Está en la página 1de 2

Mestizaje y sincretismo en el arte colonial

Desde la llegada de los colonizadores el arte fue uno de los mecanismos de imposición de la
cultura europea a los indígenas.

Para lograr un mejor dominio de estas civilizaciones y pueblos, era necesario homogeneizarlas,
función que cumplió el arte colonial, junto a la evangelización y la difusión del idioma español.
Para ejercer esa influencia, artistas españoles se trasladaron a las “Indias” para instalar talleres
e inculcar estilos.

A pesar de las barreras sociales entre estamentos y de la intención española de imponer su


cultura, el arte sirvió como escenario de mezcla entre el cristianismo y la cultura indígena,
mediante la fusión de cosmovisiones y técnicas distintas que dieron origen a una cultura
mestiza colonial, que pronto empezó a diferenciarse de la metropolitana. A medida que
avanzó el tiempo, más indígenas y mestizos se incorporaron a los gremios de pintores y
constructores, quienes dieron lugar al estilo barroco que se prolongó hasta el siglo XIX.

Las principales escuelas locales fueron:

La escuela quiteña: Alcanzo su mayor esplendor entre los siglos 17 y 18. Fue una de las
actividades más importantes desde el punto de vista económico en la Real Audiencia de Quito.

Escuela pintura cusqueña: Quizá la más importante, se caracteriza por su originalidad y valor
artística, resultado de la confluencia de 2 corrientes artísticas: la tradición artística occidental y
el afán de los indígenas y mestizos de expresar su realidad y visión del mundo.

Ejemplo

Nuestra Señora de Belén, pintura anónima del siglo XVII. La forma triangular en forma de montaña
de la imagen evocaría a la Pachamama o Madre Tierra de los antiguos peruanos.

Características

• Uso de temas procedentes del repertorio iconográfico prehispánico en la decoración de


iglesias y conventos.

• Incorporación de elementos de la flora y la fauna americana.

• En la arquitectura, uso de capillas abiertas entre los siglos XVI y XVIII.

La arquitectura Barroca colonial se caracteriza por la profunda decoración


• En la escultura, el arte tequitqui, («vasallo» en náhuatl) era la interpretación de las imágenes
de una religión que no es propia, como el cristianismo, desde la cultura indígena.

• En la pintura, la producción solía ser anónima y se llevaba a cabo en talleres cercanos a


México y Cusco desde finales del siglo XVII, hasta finales del siglo XVIII.

Sincretismo religioso

En la medida en que los indígenas fueron identificando a sus divinidades con el cristianismo, se
configuró una religiosidad particular, diferente a la hispana, que habría de influir en el arte
colonial. La aparición de la Virgen de Guadalupe a un indígena mexicano en el monte Tepeyac,
mismo lugar donde era adorada la diosa madre azteca Tonantzin, fue la primera gran
expresión social y artística del sincretismo religioso. Uno de los ejemplos claves a la hora de
explicar el sincretismo religioso en México de manera concreta sería el caso la Virgen de Guadalupe.
Quien por medio de semejanzas, mitos, simbolismo y parábolas, facilitó la evangelización y conversión a
gran escala, hasta convertirse en ícono indiscutible para gran parte de los mexicanos católicos.

Tradiciones similares sucedieron en Brasil, con Nuestra Señora Aparecida; en Cuba, con la
Virgen Negra de Regla; y en Venezuela, con Nuestra Señora de Coromoto.

• Por ejemplo, en México y Perú, donde se encontraban las dos civilizaciones prehispánicas
más avanzadas, la estética barroca adquirió un marcado estilo indígena dado por la mano de
obra india, de manera que no hubo una mera recepción pasiva sino una transformación y
enriquecimiento de la cultura europea a su contacto con América

Las esculturas en la colonia tuvieron como finalidad decorar los templos, enseñar la fe y
mantener la devoción. Las imágenes a cuerpo entero esculpidas, y generalmente pintadas, de
Jesucristo, la Virgen, los ángeles, los santos y demás personajes de la historia sagrada, sirvieron
a la Iglesia Católica para enseñar su doctrina.

Las pinturas de caballete fueron utilizadas por los conquistadores como protección espiritual, y
por los misioneros, para presidir las ceremonias litúrgicas. • Las primeras pinturas procedentes
de Europa sirvieron como modelos, formales e iconográficos, para los artistas de los talleres
fundados en América por las órdenes religiosas.