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Charles Dickens

Charles Dickens nació el 7 de febrero de 1812 en Portsmouth y es considerado el más famoso de


los escritores de la época victoriana en Inglaterra, así como uno de los indudables clásicos
universales de la literatura.

De familia humilde, su padre acabó siendo encarcelado por problemas de deudas, lo que llevó a un
Dickens todavía niño a buscar trabajo en una fábrica de tintes. Esta fue una experiencia que
escribiría más adelante, aunque añadiendo grandes dosis de ficción, en una de sus obras más
conocidas: David Copperfield (1850)

Los primeros trabajos que le dieron cierto renombre fueron los pequeños relatos firmados bajo el
seudónimo de Boz y en los que describía el devenir cotidiano de la ciudad de Londres, todo
alineado con cierta ironía y humor que pronto lo convertiría en una lectura popular.

Los apuntes de Boz (1836) fue su primera obra publicada. El estilo de Dickens se adaptaba
perfectamente al ritmo del serial de la época, con capítulos publicados cada semana en los que
intentaba capturar al lector hasta el siguiente número. Es posible que Dickens fuera el inventor del
Gancho o Cliffhanger, tan habitual en el lenguaje televisivo moderno.

En 1843 publica el que sería su obra más conocida, Cuento de Navidad, una obra infantil que ha
sido adaptada en innumerables ocasiones al cine, el teatro y la televisión. Otras obras destacadas
en la producción de Dickens serían Grandes esperanzas (1861), Tiempos difíciles (1854) o Historia
de dos ciudades (1859)

Además de novelas, Dickens trabajó como articulista en varios periódicos y como editor de
semanarios, escribió varios libros de viajes, Notas americanas (1842), y mantuvo una compañía de
teatro en la que adaptaba sus propias obras.

Charles Dickens murió el 9 de Junio de 1870.

Cuento de Navidad
(Fragmento)

Primera estrofa
El fantasma de Marley

donde apareciera. El viejo Morley estaba tan


muerto como el clavo de una puerta.
uerto como el clavo de una puerta.

a precio de ganga.

nada notable en sus paseos nocturnos por las murallas de su propiedad, con viento del Este, como
para causar asombro —

oreado, por ejemplo, el camposanto de Saint Paul.

Scrooge nu a sobre la entrada del


al
personas, nuevas en el negocio, algunas veces llamaban a Scrooge, «Scroo

puntiaguda, acartonaba sus mejillas, daba rigidez a su porte;

despacho estuviese
un grado.

diciendo: «¡Es mejor no tener ojo que tener el mal de ojo, amo ciego!».
ci
«gozada» abrirse camino entr

Erase una vez —


Nochebuena en que el viejo Scrooge estaba muy

entrar en c

sucia nube oscureciendo todo


elaborando cerveza en gran escala.

esfuerzos. «¡Feliz Navid


de Scrooge, que apareci

«¡Bah! —dijo Scrooge— .

El sobrino de Scrooge estaba todo acalorado por

cuando dijo:
Seguro que no lo dices en serio».
tar
feliz? Eres pobre de sobra».

«Vamos, vamos»— —
motivos tienes para sentirte desgraciado? Eres rico de sobra.
Scrooge no supo repentizar una respuesta mejor y dijo otra vez: «¡Bah!» —

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