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EL MÉTODO SHERESHEVSKY PARA

PROGRESAR EN AJEDREZ

De jugador de club a maestro

M ijaíl Shereshevsky
© Mijaíl Shereshevsky

Traductor: Manuel Suárez Alba


Diseño de portada: Laura Pruneda González

Todos los derechos reservados

ISBN: 978-84-9481 79-2-2


Depósito Legal : AS 02453-201 8
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Maquetación: Yago Gallach Pérez
ÍN DICE

Prólogo 7

Introducción 9

PARTE I Perfeccionamiento en ajedrez 17

Capítulo 1 Construcción de un repertorio de aperturas 18


Capítulo 2 Estudiando a los clásicos 87

PARTE 11 E strategia del final 1 16

Capítulo 3 La centralización del rey 1 22


Capítulo4 El papel de los peones en el final 1 28
Capítulo 5 El problema del cambio 1 33
Capítulo 6 El pensamiento esquemático 1 45
Capítulo 7 No apresurarse 1 66
Capítulo 8 El principio de las dos debilidades 1 85
Capítulo 9 En lugar de una conclusión 1 90

PARTE 111 Del siglo XX al siglo XXI 1 97

Capítulo 1 0 Sobre el estatus de los j ugadores de ajedrez 1 98


y los entrenadores
Capítulo 1 1 Libros de ajedrez 21 1
Capítulo 1 2 NATI 22 1
Capítulo 1 3 Pereza 228
Capítulo 14 La técnica del cálculo de variantes 234
Capítulo 1 5 Movimientos resultantes 244
Capítulo 1 6 El método en ajedrez d e losif Dorfman 260
Capítulo 1 7 Antes de la conclusión 295
Capítulo 1 8 Conclusión 303

Índice de jugadores 31 7
PRÓLOGO

Conocí a M ij aíl Shereshevsky en Minsk dos de Perfeccionamiento en ajedrez y de


hace casi 30 a ños, cuando i ngresé en el Endgame Strategy, por supuesto revisados
departamento de ajedrez del I nstituto de forma exhaustiva con los programas
de Educación Física de la capital de Bielo­ modernos de ordenador.
rrusia. Además de un jugador de ajedrez
bastante fuerte (ganador varias veces de En los años 90, Mijaíl Shereshevsky se re­
los campeonatos de Bielorrusia y de las tiró casi por completo del ajedrez y se de­
Fuerzas Armadas de la U RSS, y miembro dicó a los negocios. En esto coincidieron
del equipo n acional de Bielorrusia), Mi­ nuestros caminos en la vida. Sin embargo,
jaíl lzrailevich también era un reputado el ajedrez -lo sé por mí mismo- nunca se
entrenador. Sus mejores alumnos, Alek­ abandona, y hace unos años el famoso
sei Aleksandrov, !laja Kadimova y Elena entrenador empezó a ayudar a jóvenes ta­
Zayats, ganaron el oro y otras medallas lentos. En el año 201 2 organicé el match
en los campeonatos juveniles del mundo por el campeonato del mundo entre Bo­
y de Europa, y en total, Shereshevsky ha ris Gelfand (amigo mío desde los días de
entrenado a siete grandes maestros, ¡en estudiante en Minsk) y Vishy Anand, des­
aquellos a ños en los que ese título era im­ pués el Memorial Alekhine, y ya en 201 4
portante! fui elegido Presidente de la Federación
Rusa de Ajedrez (FRA), y u n poco más tar­
Desde el punto de vista del siglo XXI, sus de, Vicepresidente de la FIDE.
excelentes libros Mastering the Endgame1
y Endgame Strategy2 ya son considerados La palabra clave con la que fui a las elec­
clásicos, y no es de extrañar que el cam­ ciones de la FRA fue popularización. Mi
peón del mundo, Magnus Carlsen, elogie principal tarea: devolver la popu laridad al
los trabajos d e Shereshevsky casi 30 años ajedrez, y el interés, que durante m ucho
después de su publicación. Es una pena tiempo no ha sido suficiente. Para lograr
que otro de sus libros, The Soviet Chess el resultado deseado se desarrollaron una
Conveyor3, que se convirtió en un éxito de serie de programas y proyectos. Uno de
ventas a principios de los años 90, n u nca los resultados más importantes de nuestro
se haya publicado en ruso. Sin embargo, trabajo ha sido la creación de un departa­
ahora esta laguna por fin se verá comple­ mento de ajedrez en el centro educativo
tada: en el nuevo trabajo de M ijaíl lzraile­ para niños «Sirius», en Sochi. La apertura
vich se i ncluyen fragmentos selecciona- tuvo lugar en un ambiente solemne, en
presencia del Presidente ruso Vladímir Pu­
Nota del Editor. Publicados en castel lano con el tin, quien destacó que el país siempre ha
título de Planificación del final, tomos 1 y 2.
apoyado al ajedrez, y el ajedrez al país . . .
2 Nota del Editor. Esa obra no ha sido editada en
castellano.
3 Nota del Trad uctor. Editado en castellano con el El departamento de ajedrez está super-
título Perfeccionamiento en ajedrez.
7
Prólogo

visado por el decimocuarto campeón En su n ueva obra Mijaíl Shereshevsky re­


m undial Vladím i r Kramnik: a pesar de que sume su larga experiencia de entrenador,
juega activamente y se mantiene entre los y revela los secretos de su metodología.
mejores jugadores de ajedrez del mundo, Estoy seguro de q ue este l ibro será útil
Vladímir dedica su tiempo y energía a los tanto para los entrenadores cualificados
futuros campeones. Ofrecí a Shereshevsky como para los jóvenes ajedrecistas, con el
ingresar en el equipo de entrenadores, y objetivo de obtener mejores resultados.
está realizando un g ran trabajo. Logró en­
contrar su lugar en el equipo de colabora­
dores, establecer una buena cooperación
con l a administración de «Sirius» y, lo más
i mportante, proporcionar una prepara­
ción de calidad a los ajedrecistas jóvenes
más capacitados. En cualquier caso, ¡los
resultados de los alumnos de «Sirius» en Andrei Filatov
los últimos campeonatos del mundo y de
Europa infantiles nos han complacido mu­ Presidente de la Federación Rusa de
cho! Ajedrez

8
INTRODUCCIÓN

Este libro representa una mirada al trabajo


de un entrenador especializado que dejó
su actividad en el año 1 992 y que ahora
vuelve a desempeñarlo.

La idea de escribir este libro surgió en una


conversación personal y pertenece a Mark
Glujovsky. Ya e ntablamos amistad cuando
era el redactor jefe de la revista 64 y direc­
tor de Chess TV, e impartí unas lecciones
en la televisión ajedrecística a petición
suya. Podemos decir que fue mi primer
regreso al ajedrez activo. Ahora siguen al­
gunas palabras sobre mí.

Inicié mi trabajo de entrenador a los 25


años, en el año 1 975, en Minsk, cuando era
maestro. Ten ía que dar clases con g rupos
variados. Había un grupo de principiantes,
uno de jugadores de tercera categoría,
otro de primera categoría y uno de can­
didatos a maestro. Cada trabajo tiene sus
Mijaíl Shereshevsky
propias características; sin embargo, ense­
guida me convertí en el entrenador de la
selección j uvenil de Bielorrusia, y tuve que Mi primer entrenador, Abo lzrailevich
dejar el trabajo con los principiantes y los Shagalovich, formó a una g ran pléyade
jugadores de tercera categoría. Empecé a de ajedrecistas en el Palacio de Pioneros
investigar los métodos de entrenamiento de Minsk, que i ntegraron la selección de
para los jugadores de primera categoría Bielorrusia: V. Kupreichik, A. Kapengut, V.
y candidatos a maestro, y advertí que no Didishko, E. Mochalov, S. Segun, T. Golo­
existían. Los g randes maestros y maestros vei, V. Litvinov, G. Archakov. Era una per­
de aquella época, cuando eran jóvenes, se sona educada y con talento, un maestro,
perfeccionaron por sí solos, como pudie­ un jugador fuerte aunque, según los es­
ron. Con frecuencia, a través de los libros tándares actuales, era un amateur. Amaba
y en g rupos de compañeros con talento, el ajedrez, logró inculcar este amor a sus
siguiendo el método de ensayo y error. Yo alumnos, pero no poseía una metodología
no fui una excepción. de enseñanza profesional.

9
Introducción

Cuando era un estudiante, y con poco di­ Maestro, Vladímir l lich Lenin, jugaba m uy
nero, trabajé a tiempo parcial en el Palacio bien al ajedrez, con la fuerza de u n juga­
de Pioneros y acudí a las clases de Shaga­ dor de primera categoría. Así era: él des­
lovich, para aprender a enseñar a princi­ preciaba a los ajedrecistas del tipo de Fima
piantes y jugadores de tercera categoría. Revzin. Los l lamaba «em piristas rastreros»,
Uno de sus monólogos, improvisado, lo lo que equivale a «arrastrarse».
puedo reproducir casi textualmente. En el
tablero mura l reproducía una partida del Todo esto lo decía en un tono absoluta­
match con los jóvenes ajedrecistas de Mo­ mente serio, y mi preocupación pri n cipal
lodechn o, en la q ue el jugador de segunda era no reírme en voz alta y resbalar debajo
categoría del Palacio de Pioneros de Min­ de la mesa por la risa, a u nque yo m e sen­
sk, Fima Revzin, no advirtió u n mate en taba detrás de todos, y los niños no me
dos j ugadas, y como resultado perdió la veían. Más tarde busqué en un diccionario
partida. Monólogo de Shagalovich: filosófico y encontré que a un grupo de
opositores que no entraban en la esencia
- ¡ En esta posición Fima no dio mate e n de los hechos, en opinión de Len in, los de­
dos jugadas! ¿Pero cómo pudo hacer eso? nominó «empiristas rastreros».
Después de todo, ¡ha empezado a jugar
al balonmano! (Cabe señalar que a Abo No obstante, volvamos al método d e en­
lzrailevich no le gustaba mucho que los aje­ trenamiento para los jugadores de p rime­
drecistas combinaran el ajedrez con otro ra categoría y candidatos a maestro. Mi
tipo de actividades. Por lo general, el asun­ siguiente entrenador fue lsaak Efremo­
to terminaba en perjuicio del ajedrez.) Por vich Boleslavsky. ¡Era un superclase! Gran
su puesto, ¡en el estadio hay que apretar maestro de categoría m u ndial, entrenador
los talones! Pero cuál es la diferencia; ¿en de la selección de la U RSS y de cam peo­
cuánto tiempo corre un hombre moder­ nes del m u ndo. Todos los que tuvieron la
no los 1 00 metros, en 1 O segu ndos, 1 1 o suerte de formar parte de la selección de
1 3? ¡Si puedes tomar un avión y volar a m i l Bielorrusia y trabajaron con él, pudieron
metros p o r segundo! He escuchado en la aprender mucho por sí mismos. ¡Pero no
rad io que Mohammed Ali, llamado tam­ había un sistema! Trabajamos en el a n álisis
bién Cassius Clay, pronto golpeará en la de las aperturas y en su conexión con el
cara a su compatriota ... medio juego, y tam bién en el análisis de
las partidas jugadas.
Niños g ritando:
Por supuesto, la comprensión del juego de
¡Joe Frazier! l . Boleslavsky era colosal, su capacidad de
análisis ú nica, su visión combinatoria era
- ¡ Correcto, Frazier! Y usted sabe que el aguda, pero el que tien e oídos tiene que
presidente de la primera federación de escuchar. Nadie te da nada «masticado»
ajedrez de la U RSS fue Nikolai Vasilievich y te lo mete en la boca. En especial no se
Krilenko, presidente del Consejo de Comi­ ocupaba nada del final de partida, solo
sarios del Pueblo4• ¿Y en qué puede con­ cuando se analizaban las partidas jugadas
vertirse, en su o pinión, Cassius Clay? ¡Solo o los aplazamientos. En esa época había
en presidente del partido de los cabrones! algunos manuales i neficaces, escritos por
Quiero recordarle que nuestro g ran Líder y personas que no trabajaron como entre­
nadores, o que trabajaron y no lograron
4 Nota del Autor: En realidad, N. Krilenko fue
ningún resultado. En general, los entrena­
miembro del Consejo de Comisarios del Pueblo, dores i nteresados en s u trabajo tuvieron
pero no su presidente.

10
I ntroducción

que desarrollar por sí mismos una meto­ cios para eliminar los defectos en el juego,
dología. fueron temas que ni siquiera discutimos
específicamente. Sin d uda, es necesario
Es importante tener en cuenta que, por re­ el estudio de la apertura y su conexión
gla general, no vas a trabajar con un Boris con el medio j uego. Este trabajo, fam i liar
Gelfand o un Vasya lvanchuk, cuyo talento para la mayoría de los ajedrecistas y entre­
es notabl e desde el primer i nstante, por­ nadores, es interminable, puedes hacerlo
que ningún trabajo de entrenamiento, i n­ toda la vida. Solo es suficiente sal i r de la
cluso uno deficiente, puede estropearlos o apertura con una posición excelente y
frenarlos. Pero sí puede pasar con jóvenes después empezar a «descoserla» para que
i nteli gentes con ciertas habilidades para la sensación de una buena preparación
el ajedrez, cuyo descubrimiento no es tan de la apertura se desvanezca. La calidad
evidente, y depende en gran medida de de la preparación de la apertura es muy
un sistema correcto de estudio y entrena­ importante a un n ivel elevado, cuando el
miento. resto de los componentes del jugador son
comparables, como el servicio en el tenis.
Quiero señalar que el crecimiento de la Sin embargo, primero debes aprender a
fuerza de un joven ajedrecista es irregu­ jugar, o lo que es lo mismo: entrenar ade­
lar y no se asemeja a un gráfico plano y cuadamente. En la literatura de ajedrez so­
progresivo. Aquí es bastante apropiado viética se halla el libro autobiográfico es­
recordar la ley de la dialéctica sobre la crito por el gran maestro Aleksandr Kotov
transición entre la cantidad de trabajo Piense como un Gran Maestro5, que a borda
bien planificado y la calidad del trabajo el proceso real de entrenamiento del cál­
racionalmente realizado. El trabajo bien culo de variantes. Nos referiremos a él en
planificado y racionalmente realizado, de este libro. Pero el creador del método de
hecho, es cualitativo, sin embargo el salto entrenamiento ajedrecístico basado en la
siempre ocurre inesperadamente. A me­ implementación de diversos ejercicios, di­
nudo, los j ugadores de ajedrez, a primera rigidos a reducir las deficiencias del juego
vista, recu erda n a los «patitos feos» que se del ajedrecista, es el e ntrenador e mérito
convierten en «cisnes blan cos» que igua­ de la U RSS Mark Dvoretsky.
lan o incluso superan a sus compañeros
con cualidades aparentemente superio­ Los resultados del método de Dvoretsky
res. Simplemente el desarrollo del orga­ son bien conocidos. Dicen que la historia,
nismo y la formación de la personalidad incluida la del ajedrez, no soporta el modo
avanzan a ritmos diferentes en cada joven. subjuntivo. Estoy convencido de que ni
Artur Yussupow, ni Sergei Dolmatov, ni
De esa manera l legamos a lo más impor­ muchos otros de sus alumnos, podría n ha­
tante. El e ntrenador debe planificar su tra­ ber obtenido tales resultados en el ajedrez
bajo y empezar a entrenar. ¿Cómo? Para la si no hubieran accedido a su debido tiem­
mayoría de los entrenadores de la época po a Dvoretsky, y el ejemplo inverso con
el proceso de entrenamiento comprendía Valery Chejov lo confirma, aunque es cier­
el estudio de las aperturas, el análisis de to que es imposible verificarlo. Además,
la teoría moderna de aperturas, así como quiero señalar que Mark Dvoretsky sabe
el análisis de las partidas jugadas. Desde sacar a la luz las debilidades humanas de
l uego esto es lo que realizamos con l. E. sus alumnos en el juego de torneo y sabe
Boleslavsky, solo que a un n ivel muy ele­
vado. Los clásicos, el final, la técnica del 5 Nota del Traductor. Su traducción literal del
cálculo de variantes, la selección de ejercí- ruso sería Secretos del pensamiento del ajedrecis­
ta.
11
I ntroducción

Kramatorks, año 1 989. En el campeonato nacional juvenil los equipos de Bielorrusia tuvieron un
gran éxito: las chicas ocuparon el segundo lugar, y los muchachos el tercero.
Sentados: Sagalchik, Gelfand, Gerasimovich, Levitan, Zayats, Smirin.
De pie: Atlas, Aleksandrov, y los entrenadores: Kapengut, Shereshevsky, Mochalov, Raisky

seleccionar un conjunto de ejercicios para a los que había que ayudar a alca nzar el
eliminar uno u otro defecto. Y ese es el
!
nivel de maestro. Además, Dvoretsky po­
pilotaje supremo de l a maestría de un en­ d ía permitirse trabajar con no más de tres
trenador. Tuve la fortuna de que durante alumnos a la vez, en casa y en el momen­
uno de los torneos de la primera liga del to que le parecía conveniente. Por el con­
campeonato d e la U nión Soviética, cele­ trario, un entrenador de niños ten ía que
brado en M insk, Dvoretsky me propusiera ocuparse de varios grupos de al menos
que fuera su ayudante. Mi relación con él seis alumnos cada uno. Aparte de asistir a
me ha proporcionado g randes beneficios. consejos de profesores, redactar informes
Conocí sus métodos de trabajo, sobre los innecesarios que no ten ían relación con el
que a hora se han escrito muchos libros. trabajo, también tenía que hacer de á rbi­
Mi l ibro Estrategia del final no hubiera sido tro en las competiciones. El tiempo que
posible sin la i nfluencia de este notable quedaba para la preparación y la creativi­
especialista. dad era escaso.

Regresemos a la creac1on de métodos Me detendré en mi metodología, con la


propios de los entrenadores de fi nales que preparé a tres campeones de la U RSS
del siglo XX. Dvoretsky se ocupaba de j u­ de chicos y chicas, que más tarde ganaron
gadores jóvenes con un nivel de maestro los Campeonatos del Mundo y de Europa.
soviético, m ientras que un entrenador ha­ Son Aleksei Aleksandrov, Elena Zayats e
bitual tenía que trabajar con j ugadores de llaja Kadi mova. Todos ellos se convirt ieron
primera categoría o candidatos a maestro, en g randes maestros, así como otros cua-

12
Introdu cción

tro a l u mnos míos. Recordaré que entonces un jugador que no ha definido su estilo.
los campeonatos de la URSS, de Europa y Es necesario enseñarle m ucho. Por regla
del M u ndo, no abarcaban los años 8, 1 O, general, es necesario completar e n poco
1 2, etc., sino q ue solo existía la categoría tiempo su alfabetización ajedrecística. En
absoluta hasta 20 años, y la de «cadetes» mi época la situación era exactam ente
hasta 1 6 a ños. Y todos mis alumnos acu­ esa. Ahora, como pude comprobar obser­
dieron a mí como jugadores «bisoños» de vando el campeonato juvenil de Rusia, la
primera categoría o candidatos a maestro. situación no ha cambiado para mejor. Lo
mismo que tú no tienes claro el estilo de
El perfeccionamiento de un jugador de juego de un futuro gran maestro, ni él mis­
ajedrez se compone de varios aspectos, mo conoce sus gustos e inclinaciones en
pero se pueden mencionar como princi­ el ajedrez, sin embargo, es necesario par­
pales la teoría, la práctica y los ejercicios ticipar en torneos, y entonces la conjetura
de entrena miento. El concepto de «teoría» «¿se sentirá cómodo con esta o aquella
es mucho más amplio que el estudio de apertura?» es solo una pérdida de tiempo.
las aperturas. Este concepto, además de Los requisitos para el repertorio de aper­
la creación de u n repertorio de aperturas, turas de los jugadores que yo entrenaba
incluye el conocimiento de los clásicos, l a eran los siguientes:
lectura y e l estudio d e libros «sensatos» y
colecciones de torneos, el estudio de los 1} El repertorio de aperturas debe ser só­
principios del j uego en el fi nal y la me­ l ido, con u nos fundamentos posicionales
morización de posiciones precisas, una sanos; activo, pero no demasiado agresivo.
g ran variedad de técnicas estratégicas
y tácticas en el medio juego, el análisis 2) En el repertorio no debería haber aper­
d e las partidas jugadas, y muchas cosas turas o variantes notoriamente «decaden­
m ás. Con la práctica es mucho más fácil. tes», que cuando el ajedrecista progrese y,
Para mejorar, el ajedrecista debe jugar. En en consecuencia, crezca la fuerza de sus
primer lugar están las partidas de torneo rivales, tenga que ser tarde o tem prano
con un control de tiempo «largo». Las par­ «liquidada». Son aquellas que conducen
tidas rápidas y de blitz se pueden utilizar a posiciones significativamente peores
con moderación, para entrenar y practicar y ofrecen una seria ventaja al adversa­
ciertas habilidades en el juego. rio al inicio del j uego. Por ejemplo, para
las negras en respuesta a 1 e4 la d efensa
Los ejercicios de entrenamiento son el Alekhine, la defensa Escandinava, la de­
tipo de trabajo ajedrecístico que depen­ fensa Philidor, etc. Con ellas el ajedrecista
d e especial mente del entrenador. Si bien terminará i nevitablemente en «bancarro­
para la «teoría» en muchos temas es posi­ ta», y tendrá que aprender nuevas aper­
ble realizar clases introductorias y asignar turas partiendo de cero, aunque existe la
tareas para el trabajo individual, los ejerci­ tentación de obtener éxitos inmediatos en
cios de entrenamiento, en muchos casos, las partidas con oponentes menos cualifi­
son imposibles sin un entrenador. Con cados.
frecuencia las posiciones con una tarea
determinada d eben desarrollarse con el 3) La apertura no debe conducir a desviar
reloj y el entrenador. el juego hacia diversas «tabiyas» estra­
tégicas. Es incorrecto enseñar a un joven
Cuando i n icias el trabajo con u n jugador ajedrecista a jugar con blancas 1 li:Jf3, 2
de primera categoría o candidato a maes­ g3, 3 ig2, 4 0-0, 5 d3, 6 li:J bd2, 7 e4 para
tro, de 1 O a 1 4 años, estás tratando con todas las ocasiones. O bien 1 li:Jf3, 2 c4, 3

13
Introducción

g3, 4 ig2, 5 0-0. Entonces su comprensión


ajedrecística no se desarrollará en su tota­
l idad. En sus partidas surg i rá un rango de
posiciones demasiado pobres y limitadas
en su contenido estratégico. Si quieres
que j uegue posiciones cerradas, entonces
i nvítale a jugar 1 d4, 2 c4 y al principio es
preferible 3 4J c3, pero no 3 CUf3.

4) Lo principal. El repertorio de aperturas


debe establecerse de tal manera que no
sea necesario revisarlo al menos en un
año, y limitarlo solo al análisis de las par­
tidas jugadas.

Cuando tus alumnos se conviertan en


maestros y g randes maestros, constru­
yan un estilo de juego y que sus gustos
ajedrecísticos sean estables; ellos podrá n
cambiar el repertorio de aperturas d iame­
tra l mente. Por eso, que les enseñes ahora
a jugar contra 1 e2-e4 la apertura Españo­
la, la Sicil iana, la Caro-Kan n o la defensa Australia, año 1 988. Abrazando cariñosamen­
Francesa, no tiene especial i m portancia. te a un koala
Lo i mportante es orientarles a una sólida
l ucha posicional. La tarea más importante nicación entre entrenadores se llevaba a
es comenzar a aprender el juego en toda cabo en los diversos torneos de ajedrez y
su diversidad, y acceder a la apertura de en las sesiones de las escuelas de ajedrez.
una manera racional, pero no primitiva. Me complace recordar la comunicación
en las competiciones j uven iles con unos
En m i época los entrenadores con una excelentes entrenadores, que crearon su
práctica activa y de éxito no estaban muy propio método de enseñanza en Rusia: el
dispuestos a compartir con nadie los se­ gran maestro Aleksandr Nikolaievich Pan­
cretos de su trabajo. Aquellos que no po­ chenko y el filósofo-investigador del aje­
nían tanto énfasis en estudiar la apertura, drez Viacheslav Andreievich Chebanenko.
en la conexión de la apertura con el medio Por desgracia, ya no están con nosotros.
juego, o e n el a nálisis de las partidas juga­ ¡Permanecen en la memoria!
das, sino en otros métodos de perfeccio­
namiento ajedrecístico, eran los menos. Tomé parte en el trabajo con las escuelas
Se puede leer algo sobre este tema en de las sociedades deportivas «Burevest­
contados artículos de las revistas de aje­ nik» y «Lokomotiv», donde se realizó un
drez. Sin embargo, no recuerdo que haya interesante trabajo creativo bajo la d i rec­
un lib ro dedicado a este tema, escrito por ción de Dvoretsky, aunque fueron más
entrenadores-jugadores, antes del año bien episodios esporádicos que una prác­
1 999 H e leído o he mirado no menos del tica constante.
95% d e la l iteratura ajedrecística editada
en la URSS. Los trabajos de Dvoretsky fue­ En el año 1 990 acepté una oferta de la
ron publicados posteriormente. La comu- Federación Búlgara de Ajedrez, y traba-

14
Introducción

jé en Sofía d u rante dos años. U na de las castellano fue Perfeccionamiento en aje­


principales razones fue el deseo de sacar drez, y eninglés The Chess Soviet Conveyor.
a mi familia de Minsk, ya que en el año Ermenkov me convenció de que para una
1 986 se produjo la tragedia de Chernóbil, persona de habla inglesa la palabra «Me­
y para los simples morta les era imposible todolog ía» era sinónimo de aburri m iento,
comprender la imagen real de la contami­ y tuvimos que pensar en algo más sonoro
nación por rad iación. En esa época se pro­ para el oído i ng lés.
dujo en Bulgaria su propia «perestroika».
Pronto colapsó la Unión Soviética. Llega­ Ceo que la esencia de la metodología ex­
ron los «difíciles» años 90, y dejó de haber puesta en u n libro que ya tiene vei nte a ños
dinero para el trabajo ajedrecístico tanto sigue vigente hoy. Las correcciones reali­
en Bulgaria como en Bielorrusia. En el año zadas con la ayuda del ordenador lo han
1 994, siendo maestro i nternacional con rej uvenecido. En la primera parte de este
un coeficiente de gran maestro, jugué mi n uevo libro cito capítulos de Perfecciona­
última partida de torneo y decidí abando­ miento en ajedrez, los que se refieren a l a
nar el ajedrez. A petición del presidente construcción de un repertorio de apertu­
de la Federación Búlgara de Ajedrez, Mijaíl ras y al estudio de los clásicos. La segunda
lliev, en el año 2001 fui entrenador-selec­ parte del libro es u n concentrado de End­
cionador del equipo nacional en el cam­ game Strategy, donde se pone el acento,
peonato de E u ropa, y el año 2002 en la con un cambio en la presentación del ma­
última Olimpiada de ajedrez que ganó el terial y una serie de nuevos ejemplos, en el
equipo de Rusia, aunque desde entonces estudio de los principios primordiales de
no he entrenado a nadie individualmente. los finales de partida más complejos. En la
tercera parte del libro se expone la visión
El año 1 992 escribí un libro que describía del autor sobre los enormes cambios que
los métodos d e mi trabajo. Estaba dirigido han tenido lugar en el ajedrez y en el tra­
a jugadores de primera categoría o can­ bajo de entrenamiento durante el último
didatos a maestro para que alcanzaran el cuarto de siglo.
nivel de un m aestro internacional o gran
maestro. En e l libro se describe cómo y Para termi nar, me gustaría añadir q ue el
con qué consecuencias entrenaba a esos ajedrez es multifacético, y que se pueden
ajedrecistas. Como en aquella época en crear infinidad de diversos ejercicios es­
Rusia a los autores casi no se les pagaba tratégicos, tácticos, teóricos y prácticos.
por escribir libros, y las editoriales extran­ Se puede utilizar el viejo programa de V.
jeras te daban un insuficiente porcentaje E. Golenischev, modernizado por V. lvanov
por tu trabajo, decidí publicar este libro en y editado por el brillante periodista llya
inglés y español por mi propia cuenta (Per­ Odessky, y dar clases con él, o con algún
gamon Press, por Endgame Strategy, trans­ otro libro. Es probable que tenga cierta
firió a la agencia de derechos de autor de utilidad, no obstante es dudoso que haya
la U n ión Soviética cierta suma, de la que un progreso serio. Un buen entrenador
me correspond ían a l rededor de 400 libras debe trazar un vector de trabajo, que inclu­
por año, lo que era bastante bueno en la ya una serie de componentes importantes,
Unión Soviética y bastante mísero en la y asegurarse de que el alumno no se desvíe
Bulgaria del a ño 1 993). La traducción del de él. Y en el momento en que esos compo­
libro al castell a no la realizó el candidato a nentes, cada uno de los cuales implica una
maestro Anatoly Timofeevich Bondar, por gran cantidad de trabajo, se llenen, asi­
desgracia hoy fallecido, y al i nglés el gran milen y converjan apropiadamente en un
maestro Evge ny Ermenkov. El título en punto, debe producirse un salto brusco en

15
I ntroducción

la categoría del ajedrecista.Por desgracia,


cada vez con mayor frecuencia observa­
mos serios desequili brios en la educación
ajedrecística de los jóvenes talentos, a u n­
q ue de eso hablaremos con más detalle en
la tercera parte del libro.

16
PARTE 1
PERFECCIONAMIENTO EN AJEDREZ

El l ibro The Chess Soviet Conveyor fue escrito el año 1 992 y no se ha publicado en lengua
rusa. En él intenté explicar mi metodología y describir las etapas de trabajo que u n joven
ajedrecista debe hacer para pasar de ser un jugador de primera categoría o candidato
a maestro a convertirse en dos o tres años en un maestro internacional o gran maestro.

Después de un cuarto de siglo, en mi opinión este método no ha perdido su vige ncia.


Más bien lo contrario. La vieja escuela de entrenadores soviéticos se está yendo poco a
poco, y la nueva no siempre logra distinguir la dirección principal de trabajo y conducir
por e l la a sus a l umnos, para eliminar en el transcurso de su perfeccionamiento los diver­
sos defectos de su juego. En una g ran corriente de información, como en la canción de
Anna German, «se pierde de vista mucho».

Los extractos del l ibro que ofrezco a su atención se presentan con pequeños cambios y
adiciones, y representan una traducción inversa del inglés al ruso, realizada por l a g ran
maestra Anna Burtasova, ya que el manuscrito original del l ibro ya hace tiempo que se
perdió.

En el capítulo dedicado al estudio de los clásicos, para reducir el material de estudio in­
cluyo mi conferencia ofrecida en la escuela de Mark Dvoretsky y A. Yussupow y publicada
en su l ibro conjunto «Métodos de entrenamiento en ajedrez6».

6 Nota del Traductor: Editado en castel lano con el título Entrenamiento de élite.
17
Capítulo 1
Con strucción de u n repertorio de aperturas

El repertorio de aperturas d e cada ajedre­ campeonato individual de la URSS de su


cista puede ser diferente, y no solo por los edad (cualquiera de ellos, hasta 1 O, 1 2, 1 4,
nombres de las aperturas, sino más bien 1 6, 1 8 o 2 1 años), él - y usted como en­
desde el punto de vista del modo de jugar trenador - obtenían el derecho a partici­
la etapa i n icial de la partida. Me gustaría par en el campeonato del mundo, y esto
explicar mi idea. Supongamos que un aje­ garantizaba un viaje al extranjero i ntere­
drecista comienza la partida con la jugada sante y rentable. Y un buen resultado del
1 e4 Su adversario responde 1 ... cs. Ahora, joven ajedrecista en el campeonato del
si las blancas q uieren luchar por la ventaja mundo proporcionaba la oportunidad de
y la i niciativa en la apertura, deben jugar obtener el título de «entrenador emérito»,
2 tll f3 y 3 d4. Además, creo que las blan­ y con ello un aumento de salario vitalicio.
cas deben ser consecuentes, lo que en la Naturalmente, se le daba una gran i mpor­
Najdorf sería jugar 6 ,igs, y en el Dragó n tancia al resultado, y era imposible hablar
el sistema con el enroque largo y el ata­ de una preparación de aperturas «a largo
que en flancos opuestos. Si el ajedrecista plazo». Era necesario atenerse al res ultado
no hace esto, su trabajo analítico pierde el de la partida, ganar a cualquier precio, y el
elemento de l a creatividad, y puede con­ repertorio de aperturas se basaba, entre
vertirse en un j ugador experimentado sin otras cosas, en esquemas superficia les de
u n arma de apertura fiable. «celadas». Al principio este método podía
ser productivo, pero más tarde, a m edida
Poseo una amplia experiencia de trabajo que la fuerza del joven ajedrecista y la
en la a ntigua U RSS, y comprendo la men­ de sus oponentes iba creciendo, los es­
talidad y el deseo de los entrenadores de quemas de aperturas «ingenuos» se con­
que sus alumnos obtuvieran resultados vertían en un boomerang, y el repertorio
ya desde la más tierna edad. Era necesa­ del joven jugador regresaba a la etapa de
rio ganar los campeonatos por equipos embrión. Durante ese tiempo el e ntrena­
del distrito, de la ciudad, de la república, dor, por regla general, ya estaba ocupado
de la URSS. Esto era lo mínimo que debía en la formación de nuevos talentos en el
hacerse para g anarse una vida tranquila: cam i no hacia un éxito rápido. El jugador,
aumento salarial y mejora del estatus de que habitualmente alcanzaba el nivel de
entrenador. candidato a maestro, equipado con un
repertorio de aperturas deficiente, tenía
Más recientemente, además de los tradi­ que resolver el problema por sí solo. Te­
cionales campeonatos del mundo, para nía una oportunidad solo si aprendía a
«cadetes» hasta los 1 6 a ños, y juveniles pensar críticamente y analizar posiciones
hasta los 2 1 años, comenzaron a cele­ objetivamente. Por lo general, tenía serias
brarse campeonatos del mundo en otras dificultades para desprenderse de todo lo
edades. Y si el a l um no conseguía ganar el que había aprendido previamente y co-

18
Construcción de un repertorio de aperturas

menzar de nuevo. Solo unos pocos podían Fischer demostró convincentemente la


conseguirlo. efectividad de 1 e4. Por supuesto, este
enfoque tiene sus aspectos negativos. Ta­
Ahora regresemos a la jugada 1 e4 y la les jugadores a veces penetran profunda­
defensa Siciliana. Debo insistir: creo que mente en «territorio enemigo». El oponen­
el desarrollo d e las blancas en las apertu­ te puede preparar una novedad en alguna
ras abiertas y semiabiertas debe ser con­ variante aguda de la a pertura, tienes que
secuente. ¿Por qué? La respuesta es muy resolver problemas sobre el tablero cuan­
sencilla, y se basa en los mismos funda­ do el tiempo corre, y e n la mayoría de los
mentos del ajedrez. La jugada 1 e4 es solo casos no hay vuelta atrás. Además, es ne­
el primer paso hacia un rápido desarrollo cesario revisar constantemente la crecien­
de las fuerzas, la premisa de un conflicto te cantidad de información ajedrecística,
tem prano en la mayoría de las aperturas. pues no puede permitirse pasar por alto
Supongamos q ue las blancas intentan ju­ una novedad importante en una variante
gar lenta y posicionalmente en cualquier aguda. Voy a citar algunas partidas, aun­
variante aguda de la defensa Siciliana. Tal que el número de ejemplos que ilustran
estrategia solo puede funcionar contra u n este principio pueden ser infinitos.
adversario inexperto y s i n preparación. E n
consecuencia, la iniciativa de la partida
pasa poco a poco a las negras. La titáni­
PARTIDA 1
ca l ucha entre Kasparov y Karpov es un
ejemplo instructivo. El g ran especialista Lembit 011 - Viktor Gavrikov
en jugar la siciliana «ralentizada», Karpov, Defensa Siciliana [B97]
(recordemos su match con Pol ugaievski Tallin 1 983
del año 1 974) no pudo ganar ni una sola
partida con 1 e4 en su segundo match, y 1 e4 es 2 ltJf3 d6 3 d4 exd4 4 etJxd4 ltJ f6 S ltJ c3
a partir del tercer match renunció a jugar a6 6 igs e6 7 f4 'l!Mb6 8 'l!Md2 'l!Mxb2 9 gb1
1 e4. 'l!Ma3 10 fS etJc6 1 1 fxe6 fxe6 1 2 lt::ixe6 bxe6 13
ie2 ie7 14 0-0o-o 1 s @h1 ga7 1 6'l!Me3 gd7
Por otro l ado, los ajedrecistas que inician 17 eS dxeS 18 'l!MxeS
la partida con la jugada 1 e4 y eligen los
caminos más activos para las blancas
(además de la Siciliana también existen
esquemas agudos en la Española, con sus
ataques Marshall y Jaenisch, en la variante
abierta y en varias variantes cerradas; en la
defensa Francesa, en la defensa Caro Kann,
y en una amplia gama de otros sistemas),
pueden esperar obtener un éxito rápido
tras la fase de apertura. Jugar contra aje­
drecistas de este tipo es un verdadero de­
safío y una tarea muy difícil. Los problemas
a los que las negras se enfrentan después
de 1 e4, en comparación con los sistemas 1 8 ...'l!Md6 1 9'11Mas id8 20'l!Ma4 '\!Mes 2 1 ixf6
de aperturas cerradas, son mucho más es­ ixf6 22 fü3 es 23 ie4 gb7 24 ib3 e4 2S
pecíficos y requ ieren decisiones responsa­ ixe4 gxb1 26 etJxb1 ib7 27 m1'l!Me4 28 fü3
bles en una etapa temprana. En su época idS 29 etJa3 '\!Mxf3 Las blancas abandona­
el u ndécimo campeón del mundo Robert ron.

19
Construcción de un repertorio de a perturas

Recuerdo esta partida bastante bien. En


ese torneo era el entrenador de Peter Kor­
zubov, y entré en la sala de juego poco
después del inicio de la ronda. En la mayo­
ría de las partidas los adversarios habían
realizado solo algunas j ugadas, mientras
que 011 y Gavrikov desplegaban sus ju­
gadas a l ritmo de una ametralladora, y el
encargado del tablero mural apenas podía
seguirles. Transcurridos apenas cinco mi­
nutos los adversarios ya habían realizado
veinte jugadas, y en ese momento Lembit
011 empezó a pensar, viendo claro que las Hasta este momento los g randes maestros
blancas ya estaban perdidas. No soy un seguían el curso de la partida Short - Hüb­
experto en esta variante, y no puedo decir ner, Tilburgo 1 988, que terminó a la juga­
quiénes eran los que habían jugado ante­ da siguiente. Hübner jugó 23 ... c5?, y des­
riormente esta partida, y en qué momento pués de 24 :tl:h1 ! abandonó a causa de 24
hubo una mejora del juego de las negras. ... Wg4+ 25 Wf1 c4 26 id1 Eí'.e1 + 27 Wxe1
Como espectador, ese día no puede evitar Wg2 28We2Wxh 1 + 29 Wd2 Además, en el
sentir lástima por el estonio. La derrota de Informador ajedrecístico n.0 46 se ofrece un
las blancas en cinco minutos, cuando en análisis e n el que se demostraba que las
las mesas vecinas la batalla real apenas blancas también obtenían ventaja decisi­
había comenzado, y la circunstancia de va después de 23 ... :tl:e4. Lembit 011 realizó
que tu oponente no tuvo que pensar ni otra jugada: 23 ... '!Wh2+! t y después de 24
una sola jugada sobre el tablero, puede li:.if1 if4! q uedó claro que son las blancas
quitarte durante mucho tiempo el deseo las que tienen que luchar por las tablas. Es
de m eterte en discusiones teóricas. Sin única la jugada 25 Wff3!, ya que tanto 25
embargo, Lembit 011 sacó las conclusiones id1 Eí'.e1 +!, como 25 ixf4 \Wxf4+ 26 Wg2
correctas d e esta situación. Veamos ahora :tl:e3 son insuficientes para las blancas.
su partida del campeonato de la URSS del
año 1 989. 25 ... gel + 26 \i:.ixel '\Wxg1 + 27 li:.ie2 ixc1 28
gxc1 !

Las blancas sacrifican la calidad para for­


PARTIDA 2
zar las tablas, ya que después de 28 Wd3
Andrei Sokolov - Lembit 011 Wxg5 las negras deben ganar. Ahora des­
Defensa Rusa [C42] pués de . . .
Odesa 1 989
28 ... '\Wxc1 29 g6 ges+ 30 li:.id3 '\Wb1+ 31
1 e4 es 2 llJf3 llJ f6 3 llJxeS d6 4 llJf3 llJxe4 5 li:.id2 '\We1 + 32 li:.id3 '!Wb1 + 33 li:.id2 '\We1 +
d4 d5 6 i.d3 i.d6 7 0-0 0-0 8 c4 c6 9 llJ c3 llJ xc3 la partida terminó en tablas. Si las negras
10 bxc3 dxc4 1 1 ixc4 i.g4 1 2 '1Wd3 llJd7 1 3 intentan ganar mediante 30 ... Eí'.e7 (en l u­
lll g 5 llJ f6 1 4 h 3 i.hS 15 f4 h6 1 6 g 4 hxg5 1 7 gar de 30 ... Wb1 +), entonces después de
fxgS b S 1 8 i.b3 l2Jxg4 1 9 hxg4 '!Wd7 2 0 gxhS 3 1 gxf7+ liif8 32 Wh3 Wb1 + 33 ic2 Wxa2
'\Wg4+ 21 li:.if2 �ae8 22 gg1 '\Wh4+ 23 li:.ig2 34 Wc8+ Wxf7 35 Wf5+ todo termina con
jaque continuo.
Véase el diagrama siguiente

20
Construcción de un repertorio de a perturas

PARTIDA 3 �bds 20 E:xd8 E:xds 21 mn �d2 22 �h3 ll:Jg4


Lev Psajis - Tibor Tolnai 23 Wbs+ mh7 24 b4 Wa3 25 Wxa7 Wc1 + 26
Defensa Siciliana [B76]
@g2 .ixc3 27 E:xc3 füe2+ 28 @g3 We1 + 29
mf3 Wf1 + las blancas abandonaron.
Dortmund 1 989
1 e4 es 2 ll:Jf3 d6 3 d4 cxd4 4 ll:Jxd4 ll:Jf6 s ll:Jc3 El g ran maestro S. Makarichev, famoso
g6 6 ie3 .ig7 7 f3 llJ c6 8 W d2 0-0 9 g4 periodista de ajedrez y comentarista de
televisión, realizó los comentarios a la 6ª
Aquí las negras habían probado 9 ... h5, 9 partida del match por el campeonato del
... es y 9 ... ie6. Lev Psajis ya había j uga­ mundo del año 1 990 entre Kasparov y Kar­
do con blancas una partida contra Smirin pov. Escribió en la revista 64 n.º 23, 1 990:
(Klaipeda 1 988), que continuó 9 ... ie6 «Viendo la lucha entre dos de los ajedre­
1 O h4 dS 1 1 0-0-0 lll xd4 1 2 ixd4 de 1 3 cistas más fuertes de n uestro tiempo, in­
gS CU hs 1 4 ixg7 Wfxd2+ 1 5 füd2 �xg7 vol untariamente te preguntas a ti mismo
1 6 lll xe4 l:fad8, con un final más o menos cómo se relacionan entre sí la fi losofía más
igual. Sin duda, Psajis se guardaba en la profunda del ajedrez y la simple práctica
manga una mejora, sin embargo le espe­ terrenal. "Las blancas juegan 1 e2-e4, iY
raba una sorpresa desagradable. ganan!''. proclamó el famoso teórico sovié­
tico Rauzer y . . . desarro l ló un buen n ú me­
ro de sistemas agresivos para las blancas,
que todavía son populares hoy. El g ran
maestro Sveshnikov considera que solo
con esta jugada las blancas obtienen ven­
taja en la apertura. ¿Por q ué? ¿Cómo? Es
una cuestión que es difícil de comprender,
no se puede verificar. Aunque la mayoría
de los jugadores de ajedrez coinciden in­
conscientemente en que objetivamente la
jugada 1 e4 es la más fuerte. Tras este mo­
vimiento, la j ugada del peón de rey exige
un serio enfoque de cara a la preparación
9 ... ixg4! y al juego sobre el tablero, al límite de las
posibilidades. El único lema de las blancas
debe ser "adelante y solo hacia adelante';
El efecto de este sacrificio fue como la ex­ porque las vacilaciones en la apertura
plosión de un «cóctel Molotov». El futuro pueden conducir al fracaso y a la desilu­
nos mostrará la verdadera evaluación de sión».
esta novedad. No obstante, en esta parti­
da concreta las blancas apenas ejercieron El lector ya ha podido convencerse de que
resistencia, aunque la diferencia en el ra­ los problemas de las blancas, cuando se
ting de los dos rivales era de cien puntos a enfrentan a una novedad en el transcurso
favor de las blancas, y aún más en la com­ de una variante de apertura aguda, son
prensión ajedrecística y en la categoría de realmente serios. La catástrofe en la aper­
juego. tura puede suceder i ncluso al más alto
nivel. Ofrezco un ejemplo de la 8ª partida
Después de 10 fxg4 ll:Jxg4 1 1 .igl e6 12 h4 del match entre Vladímir Kramnik y Peter
hS 13 ll:Jxc6 bxc6 14 .ie2 ih6 15 Wd3 ll:Jes Lékó. El precio de la derrota de las blancas
1 6 Wg3 E:b8 17 b3 WaS 18 E:d1 .ig7 1 9 E:xd6 en una discusión teórica puede ser muy

21
Construcción de un repertorio de a perturas

elevado, y esta partida casi le cuesta a todo posible.


Kramnik el título de campeón del mundo.

PARTIDA 4
Vladímir Kramnik - Peter Lékó
Apertura Española [C89]
Brissago 2004 (m/8)

Primero damos el texto completo de esta


partida, donde los adversarios llevaron
a cabo una disputa teórica en la variante
más aguda del ataque Marshall, y después
ofrecemos algunas explicaciones. 21 ... '\Wg6

1 e4 es 2 lDf3 lDc6 3 ibS a6 4 ia4 ll.Jf6 5 0-0 «Cuando Lékó pensaba su j ugada 2 1 , yo
fie7 6 E:e1 bS 7 fib3 0-0 8 c3 dS 9 exdS éD xdS estaba en la sala d e descanso y me pre­
1 0 lDxeS éD xeS 11 E:xeS c6 1 2 d4 id6 1 3 E:e1 guntaba qué jugar a 21 ... '\Wg6 Le q ueda­
W'h4 14 g3 W'h3 15 f!:e4 gS 1 6 1Mí'f1 W'h5 1 7 ban 20 minutos para llegar al control. Si yo
lD d2 il,ts 1 8 f3 éL.Jf6 1 9 E:e1 E:ae8 20 füe8 a mi vez pensaba 40 minutos en respuesta
E:xe8 21 a4 W'g6 22 axbS id3 23 W'f2 E:e2 a 21 ... \Wg6, daría a m i adversario la se­
24 '\Wxe2 ixe2 25 bxa6 '1Mld3 26 @t2 fixf3 27 guridad de que la preparación había ter­
éD xf3 lDe4+ 28 @el ll.Jxc3 29 bxc3 W'xc3+ minado, y que no estaba del todo seguro
30 @f2 '\Wxa1 31 a7 h6 32 h4 g4 Las blancas de la valoración fi nal de la variante. Com­
abandonaron. prendí que si quería ganar esta partida, mi
respuesta -sin importar cuál- debería ser
rápida. Pod ía elegir entre 22 axbS con un
juego agudo o 22 tlie4 con tablas. Tomé
la decisión de jugar a ganar, respaldado
por el criterio del ordenador. Me jugué el
todo por el todo; aquí es difícil culpar a al­
guien, incluso a mí mismo. No cometí un
error, puedo decir que puse todo "a cero"»
(Kramnik).

Con la jugada 1 6 '\Mff1 las blancas entraron


e n los raíles de una variante muy aguda.
Teniendo en cuenta que el g ran maestro
h ú ng a ro conocía perfectamente todas las
líneas de moda de la teoría actual, deci­
d ieron sorprenderlo con una continuación
casi olvidada. En efecto, Lékó pensó bas­
tante tiempo y decidió continuar la lucha
con las damas, aunque 16 ... iM/xf1 + era del

22
Construcción de un repertorio de aperturas

«Las blancas juga ron rápido 23 Wff2? Este nen compensación suficiente por la dama,
es el ú ltimo momento en el que podía sin embargo el ordenador d u rante cierto
haber pensado y corregi r el análisis defi­ tiempo val ora que la posición después
ciente de mis segundos, jugando 23 Wfd l !, de 25 ... W!d3 está ganada por las blancas.
tras l o cual la partida debía terminar en Aunque solo u n min uto o dos después
tablas por repetición de jugadas, ya que cambia a l signo diametralmente opuesto.
las negras no d isponen de fundamentos Solo en este momento Kramnik empezó a
para jugar a ga nar: 23 ... !e2 24 Wf el (24 pensar.
!c2?! !xd 1 25 !xg6 hxg6 26 bxa6 !c7
27 a7 Ela8 28 lZ'ic4 lZ'id7 29 !xg5 !e2). Por 26 <i>f2
ejemplo:
1 ) 24 ... W d3 25 bxa6 !xf3 26 Wifl ; Aunque ya podía haber a bandonado con
2) 24 ... axb5? 25 lt:Je4 (25 Ela7) 25 ... lt:Jxe4 segu ridad, porque toda la va riante es
26 W/xe2 lZ'if6 27 W/d2 g4 28 !c2 W/g7 29 sencilla y muy corta, y no es necesario el
Wif2; ordenador para calcularla: 26 a7 Wfe3+ 27
3) 24 ... !xb5 25 lt:Je4 lt:Jxe4 26 c4 lZ'if6 27 Wg2 !xf3+ 28 lZ'ixf3 ®e2+ 29 Wg l lt:Jg4 30
Wfdl !b4 28 !d2=; a8W/+ Wg7 3 1 !e3 W/xe3+ 32 Wg2 Wfe2+
4) 24 ... !d3 25 Wfd l =. 33 Wh3 lZ'if2+».
No obstante, en primer lugar, Vladímir no
tenía motivos para no confiar en sus fie­ Puede dar la impresión de que el a utor
les ayudantes, y en segu ndo lugar, q uería se contradice a sí mismo. Por un lado,
ejercer presión psicológica sobre Peter, defiende la creación de u n repertorio de
provocándole una sensación de i nsegu­ aperturas fi rme y de cal idad, y por otro
ridad sin concederle u n tiempo adicional lado, asusta a los ajedrecistas jóvenes con
para pensar» (Bareev). catástrofes en la apertura si se meten en
disputas teóricas. No, no estoy tratando
de d isuadir a los jóvenes de que em pleen
sistemas de aperturas ag udos, y mucho
menos, de participar en «combates de
reconocimiento». Al contrario, esta forma
de j uego cu ltiva el coraje y el ingenio, y
merece todo el respeto. Desde el punto de
vista actual el futuro pertenece a los aje­
drecistas u n iversales, que j ueguen «con
las dos manos» cualquier tipo de posición.
Solo qu iero recordar que n uestra tarea es
proporcionar a los jóvenes u n repertorio
relativamente de elevada calidad con u n
La sig u iente jugada de las negras fue 25 ... amplio d iapasón d e posi bil idades estraté­
Wfd3!, y q uedó patente que las blancas es­ gicas, que no haya que cambiar al menos
tán mal. Esto es lo que escribe al respecto durante un a ño. El trabajo con variantes
Evgeny Bareev en el libro From London to firmes y agudas de aperturas abiertas y
Elista: semiabiertas requiere el procesam iento
de un enorme flujo de i nformación, y eso
«Una j ugada que ni nosotros ni n uestro or­ resta tiempo al estudio de los fi na l es, de
denador supi mos valorar correctamente. los clásicos y de muchos otros procedi­
mientos de perfeccionamiento. Para tal re­
En caso de 25 ... !xa6 las blancas obtie- pertorio de apertu ras es necesario seg uir

23
Construcción de un repertorio de aperturas

la práctica de todos los torneos mundiales. opinión, el pri mer grupo l o com ponen : la
El riesgo de derrota «compartida» se i n­ Defensa N imzoind ia, la Defensa I n d ia de
crementa exponencial mente. En res umen, Dama, los diversos sistemas de a pertura
este e nfoque recuerda a la central ización que surgen tras 1 d4 éLJf6 2 c4 e6 3 lll f3, las
del rey en el fi nal: rara vez es i ncorrecta, diversas variantes del Gam bito de Dama y
a unque a veces es i noportuna. la Defensa Eslava. En todas estas a pertu­
ras las negras luchan con todas sus fuer­
E n esencia, la jugada 1 d4 no es tan agre­ zas por el control de las casil las centrales y
siva como la del peón de rey. Y a pesar de j uegan con un gran margen de seg u ridad.
todo en muchas variantes, donde las blan­ Es casi imposi ble imaginar que las blancas
cas j uega n con fi rmeza, las posiciones de pueda n presentar alguna novedad en el
apertu ras cerradas que surgen sobre el sistema Lasker del Gambito de Dama o en
tablero son ricas en ideas estratégicas, lo la Defensa Nimzoi ndia, que pudiera poner
c ual es extremadamente importante para en duda la apertu ra . Claro está que en mu­
el desarrollo del joven ajedrecista en la chas variantes se producen reg ularmente
comprensión del juego posicional. Es bas­ novedades y mejoras. Algu nas veces la
tante más fácil para el ajedrecista elegir las posición de las neg ras parece sospechosa,
variantes adecuadas para él, por ejemplo sin embargo en general las neg ras siem­
en la Defensa I ndia de Rey: puede escoger pre deben tener en reserva una variante
tanto el agudo sistema Samisch como el suficientemente segura, aunque sea pasi­
sistema menos comprometido con g2-g3, va, mientras la línea pri ncipal se encuentre
m ientras que d espués de 1 d4 tt:Jf6 2 c4 «en el Pit stop» para su reparación .
e6 puede elegir 3 tt:Jc3 y jugar la defensa
N i mzoind ia, o la más tranquila 3 tt:Jf3, q ue Un caso disti nto aparece en la Defensa
remite a la Defensa I ndia de Dama. Ambas Grünfeld, la I ndia de Rey o l a Benoni Mo­
decisiones son equivalentes, m ientras q ue derna. En estas apertu ras las neg ras lu­
en la variante del Dragón de la Defensa chan por la i niciativa, aunque al m ismo
Sicil iana, j ugando con bla ncas, solo vale tiempo hacen serias concesiones posicio­
atacar. nales en e l centro. El jugador que co nduce
las blancas puede eleg i r sin problemas la
Así que ya hemos hecho n uestra elección, variante que mejor se adapte a su estilo.
1 d4. Por parte de las negras son de espe­ Las bla ncas pueden elegir l íneas muy agu­
rar dos tipos de estrategia en la apertura, das, donde todo está e n equ i li brio i nesta­
que se pueden defi n i r fácilmente como ble y las negras necesitan tener u n buen
«de casillas neg ras» (las negras ceden el conocimiento de l a teoría, o jugar esque­
centro: 1 d4 tt:Jf6 2 c4 g6 3 tt:Jc3 .tg7, o 1 mas posiciona les tranquilos, que obligan
d4 tt:Jf6 2 c4 es seg uido de u n ataq ue por a las n egras a resolver problemas basta n­
las casillas neg ras) y de «casillas bla ncas», te complejos, aunque menos concretos.
entre las q ue se i ncl uyen también la De­ Está claro que las neg ras necesitan estar
fensa N i mzoindia y la Defensa I ndia de al d ía de todo el flujo de i nformació n q ue
Dama. Las diversas variantes del Gambi­ hay sobre las aperturas, porque cualqu ier
to de Dama ocupan la mayor parte de la partida nueva e importante puede poner
teoría de las aperturas cerradas. La Defen­ todo patas arriba y provocar una derrota
sa Holandesa y la Defensa G rünfeld son en el tablero. El Gambito de Dama, a l con­
u na raza aparte. Personal mente yo sepa­ trario, es una gara ntía contra cualquier
ro los sistemas de aperturas cerradas en tipo de sorpresas, porq ue casi siempre
dos g rupos: las aperturas de «calidad» y puedes lidiar con ellas confiando solo en
las aperturas de dudosa dignidad. En mi e l sentido común.

24
Construcción de un repertorio de aperturas

Cuando j uegas una apertura agresiva, el


peligro rea l con siste en que no haya u n a
«variante d e repuesto». Simplemente
tendrás q ue dejar de jugar una apertura
mientras haya una l ínea que la refute, al
menos temporal mente. Por ejemplo, es
posible jugar la Benoni Moderna y la De­
fensa G rünfeld, aunque sigo considerando
que estas aperturas son poco recomenda­
bles para el repertorio de aperturas de los
principiantes, porque en ellas las negras
deben estar l i stas para enfrentarse en
cualquier momento a problemas d ifíciles la teoría considera que la mejor jugada es
en u na amplia gama de variantes. 4 tll f3, y otorga ventaja a las blancas des­
pués de, digamos, 4 ... tll c6 S a3 (S tllb d2)
Finalmente, hay aperturas que ni siquiera S ... ig4 6 b4 Vf1e7 7 Vf1a4 0-0-0 8 if4 ixf3
pueden aspira r a recibir un signo de cali­ 9 gf � b8 1 O tll d 2 tll xeS 1 1 Vf1b3 tll g 6 1 2
dad. Por ejemplo, el Contragambito Albin, ig3 fS 1 3 f4. Los esfuerzos de las negras se
el Gambito Budapest, la Defensa Chigori n, dirigen a buscar n uevos caminos en esta
1 d4 dS 2 c4 ifs, y alg u nas otras más. H a­ variante. Por eso es bastante más benefi­
bitua lmente i nicio la preparación de las cioso en la práctica algo que puede que
aperturas de los ajed recistas jóvenes con no sea lo mejor, pero q ue sea lo bastante
estas aperturas, porque se pueden exa­ desconocido y desagradable para el ad­
minar fácilmente en poco tiempo. En este versario. Debe tenerse en cuenta q u e los
li bro no voy a analizar com pletamente u n mejores ajedrecistas no j uegan este tipo
repertorio d e a perturas específico, n o obs­ de aperturas. Entonces, veamos 4 a3!? En
tante i ntentaré aclarar la mayoría de los 1 970 yo entrenaba al equipo juve n i l de
pu ntos clave de mi trabajo. Bielorrusia en la Espartaquiada Nacional.
Una de las ch icas de n uestro eq u ipo, G.
Ahora vamos a hablar un poco sobre las Gul, j ugó 4 e3? y perdió después d e 4 ...
apertu ras de baja calidad. No pueden ib4+ S id2 de etc. Tras esta amarga ex­
constitu i r una base permanente del reper­ periencia, en la partida sigu iente j ugó 4
torio de apert u ras de un jugador, es ne­ a3!? M ientras observaba las partidas del
cesario jugarlas de vez en cuando, apun­ torneo, me l lamó la atención esta jugada,
tando al efecto sorpresa. Por lo tanto, no y advertí que merecía una seria atención.
q uiero gastar esfuerzos en su refutación, Las bla ncas retrasan temporalmente el de­
senci llamente sería u na pérdida de tiem­ sarrollo del caballo de rey, previenen ib4
po. Creo que es mucho más importante y ig4, y renuevan la amenaza e2-e3. Pare­
conseg u i r que no te afecte el efecto sor­ ce que no hay nada mejor q ue 4 ... lllc6, ya
presa y q ue puedas conducir el j uego ha­ que a 4 ... es sigue S e4. Ahora las blancas
cia una variante que te sea confortable. juegan S e3 La respuesta más natural es S
. .. dxe3, porq ue a S ... as se j uga ría 6 tll f3
Comencemos con el Contragambito Al­ ics 7 exd4 é2Jxd4 8 ie3 ig4 9 ie2 con
bín. Tras las jugadas 1 d4 dS 2 c4 eS?! 3 dxeS ventaja. 6 '1Wxd8+ @xd8 (en otro caso las
d4 negras se q uedan sin peón) 7 ixe3 lllxe5

Véase el diagrama siguiente Véase el diagrama siguiente

25
Construcción d e un repertorio de aperturas

probable que tras un análisis exhausti­


vo las negras puedan n eutralizar poco a
poco la i niciativa de las blancas. Pero no
olvidemos que no estarnos preparando a
un pretendiente al campeonato m u nd ial,
sino a u n ajedrecista joven. No esperarnos
que venza a su adversario i nmediatamen­
te después de la apertura. Querernos que
consiga una posición compleja con u na
sólida base estratégica, y confia m os en
que obtenga la victoria corno resultado de
u n buen j uego en el medio j uego y en el
Defi n itivamente las blancas han tenido final. Lo deseable sería volver a preparar la
éxito. En general, en el Contragarnbito apertura lo menos posible, así q u e reco­
Al bin procuran crear compl icaciones y miendo este enfoque.
obtener posibil idades de ataque. Ahora
tienen que luchar por la igualdad con las Conti n uemos con el estudio de las a pertu­
damas cambiadas. La posición es si métri­ ras de baja calidad.
ca. Las blancas están mejor desarrolladas,
y deben buscar cómo sacar provecho de
la iniciativa. Defensa Chigorin

8 Cll f3! Quisiera desarrollar esta apertura de la


manera más sencilla posible. Después de
La ú n ica pieza negra activa que hay que 1 d4 dS 2 c4 Cll c6?! merece seria aten ción 3
cambiar es el caballo es. Y debe h acerse e3!?
de i n med iato, porque a 8 lll c3 sigue 8 ...
i.e6, y a 8 lll d 2 responden 8 ... i.fs con
contraj uego gracias a la posición centrali­
zada del caballo.

8 . . ébxf3+ 9 gxf3
.

Desde la época de Steinitz los ajedrecistas


cuentan los tiempos a partir de la posición
i nicia l . Si valorarnos esta posición desde
ese punto de vista, entonces vernos que
las negras han hecho una j ugada bastan­
te dudosa, cii d 8, mientras que las blancas
han realizado tres jugadas de peones y un Si ahora las negras renuncian a la ruptura
movimiento de desarrollo útil con el alfil. en el centro 3 ... eS, la salida del caba llo por
Además, pronto el rey blanco se enrocará c6 parece bastante abs u rda. En caso de 3
en el lado largo con jaque. ... eS 4 dxeS la Enciclopedia de Aperturas
ofrece la siguiente variante: 4 ... d4! 5 exd4
Estoy seguro de que el lector verá fácil­ \Wxd4 6 \Wxd4 lll xd4 7 i.d3 i.g4! 8 f3 i.e6 9
mente que después de 1 O lll c3, 1 1 0-0-0 i.e3 0-0-0 con ventaja negra, Réti - Bogol­
y 1 2 lll e4 las negras se enfrentan a la d u ra j u bov, 1 921 . No obstante, las blancas pue­
tarea de l uchar por las tablas. Es bastante den jugar S a3!, y l legarnos a u na posición

26
Construcción de un repertorio de aperturas

que ya analiza mos en el Contragambito !e2! con ventaja decisiva.


Albin. De n uevo debemos exami nar la ju­
gada 4 ... dxc4?! Después de 5 '1Wxd8+ �xd8 Las negras evitaron de esta variante y e n
las blancas pueden elegir entre 6 etJf3 y 6 su l ugar jugaron 3 ... eS? L a partida conti­
f4. El movimie nto 6 etJf3 parece bastante nuó así: 4 cxdS etJxd4 5 e3 etJfS 6 ttJf3 !d6
sólido, ya que después de 6 ... etJ b4 7 ª7d2! 7 !bs+ !d7 8 \Wa4 etJfe7 9 e4. Las blancas
la j ugada 7 ... !fS no funciona por 8 etJ d4. obtuvieron u na ventaja clara, y l uego la
Las negras pueden jugar 6 ... !g4 7 !xc4 convirtieron fácil mente en una victoria.
!xf3 8 gf etJ xeS 9 !e2, aunque las blancas
tienen ventaja en el final g racias a la pa­ Gelfand forma parte de la él ite del ajedrez
reja de alfi les. La j ugada 6 f4 parece más mundial. Para mantener su estatus, debe
arriesgada, au nque si las blancas consi­ mantener una buena preparación de las
guen mantener los peones unidos sin u n apertu ras, garante contra cualquier sor­
retraso aprecia ble e n e l desarrollo, enton­ presa, u n repertorio perfeccionado acorde
ces tendrán gara ntizada una gran ventaja a su n ivel mundial.
en la apertura. No es conveniente para las
negras el j uego recti l íneo 6 ... etJ b4 7 ª7d2! Quiero hacer algu nas matizaciones desde
!fs 8 etJf3! etJ c2 por 9 etJd4, y en caso de 6 el punto de vista actua l . E l l i bro Perfeccio­
... !e6 sigue 7 etJa3! Aquí el ordenador pro­ namiento en ajedrez se escribió e n el año
mete buenas perspectivas a las blancas. 1 992, en la era previa a los ordenadores.

Como hemos v isto, con ayu da de 3 e3!? las Hoy cualq uier ajedrecista util iza el orde­
blancas pueden canalizar el j uego hacia nador, y no es fácil sorprender al adversa­
variantes i nexploradas, a u nque razona­ rio en la apertura. Por eso la atención de
bles, donde el efecto sorpresa se revierte a muchos jugadores se ha trasladado de
su favor. Este e nfoque es muy racional des­ las g randes avenidas a los caminos más
de el pu nto de vista de un jugador prác­ estrechos. Para crear una i ncomodidad
tico. Este movimiento se halla en plena psicológica a l rival, algunos están l istos
armon ía con el sentido común, y cumple para andar por ca minos rura les cubiertos
todos los req u isitos que exige la posición. de maleza. Los editores comenzaron a
Al menos uno puede estar seguro de que publicar más a menudo monog rafías de­
si la pri mera experiencia con este enfoque d icadas a tales aperturas. Sentí cu riosidad
fracasa, la culpa no es de la apertura. Por y abrí los libros La Defensa Chigorin según
otra parte, puedes ignorar completamen­ Morozévich (Morozévich y Barsky son los
te la práctica de torneos en estas apertu­ autores) y The Liberated Bishop Defence: A
ras. Final mente, si tu adversario encuentra Surprising and Complete Block Repertoire
una vía seg u ra para igualar, puedes dejar against 7 .d4 de Aleksei Bezgodov.
3 e3 y buscar otra cosa. Por ejemplo, du­
rante e l campeonato femenino de Bielo­ Aleksand r Morozévich es un excelente
rrusia del año 1 990, Elena Zayats estaba gran maestro ruso, que d u ra nte m ucho
segura de que su adversaria i ba a jugar la tiempo formó parte de la élite del ajedrez
Defensa Chigorin. Sin embargo, no q uería mundial. Sus victorias sobre los campeo­
j ugar u n final y pidió consejo a u no de los nes mu ndiales Vladímir Kramnik, Viswa­
grandes maestros más fuertes del mu ndo, nathan Anand y otros «dioses» del fi rma­
Boris Gelfand. Él recomendó la sig uiente mento ajed recístico, obtenidas en una
variante: 1 d4 dS 2 c4 etJc6 3 etJc3 etJf6 4 l ucha feroz e i ntransigente, proporciona­
etJf3 !g4 5 cxdS etJxdS 6 e4 etJxc3 7 bxc3 ron a Morozévich la imagen de ser uno de
eS 8 dS etJ b8 9 \Wa4+ etJd7 1 O etJxeS \Wf6 1 1 los ajedrecistas más brilla ntes, más activos

27
Construcción de un repertorio de aperturas

y con mayor ta lento del planeta. Al mismo te: «En la variante 1 d 4 d S 2 c4 lll c6 3 e3
tiempo es uno d e los ajedrecistas más im­ eS 4 dxeS d4 las blancas poseen cierta
predecibles, de pensamiento más original, i niciativa. Con un j uego preciso las negras
au nque, por desgracia, más inestables del pueden igualar las posibil idades g radual­
m undo. Él ve a su manera cada posición, mente, au nque para ello a menudo tienen
penetra en ella y advierte las posibil idades q ue entrar en u n fi nal algo peor». Absolu­
dinámicas más ocultas. Sobre el tablero tamente lo mismo que escribí en m i libro,
sus piezas, en sentido figurado, vibran con a u nque con otras palabras.
tensión, y esta tensión, que literal mente
borbotea, a menudo no puede resistirla No sé cómo denominar a la sigu iente
su oponente. De una manera similar, a u n­ apertura que persigue el mismo plan : 1 d4
que más rig u rosa, jugaba el g ran maestro dS 2 c4 ifS?!
Vladím i r Malani u k, a q uien no se le permi­
tió a ba ndonar el país d u ra nte la época so­
viética, aunque en la actualidad quien más
recuerda al esti lo de Morozévich es H i karu
N a ka m u ra. Y aunque todas estas compa­
raciones son a rbitrarias, Morozévich es
único. Aunque también existe el reverso
de la moneda. Un conocido anuncio de te­
levisión advierte: «No i ntente repetir este
a n u ncio, ¡es pel igroso para su vida!»

En el l i bro La Defensa Chigorin según Moro­


zévich, a la j ugada 3 e3 y su paso al Contra­
gambito Albín media nte 3 ... es 4 dxeS d4 S En los a ños 70-80 g ozó del favor de
a3!? solo se le dedica una partida, Bareev Vladímir Malani u k, uno de los maestros
- Morozévich, El istá 1 997, donde después i nternacionales más fuertes de a q ue l la
de s ... as 6 lll f3 (el ordenador también época en la U RSS. Necesitaba prepararme
propon e la j ug ada 6 f4!?, que l leva a una seriamente para mi enfrentamiento con él
lucha de conten ido com plejo) 6 ... ics 7 en el Campeonato de las Fuerzas Armadas,
ed ixd4 8 ie2 l as blancas obtuvieron po­ q ue se celebró en Odesa el año 1 98 1 , y no
sibi lidades un poco mejores y final mente ten ía a mano n i n g ú n manual de a pertu­
lograron ganar. ras. Después de 1 d4 dS 2 c4 ifS?! centré mi
atención en 3 cxdS Las negras deben jugar
3 ... ixb1, y entonces sigue 4 Wfa4+ Es evi­
dente que después de 4 ... 1Mfd7 o 4 . . . lll d 7
l a s blancas están m u c h o mejor gracias a l a
pareja de a lfiles y el centro, p o r e s o solo
q ueda 4 ... c6! S �xb1 (es mala 5 dxc6? por
5 ... lll xc6 6 fübl eS!) S ... WfxdS Las negras
amenazan la maniobra lll b8-d7-b6, tras la
cual las blancas tend rían problemas con
la defensa del peón. Tras la banal 6 lll f3?!
lll d7 7 e3 lll b6 8 1Mlb3 1Mfxb3 9 axb3 las ne­
g ras en absol uto están peor. Por ese mo­
tivo las blancas jugaron 6 e3 lll d7 7 id2!
La conclusión de Morozévich es la siguien- lll b6 8 WfaS, y después de 8 ... lll f6 9 WfxdS

28
Construcción de un repertorio de aperturas

cxdS ganaron el final.

Pasado algún tiempo, en el campeonato


por equ ipos de las Fuerzas Armadas en
Sebastopol (1 982), Smbat Lputian tam­
bién venció a Malan i u k de la misma ma­
nera . Malaniuk pronto se convirtió en g ra n
maestro y s e i n corporó a l a élite soviética,
y en lo que respecta a su extraña j ugada
2 . . ii.fs, pues . . . ¡simplemente dejó de ju­
.

garla!

U n cuarto de siglo después el g ran maes­ Gambito B udapest


tro Aleksei Bezgodov le dio a esta apertura
u n bonito nombre y publ icó la monografía Tras las j ugadas 1 d4 ctJf6 2 c4 eS 3 dxeS ttJg4
«Apertura del alfil li berado». aconsejo a mis al umnos jugar 4 e3 ttJxeS
S ctJh3!? ¿Por qué esta extrañ a jugada del
Me encanta leer la obra de Aleksei Bezgo­ caba llo a h3? Entiendo perfectamente que
dov. Me gustó especialmente un artículo si las blancas q uieren refutar este provoca­
en el que el a utor da vida a las piezas de tivo comienzo necesitan examinar las ju­
ajedrez y com parte con el lector sus aspi­ gadas 4 ct'lf3 o 4 ii.f4. También vale l a pena
raciones y ansiedades. En un n uevo libro recurrir a los clásicos.
Aleksei Bezgodov, de religión bud ista,
convoca a una persona para que haga de
alfil. Ciertamente, el autor es una perso­
PARTIDA 5
na y un publicista con talento, con q u ien
sería muy i nteresante discutir sus puntos Alexander Alekhine- llya
de vista sobre el ajedrez. Por desgracia, Rabinovich
Malaniuk no entró en el orden de j uga­ Gambito Budapest [A52]
das que elegí en mi partida contra él, por Baden-Baden 1 925
eso no hubo ocasión de discutir el tema.
E n una situación similar, en la monografía 1 d4 ttJf6 2 c4 es 3 dxeS ttJ g4 4 e4!
las bla ncas en l ugar de jugar el alfil por d2
m u even b2-b4, que habría tropezado con «Esta jugada está plenamente justificada
el ag udo contraataque a7-a5 con j uego como el mejor sistema para las blancas
confuso. Aunque en la posición que sur­ en respuesta al Gambito Budapest. Las
ge después de 1 d4 dS 2 c4 ifS 3 cd ixb1 4 blancas devuelven el peón, y a cambio se
Wfa4+ c6 S �xb1 WfxdS 6 e3 ttJd7 7 id2! los apoderan del punto dS. No obstante, las
defectos posicionales de la j ugada 7 ... aS?! blancas de ben jugar los sigu ientes movi­
son tan evidentes, que no tiene sentido mientos con mucha precisión, pues si no
d iscutir la posición del d iagrama. su centro de peones puede ser objeto de
u n fuerte ataque de las neg ras » (Alekh i ne).
Véase el diagrama siguiente
4 ... ttJxeS S f4
Ahora centremos n uestra atención en otra
a pertura. Véase el diagrama siguiente

s ... ttJg6

29
Construcción de un repertorio de aperturas

bajando de la misma manera, com o me


parecía correcto, y en cua nto a la malevo­
lencia, conseg u í no gastar nervios y fuerza
y evitar d isputas i nútiles, sim plemente ig­
norándolas.

Por supuesto, podemos pasar el tiempo


mirando las revistas de ajedrez de los ú lti­
mos a ños, realizar análisis y trazar sistemas
que nos aseguren una ventaja mayor en
el Contragambito Albin o en el Gambito
Buda pest. ¿Pero es necesario esto e n esta
La teoría considera que es mejor la otra re­ época, cuando esta a pertura la j ugare­
tirada del caballo, 5 ... Cli ec6. Puedo ofrecer mos u na vez de cada cincuenta partidas,
al lector esta miniatura: 5 ... Cll ec6 6 !e3 mientras que d isponemos de u n esquema
!b4+ 7 Cll c3 V!1e7 8 !d3 fS 9 Vl1h5+! g6 bastante fiable que no req u iere más tiem­
1 O iWf3 !xc3+ 1 1 bxc3 fxe4? 1 2 !xe4 0-0 po y esfuerzo? Es necesario enseñar a los
1 3 !ds+ ct/h8 1 4 Cll h3 d6 1 5 o-o !xh 3 1 6 jóvenes ajedrecistas a ganar gracias al tra­
iWxh3 iWd7 1 7 fS ! gxfS 1 8 :!%ab1 ! f4 1 9 !xf4 bajo sobre la partida como un todo, y no
\Wxh3 20 !es+!, y las negras abandonaron, solo a ocuparse de la preparación de una
Alekhine - Seitz, Hastings 1 925. apertura súper compleja. ¿No será m ucho
más práctico i nvertir todo ese tiempo en
6 tlJf3! !es 7 fS tlJh4? 8 tlJgS Wle7 9 Wlg4 f6 el estudio de problemas de la apertura
10 WfhS+! g6 1 1 Wfxh4 fxgS 1 2 ixgS Wff7 1 3 realmente im portantes, como los que
ie2 0-0 1 4 Elfl tlJc6 1 5 tlJ c3 tlJd4 1 6 fxg6 van encontrar las blancas en la Defensa
Wlxg6 1 7 �xf8+ ixf8 1 8 .ihS Wlb6 19 0-0- N imzoind ia, la I n d ia de Rey o la Grünfeld,
0 .ig7 20 fül tlJ e6 21 .if7+ iih8 22 .ixe6 en lugar de los que atañen a la Defensa
W!xe6 23 .if6! Las negras a bandonaron. Chigorin o a la apertura 1 d4 dS 2 c4 !fs, y
de esta manera eludir temporalmente las
No hay d uda d e que Alekhi ne era mu­ d isputas sobre la apertura?
cho más fuerte que sus rivales, y que su
estrategia central es digna de estudio. Yo Regresemos a 5 tlJh3
todavía procuro seg u i r m i regla: en las
aperturas de d udosa calidad desviarme
de las principa les l íneas teóricas en favor
de otras menos analizadas, que a cambio
posean un fun damento estratégico. No
puedo evitar realizar una analogía con la
vida ajedrecística en la U nión Soviética.
Trabajé de entrenador en la U RSS d u ran­
te muchos años, y tuve muchas d isputas,
que en ocasiones se convirtieron en con­
flictos. Conozco a muchos j ugadores y en­
trenadores que están dispuestos a discutir
d u rante m ucho tiempo o incl uso a pelear
por minucias. Tuve una rica experiencia Este movimiento me lo enseñó por pri­
de actitudes bastante g roseras e i nj ustas mera vez uno de los jugadores de ajed rez
hacia mí y mis a l umnos, aun así seg u í tra- postal más fuertes del mu ndo, Donatas

30
Construcción de un repertorio de aperturas

La pienis. A menudo coincidíamos como Parece preferible el fianchetto de este alfil.


entrenadores en las competiciones infan­
tiles y analizábamos ju ntos los problemas 8 o-o o-o 9 Clic3 its 10 tiJfdS as?
de las aperturas.
Las negras han realizado alg unas j ugadas
La ú ltima jugada de las blancas parece naturales, pero rutinarias, y como resulta­
muy lógica. U n caballo blanco se sitúa en do tienen una mala posición.
c3, y el otro en f4, y así el punto dS estará
controlado com pletamente. Si las negras
desarrollan su caballo b8 por c6, entonces
uno de los cabal los blancos ejercerá una
fuerte presión desde el puesto avanzado
dS. Por lo tanto, aparentemente las ne­
gras deben controlar la casi lla dS con el
peón, aunque entonces las bla ncas ten­
d rán excelentes posibil idades prácticas en
el j uego contra el peón d6 Entiendo que
si las negras se defienden bien, podrían
obtener un contrajuego suficiente. Sin
embargo, esta forma de jugar la apertura
ofrece a las bla ncas excelentes posibilida­ 11 e4! id7 1 2 f4 l2Jg6 1 3 fS Clies 14 f6! ixf6
des prácticas. 1 S l2Jxf6+ gxf6 1 6 .ih6 l:!e8 1 7 tiJdS l:!e6 1 8
h4
I l u straré mis conclusiones con la ayuda de
tres partidas d e uno de mis alumnos, Ale­ Las negras amenazaban 1 8 ... fS. A hora a
ksandr Zazhogin, que se jugaron en com­ esto sigue 1 9 �gS.
peticiones infa ntiles. Todas estas partidas
son similares entre sí, sin embargo son 1 8 ... Clie7 1 9 Wl'd2!
muy instructivas. Las negras desarrol laron
sus piezas con cierta negligencia, sin u n Las blancas juegan al mate, no se apartan
plan bien pensado, e inva riablemente ob­ de su camino por el peón f6.
tuvieron posiciones peores. Por su parte,
las blancas se desarrollaron de acuerdo a 1 9 ... tlJxdS 20 cxdS l:!e8 21 fü2! fS 22 exfS
u n plan de juego preparado, se apodera­ \Wxh4 23 g3! \Wd8 24 f6 c6
ron de la i niciativa, y después su peraron a
su adversario mediante ataques enérgicos
y efectivos.

PARTIDA 6
Aleksandr Zazhogin - Filimónov
Gambito Budapest [A52]
Grodno 1 989

1 d4 Cll f6 2 c4 es 3 dxeS l2Jg4 4 e3 tlJxeS S


tiJh3 d6 6 l2Jf4 t2J bc6?! 7 ie2 ie7?!
2S .if8! Las negras abandonaron.

31
Construcción d e un repertorio de aperturas

PARTIDA 7 fxg6 28 \Wxg4 Las negras abandonaro n .


Aleksandr Zazhogin - Yakunovich
Gambito Budapest [A52]
Vitebsk 1 990 PARTIDA 8
1 d4 etJf6 2 c4 es 3 dxeS tll g 4 4 e3 tll xeS S Aleksandr Zazhogin - N. Miezis
¿¿j h3 tll bc6?! 6 tll f4 ib4+ Gambito Budapest [A52]
Vilnius 1 990
El cambio de los alfiles de casillas negras
es favorable a las blancas. Ten ía sentido 1 d4 etJf6 2 c4 es 3 dxeS etJg4 4 e3 tll xeS S
jugar 6 ... g6. tll h3 tll g6 6 g3 tll c6?! 7 f4!

7 .id2 ixd2+ 8 'Wfxd2 d6 9 etJc3 0-0 10 ie2 Las negras h a n impedido la l legada del ca­
�e8 11 0-0 etJ g6 12 ¿¿j fdS .ifS?! 13 f4! ballo blanco a f4, sin embargo su propio
caballo está mal situado en g6. Las blancas
j uegan a restri ngir este cabal lo, y al m ismo
tiempo i ncrementan su ventaja de espa­
cio.

7 ... ib4+?!

Era bastante más l ógica 7 ... ics, con ata­


que al peón débil e3.

En esta casilla la dama se convierte e n un


Las negras no h a n cometido todavía erro­ objetivo excelente para el caballo blanco,
res graves, pero han j ugado sin plan. Como que tiende a ocupar la casilla dS.
consecuencia, la posición de las blancas es
bastante superior. 9 'Wfe2 ixd2 + 1O 'Wfxd2 0-0 11 tll c3

13 ... 'Wfd7 14 �ae1 tll ce7 1S e4!

U n a jugada muy enérgica.

1S ... tll xdS 16 cxdS ig4?

Las negras cometen un error fatal, a u nque


incluso después de 1 6 ... ixe4 1 7 ibs c6
1 8 dxc6 bxc6 1 9 lLixe4 cxbS 20 fS el domi­
nio de las blancas es total, a pesar del equi­
l i b rio material. Ahora el alfil de las negras
cae en la trampa, y la partida concluye.
Y de nuevo la ventaja bla nca es induda ble.
17 .ibs c6 18 ia4 ihS 19 fS tll es 20 \Wgs g6
21 h3 'Wfc7 22 g4 ixg4 23 hxg4 h6 24 'Wfxh6 11 ... �e8 12 etJdS 'Wfd6?
¿¿j xg4 25 'Wfh3 'Wfb6+ 26 ©g2 ©g7 27 fxg6

32
Construcción de u n repertorio de aperturas

La retirada a d8 es mejor que esta extraña Cada j ugador debe tener su propia teoría
jugada. de aperturas, que incluirá esquemas n ue­
vos y a ntiguos (¡aunque actual izados!),
13 i.g2 éli d8 14 cS! variantes, ideas y j ugadas. Nosotros i nten­
tamos desarrollar un tipo de repertorio de
Tras este l i ndo golpe táctico la partida aperturas que ayude al ajedrecista a pen­
prácticamente está terminada. El futuro sar estratégicamente, que l e l l eve a me­
gran maestro l etón ya podía haber cesado jorar constantemente las habi l idades del
la resistencia aquí. juego posicional y que le permita plantear
problemas bastante complejos a su ad­
1 4 ... \Wc6 1 5 éli e7+ élixe7 1 6 i.xc6 dxc6 1 7 versario. Si es posible, n uestro repertorio
éli f2 élie6 1 8 0-0 élixcS 1 9 e4 élig6 2 0 \Wc2 de aperturas debe estar algo alejado de la
ttJe6 21 E:ad1 éli ef8 22 E:d2 élie7 23 füdl b6 última moda, para no saturarse con el flujo
24 gd8 i.b7 25 E:xe8 E:xe8 26 b4 élie6 27 fS de i nformación.
éli gS 28 \Wb3 cS 29 bxcS élixfS 30 \Wa4 �f8
31 c6 élif3+ 32 �g2 i.xc6 33 \Wxc6 él'i3d4 34 En consecuencia, si decide ampliar s u re­
gxd4 élixd4 35 \Wxc7 éli bS 36 \Wc6 Las ne­ pertorio de aperturas con n uevas varian­
g ras abandonaron. tes, hágase las siguientes pregu ntas:

Desde luego, el j uego de las negras en es­ ¿Necesito esto ahora, cuando esta variante
tas partidas estuvo bastante alejado del la juega casi todo el mundo en los últimos
ideal. Sin embargo, los j ugadores de n ivel tiempos?
mundial rara vez util izan tales aperturas, y
en todo caso, para empezar, este sistema ¿No sería mejor dirigir mis esfuerzos hacia
con las blancas es bastante normal . una variante menos popular, también con
buenos fundamentos posiciona/es, aunque
Por cierto, si comparamos las partidas de menos investigada?
Alekhine y Zazhogi n (Dios me perdone
por tal blasfemia . . . ), sin saber q u ién con­ Ahora d irigiremos n uestra atención a las
ducía las blancas, sería d ifícil decir cuál de aperturas de buena ca l idad. En estas aper­
ellas la jugó el gra n campeón, y cual u n turas es difícil que las bla ncas pretendan
candidato a maestro desconocido, porque alcanzar una ventaja seria en la apertura,
el nivel de resistencia fue más o menos el y por eso en una primera fase mi trabajo
mismo. con los jóvenes ajedrecistas se l i mita a ex­
plicar las principales ideas estratég icas y a
Tengo q ue reconocer que n u nca abría la la elección de varia ntes que lleven a po­
Enciclopedia de aperturas de ajedrez para siciones complejas, ricas en posibilidades
i ntentar obtener ventaja siguiendo las re­ activas.
comendaciones del autor. Estoy acostum­
brado desde n i ñ o a no confiar ciegamente
en los manuales, y a util izarlos como pun­ Gambito de Dama
to de partida para el trabajo analítico de
las apertu ras, revisando prácticamente Empecemos con el Gambito de Dama re­
cada j ugada en las variantes principales. husado: 1 d4 dS 2 c4 e6 3 él'ic3
La «Enciclopedia» consiste en su mayor
pa rte en una selección de partidas, cla­ Véase el diagrama siguiente
sificada seg ú n d iferentes variantes, y es
adecuada para el trabajo como referencia. Aq uí ya aparece una suti leza: las negras

33
Construcción de un repertorio de aperturas

I ntentaré expl icar cuál es la esencia de la


l ucha por la d iagonal b 1 -h7. E l ataque de
minorías de peones es uno de los p la nes
de j uego posibles para las blancas. En el
fla nco de dama disponen de dos peones
contra tres de las negras. Supongamos
que el peón «b» a lcanza la casilla bS:

pueden elegir entre 3 ... lll f6 y 3 ... lle?.


Poseo una amplia experiencia, y sé que
por l o general el joven ajed recista con el
q ue empiezas a trabajar no comprende
la d iferencia e ntre estas dos jugadas, y
tiene una idea muy vaga de lo que es u n
ataq u e de minorías, si e s que la tiene. Por
lo tanto, es importante atraer su atención
sobre los momentos claves del combate. Y No se puede prevenir la aparición de una
en primer l ugar sobre la importancia de la debilidad en la estructura de peones de
diagonal b 1 -h 7 en e l sistema de Carlsbad. las negras, bien en c6 o en dS.
Después de 3 ... etJf6 las blancas tienen la
pos i b i l idad de conquistar esta diagonal. Ahora supongamos que después d e los
Después puede seg uir 4 cxdS exdS 5 .igS, y movimientos 5 ... .ie7 6 e3 c6 las blancas
ahora las negras no pueden jugar 5 ... llfs no j uegan 7 \Wc2!, sino 7 etJf3?! Las negras
por 6 llxf6. Las negras deben elegir entre deberían aprovechar i n mediatamente la
5 ... lle 7 y 5 ... c6. oportun idad y jugar 7 ... llfS! Para llevar
a cabo el ataque de mi norías las blancas
Tras 5 ... .ie7 6 e3 está claro que de nue­ necesitan la casilla b l para su torre, por lo
vo no vale 6 ... llfs por 7 llxf6 llxf6 8 \Wb3, que tendrían q ue cambiar los alfi les de ca­
y las neg ras pierden peón. Entonces, las sil las blancas. La variante continúa así:
negra s tienen que jugar 6 ... c6, y después
de 7 \&c2! las blancas se apoderan de otra 7 ... .!ts 8 .id3 .ixd3 9 '.Wxd3 etJbd7 10 0-0 0-0
diagonal importante. Preste atención: la 1 1 �ab1 as 1 2 a3 �e8 13 b4
jugada de dama es más precisa q ue 7 id3,
porq u e las negras tienen el recurso 7 ...
lll e4! En cam bio en respuesta a 7 \Wc2 la
jugada 7 ... lll e4? es u n error a causa de 8
llxe7 \Wxe7 9 lll xdS .

Supongamos q u e las negras h a n j ugado


5 ... c6, y las bla ncas 6 e3. Ahora es posi­
ble 6 ... llf5, au nque después de 7 \Wf3 ! las
negras no pueden evitar el debilitamiento
de su estructura de peones en el flanco de
dama, ya q ue no va le 7 ... g6 por 8 g4!

34
Construcción de un repertorio de aperturas

Aquí las negras pueden jugar 1 3 ... tt:Je4 ces todavía maestro i nternacional}, co­
con u n a posición más o menos eq uilibra­ mentando esta partida en el «I nformador»
da, a u nque cuando se han cambiado los n .0 42, apu ntó que en l ugar de 20 ... ge8?!
alfiles de casillas blancas la mejor forma era mejor jugar 20 ... W/d6 con idea de 2 1 ...
de luchar contra el ataque de minorías ge?, y después en caso de necesidad gfc8,
es la d i recta 13 ... b5!?, seg uida de la ma­ aunque las posibilidades de las blancas
niobra posterior del caballo a c4. Es ne­ sig uen siendo preferi bles. En generat en
cesario recordar que cuando están sobre posiciones de este tipo las negras prácti­
el tablero los a lfiles de casillas blancas en camente no tienen perspectivas de jugar
plan con b7-b5 tiene serias deficiencias a ganar. Las blancas pueden «acogollar»
desde el punto de vista posicional. Es útil al peón c6 sin d ificultades y sin riesgo de
para el lector saber que a veces las negras perder. N unca he sido ad icto a las estadís­
emprenden la l ucha por la importante ticas, a u nque creo que entre el 35 y el 40
diagonal con ayuda de la larga maniobra por cierto de estas partidas termina con la
tt:Jd7-f8-e6, g7-g6, tt:Je6-g7 y ifs, aunque victoria de las bla ncas, y el resto en tablas.
generalmente las blancas tienen tiempo Las negras pierden demasiado tiempo en
para «ocuparse» del peón c6, como en la el cambio de los alfiles de casil las blancas.
sig u i e nte partida.
21 bxc6 bxc6 22 �b6 tlJe7 23 fübl W/d6 24
Wlb3 �as 25 �b7 ctJf5 26 ctJc5 �e7
PARTIDA 9
Las bla ncas han conseg uido el domi n io de
Ígor Novíkov - Andrei Jaritónov la columna «b» y del puesto avanzado cs.
Gambito de Dama [036] Las negras deben aceptar la simplificación
Sebastopol 1 986 de la posición a causa de la amenaza 27
E&d7.
La apertura de esta partida tra nscurrió así:
27 �b8+! �xb8 28 W/xb8+ Wlxb8 29 �xb8+
1 d4 d5 2 c4 e6 3 tlJc3 ctJf6 4 cxd5 exd5 5 ig5 @g7 30 g4! ctJh4 31 ctJxh4 ixh4 32 füs
ie7 6 e3 c6 7 id3 tlJbd7 S W/c2 ctJfS 9 ctJf3
tlJe6 1 0 ih4 g6 1 1 0-0 0-0 1 2 �ab1 ctJg7 1 3
b 4 a 6 1 4 a 4 if5 1 5 b5 axb5 1 6 axb5 füS 1 7
füc1 ixd3 1S W/xd3 ctJf5 1 9 ixf6 ixf6 20
ctJ a4 �es

La estrategia de las blancas ha tenido éxi­


to: el peón c6 está perdido. La ú nica con­
trachance de las negras es atacar al peón
f2.

El gran maestro Andrei Ja ritónov (enton- 32 ... �a7 33 �xc6 �a2 34 ctJd3 �d2 35 �c3

35
Construcción de un repertorio de aperturas

f5!? 36 gxf5 gxfS 37 @f1 f4!?

Las negras hacen esfuerzos heroicos para


crear contrajuego. Las blancas amenaza­
ban expulsar a la torre de la casilla d2 y
ocupar la seg unda fila con su propia torre,
tras lo cual la material ización del peón de
ventaja sería solo cuestión de tiem po.

38 tll xf4?

Ígor Novíkov cede a la tentación de ga­


nar otro peón, manteniendo compacta conseg uir ventaja med iante 8 e4 dxe4 9
su estructura de peones, aunque al mis­ ixf6 ixf6 1 O iWxe4+, como jugó Ei ngorn
mo tiempo permite a las negras activar contra Karpov en el campeonato de la
sign ificativamente sus piezas. La decisión URSS del año 1 988. Después de 1 O .. ie6.

correcta era 38 exf4!, y después de 38 ... 1 1 ic4 iWe 7 1 2 ixe6 iWxe6 1 3 iWxe6 fxe6
�f6 39 ©g2 ©f5 40 ©f3 las blancas deben 1 4 0-0-0 tt:la6 1 5 flhe1 tt:lc7 1 6 tt:le4 ©e7
ganar. Aunque es muy probable que tanto 1 7 f\d3 las blancas obtuvieron una ve ntaja
la calidad del j uego como el resultado se m ínima en el fi nal, aunque la partida ter­
vieran afectados por l os apuros de tiempo. m i nó en tablas.

38 ... !:M2+ 39 @g1 :Bd2 40 tll xd5 @g6! Después, y en el mismo campeonato, Kar­
pov probó esta variante con blancas con­
Las negras tienen dos peones menos, sin tra . Las negras eligieron una conti nuación
em bargo ya no tienen nada que temer. de doble filo: 8 ... tt:lxe4 9 ixe7 ©xe7 (9 ...
iWxe7 1 O tt:lxd5!) 1 O tt:lxe4 dxe4 1 1 iWxe4+
41 fü8 @fs 42 fü8+ @g4 43 fü4+ @h3 44 ie6 Aquí Karpov mostró las deficiencias
fü3+ @g4 45 fü1 :Be2 ! 46 Cll f4 :Bxe3 47 Cll g2 de la posición negra medi ante 1 2 ic4
:Be4 48 tll x h4 @xh4 49 :Bd1 @g5 50 @f2 iWa5+ 1 3 ©f1 !, y después de 1 3 ... iWf5 1 4
@f6 51 :Bd3 @e6 52 :Be3 @d5 Tablas. iWe3 tt:ld7 1 5 fiel f\ae8

Ahora centremos nuestra atención en


la j ugada 3 ... ie7 Aprendí sus sutilezas
hace mucho tiempo, tras el match por el
ca m peonato del mundo del a ño 1 963 en­
tre M ijaíl Botvi n n i k y Tigran Petrosian. La
idea, modesta a simple vista, consiste en
que con esta j ugada las negras pretenden
ocupar la d iagonal b 1 -h7 con el alfil en el
caso de que las blancas q u ieran encauzar
la partida por los raíles de la variante de
Carlsbad. Por ejemplo, 3 ... ie7 4 Cll f3 Cll f6
5 cxd5 exd5 6 i.g5 c6 7 'Wc2 g6!?
con el oculto sacrificio de peón 1 6 d5!!
Véase el diagrama siguiente cxd5 1 7 ib5!, comenzó u n ataque contra
el rey que proporcionó a las blancas una
Por ejemplo, las blancas han i ntentado victoria magnífica.

36
Construcción de un repertorio de aperturas

Sin emba rgo, poco a poco, las negras en­


contraron una manera de neutralizar la
iniciativa del a dversario. La partida Ruban
- Dreev, Tiflis 1 989, continuó así: 8 e4 dxe4
9 ixf6 ixf6 1 O '\Wxe4+

i. � .t�· � ��
�¡t(¡ � · · ·�� �i !
L/� � � T
� � � � T
� �
� � � � �·, ..�
�� �� � ��
.� . .0f1f
.. ' � . I!
� .
demasiado opti mista, q ue debil ita una
posición más o menos ig ualada. 29 ixd3
b � - "ft� f'!i 't�

/,
30 iWxd3 c4 no proporcionó a las blancas
t� � º }• ��j�•:t posibil idades reales de éxito.
,u , � . •
• V

Creo que es útil tener en cuenta q ue des­


10 ... '1We7 1 1 ic40-0 1 2 0-0'1Wb4! 13 .ib3 ifS pués de 3 ... ie7 el golpe central 4 e4 no
14 '\Wf4 tll d 7 1 5 füe1 as 1 6 g4 .ie6 1 7 ixe6 ofrece nada a las blancas.

Las negras h a n resuelto todos los proble­


mas de apertu ra, y no temen el golpe 1 7
füe6, porque después de 1 7 ... fxe6 1 8
ixe6+ @ h8 1 9 ixd7 iWxb2 20 iWc1 iWb4
disponen de u n fuerte contrajuego.

17 ... fxe6 1 8 '\We3 :Efae8 1 9 tll e4ig7 20 �adl


tll b6! Las neg ras se apoderaron de la i n i­
ciativa y más tarde ganaron la partida.

El i nterés teórico por la variante que em­


pieza con 7 '\Wc2 empezó a decaer. En la
partida A. Karpov - A. , Rotterdam 1 989, Comparemos esta posición con la que
las blancas consiguieron ganar después surge en el gam bito eslavo después de 1
de una ag uda l ucha: 1 c4 e6 2 d4 dS 3 Cll c 3 d4 dS 2 c4 e6 3 lll c3 c6 4 e4 dxe4 S lll xe4
ie7 4 Cll f3 Cllf6 S cxdS exdS 6 igS c6 7 iWc2 ib4+
lll a 6!? 8 e3 (a 8 a3 sigue 8 ... g6) 8 ... Cll b4 9
iWd 1 ifs 1 o El:c 1 as 1 1 ie2 o-o 1 2 o-o lll d 7 Véase el diagrama siguien te
1 3 ixe7 iWxe7 14 iWb3 füb8 1 S Cll a4 lll a 6
1 6 ixa6 füa6 1 7 Cll cS El:b6 1 8 iWc3 El:bs 1 9 Aqu í las bla ncas pueden sacrificar u n peón
füe1 h6 20 b3 ie4 2 1 Cll d2 ig6 22 Cll fl mediante 6 id2 iWxd4 7 ixb4 iWxe4+ 8
ie2, porque la posición de las negras se
Véase el diagrama siguiente ha debil itado con el movi miento c7-c6.
Sin embargo, en el Gambito de Dama des­
22 ... lll x cS 23 dxcS b6 24 cxb6 El:8xb6 2S pués de 4 ... dxe4 S lll xe4 ib4+ las blan­
lll d 2 iWa3 26 lll f3 es 27 \M/d2 ie4 28 lll e s cas deben jugar 6 Cll c 3, y entonces las ne­
El:e6 (28 ... c4!?) 29 Cll d 3 gS?! U na j ugada g ras mediante 6 ... es obtienen suficiente

37
Construcción de un repertorio de aperturas

im presión.

PARTIDA 10
Mijaíl Botvinnik - Paul Keres
Gambito de Dama [036]
Moscú 1 952

1 d4 lll f6 2 c4 e6 3 éll c3 dS 4 cxdS exdS S ,igs


.ie7 6 e3 0-0 7 .id3 él\ bd7 8 Wfc2 l"!e8 9 él\ ge2
éll fS 10 0-0 c6 1 1 l!ab1
contraj uego.
Las blancas han desarrollado e l cabal lo de
Regresemos a la j ugada 3 ... lt:Jf6. Después rey por e2 y muestran sus i ntenciones de
de 4 cxdS exdS 5 �gS �e7 6 e3 c6 7 Wc2 i n iciar el ataque de minorías de peones. Es
la d iagonal b 1 -h7 está en manos de las más habitual q ue el ca bal l o de rey se en­
blancas. Pueden elegir entre el ataque de cuentre en f3.
minorías de peones u otros planes de jue­
g o. El ataque de minorías de peones es u n
plan m uy seg u ro, n o obstante l a s neg ras
d isponen de medios para resistir. Para los
al um nos que deseen conocer l os planes
de las dos partes en este caso, les será útil
estudiar el capítulo «Posiciones típicas en
la estructura de peones de Carlsbad», del
corto aunque instructivo libro de Boris
Zlotn i k Tipovie pozitsii mittelshpilya7, que
publ icó en el año 1 986 la editoria l « Fi S8».

Sin embargo recuerdo el i rónico comenta­


rio del maestro Oleg Dementiev, que fue 11 ... .id6?
entrenador del g ran maestro Arshak Pe­
trosian: «Si en tus mejores años atacas al Keres emplea u no de los mejores m éto­
peón c6, ¿qué harás cuando seas mayor?» dos para contrarrestar el ataque de mi­
Com parto la opinión de que en la varian­ norías de peones; sin embargo, no presta
te de Carlsbad del Gambito de Dama un atención a la d iferencia en la situació n del
ajedrecista joven debe elegir un plan con cabal lo blanco. En efecto, con el caballo
u nas posi bilidades estratégicas más am­ en f3 el plan de las negras i ncl uye las ju­
plias que el ataque en el flanco de dama. gadas �e7-d6, lt:Jf8-g6, h 7-h6, el cambio
La siguiente partida me produjo una gra n en f6, �g5xf6 Wd8xf6, después �c8-g4 y
lt:Jg6-h4, lo que con frecuencia con d uce a
7 Nota del Traductor. Su traducción al castel lano un ataque devastador en el flanco d e rey.
sería Posiciones típicas en el medio juego. Aq u í el ca ballo blanco ha sal ido por e2, y
8 Nota del Traductor. Fizkultura i Sport (Cultura esto permite a Botvin n i k desvia rse del ata­
Física y Deporte). Este libro no se ha traducido al
que de minorías de peones e i n iciar u n a
castellano, pero el citado capítulo se puede en­
contrar en el libro Fundamentos estratégicos del
ofensiva e n e l centro. L a situación del alfil
ajedrez, de la editorial Martínez Roca, Colección negro en d6 solo contribuye a l desarrollo
Escaques, n.0 77, 1 985.
38
Construcción de un repertorio de aperturas

de la i niciativa de las blancas y viene a ser


una pérdida de tiempo decisiva.

12 cJih1

La amenaza consistía en 1 2 ... �xh2+ y 1 3


... tll g4+

1 2 ... lll g6 1 3 f3!

«Las blancas estaban preparadas para el


ataque está nd a r en el flanco de dama, 1 1
:i'l'.ab1 . Ahora, por supuesto, rechazan este Keres se prepara para responder al ataque
plan en favor d e l ataque en el centro. Las por la columna «h», apoyado con 3 0 :i'l'.h3,
negras no pueden i mpedi r el avance e3- mediante 30 ... f5, pero inesperadamente
e4, porque en esta posición es difícil reali­ aparece un golpe táctico: 30 lll fS! füe8 31
zar el contragolpe c6-c5. Esta es la conse­ tll h6+
cuencia de la desafortunada jugada 1 1 ...
�d6» (Mijaíl Botvi n n i k). Botvinnik no se conforma con ganar la ca­
l idad y concluye la partida con un ataque
13 ... .ie7 1 4 �be1 lll d7 enérg ico en el flanco de rey.

La jugada 1 4 ... h6 puede refutarse me­ 31 ... cJit8 32 '\Wf6 lll g7 33 füf3 fü8 34 tli xf7
diante 1 5 �xh6 gxh6 1 6 �xg6. �e6 35 '\WgS tll fS 36 tll h 6 '\Wg7 37 g4 Las ne­
gras abandonaron.
1 5 Í1.xe7 �xe7 1 6 lll g 3 lll f6 17 '\Wf2 Í1.e6 1 8
lLl fS! !xfS 1 9 .ixfS '1Wb6 2 0 e4 En la actualidad el plan de M ijaíl Botv i n n i k
y a hace tiempo que no e s u na revel ación
En el plano estratégico la partida ya está en el campo de la estrateg ia, sin embargo
decid ida. Las negras no pueden oponer es uno de l os métodos de juego típicos en
nada al abrumador ataque del adversario. este tipo de posiciones. Por eso, ahora las
blancas no en mascaran sus i ntenciones
20 ... dxe4 21 fxe4 �d8 22 eS tll d S 23 tll e4 ag resivas en el centro mediante 1 1 :i'l'.ab 1 ,
y juegan d i rectamente 1 1 f3
El caballo bla nco penetra en el campo
contra rio, porq ue 23 ... (fjc? 24 (fjd6 (fjes
es imposible por 25 (fj cs o bien 25 {fjxf7.

23 ... lll f8 24 lll d6 '\Wc7 25 !e4 lll e 6?!

La mejor posib i l idad práctica de las negras


era el sacrificio de cal idad en d6.

26 '\Wh4 g6 27 .ixdS cxdS 28 fü1 '\Wd7 29 fü3


fü8

Véase el diagrama siguiente


La posición es muy tensa, no obstante las

39
Construcción de un repertorio de aperturas

blancas sostienen firmemente la inicia­ es el doblaje por la col u m n a «Í».


tiva estratégica. Por cierto, no han fi rma­
do n i n g ú n «j u ramento sagrado» que las 1 5 ... ttJe6 1 6 fgaf1 fü8
com prometa a j ugar e3-e4, y, digamos,
pueden jugar g2-g4 y después lll g 3, o a Las negras evitan el debilitamiento de la
veces, cuando el alfil negro está en e6, y el posición, pero pierden m uchos tiempos
caba llo e n g6, pueden em prender el avan­ en la defensa del peón «f7». Ahora las
ce del peón «f». No obstante, la ruptura en bla ncas se apoderan de la i n iciativa.
el centro es su idea principal.
1 7 dS?!
La teoría ya se ha ocupado en gran medi­
da de la posición del ú ltimo diagrama, sin La elección de qué peón avanza es u na
embargo en este l i bro me gustaría fami lia­ cuestión de gustos. Yo me decanté por el
rizar al lector con mis métodos de trabajo, peón de dama, a u nque la j ugada 1 7 es
y no escri bir una monografía de aperturas. ta mbién tiene sus ventajas. Posteriormen­
Por eso, en la medida de lo posi ble utili­ te, Vasily lvanch u k en el match de candi­
zaré mis propias partidas y las partidas de datos contra Artu r j ugó de forma a ná loga
mis a l u m nos, au nque también algunas a la partida Botvinnik - Keres: adela ntó el
partidas de eminentes ajedrecistas que peón «e», trasladó el caballo a e4, o btuvo
pertenecen a la herencia clásica. ventaja y ganó la partida en un esti l o ex­
celente.
Las neg ras no pueden evitar el avance
del peón «e», excepto con la jugada 1 1 17 ... ltJcs 18 ttJ d4 '\Wes 1 9 ttJ b3 ttJ xd3 20
... es?, sin embargo a este movi miento '\Wxd3 ttJf6
es m uy fuerte 1 2 É\ad 1 !, que amenaza 1 3
�xf6 o 1 3 dxcS �xcS 1 4 lll x dS. Por eso, de En hS el ca ballo carece de perspectivas;
momento deben apunta r al contraj uego además, en todas las variantes las negras
contra el i nestable centro adversario. Las deben considerar la amenaza füS.
blancas, sin embargo, necesitan preparar
sus acciones activas en el centro, ten iendo 21 h3 ic8
en cuenta la posición de sus torres.
Si 21 ... �d7, entonces es pel igrosa 22 lll c s.
En u n a partida contra mí del campeona­
to por eq uipos de las Fuerzas Armadas 22 ttJd2! id7 23 ttJ c4 '\We7
de la URSS (Minsk 1 984), el g ra n maestro
Timoshenko intentó determinar i n media­ La primera impresión es q ue las blancas
tam ente la posición central con la j ugada poseen una seria ventaja, s i n emba rg o no
11 ... ttJh5 Después de 1 2 ixe7 '\Wxe7 13 e4 es fácil derrumbar la posición de las ne­
dxe4 1 4 fxe4 las negras j ugaron 14 ... ig4; gras. ¿Cómo deben jugar las blancas?
ahora prácticamente han concluido la mo­
vilización de sus fuerzas y están prepara­ Véase el diagrama siguiente
das para atacar el centro blanco mediante
É\a8-d8 y lll f8-e6. Las blancas necesitan Quería decidir la partida por med ios estra­
jugar con energía . tégicos, y perdí mucho tiempo pensando
en la j ugada 24 '\Wd4!? Si a hora las negras
1 5 fü2!? perm iten el sacrificio de calidad tras 2S
füf6 gxf6 26 d6 y después füf6 y es, su
La mejor posición para las torres blancas posición será desesperada. Por eso 24 ...

40
Construcción de un repertorio de aperturas

es es u n a j ugada ú n ica. I ndagué d u ra nte Es mala 33 ... fü8 por 34 e6, mientras que
bastante tiempo el fi n al que surge tras 2S la jugada 33 ... ie6 se refuta medi ante 34
WeS9 WxeS 26 éll xeS, sin embargo no al­ Wc6, y también pierde 33 ... �d8 a causa
cancé a comprender si estaba o no gana­ de 34 Wc7 Wgs 3S fü6!
do. Por eso descarté la j ugada 24 Wd4 en
favor de 24 d6!? Aq uí puede parecer que el ataque de
las blancas se ha extingu ido, porque a
En real id ad, apenas consideré esta conti­ 34 Wc8+ Wd8 3S Wc6 tropieza con 3S ...
n uación, porque este movimiento solo fue Wb6+, mientras q ue después de 34 Wic6
una a lternativa a 24 Wd4 en la posición del �d8 no vale 3S e6? por 3S ... We3+ S i n em­
último diagrama. Después de 24 ... Wi e6 25 bargo las blancas tienen a su disposición
eS lLJdS tuve miedo de caer en el zeitnot, la jugada tranquila 35 Wid6!! con la amena­
porq ue en ese momento ya ha bía gastado za � h 1 , y solo después eS-e6; resulta que
mucho tiempo. En la partida se acordaron las negras aqu í están i ndefensas.
las tablas después de 26 Wd4 éll xc3 27
bxc3 es 28 We4 ic6 29 Wg4 Wxg4 30 hxg4 Sin embargo, regresemos a la posición del
ibs 3 1 fü4 füe8. último d iagrama. El ordenador encontró
un camino corto y muy efectivo para al­
No obstante las blancas tenía n a su dispo­ canza r el objetivo: 30 g4! Wixh3 (30 ... Wh4
sición la i nteresantísima jugada 26 lDe4! 3 1 éi'lg2!, y cae la dama) 31 lDxdS!! Wixd3 32
Dura nte el j uego, con el reloj corriendo, la lDe7++!; tampoco ayuda 31 ... Wxg4+ 32
desca rté por 26 ... bS 27 lDgS Wih6 28 lDxf7 �g2.
WihS 29 lDe3 ie6, y las blancas pierden
una pieza. En la partida Riskin - Deiko, Minsk 1 984,
las negras también conti n uaron 1 1 ... lLJhS
Véase el diagrama siguiente 1 2 ixe7 Wixe7 13 e4, aunque aquí Deiko
decidió no a brir la col umna «f» y en su
Cuando mostré esta partida a mis al um­ lugar jugó 1 3 ... ie6 Riskin respondió di­
nos, u n o de ellos e ncontró la excelente recta mente 14 eS!? g6 1 5 f4 lLJg7 1 6 lD g3, lo
posi bilidad 30 lLJxdS cxdS {30 ... ixdS 3 1 que obligó a las negras a bloquear el flan­
d 7) 31 d 7 Ahora 3 1 . . . ixf7 pierde después co de rey con la j ugada 1 6 ... fS
de 32 e6, y solo queda 31 ... �xf7 32 �xf7
ixf7 33 Wic3! WigS! Ahora las blancas, en posesión de ventaja
de espacio y con las piezas mejor situadas,
9 Nota del Editor: El ordenador considera que es
comenzaron a atacar a su oponente en el
más fuerte 25 We3! con una gran ventaja de las flanco contrario: 17 lDa4 �ac8 1 8 a3 b6 1 9
blancas.
41
Construcción de un repertorio de aperturas

b4 !d7 20 é2J c3 é2Jfe6 21 l2Jge2 1 988, precisamente el j ugador de 1 4 años


Aleksa ndr Zazhog in, y el de 1 5 a ños Oleg
Romanov, con los que acababa de empe­
zar a trabajar.

PARTIDA 7 7
Aleksandr Zazhogin - Ziu lev
Gambito de Dama [036]
Minsk 1 988

1 d4 d5 2 c4 e6 3 é2Jc3 é2Jf6 4 cxd5 exd5 5 i,g5


c6 6 \Wc2 !e7 7 e3 0-0 S !d3 é2Jbd7 9 l2Jge2
Las negras está n restri ngidas. Sus caballos �es 10 o-o lLJfS 1 1 f3 g6 1 2 �ad1 é2J e6 13
no pueden ocupar a la vez la casi l l a e6, la ih4 \Wc7?!
posición del alfil en d 7 tampoco es envi­
diable. Las blancas d isponen de u n plan Plantea una celada, sin emba rg o es u n a ju­
de acción claro con una idea principal: e l gada d udosa. A 14 e4? las neg ras pla nean
ataque a la cadena de peones d e l adversa­ responden 14 ... dxe4 1 5 fxe4 lll g 4 1 6 �g3
rio mediante b4-b5. La posición negra está \Wd8, con ataque al peón d4 y a la casi l la
estratégicamente perd ida. e3.

21 ... �edS 22 b5 !es 23 W!'b3 W!'b7 24 bxc6 14 \Wc1 !?


ixc6 25 �ac1 a6 26 l2Ja2 b5 27 l2Jb4 \Was 2S
l2Jxc6! Una decisión original. Las bla ncas contro­
lan la cas i l la e3 con la dama y permiten
Sin siqu iera dudarlo, Riskin cambia el alfil que e l alfil de casillas blancas retroceda a
«malo» del adversario, que j uega u n papel la casi l la b l . Sin embargo, parece más na­
importante en la defensa. tural 1 4 � h 1 .

2S ... �xc6 29 �xc6 \Wxc6 30 W!'b4 füs 31 fü1 1 4 ... l2Jh5 1 5 ixe7 \Wxe7 1 6 e4 �dS
W!'d7 32 �xcS+ \WxcS 33 @f2

Las blancas culminan los preparativos


para la ruptura de peón a3-a4.

33 ... W!'dS 34 g3 @f7 35 a4 W!'b6 36 axb5


l2Jc7 37 é2Jc3 l2Jge6 3S l2J a4 \Wxd4+ 39 \Wxd4
l2Jxd4 40 b6 l2J ce6 41 !xa6 lLJ dS 42 é2Jc3 g5
43 !es gxf4 44 gxf4 lLJ4e6 45 l2Jxd5 Las ne­
gras a bandonaron.

Ahora veamos cómo se probó el esq uema


de Mijaíl Botvi n n i k en los campeonatos
juveni les. Quiero presentar al lector las Una posición pecul iar. ¿Qué plan deben
partidas de dos candidatos a maestro en elegir las blancas? E l desarrollo más natu­
el campeonato juvenil de M i nsk del año ral parece ser el avance de los peones «e»

42
Construcción de un repertorio de a perturas

y «Í», sin emba rgo las negras en respuesta Las negras no aguantan la tensión e ini­
a 1 7 es tienen preparado el contragolpe cian el contraataque, que al estar i nsufi­
central c6-c5. Zazhogin empieza l a prepa­ cientemente preparado se vuelve como
ración del ataq ue en el centro. un boomerang. Era imprescindible 24 ...
hxg4, con una posición confusa.
17 .ibl
25 éLi xd4 '1Mh4?! 26 tLi xe6 tLi xe6 27 .ixe6 fxe6
También eran ventajosos otros planes. 2S cxb6 Wxg4+ 29 '1Mg3 '1Mf5 30 bxa7 Wc2 31
Merecía atención 1 7 Wle3, para después fS! exf5 32 Wxg6+ ilhs 33 Wxh5+ 'it>g7 34
de 1 7 ... b6 cambiar drásticamente el ca­ Wgs+ i>hS 35 füdS Las negras a bandona­
rácter del j uego mediante 1 8 exdS cxdS ron.
1 9 füe l o incl u so 1 9 g4 t/Jf6 20 füe l , en
analog ía con la 1 4ª partida del match Bot­
vinnik - Petrosian, que examinaremos más
PARTIDA 12
adelante.
Oleg Romanov - Ziulev
17 ... b6 1 S '1Me3 .ib7 19 a3 :Bes 20 es :BadS Gambito de Dama [D36]
21 f4 Minsk 1 988

Las blancas son consecuentes en sus ac­ 1 d4 ds 2 c4 e6 3 éLi c3 ClJf6 4 cd ed 5 ,igs c6 6


ciones, aunque en comparación con l a e3 .ie7 7 Wc2 o-o S .id3 éLi bd7 9 .éLi ge2 :Bes
partida anterio r l a s piezas d e l adversario 10 0-0 ClJfS 1 1 f3 g6 1 2 :Bad1 éLie6 1 3 .ih4
están situadas con mayor armonía, y las ClJh5 1 4 .if2
negras no necesitan bloquear mecán ica­
mente los peones blancos mediante f7-f5. Las blancas evitan el cambio del alfil de
casi llas negras.
21 ... cS! 22 ia2 ClJ hg7
14 ... Wc7
Las n egras amenazan cambiar dos veces
en d4, con la posterior maniobra lli g7-f5 y Las negras aparta n su dama del enfrenta­
el avance del peón «d». miento con la torre bla nca. En caso de 1 4
... fS podía seg uir 1 5 e4!? Por ejemplo: 1 5
23 g4!? ... fxe4 1 6 fxe4 dxe4 1 7 ii.xe4 y 1 8 d S a la
jugada siguiente.
Una decisión muy arriesgada, aunque
concreta y directa. 1 s i>h1 .id6

23 ... hS

Era m ucho más lógico abrir el centro me­


d iante 23 ... cxd4. Podría seg uir 24 t/J xd4
t/Jxd4 25 füd4 (25 Wlxd4? Wlh4) 25 ... t/J e6
26 :r'l'.xdS! (26 t/J xdS? WlcS 27 t/Jf6+ m h8) 26
... Wlh4 27 h3, y la posición blanca es pre­
ferible.

24 dxc5 d4?

43
Construcción de un repertorio de aperturas

Apunta al peón h2. Parece muy natural negras respondieron 1 2 ... W!as, q u e pre­
16 .llg 1 con idea de preparar e3-e4. Sin viene 1 3 e4.
embargo, los ajedrecistas jóvenes están
llenos de optimismo y aman los ataques 13 a3! E!:ad8 1 4 @h1
al rey, por eso no es sorprendente que las
blancas prefirieran 16 g4!? Cll f6 1 7 h4 b6? Las bla ncas no se apresura n .

Demasiado lento. Las negras necesitaban 14 ... ic8


tomar medidas contra el ataque i n m i nen­
te. Val ía la pena decidirse por 1 7 ... hS !?, La posición negra es sólida, pero muy pa­
permitiendo e l sacrificio de pieza en g6, siva. Sus piezas están colocadas estética y
con la posterior retirada del caballo de e6 a rmoniosamente e n el centro, sin e m bar­
a g7. go, si las blancas consiguen ava nzar sus
peones centrales, toda esta armon ía se
1 8 E!:g1 ib7 1 9 hS vendrá abajo.

Ahora el ataq u e blanco no se puede dete­ 1 5 ih4!


ner.
El alfil se traslada a g l , desde donde in­
19 ... E!:ac8? 20 ih4 Cll d 7 21 f4! Cll g7 22 Wfd2 terferirá constantemente las maniobras
ie7 23 ig3 Wfd8 24 fS! de las piezas neg ras. Si en la jugada pre­
cedente las negras h u bieran j ugado 1 4 ...
En el leng uaje futbol ístico, las bla ncas ctJg6, entonces las blancas no ha bría n con­
cuelgan el balón al área de su adversario. seg uido trasladar el alfil por la ruta g5-h4-
f2-g 1 , aunque podrían haber i ncrementa­
24 ... ig5 25 fxg6 fxg6 26 Cll f4 gxhS 27 gxh5 do la presión mediante ctJ e2-g3-f5.
Cll f6 28 h6!
15 ... Cll g6
Culmina con elegancia el enérgico ataque.
Las negras conti n úan con el j uego movi­
28 ... ixh6 29 Wfh2 ig5 30 ih4 ixh4 31 miento a movimiento, sin un plan para la
Wfxh4 Cll e4 32 E!:xg7+! @xg7 33 E!:g1+ Las partida. Debería n pensar seriamente en
negras a bandonaron. cómo obtener contraj uego. Como c6-c5
en este momento no es constructivo, me­
recía atención 1 5 ... g6 con idea de ctJ f8-e6.
En g6 la posición del caballo es demasiado
PARTIDA 13
pasiva. Es evidente que Ziatdinov se pro­
Alexéi Aleksandrov - Rashid pone l uchar por la casi lla f4 para sus piezas
Ziatdinov en el momento en que el peón e3 avance
Gambito de Dama [036] a e4, sin e mbarg o esta esperanza no se
Primorsko 1 990 hace real idad.

1 d4 Cll f6 2 c4 e6 3 Cll c3 d5 4 cd ed 5 igS c6 6 1 6 if2 id6?! 17 ig1 Cll hS 1 8 b4!


Wfc2 ie7 7 e3 Cll bd7 8 id3 0-0 9 Cll ge2 E!:e8
10 0-0 Cll f8 1 1 f3 ie6 1 2 E!:ad1 Esta j ugada es posi ble gracias a la u bica­
ción del alfil en d6, porque después de 1 8
Esta j ugada se corresponde con el espíritu ... W!xa3? 1 9 l=í'.a1 1J!ixb4 20 füb1 las negras
de la idea estratégica de las blancas. Las pierden la dama.

44
Construcción de un repertorio de aperturas

1 8 ... Wfc7 Clig4+ @g6 41 @h4 '8ee8 42 Clies+ @g7 43


@hS Las negras abandonaron.

Me g ustaría agrega r a lo dicho a nterior­


mente que cuando el caballo blanco está
situado en e2, entonces el salto del cabal lo
negro a e4 no es demasiado efectivo n i en
la 1 Oª j ugada, ni en la 1 1 ª (después de 1 O
. . h6 1 1 �h4). En la partida Sheresh evsky
.

- Aslanov, Minsk 1 98 1 , después de 10 ...


h6 1 1 ih4 Clie4 12 ixe7 Wfxe7 las blancas
j ugaron 13 '8ae1 !?

Me d ispongo a preparar el avance del


1 9 e4! peón central.

E l momento adecuado para la ruptura e n 13 ... Cll df6 1 4 f3


el centro. Las n egras no pueden jugar 1 9
... t/Jhf4 por 20 eS!, y 20 ... t/Jxd3 se refuta Era i nteresante probar 1 4 t/J d l , con el fi n
mediante 21 exd6. Aquí, al igual que en l a d e conservar sobre e l ta blero otra pieza
partida Botvin ni k - Keres, la u bicación del menor.
alfil en d6 constituye u n obstáculo para las
negras. 14 ... Clixc3 1 5 Clixc3 c5

19 ... dxe4 20 fxe4 if4 Las negras previenen e l avance del peón
e3-e4, pero entran en un final desfavora­
Quizás para ser consecuentes, las negras ble.
ocupan la casi l l a f4 con el alfil, sin embar­
go ésto solo facil ita la tarea de las blancas. 16 dxc5 Wfxc5 1 7 lll b 5! Wfxc2 1 8 ixc2
No obstante, ya era m uy difícil defender la
posición de Ziatdi nov.

21 es ih6 22 if5! '8e7 23 Clie4

Observamos el mismo escenario que en la


partida de Botv i n n i k. Él d ictó cómo debe
seg ui rse.

23 ... ixf5 24 '8xf5 Cll hf4 25 Clixf4 ixf4 26


fül ih6 27 g4!

Las blancas cosecha n el fruto de su estra­


tegia. Todavía siguió: En e l l ibro Estrategia del final dedico u n ca­
pítulo completo a los fi na les de este tipo.
27 ... if4 28 '85:f4 Cli xf4 29 '8xf4 f6 30 Wfb3+ Tales posiciones son muy desag radables
@hs 31 Wff3 W/d7 32 exf6 gxf6 33 Clixf6 Wfe6 para las negras, aunque son defendibles
34 d5! cxd5 35 id4 Wfe1 + 36 @g2 Wfe2+ con un j uego preciso. En este caso se man­
37 @g3 Wfxf3+ 38 '8xf3 '8e6 39 g5 @g7 40 tienen sobre el tablero los dos pares de

45
Construcción de un repertorio de aperturas

torres, lo que permite a las bla ncas crear ches de candidatos, en u n buen n ú mero
una debi l idad adicional en el flanco de rey de torneos fuertes, y en las Olimpiadas.
med iante el avance, tras la preparación Sus posiciones se caracterizan por una es­
correspondiente, de los peones «h» y «g». tructura di námica de peones en el centro
Además, la amenaza 20 ltJc7 es bastante y en el flanco de rey. Son atractivas para
desagradable. aquellos j ugadores que aspira n a la i nicia­
tiva y al avance de los peones, y para aque­
Mi ingenioso contrinca nte j ugó 19 ... llos a q u ienes les gusta contraatacar. A los
i.d7?!, y tras u na corta reflexión respon­ seg u ndos l es g usta sacar partido de l os
dí 20 é2J d4?!, au nque después de 20 ltJc7! defectos de la estructura de peones de su
:E\ec8 21 4Jxa8 füc2 22 :E\c1 :E\xb2 23 fü2 adversario, que generalmente apa recen
las negras no tienen suficiente compen­ tras una actividad excesiva . En resu men,
sación por la calidad. Estaba demasiado podemos aprender mucho del estudio de
i nteresado en j ugar un fi nal sobre el que las partidas de los g ra ndes jugadores clá­
ya había trabajado a ntes. Lo gané gradual­ sicos. Demos paso a la historia.
mente, más o menos tras i 80 j ugadas! Así
pues, es d udoso que se pueda aconsejar
a las neg ras jugar la posición del ú ltimo
PARTIDA 14
diagrama.
Mijaíl Botvinnik - Tigran Petrosian
En concl usión, qu1s1era agregar que a Gambito de Dama [031]
veces las blancas consiguen preparar el Moscú 1 963 (m/14)
avance de los peones centrales con l a ayu­
da del e n roque largo. El gra n maestro le­ 1 d4 dS 2 c4 e6 3 élic3 i.e7 4 cxdS exdS 5 i.f4
tón Sh írov es u n partidario devoto de este c6
plan en la apertura. Antes de profu nd izar
en el estudio de la jugada 3 ... f¿e7, q u iero Las negras l uchan por la d iagonal b 1 -h7.
señalar q ue n u nca i ntenté enseñar a mis
alumnos obtener en la apertura algún tipo 6 e3 .ifS 7 g4! .ie6
de ventaja «abstracta». Es mucho más im­
portante que conozcan los pla nes estraté­ Una j ugada prácticamente forzada. En
gicos de cada posición, q ue siempre estén caso de 7 ... f¿g6?! Las blancas d isponen
l istos para tomar la i niciativa, y que tien­ del ataque 8 h4!, y 8 ... f¿xh4 es mala por 9
dan a u n a l ucha com pleja sobre el tablero. Wb3 b6 1 O füh4! iWxh4 1 1 ltJ xdS. Si no se
captura el peón, entonces a 8 ... h S sigue 9
De acuerdo con los man uales de apertu­ gS, y a 8 ... h6, el avance 9 hS, y las blancas
ra, la j ugada 3 ... i.e7 fue i ntroducida por obtienen ventaja de espacio en el flanco
el g ran maestro soviético Alatortsev. Si las de rey.
blancas q u ieren jugar el sistema Carlsbad,
deben conformarse con el desarrollo más Véase el diagrama siguiente
modesto del alfil por f4 después de 4 cxdS
exdS 5 .if4 Esta continuación ha sido com­ 8 h3
probada numerosas veces en torneos del
nive l más alto. Por ejemplo, en los matches En esta posición también es posible 8 j¿d3,
por el campeonato del m undo Botvi n n i k ­ como jugó Botvi n n i k en la 1 2ª partida del
Petrosian, 1 963, Karpov - Korchnoi, 1 98 1 , match, y también 8 h4!?, otra i nvención de
Karpov - Kaspa rov, 1 985, Kasparov - Kar­ Botvinnik, que probó en su partida contra
pov, 1 986 y 1 987, y también en los mat- Spassky en Leiden, 1 970.

46
Construcción de un repertorio de aperturas

s ... é2Jf6 9 id3 es Las blancas se han apoderado por com­


pleto de la i niciativa. Las negras no tienen
Parece q ue todo está en reg la: al ataq ue debil idades, la coord inación entre sus pie­
en el fla nco las negras responden con el zas tampoco es mala, y sin embargo su
contragolpe en el centro. Las blancas no posición no es agradable. Su principal de­
buscan aislar un peón en d5, abriendo la fecto es la ausencia de posibil idades para
posición, y siguen con el desarrollo tran ­ crear un plan de contraj uego constructivo.
q u i lo de sus piezas. I ntentemos una vez más realizar u n a ana­
logía con el fútbol. Imagine que un equi­
10 é2Jf3 é2J c6 1 1 @m po avanza, i ntenta marcar u n gol, y el otro
solo observa las acciones de su oponente
El rey blanco se sentirá cómodo en g2, y la y procura neutralizarlas, sin ni siqu iera in­
torre h l está activa en su posición original. tentar contraatacar.
La posición del peón blanco en g4 no es
tan extravagante. Al contrario, este peón 17 ... id6
permite a las piezas blancas ocupar l as ca­
sil las g2 y g3, para conservar la ventaja de Petrosian q uiere simplificar la posición, sin
espacio en el flanco de rey. embargo el cambio de los alfiles de casi­
llas neg ras con los peones a islados mu­
1 1 ... 0-0 1 2 @g2 cd 1 3 é2J xd4! é2Jxd4 1 4 exd4 tuos solo favorece a las bla ncas.

Con el cambio de caballos las blancas ga­ 18 É!ael ixeS 19 füeS


nan un tiempo para ocupar con el peón la
casilla f3. La captura 1 9 dxe5? sería un «descuido»
posicional por 1 9 ... d4 20 exf6 \Wxf6.
14 ... é2J d7 1 5 \Wc2! élif6
19 ... g6 20 Wlf2 élid7 21 É!e2 é2Jb6 22 É!hel!
Petrosian regresa con el caballo a su pues­
to. En caso de 1 5 ... g6 las negras tendrían «La j ugada de doble filo 22 h4 era u n a de­
que considerar 1 6 ih6 Eí'.e8 1 7 f4, mientras cisión que no se correspondía con e l espí­
que a 1 5 ... h6 es muy fuerte 1 6 iWd2, con el ritu de la posición, porque las perspectivas
plan id3-c2 y después iWd2-d3. de ataq ue son confusas, mientras q u e el
final se presenta favorable a las blancas »
1 6 f3 füS 1 7 ies (Mijaíl Botvin n i k).

Véase el diagrama siguiente 22 ... é2Jc4

47
Construcción d e un repertorio de aperturas

Las negras i ntentan jugar activamente, sin


emba rgo tras e l cambio de piezas meno­
res el caba llo blanco será claramente más
fuerte que el a l fi l del adversario.

23 .ixc4 E:xc4

Si 23 ... dxc4, e ntonces 24 dS y 25 iWd4.

24 E:d2 E:e8 2S E:e3 a6 26 b3 fü6 27 lll a4 b6


2s lll b2 as 29 lll d3 f6

tras el cual su posición se deteriora.

38 ... a4 39 bxa4

«En caso de 39 llies l:k3 40 bxa4 ga3 41


gb2 füa4 42 füb6 ÉÍ'.xa2+ desaparecían
todos los peones del flanco de dama, lo
que facil itaba la defensa de las negras»
(M ijaíl Botvi n n i k).

39 ... fü4 40 as! bxas 41 llics .its 42 ©g3 a4


43 ©f4 a3 44 ©es E:b4 4S lll d3 E:bS 46 ©d6
30 h4! ©f7 47 ©c6 .ixd3 48 füd3 E:b2 49 E:xa3 E:g2
SO ©xdS E:xgS+ S1 ©c6 hS S2 dS E:g2 S3 d6
A pesar de todo las bla ncas realizan esta fü2+ S4 ©d7 h4?!
jugada, a u nque no con la idea de atacar
en el flanco de rey. Botvin n i k prepara la Botvi n n i k i ndicó q ue i ncluso tras la mejor
apropiación de la casi lla es, mediante el 54 ... gS! 55 ÉÍ'.a5! <ii f6 56 <ii d 8 h4 57 d7 h3
avance del peón «g». 58 ga6+ \t>g7 59 ÉÍ'.e6 h2 60 gel las blan­
cas deben ganar.
30 ... .if7 3 1 E:xe8+ .ixe8 32 'W!e3 .if7 33 gS
ie6 34 lll f4 .if7 SS f4 fü2 S6 ©es E:xf4 S7 E:a7+ Las negras
a ba ndonaron. Una partida excelente, en la
El alfil debe retroceder. En caso de 34 ... que las negras no cometieron n i u n solo
�fS puede seg u i r 35 gxf6 iWxf6 36 iWeS, y error g rave, y sin emba rgo se vieron su pe­
las negras pierden el peón dS. radas completamente.

3S lll d3 .ie6 36 gxf6 'Wfxf6 37 'W!gS! 'W!xgS+


38 hxgS
PARTIDA 75
Véase el diagrama siguiente Viktor Korchnoi - Anatoly Karpov
Gambito de Dama [D31]
La posición se h a simplificado, no obstante Merano 1 98 1 (m/13)
el final es d ifícil para las negras. Petrosian
intenta crear contraj uego, sin emba rgo a 1 c4 e6 2 lll c3 dS 3 d4 .ie7 4 cd ed S .if4 c6 6
la j ugada siguiente comete u n error grave, e3 .ifs 7 g4 .ie6 8 h3 éD f6 9 .id3 o-o 1 o lll f3

48
Construcción d e u n repertorio d e aperturas

cS 1 1 @n lll c6 1 2 @g2 fü8 propuso 1 6 ... Wb6!? 1 7 Vfib3 ctJxd4 con


idea de responder a 1 8 exd4 con la agu­
Petrosian jugó 1 2 ... cxd4. da 1 8 ... fü4!?, mientas que después de 1 8
tt:Jxd4 «no se puede hablar de nada más
13 fü1 �e8 que una mínima ventaja de las blancas».
He estudiado muc hos finales simi lares y
V. Lepeshkin y D. Plisetsky critican la úl­ les dediqué un capítulo completo en el li­
tima jugada de las negras, y en su l ibro bro Estrategia del final. Las negras pueden
Match por el campeonato del mundo. Mera­ mantener la posición con u n juego preci­
no 1 98 1 proponen la jugada 1 3 ... a6. Sigue so, aunque generalmente esto no es una
esta va riante: 1 4 dxcS ixcS 1 5 ctJ bS .ite7 tarea fácil.
(es más fuerte 1 5 ... ctJ b4! [Redacción]) 1 6
ctJ bd4 tt:Jxd4 1 7 füc8 ixc8 1 8 tt:Jxd4 ( 1 8 1 7 �xc8 W!xc8 18 exd4!
exd4 ctJe4 1 9 Eí:e1 fS) 1 8 ... .itd6 1 9 ixd6
\Wxd6 20 Wc2 Eí:e8 con idea de tt:J e4. «Cree­ Una idea de Mijaíl Botvinnik.
mos que las debilidades en el fla nco de rey
no permiten a las blancas esperar u n a ven­ 18 ... W!d7 1 9 t2J c7 fü8 20 ll:l xe6 fxe6
taja significativa», concl uyen los autores.
Es mala 20 ... Wxe6 por 21 ifs .

Puede parecer que las blancas no tienen


una ventaja apreciable, sin embargo des­ La su perioridad de las blancas es i n duda­
pués de 21 Eí:c1 (que amenaza 22 Wxc8 ble: tienen la pareja de alfi les, mejor desa­
o los movimientos de la dama a es o c7) rrollo, y espacio para maniobrar. Además,
la defensa de las negras será compl icada. en la posición de las negras aparece una
Hay que decir que en el match del año debilidad en e6.
1 98 1 Karpov jugó mejor que Korchnoi y
ganó con fi rmeza. Sin embargo, en los pe­ 21 �e1 a6
riód icos soviéticos l os comentarios sobre
este match fueron u n ilaterales. El motivo Tah l dijo que era mejor 21 ... Vfif7.
fue que entonces el ajedrez y la política
estaban demasiado entrelazados. Dicho 22 gS!?
esto, regresemos a la partida.
Las blancas podían jugar más tranqui las,
14 dxcS .ixc5 1 5 tll b S i.f8 1 6 tll fd4! tll xd4 sin embargo Korchnoi prefiere material izar
su ventaja de una forma más enérgica.
En lugar de la ú ltima jugada Mijaíl Tah l

49
Construcción de un repertorio de a perturas

22 . . tLi e4 23 W!g4 ib4 24 :B:e2 fü8 25 f3 Wff7


. Los dos adversarios cometen errores.
26 .ie5 é2J d2 27 a3 Muchos comentaristas advi rtieron q ue
las negras podían salvarse con ayuda del
Tah l comentó q u e las blancas d isponía n fantástico recurso táctico 29 ... ctJ h4+!! No
de u n camino técnico para obtener la se puede capturar el caballo: a 30 Wxh4 si­
victoria: 27 f4 tt:J e4 28 füe4 dxe4 29 i.c4 gue 30 ... \Wf3+, y si 30 i.xh4, entonces 30
<ii h 8 30 i.xe6 1'&e7 3 1 f5; sin embargo, las ... Wfl + 3 1 <ii h 2 i.d6+ 32 i.g3 fü2+ Solo
neg ras pueden defenderse: 29 ... l2e8 30 f5 q ueda 30 <ii h2 ctJf3+ 3 1 � h l , y ahora de
e3!, y en caso de cambio en e6, la dama nuevo 31 ... ctJ h4!! Las variantes dem ues­
negra penetra en f2. Por supuesto, en vez tran que las negras tienen todo en orden:
del sacrificio d e calidad las blancas sen­
ci llamente pueden capturar el peón: 28 1 ) 32 fü2? ctJfS!;
i.xe4 dxe4 29 l2xe4, aunque aquí ya las es­
peran dificultades técn icas. Tras la j ugada 2) 32 fü2? Wf3+ 33 1'M/xf3 füf3 34 i.xh4
de la partida la posición se compl ica con­ i.d6 35 <ii g 2 füd3;
siderablemente, a u nq ue objetivamente es
la conti n uación más fuerte. 3) 32 i.xh4 Wfl + 33 <ii h 2 i.d6+ o 33 Wg 1
Wxh3+ 34 :1l:h2 Wxd3;
27 ... tlixf3 28 g6?
4) 32 Wxh4 \Wf3+ 33 l2g2 Wxd3 34 axb4
«La ingeniosa i n iciativa de las negras ha­ fü1 + 35 <ii h 2 1'Míd 1 o 35 l2g1 \Wf3+ 36 <ii h 2
bría sido i nsuficiente si las bla ncas h u bie­ We2+ 37 l2g2 Wd l , y las blancas no tienen
sen j ugado aquí 28 i,g3! con las amena­ nada mejor que repetir la posición.
zas 29 axb4 o 29 fü2» (Mijaíl Tahl). 28 ...
ctJ h4+ tampoco ayuda después de 29 <ii h 2 Tras la jugada de la partida las blancas
tt:Jf3+ 30 <ii h 1 ctJ h4 por 3 1 i.xh7+ <iix h7 32 pueden exprimir a l máximo su ventaja.
Wxh4+ cii g 8 3 3 fü2. Siguió:

28 ... hxg6 30 fü2 él'l e1 + 31 <ii h 1 \Wxf2 32 ixf2 él'l xd3


33 W!xe6+ :B:f7 34 .ig3 él'lxb2 35 \WxdS .if6
Proporcionaba u n contraj uego suficiente 36 id6 g5 37 Wlb3 ixd4 38 \W e6 g6 39 \W e8+
28 ... ctJel +! 29 � h2 We7. <ii g 7 40 ies+ .ixe5 41 \Wxes+ <ii h 7 42 \Wxb2

29 .ig3 Aq uí se aplazó la partida, sin embargo las


negras abandona ron sin reanudar. No se
consigue constru i r una fortaleza.

29 ... ie7?

50
Construcción de un repertorio de a perturas

Esta es la mejor pos1c1on que pueden


constru i r las n egras. Las blancas ganan
con el paso a un fi nal de peones, mediante
el sacrificio de la dama en fS.

PARTIDA 16
Mark Taimánov - Josip Rukavina
Gambito de Dama [031]
Len i ngrado 1 973

Esta partida fue galardonada como u na de cambio) quieren empujar al rey negro a l
las mejores del torneo l nterzonal de 1 973. flanco d e rey, para después, con el avance
g4-g5, abrir la col u m na «g» para las ope­
1 d4 d5 2 c4 e6 3 éll c3 ie7 4 cxd5 exd5 5 if4 raciones de ataque. En esencia, las negras
c6 6 e3 if5 7 g4 ie6 8 h3 éll f6 están i ndefensas contra este plan» (Mark
Taimánov).
Es mala 8 ... hS? 9 gxhs ttJd7 1 O ie2 tt:'idf6
1 1 l:!h2! id6 1 2 ixd6 \Wxd6 1 3 l:!g2! con 13 ... éll c7 14 ghgl ixf4?!
ventaja blanca, Korchnoi - lvkov, Budva
1 976. «Ya q ue las n eg ras han esperado tanto
tiempo para realizar este cambio, va l ía la
9 id3 id6 pena ag uanta r u na jugada más, j ugando
primero 14 ... tt:'ie6» (Mark Taimánov).
Así jugó Spassky contra Korchnoi en su
match de candidatos del año 1 968 en 15 éll xf4
Kiev. Korchnoi n o pudo extraer ventaja de
la apertura, sin emba rgo en la partida que También era mala 1 5 exf4.
examinamos MarkTaimá nov consig uió re­
futar prácticamente el plan de las negras. 15 ... '\Wd6 1 6 g5 hg 1 7 gxg5 @f8

10 tll ge2 h6?! A 1 7 ... g6 seg u i ría 1 8 l:!eS+

Es d udoso que sea necesario crear esta 18 geg1 éll ce8 1 9 éll ce2 b6 2o @b1 !
debilidad. Como indicó Taimánov después
de la partida, es mejor 1 O ... ixf4 1 1 tt:'ixf4 Un movimiento preparatorio muy útil an­
\Wd6. tes de la ofensiva en el centro.

11 '1Wb3 ic8 12 0-0-0 él\ a6 20 ... gh6

Véase el diagrama siguiente Es mala 20 ... ixh3 a causa de 21 l:! h l \Wd7


22 l"1g3.
1 3 gdel
21 f3 éll h7
«El plan de las blancas es claro. Con la
amenaza potencial de abrir la columna «e» Después de 21 ... ixh3 22 e4 las bla ncas
(mediante e3-e4, o bien e3xf4 en caso de tendrían un fuerte ataq ue.

51
Construcción de un repertorio de aperturas

22 :9:Sg3 ie6 23 Wl'c2 iig8 24 e4! dxe4 2S fxe4


étJfS 26 Wfc3!

dali dades de la Defensa Benoni: 3 .. eS, 3


.

... e6, 3 ... g6, y del Gambito Valga, 3 . . bS .


.

Con u n juego senci llo y lógico las blancas Empecemos con 3 ... eS Las blancas pue­
han obten ido una posición ganada. Las den conti nuar 4 éD c3 d6 S e4 ie7
negras no pueden oponer nada al avance
de los peones enemigos en el centro y al Forma parte del plan relacionado con el
ataque en el flanco de rey. cambio de los alfiles de casi l las negras. En
su época el gran maestro Boleslavsky me
26 ... f6 aconsejó como réplica a este sistema de
las neg ras j ugar:
Amenazaban 27 dS.

27 eS! Wl'e7

No es mucho mejor 27 ... fxeS debido a 28


dxeS \Wd7 29 tll d4.

28 éD xe6 éD xe6 29 Wl'xc6 :9:d8 30 ic4 fxeS


31 :9:g6! :9:d6 32 Wl'cs :9:xg6 33 :9:xg6 iif7 34
:9:xe6! :9:xe6 3S dxeS gS 36 éD d4 éDg7 37 a4 a6

«Solo quedan movimientos de peones, y


son pocos . » (Mark Taimá nov).
..

38 idS bS 39 aS b4 40 i.b3 g4 41 hxg4 Las


negras aba ndonaron. Con esta j ugada las blancas evitan el cam­
bio de alfi les y provocan el posterior debi­
l itamiento de l a posición de las neg ras, lo
Aperturas que surgen desp ués que crea la posibili dad de tra nsición a un
de 1 d4 ti:lf6 2 c4 c:: S 3 d5 fi nal favorable.

Véase el diagrama siguiente 8 ... g6

Tras estas tres j ugadas pueden surgir va­ Las negras siguen su plan obsti nadamen­
rias a pertu ras. Por ejemplo, d iversas mo- te. El peón h4 estaba envenenado por

52
Construcción de un repertorio de aperturas

Whs, pero ahora de nuevo es vul nera ble. a l ataque de las blancas en el fla nco de
dama. Las blancas pueden jugar tra nqui­
9 .ih6 tLlg7 10 hS! lamente f3, a3, Eí'.b 1, b4, doblar torres por
la columna «b», etc., y si es necesario, abrir
Las blancas no necesitan entrar en compli­ otro frente en el flanco de rey (¡acuérdese
caciones después de 1 O 1Mfd2 ixh4. Parece del peón hS!). Las neg ras no tienen dón­
que a hora las negras pueden realizar su de mostrar actividad. Si en la posición
plan, sin embargo la posición emergel!te del diagrama ensayan 1 4 ... fS, entonces
será claramente favorable a las blancas. después de 1 5 hxg6 hxg6 1 6 exfS gxfS
las blancas pueden jugar tranquilamente
10 ... igs 1 1 ixgS \WxgS 12 Wld2 \Wxd2+ 1 7 f3, para detener los peones negros, y
también pueden i ntentar desarrollar in­
De lo contrario las blancas tend rían la po­ mediatamente u n ataque por la col u mna
sibil idad de jugar 1 3 \Wh6 con un fuerte «h» mediante 1 7 Eí'.h6, Eí'.ah 1 , tt:'lhs etc., y es
ataque al rey. poco probable que las negras sobrevivan
a esta ofensiva.
1 3 Wxd2 a6 14 .id3
Puede aprender más sobre las posiciones
de este tipo con las sigu ientes partidas.

PARTIDA 17
Mario Bertok - Efim Geller
Defensa Benoni [A56]
Kiev 1 959

1 d4 tLlf6 2 c4 es 3 dS es 4 tLlc3 d6 s e4 .ie7


6 tli ge2 o-o 7 tLlg3 tLle8 8 h4 a6 9 id3 g6 10
hS igS 11 id2 \Wf6 1 2 \Wc1 ixd2+ 1 3 \Wxd2
Las negras ya han obtenido lo que que­ \Wf4 1 4 tli ge2 \Wxd2+ 1 5 Wxd2
rían : han cambiado su alfil «malo» por el
alfil «bueno» del adversario. Sin embargo,
el factor decisivo para la valoración de
esta posición es la ventaja de espacio de
las blancas, y no el razonamiento abstrac­
to sobre a lfiles «malos» y «buenos». Obje­
tivamente, el alfil de las negras es bastan­
te peor que su oponente blanco, porque
está restringido por la cadena de peones
blancos. Por otra parte, su alfil cambiado
podría haber j ugado un papel importante
en la defensa del flanco de dama contra el
ataque de las blancas.
1 S ... tlig7 16 tLlg3 tLld7 17 a3 tLlf6 1 8 hxg6
Yo creo q u e la posición del ú ltimo diagra­ fxg6 1 9 b4 tLl d7 20 f3 l!b8 21 l!ab1 tli e8 22
ma estratégicamente está perdida para las l!b2 tli c7 23 l!hbl l!a8 24 tlige2 cxb4 25 axb4
negras, porque no pueden oponer nada as 26 bxas l!xas 21 llic1 ©u 28 ic2 lli cs 29
Construcción d e un repertorio de aperturas

etJ b3 etJxb3+ 30 füb3 @e7 31 gb6 etJa6 32 éDd2 etJ h7 1 1 etJ bS Wfd7 1 2 f3 a6 1 3 etJ c3 Wfe7
lli bs gd8 33 g4 ga2 34 gS fü8 3S etJc3 ga3 1 4 gbl éD d7 1 S a3 etJdf6 1 6 b4 b6 1 7 Wlb3
36 gh1 fü7 37 tll bS ga2 38 tlixd6 gxf3 39 id7 1 8 bxcS bxcS 19 Wfb6 füe8 20 Wfxc7 gxe7
lli xe8+ @d8 40 fü6 gg3 41 fü8+ @c7 42
gxh7+ Las neg ras a bandonaron.

PARTIDA 18
Alberic O'Kelly - Olaf Ulvestad
Defensa Benoni [A56]
Málaga 1 966

1 d4 etJ f6 2 e4 es 3 dS es 4 éDc3 d6 s e4 g6 6
id3 ig7 7 éD ge2 0-0 8 f3 llie8 9 ie3 ih6
10 °1Wd2 ixe3 1 1 '\Wxe3 °1Wh4+ 12 g3 Wfh3 1 3
éD dl @g7 1 4 etJ f2 Wfh6 1 S @d2 Wfxe3+ 1 6 21 0-0 llie8 22 gb6 if6 23 ixf6 éD hxf6 24
@xe3 tll d 7 1 7 a 3 a6 1 8 b4 gb8 1 9 ghb1 etJc7 füb1 ie8 2S idl gaa7 26 ia4 gab7 27 ie6
20 étJc3 b6 21 ie2 gb7 22 étJd3 fS füb6 28 gxb6 éD d7 29 �b1 @f8 30 éD a4
rJle7 31 @f2 fS 32 @e3 f4+ 33 @t2 lli ef6 34
etJ b3 gS 3S etJaS @t7 36 etJ b6 etJxb6 37 füb6
@e7 38 ia4 éD d7 39 gb1 @f6

23 bxeS bxcS 24 exfS tll b6 2S éDf2 gxfS 26 g4


rJlt6 27 ga2 id7 28 gxfS ixfS 29 etJfe4+
rJle7 30 gab2 �fb8 31 @t2 ie8 32 tli xd6
@xd6 33 tll e4+ rJle7 34 d6+ @d8 3S llixcS 40 g3 @e7 41 h4 fxg3+ 42 @xg3 gxh4+
Las negras aba n donaron. 43 @xh4 @f6 44 @hs @f7 4S ixd7 E:xd7
46 llie6 fü7 47 @xh6 ih3 48 @gs ig2 49
etJd8+ rJle8 SO E:b8 l!g7+ S1 @f6 Las negras
abandonaron.
PARTIDA 19
Svetozar Gligorié - Miguel
Quinteros Aperturas de uso limitado
Defensa India de Rey [E92]
Manila 1 973 Ahora estudiaremos la apertura 1 d4 etJf6
2 .igS
1 d4 etJ f6 2 e4 es 3 dS g6 4 etJc3 ig7 s e4 d6
6 tll f3 o-o 7 ie2 es 8 ,igs h6 9 ih4 Wfc7 1 0 Véase el diagrama siguiente

54
Construcción de un repertorio de aperturas

Empezaremos con las varia ntes donde las


blancas eliminan a l caballo negro f6.

1 d4 ctJf6 2 !gS cS?!

Creo que este movimiento tiene m uchos


más defectos q ue virtudes. Después del
cambio las negras deben capturar en f6
con el peón «g», y soy muy escéptico so­
bre tales decisiones.

3 !xf6
Invertí bastante tiempo en escribir el li­
bro Endgame Strategy. En aquella época La continuación más lógica, a u nque tam­
trabajaba de entrenador y a veces jugaba bién son posi bles j ugadas del tipo 3 dS o
en torneos. Prácticamente no me que­ 3 lll c 3. Ofrezco al lector mi partida «loca»
daba tiempo para estudiar y anal izar la contra Zhelyandi nov:
i nformación vigente sobre las aperturas,
ya que trabajaba mucho con los clásicos,
y preferí leer l i bros dedicados a la heren­
PARTIDA 20
cia ajedrecística de los viejos maestros e n
detrimento de los n uevos «I nformadores Mijaíl Shereshevsky - V.
de aperturas». Por eso motivo tomé la Zhelyandinov
decisión temporal de dejar la j ugada 2 c4 Apertura Trompovsky [A45]
después de 1 d4 ctJf6, y empecé a jugar 2 L'vov 1 977
lllf3 o 2 j,gs, con la confianza puesta más
en el medio j uego y en el final. Gradual­ 1 d4 ctJf6 2 !gs es 3 dS '11Nb6 4 ctJc3 '11Nx b2 s
mente esto me l levó a formar mi «particu­ !d2 '11Nb6 6 e4 d6 7 f4 e6 8 E:b1 '11Nd8 9 ibs+
lar» teoría de apertu ras, a la vez que mis !d7 1 O dxe6 fxe6 1 1 eS dxeS 12 fxeS ctJdS 13
resultados prácticos, aunque parezca raro, !d3 ic6 14 '11Ng 4 ctJb4 1 S ctJge2 ctJxd3+ 1 6
mejora ban . Después de terminar mi obra cxd3 ctJa6 1 7 '11Nxe6+ '11Ne 7 1 8 '11Nh 3 ctJc7 1 9 0·0
Endgame Strategy regresé a la j ugada 2 c4. 'l1Ne6 20 'l1Ng3 0-0-0

Así pues, 1 d4 ctJf6 2 igS Las negras se en­


frentan a un problema estratégico real en
la segunda j ugada. Las blancas se propo­
nen capturar en f6 y después, seg ú n con
qué peón capturen las negras, elegirá n el
transcurso posterior de la partida.

Las negras tienen a su d isposición varias


posibi l idades, a u nque lo primero que de­
ben decidir es si permiten la captura en
f6 Si las negras q uieren evitar los peones
doblados, e ntonces pueden jugar 2 .. lll e 4
.

o 2 ... e6; si esto no les importa, entonces 21 E:be1 !e7 22 ctJf4 '11Nd 7 23 '\Wxg7 E:hg8 24
pueden mover 2 .. dS o 2 ... cs.
. '11Nx h7 E:h8 2S '11Nf7 E:df8 26 '11Nc4 bS 27 '11Nb 3 c4
28 '11Nc2 ics+ 29 d4 '11Nxd4+ 30 iih1 E:xh2+

55
Construcción de un repertorio de a perturas

31 <.f:?xh2 ghs+ 32 etJh3, y las negras sobre­ con peón del punto h5. El caballo b lanco
pasaron el tiempo. va a penetrar por allí.

9 ... hS 10 h4
PARTIDA 2 1
Naturalmente, las blancas impiden q ue
Mijaíl Shereshevsky - Albert este peón avance más. Ahora en lugar de
Kapengut u n pu nto débil las neg ras tienen u n peón
Apertura Trompovsky [A45] débil.
Minsk 1981
10 ... es
1 d4 etJ f6 2 ,igs cS?! 3 ixf6 gxf6
¿Qué deberían hacer a hora las negra s para
En caso de 3 ... exf6 4 tlic3 las negras tie­ coordi nar las acciones de sus piezas en los
nen problemas con el peón «d». flancos de dama y de rey? Kape n g ut in­
tenta dejar li bre la sexta fi la, a u nq ue como
4 d5! d ijo con humor N i mzowitsch, la debilidad
de los peones doblados se puede com pa­
rar con la cojera de una persona sentada.
No se puede decir que tiene problemas
de salud hasta que se levanta. Ta n pronto
como los peones se ponen en movimien­
to, su debil idad se manifiesta claramente.
Ahora es muy vulnerable el peón f5 .

1 1 etJg3 Wl'g6

Puede parecer que tras el cambio del alfil


de casi llas negras las blancas estén obli­
gadas a mantener sus peones centrales
en casillas negras, para restringir al alfil
adversario. Sin embargo aquí es mucho
más importante ganar espacio y meter
una cuña en la posición de las negras, para
dificu ltar la coord i nación de sus piezas en
am bos flancos.
Y ahora, ¿cómo deben continuar las blan­
4 ... Wl'b6 5 Wi'c1 etJa6 6 e3 e6 7 c4! cas? Parece muy fuerte 1 2 a3 d6 1 3 Wlc2
seg uido del enroque largo. Las blancas
El peón d5 debe ser defendido sólidamen­ también pueden i ntentar forzar el mo­
te. vimiento e5-e4 y aprovechar el puesto
avanzado f4. Sin embargo, d isponen de
7 ... .ig7 8 etJc3 ts 9 etJge2 un movim iento más decisivo.

La captura 3 ... gxf6 eliminó la protección 12 d6!!

56
Construcción de un repertorio de aperturas

U n «estacazo» m uy fuerte. El peón d6 d ivi­ 22 ... ctJb8


de la posición de las neg ras en dos partes.
Ahora se desarrolla una l ucha vital a l rede­ La captura del peón 22 ... exf3 23 gxf3 �xf3
dor del peón d6. 24 �e2 conduce a una posición práctica­
mente desesperada para las neg ras. Con
1 2 ... e4 1 3 'Wd2 ies 1 4 o-o-o gh6 15 tll b 5 su ú ltimo movimiento Ka pengut i ntenta
�b8 complicar el juego a cualquier precio.

Las negras pretenden l l evar el caballo a c6 23 fxe4 a6 24 tLi c3 f6


a través de b4 y preparar la jugada a7-a6.
Por eso . . . Muy consecuente. No ofrece n in g ú n a l ivio
a las negras 24 ... füd6 debido a 25 lll cdS
1 6 a3! con un ataque blanco devastador.

Ahora el cabal lo negro q ueda excl uido del 25 gxf5!


juego.
De momento las blancas aceptan el reto,
16 ... b6 1 7 tll e2 ib7 1 8 tll f4 '\Wg7 1 9 �h3! que provoca más com plicaciones. Consi­
deré que el sacrificio de calidad era el ca­
La torre de rey blanca entra en j uego de mino más rápido y directo para la victoria,
forma majestuosa. y lo más razonable.

25 ... ixe4 26 �xe5 fxe5 27 tll h 3 ig6 28 tll g 5


'\Wg7 29 id3

Las bla ncas poseen una g ran superioridad


de fuerzas en el flanco de rey. No es de ex­
trañar que su ataque sea i rresistible.

29 ... e4 30 ixe4 ixe4 31 tLi cxe4 '\Wes

Esta jugada permite a las bla ncas rea lizar


sus sueños. De todos modos, la posición
de las negras estaba perdida h acía tiempo.

32 '\Wf2+ 'it>g8 33 Wff7+ <i>h8 34 '\We7 tll c6 35


Las negras descubren por fin cómo expul­ tll f7+
sar al caballo adversario de bS: se propo­
nen retirar el caballo a su casilla de parti­ Véase el diagrama siguiente
da, para después jugar a7-a6. Las b lancas
deben actuar con energía, si no pueden En los fel ices a ños de mi i nfancia, solo co­
tener dificultades con la materialización nocía los conceptos básicos de la ciencia
de su ventaja. ajed recística, y no pensaba que el ajed rez
sería mi profesión. Entonces obtenía más
22 f3! placer a l jugar una pa rtida. Recuerdo que
a veces conseguía hacer u n ataque doble
Es necesario a bri r la posición. 22 �e2 es al rey y la dama, e incluso en momentos
floja, por ser demasiado lenta. más afortunados la horq u i l l a era triple;

57
Construcción de un repertorio de a perturas

por ejemplo, al rey, a la dama y a u na to­ 4 g3 es 5 e3 1.Mfb6 6 tll c3 e6 7 �b1 tll c6 8 tll f3
rre. Aunq ue, desafortunadamente, n u nca id7 9 ig2 cxd4 10 exd4 1.Wa6
con seg u í una horqu illa a las cuatro prin­
cipales piezas enemigas. Ahora j ugaba en Aq u í surge una situación psicológica muy
un torneo contra un fuerte maestro, y por especial. E n las posiciones de este ti po, en
pri mera vez (y muy probablemente, por las que la casilla hS es débil, se ve muy se­
última vez) ¡lo había conseguido! ductora la maniobra del ca bal l o desde c3
a f4. Por eso parece bastante natu ral 1 1
Aq u í las negras ya podían haber a bando­ a3, seguida de 1 2 é2ie2, 1 3 0-0 y 1 4 é2lf4.
nado, sin em bargo mi adversario conti nuó Yo había i ntentado profu ndizar en la esen­
el j uego: 35 ... ©g7 36 tll x eS+ tll xe7 37 dxe7 cia de la posición y com prendí que en la
�es 38 tll d6! �xe7 39 tll ts+ 9ª j ugada era bastante mejor desarro llar el
alfil por h3, y no por g2: en ese caso ten­
¡Una partida así debería j ugarse en el año d ría mejores perspectivas. Por ese motivo
del caballo! decidí jugar...

39 ... ©t6 40 élixe7 ©xeS 41 �xd7 fü6 42 1 1 if1 . . .


�d2 ©e4 43 tll dS �f1 + 44 ©c2, y aquí por
fin las negras a ba ndonaron. con la esperanza d e aclarar las i ntenciones
de mi oponente. Evidentemente, Don­
Ahora volvamos n uestra atención a la con­ chenko i nterpretó la jugada 1 1 �f1 como
tin u ación más fuerte. u na oferta velada de ta blas y sobreestimó
su posición, aunque en respuesta a 1 1 ...
\Wb6 las blancas habría n j ugado 1 2 �h3.
Otro logro de las blancas en esta situación
PARTIDA 22
fue que las negras gastaron alrededor de
Mijaíl Shereshevsky - A. vei nte minutos en su reflexión.
Donchenko
Apertura Trom povsky [000] La partida continuó:
L'vov 1 977
11 ... 1.WaS 12 ih3 bS 13 a3!?
1 d4 tll f6 2 igs dS 3 ixf6 gxf6
U n sacrificio de peón i nteresante. Por su­
La captura 3 ... exf6 la anal izaremos en la puesto, pod ía haber j ugado sencillamente
sig u iente partida. 1 3 .8:a1 o 1 3 0-0, no obstante la jugada de
la partida me pareció m uchos más prome-

58
Construcción de un repertorio de aperturas

tedora. m ismo tiempo refuerza la presión por la


col u m na «e».
13 ... ixa3 1 4 W'd3 ie7
18 ... h5?! 19 liJf4 liJd6 20 liJ d2!
Las blancas tendrían una compensación
posicional excelente por el peón sacrifica­ Todas las casi l las por don de las negras
do después de 1 4 ... ib4 1 5 0-0 ixc3 1 6 podrían mostrar sus i ntenciones ag resi­
bxc3. vas están cubiertas. Ahora se amenaza 21
ttJxdS WxdS 22 ig2.
15 0-0 b4 1 6 lDe2
20 ... fü8 21 E:a1

Han pasado solo ci nco jugadas, y la posi­


ción se ha convertido de confusa en clara­
mente ganada por las blancas.

21 ... W'b5 22 E:xa7 f5

En caso de 22 ... l'J:xc2 el sacrificio del caba­


llo en e6 decide el resultado de la partida.

23 if1 Wb8?! 24 E:ea1 lDb5 25 E:7a5 iif8 26


liJ b3 if6?
Es el momento para hacer un resu men de
la apertura. Las blancas han terminado el Las negras han preparado la evacuación
desarrollo y están preparadas para l uchar de su rey a g7, pero en el proceso han de­
por la i niciativa en el centro y en el flanco bil itado la casilla cs. El ataque final de las
de rey. Las negras tienen en su haber u n blancas es sencillo y natural.
peón más y la pareja d e a lfi les. S i n embar­
go su rey está atascado en el centro y no
encuentra refugio en n i n g u no de los dos
flancos, y esto le traerá a las negras mu­
chos problemas. Es difícil valorar con exac­
titud esta posición, sin embargo en u na
partida práctica es mucho más fácil jugar
con las blancas (y es lo que suele pasar).

16 ... liJ d8?!

Donch e n ko pretende llevar el caballo a


d6, sin embargo esta man iobra pa rece de­
masiado lenta. Como ya indiq ué, es bas­ 27 lDc5 ie8 28 ixb5 ixb5 29 lDcxe6+! Fxe6
tante más complicado jugar esta posición 30 '\Wxe6 E:h6 31 E:xb5 Las negras abando­
con negras que con blancas. naron.

17 füe1 lDb7 1 8 We3! Ahora vamos a anal izar la captura en f6


con el otro peón: 3 ... exf6
La dama blanca apunta a la casilla h6, y al

59
Construcción de un repertorio de aperturas

negras cambian, dSxc4 b3xc4, entonces la


posición del alfil en g2 sin duda será pre­
ferible para las bla ncas, porque ataca al
peón b7. Por otra parte, si las negra s elu­
den la captura en c4, entonces en g 2 el
alfil puede cu mplir una fu nción defensiva,
en especial si el peón «O> avanza a cs. La
posición adquiere un carácter cerrado, y
las blancas disponen de tiempo suficien­
te para trasladar el alfil a la d iagonal f1 -a6,
con el objeto de preparar la ruptu ra de
peón b3-b4-bS en el fla nco de dama.
Esta posición se puede jugar más o menos
media nte u n esquema. Por lo general, las Para encontrar la disposición óptima de las
blancas p rocuran desarrol lar sus piezas piezas necesitaba una amplia experiencia
más o menos así: e2-e3, i!i.d3, 4Jd2, l1Jgf3 o práctica en los torneos; sin embargo, esta
Wlf3, l1Je2 seguido de c2-c4. Las negras re­ no era suficiente. H abía comprobado en la
accionan situando los peones en c6 y fS, y práctica algunas posiciones tras el cam bio
después trasladan el caba llo por el iti nera­ dxc4 bxc4, sin embargo las posiciones en
rio 4J b8-d7-f6-e4. En respuesta a la j ugada las que las neg ras eluden el cambio solo
c2-c4 las n egra s cambian en c4 y obtienen las había anal izado. Vea mos a hora alg u nas
u n contraj uego conforta ble en el centro partidas con el cambio y las variantes prin­
por las cas i l las bla ncas dS y e4. cipales de mis análisis.

Como ya d ije a ntes, e n los años ochenta


dejé de estudiar el Informador ajedrecístico
PARTIDA 23
y centré m i atención en los clásicos. En­
contré u n concepto i ncreíble en los co­ Mijaíl Shereshevsky - Vladím i r
mentarios de Alekhine a u nas partidas, l l i nsky
creo recordar, del libro del torneo de B led Apertura Trompovsky [DOO]
1 93 1 , que me habían prestado para leer Moscú 1 979
durante a lg u n os días. En las posiciones
de este tipo el cuarto cam peón mundial 1 d4 ({\f6 2 igs dS 3 ixf6 exf6 4 e3 ie7 5 g3
considera ba que era impresci ndible pre­ 0-0 6 ig2 c6 7 ({\d2 ie6 8 ({\e2 ({\d7 9 O·O
parar el avance c2-c4 mediante la previa E:e8 1 0 b3 fS 1 1 c4 ({\f6 1 2 a3 dxc4?
b2-b3, para en caso de cambio tener la
posi bil idad de capturar en c4 con peón . Si
las negras no cambiaban en c4, entonces
las blancas podía n avanzar el peón a es e
i n iciar un asalto de peones en el flanco de
dama mediante b3-b4, a2-a4, b4-bS. Y la
pregu nta es: ¿cuál es la posición más ra­
cional de las piezas para lleva r a cabo este
plan?

No está claro q ue en ese caso las blancas


necesiten tener su alfil en d3. Tal vez su
desarrollo por g2 tenga más sentido. Si las

60
Construcción de un repertorio de a perturas

El j uego de las negras en la apertura deja '.We7 32 '.Wd3 @h8 33 ge2 '.Wd7 34 ct:\ e5 ixe5
mucho que desear. El desarrollo del alfil 35 fxe5 f6 36 exf6 ge4 37 @gl '.We6 38 gg2!
por e? es d udoso, el enroque temprano gxe3? 39 f7! gel + 40 gxel '.Wxel + 41 Wff1
no tiene n i n g ú n sentido, aunque todo Las negras a bandonaron.
esto es u n a bagatela. Sin embarg o, la ú lti­
ma j ugada de las neg ras, el cambio en c4,
es u n serio error posicional, que concede a
PARTIDA 24
las blancas u n a ventaja posicional prácti­
camente decisiva. Mijaíl Shereshevsky - Vladími r
Litvinov
13 bxc4 '.Wa5?! 14 '.Wc2 :Bad8 1 5 fübl ic8 1 6 Defensa Holandesa [ASO]
c5! Minsk 1 988

Las neg ras no pueden oponer nada a la 1 d4 f5 2 J\g5


presión del adversario en el flanco de
dama. De momento sus alfiles no pueden La j ugada mágica de alfil a gS también es
trabajar, y el pu nto dS es muy bonito a la posi ble contra la Defensa Hola ndesa. Su
vista, pero solo eso. justificación táctica consiste en la siguien­
te variante: 2 . . h6 3 �h4 g S 4 �g3 f4? S e3
.

16 ... '.Wc7 1 7 ctJ c4 g6 1 8 '.Wa4 a6 19 gb2 ctJ d5 es 6 exf4 exf4 7 �xf4 gxf4 8 iM!hS+ �e? 9
20 gabl J\g5?! iM!es+

La presión de las blancas en el flanco de 2 ... ¿¿jf6?!


dama se vuelve insoportable, y la jugada
de la partida, que va unida a u n sacrificio Esta jugada es un error. En com pa ración
de calidad, no las ofrece ningún a l ivio. con las posiciones anteriores el peón do­
blado está situado en f6 en l ugar de f?,
21 ixd5 cxd5 22 ctJd6 b5 23 ¿¿jxe8 gxe8 24 con lo q ue las negras están privadas de la
'.Wb3 id7 25 a4 h5 26 axb5 axb5 27 f4 if6 maniobra tll b8-d7-f6-e4. La respuesta co­
rrecta a la j ugada de alfil es 2 ... dS.

3 ixf6 exf6 4 e3 c6 5 ¿¿j d2

La ú ltima j ugada de las negras parece una


provocación. Las blancas pueden avanzar
el peón a es sin n i nguna preparación, sin
em bargo después de S c4 dS es precipita­
da 6 es por 6 ... b6, mientras que la j ugada
6 b3 conduce a cierto debilitam iento en el
flanco de dama. Decid í posponer de mo­
mento el estudio de las consecuencias de
esta j ugada y segu í por los caminos cono­
Las blancas tienen ventaja de calidad y cidos:
mejor posición . La materialización de la
ventaja no req uiere g randes esfuerzos. La 5 ... d5 6 g3 id6 7 ig2 ie6 8 ctJe2 ctJ d7 9 b3
partida contin uó:
Véase el diagrama siguiente
28 @f2 ic6 29 ctJg1 g5 30 ctJf3 gxf4 31 gxf4

61
Construcción de un repertorio de aperturas

20 él\ c4 él\ f4?!

Cuando real izaron su j ugada a nterior las


negras contaban con este salto. Tenía
cierto sentido el contraataque desespe­
rado que empieza con la j ugada 20 ... f4!?,
au nque para jugar así las negras deberían
haber visto que después de 20 ... l/Jf4 su
posición se torna desesperada.

21 exf4 ixc4

Las blancas no quieren enrocarse en el


lado corto antes que su adversario, por
miedo al ataque por la col umna «h». Yo
rea l icé el plan recomendado por Alekhine,
perma necer por ahora con el rey en el cen­
tro.

9 ... �b6 10Wi'c1 Wi'e7 1 1 a3 füS 1 2 0-0

Decidí que ahora mis acciones en el flan­


co de dama serían bastante más efectivas
que las posibles contramedidas de mi ad­
versario en el flanco opuesto, y que había 22 dS!
l legado la hora de enrocarse.
Este sacrificio posicional de peón permi­
12 ... gS 13 c4 ibS 1 4 a4 dxc4 te a las blancas de forma i nesperada in­
cl u i r todas sus piezas e n el ataque a l rey.
Tras este cambio las blancas adquieren La atención de las negras estaba d i rig ida
nuevas ventajas posiciona les, aunq ue, casi completamente al fla nco de dama, y
¿qué se puede recomenda r a las negras? allí tienen éxito, s i n embargo tras esto el
Después de 1 4 ... hS 1 S as lll a8 1 6 cxdS fla nco de rey se q ueda prácticamente in­
cxdS 1 7 1Wb2 las blancas va n muy por de­ defenso.
la nte de su rival en el desarrollo de la i n i­
ciativa. Debo señalar que al jugar 2 �gS las blan­
cas están obl igadas constantemente a
1S bxc4 Wi'f7 16 es éll d s 17 Wi'b2 hS 18 fübl buscar y encontrar sol uciones creativas y
�h7 1 9 �a3 as? originales.

Litvinov tiene la i ntención de repeler el 22 ... gxf4?!


ataque con la construcción de una barrera
mecá n ica, a saber, con el peón en as y el El cam bio brusco del carácter de la posi­
caballo en b4, sin em barg o su construc­ ción afectó negativamente a Litvinov, que
ción defensiva es socavada por una mina al mismo tiempo se encontraba en g raves
táctica. Merecía atención 1 9 ... h4, para ob­ apuros de tiempo. Como resultado, perdió
tener algún tipo de contrachance práctica. en unas pocas jugadas. Es d udoso q ue las
negras pud ieran salvar la partida después

62
Construcción de un repertorio de a perturas

de 22 ... ixdS 23 ixdS cxdS 24 Cll d4, aun­ Ahora las bla ncas tienen la posi bilidad de
que en cualquier caso esta variante las deteriorar la estructura de peones del ad­
concedía mayores posibilidades. versario también en el otro flanco.

23 d6! S ibS!

Ahora el alfil de casillas negras está exclui­ En las posiciones en las que el adversario
do del juego, mientras que las torres blan­ dispone de la ventaja de la pareja de alfi­
cas acceden a la casi lla e?. les, es muy importante cambiar el otro ca­
ballo, es decir, dejarle solo con la pa reja de
23 ... ia7 24 lll xf4 �f8 alfiles, sin caballo. Por ejem plo, si hacemos
estas j ugadas: 1 d4 Cll f6 2 igS dS 3 ixf6
También era desesperado 24 ... ixcS a exf6 4 e3 c6 5 g3 fS 6 ig2 id6 7 Cll e2 0-0
causa de 25 E\e l + y 26 E\e7. 8 0-0 Cll d7 9 Cll d 2 Cll f6 1 O b3 Cll e4 1 1 f3, en­
tonces llegamos a esta posición:
25 �e3 �e8 26 �xe8+ Wfxe8 27 Wfxf6+ �g8
28 Wfxf5 Las negras abandonaron.

PARTIDA 25
Mijaíl Shereshevsky - Eduard
Barkovsky
Apertura Trompovsky [DOO]
Minsk 1 98 1

1 d4 lll f6 2 igs d S 3 ixf6 exf6 4 e 3 ifs 5


id3
Aq u í las negras cometerían u n g rave error
Las negras han desarrollado su alfil pre­ posicional si cambiara n su cabal l o me­
maturamente, y las blancas i ntentan i n­ diante 1 1 ... 4Jxd2? 1 2 1Wxd2. Las blancas
mediatamente a rrebatar a su adversario la pueden hacer frente fácilmente a l ataque
ventaja de la pareja de alfiles. de su adversario por l a columna «e», de­
fendiendo el peón e3. Para conseg u i rlo
5 ... ig6 6 lll e2 id6 7 0-0 lll c6?! es s uficiente mover el rey a f2 y, si es ne­
cesario, la torre a e l . E n algún momento
las blancas pueden poner de relieve los
defectos del cambio de caballos con la ju­
gada f3-f4!, que inuti liza a la pareja de al­
fi les. El defecto de la jugada f3-f4 es la de­
bilitación de la casilla e4, sin embargo las
negras no pueden ocu parla si les falta el
cabal lo. Las blancas continuarán el avance
en el flanco de dama, trasladan su peón
hasta es, y el resto ya lo sabemos.

Ahora regresamos a la partida:

63
Construcción de un repertorio de aperturas

8 ... 0-0 9 .ixc6 bxc6 1 O éLJ bc3 E:b8 1 1 b3 Wlc8 Merecía atención 1 8 c4!? para a 1 8 ... dxc4
1 2 éll f4 1 9 bxc4 Elb4? responder 20 es füa4 21
Wb3! Sin embargo, el traslado i nesperado
Las b la ncas ma ntienen fi rme su i ntención al otro flanco de la dama 1 9 ... WaS! permi­
de ca mbiar uno de los alfi les. tiría a las negras obtener buen contraj uego
después de 20 tt'lc3 ib4 2 1 ctJ d 1 cs.
12 ... E:d8 13 é2J a4 1Mi'f5 14 é2Jxg6 hxg6 1 5
1Mi'd3! Wlh5 18 ... W.fg4 1 9 c4 dxc4 20 bxc4 E:b4 21 a3

No era conveniente 21 es a causa de 21


... ixf4! (pero no 2 1 ... Ele8? 22 Wa3!) 22
exf4 E\e2 23 :Sg3 Wxf4 24 fü1 (pierde 24
Wxe2? Wxd4+) 24 ... Wxd4+ 2S Wxd4 füd4
26 tt'lc3 :Sc2; las negras tienen tres peones
por el cabal lo, y las torres m uy activas.

21 ... E:xa4 22 W.fb3 E:xe3 23 W.fxe3

Era más fuerte 23 :Sxe3, tras lo cual no


salva 23 ... ixf4 24 :Ses+ � h 7 2S Wxa4
ixh2+ 26 �xh2 Wh4+ 27 � g 1 Wxd4+ 28
16 f4!? �f1 \1J/f4+ 29 �e2 Wg4+ 30 �e3, y e l rey
blanco se escapa del jaque conti n uo. Solo
Esto parece excesivo, pero a u n así es la queda 23 ... Wxf4
manera correcta de protegerse contra el
mate. Las blancas debilitan el peón e3 y
el pu nto e4, sin embargo el adversario
no tiene un cabal lo para aprovecharse de
ello. Además, las blancas obtienen otras
opciones de j u ego, l igadas con la manio­
bra fü1 -f3-h3. Por otro lado, la j ugada na­
tural 1 6 g 3 permitiría a las neg ras obtener
la iniciativa en el fla nco de dama, seg ú n el
esquema: g6-gS-g4, g7-g6, �g7, Elh8 etc.

16 ... E:e8

En caso de 1 6 ... gS las blancas responde­ Dura nte la partida calculé la variante 24
rían con el movimiento 1 7 Wfs. Ele8+ �h7 (es mala 24 ... if8 2S :Sxf8+!)
2S Wh3+ Wh6 26 Wxh6+ gh 27 es if4 28
1 7 fü3 E:e7? Eld 1 , y las blancas tienen la posibi lidad de
capturar el peón c7 tras la j ugada g2-g3.
Las negras no comprenden el proyecto de En el final las blancas d isponen de bu enas
su adversario y debilitan la ú ltima fila, y al posi bil idades para obtener la victoria. Sin
mismo tiempo obstacu l izan a s u propio embargo, decidí jugar al ataque.
alfil.
Y a pesar de todo, en la posición del ú lti­
mo diagrama las blancas tienen un bon ito

64
Construcción de un repertorio de aperturas

ca mino para ganar: 24 Wb8+ if8 (es mala Tras esta j ugada «activa» la ventaja podría
24 ... iih7 25 8 h3+) 25 8ae1 ! ! Se amenaza haber pasado a manos de las neg ras. Man­
el golpe en f8 seg uido del mate en e8, y tenía la igualdad 29 Wh3! Wxd4+ 30 ii h 1
en respuesta a 25 ... Wxd4 las blancas sim­ if8 3 1 füf8 c;t>xf8 3 2 Wh8+ cii e 7 3 3 8e 1 +
plemente apartan al rey de la clavada, 26 c;t>d6 34 \Wf8+ c;t>d5 35 Wxf7+ c;t>c5 36 fxg5
c;t> h 1 , y renuevan la amenaza. Si se defien­ fxg5 37 8b1 !
de a hora el alfil con el movimiento 26 ...
\Wd6, entonces 27 8e7!!, i Y a pesar de todo 29 ... gxf4??
las blancas capturan en f8!
Las negras se encontraban en u n terrible
23 ... E!:xc4? zeitnot y no pudieron encontrar el ca­
mino exacto. Después de 29 ... 8c1 + 30
Era i mprescind i ble 23 ... if8. c;t>f2 Wa2+ 31 We2 (31 8e2 \Wc4 32 8ee8
Wc2+!) 31 ... Wxe2+ 32 c;t>xe2 gxf4 tend rían
24 E!:bl tres peones por la cal idad, y las bla ncas
deberían esforzarse mucho para conse­
Perdía en el acto 24 We8+ if8 25 8e1 !, y g u i r u n empate.
para defenderse de la amenaza 26 \Wxf8+
c;t>xf8 27 8h8++, las negras deben entre­ Ahora todo termina con un mate:
gar la dama.
30 E!:gs+ @h6 31 :B:hs+ @95 32 h4+ @g4 33
24 ... Wfe6 Wfh3++

J ugada ú n ica. Vamos a examinar las posiciones q ue sur­


gen cuando las negras evitan el cambio
25 Wfg3?! del caba l lo f6 por el alfil blanco.

Y aq u í llevaba a la victoria la j ugada para­ 1 d4 tll f6 2 .ig5 lll e4


dójica 25 We1 !!, y g racias a la amenaza 26
8e3 las bla ncas se apoderan de la col u m­ Esta j ugada conduce a una posición agu­
na «e». da y compleja.

25 ... g5 3 ih4

Las blancas amenazaban dar mate a su ad­


versario después de 26 8b8+ if8 27 8h8+
c;t>xh8 28 füf8+ c;t>h7 29 \Wh4++

26 Wfd3?!

Esta j ugada natural, con cuya ayuda las


blancas de nuevo plantean u na amenaza
de mate, en realidad deja escapar la ven­
taja. Se conserva ban las posibilidades de
victoria después de 26 We 1 ! if8 27 Wxe6
fxe6 28 fxg5 fxg5 29 8b7.
3 ... g5
26 ... g6 27 E!:e3 Wfd5 28 E!:e8+ @g7 29 E!:bb8?!

65
Construcción de un repertorio de a perturas

La respuesta p rincipal. En ocasiones las las blancas obtienen buena com pensa­
negras juegan aquí 3 ... es, 3 ... dS e i ncluso ción por el peón. Esta opinión se confirmó,
3 ... c6. Después de 3 ... es lo mejor para las en particu lar, en la partida jugada en el
blancas es jugar 4 f3 (si 4 ctJd2, entonces 4 cambio de siglo Chepukaitis - Emel i n, San
... dS! proporciona a las negras buen jue­ Petersburgo 2000.
go). Después d e 3 ... es 4 f3, en la partida
Shereshevsky - Gufeld, Daugavpils 1 978, Si las blancas no q uieren jugar tan agu­
las negras jugaron 4 ... ctJf6!? Si compara­ do y sacrificar un peón, entonces pu eden
mos esta posición con la que surge tras 1 probar la jugada S c3. El juego puede con­
d4 ctJf6 2 igs es, vemos que aquí el alfil tinuar así: S ... iWb6 6 iWd2 dS 7 e3 ifs 8
blanco está situado en h4, y el peón en g4 ig6 9 0i e2 con una posición bastante
f3. Ahora el cambio S ixf6, a diferencia i nteresante y compleja, que por lo q u e yo
de 3 ixf6, es i mposible para las blancas, sé todavía no se ha probado en la práctica.
porq ue las negras pueden responder con
impunidad S ... exf6! Otro cambio, 6 dxcS En lugar de 3 ... es hay otra posi b i l idad
ixcS, ahora o más tarde, tampoco lo acon­ más: 3 ... dS 4 f3 ctJd6. Así siguieron las
sejaría el doctor, a causa de los agujeros partidas Shereshevsky - Kupreichik, M i nsk
por la diagonal g 1 -a7. Y después de S 0ic3 1 979, y Shereshevsky - Tukmakov, Moscú
(en l u gar d e S ixf6) S ... cxd4 6 iWxd4 0i c6 1 98 1 . En la primera partida después de S
7 iWd2 e6 la posición se asemeja a una ex­ 0ic3 las negras jugaron sin precisión : S ...
traña Sici liana. Por desgracia, estoy muy c6 6 e4 iWb6 7 l'fü 1 g6 8 if2, consigu ieron
lejos de ser considerado u n experto en una posición muy mala y perd ieron. Tu k­
la variante Rauzer de la Defensa Siciliana, makov reaccionó con mayor energía: S ...
y me resulta d ifícil hacer u na evaluación cS! 6 de ctJfS 7 if2 d4!, con com pensación
exacta, no obstante creo que las negras no más que suficiente por el peón; la partida
tienen nada de lo q ue q uejarse. terminó con una victoria convincente de
las negras.
Posteriormente llegué a la conclusión de
q ue las blancas deberían haber i ntenta­ La q u i nta j ugada de las blancas es mala:
do sacar provecho de los dos tiempos de en lugar de S ctJc3?! debieron jugar S c3!
ventaja con la ayuda de un sacrificio de Ahora la maniobra S ... es 6 dxcS ctJfS 7 if2
peón después de S dS iWb6 6 e4 iWxb2 (6 no es tan fuerte, porque las blancas con­
... ttJxdS? 7 iWxdS \Wxb2 8 iWxcS 0ic6 9 \Wc3) trolan la casi l la d4. Por otro lado, las blan­
7 ctJ d2 cas aventajan a su adversario en el desa­
rro l lo y tienen buenas expectativas para
apoderarse de la iniciativa.

Para terminar, la jugada 3 ... c6 va u n ida a


una trampa: las neg ras pretenden empeo­
rar la estructura de peones de su adversa­
rio con ayuda de 4 ... iWas+ y s ... iWhs. La
solución más sencilla es 4 c3, aunque tam­
bién son posi bles otras jugadas.

Regresemos a la jugada 3 g5 La partida


.•.

puede conti nuar así: 4 f3 gxh4 5 fxe4 c5 6 e3

En mi opi n i ón, e n la posición del diag rama Véase el diagrama siguiente

66
Construcción de un repertorio de a perturas

PARTIDA 26
M. Shereshevsky - B. M a ryasin
Apertura Trompovsky [A45]
Minsk 1 978

6 ... Wfb6 7 lll c3 cxd4

En caso de 7 ... e6 8 lll f3 \Wxb2 las bla ncas


pueden i ntentar tomar la i niciativa. Por
ejemplo: 9 lli bs \Wb4+ 1 0 �f2! \Was 1 1
llies.
La i nusual estructura de peones de ambos
bandos hace q ue la posición del diagrama 8 exd4 lll c6 9 lll f3
sea muy original. Aqu í no existe u na teo­
ría tan extensa como en la vieja y buena Es muy prometedora 9 lll d S \Wd8 1 O c3.
Apertura Espa ñola o el Gambito de Dama.
La antigua partida Bondarevsky - Boles­ 9 ... ig7?
lavsky, Moscú 1 945, aparece en todos los
l ibros de texto, y en base a ella esta posi­ Durante varias j ugadas seg u idas las ne­
ción ha sido considerada d u rante mucho gras eluden capturar el peón b2, por te­
tiempo como favora ble a las negras. Des­ mor a la i niciativa del adversario. Con su
pués de 6 ... �h6 7 \Wd3 llic6 8 lll d2 cxd4 último movim iento Maryasin provoca el
9 exd4 \Wb6 1 O lLi b3 as 1 1 a4 dS 1 2 élif3 paso a l fi nal, que acepto con gusto. Era
lLi b4 1 3 \W d 1 0-0 1 4 �d3 llixd3+ 1 5 \Wxd3 mejor 9 ... e6.
\W g6 1 6 llixh4 \Wxe4+ 1 7 \Wxe4 dxe4, Bo­
leslavsky, efectivamente, obtuvo ventaja. 10 lll d s 1.WaS+? 1 1 Wfd2! 1.Wxd2+ 1 2 iixd2 o-o
Sin embargo el j uego de las negras d ista 13 c3 e6 14 lll e3
de ser el ideal, de acuerdo con los estánda­
res modernos. En primer lugar, el caballo
b 1 debe desarrollarse por c3, y la coord i­
nación entre la torre a1 y la dama no debe
i nterrumpirse con la jugada 7 \Wd3.

La posición del diagrama tras la sexta


j ugada de las blancas es muy i nteresan­
te. El poderoso centro de peones de las
blancas es impresiona nte, en especial si
logran mantener los peones en su posi­
ción actual. Los peones doblados negros
del borde del tablero, definitivamente, son
una debilidad, que se puede explotar en el La pareja de a lfi les no compensa la de­
fi nal, aunque por ahora las blancas deben bilidad de los peones doblados «h». Las
estar preparadas para las complicaciones blancas poseen un centro poderoso y u n
que pueden surgir en cuafq u ier momento. desarrollo excelente de piezas; de hecho,
Quiero mostrar algunas partidas donde lo­ ¡una posición ganada!
g ré pasar al final.
14 ... if6 1 5 es ie7 1 6 dS! exdS 17 lll x dS d6

67
Construcción de un repertorio de aperturas

1 8 ibs idB 19 exd6 rio a retirarse a d8, y así tener la posi b i l idad
de jugar tt:'ig5-e6 con ganancia de tiempo.
La ventaja de calidad (de posición) se
tra nsforma en ventaja n umérica (de peo­ 30 ... E!:g7 31 h4 E!:g6
nes). Lo que sigue es la fase de real ización.
El fi nal de piezas menores es tan desespe­
1 9 ... h3 20 gxh3! rado para las negras como el de torres.

Típico en posiciones de este tipo. Es mejor 32 E!:x96+ hxg6 33 ©f3 <;tig7 34 ©g4 .ie3 35
no dejar al riva l los peones que han pene­ lll e 4 'kt>h6 36 b3 ib6 37 c4 id4 38 éll g s a6
trado demasiado en tu propio campo. 39 éll e4 ig1 40 h3 id4 41 lll g3 if2 42 éll e4

20 ... ie6 Aq u í se aplazó la partida, sin embargo las


negras abandonaron sin rea nudar el jue­
La captura 20 . . !xh3 no afecta ba particu­
. go. Las blancas ganan fácilmente: avanzan
larmente al resultado de la partida. el peón «h» hasta hS, obtienen un p uesto
avanzado para el rey en fS y después cap­
21 lll f4 ib6 22 llixe6 fxe6 23 ixc6 bxc6 24 turan el peón es.
©e2 E!:ad8 25 E!:ad1

La posición está más o menos defi n ida. El


PARTIDA 27
resto es cuestión de técn ica sencilla.
M. Shereshevsky - S. Yuferov
25 ... es 26 E!:hf1 fü6 27 d7 fü7 28 lll g s fü:d7 Apertura Trompovsky [A45]
29 E!:xd7 E!:xd7 Minsk 1 985

Las negras incl uso han consegu ido recu­ 6 ... ih6 7 c;ti12
perar el peón, aun así sus cuatro peones
«tu l lidos» no d ejan posibilidades de salva­ Esto es mejor q ue 7 IWd3.
ción. La posición de las neg ras está com­
pletamente perdida.

7 ... éll c6

30 fü6! En esta posición son posi bles otras j uga­


das; por ejemplo, 7 ... e6 y 7 ... cxd4, aun­
A las blan cas les resultará muy útil contro­ que por l o general por tra nsposición de
lar la sexta fila, para obligar al alfil adversa- jugadas conducen a la misma posición. La

68
Construcción de un repertorio de aperturas

jugada 7 ... \Wb6 es imprecisa, porque las todos los pati nadores se lanzan detrás de
blancas j uegan 8 lli c3 con la amenaza 9 él para arri nconar a los adversarios e n su
llia4, y 8 ... cxd4 proporciona a las blancas zona. Esta analogía con el hockey tiene su
una opción adicional, 9 \Wxd4. sentido: las blancas i ntentan establecer u n
cabal lo en la retag uardia de su adversario
Examinaremos las consecuencias de los y lo apoyan con sus peones. Sin embargo,
movimientos 7 ... e6 y 7 ... cxd4. Al jugar la práctica ha demostrado que tras una
7 ... cxd4 las negras comienzan a ejercer defensa correcta las negras se apoderan
presión con sus piezas sobre el centro del de la i niciativa. Por ejemplo, 1 1 lli bs 0-0!
oponente y a menazan capturar el peón 1 2 c4 d6 1 3 llixd6 es 1 4 \Wb3 exd4 (aú n
b2. Los acontecimientos pueden desarro­ e s más fuerte 1 4 . . . \Wd8! 1 S dxeS llixeS 1 6
llar de esta manera: 8 exd4 lli c6 9 llif3 \Wb6 gd 1 llig4+) 1 S \Wxb6 ie3+ 1 6 We 1 axb6,
1 O llic3 \Wxb2 (son mejores las j ugadas con posi bilidades un poco mejores para
que se han dado en la práctica, 1 O ... d6 o las negras, Aleksandrov - Log i nov, Kstovo
1 0 ... e6) 1 1 tli bS Wd8? (es i mpresci ndible 1 994.
1 1 ... 0-0 con j uego de doble filo) 12 gb1
\Wxa2 1 3 dS!, y las negras sufren pérdidas Regresemos a la partida Shereshevsky -
materiales. Por ejemplo: 1 3 ... lli b8 1 4 \Wd4 Yuferov.
\Wxc2+ 1 S ie2 gg8 1 6 gb2.
7 ... lll c6 8 dS
En caso de 7 ... e6 8 lli c3 llic6 9 llif3 cxd4
1 O exd4 \Wb6 el juego de las negras parece Ya había j ugado a nteriormente con este
bastante sensato. De hecho, en la variante adversario en 1 979 y probé 8 c3 (sería u n
anterior se puede l legar a esta posición si error 8 llic3?? por 8 . . . ixe3+). L a partida
las negras juegan 1 O ... e6 en lugar de 1 O contin uó así: 8 ... \Wb6 9 Wfb3 cxd4 1 O cxd4
... \Wxb2? ( 1 0 exd4? ic 1 !) 1 0 ... \Wxb3 1 1 axb3 es 1 2
llif3 d6; más adela nte las blancas obtuvie­
ron u na gra n ventaja posicional, proba­
blemente decisiva. Era evidente q ue Yufe­
rov había encontrado una mejora; tal vez
quería entregar una pieza por tres peones
después de 1 O ... ixe3+!? 1 1 Wxe3 (1 1
\Wxe3 \Wxb2+) 1 1 ... \Wxd4+ 1 2 We2 \Wxe4+.
Decidí desviarme yo primero, porq ue con­
sideré que la posición de la partida del a ño
1 979 era bastante confusa.Así,

s ... lll es 9 Whs d6 10 ibs+ id7 1 1 lll f3


ig7 1 2 a4
Aqu í la conti n uación más fuerte es 1 1
ibs, porque en cua lquier momento las Véase el diagrama siguiente
bla ncas pueden optar por eliminar el ca­
ballo enemigo para al iviar la presión so­ Las bla ncas se han hecho con la i n iciati­
bre el peón central d4. Las blancas tienen va, sin embargo no pueden subestimar
la maniobra más emprendedora, a u nque el margen de seg u ridad de la posición de
arriesgada, 1 1 tlibS?! A los jugadores de las negras. Yuferov debió ganar u n peón
hockey canadienses les gusta arrojar el mediante 1 2 ... llixf3 1 3 gxf3 ixb2 1 4 ga2
disco al centro del adversario, y después if6, y aunque después de 1 S f4 la posición
Construcción de un repertorio de a perturas

lado opuesto del tablero. Lo mejor para las


blancas es aclarar primero la situación en
el flanco de da ma, i ntentar crear a l l í debili­
dades, y solo después comenzar u n j uego
combinado en ambos flancos.

21 ga3!

De esta manera las blancas liquidan la


amenaza b6-b5 y preparan b2-b4.

21 ... gab8 22 'if:?d3 if6 23 h3


de las bla ncas pa rece muy amenazadora,
no se ve nada concreto: 1 5 ... a6! 1 6 �xd7+ Las blancas no deben darse prisa: debe
\Wxd7 1 7 t2Jd2 fí:g8 seg uido del enroque impedirse que la torre negra acceda a la
en el lado largo. col umna «h» con gana ncia de tiempo.
Además, en posiciones de este tipo a ve­
Las negras no q u isieron entra r en esta po­ ces es útil conceder al adversario la posibi­
sición de doble filo y prefirieron jugar u n l idad de mostrar actividad.
final con u n peón menos.
23 ... 'if:?g7 24 gb1 füc8 25 lll f3 fü7 26 b4 c4+
12 ... 0-0 1 3 ixd7 Wfxd7 14 lll x h4 Wfg4?
Ahora las blancas obtienen un excelente
Era mejor conservar las damas en el table­ puesto avanzado en d4, aunque apa rente­
ro, mediante la j ugada 1 4 ... <ii hs. Ahora la mente parecía más desagradable pa ra las
suerte de la partida está decidida. negras abrir la posición.

15 Wfxg4 lll xg4 1 6 'if:?f3 éll e s+ 17 'if:?e2 lll g6 27 'if:?c2 ghs 28 gaa1 fücs 29 bS as
18 lll xg6 hxg6 1 9 lll d2 b6 20 c3 a6
Ahora las blancas deben preparar l a ma­
niobra t2Jf3-d4-c6. No obstante d eben
tener cuidado, porque las negras pueden
obtener cierto contraj uego con el movi­
miento fí:h4. Además, tras el cambio t2J d4-
�xd4-cxd4 surge u n fi na l de torres en el
que las negras pueden crear algún tipo
de contraj uego en el flanco de dama. Las
blancas deben paralizar las acciones del
oponente, ejerciendo presión por la co­
lumna «f».

30 fü1 ghs 31 gad1 gds?! 32 gd2 ies


Las blancas tienen un peón más, y es hora
de deci d i r un plan para su materialización. Véase el diagrama siguiente
Sería muy ingenuo empezar a avanzar in­
mediatamente los peones del flanco de Las negras i ntentan oponerse a la presión
rey, para crear u n peón pasado. Las ne­ de las blancas por la col u m na «f», pero
g ras podrían obtener contraj uego en el conceden a las blancas la excelente posi-

70
Construcción de u n repertorio de a perturas

bil idad de jugar 33 éD d4! 8 étJd5! '1.Wd8

Justo a tiempo, porque las negras no pue­ El ajed recista francés admite su error. Era
den avanzar el peón «h. i nteresante el sacrificio de torre median­
te 8 ... \Wg6. Después de 9 Clic?+? mds 1 0
33 ... :Bh4 34 :Bdf2 if6 35 éll c6 fü8 36 fü4 Clixa8 \Wxe4 las neg ras tienen cierta com­
pensación; sin embargo, las blancas pue­
Todo ha termi nado. El caballo se ha situa­ den jugar la sencilla 9 \Wf3 con idea de l le­
do en la casi l l a c6, y a hora el peón c4 es var el caballo g 1 a f4. Debe señalarse q ue 8
vul nerable. Todavía siguió: ... W/as+ 9 c3 e6 no vale por 1 O iWhS! exdS?
1 1 \!Mes+
36 ... igs 37 :Bxh4 ixh4 38 es :Bes 39 fü4
i,gs 40 :Be4 fS 41 exf6+ ©xf6 42 ©d2 e6 43 9 \Wh5 ig7 10 Wfxh4 cxd4 1 1 \Wg3 ©fs
h4 ih6 44 g4 g5 45 h5 e5 46 :Bxc4 e4 47 Cll d4
Las negras aba ndonaron.

PARTIDA 28
Mijaíl Shereshevsky - Manuel
Apicella
Apertura Trompovsky [A45]
Budapest 1 99 1

1 d4 éll f6 2 igs éll e4 3 ih4 es 4 f3 g 5 5 fe gh


6 e3 'l.Wb6?!
12 exd4!
Como ya sabemos, es más precisa 6 ... �h6,
que obliga al rey blanco a desplazarse a f2. No soy d iferente de la mayoría de jugado­
res de ajedrez, que prefieren atacar con
7 étJ c3 ih6? material equili brado a defenderse con
ventaja material. Dura nte el juego calcu­
Esta j ugada ya es un error. Las negras ya lé que las complicaciones después de 1 2
se a bstuvieron de desarrollar el alfil por h6 Clic? dxe3 1 3 Clixa8 \!Mas+ 1 4 c3! �xc3+ 1 S
en la jugada precedente, por eso debieron me2, probablemente red u ndaban e n fa­
seguir con el m ismo espíritu y jugar 7 ... e6. vor de las blancas; sin embargo, no q uise

71
Construcción de un repertorio de aperturas

ponerme a la defensiva. I ntuitivamente 19 ... ixb2+ 20 ©xb2 ©g7 21 éll c7! fü8 22
tomé la decisión correcta, porque después �hf1 ! Las negras a bandonaron.
de 1 S ... \WbS+! 1 6 mxe3 \Wxb2 1 7 l3.d 1 d6
el ataque de las negras compensaba de Nos queda analizar algu nos de los movi­
sobra la pérd ida de material. mientos que por transposición l l evan a
va riantes principa les de la apertura. Por
Para completar el cuadro, añadiré que des­ ejemplo, las negras pueden jugar 6 ... é2i c6,
pués de 1 3 0-0-0! (en lugar de 1 3 t2ixa8) y después 7 é2i c3 ih6.
1 3 ... l3.g8 1 4 ii b 1 ih6 1 S \Wh4 \Wxc7 1 6
\Wxh6+ l3.g7 1 7 \Wxe3 las posi bilidades de
las bla ncas también son preferi bles, a u n­
que la conti n u ación de la partida es bas­
tante más fuerte.

12 ... ixd4 13 0-0-0 �g8 14 Wfh4

Algo más fuerte que 1 4 \Wc7 ib6 1 S \Wf4


é2i c6 (pierde 1 S ... e6? a causa del 6 \Wh6+!
l3.g7 1 7 é2if6 ie3+ 1 8 \Wxe3 \Wxf6 1 9 \WcS+)
1 6 é2if3.

14 ... éll c6 1 5 éll f3 ig7 1 6 éll g s Las blancas no pueden jugar 8 mf2 por 8
... ixe3+ Sin embargo, pueden jugar 8 dS!
é2i b8 9 es ixe3 1 O ic4 con u na iniciativa
mortífera por el peón. A veces las negras
juegan 6 ... cxd4 7 exd4 es

16 ... h6?

El error decisivo en una posición mala. La


última jugada de las neg ras es demasiado
optimista e ignora las amenazas tácticas Aqu í es muy fuerte 8 \WhS! d6 9 é2if3 l3.g8
del adversario. Resistía más 1 6 ... éLi eS, 1 O é2ic3!, Ker - Kulash ko, Auckland 1 997.
au nque tampoco salvaba. Ta mbién es i nteresante 8 ic4!? con bue­
nas posibilidades de ataque. Esta posición
17 éll xf7! ©xf7 1 8 Wfh5+ ©f8 1 9 ic4 merece u n análisis cuidadoso.

No hay defensa contra el ataque de la to­ No i ntento demostrar q ue las blancas ob­
rre bla nca. Tod avía siguió: tengan ventaja con el movi miento !gS en
la seg u nda jugada. Si este fuera el caso,

72
Construcción de un repertorio de aperturas

esta jugada se encontra ría en las parti­


PARTIDA 29
das de los matches por el campeonato
Mijaíl Shereshevsky - lvica Raicevié
del mundo. Sin emba rgo, el lector ya de­
bería estar convencido, vistas alg u nas de Apertura Trompovsky [A45]
las partidas precedentes, de que u n movi­ Doiran 1 992
miento i mpreciso a menudo lleva a las ne­
gras a d ificultades insuperables. Además, 1 d4 ét:if6 2 igs e6 3 e4 h6 4 .ixf6 '\Wxf6 s ét:ic3
las blancas no necesitan complica r mucho .ib4 6 '\Wd2 cS!?
la l ucha, y pueden jugar tranqui las, con­
tan do con una ventaja cómoda en el fi nal. Una decisión i nteresante. Las neg ras in­
Me gustaría q u e el lector i ntente formar su tentan atacar inmediatamente el centro
propia teoría, d iferente de la teoría de esta blanco, para impedir la j ugada f2-f4.
variante ofrecida por los li bros, que por
supuesto en el futuro se refinará aún más. 7 es '1We7 8 a3 ias

Ahora examinemos la j ugada 2 ... e6 Después de 8 ... cxd4 9 axb4 dxc3 1 O iWxc3
0-0 1 1 bS las blancas están un poco mejor.

Las blancas deben jugar 3 e4, en otro caso


la j ugada de a l fi l no tiene ningún sentido. 9 b4!

3 ... h6 Las bla ncas necesitan jugar enérgicamen­


te, de lo contrario las negras destruyen
Hace tiempo anal icé la jugada 3 ... es y no los restos del centro de su adversario y se
pude encontrar nada convi ncente para las q uedan con la fuerte pareja de alfiles.
bla ncas después de 4 eS h6. Decidí jugar
de esta manera con negras contra el gran 9 ... cxd4
maestro Lputian en el campeonato de las
Fuerzas Armadas de 1 984; sin embargo, En caso de 9 ... cxb4 sigue 1 0 tli bS tli c6 1 1
después de 4 dS! h6 5 ixf6 W/xf6 6 tlic3 axb4 ixb4 1 2 c3 ias 1 3 tlid6+
a6 7 tlif3 eS? 8 a4 b6 9 id3 d6 1 O tli d2
conseguí salvar la partida solo a costa de 10 étJ bS .ib6 1 1 ét:id6+ ci>d8 1 2 ét:if3
gra ndes esfuerzos y con la ayuda de mi
adversario. Merece atención 1 2 f4, como se jugó en
algunas partidas posteriores.

1 2 ... ét:ic6

73
Construcción de un repertorio de aperturas

U na a lternativa i nteresante es 1 2 ... f6!? 1 6 lDf3 fxeS 1 7 0-0-0 fü8 1 8 llJxeS �xf2 1 9
Wlc3
1 3 .ibS f6 1 4 .ixc6 bxc6 1 5 l2Jxd4
E l principio de «no apresu rarse» en acción :
l a s blancas i ncrementan la presión, y man­
tienen todas las amenazas. Por desgracia,
pasé por alto u n contraj uego ocu lto del
adversario, tras lo cual comencé a repro­
charme por pensar abstractamente y des­
cartar otra continuación prometedora que
vi sobre e l tablero: 1 9 tt:l xc8 c/1Jxc8 20 1Mlc3,
y las negras no pueden defender el punto
d7. Sin embargo, objetivamente la j ugada
de la partida es más fuerte.

19 ... �e2! 2o @b1


1 5 ... @c7?
No era posible la captura en c8 por 20 ...
Hasta este momento ambos adversarios 1M/g5+
habían jugado b ien, pero a hora las negras
deberían haber capturado con sa ngre fría 20 ... �e3
el peón es. Después de 1 5 ... fxeS 1 6 tll 6f5
1Mlf6 1 7 tt:lxc6+ �e8 ( 1 7 ... c/1Jc7? 1 8 1Míd6+ Ahora a 20 ... iWgS sigue 21 tll e 8+
c/1J b7 1 9 tt:l as+ �xaS 20 bxaS) 1 8 tll d6+
c/1Jf8 1 9 tt:laS! (1 9 tll e4? 1Mlh4 20 1M!d6+ r:/1Jg8 21 Wlb2 .ia6
21 tt:le7+ c/1Jf7) se llegaba a una posición
muy i nteresante: El ingenio de las negras las permitió evitar
una catástrofe inmediata.

Esta posición es crítica para evaluar las


acciones precedentes de am bos rivales. 22 bS?!
Requiere u n a nálisis detallado, au nque
defi n itivamente prefiero la posición de las Esta imprecisión se debe a un mal cálculo
blancas. de la variante. No era d ifícil encontrar 22
tll dc4!, tras lo cual la varia nte 22 ... �xc4
No obstante, volvamos a la partida. 23 füd7+ 1Mfxd7 24 tt:lxd7 mxd7 25 1Mlxg7+
c/1Jc8 26 :r:l:d1 �dS 27 fü1 proporcionaba a

74
Construcción de un repertorio de aperturas

las blancas una victoria senci lla. fil por d3, mientras que las negras quieren
situar su caballo en f6 tras el avance del
22 ... gbs? peón «f», para evitar tener que defender el
peón f5 med iante g7-g6. Al mismo tiem­
Agobiado por el zeitnot el gra n maestro po las negras perm iten que el adversario
yugoslavo comete un error decisivo. Era avance su peón «e».
im presci ndibl e jugar 22 ... cxb5, y ahora
en caso de 23 élif5 exf5 24 füd7+ \Wxd7 25 7 ctJe2
éli xd7 �xd7 26 \Wxg7+ �c6 27 l]dl apa­
rece 27 ... �c8! Ambos pasamos por alto Ahora y en la j ugada siguiente las blancas
esta oportun idad, gracias a la cual la ven­ podían j ugar e3-e4, aunque esto llevaría a
taja pasaba al bando de las negras. Si bien una posición a bsol utamente disti nta.
es cierto que en lugar de 23 élif5? es bas­
tante más fuerte 23 l]hfl ! l]d8 24 élixb5+ 7 ... llid7 8 b3 fS 9 c4 llif6 10 'IWc2 ctJe4
�xb5 25 \Wxb5 con amenazas imparables,
aunque no estoy seg uro de pudiera haber Las negras han conseguido continuar sin
encontrado sobre el tablero esta conti­ la j ugada g7-g6.
n uación.
1 1 o-o o-o 12 es i.c7 1 3 b4
Después de 22 ... l]b8? las blancas conser­
van la ventaja de material y ganan sin es­
fuerzo. La partida terminó de la siguiente
manera:

23 llifS exfS 24 gxd7+ '1Wxd7 2S llixd7 ©xd7


26 '\Wxg7+ ©e6 27 '1Wxh6+ ©e7 28 '\Wf4 gb7
29 '\WgS+ ©e6 30 '\Wg6+ ©es 31 bxa6 gbs
32 fü1 i.d4+ 33 ©c1 fü8 34 '\Wg7+ fü6 3S
g4 ©ds 36 gd1 gxa3 37 gxd4+ Las negras
a bandonaron.

No pretendo convencerle de que con


blancas es suficiente jugar 2 �g5 para ga­ Las blancas siguen la l ínea estratégi­
nar, por eso mostraré una partida que ter­ ca principal. Las neg ras deben b uscar
m i nó a favor de las negras. contraj uego en el otro lado del tablero.

13 ... i.d7 14 a4 ge8 1S ctJf3 ge6 1 6 bS gh6


PARTIDA 30
Las negras amenazan el sacrificio del alfil
Mijaíl Shereshevsky V. -
y obligan a las blancas a debilitar su flanco
Bogdanovsky de rey.
Apertura Trompovsky [DOO]
Doiran 1 992 1 7 g3 '\We7 1 8 bxc6 bxc6 1 9 gab1 i.cs

1 d4 ctJf6 2 i,gs dS 3 i.xf6 exf6 4 e3 i.e6 s Véase el diagrama siguiente


ltJ d2 c6 6 i.d3 i.d6
20 aS?
Las blancas han decidido desarrollar su al-

75
Construcción de un repertorio de aperturas

«desechable» en este libro, que se i n icia


con las j ugadas 1 e4 es 2 d3

¿Cómo se me ocu rrió la idea de empezar


la partida de esta manera? A fi nales de los
a ños setenta y principios de los och enta,
Peter Korzu bov, mi alumno con mayor ta­
lento, obtuvo buenos res ultados en mu­
chas competiciones. Por ejemplo, en 1 978
ganó un torneo clasificatorio para el m u n­
dial de cadetes, en el que luchó con aje­
d recistas de la talla de Andrei Sokolov, Ehl­
No es fácil imitar a Petrosian. Las bla ncas vest y Novíkov. En el campeonato m u ndial
no advierten el peligro y conti núan ab­ obtuvo el cuarto puesto detrás de Short,
sortas el j uego en el flanco de dama. M i que fue tercero. Korzubov obtuvo dos nor­
último movim iento s e puede com pa rar mas para el título de maestro i nternacio­
con el antiguo ritual japonés del «haraki­ nal, sin em bargo solo había j ugado 22 par­
ri». Entonces m e encontraba en m uy baja tidas, y la F I DE exigía como mínimo 24. No
fo rma, y solo calculé varia ntes de este tipo: había d udas de que en el próximo torneo
20 ... !xaS? 21 W/a4 !c7 22 !a6, tras lo cual Korzubov obtendría el título de maestro
la i niciativa de las blancas en el flanco de i nternacional. Sin embargo, s ucedió algo
dama se i ncrementa. Era imprescindible imprevisto. I n esperadamente, su salud
ocuparse de m edidas profilácticas e n el se deterioró bruscamente y se graduó en
flanco de rey. Por ejemplo, h2-h4, i>g2, el ejército antes de lo previsto. Korzubov
Eí:h 1 , y solo después pensar en acciones en continuó su participación en los torneos
el otro lado del tablero. de vez en cuando pero, por desgracia, es­
taba lejos de su forma a nterior. . .
20 ... gS!
Ten ía que contar esta triste historia, por­
Di recto a l a diana. Las negras preparan la que a Korzubov no le g ustaba jugar 1 d4,
apertura de la posición med iante f5-f4, y sino 1 e4, aunque evitaba jugar las va­
la j ugada 21 füel no lo impide, porq ue las riantes agudas de la Defensa Siciliana y
neg ras captura n el peón as con gana ncia procuraba elegir opciones con u n j uego
de tiempo. En esta partida las negras no estratégico tranqu ilo. Con frecuencia ob­
pud ieron hacer frente al ataque del adver­ ten ía posiciones sin perspectivas claras. A
sario en el fla nco de rey, y perdieron, de veces le decía en broma: «Petya, me d ivier­
hecho, sin luchar. Es poco probable que el te ver cómo llevas el caba l l o a b3, y l uego
motivo de esto pueda l lamarse apuros de te esfuerzas en traerlo a f3». Se trataba de
tiempo. la variante Najdorf en la Defensa Sici l i a na.

21 a6 f4 22 exf4 gxf4 23 Wlc1 ig4 24 lll es Korzubov era u n maestro experi mentado,
ixeS 2S dxeS ixe2 26 ixe2 W/xeS 27 :gb7 ya había participado en la Primera liga del
gf6 28 W/b2 Wlxb2 29 :gxb2 f3 30 id1 lll xcS Campeonato de la URSS, y a ese n ivel no
31 :ga2 :gbs 32 :gas :gbs 33 :ga3 lll e4 34 :gel es fácil cambiar el repertorio de aperturas
:gb1 3S :gd3 :gal 36 m e3 lll c3 Las bla ncas en dos semanas. Por ese motivo me pa­
abandona ron. reció lógico eludir d u ra nte algún tiempo
la teoría principal de la Defensa Siciliana.
Examinaremos ahora la ú ltima apertura Tuvimos que recurrir a las aperturas con

76
Construcción de un repertorio de a perturas

colores cambiados. Trabajamos mucho


con el siguiente orden de j ugadas en la
Apertura I nglesa: 1 c4 d6 2 d4 es. Ahora
las negras no temen el cambio de damas,
porque el caba l lo no se ha desarrollado
por f6, y después de 3 dxeS dxeS 4 \Wxd8+
<ii x d8 S ctJf3 las negras pueden jugar sen­
cillamente S ... f6. Esta es la d iferencia con
la variante 1 d4 ttlf6 2 c4 d6 3 ttlc3 es 4
dxeS dxeS S \Wxd8+ <iix d8 6 ctJf3 ctJ bd 7,
donde las blancas d isponen de u n plan
muy bueno, relacionado con el avance
del peón «g». Además revisamos una par­ en la variante con las j ugadas 3 ctJd2 ttlf6,
tida de Larsen, en la que el gra n maestro las bla ncas no consig uen acceder a esta
danés real izó con las neg ras un plan muy posición debido a la i ndefensión del peón
i nteresante: 1 c4 d6 2 d4 es 3 ctJf3 e4 4 d4. Y en la variante con la j ugada 3 es las
ctJd2 fS S lli c3 ctJf6 6 e3 c6 7 f3 dS 8 \Wb3 bla ncas no tienen tiempo para el avance
!e7 9 !e2 0-0 1 0 fxe4 fxe4 1 1 cxdS cxdS f2-f4. Aq uí, a costa de la pérdida de u n
1 2 tt:Jdxe4 tt:Jxe4 1 3 ctJxe4 ttlc6 con buena tiempo ( e l peón d2 ha avanzado a d4 e n
com pensación por e l peón sacrificado. No dos j ugadas), ¡las blancas han conseguido
recuerdo si Larsen sacrificó efectivamente mantener el caba l lo en la casilla ideal b1 !
el peón o simplemente lo recomendó, no Lo ún ico neg ativo, o más bien positivo,
obstante l legué a la concl usión de que se es la i nsegu ridad temporal del peón es,
podía jugar así con colores cam biados. Me ya que es muy peligroso para las negras
d ispuse a comprobar esta variante en el aceptar su sacrificio.
campeonato de Bielorrusia del año 1 983,
contra Mochalov. 9 ... !e7

Mochalov reh úsa el sacrificio. La varian­


te princi pat 9 ... fxeS, la veremos en la si­
PARTIDA 3 1
guiente partida.
Mijaíl Shereshevsky - Evgeny
Mochalov 10 'it>hl 0-0 1 1 lDa3
Defensa Sic iliana [B25]
Minsk 1 983 Las negras no han conseg uido el
contrajuego contra el rey bla nco típico en
1 e4 es 2 d3 é2Jc6 3 f4 dS 4 ie2 estas posiciones de la Defensa Francesa, y
ahora la superioridad de las bla ncas (gra­
El orden de j ugadas más preciso para las cias a su ventaja de espacio) es evidente.
blancas en esta variante.
1 1 ... cxd4 12 cxd4 '\W d8 13 l2J c2 l2J b6 1 4 exf6!
4 ... é2Jf6 5 e5 l2J d7 6 é2Jf3 e6 7 c3 f6 8 d4 '\Wb6
9 0-0 J usto en este momento, cuando el caballo
negro ha perd ido el control sobre la casi­
Véase el diagrama siguiente lla f6, es hora de cambiar la estructura de
peones.
Llegamos a la posición que había prepara-
do. En la Defensa Francesa, y en concreto 14 ... ixf6 1 5 b3 id7 1 6 id3 l2Jc8 1 7 '\We2

77
Construcción de un repertorio de aperturas

t¿j d6 18 ia3 W1c7 19 t¿j es g6 20 gacl caballo e3, la partida term inaba i nmedia­
tamente.
La ventaja de las blancas se acrecienta
con cada j ugada, y ahora empieza a ser 26 ... bxc6 27 ics? eS!
decisiva. Pueden encontrarse algunas im­
precisiones en las acciones de las neg ras, Pasé por alto completamente esta jugada.
sin embargo me parece q ue fue más fáci l
j u g a r con blancas esta posición, mientras 28 fS exd4 29 llic4
que las negras empezaron a estar mal ya
al sal i r de la apertura. Vea lo que h ice con mi posición absol uta­
mente ganada. Por suerte logré recupe­
20 ... füe8 21 Wffg4 llie4 22 lli e3 gad8 rarme. Y en el zeitnot m utuo organicé u n
ataque ganador.
Al defenderse de la amenaza 23 tt:lxd5, las
negras pasan por a lto un golpe táctico.

29 ... ci>h8

23 lli xg6 El «columpio» del zeitnot. Después de 29


... !'í:d5! 30 b4 e3 son las neg ras las que tie­
Esto da fi n prácticamente a la l ucha. nen ventaja.
Después de 23 ... hxg6 24 Wxg6+ i.g7 el
procedimiento más rápido para ganar es 30 1.?NgS
25 i.xe4 dxe4 26 d5. Sin embargo, hacía
tiempo que no j ugaba en torneos y me Llevaba a ventaja blanca 30 !'í:ce l ! e3 3 1
encontraba en muy baja forma; esto expli­ Wh4.
ca los milagros que em pezaron a suceder
a conti n uación.

23 ... ig7 24 ixe4?! No vale 31 ... füd6 por 32 i.xd6 Wxd6 33


f6, y es mala 33 ... i.f8? (mantiene más o
Un ca mbio injustificado. ¿Para qué abrir la menos el eq uili brio 33 ... Wf8) por 34 f7 y
col u m na «d»? 35 Wg8++

24 ... dxe4 25 llies ic8 26 lli xc6? 32 tLJbS! V!íd7?

Una j ugada horrorosa. Después de 26 Si 32 ... cxb5, entonces 33 i.f8! Los saltos
Wh5, con idea de incluir en el ataque a l del caballo confund ieron a las neg ras, y no

78
Construcción de un repertorio de a perturas

encontraron la retirada correcta 32 ... \Wf7!,


tras la cual conservaban mejores posibili­
dades.

33 ixd4 l:!xbS 34 ixeS fües 3S füdl l:!dS 36


l:!xdS 1M!xdS 37 1Mle7! 1M/g8 38 f6

Llevaba más rápido al objetivo 38 :8.d 1 !


if8 39 i1Me8.

38 ... .ita 39 1M/xe4 1M/e6 401M/d4 es?

¡ Error en la jugada de control! Después de rrecto para desarrollar la i niciativa. En esta


40 ... \Wf7 las blancas tendrían que aplicar partida Kupreichi k no consigue resolver
una técni ca excelente para ganar la parti­ este problema.
da.
l S .ibS?
41 1M/d8 @g8 42 f7+ @g7 43 1M/gS+ Y las ne­
g ras a ba ndonaron. Después de 43 ... \Wg6 Era necesario desarrollar el alfil por el otro
gana 44 \Wes+ ct?h6 45 \We8. flanco. Después de 1 5 ihS+! g6 1 6 if6!
(si 1 6 \Wf3, contando con 1 6 ... \Wxd4+? 1 7
Cuando me preparaba j u nto con el eq uipo ct? h 1 ie7 1 8 i1Mf7+ ct?d8 1 9 ixe7+ Ci'Jxe7
de Bielorrusia para la Espartaquiada de los 20 ie2, y los dos peones demás no salvan
Pueblos de la U RSS del año 1 983, mostré a las negras, entonces sigue 1 6 ... ie7! 1 7
el sistema con 2 d3 al gran maestro Viktor \Wf7+ ct?ds 1 8 ixe7+ Ci'Jxe7 1 9 \Wf6 :8.e8 20
Kurpeich i k, q u ien lo aplicó con éxito en ig4 :8.c8 con una posición de doble fi lo)
varias ocasiones. 1 6 ... :8.g8 1 7 Ci'Ja4! \Wb4 1 8 a3 i1Md6 1 9 ig4
con compensación más que suficiente por
el peón.

PARTIDA 32
La idea de Kupreichik de continuar el ata­
Viktor Kupreichik - Jaan Ehlvest que en el final parece original. Sin embar­
Defensa Siciliana [B25] go, tuvo éxito solo por un error de las ne­
Moscú 1 983 gras.

1 e4 es 2 d3 e6 3 f4 dS 4 ie2 tlJc6 S tlJf3 ttJ f6 lS ... 1M!xd4+ 1 6 1M/xd4 ttJ xd4 1 7 ixd7+ @xd7
6 es ttJd7 7 c3 f6 8 d4 1Mlb6 9 o-o cxd4 10 cxd4 1 8 fü7+ @e8?
fxeS 1 1 fxeS ttJ dxeS 1 2 tlJxeS tlJxeS
Ahora las bla ncas tienen todo en orden:
Ehlvest acepta el reto. recuperan uno de los peones entregados,
y conservan u n fuerte ataque. Era bastan­
13 tlJc3 .id7 1 4 .igS tlJc6 te más fuerte 1 8 ... ct?c6! Por ejemplo: 1 9
fü 1 ics 20 © h 1 :8.af8 21 füg7 Ci'Jfs, y cae
Véase el diagrama siguiente la torre g7. Después de 1 8 ... ct?c6 las ne­
gras rechaza ban el ataque y conservaban
La posición del diagrama parece muy la ventaja material.
atractiva para las blancas; sin embargo, no
es n ada sencillo encontrar el camino co- 19 l:!xb7 h6?

79
Construcción de u n repertorio de a perturas

q ueda 36 g b3+ �xa8 37 gc8 g4+ 38 � h4


füS (amenaza tanto 39 ... g hS++, com o 39
... gS++) 39 gc:b8+ �a7 40 g8b7+ �a8
(pero no 40 ... �a6? 41 m b6+ �as 42 b4+
�a4 43 ga7+) 41 gb8+, y todo termina
con jaque continuo.

36 �b3+ ©xa8 37 fü6 .ics 38 g4 �dS 39


�a6+ .ia7 40 �xe6 �d7 41 �es �dS 42 �e7
Las negras a ba ndonaro n .

Enseg u ida s e probó d e n uevo el sacrificio


20 lD xdS! hxgS 21 lDe7+ ©d7 22 tlJxa8+ de peón.
©es 23 �xa7 ©bs 24 �a4! ©b7

Si 24 ... il.cs, entonces 2S gas (2S b4?


PARTIDA 33
tt:Je2+ 26 �f1 id4) 2s ... il.b4 26 fügs
�xa8 27 füg7 conserva las posibil idades Peter Korzubov - Lem bit 011
de victoria. Defensa Siciliana [B20]
Tallin 1 983
2S fü1 'De2+ 26 ©t2 tDt4 27 ©t3 .id6 28
�d1 tlJ dS 29 �e1 �es 30 g3 .ibs 31 fü1 �e7 Las negras ensayaron cambiar el orden de
32 �as �f7+ 33 �g4 füS 34 �a3? jugadas en la apertura.

Tras esta j ugada descuidada las b la ncas 1 e4 es 2 d3 e6 3 f4 dS 4 .ie2 tlJf6 5 es tlJfd7 6


pod ía n caer bajo u n ataque, y ya ten drían c3 tlJ e6 7 tD f3 f6 8 d4 '1Wb6 9 0-0 cxd4 1 O cxd4
que buscar la salvación. Era imprescindi­ fxeS 1 1 fxeS tlJdxeS 12 tlJ xeS 'DxeS 1 3 tlJc3
ble 34 fücS. Aq u í las negras jugaron 1 3 ... tlJc6?

34 ... tlJ f6+ 3S ©h3 Ahora las blancas se ven obl igadas a situar
el alfil en bS, a u nq ue resulta ser muy útil:
esa j ugada prácticamente gana.

14 .ibs .id7 15 !xe6! bxc6 1 6 .igs eS?

La decisión de 011 de provocar una crisis


i n mediata resulta catastrófica para él, aun­
que en todo caso la posición de las negras
prácticamente era desesperada.

Véase el diagrama siguiente

1 7 tlJa4
3S ... .id6?
Korzubov e l ige la vía posicional tran q u ila.
Era correcta 3S ... fü2! con la amenaza 36 ... En su lugar podía realizar u na combina­
g4+ 3 7 � h4 füS!, y las mismas bla ncas no ción espectacular: 1 7 \Whs+ g6 1 8 gxf8+!
pueden jugar 36 g4 por el mate en h2 Solo Las neg ras no pueden capturar la torre

80
Construcción de un repertorio de aperturas

PARTIDA 34
Aleksandr Ryskin - Kuczynski
Defensa Siciliana [B20]
Opole 1 99 1

Las pri meras 1 2 j ugadas son las mismas


que las de las partidas Kupreichi k - Ehlvest
y Korzubov - 011, aunque en lugar de 1 3
ct:'lc3 Ryskin jugó 1 3 ih5+!?

con el rey, 1 8 ... cii xf8, por 1 9 Wh6+ ciif7


20 fü1 + cii g 8 (20 ... !fs 21 füfs+ gxfs 22
W/f6+ ciig 8 23 We6+ cii g 7 24 !h6++) 2 1
!f6, por eso es obligado j u g a r 1 8 ... füf8.
Y entonces 1 9 \Wxh7 Wxd4+ 20 cii h 1 \!Mes
21 Wxg6+ fü7 22 2'.e1 ! gana. Es cierto que
la variante elegida por Korzubov tampoco
deja a las negras esperanzas de salvación .
Siguió:

17 ... Wlb4 1 8 a3 W!d6 1 9 dxe5 Wlg6 20 ie3?!


Siguió 13 ... g6 14 ©h1 ! lll c6
Una imprecisión, era bastante más fuerte
20 e6! WxgS 21 exd7+ cii x d7 22 W/b3 . Si 1 4 ... ct:'lf7, entonces 1 5 Wf3 \Wc7 1 6 ct:'lc3
gxhS 1 7 !d2! ct:'ld6 1 8 ct:'lxdS! exdS 1 9
20 ... if5? 2'.ae 1 + !e7 20 W!f6 2'.g8 21 !gS con ame­
nazas decisivas.
Las negras podían resistir más después de
20 ... !e7! 15 Wlf3 ie7 1 6 ih6! id7

21 Wlf3 id3 22 �f2 ie7 23 ic5 ih4 24 g3 Es mala 1 6 ... gxhS por 1 7 !g 7.
�b8 25 id6 �b5 26 lll c5 füc5 27 ixc5 id8
28 e6 ie7 29 ixe7 ©xe7 30 W! e3 Las negras 1 7 Wlf7+ ©d8 1 8 ig4 ©c7
a ba ndonaron.
Es más tenaz 1 8 ... ct:'lxd4, aunque después
Otro de mis alu mnos, Aleksandr Ryskin, de 1 9 ct:'ld2 2'.e8 20 !e3 la i n iciativa de las
e nsayó una idea excelente en esta va rian­ blancas compensa de so bra el peón de
te en u n torneo de ajedrez activo en Po­ menos.
lonia.
19 lll c3 �af8 20 ixf8 �xf8 21 Wxh7 Wxb2
22 füc1 con una posición ganada para las
bla ncas.

Veamos algunas partidas más j ugadas con


esta variante.

81
Construcción de un repertorio de a perturas

disfrutan de u na coordi nación excelente


PARTIDA 35
entre sus piezas. O bjetivamente la posi­
Peter Korzubov - Semen Dvoiris
ción está más o menos eq uili brada, y se
Defensa Siciliana [B20] avecina una lucha tensa.
Vilnius 1 984
B id2
1 e4 es 2 d3 e6
Excelente j ugada profiláctica, que refuerza
En la partida Korzubov - Glek, Mi nsk 1 983, el peón c3.
las negras jugaron 2 ... lll c 6. La partida con­
tinuó así: 3 f4 d S 4 il,e2 Cll d4 5 lll f3 lll xe2 6 13 ... éll b6 14 éll e3 tLias 1S id3 é2J ac4 1 6
iWxe2 e6 7 ed iWxdS 8 Cll c3 iWd8 9 il,e3 lll f6 Wfe2 id7
1 O d4 iWaS 1 1 0-0-0, y aquí las negras no
encontraron nada mejor que el sacrificio Las maniobras negras parecen bastante
de peón 1 1 ... c4. Después de 1 2 iWxc4 il,b4 naturales. En caso de 1 6 ... cxd4 las negras
1 3 iWbS+ il,d7 1 4 iWxaS il,xaS 1 5 il,d2 il,c6 debían tener en cuenta la respuesta 1 7
1 6 g hfl il,xc3 1 7 il,xc3 lll e4 1 8 il,d2 il,ds lll xd4.
1 9 b3 bS 20 il,as f6 21 lll e l su actividad se
q uedó en nada, y las blancas materializa­ 17 é2Jxc4 éll xc4 1 8 ixc4 dxc4 1 9 ie3 Wfas 20
ron su ventaja material. dxcS ixcS?

3 f4 dS 4 ie2 éll c6 S c3 é2Jf6 6 eS é2Jd7 7 éll f3 Era mejor 20 ... iWxc3!, y después de 21
bS 8 éll a3 :E'!:b8 9 é2Jc2 b4 10 d4 bxc3 1 1 bxc3 gfc l iWa3 el peón c4 invul nerable. En ese
ie7 1 2 0-0 0-0 caso las posibilidades de las negras h u bie­
ran sido preferi bles.

21 ixcS WfxcS+ 22 fü2 ic6 23 éll d 4

Este tipo de posición recuerda mucho a la


Defensa Francesa. Las negras han abierto
una columna en el flanco de dama, donde
pueden seg u i r e l consejo de N i mzowitsch La posición se ha aclarado. El caballo blan­
de socavar la base de la cadena de peo­ co es bastante más fuerte que el alfil ad­
nes del adversario. Aunque las blancas versario, y en esta posición esta ventaja
tam bién disponen de m uchos triunfos. será «de larga d u ración».
La ventaja de espacio y el peón avanzado
es sirven de premisa para el ataque al rey. 23 ... g6 24 Wfe3 idS 2S éll fS ! füc8 26 WfxcS
Las blancas m a ntienen fi rmemente sus fücs 27 éll d 6 as 28 :E'i:d2 ©ts 29 ©t2 ©e7 30
puestos avanzados en el centro y además ©e3 ic6 31 :E!:adl ! ia4 32 éll e4 fü7 33 m1

82
Construcción de u n repertorio de aperturas

.ic6 34 tll d6 f6? posición excelente. Después, en el m edio


j uego, Korzubov superó con firmeza a su
En juego de las negras en las diez ú ltimas adversario, a partir de 24 �e3!
j ugadas podría mejorarse aquí y a l lá. Aun
así, el carácter de la posición no ha cam­ 1 e4 es 2 d3 tll e6 3 f4 élif6 4 tll f3 d5 s es éli g4
biado mucho. Dvoiris se encontraba en 6 .ie2 f6 7 h3 tLl h6 8 0-0 fxeS 9 fxeS g6 1 O c3
zeitnot y con su última j ugada decidió d4 1 1 Wfb3 .ig7 1 2 tll b d2 b6 1 3 tll e4 tll a s 1 4
cambiar bruscamente el transcurso de la 1We2 dxc3 l S bxc3 O·O 1 6 .igs .ib7 1 7 tll d 6
pa rtida. Sin embargo, como suele s uceder, .ie6 18 1Wd2 élifs 19 éli xfS E!:xfS 20 .ih6 1Wc7
la medicina no cura la enfermedad, sino 21 d4 exd4 22 exd4 .idS 23 E!:ac1 1W d7
que mata al paciente. Las negras debieron
jugar 34 ... hS, para red ucir el n ú mero de
peones en el flanco de rey, y atenerse a
una defensa pasiva.

3S g4 fü8 36 E!:ff2!

Korzubov encuentra de n uevo u n golpe


claro como el ag ua, que incrementa su
presión posicional.

36 ... .id7 37 gS fxeS?

Las negras no necesitaban abrir el j uego. 24.ie3 E!:af8 2S 1We2 E!:Sf7 26 <i>h2 e6 27 tll d2
Han perdido claramente el control de la füf1 28 .ixf1 .ib7 29 1Mfb2 WfdS 30 fü7 1Mfd8
posición y juegan sin fortu na el resto de la 31 Wfcl ms 32 tl\f3 .if8 33 .id3 fü7 34 E!:xf7
partida. Aunque después de 37 ... fS tam­ <i>xf7 3S éli gs+ @gs 36 tll xe6 Wfd5 3 7 tll f4
bién era muy d ifícil sostener la posición de 1Wxa2 38.ib1 1Wf7 39 e6 Wfe7 40.ia2 <i>h8 41
las neg ras. d5 Wfd6 Las negras sellaron su siguiente ju­
gada, sin embarg o después abandonaron
38 fxeS füS 39 füf8 <i>xf8 40 tll e4 fü7 41 sin reanudar el juego.
tl\f6 ia4 42 E!:d8+ @g7 43 E!:g8+ <i>f7 44
E!:h8 Las negras abandonaron. Para ilustrar el posi ble curso de los aconte­
cimientos sin damas, tenemos la siguiente
Es sorprendente la similitud de esta par­ partida, donde las blancas legaron demos­
tida con la sig u iente, que ofrezco sin co­ trar fácilmente la superioridad del peón e4
mentarios. sobre el peón cs.

PARTIDA 36 PARTIDA 37
Peter Korzubov - Aleksandr Viktor Kupreichik - El mar
Petrushin Maguerramov
Defensa Siciliana [820] Defensa Siciliana [820]
Tallin 1 983 Moscú 1 983

Las negras jugaron la apertura con origi­ 1 e4 es 2 d3 tll e6 3 f4 d5 4 .ie2 dxe4 S dxe4
nalidad y diligencia, y consiguieron una 1Wxd1+ 6 .ixdl tll f6 7 tll e3 e6 8 .ie3 .id7 9

83
Construcción de un repertorio de aperturas

etJ f3 0-0-0 10 ie2 ie7 1 1 0-0-0 etJg4 1 2 ig1 las bla ncas se retiran con \Wd4-d2, para
fS 13 h3 etJ h6 14 exfS etJ xfS 1 S etJ e4 :9: hf8 después desarrol lar el alfil por la gra n d ia­
gonal (en la casi lla b2). Aqu í este enfoq ue
sería demasiado a udaz debido al s i g nifica­
tivo retraso acumu lado en el desarrollo.

6 g3 etJf6 7 ig2 e6

Muy modesta. Sin embargo es obligada.


En es el peón se convertiría en u n objetivo
de ataque.

8 0-0 ie7 9 b3!

Las blancas deben preparar el avance de


1 6 c3 etJ h4 1 7 etJ xh4 :9:xf4 1 8 etJ d6+ ixd6 1 9 peón d3-d4. Tras la apertura de la posición
g 3 füh4 2 0 gxh4 if4+ 21 @c2 b 6 2 2 ih2 es los a lfi les fianchettados desarrolla rá n su
23 ig4 ixg4 24 füd8+ etJxd8 2S hxg4 ixh2 máxima actividad.
26 :9:xh2 @d7 27 fü2 @e7 28 @d3 etJf7 29
@e4 Las negras abandonaron. 9 ... 0-0 10 ib2 Wfc7 1 1 Wfe2 :9:d8

En otra ocasión probé u na n ueva modifi­


cación de la variante que se i n icia con 2 d3.

PARTIDA 38
M ijaíl Shereshevsky - Leonid
Yurtaev
Defensa Siciliana [B25]
Gomel 1 983

1 e4 cS 2 d3 dS 3 exdS WfxdS 4 etJf3 etJc6 S eLlc3

En posiciones de este tipo, con la misma


apertura, a un q ue con colores cambiados, Las negras necesitan trasladar el alfil de c8
con frecuencia las negras, en lugar de ata­ a e8 para term inar el desarrollo y coordi­
car i n mediatamente a la dama con el ca­ nar sus piezas. Sin embargo, la jugada 1 2
bal lo, fianchetan pri mero el alfil y después ... ibd7 tapa la col umna «d» y permite que
desarrollan el caballo por c6. Sin emba rgo, las blancas j ueguen 13 d4, tras lo cual las
decidí que con un tiempo de más tenía negras tendrá n que sufrir bajo el pel i g roso
sentido atacar enseg u ida a la dama. «bom bardeo» de los alfi les blancos, siendo
el alfil catalán g2 especial mente peligroso.
s ... Wfd8 No obstante, las negras necesitaban l legar
a esa posición. Yurtaev pensó aquí media
De n uevo existe u na pequeña diferencia hora, y en l ugar de realizar esa j ugada de­
en com pa ración con la posición a náloga cidió modificar la estructura de peones.
con colores cambiados. Con frecuencia

84
Construcción de un repertorio de aperturas

1 2 ... élJd4?! 13 é2Jxd4 cxd4 14 étJ bS Wl'b6 1 S a4 Las negra siguen el camino de menor re­
.ics sistencia: en el final la superioridad de las
blancas será a brumadora. Sin embarg o, es
Ahora me llegó el turno de pensar seria­ dudoso que otros movi mientos de las ne­
mente sobre la posición. Era necesario gras pudieran cambiar el resultado.
encontra r a cualquier coste la forma de
imped i r que las negras terminara n el de­ 23 dxc4 füd 1 ?
sarrollo.
Las negras s e aferran en vano al peón.
1 6 1.WeS! Después de 23 ... id?! 24 ixb7 :gab8 25
ie4 f5 26 ig2 :gbc8 las bla ncas a u n ten­
Ataca al peón d4 y el pu nto el. d rían que superar d ificu ltades técn icas.

16 ... é2J d7 1 7 Wl'gs f6 1 8 Wl'h4 é2Jf8 24 �xd1 @f7 2s es

Las negras están listas para terminar el Las bla ncas no se apresuran en ganar el
desarrollo e ig ualar la posición. De n uevo peón mediante 25 ctJd6+, y continúan re­
debía buscar u n remed io táctico. forzando tranquilamente su posición .

1 9 b4! .ixb4 20 .ixd4 .ics 21 .ixcS 1.WxcS 2S ... �b8?! 26 ctJxa7 .id7 27 �b1 Las negras
abandonaron. En caso de 27 ... ixa4 sigue
28 c6.

Para que el lector no crea q ue intento con­


vencerlo de que 2 d3 conduce a una ven­
taja automática de las blancas, este es el
i nicio de una partida en la que las negras
resolvieron fácilmente y con elegancia los
problemas de la apertura.

PARTIDA 39
Las blancas h a n obtenido alguna venta­ Peter Korzubov - Silvia Danailov
ja, sin embargo las negras amenazan la Defensa Siciliana [B21 ]
j ugada 22 ... a6, y da la im presión de que Pernik 1 984
ejercerán una resistencia seria. El sigu ien­
te movi miento de las blancas resuelve el 1 e4 es 2 d3 é2Jc6 3 f4 g6 4 é2Jf3 .ig7 s c3 d6 6
problema. .ie2 e6 7 0-0 é2Jge7 8 .ie3 fS! 9 é2Jbd2 0-0 10
étJgS h6 1 1 é2Jh3 b6 1 2 .if3 .ib7 13 Wl'e2 Wfd7
22 Wl'c4!! 14 .if2?! �ae8, y las blancas ya necesitan
pensar seriamente en cómo igualar.
Es agradable realizar este tipo de jugadas.
Con frecuencia son más efectivas que una Véase el diagrama siguiente
combinación bril lante.
La partida termi nó en tablas, a u nque las
22 ... 1.Wxc4?! negras tuvieron ventaja d u ra nte bastante
tiempo.

85
Construcción de un repertorio de aperturas

Para concluir, debo señalar u na vez más


que en mi opi n ión d icho sistema debería
estar i ncl u ido en el arsenal de cualquier ju­
gador fuerte. El título del capítulo debe re­
cordarle q ue no se debe usar como arma
princi pal, sino que sim plemente se aplica
de vez en cuando. En otro caso, tarde o
temprano su repertorio de aperturas en­
trará en crisis.

86
Capítulo 2
Estud i a n d o a los clásicos

Recientemente le pregu nté a u n ajedre­ Praktische Schaaklesen1º. Además, hay u n


cista con talento cuál era su opinión sobre l ibro m u y cu rioso y m u y raro d e E. Znosko­
las partidas d e Alekhine. Me respondió: Borovsky, Teoría del mediojuego en ajedrez.
«¿para qué voy a estudiar las partidas de En él se desarrollan los métodos de valora­
Alekhine?, no voy a jugar contra él». De ción de la posición típicos de aquella épo­
donde se ded u ce que solo estudia las par­ ca. Ahora están en gran parte olvidados.
tidas de sus adversarios. Estoy convencido
de que con ese enfoque las perspectivas Anteriormente a Stein itz los ajedrecistas
de este j ugador son muy limitadas. suponía n que el transcurso de los aconte­
cimientos sobre el tablero dependía solo
¿Por qué necesitamos estudiar hoy a los de ellos mismos. Era suficiente sentirse
clásicos? bien, tener u n a i nspiración creativa, y obli­
gadamente saltaría la chispa, aparecería
El ajedrez moderno comienza con las teo­ una combi nación genial. En aquel la época
rías de Steinitz. Anteriormente a él h u bo se jugó la partida «inmortal» Anderssen
jugadores muy fuertes, como Philidor, de - Kieseritzky (que lamentablemente está
La Bourdonnais, Morphy, sin embargo el lejos de ser perfecta, y desde el punto de
comienzo del ajedrez posicional moderno vista actual no resiste la crítica). Steinitz
se i n icia a partir de Stein itz. fue el primero en pensar si rea lmente esto
sucedía así, y empezó a i nvestigar esta
Yo, como entrenador, me preocupo por cuestión.
los resultados prácticos de los alumnos.
Por lo tanto, el estudio de los clásicos es Llegó a la conclusión de que las com bi na­
de i nterés, en primer l ugar, desde el pun­ ciones no son posi bles en todas las posi­
to de vista del j ugador práctico. Tengo un ciones, que su implementación no depen­
programa de trabajo determi nado, q uizás de solo del talento del jugador, sino de las
subjetivo, sobre los clásicos, que sugiero a propiedades de la posición en sí misma.
mis alumnos. Hay situaciones en las que e l jugador más
genial no p uede realizar ninguna combi­
No estoy demasiado i nteresado en el aje­ nación. Esto l levó a Steinitz a i nvestigar
drez anterior a Steinitz. Y aunque Morphy, d iversas posiciones, y empezó a buscar las
por supuesto, fue un notable ajedrecista, leyes g enerales del juego posicional. Sin
el estudio de sus partidas no se i ncl uye embarg o su logro más importante (¡debo
en mi programa. El programa comienza reca lcarlo!) fue la conclusión de que era
con la teoría de Steinitz. Creo que su me­ necesario jugar al ajedrez sigu iendo u n
jor descripción se halla en dos l ibros: el plan, que s u s acciones s e podían planear.
de Em. Lasker Manual de ajedrez (capítulo
«El j uego posicional») y el de Max Euwe 1O Nota del Traductor. Su traducción al castellano
sería Lecciones prácticas de ajedrez.
87
Estud iando a los clásicos

Y el plan, a su vez, dependía de la valo­


POSICIÓN 1
ración de la posición . Stein itz desarrolló
muchos principios i nteresantes del j uego Aaron Nimzowitsch - José Raú l
posicional, la mayoría de el los han resisti­ Capa blanca
do la prueba del tiem po, otros no se han San Petersburqo 1 91 4
justificado. Sin emba rgo su idea principal
es q ue es necesario jugar seg ún u n plan,
y que el plan emana de la valoración de la
posición. Esta i dea es total mente cierta, y
demostró ser muy importante para el de­
sarrollo de la teoría del ajedrez.

El enfoqu e típico de esa época acerca de


la valoración de la posición se describe
con mucha claridad en el mencionado li­
bro de Znosko-Borovsky. Estos son los tres
factores principales que i nfluyen en d icha
va loración: la su perioridad en fuerzas (o lo
que es l o mismo, la ventaja de material), Esta partida es u n ejemplo clásico del j ue­
la ventaja de tiempos (en la actualidad, en go lógico y activo del genio cuba no. El
el desarrol lo) y la ventaja de espacio. De decimotercer campeón del mu ndo, Garri
acuerdo al tema de la ventaja de tiempo, Kasparov, no la pasó por alto en su obra
los ajedrecistas empezaron a contar los fu ndamental «Mis geniales predecesores»;
tiempos partiendo de la posición i nicial. más adelante cito algu nos de sus co men­
Por ejemplo, podía resultar que u n ban­ tarios.
do tenía seis tiempos, y el otro d iez (esto
ocu rre no solo por una pérdida d i recta de Las bla ncas tienen u n peón más, y las ne­
tiem pos, sino también debido al cambio g ras ventaja de desarrol lo. Contemos los
de u na pieza que h izo varios movi mientos tiempos: las blancas han j ugado e4, un
por otra q ue apenas se ha movido). Ahora, tiempo, llic3 dos, el enroque tres, la dama
por supuesto, nadie cuenta los tiempos, el en a6, son dos tiempos; en total, ci nco. Las
ajed recista sencil lamente echa un vistazo negras tienen más tiem pos. Las j ugadas
y valora la ventaja de desarrollo de u no u de peones g6, d6, bxc6, tres tiempos; E:c8,
otro bando. E:e8, Wfd7, �g7, llif6, y el enroque seis más
(por supuesto, no todos tienen el m ismo
Una vez establecidos estos tres factores, se va lor; por ejemplo, el de E:c8 no es muy
pasaba a la eval uación de la posición y a la claro).
ela boración de u n plan de j uego. Este en­
foq ue puede ser útil e n ocasiones, incluso Repito que no es necesario hacer estos
en la actualidad. Veamos u nos ejem plos. cálculos. Salta a la vista que las negras tie­
nen ventaja de desarrol lo, y las bla ncas un
peón más.

El peón e4 está atacado, y las bla ncas de­


ben plantearse cómo defenderlo. Se pue­
de hacer la j ugada Wíd3, que al m ismo
tiempo extrae a la dama de u na posición
peligrosa, y se puede jugar E:el o f2-f3.

88
Estudiando a los clásicos

N i mzowitsch e l igió 1 5 Wfd3, y posterior­ mente.


mente perdió la partida de una manera
muy instructiva. Capa blanca respondió 15 Desde la casilla a6 la dama ataca al peón
... Wfe6, que ataca d e n uevo al peón e4 y c6 e impide la reorgan ización \We6, lll d7,
fuerza a las bla ncas a realizar otra j ugada lll b6(e5), lll c4. Por eso la j ugada correcta
defensiva . Después el j uego conti nuó de era 1 5 f3 ! Por supuesto, debemos tener en
acuerdo a la estrateg ia actual del Gambito cuenta ga8, aunque entonces se puede
Volga: a través de d7 el caba l lo se trasla­ jugar \Wc4. Todo consiste en no reti ra r el
dó a c4, las torres ocuparon las columnas ataque de la dama bla nca sobre e l peón
semiabiertas <<a>> y «b». Las blancas no con­ c6.
siguieron neutralizar esta presión.Esto es
lo que pasó después: Hay que señalar que a 1 5 f3 Capabla nca
habría reaccionado con la j ugada 1 5 ...
1 6 f3 é2Jd7 17 id2? d5!?, y la i n iciativa de las negras es una
compensación suficiente por el peón .
«Nimzowitsch no advierte el pel igro cre­
ciente. Era correcta 1 7 if4, para en caso M e gustaría ofrecer u n ejemplo d e la idea
de 1 7 ... lll es eliminar el caballo: 1 8 ixes de mantener la dama en el campo adver­
ixeS 1 9 gabl . Con semejante alfil las ne­ sario con una partida más moderna. Este
g ras no pueden perder, sin embargo re­ ejemplo lo comenta Mark Dvoretsky en
solvemos otro problema: cómo no perder el cuarto tomo de la serie Schoo/ of future
con las blancas . . . » (Kasparov). champions11 •

17 ... l2Je5 18 W!e2 l2Jc4 1 9 l!ab1 l!a8 20 a4?


POSIC/ÓN2
«Apenas cam bia nada 20 b3?! lll x d2 2 1
\Wxd2 ga3! (pero no enseguida 2 1 . . . \Wes? John Nunn - Artur Yussupow
por 22 lll a4!), y después de 22 ... \Wes las Linares 1 988
negras recuperan el peón y conservan su
poderoso alfil. Sin embargo, era mucho
mejor 20 !el , aunque después 20 ... dS!
2 1 b3 lll d 6 22 a4 fS las negras tienen u n
j uego cómodo y activo» (Kasparov).

20 ... éll xd2 21 Wfxd2 Wfc4 22 füd1 l!eb8 23


Wfe3 l!b4 24 W/g5 id4+ 25 iihl l!ab8 26
l!xd4 Wfxd4, y las neg ras materializaron su
ventaja de cal i dad.

Solo encontré la explicación correcta de


lo q ue ocurrió en Znosko-Borovsky. Él es­
cribe que si su adversario tiene ventaja de «Las negras tienen u n peón más, sin em­
tiempo (de desarrollo), y usted de mate­ bargo las piezas enemigas apu nta n peli­
rial, entonces en ningún caso debe desviar g rosamente al flanco de rey. Las dos torres
a la defensa las piezas que ejercen presión blancas pueden d i rigi rse a l l í instantánea-
sobre la posición del adversario. Déjelas
en peligro, déjelas corriendo riesgo, pero 11 Nota del Editor: Los dos primeros tomos han
impida q ue el adversario maniobre l i bre- sido editados en castellano con los títulos de En­
trenamiento de Elite 7 y Entrenamiento de Elite 2.
89
Estud iando a los clásicos

mente. Ahora se amenaza 1 9 ih7+


El primer deseo sería apartar la dama de
la zon a de pel i g ro con la j ugada 1 8 ... Vflc7.
Sin emba rgo, entonces sigue 1 9 VflhS, y
la dama blanca se i ncorpora al ataque al
rey. Se amenaza 20 l'í:g3 o 20 l'í:g4; es pe­
lig roso 1 9 ... fS 20 l'í:g3 VflxeS 21 tt'lf3 Vflc3
22 Vflxh6. Hay que devolver el peón: 1 9 ...
tt'lfS 20 ixfS ef 21 VflxfS tt'lc4, a u nque en
ese caso las blancas conservan mejores
posibilidades.
18 ... @h8!
Por supuesto, en c3 la dama se siente i n­ 28 ... fü4!
cómoda, s i n emba rgo desde ahí ataca a l Ya no vale 29 h4? debido a 29 ... l'í:bb4.
caba l l o d 2 , l i m ita la movilidad de la dama 29 c3
blanca, y e n g e neral atrae la atención del Otra trampa más: la atractiva 29 ... d4 se re­
adversario, desviándola del flanco de rey. futa mediante 30 tll xd4 tt'lxd4 3 1 Vflf1 ! Aun
1 9 g4?! así era más tenaz 29 tt'ld2.
Es mejor 1 9 Cll f 3. 29 ... a4! 30 Cll d 2 Cll cxe5!! 31 Wfa1
19 ... lll ac6! También era triste 31 Cli xc4 Cli xc4 3 2 l'í:e2
Al atacar al peón es las negras impiden la a3.
apertura de l íneas en el flanco de rey me­ 31 ... fü7 32 Wfxa4 �bc8 33 Wfas lll c4 34
dia nte g4-g5. lll xc4 �xc4
20 Cll f3 �ab8! La gran superioridad de las negras está
De n uevo un movimiento profiláctico, en fuera de toda d uda, y en adelante la mate­
este caso contra la amenaza 21 ic4 Vflb2 rializaron con éxito».
22 l'í:b3. Y en caso de 2 1 g S sigue 21 ... l'í:b4!
21 1c4! Wfb2 22 ib3! Cll g6! 23 �a2 Cómo no vamos a recordar la varia nte
La dama negra final mente está atrapada, Najdorf de la Defensa Sicil iana, en la que
pero la compensación que se obtiene por la dama captura el peón b2 y despu és se
ella es más que suficiente. retira a a3. Esta dama es un trastorno para
23 ... füb3 24 �xb2 füb2 25 Wlc1 ?! el adversario. Se encuentra en una s itua­
Es mejor 25 l'í:b3. ción peligrosa, no obstante impide que
25 ... �b4! el enemigo maniobre l i bremente. Ahora
ha advertido la trampa tendida por el g ran mostraré u na posición q ue surge d e u na
maestro i ng lés: a la natural 25 ... l'í:fb8?! si­ va riante de la defensa Ragozi n .
gue 26 l'í:b3 l'í'.2xb3 (obligada) 27 cxb3, y la
dama bla nca tiene a su d isposición la co­ 1 d4 éll f6 2 c4 e6 3 Cll f3 dS 4 Cll c3 ib4 5 cxdS
lumna «C>>. exdS 6 1gs
26 h3 füb8
Ahora 27 l'í: b3 ya es i n útil: las negras res­ El cambio de peones seg uido de la clava­
ponden 27 ... a S ! Es menos convincente 27 da del caballo es uno de los pla nes más
... tt'lgxeS 28 Cli xes Clixes 29 Vfle3. desagradables para las negras. Por reg la
27 @h2! as 28 @g3 genera l responden con el contraataq ue
¿Qué pretenden hacer las blancas ahora? c7-c5, tras realizar previamente la j ugada
Evidentemente, h3-h4-h5. 6 ... h6. Aunque se puede jugar de otra ma­
nera.
Véase el diagrama siguiente

90
Estudiando a los clásicos

6 ... c6 7 e3 l legamos a la siguiente j ugada de torre.

Ahora se puede jugar 7 ... Was, au nque es 12 ... l::!: g 8


útil incluir primero h7-h6.
La dama debe quedarse en c3. La dejamos
7 ... h6 8 ih4 Wfa5 en una posición algo avanzada y extrava­
gante, sin embargo desde aquí estorba al
Las blancas deben elegir: o bien sacrificar adversario. Digamos que en caso de 1 3
el peón con la jugada 9 ixf6, o bien pasa r Whs surge una buena posibilidad d e con­
a una defe nsa pasiva; por ejemplo, des­ traataque: 1 3 ... ig4 1 4 Wxh6 ifs, y a 1 5
pués de 9 Wb3 tll e4. Está claro que en este füb7 Wcl + 1 6 Ke2 ig4+ (o 1 6 ... ic2!?).
último caso las negras no tendrá n n ingún Todo esto es muy peligroso para las blan­
problema. cas.

9 ixf6 ixc3+ 1 0 bxc3 '\Wxc3+ 1 1 éLid2 gxf6 Desafortunadamente, las blancas tienen
una posibilidad para situar problemas di­
Las negras pla ntean una amenaza posi­ fíciles a nte su oponente.
ciona l: ifs y después Wc2. Si consiguen
cam biar da mas, d igamos después de 1 2 13 g3! ,ig4?! 14 ie2
ie2 ifS 1 3 0-0 \Wc2, entonces se agotará
la iniciativa de las blancas. La posición de las neg ras es peor. A pesar
de todo, las debili dades crón icas se no­
12 l::!: b 1 tará n . Sin embargo deben l uchar de esta
manera: no retirarse, i ntentar resistir al
Sin lugar a d udas, una jugada correcta. Las adversario con las fuerzas ya existentes.
blancas i mpiden la sal ida del alfil adversa­ Tenga en cuenta que a las blancas no les
rio y al mismo tiempo apartan la torre del resultó fácil decidirse por la j ugada g2-
ataque de la dama, l l evándola a una posi­ g3, ya que sin duda el cambio de alfiles
ción activa. provocado por la j ugada ig4 debilita sus
casillas blancas y reduce el n úmero de pie­
zas sobre el tablero, y esto no resu lta muy
agradable cuando tienes un peón menos.

En una de las variantes menos habituales


de la Defensa Grünfeld puede surgir la si­
guiente posición: 1 d4 etJf6 2 c4 g6 3 etJ c3 d5
4 if4 ig7 5 e3 c5 6 dxc5 '\Wa5 7 Wi'b3 id7 8
ies etJa6 9 cxd5 etJxc5 1 0 Wfc4 etJ a6

Véase el diagrama siguiente

Las blancas tienen un peón más, y las ne­


Ahora en caso de retirada de la dama (por gras ventaja en el desarrollo. Si las blancas
ejemplo, a través de a3 hacia e?), es proba­ i ntentan red ucir la ventaja de desarrollo
ble que las negras sufran un ataque m uy del adversario moviendo u na pieza del
desagradable. Deben i ntentar frenar al flanco de rey, d igamos, 1 1 tll f3, entonces
adversario con las piezas que ya están mo­ las negras tienen la posibi l idad de desa­
vilizadas. Después de anal izar la posición, rrollar su i n iciativa mediante 1 1 ... bS se-

91
Estudiando a los clásicos

terminar cuál es n uestra peor pieza, y


ta mbién entender qué plan va a real izar
n uestro adversario. Tras ello, es necesario
mejorar la posición de esa pieza, y a l mis­
mo tiempo dificultar el plan del riva l . Todo
esto se muestra con eje mplos concretos.

La teoría de Steinitz contiene muchos pos­


tu lados diferentes, algunos indiscutibles y
otros muy controvertidos. Escri be sobre la
ventaja de la pareja de alfiles, sobre la de
la mayoría de peones en el flanco de dama
guido de b5-b4 o la j ugada 1 1 ... l:l:c8. (sin emba rgo la mayoría de peones en el
flanco de dama, como ha demostrado la
Las blancas deben i ntentar sofoca r la ini­ práctica posterior, no constituye una ven­
ciativa del adversario con las fuerzas que taja por sí misma, debe estar específica­
tienen en j uego, por lo que el desarrollo mente vinculada con otros elementos de
del caballo de rey debe esperar. Se puede la posición). Podría decirse que alg u nos
recordar el refrá n sobre el hombre ham­ de sus principios adq u ieren un carácter
briento q ue lame el plato después de co­ filosófico. Si tienes ventaja, estás obl igado
mer: «El lamer no q uita el hambre». A la luz a atacar, de lo contrario la ventaja se eva­
de estos a rgumentos, viene a la mente el porará i nevitablemente; esto no es ajed rez
movimiento 11 a3!, para a 11 bS respon-
... pu ro, sino un princi pio fi losófico.
der con la j ugada 12 b4!, y a 1 1 ... l:l:c8 elegir
entre 1 2 iM!d4 y 1 2 b4. losif Dorfman h izo un comentario im­
portante a este postulado de la teoría de
Por lo tanto, ya hace mucho tiempo nació Steinitz. Él cree que es necesario acla rar
una idea útil para la práctica actual: «Con qué tipo de ventaja está en cuestión: es­
ventaja de material y retraso en el desarro­ tática o di námica. Debes atacar solo s i po­
l lo, no retire las piezas desarrolladas que sees una ventaja dinámica. No obstante,
ca u sen problemas al adversario». En otras anal izaremos la doctrina de Dorfman en la
pa la bras, no pases a una defensa pasiva. tercera parte del libro.
Ahora este concepto ya está olvidado.
En general, el enfoq ue propuesto por
Tam bién es i nteresante la idea de Znos­ Steinitz para va lorar la posición merece u n
ko-Borovsky acerca de las posiciones con estudio serio. E s e e s un capítulo m u y i nte­
ventaja de espacio. Él expresa la idea ge­ resante en la historia del ajed rez. Es con­
neral de q ue no es necesario aumentar la veniente estudiarlo a través de los l i bros
ventaja de espacio, q ue lo importante es a ntiguos, para conocer d i rectamente el
conservarla. Tarde o temprano habrá u n pensamiento de las personas que descu­
momento crítico: el adversario i ntentará briero n todo esto.
liberarse. Y es necesario estar preparado lo
mejor posible para cuando acontezca ese El defecto de la teoría de Steinitz reside
momento crítico. en su i n movi lismo. En los institutos téc­
nicos se estudia la teoría de la mecánica,
Tam bién ofrece recomendaciones sobre que consta de tres secciones principales:
qué hacer cuando tenemos un espacio estática, cinemática y d i námica. A g ra ndes
red ucido. Znosko-Borovsky aconseja de- rasgos, la estática es cuándo todo está en

92
Estud iando a los clásicos

reposo, la ci nemática, si hay algún tipo de mático a Tarrasch, no es del todo correcto.
movimiento, y la d i námica, cuando todo Simplemente en su época d iscutió con
se mueve. Entonces, la teoría de Steinitz Chigorin, considerado el fun dador de l a
solo comprende uno de los capítulos de escuela de ajedrez rusa. Y a l a s personas
la «teoría de la mecán ica» del ajed rez. que no nos g ustan les colocamos todo
Stei nitz, por desgracia, no tuvo en cuen­ tipo de etiquetas.
ta la dinámica de la l ucha, tomó todo en
u n estado estático. S us valoraciones son Ahora vamos a exa minar un ejemplo que
adecuadas para muchas posiciones, pero muestra la ventaja dinámica, el enfoque
de ningún modo para todas. Sin embarg o, concreto de una posición a nteriormente
¿cuánto puede exigi rse a una persona? Él estática. Es un ejemplo tomado del exce­
h izo una aportación enorme a l desarrollo lente l ibro de Lipnitsky Cuestiones sobre
del ajedrez. Teoría Moderna en Ajedrez.

Es muy i nteresante conocer las partidas de


Stei nitz, au nque debemos admitir que las
partidas de sus segu idores i lustran su teo­
ría mejor que las suyas propias. En ocasio­
nes se aferraba a su teoría con demasiado
rigor, sin tener en cuenta la d i námica de
la l ucha. Y esto a veces le l levaba a tristes
resultados.

Akiba Rubinstei n aplicó perfectamente en


la práctica las enseñanzas de Steinitz. E n
s u l ibro Manual de ajedrez, Lasker expresó
la opinión de que las partidas de Rubins­ Es e l turno de j uego de las blancas. Poseen
tei n son ejemplares bajo el punto de vista la ventaja de la pareja de alfiles, sin emba r­
de la teoría de Stein itz. Además, Rubins­ go su estructura de peones en el flanco
tein poseía una excelente técnica del final. de dama está deteriorada. Si las negras
En la colección «Gra ndes ajedrecistas del consiguen llevar a cabo el plan estándar
mu ndo» se i ncl uye el excelente l i bro de Y. en estas posiciones, !a6, éi'lc6, \Wa4, éll a s,
Razuvaiev y V. Murajveri, Akiba Rubinstein. capturarán el peón c4 y l o más probable
Recomiendo su estudio a todos los ajedre­ es que ganen.
cistas con los que tra bajo.
Si se siguen los principios genera les del
Aconsejo estudiar las partidas de Rubins­ juego en la apertura (desarrollar las piezas,
tei n de la siguiente manera. Una vez termi­ en rocarse), entonces es necesario j ugar 1 1
nada la apertura, debe cu brir las j ugadas e e3. Me temo, sin embarg o, q ue en ese caso
i ntentar adivinarlas. Es decir, i ntentar jugar el plan concreto triunfará sobre los pri n­
como Rubi nste i n . Dedique a esta labor al cipios abstractos, y las blancas perderán
menos 45 min utos para cada partida, y se gradual mente.
le q uedará mucho más en la cabeza que si
simplemente la reproduce. En la posición actúan otros principios, no
menos obvios. No siempre es fácil formu­
Siegbert Ta rrasch escribió un l ibro exce­ larlos con palabras, con frecuencia un ju­
lente, La partida moderna de ajedrez. Ga rrí gador de ajed rez los siente i ntu itivamente.
Kasparov lo elogia. Cuando se llama dog-

93
Estudiando a los clásicos

Tras un examen detal lado de la posición filaxis, la sobreprotección. Es decir, como


se puede ver que las negras no tienen resultado de la discusión entre h ipermo­
piezas en el flanco de rey. De esta mane­ dernos y «clásicos», el ajedrez evolucionó.
ra, podemos llegar a la j ugada 11 g4!!, que
cambia drásticamente la va loración de la N imzowitsch fue u n opositor i rreco ncilia­
posición . Esta j ugada se corresponde con ble de Tarrasch y sus p untos de vista. Por
el principio: «ataca al adversario en el lu­ desgracia, eran ajedrecistas de generacio­
gar más vul nerable para él». nes d iferentes. Los picos de fuerza práctica
de N i mzowitsch y Tarrasch decayeron en
Las blancas crean u na amenaza muy de­ períodos d istintos. En sus enfrentam ien­
sagrada ble, 12 i,g2. Digamos que a 1 1 ... tos a menudo obtuvo la victoria N im­
fxg4 sigue 1 2 i,g2 tli c6 1 3 dS, y la posición zowitsch, a u nque esto no sign ifica q ue el
negra se desmorona. Si j uegan 1 1 ... i,b?, hipermodern ismo fuera superior. Solo q ue
entonces después de 1 2 :gg 1 las blancas Tarrasch era más viejo, jugaba más flojo
tienen un ataq ue formidable en el flanco que en su j uventud.
de rey. Tal vez la mejor decisión sea el mo­
vimiento 1 1 ... cxd4, que traslada el j uego Por supuesto, se puede extraer m ucho
a un fi nal d ifícil para las negras. de l os l i bros de N i mzowitsch Mi sistema y
La práctica de mi sistema. E n primer l ugar,
Si el peón estuviese en f7, y no en fS (¡algo hablaremos de la profilaxis y la sobre­
tan i nsign ificante!), todo el j uego que se protección . Los ajedrecistas actuales han
i nicia con g2-g4 no ten dría sentido, y la aprendido y desarrollado m uy bien las en­
ventaja estaría del lado de las neg ras. Aun­ señanzas de N i mzowitsch. Hoy el término
que el flanco de rey sigue sin estar defen­ «profilaxis» se expresa mejor con las pala­
dido por ninguna pieza neg ra, las blancas bras «prevención» o «preca ución», y Mark
no tienen nada que hacer, porque no exis­ Dvoretsky i ntrodujo el término «pensa­
te el peón fS, que es el «gancho» al que miento preventivo» como un elemento
pueden agarrarse las blancas. Y es muy im portante para tomar una decisión a la
im portante tener en cuenta tales detalles hora de elegir una u otra j ugada. Si toma­
específicos al evaluar la posición. mos la creatividad de los campeones del
mundo, entonces la idea de profilaxis o
Después de Ste i n itz l legaron l os hipermo­ prevención del plan del adversario se ex­
dernos (¡una palabra d ivertida!). Steinitz presa más claramente, en mi opi nión, en
consideraba que era bueno tener un cen­ las partidas de Petrosian, Karpov, Kra m n i k
tro de peones fuerte, y que q u ien tenía y Magnus Carlsen. Tam bién h a cam biado
ventaja en el centro también ten ía ven­ la comprensión del término «sobrepro­
taja en general. Sin embargo ajedrecistas tección» (ver la partida Karpov - Timman,
como Réti, N imzowitsch y B reyer -prin­ Montreal 1 979).
cipales representantes del hipermoder­
n ismo- afirmaron q ue no era necesario Sin embargo, no debe creerse sin reservas
tener un centro de peones fuerte, que se todo lo escrito en los l ibros Mi sistema y
podía ceder el centro al adversario y l ue­ La práctica de mi sistema. N i mzowitsch se
go atacarlo con piezas. Surgieron nuevas enfrentaba a menudo con riva les muy in­
aperturas. Por ejemplo, la Apertura Réti , la feriores a su fuerza de j uego, y en ese caso
Defensa Nimzoi ndia, la Defensa Alekhi ne; no es difícil probar cualquier teoría.
se desarrolló la comprensión de otras
a ntiguas, como la Apertura I nglesa. N i m­ Vyacheslav Andreevich Chebanenko, co­
zowitsch elaboró pri ncipios como la pro- nocido entrenador moldavo, por desgra-

94
Estud iando a los clásicos

cia hoy fallecido, crió a toda u na pléyade d rez, sin em bargo Nimzowitsch aspiraba
de gra ndes maestros y maestros. Fue tam­ al mismo estatus. Creo que este choque
bién un teórico, cuyo nombre lleva uno de de vanidades, que empezó con una pe­
los sistemas para las negras en la Defensa queña confrontación, fue el factor pri nci­
Eslava más difíc i les de penetrar, u n filósofo pal q ue esti muló el deseo de N i mzowitsch
del ajed rez, un i nterlocutor i nteresante, u n de bajar a Tarrasch de su pedestal». Ade­
buen amigo mío, q u e e n su época publ icó más Marín echa en falta que Nimzowitsch
en la revista «Ajedrez en la U RSS» d iversos realizara su i nvestigación de las cadenas
artículos de opi nión. En el los Chebanen ko de peones en la Defensa Francesa, donde
cuestiona el principio de N i mzowitsch la ruptura de la parte superior de l a ca­
que establece que es necesario atacar la dena de peones de las blancas mediante
cadena de peones en su base. I magínense f7-f6 debil ita la posición del rey negro, y
la cadena de peones de las blancas en la que casi no se ocupara de las formacio­
Defensa I ndia de Rey: dS, e4, f3, g2 (y los nes i ndias. La razón de esto estuvo en la
peones negros c7, d6, eS). N imzowitsch valoración de Tarrasch sobre la jugada 3
escribe que las negras deben jugar f7-f5, e4-e5 en la Defensa Francesa, a la q ue e l
y después, qu izás, l levar este peón a f4 y ajedrecista alemán tuvo la imprudencia d e
avanzar el peón «g». La base de la cadena colocar u n signo de interrogación .
de peones blancos es el peón f3, e i ncluso
el peón g2. Sin embargo a menudo vemos «¡Destronar a Tarrasch! ¡Solo a s í podría
ejemplos en los que las neg ras no em­ ocu par su lugar en el trono y recibir el re­
pieza n con f7-f5, sino con c7-c6. Es decir, conocimiento de mejor pensador de aje­
socavan el centro no por la base de la ca­ drez entre los vivos! Destronar a Tarrasch
dena de peones, sino por su vértice, y con por todo, incluyendo i ncluso la Defensa
frecuencia también da buenos resultados. Francesa, confirmando, reafirmando, pro­
N i mzowitsch construyó sus conclusiones bando y remacha ndo contra la opi nión del
principalmente sobre la base de la Defen­ maestro del clasicismo que 3 eS es la ú lti­
sa Francesa, pero i ncl uso en ella a veces no ma palabra en el ajedrez moderno cuando
es necesario atacar la cadena de peones se refiere a la cuestión fu ndamental de la
por la base, sino por la cúspide, es decir, restricción y el bloqueo.
jugar f7-f6.
La hipótesis de desacreditar a Siegbert
Respondió a los comentarios de Cheba­ Tarrasch explica mejor la obsesión de
nenko, más o menos u n cuarto de siglo N i mzowitsch por la Defensa Francesa, y el
después, el admirador más devoto de abandono respecto a los conceptos flore­
Nimzowitsch, el maestro i nternacional cientes de la cadena de peones y la mayo­
a rgentino Enrique Marín, quien a l parecer ría cual itativa en los territorios i nd ios. Y si
ha estudiado dura nte toda su vida el le­ bien los j ugadores de club y los amantes
gado del padre del H i permodernismo. En del ajed rez perdieron mucho por este mo­
su i nteresante obra Cómo ganar peones en tivo, entonces el mayor perdedor fue el
las defensas indias aclara m uchos términos mismo N i mzowitsch, cuya idiosincrasia lo
poco conocidos para el lector de habla dejó enredado en las ruinas de una obse­
rusa. sión ciega con la j ugada 3 es en la Defensa
Francesa» (E. Marín).
Ya hemos mencionado la enemistad entre
N i mzowitsch y Tarrasch. Acerca de el lo, es­ Bellamente expresado. ¡Vaya, muy próxi­
cribe E. Marín: «En aquella época Tarrasch mo al ajedrez de V. Nabokov! Ahora h abla­
se consideraba el mejor pensador de aje- remos del término «mayoría cual itativa»,

95
Estudiando a los clásicos

mencionado casualmente en el párrafo


POSICIÓN 3
anterior.
Viktor Korchnoi - John Nunn
Ámsterdam 1 990

«Si conoce n uestras opin iones sobre la


cadena de peones, entonces asimi lará fá­
cil mente el con cepto de la mayoría cuali­
tativa: el flanco que avanza en d i rección a La posición de las neg ras en el fla nco de
la base de peon es del adversario natural­ dama es muy restringida. En la partida se
mente es superior desde el punto de vista jugó 1 7 cxd6 ixd6 1 8 éll d3 l!g7 19 éll cs, y
cualitativo» (Ni mzowitsch, Mi sistema). las blancas obtuvieron la victoria e n una
l ucha aguda.
La noción de la «mayoría cualitativa» fue
introducida por N i mzowitsch sin recalcar Sin embargo, cinco años después, e n su
la atención del lector sobre este térmi­ enfrentamiento con Xie J u n, Wenzhou
no. Por eso no q ueda muy impreso en la 1 99S, en la posición del diagrama Kor­
memoria, o por lo menos no en la m ía. En chnoi jugó 1 7 c6!? y obtuvo una victoria
rel ación con la posición del d iagrama, las convincente: 17 ... hS 1 8 @h1 l!h7 1 9 cxb7
blancas tienen mayoría cual itativa en el ixb7 20 a6 ic8 21 éll b s g4 22 CiJxa7 g3 23
flanco de dama, y las negras en e l de rey. ctJc6 W/d7 24.igl ctJ g4 25 fxg4 hxg4 26 ixg4
En consecuencia, el plan de las blancas i n­ W/xg4 27 W/xg4 ixg4 28 éll f3 ixf3 29 l!xf3
cluye el asalto d e peones b2-b4 y c4-cS, y ctJh4 30 a7 ig7 31 l!aS gxh2 32 if2 tlJ xf3
para las negras f7-fS seguido de fS-f4 y g6- 33 gxf3 if6 34 l!bS @f7 35 l!b7 @g6 36 bS
gS-g4. Una vez q ue el peón blanco llegue @h6 37 l!b8 l!h8 38 gxh8+ ixh8 39 ih4
a es, las blancas buscarán la manera de in­ gg8 40 @xh2 Las negras a ba ndonaron.
vadir l a casilla c 7 con la torre o el caballo,
con el cambio previo en d6. Además, en En su l ibro E. Marín, opon iéndose a l a críti­
algunos casos, cuando el peón blanco está ca de N i mzowitsch efectuada por el maes­
en as o una pieza menor de las negras en tro i nternacional John Watson, escribe lo
d7, las blancas p ueden pensar en cambiar sigu iente: «Sin embargo, a fina les del siglo
el objetivo del ataque con el movimiento XX, la crítica de Watson a l "principio" de la
c5-c6 i rrumpiendo en el campo negro. cadena de peones se d i rige contra la mis­
ma apertura q ue consideró N imzowitsch.
Esto sugiere que su verdadero objetivo era
criticar al maestro del H i permodernismo,
lo mismo que el objetivo de este último
consistía en atacar a Tarrasch». Después

96
Estudiando a los clásicos

Marín conti n ua: « É l describe la ruptura en el zeitnot, donde se vul nera el curso ló­
en términos de ataque (por ejemplo, g ico de la l ucha. A un j ugador i nexperto
"ataque al peón delantero de una ca­ le será d ifícil entender esta partida, i ncl uso
dena de peones"), mientras que yo, si­ es d ifíci l a veces para un maestro. Sin em­
guiendo a N imzowitsch, lo considero bargo, si j uegan, d iga mos, Alekh i n e con
com o una medida fundamentalmente Tartakower, entonces ya existe una d ife­
defe nsiva». rencia notable en la categoría de j uego.
El plan proyectado por Alekh ine fun ciona
Si pasamos del esti lo elevado «de Na­ como un reloj. Ta rtakower no lo compren­
bokov» al leng uaje de los simples morta­ de, no obstaculiza su ejecución. De esta
les, e ntonces Marín dice que la j ugada c7- manera, todo el plan aparece a nte noso­
c6 con el posterior cambio del peón dS -la tros en su forma más pura. Contra j uga­
cúspide de la cadena de peones blancos­ dores actuales, tales como Aronián, Giri,
es, e n primer lugar, una acción defensi­ Caruana, no se vería una imagen tan clara,
va, ¡no atacante! En efecto, si miramos porque su poder de respuesta es m ucho
una vez más los d iagramas de las partidas mayor. Por eso las pri meras lecciones de
Korc hnoi - N u n n y Korchnoi - Xie Jun, po­ estrategia, las lecciones de elaboración de
demos advertir que las posi bilidades de los planes para la l ucha, deben tomarse de
las negras en el flanco de dama son muy los clásicos.
limitadas. G racias a la ventaja de espacio
las bla ncas tienen la opción de em prender Ha blemos un poco sobre la descripción de
acciones activas. Sin embargo, si j uegan los planes de j uego por parte de los clási­
c7-c6 con un peón blanco en c4 y cambian cos.
en dS, las neg ras prácticamente obligan al
adversario a un cambio i n mediato en d6
en la posición del diagrama. Por lo tanto,
POSICJÓN 4
obtienen una posición más específica en
el flanco de dama, y les resulta más fácil E. Znosko-Borovsky - Alexander
plan ificar sus acciones en esta parte del Alekhine
tablero. París 1 933

Fi n a l mente, tenemos dos ajedrecistas


destacados. Son Capablanca y Alekhi ne.
No estuvieron i nfluenciados por n inguna
ten dencia, jugaron de ma nera completa­
mente diferente, y no obstante sus parti­
das si rven del ejemplo hasta n uestros d ías.

Pensemos cómo se ve el ajedrez moderno.


Supongamos que juegan dos adversarios
del mismo n ivel. Por ejemplo, Lékó con
Topalov. U no de ellos proyecta un plan
de j uego, el otro advierte este plan, e in­ Juegan las blancas
tenta obstacul izarlo. Como resultado de
la col isión de planes las blancas obtienen Ofrecemos los comentarios de Alekhine a
una ligera ventaja. Fijan u n n uevo plan de esta posición:
juego, en respuesta sigue un nuevo contra
plan. Por fin, ambos contendientes caen «El j uego en este final dista de ser tan

97
Estudiando a los clásicos

sencillo como parece, en especial para las


blancas. El plan de las negras, que se coro­
na con todo éxito, consta de las siguien­
tes pa rtes: 1 ) cambio de u n par de torres;
2) traslado del rey a e6, donde defendido
por el peón puede impedir la i nvasión en
la casilla d 7 de la restante torre blanca;
3) operando con la torre por la columna
abierta «g» y avanzando el peón «h», for­
za r la apertura de la col umna «h»; 4) tras
esto el rey blanco, y posiblemente el a lfi l,
estarán atados a la defensa de los puntos
h 1 y h2 contra la i nvasión de la torre; 5) fxe4+ ©xe4 48 füc7 ©f3 49 :Bxe7 �xf2+
mientras tanto las negras, avanzando los SO ©el b2 S1 gb7 fü2 S2 c6 ©g3 S3 c7 f3 S4
peones «a» y «b», tarde o temprano con­ ©dl gxc7 SS gxb2 f2 Las blancas a ba ndo­
siguen abri r alguna columna en el flanco naron.
de da ma; 6) como el rey blanco en ese mo­
mento se encontrará en el otro flanco, las Me parece que Alekh i ne es u n poco pí­
bla ncas no podrán i mped i r la i nvasión de caro cuando describe su grandioso plan
la torre negra en la primera o la segu nda de j uego, que planeó a l rededor de la ju­
fila. gada 1 6. Lo más probable es que pensara
Se puede estar de acuerdo en lo sigu iente: esquemas, componentes cortos del plan
si las blancas desde el princi pio h ubieran que luego describió como u n todo. E n re­
advertido que existe un peligro real de sumen: es útil para las negras cambiar u n
perder este fi nal, es posible que consi­ p a r de torres y conservar el segundo par.
g u i eran salvar la partida con una defensa Sería bueno centralizar el rey en la casi lla
atenta. Pero sucedió que las negras j uga­ e6, y avanzar el peón «f» hasta f5. Y para el
ron sig uiendo u n plan, mientras que las resto, como dijo Winston Churchill e n u na
blancas jugaron solo con la convicción ocasión: «La guerra mostrará el plan».
de q u e la partida tenía que terminar en
tablas. Como resultado se sucedieron u na La categoría de Alekh i ne en el final era
serie de instructivos procedimientos y tru­ m ucho más elevada que la de Znosko­
cos típicos, bastante más útiles para los es­ Borovsky, y después de ganar la partida
tudiosos, q ue las l lamadas "bellas" partidas el campeón del mundo descri bió l a se­
cortas». cuencia de sus acciones, que no encon­
traron una respuesta digna, y las con ectó
16 .ih6 füd8 17 @n ts 18 gxd8+ gxd8 19 g3 con un ingen ioso plan original. Esto me
©f7 20 i.e3 hS 21 ©e2 ©e6 22 gd1 gg8 23 recuerda el deseo actual de u n excelente
f3 h4 24 i.f2 hxg3 2S hxg3 gh8 26 .ig1 i.d6 comentarista de ajed rez, el gra n maestro
21 @n :Bg8 28 .if2 bS 29 b3 as 30 ©g2 a4 31 Sergei Shi pov, sobre la necesidad de que
gd2 axb3 32 axb3 ga8 33 c4 ga3 34 cS .ie7 3S después de cada partida los contendien­
:Bb2 b4 36 g4 f4 tes den una conferencia de prensa, para
comprender lo que los g ra ndes maestros
Véase el diagrama siguiente vieron d u ra nte el j uego, y lo que no ad­
virtieron. Al comentar la aguda victoria
37 @n :Ba1 + 38 ©e2 fül 39 :Ba2 fü3 40 de Magnus Carlsen sobre el g ran maestro
:Ba7 ©d7 41 :Bb7 füb3 42 gb8 gb2+ 43 @n chino Li Chao en Doha 201 5, Shipov es­
b3 44 ©gl ©c6 4S ©f1 ©ds 46 gb7 e4 47 cribe en la revista 64, n .0 1 , del año 201 6:
Estudiando a los clásicos

«¡ Una parida espectacular! Es una pena métodos para su implementación . Aq u í,


que a su final ización no h u biera una rue­ en lugar de lo concreto, es más bien ne­
da de prensa. Al final de u n combate tan cesaria la representación de las imágenes.
agudo es necesario tomar suavemente a Cuando Nimzowitsch, al debatir sobre la
los artistas por el cuello y extraerles toda la fuerza o debilidad de los peones dobla­
verdad oculta. Por ejemplo, ¿Magnus supo dos, los compara con la cojera de una per­
que después del peón tend ría que sacrifi­ sona sentada, que solo se advierte c ua ndo
car el caballo y la dama? ¿O simplemente se l evanta, la imagen es recordada d u ran­
siguió la corriente, sin saber lo que suce­ te mucho tiem po, si no para siempre. Y no
dería al giro siguiente? Los comentarios en importa en absol uto si N i mzowitsch tenía
vivo y puramente huma nos de los mejores o no razón en el ejemplo concreto con va­
jugadores del mundo también son útiles riantes concretas. Podemos encontra rnos
para l os j ugadores jóvenes y prometedo­ con u na desafortunada excepción a la re­
res. Deben aprender a mirar las posiciones gla, aunque en esencia N imzowitsch, sin
con los ojos de los maestros. Si se les deja d uda, ten ía razón. No me gusta el a ntiguo
ir, tras la partida estos mismos maestros dicho: «Platón es mi amigo, pero la verdad
vuelven a casa, abren los ordenadores por­ me es más q uerida». En mi opinión, es as­
tátiles (o mira n los chads) y descubren las tuto e i nmoral.
variantes exactas. ¡Y entonces se vuelven
terriblemente i nteligentes y perspicaces! Así pues, el uso del ordenador para la
En ninguna ma nera lo mismo que fueron presentación de las reglas estratégicas
dura nte la partida. Las varia ntes del orde­ del ajed rez clásico, en mi opin ión, debe­
nador son como un ruido que se superpo­ ría consistir en un retoque de asperezas
ne sobre las sensaciones del j uego, y así se en el avance hacia la dirección principal.
obtiene un cuadro analítico impersonal. Después de todo, cuando enseñamos a u n
Pasado u n tiem po, ya es d ifíci l separar l os ajedrecista princi piante y le decimos que
componentes». en el i n icio de la partida es aconsejable en
los siete primeros movimientos sacar las
En la posición de la partida Znosko-Boro­ piezas menores h acia el centro y enrocar­
vsky - Alekhine todo el plan profundo de se, no vamos a desorientarlo con excep­
Alekhine podía haber l l egado a su fin casi ciones a la regla. Y cuando expl icamos que
de inmed iato, si las blancas en l ugar de 1 7 después de las j ugadas 1 e4 es 2 lli f3 las
mf1 ?! h ubiesen j ugado 1 7 f4! con u n j uego negras cometen un error decisivo si hacen
absol utamente equ i li brado ( 1 7 ... e4 1 8 fS) . el horrible movim iento 2 f7-f6?
...

Sin embargo, de n i n g u na manera q uiero


criticar las debilidades h umanas de los
gra ndes campeones. Más bien, viceversa.

U nas palabras sobre el uso del ordenador


para editar a los clásicos y estudiar los pri n­
ci pios generales del j uego en el final. En
las colecciones de partidas de los clásicos
del pasado y en sus l i bros sobre estrategia,
la tarea principal es centrar la atención del
alumno en la asimilación de los principios
de acción en u na situación dada, en el es­
tudio de los pla nes de ambos bandos y los en la variante 3 llixeS fxeS 4 WfhS+ cJle7

99
Estudiando a los clásicos

s \WxeS+ <tíf7 6 ic4+ ctlg6 7 \Wts+ ctlh6 8 casi total de análisis táctico. Los comen­
d4+ gS 9 h4 ie7 10 hxgS+ <tlg7 1 1 \Wf7++ tarios se centran excl u sivamente e n las
modest a m e nte nos calla mos que la mejor ideas, que a mi parecer, yacen detrás de
defensa es 6 dS!, y a nadie se le pasa por
... los movimientos. El análisis táctico en ge­
la cabeza analizar esta posición con el or­ neral - y especialmente su superabu ndan­
denado r. cia - destruye la armonía de las lecciones
que se pueden extraer de la esencia de las
Después d e todo la jugada 2 f6? es real­
... partidas, y d ificulta tanto el análisis cru­
mente h orrible, y el principiante, desde u n zado de ideas, como s u u so en el j uego
pu nto d e vista metodológico, debe tener práctico por parte del lector. Después de
la con v i cción de que debe castigarse me­ todo, de hecho, real mente estamos i ntere­
diante 3 él:ixeS! Y de hecho, en el proceso sados en la partida misma. No me interesa
de entre n a m iento de los princi pia ntes u na partida virtual que se desarrolle en
no tie n e sentido esta blecer cuál de las va riantes, ese j uego que s u rge del eterno
dos j ug a das: 3 lDxeS, 3 d4 o 3 ic4, es ob­ "¿y si?" y conduce a u na partida comple­
jetivam ente más fuerte. En mi j uventud tamente diferente. Pero si nos i nteresa
adopté un pensamiento i nteresante de precisamente "la parte analítica': entonces
Lion Feu c htwa nger en su notable trilogía podemos h acernos la preg u nta: ¿por qué
La guerra judía. En la disputa entre Flavio no nos su merg imos en una n ueva partida
Josefa y J u sto de Tiberíades, este ú ltimo analítica, que surge de la partida analítica?
afirma que la verdad, o más bien la verdad Por eso no q u iero deslizarme a lo largo de
pura, e s siempre a bsolutamente fea. En una espiral infin ita, prefiero adherirme es­
contraste, la verdad con u na pequeña frac­ trictamente a la l ínea de la l ucha de la vida
ción de mentira la hace hermosa y com­ real, que es el fruto de l os esfuerzos físicos
pleta m ente digerible. Cuando estudiamos y psicológicos de l os oponentes. Así razo­
las parti das de Ca pablanca o de Rubi ns­ né a l elegir las docenas de partidas com­
tei n, a prendemos estrategia, técn ica y a r­ pletas que incl uyo en este l i bro. La econo­
monía, n o inte ntamos derrocar al ídolo del mía de comentarios es, por lo tanto, u na
pedesta l, y estamos más preparados para decisión consciente, i ncluso aunque esta
la d u lce verdad que para la fea verdad, que política pueda provocar el descontento de
se puede obtener con la ayuda de l os a ná­ q uienes j uzgan la calidad de un l ibro por
lisis del ordenador. la frondosidad de las ra mas de los árboles
de va riantes».
Me g ustó mucho la manera en que expre­
sa maravil l osa mente un pensamiento si­ Después Marín conti nua: «A los lectores
milar E n ri q ue Marín en su original estudio que deseen l legar a la verdad táctica de
de las cadenas de peones, con el estilo de posiciones concretas, les recomiendo ana­
N imzowitsch, a u nque en las estructuras l izarlas por sí mismos o con la ayud a de
i nd ias: «¿Debería incluirse en los comen­ un motor de análisis en un ordenador. ¡El
tarios la justificación táctica de los mo­ ordenador está diseñado para eso! ¿Para
vimientos? ¿ Deberíamos profu nd izar en qué perder tiempo y espacio, acu mulando
va riantes, su bvariantes, ramas y ramifica­ una masa de variantes y subvariantes, si se
ciones laterales, o deberíamos l i mitarnos pueden obtener rápida mente con la ayuda
a debatir ideas tácticas, operaciona les y de Fritz, Rybka, Houdini o Stockfish? Entre
estratégicas, q ue puedan guiar a los j uga­ otras cosas - esta es nuestra premisa básica
dores en sus propias partidas? - es un error animar al alumno a realizar un
análisis táctico profundo, sin proporcionarle
Yo me decanté a favor de una a usencia una clara comprensión estratégica de lo que

1 00
Estudiando a los clásicos

está sucediendo en el tablero.12 I nsistir en el


a n á l isis significa obligar al al umno a coger
ag u a con el cesto de su deseo de mejo­
rar. Además, este tipo de "contamin ación
a n a l ítica': además de au mentar el costo
del l i bro, puede simplemente asustar al
lector. Creo que a aquellos que necesitan
y a m a n la i nvestigación táctica profunda
les resultará más útil i nvestigar la táctica
con sus propias fuerzas y con la ayuda de
los motores de ordenador. La experiencia
muestra que cuando se trata de estudiar
estrategia, los aficionados están más i nte­ cha estratégica gira alrededor del pu nto
resados en la explicación de los principios e4. Si las blancas consiguen poner en mo­
genera les y en las ideas que se derivan de vimiento la masa de peones en e l centro
ellos». med iante f2-f3 y e3-e4, entonces ten d rán
de su parte una clara ventaja posicional;
Bell amente expresado. Enrique Marín es si las negras pueden impedirlo, entonces
u n excelente estilista y una persona i nge­ su ventaja de espacio y e l alfil blanco de
niosa. Qu izás expresa sus sentimientos de casillas negras malo j ugarán su papel. Di­
una manera un tanto radical, sin em bargo dishko está l isto para j ugar 1 5 f3. Es inte­
en el plano metodológico es a bsol uta­ resante la reacción de Korzubov 14 ctJ e7!
...

mente preciso. Yo no sé presentar el ma­


terial de una manera tan figurativa y bella, La i ntención de las negras se basa en lo
sin embargo como entrenador practico siguiente: 1 5 f3 g5! 1 6 1Mlg3 h6 1 7 f4 (se
procuro q ue tras el estudio de cada tema amenazaba 1 7 ... mh8) 1 7 ... etJh5 1 8 1M/f3
los pensamientos que tenga el a l umno g4 1 9 1Mld 1 f5, para bloquear la posición en
en la cabeza n o formen u n revoltijo, sino el centro y mantener la ventaja de espacio.
que se al ineen en u n orden estricto. Por
la experiencia de trabajo puedo decir que 15 h3?
cuanto más fuerte se vuelve u n j ugador
de ajedrez, más necesita muchas variantes Las blancas toman el control de la casi lla
concretas, a u nque él ya sepa obtenerlas g4 e insisten en la j ugada 1 6 f3, ya que
por s í mismo. Ofrezco u n ejemplo del libro después de 1 6 ... g5? 1 7 1Mlg3 h6 1 8 f4 ya es
Perfeccionamiento en ajedrez. imposible la respuesta g5-g4. Sin embar­
go, siguió ...

15 ... Wfc7!
POSICIÓN 5
Viacheslav Didishko - Peter Korzubov corta de raíz el j uego de las
Korzubov bla ncas, al advertir sutil mente que el mo­
Minsk 1 983 vim iento 1 5 h3? perdía la defensa con
peón si la dama se sitúa en g3. Estas son
Véase el diagrama siguiente todas las variantes necesarias para com­
prender la l ucha estratégica, y sin embar­
El último movimiento de las blancas fue go sin el las no se comprendería nada.
1 4 1Mld 1 -e 1 . Está bastante claro que la lu-
Después la partida de las blancas se desli-
12 Nota d e l Autor. E l texto en cursiva e s m ío.

1 01
Estudiando a l os clásicos

zó por la pendiente, sin embargo n uestro so existe una frase: «La percepción es más
objetivo no es mostrar la mejor defensa importante que la realidad», que se u sa en
para el las. Es suficiente asimilar la idea ge­ la propaganda política, en la publ icidad
neral. E l j uego conti n uó: y en l os métodos de e nseña nza. N uestro
libro solo habla de ajed rez, a u nque en la
1 6 1Mfb1 id7 1 7 :!! e 1 étJe4! 1 8 :!! e2 aS! 1 9 tll f3 tercera parte, cuando toquemos el resba­
étJg6 20 @h1 :!! a 6 21 1Mfg1 'Wc8 22 'Wh2 fü6 ladizo tema de determinar el g rado de ge­
23 ixe4 dxe4 24 étJ g1 étJ h4 25 fü1 :!! h 6 nial idad de un ajedrecista, tendremos que
volver a esta frase.

Va mos a resumirl o con u na peq ueña se­


lección. En mi opi n ión, un cu rso corto de
estudio de los clásicos, desde la perspecti­
va actual, donde el proceso de aprendiza­
je es cada vez más acelerado, debería ser
más o menos así:

1 ) Explicación de l os principios generales


enseñados por W. Stei n itz y reproducción
con marcadores (para ocultar las j ugadas)
de las partidas de Akiba Rubinstei n .
La ventaja posicional de las negras es
enorme. Didishko hace un i ntento deses­ 2 ) Reproducción con marcadores de las
perado por liberarse. partidas de José Raúl Capa blanca.

26 f4 exf3 27 gxf3 étJg6! 3) Reproducción con marcadores de las


partidas de Alexander Alekhine. Prefe­
N ítida rea l ización táctica. rentemente de l ibros de Alekhine con sus
propios comentarios.
28 @g2 ixh3+ 29 étJxh3 :!! xh3 30 1!Nxh3
étJ t4+ 31 exf4 :!!xe2+ 32 @g3 'Wxh3+ 33 4) Estudio sin marcadores de los l i b ros de
@xh3 füb2 34 :!! e 1 @f8 35 a4 fü2 36 :!! e3 Aaron N i mzowitsch Mi sistema y La prácti­
:!! a 2 37 @g4 :!! xa4 38 @ts :!! a 2 39 @es :!! b2 ca de mi sistema.
40 @ds a4 41 @xc4 a3 Las blancas abando­
naron. Es necesario seg u i r exactamente este
orden en el estudio de los clásicos. Por
Por supuesto, se podrían añadir más va­ supuesto, también tenemos a M ijaíl Bot­
ria ntes, pero se correría el riesgo de «no vinnik, Vassily Smyslov y otros g randes aje­
ver e l bosque por culpa de los árboles». d recistas. Sin embargo para una compren­
sión profunda del ajedrez moderno es
Al estudiar a l os clásicos, conscientemen­ preciso adquirir una cultura ajed recística
te no intentamos cavar profu ndo. Para elevada, siguiendo primero un cu rso so­
aprender l os proced im ientos estratégicos bre los clásicos.
es útil para el estudia nte aceptar la d u lce
verdad, aunque una cierta cantidad de En mi práctica de entrenador he verificado
mentiras debe estar presente en dosis mí­ y gara ntizado que con un estudio i ntensi­
n i mas. Por desgracia, en la vida d ia ria no se vo de los clásicos y de los princi pios que ri­
dosifican las porciones de mentiras. l nclu- gen los fi na les com plejos, u n joven ajedre-

1 02
Estudiando a los clásicos

cista mejora l a técnica de materialización se convirtieron en fundamento para una


de la ventaj a . Comienza a percibir mejor la "ciencia" semiescolástica, y la idea de este
armonía de i nteracción entre las piezas, a enfoque del ajedrez es una contrib ución al
encontrar m á s rápido los esquemas con­ acervo del juego».
ven ientes pa r a la disposición y actuación
de las piezas, o, como se d ice en la jerga Alekhine fue realmente un g ra n j ugador
profesional, a «jugar con la mano», y no de ajedrez. Podía planear sus acciones
con la cabeza , es decir, poseer la facilidad basándose completamente en u n a valo­
necesaria para tomar decisiones. ración muy precisa de la posición. Podía,
mejor que nadie, encontrar l os recu rsos
Llamo la atención del lector sobre la narra­ específicos ocultos en u na posición, q u e l e
ción de uno de los más fuertes ajedrecistas permitieran jugar de forma creativa y muy
actuales, el g ran maestro Levon Aronián, efectiva.
donde cuen t a cómo superó un largo es­
tancamiento en su j uego y ganó la Copa
Sinquefield del año 20 1 5 (64 n .0 9/201 5):
«Para supera r l a crisis en mi j uego, tra ba­ PARTIDA 40
jé i ntensamente un mes con mi ayudante Alexander Alekhine - Akiba
pri ncipal Ashot Nadanian. Y revisé de nue­ Rubinstein
vo muchas pa rtidas de los clásicos y de los Gambito de Dama [030)
campeones del mundo. Ten ía curiosidad La Haya 1 92 1
por compre n d er q ué era lo q ue los dete­
n ía . Y despu és realicé algunos autoanálisis
sig uiendo los ejemplos de otros ajedrecis­
tas. En general fue útil examinar las parti­
das de los g ra ndes maestros del pasado,
para com prender hasta dónde l legaba m i
calidad de j u eg o. También estudié l a s par­
tidas de S myslov, Euwe, Botvinnik y Petro­
sian. Y gané confia nza».

Hablemos u n poco más sobre la relación


entre Znosko-Borovsky y Alekhine, y la
valoración d e Alekhine de l li bro Teoría
del medio juego en ajedrez, dedicado a las
enseñanzas d e Stein itz. Alekhine escribió:
« . . . En aquel e ntonces él estaba casi termi­
nando su estupendo (por su concepción)
l i bro Teoría del mediojuego en ajedrez. Dig o Alekhine comenta así esta posición: «Des­
por su concepción, porque su método de pués de trece movimientos se ha l legado a
a bordar el tema y algunos de sus concep­ una posición poco frecuente en el gambi­
tos es ligeramente d iferente de mis pun­ to de dama. En las trece primeras j ugadas
tos de vista y valoraciones. Sin embargo es las blancas han hecho tres j ugadas con
m uy i nteresante e l hecho de que el a utor el peón «O>, tres j ugadas con el peón «h»
sitúe en un lugar secundario la necesidad de y cuatro jugadas de alfil, tras lo cual han
un enfoque analítico del ajedrez, teniendo obtenido una posición, si no ganada, de­
en cuenta que ciertas reglas generales son cisiva.
en efecto más importantes. Estas reg las

1 03
Estudiando a los clásicos

Se ha hablado mucho en relación con la nado Cuestiones sobre Teoría Moderna en


origi nal apertura de esta partida, de una Ajedrez. Él propone el siguiente esq uema.
n u eva técnica "hipermoderna'; de una es­ Supongamos que tenemos una posición
cuela "neorromántica'; etc. En realidad el bastante confusa, y queremos com pren­
asu nto es mucho más simple. der a q u ién le es favora ble. Determin amos
quién tiene el turno de j uego, e i nten­
Las negras han hecho en la apertura a lgu­ tamos encontra r las mejores posi bil ida­
nas j ugadas excéntricas (3 ... a6; 5 . . {¡je?;
. des para am bos bandos. No es necesario
6 ... {¡jg6), las cuales, si el adversario no i ntentar anal izar todo « hasta el mate»,
h u biera reaccionado (por ejemplo, con la solo es necesario i ntentar alca nza r u na
j ugada 7 e3 en lugar de 7 .te3, o 9 g3 en posición defin ida, que pueda valora rse
vez de 9 h4), h u bieran d ado a las negras correctamente con n uestros conocimien­
una buenísima partida. Y no a bsol uta men­ tos, basá ndonos en las leyes, princi pios y
te adrede, sino obligado por la necesidad, habilidades posicionales que hayamos ad­
adela nté el peón «h» para evitar que las qui rido. Lipnitsky clasifica estas posiciones
negras tuvieran superioridad en el cen­ como definidas. Por ejemplo:
tro. Sin embarg o, como reg la, semejantes
experimentos en la apertura no están de
acuerdo con mi temperamento ni con mi
POSJCIÓN6
estilo».
Yury Averbaj - M ijaíl Botvinnik
Creo que sobre la base de la teoría de Moscú 1 955
Stei n itz la posición del d iagrama se puede
valorar correctamente para planificar las
futuras acciones de las blancas. Aunque si
sig ues demasiado estrictamente esa teo­
ría, es poco probable q ue encuentres en
posiciones semejantes j ugadas del tipo de
7 .te3 ! y 9 h4!

Tanto Alekhine como Znosko-Borovsky


emigraron de Rusia y, hasta donde sabe­
mos, se mantuvieron en buenos térmi nos,
respetándose profundamente. Al parecer,
es por eso que Alekhine fuera tan del ica­
do: « . . . Se diferencia ligeramente de mis
pu ntos de vista». Alekhine difícilmente
habría estado de acuerdo con que el enfo­
que analítico pudiera ocupar un lugar se­
cundario, porq ue la mayoría de las veces
este enfoque es suficiente para determi­
nar la esencia de la posición.

¿Cuáles son las pri ncipales ca racterísticas


del enfoq ue a n a l ítico? En mi opinión, la
mejor expl icación del enfoque analítico
y de la misma esencia del a nálisis la pro­
porcionó Lipnitsky en su l ibro ya mencio-

1 04
Estudiando a los clásicos

POSIC/ÓN l POS/C/ÓN 9
László Szabó - Gedeon Barcza
Estocolmo 1 952

En el primer caso no necesitamos calcular


n i n g u na variante n i tener en cuenta los
matices de la posición . La ventaja de las
POSIC/ÓN B neg ras es tan evidente que no requiere
Alexander Alekhine - Friedrich n i n g u na cuestión. En el seg undo y ter­
Samisch cer ejemplo las blancas están claramen­
Baden Baden 1 925 te mejor, y en el cua rto tenemos sobre
el tablero una posición completamente
igualada. Cuando un ajedrecista se vuelve
más fuerte y experimentado, el n úmero
de posiciones que puede llamar defin idas
a umenta. Es basta nte obvio que para un
j ugador principiante muchas posiciones
serán complejas, mientras que para u n
gran maestro serán claras. S i n embargo,
muchas posiciones no se pueden evaluar
correctamente solo mediante el u so del
método de valoración «óptico», y Lipnits­
ky sugiere que tales posiciones se deno­
minen críticas. Por lo tanto, u no de los
objetivos del análisis ajedrecístico es la
transición de una posición crítica a u na
posición definida.

Hoy la defin ición «posición crítica» se usa


ampliamente para determinar la d i rección
del ritmo de juego. En la doctrina de Dor­
fman, que trataremos en la tercera parte
del l i bro, esto generalmente es una pied ra
angu lar. En la actualidad, la comprensión
del término «posición crítica» se identifica
más bien con posiciones en las que se de-

1 05
Estudiando a l os clásicos

cide la suerte de la partida, lo q ue, no obs­ en e4.


tan te, está próximo a la visión de Lipnitsky
a mediados del siglo pasado. De esta manera, en fS la dama se encuen­
tra como sobre u n barril de pólvora, y las
Me gustaría ofrecer al lector dos ejem plos negras necesitan vigilar constantemente
de enfoque a n a l ítico de las posiciones to­ que las blancas no enciendan la mecha. Y
mados del l i bro de Lipnitsky, comentados como no se aprecia qué ventaja tienen las
por su a utor. negras a cambio, entonces la valoración
general que se im pone es ésta: la ú ltima
j ugada de las negras es mala y deja s u po­
sición amenazada.
PARTIDA 41
Erich Eliskases - Yury Averbaj Pasemos a la seg u nda etapa, más d ifícil,
Defensa Ragozin [D38] la penetración concreta en la posición . El
Estocolmo 1 952 caballo atacado e4 está defendido por la
dama bla nca, que a su vez puede se r ata­
1 d4 e6 2 c4 CLlf6 3 CLlf3 d5 4 CLlc3 ih4 5Wf a4+ cada y solo dispone de una casilla pa ra re­
ll'l c6 6 e3 id7 7 1Mfc2 0-0 8 id2 dxc4 9 ixc4 tirarse. Tras esto las negras pueden forzar
id6 10 CLl gS e5 1 1 ll'l dS g6 1 2 ll'l xf6+ Wfxf6 un asalto en el fla nco de dama.
13 CLle4 Wlts 1 4 d5!
¿Es esto suficiente compensación para las
negras? Averbaj, a l jugar 1 3 ... \Wfs, prob­
a blemente pensó así. Por eso, sigamos el
curso de sus razonamientos concretos en
esta posición crítica (a la que llamaremos
convencional mente n.º 1 ) .

De esta manera, 1 4 ... lb b4 1 5 °1Wb1 bS 1 6


ii.b3 as

«I ntentaremos pri mero valorar esta posi­


ción crítica. E m pecemos con u na "tosca"
va loración general. La posición de la dama
negra en el papel de patrulla avanzada
aq u í es poco atractiva: la dama priva al
peón «f» de la posibil idad de avanzar dos
casil las, y además, está a lejada del flanco
de dama, donde pueden prod ucirse acon­
tecimientos i m portantes.
Ahora se aclaran las i ntenciones de las ne­
Las blancas pueden crear d iversas amena­ gras. Amenazan expu lsar al alfil blanco b3,
zas sobre la dama encerrada, en especial para ganar el peón central dS y l iberar de
ten iendo en cuenta que el alfil d7 le corta paso a su dama. Por ejemplo, 1 7 0-0 a4 1 8
la retirada, y además la debilidad de la ca­ ii.d l lbxdS, y l a j ugada 1 9 ii.g4 es imposi­
silla f6 es apreciable con el caba llo blanco ble debido a q ue después de 1 9 ... \Wxg4

1 06
Estudiando a los clásicos

casilla f6 está defendida por el caballo ne­ baj encontró para las negras u na d efen­
gro. sa suficiente, 1 9 ... h5!, con las sig u i e ntes
variantes: 20 h3 !e8! 2 1 g4 Wc8, y no es
Al jugar 1 3 ... \WfS Averbaj, proba blemente, posible 22 gxhS por 22 ... Wxh3, o 20 g4
tuvo en cuenta esta posición, q ue l l a mare­ hxg4 21 h3 gxh3 22 iii h 2 mg7 23 l'i:g 1 , y
mos posición crítica n .0 2. Ya que ha surgi­ después de 24 !g4 las blancas, por fin,
do de manera forzada de la posición críti­ ganan la dama, au nque las negras reciben
ca n .0 1 , entonces es extraordinariamente suficiente com pensación por ella.
i mportante tener una exacta val oración
concreta de ella. Las variantes que siguen después de 1 9
!d 1 ! las ofrece el maestro Baranov e n el
N aturalmente, en primer lugar hay que li bro Torneo internacional de ajedrez de
ver cómo entró en ella el adversario. En Estocolmo. Y ya que la j ugada 1 9 !c2 (en
la partida tuvo l ugar: 1 7 0-0 a4 1 8 !xb4 lugar de 1 9 !d 1 ) no ofrece ventaja a las
axb3 1 9 !xd6 cxd6 20 f3 gS 21 axb3 con blancas por 1 9 ... !e8!, entonces la j ugada
peón de ventaja y gra ndes posibilidades 1 8 ... !xb4! aseg u ra ba a las neg ras posibi­
de victoria para las blancas. Si estas j uga­ l idades de igualdad.
das fueron obligadas, entonces podemos
decir que la jugada 1 3 ... Wfs fue mala, ya ¿Se puede decir a hora que la j ugada 1 3 ...
que forzosamente las l levó a u na posición Wfs no es mala y q ue no colocó a las ne­
d ifícil. ¿Pero fueron obligadas o no? ¿Por g ras bajo la amenaza de derrota? Antes de
qué en la j ugada 1 8 las negras no respon­ responder a esta pregunta, es necesario
dieron 1 8 ... !xb4 ? aclarar si las blancas podían j ugar más
fuerte. Regresemos de n uevo a la posi­
Resulta que du rante la partida Averbaj ad­ ción crítica n .0 2.
vi rtió que tras la respuesta 1 9 !d 1 ! la posi­
ción de las negras estaba perdida.

En l ugar de 1 7 0-0 proponemos para las


blancas jugar 1 7 a3! a4 (j ugada ú n ica,
E n efecto, en esta posición crítica n .0 3, pierde 1 7 ... ll'ia6 por 1 8 !c2!) 1 8 !xb4
q ue por lo visto ambos adversarios tuvie­ (pero no 1 8 ll'ixd6 ll'i d3+! 1 9 me2 Wxf2+!
ron en cuenta en sus cálculos, las blancas 20 mxd3 cxd6, y las negras tienen un po­
tienen las peligrosas amenazas 20 g4 (en deroso ataq ue por la pieza, amenazan
caso de 1 9 ... iii g 7) y 20 !g4! (a 1 9 ... !e8), axb3, e4+ y !fs+) 1 8 ... !xb4+ 1 9 axb4
para ganar la dama. axb3 20 f3!

Sin embargo, en el anál isis posterior Aver- Véase el diagrama siguiente

1 07
Estudiando a los clásicos

Surge la posición crítica n .0 4 No favorece


a las blancas jugar a ganar peón. Por ejem­
plo: 1 9 tt:lxd6 cxd6 20 �xd6 fí:fc8 con ame­
naza de i nvasión en c2. O bien 1 9 �xd6
cxd6 20 tt:lxd6 WgS!, y no es posible 2 1 0-0
por 2 1 ... �h3, y a 2 1 We4 es buena 21 ...
We7 para «pescar» e l caba l l o blanco.

Sin embargo, las blancas desesti man la


ga nancia inmediata de peón, y juegan 1 9
0-0! (también es buena 1 9 f3!), tras l o cual
surge una posición que tiene u n carácter
Esta posición ya no adquiere un carác­ bastante determinado.
ter crítico, sino definido, que es a lo que
se reduce el objetivo del a nálisis. Tras el
cambio de dos piezas menores, como an­
tes, la dama fS y el alfil d 7 están mal situ­
ados.

Por ejemplo, 20 ... �g7 21 0-0 hS (tampo­


co es atractiva 21 ... füa 1 22 1Wxa1 �e8 23
Wa7 Wc8 24 fí:c1 , y las negras están mal)
22 fí:c 1 , y es muy d ifícil para las negras de­
fender las numerosas debilidades del flan­
co de dama.

Es cu rioso el «pastel de hojaldre» de peo­ Como antes las bla ncas tienen un fuerte
nes por la columna «b». Así, las blancas tie­ caballo en e4, que ataca el pu nto d6. La
nen ventaja. dama negra está fuera del j uego en fS. Se
amenaza 20 f3 y 21 g4. Por ejemplo, 1 9 ...
¿Se p uede juzgar por fi n, en base a estos �xb4 20 f3! etc.
análisis, la jugada 1 3 ... WfS? Para respon­
der satisfactoria mente y con toda la razón, Aunque este a nálisis tampoco es com ple­
todavía es necesario someter a una inves­ to, podemos decir que después de 1 3 ...
tigación detallada el sacrificio de peón ne­ Wfs la i n iciativa y la ventaja están del lado
g ro e n la variante 1 7 a3! a4 1 8 �xb4! axb3 de las blancas. ¿Tenemos ya las bases sufi­
cientes para j uzgar, por fin, como mala la
j ugada 1 3 ... Wfs?

Resulta que no. El asunto está lejos d e ser


tan sencil l o. Antes es necesario aclara r si la
jugada 1 3 ... Wfs era sencil lamente «e l mal
menor». Desde luego, ¿se puede excluir
que cualquier otra j ugada fuera aun peor?

Regresemos a la posición anterior a la ju­


gada 1 3 ... Wfs y veamos otras posibilida­
des.

1 08
Estudiando a los clásicos

Así, 1 3 ... Wie7 1 4 d5 (probablemente, la decir que ofrecen a las negras posibilida­
mejor) 1 4 ... ltJ b4! Esto es más activo que des de igualdad.
14 ... lt'id8.
Solo ahora, si se compara n los resultados
obtenidos tras 1 3 ... \Wf5 y 1 3 ... Wie7 ( 1 3 ...
Wih4), se puede l legar a la conclusión fi nal
de que la j ugada 1 3 ... V!if5 era mala. Ella es
la causa de las posteriores d ificultades de
las negras en esta partida.

Ahora se puede expresar con ayuda de


sig nos este análisis:

1 3 ... Wif5? ( 1 3 ... V!ie7! o 1 3 ... Wih4!) 1 4 d5!


ttJ b4! 1 5 1Wb1 ! b5! 1 6 !b3! a5! 1 7 a3! (fue
más débil lo j ugado en la partida Eliska­
1 5 \Wb3 (no son mejores otras jugadas de ses - Averbaj: 1 7 0-0?, ya que después de
la dama blanca) 1 5 ... a5! (no val e 1 5 ... !f5 1 7 ... a4 1 8 !xb4 en l ugar de 1 8 ... axb3?
1 6 ttJxd6 ttJc2+ por 1 7 me2 V!ixd6 1 8 fí:ac1 I igualaba 1 8 ... !xb4! 1 9 !d 1 ! h5! etc.) 1 7 ...
y las blancas consiguen ventaja material) a4 1 8 !xb4!, y las blancas obtienen venta­
1 6 lt'ixd6 (a la i nmediata 1 6 a3 sigue 1 6 ... ja tanto tras 1 8 ... !xb4+ 1 9 axb4 axb3 20
a4! y 1 7 ... lt'ia6) 1 6 ... V!ixd6! 1 7 a3 ttJa6 1 8 f3!, como después de 1 8 ... axb3 1 9 0-0 (o
!xa5 lt'ic5, y las negras recuperan el peón 1 9 f3).
tanto tras 1 9 V!ic3 ttJa4, como después
de 1 9 !b4 lt'ixb3 20 !xd6 lt'i xa 1 21 !xf8 Así, solo como resultado del análisis, he­
ttJ c2+! (pero no 2 1 ... mxf8 22 iid2!) 22 mos visto que n uestra pri mera i mpresión,
md2 ttJxe3! etc., con j uego igualado. la «tosca» valoración g eneral de que la ju­
gada 1 3 ... Wif5 es poco atractiva, se confir­
En lugar de la i nmed iata 1 3 ... Wie7 es i nte­ ma. Se puede suponer que Averbaj recha­
resante y qu izás más fuerte 1 3 ... Wih4, zó la j ugada 1 3 ... Wif5 probablemente, por
consideraciones generales; la jugada se
h izo a parti r de un análisis concreto, que
sin embargo contenía un error».

Este análisis demuestra que el proceso de


tran sición de una posición crítica a una
posición defi n ida es un proceso largo y
que consume mucha energía.

En este ejemplo hemos considerado un


anál isis relativamente sencil lo, con un n ú­
mero de variantes diferentes no muy ele­
vado. Sin embargo, muy a menudo tene­
para en caso de 1 4 d5 responder 1 4 ... !f5, mos que lidiar con situaciones en las que
y a 1 4 g3, 1 4 ... Wie7. una posición crítica entra en otra, y es ne­
cesario por doqu ier calcular con exactitud
Sin entrar en un anál isis detallado de las n u merosas variantes. En ese caso no es
j ugadas 1 3 ... Wie7 y 1 3 ... Wih4, se puede fácil red ucir todo a posiciones defi n idas, y

1 09
Estudiando a los clásicos

a veces i ncluso es imposi ble. De esta ma­ blero, desde donde participa en el ataque
nera, el j ugador debe ser capaz de detener al rey y obstacu l iza el desarro l lo del fl anco
en algún momento el análisis e i ntentar de dama negro;
eva l uar la posición en fu nción de sus co­ 2) se a bre la diagonal d 1 -h5 para la i ncor­
nocimientos y experiencia. poración inmediata al ataq ue de la dama
blanca, lo que permitiría concentrar cua­
Cua nto más precisa y correcta sea la eva­ tro piezas contra el rey negro;
l uación, más aumenta la probabil idad de 3) es muy d ifícil expulsar al caballo de e5,
encontrar u n plan correcto. En el libro de ya que no valen tanto 1 1 ... f6 por 1 2 \Wh5!,
Lipn itsky hay u n magnífico ejemplo en el corno 1 1 ... éll d 7 a causa de 1 2 lll c 6!
q ue compara el proceso de eval uación de Así, de las consideraciones generales he­
la posición y la elaboración de u n plan con mos extraído una j ugada extraordinaria­
la rea lización de un disparo aproxi mado y mente atractiva. No obstante todo esto
otro preciso. solo es u na «puntería aproximada». ¿Qué
nos proporciona una «puntería» más exac­
ta, más concreta? El acercamiento concre­
to a la posición permite descubrir la res­
PARTIDA 42
puesta del adversario 1 1 ... i.a6!, con cuya
lsaak Lipn itsky - Anatoly Sidorov ayuda las negras se li bran del fuerte alfil
Defensa Nimzoindia [E53] blanco d3 ¿Qué hacernos ahora? ¿A pesar
Riga 1 954 de todo, rea lizarnos la j ugada 1 1 lll e5 ? An­
tes de torna r u na decisión es necesario ver
1 d4 ttJ f6 2 c4 e6 3 ttJ c3 i,b4 4 e3 es s ttJ f3 o-o si se puede refutar la j ugada 1 1 ... i.a6.
6 i,d3 dS 7 0-0 b6 8 cxdS cxd4 9 exd4 élJxdS 1 0 Por lo tanto, 1 2 i.xa6 lll x a6 1 3 \Wa4! \Wc8
élJ xdS exdS 1 4 lll c 6 i.d6 1 5 i.f4!, y no se puede tornar
en f4 por 1 6 lll e 7+

«Las blancas tienen la i n iciativa (disponen


de posibilidades de ataque al rey negro, Sin embargo las negras descubren una de­
mientras que el adversario no tiene j uego fensa suficiente: 1 5 ... \Wc7! Si no exisiera
contra el peón aislado). ¿Cómo desarro­ esta j ugada, las blancas podrían detener
l larla, especial mente mientras el flanco de su elección en la j ugada 1 1 lll e s, ya que la
dama negro esté sin desarro l lar? respuesta 1 1 ... i.a6 estaría refutada. ¡Pero
En primer lugar se impone la fuerte j uga­ la j ugada 1 5 ... \Wc7 existe! Después de 1 6
da posicional 1 1 lll e s. A favor de esta j uga­ i.xd6 \Wxd6 1 7 :;::l.a c1 lll c7 la posición se
da habla lo siguiente: simpl ifica m ucho.
1 ) el caba l lo se afirma en el centro del ta- Las bla ncas aun tend rían una pequeña

1 1o
Estudiando a los clásicos

iniciativa, a unque considera blemente 1 7 füc l Wxc2 1 8 füc2 podrían pasar a


menor que la que ten ía n en la posición un fi nal con muchas piezas, en el que las
inicial. Si sopesamos los pros y los contras, negras tendrían g randes d ificu ltades con
apartaríamos la jugada 1 1 lll es, ya que no el desarrollo posterior de sus piezas. Por
aseg u ra el desa rrollo posterior de nuestra ejemplo, 1 8 ... g6 1 9 if6+! (para esto era
iniciativa. necesario el jaque en h 7) 1 9 ... ª7g8 20 ih3
Merece preferencia la j ugada 1 1 Wla4! etc.
Después de 1 4 ... lll a 6 siguió 1 5 a3 llic7
16 llies ixeS 17 dxeS, y la iniciativa de las
blancas degeneró en un fuerte ataque en
el fla nco de rey».

Hemos visto que en el primer caso el a ná­


l isis corroboró consideraciones inconcre­
tas, basadas en el sentido común, y en el
seg u ndo las refutó. En el ajed rez moderno,
el enfoque analítico prevalece a la hora de
formar u n plan y valorar posiciones con­
fusas. Cuando u n ajedrecista analiza en
casa de manera precisa y profu nda las
La dama blanca l lega a a4 con ganancia posiciones críticas de la apertura y del me­
de tiempo, y desde esta casi lla imp ide el dio j uego, realmente complica la vida a su
desarrollo natural de las piezas del adver­ adversario sobre el tablero. Cuando usted
sario. analiza las posiciones, comprende por sí
Es bien sabido que cuando se dispa ra se mismo su esencia y no confía solo en el
recurre a la puntería aproximada y a la sentido com ú n, le resu lta más fácil elabo­
exacta. La pri mera sirve para fijar la direc­ rar un plan correcto.
ción, y la segu n da permite fijar la atención
en el objetivo. En el ajedrez una valoración El enfoque analítico y concreto para eva­
precisa a menudo puede l levar a cambiar luar la posición fue precisamente lo que
la d i rección misma. En este ejemplo, el d isti nguía a los representantes de la es­
sentido com ú n d ice que la dama puede cuela soviética de ajedrez (tema que se
estar bien ubicada en hS, mientras que verá en la tercera parte del libro), y ase­
el a nálisis concreto muestra que la dama guró su dominio en el mundo d urante
debe i r en otra dirección, hacia a4. décadas. La teoría, y no solo las apertu­
La partida conti n uó: 1 1 ... id6 12 igS! ras, comenzó a desarrollarse a pasos agi­
Fuerza la torpe j ugada 12 ... Wld7, ya que gantados. H u bo u n replanteamiento de
después de 1 2 ... f6 1 3 ih4 toda la posi­ los valores de los factores estratégicos,
ción negra estaría ag ujereada. Tampoco establecidos tanto por la escuela clásica
es agradable 1 2 ... ie7 1 3 ixe7 Wxe7 1 4 como por los h i permodernos, para cada
füe l , y las blancas ocupan la col umna situación específica. Reconsiderados,
abierta «e» con ganancia de tiempo, como ¡pero no negados! Por mi experiencia de
en la famosa partida Botvi n n i k - Alekh ine, trabajo con u no de los ajed recistas más
torneo AVRO 1 938. fuertes del mundo de mediados del siglo
13 Wlc2 h6 1 4 ih4 llia6 pasado, el gran maestro lssak Efremovich
¿Y por qué no ahora 1 4 ... ia6?, puede Boleslavsky, puedo asegu rar que poseía
preguntar el lector. En ese caso las blan­ una enorme erudición y que conocía bien
cas mediante 1 5 ih7+! ª7 h8 1 6 ifs Wc6 a los clásicos. Junto con Boleslavsky, tanto

111
Estud iando a los clásicos

Bronstein y Geller, como los que se u nie­ peones.


ron a ellos más ta rde, Mijaíl Tah l y Leonid
Stein, arg u menta ron con mayor convic­ El peón débil d6 ya apa recía sin n i n g una
ción que los factores d i nám icos en cual­ timidez por parte de las negras en l a De­
quier situación concreta pueden ser más fensa I ndia de Rey.
importantes q ue, digamos, los defectos de
la estructura de peones. Es el caso del sis­
tema Boleslavsky en la Defensa Siciliana,
POSICIÓN 12
predecesor de la todavía más desafiante
variante de Chelíabinsk. Mijaíl Botvinnik - Efi m Geller
Budapest 1 952

POSICIÓN 10

Efi m Geller obtuvo en esta partida u n a b ri­


l la nte victoria sobre el campeón del m u n­
do.

Los ajedrecistas fueron mucho más con­


POSICIÓN 1 1
descendientes con la cesión del centro por
pa rte de las negras con la j ugada e5:d4 en
el sistema C higorin de la Apertura Españo­
la.

POSICIÓN 13
Wolfgang Unzicker - Paul Keres
Hamburgo 1 956

Véase el diagrama siguiente

¿Le agrada l a posición del sigu iente


Para u n ajedrecista actual estas posiciones diagrama? Se produjo en el match por el
tienen u n aspecto común, sin embargo en campeonato del mundo del año 1 96 1 ,
aquel los d ías era casi un desafío a los pun­ entre M ijaíl Tah l y M ijaíl Botvinnik; e n esa
tos de vista estrictos sobre la creación de partida el entonces joven j ugador de Riga
debilidades cró n i cas en la estructura de su peró con seg u ridad e n la l ucha d i námi-

112
Estudiando a los clásicos

los «árboles de variantes frondosos». Y


ahora afirmo que el enfoque concreto de
la posición que surge del análisis es la ver­
dad a la que u no debe aferrarse. Aq u í me
gustaría cita r a Vladímir Kramnik en sus co­
mentarios sobre el resultado del torneo de
Wijk aan Zee del año 201 3 (64 n .0 2/201 3):
« . . . En muchos encuentros (del torneo) no
hubo en a bsol uto resistencia, n i un atisbo
de l ucha. En esas partidas, los que jugaron
bien solo tenían que ven i r, sentarse en la
silla y luego ten der la mano, para aceptar
ca a u n maestro más experimentado. las fel icitaciones por una victoria bien me­
recida.

Y puedo decir que TODOS (excepto aque­


POSICIÓN 74
l los que term i naron en "plus") tienen par­
Mijaíl Tahl - Mijaíl Botvinnik tidas i nexplica blemente débi les. U n listón
Campeonato del Mundo 1 960 de candidato a maestro, no superior. . .

Si se comparan los jugadores d e 2800


con el conj u nto de ajedrecistas con rating
2730 o i nferior, en los últi mos tiempos,
por alguna razón, la diferencia entre el los
se ha vuelto más grande. No se puede ha­
blar por u na sola partida, ¡pero es q ue en
general fueron un MONTÓN! Miro y me
pregunto: a veces con los j ugadores del
"top ten" no pueden ni siquiera esta ble­
cer una l ucha, no digamos hacer tablas.
Y no tengo la sensación de que nosotros
(entre ci nco y diez) juguemos más fuerte
Tarrasch o N i mzowitsch apenas aproba­ que antes. Senci llamente por debajo de
rían la estrategia de las blancas, que in­ nosotros se produce alg ú n fa l lo. Tal vez se
fringe todos los principios del desarrollo deba a una i nformatización excesiva. He
rá pido de las piezas, con solo la dama y el visto las partidas, y creo que ni siqu iera
rey en juego, y la estructura de peones del se trata de descuidos (hubo suficientes,
flanco de dama en ruinas. aunque es algo que le sucede a todos).
Me causaron mayor impresión los errores
Todo esto ven ía precedido por un minu­ posicionales g roseros. Creo que se debe al
cioso trabajo analítico, y podemos decir hecho de que la gente se ha acostumbra­
que entonces nació el prototipo de aje­ do a mirar las posiciones en el ordenador.
d rez actual, donde gobierna el ordenador. El j uego "j ugada a jugada'; "estoy mejor,
estoy peor". Se empieza a olvidar que hay
El lector tiene derecho a preg u ntar si el au­ u nos principios generales del ajedrez que
tor no se contradice a sí mismo. Después es mejor no violar. Creo que a hora todos
de todo, unas pág inas atrás me solidariza­ los jugadores al n ivel de 2700 son víctimas
ba con E. Marín, q u ien en su obra cortaba del ordenador, mientras que los j ugadores

1 13
Estud iando a los clásicos

del n ivel más alto l levan mejor a cabo la m uchas comod idades, sin emba rgo s u uso
simbiosis». inadecuado conduce a desviaciones y a la
aparición de lagunas en e l desarrollo del
En m i opinión, el decimocuarto campeón ajedrecista.
m u n d ial revela con gra n precisión la esen­
cia del problema. Aunque no nos i nteresan En primer lugar, a ntes los ajedrecistas
los «setecientos», de los que nos separa obtenían u na experiencia enorme con el
un cielo. Por cierto, en los ú ltimos a ños los trabajo analítico, con el análisis de las po­
«setecientos» probablemente han traba­ siciones de las partidas aplazadas. Con el
jado en sus errores, corrigiéndolos y «aca­ adven imiento de los ordenadores, la idea
ricia n do» seriamente a los celestiales. El 1 de aplazar las partidas m u rió por sí sola.
de e nero del año 201 6 solo dos jugadores En segu ndo lugar, la preparación d e las
pudieron mantener el «listón» de los 2800: aperturas (así como el flujo de i nforma­
el campeón del mundo Magnus Carlsen ción) no era tan profunda en esos d ías, sin
y el mismo Vladímir Borisovich. Aunque embargo se realizaba individualmente o
Mag n us, desde su estratosférico 2889, en reducidos gru pos de trabajo, lo que de­
obte n ido en el año 20 1 4, cayó a la para él sarrollaba el «músculo analítico». Por su­
modesta cumbre de 2850. Mientras que puesto, no se puede detener e l progreso.
Caruana y Aronián, con picos máximos de Nadie estará hoy de acuerdo en cambiar
285 1 y 2835 respectivamente, y con ellos un tren rápido por el asiento en u n ca rrua­
Topa lov, Anand, Nakamura y Grisch u k, ca­ je enganchado por caba l los. Sin embargo
yeron en compañ ía de los «setecientos». cuando se viaja con u n enganche de ca­
bal los una persona siempre está mejor
Dios está con e llos, con los «setecientos». preparada para los obstáculos y paradas
Contin uemos la narración con los candi­ i nesperados, que debe eliminar co n su
datos a maestro y con los maestros, con propio esfuerzo, g racias a la experiencia
los q ue empiezan a asaltar las cimas aje­ adqui rida. Esto es l o que escri be Vladímir
d recísticas. Hace poco hemos comproba­ Kramnik sobre los g raves errores posicio­
do, con los ejemplos del excelente l ibro de nales y las i nfracciones de los principios
Lipnitsky, que la esencia del enfoque con­ generales del ajed rez cometidos por los
creto de la posición se basa en el a nál isis. grandes maestros, i ncluso los de a lto ni­
Y que el objetivo del análisis es llevar una vel, que miran la posición con los ojos del
posición de tipo i ndefi n ido a u na posición ordenador, «estoy mejor, estoy peor».
cuya eva l uación verbal pueda ser dada
por su apariencia exterior, o, como les gus­ En tercer lugar, en el análisis de las par­
ta decir a los ajedrecistas, por considera­ tidas propias entonces no existía la ten­
ciones generales. El ajedrecista debe rea­ tación de examinar la posición con el or­
l izar el a nál isis du rante el j uego, sin tocar denador, presionar una tecla y reci b i r una
las piezas sobre el tablero, pensando casi valoración, del tipo de «+ 1 ,3» o «-0,7», y
cada j ugada. Esto es así. En este compo­ después detectar los errores mirando el
nente los actuales candidatos a maestro y brusco cambio de las valoraciones del or­
maestros son sign ificativamente i nferiores denador. Antes era necesario que entrara
a sus coetáneos soviéticos, que jugaron en tu cabeza.
con un n ivel similar en los a ños 30-40 del
siglo pasado. ¿Por qué pasa esto? La res­ ¿Cuál es la receta actual para mejorar
puesta es senci l la: ¡el ordenador! Un traba­ n uestras habilidades analíticas? El primer
jo adecuado con él propicia el perfeccio­ pu nto desaparece. Ya no hay partidas
namiento del ajedrecista y proporciona aplazadas, y es d ifícil simular una posición

1 14
Estudiando a los clásicos

aplazada. El g rado de responsabi l idad del


análisis será menor. Después de todo, in­
cluso el ajedrecista más responsable, que
aspire a la perfección, i nconscientemen­
te sentirá que en este caso un análisis de
mala ca l idad no con l l eva la pérdida de u n
pu nto e n e l torneo. S i n embargo, e l se­
g u ndo pu nto, y en especial el tercero, son
bastante adecuados para el entrena mien­
to. Es necesa rio analizar l os esq uemas de
apertura y rea l izar el análisis de las parti­
das j ugadas sin la ayuda del «motor», es­
cri birlo, y solo después encender el orde­
nador, para verificar los resultados. Porque
si enciendes el ordenador de i nmediato,
involuntariamente caes bajo su i nfl uencia,
y la efectividad del proceso de anál isis i n­
dependiente se derru mba. Todos tienen
ordenadores, sin embargo la calidad de la
preparación de las aperturas es diferente
para cada u no. Solo los mejores ajedre­
cistas del mu ndo, como escribe Kramnik,
l levan bien a cabo esta simbiosis, es decir,
utilizan los puntos fuertes del ordenador y
lo «guían» en la dirección correcta. Y para
sentir y encontrar esta d i rección correcta,
es necesario realizar el análisis sin «motor».

Resumiendo lo anterior. Para n uestro can­


didato a maestro o maestro, en esta etapa
de enseñanza del ajed rez, le será útil reali­
zar análisis q ue no sea n demasiado largos
e i ntrincados, definidos en conformidad
con la estrategia, y cortar las «ramas de los
árboles frondosos del ordenador».

115
PARTE 1 1
ESTRATEGIA DEL FINAL

La mayor parte de la élite del ajedrez actual posee, d iría yo, una técnica sofisticada del
final de j uego. N o puede ser de otra ma nera. Es demasiado elevada la posibilidad d e q ue
los adversarios tengan casi el mismo n ivel en todos los demás componentes del j uego.
Sin embargo, incluso los mejores de los mejores cometen errores en el final. En primer
lugar, las personas tienden a equ ivoca rse. En segundo lugar, el ajedrez actual es m uy
competitivo y requiere mucha energía. Estos errores se asocia n con m ucha frecuencia
con la fatiga y con la falta de tiempo para pensar, y no con la comprensión del j uego y el
conocimiento de los principios genera les que rigen el final.

La i magen que vemos hoy en las competiciones j uveniles, i ncluso del n ivel más alto, es
muy d istinta. Ofrezco un ejemplo del campeonato del m u ndo sub-1 2.

POSICIÓN 75
A. Nesterov - M. Muradli
Porto-Karras 201 5

Juegan las blancas

La partida se jugaba en la ú ltima ronda, y en el plano deportivo era muy importante.


Tanto el ajedrecista ruso como el azerbaiyano l i bera ban el torneo con 8 puntos de 1 O
pa rtidas j ugadas. Sobre el tablero a pa rece u n final bastante ag udo con una ventaja de las
bla ncas visual mente sign ificativa. Nesterov idea una i nteresante man iobra táctica, q ue
con d uce a la ganancia de un peón, aunque al mismo tiempo permite que su adversario
active su rey.

116
ESTRATEGIA DEL F INAL

40 �d8+? ila7 41 �d7? �gs 42 lLic6+ ilb6 43 éLi dS ilbS 44 �xb7+ <Jlc4 4S a3 as

Una mirada a la posición es suficiente para comprender hasta qué pu nto se han com­
pl icado la vida las blancas al ganar el peón b?, mientras que las negras, al contrario, han
mejorado. El ordenador aprueba las acciones de las blancas, sin embargo yo las marco
con u n signo de interrogación. Existe un principio de j uego general en los fi nales ag udos
de torres con peones igualmente avanzados por ambas partes: el rey debe acompañar
a su peón, y la torre luchar contra el del adversario. La presencia de caballos sobre el
tablero cambia poco el pu nto de vista de esta regla. Hay que tener en cuenta que el rey
negro acompaña al peón dS y está preparado para apoyar su avance, mientras que las
piezas bla ncas andan desorientadas.

Tras las j ugadas 46 lLi e6 �es 47 lLif4 d4 48 fü7+ ilb3 49 �d7 �e4 SO f3 gxf3 Sl ilf2 a4 S2
ilxf3 ilxa3 S3 �d6 ilb3 la posición de las blancas se convirtió en pési ma, y después de
algunos movi mientos el ajedrecista azerbaiyano ganó la partida y el torneo.

No me i nteresa dónde y cuándo podía n las blancas jugar más fuerte. En la posición i n icial
del diagrama cometieron u n error de concepto, persig u iendo al peón b?. Era imprescin­
dible jugar 40 lZJxdS! lZJxa2 41 f4! gxf3 (de lo contrario el avance del peón «f» decide) 42
�f2 con una g ra n ventaja, que en el j uego práctico es decisiva.

Las blancas tienen todo de acuerdo con las reglas: el rey avanza con sus peones, y la torre
l ucha contra los e nemigos. En general aquí no era necesario hacer cálcu los. Solo era ne­
cesario saber y comprender.

117
ESTRATEGIA D E L FINAL

Para hacer una comparación examine deten idamente el sigu iente final: Geller - Smyslov,
l nterzonal de Palma de Mallorca 1 97013.

El l i bro Endgame Strategy está dedicado precisamente a los verbos «saber» y «compren­
den> los pri nci pios generales de j uego de los fi nales complejos.

De acuerdo con el espíritu de la época actual, he reducido con siderablemente el volumen


del material y lo he com puesto de forma diferente, con la i nclusión de algu nos eje mplos
modernos n uevos. Al fi na l de cada capítulo hay un ejercicio. Creo q ue después de a nalizar
todos los ejemplos, podrá decir con confia nza que ya tiene una idea de los principios de
juego en los finales complejos.

La idea conductora del l i bro es u n a rtículo sorprendente por su brevedad y profun d idad
de contenido, especialmente teniendo en cuenta que fue escrito h ace casi cien a ños.
Se trata de un a rtículo del ingenioso maestro soviético Sergei Belavenets, por desg racia
fa llecido en los a ños de la Gran Guerra Patria.

Llamó mi atención sobre este artículo y su trabajo sobre él Mark lsrailevich Dvoretsky, sin
cuya amistad el l i bro Endgame Strategy no habría visto la l uz.

13 Nota del Editor: Este final viene comentado al final del capítulo 6, partida n.0 40.

1 18
ESTRATEGIA DEL FINAL

Principios fu ndamentales del juego en el fi nal

Sergei Belavenets, maestro

E n las feroces batallas del medio j uego las pasiones estallan. En el aire penden los sa­
crificios, las combi naciones espectaculares, cada uno de los j ugadores observa de cerca
los gol pes tácticos, las trampas astutas, las sutiles j ugadas i nesperadas. Y de repente se
prod ucen cam b ios masivos, la poesía de las ag udas refriegas combinativas final iza, viene
el prosaico final. El paso al final procede a veces de la volu ntad de una de las partes, que
cree que en él será más fácil materializar su ventaja. Otras veces el final surge como resul­
tado del deseo mutuo de los j ugadores.

En el final la técn ica pasa a primer plano. Lo primero que debe hacer el ajedrecista es re­
constru i r su pensamiento, su estado de á n i mo. Es necesario olvidarse de la «belleza» o de
la táctica. Aconsejo a cualquier jugador, si lo permite el tiempo que le q uede en el reloj,
gastar algunos minutos para «calmar las furiosas pasiones de su i nterior». Este gasto dará
sus frutos en el futu ro, pues el ajedrecista considera rá la posición correctamente, «como
un final». ¿Qué significa esto?

Necesitamos p rofu nd izar en la respuesta, ya que los manuales de fi nales agrupados en


vol úmenes, que ofrecen i n numerables ejemplos y posiciones, no le prestan suficiente
atención al cu rso del pensamiento ajedrecístico en el final.

E n el medio j uego el pensamiento está ocupado, principalmente, en e l cálculo de va­


riantes, subord i nadas a cualquier objetivo. Lo principal que hace un j ugador en el medio
j uego es comp robar todo tipo de gol pes tácticos, calcular combinaciones, variantes. En el
fi n a l la situación es diferente. Solo en raros fina les, l os llamados combinativos, debemos
centrarnos en el cálcu lo, en la táctica. En la a brumadora mayoría de los fi nales debemos
pensar un plan . Aquí las va riantes j uegan un papel secunda rio. El primer violín pertenece
a los esq uemas del pensam iento, y la posibilidad de construi r una posición en particu lar
ya se verifica con la ayuda del cálculo de variantes. Pla neamos la disposición necesaria
de n uestras propias piezas, contando por supuesto con lo que el adversario pueda hacer.
Después verificamos con ayuda del cálculo de variantes la posibilidad de alcanzar esta
posición. Por ejemplo: en la siguiente posición de la partida Capablanca - Ragozin, Mos­
cú, 1 936, las blancas form u laron sus acciones de manera muy sucinta.

POSICIÓN 16
Capa blanca - Ragozin
Moscú, 1 936

Véase el diagrama siguiente

Capablanca escribe sus pensamientos d u rante la partida. «El plan de las blancas consiste
en i mpedir el avance del peón «C>> (tras lo cual podría crearse un peón débil «b») y en con­
trolar todo el tablero hasta la quinta fila. Esto se consigue l levando el rey a e3, situando la
torre en c3, el caballo en d4, y los peones en b4 y f4. Una vez obtenida esta posición, las

1 19
ESTRATEGIA DEL FINAL

bla ncas i ntentarán avanzar l os peones del flanco de dama».

Como hemos visto, a Capablanca no le i nteresaban las va riantes, i ncluso no le i nteresaba


el tiempo, la velocidad con la que se consegu iría la posición concebida. Lo principal está
hecho, el esquema necesario de la posición está d iseñado, el resto es jugar siguiendo las
notas ya escritas.

1 ctJ d4 gb7 2 b4 átd7 3 f4 ©e7 4 ©f2 ga7 5 fü3 ©d6 6 gd3 ©e7 7 ©e3 ga4 8 fü3 ©d6

La construcción planeada por las blancas ha terminado. Ahora se enfrentan a un n uevo


desafío: rea l izar el avance de los peones del flanco de dama. Para ello, en primer l ugar,
necesitan trasladar su rey para que apoye el avance de l os peones.

9 gd3 ©e7 1 O fü3 ©d6

A propósito de la repetición de j ugadas. La reg la pri ncipal del final es: ¡no te apresures! Si
existe la posibilidad de avanzar u n peón dos casillas o una, avance con él primero una ca­
silla, mire cuidadosamente, y después avance una casilla más. Por supuesto, la regla de no
apresurarse es necesaria en finales tranq u i los, en los combinativos el asunto es diferente.
La reg la «no apresurarse» para muchos puede parecer paradójica, sin emba rgo apa rece
en casi todos los finales de los g ra ndes maestros del final. O bserve con atención los fi­
nales de Capabla nca, Flohr, y verá con qué lentitud, a veces bordeando el aburrimiento,
materializan su ventaja.

La repetición de movi mientos j uega un papel m uy importante en el final. Apa rte del h e­
cho de que ahorra tiempo para pensar, hay que advertir que al repetir movi mientos el
bando activo obtiene cierto beneficio psicológico. El defensor, cuya posición es peor, a
men udo no ag ua nta, i ncu rre en n uevas debil itaciones y faci lita la tarea de su adversario.
Además, la repetición ayuda a aclarar la posición tanto como sea posible. Sabemos que
algu nos defensores del arte ajedrecístico «puro» nos reprocharán este consejo. Sin em­
bargo no podemos dejar de aconsejar a los ajedrecistas: ¡repitan a veces las j ugadas en el
final! En un com bate es necesario aprovechar todas las posib i l idades, y no hay nada feo
ni deshon roso en la repetición.

11 ctJ e2 g6 1 2 gd3+ ©e6

120
ESTRATEGIA DEL F I NAL

13 i>d4

Volveremos más adelante a la posición del d iagrama.

13 ... !!a6 1 4 !!e3+ i>d6 1 5 l2Jc3 fS 1 6 bS

Los peones i nician su avance, y las piezas blancas están l istas para apoyarlos. Cabe señalar
que Capa blanca solo empezó a avanzar sus peones cuando sus piezas alcanzaron las posi­
ciones más fuertes. Por supuesto, aquí no se puede capturar el peón a3 debido a 1 7 lt:Je4+

1 6 ... !!a8 1 7 i>c4 .ie6+ 1 8 i>b4 es+ 1 9 bxc6 .ig8 20 l2J bs+ i>xc6 21 !!d3

Ahora ya se puede demorar el avance del peón <<a>>. Las negras tienen débiles los peones
del flanco de rey, y uno de ellos perece.

21 ... gS 22 !!d6+ i>b7 23 fxg S hxgS 24 !!g6 fü8 25 !!xgS f4

26 l2J d4

U n movi miento muy importante. Capablanca a rrebata a su adversario cualquier posibili­


dad l igada al avance f4-f3.

26 ... fü8 27 !!g7+ i>b6 28 !!g6+ i>b7 29 lD bS fü8 30 l2J d6+ i>bs 31 h4 Las negras a ba ndo­
naron.

121
Capítulo 3
La centra l ización del rey

Cuando la partida entra en e l final, cambia


sobre todo el papel del rey. Si en la aper­
tura y en el medio j uego el rey procura
encontrar u n refugio seg u ro y observa la
batalla a distan cia, sin participar d i recta­
mente en e l la por reg la general, en el fi­
nal, cuando la posibilidad de un ataque de
mate se reduce significativamente, el rey
se convierte en una u n idad de combate
activa. A menudo un jugador con expe­
riencia, que prevé de a ntemano la transi­
ción al final, acerca su rey al centro, para
obtener más tarde ventaja en el j uego. car el peón b3 desde l a casilla a3, o para
hacer retroceder al rey bla nco a la prime­
La central ización del rey es una de las le­ ra fila con e l jaque ;ga2+ Sin em bargo, las
yes principales del fi nal. Sin embargo, pa­ bla ncas también tienen cartas de triunfo.
radój icamente, muchos jugadores a veces La torre f6 ataca al peón e6 y corta a l rey
descuidan esta regla. La central ización del adversario el paso a l centro.
rey en el fi nal casi n u nca está mal. Alg u na
vez puede ser solo i noportuna. Muy a me­ M ueven las blancas. Sergey Ka riakin cap­
nudo, cuando u n o de los bandos d ispone turó el peón e6 y cometió un error deci­
de varios planes de juego equivalentes, el sivo.
más fuerte suele ser aquél donde lo princi­
pal es la centra l ización del rey. Por l o tanto, 36 füe6?
puedo aconsejar al lector: si la partida en­
tra en el final y considera u n plan de j uego, Era necesario lleva r urgentemente el rey
¡nu nca se o lvide del rey! al centro, para aprovech a r la circunstancia
de que el adversario no podía responder
lo mismo. Lo correcto era 36 mf2! ;ga3 37
me3 füb3+ 38 md2, y e l rey blanco con­
POSICIÓN 77
sigue defender el peón clave c4. Tam bién
Sergey Kariakin - Wang Yue se podía activar el rey después de 38 me4.
Bakú 2008 Por ejemplo: 38 ... fü3 39 ;gg6+! mhs 40
füe6 füc4+ 41 mfs l"í:c2 42 l"í:c6 c4 43 e6
Véase el diagrama siguiente con contraj uego suficiente para obtener
ta blas.
Las negras tienen ventaja. Disponen de u n
peón más y u n a torre activa, lista para ata- 36 ... i>fS!

1 22
La centralización del rey

El rey negro es el primero en dirig irse a l 1 ... iig7 2 b4?!


centro, y toma e l control del peón pasado
eS. Es evidente que las blancas pasaron El rey blanco está demasiado lejos del cen­
por a lto este fuerte recurso. Ahora no pue­ tro, y cualquier paso a un final de cabal los
den salvar la partida. es favorable a las negras. Debieron j ugar
2 <iif 1 .
El j uego continuó así: 37 '8.e7 '8.a3 38 e6
2 ... /J¡je7 3 a4?!
Tampoco ayudaba 38 fü7+ <ii xeS 39 fü3
por 39 ... bS! 40 cxbS c4 con victoria en el No valía 3 Wes+ Wxes 4 ttJxeS <ii f6 s ttJf3
final de peones o 40 �e3+ <ii d4 4 1 �g3 <ii e6 6 ttJ xd4+ <ii d s 7 ttJ bS <ii c4 8 ttJ d6+ (es
bxc4 42 �g4+ <ii d 3 43 füc4 füb3 44 fücS mala 8 lll x a7 por 8 ... <iix b4, que gana el
�c3 con victoria en el final de torres (va­ cabal lo) 8 ... <ii xb4 con ventaja negra; las
riante de Mark Dvoretsky). bla ncas necesitaban activar el rey, y solo
después avanzar los peones.
38 ... '8.xb3 39 iif2 '8.b4 40 '8.xc7 iixe6 41 '8.h7
'8.xc4 42 '8.h6+ iids 43 '8.xb6 '8.e4 44 '8.b1 c4 3 .. , /J¡Jd5 4 g3?
45 '8.e1 c3 46 '8.xe4 iixe4 47 iie1 iie3! Las
bla ncas abandonaron. Las blancas creen que la ventaja está to­
davía de su lado, y rechazan la amenaza
4 ... lll f4 con el paso a un fi nal de damas
ig ualado. Sin embargo, después del mo­
POSICIÓN 78
vimiento de la partida es d ifícil evitar e l
Abram Roizman - A. Mijalevsky intercam bio d e damas, mientras que en e l
Minsk 1 979 final d e cabal los las negras son superiores
gracias a la actividad de su rey.

En caso de S Was era desagrada ble el ata­


que doble s ... \Wd7!, y después de 5 Wcs
se hacía notar la d iferencia en la posición
de los reyes: el negro alcanzaba antes la
casilla c4.

Mantenía la igua ldad S Wb7! Por eje mplo:


S ... lll x a4 6 Wxa7 ttJc3 7 Wb? etc.

El peón pasado negro está bloqueado, 5 ... '\We6! 6 '\Wxe6 fxe6 7 as iif6 8 iif1
mientras que las bla ncas d isponen de to­
dos los req u isitos previos para crear u n Las blancas no podían imped i r el avance
peón pasado a lejado en el flanco de dama. del peón «e» med ia nte 8 f4 por 8 ... <ii fs 9
En caso de cambio de caballos el j uego lll cs es, y tras el cambio de peones el rey
debería terminar en tablas, mientras que negro penetra en c4.
tras el cambio de damas i nfl ui ría mucho
la posición m utua de los reyes. Por eso las 8 ... e5 9 tlJ c5
neg ras empiezan a central izarse.
Y aquí tampoco ayudaba 9 f3 debido a 9 ...

1 23
La centralización del rey

©e6 1 o ©e 1 ©ds 1 1 étJ b2 e4. 24 gxhS ©fs 2S h6 ét:Jes+ 26 ©e3 ©g6 27


©d4 ét:Jc6+ 28 ©es ét:Jb8 29 ©bs ©xh6
9 ... e4 1 0 @e1 ©eS 1 1 tlJd7+ @dS!

Lo más importante: ¡la activación del rey!

12 bS

Debe considera rse también el movimien­


to 1 2 ét:J f6+. La variante 1 2 ... ©c4 1 3 ét:Jxh7
©d3 1 4 ét:Jf6 ©c2 1 S ét:J g4 d3 1 6 ét:J e3+ ©c1
1 7 ©f1 ( 1 7 ét:J c4 étJ b 1 ! 18 bS ét:Ja3!) 1 7 ... d2
18 ©g2 ét:JdS no dejaba n in g u na esperan­
za a las blan cas.

12 ... ttJxbS 13 étJf6+ @c4! El cabal lo, desde su posición i n icial, j u nto
con el peón a7, ha levantado una barrera
i nfranqueable para el rey blanco. Las ne­
gras ganan.

La partida continuó: 14 ... tlJd6 1 5 tD xh7


e3+ 16 fxe3 tlJe4+ 17 @dl d3, y las blancas
abandonaron.

EJERCICIO 7
Y. Kotkov - Mark Dvoretsky
Moscú 1 972
14 @d2?

Tras esto las negras ganan muy fácil. Las


blancas ten ía n a su d isposición dos posi bi­
l idades: 14 ét:J xe4 y 1 4 ét:Jxh 7. La captura en
e4 es floja. Es mejor la captura en h 7, para
intentar crear un peón pasado alejado en
el flanco de rey.

Por lo ta nto, 1 4 ét:Jxe4 ©d3 1 S ét:Jd2 (pierde


1 S ét:Jcs+ ©c2 1 6 ét:Ja6 a causa de 1 6 ... ét:Jc7!
1 7 ét:J b4+ ©c3 1 8 ét:Jc6 d3) 1 S ... ©c2 1 6 f4
d3 1 7 g4 ét:Jd4 1 8 h4 ct?cl 1 9 ét:J e4 ét:Jc2+ 20 Mueven negras. Especifique el esquema de
©f2 d2 con una victoria senci lla. acción para las negras y la jugada concreta
con la que deben empezar.
Veamos ahora 14 ét:Jxh 7! ct?d3 1 S ét:JgS. Des­
pués es posi ble: 1 S ... e3 1 6 h4 e2 1 7 ét:J f3
ét:Ja3 1 8 ét:Jxd4 ct?xd4 1 9 ©xe2 ét:Jc4 20 a6
©es 2 1 ©f3 ©fs 22 g4+ ©es 23 hs gxhs R E S P U ESTA: En esta posición, a ntes de

1 24
La centralización del rey

i n iciar las acciones activas, es útil incluir en ganar el caba l lo.


el juego a l rey, acercán dolo al peón blanco
pasado es. La j ugada i nicial concreta es 54 58 ... c3
... E:b5!
También ganaba 58 ... ctJe7!? (Mark She­
Esto es l o que escribe sobre esta posición reshevsky).
Mark Dvoretsky en el qui nto tomo de
School of future champions: 59 élixc3 cJ:?xc3 60 d5

«Las negras tienen u n sano peón de ven­


taja. Resulta atractivo empezar enseguida
las acciones activas con 54 ... Eí'.a3+. Sin
duda este movimiento es suficiente para
ganar, a u n así no me pareció técnico. El rey
negro está atascado en el borde del table­
ro y todavía no participa en e l juego. Esta
es u n a posible (aunq ue, por supuesto, no
forzada) variante, en la que se nota esta
ci rcu nsta ncia: 55 md2 CiJ xd4? 56 ctJxd4
Eí'.d3+ 57 mc2 füd4 58 Eí'.e1 !, y son las blan­
cas q u ienes ganan.
En mis cálculos llegué rápidamente a esta
Me agradaba más acercar pri mero el rey posición, y me asusté por un momento,
para, si fuera necesario, apoyar al peón «O> al no ver cómo detener los peones. Sin
o detener al peón pasado enemigo «e». embargo, l uego me preg u nté: «¿A dónde
Por eso empecé por probar el ca mbio de debería l legar mi cabal lo?» Por supuesto, a
torres. d6, además si es posible con ganancia de
u n tiempo. Enseg u ida vi la ruta.
54 ... E:b5
60 ... élJa5! 61 e7 éli c4+ 62 cJ:?e2 éli d6
Si 55 Eí'.a1 +, e ntonces 55 ... @ b7. El rey se
acerca al centro, mientras q ue el jaque Todo este episodio es i nstructivo desde el
por l a tercera fila no conduce a nada para pu nto de vista de la técnica de materiali­
las negras. La ú nica pregunta es qué pasa zación de la ventaja. Está claro que es más
si el adversario cambia en bS y después conveniente jugar el rey a b7. Una vez es­
captura el peón dS. I ntente encontrar la tablecido que las blancas no pueden cam­
respuesta. Al mismo tiempo la respuesta biar torres, las neg ras, al jugar 54 ... E:b5,
debería ser convi ncente y relativamente facilitan su tarea posterior. Por este motivo
simpl e. La posición i n icial es demasiado vale la pena esforzarse en contar con una
buena para permitirse corre riesgos. variante forzada, en especial si puedes ha­
cerlo de forma rá pida y precisa (a mí el cál­
55 E:xb5 @xb5 56 élic3+ @b4 57 étJxd5+ culo me l levó u nos tres minutos). Creo que
@b3 58 e6 ahora el pensamiento se vuelve más cla­
ro, que /a base de una buena técnica es, en
En caso de 58 md2 ctJxd4 el resultado del gran medida, una táctica corta y precisa».
combate está claro. Ahora es posible la ju­
gada 58 ... ctJ e7!?, au nque a ntes es mejor Los comentarios de Mark Dvoretsky son
considerar una contin uación más forzada, muy instructivos y exhaustivos. Recomien-

1 25
La centralización del rey

do especialmente que los e ntrenadores y maestro Bareev sobre este momento, en


los lectores presten atención a la última la clase impartida e n la escuela Dvoretsky­
frase en cursiva. Yussupow:

En la partida las blancas eludieron el cam­ «Un movim iento algo extraño (no es sor­
bio de torres, y las negras mostraron la prendente ¡es el cuadragésimo!). Desde la
técnica segura para materializar la ventaja: infancia se nos ha enseñado que en el fi­
nal el rey debe avanzar hacia el centro, por
SS l'!a1 + ©b7 S6 i>f2 l'!b2 S7 ©e3 l'!b3+ S8 eso se imponía 40 ... iifl. ¿Y qué recomen­
i>f2 l°!b2 S9 ©e3 l'!b3+ 60 i>f2 daríamos a hora para las blancas?
Sí, se puede hacer la jugada 41 :Eí:c2, aun­
que, ¿para qué? ¿Para poner en marcha
la torre? Penetremos con la torre, n o hay
problema, sin embargo la torre junto con
el alfil no ganan. ¡Y si incluimos al rey en el
ataque! I magine el rey blanco en e6 y el al­
fi l en e5; aquí las negras tendrían que ren­
dirse, incluso si no me quedaran peones.
Por lo tanto era necesario adivinar la juga­
da 41 iic3!, que i ntenta "rodear" al peón
d5 con el rey por el flanco. Probablemente
la posición sería de tablas, sin embargo las
blancas no arriesgan nada y pueden cau­
60 ... h4 61 e6 ©c7 62 l'!a8 h3 63 l'!g8 éiJ e7 sar problemas al adversario».
64 l'!h8 ©d6 6S éiJ gl c3 66 ©e3 c2+ 67 ©d2
l'!g3!_Las blancas a bandonaron. 41 ieS?! i>f7!

Por supuesto, no 41 ... füh5? 42 ii d 4!


POSICIÓN 19
42 l'!e2 l'!xhS 43 ©d4 <;t>e6!
Evgeny Bareev - Garri Kasparov
Linares 1 992 El rey negro se libera, y la partida termina
en tablas.

44 ibs+ ©ts 4S l'!e3 l'!hl 46 fü3+ <;t> g4 47


l'!g3+ ©ts 48 fü3+ Tablas.

Muchos a ños después, cuando Evgeny


Bareev ya representaba a la selección de
Canadá, jugó en la Olimpiada de ajedrez
de Bakú la siguiente partida, un fi nal que
se convirtió en un ejemplo excelente para
los dos primeros capítulos de la sección
Estrategia del final: «La centralización del
rey» y «El papel de los peones en el fi nal».
Con apuros de tiempo, en su última juga­
da (la 40) Garri Kasparov retiró el rey de g7
a g8. Ofrecemos los comentarios del g ran

1 26
La centralización del rey

POS/C!ÓN20
Prepara el traslado de la torre a as a través
de la casilla a4.
Pável Eliánov - Evgeny Bareev
Bakú 20 1 6 32 í"!a3 í"!b4 33 a7 llia8 34 dS í"!b1+ 35 @h2
fübS 36 e4 í"!aS 37 fü3 @es!

El rey negro, a diferencia de su colega, par­


ticipa activamente en el juego.

38 fü3 @d8 39 d6 í"!xa7, y pronto las negras


ganaron.

U n primer vistazo a la posición muestra


una aparente superioridad de las blancas.
En el final tienen tres peones por una pie­
za, y el más pel igroso en la lucha contra el
caballo, el peón extremo de la columna
<<a>>, ya ha alca nzado la sexta fila y es un
peón pasado defendido. La valoración vi­
sual sería un veredicto final de condena
para las negras, si el rey blanco estuvie­
ra más cerca del centro, al menos en e2.
Sin embargo, la lejanía del rey blanco del
centro aquí es un factor decisivo para la
valoración de la posición, y las blancas ni
siquiera consiguen salvarse.

29 ... fü8!

Las negras aprovechan la circunstancia de


que en caso d e cambio de torres los peo­
nes bS y a6 serán eliminados debido a la
lejanía del rey blanco, con lo que obligan
a su adversario a ceder la única columna
abierta.

30 í"!b1 (30 f1a 1 lll c 3) 30 ... fü4! 31 í"!b3

Aquí tampoco ayuda 31 f1a 1 por 3 1 ... lll c 7


32 a7 lll a8, y los peones blancos del flanco
de dama perecen.

31 ... t/Jc7

1 27
Capítulo 4
E l papel de los peones e n el fi n a l

Por l o general, e n e l final e l objetivo prin­ por tres peones! Sin embargo, en los fina­
cipal no es dar mate al rey adversario, sino les hay una diferencia entre el valor abso­
avanzar los peones para transformarlos en luto y el valor relativo de los peones. Ob­
dama. Por eso en el final, en comparación servemos el asalto de la infantería blanca,
con el medio j u ego, el valor de los peones que no pueden detener las fuerzas supe­
se incrementa. riores del adversario.

22 ... ixc6 23 f6 h6
POSICIÓN 21 Se amenazaba 24 Eí:gS+ seguido de �xf7.
Valentin Lu kov - Semko Semkov
Bulgaria 1 977 24 ge3 c4!

U na defensa ingeniosa. Con el sacrificio de


un cuarto peón las negras abren la colum­
na «C>> y obtienen contrajuego.

25 .ixc4 gec8?

El error decisivo. El sitio de la torre se halla


en e8. Proporcionaba contrajuego sufi­
ciente la i n mediata activación de la torre
de dama: 25 ... Eí:a5!

26 b3!
Las blancas sacrificaron u n caballo, a cam­
bio obtuvieron tres peones, y uno de ellos Refuerza el alfil y abre una salida al rey.
ha alcanzado la séptima fila. Con su última N o valía 26 Eí:g3+ mh8 27 �xf7?? por 27 ...
jugada tt'l b8-c6 las negras plantearon una �e4+
amenaza doble a la torre y al peón pasado.
En caso de 22 füc5 l:l:xe7 23 �d5 tt'l b4! 24 26 ., gas
.

�xb 7 l:l:e1 + 25 gc1 l:l:a 1 +! se da mate al rey


blanco. Sin embargo, las blancas tienen la Para en caso de 27 gg3+ tener la respues­
posibilidad de mantener la iniciativa. ta 27 ... l:l:g5.

22 gxc6! 27 g4! .ie8 28 f4

¡Ahora las negras tienen una torre extra Los peones avanzan en estricto orden de

1 28
El papel de los peones en el final

combate.

amenazador. Sin embargo, con l a j ugada


tlie2-d4 las blancas pretenden i nterrum­
28 ... füa8 29 l:!d3 pir la interacción entre las piezas negras.
Fabiano Caruana descubre una sol ución
Apunta a la casilla d8. táctica bri l lante:

29 ... i>h7 27 ... aS! 28 éLi d4?!

N o ofrecía nada el jaque con las torres. La única posibilidad de salvación, indicada
por Caruana, era 28 �el, aunque era difíci l
30 E:d6 para las blancas prever la brillante combi­
nación del adversario.
I m pide que se libere el rey negro: 30 ...
iig6?? 31 �d3+ 28 ... axb4! 29 éLixc6 b3 30 E:xc7

30 ... fü8 31 h4 E:a7 32 <it>b2 Tampoco era «una cura» 30 tli b4 b2 3 1


:gd 1 tlia3.
Hay tiempo para mejorar la posición del
rey blanco, porque el avance de los peo­
nes blancos es inevitable.

32 ... E:d7 33 E:xd7 ixd7 34 ixf7 E:b8 35 gS


hxgS 36 fxgS �e8 37 g6+ Las negras aban­
donaron.

POSICIÓN 22
Liviu N isi peanu - Fabiano Ca ruana
Dortmund 201 5
30 ... ttJd6!! Las blancas abandonaron.
Véase el diagrama siguiente

Mueven las negras. A simple vista la po­


sición no está clara: el poderoso caballo
c4 y el peón pasado «a» tienen u n aspecto

1 29
El papel de los peones en el final

POSIC/ÓN23
Magnus Carlsen - Aleksandr
Grischuk
Linares 2009

POSIC/ÓN 24
Artyom Timofeev - Denis
J ismatu llin
Moscú 2009

La superioridad de las blancas es evidente.


Sus peones pasados son más peligrosos,
más compactos y más avanzados. Si con­
siguen eliminar el último obstáculo serio,
el peón b7, entonces será casi imposible
detenerlos. La idea del primer movimiento
es obvia.

33 ia6! if6!

Grischuk se defiende con tenacidad. Era


desesperado para las negras 33 ... bxa6 34
d7 if6 35 c6. Tras jugar en la apertura la variante de la
Defensa Siciliana con 3 ibs+, surgió una
Ejercicio. ¿ Cómo continúan las blancas? ¿Es posición i nsulsa, más o menos igualada, y
posible 34 bbl? daba la impresión de que los adversarios
terminarían repartiéndose el punto. Sin
embargo, los jóvenes ajedrecistas tenían
SOLUCIÓN: 34 ixb7! �xb7 35 c6 �xb6 ganas de l ucha y buscaron la posibil idad
de continuar el combate. Artyom Timo­
Véase el diagrama siguiente feev sacrificó la calidad, para inmovil izar a
la torre b6, y Denis J ismatullin rescató de
36 fü1 ! su cautiverio a la prisionera con la j ugada
43 ... dS!?
La única jugada ganadora. El resto pierde.
Por ejemplo, 36 el? Ei'.c6. Tras la captura obligada 44 exdS las negras
debieron defender tranquilamente con
36 ... ixb2 37 d7 Las negras abandonaron. su rey el peón f6 mediante 44 . . ít>f7 y al
.

mismo tiempo apartar al rey de un posible


doble de caballo en la casilla c7 tras la cap-

1 30
El papel de los peones en el fi nal

tura del peón dS. En ese caso sus posi bi­ me, pero su posición está perdida. El ejér­
lidades serían, quizás, i ncluso preferibles. cito de peones blancos barre todo a su
paso. No tiene sentido comentar el poste­
Desconozco si las negras tenían poco tiem­ rior transcurso de la partida. Simplemente
po de reflexión, el caso es que Jismatul l i n vamos a ver y disfrutar cómo Artyom Ti­
e l i g i ó 44 ... gd6?! y s e convirtió en coau­ mofeev demuestra el triunfo del espíritu
tor de un ejemplo único, que demuestra sobre la materia.
perfectamente el papel cambiante de los
peones en el fi nal. En las páginas de este so ... gas Sl a6 e4 S2 fxe4 @d7 S3 Cll fS ges
libro no solo consigue ganar bril lante­ S4 c6+ @ds SS éll d 6 ge7 S6 @es fS S7 exfS
mente (ver final Jismatullin - Eliánov), sino ge2 SS Cll b7+ @es S9 d6 gxg2 60 d7+ @e7
tam bién, en cierta medida, perder con 61 f6+ @xf6 62 c7 Las negras abandonaron.
m ucho ingenio.

4S cS gdd8 46 @d4 gacS 47 gxaS eS+ 4S


EJERCICIO 2
@c4! b6
Martín de Ortueta - José Sanz
Madrid 1 934

La idea de las negras consistía en este do­


ble de peón. Al perder las blancas el peón Mueven las negras. Calcular las
es las negras tenían todas las posibili­ consecuencias de 30 . . gd2.
.

dades para ganar. Sin embargo, siguió la


asombrosa 49 b4!! bxaS SO bxaS

SOLUCIÓN: A la j ugada 30 ... E\d2 la res­


puesta única de las blancas es 31 Cll a4
Ahora se plantea la PREGU NTA: ¿vale el
golpe combinativo 31 ... füb2?

R E S P U E STA: ¡sí! 31 ... füb2!!

De lo contrario las blancas equilibran el


juego después de 32 �f1 .

La ventaja material de las negras es enor- 32 éll xb2 c3

131
El papel de los peones en el final

La respuesta es obvia. Después de 33 ttJd3


c4+ 34 l'lxb6 cxd 3 las negras transforman
el peón en dama. Sin embargo, después
de 33 �xb6!, ¿qué hacen ahora las negras?
En caso de captura de la torre 33 ... axb6?
ya ganan las b lancas con la jugada 34
ttJd3. Sin embargo, las negras tienen un
golpe de peón, 33 ... c4!, que arrebata la
casilla d3 al caballo blanco y amenaza el
movimiento 34 ... c2.

Sin embargo las blancas hallan la defensa


34 �b4!, que ataca al peón c4. ¿Ganan las
blancas? ¡No! Las negras tienen a su dispo­
sición un golpe definitivo de peón de rara
belleza, 34 ... a5!!

¡Una posición fantástica! La torre y el ca­


ballo blancos no están en condiciones de
resistir a los tres peones negros, dos de
ellos doblados.

35 CLJ xc4 c2 Las blancas abandonaron.

1 32
Capítulo 5
El problema del ca m bio

Con una relación de material limitada, el


problema del cambio se vuelve primor­
dial. Si en la apertura o en el medio juego
a veces las consecuencias de un i ntercam­
bio desafortunado pueden corregirse en
el futuro, en el final semejante error ya
puede ser grave. Por supuesto, en la mayo­
ría de los casos un ajedrecista experimen­
tado determina fácilmente qué cambio es
ventajoso para él. No obstante a veces sur­
gen situaciones en las que el cambio que
sugieren las consideraciones generales es
rutinario y no se corresponde con las exi­ f4, que es la joya de la posición. No obstan­
gencias de la posición, mientras que una te, en la partida siguió: 23 ... ltJxd3!
decisión que a simple vista parece paradó­
jica se convierte en la única correcta. Capablanca entrega su hermoso caballo
por el alfil malo de las blancas, y demues­
Con frecuencia la simplificación de la po­ tra una fina valoración de la posición.
sición es el mejor procedimiento para Aparentemente, hay algo de verdad en la
material izar la ventaja de material y posi­ broma que se cuenta entre ajedrecistas,
cional. El resultado concreto de la partida «el peor alfil es mejor que el mejor caba­
depende en g ran medida de la capacidad llo». Por supuesto, en f4 el caballo negro
del ajedrecista para resolver correctamen­ ocupa una posición ideal, aunque, ¿qué
te el problema del cambio, con la simpli­ provecho real se puede sacar de él? El al­
ficación oportuna de la posición o, por el fil blanco parece malo, pero consolida la
contrario, el m antenimiento de la tensión. estructura de peones del flanco de rey y
tiene buenas perspectivas en caso d e un
posible juego en el flanco de dama.
POS/CIÓN 25
Las negras quieren pasar el juego al final,
Harry Kline Jósé Raúl Capablanca
-
donde su alfil puede ser más fuerte que el
N ueva York 1 9 1 3 caballo blanco.

Véase el diagrama siguiente 24 éDxd3 .ie6 25 �dl �ed8 26 b3 ltJf4 27


ltJg2?!
La posición del diagrama está lejos de ser
un final. Las n eg ras poseen ventaja de es­ Una jugada extraña. Eran más naturales 27
pacio, mejor alfil y u n caballo «eterno» en lll fs o 27 lll xf4.

1 33
El problema del cambio

27 ... é2Jxd3 28 :Bxd3 :Bxd3 29 Wlxd3 :Bd8 42 Wff1 cxbS 43 @g2 b4 44 Wíbs b3 4S Wl e8+
@g7 46 Wfe7 b2 47 éLixgS ib3
Es posible que las blancas calcularan 29
... ixg4 30 tll x h4 gxh4?! 31 :gg2, aunque Las amenazas blancas se rechazan fácil­
aquí después d e 30 ... ih3! las posibilida­ mente, mientras que el peón negro ya está
des de las negras también son claramente listo para transformarse en dama.
mejores. Sin embargo, Capablanca elige
una vía más tranquila para fortalecer la 48 é2Jxf7 ixf7 49 Wlgs+ @ta so Wíh6+ @e7
posición. S1 Wlgs+ @es Se acabaron los jaques, y las
blancas abandonaron.
30 Wle2 h3! 31 é2J e3 as
Es curioso que en su libro Mi carrera
Las negras com ienzan a crear debilidades ajedrecística José Raúl Capablanca ni si­
en el flanco de dama. La superioridad del quiera se detuviera en la jugada 23 ...
alfil sobre el caballo es evidente. 0Jxd3! Para él ese plan fue una continua­
ción natural.
32 fü1 a4 33 c4

Ahora se debil ita la casilla d4, aunque 33


POSICIÓN 26
bxa4 era aún peor por 33 ... \Wf4! seguida
de :gas. Robert Fischer - Tig ran Petrosian
Buenos Aires 1 97 1
33 ... :Bd4 34 lll c 2 :Bd7 3S lll e3 Wfd8 36 :Bd1
füd 1 + 37 é2Jxd1

En caso de 37 W/xd 1 también es m uy fuer­


te 37 ... \Wd4.

37 ... W/d4 38 lll f2

L a partida s e aproxima al fi nal. Las p iezas


blancas están mejor movilizadas, y no se
ve n i nguna compensación para las negras
por la debilidad de los peones dS y a6.
Sería favorable para las blancas cambiar
los alfi les de casillas negras, tras lo cual la
debilidad de las casillas d4 y es adq uiere
38 ... bS 39 cxbS axb3! 40 axb3 ixb3 41 lll x h3 tintes reales.
id1
1 6 ie3 0-0
El peón pasado negro «b)) y la debilidad
del flanco de rey de las blancas predeter­ En caso de 1 6 ... 0Jd7 las negras tendrían
minan el resultado de la partida. que considerar la actividad de las blancas

1 34
El problema del cambio

en el flanco de rey. Por ejemplo: 1 6 ... tt'ld7 28 iif3! fS 29 'tti e3 d4+ 30 iid2 é2J b6 31 l3ee7
1 7 f4 g 6 18 �d4 0-0 19 fS!? gxfS 20 �xfS étJds 32 l3f7+ 'tti es 33 l3b7 é2Jxb4 34 .ic4
con buen juego.
También se podía jugar directamente 34
1 7 .ics füe8 1 8 .ixe7 l3xe7 1 9 b4! gh?. Las negras abandonaron.

Impide el avance liberador a6-a5, al que Muchos años después, ya en la era i nfor­
seguiría b4-b5. mática, el gran maestro Sarjan Guliev ana­
l izó la posición del diagrama inicial en su
19 ... iits 19 lt:i es .ics 20 f3 i nteresante obra La idea en la partida de
ajedrez14, bell amente editada por el bri­
Escamotea al caballo la casilla e4 y prepara llante periodista de ajedrez llya Odessky.
la central ización del rey. Ofrezco los comentarios a la jugada de
Fischer 22 lt:ixd7!?
20 ... l3ea7 21 l3e5 .id7
«Muy característico de la creatividad de
Fischer. Se desprende fácilmente de un
fuerte caballo, cambiándolo por un alfil
negro que bajo consideraciones genera­
les es malo, para obtener una posición con
propiedades cualitativamente diferentes.
Si las blancas hubiesen jugado 22 a4, para
impedir 22 ... �b5, las negras responderían
22 ... �c6, que prepara tt'lf6-d7» (Lev Polu­
gaievski).

Ahora comenta Sarjan Guliev:

22 lt:ixd7+! «Polugaievski escribió los comentarios en


caliente. Cada uno de los analistas que
Robert Fischer hizo esta j ugada muy rápi­ posteriormente i nvestigaron la posición,
do. Las blancas entregan su hermoso ca­ de una u otra manera se solidarizaron con
ballo por el alfil pasivo de las negras. ¿Para Lev Abramovich. Dijeron, el caballo está
qué? Resulta que este a lfil amenazaba muy bien en es, es una lástima despren­
desplazarse a b5 y tornarse activo, mien­ derse de él, pero es necesario. Y todos sus
tras que en caso de a4 es posible �c6. argumentos fueron iguales.
Además, tras el cambio las blancas ocupan Sin embargo, esto no es así. Al menos, no
la columna «O>. del todo. En la variante 22 a4 .ic6 23 l3e2
é2Jd7 las blancas emprenden una com­
22 ... l3xd7 23 fül l3d6 24 fü7 é2Jd7 25 l3e2 binación: 24 é2Jxa6! l3xa6 25 .ixa6 l3xa6 y
g6 26 iif2! ahora hacen u n movimiento tranquilo, 26
fü1 !!
Ahora no hay que darse prisa.
Véase el diagrama siguiente
26 ... hS 27 f4 h4
con la amenaza inevitable b4-b5 (26 ...
Provoca mayores debilidades.
1 4 Nota del Editor. En castellano saldrá publicado
próximamente con Editorial Chessy.
135
E l problema del cambio

partida práctica, con tiempo limitado


para pensar, encontrar la combinación de
movimientos 22 a4! y 23 �e2! solo está al
alcance de los grandes maestros de clase
extra. Y el propósito del l ibro Estrategia
del final es explicar al lector los principios
del juego en los finales complejos, la lógi­
ca de la toma de decisiones y la ejecución
de ciertos procedimientos técnicos en el
juego práctico de los g randes maestros y
maestros. De hecho, de los que en principio
ven la jugada CiJcSxdl.
!xa4 27 2'%c8++).
Y en caso de 23 ... g6 (a fin de evitar el Para que al lector no le surja la idea d e que
matet entonces 24 fü1 llid7 25 aS, y ya no la j ugada CiJc5xd7 debe conducir a la vic­
se ve qué jugar a continuación. Por ejem­ toria de la manera más sencilla en todos
plo, a 25 ... @g7 decide 26 llixa6 �xa6 27 los casos de la vida, ofrezco el siguiente
�b2! ejemplo.

POSICIÓN 27
Yuri Balashov - Manuel Rivas
Minsk 1 982

Lo que significa que el cambio en d7 no


era obligado. No, no lo era. El asunto es
otro. Se trata de que en principio había que
fijarse en la jugada CiJ cSxdl. Había que huir
de la rutina para incluirla entre las jugadas
candidatas (lo que desde luego no es ape­ Mueven las negras
tecible, porque el caballo ocupa una posi­
ción excelente). Había que diferenciarla de Las negras tienen una posición ganada.
las otras. Y por fin, decidirse a hacerla, con No solo tienen un peón de ventaja, sino
el cálculo variantes concretas». tam bién superioridad abrumadora en la
actividad de las piezas, en g ran medida
He decidido resaltar en cursiva la tercera debido a la superioridad del caballo c4
frase del párrafo final de Sarjan Guliev. sobre el alfil d2. Tras la natura l 49 ... 2'%b3!
Las bellas variantes y las finas maniobras con la amenaza 50 ... �b 1 + y 5 1 ... 2'%b2, las
de las blancas, en especial la que se basa blancas podrían abandonar la partida con
en el golpe táctico CiJ c5:a6, se encontra­ la conciencia tranquila.
ron con la ayuda del ordenador. En una

1 36
El problema del ca mbio

En vez de esto siguió 49 ... lll xd2?! h3 SS Eí'.a8 iif4 S6 fü8+ ©g3 S7 Eí'.g8+ iif2
ss fü8+ ©g2 S9 Eí'.g8+ iih 1 60 es füas 61
La jugada de la partida no deja escapar la e6 Eí'.es 62 Eí'.e8 etc.
victoria, sin embargo ya exige u n juego
exacto, porque es sabida la tendencia a 51 :gbs :gxaS?
tablas de los fi nales de torre. Para el bando
débil esto constituye una oportunidad. Llevaba a la victoria Sl ... h4! S2 füb4 h3
S3 Eí'.b 1 h2 S4 Eí'.h1 mes SS ©e2 iif4! etc.
50 @xd2 :ga3?!
52 :gxb4 @es
Esta j ugada y la siguiente evidencian una
mala comprensión de la posición, en gran Continuación de la misma táctica. Las ne­
parte debido a la ignorancia de las posi­ gras no solo no i mpiden la l legada del rey
ciones típicas donde la torre del bando blanco a h2, sino que se puede deci r que
más débil lucha con éxito contra torre y lo conducen allí. Después de S2 ... Eí:eS! las
dos peones del adversario. Y este es caso negras conservaban posibilidades de vic­
en el que la u n ión del cambio de un ca­ toria, sin embargo nuestro propósito no
ballo excelente por un alfil malo con la ju­ i ncluye u n análisis preciso de esta conti­
gada siguiente provoca no el asombro con nuación. Sigamos el transcurso de la par­
la consiguiente consideración y respeto, tida.
sino solo un comprensivo movimiento de
cabeza. 53 @e3 :ga3+ 54 @f2 h4 55 @g2 h3+ 56
@h2 @f4 57 fü4 as
H ay que advertir que después de SO ... h4
Sl Eí'.b8 las negras tenían un bonito truco
táctico:

58 e5+!

En estas posiciones el bando débil, para


Sl ... h3 S2 Eí'.xb4 Eí'.c1 !!, y si S3 ©xcl h2 S4 no conceder al adversario ninguna posibi­
es+, entonces S4 ... ©gs y ganan. lidad, lo mejor que puede hacer es desha­
cerse rápidamente de su peón y «engan­
En la posición del último diagrama solo lle­ charse» lo más rápido posible a l peón «a»
va a tablas S l ... Eí'.b3 S2 ©c2 Eí'.a3 S3 Eí'.b6+! de su adversario.
(como indicó Nesterov, es mala S3 Eí'.xb4?
h3; sobre el tablero hay equilibrio mate­ 58 ... @xes 59 füS+! @d4 60 füs
rial, sin embargo las blancas ya pueden
rendirse). Por ejemplo: S3 ... ©gs S4 Eí'.xa6 Sobre el tablero tenemos una posición

1 37
El problema del cambio

teórica de tablas. Después siguió: ría en tablas. Por eso Jólmov debió jugar
4 ... i.d8!, como indicó M ijaíl Botvinnik.
60 ... a4 61 fü4+ ci>e3 62 E:g4 <i>e2 63 E:e4+ Entonces mediante 5 ... Cll e 7+ las negras
<i>f3 64 fü4 <i>e2 65 E:e4+ ci>d2 66 fü4 expulsaban al rey blanco, mientras que el
E:a1 67 E:d4+ <i>e2 68 E:e4+ <i>f3 69 fü4 a3 cambio de cabal los después de 5 Cll e S+
70 fü3+ <i>e2 71 E:xh3 E:a2 72 E:g3 E:a1 73 llevaba a tablas. En lugar de esto Jólmov
E:g2+ <i>f3 74 E:g3+ <i>e4 75 E:g4+ ci>d5 76 jugó:
E:g5+ ci>c6 77 E:g6+ ci>b7 78 E:g7+ ci>as 79
l!g8+ Tablas. 4 ... h5?! 5 ig7!

Una maniobra muy fuerte, que arrebata al


caballo la casilla e7. En caso de 5 ... id8 si­
POSICIÓN 28
gue 6 if8, y a 5 ... i.d6 6 i.f6.
Mijaíl Botvinnik - Ratmir Jólmov
Moscú 1 969 5 ... ida 6 ita .ib6 7 ic5 ét:Je7+ 8 <i>c4
ixc5?

Error en la resolución del problema del


cambio. Después de 8 ... ic7 las negras
mantenían un equilibrio aproxi mado.
No obstante, el margen de segu ridad de
su posición todavía es bastante elevado,
aunque el final de caballos es mucho más
peligroso para ellas que la posición con los
alfiles sobre el tablero.

9 ci>xc5 ci>c7 10 ét:Jg5 f6 1 1 ét:J h7 f5 1 2 h4

Las blancas poseen la pareja de alfiles. Sin


embargo los caballos negros encuentran
fácilmente puntos de apoyo, y además ya
se amenaza 1 ... fS con tablas probables.
Por eso las blancas cambian voluntaria­
mente, haciendo una apuesta por la acti­
vidad de su rey.

1 .ixd5 exd5 2 e4! dxe4+ 3 <i>xe4 ci>d7 4 ci>d5

En caso de cambo de caballos el fi nal es


tablas. Si se cam bian los alfiles, las blancas
tendrán oportun idad de ganar, ya que en Al valorar esta posición, Botvinnik escribe:
un final de caballos la ventaja de espacio «El zugzwang está próximo. En caso de 1 2
y la posición activa del rey son cruciales. ... b6+ 1 3 md4 md6 1 4 Clif8 lbc6+ 1 s me3
Tras el cambio del alfil por el caballo ne­ Clies 1 6 mf4 no se consigue defender el
gro las blancas solo tendrían una ventaja peón g6. Jólmov busca la salvación e n las
mínima, y por fin, si se produce el cambio complicaciones tácticas».
del caballo blan co por el alfil negro, en­
tonces probablemente la partida termi na- Sin embargo, si las negras en lugar de la

1 38
El problema del cambio

variante indicada por Botvinnik 1 3 ... md6?


jugaran 1 3 ... �c6! 1 4 élif8 (1 4 a4 bS 1 S as
élidS) 14 ... � bS, obtendrían suficiente
contrajuego para hacer tablas.

12 ... f4?

En esencia, solamente esta jugada de


Jólmov es el error decisivo. Solo tras él la
partida de las negras se desliza por la pen­
diente.

13 etJf8 b6+ 14 cii d4 tll f5+ 15 ©e4 tll xh4 1 6 Las negras debían buscar el cambio de ca­
tll e6+! ©c6 1 7 tll xf4 cii b 5 ballos, y no el de alfiles, pues en un final de
caballos la ventaja de espacio a menudo
«En caso de 1 7 ... gS 1 8 g3! gxf4 1 9 gxh4 las es u n factor decisivo.
blancas ganan el final de peones. Esto es
lo que pasaron por alto las negras cuando 2 ixf6 tll xf6?!
jugaron 1 3 ... b 7-b6+» (Botvinnik).
Ahora el rey blanco irrumpe en el centro,
1 8 g3 tll f5 1 9 tll x g6 tll h 6 20 tll e5! por delante del rey negro. Lo mejor era
debilitar su propia estructura de peones a
Corta todos los intentos de contrajuego. cambio de detener al rey blanco, median­
te la captura en f6 con peón. En ese caso,
20 ... cii a4 21 tll c4 ©b3 después de 2 ... gxf6 3 me2 mf8 no prome­
te nada a las blancas el sacrificio de peón
Después de 21 ... bS el caballo se dirige a 4 md3 élixf2+ s �d4 por s ... éli d l o s ...
c6. me?!?, y tendrían que perder tiempo para
a lejar al cabal l o neg ro de e4.
22 etJxb6 cii xa3 23 tll d 5 cii b 3 24 f4 cii c4 25
tll c7 cii xb4 26 éll xa6+ Las negras abando­ 3 ©e2 ©ta
naron.
Era peligroso 3 ... élie4 por 4 �d3! élixf2+ S
md4, y ahora a s ... élidl ya es buena 6 e4.
En lugar de S ... éli d 1 es más fuerte S ... b6,
POSIC/ÓN29
aunque entonces las negras tendrían que
A. M ijalevsky T. Akopov
-
considerar 6 mes o 6 a4; en ambos casos
Rostov 1 977 tiene lugar un agudo j uego de cálculo.

Véase el diagrama siguiente 4 ©d3 ©e7 5 ©d4 tll d 7 6 tll d2

La posición del diagrama parece más o Las blancas previenen la activación del
menos igualada. Tras la exacta 1 ... élid6 2 rey negro, ya que a 6 ... md6 sigue 7 élic4+
élid2 f6 con la posterior centralización del mc6 8 e4, con una posición todavía más
rey, las negras tenían todos los fundamen­ apretada para las negras. Las complicacio­
tos para contar con las tablas. Sin embar­ nes que surgen tras 6 e4 md6?! 7 es+ mc6
go, siguió 1 ... if6? 8 éligs mbs 9 élixf7 devienen a favor de las
blancas, aunque es más fuerte 6 ... f6.

1 39
El problema del cambio

6 ... lli b6 7 e4 debieron exclu i r del juego al caballo negro


mediante 1 7 ctJd3, y entonces la maniobra
El fi nal de peones que surge tras 7 lt:Je4 Wc4 seguida de b4-bS decide la partida.
lt:J a4 8 lt:Jcs lt:JxcS 9 mxcS Wd7 1 o Wb6, es Por ejemplo: 1 7 4Jd3! Wd7 1 8 mc4 mc6 1 9
peligroso para las negras. Lo correcto para ctJf4! md7 20 ctJ hS.
ellas era 7 ... Wd7, y en caso de 8 lt:Jgs dis­
ponen de la respuesta 8 ... eS+! seguido de 17 ... lli b2+ 1 8 @c3 ébd1+ 1 9 @d4 lli b2 20
9 ... f6. g4?!

7 ... éba4?! Lo más sencillo era ceder el turno de jue­


go al adversario con la maniobra 20 Wc3
¿Qué motivo hay para llevar el caballo al lt:Jd 1 + 21 Wd3 4J b2+ 22 Wd4, y ahora es
borde del tablero? Era más lógico trasla­ mala 22 ... lt:Ja4 por 23 ctJd3, mientras que
darlo a e7 a través de c8, después de la en caso de 22 ... ctJ d l es muy fuerte 23 a4!
jugada 7 ... Wd7. Es más floja 7 ... Wd6 por Por ejemplo: 23 ... ctJb2 24 as bS 2S ctJd3
8 es+ ©c6 9 lt:Je4, y a 9 ... ©bs es posible con victoria en el fi nal de peones.
1 0 lt:Jc3+
20 ... fxg4 21 fxg4 lli d1 22 gS?!
8 e5 f5
Esta jugada era mejor no real izarla, porque
En lugar del peón retrasado f7 las negras las negras podían obtener contrajuego
se quedan con una debilidad en e6. con la maniobra me7-f7-g6. Era buena
22 a4! Ofrezco una variante demostrativa:
9 lli c4 @d7 10 lli d6 b6 1 1 f3 lli b2 22 a4 ctJb2 23 aS bS 24 mes gS 2S hxgS
hxgS 26 lt:Jg6+! Wf7 27 mb6 ctJd3 28 mxa6
lt:Jxb4+ 29 mxbS ctJdS 30 a6 ctJc7+ 31 Wb6
lt:Jxa6 32 ©xa6 ©xg6 33 Wb6 y ganan .

2 2 ... hxgS 2 3 hxgs lli b2

12 h4!

Las blancas procuran debilitar el flanco de


rey adversario, ya que las negras no están
en condiciones de evitarlo.
24 g6
12 ... lli a4 13 lli f7 @e7 14 lligs h6 15 lli h3
i>d7 1 6 ébf4 i>e7 1 7 @c4?! Las blancas han restringido al máximo la
posición de las negras, sin embargo les fal­
El j uego preciso de las blancas les ha pro­ ta un tiempo de espera. Lo cierto es que
porcionado una posición superior. Ahora en caso de 24 Wc3 ctJd l + 2S Wd3 CDb2+

1 40
El problema del cambio

26 md4 l/J a4! (es mala 26 ... lll d 1 por 27 a4) Korzubov elude correctamente el cambio
27 l/Jd3 <ii f7! 28 mc4 mg6 29 mb3 bS 30 de a lfi les.
l/Jcs <ii xgS 31 l/Jxa6 las negras disponen
de un contrajuego serio. s :Bd6?

24 ... tll a4 2S tll d 3 @ds 26 @c4 @d7?? Una actividad falsa. Las blancas solo ten­
drá n preocupaciones con la torre en d6
Un error g rave. Después de 26 ... bs+ 27 Debieron preferir S a4.
cii d4 md7 28 l/JcS+ tt:JxcS 29 mxcS las
blancas no disponen del tiempo gS-g6, y S ... @e7
el juego termina en tablas.
Las negras acosan al peón es.
27 bS axbS+ 28 @xbS tll c3+ 29 @xb6 Cll d S+
30 @b7 tll e7 31 a4 Cll xg6 32 aS Las negras 6 @d4 ibS!
abandonaron.
Ahora e l paso a un final de torres plantea
problemas difíciles a las blancas. Las pie­
zas blancas están demasiado avanzadas, y
POSICIÓN 30
tras el cambio de alfiles no tienen tiempo
D. Kayumov - Peter Korzubov para ocupar las posiciones necesarias.
Grodno 1 984
7 ixbS :BxbS 8 :Ba6 :BdS+ 9 @e4 fü7

Las torres blancas están separadas, y el rey


solo no puede ocuparse del cuidado del
peón es.

1 o @f4 h6 11 h4

Kayumov previene el movimiento g 7-gS,


pero a cambio esta jugada de peón crea
los requisitos previos para la aparición de
nuevas debilidades.

La posición de las blancas es algo peor por 11 ... g6!


la debilidad de su estructura de peones y
la disposición pasiva de sus piezas. Sin em­
bargo, la probabilidad de un resultado de
tablas es más elevada que el de victoria de
las negras.

1 ... ids 2 :Bd4 as

El paso a u n fi nal de torres no ofrece a las


negras n i nguna ventaja en especial.

3 :Be2 @ts 4 @d3 ic6!

1 41
El problema del cambio

1 2 ge4? 2 cJibs

No se puede permitir que la torre negra Las blancas entregan la pieza; no obstan­
acceda a l a segunda fila sin lucha. Podía te, 2 h3 mes 3 tt:J c3 ít>b4 tam bién era deso­
mantener la resistencia 1 2 2'.a8 2'.ccS 1 3 lador para ellas.
2'.e3 2'.d4+ 1 4 ít>f3 2'.d2 1 5 mg4.
2 ... tll a 3+! 3 cJib6 tll x b1 4 a6 d2 S a7 d1VQF 6
12 ... fü2! a8'1W '1Wb3+ 7 @c7

Sitúa a las blancas frente a problemas in­ Como resultado de una serie de jugadas
solubles. Amenaza el jaque desde la casilla casi forzadas las negras han obtenido ven­
t2 y 1 4 . . . ms. taja material y una posición que se gana
con facilidad. La contin uación 7 ... Wlf7+ 8
13 ga7 + cJits 1 4 g4 füa2 mb6 W/f6+ 9 ít>c? tt:Jc3 llevaba rápidamen­
te a la victoria.
El primer botín.
7 ... '\Wc4+ 8 cJid6 '\Wes+ 9 cJie6 '\W es+ 1 o @f7
1S fü4 gbS 1 6 fü8+ cJig7 1 7 fü3 ga3 1 8 fü3
gbxb3 19 gxb3 gxb3 20 gxaS gh3 21 gal hS
Las blancas abandonaron.

POSICIÓN 37
A. S o n - E. Jorobets
Tahskent 1 978

10 ... '\WdS+?

¡El problema del cambio! Proporcionaba


una victoria sencilla 1 O ... W/f4+ seguido de
1 1 ... tt:Jc3. Con las damas sobre el tablero
el caballo de ventaja decide rápidamente
el asunto, mientras que tras su cambio sur­
ge sobre el tablero u n fi nal casi de peones,
que solo se puede ganar con un juego ex­
El peón pasado de las negras es mucho cepcionalmente preciso.
más peligroso que el de su adversario, y
además su rey y su caballo ocupan posi­ 1 1 'IWxdS+ @xdS 12 @f6 tll d 2
ciones ideales.
Véase el diagrama siguiente
1 ... h4!
13 cJifS!
Las negras sellaron esta jugada, que sitúa
a su oponente ante una difícil elección. La rutinaria 1 3 \t>g s ? pierde después de 1 3

1 42
El problema del cambio

Repetición de jugadas para ganar tiempo


para pensar.

2o @f4 llie3 21 @f3 @d2!

Las negras guían al rey blanco, que se ve


obligado a mantener la oposición, lejos
del peón h4.

22 @t2 l2JdS!

La maniobra decisiva .
... llif3+ 1 4 Wg4 We4 o 1 4 Wf4 llixh2 1 5
Wg5 tll f3+ 1 6 �f4 tll g 5. También es mala 23 @f3 llie7 24 'it>g4 l2J g6 25 @gs 'it>e3 26
1 3 h3 We4 14 Wg5 tll f3+ Vemos una vez @xg6 'it>f4!
más cuán peligroso es el momento del
paso a u n final de peones (el juego se de­ Todavía era posible equivocarse: 26 ...
sarrolla de forma semejante al de un final Wf3?? 27 Wf5 Wg3 28 We4 con tablas. Las
de peones). blancas abandonaron.

13 ... l2Jf3
EJERCICIO 3
No hay nada mejor.
Alexéi Shírov - Viswanathan Anand
1 4 h3! Moscú 2001

A esto ha conducido el cambio equivoca­


do de las damas. Las blancas amenazan
empujar al caballo hacia atrás con la ju­
gada 1 5 Wf4 segu ido del ataque a l ú nico
peón negro.

Es cierto que las negras tienen u n cami­


no de problema que las lleva a la victoria.
Compruébelo, estimado lector, encuentre
personalmente la manera de ganar para
las negras, y solo después siga la contin ua­
ción de la partida. Mueven las negras. Valore la posición,
procure identificar su esencia y encuentre el
1 4 ... 'it>d4 1 S @f4 l2Je1 ! 1 6 'it>g4 l2Jg2 1 7 @f3 esquema dejuego posterior para las negras.
l2Je3! 1 s @f4

Con j ugadas ú nicas las negras han con­


seguido defender su peón, sin embargo, RESPUESTA: La posición está más o me­
¿cómo se puede apartar al rey blanco? nos igualada, sin embargo las blancas
tienen la iniciativa. Sus fuerzas están cen­
18 ... 'it>d3 1 9 @f3 l2Jf5 tralizadas, y es más fácil jugar con ellas.
Como acertadamente anotó el g ran maes-

1 43
El problema del cambio

tro Sarjan Guliev en su ya mencionado e


i nteresante l ibro Winning Chess Manoeu­
vres: Strategic Ideas that Masters Never Foil
to Find, las blancas pueden hacer algunas
jugadas «al toque»: fül - d l , mg H2-f3, e3-
e4, con las que mejoran su posición. Las
negras necesitan un plan de acción bien
pensado. Como i ndica el gran maestro
azerbaiyano, la simple 23 ... füd8 24 füd l
;gds, a l a espera de 2 5 e4?! tll xe4!, no pro­
porciona la igualdad por 25 tll b6! füd4 26
füd4 ;gbs 27 tll c4
a h7 las negras se defienden del cambio
de torres en la casilla d8 Entre el peón «a»,
que avanza hasta a4, y la torre situada en
la columna «b», las negras «enganchan» a
las blancas al flanco de dama y aseg u ran el
contrajuego necesario.

26 g 1 d2 a4 27 @f3 ga7!

La reorganización de las piezas negras


se ha completado. Después de 28 e4 gb4
Shírov fuerza las tablas por repetición de
movimientos.
El cam bio de u n par de torres no ha alivia­
do a las negras, mientras que el peón a6 29 é?Jd6 gbs! 30 é?J c4 gb4 31 tll d 6 g bs 32
después del movimiento b2-b3 se vuelve ctJ c4 Tablas.
vulne rable .

L a esencia d e la posición consiste en que


las negras deben mantener las cuatro to­
rres sobre el tablero y crear contrajuego
en el flanco de dama. Sigamos la acción
modélica de Anand.

23 ... gfb8! 24 füd1 a5! 25 @f2

Véase el diagrama siguiente

25 ... @h7!

¡Sin prejuicios! Con las cuatro torres sobre


el tablero el rey negro no estaría seguro
en el centro. Anand se prepara para rea­
l izar el plan de defensa que ha pensado.
La torre a8 se ubica en a? para defender
la séptima fila. Con la evacuación del rey

1 44
Capítulo 6
El pensam iento esq uemático

La historia del ajedrez conoce muchos distribución lógica de sus piezas, surg ida
ejemplos en los que en una posición com­ de la valoración de la posición y diseña­
pleja, y prácticamente en algunos minu­ da para resolver problemas concretos no
tos, u n jugador toma una decisión, cuya demasiado complejos. En el transcurso
corrección es confirmada posteriormente del juego un esquema reemplazó a otro,
con largos análisis, aunque para el juego y l legó un momento en el que Capa blanca
práctico parece irreal . Es legendaria la in­ decidió descartar el avance de su peón de
tuición de J. R. Capablanca. V. Smyslov, R. más en el flanco de dama. Es decir, cambió
Fischer, A. Karpov, V. Kramnik y muchos el plan de juego estratégico, porque Rago­
otros jugadores de ajedrez, que se han zin tenía debilidades en el flanco de rey, y
hecho famosos por sus análisis excepcio­ el juego contra esas debilidades prometía
nalmente rápidos y precisos de todos los mejores posibilidades.
detal les de la posición.
Todo esto es muy característico del aje­
En el final los esquemas mentales propor­ drez moderno. Por supuesto, hay posi­
cionan al ajedrecista experimentado ven­ ciones que nos permiten diseñar un plan
taja sobre su adversario, i ncluso aunque estratégico global, contra el que el adver­
éste lo supere en la velocidad y la longitud sario no puede oponer nada. Sin e mbar­
del cálculo de variantes, pues a pesar de go, es más frecuente cambiar los planes
ello solo pone su atención principal en el de acuerdo con los cambios de situación
cálculo. sobre el tablero, causados por las acciones
del adversario. Y ahí es necesario dedicar
No obstante, pensar con esquemas no todo el tiempo a pensar en esquemas, en
debe confundirse con la formu lación del las pequeñas partes que componen u n
plan principal de j uego, aunque en ambos plan, con la excepción de l a s posiciones
casos hay mucho en común. Tanto los es­ calculables, donde las consideraciones
quemas mentales como el plan general de generales pasan a un segundo plano, y ce­
juego derivan de una estimación concreta den su lugar al cálculo concreto.
de la posición. Por ejemplo, en la partida
Capablanca - Ragozin la idea principal de
las blancas fue la realización de un peón
POSIC/ÓN 32
de ventaja en el flanco de dama. La crea­
ción del momento favorable para la imple­ Boris Spassky - Eugenio Torre
mentación de ese plan vino precedida por Hamburgo 1 982
un g ran trabajo de preparación para me­
jorar la disposición de las propias fuerzas y Véase el diagrama siguiente
prevenir el posible contrajuego del adver­
sario. Tras ello Capablanca aprovechó la En el diagrama aparece u n final de torres

1 45
El pe n s am iento esquemático

Sin embargo, permite que Spassky se sal­


ga de los caminos trillados y gane la par­
tida.

9 a6 i>g6 10 a7!

Con el peón situado en f6 esta jugada es


posible.

10 ... i>h7 1 1 i>h2 ga1 1 2 g3 ga2+ 1 3 i>g1


@g6?!

típico con un peón más de las blancas en Tras esta j ugada las negras ya no tienen
el fla n c o d e dama. ninguna posibilidad. El único intento para
mantenerse al borde del abismo era la ju­
1 ... g d 1 + 2 i>h2 hS 3 h4 gd2 4 i>g3 gd3+ 5 gada 1 3 ... g5! Ahora las blancas necesita­
f3 g d2 6 gas+ i>h7 7 a4 ga2 8 as f6? rían encontrar la elección correcta y jugar
14 fü8! (es errónea 14 hxg5? fxg5 1 5 f4
por 1 5 ... exf4 1 6 gxf4 �a1 +! 1 7 i;t>f2 l"í:a2+!
con tablas). Con un juego correcto de su
adversarios las negras no pueden salvar
la posición que surge tras 14 fü8! �xa? 1 5
füf6 gxh4 1 6 gxh4

Hasta ahora el juego transcurría por el


cami no habitual . El plan estándar de las
blancas consiste en llevar el rey al flanco
de d a ma cuando la torre esté situada en
a? y e l peón e n a6. Durante ese tiempo
las n e g ras capturan uno de los peones
del fla nco de rey e i ntentan crear allí un La torre blanca ocupará una posición fuer­
peón pasado, y entregan la torre por el te en f5, mientras que el rey apartará a la
peón blanco <<a>>, que ya habrá llegado a torre negra de la quinta fila. No obstante,
a? con la torre blanca situada en b? o c?. El las blancas tendrían que superar dificulta­
contraj uego de las negras es más difíci l de des técnicas.
org a nizar que e n un final similar con tres
0 dos peones por cada bando en el flanco 1 4 f4!
de rey, aunque a veces funciona.
Véase el diagrama siguiente
A primera vista es difícil entender por qué
la última jugada de Eugenio Torre está 14 ... i>f7
marcada con u n signo de i nterrogación.

1 46
El pensamiento esquemático

POS/C/ÓN 33
Lev Polugaievski - Evgeni Vasiu kov
Tiflis 1 967

Ahora empieza a comprenderse cuál es la


diferencia debida a la posición del peón
«fo. Con el peón en f7, las negras obten­
drían las tablas con el cambio en f4 segui­
do del movimiento g7-g6, y las blancas no
pueden crear un peón pasado en el flanco En nuestra opinión, los finales de torres
de rey. Ahora la captura con peón en f4 es se encuentran, por así decirlo, en una cla­
com pletamente desesperada para las ne­ sificación aparte de los finales de ajedrez.
gras debido al avance hacia la transforma­ Son extraordinariamente complejos, y es­
ción en dama del peón pasado blanco por tán sujetos a sus propias leyes y principios
la columna «e». específicos, que a menudo no tienen nada
que ver con los principios que rigen la lu­
1S fxeS cha en los finales complejos. A menudo en
los finales de torres es difícil describir las
Era mala 1 5 fS, con idea de g3-g4 y h4-h5- acciones de ambos bandos debido al gran
h6, a causa de los jaques de la torre negra, número de posibilidades disponibles, las
que desplazarían al rey blanco al flanco de posiciones que surgen son irracionales, y
dama, con lo cual la jugada g3-g4 sería im­ la elección de la jugada, ante todo, se basa
posi ble. en variantes concretas.

1S ... fxeS 1 6 ©f1 ga1 + 1 7 ©e2 ©96 1 8 ©d2 Sin embargo, a menudo contemplamos la
ga4 1 9 ©c3 ga1 20 ©c4 ©f7 21 @ds gas+ imagen opuesta: las variantes concretas
22 ©d6 son prácticamente irrelevantes, y el pen­
samiento se lleva a cabo exclusivamente
Esta posición, o bien la misma posición mediante esquemas. A ese tipo de fi nales
con el rey en la casilla h7, era i nevitable pertenece este final. El método de defensa
para las n egras. Ahora pierden el peón eS para el bando débil en este tipo de posi­
debido al zugzwang. ciones se conoce desde hace tiempo. La
torre negra se sitúa detrás del peón blan­
22 ... ©g6 23 © e6 ga1 co, y mientras avanza hasta b6, las negras
esperan. Cuando el rey blanco acuda en
No cambiaba nada 23 ... <j,Jh7 24 cii fs g6+ ayuda de su peón pasado, las negras cap­
25 <j,Jf6. turan uno de los peones blancos del flan­
co de rey y crean u n peón pasado e n ese
24 ©xes ©f7 2s ©ts gas+ 26 es g6+ 27 lado del tablero. Después ya están listas
©e4 Las negras abandonaron. para entregar la torre por el peón pasado

1 47
u ático
El pen sam ien 11:: o esq em
a e­
blan co, y todC" se redu ce, por regl gen está en su camino el peón g6. Las blancas
ral1 a u n fi nal de «rey y torre contra rey y podrían apartarlo enseguida del cami­
peón». El resu 1:: ado de 1� part ida d : pende, no tras asestar la puñalada 1 hS. Cuando
por supu esto d � l � s rncunstanc 1a s con­ las negras capturen en hS o permitan a
.
ltante, s i. n em­
r

cret as de la p o s1c 1on resu las blancas capturar en g6, la idea de las
barg o el resu l t a d o de tabl as es más com ún blancas de crear un segundo peón pasa­
que la victori a d el ban do que tien e peó n do adquiere tintes de real idad, y sobre el
de ventaja. P a re ce que en n uestro caso la tablero emerge u n final teórico ganado.
acci ón tam bi é n se desa rrol lará sigu iendo Durante la partida me d isponía a jugar h4-
el citad o esq u e ma. hS en la j ugada siguiente, sin embargo el
análisis me convenció de que mi esperan­
1 bS? za era i nfundada. Porque ahora es el turno
de juego de las negras, y a ntes de situar la
La jugada sec r eta de las blan cas es un erro r torre detrás del peón «b», pueden cortar
ria. ofrece ­
g rave, que d ej a es �apar la victo . .
de raíz todas las i ntenciones agresivas de
mas el com e n t n a o de Lev Polu ga1evsk1: su adversario e n el flanco de rey jugando
«Sol o en el a n á l isis cons eguí desc ubrir un previamente 1 ... hS! En ese caso, si el rey
.
mat iz en esta posició n, y muy sign ificativo blanco se acerca al peón «b», el juego si­
El hecho es q u e tras avan zar su peón hast a gue según el esquema mencionado al
la casi lla b7, 1 a s blan cas enca denan a la to­ principio, y pueden confiar en mi palabra,
rre y al rey a dve rsari os, y desp ués, con una entonces a las blancas como mínimo les
man iobra e nv o lven te de su rey, med iante falta un tiempo para obtener la victoria.
la "tria ngu la c ió n '; cap turan el peó n es. No
obst ante, in c l u so desp ués de esto solo Por mucho que lo repasé, no encontré
obti enen la v i c toria si cons iguen crea r u n una victoria para las blancas. Aunque las
Í
peón pasad o e n l a columna « ». blancas ganan el peón es con ayuda de la
"triangulación" (esto es posible), después
solo pueden crear un peón pasado en las
columnas «g» o «h», lo que es insuficiente
para ganar».

Estos comentarios del gran maestro Po­


lugaievski tienen ya medio siglo. Lástima,
hoy los programas de ordenador d etec­
tan fácilmente un «agujero» en ellos: 1 hS
gxhS 2 bS fü4! 3 f3 h4+ 4 <ii f2 h3! S gxh3
e4 6 'lti e3 exf3! con tablas.

1 ... :Bb4?
Med iante fs-f6+, las blan cas arreb atan al
rey negr o la po sibili dad de "bail ar" en las Es evidente que las negras no descu brie­
casil las g7 y h 7, Y tras 'lti g7-f7 gana n con ron la esencia lógica de la posición, y ya
ayuda de )% b 8-h8, mientras que en caso de en la primera jugada de la reanudación
iig7xf6 obti e ne n la posib ilidad de asestar cometen un error decisivo. Como ya se ha
u n jaq ue m o rtal : f&b 8-f8+ y b7- b8\W. dicho, la jugada correcta era 1 ... hS!

Í
En la pos ici ón a plazada el peó n blan co « » 2 hS! gxhS 3 b6?
n o tien e u n opone nte en su colu mna, pero

1 48
El pensamiento esquemático

Es fácil e ntender la alegría del g ran maes­ Por eso en respuesta a 3 ... Eí:b3+ las blan­
tro Po i u gaievski tras la primera j ugada cas tendrían que probar suerte con 4 ª1h4.
de l a re a nudación. Sin embargo las emo­ Sin embargo, en caso de 4 ... e4! (además,
ciones, i ncluso las positivas, no siempre también es posible 4 ... l=&b2) la atractiva
son un buen asistente en un combate S WxhS solo l l eva a tablas después de la
ajedre c í stico. Al saborear por anticipado jugada tranquila S ... l=&b4!!, y las blancas
la rea l i za ción del plan mencionado, las están condenadas a l uchar "sin rey': ya
blanca s s e apresuran y pasan por alto una que no puede poner un pie en la "minada"
posibi l ¡ d ad oculta de contrajuego para su cuarta fila. Y la temática 6 f4 l lega tarde
advers a ria, que Vasiukov no aprovecha. Lo por un tiempo: 6 ... e3 7 fS e2 8 Eí:e8 Eí:xb6 9
correcto e ra 3 ª1f3! Por ejemplo, es posible füe2 Eí:b1 . Tampoco cambia nada 6 g4: el
esta v a (' i a nte: 3 ... Eí:b3+ 4 We4 Eí:b2 S We3 avance g4-gS se detiene con 6 ... Eí:bS+!!».
E&b3 + 6 ª7 d2 Eí:b2+ 7 ª1c3 füf2 8 Eí:e8, y las
blanca s d eben ganar. 4 @13 i>h7

3 ... h4+? No cambiaba nada 4 ... Wg6 S b7 WhS 6


g4+! hxg3 7 fxg3, y las negras no están en
Cede rn o s de n uevo la palabra a Polugaie­ condiciones de defenderse contra el avan­
vski: «L a posibilidad de salvación consistía ce 8 g4+ y 9 gS!
en la j u g ada 3 ... Eí:b3+! En ese caso apa­
recía u n i ncreíble estudio de tablas des­ 5 b7 i>g7 6 i>e3 e4
pués de 4 f3 e4 S b7 (S Wf2 l=&b2+ 6 We3
Eí:xg2 7 b7 l=&b2 8 fxe4 h4, y el peón «h» no La táctica de espera tampoco tenía éxito.
es m á s d ébil que cualquiera de sus opo­ Si 6 ... Wh7, entonces 7 Wd3 Wg7 8 Wc3
nente s blancos) S ... h4+ (pero no S ... e3 l=&b1 9 Wc4 Eí:b2 1 O WdS, y cae el peón es,
a cau sa de 6 f4 e2+ 7 ª1f2), y después de ya que pierde enseguida 1 O ... Eí:bS+? 1 1
6 ©f2 salva a las negras la directa 6 ... h3, Wc6!, y el rey blanco se acerca al peón b7
mien tra s que en caso de 6 Wxh4 e3 7 Wg3 con ganancia de tiempo, tras lo cual deci­
sigue l a sutil 7 ... Eí:b4!!, y las blancas están de la retirada de la torre por la octava fi la.
en zugzwang.

Las b l a ncas no tienen otra jugada más que


8 f4 (e l cambio del peón b7 por el peón e3 9 , gb2
..

con d u ce a un fi nal de tablas teórico), aun­


que e ntonces 8 ... e2 9 Wf2 füf4+ 1 O ©xe2 El peón e4 está condenado. Si 9 ... Wh7,
Eí:b4 d e n uevo no las ofrece nada. entonces 1 O ©es l=&b2 1 1 ª1c6 l=&c2+ 1 2

1 49
El pensamiento esquemático

©ds fí:b2 1 3 �xe4. te el rey a su peón pasado.

1 0 ©xe4 gb4+ 1 1 ©d3 gb3+ 1 2 ©c4 gb1 2 ©b3 bS 3 ©c2 a4 4 gh6 ©es s gxg6 gxh4
13 f4 6 g9s gg4

U na posición similar a la que esperaban Ambos bandos actúan de acuerdo con u n


alcanzar las blancas en la reanudación. To­ escenario preestablecido.
davía siguió:
7 g6 ©b6
13 ... fü1 + 14 ©d3 gb1 15 fS gb6 1 6 f6+ Las
negras abandonaron. H ubiera sido un error g rave 7 ... ©c4? 8 g7
fí:g2+ 9 ©b1 �b3 1 0 fí:c8!, y a 1 0 ... fí:g 1 +
sigue 1 1 fü1 fí:xg7 1 2 fí:c3++
POSICIÓN 34
8 g7!
V. S m i rnov - Mijaíl Sh ereshevsky
M i nsk 1 979 La marcha del rey hacia el peón carecía ab­
solutamente de perspectivas.

8 ... ©b7 9 ©d3

Empieza a esbozarse el plan de las blan­


cas. Tras la llegada del rey blanco a f3 la
torre negra se ve obligada a dejarlo pasar
a la cuarta fila. Después el rey blanco em­
prende camino hacia as . . .

Tarde o temprano se producirá un inter­


cambio de peones en el fla nco de rey,
tras el cual las blancas se quedarán con
un peón pasado de ventaja en la columna
«g». La torre negra se situará a su retaguar­
dia, y si el rey blanco se dirige a l peón g6,
las negras capturan el peón b2 y crean un
peón pasado en el flanco de dama. La par­
tida terminaría e n tablas. Ese es el esque­
ma habitual en este final. En esta posición las blancas entregan el
peón g7 con la jugada fü8, y después de
1 ... as füg7 j uegan füs, capturan los peones del
flanco de dama y ganan. Sin embarg o, las
A las negras les favorece retirar los peones negras tienen una defensa.
de la séptima fila. Además, cuanto más
avance el peón «a», más rápido se conse­ 9 ... ©a7 10 ©e3 ©b7 11 ©f3 ggl 12 ©t4
guirá crear un peón pasado, si las blancas gg2 1 3 ©es gg3 14 ©ds ggs+ 1s ©d6
ceden el peón b2 para acercar rápidamen-

1 50
El pensamiento esquemático

Hasta aquí las negras mantenían una tác­ EJERC/C/0 4


tica de espera, sin embargo ahora se en­
Oleg Moiseev - Vladímir Bagírov
cuentran en zugzwang. La torre no pue­
Moscú 1 956
de impedir que el rey blanco llegue a es,
mientras q ue el rey negro debe proteger
la casilla c6. Con el método de exclusión
es fácil encontrar la jugada que da tablas.

1S ... b4!

Las negras sacrifican sus peones del flanco


de dama, y a cambio destruyen la estruc­
tura de peones de su adversario. Surge un
final increíble, en el que las blancas tienen
tres peones de ventaja, ¡pero no pueden
ganar!
Mueven las negras. Indique el plan dejuego
1 6 axb4 gg6+ 1 1 mcs ggs+ 1 s @c4 @a7 1 9 y la primera jugada.
b S gg4+ 2 0 @es @ b 7 21 b 6 ggs+ 2 2 @b4
gg4+ 23 @bs Tras el análisis de los fi nales precedentes
la tarea no debería causar dificultades es­
Las negras están en zugzwang. Se ven peciales.
obligadas a entregar el peón a4, aunque
esto no tiene importancia.

23 ... ggs+ 24 @xa4 gg4+ 2S b4 gg1 26 SOLUCIÓ N . 1 .. gS! 2 hxgS Wg6 3 1%a7 a2
.

@as ggs+ 21 bS gxbS+! 4 Wh2 WhS 5 Wg2 g6, y las negras, tras la
captura del peón gS, ganan sin la ayuda
Véase el diagrama siguiente de su rey, mediante la creación de un peón
pasado en la columna «f».
Tablas.
En la partida las negras se precipita­
ron al jugar 1 ... a2?, y permitieron un
contrajuego oculto del adversario. Las
blancas respondieron 2 ga6! @h6 Ahora
2 ... gS no daba nada debido a 3 hxgS, y

151
El pensamiento esq uemático

el rey negro nunca podrá capturar el peón


gS. En caso de 3 ... g6 el rey blanco impedi­
rá que su oponente penetre a través de f3
en g4 (sencillamente las blancas esperan
con su torre en la columna <<a>>), y después
de 3 ... cii g 8 4 g6 las negras no pueden me­
jorar la posición.

El j uego continuó de la siguiente manera:


3 'kt>h2 ©hs

La j ugada exacta. Las blancas no ceden a la


tentación de atacar a l peón g7. Sería erró­
neo 1 4 2'.c7 fü2+ 1 5 cii g 1 2'.a2 1 6 2'.xg7+?
ciif3, y la presencia en el tablero del peón
fS impide a las blancas salvar la partida.

14 ... fü2+ 15 ©g1 E:e2 1 6 E:a8 ©f3 1 7 E:a3+


E:e3 1 8 E:a1 g2 ( 1 8 ... cii g 4 1 9 2'.a8) 19 ©h2!

La sutileza final ( 1 9 2'.b1 ? cii g 3 20 2'. a 1 fü3


Las negras amenazan jugar 4 ... g5 y 2 1 2'.b1 fü1 + con un final ganado).
ganan. ¿Cómo deben reaccionar las
blancas? 19 ... ©t2 20 E:a2+ E:e2 21 E:xe2+ ©xe2 22
©xg2 Tablas.

Con frecuencia la defensa se enfrenta a la


SOLUCIÓN: Lo correcto es 4 E:a4!! con siguiente elección: pasar a una d efensa
idea de a 4 ... gS responder 5 g4+! pasiva o sacrificar u n peón para obtener
contraj uego.
Después siguió: 4 ... ©h6 5 E:a6! ©hS 6
E:a4! gS 7 g4+! 'kt>xh4! A este respecto es muy interesante la
opinión de Nimzowitsch: «Si n vacilación
Después de 7 ... fxg4 8 hxgS el asunto se y con plena conciencia de la responsabi­
reduce a la posi ción de la partida Smirnov lidad asumida, tomamos la decisión de
- S hereshevsky. Ahora la presencia de un establecer la siguiente regla: si hay que
peón blanco en fS crea algunos problemas decidir entre defender con la torre un peón
a las blancas, y se requiere que jueguen atacado, que por ese motivo se vea obligada
con precisión. a ocupar una posición pasiva, o simplemen­
te sacrificar el peón para que la torre tenga
8 gxfS+ g4 9 ©g2 E:b1 1 0 füa2 E:b4 11 fü2 libertad de acción, lo mejor será elegir la úl­
g3 12 E:a2 ©g4 1 3 fü2 fü4 tima opción.

Véase el diagrama siguiente Esta regla, como ya se ha d icho, debe


adoptarse con precaución. El mayor o me­
14 fü8! nor g rado de actividad (o de pasividad)
debe contrastarse en cada caso con espe-

1 52
El pensamiento esquemático

cial cuidado. N o es nuestra i ntención pre­ mucho más convincente.


dicar el sacrificio por el bien de la víctima.
Sacrifique, ¡pero razonadamente!» 4 @f2 �a8 5 e4

En la sig uiente partida el bando débil se Tukmakov rehúsa la captura del peón b6.
salva mediante el sacrificio de material Después de 5 füb6 a3 6 bxa3 füa3 la torre
con el fin de activar las piezas. negra se ubica detrás del peón «b», y para
tener probabilidades de ganar tras situar
la torre en b7 y el peón en b6 las blancas
deben intentar acudir con su rey en ayuda
POS/C/ÓN 35
del peón pasado. Durante ese tiempo las
Vlad ím i r Tukmakov - Mijaíl negras capturan el peón g2, y aunque e l
S hereshevsky peón blanco esté situado en b7, y la torre
Tiflis 1 980 negra, digamos, en c7, el peón pasado ne­
g ro de la columna «h» proporciona a las
negras suficiente contrajuego. La tarea de
las negras sería más difícil si el peón blan­
co estuviera en g4, y el negro en h6.

5 ... a3 6 bxa3 �xa3 7 exdS exdS 8 �d6

La captura del peón dS no promete a las


blancas posibilidades de éxito.

Las blancas tienen ventaja. Dominan la


única columna abierta. El peón negro b6
es débil, y ya d eben pensar en un plan de
defensa.

1 ... hS!

Un procedi mi ento típico. Las negras


apuestan por un contrajuego activo, que
va asociado al sacrificio de un peón. Para
las futuras acciones activas es muy impor­
tante «apretar» a los peones blancos en 1 1 @h2 �b1 1 2 g4 hxg4 13 fxg4 �b3 14 g3
el flanco de rey. Si las blancas hubiesen @ta
tenido el turno de juego, habrían j ugado
inmediatamente g3-g4. El rey negro se dirige a la casilla e6, tras lo
cual las blancas n o pueden conservar su
2 fü6 �b8 3 f3 a4! peón de ventaja. Tablas.

Puede ser que la defensa pasiva llevara a


tablas; sin embargo, el plan asociado al
sacrificio del peón para activar la torre es

1 53
El pensamiento esquemático

Si 6 E\c7, entonces 6 ... füa3 7 2:xe7 E\a l +


POS/C/ÓN36
8 ct?e2 E\a2+ 9 ctífl as, y e l peón negro se
Oleg Pavlen ko - Vladími r Bagírov
dirige rápidamente a la casilla a2.
Bakú 1 964
6 ... as 7 ic2 )"'Sb2 8 @d1 ib3! 9 ixb3 E!xb3

Ahora se puede valorar el mérito de la ju­


gada 1 ... g5!

N imzowitsch ya describió los fi nales de


este tipo en su obra Mi sistema: «En la prác­
tica de los maestros es habitual que uno
de los contendientes emprenda largas
maniobras y, en general, realice máximos
esfuerzos, solo para lograr una posición
agresiva de su torre como resultado de to­
das estas acciones, imponiendo al mismo
Las negras tienen ventaja posicional. La tiempo al adversario un papel pasivo. En­
diferencia en la posición de las torres su­ tonces la torre activa, con aires de "prima
giere que las blancas tendrá n g randes di­ donna'; que interpreta el papel pri ncipal,
ficultades con la defensa del peón «a». Lo mirará a su rival en el desempeño de un
más probable es que las blancas tengan papel secundario. En ese caso no hay que
que desprenderse de este peón con el fi n sorprenderse si "humillado" el rival... alega
d e pasar a u n fi nal d e torres. enfermedad y suspende la función. Algo
parecido sucede en la siguiente posición:
Ahora mueven las negras. En previsión de
un posible final de torres, Bagírov hizo la
jugada 1 ... gS!, que paraliza la estructura
de peones negros en el flanco de rey y ex­
cluye cualquier contrajuego en esa zona
del tablero.

2 @n h6 3 @e1 fü2

Las negras impiden que el rey enemigo se


acerque al flanco de dama. Este objetivo
podía lograrse tal vez con mayor efecto
con la jugada 3 ... 2:b3!
La torre negra agradece, pero no acepta, el
4 .ie4 papel pasivo que se le i mpone ( 1 ... 2:a7), y
prefiere la acción activa: 1 ... 2:b2! 2 2:xa5
En respuesta a 4 E\dl las blancas tuvieron 2:a2. Ahora la torre negra ha adqu irido
que contar con la posibilidad 4 ... 2:a2 5 gran elasticidad, y con ello puede asegu­
2:d3 �c4, sin embargo este era el mal me­ rar las tablas; probablemente, la jugada 1
nor. ... 2:a7 l l evaba a la derrota».

4 .. , gb2 S fü1 gb3 6 ga1 En n uestro ejemplo la salida de la torre


blanca al espacio operativo no salva la

1 54
El pensamiento esquemático

partida, principalmente debido a la posi­


ción activa de los peones en el flanco de
rey. Volvamos a la continuación de la par­
tida.

POSICIÓN 37
Mijaíl Shereshevsky - Valentin
Arbakov
Gomel 1 983

10 a4 gb2 11 @el gb4 1 2 ga2 @g7 13 @d2


hS 14 @e2 e6 1 5 @f3 fS 16 @g2 @f6 1 7 h3
ge4 1 8 ga3 fü4 1 9 ga2 @e7

Una vez fortalecida la posición en el flanco


de rey, las negras envían a su rey a con­
quistar el peón blanco a4.

2o ga1 @d6 21 h4

Pavle n ko comprende que la partida está


perdida, e intenta confundir a su adversa­
rio.
La posición de las blancas parece prefe­
21 ... gxh4 22 gxh4 @cs rible. Su estructura de peones es mejor y
tienen una mayor concentración de piezas
Por supuesto, no 22 ... füh4? 23 f4. en el centro. Si bien es cierto que las ne­
gras están gestando el contrajuego E1c8-
23 f3 es 24 @g3 @b4 25 gd1 fü3 26 @f2 füs b8-b3. Por eso las blancas tomar la deci­
27 f4 exf4 28 exf4 @xa4 sión de entrar en un final de torres.

Véase el diagrama siguiente 1 fS if7 2 CDdS ixdS

Las n egras han ganado el peón del flanco Prácticamente obligado, debido a las
de dama, y no han permitido contrajuego amenazas 3 tfje? y 3 tfjxf6.
en la otra parte del tablero. Todavía siguió:
29 @e3 @bs 30 gds a4 31 @d4 @b4 32 3 gxdS gb8 4 gd4 gb3 5 fü:c4 gxc4 6 gxc4
gbs+ gbs 33 fü8 a3 34 fü4+ @b3 Las blan­ gxa3
cas a bandonaron.
La serie de jugadas forzadas ha finalizado.
Valoré esta posición con mucho optimis-

1 55
El pensamiento esquemático

mo. Las blancas tienen cuatro peones mo­ f6 a l \W 22 füa l füal 23 f7


nolíticos ligados contra los cuatro peones
dispersos de las negras.

7 � f2 hS! 8 E!:d4!

23 ... E.\a2+! 24 ©fl E.\a8 2S g6 ©f3 26 ©el


®e3 27 ©dl ©d3 28 ©el ©c3 29 ©bl
E.\b8+ 30 ®el E.\a8, y se repite el mecanis­
mo de tablas.
8 .. h4!!
.

Las n egras entregan uno de sus peones y


POSICIÓN 38
están preparadas para sacrificar u n segun­
do peón. Lo principal es separar los peo­ Gennadi Timoshenko - Mijaíl
nes blancos del flanco de rey y apostar por Shereshevsky
su peón pasado «a». Tiflis 1 980

Reconozco que yo había calculado la ju­


gada 8 ... E.\a6, y entonces las blancas ga­
nan mediante 9 ©g3 ©g7 1 O ©h4 ©h6 1 1
E.\d3! (con la amenaza 1 2 E.\g3) 1 1 ... E.\a4 1 2
füd6 füe4+ 1 3 g4 hxg4 1 4 füf6+ ®g7 1 S
E.\g6+ y 1 6 hxg4.

9 E:xd6 �g7 10 E:d7+ �h6!

Por supuesto, no 1 O ... ©g8 por 1 1 E.\d4


seguido de 1 2 es, y las blancas conservan
todas las posibilidades de victoria.
La situación de las negras parece pel igro­
11 fü7 sa. El peón blanco ya ha alcanzado d7, el
rey negro se encuentra en una posición
En esta posición se aplazó la partida, y más vulnerable que el blanco, y las negras
los contendientes firmaron las tablas sin tienen que tener en cuenta el ataque de
continuar. La variante principal del análi­ las torres blancas por la columna «d». Solo
sis es la siguiente: 1 1 ... ©gs 12 E.\g7+ ©f4 se puede aliviar la situación mediante u n
1 3 E.\g4+ ©es 1 4 füh4 as 1 S E.\h6 a4 1 6 g4 cambio d e damas.
fü 1 (también es posible 1 6 ... E.\b3) 1 7 gS
a3 1 8 füf6 a2 1 9 E.\e6+ ©f4 20 E.\a6 E.\hl 21 1 ... \Wc3!
E l pensamiento esquemático

Para hacer esta jugada las negras tuvieron peones del adversario, la mayoría de las
que calcular las consecuencias del paso veces deberá escogerse la segunda deci­
no solo a un fi nal de torres, sino tam bién sión.
a uno de peones.
El lector puede objetar que con la elimina­
2 Wfxc3 ción del peón a4 las negras obtienen un
par de peones pasados y ligados. La va­
Las blancas n o tienen elección. A la retira­ riante 7 ... :8.a2 8 :8.h7+ @d6 9 füa7 fü2 no
da de la dama seguiría el jaque con torre parece peligrosa para ellas. Sin embargo
desde la casilla gS. después de 7 ... :8.a2 8 fühS füa4 9 lii g 4
surge un fi nal agudo, en el que los dos
2 ... E:xc3 3 E:d6 fü7 4 E:xg6 fü:d7 5 E:xd7+ bandos avanzan sus peones pasados en
E:xd7 6 E:h6 flancos opuestos.

Después de 6 :8.g7+ lii e 6 7 füd7 @xd7 el En estos fi nales rige el siguiente principio:
fi nal de peones tiene un carácter tablífe­ el rey debe marchar con sus peones, y la to­
ro. Para las negras es suficiente situar el rre luchar contra los peones enemigos. Las
peón a7 en a6 y mover el rey entre las ca­ piezas blancas actúan de acuerdo con este
sillas d6 y e6 El rey blanco situado en d4 esquema, y las negras todo lo contrario.
no dispone de casillas para penetrar, y la I nvito al lector a que verifique por sí mis­
captura del peón f4 sería imposible debi­ mo que sería mucho más difícil obtener
do al avance del peón pasado negro en el las tablas en este agudo final, que en la
flanco de dama. continuación que tuvo lugar en la partida.

6 ... E:d2+ 1 W h3 7 ... fü2 8 E:xhS E:xf3+ 9 Wg4 E:a3 10 E:h7+


We6 1 1 E:xa7

Las blancas han ganado un peón, sin em­


bargo las negras pueden obtener tablas
sin especial dificultad debido al reducido
y disperso número de peones que q uedan
sobre el tablero.

1 1 ... f3 1 2 Wg3 i>es 13 E:e7+ Wd4 14 i>t2

Amenazaban 1 4 ... cii e 3.

14 ... E:a2+ 15 Wxf3 E:xh2 16 E:d7+ WcS!


Las n egras tienen q ue eleg i r: ¿atacan al
peón a4, o al peón f3? Por regla general, en Es errónea 1 6 ... cii eS? 1 7 :8.dS+ lii e 6 1 8
estas posiciones se puede hacer la jugada :8.bS, y las blancas ganan.
a partir de consideraciones generales y sin
necesidad de un cálculo de variantes de- 17 es
tal lado. En los finales de torres los peones
dispersos no representan un gran peligro, Véase el diagrama siguiente
mientras que los ligados son muy fuertes.
Por eso, si existe la posibilidad de eliminar 1 7 ... E:h4!
un peón separado o romper el «grupo» de

1 57
El pensamiento esquemático

tades. Aunque en el final torre y caballo,


por lo general, son más débiles que torre
y alfil, después de 3 ... �xd4! 4 füd4 é2ie6
5 :;; e4 :;; e s las blan cas no tenían m uchas
razones para contar con la victoria. Ulf An­
dersson prefiere mantener las mismas pie­
zas que el adversario, y cambiarlas por su
equivalente. Pronto salen los cabal l os del
tablero, y después los alfiles; sin embargo,
en el final de torres las dificultades de las
negras solo aumentan.

El procedimiento estándar. Separar al rey 4 .id2 élJ es 5 b3 h6 6 h3 fü8


del peón.
Hubiera sido un g ravísimo error 6 ... :;; d s
18 e6 E:h6 19 e7 E:e6 20 @f4 @c6 21 E:a7 por 7 füd8+ �xd8 8 f4 seguido de 9 é2lc6.
@d6 Tablas.
1 @e2 ctJc6 8 ctJxc6 �xc6 9 E:d7 a6 10 @d3

Debido a la torre activa y a l rey centraliza­


POS/CIÓN 39
do, las blancas ya tienen ventaja.
Jan Timman U lf Andersson
-

Wijk aan Zee 1 981 10 ... @f8 1 1 a4 @e8 12 E:b7 E:d6+ 1 3 @e2
.id4 14 .ie3! E:e6 15 b4.ixe3 1 6 fxe3

Sobre el tablero existe igualdad de mate­


rial y una estructura de peones simétrica. La partida ha entrado en u n final de torres,
Las blancas tienen una ventaja posicional que es difícil valorar unívocamente como
mínima debido a la ubicación más activa ganado por las blancas o de tablas. Aun­
de sus piezas, sin embargo las negras tie­ que si comparamos esta posición con la
nen todas las posibilidades para igualar el inicial, entonces es evidente que las blan­
juego. cas han mejorado sus posibilidades de vic­
toria, y es dudoso que pudieran aspirar a
1 @n .if6 2 E:xe8 E:xe8 3 ctJd4 ét:Jg6?! más, mientras que las negras han empeo­
rado considerablemente su posición.
Una imprecisión, Tras la cual las negras
empiezan a experimentar ciertas dificul- 1 6 ... h5 1 7 @d3 h4

1 58
El pensamiento esquemático

En caso de 1 7 ... �g6 seguiría 1 8 �a7.

18 'Ba7 bS

U no de los momentos más difíciles para el


bando defensor en los finales de torres es
tomar la decisión sobre qué táctica de lu­
cha debe seg u i r, cuando el adversario for­
talece su posición. Por regla general exis­
ten dos posibilidades: entregar un peón
y activar la torre, o bien continuar con la
táctica de espera. No existe una receta
mágica. En unos casos la única decisión g4 28 a6) 28 <J?a6! h3 29 bs g4 30 b6 g3 3 1
correcta es la primera, y en otros la segun­ b 7 �b3 3 2 füh3, y las blancas ganan. Aun­
da. Mucho depende de las características que a primera vista el final parece agudo,
propias del jugador, porque no siempre es un ajedrecista experimentado enseguida
posible prever hasta el final todas las con­ advierte que las complicaciones deben
secuencias de la decisión tomada. Anders­ terminar en favor de las blancas, y las va­
son prefiere mantener el equilibrio mate­ riantes concretas lo confirman. Puede for­
rial y es derrotado. mularse la siguiente regla para los finales
de torres con peones pasados avanzando
Es posible que si las blancas hubiesen es­ en flancos distintos: la torre debe luchar
cogido la continuación 1 8 ... as 1 9 bxaS contra los peones adversarios, mientras que
bxaS 20 füas 2Jg6 21 �hS �xg2 22 füh4 el rey debe apoyar el avance de sus propios
también perdiera n el final sin peón, y en­ peones pasados. En la mayoría de los casos
tonces los comentaristas habrían conde­ esta regl a es correcta.
nado la jugada 1 8 ... as y recomendado la
contin uación 1 8 ... bS. El fi nal se a molda al 23 ©es 'Be6 24 'Bb7!
carácter del jugador, y es extraordinaria­
mente difícil dar un diagnóstico preciso. Tras reforzar al máximo su posición, las
blancas emprenden acciones activas. A su
19 as 'Bc6 20 ©d4! vez, las negras obtienen contrajuego, sin
embargo casi n u nca se consigue ganar
Es posible que el gran maestro sueco sub­ un fi nal de torres con material equilibrado
estimara esta maniobra del rey. Resulta «sin perder sangre», sin dar contrachances
que a 20 ... l'k4+ sigue 21 <Jíds füb4 22 al oponente.
iid6! f6 23 füa6, y las blancas tienen g ran­
des posibilidades de victoria. 24 ... 'Bxe4 2S ©b6 'Bxb4 26 ©xa6 'Bb2 27
©b6 'Bxg2 28 a6 'Ba2 29 a7
20 ... ©t8 21 ©ds 'Bg6 22 e4!
Véase el diagrama siguiente
Véase el diagrama siguiente
Las blancas han salido victoriosas de la ar­
22 ... ©e8 dorosa lucha. Esto lo ha faci litado en gran
medida el «pernicioso» peón bS.
En caso de 22 ... �xg2 es posible la siguien­
te variante: 23 füa6 2Jg3 24 �a8+ <J?e7 2S 29 ... gS 30 ©es ts 31 'Bb8+ iif7 32 a8\W
<Jíes füh3 26 iixbS gS 27 �h8 �a3 (27 ... 'Bxa8 33 'Bxa8 g4 34 ©d4 gxh3 3S 'Bh8 Las

1 59
El pensamiento esquemático

negras abandonaron. las negras tienen todo en regla: su rey


apoya al peón pasado c4, y la torre luchará
con los peones enemigos. Las blancas, sin
embargo, tienen a su rey lejos de la arena
POSJC/ÓN 40
de las acciones militares, y la ventaja ma­
Efim Geller - Vasily Smyslov terial solo las permite no perder la partida.
Palma de Mallorca 1 970
Contin uemos la variante de Geller: 52 h4
Eí:b3 53 h5 c3 54 h6 c2 55 Eí:cS (es mala 55
h7? c 1 \W 56 h8\W \Wf4+) 55 ... Eí:c3 56 füc3
mxc3 57 h7 el \W 58 h8\W \Wf4+ 59 mh3
\Wfs+ 60 �g3 \Wf4+ con tablas.

En caso de 46 füeS Eí:a8 47 @g3 �d6 48


Eí:e3 Eí:a2! (indicada por Geller) las negras
disponen de contrajuego suficiente para
alcanzar las tablas.

En la variante 46 Eí:b6 Eí:a8 47 fübs Eí:a3


48 Eí:cS füc3 49 Eí:c6 Eí:b3 50 füc4 @d6 51
Mueven las blancas. Tienen un peón de Eí:c6+ �xdS 52 Eí:g6 Eí:xb4 53 füg7 h5 54
ventaja, y es posible tanto capturar el Eí:gS h4 la partida también debe terminar
peón es, como atacar con la j ugada 1 en paz.
Eí:g6 el peón g7, o con la j ugada 1 Eí:b6 el
peón bS. Sin embargo, las negras tienen U na cosa está clara. En los fi nales de torres
contrajuego. Su torre, desplazándose por agudos la ventaja de material no j uega
la col um na <<a>>, tendrá la oportunidad de un papel principal. ¡ Las blancas necesitan
atacar al peón c3. En el momento en que cambiar la tendencia d esfavorable y co­
la torre blanca abandone la sexta fila, des­ nectar su rey con el peón dS! Por eso, 46
de la casilla d6 el rey negro atacará al peón ©g3!
dS, y la torre al peón c3, y entonces podrán
permitirse perder peones en el flanco de Las blancas están d ispuestas a despren­
rey y obtener contrajuego suficiente para derse de la ventaja de material con tal de
salvarse. En la variante indicada por Geller obtener la distribución de fuerzas correc­
46 Eí:g6 Eí:a8 47 füg7+ @d6 48 Eí:g6+ @xdS ta.
49 füh6 Eí:a3 50 Eí:b6 füc3 5 1 fübS+ @d4

1 60
El pensamiento esquemático

46 ... gas 47 iif3 ga3 48 iie4 gxc3 49 gg6 rJlc7 63 1:\c6+ rJld7 64 d6 c2 65 1:\c7+ 'ítie6
66 <ii x bS rJlxd6 67 1:\c8.

63 ge6+ iid7 64 ge3! c2 6S fü3 gh2 66 h4!


gxh4 67 gxc2 gxg4 68 gh2! gg6 69 iixbS
@d6 70 �hS @c7

También era desesperado 70 ... 1:\gS 71


füh6+ rJlxdS 72 rJlb6.

71 @es fü6 72 �hl iih7 73 bs �g6 74 ghs


iic7 7S ms �gl 76 b6+ iib7 77 fü7+ @bs
78 d6 fü1 + 79 iids Las negras abandona­
ron.
La irrupción del rey blanco en el centro
ha cambiado por completo los papeles.
Ahora el rey negro está presionado contra
EJERCICIO 5
las cuerdas (octava fila), y su adversario se
lanza al ataque junto con el peón dS. La Boris Gelfand - Vladímir Maláj ov
torre blanca combina las acciones de ata­ Dagomys 2005
que con la vigilancia del peón enemigo
c4. Solo han transcurrido cuatro jugadas, y
la posición se ha convertido de confusa a
claramente ganada por las blancas.

Continuemos el desarrollo del fi nal: 49 ...


fü2 SO gxg7+ iid6 S1 gg6+ iid7 S2 g97+
iid6 S3 gg6+ iid7 S4 iixeS ge2+ SS @d4
gxf2 S6 gg7+ iid6 S7 gg6+ iid7 SS g4
gd2+ S9 @es ge2+ 60 @d4 gd2+ 61 @es
c3 62 gd6+!

Mueven las blancas. Indique el plan de


acción y lajugada concreta.

La ventaja blanca es evidente. Las negras


están situadas en la ú ltima línea de de­
fensa. Es necesario que el rey blanco en­
tre en f7, ya que la base de la cadena de
los peones centrales negros la constituye
el peón e6. La ventaja más importante
de las blancas es el hecho de que en casi
cualquier situación el cambio del caballo
por el alfil conduce a u n final de peones
62 ... iie7 ganado por ellas. Solo queda encontrar la
manera de poner a las negras en posición
Las negras tampoco tenían muchas po­ de zugzwang.
sibilidades de salvación después de 62 ...

161
El pensamiento esquemático

SOLUCIÓN: Para resolver esa cuestión es


necesario hacerse la pregu nta: «¿En qué
ubicación del caballo blanco el alfil ne­
gro no tiene m ovimientos? La respuesta
es obvia, el caballo debe ir a h5. Al mismo
tiempo debe i mpedirse el contrajuego
asociado con la maniobra del alfil negro
ih8-f6-h4-f2. Boris Gelfand descubre una
solución elegante y forzada:

45 Cll f7! if6 46 tll g S! J\h8 (es desesperado


46 ... ixg5 47 fxg5) 47 Cll h7! @es
presencia de los alfi les sobre el tablero no
Val ía la pena ensayar la última posibilidad, deja a las negras ninguna esperanza de
47 ... \t>d6. Entonces las blancas tendrían salvación, porque en caso de i ntercambio
que responder, como en la partida, 48 de torres su posición estaría completa­
lilf6!, para evitar las complicaciones in­ mente perdida. Por el contrario, el fi nal de
necesarias 48 \t>f7?! e5! 49 fxe5+ �xe5 50 torres concede a las negras posibilidades
dxe5+ <j;¡xe5. de salvación.

48 tlit6+ @t8 49 tli hs! @gs so @h6 1 'Bc7?

Una decisión equivocada en la solución


del problema del cambio. Simplemente
debieron abrir una «ventan i l la» para el rey
con la j ugada 1 h3, y en caso de 1 ... :gd5 es
desagradable 2 :gb4.

1 ... J\e4!

Ahora el juego pasa a un final de torres, y


las esperanzas de las negras de obtener u n
resultado positivo s e incre mentan.

Las negras abandonaron. Después de 50 ... 2 @f1 ixc2 3 �xc2


iif7 51 iih 7 if6 52 éll xf6 <j;¡xf6 53 \t>g8 las
blancas ganan.

POSIC/ÓN 4 1
B . Maryasin - Peter Korzubov
M insk 1 982

Véase el diagrama siguiente

Las blancas tienen u n peón de ventaja y


excelentes posibilidades de victoria. La Pregunta n.0 1: ¿ Qué juegan las negras?

1 62
El pensamiento esquemático

de las blancas entre las jugadas 4 g a2 y 4


l"lc3, y por qué?
RESPUESTA: 3 ... �a8!

Cuando Sieg bert Tarrasch, tras recibir las


críticas por su famoso aforismo "en los fi­ RESPUESTA: 4 fü3!
nales de torres la torre debe situarse detrás
del peón pasado, del propio o del contra­ No es rentable para las blancas situar su
rio'; añadió irónicamente "si esto es favora­ torre detrás del peón pasado. Después de
ble"; por supuesto tenía en mente las ex­ 4 l"la2?! l"la4! 5 <ii e 2 <iifs 6 <i?d3 me? 7 <i?c3
cepciones concretas a la regla. El presente <i?d7 S <i?b3, con la jugada S ... l"le4 las ne­
final de torres tal vez se pueda incluir en la gras recuperan el peón, a la vez que su rey
categoría de excepciones. Porque el peón consigue bloquear el peón pasado.
blanco «a» casi no ha avanzado, mientras
que las negras mantienen la torre en una 4 . f6!
..

posición más activa, y conservan al mismo


tiempo la posibilidad de un ataque frontal. Las negras se dan prisa en organizar el
contrajuego.
No obstante, en caso de 3 ... gdl + 4 <ii e 2
ga 1 las blancas, aparte del juego estándar S exf6
s ges+ <ii h 7 6 gas, y el peón es restringe
la posición del adversario en el flanco de En caso de 5 f4? fxeS 6 fxes <iif7 las neg ras
rey, d isponen de la posibilidad igual de disponen de suficientes contrachances en
peligrosa para las negras de saltar con la el flanco de rey.
torre blan ca a la tercera fila. Después de
5 gc3!? las blancas i ntentarán situar sus S . . gxf6 6 'ifle2
.

peones del flanco de rey de tal manera


que el objetivo potencial de ataque de las Las blancas solo tienen un plan: acercar su
negras, la base de la cadena de peones, rey a l peón pasado.
también se encuentre en la tercera fila y
sea defendida por la torre. Por ejemplo, 6 . es 7 @d2 'iflf7 8 'iflc2 'iflg6?!
..

podría ser el triángulo de peones f4, g3,


h4. En ese momento el rey blanco partirá Las negras iniciaron correctamente la eje­
en ayuda de su peón pasado <<a>>. Con la ju­ cución de su contrajuego, y ahora debían
gada de la partida Peter Korzubov i m pide jugar S ... fS! La jugada del rey es menos
la primera posibilidad de juego activo del flexible, ya que en ocasiones el rey negro
adversario, aunque necesitó evaluar las podría dirigirse al centro desde la casilla
consecuencias de la jugada 4 ga2. f6, y la columna «g» podría ser útil para la
torre negra para el ataq ue al peón g2.
Debe añadirse que sería un error atacar al
peón enemigo con la j ugada 3 ... gdS?! por 9 'iflb2!?
4 ge2 gd 1 + 5 ge 1 gd3 6 ga 1 !? (tam bién es
posible 6 l"le3) 6 ... l"ldS 7 a4! (7 f4? gS!) 7 ... U na jugada astuta. En caso de 9 <ii b 3 las
l"lxeS S aS!, y las blancas avanzan el peón negras se verían obligadas a jugar 9 ...
hasta a7, con todas las posibilidades de l"lbS+, y después de 1 O <ii a 2 l"ldS 1 1 l"lc2
victoria. fS 1 2 a4 e4, por lo visto, mante n ían un
contrajuego suficiente para las tablas.
Pregunta n.0 2: ¿ Cuál debe ser la elección Ahora se las deja elegir, y como suele su-

1 63
El pensamiento esquemático

ceder en estos casos, comenten un error.

9 . . . f5?

Deja la partida a l borde de la derrota. Era


correcta 9 ... :g b8+ 1 O ma2 E':d8, que trans­
pone a la posición mencionada anterior­
mente.

10 fü4!

Aquí la torre ocupa una posición exce­ Pregunta n.0 3: Encuentre el movimiento
lente, mientras que los peones blancos para las blancas que prácticamente gana la
del fla nco de rey se encuentran en una partida, y explique por qué.
posición ideal en térmi nos de evitar el
contrajuego de las negras en esa parte del
tablero.
RESPUESTA: Para responder a la pregun­
10 ... e4 ta planteada, es necesario recurrir a l pen­
samiento preventivo. Para ello debemos
Apenas es más fuerte 1 O ... f4 1 1 a4 <ii fs 1 2 entender qué van a hacer las negras en su
f3 E':g8 1 3 fü2 e4 1 4 fxe4+ mxe4 1 S <ii a 3 próximo movimiento. Un análisis l ógico
:gas 1 6 :ga2. simple sugiere que el único juego activo
del que disponen las negras es jugar 1 6
11 a4 'kt>gs ... fü8 y 1 7 ... <ii f3. Tras esta reflexión ya es
fácil encontrar la j ugada 1 6 :gbs!, para a
Aquí se hace n otar el defecto de la jugada 1 6 ... fü8 ganar la partida mediante 1 7 a6
8 ... mg6. Si el rey estuviera en f6, las negras mf3 1 8 a7, mientras que en caso de 1 6 ...
dis pondrían de la posibilidad 1 1 ... mes . :ghs 1 7 a6 füh3+ 1 8 <ii b4 :ghs 1 9 a7 E':a8
Por ejemplo: 1 2 :ges+ <ii d4 1 3 füfS füa4 20 El:aS mg4 las blancas ganan fácilmente
1 4 fü6 hS 1 S füs :gas con contrajuego. con ayuda de la maniobra del rey 21 mes
f4 22 md4 mf3 23 E':a3+
12 'kt>b3 hS 1 3 füs h4 1 4 as
En la partida se jugó 16 'kt>b4?, lo que per­
Las blancas no obstaculizan la jugada 1 4 mitió que las negras escaparan m i lagrosa­
... h3, ya que después de 1 4 h 3 mf4 las ne­ mente.
gras obtenían contrajuego mediante 1 S ...
:gg8. 16 ... fü8 1 7 fü3

14 ... h3 1 5 gxh3 'kt>f4! A 1 7 a6 es posible la siguiente conti nua­


ción: 1 7 ... <ii f3 1 8 a7 f4 1 9 füs E':a8 20 fü7
No alcanzaba su objetivo 1 S ... :ghs 1 6 fü3 mxf2 2 1 füf4+ mg 1 ! 22 fü7 e3 23 mc3 E':e8
f4 por 1 7 <ii c2!, y las blancas deben ganar. 24 El:e7 füe7 2S a8\Mf e2, y las negras obtie­
nen las tablas.
Véase el diagrama siguiente
Véase el diagrama siguiente

26 \Mfg8+ <ii x h2 27 W/b8+ m h 1 .

1 64
El pensamiento esquemático

POSICIÓN 42
Vasily Smyslov, 1 938

1 7 ... @eS 1 8 a6 f4 1 9 a7 E:a8!

Era erróneo 1 9 ... e3? 20 fxe3 f3 por 21 fü4!


f2 22 fü4 gas 23 füf2 füa7 24 fü3.
1 E:gl+
20 fü7
No vale 1 fügS? con idea de 1 ... a 1 \W? 2
Las blancas no conseguían nada con 20 gg 1 + por los jaques intermedios 1 ... gb2+
ga3 por 20 ... e3 21 fxe3 f3 22 ga 1 ©e4 23 2 Wc4 gc2+, y solo después 3 ... a 1 \W.
WbS f2 24 Wb6 ghS, con tablas.
1 ... i?b2 2 f4!
20 ... e3 21 fxe3 fxe3 22 @es
Las blancas deben despejar la segunda fila
No cambiaba nada 22 <ii c3 We4 23 ©c2 para los ataques de flanco de su torre.
Wf3 24 fü7+ <ii e4 25 Wd1 ggS, y la torre
negra alcanza la casilla a2 a través de una 2 ... gxf4 3 a7 :i!d4+! 4 i?bs E:d8 s E:g2+ i?b3
de las columnas abiertas. 6 E:g1 f3 1 m1 1 t2 s i?b6 iic3 9 i?b7 i? d3

22 ... e2 23 iib6 E:e8!

Precisión hasta el final.

24 'Bel iif4 25 h4 i?e3 26 i?b7 E:e7+ 27


i?b6 E:e6+ 28 i?bs !!es Tablas.

Quisiera añad i r que el método de defensa


de las negras repite la idea de un estudio
de Vasily Vasilievich Smyslov, compuesto
en el año 1 938.

Las negras están listas para rom per la


defensa del adversario con la jugada 1 O
... We2, pero sigue 10 !!al ! i?c3 1 1 fül !, y
sobre el tablero tenemos una posición de
tablas.

1 65
Capítulo 7
No a p resura rse

La capacidad para utilizar este principio POSICIÓN 43


requiere que el ajedrecista posea una g ran
Richard Réti - Piotr Romanovsky
experiencia en el desarrollo de los finales.
¿Cuántos fi nales ganados no han alcan­ Moscú 1 925
zado la victoria simplemente porque el
bando más fuerte buscaba ganar lo más
rápido posible y pasó por alto jugadas
sencillas d e refuerzo antes de emprender
las acciones decisivas? Siguiendo el prin­
cipio d e «no apresurarse», se puede luchar
por la victoria en posiciones con una ven­
taja pequeña aunque estable. Solo de esta
manera es posible provocar debil idades
en el campo enemigo, enmascarar tu plan
de juego, embotar la vigilancia del adver­
sario. No obstante, no se debe abusar de
este principio. Es necesario estar prepara­
do para en el momento adecuado pasar a En esta posición los alfiles de distinto co­
una acción activa decidida, de lo contrario lor dan ventaja a las blancas. Los peones
el adversario eliminará las debilidades de negros es y es crean una barrera i m pene­
su campo, que a menudo son temporales. trable para su propio alfil, mientras q ue las
La capacidad para sentir y no dejar esca­ blancas tienen un plan claro para desa­
par este momento crítico no se adquiere rrollar la iniciativa: llevan la torre a c4, y el
fácilmente. Veremos en los ejemplos que rey a f3 seguido de e2-e3, ie4-dS . La torre
incluso los ajedrecistas muy fuertes se negra debe defender el peón es, mientras
equivocan llegados a este punto. que las blancas pueden trasladar su torre
al flanco de rey y continuar con la ruptura
Las leyes q ue rigen el principio «no apre­ de peones h2-h4, g 3-g4, g4-gS. Las negras
surarse» son, a nte todo, de carácter psi­ no están en condiciones de impedir este
cológico. La ejecución de este principio plan.
puede ser particularmente recomendable
en el momento en que el adversario se ve 1 fü4 i>tB 2 iif3 fü8 3 e3 �c3
privado de contrajuego activo.
Véase el diagrama siguiente

Es necesario detenerse en esta posición.


Conocemos el plan de las blancas: ie4-dS,
:1l'.c4-h4, mf3-e4, :1l'.h4-hS, h2-h4, g3-g4, g4-

1 66
No apresurarse

gS etc. Muchos ajedrecistas jugarían así 1 2 ie6!


enseguida, y es posible que tuvieran éxito.
Sin embargo la técnica del final dicta otra La respuesta ganadora.
jugada.
12 ... fxe6 13 fxg6 gd8 1 4 gxa7 ©gs
4 a4!
«El alfil llega tarde exactamente por un
¡No te precipites! Las blancas aprovechan tiempo: 1 4 ... ie 1 1 S as ih4 1 6 a6 if6 1 7
la oportun idad para mejor la posición de g7 f&g8 1 8 f&b7 ixg7 1 9 a7, y ahora debido
su peón a2. ¿Vale la pena distraerse por a la amenaza f&b8 las negras se ven obliga­
esto? Sin ning una d uda. Si después esta das a jugar 1 9 ... f&a8, y las blancas, con la
«trivialidad» fuera necesaria para ganar, captura del alfil, ganan fácilmente» (Réti ).
sería un castigo justo por no seguir el prin­
cipio «no apresurarse». Si en a4 el peón 15 g7 ©h6 1 6 as ©h7 1 7 a6 gd6 1 8 h4 ie1
está ligeramente mejor que en a2, enton­ 19 hS ih4 20 h6 Las negras abandonaron.
ces debe situarse allí, y después continuar
la rea l ización del plan.
POSJC/ÓN 44
4 ... ©e7 s ids fü7 6 gh4 h6 7 ©e4 ©t6 8
ghs gd7! 9 g4 Salo Flohr - Ígor Bondarevsky
Moscú 1 939
Es evidente que las blancas no advirtieron
el contrajuego oculto de las negras. Se po­
día preparar el ataque mediante idS-c4,
h2-h3, g3-g4, sin conceder al adversario
n i nguna contrachance. Sin embargo na­
die es inmune a este tipo de descuidos.
En las compl i caciones combinativas que
surgen va a jugar u n papel importante la
posición del peón blanco en a4.

9 ... g6!? 1 o füh6 @gs 11 gh7 ©xg4

Amenaza mate.
Las blancas están mejor. Su caballo es es
Véase el diagrama siguiente claramente superior al alfil negro, y su es-

1 67
No a presurarse

tructura de peones centrales es más móvil. Probablemente, este es el error d ecisi­


La movilidad de la masa de peones negros vo. Las negras debían jugar 3 ... b6 4 fül
del flanco de dama está muy limitada, y el ie8, que conservaba la posibilidad de
peón pasado h7 no es muy peligroso. Las contrajuego. Después de la jugada 3 ... ifs
blancas trazaron el siguiente plan: las blancas fuerzan a7-a6, y la estructura
de peones de las negras se queda conge­
1 . Provocar el avance a7-a6 y de esta ma­ lada.
nera asegurarse contrajuego en el flanco
de dama, gracias al puesto que consigue 4 fü1 a6
el caballo en cs.
Forzado, debido a la amenaza aS-a6.
2. Traslado del caballo a es, sin permitir su
cambio por el alfil, para lo que es necesa­ s E:h1
rio el avance e3-e4.
La torre ha cumplido su trabajo en el flan­
3. Mejorar la posición del rey, invadi r con co de dama y toma de nuevo el control so­
la torre el espacio enemigo, atacar a los bre el peón pasado de las negras. Después
peones débiles h7 y b7, y después conse­ la torre blanca se traslada a h4, donde
guir el i ntercambio de las torres y pasar a apoyará el avance e3-e4.
un final de piezas menores ganado.
s ... E:g7
Es interesante ver con qué precisión y arte
realiza este plan Flohr.

1 as

Con la amenaza aS-a6.

1 ... fü7 2 E:h6+!

Precisamente con este tipo de jugadas


se demuestra estar en posesión de una
elevada técnica en el final. Para realizar
el avance aS-a6 las blancas necesitan te­
ner la torre en e l . Por eso se podía jugar 2
2'\h l , sin embargo resulta que tras el jaque
cualquier jugada de las negras empeora ¡No hay prisa! Las negras están privadas
ligeramente su posición. Tal vez este <<li­ de contrajuego, mientras que las blancas
gero» empeoramiento no decida nada, sin tienen un plan claro para ganar. La ú ltima
embargo Flohr aprovecha la más mínima jugada de la torre de nuevo invita a las
posibilidad para mejorar la posición. negras a que empeoren la posición de sus
piezas. En estos casos el adversario se ve
2 . ig6
.. afectado psicológicamente por la a usen­
cia de amenazas específicas. Podemos su­
Ahora la columna «g» está obstruida para poner que con la jugada 6 2'lh2! las blancas
la torre negra. ganan un tiempo valioso para la reflexión.

3 E:h1 ifS? 6 ... fü7 7 !'!:h6+ ig6 8 E:h4 ifS

1 68
No apresu rarse

En caso de 8 ... mgs seguiría el jaque en


POS/C/ÓN 45
g4.
Anthony Saidy - Robert Fischer
9 e4 dxe4 1 0 fxe4 ig6 1 1 fü4+ i>e6 1 2 i>e3 USA 1 964

Las blancas centralizan el rey, ya que el


traslado del caballo a es lo tienen asegu­
rado.

12 ... '8g7 13 éll d 3 'it>d6 14 éll cs '8e7 1S fü8


'it>c7

Se amenazaba la j ugada 1 6 �b8.

Si no estuvieran en el tablero los peones


d4 y dS, entonces las posibilidades de las
blancas no hubieran sido peores. Sin em­
bargo, los peones mutuamente aislados
crean una barrera i nfranqueable para el
alfil blanco, sin l imitar la movil idad del ca­
ballo negro. Por eso las blancas se e nfren­
tan a una lucha difícil por las tablas.

16 es '8e8 1 i>f1 éll f8 2 i>e2 éll e 6 3 'it>d3

Las negras ofrecen el intercambio de to­ ¿Qué plan de juego deben elegir las ne­
rres porque la presión de las blancas se gras? Ante todo, es necesario activar el
acrecienta con cada j ugada. S i n embargo rey. Parece que debería dirigirse al centro,
el final de piezas menores lo tienen perdi­ a d6. Sin embargo, el gran maestro ameri­
do. Tras la pérdida del peón h7 esto será cano tiene i ntención de jugar en el flanco
bastante obvio. de rey, con la i ntención de crear allí objeti­
vos de ataque. Por eso lleva el rey a fS por
17 füe8 .ixe8 18 i>f4 b6 19 éll a4! bxaS 20 el camino más corto, la casilla h7.
bxas .if7 21 � es .ic4 22 @gs .ie2 23 'it>h6
i>d8 24 i>xh7 'it>e7 2S 'it>g6 .if1 3 . hS!
..

Las blancas eligen tal vez no el camino Para conseguir la formación requerida,
más corto, aunque sí el más fiable para lle­ Fischer no realiza ni una sola j ugada de
var su rey a cs. más. Es conveniente no apresurarse cuan­
do debe enmascararse al enemigo el plan
26 i>ts .ih3+ 27 i>t4 .ig2 28 'it>e3 .if1 29 concebido.
i>d2 i>f7 30 'it>c3 @g6 31 'it>b4 'it>f5 Las ne­
g ras abandonaron. 4 .ie3

Las blancas mantienen una táctica de es-

1 69
No apresurarse

pera. Quizás era mejor activar el alfil me­ 1 5 ©e2 f4 1 6 if2 é2Jg7 1 7 h3 élJfS 1 8 @d3
diante a3-a4, b2-b3 y icl -a3 con el rey g4!?
situado en e3.
I n esperadamente las negras realizan una
4 ... @h7 5 f3 @g6 6 a4 @fs 1 @e2 gS s @f2 ruptura, aunque era posible llevar el caba­
llo a e6, y el rey a fS.

1 9 hxg4 hxg4 20 fxg4 ttJ h6

Las negras han alcanzado la ubicación


planeada y ralentizan drásticamente el
juego. En el libro Mis 60 mejores partidas,
Robert Fischer, en el comentario de una El momento crítico. Ahora se requiere de
de sus partidas con Tig ran Petrosian, escri­ las blancas un enfoque concreto para re­
be: «A Petrosian le gusta jugar"al gato y el solver los problemas a los que se e nfren­
ratón'; a la espera de que sus adversarios tan. Debieron activar i nmediatamente el
se equivoquen en ausencia de amenazas alfil mediante 2 1 ih4 lll xg4 22 id8, con
directas. ¡ Lo más sorprendente es que en idea de a4-a5. Es cierto que las blancas
efecto se equivocan!» pierden un peón después de 22 ... llie3;
sin embargo, la contin uación 23 g3 lli c4
Una descripción muy figurativa del princi­ 24 gf Cll x b2+ 25 mc2 Cll xa4 26 mb3 bS 27
pio de «no apresurarse». El curso posterior mb4 a6 28 mas Cll c 3 29 ie7 las daba fun­
de la partida demuestra que Fischer asi­ damentos para contar con las tablas. En
miló bien la lección aprendida. Y aunque cambio, por inercia las blancas continúan
A. Saidy n o comete u n error claro, para no la táctica de espera, y muy pronto se en­
crear debilidades en su campo también cuentran en una situación desesperada.
empieza a jugar «al gato y el ratón». Sin
embargo en el momento crítico, cuando 21 ie1 ? élJ xg4 22 id2 @fs 23 ie1 é2J f6 24
necesitan mostrar actividad inmediata­ ih4 élJe4 25 ie1
mente, las blan cas no están psicológica­
mente preparadas para ello. Ahora ya es tarde para 25 id8, porque
después de 25 ... mg4 el rey blanco debe
8 ... é2Jd8 9 id2 @g6 10 @e3 élJe6 11 @d3 acudir en defensa del peón g2, y ya no se
©ts 12 ie3 f6 1 3 ©e2 @g6 14 @d3 fS puede ni hablar de actividad en el fla nco
de dama.
Observe cómo el peón negro «Í» avanza
lentamente, como si lo hiciera de mala 25 ... ©g4 26 ©e2 é2Jg3+ 27 @d3
gana.
El final de peones es claramente deses-

1 70
No apresurarse

perado, y después de 27 mf2 el rey negro 1 ... .ig4+?!


se apodera de la casilla e4 mediante 27 ...
mfs 28 mf3 élie4 seguido de éligS+. Si aho­ No debieron permitir voluntariamen­
ra 29 ih4, entonces 29 ... tlid2+ 30 me2 te que el rey blanco accediera al centro.
tlic4 31 b3 tlias 32 b4 tlic6, y las blancas Merecía atención 1 ... ies, que apunta al
pierden un peón. peón g3 y a la casilla f4.

27 ... �fS 2 i>f4 .ic3 3 .ids .id2+ 4 i>e4 .ic3 s :B:a7+


i>tB 6 fü7 .ifS+ 7 i>f4 .id4
Resulta que las blancas no tienen una de­
fensa satisfactoria contra la amenaza tli h4. Con idea de a 8 mgs dar jaque continuo
mediante 8 ... ie3+ y 9 ... id4+
28 .if2 t2J h4 29 as
8 .if3 .ig7 9 E:b7
Un intento de a ctivación tardío.
Hay que tener en cuenta que no daba
29 ... �xg2 30 ©c3 i>f3 31 .ig1 i>e2 32 .ih2 nada a las blancas 9 ixhs ih6+ 1 o mes
f3 33 ,ig3 etJe3 ig7+ Sin embargo, como se mantiene la
amenaza imaginaria de captura en hS, las
No hay defensa contra la amenaza élifS. negras desean deshacerse de ella lo antes
Las blancas abandonaron. posible.

9 ... .ih6+?
POS/CJÓN 46
No había necesidad de dejar pasar al rey
Rafael Vaganian - Mijaíl blanco. Si las negras hubieran adivinado
Shereshevsky el plan del adversario, posiblemente ha­
M i nsk 1 972 brían conseguido las tablas. Sin embargo,
el problema radica precisamente en que
las negras no sabía n cómo podían perder
esta posición.

10 i>es .ig7+ 11 ©d6 .id4 1 2 .ids .if2 13


:B:b3 .id4 14 E:bs+ ©g1 1 s :B:b7+ i>hs

En caso de 1 5 ... ci>h6 es desagradable 1 6


ig8 g S 1 7 1:%b5, mientras que la jugada 1 5
... mfB no era del agrado de las negras de­
bido a 1 6 fü7 + mes 1 7 ie6, y el rey negro
se encuentra en una posición peligrosa.

Las blancas tienen calidad de ventaja. Si Véase el diagrama siguiente


se cambian los alfiles de casillas blancas,
surge una posición teórica de tablas. Las 1 6 :B:b4!
blancas no pueden acercarse al peón g6,
por eso son tablas. Confiadas en hacer ta­ La tarea de las blancas consiste en domi­
blas, las negras hacen una primera j ugada nar la casilla f7 para el rey. Sin embargo a
imprecisa. 1 6 ci>e7 las negras pueden responder 1 6 ...

1 71
No a presurarse

\tig7! 1 7 ltie8+ lii f6, que conserva las po­ 25 i>e7!


sibilidades de tablas. Por eso las blancas
continúan real izando movimientos ino­ U na vez realizado el tratamiento psicoló­
cuos, para enmascarar su proyecto. gico del adversario, se pueden emprender
las acciones activas.
16 ... !c3 1 7 E:b3 !d4 1 8 !f7 i>g7 1 9 E:b7
25 ... !c3?
Amenaza jaque descubierto.
Error decisivo. Era imprescindible 25 ...
19 ... i>h8 \tig7 26 ltie8+ \tif6 seguido de g6-g5. Las
negras ya creían que el juego pasivo era
Pero no 1 9 ... iih6 por 20 .m.gB. suficiente para las tablas, y no quisieron
sacar al rey de su acogedor rincón, sin
20 @ds !c3 21 E:b3 !al 22 i>d6 @g7 23 darle i mportancia a la d iferencia de l a po­
E:b7 sición del rey blanco e ntre e7 y f7. Por lo
visto, si las blancas hubieran situado su rey
Otra vez amenaza jaque descubierto. en e7 en l a decimosexta j ugada, las negras
habrían respondido 1 6 ... \tig7!, aunque
23 ... i>h8 psicológicamente en este momento era
m ucho más difícil jugar así.
Por supuesto, no 23 ... ii h6. Recuerdo que
en este momento pensé en broma que no 26 i>f7!
se pueden otorgar las tablas por triple re­
petición de la misma trampa. Con el rey situado en la casilla f7 el final
después del cambio de los alfiles de casi­
24 .ic4!d4 llas blancas está perdido para las neg ras, y
esto no lo tomaron en cuenta.
Véase el diagrama siguiente
26 ... !d4 27 E:bS i>h7 28 E:b3
Compare esta posición con la posición
después de la decimoquinta j ugada de las Empieza la persecución del alfil negro. Las
negras. Vemos que es idéntica, solo que el negras debían apresurarse, ya que q ueda­
alfil blanco en lugar de estar situado en la ba poco para las tablas por la regla de las
casilla d5 ocupa la casilla c4, lo que en rea­ 50 jugadas.
lidad no tiene n i nguna importancia.
28 ... !e4

1 72
No apresu rarse

Rechaza la a menaza 29 td3.


POS/C/ÓN 47
A. Donchenko - Mijaíl Shereshevsky
29 ie6
Kaliningrado 1 973
Con la amenaza 30 :gb4.

29 ... ic2 30 �a3 ies 31 ic4 id4

Para a 32 td3? responder 32 ... tb2! con


tablas.

32 fü3 ies 33 �e3 id4

En esta posición se aplazó l a partida. El


a nálisis demostró que a pesar del peón
de ventaja las negras no pueden ganar la
partida, aunque para obtener las tablas las
blancas deberían realzar una defensa muy
precisa.

1 ... ie1 2 d6
34 �e2! .ia4!
Forzado, ya que es mala 2 txh5 por 2 ...
Jugada ú nica. Era mala 34 ... tf5? 35 te6 mxd5, y en caso de 2 tg2 sigue 2 ... me3
tb1 36 :ge1 tc2 37 fü1 y ganan. con el consiguiente avance del peón «f».

35 �e7! J\g7 2 ... exd6 3 ixhS J\d2

En caso de 35 ... tc2 a las negras no les No daba nada a las negras la directa 3 ...
gustaba la j ugada 36 td3!? me3 por 4 tf7 f4 5 hS f3 6 h6 f2 7 mg2.

36 J\dS ic2 37 ie4! J\b3+ 38 ©es ia4+ 39 4 .if7 dS 5 hS @e4 6 J\g6


©ds J\b3 40 �b7 ie6

Con la tra m pa: 41 :gb6?! tf7 42 me? td4,


y después de 43 ... mg? el j uego comienza
de nuevo.

41 ©e7! Las negras abandonaron. No hay


defensa contra 42 :gb6.

1 73
No apresurarse

6 ... ie3 embargo las blancas n o advirtieron que


las negras pasaban al juego activo.
En caso de 6 ... d4 las blancas mantenía n la
defensa mediante 7 ©g2 d3 8 ©f2 il.e3+ 9 1 9 ie8? .igS
©e1 ©es (9 ... <ii f4 1 o h6) 1 o il.f7 ©f6 (1 o ...
f4 1 1 h6) 1 1 il.c4 d2+ 1 2 ©d1 ©gs 1 3 il.d3
f4 1 4 Íl.e2 ©h4 1 5 h6 ©g3 1 6 h7 il.d4 1 7
Kxd2 f3 1 8 il.xf3 ©xf3 1 9 ©d3 con tablas.
Por eso las negras no fuerzan los aconte­
cimientos, e inician maniobras con el alfil
con el fin de empezar las acciones decisi­
vas en una situación lo más favorable po­
sible (en correspondencia con el principio
«no apresurarse»).

7 @g2 d4 s @n il,gs 9 @e2 ie3 10 @d1


@es 1 1 @e2 @e4 1 2 @e1 .igs 1 3 @e2 .ih6
14 m12 20 if7?

Una jugada que indica que las blancas es­ Esta jugada pierde. Por lo visto, las blancas
tán segu ras de hacer tablas. calcularon 20 ... ©g4 21 il.e6, y tienen todo
en orden. Probablemente, la mejor posibi­
14 ... d3 l idad para salvarse era la jugada 20 il.d7. Si
20 Íl.g6, entonces 20 ... Íl.h4+! 21 <iifl ©gs
Dado que el rey blanco ocupa una posi­ 22 il.e8 d2 23 ©e2 il.e1 , y con el avance del
ción peligrosa, las negras se activan. peón «f» las negras capturan el peón h5,
tras desviar al alfil de su defensa. Así mis­
1 S @el @es 1 6 mf2(?) mo hay que advertir que ya era tarde para
20 ©el por 20 ... ©e3.
El rey se aleja del peón d3.
20 ... ih4+!
1 6 ... mt6
Esto es lo que no vieron las blancas. El res-
Para las negras es primordial no asustar al to es sencillo.
adversario.
21 mn me3 22 h6 @d2 23 ib3 mc1 24 h7
17 .ie8 .if6 2S @f2 d2 26 @e2 f4 Las blancas aban-
donaron.
Era más fuerte 1 7 ©el . Las blancas no ad­
vierten las i ntenciones de las negras.

17 ... mes 18 .ig6 mf4

Ha llegado el momento crítico del fi nal. Si


las blancas hubieran j ugado 1 9 ©e1 , toda­
vía podían obtener las tablas, ya que a 1 9
... <±ig4 20 ©d1 d2 2 1 il.e8 il.e3 d isponen
de la maniobra 22 il.d7! ©gs 23 h6! Sin

1 74
No a presurarse

ción que destruya los frágiles reductos de­


EJERC/C/0 6
fensivos del adversario.
Vladímir Kramnik - Anish G iri
Doha 201 4 32 !e4!

Para empezar, las blancas quieren arreba­


tar a su adversario la ventaja de la pareja
de a lfi les con l a jugada 33 il,d3, y al mismo
tiempo persiguen un objetivo más ocul­
to. Las blancas mueven el alfil a e4 para
después trasladar el caballo de es a d4, y
avanzar el peón e2 a e3. ¡Un plan excelen­
te!

32 ... f6

Mueven las blancas. Tienen un peón de Giri se defiende de la primera amenaza de


ventaja, y para su materialización, ante su oponente, pero no puede evitar la se­
todo, deben resolver el problema del gunda.
cambio. ¿Es aceptable el final de torres
después de 30 e3, o es mejor evitarlo 33 tlJf3! �d8 34 e3
mediante 30 il,g2?
Cinco jugadas han sido suficientes para
que Kramnik cambiara la posición de muy
buena a absolutamente ganada, sin con­
SOLUCIÓN: ceder a su ingenioso oponente n inguna
posibilidad. ¡Una obra maestra!
30 !g2!
34 ... es 35 fxe5 fxe5
Comenta Kra mnik: «Una jugada fuerte.
Aquí tuve mis dudas. Lo más simple era
30 e3, y estuve a punto de jugar así, sin
embargo después pensé que las negras
podían tener alguna posibilidad después
de 30 e3 il,xf1 31 �xfl il,xeS 32 fxeS fü8
33 E\c4 E\aa8. Creo que aunque lentamen­
te, las blancas deben ganar. Puedo llevar
el rey al centro, y siempre dispongo de la
maniobra Eld2-d6, aunque esto es un final
de torres, que siempre son tablas, como
me dijeron en mi i nfancia. Sin embargo
sobre este particular tengo mis dudas».
La posición de las blancas está com ple­
30 ... �a7 31 c6 !e7 tamente ganada, y siguen el principio de
«no apresurarse». Vladímir Borisovich des­
Las negras se defienden contra el ataque cribió sus acciones posteriores de forma
de la torre en cs. Las blancas deben hacer muy figurada y con autoironía en 64 n.º
un último esfuerzo y encontrar una posi- 1 /201 S:

1 75
No apresurarse

«36 fü1 de rey están situados e n casillas del color


Otra jugada de jubilado. No amenazo del alfil contrario, y representan un objeti­
nada, pero me gustan estos movimientos. vo para las piezas blancas. Además, cada
Lo a prendí de Karpov, que era un maestro pieza blanca es más fuerte que la homó­
de este tipo de j uego profiláctico tan len­ n i ma de su adversario. La posición de las
to. En una posición ganada, cuando las po­ negras es poco agradable, aunque defen­
sibilidades de tu oponente son pequeñas, dible. Sobre el tablero hay igualdad ma­
simplemente haces movimientos útiles y terial, y es conocida la tendencia a tablas
le das la posibilidad de equivocarse. de las posiciones con alfiles de distinto
36 ... a4 color. Para ganar esta posición las blancas
Desesperación. En caso de 36 ... ib4 yo necesitarán la ayuda del adversario, y por
podía ganar de una manera forzada: 37 c7 lo tanto no podrán hacerlo si no siguen el
:9'.c8 38 :9'.ac2 (amenaza ifS) 38 ... id6 39 principio de «no apresu rarse».
tligS g6 40 ids + �g7 41 ic6, y debido al
doble en e6 las negras no pueden captu­ S3 f4
rar el peón c7. El juego ha concluido.
37 bxa4 Es evidente que en el flanco de rey l o me­
Anish se rindió a causa de 37 ... :9'.xa4 38 jor es situar los peones en casil las de color
:9'.xa4 ixa4 39 el :9'.c8 40 ifS». negro y construir el tri á ngulo de peones
es, f4, g3, h4, para fijar la cadena de peo­
nes del adversario en casillas del color del
alfil blanco. Por eso no tenía mucho senti­
POS/C/ÓN 48
do retrasar el avance del peón «f» y con­
Magnus Carlsen - Sergey Kariakin ceder al adversario la posibilidad, i ncluso
Wijk aan Zee 20 1 3 aunque no fuera demasiado afortunada,
de reducir el número de peones con la ju­
gada g6-gS.

S3 ... id6 S4 E:e8

Empieza el juego siguiendo el principio


de «no apresurarse». Es posible que ya en
este momento Magnus Carlsen esbozara
su plan de acción y empezara a ocultarlo
a su oponente. Da la impresión de que su
idea principal es el avance de peón e4-
eS-e6. Si consigue trasladar su alfil a e4
y cambiar peones en e6, entonces tras la
En la posición del diagrama la ventaja po­ captura en e6 con la torre blanca estaría
sicional de las blancas es evidente. Tienen en peligro el peón negro g6. Además, las
una estructura de peones monolítica, con negras deben vigilar constantemente el
perspectivas de ganar espacio en el cen­ paso de la torre blanca a la séptima fi la,
tro y en el flanco de rey, y posibilidades con ataque al peón f7.
potenciales de ruptura. Las negras tienen
dos islotes de peones. Los peones cS y d4, S4 ... E:b7 SS E:a8
fijados por el peón blanco d3 y el alfil c4,
no tienen movilidad y limitan la actividad De momento la torre negra permanece en
de su alfil. Los peones negros del flanco la séptima fi la, y el avance e4-eS-e6 no da

1 76
No apresu rarse

resultado por l a respuesta f7-f5. avance del peón bla nco «e».

SS ... !e7 S6 @g2 �b1 ! 64 @t2 �d1 6S �e8 !f8 66 !c4 �b1

Las negras se defienden activamente. Se repite de n uevo la posición represen­


Era pel ig roso permanecer pasivas en l a tada en el a nterior diag rama. Se crea una
séptima fi l a . Si l a s bla ncas consiguen j u ­ i lusión de segu ridad, y e l adversario está lo
gar g 3-g4 con el rey situado en h3 o f3, suficientemente agotado. Es difícil defen­
entonces, tras el i ntercambio de peones der constantemente u na posición peor,
en la cas i l la g4, la amenaza h4-h5, con la especialmente cuando tienes sentado
destrucción de la defensa del adversario, frente a ti a u n gra n finalista q ue es el aje­
sería muy desagradable. d recista más fuerte del mundo. ¡El miedo
salta a la vista! Carlsen realiza una ru ptura
S7 es inesperada.

En caso de 57 §:a? las negras mantienen la 67 g4! hxg4 68 hS!


defensa con la j ugada 57 ... <iif8.

S7 ... �el S8 @f2 �b1 S9 �e8 !f8

Con toda probabilidad, si Carlsen hu bie­


ra realizado esta ruptura en la j ugada 60,
entonces Kariakin habría sabido encontra r
60 fü8 una defensa mejor, pero casi 1 O j ugadas
después no pudo conseg u i rlo. A mi pare­
No alcanzaba su objetivo 60 e6 fxe6 6 1 cer, quien describió con mayor colorido
füe6 por l a maniobra 61 ... §:b7 6 2 id5 esta situación fue el g ra n maestro Sergei
§:d7 63 ie4 §:d6. Shipov en 64 n .0 2/201 3 .

60 ... !e7 61 �a8 �b2+ 62 @n �b1! «68 ... �h1 ?

De momento esto fu nciona. En caso de 63 No se puede culpar por este error. Pocos
g4 se da jaque desde la casilla f1 . habrían logrado adivinar la salvación d ivi­
na 68 ... gxh5 69 f5 h4 70 f6+ cii g 6 71 füf8
63 !dS �e1! <iif5! (solo así, porque todavía no se sabe
cuál de los peones negros avanzará, y si
Las n egras no necesitan pensar; la ame­ será necesario el jaque en b2), y menos en
naza era 64 ga? cii f8 65 e6 fxe6 (65 ... f5!?) la sexta hora, cansado y hambriento».
66 ie4. La jugada de la partida impide el

1 77
No a presurarse

69 hxg6 fxg6 70 ge6 iih6 71 .id5! Svídler hizo el movimiento útil 27 �g2?
y dejó escapar buena parte de su ventaja.
Es posible que Kariakin pasara por alto
este movi miento en sus cálcu los, y exami­ El movimiento es útil, a unque i noportuno.
nara solo 7 1 f5 �gS, con contrajuego. Las Era necesario i ncluir el pensamiento pre­
blancas capturan el peón g6, y después ventivo y responder a la pregu nta: ¿Cómo
sigue una materialización precisa. se proponen las negras mejora r l a d isposi­
ción de sus piezas? Es d ifícil proponer algo
71 ... gh2+ más razonable que f7-f6, g 7-g5, ie6-f7 y
if7-g6, e n uno u otro orden. El procedi­
Tam poco ayudaba 7 1 ... g b l 72 ie4. miento más radical para i mpedi r q ue el
adversario mejore su posición consiste en
72 <Jig3 gh3+ 73 iixg4 gxd3 74 f5 ge3 75 la j ugada 27 lll c7!!, y de hecho las negras
�xg6+ iih7 76 .ig8+ iih8 77 iit4 fü3 78 no tienen nada que j ugar. Despu és las
f6 d3 79 iie3 c4 80 .ie6 iih7 81 .if5 fü2 82 blancas pueden ocuparse tranq u i lamente
�g2+ iih6 83 �xc2 dxc2 84 .ixc2 @g5 85 de las debilidades de su adversario en el
iid4 .ia3 86 ii xc4 .ib2 87 <Jid5 iif4 88 f7 flanco de dama .
.ia3 89 e6 @g5 90 iic6 iif6 91 iid7 @g7 92
e7 Las neg ras a ba ndonaron. Son muy c uriosos los comentarios del pro­
pio Svídler, efectuados en 64 n .º 1 1 /20 1 4:
«Llevando hasta lo abs u rdo la idea d e no
apresurarse en un final mejor. En honor
EJERCICIO 7
a la verdad, si mplemente no consideré el
Piotr Svíd ler - Shakhryar movi miento correcto. Creo que si me hu­
Mamedyarov biera venido a la mente, i ncluso d u ra nte
Bakú 201 4 u n seg u ndo, lo habría h echo».

En efecto, es d ifícil que se te ocurra la ju­


gada 27 lll c7!!, aunque depende en gran
medida de la forma deportiva del jugador
en ese momento.

27 ... f6!

La vida de las negras se ha vuelto más ale­


gre.

28 füd1 ?!
Mueven las blancas. Indique la jugada y el
esquema de acción para las blancas. Habla Svíd ler: «Otra j ugada seg ú n las
consideraciones generales. Era m ucho
más fuerte 28 ic7 ge8 (28 ... fü8 29 lll xcS
bxcS 30 id6 fü7 3 1 lll c 7) 29 lll d 6! ixd6
SOLUCIÓN: La posición de las blancas es (me preocupaba 29 ... gxc7 30 lll x e8 gc6,
claramente mejor. Las piezas negras están sin emba rgo después de 3 1 lll x b4 gc8 32
mal coordinadas, y es muy d ifícil defender lll d 6 ga8 33 lll d 3! ixd6 34 gc6 las blancas
los peones débi les b6, b4 y dS. Partien­ ganan fácilmente) 30 ixd6 fü3 3 1 lll x b4
do de consideraciones generales, Piotr füe3 32 füel !, y a pesar de los ca mbios, la

1 78
No apresu rarse

posición de las neg ras todavía está lejos 33 ... E!:c8


de la igualdad. Sin embargo en este mo­
mento perdí el control del timón». En caso de 33 ... l'i'.aS lo más sencillo es 34
füaS ! bxaS 35 l'i'.a l , y las bla ncas e l i m i nan
28 ... if7 29 éll xcS todos los peones enemigos del flanco de
dama. Ahora cae en desgracia la torre ne­
«Pánico. Me disgustó horriblemente que g ra b2.
las neg ras estuvieran preparadas para ju­
gar l'i'.a8, Íl.g6, y crear u n contraj uego se­ 34 ixb4 éll cs 35 ia3 :gxb3 36 ixcS Las ne­
rio. Sin embargo la captura en es no es el gras abandonaron.
proced imiento correcto para resolver este
pro blema. Además ese d ía no veía la j uga­
da correcta: 29 4Jc7! de nuevo muy fuer­
PARTIDA 43
te. Después de 29 ... gS (¿Qué otra cosa?
Como antes, las negras no tienen jugadas) Mijaíl Shereshevsky - Vladími r
30 ct:J xcS CLixcS (es favorable a las bla ncas Veremeichik
30 ... bxcS 3 1 Jid6) 3 1 Jig3 las negras están Apertura Trompowsky [A45]
mal» (Svíd ler). Minsk 1 978

29 ... :gxcS 1 d4 Cll f6 2 igs es 3 Cll c3 '\Was 4 ixf6 gxf6 s


e3 fS 6 '\Whs cxd4 7 exd4 '1Wb6 8 o-o-o '\Wh6+ 9
Es mala 29 ... bxcS por 30 tfJc7. '\Wxh6 ixh6+ 1 o ©b1 d6

Le l lega el turno de equivocarse a Ma­


medyarov. Era correcta 30 ... l'i'.dc8, y las
negras están cerca de igualar el j uego.
Ahora las blancas de nuevo son d ueñas de
la situación.

Como resultado de un desarrollo original


de l a apertura, hubo u n cambio rápido de
damas, y la partida entró en una posición
comp leja de tipo de final de j uego. Las ne­
gras tienen algo comprometida su estruc­
tura de peones en el flanco de rey, pero a
cambio poseen la ventaja de la pareja de
alfiles.

Pregunta n.0 1 . ¿Cómo pueden desplegar


La posición de las negras está perd ida. Sus las blancas sus acciones con actividad?
torres han perdido terreno, y además su
rey corre riesgo de ser atacado.

1 79
No apresurarse

RESPUESTA: 1 1 g3!

Las blancas d eben jugar de manera ra­


zonable y sistemática, si no pueden caer
g radualmente i ncluso en una posición
peor. En primer l ugar es necesario l i m itar
el alcance de l os alfiles neg ros, y ya des­
pués pensar en jugar contra las debilida­
des existentes en el campo del adversario.
Con ese objetivo el alfil se i ncorpora por
g2 y se construye la col umna de peones
h2, g3, f4, l o que l i m ita la movi l idad del al­
fi l de casi l las n egras. Ahora no vale 1 1 ... f4 Pregunta n.0 2. ¿De qué forma pueden
por 1 2 tt:Jds. materializar las blancas su gran ventaja po­
sicional?
11 ... .id7?!

Las negras planean oponer al alfil «cata­


lán» g2 su propio alfil en c6. RESPUESTA: Las blancas de nuevo deben
trazar u n plan de j uego. Las negras tienen
1 2 .ig2 .ic6 13 dS! débiles los peones hS, fS y e7. No obstante
estas debilidades están próximas entre sí,
Esta j ugada acentúa la lentitud de ma­ y es fácil defenderlas. Por eso, de acuerdo
niobra del adversario. Las b lancas ganan con el principio de las dos debil idades, las
espacio, adela ntan en el desarrollo a s u blancas necesitan crear objetivos vul nera­
oponente y fija n e l peón e7 en la col umna bles en el otro extremo del tablero. Aun­
semia bierta «e» como debil idad potencial. que antes que nada es necesario mejorar
la posición de las piezas y encadenar a las
1 3 ... .id7 1 4 f4! ig7 15 ltJ ge2 hS 1 6 h4 negras en el flanco de rey. Para ello se cen­
tral iza el rey blanco, el caba l lo se traslada
Ta l es movi mientos deben hacerse a uto­ a e3, y después las torres tienen la posibi­
mática mente. No se puede permitir que el l idad de atacar en el flanco de dama del
peón negro siga avanzando. adversario.

16 ... lt:ia6 1 7 E:he1 lt:ic7 18 lt:id4 <JifS 1 9 E:e3 22 <l:?c1 ! <l:?g7 23 <Jid2 <Jif6 24 <l:?e1 fü8 25
.if6 20 ih3 ixd4?! .if1 lt:ie8 26 E:d2

Ahora empieza el j uego «en una portería». Prepara el traslado del caba llo a e3.
Las negras se condenan a una defensa
pasiva. En caso de 20 ... e6 podía seg u i r el 26 ... lt:i g7 27 lt:i dl E:he8 28 E:a3 a6?!
sacrificio de pieza 2 1 dxe6 fxe6 22 tt'lxfS ! ?
�xc3 23 :E\xd6, aunque, p o r supuesto, no Era mejor abstenerse de este debilita­
era necesario. Al menos en esta conti n ua­ miento y j ugar 28 ... :E\a8.
ción las negras obtenían posibil idades de
contraj uego y una l ucha táctica. 29 E:b3 fü7

21 E:xd4 E:e8 En caso de 29 ... bS es desag radable 30 a4.

1 80
No a presurarse

3o gb6 Tras haber delineado este plan mental­


mente, las blancas, temerosas del posi­
Primer objetivo alcanzado. Se ha fijado el ble zeitnot, decid ieron actuar sig u iendo
peón b7. el principio de «no apresu rarse» y repetir
una vez más la posición, para después de
30 ... gds 31 i.e2 @96 32 tll e3 élies 33 gd4 la j ugada 40 aplazar la partida y o btener la
tll f6 34 i.d3 ggs 3S @e2 gas?! 36 gdb4 ga7 victoria después del análisis casero.

¡Lástima! Este plan no está predestina­


do a realizarse. No hay que abusar del
principio de «no apresurarse», que debe
usarse solo en los casos en los que el ad­
versario está completamente privado de
contrajuego, y estás seguro de ello.

37 ... !bS!

Desagradable sorpresa táctica. Debido a


la clavada del alfil d3 el peón fS es i nvio­
lable. En caso de 38 �xbS axbS 39 a3 ges
Las negras están completamente atadas las piezas negras recuperan la l i bertad. Las
y solo hay que observar cómo las blancas blancas no qu isieron jugar 38 c4 porq ue
fortalecen su posición. esa casilla estaba desti nada a la torre. E n el
zeitnot decidí sacrificar la calidad:
Pregunta n.0 3. ¿Qué deben hacer las blan­
cas para romper la resistencia de su indefen­ 38 fübS axbS 39 tll xfS ga4 40 b4 gxa2, y
so rival? tuve que ganar la partida por segu nd a vez
en una aguda l ucha.

El análisis de agudas complicaciones tác­


RESPUESTA: Las blancas d isponen de u n ticas en el final no es la idea principal de
plan claro para materializar la ventaja. la obra Endgame Strategy, y ofrezco este
ejemplo principalmente para mostrar la
1 ) fijar la debil idad del peón b7 mediante idea de que no debe abusarse del p ri nci­
a2-a4-a5; pio de «no apresurarse». Por eso el resto
de la partida, que seg u ramente está lleno
2) cambiar la ú n ica pieza activa de las ne­ de inexactitudes y errores m utuos, solo lo
g ras, la torre e?, con la j ugada gc4; acompaño con comentarios breves. Si lo
desea, con la ayuda del ordenador el lec­
3) tras situar el alfil en d3 y el caballo en e3, tor puede encontrar él mismo todos los
encadenar las piezas negras a l peón fS, y «lapsus» en el j uego de los contendientes.
trasladar el rey a d4;
41 @f3 gc3 42 élixe7+ @g7 43 tll fs+ @fs 44
4) realizar la ruptura c2-c4-c5, tras lo cual @e2
la posición de las neg ras comenzará a de­
rrum barse. Las blancas de n in g ú n modo pueden ce­
der el peón c2, porque él y el alfil d3 son el
37 gd4? soporte de toda la posición.
No apresurarse

44 ... fü8?!

Las negras escogen de n uevo la táctica


pasiva, quizás porq ue no adivinaron el
proyecto de las blancas. A simple vista la
situación de las negras no es tan mala. Una
torre se dirige a d8 para la defensa, la otra
ataca al peón g3 después de q ue el caballo
alcance g7 a través de e8 para desplazar o
interca mbiar el ca ballo bla nco fS . Sin em­
bargo, era más lógico y desagradable para
las bla ncas el contraataque 44 ... E!c7 45
©d2 E! a 1 46 !xbS E!g 1 , con j uego ag udo. La j ugada tranquila plan ificada por el
gra n campeón 11 ©d4? es un error táctico.
45 ©d2 gds 46 .ixbS ga1 47 ©c3 gel Como ind icó Mark Dvoretsky, las negras
obtenían una posibi lidad afortu nada para
Era más razonable la i n med iata 47 ... E!g l . salvar la partida mediante 1 1 ... !bS! 1 2
lt'i c3 (1 2 E!e3+ ©d6, planeando 1 3 ... es+)
48 .id3 CLJg8 49 ©c4! 1 2 ... !xd3 1 3 lt'ixa4 !fl . Según Dvoretsky,
la conti n uación correcta para las blancas
El rey blanco se i ncorpora al ataque, aplas­ era la activa 1 1 g4, o la más arriesgada
ta ndo la defensa de las neg ras. 1 1 fS+!? ©e7 ( 1 1 ... gxfS 1 2 llif4+ ©e7 1 3
lt'i dS+) 1 2 lt'ic3!
49 ... CiJ e7 so ©bs CiJxfS 51 i.xfS ©e7 52
©b6 ©f6 53 ©c7! No hay cielo sin n u bes. Nadie está a salvo
de un descuido táctico. Sin embargo, con
Era errónea 53 il.d3 por 53 ... E!e7. el examinen del siguiente ejemplo pode­
mos apreciar de qué forma tan sutil si ntió
53 ,., gg8 54 .id3 ge7+ SS ©xd6 fü8 56 fü4! el tercer campeón del mundo el ritmo del
j uego y, cuando fue necesario, cómo supo
Obstaculiza 56 ... E!cc7. actuar de manera extraord i nariamente ac­
tiva y precisa. Recomiendo reproducir este
56 ... gds+ 57 ©es fü7+ ss ©b6 füd7 59 final tapando las j ugadas de Capablanca
fü7!? con un marcador, para compa ra r en cada
ocasión nuestra versió n con los movi­
Lo más sencillo. mientos del genial cubano.

59 ... gxdS 60 ©xb7 gxd3


POS/C/ÓN 49
Desesperación.
Emanuel Lasker - José Raúl
61 cxd3 füd3 62 bS füg3 63 b6 E!b3 64 Capa blanca
E!cS E!b4 65 ©c7 Las negras aba ndonaron. La Habana 1 92 1

Es momento de regresar a la posición Véase el diagrama siguiente


que refleja el diagrama de la partida
Capablanca - Ragozi n, procedente del ar­ La estructu ra de peones negros es una
tículo de Sergei Belavenets (pág ina 1 1 9) . masa monolítica, mientras que las blancas

1 82
No apresu rarse

blanco estaría apartado del j uego d u ra nte


mucho tiempo. Si las negras no h u b ieran
hecho la j ugada a nterior con la torre a b6,
entonces las blancas d ispond rían de la
fuerte respuesta 3 f\b2 con contraj u ego.

3 g4 hxg3 4 fxg3

Era muy mala 4 llixg3?? f\a 1 + 5 iii g 2 lli d6,


y las blancas ya tienen cuatro peon es dé­
biles.

tienen dos puntos débi les, en b3 y d4. Sin 4 ... fü2 5 é2Jc3 fü2!
embargo, la distancia entre estas dos de­
bil idades es mínima, por lo que no es fáci l Con la amenaza 6 ... lli xd4.
para el bando fuente saca r provecho de
ellas. 6 é2J d1 é2:\e7!

Sin embargo, aparte de las debilidades El cabal lo negro se traslada a c6 para ata­
estáticas es m uy im portante la posición car las debil idades del adversario. La po­
de las piezas. Todas las piezas blancas son sición de las blancas em peora con cada
muy pasivas, y el rey está s ituado m uy le­ j ugada.
jos del escena rio principal de la batal la,
los peones b3 y d4. Si imagi namos que en 7 é2Je3
esta posición los reyes estuvieran respec­
tivamente en d3 y d6, entonces la partida Es mala 7 b4 por la man iobra f1c2-cl -bl .
term inaría en tablas. Por eso las negras de­
ben mantener todo el tiempo la iniciativa, 7 ... fü1 +!
atacar las debil idades de las blancas, y tra­
tar de evitar q ue el rey blanco las proteja. A la natural 7 ... f\b2 podría segu i r tanto
8 lli d l , con u na contin uación análoga a
En otras palabras, las negras deben actuar la q ue sucede en la pa rtida, como 8 f\c3!?
muy concretamente, es decir, ((a toda pri­ f1d2 9 llic2 llifs 1 o b4 lli xd4 1 1 llixd4 füd4
sa». 1 2 f1b3, con posibilidades de tablas. No
tiene sentido para las n eg ras brindar al ad­
1 ... �b6! versario posibilidades adicionales.

El objetivo de esta j ugada es em peorar la 8 �f2 é2Jc6 9 é2Jd1 �b1 ! 1 0 �e2?


posición de la torre contraria.
Un descuido. Las blancas perdían i nevi­
2 �d3 tablemente el peón b3, sin embargo de­
bían haber procurado perder el peón con
Obligado. En caso de 2 Eí'.b2 o 2 llic1 sigue el cambio de torres, ya q ue en el fi na l de
2 ... f1b4 con l a captura del peón. caballos las negras ten drían ciertas d ificul­
tades técnicas con la material ización de la
ventaja, en vista del l i mitado n úmero de
peones. Era correcta 1 O iii e l !, defendien­
Crea u na amenaza nueva, 3 ... Eí'.a l +, y el rey do el caballo ( 1 0 iii e 3? lli b4), y en caso de

1 83
No a p resurarse

1 o ... tlia5 sigue 1 1 �d2 füb3 1 2 füb3 con 22 Z!e3 ©g6 23 :!! d 3 f6 24 :!! e3 ©t7 2S :!! d3
posi b i lidades d e salvación. ©e7 26 :!! e 3 ©d6 27 Z!d3 fü2+ 28 ©e1 :!! g2
29 ©f1 :!!a 2 30 :!! e3 es 31 Z!d3 exd4 32 :!! xd4
10 ... :!':!xb3! 11 'ii? e3 :!! b4
Es mala 32 Cll e2 Hd2 33 füd4 Cll g3+!

32 ... ©es 33 :!! d 1 d4 34 fü1 + ©ds Las blan­


cas abandonaron, ya q ue a 35 Hdl sigue
35 ... tlig3+ 36 �el Hg2.

Las n egras ha n ganado un peón. Ahora


el ritmo de j uego cambia bruscamente,
entra n en vigor las leyes del principio «no
apresu rarse». Veamos cuán tranqui las se
vuelve n las acciones de Capa blanca.

1 2 Cll c3 Cll e7 1 3 Cll e 2

A 1 3 g4 sigue 1 3 ... g5.

1 3 ... Cll fS+ 14 'ii? f2 gS 1 S g4

La defensa pasiva no cambia nada.

1S ... Cll d6 1 6 ltJgl Cll e4+ 17 ©f1 Z!bl+ 1 8


©g2 Z!b2+ 19 ©f1 fü2+!? 2 0 ©el :!! a2 2 1
©f1

Forzado. En caso de 21 llif3 ga naba 21 ...


Cll f2, y a 2 1 Cll e 2 sigue 2 1 ... Ha 1 +

21 ... 'ii?g 7

En el plan de l a s negras se i ncluye el tras­


lado del rey a d6 seg uido de f7-f6 y e6-e5.
Es curioso adverti r que en el transcur­
so de veinte movimientos en este final
Capablanca n o hace n i u na sola j ugada
con el rey. Un fenómeno bastante raro en
sus partidas.

1 84
Capítulo 8
El principio d e las dos d e b i l idades

Veamos un ejemplo sencil lo. POSIC/ÓN 50


Mijaíl Shereshevsky - Aleksandr
Beliavsky
L'vov 1 977

En este final de peones elemental las blan­


cas ganan con el sacrificio del peón pasa­
do a4 para pasar el rey al flanco de rey y
eliminar los peones negros.
Las bla ncas deben elegir: ganar calidad
La primera debilidad en la posición de las con una l ucha aguda y poco clara, o pasar
negras es el peón pasado blanco a4; la se­ a un final con igualdad material, a unque
gunda, el flanco de rey. Si realizamos un li­ con evidentes debilidades de las negras
gero cambio e n la posición, a ñadiendo un (peones b4 y e6).
peón blanco a c4, y uno negro a es, enton­
ces las blancas no ganan, ya que una de­ 20 �d4!?
bilidad -el peón de ventaja a4- no es su­
ficiente para la victoria, pues el flanco de Fuerza el paso al final, donde las n egras
rey es i nexpugnable. Seg ú n N imzowitsch, tienen peones débiles en los dos flancos,
en este ejemplo a las blancas les falta e l y las piezas menores no consig uen defen­
«eje d e maniobra»: l a casilla d 4 para e l rey. derlos. Además las negras están privadas
de contrajuego.
El principio de las dos debilidades con fre­
cuencia determina la táctica de j uego en 20 ... 1xd4 21 '\Wxd4 '\Wxd4 22 exd4 :gxf1 + 23
el final. Lo veremos en una serie de ejem­ :gxf1 b4 24 g4 él:i g7 25 axb4 axb4 26 él:i f3
plos.
En el plan de las blancas se incl uye el tras­
lado del caba l lo a es, el rey a e3 y solo des­
pués el asedio a las debil idades neg ras.

1 85
El principio de las dos debilidades

26 ... ttJe8 27 ttJ eS ttJd6 28 ©t2 ventaja en b2 (primera debilidad d e las


negras). Sin emba rgo el movimiento in­
Permite e l cambio de alfiles, aunque esto mediato de este peón para su transforma­
ya no importa. ción en dama expondría al rey blanco, y le
daría a las negras serias posibilidades de
28 ... ia6 29 ©e3 ixd3 30 élixd3 fü8 3 1 salvación. Por eso Alekh ine se d ispone a
ttJxb4 fü3+ 32 ©f4 ©t8 3 3 fü3 '8c7 3 4 crear una seg unda debil idad en el campo
©e3+ ©e7 3 5 ©d2 ttJe4+ 3 6 ©c1 de las negras.

Las blancas h a n ganado un peón y conser­ 1 °1Wd4


van su ventaja posicional.
«Con esta y la sigu iente j ugada las blancas
36 ... ttJ c3 3 7 �e3 ©d7? 38 ttJa6 Las n egras comienzan el plan correcto para ganar,
abandonaron. q ue consiste en avanzar los peones del
flanco de rey. El peón pasado «b» debe
En el final precedente las blancas apro­ avanzar solo más tarde, cuando con el
vecharon las dos debil idades de peones cambio de damas desaparezca el peligro
negros en flancos opuestos. Sin emba rg o de jaq ue contin uo» (Alekh i ne).
la concepción d e «debilidad» e s basta n­
te más a m pl i a que la idea de un solitario 1 ... '\We7 2 id3! '\Wc7 3 g4 ©f7 4 h4 éli b6 5 h5
(aislado) peón, que puede ser atacado. La gxhS 6 gxh5
debi l i dad puede ser una columna abierta
ocu pada por una pieza pesada del adver­ Se crea la segu nda debil idad, el peón h7.
sario, un peón pasado enemigo distante,
una pieza estancada, un rey cortado, etc. 6 ... '\Wc6 7 ie4!
En resumen, la debilidad es, ante todo, u n
defecto posicional. Se abstiene del cambio de damas, que era
posible después de 7 '\We4, solo por fijar
el peón débil h7. Por supuesto, no valía 7
Jixh7 '\Wxf3 8 '\Wxb6? Wd l + con tablas.
POSICIÓN 57
Alexander Alekhine - Friedrich 7 ... '\WbS 8 h6 '1Wb3 9 ic2! 'IWbS 10 °1Wd3 '\Wxd3
Samisch 1 1 ixd3
Baden Baden 1 925
Las bla ncas consig uen el cambio de da­
mas en una situación más fa vorable: el rey
negro está encadenado a la protección del
peón h 7, y el caballo no puede hacer fren­
te a l peón «b», apoyado por el rey y e l alfil.

11 ... llic8 12 ixh7 Las negras abandona­


ron.

Las blancas tienen un peón pasado de

1 86
El principio de las dos debilidades

de las blancas: la debilitación del flanco de


POSICIÓN 52
dama negro.
A. Kovalev - M. Azos
Tahskent 1 978 s i>c4 i>e4 6 élJ gs+ i>ts

En caso de 6 ... me3 es posible 7 Eí:g4 Eí:e8 8


mdS Eí:eS+ 9 mxd6 fügS+ 1 O füf4.

1 @ds

Ahora se puede entregar el peón h4: la in­


vasión del rey bla nco decide.

7 ... :B:xh4 8 l2Jf7 :B:hs 9 l2J xd6+ ixd6 10


i>xd6

El resultado de la l u cha está decidido, aun­


Las blancas tienen un peón de ventaja que en el final de torres las bla ncas deben
pasado en h4, la primera debil idad de las supera r algu nas d ifi cultades técnicas.
negras. Plan de las blancas: crear una de­
bilidad a las negras e n el flanco de dama 10 ... i>e4 1 1 :B:g7 a6 12 fü7 :B:h2 13 :B:b7 c4
(provocar el avance c6-cS o d6-dS), des­ 14 @es i>d3 1 5 a4 :B:hs+ 1 6 @b6 :B:h6+ 1 7
pués el peón pasado «h» desvía a las fuer­ i>a7 a5
zas negras, en el momento preciso lo en­
tregan, y al mismo tiempo atacan el flanco Se amenazaba 1 8 as y 1 9 Eí:b6.
de dama debilitado de las negras.
18 :B:b6 :B:h8 19 @a6 :B:a8+ 20 @bs :B:a7 21
1 @e3+ @g4 2 :B:g2+! i>ts :B:b8! Las negras abandonaron unas j uga­
das después.
Tam bién era triste para las negras 2 ...
mxh4 3 Cll f 3+! mh3 (3 ... mhs 4 :ggs+ mh6
s tll x eS) 4 :gg6 :ges (o 4 ... �g3 s tll gs+ y 6
POSIC/ÓN 53
Cll e4) S Cll xeS füeS+ 6 md3 :gds+ 7 mc2,
y el final de torres lo ganan fácilmente las Pál Benko - Bruno Parma
blancas, porque el rey negro está a islado Belgrado 1 964
del campo de batalla. Por ejemplo: 7 ...
mh4 8 a4 mhs 9 :gg7 aS 1 0 :gg2 es 1 1 :gd2
füd2+ 1 2 mxd2 c4 (de lo contrario b2-b4)
1 3 me3 mg6 1 4 md4 y ganan.

3 élJf3 if4+

En caso de 3 ... �f6 es desagradable 4 :r::fd 2


:r::fe 8+ s mf2 con n u merosas amenazas.

4 i>d3 c5

Se ha cumplido la pri mera parte del plan

1 87
El principio de las dos debi lidades

En esta posición el alfil de las blancas es mes seguido de f4-fS .


mucho más fuerte que el caballo enemigo,
que no dispone de pu ntos de apoyo en el
centro. También es activa la posición de las
torres blancas, mientras q ue las torres ne­
gras cumplen solo una función defensiva.

1 �b3

Crea la amenaza de cambio en e8 seg uido


de gd?, lo que no va l ía d i rectamente por
la respuesta ltJeS.

1 ... t2Jt6 2 Wg2!


9 �c4!
Las b lancas inician la centralización del
rey, sin temor al cambio de torres por la Maniobra típica, que se da con frecuencia
columna «e». en estos fi nales. El alfil blanco dom i na al
caballo negro.
2 ... �xel
9 ... t2J e6 10 g4 tfJc7 1 1 ©es
Es poco probable que las negras pudieran
evitar este cambio d u rante mucho tiempo. Las negras están en zugzwang. Las poste­
riores concesiones posicionales son i n evi­
tables.

Las bla ncas han calculado con precisión 11 ... f6+ 12 We4 Wf8 1 3 hS!
sus posibil idades en el final de piezas me­
nores. En oposición a los cánones gene­ E n la mayoría de los casos l os consejos de
ra lmente aceptados -torre y alfil son más Capablanca sobre la d istribución de los
fuertes que torre y cabal l o- las bla ncas peones con la presencia del alfil en el final
acuden al cam bio de torres, para centra l i­ son ciertos; sin embargo, el enfoque dog­
za r lo más rápido posible el rey. mático al respecto es i naceptable. En esta
posición es importante apoderarse de la
Después de 4 gel ? ! ge?! las negras no de­ casilla es para el rey, el «eje de maniobras»
jaban pasar al rey blanco a l centro y ten ían para atacar tanto el flanco de dama, como
todas las posi bilidades para hacer tablas. el flanco de rey de las negras. Cabe seña­
lar que la estereoti pada 1 3 gS después de
4 ... t2J xe8 5 Wf3 Wf8 6 We4 etJc7 1 3 ... hxgS 14 hxgS rJ:l e7, con la amenaza
1 S ... fxgS y 1 6 ... l2ie6, proporcionaba a las
Las negras han logrado contener la prime­ negras posibil idades excelentes para una
ra embestida del adversario. Ahora la tarea defensa con éxito.
de las blancas es provocar debilidades en
el flanco de rey de las negras. 13 ... gS

1 h4 We7 B t4 h6 Tampoco es mejor 1 3 ... gxhS 1 4 gxhS


seg uido de 1 S ít>fs, y las negras están en
En caso de 8 ... hS es muy desagradable 9 zugzwang.

1 88
El principio de las dos debilidades

14 fxg5 fxg5 1 S @fs @g7 1 6 @es práctica de mi sistema, el excampeón del


mundo Petrosian escribe: Reconozca que
La penetración del rey bla nco en el flanco no sabía que « . . . dos debilidades, que en sí
de dama es inevitable. mismas son completamente defendibles,
pueden ser atacadas a lternativamente, y
16 ... ttJ eS 1 7 ie6 ttJf6 que el atacante se apoya principalmente
en su superioridad territorial, en el mejor
estado de sus líneas de comunicación . La
partida se pierde porq ue en un momento
determinado al defensor le resulta i m posi­
ble reag rupar sus fuerzas a la misma velo­
cidad que el adversario».

Como ú ltimo ejemplo ofrezco un estudio


de S. Zhig uis, compuesto el a ño 1 930.

1 S b4!

¡No hay que darse prisa! Antes de la pene­


tración decisiva del rey es útil avanzar los
peones del flanco de dama l o más l ejos
posible.

1 S ... ttJeS 1 9 b5!

Las blancas realizan una aproximación En la posición de las negras hay dos o bjeti­
concreta a la posición y colocan todos sus vos vul nerables: el peón h7 y la casi lla e6, o
peones en casi l las del color del alfil. también se puede decir, dos debilid ades.

1 9 ... ttJf6 20 a4 ttJeS 21 ifS ttJf6 22 ©e6 1 ©f3 ©c7 2 ©g4! ©d7
ttJ es 23 ie4!
Las negras logran defenderse del ataque
El caballo negro cae de nuevo bajo la do­ del rey blanco al peón h7. En caso de
minación del alfil. 3 cii h s? sigue 3 ... cii e6 4 cii h6 ciif s, y las
blancas pierden. Sin em bargo, ahora el rey
23 ... ttJf6 24 if3 ttJgS 25 ©d6 blanco gira y se d i rige a la casilla e6.

¡Ahora al flanco de dama! 3 ©f5! ©es

25 ... ©f6 26 ©c6 ©e7 27 ©b7 ©d6 28 No cambia nada 3 ... cii d 8 4 cii e6 cii e 8 5 d4!
©xa7 ©cs 29 ©a6 ttJf6 30 ic6! ttJxg4 31 as
bxa5 32 b6 éll e S 33 .ie8 Las negras abando­ 4 ©e6 iifs 5 d3! ©es 6 d4 iifs 7 d5
naron.
Las negras están en zugzwang.
En el prólogo del l i bro de N i mzowitsch La
7 ... ©es 8 g6! hxg6 Ahogado.
1 89
Capítulo 9
En l u g a r d e u na con c l usión

Para terminar el estudio d e la versión re­ ese caso es mejor jugar en varios torneos
ducida del l i bro Endgame Strategy, me seg uidos, que no sean im portantes desde
gustaría añadir un extracto del l i bro Per­ el punto de vista del resultado obten ido o
feccionamiento en ajedrez. de la clasificación para otra compet ición.
En ellos el j ugador debería intentar poner
No es fácil seg u i r mi consejo «i ntenta me­ más el acento en el final q ue en la a pertu­
jorar tu técnica del final desde e l mismo ra. Debería procurar llegar al final y coger
comienzo de tus clases de ajedrez». Mi el há bito de j ugarlo h asta que estén los
práctica de entrenador me ha demostrado dos reyes solos.
que el j ugador estudia alg unos esquemas
de apertura, l uego i nvierte mucho esfuer­ Para i l ustrar mis palabras, me es más fácil
zo en el proceso de transición de la aper­ ofrecer como ejemplo mis propias parti­
tu ra al medio j uego, y ni siquiera piensa en das.
el final. Sin embargo, no hay que forzarlo.
Pasado algún tiempo, u no o dos a ños,
sus resultados mejorarán, y mostrará una
PARTIDA 44
buena comprensión de l os problemas de
la apertura y del medio j uego. Será mu­ M ijaíl Shereshevsky - Eduard
cho más d ifícil evaluar su progreso en el Zelkind
fina l, porque el n úmero de partidas cuyo Apertura del Peón de Dama [A48]
resultado se decida en el final seg u i rá sien­ Minsk 1 978
do relativa mente bajo. Al mismo tiempo,
después de estudiar a los clásicos, su cul­ 1 d4 tLJf6 2 tlJf3 g6 3 iJ4 i.g7 4 e3 d6 5 tlJ c3
tura ajed recística se enriquecerá conside­
rablemente y adquirirá su propio esti lo de El j ugador que lleva las blancas siem pre
juego. Adq u irirá la costu mbre de aprender tiene una amplia elección a la hora de em­
esq uemas y seg u i r caminos conocidos. Tal pezar el j uego. La j ugada t2Jc3 por delante
tendencia es comprensible. Sin embargo, del peón «O> puede ser fácil mente critica­
con la mejora en la calidad de su j uego la da o justificada, eso no im porta. La idea de
categoría de los rivales también au men­ esta extra ña j ugada es d irig i r el j uego a un
tará, y los cami nos tril lados se volverán canal desconocido y, más tarde, en el me­
demasiado estrechos. Todos estos proble­ dio juego, luchar por la i niciativa.
mas aparecen al n ivel de maestro i nterna­
cional. En ese momento el j ugador llegará S ... 0-0 6 i.c4
a u n pu nto muerto en alg u nas aperturas,
lo que dará l u g a r a tablas cortas en posi­ La misma táctica que a ntes. Después de 6
ciones absoluta mente igualadas, y es muy ... es las blancas se proponen jugar 7 dxcS
probable que su progreso se ralentice. En dxcs 8 1Mf xd8 füd8 9 ttJes e6 1 o �e2 y des-

1 90
En lugar de una conclusión

pués 1 1 if3. nes, con cierta i niciativa para el bando


blanco.
6 ... c6 7 a4 '1Wb6 8 '@'d2 .if5
14 ... h6
El peón b2 está envenenado. Si 8 ... \Wxb2?,
entonces 9 :r'í: b 1 \Wa3 1 0 0-0 y la dama ne­ Las blancas amenazaban 1 S lll gs.
gra q ueda atrapada. El desarrollo del alfil
negro por fS tiene sus defectos, sin embar­ 1 5 füc1 füc8 1 6 a6!
go es aceptable. De momento las blancas
no pueden aprovechar alguna desarmo­ Esta jugada es la base de la futura victoria.
nía en la d isposición de las negras (el alfil
en fS y el peón e n g6). Sin em bargo, 8 ... as 16 ... bxa6 1 7 .ixa6 füb8 1 8 b3 lll f6 1 9 '\WaS!
parece más seg u ra. '\Wb6 20 :Ba3!?

9 0-0 é2J bd7 En el espíritu de las jugadas precedentes


estaba 20 h3. No vi ninguna necesidad de
Como antes, n o vale la captura 9 ... \Wxb2?, ocuparme del alfil f4, l a ú n ica pieza blan­
en este caso por 1 O ib3 . ca mal situada. Además, el cambio del al­
fil por el caba llo bueno del adversario es
favorable para las blancas, por eso decidí
provocarlo. Si 20 h3, entonces 20 ... lll e4,
con e l posible avance de los peones ne­
gros en el flanco de rey.

20 ... étJ hS?!

Zel kind no resiste la tentación, y para ata­


car al alfil sitúa su caballo en el borde del
tablero. Era mucho más cautelosa 20 ...
lll e4.

La apertura ha finalizado. La posición está 21 .ig3 fS 22 füa1 gS?!


más o menos i gualada.
Esta actividad es absol utamente i l u soria.
10 lll h 4 Las negras creen q ue toman la in iciativa,
aunque en realidad el movimiento de la
Las blancas i ntentan hacer algo para in­ partida conduce a un final bastante desa­
terrumpir el c u rso tranquilo de la partida. gradable. Lo más lógico era 22 ... if7, que
Ta mbién merecía atención 1 O as. previene 23 Wfxb6 axb6? 24 ic8, y prepara
e7-eS . Al parecer las blancas tend rían que
10 ... .ie6 1 1 .ie2 jugar 23 ie2, a lo que podría seg u i r 23 ...
\Wc6 con una posición i nteresante. Ahora
El cambio en e6 no es muy favorable para las negras ya están peor.
las blancas. Ahora amenaza n 1 2 e4.
23 '1Wxb6! :Bxb6 24 .id3 :Bb7
1 1 ... étJdS 1 2 étJ xdS cxdS 1 3 as '\Wc7 14 lll f3
Las complicaciones después de 24 ... f4 2S
Finalmente se rompe la simetría de peo- exf4 g4 26 lll h4 ixd4 27 füa7 son favora-

1 91
En lugar de una conclusión

bles a las blancas. cimientos en la partida, Zel kind se pone


cada vez más nervioso. La amenaza de las
25 h3! bla ncas de avanzar su peón a bS y d oblar
torres por la columna <<a>> es desagradable,
sin embargo las n egras tenían defensa.
Debieron elegir 29 ... E:l:b8 30 bS ,td7 con
posibilidades de una resistencia tenaz.

30 gxf4 gxf4 31 exf4 iJ.g7 32 :9:e1 if5

25 ... etJxg3?

Hasta el momento las negras han logrado


superar más o menos con éxito todos sus
problemas, sin embargo aquí cometen u n
grave error posicional, yendo a u n cambio
desventajoso. No creo que fuese u n error 33 g3!
casual. Du rante toda la partida las negras
han tenido que resolver tareas bastante Tras esta fuerte j ugada se hace evidente
atípicas, y los contornos de la Defe nsa I n­ que la operación táctica de las negras ha
dia de Rey eran demasiado borrosos como fracasado. Ahora la partida entra en la fase
para confiar en ellos. En segu ndo l ugar, el de explotación del peón de ventaja de las
alfil de casi l las negras (¡que los ind ios me blancas.
perdonen!15) es como una deidad para la
mayoría de los segu idores de la I ndia de 33 ... ixh3 34 :9:xd5 :§:b8 35 b5 ic8 36 sYf2
Rey. Además, se cierne sobre las negras la ib7 37 :9:h5 fü8 38 :9:e2 ic8 39 f5 ib7 40
amenaza del zeitnot. i>e3 ic8 41 i>d2 ib7 42 :9:e3 if6 43 :9:xh6
ixf3 44 :9:g6+ sYf7 45 :9:xf3 ixd4 46 ie4
26 fg fü7?! 27 :9:a5! if6 28 fül !
En este final con torres y a lfi les de distinto
Esto fue una sorpresa bastante desagrada­ color, las negras sufren menos por la pe­
ble para las neg ras, porque a hora tanto los queña ventaja material del adversario que
peones fS y dS, como también el peón a?, por la enorme ventaja posicional de las
se vuelven muy débi les. blancas.

28 ... fü8 29 b4 f4? 46 ... :9:h8 47 id5+ i>f8 48 c4 ig7 49 :9:a3!


id4
A medida q ue se desarrollan los aconte-
Amenazaban 50 b6.
15 Nota del Traductor: Aquí el autor hace un juego
de palabras: el vocablo ruso Slon (que se emplea
para el alfil) significa elefante. Así, sugiere que el
50 i>d3 ib6 51 :§:al fü5 52 :9:e1 id8 53 :9:e4
elefante (alfil) es un animal sagrado para los in­ La torre blanca se traslada a g4 con un ata-
dios (de la nación India).
1 92
En l ugar de una conclusión

que de mate. Las negras abandonaron. con fuerte presión sobre el flanco de rey
y excel entes posibil idades de castigar a
su adversario por su actitud indolente en
la apertura. En l u gar de ello inician una
PARTIDA 45
operación táctica que no es obligada, con
M ijaíl Shereshevsky - Aleksandr lo que también obtienen una buena posi­
Sarbay ción, aunque a cambio facil ita la tarea del
Apertura del Peón de Dama [D04] adversario.
Minsk 1 978
9 ... lll xd4?! 10 cxd4 e4 1 1 ie2 exf3 12 lll xf3
1 d4 lll f6 2 lll f3 d5 3 e3 axb5 13 ixb5 lll e4 1 4 ib2 c5! 1 5 a4

Ya hemos dicho que la l ucha por obtener Las blancas detienen la posi ble \Wd8-b6.
ventaja en la apertura no entra en los pen­
samientos de las bla ncas. 15 ... ig4! 16 E!:e1 cxd4?!

3 ... g6 4 id3 ig7 5 O·O O·O 6 c3 lll c6! Sarbay se equivoca y permite que las
blancas se liberen y coordinen la i nterac­
Las negras desarrollan la apertura con ción de sus piezas al precio de un l ig ero
energía, y preparan e7-e5 para hacerse deterioro en su estructura de peones del
con la iniciativa. flanco de rey. Era necesa rio jugar 1 6 ... \Wf6
1 7 ie2 c4 (aqu í las negras pueden tener
7 b4 mejores movimientos), manteniendo la
presión posicional.
Esta j ugada es muy arriesgada, ya que
después de e7-e5 se aumenta la zona de 1 7 ixd4 ixd4
i nfl uencia del alfil g7. Sin embargo, la posi­
ción después de 7 tll bd2 es 8 tll xeS tll xeS Las negras no tienen nada tang ible des­
9 de tll g4 1 O tll f3 tll xeS es claramente des­ pués de 1 7 ... tll c 3. Esta j ugada l levaría a
favorable para las blancas. una posición más o menos equilibrada
después de 1 8 \Wd3 tllx bS 1 9 axbS ixf3 20
7 ... a6 8 lll bd2 e5! 9 b5 gxf3, pero es obvio que las negras q uerían
conseguir algo más.

18 '1Wxd4 ixf3 1 9 gxf3 '\Wg5+ 20 ©n lll f6

Era más lógico retirar el caballo a d6, sin


embargo las negras evitan el cambio de
piezas l igeras, con la esperanza de con­
seg uir todavía más ventaja. No me esfor­
cé en absoluto en jugar a tablas en esta
partida, porque pensé que la necesidad
de jugar a la defe nsiva a menudo es parte
de la real idad objetiva, y es en sí misma un
camino para jugar a ganar.
Las negras han jugado muy bien la aper-
t u ra, y su posición es mejor. Solo necesitan 21 id3
jugar 9 ... axbS 1 O ixbS e4 1 1 tll e 1 tll e 7,

1 93
En lugar de una conclusión

Es hora de mostrar algu nas cartas de tri un­ 31 :f!b:a4 lt.Jxa4 32 i.c6!
fo. El peón negro b7 es débil, y las blancas
se d isponen a atacarlo por la columna «b». Una j ugada fuerte. Me d isponía a respon­
Objetivamente la posición todavía está der a 32 ... l=J'.as con 33 l=J'.a 1 , para ganar el
cerca de la igualdad, sin embargo la inicia­ peón «d». No da nada 32 ixbS debido a
tiva psicológica está ahora del lado de las 32 ... Cll b6.
blancas. Yo d isponía de hora y media para
las vei nte j ugadas restantes, mientras que 32 ... :f!d8 33 ixb5 ctJ c5 34 :f!a7 ctJe6
a mi adversario le quedaban solo veinti­
ci nco minutos. En este momento me pregunté: «¿Cuáles
son mis posibilidades de ganar si m i ad­
21 ... lt.J d7 22 :f!eb1 '\Wh5 23 '\Wg4! versario no juega bien?» No encontré la
respuesta, sin embargo Sarbay lo h izo por
¡Es hora de pasar al final! m í.

23 ... '\Wxg4 24 fxg4 tt:Jc5 25 i.b5 35 <;tie2 d4?

Toda actividad tiene su l ímite. Los defec­


tos de la ú ltima jug ada son obvios, y esto
muestra q ue el espíritu de las neg ras se
rompió j usto en este m omento debido a
la presión del tiempo.

36 e4

Ahora la posición de las blancas es algo


mejor, aun así, con una defensa correcta
de las neg ras, la partida debería terminar
en tablas. Sin embargo estaba decidido a
jugar hasta que los reyes se quedaran so­
los.

25 ... :f!a5 26 :f!b4 füa8 27 g5


36 ... :f!b8?
Es útil crear premisas para un j uego activo
en el flanco de rey. Otra decisión impulsiva que provoca a las
negras problemas serios. Las negras ha­
27 ... lt.J e4 28 h4 ctJ c3 29 i.d7 b5 30 :f!a3 :f!xa4 bían j ugado 35 ... d4, y ahora lo lógico era
conti nuar 36 ... d3+ 37 ®d2 Cll d4. Las blan­
Era más conveniente para las negras cap­ cas pueden elegir entre 38 ixd3 Cli c6 39
turar este peón con el cabal lo, sin emba r­ l=".a3, con u n final de torres mejor, aunque
go su i ntención de simplificar la posición de tablas, y 38 ic4!? Cll f3+ 39 ®d 1 . Aún
en los apuros de tiempo es razonable y era más fuerte 36 ... l=".c8!, consiguiendo un
comprensible. contrajuego real contra el rey bla nco.

1 94
En lugar de una conclusión

Tras el movimiento de la partida las posi­


PARTIDA 46
bil idades de sa lvación de las negras son
M ijaíl Shereshevsky - Naum Kag a n
ínfi mas.
Defensa Inglesa [A40]
37 !c4 gb2+ 3S ©f3 fü2 39 !xe6! fxe6 40 Minsk 1 978
gd7 fü3+ 41 ©g4 fü4 42 f3 ga4
1 d4 e6 2 c4 b6 3 CLJc3 ib7 4 a3
Este final de torres es muy incómodo para
las negras. La debil idad de e6 impide a las Aq u í se puede dar por terminada la discu­
neg ras pasar a un final de cuatro peones sión teórica. Las blancas e l uden la conti­
blancos contra tres negros en el flanco de nuación pri ncipal 4 e4 y prefieren un de­
rey. E n cualquier caso, las negras deberían sarrollo tranquilo.
haber aplazado la partida una jugada an­
tes, y buscar la salvación en un contraj uego 4 ... fS S dS etJf6
activo. En l ugar de esto mi adversario con­
tinúa el j uego a la defensiva, lo que me
permite mejorar mi posición.

43 hS! gxhS+ 44 ©xhS gb4 45 g6!

Ahora sentí que tenía una posición gana­


da, y pedí un sobre. La j ug ada secreta no
deja a mi rival posibil idades de salvarse.

4S ... hxg6+ 46 ©xg6 gbs 47 füd4 es 48 gd7


ges 49 gg7+ ©fs so ©t6 gbs s1 ga7 ges
S2 gas ©gs S3 gxeS füs+ S4 ©e6 gxf3 SS
ggs+! Ahora las blancas podían forzar el cambio
de damas mediante 6 dxe6 dxe6 7 IM!xd8+
Ahora las negras no pueden jugar 55 ... riix d8; sin embargo, las negras desarrollan
rii fs por 56 fü5+, y tras la retirada del rey fácil mente sus piezas, mediante 8 ... �d6 y
negro a la col umna «h» las blancas ganan 9 ... rii e 7, con buen juego.
con la ayuda de un procedimiento conoci­
do, la construcción del «puente». Todavía 6 etJf3 !e7 7 dxe6!? dxe6 8 'IWxdS+ ixd8?!
sigu ió:
Las negras hicieron esta jugada al instan­
SS ... ©h7 S6 es ga3 S7 ©t6 gas SS gg1 te. En su lugar merecía atención 8 ... i;t>xd8,
ga2 59 e6 fü2+ 60 ©e7 ge2 61 ©f7 fü2+ con idea de obtener la disposición de pie­
62 ©es ge2 63 e7 ©h6 64 gd1 ga2 6S ©d7 zas a ntes mencionada, porque la carga de
Las negras abandonaron. caba llería 9 tll g 5 no conduce a nada.

9 if4 etJc6 10 h3 h6?

Las negras pierden tiempo con esta extra­


ña j ugada.

1 1 e3 0-0 1 2 ie2 geS 13 0-0-0

1 95
En lugar de una conclusión

La posición de las negras es incómoda. Su sas. No obstante decid í q ue la posición


problema principal es la falta de coordi­ del diag rama era tan buena que n o tenía
nación entre las piezas de los dos flancos, sentido sacrificar y conceder al adversario
debido a la mala ubicación del alfil d8 y la posi bil idades adicionales.
debil idad de la casilla central es.
Por supuesto, mucho depende del tempe­
13 ... e5?! ramento del j ugador y de su sentido esté­
tico, aunque si recorda mos la definición
Tras esta j ugada la posición de las negras de Capablanca de que e l camino más be­
en el centro se vuelve aún más vulnerable. llo hacia la victoria es e l más corto, enton­
Era mejor para las negras jugar defensiva­ ces 20 bS es preferible a 20 cs. La partida
mente: a6, E&c8 y !ke7, para intentar neu­ no se alargó m ucho.
tra l izar gradualmente la iniciativa del ad­
versario. 20 ... ttJ b8 21 éll es ie7 22 @b2 :!:!cd8 23
éll g 4!
1 4 Íh2 g5?
J ugada decisiva. Las negras no están en
Actividad que pretende asusta r al adver­ condiciones de defender sus numerosas
sario. debi lidades.

15 b4! f4 1 6 :!:!he1 fü8?! 23 ... :!:!xd1 24 :!:!xd1 ttJxg4 25 ixg4 c6 26 if3


if6 27 :i:!d6 @g7 28 bxc6 ixc6 29 ixc6 Las
Esta jugada ya no tiene sentido. En cual­ negras abandonaron.
q u ier caso la posición de las negras ya era
muy difíci l.
En las partidas que acabamos de ver las
1 7 exf4 exf4 1 8 g3 fxg3 19 ixg3 as blancas o bien no intentaban obtener ven­
taja en la apertura, o bien hacían i ntentos
muy tím idos. Los l i bros de teoría apenas
consideran tales apertu ras, porq ue no son
muy lógicas, aunque como ya d ije, mi idea
era evitar el debate en la apertura y trasla­
dar el peso de la l ucha al med io juego y al
final. Desde luego, no se puede jugar así
constantemente, porque es d ifícil superar
así a un contri ncante fuerte, sin plantearle
problemas serios en la apertura. Sin em­
bargo es bastante apropiado como medi­
da provisional deliberada. Así e l ajedre­
cista comienza a comprender el ajed rez
20 b5! mucho mejor. Cuando regrese al enfoque
actual normal, lo hará mucho más cons­
H ice esta j ugada después de mucho pen­ ciente y con nuevas ideas para resolver la
sar. Vi que 20 cS!? proporcionaba un ata- mayoría de las cuestiones de la apertura y
que muy fuerte. Por ejemplo: 20 ... axb4 del med io j uego.
21 axb4 tlixb4 22 !kc4+ ciJf8 (22 ... ciJg7
23 füe8 tlixe8 24 E&d7+) 23 füe8+ mxe8
24 ctJd4, con m uchas a menazas pel igro-

1 96
PARTE 1 1 1
Del siglo XX al siglo XXI

Finalmente, comenzamos la tercera parte del l i bro, en la que trataremos todos los cam­
bios que han sucedido en el ajedrez y en el entrenamiento en el último cuarto de siglo.
Pri mero hablaremos sobre el estatus actual del ajedrecista y del entrenador. Voy a hablar,
en primer lugar, de Rusia como sucesora de la U n ión Soviética y como país más g rande
en el territorio postsoviético. En mi opi nión, este estatus ha cambiado d u rante los ú lti mos
25 años. Primero, bruscamente y para peor, y después para mejor. Antes, el ajedrez en la
U n ión Soviética a nivel profesional era un med io de a utoexpresión y la oportunidad de
escapar de la mediocridad de la vida cotidiana. En el plano material el maestro de ajedrez
estaba mejor provisto que un médico o un ingeniero, y la mayoría de los habitantes del
pa ís solo podían soñar con la posibilidad, que estaba a l alcance del maestro, de viajar a
expensas del estado o tener un horario de trabajo flexible. Cuando debido a la edad la
fuerza práctica del ajedrecista disminuía, siem pre era posible convertirse en entrenador
y obtener una remuneración bastante decente por su trabajo. El nivel de vida del gran
maestro a veces era superior al de la media nacional. Recuerdo l o que nos d ijo en broma,
al ingresar en su escuela, A. l. Shagalovich: «Si el ajedrez interfiere con el estud io, ¡de­
jad lo!» Después de una pausa sign ificativa, agregó: «¡Dejad los estudios!»

En esta broma había mucho sentido común. ¿Por qué gastar energías en la educación,
para i r tirando como un triste empleado soviético? ¿ No era mejor i nvertir ese tiempo
en alcanzar el éxito con e l ajed rez, ya q ue en aquella época los deportistas obte n ían el
«diploma» de estudios, si lo deseaban, sin muchos problemas? E n la actualidad todo esto
ha cambiado. Para obtener una remu neración decente por tu trabajo, tener la posibi l idad
de viajar por el mundo, vivir una vida creativa i nteresante, es necesario ser un buen espe­
cialista en tu campo de actividad. Y esto implica, en primer lugar, tener una buena edu­
cación y conoci miento de idiomas e i nformática. Y resulta que tras el colapso de l a U nión
Soviética, la vida de los jugadores del territorio postsoviético y de los países del Este, con
la excepción de la élite, se ha deteriorado notablemente. Como resultado de las reformas,
la h iperinflación y las terapias de choque, la mayoría de las personas perdieron todos sus
a horros. En una corriente furiosa de i nformación contradictoria la orientación de la vida
cambió, y las ideologías y los valores morales fueron revisados.

La gente dejó el ajed rez. Empeoró todo: desde las cond iciones de j uego, a la calidad de
los hoteles y el pago por tu trabajo. Anteriormente, cada torneo era como un d ía de fiesta.
Se encontraban viejos amigos y conocidos, competían y defendían sus pu ntos de vista
creativos. A los que no les había ido bien el juego, con frecuencia se i ban de juerga, se di­
vertían, y nadie pensaba en el dinero para vivir, ya q ue todos tenían l o suficiente y tenían
más o menos aseg u rado su salario.

1 97
Capítulo 1 0
Sobre e l estatus d e l os j ugadores d e ajed rez y los
entrenadores
Como ya mencioné, en l o s a ños 200 1 - de Marx-Engels-Leni n-Sta lin todavía era
2002 fui entrenador y seleccionador del originalmente un producto importado, y
equ i po de Bulgaria en el Campeonato de la adaptación a las condiciones locales pe­
Euro pa y en la Olimpiada. Entonces en el culiares no estuvo exenta de d ificultades.
equipo j uveni l no se encontra ban todavía El ejército de ideólogos estatales tuvo que
Vesel i n Topalov y Kiril Georgiev. En estas lidiar con alg unos problemas. Esto reque­
competiciones me reuní con mis colegas ría un trabajo constante con la población.
de la antigua U nión Soviética, que ahora La planta del ajed rez, por el contrario,
jugaban para equipos de diferentes paí­ creció en un s uelo soviético ú nico, no dio
ses. Casi todo lo que escuché fueron que­ lugar a otros brotes, y por lo tanto estaba
jas sobre la vida, cuya esencia se reducía destinado a demostrar las ventajas del s is­
a lo b ien que estaban en la Unión Sovié­ tema soviético como u n todo. Y com pren­
tica y lo mal que vivían ahora. Algunos de der este fenómeno no solo es i nteresante,
ell os, desafortu nadamente, ya no están sino también i nstructivo. De hecho, en aje­
vivos. Intenté responderme a la pregun­ d rez la pala bra "soviético" durante m uchas
ta: «¿Qué ha cambiado en la atmósfera de décadas fue sinónimo de a lta ca lidad, un
los torneos?» Comprend í lo sigu iente: «Se hecho confirmado reiterada y convi ncen­
ha perdido la atmósfera de celebración y temente. Así pues, la definición de esta
buena vol untad. En el a i re hay una atmós­ combinación de palabras no causa d udas.
fera negativa de miedo, ansiedad, i ncerti­ La palabra clave "escuela'; en mi opinión,
dumbre». no refleja la esencia y las razones de la
domi nación de los jugadores de ajedrez
Hace poco leí el interesante l i bro de soviéticos.
Vladímir Tu kmakov Ajedrez. La clave de la Parece que en este asu nto cualquier crí­
victoria. En este libro el venerable g ran tica es inapropiada. La hegemonía (no
maestro d uda de la val idez del término tengamos miedo a las palabras g randilo­
«Escuela soviética de ajedrez», y sugiere cuentes) de los ajedrecistas soviéticos en
reemplazarlo por «Organ ización soviética la seg unda mitad del siglo XX fue incues­
de ajedrez». Qu iero expresar mi opinión tionable (la aparición de Fischer podría
sobre este asunto. considerarse un episod io enojoso). Con­
d ucidos por su l íder M ijaíl Botvi n n i k, ga­
Pero antes que nada, los a rg u mentos de naron todos los títulos mundia les.
Tu kmakov: «En la l iteratura ajedrecística El país del social ismo desarrollado no d is­
la "Escuela soviética de ajedrez" tiene la ponía de tantos a rgu mentos en la l ucha
misma conexión q ue la enseñanza mar­ contra el Occidente capitalista, por eso
xista-leninista en la vida de los soviéticos. el ajed rez, de ser u n j uego i ntelectual y
Además, el pri mero era un prod ucto más entretenido, fue d i rigido a otro departa­
ecológico, por así decirlo. La enseñanza mento. Ahora el ajed rez fue d iseñado para

1 98
Sobre el estatus de los jugadores de ajedrez y los entrenadores

simbolizar simu ltáneamente e l deporte, el ser atribu idos en mayor medida como se­
arte y la ciencia. g u i dores de Botvinn i k, aunq ue, como ya
Ta mbién se construyó una noble genea­ sabemos, no era n soviéticos. Sin embargo,
logía: Petrov-Ch igori n-Alekhine-Botvin n i k debe haber algo que explique el fenóme­
etc. Lo cierto e s q u e e l pa rentesco era du­ no i nnegable: la abrumadora superioridad
doso, Alekhine fue desplazado a la fuerza de un país frente a l resto del mu ndo.
desde otro ca mpo ideológ ico, aunque a Sí, indudablemente, existía ese factor. Y
qué trucos no se recurre en a ras de la con­ esa cosa misteriosa fue: la organización.
ven iencia política. El estilo de Botvi nnik no El estado proporcionó a los jugadores de
tenía nada que ver con sus denominados ajedrez soviéticos condiciones sin prece­
predecesores, sin embargo esta bagatela dentes, con las q ue sus competidores de
pod ía ser obviada. Lo mismo que a par­ otros países no podían n i soñar. Los g ran­
tir de las i nvestigaciones económicas de des maestros, e i ncl uso los maestros, reci­
Marx, con la ayuda de d iestros equilibris­ bían un salario solo por su actividad profe­
tas ideológicos, se creó la doctrina triun­ sional, el prestigio del j ugador de ajedrez
fa l de Marx-Leni n-Stalin, así los modestos se elevó a una altura sin precedentes. Los
artículos de Botvinnik sobre su propio mejores representantes de la profesión te­
sistema de preparación para las competi­ n ían derecho a viajar al extranjero, q u e en
ciones se convirtieron en una Enseñanza, ese momento era privilegio de unos po­
una especia de evangelio de los ajedrecis­ cos. Además, todos estos beneficios evi­
tas soviéticos. De esta manera se crearon dentes no eran un freno para el éxito en
los req u isitos previos para el surgim iento otras áreas y compromisos de mayor peso,
de la escuela de ajedrez soviética, en abre­ como ser miembro del Partido Com u nista
viatura SShSh, si recu rrimos a la moda de o fu ncionario del KGB.
aquellos tiempos. En la ciencia y en e l arte La contri bución del Patria rca, como se so­
una escuela se representa como un grupo l ía llamar a Botvi nnik, es realmente gran­
de seg u idores, unidos por un l íder, que de­ d iosa. Él era el l íder incondicional de este
sarrollan la teoría o la d i rección propues­ partido creado artificia l mente, el símbolo
ta por el l íder. Sin embargo, si lo piensas y el esta ndarte del ajed rez soviético. En
bien, el sistema de preparación de Bot­ muchos aspectos, fue gracias a Botvinnik
v i n n i k solo puede considerarse como el que la pala bra «g ran maestro» se pro n u n­
primer (im portante para su tiem po, aun­ ciara en la i nmensa U n ión con admiración,
que algo i ngen uo) manual para j ugadores y que los torneos de ajedrez convocaran a
profesionales de ajedrez. Al mismo tiem­ mi les de espectadores.
po, la ideología y la ciudadanía j uegan un La feroz competencia, debida, por un lado,
papel secundario. La contin u idad también a la i ncreíble popularidad del ajed rez, y
es una condición importante, aunq ue, por otro lado, al a islam iento del sistema,
por citar u na, la serie Morphy-Zukertort­ también contribuyó a l crecimiento de la
Marshall-Reshevsky-Fischer parece, como maestría. En estas condiciones solo so­
m íni mo, igual de impresionante, y sin brevivió el más fuerte, combinando con
em bargo no hay alegatos serios sobre la fortuna el puro talento ajedrecístico con la
existencia de una escuela de ajed rez ame­ esta bil idad psicológica, y la capacidad de
ricana. Si exam inamos detenidamente el trabajar sin descanso con el pragmatismo
retrato creativo de los ajedrecistas sovié­ deportivo. Por lo tanto es correcto l lamar
ticos, no encontraremos mucho en común a esta conglomerado no Escuela, sino
entre Botvinnik y Bronstein, Keres y Geller, Organización: Organización soviética de
Tah l y Petrosian, Korchnoi y Spassky. Al ajed rez (SShO). Fue la SShO la q ue creó las
mismo tiempo Gligorié y Portisch podrían cond iciones necesarias para el desarrollo

1 99
Sobre el estatus de los jugadores de ajedrez y los entrenadores

masivo y el perfeccionamiento del ajedrez municación suficientes de los ajedrecistas


profesional; un concepto que estuvo au­ de los países socia listas con los jugadores
sente en Occidente». y entrenadores soviéticos. Una paradoja
dentro de otra. Ta n pronto como la U n ión
El gran maestro Tu kmakov escribe libros Soviética colapsó y hubo grandes cambios
interesantes en un leng uaje hermoso y en los países de Europa del Este, la vida de
exuberante. Me g ustó especial mente el los ajedrecistas de estos países empeoró.
libro Risk & Bluff in Chess: The Art of Taking Y en ese momento en Bul ga ria y H u ngría
Ca/culated Risks. Él conoce profu ndamente aparecieron Veseli n Topalov y Peter Lékó,
el ajed rez, y a menudo plantea temas que que j ugaron dignamente tres matches por
no son destacables, pero tampoco fáciles el campeonato del mundo con Vladímir
de articu lar por la mayoría de los especia­ Kramnik y Viswanathan Anand. A mi pa­
listas. Por ejemplo: «En el poder de la emo­ recer, esto se debe mayormente al hecho
ción, o El coraje de la desesperación». Sin de que la oportunidad de trabajar con es­
embargo, a q u í el g ran maestro carga las pecialistas soviéticos se volvió mucho más
tintas. E l título del capítulo en sí «¿SShSh o accesible, y Topalov y Lékó (yerno del g ran
SShO?» me recuerda el título de un artícu­ maestro y entrenador Arshak Petrosian)
lo de cierto periódico bielorruso: «V.V.P. no aprovecharon su actividad.
es lo m ismo q u e Y.B.N.», en el que se com­
paraban las actividades de los Presidentes Ha blemos de las escue las. Citamos a Tuk­
de Rusia V. V. Putin y B. N . Yeltsi n. makov: «La palabra clave "escuela'; en mi
opin ión, no refleja la esencia y las razones
Va mos a desa rrollarlo por orden. Recor­ de la dominación de los jugadores de aje­
demos lo últi mo. Comencemos con l a d rez soviéticos . . . En la ciencia y en el arte
misteriosa organización SShO: «Y esa cosa una escuela se representa como un g rupo
misteriosa fue: la organización. El estado de seguidores, u n idos por u n l íder, que de­
proporcionó a los j ugadores de ajedrez so­ sarrollan la teoría o la d i rección propues­
viéticos cond i ciones sin precedentes, con ta por el l íder. Sin em bargo, si lo piensas
las que sus com petidores de otros países bien, el sistema de preparación de B otvi n­
no podían ni soñar. Los g randes maestros nik solo puede considerarse como el pri­
e i ncluso los maestros recibían un salario mer (importante para su tiempo, au nque
solo por su actividad profesional . . . ». Yo algo ingen uo) manual para jugadores pro­
he trabajado como entrenador de ajed rez fesionales de ajedrez. Al mismo tiempo la
en B ulgaria. Y vaya, esa misteriosa «lo­ ideología y la ciudadanía j uegan un pa pel
gia masónica» también existió a l l í. De las secundario».
conversaciones con los j ugadores de los
Balcanes puedo atestiguar que también En mi opin ión, hablamos de una susti­
dejó su marca en H ungría y en la antigua tución de conceptos. Si en la historia del
Yugoslavia. No puedo decirlo con seg u ri­ ajedrez, no muy antigua, después de
dad, no obstante supongo que también Phil idor y Morphy hablamos de escue­
operaba en la A lemania Oriental j unto con la como un grupo de seg u idores, u n idos
la célebre «Stasi». En todos estos países los por un l íder, que desarrollan la teoría o la
ajedrecistas estaban subvencionados y dirección propuesta por el l íder, entonces
podían ded ica rse de forma seg u ra al aje­ solo pueden menciona rse dos escuelas. La
drez. Y sin em bargo en n i nguno de ellos, Clásica (W. Stein itz, Em. Lasker, S. Tarrasch,
por alguna razón, apareció ningún aspi­ K. Schlechter, A. Rubinstein), y la Hipe rmo­
rante real al título de campeón del mun­ derna (A. N i mzowitsch, R. Réti , G. B reyer,
do. Todavía no existía un contacto y co- X. Ta rtakower, E. Grünfeld). En su enfoque

200
Sobre el estatus de los jugadores de ajedrez y los entrenadores

sobre el j uego las dos escuelas ten ía n mu­ en sí mismas muy diferentes, ten ían un
chas d iferencias; sin embargo, la principal alma mater común: la escuela de los cam­
fue la actitud hacia el centro. Los clásicos peonatos individuales, de pioneros y por
lo respetaban y procuraban apodera rse de eq uipos de la Unión Soviética. Compitie­
él con peones, mientras que l os h ipermo­ ron, se relacionaron en torneos por equi­
dernos lo cedían vol untariamente, para pos y entrenaron con gigantes de la talla
luego atacarlo con peones y piezas. Los de Mijaíl Botvi n n i k y V. Smyslov, Mijaíl Tah l
pri nci pales ideólogos de ambas escuelas, y T. Petrosian, B . Spassky, P. Keres, E. Geller,
Tarrasch y Nimzowitsch, no se soporta­ V. Korchnoi, L. Polugaievski, L. Stein, D.
ban el uno al otro. José Raúl Capablanca Bronstein, l . Boleslavsky, Mark Taimá nov,
y Alexander Alekhine no se i ncluyeron en Y. Averbaj. Crecieron y se convirtieron en
ninguna escuela. Absorbieron lo mejor de A. Karpov, G. Kasparov, V. Kramnik, B. Gel­
las dos corrientes y simplemente enten­ fand, V. lvanchuk, A. Beliavsky, R. Vagan ian,
dieron perfectamente el j uego y l o juga­ A. Yussu pow, Andrei Sokolov, Y. Ehlvest, G.
ron bri llantemente. Kamsky, A. Jálifman, V. Salov, V. Tseshkovs­
ky, V. Malaniuk, G. Kuzmín, M. Gurévich, A.
Cuando el asu nto va sobre la escuela so­ Chernin, E. Bareev, A. Dreev, G. Agzamov,
viética, entonces no se trata de un artículo V. Kupreich i k, E. Sveshni kov, S. Rublevs­
de Mijaíl Botvi nnik sobre sus métodos de ky, A. Aleksandrov, V. Bologan, K. Sakaev,
preparación, sino de u n cierto sistema de Lev Psajis, B. G u lko, O. Romanishin, Y. Ba­
desarrollo masivo, de la transición de la lashov, S. Dol matov, A. Sh írov, P. Svíd ler, V.
masificación a la maestría, de la continui­ Tukmakov, l. Dorfman y muchos otros aje­
dad de las generaciones, del intercambio d recistas sobresalientes, de cuyos nom­
de experiencias de los campeones fa mo­ bres se enorgul lece la Escuela soviética de
sos con los futuros sucesores, de la prepa­ ajed rez. Si habla mos de departamentos
ración de un cuerpo técnico, y de muchas de entrenamiento, en ese caso fuera de
otras cosas. la Unión Soviética no había ningu no. Es
poco proba ble que en otro entorno Mark
La misma palabra «escuela», y para los Ovoretsky h ubiese desarrol lado su méto­
maestros y g randes maestros, «Un iversi­ do de entrenamiento, aunque la historia
dad», está d irectamente relacionada con no acepta el modo subj untivo.
el aprendizaje y la comu nicación. Cuan­
do se dice de alg uien que se g raduó en En lo que los ajedrecistas soviéticos supe­
Ha rvard, en Oxford o en el MFTl16, signifi­ raron a sus colegas de occidente, con la
ca que una persona estudió con algunas excepción de Robert Fischer, es en el arte
«lumbreras» y se relacionó con los futuros del análisis. Y me refiero no solo y no tan­
premios Nobel. La Unión Soviética era u n to a la apertura, sino a todo el proceso de
país enorme. Por ejemplo, si tomamos reducción de la posición, seg ún Lipn itsky,
Ucran ia, de donde procede el g ran maes­ de una i ndefin ida a otra definida, es decir,
tro V. Tukmakov, en ella h abía tres g randes sujeta a la valoración visual. Desde l uego
centros de ajedrez: �vov, Odesa y Jarkov. durante el j uego el ajedrecista, en esen­
En Rusia: Moscú, Leningrado y U ra l más Si­ cia, tiene que realizar un análisis menta t
beria. Pero hablar de las escuelas de �vov, sin mover las piezas en el tablero. Y en
Odesa, Jarkov, Mi nsk, Chisi nau, R iga, etc. los torneos por equipos l os l íderes de los
sería, en mi opi nión, incorrecto. Todos los equipos, los g randes maestros más desta­
a lumnos y entrenadores de estas escuelas, cados, dirigían los análisis, y esto fue una
escuela muy va l iosa para los jugadores
16 Nota del Traductor: Instituto de Física y Tecno­ jóvenes.
logía de Moscú,

201
Sobre el estatus de los jugadores de ajedrez y los entrenadores

Ahora hablemos de la, seg ún Tukmakov, para entrenarse en el cálculo de varian­


«noble genealogía Petrov-Ch igorin-Ale­ tes. En mi época i ntenté h acer l o m ismo.
khine-Botvi n n i k etc.», y sobre el liderazgo Elegí dos doce nas de posiciones del l i bro
i ncondicional de Botvinnik en el ajedrez de Grekov Mijaíl Chigorin, las anoté y pa­
soviético. El térm ino «pedig rí» es bien sado algún tiempo comencé a calcu lar. No
conocido por los ci neastas, y aunque me conseguí nada. En una de las posiciones,
g ustan los perros, apl icado a los grandes en la variante elegida por Chigorin, había
ajedrecistas me parece humil lante. El gran un «ag ujero», en la siguiente una solución
maestro Aleksandr Kotov llevó a cabo la tranquila, y en otros casos de nuevo algo
conexión a rtificial entre las partidas de «no encajaba». Después de más o menos
Ch igorin y Alekhine, pero no recuerdo cinco posiciones abandoné esta ocupa­
que hiciera lo mismo para incluir a M ijaíl ción inútil. Si un ajedrecista desarrolla y
Botvinnik. Si existió algo así, no dejó una mantiene mal la in iciativa, entonces pue­
imagen seria en las mentes y en la memo­ de examinar las partidas de Chigorin . Sin
ria de mi generación. Por supuesto, siem­ embargo, en mi opinión, M ijaíl lvanovich
pre h ubo suficientes a rri bistas e imbécil es fue un ajedrecista ingen ioso, pero no un
en la Unión Soviética; sin embargo, lemas profesional, mientras que el ajedrez mo­
como «La enseña nza de Len in es in mortal, derno comenzó con Steinitz.
porq ue es verdadera», en el ajedrez no po­
d rían tener éxito, porque la respuesta a la Y, finalmente, lo ú ltimo. «La contrib ución
pregunta «Si esta o aquella tendencia es del Patria rca, como se solía llamar a Bot­
verdadera» enseguida la proporcionaba la vi nnik, es realmente grandiosa. Él era el
práctica. Sobre A. Petrov como ajed recista, l íder i ncondicional de este partido creado
en general no puedo decir nada. artificialmente, el símbolo y el estandarte
del ajed rez soviético. En m uchos aspec­
Aleksandr Aleksandrovich Kotov escri­ tos, fue g racias a Botvi n n i k que la palabra
bió muchos l i bros e investigó con pro­ «g ran maestro» se pronu nciara en la in­
fundidad en dos tomos la creación de A. mensa U nión con admi ración, y que los
Alekhine. Sin embargo, para e l programa torneos de ajedrez convocaran a miles de
de estudio de los clásicos recomiendo el espectadores».
libro 300 izbrannij partii Aliojina17, con los
comentarios del mismo Alekhine. Tam­ Esto puede ser discuti ble. El l íder incon­
bién considero i nteresante y recomenda­ d icional, símbolo y estandarte del ajedrez
ble e l l i bro de Kotov Piense como un Gran soviético a partir del año 1 975, fue Anatoly
Maestro. Kotov fue el primero en describir Karpov. Desde el año 1 975 al año 1 985 fue
u n método de entrenamiento del cálculo el ajedrecista más fuerte del mundo, y lo
de variantes, a hora completamente mo­ confirmaba todos los a ños. i Botvin n i k no
dernizado, y fue el pri mero en introducir el ganó ni un solo match por el campeonato
término <qugada candidata», que también del m u ndo! Todas sus victorias las o btuvo
se utiliza actual mente. en los matches de reva ncha, y perdió el
título en el año 1 957 con V. Smyslov, en
En todo caso, en su creación l iteraria Ale­ 1 960 con M. Ta hl, y el año 1 963 con Tigran
ksa ndr Kotov tenía una debilidad por Petrosian. Y en los a ños 1 95 1 y 1 954 retu­
todo lo puramente ruso. Escribió sobre vo el título con grandes d ificultades, em­
cómo util izaba las posiciones complejas patando los matches (1 2 a 1 2) con David
e i ntrincadas de las partidas de Chigorin Bronstein y V. S myslov respectivamente.

17 Nota d e l Trad u ctor. Su traducción al castellano En mi opinión, los matches de reva ncha
sería 300 partidas selectas de Alekhine.
202
Sobre el estatus de los jugadores de ajedrez y los entrenadores

fueron suprimidos demasiado tarde, en campeón del mundo de V. Smyslov en el


el año 1 963. El pretendiente, tras superar año 1 957, Mijaíl Botvin n i k dejó de ser el l í­
u n duro ciclo de cal ificación de tres años, der indiscutible, símbolo y estandarte del
vencer a l campeón del mu ndo y alca nzar ajedrez soviético.
la preciada m eta, inconscientemente re­
lajado, celebraba y disfrutaba el título de Para terminar, quiero ped i r discu l pas a l
ajedrecista más fuerte del planeta. En ese lector por mi tono posi blemente dema­
momento psicológicamente no estaba en siado duro en esta parte del l ibro. Des­
cond iciones de i niciar la preparación para conozco los motivos personales de Tuk­
un match de revancha. I nmediatamente makov para escri bir sobre el mejor estado
Botvi n n i k comenzaba a prepararse para ajedrecístico del mundo, en el que él vivó
el siguiente match, ten iendo en cuenta durante muchos años, con un aislam iento
todos los errores del a nterior. Tanto Vasily tan frío. De Boris G u l ko, Lev Psajis o Viktor
Smyslov como Mijaíl Tah l se prepararon Korchnoi, e i ncluso losif Dorfman, h ubiera
superficialmente para el match de revan­ sido fácil de entender; sin embargo, Tuk­
cha y lo j ugaron «rotos». El resultado fue makov siempre fue u no de los favoritos
triste. Todo el mundo conoce la prepara­ del «SShO» y fue tratado con todas las
ción psicológica de M ijaíl Botvi n n i k sobre bendiciones.
un adversario al que consideraba enemi­
go personal. Esto le daba u na motivación Hablemos un poco más sobre las escue­
adicional y, tal vez, u n a carga energética las. En la actual idad es bastante apropia­
dura nte las partidas. do plantear el tema de la escuela china
de ajedrez. El equipo mascu l i no chino
lsaak Efremovic Boleslavsky, que me en­ ganó convi ncentemente y con mucha se­
trenó desde 1 967 hasta 1 977, era u n a gu ridad la Olim piada de ajedrez del año
persona i ntel igente, tranquila y pacífica, 20 1 4, y con un amplio margen, confirmó
de los que dicen que «no matan ni u na su superioridad en el Campeonato del
mosca». Ten ía excel entes relaciones de mundo por equi pos del año 201 5 . Abrí
amistad con los mejores ajedrecistas del la l ista de Elo mascul i no de 1 de agosto
mundo. Excepto con u no. Adivine quién del año 20 1 5. De 47 ajedrecistas con Elo
era. Con esa actitud hacia sus colegas, 2700 o superior había ocho ajedrecistas
M ijaíl Moiseievich apenas podía conta r chinos. Los rusos también están en la l is­
con un afecto recíproco, y h u bo u n caso, ta: diez personas, y la misma ca ntidad de
siendo en ese momento Mijaíl Botvi n n i k representantes de los países formados
campeón d e l mundo, que no fue i ncluido después de la caída de la U RSS. Es i ntere­
en el equ i po de la U RSS. Además, rara vez sante comparar la edad de los j ugadores.
jugaba en competiciones, era más viejo De los chinos solo un ajedrecista, N i H ua,
que sus rivales, y en el mejor de los casos tiene más de 30 años. Los rusos tienen cin­
podría decirse que era el primero entre co personas menores de 30 a ños, la otra
iguales. Por lo tanto la afirmación de q ue mitad son mayores. Los más jóvenes, S.
M ijaíl Botvi n n i k era el l íder i ncondicional, Kariakin, D. Andreikin y Y. Népomniaschi
símbolo y esta ndarte del ajedrez soviético, nacieron en el año 1 990. El mayor es V.
como mínimo es d iscutible. En el periodo Kramnik, nacido en 1 975 . De los chi nos 1 6
que va del año 1 928 a l año 1 957, es po­ y 32 respectivamente. Los representantes
sible. Sin embargo, entonces V. Tukmakov de los países de la antigua Unión Soviéti­
era muy joven para percibir la verdadera ca tienen peores estadísticas: solo dos de
imagen de la jerarquía en el ajedrez sovié­ los diez ajed recistas son menores de 30
tico. Después de la conquista del título de a ños, y ocho son más viejos. l. Kovalenko

203
Sobre el estatus de los jugadores de ajedrez y los entrenadores

(1 988), T. Radjabov (1 987), y el de mayor


experiencia, V. lvanch u k, nació el año 1 969
Ding Liren ( 1 992) se incl u ía entre los d iez
primeros, con 2770, y el joven Wei Yi, del
que se habla como una estrella en ascenso
del nivel de Magnus Carlsen, tenía un ra­
ting de 2725 pu ntos. Veamos un fragmen­
to de una partida suya del Campeonato
del m u ndo por equipos.

PART/DA 41
ksei Kuzmín en el n.0 5 de 64 del año 201 5:
Wei Yi - Maksim Rodstein «¡A primera vista parece la j ugada d e un
Apertura de los cuatro caballos [C48] princi piante! ¡Aunque solo "a primera vis­
Tsaghkadzor 201 5 ta"! De hecho, Houdini muestra que en
el mejor de l os casos las negras pod rían
1 e4 es 2 éll f3 éll c6 3 i.bS éll f6 4 éll c3 éll d 4 5 mantener el equili brio, pero nada más. En
i.a4 c6 6 éll xeS dS 7 d3 i.d6 8 f4 i.cS 9 exdS cua nto a la partida práctica, i ncluso Mak­
0-0 1 O dxc6 bxc6 sim Rodstein, que se esfuerza en la pre­
paración de la apertura, no pudo oponer
nada a la man iobra del chino Wei Yi».

13 ... éll xeS 14 fxeS E:xeS 15 E:e1 E:xe 1 + 1 6


W/xe1 i.fs 1 7 W/es WffB 1 8 i.xc6 éll xc6 1 9
W/xfS

A partir de esta posición Wei Yi h izo tres


jugadas, dos de los cuales son absoluta­
mente increíbles:

11 h3!

En la partida Berbatov - Mijalevsky, Aix les La compensación es insuficiente, las blan­


Bains 201 1 , se j ugó 1 1 <ii fl l%e8 con buen cas tienen clara ventaja. Si las jugadas 1 2
juego para las negras. Wld2!!? y 1 3 <ii d l !!? se h u bieran hecho
en la época previa a l ordenador, y tras su
11 ... !!es 12 W!d2!!? éll d 7 1 3 <itid1 !!? comprobación h ubieran resultado correc­
tas, o al menos permisibles en una zona de
Véase el diagrama siguiente riesgo razonable, e ntonces sería apropia­
do hablar del inmi nente triu nfo del enfo­
Esto es lo que escribe el g ra n maestro Ale- que concreto en la valoración de la posi-

204
Sobre el estatus de los jugadores de ajedrez y los entrenadores

ción. En ese caso se podría decir del joven como son muy jóvenes, y los jugadores de
chino que es un genio ascendente, como ajedrez jóvenes poseen inso lencia, m ucha
no ha conocido nunca la h istoria del aje­ energía y mantienen la concentración du­
drez. Sin emba rgo, en la actual idad es cier­ rante el juego, para tener éxito en la l ucha
tamente un fruto extravagante y hermoso con China en las O limpiadas es necesario
de la preparación con el ordenador, aun­ tener una fuerza comparable a la de sus
que m uy inmad uro. Se puede encontrar jóvenes ajedrecistas.
más adelante la opinión del g ran maestro
Konstantin Sakaev sobre este tema. En relación con lo d icho, me gustaría ha­
blar sobre otros aspectos de la prepara­
En el ajedrez femenino las jugadoras chi­ ción de un j ugador de ajedrez, a los que
nas han ocupado posiciones dominantes. nosotros prestamos menos atención, y es
Hou Yifan es la líder i ndiscutible del aje­ probable que los chinos los usen activa­
d rez femenino mundial. Y aunque perdió mente. Durante el campeonato del mun­
el campeonato del mundo por el siste­ do por sistema KO del año 2001 estuve
ma KO, que en el buen sentido, como e l una vez en la sala del torneo. Me i m pre­
campeonato masculi no, debería llamarse sionó mucho que el joven chino Z hang
Copa del mundo, y a sus participantes pre­ Pengxiang, después de haber terminado
tendientes, pocos dudaron del resultado en tablas sus dos partidas a ritmo clásico
de su match con Mariya Muzych u k. Hou contra Karpov, d u rante el descanso antes
Yifan ya es la cuarta campeona del mundo del tie break se q uedara aparte, se concen­
china. La selección femenina de China es trara en sí mismo, y se puede decir que
una de las favoritas en todas las Olimpia­ cayó en trance. Karpov ya no era el m ismo
das. Y los nuevos talentos jóvenes chinos, que hace 1 O o 1 5 años, aunque a pesar
tanto en hombres como en m ujeres, cre­ de todo era el favorito en el match contra
cen como hongos. ¡ De hecho es la «cade­ el j ugador chino. En resumidas cuentas,
na de montaje china de ajedrez»! Zhang Pengxiang obtuvo una victoria
sensacional sobre el g ran campeón . Re­
No he oído nada sobre el trabajo de espe­ lajarse y recogerse, un rá pido descanso y
cialistas ajedrecísticos extranjeros en Chi­ concentrarse, todo esto no tiene nada que
na en el siglo XXI. China es una civil ización ver con e l entrenamiento de ajedrez puro.
general mente cerrada, con una antigua Los chinos saben cómo trabajar con ener­
cu ltura misteriosa. Hoy el mundo se ha gía. Su antigua y desconocida práctica del
g lobal izado. El famoso tratado chino an­ «Qigong» anteriormente solo estaba dis­
tiguo «Tao Te Ching», l ibro de la sabidu ría ponible en Ch ina. «Qi»: energía, «Gong»:
del g ran pensador Lao Tse, q ue discurre trabajo. Aq uí, creo, existe una g ran reserva
sobre la natura leza del ser, se convirtió en para au mentar la fuerza práctica del j uego
el más traducido, después de la Bibl ia, en de nuestros ajedrecistas.
varios idiomas del mundo. Sería muy inte­
resante conocer los métodos de trabajo Al inicio del capítulo hablé sobre el he­
de los entrenadores chinos; sin em bargo, cho de que el estatus de los jugadores y
no tenemos i nformación sobre ell os. Prác­ entrenadores de ajedrez h abía ca m biado
ticamente todos los ajedrecistas chinos en Rusia dos veces. Pri mero bruscamente
poseen un sano sistema n ervioso, son ex­ a peor, y l uego a mejor. En Rusia funciona
celentes tácticos y calcu lan perfectamen­ de nuevo la misteriosa, según Tukmakov,
te las variantes. Es difícil jugar contra el los, organización. Y se l lama RShF18• La Fede­
porq ue el precio de un error táctico es mu­ ración está d i rigida por Andrei Vasil ievich
cho más alto q ue el de uno estratégico. Y
18 Nota del Traductor: Federación Rusa de Ajedrez.

205
Sobre el estatus de los jugadores de ajedrez y los entrenadores

Filatov, que q u iere, puede y hace todo un n ivel determinado los mejores deben
lo posible para recuperar las posiciones ponerse en manos de especia listas más
perd idas. E n poco tiempo se han hecho cualificados. Y aquí ya hay un problema
m uchas cosas. En el plano de desarrollo serio. Hay pocos o ningún especiali sta de
de masas h a recuperado la «Torre blanca». ese ti po. No obstante volveremos a este
Las clases de ajed rez se introducen activa­ problema más adelante, ahora hablare­
mente en las escuelas. Se enseña el ajedrez mos de otra cosa. En Armavir me puse a
en los orfanatos. El calendario de ajedrez pensar que en una ciudad de 200.000
infantil se ha h echo intensivo. He visitado habitantes había mil niños jugando al
los centros de ajedrez del área de Krasno­ ajed rez, mientras que en M insk, con dos
dar y vi el campeonato juveni l de Rusia en mil lones de habitantes, no alca nza ba un
Loo, un suburbio de Soch i. Me impresionó tercio de ese número. Sí es cierto que en
la imagen q ue vi en la ciudad de Armavir. Minsk hay entrenadores cualificados, y
Varias mujeres, candidatas a maestra y ju­ que uno de los al umnos se convertirá en
gadoras de pri mera categoría, enseñaban gran maestro. En Armavir, si no s ucede un
ajed rez a más de mil niños de 6 a 1 O años. milagro, nadie será gra n maestro. ¿ Esto es
Los padres ag radecen de todo corazón tan im portante? U n alumno mío, e l g ran
este esfuerzo y ayudan como pueden. Por maestro Gennadi Sagalch i k, vive en Amé­
ejemplo, en la reparación de las a u las, en rica desde hace tiempo. No tiene ca paci­
la adqu isición de equipamiento, etc. Los dad física para atender a todos los que l e
ni ños, que no saben jugar y no conocen sol icitan clases de ajedrez pagadas. Y el ni­
las reglas, com ienzan a aprender partien­ vel de los niños en el plano ajedrecístico es
do de cero. Esto contribuye a la mejora del bastante ordinario, por no decir otra cosa.
rend i miento escolar, al desarrollo del pen­ No o bstante sus padres comprenden el
samiento analítico y lógico, al hábito de beneficio del ajedrez para el niño, no pre­
tomar decisiones por sí mismo, y m uchas tenden q ue de mayores sean ajedrecistas.
otras buenas cua lidades. Cuando a lcanza, en el mejor de los casos,
la seg unda categoría, el joven abandona
Sin embargo, lo especialmente im portan­ bruscamente el ajedrez. Cuando d ij e a los
te es que el ajed rez protege a los niños de entusiastas entrenadores de Armavi r que
la infl uencia d añina de la calle. No conoz­ estaban trabajando sig u iendo el sistema
co ajedrecistas d rogadictos. Sí, los ajedre­ estadoun idense, no me entendieron, y
cistas jóvenes fumadores han disminuido tuve q ue hablarles de Sagalchik.
considerablemente, aunque se usa el al­
cohol para aliviar el estrés después de una Aunque si lo piensas bien, los ni ños que
partida perdida. Si el ajed recista anal iza estud ian en Almavir mantendrán su amor
y calcula varia ntes, las consecuencias del por el ajed rez, y cuando crezcan, apoyarán
uso de las d rogas son visibles desde la pri­ el desarrollo del ajedrez en su lugar de
mera jugada. En una entrevista con A. Fi­ residencia de todas las maneras posibles.
latov me resultó interesante conocer que Es probable q ue enseñen a sus h ijos a ju­
en u n pasado reciente, en China, millones gar, descu bran sus capacidades y qu ieran
de personas estaban casi completamente convertirlos en jugadores de ajed rez pro­
idiotizadas por el opio. Para solucionarlo fesionales. Y si esto no sucede, entonces
recurrieron al j uego del go y al ajedrez, en cualquier caso tendrán una maravil lo­
que ayudaron a la gente a sacar conclusio­ sa posibil idad de pasatiem po, jugando al
nes lóg icas. ajedrez en las horas de ocio con am igos.
Recuerdo mis pri meros pasos en el aje­
Por supuesto, cuando los n iños alcanzan d rez, y a veces envidio a las personas que

206
Sobre el estatus de los jugadores de ajedrez y los entrenadores

obtienen esos maravillosos sentimientos momento no era una norma de vida. Una
de fel icidad cuando logran dar un jaque vez nos q uedamos hasta las tres de la ma­
de caballo en l a casilla f7, atacando al rey ñana, y conseg ui mos ganar ci nco partidas
en h8 y a la dama en d8. Recuerdo que en­ seg u idas. ¡Sería im posible encontrar una
tonces me asalta ba la i dea: «¿Puede pro­ persona más feliz! La parte material no le
ducirse en una partida un ataque triple al interesaba en absol uto, a u nque para él
rey, la dama y la torre? ¿Y uno cuádruple a ganar ci nco partidas a su a busador, i nclu­
todas las piezas pesadas del adversario?» so con mi ayuda, fue más importante que
No pude imaginar que i ba a cumplir el realizar muchas veces un negocio favora­
sueño de mi i nfancia, ya de maestro, con­ ble. Cantaba constantemente: «¡Qué do­
tra el maestro Kapengut. ¿Cómo no pue­ lor, qué dolor! Argenti na - Jamaica 5-0».
do jactarme de ello aquí? Esa partida se Por cierto, no cobró el dinero por su victo­
ofrece en el apartado «Apertu ras de uso ria algo i njusta. Por desgracia, hace algún
limitado» de la parte anterior del libro. Por tiempo su adversario murió.
desgracia, hoy ya es imposible tener esos
sentimientos. El trabajo no puede conver­ El ajedrez no solo es necesario para los
ti rse en un hobby. profesionales, o para que los ni ños desa­
rrollen el pensamiento lóg ico, también es
Contaré una h i storia sobre un verdadero un j uego maravil loso para millones de afi­
amante del ajed rez. Tengo un viejo amigo cionados.
en Moscú, u n hombre muy rico, copro­
pietario y director de varias compañías En Rusia existe hoy un cierto aug e del
importantes ocu padas en la producción. ajedrez. Cuando en el campeonato j uve­
Es autodidacta, y j uega con un nivel de nil de Loo, entre todas las categorías, se
primera categoría. Obtiene un gran placer reunieron 1 500 niños, un millar de padres
del ajedrez. D u rante a ños estuvo j ugando «enloquecidos» y un buen número de en­
por teléfono, d ebido a su empleo, con un trenadores, todo esto me causó una fuerte
compañero suyo candidato a maestro, un im presión.
hombre no tan acomodado. Las partidas
se jugaban con una apuesta de cien dóla­ Pasemos del ajedrez masivo a l profesional.
res. De mutuo acuerdo no se utilizaba el
ordenador. Los resultados de mi amigo Rusia ha consegu ido elevar el prestigio
fueron decepcionantes. Según creo, per­ del ajed rez profesional en poco tiempo.
día los matches con un resultado entre 7 a Fue a bsolutamente inesperada y tuvo un
3 y 8 a 2. En u n mes, probablemente per­ éxito sorprendente la idea de A. Fi latov de
día alrededor de mil dólares, que para él celebrar el match por el campeonato del
no era nada o neroso. Sin embargo, cuan­ mundo del año 201 2 entre Anand y Gel­
do volví de B u lgaria a Moscú, a menudo fand en la Galería Tretyakov, en Moscú. La
pospo n ía todos sus asu ntos de tra bajo, celebración de g randes competiciones
y esto pod ía ocasionarle g raves pérdidas de ajedrez en los principales museos del
financieras, así que lo visité en su casa. mundo l lamó la atención de patrocinado­
Llamó a su amigo por teléfono y comenzó res serios y de la administración de l as ciu­
la partida. Él jugó la apertura, y después dades y regiones de Rusia. El Memorial A.
me incorporé yo. La imagen de la partida Alekhine, cuya primera parte se celebró en
y el resultado cambiaron d rásticamente. el Louvre, y la seg unda en el Museo Ruso,
El tiempo para pensar las j ugadas era i l i­ consolidó el éxito de la empresa. Ahora to­
mitado, y rara vez se podían jugar más de das las Su perfinales de Rusia mascu l i nas y
dos partidas. Además, la sobriedad en ese femeninas se l levan a cabo en los mejores

207
Sobre el estatus de los jugadores de ajedrez y los entrenadores

museos regiona les de Rusia: con un sól ido años, cuya formación ajedrecística term i­
fondo de pre mios y retransmisiones en nó con las palabras de la antigua ca nción
vivo. Rusia se ha convertido en uno de los soviética «Volad, pa lomas, volad», es pro­
pri nci pales centros m u ndia les para la ce­ bable que se hu biera n e ncontrado una
lebración de competiciones de él ite. Solo docena de talentos con los que era nece­
en los años 201 4-201 5, con el interval o de sario seg u i r trabajando. De hecho, la trans­
u n os pocos meses, se celebraron en Sochi ferencia de niños de un entrenador a otro
el match por el campeonato del m u ndo es un asunto sutil y del icado. No sé si por
entre Magnus Carlsen y Vishy Anand y el el traspaso de su al umno pierde dinero el
campeonato del mundo femenino por el entrenador, si es así, es una cuestió n que
sistema de KO. Tampoco se ha olvidado debe resolver obligatoriamente la Federa­
a los g randes campeones soviéticos. Los ción Rusa de Ajedrez.
memoriales M ijaíl Botvinnik, M ijaíl Tah l y
Tig ran Petrosian se llevaron a cabo a u n Daré un ejemplo de mi práctica de en­
nivel m u y alto. trenador. Cuando comencé a practicar y
desarrollar mi metodología, me pareció
Se presta g ran atención al trabajo con jóve­ prometedora una chica bielorrusa de u nos
nes con talento. Para este objetivo se han catorce a ños. Le propuse a su entrenador
incorporado especialistas cual ificados, y (un candidato a maestro mediano) trans­
se asignan medios considerables. Por su­ ferir la ajedrecista a mi gru po, a lo q u e me
puesto, los equipos mascu l i no y femeni­ respondió que él mismo la convertiría en
no están bien provistos fina ncieramente gran maestra. Cuando en dos o tres años
y están rodeados de unas atenciones y mis alumnos se hicieron maestros y logra­
cuidados comparables, si no mayores, a ron éxitos notables, este entrenador me
los que recibían en la U nión Soviética. En propuso trabajar con la ch ica, que ya tenía
las mujeres ya se obtienen resultados: en 1 7 años y se había estancado en un nivel
las tres ú ltimas Olim piadas, aún situado de candidata a maestra. Ya no me interesa­
por debajo de las chinas en el ran ki ng, el ba. Poco después la chica dejó el ajed rez.
equipo femenino de Rusia ganó sensacio­ Como d icen, cada cosa a su tiempo.
nal mente. En hombres, lamentablemen­
te, las cosas van peor. No obstante, como Quiero ag rega r a esto que en otros d epor­
d icen, para construir hay que demoler: es tes hay casos en los q ue un entrenador,
i m posible poner en orden de la noche a la que en el pasado n i siqu iera fue u n d epor­
mañana la administración del ajedrez des­ tista mediocre, conduce a su pupilos al más
truida de un país tan g rande. Ya ha cam­ alto nivel. La mejor evidencia de esto son
biado a mejor en térmi nos materiales, así las novedosas tácticas de entrenamien­
como en el prestigio moral y en el estatus to de uno de los entrenadores de fútbol
del ajedrecista profesional y del entrena­ más exitosos del mundo, José Mourin ho,
dor de ajedrez. La afl uencia de personas o nuestro Leonid Sl utsky, que no j ugaron
que desean convertirse en profesionales al fútbol a un alto nivel profesiona l . Una
del ajedrez excede claramente a las que lo persona puede ser un estratega bri l l a nte y
abandonan. Podemos decir que la «ferti li­ com prender perfectamente los esq uemas
dad» supera a la «mortalidad». tácticos del fútbol, desarrollar excelente­
mente los métodos de entrenam iento y la
Volvamos de n uevo a la ciudad de Arma­ d istribución de esfuerzos, y sin emba rgo
vir. Hablemos del hecho de que si h u biera no jugar a l fútbol . Sin embargo, en el aje­
especia listas de un nivel superior, enton­ d rez para enseñar algo necesitas saber, en­
ces de entre l os cientos de n iños de diez tender y hacerlo tú mismo. No tengo nada

208
Sobre el estatus de los jugadores de ajedrez y los entrenadores

en contra de los entrenadores candidatos real, es la edad de 1 0-1 1 a 1 5 años.


a maestro. En los años 70 en la Unión So­
viética convertirse en maestro era algo ta n En el campeonato j uven i l de Rusia en Loo
difícil como hoy l legar a g ran maestro. Yo me pidieron que observara a una ch ica de
trabajé con los candidatos a maestro l lya 1 5 a ños. Vi lo sigu iente. La apertura ag resi­
Botvi nnik y Aleksandr Mijalevsky. Ambos va, aunque poco fiable y deficiente. Cono­
j ugaban muy fuerte y entendían muy bien cimiento superficial. Tendencia a resolver
el ajedrez, aunque para obtener la norma la partida con un ataque de mate. Ataca
de maestro carecían más bien de ca rácter bien. Cálculo de varia ntes seguro. Com­
y de salud que de cond iciones ajedrecísti­ prensión del final confuso. Pensamiento
cas. Han estado viviendo en Israel durante estratég ico débil.
mucho tiempo, donde se convirtieron en
entrenadores de éxito muy demandados. Un cuadro bastante típico. Expresé mis
Llevé a mi grupo a Elena Zayats cuando concl usiones a l especialista que me pidió
estaba en el 7° g rado, a petición de su en­ que observara el j uego de esta ajedrecis­
trenadora en la ciudad de Baranavichi, Ta­ ta. Puedo suponer que a los 1 1 -1 2 a ños
tiana Aleksand rovna Pozdnyak, y a A leksei j ugaba más o menos así. Entonces, si hu­
Aleksandrov lo tomé a la edad de 1 O años biera caído en las manos de un buen es­
a petición de su entrenador de Kobrin, pecialista, sus perspectivas h ubieran sido
Stepa n losifovich Davydyuk. Los honro y disti ntas. Pronto tendrá que ingresar en el
los alabé por e llo. Es g enial cuando todo instituto, y entonces sus prioridades serán
el mundo hace su tra bajo. Por ejemplo, yo otras.
no sé cómo e nseñar ajedrez a ni ños que
no conocen las reglas del j uego; sin em­ Ahora todos pierden la cabeza por los
ba rgo, en Kobrin han desarrollado una campeonatos de Europa y del mundo para
metodología completa con acertijos lógi­ edades de 1 O, 1 2, 1 4, etc. años. Apa recen
cos y ejercicios i nteresantes para los ni ños, multitud de entrenadores que cobran
de los que no tengo ni idea. por clases ind ivid uales, que entrenan a
jóvenes talentos con miras a un éxito in­
¿Por qué me detengo con tanto detalle en mediato. Entiendo que las organizaciones
esta cuestión? Me pa rece que aquí residen deportivas necesiten publ icitar sus éxitos,
l os pri ncipales problemas y la pérdida de obtener premios, reforzar su financiación
jóvenes talentos, que quisieron convertir­ y atraer a patrocinadores. Y sin embargo,
se en j ugadores profesionales, pero per­ ¿quién recuerda hoy al campeón del mun­
d ieron esa oportunidad. Hoy el tiempo se do o europeo de 1 O, 1 2, 14 años, de hace
comprime más que n unca. El ajedrez no seis años? Y todo esto inflama la pasión
es una excepción. Si antes la mejor edad deportiva y la am bición de los padres. No
pa ra que los hombres ganaran el campeo­ ven que esa actitud conduce a un g rave
nato del mundo se consideraba que era deseq u i l i brio en el desarro l lo del ajedrez
de 33 años, hoy esa edad está cercana a de su hijo. Sí, el entrenador que descubre
la jubilación, q ue ronda los cuarenta años. un a un n i ño con talento no lo transferirá
Los grandes maestros tienen qui nce años, a nadie, temeroso de perder posi bles ga­
y Sergey Kariakin lo fue a los 1 2. A sus 25 nancias. Así que vagan de torneo en tor­
a ños Magnus Carlsen ya ganó a Viswana­ neo, a menudo dando un «baño» a otro
than Anand dos matches por el campeo­ niño martirizado. Desde l uego es nece­
nato del mundo. El momento más val ioso, sario jugar el cam peonato reg ional, i nd i­
por no l lamarlo «dorado», para convertir vid ual, por equi pos, apoyar a tu escuela
un ta lento en un gran maestro potencial o infantil, y en partidas clásicas, y en rá pidas,

209
Sobre el estatus de los jugadores de ajedrez y los entrenadores

etc. Sin embargo, ¿para cuándo se deja el


trabajo serio? ¿Y cómo? ¿Y con quién?

¡Si se pudiera explicar a los padres que no


tiene sentido l l eva r a sus h ijos a l campeo­
nato del mundo o de Europa, si no obtu­
vieron el primer, segundo o al menos el
sexto puesto en el campeonato de Rusia!
No es necesario pagar a veces el triple o
más por alojarse en los hoteles «oficiales»,
que proporcionan beneficios a los organi­
zadores del torneo. Hay que explicar que
estos títul os son i l usorios y no representan
un va lor particular. Que en lugar de perse­
g u i r valores imagi narios uno debe l uchar
por lo verdadero, es decir, aprender a j ugar.
En ese caso sería posible que el n úmero de
g randes maestros en Rusia fuera un de un
20 a un 30 por ciento más. Pero el círcul o
despiadado y a está cerrado, y l a s a rd i llas
siguen girando en la rueda. El abandono
de los jóvenes que querían ser profesiona­
les del ajedrez, desechados y desilusiona­
dos, se i ncrementa artificialmente por el
deseo del entrenador de conseg u i r u n éxi­
to instantáneo. Para mí este es un camino
hacia ninguna parte, aunq ue es bastante
comprensible y agradable para muchos
especialistas. Desde l uego los errores en
la metodología y el concepto de trabajo
incorrecto pueden atribuirse y explicarse
fácilmente por la necesidad de obtener un
resultado i nmediato. Y después, como en
el viejo chiste, hacer un gesto de impoten­
cia y decir: «Yo no he sido, yo no he sido».

Para terminar el capítulo, una frase del


g ran maestro John Nunn, de la introduc­
ción a su nota ble l ibro Claves del ajedrez
práctico: «Estoy convencido de que l a ma­
yoría de los ajedrecistas no se aproximan
a todo lo q ue pueden dar de sí, y eso sig­
nifica que es posible a u mentar significati­
vamente la fuerza del j uego, si se entrena
adecuada mente y se emplean en la prácti­
ca los conocimientos adquiridos».

210
Capítulo 1 1
Libros d e ajed rez

Contin uemos l a conversación sobre lo que Tukmakov, Lev Psaj is, y entre los más jóve­
más me interesa como entrenador des­ nes Konstantin Sakaev y el aún más joven
pués de un cuarto de sig lo. Daniel Naroditsky. Durante estos a ños se
ha publicado la colección completa de las
¡ Los l i bros de ajed rez! Hay q u ien dice que obras del fundador de la escuela moderna
el ritmo de la ciencia se ha mu ltiplicado de entrenamiento, Mark Dvoretsky. E n los
por d iez en comparación con la época l i bros de Dvoretsky se puede encontrar
a nterior a los ordenadores, mientras que la respuesta a casi cualquier pregunta y
otros creen que es más correcto hablar elegir un conjunto de ejercicios para eli­
de una aceleración de cinco a d iez veces. minar ciertas deficiencias en el juego de
Sea lo que sea, me sorprendió gratamen­ los alu mnos. Sin embargo, estoy de acuer­
te la aparición de una gran cantidad de do con Sakaev en que estos libros están
libros electró n icos, que pueden ser de diseñados para jugadores de nivel alto, y
g ran ayuda para el trabajo de entrena­ es mejor comenzar con otros menos com­
m iento. Los a utores presentan conceptos plejos. Haré una comparación. Una familia
n uevos, a veces controvertidos y discuti­ joven adquiere una vivienda y piensa en
bles, aunque particula rmente interesante comprar muebles. En principio acuden a
para cuestiones tan importantes como una tienda de muebles domésticos bara­
el perfeccionamiento del ajedrecista, el tos pero sól idos, o incluso a la red sueca
cálculo de variantes y la valoración de la «IKEA», y terminan en una tienda de mue­
posición. Escuché por primera vez térmi­ bles italianos caros y l ujosos, donde los
nos tan curiosos como «j ugada resultan­ ojos se te van a todas partes, la elección
te», «pensamiento en túnel» y «NATI». Me es enorme y los precios prohi bitivos. Todo
sorprendió aprender de losif Dorfman que a su tiempo.
los j ugadores de ajedrez están d ivididos
en dos g rupos: jugadores del momento Por eso me g ustaría empezar con una obra
crítico y j ugadores de la fase técnica. «En brillante de Valeri Beim Calcule con éxito en
mi opin ión, pertenecen al primer grupo ajedrez.
Alekhine, Botvinnik, Spass ky, Kasparov, y
al seg undo Capablanca, Smyslov, Fischer, Desafortunadamente no conozco perso­
Karpov». nalmente al g ran maestro Beim. Hace años
escuché que había un maestro en Odesa
Descubrí nuevos autores: Valeri Beim, John que había abandonado la U n ión Soviética
N u nn, Sarjan G u liev, Zenón Franco, Alfon­ en los años 90 y que se había convertido
so Romero, Amador González de la Nava, en gran maestro en el extranjero. U na h is­
Lars Bo Hansen, Enrique Marín, así como toria habitual. En el año 1 974, d u rante un
los antig uos y venerables grandes maes­ torneo de jóvenes maestros en Chelyabin­
tros soviéticos losif Dorfman, Vladímir sk, compartí habitación con el j ugador de

21 1
Libros de ajedrez

Odesa Semion Palatn i k, y a veces anali­ rencia d e la definición d e pu nto y casilla


zábamos j u ntos. En una ocasión, cuando en el ta blero de ajedrez. Por ejempl o, si en
llegamos a u n pu nto de cambio masivo la Defensa Siciliana un caballo blanco está
de piezas, exclamó en broma y benévola­ situado en dS, entonces ocupa el pu nto
mente: « i Beim! i Beim!». No supe qué q u i­ dS, y si no hay ninguna pieza, entonces
so decir con « i Beim! i Beim!». Memoricé el senci llamente es la casilla dS. U n a frase
nombre, y dura nte el campeonato j uvenil es suficiente para explicarlo; sin embargo,
de Rusia, e n Loo, donde habia u n anima­ pa rece que V. Alatortsev necesitaba para
do mercadillo de l ibros de ajed rez, casual­ este propósito un libro entero.
mente compré e l libro antes mencionado.
I nmediata mente me fascinó. El estilo de Si antes de haber leído el l i bro de Beim me
exposición era fácil y accesible, con el h u­ h u bieran preg untado q ue diera una defi­
mor s uave de Odesa; la lógica de las for­ nición de qué es la combinación, habría
mulaciones y la presentación del material respondido q ue es una varia nte forzada
eran i rreprocha b les, y el a utor expresaba con un sacrificio, q ue proporciona algún
su deseo, plenamente realizado, de ofre­ tipo de ventaja al bando activo. En reali­
cer al lector a l g o n uevo. Aprendí muchas dad, así lo expl icaba siempre cuando daba
cosas i nteresantes como jugador, y tam­ clases a grupos con una cualificación rela­
bién como entrenador. tivamente baja. Porque n u nca se me pasó
por la cabeza dar una defi nición a lo que
En general, me g usta aprender algo que es un golpe táctico o la táctica en g eneral.
va lga la pena, n o veo nada vergonzoso en Sin embargo, Beim abordó la cuestión, por
decirlo y n o d udo en admitirlo a mi vene­ un lado, conceptualmente y, por otro lado,
rable edad. El l i bro comienza con las de­ de una forma accesi ble y concisa: «Comen­
finiciones: ¿Qué es la táctica? ¿Qué es un cemos, seg ún lo acordado, con la defini­
golpe táctico? ¿Qué es una combinación? ción de la esencia del fenómeno que es­
Enrique Marín, a q u ien ya cité anterior­ tudiamos. Resulta q ue aunque el té rmino
mente, escribe en su l i bro: «La subestima­ "táctica" aparece en casi todas las pági nas
ción de la importancia de los términos, de casi todos los l i bros de ajed rez, no es
o con otras pa la bras, la negligencia en la nada fácil encontrar una definición exac­
enseñanza, es e l total olvido del aforismo ta, comprensible y convincente, mientras
de Platón, que d ice: "El conocimiento de los que para otros elementos cruciales, rela­
términos lleva al conocimiento de las co­ cionados d i rectamente con la táctica, sí se
sas"». encuentran defin iciones apropiadas. Por
ejemplo, así es cómo define el concepto
En efecto, los golpes tácticos y las com­ requerido del término «Ajed rez» un sólido
bi naciones son m uy importantes para diccionario enciclopédico (Moscú, Enci­
la comprensión del proceso de determi­ clopedia soviética, 1 990): "La táctica es un
nación de la táctica. Para esto no vale la conjunto de técnicas y métodos de ope­
pena detenerse en el l ibro de Vladímir Ala­ raciones ajedrecísticas ind ividuales, que
tortsev Problemas de la teoría moderna del forman parte del plan estratégico y de su
ajedrez. H u bo u n tiempo en que tuve que culminación''. ¿Qué dice usted sobre esta
viajar en a utobú s desde M i nsk a peq ueñas definición? ¿Ha l ogrado entender la esen­
ciudades de Bielorrusia para asistir a com­ cia de lo que se expresa? Yo, de momento,
peticiones juveni les. Una vez, en un viaje no. Todavía es más d ifíci l estar de acuerdo
de seis horas a Kobrin, l l evé este l i bro con­ con lo expuesto, ya que no está claro en
migo. Lo ú nico q ue se q uedó en mi cabeza a bsol uto por qué es necesario distinguir
es el razonamiento del a utor sobre la dife- los dispositivos y métodos puramente tác-

212
Libros de ajedrez

ticos de cualquier otro procedimiento no debes prepara rte, y de repente te llaman


táctico. ¿O deberían ser considerados tác­ y te dicen que te han incluido en e l equi­
ticos todos los proced imientos anteriores? po, y que mañana debemos i r a u n torneo
Aunque entonces resultaría que en el aje­ importante, fuerte, y más i nteresante que
d rez la táctica es un todo continuo. estudiar la geog rafía. ¡El examen desapa­
Es evidente que se necesita una definición rece, la vida es bel la y sorprendente! E l ex­
más clara. Creo que la mejor manera es ceso como signo de expresión de la táctica
esta: la táctica tiene el objetivo de resolver en ajed rez, es un hallazgo figurativo de
los problemas del momento actual, es decir, Valeri Beim excepcional mente apropia­
los problemas q ue requieren una solución do, que está respaldado por importantes
aquí y a hora». ejemplos ajedrecísticos. Este es uno de
e llos.
Breve, accesible y sin sombra de engorro­
sa. Después el autor hace un comentario
exacto y agudo: «Para mí también es m uy
EJERC/C/0 8
importante la circunstancia de q ue en el
ajedrez la d iferencia entre los procedi­ E. Pogosiants ( 1 963)
mientos tácticos y otros tipos de proce­
d i mientos empleados para resolver pro­
blemas apremiantes, transcurren en g ran
medida a través de l íneas d e percepción
emocional. En otras palabras, los j ugado­
res de ajedrez conocen tradicionalmente
como operaciones tácticas aquellas que
a pri mera vista parecen inesperadas, ori­
g i nales, y que con frecuencia cambian
d rásticamente la dirección y la i ntensidad
de los acontecimientos que transcurren
sobre el tablero. En la vida cotidiana estos
fenómenos se denominan excesos». Estudio

Bien d icho. Cuando se trata con jóvenes


de 1 O a 1 3 años, para ellos la palabra ex­
ceso es desconocida. No o bstante es bas­ SOLUCIÓN: 1 Wlc6+ @b8 2 Wld6+ @ca 3
tante fácil explicar su sign ificado. Tanto Wld8+ @b7 4 Wlxb6+!! @xb6 5 as+, y las
en la vida como en el ajedrez los excesos blancas ganan: 5 ... ma6 6 tt:lcs++, 5 ...
pueden ser alegres o tristes. Pasas por alto mb7(c6) 6 ttJ d8+
u n golpe táctico i nesperado, y tu posición
se derrum ba. Hoy tenías planeado i r con
tu papá a un torneo de blitz, pero tu pa­ Dice Beim: «¿Por qué era d ifícil ver por an­
d re ha tenido la noticia de que su anciano ticipado la milagrosa cua rta j ugada de las
tío fal leció en el pueblo, y en vez de i r a blancas? Porque es el mismo exceso men­
u n torneo de blitz tuviste que asistir a un cionado anteriormente, u n fenómeno que
fu neral. O has asestado un bel lo golpe rompe el ritmo habitual del transcurso
táctico y has vencido espectacularmente. de la vida. Un fenómeno i nesperado, bri­
Tienes un exa men difícil y aburrido en la llante, excepcional. La psique h umana
escuela sobre una asignatura que no te no sabe cómo superar esas barreras sin
g usta (por ejemplo, geografía), para el que esfuerzos (¡en ellos está toda la esencia!)

213
Libros de ajedrez

ad icionales». nario de Ajedrez d a esta definición: "Golpe


combinativo, q ue se inicia con una j ugada
Comprobé en la práctica la afirmación de combi nativa, general mente asociada a
Beim mediante la presentación de esta po­ u n sacrificio, y con frecuencia inesperada
sición, aparentemente no demasiado difí­ para el adversario''. En pri ncipio esta es
cil, a a lgunos buenos candidatos a maes­ una buena definición, que en g ran medi­
tro, que poseían una buena capacidad de da concuerda con nuestra formu lación de
cálculo de varia ntes, dándoles 1 5 mi nutos la noción de táctica. Por lo tanto podemos
para pensar. Encontraron la solución, aun­ estar de acuerdo con esta defi nición, solo
q ue con d ificu ltad. Y en las variantes más necesita un l ig ero retoq ue. En primer lugar,
largas, ramificadas y aparentemente más u n golpe táctico puede ser perfecta mente
complejas, los jóvenes se orientaron mu­ una unidad i ndependiente, no siempre
cho mejor. se requiere que la conti nuación tenga un
aspecto combi nativo. En seg undo lugar,
Y aún es más i naccesible la j ugada 2 J\g8- u n golpe táctico no siempre va asociado
b3!! de este estudio de A. Gu rvich, com­ a un sacrificio (y además, no es obligado
puesto en el año 1 959. que el inicio sea una j ugada combinativa,
aunque esto es un detalle insign ificante),
aunque es necesario que haya un "exceso';
es decir, que lleve a un cambio rad i cal en
la situación que hay sobre el tablero».

En calidad de ilustración de sus pensa­


mientos Beim da una serie de ejemplos, y
entre ellos el siguiente es especial mente
indicativo.

POSICIÓN 54
1 J\g8! �b2! (1 ... iixa4? 2 g h5++) Max Euwe - Alexa nder Alekhine
Ámsterdam 1 935 {m/20)

2 J\b3!! füb3 3 �a8! i>xa4 4 i>b6++


Esta es una posición famosa, que Mark
Sigamos avanzando. Así es cómo Beim ex­ Dvoretsky i ncl uye en el capítulo «El pen­
plica lo que es u n golpe táctico: «El Diccio- samiento preventivo». La superioridad

214
Libros de ajedrez

de las bla ncas es indudable. Las fuerzas así?


negras están clavadas en la columna <<a>>, La razón no consiste en que esta manio­
la estructura de peones de las blancas es bra prevenga la posibilidad de un ataque
m ejor, y su alfil domina en el centro del táctico del adversario (con frecuencia los
tablero. Todo esto es correcto y lógico, sin gol pes tácticos se pueden preve n i r por
embargo las negras amenazan l i berarse medios más comu nes), sino en la forma en
con la jugada 30 ... ii.bS!, y la ventaja de que se ha realizado: la torre se tra sl ada a
las blancas comenzará a derretirse rá pi­ una casil la donde está protegida bajo una
damente. Euwe encontró la elegante solu­ condición específica, la apl icación del con­
ción táctica 30 �a2!!, que defiende l a torre tragolpe del adversario. Por lo tanto, por
con el alfil dS a través del peón c4, tras l o sus características la j ugada trigésima de
c u a l la partida de l a s negras s e desl iza por las blancas se corresponde adecuadamen­
la pend iente. te con la noción de exceso, postulada en
este capítu lo».
El jue g o conti nuó de la siguiente manera:
30 ... ©e7 31 f4! gxf4 32 gxf4 @f6 33 e4 gS 34 Si esto no lo hubiera expresado Beim, sino
fS! hS 35 h4! gxh4 36 @h2 @gs 37 @h3 �as Tarrasch, N imzowitsch o Lasker, o más
38 ib7! @f6 39 ids @gs 40 ib7! @f6 41 adelante cualqu iera de l a l ista de cam­
ic8 Las negras abandonaron. peones del mundo, entonces haría m ucho
tiempo que e l concepto «exceso» estaría
Son i nteresantes los comentarios de Beim: vagando de un manual de ajed rez a otro,
«A pesar de que ya se ha d icho mucho so­ y probablemente se habría convertido en
bre la presente posición, considero que un término popular como «sobreprotec­
es necesario agregar un razonamiento ción» o «centralización del rey en e l fi na l».
adicional, importante para nuestra inves­
tigación. ¿Cómo podemos apreciar este razona­
En primer lugar, sostengo que la j ugada miento de Beim? « . . . Pues un golpe táctico
trigésima de las blancas, que es lo más es la unidad de medida mínima de la táctica
destacado de todo e l final, fue un golpe ajedrecística. ¿Cómo debe entenderse esta
táctico, y sin embargo en este caso este frase? Porque la táctica no es un objeto,
golpe no fue un suceso aleatorio, sino sino u n fenómeno, y no se puede medir
todo lo contrario, pues ayudó al bando cuantitativamente ("Si hace el favo r, iP é­
fuerte a resolver un problema posicional seme doscientos gramos de táctica!"), y
i mportante. En otras palabras, ayudó a su encarnación física en el tablero se ob­
las blancas a i mplementa r su l ínea de jue­ tiene mediante golpes tácticos. Lo d icho
g o estratégica. Esto está de acuerdo con se puede expl ica r fácil mente con e l ejem­
n u estra noción de táctica como un ins­ plo de un muro. Un muro no puede existir
trumento para resolver problemas espe­ como un todo ind ivisible, necesariamente
cíficos q ue surgen d u rante la implemen­ debe estar compuesto por elementos se­
tación de la l ínea estratégica planificada. parados: bloques de h ormigón o de otro
Este importante tema lo d iscutiremos con tipo, como troncos, piedras, lad rillos. Para
mayor detal le más adelante. la táctica estos «ladrillos» son los golpes
La seg unda o bservación también se re­ tácticos.
fiere a la famosa trigésima j ugada de las
blancas. Como se d ijo anteriormente, es Cu riosamente, el l i bro de Beim fue publi­
u n golpe táctico. Sin embargo, no hay en cado por la editorial Russian Chess House
ella n i nguna intriga especial, y no va l iga­ en mayo de 201 2. Ha pasado mucho tiem­
d a a u n sacrificio. ¿Por qué l o denomino po, y no he visto ning u na crítica al respec-

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Li bros de ajedrez

to en las revistas de ajed rez o en las "sites" h icimos a ntes: La combinación es un sis­
más popu lares. Lo más probable es que en tema de golpes tácticos entrelazados entre
el espacio postsoviético la g ente empiece sí, que tiene una naturaleza forzada y está
a leer menos. Se estudian pri ncipal mente dirigido a la obtención de beneficios para
los li bros de jugadores famosos y a utores el bando activo. Es un sistema, porq ue en
reconocidos, y el resto del tiempo lo aca­ la combi nación, que a menudo com ienza
para el ordenador. con algún tipo de g ol pe táctico, los even­
tos posteriores fluyen a través de este
La presentación teórica sobre el capítulo gol pe, después de algunas j ugadas con
dedicado a la «táctica» lo concluye con frecuencia sigue otro gol pe, y así s ucesi­
la defi n ición del término q ue, de acuerdo va mente. La obligatoriedad de la combi­
con el ingenioso comentario del a utor, es nación, en lazada e ntre golpes tácticos, es
el más famoso « representante de la familia su característica más i mportante, que está
de los tácticos», la combinación: garantizada por la presencia de una serie
de movimientos que no tienen en su i nte­
«Repetidamente se han hecho i ntentos rior el elemento del exceso. Por supuesto,
para encontrar una defi n ición exacta y la combi nación persigue el objetivo de
satisfactoria de este térm ino. Es ampl ia­ proporcionar beneficios al bando activo,
mente conocida la defi nición dada por y esto también coincide con la defi n ición
Mijaíl M. Botvi n n i k: "La com bi nación es de Botvin n i k.
u na variante forzosa con un sacrificio, que Ahora reunamos todo lo d icho sobre la
redu nda en favor del bando activo". Esta táctica.
defi n ición me parece bastante acertada, En ajed rez la táctica se ocupa de los pro­
con la excepció n de un deta l le importan­ blemas que requieren una sol ución i n me­
te, del cual hablaré más tarde. Por su pues­ d iata. Trad icionalmente los ajedrecistas
to, la defi n ición de Botvin n i k fue criticada, entienden como métodos tácticos de ac­
porq ue siempre es agradable critica r. Las ción ajedrecística aquellos métodos que,
críticas, básicamente, se red ucían al hecho a pri mera vista, parecen inesperados, origi­
de que existen combi naciones sin sacrifi­ nales, con frecuencia con una dirección muy
cio. Por lo tanto se presentaron otras suge­ errática, con un intenso desarrollo de los
rencias. H u bo i ntentos para mejorar esta acontecimientos sobre el tablero. En otras
definición; por ejemplo, en el ya conocido palabras, lo q ue generalmente llamamos
Diccionario de Ajedrez: "La combinación es excesos.
una variante forzada en la que se emplean La táctica es un concepto abstracto. En­
diversos m étodos tácticos; por l o general cuentra su encarnación sobre el ta blero
el elemento concom itante de la combi­ de ajedrez a través de golpes tácticos, que
nación es el sacrificio''. En esencia, esta son l os excesos en el j uego del ajedrez y
defin ición no se diferencia mucho de la al mismo tiempo los elementos mínimos
de Botvi n n i k; solo se a ñade la mención de de la táctica ajedrecística. A parti r de es­
la presencia de motivos tácticos, mientras tos elementos, como con los ladri l los, se
que se pone en d uda la n atura leza obl iga­ construye la combinación de ajedrez, que
toria de la presencia de un sacrificio. es un sistema de golpes tácticos y ligamen­
Esta definición ya se aproxima mucho a tos entre ellos. Tiene una naturaleza forzada
mi visión del problema, a u nque me pa­ y la tendencia a obtener beneficios para el
rece q ue aquí todavía es posible una me­ bando activo».
jora. Por lo tanto, quisiera presentar a su
atención mi propia defi n ición, sig u iendo Solo tengo u n comentario, y se reduce a
consistentemente las concl usiones que la preg u nta preferida de Beim: «¿Cómo

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Li bros de ajedrez

se las arregló par