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Las siete Ts de la mayordomía.

Por el pastor. Pablo Antonio Corporàn Carrera.

Mayordomía. Cada vez que oímos ò vemos esta palabra,


rápidamente la asociamos con algo que consideramos como
parte de nuestra vida, “El Dinero”.

Y esto se debe a que por años muchos de nuestros


Ministros (no todos) han enfocado la mayordomía, en la fiel
devolución de los diezmos y las ofrendas, cuando esto
apenas es una pequeña parte de lo que implica ser un
verdadero mayordomo.

Entonces, la pregunta que podemos hacernos en estos


momentos es: ¿Qué cosa es, ser un verdadero mayordomo?

Etimológicamente podemos decir que la palabra castellana


«mayordomo» deriva de la palabra latina major, que
significa «mayor», domus, que significa «casa». La idea es
que el mayordomo es el principal administrador de la casa,
o dicho más simple; un mayordomo es un administrador.
Pero ¿De qué cosas el hombre es un administrador? ¿Solo
de dinero? No, no solo de dinero.

En el concilio de Mayordomía unido, que reunió a iglesias de


distintas denominaciones en los estados unidos durante el
año 1945 definió la mayordomía de la siguiente manera: La
mayordomía cristiana es la práctica de una entrega
sistemática y proporcionada de tiempo, talentos y
posesiones materiales, basada en la convicción de que nos
fueron confiados por Dios para ser usados en el servicio y
beneficio de la humanidad, como demostración de
reconocida gratitud al amor redentor de Cristo. (1)

Años más tarde nuestra iglesia presento una definición de


lo que es ser mayordomo. En esta definición cita lo
siguiente:
Un mayordomo se hace cargo de bienes que no le
pertenecen, de recursos que le han sido confiados para
cumplir los designios del propietario. La vida pertenece a
Dios y él nos ha hecho mayordomos de ella. Demostrando
una fiel y sabia mayordomía al respecto, los seres humanos
recibirán la vida eterna. (2)

Más recientemente la asociación general de los adventistas


del séptimo día, através de su departamento de
mayordomía presento una definición de sobre este punto.
Esta definición de mayordomía presenta una visión atinada
y precisa, dándonos una idea clara de lo que es ser un
verdadero mayordomo.

Esta definición cita el concepto de mayordomía de la


siguiente manera:

Mayordomía cristiana es el estilo de vida de alguien que


tiene una relación viva con Jesús y acepta su señorío,
caminando en sociedad con Dios y haciendo su voluntad
para administrar sus asuntos aquí en la tierra. (3)

Llegando hasta este punto, podemos notar fácilmente que


mayordomía es mucho más que diezmos y ofrendas,
mayordomía es estar en íntima relación con Dios para
poder administrar sus asuntos aquí en la tierra, que a su
vez como también precisa una declaración anterior nos
dice que por la buena administración de esos asuntos de
Dios recibiremos la vida eterna. Y la gran pregunta que
podemos hacernos ahora es. ¿Cuáles son esos asuntos de
Dios que debemos administrar? ¿Por qué administrando
bien estos asuntos recibiremos la vida eterna?

Durante mucho tiempo, muchos de nosotros hemos tenido


el concepto de que la mayordomía integral gira en torno a
cuatro aspectos que hemos definido como “las cuatro Ts de
la mayordomía”; Tiempo, Talentos, Tesoros, Templo (nuestro
cuerpo). Estos conceptos que por años hemos tenido son
bastantes reales, pero permítame decirles que además de
estas 4 Ts, hay tres Ts mas que hemos pasado por alto y
que son tan importantes como las primeras cuatro.

Estas otras 3 Ts son: Templo corporativo (el cuidado de


nuestro hogar), Tierra (el cuidado del planeta) Testificación
(la administración o presentación de la gracia de Dios)

Para que podamos ver y entender la importancia de cada


uno de estos aspectos, es bueno que veamos las
afirmaciones de cada una de estas Ts.

El Tiempo.

El tiempo es un don precioso de Dios. Es el elemento del


cual se hace la vida. La forma como se usa dice mucho
acerca de la mayordomía de uno y de la relación de uno con
el creador. Los escritores bíblicos hablan de la brevedad del
tiempo y de la necesidad de hacer lo más que se pueda de
él. El tiempo debe usarse en el propio desarrollo y en la
expresión de un amor sociable.

El apóstol Pablo dijo:

Mirad, pues, con diligencia como andéis, no como necios


sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los
días son malos. (Efesios 5: 15 – 16)

Elena White dijo:

Nuestro tiempo pertenece a Dios. Cada momento es suyo, y


nos hallamos bajo la más solemne obligación de
aprovecharlo para su gloria. De ningún otro talento que él
nos haya dado requerirá más estricta cuenta que de
nuestro tiempo. (4)

Los Talentos.

La palabra de Dios nos dice:

Pero a cada uno de nosotros fue dada su gracia conforme a


la medida del don de Cristo. Por lo cual dice: subió a lo alto,
llevo cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres.
(Efesios 4: 7 – 8)

Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los


otros, como buenos administradores (mayordomos) de la
multiforme gracia de Dios. (1Pedro 4: 10)

Pablo habla detalladamente de los «jarismata», es decir, lo


que se da como un don. Son habilidades y capacidades que
están colocadas a la disposición de Dios para usarlas como
el Espíritu indique. Los dones así llamados naturales y las
habilidades llegan a ser jarismata solo en la medida en que
se usen para el enriquecimiento y la edificación de la
comunidad.

Se describe a la iglesia como una comunidad de personas


talentosas (carismáticas) que están al servicio del mundo.
Por lo tanto, la mayordomía supone ministerio, misión,
alcanzar las necesidades humanas para satisfacerlas en el
nombre de Cristo por medio del ejercicio de los dones. (5)

Los Tesoros.

La palabra de Dios nos dice:

Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos


tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia, y
tus lagares rebosarán de mosto. (Proverbios 3: 9-10)

El pastor David McConaughy escribió un libro titulado “El


dinero la prueba de ácido”. Dijo: “El dinero, la más común
de las cosas temporales, involucra consecuencias poco
comunes y eternas. Aunque puede ser que lo haga
inconscientemente, el dinero moldea a las personas en el
proceso de obtenerlo, ahorrarlo, utilizarlo, darlo, y rendir
cuentas de ello. Dependiendo de cómo se lo maneja, se
convierte en una Maldición o en una bendición para su
dueño”. (6)

Elena White escribió:


No nos ha sido dado nuestro dinero para que pudiéramos
honrarnos y glorificarnos a nosotros mismos. Como fieles
mayordomos, hemos de usarlo para honra y gloria de Dios.
Algunos piensan que solo pertenece al Señor una porción
con fines religiosos y caritativos, consideran que el resto les
pertenece para usarlo como crean conveniente. Pero en
esto se equivocan. Todo lo que poseemos es del Señor y
somos responsables ante el del uso que demos. El empleo
de cada centavo se verá si amamos a Dios por encima de
todas las cosas y nuestro prójimo como a nosotros mismos.
(7)

Cuando los individuos están verdaderamente convertidos


experimentan un cambio en su conducta. Todos sus gastos
tendrán solamente un propósito: mantener en vista la gloria
de Dios, ejercer una influencia correcta en la iglesia y
testificar ante el mundo, por medio de todas sus acciones,
que son hijos de Dios y que mediante la fe han llegado a ser
partícipes de la abnegación y del gran amor de Cristo por
las almas que perecen. Estarán constantemente en guardia
para no levantar un estandarte mundano en lugar de la
bandera de Jesucristo. (8)

El dinero tiene gran valor porque puede hacer mucho bien.


En manos de los hijos de Dios es alimento para el
hambriento, bebida para el sediento, y vestido para el
desnudo. Es una defensa para el oprimido y un medio de
ayudar el enfermo. Pero el dinero no es de más valor que la
arena, a menos que sea usado para satisfacer las
necesidades de la vida, beneficiar a otros, y hacer progresar
la causa de Cristo. (9)

El Templo de nuestro cuerpo.

La palabra de Dios nos dice:

¿A caso no sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu


de Dios está en vosotros? Si alguno destruye el templo de
Dios, Dios lo destruirá a él, porque el templo de Dios, el cual
sois vosotros, santo es. (1Corintios 3: 16 – 17)

En armonía con el mandato bíblico, la iglesia Adventista del


séptimo día, ha fomentado el sano vivir entre sus
miembros, así como entre otros a los que pueda alcanzar…
el manual de iglesia declara: «pertenecemos a Dios en
cuerpo, alma y espíritu. Es, por lo tanto, nuestro deber
religioso observar las leyes de la salud, tanto para nuestro
propio bienestar y felicidad, como para que podamos servir
más eficientemente a Dios y a nuestros semejantes. (10)

El Templo corporativo. (El cuidado de nuestro hogar)

Las sagradas escrituras nos dicen:

Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la


edifican; si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la
guardia… He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa
de estima el fruto del vientre. (Salmos 127: 1; 3)

Elena White escribió:

A los padres se les ha confiado una mayordomía muy


importante, un cargo sagrado. Deben hacer de su familia un
símbolo de la familia del cielo, de la cual esperan llegar a
ser miembros cuando haya terminado aquí abajo su día de
aflicción y de prueba. La influencia ejercida en el hogar
debe ser semejante a la de Cristo. Este es el servicio más
eficaz en la edificación del carácter del niño. Las palabras
que se hablen deben ser placenteras. No debe haber
permitirse que entre en la familia un espíritu violento,
arbitrario, despótico. Cada miembro debe ser enseñado que
debe prepararse para ser miembro de la familia real. (11)

La Tierra (el cuidado del planeta)

Los adventistas creemos que todos los seres humanos han


sido creados a imagen de Dios y que, por lo tanto,
representan a Dios como sus mayordomos, para cuidar del
medio ambiente de manera fiel y beneficiosa para la
humanidad.

Las sagradas escrituras dicen:

Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo


creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les
dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y
sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves
de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la
tierra. (Génesis 1: 27-28)

Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto


de Edén, para que lo labrara y lo guardase. (Génesis 2:15)

En 1992, el concilio anual voto un documento, titulado


«cuidando la creación de Dios» que presenta la posición
que la iglesia adventista del séptimo día tiene sobre la
mayordomía de la tierra.

«El mundo en el que vivimos es un don de amor de Dios el


Creador, de aquel que hizo el cielo y la tierra, e mar y las
fuentes de las aguas. Dentro de esta creación coloco a los
humanos; los puso intencionalmente en relación con él, con
otras personas, y con el mundo que los rodea. Por lo tanto,
como adventistas del séptimo día, mantenemos que su
conservación y cuidado están relacionados íntimamente
con nuestro servicio a Dios… Los cristianos deben apreciar
la belleza de la tierra. Deben tener respeto por la tierra,
pero no deben adorarla. En toda la sagrada escritura, Dios
siempre está por encima y aparte de la creación». (12)

La Testificación (la presentación de la gracia de


Dios)

Las escrituras nos dicen lo siguiente:

Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no


tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos
encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que,
somos embajadores en el nombre de Cristo, como si Dios
rogara por medio de nosotros os rogamos en nombre de
Cristo, reconciliaos con Dios. (2Corintios 5: 19 – 20)

Apocalipsis 14: 6 – 12 contienen buenas nuevas, «el


evangelio eterno»… la buena nueva es que Dios ama a este
planeta y que está decidido a rescatarlo y renovarlo, de
manera que se realice el propósito original que tuvo en la
creación. Compartir este mensaje final en su plenitud es
una parte esencial de la mayordomía cristiana con la cual
se han comprometido los adventistas.

Debido a este aspecto de mayordomía, los adventistas


están dedicados al ministerio de llevar el evangelio a
personas. Porque son mayordomos de la gracia de Dios, los
adventistas han puesto en marcha instituciones médicas y
educativas y organizaciones de auxilio. Predican y enseñan,
sostienen a los que realizan el ministerio. (13)

Elena White escribió:

“Todavía hay un significado mucho más profundo en la regla


de oro. Todo aquel que haya sido hecho mayordomo de la
gracia múltiple de Dios está en la obligación de impartirla a
las almas sumidas en la ignorancia y la oscuridad, así como,
si él estuviera en su lugar, desearía que se le impartiesen.
Dijo el apóstol Pablo: ‘A griegos y a no griegos a sabios y no
sabios soy deudor’ (Romanos 1:14) por todo lo que hemos
conocido el amor de Dios y recibido los ricos dones de su
gracia, por encima del alma más entenebrecida y
degenerada del mundo, estamos en deuda con ella para
comunicarles esos dones” (14)

Concluyendo.

Luego de ver cada uno de estos aspectos podemos ver que


mayordomía es mucho más que diezmos y ofrenda,
mayordomía es todo en nuestra vida. Un verdadero
mayordomo es un verdadero cristiano quien por la gracia de
Dios administra todos los asuntos de su señor en esta
tierra, ya que sabe que al final su fiel administración y
cuidado de estos aspectos le darán la oportunidad de
mantener esa viva relación con Jesús y así disfrutar con El
su promesa de vida eterna.

Al final de la jornada oiremos de nuestro Rey y Señor decir:

Convocará a los cielos de arriba, y a la tierra, para juzgar a


su pueblo. Juntadme mis santos, Los que hicieron conmigo
pacto con sacrificio. (Salmos 50: 5-6)

____________________

1. Compromiso de amor pág. 7


2. Compromiso de amor pág. 12
3. Principios de mayordomía pág. 10
4. Palabra de vida del gran maestro pág. 277
5. Fundamento teológico de nuestra fe pág. 213
6. El dinero la prueba de ácido
7. Mensaje para los jóvenes pág. 308
8. Alza tus ojos pág. 134
9. Palabra de vida del gran maestro pág. 331
10. Fundamento teológico de nuestra fe pág. 210
11. Fundamento teológico de nuestra fe pág. 221
12. Fundamento teológico de nuestra fe pág. 208 y
209
13. Fundamento teológico de nuestra fe pág. 209
14. Evangelismo pág. 189