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1.

El area de comunicación ha evolucionado con el tiempo y ha pasado de ser un curso de carácter


gramaticalmente normativo a ser un continuo de temas que van desde la teoría gramatical más
clásica hasta el desarrollo de multiples formas de expresión oral, sin dejar de lado la teoría e historia
literaria. En ese contexto, la cantidad de información que se le brinda a los alumnos es de variada
índole. Se les brinda las normas ortográficas, las definiciones gramaticales, literarias, e incluso
técnicas de lectura y estudio. Sin embargo, lo que auna toda esa información heterogenea es
justamente lo que Savater llama significados. Tal como lo indica, los significados son producto de
la socialización del conocimiento; en ese sentido los significados que se busca producir en los
futuros seres humanos están en relación con las competencias comunicativas. Es decir, que a partir
de las distintas normas, definiciones y técnicas, el niño comprenda el valor del lenguaje como
herramienta de cohesión social y desarrolle una personalidad tolerante hacia lo diferente y adaptable
a los diversos entornos en los que se desenvuelve. No se busca, en definitiva, producir un salón de
futuros premios nobeles de literatura o de oradores de fama internacional sino, un salón de personas
competentes lingüística y comunicativamente pero sobre todo con una mentalidad pluralista.

2. El autor aborda el tema de la crisis que atravieza la familia debido a diversos factores, como las
nuevas tecnologías, el sistema económico-laboral, e incluso las implicancias negativas que tiene
actualmente el concepto de autoridad. Esa crisis hace que la formación subjetiva, es decir la
formación en valores que debería darse principalmente en el hogar termine recayendo casi por
completo en manos de las escuelas. Y es a estas a las que la misma sociedad (el conjunto de
familias) termina responsabilizando de los problemas que una débil formación en tales aspectos.
Todo esto hace que la escuela deba adaptarse a esas espectativas que tiene la sociedad de ella, es por
eso que se ve impelida a tomar cartas en el asunto. Si bien es cierto, temas como la violencia y las
drogas pueden ser tratados desde cursos como psicología, personal social o incluso religión, es
necesario reforzar la postura de la escuela desde diversas areas. Respecto a las drogas el autor
plantea que el enfoque adecuado no es la prohibición ni satanización de las drogas pues deja
entender que él mismo está contra la prohibición de algunas de ellas. Ante esto considero que el
camino a seguir es la exposición objetiva de las diversas drogas ilegales existentes y sus
implicancias físicas, sociales, económicas, políticas e incluso culturales; pues no hay que olvidar
que la cultura no es solo lo que actualmente se considera culto sino el conjunto de elementos que
conforma la identidad de un sistema social. Mostrando la realidad objetivamente y dotando al
alumno de las herramientas críticas necesarias debemos confiar en que podrán sobreponerse al
entorno de la mejor manera. Y la mejor manera es, a mi juicio, la manera menos violenta posible;
pues uno de los grandes problemas que veo en las drogas es la reducciónde la racionalidad y la
consecuente exhacerbación de comportamientos emotivos y por ende con propensión a la violencia,
que sin duda es una de los mayores problemas de nuestra comunidad. De acuerdo con Savater la
violencia es parte de nuestra naturaleza y como tal considero que debe enseñarse. Pero mostrandole
a los alumnos los inconvenientes sociales de la violencia y cómo nuestra racionalidad, también
natural, debe imponerse a esta en la mayoría de contextos.

3. La contraposición planteada por el autor entre la dimensión conservadora y revolucionaria de la


educación responde a una serie de factores que van desde lo social a lo psicológico. Sin duda la
sociedad espera que la escuela tenga una postura conservadora, es decir, que busque conservar los
valores de dicha sociedad así como también todo el conocimiento e idiosincracia que esta ha
desarrollado y aceptado como propia. Por otro lado, el mismo devenir histórico, tal vez motivado
por la naturaleza de la mente humana hace que todo conocimiento impartido sea cuestionado. Es
decir, enseñar no es solo introducir información en la mente de los estudiantes sino poner ante ellos
todo el conocimiento de nuestra cultura. Una vez hecho esto las nuevas generaciones pueden
aceptar dicho conocimiento, refutarlo o ampliarlo. Esto es un hecho sumamente positivo, pues es el
motor del progreso, y debe ser promovido en cierta medida por los profesores. Esta tensión entre
conservar conocimiento y exponerlo al riesgo de ser negado nos lleva a pensar en la educación
como un bien que debe ser usufructuado por todos para alcanzar el bien común. Es por eso
necesaria la universalización de esta, mantener su carácter conservador sin caer en ningún tipo de
elitismo.

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