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Incidencia de las exportaciones del sector industrial en el desempleo en

Colombia de 1976 al 2017


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xxxxxxxxxxxxxx

Trabajo presentado para optar al título de profesional en Negocios


Internacionales

Director de investigación
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Economista

Co-director de investigación

Universidad Santo Tomás


Facultad de Negocios Internacionales
Villavicencio - Meta
2018
Agradecimientos
Resumen

Colombia posee una posición geográfica y geopolítica estratégica para el comercio exterior,
también cuenta con un potencial en su frontera de posibilidades de producción, mano de obra
calificada y sin costos tan altos, su fuente alta de recursos naturales y materias primas le permiten
ser un atractivo para la propuesta empresarial local e internacional. Siendo un país con las
características mencionadas anteriormente su oferta en el mercado internacional se basa solo
en el comercio de bienes sin transformación y sin valor, dejando de dinamizar la cadena de valor
y la competitividad de la nación a través de la industria. Desde 1976 al 1990 Colombia evidenció
como el país aumento su sector industrial.
Sin embargo, a partir de la apertura económica de 1990, surgieron una serie de políticas
económicas que terminaron posicionando los bienes industriales extranjeros en la demanda
nacional provocando: disminución de la producción de bienes nacionales, ajustes de tasas
impositivas para atraer la inversión extranjera directa beneficiando al capital internacional y
dejando sin oportunidad de competir a los locales, la explotación desmedida de los recursos
naturales por privatización extranjera. Por lo tanto, analizar el aporte que han realizado las
exportaciones del sector industrial en el desempleo, permite crear un escenario de debate donde
se estudie si el comercio exterior a base de exportaciones industriales son una fuente generadora
de empleo.
Palabras clave: Desempleo, crecimiento económico, desarrollo económico, desarrollo humano,
agroindustria, exportación, balanza de pagos.
Abstract

Colombia possesses a strategic geographical and geopolitical position for foreign trade, it also
has a potential in its frontier of production possibilities, skilled labor and without such high costs,
its high source of natural resources and raw materials allow it to be attractive for the local and
international business proposal. Being a country with the characteristics mentioned above, its
offer in the international market is based only on the trade of goods without transformation and
without value, leaving the dynamics of the value chain and the competitiveness of the nation
through the industry. From 1976 to 1990 Colombia showed how the country increased its
industrial sector.
However, since the economic opening of 1990, a series of economic policies emerged that ended
up positioning foreign industrial goods in the national demand, causing: a decrease in the
production of national goods, adjustments of tax rates to attract foreign direct investment
benefiting to the international capital and leaving without the opportunity to compete to the locals,
the excessive exploitation of natural resources by foreign privatization. Therefore, analyzing the
contribution made by the exports of the industrial sector in unemployment, allows creating a
debate scenario where it is studied whether foreign trade based on industrial exports are a source
of employment generation
Key words: unemployment, economic growth, economic development, human development,
agroindustry, exports, payment balance.
Contenido

Resumen ................................................................................................................................... iii


Introducción ................................................................................ Error! Bookmark not defined.
Referencias bibliográficas ........................................................... Error! Bookmark not defined.

Lista de gráficos

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Lista de cuadros

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Introducción
En Colombia existe una riqueza natural la cual se ve demostrada en sus recursos
naturales, en la calidad de sus materias primas en su flora, fauna en la fertilidad de sus
tierras, en sus grandes llanos y en la magnificencia de sus mares, viéndose la gran
capacidad de producción que este tiene, que además de producir grandes cantidades de
materia primas, también el país se caracteriza por su enorme riqueza de hidrocarburos.

Ahora bien, en el sector industrial colombiano tuvo varios nacimientos y varias


muertes antes de su consolidación decisiva. Así podemos observar, que emergieron según
dice la historia de Colombia que, en Bogotá entre las décadas de 1830 y 1850, las fábricas
de loza, ácido sulfúrico y tejidos de algodón, aprovecharon la fuerte pendiente de los cerros
para mover tornos y telares mediante la energía hidráulicas de ruedas de paleta, de esos
años y que este esfuerzo de no poder superar las trabas naturales de su dependencia de
la abundancia o escasez de aguas, unido a la competencia desigual con los productos
extranjeros de superior calidad, y el sector de las ferrerías, es decir, las pequeñas fábricas
de hierro en 1827, exigió la asociación de capitales que provinieron de las minas de sal,
esmeraldas, oro y plata, y del comercio. Pronto este negocio se consolidó, atrajo capital
extranjero, y fue objeto de varios golpes de mano para apoderarse de él, como el de la crisis
financiera de Bogotá de 1842.

Dicho lo anterior la riqueza del país despertó gran interés en el proceso de la


apertura económica en 1991, ya que grandes potencias vieron en el país gran oportunidad
de rentar y sacar utilidad de sus riquezas, trayendo así, industria del exterior acabando la
nacional, es de este modo que tras largos años y hasta el día de hoy podemos ver que
no se le ha dado gran importancia al sector industrial nacional volviéndose dependiente
de las grandes naciones, cuyo motivo da paso a un declive irreversible, dejando así que
la producción de barriles de petróleo ocupen el primer puesto en exportaciones del país.

Tanto ha sido la importancia de este sector que al llegar a ser el primer productor de
hidrocarburos, Colombia remontándose a un grave problema y es la falta de empleo ya
que las exploraciones no generan un empleo continuo para los colombianos por ello la
pregunta que motivo esta investigación fue: ¿cuál es la incidencia de las exportaciones
del sector industrial en el desempleo en Colombia de 1976 al 2017?
Como hipótesis de trabajo se planteó que del año 1976 al 2017 el sector industrial
permite el crecimiento económico del PIB real, y por ende la creación masiva de empleo
para los colombianos generando así el desarrollo económico y humano.
Para probar la hipótesis se analizó la incidencia de las exportaciones del sector
industrial en el desempleo en Colombia de 1976 al 2017, a través de cuatro etapas, que
fueron: revisar enfoques teóricos y antecedente relacionados con el tema de investigación;
realizar un análisis del sector industrial en la dinámica nacional; plantear un modelo
econométrico para establecer la incidencia de las exportaciones en el sector industrial a
nivel nacional; generar propuestas a través de los negocios internacionales que potencien
el empleo y por ende el desarrollo económico de Colombia.
La investigación presenta referentes teóricos que permitieron analizar el desempleo
del país ocasionado por la falta de industria nacional, el desarrollo económico y el
capitalismo dependiente. Además, recopilo investigaciones anteriores realizadas en china
donde se midió el aporte de variables económicas al sector industrial y al desempleo,
utilizando como proxy, el desarrollo económico, la agroindustria, la competitividad y el
desarrollo humano.
Se realizó una contextualización económica del sector industrial a nivel nacional,
ubicando la dinámica de producción nacional, la balanza de pagos, porcentajes de
desempleo en Colombia y su impacto a nivel nacional. Posteriormente, se formuló un
modelo econométrico. A través del método mínimos cuadrados ordinarios –MCO-,
calculando el aporte de la actividad industrial, minera, y agropecuaria, al desarrollo
económico, que para esta investigación estará representado por la variable proxy:
desempleo.
Esta riqueza, más el proceso de apertura económica iniciado en 1991, despertó el
interés del capital nacional y transnacional, quienes vieron en estas tierras una
oportunidad de hacer negocios, modificando la vocación del territorio y las condiciones de
vida de los pobladores del departamento. Desde este momento, el sector agropecuario
empezó un declive irreversible, dándole paso a la explotación de petróleo como primer
renglón de la economía metense.

Posteriormente, se formuló un modelo econométrico, a través del método de Mínimos


Cuadrados Ordinarios -MCO-, calculando el aporte de la actividad petrolera, industrial,
comercial, construcción y agropecuaria, al desarrollo humano, que para esta investigación
estará representando por la variable proxy: Índice de Desarrollo Humano -IDH-.
Finalmente, se deducen algunas acciones de política pública, en la perspectiva de
aumentar los niveles de desarrollo humano, enfatizando en la importancia de invertir la
renta petrolera en otros sectores económicos que sí explican el mejoramiento de las
condiciones de vida de la población y explican el aumento del desarrollo humano.
PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN

En la historia de Colombia se ha podido evidencia un desarrollo lento en su economía,


sociedad, cultura, política e internacionalización, sin el plus dinamizador y totalmente
dependiente a las políticas económicas y practicas mundiales, Colombia se ha convertido
en un país más de la periferia de naciones siendo manipulada por los países del centro
con los procesos de dominio de las grandes potencias imperialistas (Universidad Militar
Nueva Granada, 2015).

Es un estado Latinoamericano el cual posee salida al mar por dos océanos, al norte
con el Mar Caribe el cual conecta al Océano Atlántico y al occidente con el Océano
Pacifico. Su capital es Bogotá, está situada en el departamento de Cundinamarca. A nivel
nacional tiene una población a día de hoy de 49.994.277 según (DANE, 2018) . Es un país
con proporciones geográficas estratégicas, como la variedad de climas a causa de su
cadena de montañas en las cuales, uno de sus puntos más alto asciende hasta los 5,775,
llamado pico Cristóbal Colon en la Sierra Nevada de Santa Marta (ESRI, 2018) dándoles
a al sistema productivo de los suelos un potencial hídrico mediante la captación de
humedad por la alta montaña, la conformación de paramos y la erosión.

Estas variables le permiten a Colombia tener fertilidad en suelos, siendo estratégico en


la producción de alimentos o flora tales como el café, el arroz, el maíz, el banano, las
legumbres, pastos, leche, flores, ganadería bovina. También riqueza de minerales y
elementos químicos como el petróleo, ferroníquel, plata, esmeraldas, oro, carbón, sal,
coltan.

Las cuestiones anteriormente mencionadas le han proporcionado a Colombia un


estatus ante el mercado internacional atractivo para la inversión directa o indirecta del
extrajera dándole así un incremento a el flujo de capitales y la creación de empresas con
oferta en bienes o servicios, siendo idóneo geopolíticamente para el ambiente exterior y
local.

Sin embargo, las políticas económicas que han fijado los gobiernos desde los 70 no
han mantenido esa seguridad del mercado laboral para los ciudadanos y no han logrado
reducir la desigualdad que ha presentado niveles más altos en el índice de pobreza de las
últimas décadas, en especial desde que el país hace su apertura económica en 1990 el
cual fue una iniciativa ejecutiva por parte del expresidente Virgilio Barco, donde sin el
estudio de variables internas para hacer comercio exterior fue el momento crucial en el
que el Estado comenzó la debacle en la creación de empleo y desarrollo nacional.

En el actual sistema del capitalismo se requiere altos niveles de consumo, con el avance
científico y tecnológico se han propuestos diferentes procesos de vanguardia en cuanto
en como producir, como transformar, que elementos o insumos utilizar, provocando la
creación de un mecanismo internacional de comercio en los cuales participan países
objetivos, mercados inexplorados y las grandes potencias dueñas de toda la sabiduría
industrial. Crear industrialización y plantearla como pilar en las políticas de una nación
para con el fin de hacer desarrollo económico han sido propuestas que les han generado
cambios a países como China, Japón, Singapur, Corea del Sur, Reino Unido, Alemania y
Estados Unidos. Tener una economía evolutiva a partir del sector industrial permite
modificar y dinamizar la cadena de valor de las naciones, generando en el eslabón de
empleo una fuerte tasa la cual le ha permitido a las empresas y los ciudadanos ser sujetos
de desarrollo y transformación de vida (Porter, UIC ORG, 2006).

Sin embargo, estas políticas no han sido armonizadas en los planes de Colombia en
las últimas décadas, ya que es un país dependiente, exportador de materia prima y en su
mayoría de productos no transformados o sin valor agregado, por lo tanto, si no se amplía
el sistema de producción hacia nuevas alternativas modernas y contemporáneas en las
cuales se agreguen más eslabones de valor y suministro a una cadena para con el fin de
hacer partícipe del comercio exterior a trasvés de las exportaciones, como lo hizo en su
momento el Plan Vallejo incentivado la denominación Colombiana y la internacionalización
de una forma más dinamizadora es difícil reducir la desigualdad o el desempleo los cuales
han sido problemas graves de la nación para generar un avance en materia de derechos
y libertad económica, se han presentado cuestiones en los ciudadanos participes de
sectores no favorecidos por las políticas de los gobiernos tales como los del agro o los
manufactureros nacionales;

 En el 2013 se movilizo una gran masa de campesinos por todo el territorio


nacional, conocida con el paro agrario. Fue un año de baja rentabilidad y
reducción o congelación de presupuesto para el sector del campo. Se redujo la
oportunidad laboral del campesino y el subsidio (Revista Semana, 2013).
 En 1997 hubo un declive marginal en la industria del calzado nacional. Las
marcas y la nueva oferta extranjera fue determinante para quebrar al empresario
local, sin subsidio, ni competencia fue transitoriamente desapareciendo. Con
esta coyuntura se puede ver claro cómo se pierden sistemas de industrialización
y por consiguiente la generación de empleo por atender sectores que no generan
valor agregado. (Lazio, 2006)
La industrialización colombiana nunca ha sido un serio propósito nacional, la
intervención directa por parte del Estado a través del de Instituto de Fomento Industrial
siempre fue débil en los créditos subsidiados, o la protección de la competencia externa
siendo esta ausencia de voluntad crucial para el avance corto y si aliento, pero más bien
rápido en la desindustrialización la cual ha dejado un gran impacto el crecimiento
económico (Kalmanovitz, 2018).

Entre 1930 a 1975 la industria creció 7,5% anual gracias al auge cafetero y la protección
a la económica local, efecto causado por la gran depresión de los 30. Para el periodo 1975
a 2015 la industria creció un poco más del 2% anual mientras que la economía lo hacia
casi al doble, esto fue porque las políticas favorecieron más al sector de construcción y
financiero, de una forma mas fuerte lo hizo con el sector de minas y petróleo, dejando
débil las pocas políticas que tenia en beneficio la industria desde finales de los 80 y la
década de los 90, esta participación en gran medida de la minera creció en materia de
exportación desproporcionadamente haciendo que el volumen de importación desplazara
y deterioraran la pequeña industria local, sumándose variables como la alta tributación, el
IVA y los parafiscales (Banco de la Republica, 2016).

De no tener en cuenta las adecuadas políticas económicas y el fortalecimiento de la


industria en el país para incidir en el desarrollo económico se podría efectuar problemas
como el deterioro de oferta en el mercado laboral, la depreciación del peso colombiano
por la dependencia de importaciones industriales y la salida factorial de inversiones en la
balanza de pagos, siendo esta negativa. Adicionalmente si el país mantiene la
dependencia de la exportación de materias sin valor agregado estaría sujeto a la oferta y
demanda internacional la cual fija el precio de los commodities entraría en vacíos fiscales
cada vez que estos caigan, necesitando reformas tributarias para sanar el presupuesto
general de la nación en caso de no recurrir al crédito internacional.

Interrogantes de la investigación
Una vez caracterizado el problema, y teniendo presente los síntomas y consecuencias,
surgen las siguientes interrogantes:
¿Cuál ha sido el comportamiento histórico de las exportaciones industriales en el
desempleo en Colombia? ¿Qué referentes teóricos relacionan que a mayor industria
exportadora mayor incremento de empleo genera? ¿Cuál es la relación que tienen las
exportaciones industriales con el desempleo? Y por último ¿Qué aportes al modelo
económico actual se puede hacer desde los negocios internacionales?

OBJETIVOS

GENERAL

 Analizar la incidencia de las exportaciones del sector industrial en el desempleo en


Colombia de 1976 al 2017.
ESPECIFICOS

 Recopilar los aportes teóricos de la ciencia económica que potencian el desarrollo


endógeno, industrial exportador para el mejoramiento del desempleo.
 Identificar el comportamiento histórico de las exportaciones industriales en
Colombia desde el año 1976 al 2017.
 Estimar la incidencia de las exportaciones industriales en el desempleo en
Colombia desde el año 1976 al 2017.
 Realizar aportes para la potencialización de las exportaciones industriales para
disminuir el desempleo en Colombia.
JUSTIFICACIÓN

La investigación a profundidad sobre la incidencia de las exportaciones del sector


industrial en la disminución del desempleo en Colombia desde 1976 al 2017 permitirá
aclarar cómo podemos aportar mediante mecanismos distintos a la a explotación y a la
incrementación del producto interno bruto, por medio de variables como la agronomía, la
minería y la manufactura, permitiendo así la consolidación del país entorno a su
crecimiento y desarrollo, siendo de esta manera más competitivos e independientes en
mercados internacionales.

Comprendiendo de este modo, la importancia que tienen sectores como la


agroindustria que son de vital interés para la transformación radical del país, abarcando
todos los departamentos del país, en los cuales se puede evidenciar que la riqueza que
tiene toda Colombia es de una magnificencia realmente grande, donde ya desde hace
bastante tiempo se han venido desarrollando grandes actividades económicas como lo es
la exploración de pozos de petróleo, y siendo esta una de sus actividades principales se
ha podido estudiar que estas no tienen el suficiente peso para crear aportes lo
necesariamente valiosos en el desarrollo del país.
De esta manera, este proyecto aportara al fortalecimiento de áreas de trabajo
industriales y agroindustriales, adicional a esto el estudio de Negocios Internacionales, al
proponerse construir una propuesta de desarrollo económico, que incluya la necesidad de
potenciar la producción industrial hacia el mercado internacional; que potencie las
capacidades de los colombianos y aporte a la calidad de vida digna para todos los
colombianos. Podría repercutir aún más en las empresas o el gobierno ya que son entes
de carácter privado como lo es la universidad santo tomas.

Por lo cual, es fundamental adherirnos a la idea de buscar nuevas formas de desarrollo,


de este modo se buscaría la vinculación a la formulación de propuestas que permitan
mejorar las condiciones de vida de los colombianos, haciendo participe a todo el país de
su desarrollo, aumentando de tal forma los incentivos a la productividad y la competitividad
sintiéndose en gran manera acompañamiento institucional o porque no gubernamental.
MARCO TEÓRICO

1. Capítulo I. Aspectos teóricos y conceptuales

1.1. Enfoque teórico

En este capítulo se consideran los aspectos teóricos que sustentarán el


desarrollo de la presente investigación entre los cuales se incluyen: los antecedentes
que implican investigaciones realizadas en el terreno del Desempleo, como la variable
de la investigación. De igual forma, se establece en esta sección las bases teóricas
centradas en la incidencia del desempleo.
Partiendo del enfoque humanista de Carl Rogers (1975) y las Teorías del
Comportamiento Humano, así como el abordaje de dicha disciplina desde el enfoque
psicosocial, sus funciones, sus principios, entre otros aspectos.
Se apoya en las siguientes teorías: la teoría neoclásica (la regulación excesiva del
mercado de trabajo supone un entorpecimiento insalvable para su correcto
funcionamiento. Así, si los salarios pudieran subir y bajar libremente, sin convenios ni
regulaciones, o si no existiesen trabas a la contratación y libre despido, entre otras
medidas liberalizadoras, el desempleo no existiría. Los neoclásicos equiparan el mercado
que trabajaron con un mercado de competencia perfecta, y apuntan directamente a los
sindicatos y, sobre todo, a los gobiernos como los causantes del desempleo, al imponer a
los empresarios condicionantes como el salario mínimo, que impiden el ajuste correcto de
la oferta y la demanda), y la teoría keynesiana (la cantidad de trabajadores que las
empresas están dispuestas a contratar está en función de la cantidad de bienes y servicios
que esperan vender, y del precio de estos. Cuando la demanda no es suficiente, las
empresas prescinden de trabajadores, generando así desempleo).
MARCO TEÓRICO REFERENCIAL
A lo largo de esta investigación se pretende mostrar los conceptos de la agroindustria
y el desempleo, así como las estrategias que permitan su desarrollo y aplicación. Para
esto se tomó en consideración planteamientos importantes que harán de la investigación
a un documento mucho más sólido los cuales se reseñan a continuación:

Agro industrialización: Permite entender el conjunto de relaciones socioeconómicas,


políticas, y culturales, centrándose en la propiedad sobre los medios de producción, la
tecnología y el conocimiento. En este sentido rene rivera Magaña se enfoca en decir que
la agro industrialización tienen capacidad de generar valor agregado, divisas, empleos
directos e indirectos, ingresos, empoderamiento de mujeres a través de oportunidades
productivas, servicios ambientales y posibilidades de promover procesos de desarrollo
local y territorial en diversas microrregiones del área rural (Magaña, 2012). Como por
ejemplo podemos citar que gracias a elementos diversos como la tierra, el clima y los
recursos hídricos, el país posee una gran variedad en productos agroindustriales, todos
de alta calidad y marcados por la innovación. Esto convierte a Colombia en una opción
bastante favorable para los inversionistas. Las exportaciones en este tipo de productos se
consolidan cada vez más y se expanden a nuevos mercados. Para el 2013 las
exportaciones a Perú se incrementaron en US$35 millones, es decir un 20 % más frente
al año anterior. De igual forma, dentro de los países que también aumentaron su
participación se cuentan Corea del Sur con un 42%, Emiratos Árabes Unidos con un 57%
y Canadá con un 27%. Asimismo, cada día Colombia cuenta con nuevos productos
certificados en comercio justo, producción orgánica y medio ambiental, lo que lo diferencia
y convierte en un referente frente al consumidor internacional.

Desarrollo económico: En este sentido se abarcara la teoría de desarrollo económico de


Rostow en donde se realiza una visión de un proceso económico, social cultural etc.
visualizando que existen una serie de etapas donde ciertos cambios deben ocurrir, como
por ejemplo en el modo de producción, una disposición abierta dl gobierno por generar
nuevas estrategias que permitan este avance tanto para el desarrollo social como
tecnológico (Rostow, 2003). Como podemos observar La economía colombiana está
superando la más profunda crisis de su historia reciente. Algunos indicadores así lo
demuestran: el crecimiento del PIB por habitante en los últimos dos años fue negativo, la
inversión privada se redujo drásticamente y la tasa de desempleo alcanzó niveles
alarmantes, al tiempo que se deterioró notoriamente la calidad del empleo, así como
numerosas asociaciones empresariales, considera que el país debe abocar
inmediatamente una estrategia que nos permita recuperar una senda de crecimiento
sostenido a tasas superiores al promedio de los últimos 50 años, para mejorar de una vez
por todas la calidad de vida de los colombianos y resolver al mismo tiempo el problema
de la desocupación.
Desarrollo tecnológico: Esté ámbito permitirá acaparar el progreso tecnológico que
tienen los países, de esta manera el modelo de crecimiento de Solow permite explicar
porque se puede generar un crecimiento continuo en el nivel de ingreso per cápita (Solow,
1956). Colombia no ha sido ajenos de éste fenómeno global del progreso, y en vista de la
posición geográfica en América, resistentes o no resistentes al cambio ha sido afectados
directa o indirectamente, y se puede observar porque las necesidades inmediatas como
la de transportarnos a nuestros trabajos y sitios de estudio y capacitación, o transportar
nuestros bienes o productos, o de comunicar nuestros servicios, o por acercarnos a esos
seres queridos que se encuentran en otras partes del mundo, o para realizar una tarea en
nuestro trabajo de una forma más eficiente, o en nuestro hogar para realizar fines como
aseo o cocina, o por esparcimiento; como haya sido en nuestras vidas tenemos o
dependemos de algún tipo de herramienta que nos hace la vida más fácil (TV, móviles,
computadores, teléfonos, electrodomésticos, juegos, etc,).

Desempleo: Se desarrolla a través de una teoría la cual relaciona la tasa de inflación con
una medida de brecha que utiliza varios derivados entre estos el desempleo permitiendo
así plantear una curva de Philips y permitiendo conocer las afectaciones que este tiene
(Phillips, 1999).

Competitividad: Es clave destacar que la competencia es una de las fuerzas más


poderosas de la sociedad, que permite avanzar en muchos ámbitos de esfuerzo humano
tal como lo dice el señor Porter generalizando que las empresas luchan por el mercado,
de países que se enfrentan a la globalización o de organizaciones sociales que responden
a necesidades sociales (Porter, la competitividad de las naciones ).

Ahora bien, el propósito de esta sección es presentar un riguroso repaso de la


literatura relevante sobre el crecimiento y evolución de la estructura industrial en Colombia
y describir los hallazgos más sobresalientes identificados en este núcleo destacado de
investigaciones.
Los estudios que han examinado la industria manufacturera en Colombia, en
relación con la transformación productiva y los impactos del proceso de liberalización
comercial, son considerablemente abundantes; sin embargo, es evidente la gran
dispersión temática, alrededor de las diferentes líneas de análisis y enfoques de
investigación; entre los que se destacan: la estructura industrial y sus transformaciones;
el desarrollo industrial y la inserción internacional; la productividad y competitividad
industrial a nivel regional y sectorial; la modernización productiva y el cambio técnico en
la industria; la dinámica del empleo y la inversión en la industria; las políticas públicas y
su relación con el sector industrial y los procesos de reasignación productiva.
Aunque el espectro de investigaciones sobre la industria manufacturera a nivel
nacional es bastante amplio y diverso, la literatura sobre el examen de la dinámica
industrial y sus determinantes de crecimiento es aún insuficiente. La gran mayoría de los
estudios que abordan específicamente esta línea temática han seguido de cerca la
metodología de estimar las fuentes del crecimiento industrial por el lado de la oferta y son
pocos los trabajos existentes que estiman con una metodología explícita y formal los
factores del crecimiento industrial de acuerdo a los componentes de la demanda.

Buscar una definición de economía varía según las escuelas de pensamiento desde
la cual se la vea. Para el caso de esta investigación se entenderá la economía como,
“aquella que estudia los fenómenos sociales (o de relaciones sociales) que ocurren dentro
de los procesos de producción y distribución del producto social” (Cuevas, 1990, pág.27).
De esta forma, la ciencia económica estudia la producción y reproducción material de la
sociedad, dando cuenta de las relaciones que se dan entre las personas que participan
de este proceso.

Antecedentes de la Investigación
En este contexto se esbozarán algunas investigaciones y experiencias
relacionadas con el estudio. En este sentido, se revisan estudios relacionados con la
variable en estudio los cuales aportan información importante y pertinente que contribuye
con la amplitud y profundidad del tema.
Tomando en consideración los lineamientos que la Universidad, establece para
este tipo de trabajos. El autor de este estudio consideró necesario desarrollar dos tipos de
antecedentes: el primero está relacionado una serie de aportes que se han dado para el
desarrollo del sector industrial en el desempleo en Colombia de 1976 al 2017 (donde se
incluye una reseña histórica), el segundo incluye experiencias que otros países han
realizado. En todos los planteamientos expuestos como antecedentes se evidencian
interrelaciones entre el sector industrial en el desempleo en Colombia de 1976 al 2017.

Destacándose al mismo tiempo la importancia que tienen esas experiencias y


conocimientos como aportes a esta investigación. Por lo que a continuación se exponen
en forma crítica esos antecedentes:
1.1.2.1 Antecedentes Históricos Resumen de la Historia del sector industrial en
Colombia

La industria colombiana --es decir, en sentido técnico, el proceso mecanizado de


transformación de materias primas que rebasa las meras necesidades domésticas y está
destinado a un gran mercado-- tuvo varios nacimientos y varias muertes antes de su
consolidación decisiva.

Así podemos observar, emergieron en Bogotá entre las décadas de 1830 y 1850
fábricas de loza, ácido sulfúrico y tejidos de algodón, que aprovecharon la fuerte
pendiente de los cerros para mover tornos y telares mediante la energía hidráulicas de
ruedas de paleta. Este esfuerzo no poder superar las trabas naturales de su dependencia
de la abundancia o escasez de aguas, unido a la competencia desigual con los productos
extranjeros de superior calidad.

En otro orden de ideas el sector de las ferreterías, es decir, las pequeñas fábricas
de hierro con altos hornos, martinetes, refinación y fundición de hierro primero en la
población de Pacho en 1827, donde la instalación, de este capital fijo inicial exigió la
asociación de embrionarios capitales que provinieron de las minas de sal, esmeraldas,
oro y plata, y del comercio. Pronto el negocio se consolidó, atrajo capital extranjero, y fue
objeto de varios golpes de mano para apoderarse de él, como el de la crisis financiera
de Bogotá de 1842.

El pequeño sector de hierro se diversificó regionalmente con la ferrería de Samacá


en 1856, la de La Pradera en 1860 y la de Amagá en 1865, donde "iron-masters" ingleses
traídos a Pacho o ingenieros franceses aportaron su pericia. El mercado del hierro
nacional pareció consolidarse, aunque la dependencia de la energía hidráulica determinó
que los altos hornos permanecieran apagados a veces hasta seis meses. El vapor sólo
llegó en la década de 1880 a Samacá y La Pradera, quizá un poco tarde, porque la
vinculación estratégica entre este sector siderúrgico y su principal cliente, los
ferrocarriles, nunca se dio. Los primeros rieles nacionales, objeto de inusitado
entusiasmo patriótico, se fabricaron, ciertamente en La Pradera en 1884.

Sin embargo, como los yacimientos de hierro nunca fueron objeto de una
prospección geológica estricta para determinar su calidad y su cantidad, el hierro
producido resultó a la postre rechazado por el gran consumidor, que exigía acero para
rieles y equipos en vez del quebradizo hierro. Las ferrerías se fueron cerrando y sucedió
que los altos hornos tuvieron una vida útil más larga que los yacimientos, cuando lo lógico
hubiera sido lo contrario (ver Credencial Historia Nº 43, julio 1993, pp. 8 a 13).

Si el país no alcanzó la revolucionaria asociación entre carbón, hierro y


ferrocarriles, acumuló en cambio experiencias. La figura del capitán de industria --o sea,
aquel que era capaz de trabajar a base de capital fijo con el indispensable cálculo de
capital mediante la contabilidad-- se consolidó, apoyada en el café, en minas de oro y
plata y en la experiencia interna y externa de los ferrocarriles; éstos a su vez fueron
creando la infraestructura necesaria para un gran mercado interior, de que carecieron las
ferrerías; por último, las máquinas empezaron a ser movidas ya no por primitivas ruedas
hidráulicas ni por incómodas máquinas de vapor, sino por versátiles motores y dinamos
eléctricos. En condiciones de establecer un cálculo racional de sus costos surgieron, así,
experiencias industriales aisladas como Bavaria, primero en Santander y luego en
Bogotá; fábricas de tejidos y astilleros navales en la Costa Atlántica y fabriquillas de
productos de primera necesidad en Medellín, Cali y Bucaramanga.

El quinquenio del presidente Rafael Reyes protegió decididamente este esfuerzo


interno, pero fue la década de 1920 la decisiva. Como en Europa, el primer grito del
capitalismo industrial fue la generalización del trabajo femenino e infantil,
concentrándose un efectivo importante de obreras en Medellín, en empresas como
Coltejer, Textiles de Bello y Frabicato, que empezaron a especializar y a disciplinar su
mano de obra, con la ayuda de la Iglesia católica. Esta disciplina dentro y fuera del trabajo
tampoco faltó en Bogotá, donde los obreros fueron obligados a mantener sus ahorros en
cajas y sociedades mutuarias.

Condiciones inexcusables para este nacimiento fueron la consolidación del Estado


con administración fija, funcionarios especializados y derechos políticos, de una parte, y
juristas y abogados que interpretaron y emplearon racionalmente el derecho para los
contratos, de otra. Numerosos abusos y litigios se presentaron en la transición del
trabajador agrícola a la ciudad, haciendo necesarios los inspectores de trabajo que
visitaban las empresas, constataban las normas de seguridad y presentaban informes
escritos que eran analizados por los abogados. No por casualidad, un embrión de código
del trabajo surge en esa misma década.
Asegurados una disciplina del trabajo, un Estado y un derecho racionales, y una
organización empresaria del trabajo, otro hecho definitivo para el nacimiento de la
industria colombiana fue el rompimiento de las trabas naturales que impedían el
movimiento continuo de máquinas y equipos y una oferta permanente. No fue
coincidencia que los mismo empresarios que fundaron las primeras fábricas se unieran
para crear las primitivas empresas de energía eléctrica, tal como aconteció en Bogotá y
Medellín, donde los fundadores de Cementos Samper o Coltejer crearon empresas para
autoabastecerse de electricidad y vender sus sobrantes. Pero fue en el occidente
colombiano, en Antioquia, donde se echaron las raíces del sector hidroeléctrico, con
grandes centrales y amplios sistemas de conducción, del cual depende aún en gran
medida todo el territorio nacional.

A esta última experiencia está asociada la condición final del surgimiento de la


industria: su organización y funcionamiento ya no dependen de lazos estamentales, sino
del concepto profesional. El ingeniero emerge en la industria colombiana con una
autoridad indiscutida, basada más en la técnica que en la ciencia. La creación de una
empresa industrial ya no es fruto de la especulación o de la aventura, sino de un estudio
previo de yacimientos y materias primas, del mercado y de la técnica. Así se planearon
las empresas del sector de cementos en el centro del país y en Antioquia, con fábricas
como Cementos Samper, Diamante y Argos. Yacimientos calcáreos, carboníferos,
ferrosos e incluso petroleros fueron objeto de misiones de geólogos alemanes y
norteamericanos.

Mano de obra disciplinada, técnica, racional, mercado interior asegurado por la


red ferroviaria y carretera, derecho laboral primitivo, Estado proteccionista y organización
empresarial del trabajo: todos estos elementos se combinaron únicamente en la década
de 1920. De este período data la fundación y la consolidación de esfuerzos nacionales
que aun sobreviven: Fabricato, Coltejer, Bavaria, Cementos Diamante, ingenios
Providencia y Riopaila, Cervecería la Libertad (después Cervecería Unión), y de
proyectos del capital internacional, como la Tropical Oil Company. La mano de obra fabril,
por último, empezó a conformarse cada vez menos con la promesa de la
bienaventuranza eterna, creó sus primeros sindicatos e inició huelgas, como la de las
obreras de la fábrica textil de Bello, en 1920. Las relaciones obrero-patronales fueron
entrando, así, en el terreno del cálculo y de la previsión.
1.1.2.2 Otros Referentes. Antecedentes históricos

Las investigaciones sobre el desarrollo industrial en Colombia son heterodoxas y


abordan el tema desde diferentes perspectivas. El problema de la propiedad de la tierra,
es uno de los principales factores de análisis.

Al respecto Machado (2009), expone que Colombia no ha tenido una política de


tierras, con visión de largo plazo y de tipo integral, en el cual el Estado ha actuado para
atender las coyunturas más que para resolver los problemas estructurales. La política de
tierras es parcial, dispersa, fundamentada en una institucionalidad precaria, ineficaz y
centralista, tiene un manejo más militar del territorio que del desarrollo rural (Fajardo, 2001;
Molina, 2012).

Esto ha acentuado el conflicto interno y el narcotráfico que han generado que el


estado colombiano tenga capacidad muy limitada del manejo en el campo y ha generado
una gran problemática social que se acentúa por inequidad, lo que ha traído efectos
negativos sobre la producción de la agricultura (Reyes Martinez, 2014). Otro de los ejes
en que giran las investigaciones de desarrollo rural se enfocan en el como la falta de
servicios educativos y participación en las comunidades del sector rural, repercute en el
círculo vicioso de la instituciones extractivas (Ramirez, 2015)
Carvajal (2011), expone diferentes enfoques y modelos de desarrollo, desde su
concepto polisémico hasta las definiciones más ortodoxas. Dentro de los diferentes
enfoques, escoge el desarrollo local como el enfoque más completo y como aquel que
reúne las diferentes teorías de desarrollo en aspectos culturales, económicos, medio
ambiente, sostenible, humano y género, con perspectivas locales y globales. Presenta por
una parte, una caracterización de los conocimientos, técnicas y metodologías con las que
debe contar un Agente de Desarrollo Local (ADL), de manera adicional, propone planes
de acción para el ADL que incluyen la planeación participativa, planeación del desarrollo
y diagnóstico participativo. Por último, expone la metodología del Departamento Nacional
de Planeación (DNP) para planes de desarrollo en entidades territoriales. Sin embargo, la
aproximación de Carvajal solo aborda metodologías para programas y proyectos que
colaboren en la construcción del desarrollo local, pero no se proponen ni consolidan
políticas económicas ni institucionales.
A su turno, Alonso & Bell (2013), estudian programas de desarrollo endógeno que
se han propuesto en algunas regiones del mundo. Identifican que las políticas aplicadas
corresponden al grado de desarrollo económico, social y territorial, así como de los
recursos humanos, físicos y financieros con los que cuenta cada región. En este sentido,
dividen los programas y políticas a aplicar en países desarrollados y subdesarrollados y
dentro de estos, las categorías de Sistemas Productivos Locales (SPL). Los SPL son muy
especializados, caracterizados por la división de trabajo entre las empresas, organizadas
de forma optimizar los intercambios, lo que permite generar rendimientos crecientes y que
propicia las economías externas de escala, por lo cual tiene la base económica suficiente
para fomentar estrategias de desarrollo endógeno territorial. (Becattini & Rullani, 1996;
Caravaca,2002; Civiades, 2000; Benko, 1994; Santa Maria, Giner & Fuster, 2007).

Antecedentes como Aportes


El estudio más importante en esta dirección, por su dimensión y rigurosidad, es la
investigación realizada en 1998, por el grupo de trabajo del DNP, bajo la dirección de Luis
Jorge Garay (1998). En este trabajo se examina exhaustivamente el proceso histórico de
evolución y transformación de la estructura industrial en el país, precisando los diversos
escenarios, modelos de desarrollo y las políticas macroeconómicas que han propiciado el
avance del proceso de industrialización en Colombia. Se presenta un análisis detallado de
los principales cambios que ha sufrido la composición de la estructura industrial desde el
período de la posguerra, haciendo especial énfasis en los cambios originados por la
adopción del nuevo modelo de desarrollo de apertura económica.
En esa misma línea, se destaca García (2005), que realiza un análisis del proceso
de cambio estructural en la industria manufacturera desde mediados de la década de los
setenta; logra identificar dos periodos: el primero hasta finales de los años 1980, en el cual
la diversificación y modernización industrial tendieron a estancarse. En este periodo no
existe claramente un sector propulsor del crecimiento y la transformación industrial; el
segundo periodo está enmarcado por la vigencia de las reformas institucionales de los
años 90’s; durante este periodo, se acentúa la pérdida relativa de participación sector
industrial en el PIB. El estudio permite concluir que desde la década de los 70’s, la industria
ha dejado de ser un sector líder en la transformación dinámica del mercado nacional y se
convierte en un sector subordinado y rezagado del resto de la economía. El progresivo
debilitamiento del ritmo de crecimiento industrial pone de manifiesto la crisis de
industrialización en que se encuentra la economía colombiana; la industria presenta
grandes dificultades para diversificar sus estructuras hacia la creación de nuevas ramas
que impulsen la transformación productiva y el cambio estructural.
Fráncica (2008), elabora un importante y completo diagnóstico del potencial de
transformación productiva que ha alcanzado la industria manufacturera colombiana
durante el periodo de 1992-2004, para lograr una inserción exitosa en el mercado mundial;
a partir de un detallado examen del desempeño y las tendencias de los distintos sectores
industriales del país y de un balance de la evolución de la competitividad de las
manufacturas colombianas. El estudio presenta además, un análisis del entorno y la
caracterización de las principales tendencias económicas y sociales que marcaron la
trayectoria económica del país luego de la apertura económica.
Las conclusiones del estudio se enfocan desde una perspectiva eminentemente
sectorial, sin embargo, permite determinar que la economía colombiana se está
desindustrializando como resultado de la progresiva caída en la participación de la
industria en el PIB nacional, la disminución del número de establecimientos y del empleo
industrial. Sin embargo, el proceso de desindustrialización en el país no es generalizado
y ha dado lugar al surgimiento de una diferenciación entre sectores dinámicos y sectores
estáticos. Entre los primeros se encuentran aquéllos que han logrado un mayor dinamismo
en el mercado internacional, tales como: las confecciones, la fabricación de papel,
muebles de madera y algunos productos químicos, productos plásticos entre otros; y en
los segundos se encuentran los que están perdiendo participación en el mercado interno
y externo y su tasa de crecimiento en número de establecimientos, empleo y producción
es inferior al promedio general de la industria manufacturera.
Se concluye además, que como resultado de la apertura comercial, el mercado
interno dejó de ser la gran fuente de crecimiento de la industria nacional, debido
fundamentalmente a la caída permanente en la capacidad adquisitiva de los trabajadores
y la exposición de la economía a una mayor competencia internacional. Estas condiciones
determinaron, que en algunos sectores industriales se haya dado un proceso de
recomposición interna en busca de mayor productividad y competitividad para atender el
mercado nacional y las exportaciones.
Ortiz (2009), examina a través de evidencia histórica y econométrica, la manera en
que senda de la transformación industrial y el grado de autonomía tecnológica inciden en
el crecimiento económico de Colombia en los últimos ochenta años (1925-2005). Utiliza
como indicador de transformación industrial la variación sostenida de la participación del
sector manufacturero en la generación del PIB. El estudio logra identificar dos grandes
etapas claramente diferenciadas en la trayectoria de largo plazo para la economía
colombiana: la primera, de 1932 a 1979, en donde el país experimenta un proceso de
industrialización nacional acompañado con una leve aceleración tendencial del Producto
Interno Bruto, lo que permite determinar que efectivamente el sector industrial
manufacturero jalonó el crecimiento económico nacional hasta fines de la década de los
70’s; y la segunda, partir de 1980, que es una etapa en donde el país sufre un proceso de
desindustrialización acompañado de una desaceleración económica, explicada entre otras
cosas por el congelamiento de la transformación industrial, la pérdida de autonomía
tecnológica y los cuellos de botella generados por la escasa inversión pública del país. Se
concluye que el crecimiento económico y la transformación industrial han ido de la mano,
a lo largo de la senda del desarrollo nacional, a través de una relación causal que va de
la transformación industrial al crecimiento económico.
Villamil (2003), analiza los determinantes que explican el comportamiento de largo
plazo y el reciente deterioro de la industria colombiana, mediante la medición del
crecimiento de productividad industrial. Muestra que durante el periodo de apertura, el
proceso de acumulación del capital no alcanzó una tendencia constante de modernización
y ampliación de la capacidad instalada. Logra establecer que no hay una tendencia clara
que explique la dinámica industrial, por el contrario, su desempeño ha estado influenciado
por factores macroeconómicos y concluye que la fuente del crecimiento industrial en
Colombia ha estado sustentada principalmente en el jalonamiento de la demanda interna,
mientras que la expansión de la actividad comercial y la contribución del crecimiento de la
productividad factorial han sido marginales.
Bonilla (1998), analiza los efectos de la política de liberalización comercial y las
reformas estructurales sobre la transformación productiva y el desempeño competitivo de
la industria manufacturera colombiana en la década de los noventa. Empleando varios
indicadores de productividad, eficiencia y competitividad, entre ellos: el crecimiento del
valor agregado, el comportamiento de la relación de intensidad factorial capital- trabajo, la
productividad del capital y de balanza comercial relativa; realiza un ordenamiento sectorial
de la industria manufacturera, logrando identificar los sectores líderes y con mayor
dinamismo productivo y competitivo en la estructura industrial colombiana en la década
de los 80’s y 90’s, los cuales son potencialmente aptos para transitar hacia un proceso de
inserción exitosa en el mercado doméstico e internacional.
El estudio concluye que la apertura económica no logró los resultados esperados,
en términos de alcanzar altas tasas de crecimiento económico, incrementos en la
participación del comercio en el producto global, y en especial, no se provocaron cambios
estructurales de la industria manufacturera que permitieran la transformación de la
capacidad de inserción internacional del aparato productivo industrial; por el contrario, se
hizo evidente la configuración de un proceso de industrialización sujeto a una fuerte
competencia de las importaciones y restringido en su capacidad de generar valor de origen
nacional; se registra un retroceso relativo de la gran empresa en el espacio productivo
industrial que intensificó la búsqueda de una mayor productividad del trabajo en la
producción intensiva en la mano de obra no calificada. Por lo que se presenta un
debilitamiento de la capacidad de crear nuevos puestos de trabajo.
Iregui, et al (2006), estima la Productividad Total de los Factores y las elasticidades
de los factores para la industria manufacturera colombiana, por área metropolitana y
sector industrial, durante el periodo de 1975-2000, a partir de una metodología de datos
panel, desarrollo recientes de raíz unitaria y de pruebas de cointegración para paneles,
logran determinar en términos de los parámetros de productividad que los sectores
industriales más productivos son el de bebidas, fabricación de sustancias químicas
industriales y la fabricación de papel y de productos de papel. En cuanto a las áreas
metropolitanas se encontró que los mayores índices de productividad corresponden a
ciudades como Calí, Barranquilla y Medellín, mientras que las ciudades de Pereira y
Bucaramanga tienen los peores índices.
Cardona, et al (2005). Realiza un estudio empírico-analítico utilizando la
modelación econométrica de Datos de Panel, para determinar el impacto y la relación
entre el crecimiento industrial y las variables de organización industrial asociadas a la
composición sectorial y la combinación de factores productivos de las Mipymes
colombianas en 27 sectores industriales durante el período 1980-2000. Se tienen en
cuenta las variables de organización industrial: Salario promedio industrial, Costo laboral
unitario, Relación capital producto e Índice de competencia industrial; y las variables
sociales: Logro educativo y Coeficiente de Gini.
El estudio permite concluir que el crecimiento industrial de las microempresas debe
asumirse desde la baja productividad marginal debido a los bajos salarios en este sector
de la economía y a la informalidad presente. Se establece un círculo vicioso, donde los
bajos niveles salariales generan bajos niveles de productividad marginal, y baja
productividad marginal genera niveles salariales bajos; así mismo, se establece además,
que el bajo nivel de inversión productiva que se presenta en la pequeña empresa implica
la existencia de un importante costo o desperdicio, que provoca un incremento mayor en
la inversión, lo que implica crecimiento industrial. Además, no se presenta relevancia en
el logro educativo y no se presentan los procesos de sustitución de capital por trabajo.
Finalmente el estudio determina que las políticas enfocadas a generar competencias
industriales y mayor competitividad inciden en el crecimiento industrial, lo que a la vez
generaría mayores niveles salariales y productividad marginal.
Aportes teóricos de la ciencia económica que potencian el
desarrollo endógeno
Podemos comenzar diciendo que el desarrollo como concepto ha sido estudiado a
partir de teorías que adquieren rigor académico y científico después del fin de la Segunda
Guerra Mundial (Hidalgo, 2011). Derivado del avance y de los aportes al debate teórico
del desarrollo, se ha generado conceptos entre los cuales se encuentran algunos que
engloban la teoría desarrollo endógeno como: la destrucción creativa, fuerza impulsora de
la evolución y represora del estancamiento del sistema capitalista (Schumpeter, 1961), la
nueva geografía económica, como aquella que explica las fuerzas que determinan el
desarrollo de la concentración económica en espacios geográficos (Fujita & Krugman,
2004) la acción colectiva como medio para la defensa ante la explotación capitalista global
(Escobar, 2007), la endogénesis como respuesta al fracaso del eurocentrismo (Europeo y
EE.UU) aplicado en la región andina (Fals, 2003).
El concepto actualmente también se vincula al desarrollo de las capacidades
humanas básicas como la vida, salud corporal, integridad corporal, sentidos, imaginación
y pensamiento, emociones, razón práctica, afiliación, convivencia con otras especies,
recreación y control sobre el entono de cada uno, condiciones mínimas y fundamentales
para la dignidad humana. (Nussbaum, 2005). Estas capacidades humanas se vinculan
directamente con las teorías de valor de Smith y Marx, quienes afirmaron que la mano de
obra es el único factor que produce valor real. Por lo cual, el desarrollo de estas
capacidades potencia la generación de valor agregado.
Conceptualización del desarrollo endógeno.
La noción de endógeno apareció a finales de la década de los setenta, como lo
señala Antonio Vásquez Barquero (2007), quien recoge las principales posturas teóricas
del concepto de desarrollo. Por una parte, Friedmann y Douglas, 1978; Stöhr,
1981(citados en Vasquez, 2007, pág, 186) sostenían que era pertinente encontrar ¨ noción
de desarrollo que permitiera actuar para lograr el desarrollo de localidades y territorios
retrasados¨. Autores como (Becattini, 1979; Brusco, 1982; Fua, 1983; Garofoli, 1983), en
su análisis recogieron las posturas presentadas de desarrollo endógeno, pero su aporte
lo realizaron desde el contexto europeo donde el desarrollo interno, descentralizado de
las regiones del Sur de Europa, servía para fortalecer la interpretación del descubrimiento
de formas más flexibles en la organización territorial de la producción; que a su vez, Piore
y Sabel, 1984; Scott, 1988 (citados en Vasquez, 2007), retomarían para el estudio del
sistema de redes tanto a nivel de empresas como de actores territoriales.
El desarrollo endógeno se contextualiza con otras categorías como desarrollo local,
proceso de crecimiento económico, en el que se identifican tres dimensiones: 1)
económica, en la que los empresarios locales usan su capacidad para ser competitivos en
los mercados, 2) sociocultural, en que los valores y las instituciones son la base del
proceso de desarrollo y 3) político-administrativa en la que las políticas territoriales crean
un contexto económico local positivo, fuerte a las interferencias externas e impulsa el
desarrollo local (Vasquez, 1988). Desarrollo territorial, expresado como aquel que estudia
la geografía económica, espacio geográfico donde interactúa la sociedad con su entorno
y se estudia las etapas del proceso económico: producción, distribución y consumo
(Ayllon, 2009). Territorio organizado en el cual no solo existen actividades económicas,
con asentamiento humano, con una comunidad que se reconoce y que tiene una
organización político-administrativa, si no que esta es abierta y compleja en la forma del
paradigma de la complejidad (Boisier, 2004)
En la profundización del concepto de endógeno, Sthor, 1990; Pike y Sengenberger,
1992; Amin y Thrift, 1995; Cooke y Morgan, 1998 (citados en Pike, Rodriguez, & Tomaney,
2006), anotan que las políticas públicas deben incentivar la capacidad local para promover
el aprendizaje social y la adaptación, la innovación y el espíritu empresarial. Y es que la
política pública es y siempre ha sido de relevante importancia. Como anotó John S. Mill,
un buen gobierno debe crear las leyes necesarias que promuevan la igualdad de
oportunidades. (Landreth & Colander, 2006). Siguiendo estas ideas, se reconoce la
participación del Estado como aquel que puede realizar una estructura de incentivos que
potencia el aprendizaje humano y el desarrollo endógeno, a lo que llama enfoque
institucional cognoscitivo (Bastidas-Morales, 2015)
Conceptualización del institucionalismo en el desarrollo.
Sen (2000), expone que el desarrollo se logra a través de las oportunidades
sociales, económicas y políticas, en el que las instituciones sociales son fundamentales.
En continuación de este concepto, el neo-institucionalismo señala cómo las reglas de
juego en una sociedad, explican el desempeño económico de la misma. (Kalmanovitz,
2004). De esta manera, las instituciones formales son los mecanismos e instrumentos,
como las leyes y la constitución (North, 1990). Dentro de esta noción, el papel de los
derechos de propiedad es la clave en el desarrollo. (Acemoglu & Robinson, 2012). Sin
embargo, estas instituciones formales son el resultado de la interacción con las
instituciones informales, como lo son los modelos de conducta, códigos y convenciones
en una sociedad (Vasquez, 2005)
Analizando la interacción de las instituciones, Thorstein Veblen, citado por Ekelund
& Robert (2005), desarrolló un modelo basado en el concepto de economía evolutiva en
el que relacionaba de forma continua las instituciones tecnológicas y las ceremoniales. La
tecnología es concebida mentalmente, luego es materializada, se crean derechos de
propiedad, estos crean ciertos hábitos de pensamiento y así sucesivamente. Donde los
objetos creados por los humanos crean nuevos humanos.
BASES TEÓRICAS
Desempleo en Colombia
El desempleo es un problema económico de importancia que afecta tanto a los
trabajadores como a la sociedad en su conjunto, refiere a las personas que están
desocupadas, que buscan trabajo de forma constante.
El funcionamiento del mercado laboral de Colombia parece registrar dos hechos
notorios que hasta ahora no cuentan con mayores explicaciones: la mayor tasa de
desempleo femenino con respecto a la de los hombres y la heterogeneidad geográfica de
los indicadores del mercado de trabajo, como por ejemplo la disparidad en la tasa de
desempleo por ciudades.
Según estadísticas recientes la tasa de desempleo femenino se sitúa cerca de
cuatro puntos porcentuales por encima de la de los hombres. Esta realidad, que se
sostiene en casi todas las ciudades del dominio de trece áreas, puede ser evidencia de
decisiones endógenas y óptimas de firmas y familias o síntoma de fallos del mercado.
Para entender este hecho se han utilizado, entre otros, argumentos asociados con
diferenciales de productividad entre hombres y mujeres, diferencias en capital humano en
relación con la estructura económica de las ciudades y discriminación en contra de la
mujer. Sin embargo, no parece existir literatura que registre el hecho de manera ordenada
ni, mucho menos, que dé explicación al mismo, contrario a lo que sucede con los
diferenciales de salarios por género, un hecho que ha contado con mucha más evidencia.
En otros países también se han presentado diferencias entre las tasas de desempleo
masculina y femenina.
Tal es el caso de España, Grecia, Italia y, en alguna medida, Francia, países en los
cuales se registraron disparidades importantes según estadísticas del cierre de la década
de los noventa. Azmat, Güell y Manning (2006), explicaban dicho resultado mediante
diferencias en capital humano entre hombres y mujeres y la interacción con instituciones
del mercado laboral (salario mínimo, costos de despido, entre otros)1.
En lo que se refiere a la diferencia entre tasas de desempleo por sexo, uno de los
objetivos de este documento es contribuir con la explicación de la misma en Colombia.
Para ello, aprovechamos la circunstancia que la tasa de desempleo se puede
descomponer en dos partes:incidencia y duración (Layard, Nickel y Jackman, 1991, pág.
218). La primera hace alusión a la proporción de un grupo particular de población que
comienza a ser desempleada y la segunda al período de tiempo que pasan las personas
entre una ocupación y la siguiente, suponiendo que todo este lapso está dedicado a la
búsqueda de un trabajo. En vista de la importancia que, según la evidencia, tiene la
duración en la conformación de la tasa de desempleo (Layard, et al. 1991.
Antecedentes del desempleo
Los determinantes de la duración del desempleo han sido expuestos en importantes
trabajos haciendo diferentes énfasis y explorando distintas explicaciones. Por ejemplo,
Foley (1997) analiza las diferencias geográficas mediante modelos de espera que
incorporan heterogeneidad no observable con el fin de analizar el papel que cumplen las
características demográficas, los ingresos no laborales y las condiciones de la demanda
local al explicar la duración del desempleo. Según Foley, el estado civil y la edad son
determinantes de la duración del desempleo; en efecto, mujeres casadas e individuos de
edades más avanzadas experimentan periodos de desempleo más prolongados pero ni el
nivel educativo y ni el número de hijos resultan importantes a la hora de explicar la
duración del desempleo.
El estudio concluye que las condiciones locales del mercado laboral tienen un
efecto significativo sobre la duración del desempleo; específicamente, los individuos que
viven en regiones de alto desempleo experimentan periodos de desempleo más
prolongados.
En Colombia, se han efectuado estimaciones paramétricas (que varían en la forma
funcional utilizada para la distribución de la duración del desempleo), y no paramétricas
(que sirven como método de contraste o validación de los resultados paramétricos) de la
duración del desempleo.
Entre 1976 y 1987 el empleo urbano en Colombia experimentó un ciclo completo,
con tres fases bien definidas: auge (1976/1980), crisis (1980/86), y recuperación
(1986/87). Por su lado, el año 1988 marca una relativa desaceleración en la generación
de puestos de trabajo. Como se sabe, ese ciclo ha estado bastante ligado al del producto
urbano. Pasada la crisis, el auge que desde mediados de 1986 experimentó la ocupación
en el país fue tal, que la tasa de desempleo urbano terminó por ceder.
El primer quinquenio de los ochenta había aumentado el desempleo en las cuatro
metrópolis principales del 8.2% en 1981 al 14.5% en junio de 1985. Sin embargo, la
duración media del desempleo ha continuado estancada a un alto nivel, a pesar de la
menor tasa de desempleo experimentada en 1986/87.
A medida que el tiempo medio de búsqueda se fue alargando durante los años
ochenta, la distribución porcentual de los desocupados por tiempo de búsqueda se fue
modificando, de tal manera que el porcentaje de los desempleados durante menos de 12
semanas cayó de cerca del 58% en 1980 al 38% en 1986. En el otro extremo, los
desocupados de más de 48 semanas aumentaran del 18% al 40%. Así las cosas, el
desempleo de larga duración medido por el tiempo de búsqueda explicaba hacia fines de
1987 unos cuatro puntos de la tasa de desempleo total existente en comparación con los
2 puntos que representaba a fines de los setenta.
En estas condiciones, vale la pena examinar mejor tanto el significado como las
características de este desempleo de larga duración. No es lo mismo que la duración del
desempleo afecte por igual a todos los desempleados que afecte a un grupo reducido.
Veamos los siguientes gráficos, en relación a la población en edad de trabajar; tasa
global de participación, ocupación y desempleo
% población en edad de trabajar; tasa global de participación, ocupación y
desempleo.
Poblacion total, en edad de trabajar, económicamente activa, desocupados,
ocupados e inactivos (en miles).
Total nacional, cabecera y resto
Marzo (1999 y 2000)

Concepto 1999 2000


Total nacional

% poblacion en edad de trabajar 74,1 74,6


Tasa global de participacion 60,1 60,7
Tasa de ocupación 49,8 50,6
Tasa de desempleo 17,1 16,6
Poblacion total 40.089 40.821
Poblacion en edad de trabajar 29.720 30.449
Poblacion económicamente activa 17.872 18.479
Desocupados 3.065 3.062
Ocupados 14.808 15.417
Inactivos 11.848 11.971
Total nacional cabecera

% poblacion en edad de trabajar 74,4 74,8


Tasa global de participacion 60,8 61,8
Tasa de ocupación 49,0 50,1
Tasa de desempleo 19,4 18,9
Poblacion total 28.711 29.410
Poblacion en edad de trabajar 21.355 22.008
Poblacion económicamente activa 12.991 13.606
Desocupados 2.524 2.576
Ocupados 10.467 11.030
Inactivos 8.364 8.401
Total nacional resto

% poblacion en edad de trabajar 73,5 74,0


Tasa global de participacion 58,4 57,7
Tasa de ocupación 51,9 52,0
Tasa de desempleo 11,1 10,0
Poblacion total 11.379 11.411
Poblacion en edad de trabajar 8.365 8.441
Poblacion económicamente activa 4.881 4.872
Desocupados 540 486
Ocupados 4.341 4.387
Inactivos 3.484 3.569

FUENTE: DANE - Encuesta nacional de hogares, etapas 103 y 107


Nota: Datos expandidos con proyecciones demográficas de población, estimados con base
de los resultados del censo 1993.
Tasas de empleo y desempleo - Porcentaje de fuerza de trabajo
1.1.1. Total nacional_periodicidad mensual
Información mensual disponible a partir de 2001.

Banco de la República - Gerencia Técnica - información extraída de la bodega


de datos -Serankua- el 03/04/2019 09:44:43

Año(aaaa)-Mes(mm) Tasa de empleo (%) Tasa de desempleo (%)

2019-02 56,35 11,77

2019-01 55,33 12,80

2018-12 58,73 9,72

2018-11 57,53 8,76

2018-10 59,22 9,06

2018-09 58,28 9,48

2018-08 58,27 9,16

2018-07 57,44 9,72

2018-06 58,31 9,08

2018-05 57,87 9,73

2018-04 58,50 9,46

2018-03 56,99 9,44

2018-02 56,48 10,80

2018-01 55,80 11,76

2017-12 58,70 8,63

2017-11 59,35 8,37

2017-10 59,95 8,56

2017-09 58,24 9,22

2017-08 58,61 9,10

2017-07 57,52 9,68

2017-06 59,48 8,72

2017-05 58,14 9,42

2017-04 59,26 8,91

2017-03 57,40 9,70

2017-02 57,25 10,50

2017-01 56,34 11,73

2016-12 58,98 8,74

2016-11 60,35 7,51

2016-10 60,77 8,29

2016-09 58,71 8,51

2016-08 58,79 8,99

2016-07 57,30 9,85

2016-06 58,82 8,88

2016-05 58,22 8,85


2016-04 58,76 9,02

2016-03 56,88 10,14

2016-02 57,93 10,00

2016-01 56,86 11,91

2015-12 59,52 8,59

2015-11 60,88 7,27

2015-10 61,41 8,19

2015-09 58,71 8,98

2015-08 58,86 9,09

2015-07 58,35 8,84

2015-06 59,10 8,25

2015-05 58,81 8,93

2015-04 59,27 9,50

2015-03 58,23 8,86

2015-02 57,39 9,86

2015-01 56,94 10,79

2014-12 58,88 8,72

2014-11 60,33 7,71

2014-10 61,27 7,86

2014-09 59,16 8,35

2014-08 58,97 8,90

2014-07 57,64 9,29

2014-06 58,35 9,19

2014-05 58,32 8,80

2014-04 58,12 8,97

2014-03 56,72 9,73

2014-02 56,29 10,68

2014-01 56,56 11,10

2013-12 59,06 8,44

2013-11 58,84 8,48

2013-10 60,92 7,79

2013-09 58,01 8,98

2013-08 58,59 9,27

2013-07 57,81 9,88

2013-06 57,84 9,24

2013-05 58,73 9,42

2013-04 57,00 10,17

2013-03 56,47 10,21

2013-02 56,20 11,79

2013-01 56,16 12,07

2012-12 58,41 9,55


2012-11 58,36 9,25

2012-10 59,94 8,85

2012-09 57,27 9,94

2012-08 58,14 9,75

2012-07 57,22 10,86

2012-06 58,79 10,03

2012-05 58,26 10,71

2012-04 57,48 10,86

2012-03 57,52 10,36

2012-02 56,73 11,87

2012-01 55,95 12,48

2011-12 58,52 9,82

2011-11 59,49 9,22

2011-10 60,87 9,00

2011-09 57,66 9,74

2011-08 56,43 10,08

2011-07 56,00 11,54

2011-06 56,05 10,91

2011-05 56,39 11,24

2011-04 55,75 11,19

2011-03 55,81 10,87

2011-02 54,42 12,86

2011-01 54,07 13,56

2010-12 55,93 11,12

2010-11 56,82 10,79

2010-10 57,37 10,15

2010-09 56,65 10,57

2010-08 55,55 11,16

2010-07 54,63 12,68

2010-06 55,15 11,64

2010-05 54,89 12,04

2010-04 55,40 12,24

2010-03 54,26 11,81

2010-02 54,59 12,59

2010-01 53,02 14,62

2009-12 55,50 11,31

2009-11 55,92 11,08

2009-10 56,55 11,55

2009-09 53,31 12,16

2009-08 53,34 11,74

2009-07 53,88 12,63


2009-06 54,20 11,34

2009-05 54,40 11,66

2009-04 54,09 12,14

2009-03 53,38 11,99

2009-02 52,20 12,49

2009-01 50,33 14,25

2008-12 52,22 10,61

2008-11 51,33 10,80

2008-10 52,72 10,12

2008-09 52,11 10,95

2008-08 51,48 11,22

2008-07 51,61 12,06

2008-06 50,78 11,17

2008-05 52,74 10,84

2008-04 52,93 11,13

2008-03 53,00 11,22

2008-02 51,90 11,99

2008-01 50,13 13,08

2007-12 52,43 9,89

2007-11 54,06 9,42

2007-10 54,56 10,05

2007-09 52,07 10,84

2007-08 51,26 10,73

2007-07 51,34 11,16

2007-06 51,53 11,16

2007-05 51,08 11,53

2007-04 52,30 10,90

2007-03 50,43 11,93

2007-02 51,21 12,83

2007-01 48,97 13,90

2006-12 50,88 11,78

2006-11 50,82 10,94

2006-10 51,20 11,35

2006-09 49,99 12,89

2006-08 50,87 12,79

2006-07 52,86 12,39

2006-06 54,23 10,61

2006-05 52,67 11,88

2006-04 52,06 12,01

2006-03 53,96 11,34

2006-02 52,56 13,00


2006-01 52,05 13,41

2005-12 55,16 10,33

2005-11 54,69 10,21

2005-10 55,42 9,96

2005-09 53,68 11,17

2005-08 53,06 11,75

2005-07 54,05 12,00

2005-06 52,52 11,52

2005-05 52,85 12,31

2005-04 52,84 12,06

2005-03 52,20 12,95

2005-02 51,69 14,23

2005-01 52,39 13,22

2004-12 53,56 12,07

2004-11 54,40 11,78

2004-10 53,80 12,59

2004-09 53,06 12,51

2004-08 52,77 13,09

2004-07 53,52 12,94

2004-06 51,59 14,00

2004-05 53,12 13,75

2004-04 52,69 14,68

2004-03 53,71 13,62

2004-02 52,53 15,69

2004-01 52,13 17,00

2003-12 55,23 12,19

2003-11 55,58 12,91

2003-10 55,50 13,70

2003-09 54,28 14,26

2003-08 54,14 14,43

2003-07 52,97 14,44

2003-06 52,53 14,14

2003-05 54,89 12,89

2003-04 53,35 14,80

2003-03 54,47 12,98

2003-02 52,57 16,28

2003-01 51,95 16,12

2002-12 52,24 15,77

2002-11 53,67 14,71

2002-10 53,87 14,81

2002-09 52,18 14,56


2002-08 51,60 15,78

2002-07 52,79 15,41

2002-06 51,33 16,25

2002-05 53,02 14,43

2002-04 52,53 16,14

2002-03 52,55 14,95

2002-02 52,72 15,85

2002-01 52,19 17,87

2001-12 55,23 13,84

2001-11 55,93 13,55

2001-10 53,81 14,59

2001-09 53,88 14,28

2001-08 52,94 14,71

2001-07 52,10 15,02

2001-06 51,76 15,23

2001-05 51,23 14,23

2001-04 51,45 14,59

2001-03 53,02 15,71

2001-02 52,71 17,31

2001-01 53,01 16,69


Fuente: datos tomados de la Encuesta nacional de hogares (ENH), etapas 67 a 104, Encuesta continua de hogares
(ECH) y Gran encuesta integrada de hogares (GEIH). Encuestas suministradas por el Departamento Administrativo
Nacional de Estadística (DANE) (http://www.dane.gov.co).
Notas aclaratorias:
• La tasa de empleo (tasa de ocupación) se refiere a la relación porcentual entre la población
ocupada y la población en edad de trabajar.
• La tasa de desempleo es la relación porcentual entre el número de personas desocupadas y la
población económicamente activa.
• Para los cálculos se consideran las siguientes trece ciudades: Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla,
Bucaramanga, Manizales, Pasto, Pereira, Cúcuta, Villavicencio, Ibagué, Montería y Cartagena.
• Proyecciones calculadas en 2012: cifras calculadas con proyecciones de población basadas en el
censo de 2005 actualizadas en enero de 2012.
Banco de la República - Gerencia Técnica - información extraída de la bodega de datos -Serankua- el
03/04/2019 09:44:43

En estos gráficos anteriores, podemos apreciar que, el aumento del desempleo en


Colombia, es por la incertidumbre de la reforma tributaria; el aumento del salario mínimo,
bastante por encima de la inflación, y la migración de venezolanos. Pero este tipo de
explicaciones no tiene en cuenta la perspectiva de largo plazo. Los aumentos en las tasas
de desempleo en diciembre de 2018 y enero de este año han vuelto a poner el tema sobre
la mesa.
A grandes rasgos, el mercado laboral que había venido recuperándose lentamente
desde comienzos del siglo revirtió su tendencia a partir de 2015 como resultado de la caída
de los precios del petróleo y de la política contraccionista del Gobierno. Ese año, las tasas
de desempleo comenzaron a subir, aunque de una manera lenta. Sin embargo, el
desempleo se mantuvo relativamente bajo debido a las menores tasas de participación
laboral; es decir, a que una menor proporción de las personas en edad de trabajar tenía
ocupaciones o estaba buscando empleo.

Por eso el problema fundamental no fue la reforma tributaria, el alza del salario
mínimo ni la llegada de más venezolanos, sino la pérdida en la capacidad de generar
empleo que venía desde 2015. El empleo venía aumentado por encima del 2,4 % anual,
pero a partir de 2015 este porcentaje se redujo a la mitad o menos. Esta caída se debió
fundamentalmente a problemas en las ciudades, porque entre 2015 y 2017 el empleo rural
creció por encima de su tendencia histórica.

De las cifras anteriores se desprenden dos conclusiones muy claras: el aumento


del desempleo básicamente se debe a factores estructurales o de largo plazo, y ese mayor
desempleo obedece a la falta de demanda de trabajadores, mientras que la oferta, medida
por la tasa de participación, ha tendido más bien a aliviar la presión sobre el mercado
laboral.

Evolución del comercio exterior colombiano


En los años 80, Colombia asumió las posiciones de la Comisión Económica para
América Latina y el Caribe (CEPAL), la cual tenía una marcada orientación Keynesiana
en donde se empezaba a profesar la liberación económica a través de la integración, pero
sujeta a una fuerte supervisión por parte de los Estados. Predominaba entonces una
perspectiva proteccionista.
A partir de los años 90, la política económica y de comercio exterior del país tuvo
un cambio notorio. Se siguieron las políticas de corte neoliberal –lideradas por Estados
Unidos y el Reino Unido, en especial por sus primeros mandatarios, Ronald Reagan y
Margaret Thatcher, respectivamente– y se dio inicio a la apertura económica. Esta fue
acompañada por una serie de transformaciones en las estructuras de algunas entidades;
por ejemplo, se fusionó la Dirección de Impuestos Nacionales con la Dirección de Aduanas
Nacionales para constituir la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN).
También se crearon el Ministerio de Comercio Exterior, Bancóldex y Proexport (hoy
ProColombia).
Esta apertura económica significó un gran adelanto en la forma como se
consideraba el comercio exterior. Aunque pudo planificarse mejor para minimizar el
impacto desfavorable en algunos sectores, sí consiguió que las empresas modernizaran
sus estructuras, renovaran sus maquinarias y pensaran en el consumidor. La competencia
que ingresó al país fue tan fuerte, gracias a la disminución en los aranceles, que las
empresas tuvieron que despertar de su letargo y conformismo.
En realidad, en un país pequeño un arancel hace ineficientes a los consumidores y
productores; a los primeros, porque no tienen productos con que comparar, y a los
segundos, porque al no haber competencia no les interesa innovar, hacer reingeniería,
planes de mejora ni procesos de calidad.
Numerosas críticas a esta apertura ocasionaron un estancamiento. Pero a
comienzos del nuevo milenio, los tratados de libre comercio adquirieron protagonismo y
no solo se contemplaron con los países de Latinoamérica, sino también con los
desarrollados. De esta manera, se fueron estableciendo negociaciones comerciales con
Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá, con los países del EFTA, Corea del Sur,
Israel, Turquía y Japón.
Esta internacionalización brindó nuevas oportunidades a los exportadores
nacionales, dio vía libre a la inversión extranjera, la cual incentivó la generación de empleo
y las importaciones de las materias primas vitales para desarrollar la propia industria.
El Estado dejó de intervenir en todos los sectores económicos y se concentró en la
realización de las labores del poder ejecutivo. Sin embargo, algunos sectores siguieron
dominados por el gobierno de turno, debido a situaciones de conveniencia y burocracia.
No obstante, la logística y la infraestructura nunca se abordaron con seriedad y
planeación. Colombia permaneció de espaldas a la modernización de sus vías y al
crecimiento ordenado y planificado de sus ciudades.
Solo el sector portuario ha tenido un desarrollo notable. Fue un gran acierto dejar
la administración de los puertos a los inversionistas privados, pues sus altos estándares
de calidad y eficiencia han logrado reconocimientos internacionales muy importantes.
En cambio, el aprovechamiento del río Magdalena ha sido prácticamente nulo. Se ha
dejado de lado el desarrollo de esta arteria fluvial como ruta de transporte alterno para
llevar las mercancías desde los puertos marítimos hasta el interior del país. De igual forma,
el sistema ferroviario nacional ha sido muy pobre. Más allá de unas líneas para transportar
carbón y de algunos intentos en Buenaventura, no ha existido una política integral que
conlleve a un desarrollo sostenible.
RETOS EN COMERCIO EXTERIOR Y LOGÍSTICA
Hoy, Colombia enfrenta muchos retos en materia de comercio exterior y logística,
uno de ellos es la adopción del acuerdo de Bali de la Organización Mundial de Comercio
(OMC) sobre la facilitación del comercio y eliminación de barreras, el cual se encuentra
en concordancia con el Convenio de Kioto de la Organización Mundial de Aduanas (OMA).
Además, el país tiene el interés de ser admitido en la Organización para la Cooperación y
el Desarrollo Económicos (OCDE).
Para esto, Colombia debe expedir un nuevo estatuto aduanero, el cual se encuentra
en desarrollo desde hace más de 5 años, donde prime la agilización de los procesos de
desaduanamiento y el régimen sancionatorio no sea tan formalista; donde los operadores
de comercio exterior puedan actuar directamente, lo que traerá como consecuencia
agentes de aduana más profesionales y competitivos, generadores de valores agregados
y verdaderos aliados estratégicos en la cadena logística. Sin duda, esta competencia sana
redundará en un mejor servicio hacia los clientes y en una evolución de la logística y del
comercio exterior del país.
Desarrollo tecnológico colombiano
La llegada del primer computador a Colombia fue 1957, Un enorme Ibm 650 traído
por la empresa Bavaria pionera de la sistematización en el país. En los años posteriores
llegarían nuevas unidades a empresas como Ecopetrol y a las Empresas Públicas de
Medellín. En 1961 Fabricato adquirió un IBM 1401, el primer computador con transistores
que llego a Colombia con el que entro la segunda generación de la industria informática.
Las Universidades también empezaron a recibir los beneficios de la computación a través
de donaciones las primeras universidades en recibir estos computadores fueron La
universidad Nacional y la de los Andes.

El momento clave en la historia de la computación en Colombia se haya en 1980


cuando Manuel Dávila ingeniero de sistemas de la Universidad de los Andes e Iván
Obregón matemático, fundaron Microteck la primera compañía de importación de
microcomputadores establecida en el país, con la representación comercial de la marca
Radio Shack y aventajaron en unos meses a Apple que inicio operaciones oficiales ese
mis año por iniciativa de German Arciniegas. Dávila fundamentalmente desarrollo software
y fue el creador del primer paquete de software administrativo hecho en Colombia, que se
vendía junto a la maquina por unos 650.000 pesos el microcomputador y 90.000 pesos el
programa contable. En 1983 y debido a la restricción de las importaciones durante el
gobierno de Betancur, Microtek quebraría y solo quedarían las grandes marcas
extranjeras en especial IBM. Las primeras empresas que adquirieron los nuevos sistemas
de gestión en 1980 fueron Jorge Barón Televión, Supermercados Pomona, Viajes
Oganessof, Rica Rondo e Inpahu. En los años 90 apareció Internet, a la que el país se
conectó oficialmente en 1995 gracias a las gestiones de Hugo Sin y su equipo de la
Universidad de los Andes. Actualmente la penetración de internet es de un 5 % de la
población y uno de cada 2000 colombianos tiene un P.C. tasas muy bajas, pero suficientes
para que se coloque en 4ª lugar en el mercado tecnológico latinoamericano.

Según el foro económico Mundial, Colombia se ubica en la posición 66 entre 144


países del mundo, este foro mide el desarrollo tecnológico de los países. Colombia escaló
siete posiciones de un año a otro, al pasar del puesto 73 al 66.

Según este el informe de Foro Económico Mundial, el país subió 7 puestos al


haber mejorado en aspectos como el crecimiento de los usuarios de Internet, el
incremento en el número de servicios de gobierno en línea, la apropiación y
participación ciudadana, y la reducción de costos en las tarifas de Internet de banda
ancha.

“Es gratificante ver como el Foro Económico Mundial reconoce el impacto


social que está generando la apropiación de las tecnologías en nuestro país,
la cual estamos logrando promoviendo el uso de Internet entre los
colombianos que tiene menos recursos y están en las zonas más apartadas”,
afirmó el ministro de TIC, Diego Molano.

Según el informe, si Colombia aumentara 10 puntos porcentuales el número de


conexiones de datos móviles 3G, aumentaría en 3 puntos el producto interno bruto del
país. El reporte global de tecnologías de información 2013 (The Global Information
Technology Report 2013) del Foro Económico Mundial tuvo en cuenta el impacto, la
infraestructura y la apropiación de las tecnologías de la información y las
comunicaciones. Estas calificaciones son el resultado de las percepciones
empresariales en cada país evaluado.
MARCO METODOLOGICO
Toda investigación se fundamenta en un marco metodológico que precisa el método,
técnicas, instrumentos, estrategias y procedimientos a utilizar en el estudio. En esta
sección, se detalla el conjunto de acciones destinadas a describir y analizar el fondo del
problema planteado, ésta tarea consiste en hacer operativos los conceptos y elementos
del problema estudiado; en este sentido, se explica el marco metodológico como el
conjunto de pasos, técnicas y procedimientos que se emplean para formular y resolver
problemas. Este método se basa en la formulación de interrogantes, las cuales pueden
ser confirmadas o descartadas por medios de investigaciones relacionadas al problema
El área de interés es la incidencia del desempleo en Colombia. Para desarrollar la
investigación se tendrán en cuenta bases de datos históricos desde 1976 hasta el año
2017, así mismo teorías cuyas cuales expliquen los fenómenos que presentan graves
repercusiones en la vida de los colombianos y en el desarrollo del país, con el objetivo de
generar y asimismo aplicar estrategias a través de la agroindustria que sean más
competitivas que las actividades que en la actualidad se manejan.
También se tendrán en cuenta elementos de política, de leyes y de modelos
implementados por otros países para darle una profundización más enfocada en el
desarrollo de nuevas y verdaderas áreas de trabajo disipando así la pobreza. Esta
investigación servirá como soporte no solo para regiones de Colombia sino para otros
países del mundo que busquen explotar un poco más sus recursos y apostar por ser más
independientes de las grandes potencias, con el fin de aportar mayor desarrollo
económico y humano en el país. Dicho lo anterior, para llevar a cabo la investigación, se
desarrollarán una serie de etapas o fases en las cuales se dividirá el trabajo:
1. Recopilación de información primaria: Datos históricos, bases de datos,
Dane, banco de la república.
Resultados: matriz de sistematización del material recolectado.
2. Recopilación de información secundaria: Libros, ensayos, periódicos,
revistas, y demás material de apoyo.
Resultado: documento que sistematice el material recolectado.
3. Selección de la información secundaria: Realizar reseñas que permitan
condensar el material recolectado
4. Análisis de impactos: Con todo el material recolectado empezar a reconocer
cuales han sido los resultados que ha dejado el problema investigado.
Resultado: Documento de síntesis.
5. Redacción y entrega final de la investigación: Incluir en la investigación los
diferentes aportes que se consideren pertinentes y se avance en la redacción
final del trabajo para su posterior entrega.

Recopilación de información (demostración matemática econométrica), para esta


sección podemos apreciar lo siguiente como es un análisis de la tasa de incidencia del
desempleo en Colombia, en este análisis del desempleo, además del estudio de aspectos
como el seguro de desempleo, la tipología del desempleo, o el efecto de la intermediación
laboral, algunos autores (entre ellos Galiani y Hopenhayn, 2001 y Martínez, 2003) han
hecho énfasis en la dimensión del riesgo del desempleo. En este sentido, es posible
analizar el riesgo de desempleo considerando el concepto de incidencia, que combina
tanto la situación de desempleo como su duración promedio (persistencia). La tasa de
incidencia está dada por:

Es importante resaltar que el concepto de tasa de incidencia permite una mirada


multidimensional al desempleo, la cual es particularmente importante desde la perspectiva
de formulación de políticas. Por una parte, contiene información sobre el nivel del
desempleo, por otra parte, nos habla de su duración. Ilustremos esta situación con dos
ejemplos.
Primero, consideremos una economía con 110 desempleados, de los cuales 104
tienen una duración de desempleo de una semana, mientras que los seis restantes se
encuentran desempleados durante todo el año; la suma de la duración del desempleo para
esta economía es de 416 semanas. El primer grupo, equivalente al 94,5% del total de los
desempleados participa con un 25% del total de la duración del desempleo (104 semanas),
mientras que el 5,5% restante representan el 75% de la duración total (312 semanas). En
este caso, un análisis de la tasa de desempleo obviaría la duración y se concentraría en
el nivel del desempleo, el cual parece ser de carácter puramente friccional, dado que la
mayor parte de los desempleados obtienen empleo luego de una semana de búsqueda.
Veamos ahora otro ejemplo en el que se consideran dos situaciones: en el caso A el 10%
de la fuerza laboral está desempleada durante todo el año, y en el caso B, toda la fuerza
laboral está desempleada una vez al año, durante una décima parte del mismo. En ambos
casos la tasa de desempleo es la misma (10%); no obstante, la distribución del desempleo
y en consecuencia, las implicaciones de política económica son diferentes. Detrás de dos
cifras semejantes (A) y (B), se encuentran dos situaciones cualitativamente opuestas, con
diferentes connotaciones de bienestar y que se deben enfrentar con diferentes medidas
de política laboral, como bien lo sintetizan Galiani y Hopenhayn (op. Cit): ''...en países en
los que las tasas de incidencia son elevadas, el desempleo se concentra en pequeños
grupos de trabajadores mientras que, en países con altas tasas de rotación y bajas tasas
de incidencia, el riesgo de desempleo está distribuido más equitativamente entre la
población''.
El gráfico 1 es una muestra clara de la doble dimensión de la tasa de incidencia y
de la importancia que el concepto puede tener como termómetro del desempleo: nos
informa quiénes están desempleados y si incide más el nivel o la duración del desempleo.

Si bien puede reconocerse que el panel de datos sería la mejor plataforma de


información para realizar un análisis del riesgo de estar desempleado o de la reincidencia
en situaciones de desempleo, este documento aborda, ante la carencia de este tipo de
herramienta estadística en Colombia, un enfoque metodológico alterno que busca ofrecer
un análisis que no se encuentra disponible en la literatura sobre desempleo en el país,
utilizando datos de corte transversal tomados de la Encuesta de Calidad de Vida –ECV
(2003)– y la información correspondiente a dicho año de la Encuesta Continua de Hogares
–ECH–. A partir de estas encuestas es posible tener un conocimiento general acerca de
cuáles son los grupos de desocupados en los que el desempleo tiende a concentrarse
más(género, nivel educativo, cesantes, aspirantes y rangos de edad).
Aunque la literatura sobre la tasa de incidencia del desempleo en Colombia no es
abundante, existen estudios sobre la duración del desempleo, el cual es un determinante
de la tasa de incidencia. López (1988) analiza la duración del desempleo en Colombia a
partir de la ECH (1976-1988) y encuentra que las mujeres tienen tiempos de duración
superiores, en promedio, a un año, mientras que por grupos de edad las diferencias en
duración no son importantes. Otros estudios han utilizado modelos de duración como
estrategia metodológica (Tenjo y Ribero, 1988; Núñez y Bernal, 1998; Martínez, 2003;
Castellar y Uribe, 2003 y Núñez, 2004). Tenjo y Ribero (1998) encuentran que las mujeres
tienen períodos más prolongados de duración de desempleo, mientras que los jóvenes
presentan duraciones más cortas, pero más frecuentes. Baquero (2005) analiza los
determinantes del éxito en el enganche laboral de quienes buscan empleo a través del
Servicio Público de Empleo del SENA y encuentra que las mujeres, las personas con
menor experiencia laboral y las personas con más edad tienen menor probabilidad de
colocación.
En nuestra investigación se propone un enfoque alterno a estos trabajos: analizar
la tasa de incidencia, partiendo de un análisis descriptivo de sus determinantes para el
caso de Colombia. El documento se divide en tres secciones; en la primera se describen
las estadísticas básicas de los agregados del mercado de trabajo, así como la tasa de
incidencia y sus componentes (tasa de desempleo, tiempos de búsqueda) por género,
grupos de edad y nivel educativo; la segunda sección presenta la evolución de la tasa de
incidencia en Colombia para el período 2001-2006 a partir de la ECH; la tercera sección
estudia la intermediación en el mercado laboral, teniendo en cuenta la relación entre los
mecanismos de intermediación y la duración del desempleo.
I. Desempleo e incidencia: indicadores agregados
A continuación se presentan algunos resultados de la distribución de los desempleados
por grupos de edad y nivel educativo, así como de la tasa de incidencia y sus componentes
(tasa de desempleo y tiempos de búsqueda), utilizando la ECV 2003 y la ECH 2003.1 En
los cálculos sólo se tienen en cuenta las observaciones de los desempleados de zonas
urbanas con tiempos de búsqueda de empleo inferiores a 260 semanas.
De acuerdo con el gráfico 2 el análisis de los desempleados según su edad muestra
distribuciones semejantes en las dos fuentes de información. Se observa que la
participación de los cesantes, tal y como puede esperarse de la dinámica del ciclo de vida
laboral, es superior a la participación de los aspirantes. El desempleo parece afectar de
manera importante a los cesantes entre 19 y 24 años, pues son el grupo con la mayor
participación dentro del total de desempleados. Como es de esperar, los cesantes
menores de edad tienen una participación baja respecto al resto de componentes de los
cesantes, pero similar a la de aspirantes en el mismo grupo etario.
El gráfico 3 muestra que, de acuerdo con su nivel educativo, la mayoría de los
desempleados en Colombia son cesantes con educación secundaria. Al igual que en el
caso de los rangos de edad, las participaciones de los cesantes son superiores a las de
los aspirantes en un mismo nivel educativo. En el caso de los desempleados con nivel de
educación primaria, según la ECV, por cada aspirante desempleado hay cerca de siete
cesantes en la misma situación; en secundaria y superior esta relación es respectivamente
de 3,5 y 3,8 cesantes por cada aspirante. Para el caso de la ECH esta relación es de 14,3;
4,2 y 2,9 cesantes por aspirante, respectivamente.
Según la tabla 1, la tasa de desempleo es decreciente con la edad, mientras que el
tiempo de búsqueda parece relacionarse positivamente con esta variable; esto sugiere la
relación mayor edad –menor desempleo– mayor duración del desempleo, y se ve reflejada
en la relación inversa entre tasas de incidencia y rangos de edad. Según las dos
encuestas, la tasa de incidencia de los menores de edad es más de siete veces la tasa de
las personas mayores de 50 años, y la de los desempleados entre 19 y 24 años es cerca
de cuatro veces la de los mayores de 50.
En la tabla 2, de acuerdo con la ECV, puede apreciarse cómo la educación influye
el nivel de desempleo y su duración. Según la ECV, la menor tasa de desempleo se da
entre quienes tienen posgrado; si bien las tasas de desempleo entre las personas con
ningún nivel educativo o primaria, son inferiores a las de aquellos con secundaria o
técnica, ésta es la dimensión cuantitativa que habla de niveles de desempleo, más no la
cualitativa que hace referencia a que las personas con niveles educativos más bajos se
ven forzadas a aceptar empleos de menor calidad.
En la ECH se observa una relación positiva entre semanas de búsqueda y nivel
educativo, en la ECV esto no es tan claro, aunque la población con educación primaria o
menor presenta dos meses menos de búsqueda respecto al promedio nacional, y
alrededor de tres meses menos respecto a quienes tienen posgrados. Según la ECV las
personas con posgrados tienen, en promedio, 4,8 semanas más de búsqueda de empleo
respecto al promedio nacional; en el caso de la ECH esta cifra es de más de ocho
semanas, no obstante, en este caso una mayor duración de búsqueda habla de búsqueda
de empleos con mejores condiciones laborales y mayores salarios. Dado lo anterior, las
tasas de incidencia no muestran un patrón claro por niveles educativos; sin embargo, de
acuerdo con las dos encuestas, la tasa de incidencia del desempleo más baja es la de
personas con posgrado, y la más alta se da entre quienes tienen secundaria. El
cuestionario de la ECH no permite la desagregación de niveles educativos de la ECV, en
particular la educación media técnica.
A. Tasa de incidencia y sus componentes: resultados por género
En las tablas 3 y 4 no se evidencia un patrón claro en el comportamiento de las tasas de
desempleo e incidencia entre los diferentes grupos de edad y escolaridad. Sin embargo,
la mayor tasa de incidencia se presenta entre los menores de edad y las personas con
primaria y secundaria. Las dos fuentes de información difieren de manera importante en
los valores de las tasas de desempleo en los grupos; pero se encuentran tendencias
similares, como en el caso de la relación entre la tasa de desempleo y la edad: la relación
entre estas variables es negativa para los grupos de personas con edad inferior a 30 años
y de ahí en adelante es positiva. En ambos casos se observa que las mayores tasas de
desempleo e incidencia se dan entre las personas con educación secundaria.
Los hombres desempleados con más de 50 años de edad son quienes registran los
mayores tiempos de búsqueda, y a nivel educativo son aquellos que tienen educación
superior. Un hombre en este rango de edad puede tener, en promedio, más de cuatro
meses adicionales de búsqueda respecto al promedio de hombres desempleados; y un
hombre con educación superior puede tener tiempos de búsqueda superiores en tres
meses y medio (15 semanas) respecto al promedio de los de su género (diez semanas
según ECH). Por el contrario, los menores de edad y quienes tienen niveles educativos
bajos como en el caso de primaria, duran en promedio 15 y 9 semanas menos buscando
empleo con respecto al promedio del total masculino. Según la ECH estos valores son de
18 y 4 semanas respectivamente.
En cuanto a las mujeres desempleadas, se encuentra que al igual que sus contrapartes
masculinas, la mayoría tienen entre 19 y 24 años o cuentan con nivel educativo
secundario. Se observa que la tasa de desempleo se relaciona negativamente con los
grupos de edad, encontrándose que las mujeres mayores de 50 son las que presentan la
menor tasa de desempleo (tablas 5 y 6).
Cabe resaltar que la información de la ECV, a diferencia de la ECH, contiene
información sobre la educación técnica y, por lo tanto, permite identificar importantes
diferencias en el comportamiento de las tasas de incidencia y desempleo entre las
personas con nivel educativo técnico, universitario y posgrado. A su vez, la información
que brinda la ECH no contempla la subdivisión en educación técnica. En el caso de las
mujeres, la información de la ECV indica que si bien las tasas son similares entre las
personas con educación técnica y universitaria, el comportamiento es muy distinto
respecto a la población con posgrados, aunque los tiempos de búsqueda promedio en
estos tres grupos sean similares. Las tasas de desempleo de técnicos y universitarios
están más de diez puntos porcentuales arriba de las de personas con posgrado.
Respecto a las semanas de búsqueda, se puede afirmar que las mujeres entre 31
y 40 años experimentan tiempos de búsqueda que son, en promedio, más del doble de
los que presentan las mujeres menores de edad. Dado que la mayor tasa de desempleo
en estos dos grupos de mujeres es la de menores de 18 años, se encuentra que la
incidencia en este último grupo es más de cinco veces superior respecto a la de mujeres
entre 31 y 40 años. Con todo y esto, es importante llamar a un cauteloso análisis de la
descomposición por edad, pues ella tiene claramente de transfondo los niveles educativos
de las personas y su efecto sobre el desempeño laboral.
La educación parece ser definitivamente la mejor herramienta para enfrentar la
discriminación por género en el acceso al empleo. La menor tasa de incidencia se presenta
entre las mujeres con posgrado y es cerca de cuatro veces inferior a la que presenta el
grupo con nivel secundaria y 3,3 veces menor a la del grupo con educación técnica. Si se
agregan los tres grupos de educación superior, se encuentra que la tasa de incidencia
para este grupo es inferior al de mujeres que tienen un menor nivel educativo, de acuerdo
con la ECH.
B. Tasa de incidencia de acuerdo con el criterio cesante/aspirante
De acuerdo con la tabla 7 no se evidencia una relación clara entre la tasa de
desempleo y la edad de los cesantes. Aquí la mayor tasa de desempleo se presenta entre
19 y 24 años, siendo más del doble a la de los cesantes mayores de 50 años de edad. Por
cada cesante con más de 50 años, hay más de dos entre 19 y 24 años. Aunque las tasas
de desempleo para los cesantes menores de edad y para las personas entre 25 y 30 años
son semejantes (o muy parecidas), se observa que en este último grupo hay más del doble
de desempleados que entre los menores de 18 años. Situación similar se presenta con
las tasas de desempleo de las personas entre 31 y 40 y entre 41 y 50 años de edad:
aunque la tasa de desempleo es similar, se explica por una composición de la PEA
completamente diferente.

De la información de la ECH cabe destacar que los segmentos de población


cesante entre 41 y 50 años y los mayores de 50 tienen la misma tasa de desempleo; sin
embargo en el último grupo se observa que las personas están desempleadas, en
promedio, cerca de un mes más, así la tasa de incidencia es superior para la población
entre 41 y 50 años. Los resultados de la ECV también van en esta dirección.
Cabe destacar que entre los cesantes con nivel educativo de primaria y secundaria se
presentan las mismas tasas de incidencia (alrededor de 16%); sin embargo, en el caso de
la ECV, los componentes de esta tasa son distintos para cada grupo: la tasa de desempleo
es tres puntos porcentuales menor en el caso de los cesantes con primaria, y este grupo
de desempleados tiene tiempos promedio de búsqueda de empleo inferiores en casi diez
semanas respecto a los cesantes con secundaria (tabla 8).

Encontramos que los cesantes jóvenes tienen menores tiempos de búsqueda que
los mayores; aunque cabe afirmar que, probablemente los tiempos de búsqueda son
menores, pero los empleos obtenidos son de menor calidad. En general, los jóvenes
cesantes tienen duraciones del desempleo inferiores al promedio total, mientras que las
personas con más de 31 años tienen duraciones promedio superiores. La población con
menor nivel educativo tiene un menor promedio de semanas de búsqueda respecto al
tiempo promedio de búsqueda de los todos los cesantes, mientras que las personas con
mayor nivel educativo registran un mayor número de semanas promedio de búsqueda de
empleo.
En cuanto a la población de aspirantes, las tablas 9 y 10indican que en general las
tasas de desempleo en este grupo de desempleados son notoriamente bajas respecto a
las tasas de los cesantes: la tasa de desempleo para aspirantes es aproximadamente la
cuarta parte de la tasa de los cesantes. Teniendo en cuenta que entre los menores de
edad se presenta el menor número de semanas promedio de búsqueda, los aspirantes
menores de 18 años son los que tienen la mayor tasa de incidencia del desempleo (entre
los aspirantes y además comparados con los cesantes).
Por nivel educativo, las tasas de desempleo entre los aspirantes también son más bajas
que las de los cesantes con los mismos niveles de educación. Según la ECV, entre los
aspirantes, las personas con educación técnica se demoran en promedio un año buscando
trabajo, siendo el subgrupo con mayor número de semanas promedio de búsqueda; en
educación superior le siguen los universitarios (siete meses) y los aspirantes con
posgrados (tres meses y medio). Por otra parte, las tasas de incidencia y las de desempleo
para los cesantes, son notoriamente mayores respecto a los aspirantes. Por grupos de
edades se encuentra que tanto para cesantes como para aspirantes, la tasa de incidencia
del desempleo es decreciente con la edad: es baja para las personas mayores (inferior al
1%) y tiene valores cercanos a 30% para los jóvenes.
II. Tasa de incidencia en Colombia: 2001-2006
Considerando las restricciones de la información de las encuestas de hogares, hemos
calculado la tasa de incidencia para el periodo 2001-2005 en frecuencias mensual y
trimestral (gráfico 4). Resulta sumamente difícil extender este análisis al periodo anterior
al año 2001. Aparte del cambio metodológico, la información sobre duración del
desempleo tiene un mayor nivel de censura, lo que impide la comparación de los dos
periodos. Para el periodo 2001-2005 se puede observar una tendencia decreciente tanto
de la tasa de desempleo como de la tasa de incidencia, hecho que no se presenta para la
duración media del desempleo (por lo menos hasta mediados de 2004).

En promedio la tasa de desempleo fue 16,4%, con una variación agregada entre enero de
2001 y diciembre de 2005 de poco menos de ocho puntos porcentuales (pp). Por otro lado,
considerando que la tasa de incidencia se compone de tasa de desempleo y un factor de
tiempo que denota el inverso del número de veces (en semanas) que en promedio los
individuos están desempleados, podemos abordar la persistencia del desempleo. Este
factor de persistencia en el desempleo fue en promedio 1,11, lo cual equivale a una
duración promedio del desempleo de 47 semanas. Por su parte, la tasa de incidencia fue
en promedio 18,14%, siete pp mayor que la tasa de desempleo, y su variación fue de más
de diez pp, lo que resulta de la variación de la tasa de desempleo y de la caída de la
duración a partir de 2004.
Es importante anotar que la tasa de incidencia tiene un importante factor estacional que
se refleja de manera clara en los datos mensuales, y que proviene de la dinámica que el
desempleo hereda a su vez de los picos de participación laboral al final de cada año, y
que a su vez están relacionados con ciertos elementos dinámicos de la actividad
económica que tienen un patrón estacional. Este comportamiento se mantiene en los
datos en frecuencia trimestral, en los que se puede apreciar más claramente la dinámica
estacional del desempleo.
El comportamiento de la tasa de incidencia puede explicarse entonces a partir de la
variación de un componente de desempleo (que elimina el efecto persistencia), de un
componente de duración y de un componente residual que hace referencia a la variación
simultánea de los dos primeros. Así, los cambios en la tasa de incidencia pueden
expresarse como: ΔTIt = FTt-1ΔTDt + TDt-1ΔFTt + ΔFTtΔTDt
Donde TI es la tasa de incidencia, TD es la tasa de desempleo y FT es el factor de tiempo
que hace referencia al número de veces que los individuos están desempleados (en
promedio). El gráfico 5 presenta estos componentes para el periodo 2001-2005, tanto en
frecuencia mensual como trimestral. Para la frecuencia mensual se puede observar que
el componente de desempleo aporta el efecto estacional sobre la tasa de incidencia, por
lo que este componente y el de duración presentan diferencias importantes para diciembre
de cada año, pero éstas no parecen ser grandes para los periodos restantes. Para
controlar los efectos de la estacionalidad se consideran estos componentes en frecuencia
trimestral (promedios trimestrales), donde se observa que la estacionalidad del
componente de desempleo sigue siendo importante. Sin embargo, se puede afirmar que
la incidencia del desempleo como medida de la dinámica del mercado laboral es un
indicador más completo que la tasa de desempleo, pues el factor de persistencia aporta
de manera importante a la variación de la incidencia del desempleo; por lo que la tasa de
desempleo subestima las variaciones del mercado laboral de corto plazo, esto no ocurriría
si la duración del desempleo fuese constante en el tiempo.

Se puede asociar la tipología de desempleo a la descomposición de la tasa de incidencia,


pues eliminando el efecto de la persistencia del desempleo, las variaciones en la tasa de
desempleo muestran las dinámicas de corto plazo, relacionadas en mayor parte con el
desempleo cíclico y en menor medida con el friccional. En este sentido el efecto
desempleo se podría aproximar a las variaciones del desempleo cíclico, mientras que los
componentes restantes son el efecto de la duración del desempleo en un esquema de
tasa de desempleo constante, es decir, permite medir el efecto sobre la dinámica del
mercado laboral de un aumento en los episodios de desempleo.
El gráfico 6 presenta los promedios de estos componentes para cada periodo estacional
en frecuencia mensual y trimestral, lo que permite verificar el efecto de cada componente
sobre la incidencia en cada momento del tiempo. En la frecuencia mensual se puede ver
una diferencia importante entre los componentes de tiempo y duración en enero, ambos
positivos; sin embargo en el resto del año el desempleo ejerce presión a la baja sobre la
tasa de incidencia, mientras que el componente de tiempo tiene efectos positivos
importantes sobre la incidencia del desempleo en julio, septiembre y diciembre. En la
frecuencia trimestral se puede ver que en el primer y último trimestre el componente más
importante es el de desempleo, mientras que en los trimestres intermedios predomina el
efecto duración. Estos resultados se sintetizan en la tabla 11, donde además se puede
observar que el componente con mayor variación es el asociado al desempleo.
III. Duración del desempleo y mecanismos de intermediación laboral
Los modelos de búsqueda de empleo han dado especial énfasis al problema de
información imperfecta del mercado laboral, particularmente importante para los
componentes friccional y estructural del desempleo. La duración del desempleo
claramente está relacionada con la información imperfecta y con el hecho de que el
desempleo sea friccional (problemas de corto plazo de información sobre vacantes y
desempleados) o estructural (desencuentro en los perfiles de vacantes y desempleados).
En el primer caso, la obtención de información sobre las vacantes permite un tránsito más
rápido entre ocupaciones; el segundo caso hace referencia a un problema de estructura
de oferta y demanda del mercado laboral derivada de la falta de información y de
decisiones inconsistentes en el tiempo. En este sentido, cuando se hace un análisis de
duración del desempleo, que pone mayor énfasis en el desempleo friccional, es importante
tener en cuenta los mecanismos de recolección de información, dado que su eficacia tiene
efectos potenciales en la reducción del tiempo de búsqueda. Algunos estudios relacionan
la duración del desempleo con los mecanismos utilizados por los desempleados para
encontrar empleo (ver Mariano, 2002; Uribe y Gómez, 2005). Sin embargo, es igualmente
importante analizar los medios a través de los cuales se han colocado en el mercado
laboral quienes están empleados, porque estas personas son la población de referencia
cuando se analiza al grupo de desempleados.
En esta sección se realiza un análisis descriptivo de los canales de búsqueda y la duración
del desempleo. Nuestra estrategia metodológica trata de hacer de dos debilidades una
fortaleza: la ECV cuenta con información ofrecida por los desempleados sobre los
mecanismos de intermediación que están utilizando y sobre la duración del desempleo
(duración acotada, puesto que el desempleado no está en capacidad de informar
efectivamente cuánto duró su desempleo, puesto que al momento de responder la
encuesta no ha dejado de ser desempleado), esta última también es proporcionada por
los ocupados, a quienes se les pregunta sobre la duración de su último episodio de
desempleo. Por su parte, en la ECH son los ocupados quienes ofrecen información sobre
los mecanismos de intermediación que utilizaron y el tiempo que duró su último evento de
desempleo. A esta última información se le adiciona la ofrecida por los desempleados
sobre la duración de su desempleo. Con el fin de consolidar en lo posible el panorama de
los mecanismos de intermediación más utilizados tanto por ocupados como por
desempleados, tratamos de combinar los dos conjuntos de información y analizar los
patrones de respuesta ofrecidos de acuerdo con criterios socioeconómicos. Entre estos
últimos, el criterio de sector de actividad trata de comparar el hecho efectivo del sector en
el cual labora el ocupado (de la ECH) con la aspiración potencial que tiene un
desempleado de laborar en determinado sector (de la ECV).
La efectividad en la búsqueda de empleo depende del canal de intermediación que se use;
motivo por el cual la eficiencia de estos afecta directamente la duración de los periodos
de desempleo y por ende la tasa de incidencia. En el caso de los ocupados, resulta de
interés ver si los mecanismos de intermediación a través de los que se colocaron, difieren
entre quienes trabajan en empresas públicas o privadas o si se relacionan con el tiempo
durante el que buscaron o están buscando trabajo.
De acuerdo con los gráficos 7 y 8, el mecanismo de intermediación más utilizado es
recurrir a la ayuda de sus familiares o amigos, lo cual enfatiza la importancia de las redes
informales en la obtención de empleo. El segundo mecanismo de intermediación más
utilizado en el año 2003, fue ''visitar empresas''. El uso de las bolsas de empleo y de las
convocatorias es relativamente bajo, aunque estos canales son mucho más utilizados que
los avisos clasificados o Internet. Cabe aclarar que recurrir a convocatorias puede estar
relacionado con la intención de trabajar en el sector público. La ECH y la ECV indican que
cerca del 4% de los ocupados se enganchó utilizando convocatorias.
Esta hipótesis es confirmada por la información ofrecida por los ocupados: la colocación
a través de convocatorias tiene una mayor participación entre los empleados del sector
público. De acuerdo con la ECV-2003, tres de cada cuatro trabajadores del sector privado
afirman que obtuvieron su empleo actual, usando como principal mecanismo de
intermediación la ayuda a familiares y amigos. En el caso de trabajadores del sector
público, menos de la mitad afirma haberse enganchado usando este canal de búsqueda.
Al observar los mecanismos de intermediación para los ocupados de acuerdo con el
tiempo que duraron desempleados antes de engancharse, se observa que la mayoría de
ellos, independientemente del tiempo en el que buscaron empleo, obtuvieron empleo con
ayuda de familiares y amigos. Análogamente, en los otros canales de búsqueda no se
evidencia una posible relación entre el mecanismo usado y la prolongación del tiempo de
búsqueda (gráfico 9).

En general, se encuentra que la distribución de los mecanismos usados por los ocupados,
según el tiempo en el que buscaron empleo, no difiere de manera importante entre los
diferentes periodos de búsqueda. Sin embargo, cabe resaltar que cerca del 11% de los
ocupados que estuvieron sin empleo de cuatro a seis meses antes de colocarse,
recurrieron a las bolsas de empleo, mientras que esta proporción se reduce a casi la mitad
para quienes tuvieron tiempos de búsqueda inferiores o más prolongados.
Por otro lado, entre la población desocupada al momento de la encuesta, se observa que
independientemente del tiempo de búsqueda, la mayoría de desempleados usa la ayuda
de familiares o amigos. Sin embargo, la participación del uso de este mecanismo se
reduce con el tiempo de búsqueda, mientras que se incrementa la proporción de
desempleados que visita empresas. Aunque no se hace un análisis más profundo sobre
la efectividad de los canales de búsqueda, se puede afirmar que uno de los mecanismos
de intermediación más usados es pedir ayuda a familiares y amigos, y que este canal
parece no estar relacionado con los periodos de duración del desempleo. En este sentido,
no se observa un canal que pueda ser un determinante de los tiempos de búsqueda y que
a través de este efecto tenga un impacto sobre la tasa de incidencia.
Se puede concluir que el análisis detallado de la información sobre el desempleo
constituye una de las herramientas más valiosas de análisis empírico sobre la interacción
entre la oferta y la demanda de trabajo, y es particularmente útil en la formulación de
políticas. El análisis de corto plazo suele enfatizar el comportamiento de nivel y crecimiento
de la tasa de desempleo, con algunas desagregaciones realizadas en función del margen
de maniobra que permitan las estadísticas laborales. En el mediano y largo plazo, sin
embargo, es necesario conocer la magnitud de los flujos desde y hacia el desempleo, y la
frecuencia con la cual se dan estas transiciones. Para ello es necesario considerar,
además de la magnitud del desempleo, su duración, lo cual se resume de manera sencilla
en la tasa de incidencia del desempleo.
El estudio de la tasa de incidencia del desempleo en Colombia, abordado en esta
investigación, confirma la importancia de agregar al análisis del desempleo el componente
de su duración para tratar de identificar los grupos de desocupados que duran
desempleados más tiempo o aquellos entre quienes más se repiten los episodios de
desempleo. Este tipo de análisis resulta útil para focalizar las políticas sobre los
desempleados. Por ejemplo, tanto hombres como mujeres con los mayores niveles
educativos, presentan los periodos de búsqueda de empleo más prolongados y las tasas
de incidencia más bajas respecto a los menos educados de su grupo. En este sentido, el
análisis de la distribución del desempleo que se infiere a partir de la tasa de incidencia,
indica que si bien las personas más educadas pueden quedar desempleadas menos
veces durante su ciclo de vida, una vez están desocupadas lo están por un periodo de
tiempo considerable, y al contrario, quienes se han educado menos experimentan en
repetidas ocasiones episodios de desempleo, aunque éstos sean de menos duración.
Así, la tasa de incidencia brinda información adicional a los encargados de política
en la medida en que permite identificar situaciones de un mismo tipo (desempleo) que se
deberían abordar de una manera distinta (por ejemplo entre quienes tienen diferentes
niveles educativos). En estas situaciones es importante tener en cuenta los efectos de
variables como el salario de reserva, los mecanismos de búsqueda de empleo usados por
los diferentes grupos, la calidad de los puestos que ocupan una vez logran colocarse y la
interacción de las políticas relacionadas con educación.
Un vistazo a la evaluación de la tasa de incidencia trae como resultado que, para
entender la dinámica del mercado laboral es importante considerar la magnitud del
desempleo como la duración. El primer componente tiene un mayor efecto sobre la
estacionalidad en los trimestres uno y cuatro, mientras que la duración mantiene una alta
incidencia para los trimestres dos y tres. Esto implica que para hablar del mediano plazo
en el mercado laboral es necesario tener presente la evolución de la tasa de rotación del
mercado, la cual tiene un efecto de casi 80% del efecto del desempleo.
En esta investigación, hemos encontrado algunos elementos de interés que bien
ameritan ser retomados en ejercicios cuantitativos más avanzados y detallados, pero que
definitivamente requieren una aproximación inicial, la cual pretendemos ofrecer en este
artículo. Entre los elementos de interés podemos resaltar la elevada duración del
desempleo de individuos con altos niveles educativos, lo que sugiere la existencia
marcada de desempleo estructural. Igualmente, hemos encontrado importantes
diferencias en términos de género y edad, los cuales sugieren la necesidad de realizar
análisis estructurales más profundos. Estos diferenciales parecen eliminarse totalmente
mediante los logros educativos. Por otra parte, un análisis detallado de los mecanismos
de intermediación laboral privilegia el uso de redes informales de intermediación, lo cual
claramente cuestiona la eficiencia de los servicios de información para el empleo, ya sean
de índole privada o pública. En términos del empleo público resulta importante reconocer
la relativa transparencia de la intermediación laboral, toda vez que gran parte de los
ocupados en el sector público manifiestan haber obtenido su empleo mediante
convocatorias abiertas.
En términos literales econometría significa “medición económica”. Sin embargo, si
bien es cierto que la medición es una parte importante de la econometría, el alcance de
esta disciplina es mucho más amplio, como se deduce de las siguientes citas: La
econometría, resultado de cierta perspectiva sobre el papel que desempeña la economía,
consiste en la aplicación de la estadística matemática a los datos económicos para dar
soporte empírico a los modelos construidos por la economía matemática y obtener
resultados numéricos.1 . . . la econometría puede definirse como el análisis cuantitativo
de fenómenos económicos reales, basados en el desarrollo simultáneo de la teoría y la
observación, relacionados mediante métodos apropiados de inferencia.2 La econometría
se define como la ciencia social en la cual las herramientas de la teoría económica, las
matemáticas y la inferencia estadística se aplican al análisis de los fenómenos
económicos.
ANÁLISIS DE RESULTADOS
En este capítulo se detallan los análisis, interpretación y presentación de los
resultados logrados en los diferentes procedimientos realizados durante las etapas
señaladas en el marco metodológico.

Para dar respuesta al objetivo general Analizar la incidencia de las exportaciones


del sector industrial en el desempleo en Colombia de 1976 al 2017, formulándose los
objetivos específicos al inicio de la investigación a los cuales se les da respuesta a
continuación, .a través de la econometría la cual, tiene que ver con la determinación
empírica de las leyes económicas. El arte del econometrista consiste en encontrar un
conjunto de supuestos lo bastante específicos y realistas para que le permitan aprovechar
de la mejor manera los datos con que cuenta.

Los econometrista… son una ayuda decisiva en el esfuerzo por disipar la mala
imagen pública de la economía (cuantitativa o de otro tipo) considerada como una materia
en la cual se abren cajas vacías, suponiendo la existencia de abrelatas, para revelar un
contenido que diez economistas interpretarán de 11 maneras diferentes.6 El método de la
investigación econométrica busca en esencia una conjunción entre la teoría económica y
la medición real, con la teoría y la técnica de la inferencia estadística como puente
Para dar respuesta al objetivo específico Número 1: Recopilar los aportes teóricos
de la ciencia económica que potencian el desarrollo endógeno, industrial exportador para
el mejoramiento del desempleo, se realizó una revisión de literatura a saber:
a) En el contexto latinoamericano, la economía colombiana ha sido tradicionalmente
una de las que mayor estabilidad macroeconómica han presentado. Pese a contar con
tasas relativamente bajas de ahorro e inversión, se ha logrado consolidar un crecimiento
económico aceptable, al tiempo que se ha controlado la inflación y se ha consagrado un
ambiente sumamente favorable para la inversión extranjera. No obstante, la tasa de
desempleo continúa siendo muy alta y los problemas fiscales no dan tregua,
materializados en el permanente déficit fiscal y un elevado endeudamiento público.
Podemos preguntarnos en dónde estamos: y realizar una síntesis de la evolución
macroeconómica de la última década, donde un peso fuerte, un dólar débil: El fuerte
proceso de revaluación del peso iniciado en 2004 ha afectado el sector productivo
colombiano, especialmente en las regiones exportadoras. Considerando los principales
hechos de la macroeconomía colombiana de los últimos años, el cierre de la primera
década del siglo XXI muestra dos contrastes generalizados en el desempeño económico
de este periodo.
A continuación se muestra en grafico 1 esta agrupación y su respectivo gráfico de
torta que permite visualizar la información: Según las estadísticas lo demuestran en el
gráfico 1, observamos que después de crecer a una tasa promedio del 5,5 por ciento real
en la etapa denominada de auge entre 2003 y 2007, la economía nacional registró al final
de la década un ritmo de crecimiento promedio del orden de 1,7 por ciento en el periodo
2008-2009, como resultado de la fuerte crisis que caracterizó la economía mundial a
consecuencia del desplome del mercado financiero en Estados Unidos. Al igual que el
conjunto de economías en desarrollo del planeta, los efectos de la crisis externa en
Colombia se reflejaron en la profunda contracción de la demanda externa-interna y en la
caída de la producción de los sectores productivos, especialmente industria y comercio,
lo cual marcó el descenso de cerca de 4 puntos del PIB doméstico de los dos recientes
años. Siendo este desempeño el peor de la década, no alcanzó a igualar el resultado de
1999, cuando la economía registró en algunos trimestres tasas de crecimiento negativas
que bordearon el 8 por ciento (Gráfico 1)

Gráfico 1. Crecimiento trimestral del PIB 1998-2009


Pese a la desaceleración en el ritmo de crecimiento económico de los dos últimos
años, impulsada por los impactos adversos de la crisis mundial y dada la vocación minero-
energética que ha caracterizado el modelo de desarrollo colombiano, fortalecido por las
exportaciones de commodities (petróleo, carbón y café, inclusive con decadencia en este
último), las principales fuentes que orientaron el desempeño positivo de la economía en
el periodo de auge tuvieron como protagonistas principales a factores ligados al
comportamiento de la demanda asociados con el incremento de los ritmos de inversión
productiva y el favorable entorno internacional. Frente a lo anterior, el crecimiento de la
formación bruta de capital fijo había registrado durante los años de auge un ritmo promedio
del 16 por ciento anual, mientras que en el denominado periodo de crisis estos niveles no
alcanzaron el 1 por ciento de crecimiento anual (Anif; 2010).

A pesar de este descenso, para 2009 la inversión como porcentaje del PIB
representaba el 25 por ciento mientras en 2002 solo alcanzaba el 16 por ciento del PIB.
De igual forma, el PIB per cápita se duplicó en Colombia en estos años, al pasar de 2.299
dólares en 2002 a 5.293 dólares en 2009.

Por otro lado, el sector exportador colombiano sacó provecho de la expansión de


la demanda externa en la previa de la crisis y pese a la caída del PIB mundial como
consecuencia del desarrollo de esta y el fuerte proceso de revaluación del peso que se
viene observando desde 2004, ha contribuido activamente al crecimiento en esta década
tanto del lado de la oferta como de la demanda, especialmente por el aumento de las
exportaciones no tradicionales, que en 2002 ascendían a 6.629 millones de dólares y en
2009 alcanzaban un valor de 14.900 millones de dólares; por su parte, las exportaciones
totales entre estos años crecieron en 174,3 por ciento y las importaciones, 159,3 por
ciento.
De otra parte, la inestabilidad en el crecimiento económico contrasta con la
evolución de la tasa de inflación, que durante esta década ha transitado por niveles de un
dígito alcanzando un promedio para estos últimos 10 años de 6 por ciento anual, muy por
debajo de la inflación promedio de los años 90, cuyo nivel ascendía a 21,3 por ciento. Este
es, quizá, el principal logro de la política económica colombiana de las últimas cuatro
décadas fundamentado en la independencia constitucional que alcanzó el Banco de la
República a partir de 1992 con la creación de su Junta Directiva y en el cambio de
orientación de la política monetaria desde el año 2000 basado en el esquema de inflación
objetivo.
Como consecuencia de lo anterior y fruto de la caída en la demanda interna en
2009, en materia de estabilidad de precios, hoy Colombia registra niveles de inflación
similares a los de países industrializados, por debajo del 3 por ciento, que lo ubican dentro
del rango definido por el Banco de la República como meta de inflación de largo plazo
equivalente a un intervalo entre 2 por ciento y 4 por ciento. Este resultado permite seguir
manteniendo bajos niveles de tasas de interés que contribuyen a la reactivación del crédito
como soporte para la recuperación del consumo y la inversión productiva.
En cuanto al objetivo específico Número 2, Identificar el comportamiento histórico
de las exportaciones industriales en Colombia desde el año 1976 al 2017, y al
comportamiento del mercado laboral, la evolución de sus principales indicadores en la
última década nos deja algunos interrogantes sobre los impactos reales del crecimiento
económico observado en el periodo 2003-2007, en el desempeño de la ocupación y el
desempleo. Fenómenos asociados con la inestabilidad en el ritmo de crecimiento del PIB
y la productividad, la inflexibilidad laboral a cuenta de las elevadas cargas parafiscales
sobre las firmas, la revaluación real de la moneda local y los beneficios de las reformas
tributarias de la década que premiaron los descuentos en impuestos por la inversión en
maquinaria y equipos (demasiadas exenciones al capital) en detrimento de la generación
de empleo; han sido algunas de las causas que limitaron la posibilidad de reducir a niveles
de un dígito la tasa de desempleo y de impulsar, de manera permanente, aumentos
importantes en los volúmenes de ocupación en estos años de auge económico. Por su
parte, en el periodo de la desaceleración denominado poscrisis internacional, el
desempleo se disparó a niveles del 12 por ciento en 2009, mientras la tasa de ocupación
se mantuvo en el promedio anual del 52,9 por ciento.

A este comportamiento se suman las preocupaciones derivadas de la calidad del


empleo a partir del problema de la informalidad y el subempleo, situación en la que se
encuentran más de la mitad de los colombianos ocupados, y que ha tenido serias
implicaciones en materia de seguridad social y en la generación de empleo formal y de
buena calidad, sobre todo de los trabajadores sin educación superior. En resumen, junto
a los fenómenos arriba citados, los mayores costos laborales por los elevados impuestos
al trabajo y los altos incentivos que hoy día tiene el capital privado en el país, como
problemas estructurales del mercado laboral colombiano, vienen fomentando la debilidad
del crecimiento del empleo y mantienen concentrados en niveles que bordean el 12 por
ciento – 13 por ciento la tasa de desempleo que en la actualidad no afectan la inflación.

A manera de síntesis, el comportamiento histórico de las exportaciones industriales


en Colombia desde el año 1976 al 2017, la evolución macroeconómica de esta década
muestra importantes logros en materia de reducción significativa de la inflación, en un
escenario caracterizado por la inestabilidad del crecimiento económico, el cual ha
dependido significativamente de las fluctuaciones de la demanda interna y del
comportamiento de la demanda externa. En medio de este panorama, se destaca el
dinamismo que ha alcanzado el sector externo colombiano a partir del incremento de los
flujos de Inversión Extranjera Directa (IED), los ingresos del petróleo y el crecimiento de
las remesas. Ello no solo ha permitido fortalecer la tasa de cambio y generar un
crecimiento apreciable de las reservas internacionales4, sino también financiar el déficit
en cuenta corriente que en el periodo 2003-2009 alcanzó un nivel de equilibrio cuyo valor
promedio fue del orden de 1,4 por ciento del PIB. Este resultado se puede considerar como
un logro en materia de estabilidad macroeconómica, dado que su nivel está financiado
adecuadamente por flujos de capital de naturaleza productiva equivalentes a la Inversión
Extranjera Directa IED (Gráfico 2).

Gráfico 2. Déficit en cuenta corriente vs. Inversión extranjera directa como porcentaje del
PIB: 2000-2009.
Finalmente, no podíamos dejar de mencionar algunos de los principales problemas
de índole macroeconómica que ha venido enfrentando la economía colombiana en esta
década, y que sin lugar a dudas se convierten en los retos que a nuestro juicio deberá
enfrentar el país en los próximos años. Los problemas de las finanzas públicas ocupan la
primera plana de las preocupaciones, especialmente por los niveles que ha registrado el
déficit fiscal total del Gobierno Nacional Central (GNC), que durante los años de auge
alcanzó un nivel promedio de 4 por ciento del PIB.
La implementación de una política fiscal contra cíclica para enfrentar la crisis
externa, la inestabilidad de los recaudos por la volatilidad del crecimiento y las dificultades
que viene arrastrando el sistema de seguridad social en salud y pensiones, motivado en
parte por el deterioro del empleo formal y el crecimiento de la informalidad en todo el
territorio nacional, vienen prendiendo las alarmas sobre la sostenibilidad fiscal en el país
En ese sentido, hay que señalar que los efectos de esta situación se reflejan en el
crecimiento del endeudamiento público y su impacto desfavorable sobre el
comportamiento de la tasa de cambio real y nominal a raíz de la mayor entrada de
capitales para financiar el volumen de gasto.
Otra de las dificultades ha girado en torno al fuerte proceso de revaluación del peso
que se viene registrando desde 2004, pero de manera especial en los años de la crisis.
Sin duda el efecto neto de la revaluación (sumando costos y beneficios) en este periodo
fue desfavorable para el sector productivo colombiano y contribuyó a la desaceleración
del crecimiento y al deterioro de los indicadores del mercado laboral en regiones
tradicionalmente exportadoras. Así mismo, junto al tema de la competencia, la caída en el
precio del dólar ha representado una de las mayores dificultades que han enfrentado los
empresarios colombianos en la búsqueda de nuevos mercados a nivel mundial.

Por último, en el ámbito de las relaciones internacionales, los últimos años de esta
década han mostrado un panorama muy complejo en las relaciones con las economías
vecinas, con un deterioro bastante notable en el comercio binacional, especialmente en lo
que concierne a Venezuela, con efectos adversos sobre el desempeño de la economía en
su conjunto.
Hacia dónde va la economía colombiana y sus perspectivas de crecimiento en los
próximos años podemos decir, que el comportamiento futuro de la economía colombiana
estará determinado por la forma en cómo evolucionen una serie de variables y sectores
económicos claves como el minero, la industria y el agropecuario; el fortalecimiento de la
infraestructura pública y el sector exportador, el ajuste de las finanzas del Estado, la mayor
atracción de IED, el fortalecimiento de las instituciones públicas (en particular aquellas que
intervienen directa e indirectamente en procesos económicos), y, en general, por la
estabilidad macroeconómica.

En materia de crecimiento económico, las estimaciones de los organismos


gubernamentales dan cuenta de un crecimiento promedio del 4 por ciento en los próximos
10 años, en tanto que organizaciones como la (Andi) Asociación Nacional de Empresarios
de Colombia– estiman que el crecimiento competitivo para el país, en los próximos 10
años, deberá estar alrededor del 6 por ciento en promedio anual, es decir, 2 puntos por
encima del crecimiento económico esperado.

De acuerdo a un escenario optimista, el crecimiento promedio de la economía en


los próximos años bordeará el 5,3 por ciento, bajo el supuesto de que las mayores
inversiones mineras logren impulsarlo y exista una mayor dinámica de otros sectores
económicos complementarios a nivel de infraestructura, transporte y comunicaciones,
junto con el impulso de algunos servicios como software, salud y turismo.

Adicionalmente, se requiere la consolidación de reformas estructurales que


permitan la moderación del gasto en salud, pensiones, transferencias y regalías, y se
implemente la regla fiscal. De igual importancia, al restablecer las relaciones con los
países vecinos y fortalecer la infraestructura pública, deberíamos esperar un impacto
significativo y positivo sobre el sector exportador. Cabe anotar que dada la sensibilidad de
nuestras exportaciones a la dinámica internacional, la coyuntura por la cual atraviese la
economía mundial será un determinante fundamental del comportamiento de la demanda
agregada en los próximos años.

En términos generales, la estrategia de promover el desarrollo del sector exportador


debe implicar modificaciones importantes en la estructura productiva colombiana, tanto a
nivel de cambios en la productividad multifactorial de las industrias líderes que van a
impulsar el crecimiento del sector, como en el mejoramiento de los sistemas de vías de
comunicación y de algunos costos laborales (por ejemplo, los parafiscales) que permitan
no solo una disminución importante en los costos de operación, sino también ganancias
en competitividad para las empresas exportadoras.

De igual forma, se exige una combinación de políticas macroeconómicas que


logren compatibilizar los objetivos antiinflacionarios con el mejoramiento de los niveles de
competitividad-precio y costo de nuestros productos en los mercados mundiales. Para ello,
resulta demasiado importante conservar uno de los activos más importantes de la política
monetaria colombiana de este nuevo siglo, como lo es mantener la tasa de inflación en el
rango establecido como de largo plazo (2 por ciento – 4 por ciento) para contribuir a lograr
aumentos sostenidos de la tasa de cambio real y, con ello, disminuir la dependencia de la
competitividad-precio de los productos colombianos en los mercados mundiales a la
devaluación nominal del peso.

La experiencia internacional avala este hecho, ciertamente, la evidencia empírica


indica que en los países en los cuales se han desarrollado exitosamente estrategias de
fortalecimiento del sector exportador, uno de los resultados ha sido el incremento del
producto per cápita. Se debe recordar que las exportaciones son un componente
fundamental de la demanda agregada y por tanto de la producción, de forma tal que los
aumentos de estas también repercuten positivamente en el PIB.

Consistente con el desarrollo del sector exportador se encuentra la estrategia de


apoyo y fortalecimiento empresarial. Efectivamente, las metas propuestas en materia de
competitividad y crecimiento de las exportaciones han de articularse con un plan que
procure el impulso de las micro, pequeñas y medianas empresas, las cuales han de servir
como eje articulador del aparato productivo nacional. Sin duda, el éxito exportador de las
pequeñas y medianas unidades productivas pasa por elevar sus niveles de exigencia en
cuanto a calidad y gestión, donde los componentes que mayor aportan a la consolidación
de los mercados foráneos están asociados con la continuidad exportadora, el
conocimiento de los mercados de destino, la diversificación de mercados y el dinamismo
exportador.
En un escenario pesimista, en el cual no se logren consolidar estos procesos o su
aplicación resulte en forma parcial y la economía enfrente un choque externo de
naturaleza desfavorable como el registrado a finales de la década pasada, la inestabilidad
del crecimiento sería la constante alcanzando en promedio una tasa cercana al 3,8 por
ciento en la siguiente década. Nótese que este crecimiento es muy similar al presentado
en el periodo 2000-2009, en el cual la economía aumentó a una tasa similar y la hemos
definido como pesimista para denotar el hecho de que la bonanza minera no arrojaría los
resultados positivos que se esperan.

En ambos casos, es decir el escenario optimista y el pesimista, las reducciones de


la tasa de desempleo no alcanzarán los niveles deseados, cercanos al 8 por ciento. En el
mejor de los casos la tasa de desempleo fluctuaría alrededor del 9 por ciento, en tanto que
en el escenario pesimista el desempleo continuaría en dos dígitos. De otro lado, estas
reducciones demandan la puesta en funcionamiento de reformas laborales que intenten
disminuir la informalidad, mejoren las condiciones de los trabajadores, faciliten la
incorporación de nuevos trabajadores al mercado laboral y se reduzcan los costos para
las empresas.

De otro lado, como se ha mencionado anteriormente, la inflación ha sido quizá el


principal logro alcanzado en materia económica en las últimas décadas. Tanto el manejo
de la política monetaria como la fuerte caída de la demanda agregada contribuyeron a los
buenos resultados en materia inflacionaria de los dos últimos años. En consecuencia, la
siguiente década continuará recogiendo los frutos cosechados hasta ahora en esta
materia, de forma tal que para el periodo comprendido entre 2010 y 2020 se espera que
la inflación fluctúe entre el 2 por ciento y 4 por ciento anual.

En cuanto al objetivo nro. 3, estimar la incidencia de las exportaciones industriales


en el desempleo en Colombia desde el año 1976 al 2017, las perspectivas no son tan
favorables como en el caso de la inflación. La fuerte revaluación del peso y la entrada
masiva de divisas que se esperan para los próximos años, derivada de la mayor
explotación minera, definitivamente no permitirán la devaluación de la moneda, tan
esperada por los exportadores. No obstante, el proceso revaluacionista logrará controlarse
si el país, en particular las autoridades económicas, ponen en marcha la denominada regla
fiscal, a través de la cual será posible neutralizar los efectos de la, enfermedad holandesa,
en caso de que esta llegase a presentarse, al tiempo que le permitirá al gobierno
colombiano controlar los gastos, disminuir la deuda pública y contar con un cúmulo de
ingresos que soporten mayores niveles de ahorro público.

Gráfico 3. PIB colombiano (2000-2020)

En suma, la muestra es una visión bastante positiva para la economía colombiana


para los próximos 10 años. Esta mirada se soporta en los resultados alcanzados hasta
ahora y en la esperanza de que las medidas propuestas, como la regla fiscal, logren
corregir algunos de los desequilibrios que ha debido soportar la economía colombiana en
los últimos años. Adicionalmente, esperamos se logren romper algunos hechos
estilizados, como lo es, por ejemplo, el lento tránsito que tiene nuestra economía para
regresar a su senda de crecimiento de pleno empleo o potencial como la observada en el
periodo 2003-2007, una vez se ha presentado una crisis económica, y la inestabilidad o
alta volatilidad del crecimiento económico.

Analicemos, entonces, el comportamiento dinámico de las exportaciones y la IED:


Los datos tomados de Garay, muestran que en 30 años Colombia no ha dejado de
depender de las exportaciones de commodities. Entre 1976 y 2005, este país ha
dependido fundamentalmente de las exportaciones mineras y agrícolas. Sólo en 1995 se
denota un papel importante de la industria liviana (70% de agroindustria, molineras -trilla
de café- y fibras sintéticas). Pero, ya en 2005, se reitera la vocación minera de Colombia.

Tanto el modelo de sustitución de importaciones (1930-1989) como la apertura


económica (1990-actual), han sido estrategias de desarrollo para diversificar la economía
colombiana y agregar valor a nuestro sector exportador. Entonces ¿dónde están los
resultados? Si analizamos los datos del gráfico anterior encontramos que el mercado
norteamericano, por décadas ha demandado el petróleo colombiano, algunos derivados
de éste y productos del sector textil-confección. Es significativo y preocupante que, para
2005, sólo el 10% de las exportaciones a Norteamérica se beneficiaban de las
preferencias ATPDEA. ¿Algo irá a cambiar con el TLC?, esa es la pregunta del
momento.

El caso europeo ha sido similar, aunque con mayor dependencia de exportaciones


menores agrícolas: flores, bananos y frutas. Sólo la CAN ha sido un mercado diversificado
y de manufacturas: para 1995 vendíamos a Venezuela y Ecuador mercancías de 9
sectores intensivos en capital y 5 en mano de obra. Para 2005, el 79% de las
exportaciones a la CAN eran manufactureras.

La situación actual no parece cambiar el panorama. En 2006, el 63.2% de las


exportaciones al mundo eran bienes primarios y basados en recursos naturales. En 2008,
este indicador sube a 70.9%, lo que se explica por los precios mundiales de los
combustibles, el café y el oro; y por el gradual deterioro de las exportaciones a los países
andinos, especialmente desde que Venezuela anunció su salida de la CAN (2006).

Para octubre de 2011, las exportaciones tradicionales (hidrocarburos y café)


representan más del 70% del universo exportado. Del 30% restante, 2/3 partes son bienes
industriales. Los mercados más importantes que compran nuestros bienes industriales
son, en su orden,: EE-UU, Ecuador, Venezuela, Perú y México.

En síntesis, ningún modelo de desarrollo ha acercado a Colombia hacia una


verdadera dinámica industrial, no se ha cambiado la vocación exportadora: proveedor al
mundo de commodities. El único indicador notorio de ruptura es el mercado
latinoamericano que, aunque pequeño en la mayor parte del tiempo, se ha convertido en
el principal cliente de manufacturas colombianas, eso sí, especialmente industria liviana
con bajos niveles de agregación de valor. Entre 2006 y 2008, sólo el 1.2% de las
exportaciones son Productos de Alta Tecnología.

Podemos preguntarnos ¿cambiará la inversión extranjera la estructura de nuestra


oferta exportadora colombiana? Con el fin de estimular el crecimiento y diversificar el
aparato productivo colombiano, las políticas de apertura privilegian la atracción de IED. El
capital internacional de largo plazo se considera una fuente fundamental de financiación,
no sólo por sus volúmenes sino porque aquel trae apalancado el know-how de empresas
exitosas en el mercado global, de los países industrializados, principalmente.

Sin embargo, las cifras muestran que la IED se ha focalizado hacia sectores de
industria extractiva y comercio y servicios: la industria manufacturera y el sector
agropecuario no hacen parte de sus objetivos…son la cenicienta de esta historia. Según
Fedesarrollo, entre 1994 y 2000, el sector manufacturero absorbía el 30% de la IED,
mientras el comercio y los servicios recibían casi el 60%. Fue una época en la que los
inversionistas extranjeros se interesaron en la privatización de la banca colombiana y de
los monopolios de comunicaciones, la compra de industrias que no resistían los retos de
la apertura económica sin una inyección de capital para modernizarse, además de la
expansión de la actividad comercial.

Pero, a partir de la primera década de este siglo, el capital extranjero con claridad
privilegió nuestra condición de proveedor de hidrocarburos y otros productos de origen
mineral. Entre 2001 y 2008, el 48% de la IED se ha dirigido a minería y petróleo En cambio
cayó en 1/3 la participación en sector manufacturero y la agricultura siguió siendo
descartada por los inversionistas extranjeros. De hecho, entre 2007 y 2008, la IED minera
se duplicó, mientras la incipiente del sector industrial cayó 66%, según datos de Proexport.

En el sector industrial la economía Colombiana se caracterizó en el período 1850-


1920 por ser agro exportadora, basándose fundamentalmente en la salida de productos
como: tabaco, quina, añil y café y a su vez estaba importando productos manufacturados
(de Inglaterra especialmente).
El café, es el único producto de los mencionados que logra mantenerse como bien
de exportación, fenómeno diferente al de los otros productos examinados por no
desarrollarse de manera casual. En realidad el café se ajustó al modelo que durante el
siglo XIX se había impuesto a Colombia, es decir abastecedor temporal en coyunturas de
precios favorables. Lo diferente con respecto a las experiencias precedentes fue el
establecimiento del café en casi todo el territorio colombiano en proporciones nunca antes
conseguidas por otro producto
En la década de los años 20 se presentaron condiciones favorables en la
comercialización externa del grano debido tanto a los buenos precios. Como a las
cantidades exportadas. Hecho que permite aumentar la capacidad importadora del país,
la que se utilizó para la importancia de bienes de capital, formándose de esta manera la
base industrial e iniciándose el proceso de "sustitución de importaciones".
Entre 1969 -1978 nuevos elementos que afectan el proceso de industrialización
surgen y provocan modificaciones sustanciales sobre la estructura productiva interna, la
expansión del mercado de bienes industriales, la concentración de la actividad económica
y la configuración de la malla urbana del país.
En cuanto a los cambios en la estructura productiva el hecho más relevante fue el
aumento del sector de bienes de capital cuya tasa de crecimiento en el periodo 1973 -
1978 fue del 39.6 % superando a la del promedio nacional: 31.1 %.
A nivel nacional en el primero se encuentra que la expansión de los bienes de
consumo se ha apoyado en la continua diferenciación del producto, facilitando así "El
crecimiento de los oligopolios. En cuanto a la demanda externa se ha venido convirtiendo
en una fuente adicional de expansión para el sector manufacturero.”
Las ramas más dinámicas habían sido las de alimentos, textiles, sustancias y
productos químicos, refinación de petróleo y minerales no metálicos, representando el 67
% de las exportaciones manufactureras entre 1968. 1910.
Durante el primer quinquenio de los años 70, las exportaciones de vestuario,
productos metálicos y maquinaria no eléctrica han venido a sumarse a los anteriores; así
que todos estos productos en conjunto constituyeron el 72 % de las exportaciones
manufactureras entre 1977 .1979. Las principales características de los sectores
exportadores son: "Alta concentración, existencia de importantes Inversiones extranjeras,
alta dependencia de insumos importados en algunos sectores y utilización de técnicas
intensivas en capital".
El tercer rasgo sobresaliente de este período, ha sido la fusión del capital financiero
y el capital industrial, auspiciando el fortalecimiento de los conglomerados o grupos
económicos, generando al proceso de oligopolización nuevas dimensiones y provocando
una reagrupación de firmas y una mayor estabilidad para sus Industrias.
La última característica a describir consiste en la modificación que se ha dado en
la estructura espacial del país, la que se ha manifestado en la constitución de Bogotá como
el principal centro Industrial, financiero y político de la nación. Para el caso regional según
cuadro número 1-1 el sector industrial ganó participación con relación a la actividad
nacional de este sector, pasando del
1.7 % al 2.5 % entre 1968 y 1978 respectivamente; pero a partir de 1979 empezó a perder
peso relativo, contribuyendo en la actualidad con un 2 % aproximadamente.
Hasta 1970, la base industrial productiva del Departamento estaba constituida
fundamentalmente por la generación de bienes de consumo, indicando un alto grado de
especialización en este ramo. A partir de este año comienza un proceso de diversificación
basado en la producción de bienes de capital, sin que la producción de bienes de consumo
pierda su alta participación con respecto a las anteriores. Individualmente las actividades
industriales que presentan una mayor participación, en términos de producción bruta para
1982 son las siguientes:
Alimentos 41.6 %
Confecciones 12. %
Textiles 12. %
Bebidas 10. %
Papel y sus productos 9. %
Equipos de transporte 6. %
TOTAL 90.6 %
FUENTE: Plan Integral de Desarrollo 1984 -87 Departamento de Risaralda Página 139.
CONCLUSIONES
En cuanto al Sector Industrial:
1. El desarrollo industrial colombiano ha sido desigual no sólo a través del tiempo sino del
espacio. Algunas hipótesis son los siguientes:
A. Debido a que el excedente estaba disperso entre numerosos productores, no se dio la
creación de una base de acumulación lo suficientemente amplia para asumir y controlar
las actividades exportadoras.
B. El proceso de comercialización y exportación del café, estaban controlados en gran
parte por personas que no pertenecían a esta zona caso de extranjeros, antioqueños y
vallunos; por lo tanto los excedentes generales en estas actividades económicas no fueron
reinvertidos en esta región por lo menos durante los primeros años de la industrialización
(década de los 20).
C. Las dificultades de acceso a la región por ser de una topografía altamente quebrada y
montañosa implicaban altos costos de servicio del transporte lo que desestimulaba la
localización de empresas industriales.
2. El surgimiento de la actividad industrial de esta región obedece a las necesidades que
ha tenido la industria nacional de ampliar y desarrollar los mercados.
3. En términos generales se puede concluir que el departamento es fuerte en industria
liviana que corresponde fundamentalmente a la producción de bienes de consumo
corriente, caracterizándose además por ser poco tecnificada y utilizar mucha mano de
obra.
Sin embargo, en la industria de la extracción no tiene que ser negativa para la
economía de un país -esto, omitiendo el tema medioambiental-. Lo crítico es que no hay
una clara relación entre los números y los objetivos. Se supone que queremos fortalecer
el sector industrial, elevar la competitividad, agregar valor a nuestras mercancías, entrar
en el mercado de la diferenciación y elevar la calidad del empleo -trabajadores altamente
cualificados que innoven y emprendan- pero, década tras década, seguimos conectados
al mercado mundial a través de nuestros bienes primarios. El comercio aumenta el nivel
de bienestar porque permite a los consumidores acceder a productos comparativamente
escasos en su economía que son relativamente abundantes en otras.
Además, el comercio impulsa el crecimiento porque impulsa a los países a
especializarse y favorece una reasignación más eficiente de los recursos económicos. Sin
embargo, esta reasignación no solo genera beneficios, sino que también ocasiona costos
de ajuste. Este ajuste puede ser costoso y prolongado debido a la presencia de obstáculos
a la movilidad laboral (por ejemplo, porque a los trabajadores les resulte costoso cambiar
de ocupación, sector o región, o por efecto de la legislación en materia de seguridad
laboral), obstáculos a la movilidad del capital o malas condiciones macroeconómicas, las
restricciones internas (por ejemplo, un funcionamiento deficiente de las instituciones o un
desarrollo insuficiente de las infraestructuras o de los mercados de crédito) pueden frenar
la expansión de las exportaciones.
Estos obstáculos hacen que a los trabajadores desplazados les resulte más difícil
encontrar un empleo en los sectores exportadores y posiblemente repercute de forma
negativa en los salarios y el empleo, exacerbando así los efectos distributivos del
comercio. Cuando se impide el ajuste del mercado, los efectos negativos de la
competencia de las importaciones sobre determinados individuos y comunidades pueden
ser importantes y duraderos, y los trabajadores pueden experimentar largos períodos de
desempleo.
El despegue industrial tuvo lugar en las dos últimas décadas del Siglo XIX en
Argentina, Brasil, Chile y México, y solo cuarenta años más tarde en Colombia.
Paradójicamente, nuestro proceso de industrialización es uno de los pocos en la región
que se acomoda bien a la descripción de la CEPAL, que otorga un papel centra a la crisis
de los 1930s en el proceso. Como en los 1930s, la industria ha tendido a crecer más en
los “malos tiempos”. Fue durante la depresión de la década de 1830 que Bogotá hizo sus
mayores esfuerzos para industrializarse y fue en la década de los 1890s cuando se
comenzó a pensar en la creación de industrias en Antioquia. El crecimiento industrial fue
muy bajo durante los años veinte cuando se presentó un gran flujo de capital internacional
hacia el país, y fue alto después del choque negativo de 1929.
La bonanza cafetera de 1951-1954 terminó entre 1955 y 1959 con la gran
expansión industrial que comenzó después de 1929, y el crecimiento industrial fue mucho
más bajo durante la gran bonanza cafetera de 1976-1979 que en cualquier otro período.
Los choques externos negativos han reducido el crecimiento de la economía, pero también
han devaluado la tasa de cambio real y han beneficiado la dinámica de los sectores
transables como la industria. Las trilladoras de café no “educaron” la mano de obra
utilizada luego por la industria y muchas otras razones diferentes al café podrían explicar
el peso relativo de Antioquia en la industrialización de Colombia. Las más importantes
regiones cafeteras del país se caracterizan hoy por su bajo nivel de desarrollo industrial
La política económica también ha jugado un papel central en la dinámica de la
industria. El bajo desarrollo del sector financiero ha restringido el crecimiento del sector,
obligando a las firmas a depender exageradamente de utilidades reinvertidas costosas,
aun cuando las reformas adoptadas en los 1990s disminuyeron las restricciones crediticias
e incrementaron la eficiencia de las firmas. Algo similar sucedió con la apertura arancelaria
y para-arancelaria adoptada en ese mismo período, y la evidencia empírica confirma que
hoy se cuenta con un sector industrial moderno mucho más competitivo, preparado para
afrontar el reto de la globalización. Las exportaciones se han convertido en el centro del
crecimiento, la productividad multifactorial creció nuevamente en los 1990s, reversando la
tendencia observada en los 1980s, y el valor agregado por trabajador ha crecido a tasas
incluso superiores a las de los Estados Unidos.

Propuesta.

El colombiano común ha aumentado en gran medida su nivel de información y


comprensión, dando un nivel crítico y una opinión más clara frente a su realidad; como
dice alguien, “ya no nos pueden meter los dedos en la boca”. Teniendo como contexto
humano al colombiano crítico y pensante, se pretende dar aquí un enfoque objetivo, sin
manchas de nacionalismo o xenofia, sobre las importaciones y exportaciones enmarcadas
en los “tratados de libre comercio”, mostrando todos los aspectos, sin tomar partido, para
que el lector tenga toda la libertad y sea él quien decida y saque sus propias conclusiones.

Uno de los aspectos de mayor importancia que se debe tratar es el del empleo:
desde la frase bíblica “ganarás el pan con el sudor de tu frente” hasta hoy, el trabajo
dignifica al hombre y es su forma de interrelación con los suyos y con el universo.
Es muy común asociar el trabajo solamente como sustento de la persona, pero es clara la
implicación que tiene el trabajo para cada uno de nosotros, que por demás está
consagrado en la OIT. Por eso la pregunta ¿son generadores de empleo para nuestro país
los “tratados de libre comercio” y los bloques económicos? Para responder esta pregunta,
se hace necesario un análisis desde la óptica de las importaciones y las exportaciones.

Las importaciones y exportaciones juegan un papel fundamental dentro del sector


económico de nuestro país, de su política fiscal y del índice de desempleo del mismo, ya
que según el manejo se les dé a éstas, pueden generar empleo o por el contrario más
desempleo, de acuerdo con la orientación que se le dé a dicho sector económico, el cual
requiere de incentivos fiscales para evitar la evasión de impuestos, impidiendo así que se
agudice más el déficit fiscal, contrarrestando también el fraude con importaciones ficticias,
las cuales terminan agravando más el índice de desempleo en Colombia, pues, esto afecta
directamente a la industria y el agro nacional, generando más crisis en la economía y
aumentando el índice de desempleo nacional.

Visto desde otro ángulo, tanto las exportaciones e importaciones bien encaminadas
pueden fortalecer la industria, reactivar la economía nacional, lo cual se podrá ver reflejado
en un mayor recaudo de impuestos y en la disminución del desempleo. De nuevo aquí es
básico el factor humano y se siente la necesidad de un estado fuerte en los poderes
legislativo, ejecutivo y judicial, para generar políticas acordes con la globalización, sin
detrimento del ingreso per cápita y el mejoramiento de la calidad de vida de todos los
colombianos, y no de sectores minoritarios de población.

Siguiendo con el tema de la globalización, asociado con las importaciones y


exportaciones, se observa que la globalización mundial de los mercados está siendo
duramente criticada y cuenta con miles de opositores alrededor del mundo. Nosotros
debemos prepararnos para hacer parte activa y competir con los grandes bloques
económicos como la UNION EUROPEA, NAFTA, MERCOSUR, CARICOM, etc.

No es posible en los actuales momentos tomar la actitud del avestruz, aislarnos del
entorno global y convertirnos en una rueda suelta del engranaje mundial: es hora de
fortalecer muchos aspectos en el panorama interno, aunque faltan muchos elementos de
juicio para determinarlos. Continuemos pues con el análisis.

Surge la apremiante necesidad del fortalecimiento de grupos ya existentes y la


creación de otros con mayor poder de decisión. Se recuerda con un poco de tristeza la
ALADI, cuyos logros fueron mínimos, pero de otro lado se habla de LA CAN y del Grupo
de los Tres (Colombia, Venezuela y México), que ha sido benévolo para el comercio
nacional. Siendo más ambiciosos, se puede hablar de centro y sur América como todo un
bloque económico con el cual las negociaciones son a otro precio. Echando mano del
antiguo adagio oficializado por Maquiavelo: “divide y vencerás” ( divide ut regnes), en este
sentido se han realizado negociaciones abiertamente perjudiciales y onerosas para
Colombia y demás países latinoamericanos, sin contar, claro está, con las sanciones y
bloqueos económicos impuestos a países como Cuba.

Además de los términos en sí mismos, también requiere tener en común manejo


de puertos, importaciones, exportaciones, modalidades de exportación, facilidades de
intercambio, tarifas aeroportuarias, tarifas arancelarias, expedición de visas, manejo de
cuotas, estudio de mercado y de la demanda potencial, carta de crédito, instrumentos de
promoción y apoyo a las exportaciones, zonas francas industriales (de bienes y de
servicios), sociedades de comercialización internacional, tipos de importaciones,
importación para transformación o ensamble, políticas de importación-régimen tributario
de las importaciones, normas y procedimientos aplicados a la importación de mercancías,
reglamentaciones de carácter sanitario, reglamentaciones destinadas a proteger el medio
ambiente, normas técnicas y normas de calidad, bloques económicos, y demás tópicos
manejados en el ámbito de importaciones y exportaciones.

Como puede observarse, no se trata simplemente de hablar de importaciones,


exportaciones, grupos económicos y “tratados de libre comercio”: se requiere un estudio
profundo de cada área y tema específico, para producir un plan de navegación y movernos
con seguridad en un mundo globalizado.

Hasta aquí surge una gran duda: ¿Colombia tiene vocación exportadora?
Históricamente es un país agrícola y ganadero, que responde a necesidades internas de
una economía cerrada. Cabe anotar las grandes dificultades que originó el monocultivo
del café, y principalmente el uso indebido de los recursos generados por el mismo.
Superado en parte el monocultivo, la tendencia es a importar tecnología y productos
terminados; a su vez se exporta materia prima, en detrimento de recursos no renovables
como minerales y petróleo.

Estas tendencias crean dependencia hacia el país que genera la tecnología, y son
claras, todas las estrategias que se utilizan en el mundo globalizado para mantener el
predominio de ciertas tecnologías y el poder que ello implica; como ejemplo típico de esta
estrategia es la empresa Microsoft, encargada de ahogar cualquier asomo de
competencia. ¿Entonces podemos preguntarnos cuál es la estrategia para ser fuertes
tanto en importación como exportación? No es fácil hallar una respuesta precisa a este
interrogante y con mayor razón en un mundo globalizado, sujeto a cambios continuos. No
obstante, lo primero es el fortalecimiento de la economía interna: no es posible competir
con una economía débil carente de planificación, un sistema tributario inoperante y un
desarrollo industrial incipiente. Entonces ¿qué debemos hacer?

Por lo tanto, es más simple mejorar lo que se cómo tiene fortaleza. Así, crear
tecnologías enfocadas al desarrollo del agro colombiano aumentará el rendimiento de la
tierra y a su vez la posibilidad de exportar tecnologías. No es muy clara la posibilidad de
competir en el campo industrial ya que el país no tiene allí fortalezas. A este respecto es
de observar que la importación de insumos y maquinaria para el agro no ha aumentado
en forma significativa la producción, generando cambios mínimos en el producto interno
bruto: se repite la historia de un país sin vocación exportadora.

No se puede continuar sin profundizar en dos aspectos fundamentales: importación


y exportación. Iniciemos con un poco de historia:

1) los niveles de importaciones y exportaciones se medían en cifras de las


exportaciones tradicionales, restando interés a productos no tradicionales;

2) no se forjó la cultura de exportación en los empresarios colombianos, por la


comodidad de políticas paternalistas del gobierno, lo cual se refleja en un bajo nivel de
conciencia exportadora;

3) fueron desaprovechados mercados potenciales para los productos colombianos,


por la poca capacidad exportadora y el desconocimiento de los empresarios;

4) con la Apertura Económica industrias colombianas se vieron en desventaja con


respecto a las extranjeras y en vez de conquistar nuevos mercados fuimos invadidos por
productos extranjeros, debilitando en parte el sector económico y productivo del país,
sobretodo el agroindustrial, generando con esto niveles de desempleo, los cuales han ido
creciendo hasta enfrentarnos a una crisis y recesión económica sostenible, en detrimento
de la población más vulnerable. La igualdad no es que todos seamos igual de pobres,
sino, por el contrario, que cada colombiano pueda gozar de las infinitas riquezas de un
país como el nuestro, y acabar con el estigma del subdesarrollo.

Es el momento preciso para presentar una propuesta que permita; a corto, mediano
y largo plazo fortalecer el sector industrial, agroindustrial, agrícola y ganadero para
convertir a Colombia en un país con vocación exportadora, buscando la mejora de la
calidad de vida de los colombianos a través de la generación de empleo. Se ha dibujado
hasta el momento un panorama de las importaciones y exportaciones en Colombia, que
incluye, entre otros, globalización, tratados de libre comercio, historia, tendencias,
definiciones y pasos que se requieren en el proceso de importación y exportación.

En la propuesta se trabajara desde la creación de una empresa (estudios de


mercadeo, estudios de factibilidad, elegir el producto, manejo financiero, laboral,
administrativo, régimen tributario). Se maneja el tema de las exportaciones, incluyendo
historia, pasos para exportar, tipo de exportaciones, entidades nacionales e
internacionales relacionadas con las exportaciones, productos que se van a exportar,
manejo de moneda, legalización de mercancías, etc.

Otro perfil que se debe trabajar es el de las importaciones: se incluye la historia de


las importaciones, cómo importar, requisitos legales y aduaneros, manejo de la mercancía
en bodegas, tiempos de entrega, seguros, financiación, etc.

Con esta propuesta, se pretende cambiar el paradigma de que Colombia no es un


país de vocación exportadora. Poco se logra creando entidades como PROEXPORT,
FIDUCOLDEX y BALCOLDEX, si el colombiano común no tiene las competencias
requeridas para enfrentarse a una economía globalizada. Con este cambio de currículo se
genera un valor agregado en el profesional, el cual lo hará competente en el manejo de
las importaciones y exportaciones.

De tal manera, se implementa toda la infraestructura necesaria para que se


convierta en una empresa de exportación, y poder, de esta manera, desde el origen,
enfrentar el reto de la economía globalizada, con la presencia constante de la academia
como generadora de alternativas que creen riqueza y bienestar para un país, de por sí
muy rico, cual es Colombia.

Esta propuesta ayuda a terminar con el estigma de los países pobres y fortalecer
el tejido socioeconómico colombiano. Porque no puede ser pobre un país que en el
subsuelo alberga petróleo, minas de carbón, oro, hierro, platino, sal, que posee una
diversidad animal y vegetal única en el mundo, y como si fuera poco, que está rodeado
por dos océanos, lo bañan cientos de ríos, muchos de ellos navegables, y que cuentan
con el gran valor agregado de la cantidad de razas y culturas que compartimos.

En una sociedad donde las exportaciones e importaciones, y sobre todo las


primeras, tienen un porcentaje de participación importante en el producto interno bruto, el
impacto en el crecimiento económico es positivo, ya que crece el factor trabajo y se
incrementa el capital, con lo cual se puede invertir en otros medios de producción
permitiendo un ciclo productivo eficiente dirigido hacia la expansión de mercados. Lo ideal
es que la propensión a exportar de una sociedad sea igual o mayor que la propensión a
importar, porque se logra un desplazamiento hacia arriba de la frontera de producción del
país.

En el contexto actual, el trabajo, la acumulación de capital, la tierra y el desarrollo


tecnológico juegan un papel fundamental en el crecimiento económico, al lado de otros
factores como el capital humano, el capital social, el factor institucional etc.

El problema no son los factores sino la combinación lograda de los mismos con
participación social. Nuestra propuesta parte de la idea de que lo que hace posible esta
combinación eficiente de factores, aun siendo escasos o inexistentes, es la confianza y el
grado de asociatividad con que las fuerzas sociales y económicas participan en la
elaboración de la estrategia de la producción, la distribución y las ganancias. Si los
ciudadanos que son en definitiva quienes realizan la economía del país, no se sienten
motivados, recompensados, por el esfuerzo realizado, involucrados en la actividad
productiva, es muy poco lo que se puede hacer como para revertir la actual estructura de
producción nacional.

En consecuencia, la estrategia del crecimiento es la de combinar factores creando


el ambiente necesario en el que las fuerzas sociales que participan de esa combinación
la hacen realidad a través de los procesos productivos. La estrategia consiste en elaborar
o diseñar una política hacia la integración económica, basada en una concepción
descentralizada y participativa del crecimiento de todos los componentes cuantitativos y
cualitativos de las fuerzas sociales y económicas que participan en el proceso productivo.

Para crecer por la vía del comercio internacional y, a su vez, lograr satisfacer a
todas las fuerzas que intervienen directa o indirectamente en la producción es necesario
construir, socialmente hablando, una cultura exportadora, capaz de ser la que impulse el
modelo de crecimiento externo, tanto en épocas de superávit como de déficit; para
construirla, se requiere en primer lugar, dimensionar en todos los ámbitos el activo
exportador del país, el potencial con que contamos, en lo político, en lo económico, en lo
social, en lo institucional, en lo natural, el capital social, el capital humano, etc.
En segundo lugar, ubicar el factor institucional tanto en el nivel formal (leyes y
reglamentos), como en el informal (costumbres y motivación) como factor promotor en la
creación de consensos, confianza y equidad en las fuerzas productivas.

En la elaboración de la política comercial, el elemento institucional juega un papel


primordial, no sólo porque es el que asume la responsabilidad en las negociaciones y en
la elaboración de la política en sí misma sino también porque es el que tiene que incentivar
la participación ciudadana en la elaboración de esa cultura exportadora, que para efectos
de esta propuesta es de vital importancia,

En tercer lugar, generar formas productivas de organización, pequeñas y medianas,


ya sea para que exporten directamente o soporten el proceso productivo de las empresas
grandes.

En último lugar, fortalecer al municipio como ente propiciador de la actividad


exportadora local y por ende del desarrollo local. La movilidad cíclica de estos cuatro
elementos en los procesos productivos es lo que ampliará el activo exportador del país, y
en la misma medida en que este activo crezca, en esa misma medida crecerá la cultura
exportadora del país, y se ampliará también la posibilidad real de lograr crecimiento
económico participativo con equidad en la distribución de las ganancias.
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