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¿Son legales? ¿Hay un marco de legislación que lo regule?

Si se habla del tema legal hay una especie de gris, de vacío si se quiere. Hay
que tener en cuenta algunos factores.
Hace unas semanas, el 31 de Mayo de 2019 puntualmente, el Senado
bonaerense aprobó una ley que regula las aplicaciones de mensajería y delivery.
La Cámara de Senadores bonaerense dio media sanción al proyecto de ley del
legislador Gabino Tapia que busca regular la situación de los trabajadores de las
empresas como Rappi, Glovo y Pedidos Ya.
El proyecto de ley busca darle un marco normativo sobre seguridad vial, civil y la
de aquellos que presten este nuevo servicio de manera directa o indirecta.
Además de la creación de un registro para los titulares de la actividad, para
quienes la ejerzan y para los vehículos utilizados para dicha labor.
Esta iniciativa fue presentada hace varios meses pero volvió a tomar impulso
hace poco, luego del fallo del juez Andrés Gallardo que decidió interrumpir los
servicios de estas empresas en Capital Federal hasta que cumplan con los
requisitos de seguridad. Esta decisión del magistrado se debía al accidente que
sufrió Ramiro Cayola Camacho, un trabajador de Rappi que falleció luego de ser
embestido por un camión en el barrio porteño de Retiro.
Sin embargo el legislador Tapia explicó que “no corresponde legislar sobre si
este servicio es una nueva modalidad o relación de trabajo.
Y es con esto donde se abre una nueva discusión.
Existe la ley 5526, que regula los servicios de Mensajería Urbana y/o Reparto a
Domicilio de Sustancias Alimenticias.
Esta normativa que solo aplica para Capital Federal distingue a dos actores en
la mensajería urbana y el delivery de alimentos: el prestador, autorizado para tal
fin y "que lo realiza a través de un conductor habilitado, bajo su dependencia y
responsabilidad"; y los repartidores, "que deberán encontrarse en calidad de
conductores en el régimen del trabajador bajo relación de dependencia del
prestador, cumpliendo con la legislación laboral y previsional".
Rappi y Glovo plantearon que la Ley 5526 no les resulta aplicable, por no
considerarse empresas de reparto, "en tanto que sólo funcionan como
intermediarios entre distintos usuarios que se conectan a una plataforma
informática", es decir, los consumidores, los negocios y los repartidores, a los
que definieron como "emprendedores individuales"
Los repartidores son contratados como autónomos y muchos los ven como
“empleados encubiertos” (Algo grave de hecho), el abogado del sindicato de las
aplicaciones de plataformas Juan ottaviano se expresó al respecto: Audio

Los repartidores son monotributistas y muchos empleados reclaman ante esta


cuestión ya que la empresa no se hace responsable ante ningún problema que
pueda tener la persona en el desarrollo de la tarea.
Ahora bien, son monotributistas, se dice que manejan sus propios tiempos ¿Por
qué muchos manifiestan que hay una relación de dependencia?

Juan Ottaviano decía en el audio que los trabajadores no son contratados en el


marco de un contrato de trabajo.

Según la ley de contrato de trabajo (ley 20744) habrá contrato de trabajo,


cualquiera sea su forma o denominación, siempre que una persona física se
obligue a realizar actos, ejecutar obras o prestar servicios en favor de la otra y
bajo la dependencia de ésta, durante un período determinado o indeterminado
de tiempo, mediante el pago de una remuneración.

Menciona el término “bajo dependencia”, esta ley establece que hay una relación
de trabajo cuando una persona realice actos, ejecute obras o preste servicio en
favor de otra, bajo la dependencia de ésta en forma voluntaria y mediante el pago
de una remuneración, cualquiera sea el acto que le dé origen.

Entonces: ¿Existe o no relación de dependencia?


Acá, parte de lo que opina un empleado de Rappi
Audio
Se puede escuchar como menciona que existe una relación pero que no son
reconocidos.

3 aspectos por los que existe tal relación de dependencia.


a.- técnica: el empleador, a través de la aplicación, impone todas las pautas a
los fines de realizar las tareas, cómo recibir el pedido, cómo realizarlo, cómo
cobrar, en que tiempo realizarlo,
b.- jurídica: el empleador tiene poder sancionatorio. De hecho exige cierta
respuesta y aceptación de pedidos a los fines de otorgar más pedidos. De lo
contrario deja de dártelos y baja la frecuencia de asignación. A veces lo que
sucede es que te bloquean. Al punto de darte de baja de la aplicación. Lo que
en los hechos configura una negativa de tareas, o un despido propiamente dicho.
c.- Económica: el trabajo del trabajador lo es por una contraprestación
económica, es decir, existen las obligaciones propias de un contrato de trabajo.
Dar trabajo contra un salario o remuneración.
Finalmente, el argumento de que el trabajador “maneja sus tiempos”, no es real.
Este tipo de aplicaciones requiere una disposición y aceptación de pedidos
frecuentes, caso contrario deja de asignarte pedidos. Ello lo hace directamente
la aplicación a través de un algoritmo, todo lo cual es diseñado y bajo la
organización del empleador.
En conclusión, nos encontramos frente a rasgos típicos del contrato de trabajo,
que en los hechos lo configuran, razón por la cual, el trabajador tiene todos los
derechos que emanan del mismo (derecho a que se lo registre, que se le otorgue
tareas, salario básico, seguro de ART, reclamar estos derechos, como las
indemnizaciones en consecuencia).
Si por el contrario, la empresa hace facturar como monotributista al trabajador,
nos encontramos frente a un contrato de trabajo no registrado o “en negro” y un
fraude laboral. Este último se configura cuando se oculta el contrato de trabajo
bajo otra figura que no es la que corresponde legalmente.