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LA LECTURA, LA ESCRITURA Y LOS SABERES DOCENTES

Ideas preliminares del problema

Dra. Rosa María Acosta Luévano

Los problemas del Sistema Educativo Nacional, se manifiestan a través de diversas

situaciones educativas, por lo que al analizar de manera específica un problema de la práctica

docente, es pertinente hacerlo desde una perspectiva que permita establecer las relaciones

entre los problemas generales de la educación y los problemas que cotidianamente enfrentan

los docentes en el aula.

Por ello, a través de esta investigación se busca investigar acerca del problema que

enfrentan muchos docentes y alumnos, en relación a la enseñanza y el aprendizaje de la

lectura y la escritura en el de primer grado de primaria; situación problemática que se

relaciona directamente con los saberes docentes de la lectura y la escritura, su práctica en el

aula, y su impacto en el aprovechamiento de los escolares.

Por lo que, para una mejor comprensión del problema, se presentan las reflexiones

siguientes:

Desde hace décadas en la educación básica, se han logrado avances como lo son, el

aumento en la cobertura de los servicios educativos, la distribución de libros de texto gratuito

y otros materiales para apoyar la práctica educativa y formación de los alumnos, la

profesionalización del magisterio, la incorporación de las tecnologías de la información y el

conocimiento (Tic) a la educación, la Reforma Educativa Integral de la Educación Básica de

2009, y luego enriquecida por las modificaciones en el 2011, entre los más relevantes. No

obstante, siguen prevaleciendo grandes problemas de la educación, relativos a la eficiencia

terminal, la equidad y la calidad, entre otros; ya que la atención que se les ha dado es

insuficiente, y en muchos casos se ha hecho de forma equivocada (Schmelkes, 2012).


La eficiencia terminal muestra gran disparidad, pues de un gran número de niños que

ingresan al primer grado de primaria, se presenta un elevado índice de reprobación y

deserción escolar, lo que repercute en la poca o nula calidad de la educación; siendo una

preocupación fundamental, no sólo de la educación primaria, sino de todo el sistema

educativo nacional, lo que hace indispensable buscar alternativas más innovadoras y realistas

para dar solución a estos problemas de la educación básica (Schmelkes, 2012).

Otras aportaciones abordan el problema de la alfabetización inicial, argumentando

que el problema de la lectura y la escritura en el primer grado, no solo es cuestión de reformas,

o de cambios; sino también de situaciones problemáticas atribuibles a la formación de los

maestros, los saberes docentes, la práctica docente, así como del aprovechamiento de los

alumnos entre otras variables (González Sandoval, 2012).

La UNESCO (2013), menciona que la problemática de la lecto-escritura, incide de

manera directa en la formación académica y en la calidad educativa de los niños los

mexicanos; señalando como ejemplo, que México ocupa el penúltimo lugar en hábitos de

lectura de una lista conformada por 108 naciones en el mundo.

De la misma manera la UNESCO, a través de su Cátedra de la Lectura y Escritura de

América Latina y el Caribe (CLEALC), (2013), en donde se señala que, “una de las

principales deficiencias de los sistemas educativos de la región, es considerar la lectura y

escritura como técnicas o materias de estudio sin una función comunicativa y social real. Esto

desmotiva y dificulta el aprendizaje de la lengua escrita en aquellos sectores que más

necesitan de la escuela para desarrollarlo” (2013:2). Si bien se supone que el dominio del

lenguaje escrito es la base de la mayoría de los aprendizajes que se producen en la escuela,

la enseñanza de la lectura se hace en forma desvinculada de estos aprendizajes”. Es decir,


hasta ahora, en el aprendizaje de la lectura de los alumnos, ha faltado poner más énfasis

en el leer para comprender, aprender para la vida. Esto explica, los altos índices de

repetición, los bajos logros y los modestos niveles de comprensión lectora que manifiestan

los alumnos desde educación básica hasta la educación superior (UNESCO, 2013).

En consecuencia, proponen que se requiere de un nuevo enfoque de la lectura y la

escritura centrada en la comunicación, en los usos sociales, en la expresión y en la

comprensión del sentido con propósitos formativos y funcionales. Este enfoque debe estar

presente desde el primer contacto del niño con el lenguaje escrito, de modo que la lectura y

la escritura se conviertan en el elemento que estructura todos los aprendizajes escolares. Estos

cambios son esenciales y no significan desconocer los logros alcanzados y permiten valorizar

lo que hacen los maestros.

Lo anterior tiene implicaciones para los docentes, se trata de poner al día sus saberes

y llevarlos a la práctica, para que los alumnos el aprender a leer sea más que adquirir

destrezas para decodificar palabras o textos, y el aprender a escribir sea más que imitar o

codificar palabras y textos. Lo que se debe buscar es de vincular la lectura y la escritura al

desarrollo de los procesos comunicativos e intelectuales, afectivos y sociales de los alumnos.

Por su parte la Secretaría de Educación Pública (2011), ha reconocido que a pesar de

lo mucho que ha avanzado en la cobertura de la educación básica, el promedio de escolaridad

sigue siendo muy bajo en la mayoría de los mexicanos.

Otro problema que se señala, es la práctica de leer, la afición de leer libros no es

todavía una costumbre, la falta del hábito lector, no solo es atribuible a la población

alfabetizada, sino es una situación generalizada, menos aún la de escribir textos para luego

usarlos socialmente (SEP, 2011).


En este sentido el INEGI (2006), se menciona que en México, la inserción de la

población al primer grado de la educación primaria es a los seis años, por lo que se considera

que a los 8 años los niños y las niñas ya debieron haber adquirido la habilidad de la lecto-

escritura. Señalando que de los 15.2 millones de niños y niñas entre 8 y 14 años de edad, 685

mil (4.5%) no saben leer ni escribir.

Todas estas situaciones son preocupantes y se relacionan fuertemente con el problema

de la enseñanza y el aprendizaje de la lectura y la escritura en el primer grado de primaria.

Relacionado con lo anterior, en el caso específico de los procedimientos de enseñanza

de la lecto-escritura, que selecciona y aplica el maestro en la educación primaria, han

prevalecido métodos con un carácter meramente informativo que suscitan en la mayoría de

las veces aprendizajes memorísticos y mecanicistas, como es lo relativo a los métodos de

lecto-escritura; lo cual ha repercutido en la baja calidad y comprensión de la lecto-escritura

en el primer grado de educación primaria.

Asimismo, evidenciar que en la tradición educativa del sistema educativo nacional,

el problema de la enseñanza- aprendizaje de la lecto-escritura ha sido planteado como una

cuestión metodológica; es decir, se discute sobre las ventajas y desventajas en el uso de tal o

cual metodología, alternativa o enfoque. De ese modo, las soluciones o alternativas al

respecto, se han centrado en propuestas metodológicas que son interpretadas y adaptadas por

los docentes según su conocimiento y experiencia; que se han traducido en recetas

produciendo con ello enseñanzas y aprendizajes repetitivos y mecanicistas en donde el

maestro y los alumnos se convierten, respectivamente, en proveedores y consumidores de

textos ajenos sin posibilidades de adoptar actitudes reflexivas y críticas.

Con relación a los procesos de construcción de la lengua oral y escrita, así como de

sus usos sociales (RIEB, 2011), los maestros siguen apegados a utilizar en algunos casos
una metodología tradicional, dejando de lado el propósito de la enseñanza de la lectura y

escritura en el primer grado, que más allá de su carácter instrumental que la tradición

educativa les ha otorgado, constituyen una herramienta para el desarrollo de la actividad

intelectual y social de los alumnos.

Situación que en la actualidad sigue siendo preocupante, por ello como cuestiones

indiciarias es conveniente preguntarnos: ¿A quién se le debe atribuir estas situaciones

problemáticas?, ¿al sistema educativo? ¿A las políticas públicas en educación? ¿A los

docentes?, también es pertinente preguntar, ¿Qué y cómo están enseñando los docentes?

¿Qué saben los docentes sobre la lectura y la escritura? ¿Lo que saben lo trasladan al aula?

¿Qué están aprendiendo los alumnos?