Está en la página 1de 71

1 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CÉSAR GARCÍA VALENCIA

1894-1959

Don Epifanio Mejía en su poesía había perfilado el ser y estilo de ilustres hombres antioqueños
que se fueron haciendo al ritmo de las notas y sobre todo, de las letras profundas del Himno
Antioqueño.

El autor de la letra del Himno Antioqueño fue Epifanio Mejía, nacido en Yarumal, quien escribió
un poema titulado "El Canto del Antioqueño", obra publicada en 1868. Sólo a finales del siglo XIX se
abrió un concurso para que este poema fuera musicalizado, con el fin de convertirlo en himno
propio de la región.

CORO

“Oh libertad que perfumas


las montañas de mi tierra,
deja que aspiren mis hijos
tus olorosas esencias
I
Amo el sol porque anda libre,
sobre la azulada esfera,
al huracán porque silba
con libertad en las selvas.
II
El hacha que mis mayores
me dejaron por herencia,
la quiero porque a sus golpes
libres acentos resuenan”.

En ese ambiente de libertad, en medio de las esencias del campo con plantaciones nuevas de
café, en la tierra de Fredonia, tierra de hombres libres, en medio del hogar del Doctor Joaquín
2
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

García Rojas y Obdulia Valencia Echeverry llamada cariñosamente mamá Lula, nace el 7 de agosto
de 1894 el niño Julio César quien fuera bautizado el 15 del mismo mes, en la parroquia del pueblo
situado en medio de las montañas de la cordillera central, con olor a selva y cultivos de caña,
plátano y café, en las laderas del cerro Combia.

Con las primeras letras aprendió las del himno antioqueño que como parte de su sangre imprime
carácter indeleble al hombre antioqueño, igualmente con el catecismo de memoria se perfiló como
cristiano íntegro y hombre auténtico. Fué en Fredonia tierra de hombres libres y luego en Santa
Bárbara donde se encontró el reto de aprender para enseñar.

En forma paralela a su educación escolar, estaba el complemento familiar donde se oraba el


rosario en las noches antes de dormir, pues había que pedir a Dios por el papá que estaba en la
guerra de la que regresó con el título de General García Rojas con los honores de hombre estratega
y distinguido. Sus hermanos y hermanas crecieron en medio de historias contadas por sus padres y
anécdotas curiosas de la guerra. Todos se distinguieron en la sociedad y la Iglesia, ellos fueron: Abel,
Eduardo, Alberto León, Pompilio, Carmen Emilia, María, Alicia y Magdalena. Familia numerosa y rica
en valores por la educación recibida y la formación cristiana propia del hogar.

Julio César pasa después a Marinilla al colegio San José, regido por los Hermanos de la Salle, de
donde, “ El General Ossa, quien era amigo de su padre Joaquín y su tío Laureano, le ayudó para que
fuera a continuar sus estudios al Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario en Bogotá. El viaje a
Bogotá era largo (20 días), una de las dormidas era en Bello (Antioquia), de Medellín a Berrío y de
Dorada a Bogotá viajaban a caballo, ó en mula, de Berrío a Dorada en barco. Todos los años volvía a
su casa a pasar vacaciones. Cuando estaba en vacaciones ayudaba en su casa y a desyerbar el jardín.
Cuando regresaba a estudiar a Bogotá, lo hacía en grupo desde Fredonia o Santa Bárbara. Julio César
era de los más pobres del grupo, por eso casi nunca salía del colegio. Muchas tarde de domingo los
pasaba en las puertas del colegio. Cuando empezó carrera comenzó estudiando derecho, pero ese
año estuvo muy regular de salud y el resultado de los estudios no fue tan bueno y al año siguiente se
pasó a Filosofía y Letras”(Vasquez de Garcia, 1962-1987).

Gran salto y magna aventura salir de un pueblecito para venir a la gran capital. Todos se
interesaron y lo vieron partir en la forma como se viajaba en la época: una recua de mulas con
algunos baúles y provisiones para el viaje. El sueño de estudiar hacía disimular el cansancio sentido
en semejante aventura por las montañas antioqueñas, pero acompañado del grupo de viajeros y las
3 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

oraciones de la familia por su bienestar. Muchas imágenes fueron quedando en su mente ávida de
conocimientos al ver la magnitud del río de la Magdalena, la majestuosidad de las cordilleras y las
selvas, el recorrido le hizo pensar en la expedición botánica, en el sabio Mutis y Caldas, en los
próceres de la independencia, los colonizadores españoles y en los pueblos aborígenes de estas
tierras de los que tenía algunas referencias pero debería conocer con mayor profundidad en el
colegio.

Ya instalado en el colegio fue recibido por el rector Monseñor Rafael María Carrasquilla gran
maestro y literato pero sobretodo sacerdote ejemplar quien se convirtió en su acudiente y director
espiritual. Nuevos compañeros y extraordinarios maestros fueron impactando el alma de Julio
César, muy buen alumno se gradúa de bachiller en Filosofía y Letras el 20 de noviembre de 1913. La
ciudad tiene mucho que entregar al interesado, sus espacios vitales, la arquitectura colonial, las
casas religiosas coloniales, eran museos que enseñaban todo lo que se podía conocer de los
antepasados recientes; el mismo claustro del Rosario, era la cuna de los próceres de la
independencia y en fin recorriendo las calles de la ciudad, eran encuentros con la historia de
Colombia que tanto le interesaba a nuestro joven intelectual.

Continúa sus estudios apuntándole al doctorado en filosofía y con las guías y orientaciones de su
padre espiritual, logra terminar y ofrecer una tesis dirigida por el presidente de entonces, el Señor
Marco Fidel Suarez, hombre prototipo de la raza antioqueña, modelo de superación y gran maestro
de las letras. Este fue uno de sus grandes privilegios, ser dirigido por el hombre más importante de
su momento como director de tesis: el Presidente de la República y el otro privilegio, tener un santo
sacerdote como padre espiritual: el Rector del Colegio de Nuestra Señora del Rosario, el ministro,
literato y modelador del alma de Julio César como laico y filósofo cristiano que se abrió a muchos
campos del saber y la cultura, la sociedad y la iglesia. Entre los años 1913 y 1917 se condensó en
forma extraordinaria el núcleo intelectual del joven Julio César como estudiante distinguido y
meritorio.

Como reconocimiento por su calidad de estudiante de literatura, la universidad le confiere un


diploma refrendado por el rector del claustro el 30 de octubre de 1915. Igualmente recibió el
premio en conducta y aplicación el 28 de octubre de 1916 con la firma de Monseñor Rafael María
Carrasquilla. Para 1917 es nombrado Colegial del Colegio Mayor de Nuestra Señora Del Rosario, solo
por mencionar algunos de los numerosos reconocimientos recibidos durante su estadía allí. El 6 de
mayo de 1918 recibe el doctorado en Filosofía y Letras después de haber presentado su tesis de
4
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

grado que le demandó más de tres años de investigación, pues debió desplazarse por todos y cada
uno de los pueblos y veredas del Departamento de Antioquia para recopilar la información. El
concepto proferido por su director, en ese entonces presidente de la república es el siguiente:

“He leído la tesis que presenta para su doctorado el Señor Don Julio César
García, con el título de “Historia de la Instrucción Pública en Antioquia.

En cumplimiento de una formalidad reglamentaria, tengo la honra de informar a


V.S. que el estudio del Señor García, no solo llena las condiciones requeridas
para un trabajo de esta clase, sino que es una obra extensa, fruto de
investigación propia, llevada a cabo con inteligencia y con método.

Es digno de aplauso el Señor García, por haber escogido un asunto de interés


nacional, ilustrándolo con gran número de datos interesantes, muchos de ellos
desconocidos, y poniendo particular esmero en honrar la memoria de varones
modestos y beneméritos, que sirvieron a la instrucción pública en Antioquia con
desinterés y consagración ejemplares.

La tesis del Señor García, está escrita con amor a la tierra donde nació y a los
hombres que la han ilustrado; pero con espíritu imparcial y sereno, que prefiere
a vagas apologías y un noble anhelo de ser útil a la Patria y a la sociedad. Su
tesis es una primicia que promete rica cosecha para lo futuro” (Suarez, 1918).

La carta escrita por el Presidente indica una alta estima que tiene del alumno del claustro del
Rosario, el interés y conocimiento de la historia de Antioquia y el extraordinario reconocimiento que
hace de Julio César García como promesa de futuro para la patria y la sociedad. El presidente estaba
en lo cierto pues este joven antioqueño se proyectó de manera polifacética en la historia no solo de
Antioquia sino también de todo el país. Esta carta constituye un bautizo de una, la más alta
autoridad civil y un preclaro reconocimiento de un carisma muy singular.

Bastaba un calificativo como este para que se le reconociera e invitara a participar en otros
escenarios importantes de la nación. “Enterado a través de El Colombiano del 18 de Mayo del
trabajo presentado por Julio César García como tesis, Don Estanislao Gómez Barrientos amigo
personal de Don Marco Fidel Suarez, se apresuró a conocer la obra y con fecha 27 de Septiembre del
mismo año, solicitó a la Academia Antioqueña de Historia la inclusión de su nombre para socio
5 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

activo de la Institución”(García de Sáenz, 2009). Allí se presentó el 12 de octubre en sesión solemne


con la lectura de un discurso sobre el descubrimiento de América, siendo elegido en dicha fecha
como vicepresidente de la academia (Academia Antioqueña de Historia, 1918)

Muchas novedades se suscitaban en el alma del joven profesional que atraído por el deseo de
comunicar las vivencias no veía la forma de dar salida a semejante impulso que llevaba dentro.
Haber sido orientado por su Padre Espiritual, Monseñor Rafael María Carrasquilla, quien le influyera
en el fortalecimiento de su fe, el interés por la historia, la pedagogía, la literatura y la filosofía como
un modo de vivir y figura de Don Marco Fidel Suarez, quien diera el banderazo de partida en la
carrera de maestro de vida. Es claro que también influyeron sus maestros y compañeros de estudio,
entre otros, Darío Echandía, Antonio Rocha, Fabio y Juan Lozano y Lozano, Eduardo Zuleta Ángel, sin
olvidar sus libros de cabecera: La imitación de Cristo de Kempis, El quijote de Cervantes y sus
apuntes sobre Bolívar.

“El 8 de agosto de ese mismo año, (1918), a los 24 años, inició su carrera como
maestro dictando clases de historia en la Universidad de Antioquia, Alma Mater,
a la cual perteneciera físicamente hasta 1947 y espiritualmente hasta su
muerte.

Alternó la cátedra con el periodismo y el apostolado. Participó en la fundación


del periódico La Defensa, obra de los jóvenes y obreros católicos de Medellín,
donde fue director y formó parte de su junta directiva.

Los domingos, dictaba conferencias a los obreros de la ciudad, en las escuelas


dominicales; por esos días se sucedieron en nuestro país grandes huelgas como
medios para conseguir reivindicaciones y los logros obtenidos por unos, fueron
de grande estímulo para la extensión del movimiento sindicalista en otras
regiones del país.

Julio César García, aprovechaba sus conferencias para promover el


cooperativismo, como solución en lugar de los sindicatos y refutar con datos
históricos el cinismo con el cual los socialistas se adueñaban de obras que en
beneficio de la población habían iniciado o promovido otras instituciones a
personas que sin ningún beneficio personal estaban contribuyendo a aliviar los
6
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

males de la pobreza. En el diario La defensa y el diario Colombia, aparecen


publicadas partes de estas conferencias” (García de Sáenz, 2009).

Cuando actuó en puestos de representación popular, tales como el de representante a la


Cámara, (1921-1922) y diputado a la Asamblea de Antioquia, (1927-1930), lo hizo con el “único
deseo de intervenir en el estudio de aquellos proyectos relacionados con la educación pública, el
mayor aliciente de su vida” (Barrientos, 1979)

Entre 1920 y 1930, fue director de El Colombiano, de Medellín. Desde allí apoyó muchas de las
iniciativas de la ciudadanía y de los diputados de Antioquia en beneficio no sólo de la educación,
sino de la Patria en general. A través de sus editoriales, apoyó la educación nocturna y dominical, no
sólo para hombres, sino también para las mujeres; invitaba a los padres de familia a responder por
la educación de sus hijos, pues ésta era, en primer lugar obligación, de ellos y sólo cuando no se
hace uso de ese derecho, es el estado quien debe asumir esa obligación; desde 1918, comenzó a
debatir la necesidad de permitir a la mujer el ingreso a la universidad; sentó cátedra sobre la
organización de la Universidad de Antioquia, etc. No desperdició la oportunidad de educar y
promover la educación. En esta década, las damas contaron con una página completa denominada
“Jueves de las damas” a través de la cual se dio a la mujer la oportunidad de: “…encontrar
información nutrida y bien seleccionada que les es indispensable entre otras cosas para atender
oportunamente a sus relaciones sociales; literatura sana que da a su espíritu la necesaria expansión;
conocimientos útiles para la dirección de la casa;…en versos de mujeres que tienden a formar la
mejor antología de poetisas de fama mundial; literatura femenina en prosa y crónicas de actualidad
sobre todas las ramas de su actividad en el hogar y fuera de él” (El Colombiano, Mayo 24 de 1927).
Es de aclarar, que eran páginas no de propaganda como las que aparecen hoy día en los diarios; sino
páginas en las cuales tenían asiento escritos de importancia, de mujeres de la talla de Gabriela
Mistral y otras, cuyos nombres brillaron en la época y que hacían de ésta página un verdadero
templo cultural.

“Lunes Históricos” era otra sección de El Colombiano, donde colaboraban los


historiadores más distinguidos del país, entre ellos varios miembros de la
Academia Nacional y Antioqueña del mismo ramo, a través de la cual se trataba
de mantener al corriente a los lectores tanto de lo último de la investigación
como de crítica histórica nacional y extranjera, muchos profesores y estudiantes
encontraban en estas páginas un auxiliar precioso para sus lecciones. El mismo
7 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

Julio César García, publicó en ellas muchas de sus clases de Historia de


Colombia.

La sección “Pedagógica” de los viernes, ocupaba toda la página tercera y estaba


dirigida a los maestros, para tratar de mantenerlos informados acerca de los
últimos acontecimientos, avances y conquistas de la ciencia, de los derechos del
magisterio y mediante la colaboración de los más esclarecidos pedagogos
nacionales y otros de fama mundial, transmitía interesantes conocimientos de
las distintas ramas de la enseñanza.

En 1930, cuando dejó El Colombiano por haberse convertido en sociedad


anónima, en el periódico quedaron reducidas estas tres secciones a su más
mínima expresión, pero quizás por reclamos y presión del público, antes de seis
meses debieron ampliar las columnas donde se trataban estos temas.

Como toda su vida era una cátedra, al pasar al Diario Colombia, siguió desde allí
su labor en beneficio de la población”(García de Sáenz, 2009).

En su libro De Nuestra Alma Universidad, en la página 383 donde se refiere a este órgano de
difusión dice: “Al pasar el Diario Colombia en 1930 a poder de quien estas líneas escribe, con una
denominación política distinta, tuvimos la satisfacción de mantenernos fieles al espíritu y a las
tradiciones de moderación y patriotismo que habían aprestigiado aquella tribuna
periodística”(García, 1967).

“En efecto, durante mucho tiempo este diario tomó la fisonomía y sello de quien antes fuera
director de El Colombiano, y a través de él siguió propendiendo con su hermano Abel García
Valencia, por la educación y cultura de los antioqueños.” (García de Sáenz, 2009).

Se han incluido estas citas textuales por considerarlas básicas en el desarrollo de la vida de Julio
César García Valencia, en donde se descubren muchas de esas facetas de las que anunciara en las
primeras páginas de estos apuntes.
8
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

JULIO CÉSAR GARCÍA VALENCIA Y SU PROYECTO DE VIDA

Tenía clara su vocación de maestro, había incursionado en la investigación, las letras y la historia;
pero estaba el capitulo del amor, que abre la página cuando conoce y se enamora de Teresita
Piedrahíta, una maestra de bellas artes, grandes virtudes y hermosa blancura que atrajo la mirada
de Julio César García y después de iniciar su noviazgo decidió dejarle por escrito en cartas con su
estilo y a mano lo que pensaba y proponía sobre el noviazgo, el matrimonio, la luna de miel, el papel
de las amigas de la novia, la experiencia de la soledad, el primer hijo, las suegras, las flores, las
lecturas, el bautismo del primer hijo, los recuerdos del pasado, la educación del bebe, los celos, la
hermanita, etc. En fin cada una de estas ideas corresponden a un artículo que fueron publicados en
El Colombiano con el título “Para damas” en la primera página en el año 1922 que experimentó
como una forma de comunicación con Teresita compartiéndole sus reflexiones sobre el proyecto de
vida matrimonial realizado entre Julio César y Teresita el 25 de febrero de 1922. (Las cartas a
Teresita las inicia un mes antes del matrimonio y las termina un mes después del matrimonio).
Formar una familia, ese es su proyecto de vida y por el que hace su apuesta, con ella, Teresita,
madre, esposa, maestra, es el fuego del hogar, ella forma a sus hijos enseñando la oración y virtudes
cristianas, ella, idónea como maestra encaminando y aportando los valores y complementando las
lecciones dadas por Julio César como maestro de historia, literatura y catequista familiar.

Los domingos, él (Julio César) acompañaba a los alumnos del liceo Antioqueño a la Santa Misa,
mientras Teresita llevaba a la parroquia a sus hijos. En la casa se rezaba el rosario todas las noches y
se tenía un especial devoción al Sagrado Corazón de Jesús que ocupaba un lugar destacado y central
en la sala de la casa de la familia García Piedrahíta y después de la familia García Vásquez.

Los alumnos del Liceo eran también sus hijos. La conciencia solidaria de Julio César es tan
manifiesta que además del interés por los procesos educativos de los trabajadores, los obreros, las
empleadas de almacenes y de hogar, se encontraba con las carencias de buenos zapatos en los
estudiantes del liceo Antioqueño y generó un convenio con las directivas de la cárcel de hombres
para que se capacitaran en zapatería y la producción la compraba para vender o regalar a los
estudiantes pobres que centavo a centavo sumaban para pagar el porte de sus propios zapatos.
Como no era posible realizarlo por medio del sistema de la universidad, él en su pequeña libreta
apuntaba los aportes de los que le entregaban para comprarlos, que si fueran de contado no
9 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

podrían calzarlos pues nunca contaban con el dinero justo para ir a un almacén de calzado. Muchos
quedaron en deuda que él igualmente olvidaba. (García Vásquez, 1984)

La vida de la familia fue muy sencilla, se madrugaba a trabajar y a estudiar, se jugaba y anhelaba
la llegada del papá pues los niños solían después de saludarlo, subirse en sus zapatos para que él
caminara llevándolos por toda la casa; reían y gozaban infantilmente. Los domingos después de la
misa los llevaba al parque donde comían helados y paseaban en lancha por el lago. Después en casa
les esperaba un suculento almuerzo preparado por la mamá que compartían con tías o abuelos que
les visitaban con frecuencia.

Teresita guardaba como tesoros las cartas de Julio César García que igualmente sirvieron a
muchas otras mujeres de la época al leer los contenidos de las mismas en el periódico El
Colombiano.

Muchas experiencias de familia impactaron a sus hijos como esta: un día cuenta Martha (su hija),
Julio César llegó con un estudiante a casa, hasta su cuarto y luego sale el estudiante con el mejor
vestido puesto; ante la sorpresa de todos, Teresita cuestiona a Julio César de porqué ha entregado
uno de sus mejores vestidos a un desconocido, así fuera alumno. Ante el reparo, Julio César
respondió: “cuando uno va a dar algo, debe dar lo mejor”. El silencio reflexivo se apoderó de todos;
aprendieron la lección: “dar no lo que nos sobra o lo deteriorado sino aun lo que necesitamos y lo
mejor”. Allí está el mérito de la caridad verdadera (García Piedrahíta, 2011).

“Igualmente, un día llegó mi papá contento porque le habían dado un cargo de honor muy
importante, y uno de mis hermanos le preguntó: Papá, ¿Cuánto le van a pagar?, dejó un silencio y
nos dijo, ¿algún día les ha faltado algo? Trabajar no es igual a dinero”.

Ante la realidad de su proyecto de vida, en la mente y el corazón de Julio César son muchas las
ideas que le surgen por los principios captados en su formación Rosarista, la vivencia familiar, los
testimonios de su entorno, las ideas y dedicación que su mente privilegiada le permitía concluir.

Todo lo pensado lo comunicaba por escrito, fueron miles de páginas las que ocuparon las
palabras, ideas, conceptos, propuestas, discursos o textos que Julio César llenó con su pluma, de allí
que dijera: “Es un orgullo saber que alguien ha leído un escrito mío”.
10
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

El tema de proyecto de vida, concepto actual mas no realidad humana, se entre-lee de sus
páginas de El Colombiano cuando, descubrimos hoy, que se comunicaba con Teresita su amor del
corazón con temas que le apuntaban a dicha realidad.

“la ley de la vida envuelve de amor la Virgen un día mujer...”

“Su despertar después de la primera noche de bodas, se parece a la llegada del


explorador a la tierra que había visto vagamente, que con fervor había
imaginado…” “ha tocado la rivera de la tierra prometida, sus ojos la han visto
realmente, sus pies la han reconocido y la ha medido su mente”.

¿Enamorado? Si. Idealista. Si. ¿Soñado? Si. ¿Inspirado? Si. Así era Julio César
“un rincón del paraíso”

“El marido está lleno de cuidados y ternura a ella, ocho días de vida común le
han revelado más que un año de novia.

Todo es nuevo, hasta el lenguaje cambia por la inspiración del amor. “Eres como
la luz pura y piadosa que alumbra mi camino” Sobre la vida conyugal hay una
serie de ideas sorprendentes: “Nuestra personalidad esta completa, puesto que
hemos encontrado la otra mitad de nosotros mismos, sin la cual nuestra vida
languidecía de nostalgia y de tristeza. Nos sentimos más fuertes, más buenos; al
tener al lado un ser querido y del cual somos amados, al cual podemos confiar
todo a todas horas del día, que lo comprende todo, que siente nuestras
sensaciones…en quien se reflejan como en un espejo toda vibración del alma”
(García, 1922).

En la Primera Página del periódico el Colombiano del cual era su Director, aparece el 25 de
febrero de 1922, Sábado bajo el Titulo “El Matrimonio de Hoy” las fotos de Julio César García y
Teresita Piedrahíta. Bajo la foto de Julio César dice: “El Colombiano le presenta hoy sus mas
fervorosas felicitaciones y formula votos sinceros porque su carrera sea en adelante tan prospera
como ha sido hasta hoy”. Bajo la foto de Teresita dice: “Une a la gentileza de su porte la discreción
que es el talento más preciado en la mujer, su distinción personal está realzada por su esmerado
cultivo de la ciencia de la educación”. Curiosamente el artículo “Para Las Damas” en la misma
11 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

primera página, se titula ese día “La Nueva Familia”, una de las cartas de Julio César para Teresita (El
Colombiano, Febrero 25,1922).

En “El Colombiano del 25 de febrero de 1922”, alrededor de su matrimonio, se revelan los


motivos que lo impulsan: mostrar el sentido y significado del proyecto de vida, como lo entendía y
como buscaba coherentemente realizarlo: El hombre es lo que piensa.

JULIO CÉSAR GARCÍA VALENCIA, EL FILÓSOFO

Amar la sabiduría es la cotidianidad de Julio César que por disciplina hacía su meditación diaria
con el tema que la imitación de Cristo le indicaba. La fe y la razón no se oponían en su vida. La
filosofía tomista había sido la de su escuela filosófica y Monseñor Carrasquilla era uno de los
profesores del neotomismo.

La filosofía en Julio César le abrió las puertas a la investigación, al seguimiento de los


acontecimientos históricos, la comprensión del hombre.

El pensar y compartir su reflexión se convirtió en lo más natural de su vida, hacer discípulos


desinteresadamente, logrando así seguimiento traducido en admiración, emulación, reconocimiento
y declaraciones especiales como Julio César en la Providencia del estudiante, todo un padre de
huérfanos o carentes de modelos dignos de imitar.

La filosofía para Julio César es una manera coherente de pensar y vivir porque quién no vive
como piensa termina pensando cómo vive.

Algunas de sus ideas que aparecen a continuación, quedaron como consignas de vida y principios
pedagógicos aplicables, la filosofía en una manera de vivir:

1. Arquitecto de hombres nuevos.

2. Vivió y murió pobre de bienes materiales, pero rico en inteligencia y de


corazón.
12
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

3. Contra el prejuicio tan arraigado de que el magisterio no es solo una labor


ingrata, sino por el contrario la más grata de todas, así nos resulte ardua”

4. Es preciso sembrar árboles en el presente si queremos que las promociones


futuras recojan la herencia de un bosque.

5. La disciplina es materia imprescindible de todo plan de estudios

6. No pensar en lo que conviene sino en lo que se debe hacer.

7. Preparar a los alumnos para la profesión de hombres.

8. Es más importante entender que saber.

9. La educación es lo que nos queda después de haber olvidado lo que nos


enseñaron. Esto es lo que constituye la verdadera cultura.

10. La madurez del juicio es más necesaria que la extensión de los conocimientos
para pensar bien y obrar rectamente.

11. En los programas deben prevalecer los principios sobre los hechos, lo
formativo sobre lo meramente informativo, el sentido común sobre el
maremagno de la enciclopedia.

12. Es ley de vida que para crecer hay que nacer pequeños.

13. Pensar en lo que nos une y no en lo que nos divide.

14. Pensar en lo que nos une para que podamos presentar un frente único en el
esfuerzo por resolver los problemas nacionales.

15. No importa tanto saber muchas cosas, cuanto pensar bien y obrar rectamente.

16. Es la obra de unos abanderados del ideal, que se embarcaron en dos leños y
construyeron su navío en alta mar.

17. La cultura a través de los tiempos se ha transformado.

18. Nunca mientras vivamos, dejaremos de ser estudiantes y buscaremos


desolados la verdad que nos hará libres.
13 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

19. Las aulas, así sean las de la universidad, cumplen solamente y es el que deben
cumplir un plan de preparación integral para la vida y para la eternidad.

20. No se den al niño “pensamientos hechos” sino que se le enseñe a pensar.

21. La formación de los maestros, alpha y omega de todo progreso educativo, sin
los cuales todo otro esfuerzo será vano.

22. La mujer, primera y mejor de las maestras, pues así como alimenta con sangre
de sus venas el fruto de sus entrañas, le nutre el alma con sabia de su propio
espíritu.

23. La Universidad La Gran Colombia es una de esas obras de las cuales puede
decirse: El dedo de Dios está aquí.

24. Dios proveerá.

Su concepto antropológico esta unido a la fe. El hombre es por naturaleza religioso.

¿Qué pudo haberle llevado a tomar la decisión de obtener el doctorado en filosofía y letras
“Bonarum artiun et philosophiae magistum et doctorem” del Colegio Mayor de Nuestra Señora del
Rosario? Creo que una de las respuestas está dada por la relación profunda con su maestro y padre
Monseñor Rafael María Carrasquilla Ortega, quien traía consigo un espíritu filosófico del tomismo,
un orgullo patriótico al ser descendiente de Antonio Nariño y la hidalguía española forjada en el
ambiente de las tertulias literarias de las que de niño participaba con su padre Ricardo. Condensaba
una serie de virtudes el maestro y de habilidades administrativas de serio impacto en la vida del
joven estudiante que veía en él al modelo de hombre equilibrado y de alta proyección social,
política, cultural, educativa, intelectual y de gran literato. Fue Monseñor Carrasquilla, doctorado por
el papa León XIII en teología, había estudiado en el seminario Conciliar de Bogotá, del cual también
se desempeñó como director de estudios y profesor de teología moral durante 42 años. Fue
ministro de instrucción pública en el gobierno de Miguel Antonio Caro, presidió la Academia
Colombiana de la Lengua y fundó la Academia Nacional de Pedagogía, rector por más de 40 años
del Claustro del Rosario donde fundó la facultad de filosofía y letras, la revista “ Nova et vetera” y se
le consideró como el decano de la élite intelectual del país donde cabían conservadores y liberales.
14
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

Fue tan valiosa y alta la influencia del maestro en el alumno que le llevó a ser biógrafo de
Monseñor Rafael María Carrasquilla Ortega después de su muerte, como testimonio de gratitud y
reconocimiento. Con razón decía un sacerdote, que en el cielo muchos tendrán el color de nuestros
ojos por el impacto que en ellos tuvimos en la vida. Julio César aprendió y profundizó el sentido de
la vida, la experiencia de fe, el ser un hombre de pensamientos nobles y altos, un maestro de
principios y sobre todo, un ser coherente, auténtico hombre, maestro, cristiano y ciudadano
ejemplar. ¿Cómo se forjó todo esto en él? La respuesta está en su mensaje: la disciplina, el carácter,
el tener horizontes claros nobles y altos, el saber que vamos en camino al cielo y en últimas, saber y
comprometerse con ser hombres de verdad, que es la profesión más difícil de la vida. Esta fue la
sombra bajo la que se acogió nuestro joven filósofo. Su formación fue del neotomismo del que fuera
uno de sus abanderados Monseñor Carrasquilla, maestro de filosofía en el seminario mayor y de la
universidad del Rosario.

JULIO CÉSAR GARCÍA VALENCIA, EL PERIODISTA

El periodista se hizo a pulso, su mente estaba siempre activa y fluían constantemente ideas y
pensamientos lógicos, por su estructura de personalidad lograda desde muy joven. Su tesis de
grado, “Historia de la instrucción pública en Antioquia”, ya enseña una de las cualidades de Julio
César García como investigador objetivo y concreto, que recogiendo infinitud de datos, nombres,
instituciones, fechas y documentos, escribe y describe la realidad de la educación y la instrucción del
departamento, colocando por temas, municipios e instituciones y en ellas su pensamiento, una
historia inédita de muchos hombres y mujeres que solamente se encuentran en este documento,
resultado de sus estudios y años de dedicación. Me pregunto: ¿Cuándo logró recoger toda esta
información? La disciplina y la persistencia en un tema. Para escribir hay que haber leído mucho.

“Se inició como periodista desde su época de universitario en Bogotá, colaboró


en la revista del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario y en la revista de
la Universidad de Antioquia, dirigió los periódicos ‘El Orden’, ‘El Universitario’ y
‘La Defensa’, el cual fundó como órgano del pensamiento de los jóvenes y
obreros católicos de Medellín. Dirigió ‘La Gaceta Republicana’ y también fue
15 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

columnista y colaborador del ‘Diario Oficial’, diario ‘La República’; ‘La Voz’ y ‘El
Avance’ de Fredonia; ‘Antioquia por María’ y ‘Horizontes de Bucaramanga’.

Escribió y colaboró con la famosa ‘Enciclopedia Británica’; con el diario ‘El


Pueblo’. Fue director de la revista ‘Alma Nacional’, miembro del Consejo de
Redacción de la revista ‘Índice Cultural’ en Bogotá. Miembro del Consejo de
Redacción de la revista ‘Juventud’, órgano de la Escuela Normal de Institutores
de Medellín; fiscal de la Asociación de Artistas y Escritores de Colombia y
director de los diarios ‘Colombia’ y ‘El Colombiano’ junto con el doctor Jesús
María Yepes famoso internacionalista” (Olano García H, 1994)

Este panorama periodístico, de presencia con su pluma, permite comprender la idea del hombre
que se hizo a pulso, por su intelecto y formación filosófica, que le permitiera ser tan fecundo es sus
escritos, por ejemplo, el ver sus editoriales en la década del 20 desde el periódico El Colombiano,
apuntándole a temas de actualidad social y política del departamento y el país generando opinión
pública, más de 3600 escritos como editoriales, muestran el calibre de escritor y pensador profundo
y cuánto significó para el pueblo antioqueño su opinión cotidiana, tener en la mano semejante
conjunto, con tal variedad de temas, son una revelación respecto al tipo de periodista que fue Julio
César García: una pluma dilectísima y lector acertado de las distintas realidades ciudadanas.

Sus contenidos eran siempre en direcciones previstas, temas como la educación, a ella dió sus
primeras reflexiones, por la investigación tan seria y profunda que le valiera los calificativos que
diera el Señor Presidente de la República en la carta dirigida al rector del Claustro del Rosario,
combinando o relacionando el tema educativo con la economía le descubrimos que salvó la
institución educativa en la década del 30 ante la crisis económica mundial, según los informes de
Julio César al Gobernador de Antioquia cuando dirigió la educación del departamento. El escrito que
presento a continuación entronca con una faceta nueva de administrador y maestro de juventudes.

JULIO CÉSAR GARCÍA VALENCIA, EL ADMINISTRADOR Y MAESTRO

Ya siendo director de El Colombiano, además de estar leyendo el pulso de la nación y


comunicando su interpretación, le permite esta experiencia destacar su dote de administrador de
16
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

bienes para que se sostuviera el periódico en ese periodo de los diez años. Saber ser gerente es la
experiencia del administrador fiel y prudente del Evangelio, pues su confesión de fe, siempre le
acompañó en todas sus tareas y le llevó a tomar decisiones radicales y audaces, pensando siempre
en el bien mayor y en el bien común.

Habiendo sido nombrado por la Asamblea Departamental de Antioquia en 1930, Director de


Instrucción Pública, le correspondía ser presidente del Consejo Superior de la Universidad de
Antioquia, lo recibió como la gran oportunidad para realizar una serie de cambios e innovaciones
necesarias que ya bullían en su mente: la creación de escuelas nocturnas para varones, vespertinas
para mujeres y dominicales para obreros y empleadas del servicio doméstico, así como también el
ingreso de la mujer a los estudios superiores. La época era difícil, la crisis mundial de la economía, la
reducción del presupuesto de educación del departamento y las innovaciones presentadas.

En el respectivo informe presentado al gobernador sobre la gestión administrativa se encuentran


los hechos, las razones, las decisiones y los resultados que permiten conocer más el fondo del alma
de Julio César García y sus ideales más altos que le guiaron y movieron a actuar aún en contra de
muchos adversarios o aparentes amigos. He aquí algunos apartes del informe:

“Al tomar posesión de este alto cargo, manifesté a usted las consideraciones
que me habían movido a aceptarlo, a conciencia de la responsabilidad y
dificultades en una época calamitosa para la administración pública, y
particularmente, para los servidores del ramo cuya conducción me fue
encomendada.

Sinceramente debo manifestarle que mi temperamento se aviene mejor con los


puestos de lucha y que si me he decidido a colaborar en la dirección de la
Educación Pública de Antioquia, lo he hecho por el deseo de servir,
correspondiendo en algo a la benevolencia con que la casi totalidad de la
opinión pública del departamento me obliga y con la satisfacción y el orgullo de
colaborar en un gobierno que no contribuí a formar, pero cuyos patrióticos
designios deberán ser los de todos los colombianos de buena voluntad.

Conocedor como era de la honorabilidad y eficacia del personal de la dirección,


mi primer cuidado fue garantizar a los empleados el derecho a continuar en sus
17 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

puestos, mientras circunstancias de otro orden no determinen promociones


indispensables.

No obstante la situación precaria que ha venido sobrellevando el magisterio, me


complace proclamar que el resultado de los exámenes finales y el balance
general del año pasado fueron satisfactorios.

Con razón ha recordado un maestro que “el hombre vive más de afirmación que
de pan”. Las estrecheces económicas ciertamente perturban el ánimo del
educador y lo privan de la serenidad indispensable para el fiel desempeño de su
misión augusta; pero al mismo tiempo, es forzoso reconocer que la inteligencia
y la voluntad no cuestan dinero, sino que son dones de Dios, de los cuales
tenemos obligación de hacer uso, que nos conduzca a la felicidad de nuestro
último fin y al bien de la sociedad.

Las notas altísimas de abnegación y espíritu de sacrificio que en los últimos días
ha dado el magisterio antioqueño, compensan las amarguras que he sufrido con
motivo de las dolorosas supresiones que la inminencia de una catástrofe
financiera nos ha obligado a decretar. Sabe usted las torturas en que ha estado
mi espíritu; pero debe saber que no he tenido una sola vacilación en la línea de
conducta que el deber me trazaba.

Muy cómodo habría sido, por el aspecto personal y egoísta, eludir el martirio de
estos días y hasta hacer méritos de una dimisión espectacular; pero mi
conciencia de hombre de honor no habría quedado tranquila si hubiera
abandonado al jefe y al amigo en los difíciles trances en que lo ha colocado su
valerosa situación de salvar a Antioquia, restableciendo el imperio de la verdad
en sus finanzas y llegando hasta el sacrificio antes de correr las contingencias de
una paralización total de la administración pública por falta de cumplimiento a
los acreedores.

El magisterio y el pueblo antioqueño, se han dado cuenta perfecta de la


situación y, lejos de provocar conflictos, se han apresurado a buscar soluciones
que ayuden al gobierno en su ingrata tarea y hagan menos perjudiciales las
medidas que una dura necesidad impone.
18
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

Alienta y enorgullece trabajar al frente de maestros que han hecho un


apostolado de su carrera y educan a las nuevas generaciones con el ejemplo de
virtudes positivas que podrán redimirnos.

El instituto de ciegos y sordomudos continúa con la sola subvención nacional,


pues los maestros han ofrecido trabajar ad honorem, mientras tanto.

En las escuelas infantiles y secciones urbanas y rurales que el departamento no


estuviera en condiciones de sostener, se contó con el concurso del clero,
oportunamente estimulado por los prelados; la oferta que habían hecho la
mayor parte de los directores de nocturnos, lo mismo que un grupo de
universitarios, de sostener gratuitamente las escuelas para adultos; los nobles
sentimientos de solidaridad y compañerismo que se inspiraba la mayor parte de
los maestros al prometer que ninguno licenciaría los niños por falta de
remuneración y que el sueldo de los que continuaran con la investidura oficial
se repartiría con los cesantes.

Conservando las bases para una restauración paulatina tan pronto como la
situación del fisco lo consienta, si se aprovechan las lecciones de este infortunio,
tengo fe que pronto estará la educación antioqueña en un nuevo periodo de
prosperidad.

Contamos en primer término con el capital humano y tenemos lo primordial


para el éxito de la empresa” (García, 1931).

Comentar este texto en como dejar llover sobre mojado, pero no se puede dejar de decir algo
sobre el administrador consciente y fiel que no sólo se preocupa por las líneas de una contabilidad,
debe, haber, saldo sino de los fines más altos y últimos de su administración, además de la
conciencia social y de preocupación por la educación en todos sus niveles, la de los pobres, los
trabajadores, las empleadas del servicio doméstico y la mujer. Se concluye, además, que logró no
dejar hundir la educación en Antioquia contando con el concurso de todos los maestros, los
alumnos, el Estado, el clero y los padres de familia. Toda la población se vió en crisis y toda la
población se benefició de sus orientaciones y decisiones.
19 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

Un líder ejerce influencia por persuasión o por ejemplo, y poder valorar la vida y acción de Julio
César García desde la administración de la educación del departamento y conociendo de su
coherencia de vida, permite descubrirlo como el personaje de la década y más allá todavía, por la
real incidencia en la educación de la clase trabajadora, de los pobres, de los jóvenes estudiantes, de
las mujeres y de los profesionales de la universidad de Antioquia, como también en la opinión
pública, los líderes políticos y gremios sociales. Desde su puesto hizo historia.

Influyó positivamente para que se redactara un decreto desde la Gobernación de Antioquia por
medio del cual se dieran los cupos de las escuelas oficiales, primero a los niños pobres, pues no era
justo que los niños de las familias pudientes ocuparan esos lugares, ya que contaban con medios
para pagar una educación privada. Así no se alimentaba el desequilibrio social de capas sociales
privilegiadas en detrimento de los más pobres que podrían quedar en la ignorancia. El decreto fue el
número 1, del 5 de enero de 1931.

Igualmente la experiencia de educador y responsable de esta área de la organización social en lo


tocante con la universidad, le permitió sentir la pasión de su vida y plantear políticas de repercusión
social. Al ser director de educación pública, le colocó en privilegio estar en la directiva de la
universidad, la formadora de la clase dirigente del país, del departamento y de la ciudad; además de
preparar el mundo empresarial, científico y cultural. La crisis de los años treinta también acosa la
universidad.

Es el mismo Julio César quien en el libro Pueblo Antioqueño relata la experiencia vivida:

“Cuando tuve el altísimo honor de ocupar la Dirección de Educación Pública,


bajo el gobierno del Doctor Carlos Cock, estuvo a punto de producirse en
Antioquia una bancarrota de proporciones insospechables, como repercusión
de la crisis mundial de estos año.[…] El presupuesto de educación pública se
redujo casi a la mitad y aún llegó a proponerse en los consejos de gobierno la
clausura temporal de todas las escuelas; según lo manifesté a la H. Asamblea,
aquello fue una situación de naufragio en que pudimos cometer algunos errores
según el concepto de quienes actuaron desde la orilla como simples
espectadores, pero en la cual obramos con serenidad y rectitud para salvar lo
primordial, y jamás nos arrepentimos de no haber prestado oídos a las voces de
quienes increpaban como un adefesio sostener la universidad al tiempo que se
20
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

clausuraban algunas escuelas. Lo que la universidad significa como patrimonio


cultural de Antioquia no será restaurado por escuelas rurales o seccionales de
urbanas que se conserven: en cambio la universidad, mantendrá los espíritus en
tensión e irremisiblemente el restablecimiento de las escuelas y la creación de
todas las demás que sean necesarias. Al declarar mi satisfacción por haber
obrado de esta forma, rindo tributo de admiración y reconocimiento al espíritu
comprensivo y generoso del Doctor. Cock, quien al exponerle mis torturas, me
alentó a perseverar en la obra de salvamento con nuestras palabras: Todo si es
preciso, menos la Universidad de Antioquia” (García, 1960).

Una de las medidas implantadas para salvar la universidad del cierre, consistió en cobrar
matrículas a los estudiantes más pudientes y otorgar becas a los más pobres. En el informe
presentado por Julio César García al gobernador Doctor Carlos Cock, explicó él mismo, origen y
consecuencias de esta medida:

“No niego los beneficios de la gratuidad de la educación, pero tampoco se me


oculta que ella ha sido causa de que los padres se desentiendan de las
obligaciones que por ley natural les incumbe y crean que la educación de sus
hijos corresponde al Estado; olvidados del deber, pierden de vista su propio
derecho y obran como si no tuvieran injerencia alguna en la marcha de los
establecimientos oficiales; para nada se informa si el alumno y el maestro
cumplen o no sus respectivos deberes; no hay sanción para el que falta ni
estímulo para el que se esfuerza. Esta falta de inteligencia y colaboración
recíproca entre padres y maestros es acaso el mayor quebranto de nuestra
educación.

La incapacidad física en que nos hemos visto para satisfacer todas las
necesidades y aspiraciones de la ciudadanía antioqueña respecto a la educación,
nos ha obligado a arbitrar recursos que aparentemente constituyen un mal,
pero que en el fondo redundan en provecho mayor y preparan el camino para
que la naturaleza recobre sus derechos. En padres y alumnos se ha observado
mayor interés en la bienandanza de los establecimientos sometidos en fuerza
de las circunstancias a este nuevo régimen de subsistencia; la marcha general de
21 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

estos planteles y el aprovechamiento de los alumnos, ha mejorado bastante con


relación a otros años en que la enseñanza era gratuita” (García, 1932).

Su amor a la educación lo colocó en el ojo del huracán y salió avante salvando por sus propuestas
audaces y la cooperación de quienes creyeron en él logrando mantener la universidad abierta, pues
hubieran sido años de retazo social, cultural y económico mayores, al no contar con los
profesionales que requiere una ciudad y un departamento en proceso de industrialización y
desarrollo como era el momento del empuje de la raza antioqueña. La historia, si no se cuenta, la
gente supone que todo se dió en desarrollo lógico y continuo y no saben que de las crisis que
siempre se dan, se tiene la oportunidad de crecer y esto se lo debe la sociedad antioqueña y el país
a Julio César García Valencia en esta década de la historia.

Ya es un personaje de talla intelectual, doctorado en filosofía, es llamado a dirigir la Escuela de


Filosofía y Letras en La Universidad de Antioquia, experiencia que con la autoridad que ha ido
adquiriendo le permite dejar salir el espíritu innovador que tiene frente a los temas de educación,
pensada para toda la población, es un hombre universalista, piensa en todo y en todos. Así que para
su primera intervención estaba en su agenda de trabajo la educación de obreros, necesitados de
cultura y de ser incluidos.

En 1932, dirige la Escuela de Filosofía y Letras y ya para 1933, el rector de la Universidad, Doctor
Rafael Botero, ponía las bases de la sección nocturna para obreros y se invitaba a estudiantes
universitarios, profesores y ciudadanos en general, a colaborar en la puesta en marcha de la idea
que presentara Julio César García. En el segundo año se contaba con 221 estudiantes y un pago a
profesores de un peso, hora clase. En dicha experiencia no solo aprendían las materias básicas sino
que logró graduar contadores para la empresa privada y la industria, recibiendo respetuosos elogios
de empresarios y dueños de fábricas. Para 1940, tenía organizada la alfabetización de adultos y el
censo de analfabetos de la ciudad de Medellín, realizado por los mismos estudiantes-profesores.

El hombre en su interioridad va experimentando realización al ver cristalizar al menos en forma


inicial algo de sus sueños y proyectos sociales, al encontrar alumnos mayores estudiando, pues eso
significa cambio de vida, inclusión social, superación y desarrollo social y así califico los sentimientos
de Julio César García a sus 40 años de vida, en esta faceta de su actuar en Medellín. De este modo
aparece en el escenario de Antioquia como un visor importantísimo del acontecer y la realidad de la
sociedad, que genera respuestas y compromisos en la medida que sabe leer las necesidades desde
22
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

su campo de trabajo. No fue un protagonista solitario ni ególatra, humilde en su ser, siempre vinculó
a sus más inmediatos colaboradores a sus tares, delegando y permitiéndoles crecer y cosechar, es
por ejemplo, la creación el museo de Ciencias Naturales del Liceo Antioqueño. “Por el año de 1940,
el director del Liceo, doctor Julio César García y el doctor Ricardo Uribe Escobar, como rector de la
Universidad, presentaron un proyecto al Honorable Consejo Directivo, para la creación de un museo
de ciencias naturales, el cual fue aprobado inmediatamente. Para efectos de organización, fue
nombrado el profesor Eduardo Zuluaga Hoyos, quien se dió a la tarea de crear en forma sistemática
este organismo que antes figuraba como un simple centro de estudios investigativos. Y así fue, como
en 1945, el museo de ciencias naturales tomó el nombre de “Francisco A. Uribe Mejía”, en honor del
ilustre hombre de ciencias”(Universidad de Antioquia, 1953).

Intelectual inquieto y creativo es la forma de calificarle cuando en 1944, funda en la universidad


el Instituto de Filología y literatura, donde desarrolla plenamente su interés literario marcado
fuertemente por la hispanidad, el conocimiento de Cervantes y las obras clásicas de la literatura
universal. Es director del instituto hasta su viaje a Bogotá, en el año 1947. Igualmente, crea el
Instituto de antropología con Graciliano Arcila y es rector encargado de la universidad en tres
oportunidades.

“En 1943 fue objeto de un fastuoso homenaje con motivo de sus bodas de plata profesorales en
la Universidad de Antioquia, recibió un bello pergamino de sus constantes admiradores y amigos, le
fue conferido el Doctorado Honoris Causa en Literatura por la universidad de Antioquia, se le
entregó otro pergamino como columna de la Antioqueñidad y el Instituto Central Femenino le
brindó otro homenaje”. (Olano, 1994, Pág. 22).

Todas las iniciativas de proyección a la clase trabajadora, la alfabetización de adultos y las


escuelas nocturnas para hombres y mujeres, se canalizaron hasta llegar a contar con un Instituto
Técnico Universitario, en 1945. Para este año, contaba con 62 empleados del comercio, 6 empleados
departamentales, 5 nacionales, 15 municipales, 59 obreros textiles, 32 mensajeros, 7 sastres, 11
mecánicos, 13 ebanistas, 20 albañiles, electricistas, choferes, farmaceutas, etc. Esta experiencia dió
origen más tarde al Instituto Pascual Bravo, de renombre en la ciudad de Medellín. Experiencia
igualmente significativa fue la escuela nocturna tomada por los padres Jesuitas del colegio San
Ignacio y dirigida por el padre Tomás Villarraga y que actualmente funciona como instituto Tomás
de Villarraga, como una fundación.
23 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

El hombre filósofo y bien pensante cristaliza sus ideas en discursos y textos que se perpetúan en
el tiempo, haciendo que el filosofar y el acontecimiento se vuelvan historia, así ha sucedido con las
ideas del maestro cuando las ha puesto por escrito. Su pensamiento es acto. Se cuentan entre sus
escritos:

“Historia de la Instrucción Pública en Antioquia”. Tesis de grado para el


doctorado en Filosofía y Letras.

“Los Primitivos”. Curso de prehistoria de Colombia, que se estudiaba en los


primeros años del bachillerato.

“Historia de Colombia”. Texto oficial para primero de bachillerato.

“Historia de Colombia”. Texto oficial de historia para último año de bachillerato.

“La Generación del Medio Siglo”. Los hombres que hacen historia.

“Cervantes en Antioquia”. Como literato amante del Quijote y Cervantes.

“Estudio de las constituciones de Colombia, para estudiantes de quinto año de


primaria”.

“La Universidad de Antioquia”. Bocetos biográficos de sus Rectores.

“De nuestra alma, La Universidad”.

“La Gobernación de Santa Marta”. Desde su fundación hasta el año 1546.

“Letras y aportes en el siglo XVII”.

“El Epistolario de don Ramón Gómez”.

“Del Matriarcado a la Ley Sálica”. Esquema de la Historia Universal a la luz de las


ideas de los sexos.

“Monseñor Rafael María Carrasquilla a la luz de sus escritos y oraciones”. Al


maestro.

“Por la Pureza del Idioma”. (Era calificado como el hombre que mejor castellano
hablaba).
24
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

“La Biblia en Colombia”.

“Editoriales de El Colombiano”. Más de 3600 escritos de opinión durante 10


años.

“Conferencias de Cívica”.

“Colombianísimos Históricos”.

“Efemérides Rosaristas”.

“Efemérides Bartolinas”.

“Efemérides Patrias”.

“Don Gonzalo Fernández de Oviedo”.

“El sentido Cristiano y Ecuménico de la Paz”.

“Bibliografía de la Novela Colombiana”. Esto es solo por mencionar algunos y su


variedad, pues su producción es bien extensa.

La mayoría de estos escritos se producen en el tiempo de permanencia en Medellín, resultado de


sus trabajos cotidianos y responsabilidades, como también de su interés literario e histórico, que le
llevó también a desarrollar cuadros de genealogías de Antioquia, con el interés particular de la
genealogía de los García y Valencia, como punto de partida con su árbol genealógico, desde el
primer García llegado a tierra Americana, que entró por Cartagena: José Benedicto García Marín,
que según nos cuenta Julio César García que llegó hasta este primer García del tronco en Cartagena,
llegó como por castigo después de haber tenido un disgusto en la corte, enviado por castigo con
unas onzas de oro y un crucifijo que su padre decidió se heredara por mayorazgo masculino y que
hoy está en manos de las hijas de Domingo García.

Cuenta Ramón García Duque: “Don José García Marín hijo de un oficial de la corte española, fue
enviado por su padre a América huyendo de merecido castigo por ultrajes de obra a uno de los
príncipes. Se embarcó oculto en un tonel y le entregó una bolsa de oro y un Cristo diciéndole: en
esta religión vivirás y la enseñarás a tus hijos y este Cristo se trasmitirá por mayorazgo a tus
descendientes.
25 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

José Espadachín, pendenciero, vivísimo, simpático y buen cristiano, pasó en Cartagena su


adolescencia y primera juventud. Vino después a Cancán de Remedios donde se prendó de la bella y
espiritual señorita Doña Juana María Paula Alzate, con quien casó. Cuenta la tradición que como
ésta no fuera ya de pura sangre española, su padre para igualarla a su pretendiente, la dotó con
cantidad de oro igual al peso de la fornida muchacha. Este matrimonio se estableció en oriente de
Antioquia.

Los García, son fornidos, de elegante porte, especialmente los hombres, tienden a la raza
llamada león (piernas delgadas) y generalmente rubios, los que han sobresalido por su mayor o
menor cultura, se han distinguido por su templado carácter, don de mando, valor y estricta
moralidad.

Ramón García Duque, le contó a su hija Teresa, (Religiosa Carmelita Descalza) que José le dejó el
Cristo a Pedro Ignacio y sus hijos mayores: Sacramento y Ramón, que eran mellizos (con fama de
peleadores y aventureros), pelearon por el Cristo, entonces se lo dejó a una de las hijas mayores.
Ramón, pagó por él varias libras esterlinas. (Diario de Ramón García Duque). Estas indagaciones de
Julio César como investigador de su genealogía nos permiten entrar a ver la fisonomía del hombre
que hay en él.

JULIO CÉSAR GARCÍA VALENCIA, EL HOMBRE:

El hombre es y sus circunstancias o somos hijos de nuestros padres, pero más de nuestro tiempo.
“los descendientes de Don José Benedicto García han dado a la Iglesia y a la Patria hombres ilustres,
entre los eclesiásticos, tenemos a los Presbíteros Eloy y Eufrasio Rojas y Manuel Tiberio Gómez.
Entre los militares, el Coronel Gómez García y los Generales Laureano y Joaquín García Rojas y el
Coronel Ramón García D. Entre los hombres de ciencia y letras tenemos al Doctores Julio César y
Abel García Valencia, Doctor Jesús María Rojas, Doctor Críspulo Rojas y Don Manuel Tiberio Salazar
ilustre institutor, que ocupó varias veces las curules de las Asambleas y de los Congresos. Joaquín
García Rojas además de General, fue abogado, magistrado, senador y representante.

El presbítero Eufrasio Rojas, casó a Joaquín García Rojas con Obdulia Valencia Echeverry en Santa
Bárbara, Antioquia, cerca de Fredonia, donde nació Julio César. Joaquín comprende que el pueblo
26
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

no es apropiado para educar los hijos, se traslada a Medellín, todos hacían el recorrido a caballo
hasta Amagá, menos las dos niñas pequeñas: Alicia y Magdalena, que eran llevadas en silletas, en
Amagá tomaban tren hasta Medellín.

20 de noviembre de 1939. Hoy a las 2.30 murió el querido primo Joaquín. Ha


sido éste, uno de los hombres más notables con que actualmente contaba el
conservatismo de Antioquia, y como cristiano, uno de los que más se acercaba a
la perfección. El 21, fue el entierro, uno de los más solemnes y concurridos de
los que he presenciado en esta ciudad (Medellín). (García Vásquez J, 1984)

Obdulia, la mamá, nació en Santa Bárbara (Antioquia) su fe de bautismo dice: que en el libro 9 de
bautismos folio 61 # 479 se encuentra una partida que a la letra dice:

“En la Iglesia Parroquial de Santa Bárbara a primero de enero de mil


ochocientos setenta y uno yo el cura párroco que suscribo, bauticé
solemnemente a una niña de ocho días de nacida, a quien nombré Obdulia, hija
legítima de Santos Valencia y Andrea Echeverri, vecinos de esta parroquia.
Abuelos paternos: Bruno Valencia y Joaquina Duque y maternos: Marcelo
Echeverri y Carlota Mejía. Fue padrino:(ilegible) Chavarriaga, a quien advertí el
parentesco y obligaciones que contrajo. Doy fe: Eloy Rojas cura.

Su partida de matrimonio está firmada por el padre Eufrácio Rojas en Santa


Bárbara. Ella era bajita, de pelo ondulado, ni blanca ni morena, pálida. Vivía en
un apartamento en Medellín, en Boyacá con Cundinamarca. (Es la forma de
ubicar las direcciones en este tiempo, en Medellín). Los últimos años los vivió
con Abel y Pompilio, hasta que Abel contrajo matrimonio. Julio César, vivía muy
pendiente de la casa de su mamá. Cuando enfermó ésta, Julio César ya vivía en
Bogotá. Ella se enfermó de cáncer y la enfermedad no fue muy larga. La
llamaban Mamá Lula. (Vásquez de García, 1962-1987).

El culto a la Santísima Virgen María ha sido manifiesto en esta familia García Valencia desde la
cuna. La devoción a María Auxiliadora, se respiraba en la familia, primero, con la partida de María
(Hermana de Julio César) al convento, el ingreso de Magdalena (Hermana) al noviciado en Bogotá,
las primas y sobrinas que siguieron este camino salesiano. Esta vivencia espiritual es el resultado de
los valores religiosos vividos en familia y trasmitidos de padres a hijos y de hijos a nietos.
27 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

Teresita Piedrahíta Jaramillo, agraciada maestra, nacida el año 1907 en Quibdó (Padres: Antonio
José Piedrahíta Velilla y María Luisa Jaramillo Melguizo), contrajo matrimonio con Julio César García,
el 25 de febrero de 1922, en la parroquia San José de Medellín. Ella murió muy joven, el 9 de abril de
1941. Dio a luz a una familia grande: Mario Dámaso, nacido en Medellín el 11 de diciembre de 1922,
contrajo matrimonio con Luz Ramírez Martínez, el 20 de enero de 1945, comerciante. Hernán de la
Cruz, del 3 de mayo de 1924, economista, asesor de seguros y catedrático, miembro del grupo de
fundadores de la Universidad Católica de Colombia, contrajo matrimonio con Cecilia de las
Mercedes Álvarez Tortello, en Medellín. Martha Eugenia nació el 16 de noviembre de 1927, ingresó
al noviciado de las Hermanas Salesianas, 27 de diciembre de 1945. José Gabriel nació el 19 de marzo
de 1929, Médico Pediatra, casado con Ángela Ortiz Gaviria. Guillermo, nacido el 15 de marzo de
1931, abogado, casado en primeras nupcias con Aura Luz Betancourt Navarro, enviuda y contrae
nuevas nupcias con Bernarda Eugenia Peláez. Martín Jaime, nació el 11 de noviembre de 1935,
comerciante, casado con Myriam Betancourt Navarro. Antonio José, nació el 4 de Junio de 1937,
abogado de la Universidad de Antioquia, especializado en laboral, casado en primeras nupcias con
Carmenza Fernández Ramirez y segundas nupcias con Ángela María Moreno. Darío Felipe, nace el 23
de agosto de 1939, comerciante, contrajo matrimonio con Luz Marina Posada García.

El tema de la formación de la esposa, con la pluma de Julio César, se fue dando paulatinamente
en la medida que la columna de El Colombiano “Para Las Damas” le permitía y animaba a tratar
temas de hogar. Según algunas personas cercanas a él cuando trataba temas de hogar, de teatro o
de reuniones políticas, escribía con seudónimos. Por ejemplo cuando atendía a las reuniones de la
Asamblea Departamental como diputado, las crónicas de las reuniones eran publicadas con el
seudónimo de “el cronista”. El Cronista también escribía comentarios cuando habían presentaciones
de operas, musicales, u obras de teatro en la ciudad de Medellín. Es muy factible que los artículos
“Para Las Damas” que se publicaron en El Colombiano con bastante frecuencia en 1922 antes y
después de las cartas a Teresita bajo el seudónimo de Jolanda puedan ser de él también, pues Julio
César dominaba muy bien el Francés y muchos de los artículos eran comentarios de artículos
publicados en libros y revistas francesas y/o contenían versos en francés. Se descubre pues detrás
del hombre un ser profundamente sensible a temas de familia, amor, educación y religión. No
estaba preparado para la muerte tan temprana de Teresita, le agobia el hecho de la soledad y la
prole, su cuñada Mercedes Piedrahíta, se retira del convento para acompañar la familia y de verdad
contribuye mucho a la armonía del hogar pero la experiencia de ausencia de la esposa no la puede
llenar. Esto lo deja ver él mismo en su diario.
28
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

Este aspecto se transcribe textualmente pues será una revelación humana del ser y la vida de
Julio César García Valencia:

“La esperaba mi corazón, pues, aunque no había considerado la posibilidad de


contraer nuevas nupcias, desde que la vi por primera vez, comprendí que era la
mujer con quien podría llegar a entenderme.

Ocurrió este feliz encuentro un sábado, en fecha que no puedo precisar, al bajar
ella del bus de los Ángeles, en el crucero de Boyacá y Cundinamarca. (Nombres
de avenidas de Medellín)

Otro sábado, nos encontramos y nos vimos en la misma calle de Boyacá. Bajaba
con una hermana suya. Un poco adelante me detuve y pude darme cuenta que
ella me miraba. El ‘flechazo’ había sido inconfundible pero no había llegado la
hora de la decisión acerca del problema de mi vida y, aunque pensaba en tan
interesante desconocida, transcurrió bastante tiempo (quizás más de un año)
sin volver a verla ni saber donde vivía. Una colegiala que se me parecía a ella y
con quien me encontraba frecuentemente, contribuyó sin duda a mantener y
avivar el anhelo de verla.

Viernes Santo de 1944. Iba a la procesión del Santo Sepulcro, cuando la ví al


llegar por Colombia a la carrera Junín. Su ademán me reveló cierto sentimiento
de exaltación que me retuvo contemplándola a distancia, mientras pasaba la
procesión. Con todo, no me resolvía a seguirla. No había llegado la hora.

Sábado, 6 de Mayo de 1944. Hace 26 años que me gradué. Hoy he debido viajar
a la ciudad de Antioquia con el profesor Antonio Jeán Llorente, pero un
contratiempo imprevisto impidió el paseo, para corroborar aquello que ‘Lo que
sucede es lo mejor’. En el atrio de La Candelaria me detuvo su presencia. Tomó
el tranvía de Aranjuez. Yo tomé el siguiente, para ir al cementerio a visitar a mis
muertos, no sin la esperanza de hallar la oportunidad de volverla ver y hablarle
si era posible.

Al llegar a la tumba de mi mujer, la encontré colocando flores en una tumba


cercana. ‘Buenas tardes Doctor’ contestó a mi saludo, lo que me indicó que al
29 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

menos no era desconocido para ella. Fueron las primeras palabras que oí de sus
labios y que me abrieron el camino para la iniciativa del diálogo, que
naturalmente comenzó por el objeto que nos conducía a ese lugar. Oramos
juntos por los que se han ido y lo hice con doble devoción e intensidad.

La coincidencia de haberla encontrado aquel día, en ese sitio y bajo la impresión


de recuerdos y de emociones contradictorias no me dejó duda de que una mano
superior guiaba mi destino a la reconstrucción de mi vida y me mostraba una luz
en ella.

En el trayecto hacia su casa me enteré de circunstancias de su vida que la hacían


más interesante para mí y que corresponde a la medida de mis aspiraciones
para hacer de ella la compañera que necesito. Me autorizó para visitarla en su
casa el sábado siguiente.

13 de Mayo. Esta semana ha sido decisiva para mí, porque me he visto frente a
frente con los problemas de mi viudez, de mis hijos, de mi familia, ante la
soledad de mí espíritu, la perspectiva de una existencia sin halagos ni consuelos,
al lado de una organización del hogar que por el momento es satisfactoria y
aparentemente podría no justificar ante algunos de los míos y ante los extraños,
la apelación a lo que algunos califican de ‘fuego extraño’.

Es verdad que mi cuñada Mercedes, ha hecho por nosotros un sacrificio que


nunca podremos pagar. Es verdad que Martha (hija), subordina todos sus
anhelos al afecto filial. ¿Pero tendré el derecho de exigir o siquiera de aceptar el
sacrificio de sus aspiraciones? ¿Qué será de mí cuando por voluntad de mis hijos
o por querer de Dios empiece a verme sólo y ya en una edad en que no me sea
dado escoger la solución, pues la trágica realidad se encargará de mostrarme
una situación irremediable?

Por otra parte, la normalidad de la casa no es suficiente a llenar mis aspiraciones


de hombre de trabajo; ni los amigos, ni los mismos hijos, alcanzan a llenar el
vacío de la compañera como confidente de las alegrías, de las penas y de las
dificultades; falta el calor de hogar y el apoyo de la mujer como consejera y
depositaria de aquellas emociones de derrota o de triunfo que no se confían ni a
30
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

la misma madre. En mi propia casa, me siento a veces como huésped,


seguramente grato, pero que no encuentra allí todo lo que necesita. Mucho
menos podría encontrarlo fuera. No obstante mi vocación de servir, me falta el
principal estímulo para dar a los míos y a la sociedad lo que debo y puedo darles
todavía.

No obstante la espontaneidad con que me franqueó su casa, no dejaba de


asaltarme la duda de que al meditar sobre mi situación llegara a tomar una
resolución negativa. Todas las consideraciones acerca de mi problema estaban
edificadas, sobre una base insegura.

De allí la mayor ansiedad con que esperaba la llegada del sábado, pues ante
todo necesitaba claridad. Una entrevista de tanta significación para mi futuro
era el objeto de mi preocupación constante. Para advertirle que no faltaría a la
cita le hice enviar unas flores.

A las 4 en punto llegué y ya ella me esperaba. Inmediatamente fuimos a la


consideración de las circunstancias por las cuales reconozco mi descuento como
partido matrimonial. Sin embargo, he visto en ella una luz que puede guiar mí
espíritu, la compañera necesaria en mi soledad. No rechaza la posibilidad de que
nuestro encuentro lleve a esa solución, pero contiene mi impaciencia por llegar
pronto y dejar al tiempo la solución definitiva. Volveré a visitarla dentro de 15
días, según lo convenido, aunque bien se de antemano que me será
indispensable verla antes.

18 de Mayo: Jueves de la Ascensión. Gentilísima y muy pensada amiga mía:

No es este el tratamiento que me dicta el corazón. No me considero sin


embargo autorizado para llamarla como quisiera mi esperanza. En vano he
procurado verla, mi espíritu está lleno de Usted, pero con una ansiedad que me
hace indispensable su presencia.

He esperado inútilmente al pie del teléfono todas las horas en que considero
posible su llamada. Allí estaré hoy de 2 a 3 pm. Si por cualquier causa no logro
comunicarme con usted a las 4 pm: pasaré por el frente de su casa. Hágame el
31 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

favor de no tomar a mal mi impaciencia e interpretarla por el contrario como


una demostración del dominio que usted ha empezado a ejercer sobre mí. En el
día de la Ascensión no me dejará postrado. Devotamente suyo.

A las 2 en punto, me llamó para decirme que estaba en casa de una amiga y me
esperaba a las 4.30 para que la acompañara hasta su casa. Aunque se manifiesta
resuelta, requiere todavía una tregua para declarar su decisión, mientras
termina con un novio que se encuentra ausente.

21 de Mayo. En la ventana de su casa. Balbuceos del TÚ, hasta llegar a un ‘Te


adoro’ de lo hondo del alma, que como un eco del corazón repitieron sus labios.

24 de Mayo. Por teléfono, para excusarme de asistir al concierto del Orfeón


Antioqueño, por motivos que me expuso después y que encontré no solo
respetables, sino totalmente encomiables, pues demuestran el modo ejemplar
como ha sabido dirigir su casa. Sin embargo, mientras más agradable parezca
una reunión o fiesta cualquiera, más incómodo me siento en ella sin su
compañía, con ella me sentiré orgulloso en todas partes y no veo la hora de
ostentarla.

Los pocos amigos a quienes he comunicado mis pensamientos y mis anhelos me


estimulan a seguir en el empeño. Mi madre y mi hermana Alicia están
conformes con los motivos que me obligan a buscar compañía. Los informes que
me dan sobre conceptos de Martha me deciden a tratar también con mi hija
este problema. Ella lo mira con gran generosidad y espíritu comprensivo.

27 de Mayo. Segunda visita a su casa. La suerte está echada. Ya no hay


vacilación ninguna. Me obsequia su retrato.

1 de Junio. Desde hoy me continuará recibiendo en su casa. El TÚ se consolida.


Entre varias fechas posibles para la realización de mis anhelos queda de manera
provisional y confidencial el 16 de julio, día de Nuestra Señora del Carmen. Su
señor padre está ausente y antes de obtener su consentimiento no creemos
discreto participar nada.
32
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

El 2, me abordaron el problema en mi casa, a iniciativa de Mercedes, antes que


encontrara yo la oportunidad de exponerles mi pensamiento. Mario y Gabriel,
acogen el proyecto con franca satisfacción. Mercedes, con la generosidad de
espíritu con que se ha dado a mis hijos. Sin dejar de sentir el desgarramiento de
la separación que considera indispensable, aunque nosotros aspiramos a que
continúe en la casa, ofrece arreglarme todo lo que pueda necesitar y manifiesta
que ni ella ni sus hermanas, dejarán de estar atentas a todo lo que pueda servir
a mis hijos como en vida de su madre.

3 de Junio. Los profesores y los estudiantes del Liceo Antioqueño me hicieron un


espléndido homenaje de despedida al pasar a la dirección del Instituto de
Filología y Literatura. Me obsequiaron una bella tarjeta de oro y un pergamino
que esa misma noche puse a los pies de la elegida de mi corazón. El día del
Carmen cae domingo y por la aglomeración de devotos en esa fecha resulta
impropio para un matrimonio en las circunstancias que pensamos realizarlo, de
manera estrictamente privado. Por eso convenimos que fuera el 15. A la
explosión de mi júbilo considerándola ya ‘Mía…Mía….Mía’ y ella responde:
‘Tuya….Tuya…Tuya…’

5 de Junio. Sr. Don Baltasar Vásquez. San José.

Muy respetado Señor:

Presento a Usted mi saludo más atento y le ruego recibir con benevolencia la


solicitud que voy a formularle:

Su señorita hija Rosa ha venido a constituir para mí una nueva razón de vida y el
más poderoso estímulo para continuar luchando por los míos y por la sociedad..
He tenido la fortuna que ella me acepte y de que toda mi familia mire con
beneplácito mi proyecto de matrimonio con dama de tan bellas prendas. Sé
muy bien que para usted y para sus hijos, representa un quebranto la
separación de quien ha sabido ser eje de su hogar; pero ella sabe igualmente,
que yo no ahorraré esfuerzo ninguno por hacerla feliz. Si ese es nuestro destino,
no esperamos para realizarlo sino la aprobación y la bendición de Usted.
33 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

Las circunstancias de mi vida imponen cierta premura que usted se explicará


perfectamente para disculpar esta carta; la señorita Rosa había sido de opinión
que esperáramos a su regreso para tratar más a espacio un asunto que tanto
interesa a nuestro porvenir.

Anticipo a usted el testimonio de mi gratitud, rogándole que me cuente de una


vez en el número de sus hijos.

Muy atentamente,

Julio César García Valencia.

Hoy mismo estuvo ella a visitar a mi mamá y en mi casa se conoció con Martha,
Mercedes, mi hermana Alicia y Hernán. Impresión favorable a todos ellos.

6 de Junio. Hoy hace un mes que hablamos por vez primera y todo hasta ahora
parece marcado por el signo de una dichosa predestinación. ¡Bendito sea Dios!

Pudiera parecer precipitado el curso de los acontecimientos, pero cada paso ha


sido fruto de madura reflexión.

14 de Junio. Cambiamos argollas de compromiso y prenda de fidelidad. Las


bendijo el R.P. Martiliano Ramírez, S.J. En ellas se grabó ya la fecha feliz: 15 de
julio. Aunque habíamos pensado pasar unos días después del matrimonio en un
campo cercano, nos ha parecido preferible ir al Valle del Cauca, itinerario fijo,
sin compromisos ni complicaciones.

15 de Junio. La visitaron Martha, Mercedes, Alicia y los tres menores de mis


hijos. Vino su señor padre. No tiene motivo que le permita oponerse a mi
aspiración, no obstante que significa para él una segunda viudez; Rosa ha
llevado siempre la voz en la casa y no sería justo contrariarla en lo que estima
que puede ser su felicidad. Falta solo un mes para el colmo de mi ventura. Sin
embargo, estos treinta días se me harán muy largos, pues no veo la hora en que
va a empezar mi nueva vida.
34
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

16 de Junio. Hoy he participado mi matrimonio a mis hermanas religiosas, María


y Magdalena, a Pedro J. y Carmen Emilia, a Eduardo y Pepa, a mi tío Roberto y a
Berta.

18 de Junio. No volverá a pasar otro domingo sin verla, salvo los días o las horas
en que estoy ocupado en lo de mi oficio, no encuentro tranquilidad y reposo
sino en su compañía.

15 de Julio. Matrimonio en la iglesia de la Veracruz. Pbro. Joaquín E. Castaño.


Viaje a Cartago.

17 de Julio. Buga y Cali.

19 de Julio. Pereira.

20 de Julio. Regreso a Medellín.

1945- 20 de enero matrimonio de Mario con Luz Ramírez Martínez.

10 de febrero, matrimonio de Merceditas Vásquez con José Uribe Arcila.

27 de diciembre, se fue Martha al noviciado de las Salesianas en Bogotá.

1945 - 28 de Abril. Nació la niña, Ana Teresa, en la clínica del Hospital San
Vicente a las 10.15.

2 de mayo. Bautizada en la capilla del Hospital por el Padre Villegas. Padrinos


Baltasar Vásquez y Obdulia Valencia Vda. de García. Sus dos abuelos
sobrevivientes. Ana Teresa. (Cuando nació la niña, Darío se acercó a Rosa y le
dijo: “¿Por qué no le ponemos el nombre de mi mamá?” por eso le pusieron
Teresa y Ana por: La mamá de Joaquín, Ana María Rojas García. La abuela de
Joaquín, Ana María García Salazar. La abuela de Obdulia, Ana Joaquina Duque.
La mamá de Rosa, Ana Delia Santamaría. Narración de Sor Martha). Confirmada
el 17 de marzo de 1946 por el Exmo. Señor García Benítez en la metropolitana.
Madrina, Carmen Vásquez.

11 de junio de 1946. Nació Rosa Elena, en la clínica del Hospital San Vicente. Fue
bautizada en la capilla del mismo hospital el sábado 15 por el padre Gómez.
35 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

Padrinos, sus tíos maternos Libardo y Carmen Vásquez. Nació a las 6 de la


mañana en la pieza No. 26 y el mismo día fue bautizado Julio César Humberto
de San Antonio, hijo de Mario García Piedrahíta y Luz Ramírez, nacido el 13 de
junio. Padrinos: Julio César García y Jesusita Martínez de Ramírez.

4 de julio de 1947. A las 11 del día nació Inés de la Cruz, bautizada el 6, en la


capilla del hospital San Vicente de Paúl. Padrinos: Abel García Valencia y Alicia
García de Suárez. Confirmada, enero del 1948, madrina Martha García.

11 de julio de 1947. Tomé posesión de la rectoría del Colegio Nacional de San


Bartolomé de Bogotá, nombrado por el Doctor Eduardo Zuleta Ángel, Ministro
de Educación.

28 de julio de 1947. Murió Roberto García Rojas, asesinado en Fredonia a las


4.40 a.m.

29 de julio de 1948. Murió mi mamá, Obdulia Valencia de García, en Medellín.

23 de agosto de 1948. Tomé posesión de la rectoría de la Escuela Normal


Superior, nombrado por el doctor Fabio Lozano y Lozano. Aceptada por solicitud
expresa del Presidente Doctor Mariano Ospina Pérez.

14 de septiembre de 1948. Nació Julio César, en la clínica Camero a las 11 a.m.


Bautizado en la Capilla del Sagrario, por el canónigo doctor José Joaquín Elorza.
Padrinos: D. Román Gómez y Doña. Eugenia Moreno de Gómez. Confirmado en
Medellín el 13 de febrero de 1949, por el Exmo. Señor Joaquín García Benítez.
Padrino, Baltasar Vásquez.

4 de febrero de 1951. Nació Carmencita, en la clínica del Hospital San José.


Bautizada en la Iglesia de las Nieves, el 15 de junio de 1951. Padrinos: Jorge
Vélez García y su señora Lucía Múnera de Vélez. Confirmada en la Basílica.
Madrina, Sofía Duque.

20 de abril de 1955. Nació Clara Isabel, en la clínica La Magdalena, bautizada en


la Iglesia Las Nieves, el 13 de julio. Padrinos: Julio Cortés y Delia García de Gil. El
6 de junio de 1955, nos trasladamos a la casa de la calle 71ª No. 28-20 del barrio
36
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

Los Alcázares, adjudicada por la Presidencia de la República (Teniente General


Gustavo Rojas Pinilla) de la Corporación Nacional de Servicios Públicos. Cuota
mensual, $237.55 en diez años.

1 de septiembre de 1954 a 18 de febrero de 1957. Subsecretario Técnico


Cultural del Ministerio de Educación.

Primeras Comuniones: Ana Teresa, en el Pedagógico, 8 de septiembre de 1953.


Rosa Elena, 8 de septiembre de 1954 en San Façon. Inés de la Cruz, 8 de
septiembre de 1955 en San Façon. Julio César, 8 de septiembre de 1956 en San
Façon.” (García, 1944-1957).

Se descubre el hombre en su íntima condición, se abre el alma de Julio César en su realidad


humana existencial de hombre, esposo, padre de familia, hijo, hermano, amigo, viudo, novio
enamorado, cuñado agradecido, en fin, en un existencial de admirar por su franqueza, en una
condición de respetabilidad en la relación con ella su compañera de vida, Teresita Piedrahita y luego
Rosa Vásquez. Con razón se pudo dirigir a los estudiantes en muchas oportunidades: “¿Vais a ser
profesionales? Magnífico pero la profesión más difícil es la de ser Hombres”. Y es que él ya había o
estaba haciendo ese recorrido que llega hasta el día de la muerte.

El hombre no es sin Dios. Todas las referencia de celebraciones sacramentales que alguien
pudiera calificar de muy cursis, no son otra cosa sino reflejo de vivencia espiritual nacida en y desde
la familia, desarrollada por voluntad propia y alimentada de ejemplos y vidas santas de su entorno;
de su dirección espiritual, del padre y maestro Monseñor Carrasquilla y de sin número de religiosos
que aportaron desde sus vidas y experiencias religiosas consejo, ejemplo, palabras y testimonios de
vida, por ejemplo, sus dos hermanas religiosas salesianas, su hija Martha, igualmente salesiana, sus
tres sobrinas Luz, Cristina, Margarita y Elvira hijas de María Auxiliadora, Doly, hermana Teresita de
las fundadas por Monseñor Builes, Pedro Olano y Carmen Emilia, su hermana, como matrimonio
ejemplar y de consagración al Sagrado Corazón de Jesús, con testimonios bellísimos de santidad de
pareja con cuatro hijas religiosas.

El Sagrado Corazón y su marcada influencia en la vida de la familia García siempre ha sido una
constante y por ende, la de Julio César, que siempre desde muy niño lo sintió como el personaje más
querido y central de la vida y de su familia. Ejemplo de ello, es el testimonio del matrimonio de su
hermana Carmen Emilia con Pedro Olano. El primer acto después del matrimonio de Pedro y
37 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

Carmen Emilia, fue invitar a los familiares y amigos a entronizar El Sagrado Corazón de Jesús en su
nueva casa. Pedro, vivió consagrado a él y durante toda su vida lo experimentó llevado en su devenir
con toda su familia sintiéndose privilegiado, tanto en los gozosos como en los dolorosos por esa
alianza espiritual, según se descubre en su testamento de Bendición a Dios:

“….Bendito seas, Señor, porque he vivido más de sesenta y siete años, y en todo
ese tiempo derramaste sobre mí tus bendiciones y me colmaste de bienes! Me
diste la pobreza, a fin de que pudiera ser alguno de aquellos de quienes dijiste:
bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es el Reino de los Cielos.

Pero en mi pobreza, tanta que nunca ví asegurado el pan de cada día, obraste el
prodigio que cada día ejecutas con las aves del cielo y con las florecillas del
campo…, y nunca faltó a mis hijos techo confortable, alimentación abundante y
educación esmerada.

Bendito seas, Señor, porque me hiciste pobre y porque en todos los amaneceres
hacías brotar de mis labios estas palabras: EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA
DANOS LO HOY! Me diste una esposa santa que fue para mí tierra virgen y
fecunda…!bendijiste mi semilla , y me hiciste padre de doce hijos, de los cuales
sólo uno ha muerto…, y cinco de mis hijas, a quienes adornaste con los más
preciosos dones, son hoy esposas tuyas, y , como lámparas encendidas,
iluminan tu altar…! (sobrinas de Julio César: Cristina, Margarita y Elvira, hijas de
María Auxiliadora, Doly, Misionera Teresita e Isabel que regresó al hogar por
motivos de salud.)

Bendito seas, Señor, porque hiciste de mí un árbol frondoso, regado con las
fuentes de tu corazón, y enriquecido con los más valiosos frutos..! Me diste la
paz del espíritu, y aún en las horas más tremendas de mi vida conservaste mi
tranquilidad…! Durante varios años me agobiaste de enfermedades, y hace más
de catorce me tienes reducido a la incapacidad de un niño recién nacido….y ni
aún en muletas, puedo ponerme de pie…! Pero en todo este tiempo estuviste
conmigo, me trataste con la ternura de una madre, e hiciste que de mi boca no
brotara una queja y que permanentemente floreciera en mis labios una sonrisa,
flor que brota de la paz del corazón…!
38
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

Bendito seas, Señor, porque endulzaste mi dolor y porque me enseñaste a


poner en Ti toda mi confianza…!

Bendito seas, Señor, porque me hiciste rico en espíritu!

Bendito seas, Señor, porque me diste una familia numerosa!

Bendito seas, Señor, porque me diste la paz del espíritu! ” (Olano García, 1959).

De un modo de vida de consagrado se desprenden diálogos espirituales, como los puede


respaldar este aparte del bellísimo testamento difundido en la familia de Pedro en 1959 que diera la
sensación que estuviera más en el cielo que en la tierra al leerlo en su conjunto (15 páginas). De su
ejemplo, pasión por la enfermedad y devoción al Sagrado Corazón, se oía en toda la familia, como
de las cadenas de oración y el rosario del Sagrado Corazón que promovía desde su silla de ruedas
por correspondencia con miles de devotos y necesitados de la Gracia de Dios. Su espiritualidad de
consagrado al Corazón de Jesús llegó a toda la familia.

Un gran regalo llegó a la casa de los García Valencia: es el cuadro grande del Sagrado Corazón y la
consagración del hogar al mismo para que presidiera todos los actos y momentos importantes de la
familia, cuadro que después ocupó el lugar de la sala del hogar de Julio César y Teresita y que en la
lógica de los sucesos de la vida sigue en el hogar de Julio César y Rosa, en Bogotá. Su imagen queda
grabada en las mentes de todos quienes pasaron por las distintas salas de las residencias ocupadas
por los García. Familiares, amigos, visitas y novios, tuvieron que mirar y ser mirados, sentir el
ambiente religioso de la familia y ser acogidos en la sala del Sagrado Corazón.

¿Quién regaló a Julio César la Imitación de Cristo? Difícil de precisar, pero era considerado el
manual de profundización en la Vida Cristiana, que por gracia de Dios llegó a sus manos, pues fue
libro orientador de principios para la cotidianidad. Cuenta Julio César, hijo, que era una costumbre
después del almuerzo ver a su papá paseando en el patio de la casa con el pequeño librito en sus
manos, leyendo y haciendo pausas de asimilación y oración silenciosa, inspirada en el Thomas de
Kempis, gran teólogo alemán, inspirado e inspirador en la vida de miles de católicos del mundo
entero. La imitación de Cristo, camino, misión y tarea del cristiano y eso fue Julio César, pues para
realizar y proyectarse sin perderse en lo que hizo requería fuerzas de lo alto y esa solo la da Dios.
Por ejemplo, frente a la ingratitud de algunas gentes, paciencia y comprensión; frente a los falsos
halagos o grandes ponderaciones, serenidad; ante las traiciones de los amigos, perdón; con los
39 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

débiles ser fortaleza y soporte; con los pobres, solidario; ante el ignorante, libro abierto. Con el
poderoso, humilde; frente al error y el engaño, la verdad que libera. El destino del hombre es llegar
al cielo, el papel del maestro orientarlo y del maestro cristiano, ser ejemplar en la misión de
conducir y paternal en la tarea de sacar todo lo bueno que hay en el alumno para que potenciándolo
llegue a su destino.

Hombre piadoso, de rosario en familia, como acto central de la vida, misa dominical con la
familia, o los domingos con los jóvenes de la universidad para quienes se celebraba y asistían en
comunidad. Hombre de comunión y caritativo desde la mesa compartiendo el pan familiar, desde la
universidad, compartiendo el saber, especialmente con los que estaban excluidos y marginados de
la cultura y el saber, los trabajadores, empleados, obreros y mujeres del trabajo doméstico y las
fábricas, con los doctos, compartiendo y discutiendo para encontrar la verdad. Por naturaleza el
hombre es religioso y ha sido la escuela de formación familiar que ha tenido la complementariedad
con su proceso educativo y profesional. ¿Cómo escapar de ello? La formación es su médula espinal y
sus neuronas parten y van a su cerebro inquieto y activo por el bien pensar. Hombre integral e
íntegro formador de hombres nuevos con su mismo sello: SER CRISTIANO.

Ser hombre cristiano, le lleva a ser comprometido con su tiempo y necesariamente le hace un ser
público y político, experiencia que no rehúsa por tener que acercarse al tema educativo.

JULIO CÉSAR GARCÍA VALENCIA, EL POLÍTICO.

Para entender la actividad política, es necesario contextualizarse en un quién es el político,


dónde actúa y cuándo; para hacer comentarios, análisis o valoraciones de las influencias sobre la
realidad. En el caso de Julio César, sólo veré su actuar sin entrar en detalles de las controversias o
disputas partidistas propias de su tiempo. Generalmente se encuentran prejuicios respecto al tema
político y de quienes se asoman a esta actividad. Difícilmente se encuentran políticos que escapen a
estos prejuicios, sin embargo, encontramos a Julio César desempeñando un papel político movido
por intereses no políticos aunque en el fondo siempre se encuentran, es el caso de la participación
en el escenario político electoral de representación, al que le apostó. Movido sólo y únicamente
incentivado por el tema de la niñez, la juventud, la mujer, la familia y la educación. Temas
40
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

neurálgicos que pueden afectar o salvar la sociedad, que están en el foco de las preocupaciones de
interés comunitario en el actuar ciudadano de nuestro Maestro Julio César García.

Todo lo que tenga que ver con la educación, es tema de interés y estudio para el representante a
las corporaciones públicas. Debates, argumentaciones, estudios, experiencias y discursos en los
recintos correspondientes se dieron en defensa de los intereses del pueblo y especialmente, de los
menos favorecidos. Pero no sólo desde los estrados de las leyes, también desde la tribuna, la
conferencia, el editorial de El Colombiano o los periódicos de corta circulación, eran espacios
posibles para la concientización sobre estos temas, sobre todo, cuando hay una polarización de
partidos o colores políticos. El político debe ser equilibrado para no caer en fanatismos que pueden
ser provocadores de luchas fratricidas como se han visto en nuestro país.

Hay una serie de conceptos filosóficos que animan la participación política de quien se presenta
al escenario en forma decidida como conservador no fanático. Y es que manejar la opinión pública o
incidir en ella, es un tema de máximo equilibrio, de cierta audacia y valor para defender ideas, exigir
aclaración o reclamar derechos vulnerados de las poblaciones o sectores de la misma.

El político, como el juez, como el sacerdote, como el maestro y todo hombre auténtico se
encuentran siempre como parados en el filo de la espada, que deben atender al máximo equilibrio
para no terciar ni a un lado ni al otro, así le correspondió tratar de actuar siempre dentro de los
marcos de la justicia y la equidad, respetando las posiciones contrarias pero sin callar las propias
defendiendo cuando correspondía o denunciando cuando fuera necesario. El periódico fue una de
sus fortalezas, con y ante todos los vaivenes de la vida social y política del país, era necesario estar
atento como vigía para opinar y responder, felicitar o exigir rectificación de hechos públicos y de
gobierno, de partidos o de religión, de educación o historia, de exaltación o reconocimiento a
personalidades de ayer o de hoy.

La conciencia de privilegio por haber sido profesional, el poder ver desde otros horizontes las
realidades del país, le distingue entre los compatriotas de su tiempo que optan por elegirlo
Diputado a La Asamblea de Antioquia (1919-1921), a la edad de 25 años. Sentirse representados
por un joven puede calificarse como una gran osadía de las gentes que votaron por él. Estas
experiencias le forman el estilo de hacer política que difiere al de los caciques y politiqueros
demagogos de siempre pues en las aulas de la asamblea encontraron un pensante y educador,
filósofo y cristiano coherente con sus principios, que a lo largo de su vida se nota que es él mismo.
41 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

Entre el debate para conseguir las ordenanzas, y los editoriales, se encuentra Julio César
buscando inspiración y luces para acertar, para conseguir el bien común y colocar las estructuras del
Estado al servicio del pueblo. Esta es la escuela política guiada por la doctrina conservadora en la
que desde muy niño escuchó de Joaquín su padre y tu tío Roberto García Rojas.

En 1921, es elegido representante a la cámara por el departamento de Antioquia, escenario de


carácter nacional, igualmente, se podía decir no era para un joven sino para los de experiencia en
ser padres de la Patria. De esta forma se fue dando a conocer como hombre público y de profunda
confianza para ocupar cargos de representación y de carácter público, según consta en los archivos
correspondientes de la gobernación y de la Universidad de Antioquia.

El documento siguiente contiene los tiempos, los cargos, los honorarios recibidos y las funciones
que asumió Julio César García Valencia en la vinculación laboral con el departamento de Antioquia y
la Universidad de Antioquia, que nos permite descubrir al servidor público y al hombre pobre. Toda
la documentación fue recogida por la ingeniera Martha García de Sáenz, pero sólo se transcribe el
primero de la serie:

“Biblioteca y archivo de Antioquia

Medellín, 31 de julio de 1947

A solicitud del interesado, expido las copias siguientes:

Decreto No 306 de (23 de septiembre de 1918) por el cual, se hace un


nombramiento. El gobernador del departamento de Antioquia decreta: artículo
único: nombrase oficial mayor de la dirección de instrucción pública del
departamento al Doctor Don Julio César García, en reemplazo
de…comuníquese, dado en Medellín el 23 de septiembre de 1918. El
Gobernador: Pedro Nel Ospina. El director general de Instrucción Pública: Juan
B. Londoño.

Diligencia de posesión. El 23 de septiembre de mil novecientos dieciocho (1918),


se presentó el Doctor Julio César García, en la dirección general de I. Pública con
el objeto de tomar posesión del puesto de oficial mayor de esta misma oficina.
En consecuencia, juró en forma legal, cumplir bien y fielmente, a leal saber y
entender, los deberes de su cargo. Para constancia se extiende y firma la
42
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

presente diligencia, a la cual se adhieren y anulan las estampillas de timbre


nacional correspondientes. Juan B. Londoño. Julio César García. Gonzalo
Velásquez J”.

Inicia Julio César García su actuar como servidor del Estado en uno de sus temas preferidos: la
educación, aunque el marco referencial es más estricto; La Instrucción Pública del departamento de
Antioquia, en sintonía con su tesis de grado. Varios documentos nos van refiriendo las serie de
momentos que desde éste, se fueron dando para ubicarlo en este y otros cargos de influencia
decisiva en el destino de la educación e instrucción de las gentes, tanto adultos analfabetos como
niños y jóvenes en edad escolar, teniendo como resultado la continuidad de las ideas de Pedro Justo
Berrío sobre escuelas dominicales y las nuevas iniciativas de Julio César de escuelas nocturnas para
obreros y mujeres trabajadoras.

Los cargos iban alternándose con las clases en la Universidad de Antioquia, las conferencias, la
dirección de El Colombiano y la política desde la orilla conservadora. La década del 20 al 30, es
plataforma importantísima para el devenir de Julio César. En forma paralela se descubren los
sueldos que le acompañaron para el sustento digno de su familia que siempre fueron sueldos
modestos.

De los años 1918 a 1947, vemos la intensa actividad docente, periodística, política y de especial
repercusión social a nivel departamental, de clase trabajadora y ciudad de Medellín. Así se fue
convirtiendo en un ícono de la cultura antioqueña aunque con seguros y lógicos contradictores que
hacen más interesante su actuación. Hacerle seguimiento de sus posiciones no es mi objetivo en
este momento pero sí el ver y reconocer que influyó en el desarrollo del departamento desde la
asamblea, la Cámara de Representantes, la dirección de Instrucción Pública Departamental y la
Universidad de Antioquia. De los archivos de la Universidad se puede leer:

“Universidad de Antioquia

Secretaría General

El suscrito Secretario General de la Universidad de Antioquia, para efectos


relacionados con las prestaciones sociales del Doctor Julio César García.

Informa:
43 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

Que el Doctor Julio César García tomó posesión como profesor de la Universidad
de Antioquia el día 8 (Ocho) de agosto de 1918 (Mil novecientos dieciocho);

Que ha servido a la Universidad hasta el día 11 (Once) de agosto de mil


novecientos cuarenta y siete (1947), como profesor externo, y hasta el 10 de
julio del mismo año, como director del Instituto de Filología y Literatura;

Que durante este largo periodo como profesor solo ha ocurrido interrupción
desde el 8 (Ocho) de agosto de mil novecientos veintiuno (1921), hasta el 31 de
enero del año siguiente, y desde el 1 de febrero de mil novecientos treinta y uno
(1931) hasta la misma fecha de mil novecientos treinta y dos (1932);

Que salvo estas interrupciones, sus servicios a la Universidad han sido


permanentes y continuos;

Que simultáneamente con el profesorado, fue sucesivamente director de La


Escuela de Filosofía y Letras desde el 1º primero de mayo inclusive, de mil
novecientos treinta y dos(1932), hasta el 6 de febrero de mil novecientos
cuarenta (1940), fecha en que se posesionó de la dirección del Liceo
Antioqueño, la cual ocupó hasta el treinta y uno (31) de mayo de mil
novecientos cuarenta y cuatro (1944), día en que pasó a ocupar la dirección del
Instituto de Filología y Literatura;

Que fue también Rector encargado de la Universidad en tres periodos, pero


simultáneamente con la dirección del Liceo y con la dirección del Instituto de
Filología;

Que a partir del día de su primitiva posesión, devengó como profesor de las
cátedras de Historia a razón de treinta pesos mensuales ($30.oo), desde agosto
del año de mil novecientos dieciocho (1918), hasta el primero de febrero de mil
novecientos treinta y dos (1932) inclusive, con las interrupciones antes
mencionadas.

Que durante el año de mil novecientos treinta y dos (1932), desde el primero
(1°) de febrero hasta el treinta y uno (31) de diciembre, devengó a razón de
cuarenta pesos ($40.oo).
44
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

Que desde el primero (1°) de enero de mil novecientos treinta y cuatro (1934),
hasta el treinta (30) de abril del mismo año inclusive devengó a razón de
cuarenta pesos ($40.oo) y que desde el primero (1°) de mayo hasta el treinta y
uno (31) de diciembre, a razón de cincuenta pesos ($50.oo);

que desde enero primero (1°) inclusive, de mil novecientos treinta y cinco
(1935)…………

Medellín, 11 de agosto de 1947

Firmado, Abel García Valencia, Secretario General”.

La documentación que el Secretario General de la Universidad de Antioquia presenta, nos


demuestra la dedicación académica de Julio César a la vida de la Universidad, es un académico, un
maestro, un ícono institucional y referente fundamental, tanto por el conocimiento del pasado
histórico de Colombia como de la historia de la universidad, al dedicarse a escribir la biografía de los
rectores; además de ser conocedor de los programas y necesidades de la región, para llevar esta
institución hacia la dirección correspondiente.

Igualmente, cuando hace mención a los sueldos que recibió, da sin preguntar más, una idea de la
condición de hombre pobre, que corresponde a la vida de un maestro que ha conquistado cimas
altas pero con una capacidad de servicio como vocación que finalmente le juzgaron como uno de los
más altos apostolados que se ofrenda con libertad y desinterés pecuniario. Sobre la participación en
la Cámara de Representantes, aunque fue corto, el único interés fue el educativo (1921). Este
aspecto le dio una imagen de personaje distinguido y preparado que le llevó a ser reconocido e
invitado a foros y academias especializadas más adelante.

TESTIMONIOS SOBRE SU VIDA

Muchas veces se dice que el discípulo debe superar al maestro, pero para ello, primero hay que
reconocerse discípulo. Es el caso del doctor Mario Franco, él siempre llevaba en su conversación
este referente cuando decía: “yo fui discípulo de Julio César García”, o, “de él aprendí muchas cosas
pues era nuestro modelo”.
45 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

El doctor Mario Franco Ruiz, fue su discípulo desde el liceo Antioqueño y fue el segundo rector
de la universidad La Gran Colombia después de la muerte del maestro. En el homenaje que rindiera
la Academia Antioqueña de Historia con motivo del 90 aniversario del natalicio del ilustre y hombre
de Fredonia, se refirió en estos términos:

"Señores académicos, ilustre familia de Julio César García, es para mí honroso y


si el recuerdo hace parte de la felicidad, me hace feliz volver a los patios del
liceo donde Julio César García eligió un destino que ha sido tildado por los
dioses el de ser nada menos que maestro, Maestro de Juventudes.

A veces pienso que se dice que porqué ha perdido el liderazgo Antioquia. Lo


pierde porque ha perdido a gentes como Julio César García. Ya lo dijo mi
antecesor que lo perdió por política, yo afirmo que lo perdió por falta de
política, por eso a veces pierden el liderazgo los pueblos, porque traicionan a los
maestros.

Nosotros los antioqueños, porque también lo soy, estábamos muy distantes en


la Geografía y en el tiempo de la última ciudad del Perú. Cieza de león nos sitúa
tan al sur, que dice que Santa Fe de Antioquia es la última ciudad del Perú. Julio
César García con la lección de historia nos integró a la nacionalidad. Aquí veo
discípulos que como yo son de Julio César García y él nos dijo muchas veces “No
quiero que penetren como clavos, quiero que penetren como tornillos”. Era una
penetración integrante la que él le pedía a sus discípulos para que penetraran
dentro de la nacionalidad, con su preparación, con su educación, con su cultura,
con su sentido de la patria. El quería que la academia de historia se dedicara a
investigar lo que pudo haber hecho la universidad de Antioquia en el destino y
estilo de la nacionalidad. Nosotros pues, no somos peruanos porque Julio César
nos miró colombianos. Un Historiador como Cieza de León nos había mostrado
el sur, Julio César nos mostró el norte de nuestro país.

Y si fue una desgracia para Antioquia que Julio César fuera arrojado como
perteneciente al Romanismo y a un carácter republicano, fue una fortuna para
el país, porque lo despidió Antioquia y lo recibió Colombia. Lo recibió Colombia,
no por la verticalidad del elitismo de los tiempos antiguos sino por la
46
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

horizontalidad de la multi-clase, porque ya Julio César García, no le quiso


enseñar a una clase, ni siquiera a una aspiración. Le enseñó a través de la Gran
Colombia a un pueblo. Ya no era la gente que quería manejar un pueblo la que
iba a la universidad. Julio César García hizo que fuera todo el pueblo a la
universidad y lo que más admiro en Julio César García y lo que hace que la
admiración se confunda con el afecto es pensar que muchos creemos que a él le
gustaba escribir la historia. Pero por Dios que yo lo juro que a él no le gustaba
escribir la historia, que a él le gustaba era hacerla." (Franco, 1984).

Este discurso dentro de su simplicidad entrega unas verdades maravillosas del maestro, del guía
de juventudes y del historiador hombre del pueblo para el pueblo.

Fueron muchos los alumnos que le lloraron a su muerte y durante algún tiempo los diarios de la
capital y del país transcribieron sus pesares por la desaparición de quien fuera más que su maestro,
su padre. Uno de ellos, el joven Jaime García Parra quien como prototipo de muchacho provinciano
tiene un sentido encuentro en el café pasaje de la plazoleta del Rosario donde solía pasar unos
minutos compartiendo un tinto con colegas de su generación y a veces en tertulias literarias. El nos
describe como se hizo alumno de la Universidad, después de que no lo recibieran más en la
Universidad Javeriana ni en ninguna otra parte. Julio César García creyó en él, lo hizo su alumno aún
sin preguntarle su nombre. Con el tiempo, ese alumno vino a ser Ministro de Comunicaciones, de
Minas y de Hacienda, además de embajador de Colombia en La Gran Bretaña y en los Estados
Unidos, ejecutivo del Banco Mundial, Coca-Cola y Avianca. He aquí su testimonio:

¿Es aquél? ¿Cuál? Aquel de la mesa del fondo. Yo miré y vi a Julio César García.
A sus arrugas angustiadas y nobles. A sus viejas antiparras fuera de moda,
redondas. Partidas por la mitad, bifocales, ligeramente escurridas sobre las
narices, escondiendo los ojos sagaces y buenos. Ni siquiera me preguntó cómo
me llamaba. Simplemente le explique mi caso. Y me hizo alumno de la
Universidad La Gran Colombia en ésta forma inconvencional y honesta, como
todo lo suyo.

Entonces lo conocí. Me hice su amigo. Lo observé cuando los estudiantes de


provincia con los fondos agotados, hambrientos y llenos de compromisos
47 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

paternales, se le acercaban para pedirle una prorroga mas para una matrícula
que nunca pagarían. Pero esto no importaba. Para él lo trascendente era que el
joven se pudiera formar y volver a su casa entendiendo su lección. Que las
clases medias alcanzaran las aulas antes prohibidas para ellos. Que el mensajero
de oficina, después de caminar la ciudad durante el día, pudiera conocer la
cultura por la noche. Para ello hizo su universidad y su bachillerato. Que eran de
todos, pero eran suyos. Porque él los estaba creando, a fuerza de creer. Aun
exponiéndose a ofender los poderosos. Era su lección. La que aprendí mejor.

La vida confundida con la de los estudiantes. Con sus ansiedades, sus problemas
y sus necesidades. La cátedra ejercida sobria y largamente. Sin vacilaciones. Con
nobleza. Más que sus textos y conferencias, eran su actitud y su bondad las que
enseñaban en los salones semi-adaptados, en donde poco a poco fue formando
a sus gentes y haciendo a sus instituciones. Y produciendo una especie de
revolución en los sistemas universitarios del país, tan pacatos y tan apegados a
las formulas. Para él estas no tenían valor. Le importaba la esencia de la
educación. Le interesaba más educar que enseñar. Le preocupaba mayormente
el que las gentes entendieran a que las mismas memorizaban. Era un maestro.

Además investigaba y escribía. Y descubría a las gentes los recovecos de la


historia de su patria, tantas veces traicionada. Leía en voz alta. Como yo nunca
he oído leer a nadie. Sin afectaciones, Serenamente. Como su vida que se
terminó el otro día. De pié. En medio de sus estudiantes. En al Consiliatura de su
Universidad, que le sigue perteneciendo” (García Parra, 1959).

Por el estilo eran las experiencias de los jóvenes con el rector de la Universidad la Gran Colombia
con la constante que nunca salían con las manos vacías.

El Doctor Horacio Bejarano Díaz ilustre académico, en su libro “Semblanzas y Discursos” hace una
semblanza de Julio César García de la cual se transcriben aquí algunas partes con la intensión de ver
otras facetas del maestro:

“…Julio César García, se sintió siempre como un fruto de la formación que en el


Rosario Impartió Monseñor Carrasquilla, quien ‘fue maestro, faro y sostén de su
alma’. Por ello en el preámbulo de la biografía que escribió de su maestro
48
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

confiesa: ‘He aquí porqué he dicho ya que cuento como el mayor orgullo de mi
vida haber sido discípulo y haber compartido la predilección de Monseñor
Carrasquilla. Este es, al mismo tiempo, mi más grave compromiso ante la
sociedad, porque va aparejado con el juramento que presté al recibir la
investidura de Colegial del Mayor de Nuestra Señora del Rosario, que el Rector
calificaba como el más alto honor al que puede aspirar un joven en Colombia’.

Luego de su larga estadía en Santafé de Bogotá, retornó Julio César García a


respirar los aires de su Montaña, y, como recuerda su nieto Hernán Alejandro
Olano García, el 8 de agosto de 1918, inicia su carrera de maestro de juventudes
en la Universidad de Antioquia, a la que estuvo vinculado físicamente hasta
1947 y espiritualmente, hasta su muerte, de tal manera el Alma Mater
antioqueña se identificaba con Julio César García hasta convertirse en símbolo
de ella.

Frisaba el maestro en los 24 años por estas calendas, y dio principio a su


docencia con las cátedras de historia, castellano de Bello y raíces griegas: luego
siguió enseñando historia en las diversas secciones de la universidad hasta su
regreso a Bogotá en 1947. De 1932 a 1940 ejerció el decanato de la Facultad de
Filosofía y Letras; del 40 al 44 rectoró el Liceo Antioqueño; en tres ocasiones
desempeñó la rectoría de la Universidad de Antioquia; fundó en 1944 el
Instituto de Filología y Literatura con la colaboración de sabios especialistas
como Antonio Panesso Robledo, Joaquín Pérez Villa, Clarence Finlayson y Darío
Mazo Gómez. Esta fundación aspiraba a imitar con el correr de los años al
Instituto Caro y Cuervo de Bogotá.

Y viene la segunda etapa de la vida de educador de Julio César García de la que


fui testigo y colaborador como funcionario del Ministerio de Educación
Nacional. Por ello, cuando fue nombrado rector del Colegio Nacional de San
Bartolomé, acudí a presentarle mi saludo y mis congratulaciones. Antes había
sido designado como rector del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario,
para suceder a Monseñor José Vicente Castro Silva, pero no obstante la
voluntad del Presidente Ospina, del Ministro Rafael Azula Barrera y de los
colegiales electores, el ilustre canónigo sacó fuerzas de su última enfermedad y
49 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

se opuso a la posesión de quien tenía sobrados méritos para suceder a su


maestro Monseñor Carrasquilla.

Después de los hechos del 9 de abril, que partió en dos la historia de Colombia,
escribía: ‘La violencia y la impunidad provienen de una deficiente educación….si
el pueblo se hubiera educado, no habrían sucedido tantas desgracias’. Todo lo
que el 9 de abril tuvo de trágico, lo confirmaba en su firme convicción acerca de
la necesidad de brindar oportunidades al pueblo por medio de la educación
nocturna para así conjugar la necesidad de trabajar para conseguir el diario
sustento con la urgencia de sacrificar las horas de ocio en beneficio de la
formación intelectual.

Al tiempo que fungía como rector de San Bartolomé (1948-1952), desempeñaba


la cátedra de Historia Patria en las Universidades Javeriana, Nacional, en el
Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, en el de la Presentación de San
Façón y en el de Santa Isabel de Hungría; fundaba con varios profesores el
colegio Francisco de Miranda y organizaba la empresa Difusiones Pedagógicas
La Gran Colombia.

Promovido en 1952 a la rectoría de la Normal Superior (hoy Universidad


Pedagógica y Tecnológica de Colombia), continuó en ella su labor docente hasta
que en 1954, asumió la secretaría técnico-cultural del Ministerio de Educación.
Ya desde años anteriores, cuando el ministerio de Antonio Álvarez Restrepo,
Julio César García, desempeñaba la Secretaría del Consejo Superior de
Educación integrado por personalidades tan ilustres,…Recuerda a este propósito
Don Alfonso Mora Naranjo: Alguna noche, al terminar la lectura de un acta, se
levantó Don Agustín Nieto Caballero, sincero y cordial como siempre, y dijo:
‘Señores: estas actas del Doctor García son obras maestras de fidelidad y de
verdad. Pero sabe expresar esa fidelidad en moldes tan nobles, en troqueles tan
bellos, que uno desconoce esas pobres exposiciones, porque resultan, al pasar
por la pluma del Doctor García, verdaderas obras de pensamiento, profundas y
sabias exposiciones pedagógicas, verdaderas piezas literarias. Me confunde el
Doctor García y no sé cómo agradecerle que me crea capaz de decir cosas tan
juiciosas, tan sabias, tan agradables’.
50
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

Fue a través de estos últimos años cuando tuve el privilegio de conocer y tratar
a Julio César García, de tal manera, que nuestro continuo contacto, por razones
de oficio, se convirtió en la más fiel y bella amistad. Entonces supe de su
atrayente personalidad que tenía como pilares la benevolencia, la modestia, la
autenticidad, la ecuanimidad, la prudencia y la mansedumbre, la voluntad
inquebrantable, el culto a la amistad y la lealtad a toda prueba, a lo que en el
orden intelectual se sumaban sus grandes conocimientos generales, con
precisas y claras síntesis humanísticas, filosóficas y sociológicas, con ideas
imprevistas acompañadas de conocimientos raros y expresadas en puntos de
vista originales y sorprendentes. Lo anterior, hizo que alguien escribiera: ‘Un
rato de agradable conversación con él, muy especialmente sobre asuntos
literarios e históricos, instruía más que un año de lectura’.

Era un conversador ameno, de exposición clara, a veces, pintoresca y llena de


humor, no obstante lo tardío y en ocasiones pesado de su exposición oral que lo
hizo confesar con humildad cuando fue invitado a participar con Antonio
Panesso Robledo, Juan de Garganta, Joaquín Pérez Villa y el médico Restrepo
Moreno, en el inolvidable programa radial ‘Los Catedráticos Informan’: A mí me
enseñaron a leer y a escribir pero no a hablar“ (Bejarano Diaz, 2002).

Continúa el Amigo diciendo:

“La Gran Colombia fue una proeza en que emergió el Quijote que animaba a su
fundador; por ella sacrificó su bienestar familiar y quienes lo acompañamos de
cerca en esta época supimos de las estrecheces económicas a que se sometió,
de las angustias ante los problemas que le causaba la naciente fundación, de las
deserciones de los amigos, de las ingratitudes de quienes más obligados le
estaban.

Pero como el “integer vitae scelerisque purus” de la oda horaciana y haciendo


uso de la dura cerviz de su raza, siguió siempre adelante, pues estaba
convencido que ‘esa fue la obra de unos abanderados, quienes sobre cuatro
leños, construyeron una nave en alta mar’.
51 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

Tras dura y tenaz porfía, tras fatigoso y dilatado trabajo intelectual, luego de
tantas adversidades soportadas con el senequismo de su sangre, solo pudo
vencerlo el villano irrespeto de que fue víctima por parte de uno de los que
habían sido beneficiarios de su hidalguía como partícipe de la Universidad La
Gran Colombia. Esto ocurrió en el último consejo directivo a que asistió el 15 de
junio de 1959 a las 8.30 de la noche, cuando le sobrevino el infarto que le privó
la vida, cumpliéndose así los votos del poeta latino: ‘Cum moriam, médium
solvar et Opus’. ‘Sorpréndame la muerte en medio de mi trabajo’.

Perteneció Julio César García, entre otras, a la Academia de la Lengua y de la


Historia; a la segunda, desde el 15 de junio de 1918, a la primera desde el 15 de
marzo de 1947. Tanto el historiador como el escritor, contaban con suficientes
méritos para ocupar el sillón que le brindaron las Academias citadas.

En el oficio de las letras, se inició Julio César García desde el Colegio del Rosario.
Conocedor como pocos de la morfología y la sintaxis españolas, lector
incansable de los clásicos, no solamente de nuestra lengua, sino de la griega, la
latina y la francesa, dueño de una sensibilidad exquisita y de una fantasía sin
desbordes, de un léxico numeroso y de un estilo original en la concepción y en
la riqueza de la expresión, armonioso así en la imitación fonética como en la
sugerente musicalidad de los vocablos, exacto en el uso de las palabras, sobrio
en las descripciones y narraciones, rico en el uso de las locuciones idiomáticas,
castigado en lo tocante a imágenes y metáforas, sus escritos nos llevan a
considerarlo como un modelo del buen decir, ya como periodista, ora como
ensayista, bien como expositor didáctico.

Esposo modelo y padre amantísimo, de sus dos matrimonios dejó una familia
que es honra de su sangre y lustre de la patria. Fiel a los imperativos de su raza y
a la formación recibida en su hogar, su existencia fue un testimonio de su
acendrada fe, asentada en sus principios filosóficos, probada en el crisol del
sufrimiento y decorada por una conducta irreprochable. Su optimismo se
sustentaba en su hondo sentido providencialista que se manifestaba en frases
que constituían una norma de vida: ‘Los fuertes no se quejan’; ‘Lo que sucede es
lo mejor’; ‘Dios ayuda para todas las cosas buenas’; ‘Dios proveerá’.
52
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

Este fue Julio César García, a quien conocí tan de cerca y de quien tanto aprendí.
Este fue el varón excepcional, el escritor incansable y el maestro de varias
generaciones, no solo de Antioquia, sino de todo el ámbito de la patria”
(Bejarano Diaz, 2002).

Ciertamente me quedo corto para hacer algún comentario ante el compañero y amigo al que
sólo vi dos veces y cuando busqué el tercer encuentro para hablar de Julio César, ya había marchado
al cielo, y al final, dejándome sólo su valioso libro con el testimonio sobre su amigo. Doctor Horacio
Bejarano Díaz, gracias infinitas y paz en su descanso. Eso sí, debo reconocer que le conoció
íntimamente y su testimonio es objetivo y real.

Don Nicolás Gaviria, ilustre caballero, educador antioqueño, contemporáneo y compañero de


faenas pedagógicas, sociales y políticas de Julio César García, en un documento que presentó a La
Academia Antioqueña de Historia, el 14 de junio de 1974, con motivo de los 70 años de su fundación
e inauguración del VII Congreso Nacional de Historia, con el tema: Biografía de Julio César García.
Don Nicolás escribe con el cariño de amigo sobre el servidor de Dios y de la Patria. Le conoce como
quien caminó largo trecho en la vida en compañía de Julio César, en su biografía esclarece aspectos
nuevos de su devenir y posiciones muy interesantes en lo político y pedagógico.

En carta dirigida por Don Nicolás Gaviria a Antonio García Piedrahíta, después de agradecerle por
los aportes para abrir su memoria sobre la vida de Julio César García, el maestro dice en algunos
apartes:

“El Doctor García, como del pedagogo de Oldemburgo, puede decirse que nació
educador con la señal en la frente. Entendió el Magisterio como una misión
existencial, como una generación espiritual, como una segunda paternidad a la
que la naturaleza lo llamaba, podía decir, como Séneca, que rechazaría el don
de la sabiduría si la voluntad divina habría de concedérselo a condición de no
comunicarlo con nadie. Vocación docente tan pura la suya, tan generosa, que
solía decir: que más bien que pagarle por enseñar, debía él pagar porque le
dejaran enseñar. Le era impresionante tener que recibir un sueldo, inevitable
exigencia del subsistir, por la tarea de enseñar, que le producía tanta
satisfacción. Cómo contrasta el espíritu de este genuino educador con el de
tantos institutores para quienes el magisterio es un martirio al que tienen que
53 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

someterse en fuerza de la necesidad y viven al atisbo de una oportunidad más


lucrativa, conseguida la cual, lo abandonan gozosos ¡si para el Doctor García se
vive para enseñar, para otros se enseña para vivir. Lo primero, es vocación, cuyo
ejercicio es justo retribuirlo; lo segundo, es contrato en el que no se da el amor
porque lo que interesa es lo que se recibe.

Su horario de trabajo no termina con el toque de la campana ni su función de


maestro con el año lectivo. En todo momento estaba su alma abierta para
atender los problemas de sus discípulos y se mantenía al corriente de lo que
estaban haciendo. En la Universidad de Antioquia, era la providencia de los
estudiantes necesitados, el consejero de la juventud, una cátedra viva de
bondad. Al influjo de su palabra nacían ideales en el haragán, brotaban alas en
el apático, se volvían dóciles los rebeldes. Cuánto bien hizo ese hombre en la
educación no es fácil valorarlo. Con razón sus discípulos, que se cuentan a miles,
montan guardia de perpetua gratitud a su memoria.

Hay que destacar en la personalidad educadora del Doctor García una virtud
que para mí es de mayor importancia y que desgraciadamente es poco común
en la dirección educativa de nuestras escuelas y colegios. Estos cierran sus
puertas a los muchachos que son “difíciles” porque reaccionan con espontánea
indignación o con poco respeto, explicable sin duda, ante un profesor
atrabiliario que tuvo la osadía de tratarlos injuriosamente, de herirlos en su
dignidad o de traumatizar su inteligencia poniéndola en solfa con la marca de
estúpidos o imbéciles. No les gusta trabajar sino con alumnos de conducta
intachable, y disciplinados a cordel. Viven a la caza de una irregularidad
cualquiera de un estudiante para arrojarlo fuera, no quieren tomarse el trabajo
de educar. Cuántos brillantes jóvenes se han malogrado por no haber tenido un
educador capaz de comprender los recónditos dramas que se agitan en su alma,
que los estimule para levantarse en las caídas y les señale con índice bondadoso
el camino de la ley que han violado! El doctor García reconocía, a fuero de
educador auténtico, los valores de tantos alumnos incomprendidos que un
experto y cristiano formador sabe aprovechar para que den copiosos frutos de
bien y de verdad. No fueron pocos los profesionales que hoy honran a la
54
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

sociedad, que en sus mocedades cometieron graves desacatos pero que fueron
a tiempo corregidos con diestra y cordial represión por el Doctor García. Cuando
corregía lo hacía de buenas maneras, sin exaltarse, proyectando en la
conciencia, con razones inobjetables, la dignidad de la enmienda, jamás con
ánimo de abatir ni con protervo espíritu de venganza” (Gaviria, 1979).

Qué perfil de maestro y padre nos entrega Don Nicolás, seguro que él también se edificó con
estas palabras tan llenas de poder transformador y cuestionador para la construcción de perfiles
auténticos de maestros cristianos. Esta era su actuación como maestro de vida y a esta realidad le
correspondió un pensamiento filosófico y coherente que le movía a escribir hasta convertirse en una
pluma excelente. Veámoslo:

“Dichoso el hombre que puede escribir cosas dignas de leerse, decía un antiguo
clásico. A esos privilegiados de la pluma pertenecía el Doctor García.
Asombrosa era su capacidad de escribir, su pluma corría con rapidez al ritmo del
pensamiento….muy cuidadoso en el escribir, procuraba no dejar un resquicio
por donde la crítica pudiera enjuiciar la casticidad de sus páginas. El bello idioma
en que escribieron para la inmortalidad tantas plumas templadas en la fragua de
los amores divinos o inspiradas en gestas gloriosas, es lengua del alma,
ambrosía de paladares selectos, tesoro que debemos cuidar de embestidas de
los redactores abisinios, de los chupatintas y plumistas que no se les da un higo
el romperle la columna vertebral a la sintaxis e impurificar el lenguaje
castellano, injertándole barbarismos que lo corrompen.

Los estudios gramaticales en los colegios, son hoy, por obra y virtud de los
programas oficiales, sobremanera deficientes, por haber suprimido de tajo la
ortografía como materia separada, reduciéndola a unas fugaces cuanto
anodinas alusiones en el complejo lingüístico que se enseña a corre corriendo, la
juventud ultraja a cada paso la grafía castellana. Severo e intransigente con los
atentados a este respecto, el Doctor García, no daba pasaporte a los exámenes
escritos, por más que fuesen acertados en la solución de los temas propuestos,
si incurría en absurdos ortográficos. Así, a un alumno suyo le calificó con la nota
cero porque escribió ‘Cervantes’ con ‘b’, aunque por lo demás el examen
merecía aprobación.
55 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

Sus lecturas favoritas eran la Sagrada Biblia, las obras de Cervantes y de los
clásicos españoles, sin que faltaran en su biblioteca los libros importantes que
se iban publicando, los cuales leía en la medida en que se lo permitían sus
ocupaciones habituales” (Gaviria, 1979).

De estas y otras consideraciones, de su amor a Cervantes y los clásicos españoles, del


conocimiento de la literatura universal, del haber leído lo suficiente, le viene el calificativo de ser el
colombiano que mejor habla el castellano en su época y el haber sido reconocido en línea de
continuidad de los maestros: Caro y Cuervo, Suárez y García. Esta es parte de la herencia de su
Padre y Maestro, Monseñor Rafael María Carrasquilla.

De maestro de historia, crece como investigador y como pedagogo, se ingenia las maneras de
hacer conocer y amar el aprender, especialmente la historia y la literatura, que merecen el
calificativo moderno de sus dos pasiones intelectuales que combinadas con el periodismo nos
permiten descubrir en sus columnas de El Colombiano, la sucesión de efemérides históricas y la
oportunidad para sus maestros, institutores y alumnos de recorrer la historia de manera anecdótica
pero realista. Don Nicolás Gaviria, sigue refiriéndose ahora al historiador y académico.

“Como Historiador, es muy conocido el Doctor Julio César García en toda la


nación. Su obra didáctica ‘Los Primitivos’, revela el investigador perspicaz de la
remota edad de la cultura en su gestación, sus rudimentarios métodos de vida,
sus creencias religiosas, sus primeros pasos en las técnicas, en las bellas artes,
sin dejarse llevar, objetivo como era, de las imaginarias teorías de los que
escribían fantasías más que historia y de las hipótesis interesadas que los
sectarios socialistas tejen acerca de los hombres prehistóricos para ajustar
acomodaticiamente los hechos a sus doctrinas.

Su Historia de Colombia, se destaca por su imparcialidad. En el prólogo de la


misma, exhorta a los lectores a buscar en el pasado, las glorias que nos unen y a
examinar en conciencia los errores que hemos cometido para no reincidir en
ellos. Y así dice: ‘Pensar en lo que nos une y no en lo que nos divide, debe ser el
lema de todos, para que podamos presentar un frente único en el esfuerzo por
solucionar los problemas nacionales. Y ningún estímulo tan fuerte para la unión
como el culto a las Glorias de la Patria y el examen de conciencia sobre los
56
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

errores de los unos y de los otros, respecto de los cuales nadie puede
considerarse con derecho a arrojar la primera piedra, pues a cada partido le
corresponde un lote de aciertos y faltas, y todos han cumplido una
trascendental función de equilibrio en la vida de la república’.

Insiste el Doctor García, en la necesidad de estudiar la historia nacional, cuya


enseñanza tanto ha descaecido, para mantener el amor a la Patria. En la
introducción de su texto leemos: “El objeto de los cursos de historia de
Colombia, desde primaria hasta la universidad, en la que deberían intensificarse,
es fortalecer el amor a la Patria por el conocimiento de sus glorias, el sentido de
solidaridad con el presente y con el futuro de la nación. Si es primero el conocer
que el querer, para amar a Colombia con la eficacia de verdaderos patriotas, es
necesario que conozcamos su pasado como base para la interpretación del
presente y clave para la solución de los problemas que nos reserva el
porvenir”(Gaviria, 1979).

Igualmente, el amigo descubre en Julio César, el prototipo de Hombre Auténtico, que es religioso
por esencia y que busca la virtud. Apunta Don Nicolás Gaviria:

“Exaltan y decoran, cima y lumbre de sus meritorias labores profesionales las


virtudes morales y cívicas del Doctor García. Amigo bondadoso, entendía la
amistad como una coparticipación de las almas en el bien, una consanguinidad
social, un vínculo sagrado, que se mantiene con la lealtad, la suya fue siempre
sincera, noble y tan generosa que llegaba a sacrificios increíbles para ayudar a
sus amigos.

Sencillo en grado sumo, sin mezcla alguna de artificios con que suelen
deslumbrar las almas jactanciosas, su trato era amable, llano y asequible a la
gente elemental, ajeno por completo a la ostentación. Sosegado y amigo del
silencio, en el hablar apacible, no estaba hecho para el alboroto ni para los
arrebatos patéticos.

Descollaba por su modestia, virtud que en su recato descubre los auténticos


valores, extraña de todo punto el exhibicionismo que a grande orquesta
publican los mediocres, una grandeza que no tienen.
57 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

Fiel a su raza y a la formación recibida en el hogar, vivió siempre por la fe en el


‘único necesario’, acendrada en sus disciplinas filosóficas, probada en el
sufrimiento y decorada con su conducta moral irreprochable. En todas las
circunstancias, así prósperas como adversas, reconocía el designio de Dios que
todo lo ordena para nuestro bien. Su optimismo era la entrega sin condiciones a
la Voluntad Divina, tenía hondo el sentido providencialista de la existencia, por
lo cual acostumbraba decir recordando las enseñanzas de su padre: ‘lo que
sucede es lo mejor’, ‘Dios ayuda para todas las cosas buenas’, ‘Dios proveerá’.

Hermosas páginas dedicó a la Virgen Santísima, tesorera de las divinas


mercedes y estuvo siempre vigilante para “no equivocar, son sus palabras, el
camino por donde el justo llega a la gloria inefable de la contemplación de
Dios”(Gaviria, 1979).

Conocer al hombre por el hombre que le conoce, va siendo nuestra experiencia con Julio César
García Valencia, ahora, con otro testimonio muy cercano entraremos al alma de Hombre Paradigma
del siglo pasado. Se trata del aporte de Guillermo García Piedrahíta, hijo del primer matrimonio, que
de pequeño le correspondió ver a su padre en el manejo del Bogotazo, en el epicentro de la
revolución del 9 de abril de 1948.

Según presenta Guillermo este documento en su libro Hombres Ilustres de Antioquia, el eje
direccional de la vida de Julio César lo constituyó el juramento que hizo en el Colegio Mayor de
Nuestra Señora del Rosario, que en palabras de este fue:

"Si Dios ha otorgado el don de la fecundidad a las criaturas corpóreas, ¿se lo


habrá negado a Ios espíritus? ¡Oh no!, dijo el Maestro mismo (Oración
gratulatoria con, ocasión del jubileo arzobispal del señor Herrera Restrepo). AI
contrario, se lo ha otorgado en una medida tan excelente cuanto superan Ios
ángeles y las almas humanas a los brutos sin razón. En el orden espiritual, el
padre no comunica la existencia a otra persona, pero sí le transmite las
perfecciones de que él mismo disfruta; no le da el principio, sino que lo lleva a la
consecución de su fin, bien mucho mayor, porque la vida no es deseable para
quien se aparta de sus inmortales destinos. Esta paternidad modela la mente
del hijo con la disciplina luminosa de la verdad, forja la voluntad, con la práctica
58
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

de las virtudes, templa el carácter, domina y utiliza las pasiones, forma Ios
héroes y Ios mártires, Ios sabios y Ios santos. Más extensa es y duradera en sus
efectos la otra. EI Señor concedió a Abraham una descendencia tan numerosa
como las estrellas del cielo; pero ¿Qué es el linaje del patriarca comparado con
la familia espiritual de Simón Pedro, el pescador? Alejandro, César, Aníbal, no
tienen en el mundo descendientes según la carne; mientras que Aristóteles,
Cicerón, San Agustín, cuentan millones de hijos intelectuales. A Nuestro Señor
Jesucristo lo mismo lo invocamos como a padre, no tanto por ser nuestro
creador (ÉI es el Verbo por quien fueron hechas todas las casas), cuanto porque
es nuestro redentor, maestro y modelo, confidente, consolador y amigo.

He aquí porqué he dicho ya que cuento como el mayor orgullo de mi vida haber
compartido la predilección de Monseñor Carrasquilla: ese es al mismo tiempo
mi más grave compromiso ante la sociedad, porque va aparejado con el
juramenta que presté al recibir la investidura de colegial del Mayor de Nuestra
Señora del Rosario, que el Rector calificaba como el más alto honor a que puede
aspirar un joven en Colombia: Después de rezar el Credo de Nicea, puestas las
manos sobre Ios Evangelios, juré profesar la fe católica, defender la constitución
y leyes de la república, respetar las del Colegio del Rosario y enseñar, llegado el
caso, la filosofía conforme a la mente del Angélico Doctor Santo Tomás de
Aquino.

Y termina mi padre: ‘La fidelidad a estos votos me escude en toda hora para
corresponder dignamente a la magnitud del beneficio recibido. Mediante ella
Ios Númenes tutelares del Colegio del Rosario abonarán la gratitud, y podré
descansar en la promesa de que Dios paga las deudas de los pobres honrados’.

Allí vemos toda la parábola vital de Julio César García, fiel a ese juramento y a
esa formación recibida, que le marcó para toda la vida”(García Piedrahíta,
Guillermo).

El paso de Medellín a Bogotá, genera interrogantes que permiten conocer más al hombre y ver
la influencia de sus motivaciones que no escapan a las decisiones. El actuar político no queda
descartado pues en estas faenas se gana y se pierde, es así la democracia. Se logran grandes
59 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

amistades, votos a favor, representaciones merecidas y hasta enemigos gratuitos, así se manejan los
partidos y los directorios políticos. Lo importante de todo esto es el perfil y la coherencia frente a
temas, proyectos y problemas y la conciencia que se tenga cuando se actúa con poder. La crisis de
los años 30, el tema y manejo de la educación le merecieron a Julio César aplausos y
reconocimientos como también descalificación por parte de otros. Aporta al tema Guillermo García:

“EI doctor Carlos Cock, Gobernador del Departamento, lo designa Director de


Instrucción Pública de Antioquia, lo que hoy es la Secretaría Departamental de
Educación, cargo que ocupa desde el 23 de septiembre de 1930 hasta abril de
1932; debido a la crisis de aquellos años, le correspondió afrontar una
dificilísima situación que él logró sortear en forma decorosa, pero no exenta de
malos entendidos y críticas acerbas por haber sostenido que si era preciso
sacrificar el organismo educativo departamental, se sacrificara "todo, si es
preciso, menos la Universidad de Antioquia", actitud esta refrendada por el
Gobernador Cock. Esta la razón por la cual Julio César García fue considerado
como hombre emblemático de nuestra Alma Mater, y quizás también, por su
adhesión a las tesis preconizadas en su época por Don Román Gómez, le
valieron la animadversión de algunos que quisieron hacerle mengua a su labor,
lo que hizo que mirara nuevamente hacia el altiplano capitalino con el fin de
ampliar su panorama y aceptó a su amigo el Doctor Eduardo Zuleta Ángel, de
quien había sido acudiente en el Colegio Mayor del Rosario, el cargo de Rector
de ese centenario instituto, que en 1918 lo había doctorado, pero por razones
no muy claras ni explicadas, el dimitente Rector, Monseñor José Vicente Castro
Silva desistió de su retiro y a Julio César García le nombraron como Rector del
otro benemérito claustro, el Colegio Nacional de San Bartolomé; y allí, en pleno
centro de Bogotá, al frente del Capitolio Nacional, donde se celebraba La
Conferencia Panamericana, y en medio de los Palacios de Nariño y de San
Carlos, sedes del Gobierno Nacional, lo sorprendió el 9 de abril de 1948, cuando
a raíz del asesinato del gran líder popular Jorge Eliécer Gaitán, se desató la turba
y cometió toda clase de desmanes, pero dada la entereza moral y el valor civil
demostrados por el Rector, en el Colegio de San Bartolomé nada hubo que
lamentar”(García Piedrahíta, Guillermo).
60
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

Para Guillermo, como hijo y estudiante del colegio, el Bogotazo fue el gran acontecimiento
impactante para la psicología del adolescente, la lectura del tema desde su perspectiva y la del
padre, se acercaban por razones de la influencia directa del padre y maestro pero es el mismo Julio
César quien cuenta algunos aspectos de esta odisea, en carta enviada el 14 de Abril de dicho año a
su familia que se encontraba en Medellín:

"En el borde de todos Los horrores, ante Ios cuales la muerte misma parece
menos grave, hemos vivido estos cinco días, desde el viernes 9 a las dos de la
tarde.

A la 1:00 p.m. habíamos estado en la esquina de la carrera 7 con la calle 14, a


pocos metros de donde minutos después iba a consumarse el asesinato del
Doctor Jorge Eliécer Gaitán, que desencadenaría las furias del infierno sobre
Bogotá, y pondría al país al borde de la disolución. Nada indicaba la proximidad
de la tragedia.

Después de almorzar tranquilamente, me recosté en mi cuarto y a eso de las


dos menos diez minutos, oí gritos en la calle; me asomé a la ventana y vi gentes
vociferantes contra el Doctor Ospina, el gobierno y el conservatismo, y vi que en
la carrera 7 rompían ventanas a pedradas....

Nos tocó presenciar el primer asalto de las hordas vandálicas al Capitolio y la


destrucción de uno de Ios salones del primer piso, cuyos despojos quedaron
regados a lo largo de una cuadra entre las calles 9 y 10. Poco después,
alcanzamos a ver que ardían Ios tranvías en la Plaza de Bolívar y que en ella
reinaba confusión espantosa. Los alumnos externos querían salir, pero logramos
contenerlos y permitir la salida sólo de aquellos cuyos padres Ios reclamaban.
En total, quedaron adentro cerca de 500 y algunas personas a quienes
sorprendió aquí este desastre. Mientras tanto empezaba a llegar el Batallón
Guardia Presidencial y a disponerse para impedir el avance de las turbas
enfurecidas hacia Palacio.

Me di cuenta de cuándo rompió el fuego la tropa contra los asaltantes, pero no


quise ver cómo caían víctimas de su furor más de 20, que al día siguiente
presencié cadáveres al frente del Colegio.
61 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

Estaba atendiendo a la organización interna y a contrarrestar los efectos de las


noticias que me iban comunicando, transmitidas por radiodifusoras embusteras
y no menos furibundas que la enloquecida canalla comunista. Ni un momento
me equivoqué en la apreciación del origen e inspiración de los planes
demoníacos que se estaban desarrollando y del abismo en que nos
encontrábamos, pero confié en Dios, en el buen sentido de nuestros dirigentes y
del pueblo colombiano, y en la lealtad de nuestro ejército, que es admirable”
(García, 1948).

Guillermo García continúa esta historia con sus impresiones como estudiante e hijo:

“En ese entonces, cursaba yo el bachillerato en el Colegio Nacional de San


Bartolomé y fui testigo de esos hechos; todavía me parece ver a mi padre de un
lado para otro, inquiriendo, aconsejando, tomando medidas y sobre todo
infundiéndonos serenidad a todos y evitando que los revoltosos se tomaran el
Colegio; como la historia se repite, mi padre no permitió que el claustro fuera
ocupado por oficinas públicas y prefirió que allí se alojara la tropa, pues
consideró este alojamiento pasajero, mientras que si era ocupado por oficinas
hubiera implicado la clausura del Colegio”(García Piedrahíta, Guillermo).

La lectura y comprensión de los hechos del 9 de abril se fue generando como un nuevo pero ya
antiguo paradigma que ya desde cuando fue secretario de educación en Antioquia se venía
perfilando: educación para los excluidos, los marginados de la sociedad, entre ellos los trabajadores,
obreros, empleados, las mujeres y las empleadas del hogar. A ellos les impartió educación en
escuelas nocturnas, en escuelas sabatinas y dominicales, rompiendo esquemas sociales, es un
revolucionario de la educación que cuando llegó la crisis violenta pudo formularlo en estos
términos:

“La violencia y la impunidad provienen de una deficiente educación…si el pueblo


se hubiera educado no habrían sucedido tantas desgracias”. Todo lo que el 9 de
abril tuvo de trágico, lo confirmaba en su firme convicción acerca de la
necesidad de brindar oportunidades al pueblo por medio de la educación
nocturna, para así conjugar la necesidad de trabajar para conseguir el diario
62
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

sustento, con la urgencia de sacrificar las horas de ocio, en beneficio de la


formación intelectual” (Bejarano Díaz, 2002).

Las ideas dan vuelta y vuelta en la mente de Julio César, ¿Fundar una Universidad Nocturna, para la
clase trabajadora? Sí, esa es la idea, “Dios ayuda para las obras del espíritu” y en el camino “Dios
proveerá”. Desde este momento todas sus energías, sueños, ideas, diálogos tienen una orientación,
no hay rupturas con nadie, ni con instituciones, sólo un deseo: Servir. ¿Cómo?, ¿Cuándo? , ¿Dónde?
¿Para quiénes?, ¿Con quiénes? Amigos con ideales, luchadores y generosos, para gente de clase
media y pobre, con espíritu de superación, la condición es querer antes que tener con qué. No
siempre se logra la totalidad y la perfección en los proyectos, si Jesús no pudo con todos, ¿Qué
podría decir Julio César García?

Queda abierto pues el capítulo trascendente en la vida de Julio César García, la fundación de la
Universidad La Gran Colombia. Un sueño hecho realidad, es obra de unos cuantos abanderados del
ideal que se embarcaron en dos leños y construyeron su navío en alta mar. Siguiendo a Guillermo
García en su relato nos dice:

“Del Colegio Nacional de San Bartolomé, pasó Julio César García a ocupar la
rectoría de La Normal Superior (hoy Universidad Pedagógica), no sin que antes
el Presidente Ospina Pérez, le ofreciera reiteradamente el Ministerio de
Educación que no fue aceptado por mi padre por considerar falta de ética el
aprovechar esa alta posición para luego salir a hacer uso de su pensión de
jubilación.

Esta misma posición de Ministro le fue ofrecida por el Presidente Urdaneta


Arbeláez a quien en principio aceptó, pero no llegó a concretarse el
nombramiento por interferencias políticas del Presidente titular Laureano
Gómez.

Recuerdo que en una ocasión le hice el comentario sobre la conveniencia de


tramitar la jubilación y por respuesta sólo obtuve un rotundo no, con la
anotación de si era que lo estaban viendo muy acabado y falto de energías para
seguir en la brega en bien de la educación colombiana.
63 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

Ahí está Julio César García de cuerpo entero. Siempre noble, siempre generoso,
siempre leal y con un sentido de la elegancia espiritual que sólo él sabía tener:
embellecer lo de los demás y, sonreído y bondadoso, no esperar nunca
recompensa.

Ya desde el inicio de su carrera de educador su pensamiento siempre estuvo en


la educación de las gentes, en culturizar a Colombia; en dedicarse de un todo y
por todo a la formación de la nuevas generaciones y eligió un destino, como lo
dijera el Doctor Mario Franco Ruiz, ‘tildado por los Dioses, el de ser nada menos
que Maestro. Maestro de Juventudes’.

Se le presenta la oportunidad de sacar adelante esas ideas que bullían en su


mente y en su corazón y funda la Universidad La Gran Colombia, instituto de
alta cultura, que moldea a su imagen y semejanza, basado en los principios
fundamentales que él expone”… (Garcia Piedrahita G, sin fecha).

Como para los pobres, muchas ideas quedan en deseos por falta de dinero con que realizarlas,
cuando Julio Cesar García, se desempeñaba como Rector de la Normal Superior (hoy Universidad
Pedagógica), comunicó su pensamiento a los alumnos que por ese entonces aspiraban a seguir el
camino de maestros. La respuesta no se dejó esperar. A principios de 1950 un grupo de licenciados
de la Normal Superior y otras personas no vinculadas a la docencia, pero deseosas de montar un
negocio lucrativo, se asocian bajo la denominación de Difusiones Pedagógicas en la Gran Colombia
S.A. y fundaron un colegio nocturno de bachillerato. Para la rectoría llamaron a un antiguo Rector.
Diferente a los demás planteles, inició éste con sexto de bachillerato en 1950 y al año siguiente con
quinto y sexto.
Un pedagogo de la trayectoria de Julio César García, sabía que estos estudiantes no podían
dejarse a medias con un diploma colgado, pues es bien claro que el bachillerato no prepara para una
profesión, sino para ingresar a los estudios superiores. Era pues imprescindible no dejar trunca sus
aspiraciones, ya se había dado el primer paso. La Junta Directiva de Difusiones Pedagógicas aceptó
iniciar cursos universitarios, esta vez con la condición expresa de Julio César García de prestar un
servicio y eliminar toda posibilidad de lucro en la nueva empresa. En uno de sus manuscritos, el
mismo lo expresa.
“Colombia tiene derecho a esperar que la Universidad afiance el sentido
cristiano de la comprensión fraternal ente sus hijos, la fisonomía civil de la
64
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

República y el espíritu ecuménico de la cultura, a base de la restauración de la


tradición humanista del país.

Hasta ahora ha cumplido normalmente y hasta con un brillo en algunos casos,


una de sus funciones primarias, cual es la formación de profesionales en las
carreras que proveen a Ios menesteres ordinarios de la vida; pero desde la
Expedición Botánica de Mutis, no se ha realizado cumplidamente un plan de
estudios a fondo de la realidad colombiana para sobre dicha realidad contribuir
a un destino mejor de la patria. EI sentido utilitarista y pragmático no ha
permitido cumplir una obra de genuina investigación científica, ni tampoco
fomentar las disciplinas, que embellecen la vida y la hacen más amable.

Hay que tener en cuenta que Ios conocimientos de una finalidad práctica, Ios
adquiere el hombre aunque la Universidad no Ios enseñe: aunque no hubieran
facultades de Derecho no faltarían Ios litigantes y picapleitos; tampoco faltarían
curanderos, aunque no hubiera facultades de Medicina, ni sacamuelas sin
facultades de Odontología, ni constructores de caminos y puentes sin la
Ingeniería, etc. EI deber de la Universidad es hacer que prevalezca el
conocimiento científico sobre el empirismo y fomentar Ios estudios de cultura
desinteresada.

Se requiere una tecnificación de aquellos oficios que el hombre colombiano


cumple empíricamente, y eso puede realizarse por medio de carreras cortas y
de cursos de ‘capacitación para la gente que trabaja’, teniendo en cuenta la
economía de tiempo para Ias personas de escasos recursos, que necesitan
destinar la mayor parte de las horas del día a sus labores de pan Ilevar ‘sustento
diario’. Así se logrará ampliar las oportunidades para ganarse la vida y Ios
medios de mejoramiento económico para todos Ios colombianos, que hoy sólo
disponen de unas pocas carreras y de oficios rutinarios.

Hace falta también atender mejor las necesidades del espíritu en institutos de
alta cultura, dentro de un plan que podríamos llamar de flotantización de la
inteligencia.
65 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

Y mientras se dota como es debido a Ios mencionados institutos de alta cultura,


forma sustancial de la Universidad, debe al menos procurarse que las horas
perdidas en ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, etc., se destine
una parte, así sea mínima, al estudio de una o varias materias. Cien horas de
estudio son suficientes a una inteligencia madura para dominar una ciencia y si
de los millones de horas perdidas en la vagancia, el ocio, el billar o la taberna se
destinaran diez mil horas diarias al estudio de una ciencia cualquiera,
tendríamos cada día cien personas ilustradas más y cien motivos menos de
disolución y amargura. AI profesor López de Mesa, oí en alguna ocasión una
interesantísima plática sobre este punto, y la urgencia de crear centros de
interés y motivos de atracción para el estudio de cuestiones prácticas, o la
adquisición de mayor caudal de conocimientos en uno cualquiera de los
departamentos de la cultura. Fue el mismo Doctor López de Mesa, quien ilustró
su exposición con el elocuente caso de Lchlieman: Formó éste la resolución de
destinar una hora diaria al estudio del griego, después de dominar la lengua se
consagró al estudio de los poemas homéricos, más tarde quiso especializarse en
la Ilíada y se preparó para Ilegar a ser descubridor de las minas de Troya y el
mayor técnico en cosas de Homero que ha tenido el mundo.

La Universidad, dentro de sus planes de carácter cultural y social, debe


proponerse a organizar cursos de extensión universitaria, de capacitación para
las gentes de trabajo, con el fin de enseñarles las técnicas de lo que están
haciendo empíricamente. Todo en horas distintas de las ordinarias de trabajo en
oficinas y empresas, con la mira de dar una destinación cultural al tiempo libre
de profesionales y empleados”. (García, sin fecha)

Estas fueron algunas de sus razones para decidirse a comprar Difusiones Pedagógicas en
La Gran Colombia S.A. y dar paso a la Universidad La Gran Colombia que en ningún
momento involucraba ánimo de lucro. Continuemos con el testimonio de Guillermo García
su hijo:

Con grandes sacrificios personales y familiares, llegados hasta el punto de tener


que irse a vivir con su familia a las ruinas del antiguo Hospicio en Bogotá y
muchas veces careciendo hasta de lo más elemental para la subsistencia de su
66
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

hogar, pues la mayor parte de sus escasos ingresos los destinaba al


sostenimiento de la Universidad, la que logra sacar avante, gracias a su fe y a
ese principio que con insistencia nos inculcara de que “Para las empresas del
espíritu, sólo se necesita un presupuesto de entusiasmo” y su sentido
providencialista de la vida y por ello nos decía: 'Lo que sucede es lo mejor" ,
‘Dios ayuda para todas las casas buenas’. ‘Dios proveerá’”(García Piedrahíta G,
sin fecha).

Nunca pensó Julio César en 1959 que cuando el camino de los estudios superiores nocturnos
estaban consolidados con una Universidad boyante académica y económicamente, cuando solo
faltaba reformar los estatutos para legalizar el ingreso de los profesores que habían sido admitidos
al Plenum en los años inmediatamente anteriores y darle cabida a los que deseaban participar de
tan benéfica obra, que solo conseguiría que su honor fuera pisoteado. Las grandes obras siempre
atraen enemigos y les surgen próceres de oportunidad, y esta magna obra no era la excepción.
Salieron los envidiosos, los egoístas y los ingratos, de los cuales debió defenderse, pero que le
debilitaron su corazón. Veamos algunos apartes de lo que sería la última intervención de Julio Cesar
en el Plenum de la Universidad:

“Empiezo por anotar el contraste entre la selecta y nutrida concurrencia de esta


fecha y la soledad en que asistimos el domingo 24 de mayo a la Misa
conmemorativa del día clásico de la Universidad, 10 socios de la misma, tres
profesores mas no socios, dos ex alumnos, seis empleados (4 damas y dos
varones), a lo sumo diez alumnos más y algunas personas amigas, numero sin
embargo superior a los Diez Justos que el Señor habría considerado suficientes
para salvar de la destrucción a las cinco ciudades malditas, superior también al
de los doce con que Jesús inició su Iglesia. Su calidad sin embargo hace recordar
que "el número en la lista es lo de menos, pues los menos son más cuando son
buenos". De algunos de los ausentes hubo excusa justificada y de muchos de
ellos me consta que no se les puede aplicar la terrible palabra de Cristo sobre el
discípulo infiel: ‘estaban con nosotros, pero no eran de Ios nuestros’.

Advierto sin embargo, que lo anterior no lo he dicho como queja, pues de mi


padre aprendí como norma de vida que ‘los fuertes no se quejan’ y de acuerdo
con el sentido providencialista de mi conducta, siempre he profesado que ‘lo
67 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

que sucede es lo mejor’. Así podremos valorar la buena fe con que se auto-
consagran sostenedores del espíritu católico de la Universidad quienes aspiran a
convertir esta Institución en trinchera de grupo, en botín de guerra y, lo que es
peor, en alcahueta de intereses inconfesables.

Por algo me vi obligado a decir en días pasados a un respetable vocero de un


grupo de profesores protestantes, que vivo dispuesto a oír con agrado, los
consejos, las advertencias y aún las críticas de todos los amigos, pero que no
justificaría la existencia de la Universidad y antes preferiría la liquidación de ella
si hubiera de verse gobernada por una quinta columna de elementos, no los
más aptos, para orientar una institución de educación católica.

Personas que han vivido de la Universidad y a quienes ésta no les debe un


suspiro, confunden la benevolencia y casi debilidad mía respecto de su conducta
con la ignorancia y el olvido, o acaso crean que estoy obligado a ser cómplice de
sus faltas?

Otros han pretendido una paridad imposible en el esfuerzo por la fundación y


sostenimiento de la Universidad, como si haber devengado un sueldo, prestado
un servicio remunerado y abonado en seis o más años al patrimonio de la
Institución sumas que en muchos casos no llegan a diez pesos anuales ni a
sesenta centavos mensuales, constituyeran aportes equiparables a la
consagración de todo lo que representan cuarenta años de labor educativa, el
abandono de posiciones bien remuneradas y la no aceptación de otras muy
honoríficas para resignarse a vivir, con la familia casi a la intemperie en la ruinas
del antiguo hospicio, careciendo muchos días hasta de lo más preciso en un
hogar, aceptando préstamos de amigos generosos y haciendo uso de modestos
créditos bancarios, no para sostener vicios, sino para atender a compromisos de
la Universidad, hasta asumir la responsabilidad de una deuda superior a mi
patrimonio y a la dotación de que se podía disponer para salir del estado de
sociedad anónima, a todas luces inconveniente y ponerla en condiciones de
llegar a ser una Corporación de servicio cultural v social, sin fines de lucro.
68
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

Entre las ayudas que recibí en los momentos difíciles, nunca olvidaré que el
Doctor Jesús María Arias, expuso durante dos días un cheque de dos mil pesos
para abrir la primera cuenta en el Banco de Bogotá, el Doctor Berardo Quintero,
a la sazón de estudiante, nos prestó con qué cancelar un mes de arrendamiento
de la casa que ocupábamos en la carrera 7 para evitar un desahucio, y el Doctor
Álvaro Santos, también estudiante, nos anticipó en un mes de enero, la suma de
cien pesos, a cuenta de su matrícula, para poder cubrir un aviso de periódico.

Esto al mismo tiempo que un decano nos abandonaba sin aviso porque no se Ie
podían cubrir sus honorarios, un profesor exigía perentoriamente el pago de sus
clases aunque no se cubriera el arrendamiento, pues a su juicio la primera
obligación era pagarle a él, otro se negó a firmar el acta de fundación dizque
porque tenía un concepto ateniense del profesorado y así exigía que cada clase
dictada se Ie pagara oportunamente, cierto prócer de ahora callaba en su hoja
de vida, como si se tratara de un vicio oculto, los cargos que había ocupado en
la Universidad.

Por algo recordaba a fines del año pasado que la prosperidad de la Universidad
ha hecho surgir como por ensalmo, una legión de benefactores que in pectore
están repitiendo la frase de Blucher: ‘Qué ciudad para un saqueo’. Qué botín tan
suculento sería esta Universidad para nuestro grupo si logramos desquiciar la
organización que le ha Impuesto este papanatas de Julio César García, como
sociedad que no persigue fines de lucro ni reparto dividendos.

Para mí, lo más cómodo, dar por cumplida mi labor frente a la Universidad,
entregar la Rectoría a uno de los aspirantes a realizar en ella lo que yo no he
creído que debe hacerse. Desgraciadamente la responsabilidad de lo que
ocurriera no recaería sobre ninguno de los eximios varones que tan opulentos
designios acarician respecto a este plantel, sino sobre este humilde maestro de
escuela que ha venido cubriéndose con las plumas del grajo y disfrutando
muellemente de los efluvios de la gloria que emana de la obra portentosa de los
descontentos con mi menester" (García, 1959).
69 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Academia Antioqueña de Historia, 1918. Repertorio Histórico, Imprenta Oficial, Nos 5 a 11,
Septiembre de 1918. Páginas 437 y 438. Medellín, Colombia.

Bejarano Díaz, Horacio, 2002. “Semblanzas y Discursos”, Semblanza del Doctor Julio César García,
ilustre académico. Editorial Guadalupe, Bogotá, Colombia.

Barrientos Restrepo, Samuel, 1979. Julio César García, Suplemento literario de El Colombiano de
Septiembre 30 de 1979. Pág. 11. Medellín, Colombia.

El Colombiano, No. 2.493, de febrero 25 de 1922. El Matrimonio de Hoy y Para las Damas. Pág. 1,
columna 2,3 y 4. Medellín, Colombia

El Colombiano, No. 4.068, de mayo 24 de 1927. Jueves de las Damas. Pág. 2, columna 7. Medellín,
Colombia.

Franco Ruiz, Mario, 1984. Discurso en los actos conmemorativos de la Academia Antioqueña de
Historia en el Liceo Julio César García de la Universidad de Antioquia, el 7 de Agosto de 1984,
con motivo de los 90 años del nacimiento del Doctor García. Medellín, Colombia. Transcripción:
Martha García de Sáenz.

Garcia de Saenz, Martha, 2009. Julio César Garcia Valencia y su Participación en la Evolución
Historica de la Educacion Nocturna en Colombia. Universidad La Gran Colombia, Bogotá.

García, Julio César, 1922. Para las damas….Artículos publicados en la Primera Página de el
Colombiano, 1922. Enero a Marzo. Medellín, Colombia.

García, Julio César, 1931. Informe del Director de Instrucción Pública del Departamento de Antioquia
al Gobernador con motivo de la Asamblea de 1931. Imprenta Departamental, Páginas 3 a 27,
Medellín, Colombia.

García, Julio César, 1932. Informe del Director de Instrucción Publica del Departamento de Antioquia
al Gobernador en 1932. Imprenta Departamental, Páginas 5 y 6, Medellín, Colombia.

García, Julio César, 1944-1957. Diario de Julio César García Valencia.

García, Julio César, 1948. Carta Personal a Rosa Vásquez de García, Abril de 1948.
70
APUNTES SOBRE LA VIDA Y OBRA DE JULIO CESAR GARCÍA VALENCIA

García, Julio Cesar, sin fecha. Manuscrito.

García, Julio César, 1959. Discurso Pronunciado ante el Honorable Plenum de la Universidad
La Gran Colombia el 27 de Mayo de 1959. Paraninfo de la Universidad, Bogotá,
Colombia.

García, Julio César, 1960. El Pueblo Antioqueño. Ediciones de la revista de la Universidad de


Antioquia. Imprenta de la Universidad de Antioquia, Página 262. Medellín, Colombia.

García, Julio César, 1967. De Nuestra Alma Universidad: Bocetos Biográficos de los Rectores de la
Universidad de Antioquia. Imprenta Universidad de Antioquia, Medellín, Colombia.

García Parra, Jaime, 1959. Un Maestro: Julio César García. Publicado en el Periódico El Tiempo. Junio
de 1959. Bogotá, Colombia.

García Piedrahíta, Martha, Hermana Salesiana, 2011. Entrevista Personal, Febrero 18, 2011.

García Piedrahíta, Guillermo. Julio César García Valencia: Recordando a mi Padre. Forjadores de
Antioquia en el siglo XX, Medellín, Colombia.

García Vásquez, Ana Teresa, 1984. Recuerdos de los García con motivo de la celebración del
centenario del nacimiento de Julio César García. Bogotá, Colombia.

García Vásquez, Julio César, 1984. Historias de los García. Bogotá, Colombia.

Gaviria E. Nicolás, 1979. Varones Ilustres den Antioquia, Julio César García. Biografías de los
Académicos de Número fallecidos 1903-1978. Academia Antioqueña de Historia. 70 Años de la
Academia Antioqueña de Historia. Páginas 56-70. Medellín, Colombia.

Olano García, Hernán Alejandro, 1994, Biografía del Doctor Julio César García Valencia, Segunda
edición, Editorial Talleres Gráficos Ltda, Tunja, Boyacá, Colombia. Pág.14.

Olano García, Pedro. Testamento, Cali, 27 de abril de 1959.

Repertorio Histórico, 1918. Órgano de la Academia Antioqueña de Historia. Imprenta Oficial Nos. 12
y 13, Noviembre de 1918.

Suarez,Marco Fidel, 1918. Concepto de Tesis de Grado. Carta dirigida al Colegio Mayor de Nuestra
Señora del Rosario en Bogota, Mayo 3 de 1918.
71 UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA

Universidad de Antioquia, 1953. Revista año del Sesquicentenario. Imprenta de la Universidad de


Antioquia, Página 682, Medellín, Colombia.

Vasquez de Garcia, R. (1962- 1987). Narraciones a la familia.

También podría gustarte