procesal necesaria para garantizar la vinculación del sindicado con los indicios probatorios de su

participación en un hecho delictivo, así como su postura y respectiva defensa sobre la imputación.

Esto implica la consolidación del sistema democrático para garantizar, no solo el resultado procesal,

que es la averiguación de la verdad, sino también para resguardar los derechos de las víctimas, así

como de los mismos procesados.

No obstante lo anterior, para que los operadores de justicia, entendiéndose por los

mismos, Ministerio Público, Policía Nacional Civil o bien los operadores de justicia del Organismo

Judicial, garanticen que la prisión administrativa, no pueda ser empleada como medio de violación

sistemática, se establece el plazo perentorio de veinticuatro horas en el Artículo 9 de la Constitución

Política de la República de Guatemala, para que al detenido por los indicios que lo vinculan con un

hecho tipificado como delito, se le informe sobre las razones que motivaron su arresto, sea escuchado

con su respectiva defensa por juez competente y procedan todas las actuaciones que en ley

corresponden. Sin embargo, en la mayoría de casos, se ha utilizado el modelo de aprehensión y el

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detenido permanece en arresto, excediendo dicho plazo y en espera por tiempo indefinido, para

determinar su situación jurídica.

Los artículos anteriores establecen que dicho plazo no debe extenderse de veinticuatro

horas, siendo este plazo vigente, pero inaplicable por los tribunales facultados para llevar a cabo la

audiencia respectiva, lo cual provoca un agravio para el sindicado, porque al extenderse, no se

respetan los derechos establecidos como garantías constitucionales, indicados en la Convención

Internacional en materia de Derechos Humanos, Pacto de San José, y dispuestos como principios

procesales en el Decreto 51-92 del Congreso de la República, Código Procesal Penal, dejando un

vacío legal sobre si la prolongación de la detención ocasionará una ilegalidad aunque esté fundada en

una resolución que la provocó, tratando con ésta evitar dicha ilegalidad llamándola “prisión provisional”

equivocadamente, puesto que es una autoridad administrativa la que está a cargo de dicha prisión.

De esta manera, además de convertirse en una detención ilegal, por exceder el plazo

constitucional, también ocasiona una inconstitucional, pues contraviene los postulados regulan las

garantías humanas de los ciudadanos, dejando al sujeto en incertidumbre por no saber el día en que

se llevará a cabo su primera declaración, si tendrá derecho a medida sustitutiva o si le otorgarán una

falta de mérito. Entonces se convierte, para el detenido, en un desgaste psicológico y económico,

además de un detrimento en su persona ante la sociedad, por no saber cuál será la situación jurídica

que resolverá el órgano jurisdiccional.

Es un hecho notorio que el incremento de criminalidad sobrepasa los Tribunales de

Justicia, provocando que los jueces y órganos jurisdiccionales deban extender el plazo para la primera

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declaración de un sindicado, a pesar de que la Constitución Política de la República de Guatemala

ordene en el Artículo 9, en forma taxativa y sin a lugar segundas interpretaciones, que tal extensión

es completamente contraria a su espíritu y contenido literal, porque en la práctica únicamente reciben

al aprehendido, le comunican la causa de su detención en forma de título, posteriormente por quien

fue requerido dicho arresto, pero difieren de verificar el tratamiento de inocente que debe recibir,

revisar el cómputo del tiempo, informarle acerca de su relación con el hecho delictivo y escucharlo.

Por consiguiente, lo anterior se convierte en un procedimiento usual en la práctica judicial,

porque diferir la audiencia de primera declaración, por cualquier causa, evidentemente extiende el

plazo de duración de la prisión administrativa, en tanto ésta no ha podido convertirse en prisión

preventiva o bien aplicar a una medida sustitutiva, mediante la cual el sindicado pueda quedar ligado

a proceso penal, pero recuperará inmediatamente su estado de libertad.

En algunos casos, ésta prisión se prolonga hasta por el término de semanas o meses,

tiempo en el cual, si no se ha escuchado al detenido, se considera, que tal detención administrativa

es antijurídica por sobrepasar el tiempo fijado constitucionalmente, con el fin de limitar la libertad de

cualquier persona que resulte sospechosa de participar en un delito.

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CAPÍTULO I.
EL PROCESO PENAL GUATEMALTECO

El proceso penal constituye el elemento esencial del sistema penal guatemalteco, por
medio del cual se aplica la justicia en el esclarecimiento de un hecho delictivo para determinar la
responsabilidad penal. Es como lo indica Binnder un “eje estructurador” (2016: Pág. 24) en todo un
sistema democrático

1.1. Definición

Para abordar el significado teórico del proceso penal, es preciso determinar los vocablos

que forman tal concepto. Por proceso se puede entender “la serie de pasos que se desarrollan para

lograr un fin” (DRAE, 2016: Pág. 402). Siendo esta serie de pasos, parte de la justicia penal, se puede

interpretar que se desarrollan en un orden lógico hacia una meta que en la rama del derecho en general

denominada penal, para obtener el resultado, que es la sentencia de culpabilidad o de inocencia.

Respecto al origen etimológico de la palabra proceso, Couture expone: “Derivado culto del

latín processus, -us: avence, progreso, usado ya en el lenguaje jurídico de la Edad Media en la

acepción de proceso. Se trata de un postverbal de procedo –ere: proceder, avanzar” (2009: Pág. 53).

No obstante que el origen de la palabra la aprecia el autor en cuestión como de latín, hay el criterio

que “es una palabra de origen canónico” (Alvarez, 2010; Pág. 12).

Lo anterior, se establece en sentido general, que como concepto laxo se entiende definido

el proceso penal como la serie de pasos que se desarrollan para lograr una sentencia penal. Sin

embargo, en sentido estricto, es necesario recurrir a los estudiosos de la materia, a efecto de brindar

un significado técnico.

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El proceso penal es: “un conjunto de actividades ordenadas por la ley, para el

desenvolvimiento de la función jurisdiccional” (Cuenca, 2010: Pág. 18). Como se observa, esta

definición resulta bastante coherente con los conceptos expuestos anteriormente, en el sentido de que

el proceso constituye una serie de pasos y que cumple una atribución de la justicia como quedó

apuntado en definiciones previamente citadas y comentadas.

Por otro lado, el proceso puede ser definido como: “el conjunto de actos coordinados que

se ejecutan por o ante funcionarios competentes del órgano judicial del Estado, para obtener, mediante

la aplicación de la ley en un caso concreto, la declaración, la defensa o la realización coactiva de los

derechos que pretendan tener las personas privadas o públicas, en vista de su incertidumbre o de su

desconocimiento o insatisfacción (en lo civil, laboral o contencioso administrativo) o para la

investigación, prevención y represión de los delitos y las contravenciones (en materia penal) y para la

tutela del orden jurídico y de la libertad individual y la dignidad de las personas en todos los casos”

(Echandía, 2010: Pág. 23).

1.2. Importancia del proceso penal

La importancia del proceso penal radica en la necesidad de la sociedad, en la búsqueda

de aplicación de justicia, como efecto para contrarrestar la delincuencia. El incremento infortunado del

crimen, tanto común como organizado, precisa de medios jurídicos idóneos y modernos como

respuesta equivalente del Estado a tal fenómeno. En caso contrario, es decir, que la delincuencia

moderna fuese combatida con procedimientos atrasados, complejos, escritos, secretos,

conculcadores de derechos humanos, seguramente la impunidad sería la consecuencia lógica. Así

como el valor justicia prevalece en una sociedad que pretende una sana convivencia pacífica como
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principio de derecho, subordinándose los ciudadanos al imperio de la ley, también es necesario,

asimismo, contar con una forma eficaz de juzgar a aquellos sujetos que infraccionan la ley, en especial

en materia penal, en cuyo caso, se debe utilizar el proceso penal.

Eugenio Florián expresa que "La función penal como se sabe, se desenvuelve en el

sentido de determinar la existencia de un delito, formulando la inculpación frente a un sujeto y declarar

más tarde la aplicación de la ley penal en el caso concreto". (2012: Pág. 13).

He allí el primero de los sistemas que se estudia. Se dice que el Derecho es suficiente

como consecuencia del desarrollo de la sociedad, en primer lugar, porque el legislador describe los

delitos y fija las penas, así como las instituciones afines, puede agregarse que el legislador al crear

una norma sustantiva penal, como resultado para su aplicación crea también la norma adjetiva, misma

que deberá estar en precisión de la función que corresponda al Estado.

“El Derecho Procesal Penal es el conjunto de normas y doctrinas que regulan el proceso

penal en toda su sustanciación”. (De Mata. 2015: Pág. 10). Desde luego el derecho procesal penal es

un instrumento del Sistema Penal, ideado para resolver un conflicto de intereses, que surge no entre

partes, sino entre la misma sociedad, debido al interés en que se castigue a los culpables, así como

evitar la condena de los inocentes, se puede decir que es un derecho justo al perseguir se condene a

los culpables y absolver a los inocentes.

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La política criminal debe entonces, debe auxiliarse para el cumplimiento de sus fines y

objetivos, del proceso penal, pero de conformidad con el Estado vigente, la época y eventos que

condicionan a la misma, y por ello, así también será el sistema o régimen procesal subsistente. Sin

embargo, y en garantía del sistema vigente en nuestra legislación, se puede decir que: es un progreso

sustantivo el alcanzado por el Decreto Número 51-92 del Congreso de la República, al dejar atrás el

sistema inquisitivo. La función penal, por consiguiente, se desenvuelve en el sentido de determinar la

existencia de un delito, formulando la acusación para la aplicación de la ley penal.

El derecho procesal penal evoluciona a grandes pasos, porque pretende estar en paralelo

al desarrollo general de la sociedad, debido a que procura atender de las exigencias de la sociedad

en el momento preciso. Sin embargo, en ocasiones, surgen etapas precarias en la historia de la

humanidad, y para su demostración el oscurantismo en el período de la inquisición. Uno de los

ejemplos más emblemáticos de esto, lo constituye el ejercicio de la acción penal, por cuanto es el

Ministerio Público el encargado de ejercer la persecución penal, y ya no el juez como lo era en el

sistema de mérito, por consiguiente, puede apreciarse un procedimiento democrático y además

respetuoso de la separación de funciones, porque no es el ente juzgador el mismo que investiga y

luego juzga, sino que, idóneamente la investigación para el esclarecimiento de los hechos,

corresponde al ente acusador.

Es un instrumento jurídico adjetivo indispensable, que conjuntamente con el derecho

penal, son corresponsales de la política criminal del Estado y que comúnmente se le denomina justicia

penal.

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“Tanto en la doctrina como en la legislación moderna, proceso no es lo mismo que

procedimiento. Aunque ambos son objeto de regulación del Derecho Procesal Penal, se entiende por

procedimiento: el orden que se debe observar en la tramitación total o parcial, o sea, el camino que se

debe seguir por imperio de la ley aunque también se considera como tal, el método que observa la

autoridad policial en la investigación preliminar o el Ministerio Público en la directa”. (Binder, 2016:

Pág. 37). Mientras que para efectos del término proceso es preciso remitirse a lo ya expuesto en este

trabajo.

En general, por proceso penal se interpreta como el conjunto de actividades y formas

mediante las cuales los órganos encargados de impartir justicia, previamente establecidos en ley,

observando ciertos requisitos, actúan, juzgando la aplicación de la misma en cada caso concreto. Es

decir, que es el instrumento normalmente indispensable para la aplicación de la justicia ( en el presente

caso ley penal) en cada caso.

1.3. Contenido del proceso penal

El principio básico de un sistema procesal penal acusatorio es que no se puede realizar la

apertura a juicio sin que exista una acusación (denuncia). Sin embargo, esta acusación debe ser

preparada, lo cual supone la investigación preliminar de la comisión de un delito, para reunir datos y

elementos de prueba que permitan plantear una pretensión fundada.

En la investigación de la verdad el Ministerio Público deberá practicar todas las diligencias

pertinentes útiles para determinar la existencia del hecho delictivo. Asimismo, deberá establecer

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quiénes son los partícipes, procurando su identificación y el conocimiento de las circunstancias

personales que sirvan para valorar su responsabilidad o influyan en su punibilidad. Verificará también

el daño causado por el delito, aun cuando no se haya ejercido la acción civil. El Artículo 301 del Código

Procesal Penal, estatuye que: “La denuncia puede contener, cuando corresponda, el pedido de que el

Estado asuma en su nombre el ejercicio de la acción civil proveniente del hecho punible, la cual será

ejercida por el Ministerio Público”, por cuanto puede evidenciarse que el Estado, por medio del

Ministerio Público debe cumplir con todo lo esencial para la averiguación del hecho investigado, aún

con respecto a la acción civil, se haya esta ejercido o no.

El Ministerio Público actuará en esta etapa a través de sus fiscales de distrito, sección,

agentes fiscales y auxiliares fiscales de cualquier categoría, previstos en la Ley Orgánica del Ministerio

Público, quienes podrán asistir sin limitación alguna a los actos jurisdiccionales relacionados con la

investigación a su cargo. (Artículo 309 del Código Procesal Penal:

En la investigación de la verdad, el Ministerio Público deberá practicar todas las diligencias

pertinentes y útiles para determinar la existencia del hecho, con todas las circunstancias de

importancia para la ley penal. Asimismo, deberá establecer quiénes son los partícipes, procurando su

identificación y el conocimiento de las circunstancias personales que sirvan para valorar su

responsabilidad o influyan en su punibilidad. Verificará también el daño causado por el delito, aun

cuando no se haya ejercido la acción civil… El Ministerio Público actuará en esta etapa a través de

sus fiscales de distrito, sección, agentes fiscales y auxiliares fiscales de cualquier categoría previstos

en la ley, quienes podrán asistir sin limitación alguna a los actos jurisdiccionales relacionados con la

investigación a su cargo, así como a diligencias de cualquier naturaleza que tiendan a la averiguación

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de la verdad, estando obligados todas las autoridades o empleados públicos a facilitarles la realización

de sus funciones).

En sentido amplio, se entiende que el contenido del proceso penal, es todo lo que tenga

que ver con este, desde su concepto, finalidad, objeto, naturaleza jurídica, sujetos procesales, etapas

del proceso, entre otros muchos conceptos. Por aparte, en sentido estricto, el contenido del proceso

penal está regulado estrictamente por el Código Procesal Penal.

1.4. Fines y objeto del proceso penal

El fin de un proceso penal lo establece una sociedad en su conjunto. Cuando una sociedad

quiere ser autoritaria, es decir ha sido diseñada por el grupo que la dirige y gobierna, para ser

autoritaria, pues el procesal penal adquiere el fin mantener y garantizar ese autoritarismo, aún por

encima de los derechos humanos. Por el contrario, si una sociedad ha sido diseñada para la obtención

de la paz entre sus miembros, pues el fin deberá responder democráticamente a la obtención de

justicia penal en el sentido más amplio.

Barrientos Pellecer establece: “El fin del proceso penal en nuestra sociedad es el

mantenimiento de la sana convivencia pacífica, por eso el proceso penal persigue como fin esencial

la realización de la justicia penal, para asegurar la paz y restablecer el orden jurídico. Ninguna norma

de derecho penal puede ser aplicada sin recurrir a los medios y garantías del proceso penal”

(Barrientos, C: 2016: Pág. 43). Entre los principios generales de derecho se mencionan dos con

relevancia en el Derecho Penal, porque son resultado de una aplicación correcta de los elementos del

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Derecho Procesal Penal: La sana convivencia pacífica y la aplicación de justicia. Efectivamente, como

lo indica el autor de mérito, el primero de los principios aludidos tiene que ver en forma directa con el

fin del proceso penal y este a su vez con las dos ramas jurídicas indicadas.

1.5. Sistemas procesales

Históricamente la forma inquisitoria surge cuando, por cambios políticos, desaparecen las

circunstancias que conservaban la forma acusatoria, que cae su desuso en el siglo XVI, en este

sistema los escritores de la época enseñaban que el juez debía de proveer todo, incluso la defensa y

la sentencia. Los llamados regímenes procesales, “reflejan una concepción ideológica imperante en

cada etapa en que suele presentarse una reforma a cada sistema”. (Vélez, 2014: Pág. 19).

La historia del proceso penal, muestra que en el momento en que el Estado absorbe toda

la autoridad en una sola persona, como el caso del Emperador, Rey o Cacique, los procesos penales

adquieren una forma de inquisición, y en los períodos en que la sociedad se acerca a la democracia

o se humaniza la justicia, el proceso penal se vuelve acusatorio. Esto significa que, mientras los

Estados autoritarios en los que se aplica justicia en forma concentrada, sin independencia judicial, la

investigación queda acumulada como función a un sujeto procesal y por lo tanto, el ejercicio de la

persecución penal no es ejercido por un ente diferente del juzga. Por consiguiente, quien recaba la

evidencia y presenta la prueba, será el mismo que posteriormente la valore, lo que arriesga la

objetividad de la investigación. Estando así la estructura del juzgamiento penal, la justicia se vuelve

inquisitiva, este resultado es derivado de la cultura general, que impone la misma forma en que se

maneja la cosa pública, como lo son la monarquía e inquisición juntas.

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Por otro lado, si se trata de poderes independientes, el mismo organismo judicial

implementa el sistema democrático y la separación de funciones dentro del proceso penal, como es

evidente en las sociedades que buscan la prevalencia de un estado de derecho y democratización del

mismo proceso penal.

El sistema inquisitivo

Los mayas, especialmente en su período clásico, desarrollaron una actividad tribal en

cuanto a la aplicación de justicia, sin separación de poderes ni independencia judicial. El mismo jerarca

era el jefe del ejército y a veces era juez. No era raro ver gobernar a sacerdotes. “Tikal, fue gobernada

por sacerdotes gobernantes, puesto que tal ciudad constituye un centro ceremonial. Por lo tanto en

las formaciones pre-estatales como denomina Merkl” (Castillo, 2016: Pág. 155), a las formas de

administración maya, se puede presumir que este era el sistema utilizado en su administración de

Justicia.

Este sistema ha sido criticado severamente desde el punto de vista humano, político y

social; y por ende también en el aspecto jurídico. Consiste en concentrar todo el poder en el

Emperador que hacía las veces de juez. Eugenio Florián, expresa que: “Se trata básicamente de tres

funciones: acusación, defensa y decisión. El proceso es secreto en absoluto. No hay deliberaciones,

el que juzga lo hace todo.” (2015: Pág. 129). Lo que implica la falta de separación de funciones de la

que se ha venido indicando anteriormente, y conlleva la dificultad de no establecer un proceso penal

democrático con independencia judicial.

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En el sistema inquisitivo el Estado se convierte en un ente supremo, descuidando los

derechos del acusado. Es normal que en este período la figura del inquisidor sustituya a la del juez,

quien actúa por cuenta propia, de oficio, por lo que en este sistema impera la oficiosidad para castigar

al delincuente, “la tortura se manifiesta justificada a plenitud, fundada en la necesidad del medio de

arrancar la confesión al inquirido” (Velez, 2011: Pág. 20), tal como se indicaba en párrafos

precedentes, la justicia se deshumaniza al punto que el mismo afán por subvertir al crimen, hace que

los mismo juzgadores obtengan confesiones de forma brutal.

Según el licenciado Jorge Mario Castillo González en su libro Derecho Administrativo, el

Estado policía ha existido en Guatemala, y sólo en cortas épocas, como los diez años de la época

revolucionaria y los de las últimas décadas, se puede decir que se ha vivido en un Estado de Derecho

(Castillo, 2016: Pág. 178). Lo que significa que, en los demás períodos de la historia, e inclusive como

lo indica el autor citado en la ciudad-Estado Maya, ha prevalecido el llamado Estado Policía, que es

fundamentalmente el tipo de Estado en el que implementa el sistema inquisitorio, como lo afirma

Alfredo Vélez Mariconde, agregando que se trata de un Estado despótico, que no respeta los Derechos

Humanos.

Por lo expuesto, el proceso penal se convierte en un instrumento de castigo. Y hace

permisible la frase también de Vélez Mariconde de que “Todo medio es legítimo para defender a la

sociedad” (2016: Pág. 20).

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Sistema acusatorio

Este sistema, el cual se desarrolla y explica en las siguientes líneas no es con exactitud el

vigente en Guatemala. Se trata, en el caso del proceso penal adoptado en el Decreto 51-92, del

Congreso de la República, de una adaptación casi completa del mismo, pero con diferencias concretas

debido a que el que se analiza a continuación ha asumido modificaciones hasta la presente fecha.

Incluso los códigos procesales pueden ser promulgados con la idea central de poner en

marcha un sistema acusatorio, y no lograrlo en la práctica. Tal es el caso de la República de la

Argentina y de Costa Rica, en los que la experiencia ha sido conceptuar algunas de sus instituciones

aún desde la óptica del sistema inquisitivo, peligro que aún afronta el proceso penal guatemalteco, la

anterior afirmación se hace porque parte del proceso aún conservaba actuaciones escritas,

procedimientos poco esclarecidos, como el que se expone en la presente investigación, que son

propias del sistema inquisitivo.

Para dar fundamento a la presente aclaración se cita textualmente lo manifestado por

Alberto Bovino que en su obra Temas de derecho procesal penal guatemalteco, señala: “En segundo

término, el Código Procesal Penal representa la adopción de un modelo que presenta profundas

diferencias estructurales con el sistema anterior. Ello es así, básicamente, porque el nuevo Código es

la expresión de una tendencia que se acerca mucho más al modelo acusatorio (formal), razón por la

cual muchas de sus instituciones, a pesar de que puedan llevar la misma denominación que las del

Código derogado, deben ser redefinidas a partir de los criterios guías que estructuran el nuevo

sistema...”. (2012: Pág. 33). Es preciso establecer y adoptar diferencias claras entre los distintos

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sistemas, de forma que se pueda deslindar uno del otro, tanto en la teoría como en la realidad práctica.

“Esta circunstancia implica el peligro de que el nuevo Código Procesal Penal sea interpretado a la luz

de los principios inquisitivos del Código anterior, es decir, sin respetar el modelo claramente adoptado

por el legislador... Esto es lo que ha sucedido en Argentina, en el ámbito federal, donde se implementó

irresponsable y caóticamente un Código procesal penal (similar al de Costa Rica) que, en muchísimas

ocasiones, es interpretado de modo tal que su aplicación posee mayor contenido inquisitivo que el

permitido por el texto del Código...”. (Bovino. 2012: Pág. 34).

Se dice que existió en los pueblos orientales, el chino, indio y hebreo, pero históricamente

floreció en Grecia. Este sistema es contrario al inquisitorio, porque todo el proceso es abierto, oral,

con separación de las partes involucradas y de debate: El que acusa y el que defiende participan

activamente en todas las fases del proceso, donde el juez es un tercero que tiene funciones de

fiscalización y de decisión.

En este sistema no hay actividad procesal anterior a una acusación particular (denuncia

del damnificado o cualquiera del pueblo) y la prisión preventiva es de aplicación excepcional. Es un

proceso de tipo individualista, posteriormente vulnerado por ideas socialistas. La primera de éstas

debió ser el concepto de que el delito afecta en muchos casos a la sociedad. “Arranca con la

desaparición del Sistema Inquisitivo en el siglo XIX, siendo introducido en la época de la revolución

francesa”. (Trejo. 2008: Pág. 131). Pero el mismo se establece en Guatemala con la aprobación del

Decreto Número 51-92 del Congreso de la República de Guatemala, Código Procesal Penal.

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Lo importante es que no existe una investigación previa a la acusación, lo que se modifica

de forma radical en el otro sistema. “Después de un período de reacción, el Código francés de 1808,

establece un sistema mixto, donde se produce una yuxtaposición de las concepciones extremas que

antes triunfaron. Desde entonces, el legislador busca afanosamente un equilibrio entre los intereses

individuales y sociales.” (Vélez. 2010: Pág. 20) Asimismo, el proceso penal guatemalteco, procura un

equilibrio, determinando avances hacia el sistema acusatorio con la separación de funciones en el

proceso penal, y el ejercicio de la investigación penal por un sujeto diferente al ente juzgador, pero

también aún presenta dificultades, la implementación de la oralidad, conservando en algunos

procedimientos, actuaciones por escrito.

En efecto, su primera aplicación la tuvo en Francia, donde la Asamblea Nacional

Constituyente instituyó una forma nueva que divide el proceso en dos fases: una primera la de

instrucción en la que todo se realiza en secreto, y por el juez; en una segunda, juicio oral y público, o

llamado también debate, en donde toda la actuación se lleva a cabo públicamente, ante un tribunal,

con la contradicción de la acusación y la defensa y con el control de inmediación y publicidad.

“Se difundió en los códigos modernos y las corrientes nuevas la modificaron

progresivamente hasta que se admitió la defensa en el período de instrucción. Es mixto porque

aparecen imbuidos los dos sistemas anteriores. El procedimiento precede por la etapa de instrucción

o investigación (sistema inquisitorio); y la segunda etapa es el juicio propiamente dicho, que es función

acusatoria, es pública y hay debate (sistema acusatorio). (Trejo. 2010: Pág. 131) Esta corriente, como

ya se mencionó, surge en Guatemala desde la última década del siglo anterior, por cuanto desde

entonces entra en vigencia el proceso penal oral.

28
La principal característica de éste sistema, como ya se dijo, es que divide el proceso en

dos grandes etapas: La primera de instrucción con rasgos del sistema inquisitorio, y en forma secreta.

La segunda etapa del proceso se constituye en el juicio oral o debate, en donde existe, la

contradicción, como lo es el acusado con su defensor y el acusador, acción que corresponde al Estado

por medio del Ministerio Público en los delitos de acción pública pues existe los delitos de acción

privada donde el acusador es el particular quien actúa como elemento exclusivo.

Otra característica de este proceso, y de la segunda fase en especial, es que para la

valoración de la prueba es por el sistema de la Sana Crítica Razonada. Donde el juzgador utiliza los

elementos de: a) la experiencia; b) sentido común; c) la lógica y d) psicología.

La Sana Crítica Razonada se aplica en el proceso penal guatemalteco, para evitar que el

operador de justicia alegue o sustente un criterio en la sentencia fundándolo en su experiencia

personal o que arguya un convencimiento de la prueba alegando máxima de experiencia, sin expresión

ni sustentación, pretendiendo con ello relevarse del deber de objetivar el análisis probatorio general;

y es que las máximas de la experiencia, en esencia, no se fundan en juicios personales, sino un juicio

de carácter general y notorio.

Uno de los problemas prácticos que presentan las máximas de la experiencia en el proceso

penal, es que mal entendidas, con frecuencia son fundamento para el argumento de lo absurdo, pues

pretextando máximas de experiencia, y mal entendiéndolas como licencias para valorar la prueba, se

elabora una sentencia carente de sustentación lógica y sin motivación.

29
El derecho penal subjetivo o derecho de castigar, se encuentra limitado por ciertos

principios que, al ser estudiados en conjunto, ofrecen una útil perspectiva de la forma en que cada

Estado entiende, establece y aplica el derecho penal en general; en el presente apartado analizan los

que conciernen al presente tema y se encuentran en la legislación penal guatemalteca.

Este apartado describe las características del proceso penal tal como se regula y aplica

en Guatemala, efectivamente que el proceso será en forma oral, pública y con inmediación, con el fin

de alcanzar no solo una justicia transparente y de cara a la sociedad, sino también lo más pronto y

cumplida. Esto último tiene especial relevancia para la propuesta de esta investigación, por cuanto se

hace preciso que los principios y el espíritu del sistema acusatorio formal, cumplan con garantizar

también, los derechos del detenido desde el momento de su aprehensión, porque con el retraso,

intencionado o no, del derecho que le asiste a ser escuchado en primera declaración, representa un

riesgo al cumplimiento del sistema acusatorio moderno.

30
CAPÍTULO II.
GARANTÍAS CONSTITUCIONALES Y PRINCIPIOS DEL PROCESO PENAL

Este capítulo tiene por objeto desarrollar las garantías constitucionales y principios del

derecho procesal penal, que tienen como fundamento asegurar la legalidad y legitimidad de todas las

actuaciones, para no transgredir derechos que asisten al detenido. Aunque, anticipadamente, es

importante enfatizar que algunos de estos, por contener mayor relación con el tema, objeto de la

presente investigación, se desarrollan con amplitud que otros, particularmente, porque algunos éstos

engloban a los demás.

Como primera hipótesis de la problemática, se analizan los casos donde la acción se

encuentra tipifica como faltas contra la moral o hechos de tránsito, contenidos en el Libro III, del

Decreto Número 17-73 del Congreso de la República, Código Penal, los sujetos que cometan faltas,

serán procesados en Juicio Especial por Faltas (Artículo 448 del Código Procesal Penal), con

diferencias al Juicio Penal Común. En la práctica son aprehendidos y puesto a disposición de la

autoridad judicial competente, hasta que ésta última pueda atender la primera audiencia, lo cual

contradice el estudio fundamentado del proceso penal guatemalteco, analizado en el capítulo anterior.

Para sustentar lo dicho, se expone lo consignado por el periódico en línea República: “Cien

guatemaltecos en promedio son detenidos al mes en la ciudad por conducir bajo efectos del alcohol.

En promedio tres por día. Así lo evidencian cifras de la Policía Municipal de Tránsito (PMT).” (2017:

Pág. 1). Se manifiesta entonces el incumplimiento del proceso penal acusatorio y vigente en

Guatemala, debido a que estos hechos de tránsito, deben encausarse en el proceso penal llamado

Juicio Especial por Faltas, mismo que se subordina los principios acusatorios. Por lo tanto, el Juez de

31
Paz o quien haga sus veces, deberá oírlos inmediatamente, siendo la detención la última opción, si es

que se encuentra tipificada en las leyes penales, porque aún con la modificación en el Decreto del

Congreso de la República Número 45-2016 denominado Ley para el Fortalecimiento de la Seguridad

Vial, estos hechos continúan siendo faltas, y las faltas son sancionadas con pena de multa (CSJ,

Cámara Penal, pág. 39). Por su parte y al respecto el Artículo 11 de la Constitución Política de la

República de Guatemala, expresamente indica que: “Por faltas o por infracciones a los reglamentos

no deben permanecer detenidas las personas cuya identidad pueda establecerse mediante

documentación, por el testimonio de persona de arraigo, o por la propia autoridad...”.

De lo anterior se establece la relación lógica del conocimiento general de la justicia

procesal penal con la naturaleza garantista del Estado de Guatemala, al igual que con otros subtemas

vinculados entre sí. De lo expuesto en el juicio especial por faltas y su forma de aplicación por los

órganos jurisdiccionales, se hace necesario analizar las garantías constitucionales y principios

procesales para la realización del sistema acusatorio contenido en el proceso penal guatemalteco:

2.1. Garantías constitucionales del detenido

Las garantías constitucionales constituyen principios procesales, por los cuales se

organizan y subordinan todas las normas del marco de la legislación, no solo las de naturaleza penal.

Los derechos y garantías consignados en la Constitución Política de la República de Guatemala son

una característica de un Estado democrático. La regulación de éstas considera las facultades

ciudadanas y que al mismo tiempo que respetan, a través de los derechos humanos en los Estados

de Derecho, permiten a su vez, evidenciar un desarrollo cultural en el aseguramiento del respeto a la

dignidad del ser humano.


32
Tanto las garantías constitucionales como los principios procesales, encuentran su

antecedente más inmediato en la Convención Americana sobre Derechos Humanos, el llamado Pacto

de San José.

Por garantía se entiende que es un seguro que tiene el individuo para confiar el respeto

de sus derechos por parte del Estado. Según el Diccionario de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales:

“es un seguro frente a un peligro o riesgo” (Ossorio, 2015: Pág. 332). Y lo mismo establece Guillermo

Cabanellas al afirmar que la garantía es: “un seguro, caución, protección contra un riesgo o peligro”

(Cabanellas, 2014: Pág.178).

Para lo que debe entenderse por garantías constitucionales, no existe un criterio unificado

de aceptación universal. Sin embargo, si se acepta por la mayoría de autores en la doctrina

constitucional y legislaciones, que por garantías constitucionales únicamente debe considerarse el

amparo; la exhibición personal; y la inconstitucionalidad, agregándose en legislaciones como la

peruana y la mexicana, entre otras, una cuarta garantía constitucional llamada habeas data, y es el

derecho que tiene toda persona a conocer lo que exista de ella en archivos, documentos y registros

de organismos públicos.

No obstante, la concepción de garantías constitucionales hoy día es más amplia y su

interpretación puede extenderse, o bien, ser utilizada como sinónimo de principios procesales del

derecho, en lo que concierne al presente tema, penales, toda vez que, al tenor de lo que establece el

Artículo 4 del Código Procesal Penal, Decreto 51-92 del Congreso de la República de Guatemala que

ordena: “Nadie podrá ser condenado, penado o sometido a medida de seguridad y corrección, sino en

33
sentencia firme, obtenida por un procedimiento llevado a cabo conforme las disposiciones de este

Código y a las normas de la Constitución, con observancia estricta de las garantías previstas para las

personas y de las facultadas y derechos del imputado o acusado”. Como es evidente, el legislador en

esta norma señala como garantías constitucionales los derechos del imputado o acusado que se

encuentran estatuidos en la Constitución Política de la República de Guatemala. No se puede entender

de distinta forma el contenido del artículo de marras, puesto que, establece estricta observancia de

las garantías previstas en la Constitución.

Habiéndose determinado lo que debe entenderse por garantías en general, es posible

entender que las garantías constitucionales en materia procesal penal se refieren a un seguro de orden

supremo a favor del acusado o imputado, para respetar sus derechos y las facultades que le asisten,

como los que resguardan para todos los ciudadanos, incluyendo los que enfrentan juicio penal, como

lo establece el Artículo 4 de la Constitución Política de Guatemala, indicando que en Guatemala todos

los seres humanos son libres e iguales en dignidad y derechos. El hombre y la mujer, cualquiera que

sea su estado civil, tienen iguales oportunidades y responsabilidades. Ninguna persona puede ser

sometida a servidumbre ni a otra condición que menoscabe su dignidad. Los seres humanos deben

guardar conducta fraternal entre sí.

Como la norma citada, (Artículo 4 del Código Procesal Penal) refiere al respeto de las

garantías constitucionales del imputado o acusado, pueden citarse en tal sentido, los derechos

individuales regulados en la Constitución Política de la República de Guatemala y nombradas por su

epígrafe, las siguientes:

 Derecho a la igualdad, Artículo 4 de la Constitución Política de la República de Guatemala.

34
 Detención legal, Artículo 6 de la Constitución Política de la República de Guatemala.

 Notificación de la causa de detención, Artículo 7 de la Constitución Política de la República de

Guatemala.

 Derechos del detenido, Artículo 8 de la Constitución Política de la República de Guatemala.

 Interrogatorio a detenidos y presos, Artículo 9 de la Constitución Política de la República de

Guatemala.

 Centro de detención, Artículo 10 de la Constitución Política de la República de Guatemala.

 Detención por faltas o infracciones, Artículo 11 de la Constitución Política de la República de

Guatemala.

 Derecho de defensa, Artículo 12 de la Constitución Política de la República de Guatemala.

 Motivos para auto de prisión, Artículo 13 de la Constitución Política de la República de

Guatemala.

 Presunción de inocencia, Artículo 14 de la Constitución Política de la República de Guatemala.

 Publicidad del proceso, Artículo 14 de la Constitución Política de la República de Guatemala.

 Irretroactividad de la ley, Artículo 15 de la Constitución Política de la República de Guatemala.

 Declaración contra sí y parientes, Artículo 16 de la Constitución Política de la República de

Guatemala.

 No hay delito ni pena sin ley anterior (principio de legalidad), Artículo 17 de la Constitución

Política de la República de Guatemala.

En el presente apartado anterior solamente se mencionan las garantías que tienen

relevancia o efectos para el presente tema de investigación, mismas se desarrollan con detenimiento,

precisamente cuando se mencionan como principios procesales.


35
La detención legal se refiere a lo establecido en el Artículo 5 de la Constitución Política de

la República de Guatemala, en el cual se indica: “Toda persona tiene derecho a hacer lo que la ley no

prohíbe; no está obligada a acatar órdenes que no estén basadas en ley y emitidas conforme a ella.

Tampoco podrá ser perseguida ni molestada por sus opiniones o por actos que no impliquen infracción

a la misma”.

En cuanto a la notificación de causas de detención, esta es una garantía procesal

constitucional que equivocadamente se confunde con los derechos del detenido, como ser escuchado

por juez, presentarlo ante juez competente dentro del plazo legal; y no únicamente a poner en

conocimiento la causa por la cual se le detiene. La notificación de causas de detención tiene

fundamento en el Artículo 7 de la Constitución Política de la República de Guatemala, que ordena:

“Toda persona detenida deberá ser notificada inmediatamente, en forma verbal y por escrito, de la

causa que motivó su detención, autoridad que la ordenó y lugar en el que permanecerá. La misma

notificación deberá hacerse por el medio más rápido a la persona que el detenido designe y la

autoridad será responsable de la efectividad de la notificación.” Mientras que los derechos del

detenido, en el Artículo 8: “Todo detenido deberá ser informado inmediatamente de sus derechos en

forma que le sean comprensibles, especialmente que pueda proveerse de un defensor, el cual podrá

estar presente en todas las diligencias policiales y judiciales. El detenido no podrá ser obligado a

declarar sino ante autoridad judicial competente.”

El interrogatorio a detenidos y presos se encuentra taxativamente regulado en el Artículo

9 de la Constitución Política de la República de Guatemala que indica: “Las autoridades judiciales son

las únicas competentes para interrogar a los detenidos o presos. Esta diligencia deberá practicarse

36
dentro de un plazo que no exceda de veinticuatro horas”. Para el cumplimiento de lo establecido en

esta norma, aplica el análisis que se desarrolla más adelante en este trabajo, con respecto a la

conculcación que actualmente se comete de los derechos del detenido, especialmente en referencia

a ser escuchado por juez competente dentro del término legal establecido, como se explica más

adelante.

El centro de detención se refiere a: “Las personas aprehendidas por la autoridad no podrán

ser conducidas a lugares de detención, arresto o prisión diferentes a los que están legal y públicamente

destinados al efecto. Los centros de detención, arresto o prisión provisional, serán distintos a aquellos

en que han de cumplirse las condenas. La autoridad y sus agentes, que violen lo dispuesto en el

presente artículo, serán personalmente responsables”. Regulado en el Artículo 10 de la Constitución

de la República de Guatemala.

En el Artículo 11 de la Constitución Política de la República de Guatemala, se ordena: “Por

faltas o por infracciones a los reglamentos no deben permanecer detenidas las personas cuya

identidad pueda establecerse mediante documentación, por el testimonio de persona de arraigo o por

la propia autoridad. En dichos casos, bajo pena de la sanción correspondiente, la autoridad limitará su

cometido a dar parte del hecho a juez competente y a prevenir al infractor, para que comparezca ante

el mismo dentro de las cuarenta y ocho horas hábiles siguientes. Para este efecto, son hábiles todos

los días del año, y las horas comprendidas entre las ocho y las dieciocho horas. Quienes

desobedezcan el emplazamiento serán sancionados conforme a la ley. La persona que no pueda

identificarse conforme a lo dispuesto en este artículo, será puesta a disposición de la autoridad judicial

más cercana dentro de la primera hora siguiente a su detención.”

37
En los motivos para el auto de detención que señala en el Artículo 13 de la Constitución

Política de Guatemala: “No podrá dictarse auto de prisión, sin que preceda información de haberse

cometido un delito y sin que concurran motivos racionales suficientes para creer que la persona

detenida lo ha cometido o participado en él. Las autoridades policiales no podrán presentar de oficio,

ante los medios de comunicación social, a ninguna persona que previamente no haya sido indagada

por tribunal competente.” Se refiere a los requisitos de fondo que deben ser presupuestos del auto de

prisión, además de garantizar que la identidad del arrestado no será violentada en su privacidad,

dentro los límites legales como la garantía de protección a menores de edad y lo implementado por la

Policía Nacional Civil en el año 2018, en cuanto a no publicar los rostros de los detenidos.

La garantía constitucional que resguarda el derecho a declaración contra sí y contra

parientes se establece en el Artículo 16 de la Constitución Política de la República de Guatemala e

indica que: “En proceso penal, ninguna persona puede ser obligada a declarar contra sí misma, contra

su cónyuge o persona unida de hecho legalmente, ni contra sus parientes dentro de los grados de

ley.” En cuanto a este principio, se interpreta que el mismo deriva de la necesidad de brindar protección

legal a los detenidos para que no sean obligados a confesar el hecho por el cual se les investiga, y

mucho menos, con la malos tratos y coacciones.

2.2. Definición de principio

Los principios de derecho, tienen relevancia jurídica determinante para efectos

sustantivos, lo mismo que procesales. Por ello, la legislación se construye sobre la base de los

mismos, y normalmente fortalecen la conducta de los seres humanos que, por medio de códigos de

comportamiento, también se aplican principios que cobran importancia legislativa en su oportunidad.


38
Por lo tanto, es conveniente definir el término que da nombre a este tema de derecho. Por

principio, se entiende en sentido general, según el diccionario de uso común: “base, razón fundamental

sobre la cual se procede discurriendo en cualquier materia.” (DRAE, 2014: Pág. 26).

Una importante definición de este concepto la ofrece también Miguele Reale, cuando

afirma que principio es: “Toda forma de conocimiento filosófico y científico implica la existencia de

principios, es decir, de ciertos enunciados lógicos que se admiten como condición o base de validez

de las demás afirmaciones que constituyen un determinado campo del saber”. (Reale, 2012: Pág. 13).

Lo que significa que este vocablo es una forma de conocimiento teórico, que impone condiciones de

validez para determinadas afirmaciones. Por ejemplo, el principio de inocencia que permite determinar

una serie de condiciones para las partes involucradas en el proceso penal, pero especialmente a las

autoridades y funcionarios públicos encargados de la persecución penal en forma directa o indirecta.

En relación al tema, Julio B. J. Maier, señala: “La garantía constitucional no se trata de una

repetición o reproducción sin sentido de los preceptos constitucionales. El legislador decidió connotar

con precisión que su observancia es obligatoria y que todas las demás normas del Código deben ser

explicadas e interpretadas al amparo de dichos principios” (2010, Pág. 473)

En este sentido, el Código Procesal Penal, Decreto Número 51-92 del Congreso de la

República de Guatemala, regula principios procesales que guardan congruencia con las garantías

constitucionales. Con la existencia de estos derechos se puede garantizar la aplicación y vigencia de

los derechos humanos, tal como se afirmó anteriormente. El respeto a los derechos fundamentales,

consagrados en la Constitución Política de la República de Guatemala, constituye el respecto a la

39
dignidad de las personas, porque al revisar unos y otros es posible colegir la relación que existe entre

ambos y se puede percibir la evolución histórica de unos en otros.

En la historia de la humanidad se pueden mencionar distintos hechos, que permiten

comprender la importancia de los derechos universales del ser humano. Entre estos se tienen

indefectiblemente las dos guerras mundiales, que al final de la segunda, se consolidó la Organización

de Naciones Unidas, y posteriormente la Organización de Estados Americanos, lo que hace posible

comprender la creación de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, cuyo contenido sirvió

para orientar la “Convención Americana Sobre Derechos Humanos, denominada Pacto de San José,

por haber sido celebrada en la capital de Costa Rica” (Corte Suprema de Justicia de Paraguay, 2005;

Pág. 7) es decir, el lugar en donde se dieron cita los representantes de los países de los países

miembros para celebrar la regulación internacional de los derechos humanos.

Oralidad

La oralidad es un mecanismo que genera un sistema de comunicación entre el Juez, las

partes y los medios de prueba, que permite descubrir la verdad de un modo más eficaz. Es “La

utilización de la palabra hablada como medio de comunicación entre las partes y el juez, y como medio

de expresión de los testigos. Más que un principio es el instrumento mediante el cual se garantiza la

efectiva vigencia de la inmediación y la publicidad, principios básicos del derecho procesal penal.”

(Ministerio Público, 2014: Pág. 283). Lo que implica que las actuaciones y procedimientos en el

proceso penal deben verificarse de forma hablada y no por medio de escritos o memoriales como

forma de comunicación entre los sujetos procesales.

40
La naturaleza jurídica de la oralidad en el proceso penal, es la de constituirse en principio

que facilite la publicidad de las actuaciones para juzgar “de cara al pueblo” (Binnder, 2014: Pág. 13).

Las características que acompañan al principio de oralidad penal, son entre otras: la de

ser el medio de comunicación en la inmediación procesal y además la de facilitador de la publicidad

del proceso, lo que se califica como publicidad restringida.

Entre los elementos del principio de oralidad se encuentran comunicación, el debate y la

inmediación procesal.

Debido proceso

Consiste en que nadie puede ser condenado ni privado de sus derechos, sin haber sido

citado, oído y vencido en proceso legal ante juez o tribunal competente. Puede establecerse de la

lectura de la doctrina, que el debido proceso es (a criterio de algunos de estos tratadistas, tales como

Cafferata Nores, el cual se cita posteriormente), un principio mucho más extenso que los demás

principios o garantías procesales, toda vez que éste principio contiene a los demás. Mientras que,

para otros autores, el principio de debido proceso conserva igual categoría que los demás. Es

importante explicar cada una de las posturas para poder entender mejor, lo que significa juicio previo,

individualizando su significado, para entender la diferencia con el debido proceso.

41
En primer lugar, tenemos a tratadistas internacionales como José Cafferata Nores y en el

ámbito nacional al Licenciado Moisés Efraín Rosales Barrientos. Ambos coinciden en que el debido

proceso no es lo mismo que el juicio previo, estableciendo que el debido proceso es un principio de

mucho mayor envergadura que el otro, puesto que el juicio previo según estos autores, resulta una

derivación del debido proceso. Es decir que, al garantizar un debido proceso, estamos garantizando

automáticamente el juicio previo. El autor nacional Rosales Barrientos señala de forma sencilla el

siguiente ejemplo: “Algunos autores utilizan incorrectamente el concepto de juicio previo y no el debido

proceso; éste último mucho más amplio que el primero. Si estudiamos la evolución de ambas

garantías, constataremos que aún en la época de la inquisición, o en los Tribunales de Fuero Especial

surgidos en Guatemala, hubo un juicio previo a la condena de los procesados; pero no puede

asegurarse que haya habido un debido proceso”. (Rosales; 2012: Pág. 104).

Resulta lógico que, si el debido proceso consiste en todas las etapas que se mencionan

en el artículo 12 de la Constitución Política de la República de Guatemala, el juicio previo queda

limitado a una de esas etapas, mientras que el de debido proceso consiste en todas éstas.

Por otro lado, el tratadista José Cafferata Nores explica que el debido proceso contiene

los principios de juicio previo, juez natural, de inocencia (como le llama él), de indubio pro reo, de non

bis in idem, y el de duración razonable del proceso (conocido en nuestro medio como: principio de

celeridad procesal). Establece José Cafferata Nores: “Existe generalizado reconocimiento que toda

persona, antes de ser sancionada penalmente, tiene derecho a un proceso previo en el que se

encuentran garantizados los siguientes principios. Juez natural ...Juicio previo ...principio de inocencia

...indubio pro reo ...non bis in idem ...duración razonable del proceso” (Cafferata 2009: Pág. 79).
42
No obstante, otros autores se refieren al debido proceso explicando el principio de juicio

previo. Por ejemplo, el tratadista Julio Maier que no contiene en su Obra de Derecho Procesal Penal

Tomo I, el tema de debido proceso (así como lo hacen también otros autores como Alfredo Velez

Mariconde), explica únicamente lo que debe entenderse por juicio previo. Señala el mencionado autor:

“Primariamente, la exigencia de juicio previo impone la necesidad de la existencia de una sentencia

judicial de condena firme para poder aplicar una pena a alguien” (Maier, 2012: Pág. 478). Agregando

que: “Juicio y sentencia son aquí sinónimos, en tanto la sentencia de condena es el juicio del tribunal

que, al declarar la culpabilidad del imputado, determina la aplicación de la pena...” (Maier 2012: Pág.

478). Por lo tanto, se deduce que para el autor citado el juicio previo incluye la sentencia. Además,

en su exposición la explicación de juez natural dentro del mismo apartado de juicio previo lo que hace

presumir que el elemento de juez natural forma parte del de juicio previo en la concepción de éste

autor. Se considera que, efectivamente, el juicio previo precisa de un juez privativo establecido en ley

previamente a impartir justicia.

Explicadas las dos posturas doctrinarias, al respecto del debido proceso y el juicio previo,

consideramos que la correcta, es la explicación de los autores que establecen que el debido proceso

si incluye una sentencia, un juez natural (y con él, a la independencia judicial), el respeto a la inocencia,

a una debida defensa, a que la duda beneficie al imputado, a que no se le persiga dos veces por el

mismo hecho, y a que el proceso se sustancie en el tiempo más corto posible en beneficio no sólo del

sindicado, sino también, de toda la sociedad. Mientras que el juicio previo es tan sólo la etapa que

debe anteponerse a toda sentencia para que ésta última sea proferida conforme a derecho. Si se

comprende la palabra previo, podrá deducirse que efectivamente el principio alude únicamente a una

43
parte del proceso previa a sentencia, y no a un concepto en el que se incluya el fallo que se razona

posterior al juicio.

El principio de debido proceso incluye conceptualmente a todos los demás principios y

garantías constitucionales, puesto que, con la violación de alguna de las contenidas, se está

conculcando el principio de debido proceso. Por tal motivo Eugenio Florián expone lo siguiente: "La

función penal se desenvuelve en el sentido de determinar la existencia de un delito, formulando la

inculpación frente a un sujeto y declarar más tarde la aplicación de la ley penal en el caso concreto".

(Florián. 2012: Pág. 13.). Siendo que el Derecho Procesal Penal es en palabras de José Francisco De

Mata Vela y De León Velasco “El conjunto de normas y doctrinas que regulan el proceso penal en toda

su sustanciación”. (De Mata. 2012: Pág. 10.).

Por las razones expuestas al violentar el debido proceso, también se violenta el de

defensa. Así se entiende al leer el artículo 12 de la Constitución Política de la República de Guatemala.

José Cafferata Nores señala: “...toda persona antes de ser sancionada penalmente, tiene

derecho a un proceso previo...” (Cafferata, 2012: Pág. 79). Por su parte Rosales Barrientos establece

que el debido proceso es en esencia lo siguiente: “Nadie podrá ser condenado, privado de sus derechos

o sometido a medidas de seguridad o corrección, sin antes haber sido citado, oído y vencido... en juicio

legal, con un procedimiento en el cual se hayan observado estrictamente las garantías previstas en la

Constitución y la ley... ante un tribunal competente y preestablecido, independiente e imparcial” (Rosales,

2016: Pág. 105).

44
Se transcribe a continuación lo expresado por la Corte de Constitucionalidad a propósito de

la definición de este principio: “...el debido proceso... consiste en la observancia, por parte del tribunal, de

todas las normas relativas a la tramitación del juicio y en el derecho de las partes de obtener un

pronunciamiento que ponga término del modo más rápido posible a la situación de incertidumbre que

conlleva el procedimiento judicial. Implica la posibilidad efectiva de ocurrir ante el órgano jurisdiccional

competente para procurar la obtención de justicia y de realizar ante el mismo todos los actos legales

encaminados a la defensa de sus derechos en juicio, debiendo ser oído y dársele la oportunidad de hacer

valer sus medios de defensa en la forma y con las solemnidades prescritas en las leyes respectivas. Así

mismo, el debido proceso es elemento esencial del derecho de defensa e involucra el conjunto de

garantías que deben revestir los actos y procedimientos que conducen a las decisiones judiciales...”

(Sentencia del 25 de abril de 1994. Expediente 427-93, Gaceta 32 Pág. 98).

Defensa

Es el principio procesal sobre el cual versa la mayoría de sistemas de justicia penal en el

mundo, o por lo menos en los Estados democráticos. No se puede concebir la palabra justicia sin este

concepto idóneo que equilibra el peso de una acusación, la defensa. Es un principio eminentemente

constitucional y procesal y se refiere a que nadie podrá ser condenado, ni privado de sus derechos,

sin antes haber sido citado, oído y vencido en proceso legal, ante juez o tribunal competente y

preestablecido, además la Convención Americana Sobre Derechos Humanos (Pacto de San José)

establece qué, el inculpado tiene derecho de defenderse personalmente o ser asistido por un defensor

de su elección y de comunicarse libre y privadamente con su defensor, además que, tiene derecho

irrenunciable a ser asistido por un defensor proporcionado por el Estado, remunerado o no.

45
Este principio es un derecho subjetivo público constitucional y, que concierne a toda

persona a la que se le imputa la comisión de un hecho calificado como delito. Se encuentra regulado

en el Artículo 12 de la Constitución Política de la República de Guatemala y 20 del Código Procesal

Penal. Como es evidente, si una Constitución de Estado regula, establece o fundamenta derechos

individuales, y especialmente judiciales, no puede dejar de concebir el derecho de defensa, puesto

que es este el principio por el cual se contradice, y puede, dentro del marco de legalidad procesal,

controvertir la acusación del Estado a un ciudadano.

Constituye todo un principio político ideológico, con bases supra estructurales, que

resguardar todo el andamiaje de un Estado. En Guatemala, este derecho, regulado como garantía

constitucional, determina al Estado como garantista. De hecho, el Artículo 12 de la Constitución

Política de la República de Guatemala señala: “La defensa de la persona y sus derechos son

inviolables. Nadie podrá ser condenado, ni privado de sus derechos, sin haber sido citado, oído y

vencido en proceso legal ante juez o tribunal competente y preestablecido. Ninguna persona puede

ser juzgada por Tribunales Especiales o secretos, ni por procedimientos que no estén preestablecidos

legalmente.”. De igual forma el Artículo 20 del Código Procesal Penal, Decreto Número 51-92 del

Congreso de la República de Guatemala, señala: “La defensa de la persona o de sus derechos es

inviolable en el proceso penal. Nadie podrá ser condenado sin haber sido citado, oído y vencido en

procedimiento preestablecido y ante tribunal competente, en el que se hayan observado las

formalidades y garantías de ley.”

Por el principio de defensa se entiende: “El derecho a la defensa en juicio es otro de

aquellos, cuyo reconocimiento es unánime, e importa la posibilidad de los sujetos privados del proceso

46
de demostrar el fundamento de la pretensión que se ejercita o la falta de fundamento de la ejecutada

en su contra”. (Cafferata ,2016, Pág. 90).

El tratadista Julio Maier, establece una definición de este principio, de manera más

sencilla, cuando señala: “...El derecho de defensa del imputado comprende la facultad de intervenir

en el proceso penal abierto para decidir acerca de una posible reacción penal contra él y la de llevar

a cabo en él todas las actividades necesarias para poner en evidencia la falta de fundamento de la

potestad penal del Estado o cualquier circunstancia que la excluya o atenúe”. Agregando el mismo

tratadista, basado en lo dicho por Alfredo Velez Mariconde, que el derecho de defensa puede

sintetizarse como: “La facultad de ser oído, la de controlar la prueba de cargo que podrá utilizarse

válidamente en la sentencia, la de probar los hechos que él mismo invoca para excluir o atenuar la

reacción penal, la de valorar la prueba producida y exponer las razones, fácticas y jurídicas, para

obtener del tribunal una sentencia favorable según su posición, que excluya o atenúe la aplicación del

poder penal estatal”. (Maier. 2016: Pág. 547).

En una sociedad civilizadamente organizada, la justicia debe obedecer a principios e

impulsos democráticos, justos y equitativos. Entre los seres humanos, y sobre todo en nuestra

sociedad, está comprobado el hecho de que es muy difícil lograr dichos propósitos. Sin embargo, el

hecho de implementar un sistema acusatorio, garantiza en cierta medida la democratización del

proceso penal, es decir, todas las partes se incorporan en el proceso con mayor participación y por

ende se logra equilibrar la igualdad de oportunidades, elemento necesario para garantizarle al acusado

el debido proceso y el derecho a la defensa.

47
Legalidad y desjudicialización

Es el principio rector del proceso penal, mediante el cual se limita el poder del Estado como

ente encargado de administrar justicia, y constituye una garantía para todo ciudadano, en el sentido

de que sus actos no sean objeto de persecución penal si no están contemplados en la ley. Para tal

principio, los juristas, entonces acordaron desarrollarlo de la siguiente manera: Como primacía en el

Artículo 17 de la Constitución Política de la República de Guatemala, que establece que: “No hay delito

ni pena sin ley anterior. No son punibles las acciones u omisiones que no estén calificadas como delito

o falta y penadas por ley anterior a su perpetración”; posteriormente como ley sustantiva en el Código

Penal, Decreto 17-73, en su artículo 7, que indica: “Por analogía, los jueces no podrán crear figuras

delictivas ni aplicar sanciones.”, para finalmente disponerlo o aplicarlo en los artículos 1 y 2, del

Decreto Número 51-92 del Congreso de la República, Código Procesal Penal, como norma.

Como lo indica la exposición de motivos de la emisión del Decreto Número 51-92 del

Congreso de la República por celebrar sus XX años de vigencia: ”...el principio de legalidad, en nuestro

sistema penal, comprende la desjudicialización, que procede en los casos y formas señalados por la

ley. El propósito es dar salida rápida a casos en que no esté amenazada objetivamente o

subjetivamente la seguridad ciudadana, así como obligar la persecución de las actuaciones de

persecución e investigación del Ministerio Público en los crímenes que afectan la paz social y la

convivencia entre guatemaltecos. La desjudicialización se refiere a casos permitidos por la ley, en los

que se resuelve el conflicto penal de manera destinada a la sentencia, procede únicamente con

autorización legal.” (CSJ, Cámara Penal, 2009 - 2014, pág. 18).

48
Juicio previo

Analizado anteriormente, se limita a decir que consiste en que para dictar un fallo es

necesaria un proceso previo, con todas las actuaciones establecidas en ley y la observancia de las

garantías constitucionales. Toda resolución debe ser emitida de acuerdo con las normas legales

establecidas sin violación de las mismas. Mediante este principio el imputado tiene derecho a ser

juzgado por juez competente; el sindicado tiene derecho a ser citado y notificado conforme a la ley; el

imputado tiene derecho a la defensa técnica, y el Estado, la obligación de garantizársela.

Para la realización de éste, el Código Procesal Penal en su artículo 4, establece que:

“Nadie podrá ser condenado, penado o sometido a medida de seguridad y corrección, sino en

sentencia firme, obtenida por un procedimiento llevado a cabo conforme a las disposiciones de este

Código y a las normas de la Constitución, con observancia estricta de las garantías previstas para las

personas y de las facultades y derechos del imputado o acusado. La inobservancia de una regla de

garantía establecida en favor del imputado no se podrá hacer valer en su perjuicio”.

Principio de inocencia

Es el medio por cual a todo imputado debe ser considerado y por lo tanto recibir un

tratamiento de inocente hasta que se pruebe lo contrario. Por medio de este principio, durante todo el

procedimiento el procesado será tratado como inocente hasta que, mediante sentencia firme, se

declare responsable y se le imponga una pena o medida de seguridad. El Artículo 14 de la Constitución

Política de la República de Guatemala indica: “Presunción de inocencia y publicidad del proceso. Toda

49
persona es inocente, mientras no se le haya declarado responsable judicialmente, en sentencia

debidamente ejecutoriada”.

Para efectos de la presente investigación, es necesario citar lo que indica en el Código

Procesal Penal de Guatemala y sus XX años de Vigencia, con respecto a este principio, debido a que

en su parte expositiva, expresa: “...En nuestro medio, tradicionalmente y en contra de la Constitución,

se considera que el sometido a proceso penal es culpable, por lo que, independientemente de que

aparezca la culpabilidad con motivo de la valoración de la prueba, los funcionarios judiciales y parte

de la sociedad consideran que, salvo el procesado demuestre lo contrario, es responsable del hecho

que motiva el proceso. Lo anterior explica el alto índice de presos sin condena. El sentido del principio

que se analiza responda a la exigencia de que una persona es inocente hasta que una sentencia

judicial definitiva demuestre su responsabilidad penal.” (CSJ, Cámara Penal, 2009 - 2014, pág. 17)

En los procesos de desjudicialización es aplicable este principio, ya que, aunque el

sindicado se declare confeso, como en el procedimiento abreviado, el juez actuará imparcialmente y

velará porque el delito esté tipificado y que el hecho constituya delito; asimismo, el defensor puede

probar la inocencia de su representado, o bien alegar eximentes.

In dubio pro reo

Mediante este principio se tendrá presente que la duda favorece al reo. Es decir, que es

preferible dejar impune al culpable, si no se demuestra fehacientemente su perpetración en un hecho,

que perjudicar a un inocente. Por consiguiente, el último párrafo del Artículo 14 del Código Procesal

50
Penal, establece que: “Las únicas medidas de coerción posibles en contra del imputado son las que

éste Código autoriza, tendrán carácter de excepcionales y serán proporcionales a la pena o medida

de seguridad y corrección que se espera del procedimiento, con estricta sujeción a las disposiciones

pertinentes. La duda favorece al imputado.”

Es una garantía procesal dirigida al órgano jurisdiccional, ya que, si no está convencido de

la culpabilidad del acusado, deberá absolverlo. Su aplicación es estrictamente en la sentencia y debe

estar debidamente fundamentada. Citando el Código Procesal Penal y sus XX Años de Vigencia, el

cual indica que: “...Maier afirma que la falta de certeza representa la imposibilidad del Estado de

destruir la presunción de inocencia que ampara al imputado.” (CSJ, 2009-2014, pág. 17)

2.3. Principios doctrinarios del proceso penal

Los principios doctrinarios y legales del procedimiento penal relacionados con el sujeto

activo del delito, así como con el agraviado, se conjugan en el sistema acusatorio penal, por lo que es

necesario el análisis de los mismos.

Audiencia

En particular, se entiende por principio de audiencia aquel principio general del derecho

que tradicionalmente se formula diciendo que nadie puede ser condenado sin ser citado, oído y

vencido en juicio. Dicho en otras palabras, no puede dictarse una resolución judicial para un sujeto

acusado, sin que éste haya tenido oportunidad de exponer dentro del proceso, en el cual recae una

51
resolución judicial, lo que estime conveniente y esté legalmente previsto como medio de defensa".

(Moro, 2016, pág. 792)

Verdad real

Tutela en cuanto al fin primordial de todo proceso, que es la averiguación de la verdad.

Cuando se logra alcanzar la verdad formal se lleva a buen término el proceso, por cuanto la razón la

tiene aquel, a quien la ley la otorga. Este principio también es atendido por el Artículo 5 del Decreto

51-92 del Congreso de la República, cita: “El proceso penal tiene por objeto la averiguación de un

hecho señalado como delito o falta y de las circunstancias en que pudo ser cometido; el

establecimiento de la posible participación del sindicado; el pronunciamiento de la sentencia

respectiva, y la ejecución de la misma. La víctima o el agraviado y el imputado, como sujetos

procesales, tienen derecho a la tutela judicial efectiva. El procedimiento, por aplicación del principio

del debido proceso, debe responder a las legítimas pretensiones de ambos.”.

Imputación

Este es el conjunto de garantías, cuyo incumplimiento hace incurrir a la autoridad judicial

en violación de ley. Este principio se fundamenta en la acusación formal de parte del Ministerio Público,

que señalará concretamente los hechos por los cuales se formula la acusación, el delito cometido y

las personas ofendidas. Sin estos postulados no existe razón para juzgar al sujeto activo del delito. Es

entonces, como lo encontramos contenido en el Código Procesal Penal, Artículo 2: “No hay proceso

sin ley. (Nullum proceso sine lege). No podrá iniciarse proceso ni tramitarse denuncia o querella, sino

52
por actos u omisiones calificados como delitos o faltas por una ley anterior. Sin ese presupuesto, es

nulo lo actuado e induce responsabilidad del tribunal”.

Definición de arresto

Es una pena que consiste en la privación de libertad; forma parte de la escala general de

penas que señala el Artículo 45 del Código Penal, el cual estipula que “La pena de arresto consiste en

la privación de libertad personal hasta por sesenta días. Se aplicará a los responsables de faltas y se

ejecutará en lugares distintos a los destinados al cumplimiento de la pena de prisión”.

Según el Artículo 6 de la Constitución Política de la República de Guatemala: “Ninguna

persona puede ser detenida o presa, sino por causa de delito o falta, y en virtud de orden librada con

apego a la ley por autoridad judicial competente. Se exceptúan los casos de flagrante delito o falta.

Los detenidos deberán ser puestos a disposición de la autoridad judicial competente en un plazo que

no exceda de seis horas, y no podrán quedar sujetos a ninguna otra autoridad. El funcionario o agente

de la autoridad que infrinja lo dispuesto en este Artículo será sancionado conforme a la ley, y los

tribunales, de oficio, iniciarán el proceso correspondiente”.

El Artículo 17 de la misma Constitución Política de la República de Guatemala, establece:

“No son punibles las acciones u omisiones que no estén calificadas como delitos o faltas, y penadas

por ley anterior a su perpetración”. En tal virtud, la libertad sólo puede privarse cuando se haya

cometido una acción u omisión tipificada como delito o falta. La libertad es un derecho fundamental de

todas las personas; la restricción de la misma, sea en forma provisional o definitiva, sólo puede ser

53
ordenada por un juez, previas formalidades legales, siempre y cuando existan motivos fundados para

ello”.

Libertad como regla

Durante el trámite de un proceso penal acusatorio, la regla general debe ser la libertad del

imputado. Ésta sólo debe ser restringida en los casos estrictamente necesarios y para garantizar la

presencia del imputado al proceso (Artículo 9.3 Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos),

siempre que exista evidencia de la ocurrencia de un hecho delictivo sancionado con pena privativa de

la libertad, se encuentre individualizado el imputado o la persona a quien se sindica de la comisión del

hecho y existan indicios; es decir, hechos indicadores de la participación de ese imputado en el delito.

Ante todo, ha de existir peligro procesal: un peligro de fuga o de obstaculización de la averiguación de

la verdad, en el caso de la legislación guatemalteca.

Debe señalarse que por virtud del Artículo 12 de la Constitución Política de la República

de Guatemala, que establece el derecho de defensa, éste, determina la libertad como regla, al señalar

que: “La defensa de la persona y sus derechos son inviolables. Nadie podrá ser condenado ni privado

de sus derechos sin haber sido citado, oído y vencido en proceso legal ante juez o tribunal competente

y preestablecido. Ninguna persona puede ser juzgada por Tribunales Especiales o secretos, ni por

procedimientos que no estén preestablecidos legalmente”.

54
El Artículo 14 de la Constitución Política establece la presunción de inocencia, estipulando:

“Toda persona es inocente mientras no se haya declarado responsable judicialmente en sentencia

debidamente ejecutoriada. El detenido, el ofendido, el Ministerio Público y los abogados que hayan

designado los interesados, en forma verbal o escrita, tienen derecho de conocer personalmente todas

las actuaciones, documentos y diligencias penales, sin reserva alguna y en forma inmediata”. De tal

manera, a la persona no se le puede privar de un derecho fundamental antes de que exista una

sentencia de condena. Por eso, el imputado debe permanecer en libertad durante el proceso, salvo

las excepciones que la ley disponga.

Las medidas de coerción son excepción a esa regla, justificada su aplicación únicamente

en situaciones extremas, donde para garantizar la finalidad del proceso (la imposición de una pena o

la eficacia de investigación) es necesario restringir cautelarmente la libertad durante el proceso. Pero

para ello el Ministerio Público debe acreditar el peligro procesal y la imposibilidad de evitar peligro por

otros medios.

Del anterior análisis, se puede explicar la caracterización acusatoria del proceso penal

guatemalteco, estructurado y enfocado a enfatizar las bases del respeto a los derechos

constitucionales y principios procesales que lo rigen, con el fin de resguardar las prerrogativas de

cualquier sujeto procesal involucrado. La pertinencia de este tema, con el objeto de estudio de la

presente investigación, es la aplicabilidad de la prisión administrativa dentro del proceso penal

guatemalteco, a determinados casos penales, ocasionando una detención ilegal al sujeto sindicado,

pues consiste en la necesidad de respetar los derechos de las personas, en cuanto las garantías y

principios legales que les asisten.

55
CAPÍTULO III.
MEDIDAS DE COHERCION Y MEDIDAS SUSTITUTIVAS

Uno de los aspectos con mayor relevancia la reforma legislativa del Decreto Número 51-

92 del Congreso de la República, es el desarrollo conceptual de las denominadas “medidas

sustitutivas” las atienden al sistema acusatorio se implementó, y su introducción dentro del proceso

penal guatemalteco, y esto a partir del fundamento de la excepcionalidad de la aplicación prisión

preventiva y por su relación con la aplicación de la prisión administrativa, originada de una orden de

aprehensión derivada de una acción tipificada como delito, hace necesario el estudio para la presente

tesis.

3.1. Definición de medidas sustitutivas

Las medidas sustitutivas son circunstancias que facilitan la libertad de locomoción de una

persona que ha sido ligada a proceso penal, o bien, cometido un delito considerado como leve, con el

objeto de resguardar la aplicación de la ley penal. Además, es una institución procesal penal que

restablece al procesado su estado libertad, aunque ésta última es condicionada. Atienden a los

principios procesales desarrollados en el capítulo anterior, cuyo fin es hacer valer la plena vigencia de

sus garantías constitucionales, y que en cierta medida no sea restringida su libertad, a no ser por

sentencia firme que así lo declare.

Las medidas sustitutivas se encuentran reguladas en el Código Procesal Penal, Artículo

264, el cual indica: “Siempre que el peligro de fuga o de obstaculización para la averiguación de la

verdad pueda ser razonablemente evitado por aplicación de otra medida menos grave para el

56
imputado, el juez o tribunal competente, de oficio, podrá imponerle alguna o varias de las medidas

siguientes:

1) El arresto domiciliario, en su propio domicilio o residencia o en custodia de otra persona,

sin vigilancia alguna o con la que el tribunal disponga.

2) La obligación de someterse a cuidado o vigilancia de una persona o de institución

determinada, quien informará periódicamente al tribunal.

3) La obligación de presentarse periódicamente ante el tribunal o la autoridad que se

designe.

4) La prohibición de salir, sin autorización, del país, de la localidad en la cual reside o del

ámbito territorial que fije el tribunal.

5) La prohibición de concurrir a determinadas reuniones o de visitar ciertos lugares.

6) La prohibición de comunicarse con personas determinadas, siempre que no se afecte el

derecho de defensa.

La prestación de una caución económica adecuada, por el propio imputado o por otra

persona, mediante depósito de dinero, valores, constitución de prenda o hipoteca, embargo o entrega

de bienes, o la fianza de una o más personas idóneas.

El tribunal ordenará las medidas y las comunicaciones necesarias para garantizar su

cumplimiento. En ningún caso se utilizarán estas medidas desnaturalizando su finalidad o se impondrá

medidas cuyo cumplimiento fuere imposible. En especial, evitará la imposición de una caución

económica cuando el estado de pobreza o la carencia de medios del imputado impidan la prestación.

57
En casos especiales, se podrá también prescindir de toda medida de coerción, cuando la

simple promesa del imputado de someterse al procedimiento baste para eliminar el peligro de fuga o

de obstaculización para la averiguación de la verdad.”

La denominación de medidas sustitutivas permite que se considere la prisión preventiva

como el eje sobre el cual gira el proceso penal. Dicha denominación no es, entonces, la más adecuada;

porque lo sustitutivo significa que existe algo principal. La prisión preventiva no debe ser la regla

general, porque así lo establece el Artículo 259 del Código Procesal Penal en su segundo párrafo; por

lo tanto, las medidas de coerción menos graves no deben tampoco ser consideradas como última

opción, en cuanto al grado de prelación para su imposición como medidas sustitutivas a la prisión

preventiva.

3.2. Momento procesal para aplicar las medidas sustitutivas

Las medidas sustitutivas son aquellas que se solicitan desde la fase preparatoria,

específicamente en la audiencia de indagación o comúnmente llamada de primera declaración, y la

otra, fase intermedia del proceso, incluso pueden solicitarse hasta antes de iniciar juicio oral y público

(el debate), ya que si no fueron otorgadas en la audiencia mencionada, existe la posibilidad que tiene

la defensa de solicitar otra audiencia llamada, audiencia de revisión de medidas, ésta última contenida

en los artículos 276 y 277 del Código Procesal Penal.

Estas medidas son propias del sistema acusatorio, el cual trata de respetar las garantías

individuales, que como persona el imputado merece, y para estar en consonancia con lo que

preceptúan las normas constitucionales y procesales. En consecuencia, la medida de prisión al ser


58
utilizada como primera opción en el sistema inquisitivo, en el sistema acusatorio pasa a ser una medida

extrema que el juez deberá tomar solamente en los casos autorizados por la ley vigente y cuando

concurran los supuestos para su aplicación.

3.3. Características de las medidas sustitutivas

Las medidas sustitutivas, las cuales son alternativas, a las medidas de coerción, tienen

ciertas características que, entre ellas se encuentran las siguientes:

 Constitucionales: Se fundamentan esencialmente en la presunción de inocencia del

beneficiado, su derecho de defensa y los requisitos esenciales para decretar la prisión

preventiva, contenida en los artículos 12, 13 y 14 de la Constitución Política de la República

de Guatemala, respectivamente.

 Cautelares: Las medidas sustitutivas, a pesar de mantener el estado natural de libertad del

acusado, prevaleciendo ante todo el estado de inocencia, el goce de ese derecho de libertad

no es completo, pues lo mantiene sujeto al proceso penal en su contra y tiene aplicación

siempre que el beneficiado garantice que no existe peligro de fuga o la obstaculización para

la averiguación de la verdad, en determinado hecho delictivo y cumpliendo ciertos requisitos

que se le imponen.

 Provisorias o Provisionales: Las medidas sustitutivas se mantienen durante todo el tiempo

en que no se manifestó el peligro de fuga del imputado o de la obstaculización de la

59
averiguación de la verdad y nunca deben perdurar más que el tiempo imprescindible o hasta

que un tribunal de sentencia competente, dicte sentencia ya sea condenatoria o absolutoria.

 Constituyen un Derecho: Se fundamentan principalmente en el principio de inocencia,

mientras no se declare culpable en un proceso penal, ya que no se pueden afectar los

derechos que la Constitución le reconoce a todas las personas y no se le puede negar al

acusado de un delito cuando legalmente proceden.

 Objetivas: Se encuentran debidamente determinadas en su forma, contenido y procedencia

por la ley, y por tanto no pueden aplicarse desnaturalizando su finalidad ni muchos menos se

impondrán medidas cuyo cumplimiento sea imposible ni producto de la discrecionalidad del

juzgador.

 Coercitivas: Las medidas sustitutivas son medidas de coerción y no beneficios que los

funcionarios judiciales pueden otorgar a los procesados, esta idea nace de la misma

clasificación que el legislador hace en el Código Procesal Penal.

3.4. Definición de medidas de coerción

Los actos cautelares, Miguel Fenech, (2010: Pág. 15) los define así: “Son actos cautelares

los que consisten en una imposición del juez o tribunal que se traduce en una limitación de la libertad

individual de una persona o de su libertad de disposición sobre una parte de su patrimonio, y que

tienen por fin asegurar la prueba o las responsabilidades inherentes al hecho punible, haciendo posible

la consecución del fin del proceso penal.”

60
Las medidas de coerción son aquellos medios que tiene el Estado, para las resultas de un

proceso. Es decir, cuando hay peligro de pérdida de evidencia que sirva para el esclarecimiento de un

caso penal, y, por otro lado, se establezca la posible fuga del sindicado, es preciso apercibirle de esta

forma.

El Manual del Fiscal, establece que las medidas de coerción en el proceso penal son:

“actos que limitan la libertad de una persona con el objeto de resguardar la aplicación de la ley”

(Ministerio Público, 2016: Pág. 12)

El Licenciado Par Usen, en forma doctrinaria ofrece un concepto de medidas de coerción

que bien pueden ser tomado como definición, la cual es: “son aquellos medios de restricción al ejercicio

de derechos personales o patrimoniales del imputado o de terceras personas, impuestos durante el

curso de un proceso penal y tendientes a garantizar el logro de sus fines”. (Par Usen, 2012: Pág. 35)

En el caso de que una medida se dicte sobre objetos se denominan medidas de carácter

real o patrimonial, mientras que, de tratarse de personas, son de carácter personal. Pero, en términos

generales, ambas se tratan de medidas cautelares para el aseguramiento de los fines del proceso.

3.5. Principios para la aplicación de medidas de coerción

Existen dos principios constitucionales que deben ser observados, por los operadores de

justicia, al momento de solicitar y aplicación alguna o varias de las medidas de coerción:

a) Principio de excepcionalidad y

b) Principio de proporcionalidad
61
El uso excepcionalidad de estas medidas de debe tomarse en cuenta desde dos puntos de

vista:

 El hecho de que sólo se impondrá una medida sustitutiva cuando sea estrictamente

necesario para evitar que se consume el peligro de fuga o de obstrucción de la

investigación; y,

 Que el juez puede imponer las medidas sustitutivas prefiriendo la medida menos grave

para el imputado.

Las garantías propias del modelo adoptado por el Estado guatemalteco (Art. 140 de la

Constitución Política de la República); estos principios establecen que la privación de derechos al

imputado durante el proceso penal debe ser la excepción y no la regla general. Esto se refiere a la

libertad por falta de mérito (Artículo 272 Código Procesal Penal).

Estos principios son consecuencia de la garantía del debido proceso y presunción de

inocencia, basados en que el estado natural de la persona es la libertad y no debe restringirse, salvo

en casos excepcionales (Artículos 5 y 26 del Código Procesal Penal). Como consecuencia de esto, la

libertad en sentido amplio, sólo puede restringirse mediante la imposición de una sentencia

condenatoria emitida en un juicio previo en el que se han observado las garantías establecidas en el

ordenamiento jurídico.

En la práctica judicial suele considerarse que los principios, al igual que las garantías,

constituyen simples postulados abstractos desarrollados por la doctrina, y en consecuencia la

62
aplicación, por parte los operadores de justicia, es poco tangible.

Los principios que rigen la imposición de medidas sustitutivas constituyen el punto de

partida que permite verificar si una medida ha sido impuesta conforme lo regula el ordenamiento

jurídico, y a la vez, si la medida aplicada, es la adecuada al caso concreto. En consecuencia, se trata

de normas de aplicación directa que constituyen límites al ejercicio del poder del Estado en donde, la

vulneración de una de ellas afecta a las demás. De allí su naturaleza sistemática.

Lo anterior implica que la libertad del imputado debe darse por falta de mérito no sólo en

ausencia de imputación, cuando el hecho no es delictivo, sino además cuando hay ausencia de fuga

u obstaculización de la investigación.

Principio de excepcionalidad

Referido a las medidas de coerción tiene una triple connotación. La primera de ellas, es

que únicamente pueden imponerse las medidas sustitutivas reguladas en el Código Procesal Penal,

el tercer párrafo del artículo 14 de este código lo establece taxativamente. “Las únicas medidas de

coerción posibles en contra del imputado son las que éste código autoriza”. Con relación a este

supuesto, el artículo 264 del Código Procesal Penal, establece que el juez no puede imponer una

medida sustitutiva, por fuera de las enumeradas. El control de este principio en la práctica es simple,

basta con remitirse a las medidas reguladas en el artículo 264 de la ley referida y verificar si allí se

encuentra regulada, se podría promover la revocatoria o apelación de la medida impuesta, si no está

regulada en la legislación.

63
La segunda connotación es que solamente pueden imponerse las medidas de coerción

cuando concurran los presupuestos que la ley establece. La imposición de una medida sustitutiva, sin

que existan los presupuestos analizados anteriormente, viola el principio de legalidad pues afecta

derechos fundamentales de las personas sin que existan motivos legales que lo justifiquen. De manera

que, el operador de justicia, está subordinado en su actuar, para ceñirse a lo que indica la ley, y no a

aplicar una medida coercitiva por percepción. Debe fundamentarse en ley. Esta connotación exige que

el hecho por el cual se impone una medida de coerción sea considerado como delito y que concurran

los presupuestos de peligro de fuga u obstaculización de la investigación, por ello debe enfatizarse

que el defensor verifique que el hecho por el cual se impone la medida sustitutiva debe ser imputado

fácticamente. Es decir, descrito con la mayor precisión posible sin incluir en el mismo valoraciones

subjetivas o normativas que impidan su comprobación.

Por último, solamente pueden imponerse las medidas coerción siguiendo el procedimiento

que regula el ordenamiento jurídico. La imposición de una medida sustitutiva variando de alguna

manera los actos procesales, viola en el Artículo 3 del Código Procesal Penal, que establece el

Principio de Imperatividad del proceso. Se interpreta que la aplicación de la medida hace prevalecer

la necesidad de un proceso previamente regulado en ley.

Este proceso implica que las medidas coerción sólo pueden imponerse luego de escuchar

al imputado con las formalidades y garantías establecidas en el ordenamiento jurídico. Lo anterior

implica como mínimo que: el imputado haya declarado libremente; que se le haya puesto en

conocimiento del hecho que se le imputa y el grado de participación, así como los medios de prueba

existentes al momento de su declaración; que haya sido asistido por un defensor de su elección o uno

64
de oficio nombrado por el juez; si el imputado no comprende o no habla el idioma del tribunal, sea

asistido por un traductor de su confianza o uno nombrado por el juez; y obviamente, que el juez que

recibe la declaración del imputado sea el competente para resolver su situación jurídica.

De las connotaciones referidas al principio de excepcionalidad, generalmente estas

últimas, son las que con mayor frecuencia se transgreden en la práctica judicial, por cuanto no es raro,

y si de hecho notorio, que en ciertos procesos se aplican las medidas coercitivas como consecuencia

de presiones mediáticas, o bien, por la presión de las partes procesales, en la mente del juzgador, de

manera que las resoluciones sobre su aplicación no siempre obedecen a lo que establece la ley.

En apariencia presenta una contradicción, por cuanto la norma faculta al juez a aplicar la

medida cuando hay peligro de obstaculización en la averiguación de la verdad, pero por el otro le

impide aplicar cualquier medida, obligándolo a emplear la menos grave. Con relación a esta

contradicción tanto las reglas de interpretación contenidas en la Ley del Organismo Judicial (en los

Artículos 10 y 14) como las contenidas en el Código Procesal Penal (Artículo 14), permite concluir que

el juez siempre debe optar por la imposición de la medida menos grave al imputado.

Principio proporcionalidad

El principio de proporcionalidad establece que debe existir una proporción razonable entre

la medida aplicada y el hecho delictivo que se investiga. Partiendo de esta idea, su aplicación en la

práctica judicial, tiene esencialmente tres connotaciones. La primera es referida a los riesgos

procesales de peligro de fuga u obstaculización de la investigación; la segunda, a la sanción que se

65
espera como consecuencia del procedimiento penal, pena o medida de seguridad y corrección; y la

tercera, a la audiencia de la misma en el tiempo que una persona pueda estar sujeta a medidas

sustitutivas.

Las medidas de coerción sólo pueden imponerse cuando exista peligro de fuga u

obstaculización de la investigación y siempre se preferirá aquella que sea menos grave para el

imputado. Es decir, aquella que perjudique lo menos posible los derechos del imputado y a la vez sea

suficiente para garantizar de manera eficiente que el sindicado no se fugará u obstaculizará la

investigación (Código Procesal Penal, Artículo 264 primer párrafo).

La sanción que se espera como resultado del proceso penal, esto es la pena o medida de

seguridad y corrección que se espera del procedimiento (Código Procesal Penal Artículo 14, penúltimo

párrafo) y tiene asignada por finalidad evitar que el imputado se sustraiga a la consecuencia derivada

de su conducta ilícita. Es preciso advertir que esta segunda connotación se encuentra contenida como

uno de los supuestos para determinar el peligro de fuga en el Código Procesal Penal Artículo 262.2,

motivo por el cual, su valoración no puede ser independiente, sino más bien, como un riesgo procesal

referido a dicho peligro.

La medida de coerción no puede ser indeterminada en el tiempo. Al respecto, la legislación

nacional sólo fija como límite, para la duración de las medidas coercitivas, por el plazo de seis meses

que tiene el fiscal para formular el requerimiento conclusivo de la etapa preparatoria (Código Procesal

Penal Artículo 324 BIS). Sin embargo, en la actualidad, los operadores de justicia la extienden,

amparándose en prórrogas, mediante el Decreto Número 51-2,002 del Congreso de la República que

66
reformó el artículo 268 del Código Procesal Penal. Por la contradicción de esta norma, queda, en este

sentido, la tarea de fijar criterios para la determinación de la duración de las medidas coercitivas;

puesto que, en definitiva, las mismas no pueden ser indeterminadas ya que también con estas medidas

se están limitando las garantías que le asisten al imputado.

En resumen, el principio de proporcionalidad permite que el defensor pueda controlar la

idoneidad de la medida sustitutiva o coercitiva impuesta y el tiempo en que una persona pueda quedar

privada de sus derechos, sin que se le formulen cargos o se emitan la sentencia correspondiente.

Principio acusatorio

Cabe advertir que este principio no se encuentra claramente determinado en la legislación

ordinaria, la interpretación adecuada del proceso penal exige que el titular de la acción impulse el

proceso, y como consecuencia de ello, formule el requerimiento de imposición de medidas de coerción,

puesto que éste es el único órgano que puede aportar los elementos suficientes para considerar si es

o no la imposición de una medida que restrinja los derechos del imputado, los cuales son, como ya se

mencionó, el peligro de fuga u obstaculización de la investigación.

De la misma forma en que sería inconcebible y contraria al modelo normativo

constitucional la existencia de una resolución de apertura a juicio sin que se formule acusación por

parte del fiscal o del querellante, en su caso, para que entonces el juez dicte la resolución más

acertada, porque no puede ya que no puede existir un juez inquisitivo que inicie pesquisas, y luego

ordene aprehensión y luego la aplicación de medida coerción sin que exista denuncia y los elementos

67
suficientes para la medida de coerción que dictó. (Código Procesal Penal, arts. 332 Bis y 345 Quater).

La imposición de una medida restrictiva de los derechos del imputado, es igualmente inconcebible, y

contraria al ordenamiento jurídico cuando es dictada directamente por el juez sin que le haya sido

requerida y sustentada fáctica y probatoriamente.

Lo anterior atiende a que el principio acusatorio constituye al igual que imparcialidad

judicial, una garantía para el imputado, complementándose uno con el otro, es decir, para que la

independencia judicial pueda materializarse, es necesaria la existencia de un ente acusador, en el

sentido extenso de la palabra, y a la vez un defensor, a paso con la concreción de la imparcialidad

judicial, constituyendo de esta forma, dos caras de una misma moneda.

Si bien en la práctica judicial pocas veces se materializa el principio acusatorio referido a

la imposición de medidas de coerción, esto no implica que la resolución que impone la restricción a

los derechos del imputado sea legal.

3.6. Fines de las medidas de coerción

La finalidad de las medidas de coerción personal, se dividen de la siguiente manera:

 “Las medidas de coerción personal tienden a evitar que el imputado obstaculice la

investigación de la verdad aprovechando su libertad para borrar o destruir las huellas del

delito, sobornar e intimidar a los testigos, o concretarse con sus cómplices” (Nores, 2014: Pág.

35); también se autorizan cuando las alternativas del proceso, las formen necesarias hacia la

persona, para medios probatorios, tales como una inspección corporal, un reconocimiento de
68
identificación, entre otros. Pero como en todo caso la justificación de las medidas restrictivas

se basará en el peligro de que se actúe sobre las pruebas del delito, frustrando o dificultando

su obtención o su correcta valoración, si tal riesgo no existe inicialmente o luego desaparece,

la coerción no deberá imponerse o deberá cesar.

 No siempre será necesaria la libertad del procesado, sobre todo frente a impugnaciones de

poca entidad, seguramente el sindicado preferirá afrontar el riesgo del proceso en lugar de

darse a la fuga, no tomar en cuenta este aspecto serie sustituir la idea de necesidad por la

comodidad, lo que resulta inadmisible.

 No siempre sucederá que el acusado prefiera fugarse antes de cumplir la sentencia, por lo
tanto, la coerción durante el proceso sólo se justificará cuando exista el serio riesgo de tal
postura por parte del sindicado, y cuando la gravedad de la imputación esté directamente
relacionada con la máxima de la pena posiblemente aplicable.

Equivocadamente, la errónea aplicación de la coerción personal (especialmente la prisión

preventiva) tiende a tranquilizar a la sociedad inquieta por el delito, restituyéndole la confianza en el

derecho, a fin de evitar el aumento de víctimas o bien, que el imputado recaiga en el delito, no resulta

extraño que quienes piensan de este modo, afirmen sofisticadamente que “se ofrece una primera e

inmediata sanción”.

De igual forma, se ha sostenido erróneamente que la medida de coerción personal (en

especial la privativa de libertad) pretenden evitar que el imputado continúe su actividad delictiva, esta

69
concepción corresponde a la aplicación procesal, por analogía, de las medidas de seguridad para las

personas, previstas en el Decreto Número 22-2008 del Congreso de la República, Ley contra el

Femicidio y otras Formas de Violencia Contra la Mujer, así como el Decreto Número 97-96, Ley Para

Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Intrafamiliar, con el objeto de obtener el mismo propósito

que establecen dichos decretos, y es el de neutralizar la peligrosidad criminal del agente, con lo que

se confunden éstas.

Según lo expuesto se deduce que, si no hay peligro de fuga u obstaculización para la

averiguación de la verdad, el juez que controla la investigación, podrá a su prudente arbitrio, imponer

una o varias de las medidas sustitutivas enumeradas en nuestra ley.

3.7. Clasificación de las medidas de coerción

Los criterios son variados entre los autores, por ejemplo, las que señala el Licenciado Par

Usen, son distintas a la forma en que las ordena y expone, el Manual del Fiscal, quien por lo tanto las

clasifica en forma diferente.

Por su parte, Par Usen hace una clasificación bipartita: divididas en medidas coercitivas

personales, siendo estas personalísimas, y la segunda las medidas coercitivas reales; son posteriores

a la declaración del imputado. (Par Usen, 2016: Pág. 36). En el caso de las medidas de coerción

personal tenemos: la prisión preventiva; la detención; la citación; la conducción y el arraigo. En el caso

de las medidas de coerción reales tenemos: el secuestro; el embargo. En esta última clasificación,

establece que son medidas de coerción real aquellas que regula el Código Procesal Civil y Mercantil,

como medidas cautelares, las cuales son: la anotación de demanda artículo 526; embargo artículo
70
527; secuestro artículo 528; intervención artículo 529, todos los artículos mencionados del Código

Procesal Civil y Mercantil.

Las medidas de coerción, se encuentran reguladas en el Código Procesal Penal, Decreto

51-92 del Congreso de la República de Guatemala, en el Título III, Capítulo IV del Libro Primero, entre

las medidas de coerción tenemos las siguientes:

 Artículo 255, Citación o Conducción del sindicado, cuando fuere necesaria su presencia del

sindicado se dispondrá su citación o conducción.

 Artículo 256.- Permanencia conjunta. Cuando en el primer momento de la investigación de un

hecho, no fuere posible individualizar al autor o a los partícipes y a los testigos y se deba

proceder con urgencia para no perjudicar la averiguación de la verdad, se podrá disponer que

los presentes no se alejen del lugar, ni se comuniquen entre sí antes de informar, ni se

modifique el estado de las cosas y de los lugares, disponiendo las medidas del caso, y, fuere

necesario, también se ordenará la permanencia en el lugar de todos ellos.

La permanencia conjunta, se trata del interés de los operadores de justicia el camino hacia

la averiguación de la verdad, logrando la permanencia de todos los sujetos encartados hasta no poder

individualizar su posible participación en el hecho que se investiga.

 Artículo 257.- Aprehensión. La policía deberá aprehender a quien sorprenda en delito

flagrante. (Lo cual tiene su base en el artículo 6 de la Constitución Política de la

71
República de Guatemala, que establece que ninguna persona puede ser detenida o

presa, sino por causa de delito o falta y en virtud de orden librada con apego a la ley

por autoridad judicial competente). Se entiende que hay flagrancia cuando la persona

es sorprendida en el momento mismo de cometer el delito. Procederá igualmente la

aprehensión cuando la persona es descubierta instantes después de ejecutado el

delito, con huellas, instrumentos o efectos del delito que hagan pensar fundadamente

que acaba de participar en la comisión del mismo. La policía iniciará la persecución

inmediata del delincuente que haya sido sorprendido en flagrancia cuando no haya

sido posible su aprehensión en el mismo lugar del hecho. Para que proceda la

aprehensión en este caso, es necesario que exista continuidad entre la comisión del

hecho y la persecución.

La consideración de la flagrancia en éste Artículo la constituye haber sorprendido a un

sujeto en la comisión del hecho ilícito. En la actualidad con la instauración del Estado de Derecho,

donde debe considerarse la flagrancia como el precedente de la obligación de denuncia en el caso de

los funcionarios, pero en el caso de los imputados aún debe vencérseles en juicio.

 Artículo 258.- Otros casos de aprehensión. El deber y la facultad previstos en el artículo

anterior se extenderán a la aprehensión de la persona cuya detención haya sido ordenada

o de quien se fugue del establecimiento donde cumple su condena o prisión preventiva. En

estos casos el aprehendido será puesto inmediatamente a disposición de la autoridad que

ordenó su detención o del encargado de su custodia.

72
Se interpreta de esta norma jurídica que, el sujeto, una vez puesto a disposición de

autoridad judicial, o bien, cumpliendo condena, puede darse a la fuga, por lo que procede su detención

inmediata. En estos casos resulta bastante obvio que la única forma de asegurar las resultas del

proceso, es garantizando la prisión del sujeto.

Al respecto del último párrafo es lógico que la norma procesal penal citada se refiere a la

garantía constitucional del interrogatorio, contenida en el artículo 9 de la Constitución política de la

República de Guatemala, el cual señala en su parte conducente “...Esta diligencia (la de

interrogatorio al detenido o preso) deberá practicarse dentro de un plazo que no exceda de

veinticuatro horas”. Por lo tanto, las medidas de coerción son importantes en el tratamiento de la

presente investigación, puesto que la de carácter personal.

En cuanto a la denominada indistintamente “prisión provisional”, derivada de la “prisión

preventiva” (Código Procesal Penal, Artículo 259), que aún no puede ser aplicada por no estar en el

momento procesal oportuno, deviene el tema central de la presente investigación, porque al recluir al

sindicado, con fundamento en resolución emitida o no, y que que contiene citado dicho artículo,

además de tratarse de una cuasi legislación que puede ser objetada posteriormente, ocasiona

violación a las garantías constitucionales, previamente explicadas.

73
CAPÍTULO IV.
MEDIDA DE COHERCION DENOMINADA PRISIÓN PREVENTIVA

El Estado de Derecho Guatemalteco, en atención a la política criminal emplea las medidas

necesarias, por los órganos jurisdiccionales, para contrarrestar y disminuir la delincuencia, es

indiscutible que delincuentes de alto grado de peligrosidad social deben permanecer detenidos o bien

recluidos, pero igual de innegable resulta considerar que existen personas detenidas que bien pueden

estar sujetos a proceso penal, sin necesidad de estar privadas de libertad, porque posiblemente en el

mismo proceso, cuyo fin es la averiguación de la verdad y aplicación de justicia, resulten absueltas.

Por lo anteriormente expuesto, es necesario desarrollar la figura de la prisión preventiva o

provisional, indistintamente designada en el Código Procesal Penal, Decreto Número 51-92 del

Congreso de la República, con el propósito de establecer la diferencia de la prisión administrativa,

objeto de estudio, por lo que es preciso explicar entonces su definición, principios y aplicación.

4.1. Definición de prisión preventiva

Por prisión preventiva se entiende: “la privación de libertad de una persona, ordenada por

el juez, en establecimiento distintos de los condenados, con el objeto de asegurar su presencia en

juicio o para evitar la obstaculización de la verdad.” (Manual del fiscal, 2016: Pág. 18).

El Artículo 259 del Código Procesal Penal, establece: “Prisión preventiva. Se podrá

ordenar la prisión preventiva, después de oír al sindicado, cuando medie información sobre la

existencia de un hecho punible y motivos racionales suficientes para creer que el sindicado lo ha

74
cometido o participado en él. La libertad no debe restringirse sino en los límites absolutamente

indispensables para asegurar la presencia del imputado en el proceso.” Derivado de esta norma

jurídica, la prisión preventiva es un procedimiento que deviene, en la mayoría de casos, de la detención

o prisión administrativa. Sin embargo, para efectos de la presente investigación, es importante indicar

que muchos procesados son privados de su libertad, bajo prisión administrativa semanas o meses

antes de que les sean expuestos los motivos que lo consideran partícipe de un hecho delictivo y de

ser escuchados, (audiencia indagatoria o de primera declaración), para luego dictar el auto de

procesamiento o falta de mérito.

La prisión preventiva no es más que la privación de libertad, dictada en contra de una

persona, por juez competente, por creer que la persona es sospecha de la comisión de un delito y

cuando existen los supuestos de peligro de fuga u obstaculización de la averiguación.

La prisión preventiva es relevante dentro del proceso penal, puesto que se trata de

garantizar la presencia del sindicado en el proceso, ya que sin la presencia de éste no podría haber

proceso penal. Es decir, que la prisión preventiva tiene como fin asegurar que la presencia de una

persona para juzgarla. Nada más absurdo que un juicio en contra de un ausente, es decir, llevar a

cabo un debate oral y público en el que el sujeto a quien se juzga no se encuentre presente.

Por supuesto, si existe un proceso penal, el objeto primordial de éste, es la obtención de

la verdad, al menos la verdad material, por consiguiente, las resultas que la ley establece sobre ésta

verdad. Es notorio que la averiguación de la verdad aparece después, es, como se dice, una segunda

ratio. Por ello, definitivamente el hecho de que un procesado no se encuentre presente en el momento

75
preciso para esclarecer un hecho delictivo, es un asunto que obstaculiza y evita dicho esclarecimiento,

está es la naturaleza jurídica de la prisión preventiva.

Sin embargo, en la práctica la prisión preventiva tiene otros significados distintos de los

que la teoría indica. Por un lado, no debe olvidarse que se trata de una persona que por indicios es

considerada sospechosa, esto supone la aplicación del principio de inocencia, y por el otro resulta un

acusado y no de un sentenciado, lo cual es ya una gran diferencia entre el encarcelado por una pena

o sanción, y el que lo está para ser juzgado.

No obstante, lo dicho en el párrafo anterior y expuesto en la presente investigación, en

Guatemala quien guarda prisión preventiva, y el que lo hace por cumplir condena, se encuentran

recluidos en el mismo lugar, contradiciendo la doctrina, además del Artículo 274 del Código Procesal

Penal, el cual señala que dicha prisión debe ser en lugares de alojamiento especiales, "diferentes de

los que se utilizan para los condenados", lo cual es fácil constatar que no se cumple, cuando se visita

el área de reclusión de la zona 18 de la Ciudad Capital, mismo Centro de Prevención Constitucional,

denominado “pavocinto”, por encontrarse vecino a la prisión, “pavón”. La prisión preventiva, necesita

entonces un tratamiento más adecuado y la aplicación irrestricta de la ley, la cual establece los

requisitos mínimos para su ejecución.

El Artículo 260 del Código Procesal Penal, indica que: “El auto de prisión será dictado por

el juez o tribunal competente, y deberá contener:

1) Los datos personales del imputado o los que sirvan para identificarlo

2) Una sucinta enunciación del hecho o hechos que se le atribuyan

76
3) Los fundamentos con la indicación concreta de los presupuestos que motivan la

medida.

4) La cita de las disposiciones finales aplicables.

En delitos menos graves no será necesaria la prisión preventiva, salvo que exista

presunción razonable de fuga o de obstaculización de la averiguación de la verdad. No se podrá

ordenar la prisión preventiva en los delitos que no tengan prevista pena privativa de libertad o cuando,

en el caso concreto, no se espera dicha sanción”.

Del artículo anterior, puede afirmarse que la pena de prisión constituye un presupuesto

procesal para aquellos casos en los que procederá la prisión preventiva, porque si el hecho que se

juzga, no tiene contemplado como pena la privación de libertad, en la misma forma, no procederá el

que un sujeto guarde reclusión en ningún momento.

4.2. Requisitos de la prisión preventiva

Los requisitos que debe observar el juzgador para sustentar su resolución, donde aplica la

prisión preventiva a una persona son los principios de proporcionalidad y el de excepcionalidad,

desarrollados previamente en el Capítulo III, siendo entonces las condiciones a razonar las siguientes:

La existencia de hecho punible e indicios racionales de responsabilidad penal del

imputado:

77
 Se debe establecer fehacientemente que el hecho perpetrado contiene los requisitos

para ser un ilícito, es decir que sea una conducta que previamente se encuadre en una

de las figuras delictivas que establece el Código Penal en su parte especial.

 Existiendo un hecho ilícito, definitivamente debe haber un responsable, y este es el

segundo requisito, la persona sindicada a quien se le dictará prisión preventiva, entre

muchos indicios para ser el responsable penalmente de dicho delito.

 Fuera de estos presupuestos no puede haber prisión preventiva.

La existencia de peligro de fuga o de obstaculización de la averiguación de la verdad o de

ambos a la vez:

 Que con la fuga el imputado pueda evadir y no comparecer a juicio, puesto que no

puede enjuiciarse a una persona sin que esté presente. La fuga, por tanto, como se

indicó párrafos arriba, se obstaculiza definitivamente la averiguación de la verdad.

 Que el Peligro de fuga o de obstaculización de la verdad no pueda evitarse con una

medida sustitutiva.

 Debido a que la prisión preventiva debe ser la última opción, significa que las medidas

sustitutivas deben ser aplicadas en los casos en que sea posible. Sin embargo, si se

estima que el imputado pudiera darse a la fuga al ser beneficiado con una medida

sustitutiva, entonces debe darse la prisión preventiva.

78
Que el delito imputado esté sancionado con pena privativa de libertad y que en el caso

concreto se espere dicha sanción.

 En base al criterio de proporcionalidad, no tiene lógica que en aquellos casos en

los que, de llegarse a condena, no se impondrá pena de prisión es decir cuando

los delitos por los que se juzga tienen contemplada pena de multa.

4.3. Duración de la prisión preventiva

Aunque el Artículo 268 del Código Procesal Penal, dispone que la privación de libertad

finalizara entre otros casos: “cuando su duración exceda de un año, pero si se hubiere dictado

sentencia condenatoria pendiente de recurso, podrá durar tres meses más. “La Corte Suprema de

Justicia, a través del órgano jurisdiccional competente, de oficio o a pedido del tribunal o del Ministerio

Público, podrá autorizar que los plazos anteriores se prorroguen cuantas veces sea necesario, fijando

el tiempo concreto de las prórrogas. Si como producto de ese largo proceso se emite una sentencia

condenatoria, la prisión preventiva se abona al cumplimiento de condena.”

Lo importante, al analizar el artículo anterior, es que el Decreto Número 51-2002 del

Congreso de la República, mismo que reformó dicho artículo, da viabilidad a la desestimación del

sistema acusatorio, contenido en el Código Procesal Penal, resultado de un Estado de Derecho.

79
Por consiguiente, es evidente que dicha reforma contradice las garantías constitucionales

y principios procesales, porque responde a una reforma inquisitiva posterior, al proceso penal

establecido en dicho Decreto autorizando la extensión temporal de la prisión preventiva a través de

prórrogas cuantas veces sea necesario, desestimando la normativa analizada y vigente en nuestra

legislación.

Al respecto, la Corte de Constitucionalidad se ha pronunciado al respecto, pero para

efectos del tema de la prisión administrativa, se cita la siguiente consideración: “… las personas que

se encuentran en prisión preventiva tienen derecho a ser juzgadas dentro de un plazo

razonable, considerándose que la característica de ‘razonabilidad’ en los plazos de juzgamiento debe

evaluarse en cada caso en particular, tomando como base los diversos elementos que componen

la controversia, tales como su complejidad y extensión jurídica, la cantidad de personas que

intervienen, el número de las pruebas o diligencias que deban practicarse e, incluso, las incidencias

procesales que se hayan suscitado y tengan que dilucidarse previo a su resolución definitiva; lo que

permite concluir que el plazo razonable para ser juzgado, depende de los factores señalados y

de los términos establecidos en la ley, siendo un derecho esencial el ejercer un control de

constitucionalidad sobre las actuaciones que pretendan retardar en forma injustificada la

resolución del asunto; …” (Sentencia de 07/07/2015. Expediente 3129-2014, Gaceta 117, Página

9).

Sin embargo, es lamentable que en la práctica de la acción penal no se aplica la legislación

ni se atiende lo que indica la Corte de Constitucionalidad, para el efecto, el denominado “Caso Alaska

Totonicapán”, donde 9 sindicados, permanecen más de cinco años en prisión preventiva, debido a

80
que el ente acusador y los operadores de justicia no dieron pie al Acto Conclusivo (fase final de la

etapa intermedia del proceso penal común), por no concluir el Ministerio Público su investigación,

sustentando falta de pruebas. Situación que, limitó al juzgador poder dictar fecha de apertura a juicio.

Es entonces como un militar de rango Coronel, y su tropa de 8 soldados, fueron arrestados el día 11

de octubre del año 2,012, dejándolos en estado de prisión preventiva por más de 5 años, hasta que

en febrero del año 2,015 que se ordenó que los sospechosos fueran enviados a debate, enfrentando

juicio oral y público el día 9 de enero del año 2,018. (CA, Canal Antigua, 2018).

Para la aplicación de la prisión preventiva, el Código Procesal Penal, en el Artículo 259,

establece que la prisión preventiva, será dictada después de oír al sindicado, cuando medie

información sobre la existencia de un hecho punible y motivos racionales suficientes para creer que el

sindicado lo ha cometido o participado en él. Analizando este artículo, los denominados motivos

racionales, son aplicados a la libertad del juzgador, lo cual propicia que los determine según su

experiencia o percepción del caso en concreto, cuando la apreciación debiera ser en argumentos

fundados en valoración legal, sobre los hechos fácticos. Por ejemplo, el auto de procesamiento de

prisión preventiva puede ser consecuencia de una cuasi flagrancia; de una aceptación de los hechos

por parte del detenido, o de un elemento científico de prueba que proviene de los indicios recabados

en la escena, ADN, objetos, documentos, entre otros, que pudieran relacionar al sospechoso con el

delito.

Es decir, que acuerdo con la norma anterior debe existir como presupuesto para aplicar la

prisión preventiva:

a) Declaración del sindicado ante juez competente.

81
b) Que exista información suficiente sobre la comisión de un hecho que constituye

delito.

c) Que existe sospecha fundada que el sindicado participó en la comisión del mismo.

El Código Procesal Penal en su Artículo 262, indica: “Peligro de Fuga. Para decidir acerca

del peligro de fuga se tendrán en cuenta, especialmente, las siguientes circunstancias:

a) Arraigo en el país, determinado por el domicilio, residencia habitual, asiento de la

familia de sus negocios o trabajo y las facilidades para abandonar definitivamente el

país o permanecer oculto.

b) La pena que se espera como resultado del procedimiento.

c) La importancia del daño resarcible y la actitud que el sindicado o imputado adopta

voluntariamente frente a él.

d) El comportamiento de sindicato o imputado durante el procedimiento o en otro

procedimiento anterior, en la medida que indique su voluntad de someterse a la

persecución penal; y

e) La conducta anterior del imputado.”

Por consiguiente, los enunciados anteriores resultan elementos forzosos para ordenar la

prisión preventiva, por la posibilidad que el sospechoso prefiera darse a la fuga, que presentarse ante

los órganos jurisdiccionales y enfrentar juicio.

82
Por su parte, el Artículo 263 del Código Procesal Penal, Peligro de obstaculización, indica:

“Para decir acerca del peligro de obstaculización para la averiguación de la verdad se tendrá en

cuenta, especialmente, la grave sospecha de que el imputado podría:

1) Destruir, modificar, ocultar, suprimir o falsificar elementos de prueba.

2) Influir para que coimputados, testigos o peritos informen falsamente

o se comporten de manera desleal o reticente.

3) Inducir a otros a realizar tales comportamientos.”

De esta norma jurídica pude colegirse que el sindicado no precisamente se fugue, pero si

proceda a destruir total o parcialmente alguna evidencia para entorpecer las pesquisas. De manera

que, no solo evitando su captura, el sujeto investigado puede llegar a ser un obstáculo en la

averiguación de la verdad procesal.

La situación jurídica de la persona señalada de una conducta delictiva, se dilucida en la

audiencia indagatoria o de primera declaración, oportunidad procesal en la que ambas partes,

acusador y defensor, deberán exponer fáticamente sus posturas ante los hechos, para que

inmediatamente el juez resuelva sobre ligar a la persona a proceso o no, así como aplicar una medida

sustitutiva o coercitiva, y de estas últimas, dictar el auto de procesamiento conforme a la ley.

Sin embargo, en la práctica frecuentemente el juez no suele diligenciar en el plazo

perentorio de veinticuatro horas, que establece el Artículo 9 de la Constitución Política de la República

de Guatemala y el Artículo 87 del Decreto 51-92 del Congreso de la República, Código Procesal Penal.

No obstante, del análisis anterior, se puede afirmar que la posibilidad de llevar a cabo dicha audiencia

83
o no, no obedece a un acto indirecto sino inmediato, por lo que, en muchos casos, es cuestionable lo

acertado de la resolución donde se dicta una prisión preventiva.

Al mismo tiempo, es el motivo que genera confusión con la aprehensión del sospechoso

que se encuentra detenido y en espera de ser hacerle saber los hechos que se le imputan, declarar y

dilucidar su situación jurídica, pues este último estado del sujeto es prisión de carácter administrativo

y no judicial, porque de la aprehensión y posterior audiencia, deviene la prisión preventiva, que como

ya se dijo no puede dictarse antes, estableciendo está diferencia, a continuación, se desarrolla la

prisión administrativa.

84
CAPITULO V.
ILEGALIDADES EN LA APLICACIÓN DE LA PRISIÓN ADMINISTRATIVA EN EL
PROCESO PENAL GUATEMALTECO

La violación de las garantías constitucionales y principios procesales del detenido, en la

omisión del plazo perentorio de veinticuatro horas, establecido en el Artículo 9 de la Constitución

Política de la República de Guatemala y el Artículo 87 del Código Procesal Penal, para presentar ante

juez competente al detenido, sucede al extender dicho plazo y provoca un tipo de prisión, que en

legislaciones de derecho comparado, se denomina “prisión administrativa”, ésta sucede una vez

transcurra el tiempo e inicia la hora veinticinco, es entonces que la detención se convierte en ilegal,

pese a que se encuentre fundada en una resolución judicial.

La violación del plazo constitucional durante el cual el detenido debe quedar a disposición

de juez, da origen a una serie de interpretaciones de distinta índole, pero todas, como se ve a

continuación, conducen a la necesidad de luchar contra la mala práctica judicial que la permite.

5.1. Concepto de prisión administrativa

Aunque ciertamente no se encuentra definida en la legislación o doctrina guatemalteca, la

prisión administrativa es analizada en la doctrina penal, comúnmente en derecho comparado. Es el

período durante el cual el sospechoso de la comisión de un delito, es aprehendido y se encuentra bajo

detención de la Policía Nacional Civil, conforme lo estipula Artículo 257 del Código Procesal Penal,

Decreto Número 51-92 de la República de Guatemala, desde el momento de su detención, hasta el

momento en que es presentado ante juez competente.

85
Establece el Informe de la Organización de Naciones Unidas - ONU, al respecto de la

Droga y el Delito, indica que por prisión administrativa debe entenderse: “la prisión administrativa

corresponde a una detención bajo custodia policial durante un breve período de tiempo (unas horas)”

(1985: Pág. 24). Normalmente, corresponde a una detención bajo custodia policial durante un breve

período de tiempo que se impone a aquellas personas que presuntamente han cometido una infracción

o delito, hasta que pasan a disposición judicial.

En algunos documentos, como los que se analizan a continuación, se utiliza la terminología

de prisión administrativa, por cuanto su antecedente surge en: “la Cisjordania Palestina Ocupada,

porque el ejército israelí lleva acabo detenciones administrativas sobre la base de la Orden Militar

1226 (2008: Pág. 23). Esta orden otorga el poder a los comandantes militares a detener a un individuo

por seis meses, si tienen causas razonables para presumir que la seguridad del área o la seguridad

pública requieren la detención. El mismo día o justo antes de la fecha de expiración, la orden de

detención frecuentemente se renueva. Este proceso puede continuar indefinidamente.” (Global, 2009:

Pág. 1).

Por esta razón, según lo afirma la ONU, en algunos países el plazo concedido a la custodia

policial o prisión administrativa, no debe excederse de 48 horas. No obstante, en la legislación

guatemalteca tal término no puede exceder de veinticuatro.

En general, la prisión administrativa corresponde a la denominación de la privación de

libertad, de una persona considerada sospechosa de la comisión de un delito, bajo custodia policial,

que se gestiona por la prolongación del plazo fijado de veinticuatro horas, porque generalmente de

86
cumplirse la audiencia referida dentro de dicho plazo, sería una detención normal. Aunque es evidente

que en otros casos es por tiempo indefinido, en Guatemala y para efectos de la presente investigación,

es por no cumplirse dicho plazo, porque entonces la persona permanece consignada ante una

autoridad administrativa, y no ante el órgano jurisdiccional correspondiente, lo cual no le permite

dilucidar su situación jurídica y transgrede las garantías constitucionales y derechos procesales que

le asisten.

En la práctica, la prisión administrativa (tanto durante las primeras horas de detención

como durante el cumplimiento de la pena) puede dar lugar a abusos por parte de la policía o de otros

cuerpos de seguridad que aprovechan la oportunidad para intimidar a personas detenidas. Si la

legislación no define con claridad las infracciones o delitos, y si el poder judicial no es lo

suficientemente eficiente, entonces la detención administrativa puede dar lugar a que se cometan

abusos fácilmente (UNOCD, 2010).

5.2. Diferencias de la prisión administrativa a la prisión preventiva y prisión provisional

Es importante resaltar que la prisión administrativa no guarda relación con la prisión

preventiva, cuyo origen es el auto de procesamiento, mientras que el de la primera es a través de una

orden de arresto o aprehensión, o bien la detención misma en los delitos de flagrancia. Además, esta

prisión administrativa no se toma en cuenta para efectos de cumplimiento de pena privativa de libertad;

es decir, que no se abona al tiempo dictado para condena, por no estar contemplada en la legislación

guatemalteca, mientras que la prisión preventiva sí se abona, siempre y cuando que de las resultas

del proceso penal se declare una condena.

87
De igual forma, la prisión administrativa no debe considerarse como sinónimo de prisión

provisional. La definición de prisión provisional, para el jurista Manuel Ossorio, no es más que aquella

otra locución proferida por la Ley de Enjuiciamiento Criminal de España. (Ossorio, 2015, pág. 772). Y

el Código Procesal Penal, utiliza dicha denominación indistintamente para referirse a las personas

privadas de libertad que no guardan prisión de condena.

Resulta importante mencionar que, en algunos procesos penales guatemaltecos, el

juzgador dicta prisión provisional por medio de la aplicación extensiva del Artículos 259 y 273 del

Código Procesal Penal, regularmente a las personas detenidas por la posible participación de un delito

de los llamados graves, los cuales la ley prohíbe su excarcelamiento a través de alguna de las medidas

sustitutivas, quedando éstos en espera de dilucidar su situación jurídica, tal es el caso llamado “La

Línea”, donde un Expresidente y la mayoría de su gabinete fueron aprendidos por la comisión de varios

delitos en el año 2,015 (Prensa Libre;, 2015). Lo anterior ocasiona una cuasi legislación, que, con

certeza, será objeto impugnación, con fundamento en los artículos 7 del Decreto Número 17-73 del

Congreso de la República, Código Penal, el cual indica que: “por analogía, los jueces no podrán crear

figuras delictivas ni aplicar sanciones que no estén reguladas en la ley”, y los Artículos 3 y 4 del Código

Procesal Penal, Principios de Imperatividad y Juicio Previo, analizados en el Capítulo II de la presente

investigación.

Tal es la confusión con las diferentes formas de prisión, que la detención administrativa no

debería ejecutarse en lugares destinados a la prisión preventiva o de cumplimiento de condena, pues

así lo indica la Constitución Política de la República de Guatemala, para efectos de estas últimas. Sin

embargo, y pese a que el Ministerio de Gobernación, una vez se producen casos de alto impacto

88
mediático en el año 2,015, en Guatemala, adecúa los cuarteles de José de Matamoros y Mariscal

Zavala, a través del Acuerdo Ministerial Número 560-2015, para cumplir con la prisión administrativa

de funcionarios de gobiernos relacionados con investigaciones sobre delitos especiales o de

corrupción, personas consideradas que su vida peligre.

Sin embargo, tal disposición no ha sido cumplida debidamente, y algunos de ellos se

encuentran guardando prisión administrativa, otros preventiva, el mismo lugar donde incluso están

quienes cumplen condenas. Dicha hipótesis atiende al caso de una mujer procesada, alias “la patrona”

que purgaba 94 años de prisión por ser cabecilla de una banda dedicada al secuestro y sicariato, pero

se fugó de la “cárcel administrativa” Mariscal Zavala, el día 12 de mayo del año 2,017. (Prensa Libre,

2017).

Lo anterior determina que la prisión administrativa, en la práctica, es una acción de

cumplimiento solo de autoridad administrativa, para el caso, indistintamente a través de la Dirección

del Sistema Penitenciario, dependencia del Ministerio de Gobernación o bien, la Policía Nacional Civil.

5.3. Momento procesal de la prisión administrativa

La prisión administrativa es el tiempo adicional de las veinticuatro horas fijadas, durante el

cual el sujeto fue aprehendido y permanece en custodia de la Policía Nacional Civil, desde el momento

de su detención hasta su disposición ante el órgano jurisdiccional correspondiente para dilucidar su

situación jurídica, como ya se mencionó, con el fin de ligarlo a proceso o no, otorgarle una medida

sustitutiva, o bien coercitiva. Es importante hacer énfasis en que tal vocablo de prisión administrativa,

89
el cual define este procedimiento policial o administrativo según el caso, no cuenta con un asidero

jurídico que lo convierta en palabras legales.

No obstante, es considerable lo expuesto en los documentos internacionales aludidos en

el presente contenido, que nombran a este procedimiento como prisión o detención administrativa

indistintamente.

Existiendo diferencia entre el detenido, recluido por prisión preventiva y preso por condena,

también existe diferencia en el tiempo que pueda tardar el aprehendido, hasta que se le presenta ante

autoridad judicial en audiencia de primera declaración o indagatoria, porque como ya se expuso, es

diferente el tiempo que dure la prisión preventiva, y el tiempo que se dicte para la condena, aunque

por criterio judicial, el término de duración de la segunda, será abonado al tiempo que deberá cumplir

la última, pero el plazo de la prisión administrativa es incierto.

De lo anterior, la duración de la prisión administrativa que guarda el detenido, significan

una diferencia con respecto a cualquier otra forma de privación de libertad, gestionándose por extender

el plazo fijado, resulta una privación de libertad de carácter similar al preventivo o condenatorio hacia

la persona, talvez por ello la confusión entre las diferentes formas de prisión, y la desatención por

parte de los operadores de justicia, que entre otros males, ocasiona una percepción de culpabilidad

anticipada, e incluso condena, con lo que se considera irrefutable tanto para el detenido, que aún es

sospechoso de la comisión de un delito, como para la sociedad misma.

90
Otro aspecto a distinguir y que constituye la principal preocupación que motiva estudiar

este tema, es la afirmación por parte de los mismos órganos encargados que el hecho de exceder

dicho el plazo perentorio de veinticuatro horas es una “cuestión incidental normal”, teniendo el

sindicado que esperar con incertidumbre, para ser presentado ante juez competente, y en tal caso, es

procedente indefectiblemente, la deducción de responsabilidades con la imposición de sanciones que

correspondan.

Desde el punto de vista del principio de la presunción de inocencia, los fines de la prisión

preventiva deben quedar limitados a asegurar la presencia del sujeto en el proceso; la investigación

del delito, y a garantizar en su presencia en el proceso, en la condenatoria es el cumplimiento de la

pena que se imponga. Cualquier utilización de la misma con otra finalidad, como es el caso de la

prisión administrativa, no solo infringe la presunción de inocencia, sino que devalúa el proceso penal

y lesiona derechos fundamentales que le asisten a la persona, por estar tutelados en la Constitución

Política de la República de Guatemala.

En virtud de que una prisión administrativa es el resultado de exceder o prolongar el tiempo

de veinticuatro horas, debe considerarse que este procedimiento no puede nombrarse como prisión

provisional, o bien, internación establecida en el Artículo 273 del Código Procesal Penal, entre otras,

porque lo correcto es definirla con un nombre que la individualice de cualquier otra medida de privación

de libertad, ya que deviene de una orden de aprehensión y no de un auto de procesamiento, este

último dictado después de la audiencia de primera declaración o indagatoria.

91
Consecuentemente, se distinguen las denominaciones siguientes: custodia policial, prisión

administrativa o detención administrativa, términos definidos por la doctrina de Organismo

Internacionales, como La Organización de las Naciones Unidas – ONU, o bien la Organización de

Estados Americanos – OEA. Según la Oficina de Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito, la

custodia policial es: “la custodia de un sospechoso en los calabozos de la policía o en otros lugares

destinados a la detención temporal que pueden encontrarse bajo la jurisdicción de la policía o de la

gendarmería… están concebidos para estancias de corta duración, hasta que el sospechoso sea

puesto a disposición judicial.” (ONU, 2010: Pág. 12).

Es decir, que la custodia policial es una acción de la autoridad ejecutiva que ha llevado a

cabo la detención del sujeto, hasta su a disposición ante autoridad jurisdiccional, a fin de que el último

de los funcionarios indicados profiera resolución en la que se dilucide su situación jurídica, como se

ha explicado en los párrafos anteriores.

5.4. Importancia de respetar el plazo en la detención administrativa

Es notable el daño que provoca en una persona, el sólo hecho de someterlo a proceso

penal, suficiente razón como para acarrear descrédito hacia él, su familia e inclusive perdida en su

patrimonio. Por ello, el Estado, tal como lo enfatiza Alberto Binnder: “No debe perder de vista que el

solo hecho de acusar a un sujeto, afectará su prestigio y reputación, sin importar las resultas del

proceso” (Binnder, 2016: Pág. 13), por tal situación, someter a una persona a la detención y custodia

policial por un término mayor al determinado en ley, en nuestro caso veinticuatro horas, también

significa exponerlo al peligro de ser sometido coerción, como medio para obtener de él una confesión,

o cometer arbitrariedades y abusos de quien está a cargo. No obstante, de lo anterior, nuestra


92
legislación, dispone de mecanismos para denunciar dichas actitudes, como es la figura del Procurador

de los Derechos Humanos, en la Constitución Política de la República de Guatemala, pero en la

práctica, muchas veces, sin resultados positivos.

De igual forma, al excederse el plazo concedido en norma constitucional ya citada, también

se expone al detenido a malos tratos o abusos como medio para obtener una confesión, esto sobre la

base doctrinal de lo que afirma que: “El interrogatorio extrajudicial, es costumbre en los centros de

detención, desde la época colonial hasta la fecha. Normalmente, el interrogatorio extrajudicial se basa

en abusos y malos tratos, por medio de las cuales, el detenido termina confesando y hasta afirmando

una participación en el delito. Esta clase de interrogatorio aún persiste. Se procura su eliminación a

través de la presencia del juez de paz, en los lugares de detención. No se conoce una fórmula para

erradicar el interrogatorio extrajudicial” (Castillo González, 2015: Pág. 67).

En este sentido, al establecer el plazo constitucional de veinticuatro horas para que la

autoridad ejecutiva de la detención, cumpla con poner a disposición de juez competente al

aprehendido, el jurista procuró evitar el riesgo de coerciones, malos tratos e incluso abusos a los que

puede ser sometido el sujeto.

Sin embargo, aunque la práctica de confesión extrajudicial haya cesado, es evidente que

el sujeto detenido es objeto de malos tratos, requerimiento de pagos por estadía en lugares llamados

“sectores”, privado de alimentos e incluso hasta requerido de los mismos. Entonces las garantías

constitucionales, evidentemente, han resultado poco efectivas. Debido a que no hay una denuncia

pública relevante, sino casos aislados denunciados en la Procuraduría de Derechos Humanos, y que

93
sería ocioso citarlos en este trabajo, a reserva de que no es esa la finalidad que busca demostrarse,

se considera que lo plasmado en la Constitución Política de la República de Guatemala pretendía

erradicar con dicha mala práctica en la forma de proceder de cualquier ente al que queda consignado

el detenido. Inclusive, existen detenciones sin que un fiscal se apersone durante el plazo en cuestión

y verifique el tratamiento como inocente que deben otorgar al detenido, los policías, según lo ordena

el Artículo 5 de la Ley Orgánica de la Policía Nacional Civil.

Lo importante del párrafo anterior, es el espíritu, sobre la base, del cual se inspiró La

Asamblea Nacional Constituyente en la Constitución Política de la República de Guatemala, tratando

de corregir todos los errores pasados en la historia de Guatemala por medio de estatuir garantías

constitucionales y especialmente, estableciendo leyes dispositivas que aseguraran que los derechos

ciudadanos no serían violentados por ninguna autoridad.

Para el caso, es claro que existe una violación del artículo 9 de la Constitución Política de

la República de Guatemala, lo que implica, como ya se dijo, daño social para el detenido. Por un lado,

significa descrédito para la persona, pero también lo expone a cualquier arbitrariedad de la autoridad

ejecutiva de la orden de detención, privándolo de su libertad por más tiempo del que corresponde. Y

por el otro, al Estado de Guatemala, de exponerse a la contravención de otra serie de facultades y

garantías a las que tiene derecho la persona, y que fueron reguladas antes de la vigencia de la

Constitución Política de la República de Guatemala, al no cumplir con lo pactado en la Convención

Americana de Derechos Humanos, denominada Pacto de San José.

94
Como consecuencia de lo anterior, y con el fin de garantizar los derechos judiciales del

detenido, también fueron regulados medios y estrategias de defensa para asegurar los derechos

humanos de los ciudadanos sometidos a detención.

En este sentido, quedó establecida en la Constitución Política de Guatemala y la Ley de

Amparo, Exhibición Personal y de Constitucionalidad, Decreto Número 1-86 de la Asamblea Nacional

Constituyente, la acción de Exhibición Personal, precisamente ante la posibilidad de que quien se

encuentre ilegalmente preso, detenido o cohibido de cualquier otro modo en el goce de su libertad

individual, amenazado de la pérdida de ella, o sufriere vejámenes, aun cuando su prisión o detención

fuere fundada en ley, tiene derecho a pedir su inmediata exhibición ante los tribunales de justicia, ya

sea con el fin de que se le restituya o garantice su libertad, se hagan cesar los vejámenes o termine

la coacción a que estuviere sujeto.

Se analiza entonces que la acción de Exhibición Personal, ciertamente constituye otra

herramienta para cualquier ofendido en sus derechos al ser detenido y que su aprehensión exceda los

límites constitucionales de temporalidad. Por lo que se hace necesario que los defensores tengan en

cuenta tal medio de defensa constitucional, y no implementen la acción constitucional de Amparo, por

simple procedimiento de trámite como se ve en la práctica, y cuya finalidad es otra. Al mismo tiempo,

la Corte Suprema de Justicia y todo el sector encargado de administración de justicia penal, unifique

criterios al respecto de cualquier conculcación al respecto.

95
5.5. Regulación legal y cómputo del tiempo aplicable al detenido que guarda prisión
administrativa

En la Constitución Política de la República de Guatemala, y congruente con las normas

anteriormente citadas, otro de los derechos que posee el aprehendido es que no podrá ser conducido

a lugares de arresto o detención distintos de los que están legal destinados al efecto, salvaguardando

de esa forma su integridad física, moral y jurídica, esto lo prevé, el Artículo 10 de la Constitución

Política de la República de Guatemala. Además, establecer el plazo de veinticuatro horas, el Artículo

6 de la misma que: “...Los detenidos deberán ser puestos a disposición de la autoridad judicial

competente en un plazo que no exceda de seis horas, y no podrán quedar sujetos a ninguna otra

autoridad”.

De igual forma, las personas detenidas por faltas o infracciones no podrán permanecer en

este estado si su identidad puede establecerse mediante documentación, por el testimonio de persona

de arraigo, o por la propia autoridad, según el Artículo 11 de la misma Constitución Política de la

República de Guatemala, lo que no sucede con lo expuesto en el Capítulo II de la presente

investigación.

El Artículo 8 de la Constitución Política de la República de Guatemala, regula que los

derechos del detenido le deberán ser informados al momento de su detención de manera que le sean

comprensibles, indicándosele que podrá proveerse de un defensor, el cual podrá estar presente en

todas las diligencias policiales y judiciales.

96
Otro derecho importante es que el detenido no podrá ser obligado a declarar sino ante

autoridad judicial competente, entendiéndose esta declaración como la audiencia de primera

declaración del imputado o indagatoria, en la que en la práctica es el momento donde se le hace

conocimiento los motivos que fundaron su detención. Dicha audiencia es la piedra angular del presente

trabajo de investigación, por cuanto se cumpla el plazo fijado, y con las formalidades que la ley

establece.

El derecho de presunción de inocencia, que significa que toda persona es judicialmente

considerada como inocente mientas no se le haya declarado responsable de la comisión de un delito

en sentencia debidamente ejecutoriada. Y, las partes del proceso pueden conocer las actuaciones del

mismo basado en el principio de publicidad procesal, contenido en el Artículo 14 de la Constitución

Política de la República de Guatemala.

Por consiguiente, nadie puede ser sometido a detención o encarcelamiento arbitrarios, por

virtud de que toda persona detenida o retenida debe ser informada de las razones de su detención y

notificada, sin demora, del cargo o cargos formulados contra ella. Asimismo, toda persona detenida o

retenida debe ser llevada, sin demora, ante un juez u otro funcionario autorizado por la ley para ejercer

funciones judiciales y tendrá derecho a ser juzgada dentro de un plazo razonable o a ser puesta en

libertad, sin perjuicio de que continúe el proceso. Su libertad podrá estar condicionada a garantías que

aseguren su comparecencia en el juicio. Por lo que entonces, toda persona privada de libertad tiene

derecho a recurrir ante un juez o tribunal competente, a fin de que éste decida, sin demora, sobre la

legalidad de su arresto o detención y ordene su libertad si el arresto o la detención fueran ilegales.

97
En Guatemala, cuyas leyes prevén que toda persona que se viera amenazada de ser

privada de su libertad tiene derecho a recurrir a un juez o tribunal competente a fin de que éste decida

sobre la legalidad de tal amenaza, dicho recurso no puede ser restringido ni abolido. Los recursos

podrán interponerse por sí o por otra persona.

Asimismo, y subsecuentemente, el citado Pacto de San José, cuya ratificación concurrió

el 27 de abril del año 1978, comprometió al Estado de Guatemala a garantizar los derechos de los

detenidos. En su Artículo 8, dispone las garantías judiciales, las cuales son:

1) Toda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas garantías y dentro de un plazo

razonable, por un juez o tribunal competente, independiente e imparcial, establecido con

anterioridad por la ley, en la sustanciación de cualquier acusación penal formulada contra

ella, o para la determinación de sus derechos y obligaciones de orden civil, laboral, fiscal

o de cualquier otro carácter.

2) Toda persona inculpada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras

no se establezca legalmente su culpabilidad. Durante el proceso, toda persona tiene

derecho, en plena igualdad, a las siguientes garantías mínimas:

a. derecho del inculpado de ser asistido gratuitamente por el traductor o intérprete, si no

comprende o no habla el idioma del juzgado o tribunal;

b. comunicación previa y detallada al inculpado de la acusación formulada;

c. concesión al inculpado del tiempo y de los medios adecuados para la preparación de

su defensa;

98
d. derecho del inculpado de defenderse personalmente o de ser asistido por un defensor

de su elección y de comunicarse libre y privadamente con su defensor;

e. derecho irrenunciable de ser asistido por un defensor proporcionado por el Estado,

remunerado o no según la legislación interna, si el inculpado no se defendiere por sí

mismo ni nombrare defensor dentro del plazo establecido por la ley;

f. derecho de la defensa de interrogar a los testigos presentes en el tribunal y de obtener

la comparecencia, como testigos o peritos, de otras personas que puedan arrojar luz

sobre los hechos;

g. derecho a no ser obligado a declarar contra sí mismo ni a declararse culpable, y,

h. derecho de recurrir del fallo ante juez o tribunal superior.

3) La confesión del inculpado solamente es válida si es hecha sin coacción de ninguna

naturaleza.

4) El inculpado absuelto por una sentencia firme no podrá ser sometido a nuevo juicio por los

mismos hechos.

5) El proceso penal debe ser público, salvo en lo que sea necesario para preservar los intereses

de la justicia.

De igual forma, son aplicables a los detenidos, los Artículos 9 y 10 del Pacto de San José,

los cuales indican que nadie puede ser condenado por acciones u omisiones que en el momento de

cometerse no fueran delictivos, según el derecho aplicable. Tampoco se puede imponer penas más

99
graves que la aplicable en el momento de la comisión del delito. Sin con posterioridad a la comisión

del delito la ley dispone la imposición de una pena más lee, el delincuente se beneficiará de ello. De

igual forma toda persona tiene derecho a ser indemnizada conforme a la ley en caso de haber sido

condenada en sentencia firme por error judicial.

Por lo que se deduce que, los derechos del aprehendido están debidamente garantizados

tanto en instrumentos internacionales y ratificados por Guatemala, así como en leyes internas, tal

como puede apreciarse en los Derechos Fundamentales de la Constitución Política de la República

de Guatemala.

Finalmente, el Pacto de San José también previó que el proceso penal debe ser público,

salvo en lo que sea necesario para preservar los intereses de la justicia. Este último elemento

normativo de la Convención Americana de Derechos Humanos, propició que poco más de una década

después de su ratificación por el Estado de Guatemala, el mismo, por medio del Congreso de la

República de Guatemala, legislara el Código Procesal Penal, Decreto Número 51-92 de tal entidad

estatal, para garantizar la puesta en marcha de la publicidad y oralidad en la justicia penal

guatemalteca.

En el Decreto Número 51-92 del Congreso de la República, Código Procesal Penal, el

Artículo 87 regula, en párrafo conducente, lo siguiente: “Si el sindicado hubiere sido aprehendido, se

dará aviso inmediatamente al juez de primera instancia o al juez de paz en su caso, para que declare

en su presencia, dentro del plazo de veinticuatro horas a contar desde su aprehensión. El juez

proveerá los medios necesarios para que en la diligencia pueda estar presente un defensor.”

100
Esta norma, en la actualidad propicia el criterio de ser la norma jurídica que desarrolla en

forma más específica lo ordenado a su vez por el Artículo 9 de la Constitución Política de la República

de Guatemala. Por ende, el plazo contenido en la última de las normas jurídicas indicadas, no resulta

del todo precisa y puede conducir a determinados problemas de interpretación especialmente en el

cómputo del plazo, pero se advierte, según criterio de la Corte de Constitucionalidad, que tal limitación

debe interpretarse de la siguiente manera: “Es de la opinión que respecto del plazo, el artículo 9 de la

Constitución no precisa a partir de qué momento debe computarse, bien fuera del momento de la

consignación al tribunal o de la detención de la persona. Esta duda quedó legalmente despejada a

tenor del artículo 87 del Código Procesal Penal, que lo determina a partir del momento de la

aprehensión. Esto significa que descontado las seis horas que la autoridad ejecutiva tiene como

máximo para consignar a un detenido, quedarían 18 horas para hacer comparecer al

aprehendido a efecto de que preste su declaración. Estos tiempos, por precarios que parezcan

dentro de una realidad de sobrecarga de asuntos a resolver (algunos que exigen la inmediación del

juez) no exime que debe cumplirse con ellos, por tratarse de derechos públicos subjetivos de razonable

exigibilidad.” (Sentencia 15/07/200. Expediente 73-2000. Gaceta 57).

De lo indicado por la Corte de Constitucionalidad, se fundamenta con certeza que, en

Guatemala, efectivamente no se cumple con la legislación para el efecto. Es decir que, por un lado,

se trata de algo cierto, probable y posible, y por otro que, no obstante, por sobrecarga de trabajo,

aumento de criminalidad o violencia, o bien poco presupuesto, resulta difícil cumplir el plazo, aunque

se debe hacer.

101
Por el contenido de la sentencia de la Corte de Constitucionalidad, se comprende lo

afirmado por Jorge Mario Castillo Gonzáles en el sentido de que: “En relación con el momento en que

principio y termina la cuenta de las 6 y las 24 horas, sin duda alguna, las seis horas tiene como punto

de partida, el preciso momento de la detención (que el juez comprobará durante el interrogatorio al

detenido), y las veinticuatro horas tienen como punto de referencia, la hora de la consignación. Por lo

tanto, la Policía Nacional Civil o quien haga sus veces, debe asentar en el parte policíaco o documento

que remita al juez, la hora y lugar de la detención. Cualquier imprecisión o discusión acerca de la hora

de la detención, debe ser objeto de investigación para efecto de deducir responsabilidades penales.

Las 6 y las 24 horas deben tenerse como plazos constitucionales urgentes, apremiantes y de pronto

cumplimiento.” (Castillo González, 2015: Pág. 67)

El objeto de la primera audiencia de declaración es averiguar: si el hecho atribuido al

sindicado es constitutivo de delito, establecer su probable participación en el mismo y con la existencia

de medios razonables, el juez podrá dictar el auto de procesamiento para ligarlo a proceso penal,

decretando las medidas sustitutivas o de coerción necesarias para asegurar su presencia en todos los

actos procesales; con el fin de garantizar el cumplimiento del debido proceso en el caso de mérito,

como lo regula el Capítulo VI, del Libro I del Código Procesal Penal.

Entre las advertencias legales a las que obligan los Artículos 7 y 8 de la Constitución

Política de la República de Guatemala, se encuentran que, se comunicará detalladamente al imputado

el hecho que se le imputa, con las circunstancias de tiempo, lugar y modo, en la medida conocida, su

calificación jurídica provisional, un resumen de los elementos de prueba existentes, y las disposiciones

penales que se juzguen aplicables, al igual que la advertencia de que se podrá abstener de declarar

102
y tal decisión no podrá ser utilizada en su perjuicio. Estas se encuentran contenidas en el Artículo 81

del Código Procesal Penal. El desarrollo se lleva a cabo en la misma forma que se indicó para la

declaración del imputado ante el juzgado de primera instancia o juzgado de paz, y conforme a lo

establecido en el Artículo 82 del Código Procesal Penal. Tanto el Ministerio Público por medio del

fiscal o auxiliar fiscal, así como el defensor tendrán facultad para dirigir al sindicado las preguntas que

estimen convenientes.

En el proceso instruido en contra del imputado, al momento que deba rendir su primera

declaración, puede hacer uso de su derecho de abstenerse a declarar, siendo que esta situación no

podrá usarse en su perjuicio, ya que como lo establece la Constitución Política de la República de

Guatemala, y la legislación procesal guatemalteca, es un derecho inherente al imputado. Es decir que,

el aprehendido debe ser puesto a disposición de autoridad judicial para efectos de ser escuchado, sin

embargo, durante el desarrollo de esta puede hacer uso de su derecho al silencio.

5.6. Incumplimiento de los operadores de justicia en el plazo constitucional para el


interrogatorio a detenidos o presos

La importancia de determinar con exactitud la hora de inicio para el cómputo del total de

seis y veinticuatro horas desde la detención, radica en que, dependiendo de su exacto cumplimiento,

impide una serie de violaciones jurídicas de la garantía constitucional del detenido, y principios

procesales en el proceso penal, evitando así posteriores impugnaciones que provocarían atraso en la

averiguación de la verdad, la terminación del proceso, la posible ejecución de una sanción, y toda

problemática que de ello derive. De hecho, el autor Castillo González, afirma al respecto que: “En la

práctica se dan toda clase de problemas: las horas hábiles de trabajo, la cantidad de consignaciones,

103
la complejidad de los casos, el reducido espacio de las salas judiciales, el retardo en el traslado de los

detenidos por parte de las autoridades de los centros de detención, el juez de turno ausente en el

momento en que sea requerido”. (Castillo González, 2015: Pág. 14).

Un procedimiento usual en la práctica judicial como el de diferir la audiencia de primera

declaración, por cualquier causa válida o no, legítima o no, evidentemente hace extender el plazo de

duración de la detención, al extender ésta entonces se convierte en una prisión administrativa, en tanto

ésta no ha podido convertirse en prisión preventiva, ni tampoco puede aplicarse una medida sustitutiva

al sindicado, mediante la cual pueda permanecer ligado a proceso, pero también podría recuperar

inmediatamente su estado de libertad, debido a que sigue siendo sospecho de la comisión de un delito

y tiene aplicada alguna medida sustitutiva.

El 23 de noviembre del año 2016 en el diario Prensa Libre, se publicó una nota judicial

referente a un caso presentando en el departamento de Jalapa, donde únicamente se le dijeron los

motivos de detención a 23 personas, y les dictaron prisión provisional y posteriormente se presente la

acción de exhibición personal, por considerarse los sujetos en una detención ilegal, aduciendo que no

existe dicho termino en la legislación guatemalteca. Literalmente, la noticia dice: “Enio Peralta,

presidente de una asociación de abogados que fue creada recientemente, informó que el recurso de

exhibición personal se presentó ante la Sala Regional de la Corte de Apelaciones en favor de 23

personas a quienes un juez de Paz solo les hizo saber el motivo de su detención. Peralta señaló que

la tardanza de las diligencias violenta los derechos constitucionales de las personas detenidas, porque

la Ley indica que toda persona tiene derecho a un debido proceso, que se inicia desde que presta su

primera declaración en las siguientes 24 horas después de su captura. Otto Adolfo Ramírez, quien

104
dirige la Defensa Pública Penal en Jalapa, señaló que se unieron a la petición, ya que consideran que

toda persona tiene derecho a que las diligencias para resolver su situación jurídica se hagan en el

tiempo que establecen las leyes”. Es por ello que, resulta importante acentuar el respeto a los

principios procesales y derechos fundamentales, que son irrenunciables en un Estado Democrático

de Derecho, como la presunción de inocencia y la libertad de la persona, que deben prevalecer sobre

cualquier acción dentro del proceso penal, cuya vigencia de dichos principios y derechos no debe estar

solo garantizada formalmente en la Constitución Política de la República de Guatemala y las leyes

procesales, para no considerarse letra muerta, sino también en la conciencia jurídica y practicarla en

órganos jurisdiccionales.

El incumplimiento del plazo fijado en la norma de mérito, en Guatemala, en ocasiones es

un evento periodístico más que un proceso penal común de trámite, esta afirmación atiende a la

sociedad, que busca informarse al respecto de los sucesos que gozan de un cierto dominio público.

Sin embargo, lo que no se considera, o no se quiere considerar por parte de los operadores de justicia,

es que en ocasiones este tipo publicidad es dañino para la misma búsqueda de la verdad y por lo tanto

la aplicación de justicia.

Al mismo tiempo, resulta en una contravención de los órganos jurisdiccionales de la acción

penal, así como los medios de comunicación a la garantía constitucional establecida en el Artículo 13

de la Constitución Política de la República de Guatemala, que en su párrafo segundo indica: “...Las

autoridades policiales no podrán presentar de oficio, ante los medios de comunicación social, a

ninguna persona que previamente no haya sido indagada por tribunal competente.”.

105
Dichas presentaciones y declaraciones ante los medios de comunicación, que se

transmiten a la orden del día, generalmente en casos de alto impacto denominados o denominados

“mediáticos”, transgreden todo lo establecido por la Asamblea Nacional Constituida el 24 de mayo del

año 1984, debido a que no respetan las garantías constitucionales pactadas por el pueblo de

Guatemala, porque la ciudadanía cuando mira y escucha con amplitud los detalles de las detenciones,

y atienden la conferencia de prensa sobre las imputaciones, ya condenó al sospechoso, sin por lo

menos haber sido escuchado por juez competente, no digamos vencido en juicio legal y justo. Para

fundamentar lo afirmado, el caso denominado “Caso Transurbano” donde un Ex- Presidente y su

Gabinete de Estado, aprehendidos el día 13 de febrero del año 2,018, guardaron prisión administrativa,

hasta el día 23 de febrero del mismo año, para llevar a cabo la audiencia de primera declaración

(Guatevison , 2018).

De esa cuenta es procedente determinar que, desde un punto de vista procesal, las

estrategias de defensa deben actuar con precisión, de tal manera que el sistema penal acusatorio,

establecido en el Código Procesal, no pueda ser empleado para contrariar el espíritu de las garantías

constitucionales y principios procesales de los detenidos, como el caso de extender el tiempo de

duración de dicha detención, bajo una prisión administrativa, que aún fundada en una resolución

judicial, denominada orden de aprehensión, no existe circunstancia o excusa alguna para su

aplicación.

106
5.7. Acciones alternativas a la detención administrativa en caso de tornarse materialmente
imposible el cumplimiento de los plazos constitucionales

El Estado de Guatemala, a través de los órganos jurisdiccionales, puede recurrir a medidas

alternas para no violentar el derecho y garantía constitucional del detenido, y presentarlo ante

autoridad competente en caso que no pudiera hacerlo dentro de plazo de veinticuatro horas

posteriores a la aprehensión. Además, evitar que los operadores de justicia dirijan el proceso penal

con irregularidades que pueden recaer en una ilegalidad que con certeza será impugnada.

Por cuanto, cualquiera las situaciones que expone el autor Castillo González citado en la

página 110 de la presente investigación, a partir de la hora veinticinco, sin que se haya cumplido el

derecho del aprehendido de ser llevado, sin demora, ante un juez autorizado por la ley para dilucidar

su situación jurídica, ser dentro de un plazo razonable debe ser puesta en libertad, sin perjuicio de que

continúe el proceso; se pueden mencionar algunas de dichas medidas en la siguiente forma.

Si como indica el autor de mérito, las horas hábiles de trabajo, la cantidad de

consignaciones, la complejidad de los casos, el reducido espacio de las salas judiciales, el retardo en

el traslado de los detenidos por parte de las autoridades de los centros de detención, impiden que el

aprehendido se ponga a disposición de juez, entonces la misma autoridad judicial puede facultar el

uso de brazaletes (sistema telemático) mediante los cuales, el órgano jurisdiccional garantiza la

presencia del aprehendido al momento en que sea requerido para llevar a cabo la audiencia de primera

declaración.

107
De hecho, en Guatemala, ya se autorizó el uso de dicho sistema telemático. En la noticia

publicada en el Diario de Centroamérica, de fecha 29 de mayo de 2017, en su página número 2: “El

Ministerio de Gobernación (Mingob) emitió el reglamento interno para la implementación del control

telemático, con la finalidad de evitar el hacinamiento en los centros de reclusión, este dispositivo surge

como una opción a la prisión, permitiendo así la localización del sindicado, garantizando el

cumplimiento de la medida no privativa de libertad. Este sistema busca además mantener las medidas

de seguridad y protección de las víctimas del delito o de violencia contra la mujer. La cartera del Interior

creará la Unidad de Control Telemático como órgano de apoyo técnico a la entidad, la que tendrá a su

cargo el Centro de Control Telemático, para la regulación de los procedimientos correspondientes.”

Por aparte, materia penal no hay que desestimar la justicia en derecho comparado, como

el caso de la legislación estadounidense, permite la posibilidad de que el detenido pueda ser puesto

a disposición de su abogado defensor y que sea éste quien se comprometa a poner a disposición de

juez, al encartado, al día siguiente, inclusive puesto en libertad de no respetarse el plazo. Esta

hipótesis se fundamenta en el caso más común que lo aplica, el delito federal de arresto por

inmigración ilegal, en el cual, si una persona es detenida por la Agencia del Departamento de

Seguridad de Estados Unidos de América, “U.S. Immigration and Customs Enforcement (ICE)”, tiene

un plazo máximo de 48 horas, que la ley indica debe dilucidarse su situación jurídica, y de encontrarse

culpable, puesto en custodia de autoridad competente, de no ser así, deberá ser liberado. (ICE, U.S.

Immigration and Customs Enforcement, 2017).

En los países suscritos a la Unión Europea (UE), el sujeto ligado a proceso, puede estar

detenido durante un máximo de 48 horas, y si el órgano jurisdiccional no ordena medida sustitutiva o

108
su pase a prisión preventiva en dicho plazo, el organismo investigador deberá ponerle inmediatamente

en libertad (Estonia, 2017), así lo indica el Estado de Estonia, miembro responsable de la publicación

en idioma español de los procedimientos criminales.

Asimismo, entre las estrategias de defensa, para garantizar el irrestricto respeto al plazo

constitucional de detención administrativa o custodia policial, la defensa, o por el mismo sujeto

detenido, pueden y las autoridades deberán dar trámite al uso de la acción de Exhibición Personal,

ésta puede solicitarse por escrito, por teléfono o verbalmente, por el agraviado o por cualquiera otra

persona, sin necesidad de acreditar representación alguna y sin sujeción a formalidades de ninguna

clase. Inmediatamente que se reciba la solicitud o se tenga conocimiento de un hecho que dé lugar a

la exhibición personal, el tribunal, en nombre de la República de Guatemala y sin demora alguna,

emitirá auto de exhibición, señalando hora para el efecto y ordenando a la autoridad, funcionario,

empleado o persona presuntamente responsable para que presente al ofendido, acompañe original o

copia del proceso o antecedentes que hubiere y rinda informe detallado sobre los hechos que la

motivaron.

Para esto, la Ley de Amparo, Exhibición Personal y de Constitucionalidad, Decreto Número

1-86 en su Artículo 82 establece el derecho a la exhibición personal, indicando que: “Quien se

encuentre ilegalmente preso, detenido o cohibido de cualquier otro modo en el goce de su libertad

individual, amenazado de la pérdida de ella, o sufriere vejámenes, aun cuando su prisión o detención

fuere fundada en ley, tiene derecho a pedir su inmediata exhibición ante los tribunales de justicia, ya

sea con el fin de que se le restituya o garantice su libertad, se hagan cesar los vejámenes o termine

la coacción a que estuviere sujeto.”

109
Es importante señalar que, en la práctica, lo que usualmente plantea la defensa, es la

acción de Amparo, pero ésta no es procedente, debido al espíritu de la misma, para el cual el Artículo

265 de la Constitución Política de la República de Guatemala, indica que: “Se instituye el amparo con

el fin de proteger a las personas contra las amenazas de violaciones a sus derechos o para restaurar

el imperio de los mismos cuando la violación hubiere ocurrido. No hay ámbito que no sea susceptible

de amparo, y procederá siempre que los actos, resoluciones, disposiciones o leyes de autoridad lleven

implícitos una amenaza, restricción o violación a los derechos que la Constitución y las leyes

garantizan.” Al respecto, si bien resguarda contra una amenaza o restituye el imperio de la ley de todo

ciudadano guatemalteco, pero no devuelve con efectividad el estado de libertad de la persona presa

ilegalmente.

Para concluir, es determinante reiterar que el sistema penal guatemalteco, entendiéndose

por el mismo, todos los operadores de justicia penal, garanticen que la prisión administrativa, no pueda

ser empleada como medio de violación sistemática del plazo de veinticuatro horas, que establece la

Constitución Política de la República de Guatemala, para que con efectividad el detenido, considerado

aun sospechoso de la comisión de un delito, sea escuchado por juez competente, pueda conocer las

razones que motivaron su detención, y por consiguiente deriven todas las actuaciones procesales que

en derecho correspondan al efecto.

Lo anterior porque el resultado de la presente investigación determina que la prisión

administrativa definitivamente es ilegal al no estar legislada en Guatemala. De igual forma, gesta una

inconstitucionalidad, porque contraviene el plazo perentorio de veinticuatro horas, que ordena la

Constitución Política de la República de Guatemala, la Convención Internacional, llamada Pacto de

110
San José, y los Decretos Número 17-73, Código Penal, Decreto Número 51-92, Código Procesal Penal

ambos del Congreso de la República de Guatemala, para presentar al detenido ante juez competente,

porque la finalidad de esta aprehensión es de ser escuchado y que posteriormente se dilucide su

situación jurídica, derivada de una consecuencia por la cual le fue detenido.

Adicionalmente vulnera los derechos constitucionales y principios procesales que asisten

al detenido, infringiendo el sistema acusatorio establecido en el Decreto Número 51-92 del Congreso

de la República, atentando contra un Estado de Democrático, de derecho garantista que promulga la

Constitución Política de la República de Guatemala vigente.

111
CONCLUSIONES

1. El proceso penal guatemalteco, regulado en el Decreto Número 51-92 del Congreso de la

República se desarrolla en forma oral, pública y con inmediación, cual fin es la averiguación

de la verdad para la aplicación de la justicia pronta y cumplida. Por consiguiente, atiende los

derechos constitucionales y los dispone en principios procesales con el fin de garantizar un

sistema acusatorio formal, en un Estado Democrático y de Derecho.

2. Como lo establecen la Constitución Política de la República de Guatemala y el Decreto

Número 51-92 del Congreso de la República, la persona no puede ser privada de un derecho

fundamental como es la libertad, sin que exista antes un auto de procesamiento fundado en

cuestiones fáticas o una sentencia condenatoria. Por lo tanto, el imputado debe permanecer

en libertad durante el proceso, salvo las excepciones que la ley disponga.

3. Del presente estudio, en específico lo que concierne al Código Procesal Penal de Guatemala,

las medidas de coerción deben aplicarse como excepción justificada y únicamente en

situaciones extremas, no como regla para garantizar la finalidad de imponer con certeza una

pena, o bien la eficacia de una investigación que provoque retraso en los procedimientos

establecidos en el proceso penal, haciendo necesario restringir la libertad de una persona

durante el proceso. Para su aplicación es necesario que, el Ministerio Público, acredite

fáticamente la comisión del delito que se le imputa al sindicado, y no solamente indicios, de

igual forma, debe demostrar fehacientemente el peligro procesal para restringir la libertad y la

imposibilidad de evitar tal peligro por otros medios.

112
4. La prisión administrativa es la extensión del plazo perentorio, establecido en el artículo 9 de

la Constitución Política de la República de Guatemala y 87 del Código Procesal Penal, de 24

horas, su gestación inicia en el tiempo adicional, donde el sospechoso de la comisión de un

delito, se encuentra detenido por una resolución judicial dictada por juez competente o la

detención misma en los delitos de flagrancia, y bajo custodia de autoridad ejecutiva, Policía

Nacional Civil, conforme lo estipula Artículo 257 del Código Procesal Penal, Decreto Número

51-92 de la República de Guatemala, en espera, sin que la autoridad determine el plazo para

rendir su primera declaración, le sean expuestos los motivos que fundaron tal aprehensión y

que de la audiencia, ante juez competente y se dilucide su situación jurídica.

5. Es importante distinguir las diferentes formas de prisión, la prisión administrativa no guarda

relación con la prisión preventiva, cuyo origen emana de una resolución llamada auto de

procesamiento, dictada como resultado de la audiencia indagatoria o de primera declaración,

mientras que la prisión administrativa es a través de una orden de aprehensión, o la detención

en los delitos de flagrancia. En cuanto a la prisión provisional es un término que el jurista

plasmo en el Decreto Número 51-92 del Congreso de la República, Código Procesal, para

señalar indistintamente las formas de reclusión ya sea de internamiento o prisión preventiva,

y distinguirlas de la que se dicta por condena.

6. La denominada “prisión provisional” en el supuesto, de una aplicación extensiva de los

Artículos 259 y 273 Código Procesal Penal, debido a que ambas normas aún no pueden

dictarse, por no estar en el momento procesal oportuno, deriva en una cuasi legislación que

en Derecho Penal es improcedente, de acuerdo a las Garantías Constitucionales establecidas

113
en los Artículos 6 y 9 de la Constitución Política de la República de Guatemala, el Artículo 7

del Código Penal y los Artículos 3 y 4 del Código Procesal Penal, y por lo tanto es

inconstitucional.

7. La confusión con las diferentes formas de prisión en nuestra legislación, ocasiona agravios al

detenido. En el año 2,015, en Guatemala, se adecúan los cuarteles de José de Matamoros y

Mariscal Zavala, a través del Acuerdo Ministerial Número 560-2015, para cumplir con la prisión

administrativa, sin embargo, tal disposición no se efectúa debidamente, y algunos de ellos se

encuentran guardando prisión administrativa, con otros que están bajo prisión preventiva, en

el mismo lugar donde incluso están quienes cumplen condenas.

8. La extensión de la custodia policial del plazo perentorio fijado de veinticuatro horas que habilita

la Constitución Política de la República de Guatemala en su Artículo 9, se convierte en

inconstitucional porque ocasiona una violación al Artículo 9 de la Constitución Política de la

República de Guatemala que expresamente indica que, el plazo de 24 horas, no debe

prolongarse, cuya finalidad es para presentar ante el juez competente, a los detenidos y llevar

a cabo la audiencia indagatoria o de primera declaración. Vencido el plazo, iniciando la hora

veinticinco hasta que puedan dilucidar esta situación, la prisión o detención transgrede las

garantías constitucionales, principios procesales que le asisten a todo ciudadano, pese a que

se encuentre fundada en una resolución judicial.

9. De acuerdo a la Convención Internacional denominada Pacto de San José, en su Artículo 8 y

el Código Procesal Penal, Artículo 259, la prisión o detención preventiva debe ser la excepción

114
y no la regla, y debido a que la administrativa no se encuentra regulada en la legislación

guatemalteca, en los casos donde sea necesario aplicarla, debe recibir el mismo tratamiento

que la primera. De igual forma, tratándose de una figura no legislada, en la normativa

guatemalteca ya existen medidas alternas que puede implementar el Estado de Guatemala,

por lo que, a reserva de la estudiante, no es necesaria una reforma legislativa o bien

presupuestaria.

10. La prisión administrativa, en los casos en que sea fehacientemente necesaria aplicarla,

constituye una etapa procesal necesaria para garantizar la presencia del detenido y

determinar su vinculación con los indicios probatorios y primeras consideraciones en relación

con un hecho tipificado como delito. Sin embargo, el tratamiento que reciba el aprehendido

debe respetar la legislación vigente, el cual implica la utilización del sistema penal acusatorio

para poder garantizar, no solo las resultas de la verdad procesal, sino para resguardar los

derechos de víctimas, así como de los mismos procesados.

115
RECOMENDACIONES

1. Es importante que el Ministerio de Gobernación, como superior jerárquico de la Policía

Nacional Civil, vele porque se cumpla con la restricción de las facultades de esta última

autoridad, en el sentido que sólo pueden dirigirse al imputado preguntas para constatar su

identidad, con las advertencias y condiciones establecidas, y el deber de informar

inmediatamente al Ministerio Público, sobre el tiempo lleva detenido el sujeto, para que éste

pueda declarar ante el juez en el plazo establecido de 24 horas, con el fin de evitar el abuso

de poder por parte estructuras paralelas, dentro de las instituciones operadoras de la justicia.

2. Si derivado de situaciones tales como las horas hábiles de trabajo, la cantidad de

consignaciones, la complejidad de los casos, el reducido espacio de las salas judiciales, el

retardo en el traslado de los detenidos por parte de las autoridades de los centros de

detención, entre otras, impiden que el aprehendido se ponga a disposición de juez, entonces

la misma autoridad judicial puede facultar el uso del control telemático mediante el cual, el

órgano jurisdiccional garantiza la presencia del aprehendido al momento en que requiera su

interrogatorio en primera declaración.

3. Es importante que el Estado de Guatemala considere la posibilidad, que en derecho penal

comparado se aplica, de ordenar al detenido bajo la responsabilidad de su abogado defensor,

y que éste sea quien se comprometa a presentarlo y disponerlo ante juez competente, al día

siguiente o cuando sea citado, para la audiencia indagatoria, esto si materialmente resulta

imposible escucharlo dentro del plazo legal establecido, y solamente en los casos en los que

fuera procedente así hacerlo.


116
4. Transcurrido plazo de veinticuatro horas, el abogado defensor, quien auxilie o el mismo

aprehendido, debe aplicar la acción de Exhibición Personal establecida en la legislación

guatemalteca vigente, para defender los derechos constitucionales que asisten al detenido,

quien es considerado sospechoso y aun no se comprueba su culpabilidad. Ésta puede pedirse

verbalmente o por escrito, por el agraviado o por cualquiera otra persona, sin necesidad de

acreditar representación alguna y sin formalidades de ninguna clase.

5. Para el fortalecimiento de la política criminal y la percepción de justicia pronta y cumplida por

parte de la sociedad guatemalteca, con respecto al eficiente combate a la impunidad y la

correcta persecución penal; se deben dictar resoluciones fundadas en la relación de

causalidad, vinculada a suceso fáticos en modo tiempo y lugar, información que se trasmitirá

al juez durante el desarrollo de la audiencia de primera declaración, y no solamente sobre

indicios que constituyan motivos racionales suficientes para creer que el sindicado ha

cometido o participado en un delito.

117
ANEXOS

Anexo A. Gaceta 57, Expediente 73-2,000, Sentencia de Amparo del 25 de Julio del 2,000, de la
Corte de Constitucionalidad

APELACION DE SENTENCIA DE AMPARO


Expediente No. 73-2000 CORTE DE CONSTITUCIONALIDAD:
Guatemala, veinticinco de julio de dos mil. En apelación y con sus antecedentes
se examina la sentencia de veintinueve de octubre de mil novecientos noventa y
nueve dictada por la Corte Suprema de Justicia, Cámara de Amparo y Antejuicio,
en los amparos acumulados promovidos por Marco Antonio Martínez Recinos y
Jorge Isaías Figueroa Pérez, quien actúa en nombre propio y en su calidad de
Juez Primero de Primera Instancia Penal, Narcoactividad y Delitos contra el
Ambiente del departamento de Guatemala contra la Sala Tercera de la Corte de
Apelaciones. Los postulantes actuaron con el patrocinio de los abogados Myriam
Eugenia López Miyares y Héctor Fernando Gutiérrez Mendoza.

I. ANTECEDENTES. EL AMPARO
A) Interposición y autoridad: presentados en la Secretaría de la Corte Suprema
de Justicia el siete y catorce de julio de mil novecientos noventa y nueve. B) Acto
reclamado: resolución de veinte de mayo de mil novecientos noventa y nueve que
declaró con lugar la exhibición personal promovida por Zonia Elizabeth Cerritos
Monroy a favor de si misma, revocó la medida sustitutiva y ordenó la libertad
simple de dicha persona en el proceso penal promovido en su contra por Marco
Antonio Martínez Recinos por el delito de falsedad ideológica, y condenó en costas
al Juez contralor. C) Violaciones que denuncia: derechos de defensa, al debido
proceso e independencia del Organismo Judicial y potestad de juzgar. D) Hechos
que motivan el amparo: lo expuesto por los postulantes se resume: Marco Antonio
Gutiérrez Recinos indicó: a) en el Juzgado Primero de Primera Instancia Penal,
Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente del departamento de Guatemala,
promovió proceso penal contra Zonia Elizabeth Cerritos Monroy por el delito de
falsedad ideológica; b) en virtud de dicho proceso el juez ordenó la aprehensión
de la sindicada la que se hizo efectiva pero por no haber sido posible indagarla
dentro del término establecido en la ley se le concedió su libertad a través de una
medida sustitutiva y se dictó auto de procesamiento en su contra; c) la sindicada
promovió ante la Sala Tercera de la Corte de Apelaciones exhibición personal
alegando su detención ilegal por no haber sido oída dentro del plazo de
veinticuatro horas que prevé el artículo 9o. de la Constitución, tribunal que
mediante la emisión del acto reclamado la declaró con lugar y ordenó su libertad
simple con el argumento de que el juez de la causa cometió errores inexcusables
118
al delegar en el oficial de trámite la decisión de oír a la imputada no obstante que
el competente y obligado era él, así como el de haberse excedido en el plazo de
las veinticuatro horas que prevé la Constitución para indagarla. Estima que la
autoridad impugnada al dictar el acto reclamado violó sus derechos y se excedió
en sus facultades al haber ordenado la libertad simple de una persona que por
sus actos se encuentra sujeta a un proceso y que al plantearse la exhibición
personal ésta ya no era procedente por haber quedado sin materia, pues los
errores que se señalan contra el juez de conocimiento fueron subsanados como
lo establece el artículo 284 del Código Procesal Penal al haberle otorgado a la
sindicada el beneficio de libertad por medio de una medida sustitutiva; además,
la Sala Tercera de la Corte de Apelaciones indicó que la violación al derecho de
libertad de la actora aún subsistía, afirmación con la que no está de acuerdo, ya
que si bien, la sindicada se encontraba limitada en el disfrute de su libertad,
también lo es que ello obedecía a una orden de aprehensión dictada por autoridad
legítima, competente y preconstituida, por lo que es inexistente esa violación
reclamada. Solicitó que se le otorgue amparo. Jorge Isaías Figueroa Pérez, quien
actúa en lo personal y en su calidad de Juez Primero de Primera Instancia Penal,
Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente del departamento de Guatemala,
manifestó: a) en el proceso promovido contra Zonia Elizabeth Cerritos Monroy por
el delito de falsedad ideológica que se tramita en el juzgado a su cargo se ordenó
la aprehensión de dicha persona; b) fue informado que el veintiséis de abril de
mil novecientos noventa y nueve dicha persona había sido aprehendida y al haber
sido llevada al juzgado no fue posible oírla por encontrarse en una audiencia oral
de otro proceso; el día siguiente tampoco fue posible realizar la diligencia por falta
de citación de Zonia Elizabeth Cerritos Monroy; c) el veintiocho de abril de ese
mismo año, se encontraba presente la sindicada pero en virtud de estar
celebrando una vista pública, ordenó a la Oficial Primero que practicara la
diligencia indicada, sin embargo, en esta oportunidad la procesada se negó a
prestar la declaración por consejo de su abogado defensor; d) estimando que se
había producido una actividad procesal defectuosa ordenó su subsanación y que
se cumpliera con el acto omitido, citando a la sindicada para el veintinueve de
abril de mil novecientos noventa y nueve, oportunidad en la que nuevamente se
negó a prestar la declaración en tanto no estuviera presente su abogado defensor
y no fue sino hasta el treinta de abril del mismo año en presencia de su abogado
que se recibió su declaración, se le impuso una medida sustitutiva y se dictó auto
de procesamiento, habiendo obtenido su libertad ese mismo día; e) no obstante
lo indicado, el abogado defensor de la sindicada promovió exhibición personal
ante la Sala Tercera de la Corte de Apelaciones quien mediante la emisión del
acto reclamado la declaró con lugar, ordenó la libertad simple de la actora, revocó
la medida sustitutiva impuesta y lo condenó en costas, resolución contra la que
interpuso apelación, la que fue declarada sin lugar. Considera que la autoridad

119
impugnada al dictar el acto reclamado violó sus derechos ya que sin llenar los
requisitos y variando las formas del proceso que establecen los artículos 276 y
277 del Código Procesal Penal, revocó la medida sustitutiva que como juez había
impuesto; asimismo, dicha autoridad no solo pretende introducir una variante de
protección de las personas sujetas a medidas sustitutivas sino que además
vulnera la independencia y la potestad de juzgar que protegen a los jueces, con
lo cual se les estaría cohibiendo en el desempeño de su función por temor de que
al revocar sus resoluciones mediante procedimientos no regulados en la ley, se
les sancione con el pago de costas judiciales causadas. Solicitó que se le otorgue
amparo. E) Uso de recursos: apelación. F) Casos de procedencia: invocaron
los contenidos en los incisos a), b), d) y h) del artículo 10 de la Ley de Amparo,
Exhibición Personal y de Constitucionalidad. G) Leyes violadas: citaron los
artículos 2o., 12, 203, 204 y 205 de la Constitución Política de la República; 4o.
de la Ley de Amparo, Exhibición Personal y de Constitucionalidad; 3o., 6o., 37,
264, 276, 277 y 284 del Código Procesal Penal.

II. TRAMITE DEL AMPARO.

A) Amparo provisional: se otorgó a Jorge Isaías Figueroa Pérez. B) Terceros


interesados: Zonia Elizabeth Cerritos Monroy, Agencia Fiscal número treinta y
cuatro del Ministerio Público y Marco Antonio Martínez Recinos. C) Informe
circunstanciado: la autoridad impugnada informó que declaró con lugar la
exhibición personal promovida por Zonia Elizabeth Cerritos Monroy contra el Juez
Primero de Primera Instancia Penal, Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente
del departamento de Guatemala, fundamentándose en la evidente y flagrante
violación de la Constitución y a la ley procesal vigente por parte del juez referido,
al no haber oído a la sindicada dentro del plazo constitucional de veinticuatro
horas ni haber tomado personalmente la declaración de dicha persona, prorrogó
sus obligaciones y facultades, incurriendo en una violación al derecho de libertad
de la sindicada y calificar tales omisiones como faltas administrativas es disminuir
y tergiversar la Constitución. D) Remisión de antecedentes: a) proceso penal
cuatro mil seiscientos ochenta y ocho - noventa y seis del Juzgado Primero de
Primera Instancia Penal, Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente del
departamento de Guatemala; b) expediente de exhibición personal veintiséis -
noventa y nueve de la Sala Tercera de la Corte de Apelaciones. E) Prueba: los
antecedentes incorporados al amparo. F) Sentencia de primer grado: el
tribunal consideró: "...Que del análisis de los antecedentes, esta Cámara
advierte que la protección constitucional solicitada debe denegarse, pues la
autoridad impugnada al dictar la resolución que a juicio de los postulantes les
causa agravio, actuó dentro de sus facultades legales sin excederse en ellas, ya
al decretar la exhibición personal solicitada, pedir se rindiera informe por el Juez
120
Primero de Primera Instancia Penal, Narcoactividad y Delitos contra el ambiente,
realizar las diligencias pertinentes y proceder a emitir la resolución final del
análisis de lo actuado y concluir, en que la detención de la postulante era ilegal,
por lo que, procedía declarar con lugar la Exhibición Personal solicitada, no se
excedió en sus funciones. Que de las normas que regulan e instituyen el amparo,
se desprende que el postulante debe estar personalmente legitimado para
impugnar la resolución que constituye el acto reclamado, en virtud de que la
legitimación activa en el amparo corresponde al afectado que directamente tiene
interés en el asunto y en quien recaen las consecuencias jurídicas de la resolución
o acto de autoridad que se impugna, tal como lo establece la ley y la doctrina; y
en el presente caso, el solicitante Jorge Isaías Figueroa Pérez, gestionó en lo
personal y como Juez Primero de Primera Instancia Penal, Narcoactividad y
Delitos contra el Ambiente; pero tal calidad, no lo legítima para solicitar el amparo
en nombre propio. Que la Exhibición Personal se caracteriza por ser un
procedimiento antiformalista; es decir, que no requiere más que la simple
denuncia del propio afectado o de cualquier persona en su favor, debiendo la
autoridad judicial competente resolver sobre su procedencia o no, lo que se hizo
en el presente caso; y de ser desfavorable la resolución del juez (en este caso de
la Sala), pudo nuevamente plantearse, si era necesario, pues lo resuelto no
constituía cosa juzgada formal ni material. Que la competencia para conocer de
la Exhibición Personal promovida está atribuida a las Salas de Apelaciones del
orden común, las que poseen plenas facultades para resolverla como lo hizo; por
lo que a través del amparo no puede procederse a revisar la resolución
impugnada, en virtud de que el amparo no es una instancia revisora de lo resuelto
por los tribunales y acceder a ello implicaría desvirtuar la naturaleza del mismo.
En consecuencia, el amparo resulta notoriamente improcedente y debe hacerse
el pronunciamiento que en derecho corresponde. Que de conformidad con los
artículos 44 y 46 de la Ley de Amparo, Exhibición Personal y de
Constitucionalidad, el tribunal también decidirá sobre las costas e imposición de
multas o sanciones resultantes del amparo y, en este caso, la Cámara estima que
el amparo es notoriamente improcedente, razón por la cual es obligada la
condena en costas a los postulantes y la imposición de multa a los abogados
patrocinantes...". Y resolvió "... I) Deniega por notoriamente improcedente, el
amparo solicitado por Jorge Isaías Figueroa Pérez y Marco Antonio Martínez
Recinos; En consecuencia: a) Condena en costas a los solicitantes; b) Impone la
multa de quinientos quetzales a cada uno de los abogados Héctor Fernando
Gutiérrez Mendoza y Miriam Eugenia López Miyares, quienes deberán hacerla
efectiva en la Tesorería de la Corte de Constitucionalidad, dentro de los cinco
días siguientes a partir de estar firme este fallo; c) Se revoca el amparo
provisional otorgado conforme resolución de fecha veintitrés de julio del año en

121
curso, dentro del expediente acumulado número doscientos veinticinco guión
noventa y nueve..."

III. APELACION
El postulante Jorge Isaías Figueroa Pérez, apeló.

ALEGATOS EN EL DIA DE LA VISTA

A) El postulante, Marco Antonio Martínez Recinos, reiteró lo expuesto en


el planteamiento del amparo indicando que no comparte el criterio sustentado
por la Corte Suprema de Justicia, Cámara de Amparo y Antejuicio en el sentido
de considerar que lo que se pretende con el planteamiento del amparo es crear
una tercera instancia y porque erróneamente concluyó que la autoridad
impugnada actuó en el ejercicio legítimo de sus facultades sin haber hecho
ninguna consideración que desvirtuara los argumentos y fundamentos de la
presente acción ni de su consideración en cuanto a que el juez de conocimiento
no está legitimado para acudir en amparo, porque siendo un sujeto procesal
contra quien se promovió la exhibición personal sí tiene interés en el resultado
del asunto y la facultad para interponer cualquier acción como la presente a
efecto de lograr que el tribunal de amparo se pronuncie sobre las irregularidades,
abusos, contradicciones e ilegalidades en los que incurrió el tribunal que resolvió
la exhibición personal; por otra parte, como lo ha reiterado, el acto que le causa
agravio es el de haber declarado la libertad simple de la sindicada Zonia Elizabeth
Cerritos Monroy y hacer cesar toda medida de coerción en su contra, con lo cual
la autoridad impugnada hace nugatorio el derecho que hizo valer en el proceso
penal que promovió contra dicha persona, pues la libertad la debió otorgar el
juez penal de la causa ya sea como lo establece el artículo 276 del Código
Procesal Penal o mediante una resolución como lo indica el artículo 342 de la ley
citada, al otorgar el juez contralor de la investigación la procedencia del
sobreseimiento o la clausura provisional a favor de la sindicada o bien una
sentencia absolutoria debidamente ejecutoriada, pero no mediante la declaratoria
de procedencia de una exhibición personal, dado que al revocar las medidas
sustitutivas decretadas contra la sindicada, el tribunal de la exhibición personal
se arroga una facultad propia de un juez penal como lo indica el artículo 37 del
Código Procesal Penal. Solicitó que se revoque la sentencia apelada y se le
otorgue amparo. El accionante, Jorge Isaías Figueroa Pérez, quien actúa en lo
personal y en calidad de Juez Primero de Primera Instancia Penal, Narcoactividad
y Delitos contra el Ambiente del departamento de Guatemala, reiteró lo indicado
en el memorial de interposición del amparo y agregó que la Corte Suprema de
Justicia al dictar sentencia se fundamentó en que no está legitimado para actuar
en nombre propio e impugnar la resolución que constituye el acto reclamado y
que la competencia para conocer de la exhibición personal corresponde a las
Salas de Apelaciones, las que poseen la facultad de resolverlas como lo hizo la
autoridad impugnada y que a través del amparo no puede revisarse la resolución
impugnada por considerar que no es una instancia revisora de lo resuelto por los

122
tribunales, porque acceder a ello implicaría desvirtuar la naturaleza del mismo;
consideración con la que no está de acuerdo, ya que al resolverse la procedencia
de la exhibición personal y habérsele condenado al pago de las costas, si está
legitimado para hacer valer la presente acción; además, si bien es cierto que las
Salas de Apelaciones están facultadas para conocer y resolver las exhibiciones
personales, también lo es que sus resoluciones no pueden violentar disposiciones
constitucionales y legales. Solicitó que se revoque la sentencia apelada y se
declare con lugar el amparo. B) Zonia Elizabeth Cerritos Monroy, tercera
interesada, manifestó que los argumentos del amparista Jorge Isaías Figueroa
Pérez en su calidad de Juez del Juzgado Primero de Primera Instancia Penal,
Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente del departamento de Guatemala, son
valederos cuando se han llenado los procedimientos legales, pero no cuando
existe una violación a normas constitucionales como el artículo 9o. que establece
que el interrogatorio a detenidos o presos son las autoridades judiciales las únicas
competentes para interrogarlos y que dicha diligencia deberá practicarse dentro
de un plazo que no exceda de veinticuatro horas; así, el artículo 88 literal d) de
la Ley del Organismo Judicial, indica que la atribución de las Salas de Apelaciones
es de cuidar que los jueces de primera instancia, jueces menores cumplan sus
funciones y los plazos con apego a la ley; el contenido del artículo 82 del Decreto
1-86 de la Asamblea Nacional Constituyente también regula que toda persona
que se encuentre ilegalmente preso, detenido o cohibido en el goce de su libertad
individual, aún cuando su prisión o detención fuere fundada en ley, tiene derecho
a pedir la exhibición personal ante los tribunales de justicia a efecto de que se
restituya su libertad o se hagan cesar los vejámenes o termine la coacción a que
estuviere sujeto; en el presente caso, al no haber sido indagada dentro de las
veinticuatro horas después de su detención y resolver su situación jurídica, su
detención era ilegal, por lo que planteó la exhibición personal y la Sala Tercera
de la Corte de Apelaciones determinó que su detención luego del vencimiento de
las veinticuatro horas y de habérsele concedido una medida sustitutiva, era ilegal,
dándole prioridad a la norma constitucional de carácter imperativo contenida en
el artículo 9o. de la Constitución, declarando con lugar la exhibición personal que
promovió contra el juez de conocimiento; por otra parte, el amparo no es otra
instancia para conocer las resoluciones dictadas por los tribunales. Solicitó que
se declare improcedente la apelación y se confirme la sentencia impugnada. C)
El Ministerio Público indicó que comparte el criterio del tribunal de primera
instancia en el sentido de que al denegar el amparo lo hizo tomando en
consideración que la autoridad impugnada al dictar la resolución que a juicio del
postulante le causa agravio, actuó dentro de sus facultades legales y sin
excederse de ellas, pues la Sala Tercera de la Corte de Apelaciones, previo a
dictar la resolución final, realizó un estudio de lo actuado, concluyendo que la
detención de Zonia Elizabeth Cerritos Monroy era ilegal, por lo que la exhibición
personal se declaró con lugar; por otra parte, no es posible proceder a revisar la
resolución impugnada, ya que el amparo no es una instancia revisora de lo resuelto por
los tribunales, porque acceder a ello se desvirtuaría la naturaleza del mismo. Solicitó que
se confirme la sentencia apelada y se deniegue el amparo.

123
CONSIDERANDO -I-
En materia judicial es improcedente el amparo cuando la autoridad impugnada ha actuado
con fundamente en sus legítimas potestades y con sus actos no ha inferido agravio alguno
que lesione derechos a la defensa y al debido proceso.

CONSIDERANDO-II-
Jorge Isaías Figueroa Pérez, Juez de Primera Instancia Penal, Narcoactividad y Delitos
contra el Ambiente apela la sentencia dictada por la Cámara de Amparo y Antejuicio de
Corte Suprema de Justicia el 29 oct 99 que denegó la acción de amparo que interpuso
contra la resolución de la Sala Tercera de la Corte de Apelaciones de 20 mayo del mismo
año declarando con lugar la Exhibición Personal que, a favor de sí misma, promovió Zonia
Elizabeth Cerritos Monroy., diligencias en las que también lo condenó al pago de las
costas.

Previamente al estudio del fondo de la solicitud de amparo de los accionantes Marco


Antonio Martínez Recinos y el Juez nombrado, es necesario determinar lo relativo a su
legitimación activa. En lo que concierne a Marco Antonio Martínez Recinos su interés
jurídico depende de su condición de parte en el proceso penal del que se ha hecho mérito,
lo que permite deducir un interés propio para vincular a dicha causa a la titular de la
procedencia de la exhibición personal que originó su inconformidad. En relación a Jorge
Isaías Figueroa Pérez no puede reconocérsele interés propio en el referido proceso, ya
que siendo su calidad de juez del mismo, su imparcialidad le impide tener como asunto
suyo el que concierne únicamente a las partes legítimas. Sin embargo, en lo que sí debe
reconocerse legitimación a dicho funcionario judicial es en cuanto a aquellas partes de la
resolución reclamada que podrían inferirle agravio personal, tal el caso de su condena en
costas y las consecuencias en orden a su responsabilidad personal y a su estabilidad
laboral que de la resolución que impugna pudieran resultarle, incluida la agravación de
que, por efecto de la interpretación que del alcance del acto que se le atribuye. pudiera
resultar en daño a terceros.

Este aspecto ya fue abordado en sentencia de dieciocho de octubre de mil novecientos


noventa y nueve (expediente 54-99) en la que se dejó asentado que "Tanto la exhibición
personal, como el amparo son procesos de carácter constitucional y cuyo objeto litigioso
coincide, desde luego que su finalidad es la de restablecer un derecho fundamental
vulnerado; empero, en el primero la especialidad de su fin es la que atañe al derecho a
la integridad física y a evitar la ilegalidad o ilegitimidad de la restricción de la libertad; la
segunda, en cambio, ensancha la esfera de conocimiento a todo derecho fundamental
garantizado por la Constitución y las leyes. En tal perspectiva cabe considerar la denuncia
de vulneración de derechos imputados a la autoridad que ha emitido una resolución que
puede ser, para el caso, la que haya hecho pronunciamiento en los casos de exhibición
personal, diferida la impugnación a las partes, no a la autoridad denunciada, salvo si el
titular de ésta resulta personalmente afectado como consecuencia de la resolución del
tribunal de la exhibición, a la que impute ilegalidad."

124
CONSIDERANDO-III-
En el caso que es objeto del amparo, es necesario resumir algunas actuaciones
pertinentes: (1) del proceso penal y (2) del procedimiento de exhibición personal.
1) Respecto del primero son relevantes los hechos procesales que se describen a
continuación: a) la incriminada que por sí misma interpuso la exhibición personal fue
aprehendida por orden girada por el tribunal contralor de la causa, b) la detención se
hizo efectiva a las diez horas con veinte minutos del veintiséis de abril de mil novecientos
noventa y nueve; c) a las catorce horas con veinticinco minutos ingresó el caso al Centro
Administrativo de Gestión Penal y cinco minutos después fue recibido el expediente en el
indicado tribunal; d) este mismo día el juez cursó citación al centro de detención para
que remitiera a la aprehendida al día siguiente, veintisiete, a las once horas para prestar
declaración; e) no consta en el expediente lo que haya sucedido este día; f) el día
veintiocho a las once horas la sindicada se negó a declarar, asesorada por su abogado
defensor, alegando detención ilegal por no habérsele escuchado dentro del plazo legal;
g) ante esta situación, el juez contralor en inmediata resolución, ordenó subsanar lo que
tuvo como actividad procesal defectuosa llamándola para declarar el día veintinueve; h)
en esta oportunidad la aprehendida prestó declaración ante el tribunal; i) el juez
inmediatamente le impuso una medida sustitutiva (pedida por la defensa) y dictó auto de
procesamiento; j) ordenada por el tribunal controlador la libertad de la procesada, se hizo
efectiva el día treinta del indicado mes. Es conveniente puntualizar que en el mencionado
informe el funcionario indicó que había ordenado a la oficial séptimo recibir la declaración
indagatoria de la inculpada, pero esta diligencia no se realizó, y que en la efectuada el
día veintinueve del citado mes consta que se hizo en presencia del juzgador.

2) En relación al expediente de la exhibición personal resulta necesario resumir los


siguientes hechos: a) el veintinueve de abril de mil novecientos noventa y nueve, a las
nueve horas con cuarenta minutos, compareció la inculpada ante la Sala Tercera de la
Corte de Apelaciones del Ramo Penal solicitando su propia exhibición personal por
detención ilegal de que ha sido objeto; b) el tribunal pidió inmediatamente informe
circunstanciado al juzgado responsable; c) dentro del plazo señalado, éste lo rindió
exponiendo sus razones por las cuales no se escuchó a la peticionaria en el plazo de ley,
entre ellas: que el día de su presentación (veintiocho) se celebraba una vista pública en
amparo que el titular del tribunal debía presidir; que la oficial séptimo a cargo del proceso
respectivo le informó que el día anterior (veintisiete) no había podido practicar la
diligencia porque tanto el juez como ella realizaron la audiencia oral para decidir la
procedencia o no de una apertura a juicio; que ese día veintiocho la sindicada se negó a
declarar aduciendo detención ilegal (en el informe se precisan los casos mencionados).
Asimismo informó el juez que habiéndose producido una actividad procesal defectuosa,
con base en el artículo 284 del Código Procesal Penal ordenó su subsanación y que se
cumpliera con el acto omitido y que el día veintinueve y hasta que estuvo el abogado
defensor presente pudo llevarse a cabo la declaración de la procesada. Finalmente, que
impuso medidas sustitutivas a la acusada y emitió en su contra auto de procesamiento
por el delito de falsedad ideológica; d) el veinte de mayo del año próximo pasado (esto
es, veinte días después de rendido el informe circunstanciado) la autoridad reclamada en
este amparo dictó su resolución: I) declarando con lugar la exhibición personal, II) ordenó
la libertad simple de la solicitante y revocó la medida sustitutiva impuesta, y III) condenó
en costas al funcionario judicial responsable.

125
La resolución del procedimiento de exhibición personal (acto reclamado) contiene en
esencia estos razonamientos: "Del informe relacionado se desprende que el Juez Figueroa
Pérez incurrió en una inexcusable y flagrante violación del artículo 9 constitucional, toda
vez que delegó en el Oficial de trámite la decisión de oír o no a la imputada, el día en
que fue detenida, puesta a su disposición y presentada, al Juzgado, cuando el UNICO
COMPETENTE y obligado es el Juez. Además la accionante fue oída en un plazo que
excedió en mucho las veinticuatro horas que el citado artículo ordena. Como
consecuencia de lo anterior la exhibición personal interpuesta debe declararse con lugar,
toda vez que todo ciudadano tienen derecho a que con posterioridad a ser detenido, sea
escuchado por un Juez competente únicamente y que la recepción de esa declaración
debe ser dentro del fatal plazo de veinticuatro horas, que fue quebrantado, generando a
su vez la imposibilidad de resolver su situación jurídica, que produjo como efecto
inmediato la prolongación de la detención, y como dicho derecho es corolario del derecho
a la libertad protegido por la acción constitucional de exhibición personal, la procedencia
de la misma es necesario declararla. Puede objetarse que la interesada se encuentra en
libertad, lo cual deviene relativo puesto que como consecuencia de la situación ilegal
arriba descrita, su libertad se encuentra restringida por una medida sustitutiva de la
prisión, pero la violación a su derecho a la libertad aun subsiste. Esta Sala constituida en
Tribunal de Exhibición Personal, estima que la actuación del Juez Figueroa Pérez tienen
características de suma gravedad, lo que le obliga a llamar seriamente la atención al
funcionario judicial nombrado, por negligencia en el desempeño de su función, y de esta
resolución compulsar certificación a la Presidencia del Organismo Judicial, para lo que
haya lugar."

A tal respecto resulta pertinente el examen de dos cuestiones relevantes: la legalidad en


la detención de las personas y la obligación de las autoridades judiciales de interrogar a
los detenidos o presos dentro de un tiempo que no exceda de veinticuatro horas, como
lo ordena el artículo 9º. Constitucional; y la exhibición personal que, para proteger la
libertad, prescribe también la carta fundamental en el artículo 263. La Constitución
garantiza la libertad física de la persona en los artículos 2º y 6°. Este último es aun más
específico al prescribir que ninguna persona puede ser detenida o presa, sino por causa
de delito o falta y en virtud de orden librada con apego a la ley por autoridad judicial
competente, exceptuándose los casos de flagrancia. De manera que la libertad personal
puede verse limitada en dos supuestos: por detención judicial, esto es, si existe mandato
de juez competente, en cuyo caso adquiere carácter legal; y la que se produce cuando
otras autoridades o particulares quedan habilitados para detener a personas que son
sorprendidas en la ejecución de actos ilícitos, evitándolos y poniendo al retenido a
disposición de juez competente. La detención en ambas hipótesis, sin embargo, obliga a
los últimos a poner al aprehendido a disposición de la autoridad judicial en un término
que no exceda de seis horas; y al juez del mandato a interrogar al detenido en el tiempo
que no exceda de veinticuatro horas, señalado por el citado artículo 9 constitucional, so
pena de la sanción a que se refiere el segundo párrafo del artículo 6º. también
constitucional.

126
Respecto del plazo referido, el artículo 9° de la Constitución no precisa a partir de qué
momento debe computarse, bien fuera del momento de la consignación al tribunal o de
la detención de la persona. Esta duda quedó legalmente despejada a tenor del artículo
87 del Código Procesal Penal, que lo determina a partir del momento de la aprehensión.
Esto significa, que descontando las seis horas que la autoridad ejecutiva tiene como
máximo para consignar a un detenido, quedarían dieciocho horas para hacer comparecer
al aprehendido a efecto de que preste su declaración. Estos tiempos, por precarios que
parezcan dentro de una realidad de sobrecarga de asuntos a resolver (algunos que exigen
la inmediación personal del juez) no exime para que se cumpla con ellos, por tratarse de
derechos públicos subjetivos de razonable exigibilidad. La normativa constitucional y la
legal persiguen que la detención preventiva o cautelar se prolongue lo menos posible,
articulando para ello medidas que, de no ser por conductas específicas, permiten en
general un régimen de libertad controlada mediante las denominadas medidas
sustitutivas, a fin de hacer prevalecer los valores de la libertad y de presunción de
inocencia. 2) intimamente relacionados con los preceptos antes citados la Constitución
arbitra, como garantía procesal para proteger los derechos que consagran, la exhibición
personal (artículo 263) cuya finalidad no es la de establecer, por carencia de competencia,
si un detenido o procesado es culpable o no de la imputación delictiva que se le haga,
sino de controlar la legalidad de la detención, de manera que, examinando los
antecedentes y ponderando las circunstancias de cada caso particular, pueda resolver
acerca de su libertad, si la detención o prisión obedece a ilegalidad, o bien para la
subsanación del procedimiento ilegal.

CONSIDERANDO-IV-
En relación al expediente de la exhibición personal resulta necesario resumir los siguientes
hechos: a) el veintinueve de abril de mil novecientos noventa y nueve, a las nueve horas
con cuarenta minutos, compareció la inculpada ante la Sala Tercera de la Corte de
Apelaciones del Ramo Penal solicitando su propia exhibición personal por detención ilegal
de que ha sido objeto; b) el tribunal pidió inmediatamente informe circunstanciado al
juzgado responsable; c) dentro del plazo señalado, éste lo rindió exponiendo sus razones
por las cuales no se escuchó a la peticionaria en el plazo de ley, entre ellas: que el día
de su presentación (veintiocho) se celebraba una vista pública en amparo que el titular
del tribunal debía presidir; que la oficial séptimo a cargo del proceso respectivo le informó
que el día anterior (veintisiete) no había podido practicar la diligencia porque tanto el
juez como ella realizaron la audiencia oral para decidir la procedencia o no de una
apertura a juicio; que ese día veintiocho la sindicada se negó a declarar aduciendo
detención ilegal (en el informe se precisan los casos mencionados). Asimismo informó el
juez que habiéndose producido una actividad procesal defectuosa, con base en el artículo
284 del Código Procesal Penal ordenó su subsanación y que se cumpliera con el acto
omitido y que el día veintinueve y hasta que estuvo el abogado defensor presente pudo
llevarse a cabo la declaración de la procesada. Finalmente, que impuso medidas
sustitutivas a la acusada y emitió en su contra auto de procesamiento por el delito de
falsedad ideológica; d) el veinte de mayo del año próximo pasado (esto es, veinte días
después de rendido el informe circunstanciado) la autoridad reclamada en este amparo
dictó su resolución: I) declarando con lugar la exhibición personal, II) ordenó la libertad

127
simple de la solicitante y revocó la medida sustitutiva impuesta, y III) condenó en costas
al funcionario judicial responsable.

La resolución del procedimiento de exhibición personal (acto reclamado) contiene en


esencia estos razonamientos: "Del informe relacionado se desprende que el Juez Figueroa
Pérez incurrió en una inexcusable y flagrante violación del artículo 9 constitucional, toda
vez que delegó en el Oficial de trámite la decisión de oír o no a la imputada, el día en
que fue detenida, puesta a su disposición y presentada, al Juzgado, cuando el UNICO
COMPETENTE y obligado es el Juez. Además la accionante fue oída en un plazo que
excedió en mucho las veinticuatro horas que el citado artículo ordena. Como
consecuencia de lo anterior la exhibición personal interpuesta debe declararse con lugar,
toda vez que todo ciudadano tienen derecho a que con posterioridad a ser detenido, sea
escuchado por un Juez competente únicamente y que la recepción de esa declaración
debe ser dentro del fatal plazo de veinticuatro horas, que fue quebrantado, generando a
su vez la imposibilidad de resolver su situación jurídica, que produjo como efecto
inmediato la prolongación de la detención, y como dicho derecho es corolario del derecho
a la libertad protegido por la acción constitucional de exhibición personal, la procedencia
de la misma es necesario declararla. Puede objetarse que la interesada se encuentra en
libertad, lo cual devienen relativo puesto que como consecuencia de la situación ilegal
arriba descrita, su libertad se encuentra restringida por una medida sustitutiva de la
prisión, pero la violación a su derecho a la libertad aun subsiste. Esta Sala constituida en
Tribunal de Exhibición Personal, estima que la actuación del Juez Figueroa Pérez tienen
características de suma gravedad, lo que le obliga a llamar seriamente la atención al
funcionario judicial nombrado, por negligencia en el desempeño de su función, y de esta
resolución compulsar certificación a la Presidencia del Organismo Judicial, para lo que
haya lugar."

En primer término, para precisar las premisas, se determina que la solicitante de la


exhibición personal había sido detenida por orden del tribunal competente, que estimó
necesario su aprehensión para sujetarla al posible procesamiento, es decir que su
detención no fue ilegal. Sin embargo, de la relación de hechos que se dejó hecha
anteriormente resulta evidente que habiendo sido detenida la persona y puesta a
disposición del tribunal, en éste no se la indagó dentro del plazo de veinticuatro horas de
efectuada la aprehensión.

Respecto del plazo referido, el artículo 9 (de la Constitución no precisa a partir de qué
momento debe computarse, bien fuera del momento de la consignación al tribunal o de
la detención de la persona. Esta duda quedó legalmente despejada a tenor del artículo
87 del Código Procesal Penal, que lo determina a partir del momento de la aprehensión.
Esto significa, que descontando las seis horas que la autoridad ejecutiva tiene como
máximo para consignar a un detenido, quedarían dieciocho horas para hacer comparecer
al aprehendido a efecto de que preste su declaración. Estos tiempos, por precarios que
parezcan dentro de una realidad de sobrecarga de asuntos a resolver (algunos que exigen
la inmediación personal del juez) no exime para que se cumpla con ellos, por tratarse de
derechos públicos subjetivos de razonable exigibilidad. De esta manera no excusa al

128
tribunal cuestionado en el procedimiento de la exhibición personal las justificaciones que
su titular pretendió esgrimir.

Ahora bien, la resolución reclamada contiene afirmaciones que sostenidas sin ninguna
matización podrían, de extremarse, conducir a interpretaciones impropias de la finalidad
de la institución de la exhibición personal. Esto es, que la mera ilegalidad procesal en la
detención de una persona, por excederse la autoridad judicial en hacer comparecer a un
detenido para su primera declaración, pudiera lustrar la responsabilidad penal del
detenido, en cuanto a que, derivado de una ilegalidad procedimental cometida en su
contra quedaría exonerado de plano de la persecución penal que tendría otros soportes
diferentes, esto es: la existencia de un hecho punible y motivos racionales suficientes
para creer que el sindicado lo ha cometido o participado en él.

Si, como en el caso examinado, el delito por el cual se inició la averiguación no es de los
que se consideran de grave impacto social, en las mismas circunstancias y condiciones
pudo haber estado un aprehendido por un delito de ésta característica. Además, porque
la simple ecuación que implica la aserción de la Sala reclamada (la recepción de esa
declaración debe ser dentro del fatal plazo de veinticuatro horas, que fue quebrantado,
generando a su vez la imposibilidad de resolver su situación jurídica, que produjo como
efecto inmediato, la prolongación de la detención, y como dicho derecho es corolario del
derecho a la libertad protegido por la acción constitucional de exhibición personal, la
procedencia de la misma es necesario declararla) [énfasis propio] podría generar
impunidad con perjuicio para la sociedad y las personas agraviadas por el delito, ajenas
éstas a la negligencia de algún funcionario.

Precisamente, por lo últimamente advertido, no resulta automático ordenar una libertad


simple cuando en los antecedentes procesales existan elementos que prefiguren la
tipicidad de un delito e indicadores de la posible responsabilidad del inculpado, y que,
según las circunstancias del caso, aconsejen reconducir o sanear la actividad judicial que
quebrantó la legalidad procesal a sus formas correctas, sin menoscabo de deducir las
responsabilidades pertinentes de los culpables de la infracción denunciada. Estima esta
Corte que esencia de la exhibición personal es la de proteger la libertad del individuo,
que solamente puede ser restringida por causas legales, y, por consiguiente, no es
objetable la solución dada por la Sala reclamada al procedimiento de exhibición personal
instado ante sus oficios, puesto que declaró procedente una exhibición personal al
comprobar que la persona interesada no fue oída en el tribunal penal en el tiempo
previsto por la Constitución (artículo 9o y la ley reguladora de esa materia (artículo 87) e
hizo otras declaraciones relativas al pago de las costas por parte del funcionario que dio
lugar a la respectiva acción protectora. Sin embargo, aunque la resolución reclamada no
hace declaración al respecto de la situación procesal subsiguiente de la inculpada, debe
entenderse que ella no queda desligada del proceso en el que se emitió la orden de
detención judicial, puesto que son otros los hechos y fundamentos legales y órganos
jurisdiccionales los previstos para declarar la extinción de la eventual responsabilidad
penal. Y porque la procedencia de la exhibición personal fue pertinente, en lo que a
infracción procedimental se refiere, la condena en costas apelada resulta procedente.

129
CONSIDERANDO-V-
Lo considerado sustenta la decisión de esta Corte de declarar la improcedencia de los
amparos pedidos, pero por las motivaciones y alcances indicados precedentemente, por
lo que la sentencia venida en grado debe confirmarse con la modificación propia de la
tesis aquí sustentada, como se determinará en la parte resolutiva de este fallo.

LEYES APLICABLES
Artículos citados y 265, 268 y 272 inciso c) de la Constitución Política de la República; 1(,
2(, 3(, 4(, 8(, 10, 42, 44, 45, 46, 47, 56, 57, 60, 61, 67, 149, 163 inciso c), 185 y 186 de
la Ley de Amparo, Exhibición Personal y de Constitucionalidad; 17 del Acuerdo 4-89 de
la Corte de Constitucionalidad.

POR TANTO
La Corte de Constitucionalidad con base en lo considerado y leyes citadas resuelve: I)
confirma la parte resolutiva de la sentencia apelada; con la modificación que de no ser
pagada la multa impuesta a los abogados patrocinantes en el plazo y forma indicados se
les cobrará por la vía ejecutiva; II) la firmeza que cobra la resolución del tribunal
reclamado, que declaró con lugar la exhibición personal de Zonia Elizabeth Cerritos
Monroy contra el Juez Primero de Primera Instancia Penal, Narcoactividad y Delitos contra
el Ambiente, no desliga a la inculpada del proceso penal incoado en su contra por el delito
de falsedad ideológica que denunció Marco Antonio Martínez Recinos; III) notifíquese y
con certificación de lo resuelto devuélvase los antecedentes.

CONCHITA MAZARIEGOS TOBIAS PRESIDENTE

LUIS FELIPE SAENZ JUAREZ MAGISTRADO

ALEJANDRO MALDONADO AGUIRRE MAGISTRADO

RUBEN HOMERO LOPEZ MIJANGOS MAGISTRADO

JOSE ARTURO SIERRA GONZALEZ MAGISTRADO HECTOR EFRAIN TRUJILLO


ALDANA MAGISTRADO

OSCAR HILARIO COMPARINI ALQUIJAY MAGISTRADO

MANUEL ARTURO GARCIA GOMEZ SECRETARIO GENERAL

130
Anexo B. Entrevista en la Corte Suprema de Justicia

Nombre, Profesión y Nombramiento del Magistrado


Lic. Msc. RAFAEL MORALES SOLARES
Magistrado Presidente
Sala Segunda de la Corte de Apelaciones del Ramo Penal de Delitos de Femicidio y Otras
Formas de Violencia Contra la Mujer.

Inicio de la Entrevista
La extensión del plazo perentorio de las 24 horas, que habilita la Constitución Política de
la República de Guatemala, a poner a disposición de juez competente a los detenidos para
ser escuchados, en su primera declaración y establecer su situación jurídica, violenta la
garantía constitucional de interrogatorio al detenido. Esto sucede una vez ha transcurrido
este término y empieza la hora veinticinco, la detención se convierte en ilegal pese a que
se encuentre fundada en ley bajo el criterio de prisión provisional o preventiva, la
interpretación de éstas contraviene lo establecido en la Constitución Política de la
República de Guatemala, ya que las Audiencias de Primera Declaración se llevan a cabo
indistintamente del tiempo establecido privando al sujeto de su libertad. En este sentido,
las preguntas son las siguientes:

1. ¿A qué podemos atribuir que no se cumple el plazo desde el momento procesal entre
la aprehensión del sujeto y la audiencia de Primera Declaración, en la actualidad?

R// La constitución manda a que sean puestos a disposición de Juez competente en un


plazo de 6 horas, esto se cumple parcialmente, ya que solo se les da a conocer el motivo
de su detención y posteriormente agendan la primera declaración, la cual la difieren
para varios días después, y esto sucede por la carga excesiva de trabajo que
tienen los juzgados y no hay otra explicación, aunque se podría decir que allí podría
haber algún tipo de detención ilegal ya que pasan varios días sin que se les otorgue el
derecho por ejemplo a una medida sustitutiva de prisión provisional a la que tendría
derecho en algunos delitos, esto tampoco hay que tomarlo como que es una norma de
obligatoria aplicación de los jueces ya que para ello deben tomar en cuenta factores
personales del detenido, como por ejemplo los antecedentes y el arraigo personal. El
artículo 9 de la Constitución manda a que sean interrogados dentro de las 24 horas, sin
embargo, el articulo 6 habla de 6 horas, entonces ambos artículos los cumplen (mala
práctica) en solo la motivación de su detención

2. De acuerdo a los Tratados Internacionales suscritos, la Constitución Política de la


República de Guatemala y el Código Procesal Penal, la detención provisional o preventiva,
sobre todo para dilucidar la situación jurídica del sindicado, debe ser la excepción y no la
regla. ¿Cuál es su opinión sobre la práctica, sobre todo en los casos mediáticos, que la
tendencia es inversa desde el momento de la aprehensión?

R// Yo estoy en total desacuerdo con la práctica que hacen ahora los Juzgados,
especialmente los de mayor riesgo (ojo, ver articulo 12 segundo párrafo de la Constitución
131
“ninguna persona puede ser juzgada por tribunales especiales”), ya que estos Jueces no
solo están contraviniendo la constitución por el principio de Juez natural, si no que no
están aplicando la Prisión Preventiva como una excepción si no que como regla general,
especialmente a los delitos que tienen derecho a que se les otorgue esta medida.

3. ¿Considera usted que dicho incumplimiento en el plazo de la Audiencia de Primera


Declaración, también contribuye al hacinamiento en los centros de detención?

R// Totalmente de acuerdo, especialmente porque los centros de detención no cumplen


con el cometido toral que es la reinserción social del procesado, sino que, todo lo
contrario, son centros de especialización del crimen y lejos de educar y reinsertar al
individuo, lo convierten en un verdadero criminal, esto originado por al hacinamiento de
presos, especialmente aquellos que no tienen los medios para estar en una cárcel de
menos peligrosidad.

4. ¿En cuánto las acciones que se están implementando para la descongestión en los
centros penitenciarios, como el uso de brazaletes, podría dar su criterio, en cuanto
aplicarse también, para los sindicados que están en espera de la Audiencia de Primera
Declaración?

R// El Principio de afectación mínima es que se aplica en esta ley y se refiere a que
aquellos presos que no sean un peligro para la sociedad, debe de aplicárseles estas
medidas de control telemático, y que el espíritu es precisamente la no saturación de las
cárceles y que los presos por delitos menores vayan a especializarse en verdaderos
criminales especializados. En cuanto a mi criterio, creo que deben aplicarse esta medida,
si al final el preso sería sujeto de esos derechos al motivarse el auto de prisión. Lo cual
debe ser una reforma al decreto 49-2016.

5. Tomando en cuenta el Derecho Comparado, ¿Consideraría usted implementar otras


medidas, como, por ejemplo, que el sindicado quede a cargo de su abogado defensor y
éste será responsable porque asista a dicha audiencia, sin necesidad privarlo de la libertad
por más de 24 horas?

R// Sería una medida positiva, descongestionadora de las prisiones y de beneficio a los
detenidos que no representan un peligro social, lo cual debe ser por supuesto propuesto
en una reforma al código procesal penal.

132
Nombre, Profesión y Nombramiento del Magistrado
Dr Oscar Ruperto Cruz Oliva
Magistrado Vocal I
Sala de la Niñez y Adolescencia Área Metropolitana.

La extensión del plazo perentorio de las 24 horas, que habilita la Constitución Política de
la República de Guatemala, a poner a disposición de juez competente a los detenidos para
ser escuchados, en su primera declaración y establecer su situación jurídica, violenta la
garantía constitucional de interrogatorio al detenido. Esto sucede una vez ha transcurrido
este término y empieza la hora veinticinco, la detención se convierte en ilegal pese a que
se encuentre fundada en ley bajo el criterio de prisión provisional o preventiva, la
interpretación de éstas contraviene lo establecido en la Constitución Política de la
República de Guatemala, ya que las Audiencias de Primera Declaración se llevan a cabo
indistintamente del tiempo establecido privando al sujeto de su libertad. En este sentido,
las preguntas son las siguientes:

1. ¿A qué podemos atribuir que no se cumple el plazo desde el momento procesal entre
la aprehensión del sujeto y la audiencia de Primera Declaración, en la actualidad?

R// Debido al exceso de trabajo que tienen los jueces de Primera Instancia

2. De acuerdo a los Tratados Internacionales suscritos, la Constitución Política de la


República de Guatemala y el Código Procesal Penal, la detención provisional o preventiva,
sobre todo para dilucidar la situación jurídica del sindicado, debe ser la excepción y no la
regla. ¿Cuál es su opinión sobre la práctica, sobre todo en los casos mediáticos, que la
tendencia es inversa desde el momento de la aprehensión?

R// En algunos casos mediáticos la prisión preventiva se convierte en la regla para el


sindicado, debido a la presión que se realiza sobre algunos jueces quienes se ven
obligados a decretar como medida de coerción la prisión preventiva

3. ¿Considera usted que dicho incumplimiento en el plazo de la Audiencia de Primera


Declaración, también contribuye al hacinamiento en los centros de detención?

R// Si

4. ¿En cuánto las acciones que se están implementando para la descongestión en los
centros penitenciarios, como el uso de brazaletes, podría dar su criterio, en cuanto
aplicarse también, para los sindicados que están en espera de la Audiencia de Primera
Declaración?

R// Considero que no es posible debido a que su situación jurídica se resuelve en la


Audiencia de Primera Declaración.

133
5. Tomando en cuenta el Derecho Comparado, ¿Consideraría usted implementar otras
medidas, como, por ejemplo, que el sindicado quede a cargo de su abogado defensor y
éste será responsable porque asista a dicha audiencia, sin necesidad privarlo de la libertad
por más de 24 horas?

R// No lo considero correcto debido a que es en la primera declaración donde se


resuelve la situación jurídica

134
BIBLIOGRAFÍA

TEXTOS
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7. Código Procesal Penal. (2014) Decreto 51-92, del Congreso de la República
8. Código Procesal Civil y Mercantil. (1963) Decreto 107 Ministerio de Defensa Nacional
9. Ley Orgánica de la Policía Nacional Civil (1997) Decreto Número 11-97, del Congreso de la
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10. Ley contra el Femicidio y otras Formas de Violencia Contra la Mujer. (2008) Decreto Número
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11. Ley para el Fortalecimiento de la Seguridad Vial. (2016) Decreto Número 45-2016 del
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5. Prensa Libre. (24 de mayo de 2017). La Patrona, su historia delictiva y sus capturas y fugas
en los últimos siete años. (B. Tercero, Editor) Obtenido de
http://www.prensalibre.com/guatemala/justicia/las-fugas-y-recapturas-de-la-patrona-era-la-
mujer-mas-buscada-del-pais
6. La República. (15 de Octubre de 2017). Cada día consignan a tres conductores por manejar
ebrios. La República, págs.http://republica.gt/2017/10/15/cada-dia-consignan-tres-
conductores-por-manejar-ebrios/.

ORGANISMOS NACIONALES E INTERNACIONALES


(consultas electrónicas)
1. Corte de Constitucionalidad de Guatemala, (1994). Sentencia del 25 de abril de 1994.
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2. OEA, C. I. (2,013). Informe sobre el Uso de la Prisión Preventiva en las Americas.
3. UNOCD. (2010). Medidas Privativas y No Privativas de la Libertad. New York: Naciones
Unidas.
4. Estonia. (3 de Agosto de 2017). e-justice.europa.eu. Obtenido de Derechos de Defensa en
Procedimientos Criminales:
5. Corte Suprema de Justicia de Paraguay, (2005), Sentencia judicial. S.E. Paraguay.
6. Cámara de Comercio, (2017) Fortalecimiento de la seguridad vial. (recuperado marzo de
2018 en: http://ccg.com.gt/web-ccg/ley-fortalecimiento-la-seguridad-vial/)
7. Corte Suprema de Justicia de Paraguay, (2005), Sentencia judicial. S.E. Paraguay.
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2018 en: http://ccg.com.gt/web-ccg/ley-fortalecimiento-la-seguridad-vial/)
9. ICE, U.S. Immigration and Customs Enforcement. (24 de Abril de 2017). Sitio Web Oficial del
Departamento de Estados Unidos. Obtenido de Oficina de Detención y Deportación:
https://www.ice.gov/es/ero

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