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T§ORIA Y CRITICA LITERARIA

-- --'
Dírector: Denfo.Vrlr-o*ruui- §TOLFGANG ISER

TÍTULOS DE LA §ERIE

lrges Brrelr,La¡ La líteratura y el


'M. Ar¡ÉnEs, mal (Col. «persiles», n.o 42).
EL ACTO DE LEER
n." 44).
Metamorfosis'de ¡; ;;;;i, (Cot. «persites»,
Teoría del efecro esrérico
'¿:,.ig*lig"j{;Í;:ión y sociedad (numinaciones r
)
flter Brn¡autN, Baudelaire: poesla y capitalismo
(Iluminacio- Traducción del alemán
(Col. «Persiles», n.o 5l).
rys 2)
rthe RonpR.t, Novela de b, por
(Col. «Persiles», e "-- r'
ártC"ne, v"'
y orígenes de la novela
n.o 6g). J. A. Grrrarrn¡¡¿f
rlter BsNIerútN, Tentativas sobre
(Col. «Persiles»,
Brecht (Iluminaciones 3)
gJ).
n.o Traducciones del inglés
nando LÁzeno CaRRrrrR, Estudios
de poética (La obra en pot
sí/ (9o! <<Persiles»», n.o 95j,
ryne C. Boor¡r, Retórica dá iroyia (Col. «persiles», M.t¡n¡s¿ Ben¡rrro
]y (Ensayo
rthrop Fnyp, EI camíno.crít.ico n.o 160).
sobre el contexto so_
cial de la crttica titerala)
rs-Robert Jeuss, Exoerie¡rcla
fCol.'.p.iiij.rí, ,." 166¡.
(Ensayos en el caioo
iii¿rii i'-iíi*enéutica riteraria
d, to ---r-"e"w'u vt
siles», n.o 167). "iii*nlir""rra¡rrl (Col. «per_
Tg?ql:v y otros, La crisis de la literariedad ,l'
-tr,1l n.o 17J).
srles)»,
(Col. «per-
olfgang IsBn, E/ o"t-o_ leer (Teorla del electo
-!" estético)
Para una tr*i6ti"o de ta ideotog¿ío (Cot,«persites»»,
i:: l#i
",,it'r-t¿ilti..',ffi:' semiolosío de la obra
dramdtíca (cor.
taurus
¡rr, rrl
-

Der Akt des l-esens. Tbeoríe üstbietiscber.Witktns


'Wrr.r¡p¿¡r,r
fNDICE
@ 1976 FrHx, Verlal, M;ili'"""l
ISBN: 3-7705-t3gO-S-'

Cubierta
,de
' Eucsm,r A¿conre

B3 11

3;L& I. ESTADO DE LA CUESTIÓN.....:......... t7


\
A) Anrr pARcrAL - hvrdnpnrmcróN u¡¡rvrnsAl ... 19
' 1. Henry-James, Tbe Figure in the Carpet.
A modo de introducción ........ 19
2. La persistencia de Ia norma clásica de in-
terpretación ....... :.......... 29
-...
B) RrnnxroNEs pnovrsroN.{LEs IARA IJNA rBonÍe
esrÉrrc¿ DEL EFEcro
1, La perspectiva origntada del lector y las ob-
jeciones tradicion'lles 43
2. Conceptos del lector y el concepto del lector
impllcito 55
3. Teorfas psicoanalltiqas del efeco en la lite-
ratura 70

;t987, Ar,rrA, T,tunus, A¿r¡rcuene, S. A. II. MODELO DE TEXTO DE LA LITEMTURA DE


T.AURUS EDICIONES CAMCTER HISTÓRICO.FTJNCIONAL 89
Y:lg_T., 81, 1." - 2g906 MADRID
ISBI_{: 84-306,.2$p-s'
,ó!ito_ Legal: U. t4-.bqq-:-lsl
;_' . 1.:Presupue*, ....................... 97
PRINIED IN SP¿JN áJ,1.¡ ' 2. E) modelo de los actos del habla ............ 93

-7-
e**ñefoffi*.tüÉr4*iru
3. La configuración de Ia, si¡¡ación por.prrte
de los tertos de ficción ............:......_... 104
277
4. de relaciones y selección del rcperto_ 1. Consideraciones provisionales 277
rio del texto de ficcián t16 2. Los espacios vacfos como potencial de ensam-
B) Esrntrsc¡es DEL TExro ........... blaie dejado en blanco ............... 280
L43
1. Tarea de las esmategias 3. La estructura funcional de los espacios vaclos. 297
143
2. La antigua respuesta: Desviación 145
4. Diferenciación histórica de la estructura de
3. La relación pdmer plano-trasfondo ......... L54
interacción .... ¿......... 310
4. La estructura de tema y Lorizonte 159 5. Negación :.............. 321
,. Modalidades de Ia estructura de tema y ho- 6. Negatividad
rizonte ............... 341
167
i
l;:
III. FENOMENOLOGÍA DE LA LECTURA 173
fNo¡cs oxo»rÁsrrco
349
i f¡¡»rcn exer,frlco
A) Los rcros DE coMpRENsróu »rr. TExro L75
353
I
lr' /\. \l *^onla ente te.!$o y lector ....... 175
1r.
[:' 2. El punto de visión móvil ...... 177
t,.
3, l,os co¡relaros del punto de visión móvil:
!..
a) La constitución de Ia consistencia como
Íi base del carácter de Io acontecido y de
¡:, la implicación ..............:
b
v;
' b) El catácter de acbntecimiento como core-
L92

w.
203
ffi
w
c) El hecho de esrar implicado como condi-
ñs!
& ción de Ia orperiencia .....,...... 208
E
m
m B) L¿,s sivr¿srs pAsrvAs,DEL pRocEso DE LA LEc-
ffi
h-\
tr ' TURA .......
s
m'
§
r er
2. ".;;;¡;;;;
;; j; ;,,_*:*:;;";, iil
*l§

k El carácter afectivo de la imag; d" I" ie-


B
m presentación 223
tr
@ 3. La mnf-iguración de Ia representación .,.... ;r;
ti
ü

4. La constitución del sujeto lector ............ 241
ii
ii'
ilq ry. INTERACCIÓN DEL TEXTO Y I.ECTOR
...... 253
t
É
i: A) Le es¡¡r¡rrnf¿ »r¿ Tgxro y LEcroR
§
255
r 1. Cgndiciones de la interacción ...............
§
2. El 255
f.
de Ingarden ;;'i;;'.rp".
I
I
I
i
cios-coacepto
de indeteminación ".;;; 264
I

t
i.

§ -8-
r
I
-9-
INTRODUCCIÓN

Debido a. que un texto literario sólo puede desar¡ollar su


efecto cuando se le lee, una descripción de este efecto coincide
ampüámente con el análisis del proceso de la lectura. Por tanto,
la lectura se sitúa en el cénuo de las reflexiones siguientes, pues
en ella es posible contemplar los procesos gue los tegos literarios
son capaces de producir. En h lectura tiene lugar una elaboració-n
del texto que ti rcaliza mediante determinadas pretensiones de la
capacidad hutt *". Por lo tanto, no es posible captar el efecto- ni
qiclusivamente en el texto ni tamPoco exclusivamente en el he'
cho de la lectura; el texto es un'potencial de efecto§, que sólo es
posible actualizat en el proceso de la lectr¡ra.
Por tanto, dos polos, eI tqrto y el lector, asl como la interac'
ción que acontece ent¡e ambos, constituyen la base que debe per'
mitit teorizar el efecto del texto literario que se despliega en la
lectura capltulos rrr rrr, ¡v). El *¡gxto üterario, consecuentemen-
te, es contemplado bajo la previa'éonsideración de que es comuni-
cación. Por su medio tienen lugar intervenciones en el mundo, en
las estructuras sociales dominantes y en la üteratura anterior. Ta-
les intervenciones se manifiestan como rcorganización de aquellos
si§temas de referencia .que el texto designa mediante su fePerto-
¡io. En esta reorganir de los campos de ¡eferencia televantes
"ión
se exptesa la intánción comunicativa del texio, que se nla¡1a 3n
detetñinadas insüucciones con respecto a su interpretación'
"La
estructura del texto,'bn cuanto que-éste posee carácter indicador'
constituye.el punto'de vista cenüal del capltulo sobre el texto'
una descripción del Proceso de lectura se llega a-Pel
-Mediante
aUii ti se producen a través de la
L.t"t "petr.ion"t "i"-"nta1o'que
o del'lector,-Pues la elaboración de
"rr^.1 "o*1ro*"-i.i
11
- -
'r"r, 1+ts#
.*.+¿;*ri;+:=j*gE*re
de la inter-
convencimiento alcanzado de que a la-autosatisfacción
las instrucciones resalta que hay que constituir
el sentido del tex'
;;;;;;;d;i-i*r. t
pletacfon del texto le r,,rla u"g'ao su
r¡sE4sv.ou hora
¡'vÁe fi't,!-it:'f:j::::
--' .' ,.-_-
- ;_.^----.
la conciencia represen' l. sobte sus suposiciones e intereses' *t'
;, ;;;lon;e-los ptocesát tot'it*t'tiuos en
sobre la ;;;;;tp*"
'- -L-r"oita tio refle*ién
-"lo de vistahan
tadva configuran el punto centml del capítulo aqul desarrollada, en cuanto construcción, no :t -.7
los polos una
plricamente comprobable. Le impotta menos someterse
a una
lectura-. P"to á t¿lo se descito
con la
-de
situación p":ibJt:-"1:i-
relación mediante L á¡ "" lector se
fusiona a
de ñ;;á;;"ii¿", "-piti"a
in
que avudar Provectat
ca§o deben crearse' si es que se qule-
ante la r.""cioi'b'- texto' La-propia relación necesita se *.iot de teglas qr" su
"1 tn último capltulo las reacciones
"oal
impulsos p.r, po¿Jrrl";";li';;' Ptt "llo'
el
que confotman los pre-
,"iU.u.t ui.l"ni" exámenes emplticos acercaladehistoria
tematizan lo, i-pJr* i" h it""t"ttifn'
ni respon'
de los lecrores. Pues ni la reaüdad emplrica
<lel texto en tesulta ineludible
;;;;; ,r...ruti* p"o tl ¡1c"tb de constitución ;J;:t.r. ;;; de sl mismas, por. tanto
htnciencia representativa del lector' ;i;;t ir*-cuestión determinada y- adecuada,,
T:qil:i]: o$a:-'
::"
El efecto estéticol por tanto, debe ser anahzado en el tiple ,., potiU. hacerse expres¿r a la empfuia y a Ia historia"'Por
entran muchos
avance üaléctico ffá; I el ítctot, asl como de la intemcción Darte. como en tales iro¿tlo' de ct'estionamiento
gue acontece enue ellos' Se llama efecto estético
potque
-aun- ::ffi;;;;,;;;;.;;;;iiiit^ -i,""reflexión acerca de las suposi'
io' i""ttados que
-bro-
de representar y
á"" .""*¿" pot "1 texto- exige Ja a una diferenciación de acti'
actividad ffi:1ffi;,:';;':';;';;;üi¿; este d"
cobran relevancia las
i
i-
;;;.tbñit..ror, , iÑ.ooáüirt tan de t"1", ,opori"iones'i En Punto
este libto como una *"idi;;;;;.i.iJ,aqul iniciadas'
rudes. Con esto qo.d' dicho que se entiende consideraciones
teorla del fio .o*o "n" teorla de la recepción' Si la cien- de la literatura parcce inücado, mediante la T
"f..ro
la üterátura surge en el maneio de los textos'
.ent:nces ,,r*ri&ioion, .orri¡oi de 1a acción sobre los textos' asl ,n* tam-
"ii-toUt. intetés ¡rimo^rdial' bil;;i-;;;¿octa "t reflexiva obtiene su sentido pleno con lu
ilñ; ;";*..a¿ p"t, *EAo d"l t"oo'posee sido poco
l

de algo que tuta de metas orientativa§ que hasta el momento han


:

Un texto no es enÉndido aqul como un documento


sino en cuanto reformulación de exoloradas. si es correcto afirmar que mediante el
texto nos acon-
existe Je l" f;;-q* :;;-,
¿e esta manera llega aI qu¡d9 algo que i.J. ,-lr* *anifiestamente podémos rechazar lo fictivo
i" i.ru¿rálp rot*J.áir del efecto se le
no
entonces
-pres-
se plantea.la
no se enconÚaba en él' Por tanto, a una téorla .i"A"i¿" de para qué lo"mantenemos-,
;i;;-;i ;tout.r" i'
t¿*o debe elaborarse' v tq!ié1 enten' - pl"gür" a" ü funá¿; áe h üterarura el relación a la realidad
teotla de la rccep'*' sólo i
á.t*;; É*ro t.t,"-ánora no formulado'\Lacon lectotes humana. Ertr, rr"tm orientativas de carácter antropológico
que ver que se con las reflexiones
ción, por el contratio, siempte {ene ñd;"ttl".Ui.¿rtpeto "qYÍ .d:t",tt:1lf:'^t:I:
deben servir para dirigir la mirada sobre
constiffiyen f,ittOJ."**i.,^t"di"ott cuYa reacciOn,
$1[¡nai: i
áel efecto estético;
rñentarse ,".i; i" iá ütttutota' Una teotla de! efecto está :

este horizonte tqdavla abietto',


n "tgo
anclada .n .I t.*to teorla de la recepción' en los iuicios ;
"
históricos del lector-1
-una
Estáclatogueunateorlaposeeelcarácterdeunaconstruc--'í El proyecto de los capltulos eu9 sigu;1.pr:senta :l 1"::l*pnmera
descrito de 11 reali- d" ,n de la cuestlón, que fue publicado por vez
ción. Esto ,"r" át[iá p"i" .t proceso aqul '

"tbáro iler Texte' Unbestimmt'


zaciónd.l efecto-es;¿;i""'"" el proceso de la lectura, con lo cual ;; ü;il;.r ,ri"r"bi, 't'ppitts*antir P ros a' Porque
ciergmente se establece un marco
que petmite penetfaf en los zu¡r' ¿t wii*oo gtbrdin gan I literariscber Tt-:'T-
ció necesario proseguir-"ot' l'-'"^*'i'dg
oe
asl como en sus cuesdones entonces expuestas
;r;;;; ¡" realización individual de los ter$os,
atendiendo a los pre- ;;;;;;;H;;;,;;i;l' a confrontatrne con el
iit.rpr"tr.ion", y poribilitar -su diagnóstim t' Igualmente renuncio tam-
."rr!rr., alll irríroiducidos. Una t.oil, d.1 efecto, por tanto, debe eco gue provocó ,q";i-;;; escrito
intersubjetiva de
,riá"r'""r"r¿r*anrnr tanto la posiblg discusión la
I

las realizacio".-ti¿iriioA.1-ie'sentido de la lectura


como dis- i r para contrastar con otras posru¡as,
-P fr. lI3 &:h1.rr5,f,lf?ir;;
;;ttó" á; h interpretación. Con ello, ciertamente, se muestm su ! n rciloitiilil ¡É.- T ii o,¡, 1tnd raxis, ed' Raint
brota del i (UTB lor), páss.325$42
.onái.ionr*iénto Listórico; sin embaigo, a su vez, éste

-13.-
i}'
ts! -12-
eütado por
tory 3 (1971), y en la versión alemana en el togro
bién a introducir los contenidos desatrollados en 10s contextos de Rainer
Ar*tiO" que ahora perduran; relaciones de este tipo hubieran il;rlj:?.ndoescribir este ribro sin ra iranquira distancia
,obr"."rgrio * o."'ro la erposición' IJnicamente he intentado
-las q,r"-rn. froporánrr"ron dos invitacione§ como fellow -:1,T:i'::
históticas, que a.la
L eI pdmer ápftulo condiciones ;;r iiu"rtigraon.'-D.b" op"'"t
i; -ütsltyt"mi -gran agradecimiento al
"r¡or",
,rr* Ja .od"*o'hr."r, ,p*"."¡ como supemdala-cuestió¡ Center for the ff,r-*iti",, Uñivertity' Mi{dlepyn/
"rt"
¿7ri."'r.o." del significado dil tento. Además, en algún pasaieel] concebir el pro-
embargo,/menos col
¿;;;,,--ÚsA, donde e¡ ori/lt intenté
;; É confrontadoioo lttg"td"n yecto; al igual que *i,-e1-Ñ"'fttründs Institute for
Advanced
fi; ¿ -sin
ctiticarle, sino, más Éien, pam.adarar-, mediante 1a *ftica' StudvintheHumanitiesandSocialsciences,.§0,assenaay'Holan-
.ZL" ¿"U"rl, de manera distinta el problema de intetés i árlÍon¿. et L973/74, en condiciones ideales' pude redactar
las
"bord"ir"
común-./C,on ello soy consciente de que Ingatden, en su mvesl- - partes centrales.del trabajo'
gación de cómo concl€tar la obra dg arte literaria, sólo ha Geado
Ii de discusión, 1o gue petmite cuando sólo sea en
"iuA -aun
o',i"r'p"ttp".tivas del tema que él ha
"p";i.td;-a-. d;
vislumbrado
Para susEaer ciro¡nstanc-ialteute su grado de abstracción
a

las considefaciones acefca de la teorla del efecto, bastantes itine-


iáoq ,"fl"*ivos son ilusuados con ejemplos incluso
-algunos
h*-;id;¿;r*"l1ados enteramente en la dimensión del ejemplo-.
Bri. J"r" de ilustraciones no pretenden ser interpretacio¡es de
determinados textos, sino servii a la cladficación de 1o afitmado.
P"r. .*o, eiemplos conscientemente me he decidido Por una §e-
L.ió, ti.it"¿", .oo el fin de no tener que desctibir losPor
conte¡rtos
tanto,
e; i;r-t. han'sido tomados los pasajesintroducidos.
expuse en
irfii¿, he elegido aquellos textoi cuya intetptetación
*i lib;" Der i,-npliziti l*trr. Alll pueden encontfarse los presu'
po"rro, de la aigumentación de los ei,emplo;- agul Presentados'
g"", t* embatgol ahota'han sido más desarrollados en el aspecto
áe su fonción ius*ativa. Si casi exclusivamente es en los terÚo§ 'r'
i6i"tiror donde se da lá ilus6ación de los procesos de'constitu'
ción del texto, que tienen lugar en la lectura, esto es predominan-
temente porque-es en ellos donde el problema se pfesenta efi su
forma más diferenciada.
Para gue este übro no adquiriese el carácter de lenguajes mez'
clados, he acuüdo siempre a las üaducciones, en los casos en que
he podido disponet de ellas. La primera pate del capltulo segun-
¿o tffÁ) fue editada con el tftulo de «La realidad de la ficción»
en Rezeptionsiisthetik. Tbeorie und ?raxis (UTB 303), ed. Rainet
§farning, Munich L975, y ahota queda de nuevo impreso con
algunas correcciones aclaratorias. Un estudio prcliminar al capftu'
lo: IItr, A, apareció primeramente con el tltulo de «The Reading
Frocess. A Phenomenological Apptoach» en Ne¿ Literury His'

-L5-
-14-
..,,";**;;i!id&&***3#á*
A) ARTE PARCIAL - INTERPRETACIÓN
UNIVERSAL

1. IIrNnv Jeurs, <<T¡¡r F¡cuns IN THE CAnpET»»

A modo de introducción
Heory James publicó en el aRo 1896 su novela cotta Tbe
Figure ¡i t-be Corpa, gue en reuospectiva aparece como el.anun-
ao de una ciencia que entonces todavla no existla en las dimen-
siones en las que hoy nos hemos acostumbrado a verla. Peto en
ese espacio de-tiempo 6anscurrido esta ciencia ha desencadenado
tal malestar, qre ti ha convertido en un cliché la constatación
expllcita de este hecho. Con ello se hace referencia a aquella-int€r-
ptiación de la ciencia de la üteratura, en cuánto q,e descifra los
rigrrifi*dot que se suponen ocultos en 19s textos üterarios. Si el
ptipio Henry James ta tematizado la búsqueda del significado
á.ulto de loc textos en una antippación, por cierto no consciente,
de la futura actividad interpretaiiva, se puede, Por tanto, concluit
que con ello se tefeda a opiniones que, han debido desempeñar
-l
ün papel en el marco de la época. Puey'por lo regular los textos
á" fi.iio" r"qpond"n a situaciones contemporáneas, cuando desta- ,

;;, ;;* que vez ya no puede ser aceptado -por las misllsrr
', l, -
C""n¿o i propio James conviertb en suiet literario la telación
entre obm i ini.tpi"trción, muestra con ello que el acceso habi-
tual al texto tiene innegablemente su cata opuesta, cuya ilumina'
ción comienza también a problematizaf este acceso' Asl por-lo
;¿il ; l" ,orp"ch" d. que la búsqueda de significados
""pt"r,
aparentemente tan evidentes I, Pof tanto, tan carentes de
presu-
por
fu.*ot, sin embargo, .n .onrid.irble medida, está conducida
como si
normas históticas, iun cuando la interpretación proceda

-19-
gada. Este es el que desea despettar el crltico en su público'
in-
se tratara de un dato de la naturaleza. I-a cosificación de normas 3. Ño debe ptoducir exttaírez el qrte, por tanto' se
históricas ha sido siempre una condición de la miseria que entte
Ihrido Vereker
convierta en un filisteo.
tanto ha alcanzado también esta forma de Ia interpretación cientl-
Sin embargo, esta consecuencia posee un peso incompitf*-
fico-literaria. En la narración de James, lo que entonces todavla indi-
mente menor que aguella offa que .á dtdt'"t de la actividad
es su futuro sombrfo, ya es a la vez pleno presente. el significado oculto
cada. si la irrterpretación tiene-que destacar
Paru aclarur la dimensión de la crítica, se necesita detallar el
problema planteado por James. La indagación del significado de de un texto liteiario, con ello se ctean los ptopios presupuestos:
«asl el autor velada un claro sentido, que conservaria pata sl' c9n
la última novela de Vereker señala'el objetivo de la narracid!.
Aquélla es contemplada desde dos perspectivas, diferenciadas 'la el fin de utilizarlo, y una cierta petuláncia: con la aparición del
habrla sonadó h hora de la verdad; él afirma que desvela
una de la otra: la dpl yo,narrador y la de su'amigo Corvick. E] "ilri.o a. Con ello
ii ,"irfJ" originario el y motivo del ocultamiento»>
medio nalTativo, miJrrtra, trnto, distorsiona este alarente parale- el escri- "
, aparece ,n, piiro"r" nor*r, gula de esta intervención'¡S.i
lismo. Pues lo que nosoftos aprendemos de los descubrimientos que el crítico desve-
de Corvick en telación al significado oculto, se quiebra en la re-
tir sufre una pérdida a causa del significado
la, como se muestra al comienzo 1.,1" nartación, entonces el'
producción que de ello realiza el yo-natrador. Pero como Corvick al texto' Si se consigue
sátido es algo que puede ser sustraldo
aparentemente ha encontrado lo que el yo-narrador busca en vano,
diferenciar d.i t.ito ll sentido como él núcleo propio de la obra, J
el lector de esta narración se debe situar en contra de la perspec-
entonces la obra es consumida; pot tanto, la interptetación coin-'
tiva nartativa que pretende orientarle, con el fin de corregir el
cide con el consumo de la literatva.¡El hecho de convertirse en;
ángulo oblicuo desde el gue se tomó la perspectiva. En la medida
en que mejor lo logra, tanto más se convierte en tema la búsqueda
attlculo de consumo no sólo es fatal'pata el texto; pues hay qrre
fr.gurrrrtr" dónde debe propiamente fundamentarse la
función
del significado del yo-narrador; en definitiva, en objeto de su va'
ctltica. Esto, en oranto a la construcciíny a la esÚategia del con-
i. la iot.tpretación, cuando deja Úas sl la obra como cáscara
il^ uri del significado que le ha a*ancado. Se evidencia así
tenido de la nanación. ^ "
su carácter parasii-atio, por lo que James hace dech a su escritor
Ya al comienzo, se ufana el yo-narrador que en adelante
designaremos como el cdtico- de que, en su -alrec€nsión, ha des- ;;.;;;drioo d.l o?ti* sóio contienq la palabrería habitual
(«La
' palabrerla de siemPre>>)5.
velado el significado oculto de la rlltima novela de Vereket, y, por
tanto, sólo siente gran .interés por conocer cómo reaccionará el Con este juicio desmiente Vereket tanto el esfuerzo. <(arqueo'
escritor ante lá pérdida («pérdida de su misterio») t.§i h interpre- -; lógico» de inierpretación, que excavl-:n zonas profundas, como
iación consiste en rescatar el significado oculto del texto, es tótal- ,uí*irrno Ia supo"ición de que g|.significado óes algo, que -según
mente lógico que el autor en este proceso sufra una pérdida.iDe -. ,. di". expllcitament" "r, .1 t.*/o-- encarna un tesoro, que debe
ello se deducen dos consecuencias que atraviesan toda la historia. ser e*traláo mediante la interpretación' Tal desmentido -formu'
Si el crltico descubre el sentido encubierto, entonces ha re- ladoT por Vereker .t pr"r.n.1u-del crítico- obligadamente con-
suelto un acertiio. Ante este éxito no le resta nada más que feü- áo* ,'una explicación mát válida de Ias normas que gulan la
citarse por ello'. ¿Qué se debe ahora hacer con el sentido, una interpretación. Y asl aparece inequlvocamente su catáctet'..La
d.i mosffada al comienzo' se iustifica
vez que el significado desvelado se ha convertido en una cosa y "ri.á"Áplr".n.i, "ríti.o, 8, y porque
ha perdido asf el carácter de <<misterio»? Mienras el significado ahor" con la pretensión de la búsqueda de la verdad
permanecfa oculto, habla que enconÚarlo; después del hallazgo, 3 lbid., págs. 276 y ss.
sólo pretende reclamar un notable interés la habiüdad alll desple- 4 De est¿ forrn" c"racürizaba J. B' PoNu¡'¡s, en Nach Freud-(tradtcido
I ¡.*Zn p"r-i';; Á;'i;; F;;Éiil,lra§,-rag' zttl,la consideración de

los hechos^en The Fi¿ure in tbe Carpet, de Jeltrs'


rarex rX), 5 Jturs, pág.279.
.d. #iJ?dli"ffíffjn{á";,0'"":!:
2 ltbiA,, g.276-, é! gitico dice de.t rff. ,*}¿:. 6 lbid., pás. 285.
con el que desearla hablar sobre su
".:{{:,rff
rri-rrb,-**¿T.áü*t." a Vereker,
ii
7 lbi¿,
ignorance of the peculiar justice.
-i recensión, «... he should not remain E lbid., pás.28L.
h;e-¡;;; hir;".

-20- -2r-
a modo de orientació'n
la verdad del texto posee el carácter de algo cuya vigencia se ates- el sentido de la obra de arte a su público
tigua precisamente en que existe independiente del texto, el crltico pam lavida. Carlyle hu forrnt-rl'do io" t*p'"'ió'- t:jiq--*:::i"l:
cuando tn
se pregunta si la novela de Vereker ;r*;h, vinculación entre literatura -ctítica'
y
.tt1a '::
-{omo siémpte ha supuesto
en toda hipótesis- no contiene un mensaje esotérico, una deter- ciones de 1840 acerca de la honra a los héroes' incorpora tos
de la inmortalidad' con la
minada filosoffa, opiniones centrales sóre la vidr o una <<inten- críticos y a los tir"rr,oJJ" tip*"¿"
siguiente laad.atio: <<Los esctitores son
un sacerdocio perpetuo' de
ción general extraordinaria» e; por lo menos una figura estillstica oue Dios todavla
rica en expresividad t0. Con ello se designa un repertorio riormati- edad en edad, enseñ""át-'-i"¿ts'los hombtes
no importa.lo
vo caracterlstico de la concepcién de la literatura del siglo. xrx. está presente en sus ;td;; q"" t"a' 'apariencia;'
sino una vestidura de la 'Idea
lPa'ra el oltico, el significado Luscado denota normas d. .á dase,
'; que veamos en este *"náá, no es
la
Divina del lvfundo', 'J; i;1"t yace en el fondo de apariencia"
y si se logra desvelarlo como el sentido del texto, entonces el f, reconocido o no por el mun-
sentido debe ser sie4pre algo más que sólo el producto del texto. En el vetdadero escritot hay siempre,
iu'-JJ*o"do',el sacerdote del mundo
Este ptesupuesto posee para el crltico tal evidencia que se puede ;;, ;;;-ñ;;Á' a .'1"pitut en su peregrinar
al que gula, como ,rn Sagrado de Fuego'
suponer que se tmta de una expectativa extensamente participada
por los lectores de las obras literadas. Por tanto, al crltico sólo r
il;; iot íot desPoios del TiemPo»12'
cu?:1"^^"Tl:
le parece natural desvelar, mediante una reducción discursiva, el Lo que de fotma p.,¿,¡t^ ha áagetado Carlyle'
para
du lot aiributos de Dios al mundo, se convertía James' -aue-
cincuenta años despué§, en una antigua norma histórica'
fEl elemento discursivo refieie el sentido a dos marcos aptos i dedor de
para ello. En priraer lugar, al de la disposición subjetiva del ei-.tlri.o, que aprisiona tras las <<apariencias>>' para, JÍlt:^j'
son concebrdas naoa
crltico, esto es, el referido a la fotma de su petcepción, conside- hrce en'i u""lo. Po.t aqul las «apariencias)>
de un significado
ración y juicio.lEl crltico querda explicar el significado descubier- -. ;t ;;";;" a prm.tir"* ¿a tn*udmiento ttlP-''-
to. Pontalis, a'este tespecto, señala en su consideración sobre la r"rrri-.i¿, que e*istía tias ellas; más bien' mediante ,t:fl habia exts-
manera
narración de James: <<Todo lo que conmueve a los cdticos se hace ti*lirto ll"i" "1 mundo algo que.de ninguna mienttas el crltico
banal. Sólo- quieren incorporar un lenguaje al discurso genérico, tido ni antes ni ." ;i"g'd otio lugar' Pero con
admitido, establecido; pelo este lenguaje posee precisamente su 1á reUtiOn aisentido que hay detrás'
impulso en que no podla ni querla aconrecer en este discurso y
"".¿rl""rouiluada
ái;;;**;; ""
;;t nada, como corr&tamente se lo muestra

por ello debla buscarse un esrilo. Las erplicaciones de[ cdtico, ha- l;"i;;t. Ñ; ,"rult", pues, extraño que' al final' el crltico tenga
que ésta-no se deia
bitualmente modestas, acerca de sus intenciones, no cambian nada ;;;J;u our" d"l';;JiJi, 'o*o quiera el crltico nunca
de su proceder; de hecho explica, compara, interpreta. Estas pa- ;dir-;.gú, la retlcula e*plicaiiua, cuya lalidez
labras le pueden volver ,oo locoo rt. Esta iriiación se funda- Co*eáentryt""' tl ltttot de esta natración
menta, no en último lugar, " en el hecho de que la crltica literaria ".* "iio.stión.
tH";;.;;üi;'riü q". como nutidad la obra o más
"áiri.".
discurre todavla por holgadas vlas, a pesar de que ya al final del bien el golPe que se infiere a ésta'
siglo pasado habla sido rcchazada persistentemente la reducción En el empeño po.-oi*no el mensaje,' seParable-de ^\r*::' eI ctltl-
de los textos de la literatura de ficción a los de significado dis- á t"g""ao'*,'.o referencial por el que se orienta debido a
cursivo. "p.*..
co. Sobre todó en .i rj;i. ; posela t.nro -ryor. p"to.
Sin embargo, existla una necesidad explicativa elemental que que la literatura, .;;;; de la reúgión del arte' de

el cdtico satisfacla mediante sus ffansformaciones discursivas de


'i"tlt"
esta época, prometla solJciones que
ya no podían. s:r ofrecidas ni
los textos. En el siglo xrx le competla una función mediadora ;;;ñ;á'rr, .*plit"ti'-religiosos' polftico-sociales ni tampoco
hecho proporcionó
impoltante entre obra y público, y ciertamente en cuanto traducla por los de las .i.r.ü-r á.-l)-Í^tor^lá. Este
e lbid., págs.283 y- s. y 285.
--IT[oim Clnr-xr.r, ott Heroes, Hero':Vorsbip and
the Heroic itt History
to lbid., páe. 284. (Everman's Library), Londres, 1948, pág'
rr PoNT Lrs, páe.297, ' '6>'
13
JAMEs, pág. 307.

-22- -D-
en el siglo xrx a la literatura un significado eminente de carácter vida: <<Era inmenso, pero era simple; era simple, pero era inmen'
histórico-funcional. Pues ésta hacla el balance de los déficit que so, y su conocimiento final eta una experiencia tbtalmente apat'
habían rcsultado de los sistemas particulares, los cuales anterior- t"o it. Urr" serie de coincidencias impide que el crltico pueda
mente hablan aparecido en público con la correspondiente preten- enconffar a Cotvick y pueda conocer las tazones de esta ffansfor'
sién de explicación universal.iEn contraposición a épocas pasadas, ,
mación t6. Cuando finalmente parece que esto es posible, Corvick
err las que dominaba, más o menos estable, una jerarqula en vigor ' es víctima de un accidente 17, de forma que el crítico comienza a
de los sistemas existentes, ésta fue gradualmente desmontada en , investigar, con filosofla detectivesca, primero a Mrs. Corvick, así
el siglo- xil por medio de Ia complejiáad creciente de los sistemas ! como su producción literaria, y finalmente, después de su muerte,
particulares, asl como por su,mayot número y, como consecuencia, , a su segiindo marido Deane- en la busca inflexible
por Ia competencia que se desarrollaba entre ellos.[Los sistemas j de lo que cree gue -Drayton
es el secreto convertido en evidencia. Como
explicativos que competlan entre sf, desde la teologla de la cien- al final no consigue saber nada, debe suponer que Deane tam'
cia, limitaban &utua e incesantemente sus pretensioies de validez, poco conoce el significado descifrado de la novela de Vereker;
así que comenzó a extenderse, de manera proporcional a tales sólo es capaz de Úanguilizarse con el sentimiento de una venganza
limitaciones, el significado dela ficción como ionclusión de los latente, al dar a entendet a Deane que su difunta mujer clara'
déficit producidos en el saber y en la capacidad explicativa. Como mente le habla ocultado lo más importante ". ¡El buscador de la
apenas hubiese sido imaginable un siglo antes, la literatura hizo verdad encuentra en la venganza la satisfacción de su incesante
su mundo propio con casi todos los sistemas explicativos existentes investigación!
y los recogió en sus textos; daba permanentemente su respuesta Sin embargo, también se le sustrae al lector el descubrimiento
alll donde se haclan visibles los llmites de los sistemas. No résulta, de Corvick, puesto que su orientación está fundada en la perspec-
puesr extraño que se buscasen los mensajes en la literatura, pues tiva nartadoia del cdtico. Surge asl una tensión, que sólo puede
la ficción ofrecla precisamente aquellas orientaciones que, , prr- suprimirse si el lectot logra distanciarse de la orientación impues'
tir de los problemas que hablan dejado rras sl los sistemas expli- ta. Esta liberación es tanto más notable cuanto que es tegla que
cativos, se-?resentaban como necesidades obligadas. Si Carlyle el lector de textos de ficción acepte el marco Propuesto por e1
constataba, por tanto: <<La üteratura, en tanto que literatura, es narrador mediante el acto de una <<suspensión volunta¡ia de la in-
un 'apocalipsis de Ia Naturaleza', un revelar el 'secreto abierto,» ta, crcdulidad». Esta costumbre debe quedar'aqul obviada, puesto
éste conjugaba casi todas las del ideaüs'mo alemán que el lector sólo es cápaz de constituit el sentido de la natración
-quesincrética-, con ello, devariantes
de fotma ninguna manera habla expre- si ¡ectifica gradualmente la pempectiva narrativa que pretende
sado una calificación atl¡iica de la literatura. El oltico de James orientarle.\Leer contra corriente puede resultarle aqul al lector-
busca también el secreto abierto; para ésre sólo el mensaje rátifica particularmente diflcil, porque ,$s prejuicios del crítico
-conce'
bir el sentido como mensaje o el significado como una filosofía de
el carácter artlstico de la obra.
Pero ahora fracasa el cdtico, esto. es, la obra no permite sepa- la vida- le son tan habituales que han perdurado hasta nuesuos
rar de ella ningún mensaje; el sentido no se deja reducim un ,ig- dlas.\La cuestión acetca de lo que <<esto deba propiamente slgni' '
nificado discursivo, y el significado no se deja cosificar .r* ficar», más bien se ha intensificado en la presencia del arte mo
"nmás;
cosa. Las normas plausibles en el siglo xtx ya no funcionan derno. Pero en el caso de que se logre rectificar la perspectiva de
el texto de ficción se opone a s'er objeto consumible. orientación del ctltico, esta estrategla implica que el lectot debe
Esta negación de Ias normas devenidas históricas posee en la leer en cúntra de sus ftopios prejuiiios, y esta aptitud sólo guede
-qr"
figura de corvick su petspectiva contrapuesta. parece que ha en- ser movilizada si aqueilo á"ti, saber le es susmafdo mediante
contrado el <.secreto»>, y cuando súbitamente se le abre la novela la perspectiva de la narrr.ión. Si la perspectiva propuesta al lector
de Vereker, se encuentra tan conmocionado que es i.r.rp- á.
formulár esta -e¡periencia; en lugar de ello .orrienz, , .r.Li". ,., l5 Jr¡',r¡s, pág. 300.
t6 lbid., págs. )01 y ss.
t7 lbid., pág. 304.
r* C¿*¡.*rE,';áe. iaL tE lbid., págs. 314 y ss.

_25-
-24*
es de tal lndole que éste comienza a percibir sus insuficiencias en (btank), que le privan de lo que él busca en vano en las páginas
el t¡anscurso de la lectura, entonces esta deficiente garantla le i*pt.tát á.1 t.*to. El texto fátmulado es --{omo Vereker y Cor-
remite, cada vez con mayor urgencia, hacia el espacio del que vick dan a entender- más bien el modelo de las indicaciones
esüucturales para representaciones del lector; por
pensaba que podla fiarse
-hasta
gue finalmente, ante su mifada, -el favorece¡ las
apaÉecen sus ptopios prejuicios-. Es entonces cuando la <<suspen- consiguiente, sentido sólo se deja captar como imagen. En Ia
sión voluntaria de incredulidad» ya no se refiere al marco namativo imagen acontece la ocupación de aquello que el modelo del texto
propuesto por el autor, sino a las orientaciones que gulan al lec- deja vaclo, peio a lo que da contomo con su estructura. Tal <<ocu-
tor. Es sabido que resulta diflcil libe¡arse de todo esto, aun priióo, plantea a la comunicación una coqdición elemental, y
cuando sea sólo de manera provisional. áonqoe Vereket mencione propiamente este modo de comunica-
En todo caso, la masiva susüacción de información acerca del ción, la autoqxplicación del autor carece de consecuencias para el
secreto descubierto por Corvick obliga a ag$zú la mitada, en crltico, potqo. p"tu éste el sentido sólo puede hacerse tal sentido
cuanto que no se le deben escapar las señales con las que se lleva en caso de que pueda ser comPrendido mediante una referencia
a cabo ia búsqueda del sentido oculto. La señal más importante discursiva. La imagen se sustrae a tal capacidad referencial. Pues
la el crítico del propio Vereker, aunque en oposición a
recibe no describe algo que estarla ya presente; más bien encarna una
Corvick, sin saberlo: «Para é1, sin duda, aquello de lo que nos- representación de aquello que no existe o, en su caso, que no §e
otros no tenfamos idea estaba vivamente pres€nte. Era algo, me manifiesta ligülsticamente en las páginas impresas de la novela.
imaginé, que pertenecfa al proyecto original, algo asl como una Pero el crltico es incapaz de secundar esto, y aun cuando acePte
.o*ll";, iigrt" .r, una alfombra persa. El aplaudió esta imagen la exptesión de Vereker de que el sentido se muesra en una ima-
cuando yo la empleé, y por su parte empleó otra. 'Es exactamente gen fepfesentativa, en el mejor de los casos es capaz de concebir
la hebra en que se enhebran mis perlas!'»¡e. En vez de poder asir ial imagen como la ilustración de un hecho que como realidad
el sentido como cosa, el crítico sólo constata un espacio vaclo. debe preceder a este acontecimiento' Mientras que representar
Éste no puede ser ocupado por un significado discursivo, pues algo que ya está dado resulta a la vez absurdo en cuanto ilustra-
todos los'intentos de este tipo desembocan en algo sin sentido. ción renovada de aquello que de todos modos se puede hacer
De esta fotma, el cdtico mismo se proporciona la conffaseña en presente. Porque el ctltico es incapaz de Bercibir este hecho, per-
relación a la diferente calidad del sentido que James propiamente *"n... ciego ante la diferencia enfte imagen y discurso, como dos
ha subrayado con el título de su nartación , Tbe Figate in tbe maneras de captar el mundo independientes y, por lo tanto, ape-
Carpet, y qqe Vereker también confirma al crltico: el sentido nas reducible la una a la oúa, Consecuentement€, sólo puede
,tiene carácter figurativo. En esta dirección marchaban desde el mostratse la cualidad específicp, del sentido en el fracaso de la
primer momento las sospechas de Co¡vick. ,{sl, da a entendet al orientación que pretende detei*ninarlo; esta cualidad aparece en
irltico: <<iFrabia más en Vereker de lo que aparccla a la Vista»»4, o la permanente oposición de los marcos referenciales, mediante los
lo que el oltico sólo es capaz de responder: <<Cuando yo señalé q,rá el6ltico qui*la traducir el sentido de la ficción a la realidad
que era para aparecer a la vista para lo que la págna escrita pate- discursiva de características determinadas. Esta oposición permite
cía haber sido expresamente creada, él me acusó de ser despectivo reconocer que.sólo en la renuncia a los módulos aPoftados_ e-xiste
porque habla sido burlado»> 2r.
la posibilidad de representafse aquello que ha sido pretendido en
Pues enconrar formulado el sentido en las mismas páginas el sentido de la ficción.
impresas, constituye el presupuesto del crltico que nunca abando-
na en toda Ia narración; presupuesto de un crltico que actúa con si el sentido de los textos de ficción posee la caracterlstica
la mayor acribia filológica. Pot tanto, ve sólo espacios vaclos de la imagen, entonces necesariamente debe producirse - otra re-
lación entrl texto y lector que la que ehsaya crear el crltico me-
te lbid., pág. 289. diante sus actos reáuctivos.-Su actividad gueda caracteúzada por
A \bid., pág.287. la escisión suleto-objeto, de vigencia en t;do reconocimielto- q' .
2t Ib:id. ..,
tipo discursi"á. ''pt ,"rtido es ell objeto sobre cuya realidad dada

-26- _27
-
sino-más
se orienta el sujeto, con el fin de determinar el'objeto; esta de- i to no puede ser suprimido por medio de la explicación'
El efecto se produce por medlo de
terminación p,réde quedar asegurada con la relación a un marco i bien hace que ésta fracase.
;i;;;il./ L; ;rn¡* g*.á que se adquiere asl sobresale J i;;trt nilá.- á.r [;; ." t'*to; i" explica'i":-'.-T:^,:l
con'trario,' refiere el texto a "l
lo dado en el marco reterenclal
porque lardeterminación indagada no sólo queda purificada de
relieve' 1o que nace
ias ír,rellas de la subietividad, sino que también ha supetado al ;; ;; consecuencia, i' '''u'on de la oposición
nivela, sustrayendo
entre efec.to \
mismo suieto. Esta independencia del sujeto configura entonces ;;;i;.,,;" ¿" fi""iár,.\, in- '
el criterio de verdad buscado. Pero aparece la cuestión de lo que ha sobrevüdo l' función del crltico en cuanto
"-.-rU.".iOn
todavía pueda significar para el suieto esta 'determinación del ietpt.,. del sentido oculto del texto de ficción'\
sentido. Si el sentido tiene la cuaüdad de la imagen, entonces
el sujeto nunca puede desaparecer en una relación de este tipo, prns¡strNclA DE LA NoRMA c¡"{srcl
como sucede por definición en el modo de conocimiento discur' 2. Ll
DE INTERPRETEC¡óU
sivo. Se hacen así asenciales los siguientes puntos de vista: si la
imagen despierta el sentido que no ha sido formulado en las pági- La reducción de textos de carácter fictivo a un significado
nas impresas del texto, entonces se muesEa la imagen como discursivo, al menos desde la irrupción del arte moderno'
cabe
prodrrcio que se desprende del compleio de signos, propio del
texto, y de los actos de comprensión del lector. De esta corre-
,.i .uiot.tizada como una fase iistórica de la interptetación'
Esta conciencia, con mayor o menor intensidad' también
co-
lación ya no puede distanciarse el lectot. Más bien se funde con propias
el texto, en una misma situación, mediante la actividad o la
*in a penetrr, .r,
"1
ámbito de las interpretacion€s
^hoy
á.-i"kátla de la literatura. Leinas como Against lflterpre',-
que aquel impulsa; el lector crea asl las condiciones que son atestiguan tanto en su uso
tiong o Vatidity in Intetpretationu
n""errriat para que el texto pueda rcaliz* su efecto. Si el lectot, ;;;;1." ."ri ,p.t"gético i',e los procesos de interptetación
no
por medio de los actos de comprensión que se le solicitan, pro-
pueden prorp.im yá sin .,tt' rtflei¿n'sobre los correspondientes
duce una situación del texto, entonces su relación con éste ya
no puede s¿r la de una escisión discursiva sujeto-objeto. El sen'
I"* ,.áu.,iuor. §in iog"t . equfvocos, Susanexégesis
Sontag ha atacado
de la ob¡a
.r, ," ..t"yo Againsi i;'terpreiation aquella
tido ya no es expücable, sino sólo experimentable como efecto. il ;il-;;d"io'rr.l..nt. intocable, q"'tt oculto:
proponla-como. ob-
Justamente James ha tematizado este hecho en su. nanación su V'l 1l'liTel '
por'Á.dio de l'a perspectiva de C,orvick. Después que ést9 ha ,";t";;.;;;b"i; en la obra insistente pero respetuoso;
significado
sobre
Lrilf" ¿" interpretación era
ixperimentado el ientido de la novela de Vereker, su vida se
tünifi*ao üteral erigla olro sig¡ificado' El moderno estilo de :

ha transfotmádo. Consecuentemente sólo sabe informar de este lu mpdida.que excava' destruye; rotura
!,
:

inierptetación e4cava e"


iambio insólito que ha acontecido en é1, pero no puede explicar "más allá del te*toí'pum d"'*brir un subtexto
que resulte
.l
ni comunicar el séntido mismo, según desea el crltico. Mrs. C,orvick E interpretar restau- '
vedadero... Comprendér es interpretar' -es
es también objeto de esta transformación; ella, después'de la encontrar su equivalente' Asl
rar el fenóm"oo .oo- initnción de
muerte de su marido, desarrolla una nueva producción literatia la
que decepciona al cdtico, en cuanto que ésta no es capaz de ;; ñ;tptetación no es, un como rr.rar,orla
li situado en
gesto.de la mente":,::t-,t:T:
.

;Ñ;;;rrn ,do, absoluto,


establecer los influjos que le permitan conclusiones sobre el sen' "rigan La inter-
¿oáirio int.*poi,l dt'1". cápacidades humanas'
tido oculto de la novela de Vereker 2. p.'"i".i¿r, debe set ,'*-tt' et'ul"da,Íittto de una concepción
'

fncluso si hubiera que mantener la opinión de que James *o"',


Listórica de la conciencia human^"
quizás ha sobreestimado la ttansformación efectuada por la üte-
ratura, de todos modos tal descripción exagerada y parubáhca New York'
sourec, Against lt'telPretdliot' anil otber
Essays'

sirve para perfilar los dos accesos diferenciables a los textos de "ilr*
1966.
ficción. EI sentido como efecto produce un impacto, y tal impac- ""i',ft
3.r}'ái',x;YÍ,íÍl?0,{,!{,!t!{^'t:"i^",}flá3::i,)?fJi'o,co''
i967' págs' L5'16'
trd la iilterpretación, SeixF,il;i'É;;*d"1,-
.a ;,,;.1 s;i[] ;. pág. io8. 25 Soxrlc, pág. 6 y s.

_29-
-28-
Parece como si el arte moderno comenzara a reaccionar en En este hecho se encierran dos implicaciones importantes'
contra de una interpretación que se entendla a sl como la desve' Primeramente, aquella de que el pop ufi, en cuanto una mani-
ladora del significado. A este heclo corresponde una consideración festación del arte moderno, ha hecho tema propio la itrteracción
que es obligada desde el romanticismo, y que mantiene que la con las actitudes presumibles del que contempla la obta de arte;
literatura y el arte tesponden a las normas de las teodas estéti' y esto quiere decir que en su negación explícita a reconocer un
cas, que los acompañan en mrlltiples variantes. Con ftecuencia, significado discursivo, transporta la mirada a su origen-, fundado
tales respuestas poseen un catácter ruinoso pata las teorlas' .i ir, ."p..tativas d.l obr.ru"dor, históricamente condicionadas'
Entre las direcciones modernas del arte, que se refieren a las La segonáa implicación afirma que siempre que una forma ar'
expectativas conv€rtidas en habituales en la considemción artls' tlstica- trabaia con efectos exagerados de confirmación, éstos
ticá, el pop art entra en el juego de manera inniejorable con la tienen que crmph un objetivo esratégico, pero ellos mismos
actividad interpretatiüa que se muestra interesada por el <<sen- no son ya un rcma. Ante todo, indican que lo que tan patente-
tido oculto» de la obra de arte. Susan.sontag fra indicado gue mente parecen querer confirmar, propiamente lo excluyen' De
eL pop ort debe ser entendido como una total negación a cualquier
esta forma en el pop art vale todavía la antigua máxima que ya
clase de interpretación: «La pintura abstracta es t¡n intento de formulara Sir ehiüi Sidney en su Delense of Poesia en e-l s1-
no tener contenido, en el sentido ordinario. Y como no hay glo xvr: <<... el Po.ta ,ro ifir nada»T. Si la afirmación de la
^
E*p..trtiru habitual se convierte en cierto modo en forma de la
contenido, no cabe interpretación. El arte Pop opera con medios
opuestos hacia un mismo resultado: utilizando un contenido tan obra artística, entonces obtenemos una idea de cómo debe esta-
estridente, coino "lo que es", termina también por ser ininter- blecerse la consolidación de las normas de intetpretación, cuya
pretable» * x. ¿Pero en qué sentido es el pop art intnterprctable? rectificación sólo puede hacerse efectiva una vez que el producto
Pretende obtener algo asl como una reproducción de los objetos ,iirtii.r, por rn.dio'de su adecuación al observador que pretende
y corresponder de este modo a las expectativas que odentan a la de inme,liato obtener un significado, confirma lo que ésta busca.
interpretació¡ que se halla interesada en desvelar el significado Negar mediante la afirmación es una estrategia de cJroque que:e
oculto. Pero a la vez el pop art hace tan Eansparente esta pre- u¡iiiza alll donde hay que eliminar una relación desproporcionada.
tensión, que declara ser tema propio el rechazo de la reproduc- La gran diferencia eotre el arte actual'y la norma de inter-
ción por medio del arte. Al exhibir el esperado efecto reptoductor pretación tradicional tiene una causa histórica, que ciertamrnte
del arte como una pieza de exposición, el pop art niega a la n- pur... olvidada en la actividad interpretativa dominante. Pues
terpretación aludida las posibilidades de los planteamientos nece- i, persistencia de una norma de interpretación. que busca en- la
sarios que se requieren para poder ffaducir una obta de arte en obr" d. arte su significado muesqF que ésta todavla es concebida
su significado. En este sentido, tematiza una plopiedad especffica como órgano de liverdad, Ia cual'logrará manifestarse alll. Asl es
del arter su oposición a deiarse absorbet en un significado dis- posible Ionseguir descubrir el motivo -histórico del que han sur-
cursivo. Consecuentemente el pop afi confkma a su intérprete lo gido lo, desa-rrollos contfapuestos del arte y su interpretación'
que éste principalmente parece büscar en el arte; sin embargo, Pues cuanto más comienza el arte a asumir un carácter parcial,
el apresuramiento de esta confirmación se hace con la intención tanto más universal se hace la pretensión explicativa de la inter-
de dejar con las manos vaclas al observador cuando éste insiste pretación que se le dedica. Con ello se suprime una cesura
en las normas de interpretación que han llegado a ser las habi- ilistórica y a la vez se alza el intetrogante sobte sus causas
ilales. Tal efecto confirmatorio posee carácter esmatégico: pre- detetminantes.
tende enconüar formas de contemplación ensayadas y, por tanto, <<Es sabido que Hegel consideraba que habla llegado el fin
áe caráctet reflexivo que el observador ha ido adquiriendo en a.t y-no d"r.oño.ido que .on tÚe afhmaba que el- arte
su encuefitro con,el arte.
"tt., ",
yr-* ptátr. ,., p.r"ibiJo .orno 1" gran manifestación propia de
* Tomado de. la traducción castellana de Javier GoNzÁr.BzPusyo, Cor III)'
tra la iiterpretación, Seix Barral, Barcelona, í967, pág.20. z Sir Philip Sro¡¡rt, Tbe Defetce olPoesie (The Prose Wo¡ks
Ibid.,' páe, ,10. ed. Albert Feuillerat, Cambridge, L962, pág. 29.

-30- -3L-
que se hizo patente
tación se ciérra incluso a la ruptura histórica'
la verdad. La obra de arte <omo guerla ScJ:e[ing- no em ya
el nediuru en el que el esplritu volvia a sí tnismo y en el que,
;i;';ü*ii,'.i.i¿a,'t'íP""'":1T"Jl,klifr1.tJ","'J;
conclencla
sión del arte de rePresentar una
sumetgido en la intuición, obtenla el saber sobre su propia -esen- como misión servirle'
-el heredada pot la i",ü;;;;"tó" lue tenía
cia... mundo cristiano sólo podrá integrar el arte en la fe aplicadas al arte par-
Se puede reconocer ;;;;;lli do"dt se.ven
más englobante. Las relaciones vitales que en la modernidad se significado de las
cial las normas .f¿ri.rJ'¿. inr"rpr.rr.ión. Ei
han heiho por completo abstractas son incapaces pot sl mismas por lo seneral' un carácter
obras modernas, así i,,a'g'do, ofiett-'
de fundar in la obra de arte una conciencia general gue se les rurr*lli;;;" putit^'p"tiaise en las múltiples
extremadam.rr" de"'
adecue. El arte no sólo ha retrocedido por detrás de otras fotmas q* uil"i llt'it" de Guta et teüor
de conciencia, con las que debe buscar coincidit. Segun su 9on'
;;;;;;i;;;' para
ob[g'd""i perspectiva de estas normas interpte'
4. Este carácter patcial es il;;;*"lt;;;l;=;;;;É-
tenido, se ha hecho también parcial»
propio de todas lds formas artlsticas de la modernidad, que en
;;;;".G i' **it.' tación, a :1i:'":
rePres
i'" -i,?l
conduce tener que calltt-
.

.u"nto se entienden como atte, siempre deben ser manifestación


ioiJ¿"a, iá qo. incuestionablemente Pues en- el
de la realidad eminente. La realidad eminente no puede presen'
car 1o moderno .",";-;;l;á*tno de decadencia'que
;;;;d nor-l'l"t'""á' por detrás de 1o va habta
tarse ya nunca de forma directa en el arte parcial, pues captarla
;;; dedicada al atte' '
reflejo- sig' sido alcanzado. La i,tltpttittiOn originariumente
figurativamente como reproducción, sea como
-sea
nificaúa devolverle al arte un carácter representativo del todo. t ¡á .iiiff"jo de su ,"'it"t"l pretensión ex^nlicatil'
l-lllili',"to
el dominiosobre el arte mismo' Ahora se exPllclta
\Por tanto, para poder cumpür todavla su actividad mediadora,{ "tiogrtt"
;;"*"tf*a que la forma tradicional de interpretación'
'-Pt:"
aunque sea como arte parcial, debe llevar consigo antiguas con- se oponga *i:;
de la autoco*pr.nriO., *odificada del arte' '
not".iorr., de la forr¡a en cuanto orden, equilibrio, reconciliat i en Presencra oer
nar sobre las normas que la orientan. Por tanto,
ción, concierto y estructura de las partes en torno a una unidad; intetpretarse a sl
pero a la vez debe desmentir permanentemente tales connotacio-
' arte actual, .r," nor*, más bien comienza a
destacar su condiciona-
misma que a interpretar el arte' Asl, al
nes de lá forma. Pues sin este desmentido se convettirla en la ;
al que le
miento, se nos *tr"* o" paradigma de irgerpretación
ilusión de la falsa totalidad, como lo intentan ahora de nuevo '
otientaciones artlsticas actuales de car{cter ideológico; sin la con-
ha llegado su fin.
se ocupa
notación de la fotma, la mediación serla imposiblÁ'\ «Debe ser, --- Esto sucede también cuando la interpretación.que
fija sui normati-
en descubrit .1 tig#i;;U oculto
otientaciones
eri una misrna realidad, forma y ruptura de esta forma, y median- explicativos' dominantes en
,te esta unidad debe hacer oscilar opuestamente ambos elementos ;t; 1o,;"tirrrá* de los sistEpas la obra
significativos. Cada uno de ambos combate a su contt4tio, y esto cada época, *yu u,ti¿t' !"'"t" ?ép'"'"t't"t -t^^t^'^t^:,1*
testlgos
tanto como
lo hace en su propio intetioi»»'. ;;ñiá r.*rot literarios ?"'ot' concebidos
de las situaciones socia'
del esplritu de una:;;;-'; 99*o reflejo
En esta estructura se manifiesta la conciencia de que el atte, etc'; se
Lr, á'.o*o expresión d" l"t neurosis de sus autores'
en cuanto representación del todo, se ha convertido en pasado. reducidos' €r aQU€:
Tanto más sotprende la persistencia de una norma de interpre' ;ú; t"ür¿"J ut ..iia.,n' de documentación'
que hay- enue tales textos
tación, que fue configurada según el ideal clásico del arte, y que lla magnitud qu" ,.Jt'"- tu Jift"nti'
de llesat a conocer en
ahora, ante un arte que se ha hecho patcial, curiosamente actúa vl, liirpf. dr**.nt'"ión: la posibilidad
h época' las situaciones sociales
sl, por su medio, '*to'' Pue'
como universal. ¿Acaso la'interpretación del arte pr€tende re- "i^;;;;;"1;
y las aptitudes de ,u eoza al texto literario
producir lo que éste ha abandonado, o esta norma de interpre' "at'á
*p"i¿'a comunicativa cuando" su
que no llegue a p;;;;
t'mbi¿n t"utt' de «hablar»
todá-
a Dieter É,Irrnrcn, «Kunst und Kunstphilosophie der Gegenwart época ha pasado; ;;;'
'o" qut ha convertido en
(Ueberlegungenmit Rücksicht auf Heecl)»,- en Immanente Aestbetik. vía cuando su <<mensale>> hace tiempo "
ttiu¡¿l'i<<La ciencia de
Ae¡tbetii¡bé'Reflexion (Poetik und Herméneniik U), ed. ¡ü0. Iset, Munich, historia y s,, origriii:t'd;;;";' U'ittr'I
t5.
la literatura, .oorri;"1i""'"; i;; á. t.ort, filosófico-estética,
1966, pás.
'"'ts';fbid., pág. 30.

*33-
fiE ffi

yugo del sistema, ra ruz6np'u" '-Tl1'li^'-"rl'álX


flí'rifJi;
oue sólo funciona con carácter restaurativo, ha visto hasta
el dla
y In cierto modo con la menor oposlclon'
:

il-h"y-;;., ror¿"*.ntal en el anáüsis semántico del tex¡g se eoiebll .n **,o''J'pái"


d::::::l§r[.T::r?ir"H"fi
ioooáado (exégesis, .Jt.."t el significado), en el sentido del necesrta t(
-"'; ya
tiriá"¿ del obieto y ésta n9
dominan' i '"'t'dio; taoto' paüdice el estlmulo
estado de los int"r"r", sociales correspondiefltemente relación con otras ,por
primeramente se drspo-
i"r, t.l ff potencial comunicativo de un texto literario no se i ffi;;; ""
ár-u ,ifn"or", Á"a**'la que
sisnifica dependencia
á.¡" ¿"4*ii de un paradigma que entendla la obra de arte como nían los .1...,,to'"'"il':;;;;"i{¡ttr"
;ó;;;ión de los valoÉs dominantes en una época' La dimen- pt'ít"f"tt-¿"i iiltl: *titoo con todos los
de los elementos mienttas que
;iá;;trg*¿iL" ¿a ,.** p"t*anecla disimuháa a causa del
;Ji,; ;l;;;"il;u-á¿ a'*to alll,dibuiado;
mirada ni la f.un'
l"*Agi?-, r, ,* 1o tanto, n'o apareclan ante la
objeto- de investiga'
i;,T;;.,,i*coi"^l';;¡"-'-':l.':::1[#Jr*3!f3i::
;ió" ;í.1 Joio del texto literario en cuanto áir"ri, mayor espado Parr
cada elemento
que el arte
ción. El ate parclal de la acrualidad nos ha mostrado
31'
mayor amPlitud»> clásicas de la forma:
y" to po.d. r., non.u concebido como la reptoducción lepresen' Simetrla describe aqul las connotaciones
-¿.
b ffi"ñ;]-Ái ti.emry' SimTl
i,,iu; esta totalidad, sino que una de sus funciones centrales eouilibrio, orden, ^it*o l:s'
a armontzar
iáori*. en desvelar, p.to q,rir¿ también en hacer balance de'los l,}#;"il;;;il;;io" q" culmina e1 Ia aspiración
simetrla es una estruc'
á¿IiC" q* fu.ron áI'"f..to de los valores dominantes en
cada
el arte no puede ser su reptesentación'
i;Jl"*.;;;, pi"'i""'i"te enconüados'
6;;r. Po, corrrigoiente, en el
á'.-;;;; q"; iq*t "rtilo d. interpretación desa*olladohubiera
rigfo *o hoy ,.t,i" como si pot to geüo Ia obra se
JJgi"¿.¿" , ,"fso de las repiesentaciones valorativas dominan-
,.i .rr. impresión es consecuente, en cuanto que aquella
interpretativa querla caPtar l, obJ1, entetamente €n el
norma
senüdo
á" ft"g.l, .o.o l, u"p"ti.ióo sensible de la idea»' Al ¡nenos tam-
ffi*-¡*á**5',"+,**ffi
ur,xrnrr;'En$i.'l'{:füi§ii:ffi F;l:.#:':,llTt'#
Ui¿" el arte *odirrro ha creado otro presupuesto de la inter- mcterizaciones se conl.¡
"qrf
o..tación.lEn luear de la comespondencia platónica, que concibe
í;;t;-;";; i7nir..t".ion de .'n signifiCado representativo' la ltr#r,r#ld#F[:]:i].1ffi
interacción ilel texto configura un privilegiado campo de obser- $tffi:fr']"-k'.:,,'"f[,rfr
i*to con la, norm-as socialés e históricas de su entorno -:- '

l,txr-,r$+x*,*i*r,r¿#'*'rfr*,:*¿,,ffi t*
.o.o .on aquellas de sus lectores potenciales'1
"i"iO*
lina 84)- posela un,mar:o^'iti,t¿T:'i'"Yii**.rr,Or un
es pues moiilelo

-#"Hli.,r:l"'',ia",.i;H:+il*:;-lli;i:,]:,fi
Si, a pesar de ello, el estilo interpretativo del-siglo xrx ha ;[*fi
oersisiido h"sta el presente, si igualmente el atte moderno en prin- ".ti.jffi
fi *[*:''ff :";[iqelt#ñt'.ii?""1::i##.];{il{,1ill'rlmi;:
iipio no podfa verificar ningún cambio fundamental en ello, en-
tonces deben ser decisivas para esta persistencia fazones asenta-
das profundamente en una nofma interpretativa hecha histotia.
l¡ül,;il:tl-ff ¡l*;¡.'*:*:*?,itJ"l'!r'i,i:r':l'i}""'iá#
-referencia
Una importante acerca de tales razones puede extfaefse
de una observación de Georg Simmel: «El grado inferior del im- tr[fii"l¡¡¡e*"l¡*,fi'¿+*L*'iq+;tltp'¡:";:+.,:g¡
los modelos tienen sus ItTl'a^T:-':"::";;-;" intenta establecer
(
pulso estético se expresa en la construcción de aquel sistema que
.itú" lot objetos .n un, imagen simétrica... si se sometlan al ::,$.r,i::{T.il:ijli#iri{{fiti',ffi ##:#:,t".T,É,T$
' ¡o'Di.t r Bneurn, Einlührang in die pragmatiscbe Textbeorie (UTB áI'iJ áti..piá;i¿Á, sin qué se hava agotao
106), este <(agotamiento»'
Munich, 1974, pág. 10.

-)5-
-34-
.-:.-. -ls.rffi
-.,--=w#
tura de sometimiento que perrnite lib¡arse deuda no confesada del Ne¿' Criticisn con la norma clásica de
de Ia presión de Io
desconocido, para dominar in ro
brado' §i Ia armonización se ¿"
Lri*,iro¿" ; i;,;; üru_ interptetación. Sin embargo, a la vez,Ia annonización gana aqul
, como inrento de poder : un valor propio, que no habla poseldo de esta forma mientras
"áir.Lt
tratar lo-extraño, con ello se destaca una razón importante, que , tenla que rept t.ni"r, en la cornp¡ensión artlstica clásica, tanto
era decisiva para la persistencia de Ia est¿tica la vetoiimilitud como la universalidad del significado oculto. De
crásica en ra inter-
pretación del arte. puesto que Ias
normas clásicas ;i;;;- o, esta forma el Nez¡ Criticisru entresacaba de esta ordenación las
*':"g.referencial qu. g"rrntüaba un arto nivel estructuras formales de la obra de arte y las conveftía a la vu
ac{vidad interpretativa, por ello.*rn*ri"ro"
i" r.gri¡J.¿', r.
ru Jg;;1;;*h" en tema; mientras que cuando se proponla eniuiciar el desarrollo
de su origen hiitórico.\,bimmel, por tanto, de la función indagado en el texto, el rechazo de la búsqueda de
T:j 4á
oucra cre que sime*la y construcción der
elimina toda
rirt.m, brátan ,,a, ui., significado estaba recopilada en el concepto resumen aproxi'
de una intención estiatégica y por..n en absoluto carácter -qué no suponla el simultáneo rechazo de la not-
mación extrinseca-
ontológico. El marco reflrencial"o parecla, p"i ¡Lir, t- ma de interpretación clásica. Por tanto, la estructuración concer-
prcscindible para la inlpr.eg$ón, "lá:i"o
po.r,o que en el perlodo tada de elementos dispares permaneció casi todas las
postclásico permitra emitir juicios
roii. un arre en er que er -,paru
variantes del Ne¿' Criticism- como un último valor de la obra
orden imparablemente comenzaba a desintegrarse. de arte, que como valor propio daba a conocer zu deficiente
interpretación que se enfoca
La norma de
rignilic"do, ,nt.
--'r! er parcial
e^r! vae
e¡ arte carácter relacional y a la vez nrostraba la crisis de esta acción
se transforma eD una estructu¡a"n.ldaáriurá.' interpretativa.
Acerca de esre hecho, el Neu Crii¡r¡r* En todo caso, esta situación tesulta enormemente reveladota."
ofrece un ejemplo
eno$nemente revelador. Marca un
nuevo comienzo a. Ir,lit:,_ El Ne¿' Criticism de tal manera ha acentuado modificadamente
ptetación en cuanto abandona una
mitad a.ciriur-de-il-r;;;, la observación cientlfico-literaria, que ya no dirige su mirada
c.ásica de interpretació.n: la ob;;"-;;es
objeto d;;;ü;;- hacia el significado representativo, sino hacia las funciones que
ción, en cuanro al significado q". Éuy qo.
desáur d. I*;i; , se desarrollan en la otra artlstica. En este cambio, se muestra
vigentes-én cada éooca. Tar forma
áá üJrqu.a, de significado ha acomodado a la actualidad; sin embargo, retrocede ffas este pro
sido Iiquidada por'et',,Ne; ¿;;;;;;:
ñiin,.r¿, se cen*a, por el ceso cuando intenta determinar el juego csmbinado de las fun-
conffario, en los elementos de Ia obra
de que para esta orienhción áe ¡ .n * juego combinado, ciones, con normas semejantes de interpretación a Ias que eran
-manera
Ia. importancia pieeminente er
L ;¿;;;;;;;;, válidas parala averiguación del significado representativo. Querer
Sin embargo, en el campo ¿. oiu.*r.iór, iil"ió";:i,*..
á.rrii"u. ¿. ú interpretar la función del arte con las mismas normas que hablan
,
abierro, se- abre paso. orra -vu, la
,qu?-ir;;;. sido desamolladas para desvelar,gl significado del arte, revelan
á" l-á ;r."ü";,;,i;'f,. en último término que se vuelve d perder lo que se habla ganado
interpretación. EI varor de Ia obra""lid.,
;-;ii. en Ia consonancia de
r

mediante el descubrimiento de su función. Pues una función no


sus elementos; esto es, en
qriLer tugri, ." d-;;dilI?;;. representa un significado, sino que efectúa algo.
ésros a*úan de Ia maneru m7, dispar,'y-L.nro
más üfíc,mente
se relacionan entre sl debido ,r,
" áátigü.¿"a.r;-rr"i";#,
resuha el valor estético de la obra,
bargo, se pueda indagar por la
,uffio
que al final, sin em_ Si la radicional norma de interpretación no sólo supera la
esffucturación de sus ruptura histórica, sino que también permanece activa alTi donde
partes. Consonancia, armónizaciOn, ";;;á; aparecen nuevas orientaciones de la interpretación, resulta enton'
ambivalencias' como objetivos
rt-igu.t ;;;;riá
a.'u-iritlipretacion, crarifican Ia
:: il; .ét qu. las causas mencionadas hasta 'aquí no son suficientes
para i*pli.rr esta Iarga pervivencia. Un ulterior motivo de Ia

rffi 5.,;iit?Hi;.,:,#ffi Wll,§ffi


persistencia de las toi.", de interpretación tradicionales se en-
iu.ntm en la configuración de la consistencia necesaria paru toda
comprensión. Extensos textos comó novelas y ePopeyas no se
hacen presentes con la misma intensidad en todas las partes de

-36- -37 -
la lectura. Esto les era tan conocido ya a los autores La f.aha de disponibilidad de toda la obra durante
el acto
del si- móvil se
glo xvur que en sus novelas discutlan recomendacion., de comprensión que se concreta como punto de visión-
,obn l,
estructuración de Ia lectura. significativo de
eilo es Ia met¿foia ;;;;;.;;" imp"lto esencial para la-configuración de Ia con-
de la..diligencia utilizada po, naaing", sistencia en la lectura he.t o que todavla habrá que discutir
;;;;.;;;;;i",
Scotts y.sus seguidores; Jstilizan d IÉctor como un -g¡ q"t aquí interesa es la evalua-\
en detalle'-. Sir, .-b".go,ito
recore el a veces fatigoso camino a través a. U norllrl
viajero que
ción de aquella necesidad de'interpretación que resulta ¡TP:::L
t'
Uo A me-
desde Ia persoectiva de un punto de visión en movimi.nil.
s. cindible pár" l" comprensión del texto como un contexto'l
entiende, por lo tanto, que en su recuerdo
l" u1"* did; A. qr" .l crltiio particular -pot el particular *:'iY:,,31"
"r*i. "lri"
blezca un contexto cuya *eübiüdad dep.;;;;-;"';ñrio"r¿r- sea- le r-esolt" menos disponible la epopeya completa de Mllton'
pro-
mino, de Ia atención prestada. En cualquie, ."ro, ,oJo
.i ,if.'oo tria *¿. obügada "p*r"i" la consistencia que los--ctlticoses. com-
está a su disposiciórt en todo .o*.otó. d;;;. lsto qrí"r" decir que la deficiente disponibilidad
- l-t'ilip
Hobsbaum ha catarogado recienremente r¿ crtica
hecha p""tr¿" i.di;; la interpolación.de baremos habituales de en-y
a Milton, durante las últimas- dé.r¡"r; en ¡eración ar parad.ise í"iir*i.n,o. que sobte todo " quien caracteriza es al *ltico'
Lost, y ha tratado de explicar l* di;"ú;"i'* l;;ü;;;rr, ffi;a;;;il-; i; ;.culiaridad de la obra' En el caso d9 ele
?ue.SparTe! 1lll, con el loncepto por él-acuñaa" ¿.i.,.ii*¡, -"nron..,a una elevada pretensión.de
h;;ii;i.t;. disponibilidad conduzca
de disponibiüdad»: i"r-.ii."r".i"r* rrruii"¡.r, la consistencia producida
uEi ciertamente un lugar común decir que cuanto mayor g** ,o coherencia ;-;;;t; de tales orientaciones' Este hecho'
sea de ma'
la obra, menores son las posibilidades d.'*lr.rá.ir.T:; iJi. todo, adquiere validez en el proceso de la lectura'
i", un lectot que
críticos tienen tendencia a remendar 1as fisuras,
;i;; ;;"- i.i" q* á1 ..?ti.o primeramente -sólo es
:i"
les- qu! pueden no_se! tales para otros lectoro, , ¿r*-.r. .in offo intenta comptender Ia obta como un contexto' en
duda, el resultado de las propir. ..ig;;;;;i
Jrrri." u""á""h tu6rt dela consistenci"-q* él produce' En relación a este hecho
"oalquiet
paradoja gue en ella se .rr"iirr"... U pi"Ul.ir;
rrl;-.J;"r" y el lector porl"n h misma competencia' Ello sólo se
Io,veo, es que para poder rerener l,
¿á.
"i-.tiri..
i"* ."tóricado en á1 *o*"oto en que el crltico reclama una
más que fragmentoJ independienr.r,"d;;l;i.ñ.'"".T
.l *ítico ha de h".L, ,ln validez normativa en favor de su estructura de comptensión'
p1 inlerprSgar,. sin- que importe curín privado y perso- Cuando esto es asl, entonces el crltico choca-en su
interpretación
::1"::^",
nal pueda ser el resultadg. Lq tentación, por porque el idéntico proceso
tanto, es transfetir 1r, objeciones del público lector,
este resultado.in toto a los lector.r, .*pr"rund"
ildi;r;;;;-* "*
á. U de la consistencia puede realizarse caáa vez
la mayoría de los casos por.l* dir.r.páil;a;;.;T;;;" "ontiguración
de manera diversa,,y la apelació¡¡'a lai orientaciones habituales
inevitablemente de tal prácedimi.nro. jño .Uri.* contenidos mrtiz'dot' Sy' se reacciona con indignación
,.ri *¿, .ieg*r.,"y
también más honesto, a-dmitir qu., ,uiqu"
una en su intención ;;i;t ;ü;;.;, el *ltico muestra entonces que
lo ha rcflexio-
su con-
la obra está en la realidad p"r' d;r;;;;1" fr"gro.r,rd"t..:;;. th* ,qu.[á, orientaciones habituales que dirigen
::,
, lo que yo he .llamado -.1 .on.Ipto d. jirp;;ilili#, d.l "rá"
fC";tó, de la consistencia' Puesto que el lector' como norma
mrsmo modo que ni siquiera el escritor mas ginial
tiene a su gJn"irl, también omite este paso, el tiítito deberla fundamentar
disposición Ia totalidad g. ,q .*p.ri.rJ., tampoco
escriror está en su totaridad a disposicián dei lector
Ia obra del
,a, io- i:l*i1l?:::'::'i:?J#;:i?fx:1"?I#::,:*'f
enrurcrar. Jl mvoca l
:Í:"r::
teresado»» $. para
estéticas sirven
il;; il t"tp*f," de que aqul tul;oiuot'
las
.normas debemos de I
fustificar actos de ;d;;¿l
Pues\no
olvidar: las normas clásicas de interpret;;id
tJ basaban en I

r"J.X; ff):[,flitXlNc Tom lones, xYrrr, I (Everyman's Library), ,el


manifestaba la totali-
j
!ülaltár scorr,'vlauerly (The Nelson classics), Edimburgo, presupuesto de que en la obra siempre se
la conso-
ou*i o}:Sir s.a., árá,-0". prr, ,r, .¿.io¡¿, ttp""ntátión necesitaba 'de I

A Tbeorv ol conmanication, Londres, 1970, pá-


*,J ||tlor.'oBsB^uM' s V. para ello el capítulo III, A, 3, págs' 192 y ss'

-38- -39-
nancia de las formas. Muy diferente es lo que sucede con Ia ces desaparece la competencia en la que la- interpretación
Í'atal.
configuración de la consistencia. Esta permanece vinculada a ;;;.b"il;tta, debidoi que intentaba imponer mejor' allectgr su signi-
i<('El crltlco -'i
las orientaciones habituales del lector. Por ello muchas obras de ficado, averiguado como el rnás correcto o el
ni hacer
--opina T. S. Eliot- no debe coaccionar' elucidar: el lector
tampoco I

la literatura moderna son tan ricas en fracturas de la consistencia,


y no siempre debido a gue hayan sido mal concebidas, sino porque juicios sobre lo que e§ ,r,";oi o n99t' 9"üé i
al. arte
tales fracturas dificultan la configuración de la consistencia nece- se formará él miimo su pÁpio ¡uicio' T' En referencia -
de la obra liteta-
saria para la comprensión, y asl hacen fracasar las orientaciones moderno, asl como a la historia ie la reclp"ión
habituales. Destacar estas insuficiencias mostrafla, pues, la inten- ria, tan llena de ui.irii,rá"., el lector yu t'b -puede recibi",leccio-
; ;;; *.Ji" ¿" la interpretación .acerca del sentido del texto
ción comunicativa de tales fracturas. Hechos de este tipo hacen
_i,i"r-erü, a. iodo, -o¿ás, no se da en-una forma libre de con-
comprensible la persistencia de las normas clásicas de interpreta-
un esclare- l'
ción. Pues éstas clammente facilitan con su uso no sólo el enjui- t.*';.-i-E; lii*". t rg"., táto tendrla pleno sentido
ciamiento de la obra, sino también la consonancia buscada en la .iái"rr,o'r..r.a d. 1o {r.'ptopiamente zucede en la lectura' Pues
y-es
configuración de la consistencia, a Íin de permitir que las múl- .r tái. ¿t" el lugar ." i q"" el texto alcanza su<<significado»
efecto'
tiples decisiones tomadas por el lector aparczcan como si hubie- ;id" q;.:"rro timbién es asl para aquellos cuyoque ya no nos
sen sido reguladas mediante las mismas normas. se añade va se ha convertido de tal manera en histórico'
que {a norma clásica de interpretación proporciona -Si un marco-1 Llr^* n inmediatamente o que sólo nos <(tocan)) en cuanto que
referencial que permite acceder a lo extraño, si no es que incluso el sentido que se constituye en la lectura nos permite-experimen-
iar on rrundo, q,re posiÉilita ver lo- que ya no existe' y
que
permite dominado, entonces se hacen enteramente patentes las
razones que han asegurado a esta norma aquella vigencia perma- *rorro, podaÁo, entender, aun cuando nos resulte extraño'
nente, y esto más allá de su origen histó¡ico. Una norma de in-
terpretación que parecla reglar igualrnente los actos de compren-
sión y las estrueuras de la obra artlstica, y que ofrecla criierios i

mensores para lo que todavla no había sido experimentado, debía


aparecer como un hecho natural. )
1
Si durante largo tiempo la interpretación se había marcado
- tarca
la -de
de averiguar el significado un texto literario, esto
presupone que el texto no formula su significado.
¿Cómo se
ll'ega, pues, a la experiencia del significado dJ un te*to, iecho qre tk
es sup-uesto como algo tan obvio por la noffna de interiiretación
aqul discutida, que además cre. qo. aquél sólo puede ser cap-
tado mediante su explicación disiursiva¡ fl pro-..ro, .r, .ufo
transcurso aparece este significado, está, por tanto, situado con
anterioridad a todos estos esfuerzos. En ionsecuencia, debe ser
de interés preeminente la constitución del sentido, y no un sen-
tido determinado, averiguado por medio de la interpretación.
Si se resalta este hecho, errtonces la interpretación no poede ya
quedar ¡educida a decir a sus lector.r *,íl sea er contenido iel
sentido- del texro; más bien debe hacer objeto de su atención
Ia condición de tra constitución del mismo sentido. cesa asl de
n aoerbacks)' Londres' 1960
explicar una obra, y en su lugar descubre la condición de su '¡. E¡.rot, The Saued Vood (Ünwersity Paperbacks)'
S.
h'-Etiá' ie T"lft1"'#
en el ensavo'
fosi_
ble efecto. Cuando aclara el potencial efectivo de un texto, .ritorr- Íezli,iZl-i1.'ül-;ú"J.*.ffi;;
p.r'tá8i 'n"ent¡'n
),1n. criticr.

-40- -4L-
B) REFLEXIONES PROVISIONALES
PARA TINA TEORÍA ESTETICA
DEL EFECTO

1. L¡, psRspscrrv¿ oRTENTADA DEL LEcroR


Y LAS OBJECIONES TRADICIONALES

La interpretación comienza a descubrir hoy su ptopia histotia,


y esto signiÍica no sólo la validez limitada de sus normas cofres-
iondi.ntlt, sino también aquellos factotes qu: no Pyedel adqui'
ii, *rig"naá bajo el dominio-de las normas tradicionales. Sin duda
qrr" u-qot le cárresponde su sitio al lector, Y por ello mismo. a
ü".1 á q,.rien propiamente se dirige el texto'rMientras -se hablaba
¿i ta intenció; d;l autor, del significado del'texto en la perspec-
tiva de la época, o en la consideración psicoanalltica histótica y
de cualquier tipo, o se hablaba de las leyes que configuraban-su,
estructufa, sólo raramente se pensaba que todo ello únicamente
tenla senúdo si el texto era leld{/Cierto que esto se daba pro-
embatgo, al mismo tieqrPo,
-.ooo"..o,como sobreentendido; sin
piamente
exuaotdinariamente poco de lo que se guerla decir
con este hec¡o de darlo pot sobrientendido.lEn todo caso, el que
el texto sea leldo es un pfesupuesto neec§ario de los Procesos

que siempre es previo ¡-i"r[,áal áe cualquier activjdad particu-


Slatoff, en su libro
'Vitb i

Respect *
tri'a" i*."pr.,r.iorrJ §lalter
to Readers, nos recuerda de nuevo: <<Uno se siente uri poco
idiota al tenef gue empezú por que las obras.literarias
-put,insistir en
existen, .n p".i" ni.nor, t.t leldas, en Qu9 de hecho las
"l
leemos y .i q,r. merece 6 pena pensar sobre lo que ocu$e
cuando ío hr..*or. Díchas de-forma tan simple, estas afirmacio-
nes patecen demasiado obvias como Para que merezca la pela
q,r. io, lectores y la lectura, de hecho, existen; incluso aquellos

-4,3-
excludivamente en una
que han insistido en la autonomla de las obras y en la irtelevan' deración de la obra'no debe concentrarse
réducir la obra de
cia de la respuesta de los lectotes, leen übrps y responden a u otra posición. Air# ñ;ti;jig"irit"t' texto o en su caso a la
ellos...'Resulia tal vez igualmente obvia la observación de qt's atte ala técnica d" h ;;;il;o""aa
anular gradualmente el acon-
las obras literarias son importantes y que metecen sef estudiadas psicología del lector, y
'liio""oente Con ello no se trata de
esencialmente porque pueden ser leídas y pueden suscitat res- tecimiento que se ,'^n^t*^ Jt lotrtttoplar'
análisis de componentes,
Duestas en los sefes humanos»
t. d;c;;'; il.*i¿r¿-l*rtstica¿"'deesunsiempre 1o que domina' en-
' I E. el proceso de ser lelda, acontece para toda obra literaria la' ;;;fu;;;;d;,
ffid;;;;a; "h;;;;'i de la ábra artrstica' La obta
i'i;;;;i';;,i
interacción central entre su estructula y su receptor' Por esta contemplarlos aislados
causa, la teorla fenomenológica del arte ha llamado la atención surge en sus elementos-constituyenfef' Y
en el iaso de que la
unos de otros carece;; tób [piá¡rtt"t
,

con especial énfasis en que ia consideración de una obra literaria iotr"tponüera exactamente con
oo rátá dene gue atehdár al dato de la forma del texto, sino, en relación entre texto y lector st
enme.tTi:9t y teceptor' Ello
la misma medida, a los actos de su comprensióñ'JAsl, Ingardea el modelo teórico d" iu info'*ación
definido en clranto a su
contrapone a la construcción de esÚatos en la obra literaria, la i"ñ;; "" iááigt "omún' claramente la comunicación' porque en
*rn.rá de su concreción. El tarro como tal sólo ofrece <<distintas contenido, que asegurase al'teceptor
perspectivas esquematizadas» 2 mediante las que puede destacarse tal hecho 1,dir".tiit*; l;;;;nicación discurre en el sentido
ob¡"to de la ábra, mienras que el hecho de propiamente desta'
jDe todo esto se '
,;üd"l .",""i "r'".9¡;;''enE; LT:'-""'*':J:I ffi: if"ff:;
cuyo ffanscut:l:::"::i"
"1
carlo se convierte en un acto de concreción. tiene lugar una interacción, ::"";'
el sentido del texto ;;;; lo áonstituye' En vez de la preexis-
puede concluir: la obra literaria posee dos polos que pueden de' en su contenido' éste sólo surge
nominatse, el polo artlstico y el polo estético; el artlstico degoile tencia de un código,-Jeit'tit'"¿o
cuyo.transcurso coincide la
el texto creadó por el autor, y el estético la concreción rcalizada en este proceso de constitución' en
por el lector. De tal polagidad se sigue que la obra literaria no es recepción d.l -"*"iJ';;;; ;;"tido á' la obra' si se concede
las condiciones elementales
estéticamente idénticá ni'con el texto ni con su conüeción. Pues que esto es asl, t" i*" t"p"n:r gue
en las estructuras del texto'
la obra es más que el texto, puesto que sólo cobra su vida en la de esta clase de it'"LttiO" te fund-an
Aunqud son estructuras del
concreción y, po; su parte, étt" no ie halla totalmente libre de Éstas son ¿" nrrrrriJJr-p*i."1*.
las aptitudes'qu. l. introduce el lector, aun cuando tales aptitudes texto, no cumplen en el texto' sino sólo cuando afectan
'o-tt*tiOn en los textos de ficción
sean activadas .según los condicionantes del texto. Alll, pues, don- al lector. Casi todJ;;;;;;; factible del lenguaie y
de el texto y el lector convefgen, ése es el lugar de la obra litera- muestra este doble ,"'pttto' a la yF!
es
.estfuctura
guía la reacción e impide su
ria y tiene un carácter virtual gue no puede ser reducido ni a la estructura afectiva. ü' ,-pt;t; u"tf,d
realidud del texto ni a las aptitudes definitorias del lector. \ - inconcteción, .r t' ál tu*plimiento de lo que
] De .rta virtualidad de la obta artlstica brota su dinámica, que l
* "'J*á*"itttiuo
estaba preestructur;i;;;iitt*afe
del texto' Una descripción
dar
, * u., establece la condición del efecto producido la obta. ¡ ¡
por
de la interac.ió" ;;;ü átitl ¿oble aspecto prometecomo
Consecuentemente, sólo mediante la acción constitutiva de una del texto' así
a conocerulgo ,ob'l- tu-"'it"tut'
del
-efecto
conciencia que lo recibe el texto llega a su realidad, de manera ltttot' un sencillo ejemplo
sobre Ia .r,*.,or,'iti'";;-;;;d"i de cual-
puede explicarlo'.il;il;o' l' ton't'ucción
que la obra artística es el proceso de constituirse el texto en la rítmica
conciencia del lector. siempre con fac'
quier segmento trngülstico, tenemo' q''"- ""u'
Cuando el lugar virtual de la obta transforma al texto y al analizamos esta construc-
totes no psicológicás' Pero si nosotros de la"manera más
lector en los polos de una relación, entonces ésta gana interés o'iÁttdo'
ción rltmica ¿.f ft"'r"'¡"^ffi';l-g; enton'
pLiT, Para que no desaparezca del punto de mim, la consi- funcional correspondiente'
Si{- variada, a producir ina'reacción
1 §(alter J. Slrrorr, 'Vitb Respect to Reailers. Dimensions ol Literary ces, mediante este ;ffid;, ;-;*
o: tntiottt^ enteramente ob'
Response, Ithaca, 1970, pág. 3.
ietivos, ,.prodo.i*1ffiil;
la reacción estética' Es
estédca reproducida de
2 Y. Roman Iuceaorñ, Das literarische Kunstuerk, Tübingen 196ú, pá- esta
ginas 294 y ss. totalmente .uid.niJ q*"lu- ""ttiá"
";tg"t-át

-44- -45-
la antigua cuestión
encasillamientos' De todo ello se
sigue .que
forma será una reacción totalmente impersonal, esto es, no nace
de una sola persona y no refleja en su concreción total un proceso sobre lo que significa'";;;tt" ¿t"n'' esta novela' debe
"t"tl
á" ;;é, le suceie al lector cuando'
me-
psicológico individual; pero esto sólo significa ventajas. Esta cir- ser suplida po, l"*"'tiil
cunstancia nos ayuda a constatar la esencia de la reacción estética ;iü;;;;
diante la lectura, d, dt ficción' Asl cobrarla:::l:
ésta es proPla-
en su forma pura, sin mezcla de todos los proceso ocasionales, con nrat i, .""ott'ta del acontecimiento;
a la denotación
los que se entreverá en las psicologfas individuales» 3. mente un suceso, q;;;;;tá" qotdtt-teferido
"g"li"rJ;
hecho supuesto' Pero asl
Por esta ruzítt, una descripción de la interacción entre texto y de datos emplricos .'i;J;;;i;'.t; del hismo significa-
lector debe ser rcferida primariamente'a los procesos constitutivos¡ se cambia el carácter,;;;,1; valoraciónel efecto que es capaz
en donde el texto se experimenta en Ia lectura. Tal experiencia es Jo. ili;i" ¿" riáti¿n existe mediante.
habría que concebir el
siempre previa a todo significado atribuido a las obras literarias;. de desencadenar en il;';-;**t experimentado' v
puesto que aquél se fundamenta en éstas. El hecho de descifrar el ]i,Jftffi;;ti*."" 'i;!"u** producto
del efecto
del efecto reelabo-
significado supone despertar la conciencia de los actos de los que esto, en último te'-ñt]"tü'íii"á "r. a la obra
brotan nuestros juicios sobre el al.te y cuyo descubrimiento radica rado; pero no como nt"t'tabitcid' con respecto
"""'rát? esta obra concreta'
en su experiencia. literaria y que se manifestatla en
otra urea:
Caracteriza la naturaleza del efecto estético el rasgo de que Con ," le plantea también a la interoretación
éste no se deja fijar en Io existente. Más aún, quizás el uso lin- "tto tot potenciales.de u

en vez de descifrar "ffi",ü;;1"¡"-..ptit,,qt-re la actuaüzación


d"do
güístico de lo <<estético»> expresa una vacilación del habla.discursi- sentido de los q* dljo;;- "n 1t*t9' proceso de comu-
va; hay que considerarlo más como la descripción de un espacio }offi";-l"* il r"lti*i' se efectúa como un
-áttlti¡ir'
Ciertamente es exacto afirmar
vacío en el habla distintiva que como una caracterlstica determina- nicación que hay q" el notl¡'
n ..t'air..rr"i. fi.ai;;;;;t
da. Josef Kónig escribía acerca de esta cuestión: <<Ciertamente... rcalizaplenamente
-parcialmente-ac-tuali'
las expresiones 'tener un efecto bello' y 'esto tiene un efecto cial de sentido, ,i."';;;;" Jio p""¿t
ser
bello'no s-qn expresíones que no expresen nada. Pero acerca de zado. Pero pr..i,,*tlil ;;; itt'"tt tanto má' necesario eI
lo que significan, ciertamente sólo asl se Petciben
diferencia de oftas expresiones análisis del sentido en cuanto acontecimiento;
significativas- vale que lo que -asignifican no es nada más qae lo los presupuerro, q,"-"oiaitionan Ia constitudión del sentido' De
también las coloraciones del
significado por su medio; y asl resulta que sólo es algo..cuando no la misma manera n*,;;;;;;'
es nada más que lo significado mediante estas expresiones»> a. sentido constituido ;;; t"¿t'"t individual' igualme-nie elquemis'
se
Ciertamente, al efecto estético se le sustrae esta particularidad comunicables
mo acto d" .on.titof,án po'"t t^'ptt"dsticas del
cuando comienza a contabilizarse lo significado por su medio en
hallan a la base d.:;á;';; ¿t rii *"ruaciones individuales
relaeión a los significados que se conocen; pues significa.aquello intersubjetiva' Una
texto y, po, .orrrig',i"L, 'on d"' naturaleza
que por su medio cobra realidad, y de esta manera es lo no-idén-
ori"oüi"i tig"nt'J" crela que tenla que decir al
interpretación t1x1.-for
tico se Ie aÚibuyen permanentemente caracterlsticas: se desea significado
referirlo a algo que se pueda comprender. Cuando esto sucede, se lector lo que éste debla reconocer como {el
tu'átt"' d" del texto estaba
extingue el efecto, pues es efecto sólo mientras lo significado por tanto, para aquéIla, "o"tttitiento
"i
tan oscurcci¿o .o*o".,".",.p.ri*.i"-áel
lector, 9l:, embargo'
.til
su medio no se fundamente en nada más que en este efecto, (ue esta calidad de aconteci-
en primer término sólo puede ser clasificado como la negativa a había sido dinamizada precisamente-por
de si se consideta
ser encasillado o como el hecho de amancar al receptor de sus miento. Sin embargo]*tái¿ttii" independienrc al' signifi'
oritntaáa
o no digna de ser criticada una interpretació"
.rJo, ,,irg. t, *.rtii"
de si no * *-'t-':lffOrTit'n
. , L, S. IV-ycorsrr, _«Das psychologische problem der Kunst». en Aes_
t?-e!qcbe. Ertabrung und riterarischen Lernen, tintos, cuya separación estricta es acons( Hfti.*:;
ed. §0ilhelm Dehn, Frankfuri,
esto es' su legitimación' Por
1974, págs.148 y ss, indagado adquiere ti' trg"iii*roid"d' tuera
,_,,,.1;/,**.Sg¡¡ré,,XDie,ñarur_ der jisthetischen Wirkung»>, en .Vesen und
el hecho de ser ..i;fi-;; marco de referencia situado
wt.trchkert des lvtenscb.en. Festschrilt lür Heluuth Fleisner,.d. Klars del texto'
Zieglsr,Gdttingen, 1957, pág. 3ZL. ' del texto, entonceseste significado' en cuanto resultado

-46- -47-
drse en tema, pero que al menos se destaca como
probl€P"' 'Qo
propiamente ya no puede ser de caráctü estético. Pues es definido hay qY! pensar.u4a reelaboración
esto se quiere preguntar: ¿cómo
según unas catacterlsticas, esto es, posee un caráctet discursivo. pii"ri"r?.f.f""tJ estéticó y qué posibles.conclusio'es, s€ siguen
-ori.rrt"da
Por el. contrario, el acontecimiento del texto en relación a sus áe eilo? cuando l" irri.rpr.i""iór, al significado ha tra-
resultados encarna más bien un punto fontal del cual éstos brotan. tado ambos procesos at la constitución y. el ,ae.Ja r9;ta{-
Cierto que este acontecimiento hnaliza en un sentido constitui- -tt
ración del sintide- como si no precisaran de clarittcactÓn'
Ia
do, Este, primeramente, posee carácter estético, puesto que se para-averiguar el
reoresentación de su fi"Ji¿.¿ era djetermin ante
significa a sl misrno; pues por su medio se alumbra en el mundo porque se le definía según
,ñil; ¿J rexto; obierivo
"b,*1". La historia de la interpretación muestra que
algo que antes no existla. Consecuentemente, sólo puede manifes' ,ñr, ."rr.r.rlsticas.
tarse como efecto que se legitima no ante una teferencia existente; ;i ;;" de referencia necesario era frecuentemente el de una
su reconocimiento ep el resultado de la experiencia que causa en ;bÑ;átd Jñ;J;; d. *tn"*.q"" la perspicacia v el éxito de
cuva no tttt'{:l1
el lector. Concedamos que este carácter estético del sentido es i; il;;;;.iá" n"uiá, urotado d" "t' otig""' por
extraordinariamente lábil y que amenaza constantemente d inver' ción pártenecla a los obietivos explicitados esta actlvldao
tirse en una deterrninación según unas caracterlsticas de lndole interpretativa.
discursiva. Sin embargo, el sentido sólo comienza a perder su
carácter estético y a asumir uno de tipo discursivo si se ptegunta
por su significado. En este instante cesa de significarse a sl mismo Esta constatación es, por tanto, nece§aria' .p:tqy"
una,teoría
y con ello cesa también de ser efecto estético . A la vez que se da a se ve sometida al reproche oer
orientada a la lectura, de antemano
conocer la ptopiedad del concepto de sentido del texto de ficción;
subjetivismo incontrálado. Recientemente, Hobsbaum ha fotmu-
es modificar una expresión de Kant- de naturaleza anfi- ñ;;;;*"ri.i¿n d" manera exffemadamente concisa: <<En gene-
-para tan pronto posee el sentido estético como el carácter
bológica: difieren en el grado de
;;i;;.á. áecirse e"" il;-i""rlas del arte o lo que es
discursivo. ;;ñláJáu.-urr¡uuy.n a la respuesta.del receptor.
Esta fiivetsión está también condicionada mediante la estruc- iolir*o, difieren * ái etu¿o de objetividad que conceden.a la
tura de este concepto de sentido. Pues el sentido, en cuanto efecto '
obra de arte. De áá¿t lu gamí de las 'teorlas va desde el
estético, no puede petsistir en este estado; sólo la experiencia a
"ti.
t"¡ñ,i"it.", qo. *riá.o quti'd'. persona recrea la obra de
qu9 cree haber
la que impulsa, desartollada en la lectura, muestra qüe causa algo una manera p"tto"ui-y privaiu, al absolutismo' i

la que deberla adecuarse toda


de lo que no se puede afitmar que sea ineludiblemente de natura' descubierto ,rrr. foráJ
5. "ii¿"á"t'a li
leza estétióa. Se deseada captar la o<periencia irirpulsada por el obra de arte»> :!

Por consiguiente,'una objeción,¡pntral contra la


teorla estética
texto, lo que obligadamente conduce a una reelaboración que se sub-
il,

del efecto afirma qr'"Ii"á".gu'Éi ,.:<ro a la arbitrariedad


lleva a cabo sobre las orientaciones que tienen validez para el lec-
tor. Con ello se explicita.el vértice de este concepto de sentido, a jedva de lu .o*pr.ririor,, p,r.tá qu.e la *llt*PlÍ,,tn",:l:pr"io
51n embar-
través del cual las estrategias de interpretación se particulatizan á" ro u"tudizaciónY, Por tanto, le niega su identidad'
a.tááíooi qt" tr textó' en cuanto materializaciln
unas de otras. Una interpretación orientada al significado difumina ;;,;;ñJ.
esta diferencia; no percibe, por tanto, la particular relación de de un <<ideal estáná;;;r, i,.i"ye una serie de decisiones previas'
de antemano'
que un efecto estético se propague en producciones extraestéticas. *yo c"tá.t.r inequlvoco no parece estar asequrado la idealidad del
Incluso, aunque * .tr""i.tá á"
de
Se sitúa siempre más allá de este vértice y entiende el sentido "o"'do ^'"'íu
como expresión de los qalorcs colectivos reconocidos. Un análisis estándar .oy, it' debe losrarse la obra artls'
en
"n.rrrr"J¿;;bf acerca de la inter-
del gfecto ep,.t§tig.q s-e sitúa más acá de este vértice: sobre rodo tica, todavla, .or, .rio, i" ;i'"btr' áitm á¿u
porgu.q ¡flo Ia explicación del próceso de constirución hace reco- ptetación ud..,rrdu,fá;;.;;" ¡ti lector, pata el que esta ideaüdad
ng_cí!_fé
Ja particdaridad de aquel sentido que es reivindicado para I,andres, 1970' pa'
cosas tan diversas; pero también porque tal anrílisis, ante todo, t phtltp Honsneuu, i Throry ol Coirtmurication,
gina xrrr.
ctéa los presupüestos para un hecho que alll ya no puede conver-

-49-
-48-
de armonía prees-
dad- de oüo modo que no sea como forma
tiene que ser una magnitud objetiva. -Soblt todo, ¿quién {eva.a tablecida.
.rUo ,áa^ estas decisíon". ,..r." de la idealidad del estándar,
la --E;-;i caso de que los elementos de indeterminación
se mues-
obietividad de su materializaciín y la justeza de la comp-rensión? que sitúan en actividad
ffen como .ondicione" á" **"ni"tción' el
f .rt", aun cuando la respuesta dijera: naturalmente, eltodas
crltico;
una intetacción, en ü;;tt"lit;-p'á¿É ser experimentado'
,it," .t *r. todo un L.tori*yo iuicio, aun considerando las
texto, todavía esto
"üí'"tti* calificar esta exDeriencia de pdva'
"o sólotene lugar cuando
decisiones previas, propias de su orientación, só.19 se.log"a.median' tizadoru.Más bien t";[tffi;ti"'J*ry1
te la lectura. Pero si'los iuicios con. pretensión de objetividad penetra en la econoi; ;P"l*tlfl gtl lector particular' Pero
nacen de una base tan oscura como la que encarna la lectura,
en-
ello es totalmente c;;d y evidencia gue la privatización de
*..t io pued" equipararse el reprocñe de su§etivismo.Jln' los textos, en á.i" l¡ki'á" ¿ tt*t noi impulsa en el
zado conga la teorla áel efecto est¿tico- con la privatización ;;;; ";n"ii"n'naiul [rJ" o". lugar que.
del aquel que se habla sos-
texto. Por el conüário, porque todos los actos de comprensión se convierte en re-
és.,' de ü;;d"; lffi-J""¿. la expedencia ástética
denen lugar a traués i.-.sta privatización recriminada, elaboración Práctica.
acuciante manera, se muesffa cÓmo necesitada de explicación'
Concedamos, sin más, que tales actos de comprensión
son
subietivismo y obieti-
guiaáo" por las árr*.,orm d.l te*to, pero qle no e1t{n totalmente Si el interés en la contraposición entre
porque éstos sólo
Ioni.oUáo, por ellas. Aquí se olfatea la arbitrariedad. Sin embar' vidad tiend" d.rfiiorir-ffiorr*r.s hec.hos,-
" alternativa'
;;;;".;';ip"tto iolt-¿o dt un' disvunciónse tata aqul es entonces
go, se debe considerar que los textos de ficción proyectan sus de un
lUi.iot, no reproducen los obietos-existentes' Esto también es asl tig", l, ,otp.Jtu L q"t d" lo'que de 1o
de los ""1i,
problema aparente, ;;;d""iá; P*. el iealismo
conceptual
a11í donde los- textos son concebidos como representación que
estético: <<La teorla L,¿'it" "' i- inttoto
vano de definir 1o
estándares ideales; pues la idealidad en cuanto valores buscados propi:1f:t^^:::::1ttl:
implica precisamentl el que éstos no esÉn dados' Consecuente' p".¿" t.t á.rirriJá,-át ¿"ttt*i"ar las
".
v-t,iti.i"o,.s de aquello que no tiene propie*dtt:tt-::11T -
*Jrrr", la obietividad proyectada por los textos de- ficción no.Posee 'rrrfiaiao,"t, de concebir un concepto cerrado- de arte cuanclo su
,qo"[á determinacióri universal que coffesponde a los . obietos ó' ciertamente
,."1.r; tienen enjremezclados elementos de indetetminación' Pero ñ;. oro ,.uel" y exige 'o "pettor"" Esta visión Tendencialmente
;;;*i"; tJa h ;;át de ia interpretación'
éstos no representan una carencia, sino encarnan condicionl 3le'
una participa- la interpretación es de carácter objetivista, yapertura ,t-":::-t^":1ti::lt'
mentales dá comunicación del texto, que posibilitan de Ia obra
J"rrr, Áediante sus actos de detetmfullcíón'la üteraria es buena
.i¿r, d.l lector en la producción de la-intención del texto..Ifltima- artlstica. Si, pot .;"*lio, decimos qu€ una
obra
que posee
mente aqul se ,poyr 1" capacidad de ser experimentado ;ffi;;'qr. i"-;;p;riencia .,.rt.n, que sucede frecuentemen-
.i ,.f.riáo estíndar ideai y que ha sido postulada' 9n oranto si nos vemos
¡sr-, ¡saliz.a-o, *rot.ts un juicio de valor' Peroa criterios que
objetivista. sólo el hecho de que
cualidad del texto, por una teorla enbnces. acudimos
.ri, i¿""ti¿ad deba ser resaltada o más bien indagada mediante "iuJráát "-Lrnd"*.n'"rlo,
propiamente no ,on-J. iui'iÁ" u^lo'^tiva' sino que designan
la interpretación, muestra que no está dada en la evidencia inme' particuladdades de i,;;;;;-" oftttt a discusión' Es posible
con otras
diata. Ásl, los elementos de indeterminación de los textos abren que lleguemo, .ornp* toiavla tales particularidades
un cierto espectro de realización,'pefo e§to no significa arbitrarie- "
obras, ,i' pret"nde;fftñ9-"á' Áas
que.una ampliación de
las^diferencias puestas de
dad en Ia cámprensión, sino que conüeta la condición cen6al de nuestfo catáto*o.N; ;;;!i;;;".i"
aducidos' Describen so-
1a interacción entre el texto y el lector. Rechazat este hecho, adu- manifiesto, que se ;,"-;;;; lái ctitttiot
ciendo un osct¡lo subjetivismo, nos lleva a la pregunta de si una larnente presupuest;s-á. slntesis que se expresa en los iuicios
"n"
interpretación referida a la averiguación del estándar ideal puede
-;M*rt, Aesthetics» en P-bilosopby
representarse, en alguna manera, la comunicación entre texto y Vnrcz, «The RoIe of Theory in
Arts,.d:ñ""pii"ü;;"ül';Ñ;d Yotk' 1962'' pás' 52'
t99 !,*,,§d!§ siglifica la necesaria participación de esta ideali' Looks ¿r the

-50- -5L-
I

-;; nrogefan del mismo nivel del l;


de valot, pero gue no se puede fundar en su forma real a través ción, que en el caso de la estétic1 r,l

de caracterlsticas acusadas y de las diferencias de ahl derivadas. suieto, nivel que t" il i"ie valorativos' Pero los

Decir que una novela gusta porque tiene unas caracterlsticas rea-
"ü;"'i*
conceptos estéticos no
orientados según definicio-

listas, significa proveer a una determinación verificable'de una nes estrictas, puesto
'" "n*tnffan ¿".¿"ttrrollaisu capacidad
;;;;'""t
valotación subjetiva, valoración que en el mejor de los casos puede funcional, de manera t''"ndo se liberan de la tigidez
contar con un consenso. Aducir caractedsticas dadas, de tipo ob-
"li;;;;;;lo
del concepto. n"" q"[tt-á""it-!"t lot
conceptos estéticos deben
es abierto cuando las con-
jetivo, en favor de una preferencia determinada no hace todavla ser concePtos abiertos' «Un concepto
y coregibles, es decir'
obietivo al juicio'valorativo, sino que objetiva las preferencias diciones d. ,, aplicriir L"-.iÁ.'i'r¿ables
subjetivas del enjuiciador. Tal hechó muestra al descubierto las ,i prr.d. imaginarse o asegurarse una situación o un caso que
parte de extendet el uso
orientaciones que nos gulan. Éstas se dejan entender como expre- exiian algun tipo de d'ecisión por nuestra t
sión de normas interhalizadas del que enjuicia y no se convierten á;il;ü;" i^r^ ^aii" do', o de cerrar el concepto i1u-"::1t
frente al nuevo caso y su's nuevas
proPre'
por ello en juicios valorativos objetivos; sin embargo, hacen acce- ;;;;¿ pa* hr.er
sible a la intersubjetividad la insuprimiUe subjetividad de los jui- ;;.;;. pJtq* .1 .;;;;;"^t*i't"ntt'
abierto trasciende las caracterísdcas

;;l;"*; á. ,"f.r*i" transforma en discurso una


cios valorativos. Resulta enormemente reveladora de ello la gran
se muestra' pol una parte'
controversia acerca de Miiton enue C. S. Lewis y F. R. Learis. El ."rfiáJ ¿. 1o estético. Este üscurso u ae11¡-1-
punto decisivo de la confrontación lo ha formulado C. S. LEqris ;;;.;";á; de lo que conocemos Y' Por otra' en
como pura actlvl-
asf: <<No .es que él y yo veamos cosas diferentes cuando miramos ;t".id ¡;i *rr.o ,"f"t"ncial; ahl se manifiesta
al Par¿lso Perdid.o sino que él ve y no Ie gusta lo mismo que yo dad heurlstica.
estructura efectiva del
veo y me gusta» 7. De aqul se deduce que ambos juzgan como Una concentración del interés sobre la
objetivameote enistentes las caracterlsticas en que basan su valo- t*;;-ról" qo.dt-t* tida a la censura. de subietivitil^lll"
han descrito en su conocido
ración. En el acto de comprensión de la epopeya de Milton, por también a lo que §7h;;ü B""tátfty
es una
lo tanto, no se producen diferencias; es un proceso idéntico de ;;y;;;a'de uFalacia atectiva»: «La- Falacia afectiva
carácter intersubjetivo. Las diferencias sólo comienzan a aparecer .""?irtr*
-t*r:.i.-C.mienzael P;; y s" 'e'ultados (lo que e§ -y 19 3*
"ntre psicológicos
en un nivel en el que ao deberfan e<istir, si la clasificación que in-,*,u"¿o derivar de los §fectos
termina en el impre-
distingue entre subjetivo y obietivo fuera ¡elevante. ¿Cómo puede á;i-d;*" un esúná;; Je "rlti"" literariattv que.el mismo
significar, de pronto, cosas tan distintas un proceso de constitu- sionismo y .1 r.l^tiii';' Ei-tát'do Poeml
a desapate'
ción idéntico, d'e carácter intersubietivo? ¿Cómo se hacen subje- ."*"-áÉ¡á- d" i"i;io-;;peclficamente crltico tiende
e. Lo que en e§ta constatación Fs correcto' concietne también
tivos los iuicios, si su base posee un elevado grado de perceptible cer»>
de la «Falacia Afec'
acuerdo objetivo? Quizá porque un texto literario contiene indi- a aquella posición q* t;;il; uqül "nf""tt la poesía'
tiva». Pues .l i.riciol-rltic" qtt ¿"Uf tener
validez
caciones verificables de carácter intersubjetivo que permiten des- ^¡te
tacar su sentido, que como sentido constituido es capr¡z de motivar conduce igualmente t"t"ft"do' En consecuencia' la diferencia
muy distintas vivencias y consecuentemente las correspondientes
" "i
entre la actividad eniuiciativa correcta
y la falsa sólo puede tefe'
valoraciones diversas. Si las operaciones ocasionadas por el texto rirse a la natw^leza sin embargo' surge,la :T::iót
h"itt"tt'do;
ya-en.el carácter mlsmo
son de natutaleza intersubjetiva, entonces se da con ello una base I Ji.f verdadero problema no se ocultarcsultado'
de compamción que permite iuzgar las valoraciones subjetivas de J"1-r.r,rltrdo y
-.io, en la calidad del
de los textos
lo experimentado. Si se supon. r"-Lgiii*idad de la clasificación y de lo q,ue el
*Xit^J" O o que.el poena es
¿Pero qué puede afirmar todavla el realismo conceptual de según el significado
objetivo/subjetivo?_De manera precisa sólo podemos calificar algo poeftia trata) yr"sd;i;;;iJ¿"rtt'á 0o que il poema bace)'
como subjetivo si üsponepos de medidas objetivas de diferencia-
ol Poetbv'
7 S,- L_rv¡-s, A,-preface to paradise los¡ (Oxfod paperbacla 10), Í s:t¿:trlr; r1^1;, ,u, vetbat lcon' studies in the Meattins
-Londres,
-c. 1960,
iá9, 134. Lexington, l9A' Pág, 2L.

-52- -53:-
por er reptoche de la «Falacia
en ambos crisos acontece una .identificación del texto con verse de ning,rn modo afectada
correspondiente intención determinada, condicionada según las
una
afectiva»>, pues sólo áJ;bi;
la «estructura de la realización»
perspectivas. En un caso, el texto queda referido al significado ;;;;';fuá,¿ ffi",á"; lii"*'io' e* :tm",l";::t
",,¿'i"'"?t
ár1.t t"nritse afectado y en cuyo Proceso
t:1t^"-"j-':'::ñ" l;;
postulado, en el otro a un rcceptor postulado. Valórese de la
manera que se quiera la legitimidad de tales postulados, ambos l,:'Hl:i'#;*m*srmru,.:¿..'¿?FT.:"É
cogiltlvo:-:1:Ieliil*l
ciertamente palecen poseer en su diferenciación una base común. de carácter ..r,*"tura de rcaliza'
Ambos son actos de determinación que disponen de lo que primor- ii"t"p""tro la-sepatación analltica ""*.
"1ni
que siempre se pierde de vista
dialmente hay en el texto literario. De aqul puede concluiise una .iór» y resultado; presupuesto L
qot éste significa'
cualidafl p-ropia del texto literado qup consiste en que provoca cuando se cuestion¿
actos de determinación que pueden sei de la lndole más diversa.
'iitiáp*
Por tanto, también résulta diflcil captar los textos literarios inde-
CoNcrsros DE LEcToR Y EL
coNcEPTo
pendientemente de tales actos de determinación. Comparan figu- 2.
tas _flotantes que necesariamente inducen al observador a fijarlas DEL LEcToR ruPr'fc¡to
en las determinaciones, Si esto sucede asl, entonces uno se siente
vez: .<<Se ha ücho de Boehme
inclinadb a confundir con la naruraleza del texto la determinación Northrop Frye escribió una las palabras
encontrada, aunque aquélla consiste en impulsarnos a tales actos oue sus tibros son t .:t+"lg-'-?Poli1 tuviese una
"ir'íií¡i'^l eve aiffi1,;dñiación
de 'determinación', sin que por ello estos actos sean ya idénticos ]"i ilfii'i ir*ií'"1fu;
ltt"tipción'exacta de toda obra
con el resultado asl obtenido. i.t"r,ii,sn [rüiE¿" ffi'-"i" el intento de peneffar en
De este hecho nacen la mayorla de Ios problemas de la esté- litetaria sin excepcióirn 'l ci"t'u*tnte'. en nlanto que hay que
tica üteraria, Pues parece que el objetivo áe nrestros esfuerzos esta cooperació"
áiii*t"áes
por experimentar la literatura fracasa en las determinaciones a las "oiil''tlt cu^a¡rd-o- ss.*habla
prcguntarse gq.-ggé [.egtel*e-"P1-e-q$^B'r-opriam-qn!e' litetaria conoce
La cú¡íca
que, no obstante, continuamente nos impulsan los textos. En esta
perspectiva estructural no se diferencia la <<Falacia afectiva»>
en este concierto "nifffitt t i;io{'
va desde hace ti.mpo-".á ,.ri.
de tipos de lector que siempre son
o
constataciones sobre el efecto
criticada por sflimsatt y Beardsly de aquella determinación que inuocados cuando hay que hacer de lec-
regla genetal' estos tipos
juzgan adecuada para una consideración de la obra de arte. Su la recepción d.lt Uiát'i"ra' Por ra iormuración de los
tores son .onr,*."ioi"s que
sirve n .pafi
ctltica es ace$ada en cuanto que ya no consideran la desaparición
de la obra en el resultado que produce como un problema áe esté- objetivos ¿.t i*dtntiallmtnte se diferencian unos
construcción frente al sus'
de otros en que ;;t; se acentúa is]1 sustrato empírico la carga
"oooiái'Lto='
tiéa, sino en este caso especial como uno de pslcologla. En con- "
trato emplri.", ttll ';;;;tfttd'al
secuencia, esta crltica tiene validez alll donde la obra se confunde ' suouestas' En esta üferen-
de la prueb, tn '"I'-Jiiri-a po'iciones pr"t'ia' sobre si las estruc-
con su resultado. Pero a tal confusión sólo se puede llegar porque
ciación gradual ;;;l;;" áecisiones hav que probar el efecto
el- texto literario, al menos potencialmente, ha preestfucturado
turas del .r..,o
"aili;; ;lit'das o
tales <<resultados» de manera gue puedan ser actu-alizados por el
receptor en la fase de realización; y esro según Ia lndole áe las experimentado. .---^ el
^1 lector como el
i,eal. asl com<
lo^tnr ideal'
decisiones de selección que lleve a cabo. vista la cosa asl, los rex- Tipos ptominentes son' por -tanto' directa a ellos frecuen-
lector de h epo"','llitü';;;i*ot"io"
tos literarios más bien inician realizaciones de sentido. su cualidad porqu"'"iprimero está afectado
estética reside en esta <<estructura de ¡galiz¿sid¡¡¡, que solamente remente se produce .ori ,.r".u., y el otro' aunque
por la sospecha d" una mera construcción
no puede ser idéntica co¡ el producto porque únicamente la par- "' como construcción nece-
ticipación del lector es lo que posibilita Ia constitución del sen- existente, es diflcil ;"';;-t;;;;"cebido t*ú*eo' ¿quién puede
si',
tido. consecuentemente, 1o cualitatiao de los textos literados ra- satia para.firm,tiorL"'H.}li#;;
dica en que pueden generar Io que todavra ellos no son. De esto --i Nor,¡rop Fnvr, Fearlul Symmetry'
A Stt
se sigue que una t_eorla,del efecto estético de la literatura no puede
L9673, Piqs. 427 Y s'

-54- -55-
neglr que exista realmente el lector de Ia época y quizá también transmitidos. Entonces ciertamente surge la cuestión de si tal
el ideal? En consecr¡encia,la .,,tiza€rón de estos áp¿;; b;r;;" reconstrucción hay que entendeda como la de un lector de la
su- comespondiente sustrato, que es comprobable.
iuál sea el sig- época o si más bí.t no representa los rcles deducidos del texto,
nificado.que corresponde al *rtr"to emprrico inrá.il-a" Áediante los cuales debe giriarse al público de 1a lectura. En cual-
verificación se puede colegir cuando ,.ii.rrt ..rte"o*o se ha inten- quier caso, el lector asl indagado se fundamenta en otfo <(sustrato».
tado proporcionat a oÚo tipo de lector algo más que sólo un §e basa en la es*uctura del texto en lugar de en el testimonio de
valor
heurlstico. con ello se hace referencia a-aquer ,ip. .;yr llp*i- un lector realmente existente.
ción pslquica se ha'hecho accesibre mediante ror ios.o, del ori*-
En oposición casi diamemal al lector de la época, se sitúa el
análisis' Por ejemplo, la,s invesrigaciones de simoni.tr.iy'Nor-
frecuentemente invocado lector ideal, cuyo sustrato es incompa-
man- Holland 11, sobre las,que áeberemos volver. pero
aqul se rablemente más diflcil de situar, aun cuando no es infundada la
puede adelantar que'la vueltá ala,naturareza psrquica
der hámbre sospecha de ver en los críticos de la literatura o en los filólogos
como base de un tipo de lector én el que ¿eUen obr"rrruir"
lo, el Jus6ato de esta abstracción. Cierto que los juicios de los crlticos
efectos de Ia literatuir, no .n último término se ha visto
motivada y filólogos se enriquecen, filtran y corrigen con la multiplicidad de
con el fin de escapar a los llmites de los mencionado, ,ipo; ¡.
lectores. Por tanto, una teorra literaria der efecto,
i.*tot que manejan. Sin embargo, ello propiamente les convierte
sólo en lectores cultivados, y átto no Porque no encuenffen el
"ri*áiá'pri*-
analíticamente, reivindica paru sí una mayor plausibilidad,
oiroro ideal deseado, sino porque el iector ideal encarna una imposibilidad
que el lector que ella desciibe parece daríe realm.r,.; q¡.a,
frn_ estructural de comunicación. Pues un lector ideal debeda poseer
pio de la sospecha de serun, *.r, construcción.
En general, los mencionados tipos de lectores se diferencian el mismo código del autor. Pero puesto que el autor por tegla
general modificia en sus rextos los ióügos vigenres, el lector ideal
en que en unos se destaca más Ia construcción, en otros más
susÚato empfrico, con el fin de documentar los objetivos
el áebería disponer de las mismas intenciones que tegulan tal proce-
conocimiento,- o la credibilidad de las afirmaciones rearizadas
del der. Si r. *pot. esto como posibilidad, entonces la comunicación
ca del efecto litera¡io. si se atiende ar lector de
acer- se mostrarla como superflua, puesto que por su medio §e üans-
la época, entonces mite algo en vittud de la deficiente coincidencia que se da entre
se puede
lctivar preeminentemente la historia d" h';eceñ;;. S" los códigos del emisor y del receptor.
sitúa en.el prímer pJano del interés ra recepción de ra'üt.ratui,
por medio.d: En qué escasa medida el autor es su propio lector ideal, lo
ll gúblico determinado. Al mirmo
bargo, los juicios hechos sobre aquellas obras reflejan
,i.*p"lrii"i- atestiguan las expresiones de caráctet discursivo de los autotes
ciertas acti-
tudes, orientaciones y normas deipúblico d. acerca de sus textos. Pues como <<lectores»> de sus propios textos,
.r, ¡;;;;;" por regla general, lo! autores no t|éiben su efecto, sino se exprg-
9.ue en el espejo de la.literator^ áp^ru^ el"oton
código .ri*i"i-p",
r* diicursos, definidos en sus caracterlsticas, acerca de la
:l qy. -tales juicios están condiciooudor. Esro es asr también aflf
donde Ia historia de la recepción se orienta , t"t ,.rtii"ii",
"ri
intención, esffategia y otgatización de los textos, es decir, la ma-
proceden de lectores, y que enjuician Ia obra en discusión ñ. yorla de i* u.""r-.t-.orrái.ion.t que tienen valor para el púbüco
áes=Je
diferentes distancias histáricas. En todo caso, Ia rrirt.ri" que debe orientarse según esas expresiones' Pero con este hecho
J"-i" .1 cambia su código y se hace <<lector,, en condiciones que
recepción descubre las normas enjuiciativas de los t.á.o
, .o,
ello se.convielle e-n punto de apoyo para una hirto.iu r*i;;;;
^rrtot
é1 como autor del t.*to-.i.rtr*ente habrla declarado invalidadas.
gusto del público lector. En está ó*á, h imprescindibr. Consecuentemente, paru él mismo, pot principio, es superflua la
ao.-"*"i- duplicidad d. a,rtor y l".tot ideal, aunque serla el único que podrla
tación de los testimonios, sin embargo,.orri.*"
siblemente a medida que retroced.rio, *¿,
; dilñil;; cumplir este postulado.
Ello tiene
auás del ,id" ;""r.
qu. *uahm veces sólo se ouede Además, este postulado implica que el lector ideal, propi-am¡n-
reconsrruir "omo "orrr.cuencia
el lecto¡ de Ia época a partir d. rou ;;;; te, debería estar án condicionÁ de rializar enteramente en Ia lec-
L*"; tura el potencial de sentido del texto de ficción. Pero ahora nos
.fr V¡,para ello.el capltulo I, B, 3, págs.70 y ss. enseña ya la historia del efecto de los textos, que éstos con fre-

-56- -57 -
cuencia han sido actualizados de forma muy diversa. ¿Cómo se Asi, hoy en la cdtica üteraria se ofrecen ya clatamente - tipos
a dererminados ámbitos de discusión: el
deberla, pues, unificar en cierio modo la pluralidad de estas for- f"iiUaár en relación E, (Fish) I y el lector
mas de sentido? Y si se piensa este caso imposible, entonces ese archilector (Riffaterre) el lector informado
pi.,*aia" iwafrl sólo-algunos, en los qu.e la
<<logro» a lo más produciría confusión. Pues diferentes formas de '0,' pár^ nombrat
sentido del mismo texto sólo pueden realizarse consecutivamente; caüficación comespondiente elegida ha alcanzado ya una cierta
esto lo muestra tanto la segunda lectura de un texto como la estabiüdad'en la ierminologla. Por lo general, estos lectores fue-
historia de su efecto. Consecuentemente, el hecho de ocuparse de ton pensados como construcciones, pero más o menos claramen'
las formas histéricas de sentido de un mismo texto convierte te están referidos a un §ustrato emplrico.
siempre al conjunto de ellas en un objeto de anrílisis, lo cual carece El archilector de Riffaterre desiribe un <<grupo de informa'
dores» " qu. siempte se encuenüan convergiendo en los
de valor con respecto al intento imposible de destacar a la vez «pasa-
ró a fin de atestiguar en la coincidencia de
todas las formas de bentido. ¡", i"¿¡.i del texoo 17.
El lector ideal, además, deberla rcalizar el potencial de ientido ír, ,."..ioo.s la exisrencia de un «hecho estillstico» El archilec'
del texto, no sólo independientemente del condicionamiento his- tor se asemeja a una varita mágica que permite el descubrimiento
tórico de su propia situación, también deberla poderlo hacer de de una alta concentrr.iór, eo-.1 pio.e,o de descifrar el texto'
forma exhaustiva. Pero si esto llegara a conseguirse, entonces el Como concepto resumidor de personas-test áe distinta competen-
texto se consumida en tal acto la literatura, ciertamente, cia, sirve prr" ,rt" averiguación emplrica de los potenciales -de
-paraexisten textos a los que real-
una identidad ruinosa-. Pero también .fáro del iexto. Mediante la rnultiplicidad de informantes, Riffa-
mente les sucede esto, como lo atestigua el amplio espectro de la ,.rr" .r.. que puede eliminat la amplia dimensión subjetiva de
-que-necesadamente
literatura de consumo y de la literatura trivial. Hay que cuestionar fluctuación se detiva del diferente repertorio
sólo si este <(lector ideal»> coincide realnente con la abstracción áe ,ptitud., d. cada lector particular. Le importa objetivar. el
tan frecuentemente utilizada del lector ideal. Pue éste siempre es estil;, «el hecho estillstico» io*o un, determinada información
invocado euando la interpretación del texto tropieza con dificulta- suplementaria del primario nivel lingüístico 18 se destaca de su
des y cuya solución parác. que aquel lector lromete. Pero con contextual mediante su alta concentración de deicifta-
ello se manifiesta la naturaleza propia de este postulado. El lector "ri,orno
miento. Surgen asl contrastes int¡atextuales ctya indagación por
ideal, a diferencia de otros tipos de lectores, es una ficción. Como medio del aichilector descarga, en primer lugar, de las dificulta-
tal, carece de fundamento; sin embargo, en ello basa su utilidad. des producidas por la estillitica de la desviación, orientada lin.
lues como ficción tapona los agujeros de la argumentación que gülstlcament€, gtre siempre debía postulat normas de lenguaje
constantemente se abren en el anáüsis del efecto y recepción de la Ixtratextual.t , fin de ioder confüatar, mediante el grado de
literatura. El carácter fictivo permite dotar al lector ideal con divergencia, la calidad poéti., de los textos respectivos' Sin em-
cambiantes contenidos, según la clase del problema que deba ser bargo] este hecho no cánstituye el componente decisivo del con'
resuelto con la apelación que se le hace. ..pio; éste consiste en que un «hecho estillstico»> sólo puede
Es, por tanto, necesario el recuerdo global de las consecuen- tealizarse mediante un suieto que percibg' De aqul se sigue: la
cias metódicas del lector ideal y del de la época, porque en la 12 Michael Rtrnerennr, Strukturale Stilistik (raducido por §lilhelm
mayoúa de los casos se las presuponen en relación al anáüsis del -in
Bolle), Munich, L973, Págs.46 Y ss'
""T"s;il.ü' iñ rj iilitlráiuí. the Reader: Affective stylistics», en
efecto literario. Sin embargo, como determinación del efecto des-
criben sólo sus resultados. Retirar la vista de los resultados y - * Literaiy History 2 (1970), págs. 123 y ss. en Poetica 4 (L97L)' pá'
-Neu
E;i"'Wói*rl «Der intendierte Leser»,
diri8irla a-los actos ocasionados por el efecto, por tanto, quierl ginas 141 y ss.
debír, también, Iiberarse de ciertas consecuencias metódicai que 15 Rrrrrrrms, pág, 44.
- t6 lbid., pág. 48.
han sido trazadas mediante los mencionados tipos de lectores. t7 Y. ibi¿., p.e., pá9. 29, passim.
Este paso- se puede reconocer en el esfuerzo por desa*onar
los tipos üferenciados de lector como conceptls heurlsticos. liaiig'J:I*-l:*'X,::;::*,;;i;:;x"fi ;ifr '!slf
",,il*Liffi:H.'ffi
ed, Rainer
'§flarning,
Munich, L975, pá1s.26 y ss.

-58- -59-
deficiente capacidad formalizadora del contraste intratextual se Que el lector estructure este texto mediante su competencia,
manifiesta como un efecto que sólo puede ¡saliz¿¡5g en el lector. ,igrrifi"a que en el fluio temporal de Ia lectura se configura
De esta manera el archilector de Riffaterre es ciertamente un "rto
orr, ,á.ncia'de reaccionés en Ia que se geneth el significado
concepto-test para captar «el hecho estillstico»; pefo a la vez del texto. En este sentido, Fish prosigue el modelo de la gramá-
contiene la decisiva indicación de que la deficiente capacidad tica transformacional, Pero si la sucesión de teacciones debe ser
referencial del «hecho esrillstico» necesita del Iector p"r, ,r', permanentemente
-Firh vigilada a, ello es debido principalmente a que
recepción. no puede aceptár h nivelación transformacional-de la estruc'
Pero el mismo archilector como descripción de un grupo de tura de iuperficie en cuanto posibilidad de reconducción a su
informantes no queda inmune ante el érror. pues la i*pec- correspondiente estructura profunda: <<Ha de tenerse en cuenta,
tativa de contrastes inüatextuales presupone competencias de sin eÁbargo, que mi categóda de respuesta,-y especialmente de
distinto tipo, y no ültimamente depende dé h proximidad o leja- fespuesta significativa,.incluye más de lo que los gramáticos. tfans-
nla histórica en la que el grupo-test se sitúa r.rpecto al te*to. formaciorrrñr, qu. creen que la comprensión es una función de
De todos modos, el modelo de Riffateme "on mrr.rtrá que para la '.1a percepción de la estructura profunda, permitirfan' Hay una
fijación de las cualidades estiüsricas ya no basra el instrumental )¿oáen.i", al menos en los escritos de algunos linSüistas, a.rcba'
de la lingüística. jar la importancia de la estructura superficial, la forma efectiva
áe h, frises, al statas de una cáscam, una covertura, un velo'
- - Algo semejante sucede con el concepto desarrollado por Fisil una capa d. que ha de ser atravesada o
del <<lector informado», que no apunta tanto a reducir i", ."""- -pelada,
"*"rec.ncias
desechada en favor del núcleo subyacente'>
2r'
ciones del lector a los valores estadlsticos medios, cuanto que
aspira a describir los procesos de reelaboración del texto efectua- La secuencia de reacciones, causada en el lector por la estruc-
dos por el lector. Para ello resultan necesarios determinados re- tura de superficie, gana frecuentemente en los textos literarios su
quisitos: <<EI lector informado es aquel que: 1) tiene competencia particulariáad, debido a que sus estrategias- confunde¡ al lector,
de Ia leqpra con la que el texto está construido; 2) posee el áe lo qr" se originan, anti todo, decisivas diferenciacionés en las
completo 'conocimiento semántico que un oyente madurá aporta reaccioi:es. Consecuentemente, la estructura de superficie produ-
a esta,tarea de comprensión'. Esto incluye el conocimienó (es ce un acontecer en el lector, que por offa parte cesatía, si sólo
decir, la experiencia como productor y iomo sujeto que com- debiera servir para poner al áescubierto la éstructura profunda
prende) de los gn¡pos léxicos, probabilidades dé comtinación, del texto. Con illo Fish abandona el modelo transformacional en
modismos,. dialectos prófesionales o de otro tipo,-etc.; 3) posee un punto decisivo: decisivo para el modelo y par-a eI concepto
dornpetencia literaria. Por tanto, el lector de cuyas respüest". desarrollado por Fish. El modelo choca alll con un llmite, cuando
hablo es este lector informado, ni una abstmcción ni ,r¡ri lector comienza , Ér".rr. iiteresante: erfffa aclaración de los ptocesos
determinado, sino un hlbrido, un lector real (ya que hace todo de reelaboración del texto, cnya mera remisión a una gtamáttca
Io que está en su mano pata llegar a ser un lector informado)» re. del texto empobrecerla considerablemente tal acontecer. El con-
Este tipo de lector no sólo debe poseer las competoncias cita- cepto de lectár informado pierde en este punto su marco referen-
das, sino que también debe observar sus reaccionesln el proceso ciál y se ransfotma ,n postulado, plausible en sus- premisas'
de actualizactón para que sean controlables. La necesidad ?e esta
"t
j"ro'.o*o tal diflcil de funáamerrtrt. Ú. e[o es consciente Fish'
su concepto de
autoobservación se basa, por una parte, en que Fish ha desamo- |, .o .orr..uencia, al final del artlculo caructetizaincómoda (para
llado su concepro del lector informado ."on il apoyo de lE gta- iá *rrr"r, siguienie: <<De una forma peculiar e
mática ffansformacional genemtiva; por oúa parte, en que no los teóricos), .rn método qo" pro."r, a su ptopio usuario' el
puede-aceprar determinadar .onr"*incias de .*.'-oa"io-gir- ",
cual es tr*bién su único instiumento. Se agudiza progresivamen-
matical. ;; t ;q,ri.n ,gudiza es a ti. En pocas palábras, no organiza los
-------+ii-:.r,: t::i N Ibid., págs. 144'L46.
' ,lg;
,Frs)H, pág,, t45, zt lbid., pfu. M3.

-60- - 6t:-
materiales, sino que transforma las mentes»> z. La üansformación Está fuera de duda gue tal indagación es útil y necesaria'
no se refie¡e ya al texto, sino al lector. Esta transformación, desde Parece también indiscutible que existe una relación mutua entre
el punto de vista de la gramática generativa, todavla ., ,ilo uo" la forma de presentación del texto y del lector pretenüdo
z; sin
metáfora; por su medio se indica ciertamente lá limitada dimen- embargo, p.imanece abierta la cuestión de por qué un lector,
sión. del modelo generativo-Úansformacional. pues gue un texto por encima de la distancia histórica, es caPaz todavía de captar
produzca ciertos cambios en los receptores, por otra parte, es r¡n
on te*to, aunque ciertamente ello no se encontraba en Ia intención
dato de la experiencia. El problema áel concepto ¿e Éist áonsiste de ese texto, Consecarentemente, en la imagen del lector pre-
en que, en primer lugar, se desarrolla en un modelo gramatical, tendido se reflejan primordialmente datos históticos que estaban
pero con toda ruz6n 1o abandona en un determinado
iunto p.r" presentes para el autor cuando creaba su texto. Con ello sólo
apelar a una experiencia indiscutible que parece cerrarse a la ie describe una importante perspectiva del texto que se ofrece
acción teórica. sin etnbargo, a pesar de ello, el concepto del lector .omo cbncebto Dara la reconstrucción de las intenciones, sin
informado permite conocer, más claramente que eJ del archirector, que con h,ir. diga n"da sobre la percepción del texto en la
que el análisis de los procesos de reelabora"lór, d.l texto necesi-
conciencia receptora del lector" En cuanto una ficción de lector,
tan de algo más que de sólo modelos lingtilstims del texto. el lector prctendido marca en el texto posiciones que todavfa
Cuando_Fish pregunta por el efecto del texto en el lector, es no son idénticas con el rol del lector. Esto proviene ya sólo de1
pertinente la propuesta de §7olff del «lector pretendido» en la
hecho de que muchas de tales desctipciones de posiciones
reconstrucción de la <<idea de lector, que se ha configurado en -pién-
sese sólo en la novela- son concebidas irónicamente, de manera
el esplritu del autor» a. Esta imagen del lector pr.t.rrdldo puede que el lector debe menos aceptar la posición que se le ofrece
asumir en el texto distintas formas. Puede sei oo" ilusración que pretender situarse en ella. Por tanto, es recomendable dife-
del lector idealizado e; se puede manifestar en masivas antici- renciar entre ficción de lector y rol de lector. La ficción de lector
paciones del repertorio de nofmas y valores de ros lectores
queda marcada en el texto a ffavés de un determinado repertorio
con_temggráneos, en la individualización del público, en los após-
de señales. Este, sin embargo, no se encueñtra ni aislado ni es
trofes del lector, en la atibución de posicionls, en las intenciánes el texto, que en
independiente de oftas perspectivas situadas en
pedagógicas, asl como en el requerimiento de Ia desconocida
la novela se suministran a través del narrador, los personajes,
capacidad de aceptación de lo leldo 5. De esta manera en el
asl como a través de la acción. En consecuencia la ficción del
pretendido lector como en la ficción del lector e, inscrita en el
lector es sólo una de las perspectivas del texto que queda fu-
texto, se muesúan tanto interpretaciones de la lpoca por parte
sionada con las otras, en una relación de interacciones. Por el
, del público asl como también las pretensiones del contrario, el rol de lector sólo qg produce a pa*ir de una con'
"irtor,'qrr.
tan pronto son de aprcximación a estas representaciorr., jugación de perspectivas; se desalrolla en la actividad conducida
"omo
otras veces de influjo en ellas. §flolff esboza la historia de un de la lectura; poi tanto, la ficción de lector del texto sólo puede
proceso de democratizacíón de la idea de lector, para cuya de-
ser un aspecto del ról de lector.
terminación es necesario un conocimiento relativuá.nte
En loi mencionados conceptos del lector se ofrecen distintos
de los lectores de la época_ y de la historia social der "órr."to
público, intereses del conocimiento. El archilector es un concepto'te§t que
a fin de poder apreciar la ficción del lector del texto en su di-
sirve para indagar en la cambiante densidad del desciframiento
mer¡sión y en su función. En todo caso la factible y correspon-
diente ficción del lector permite reconsrruir el público del texto el factor estilfstico. El lector informado es un concepto
el autor deseaba alcanzar o al que se dirigla. '
-¡-
"l'qo. de aprendizaje que, mediante la autoobservación de la serie de
,.r.áon., .r.r.uá", por el texto, busca <<ser informado» y así
a lbid., páss. 160 v s. acecentar l, co-p.tirrcia del lector. El lector pretendido, final-
73 WoI,FF, pae. ú6,
zlt llid., páe. L45.
mente, es un concepto de reconstrucción que permite deiat ma'
nifiestas aquellas aptitudes históricas del público a las que se
:; 150, ril-li4, 156, 158 y t62.
I:;!¡.,tJrT;. Yá¿
n lbid., págs. 159 y ss.

-62- -63-
dirigía el autor. Aun atendiendo a toda la diversidad de inten- lector se determina como utra estructura del texto y como una
estructura del acto. En lo que atañe a la estructuia del
texto' se
ciones, las tres pxopuestas poseen un comrín denominador. En-
relación dota-
tienden su concepto correspondiente como posibilidad de supetat, áebe partit de que todo torio literario Presenta una
medianté la introducción del lector, el alcance limitado de la esti- ;;á.';.;ñ"ri.r" *ir. el mundo, q"t sido provectada
ry como tal, sino que por
lística estructural, de la gtaaática generativa de transfotmación, su autor. Él t *to no copia el mundo dado
asl como de la sociolo$a de la literatuta. t,ir"y. un mundo con el material de aquello gue se encuentra
ante é1. En la maneri-¡t" r,,ht r esta constitución se
"ot manifiesta
la de aquel- mundo'
i;;;ilá;ñ;/. si extrañeza.gradual
;;y;rd" p;, á ,"*ro, debe ser captada, para. ello.resulta nece-
Una teoda de los textos literafios evidentemente ya no es
saria una estructura quá posibiütt "Í ltttot rcalizt las
perspecti-
capaz de prosperar sjnla inclusión del lector. Pero esto significa
;;t-pt"p";ttas. Asl, io,o literado no sólo es una relación'
que el lector ha avánzado a ser la <<referencia sistemática»» de "t
dáiuá" i. p.rspectiva, de su autor con el mundo; él mismo
es
aquellos textos que cobran su pleno sentido sólo en los piocesos p.rrpátiva, mediante la gue se origina -tTT l"
una figura
de reelaboración que ellos mismos han ocasionado. Peto ¿qué "on
deterñnaciór, d. ust" relación como tr-bién la
posibilidad de
clase de lector es el aqul presupuesto? ¿Es una mera construc-
ción o fundamenta acaso en un sustrato empfrico? Cuando en
h"."tl" presente. Este hecho se puede ilusuar paradigmáticamen-
los siguientes capltulos de este trabajo se hable del lector, con
te en la novela. Ésta posee una construcción con perspecflvas'
que consta de varios portudor.t de estas perspectivas' claramente
ello se hace referencta ala estructura inscrita en los textos. A di-
ferencia de los tipos de Iectoies citados, el lector implfcito no
ái]"t"iii"ir.t ,no, dá offos; están constituidos.por el rar.rador'
il-;;;;,;,], ,c"iór, (plo't), asl como por la ficción del lector'
posee una existencia real, pues encarna Ia totalidad de la preotien-
ierárquica que pueda regir entre
estas
¿rrn .on ádala
-p*rp;;;il-á.I gradación
tación que un texto de ficción ofrece a sus posibles leitores. Con- elas es exclusivamente idén-
i.*to, ninguna_áe
secuentemente, el lector impllcito no está anclado en un sustfato
emplrico, sino se funda en la estructura del texto mismo. Si
i."'.on el sentido del texto' Más bien por lo general que
marcan
distintos centros de orientación en el texto, que hay referir
nosotros suponemos que los textos sólo cobran su realidad en que les es
el hecho de ser leldos, esto significa que al proceso de ser redac- *orrr*.nr. , a Íin de que el contexto refere¡cial
común po"iu hr..rr. .on.,"to' En este sentido se le propone
tado el texto se le deben atribuir condiciones de actualización
que permitan constituir el sentido del texto en Ia conciencia de al lector una determinada estructura del texto' que le obliga a
;;*;; ;, punto de mira, que a su vez, permite producir la inte-
recepcíón del receptor. Por ello, el concepto de lector impllcito
describe una estructura del texto en la que el receptor siempre gt..iá" t"iicitada de l.r'pe"ptttivas del texto' Sin embargo' el
está ya pensado de antemano, y la ocupación de esta forma cónca- í..a, no se halla libre en la elecfiOn de este punto texto' de visión'
pro-
pr., ért. se deduce de la fotma de presentación del
va tampoco puede ser impedida cuando los textos en razón de su perspectivas
uirt. d. perspectiva. Sólo en caso de que todas las
ficción de lector, de manera expllcita, parecen no preocuparse de refe-
de un teceptor o incluso pretenden excluir a su posible público del texto'puárt ,.. tecopiladas en-zu común horizonte
el adecuado' Punto
por medio de las estrategias utilizadas. De esta forma el concepto rencia, .nron.", el punto á. -ita del lector es
desde la dis-
de lector implícito pone ante la vista las estructuras del efecto de visión y hotizonte se deducen consecuentemente
del texto, mediante las cuales el receptor se sitúa con respeto posición plrspectivista del texto; pero no están ya rcptesentadas
en el texto *ir*o. ñroiru*tnít'pot ello adquiere el
lector la
a ese texto y con el que queda ligado, debido a los actos de
posibilidad de ocupar el punto de visión.establecido
por eI texto
comprensión que éste promueve.
perspecti
Consecuentemente, todo texto literario tiene preparada una ;;;;.t constitui; .i [oti,o*t de referencia de las
del rol
determinada oferta de roles para sus posibles receprores. Posee vas del texto. De ,n i t. á.¿,ce el esquema elemental-

dos aspectos centrales que, a pesar de Ia separación exigida por d. l".to, establecido=en li *"to' E'te roi reclama de cada Iector
el análisis, se hallan esftechamente vinculados ente sl: el rol de ;;.;; ;".1. .n a p""* de perspectiva que se le ofrece' a fin

-65-
de que pueda elevar a sistema de perspectiva los centros de tivas. A üavés de estas coffecciones de las rePresentacione§ se
orientación diyergentes que marcan las perspectivas der texto; prcduce ala va una permanente modificación del punto de visión,
con lo cual, a la vu, se abre el sentido di aquello que es rcpie- que como tal no ha sido propuesto como fijo, sino que siempre
sentado de forma correspondienre en las 'pérspectiu", pr.ti*- debe ajustarse nuevamente ala secuencia modificada de las repre-
lares a. sentaciones; esto hasta que al final coincida con el sentido cons-
Este esquema también permite conocer que el rol de lector tituido a Úavés de la secuencia de representaciones. Pero con
inscrito en el texto no puede coincidir coo l" ficción de lector ello el lector se encuentra por fin en el texto o en el mundo
del texto. Pues meüante la ficción.de lector, el autor impulsa a del texto.
un lector supuesto al mundo del texto; con ello sólo ciea una Estructura del texto y esffuctura del acto se comportan mu-
perspectiva añaüda, que aumenta la naturaleza perspectivista del tuamente como intención y cumplimiento. En el concepto de lec-
texto. Se muesua eh ia ficción {e lector la imagen del lector tor impllcito se fugáfn ámbos, lo que se diferencia también de la
que el autor barrunta y que aparece en la intericción con las reciente propuesty' de describit Ia recepción programada del texto
otras perspectivas del texto; asl, el rol de lector describe la acti- como <(preten§ión receptiva» 3. Este concepto carece de dinamis'
vidad constitutiva presentada a los receptores de los textos. En mo en cuanto sólo hace referencia a las estructuras del texto
este sentido, el esquema descrito del rol del lector es una esftuc- factibles y relevantes de recepción, y con ello desatiende la es'
tura del texto. sin embargo, como estructura del texto, materia- tructuta del acto en el que se gana el carácter afectivo de las
llza más bien una intención que sólo lTega a cumplirse mediante estructuras lingiísticas.
los actos causados en el receptor. Estruclura del texto y estruc- Como oferta de roles por parte del texto, el concepto de
tura del acto del rol de lector dependen, por tanto, muy esüe- lector impllcito no es una abstracción de un lector real, sino más
chamente. bien la condición que produce el lector real
de una tensión
.. Si las perspectivas del texto refieren a un horizonte que con-
figura su e-spacio común, entonces este horizont ,. *irifi.rt,
cuando acepta el rol. Esta tensión resulta prirneramente de la
difetencia (<entre mf mismo como lector y el ego, a menudo muy
iingülsticamente tan escasamente como lo hace er punto de visión, diferente, que paga las facturas, repasa grifos que gotean y des'
desde el que debe hacerse presente,la conjunción^de perspedivas. fallece en la generosidad y en la sabidurla. Es solamente a me-
ciertamente, las perspectivas del texto ápuntan a un contexto dida que leo cuando yo me torno en el ser cuyas creencias deben
relacional y adquieren así el carácter de insirucciones: er contexto coincidir con las del autor. Aparte de mis creencias y prácticas
referencial en cuanto tal no está dado, y, por tanto, tiene que ser reales, debo subordinar mi mente y mi corazón al libro si quiero
trepresentado. En este punto, el rol del lector, establecido- en la disfrutarlo del todo. El autor ceqfgna imagen de sl mismo y
estructura del rcxto, cobra su carácter afectivo. Deqencadena otra imagen de su lector; forma a sü lector, forma a su segundo
actos de representación por cuyo medio, en cierto modo, se sus- ego y la lectura más afortunada es aquella en donde los seres
s'
cita Ia diversidad de referencias de las perspectivas de exposición .i.udor, autor y lector, pueden hallar un acuetdo completo» *
y se Ia unifica en un horizonte de sentido. El sentido de Ios Se puede cuestionar si verdaderamente se logra tal concordan-
textos literarios sólo es presentable en cuanto no es dado exollci- cia, e igualmente, con respecto a la siempre de nuevo invocada,
tamente, y, consecuentemente, sólo puede hacerse pr.s.rrt. Én h
desde Coleridge, <,suspensión voluntaria de la incredulidad»>, que
c-onciencia representativa del receptor. Por tanto, en el ffanscurso
de las lecturas se llega a una secuencia de tales actos de reore- D V. entre otros, Manfted Neulrerx, Gesellscbaft-Literatar-Lesen. Lite-
sentación porque las representaciones conformadas ., un ,oÁ.rr- raturrezeDtion in thebreüscber Sicbt, Berlin v §7eimar, t973, pág.35, passim;
,.o d.b.:n constant€mente- ser relegadas cuando y" ,o ,oo v. para álo, ulteriormente, mi cltica a esie übro «Im Lichte der-Kritik»,
.rü..,
de realizar la solicitada integracián de Ia pluráli¿.á ¿. p.ñp."- iÚeÑ¡ré, Rezeit¡onsasíhetik, págs. )35-341, asl como la de H. R' Jeuss,
"o
'
ibid., págs.343 y ss.
'í castellana de Santiago GusnnN, La retórica
táñ"áo-dÉ la traducción
..4 Patz ¡rn desarrollo de este planteamiento v. el de la ficción, Gariga-Nogués, ed. Bosch, Batcelona, 1974.
págs. 159 y ss. capltulo II, B, 4, Ú V;y". C.líoirtirná iberoilc ól Fiction, Chi""go, 1963+, páss. t)7
y siguiente.

-66- -67-
tiene que rcalizat el lector pa,, adaptarse ar mundo der texto,
pamicular lleva a la lectura. Esto no tiene por qué ser arbitrario,
hay.que preguntarse si permanece uni exigencia idJ, á. U-qo"
sino que es consecuencia de que la oferta de roles del texto sólo
ni siquiera se podría decir que su cumprimiento rearment. *.É- puede realizarse selectivamente. El d de lector contiene un
cgrla la pena desearlo. ¿Funcionaúa náavra en rearidad Ia oferta
abanico de realizaciones gue en el caso concreto experimenta sólo
de roles del texto, caso gue se llegara a acef,t^t total¡nente? En
una determinada actuqli"ación y, por tanto, sólo una de catácter
caso de que sucediese
_asl, debetía desaparecir el repertorio his_ «episódico». Pero meüante ello, la reelaboración del te:fto se
tóricamente diferenciado de valores y ior*rr, .orr'lo que a Ia
hace accesible al enjuicianriento, pues cada concreción particular
vez se eliminarla Ia tensión que confígura un presupu"rto de los se realiza siempre ante el trasfondo de las estructuras dispuestas
actos.de comprensión todavla, ,rn pr.r,rpu.rá d" h reela- en el texto. Pero si toda actualización es una ocupación determi-
-más M. H. Atrami ha namado
boración de lo comprendido. con nada de la estructgm del lector impllcito, entonces esta estruc-
Íuerua Ia atención, sábre ello: <<Ante un rector verdaderamente tura configuru u{a referencia que hace accesible intersubietiva-
impasible con todas sus creencias en suspenso o anestesiadas, mente la recepci$n individual del texto. Con ello se muestra una
{un poetal serla tan impotente en su intdto de dotar a su tra- función cenual del lector impllcito: es un concepto que dispone
Iti: _d. interés y fuerza áomo si tuviera que dirigirse " ", p,f¡U."
de Marte» 3r. De cualquier manera que pueda támbién
el horizonte referencial de pluralidad de actualizaciones del texto,
,oú.ir".r. históricas e individuales, a fin de poderlas analizar en su par-
en la lectu¡a- el equiübrio entre ra oie¡tá de roles d.r toá i*
aptitudes, habituales del lector, la coincidencia nunca ,.r¿
/ ticularidad.

perfecta que
á
_pueda, ru tot"údad, intercambir*. ,n" p"rijJ"
con Ia otra.- Si por 'rda
"n_ general
se caracteriza esta ,ar.iOn !o, Resumamos: El concepto de lector irnpllcito es un modelo
una preponderancia de la exigencia de roles del texto, sin emÉar- rascendental, mediante el que se puede describir la estructum
Fo no desaparecen totalmente las aptitudes del coráspona.or. general del efecto del texto de ficción. §e ¡diere al rol del lector
lector,,*Tdo se apropia del-rol designado. Más bien ¿"fig";-: factible en el texto, que consta de una estnrcürra del texto y de
eI trasfondo ante el que se llevan a cabo los actos de .orn!r"n- una estructuta del acto. Si la estructura del texto establece el
sión del texto, estimulados por er ¡or del lector; son el neáario punto de visión para el lector, esto quiere decir que secunda un
horizonte referencial qrr" poribilit, la interpreta.i¿r, d. lo .rpt.Jo hecho fundamental de nuesÚa percepción, en cuanto que nues-
y con ello la comprensión. si nos acoprárimos torarmente al ror tros accesos al mundo sólo y siempre poseen u¡a naturaleza sig-
propuesto, entonces debedamos olvidarnos de. nosoffos nificada por un caráctet perspectivista. <<Los sujetos que contem-
entera-
{nente, y esto significarfa que deberfamos liberarnos de todas las plan y los objetos presentados en {pterminada referencia son asl
experiencias que ineludiblemente aportamos a la leatura y que relacionados entre sf; la relación sufeto-objeto <<... con{luye en la
son responsables de la actualización del rol del lector, frá**- forma de presentación de carácter perspectivista. <<Ios sujetos
temente de carácrer muy üverso. Incluso crrando .l rál ,e que contemplan y los objetos presentados en determinada refe-
apo_
dera totalmente de nosotros, también percibimos *¿r- trid. rencia son así relacionados enffe sf; la'relación sujeto-objeto' ...
-lo
al final de la lectura- la exigencia de referir est, p"dJr, confluye en la forma de presentación de carácter perspectivista.
riencia al horizonte de nuestms perspectivas que dünt. *"- Pero a la vez confluye también en la forma de percepción del
rr l..tL,
guiaba latenremente nuesrra di_sposición a suáergirno, observador; pues asl como el artista en su exposición se orienta
.;i;;;.
?. lS:1se. sigue qle el rollel texto ha ,i¿Jr.¿¿áJ" hü;i_ según el punto de mira de un observador, asl el observador se
ca e individualmente de maneras div-ers-as, segrfu encuentra referido mediánte esta forma de exposición a una pers-
las di;p"ri;i;;;
del mundo de Ia vida, asl como seg,6n los prI¡i.i", pectiva determinada, que o menos- le lleva a buscar el
ñ;ñ;;;; único ángulo de visión que -más le corresponde»e. Tal ángulo de

ff _r,Í3{,rr,?ff io,,,'l}iÍilHl.ryE}ii,,.$"^ry:rl;,*::{í#í: ¡¿ Catl Friedrich Gneut',tlurv, Grundlagen eirer Pbiinomeaologie und


Psycbologie der Perspektittitht, Beilfn, L96ti, pág. L4.

-68-
diferenciar lo que
visión sitúa al lector con respecto al texto, a fin de que sea capaz aqul discutimos, sino polque tiene.importancia
iilllÑ t üstorsionado de nuevo
de constituir el ho¡izonte de sentido adonde Ie conducen las mo- i;rret hao^uislo; p"¡o 1" Ip una conceptualiza-
dalidades de las perspecdvas del texto presentadas s. Pero puesto al hacer uso, con ;.;;¿;i,"'áe chsificar' de
"l
ción psicoanalltica de caráctet oitodoxo'
-ptito'¡alltica
que el horizonte de sentido no refleja ni un dato del mundo ni es utilizada por ambos
uno de las costumbres de un público pretendido, debe por ello La concepturfiru"iáf
y consecuentemente
ser representado. Lo nodado sólo es descifrable mediante la estuáos, d."idid"-ente de forma sistemática'
concep-
representación, de manera que al producir una secuencia de repre- ;ú;;t .on "ará"t"r explorativo' Tales ,consolidaciones
ha esclarecido en su
sentaciones la estructura del textg se transmita a la conciencia tuales constit ry.n asl Acomo Pontalis lo
hbrc Nacb Freud- snu-á" l"t grandes barreras en
conua de
de la recepción que tiene el lector. El contenido de estas repte-
Je h, f"itftt*uut psicoanallticasr' La teorla
de
sentaciones queda coloreado del capital de experiencias de cada t;;;.ñ"
lector. Pero a la lu, esta acumulación de experiencias suminis- fr.od Pontaúr--no ppsela para éste un carácter-cerra-
-piensa su termmo-
tra el trasfondo relacional pan'poder elaborai la representación áo, .orr"Jprral-sistemáticoulr el contrario toma
la flsica' de la bio-
de lo todavía no experimentado, con el fin, en todo caso, de logla de diversos .rttpot-llti"cipalmente,de
poderlo fijar. El concepto del lector impllcito circunscribe, por i;;,;l; *itoreri-plio oá¡i¿n del vocabulario. coddiano'
-;;r;ciones
de diversos sistemas de
tanto, un proceso de transformación, mediante el cual se trans- Las condiciones de';;É,
usos lingülsticos es pri" eá"t'fis'una prueba
de que para Freud
fieren las estructuras del texto, a través de los actos de represen- que se cietra a una
tación, al capital de e<periencia del lector. Porque esta estructura fr^úi" qi. t rcer la iopognfla der¡n.ámbito
sistemáticamente' Si en ruz'ón
es la generalizada en la lectura de los textos de ficción, puede intervención .ogrror.i-rir; orientada
el inconsciente
reclamar un carácter Úascendental. Desarrollarla es el obietivo ;;ttútft.ar, á d.tcribe este ámbito como
-aun-
q;¡e descubrir
de los capltulos siguientes, en los que debe esclarecerse el carác- ;ñilJ;-opü." o*-.;; e[o, el hecho que.h-av
ter de la lectura y el acontecer que se realiza en ella. J. uirro desde'deterái"rdut pori.ion.r de la filosofía losistemáti- todavla
slx-, entonces t" .o".ioy" q"t -1'- intervención sobre de diversos usos
descontcido necesita d. '," piuralidad heurlstica
el instante en que la
l;süi;;t.* ,-?i" ¿.;;iliiuminarlo'.En de lndole explorativa
). TsoníAs psrcon¡e¡.ÍtrcAs DEL EFEcro d?,;-i;;rtio d" "J,t, ,rro, lingülsticos la apariencia de una
EN LA LITERATT'RA cuaja en ,r, ,irt.rrrr,-ei p'ico'oáliiis cobra
iil"l"fi" iiperialista, próvista de una conceptualización extraor-
más bien una de-
dinatiamente insuflaáa. Pero asl se caracteriza
Si se puede describir al lector implícito como estructura del ;;i;; ;;"ó.i¿i;; ri""¿, rt|*la propia teoría. psicoanalltica'
efecto de los textos, entonces surge la cuestión de si iluede obte- q""'""-t¿f" .i, a dá Pot't'lit' sino también de otros'
nerse un anáüsis del proceso de lectura prescindiendo de la con- "it'¡9
recobra los compon;;;t'hermenéutico-s de la Teorla de Freud'
r_. Resuka necesario el re'
sideración de las perspectivas psicológicas. Esta cuestión queda ;;; prir. ir¡fr;'liJ"-.ir"rrados
planteada porque existen dos teorlas elabotadas sobre el efecto cuetdo de este h..h";';;i;; Ho[and
y Lesser utilizan la ter-
sustancialistas y así
en la literatura, gue argumentan desde una base psicoanalftica. minologla psicoanalítica en cuanto conceptos
Norman Holland y Simon Lesser han escrito estudios sobre las más bien dificultan qire el acceio a la teacción con res-
?"titi"n
reacciones del lector muy merccedores de ser tenidos en cuenta. pecto a la literatura
Si ahora, en lo que sigue, van a ser considerados bajo una pers-
Frankfurt'
pectiva crltica, ello,;IrQ Io será pofque se juzguen i*elevantes - I.B.- PoNtl¡-rs, Macb Freud' (raducido por Peter Assin)'
los descubrimientosrpsicológicos en relación a los sistemas que tg68."oá*i. ttf v t', L4r, 150 y 151 v s'.
§ iol¿., páss. 108 v ss',1i6 y s', pailgn'
sr Soble este tg-a, se efrcuef¡tra un concienzudo desarrollo en Eckhard §'i'*ai::'¿"'3h,tlhlt¿Jli,'-iá'#*'i*,"*,sprachzertórungunit
Lorsrru,'Tbeorie literariscber lllusionsbildang Stuttgart, L975, páes. 42-74. Rekonst:ruktioa, Ftankfurt, L97L, págs' 104
y ss'

-70- -71 -
No¡man Holland descdbe asf ra intención de su investigación:
literatura, destaca Holland la diferencia entre la experiencia esté-
<<En pdmer lugar, me p¡opongo hablar d. ür.rd;;-prup¿-
tica y cotidiana para poder estudiar el efecto de los textos en el
mente como una experiencia, Soy consciente de qu" podrt"
repertorio de aptitudes de la persona, presentado ilor el psicoaná-
hablarse de la literatura corno *, io*, ¿" .o.rrri.rii¿1,';;"
lisis de forma describible. Pero con ello se desperdician ei vez
expresión o como artificio.- para los propósitos .rp."fi.* -a.
de aprovecharse las posibilidades heurlsticas del psicoanrflisis,
este libro, sin embargo, Ia literatum ., urr" experiencia
y, aún pues con toda obra literaria, como formuló una vez A. R. Am-
másr. una^ experiencia no discontinua respecto-d.
otr"s'."p". mons: <<Sutge un mundgy'sobre el que cualquier afirmación que
riencias-. §e puede ¿nalizar la literarura de forma
.Uñri*, pl- se haga, por reveladóÍá que sea, lo devalúa» 3e. Tal desmontaje
la cuestión que este übro intenta .contestar es cómo o por'qué
de la particularidad ciertamente es perfecto, si ésta solamente
las imágenes repetidas y las esrructuras dan forma a;;"Jo, sirve para la ilustración de aquello de lo que de todos modos
experiencia subjetiva. Tend¡é que apoyarme furrd"m.rrt.G.it"
se dispone.
en mis propils respuestas, pero no quilro que se entienda
que La renuncia de Holland a anahz* las condiciones de la co-
son 'coffectas' o canónicas para otros. Espero-ri.pt.m*i"
yo puedo mosüar cómo son provocadas- mis prápias
qrJ,i municación de la .,experiencia>> y a aceptar una posible distinción
o*os podrrín ver cémo lo son las suyas. como'ocurre-1*
;ñ;;, -u entre experiencia estética y de otro tipo, deja sus huellas en la
argumentación presentada. Estas se muestran con claridad en la
mayor parte de la investigación psicoanalltica, tenemo, g".
de una hisroria, y en esú siruación el caso soy yo...; pasar e*i, discusión de los dos complejos centrales del libro de Holland:
del el del significado y el del efecto . Ya al comienzo, describe Holland
texto como objeto a nu:sry-experiencia de él exige
iri.oiogf" el texto literario como una jerarqula de estratos sedimentados
de algin dp_qi "n,
19 he elegido ia psicologfa psico-anallticau p:ri de significado. Ejemplifica esta hipótesis en 'Vife of'Batb, de
meramente, Holland se- interesa por la &periencia prudrcid, ".
Chaucer, en donde cree descubrir cuatro niveles de significado,
por la literarura. sin embargo, incruso ri r. á"ti.ná.i
sólo como,, experienciar pr.uám.nte programu¿rr, ¿rtu,
il;;;, gue comespondientemente califica como el del lector medieval,
á.ü.n el del lector moderno, el del significado mltico y, finalmente, el
nivel psicoanalltico del texto {. Significado es para Holland un
ser suscitadas antes que puedan desa¡rollarse en un posible
{e
l.ect9r. ¿Pero se puede, lot i"nto, separar ¡ealmenre
de la mmunicación de su posible lfecio, como si se
il ;;;;, proceso dinámico, en cuyo ranscurso la far,ttasla pulsional se
tratasen de ttansforma en formas identificables de la conciencia. <,... roda
diversos objetos de investigación? Eviáentemer;. ;;;l;
;, historia toda literatura- tienen esta forma básica de sig-
posible si se presrrFone una gran identidad en*e h
;;p;i.ri, -y
nificar: üansforma la fantasla inconsciente que puede descubrirse
estética y la cotidiana, aun cuando se sabe que Ia .#;il;;i"
a través del psicoanáisis en los si6¡ificados conscientes descubier-
estética funciona ciertamente en cuanto qo" ,-rtili* lr, -p.;ibili-
tos por una interpretación converlcional»> 41. En consecuencia el
dades de Io experimentable b_aío otrgr qü ñ.-u* significado psicoanalltico figura como el origen de todos los
de la experiencia cotidiana. vincular Ja"oodi"ion..
experi.n.i" .rt¿ti." .* omos. Descubririo sería el objetivo de un proceso de esclareci-
la coti.liana quiere decir que se reivindicu i, p..olirriá;¿ l;; miento, dado que todos los otros niveles de significado de los
textos de ficción como marerial ilus*ativo á.1 funcionr;;;;,
textos literarios sólo son manifestaciones históricas o sociales,
o no funcionamiento de nuesffas aptitudes prfq;fu*-il-;;;; si no es que plasman Ia pura simulación del significado psicoana-
fuese asf, entonces tendrían razón aque[os qu. tienen po"
fluo el ocuparse de la literatu.", porqu. Ios resultado,
rup* lltico. Para Vile ol Batb, de Chaucer, esto significa: <<herida
o,r. io.- tálica»>, <<sumisión oral»> a2.
den deducirsg {e ¡u observación r.'pu.d.n-;ü;i.-,";;""í;
fenórnenos, desje Ia. p_erspectiva ,ocij, i-ncomparablemente
relevanté. En eI émpeño áe hacer uobjetivamen
más 3e A. R. Atr,Iruous, <<A Poem is a §flalk», en Epocb 18 (1968), pfu. tL5.
rc» anatizable la '{o V. Ho¡,¡,ervo, págs.
41 lbid., páe. 28.
26 y s.

a lbid., iáe. 26.Este pasaje es un ejernplo ostensible de la utilización


dosificad4 dé Ia te¡minologla'psicoanalliicai que tenla Pontalis ante los
ojos en iu crftica, y que {'uerla .niontrur- fri rro pequeña proporción es

-72- -73-
aguda y psicoanalltic lograr descubrir el verdadero signi-
a podtla
se llega a suponer que tal utilización del análisis del sig-
si ficado tras el reflejo díttottion'Inte de
la ambivalencia' La inter-
nificado .n Io, textós fiterarios fuera justificable heurlsticamente, pr"iái"p,i..*rli,i.r-t"Áotttuti""P9d.t:-s':t^1t:::,"^t:"i::
se alzan entonces una sede de cuestiones, causadas pot e§ta ac- medro de las
iá.p". 1", brrr.ras producidas por el lector' pordel
;r;td; p"io " las que no responde. Primeramente, en el- texto' ¿ofig,rr"¿á lár-rf,"Uolor comunicativos
significado
-rrr",
.orr&"ion"', las cuales responden de
*Jir-f,"
á;b"; ser factible, pri.oro"Uti" o. i^ tendrla que destacar las teacciones
q". .g"a pod"rá ser ;;*d., ya con-los oios del lector medieval "r"*iOn
defensivas, mediante i;t ilt se reprimen
los «slmbolos»> comuni'
o .orrio, á"1 l""tot rno'd"rno, ya mediat'te una Pe$pectiva-mltica
8. En cuanto diagnóstico'
-fin¿*""te, cativos v se salvagurráun=lo, ocüáhésrr
incluso pot -ádio de una de carácter psicoana- Cierto que es
y, ;;f;;rf;"o¿" ?"u"tla ser también una teraoia'
lítico. ;;;;;'iiffi;iri;;;* -¿l cambiar en un sentido tetapéutico. la
Además tal ieratqula de significado -prescindiendo ente- Ifu;#";trq"r." r"t lectores, a la vez que se les descubre
,r*"ni. á. t" áifi*ítad de diitinguir fidedignamente los ni-
-significados
mencionados y .i-t.ii.a*" sigtifi"ado de los textos literados'es la solución del
,.1e, ,ingularesJ afirma que lbs Pero más ,"u.Udá' q'" t"" dificultades
su interiretación por *udio de los lectores referidos sólo pr"Uf"-r, medi'nte la argumentación de Holland' de
*rr.r,r"n la insuficiente 6ansformación de la f.antasla pulsiorial "Lecida
cómo un t.*to lit ."r'iá-iiiit*ir" sígnificado
o cómo éste puede
en la conciencia necesaria. ¿oculta el texto su verdadero signifi' #;;bt.i;-p;; ;il;.i*.-no,'ná no puede eludir el hecho
cado o es la reacción defens-iva del lector la que produce el
ocul- inrenta resol-
de la comunicación q* lr-ruirl.ralado finalmente
y
tamiento? El texto propiamente no puede ser, porque para
provlene del psicoanálisis'
Holland la literatura tiene carácter de liberación de una cafga. '-- mediante un esguema que no
ver
pu." Holland ef significado pslcoanalltico del texto literario
p.i" lq"¿ clase de liberación de una carga serla ésta, si el.texto
dispone del verdadero significado, pero de tal ma-
.l ,itri*o d;?;;;;" que debt ver el lector' a fin de
"i.r,ri.nt. "r,rli.."
.""rpt."a"i .iÁo f, fattasla pulsional puede transformarse
en
,r.rr'pl"r*"do que el lector en el acto de comprensión puede es asf' entonces para
orodriir el oculámiento del verdadero significado? Disponer de ;i;;lá;i por medio del significado;.si esto queda asegurado me-
este autor, este proceso áe co*unicación
ia *rerdad, pero provocat su desfiguración en el acto de su comu' la oryanizacián
nicación,'harla apurecer al texto literario como altamente pro-
áii.r. la iposición de una correspondencia-entre de la capacidad de
estructural del texto "n, y aitpoti.ión-afln,
;;;";i¿" humana. De esta *'nát" sucede- loadquiridas siguiente: Las- pers'
blemático.
Asl pues, quizá se deberla hacer la pregunta de otra forma' no ¡¿bían,sido originaria-
Si el texto l-iteiario los motivos que sea- oculta su sig- ffiif,, Ñ;;;jfrt."s que la naturaleza de los textos
-Por mente en el texto *" i'un'ft'idas a
,' nificado propio t.r, un velo, que habrla que entender como pueden-construirse
.áiai"ión de *-""*t"tel4Et-tot textos
distorsión condicionada histórica ó socialmente, entonces se podrla ""*. gue corresponde a las. es'
,..rp..". el significado enterrado por medio de méüodos psico- ;';t"-áiiilJi"d"r,'lor*-rn Jod.lo
tructuras conocidas d" i' ptitologla hurnana;
de manera
.q"tretre'a
-tlt::
anallticos. frto ,igJii.uiá, ,ólo ál psicoanálisis completarla el áe ooroue el texto
texto literario, lo {ue no puede ser afirmado, puesto que Holland
i;;;;;;, transferencia significado'
hechos psíquicos f#;;;"tt"-Jt t" Ítttottt o porque el lector
habla de que, poruo prrt", los textos literarios ffansforman la
fantasía pultionrl en formas perceptibles de la conciencia'
reencuentra .n ,.*io-t"'ut*"' f9 sut Drocesos de reacción'
explicitado' por
que a través de Tal modelo ¿. "f .or,.,Jo;;;;i' también- ha sidoobra
Quediaría todavia otra cuestión. Si se supone en la literaria se
las aibivalencias de los textos, el proceso de transformación de Holland: oEl proces-J"-""á t"tporcizado
en el interiot del lector'
convierte de algtrna manera en un procpso
la f.antasla pulsional no se ofrece al lector con evidencia inme- l;;;;-'" l'
oÉ'u d' arte se siente como
un
diata porqui el lector en último término también debe ocuparse il'ñ;;ffi
en taÉs actos d. comprensión, entonces sólo una observación del «símbolo» v el «cliché» con respecto
-* en-r.t.ción al uso lingülstico comunicativas v de su terapia' v'
LoREN'
crrloable de que el psicoanálisis, durante tanto tiempo, para la litefatura se
, h:;:'rip.i¿;^áJi.-r'¿i"oi'iones
zrn, págs. 72 Y ss.
hayi situado como ün factor de'interptetación de caractetísticas techazantes.

*74- *75 -
\
'aquí denüo' en tu mente o en la mla»> {. Aun cuando no se el mal escenificldo de Hécuba; y Claudio experirrlenta su crimen
deben sobrevalorar los apuros metodológicos que se dan a cono- en sí mismo por\uela tepresentación del asesinato no es idéntica
cer en locuciones como somehou y feels, la transferencia al desarrollo de su fechorla. Pues en la represeritación del Ase-
aquí subrayada funciona según el principio de que se conoce o sinato d.el Gonzago, el Señor que gobierna no es asesinado por
se teencueriüa lo igual en lo igual. Ciertamente este principio es su hermano, sino por su primo. Precisamente esta diferencia es
más bien de lndole platónica y menos un principio propio del la que mueve inicialmente a la reflexión. Claudio queda afectado
psicoanálisis. Pero cuando una intetpretación que maneja el ins- por la gran semejanza que existe enfte su propia situaciórr y
trumental conceptual propio del psicoanálisis argumenta cori es- aquella de la representación. Al mismo tiempo este impacto hace
quemas explicativos de lndole platónico, entonces surge la fuerte que se preocupe de la constatación de la diferencia que existe
sospecha de que este platonismo constituye . una razó¡ funda- entre su actuación y la que se representa en la obra teatral' Así se
mental para explicarrpor qué los, procesos de comunicación de incrementa el efecto pretendido por aquella obra, pues únicamente
los textos han sido tan escasamente objeto de análisis. la üvergencia menor de la acción teatral con respecto a los su-

Además el platonismo de una comespondencia entre texto y cesos reales esla condición para que Claudio deba hacerse en ese
lector, basada en la imagen refleiada, resulta insuficiente en oranto instante una imagen absolutamente exacta de su crimen. Pero asl
hipótesis explicativa del efecto literado. ¿Cómo hay que pensar se manifiesta de nuevo la realidad que habla reptimido y ocultado,
un efecto que se sustenta en que el lectot reencuentra en el texto se quiebra su simulación, y la conducta que hasta entonces habla
su repertorio de aptitudes? También Holland es de la opinión mosuado a él mismo se le hace transparente en su función de
que algo ,sucede con el lector; el impulso para ello no lo puede máscara. Asl para Claudio --{omo para Hamlet- no es la imagen
suministtar la imagen semejante, sino, a lo más, la gradual diver- especular la condición del efecto experimentado, sino sólo la
as.
sidad del texto. Pero, ¿cómo a través de esta diversidad esca- diferencia percibida al mirar esta imagen especular La difeten-
Ionada se llega a una vinculación intetna tal interacción- cia conform" sl impulso paru la reacción; mediante ésta, retorna
entre texto,y lector como la gue, con tazón, -a supone Holland? lo reprimido,. y s€ transforma en una forma frente a Ia propia
Las imágenes y los slmbolos del texto no son sencillas imágenes conciencia. Por tanto, si algo debe ser elevado a conciencia, esto
especulares de datos psfquicos; y cuando cumplen en la realidad sólo puede sucede¡ cuando no se piensa el texto como la progra-
la condición para ello, porque por su medio la fantasla pulsional mación del repertorio de las aptitudes de sus receptores.
es elevada a conciencia, entonces tal transformación sólo puede Hay, pues, que concluir: Lo no idéntico es la condición del
lograrse cuando permite <<ver» al lector <<1o qüe hay en él». Esta efecto, qu. s. rcahza en el lectot, en cuanto constitución del
i<inteligencia>> se obtiene no mediante una correspondencia, sino sentido del texto." Esta tesis qrlnfigura una primera suposición
por medio de una diferencia. Por tanto, como conttagolpe a que subyace a la discusión del Capítulo que sigue.
Holland, se debe postular que una desigualdad, de la lndole que
se quiera, entre texto y lector, es necesaria como productora de
reacciones; sólo la asimetrla estructural proporciona los impulsos De ningún modo hay que dudar de que Holland siga la pista
necesarios para la reelaboración del texto. En qué gran medida de este feáómeno p.t-iten reconocedo en último
"o*o
término- los distinto, dirg.r*rt y dibuios -no
que posibilitan \a
esto es asf, en aquellos casos en los que el texto se convierte
casi en la imagen especular de las aptitudes de su receptor, se esquematización de 1o que acontece entre texto y lector' Los-argul
puede constatar a modo de ejemplo en el Hanler de Shakespeare. *üto, ofrecidos en favor de ello ciertamente tienen un rasfondo
Las imágenes especulares, si tienen que producir reacciones, por problemático no menor que aquellos que Holland ha desarrollado
lo rnenos deben variarse en sus matices. El teatro en el teatro, de en Ia discusión acerca áel significado. Intetesan aquí sólo en
Hamlet, es un caso paradigmático de esto. Hamlet conoce la a5 Este hecho lo he exDuesto de forma más precisa en <<Das- Spiel. in
culpa de su negügenci4.,precisamente porque no es idéntica con Spiel. Formen dramatischef Illusion bei §hakespearc»>, -en -\Ve.ge !-er 54kel.-
p'earcforscbung (Vege der Forschung CXV), ed-. Karl L. Klein, Darmstadt'
1971, pá§s. 22r-235.

-76- -77 -
/
cuanto que su consideración cdtica puede suministrar un nuevo do- eke¡e/un crimpo específico de observación en relación al
impulso para oro supuesto hzurlstico de la teoría del efecto. efecto. La fotma, para Holland, en el sentido de la interpretación
El efecto de la literatura, para Holland, se basa en su ca- psicoanalltica que presenta, es una estructura defensiva con la
rácter de descarga liberadora; la formula de esta manera: <<En que de nuevo puede ser domesticada y distanciada la turbulencia
última instancia toda obra de arte.., nos reconforta)»4ó. Pero de la fantasía pulsional despertada $. No es desencadenante si no
este descanso tiene efecto sobre todo meüante las solucione§ que funciona como control de lo desencadenado paru poder asl <(guar-
nos ofrece la obra y que deben couesponderse a determinadas dar distancia». La forma canaliza la exatación, de manera que
expectativas de los lectores. <<Incluso si la obra nos hace sentir surge Ia pregunta de si tal concepción de la forma procede en
pena o culpa o ansiedad, esperamos q'ue disponga esos sentimientos realidad del psicoanálisis; pues el hecho de lograr el equilibrio
fl. de movimientos complejos y que discurren opuestamente, hasta
de tal manera que se transformen en experiencias satisfactorias»>
Sólo si esto sucede'surge el esperado placer de la literatura. obtener concordancia y su conftol, está provisto de destacadas
<<Cuando la literatura 'complace', también nos deja experimentar cualidades clásicas. Esta impresión tampoco se puede ocultar
un desasosiego y luego dominado; pero el desasosiego es una cuando Holland adorna la definición que ofrece de literatura con
fantasfa más que un acontecimiento o una actividad. Este esqu€' una terminologfa psicoanalitica. Asl se dice en la conclusión de su
ma de desasosiego y dominio distingue nuestros placeres en el libro: <<La literatuta tiene algo de las saturnales: el superego
juego y en la literatura de los placeres sensuales»> s. El ritmo permite al ego uansgredir toda clase de tabúes durante un tiempo
aquí postulado tanto pata la mencionada deqcarga como pata el limitado, luego restablece el control; y el mismo restablecimiento
placer de la obra literaria, compuesto de dificultades y solucio- del control se siente como una especie de alivio y de dominio»> 51.
nes, es utilizado por Holland en muy distintos contextos de su En el siglo xvrr se habúa llamado a este hecho beau désordre
argumentación y, por tanto, podrl4 ser representativo de la de- y se harla referencia asl al placer estético que resulta de la per-
terminación de la función de la üterarura o de las reacciones turbación temporal del orden, asl como de la simultánea concien-
que causa. cia de una posible, aunque todavla no previsible, supresión de
Qre la literatura tenga que proporcionar placer o que éste se este trastorno. Só1o que la estética clásica de la Ilustación paru
construya a partir del cruce rítmico de dificultades y soluciones, este fin util:aaba otra netáÍota que la que empleó la interpreta-
r €s una perspectiva que ha sido formulada desde una" considera' ción psicoanalítica de la literatura; sin embargo, el fenómeno
ción psicoanalltica de la literatura y que por tanto no puede ser señalado es manifiestamente de tal lndole que permite para su
vista como su resultado. IJltimamente confirma Holland, aunque explicación metáforas de muy diversos odgenes.
qon otros argumentos, la <<teoría emotiva» de f. A' Richards, Lo que la estética de la armgnla del siglo xvttl formulaba
pues allí la dificultad como su supresión son la condición funda- permanece como el marco de refé*encia de la <<teoría emotiva»>,
Lental del efecto estético de la obra de arte ae. De esta forma la que domina la interpretación psicoanalítica de Holland hasta tal
consideración psicoanalltica del efecto literario, propuesta por punto que uno no puede desprenderse de la sospecha de que
Holland, en su punto cenffal no va más allá de la antigua <<teoría aqul se ofrecen las ideas de Richads sólo que con otra termino-
emotiva»>. logla, La <<teotía emotiva» postula ciertamente un lector que a
Todavía quedaría por preguntar hasta qué punto la forma de través del espectáculo que representan los textos se sePara en
la obra literaria la cual se organiza el ritmo postula- una distancia contemplativa. Pues la obra misma distiende la
-mediante
4ó HoLLAND, pág. 174. excitación que la perturbación produce temporalmente. Pero como
47 lbid., pág. 75. Holland es de la opinión de que los textos literarios comprome-
48 Ibid., pág. 202.
ten considerablemente al lector, hay que preguntarse si esto
4eV. I. A. Pinzipien der Literutarkritik (traducido por
Rrcnenus,
también sucede en la amplitud supuesta, cuando la suptesión de
J. t972, págs.289 y s.,293 y s., y 297; además,
Schlaeger), Frankfurt,
J. Scrrurcrn, «Einleitunp>, págs.26-28, all como C. K. O-cosN, L A. Rr.
cHARDs y James §7ooo, Tbe Foandation ol Aesfbetics, Londres, t922, pá- 50 V. Ho¡,¡,eHD, págs.
ginas 72 y ss. L04-733.
st lbid., pác. fi4.

-78- -79 -
Iectura debe abrirse el antiguo combate, desde siempre difícil,
la excitación causada se rcaliza por medio de la obra misma y por entre el superego, el ego y el ello. El texto literario alcanza asi
tanto resulta espetable. Este hecho permanece también como aquel gradá deiiiersid?d iue resulta necesario para actuar sobre
problema paru \i <(teorla emotiva»>, aunque a ella Ie corresponde lai aptitudes de su receptor. Pero en todo caso, no puede ya ser
ál .érito de haber hecho totalmente consciente el estudio del p.rrrádo como espejo del repertorio de aptitudes de sus lectores,
efecto literario. pues exige de ellós actividaJes, por las gue sobre todo sea posible
«abrir» de nuevo la coagulada iemqula de los factores pslquicos;
y esto con el fin de propiciar un movimiento que se petcibe como
Cuál haya sido el significado . de la <(teorfa emotiva» para iiberación latente en cuanto qu€ en todo caso, temporalmente
la consideración del efecto literario, lo muestra el libro de el intervalo de la dutación de la lsq¡u¡¿-, podemos eliminat
Simon O. Lesser, Fiction and tbe Unconscious, que con- -en
las pretensiones del censor, al igual que la vigencia de las es-
-aunque
psicoanalltica- en im- s.
cebido desde las iremisas de 14 teorla tructuras dominantes establecidas
portantes enttamados de la argumentación se halla igualmente Si se prescinde de la implementación, en cuanto a los con-
dominado por la <(teorla emotiva». tenidos, de este modelo de comunicación desamollado por Lesset
En la medida en que el psicoanálisis señala el marco cognos- queda la consideración de que el impulso paru la comunicación
citivo, la literatura se convierte también para el lector en descatga procede de las apelaciones del texto, enmascaradas, ctuzadas entte
libe¡adora s. Pero una obra, piensa Lesser, sólo puede garunazar sl también entre sl desmentidas-, y esto supone que
en suficiente medida la descatga psfquica esperada de ella, si a -incluso
estas apelaciones no significan lo que dicen. Pues su función se
la vez ofrece distintos modos de satisfacción. En este punto se debilita en la medida en que se aproximan lo dicho y 1o preten-
hace necesario construir un modelo de comunicación que permita dido. Por tanto, es posible deducir otra hipótesis que debe orien-
hacer descriptible la descarga pslquica que se rcalizaú en el tat los capltulos siguientes en cuanto reflexión previa de carácter
lector. Para ello Lesser se sirve de un instrumental psicoanalltico, heurlstico: El efecto nace de la diferencia entre 1o dicho y 1o
Para poder <<abrir» al lector el mundo de la ficción, la obra pretendido. Por tanto, es posible deducir otra hipótesis que debe
la terminologla psicoanalítica de Lesser- debe tanto apelar órientar los capítulos siguientes en cuanto r-eflexión previa de
-en
al superego como al ego y al ello. Hay que movilizar todas las carácter heutfstico: El efecto nace de la diferencia entre 1o dicho
instancias de la psique; y esto equivale a utilizarlás todas en y 1o pretendido, o, dicho de otra manera, de la dialéctica de
'provecho propio,
de manera que comienza a debilitarse la jemr- mostrar y silenciar.
qula supuesta por el psicoanálisis; más aún puede set liquidada. Aunque esto posee la apariencia,de que Lesser hubiera podido
' Para Lessqt, una obra de arte tiene pleno significado en la medida
formular tal tesii en'conexión cortf§u propia argumentación, sin
en que ocr¡pa con igual intensidad las diversas instancias de la embargo, liquida el problema descdto parece con
-apre-
psique. Para ello necesita ciertamente de un presupuesto: Las de teorla -según
de la solución del conflicto,
suramiinto-, por medio su
apelaciones de la obra deben ser cifmdas, pues pierden su efecto que para él se deduce de la psicomaquia puesta en acción por
sobre el receptor cuando se realüan de la manera más directa los textos literarios. Ahora ie repiten los argumentos de la
y cuanto más manifiestamente su naturaleza aparece a la l'ozs. <(teoda emotiva»: ¿Hemos hecho algun avance hacia la definición
Son capaces, consecuentemente, de incrementar su efecto si se de la literatura al tbr.turt que trata del conflicto en su mismo
hallan dispuestas en la obra de tal forma gue se entrectrucen cons- núcleo? Si bien es cierto que de este modo hacemos que los
tantemente, que reclprocamente se conviertan en máscaras a fin obstáculos insuperables a formar parte del placer estético'
de confundir ente sl el origen y la dirección del fin; y asl ganat "ottá,
el conflicto miJmo, como tal, no es, sin embargo, una fuente de
aquel grado de complejidad. ineludible, si en el prcceso de la placer para nosot;os, sino más bien de sufrimiento' ¿Pot qué
Labrla á. darrro, placer la presentación ficticia de nuestros con-
s2 V. Simon O. Lrssrn, Fiction axd tbe IJnconscions, Nueva York (Vin-
tage Books), 1962, págs. 39,81 s. y L25. 54 lbid., págs.79,81 s., 93, L25, 130, 192 ss'
s3 Y. ibid., págs. 94-120.

-80- -81 -
flictos? La respuesta afloru Poq sí misma: hay diferencias decisi- una solución, sino que comienza a comPortarse frente a la solu-
vas entre la forma en que se tratan los conflictos en la ficción y ción presentádr. ft ..to de que fuera iotrecta la suposición de
la forma en que éstos se hacen sentir en la vida'.. Utilizando los Lessei y Richard de que el riimo de la obra de arte consiste en
términos q,r. Edward Glover describe el arte en general, pode' .1 .onfúoo y la soloclón, entonces este- ritmo no se desarrollarla
"n
mos decir que la ficción nos proporciona formaciones compromiso ,"o.illr-.otá ante el lecior, sino que 1o introducirla en él y le
gracias a lás cuales las fuerzas reprimidas y represoras ,alcanzan llev^r?a a reelaboru por sl mismo la conmoción que le -causaba
éxpresión en un mismo y único ptoyecto. O podemos decir que el texto. Distingue ai clasicismo inherente a la teofia del arte'
la ficción atiende t"t to á hs exigénciirs del principio de realidad que ésta todavll cree ver representada en la obra del distancia'
como a las del principio de placer, o gue proporciona un foro en ,ii*,o, por 1o que es ^p gido de nuevo el conflicto que habla
el que las posiáones del id, del ego, Y del superégo son todas sido encendido; áunque áste distanciamiento, sin embargo' es un
ellai atendiáas... Fodemos aprediar la ficción, en segundo lugar, acto del lector guiadó por el texto, y por cuyo medio domina sus
porque busca reconciliar las variadas reclamaciones que ella misma implicacione, .i l, conflictividad del mismo. Con razón ha criti-
pr.s"t tr. Además, en esa disposición de escuchar a las partes se ."áo Adoroo este carácter quietista de la teoda psicológica-del
isfuerza más por enconttar soluciones basadas en un máximo de uEl psicologismo de ú interpretación estética no se lleva
satisfacción que otras ilusorias alcanzadas a costa de negar y Pasar
"ite,
iri."o, ia^conridlración filistea de-1a obra de arte, según la cual
por alto cierias demandas; busca soluciones que, pata emplear la ésta misma aplaca armónicamente las oposiciones; es la imagen
ieliz expresión de Robert Penn §7arren, son más 'ganadas' gue ensoñada de una vida mejor, omitido 1o malo de donde'se con-
impuestas. Obviamente tales resoluciones son más satisfactorias qit* esa vida. A la áceptación conformista- por parte del
y estables que las soluciones ptovisionalés de nuestros problemas f,sicoanálisis de la consideráción co*ienre
de la obra de arte
con las que hemos de contentamos tan a menudo en nuestras iomo bien cultural benefáctor le coffesponde un hedonismo esté-
vidas»>
55. tico que desderra del arte toda negatividad, trasladándola a los
Habúa que couegir esta definición del texto de ficción en conflictos pulsionales de su génesis y omitiéndole asl en eI resul-
un punto importante, si es que se quiere concebk la satisfacción tado. Si a-la sublimación alia¡zada y ala integración se las hace
que estos textos preparan a sus lectorcs. Esta corrección se puede el uno y el todo de la obra de arte, entonces ésta pierde la fuerza
extender a la descrifción dada por Richard sobre la otra de arte, con la que excede al ser concreto, del que por medio de su pura
cuyo valor propio hay que buscarlo tanto Para Richard como existencia se übeta»>
r.
para Lesder en la compensación de la perturbación que produce En la estructura del texto mismo se pueden enconüar otros
án el lector la obra literaria. Ciertamente la situacióq conflictual argumenros. Los conflictos prodddfdos en el acto de presentación
configura un elemento central del texto literario. Sin embargo, de- los textos literarios poseen, por lo general, una rica ñatiza'
r.rrgJ h cuestión de si la solución se manifiesta realmente en el ción; pues una situación conflictiva se construye .sólo a partir
acto mismo de la exposición. d. lu o.ooperación»> de diversos <(aspectos» que disputan entre
Por lo general, los conflictos son de tal naturaleza que cier- sl. Lesser ü descrito este hecho con su teoría de las apelaciones
tamente se reflejan en el texto las tendencias de la posible solu- enmascaradas que producen un conflicto en cuanto que hacen
ción, sin que sea rcalizada plenamente por el texto en el orden declarar .l ,up.r.gá, al ego y al ello en favor de ellas mismas'
lingülstico. Más bien la solución dispuesta al conflicto presenta- lo que cond.rü reclprocas sobre su valor' Si se pres-
"-ditpotui
cinde de esta orientaii¿r, d. los conflictos formulada de manera
do se obtiene en las actividades propias del lector. Sólo asl la
distensión es capaz de convertirse en una experiencia del lector, psicoanalltica, entonces hay que preguntarse cómo éstos pueden
Al respecto' puede
que no llegaúa a tener lugar si el texto explicitata la resolución -po. por medio de su representación'
set originados
la narrativa'
del conflicto. Cuando esto sucede, entonces obligadamente se brrt"r .l Lo*.rr,o un recuirdo de literatura
varía también la actividad del lector, quien no actualiza tanto
- * ff,.oao, \í' AuonNo, Aesthetische Theorie (Gesammelte Schriften 7)'
ss lbid., págs. 78 y s. Frankfurt, 1970, pae. 25.

-82* -8r-
Fn rylr
i I
t l

: I

en parte porque ofrece a Lesser el material pam la ejempüfica-


el lector, sino que también las calma de nuevo' Sin embargo, re-
ción de su tesis. Es ca¡acterlstico de los textos narrativos gue no
sulta innegable-que se llevan a cabo ciertas interacciones, cuyo
coincidan las perspectivas del texto sean Ia del namador, pá sufre dificulmdes a causa de lá unilateralid¿d,
-ya
sobre todo la de los personajes, particr:larmente la figura del
análisis,
"i"rá, de esta relación reclproca. Esto se ve en
decidida de antemahg,
héroe u otras importantes figuras-. Este hecho con frecuencia se centrales, mediante los
Lesser, en la utilizacijn de dos conceptos
ve complicado porque Ia acción de los personajes desarollada en qoe qúerrla concebir la relación texro-lector. El texto de ficción
la fabulación no se corresponde con la autocomprensión que ," .*it.r, como <<sobredeterminación»>
Í, Ia actitud del lector como
poseen, sino que {hcuentemente se opone a ella, Con 1o cual ya $. de texto de ficción dice:
<<anaiog;zaaón>> La sobredeterminación
han sido dados en el texto varios ejes orientativos que producen puede significar cosas diferentes. para lectores
..... rn-u historia
consideraciones para la estructuración del conflicto, si nos atene-
diferentes, pero también significa que cualquier lectot puede sen-
mos a las oposiciones cotrespondientes o a la escasa coincidencia
tir que una historia tiene {istintos significados, un estrato sobre
reclproca. El lector sabe de estos'conflictos cuando pfoyecta entre
oúo de significación . Palz usar un término tomado de la psicolo-
sl los ejes orientativos, con lo que se le dibujan las divergencias. gla de loJ sueños, la ficción puede estar sobredeterminada; la
Estas no carecen de contornos, porque nacen como la otra cara s'
licción que consideramos grande lo está invariablemente»
de Ia superposición de las perspectivas del texto que efectúa el
lector. Si el conflicto se desarrolla por la disposición de las pers- Es ciertamente correcto que la sobredeterminación de un texto
pectivas que, mediante divergencias, muestran que se relacionan de ficción --como puede sospecharse- no produce una univoci'
mutuamente, entotrces Ia solución se desar¡olla por medio de la dad semántica; por el contrario, abre en el texto el abanico de un
representación de cómo habría que pensar ahora las tensiones espectro semántico. Este fenómeno puede contemplarse perma'
de las perspectivas del texto no manifestadas lingülsticamente. nütemente en la literatura moderna, en la que la precisión en el
Puesto que sólo el lector es capv de producir representaciones, retlcrrlo de exposición --como por ejemplo en el U/ysses de
sería absurdo que el texto formulara.propiamente esta actividad, Joyce- conduce a una acentuada diferenciación. Se diferencian
a no ser gue se pretendiera impedir Ia producción de represen- los textos de ficción del habla cotidiana; no só[o se hallan estruc-
taciones por parte del lector. Existen textos en los cuales la turados en la medida más amplia, sino que el ceciente grado de
o actividad representadora queda rcbaiada, como en las novelas de estructu¡ación, como tendencia de la sobredeierminación, produce
tesis, en las que con frecuencia las soluciones de los conflictos ala vez una disminución de la predecibilidad de las partes singu'
se formulan declamatoriamente. Pero donde éste ocurre, queda lares del discurso. Asl como en el hablar cotidiano, la redundancia
, de manifiesto que ahl, en absoluto, se puede solucionar un con- finñza por aumentar, porque las q1ftes del discurso crecientemen-
flicto, sino que éste sólo representa un elemento de retórica per- r. s. hucen predecibies, igualmenté/én el discurso muy estructurado
suasiva, a fin de ayudar a obtener el éxito deseado o una solución decrecen las redundanciás. La desaparición de la predecibilidad
fiiada de antemano. Por tanto, la solución del conflicto sólo es se presenta en los textos sobredeterminados como estratificación
capaz de desarrollar un efecb catártico, si el lector ha sido intro- de distintos niveles semánticos, que, por otra parte, pueden enta-
ducido en su elaboración. Sólo la participación en la solución, y blar relaciones plurales. Si se sobteentiende la sobredeterminación
no la mera contemplación de la solución presentada, como piensan de esta *rrr"rr, entonces se puede asumir este concepto de la
Lesser y también Richards, garantiza la satisfacción del receptor, psicologla de los sueños .on ál fin de caructerizar los textos de
producida por Ia obra de arte. iicción. Esto, por tanto, tiene el valor de ser' una reflexión sobre
si el efecto de la obra de arte es concebido con argumentos un hecho qu. .n Lesser no se encuenÚa tematizado; en cualquier
de la <<teoría emotiva», entonces la reración entre text;y lector caso, se encuentfa desatendido.
§e presenta como una relación relativamente unilateral. En esta
teoría no puede conside¡arse en su plenitud la reciprocidad entre 5, Lrssr& pá'9. tL3.
texto y lector, porque el texto no,3lo provoca <<tuibulencias» en Ibid., pás. 203.
se lbi¿., pás. L13.

-84- -85-
dc catácter
Si el lector particular consigue ganar de un <(texto sobtedeter- tcxto recibido clcba desaparecer en una <<sobrehistoria»>
piirutirrdor. Pues, pti""gf, general, accesible a la
minado» otro significado, estas estratificaciones de significado no .permanece ello
nacen en absoluto de la sobredeterminación, sino de los grados de il;rr"b,;il íd'ad ialtrUot"u.i¿i subietiva' La ruzóÁ de se

indeterminación que crecen proporcionalmente. Estos son genera- p""á. táf" distinguir si se atiende a lo que sucede entre el texto
entre
dos por la sobredeterminación en Ia medida en que por su i¡edio y el lector. Perolntonces hay que entender la ordenación como
sobredeterminación y sobrehistoria de manera distinta a
surjan múltiples niveles de significado, cuya relación mutua se
participa al lector como una necesidad de la determinación. Es asl; L;;; il h, .or,".bidá' §i t, sobredeterminación del texto de éstos
los niveles particrrlares, en cuanto .tales, con frecuencia sólo son fü; ;r;;, giráo, de indeterminación crecientes, entonces
captables mediante la variabiüdad de sus relaciones mutuas. De ," u.r.iirun como impulsos de comunicació¡- que deben constituir
mundo cotidiano a
.i -""¿o del texto, el cual se destaca del constitutivo
aquí se deduce la consecuencia de que un <(texto sobredetermina- no dis-
do» induce a sus leLtores a una actividad de composición incre- ;;r* ;;1" ,obr.d.t"Áinación. Tal proceso subietivas, pero no
."ii. ¿. forma ptivatizada. Moviliza apritudes
mentada, porque hay que estructurar el potencial de sentido sut-
gido de la articulación solicitada de los distintos niveles. ,"* f*prft*-rio, l..to,es a sueños áio'n", sino pata ocupatlos
Sólo asl cobra
Lesser parece que no saca esta consecuencia. Pues la <<teorla con las condiciones que están dadas de antemano'
texto' No es sólo mero crite-
ernotiva» no concede al lector una actividad tan amplia; más bien r" t."iii" i"-robt.d.i"tminación del de fo¡mula-
Io ve en la posición de quien recibe. Por tanto, en relación a la rio de clasificación del texto, sino una oportunidad
teoda, sólo aparece como conclusión correcta la opinión de Lesser ;r;;6. pueden romperse hábitos del lector v puede
á"ái" ór'
de que los textos de ficción, en el acto de su recepción, en el mejor formularse l" .rport"ri.id;J
^es
ót át t"t modo ha sido liberada lite'
de los casos son capaces de impulsar en el lecto¡ una <<sobrehisto. Ci.tiri.*., si ,li,,do, segrin afirma-Lesser' quedeelsutexto
s]tu1¡1ón
tia»>, que casi se desprende de la relación mutua entre texto y ;;il;;;;;', .o l..tor,"'" dltt"ga de la.presión
se hace' ante toclo'
lector. <<Además de paticipar vicariamente en las historias que oor*i de experiencios@, Y por-este Ptliopena
nos absorben, frecuentemente creamos y representamos imagina- ;;rffi J r"*r'o ¿. lo iótit'ido, vale la hacer analizable
transcurso de
tivamente historias estructuradas sobre ellas. Analogizamos. Las il";,*.tór a. .r* *..so. Sólo si el lectár noelexclusivamente
en
historias que ideamos son, por supuesto, altamente ilfpticas. No i, i..*i. ¿.¡e producir el sentido del texto'
hay tiempo ni necesidad de desamollarlas sistemáticarnente. Ana- r.g"i ttt propias condiciones (analogizing)' sino ante todo según
algo que saca
logizar puede llevar consigo simplemente el reconocimiento de la .o"ndi"ion., ,¡.nrr, el lector se formula entonces
a la luz un estrato de su persona y qu9 hasta
ahora estaba sus'
similitud entre un acontecimiento ficticio y algo que nos ha ocu-
se logra
'rrido, y una rápida vivencia de Ia experiurrli, át."-rez... Analogi. irri¿o a su concienui* Bt" ptotp¡ó de hacer consciente
por
zar. .. es de este modo algo muy parecido a soñar despiefto>> o. Las p*-Áár" ¿. la interacció" int"/tt*to y lector; su análisis'
asociaciones de Ia <<sobrehistoria»>, en gran medida, poseen carácter tanto, ofrece un extraordinario interés'
privatizador y tienden, por tanto, a aislar al lector del texto, pues-
to que éste sólo siwe ya como impulso para el hecho de ocuparse
consigo mismo, impulso frecuentemente de lndole muy individua-
lista. El texto poseerla así sólo una función ímpulsora para corto-
circuitar al lector consigo mismo. Si este hecho, en el sentido de
la exposición de Lesser, se quisiera reducir a una fórmula, habtia
que decir: la sobredeterminación del texto conduce a una recep-
ción de carácter privatizado.
_ fncluso si se supone que toda recepción posee un alto grado
de concisión sintética de índole subjetiva, esro no significa que el --"6n""ho III' B' 4' pági'
se encuentta desarrolladg en el capltulo
@ nas 241 v ss.
"-ór"L;&E;;
Ibid., pág. 203; v. para ello también HoluNo, págs. g7 y ss., passim. pá8. 1e, passim.

-86- -87 -
A) REPERTORIO DEL TEXTO

1. Pnrsupursros

Los modelos de texto representan decisiones heurísticas. No


son la cosa misma, pero incorporan un acceso a ella. El texto, al
igual que la cosa, jamás es dado como tal, sino siempre sólo en
una forma determinada, que surge mediante el sistema relacional
que ha sido elegido para su comprensión. El texto literario es una
forma fictiva, y, en general, con ello se quiere decir que le faltan
Ios necesarios predicados de la realidad. Pues los textos llterarios
no se agotan en denotar los mundos del objeto, emplricamente
dados; su intención de representación apuntá a Io que no esrá
dado. Consecuentemente, en la articulación comparativa de ficción
y reaüdad se ha conformado una pareja de conceptos que implican
una decisión heurlstica, en cuanto gue se intentaba determinar la
ficción, desde la per¡pectiva de lq ;ealidad, como su contraposi-
ción polar. Por tanto, la ficción élá cahficada o como imágenes
autónomas del ser, o como heteróno¡nas de éste 1, con el propósito
de poder formular la diferencia como carácter objetivo de Ia rea-
lidad. Son conocidos los problemas generados por tales intentos.
Hacen ineludible la pfeg¡rnta por el marco referencial que propor-
ciona el predicado adec'uado a la contraposición entre ficción y
realidad. Los muchos esfuerzos orientados eni esta ditección no

- t Ot{, entre otros, Roman Itcexonu, Das literarisclte Kanstuerk, -Tri'


bingen, 21968, págs. 261-262. Después de la composición de este capftulo
(1972) encontté una oersoeetiva muv afln a orooósito del concepto de fic'
iión en el libro de Jóhannes Ar.prniec, Fiition'and Kommunikition, G61'
tingen, 1973, págs.- 97 y 154 s. Su óonsideración de la actividad de la
comunicación d1l «texto de ficción» princiÉalmente se refiere a Ia estruc-
turación inmanente, de iranera que el-hechó lo desartolla en ora dirección,

-91 -
La atihzaciín pragmática de los signos siempre tiene que ver con
animan a proseguirlos. Por tanto, en la discusión siguiente deben el comportamiento que debe causarse en el ¡eceptor. «Términos
abandonarie las premisas cognbscitivas con las que la ficción es tales como'intérpráte','interpretante','convención' (aplicados
determinada .o*t lo no real. A la vez se abandona con ello el a los signos), 'tener en cuenta' (aplicado a una función de los
argumento ontológico, pues calificar la ficción como autónoma'del signos)... son términos de la ptagmática, mientras que muchos
sei o heterónoma del mismo significa querer concebir ficción y téiminos estrictamente semióticos, tales como 'signo', 'lenguaje',
realidad como una relación del ser. Pero en la discusión de un 'verdad' y 'conocimiento', tienen importantes component€s prag'
modelo del texto histórico-funcional, esto se muestra como inváli' máticos»> ?. Conello se indica, al mismo tiempo, que Ia ptagmáti-
do, porque los'logros de la ficción reposan en su función' El ar- ca, en cuanto dimensión de la utilización de signos, evidentemente
gr-"nto ontológico debe ser sustituido por uno de carácter fun- no puede abstraerse de la sintaxis relación de los signos entre
iional. Ficción y realidad ya no pueden, Por tanto, ser concebidas -la
sl- ni de la semánaca -la relación los signos con los obje-
de
como una telación eir el orden del ser, sino que lo deben ser como tos-. Pot el contrario, la pragmática, en muchos aspectos, presu'
una relación de comunicación. Asl se resuelve, en primer lugar, la pone Ia sintaxis y la semántica y las implica en las relaciones de
contraposición polar enue ficción y realidad: en vez de ser su mero los signos con sus intérpretes.
opo.rio, la ficiión nos comunica algo sobre la realidad. Cuando
pá[d..e la antigua oposición en*e ficción y realidad, entonc€s
á"r"p.r"". también la dificultad de tener que encontrar una-refe-
r.r.i, gue abarque los miembros de la oposición; de esta referen' 2. Er, uoorr,o DE Los Acros DEL HABLA
cia se áeduclan- los diferentes predicados. Como estructura de
comunicación, la ficción une la realidad con un sujeto, que a su La filosofla del lenguaje corriente (ord,inary language pltilo'
vez es mediado con una realidad a través de la ficción. Es, por sopby) es la que ha tematizado hasta ahota con mayor vigor la
tanto, significativo que el sujeto apenas iagaru un papel; en cual' dimensión pragmática del uso del lenguaje. Las representaciones
quier caso¡ no quedaba reflejado, siempre que se intentaba captar que ha desarrollado no están pensadas para los textos
-aunque
de ficción- pueden servit como consideraciones de pafiida pata
la ficción en su separación, por contraste, con la realidad. Si ficción
no es realidad, ello no es tanto porque le falten los predicados de un acceso al catácter pragmático de los textos de ficción. Pues la
teorla de los actos de habla, deducida del lenguaje comiente, inten'
realidad necesarios, sino porque más bien es caPaa de organizar
ta desoibir las condiciones que garanticen el éxito de la actividad
la realidad de manera que ésta sea comunicable; pot tanto, no
lingülstica. También en la lectura de los textos de ficción intetesan
puede ser lo que ella misma organiza. Si se entiende ficción como
tales condiciones que incitan a qnp actividad lingülstica, en cuanto
estructura de comunicación, entonces, en relación a ella, debe sus- que con la lectura se deberfa logtar un entendimiento con el texto
tituirse por otra la antigua cuestión con la que habla sido interpe' o, por su medio, con Io que éste aspira a transmitir; pero esta
lada. Ahora hay que atender no a lo que significa, sino a lo que taria puede fracasar. Buscar condiciones constitutivas de los actos
efectúa. Sólo así se ofrece un acceso a la función de la ficción, de habla significa, por tanto, dirigir la atención a aquellos fa-ctotes
realizado en la mediación entre sujeto y realidad. mediante los que ,ace om relación entre texto y lector. Conse-
A partir de este estado de la cuestión se puede obtener el cuentemente, hay que captar la consistencia necesatia, que es -pre-
objeto de investigación de un modelo de texto histórico-funcional. supuesto del éxito-de la actividad lingülstica, y hay que expli6¿¡
Este objeto se localiza en los puntos de sección que hay entre el los actos por cuyo medio, a través del lenguaje, se produce algo'
texto y la reaüdad, como también entte texto y lector. Hay que Los aitos dá habla descitos- por Austin y sistematizados por
lograr describirlos a fin de mostrar eh qué medida se hace opera- Seatle incorporan una unidad cenlral de comunicación. Searle se-
dva la ficción como relé entre el sujeto que lee y la realidad ñalaba al respecto: <<La tazón para concentrarse en el esmdio de
comunicada. Por tanto, el interés se sitúa en la dimensión prag-
márica del texto, entendiendo lo pragmático en el sentido de 2 Charles Monnrs, 'Vritings on tbe General Theory ol Signs (Approaches
Morris, la relación de los signos del texto con la interpretación. to Semiotics, 16), The Hague, 197L, pág. 46.

-92- -93*
los actos de habla es, simplemente, ésta: toda comunicación lin-
giifrri* incluye a.tor'lingiilsticos. La unidad de Ia comunicación
üngülstica ,ro .r,
"o.o
, or".ión, sino más bien la
,á ha supuesto genetalrente, el slmbolo'
ja
producción o
del slmbolo, paf{ra
lrirbrr, oración, ni tan siquiera instancia emisión del slmbolo'
Considerar una
I tir a través del texto
i"ult
escrito. Que ésta sea la realidad, nadie
éi.**."r. ,re."'it" de una explicación por qué
referencias extratextuales del texto, por otra
parte'; no son consi-
detadas según aparecen en sus hechos, independientes-
Pero esto habrá que discutirlo
del texto'
tadav'ía en sus detalles' Por el
*o*"nro, quedémános- "o,, q" el acto de habla proporciona de
plt9'
las

el
;ú^b.; u oración al rcalizar'el acto de habla.
texto
instancia como un mensaje es considerarla como una instancia ;;;" á.'doyo heurlsti"o d. qo. las frases escritas del el texto
lioJ""id, o emitida' Más'precisamente, la producción o. emisión ficción, en cuanto expresión, disbordan constantemente
iu on, oración-instancia bajo ciertas condiciones constituye un iit;;,'".n el fin de ii rrt a los receptores en una relación con
o
;t¡" habla, y lor r.io, de hrbl".,' * 3. son las unidades básicas las tealidades extratexfuales.
mfnimas de l, io-"*áón üngülstica» Pata el acto de habla
como unidad de comunicación es decisivo que gondicion€ tanto
de las ex-
i, de los signos como la tecepción, pretendida en el J. L. Austin diferencia dos formas fundamentales
"igÁir..i¿n
,...p"ror, de la expresión-transmitida. De ello se deduce: los acto§ pr"iorr., lingüísticas, al comienzo de su serie de lecciones aPare-

de habla no son simples frases, sino, en cuanto expresiones lin-


palabras' que
cidas póstrmamente, Cónzo hacer cosls con las * 4'
güísticas, siempre ,ori frrr., situadas; esto significa gue se hallan J"rign" y realizatiaa't
como expresiones constatati'oas
Mientras
en situaciones o contextos determinados. Por tanto, las expresio- *rtnrr"ru, *"di*t" lo que debe limi-
comprobaciones, qué'es
que
nes lingül§ticas manrienen su sentido mediante la utilización tarse según ios criterios de verdadero y falso, la otra
resalta el
se hace"de ellas. Asl, los actos de habla son unidades de comuni- son eI
hecho qi:e la concierne, en el gue los módulos posibles
cación mediante las que las- frases se transforman en frases situa' 5.
éxito o el fracaso Esta üfeiencia es tanto más importante
en
das, esto es, en expresiones lingüfsticas que obtienen su significado habla unos de otros'
cuanto que permite distinguir los actos de
meüante su uso. que se
La expresión constatadora ie refiere a los hechos sobre los
si el modelo de actos de habla debe servir como base de parti- re*itJ' hs expresiones. Según la üferenciaprimera de Austin'
d^ pur^ la discusión del aspecto pragmático de los textos de fic- tales expresiones están definidas pot la verdad, Y' Por
tanto' son
cióñ, esto sólo puede significar gue se obtienen presupuestos que su validez se sustrae
iid.p.rrdi.rrtes de la situación, de manera
heurlsticos a part-ir de esté modelo, y que P9r su medio. uqlt:P
ante la mirada estructufas comunicativas de los textos de ficción.
, ,odo, los contextos de carácter pragmático: demasiadodesim-
<<En el caso las

expresiones constatativas"' empleamos una


noción
una orientación decisiva al respecto la representa.la constatación j. htthot"' Apuntamos a un ideal:
'de que las frases del acto de habla siempre están situadas en un pü correspondencia con lot
contexto, puesto que el acto de habla nunca es idéntico' a la meta lo que serla cortecto decir t" todld las circunstancias' con cual-
secrenciá i" ,rr. irrr.r, sino que sólo se estabiliza tanto a través
de la relación situacional como a través de los presupuestos
qane --T Nl-uí"¿d traductor de la ed.ición caste.llana: «constatarivo»
-d"'i;^á;.-
es, por

son referidos en sus frases. Este hecho obliga a una consideración ,,,p,,*,J, ;;;i;;#; l;í <(constatar»' Austin usa
e'ii'i'-o
;¿ifi
á. lot textos de ficción, en cuanto que en el an'ílisis crltico-litera- :iffi,;ffi '":t'f *:'i,-j?,f,li"...i."}i:;:'",:,'.'ffi ,fr'+i'*'-o-*u
del verbo--'«to
rio la exclusividad del texto todavla juega un papel relevante. La original ingl¿i, t"on «performative»' derivado' esa
tte, en el^ei,',i"'la*i,"ii,a'-"fu.ñ1;;oo'
c".'-l-1..:59'g""
ii*.rrri¿, pragmática apatece sólo en su plenitud, si se fija la i,^.}r";iá,.
bsas mismas r¿¡zones pu.d., extenderse a <realizauvo» \pag'
lLt)')expresron'
atención sobra múltiples contextos que el texto de ficción a6ae o Tomado ¿. t, triiJ.".i¿l.i"i"r*, ¿. G""rio R.'Carrió v Eduard.o
páiaot' Barcelona' 1982' pa-
hacia sl, empaqueta y mantiene preparados para poderlos transmi- A. Rabossi, c¿*o noii"iirit '"i'i'iiu*i'
u^T cam'
* Tomado de la traducción española de Luis M. Va¡.pÉs, Actos de babld, f.':. frirn, H, to do Thirss uith'vords,ed' J. o. urmson,
bridgé/Mass., L962, Págs. 2-8'
Villanueva, Cátedra, Madrid, 1980, pfu. 26. s-i. ibid., págs. L2 y s., 16, 25 Y 54'
I John'R. Srexr.e, Speeib Acti,-Cámbridge, 1969, páe. L6.
*95-
-94*
quier propósito, y frente a cualquier auditorio» * 6. Aun cuando plementarias. La comunicación puede fallar cuando la expresión
circunstancialmente pudieran existir estos casos ideales, para Aus- no es asumida correctamente -{sto es, en el sentido pretendi-
tin la expresión constatativa no representarla el paradigma del do-, también cuando a causa de la ausencia de determinadas
acto del habla. Este se manifiesta, en cambio, en Ia expresión circunstancias amenaza con convertirse en indetetminada, o si en
performativa, que resalta algo que sólo comienza a existir en el tr. Estas insegu-
razón de ocultas circunstancias queda oscurecida
momento en que se realiza la expresión. Se cualifica, como dice ridades no significan de ningún modo que el ejercicio lingüístico
Austin, por medio de <<baciendo algo... y no dando cuenta de sólo llegue ptotp.trt en casos excepcionales' Pues malos enten-
algo»>1; efectúa un cambio en el interior de la situación en la que "
didos, indeterminaciones y oscuridades pueden corregirse por
acontece. Las expresiones performativas obtienen, consecuente- medio de nuevas pregunta§ del receptor, a fin de aclarar la inten-
mente, su sentido sólo por medio de su uso situacional. Se llaman ción subyacent" , hJ pahbras del intelocutor, de manera que el
performativas porque producen una acción: la palabra <<... deriva, ejercicio del habla al final pueda abrirse en el contexto pragmá'
pot supuesto, de'realizar', que es el verbo usual que se antepone tico de un acual contexto de acción. '
al sustantivo 'acción'. Indica que emitir la expresión es realizar Pata gatantizar este éxito ya no basta la simple diferencia
una acción y que ésta no se concibe normalmente como el mero
entre exp;esiones constatativas y performativas. Si una expresión
decir algo»> performátiva produce algo, abí la cualidad del acto juega un rol
Para obtener una acción causada por el lenguaje, hay que cum-
áecisivo. Además, los obligados llmites dados de los accepted
plir las siguientes condiciones, que a la vez designan la sustancia procedures constituyen un presupuesto central del éxito
central de los actos de habla. La expresión del interlocutor debe -que
áe la acción- urgen a diferenciar, dentro de las expresiones per-
referirse a unr- cofioención que también vale para el receptor. El
formativai, cuáles de sus formas siempre tienen una consecuencia
uso de la convención debe acomodarse a la situación, y esto quiere
y cuáles, a pesar de la absoluta decisión de lo que refieren, no
decir que debe ser ejercido por procedinientos aceptados. Frnal- 12.
mente, la disponibilidad de los implicados para participar en un ir.d.n át.got.t enteramente su efectividad Asl comienzanÉste de
ilo.uo a difirenciarse las distinciones propuesras por Austin.
ejercicio lingülstico debe darse en la misma medida en que es
postula tres actos de habla, en los que coffespondientemente ad-
definida la situación en la que se desamolla tal ejercicio e, primer
Si faltan determinadas condiciones o las definiciones existen- luieren vigencia las distintas formas de perfornación: <<En
lugar distinguimos un grupo de cosas que hacemos al decir algo'
tes son demasiado débiles, de manera que tienen lugar interpela-
ciones fallidas o fallidas realizaciones, entonces la expresión corre
LÁ agrupamos expresando que reaüzamos un acto locucionario,
peligro de quedar vacla y asl no cumplir lo que la caructetiza:
,.to {,r.-.n forma aproximada equivale.a expfesar cierta o-tación
<<rcalizalr la transacción»> *' 10.
.on ,r, cierto sentidd y referencia,,|9 que a su vez es aproximada-
mente equivalente al ,significado"'.r-el sentido tradicional. En
Austin, con ello, sólo ha mencionado las fuentes de error
segundo iugar, dijimos que también realizamos actos ilocuciona'
desde la perspectiva del interlocutor, que deben ser completadas
con aquéllas propias del receptor, si es que se quiere evaluar las
riás, taleslo*o infotmat, ordenar, advertir, comprometernos'
etcétera, esto es, actos que tienen una cierta Íuerua (convencio-
condiciones que causan el éxito o el fracaso en la comunicación.
Al respecto, Von Savigny ha aportado algunas observaciones com- nal). En t.r.", iugrr, también realizamos actos perlocucionarios;
lostqu. producimü o logramos Porque decimos algo, tales como
* Tomado de la traducción castellana de Genaro R. Cardó v Eduardo .ono.rr.o, persuadir, diá-adir, in.lrto, digamos, sorprender o
A, Rabossi, Cómo bacer cosas cott palabras, Paidós, Barcelona, ígAZ, pagi-
"
confundir. Áquí tenemos tres sentidos o dimensiones diferentes'
si
nas 192-L9). no más de la expresión el 'uso de una oración' o 'el uso del
6 lbid., páes. L44 y s.
lenguaje'... Estas ffes clases de 'acciones' están sujetas' por
su-
7 lbid., pá9. t3.
I lbid., págs. 6 y s.
e Y. ibid., págs. 14 y s., 2) y s., 26 v 34.
* Tomado de R. Canió, A. Rabossiitrads.). Ibid.., págs.47,49. l1 Eike von SAvIcwY, Die Pbilosopbie. ilet norrualen Spracbe' Flznk'
to lbid., páe. 7. furt, 1969, pág. L44.
2 V. Ausrru, pág. 101.

-96- -97:
puesto que simplemente en cuanto tales, a las usuales dificultades tiva y performativa. La ruzón de ello se encuentra €n la consecuen-
y reservas que consisten en distinguir entre el intento y el acto cia de ia acción que pretende el acto de habla. Por, lo general, esta
consumado, entre el acto intencional y el acto no intencional, y consecuencia sólo puede producirse cuando constata verdadera-
cosas semejantes»> * 13. mente su presupuesto. Por tanto, el acto locucionario y el perlo'
Para la pragmática del texto, son de preeminente interés los cucionario n...ritrn de la expresión constatativa como base propia
actos de habla ilocucionarios y perlocucionarios. Alll donde la ex- o como la implicación neceiada para su éxito. Esta revisión de
presión es capaz de asegurar el efecto que ha previsto en el recep- las diferencias primitivamente halladas lleva al fr¡.al a Austin
tor y producir asl una consecuencia, posee la cualidad de un acto al siguiente resuitado: «¿Qué es lo que en definitiva queda de la
perlocucionario: mediante lo dicho surge lo pretendido. Pero esto distiición entre las expresiones rcalizativas y las constatativas?
presupone todas aquellas condiciones, y sus consecuencias adecua- En verdad poddamos decir que lo que tenlamos en mente eta
das, que Austin ha designado como cofiüencionés y procediruien- esto: a) En el caso 'de las exptesiones constatativas, hacemos
tos. Pot el'contrario, el acto ilocucionario posee sólo un potencial abstracción de los aspectos ilocucionarios del acto lingülstico...-y
efectivo (force), cuyas señales solamente son capaces de producir nos concentfamos en el locucionario,.. empleamos una noción de'
la forma de acceso (securing aptake), la atención (taking effect), masiado simple de comespondencia con los hechos." Apuntamos
así como la reacción reclamada del receptoi (inaiting responses)ta, a un ideal: lo qo. serla correcto decit en todas las circunstancias,
Lo que se soücita dela illocutionary lorce en el acto de habla, el con cualquier ftopósito, y frente a cualquier auditorio' Quizás
teceptor, por lo general, sólo lo puede concluir del contexto situa- esto se realice algunas veces. b) En el caso de las expresiones
cional de Ia expresión. Pues sólo éste gamntiza |a actuahzacióir de realizativas, nuestia atención se concentra al máximo en la fuerza
Ia intención abrigada por el interlocuior, con 1o que siémpre se ilocucionaria, con abstracción de la dimensión relativa a la corres-
pondencia con los hechos» *
presupone que tanto al intedocutor como al receptor se les hace ró. En esta determinación limitada la
previamente común el modelo de la acción comunicativa (conaen- expresión perfórmativa describe únicamente un aspecto central de
ciones y procedinientos), y que una persistente desviación de alll, laicción áe habla: la cuaüdad, que le corresponde, de producir'
o un uso inadecuado, queda gravado con sanciones. Sólo si el por tanto, el acto de efectuar no puede ser concebido como coffe§-
receptor, mediante sus reacciones (response), da a conocer que pondiente a los hechos, más bien se cúacte{Lza en cuanto acto
ha recibido correctamente la intención del interlocutor.o ,,, ,.i..- absraído de este tipo de relación.
ción a partir del modelo comunicativo previamente .orrrún, enton- A esta forma dá acto de habla parece- se le puede sin
ces se dan los presupuestos necesarios para la obtención de una más adsüibir el discurso de ficción. -asl
El propio Austin debla habet
acción de habla. E. von Savigny, por tanto, ha tfaducido verda- rastreado esta semejanza cuando al debatirse el efecto del acto de
deramente con acierto el concepto de Austin de la illocationary habla intentó perfiiad su concepcifl{ mediante la diferenciación
lorce por rol ilocationariols, pues los actos de habla qüe se afir- por congaste áe algunos ejemplos literarios: <<... a performative
man alll logran su objetivo en la medida en gue el receptor conoce L,,.rrr." will, for J*u*p1., bi ¡n a pecaliar way hollow or void
las intenciones de los roles del interlocuror, y a la vez iorresponde if said by an actor on the stage' or if inuoduced in a poem, or
así a las expectativas de roles que alll se há[an ligadas. spoken iá sofiloquy ... Languag:e in such circumstances is in special
La diferenciación mencionada de actos de habla es para Austin ways ,rt"J nót seriously, but in ways parasitic
tan fundament_al cornenzó a superponerse a la diferenciación, -intelligibly-
.rpát itt nor,oi'l or. '.. All this we are excludfug from considera'
-que
primeramente hallada, de.las expresiones lingülsticas en tün. Our performative utterances, felicitous or not, are to, be
17' Si la expresión
"orrrtrtr_ understood as issued ordinary circumstances»»
* Tomado de Ia traducción española de Genato R. carrió Edua¡do
A,
v
Cómo hacer cosas con'palabrr¡ p.iá¿r, É;;..1ü;; ígazl-lr*í * Tomado de la taducción castellana de Genaro R' Carrió y Eduar-
nas-R1b-o91i,
153-L54. do A.-Iüú;i, Caio bacer cosas con palabras, Paidós, Barcelona, 1982,
t3 lbi¿., págs. 108 v- s,
t4 lbid., páe. 120. páss. L92-L93.
ls V. von Sevrow, págs. 144 y
ló AusrrN, págs. 144 y s.
15g y ss. tl lbid.,
pás. 22.

-98- -99-;
poética queda vacla, ello es porque no es capaz de producir nin-
Si ello no se comportara asf, y esto supusiese que todas las accio-
guna acción de habla. Signifidarla como parasitaria supone que
nes de habla fuesen expllcitas, entonces con respecto a- l-a coml-
debe disponer de la obligada sustancia de una expresión perfor-
nicación sólo habrla acios fallidos. Dado qúe lo ptetendido iamás
mativa, pero que sin embargo parece usada de forma inadeo¡ada.
se encuentra plenamente raducido en lo afirmado en la expresión
Asl pues; el lenguaje de ficción imita los hábitos lingülsticos de
lingüfstica, ,ürg.r, implicaciones obligadas. Éstas son, como lo
los actos de habla ilocucionarios, sin que produzca mediante lo
no-ái.ho, la condición iet tt"l para qu€ el receptor pueda producir
expresado lo pretendido. ¿Pero es que por su medio no produce
nada en absoluto? ¿O es que hay que calificar todo lo qo. pto.
lo que se quiere decir. Con ello los <<vacíos»> del discurso repre'
sentan el constitutivo central de la comunicación. La interacción
duce como fracaso?
dialógica necesita de tal aportación indeterminada para ponerse
Cuando Hamlet injuria a Ofelia, esta expresión, en el sentido
de Austin, serla parasitaria, porque el presentador de Hamlet sólo
en movimiento, pues la acción de habla logtada se lleva a cabo
como la teducción de estos elementos indeterminados del uso del
imita un acto de habla que quedó "vaclo, puesto que Hamlet pro-
piamente no quiere de ningún modo infuriar a Ofelia, sino que lenguaje comunicativo. Por tanto, la teorla del acto de habla se
con Io ex¡resado pretende algo diferente. Pero ningún erp.ctráor esfuerza también por confiolar estos elementos por medio de
convenciones, procedimientos y reglas, a fin de poder asegurar
de este drama tiene la impresión de que aquí sólo 1i.rre Íug.r un
acto de habla parasitario y consecuentemente vaclo, más bien este
aquello que se ha logrado de la acción de habla pretendida. Sin
lenguaje de Hamlet <<concita» para el espectador casi todo el con- embatgo, tampoco se puede eliminar esta indeterminación, en
texto del drama, que comienza a despertar todo Io que el espec- cuanto que es un impulso de Ia interacción dialógica; pues no
tador sabe del mundo, de los hombres, sus relacioner .otu"tf lot habría ninguna acción de habla comunicativa si el motivo que
motivos de su acción, asl como la particularidad de sus situacio- posibilita la comunicación estuviera ya fiiado de antemano. Este
nes. Un lenguaje que puede producir tales cosas ciertamente no hecho es reconocido por Austin de tal modo que la garantía deci-
permanece vaclo, aun cuando como acción de habla no aparszca siva de la exptesión lingüística se basa en la sinceridad de 1o
en un contexto pragmático de acción. Tampoco se refiere, por dicho: <(... our ¡x¡ord is our bond» re, teza su criterio global sobre
a.
tanto, a un contexto individual en el que los espectadores el éxito de Ia acción del lenguaje proyectado por el interlocutor
se
encontrarían ante una representación de Hamlet; pero a la vu fal garuntla deja claras dos cosas: 1.' Las implicaciones que lleva
este contexto situacional queda modificado no
''es
que queda
la expresión incorporan las condiciones productivas de la com-
-si
e¡teramente suspendid* por lo que el lenguaje de Hamlet pro- ptensión; asl pues, la comprensión es ella misma un proceso pro-
d¡:ce, y hay que preguntarse si de esta manera no se efectú. igo ductivo. 2." La claridad pretendida en la expresión ya no está
que, ciertamente de otro modo, es similar a aquella performación gúantizadr. si solamente se tiene en iÍ$enta sus implicaciones en
a la que Austin había dedicado su atención. el lenguaje; responder de lo dicho, dn último término, significa
Stanley Cavell ha explicitado claramenre en su iluminación de vincular la exprásión a las consecuencias morales de carácter obli-
las premisas centrales de la filosofía analítica del lenguaje que la gatorio.
comprensión no se completa exclusivamente por medio de lo ex- El habla de carácter fictivo parricipa de los hábitos lingüísticos
pllcitamente dicho, sino mediante Io impllcitarnente pretendido del acto ilocucionatio, pero ciertamente se diferencia de él debido
con ello; <<EI entendimiento lntimo es entendimiento impllcito... a su diversa función. ia reducción necesaria, para el éxito de la
Dado que decir algo no es nunca decir merunente argo süo decir acción de habla, de los factores de indeterminación en el uso
algo con una cierta cadencia y en el momento adecuaáo al tiempo pragmático del lenguaje es regulada mediante las convenciones,
que se ejecutan las acciones apropiadas, las palabras pronunciad^as proiedimientot, *.áid"s adecuadas a l¿ situación y garantías de
son sólo una parre destacada de Io que ocurre cuando Lablamos» ¡r. sinceridad. Constituyen Ia referencia de que el lenguaje es capaz

Clverr., Must ue Mean ubat ue york, re Ausr¡¡.¡, pás. 10.


"
, §!.nlgy
págs. 12, 32 y s.
Say?, Nueva 1969, a A proEiiitó de la función de la sincerity rule t. también Sr,rnrr,
págs. 6),66 y s.

-100- -101-
de brotar en un contexto de acción. La reducción, necesaria pingüinos, este acto, ¿fue nulo porque el procedimiento del bau-
patala comprensión de un texto de ficción,
ti.o. frgr, *u¿, tismo no se aplica a los píngüinos o porque no hay un procedi-
de tales referencias previamente dadas. Más "obien hñ;; " iér"r- miento aceptado paru bautizar nada que no sed un ser huma-
brir el código q.r. r,rby".. a Ios erernentos der *"1 no?»> * ¿. Con ello se hace a la vez visible Io que Austin, y con
.álig"-e".
en cuanto referencia incorpora er sentido der texto.'c.rriit"irl" él la teoúa del acto del habla, entiende fundamentalmente por
es una acción de habla, puesto que por su
mediación ti.rr. irgu convención y procedimientos aceptados. Su estabilidad, y esro
el entendimiento'con el iexto. quiere decir su ser aceptado, se halla condicionada por una es-
Austin-y Searle 2t sólo podlan deiar de presrar atención tructura vertical. Lo que antes tenla vigencia también la tiene
en su
modelo al habla de ficción, porque Ia calificaban
el puqto de vista del prajmatir¡o d. Ia acción,
*-. ,r.? J.r¿. ahora; Io que hasta ahora regulaba las acciones, es ahora invocado.
a. ig"J-iurr"ru
-l.irrri. En los actos de habla, consecuentemente, no sucede una invoca-
*::.:9..-,:_posiclón
qui ellos ,.pr.r.nrrn dá qu.".l ción de principio a lo convencional sino a su validez. La validez
:it1_
* 1y?.ió.1y, por tanto, su sentido medianie el uso,"sóio de las convenciones tiene una estructura vertical; deriva su fun-
asr es postble diterencia! fnu-tuamente, mediante su uso, el habla ción de que siempre ha valido. Esta forma de validez gueda pro-
legltima, la de ficción y l" rcf.iá" .1, ,""i0". blematizada en el habla de ficción; no porque ésta carezca de
Consecuentemente,
el habla de ficción deberla ,., o,"r* ;;;;;;i'ñ, convenciones, sino porque quiebm la validez vertical estabilizada
"onrido;¡"
j¡..:,:rx-1::T."riu?, y
más desde et-turrcionA. U k;h"
el uso mgüfstico de carácter fictivo no surja
H;r. de las convenciones y comienza a organizarlas horizontalmente.
en er contexto dádo Esto quiere decir que el habla de ficción selecciona de los más
de un marco a*ual de acción, ; pil.'to¿irÁ;iñfü;r. diversos elementos convencionales que se hallan en el histórico
no efectúe nada. Cieramente, su «éxito, está
incomplrrUi"iát. mundo de la vida. Los sitria referidos como si se pertenecieran
más amenazado que el de.uná expresión
.*pirar"ro.í," ;;;;;.. respectivamente. Por lo tanto, conocemos también de nuevo en
tiva,.y lo que efectúa quizá tannpoco
f".d1. ,.,
acci6n, en el sentido esi¡icto. p.ro .urque
el habla de ficción tantas convenciones que en nuestro entorno
"-¿iii."i-o-;;;,
se estimasen suficien- social, y en offos, y en el entorno cultural rcalizan una función
temenre estas circunstancias para calificarlo
.oÁo ü.Jo,-;;;;, tegulativa; su organización horizontal logra ciertamente que estos
no desaparece con ello su JiÁ.irio" pr"g.aii*.- Vr.l" entornos surjan ahora en una combinación insospechada y así
significa. para Austin qr. .i¡ropia
habla de iicció, ;. i;;áJirrro.r, pierdan la estabilidad de su validez. Consecuentemente, Ios ele-
convenciones ni procedimienros aceptados;
más biei;;; ;ii"-;" mentos convencionales aparecen como ellos mismos, porque han
extste un contexto situacionar que sea
de ert"birizar er ,ig- sido separados de su contexto funcional en el mundo de la vida.
nificado de Io dicho. Así pues, -capaz
l. i¿trilr;;;ñ;;rü, Cesan de ser regulativos porque ello|*mismos quedan tematizados.
centrales del habla que deben presuponerse para
el éxito de Ia Pero con ello el habla de ficción comienza a producir algo. Me-
acción. Pero esto sóló es ,erdai en ün sentido
*,ry ti.itral-V" diante su selección de distintas convenciones sustrae pragmaticidad
la calificación del habla de ficción. como par"sitr.iá ,,u.rrrr'qir.
dispone de elemenrcs fundamentares de i'o, a Ios elementos convencionales elegidos, de manera que se puede
realizan Ia acción, incruso manifiestamente "",o,
a. inii, ü". afirmar: este hecho de la sustitución de pragmaticidad es su di-
parece <<copiarros»> y
sólo es en su uso donde ro puede ocultar por mensión ptagmática. Si queremos actuar, apelamos a unas con-
más tiempo Ia
inadecuación. El'habla de ficciSn ya no apareie venciones otganizadas verticalmente; una combinación organizada
aho¡a .;;;r;;.
convenciones, sólo organiza las convenciones hodzontalmente de distintos elementos convencionales nos permi-
de .,.r-n-.rr"oI.
Ia vigente en los ,"r::-.1.. hlbla ge lr..*pr.rión te ver pot lo que somos conducidos en particular cuando ac-
que son orientados según reglas. Este habia ;;;;;";", tuar-nos.
rrr.rr:"-*""i"'i"r,;
el cumplimiento de Ia, coniencioo.r. ¿urtin aclara
este hecho *
mediante Ia siguiente pregunta: ncu"ndo R. Carió y
.i ;;r. ¡iir#ill dg
Tomado de
A._ Rabossi,
Ia traducción castellana de Genaro Eduar-
Cómo bacer cosas con palabras, Paidós, Barcelona, 1982,
--lTJrrrru pág. 22, y Srenrr,
paC. 65.'
págs. 78 y s. 22 Ausrrx, pág.24.

-102_ -101-
como una
situado; en el meior de los casos gueda registrado
Para los receptores de los textos de ficción se sigue de aquí a una supuesta
pertuúación , y por otra, parte, subordinado
la necesidad de áescubrir las óondiciones de Ia selección de dis- ^"í, gti.l"ifrl gttt"l se matiza aún' -porque
la
relación situacional.
tintos elementos convencionales. En el uso comunicativo del dirige' por
lenguaje, la selección constituye el elemento contingente, cuya re-
..pi.tiO" condicionaiu po, t'' q'.arto situacional se
f"G"irf, , ,n ¿.rtin"á,io' M"di'nte esta relación se actualizan
ducción representa una acción de habla performativa' en cuanto El em-
que es capaz de destacar en Ia selección la referencia eÍicaz pata
iur'urrirUí"t que ha J.i"¿o abiertas el marco situacional'
de ilocucionarios
p"ná ¿. i.gri;; deriirrrt,rio por medio. actos
lis diversás elementos convencionales. Para este obietivo, el habla e" lu stlttción de palabras' en.la
de ficción posee un potencial conductor que se puede designar o perlocucionarios t.;ñ;" signos lin-
sintaxis, en la entonación, asl como en muchos otros
como la estrategia de los textos. Estas esrategias corresponden a en la propos'ción.y en,la
los accepted procedures de los actos de habla, en cuanto que
g*,r."i l, d.*ár, ."-'iá i"ftttncia, la
expresión. Asl situación,
disponen de las oribntaciones que, posibilitan una comptensión ii"ái...iOí de hs que se constituye la contexto bien
de la tazón por la que se ha originado la selección de los elemen- con sus Circunstancias concomitantes, constituye un
se üansfotman en ex-
,os Se diferencian éiertamente de los accepted definido, por cuyo medio no sólo las frases
"onu.n"ionales, presiones, sino que, como expresiones, constituye una relación
procedares en que quiebran de nuevo, mediante su acción com.
tinadu, las e*fectaiivas estabilizadas o incluso las que ellos ái;ü;ü'q*-"ti.ti... el presupuesto.para una comunicación
mismos estabilizan. Quedémonos ahora con esta reflexión previa: ;;;i lo'*ro, y .i-i...pár. ü t.oría del acto de habla ha
p¡e'
el habla de ficción dispone de los elementos centrales del acto ."ffi"it^ao .n qué medida el contexto explica el, significadoel con-
,"rrdido medi"nie la expresión, y además con qué alcance
de habla ilocucionario. Aduce convenciones que ella misma con- de lo pre-
duce; posee procedimientos qv¡e trazan como e§trategias las con- rexto situacional es cap^, de esiabilizar el significado
diciones de constitución del texto en relación a los receptores, tendido.
y tiene la cualidad de la performación, puesto que es capaz de El habla de ficción, ante todo la de la prosa literari?'-tt 3:t-
meja en su estrucrura *rerbal al uso lingülstico habitual
del habla,
producir como el sentido del texto la referencia de diferentes
ál"*.ntot convencionales. De la organtzación horizontal de dife- fi.."*,.r.nte de manera tan exacta que es difícil hacer una
pot
rentes elementos convencionales y de la quiebra de expectativas distinción. Consecuentemente, fue calificada of,mo parasitatia
'' efectuada por las estrategias, el texto de ficción logra su illocu' como
Austin y Searle. También Ingarden captó esta semeianza
i*iir",e problema' Se le impone en un lugar central de de su
tionary force, que como potencial efectivo despierta la atención,
guia la forma de acceso e impulsa a los receptore§ a reaccionar. ".
modelo de estratos, cuando intent" determinar los correlatos
para Ingarden
la frase en las obras literarias. Las f¡pes constituyen
la operación decisiva en el esbozo de la objetividad literatia' Pero
a los
3. La coNr¡cunlcróN DE LA srruecróx PoR PARTE i", irrr., de la obra artlstica se parecen muy exactamente qu,t tl*p.['
DE LOS TEXTOS PB rrCCró¡'¡ hábitos lingülsticos de aquellas i'u"' qt'-t- tienen
correlativamente una función totalmente diferente en
la descnp'
de los objetos
Con la característica mencionad a todavla no parece que el ;il ¿ los objetos ,."1., o en la constitución
una obietividad
habla de ficción haya cumplido todos los requisitos necesados id;.;. oi¡"riáá"¿ iii.t".i" es par4 Ingarden
gana así carácter de
del acto de habla ilocucionario. Las expresiones lingülsticas acon- ;;;;;;;"dr,'á. "rr¿.t* inte,,.iontl, 9ue-
a la conciencia de un receptor
tecen siempre en una situación. Son, por tanto, reacciones sobte oU¡áto en cuanto que se ofrece
unos datos situacionales, e igualmente causadas por éstos. Este ;;;-;J;"pi"t."rrá, y t""ndida' Pero ¿cómo !: :::T*
"rí,.,
ir¿birot lingtilsticos de las frases pueden proporcionar.,un Plo-vec'
marco situacional provoca y a la vez condiciona la expresión. De y en su
esta forma lo que decimos y cómo lo decimos está conducido por to de la oñjetividad literaria distinto en su constitución las
la relación a la situación en la que sucede el habla. En el uso valor des*iptit"? P;;";;;; l,g¿ia¿" denominó concisamente
normal del lenguaje es diffcilmente imaginable un discurso no frases de 1o, t"*to, lii"rrtiotl cuasi-iuicios, con lo que querla

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designar la distinta función de las frases a. No es extraño que entonces, en lo que se refiere a su caracteñzación, logra tan esca-
muchos se hayan aferrado a esta caractedstica, como lo niuestra samente ser la imitación del uso lingülstico corriente como Ia
la confrontación acerca del concepto de cuasi-juicioa. Llamat a definición de ser una cuasi-frase enjuiciativa.
las frases de una obra de arte literaria cuasi-iuicios debe mostar
que poseen los hábitos lingülsticos de las frases de los iuicios,
sin que, sin embargo, lo sean. Pues les falta <<tadicar las intencio- La base común de los hábitos lingülsticos del habla de ficción
nes de los contenidos de sentido en la tealidad respectiva»
5, y y del lenguaje corriente tropieza con sus límites en un punto
esto significa gue no tienen contexto alguno en el sentido dicho. decisivo. Si la acción lingülstica debe culminarse, al habla de fic-
En la siguiente constatación se puede ver en qué medida Ingarden ción le Íalta la relación a la situación, cuya elevada definibilidad
veía aqul el problema propio de la caracteúzación de la obra de está presupuesta en el modelo del acto de habla. Esta carencia
arte literaria: <<Esté gran logro, misterioso, de la obra de arte manifiesta no tiene forzadamente que implicar el fracaso del ha-
literaria tiene su fuente en primer'lugar en el carácter propio de bla de ficción. Más bien puede convertirse en el principio de una
las frases afirmativas, que no hemos investigado exhaustivamen- diferenciación del uso, por c-uyo medio se puede captar más aproxi-
te, de ser cuasi-juicio»» x. madamente la propiedad del habla de ficción.
Porque a la atfumación le falta el real contexto situacional Ernst Cassirer escribió en su Pbilosopbie der synbolisclten
con sus circunstancias cocomitantes, actúa como si se hubiera Formen «que la 'actitud' característica del concepto consiste en
librado de aquello que la condiciona y por cuyo medio ha sido que, a diferencia de la percepción directa, su objeto debe situarse
rcalizada; parece que con este contexto. seccionado también ame' en la lejanía, en una especie de distancia ideal, si quiete colocarlo
naza con perderse el significado que propiamente tenla que ser en su punto de visión. Debe suprimir Ia 'presencia' paru obtener
señalado con la afirmación. Ante todo, resulta misteriosa la im- la 'representación'» z. El concepto como caso de la utilización
presión de que no apatezca como sin sentido este habla que ha del slmbolo posibilita el conocimiento mediante la traducción de
perdido todo aquello que constituye el sentido de su uso lingtfs- lo dado en aquello que no es. No existe percepción no rnediada,
tico normal. como tampoco conocimiento no mediado. Más bien siempre se
Las constataciones realizadas por Ingarden, Austin y Seatle necesita de un rastro de,tlo no dado, sin el Que para nosotros no
sobre el habla de ficción tienen una cosa en común:.clasificar sus habtía ningun acceso a los datos emplricos. <<El concepto gene-
hábitos lingülsticos no como desviación del uso lingüfstico nor' ral de visible para poderse constituir como todo, como totalidad,
mal del habla, sino como su imitación. Con ello eluden ciertamen- exige un cosmos perceptible, determinadas formas fundamentales
te el problema de tener que explicar el lenguaje de la litetatura de 'visibilidad' si se puedgfl{ mostrar en objetos visibles,
pattiendo de la contraposición entre norma y ransgreqión de la sin embargo, de-queninguna manera de pueden confundir con ellos;
norma. Peto a la vez el carácter de este uso lingülstico se sustrae ellos mismos no deben ser tomados como objet'os visibles. Sin
a la intervención, pues tan pronto es calificado de pamsitario las relaciones a Ia unidady ala diversidad, a la semejanza o ala
como de misterioso. Un uso lingülstico que sólo simula el uso desemeianza, a Ia igualdad o a la divetsidad, el mundo de la per-
corriente del lenguaje debeda producir comparativamente con- cepción no puede lograr una forma firme; pero precisamente
secuencias semejantes, que ciertamente no podrlan ser ni parasi- estas mismas relaciones no pertenecen a la sustancia de este mundo
tarias ni misteriosas. En un caso, la simulación retrccede tras Io en cuanto que constituyen las condiciones de é1, no una parte
simulado; en el oro, lo sobrepasa. Si el habla de ficción es cap^z de él» 4. Los símbolos se convierten en condiciones constitutivas
de ambas cosas esto no hay que discutido por el momento- de la comprensión del mundo dado, porque no encarnan ni las
-y particularidad ni las caracterlsticas de lo dado, puesto que el
23 V. INcenorN, Das literarische Kunstuerk, páss. 109 v ss.
24 V. para ello, entre otro, Káte Hr¡,,r¡uncri, -D7e
_
Stuttgart, 19682, págs. 25 y ss.
Logik'der Dicbtung, 27. Ernst Cessrrrn, Pbilosophie der sjwboliscben Fornen, III, Darms-
2s INcrnorx, Das literá¡ische
Kunstuerk, págs, 181 y s. tadt, 158 y s.
1964a, páes.
á lbid., pás. 182. 28 lbid., págs. 350 y s.

-106- -107-
ry
mundo empírico sólo puede hacerse disponible por meüo de ser producido en la reprcsentación del receptor por medio de la
esta diversidad. La comprensióh no es una particularidad que organización simbólica del texto.
corresponda a las cosas mismas. Consecuentemente, la transfor- Este hecho se puede sustentar en argumentos que han sido
mación del mundo en lo que él no es es lo único que crea el desarrollados en la discusión semiótica. Resulta sabido que Morris
presupuesto de su percepción o de su comprensión. Por tanto, ha calificado el uso de los signos en Ia literatura y en el arte
si los slmbolos como posibilidad de la «visibiüdad» son primor- como iconos o signos icónicos, con el fin de resaltar la relación
dialmente independientes de lo visible, entonces, en principio, consigo mismo de estos signos. Relación consigo mismo no puede
también debe ser posible crear representaciones mediante otga- significar autosuficiencia, pues entonces quedarla cerrado el acce-
nizaciones de slmbolos que sean eficaces para hacer presente lo so al'arte y ala literatura. El mismo Morris propone, por tanto,
no-dado o lo ausente. gue hay que entender los iconos como una repreesntación total
El habla de ficcióh es una organización simbólica de este tipo; del objeto señalado, y esto significa que los signos icónicos ya no
a la que le falta, en el sentido de Ingarden, la radicalización en denotan algo más, porque ellos mismos son lo indicado 8. Tal de-
la realidad, y en el sentido de Austin, la radicalización en un finición puede sonar todavla como plausible para las artes repre-
contexto situacional. Consecuentemente, la <<representación» tea- sentativas, pero para la literatura ciertamente ofrece considera-
lizada con su organización de ,símbolos no se puede referir a lo bles dificultades. Estas sólo pueden orillarse si Ia definición del
previamente dado de los objetos emplticos; como organizaaón icono dada por Morris se suple con la concepción desarrollada
de slmbolos posee una función representadora, y puesto gue ésta por Eco, que ampliamente coincide con.la llnea de la argumenta-
no puede ser referida a la presencia de un dato, entonces sólo ción adelantada, <<El signo icónico cottstruye, paes, ,tn nodelo de
puede referirse al habla misma. El habla de ficción serla entonces relaciones ... que es boruólogo al modelo de las Telaciones de
áutorreflexiva, y podrla describirse como representación de la ex- percepción qae constraimos en el conocimiento y recuerilo del
presión üngülstica, pues con ésta tiene en común el uso simbó- obieto. Si el signo icónico tiene algo en común con cualquier
lico, no la relación empfrica al objeto. Pero si la representación singularidad, ello no es con el objeto, sino con el modelo de per-
es la expresión üngüística, es entonces capaz de representar lo cepción del objeto. Es construible y reconocible sobre la base de
Ias mismas operaciones espirituales que realizamos para construir
, que es y lo que logra la expresión lingülstica. Esto quiere decir,
lo pércibido, independientemente de la materia en la que se rea-
por una parte, que representa con su organización simbólica el
acto de comprensión de la"'expresión lingülstica, y dado que en lizan estas relaciones» s. En este sentido se puede precisar un
gl'discurso de ficción ese acto no se corresponde con un objeto paso más la representación llevada a cabo por el habla de ficción.
emplrico identificable, su estructura lingülstica muestra cómo hay
Si las señales icónicas <<copian»»f algo, esto ciertamente no son
las propiedades del objeto represéntado, porque éste sólo es esbo-
que producir lo que ella pretende. Quiere decir, por ota parte,
que representa un acto de habla ilocucionario, que ciertamente zado por medio de aquéllas. Más bien copian las condiciones de
representación y de percepción a fin de que el objeto pretendido
no puede contar con un contexto situacional dado y, consecuen-
pueda set constituido mediante Ios signos. Si se supone la justeza
temente, debe aportar consigo todas las indicaciones que per-
mitan al receptor de la expresión la creación de este contexto si- de Ia concepción desarrollada por Eco acerca del uso de los
ruacional. Si se entiende el habla de ficción, en el sentido de la signos icónicos; entonces la otganización de los signos de los
terminología utilizada por Cassirer, como representación del len- textos de ficción permite sacar conclusiones acerca de la forma
guaje, entonces la organización simbólica del texto de ficción re-
presenta los logros del uso simbólico: consisten en la producción 8 Pata ello v. Cha¡les Monnrs, <<Esthetics and the Theory of Signs»,
de aquello gue se pretendla al expresarse. El carácter autorre- en lournal ol Unilied Science (1939), págs. 131-150, ásí como sus cotrec-
cíones aportadas en Charles MoRRrs, Sigzilication and Signilicance, Cam-
flexivo del habla de ficción presenta, por tanto, condiciones para bridge/Mass,, 7964, págs.68 y ss.; 'ltiguáge atd uebauiir,
'Nueva'York,
la representación que son capaces de generar un objeto imaginario. t955, páSs. 190 y ss"
Este objeto es imaginario en cuanto que no está d;do, p.ro poede
s0 Umberto Éco, Einlübrung in die Semiotih (UTB), Munich, 1972,
pág.213.

-108- -109-
que ésta debe ser considerada primariamente como una relación
en que se requieren aptitudes para representar y percil'ir-en. el dialógica.
i...fot potencial. Los signos Lo"i*t de los textos de ficción Comunicación y diálogo parecen ahora que se encuentran
encarnan, por tanto, ,rna Jrganización de significantes que siwen
cercados por el riásgo peimrn.t t. de fracasar. Ciertamente, el
menos pata la descripción de los significantes qu€ Para rePresen'
texto de ficción lleva consigo elementos de convencionalidad que
tar instnrcciones con vistas a la producción de los mismos'
encarnan en cietta medida una previa base común entre texto y
Si, por ejemplo, en Tom Jotes, de Fielding, se ptesenta al lector. Ciertamente se mantiene la organización de los elementos
Aúrrhy como al hombre sencillamente perfecto de convencionalidad, pero de manera que por su medio queda
"o*i"to "
y se le confronta con un hipocrita,.el capitán Blifil, y s€ ve enga- ampliamente desmontada la validez que se daba por conocida. Pues
áÁ por la simulada religiosidad' de éite, entonces los signifi' un texto de ficción copia los sistemas de normas y orientaciones
cantes no sirven ya exclusivamente para denotar la petfección. que dominan en el mundo de la vida; más bien, sólo selecciona
Más bien son instruéciones para el iector, con el propósito de entre sus elementos y mediante la ordenación de estos elementos
.onrtrrri. un significado que-repiesente no una propiedad de la elegidos se muesffa como contingente frente a tales sistemas.
perfección, sino precisamente una decidida carencia de esta per- Entre texto y lector se dan aportaciones semejantes de contingen'
iección: .r,o ia carencia en Allwothy de la capacidad diferen' cia. Al igual que el texto representa en escasa medida una corres-
"r,
ciadora. consecuentetnente, los significantes no descdben la per- pondencia homóloga con la realidad, de la misma forma tampoco
fección denotada por ellos, sino condiciones de reptesentación, re puede considerar que se sitúe en una relación homóloga al
pi.*prr.trrt lrs ir"les, debe realizarse esta perfección' Estos repertorio de valores y aptitudes de sus posibles lectores.
su función en la medida en que el carácter de los signos
",r-pi.t Pero precisamente estos factores de contingencia ponen en
d. ..r pura mediación del obieto, se debilita, hasta se niega' movimiento la interacción entfe texto y lector' Pues comunica-
.o-o pü.d. apreciarse en el eiámplo aducido. Pues ahota pu+ ción y diálogo viven de la reducción de la contingencia; son for-
hacersé pr.r.tt. pot la ,.pr"r.nt".ión algo que los signo¡, en rela'
mas sociales de lo imprevisible. Resulta, por tanto, necesario
ción a lo qo" denotan, habían precisamente dejado en blanco' Si acentuar esto, porque el logro de Ia comunicación frecuentemente
se sigue la indicación de los signos icónicos, mediante los que desctito, asl como si se pudiera tratat sólo de hechos ensayados
se irráic"n las condiciones de representabilidad, entonces de ello que tuvieran siempre que discurrir según códigos culturales y so-
se deducen determinadas consecuencias para el lector: Hablando ciales exffaordinariamente definidos. Ciertamente se presenta un
en la dimensión del ejemplo, habrla que decir lo siguiente: La ,
problema en la relación entre texto y lector: aqul no se da de
, deficiente capacidad dL
.n¡uici"r que :e percibe en el hombrc antemano la necesaria definición dp una situación común. Por la
perfecto proJr.r"" una transformación del código agerca de lo que teoría del acto de habla sabemoJlqu. precisamente Ia adecuada
irry qo. entender como perfección. Pues el significadb. constitui- situación del habla decide sobte su éxito. Tomado en sentido
do pá. el 1ector se conviirte, por su parte, en un significante que estricto, el texto de ficción catece de situación; en el mejor de
,p.i" .n el lector a los valores de 1a experiencia de la perfección, los casos «habla» a las situaciones vacías, y en sentido estricto el
lás cuales llegan a la conciencia, a la vista de la limitación signi' lector durante la lectura se encuentra en una situación que le pio-
ii.r.rr. (falta de capacidad de enjuiciar en el hombre perfecto), duce desconfianaa, porque Ia vigencia de la confianza parece que
v dado el caso, deben ser corregidos. A través de tales transfor- se hubiera suspendldo. Este vaclo, ciertamente, en Ia relación
*a.ior.s, guiadas por los signos del texto, el lector produce el dialogal entre tixto y lector, se hace operativo como energía im'
obieto imaginario. Con ello se afirma a la vez que Para el texto pulsoia que genera las condicions de la comprensión a fin de
de ficción el suieto constituye una necesidad incontestable. Pues qu. t. púedaltear un marco situacional en el que texto y lector
el texto, en su realidad matetial dada, es pura virtualidad que lieguen-a converger. Só1o asl puede producirse aquello que debe
sólo puede encontrar su actualidad en el sujeto. De aquf se dedu- al ,rsolingülstico coiriente del habla; esto puede tener
ce, en relación al texto de ficción, que éste debe ser visto "nieceder
la desventaj" d. qrÉ no se llegue a un entendimiento, y puede
preeminentemente como comunicación y, en relación a la lectura,
111
- -
-110-
tener la ventaia de que el lector se entienda con el texto me' ello una condición-marco que permita captar la particularidad
diante algo más que sólo una acción de habla de carácter prag- de la perfección pretendida por el texto. Pero ahora se cambian
mático. En todo caso, el tipo de situación surgido entre texto estos significados, producidos por el lector en el transcurso de
y lector será de otra clase que aquel que la teorla del acto de la lectura. Para quedarnos en el ejemplo; después de que el lector
it habla presupone y que es la acentuada definicién de las circuns- medio del significado que él mismo ha construido- ha
;§l
É
,f: tancias concomitantes a la acción de habla.
-por
corregido la perfección de Allworthy, denotada por los signos
'¡)'
J.,' Esta particularidad puede quedar circunscrita gracias a una lingülsticos del texto, debe condenar una acción errónea del
observación de Iotman acerca del catácter del texto literario: héroe. Pero ahora no juzga, como sería de esperar según las
<<Junto a la capacidad de concentfar un enorme caudal de infor- apariencias, sino que detrás de éstas reconoce el motivo oculto.
mación en el'espacio'de un breve texto... un texto literario... Con ello dene lugar una transmisión en sentido inverso de esta
tiene todavla otra particularidad: proporciona a distintos lectores <<información»>, ahora llevada al significado construido por el
distintas informaciones cada'uno en la medida de su propia lector, que debe ser corregido, en cuanto que la deficiente capaci-
comprensión-; y todavía -a suministra al lector el lenguaie, con dad enjuiciada de Allworthy manifiestamente yerra cuando un
cuya ayuda éste, con oua lectura, puede apropiarse de la próxima noble motivo se ve desfigurado por circunstancias adversas. De
porción de datos. El texto literario se comporta como una clase nuevo lo que importa es modular lo inesperado, que gana un
de organismo vivo que estuviera vinculado con el lector por peso supletorio en razón de que es lo inesperado de un significante
3r. El cónstruido por el propio lector.
medio de una acción retroactiva, y le imparte enseñanzas»
habla del te).to, como la de un otganismo vivo que está vinculado Así, a través de los permanentes efectos de respuesta en sen-
. con su lector, sugiere la conclusión de que hay que representarse tido inverso, dento del proceso de interacción, se estabiliza la
la relación entre texto y lector según el modelo de los sistemas relación entre texto y lector; se equilibran los factores imprede-
*: autorregulados. El texto, según eso, encarnaría un inventario de cibles del texto. La cibernética designa tal hecho como <(servo-
signos (significantes) impulsores, que recibe el lector. Peto a la
Bil
§r1,,
mecanismo>>, cuya tarea consiste en obtener un efecto prolongado
ü' vez en el proceso de la lectura acontece una permanente trans- en condiciones cambiantes'. Este <<servomecanismo>» también
&
§ misión inversa de información a través del efecto buscado, y así actúa entre texto y lector, porque desartoll¿ el proceso activo
el lector introduce sus representaciones en el interior del proceso del texto a través de las permanentes respuestas informativas,
ffi
del efecto. Esto se puede apreciar en el ejemplo de Fielding ante- dirigidas en sentido inverso, de los efectos producidos en el lector.
É riormente aportado. Apenas se ha encontado Allworthy con el Consecuentemente, texto y lector se encuentran en tensión dentro
ffi , capitán Blifil, es engañado por éste, Pero por el hecho de que de una situación dinámica que nq,les ha sido dada previamente,
'el
se deje engañar, se obtiene una resPuesta a esta información, en sino que surge en proceso dJ h lectura como condición de
m'
sentido inverso, dirigida al texto. Dice: A la perfección denotada entendimiento con el texto.
lingüísticamente le faltan los atributos decisivos para <<tealmen- De este hecho se deduce para 7a telación entre texto y lectot
ffi te» ser perfecta. Este feed-back modula el factor imptedecible una ventaja que parece contrapesar las desventajas que existen
que se había producido a causa de la denotación de los signos cuando {alta una situación previa común, muy definida. Si Ia ¡ela-
ffi
Iingüísticos. Si éstos denotan perfección por medio del nombre ción entre texto y lector funciona según el modelo de los sis-
ffi
de Allv¡orthy, sus propiedades y su habitáculo en Paradise Hall, temas autorregulados, entonces esta, relación se lleva a cabo en
su parcial imperfección primeramente resulta imprevisible. Mo- una situación dinámica, que ella misma produce. Esta situación
dularla mediante una respuesta informativa en sentido inverso afirma que en el efecto de respuesta ya mencionado tienen lugar
ffi quiere decir dos cosas: 1.o, construir un significado que los sig- constantes solicitudes que se hacen al proceso de efecto, y.que
ffi nificantes ciertamente no habían denotado¡ paru, 2.", creat con implican un entendimiento con el texto, de carácter situacional y
ffi
w
& _ _r_, J..M. I-orueN, Die Struktar literariscber Texte (IJTB 101), Munich, r V. acerca de ello Norbett WrnNrn,'Kybernetik, Dusseldorf y Viena,
&
1972, págs. 42 y s. 79632.

I
1,t3
& -112- - -
momentáneo. Los varios entendimientos situacionales guedan co- El acontecimiento es uw parudigma de la realidad en cuanto
rregidos a través del efecto de respuesta inversa, y ello con el fin que no encarna una discreta unidad, sino que articula un proceso'
de poder lograr mayores actividades de comptensión, de carácter Es la <<lente»» de una pluralidad de relaciones, que ciertamente
integrador. El entendimiento con el texto, por tanto, se efectúa cambia el acontecimiento en el momento en el que éste ha logra'
por medio"de la autocorrección latente de los significados que el do su forma. Pues como forma rnarca limitaciones, con el pro'
lector constituye situacionalmente. pósito de superarlas, y articula asl la realidad como un proceso
Con ello se manifiesta una cualidad decisiva de la situación de realización. Pero realización es en definitiva el predicado de
que surge de la ititeracción entre texto y lector, situación que a la realidad. Puesto que la relación entre texto y lector se lleva
su vez estabiliza la interacción. La'interacción produce la impre' a cabo a través de la transmisión en sentido inverso del efecto
sión de lo sucedido, que parece poseer el carácter de tealidad, pretendido en el lector durante el ptoceso activo, esta relación
de apariencia parad6jica. Esta impresión resulta patadójica en se desamolla como un proceso de permanente tealización. El pro-
cuanto que como texto de {icciód ni denota una realidad previa' ceso discurre a través de los significados producidos por el lector
mente dada ni reproduce el repertorio de aptitudes de sus posi' y modificados por éste mismo. Asl, el contexto de lo acontecido
bles lectores. Además, no se refiere a ningún código cultutal cobra el carácter de una.situación abierta que a la vez es concreta
común previo de texto y lector, y, sin embargo, este modo defi- y capaz de transformación. Mientras el lector desarrolla el texto
ciente es capaz de producir la impresión de la realidad en el como proceso de realización, constituye el texto como realidad,
proceso de la lectura. Io que se oculta tras esta aparente paradoja pues sea lo que la realidad fuere, ésta es mientras acontece.
se puede iluminar con una observación de A. A. §Thitehead Para §Thitehead la determinación fundamental de la reali-
acerca del carácter de la propia realidad: «Un hecho prcsente dad posee un momento estético. Pues en el acontecimiento, en
por doquiera inherente al mismo carácter de lo real, es la transi- cuanto discreta unidad de la realidad, est{ inscrita la incesante
ción de las cosas, el paso de una a otra. Este paso no es una superación de su autosatisfacción. Lo mismo sucede con los sig'
mera seriación lineal de entes discriminados. Aunque fijemos un nificados del lector, cuando éstos, a lo largo de la lectura, avan-
eote determinado, hay siempre una determinación más angosta zan efi relaciones diferentes y conducen al lector a cambiantes
de algo que está presupuesto en nuestra primera elección. Ade- relaciones situacionales con el texto mediar¡te la mutación que
más, hay siempre una determinación más ampüa hacia la que sufren esos significados.Asl, el lector, por medio de la realiza-
por transición más allá de sí misma deriva nuestra primera ción, se encuentra siempte en una situación en telación al texto;
elección... Estas unidades, a las que yo llamo acaecimientos, son sin embargo, ésta .gana sus rasgos concretos sólo a través del
,la emergencia de algo a la realidad, ¿Cómo hemos de caracterizar
cambio de las orientaciones que sF impulsadas por el efecto de
el algo que así emerge? El nombre de acaecimiento dado a seme- la respuesta del efecto pretendido. Consecuentemente, en la lec-
jante unidad llama la atención hacia la ransitoriedad inherente,
tura surge una pluralidad de accesos al texto que correspondiente-
combinada con la unidad efectiva. Pero esta palabra abstracta no mente son de naturaleza perspectivista. Pues la totalidad del
puede ser suficiente para caracteúzat lo que en sl mismo sea el
texto no se puede rcalizar de golpe. El acceso perspectivista está
hecho de la realidad de un acaecimiento. Poco hay que pensar marcado por la limitación, pero a la vez en Ia perspectiva se
para ver que ninguna idea puede ser suficiente por sl sola, pues
matiza un contexto de refetencias que motiva el cambio de las
toda idea que encuentre su significación en cada acaecimiento orientaciones. Mediante las cambiantes relaciones situacionales se
debe representar por necesidad algo que contribuya a lo que es rcaliza consecuentemente para el lector una situación común, que
rcalizactón en sí mismo ... La adquisición estética está engarzada
consigue resultados semejantes a los de aquella situación, que
en la contextura de la rcahzación»> * §.
en el sentido de la teorla del acto de habla debe darse como
* Tomado de la taducción castellana de J. Rovira Armefigol, La ciel- comunidad previa de interlocutor y receptór, a fin de que quede
cia y el mundo moderno, Ed. Losada, Buenos Aires, 1949, págs. 118-119. g.aruntizado el ajuste entre recepción y concepción del- discu¡so'
3' A. N. ![¡¡¡rp,Hnr¡, Science and tbe lvloder¡ Voild, Cambúdge,
1953D, págs. 116 y s. Hay que producir aqul Io que debe ser PresuPuesto del correcto

-114- -tt5*
ninguna cualidad de las relaciones dadas, el texto de ficción se
to y, por tanto, son capaces de oüas relaciones, sin que Por ello
pierdan totalmente su ielación antigua, que antes eta la que des'
.rr.i.nt* entre el pasado y el fututo. Su <<estar presente» tiene
el carácter de lo que transcurre, en cuanto que 19 conocido ya no
iribfan. Hasta un determinado grado, aquélla debe permanecer
ptesente, a fin de que se pueda disponer del necesario ffasfondo, es mencionado y io pretendido no está formulado' Meüante esta
situación dinámic¿ irovisional, se vigoriza el valor estético del
áel que se pueda destacar el nuevo uso. Así, los repertorios-
téxto y ciertamente en el sentido modificado por Robert Kalidova:
elemintos eri el texto son a la vez distintos. Mantienen activo el
uEn r lación al descubrimiento decisivo de la estética cientffica,
trasfondo del que han sido tomados. Pero, a la vu, el nuevo gue
mantenemos la idea de que la estética es un principio vaclo
medio libera la capacidad de relación de las normas recurrentes
;;;^;ir cualidades ex6áestéticas»
r. El valoi estético como tal
o de los elemento§ convencionales, que en el antiguo contexto,
no-e, captable. No puede ser entregado por el texto, ni tampoco
debido a su función, estaban ligados. El repertorio-elemento, por 'io-o ,t dimensión exratextual, y esto sig-
puede si descrito
tanto, ni por su orlgen ni por su uso es absolutamente idéntico, " de set conocido' Consecuente-
y en la -idid, .n q.r. tal eleménto pietde su identidad, aparece ,rifi.", en la alteración del hecho
mente, el valor e§tético es una dimensión negativa que se mues'
;l conterfto inüvidual del texto. Este no es, en absoluto, separa- ,r, .r, aquello que se rcaliza; en el repertorio de un texto de
ble, porque primeramente sólo se muestra en aquello que acon- apreciar los efectos de esta energía
ficción se'puede'primeramente
tece con los elementos seleccionados.
estructuradora.
El grado de detetminación del repertorio configura un presu-
puesto ilementd de una posible base común entre texto y lectot. si las decisiones selectivas se hallan a la base del repertorio,
br"t ,rn, comunicación sólo puede tener lugar donde se da esa y si por su medio se introducen en el texto determinadas notmas
base común; pero ala vez el repertorio sólo es matetial de comu- áe ü realidad social e histórica, pero también fragmentos de la
nicación, y .ito significa que una comunicdción sólo se rcaliza lit"t"t"t, precedente, entonces, aun teniendo en cuenta todo el
si la posesión común no se halla totalmente encubierta. <<La nove' carácter indivi'dual de la intención perseguida, el proceso de se-
dad necesaria en el arte no se puede delimitar inequfvocamente lección no puede ser totalmente atbitrario. Pues el- repertorio
de lo 'antiguo'. .Me parece que más importante que estos inten- aportado por el texto, a pesar de las mutaciones que 1o conocido
tos es la tarea de clarificar la relación de lo nuevo con la'repeti' d. ,r, .l.rn.rrto, experimenta en la <<repedción»>, es una condi-
ción'. Esta relación no se constihrye en.un transcurso lineal de ción previa y esencial para que se pueda configurar una situación
regresiones y progresiones; en ella se aproximan lo nuevo--y la entre texto y lector. Ahora hay que preguntalse si existen crite-
ieietición, titt-fotditt. iamás en una identidad armónica»s. Al rios que poribilit.n una reducción de la discrecionalidad de las
renunciar a tal armonización, adquiere ¡elevancia en la repetición decisiones selectivas producidasrpr el repertorio'
que lo conocido no está interesado en el hecho de ser conocido, Si en primer lugar se refiáre el interrogante a la relación
,ino qo. con lo conocido debe pretenderse algo que brota de su entre texto y realidad, entonces resulta claro que el texto-no se
uso t;davla desconocido. De ningun modo puede el texto formu- puede referir simplemente a la realidad, sino a <<modelos de rea'
lar este uso, porque se trata de una <<figura de la conciencia»> Ídud, s. Realidaá, en cuanto pura contingencia, queda eliminada
todavfa no concebida, gue ya no se puede asentar en la vaüdez
como campo de referencia pira el texto' Más bien tales textos'
de conceptos convenidos. En este espacio obtiene su función el
se refieren ya a sistem", .r, lo, que ha sido reducida Ia contin'
lenguaje no discursivo. De ello se sigue, en primer lugar, gue
gencia y la compleiidad del mundo, y se ha efectuado una cons'
no hay que entender el repertorio de un texto de ficción como
copia de las relaciones dadas. Si alguira vez es asf, en el mejor Virk-
de los casos teproduce las telaciones que se daban en la situa- fr."b..¡ KAlrvooA, Der Marxismas'und d-ie moderne geistige
n§ÍlI;AF:f#y;;W,ffA:kri:1,,1?l1,nf
ción en que era superado; y puesto que esta situación no es r,cá¿et(edi-,o,l:,f
i
* tfgtb.rt Me¡¡cx¡, Spielrüame. Aalsütze zar iisthetischen Aktion (edt $ffi #i.i'á:,'*ms:"1:i'::#;»];,,1"'";/iif,:IÍ1§3:r,l""Já'i:?:
tion Suhrkamp 3r3), Fiankfurt, 1969, $ags. aO y ñ"n."ti[ i),.¿. ¡r,¡. págs' 9'27'
R. Jáuss, Munich, 19692,
".
_LLg_
-118-
*ucción específica del sentido del mundo 3e. cada época poscc Ios caml¡ios <Je su entorno, y esro mediante
sus propios sistemas de sentido, y los umbrales de -las una ocupación dife-
épocas rente de los
marcan los cambios significativos que se dan en .l int"rioi ldel _espacios del sistema. El texto de ficción ,"*ri¿ u
su manera sobre la <<sustanciar», pues, por lo general,
orden jerárquico o que tienen lugar en sistemas qo. pori.-"o*o
entorno Ios sistemas vigentes en el período ""n qr. -.i-;;;
en*e sl. Los sistemas, por cierto, no se reracionan eiclusivariente
"orpi,"o producido. Debe de actuar en éstos, porqu.
.,
con la complejidad del mundo. Tienen también a otros ,iráu, -los no se relaciona con
la contingencia del mundo, .o*o h".á, sistema;-¿;;;;r-
como su e¡torn'o, en los que se produce de una determinada
ma- rampoco guede oear aquellas expectativas
nera aquel peligro de decepción qu., a causa de Ios hechos llTll*: de .*p..rr-
con- ttva", que son los logros de Ios sistemas. Ásf, el texto
trngentes, arnenua a Ia acción hr:mana y a la vida
de los hom- de ri..io,
-C;"
bres {. «Todos los sistemas se vinculan , ,o .nrorrro
vive de las esrructuras presenres que con*olán
por medio el _;"d..
tamente, comparte la propiedad de ser un sistema
de relaciones selectivas, y coftro asl muestran una menor qu.
compre- sentido. Es decir, en su construcción aparecen "onrtit,ry.
jidad, nunca 1es puede rásu.ltar rplevanre la Ias selecciones
totaüdad d"i ;;;-d". necesarias paru la estabiüzación der sentido,
El entorno del sistema, en cierto sentido, puede ,i"rpüfi.".r. . que r""-..rr"ár.t
del.repertorio.elegido. Asimismo, .t i.rio
inmoviüzarse porque quedan institucionali, aaa aercri;niiii-
posrbilrdades de sentido dominantes,
ie ficcion .orrá".-r.,
¡on
nas de la elaboración de ras uiaencias (hábitos d" p.r..o.iái.'io- las virtualizadas y l* negr-
das' Pero como sólo se puede referir a ros sistemas
terpretación de la realidad, valores). una plural¡¿¿ ¿e de su entor-
quedá vinculada a concepciones iguales J .o.r.rpordientes,
,iri.*", no, Ias operaciones dei texto que consrituyen sentido
¡;b.r,
de actuar continuamente sobre éstos. Estas ,"t.rr"ion.,
manera que po! su medio se reduce la infinitud en-sl
de las posi-
no por..i .l
clrá¡ter. de
bles formas de relación, ar. Asl, en todo sistema ;; A;"
oe rlccron trene .reproducción. La estrucrura d. ,.i.."iir, ili;;r"
estabilización de determinadas expectativas, que ganan offa orientación direccional y permite también,
validez por tanto, conocef otras consecuencias. por
normativa y, conseorentemente, sofl capaces d. r.goÉi su medio no ," oro-
h r".i"boir- duce ninguna reproducción de los ,ir;;,";,
U;.*ri"
ción de vivencias del mundo. por tanto, en-los ,irt.*rr-
r" más bien el texto se. ¡efiere a lo que ;r;r;;;'"ü;,.,
r.o*rrl*r,
encarnan los modelos de realidal q,r"- p.r-i*r, conocer
una es- tlirtt¡flzado, negado por tanto; .*clut$. Err;;' ;.r"','r;,
tructura determinada. cuando r. p.rcib. la construccién 1s .y,
der sen- de trcoón, porque no denotan ni el sistema-de sentido
tido de un siste,a, rcalizada por medio d" 1", ¡;;ir.i*.;
,"jL
tivas pertinentes, sólo se puede ist abüzar este sentido en presencia
pondiente, ni su valider.,_sino que más "o.i"r-
bien tienen como ámbito
su horizonte de.matización o ,o, llmites, S.
del trasfondo de las posibilidade, ,o ,.I...i*;J;. -E';1.,I,- no está contenido en la estructura del sistema, pero
,;¡i;r.;-r:rfr";.
fondo sobre st, contomo en la meüda en que permite prose- a que a la
vez es actualizable como sus límites.
guir su diferenciación por medio de posibiüdai
tTrdl.
_ra
De.ello se sigue que Ias posibiliáades "iri"rliá¿, y
do;inan;;;-J;,;"-
De-aqul se concluye Ia reraciói/tardcurar de articulación
texto de ficción con los sistemas de sentido der
tido de cada sistema se matizar, .n .r' horizoñte ;, ;i
encuentran las posibilidades virtualizadas y negadas, ;;.;. " ".; l;;;;.t,
de realidad. Ni los reproduce ni hay qoe .onc.birlo
como una
v d. ü, o". desviación.de ellos, según querí, hrá..no, creer
se destacan l¿5 ¿g¡ualiz¿das. La teoda áe r, ,iriá* constantemente
a.rr*="" Ia teoria
este hedro como el necesario mantenimiento a.
U ,ur;;;;;" .del reflejo o Ia estirística de la desviación. Más bien
debe rcalizar un sistema, cuando reduce ra comprejidJ-;-fi"I.
el texto de ficción representa una reacción ante Ios sistemas
que
e-lige presenta su repemorio. Con ello se acaba con
poder dotarse de la disponibilidad que
re permita reaccionar ante
-y
tiv_a de un solo sentidá que domina
ú;;rñ-
asimismo l^ t iii^;.i;;ñ.r"
y Ia estillstica de la desviación. H t."to ." esta arricura ción ya
iü.if ,#^rtr.H j,f*fi?ir*¡ffi1,;itzt:^xw,"ii!,j!, no es observado desde el punto de vista d. ,rn, ;.;i¡;
ñffi::'ffi
dogmáticamente como si fire¡a ,u .rp.¡o
itrá;
que es concebido como una dación
t su desviación, sino
áe interacción, por cuyo
ffi',y¡iffiy#$*"i#iiit:,:ryt¡iii,ii;;;, a V. HasBnuas/LuHur,rv, págs.
63 y s.

-120_ -721-
medio se puede captar su función elemental en el contexto de tener al menos que virtualizar el ámbito de la moral con las
la realidad. premisas cognoscitivas consideradas corno las válidas'
El hecho descrito puede obsewarse gtacias a un sencillo ejem- En este espacio surge un déficit, y es caracterfstica genetal de
plo. La filosofla .*plti"u, con origen en Loche-, encarna un sis' los sistemas de sentidJ que se produzcan obligadamente déficit,
iema de senrido dominante en h flustración inglesa. Este sistema en mzón de las decisiones tomadas en su interior' A estas caren-
contiene un número de decisiones selectivas en relación a la cias se refiere la literatura, como puede apreciarse en la masiva
capacidad cognoscitiva del hombre, que cobran un creciente inte- moralización de la novela y el drama en el siglo xvur que en poco
réi en cuant; que eúgla respuesta la problemática de la moder- tiempo alcanzaron auge en Eutopa. Reflejaba el déficit de orien-
nidad en lo reierente-a h áutoconservación. La dominancia de tación del sistema dominante de la época, en lo que se refiere a
este sistema se muestra en que ena capaz de articular otros sis- las relaciones interpersonales. La novela y el drama formularon
temas de la épocaty así convertirlos en subsistemas' Esto era posibilidades que, en relación a los sistemas socialmente imperan-
asf, sobre todó en ielación a lá teologla coetánea, que asumió i.r, .n realidad no existlan y, consecuentemente, sólo podían in-
en tal grado las premisas cognoscitivas del empirismo, la adquisi- troducirse en el mundo de la vida a ravés de la ficción' Tal
ción del conocimiento por medio de la experiencia, que empezó función de la literatura explica también por qué constantemente
a desmontar su propio iupranaturalismo convirtiéndolo en delsmo existe la inclinación a concebir ficción y realidad como una parcia
y teologla n"n á. E t .ti, articulación de los sistemas teológicos de opuestos, mienmas que, en realidad, por medio de la ficción
de sentido, el empirismo se aseguraba la validez de sus suposicio- más bien se expresa algo que los sistemas dominantes relegan y,
nes. Pero la estabilidad del sistema condicionaba también que no consecüentemente, no pueden introducit en el mundo de la vida
se eligieran determinadas posibiüdades, aun cuando estuvieran que ellos organizan. Cuando la ficción constituye tal contexto ge-
también alll presentadas. La renuncia a los presupuestos apriotis- neral de la realidad, entonces ya no es su opuesto, sino,su factor
tas del .onoói*i.rrto humano subietiviza la adquisición de cono-
comunicativo.
cimientos. Tenla la ventaja de poder aclarur las posibilidades de
conocimiento del hombre a partif de la experiencia accesible a De este hecho se pueden deducir algunas condiciones genera'
éste; tenla la desventaia de tener gue negar todos los postulados les que son constitutivas del repertorio de los textos de ficción.
que hubieran podido regular el ámbito interpersonal y co¡ ello el La literatura tiene su lugar en los llmites de los sistemas de sen'
áe h conductá: <<De aqul se puede deducir que los nombres que tido que dominan en cada época. Por tanto, la literatura ilumina
los hombres han dado a ideas muy compuestas, tales como la ma' también sobte cuál de los sistemas correspondientes en el contexto
, yor parte de las palabras morales, raramente tienen la misma sig- de la época manteola el puesto sqPremo en la ¡'erarqula en vigor.
,ifi."aO, para dás hombres diferentes, ya que raramente la idea Porque la literatura encarna una leacción ante lo que cada forma
de un hombte coincide con la de los demás, y con frecuencia histórica del sistema de sentido deja tras sí como problema, su-
difiere de la suya propia, de la que tuvo ayer o de la que tendtá ministra importantes puntos de apoyo acerca de la debilidad de
mañana>» * De esta forma se manifiestan los llmites del sistema
a3.
la vahdez, de los sistemas de sentido concernidos, y posibilita asl
de que adolece el empirismo, que en general sólo se pueden es- una reconstrucción del horizonte histórico del problema. Con ello
tabilizat, en cuanto tales lfmites, por medio de las neuttalizacio-
no hay que excluir que la literatura también pueda referirse a
nes o, en su caso, de las negacioires. Así, la generalización de la
por la experiencia, que el sistema sistemas de rango subordinado. Pero esto tiene consecuencias tan'
adquisición de conocimientos
proporcionaba, creaba a la vez una situación de deficiencia al to para la participación de los lectores de la época como también
para qrrienás el sistema de sentido desde hace ya tiempo se sitúa
* Tomado de la ttaducción castellana de Marla Esmeralda Gxcla, En- en h áistancia histórica. Sin embargo, igualrnente, la referen-cia a
sayo sobre el erterdimiento bumano, Editora Nacional, Maddd, 1980, pá- estos sistemas muestra que en h ápoca debían haber tenido un
ginas 715-716.
cierto significado. Si la función de la literatura se desarrolla a
_ a John l.o9x", An
(Everyman's
Essay Concernfug. Human fJnderstanding III, 9
través dJ hs debilidades de los sistemas, ento¡ces el sistema de
Library), Londrei, tg69, páei78.

-122- -t23-
referencia, que un texto de ficción convierte en su entorno, no menta el valor como señal que posee el repertorio. pues en Ia
puede haber sido irrelevante para el marco de la época. extinción de la validez de lo-conócido se expresa ra reacción del
Si se percibe la relacifn de los sistemas de sentido y de los texto con respecto al entorno. pero esta reacción del sistema refe-
textos de ficción con el .rqu.m, de la lógica d. pr.grotá, y *r- t:n:-4 glegido- pol gl texto no es causalmente deducible, poiqu.
puestas de collingvood(, se deberla deciique el iexio de fiición, el déficit producido por el sistema no esrá inscrito .r, l, proii,
mediante su respuesta a los déficit, primeramente posibirita cons- estructura del sistema. Es producido por la situación histórica que
.uist"
truir lo que la'fo¡ma manifiesta dil sistema u ocultaba o no el sistema intenta superar. pero a lu de tales ,itur"ion.r,l*
permitla superar. Pues en cuanto articulación de la probremática decisiones de selección, que rienen lugar en er repertorio de'los
pendiente, el rexto de ficción se refiere a Ias posiÉilidades der telo¡ de ficción, destacan las condiciones que lrln causado las
sistema virtualizadas y negadas. cuando seleccioná allr, y tematiza deficiencias generadas por el sistema. Alave) que el texto expli_
en su-repertorio esa'elección, por, lo general, por su parte, debe cita-un aspecto deficitario del sistema, propor"iorr, ,rn" poribl"
-Esro
virtualizar o negar las posibilidades áomin.n-t.r, y isto quiere inteligencia del funcionamiento del sisteria. es, d.r.rii. .n
decir posibilidades realizadas del corresponüenie sisteáa de dónde estrunos constreñidos.
-las
sentido. Asf, el texto de ficción dispone tanto de los contornos En oposición a los sistemas que dominan en una época, los
relevantes del sistema o de los sisteiaas, con respécto a los que textos de ficción no explrcitan sus propias decisiones ¿.,.t.".ián,
reacciona, como también de los déficit que articula, .n *rito de manera que el lectoi debe motivar estas decisioi.r;;;;¡;.id*
que ofrece una solución en la ficción. pero esto sóro puede reci- en el texro, a uavés de la refe¡ida ffansformación del'códi;; d.
birse como tal si Ios contornos del problema a los qoe responde los valores que le son conocidos. En este proceso se 1leva
a"cabo
se hallan presenres en el mismo tárto. En este ,ütido prrede la comunicación del texto, en lo que tiene lugar r. ..Jir.iá"
la
lectór con una realidad que ya no l. ., ofreciáa bri" l;;;;;di.io-
entenderse una expresión de Roland Barthes: <<...\a obra es'esen-
cialmente de naturaleza paradójica, es señal paru la historia y a nes de ser conocida.
la oposición frente a ella. Esta paradoja iundamental ,paiece La relación enüe texto y sistema muestra en Ia historia dife.
.vez
más o menos clara en nuestras historias de Ia literatura: jguien rentes- expresiones, con-las que, sin embargo, se puede
hacer ba_
percibe claramente que Ia obra se sustrae a toda interven-ción, lance histórico y especlfico de los rexros. fujtr¿mfdo ;;;;
que es otra cosa que su propia historia, que la suma de sus fuen- de ejemplos. ;.
tes, influjos o modelos. Constituye ,n núcl.o duro, irreducible El texto de ficción puede referirse directamente a un sistema
dentro de Ia indecisa masa de loi acontecimiento§, ias condicio- de una época deterpinlda. Así, por ejemplo, Tristrai ¡i;;y
áes, Ias mentalidades colectivas>> 45. de Sterne, en relación,al ya menf,lonaáo ,lrt"-u d.l .orpi;i;;o
como el caracrerístico de Loclce. Es sabido que Locke ,r.1,
I.
asociación de ideas la condición decisiva de las posibilidades "r,hu-
De la ordenación descrita del texto de ficción, en relación a manas de conocimiento. Pues proporcionaba e*aciam.nte el 1ogro
_qye .r" n.cerario para utilizar las ideas ,enciliar,
los sisremas de sentido de cada época, se desprende una cualifica- combinatorio
ción central del repertorio, Las normas y uuror., extratextuales, q-u9 por casualidad hablan sido alortadas al esplritu
humano, con
cncapsulados en el texto, experimentan en este hecho una ffans- el fin de Ia ampliación y el establecimiento del conocimientá. La
formación en el código de su validez. Las decisiones ,.l..tiuu, á. asociación de ideas incorpora una decisión selectiva del sentido
sentido dominante, que se rcalizan en los sistemas, ,". ;i*á¿r, dominante, gropia del sistema empirista. En Tristran Sbaoiy
en el trasfondo, con el fin de recogff del trasfondo á.1* queda virtualizada, para que pueda resaltarse Io que en el siste-
,i;;;;
las posibilidades que el sistema habra ¡echarrao. er,ir.lil;: ma de Locke habla sido rechazado o había perÁanecido como
oscuro trasfondo 6. Pues la asociación de ideas tenía un funda-
ooo' Att Autobiograpbv, odord,
,^:cs r"-, rP;r.o""*o* 1967, págs. 29
Roland Blnrrrrs. Literataroder
Frankfurt, 1969, pág. i3. Geschichte (edition Suhrkamp .303), . 6 !9rque aqul _sólo se rrata de una ilustración de una consideración
srstemátlca, no se han discutido todas las referencias que hace Sterne al

-124_ -725-
mento problemático. Se tegulaba según el principio del placer/dis' tingencia en relación a la norma de conocimiento del sistema de
placer, que habla que suponff corno innato, puesto gue operaba Locke, sin embargo, en este contragolpe, muestra a la vista la
i" ,rocirlió, de ideas, ,unqu. Locke ciertamente habfa combatido subjetividad en su impenetrabilidad, al igual que en su carácter
el carácter innato de los principios apriorlsticos como un código inalienable. Con ello no sólo se niega la validez de una norma
cognoscitivo devenido obioleto. Sin embargo, pat^ asegurar Ia de Locke. Más bíen esta negación descubre la referencia callada
fiabilidad del conocimiento, la asociación de ideas debla ser ma' por Locke: esto es, la subjetividad como instancia selectiva y
nejable, no debía verse sustraída del influio humano. En Tristram motivadora de la asociación de ideas. Sin embargo, esto sólo es
Sbandy vuelve la asociación de ideas como idée fixe, a ravés de una cara de la transformación valorativa de una norma empírica
la cual se muesua una transformación del código de la decisión que tiene lugar en Tristrarn Sbandy. Si a través de esre descubri-
selectiva del sentido dominante, que es propia del sistema empi' miento se desmorona'la fiabilidad del conocimiento, pues en el
rista. Para Sterne no es posible en absoluto estabilizar la asocia- meior de los casos cuando de forma muy problematizada-
ción de ideas de otr" foima que'mediante una Jijación habitual -aun
aquél sólo parece ser estable en el mundo interior del sujeto, en-
con determinadas tareas o con un uso determinado del lenguaie. tonces la norma de conocimiento problemaazada se transforma
Las extravagancias de los hermanos Shandy incorpotan el princi en un trasfondo que comienza a afinair Ia mirada del lector para
pio según el cual las ideas quedan vinculadas unas con otras. Esto, una nueva tarca: la elaboración de la conducta interpersonal. Las
in ,.rdud, proporciona una cietta estabiüdad, peto ello sólo tiene explicaciones del mundo dadas por Ia subietividad ie reducen a
vahdez en ál mundo interior del sujeto, lo que lleva a que los extravagancias. Puesto que esta conciencia es ajena a los persona-
sujetos'particulares asocien siempre algo distinto con determina- jes de la novela, el lector, a la vista de Ia ingenuidad mosrada,
das ideas y, consecuentemente, ptecisamente en razón de la aso' cobra una perspectiva de las realizaciones cognoscitivas del sistema
ciación de ideas, entreguen la relación interpersonal, a una toml empirista. Llevarla a la conciencia significa despertar Ia atención
imprevisión n. acerca de las 'decisiones selectivas del sentido dominante de la
Con ello Sterne destaca en su novela aquella posibilidad como novela. La subjetividad descubierta por Sterne desraca la referen-
sentido dominante que en Locke estaba virtualizada, si no es gue cia silenciada de la asociación de ideas empirista, y de tal manera
había sido rcchazada de manera global con la renuncia consciente que la subjetividad deberla nauftagar según el-estado de los cono-
a las rcglas de comportamiento interpersonal. Locke h4 presupues- cimientos de este sistema. Mienüas se rompe esta expectativa,
to la posibilidad áe la combinación de las ideas símples como ante el trasfondo del sistema empirista superado, se estabiliza Ia
una gamntla inscrita en los hábitos humanos. Al hacer hábito de ¡aturaleza social del hombre todavía no conceptualizad,a, que se
la asociación de ideas, Sterne toma la palabra a Locke. Sin em- mantiene no mediante el conocimidáto, sino mediante Ia acción.
bargo, 1o que Sterne descubre en la tansformación del código de
Asl, la transformación del código h. ,n concepto central en el
esta norma de conocimiento es la contingencia de tales üinculacio'
empirismo, que tiene lugar en el repertorio de Tristram Sbandy,
nes de ideas, que sin vacilación llevan a cabo §lalter Shandy y
tesalta la limitación del sistema referencial; la validez suprimida
Uncle Toby. Tan destructiva como puede comportar§e esta con-
de la norma elegida descubre lo que ya no está cubierto por Ia
sistema emplrico. Son más numerosas que lo gue sugiere la limitación al norma.
asDecto cie¡tamente primario de la asociación de ideas. Acerca de la relacién Los textos no siempre se pueden referir en esta forma directa
de Ste¡ne a Locké, se'Virklicbkeit
encuentran importantes anotaciones en Rainer
§flanr.rrNc, Illasion und in Tristram Sbandy and lacques le a los sistemas dominantes en su entorno, aun cuando la relación
Fataliste (Theorie und Geschichte der Literatur und der schónen Künsten), directa muestra la posición preeminente del sistema elegido en el
Munich, 1965, págs.60 y_ss.; v. además John Tnr,ucorr, Tristram Shandy's
Vorld, Be¡keley y Ios Angeles, L954, págs.3 y ss.
contexto de su época. Una relación esencialmente más directa se
ct V. particular_mente la situación entré §Taiter Shandy y Uncle Toby, puede observar por ejemplo en el Toru lones de Fielding, en el
Tristram Shandy-Y, J (Everyman's Librery), Iondres, L956,iass.258 y ss., que, según la intención declarada de su autor, debe ffazarce 7a
recitado en la Elegla de §falter Crcpno. Á la vista de la condición de uti-
lización del lenguaje-vigente para el Unde Toby, la recitación produce una imagen de Ia naturaleza humana. Esta imagen se detalla mediante
reacción en csdena de hechoJ imprwisibles. un repertorio creado por sistemas muy distintos de la época. Así,

-126* -t27-
potenciales hu-
sino sólo por medio de la autorr ealización de los
época son introducidas en el
texto
una pluraüdad de norrnas de la
princioio de orientación de
;;;* ;"'medio d. lá r.rlidad experiencial, cuya explicitación
y presentadas como ;ñ;;t*iente de .i.*^*.o,. sólo debe ser realizada pór la ficción y ya no más por
la idea central
las figuras *a, i*p*t"Iii'''au**th/"tt"in" un educador-del la discursividad de los sistemas'
la moral latitudinaria ;" ;t;;"l""áa¡ Ser¡ar"e' Tom lones no se refiere, Po-r tanto,. directamente a un
sistema
de la ordenación natu-
protagonista, l" ,,o'-'=á"1" fift"fl' delsta de sentido dominante de la-Ilosttación, sino a la ptoblemática
educador del protagonisa' la
iat de las cosas; Th;"i;;,';i;';; corrupción de la oendiente que han creado los sistemas dominantes'
Hace patente
de la los principios
norma de la oitodoxia anglicana acer:a fundam:'l*l d" í"1;;h; ü;;i" entre la orientación de
el printipio "bi"r,o Los
naturaleza humana;'§;#"\ü;'i' del hombre.
y Jvlrs' §íestern' d. 1* ;ir¿;as y la realidad de la expe.jencia la
la antropologra ilustrá; de la ruti)ig- passion' nobleza acerca de sistemas orientados , i"t potibiüdades áe los
sistemas y a rcali'
finalmente, t", .ooul;il;; ;J;;
e"'Labala Ia cuestión
dad del conocimiento d" i, razón humana dejan abierta
cuna6'
ir'*pá"iiá"¿ ,,"*tJ de los de noble proporciona ttttpf^
p"t l, conducta, en medio de la variabilidad situacional de Ia vrda'
La ordenació" ;;; Jt tot personaies
Lu, ,ror*r, de comportamiento formuladas por la teología
latitu-
1o que Permlte * l'
.o, purrr* ae vista á" h' "ot-as que representan'
desde la perspecti-
qot la práctica-de
-.i.tto urr, ,rr,',"ltza humana La sobrecarga proble-
dinaria Presuponen
una norma le congénita'
al lector tematizar alter¡ativamente 1, morri, .n modo, es
va de Ia otra. con:iüil;Ji" *.t"ttot común; todos redu- ;ártú;; ,,rrg. d. ahl ienla efectos rerroactivos en la confianza
cen la na$talua humana a un principio
y según *:
-:"lY:l ;;i' mrrrdo áel hombre, que la novela intentadeestabilizar en
armonizar con este prmcl'
ñ&r;;;;bttidrdes gue no seq"t áejan
l"' "o't's representan y lo ;;;" ñ;;sus lectores lá, á"'"ubtt una imagen quelas9n
naturaleza
pio. En .oor.*.tii,i;;[t; io*unr'¿. la que pueden obtener la cefteza de Tplces
qugda¡. situados Asl, el
oue es excluido mediante esa representación, es des- de aurocorrección J;;di. de las peripecias de ia vida.
ff'r#.#-fii. f" Jr¿" ¿.i t..ior. Esta üferenciación
* ;;;;;ili"iiod".i¿o en Toru /oaes muestra el horizonte histó-
p", .1L.t* *-cuanto gue las normas
;?;;tl"á; -d"1i::;t:t': está dibujado claramente en la
rico cuyo contorno pt"Ut.to¿'itá
que permlrcn mos-
;iJ; .ri horirontes reclprocamente-ajenos' del rePertorio ---
solución dada a la novela
ae'

trarlos en sus proUü*l i.á. ti*i,"r. TaÍ que la literatura pü-eda cumplir distintas fun-
ordenación
y que aqul se s.
posee una orgunir;Jlf ioti^nt't' esto supone ""-prende eiTorn Jones, rcf.erla
que ciones en e[ contextt histórico. Si Fiá1ding,
de diversos §istemas
I".iit rt ,"ri..tiut*ente las normasseoarados' Así' el repertorio de los dominantes' Sterne
, lot p-blemas pendientes sistemas
contingente del
en el mundo de vida histórico existen á.r¿oUif, ,n Tr¡ririi Sbandy la fundamentación
adquiere .l .rr¿.tJJt iiioi*ttion'
Putt muestta' por medio de
.orrt.i*i.rrro hrm"no en tl sístema dominante del empirismo'
Te-
'la combinación que ñ" atgi¿o' a través de qué sistemas debe ;;J;;;tnta la diversidad de relaciones dentro de un contexto
"
obtenerse l, u*ig.i áu r' n^títAJ'a
humana' Las normas particu-
iittOti.o relativament e afín, su elelnento común
se encuentra en
i;;; ;;; *odifil"á"'-"' *"o'o qy9 q nan$alez humana no se
una iefinición consistente' sino
que --6Eto-., haga balance dela
obligado que la novela del siglo xvru los sistemas domt-
J+ t.¿t.f ,f pti*ipio de posibi]id¿¿ts nor' pro¡t.il?ü.^""d;"1"";;i..ie; irit.'r-Ñ*ur1r.proáucida oor
debe ser dt"t'uit'i"t" rit
rechazadas por
-las nantes. si por su p*,:"ái' "r""iJ¡o'-át¡á p*¡ltÁ'i tt" sl' La labor de
de
claras; excluyen la áel potencial moral
mas particutrr.r' Áit'¿it;;t;" relativamente comolemeniación de la novela opera la actuac-i-á
adouirió tal dominancia que
mediación ¿.1 pri".iJ"*; ;; ;;n la reaüdad experiencial del ilTffi;ü; ffi*iá.-'Errr, consecr¡entemente,
En este sentido'
novela' que precisamente otros lados de esta n"tuiliti"-l"tdaronente¡am*tÉ-ó*ltot'
pttbñ;; de
hombre. Asl se .o-i'iitoyt el tema de-la
p*dientes,'.acerca
el batance de la literatir'ü pi"Éi-.I-iil.Üié;
'reacciona la literatuttl totá se acredita¡ en la
La autoconservación los guales, pol su parte,
consiste en la ilu's'tia"iáí¿. esta mediación.
;;;;; i.;;;;il;Jante
n; el seguimiento de los principios'
:.:::Hii.h:nJ:f, .l1F:ffi 'tr;:*:l'*:ii*|'r-;:ffi lil'llj
no podlan aparecer ; ri,á;'
jJ r" ni"iiot q'"-tárt q"i iealizat 11 ngvela
del siglo'. Por i"l"' 1" iL contexto.'
-l de la
*, *i ltbro Der implizite Leser'-Kommunikationsformen^des'Romans
he-inten-
v ei drama en la ptimera mitad
tt-r"iat.t"ii'r]iti" ¿tt 9ex¡9 le-fi¡ción'
nrííLti"iíjÍií, ieli, riyl'i'¡'.{gt.z' p¿'g''normas historia se debe ,i.-pi!'i,po*i -toi-lroblemas'que
-;;i;á;;. u*
uon Baryan
.¿*o r.'á.l..ioú"-ü'óombinación dedeestas
!12?l repfesen- "*
lili#il: ili.áiiíi"iri"íiiiJji." plantean sus ¡es'
;;á"
tadas por to, p...oriliü;:?-ümJ t" ¿o'itaon
la orientación contra-
puestas.
puesta.

-L29-
-128-
la conüaposición a los sistemas relacionales que han elegido. La
de los sistemas ¡elacionales que habla elegido' En ambos casos'
*rr.rtt" del todo situaciones en las que el balance de la sin embargo, la literatura adqü.te su función a partir de las debi'
historia
lidades uior"tiv* de los sistlmas; en un caso, clausura el sistema
labor de los textos de ficción consiste en la conservación de la
sustancia de los sistemas dominantes. Pero con ello un uso esta-
frente a las irrupciones que perturban el entorno, en el otro des-
cubre sus problJmas, o ,."."Lnu anle la sobrecarga de problemas
bilizador del sistema de la literatura no adquieré el carácter litera-
rio uivial, que se constata siempre que la literatura reproduce pioáraJrJ por los ,irt"*"r. De este modo efectúa la participa-
determinadal ,otro"t de un código socio-cultural, con el fin de ción del lector en un texto, que en el repertorio mantiene la
ejercitat a sus lectores en este código. ofeta de una convencionalidad-exffaiaáa, a tmvés de la cual se
puede desarrollar una relación üalógica'
Una literatura con la función de servir a los sistemas domi-
nantes se nos ofrece, por ejemplo, en la novela cortesana de la Esta participación no sólo es vrálida paru el lector de entonces'
alta Edad Media. Pariicularidrá.t y reintegración con§tituyen el para quien las- normas del repertorio le - eran familiares en su
esquema de la aventura, por cuyo medio Chrestien presenta tanto ..dio; también es válida para el lector históricamente posterior.
la retirada de los caballeros de $rturo de la sociedad cortesana Por táto, la distancia hisiódca entre texto y-lector no debe sig'
como también su desvinculación a la jerarquía de valores que le nificar que el texto pierde su carácter innovador; éste se muestra
era propia. En la aventura se percibe la brecha que se ha abierto ,ólo .o'for*as difáentes. Cuando el texto procede del mundo
J sistema social de las telaciones feudales de carácter caba- de la vida del lector, por meüo de la transformación del código
"ntt.
lleresco y el mundo, devenido más complejo, de la alta Edad Me' de las normas vigentes-que tiene efecto en el repertorio, las saca de
dia. El sittema cortesano ya no coincide con la realidad de la vida. su contsxto funcional de lndole socio-cultural, y asl permite cono-
La aventura tiene en carenta esta situación por medio de su esque- cer el alcance de su efectividad. Pero si las notmas del repertorio,
ma de particularidades y reintegración; sin embargo, sólo para a causa de la distancia temporal, se han convertido para el lecto:
mostrar, con el mantenimiento de las virtudes cortesanas, en qué en un mundo histórico, potque éste ya no participa más del hori-
medida el sistema de la sociedad cortesana puede ser impermeabi' zonte de validez en el que se produjo el repertorio, entonces las
lizado contra la irrupción de la realidad contingente de la vida y normas nuevamente codificadas se le ofrecen remitiendo a ese
s.
puede ser preservado ante la posible problematización horizonte de validez. De esta forma se puede lecobrar la situación
En este caso, la ficción funciona como aquello que elimina un histórica a Ia que el texto se ¡eferla y ante la que era una reacción.
hecho que amenaza a la estabilidad del sistema. En un caso se ffata de una actitud participativa del lector, en
Se manifiesta así una operación compensatoria, según puede
el otro de una áctitud observadora; por supuesto que ambas son
también observarse alll donde la literatura transforma las normas
mencionadas en cuanto tipificaciones. Las diferencias asl condicio'
s V. Erick KóHr.rr., Ideal und Virklicbkeit in der hóliscbex Epik ,rrá", ," pueden ilustrar con el ejemplo antes refefido de Fielding.
(Cuaderno suplementario en Zeitschrift fi.ir Romanische Philologie 97) p"i, rut lont.mporáñeos, el ptotlafuu del comportamiento estaba
en primer plano, como lo atestiguan los- vivos debates en el
Tübingen, 1956, págs. 66-t28. Sin embargo, Kóhler recoge la telación entre si-
lite¡atura y realidad como una relación de copia mimética entre idéal y ^xvrrr,
realidad, pero no como una definida por la interacción entre litetatura y glo a propósito de Ia amoralidad del héroe y de su autor'
el sistema cortesano. Asl, para K6hler, en la novela cortesana se concreta Éo h u.át i ob*"rv.dora, la perspectiva, a través de la transfor-
un espejo, que permite a lá sociedad hacerse presente de manera perfecta.
Los interesantes hallazgos de Kóhler §anan entre tanto otra amplitud, si se mación del código nor-rúuo,ie didge hacia el contexto referen'
cial del qo. h"tl, siJo selec.ionado el repertorio' Con,ello
entiende su relevancia desde la perspectiva del sistema cortesano como los
impermeabiüzación de la vigencia- puésta en peligro. En su favor habla determinada apare-
también el hecho de que lai pertuibaciones en el mundo de la vida del sistemas áe sentido dominantes en una época
cen ante la mirada en su fo¡ma deficitariá, cuyas carencias
la no-
-sociedad del ciclo-Renarl,
sistema cortesano se recopilan en la imagen acompañante
de. Io
a fín de poder ser desplLados del sisteña de la cortesana hacia vela intentaba eliminar por medio de su respue§ta acerca
la «fábula de animales».-Como mu¡do opuesto, estas perturbaciones se hacen la forma de senuclo
a la vez.dominables y quedaban rebajádas. F'.n relaiión al cicloRenart en que era la natwaleza humana. En cada caso,
cuanto imagen acompañlnte a la sóciedad cortesana v. H. R. Jauss, constituida que se da en la novela 'muestra una conttguraclon
diversa, sin que se las pueda calificar nialauna ni a la otra
Uxtsrs.uchungen zur itittealterlichen Tierdicbtung (Cuaderno suplementario como
en Zeitschrift für Romanische Philologie 100), Tibingen, 1959.

-130- -L,L_
la lltica, pot ejemplo, la de la BeatGeneration La rechaza' con -eI
arbitrarias. Pues el cambio de actitud está conücionado por el di-
d:,:l fin ¿. intro¿uár * tor- u"*os una pluralidad de normas muy
;;"*;. p"r"do t"mpot"t de la histori' v 1o *:y\
clel cool' ,"iot, á.Uiáo a h selección que hacá -a partir de los códigos socio-
acto de elecciOn propia del lector' Asl, la transtormaoÓn
del colturál., de la modema sociedad industtial'
go de las nolmas t"*ttliitt prodyce. el carácter innovador
;;p";;*it del torto, *. q lai.actitudes r.encionadas conduce a La literatura, dispuesta en cambiante densidad de alusiones'
abre
.J**.o6", diu"r""r] En h actitud participativa de las acciones
se 1a visión .n el repettirio del texto con la misma teducción que
"prr.." lu, ,rori"s-selectivas de los sistemas de sentido'
;;;i;l;q"; "o 'p".a" t"t-uitto "t' ia rcalizaaón "ip.ii*.i*n
Pües t"mpoco aqul se ir"t" d" la reproducción, sino
de la funcio-
-i*"s, y eo la r¿ de obsewación se f¡{bilita la captación discutido' es
d. ""tit
gue Para el lector nunca fue realidad' De ello se siguen irürr"iO" de 1o repetido. Si, en ei sentido arriba
....t"¿o afirmar qo. lo, textós de ficción se localizan en las fron-
"q.UL
áá, áro* f., Bt ,oro á"li..i¿, permite a sus lectores
trascender
el teras de los sistemas de sentido coetáneos, a fin de dar respuesta
la posición .o.r.rpoia.ii"- u'I"^qr.- "stán vinculados según sus debilidades
;;";;; de h viáa. l;El áto á" ficción no es ningún teflejo a aque.llas preguntas Jeiando -al descubierto
esos sistemas'
á. t. ,"¡i¿"d dada, sino su realización en un sentido determinado ;rb;i*tj, f,rre hrn sido producidas- mediante
de la literatura precedente
la repátición en el rápertorio
.orr.spondi.rrr"*.n,.. Sob¡e esto Koslk señala t Toda obra
artts'
es expresión "nron".,
;f,|. .,nf iniportante explica,ión de cómo ha sido constituida
;i;;:;'.-l;-roiii
'áe'ia ¡o¿¡ritibtr, po,r, un dobte carácter:
qae no- existe por el texto la respuesta pretendida'
re,at¡dad., Pero constituye también la realidad'
Consecuentemente, el repertorio literario no se éncuentra
la obra"' la obra sin
iooio n anrc ía'obra, sino píecisaflente sólo ett
'ír'irl;;-;, ;"" ilustracián de representaciones acerca la rea-de relación con las nor*u, seleccionadas de los sistemas de sentido
ficción' Sin embargo' la
fiáJ. Co-o obra y como arte repiesenta la realidad y asl consti' ñ; h* ,ido inuodocidos en el texto de
;;;; la vez e inseparablemente-la realidad»sl' if*ii" acerca de la literatura anterior no se agota en iluminar.un
^ .
hotizonte conocido, aunque ciettamente éste sea también su efec-
i.i iá.*at, .r, t¿'r.*rrencia, <<cita»> modelos de articulación de
del texto, que ahora ya no son pretendi-
El repertorio de los textos de ficción no sólo consta de aque- deierminadas intenciones
Ilas normas o,rr,o*ul.r, sa"adas de los sisrcmas de sentido de árt, f.to que a la vez denotan una orientacióa en cuyo seguimien-
,n, Jpo.r, en más o *.nL, relevante medida' también,introduce ;H, q",t buscar lo pretendido. En qué poca medida sea posible
^te*to p.nrr, 1, r..u.r.n.ia ie elementos literarios como.mera reproduc-
.n la literatura precedente, frecuentemente incluso todas
i;t "1;;rdii;r;r, "n l"-.orid.nsación ie las citas' Lss elementos del iión, ,. deduce ya sólo del hecho de que ha sido suprimido el
;;;;tt,, t; tfr...r, siempre como una mezclase de la literatura contlxto de los tepetidf; la repetición despragmati'a
h, nor*., .*i'utt*tu'les' Incluso podr{ decir que .i "I.*.rrto,
repetido y lo incorpotl t'n nuevo ámbito' La des-
;;";;ü;. f "l.rn.nro '
en tales relaciones i. *.r.1.r se fundamentan las
difetencias de pragmatización, en pii.., término, condiciona que las posibiü-
con vigor
i;; ;¿;;-, literarios. Existen aquellos que se refieren
en el repertorio la
ird., d. sentido --ui.toaliradas y negadas- de los elementos
u iol á"tot empfricos, con lo qt" -tt incrementa ,.f"tidot del texto sean excluidr, á. "n' ordenación a las posibi-
esto rige, ante-.todo' en la iiá.d., de sentido dorrrirrrrrt"r, elegiáas allí y entonces' Cuando
;; á. hs iormas-extratexruales: en los que la literatura an-
Iou.tr. Pero existen también aquéllos Fi.lái;g, ." Sbamela, <<repite»>'la ülrtuosidad de Pamela' desamo'
i.rior r. convierte en el acopio del repertorio, como puede obser- il; ñ; ni.¡r.dtorr, viriualiza asl la dominación de sentido co-

;;;r;; la Írica. Esta diferenciación es también instructivafrecuen-


cuando
*.tp*ái."te a la estabilidad, vigdnte -para Richardson' y libera
h;]".ió" de mezclas, como en la literatura del siglo )ot, las posibilidades excluida§ por Richardson, que se muestran .en
i"rn.or. se hace manifiesta; de manera que la novel1, como en
qr.Lrrt, con ser resistente y Perseverante para Poder quedar blen
Joyce, transPorta consigo una
gran carga literaria, mienffas que ü r"rón de la virtud preservada. Pero cuando se suprime el decir anu'
guo contexto y ., ,rrrii,oido pot'uno'nuevo, esto no quiere
haya
51 Karel KosÍx, Die Diatektik des Konkretez, Frankfurt, 1967, pá'cr-
!,r. derup"r.z"", p"r*urr.ce presente, aun cuando su valor se
nas 123 y ss.

-L33*
-Ú2-
dondS el repe¡torio
del texto
Este hecho rige también alll tiene pre-
aDasado. Se uansforma asl en
un trasfondo virtual que resulta -i;; ;;;;;1";; ñ ""'ig"9' sfn¡ros llricos-
l'ut-egtoqls de Sp*t-:t-:^:l-"1
f":ffi;; ;;il;;#;ñ. J; ü-temática orsanizada por el re- eminentemente un tt;; u;l"iio"' como reacciÓn a
pertotio. ;ffiffi;ñ;i" ¿t'Júo' rueron concebidas querían explicar los
cuando
una situación históricl p'oUtt*atita'- de que Isabel
peligros que podían
':bfi;;';"ffi*o'" ""'t"'o con un cató-
El repertorlo de un texto de ficción
posee gradol'Perceptibles debiera reaknente
ti.ity* inminente
'J;t;:;" dt un inventario de carácter
que;iÑ;; diversamente en la configuración de lico. Spense. ,olo ¿i'pl"i^;;;"io con
de combinacién grados de determinación bucólico ,"lutiua*tn["llí
¿tri"ido' :i bien podla contar de
la situación *nrra ,.*io-y'lttto'' Ciertos iara '1 público
át io'o," extratex$ales v que las églogas, * t:;J;';¿i"t"l-ttá"ri'ib^n
están marcados por i; i";;;;tió; orecedente; por su me- pará explicitar la'par-
iruiliijil" áf".."*, de la literatura la corte una relación:;i"";;1ü'á'-pt'o slmPle-
del horizonte que a Ia Spenser no,podía seleccionar
üo tiene lugar en tI;;;; Ln" tontti*cion«diálogo»> enffe texto y ticularidad de esta relación' modificar el
]áüi"' -ái,ñ;; deblabucólicos'
vez prepara .t *."o-lituacional
para el mente determinada' ffi;;:
hh;;9J::..u l* topoi
de
*"S; código de los ,.*;;;;"
consistente en ser una-teacción'
se
maneta que ganara
JtifJgrit" putt t' actitud deseada'
h
función del texto,
-.LrA"t, 'i "i#ro" lo' topoi bucólicos encierran
Pero estas profu,dui ffi;;;-á
nor'
en- el repertorio del texto'
d.dí.; ü i..*iá"a ¿. de stnüdo con una cambiante spenser inttoduio' por
tanto' en
mas seleccioord* d"-io;;;;;;;t :i;"üi";;;í ""i""iu"' poemas' de
densidad de alusioná-'oU'" la
literatura.precedente' Cuanto
más
las églogas á"-o"o' géneros to*o 1o' át'lót determina-
",q"*"'
controversia y de Ia r"¿i"i'lil"qye
le'permitía rcbaiar
eI
:r;'i,:":Í;ñ':,""";:?r; dos significados del i""t*J'iucó[L
-oJifit'¿á' ello con
:;;:"r;1;:::;:?f TJf#ffi
histórica ante la que el texto
reac- de..otganizar adecuadamente
h:;'6;;;;;; r"'ti*""ii" fin de acentuar *'"t]at??"; ';;* de los toPol trans'
ciona' Consecuentemente, se llega
a una creciente diferenciación
necesita de determinadas
;;;";;úbñ;d' ú;*; Ju'b'significativo
ti"t'íicación que Perseguías'
De
dentro de1 tepertorio, que ciertamente iormados, .n tt ele-
q'" Ios contorno' dt l' reacción señalada es* forma ,o*" r" ¿"puiidad caracierrstica de los
'"n'iiá'it^r"
generalizaciones, si "ffi*
no deben
"'
d.rup*"tJ'' ÉtL i"t*igad constituve
una razón esen'
;;;li;;t",d'l';:;;*r"'"8'r','#:t;ff :':ü.¿'l:""1t;
cial de por qué L'?;;; Jt r' t*A"ión literaria deben ser conocidos' qeneran
de los esquemas 1]1
la tarca de generali' de determinados esquemas'
municación, p,'"', *taiÁ"
Jl
introducidos en los ;#s;s";*;á'._gttt''i'n la pluraüdad-*::*- '"'o"'o generalizacio'
el texto gana un hliffi; ü"tá r'"go sirven como
zaciórtsotcitada, #ffi;;"ttbl" "1e^'*u
de manera que sean paruclpa- general del texto hasta el punto
gZt., ¿. lm no*"1*i"tt*t"1ts' nes para o,.ton"..,i' ti'"ptitotio
Fielding en Ton Jones
bles los morivos o. ,"'á.."iái.-ó"*a" forpados del d. q,r. si pueda otgianizat el menyle'
construye la fábulá at lo **la-
con J"ttotát
de este modo los esquemas üte-
romance y de la ,,Jui; pL*t""'
y
las realidades extratexfiales
rarios ofrecen una ;;tJ;;;i.i'*a"io"
que pe¡mi1 hacer <<co- Las normas seleccionadas de
de"l sistema t'Lt*áti*'o
(inuiga pica-
las alusione, tit""ii" en cuanto
p"'"' ttnttales del elemento
repertorio
rrer)> a los héroes ;;;;; d" io' diversos' Un
resca) y también #;;;;';
t^-un' domr a las cualidades de Ia del texto h"n 'i""'
dt l' ¿potu; tl ot'o' de los
mode-
e§a.contracarreta' con una garun' 'ido 'oá"d"
naturalezafro**', *o"'ád" en l' ¿ti puede alcanzarse la medida orocede del sistema de sentido-
en la riteratura precedente
se

tla de éxito (intrig;:ffi;;) io, d" articrrración rriáirrrt. .1 que su entorno' Las
específica t"oé' lt los sistemas
seleccionados de la literatura habla formul,dt ;^;é;;;;
i"'lo' """equivalentes entre
" que o i*ftttti"dible para. el catácter de respuesta t'q;;;" ,.l..Iiin'do' '"*'o'son
orecedente, lo normas y lo, 'o
áel texto frente a relaciones más compte¡as'
-E ,q..r., de la función de estos
aoa¡ecerá
i'i u
esqueglF literarios
pro¡*"*.fiI'il é. iL'ii"l*,-Újrkangsstraktarcn
und 79. Iabrbundett.
v' el ffabaio
des
que
Rom¿ns fu *fiii,i"pi?;+Fl:!:r,^:iii;"i.*r;'--'tz
iíJúiiillt' ü¡i-'Vortúge des Petrarca-rnstrtus

-fi5-
-134-
sí, y si circunstanciaLmente ése l7ega a ser el caso, entonces des- ilusoria su inalterabilidad. Los detalles realistas hacen cognoscible
aparece el grado de información del texto, puesto que los citados todo lo que no ha conocido el arquetipo ideal en Ia lejanla histó-
modelos de articulación de un texto repetido que reglan entonces tica, y el ideal que ya no es alcanzable lo <<deforman»> en una
deben también valer ahora, aun cuando se hayan transformado las manifestación histórica de lo que es posible al hombre.
relaciones'históricas. Pero, por lo general, los elementos del reper- En Ia «deformación coherente»> se dota de validez al sistema
torio tomados de los diverios sistámas no son, ciertamente, equi- de equivalencia del texto; es casi idéntico con lo que normalmente
valentes en lo gue se refiere al grado en que son conocidos. Sin se designa por estilo y lo que al comienzo de esta discusión se ha
embargo, el hecho de conjugarlos señala que deben ser mutu¿rmen- denominado valor estético. El valor estético es lo que el texto no
te referidos, y esto también es asl cuando por su medio hay que ha formulado y lo que el conjunto del repertorio no ha dado.
marcar diferencias. Si, debido.a las decisiones selectivas, se supri- Porque produce algo, no puede ya ser parte de aquello sobre lo
me en el texto la equivalencia de lo habitualmente conocido, con que ejerce su efecto. Este efecto puede colegirse de dos tenden-
ello no se ha eliminado en el textb mismo el principio de la equi- cias, que aparentemente apuntan en dos direcciones, pero que, sin
valencia. Por el contrario, el sistema de equivalencia del texto se embargo, convergen. En el texto de ficción, el valor estético con-
muesüa en que no se pueden constituir ya coffespondencias me- diciona la selección del repemorio; con este hecho, deforma los
diante el hecho de los elementos conocidos. De todo ello se siguen datos dados de los elementos elegidos para mostrar asl un sistema
dos consecuencias, primero una para el texto, luego una para el de equivalencia especlfico del texto. En este sentido configura la
lector. Merleau-Ponty escribió hace tiempo: <<Un significado está forma cóncava constitutiva del texto. Sin embargo, .r, árnto
siempre presente cuando los hedros del mundo son sometidos <<energla de estructuración» del texto es igualmente relevante para
por nosoffos a una 'deformación coherente'»> s. Esto sucede en el proceso de comunicación. Pues la equivalencia de los eleme-ntos
el texto de ficción con los elementos de su repertorio creados a conjügados en el repertorio que suspende el valor estético asevera
partfu de los distintos sistemas. Cuando, por ejemplo, Joyce, en que el_ texto ya no se sitúa en comespondencia al repertorio de
Ulysses, proyecta sobre la vida diaria de Dublln las sugerencias aptitudes de sus lectores posibles. En este sentido, el valor esté-
de Homero y Shakespeare, acribilla con ello el iluso encemamien- tico es el inicio del acto de constitución.
to de la presentación realista; a la vez se acoplan retrospectiva-
Con ello llegamos a los efectos que pro?uce en el lector Ia
mente a las insinuaciones de Homero los muchos detalles realistas
equivalencia que ha sido suspendida en el interior del repertorio
de la vida cotidiana, con lo cual la rclación entre pasado y presente
del texto. El repertorio sólo despierta en ésre la apariencii de ser
ya no aparece como la propia de ideal y realidad. Las deformacio-
algo conocido, pues, por medio 4e. la «defor*uiión coherente»>
nes del repertorio se originan a través de la proyección rcclproca.
que tiene lugar en ei texto, Ios eléI¡rentos retornados han perdido
¿Para qué sirve la influencia extraña, efectuada por la'literatum, su referencia, mediante Ia que se estabilizaba su significado corres-
del repertorio de una vida cotidiana pequeño-burguesa y para qué
pondiente. De ello se deducen dos conclusiorr.r, i." La desvalori-
Ia infiltración de un arquetipo con Ia abundancia de materiales no
zación de Io conocido, ante todo, hace al lector consciente de la
estructurados que han sido tomados de las listas del censo y de los
situación que conocía del uso de las normas ahora desvalorizadas.
periódicos diarios de principios de siglo? Ambos ámbitos de ele-
2." La desvalorización de 1o conocido marca un vértice que aleja
rnentos se irritan mutuamente; no son equivalentes enffe sl en
cuanto conocimiento. Sólo asl, mediante su deformación, se cons-
Io conocido hasta convertido en imagen recordatoria, que cierta-
mente orienta la búsqueda del sistema de equivalencia del texto,
tituye el sistema de equivalencia del texto. Las insinuaciones lite-
en la medida en que éste debe ser ganado erl' contra de Ia imagen
rarias hacen saltar el ¡itmo monótono de Ia vida cotidiana peque-
-d"r recordatoria o, en su caso, ante ésta.
ño'burguesa a causa de una profundidad en Ia dimenri8n
tiempo, que le resulta desconocida y <<deforman»> hasta hacerla Este hecho se cumple segrÍn Ios presupuestos generales de Ia
comunicación, que Moles describió de la siguiente manera: <<El
54 M..MrnrBlu-Por¡ru, proceso de comunicación básico entre un .rniro, y un receptor...
__
'§7'erner ?lr_Aage utd der
-- Geist
-' (taducido por Hans
Atndt),
Hambutgo, L967, iíi. g4. consiste... en esto: Tomar de un repertorio del emisor las señales

-136- -137-
via enue texto y lector como hecho de la comunicación resulta
y emitirlas a través de un canal de co-
cognoscibles, articularlas sólo significativo si estos valores son combatidos en el mundo de
identidad de
.l ,...ptái-ti*e luego que constatar la en
municación;
el propio la vida del público. Para excluir la contingencia, el sistema debe
ir, ..n"lrr'recibida-s .ár, Ur que tiene almacenadas estar estabilizado, Pot tanto, tales textos reproducen las estructu-
lugar en la medi-
repertorio. Un" .o*rrJ.;;ió" at ideas sólo.tiene ras centrales de los sistemas de sentido para, mediante la afirma'
bomún"' Pero en
il;; d; ambos repertorios son de dominio lu8ar en,el t1::tt?t ción de su validez, protegerlos de los ataques. Pues sólo cuando
la medida en que rn pio..to de este tipo tiene oe
situaciones del mundo de la vida hacen cognoscible una debilidad
están dotados
de sistemas que como la inteligencia humana en las tareas del sistema, ganan entonces estos textos su sentido
estadlstica' la percepción
;;;;i; ; ."pr.idrJ J" .o-pít"sión
varla muv l.nt?T:::'i^1'T"
cornunicativo.
;;;;í.
iorio del
J.-i"' *L-as señáles
receptor y conduce finalrnente a una fusión total con
Impermeabilizar las debilidades valorativas de los sistemas do'
en su con' minantes evidencia, sin embargo, la misma función de realizar
.i-t.p.Áti" á.1 "áitot... Los actos de comunicación' el repertorio del balance que los textos de ficción también rcalizan cuando descu'
¡""rJ, ;;¿, ¿. .r-.ot,i";'dt' influio sobre bren las debilidades valorativas de los sistemas dominantes. Segun
;;;ó;";, ,áqrri"t"t un caráctet acunulativo"' Los semantemas
p"t el emisor se insertan gJadual' la orientación perseguida por estas funciones, se presentará de
más frecuentemente manera correspondiente y de forma distinta la selección del teper-
"fi"áá;l
;;ná.n el repertorio del tt-t"ptot y 1o transforman' En esto
s5'
Dado que torio. En un caso domina la fuerte conformidad con el sistema
;;;;it* el estlmulo á" ,,,," circul-ación-sociocultural» del texto y, por tanto, la casi total coincidencia entre los elementos del
l^ ,rp.rporición parcial de los elementos del repertorio- repertorio del texto y del lector. F.n el otro caso predomina un
.on fo, del lector constituye un Presupuesto de esta circulación' alto porcentaje de valores desvalorizados y, por tanto, una decre-
;A;flr, en los textos de fiáión, si aproxima a un valor cero' al
Pues
ciegte coincidencia de los elementos superpuestos de los reper-
io, identificables en io' textos de ficción' -que lector
torios.
"t.*"rrtos
le son conocidos *otiuo de su uso, por lo general han petüdo
,,, .r¡or. La no-identidad de 1o conocido constituye, pues, el con'
"oI} Joyce, por ejemplo, representa este polo, en la escala de las
En el relaciones mezcladas. El repertorio de U/ysses no ha sido sólo
tacto mfnimo que todavla existe entre ambos repertorios'
tomado de uúa multiplicidad de sistemas, sil)o también ofrecido
.uto .*it"*o, i" ,,rf.rposición parcial puede ser tensada hasta
el-potencial semántico del con tal intensidad que proporciona al lector considerables dificul-
,ñf p""," ; a í*'* in.r.á"nr"
tades. Estas, sin embargo, se fundan menos en el desconocimien-
texto.
Ladislocacióndeestaidentificaciónparcialdeloselementos to de los elementos que se poddan identificar en la correspon'
del repertorio p.rmite adquitir- criterios sobte el efecto diente utilización, que más bien en.|a abundancia ofrecida, por lo
de los
textos] Las liteáturas retórica, didáctica y propagandlstiqa
asumen que el repertorio comienza a perdér sus contornos. No son los
;;;;gh g;;.r"1 * su repertorio el sistema de sentido previa- elementos singulares los que son transformados en su validez;
L".r,.-"o*úr, a su públicoiy esto en forma casi intacta' Esto es' todos ellos parecen no' significar más, porque apenas permiten
-uAoi.r'estabilizados
io*ro también tor de carácter vemical de un que se les relacione. La superposición parcial entre el repertorio
horizontal de
sistema de sentido y renuncian a una organización del emisor y del receptor está de tal forma dispuesta que a través
la trans-
los elementos del repertorio que siempre es una señal de
'se
de los muchos elementos reconocibles de carácter realista y litera-
formación valorativa. Este hecho puede observar permanente- rio nace la impresión de una disgregación total de los elementos
i.rrr. en la literatura o¡ientada al gian púbüco' desde las piezas
La intención
del repertorio propios del texto y del lector. Si tal coincidencia
medievales del carnaval hasta el r.ulir*o socialista. tiene ál valot i.to, entonces cambia la función comunicativa del
.o*"ni"rtiua de tales textos consiste en que se transmite {9 yevo repertorio. Contiene rnenos informaciones sobre cómo hay que
Confirmar la comunldad pre-
al público la validez de 1o conocido' contrapesar los déficit de los sistemas relacionales, de los que han
sido seleccionados. En su lugat, en cuanto medio de comunicación,
--EfIr"h., A. Mor.Bs, Iniormarionstbeorie und üstbetiscbe'vabrneb- se hace reflexivo, y esto significa que efectúa su tarea propia:
*u"e,'$illllaon'¿.Eátl n"áge), Colonia, L97L, pfu' 22'
*138- -139-
consciente cl
reflcxivo, lo que t la vez permite qu:-" nos haga
tcpertorio de
funcionamienú del código de percepción'
El
el proyecto de la relación misma,-temáticamente' . parclal
.r
Ü6iii' aparece asl proporciolaldo lanil p:rpleiiq'd P:i1'::p,: Los valores extremos en la escala de la coinctdencra
nuí ., p*iUl. ,pr..i"t todavla la relación de la
plutaliti T 1"j de los elementos d.l';.p.;tit del texto y del
lector po1en.{e
A la vez' a través del distinta manera la participación
elementos tomados a ian distintos sistemas' manifiesto que es ,".íu-Áu¿o dc
cambio de estilo .r', ;;i;i", el texto ofrece una variedad de d.il..ro, .n el toto. Es relativamente pequeña allí donde el texto
"rJ, ,i,, que, Por offo lado' las refier¿ mu'
;ñilid"d.s de relaciórr, anterior'-y relativamente
;"Ñ;;;n amplitud una comunidad
Si"
il#;;;. B;";""-l"r ."rrecuenciás del hecho de hacerse reflexiva i.i.nm donde la coincidencia se aproxima al grado cero'
"T;
la tatea comunicativ, áJ '"ptttorio; una y otra
están estrecha- las actttudes oer
no bargo, en ambos casos, el repertorio otganiza
mente entrelazadas Sü;-ü piiiá",- la relación realizada
i;;.;'";; ,"tp..,o al texto y "il "on respecto también al contorno
;;;;";, ,.ri" d.1oi"t"' uu-'fo' en los elementos del reperto- pt"ii..¿,i." del sist.*" iefe'""tiul qut t" halla dispuesb en el
il;;;i; ;;;.;i, que
;fr; capltrl]o articular'¡,9i.'. :11 ::t:T-
P

asl se llega a un cambib Permanente


o
cte
i.p.i
"tio.
El repertorio constituye, puef, una estructura
la
de
del
orga-
tex-
nrÉitid-rd, de mlanera ,ilr"l¿,
-* J. ,"r,rido, !o" h"y q"á optiti'ar en lectura
fes'r dt-la total individualidad de
su
representacion.r, qr",'i ".-1," optimación ",
d"p.rrdi*te del estado de los conocimien-
ó;;¡;, p.rdom como una estructura intersubjetiva de gomuni- tos del lecior y de su disponibilidad de enrfegarse
a una expeflencla
devjene un
cación del Ulysses. ll cambio de representaciones ;;. b ., oárnr. Perá también depende de las estrategias del
de convertir en una experiencia del lector
la previamente las
il;.o*,i*iuo la cotidianeidad' en texto, que .o*o pot.rr"ial de conducción señalan
cotidianeidad esboz"áa en el Ullsses' Pues la
,fri á.'f, realiruciArr.-ói "r q". el lector,.en de los elemenros
actualización del
por medio de una in'
iuanto ella misma, no se puede iransmitit ;;;;"; d;É. á.rcubri, el sistema de equivalencia
es de cualquier
consistente secuencia de sus representaciones' del repertorio, entonces el sentido que brota alll no
;ilrá;r. Lo, "L*.itos del repeitorio tienen forma un alto grado de
El hecho de que un medio de comunicación se haga reflexivo indeter-
implica también que se reflexiona sobre las reglas
de su
-código'
En á.ierminación; su sistema de equivalencia es de tal
obtener mediante
relación al [Jllsses,.rto q,'itt" decir que el lector' a la vista de *t";t" il; ná ha sido fotmulaio' No se puedecomo el repertorio
ir-r*pU*a ¿" ¿.iuU., desvinculados, se cerciora en gué medida iñrilá.i¿n d. l* estructuras ofrecidas' Pero valorativa de los
nu.rrr-o, procesos de percepción y representación
son porosos' poco qr;á;;;r.á¿r mediante la transformación referencias que
valores, siempre se muestra en é1 un contexto
de
iif.r"n.iádo, y ,.l.ciivor. Sittpt" debemos omitir muchas en
cosas
a las posibilidades
para obtener árientaciones, y tñ't'*-*tt esto nos 1o impide' ;].!¡i;; "ii art.i¡r.i¿n diferente eny relación La optimación de
de de sentido do*irrrntir, virtualizadas negadas'
ílyrrrr, t^ denrid"d á"i 'ái"'to'io' Ulteriormente' el.cambio la estructura apunta lu p'odutción del orden que hace
experi-
.ríilo d. cada capftulo, en la hgazín de sus perspectivas' mues- "
mentable el .oit."to de referencia| del repertorio
en cuanto un
sólo son caPa-
it, .t q"¿ gran medida percepción y representaciónpuntos de mira' ;;;;;-trr¡; sentido del texto' É'std, obligadamente' posee carácter
de del texto'
ces de funcionar po, *tdio á" "on'ttl"ciones pragmático, p.r", no-ágota los potenciales semánticos
de la perspec-
Esto se nos muestra e¡ tazó¡ del no reconocimiento
tir". firrf*ente, la aportación de detalles del repertorio hace que --IEil.*ra se entiende aquí en el sentido esbozado oor Jan
Muxa-
percepción y represen- Kapitet or, ¿ii'Firfñ'i.iiii"' 210)' Franktu":^!?Í7'
§'¡tq"l
aqul fracasen nuestras automatizaciones de ñovsxr,
oás. 11: ootr. ."r..t.iitiit''i"nlittental de la
ésffuctura es su carácte!
que nosomos b"'u en que cada
ir.lO", y asl desaparece de este modo la orientación inérgético y dinámico''#Hü¿ü:¡;l?;túti"; en
" la unidad común;
;r;r;;", de tales automarizaciones. Por lo tanto, se puede ponerla uno de los elementos p"tit-"tI f"ción' determinadaestructural, la que-los
esta función l, qr."i'JJ ifit.rtiñ';-ir-toiáti¿r¿
Irr-*oui*i.nto el cambio. de'representaciones só1o meüante ",
vincula a la totalidad, ü"¿i"iii.r á'" ir iáirti¿.d estructural se Produce
suspensión de Ia permeabilidad de la perspectiva y de la
automa- en raán de que di.iiiilp"ti*i"tt.y sus ¡elaciones
;il;Aiei
contr'apu-estas
energético- L"
"r,"t
están sometid., , .".ui#'"i!ffi;"#;;, á;ttdá
Jr".iOr,.o*o ,.glm de nuesto código de percepción' La capacidad estructufa como totalidad i.
po-r tanto en un movimiento -rnce'
ve
representativa di la vida cotidiana ya no se regula mediante un sante, en "n*.nt "
contraposicióii*.""".'i"',^ii?"¿'ái carácter agregativo' que se
cóiigo, sino que se lleva a cabo a causa de que el medio se hace destruida Por un cambio.

-140- -141-
sino que crea un determinado acceso hacia ellos' Este no es'
por B) ESTRATEGIAS DEL TEXTO
,"nro, arbitrario, porque el contorto de referencias del tepertorio
de una orianización gradaada, que se extiende desde las
"orrr,
p.tlUiriá.¿"s de sentido doriin"rrtet, pásando por las .wtwaüza'
á"r,-fr"ri, l.t posibilidades negadas. Elsentido pragmático.relliza'
ia i^l gr^do ci?n siempre de manera únicarnente selectiva. Asl, por
,,, -áio, ,. *u"rrr"^ qué decisiones son tomadas por parte del
lector en el contexto de referencias del repertorio y qué actitudes
pto-
han provocado el texto en el lector, cbn respecto al contorno
- gr del sistema
blemático de referencias.
senrido pragmático es un sentido de utilización, que tecibe
la función del iexto de ficción en cuanto que su carácter de rcs- 1. Tense DE LAs ESTRATEGTAS
Duesta Done en movimiento un proceso de complementación,
por
i"v. ii¿1, se descubren y sopesan los déficit del sistema rgfergn-
El repertorio del texto designa el material selectivo por cuyo
;trL Ei sentido pragmáticó sit&a al lector en una detetminada tela' medio el texto queda ¡eferido a los sistemas de su entotno, que
ción de reacción ante la supuesta <<realidad» del texto con el fin
en principio son aquellos del mundo de Ia vida social y de la lite-
de entregarlo a su ieelaboración. Asl se llegárá tanto a la reestruc-
ratura precedente. Las normas encapsuladas y las relaciones lite-
ruración"de los estratos de 1a experiencia sedimentada en los
rarias sitúan el ho¡izonte del texto, mediante el cual es previamen'
hábitos del lector como a la interpretación pragmática del contexto
te dado un contexto de referencia determinado de los elementos
de referencias ofrecido en el repeltorio. El sentido gramático libe'
del repertorio elegido y a partir del cual debe constituirse el sis-
ra el espacio de acción de h afropiación, a fin de que pueda rea-
lizarce io qrr. intersubjetiva*Jnte señala con antelación: la supe' t.*, á. equivalencia del texto, A fin de concretar esta equivalen-
cia del repertorio gue todavía es virtual, resulta necesaria la
ración imaginaria de las realidades deficitarias.
organización que realizan las estrategias del texto. Sus tareas están
orientadas en sus objetivos de maneras distihtas. Deben indicar
las relaciones entre los elementos del repertorio, y esto significa
proyecrar determinadas posibilidades de combinación de tales ele-
mentos con el fin de producir la equivalencia. Pero también deben
fundar relaciones entfe el contextd/de referencias del repertorio
que organizan y el lector del texto que tiene que realizar el sistema
á. .quiu¿.ncia. Consecuentemente, las es6ategias organizan la
previsión del tema del texto, a§l como sus condiciones de comu-
nicación. Por tanto, no deben equivaler exclusivamente ni a la
presentación ni al efecto del texto. Más bien, son ya siempre
previas a esta separación de carácter realista de la estética. Pues
en ellm coincide 1a organización del repertorio inmanente al texto
con la iniciación de los actos de comprensión del lector'
En qué forman regulan las estrategias la articulación d-t lot
ele*errtos del repertorá et el texto, asicomo Ia protección de las
condiciones de ricepción, sólo puede evaluarse cuando han dejado
de actuar. Esto sucede .n l, namrción, contada con posteriotidad,

-742* -r43*
técnicas muy ricas en variaciones y mediante las cuales se realizan
de las novelas o dramas, o en .las parrífrasis de las poeslas' Tales
reproducciones aniquilan el texto, precisamente Porque ahora se
las estrategias; más bien debe tatar de la estuctura gue subyace
prr.d" presentar el ..contenido». Así, el repetidor de a las técnicas practicadas. ¿De qué clase es esta estructura? Pién-
"rri.r"*.ot"
ia narración suple las esrrategias del texto mediante sus. propios sese que las esüategias no sólo otganizan el contexto de referencia
puntos de vista organizadores. Entonces los textos, con frecuencia, del repertorio y no sólo designan su comprensión, sino que tam'
prr.."n t.n., urrr- <<historia>> muy extraordinaria; repeddamente bién deben cumplir aquellas funciones que coresponden en el
se ha hecho la experiencia de estas reproducciones narradas. Las modelo dialógico del acto de habla a los accepted procedures;
informaciones sobie el contenido denotan el matetial, que como entonces la cuestión por su estructura se explicita a la vez como
puro <<denotado» a la vez carece de significado' problema. <<Procedimientos aceptadosr> encarnan en el acto de
habla'aquellos procedimientos o reglas que deben ser previamen-
Porque, sin embargo, el sistema .de equivalencia del texto se
te dados al interlocutor y su oyente, si es que tiene que alcanzat
d*i;;-á; ia combihaJion de sus eiementos, las estrategias del su objetivo la acción de hábla. Pero en un texto de ficción, cuya
texto, por su parte, no pueden otganizat totalmente ni el contexto
organización horizontal del repertorio ha problematizado la vahdez
de referenci*r d.l-repertorio ni las condiciones de su recepción.
por su medio se b árn previamente al lector únicamente deter- de lo conocido, ¿cómo puede obtenerse por medio de esffategias
aquella <<comunidad» que sea capaz de asegurar el éxito de la
minadas posibilidades de combinación, pues una organización to-
comunicación? Por lo general, es ciertamente tarea de las estrate-
tal significar la bacer ya enteramente determinable en su disposi-
gias descubrir en textos de esta clase Io inesperado en 1o conocido.
ción ál efecto conjunio de los elementos del repertorio, así como
su comprensión,
^harla
Si esto realmente sucediera asl, entonces, a la
vez, se urgente la cuestión de en qué sentido esta determi'
nación deberla ser completa. En los textos de ficción -<n- oposi'
2, Le eNr¡cu¿ REsPUEsTA: Drsvr¿cróN

ción total a los textos tb¡etivos- diflcilmente se puede dat res-


.puesta a esta pregunta; pues el texto de- ficción no protocoliza Esta indiscutible función de las estrategias ha planteado des-
de siempre un problema que pretendfa quedar tesuelto con una
un hecho, tino, el mejor de los casos, lo esboza en dación a
"n lector. Pero esta actividad teotla del texto, de método estructuralista, y gracias al modelo de
la actividad de las representaciones del la desviación. No se puede tratar ahora nuevamente de abordar
estaría ausente, si las estrategias porporcionaran una determina'
producir siguiendo sus
la discusión mmificada y frecuentemente también improductiva
ción total de lo que el lector tiene que sobre el otigen de la «poeticidad»> de un texto en razón de la des-
inqtrucciones. cuanto más claramente la organización efectuada viación; sin embargo, re.sulta necesariq,traer a\a memoda el al-
por las estrategias haga conocer esta Pretensión, con mayot pron- cance limitado del modelo de la desf/ación, ello con el objetivo
iitud deberá reaccionar el lector ante ésta; por 1o gue ciertamente, de obtener una estructuta que permita describir.las estrategias que
en este caso, se vería alejado del hecho hacia el gue se- debgrla posibiliten superar este modelo. La desviación como condición
orientar. si las estrategias son las condiciones de combinación central de la «poeticidad» de un texto desde hace ya tiempo ha
propias de los rextos de ficción, entonces no puede ni ser ni re- caído en el desuédito en cuanto desoiationist talk
t, sin que por
presentar lo que Posibilitan. ello se hayan olvidado las hipótesis explicativas que alll se ofre'
Por regla general, las estrategias se pueden configurar median- clan, como lo atestiguan los trabajos de Riffaterre y Lotman. El
te las técnicas que se pueden enconttar en los textos particulares. modelo de la desviación parece estar estredramente vinculado a
Piénsese solamente en la técnica narrativa en la novela, frecuente- una posición estructutalista. El modelo de la desviación enconró
mente practicada de manera muy distinta, o en aquellas técnicas su formulación clásica en el año 1940, en el artlculo de Muka'
como se dan, por ejemplo, en el soneto, por medio de la oposición
dialéctica enüe la octava y el sexteto, asl como su supresión en el I V. Stanley FrsH, «Literature in the Reader: Affective Stylistics»'
pareado. De ello se sigue que una discusión acerca de las estrate- en Nep Literaiary Hiitory 2 (1970), pág. L55. Pata una ulterior-aproxima'
ción a la estilística de lá desviación, v. Raymond Cr¡lpurN, Linguistics
gias del texto no debe perdetse en hacer el inventario de sus and Literature. An Introd.uction to Literary Stylistics,Iandrex, 1973.

-L44- -r45-
Iovslcf, «Standard Language and Poetic Language»> 2, Allf, Muka- seer el carácter de constantes, aunque sólo sean las propias de
Íovslcf desarrolla el conmasre entre la norma lingtfstica y el len- los modelos practicados histórica o socialmente y que son efectivos
guaje poético: <<La violación de la norma de los estándares, su en cuanto medidas invariables. Por tanto, si desvihrse de ellos se
violación sistemática, es lo que hace posible la utilización poética convierte en Ia condición de la <<cualidad poética» que está reser-
de Ia lengua. Sin esa posibilidad no habrla poesía»> 3. Si se-deja a vada a los textos literarios, hay que preguntarse qué statas poseen
un lado los muchos argumentos con los que con razón se ha ciiti. las ffansgresiones del lenguaje cordente. Es cuando se manifiesta
cado este binomio contrapuesto, sin embargo en la constatación un rasgo propiamente purista de la estillstica de la desviación:
rcalizada por Mukalovskf se encierra la implicación decisiva de reclama fenómenos estéticos sólo para el arte, de forma que ape-
toda la estillstica de la desviación y, consecuentemente, lo más nas parece para ella que se den tales fenórnenos en el mundo de
sólido de sus argumenros que mantienen su efectividad hasta la vida. Esta separación es incomparablemente más problemática
Riffaterre. Si los hlciéramos expllcitos, aseverarían que una trans- que la determinación,.de todos modos difícil de practicar, de aque-
gresión del estándar posee <<cualidad poética» en cuanto que el llo que hay que definir como norma lingüística y como canon
estándar siempre es citado concomitantemente en la transgrlsión, estético hecho al que se ha aferrado extraordinariamente la
de manera que no es la ffánsgresión como tal lo que se hace con- -un con el modelo de Ia desviación-. En todo caso, el
confrontación
dición de la <<cualidad poética»>, sino la relación que ella crea. A concepto de transgresión de la norma deja tras sí una determina-
este hecho tambié¡i ha atendido ocasionalment. Mrrkafovsky en ción muy unidimensional de los textos literarios, pues sólo queda
su artfculo: «El fondo que percibimos detrás de la obra poética una diferencia, que constituye la particularidad de rales textos:
consistente en los componentes no traldos a primer término por aquélla entre texto y norma o entre texto y canon. Pero así des-
resistirse a ello es, de este modo, doble: la ,ror*, del lenguaje aparecen casi todas las diferencias que se producen en el texto
estándar y el canon estérico tradicional. Ambos relones de fánjo en ruzón de sus elementos constitutivos.y que en elevada medida
están siempre potencialmente presentes aunque uno de ellos pre-
son la condición para la producción del objeto estético, el cual
domine en un caso concreto» 4.
en el efecto final posee rasgos incomparablemente más concretos
P-rescindamospor el momento de que la ocualidad poética»> que la un tanto difusa calificación de <<poeticidad».
manifiestamente no sólo brota de la ransgresión de un ástríndar
que se encuentra activo, sino que también siempre hay que citar La estillstica de la desviación ha notado, ciertamente, esta
conjuntamente el <<canon estético», si se quiere producir rrn erca- manifiesta deficiencia. La manera con la que intentó suprimirla
lonamiento de las distintas clases de desviaciónf pero la tesis de explica de nuevo los llmites constitutivos del modelo. La estilís-
\dukaiovslcf, en todo caso, explica que una transgresión del están- tica de la desviación introducla una serie de condiciones adiciona-
dar asl como el <(canon estético» sólo tiene la función dp generar les mediante las que la mansgresióéJy b desviación eran clasifica-
el potencial de sentido de un texto, pero no ya de estrircturar das de forma más aproximada. De esta forma, Ia poética orientada
este potencial producido por medio de Ia desviación. Así nos Da- lingülsticamente ha recopilado un gran arsenal de tipos de desvia-
rece, a la vista del limitado alcance del modelo de desviación, L ción, que no sólo se deduclan de Ia separación del modelo de un
Io que se refiere a la descripción de Ia estraregia der texto. Ésta hábito lingüístico habitual, sino también de los mismos giros con-
Iimitación ni siquiera surge exclusivamenk delos problemas del vertidos en clichés, que el texto literario habría incorporado, de
modelo; también se muestra en s rs logros. Los probiemas se plan- lo cual la estillstica estructural de Riffáterre proporciona un signi-
rean en la cuestión de qué sean la norma üngtiística y el áon
ficativo eiemplo. Estas condiciones adicionales tienen todas la
esrérico. Ambos puntós de referencia de la dirir.iOn'd.b;;;-
impronta de ser clasificaciones y, por tanto, sólo representan regis-
ttos, que en principio siempre pueden hacerse más diferenciados,
i:;!,,H:urn"¿i*1,:.8:"i$#t%dl sin gue por ello cesen de ser sólo inventarios. Aun cuando estos
lj)ff:#;#,o;::#;,f;ff
págs. 17 y ss. inventarios sean tan indiscutiblemente útiles, no son capaces de
r lbid, pás. 18.
4 lbid.,
iaá,. zz.
explicar'una función.

-t46- -147-
Si una estilística de la desviación, orientada por el estructura- parte del hecho de que las normas sociales y las referencias lite-
Iismo, no se siente particularmente afectada por esta objeción, ello rarias,, en cuanto repertorio del texto, a la vez proporcionan Ia
es fundamentalmente porgue la clasificación de los tipos de des- constitución de un horizonre, con ello se produce él eitablecimien-
viación que fomenta es entendida como complementación de aque- to de <<normas de expectativa» que ofrecen el trásfondo para las
lla estructura que se presenta como la estructura del texto lite- operaciones que tienen lugar en el texto. Por offa pr.t., I-, ,,nor-
rario. Pero si «eliste la últirna estructura, ésta no puede ser ma de expectativa)> se refiere a los hábitos sociocuiturales adqui
definida: no existe ningún metalenguaie que pudiera aprehenderla. tidos por un público determinado al que el texto entiende coLo
Si la identifica, entonces no es la última. La últina es aquella que un destinatario más o menos explicitado. En tal <(norma de expec-
---oculta e inasible y no-estructuráda- genera nuevas manifesta- tativar> referida, el público, que posee en la literatura didáctica y
5. Consecuentemente,
ciones»> una determinación de esa esttuctura propagandlstica una serie continuada de ejemplos, desde Ia Edaá
que procediera taxooómicamente le falsearía su significado. -correspondientes
Media hasta el presente, los condiciorrrri", de
Pero existen aspectos de la' estillstica de la desviación Ia conciencia de Ia época son inroducidos en el te*io para poder
habría que describirlos como sus logros- que no pueden catalo- -y producir con esre trasfondo una actitud del tipo qu. ,.i. La'trans-
garse sin más como el ontologismo de la esructura. Las desviacio- gresión de tales <<normas de expectativa, marcadas en el texto
nes pueden alcanzar desde la transgresión de la norma y del canon mismo provoca, ciettamente, una tensión: pero no son capaces,
hasta lá extinción de Ia validez de lo conocido. Asl se eleva el por su parte, de estructurar ya Ia atención así despertada. pero
potencial semántico del texto y este incremento se manifiesta porque el incremento del potencial semántico proJucido por Ia
como tensión. En ésta, la üansgresión se transforma en una irrita- desviación.no puede ser un fin en sí mismo, sint que siempre es
ción que comienza a atta.er la atención hacia sí. Debe descargarse un incremento en favor de un posible receptor, este componente
la tensión, y para ello es necesario un polo de referencia que no oragmático se susrrae a la determiiración de una estilístiáa de Ia
pueda ser idéntico con aquellos polos que la han producido. La
desviación de carácter esrructural. para ésta, ra desviación sólo es
tensión se descarga, por tanto, en el receptor y, asl, establece en significante y, consecuentemente, clasificable en relación a un sis-
pdncipio la relación entre texto y lector. En este caso, la «cualidad
tema semántico postulado, cualquiera que éste sea; pero no Io es
poética>> producida por medio de la desviación no puede remitirse
a paltb de las consecuencias resuhantes pata la piagmática del
ni a las normas de un estándar abstracto ni a un canon estético, texto. Pertenece a las paradojas de Ia estillstica la desviación
igualmente abstracto, sino a las aptitudes y hábitos adquiridos que su orientación estructuralista no es capaz ya de estructurar
del lector. Con ello la «cualidad poética» gana un valor de función las situaciones de comunicación entre texto y i."tor y que son
, gue primeramente alcanza la movilización de la atención y, con-
efecto de Ia desvi4ción. Allí do$e Ia estruciura es lo úitimo y
sencuentemente, cumple aquella tarea que Austin, en el acto de
consecuentemente está preordeiáda a Ia función, siempre surge
habla ilocucionario, ha descrito como securing ilptake6. una jerarqula de significados, cuya naturaleza ontológica se mues-
Si la desviación es entendida en este sentido, entonces ya no tra en que las situaciones de uso de estos significados dejan ma-
puede referirse más de forma exclusiva a una norma. lingülstica
nifiestamente intacto su statas.
postulada, que ella transgrede 7, sino siempre a las <<normas de
De,todo ello se concluye que la estilística de Ia desviación no
expectativa>> del lector, cuya transgresión no se agota en la mera
es capaz de proporcionar una m ttiz suficiente para poder enseñar
producción de un potencial semántico. Las <(normas de expectati-
cómo hay que describir Ia esrrucu m y la tareá d. las estrategias
va» del texto, en principio, pueden ser de doble naturaleza. Si se
del texto, que regulan Ia comunicación enffe texto y lector.
A. E. Darbyshire ha recogido en su Grarunar ot' Styte la necesa¡ia
5 Urgbe.rto
_ 1,c9, E!n-lül1r-a1g ix die Seniotik (UTB 10r) (ttaducido por reorientación de Ia perspectiva en relación al giro formal: el estilo
Jürgen Trabant), Munich, 1972, pág. 4lL.
o.1,.L..áusrrN, dd Tltixgs uith \vords, ed. J. O. Urmson, no es <(a desviation from the norm», sino <<desviation into sense»> 8.
^
Camb_ridge/Mass., -ap* lo
1962, pág. l2O.
. , ' _V. también Broder'ClñsrsNssN, «Stil und Norm»>,' en Zeitschilt fi)r Dia- s V. A. E. Den¡ys¡r¡ae, A. Grammar
lektologie uad Linguistik 37 (1970,'págr. 260 ss.).
V ol Style, Londres, 1971, págs.98,
107, 111 y ss.

-148-
-t49-
posee ya una esttuctura dialéctica; pues equilibra el principio de
Esta oposición Ia fundamenta Darbyshire en la importante distin'
economla de la vista, ditigido a la reducción de los datos de per-
ción entre información y sentido, mediante lo que se reconoce
cepción, con la intensificación de la complejidad propia del esque-
que las estrategias del texto no se pueden limitar a puros proge'
ma, el cual en la teducción de la contingencia no debe producir
Ji-i"ntor de áxposición. «Deseo hacer una distinción entre las pérdidas. Sólo así se pueden conservar los esquemas; y cuanto
palabras signilicado e inlormacióz como términos técnicos utiliza-
más frecuentemente transmitan esta seguridad que equiva-
io, .n h áiscusión de la gramática del estilo. En general podrla -lo
le a cuanto más adecuadamente por su medio sea representable
decirse que la información es proporcionada por los codificadotes
un determinado dato histórico- tanto más cometaatá a estabili-
de mensajes en orden a dar significado a los mensaies, y que el
zarse su «fiabilidad» cs¡visrten en estereotipos.
significado, por tanto, es una totálidad formada por las experien-
Con ello entra en-ss juego el segundo punto de vista desarro-
cias de responder a una cantidad de información dada» ?.
llado por Gombrich. Los esquemas previos sólo hacen represen'
table el mundo bajo determinadas decisiones previas. Pero como
Reflexiones de este tipo estaban ya a la base del concepto de
el mundo sólo puede ser contemplado en relación a estas deci'
siones, toda particularidad perceptible que no es cubierta por el
Gombrich, que en su libro ár¿ and lllusian ha analizado las for-
esquema sólo es representable mediante su corrección. Por con'
mas de consiitución y los actos de comprensión de obras del arte
siguiente, los esquemas deben ser corregidos Para que a través
figurativo. La teoúa que desarrolla trabaia con el par conceprual
de su mutación pueda resaltarse la particularidad de la experien-
di esquema y corrección t0, tomado de los experimentos de per- cia de la impresión. De ello no sólo se sigue el rechazo de un
cepción de la psicologfa de la Gestalt, sin por ello coincidir en-
ingenuo realismo, interesado en reproducir, sino también que la
teiamente. Gombrich refiere primemmente este par conceptual a
captación de la particulatidad, ya en la representación, sólo pue'
la descripción del acto de representación en las artes figurativas,
de efectuarse mediante una negación latente de los elementos co'
pero trrtca separa las tareas de la representación de sus condi-
nocidos del esquema. En este hecho se basa la capacidad funcio'
ciones de recepción,
-las más bien intenta captar la representación
nal del modelo. El esquema posee una referencia que es superada
por medio de condiciones constitutivas de la recepción. El
mediante la corrección. Puesto que el esquema hace representa-
árque*, tiene la función de un filtro que permite agrupar los
ble el mundo, entonces la corrección provocl en el observador
datos de la percepción. .,...la idea de un andamiaje básico o ar-
reacciones en relación al mundo representado.
mazón que determina la 'esencia' de las cosas, refleja nuestra
necesidaá de un esquema con el que abarcar lg infinita variedad . Ciertamente en este punto parece que Gombrich limita, por
otta parte, el carácter operativq.de su modelo. Pues piensa que
de este mundo cambiante... Esta tendencia de nuestras mentes
las correcciones del esquema dá6.n ser conducidas por un mat-
a clasificar y a registrar nuestra experiencia en téEminos de lo
chingl3 (adecuación) y con ello entiende el empeño del pintor
conocido debe presentar un verdadero problema al artista en su
loparticular» lt. En el esquema que com' pot el modelo heredado a la particularidad de Io que ha
encuentro con "drpt"tAsí, el acto de representación es un permanente pro-
pletarlo ¿si- ¡s sólo se muestra el principio -h.y
de--economla de la percibido,
la ceso de diferenciación de los esquemas transmitidos, cuya co-
vista, descubierio por la psicologla de Gestdltt2, gue como tal
también regula nuestras percepciones cotidianas, sino en mayor rrección corespondiente, en el sentido de Gombrich, posibilita
una representación del mundo crecientemente más <,adecuada>'
medida la necesaria reducción de la contingencia del mundo, que
proceso, cuyo objetivo, §Tollheim, en su crítica a este con-
es representado mediante la creciente compleiidad del esquema -un
y así se hace accesible a la comprensión. Con ello el esquema cepto, no sin tazón ha calificado como 4 lully fledged' Natura'
tiiruM (un naturalismo en toda regla), Pues una corrección así
e lbid., pás. L4l.
ro-i. É.I,1] Counnrcx, Art and lllusiox,londres, 79622, págs.24 y 99. ¡3 V. entre oros Go¡traRrcu, pá9. LZl.
tt lbid., págs. 132 y ss. y 144. ra Richard §üor.r.rrrrrra, en Aeslbetic¡ in the Modern
12 V. Rudolf AnNrrrru, Art and
Visual Perceplioa, Berkeley y Los 'World,
ed.,Harold Osborne,"AríaníIllusion>>,
Iondtes, 1968, pá'e. 245.
Angeles, 1966, págs. 46 y s,

-150- -151-
entendi.lá presupone orientaciones normativas, que.
resulan la go' De aqul se deduce Ia particurar
contemplación del mundo, y su correspondiente'¿iia función de representación de
,."*".r,r" Ios <<esquemasr». EIIos ;ir-";;,
en las correcciones del esquema. Conr".u.ntemente para
Gom. texto, pero en cuanto- tales no
?.rrr_"nr. elementos del
brich, desde el impresionisqo en l" pinturr, lo. son ni aspectos ni parte de su
cientemente han ido retrocediendo, h.rt, que
.rq;r.r;rr-.r.- objetividad estética. rrir- rao-t.",,ü",
cn Ia modernidad, de los esquemas que se mantienen en Ias deformaciones
debido a Ia rebelión.contra lo, .rqu.;urlr,-tu en-for-.
su sentido Ia relación entre estereotipo y
;;;;o.ra., el objetivo estético se imprime .o-o
activo; consccuentemente
pero a pe- cóncava en er cam-
"or....ión.
sar de ello se debe mantener que Ia corrlcción, bio de Ios <<esquemasr. Cü qri.re decirui;;;1i..oo
mediante el cam- que el objeto estético es un"ff9,.
bio que efectúa en el esque-r,. ,rrnrgr.d. unu ,,no.*. objeto'á. ,.p..rentación que debe
pectativa>>
;. .*-
inscrita en las figuras. Así, el acto de r.p..*"r".i¿" ser producido por et Iector más 'a,tá
¡; ¿;";;;;;;i.iJr"."o*
mismo crea condiciones. de recepción. Despierta y desmentidos. pues ., l, ¿.fi"i.ii.f,.r.r*inación,
tu' .oni.rnptu- del objeto estético ra qu. Ir;;;-;;;;o en el texto,
ción e inicia Ia actividad ,eprqsentatiu, d.i;;;-.;;,;;i;:"0r. su desarrolro a través
es guiado por las correccionás en cuanto que de la representación ¿.i r..i.r. p;;;l;
hay q". á'.ráuri, no afirma que Ia representaci ón
deficiente determinación
los morivos que se muesrran en la variacián abota sea totarmente libre oara
del'esque;;.-- imaginarse todo v .uau.
En este sentido,.el par conceptual d. .rqu.r, y: p;;;rr.'Má, bi;;;r' .rir"r.,rr",
dgl t¡xgo dibujan aquellarvla;;;;
"om
posee también un valor heurístico pr., "orr"".iOn
l, .rtrrt.gi, á.ii..a ¿. vidad de Ia representación y ,r?;r;;
k'qre es conducida Ia acti
ficción. Si se transfiere el par ."n";;;;ri,
brich, a la descripción d. ts ,.*rori.-ri.ción,
d.;;r;ifu;;;;er- tético en las concienci, r.".ptiu". p.;;
ser creado el objeto es-
priir,.r*-"ná'..- las estrategias del texto pari ¿cómo deben ser creadas
sulta necesaria una modificación no iirurtrn.iai,'gracias rcalizar erta turea? sobre ello
"-i, .r"l cen nada satisfactorio no di-
desaparezca a la vez Ia objeción ,ur.üJ" pa¡ .on..p*A de Gombrich de
naturalismo que se perfecciona u sí
por wolheim contra el quema y corrección, ni el¡i,elmodelo de desviación.
es_
mis*o. En Ios textos de
Ilcclon-no pueden derivar Ias correcciones del esquema Los <<esquemasn pertenecen a los
_se de la elementos del texto; pueden
particularidad de una percepción determinada, ser identific"do. ,.gún Ia comperen.t;;
tulado Gombrich p¿ra las *r., figrrril"as. pues
.or;;;l;r-.ior- tor ró' Tienen ru *lr.o referenciar
que esté dotado el lec-
no exisre con ,rnro-.n los sistemas de sen-
re§pecto al texto er supuesto dado- previamente tido cómo en Ia tradición literarirl-'llU.r-
nado mundo
-r.p-¿*rj".
de un d.t.rri- hechos no poseen
-objetivo, que tendría ql. ,.r i;;"- cie*amenre el carácter de una
,.n.*i¿r-l¿;.;;;; #
ción al mundo del textá de ficción'sólo se pu.d. .o'figulr-.n go garunúzan una cierta estabirización fii."r-
"Érl*rr-
¿"r r"igriri'."¿.
, lo^t 11to".Tm:, qy.. ésre concomit"nt.Á.n,. apota, que _{omo ción a ello,.el-objedvo estético
q* ;;;no dene ni Ia cualidad
na mostrado Ia discusión acerca del repertorio_ elemental de Ios <<esquemas)>
cpnsisten en ni'su estabilidad; mucho menos,
norrnas del mundo social y en formas d^.
,.pr.r.n,r.iO"-J. U, pues, un sistema de referencias
que pueda .o.priarr.f;l;.
textos precedentes, en los que se señalizan'"qu.,",
que tanto en los sistemas de sentido como opi;;;., tanto, el objetivo estérico,
., .onirrpáJqo, a los <<esquemas)>,
en 1", ,.*r* ,aro"._ tampoco puede formularse
tivos ,an producido ni pr.r.inái*j"
-ras
condiciones para r, .*rpánil",.""r- do de é1. Si, de acuerdo ."" ;;;;;;ir.i¿n dJ ;;;r;"r] #ir-
sión del mundo. Si éstas deben ser cambiadas, ;;;;;;l;".;" d" posner, desip-
namos, a los <<esquemas»
*ección»> no puede.orientarse a Ios datos con el primer .Aig;;i,;;;.f;
d.'p.;;;;ión;.";n se podría caractenzar ar
objeto;a;";;.o Ia formuración de
lundo- de objetos dado, porqu. -.n po, Io g.neral con Ia <<correc- un segundo códiso que tiene qu.
cióo» debe evocarse, algo que .l .ntorno real del texto ni ha lectorl <<... no €stá
dado previamenre"al rexro "Ár--.1
sido dado ni formuladá. ionr..r.nr...n*
Ia <<corrección» sólo gy. Io ,riii^, sino que.se consriruye
sólo en éste y no es conociio
puede manifestarse por-principio
., ir-r".structuración poiiáior'io, partrcrpanres en el
puntos significantes de los u.rqr.*urr-que de Ios Ienguaje, sino que,óñ;;;;
el texto lleva il"rr'r"rra.'.n L lecrura. A esta
consi-
ts Golr¡R¡cn, ¡6 En ¡elación
págs. 149, 169,3Ol y
330 y s. .. a Ia r
Literarui?ii*á,ii¿li;.."'rfl?','"¿:,iroil,.liffi
íi,*¡'.Li^iíi,i#{.,r;
-_152-*
-153_
actividad, el desciframiento del <<segundo código», hay que re-
del.objeto esrético. A propósito de ra diferencia
ferir principalmente el gusto estético que el lector experimenta ¡r-lacion
zaaa.entre código primario y secundario; ello quiere
ut,i
durante Ia lecturar, ¡7. decir: por_
que Ia oryanizaciói.del «idigo
en el texro de ficción,
d.not,
"orrdi"ionj,
e;;";;;;tó,
-qi;-;:
-.f ,""undrrio, .n .urna ,,
realización, nunca es ia¿nti.o?r,-.i-prir".io.
"Oáigo
3. Ln nslac¡óN pRTMER pLANo-TRASFoNDo
Vale Ia pena
, conservar
ferencia que se extiende
esta distinción porque explica la di-
u Ji.rrid"d á.i ;iü;'pri.irrio
Si se entienden los «esquemas)> como código primario del "o".
del texto v Ia variab,idad.dei
producido por
texto, su función consiste en suministrar al lector las indicacio- el lector' EI código primario d""¿di;';..rndario
nes necesarias para Ia producción de un código secundario, de ;i"'gd modo prescribe determi-
nadas concepciones del texto, ,iro
esta manera el código primario no puede hallarse sin estructuta, modelo de los actos de
"á*o posibilidaJer-á.
comprensión es Ia condición de muchas
pues sólo por su medio tiene lugar Ia transferencia del texto en ción que se contienen en é1. H cáJigo ,"di.-
la conciencia receptora. La estructura debe consecuentemente or- por el lector, nace del modelo d" lo, -?.to,
secundario, producido
ganizar los <,esquemas»> de tal modo que por su medio surian d. ¿i-
a la vez condiciones de comprensión. Eco ha cerado su discusión
bujado.en ";;;r;;ri¿"
el código primario; t^ ,.ili^"ion pr*i.riri;.;;;;"..
conducida por el código socio-curt,rrai
acerca del signo icónico con Ia siguiente constatación: «Todo lo qu. ., várido para er lec-
tor coffespondiente. porqr. el código
dicho hasta aquí quiere probar gue los signos icónicos son con- delo de oryanización dirpuesto irimario sólo es un mo_
vencionales, esto es, que no poseen las propiedades de las cosas es posible hacer llegar .i
fro'úr'".,os
-t.*to, de interpretación,
representadas, sino que transcriben algunas condiciones de la ex- -.nrri. d.r
secundario hasta sui posibles 1..íor.r,
a rravés der codigo
periencia según un código» ¡8. Si los signos icónicos denotan con- po, ,uy diversas que sean
sus aptitudes.
diciones de la experiencia, éntonces proyecun estrategias para la
posible comprensión del texto. Son condiciones para la cónstitu-
ción del objeto estérico y de ninguna manera son ya el objeto estrategias del texto proyectan Ias
.Las. condiciones de Ia ex-
del texto que se describe a sí mismo. Si los signos icónicos en- periencia d.el texto; hay que llá.urjr,
.rt.ltegiur, porque sólo
carnan modelos de actos de comprensión, a la vez,.con ello se por su medio se pueden configurar los
indica siempre una relación al sujeto, pues tales moáelos adquie- orientaciones' La esructura bTsica d.
objeti'vo"s ¿r'.;;"r;,
ren su función sólo en cuanto reproducen las aptitudes de per- de Ia función del texto, que prirneramente
I*estrategias se deduce
puede captarse en las
cepción, representación y conciencia del sujeto: «Si el ,rtirtu selecciones de los distintás- ,ir"Áaj
á.i-Lr,rorno. Si a causa de
intenta presentar algo ante nuestros ofos, no hace más que con- Ia selección queda encapsulado .n k áro
un dererminado ele-
firmar y ejercitar nuestras facultades conceptualesr, ,r. be esto mento, entonces a la ve" se indica un campo
a.
se deduce que Ia organización de signos icónicos debe efectuar que procede esre elemenro. Consecuent.r"ni.
,.tr"ion., á].1

una correspondencia entre el texto de ficción y Ias condiciones tituye siempre una relación- d" prir.,
L r.l...iái-"orr_
fundamentales de comprensión del sujeto. Porque esta correspon- tras que el momento elegido pármite qu.
ftuno y trasfondo; mien_
upur.r.a el trasfondo
dencia, sin embargo, no es una que exista entre señal y ob¡.to .rtrb, inrerio. Sin esta *lrJ¿r,-
designado, sino entre signo y condiciones designadas de
-la :iljl-:_r",primitivam.nti
elemento elegido apareceúa como carente de sentido.
.l
expe-
riencia, Ios signos icónicos funcionan como insffucciones pata la pone que en su correspondiente si se su_
sistema relacional las normas
de las realidades exrratexruales considerar^;ü;'d.r#d;;';
!7 Roland,PosNen,. «Zur strukturalisrischen que 11 vez precisamenre por
^
I)arstellung
Interpretation von Gedichten,
einer Methode_n-Kontroversé an Beispiel ion Bo;dei;ir;-éiá¡*,
.a ello no pu.a.í a.i;;;; ;lg";;
terminado, entonces en el caso d.
't...T:';l'0.¿
?,;rp::i!,
in tecbnischii Z;;¡;¡;;, ii' ñáZg»)lii.;i. "" por.la selección, se hace ,iruI.nto
,,, d'.rp, agmatización
obrada
ulgo J.-'rúm que en .l pii-
re lvlikel Durnp¡,¡¡'¡É. The pbenomenorogy
ol Aestbetics Experience (tra- mitivo campo relacional no habfa ,ii"
,t ot.li, áÁ?í"i,' .rrria"rrdo. AIgo ,.i._
ducción de Edward S. Casey, n istl,páe. 5tt. jante ócurre en Ia alusión
a la lii.irrrm precedenre como se
_t54_
-155_
muestra de la manera más patente en la relación paradójica. Pero a causa de los conocimientgs que de antemano posee
si llega a hacerse virulento aquello que no habla sido conside- el receptor
en ruzón de Ia esrructura del lenguaje utilizado»
rado en el comespondiente campo relacional en ruzón de su tras- ". óo"r..rJnr._
fr.t:nte hay que ver Ia redundancia- ,."o.o expresión
de una coac_
posición al texto, entonces se abre paso en el primer plano, pero ción que ¡educe Ia libertad de elección a.f r,;;;J" ;r.
a la vez proclama el campo relacional del qtre se destaca. El ele- Ia información se convierre en una cantidad "rir"iri
*.nruiiUt. l. fA
mento que se adelanta hasta el primer plano sólo adquiere su carácter redundante no lo posee el trasfondo
contorno mediante este alejamiento de un trasfondo, que como proclamado en el rexro por medio de Ia
;lr.ir;;i-q;. .,
selecci¿n. rrto ,.Iu.r-
tan sólo se constituye porgue el elemento desprendido era ori- *a también en que este trasfondo no ., for,,uil¿o-";;l';.;*
ginariamente una parte constitutiva de aquéI. De esta forma, de rrusmo y consecuentemente tanto en Ia extensión
las decisiones selectivas se originan constantemente en el texto como en la di_
ferenciación permanece dependiendo J. r,
estas relaciones prirner plano-trasfondo, por las que en principio
.oÁp.,.i.iá, ?á.n-
temente-muy diversa, de los distintos lectores. pór
acontecen dos cosas: 1." Si el elemento seleccionado proclama su
d .n
el modelo de técnica informativa debe darse ra redund"n.i;.-;^r^
"o*rrriá,
originario sístema referencial, ello marca a la vez una diferencia que se pueda trasladar ro impredecible de
semántica que se extiende entre el contexto de uso conocido y
r" irf;;;;i;".'pri-
merplano y-trasfondo inüoducen, por tanto, en
el todavía desconocido. 2.o La selección no sólo permite que se los textos de
uccron offa clase de relación, en cuyo desarro[o
originen las diferencias semánticas del texro en relación a sus ambos son tras-
formados. Pues la derpragmátizaciói de determinrdo,
distintos sistemas relacionales; mediante la relación primer plano- que dene lugar en la selección permite cierramenre
.I.*.rrto,
trasfondo crea una condición elemental de comprensión del texto. can
ou' iii,.r-
Pues la utilización todavla desconocida del elemento seleccionado .los correspondienres sistemas de relacio;J;;;il
I

1.,
.iaúr,, sin embargo, en una perspectiva que "árar,
todavía de, nin_
se sustraerla a la comprensión, si el trasfondo conocido no fue- I
gun modo podlan haber tenido los sistemas reracionares por
ra invocado por medio de la despmgm tizacián del elemento se- i
el
mero hecho de ser conocidos. De todo .Iil
leccionado, que tiene lugar en el texto. I
den la proclamación del trasfon¿o .oio.i¿"
,;-.;;;irr.l Ir*.1-
Esta graduación de primer plano y uasfondo es ciertamente
I
de su cara*erlstica de se*tgo .ono"iá
y I;-;;;á;;;;"
i Si L pi*rr-;;;-;;"
una organización elemental de las condiciones de comprensión de
texto. A primera vista parece coincidir con el modelo de la téc- If{.9"1" sólo posee
rmgutsttcamente -
carácer- virtual, porqu. no se manifiesta
en el texto, entonces, en Ia selección, éste no
nica de Ia información de redundancia e innovación, pero tam- sólo se halla dispuesto, sino qu. ,"rtit, es
reesrructurado en
bién con el modelo de psicologla de la percepción de figura y sus puntos significantes. Esta trasformación
que dene lugar en la
fondo: ambos modelos se basan en la misma relación primer referencia al trasfondo reracionar,.¡lor otra parte,
debe refreiarse
plano-trasfondo. De esta semejanza se puede concluir que las es- en Ia estimación de los elementorfr.l...iJnil;;;'n*
tratificacicjnes de primer plano y masfondo constiruyen la estuc- ven situados ante su trasfondo relacional, ,ino
;i";:'J';.
uno q* át*
tura central de los procesos de comprensión, de la comprensión mismos han cambiado a causa de la peispectiva "Át. que frr" frrUiil_
misma. Pero la relación primer plano-trasfondo muéstra en los tado' La relación en*e primer prano y tr.sfondo 'r.
r-,r.. &r¿;-
textos de ficción particularidades que no se dejan reducir sin ;r, hecho, ná rige Ia redundan.i;,
más a los modelos mencionados. Esto está relacionado sin duda
l1:.
solo_trene .que iara
que realizar la inserción de la información.
ürqr;;;,
con Ia distinta función que tiene que cumplir esta estructura en Pero también en los concepros desarrollado,
gla de la Gestalt de figura y iondo se aprecian ;;;
la psicolo-
la transmisión de noticias, en el procero áe perc.pción y en la ciertas dife¡en-
constitución de la objetividad estética. cias. Con este par de cónceptos, Ia reorla de
la Gestalt describe
Ia articulación de <(campos)> dados, en los que se constituyen
- La noticia posee contenido informativo en la medida en que
elude quedar incrustada en las redundancias que la ;rú;;;.
-ifIoi.^ Morps, I tlormations tbeorie und ti scbe
.W
ahrbe mang
<<La redundancia significa una garantra
.n *ri* de ros Ér*i", (ttaf,ucido -4.
Hans n"r!.1,'Ol""iá,"1i11,"píí.'
aes te
az. !
de transmisión, puesto qo. p"rñit. la reproducción de Ia noticia .oor
n lbid., págs.2l3 y 259.

-156- -157_
las condiciones de la percepción. Alll se designa el <<campo»> en- bido que Dickens ha ttabaiado intensamente con
cerrado, como figura; lo que cierra, como iondo r. La
'percep-
hacer.perceptible en. sus lec-rores aquer sistemu
este efecto para
ción puede describirse con esre modelo; pues de ta m,ftipie figuraba su mundo de vida ñ.
,o.i"i-dJ ion-
'dator,
impresión desucamos sólo determinados según la i.i- A pesar de estas semejanzas, existen diferencias inneeables
"i
pación que rige en nuestro correspondiente acto de percepción. entre el modelo de Ia teorra de ra Gestart y t^
Estas «figura$> permanecen cercadás por la multipricidad áifuru mer plano y üasfondo en los textos de rí."i¿"
,itiiÁ"-.""". .ri-
de los datos de petcepción ensombreci-dos. De esta reración, fun- rieu."-"'f"ri¿"
estructuran datos de.percepción dados; las relaciorie,
damental paru la percepción,. se desprenden algunos moderás di- mer plano y trasfondo deben constituirs. en
.i..-pri_
fetenciados. <<Lo más importante de-éstos .r qi. ra figura vivida ros textos de fic-
ción a través de las serecciones en e[os indicadas.-Fig"r,
y eJ fondo vivido no poseen forma de la mismu *á.r", pu., §on muruamenre inrercambiabres e indican
y?r¿"
el fondo vivido en eierto sentido no posee ninguna forma.'si un con er if."tá d. r,
sorpresa un giro en Io experimentado.
eampo que antes ha sido vivido como fondo, la primera vez que Aunque también se da
erte cambio de. perspectiva del texto de ficción,
es vivido figura puede sorprender; este efecto ,e basa ih ,.ia"
está",1i
-como de Ia tigura y el fondo la- mayoría de las veces
Ia nueva fo:ma que no ha estado antes en la conciencia y ahora dirigido des-
de fueta y por lo generál depende d.-ii,
:§€ vive... Es útil pata la caracteúzación de la diferencia funda- tes, mienrras que en los textos de ficción "ordi"io;.;;;;;ir;r-
es conducid" pá, iiái"
T:Tr3l entre figura y fondo presentar. el contorno, que hay que de una estructura. Finalmente, .oá.to d. ü fig; ñ ;;"
detmlr como Ia frontera común de ambos campos... Si dos cam- permite sólo Ia descripción de un "l cambio acerca d:
'pos se limitan- mutuamente, y el uno es viviáo como figura y es experimentado como cosa. configurada ;r¿ ;;;r,
e; o cuál como *rráid
fl,.o*o como fondo, lo inmediatamente vivido .n *"nto"p.r"i- amorfo» en cambio, Ia relación "primer
plano_trasfon¿o *'a
puede considerá¡selo definido en razón de que del coniorno texto. no puede quedar agotada en lramar
n- de los campos surge una acción configurativa, que tiene ra atención ili-pi"nr"
en el elernentos seleccionado como en su *asfondo
rcia sólo en uno de los campos o en mayor grado en uno reracionar.
Cierto que esto sucede co*ientemente, pero
en otro. El campo que se ve más influido por esta acción sin embargo;; ,ó1.
como presupuesto de tna operación qüe puede
rativa es la figura, el otro campo es el fondo» a. pero si ¿"rcrlUiri"
-p"r"
con
una meúfora de Arnheim como uborrbrrdeo
¡ia el orden y la acción configuradora del contorno es lle- con ello, por el momenro, queda dicho que la
*"rr"rr;.
a [o que hasta ahora era el fondo, acontece un considera- plano'trasfondo en cuanto esrructura
,.1;;ió" ;ril,
cambio en -lo vivido, lo que se muestra mediante Ia sorpre- básica de 1.".r*"gi*'á.1
texto produce una tensión quq¡ se detalla en una
Aunque en los texros de ficción ya no se da el contorno serie de inter_
acciones, para distenderr. fíd¡lfmente en
de delimitación entre el primer plano y el trasfondo"á.o una rercera dimensión
con oeación del obieto estético.
claridad que rige en las relaciones perceptivas, sin em- -la
en el uasffieque del primer p-lano y el'transfondo se pue-
un efecto semejante. Este se muestra por ejemplo
novela social, en donde las normas prerent"das .n lá, per_ 4. La psrRucruRA DE TEMA y HoRrzoNrE
frecuentemenre sirven para remitii la mirada al trrriorr_
trelaciones del que han sido tomadas. En tales momentos _ La rclación descrita primer plano-trasfondo subyace como con-
dición central de comprensión de todas las esrrategias
se convierte en <<figura»>, y el efecto de sorpresa que del texro.
en el lector. indica que éste empieza ahoru a expiri Para su caructeúzación nos hemos ce¡ido primeraÁente
a Ia re_
Iación de repenorio del texto y ,il.,n.
el sistema relacional en el que .rtá .n..r..do y q,rá no ieferencial, p"ú;; ;;
convertírsele en objeto mientias gula su condrr.ia.
b, ,._ |, e
V, Edgard Ru¡Iw. Vlsz¿l/ aabrgenommene Figuren, .{"ffilffi:#3l?:lo, l',1ii:i,?I; Tí,'i1
o h E i sb, e e n.F or r i e s
Copeohague, 1921,
5v68.
Ib:id., págs. 36 y s. . n Y.,Ruaólf-Añ¡retu, Toward a psycbology ol Art, Berkeley y Ins
Angeles, L967, pa4s. 226
y s.

-158- -159*
v-inculación, si es que el texto
debe ser interpretado como un
r# sistema dotado de perspectiva. por
tanto, los portadores indi_
ello Ia estructura de tema y horizonte
-iirr" crea un presupuesto esen-
viduales de cial,. porque por su ..¿io'r.
perspectiu^i,,^rr^di,-p.ironr¡.r,
del lector, en último término acción y ficción pectivas exposirivas de carácter
1, posibre ."r"a?r,
Ar"rg*t.. I"";;;;' j"l..ro,
IIp"rr-
no' ¿irgrüá.r,, en el necesario concierto de persp."rii*
'# de Ia diversidad ^uiir^n
de sus aptitudes, aunque sus divergencias "'i.r* qu. h"y-q,r. It.ir, ,
innegables. Consecuentem.¡rt9 hai qüiercribir sean un sistema dotado de perspectiva, si
,# se quier. d.r"ifru., i" .iir"oo
operaciones que del texto. Así, esta es*uctura uúr. un
permitan una ordenación de. I"" perrpe.tirm acceso a Io
& prrti.irürJr. ñ. .Uo pues desconocido;
flujo permanente de Ia Iectura opera un
se ocupa la estructu¡a de.tém-a y .en .el
frorlont.. n grl, ;;;;;."- constante
te la dedicación atenta der leái- ,i-i.*ro, cambio. de perspectivas del l..to,
.n- r.d; í.];r;rffiiu*
cuyas perspe*ivas expositivas del texto. consecuente-.nr.
ffi. representadas no discurren ni paralela ni consecúri""-*."iq er punto ¿'.-,iri, ¿a
que se enffecruzan en Ia' disposición ,i* Iector cambia insistentemente, por Io
que ros segmentos de ras
del tejido ¡.i--;;;;;: ;", perspectivas particurares se hacen
tanto, el lecbr no es capaz de-situarse
l. u.rln;;l;;'r;r- unas veces tema, otras hori-
zonte' si esra estrucrura h¿ce aparecer
pecrivas, más bien..n .1 pro".ro ¿. i," l."r;;; ;; ;;rrfi.:: , ,"¿, p"rl.ior-oT**.u-
vista ante el horizonte de las o,i"r,-.nronces
ffi t¡avés de Ios cambiant.,
¿. lr, ¿irri;;;#;;", der cambio de or-
".g*.nt*paru él se convierte
de exposición. En este momento denación se derivan constantemente
-.á*i,
reraciones de puntos de vista
adónde mira o en dónde p;lr;;.;;ud.r.rnr_.-iii.*¡rr*, en tema que se muestan como condiciones
c.nftal", ¿. ír, ¿.
ffi todo elto se encuen*a sieipre .o;i las perspectivas del ,.*., iii" !.pr#a
ffi t9s
lo';-#il;'#:r":üHL"-
los que el lector eriaba *[r- rirurao. pectivas del sistema queda regul.á;;;'
,.rr.il"J-¿.'i;r";.rr_
:n
círculo de visión <<Hodzonte es el Iector ya no es libre'd.;;p;;;;r.
esra torma, enronces el
ffir
a.bar"" t ;;; r-r"a" y
ffi "u. p;;'.i;;iirán,.
tible desde un orr,'ror". todo Io que es percep-
en et que se sitúa el
ticular; más bien l,
o#",,
';;;"il,
cadacosa en Dar_
Iector no .t ,rno ,.bitrrrio;-r-.
;ffi;;. con los segmentos sue "o*,r^ni.i.tór-;;;;áJ
limita considerabremente I" ind.t.imiira¿, en Ia interpreración
ffi habían sido temadzados en'ras-p-"-rJ;e.s del texto por parte ¿.1 t..toil a;il;;;;
de Ia lectu¡a. si. oor *r",ir'ir-"ír'C"a.l
ffi

ejemplo, atiende a una ¿.,.i",ii"ár;;;i;;#;
convie*e asl en tema para é1, .ntonce, i,,i.or.
mundo del autor, por Io general
Ias condiciones Duestas poi el
l..io, _-t;;iá .,
"*;;En lr-.riirliuru;;;,
"r
ffi
tiene lugar ..t" ,t.o"ió" ,i;;;. -;;" .i ffi:
lr"*""i. li"n* hbrizonte r. .orr.r.r" consecuentemente
"uto.. ,
condicionado por un una-determinada forma
ffi segmento de la perspectiva
dei n.r.rJoi o por uno de los per- de Ia relación orimer pl*"-;;;r;;rdr;".onrriruy.
sonajes secundarios- de Ia Ia coordinacion de la ma*iz paru
ffi acción á.i fr¿ro. o de Ia ficción rnienrras
& Iector. De esra toÁq h ;r;;;;r;:i';*, y det horizonre
del f como
Ias es-trategias de éste ^f:ñ..rf-"iil .rr.,.., organiz,a
uná condicion central para Ia com-
ganiza la atención del lector, o"i9* or_ prensión. Esta esffuctura hace, por
m.dioí ;i; ;;ñ;," rrn*, r¿"rii.'rí ui."f,u"iu.
se constituye como un existe enffe t:Tto y lector, porqu. .;;-i.
ffi _sistema ¿oí"áo--a. ;**"rd.-¿;;.- vez estructura * de las
cuentemente constituye la perspectivas del texto y de '
1a actividad d. L
W
#, r.gla
-de
central a. ;;;,
estfategias del texto, a *avés
Ia, qü ""Áí¡i."iJ"
diversas cosas:
"oi"i.;:j;:
Si en principio todas las posiciones del texto
F
primeramente
"on.igue -_,r.
tadas por esta estructura, entonces son acep-
r ,Aryaniza una ¡elación central para Ia inter- quedan introducidas en una
pretación enffe texto y lector. c"_" *ii"a, relación interacdva. Conr."u.rt..*r'",-;,
i
l;
el mundo de su autor, a. r.*ro
;;;;;;retende¡
;;rdffi;;il pectivas de tema v horizonte,
el cambio de pers-
.fecturdá .n Im p"r¡.iá"., á*i
que la visión que d*arror[ de anremano
Iector. Esta brecha no puede
;.; ildrfur; Ia visión de su posible 1.^-Il lingüfsticámenre, Io oculro queda correspondienremenre
taria de la in*edutiqá";
,ril;;;;-; Ia <<suspensión volun_
c¡€sracado; asf Ias
man en materíal- -posiciones fnutuamente referid]as se ffansfor-
;r;,
sino que lo que ér debe ;ábñ
;i-Li# no debe sólo recibir de representación de aquello qr., , ;;;-;"
su dete*ninación, quedó .*a"iáo--.n-.U1,
á.u.-[i*.ro constituirro. pa¡j formulado. Así Iá .rr.u",,rru d. , por tanto no fue
Geotg G.roeu sx, vabrbeit und t.ma y ioriront. transfo¡ma los
m Metbode, Tübingen, 1960,
Le8mel,tos
rnverslón;
de las perspectivas de exposición en fenómenos de
esto significa que mientras se muestran
mutuamente

-162-
no se ofrecen como ellos mismos, sino siempre en el espejo de Ia de causar una reacción frente al mundo determinado, introdu-
obsetvabilidad reríproca. Asf se les provee de algo que en cuan- cido en el texto. La imagen del objeto estético coincide, por tan-
to meras posiciones todavla no poseen. Pues aparecen en la pers- to, con Ia reacción motivada por aquellas posiciones incorpora-
pectiva de mostrarse a la vista, y paru ello,. sólo la otra posición, das al proceso de ffansformación, mediante Ia estructura de tema
desplazada hasta el lugar del horizonte, ofrece el necesario punro y horizonte.
de vista. Consecuentemente experimentan un cambio cuandó son
percibidos desde este horizonte. Con ello el texto de ficción sólo ?. Si el objeto estético sólo es capaz de constituirse por
medio del cambio recíproco de las posiciones del texto, enton-
reclama un presupuesto general de observación. Pues los datos
se cambian cuando son contemplados. El interés que rige en Ia ces no se Io puede pensar como lo ha concebido Ingarden en su
orientación hacia posiciones particulares las hace aparecer de una teoría acerca de la obra de arte. Para éste, Ias opiniones esque-
manera determinad¿ y este interés en el cambio de perspectivas mattzadas del texto encarnan un medio que da vía libre a Ia
de tema y horizonte, por su ,parte, está condicionado por las
clara percepción de lo que él llamaba el ob¡eto intencionar de
posiciones precedentes de las perspectivas expositivas. Se conclu- la obra artística 3r. Las opiniones esquemati;adas, consecuente-
mente,
ye asl que los segmentos particulares adquieren su significativi- {ebgn representar este objeto, mientras que, sin embar-
dad sólo mediante las relaciones reclprocas, que son capaces de go, la pluralidad de opiniones del texto --en la tirminología uti-
desarrollar en el texto gracias a Ia estructura de tema y hori- lizada hasta aqul: los distintos segmentos de las perspectiías del
zonte. Por medio de la red de tales relaciones se construye en- lot- propiamente representan menos el objero átético que
tonces el objeto estético. No es una dimensión dada, sino una determinadas relaciones del mundo introducidas en el texto. s'on
tal que se configura a partir del cambio rcclproco de las posi- --{omo muesÚa el repertorio del texto- de naturaleza muy he-
ciones dadas. Si se piensa que las posiciones del texto, según son t-erogénea; consecuentemente su cambio respectivo sólo es iapaz
comespondientemente dadas en las perspectivas del narrador, del de generar el sistema de equivalencias del ti*to, lo que coin&de
héroe, de los personaies secundarios, de la acción y de la ficción
con eI objeto estérico. ciertamente Ingarden opinÁa también
que el objeto intencional debe ser proyectado, sin embargo para
del lector, siempre representan algo determinado, entonces su
ello no basrarlan las claras percep"ionár abie¡ias por ru, ipinio-
cambio, experimentado en la red de relaciones reclprocas, im-
nes esquematizadas. En realidad son pensada, .ó*o .rqr.*.,
plica que el objeto estérico del texto trasciende lo que en el texto que deben orientar Ia actividad representadora der rector dirigi-
es dado determinadamente. Sin embargo, esta estructura formal da hacia el objeto intencional; ciertamente er modelo estratifiJa-
supone que el objeto estético últimamente es capaz de conver-
tir en objeto de contemplación todos aquellos hechos represen- {o de. Ingarden expresa poco acerca deparece
Ia manera como se pue-
'len vincular unas opiniones con g¡¡as. que sólo dejan'tras
tados en las posiciones del texto, y asl forzosamente en objeto sf una necesidad de determinacidn que como <<cuaridad irreali-
cambiablé. Si las posiciones de los rextos representan determi- zada»-debe ser cumplida por Ia perslectiva subsiguiente 32. pero
nadas selecciones de los sistemas del entorno del texto con ello se muestra un determinado proceso de perfeccionamien-
cuando sólo sean de naturaleza social o litera¡ia-, asl la-aun crrali- to en. el que más bien se abre paso la premisa áe Ingarden del
dad trascendente del obieto estético es a la vez condición de c¿rácter polifónico de la ob¡a di arte y se aprecia máos la ín-
que con su creación en Ia conciencia representativa del lector se dole_ del obieto estético. Si en las p.rrp..tiu* esquematizadas
haga posible una reacción en relación al <<mundo»> introducido quedan represenradas determinadas fosiJones, hay
en el teito. Alll el objeto estético alcanza su función plena.
!r. pr.g,rrr-
tarse cómo a partir de ellas puede constituirse el objeto estético,
se
establece como punro de visión tascendental de aqueilas posi- que
_siempre es algo más que las situaciones representadas en
ciones representadas en el texto, que le constituyen, y , .uy, su diversidad. Si se supone que Ia estructura de tema y hori-
observabilidad remite. ahora. si es io*ecto afirmai qrá to, ,i*-
3r
tos de.fiaión representan una reacción ante el *undo, entonces . V. Roman ftce,n»rn, Das literariselte Kunstwerk, Tübingen, 196G,
págs. 244 y ss.
esta relación sólo puede materializarse de manera que sea i
e lbid., pás.277.
capaz
i
t

-164- -165-
zonte conduce, por medio del cambio de posiciones trazado, to- espacios perspectivistas y así reproduce a la vez una operación
das las posiciones del texto a una observabilidad mutua por de comprensión de la conciencia en el texto. Los segmátos de
lo que a Ia posición paticular Ie comesponde algo que ella mis. las perspectivas del texto, que alternativamente se muestran uno
ma no posee en su realidad dada-, entonces, en este hecho, a¡te el otro, producen operaciones sintetizadoras, en las que se
surge un efecto acumulativo del cambio creciente. Si, por ejem- llevan a cabo los actos de comprensión del texto.
plo, en un momento de Ia lectura, el héroe queda tematizado y
su conducta presentada queda situada ante el horizonte de una
valoración inmediatamente anterior, rcalhada por el narrador,
entonces aquf, como en todos los casos de este tipo de cambio
5. MopnrroeoEs DE LA EsrRUcruRA DE TEMA
Y HORIZONTE
de perspectivas, se llega a acentuaciones selectivas y a selectivas
suspensiones en el,segmento en que se han tematizado. Este ya
no se presenta simplemente como tal, sino como interpretado en La esEuctura de tema y horizonte constituye la rcgla central
una dirección determinada. Si se sitúa el segmento intetpretado de combinación de las perspectivas expositivas; por su- medio se
puede captar la intención comunicativa del rextá de ficción. Su
en el horizonte por el flujo ionstante de la lec-
türá-, entonces-condicionado decisiva acción mediadora consiste en que hace traducible, para
la diferenciación experimentada imadiará desde
él hasta el segmento tematizado. Esto significa que el cambio Ia conciencia de recepción de sus positles lecrores, l, r.ia.iór,
experimentado se comunica al segmento siguiente, elevado a con el mundo que se halla en el texto. Una estación importanre
tema. De esta manera no se pierde el cambio de las posiciones de esta transmisión se muestra en Ia <<selección previa»> del re-
patticulares obrado por la variación de pempectivas.; por el con- pertorio que se ha elegido, rnediante la distribución efectuada
trario, se potencia Ia pluralidad interpretativa, de forma que los en las particulares perspectivas de exposición. De ello se dedu-
cambios acumulativos de todas las posiciones sean capaces de in- cen determinadas valoraciones de las normas seleccionadas o de
co{porarse al objeto estético. Sólo asl adquieren las posiciones las indicaciones literarias, según sean partes esenciales de ras
su equivalencia. Consecr¡entemente, el sistáma de equivalencias perspectivas de los personajes, de la acción, del narrador o de
es algo que nunca es dado en razón de sl mismo, ni en las posi- la ficción del lector. Así, Ia selección efectúa no sólo Ia desprag-
ciones particulares del texto, ni tampoco en ninguna de las pers-
maazaciín de las normas elegidas mediante'los respectivos sis-
temas relacionales; también opera diversas calificacünes de ros
pectivas singulares del texto. Es también más que todas las po-
elementos elegidos mediante Ia distribución en las perspectivas
siciones y perspectivas tomadas en su conjunto. Pero si el sistema
del texto, diferenciadas unas de otras según su signiiicad'o. eué
de equivalencias en cuanto el objeto estético es una formulación -io,
decisiones previas se infieren {arrét dá Ia clasificación d.
de aquello que ninguna posición del texto formula $unca en ra- " puede ya evaluarse si se atien-
elementos elegidos del repertorio,
zón de sl, entonces es, como la {ormulación de lo todavla no dg perspectivas de los personajes. En principio hay dos po-
formulado, la posibilidad de penetrar las posiciones formuladas, 3 l"r -representan
sibilidades: o el héroe o las figuras secundarias ias
porque por su medio se ha originado algo hasta aqul no for- normas seleccionadas. En ambos casos Ia elección previa de los
mulado. elementos del repertorio producirá distintas conseiuencias para
La estructura de tema y horizonte otganiza el concierto de el cambio de perspectivas de tema y horizonte, Si el héroe ¡e-
las perspectivas del texto y crea asl los presupuestos para que presenta las normas, entonces por lo general no serán adoptadas
el lector pueda producir el contexto referincial-de r.s iertpecti- por las figuras secundarias; pero si los personajes secundarios
vas. consecuentemente no es una estructufa transmisora ¿i in- son los que representan las normas, entonces el héroe, por 1o
formación como lo es la de redundancia e info¡mación; tampoco general, manifiesta una mirada crlaca sobre el sistema relacio-
es idéntica con Ia estructura de percepción de figura'y fondo. nal del texto. En un caso, se trata de la afirmación de normas
Más bien es la estructura de l" represeniadorá. D"firr" seleccionadas; en otro, de su negación. En esta distibución del
a esta estructura el que organiza"itividád
el texto iomo cambio de los repertoiio del texto se dan criterios de valoración de la función

-166- -167*
respectiva de los elementos elegidos. Sin embargo, sólo logran nocida esta gran esperarza. El trasfondo relacional de las normas
efectividad mediante el cambio de petspectivas de tema y hori- elegidas en la perspecriva central y a la vez affumadas Io cons-
zonte, lo que permite al lector llevar a la conciencia el contexto tituyen la necesidad de la fe y la desesperación en la salvación
de ¡eferencias a través del cambio recíproco de las normas pre- de las sectas calvinistas, que se vieron quebrantadas por la pre-
sentadas en los segmentos. Por otra parte, ese contexto en cuan- sentación aÍhmativa del camino de salvaiión. pues ,rn t.*to d"
to respuesta, se deiada referir a aquellos sistemas proclamados ficción ofrece ahora una solución que la cláusula de Ia predes-
pot medio de la selección del repertorio, pero que a la vez se tinación expllcitamente habla negado. Pero si en el teito las
ven catacterizados como problemáticos cuando se interviene en norma§ presentadas en la perspectiva central son afirmadas con
ellos. Así, la estructura de tema y horizonte asocia Ia actividad tanta persistencia, entonces es que aquél proclama la índole ne-
de Ia conciencia del lector con la situación histótica del texto gativa de su rasfondo relacional. Las perspectivas der texto con-
sobre la que éste rsaccionaba. secuentemente quedan reclprocamente estabilizadas de manera
Si el texto, como forma dotada de perspectiva, condiciona contrafáctica. Lo que las. figuras secundarias no logran, lo rea-
la elección del repertorio y con ello sus diversas posibilidades de liza el'héroe; lo que el héroe no logra en determinadas situa-
combinación, asf la ordenación de las perspectivas del texto ins- ciones, él mismo lo puede corregir. Este engranaje casi perfec-
cibe modalidades que deciden hasta un grado determinado su to de ambas perspectivas queda subrayado pár k-varoración de
capacidad combinativa. Tales modalidades tienen un aspecto sis- los elementos del repertorio, preserrtráo .n- los personajes indi
temático y otro histórico. Se pueden configurar cuatro modali- viduales; según el grado de sus fracasos, se apartan más o me-
dades centales en la ordenación de las perspectivas del texto, nos rrípidamente de los acontecimientos. Explicitan únicamente
tanto en la literatura narrativa comg dramática, Son éstas: la los aspectos negativos del héroe, su c¡eciente disminución res
contrafáctica, de oposición, la ordenación gmduada y la ordena- hace convertirse en carentes de significado. El cambio de pers-
ción seriada de las perspectivas del texto. En esta enumeración pectivas de tema y horizonte se rcalua según una reducciói de
se expresa a la vez el aspecto sistemático y el histótico. La es- la incertidumbre existente, decidid, po. .i propio t.xo, y ,ri
tabilización contrafáctica de las relaciones clasificatorias implica se establece el contexto rcferencial d. l*, pgspectivas. óe esta
que por debajo de las perspectivas del texto domina una detet- fotma, se reduce la transformación de las p-osiciones particura-
minada ierarqula de las relaciones. Asl, no sólo se cualifica el res- que surge del cambio de perspectivas, pues se
encuenffa sa-
repertorio elegido por medio de su distribución en las perspec- tisfactoriamente formulada en el propio texto. ciertamente ra
tivas escalonadas y delimitadas según su valor y ejemplaridad; estructura de tema, y horizonte¡rpermanece aqul como todavla
también nos encontramos con una grado relativameote más alto ef,icaz en cuanro regla de combin[ción; se ciñe sólo
a la posibi-
de inequivocidad en relación a la función del texto. pilgritn's lidad, acentuadamente definida, de representarse como ,ril, gr^-
Progress de Bunyan puede ser un ejemplo de este caso. El hé- cias a la combinación de perspectivas, aquello que excluye" el
roe como principal portador de la perspectiva sirve para desarro- sistema de sentido de Ia teologla calvinisra: el logro de li gra_
Ilar un catálogo de normas, cuyo cumplimiento se convierte en cia salvífica por medio de la propia actividad.
presupuesto ineludible, a fin de alcanzar Ia certeza de la salva- La literatura edificante, didáctica y propagandfstica, por lo
ción que se busca. Con ello se afirman las normas presentadas general, organiza la disposición de las-p*rp".ilu* del ie*to en
en la perspectiva central; su transgresión por parte del hé¡oe una ordenación contrafáctica. pues el cambio de perspectivas de
es, por tanto, sancionada. Los personajes secundarios quedan tema y horizonte no está determinado pm, proáu.ir el objeto
subordinados a la perspectiva del héroe en un nivel inferlor de estético en cuanto mundo competidor cán Ios sistemas del en-
clasificación, claramente explicitado; quien alcance el mayor gra- toryg d9l texto, sino que debe hacer representable Ia compen-
do de conformidad con las normas prisentadas permaneclrá irás sación directa de determinados déficit en dererminados sistJmas
tiempo vinculado al peregrino en el camino de ialvación. Es co- del entorno.

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minadas visiones que se tiene acerca de ella. Asl, toda formu-
En la ordenación de oposición de las pempectivas del texto
lación de la realidád se sitúa en el horizonte de su posible mu-
se suprime la fi¡meza deciioria operada por la ordenación con-
aquélla hace diferenciables las tabilidad, de nrane¡a que Ia estructura ----condicionada social y
trrfáca. En la contraposición,
jrt temporalmente- de estas imágenes de Ia realidad aparezca como
normas. presentadas .r, perspectivas del texto, cuando -con'
tig". *átrtar lo que 1e falia i " ,rt norma determinada desde el objeto estético de esta novela, Io que a la vez permite clari'
el unas a oras ficar que nosotos sólo poseemos la realidad en tal estructura.
.i porrto de vista de la otra. Si lector rcfiere
las normas dispuestas como oposición, produce entonces su ne' La modalidad de la ordenación graduada y seriada de las
gación teclproc-a, segun qué ,rir*" .onttitt.ry" el tema y cuál ,el perspectivas del texto suspende la conducción de la relacionabi-
hodzonte de su mirada. La negación muestra lo que oblrgada- lidad, todavla inscrita en la oposición. Esta quedaba estabiliza-
mente excluye la norma tematizada, ello a- la vista- de su pecu- da principalmente a cauia de la contraposición entre héroe y
liaridad. De esta forma las normas se modifican en los recíprocos personajes secundarios, así como en razón de la perspectiva del
aspectos negátivos, y asl mantienen un contexto corres¡londiente narrador, sustralda al juego de la oposición. La novela sin hé-
33'
roe, como la propagaba Thackeray, suprime tales diferencias en
d. ;" pod"lan poté.t en el sistema delcambio'
que $".*' tomados
de perspectivas' la ordenación de las perspectivas del texto. Los personajes promi-
Este contexto es el producto del
Mienras el lector produce este contexto, é1 mismo comienza a nentes y periféricos son útiles para el mismo objetivo, proclarnat
á.rprrg*rtirar las.'nor*"r. Pero esto quiere decir que pue{e una pluralidad de sistemas relacionales a fin de poder presentar
á"rg"i"]ttrt de su contexto de validez; Por-gue ahora es capaz de las notmas elegidas en su problematización. Cuando aparecen
p"r"iÉi. todo lo que ellos excluyen en relación a otras normas; los personajes en la representación negativa de los sistemas re-
asl se produ." ,rn, percepción de la respectiva validez represen- lacionales elegidos, comienza a desaparecer en el texto una orien-
t"da por las normas singulares, pero también de la función que tación central. La ordenación de oposición es aquí sustituida
tienei que cumplir en el sistema correspondiente. Si esto suce- por un abanico articulado de posibilidades relacionales en medio
d", .rr,*.., ,l i.cto, le resulta posible superar el repertorio de de unos personajes de Ia novela ahora muy multiplicados. En
las normds, pues advierte ahora lo qu9 el repertorio eta c p^2 esta graduación son integradas también las otras perspectivas.
de efectuar án el conte*to socio'cultural' De la perspectiva de la narración se desgajg una figura de na-
La modalidad de oposición de las pefspectivas del texto pue- rrador, y, bajo el semblante de una superioridad aparentada,
de convertirse en útil para las más divetsas intenciones, un caso neutraliza las valoraciones de armonía inscritas en la perspectiva
por
interesante de su utilización, rica en variantes, se muestfa, de Ia nartación. La desaparición de la orientación, así provocada,
;Ñi" ; Smollett, cuando es.empleada en Humpbry Clinkerla se puede sólo solventar rnediante la activación de las actitudes
prrr'h""., ,"pr.r.rr,"bles tanto la realidad topográfica como q,r" ,r"..n de los hábitos del lectodjlCaractenza a la ordenación
iotidiana. .Como novela epistolar, Humpbry Clinker dfrece un graduada de las perspectivas del texto, desde Thacketay a Joy-
abanico muy individualizado de perspectivas del personaje, que ce, el hecho de invocadas intencionadamente y de incotpo¡arlas
frecuenremente. se refieren a la misma realidad, y asl muchas al cambio de perspectivas de tema y horizonte.
veces se disparan opuestamente hasta la constatación -de lo en- Sin embargo, ya en Joyce se potencia este hecho de forma
Y. La rea'
teramente cónffario, a propósito de espacios idénticos que en él se puede reconocer claramente una modalidad se¡iada
lidad se hace aqul relresentable gracias a la delimitación por de las perspectivas del texto. La eliminación del o¡denamiento
oposición de determinadas formulaciones de ella, por lo 9]re a jerátquico es así total. Se manifiesta en una forma de narat
li vez se indica en qué medida la realidad coincide con deter- segmentada, por cuya causa frecuentemente la perspectiva vatía
3 en cada frase, de forma que hay que encontrar el espacio de
Para una ilusttación precisa de esta ordenación, v. el ejemplo en el
IV, B, 3, perspectiva de Ia frase coirespondiente. Esta esffuctura deter'
-s
capítulo págs. 297-300.
Cómo'se ptésénia esto en particular, lo he desartollado en mi lib-to mina también la disposición de las perspectivas del texto en el
Der implizite Liser. Kommunikaiionslormán des Romans oor Bunyan bis fiooeaÍ.t 'roffiafi. Porque el lector .s liev¿áo de esta forma a des-
Beckett, Munich, 1972, págs. 107 y ss.

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cubrir el origen perspectivista y las relaciones posibles de tales III
frases, diversamente situadas,.él mismo se ve obligado a aban-
donar las relaciones presentes. Pot tanto, asimismo debe some- FENOMENOLOGÍA DE LA LECTURA
ter a una üansfotmación seriada la referencia que á ha confi-
gurado en el cambio de tema y horizonte §.

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m 35 P¡ra la ilustración de las consecuencias que .se detivan de éllo,


§ v. capltulo IV, B, 4, págs. 310.315
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