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Historia

Vitrinas del Museo Histórico Municipal

El escudo de la ciudad resume su historia, un escudo coronado con tres torres que representan los tres castillos
de la localidad: El Castillo del Río, el Castillo del Aljau y el Castillo del Calvario. Las letras A y S sobre campo rojo de
amapolas, una P sobre monte, y el río Tarafa, afluente del Vinalopó.

Históricamente, Aspe ha sido un pueblo muy bien comunicado desde la antigüedad, pues se encontraba en el
pasillo natural que forma el río Vinalopó y que ha unido el interior con la costa. Su antiguo emplazamiento (Aspis)
constituía una de las posadas de la Vía Augusta romana.

La situación geográfica de Aspe, emplazado en el centro del corredor natural del Vinalopó, influyó decisivamente
en su origen. El primer asentamiento humano del que se tienen noticias se remonta a los restos paleolíticos
encontrados en el "Peñón de la Ofra; Cueva del Rollo o del Sol", aunque es durante la Edad del Bronce en la que
se constata un notable aumento de la densidad de población. De esta época datan los hallazgos del "Tabayá" y
"Murón de La Horna"; uno de los más importantes de este período en la provincia. Del período tardorromano
existen restos de una vivienda en el "Tabayá" y del alto medieval, cuenta con una necrópolis excavada en
"Vistalegre", con hallazgos de presentes funerarios en 63 tumbas.

Con la ocupación musulmana en el siglo VIII, Aspe pasa a formar parte de la provincia musulmana conocida como
Cora de Tudmir. En el siglo XI la población pasa al reino Taifa de Denia y es cuando aparece el nombre de "Asf",
citado por primera vez por el geógrafo árabe Al-Udri, formando parte como alquería en el itinerario de Murcia a
Valencia. Los árabes, quienes ocuparon lo que se ha conocido durante siglos como "El Azp Viejo", proyectaron su
cultura y su religión, fundando "El Aspe Nuevo". Canalizaron para el riego de sus huertas las aguas que discurrían
libremente por el río Tarafa, que fueron encauzadas desde las cotas de nivel más altas creando una huerta fértil,
regada por las acequias Aljau y Fauquí, cuyos nombres perduran todavía.

La conquista cristiana se efectuó por el infante Alfonso (futuro Alfonso X el Sabio) alrededor del año 1250, pues
así se acordó con el Tratado de Almizra, siendo reconquistada así Aspe para la corona de Castilla. A raíz de la
conquista fue encomendada la villa al Señor de Villena, el infante Manuel de Castilla, hermano de Alfonso X, como
parte del apanage castellano de Villena. Al infante le sucedería su hijo, Don Juan Manuel, Príncipe de Villena y uno
de los grandes escritores castellanos de la Edad Media.

Tras la sublevación musulmana del año 1265, Alfonso X de Castilla debió de pedir ayuda al monarca aragonés
Jaime I; éste ayudó al señor de Villena, Manuel de Castilla, a recuperar sus villas sublevadas. El rey Jaime I el
Conquistador (Jaime I de Aragón) se hizo servir de un caballero cercano y acaudalado, D. Miguel Díez que dispuso
de aproximadamente 1000 soldados para entrar en Aspe. Conquistar Aspe, según cuenta la leyenda, fue una de
las batallas más duras para el Caballero D. Miguel Díez, y el rey Jaime I, después de la contienda, concedió el título
de "Caballeros Fidelísimos" a la guardia superviviente de Aspe así como concedió Título nobiliario a D. Miguel Díez
como Marqués de la Horna, títulos que aún se conservan aunque sin reconocimiento jurídico. Por ello es que,
todos los ciudadanos de Aspe, son reconocidos como Caballeros distinguidos en "Semper Fidelis".

En 1296, Jaime II invade estos territorios violando el Tratado de Almizra, actuación que acabaría con la renuncia
de Aspe por su señor, El Príncipe de Villena, Don Juan Manuel, a cambio de otras villas en compensación. Pasaría
así a pertenecer a la Corona de Aragón y a formar parte del Reino de Valencia, produciéndose la incorporación
plena tras la Sentencia Arbitral de Torrellas en 1304. El 28 de noviembre de 1497, don Gutierre de Cárdenas
compra la villa de Aspe a don Joan Roís de Corella, conformando con Elche y Crevillente el Marquesado. Las tres
villas, junto a Torrijos (Toledo) y otros municipios, permanecieron bajo la misma autoridad y administración
señorial durante tres siglos y medio.

Arco del Ayuntamiento y Escudo de Armas

Los albores del siglo XVII son determinantes en la historia de Aspe por la expulsión de los moriscos. La mayoría de
los 2.250 vecinos que contaba Aspe en el año 1609 son expulsados de la población, quedando ésta prácticamente
vacía, las labores agrarias paralizadas, y, en definitiva, suspendidas la mayor parte de las actividades económicas.
El Señor titular de la Villa intentó paliar el vacío demográfico atrayendo a gentes de otras zonas. Se crea para ello
la "Carta Puebla", el 22 de mayo de 1611, documento por el cual el Duque de Maqueda hacía donación de lotes
de tierras a los nuevos colonos, fue repoblada por habitantes provenientes de Castilla, especialmente de Torrijos,
razón por la cual el castellano se hizo de forma posterior lengua general de la población [1]. La casa señorial de
Maqueda-Arcos-Altamira percibía la gran mayoría de los impuestos, y por ello promovió y financió los edificios
más singulares de Aspe: el ayuntamiento, terminado de construir en 1641, el hospital, la Casa Palacio y la Iglesia
Parroquial, cuya obra se inició a finales del siglo XVII.

El siglo XIX trae importantes cambios administrativos. En 1834, se constituye la provincia de Alicante como tal y
en 1839 se produce la separación de la pedanía de Hondón de las Nieves. En 1851, una serie de disposiciones
legales terminan con el Régimen Señorial y la Casa de Altamira cede los derechos de la tierra a los enfiteutas
aspenses mediante venta.

En 1915 fue constituida la Comunidad de Propietarios de Agua y al año siguiente, el 20 de julio, se comenzó a
subastar el agua en la sede de la Comunidad. El 15 de agosto de ese mismo año se inauguró el Asilo de Ancianos,
fundado por María Botella Cremades; el 25 de marzo de 1922 se inaugura el Teatro Wagner; el 13 de mayo de
1928 funciona el servicio de aguas a domicilio; en 1942 se inaugura el Parque Dr. Calatayud, y en 1948 se
ensancha el Puente del Baño y se asfalta la carretera.