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Entrevista a Don Cherry en «Jazz entre amigos»

Programa de RTVE emitido el 31 de octubre de 1986



«Nunca quise tocar, o ser algo parecido a un trompetista, ni ser el número uno de la trompeta.
Siempre concebí la trompeta como una voz, y así es como la he tratado siempre».
«No me gusta el fascismo y eso que América está ahora inmersa en el fascismo. Creo que
Ronald Reagan es el pistolero más fascista del Oeste. Hoy no soy feliz en América pero debo
estar ahí de vez en cuando porque hay que cambiar. Nada está subvencionado hoy en
América».
«La música que tocamos con Ornette solo la puedo tocar con pocos músicos, por eso tengo el
grupo Old and New Dreams, porque podemos juntarnos y tocar esa música, es algo especial
que no puedes tocar con cualquiera.
«Aparte de Fats Navarro, Louis Armstrong ha sido muy importante. Claro, yo escuchaba a
Miles Davis, a Dizzie Gillespie, Dick Gross con su música, todos fueron una gran inspiración
para mí, especialmente Miles Davis.»
P. Dos de las facetas más características de tu personalidad son la alegría de vivir y la
amistad. ¿Influyen ambas en tu música o las utilizas de forma más natural en tus relaciones
humanas?
«La alegría, o la felicidad, es lo que creo que es importante que todo ser humano o persona
ponga en su trabajo y en su vida, así como con su familia y su comunidad. Es muy importante
tener esa alegría en lo que haces. Así que estoy agradecido por el hecho de que mi vida gire
en torno a la música. Y no solo eso. También me gusta trabajar la tierra, me gusta plantar y
ver algo crecer. Así es como fue la vida siempre en el karma de Don Cherry. La amistad es
muy importante con todos los músicos que he conocido por el mundo entero. Como bien
sabes conozco músicos de diferentes países, he estudiado sus culturas y me he interesado por
la música improvisada. Por ejemplo, vine a España, a Madrid, para estudiar flamenco con
Pepe Habichuela. Es un músico por el que tengo un profundo respeto, y lo que aprendí a raíz
de esta experiencia siempre quedará en mi corazón. Me fui a la India y estudié con Ciamán
Bilindaga [?], y estuve en África para estudiar con Bai Konte y otros músicos; Nana
Vasconcelos, de Brasil, está hoy tocando en nuestro grupo; Okay Temiz, de Turquía… Puedo
citar nombres como Masahiko Togashi, de Japón… estos son músicos que viven la música de
jazz, la música improvisada y, además, conocen la cultura de su país, así que tienen la
responsabilidad de reflejarlo en su música.»
P: ¿Has estado triste alguna vez?
«Claro que lo estuve, y profundamente… saudade, lágrimas de Santa María, y todas esas
cosas como el blues es exactamente eso: estar triste. Yo he tocado con uno de los más
grandes músicos de blues, con el gran John Lee Hooker, y ese instrumento que toco, un tipo
de guitarra de África occidental, suena como yo concibo la esencia del blues, y eso es estar
triste. Para uno que como yo se ha criado en Los Angeles, el vivir en la comunidad negra o en
el gueto negro, en Watts, allí si eras músico debías ser capaz de tocar para que la gente
bailara, para que llorara, así es, y en eso consiste. Pero la tristeza para mí hoy es Sudáfrica.
Para todos nosotros es algo que no debería estar ocurriendo en la actualidad porque todos
somos hijos de este planeta y deberíamos estar todos juntos y libres para poder cuidar de
nuestro planeta Tierra. Así es que me entristece mucho ver que en Sudáfrica, incluso en
América, sigue la lucha por la supervivencia. No es fácil ser negro.»
«La libertad es para mí ser libre para tocar. Recuerdo una vez con Ornette Coleman,
tocábamos en Cincinatti, y anunciaron “free jazz” y todo el mundo pensó que era un
concierto de entrada libre y que no tenían que pagar. Acabé dándome cuenta de que “libre” es
tocar la música que te gusta. Como sabes, yo escucho muchas músicas diferentes, de países
distintos, de tierras y culturas diferentes. Es importante para mí tocar la música que oigo. La
libertad de Ornette Coleman, de lo que llamaban jazz libre, en el sentido armolódico de la
palabra, era que cuando tocábamos una composición improvisábamos para crear una forma,
no limitarnos a la forma misma de la composición, sino crear nuevas formas dentro de la
misma improvisación, y así es como interpreto la expresión “free jazz”, o la libertad en
música. Pero la libertad es tocar la canción escogida libremente, bien sea un tema de Steve
Wonder, o un reggae de Bob Marley, una canción de Brasil o de Zaire, o de mi amigo
Jean-Pierre.»