Está en la página 1de 3

ESPECIAL LECTURA CRÍTICA

Repensar la lectura
y la lectura crítica
Fernando
Vásquez
Director Maestría en
Docencia – Facultad de
Ciencias de la Educación
Universidad de La Salle

Profesional en estudios
literarios y magíster en
educación de la pontificia
Universidad Javeriana.
Escritor, semiólogo, educador
e investigador universitario.
Director de la maestría
en docencia, Facultad de
Educación, Universidad de
la Salle

E
s sabido que hay muchas formas de leer. Des- Otro asunto bastante conocido es la dimensión histó-
DISPONIBLE EN PDF

de la lectura placentera, muy cercana al di- rica de la lectura. Las prácticas lectoras han cambiado
vertimento, hasta aquellas otras académicas, con el tiempo y han sido afectadas por los desarrollos
altamente regladas y metódicamente rigurosas. económicos o determinados avances tecnológicos.
Hay lecturas que se pueden saciar con una ojeada En consecuencia, ni siempre se ha leído como se lee http://www.santillana.com.
co/rutamaestra/edicion-10/
y hay otras que obligan a la relectura y a una con- hoy, ni se han utilizado los mismos soportes, ni ha articles/12
centración parecida al ensimismamiento. habido en todas las épocas los mismos destinatarios.

También es cierto que la lectura no depende únicamente Una de esas prácticas ha sido la lectura escolar. Me
del papel de los ojos o de la percepción. Es una activi- refiero a un proceso centrado en enseñar a deco-
dad más compleja, en la que intervienen la memoria, dificar unos signos y lograr desentrañar su signifi-
el capital cultural y la imaginación del lector. En este cado. Y aunque en algunas ocasiones esa labor la
sentido, la lectura es una operación superior del pensa- podía hacer la familia, lo cierto es que fue enco-
miento, aunque parezca algo inmediato o espontáneo. mendada especialmente a la institución escolar. En

Ruta maestra Ed.10 59


este espacio, mediante ciertos útiles y si- Valga el momento para recordar el apor- Un lector crítico tiene exacerbadas la
guiendo particulares rituales, se le confió te de la hermenéutica al enriquecimiento perspicacia y la sospecha. Esa perspica-
a los maestros el vital objetivo de educar del aprendizaje de la lectura. Esta disci- cia es lo que le permite leer entre líneas,
a niños y niñas en la lectura. plina de la interpretación, desarrollada darse cuenta de cuándo una omisión es
con amplitud en la filosofía, prestó sus fundamental para entender el conjunto,
Aquí valdría advertir, de una vez, una as- luces al trabajo lector. La lectura, en con- o cuándo un epígrafe abre un intersticio
piración esencial de este propósito esco- secuencia, se la empezó a entender como para entrar de lleno en la médula de un
lar de enseñar a leer: consistía en proveer una tensión entre la explicación y la com- texto. Otro tanto podría decirse de la sos-
a los más pequeños de un equipamiento prensión. Un movimiento pendular que pecha: es necesaria para descubrir en los
vigoroso con el fin de que en el mañana incluía el escuchar atentamente las parti- textos las marcas de filiaciones políticas
pudieran leer sin dificultad variedad de cularidades del texto y también el sospe- o el interés soterrado de un autor; o para
textos; y, además, ofrecerles una bandera char o interpelarlo desde los presaberes hacer evidente una mentira, un engaño o
de liberación a las muchas esclavitudes del lector. En este juego de ir y venir, de- para develar una sutil manipulación. El
provenientes del analfabetismo. Dicho bía ir aflorando el sentido. Tal aporte de lector crítico, por eso mismo, es una fi-
ideal no sólo contribuía a una mejor so- la hermenéutica puso a la lectura en un gura de la modernidad; un ser que se ha
cialización, sino que creaba un ambiente lugar cercano al análisis lógico o, al me- permitido la mayoría de edad de su razón
adecuado para asumir una tradición y nos, a la exégesis metódica. y, a la vez, un ser de conciencia reflexiva,
participar de las grandes obras literarias. enfrentado constantemente a ejercer un
El que sabía leer, entonces, tenía en sus Quizá todos estos elementos conceptua- distanciamiento de sus propias creencias.
manos un pasaporte para mirar el pasa- les y metodológicos y este ir conociendo Este tipo de lector, no sólo sospecha de lo
do y ejercer su libertad de opinar, contro- mejor el proceso lector, son los que han que lee, sino además, logra dar cuenta de
vertir o recrear la cultura expresada en el posibilitado hablar de la lectura crítica. cómo elabora esas sospechas.
lenguaje. Para instaurar este modo de leer fue ne-
cesario, antes que nada, darle densidad y Un lector crítico ha afinado algunos pro-
Aunque del mismo modo, las prácticas de extensión a la lectura. Densidad, porque cesos de pensamiento: la inducción, la
lectura escolar aspiraban a crear en los a la superficialidad de los mensajes se deducción, la inferencia. Tiene habilida-
más pequeños el hábito de la lectura. Se añadieron lecturas en profundidad del in- des para establecer relaciones lejanas, y
aspiraba a que el acto de leer no depen- consciente, lo implícito o lo ideologizado; dispone de un repertorio de técnicas ar-
diera únicamente de la tutela de otros y extensión, porque el reconocimiento de gumentativas. Como puede colegirse, se
para germinar o dar sus frutos. El objetivo los contextos y el comparativismo textual aprende a ser lector crítico, se cualifica
final, la meta más alta, era crear lectores permitieron salir de las ingenuidades de esa capacidad, se logra perfeccionar con
autónomos. Es decir, lectores capaces de la denotación o los formalismos sin his- la experiencia y el trato frecuente con
elegir o seleccionar sus lecturas, tener toricidad. Sobre estas bases se construyó determinados textos. Por eso es ineficaz
un punto de vista manifestado en una esta modalidad de lectura empleada por solicitar lecturas críticas cuando no se ha
opinión, y seguir cultivándose a lo largo historiadores, sociólogos, críticos litera- hecho un trabajo previo con el aprendi-
de toda la vida. Esa era o sigue siendo rios y, desde luego, por profesionales de zaje de determinados procesos de pensa-
una aspiración de las prácticas de lectura la educación. miento.
escolar.
La lectura crítica hizo eco de los estudios Los lectores críticos no se conforman con
Cumplir este ideal supuso u obligó a di- y las propuestas modernas de revisar los una única lectura. Son, en verdad, relec-
versas disciplinas a hacer distinciones credos absolutos y las ideologías totalita- tores. Van y retornan al texto enrique-
y perfilar tipologías textuales. No se lee rias; asimiló los métodos del marxismo y ciéndose con cada nuevo abordaje. Les
igual una novela que un informe financie- el psicoanálisis; tomó para sí las categorías importa cada palabra, cada línea, pero
ro, ni se lee de manera idéntica un poema fundantes de la lingüística al igual que las lo hacen cotejando el conjunto, la totali-
que un ensayo. Eso de una parte. De otra, herramientas de desmonte de la semiología. dad. No descuidan la letra menuda y sa-
fue necesario desarrollar estrategias o La lectura crítica miró con ojo de relojero ben que sin las luces de los contextos su
métodos para leer estructuras, símbolos, los enmascaramientos del poder en todas tarea quedaría a medio camino o rendiría
indicios o signos. Y, además, consolidar sus manifestaciones; hizo arqueología de las muy pocos dividendos. Los lectores críti-
tipologías de lectores, analizar los proce- formas de dominación. Pero, en especial, a cos saben que el significado no aparece
sos de recepción y pensar en alternativas partir del análisis textual y las funciones del de inmediato y que se requieren muchas
para resolver el conflicto proveniente de discurso, volvió visible lo que antes parecía evidencias para decir con certeza cuál es
las diversas interpretaciones de un mismo opaco o impenetrable. La lectura crítica es la comprensión de una obra. Los lectores
texto. un legado de los maestros de la sospecha. críticos son artesanos del significado; son

60 Ruta maestra Ed.10


investigadores minuciosos de la fabrica- cuando arma el rompecabezas del senti- Propiciar y formar las nuevas generacio-
ción de estos productos culturales. do, de la interpretación. Al lector crítico, nes con disposición hacia la lectura crítica
le corresponde volver a reconfigurar los es una tarea prioritaria de la educación.
El lector crítico tiene a la mano o lee con textos; elaborar un nuevo producto inte- No podemos seguir avalando las actitu-
fuentes de referencia. Toma notas y glo- lectivo a partir del cual pueda juzgarse el des conformistas y pasivas, o caer en el
sa los textos. Hace cuadros, diagramas y primer objeto de lectura. Porque esa es su letargo de las actuales sociedades de la
se apoya en la esquemática para darle a principal tarea: valorar, aquilatar, dar jui- frivolidad. La educación está impelida a
lo fragmentario una figura de totalidad. cios razonables sobre un texto. No se trata forjar en sus estudiantes espejos que re-
El lector crítico escribe sobre lo que va de mostrar una inconformidad o conver- fracten o filtren el mundo establecido. Y
leyendo; sabe que esa etapa es definitiva tir la obra en pretexto para divagar sobre con esos lentes adquirir la valentía para
para reconstruir lo leído; conoce del po- cualquier cosa; más bien es lo contrario: cuestionar, resistir, oponerse u ofrecer
der de la escritura para reconfigurar el el lector crítico fabrica una opinión argu- otras alternativas de lectura a las ya es-
pensamiento. El lector crítico coteja sus mentada y consistente. tablecidas. Con el prisma de la lectura
conclusiones con otras semejantes; pone crítica a las generaciones venideras les
en discusión sus resultados; somete sus Pero, ¿por qué es importante en esta será más fácil desatarse de las ligaduras
productos al parecer de un público, que época privilegiar tal práctica de lectura? de la alienación y estar posibilitadas para
no necesariamente es un grupo masivo. Una primera respuesta brota del mismo reconstruir sentidos, reelaborar significa-
El lector crítico anda en una permanente mundo globalizado en que vivimos. Los dos y participar activamente en la cons-
revisión de sus hallazgos. medios masivos de información y la ava- trucción de su cultura.
lancha de la sociedad de consumo nos
El lector crítico, para tener un mayor ca- agobian con sus mensajes. Tal mole de
lado en sus análisis, se mueve en varias información necesita ser decantada para
disciplinas. Es consciente de que no pue- saber cuándo hay omisiones flagrantes,
de conformarse con la información con- cuándo eufemismos que ocultan inequi-
tenida en el texto objeto de su interés. dades, y cuándo se nos quiere hacer ol-
Son igualmente importantes el autor, el vidar algo que necesita ser recordado.
ambiente y la época en la que se produce De otra parte, están los intereses de los
la obra. El lector crítico necesita y le en- conglomerados económicos, las argucias
tusiasman la historia de las ideas, el pa- de los aferrados al poder, las miles meta-
ralelismo entre las artes y las dinámicas morfosis de la dominación, que obligan
de los procesos sociales y de la vida coti- a tener los ojos abiertos para señalar las
diana. De manera similar, tiene un buen prácticas engañosas de los comerciantes,
soporte filosófico, hecho de lógica y dia- las complicidades aberrantes de la prensa
léctica; al igual que una preocupación por diaria o las omisiones intencionadas de
la lingüística y la semiótica. En algunas los medios masivos a la opinión pública.
oportunidades le serán indispensables
los aportes de la economía y, en otros, la Por supuesto que no se trata solo de contar
antropología podrá facilitarse unos de sus con este dispositivo para leer los textos es-
conceptos o sus métodos. El lector crítico critos. La lectura crítica cobija a todas las
halla en la psicología, y especialmente facetas de la vida cotidiana: leemos críti-
en la simbólica, una potente ayuda para camente las prácticas sociales, los ambien-
descubrir las constelaciones de significa- tes de la ciudad, los objetos, los discursos
do indirectas, las correspondencias ana- afectivos o las relaciones sociales. Un lec-
lógicas, las explicaciones profundas de tor crítico está alerta para saberse defen-
lo imaginario. En síntesis, el lector crítico sor de los derechos ciudadanos, se sabe
cree y practica la interdisciplinariedad. vigía de las necesidades de su comunidad
y es un acucioso escudriñador de sus pro-
El lector crítico profundiza, socava, hace pias actuaciones y de las de sus semejan-
arqueología de los textos. Descubre nive- tes. Pondrá entre paréntesis los “dado por
les, estratos; recupera estructuras, iden- hecho”, los “no merece discusión”; se cui-
tifica vestigios. Pero lo más importante, dará de no caer en la idealización de sus
allí donde alcanza su mayor fuerza, es al convicciones y defenderá la inalienable
momento de reconstruir todas las piezas, condición de ser un libre pensador.

Ruta maestra Ed.10 61

También podría gustarte