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El horripilante caso de los bebés despedazados

El tráfico de órganos infantiles en Latinoamérica es un ejemplo fascinante de la expansión mundial de

un bulo

Había una vez un caserón perdido en los arrabales de una ciudad centroamericana.
Dentro, una veintena de bebés dormían en cunas desvencijadas. Dos mujeres se
encargaban de cebarlos. De vez en cuando, algún extranjero acudía a llevarse alguna de
las criaturas, arropado por las sombras del amanecer. Y aquel niño nacido en la miseria
acababa vendido por pedazos: una pequeña córnea por aquí, un riñoncito por allá, para
salvar la vida de otros infantes de familias adineradas de un lejano país. Esta versión
moderna de Hansel y Gretel, aún más terrorífica y sin el final feliz del cuento de los
hermanos Grimm, recorrió América Latina a finales del siglo XX y, a pesar de los
desmentidos, movilizó a ONG y al Parlamento Europeo, y acabó incrustada en el
imaginario mundial.

El tráfico de órganos infantiles constituye un caso fascinante, y paradigmático, de fake


news, o bulo, como se ha llamado siempre. Reúne los mismos ingredientes que hemos
visto en episodios recientes, ya sea las elecciones de Estados Unidos o la crisis catalana:
una estrategia, unos agentes propagandistas (periodistas, ONG, políticos), unos tontos
útiles (periodistas, ONG, políticos) y un público crédulo. Solo faltaban Internet y las redes
sociales, que no existían aún.

Había una vez un caserón perdido en los arrabales de una ciudad centroamericana.
Dentro, una veintena de bebés dormían en cunas desvencijadas. Dos mujeres se
encargaban de cebarlos. De vez en cuando, algún extranjero acudía a llevarse alguna de
las criaturas, arropado por las sombras del amanecer. Y aquel niño nacido en la miseria
acababa vendido por pedazos: una pequeña córnea por aquí, un riñoncito por allá, para
salvar la vida de otros infantes de familias adineradas de un lejano país. Esta versión
moderna de Hansel y Gretel, aún más terrorífica y sin el final feliz del cuento de los
hermanos Grimm, recorrió América Latina a finales del siglo XX y, a pesar de los
desmentidos, movilizó a ONG y al Parlamento Europeo, y acabó incrustada en el
imaginario mundial.

El tráfico de órganos infantiles constituye un caso fascinante, y paradigmático, de fake


news, o bulo, como se ha llamado siempre. Reúne los mismos ingredientes que hemos
visto en episodios recientes, ya sea las elecciones de Estados Unidos o la crisis catalana:
una estrategia, unos agentes propagandistas (periodistas, ONG, políticos), unos tontos
útiles (periodistas, ONG, políticos) y un público crédulo. Solo faltaban Internet y las redes
sociales, que no existían aún.

“El relato incorpora viejas convicciones, miedos y fantasmas y desemboca en una


moraleja: la denuncia del insaciable ogro imperialista, que devora los recursos de los
países pobres, incluidos sus niños, que son su futuro”, afirma Verónique Campion-
Vincent, antropóloga del CNRS (centro nacional para la investigación científica de
Francia). La fábula inmemorial del sacrificio de niños inocentes, ya sea a manos de
romanos o de judíos; la figura del científico maligno, tan repetida en la literatura y el cine,
y el mito del buen salvaje y del pérfido hombre blanco alimentan una leyenda que se
superpone a la cruda realidad centroamericana de aquellos años: la pobreza que atenaza
a esos países y la falta de control en las adopciones, además de la lucha por el poder que
enfrenta a unas guerrillas entrenadas por Cuba a regímenes dictatoriales apoyados por
Washington. A ello se añade un fenómeno que se iría desarrollando con el avance de los
trasplantes: la venta voluntaria, e ilegal, de órganos por parte de adultos.

El bulo de los bebés de repuesto se diluyó con la caída del muro de Berlín, en 1989…,
para rebrotar en 1992, exactamente con los mismos patrones. Las mafias, los niños
desvalidos que desaparecen para regresar luego a sus casas con un costurón en el
costado y los inefables “testigos” Villeda e Hichos desfilaron de nuevo en las páginas de la
revista mensual Le Monde Diplomatiquey en otro informe del Parlamento Europeo, que
volvió a cubrirse de gloria. Casi tanto como los jurados que entregaron dos premios
periodísticos en Francia (el Albert Londres, en 1995, a Marie-Monique Robin) y en España
(el Juan Carlos I, en 1996, a Ana Beatriz Magno) por sendos trabajos sobre casquería
infantil en Colombia y Brasil, a pesar de las protestas de científicos y de colegas que
desvirtuaron los “reportajes”. Luego, de nuevo, se hizo el silencio y el bulo se diluyó.
Aunque nada garantiza que Baudilio Hichos y los niños sin córneas no vuelvan a
estremecer algún día a la humanidad.

Detienen en México a narcotraficante


relacionado con red de tráfico de órganos
Las autoridades mexicanas anunciaron hoy la detención de Manuel Plancarte Gaspar,
investigado por el homicidio de menores de edad y sobrino de uno de los líderes
del cartel de Los Caballeros Templarios, Enrique Plancarte Solís.
Según informó el secretario de Seguridad Pública del estado de Michoacán, Carlos
Hugo Castellanos, el arresto se llevó a cabo el pasado jueves en la localidad
de Tarímbaro.
Junto a Plancarte fue detenido Ricardo Morales, acusado también de estar vinculado con
una red de tráfico de órganos tomados de menores que eran secuestrados y trasladados
a casas de seguridad.
En esos lugares la banda contaba "con equipo y médicos para extraer sus órganos y
posteriormente venderlos", afirmó el alto funcionario en declaraciones a los periodistas
en Morelia, capital de Michoacán.
Según la información oficial, Plancarte Gaspar, de 34 años, pertenece a un grupo del
crimen organizado no identificado, presumiblemente los "templarios", que operan
fundamentalmente en Michoacán.
Su tío Enrique Plancarte Solís, alias "Kike Plancarte", es uno de los dos principales
dirigentes de los "templarios" que están prófugos, junto con Servando Gómez Martínez,
alias "La Tuta".

Las autoridades mexicanas ofrecen una recompensa de 10 millones de pesos (unos


770.000 dólares) a quien dé información que lleve a la detención de "Kike Plancarte", la
tercera parte de la recompensa fijada por "La Tuta".
Las autoridades han asestado duros golpes a los "templarios" en las últimas semanas con
la detención de algunos de sus dirigentes o la muerte de otros en choques armados con
las fuerzas de seguridad.

Macabro testimonio: Paula Nicole habría sido


vendida a traficantes de órganos
José Germán Paguatián, el primer capturado por la desaparición de la niña Paula Nicole
Palacios declaró ante la Fiscalía la supuesta forma como la menor fue secuestrada en
diciembre de 2014.

El acusado aseguró que fue contactado por Blanca Digna López López, quien sería la
autora intelectual del plagio. Según su testimonio, la mujer se dedicaba al tráfico de armas
y de vehículos robados, así como al tráfico de niños.
“Me decía que habían [sic] vueltas así, que por cada niño daban entre 50 a 60 millones.
Que ella tenía contactos en Cali y con unos manes de Bogotá”, testificó Paguatían.

Sobre el secuestro, el hombre declaró: “Yo vi a Blanca y a Yolanda (Matabajoy) en la


entrada del colegio y la niña. Miré que estaba por ahí a unos 5 metros; ahí Blanca me hizo
señas que ahí estaba la niña y en ese momento o me bajé y abrí la puerta y se montó
Yolanda, subió a la niña; yo me monté detrás de ella y la sujeté a la niña”.

La menor fue mantenida en la camioneta y sofocada para que no gritara con una bufanda.
Con la misma prenda, le amarraron las manos. Posteriormente los secuestradores la
trasladaron por la carretera Panamericana.

El procesado aseguró que por su participación en el plagio recibió un millón de


pesos. Sobre las razones de López López para secuestrar a la menor y posible paradero,
Paguatián dijo: "se rumoraba entre el pueblo que la señora Blanca López tenía una serie
de problemas con la familia de la menor Paual Nicoel. Se decía que la familia le debía una
plata y que por eso ella tomó a la niña y la vendió, y ella misma la fue a entregar a Cali”,
En cuanto a qué pasó con la niña, el procesado sostuvo: “Lo último que supe, fue que la
vendieron por una venta de órganos y que los compradores estarían en Cali, esperando la
llegada de la menor y no sé para dónde se la llevarían. En este momento no sé si está
viva o muerta”.

Las autoridades avanzan en las investigaciones para esclarecer el paradero de la menor.

Perú: la red de tráfico de bebés que vendía a niños


por US$1.200 y de la que formaba parte un
exdirector de la policía
En Perú los bautizaron como "Los desalmados del tráfico humano".
Tras 18 allanamientos de hogares y 14 detenciones, el Ministerio Público de Perú
(Fiscalía) anunció este martes que desmanteló una red de tráfico y venta de bebés.

Entre los arrestados se encuentra el exdirector nacional de Policía de ese país, Raúl
Becerra Velarde.

 "Ya no recuerdo cómo jugar": la investigación de la BBC sobre el tráfico sexual


del que son víctimas las niñas y adolescentes rohingyas

La banda criminal, según los reportes oficiales, "captaba a embarazadas que acudían a
clínicas de Arequipa (sur)" para traficar con los menores e incluso vender sus
órganos.

En pocas horas de conocido el caso, centenares de peruanos expresaron su indignación


por las actividades de la red delictiva.

La policía todavía está investigando si los niños fueron vendidos a parejas extranjeras que
buscan adoptar o a bandas de traficantes de órganos. (Foto de archivo)

Medios locales reportan que la cabecilla de la organización era la pareja de Becerra.

El exdirector de Policía, según los reportes, era la mano derecha de la organización y se


encargaba de recibir y mantener a los bebés antes de que fueran vendidos.

El diario peruano El Comercio informó que los recién nacidos eran traficados por
alrededor de US$1.200.

De acuerdo a lo que informó la fiscal regional Rosmery Palomino, los "desalmados del
tráfico humano" se dedicaban a los delitos de tráfico de personas "en modalidad de
venta de bebés".

 Lo que se sabe del mayor operativo contra el turismo sexual en Cartagena que
desmanteló una red que abusaba de 250 menores

 "A veces me electrocutaba": los niños y adolescentes traficados y esclavizados


en Reino Unido como jardineros de cannabis

La autoridad judicial añadió que una investigación iniciada en mayo de este año logró la
identificación de 14 integrantes de la banda criminal.

"Se rescató a una menor de cinco meses de edad en los allanamientos, es decir,
resultado exitoso al 100 por ciento", destacó la fiscal.

Mendoza anticipó que, pese al "megaoperativo" realizado, las investigaciones sobre los
presuntos vinculados con esta red de traficantes no han concluido.

Más de 500 policías participaron en las redadas producidas entre el lunes y el martes.

Casi US$3.000 fueron incautados durante los operativos.


Las autoridades sostienen que la red de traficantes operaba "convenciendo" a mujeres
embarazadas de escasos recursos para entregar a sus hijos.

La policía todavía está investigando si los niños fueron vendidos a parejas extranjeras que
buscan adoptar o a bandas de traficantes de órganos.

Entre los arrestados se encuentran un ginecólogo y un pediatra, así como tres mujeres
que supuestamente "pescaban" a mujeres embarazadas pretendiendo ofrecer abortos
ilegales.

Actualmente, el aborto solo se permite en Perú cuando la salud física o mental de una
mujer está en riesgo. (I)

Un error de los compradores delata la venta de un


niño por 160 dólares
Un error causado por la desesperación de los supuestos compradores delató la
venta de un niño por 160 dólares (140 euros), minutos después de su nacimiento, en un
municipio del norte de Nicaragua, informó hoy el Gobierno local.
El negocio fue descubierto ayer, cuando Edgardo José Espinoza Mendieta y su hija
Daniela Espinoza Mendieta, protagonizaron un escándalo en torno al parto de Vekel
Maradiaga, de 18 años, en el Hospital Primario del municipio de San Juan de Río
Coco, cerca de la frontera con Honduras, según un informe preliminar emitido a través
de medios del Gobierno.
Encargados del hospital notaron que algo andaba mal, porque la pareja estaba más
preocupada por el bebé que su progenitora y la madre de ésta, María Maradiaga,
quien confesó la venta del recién nacido mientras los supuestos compradores huían.
Según la abuela del bebé, su hija había acordado la venta por razones económicas,y
porque la compradora no puede tener hijos. El Gobierno de Nicaragua informó del
arresto de los compradores, así como de la supuesta cómplice Martha Lorena
Mendieta Estrada y Ofelia Salazar, quien habría hecho el contacto entre las partes.
También fue arrestada Vekel Maradiaga, quien se mantiene bajo custodia policial en
el Hospital de Somoto, cerca de San Juan de Río Coco. El bebé fue entregado a
representantes del Ministerio de la Familia, según la información oficial.
El macabro negocio en el que los niños son la
mercancía
“Vendo mis óvulos”. “Quiero alquilar mi vientre”. Avisos como esos, aparentemente
legales y que circulan en la web y en las redes sociales, son usados como fachada por los
que mueven el negocio de tráfico de niños en Colombia.
A través de una de esas ofertas fue que una pareja de españoles que hoy está presa en
Bogotá compró, en julio pasado, a una bebé de apenas cinco semanas de nacida por
la que pagaron 18.000 euros a la madre biológica.

El contacto fue un médico que sigue trabajando como ginecólogo en Armenia y que
ofreció conseguirles un vientre alquilado por 1.200 euros. Supuestamente el proceso de
fertilización no funcionó y la mujer terminó entregándoles a su bebé, que fue registrada
por el español como si en realidad fuera su propia hija.

La jugada fue detectada por una funcionaria de Migración Colombia a la que le


pareció sospechoso que una bebé tan pequeña viajara sin su mamá. En el último
año, otros dos casos similares fueron detectados en los aeropuertos de Bogotá y
Medellín.

Aunque no se ha logrado comprobar la existencia de una red que maneje ese macabro
tráfico, lo que sí parece haber es un mercado en el que parejas extranjeras sin hijos miran
hacia Colombia y no utilizan los canales establecidos para ese proceso por el Instituto
Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), que es la autoridad que regula las adopciones
en el país.

En Medellín, una estadounidense de 25 años fue detenida cuando pretendía viajar


con un bebé de dos meses. Iba hacia Guadalajara (México). Presentó un permiso
supuestamente firmado por el padre que resultó falsificado y que fue detectado porque el
oficial de Migración notó que la huella del registro civil y la de la autorización de salida del
país no eran las mismas.

La justicia no ha dicho la última palabra sobre estos casos, que son de los pocos
detectados de posible venta de menores. La Dirección de Protección de la Policía dice
que las redes los llevan no solo para adopción, sino para trabajo forzado, mendicidad,
explotación sexual y matrimonio servil. El tráfico también se mueve dentro de las
fronteras, de una región a otra, para turismo sexual y venta de estupefacientes.

Este año, Migración Colombia ha detectado 36 casos de niños que iban a ser
sacados del país sin el cumplimiento de todos los requisitos, y en los últimos tres
años la cifra suma 113. La mayoría de los casos –seis de cada diez– corresponde a
disputas familiares. Pero hay un número importante de casos que atañe al fenómeno de
trata de personas.

Por ejemplo, entre las autoridades nacionales hay preocupación por un significativo flujo
de niños ecuatorianos. Los investigadores creen que muchos viajan en busca de un
reencuentro con sus familiares que entraron ilegales a los Estados Unidos y que pagan a
redes de tráfico de migrantes para que les lleven a los pequeños. El 18 de junio, dos
hermanos nacidos en Ecuador se presentaron solos en un puesto de control en el
aeropuerto El Dorado. Su destino era San Pedro Sula, en Honduras, con escala en San
José de Costa Rica. Ninguno tenía el permiso de salida del país de parte de sus padres, y
los peritos detectaron que los sellos de migración puestos al atravesar la frontera habían
sido reportados como hurtados días antes. Mientras tanto, en otro puesto de control un
ciudadano ecuatoriano estaba pendiente de los niños. Fue detectado y aceptó que era su
acompañante.
En los expedientes en los que la Fiscalía, Policía y Migración Colombia trabajan
conjuntamente aparece que estas redes cobran entre 6.000 y 10.000 dólares por los
documentos y tiquetes para el viaje de los niños. La ruta comienza por tierra desde
Quito hasta Bogotá. En la capital toman un vuelo hasta países de Centroamérica, donde
comienza un duro viaje terrestre que los lleva a México y luego, por el ‘hueco’, a Estados
Unidos. Una vez son detectados, el ICBF recibe a los niños durante el tiempo que dura
tramitar con los consulados la búsqueda y ubicación de familiares.
En el país, los usan para microtráfico y ‘turismo sexual’
‘Los Embajadores’. Ese es el nombre de la banda que en los últimos dos años se dedicó a
‘comprar’ niños para la venta de estupefacientes en Soacha (Cundinamarca) y en dos
localidades de Bogotá: Engativá y Fontibón.
El pasado viernes fue capturado el último de los 15 miembros de la red, que exigía a los
menores vender en los colegios y en las calles dosis de marihuana hasta completar
100.000 o 110.000 pesos diarios.
La investigación se inició cuando la madre de uno de los menores reclutados, que había
llegado a Soacha desplazada por la violencia, denunció que ‘los Embajadores’ la
amenazó de muerte si el niño se negaba a vender la droga. El general William René
Salamanca, director de Protección de la Policía, dice que la instrumentalización de niños
en el delito es otra de las formas de tráfico de menores de edad, pero a nivel interno.
“Traían los estupefacientes del Cauca, acá los empacaban y se los entregaban a los niños
para que los distribuyeran”, dijo el general Salamanca.
Los menores eran reclutados en parques, centros comerciales y a las afueras de los
colegios. Les ofrecían 15.000 pesos de las ventas o dosis.
Esa estrategia de reclutamiento la utilizaba una red de explotación sexual en la Costa,
que esta semana fue desmantelada en una operación de la Policía con el Servicio de
Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos y la Fiscalía. Tres miembros de esa
red fueron capturados por engañar a jovencitas, entre los 12 y 15 años, que eran
explotadas por extranjeros que llegan al país a hacer ‘turismo sexual’. Les preguntaban si
habían tenido relaciones sexuales en la vida, y si la respuesta era no les ofrecían entre 5
y 7 millones de pesos por salir con un extranjero.
Pero una vez aceptaban, eran llevadas por un taxista hasta el sitio de hospedaje del
extranjero, que abusaba de la menor.

Aunque la mayoría eran niñas de Cartagena y Barranquilla, la Policía cree que esta red
usaba a menores traídas desde otras partes del país.

La Policía dice que en el tráfico de menores el subregistro en las denuncias sigue siendo
alto. Este año han recibido tres denuncias, y en los últimos cinco años 37.

Grafólogos, en aeropuertos
Sergio Bueno, director de Migración Colombia, dice que los funcionarios que manejan las
salidas del país están hoy más capacitados para detectar estos casos.
En los filtros de control en los aeropuertos esa entidad tiene grupos especializados
integrados por grafólogos, documentólogos y dactiloscopistas capaces de detectar un
registro civil de nacimiento dudoso, un permiso de salida con enmendaduras o una
conducta inusual en los menores.