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María Jesús Castelli Azpiroz

DUCROT: DECIR Y NO DECIR


IMPLÍCITO Y PRESUPOCISICÓN
Para Saussure, la función fundamental de la lengua consiste en comunicar. Comunicar
consistiría, más que nada, en hacer saber. Esta concepción nos lleva a considerar el acto
de informar como acto lingüístico fundamental.
La lengua ya no es un punto de contactos entre individuos sino que se somete a reglas
muy determinadas. Ya no es únicamente una condición de vida social sino que se
transforma en un modo de vida social. Pierde su inocencia.
La lengua pasa a considerarse un juego o, mejor aun, lo que establece las reglas del
juego, juego que se confunde con la vida.
Decir que las lenguas naturales son códigos destinados a la transmisión de información
de un individuo a otro, significa admitir que los contenidos expresados se expresan de una
manera explícita. En cualquier colectividad existen tabúes lingüísticos (no solo palabras
que no pueden ser pronunciadas sino temas que en su totalidad son protegidos por una
ley del silencio).
Es entonces necesario disponer de determinados modos de expresión implícita que
permitan dar a entender algo sin incurrir en la responsabilidad de haberlo dicho.
Un posible segundo origen de la necesidad del implícito es que todo lo dicho puede ser
refutado. Por lo tanto, es necesario respecto a toda creencia, encontrar una manera de
expresarla sin forjarla, sin hacer de ella un objeto asignable y, por ende, discutible.

FORMAS DEL IMPLÍCITO

-FORMAS LÓGICAS (IMPLÍCITO DISCURSIVO)

1) EL IMPLICITO DEL ENUNCIADO


Un procedimiento para dar a entender hechos que no se quieren presentar de manera
explícita consiste en presentar hechos que pueden aparecer como la acusada o la
consecuencia necesaria de los primeros.

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Sean parte de los “por lo tanto” cumplen ese cometido. El enunciado X, por lo tanto Y,
sirve para dar a entender una proposición Z, que debe ser verdad para que Y pueda
deducirse de X. Es un SILOGISMO, convención lógica.

Por ejemplo: Juan vino a verme, por lo tanto tiene problemas

X Y

Juan solo viene a verme cuando tiene problemas Z

Esta forma de razonamiento utilizada es un SILOGISMO. Aquí se formula una primera de


manera explícita (la menor), y la conclusión a fin de presentar de manera implícita la otra
premisa (la mayor).

El razonamiento utilizado, sin embargo, puede ser de naturaleza menos formar que el
silogismo y poner en juego relaciones que tienen que ver más con las CONVENCIONES
ORATORIAS, más que con la lógica.
Por ejemplo: “No me pidas mi opinión, porque te la daré”. La palabra no convierte la frase
en algo negativo. Por otro lado, lo dicho da a entender que al interlocutor no le va a gusta
esa opinión (A+B=C).
Para comprender la significación implica de la formula, hay que tener en cuenta la
CONVENCIÓN ORATORIA según la cual justificar que la acción que se aconseja es la
que le conviene al destinatario. La proposición implícita es iniciada por una laguna en el
encadenamiento de las proposiciones explícitas.

2) LO IMPLÍCITIO BASADO EN LA ENUNCIACIÓN


Se puede definir una segunda clase de figuras, haciendo incidir el hecho mismo de la
enunciación junto con el contenido del enunciado. Se llega entonces a los
SOBREENTENDIDOS DEL DISCURSO. El acto de formar la palabra no es un acto libre ni
un acto gratuito. No es libre porque deben respetarse ciertas condiciones para tener el
derecho a hablar, no gratuito porque cada acto de habla debe presentarse como
motivado, respondiendo ciertas necesidades o persiguiendo determinados fines. Es una
actitud considerada legítima para el auditor.

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Aquí lo implícito no debe ser buscado en el plano del enunciado, como una prolongación o
un complemento del nivel explícito, sino a un nivel más profundo, como una condición del
acto de enunciación y su existencia. A cada ley del discurso, le corresponde un tipo de
sobreentendido.

A) En la medida que hablarle a alguien signifique reclamar su atención, no se puede


hablarle más de lo que se supone que le interesa. De lo contrario, a uno le pueden
responder ¿para qué me dices esto? El derecho a contrariar a los demás es un
privilegio vinculado a las profesiones de profesor, autor, moralistas…Quien las ejerce
es considerado como un poseedor de palabras que de por sí merecen ser
expresadas.
Hablarle de X a Y puede significar, de modo implícito, que Y se interna por X. Es decir,
si a mi hermano (Y) le hablo de fútbol (X), queda implícito que a él le gusta el fútbol. A
su vez, que Y deje que Z le hable de X, también puede implicar que a Z le gusta X. Yo
(Z) le hablo a mi hermano (Y) de fútbol (X) porque me interesa.

B) Existe una reglamentación general no solo para el acto de hablar sino para cada
categoría de los actos de habla. El acto de ordenar implica una relación jerárquica
entre el que manda y el mandado. Por otro lado, no está permitido hacer cualquier
clase de pregunta a cualquier persona. Esto se debe a que la persona interrogada
siente que tiene la obligación de responder. El derecho de interrogar, como implica la
obligación de responder, no se le puede otorgar a cualquiera. Por ejemplo, un jefe no
le debería preguntar a su empleada con cuántas personas se acostó. El acto de
interrogar reafirma de modo implícito el derecho a interrogar.

C) El tema central de las leyes que conciernen a la lengua es que el habla está motivada.
No se habla por hablar porque sería considerado incorrecto, ni se habla para llevar a
cabo un rito porque seria considerado superstición. Se habla porque existe un interés
en hacerlo por parte del locutor, un destinatario o un tercero. Se considera razonable
preguntarse respecto a cada acto de habla los motivo que han podido sucitarlo.
Michas veces el acto de habla puede adquirir una nueva interpretación. Por ejemplo,
hablarle de X a Y puede significar que es conveniente que Y esté informado de X. Si
yo le hablo una compañera (Y) de un examen (X), significa que yo creo que es
conveniente que ella sepa del examen.

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Lo importante es que en todos los casos, la significación implícita (si) aparece como sobre
añadida respecto a otra significación literal (SI): (si) admite siempre, junto a ella, la
signifcación literal (SI). Si bien es cierto que decir la decir la hora puede tener el (si)
“andate" , no es menos cierto que también significa (SI). Lo que sucede es que no se
puede comprender (si) si antes no se entendió (SI). No puedo entender el “andate” si
antes no entendí el “son las 8”. La relación entre ambos elementos es unilateral, y solo
una de las significaciones es necesaria para que se entienda la otra.
El problema general del implico consiente en saber cómo decir algo Sin aceptar por ello la
responsabilidad de hacerlo dicho, lo cual equivale a beneficiarse a la vez con la actividad
del habla y la inocencia del siglo. El locutor limita su responsabilidad a la signifcación
literal, y la implícita corre a cargo del auditor: él es quien la establece por una especie de
razonamiento a partir del significado literal.

Por ejemplo:

Locutor: “Por lo menos, no estoy un estúpido”


Auditor: “Yo no soy estúpido”
Locutor: “Yo nunca dije eso”

Aquí, lo que sucede es “Me dijo X, pero X implica Y, por lo tanto me dijo Y”. Otras veces,
en el caso de sobrentendidos sucede “me dijo X, pero X no se dice sino para decir Y,
entonces me quiso decir Y”. No se trata de un descubrimiento sino de una reconstrucción.

La clasificación que acaba de hacerse se basa unidamente en el ESQUEMA DE


ARGUMENTACIÓN que permite pasar de lo segundo a lo primero sin tener en cuenta si lo
implícito responde a una intención del locutor o a una interpretación del destinatario.Se
trata de una CLASIFICACIÓN LÓGICA, por así decirlo.

-FORMAS PSICOLÓGICAS
También se puede realizar una clasificación de orden totalmente diferente que implicaría
una reorganización de las clases obtenidas. De lo que se trata no es de la forma de los
procedimientos discursivos, son del lugar en que se producen. Se analiza dónde se
efectúa el pasaje que pone el marcha al proceso, y a qué nivel de pensamiento lo hace.

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1) LO IMPLICITO COMO MANIFESTACION INVOLUNTARIA


A menudo, el procedimiento discursivo que revela la significación implícita parece no
haber sido prevista por el locutor y parece tener más que ver con una reflexión crítica. No
se le puede atribuir al locutor la intención consciente de querer expresar esta significación.
(a veces, incluso habrá que negarle el conocimiento de ello y el descubrimiento del
implícito se considera como una revelación).
Por ejemplo, si viene Juan y me dice “Vi a María dándose un beso con Martín” pero no
sabe que, en realidad, Martín esta de novio con Clara, manifestó de manera involuntaria
que Martín engañó a Clara (?)
Únicamente se podrá hablar de manifestación involuntaria si se admite que el autor del
razonamiento no concebía necesidad de la premisa. En todo texto, se puede buscar el
reflejo implícito de las creencias de la época.
Por ejemplo, tomemos el caso de la categoría del caso de lo implícito basado en la
enunciación. Si un locutor X hace una pregunta, se puede concluir que a X le gusta el
tema pero no se le puede atribuir a X la voluntad de querer mostrar interés, ni siquiera de
tener consciencia de él. Este mecanismo no abarca de manera consciente la necesidad
del implícito.

2) MANIPULACIONES ESTILISTICAS
Aquí el contenido implícito se manifiesta como una artimaña del locutor. El locutor tratará
de seguirle el juego al destinatario y tratará de quitar sus pensamientos a distancia. Pata
ello, el locutor facilitará al destinatario los elementos para guiarlo a tal o cual
conclusión.Puede que la manipulación del locutor sea totalmente premeditada, es decir,
que él decida el efecto que quiere causar en el destinatario y para ello busque las
palabras que susciten ese efecto. Esto se acerca mucho a las prácticas político policiales,
que se apoyan a desmoralización. Si la intención es positiva, se habla de técnica
edificante. En la mayoría de los casos, ma manipulación es oscura. El autor imagina las
conclusiones que el auditor sacaría. Las manipulaciones estilísticas conscientes o
semiconscientes constituyen lo opuesto a manifestación involuntaria. El implico responde
a una exigencia más difícil: no se trata de hacer creer sino de decir sin haber dicho. Se
pretende que el auditor sepa que se le ha querido hacer pensar algo y, pro otro lado, se
niega esa intención. Se saca provecho de la comicidad inherente al decir algo pero a la
vez se esquiva los riesgos que acarrea la explicitación. Estas manipulaciones se basan en
la condición de secreto. Solo tienen sentido si no son descubiertas.

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3) RETORICA CONNOTATIVA
Aunque la manipulación estilística puede verse al principio como una artimaña que taran
de producir una creencia en el auditor, posee una tendencia a institucionalizarse, dando
lugar a un segundo código conocido como retórica. Es, sin duda, la noción hjemsleviana
de CONNOTACIÓN, que luego usa Barthes. Para Hjiemslev todo lenguaje se define por la
asociación que se establece entre dos realidades diferentes: el plano de la expresión
(significante) y el plano del contenido (significado). Un lenguaje es connotativo cuando el
plano de la expresión está compuesto, a su vez, por una expresión y un contenido.

Expresión

Contenido

__________

Lenguaje connotativo
Contenido

Esto sucede, por ejemplo, cuando en un discurso se introduce una expresión en otra
lengua con la intención de significar con ello no solo la significación que esta expresión
posee en esa lengua, sino también ciertas ideas sociales con esa lengua. Por ejemplo,
cuando Stendhal, ahitar francés usa una palabra italiana, no es solo por la significación
propia de la palabra, sino para dar un aire italiano. A este tipo de mecanismo de la
connotación deben atribuírsele el tipo de codificación que pueden conferir las
manipulaciones estilísticas en figuras retóricas. Lo que es significativo en una acto de
enunciación ya no es solo el enunciando sino el que haya sino objeto de enunciación y el
significado no es solamente el sentido del enunciando sino el conjunto de condiciones
socio psicológicas que deben ser satisfechas para que sea empleado. De esta forma, se
crea un código connotativo que une directamente a cada enunciación el conjunto de
significaciones implícitas que nos parecía en un principio asociado a esta por un
procedimiento discursivo. Es lo que sucede, por ejemplo, con la pregunta retórica que ya
solo sirve para expresar una duda pero perdió su poder de obligar al otro a responder. A
medida que nos orientamos en ese sentido, la significación implícita desaparece como tal
y se transforma en una nueva significación explícita.

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Por ejemplo: antes decir “Andate al carajo” significaba, literalmente, “Andate a la parte de
arriba del barco”, pero esa frase implicaba “Andate bien lejos/a la mierda”. Hoy en día,
todos entienden por “Andate al carajo” lo que anteriormente implicaba. Sucede lo mismo
con otras expresiones como “quilombo” o con insultos como “boludo/pelotudo” que antes,
en un sentido literal, significaban otra cosa y hoy en día su significado fue reemplazado
por la implicación connotada.
La existencia misma del código parece implicar una ley del todo o nada: o bien la
información ha sido traducida a ese código y, por lo tanto, se expresa de manera
explicaría o no ha sido traducida y no se expresa en lo absoluto. Cuando la estilística se
transforma en código retórico, no se puede escapar a este dilema. El código retórico es
incompatible con el implícito.

4) IMPLICACIÓN Y SIGNIFICACIÓN ATESTIGUADA


Es una etapa intermedia entre la manipulación estilística y el código retórico en que el
procedimiento discursivo que produce la significación implícita ya no atañe la iniciativa de
los interlocutores.
Un hecho es atestiguado por un acto de habla cuando este se presenta como una de las
consecuencias de este hecho.
El empleo de determinadas expresiones tienen siempre el efecto de atestiguar una clase
particular de hecho. Las interjecciones son ejemplo de esto. Se dice “¡Ay!” Para
manifestar dolor o tristeza. Son significaciones más atestiguadas que expresadas. El
implícito es vivenciado. Si el implícito no no trasciende el plano vivencial, la información es
interpretada como testimonio

-PRESUPUESTO
Hay otro tipo de implícito, no discursivo, que es el de la presuposición. El presupuesto no
parte de ninguna lógica. Es algo que mucha gente cree que va a pasar por un motivo que
se despliega del sistema lingüístico básico.
Si yo tengo “Juan sospecha que María mató a Carlos” es distinto que si yo tengo “Juan
imagina que María mató a Carlos”. En la primera atestiguación entendemos que María,
efectivamente, mató a Carlos, y en la segunda que es fabulación o imaginación de Juan.

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En el presupuesto no hay razonamiento probable: es una especie de significado añadido


al sentido literal, por eso la significación implícita esta añadida dentro de la litoral en este
caso. El implícito de la presuposición no tiene ningún carácter discursivo para caprarlo: no
se necesita ningún procedimiento lógico.

1) Juan piensa que María mató a Carlos


2) Juan sospecha que María mató a Carlos
3) Juan imagina que María mató a Carlos

Los tres casos muestran un pensamiento positivo de que María mató a Carlos. En el
segundo caso, se da entender que lo hizo porque lo sospecha por algo. En el tercer caso,
se da a entender que María no mató a Carlos, que Juan solo lo imagina. Son
informaciones presupuestas. En el segundo caso está presupuesto que así sucedió, y en
el tercero que no fue así.
La presuposición es la implicación de lo implícito en lo explícito.

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