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JleJ>_j:~min.

Wa!ler
L~dialrctíca en susp..:n;;o [texw tmprcsoJ
Benjamín: Pablo Oyarzún Roble;. !traJucwn
LO~! Edicione~. 2009.
!6X p 14x21.5 cm.· íl <>leceic)n Sm::!ulat Plural)

!SGN 978-9:>6--00-00fil.tJ

l. Dialéctica Filnsofb de k1 !li~tori;¡ l Título. ll. Serie


lll. Oyarzún Robics. P<Jblo (trathctm\

Dcwcy: i4(d?.-·· cdci 2!


enJ m1n
Cuncr : R468d

Fuente: Agencia Cataiográfica Chílen:1

Fragtnentos ¡.¡ohn~ historia

Tntdueciún. introducciún. nota" indil't''i:


PahJo Oyar·zún HohJt·¡.;

Edicíún

LOM Ediciones
Primera edición, !996
Segunda edición, 2009

I.S.B.N. · 978-956-00-0069-9

Disci1o. Composición y Diagramación:


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Impreso en Santiago de Chile


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.\ ¡JJ<illera de introducciún

F;,ctJCídad

SotHL EL Ul'\.CEl'T<) DL llJSnJIU.\

Sobre el concepto de historia 3()

sobre el concepto Jl.

y teoría del n1·.ncr1·p.;;:n

Nc.·Licia preliminar 85
'·'"-·'""-"'-V·' sobre teoría del conocimiento y

87

teolúgicupoliticu>

141
Cuatro señas sobre
Eduard el
experiencia, h·istoria y facticidad
!Primer

Eduard el e( ¡Jeccior:i::;::a 1· historiador 145


A manera de introducción

Í ~DICF \N.\1 ITlii l Primera


DF '\i l\IBRL:; "señas" <¡ue
lcctur:1 de los
ick~i misma de la ...~.r·nr.llqr•j,

-·ni deseable-·- la cbu:;ura de tales


resuelto de legibilidad. Junto a las célebres "Tesis de t1Josofía de h1 historia",
como se las ha acostumbrado 1
aparecen las di~;rimas ,·arianres
de su elaboración, los fragmentos sobre teoría de.l conocimiento de La
Obra de lo.r el no
los adjunta a manera de satélües que ()rbitaran alrededor
sino que se incluye a todos los textos como e5telas de
que en su trazado notoriamente inconcluso
verdadero centro. Las múltiples versiones de las "tesis'', tan reuera!Í\ as
acusan <.]Ue su texto por así \' en proceso,
en formación. Los fragmentos epistemológicos deben llamar la atención
sobre la misión asignada a aquellas retJexiones, a la de ""·'"'"'IJ·"'
como índice de lucidez a la averiguaciún del umbra.l de con~ti1uciún de ]:¡
"modernidad" emprendida en el provecto literalmente inabarcable de los
de Benjamín no a e] rnodo de e~e
miento por razone~ que suponer esenciales. En el temprano
apunte "teológico-politico" contribuye a mostrar que el m( JVimiento de
c¡ue hablábamos dibuja un arco mucho más del LJUe se podría creer
a en eJ cuyas hebras corwergen
desde extremos opuestos por la ITletaflsíca juYenil y
el materiabsmo de la hacia un cruce inaudito: el venir inminente
del Mesías como dinamismo esencial de la historia.
1

El apelativo no viene de Benjamín, que limitó,¡ tJtular sus , mas cincurlsp•ect.)mente, con el
t•nunciado Sobre el concepto de historia, qtlt' respetamos dlJllÍ. Por lo demás, de íondo
qtw invitan desechar ese apelativo porque no corresponde al -,tatuó de la
reflexiones. que, antes que epítomes de: un salwr cit•rh), tornas de pn;.~eión
li1 lucha, no integran un cuerpo que pudiere llamado, sin fractura, una "filosofía dt· la hístoriu-,
Algt• trataré de insinuar propó;.ito dt~ esto en la lilllma de estas
i\1 hablar de ese m o\ imiento no me refiero exclusiv~~m~'mc a el aunque transform<l su indole;
ric1adts estilísticas o retúricas de Benjamín, ni siquiera L, cc~n<Klbl,e.
que inevitablemente lleva
de sus Trato de dludir a lo que podríamos llamar su favor de la instalación conocimiento en
a la de método que dd~nc ia inscripción ahsoiuló1l11cntc sin
original, de este autor. Es una caracterísüca esencial dd pcnsarnicmo de 13-:n- del conocinliento el concepto ben¡amíniano del
jamin proponerse tareas cuya calidad de irrealizables s:::r e:-:t::d"kcíd<l a método pue-;to que la \'OJuntad de conocer, sin
priori. Con esto queda definida ÜliDcchatamente su dd cual n<) r;;oJ< 1 d método, sino el conocer mismo no :.;er
método en filosofía. :Mientras que éste ha sido tradicionalmente conccbJdu en Et, nr de la insustituible singulandad de lo conocido---·, dicho concepto,
corno el saber acerca de los y procesos en vinud Je los CL:alt:s pues, la arbitraria unilateralidad de la estableciendo
puede decidirse la posibilidad de resolución de los el dnculu indisociable, aunque infinitamente frágil hecho de tiempo),
--\' es, por Jo tanto, el fundamcntt l formal de la unidad eh: lo:, de vcrcbd La fundarncntal de este vinculo asi tambii~n
IJ'.-'c'.''n~.,J del conocimiento en una esfera \ILlcLHll--. e~ tos
su:•m11cac1o de una tti dndicaciún d:..~ los fueros de la materia
cotwicción profunda alojada en esta actitud hacia el mérudu ataúe c-:scncL-d- reclamar t')ara si la verdad. e·st,')" ,
yue dchnc
meme a la idea de verdad que éste implica. La concepción tradicional del al conocer como una de rescate, la que a la redención
método consiste en la proyección y aseguración de la vcrdaJ de ios conocí· como una Calegoria, la rnás a]ra, del conocer. EJ verdadero conucimienro
mientos que hace accesibles. Esta idea, desde el punto de vist;.< el e< mocimiento redentor.
es unilateral, en ]a misma n1edida en que es, literalmente, arl.Jilt:aria: b:c~ce
depender la \-erdad del albedrío pro~·ectivo del método. De este no
Experiencia
aferra la verdad, sino más bien la representación que se hace de de ll) 17 la indicación de Gershom
se propone en sustitución de lo conocible. La idea dommante dci mctodu redacta eJ ensay< J Jolm~ de J!nlirlem. J Se trata
propia de una filosofía asimismo dominante se limita a preconcebir la \'erdad cumu lu marca expresamente el título, de un texto que bu~ca definir ]a~~
; la ~edida de su representadón, es decir, de su intenciún, de su ,·o] untad de tareas fundamentales que debe asumir la reflexión filosófica contemporá-
verdad, olvidando precisamente aquello que una vez -y otra, y otra-- ha nea para proyectarse históricamente a partir de la apropiación critica de
despertado esa intención: un azar, un peligro, un presentimiento, una obs- su esencial. La cla\·e del programa estribn en el propúsito de
tinada aspereza de Jo real. En ese olvido prevalece, flagrante, la injusticia. unit1car la exl.~~C11CJia oe
1
1a 1egmmacton
·· ·/ d· el conocimiento con la
Pero en la patencia de la injustícia se eclipsa la propia \"en.iad. Quizá demanda del concepto de la experiencia. De otro !nodo pudría
decirse que el gn:n-e asunto de esta obliteración es el que vibn: sin falta en decirse: L \ inculación de la más estricta con
la convicción profunda que anima al pensamiento de \ yue va se el ron/mido intensivamente nlás rico en determinaciones. En la medida en
expresa tempranamente en su debate contra la determinación intencional que la de pureza ha encontrado en Platón y en Kant ~us ~dtísimas
del conocimiento, un debate que permanece a todo lo de su obra: la mstancias ---\· sobre todo en el últüno 4- , el problema crucial se concentra
Ycrdad requiere la "muerte de la intención". 2 Por cierto, e~ta especie peculiar
pp. 157-171.
. . ei eje tcúricu del "Program¿1". Platón lo menciüna(h• cpí-~temoníticu" al
2 Cf. ,¡ "Prólogo epistemocritíco" al Ungen del drama l>arroco alt'lllilll ( ;__¡r~¡n LitiS d,•¡¡f,chcn n,.,:.;<'n 1U d 11111111 /1{/l lO< o alemú11 En ésk gr.;vita tambit'n un tercer nombre ino,oslapble: Leibniz· ,,¡
1h1Ucrspiels, 1925, en: Walter Bt>njarnin, Gcsanwicltc Scl!riftcn IG. 5.), 1-1, 216; cf., en c:Jstdlano, Ori¿;en . gr .111 flklsol_. del racion.;hsmu aporta el esquema íundamental para la cun 1prensiú1; dt:· ].¡ ''idea" ~o~
Traducción de José Muñoz Millanes. Madrid: Taurus, 1991 ): "Ln jamás ertra en una relación, tennJ m~nc~doJogJca, gue seguirá ejerciendo una influencia fascinante en el Benjamín de las "te-
v especialmente no en ninguna relación intencionaL El objeto del conocimiento, corno uno que está . aprupos!lo de su nocién de la "imagen dialéctica". En cada caso, se trata de un;¡ forma legal del
dPterminado en intenci6n conceptuaL no es la verdad. La verdad es un ser liore dP intt>neión con· r~mo~nrue¡~lu yue no,. ~onstituye por extrapolación de lo que consta empiricanwnte, lo cual ja;nás
formado de ideas. Por el comportamiento conmensurable con ella nll es un mentar en el con~)cer, P ld~l<~ :Jcr~ dJta¡ d la verd,id en su ser, smo, cas1 a la m versa, una forma que conforma, que configur¡¡ Jo
sino un absorberse v desaparecer en ella. La verdad es la muerte de la intención". Y, como prueba de empmLo. No lOmo un mentar que encontrase su determinación por medio de la t>rnpiria, sino como
!a permanencia de esta idea, v. infra, en los Fra:.;mento~ de teoría del conoCIIIIÍ('Ille y teoría del prosrcso, el el poder '-JUL prnm:•amentc acuña];¡ esencia de esta empirla. subsiste (/¡,•slcht) lt'rdad" (C. S., J-1,
fragmento l'\ 3, 1.

8 9
en la cuestión de la
es la eslix::cllJCJcia,d
a la filosofía del ""'~'""''ntP
como el dechado de la Pvn"',.",,..,r,é\
pn 1fundidad?
más alto"
cariedad de
que
tiene en la física newroniana su modelo más acuñado. El correctivo que (.j1Jt: dicha nnente<...llt:lCJoE
premedita Benjamín consiste en referir el conocimiento al 0o que puede constituirse el ''-·''"-'c'•'il\..
va Hamann había intentado en en concebir la para h determinación de tales caracteres?
esencia lingüística del conocimienro. I:sro implica, a su yez, rescatar también <~rientaciúnprebminar indispensable parece ofrecerla a<..¡uí L1
al lo que efectivamente intenta fundamentales <..:¡uc el f-11<

de 1916, y 1
modelada por el mecanicismo se l. El primer rasgo ha sido establecido sistemáticamente pul J\rist<'ltt:le;-;.
de la palabra a valor de cambio en el contexto de la "comunicación": me- inscrita como mon1enro en el devenir 1 del
canicismo y mercantilismo son dos aspectos cie la misma constelaci<)n.(' El de sus caractedsticas cst ructurales.
concepto de experiencia retlaborado de este modo encuentra su dominio Se trata de un rasgo hasta cieno punto puesto \.jU<: l< dos
y su esquerna más deYadn en ia religiún, en la medida en que ésta se componentes <..¡ue lo dd1nen parecen no a~'enírse de buena~,~~,...,,....,..,......"
da -según ensetl.an esos mismos ensayos- la relación más pura con la néticarnente la se debe a la rff.wlthtiúlr.ut
esencia dd "Y con esto se deja aprehender la exigencia a la filo- ele la memoria: de JmHbo.r recuerdos nace Nlhl expe:nc::ncia
sofía venidera, por fin, en los siguientes términos: sobre la base del sistema su estructura de conocimiento, la e~~ el sabt:r de lu
kantiano, crear un concepto de conocimiento que corresponda al concepto mi:'!l tón kt~!b 'békaJton Desde el punto de
7
de una experiencia de la cual el conocimiento sea doctrina". A propósito de lo gue agui se define es la cantidad cognitiva de lo Pero no
la cuestión de la experiencia, queda prefigurada, pttes, con estos términos, hemos de perder de vista la temporalidad inherente a noct<'m, qut, en
por primera vez la relación peculiar de filosofía y teología que ocupará las virtud de la repetibilidad
reflexiones de Sobre el de biJtoria.f>

p. 216). La diferencia que aquí se msmúa entrt> emp1ría y experiencia es esencial parad "Programa",
\'al<>r de re.n¡·)r1fT>t•"ntn

como se pocira colq:nr de lo que sigue. J<: sus sen·ir de criterio para b decisHm a
e G. ll-1, p. 160.
" ÜIJCr SpraclJc iilwrluwpt 1md iiller die Spmch· des Mcnscl11'n, ll-1, pp. 140-157, y Die Aufl!ai1C d~·~
presenta en el presente. En esta cabe dee1r
Ühersetzcrs. IV-1, pp. 9-21, red¡¡ctado este último como prólogo¡¡ la traducción de los Tt1blea!IX lja se resuelve en la forrna t:sencial <..¡ue b ··"'···",,.,,~,..,, . ,,
parisiens, pertenecientes a las Fleur:; du mal, dt> Charles Baudelaire. A propósito del tt>ma rozado ¡¡quí,
me permito remitir mi "Sobn' el conct'pto benjaminiano de traducción" (publicado original- asllme como cc•rHXJIJTiltltlt<1, y la cual denominar ];: forma el<:
mente en: Seminarios de 6: 67-10'1, Pontificia Universidad Católica de Chile, 1993; recogido la familiaridad.
en De lenguaje, hísf¡•ria y poder. Die~ ensayos <;¡</nc _filosofía colllcmporánca. Segunda edición ampliada.
Santiago Teoría, 2006, pp 153-196).
7
G ll~J, p 16H.
" La cuestión dl: la historia estaba ciertamente en el horizonte de este "programa" temprantl. En una
carta que envía Scholem el22 de octubre de 1917, y cuya se<:uela es, prensamente, ese texto, señala
ljUt' comparecer el temil del devenir histórico del com>cimiento que la doctrina lleva a su re!:>oluciún"
Benjamín: "]unto a algunas cosas adventicias e interesantes creo reconocer ahora [que]la última razón
(W. Benjamín, Bricfe. von. Ger!:>hom Scholem und Theodor W. Adomo, Frankfurl/M:
que me ha remitido a este tema [estriba! en que siempre la última metafísica dt~ una intuición
Suhrk,m>p, 1966, pp. 149~ 152). mismo menciona el propósito dt' dís<~rtacion sobrt' "Kant
filosófica quiere ser realmente habrá manera más clara en confron-
)' la h1storia", que no llegó realizarse.
tacion con historia; en otras palabras, es enl¡¡ filosofía de la historia donde tendrá qm' emerger del
'J Arístotele~. :\!Jet., A. 1, 9R1
modo más claro el parentesco específico de una filosofía con la doctrina verdadera; pue;;; aquí tendrá

11
lO
_'7 dccir.::;c que h car:u·tc"tÍSt1ra se put-s -hdelidíld a la estructura esencütl de
dd análisis modo de ser Je lo singular. Si su ser esencialn1erm: Podtiuno'; llamar 1::~ car;:¡~~terísrica en que esta estru~~um
en su presentación -en su ocurrencia, su entone~~ '""!·"""""'·que dcfirH: la cualidad dd expericnci.n mismo,
constitutivamente contingente. Aun cuando lo que se. elemental de la plena presencia:
a partir de una regularidad evocable de ente supone
lu ésta no la autocertificación
pronústico de su no exceptuada
de Jo singular marca una eficacia (k ruptunl dd presente
resrimonial.idad: tai seda un posible
que Jo yuche inadministrable por 1o consabido. Estt: el instame de na-
detc·rminant<'S del concepro heredado de
cimiento del que quiere hacer justicia al senódo enfánco de
s1 nn han sido descritos, en suma,
L<Ulll..lll''-, en el momenro de ruptura, en
<-1ue h;tce tudu:-; ell( 1s la domina
que el conocimiento
y un sentido de identidad. Con
su materia. l ,a ""'''~,,.,,.",.,,, En términos
me p<lrecc, la pnmicia de concepto t¡uc dt·
nnc'lvu.,, se trata de la cual!daci coguiuva de lo e:'•l''· • · ,._ ... :.~~,
tanto una versión empirista como una trascendental. Desde un cierto punto
de \·ista L]Ue no es del caso discutir ahora, me inclinaría <l decir que ha sid· •
esta última (es en Kant, y p:articularmente en la CtiJúa rk la
la pregünta por el acceso fiel a la
dond;: la idea alcanzó su máxima agudeza y que, en cnnsccJlenci:l,
<j,>•h.n·t''-,>~F'i>•> -como el acontecer de Jo a su >-.~<<v>.'"«
carácter temporal de la experiencia enseña alli su punta más incisi\Tt: donde
darse. Pero la solucic)n de consistente en
se reo mocer el factor de la repeóción, se muestra t•na di fcrenci:-1 que
exnenencw YJVJda, no parece ser
nP puede ser suprinlida, y en ,·irtud de ella el presente b se
insistencia la potencia dislocadura
prueba más corno la irrupción de un futuro aún no conocido que como la
)',en su núcleo, lo indeleble de la muerte: la signatura de
confirmación de un presente que se prolonga desde el Con
temporalidad que ésta inscribe en el ser. Si la experiencia ha
la circunscripciún kantiana de esta de esta rup!ura, no insiste en su
de suministrar las significaciones densas que la doctrina tiene que construir
potencia más bruscamente dislocadura y extrar1ante, sino en su fuerza para
es preciso admitir que es la diferencia de la muerte la que
ampliar o para abrir el espacio de lo familiar, la casa del sentido.
instinn" ln que acaece en el ;tmbito de la idealidad. Sobre ella y su eficacia
3. La tercera característica ha sido elaborada sobre todo por Hegel, dice Ltn pasa¡c decbivu del
y concierne al de h experiencia: al Se trata aquí del muchas 'eccs citado:
~econocimiento yue Hegel dedica, a despecho de roda critica
en todo lo que ella tiene, desde un comienzo, de imempestivo,
al "gran principio" del empirismo, y que consiste en sostener lo '-1ue
1
Ldlido, se acuña en un rosrro, no, en un:1 c:tlavcra. Y si bien es
es Yerdadcro tiene que ser en la realidad y existir en L1 '' L:·,te
verdad que a ést,l le falra toda libcnad "simbólica" dt la expresión, toda
principio objct1Yo, el cual la filosofía solo conoce lo que efecti•:amente armonía ct!sica de b figura, todo lo humano, !sin no solo la
es, y no lo que !T1eramente debe ser, tiene un lado de acuercio al
n;H•Jr:dLí::l de b exi"tcncia humana sin más, sino la hiswricidad biográfica
cual "e] hombre debe ,·er por si debe saberse as! mismo presente en
de un individuo se expresa como en ésta, su figura natural más
aquello que ha de permitir que en su saber". 11 El ,·igor del en;pm~>mfJ decaída. es el núcleo de la consideración de la exposición
de la historia como historia sufiieme del mundo; ésta
'"C. w. F. HegeL Fnzuklo¡u;dtc dcr ¡>hilosoplw;chen i\-'1Ssr115cl1ilftcn, LB,~ 31' (Hamburg: :elix ~eineL 1969,
iUI.I\Jdlld,

p. 65). Cf., acerca de lo que enuncio en este tercer punto, mi artículo "Un aptmlt' sobre e' co:l.:('P'-'' solo en las estaci~ncs de su c<ifda, A mayor significación,
expe;'Íenci¡¡ en J¡¡ Enciclo¡1edm de Hegel" {rn: f\tTISifl de 1-iumamdadc::,, (2004]: pp.
ll 1/lid.

12 u
mayor caducidad morral, ptHquc
funda la
naturaleza desde
~~''''<rt'l.nr·cl desde siempre.

despliegue histórico la el momento


mo modo que se compem:tran estrechamente, como la no solo nos confronta con lo medito:
condición pecadora, can:me de dt la criatura. 1 ' no solo entrega el material nuestro conocimiento: b
La destructividad fundamental de la muerte -y que, desde 110 mismo se cumple. pues, la virtud de atinar
es un mero arrasamiento desd,: sino el sordo larido del caer
(]UC vibra en todo lo (¡ue es- esrahlece la condiciún yue hace
condición

la diferencia
en que consiste ese tiempo, es la instauraciún de la historia com() desndlt:iltlt ser tíeslg.nact<)
-por lo menos virtual- de la significancia en el seno del devenir térmirHJ enmlteado ocasionalmente por el Benjamín maduro: el ser
marcado por su destino cadente. Pensar la historia en su Yerdad supone, alteridad radical como aquello ha de.terminado irre~
pues, asumir que la muerte es la n< ldriza de esa en cuanto gue rubrica al capital de mi saber presente,
el carácter de lo oc que, en virtud de su débil ser, es de
lo acaecido -no lo que redondamente , sino lo e¡ue "fue", lo sido-. un marco cateJ[on:.u.
Pero, por eso mismo, pensar la n~rdad histúrica de esro Hr'"''''""".-, maduro
sido, mantener desde el saber de su .. ,.,LIUIL1'"'"'u. de vuelco alucinatorio yue no va
a la significación, CU\ a cifra -como se arguye en esa obra y en Jos escritos centro místico de lo religioso, sino de la experiencia puramente fronteriza
sobre el lenguaje a que aludí rnás atrás- es el nombre. del despertar. Sobre sobre la temporalidad in(p.tietante (JUC la vincula
b función enlinentemente histórica del vale la pen:~ citar dos
+•··c•rr•-nr>·nt-r•c de L-t:l Obra de /oJ
como el instante de 1a -aquello (1ue, sin ser
tema de experiencia, es, sin su condición irrevocable, la condición El copernicano de la visión histórica es éste: se consideró tlue el punto
de su temporahdad--, t¡ue rornpe de antemano su articulacíún \ io "sido" se vio al pn::sente empeñado en d conocimiemo,
convierte lo que: habría sidt l el can1po continuo de desphegue del por Ahora debe invcrrirse esta relación. y volverse
encrucijada del inevitable. Instala la esencia de la en lamm1 lo sido inversión J-.c,,,,,,"''' dialéctica, ocurrencia invasora de la
nencia del peligro J.J Probablemente sea el atisbo de este vínculo lo conciencia despertada. La polícic<l ohriene el primado por sobre la historia.
que Hevaba al joven Benjamín <l la religiosa c< ll11<) para~ hechos st convicnt·n en algo que acaba de salirnos al paso, csrabkcerlos
digma de profundidad: no consistiría esta últírna en la confiada acentuacic)n d asunro del recuerdo. Y de hecho el despenar es el caso ejemplar dd
de la identidad del cognoscente, sino en la dislocación aguda del en recuerdo: d caso etl que nos cae en suertt acordarnos de lo nds
virtud del acceso de lo Otro, h1 conycrsión cid cieno de sí,. asentad< l
otro, sabedor de la caducidad, no quiere decir , "abigarrado", sino, corno acabo
reflcxilmes bení<umnianas sobre la experiencia que evocamos aquí tendrían indispensablemente quP
por eso mismo, pero fervorosamente tenaz en el cuidad<) de la ser complementadas con lo que dice en ~:•1 ensayo Erfa/mmg ur1d Armut ("l:xpt:rienciH y pobreza"),
escrito en 1q:¡3 (cf. G. ll-1, 213-219).
G. S., 1-1, p. 343 "· Pw?f' ilquí nn piensa la la trascendencia de una divinidad ultramun~
14 El vínculo etimológico entre Erfahnmg v Gefahr, sustentado en la significación defalnrn, "ir dt' YÍaJe'',
dana, sino, más bien. lo que habría que llamar la inminencia: vórtice de la temporalidad de la
da también entre "experiencia" y "pelígru" (pcnculwn) cxpcricnCJil.

14 15
lo más banal, lo que llH.:ntc de la alteridad-- com ergen,
experimento del cambio de bs wmblr:s tn b bcnjaminiano
Bloch reconoce corno la o:;cur!t.iad del imcante vívido,
lo que el Nombre .
un sabc1 -aún-ilO··consci.:.:n re
cuya promociÓn
l, 2J de las "tesis", refiere la hiMoria dd mutl.ecu
un amómata simulado, con el cual ib~1 éste de ciudad
Hay una experiencia tot~dmen~e única de la ciia[é'ctic.:. quisiera probar sus dotes en el d<:'
coactiva, drástica, que rcfma rvcb ''consumacit·•í" (" "'"''"'''ri'·' mitad del XV ill. La elata no e~ indife·
venir y demuestra todo ;;p~'rulti..: c:1r1w inw;cj;\n diaiécricl de la modernidad
eminentemente compuc~ta puma
Para el esquematismo dialéu;<:(, que csi<Í
·chinos, a menudo, han de •...,,.,,.iilnt,, de von
una expresión altamente gráfica. El nuevo método dialécrico de la hisw- consiste la mat¡uinaria, sino en la mimesis. Como autómata, el muüecu
mundu de ul!'1U úaude. Claro <-¡u e se ha requerido de una ingeniería de par.1
la vigilia, al cuaJ, en v~:rdad, se refiere todo sud1o ;:¡j qne denomin:nnns manteniendo a en su escondite, al enano
algo sido. ¡Exp-::rimemar lo sici,) en f(úJtrdo onírico! ha necesitado instalar también un dispositivo de marioneta p;:ril
-Por lo tanto: recuerdo y despertar están de b m;J.r:;:rJ se-cretamente al tieso monigote. La técnica no e5.d ausente, aunque
más estrecha. El pues, el di;¡léctico. copertliCtlW de servicio de la ilusión. Como simulacro de un el
remembranza turco de es la mimesis anticipadora de una uiiirura récnica
[K 1, t<Hhd;1 pero cuya imposibilidad -para rr1ayor asombro--- es
encubierta y compensada mediante un juego de ilusiún: un truco. Visto
de la historia de la técnica, este dispositivo está en
No cesará Benjamin de laborar en hl idea de esta intensidad exnencnc;aJ.
resistiéndose a la amcna;;:a de z>bnubílación qut- acecha desde ~u lado peculiar. El muñeco se instala en la frontera entre dos modos
cle concebir y de organizar la tékbm y tmielwn/.
eufórico, y su filo crírico. ~:n esn· senrido la
por así decir, secularizada y casi ilurninista de la inten~;Jcbd qqe entrai1a·~)a lo a rnaner:1 de que esa frontera es la modernidad misma, 1t' corno
religioso para él, su la el nK•delo del fugaz en que la técnica aún no se cte·st:,!Jel!,a como puta OD1Tarzon.
s1nn )(hwí<~- como t'Jf.let/'tm'.flo.
despertar, inducido, sin lugar a dudas, p•.'r
el CUal tiene también Una Cl!)'1..li>Ho-•e>rlnn una analogía: la traslaci6n de la idea de este aparato
los casos se trata de una cristalización d~:: Propone así un Hacerlo en ciert<J medida,
azoramiento. Esta cristalizaoón, su proceso filosofía en la perspecdva de una acción y de un uso, de un ub- ~
y sus visos marcan la índole lingi.:IÍstica la ,,",....""·"~','·r'" la filosofía como l nflexión ésta de la filosofia gue
de palabras, <.JUC convergen en lucidez de la l(lría ponerse en linea, hasta cierto punto, con la entre
las cuales se concentra el efecto y transformar yue plantea J\1arx: el carácter
c:itúa en el contexto de la transformación. Con todo, ese carácter
Das vassuQ,~rHvver·¡c K !Trm.11nstadí und Trilu•nh,nts, Zukunfts12i:mw, c.nthrnudi<J~:i~.cher :...:íhílisrnu;,, sabe, Benjamín ha sidP p] pens<~dm dP la frontera, mserita fisiognómicamentc en
Jungj onírica y onírica, esp.xios de futuro, nihilism<: é1:1t:·up:1lógico, su <'ildeble mtelt>ctual, biográfic<~mentt> en su muerte, teóricam::mte en su concepción de la
Y.1, p. 491 y s.
mouiéll\Jdad.

16 17
inscribe
preguntar:
el texto necesariarnente en su rcnsi{m
punto de vista de la ll."''l''u"" tnvcrsiún pone las condiciones de una lectura. No
esta suerte vienen '"·n•·••.,..,.. .,.,,"~'n :;;obre la invencible rnate-
trat::.tse de una 1 1
h " ' " '"'"' "'

de vista, en una frontera. inmancn1emente el discurso en que formula. Por la misma


modos y dos épocas de cotKt.:bit Ja una cierta ruptura radical de la inmanencia discursiva se hl1
que ambos están referido~ a común, cídn mdef~:~crihlemente. La del muí1eco no puedt; considerarse como
se afanan por esclarecer, respecro artificio ret<'lrico que permite investir un<J
órganos de inteligibilidad:
La sociedad de te<)IO,!!J:l
esa alianza, se e< lt11tÍn y
por los y desmembrado,
de la común intención de ¿t~ué tiene la posición an-
e] aspecto rudimentariq de su armazón v contextura, y sn
cilar a la cual es remitida la irónicamente doblada en mentis por
el tema del control, puesto qlH: al í1n es la la que los hilos de Una multitud de estatuas tumbadas hechas
su hora fueron alzadas sobre sus altos nF>rlr>·~i·'1 '~~.(2
del muñeco, puesto que ella es tbe macbine? hilos son
qué articulaciones esená~les dt la historia la inrervencíón de la de una voluntad de clavar la historia y su
teología, y precisamente de Pues si ya sabemos que ésta no como otras tantas trizas del muneco, cuya fuerza invencible

es una teología <..¡ue se absorbe en la de la eterna


sa1me~n1.e romo nom/m lo
divinidad, sino <.]ue se abisma en la historia y su .rtatus I<J ¿cuál es
ele las comillas. Las comillas dian d",~'''"'~' 1 '-" --un~l
su núcleo, el resorte que ella tiene en su
pur ejemplo- desde marcando su como huella
La ana.logia de Benjamín comprende otro elemento que no es inocuo: el dt: su a manera de marcos, separan una palabra de su entorno.
ajedrez. As.í como en éste todo es cuestión de triunfo o derrota, el muñeco 1\plicadas a un nombre, funcionan profilácticamente: lo ponen en cuaren-
siempre tiene <.]ue ganar, condición de que tome a su servióo a la teología. tena, ya para que no contamine el rnedio en que se va para tjue el
El ajedrez es una ele la guerra. qué guerra, y en una medín nn ln contamine a él. De este modo, lo preservan, y lo reservan
guerra que se libra en vista de debe ganar siempre este muñeco? No se . , para tipo de verosín1.ilmente funcionan
trata de una guerra por la de la sino de una guerra manera: el nombre "materialismo histórico" para
cuya arena es la historia mi:.:;ma. Solo en la medida en que éste es su campo, una secreta, que el texto habrá de em¡xender en lo sucesin;: la
interesa en la guerra también la lucha por su representac10n. referida :diam:a con la y con una cierta Es la dr:
Pero el que óenam<:nte ha de estar articulado conforme a una i11 (¡uc se que le es propia. El
representación de la historia e uva clave es tlene que ganar siempre
en la guerra <.¡ue es la historia. Al hiJo de esta concepción de
constituido esencialmente por esta
la historia, esta eficacia <.¡ue k demanda al muóeco es también la curro-
!~] muñeco yace por los como estatua
boración de su configuración como dispositivo técnico.
c1ue para nosotros solo podría hacerse
19
de las comillas. el enano ""'"~">rtr,,..,
Efectivamente, la "teología" benjrnniniarl<l carece de la c<:'ntn:~iidad sustanti\·a
idéntica de lo divino, y afírm<1, en cambio, <:'v•:!ntttali•dad de lo mesiámcn, la diferidora necesitada de ocultamiento, por pudor o cuidado de su exhibiciún?
de su "venida" Recuérdese,

18 9
que asistimos a detet m.inad<l inversión l;<:'l \ ínculo la historü:
Benjamín? Desde luego, :::s d materialismo hist:ónco d qut
debe dejarse ver; en la ocura 1:1 escena entt·ra. Pcrn no no
se· trata de una de la historia, sino deun<l del t1n de la de
historia. Con rd1er. J únicamente lo c¡ue circula romo
cxniJctl·;.¡ de dicho mudula lPs mj:::rna; el fin
que se intenta medir la relación de nuestro presente con L< hi~:toria misma. 1~l ¡rmmimimtu
Ese tono ha desplazado al tuno dominante que era la marca distintiva del historia es, por eso, se ofrece en un
discurso moderno: el m no crítico, que tuvo, por uno ck· en \•irt;Jd del cual el fin hace ext::itícamente presente en el presente
"ma1-erialismo histórico". EJ nuevo tono --el tono post, 110

que la condición de ~:u propia


controlada. Por eso, p• >dría descríbírse este ton;)
circunscrito dentro de i< lS límites de una razón sabedora de sus
admini.rtmáón. la cuestión del "fin de la historia" n<) "~"~lHlH.. a
de una raz()n que desconc,ce e1 propósito inscrito en su
que ya nada m:ís pueda suceder. Significa que todo lu que suceder aún
st·T cnnscicnte Jc la tarea inscrita. en su estructura. Por eso, el
ser administrado, y tuda da más sería el administrativo
la hir;wria también un del fin de b
por que de antemano es adminisrrablt>. El fin de la no
L1rea de tealiz:tción de la
es su fin a secas d fin es todavía una divinidad susceptible de ser
:~ino la adminisrraciún de la historia como que roca de ra-
a su fm. En este la reología del J1n de la historia es una >
articularse otro de conocímientu del fin de
la hi:.;tt..d·Ja. distinto al !\ diferencia de éste, no relJUÍere de la
admmistrariva. Por eso mismo su tono no es, no puede ser é'i··''"··'"""·"''"''·'·
porque asume, no que ya n~Ja más pueda ser revelado, sino llue tudo lo cxt~í.tica del í1n en el presente de la visión, sino que rnicle cada pre-

~usceptible de re\'dación experiencia) podrá ~er inscrito en el··" ........,=~ al í1n, o sea, como paso en la consecución
de la administracJÓn. Desde luego, es una teología que no a Dios_ entonces, se pretende tener de él un conocimiento, en
como no SGt bajo la dl· ese bmde estéril, impávido y siempre
presente como tendencia continua en cada uno de
al que llama "tln"--, pero que en la de la histnri:~1 cnmo otrns t::tntos pasos en la realización de la
doble inmanente de la Providencia: de hecho, L1 es el n1 ~t'O f] f'm así co:1eibe no es, por supuesto, Lt supresión de
definitorio del conocimiento que es propio de la administración. u
C\ lllSUíT1aci(,n de la tarea que en

Con todo, lo dicho .,. 0 ·"'""·····~ en el rcxtü de Benjamín se trata de pensar, en un cierto sentido,
L/l que importa es la peculiaridad de este pensamiento,
miento de la historia es la vez, un del im de
la historia. Es que pensar la historia es proyectar su inrdigibllidad. La intell- una tnisma hnc;¡ ~ . un d Dlut;,_,
g1bilidad de algCJ estriba en l]Ul:' esto pueda ser contenido por ei ,.._, . ,~,,,,,~.""·~~·"' Entre tanto, la cuestiún del fin aparece alli bajo el nombre
como o tema. Dicho ''estar conrenído" supone, como condici{m "felicicbd". Lsta nombra tanto el fin de la historia indi,·idual (la
de Íntehgibilidad, una de.: límites: los de que se- iL1ta de historia "universal" C:iertatTlc>nte, h1 felicidad es la
pensar, o en el los del pensamiento por respecto nocié·n Je •m de un vivido, un fin que invita a ser
que se El límite de la historia su f1n. Pensar )\ ectar La medida de tal i:wir::~ción la dan nuestras expectativas, nuestra
su inteligibilidad, proponerse su sentido, es pensar simultúneamc~ntc. -de el cuerpo de una imagen de experiencia, o, dicho
manera expresa o tácita-- su limite, es decir, el fin de la hisroria. por

20 21
esperanza esperanza futun>: ella
hacerse Jmag<::m~::; incluso en peligro de su total (lU.~'-·"~''"'·"'"'"'"'
~·"j'·""·o•·,,·j"' fundamental concierne al futuro. En una rnnr·r-·¡·,rlnn
allí,
historia LJUC eYalúa su posibilidad por la de la
la la
de la e1
desesperación, en cuyo bcrde mantenerse-, alli donde
la esperanza no se cumple, ~¡ue mantenerse lo que espera. decir: sobre un presente dado. Ya se
Y es justamente esta anllclp,lcon la que, como rasgo fundamental de la a tener este cierre. Pero el planteamiento de Bcniam111 no
esperanza, tiene el carácter de construn' t:ll torno al privilegio del futuro, sino del
a ésta como una promesa de pn~st·nc:la,
limita a sustituir lo que
sino c:.1ue lo prornete dándonos
de presencia. Como ck sin embargo, no obedece
imagen: una tal podría ser también -y como si la afirmación del en la apertura de
en que la imagen misma se borra. requiriese de la comprensión. dife1·endada del
Pero si la esperanza su en respecto cobrase importancia el último. Por
Benjamin entiende que solo una cterta posibilidad parece poder determina en Benjamin todo el
suminü;trarla, que esa prenda de determinada por e] pretérito. n 1 Ja ~~-...~ .......,..,.. del tiempo. El futuro, concebido como diferenci;1
Con ello, establece d proyecto que las "tesis" tienen por como hiato que se abre en no de
misión discutir y circunscribir sobre una Podemos aproxi- ,·irtualidades que estarían implicadas en dicho sino del
marnos al sentido de esta fundamental diciendo que no se trata en cuanto pendiente. l.a diferencia del 1<1 cual
meramente de encaminar una explicación del concepto de historia mediante brotar el futuro es la fisura <-JUe el pasado pendiente inscribe en el presente.
el reconocimiento más o menos banal de una eficacia de lo pretérito sobre Que el permanece pendiente, esto es lo decisivo
lo presente, sino de una determinación de la presencialidad del presente
por el pasado. Esta determinaci('m abre en el presente una diferencia que .rnuu Jtricto es el pasado trunco, que no --que no
El
lo constituye, y de este modo hiende el presente mismo. realizarse en su presente. Pero prec1samc::n1ce lo trunco del
Ciertamente, la apenas aparece en el texto de las es el índice de su tensión hacia la redención. estriba en una "d(:bil
''tesis", y difícilmente se concebir sentido sin encararla con la fuerza mesiánica"
"envidia", (1ue está rt:ferida de un modo distinto al desposeimiento: no como <muncía ya en esta apelacir'm el hermené'uticn esencial a
uno (1ue se mantiene tenso hacia un instante de posible y deseada plenitud, la teoría de Benp1mín? Este tenía una clara conciencia de
e¡ ue
smo como pnvacwn en que el deseo solo encuentra motivos de En una carta de abril de 1940 para tem<J de la auto
tristeza por la patente imposibilidad de recuperar aquello que lo hubiese enviada Grctcl J~dorno con cl anunclu dd
contentado. Más aun: pudría sostenerse que la erwídia no solo concierne a
algo que nos hubiese Vl\'Ír o poseer, sino que es un tardio despertar
La guerra y la constelación que ella trajo consigo, me llevó a redactar
del propio deseo. Una preterición, no solo del del sino de éste
pensamienros, de los cu;:¡Jes puedo decir que los
mismo, definiría a la emTidia: de ahí su tristeza. Distintamente, la dimensión
por veinte años, aun más, que los manruve a resguardo de mí. [ ... J No
2
" CL la tesis VL

22 23
sé lnsta punro Lt lecmr;l va a sorprenderte Ihblar de una "déb1l irnrita de suvu a considerar la n,, lCí'-m de una
confundirte. En wdo caso quisiera remitke e"''"'-·'"'"" . Podernos suponer a ¿Qué las
reflexión: elia es que debería hacer reconocibk: b conexióll Lo trae
pero cardinal de estas con.síderaciones con mis amcrior.~s revestir formas muy '"''''"n.. ·,,,,
medida en que clb se expresa rowndamente sobrt' el método c.k ~sros de relac1ón
últimos. En lo resrame, la:, rdkxiones, toda vez que les es d pero también una sclecti\·idad que
ter del experimemo, sirven no solo metódicamente :.1 h en gue fuerza del presente
una secuela del "Bauddaire''. Jvie permiren SUJXHlCr que d reconocerse. La "fuerza fuerte" el presente al
recuerdo (y dd olvido), qut aparece en ellas en un dislliltü, habd como un hn de luz que solo destaca los perfiles que corresponden a ]os
de ocup:urne todavía por tiempo. No nccesno ckcinc que nada dicho presente. En la medida en que trae a el
lll<ÍS de mí que la idea de una publicación de c:-.tas notas una "fuerza es una fuerza presente, \'
lublar eh: una en la 1~m11:l que tienes ante ti). ck par el presente de la fuerza
puertas al malentendido r!Husiástico.·'' ''fuerza fuerte"

Precisamente el mesianÍSiJhl que proponen las tesis seria el asidero de el "es", que refiere a "dmninio". el sello
ese enrusi~1smo. Mantenerlo a raya seguramente derende de la fuerte" lo marca el dorninio, su régimen es el ''e::,".
comprensión del concepto de "débil fuerza mesiániCa''. la "fuerza débil" aquella que acepta el en cuanro
tenderlo? 22 discernir descifrar esa curiosa simultánea debilidad y fueD:a estriba en esta acoge lo
fervor que ser su seiJo? ¿No está construido acaso, dt modo, Jo recibe (y conforn)e a esta receptividad es "débil"), .
como el aparato rllosótlcn de que habla la tesis [? Las cursivas ·-con las su inversión en presente (y en esa medida
por lo dem~ls, lu sido muy econúrnico Benjamin- nos inducen a Resistir esa inversión es resistir a la "fuerza fuerte'', aquella
pensar en una secreta, oculr:1 chwe de la fuerza cLwe que se dümina . el presente. Pero no solo es fuerte purc¡ue
llama "debilldad", así como el enano teológico e-; la causa recóndita de "fuerza fuerte", no lo es solo de manera (o)posióonal, sino que
lo que el mui1eco "materialislílu histórico" obra Pero pensar una lo e:; todo porque afirma d sentido de la el pasado
fuerza que, sin dejar de ser fuerza, es débil? Precisamente en el carácre:r con", T 1n ineon aue podríamos llamar evocativo está aquí a la obra,

indisociabJe de debilidad y que viene a darle sentido a esta última, en la medida en que entendamos que la evocacJÓn no el actu puramente
parece estribar el sentido dtl concepto benjarniniano. de algo ya fenecido, sino la escucha de una vocación
Desde la condición para entender este concepto, LJUC e~; indiscer- qut: lbrm1 desde lo pretérito ("el eco de Yoces Si la "fuerza fuer-
niblemente dual, consiste en atender a que la fuen:a en cuestión concierne P~'lJ~urone, como tal la borradura de lo como pasado,
al pasado. Pero esto no basta. Una fuerza puede relacionarse con el pasa- la "fuer:ra ch~hiJ" no borra decir, no disimula ni encubre) la borradura
do de muchos modos. Es el modo de esta relaciún lo que Para C]Ué' un sobre lo y \·irtud dr lo cual éste fue remitido
distinguir el que com·iene a la "débil fuerza" lo rnás _indicado parece ser al reino utnhrátil de lo sido, borradura que no cesa de reproducirse: no la t

contrastarla con el tipo de fucrz;¡ al cual implícitamente se opone borra, sinn que la resalta.
señalaba antes: el propiamente tal el trunco,
21
G 5., 1-J, PP. 12:.:!:' 1226 S. <¡ue no realizarse en su presente. El que mandene
Brecht anota en su Diano de tra/Jajo, el propósito de su lectura de la~ "tesis'·, en agosto de 194]: "---en
breve, el peque!lo trabajo es daru y desembrollad m, y uno piensa con espanto cuán pequel'l·l éS El nú-
--en virrud de la continuidad de u11a tradición dominante- es
mero de los que están preparados siquiera para malentender algo ron1t1 e::;tn" m.
Brecht, Ar!lt'itsjournal, el m< )d<) en que el presente ensei1orea de la historia en la figura de tal
Erster Band 193H bis 1942. Henmsgcgeben von Werner Hecht, Frankfut/M: Suhrkamp, 197:\, p. 294,
continuidad. El proyecto 6Josófico más de Benjamin en estas tesis
cit. por Ticdemann y Schweppenhauscr en C. S., J.J, p. 1228).

24 25
introducciún la disconti-
mí "'~ltTllenro
absolutamente del
hist,)rícu. LjUe
como taL la Yinlencia de una d"om.inación que busca m!sm;;
fuerte"? es eJ blanco presente. Por eso, la coincidencia en cuesttún supone la
de la crítíca que desde díscunrinmdad? lnt·,,,.,""'r·,-¡nn de

fundamento un
primer término era en el cual se reconocían elemento de un conflicto
esas fuerzas. Las tesis desarrollan una crítica del progreso. "'nP,,r...,.,,.,.,..." de toda la hJstoria.
Lo (]Ue su rendición anticipada ante la "fuerza
fuerte"~ por la historia
dla una continuidad una cacle-
siendo la continuidad ser
la de h1 dominación. Por eso, la crítica un distinto de una vu'L'-''v'.:,"'

historia". Este concepto ha de quebrar la idea de continuidad, esto qutere


decir también: ha de continuidad en que se acrisola Facticidad
el concepto como tal. quiebre equivale un desmontaje del El de Nietzsche c~ue
presente como dimensión dorninante de la temporalidad histórica. Debe, la necesidad de.l conocirniento
pues, evidenciar la fisura en el "es" en que el dominio cifra su entronización Esra necesidad es decidida por el
histórica. Esa fisura el La tematización del que proyecta de la Yicb: '' .. .la necesitamos para la vida y para la "'"''·"·"'· ..
Benjamín no se por lu tanto, ser una crítica de la idea de progreso. sirva a la queremos servirla: pero un ) de
A través de ésta, y en misma, Benjamín ataca la base de la concepción ""V'"'""·'"' v una estimación de que la ,~ida se atrofia
tradicional de la historia, que sus diversas variantes. O, dicho de cit•'ft(>f1P 1''}' un fenómeno que es tan necesario traer la
otro modo, a fin de desmontar la del progreso que entrampa a las de síntomas de nuestro tiempo dignos de como do~
fuerzas "progresistas", Benjamín ha percibido la necesidad de desmontar el loroso puede ser".::6 Es lo apremiante, lo doloroso de esta necesidad lo que
supuesto fundamental sobre el que descansa. Este supuesto ontológico. en primera línea interesa a Benjamin. ¿Cuándo y condiciones se
En efecto, el predominio del presente, el cual se l1e\'a cabo la reduc- hace imprescindible, el conocirniento de la histona? No se trata,
ción de la historicidad de lo conc1erne a una del ser de lo "teóricamente necesario", de lo .. ,r,rrll"'/,l!•.,,,,.n neccsanr>"
que, por decir mantiene control en la diferencia Para ser el caso de la necesú.lad del co,n<KJlTillerlto histórico desde
esta concepción el "es" la coincidencia -falsamente feliz- de ser la perspectiva de la integridad o de la consumación sistemática del saber
y tiempo, el instante en (¡ue el coincide puntualmente rnismo, de lo urgente. 1 que ocupa a
signando su propia identidad. formato teórico de una tal coincidencia \O¡CJ/'ena~u!teem del CJUC, por decir

es una ontología del presente. Pero dicha coincidencia no se debe al azar, la de su


al del conocÍ!nÍento histórico como
para el cual conocer la historia (y conocerla es
el recursn benjarníniano a la imagen ser vinculado con esto. singularidad y
terr1poralidad irreductibles de lo sido no podrían ser aprehendidas en el concepto que se conforma a cuestion de vida o muerte. Y la no solo tiene consecuencias para
deternninRci¡'m tradicionaL Gruesamente dicho, concepto presentifica In conocido, la ünagen lo
evoca, lo rememora. (coords.j, Cuestimws c1nstemnlógicas. Materiales para una filosofía de la rehguin. l. Barcelona: CSIC. 1\nthwpos.
Esta noción ha sido propuesta por historia de los nncídos. Un ensayo 1992, pp. J83~2l)7); poco más aba)o le aduzco una precisión.
de filosofía de la historia contra las ontologías del ]. Gómez Caffarena J. M. Mardones '1'nedrich N1etzsdw, Werke. Herausgegeben von Karl Schlechta, München:
2
1<ló6, l. p.

26 27
la determinadót: de ese
misrno. Ella mi:>ma es un oc)tlrJW~ta conrrz v1ento
irresistiblcrnente al fururo el sentido salvífico de todo
de su inclemencia. Las "tests" han sido escrir~1s ante todü
de las
Estt:~ mismo afecw opmTHsrno del futuro. En contra de
ofrecer una nueva conc·~·r( i/m en el dominio de del pret:érüo. Pretender que su condición trunca,
el va de unas tesis furH\unent~th:·~ por la dicha o la venidera es, a fin de cuentas,
mucho menos cimentar un11 "ciencia histó•·iGl' . de las fuerzas que cancelan la de tal adveni-
historia, como renunciar a la \'ez a la posibibdad misma de pensar lo histórico.
recuerdo. La no solo compromete a lus pn lllU!l-
metodización \' que Lt sncialdcnH
pregunta nu sm nüs supuesfo~ remotos. que anima pronunU<l-
es, una pregunta que como
rnienros --v son de cuya tonadita encantadora, o no, se allana
campo conflictivo cuya impronta indeleble es la insrancía dd sufrimiento
fin de cuentas, el corazón del revolucionario--- tiene
Condicionadas por esa pregunta, las reflexhmcs ccmcniJas las
una La noción de progreso. es el mkleo de una li1osofia
son, en su pleno de ];.¡ hi:;wria que se presenta corno la forma secularizada de una -~'·'·'".h"'Á
critica: a la concepción ",..""""'~~"·r·o que de b hiswria. por la monumental
se destaca en ellas de Hipona, la historia se consurna por dlu
ideológica de estas r·nnrr>nrtl\t11·~c:
determinada \ st <..()nsunú en b
cia a cegarnos sobre l<) c1uc decisivamente
LJUC suprime la historia resolviéndola en su sentido
concierne. Ambas sostienen -una por d de la historia sea Dios. El concepto de progrcsu es,
teóricas que entrampan ;ll marxismo en el de l< l histórico y
pues, la yersi6n seculari:zada de la sal\'ación, versión que presupone como
en la problemática relaci<'m de éste con la acciún revoíucionaria: en lo que
de la historia a la humanidad, e inscribe el teios de la historia en ella
atañe al progresismo, es1ts m1bas se han hech<) perceptibles a
concepto de progreso cimenta, pues, una concepción teleoló--
partir de la lntern;lciunal. El punto de ¡¡, historia. La clave epistemológica de esta concepción cons1ste en
estriba en que ambas visiones provienen de ur1a rnisrna deslizat ) el acontecer histórico particular un principio apriorístico del
la idea de continuidad, el concepto de un que discierne lo conocible 0o universal, lo de lo
Pero en el escenario total donde se libra la b:1ta!Ja por el prescindjbJe 0o particular y accidental): el telo.r inmanente se
historia", Benjarnin tiene la \'lSta no solo ~;inn ne~~ adversarios: concil;e como la realización plena de este principio, ya sea que se la suponga
del progresismo y el histnrictsmo, tambit'·n e! f~~:cismo. \. es un hecho actualmente susceptible de ser cumplida o solo se considere posible una
absolutamente decisin) que no se encontrar al tercero en el mismo índehnida aproximación a ella.
nivel de los otros dos. 1\fe refiero ést::ls. hi-::tnricismo es el adversario teórico de la intención
1. El progresisnH > es, pur d:xir la el concepto de la lústoria sobre la eficacia diferida
subrepticiamente infiltrado en las propia<.; Ofrece el paradigma de un trato conservador con
ese tipo de concepto de la historia que el designio de Benjamín va dirigido a e\·idcnciar que
"compañeros de ruta", y que los mantiene trato no es genuino, es decir, que no rescata el pasado corno pasado,
desesperación, aun en medio de la derrota más u'-··'U''"''···'' SlllO por una parte, intenta revivido desde un interés dominante del

28 29
presente, y por otra, acumula lo~ de la hermenéutica". La instalación del "''·...,"'"' ...,~..,.r~,~ ..
y vacío, hacíéndolos caplt:alJtza [)!,es, la posíbiJjdad-de una pérdida que no solo
categoría fundamental la evaluación del proceso histórico, cc~n<lCJICH_l, sino también al que conoce, determinando
la decadencia. Precisamente esta noción señala el punto en llue el histo- en éste un momento de ausencia que no ser reducido.
ndsmo separa del con sJn la
esta pérdida es lo que d hísturícismo no quiere admitir como
... r .. n·,,,,,n,
misma matriz. A diferencia del universalismo teleológico Jc la teoría del
la condíCJc'm de su conocimiento. Y este mismo este misrno gesto
progreso, el historicismo quiere conocer las indh,idualidades históricas
y autoprotectivo, es lo que hace de en términos de política
(pueblos, nacionalidades, personalidades, etc.)
cono•cJJ:niento, el concepto conservador de la historia. De al¡uí resul-
anr1<>r1Sttca ~1ue tienda borrar en el deve-
,,.,..""1",.;,, consecuencias para su situación Si su •¡.
nir histórico, precisamente, verdad de lo particular. Para el histr:ricismo,
__ ,,.,...,"'r" frente al progresismo es justif1car la indiYidualidad histórica que
cada es "inmediata a Dios'',\' decir -como ar¡~um<:nltat)a
tiende l( > hace de la ·
Ranke- (]UC su lo que resulte de smo en
olvida lo <.¡ue libro sobre
ella misn1a. Con esto, a pesar de su al del progreso,
penoso, fallido l<..1ue la contiene desde~ un
el historicismo lleva la inmancntización aun más Contra el in te relicto
Con esto queda en evidencia que el historicismo no
aristotélico, se propone como "ciencia de lo individual", en la medida en
de una historia universal, sino que "culmina" en Solo que tiene <..¡ue
que pretende poseer la chwe de acceso a la individualidad
estructurarla a partir de la relatividad de las múltiples historias
histórica en el concepto de vida en el método de la El
De ahi que "su proceder es aditivo: suministra la masa de los hechos para
conocimiento histórico se concibe, entonces, como un proceso de compe-
llenar y vacío". En su contra es insistir
netración con el pasado, que hace abstracción de la distancia temporal que
que vuelve como irremisible.
separa a aquel del presente de su conocimiento. Su ideal epistemológico
es conocer la individualidad histórica de lo <..1ue ella se conoció, y así La diferencia entre una y otra concepciún no por lo tamo,
"revivida", es decir, jusóficarla. desiderat:um de la l'llstoria universal, sino en el modo como ésta se concibe
se 1\'lientras el teleologismo del progreso lo hace constnlCtlY<Hnen-
Este método empático es lo que Dilthey formalizará filosóficamente
te -v esto quiere decir: deductivamente, a partir de un principio a priori
en el concepto vivencia] del comprender (Verstehen), que establecería la
peculiaridad y la originariedad de las ciencias del espíritu '~H-G. Gadamer, Wahrileit und Methodc, Tübingen: Mohr (Siebeck), !9692, p.
frente a las ciencias de la naturaleza. Tanto en el historicismo como en Por cierto, no puede decirse que Gadamer haga valer el momento de esta pérdida en toda su en-
siendo el reconocimiento y la pertenencia, agudizad(), sin duda, como
Dilthey, el comprender articula un círculo de familiaridad, construye un vergadura. modelo
reanudación creadora de acreditado finalmente a partir de un 'valor cmgmano de
lazo de identidad para el cognoscente lo conocido, que tiende a suprimir familiaridad. l.a "extrañeza" aquí solo en relación proceder distancí<~dor v objetivan te
todo momento de extrañeza. sm tendría <..¡ue hacerse sentir acuñado en el pnradigma de la ciencia natural, y no la piensil como una diferencia inlwn'nte
temporahdad histórica.
tan pronto como el cognoscente se reconozca posibilitado y condicionado. el pasa¡e ya citado del Urspnmg des deulschm Tm!u.Tspiel~, J. 1, p. 343. Conviene recordar que
-junto con su conocimiento- por la diferencia tempórea que se abisma Hegel sentaba la necesidad de hacerse de esta mirada, de esta relación de "duelo'' cn·rwcr) COl\
lo acaecido, para fijar el punto de partida la filosofía de la histona Lo que esta mirada tletw "ante
entre él y lo conocido. En este sentido oportuno referir el correctivo los ojos la concreta imagen del mal ... en su rm1xima existencia en la historia universal. Cuandn
ontológico-hermenéutico introducido en este concepto, inspiración consideramos la masa de las particularidades acontecidas, nos aparece como una mesa de
~acnf¡cw sobre la cual son inmolados los individuos v pueblos enteros; vernos hundirse lo más noble
heideggeriana, por Gadamer. Dice que "la posiciún entre extrañeza y más bello. Ninguna ganancia efectiva parece haber resultado va lo sumu parecen quedar tuda vía
(Fremdheit) y familiaridad que lo transmitido tiene para ésta o aquella obra pt~recedera, que llt'va en la frente el sello de la pronto será desaloJada
por otra W. F. Hegel, Vorlesungen iiher dll' l, D~e
nosotros es el «entre» entre la objetividad separada, histo- Vemunft in der hg. v. )oham1es Hoffmeister, Hamburg: Meiner, , adición del semestre
pert(~n(~n~cla a una tradición. En este «entre» está de invierno 1826/27, p. 261). Por cierto, en Hegel semejante "duelo" levantado por la forma sobe-
ranamente fuert¡¡· de COJL.'iuelo que ofrece la razón.
Cf. Tesis XV!l.
1(J

11
lbid

30 31
del despliegue histórico-, e1 historicismo procede por adinon - Y esto f:ctctícidad como el limes de lo históric( • '' Elh1
'u1tender
decir: inductinlmentc, 1b artir de la pluralidad de indiYich.t,thdades
con exacrirnd atroz, punto en que la historia se convierte en mito
históricas atesorables en el conocimiento empádco Así
cumu la verdad de la teoría del progreso la de la facticidad,
de la historicist:1 es el positivismo. Para ambas b \·erdad de
éxtasis horrendo de
hisroria no es en m1sma sino intemporal, rmsma Dc~sde com·ers1ón pertenece a1
la localice en b eternidad del pretérito, como hace el de todo domini, >,que busca su legitimación acendrándose. Pero
en la eternidad del futt.1ro, como hace el progresismo. Pero justamente esto C<>n ....pl t~~~~.·c·¡·c.·m<>
.. , ·' .>t'J\'J.etle"
d. . 1 • ll
· · po<tna
que qU1za amarse ·la eturma ¡1ruta de
,
significa que ninguno de Jos dos posee un concepto crítico del presente. la dnminaciún. y en eJla retrata la verdad no deseada de e
Por eso, en última \ a despecho de la diversidad de intencio-
que los va no como concepctones, como pautas de
nes, conspiran en prnmm·er un~1 visión de la historia desde el supuesto de
rematadamente de carg~;

un presente de que inevitablemente se distiende como


vacío". Esto tal como onto-
., •.. .,,,. .,...., del presente, bajo la cual consolida una naturalizacir-,n de la porque cosas que \·ivím~>s sean «rr >davia'> p( >síhlcs
veinte -dice Benjamín en la "tesis" VI JI- no es
historia, cuvo remate es la idea de la continuidad. Pero la continuidad solo
No está al inicio de un conocimiento, como no fuese de que la
posible en virtud del oh·ido de lo truncado, y este okido, que de ningún
ret)r<::sent:aclon de la historia de la cual provieue no puede sostenerse.
modo es "natural", es pnn·ocado y mantenido por la fuerza gue domina
I~l fascismo es el fin de la filosofía de la historia. Emblenl<l de este fin es
el presente. De esta suerte, tanto el progresismo como el historicismo
el esrup< >r del de la historia", <-JUC s~1be Jo esenóal de la hisroria - b
consagran, como con¡Kimicmo histórico, no el recuerdo, sino el
unidad reanudada de su curso pl'ro que, en su
~- al hacerlo, sellan su complicícbd, voluntaria o no, con Jos dominadores.
la catástrofe de ];:¡ catástrofe.
I ,;t complicidad pues, un<1 fundamental de b
esmp< >r, todavía enredado en la trampa eólica del asombro que
política benjaminiana. DecisÍ\'O es percibir el abismo a cuyo borde prospern
) a la "filosofía de la historia".
esa complicidad.
El fascismo, como adversaóo, es enteramente distinto a los anteriores.
No se encuentra-ralo Jeda- en su mismo nivel. Instala inédito: Benjamin <:nteJKha que tarea prioritaria del pE'nsamiento crítico resistír el hechí?P de la facticidad.
Una carta extensa d1rígida a Adorno, desde París, el Yde diciembre de 19~H a prop<\situ del traba¡n sobre
no propone ningún concepto de la historia, sino que se relaciona con Bauddaire (Charles 13audelairc. Ein Lyriker i111 Zeitalla de~ I-Jochkapilalismus, 19~8/3Y) expresa con entera
ésta como el factum hrutum de la actualidad. Si pudiera hablarse de un lucidez, y baJo la fnrma de una diferenciada inteligencia del temple filológico, el pelígro que amenaza<~
tipo de tr111n con la historia qu<' quiere rnantl>nerse atento a la huella, a lo nimio. h• fug<tr: "Cuand('
concepto de la historia que le fuese congruente -pero que él mismo ht1bla ele uni1 «prt:•sentadón asonÜ')f<lrti1 de la facticidad>•, caractt>riza la actitud gennínamente
no se preocupa de elaborar, porque le queda superfluo-, éste sería el [sta tenía que incorporada a la construcción no s11lo por sus rc•sultaJos, sino por sí nli~·
ma. De herllu, indiferencia entre magia y positivismo, tal romo usted formula atínadamente, tíenc
concepto del O, dicho más económicamente, el fascismo liquidada. En palab!'as: la interpretación filológica del autor ha de sPr supE'radi1 por Jos
reduce Ja historia facticidad. De este modo, trae consigo, no el mentís matt•ríHiísta~ díillécticns de modo hegeliano.-- La filología testificación ocultH dt> un tt>xto que se
allega c1los detallt-s, y que fija allectur mágicamente a [ese texto!. Lo que Fausto trae¡¡ casa c'n blanco y
de las nociones sino precisamente el remate de la concepción negro y ln devoción de {;rimrn por lo peque11o están estrechanH·'nte emparentt1dos. Tienen en común el '
conrinuista de la historia, ofreciendo el absoluto de la dominación. Suyo es el L'lemenlu mágico, que l¡; está reservado a la filo~;ofía exorcizar, aqUJ, en la parte conc!usiva. El estupor,
ustl'd en su anuncia •·la intuíción más profunda sobre la relación Pntre dialéctica,
instante verdginoso de la igualdad de poder y ser, que solo necesita reaüzarse
quizás, apelar a este pasajE>. Por el contrario, quino proponerle tma
para e\'Ídenciar su crasa falsedad, puesto que sigue siendo imprescindible (que tengo en vista, por lo demás, otra oportunidad, propósito de la defíníciúnlwn
esto inmPdíatomenle] vinculada de la Pienso que debería decirse: el estupnr es objeto
un exceso de poder -como pathos de la aniquilación- para sostener
sohresalientt• de una tal inhlición. La apariencia de la cerrada facticidad que es inherente a la
esa igualdad. Con ello determina la urgencia. A fin de sopesar esto, es mv'est·i!!Eicí<'•n filológica que al estudioso, desvanece en el !mismo] grado en que el objt'IL'
(Gegcnsland) Ps histórica. Las líneas de fuga de esta constmcoón nmvcrgen
en nuestra propia experiencia Con esto, el obJeto constih1ye como mónrtda. En la mónada
Cf. Tesis XVl.
co[,r¡¡ vid¡, todo lu qm~ como se1'ías textuales yacía en mítica rigidl'z" (VV. B., Brírfe, op. u/., p 795).

32 33
F.n lo que on:ce<je_ rnt~n<:tone.
son los dos dilemas en ,~]sta de
Nota sobre la traducción
estatuto de toda "filosotla de
conocimiento de lo otro,
del mal\' del dolor; el historicismo afana por dar satisfacciún aJ primero Todos los textos originales en alemán han sido tomados de: \X.ahcr
el progresismo suet1a con haber resuelto el Pero C'cJammelte von Rolf Tiedemann und
por reducir la naturaleza quebradiza de lo Hermann Scbweppenhauser. J 4 Biind~.
Frankfurt am l\tain:
embelesado del ITH>rY\E>t'llnCn 1991. En adelante se refiere a esta edición !rt
del volumen correspondiente con un número romano que
tomo de la edición de base \' uno que indh·idualiza
Benjamín se la sección de dicho tomo reproducida formato de bolsillo de la
asaltar por un nr>nc·ll~lt>t"lh esos d< lS dilemas que. ell<) se
desde de pensar
históricamente n1~ís allá de b historia. otros libro son nuestras. Además de los que
emplean los editores para precisar los manuscritos (Y. los "/\puntes sobre
PAmo 0YARZllN R. el concepto de historia" los "Fragmentos sobre teori~l del conocimiento
Caracas, febrero de 1993 y y teoría del Jos corchetes 11 contienen nuestnls
noviembre de 1995 para auxiliar la legibilidad. Las notas del traductor
texto, para facilitar la lectura. Hemos incluido en éstas
reset1a~ ele autores, teniendo por criterio la citación re.iterada \ el \al<
referencia para el de H"'"''"""""'"
4

34 35
Sobre e1 concepto de historia

Noticia preliminar

l,__;e.ra;unrc. en: G. J., pp. 691- 704. Para la presente


tuvo también a la vista la traducción al francés realizad:a
Benjamin y revisada ulteriormente por Pierrc .Missac, que
-,ct1weppen11auser reproducen en sus Nota.r S.. pp.
En todo caso, dicha traducción es más bien una nuen<
diferencias sensibles con el original alenüin. Fn ella faltan
l, IV, XVI XVliL considcram< las
manuscrito que conservó I·Iannah Arendt (la\ usi<'m "'"".""' 1' ' ' ' '
más temprana de las "tesis", identificada en lo sucesivo con la
\·aria~rc, '"PJe han sido minuciosamente ret,:ristradas por los editon:><;
pp. 1 Se indican también los del ensayo "Eduard Fuchs,
el historiador" der Sammier und dn· ~-~,,.rr, •.,r;,,w
que corresponden a pasajes de las ''tesis". l_t,n
de indicaciones elaboradas por los editores para ]a
las citas induldas en el texto. Entre corchetes ai1adimos
1) chíusuh1s con fines clarificadores.

lus mencionados editores, el único título de cuño benjaminiano


acreditar es el del encabezado. Adorno manu~cribió sobre el
"'"'·•n·nl·.···· típografiado que se conserva en el archivo del Instituto de lnvesci-
Social de Montagnola "Reflexiones histórico-filosóficas. De \)0'a1ter
. En la edición de las preparada por Adorno)
'"'"'"'~···.,,, ... por Suhrkamp en 1 y discutible por muchas razones, aparece
de filosofía de la historia"
conoce mayoritariamente el texto, y que también ba pasado
las traducciones al español, partiendo por la de 11. A. Murena (\V B.,
Buenos Aires: Sur, 1
referencia a las ''tesis" ocurre en la cana. que, escrita en
en da Max Horkhcimer el 22 de febrero de í 940. En
""""'"', ......,,.,...,,..,dice:
de terrnínar un cierto número de tesis sobre el coucepto de
Hict(lrín. r·~sta~ tesis se relacionan, por una parte, con las perspectivas

el libro se reproduce d capitulo l de este ensayo.

37
d citado Por Sobre el concepto
de historia
I
<~quc:uu·;:, conceptos de historia yue, en hubo un autómata construido de tal manera que
mismos, son para nosotros los más v los más familiares lnponenteJ replicaba con un;1 que le
G. S., I-\ p. la Un muñeco en atuendo turco, con
En todo caso, Tiedemann y estiman C)U<= los prelimina- sentado ante el tablero c1ue descansaba sobre una mesa "'"'"'"·""'~~
res de las ''tesis" tendrían c1ue haber sido iniciados a más tardar en 1 con I\lediantt: un sistema de Lt ilusión de <-]Ue
ocasión del citado ensav<) sobre r··uchs hecho, se puede comprobar (]Ue en1 por tí )dos lados transparente. En dentro de ella había un
ciertos del ensayo fueron transcritos directamente a 1as y (]Ue del
su redacci<)n debería situarse entn: fines de 939 y comienzos de 1<)40. 1.•:1 texto del
apareóó por primera vez la 1942 en el \nlumen multicopiado este ap<l rM<) l;1 f11( lS< lfta.
A fa memon'a de J)en¡amzn, Instituto de Investigación Social, Los Ángeles, histórico". Puede competir sin más con cualquiera, si toma 8
Estados Unidos. su st'rvicin a la que, como se hoy v fea v nn debe
de n l r ' \ l T11f'V1

II
nota del ánimo human1
onnt<•n'>nC' en el
envidia de todo presente respecto de su futuro."' Esta reflexiún nos lleva a
inferir que la de felicidad que cultiYamos está ter1ida de parte a parte
por el tiempo al que nos ha remitido de una vez y para siempre el curso
de nuestr;¡ vida. U na felicidad que pudiera despertar envidia en nosotros
la sólo en el aire que hemos respirado, en de hombres con
hubiésemos podido conversar, de las n·''"", ..... c
L':n otras palabras, en la representaciún

'El ingenio referido el supuPsto autómato aJedrecistn inventndo por el barón von Kempekn pasada
In mitad del XVlll, y provocó toda clost> de lucubrocione,; sobn• su índole. Tiempo después, fue
ildquirido por <·l que hizo innumerobles exhibiciones con el mui1eco en Estados Unidos. A
nlgunos de t'f:tas asísti<'l Poe, que intentó una explicación rncional del enig!Tla en su ens¡;¡yo "Eljugndor de
AJedrez de M;w)zp)" (cf. E. A. Pot', Ensayos y críticas, tr. de Julio Cortázar, Madrid: Ali¡;¡nza Editorial, 1973,
pp. 18ó-2B). En el Pnsayo se menciona como cómplice del Pngat1o a un tal Schlumberger, asistentt' de
Mae!zel. ''dt• estnh1ra median¡;¡ y sumamente encorvado", que j¡;¡más eri1 visto durante l¡;¡s exhibiciones.
1
Herm11m1 Ltltze ( 1817-1881), filósofo y médico alemán de intereses enciclopédicos y autor de una vasta
obril, e¡erció una influencia sobre pensadores materialistas, aunque él mismo mantuvo
afines al religioso y a la teología liberaL
Hermann Lotze, Mikmkosmos. Ideen Naturgeschichtc und Gcsclúcllte dcr Mcnschhetl. Versuch cincr
Este "segundo ensayo", después de Eín Lyriker im Zeítaltcr des Kapitalismus (Ch. B. Antllmpologt<' (Mirrocosmos. sobre la histona natural y la historia de la humanidad. [nsalfO de Antropo
logía). V. m, Leipzig, 1864.
Un lírico en la del capitalismo) no

38 39
No estas últimm; e·stán presenres en la
inahenablememe ia de rcdenciún. 4 Con la ,....• ,r. ...~"''n'
otro modo que como la lmeraj representación de un botín
la historia hace asunto suyo ocurre de modo.
suene al vencedor. Están vivas en esta lucha como confianza,
un secrero por cual es remitido a la .. P.Ii?•nr·"
un hálito del aire que envo]yj¡) a los pnec..:;de:nt,.:s:' y su eficacia remontándose a lo
l ina \' otra \'ez pondrán en cuestíún cada victoria que
nninHdon:·s. Tal cmno las flores \'uelven su corola hacia el
mujeres que cortejamos no tienen hermanas que
Si es entonces existe un secreto acuerd</ entre de secreta especie, 6endef volverst: lu
VlJl.H.uu

y la nuestra. Entonces hemos sido esperado<; en l:,¡ tierra. Llltunces nos h: a despuntar en el cielo de la historia. De

sido dada, tal como a cada que nos utB débil fnerz; la de todas las transformaciones, 6ene que estar enterado
mesiánica, sobre la cual el pasado reclama derechu. \Jo es fkil atender el histúriu 1.
esta reclamación. El materialista histórico Jo sabe.

III del pasa Súlu mH


El CJUC detalla los acontecimientos sin dis::::ernir entre el instante de su cognosdbilidad para no ser \'ist:~ ya
y pequeños, tiene en cuenta la verdad de que n~Hb de lo que ser aferrado. "La verdad no ha de escapársenos'': este lema,
aconteciú puede darse por perdido para la historia.'' Por óerto, sólo de Gottfried Kellerw, designa con exactitud, en la de la
humanidad redimida le concierne enteramente su Quiere decir esto el punto en que ésta es atravesada por el materia-
sólo a la humanidad redimida se ]e ha vuelto cirahlc su en une lismo hi~:tórico. Pues es una imagen irrecuperable del pasado que amenaza
de sus momentos. Cad<i uno de sus instantes YiYidos se conviene um con cada presente que no se reconozca aludido en ella. 1!
citation lordre día que es el Juicio final.
VI
IV J\ rticular históricamente el pasado no significa conocerlo "como
Afonaos primeramente por la comida y la 11estimenta, y el Reino yerdadcr'lmente ha sido". 12 Significa apoderarse de un recuerdo tal como
Dios os de suyo. en un instante de pd1gro. Al materialismo histórico le

Jlt,;u, 1807' ----- - - - - - - - - - - - - - - - -


r.1omtscríto M lleva wu1 interpolación:"! .. ] de secreta especie, en pJ invernadero del historicismo
tiende[ ... ]'
"Variab!emellk tr,1ducimos Vcrgangcnl!cil por "pasad u" y "pretérito".
'" Cnttfrieci l<('lh•r (]819-HMJ), Pscritor suizo dP lengua alemana, poPta y maestre> consumado de
La lucha de que el historiador educado en Marx tiene en rnwna medida a la novt>la Dcr griinc Heinrich ([nriquc el Verde), que tiene
ante sus ojos, es una lucha por las cosas rudas y sin las cuales m tintes ;tutnhingrMícos.
"El desdP lit cita de Kl'llPr hasta t>l final, figura en los mismos términos al cabo del cuarto párrafo
·: 1raducimos así el vocablo alemtín Erlii:>WIJ<, inmediatamente VL'Cinu a R.ctluns;. CL las nutas prirnc•t "apítulu de "Eduard Fuchs, el coleccionistél y el historiador" (C.
lo: ll-2, p 468), con.la única
"Apuntes sobre el concepto de historia", 51 a Jos "Fragmentos sobre teoría deÍ conocimiento v teorí1 diferenci::¡ de un "pstá en Cottfríed Keller'' en lugar de "proviene de''.
del progreso" y 1 al "r~ra~o,nwnto teológKo-polítíco". La versión no contiene lél r~?ferPncia él Keller: "La verdad inmóvil que no hace más que espe-
rar al
s Verabredur1g, "entendimiento"," compromiso": conviene record m¡,, acepción habitual de ~ ... ,..,. ,-~",..A, no corresponde en absoluto a este concepto de !él verdod en materia histórica. Se
vistas a un em:uentro, él un¡¡ cita. ApoyR má<.. bi1·n \'11 el vPrSP de Délnt<' que dice: es una imagen tínica, irrecupt'rélble, del pasAdo que Sf
0
Sobre la figura del cronista, vinculada a la necesidad que tit·rw l'i waterialista histúríco dl' abandonar et\11 prt"Sf'nle que no hél sabido reconocerse aludido por ella". Sobre la cita de Keller,
la not11 Hí ;1 ]n,: 'Tmgmentos'', más abajo.
la forma épica de la historia, v. también el ensavo de llJ36 Der Er::dliícr. ilctmc/tiung,'n ::.ulil Werk r.Jikoia1
Les,;kows, "El narrador. ConsideraLiones sobre la obra de Nikolai Leskov" (G. S., ll·2, np. El manuscrito M al final de la tesis:" ... élludidn en ella: la alPgre embajado que trae el historiador
especialmente el acápite Xll, p. 451 y W. Benjamín, U Nan·ador. lntrodl!cri(m, trarluc~>(ln, al prelérito Ltm latidos alados viene de una boca que ya en el instante en que se abrí' quíz8s habla al
índices de Pablo Oyarzún R. Santiago: l\11t:tales Pt>sados, 2008, p. 77 s.).
7
En una carta del 30 de agosto de 18ll7 dP Hegel L. KnebeL regi~trada en K. entrecomillada es una cita del gnm historiador alemán von Ranke (1795-1886), a
litt•raríschcr Nach/ass und Bríefwecilsel. editado por K. Varnh<~gen von r:nse y ·¡h. Mundt,
quien mPndnnil explkitamPntP la versión francesa: "«Describir el téll cual ha sidcM, he aquí,
edición, Leipzig, 1840 Ranke, tnre;, historiador. Es una definici{m enteramente quim&ric'l". -

40 41
conc1erne del rnomento. Con ello se le ha dicho lo suficiente al m:Heríalista
improviso al obtenjdo victoria hasta el de
lo mismo al de ia U<'~,lJ\,J\IH tnunfa] que lleva a los dominadores de sobre los 1 "",.,,..,,-~,",
ambos es uno v el mismo: prc~,tarse como herramienta de la das e dominamt que en el El como ha sido arrastrad<;
En cada ha de hacerse el intento de de nuevo tradición a:en el Se lo como el patrimonio culturaL En el materiahsta
conformismo que a pumo de avasallarla. Pues el Mcsias no viene hahn1 de contar con un observador distanciado. Pues todo lo que
como redentor; viene como vencedor Anticristo. Sólo tiene el don con la vista como patrimonio cultural tiene por doquier una
encender en el de la ,.,.. •.,n,_.,,,~."' la que nn pensar <;Ín espanto. No sólo debe su existencia
traspasado por salvo (1ue lo han creado, sino también al vasallaje anónimo de
enemigo cuando no ha cesado de w-:ocer. No existe un documento de la cultura (1ue no lo sea
la de la barbarie. Y como en sf mismo no está libre de n'lrh·,,,.,,,
lo cual

Considenld
dt: este vaLle, que resuerttl

BRFClll, La tres centavos1 VIII


La tradición de los oprimidos nos enseña qu~ el "estado de ex~ceJxJon
18
Fuste! de recomienda si quiere éste revivi en que vJYimos la Tenemos que a un concepto de historia
una que debe sacarse todo lo que sabe del transcurs( que le Entonces estará ante nuestros como tarea nues-
ulterior de la historia. caracterizar el procedimiento cor tra, la del verdadero estado de y con ello
lJUe ha roto el materialismo histórico. un procedimil:nto de cmpatía. 16 S1 nuestra p1 >sición en la lucha contra el fascismo. La chance de éste
origen es la pereza del la que desespera de apoderarse d y no en últinn instancia, en que sus ad\rersarios lo enfrentan en nombre del
la genuina imagen histórica l]Ue fuga:t:mente. Aquella tperez¡¡ progreso cnn1o norma histórica. El asombro porque las cosas que vivimos
era para los de la Edad Media el fundamento originario de j, sean "toclada" posibles en el siglo veinte no es ningún [asombro] filosófico.
tristeza. Flaubert, que habia trabado conocimiento con ella, escribe: "Peu 11 No está al inicio de un conocimiento, como no fuese que la representación
gem det;ineront combien étre res.ru.rciter La naturalez: de la hist! )ría de la cual proviene ya no puede sostenerse.
de esta tristeza se hace más nítida cuando pregunta con quién empatiz
el historiúgrafo del historicismo. La respuesta reza, inevitablemente: con (
vencedor. Pero los que dorrünan la son los herederos de todos lo
que han vencido. Por eso, la con el vencedor favorece en cada caso~

13
Texto francés: "El conocimiento del pasado más bien al acto por el cual le presenta¡
hombre, en el momento de un subitáneü, un recuerdo que lo salva",
Un·¡xr,oschc;,rop(~ra, de Bertolt de Kurt Weill, inspirada en Thc Beggar·~ O?rera de -_--~~~,--~-----------·~--
1
mantuvo como el éxito teatta ', U tem<1 del "esti1do de excepción" (Ausrwlunezustand) tiene sus espaldas l<1 gran concepción de
l.arl Schrmtt t•n Po!rtlschc Tlu:ologw. Vwr Ka¡ntel zur Le/n-e vo11 der Souveramtíit l]922), Schnutt ha de
Numa [)pnis fuste! dt' uno de Jos grandes historiadores franceses de haber conoodo muy probabiPmente el ensayo de Benjamín Zur Kntik dcr Gewalt ("Para la crítíca de la
siglo XIX, Sus aportes en y en el positivismo, volcaron funda, vtolencia"), y ciertamente entre ambos textos hay tensos y ricos vínculos. De la relación entre ambos
mentalmente en la historia y medieval y dieron su mayor fruto en La Cité untlque (La ciudai pensadores da te~.timonio. entre varios otros una carta de Benjamín del 9 de diciembre de
untigua, 1864), un clásico de )a resultados han sido ciertamente superados por 1m 1930 en la que anuncia Schmitt el pronto envío su Origm del dramtl barrocn alenuírr, reconoce su
investigaciones posteriores. deuda con el ¡urista propósito de la presentación de la teoría de la soberanía del siglo XVIJ que tiene
16 EI término alemán es Einfühlung, pieza fundamental de la metodología historicist<L lugar en esa obra, y celebra que los modos de pesquisa aplicados allí mismo a la filosofía del arte sean
"Pocas gentes adivinarán cuán triste se ha requt~rido parn resucitar a Cartagt1' confmnados por aquellos que Schmitt ha aplicado a la teoría del Estado,

42 43
estos p11líticos en el progreso, su en :-:.u "base
IX
su seT\'il inserción en un aparato incomrulable
p,.ontt:l de la misma cosa. Procuran dar una noción <k lo cara
gusttJsllmerue t!(JlwrÍtl lltrds habitual una
¡ntes si me de tJÚ;ir
Jerit: esc:Hli.

XI
un cuadro de Klee ljUe llama En él está represer desde el comienzo hizo su en la
tado un que parece comn si estuviese punto de de ~ ...,. .. ,,~,.,,,.,"" no súlo está adherido a su táctica política, sino también
mira at:ónitamente. Sus o¡P<; están desmesuradamente ·se·nt:ac:Jo•ru:s económicas. E'ita es una de las causas de
las alas tendidas. El de la historÍ<i ha tener ;tlcman;1
el rostro vuelto hana el ) En lo que tle.:;arrollu

cadena de acontcctmíenros, d \C una sola t}Ue mcesaJnt<:nletlt para ella como del to'rrcntc con el cu11l creía c:.::star
apila ruina sobre ruina y se bs arroja a sus pies. Bien quisiera ctetTHJr:;Lrsll'lU"''"'"· De allí no había más que un paso a ]a ilusión de que el trabajo
despertar los muerros y volver a lo desrro:1ado. Pero una tempesta hallaba en la corriente del progreso técnico, representaba !por
sopla desde el Paraíso, que s~: ha enredado en sus alas y es tan fuerte qt: sí una acción política. La moral proteStante del trab;ljo celebraba
el va no puede Esta lo arrastra irre<>istib!emen.t en los 'bren.\S secularizada, su resurrecciun. El
bacía el futuro, al CJUe vuclv~· cúmul< >de ruinas JJe\'a huel1as de esta confusión. Ddinc al
ante él hasta el cielo. Esta lo c1ue llamamos progreso. y de toda cultura''. Barruntando cosas
repuso que el hombre que no posee otra propiedad más que su
X "!forzosamente] tiene que ser el esclavo de otros hombres

Los temas que la conventual asignaba a los frailes tenian por misió
apartarlos del mundo sus af:;nes. Las reflexiones que seguimos aquí ha ¡¡,,¡cé(, otrecc vanante: "[En tanto que) los polít1cos que
surgido de una determinación sitnilar. En un instante en , los adversarios del fascismo yacen por tierra y confirman la derrota traicionando
¡ J. h l , l . .· . 1 . .· . . • . : . . . la quL' ha;,ta hace poco estas reflexiones se dirigen a los hijos del siglo que han sido
en os cua es a )lan e epo::uauo su esperanza los adversanos del fasClSm( abrumados J'm ías promesas que prodigaban estos hombres de buena voluntad. En cuanto a noso;ros,
yacen en el SUelo y refuerzan SU derrota C()f) la traiciún de SU pn )pi a caus: partlmLlS d(• .. C0!1VÍCCÍÓI1 )OS VÍCÍOS profundos de la política de izquierdaS(' mantiPnCn. Y de eSlOS
ltales reflexiones¡ se pn.lJ)011Cn liberar al infante . ¡, l ¡ . 1, . d . . denmh.lcHT!os ante. trPs: la conf¡;mza nega <>n t>l progrpso, la cnnhanla c:Pga <'n 1;; fu.,rzB,
. l11U11l U ( e ,ls re ( en la ¡ustH·¡,, \ ,,,n lii prontJtud de las rpacciones que se forman en el seno de las masils; una confianza
en que éstos lo habían La consideración parte del hecho de qu .. . , preciso extirpar seriam<'nte los hábitos más canos a nuestros espín tu(,. Sólo
este pn·cw conn·btra un de Insto na que no se preste a ninguna complicidad con las ideas
de aquel!P:- qw.:, incluso en esta no han apn'ndido nada". La alusión contemda en la vehemente
t'r<H>JlnPrllo de un pot~ma de Cetshom Scholl'rn (llamado aquí por su Se¡lundu nombre de pila) co frase sobr~·. hl, !míciCm de los ~Jolíticos d:. izqu~,(·rda no va ~í,rigida solamente contra la socialdemocracia,
una carta d~· 1921 (cf. \·V. B, p. 269) . .C~ItiU lmprenden stg~1entes tesrs , smo tamb1en, y muy particularmente, contra la política
""Benjamín se reÍlere a u11 dibujo acuareladu de Paul Klee que Pi rnismo había adquindo en Münchem e~t¡:¡:¡mst;1 -' lk,h~J~te Popular. S'cholern menc:~ma que Benjamín escribió lns "tesis' ~)llfa pod~r ha~erse
1921 del cual no se separó íamas Le había inspirado ellihtlo de un;1 n•vísta exclusiva car¡,o de. slw, k qt.c Ie produJO d pacto Von ["tbentropp-Molotov, y que se las levo a su armgo Soma
lo tuvo ocupado entre 1920 y 1921. que quedó en E>stado de prnvecltl, il causil d•· la<. M,nrgew;tcrn, . (:on~tenzns dP :940, como respuesta a Pse pacto (cf. S. Unseld, hg., lur Aktualliift Walter
ú-:::cmómít:a - i\l · ,.. . . . . Rtnpmn.m, .A u,_; I,ll¡,,g des RO. (,eburtstag von Walter BenJa1mn Frankturt/M· Sulllkmnp 1<172 p 129
"" e1. emama.'-omonmtrapuntoaestalmagcn,ct . . , ' · ' · ., " '
Eil!lmltm;trt.t!le(G¡I/edesé'r!!tuio úrlicol. en "Recuerdos de viaje": · tambtC'n . . . el part1cu1Rr, . Vll-2, p. 770 y ss.).
«E:spe~raJnz¡¡, de Andre"n Pisano • . .
P<}sada y desv·>J 1·da ~17'J J . b .
• "
· f
• , n ' " OS razos 1laCia un rtt O,
t K.
, d
Marx,
' .
/\,mdglossen
,.
::.um
,
Progrt.unm der Deutsclzcn
· ·
Arl>l'iter¡mrtei. Mit eíner
·
ausführliclwn Einleitung
in<lJica¡nz,able. Está, sín embargc, dotada de Nada verdadero" {G.S., JV-J, p. u,, secns Anhangen hrs~. von __K_ar: Korsch,, Le¡pztg, 1922 _(Glosa~ ma:,gma/cs al ~~rograma del Partido
Hecuérdese también Beniamin ~í' brutizó sí misnv1 un 1 •xt t 't · ~f· . ., .. . cont C.ldaswmo l ntrwa/ Progmma de Goflw) I.~l refendo programa fue aprobado en el
1
t, ll ilU O )lOgra lCO PSCl'ltO (' j, ( · t ¡ 87" ¡ f ·
,mgrt>so (,e .•ot.•la e el ~,,a . und;;rse el Partido Social.ísta Obrero Alf.'mán surgido de ia unión de los
• • ,.- e . • , ,
versiones el12 y S d , d.
e ,, 1 cr,enqueresuenan 1ll 1Cru:l1ell1 dos
,!l/liltl td .· 1 . ' ' -
tmgelus y Sankl Anders Otrc") (G. S., Vl, pp. 520-523). par 1 os soe~a ístas ("eisennclúanos" y "lassalleanos") que existían hasta la fechil en Alemania.

44 45
t}Ut se han convertido... en la confusié. XII
sigLie difundiéndose poco la necesit.-zmos no corno
es el nombre del mesías del nuevo ... En eL malcriado del saber:
trabajo ... estriba l11 riqueza que ahora reali.L:ar lo <¡ue hasta ahora :r;
24
pudo ningún salvador." Este concepto qtJe el marxismo vulgar se hace<
lo que sea el trabajo, no se detiene en la pregunta de cómo han<
contar los obreros con el producto del mientras no puedan dispon
del conocimiento histórico es la misma clase oprimida que
de él. Sólo quiere percibir los progresos de la dominaóón de Ja natmalez El
aparece como la última !clase] esclavizada, como la clase
y no los retrocesos de la sociedad. )'a exhibe los rasgos tecnocráticos qtlucha.
lleva su fin la obra de la bberación en nombre de las
más tarde enseñará el fascismo.
tuvo
de la naturaleza <}Ue se aparta
ctr•rnr... t··r· chocant<: para l;:¡
en las socialistas de ""'"'~r""'

no tuviese más sabor saJado v al servicio d


hombre. Todo ello ilustra un exDl<Jt<Jtr a la naturalez
está en condiciones de desembara.L:arla de las criaturas que como
F Nietzsche, Wcrkc m drci Blinden. Herausgegeben von Karl Schlechta, Múnchen: Hanser, 1966, \'. I,
dormitan en su seno. Al concepto corrompido del correspon< r 209
como su complemento a<luella naturaleza que, como se Díetzge 2' La Liga Esp¡utaquista (Spartakuslnmrl) un¡¡ orgnnización de marxistas alemanes que inició,
por inicintlva de Rosa Luxemburg, como tendencia izquierdista (Gruppe ln.temationalc) al interior del
"está gratis alli". Partido Soci11ldemócrata 1914, escindió ele é-ste en 1917 y se unió al Partido Comunista Alemán
(KPD) el 1' dt• enew de 1919. Dos semanas después fueron asesinados por la polida Rosa Luxemburg
y Kart Liebknt>cht
2" La vid o de 1.( lU is A u guste Blanquí (1 ROS-1 R81) se entreteje con Jos principales momentos revolucionarios

ele! siglo XIX: su actividaci subn'rsíva !(' valió sumar, en periodos distintos, un total de :ió at'ios de
23 Ibíd. prisión. Elabm\l una teoría insurrecciona! vertebrada en torno a la organización
24 J. Dietzgen, Síimtliche Schrijim. ed por Eugen Wiesbaden 191 1. Dietzgen (lflZS-S8) clandestiw1, quv tuvu no poca influenci<l en la organización de los políticos de orientación
filósofo obrero autodidacta que adhirió al marxismo de Sl;~ cuarenta ill'ios; e¡erció, junte lkn¡amin dedicó a Blanqui una fuer!~' atención, y en particular a su obra t le~
. M hr' 'd bl . fl . d. , . d Astres. Hl!pot hl"'<' n¡;tronomtquc escrita en prisión en twmpos de la Comuna y publicada en París en 1872
l~ranz e lng, una cons¡ era e lll · uencla propagan !Sta en 1il epoca pnstenor a 1a errota 1 (cf., en c~stcllanu, La ctemidad a través de los astros. Traducción ..v nota l)feliminar de Lisa Block de Behar.
la Connma de París. r
La profunda frustración de Ben¡amin por lo que él estimaba como el colapso fundamental de México: Siglo XX l, 2000). Blanqui desanolla una concepción del universo cifrada en la idea del eterno
· d , · d (f ll · . ) f . t. f . . ll . . . retorno, que lien¡amin caracteriza, a la vez, de fantasmagórica, alucinatoria resignoda, subrovando
tlca e ¡zqUier a uese e a sooa 11sta o comumsta rene asosmo, 1o evo a una d :1 f l'd d d d , :i d é . . ' ·r f ' ¡
pensomiento utópico d<:> Charles FourÍ('f pnmósito d<:>l cual mantuvo un intercambio el su gr~n 1u o ez acerca e e 1as ata 1 a es e 1a mo ermc a t cm ca Y 5 1gm _~ea ¡vamente, a
' . ., sl verswn francesn del ensavo etqntal del stglo XIX concluve con una extensa mencwn de d1cha obra,
el forlTil'ldo en mt~graba P¡erre Klossow cuyo descubrimiento debía "influir decisivamente" el trabajo sobre Bauddaire, según una dedoración
de La obra la época v L]lle de1o testnnomo sobre e: . . . .
d ' d , d W Ben¡mnm o Horkhe1mer del 6 de enero de 1938 (eL G. J-3, 1152 v ss.).
relación en su ortículo "Entre Marx et e mavo e ot. por Bern 1!1 t d f á "N 1 , único imagen
Walter BenJamm. Una autobiografía, Barcelona: 1990, p, 216). Í-ll convoluto W de La Obra del . rancesa agrega os roses m s:. ues :a
Pasajes está dedicado a Fourier. que va a de¡ar la de una vencida, Sera su legado para los
26 J, Dietz en (11, cit. v. J , 175: "Desde Adam Srnith ha sido reconocido . orla ciencia económlí El manuscrito M agn•ga, "La Revolución Ruso supo de esto, La «ninguna gloria para
g ' ¡; ' 'P P . aJ¡ el vencedor, mnguna ptedad para el venetdo» es conmoved oro, porque ontes expresa una sohdandad
nacional que, en la naturaleza que está gratuitamente presente, sólo el tmba¡o genero los capit con los herman¡;s muertos que con los herederos".
conjuntamente con los intereses".

47
46
Xlll misma como una Roma redi\-i\'a. Citab<! a In Roma
atuendo. mqda tiene el barrunto ele lo
?ateJtrtl catiSt.l no Je hace cada ditl mds
más mtuto} la de lo ;mtaí1o. I-:Ib es el
salto ck Súlu que tlene en una arena en l1 cual
mtllli.'ifJ.•mtnll la cla<;e dominante. El rnismu salt(J el líbre c1elo de Ja historia
'"'''"·'Lll'--'·'· como d cual concibió !\iarx la.revolución.

La teoría socialdernócrata, y más aun su práctica, estaba determina XV


por un concepto del progreso que no se atenia a la realidad, sino que pos¡
a
una pretensión El progreso, tal como se retrataba en las
de los socialdemócratas, era prírneramente un progreso de la hun1anid las
En "~'-"·""'"'
un
, Y u eh e la que s< •11 días ele
de la bumaniJad). En tercer se lo tenia por incesante 1mo uno q qm
conrnenHJnicH ' Los calendarios, pues, no miden el tiempo como
recorriese espontáneamente un curso recto o en forma de Cada
. d 'bl d ll ... Son monumentos de una conciencia de la historia de la que en Europa,
d e estos pre d tea os es cnntroveru e, y en ca a uno e1e e os truc '
hace cíen no parece haber ya ni el rastro más silencioso. Tudavia
[su labor} la crítica. Pero si ¡se trata de una luchaJ a brazo partido, tie
]a Revoluci<'m de Julio se un caso en gue se hizo a esa
gue ir detrás de todos estos predkados y dirigirse a gue les es comút
la noche del primer dia de ocurríú que en
todos. L.a represemaciún ele un progreso del género humano en la
J" · d l · · el l
no puecle ser CJ1SOC1a ·a e e 1a rcpresentacmn e su marc 1a recornenc o 1
· l muchos inclc:pendieme) simultáneamente, se contra
· L .· ¡ 1 • Jos torres. l in CJUC debe acaso su adh·inación a
tiempo y a crJttca a c1e marcl
· · · l l el l ' · 1·
ttene que consmuu a )ase e a crltlca a a representaCJon e progre · ' el l · la
en absoluto. Qui le croirait! on dit qu'irrités conrre l'heure,
De nouveaux Josués, au pied de chaque tour,
XIV Tiraiem sur les cadrans pour arrerer le jour.
El eJ la metcl.

La historia es ele una construcción cuyo no es el


homogéneo y vado, sino aquel pletórico de Óempo-ahora. Así, pa. metafórico de hl "explosivo", que caracteriza la tt·mporalidad de lo rt·vulucionarío-mt·é>i<ínicn.
R< >bespicrre la antigua Ron1a era un pasad<) de El pasa¡e t'VOCil t•l brillante argumento dt• Marx en el primer capítulo dl' Uer ach21'hllft' lirt/11111/rC des
4 Louís Bonaparte (L/18 Bmmarío de Luís Bmtapartc, 1851-52). Cf. Karl Marx/Friedrírh Engds, Werke. Bnnd
que él hacía saltar del contimtum de la historia. ' La Revolución 1-:;'rancesa: Berlin/DDR Dit>t 7 Verlag, 1972 , PP 1l5-l23.
el manuscrito M se lt>c: "La historia ohwtn de uml construcción cuvo medio 11u lu cuné>tituve í:'l
]. Dietzgen, op. cít., 176. En manuscritos, Benjamín refiere In citn, <•quivncadamentc>. la líempohomogén('\l \'vacío, sino aquel pll'tóricu de ··tiernpo-allur,·, ... Allí dundt• el pasado c>sl{l cargad u
la socialdemocracia, de cuyo nombre de pila aparece trocado, además, por Wilhelrn. explosivo, l;; investigaciúll materialist;l h· allt•ga la mt·cha al Wltlmuum hornog<>nPO y
K. Kraus, Worte i11 Versen 1, edición, Leipzig, 1919, p. 69 ("El hombre moribundo"). Kraus (18; vacío de hístmia. Al hact!rlo, til'ne en mente hacer saltar de éste (es tu es, de dicho wlilluw11]la época; ... "
1936) fue uno de los más grande~' escritores satíricos del siglo XX. Benjanún le dedicó un rico y den Y continúa en los mismos términos que contíene, tras la última frase, el tt>xto de la tesis XVII, mfra.
ensayo: "Karl Kraus", en: C. S,, ll-2. Variante de la versión franc<'sa: " ... que son. todos ellos, tanto días iniciales cümo día':' de recuerdo".
33
Traducción literal de }etztzeit, en la versión francesa aparece la palabra "présent", entreconúlladaf "¡Quién lo crevera' díce que, irritados con la hora,
la versión de la tesis XIX, que en texto corresponde a la tesis XVlll del original alemán). Nuevos Jnsués, al de cadn torre,
El "hact~r saltar" (hc'1'auss7wcngen, aufsprengcn) contit?nc, junto a la ided del "salte" (Spn111g), el ten disparaban S\)bre cuadrantes para detener el día".

48 49
XVI
El materialista histórico no puede renunciar al
te que no sino en el cual
detenimiento. ''l Pues este concepto dd1ne pr,ecl:samc~nlte
cual escribe historia por cuenta El historicismo
"eterna" del pasado, el materíaljsra una expe:rH;n(:Ja el entero curso l:;:J fruto nutricio de
es únka. Deja que los demás se con la puta lo históricamente concebido tiene en interior el semil.la
el burdel del historicismo. Permanece dueño de sus fuerzas: hombre
para hacer saltar el amtinuum de la historia. 40

XVII 41
con
diferencia la materialista o m más
nitidez que de cuak1uier otra. Aquélla carece de armazón teórica. Su proceder
es aditivo: suministra la masa de los hechos para llenar el t1empo homogéneo
y \·acío. Por su parte, en el fundamento de la materialista
un principio constructivo. Al pensar no sólo le pertenece el movimiento
de los pensamientos, sino también su Cuando el pensar
detiene súbitamente en una constelación saturada de entonces le
propina a esta misma un por el cua.l cristaliza él como mónada. El
materialista histórico aborda un objeto hístc)r:ico única y solamente cuando
éste se le presenta como mónada. En esta estructura reconoce el signo de
una interrupción mesiánica del acontecer dicho de otra suerte, de una
chance revolucionaría en la lucha por el oprimido. La aprehende

" ... d1c Zclf cmstcht tmd :::um StillsttVld gckomme11 1sl" Para
nificar "ser responsable por alg11", hemos optado por l<1 '''En el ensavo sobre st' lt·e en In · d ::1 , , ,
, ., . , ,. . .' · , . ' m1ta. e el parral u del pnnwr capítulo:
Sobre Stillstand, que aquí traducimos por "detenuniento", l~a h~stona,] , convH~rte Id mat:nilhsta hish'wico] en objeto un;1 construcci<ln cuvo lu 'ar nu
de historia". lo wnstJtuvt. d tiempo vacuo, smo la epoca determinada. In \ida detc'rmínada, obra dt:term~ Ki 1 1
sexto párrafo del Pnsayo sobre Eduord Fuchs .. se hístori<:ismo pn·...,enta lo imogen eterna Flace saltar le~ epoGl fuera de la "contmuidad historie"" cosificada, v il!iÍ también la vida fuera c;e ;,1
del pasado; el materialismo histórico, una específie<~ lrwciligcj experiencia con él, que es única. La e~x~ca, a!il ~a' obra de In .obra de 1toda J una vida. Pero el resultado de esta construcción que en ¡11 obra
sustitución del momento épico por el constructivo se muestra como condición de estn experiencia. En esta~~ la' u] conservada Y supmmda la obril de 1tod<'~l una vida, en lil ubra de una vida la énoca \.1
en la epoca el curso de lo lustori "(G ll , '
ésta liberan las enormes fuerz¡¡s yacen catJtlvas en una del historicismo. Poner 40 a la tesis XV , ' , d '· o¡;. u 1., . 2'p. 468). V. d pasaw que precede éste en la notcl
en obra \¡¡ experiencio con la historio, qut' es originaria para cndn presente: ésa es la tarea
del materialismo histórico. orienta a una conciencia del presente que hace saltar el contirwum de la '"Texto francé"·
. "· "los
~ ·
· • · j e l ar
frut ty·s nu tnuo;,t · bo J del cnnocínüento son, pues, aquellos que llevan l'ncerrildo
historia." (G. np. czt., p. 468). en su pulpa, romo una senulla preoosa pero de gusto, el tiempo histórku"
En el manuscrito M este sitio una tesis compuesta texto la tesis Vll, y de la el ens11vn sobre Eduard 1" · · '
. . : , .. . <.e, qumto pilrrafo del primer Cilpítulo: "Mientras mqor
tesis A del Apéndice, se meditiln las l~dses dt! Engels, mas claro se cadil exptlsícíón dialéctica de la historia
"Interrupción" nos ha p11recidn el término má" para traducir Stil/steliuus, que designa, en pagando el. prec10 ~e la renuncia a una sosegada contemplilción que carilcterística dd hístnricismo
este contexto, una bmscil puesta en La versión "bloquage". Sobre la expresión en ~~;tenahsta hJstonco tiene qut: abandonar el elemento la historia. Ésta se convíerh:.' para
"Dw/cktik im Stíl/stand", v. la nota 16 a los" Apuntes sobre el de historiil". . ¡eto de und construcCión cuyo lugar no lo constituye tiempo vacuo, sino la éptxa deterrninFida
1
D El texto altemativo de la versión francesa el siguiente: "!::i1Jt1<Jn$~ilT1nos súbitamente bloqueado el a VIda determmadil, la obra dl:'terminada. Hace saltar la fuem de la "continuidad ¡11·stc')r'·cn .
COSIÍJcada · ,. t b ·, ¡ ·d · ·· 1 ''"
, l d , ilsJ am Jen. n Vl il fuera de lil época, así lil de la obra de !toda) la vida. Pero el n:•-
de choque en reversa; un silcudimiento que le valdrá a la imagen, a la constelación que h11 de sufrirlo, ;u~a de esta construcc1ón es que en la obra enter11 está [a lil \'ez] conservada v suprimida la obra de
0

el organizarse de imprm·iso, el constituirse en mónadil en su interior". te a) la VJda, en la obra de Unil vida la época y m la época el curso de la hísto;ia". V. la continua~ión
en 1a notil 39 a la tesis XVIII.

50
51
xvm47 [Apénd1ce]
"1 ,os míseros cincuenta mil años del bomo
"'/>,,....,,...,...,.,.,,.,,.,.., con !Ji historí:1 de la
orgánica sobre la así como dos segundos al termino de un día
\'CÍnticuatro horas. Toda la historia de la humanidad
llenada un del último segundo de la última hora''. El contenta nexo cau:;al
ahora, que, como modeh del !tiempo] mesiánico, resume en mnn1entos Pero es histórico meramente por
abreYiatura la historia de toda la humanidad, coincide n2·uros.at pósrumamenre, en virrud de acaecímientos
aquella t¡ut: hace~ la historia de Ja humanidad en el umn:.~·so. de él por rnilenios. El hisroriadot que torna
más que la sucesión de acaecirnientos
rusano. h1 consteLicH nl \jUt'

ameriur erll:l:'r;ímenít detern muda


concepto prcsen re ro m u .
astillas del mesiánico.

B
De seguro que lo~ adivinos que buscaban sonsacade a1 lo que
escondía seno nu lo experimentaban ni como m corno
esto la hacerse una ide;t de cómo
el en la remembranza: 4 ~< vale decir, del mi<;n-:tn
que a los judíos les estaba Yedado el iururo. En
la Thora y la oración los jnstruyen en la remembran~;L Esta Jes
desencantaba el futuro, al que sucumben aquellos que buscan información
en los adi,·inos. Pero no por ello el futuro se les volda un tiempo horno-
----------------·---------------------
Unn versión dactilogratiadA (Handcxcmplar) descubiertil por el filósofo italiano Ciorgio
y los Pues en él cada era la puerta
en la Biblioteca Nacion¡¡J de que los y designan, Pn los por donde entra!" el IV!esias.
Suplemento:; (G. Vll-2. p. ss.), con la sigli1 ildicíonal, in!ercali1da
entre la anterior \'
"XVlll
En la represPntaci(ln de In sncit'dad sin clases, Mnrx hn secularizado li1 represent¡¡ci<'m del tiempo
mesiánico Y bueno que hA\'11 sido La desgr¡¡cir~ empieza cuando la socíaldemocmcíc. este
representación a "ideal". U ideal fm· definido en la doctrina neokantíana como una "t/ll'ea ínfinitn"
est<l doctrina fut' la filnsofía de escuel¡¡ del --de Schmidt v Stc;dln 11 Natorp y
Vorlílnder-·. Una vez defínidil lil sin clases como tarea infínita, se trnnsformó el ti¡:mpo vacíO'
y homogéneo, por ¡¡sí denr, en un vestíbulc, el cuill se podía esperM con má!> o menos !>erenidad el
arribo de la situación revolucionaríil. Fn ff'alidad, n.:l hay un instant~' que no triliga consigo SI< chmce J:'i!¡:.;cdcnkm: sin en sentilil1 propio, un térrnintl técni< u, se tnHil
revnlucíonaria -sólo que ésta tiene que ser definida como una lcllancel t:•specífíca, n saber, cmnn chance palabra cuidadosamente por Ben¡am.in para de;:,ígnm t:l t'scncial
de w1a solución ent!'ramente nueva, prescrita por m1il tare¡¡ enteramente mtev¡¡-. P¡:¡ra el pensailllT de . , del recuerdo, cuya teorí..; esbozan estas rdlt•xioJws. Sit•nd•l lu qm· intpurt¡; l'Ó> la
revolucionario, la dwnrc reYolucionaria peculiar de cada ínstilnte histórico resultil de una situacié•tl relacmn qu<' se establece f!ntre el pensamit>nto y la memoria (es decir, la determin¡¡ción del pensamiento
política dada. Pero no resulta menos para él en virtud del poder que este irt.stante tiene romo cla·re mismo J;:¡ lo sido), que en alemán favorecida fuerteriwnte la comunidad eli-
(Schliissrlgcwalt) pilrn abrir un recinto del completamente determinndo y clausurado hasta de los vocablos (denkm, gedellkl'tl, emgcrlenk SWJ, Sobre la. base
entonces. El ingreso en este con la acción políticc~; y es a tr;:;v(>s dP él que de quizá versión más aíustada sería "pensar renu'nwra11tc". En este caso, v en
éstil, por ¡¡rüquiladora que se da a conocer como mesiánicn". (Cf., más ildelante, en los" Apuntes Otros ulteriores, hemos optndo por "remembranza", debido a que ese otro giro podrín resultar un ~;oc o
sobre el concepto de historiA", el texto enGtbl:'?ado Ct1n XVIlil), extravagank. ¡wro sugt,rimus que, en cada oportunidad, lo dicho se tenga a la vista.

52 53
[Aplintes sobre el concepto de historia]
contienen notas ) versiones
realizados por Benjamin a
Jos \'ariantes de elaboración de
\' Schweppenhi:iuser los reproducen a título de en G.
PP· 1228-1252. El orden en que aparecen aqui es el mismo que establecieron
estos editores, que llaman la atención sobre la inevitab.le arbitrariedad que
Jo todo de los cinco grupos, el contiene lo~
1-''"<'lf''uJ<uu adjuntó la última -pero aún no definitiva-
intención de incorporar
EJ grupo parece
tesis". El grupo po1
notas que títulos temáticos. El grupo 4, cuyos
apuntes carecen de tirulos, es el menos orgánico El grupo
fin, las variantes más acuúadas de la
sts", la usanza de la edición <U'-·H>•U.H<A,
indican los textos;, tachados por Benjamín. los
<> corresponden a rectificaciones o indicaciones
sobre el texto hechas por los editores alemanes. Los corchetes 11 contienen
'",.,,..,,1\ 1 '-"''{\r){~" nuestras para auxil.iar la legibilidad. Las cifras al pie de cada
apunte señalan el número de manuscrito (Ms) en el Benjamín. En
fin, hemos conservado la~ pecuüaridades del original.

l.
Podría asociarse la interrupci6n mesiánica del acontecer la definición
del "estilu clásico" en Focillon: "Breve minute de des
formes, il se comme un bonheur
fleau de la balance n'oscille plus <..]Ue faiblement. Ce t]Ue j'attends, ce n'est
pas de la voir bientót de nouveau pencher, encore moins le moment de la
fixité dans le miracle de cette immobilité le trem-
blemenr imperceptible, yui m'indÍlJUe qu'elle \'it". 1 J-]cnrÍ l~oci]Jon:
París 1934 p 18.

1
"Breve minuto d<· plena posesión de las formas, se presenta ... como una dicha
lakme, '\>easiun", "momento de crisis". con acentuación errónea en el origma!J
la balanza no oscila sino débilmente. Lo que no verla balancearse nuevamente, menos aun
el momentn dt• la fijeza absoluta, pero, en el esta inmo\'ilidad vacilante, el temblor ligero<
imperceptible, que me indica que vive".

55
Focillon sobre la obra de arte: l'im:tant ou elle nait. elle la nc laissent
de ruprure. Une extJresslon un moun:ment de la
ce n'est pas intenenir
momem" Henri Focillon: París 1934 r (14

La en.1pat1a con Jo sido sine en último término a su presenüficación.


El credo del historicísmo según Louis Dimier tendencia a esta última se a\·iene mu: bien con una
París ¡1939] r "C'est la curiosité du fait qui pousse la a de la historia (tal como se rnuestra en Eduard
\'historien; c'est la curiosité du fait kcteur ... Les
témoignages... fom qu'on ne peut duuter de ]a ('est lc:ut enchaíncment
naturel qui consomrne ia Le résultat est
entier, intacr... Tout son art nb~ener ce
que Fuste! de si bien nummé 'la cbasteté ck l'hist()ire "'.' Es carácter "cienríl'lc< ¡ "
de notar que, en el trasfondo de este credo, en Dimier el pensamiento el sentido del positiYismo. Se la adc¡uiere al
en los del y el Nuen) Testamento, incluidos los milagros de todo aquello que recuerda, ex1 cuanto
atestiguados, que son defendjdos en ese capítulo con gran despliegue de su derennmaciún La falsa Yi,·acidad la presentif1c.teíún, el
sutilezas. El craso positivismo c~e esta confesión de es, por lo tanto, hacer a lado todo eco del ''lamento" !que brota] de la seí1ab su
apanenCla. p 1 definir!'. ;1 surnisiún al concepto moderno de la

Dimier (p contra d concepto del progreso del humano: l de hallar para el decursu de los
"D¡ms la nature ph)·sique, l'évoiuóon n'est pas indét1nic; elle a un terme. b h1stDri;1 no es el único mndo, ni menos aun el n1ás
Le gland dedent chéne et rien davantage ... L'espece, lmn de survivre a de con la ciencia naturaL La representación
l'individu, commence par mourir a\'CC luí ... ainsi n'etam sujet d'aucune de que scn;1 del historiador "presemificar" lo pretérito es culpable dd
continuité, elle ne peut étre cc1ui d'aucun développemcnt, encnre moins mismo escamoteo y es, no obstante, mucho menos Hcil de penetraL
d'un développement dont l'indl\'ÍJu ne forme aucune idée ... Non seulement 109Rr)
tout fondement, mais toute apparence manque, en prenant des exemples
a
dans la nature physique, la cbimcrc d'évolution portée dans J'hisroíre des
esprits... Comtc ... Cest done gratis qu'on donne l'éyolution pour
une loi révélée par l'hiswire; elle esr meme pas ébauchée. Cctte lente
formation de la morale et de la dont on nous pa~·e ... ne ressort ·• "En lnni"ltunllez;c; la l'Volución no indefinida; tiene un término. Li:i bellota devie1w encina v
ningun<• otr<~ cos;¡ rn;ís ... La espPcie, lejos de sohre\·ivir al indidduo, comienza por morir con •'l ... así, n~J
cl'aucun témoignage ... Ríen n'est done si semblable sous des
tef'iendo su¡ett 1 ninguna continuidad, no puede St'!" la continuidad de ningún desarmllo, menos
que l'humanité de tous les temps. T,C m eme génie créateur la aun In de nn dt•,.;arrollo en,,¡ cunl el individuo no cnnstituva ide<1 al¡nma ... Cuandu se toman t'j(:rnplos
a
memc impuissance ... n'en recueillir que les hons fruits On ne pcut done la natur<1 l<'la la qUJmr·ra de la evolución, trasladada a la hístüria dt' llls espíritt.::. .. <por:,.,
nn sulu le ralta todo lundanH.'llto, sino tflmbién toda ilpariPncia. E,, entonct's, gratuiti:imente
l,'l Pvnlución pm una ley revcladi1 por la historiil; dla ni ~;iquieril estií esbozada.
(Jt ld moral de lil razún, con la cual se llO!:> obsequia, no surg~: de ningún testimonio ...
"En el instante en que nflet•, es fenórn<?no de ruptura Un¡:¡ expresión corrienll' !llJS Jt, hace s<c•ntü viva·
Nada, pup~, tan semejante bajo figuras diversas corno la humanidad rlt' todos los tit:mP''"· El mismo
mente: 'h¡:¡rer época', eso no intervenir pa:;,ivamcnh" en la cronología, e" violentar el momento".
genw creadur o¡.wrando, la misma impotencia ... para no recoger más que los buenns frutos. Ls irnpt lSible,
la curiosidfld por el hecho la impulsa la indagación al historiador; la cunosidild por el
pues, n<• las cuando ... lGs profesionales del pensamiento ntl cesan de dc'scubrir, en este
hecho la que atrae y encanta su Lns testimonios ... hacen que nn se pueda dudar la cosa, limitado .. y precario, 1"' movimit>nto de la 'nuón univer&"ll'."
es su encadenamiento natural Jo que con!;uma. a su propósito, In persua<;i/m ... El resultado que t>l t~n~ino alemán, relahvamentP asiduo en estos apuntes, es Vergcgemulirtigw¡g: se lo suelfc' emplear
hecho permanece entere, int11cto ... Todo su ;:rte se resume en no tooulo en absoluto, en observar lo que a propoo.¡¡,¡ del recuerdo. Lil insistencia de Benjamín en la idea del presente (Gcgt>nwart) nos ha llevad()
J=ustel de Coulilnges ha denominado tfln bien 'la del historiadvr , .. modo (ciertamente cacoíóníco) que escogemos.

56
57
{XVII a
frerHJ
En la representación de la sociedad sin en ese tren.
la representaciún del mesiánic( >. Y es bueno que
desgracia cuando la socialden1ocracia
"ideal". El ideal fue definido en
finita".'{ esta doctrina fue la filosofía de escuela la tres
-de Schmidt y Stadler a {\;atorp y \'orlander-. toda la armazón teórica de la obra como tentativa de soldar
sin clases como tarea infinita, se transformó el tiempo vacío y homogéneo, s.í estos tres conceptos. Se trata de la lucha de clases dd
por así decir, en un vestíbulo, en el cual se esperar con más o menos curso del desarrollo histórico
serenidad el arribo de la situación re,-olucionaria. En realidad, no un Marx, la estructura del pensan11ento uJnoam<::n ta 1

instante que no re\·olucionaria -sólo que ésta tiene modo:

que ser definida como una como cbance de una


solución enteramente nueva frente a una tarea enteramente nueva. Para el sin dasL·s lh'

pensador revolucionario, la cbance revolucit>naria peculiar de cada instante De


histórico resulta de la situación Pero no resulta menos para él en. otras cosas, la de la "situación revolucionaria", que, como
virtud del poder que este instante tiene como clave 6 para abrir un recinto se sabe, no nunca< = AJ concepto de la S\)Óedad sin tiene
del pretérito completamente determinado y clausurado hasta entonces. Er que Yolver a dársele canz mes1amco eJJo Interés de
ingreso en este recinto coincide estrictamente con la acción politica; y es a revolucionaria del lof'¡r)ltc>f·<1r1c>rln
tra,·és de él que por aniquiladora que sea, da conocer como mesiá- (1\is 11 t
nica. sociedad sin clases no la meta final del progreso en la historia,
sino su interrupción~ tantas por UeYada a efecto.)}
"La ren)lución de la historia universal''
(1\Is 1098') en el

La confianza en la acumulaci<)n cuantitativa está en el ramo


El materialista histórico, que recorre la estructura de la historia, impulsa a de la terca fe en el protrreso como de la conh''l1Z'' ~~ 11 J..a "b''"e
u .. (l \... (t,,
.1
Cle !11asas "
su manera una especie de análisis Tal como el Hsico determina en
el espectro solar el ultravioleta, determina fuerza mesiánica en la \' política del concepto de Inversión
historia. Quien quisiera saber en encuentra la "humanidad un presente \'ueiro hacía
redimida", a qué condiciones La . metódica la confrontación de la <.¡ue en cada
cuándo se puede contar con cas~) se estudia con la prehisroria, tal como aparece ramo en el trabajo sobre
respuesta. No mayormente el film como en sobre Bauddaire la característica del aura).' F·:n
ultra,·io]etas. virtud de esta l
a estudiada se \·udve
.rolidaria del presente actual del
(1\Is 1099)
(~1s 11 05)

l\farx dice que las revoluciones son la locomotora de la historia


universal. Pero tal vez ocurre con esto enteramente distinto. Tal vez

• Empleam('k"' esta paráfrasio;; para traducir el término Scfllüs:;;el'>!t'wa.lt. barkeit "L· son, respecth·amente, Kunstwcrk iiiJ Zeitaltcr ~euwr tecltm~t!wn 1\cpmdu::.ter-
7
En el original, Unterlm:c/nmg. Más adelante, en el términoabbrec/wn. AmbO$ , a obril de arte en la de su reproductibihdad técnica" 1936· l-?
pp. 47!-508, pp 709-T'\9) v CÍII. ,, M t . 1, B i l ". . •. , . -, pp.
pertenecen al campo de sentido de Stil/stclhmg. ( 19~9· G . . '
.• , , s, r 2, pp. óOS-653).
l?;t o /V( hl au, e tllre, Sobre algunos motlvos en Baudelalrt•''

58
5CJ
2

N u e vas tesis B del infierno le su punta


historia tiene que ver o m conexiones ) causales idea del eterno regreso. Pone la eternidad de b pen::~
tendidas. Pero en cuanto que d:1 nociún de la fundamental cttabílidad~ donde estaba la eternidad de un ciclo.}
de su objeto, tiene que ofrecerse romo un inst~tme de la humanidad,
el pensamiento del eterno retorno, en el
El tiempo tiene c1ue ser detenido en él.} la de aquel en quien se la fatalidad micica.
La imagen dialéctica es un .. = 1 ""-·"'·~"'·"' 0
"' +-., ...,,..n que :nr;p;Íesa el horizonte Pues la e5encia del acontecer mítico es el retorno. (Sísifo, Danaides)}
entero de lo pretérito.
{Articular históricamente lo el pretérito
rlquello que comparece en la constehcíún de un único .1 mísmo instante. FJ
conocimiento histórico es sola\' únicamente en el instante hist·¡),..irr.
Pero el conocimiento en el ir;st.1flL-. 1:-li:<,)rico conucim1ento La resolución en historia no de beneficiar la historia de
de un imtante. En cuanto que el pretérito se contrae el ínstante -en la cultura. Por lo demás, la concepción pragmática de la hisn íria no fracas;:~
la imagen dialéctica-, pasa a formar parte del recuerdo im olumario de la ante que plantea la "cien<;:ia estricta" en nombre de la
humanidad.} de causalidad. Fracasa en virtud de un desplazamiento de la t"\t'·rct-.Pr·i·n
Una que ya no está en situación de esclarecer sus P<)St<::w~nc~s
{La imagen dialéctica ha de definirse como el recuerdí J itvmluntario de
de dorninjo de manera oríginaria no tiene ya ninguna relaci(m con el
la humanidad redimida.\
esdarecHnicnto que convenía a las de dominio nr,r•rr•rn·r><:
L.::~ de una historia universal está 'incuL1cb la del pro-
su¡eto historiógrafo es, por derecho, aquella parte de b hurnanidad
greso y a la de la cultura. /\ fin de que todos Jos insGmtes en la historia de
cura solidaridad abraza a todos los oprimidos. Es la parte que puede
la humanidad ser enhebrados en la cadena del progreso, tienen que
correr el mayor teórico, porque es la que menos tiene que perder
ser puestos bajo al denominador común de la cultura, ck la ilustración<,>
del espíritu objetivo o como quiera llam~írsele.
toda historia universal tiene que ser reaccionaria. La historia
(Ms 491)
universal principio constructivo lo es. El principio constructJ\'<) de la
historia unh·crsal permite representarla en lo parciaL en otras ~.Jt<l<lL/J.':t",
N u e vas Tesis C un monadológico. Existe en la historia de la sahaci/m.}
Súlo cuando el decurso histórin l se le escurre al historiador por las {l idea de la prosa coincide con la idea mesiánica de la historia uni-
manos, tiso, como un hilo, es lícito hablar de un progreso. Pero si es un lo\ \
JJ
cordón de múltiples deshibchado en mil como
trenza suelta, ninguna de ellas tiene su rnientras no se
las recoja a todas \' se las como un tucadn.
La concepción fundamental del mitu es el mundu como castigo -el
castigo que primeramente se crea a su infractor. El eterno retorno es
el castigo de quedarse después de la a Jo cúsmico: la
1
" Alusión al de Bc·njamin Ver Erziiltler. Betmclttrm;¡;l'll zum Wcrk Nikolaí Lcsskow', "El narrador.
Consideraciones sobre la obra de Nikolai Leskov" (G. S., Il-2, pp. 438-465. Cf. la nota b a So/Jrc el con-
El término aho.mán es Zllier/Jarkl'ít. historia).

60 61
N u e vas Tesis K 3
"Organizar el el Nota preliininar
acción polí6ca eL. En h1 rernembranza hacemos una PvnF•r.,~nrt•> gue nos proh1be conceb1r
no se puede, en modo alguno, medir Este Du1scaóo manera fundamentalmente de lo
espacio de la imagen ... , el mundo de la actualidad omnilareral
la
nos es lícito tratar de escribirla en términos tei:J1<Jg1C<JS. 8, 1
(Surrealismo 11 )
j\fj se relaciona con la como el papel secante
La redención es el lime.r del progreso. la tinta ..Está cornpletamente empapado en ella. Pero si dependiera del papel
{El mundo mesiánico es un mundo de actualidad multilateral e integral. secante, nada de lo escrit< l. a,
Sólo y primeramente en él una hjsroría universaL Pero no en cuanto un buen concepto del presente, de acuerdo al cual éste represen-
escrita, sino como la que
de una
toda solemnidad. No conoce cantos festÍnJs. de h1sturia que r n l..nlr'Vl·t•f>t'f"
ha hecho saltar los griJletes de la escrirura.
del fundamentalmente políti'co y así lo define
la idea mesiánica de la historia universaL en "Narrador": las especies
es el sentido esotérico de la sentencia, de que elbistoriador es un
de la prosa artística como el espectro de las ¡espe1C1es1 históricas. 12)}
vuelto hacia atrás. J,e yuelve las espaldas su propio tiempo; su mirada de
{La multiplicidad de las "historias" vidente enciende en las cimas de los acontecimientos anteriores que se
no es idéntica, con la multiplicidad de historia universal, en Esta mirada de vidente es ac1uella a la cual el
sentido de hoy, da expresión tiempo los contt:m,pc,rane<
a la esperanza de la humana del modo t¡ue lo hace el nombre de "al día"
ac1uella lengua universaL) l
(Ms 490)

Cuestiones metódicas III


Con el tiempo acelerado de la técnica, que corresponde a una decadencia
H!t!almt~me acelerada de la tradición, el componente del ínconsciente colec-
tivo, el rostn J arcaico de una sale a la luz mucho más ra1Dl<.iatne:nte
que antes, íncluso para la que inmed1atamente. De ahí la mirada
surrealista a la historia.
{;\ la forma del nuevo medio de producción, yue a] comienzo todavía
está dominado por la del antiguo corresponde en la superestructura
una conciencia onírica, en la cual lo nuevo se conforma previamente en ,
del figura fantástica. tv1ichelet: "Chaque époque réve la suivante". Sin esta

PEsto y lo~ siguil'ntes indicaciones entre paréntesis refi(•ren al Cnnvnluto N de la Obra de los pasa¡cs. V.
en estE' volumen, más adelante, p. 73 y
14
Turgnt (1727·17Rl) fue el mayor economista francés del siglo XVIIJ. Su obra fundamental Reflexio-
nes sobre la 1ormacián y Distribución de la Riqueza (1766 ), que precedió en una década a La Hzqueia de
forma con la Más aun, hay que Naczoncs de Adam Smith.
ir más allá y plantearse la pregunta de si la histor:iograt:ía no representa acaso el punto de indiferencia "Cado época sueña la siguiente". )ules Michelet, "Avenir! Avenir'", en: Europe, tomo 19, N" 73,15 de
creativa entre todas las formas de la épica. Entonces, la historia sería a las formas épicas Jo que enero de 1929, pp. 6, 10.
es la luz blanca a los colores del espectro" (C. p. 451; W. B., Narrador, op. cit., p. 77).
63
62
forma en la conciencÜl ;mírica no surge nada nue\"O. Pero sus {Probletna de la tradiciór1l}
nifestaciones no se encuentran solamente en el arte. Para
decisivo gue la fantasía por d< K]UÍer sus fronteras. l

La en suspensoHi
f1 mdamenral: "La tradiciún como el di.ramtimmm de Jo sido en
la historia como el rontinmmt de los acontecimiento..;".-- "Puede
""'UJIL"'''-' de la tradición sea ilusk'm. Pero entonces precisamente la
ilusiún de constancia instituye en ella la continuidad".)
fundamental: "La historia de los oprimidos es un di.rmntimmm"
adudíarse la tradición los
nmtnmmm la historia es de los
que la del continuum todo al
ret)rc~scnt::;tcion del discontinuum es el basamento de la genuina tradición".
1
l
conciencia de la discontinuidad histórica es lo pt'culiar de las
clases n:'\ ulucionarias en el instante de su acción.· No obstante, subsiste, por
otra P'1ne, conexión más estrecha entre la acción revolucionaria de una
clase r concepto gue esta clase tiene (no sólo de la historia venidera, sino
también.\ de la historia sjda Esto es s/)lo en apariencia um• contradicciún:
la Re1 oluciún Francesa se remontó por sobre el abismo de dos milenios
hasta romana.}

Problema de la tradición II
En ninguna correspondencia histórica convino a la
concienua de la nueva situación. No tuvo lugar ningún recuerdo. (Se lo trató
de en obras como la Jlúlmia de iaJ Guerra.r Ctltl/T>eJ'ZJ7¡'/J
otras cosas similares. Pero no tuYicron éxito.)
nadíciún de los oprimidos, en la cual la ciase trabajadora aparece
com<J la última clase como la clase vengadora y como la clase
liberadora. conciencia renunció la socialdemocracia desde
un la clase trabajadora el papel de sah·adora de

tiene una eficacia de lema para el pensamiento de Benjamín.


"suspenso" p¡ua traducir Sti/Jstand; ni "detención", ni menos
, dan idea de la gravidez de tensiones sobre la que le inten>sa insistir a Benjamín en esta
fórmula Cf. la tests XVíl. más atrás. No obstante, hemos empleado también ''detener", "detención" y
"detenintipnto" 1'!1 otros sitios, en atención a consideraciones contextualps de sentido.

64 65
una de no
generaciones venideras. Con ello cercenó el tendón de su fuerza. La en el
desaprendió en esta escuela lo mismo d odio CJUe Ja capacidad de sacrifici<Jt¡ tiene la nlás minirna noción de cuámo
Pues ambos se nutren más de verdadera de los predecesores instante ~lado, de traer
avasallados c1ue de la ideal los descendientes liberados. En los
in1cios de la Revolución Rusa
"ninguna para para el vencido" es tan
conmovedora, poryue expresa antes una solidaridad con los hermanos La ilnagen dialéctica
muertos que con los hermanos "Amo la generación de
Jos siglos venideros", escribe el no es esto, al
mismo tiempo, una confesión de la debilidad de la burguesía
alemana?}
(Ms

un secreto que los lectores coetáneos nunca


El ahora de la cognoscibilidad 17 completamente". (Monglond N 15 a, 1) El método histórico es un método
La sentencia de c1ue el historiador es un vuelto hacia atrás puede tílc,Jo!rlo:J, que tiene en su base el libro de la vida. que nunca
ser entendida de dos modos. El modo tradicional que el historiador, El lector en que ha de pemarse
transportándose un pretédto remoto, lo que para éste había de
valer todavía como futuro, pero que entre tanto se ha convertido, asimismo, { ["a rnultitud de las historias parece a la multitud de las
en pretérito. Esta visión corresponde de la manera más exacta a la teoría de historia en sentid( 1 de no puede ser t.nás <..Jue um1
la empatía histórica que Fustel de revistió en el consejo: Si tJOtJS de La idea de la historia universal mesiánica.}
rez,it,rr: une elle. 18 - Pero
mundo mesiánico es un mundo de actualldad multilateral e
se puede interpretar la sentencia de un modo completamente distinto, y
Sólo primeramente en él una historÍíl universaL Pero no en cuanto
entenderla así: el historiador le \'ueh'e las su propio tiempo, y su
escrita, sino como la [historial gue se festeja. Este festejo está purificado de
mirada de vidente se enciende en las cimas de las generaciones humanas
toda solemnidad. No conoce cantos festivos. Su prosa
anteriores gue desaparecen cada vez más en el pretérito.
que ha hecho saltar los de la escritura por rudos los
Esta mirada de vidente es a la cual el tiempo le es más ní-
hombres como el idioma de los por los nií1os
tidamente presente gue a los que "están al dia". No en
-La idea de la prosa coincide con la idea mesiánica de la historia uni·versa1
vano define Turgot el concepto de un presente c¡ue representa el objeto
Oas especies de la prosa artística como el de las histórie<l·
intenc1onal de una profecía como un concepto esencial y fundamentalmente
unhrersales- en el }
politico. "Antes de c1ue informarnos de un estado dado
de las cosas, dice Turgot, ya se ha alterado éste muchas veces. Así es como
siempre nos enteramos demasiado tarde de lo C]Ue ha sucedido. l.' por eso
puede decirse de la politica que ella está por así decir, a prever
el presente". Precisamente este concepto del presente es el c1ue está en la
base de la genuina historiografía. !:) a, 3 N 12 a, Quien anda a tientas 19"Traer a presente": cf.. supra, la nota 5.
11'La misma cita ~sin indicación autoría~ encuentril en Llber mnnetJschc Vermiigen ("Sobn>
la facultad mimética" cf. G. ll·L p. 213), que hace pendan! con Lehre mm Ahnllchm ("!Joctnna lo
17
En alemán: Erkennbarkeit. semejante"), ambos del año 1933.
21
1
~ "Si queréis revivir una época, olvidad que lo que ha de ella". Cf. notas 1O y 12.

67
66
Críticas .A
Critica del progreso -~sobre la "'"'"·"''-'''"C{ llan,<l eterna una de existencia histórka Es b
humanidad redimida de la llama que etKen<.licla el día del
Crítica de la historia de la cultura de la historia de
que encuentra su alimento en todo lo que sucedú:J
Critica de la histori~l universal
Crítica de la -cdtica histórica- óm -~ ir11 roducóon-
Critica de la apreciación
Crítica de la historia en compartimentos {J Revoluciún a la Roma antigua}

Crítica de la teoría del progreso infinito entre la terca fe en el progreso y la confianza en la b~1se de
<lcumulaciún cuantitativa tiene yue
Crítica de la teoría del progreso automático
locomotora hist( >tÍa ¡( \

Crítica de la teorÍfl un progreso en todos los HT1Jr1l(


progreso en el arte con arreglo a sn elemento D; 1nene! a entre en
progresos de las costumbres civiles -pero ¿dónde está la medida común?- y rnnmentos destructivos: desmontaje de la historia uni\·ersal, exclu-
progresos morales, ¡para el cual se ofrecen como el de medida sión del elemento ninguna empatía con el vencedor. t¡ue
de la voluntad pura, el carácter inteligible! a la hiswna el a contrapelo. La historia de la cultura corno tal
tiene que ser integrada a la historia de las luchas de clases:·
Crítica de la teoría del progreso en Marx. El progreso, definido allí por
el despliegue de las fuerzas producrin1s. Pero a ellas pertenece el hombre, de representación histórica genuina: "A los póstumos".
o sea, el proletariado. Con ello sólo se la prep,unta por el critt:r1o. de los no la gratitud por nuestros smo
(Ms remembnmzn de nuestras derrotas.} Eso es consuelo: el único consuelu
que baher para quienes \'a no tienen esperanza de consuelo.
nnclrirJf"''lrl la oscuridad y el gran frío de este Yalle, que resuena de
4 propósito de la empatía con el \'encedor}
de atuendos pretéritos} ser considerad() tam-
B 14
nt·•·•·•..,,..,,.,H,,Il\n dd pasaje de Blanqui sobre la "''"'"'''nn
El mundo mesiánico es un mundo de actualidad rnultiLm:ral e integral.
Sólo primeramente en él una historia universal. Lo que ;Ü1ora se
así no puede ser más que una suerte de esperanto. Nad~1 puede corres-
ponderle antes de que la confusión que proviene de la constfuccíón de 1a r.nf'"'t''''""'nr<lrl.nn de la historia que se ha liberado del esquema de
torre en Babel sido desenrnanu1ada. Presupone la a la que ha la en un tiempo vacío y homogéneo, vulvería a traer, por
de traducirse sin menoscabo cada texto de un [idioma] VJ\'o o muerto. O, al campo de batalla las destructivas del materialismo histúrico,
mejor, ella es esta misma lengua. Pero no en cuanto sino como la que han sido neutralizadas tan largamente. Con ello, \'acilarían las tres
lhistoria] que se Este está purificado de toda sol<~mnidad y m~s importantes del historicismo. El primer golpe tiene que ser

no conoce cantos festivos. Su es la idea de la prosa tpJe es contra la idea de la historia universal. La representacic'm de que la
entendida por todos los hombres, tal como el idioma de los pájaros por historia del humano de la de los pueblos es hoy, cuando
los niños domingueros. Poema de Ll<·~tolt flrecht
fiP<~les de la (!pem tres centa¡¡os, d<' Brecht, que Benjamín utiliza cornu epígrafe de la tesis
(Ms 441)
VII.

68 69
Ganas de luchar de ia
la esencia de los es t:structura
por sus actuales relaciones un de la mera pereza IT''>'OJluc:tonana con el pensamiento de la redención.
pensamiento. idea de una historia universal corre la misma suerte
idea de una lengua universal. Mientras esta última tuvo un fundamento, ya 1a conexión más estrecha entre b acción histórica de una clase
fuese teológko como en la Edad como, i1nalmente, con el co¡¡cepto que _ de
tiene no sólo . la historia
en Leibniz, la historia universal de pensar. Por el ]a listo sólo en apanenCia e~ una
e)e:rclcla desde el pasado, de que la conciencia de discontinuidad histórica lo"prop~o de
sólo puede ser una suerte de posición fortificada en el instante de su acción. Pues aqlll no faltan
del historidsmo ha de avistarse en la representación de que la historia es .~~·,,,, . . ,,.,,," históricas: R01T1a para la Revolución Francesa. En el
algo que se deja narrar. En una indefectiblemente m<:n<::Jonaoa conexión est:á destruida: la conciencia de la
se hará estallar el momento el curso de la construcción. Tiene que
admitirse la bquidaóún del título de
autor, en El El reconoció que f\1ientras la re.JJrc:sent:acJon
edificada en la y tensa arma:dm de
todo al suelo terrestre, la representación del dúcontinuum es basamento
plano teorético del trabajo el dominio del que M.arx pone en
de tradición. que evidenciar la del sentimiento del
la base de su obra, están mejclr destacados los intereses de la humanidad
que en las obras del historícismo, monumentales circunstanciadas y, en el nuevo comienzo con la tr::1dición.}
fondo, cómodas. Es más dificil honrar la memoria de Jos anónimos que la
de los célebres, <nueva los sin exceptuar la de los
poetas y pensadores. -El tercer bastión del historicismo es el más fuerte {El demento destructin> u crítico en la _ valida en el hacer
y el más difícil de asaltar. Se presenta en la con el vencedor". Los saltar la )ntinuidad histórica. La genuma no su
dominadores de cada momento son Jos herederos de todos los LJUe alguna ijvianamente. No Jo coge, lo hace saltar del curso histórico. Este ~~emento
vez han vencido en la historia. La con el vencedor beneficia siempre ....~~ .. r .. ••rl-1\''(1 en la ha de concebirse como una reacCion a una
al dominador del momento. El materialista histórico tiene este estado de constelaci<'m de peligros, que amenaza tanto al transmisor como a! rec~ptor ~e
cosas a la vista. Se da cuenta también de que este estado de cosas está bien la tradidún. Esta constelación de peligros le hace frente a la h1stonogra.f~a;
fundado. Quien quiera que haya obtenido hasta ]a victoria en las mil ' de ánimo. En esta constelacton
ante ella tiene que mostrar esta su
batallas que cruzan la historia tiene su parte en los triunfos que se llevan l 1 1 d ialéctica. Es idéntica aJ
de cruza la manera (e nwo a
los que hoy dominan sobre los <]UC son dominados. El materialista el hacer saltar el amtimom;. 1O, 1
histórico no reYÍsta al inventario dd botín <JUe los primeros ponen
a exhibición ante los últimos sino muy críticamente. /\ este inventario se Tan fuerte como el destructivo es, en la genuina el
le denomina cultura. Cuanto abarca de bienes culturales el materialista impulso de salvación.¿ Pero de qué puede ser rescata~io No ta,nto
histórico con la mirada tiene, sin una que no puede del v del desprecio en que ha s111o de un determuudo
contemplar sin espanto. N< 1 debe su existencia al esfuerzo de los modo de su transmisión. El modo en que lo honra como "herencia"
grandes genios que lo han sino también al vasallaje anónimo más funesto de lo que podría ser su desaparición. 9,
de sus contemporáneos. Nunca un documento de la cultura, sin que \la corriente de la historia le importa mucho la constitución
1
sea a la vez un ldocumentoJ de la barbarie. El materialista histórico guarda de una continuidad. vaJor a aquellos elementos de lo sido que ya
distancia ante ello. Tiene que cepillar la historia a contrapelo- aunque han ingresado en su eficacia póstuma. Contrarios a ellos los sitios en que la
tenga que ayudarse con las tenazas.}
(Ms 44 7 y Ms 1094)

71
70
la histuna; el 1\lesías no compatTCL' al tina] un
tradición se interrumpe por tanto, sus punt<1S y
a detenerse a quien quiere pasar por sobre eHas.
dd

No es así que lo su luz sobre lo presente o lo preseni cumo sucesor de lns oprm11dos; cxrinCJÓn de est2
' . . 'f
so l )te 1o pret~~lto, stno ,q~Je imagen en le ctJal comparecen,en los JT'!arxistas)
una constelac1on el pretento con el presente. Mú:nt:ras <JUC la relación
antaño con el ahora es una ¡re:l~H:lOn puramente temporal, la
,._,J.lJLUHU:l/

pretérito con el presente de índole de salto. 2 a, de la


{La del pretérito el ~thora de su po1 la docrrín;¡ de la íntirüta
cognoscibilidad es, con
recuerdo. Se ias
cornn e! clín1a humanúhH.i. lUSt subrc
al hombre en el instante Estas ""''~'"-.~"·'- como se afecto destructivo de Baudelairc con
sabe, de manera involuntaria. La en sentido r~c ..... .,....."
derermü1ad;,1. Desde allí su
image~ surgida de la remembranz11 involuntaria 2' una imagen que le
exponer su
sobrev~ene. súbitamente al sujeto de la historia en el instante del peligrü humanidad en el clima de la
con respecto
Las.atnbuctones del historiador dependen de su conciencia agudizada deJa
cnsJs en que ha en cada caso, el sujeto de la historia. Este sujeto
es ¡de nmguna manera! un sü10 b oprimida que \ destrucción
lucha en su situación más expuesta. Súlo para ella y únicamente para ella política: iluminar el sector de 1u que merece ser
conocimiento hjsrúrico en el instante histórico. Con esta determinación se
confirma la liquidación del momento en la exposición de la historia.
Mi y Ll proletaria, con Yistas a la
Al recuerdo involuntario no se le presenta jamás - Y esto lo diferencia del
crítica de Blanqui
arbitrario- un decurso, sino solamente una imagen: (De ahi el "desorden"
como el espacio de de la involuntaria re111eml)rtl

rcmembranz::1 cnmn la brizna de

catástrofe d progreso, el progreso es la cat;istrofe ~


La curiosidad y la curiosité
carásrrofc corno el mntimmm de la historia
{Teología como enano""""'··"···"" la mesa transparente: del ajedrecista}
•J•··•JC'''"'····•n de ánimo corno Jo redentor; presencia de ánimo en el asir laS"
La más PCtiUterta la brí2na de a la que trata de aferrarse el
presencia de ánimo y detenimiento
que se ahoga.
Vincular esto hJ definición de la "''"'''"'""•''''' de <.¡ué t¡uiere
Definición del presente como ,.,, ¡.. , ""''''· ~-, ..•• definición desde el tiempo
decir el historiador tiene que descuidarse
mesiánico.
justificación del interés en la historia
25
Ei~1ge~enken: acerca del sentido de este término,"·: su;r~, nuestra nota 48 a Solm· el mnccpto de /¡ 1storia. El al artículo Dn destruktive Charakter, "El carácter destmctivo ',publicado en la Fnmkjítrter
c~If~catívo Ull~oillki.ir/~ch
-"no arbitraria", "no debJda w1 acto de la voluntad" --pvoca la crítica benja·
de noviembre de 1931 (cf. G. IV-2, pp. 3':16·398).
nnruana de la mtenc10n, y constituye una de las maestras de la ben¡aminiana del tecuerdo.

73
72
sujeto de la historia: humanidad} {La llarna eterna es una Ella cita
lo sido -la que fue una en cuantu le
{El contimmm el de los oprimidos¡
{Hacer saltar presente fuera histórico: tarea
existe·ncia de la sociedad sin clases no
del historiador}
de la lucha por ella. No el concepto del presente, el
(!\is 481)
"'""'.u:~~'"·"'·"'' para el ""·"'"'' . . ''~"''·'", necesariamente definido
por esros dos órdenes temporales. Sin una de la sociedad sin
{Interpretación del 1\0!m.r: 2- las alas v las velas. El viento, que de manera, s(">lu ha\ del un falseamienro
sopla desde el Paraíso, está en ellas. hisrúrico. En esa medida, t< ¡Jo C( lllcepto del presente del
concepto del Día de.! Juicio.
La sociedad sin clases como tope.
de un
\\'itiko \' Salambo en si
''inme(iiatas el
amtimmm temporal, de la marcial. Pero .le agrega
exposióón histórica.
de los demás. Esta sentencia de da. en todo caso,
Flaubert ha poseído quizás la desconfianza más honda hacia todas las el canon para el concepto del presente que eJ historiador hace SU\ o.
representaciones de la historia que estaban en en diecinueve. instante lo es del juicio sobre c1enos instantes que lo ,,,.,(0,.,",;,,~ .. ,
Como teórico de la historia, era, seguramente, más que nada un nihilista. Extr(lctos del
{El hacer saltar el rrmtimam; lo simbu}jzan las revoluciones al comenzar
un nue\'O recuento de los m1os. Cronnvdl l

{Necesidad de una teoría de la historia desde cual pueda ser enfocado sobre la mirada del vidente de ha de ser incor-
el fascismo} a los basamentos de los
{El pensamiento del sacrificio no puede abrirse paso sin el de la {1. a mirada del vidente se enciende ante el que se ace-
redención. Tentativa de mm·er a los obreros al sacrificio. Pero no se fue leradamente. Quiere decir esto <.Jue el vidente está vuelto hacia el futuro:
capaz de darle al indiYiduo la de que él era insustituible. avizora su en el pardo vespertino del pretérito que se le escurre hacía
- En el periodo los "'" 1 "~""''''""'"'c 'u'"''"''J'" la noche de los Esta relacú'm \'Ísionaria con el futuro ,,,,.,.,.,"'"""'r
grandes logros con lo contrario: ninguna por del historiador determinado
piedad para el vencido.] por la situación social actuaL}

482)

Ge~dHclihklillenwg, término que tiem• su origen ~·n t:'llíbro Johann Affi'11tlwur/¡r/¡ Nuupt'n
{Categorías las cuales que desarrollar concepto del tiempo gehcurlich,· Ge~c/m:litkltttcnmg traducnón lihre lihertinH- de la obro Cargontua 11
histórico} dt" han¡;oi;; Rahelais.
'"CL el referido ensayo Eduard Fuchs, der Smmnlt:r 1111d dcr Hbtoriker. "Eduard l·uchs, el colecumusta y
{El concepto del tiempo histórico está en'"'. .""''"'"~ la representación el historiador" (G S., ll-2, 465-505).
'" Carl Gustav Jochrnann escritor alemán, autor de unn obra gue fue
de un contimmm temporal.} mente en su tiempo por razones políticas, en la que cuenta como pieza
ellengua¡e, 1828), que critica el predominio deltengw~¡e ·pot't!CD Cí)fllO c;msa aet
dt" Alemania, en con Prancia Inglaterra.
Cm·/ Gusta¡¡ /oclmuuw, "Los retrocesos de la 1 de C
Ben¡amin.
27
Cf. la nota lY a Sobre el concepto de l11stona.

74 75
Critica r ..,..,,,t"'~"''' se le opone en nombre de la norrna ""'''"J"'-"· de una
t
''rescate" del pretérito~ J

ha de unificar la crfí 1ca con su


rescate?
Establecer la eternidad de los acltctmientos hist()riccs mirada en
decir
propiamente: atenerse In eternidad de caducidad.

Hay que incru<;tar rres momentos en los fundamentos de la C< mcepción


5.
materiajjsra de la historia: la discontinuidad del tiempo la fuerza
dt:·
hace de b chlse la que t'llo\·ida de un contes-
El error fatal en la visión histórica de la socialdemocracia fue !pensar correcta. Un muñeco en atuendo turco, con la pipa del
que] la clase trabajadora debía presentarse como redentora frente a las sentado 2.nte el tablero que descan~aba S( 1bre una mesa.
generaciones venideras. Antes su fuerz::~ redentora dene que acreditarse despertaba la ilusión de que se \ er a rravés de
decisivamente a propósito de las generaciones est~ de!nltro de ella había un enano jorobado, que_ era un
referida su funciÓn de ,.,.,nn,<:HII)f.') maestro del ajedrez y conducía la mano del muüecu por medio de
(;\1s 4H6) hilos, cuando encontraba la jugada correcta. Cualquiera que medir
ocupar el asiento vado que estaba inst<tl:Hlo frente a
La "valoración de los méritos'' es empatía con la catástrofe imaginar un de este aparato en la filosofía tamo más
cuanto tlue la disputa por el concepto ,,erdaderu de la historia
La historia no sólo tiene la tarea de apoderarse de la tradición de los
pensarse en la figura de una partida entre dos contr.incantes. Si
oprimidos, sino también de fundarla
mí dependiese, debe ganar el muí1eco turco que entre f"ilósofos se llama
Desencadenar las fuerzas destrucrivas que residen en el pensamiento rnaterialismo. Puede competir sin más con cualquier si tiene
de la redención seguros los servicios de la teología, que hoy, por lo es pet¡uetl.a y
{El asombro de que toda da sea como esto" en el siglo fea \ n< > debe ver en parte.}
veinte- este asombro no es, en modo alguno, filosófico. No esrá al co-
mienzo de ningun conocimiento, comu sea del de L]UC el
concepto de historia del cual no es uno válid(J.l
<Aí1adido posteriormente:> no es sostenible B 334

La verdadera imagen del pretérito pctJa)U..W'zmenle. St'Jio como imagen que


{Tenemos yue arribar a un concepto de historia de acuerdo al cual e<l> en el momento de su cognoscibilidad para no ser ,·ista ya más,
estado de excepción en yue vi,,imos represente la E~ntonces estará
ser aferrado. A su le debe el ser ~mténtica. E~n elJa
ante nuestros ojos la tarea histórica de provocar el estado de excepción; y estriÍ>J :;u única dJance. Precisamente porque esta Yerdad es y porque
con esto nuestra posición en la lucha contra el fascismo mejorará mucho. Sol'r'' d cunceplo de historia, te-;is \'llL
La ,·en taja que tiene sobre la izquierda encuentra su expresión no en último Sobre d wncepto de I11Sturia, tesis l.
V

76 77
espera en su
sitio, la cual se aviene con la eternidad. <fah:a el comíenz< )> de hecho.
440) estado de hecho hondamente fundadn obten1do la
victoria hasta día de en las mil batallas de las (]Ue rebosa la
toma :;u parte en triunfo gue se llevan los dominadores de sobre
de::· los oprimidos. El inventario del botín, <.]Ue ponen en exhibición
"La verdad no ha de ''"'"'""''"·c.-n,.c· sentencia, <.Jue pnwiene de ame los no será considerado por el materialista histórico de
Gottfried Keller, "'"-"J.:.ua de la historia del his- otro modo <.1ue críticamente. A este inventario se le llama cultura. Todo lo
materialismo histórico. que materialista histórico con la \·ista como
que amenaza desaparecer con lo <.1ue ha hasta él como arre
cada presente <.¡ue no <.]UC trae
el historiador al ) con una \)oGl <.]UC tal vez
habla ya, en e.l instante en que se ,¡] vado. rescate que es cumplido un docunH:rll () de
por el historiador a propósito de lo sido sólo ser puesto en obra como de la barbarie. Donde el l11stuncismu
algo que se pierde irremisiblemente en el instante que sigue. el materialista 1H'll'"~'l.l\..u
448)

Lo gue está en la base del <.JUC narra cúmodamente, es,


{IX
si se lo mira más de cerca, la empatía. Fustel de Coulanges apela a ella al El que desde el cornienzo hizo su en la socJalde-
recomendarr a los historiadores, si quieren volver a vivenciar una época, no sólo está adherido a sus políticos, sino también a sus
que tienen c¡ue sacarse de la cabeza todo lo que saben del transcurso ulterior términos eco!nóJrnicos. La conexión entre estas dos causas de la posterior
de la historia. Mejor no se puede caracterizar el procedimiento al <.1ue se desventura es manillesta. Toda más exacta la confirma. "Es
opone el materialismo histórico. El historicismo se contenta con establecer interés de la dice suprimir la del suelo
un nexo causal entre los diversos momentos de la historia. Pero ningún y la tierra ... Dónde o cuándo ha de empezarse esto,
hecho, en cuanto causa, es histórico por Habrá de serlo, sc.::cn.:to con barricadas de éstas son ...
póstumamente, en ,·irtud de acaecirnientos que estar separados de preguntas... externr>or·artea~s. no se
él por milenios, el historiador <.1ue toma de su punto de partida ya no hace nuestra causa cada día más clara y más astuto?"
deja más que la sucesión de acaecimientos le corra entre los dedos como Nada hay que rra~ua1acJo1ra alemana

un rosario. Coge la constelación en c¡ue su ha entrado con como la los n1pidüs


t
una !época¡ anterior enteramente determinada. Funda así un concepto del de
presente como , en y u e, p< >r están regadas astillas
del ltiempo] mesiánico.
(Ms 442)

35
Tesis V. Cf. la nota 9 a esta notil E'n Sol>re el wHcepto ,le hi,;turia~
Tesis VII y Apéndice, tesis A. "Tesis VIL
39
3
; En el manuscrito, esta p11labra está tachada y reemplazada por otra, ilegible. Tesis Xl.

78 79
1J4:'
<Palra el comicr11o> {medida con d.ia!éctica materialista no renunCJar a este cor1cepto de un
primeramente, es su sentido. Ilustran que el tpe sino en el cual el tiemp() es tú lirme, ba
de saquear la naturaleza la rm1s bien, dnentmiento. Pues este concepto def1ne prensamenrc t'Jf' Í)resente en
Al concepto depranu1o del escribe historia cada caso. Este presente es, pur exrrai1o L{Ut
tación de la nan1raleza pertenece como su naturaleza pw::da sonar, Esta no pues, nada venidero.
que, como se expresa Dietzgen, "existe grtl.tuitamente".J S/)lo tndÍGJ dobló la campana. Y d es el qut:
cuánto se tiene que ser profeta para decir eso. St encuentra este
1072)
del presente acuüado con en
de podamos habernos informado sobre un estado de cosas
tntnst(¡¡·!Tl~Hlo ésre mucha:-:. \'cces.
nn lo lJUC sucedid< Y por
no>mo(!enen y stno Donde el r-.rpt·r,,.H·n
pre\'er
está cargado de este marenal m~lteri:dista pone la bistoriadur es un
mecha al "continuttm de la historia". A propósito de este procedimiento, tiene en el medium de fatalidades pa:saclas. Con eso, se
la idea de hacer saltar de él a la (Y así hace saltar urúl ·vida humana ba tt.:rrninado para él el de la ·~,...··.-r"''"'~
de la época y una obra de la obra de la \·ida). El resultado de este proceder
consiste en que la obra entera está ¡a la conservad~1 v supómida en la
obra, m la obra entera la en la el curso entero de la historia.
XV44
La que está en la base de e5re método es el de una dialéctica
en estado de detenimiento. t~:l fruto nutrido de lo históricamente concebido hístoricismo con en el concepto de una hist(lria uni-
De ella se diferencia la historiografía materialista ,,v,,·~--oo·'o"J<J1!1:can1<:n1:e
tiene en su intedor el tiempo como sernilla prec1osa pero
con más nitidez que de cuak]uier otra. Aquélla no tiene arm~tzón teórica. Su
insípida
es aditivo: suministra la masa de los hechos para llenar el tiempo
(Ms
hn.-.-..,,,,,"""_'n=-- y \'<Kio. Por el contrario, en el fundamento de la historiografia

marena!1s1a un principio constructiYo reaL E·~s el El


ITlateri,.tljsra histórico aborda lo pretérito única \ solamtnte cuando éste
{El día en que un calendario of1cia, no como un le presenta en esta estructura, que es estrictan·;ente idéntica con la de la
abreúador del tiempo histórico. Y, considerado en el fondo, también es este actuajjdad mesiánica. I=:s en virtud de ella que hact saltar a una determinada
día el que una y otra vez Yueh'e bajo la de días que son días del decurso homogéneo de la historia; así ¡rambiénj hace saltar a
de conmemoración. Los calendarios no núden el tiempo como Son una determinada Yida de la época, a una determinada obr<l de la obra
testimonios de que antaño se concibió mejor el tiempo hjstúrico que desde de toda una vida. Se opone, por tanto, los hisrodadores universales de
la mitad del en adelante. ·rodada en la Revolución de Julio se un modo inconfundible. El resultado de su construcción consiste en que~
ohra entera está la la conservada y suprimida en la Nl la ol;r<~
registró un caso en que uno hacerse esto presente.)
enrer:! la y en la época el entero curso de la hisrori8. El fruto nutricio
(;\l S 1
de h htstúricamente concebido tiene en su interior el cumo semilla
pero reacia al gusto.
----··---·-------- (Iv1s
""Tesis XI.
41
Tesis XJV y tesis XVII. XVI
Tesis XV. XVJL

80 81
sobre teoría del conocimiento
{EJ historicismo con en el concepto de una historia
universal. De ella diferencia la m;nerialista metodológi- y teoría del progreso>
camente quizá con mas nitidez
armazón teórica. Su intéressants que Les hammes ': 3
para llenar el dempo vacío. Por su parte, en el fundamento lntroductíon de Louís
de la historiografía materialista constructivo real. Y éste p 103 (Cuy de la Ponneraye: Histoire de !A mira!
es el monadológico. El materialista aborda lo pretérito única y
solamente cuando éste se le presenta como mónada. En esta estructura des Beumsstseim besteht nur darín, d.ass man die W~lt ...
reconoce el signo de una interrupción mesiánica del acontecer; dicho de rzus dan Ti'aume über sich selbst
lucha por oprimí- KARl MARX: Der historischr MateritJ.Lismus Die
(! (Marx
del decurso
.i.t.>h·~·.-.......... c"~" vida de la

En las con las t¡ue tenemos t]Ue ver conocimiento sólo


este proceder consiste en t¡ue la obra entera está [a la
la manera del l:"J texto el trueno que re tu m band( ¡
suprimida en la m la obra entera la en la el entero curso
de la historia. El fruto nutricio de lo concebido tiene en su
inletior el tiempo como semilla [N l,
pero reacia aJ gusto.}

los intentos de los otros con la empresa de


que los son (¡<;:svtauos
· J por e ] po l o ll()t't'"·'" . . polo
., mao~
, '"'-
XV a 46 , .· . l•all·lrl<) .r\quello que para los otros son desvtacwnes, pata mt
netJCo. ,, ' · · , . . . son
El historicismo se comenta con establecer un nexo causal entre diversos los datos que determinan mi curso. - Sobre las thferenc1ales del .tte~~o.,
momentos de la historia. Pero ningún hecho es meramente por ser que para los otros perturban los "grandes lineamientos" de la mvest1gac10n,
una causa. Habrá de serlo, póstumamente, en virtud de acaecimientos que erijo yo mis cálculos.
pueden estar separados de él por El historiador que toma de aquí su
punto de partida ya no más c¡ue la sucesión de acaecimientos le corra
[N 1 21
entre los dedos como un rosario. No sucumbe más a representación de
(¡ue la historia es <..¡ue se narrar. En una materialista, también sobre el aspecto metódico del tratado: de manera
se t]Uiebra la continuidad épica en fann· de la resolución constructiva. }vfarx todo en que se pensando en el instante tiene L}Ue ser incorpo~ado
reconoció que "la historia" del capital se expone como la armazón de acero, a todo al que uno está abocado. Sea que allí' anuncte su
ampliamente tensada, de una teoria. Esta la comtelacíún en que intensidad, sea que los pensamientos traigan antícipadamente un
su propia época ha entrado con momentos anteriores de la historia muy telo.r a este /\si mismo es como ocurre con el presente,
determinados. Contiene un concepto del presente como que ha de caracterizar y cuidar Jos intervak~s d~ ~a .reflexió~, ~as chsta~1Cl<~~
en tjue están astillas del mesiánico. entre las partes que más intensivamente estan dtrtgtdas hacta tuera, las mas
(:\fs 11 04) esenciales de este
¡N 1, 31
4
" Apéndice, tesis :, "Los tiempos son más interesantes que los hombres".
4
"La reforma de la conciencia solamente consiste en d esperar
t a l rnUI1d o .. del suei'\n !que sueña] sobre
sí misnw". 1IN/eriaJ151110 histórico. tcmprmws, carta de Marx a Ruge.
82
87
llacer habitables unas que hasta ahur.1 la locura. la tendencia de ew.: respecto de mientras
Adentrarse con el hacha aguzada de la razón y sin den.::cha ni a iz~ el reino debe ser hallada la constelación
quierda, para no caer en el espanto gue nos seduce desde b profundidad Ivlientras m un elemento impresionista -la
de la selva. Todo suelo debiera ser hecho una vez hai1it'1ble por la - v este impresionismo ha de ser hecho responsable por los
depurado de la maleza del delirio y mito. llevado a cabo carentes de del aquí se trata de la disolución
aquí para el ¡suelo] del siglo XlX. histórico. Esto ciermmente, sólo ocurnr
'''"'"""'' .. h"· de un rodada no sabido saber de lo sido.
[N 1,4]

Este escrito que trata de los de Paris fue comenzado un libre


cielo de azul sin nubes que se abovecl~1 ba sobre el ) que, r,in embargo, citar sin comillas hasta su m;b:i
estaba cubierto por las millones de en que susurrahan b fresca brisa estrcch,l
del esmero, el aliento del emb.He del cdo joven y
el airecíllo perezoso de la de de miles años.
Pues el cielo de estio pintado que m1ra hacia abajo desde las arcadas en la
sala de trabajo de la Biblioteca Nacional de París, ha exrendido su cubierta
soñadora y sin luz sobre los artísócos
lN 1, 5] han cohrado un olor a raocio", dice G1edion. (;icdion:
Lpz Berlín (192R) p r.::n cambio, nosotros creemos
de este no de decadencía. de mirar txcn'tción que nos provocan delata en su contenido tarnbíén
el siglo diecinueve de manera tan completamente materias no, desde para nuestra construcción, como pasa con
forcé por ver el diecisiete en el sobre el drama. creencia las constructivas de las armazones de hierro, pero sí para
en épocas de decadencia. Así también toda ciudad de los límites) es nuestro si se quiere, para la iluminación de la situación de la
hermosa para mí y asimismo el hablar de un valor mayor o menor de las clase en el instante en que los primerc>s signos de la decadencia
lenguas me es inaceptable. aparecen en ella. ~vlaterias políticamente vitales, en todo caso; esto lo mues--
tra la de los surrealistas en esas cosas, tanto como su explotación
[N 1, 6]
por la 11ll)da del presente. En {)tras paJabras: tal como nos enseña Giedion
a leer en construcciones de alrededor de 1850 los trazos fundamentale
Y más tarde el sitio vidriado ame mi asíento en la BiblioreGl Nacional; recinto de la construcción de ho)', queremos leer nosotros en la vida en las
jamás hollado, terrain para las suelas de por mi formas aparentemente secundarias, perdidas, de aquella época, <vid>a de
IN 1, 7] formas de

Lado pedagógico de este "Educar d rncdio creador de


imágenes en nosotros hacia la vision y dimensional en ia escaleras cru~~adas de alre de la rorre aun, en
profundidad de las sombras históricas". La sentencia de Rudolf las de acero de un se topa uno con la v1vene1a
Borchardt: Dm11t: 1 Beriin 1923 p

IN 1, 8] 6
Alude al ct'k!bre texto dt' Ltlllis Aragon (líl97-1982), Le pavsa11 de Parí~, París, 1926.
• 1'11 Fr1mcía. Siegfned Giedion (1888-1968), discípulo de Heinrich Wülfflin, que fue un
1mportante historiadür de la arquitectura, a utm de Espacio, timtpo y m·quítertura (1941) y de La mecaní-
La referencia es a El origen del drama barroco alcmtÍu (1925).
acuín toma l'i nwtuio: una contribuu6u a la historia atlóllima (1948).

88 89
estética fundamental de la construcción de de la Lo anterior dicho de otro modo: la indestructibíl.idad de la más alta
delgada red de hierro gue permanece tensada en el fluyen en todas las cosas. Contra los pronósticos de la decadencia. Y por
las cosas, los barcos, el mar, las casas, el el puerto. Pierden su figura cierto: ¿acaso n< una ofensa Goethe f11mar el Fm1.rto y no separa acaso
>

delimitada: giran, entre\'erándose, en al descender, se entremezclan un a1 poema del Fausto de la película del Fawa·o? Así ¿Pero no
simultáneamente". Siegfried Gicdion: út Fttmkreith Lpz Berlin :p todo un mundo entre una buena una rnala filmación del
7 Así también el historiador tiene gue sú]o un estrecho, pero parre trata de los contrastes, sino sól< J de
sólido andamio -filosófico-·, para arrastrar los aspectos más actuales Jos dialécrio JS, t~uc a menudo se parecen a los cambios de matiz. Desde
del pretérito en su red. Tal corno las vistas ele las ciudades que ellos, empero, la vida siempre de nuevo.
ofrecen las nuevas construcciones de hierro t<amhién> Giedion 4]
il<ustraciones> 61 tiempo abrían exclusivamente a los
trabajadores y los también el f11úsofo c¡ue ganar aquí
/\ h;u·car
los pritTH:~ros un libre de
la del
si así Jebe solirano.
rnedi<'
[N 1 a, 1J 1 a, s¡
Análogamente, pero de manera más nítida de lo c¡ue el libro sobre el
fvlarx expone la conexión causal entre economía trat;l
barrocd' ilumina el siglo XVll a través del presente, tiene t}Ue ocurrir aCJUÍ
de la conexi('Jn No ha de el .. ,.. ,_,...... v. CC( HlÓmJC( >
con el XIX.
de h1 stno la de la economía en su cultura. En otros
[N 1 a, 21 trata del intento por apn.:hcnder un proceso económico como
un archí-fen<'m1eno ilustrativo del cual proceden rodas las
Pegueí1a propuesta metódica para la dialéctica }Üstórico-culrural. Es muy manifestaciones vitales ele los (y, en esa medida, del XIX)Y 1

fácil, para cada época, en sus diversos "dominios", establtcer divisiones, de


tal suerte que a un lado esté la parte "fructífera", "pletórica de porvenir",
lN 1 a, G)
"positiva" de esta época, y al otro la parte desechable, retrógrada, fenecida.
Incluso sólo se llegará a poner nítidamente de manifiesto los contornos de Esta que en el fondo tiene <-¡ue \'er con el carácter de
esa parte positiva cuando se la contra la Pero toda ex1::>n:s1< m de los productos industriales más tempranos, con las mát]uinas
negación tiene su valor únicamente como fondo para los contornos de lo más tempranas, pero también con las tiendas, etc., más tempranos,
viviente, lo positivo. Por eso es de decisiva aplicar de nuevo se vuelve as.í irnpnrtante de doble modo para el marxismo. Primeramt::nte,
a esta parte ya descartada, una división tal que con un desplaza- se !con el problema de] en qué modo influyó, por su carácter de
miento del punto de mira no de los comparezca también no, pues, por su nexo sobre la doctrina de Marx el contexto
en ella, de nuevo, poswvo y distinto al anteriormente señalado. Y así 10
Apropósito dt' lo dicho aquí vale la pena citar un importante fragmento del convolutn K:" Acerca de la
in infinitum, hasta c¡ue todo el traído al presente en una apoca- doctrina de la superestructura ideológica. Por lo pronto parece como sí Marx hubiese querido establecer
una relilción causal t?ntrc superestructura estructura. Pero la las ideologías dt>
tástasis histórica'~. la superestructura reflejan las relaciones y deformadamente va más allA de Ln pn?gunta es,
pues: Ri la estmctura dt•lennina en cit•rta medida a la estructura en su material de pensamiento y de
¡N 1 a, 3] experiencia, pero esta determinación la del simple reflejo, ¿cómo ha de caracterizársela, con toda
prescindencia de la causa de su génesis? Comt.l su expresión.
8
El origen del drama barroco alemárL son exrlreE;adas 1?11 la supe¡·(>struc:tur·a
"La teoría de la apocatástasis (en latín: restitutw m pnstimmz statum, "restitución al estado original"), tal como en el que suel"1a una bnrriga repleta encuentra en el contenido bien lo condiciona
que formuló por primera vez Origenes, sostiene que todas las criaturas participarán de la gracia de la •causalmente», no <>u reflejo, sino su El colectivo expresa por lo pronto sus condiciones d<>
salvación. Benjamín refiere a ella en L/ Narrador propósito de la nMrativa dt• Leskov. vida. Estas encuc•ntran su expresión en sueño, y en el despertar su interpretación" (K 2,5).

90 91
en que ésta pero del e< mcept() de y del concept1) de
también el ma.rxismo comparte el carácter de .-.v,nn·'· 11
no son sino dos aspectos de una \ la misn1a cosa.
materiales simultáneos con
¡N 1 a, 71
que dehería ser \'!Sto
Método dr este hterario. '/o no tengo nada LlUe deór. necesariamente que sobornarse con su ilustra-
que mostrar. No voy hurtar nada valioso ni me de formulaciones cnmprensi<\n marxista de la historia? o: ¿por via es
ingenJosas. Pero los andrajos, Jos desechos: ésos no los voy a inventa1·iar, una ilustratividad acrecentada con la ejecuciún del rnétodo marxista?
hacerles del único modu usándolos acoger el del en
!N 1 a, 81 de las nüs

Volver unn \ otra a


aquí se trata de reqlHere del total. la construcción de la historia como tal
un método completamente difercnre al de un texto. En un caso la ciencia estructura de comentario. •Residuos de la hístona•.
fundamental la el otro, la '"''""""'"
IN 2, lJ
Un:1 de con un corncntano
Puede considerarse como uno de los de este idéntica consideración de lo mítico puede
ofrecer la demostracion de un materialismo histórico que hay Yak decir: cuando, en una época en una
aniquilando en sí mismo la idea progreso. Precisamente aquí tiene se ve aparecer lo figura! de manera muv económica y
niaterialismo histórico toda la razón para deslindarsc tajantemente del hábito tal como una petrificación antediluviana evoca una forma
de pensamiento burgués. Su concepto fundamental no es el progreso sino distinta de vida, que arrastraba lejos la duda, quíz2 se asombre uno por e1
la actualización. hecho de que lo podido jugar vez un papel tan grande.
El "asombro" !l lo rechaza Kierkegaard con lo que sigue. Y sin
[N 2, 2]
ello acusa la más profunda inteligencia acerca de la relación de
irnagen. Pues la naturaleza no se abre paso en la dialé.ctica
La "comprensi/m" histórica ha de concebirse fundamentalmente corno
como presente en \·ida. La dialéctica se ensimisma en la imagen
una post-vivencia de lo comprendido, \ por eso lo que se conoció en el
v cita en l< l histúricamente más reciente al mito como lo más remotamente
análisis de la "supervivencia de las obras", de la "fama", ha de ser conside-
la naturaleza como historia primordial. Por eso las imágenes
rado como el fl. mdamento de la historia en
que la del traen dialéctica y mito a la indiferencia, son
IN 2, 31 verdaderamente petrificaciones antediluvianas. E,s lícito llamarlas imágenes
ma.tectJcas, con una expresión de Benjamín, cuya decisiva definición de la
C:ómo fue escrito este por fuese el azar también para la íntenci/m de l<.ierkegaard corno figura
ofreciéndole al pie un estrecho punto de apovu y siempre como quien escala de la dialéctica histúrica :y la naturaleza mítica. esa !definición] 'en la
peligrosas alturas y no puede ver en derredor suyo en ningún momento ante los del espectador la
para no sufrir vértigo (pero también a fin de ahorrarse todo el poderío del
panorama que se le ofrece para el 11
Theodor Wiesengrund Adorno.

[N 2, 4]
92 93
Sólo el observador falto de negar que Al estudiar la c< mcept·o de verdad que hace Simmel 11'
correspondencias entre el mundo de la técnica moderna y el mundo arcaico me hizo mu\' claro C]Ue mi concepto del origen en el libro sobre el drama
de los símbolos. Por de pronto, lo nuevo técnico actúa sólo como tal. Pero ya es una estricta ele este concepto fundamental
en el recuerdo infantil más próximo cambia sus rasgos. Toda niilez cumple desde el dominio de la naturaleza al de la historia. Origen el
para la humanidad insustituible. Toda \'Íncula, en su concepto dd archi~fenúmenc/'llevado del contexto pagano de la
por los fenómenos en su curiosidad por toda clase de inventos de la historia. Pues bien: el de los
macJuÍnarias, los técnicos con 1(\s mundos simbúlicos.
en el dominio de la naturaleza c¡ue de
vinculación. Pero ésta n<) se ~"·~,.,~....."
\ lo en los hechos cconóml
hábito. En el recuerdo, la ninez y el sueno. •Despertar•
cos. Pero estos hechos, mirados desde el punto de vista de la causalidad, o
[N 2 a, 1J sea, como causas, no serían archi-fenómenos; sólo llegan a serlo en cuanto
que, su desarrollo s'u MLO•<'~n~'cnlnH"'Y\1Pn1

El momento protohistórico 12 en lo no ocultado más, como salir de ellos mismos la serie de las formas históricas concretas de
antai1o --y esto también ts, al rnisrno stcuda y condición de la los de:SD!lc!:!'a desde misma toda la del
técnica-, por la tradición de la y Ja familia. El estremecimiento
prehistórico oscila ya en la atmósfera del mundo circundante de nuestros 41
padres, porque ya no estamos ligados a éste por medio de la tradición. Los
mundos perceptuales u se descomponen más rápidamente, lo mítico en
";\ étudier cet si proche et si lointain, je me compare un
ellos aparece más rápida, más crudamente, más rápido tiene que erigirse un
opérant par anesthésie je travaille en des régions insensibles, mortes,
mundo perceptual de otra índole y serie contrapuesto ése. Así es como
et le vit et peut encore .1R Paul Morand: l 900
se ve, bajo el punto de vista ele la el acelerado tempo
de la técnica. •Despertar•
Paris 1931 r
[N 2 a, 51
lN 2 a, 2]

Lo c1ue diferencia a las """'''"''P ....•oc de las "esencias" de la fenomenología


No es así que lo pasado arroje su luz sobre lo presente o lo presente sobre
es su índice histúrico salvar la historia para la
lo pasado, sino que es imagen aL¡ueiJo en lo cual lo sido comparece con el
"historicidad''.) Estas
ahora, a la manera del relámpago, en una C< >nstdaciún. En otras palabras: [la]
respecto de
imagen es la dialéctica en suspenso. Pues mientras la relación del presente
del
con el pasado es una puramente la de lo sido con el
uL•a"'·"''''-'' no sólo d1ce que pertenecen <1 un
ahora es dialéctica: no es transcurso, sino la¡ índole del
CL Sobre el rmzcc¡,to de l!lstorw, XVII.
1
12
El término alemán es urgescfuchtlích. "Georg SimmeL Gocthc, Leípzíg, 1913. esp. pp. 56-61
Optamos por esta traducción para Merkwclten. Urphiinomcn un concepto aetu1ado por Coethe.
18
14
Cf. nuestra nota 15 a los Apuntes sobre el concepto de lustorit1. "Estudiando esta época tan próxima y tan lejana, mt• comparo a un cirujano quE' opera con anestesia
local; traba¡o en regiones insensibles, muertas, y sin embargo el enfermo vive y puede hablar aun"

94 95
tiempo determinado; dice sobre todo que vienen en lHta LjlH: vu cómo este ) ---·<.k rnanera
determinada. )' este advenir ''a la legibilidaJ" tl!1 dcter mmado punto ia t1siún dd iHmno--libera las enormes fucr%as lk la hiswria
crítico del movimiento en su interior. Cada presente determinar] 0 de h1 historia cl:ísica. La hisroria
por las imágenes que son sincrú1üca~ u m él: cada ttlH 1ra el ahora de. \'erdad había sido", fue narcúticu
una determinada cognosóbilidad. En la verdad
a reventar. reventar no es otr::t cosa que In
coincide, entonces, con el nacimiento del "'"""'"'""
tiempo de la verdad.) No es así que lo
o lo presente sobre lo pasado, sino que es imagen "La 'erdad no se nos , se dice en un sitio del de
comparece con el a la manera del rel:ampa¡Q'O. fonnulado el concepto ck verdad con el cual se
En otras palabras: !1al imagen es la dialéctica en suspenso. Pues mientr<isla
relación del presente con d es una puramente la de ío s1do
con el ahora es dialéctica: no de naturaleza •-r.-.'"'""'"·'
las imágenes dialécticas son decir: no arcaica~.
La imagen leída, vale decir, la imagen en el ahora de la cognuscibilidad, lleva Jei diecinueve": no tendría
en el grado más alto el sello del momento crítico, que esü en e) ha entiende de manera tal <-¡ue ¡se de reencontrar formas
fundamento de todo leer. tóricas en t'l haber del Jiecinue\"e. El concepto de una
del sólo tendría sentido alli donde el diecinueve fuese
IN 3,
expuesto como tórma por lo ranro, en una
forma cual toda Ja reagrupase de nut\'< l modo en
Lo yue corresponde el decidkio apartarse del concepto de 1a "verdad tenido "'"''~nrln en ese
intemporal". Pero la verdad no es -romo afirma el marxísrno-- ~olamente
una funciún temporal del conocimiento, sino que esní a un núcleo
de tiempo, que está escondido en lo conocido y en el cognoscente a la vez.
Esto es tan verdadero, que en todo caso lo eterno es antes un pliegue en el la síntesJs a p~lrtir de la tesis de la conciencia del
el vestido que una idea. v de la conciencia de la Entonces, el momcntcl del despertar
idéntiu; r'on el "ahora del conocín!Ícnto" en que las cosas ponen su
IN 3, 2] semblante \'l~rdaden> -surrealista-. en Prousr es impormnrl' el poner
la vida en el sitio de m:ís alro de ruptura dialéctica de la
Registrar la historia del de Jos conforme a su desarrollo. del del que está
Su componente propiamente problemático: no renunciar para nada <1 dar
prueba imaginalmente de la exposición materialista de la historia como [una
que es de] más alto sentido c¡ue h heredada.
IN 3, 3]
sur ce mécanisme de la contradicrion dans la biographie
c'est que h suite de sa ne peut les faits qui
Formulación de Ernst Bloch a propósito del de los pasaje:': différcme de celle de sa isolémcnL Ccst qu 'il
"La historia muestra su marca de Scotland-Yard.<"> Fue en d contexto laquclJe il tienne, qui tiennc Yraiment ... en face de faits

Empleamos este neologismo para el adjet1vo hildlirh; en N t!Hducimos lnldhaft por histt)rill, XVL
"imaginalmente"' localizado f>n el qitio que señala B~'njamin
2
°Cf. Sobre el r:rmrepto de historia, XVII. el rOí'(l'/'fP de historw, V

96 97
primordiaux et n·e~ une no trarar de otra
travailleurs, qu'il a la guerre qui menace et le fascisme del diecmw:ve.
est de la digníte d'un homme de soumettre ces a
et non pas de faire entrer ces f:üts-lá. par un tour de passe-passe dans ses
concepcions, si qu 'elles soiem". "D' Alfred de Vigny
dt: l< 1s elem<:nt< oníricos en
Avdeenko" U, 20 AniJ 1935 p Pero bien puede ser que
es el canun de la dialéctica. Ella e~ ni<Klelu para el De:n~;aclor
\'O, contradiciendo a mi pasado, establezca una continuidad con el lPasadoJ
para el bistonador
~ie otro, que, a su corno comunista, contradice este [pasado¡. En este
caso: con el de que en el mismo artículo de su 4, 4J
Patú: "Et comme la est manqué, ce qui
esr monsrre, ce pas aboutir...
comme eux, )C f\()7

a, 41 les cunditions
soeu1al<.~s<-JUi amenerent furent, par
les facteurs de ... l'art grec l¡ue ces -en:m:sano:::s accepterent comme
En la imagen dialéctica está lo sido de una determinada época, pero
modele. Car totalité de l'art grec n'a
siempre a la. vez lo "desde siempre sido" Sin súlo se le aparece
les renaissances ... om leur propre histoíre ... Seule une analyse hJ~;tort(liUe
como en cada determinada: esto
indiquer la notion abstraite d'une 'norme' ... de
es, a aquélla en <.]lH: la 1rejconoce preci-
a pris naissance .. Celle-ci ne fut crée que par la Rena.issance, c'est-<1-dire par
samente esta oníriGl como ral. Es en instante que el historiador
le ensuite para le dassicisme ... commen<¡:a
se hace cargo de la de
les enchaínements Marx n'a pas pn )~
IN 4, 1J sur CL:rte voie dans la pleine mesure des possibilités du matérialisme
histori<.¡ue''. I\lax Raphael: Proudhon .\Jmx PúctJJO París p 1
Lo del libro de la naturaleza apunta a l]LH.: leer l< > real como un
¡N t1, s¡
texto. Así tiene que ser con la reahdad del diecinueve. Abrimos
el libro de Jo acontecido.
]Al técnicas de
[N 4, 2J las formas <.¡ue su progreso
"~r"~''"''··· ..""'·' de su contenido sociaL ahi la an¡uüectura de
Tal como Proust empieza la historia de su vida con el despertar, así tiene ¡N 4, úl
yue empezar toda de la historia con el y en verdad

"Si insist\l f'n pste nH'CRnismo dt: cnntr<~dicción f'S debido a


li1 secuel11 de su pensamiento no pm>cl!,, olvidnr lns hechos
---·--------
"Si d carácter normativo del i'lrte tiene explkari(m, .. deberf~mos.
de su pensamiento tomRdo aisl<~d<~mente. que no
determinar. . cuill('S fueron l<ls condíciunes especialt•s que fueron, por
vf'rd<~denunente, .. de c<~r<~ hechos primnrdíalf's muy
consiguiente, deL, arte que renacirníentos aceptaron como müddo.
frente Jos tr<~bajadores, qut' hRvil dmenRZR de guerrR y que fascismo reine
Puesto qut• la totalidc.d del arte no ha pnseído jamás un carácter normativo, lns renacimientos ...
nidad de un hombre someter sus concepciones a esos hechos. no hacer entrar esos hechos, por un tienen su propia historia... un análisis histórico pued<> indicar la en !<1 cual la noción abstracta
de prestídígitRción, en sus concepciones, por ingeniosas de w1a 'norma', . de la antigüedRd ha lleg<~do a nacer .. , Esta más que por el Renacimiento, es
"Y como lil m<~vor parte de mis amigos, vo illl'lflbR lo lisiado, monstruoso, lo que no puede vivir, lo y aceptada en lo sucesivo por el clasicismo que,, comenzó a
no puede llegar R término, .. Er<~ como ellos, preferiR el error a su contrario". su lug¡¡r entre encadt•namientos históricos, Marx no ha progresado en esta vía en la plena
En el original, "die Aufgt~be der Traumdeutung", que contiene una alusión al título de la obra capital las posibilid;1ck~ del materialismo histórico".
de heud (Die Traumdeutu11g, La interpretación de los Sllt'Jios).

98 99
"ll rn:onrm, ce concerne... par
'·+'''"'fJ'-''-··• que, .. CCft~Ün\.'S importanteS de rart ne SOnt
f'YY,t'i·•<:Octr>nc

un peu déYeJoppé de l'évolution Si cda est


naí des rapports entre les différems d:ms le domaine de l'art
lui-meme. il sera rnoím surprenant c¡uc· ce soit 1t rapports
entrt la total1té du d( ltnaine de l'art er la société".
cit. sin indicación de lugar vez T!w1c1J r.'t ¡,., P/u.malir1 Raphael:
Proudhon .\L1rx PicclSS() Paris (J p 1Mf'
rta de exponerse la díflcultad del histúnco a
nnu.,,,,.,..... del término del l dieciocho. Desde el
a, 1]
hacen inabarcables.

La teoría n1arx1sta
a, 2J J el nombre
de sus escritores dice:
Proposición de una estratificación ele la superestructura en A Asturaro: JI se donnant parfois au détail, avec la saintt
matniczlúmo Jton'm !t1 1\",,,,., 7 n;l Durcr, ou le poli excessif de Jcan-Jacques; t]UÍ ne cache pas assez
Stutrgart XXlll, 1 p 62 por Erwin "L·:conomía, familia y parentesco. {dJt 11 !l~JU ~ }-.._'\ í..,... t • !!
Derecho. Guerra. Políticn. i\lnraL Arte. Ciencia." trop ks hlamer; c'esr le luxe de cene la
[N 4 a, .1] les le fruirs et les elle e< 1urbe et tord les rameaux. Ces défauts
trn\'ailleurs se tmuvent soun~nr dans mes lines, quí 'ont pas leur:-:
J ;\lichd:t: Paris 1846 XXX\
Curiosa manifestaciún sobre "fuerzas sociales": "Una vez
concebidas en su en las nl:mns de los productores asociados pue- 11
den ser transforrnadas de dominadoras demoníacas en dúciles siervas".
Engels: Die de.1 z:o¡¡ rkr ;:::ur 1882 Cana de \X'iesengrund 5 de 1935: "La tentati\'a de reconcihar su
momento del 'sueí1o' -como lo subjeti\'o en la dialéctica- con la
4 a, 4J
cm11., l"'"" • n•ndelo rne ha Jle,·ado a formulaciones ... :
en tanto que en las cosas muere su Yalor de us( ), la~; alien.1~.b-- ahueca--
:\farx, en ell ¡go a la del . "'La m,·esngacton das ) acarrean corno cifras, De ellas se apodera ]a
tiene que apropiarse del material en analízar sus diversas formas de "'""!f··•n·'"'.li' en la rnedida en c¡ue deposita en ellas intenciones de deseo r de
desarrollo e indagar su vinculaci<in interna. Súlo de haber llevado a miedo. Pur ¡el hecho del que bs cosas fenecidas se instituyan en "l'"'~·'-"'~..o
se presentan como no \ eternas.
h1<Jrx qne citt1 Ben¡amín corresp<lndt• ];. lntnduccínn /¡ 1 cnmomía política,
dt• 1857/58. (e f. Marx 1L11gl'i~ WakmiS,<(tliiC, \' 1:\, Berlín, ]C)(,.I, r MO V dirPCtil del original La palabm me gu:-ta, l¡¡
<Jlemán, el pas<~je del siguiente modo: p. ej .. lil epopeya, se partidario fL'rvil'nte dellch'·ilnn dlenmcril!Ktl hnll"''t"""'"nt.•r
reconoce, incluso, qm·.. sJgnHlfilt:\ p()•;ibh~;.; 0 n un estadio n••c::ucw•"· publicada en volúmene~ entre lH-47 j
no dt.>SRrrollRdo del desrtrmllo del arte. Si GlS<l en la relación dt: las díversRs ps¡h.:'Cies artísticas peqtwt1a de elocm'nCJa, pubhtilda
dentro del dominio mismo del arte, tesulta ya meno~. >·orprendente que el mso en ia n>IRción del infinítanwnte, y demasiado, entregándose a \'€Cl'S detalle úll1 l¡¡ sant:1 rnajadcría de
dominio entero del artP con desillrollo general J¡¡ scKiPdad". Alberto Durcm, el pulim.iento excesivo de jean-)acque!i, no esconde lo snficiente t:í ''rte; en
El de exdamilci(ln que íntertillR Ben¡ilrnin se debe su propio error en l<l tra!>cripd6n. En este> detallP minucioso comprumetcn c>l conjunto. No que reprocharlos demasi<~do; es el
la lrilse corre.:tR, reproducid a ilrribil, anotil: " ... pueden ser transformada8 en mm10s de Jos lujo de Sln-ia; todo de una h1:; frutos y flores, cun·a v illerce J¡¡;, rnmas.
nnvlt:.rtt•roc ilSOciildos V los dominildnre!' demnníRcos en dnciles sierva!'" gr¡¡n tr,,h,.í.~rt,)r se encuentran a menudo en rnis libros, que no tienen las cualidades
El deSt1rro/Jo dtl so, ialismo de~de la utopía a lo Ot'IICif1. import¡¡ 1"

lOO 101
von ,.,
Las tmágenes dü1lécticas son constelaciones entre unas cosas alienadas
y una significación que entra deteniéndose instante de (1 lp
indiferencia de muerte ' 1\líent.ras cosas son despertadas
para lo más nueYo en la la muerte transforma significac1ones ) ll
en las más . H;.1 de tenerse en a propósito de estas
reAexiones, que en el siglo diecinueve la cantidad de cosas "ahuecadas" La humanidad tiene que reconciliada de su
crece a una velocidad antes no conoóda, debido d progreso técnico forma de la reconciliación es la serenidad. ''El régimen alemán la
pone fuera de curso a cada momento nuevos de uso. nadería ckl ,máen expuesta la mirada de1 mundo, ... ya no más que
5, 2J ~"·'""'P"~''',t·,- de un orden mundial, cm os verdaderos héroes hao muerto.
cuand<>
"El críticr) arranc;1r teórica y
que sido heridos de
práctica r desarrollar, a realidad existente
en el Prometeo encadenado de Esquilo, tuYicron c1ue morir
la reahdad verdadera corno deber y finalidad de . Karl Marx: De;·
ct'nnicamente en los de I .uciano. ¿Por esl'a marcha de
bi.rtorircbe 1\tateriaii.mm.r Die hg von Landshut und ~!ayer Leipzig
]a Para l]Ue la humanidad se de su
(1 l p 225 an Ruge Kreuzenach 1 El arrancar
Karl !\1arx: Der biJtmúrbe ;\'Jatetiaii.rllUIJ Die rrtlb.rcb11/ft'1t"'
de que habla J\farx
desarrollo. Puede ser en remotamente pretéritas, cuyo und (1 1 p 26H
deber\' cuya finalidad no ha de exponerse, El surre,llismo es la muerte del último
teniendo
en cuenta el estadio de desarrollo ""h ...... ,.,,,.., y corno 21
preformación de la finalidad de la historia.
[N .\ 3] 1\ 1a rx (:' 1m7>..· tmd iiber 1:Úterbarh. Aus dem 'NachlaB
cbi,.r 1 Frankfurt a/I\1 192H> p 301 ): "No hay una historia de la política,
del derecho, de la etc., del arte, de la religión, etc."
Engels dice
gels~Archi,·'' hg Yon Riazanm· 5 a, 3J
que tampoco el derecho tiene una historia
que \·ale para estos Yale ante Fn "1 Familia" se chce del materialisn1u de Bacon: "L1 materia con·
Pensar las formas de existencia de la sociedad sin la imagen templa risud'iameme, en un resplandor al hombre entero".
de la humanidad cultural sería un contrasentido.
4]
[N 5, 4]
regrene de n'avoir pu traiter que d'une
"Nuestra diYisa tiene ... c1ue ser: l2 reforma de la conciencia no a través de la vie "'""'"""'' usagcs de
de dogmas, sino a mn-és del análisis de la conciencia oscura para droit ont toujours formé
misma, ya sea que se presente en términos o Entonces
se patentizará que el mundo tiene desde hace mucho el sueño de un cosa
de la cual tiene que poseer sólo la conciencia para a ella lmisma] Elmatenulzsmo /¡¡stórico. Escritos tempranos, ed. por etc.
Jl¡¡d
Para la crítica de la filosofía del derecho dr Hcí(cl.
15
Mm:x 11 Engels sdwc F111crbacli. Ed. 21 prutir de los documentos pósturnos del legado Marx-Engel.s. Marx y Engds solm: Fcw:r/Jach. Ed. a partir de los documentos póstumos del legado Marx-Engels.

103
102
l'int:éret princtpal de la des indh,idus". Charles tmp insister sur le fait que, pour un marérí:lli~·.te éclairé
Scignobos: ]~JiJtoirt p XI le déterminisme t~conomique n'est pas l''outil absolurnem
devenir la clef de tt lUS le
s s¡
dt1 JitrdaliJIIH París (1

tlf! notam una sen renda propre de vraimem


général est d'étre fécond".
.~onocimiento hisH.lrico put'dc en la de
5 a, 6]
una balanza que se mantiene en equilibrio, y uno de cuyos platillos está
y el otro con el conocimiento deí prescme. !\lientras
La barbarie est~ en el concepto de cultura: cotno el
los hechos pueden esrar acumulados de manera no pocu
¡concepto! de un tesoro de valore~ !.JU(' cJerramente no <;e consideraba
suficiente sobre L1 otra s<'ll() lícito qu('
que pero sí inde-
en que la anott"n~:l'
, por bárbaro que éste
5 a, 7]
única act1tud de la filosofía ... en la edad indusrri;d es ... la re-
'cíentifiddad' de ur. Marx no significá que la filosofía
Avetiguar cómo se ha constituido el concepto de cultura, qué sentido
que la filosofía se mantiene hasta que sea
tm-o en distintas y a qué necesidades responcliú su acui1ación. Podria
el dominio de una realidad inferiór." Hugo Fischcr: 1\r¡i/,\lm:Y
descubrirse que, en tanto la suma de los "bienes culturales", es de
Slaat zmd 1932 p 59
ongen con crrteza, por can.:'ci<'l de él el clero que en la
temprana Edad f\'lcdia hizo su guerra de contra los documentos
de la Antigüedad.
¡N 6, 11 No carece de importancia !determinar! qué acentuación pone L~ngels, en
el contexto de la concepción materialista de la historia, sobre la 'clasicidaJ'.
En pro de la demostrac1ún de la dialéctica en la e\·oluciún, apela a las
1\lichelet: un autor del cual una donde quiera que halle, hace
evidencian la propia marcha histórica efectÍ\'a, en cuanto que cad~l mo-
oh'idar al lector el libro en que se encuentra.
mento ser considerado en el punto de evolución de su plena madurez,
IN(¡, 2] de su clí1Sicidad" cit Gustm> . hiedrid1 Band l tmd
Berlín 5
Es de destacar el aderezo eslt~eci2lln1et1te minucioso de los primeros es-
critos sobre los como Navillc: De la cbanté
Frégier: DtJ r/a.r.reJ n,"JJN{!IJ"''i''''rPr etc.
en la cart::t a ;\1ehring del 14 de julio de 189.1: "Es esta apariencia $

tN CJ,3j una hi<;toria autónoma de las consriruciones políricas, de los sistemas


de:: las representaciones en cada dominio particular
lo c.¡ue más que nada obnubila a la mayor parte Je la gente. Cuando Lutero
"No me arrepiento de no haber podido tratar mf¡s que de un<1 m11nera muv incompleta los hec]10S 40
dt:· !11 vida cotidítma, la ¡¡Jimentación, vestíment;;, habitación, usanz<l,<; de familia, derecho privado, "Yo nn podrí21 ínsís!ir demasiado sobn' el hecho de que, para un materiillistil ilustrado como Lafargue,
diversiones, relaciones de sociedad, que han mnstituido siempn' el interés principal de la vida para la el detenmmsmo económico no el ütí! absolutamente perfecto que 'puede COll\'t'rtirse en l;; cl;;ve de
los problrm1as de la historia"'.
enormP mayoríil de los individuos".
Km/ relación <"Otl el Esta.to y la economía.
"Ln propio de aqut~llo que verdilder;;rnente general ser ft'nmdo".

104 105
)' CalYino "superan'' la religión católica cuando l"supera'j a
Fiebre y a Kant, Rnusseau, indirectamente con su Joáal, al consti-
tucíonalista l\lonteS'-JUÍeu, se trata dt: un suceso (JUe permanece al interior
de la teología, de la de la ciencia representa una
etapa en la historia de esos dominios del l'-¡ue] no sale para
nada del dominio [respectin>J. Y desde '-JUe la ilusión burguesa de
eternidad y la condiciún de última instancía de 1a capitalista,
incluso la superación de los mercantilistas por los fisiócratas y Adam Smi-
tb se ve como un mero triunfo del no como el reflejo en el Rimbaud.
pensamiento de hechos econúmicns sino como la correcta
por fin de condiciones y] por doquier
Band und

[N 6 a, 1J como una de las más elevadas formas de relación ade~


un proceso dialéctico. /\demás t1ue el dialéctico
"Lo que Schlosser podría haber dicho habría dicho en contra de tales considerar la historia de otra manera que c:omo una constelación de
objeciones, sería esto: que en la a rasgos, en la historia, de '"'"''"~···''" de <.¡ue su evolución con el nPnc,,,....,,,.n
manera distint:-1 a como ocurre en la novela en el cuento, no se aprende cada mornento punto de apartarse.
una superficial de \'Ívir si una serenidad de los sentidos
y del espíritu; t¡ue de su consideración no se desde luego, el des-
precio misantrúpico, pero sí una \'Ísiún estricta del mundo y principios
"La Révnlution un drame plus et le
severos sobre el mundo; '-]UC el rnundo constantemente ha producido una
tique en esr une condition aussi impérieust· t¡ue láuthenticité" ,_, Blam1ui
impresión semejante (1ue lJeya a la se\'eridad al al menos, en los más
Geffroy: l, París 192(l l p
grandes enjuicíadores del mundo y de los que supieron medír,
sobre [el patr/m de] una vida propia interior, la externa, en un Shakespea-
re, un Dante, un MaquiaYelo" G. G. Gervinus: Friedricb Sch/omr
Lpz 18ú 1 !Dúotr:ro.r mnmm1oratit·oJ a.l cuidado de Rudolf Borchardt La necesidad escuchar dura me much( lS ;u1os.
1,\lünchenl p312J cita, a cada mención de un hbn
¡N 6 a, 2J [N , 4J

Ha de explorarse el dnculo entre tradiciún y técnica multiplicativa. "Las Contrastar historia con la obsen ación de
tradiciones.,. se relacionan con comunicaciones como, entre que traduce Edmund en "Diarios íntimos" 23 de mayo
sus multiplicaciones por medio de la con las impresas, tal corno de 1 "Líre dans !'avenir est mats vo1r tltn'PuJ·puf dans le
llo hacenJ los dupUcados sucesi,-os con las simultáneas de un libro". est difficle encore: je dis c'esH't-dire
!Carl Gustav Jochmann:J l'eber die 1828 p 259/60 (Los
retrocesos de la .n
tal un drama rnA!-> que una historia, v In patétírn le u11<1 condición tan im-
!N 6 a, 3) periosa como la autenticidad".
Citado también en Edwm1 f¡¡c/15 ... (G. S., II-.:2, p. 468).
Cf. nuestra nota 30 a los "Apuntes sobre el concepto de historia",

106 107
tout ce licu dan~ l'intervalle". L<l de del mediante presente.
mirada no es tan difíciL corno más hie11 de

múltiplemente un
Para el historiador rnaterialista importante diferenCÜH de }::¡ manera
más estricta entre la construcción de un est-ado de cosas y :kluello 4!
c1ue habitualmente se llama su "reconstrucci('m". La "reconstrucCión" en la
empatía es de un solo estrmo. L1 "construcción" supone b "destrucción". p( mer al presente
'6] situación crítica.

Para yue un trozo alcanzado por la ha de


haber continuidad ellos, m1 l< J que llam~l "une lecrurC:' et
fN 7J de rt'SÍstances d'un lecteur difficile et raffiné":¡" Charles lhudehüre:
mal lntroducdon de Paul Valéry Paris 192B p Xl11
La pre-historia ~· la post-historia Je un estado de hechos histórico ;:, r,¡
aparecen en él mismo, en drtud de su exposición dialéctica. aun: todo
estado de cosas histórico expuesto se y se cotwicrte en un campo respecto de la teología conH) el secante
de fuerzas en que se la confrontaciún entre su v su post- entcrarncntc de ella. Pero si "'·~,. . ,.,,~ri•"'"''
historia. Se com·icnc en al actu:u en él la actualúhd. Y así estado de escribe uL,ILttitiJ<t.

hechos histórico se de acuerdo con prc- y post-historia siempre de


nue,·o, nunca de igual modo. Y lo hace fuera de sí mismo, en la actualidad: 7!
tal como un segmento que, cortado según la sección apolinea, sufre su
partición fuera de sí mismo.

[N 7 a, lJ a, 8j

El materialismo histúric( J no ni una exposición de la Sohre cuesti<'m dt· ],1 incondusi('m de la historia, cart<1 de llorkhcimer
historia ni una continua. En la medida en que la superesrructur:1 rerro-actúa 16 de de 1 . "La afirmaciún de l-<1 inconclusión es idealista, sj
sobre la estructura, resuha que una historia homogénea, por ejemplo, la de conclusiún no está incorporada en ella. La injusdcia pasada ha ocurrido
la economía, no existe más e¡uc llfl<l de b literatura o de la ciencia jurídica. cerrada. Los muertos han sido matados efectivamente ... Sí toma la
En la medida en que, por otra parte, las diversas épocas del son inconc!usión en serio, que creer en el Juicio Final... Quizá
flfectadas en grados completamente diYersos por c1 presente del historiador ;'!LILJ;'!lC!L<l, en relación con la inconclusión, una diferencia entre 1<, positivo y lo

(a menudo el pasado más reciente no ~¡fectHdo por el pn:sente "no le ·-r··~·''"'"" de tal manera que sólo l::t injust1cía, el rerror, los dolores del pasado
hace justicia"), una continuidad de la historia irrealizable. I las las obras se rclaci< man de
otra manera con el tiempo, pues su carácter positivo es ampliamente negado
¡N 7 a, 2]
por la caducidad. Esto vale por lo pronto en la existencia indiddual, en
no la dicha la que es sellada por la muerte, sino la desdicha''. El
"Leer en el porvenir es difícil, pero mírflr ¡nmml('llle t'll t>l pflsildo es más difícil todavíil· digo puramente,
----iec!ura retardadil y herídfl de re~i~tencias de un lector difícil y refinado"
e~ decír, sin mezclar en eStil mirada retro~pt!Ctivil tndP lo que hil tenido lugilr en el ínt<>rvalo"
109
108
consideración de que de los ele1nentos que, corno se reconocer
la historia no es únicamente una ciencia, menor, una a la luz del día por el alcanza
de la remembranza. Lo que la ciencia ha modificado la particularmente enfática.
remembranza. La remembranza convertir lo inconcluso dicha) en Es el de un nihíllsmo específicamente que también aparece en las
concluido, y lo concluido inconcluso. Esto es que ha tenido un en Céline. Este
teología; pero en la remembranza hacemos una que nos prolube nihilismo ha del shock que proporciona el interior del cuerpo a
concebir la historia de modo fundamentalmente así como tampoco que tiene que tratar con él. El m.isrno Jung retrotrae e.l acrecentado interés en
nos es licito buscar escribirla en conceptos inmediatamente ] 1 1 anírnico al y escribe: "El arte ha antlc:mado
~ ..... ~..... v. tal como el arte aprehende intuitivamente por
¡N 8,1 cambios venideros" Zünch
- El pn lblema anímico del hombre
La función nítidamente de de
arcaJcas para luz en el cns<ml "Sobre las
relaciones de la analítica con 1:1 obra de arte literaria": "El proceso
creador... consiste en una vivificación inconsciente del arc¡ueópo y en una ...
configuración del mismo que llega hasta la obra acabada. La configuración
de la imagen primordial es, en cierta una traducción a la lengua Lr1 tradiúon. recueiile.
del presente ... En esto reside la social del arte: ... hace emerger dan.r
aquellas figuras que más le hadan falta a] de la Desde la Satt:m París 1886 p
insatisfacción del presente se retrotrae la añoranza del hasta gue
ba alcanzado aquel arquetipo en el inconsdente c¡ue apropiado para
compensar la ... unilateralidad del espíriru de la i\quélla coge esta julien Benda cita en "(rn dam /e sti:de'' la sentencia de l·ustel de
imagen y, al aproximarla ... a la conciencia, modifica también su figura hasta Co~langes: "Si vous Y<mlez revine une épo<iue, oubliez que vous savez ce
que puede ser aprehendida por el hombre del presente en conformidad con qui s 'est apres elle". Esta es la ttu{grta cbarta secreta de exposición de
su facultad de captación". CG Jung: der Zürkh la historia de la escuela historicista, y este de 13enda tiene escasa
Leipzig u Stuttgart 1932 p 71. Así acaba la teoría esotérica del arte haciendo fuerza demostrativa: ''I ;ustel n'a dit que ces mceurs fussent tmnnes
"accesibles" los arquetipos al "espíritu de la pour le n)le d'une ép<>Clue dans l 'histoire",
[N 8, 2]

,¡:Cf. Sobre el cmlct'plo de la lit>torw, JV.


16
Pro/1/emas anírmcos del presente. Explorar la pregunta de si subsiste una conexión entre la secularizadón
'''La ocupación crítica de Benjamín (Ofl la obra de Carl Gustav Jung tuvo, en su momento, una fuerte del tiempo en el y la visión En todo caso, la
importancia metodológica para el proyecto de' los Pasa1cs. remitida a Scholem desde San Remo
el 2 de ¡ulio de 1937 precisa el punt,J: "De momento, sólo voy a informarte de qut' las semanas en San está tal como t.¡ueda claro en el último escritu de BlarH-{llÍ, en.
Remo están dedicadas íntegramente al estudio df: C.jung. fijar rnelúdíu.¡mente ciertos
fundamentos de los "l'ariser Passagen" por medio de un11 controvt~rsia con las teorías ck jung, especial- 5{'
mente la de las imágenes arcaicas y la del inconsciente colertivo. Ello tendría, adt.'más de su importancia pwnlarncntc desplazado, a . , . .
intrínseca, otm política y más pública; quizás haya~ ptu:sto r<>ciPntemente aliado finan<inb,1 la actividnd d<' Ben¡amin como inve;.tigador) y, deb1do J¡; mslslen,:Jil
del espíritu ario con una terapia expresamente a reservada. El estudio de sus ensayos de comienzos Horkheirner, en favor del trabajo sobre Baudelaire. El convoluto K de La 0/Jra de lo5 Pasa¡cs contiene, en
de esta década -algunos de los cuales se rem{mtan en parte a la anterior- muestran que estos servi- todo caso, algunos fragmentos rel<~tivos <1 Jung y al tema del "nihilismo antropológico".
cios auxiliare~ al nacionalsocialismo estaban preparados desde hace tiempo. En esta ocasión pretendo "La tradición, fAbulA errante que St' recoge, 1 entrecortada como el viento t'lltn•las hojas".
seguir la huella del nihilismo médico en la literatura, el cual presenta una peculiar configuración: Benn, ' 1 "Si queréis revi\'ir una épocA, olvidad que sabéis lo hA pasado después d<> ell<.'l". ,
Céhne, Jung. Por otra parte, aún no sé si es seguro que me de este trabajo" (Walter Benjamín "JAmás ha dicho Fustel que estas costumbres fuesen parA comprender el papel de una epoca
1 Gershom Scholem, Corrrspmu1mcit71933-1941J, ap. Cll., p, al "nihilismo médico" en la historia".

110 11 ]
la "imagen del mundo de la ciencia natural'' de la "'-l..:UIH..ld mitad del sigio. exoenenc.w dialéctica es dispersar la apariencia
ul~tm~a<:ton de la historia en ~~'·>·•·'·"'"'""'.
de repetición, historia.
IN 8, <t4J absolurameme libre de esta apanencJ;¡

Gocthe ha visto venir la crisis de hl formacit)n ~·>'-···~e··"· l ,a enfrenta en


ei U:/ilhelm AleiJter. La caracteriza en la corrc·snondencta Zelter. diaJécticu se trata de tt~nt'r el viento de la hiswría del mundo
IN 8, a 5] Pensar en él quiere decir: izar las velas. Cómo sean izadas es lo
\'das. El cómo sean izadas cotwicrtc
W'ilhelm von Humboldt ri"'"""" .."~"' las
lo (ie:sotaztitn estudJo de las
tiene funci< mes ect mómicas. Se con rrapone al tomme!'tÚiJJI cosnl< lpolita;
el de las ciencias por el al proceso de 1a d1aléctica una /\.si conH) una
IN 9, lJ ''""'"''"'"''""''''~'"'" en el ahora de la cognoscibilidad ha de aferrHrse
flrmemente lo sido. El sah·amento que de e$a suerte -·) s<.)lo de esa
lleva s<'ll< > se cumplir en aquello <.¡u e al in~ tan te
El método científico se caracteríza por desarrollar nue\·os métodos al
lw va irremediablemente. A este propúsito, el
Ue\·ar hacia nuevos objeros. Al igual (1ue la forma en el arte se caracteriza
por desarrollar nuevas formas allJevar haci;1 nue\ os contenidos. v sólo
·-~~·~''"'""'"'"de la introdu.cción de Jochmann acerca de la mirad~! del vidente
las cin1as del•,,-,.t",;,,.,h
utl'l forma dene un:1 obra de arte. un, y sr'll() un método tiene un t'ratado
sólo extrínsecamente. '7]
1

9, 2J
dialéctico tener el viento de la historia en el velamen. Las
los conceptos. Pero no basta con disponer de las velas. El arte
Acerca del concepto del "salvamento":sl el viento del absoluto en el
lo decisi\ u.
velamen del concepto. (El principio del viento es lo cíclico) La pmicíón
del velamen es lo relativo. 9, R]
tN 9, 3J
El concepto del progreso ha de ser fundado en la idea de la catástrofe.
¿De qué son salvados los fenómenos? No \ n;) t<l.nto del c¡ue así", lcsoj es la catástrofe. Esta no es lo que en cada
desprestigio \' el en que han sino rnás bien la mnmento está por sino lo <.¡ue en cada momento está dado.
tal como la exhibe muy a menudo un modu dctermmado de su rransrnhión, Stdndl>erg ---¿en llacia ncwtcl.lm?-: el infierno no es que tengamos
su "dignificación en cuanto que herencia".-- Son salvados po:· la exhibición delant~· --sino

del salto !<.¡ue en ellos. Hay una tr:1diciún que es catástrofe. 9 1J


IN 9, 4]
WllCt'fllo de historia,
ll\ltil 31 "los "1\puntt'S sobre el concepto de lústoria". El pasaje <1 que <1ludc• Benj<1min es el
Traducimos Rcttung por "salvamento" en atención a que el motívo que aquí e<>tá en ¡ne5o -t;¡J
de intnxiucciún 11 Los retrncesos df la p<ñ>;;Í/1! De Carl Gusltw fochmaml, en que habl<1 del olvido a que
i'U
como lo hace ver el siguiente fragmento- es el tá pl1twuímena "salvM lns fentnnenl)s", el tema
qm~di1WJ1 consagrados los escritos de este autor para la posteridad:" Al futuro, del que hahl<1 con palabra!"
platónico qu~:·. dentro de l<1 obra de Benjamín, hilce su primem aparición temática en Origen del
vuelve, por i1SÍ decir, las espaldas. y su mirada de vidente se encwnde en las nmas de las
drama l1arroco almuín (1925); v. especialmente, G. l· 1, p. y ss. En sitios posteriores cmplemnos
también "rescate". anteriores gent'racíones heroicas y de su poesía, que desaparecen cada vez mi\s hondo en el pretérito"
y s.).
1] 2
113
A las materiallstas bueno darles una conclusión cada la que ocupe
morigerada. él mismo le concierne. Y prectsaJnente por eso
IN 9 a, 21 para
los momentos del curso de la historia t)UC más le importan se convierten, en
índice mon1entos de este mismo presente,
Pertenece al rescate el agarre
\' cambian su tlue su determinación sea catastrófica
fN 9 a, 3J n victoriosa.

La imagen dialéctica es forma histórico que sa-


tisface los requerimientos de Goethe con re!m<:ctu de un análisis:
naterHJ;t.ar una sínrests
t) 41 la
sJll() ,·erdad no el caso, portJUC cada ctílpH
el proceso de la dialéctica igual que cada una en el de la historia mis-
El reconocimiento o apología se afana por recubrir los momentos revo-
aun estando siempre condicionada por una de las nnecc::<le:nres.
lucionarios del curso de la historia. Lo que le es el establecimiento
hace valer un fundamentalmente nuevo,
de una continuidad. Sólo concede valor a elementos de la obra
fundamentalmente nuevo. El método pues, porque,
l]Ue han pasado su ulterior escapan los en los
llevar hacia nuevos desarrolla nuevos métodos. Al (1ue la
cuales se interrumpe la transmisión v, por lo tanto, sus asperezas y puntas,
forma el caracteriza por desarrollar nuevas formas al llevar hacia
que le ofrecen un reparo al <.¡ue quiere ir allá eHas.
nuevo~ contenidos, Sólo desde· fuera una obra de arte tiene um1 \
IN 9 a, Sj .rólo una forma, !y] un tratado dene uno y .róio un método.
fN 10, 11
El materialismo histórico tiene que renunciar al elemento épico de la
historia. l-lace saltar la época de la cosificada "continuidad de la historia".
Definiciones de conceptos históricos fundamentales: la catástrofe -ha-
Pero también hace saltar la [misma]. La satura
ber perdido la oportunidad; el instante crítico -el .rtatu quo amenaza con
de material es
el progreso -la primera medida revolucionaria.
fN 9 a, ú]
IN 10,21

En roda obra de arte verdadera el sitio en que ésta sopla frío, a agué]
Que el objeto de !::1 historia sea hecha ~altt~r del continuo del curso
que se sitúa en como el viento de una alborada venidera. Se sigue de ahí
histórico por su estructura monadológica. Esta sólo se pone •
que el arte, al cual se lo veía a menudo como refractario toda relación con
de manifiesto en el ()Ue ha sido hecho saltar. Y esto lo hace en la
el progreso, puede servir a su determinación El progreso no está
dt' la confrontacíún histórica, que constituye el
domiciliado en la continuidad del curso en sus interferencias:
interior por d<:cir los histórico, en la cual
allí donde verdaderamente nuevo sentir por vez primera con
entran todas las fuerzas v los intereses históricos en remozada medida.
la sobria frescura del alba.
En virtud de esta estruct-ura monadológica del objeto histórico entuen-
¡N 9 a, 7] tra éste representada en su interior la propia pre-historia y post-historia
5
" Cf. Apéndice 11. (¡\sí, por ejemplo, la pre-historia de Baudelaire, tal como se presenta

l 14 115
en el pensar pertenece lo mismo el m< >vimienu J que la dctencJÓn <k p(:·nsa-
mícntos. Allí donde el pensar llega al derenitniento en una constelación pletórica
IN 10, la dialéctica. Elht es la cesura en
LLI<ti'-J>LU\-1 d. Ha en
"'~""'"'"""··"< dialécticas es la mav<Jr.
Ha\' que poner en ]a base de la discusí\')n con la "apre-
mism<> construido en J¡:¡ ""'"'n•L'"' 1''n mnteri~1li•,;;ta de
ciación" convencional la polemica conm1 la Fustel
dialéctica. Es idéntico con el el
de Coulanges).
IN 10,41

El sansimonista Barrault \' rriti-


qm.L I difamacíún crític• > inmediaran1cntt ncsDtJes
del triunfo de la la Revolucion de julio.
[N 10,5J

11, 11
El momento destructivo o critico en la hisroríografía materialista entra en
vigencia al ser hecha sa.ltar la continuidad con la cual se consdtuye por
hísl!lrÍil decir darle a 1< )S Jos anos su f1sonomía.
primera vez el histórico. De hecho. en el curso continuo de la historia
no se puede visualizar en absoluto un de la historia. )', desde siempre, 1, 21
la historiografía ha sencillarnente extraído <~n de curso continuo.
Pero eso sucediú sin principio, como recurso de urgencia; y lo primero para El acontecer que n Jdea al historiador v en el cual toma parte estar~~
ella siempre era también volver a deposírar el en el contimtum que recreó la de su exposición como un texto escrito con tinta simpática. La
para sí en la empatía. J .a historiografía materialista escoge sus objetos s.in mano historia que le presenta nl lector constituye, por así dcór, las citas en este
débiL No los aferra, sino que los hace salrar del curso. Sus precauciones son texto, sólo son estas citas las que están allí de un modo legible para cada
de más largo alcance, sus acontecimientos más esenciales. cuaL I::scribir bjstoria signihca, pues, citar historia. Pero en el concepro del
¡N 10 a, 11 citar que el histórico respectivo sea arrancado a su

¡Pues! el momento destructivo en la historiografía marerialJsta ha de ser 11, 31


concebido como reacción ante una constelación de peligros, que amenaza
tamo a lo transmitido como al receptor de la transmisión. Esta constelación ];.¡ doctrina de los elementos del nl<lterialismn histórico. 1) ( )bjeto
de peligros se contrapone a la exposkión materialista de la en ella de la historia a propósito del cual el conocimiento es realizado
estriba su actualidad, en ella tiene que acreditar ésta su presencia de espir1tu. 2) La historia se descompone en no en
Una semejante exposición de la historia tiene como meta, para deórlo con historias. 3) Donde se cumpJe un proceso dialéctico, tenemos que hacer con
Engels, salir "fuera del dominio del pensamiento". una mónada. 4) La exposición materialista de la histori:1 conlle\ a una crítica
lN 10 a, inmanente al concepto del progreso. 5) El materialismo históóco apoya su

57
Cf. Sol:rre el concepto de historia, XVII. hístoria, XVII.
Sobre el romepto de historia, VI.

116 117
proceder en la el sano entendimiento
la presencia de
espíritu y la dialéctka. (Sobre la mónada N 1O
IN 11,41 d'erreurs ... je crois
Pn,·P·Inr...-..~.., que la nature a données h1
El presente determina en el dd dónde
sortir ::tvant elles de la terre, fletrir successtvement a
apartan su pre- y
su post~historia, para aprehender su meo]Jo. la mussancc cfautres ce gu 'enfin cene::
couronne de tleurs et de
¡N 11, 5]
Il ~44

Probar p< )r el ejemplo yue la gran


de los escrit·os del siglo pasado
sólo puede ser por el marxismo.
11, 61

"Les régions gui ont été les premieres Prl'lt,..,,.,.,


ne sont pas celles ou
elles !les sciencesj ont fait le plus de "'"''""''"C
G:ttl're.r 11 Paris
1844 p 601 (Second discours sur les successífs de l'esprü hu- 3]
main) (1750). Este pensamiento
en la literatura posterior;
también en Marx.
\'Ísible t]Ue el concepto de progreso se rige con
[N 11, 7]
correctivo en el arte el
arte tampoco ser considerado irrestrictamente el concepro
retroceso; el ensayo de Jochmann tampoco lleva cumplimiento esta visí6n
de manera Ciertamente, Turgot exime al arte de una manera
distinta a como se lo haría . "La connaissance de la nature et de la vérité
est infinie:: comme elles. Les arts, dont l'objet est de nous pla.ire, sont bornés
comme nous. Le temps faü sans cesse eclore de nouvelles découvertes dans
les la peinture, la musigue, ont un point que le
l'imitation de la nat ure, la sensibHité limitée de nos organes
détermine::nt. .. Les hommes du sieclc "arriverent ct sonr

[N 11 a, 1] 1
'' "¡Qué espectáculo presenta la sucesión de opiniones de los hombres! Busco en ella el progreso del
espíritu humano,\ no veo casi ninguna otra cot>fl qut' la historia de sus errores.¿ Por qm' su marcha, t01n
S\''gura de:">dt· los primeros pnSP!' en el estudio l01s maternálicas, tan vacilantt' en todo lo demás,
tan suwta lenta progresión de opiniones y errores.. esR" primerai>
"Que! spectade présente Ja succession des des hommes! hojas, esRs envolturas que la naturaleza ha dado al tallo nacientt' de las plantas, sahr antes que ellas
cherche les progres de !'esprit humain, et je vois presc1ue autre chose que dt? la tierra, marchilarse sucesivamente al nacer otras envolturas, hasta que al fin aparece el talle y
corona de flores de fnltns, imagen dt' la vPrdad tardía".
"En los primero:-; tiempos .. , er¡¡ preciso volver, por medio de J¡¡ perfección, ¡¡J punto al cu11l los pri-
que pnmerannenlte han sido esclarecidas nn son 1ilquellas en que ellas [las ciencias)
han hecho más progreso". meros hombres habían sído conducidos pnr un instinto ciego; ¿y quién no sabe qu<' es el supremo
esfuerzo de la razón?"
118
119
CEton:J ll Paris 1844 di.rcoun mr it.r
una renuncw

IN 12, 1]
fundamentalrneme alterado del
"Il esr des parties dans les arts de qui ont pu se perfectionner avcc al menos en sus hueUas. !la sJdo '" ................ _.
le temps, témoin la qui dépend de l'optique. I\lais couJeur fer r< >Carri 1.•. lJUC muestren hermanados montaüa y
}ocaJe, }'imitation de la nature, meme des SOnt de abismo río r puente están los
tous les temps".M Turgot: O~twre.r 1I P:1ris 1844 du .rerrmcl dirrozo:r sur de n mcentración de es re toda su
l'hi.rtoin: r 658. testirnonian que h1 naturakzcl n1)

IN 12, 2]

Representación milhante del progreso: "Cest n'est pas l'erreur qui


s'oppose aux progres de la vérité. Ce sont la mollesse, l'entétement, l'esprit antes como una potencia amistosa ...
que arn1víesa los sin murallas de cerros ... parece ...
de routine, tout ce qui pone it l'inacrion. - Les progres méme des ans
en la cual rep( lSa la materia de la <..¡u e él misn-H 1
les plus pacifiques chez les anciens peuples de la Crece, et dans leurs ré-
. PrtJlO!if)JitJ oder
publiques, étaient entremelés de guern:s continuelles. On y était comme
les Juifs bátissant les murs de Jérusalem d'une main, comb:Htant de l'autre.
Les esprits étaient toujours en actívité, les courages toujours les
lumieres y crnissaient chaque O~Ul'Jr:J ri París 1844 p 673
et ,•.. '""'''W"'fr\ El concepln de progreso tenía c¡ue repugnar a la teorí;l crítica de la
IN 12, 3J historia desde el momento que ya no fue aplicado como patrón a deter-
minadas transformaciones sino que debía medir la tensión emre
un com1enzo y un fin legendario de la historia. En otras palabras:
A la presencia de ámmo como política se le hace justicia de
ran pronto con1o el progreso se conyierte en signatura del transcurso de
manera grandiosa en estas de "Avant que nous avons appds
la hístoda su concepto en el contexto de una hi
que les choses sont dans une situation déterminée, elles ont changé
de entrar el contexto de un cuestiomm11ent1)
plus1eurs fois. J\insi nous apercevons toujours Jes événemems trop tard,

la historia por delinear el retroceso al menos con tanta


"'El conocimiento de la naturaleza y dt· !a verdad es ínlinito corno ellas. Las artes. cuyo objeto es
complacernos, son limitadas comll m;sotros. El tíempu han• surgir sin t'esar nuevos descubrimientos poner en ..:·1 can1fHJ \'Ísual un progreso . . . .._,,"''''""·
en las ciencias, pero la la pintura, la música, tíenen un fijo, que deterrnínan el genio de
las lenguas, la imítadún la naturah:·za, la sensibilidad de nuestros órganos ... Los grandes
hombres del sígltl de Augusto lo alcanzaron y son todavía nut•stros modelos." 11
"Hay partes en las artes del que han podidn con el tiempo, comt> testimonia la
perspectivt~, que dt'pende de f'enl t:>l color la imitación dt:> la naturalez.a, la expresi{m
misma de las pasiom•s, son de los tiempos".
5
" "Nn es el a los progresos de la vPrdad. Son la molicie, la obstinación, el espíritu
Los propio~ progresos de las artes más pacíficas en Jos an· "Antes c¡ue hayamos apr~·ndido que las cnsa;, están en unil s1tuación dt>terminadil, éstas han cambiadt•
nt·
muchas AsL siempre nos apt~rcibimos muv tard<' de lus sucesos, y la polítJG1 t1e1W siempn·
mano y combatiendo con la otra. Los espíritus nPcesidad decir el presente".
estaban siempre en actividad, las valentías excitadas siempre, las luces los cruzaban a cada día". Ptwomma del XIX.

120 121
Lotze como crítico del concepto la afirmación, entre l( ~s hombres lJUe han vivújo con nosotros.
gustosamente creída, de un progreso de la humanidad en linea recta, una a la de la felicidad --esto es lo gtle nos enseúa lx·ch< l
reflexión más cautelosa se ha ... \'Ísto hace mucho, a descubrir notable-· oscila h1 de la redención. felicidad fun·
que la historia a,·;:mza sinuosamente en líneas dada en el desconsuelo y r"\t'oPr1'<l'lt"'l"\t'>r\1CfA
a otros; en sido nuestros. Dicho de orro un músculo glle
reconocimiento de l]Ue la 1mt)res1on tiene fuerza suficiente para contraer rudo el histórico. de
radamente sublime !erhebenderJ, suerte aun. la del tiempo histórico reposa enteramente
Una consideración desprejuiciada habrá de asombrarse siempre, ante todo, en la de la redención. frase está en Lorze: }\tikroko.rmo.r JJ I
de cuántos bienes de la cultura cuánta beHeza de la vida ... han
sucumbido para no volver nunca Hermann Lorze: Aiikroko.rmos III
864 p

historia: "l de todos sus


Lotze como crítico del concepto de progreso: "No más claro pen- una meta que no reside en su propio nosotros nos eximirían1os del
samiento para pensar distribuida la educación en la hilera de las generaciones esfuerzo de buscar lo suyo un progreso <JUe ella estaría destinada
humanas, y permitirles gozar de los frutos las más <.JUe surgieron cumplir, no en esta sino en cada uno de puntos
del inmerecido esfuerzo y, a de la miseria de las anteriores. Aun hacia lo alto" Hermann Lotze: "\llkrok;oJmo.r Ill 1864 p 49.
insensato e·l entusiasmo <.1ue mira en 13 a,
los hombres ,. sobre
todo que la en general, pro-
\'inculación del pensan11ento del progreso con el de
grese ... No puede haber ningún progreso... que no un incremento de Lotze: "Puesto que el sentido del mundo se trastrocaría en rnn1'1r-::l<OPntttin
felicidad y perfección en los mismos ánimos gue antes padecieron bajo una rehusamos el de c¡ue el de genera,:w1ne:s
condición imperfecta". Hermann Lotze: 1\.iikroko.rmoJ Ill Lpz 1864 p 23 Si sólo beneficiaría, al infinito, a ac¡uellas que las
la representación del progreso a través de la tota.lidad del transcurso de la mismas se perdería irrecuperablemente" (p
historia es propia de la burguesía en L.otze se acusan las resenas de mundo mismo no ha de aparecer, con toda la de su desarrollo
quien ha sido forzado "'"'""'1nn defensiva.
u"'""'~·", corno un baruiJo y vano... el progreso de la
"Amo la de los n:nideros". no importa de misreriosa manera, ocurra tambjén para ella:
[N 1 Jj sólo esta fe nos hablar de una humanidad del modo en <.JUe l( l
hacemos" (p Lotze denomina a éste "el pensamient<) de una ... preser~
vacíún y restitución" (p
pe1CU1Jarl<ütc1t:s más dignas de nota
del ánimo humano'', dice Lotze, tantos egoísmos en el 13 3]
indi,·iduo, la universal falta de etwidia de todo respecto de su futu-
ro". Esta falta de envidia apunta que la de felicidad que tenemos La de la culrura ha -~-·~"""'' ... ".,
está tenida basta lo más hondo por el tiempo que es de nuestra vida. vismo comtiano; la fli.rtoria de Craitl de Beloch ediciún
La felicidad sólo podemos representárnosla en el aire lJUe hemos respirado, 1912) lesl, según él, un ejemplo escolar de influjo comtiano. La historíografía
,.,,,,.,, .... ,,""''''descuidó ... el Estado y los sucesos cambio de lo cual
El pas<~i<' se encuentra en una carta de Holderlin hermano, fechada en la primera mitad de sep-
tiembre de 1793 (cf. Friedrích Holderlin, Siimtlrche Werke und Bri~fe- Herausgegeben von Michael Knaupp,
Darmstadt: Wissenschaftliche Buchgesellschaft, 1!, p. 507). Cf. Sobre el conet:plo de l11sloria, II.

122
\'io en el desarroUo intelectual de la socit.:d~HJ el único contenido dr:
Herrnann l ,mze: ~\lik:ml:o.rmo.r !11
la historia ... ¡La elevación ... de la hisr( 1ri:1 de b cultura a ünicn
de investigación histórica:'· Ernst Bernheirn: Alittelcllterfitbr·
in ihrem Polilik tmd
14, 1J
de vista de que "basta )'il progreso, n1and~ L sobre !a am-
de una incult-ma que, tomada en su conjunto, permanece siempre
"La carégorie logique du temps ne domíne pas le verbc aurant
c.ada más la cultura de una m.inoría", sale al pasn
pourrair le croire '. Si qut cela l'expression de !'avenir ne
Lot:ze con la pregunta:'' bajo tales supuestos, puede hablarse de una
semble pas se situer sur le méme de hurnain que cclles du passé
humanidad?" Lotze: i\likrok;OJJJ/(}J lll 18(>4 r
et du présent. ' ... Le futm n'a somTnt pas proprc, ou s'il en
celle du

que cultura de antar1o LH11Clmentc


como dice] "otze, "en camino recro a cu\'o contrario
IN 14,21 deberia ser el fin del trabajo histórico; me refiero ala forrnac1ón de un ins-
tinto de cultura, que coge cada vez rnás y m{ls elementos de la moralidad, y
sustrae la actividad que hr1 \"llelto inerte"
Simmel roza, con la ant·inomia emre el concepto de cultura los do-
minios de autonomía del idealismo un hecho mm· importante. La
de modo
inmedi.1to un progreso de la humanidad; lo si con el incremento del
recíproca de las tres autonomías al idealismo clásico de
contenid<) de verdad acumulado mtnlentara también la 'n1 de
perget1ar el concepto de cultura, que le ha a b barbarie.
hombres en él... y la claridad de la rnírada de corqunto <..jUt~ ellus óenen
Simmel dice sobre el ideal de cultura: "Lo esenciaL es ... que éste suprime
. Lotze le p 29.
el valor intrínseco de la realízaciún e~.ténca, ... y aun de la
religiosa, para incorporarlas a todas como elementos o piezas al desarrollo 3]
del ser hum::~.no por sobre su condición natural''. Georg Simmel: rntto.fO!J'IJze
dn GeldeJ Lpz 1900 p 1-<)tze sobre la humanidad: "No se puede decir de ella que llegue a ser
IN 14, 3] lo que con conciencia de su llegar a ser, con el recuerdo ele sus estados
anteriores. Lotze k p 31.

'~Jamás ha habido un de J;¡ hi"rorin en que la educaci(·,n que le 4 4]


peculiar hubiese la humanicL1d entera o, al meno:-;, el conjunto
de aquel único Tr )do~; los La visión de la historia de Lotze estaría emparentada con la de Stifrer.
r matices de rudeza embotamientu espirú:ual y miserÍ¡¡ ""''""'"'''"'" querer de Jos indi,,iduos carente de reglas es siempre limitado •
estado presentes junto al educado rerinamienro de la \'ida ... y al libre goce su realización por condiciones generales sustraídas al arbitrio, las cuales
residen ... en las de la vida espiritual en general, en el firme orden de
Las concepcumes mcdwvalt·s dl'l IICmpn r•n mfiJ¡rnru, ,¡¡/:re/,¡ p<llítf(ll y la llisJ!nn.:wn1lk
71
'"La categoría lógie<t del tiemp.> no domina el verbo tanto (omn podria extrai\o que elin naturale7a." Lotze k p 34.
la exnresH1n del futuro no parece situarse en el mismo plano del espírit'l hwnano que aqueJI¡¡~
presente.' ... El futuro no tiene, il · ... 'Nt' se tiene rHzún para 1A 5)
creer que el indoeuropeo prehistórico hubiese poseído jamás un futuro .. .' (MeílletL"
Filosofía del dmero.

124
125
Para comparar con
calendar.Íil
"Tenons d'abord pour certain
cause, a une
14 a, 6J
seros de iVIurillo, los
Una fórmula que acur1.a Baudelaire para la Afitttlal!e¡~r;'{, Mi.inchen 1 ~)2H p 44H.
hay en la embóaguez del bashish fenÓtTleno muy
conciencia histórica revolucionaria; él habla
absorbido por los efectos del hashish: "Si
me semhlait toutefois ou méme
qu'elle n'anút pas éd. Le
Dantec, Paris 1911)
IN 1 11 7\1.ainte pagc de ~vlarh,aux Rousseau enfcnne un
m\·stérieux, c¡ue les premiers lecteurs ne pouvaient pleinement déchiffrcr''.
\'en el mediodía de la Anché Le 1 "Le
historia. Se aprontan a or,eo:ara.rle un almuerzo El historiador Crenoble 193() p Xll.
es e] heraldo que conYida los finados
1J
IN 15, 2J

Una delatora visión del progreso incmdié (1. ~múe


Sobre la dietética de la El que reconoce
''Quoi! wur sacrifier! quoi! Le grenicr du pain~
cuán largamente ha podido prepararse Ja miser1a que irrumpe sobre él -y
mostrarle esto tiene c1ue preocuparle cordialmente al historiador- adquiere
Quoi! La BibliO{heque, arche ou l'aube se leve,
una alta visión de sus propias fuerzas. Una historia que lo instruye de esta lnsondable ABe de l'ídéal, Oll réve,
manera no lo entrístece, antes bien lo refuerza. surge de la Accoudé, le progres, ce lecreur éternel. ..
a diferencia de aquella que tenía en mente r~'laubert cuando anotó la confe- [N 15 21
sión: "Peu de gens deYineront combien il fallu
La pur::~ ttf!ioJitr; surge de la Acerca del estilo <.,¡ue habria que par les mors familiers
[N 15, l] "lue le stvle mord et pénetre dans le lecreur. C'est par eux yue les
ont cours et son présumées de bon comme l'or et
Ejemplo de una el peor sentido.
H uízinga habla de la consideraciún <de pueblo en las 7hfl olmlo de la /:dad Mcdw.
77
"El pasado ha dejado de los textos literarios, compan1bles a las que la luz. imprime
del medioevo tardío. ";\ello n.oi"t·r·•~"'"'"
l r ' . l l l ' - , .• , - "
interés por sobre una placa sensible. Sólo el porvenir posee suficientemente activos para registrar
pé'rfectamentP tales Mucha página de Marivaux o de Roussean enclé'rra un Sf•ntJdu mJsterHlSO,
7
' .. Ante todo, tengamos por cierto que un gran efecto una gran causa, ¡amás una los primeros no descifrar plenamente".
París mcendwdo (El mio
"Por Jargñ que pudiera parecerme ... se me hacía, sin embargo, no hubiese durado más que
unos segundos, o incluso que no hubiese tenido lugar en la eternidad". "¡Qué! ¡Sacrificarlo todn 1 ¡Qué! ¡El granero del pan 1
7 ¡()ué! La Biblioteca, arca en que el alba se eleva,
' "Pocas gentes adivinarán cuán triste se h<t requerido ser para resucitM a Cartago". Cf. Solm· el concepto
de historia, VII. Insondable A B C del ideal, o sueño,
reclinado, el progreso, ese eterno lector... "

126
127
m::wques d'une ,,,.,,r, ..,,,,n¡-,-, pour celni .\1arx caracterizR " .. e,{.,-,..,_,,,,_,",_,.,,,,..,
qui s'en sen a rendre ses pe:n::::et:s reproducdón del fenómeno como
les et qui m1o su "elemento (:.ir. 1'-orsch:"~
franc. lis annoncent que p l::~:src elemento
ou du sentÚTH:nt exprimf.,
"'L""''-1;::\, c¡ue ks
des idées devenue;.; \'ulgaires
dit en paraít
"'""''"''"''-" de la naturalez~¡ en _Marx: "Si en 'la na turakza física
den n'est aussi clair, parmi les rnots, que ccux qu'on nornme t-e,,,-,,,¡,_, .. .,
la concibe la naturalez<t
clarté est tellemem un des caracteres de la ·vérité que souven: on la prenda
La naturalez;¡ física no irrum
pour eBe". Nada más sutil que el de ser claro para por lo menos
n mH; un
parecer verídico. El de escribir sencilhlmcnte, lJUC :-:t ,>
no pn :,¡,¡}u
frecuentemente por rencor, dadn la :lllloridad.
hombre naturaleza. al rnismo entre lwn1hrv ' hum
JJoubert: Q~NlTeJ París ] 883 ll p 293 du XCIX
para hacerse comprender también por Jos filósofos: en lugar de
15 a, 3) ... r-.r,,.,'.,
0 '7" pura, culoc:-:~chl olmo supuesto de actividad humana (1a
aparece por doquier, como 'materi;l' en
Una estilistica de la cual ,-aliese la pena se daría para pudiese cienc1a social estricta de _;\1arx, la mediada y transformada por
desarrollar la dialéctica de los precepros de Así recomienda Jouben actividad humana social por ramo, modificable y transformable en el
~ ' pero ach'iertc
1
el uso de los mot.r fururu- en cuanto material lli!ltni:l nallllilltl

"n¡·e,pnrne que des choses relatives nos mu:urs t"lr;P<::.t•nt,r-c:< llL


p
!1\i 16, 1J
Korsch ofrece la siguiente modit1cación de la fórmula de la tríada hege-
"Toutes les belles paroles som susceptibles de plus d'une signification. liana por l\larx: "La 'contradicci{m' reemplazada por la lucha de
Quand un beau mot présente un scm beau que celui de l'auteur, iJ faut :mcl~Ues, la dialéctica por el proletariado, y la 'síntesis'
l'adopter". JJoubert: (Eul'!t'JParis 188311 p 27ú XV11) f112liec:m:a p11r la revoluóón . Korsch k lll p 45.
[N1ú,2! ]6,

"Es a trAvés de las pAlAbras farrúliares que el estilo muerde v penetra en el lector. Fs ¡¡ través de ellas
que los grandes pensamientos tienen curso y SE' los presume de buena ley, como el on> y la plata marcada~, ljmitflción de la ..---.-'"'t-.rlnn materialista de la historia en Korsch: "Con
por un sello conocido. confi<mn quien se sirve de ellas para expresar sus pensamientos más material transforn1a ram-
sensibles; puef' en tal de la común recnnnn· un hombre que conoce vida y las
ellas. Además, p¡¡Jabras constituyen el estilo franc tl. Anuncian mediaciones c¡ue existe entre la base mc1terial y su
que el autor St' ha nutrido hace tiempo del pensamiento o del sentimi~>nto expresado, que se ha juridica \ las formas S<Jcialcs ele conCJcncia l¡uc
í!pn~pii'ldo d<' ellos y los ha tornado habituales, de manera t<~l que las expresiones más comunes le bastan
para expresar ideas que se han ntelto vulgares en él en virtud de una larga concepci6n. fin. lo que los asenos de h teoría m:w:riitlisra de
dice parece más verdadero; pues no hay palabras más claros que las que denominil familiares, v
la claridad es a tal punto uno de los caracteres de la \·erdad, que a rnt>nudo se la toma por ella".
upalabras familiares". Karl Korsch (18Ró· 1961), filósnío y pnlítíco marxista alemán, tiene como la principal de sus obras
u lengua particular". ftlosolia (1923). lngresndo al Partid<) Comunista en 1920 despw>s de L)tras militancias
"no expresa más que cosas rebttivas a nuestras costumbres presentes"_ anteriores, fu~:; re~istído v finalmente ¡¡ causll de su interés por r~·vitalizar t~'óricamente el
"Todas las palilbras hermosas son susceptible~ de más de una ~ignifícación. Cwmdo una pnlabr¡¡ marxismo y por posidUl~es políticas que consideradas ultra-izquierdistas.
hermosa presentil un sentido más bello que el del autor, es preciso ndoptarlo''_

128 129
la sociedad sobre nexos tales como o el de economía para cada dominio [v. a]
y conceptos de dme.r tienen ... para .,.,, .. ~.., ..,,"''"'n científica más exacta de las conexiones aquí nres~t:ntatias
las diversas épocas, una diversa y son válidos en la forma de- todavía una tarea del cuyo punto esencial no
terminada en que fueron enunciados por Marx para la sociedad burguesa en la formulación sino que tiene que estar en la y com·
actual, y, en sentido sólo para Sólo la sociedad burguesa continua de los nrmc:lDJios unnlJ!C11:anr.1e1Jte conteniclos en la
actual, en la cual las esferas de están formalmente separa- Sobre todo no ha de aferrarse uno temerosamente a los c¡ue
das una de otra por completo, y los obreros son, en cuanto ciudadanos del menudo tienen sólo un sent]do con los cuaJes ha descrito f\1ar:x
Estado, libres y tienen iguales posee la demostración científica las conexiones particulares que existen aquí, como una relación de 'base' y
de su persistente falta de libertad real en la esfera económica el carácter de etc. .. r;:n todos estos casos los
un descubrimiento teorético". KorschiLI p 21
16 1j

Korsch plantea "la ar!rmación aparentemente pero ... atin-


gente, con vistas a la última y más madura forma de la ciencia marxiana,
de gue en la teoría materialista de la sociedad de Marx el conjunto de las
relaciones sociales c¡ue los tratan ... como dominio A esto p. las preguntas 1m;1n1ua<laS
autónomo, ya es... explorado, en conformidad con contenido objetivo... , duccíún de 1 ss del 'desarr< 11lo de:slgual
por la ciencia histórica y social de la economía. La ciencia materiallsta de vida social: desarrollo de la nnoduo:1o1n
la sociedad de Marx no es, en esa sino economía". artística(,· de los diversos artísticos entre
Korsch Ir lll p Hn. (lnidos con términos de formación "'f'''"'",."
16 a, 2] de las relaciones de produccíún en cuanto relaciones etc.
1-:'J
lJna cita de 1\far:x sobre la \'<triabilidad de la naturaleza l'-orsch le lJI
p "Hasta las diferencias de la como las diferencias raciales, etc ... Concepción materiabsta de la historia y filosofía 111arerialista: "Los epígo-
pueden y tienen gue ser históricamente nos marxistas han las fórmulas de la materialista de
¡~ 16 a, 3] la historia CJUC fueron por 1\lar:x \'
de la socic:dad l]Ul' fueron trasladadas con una correspondiente

ampliaci<)n a otras de esta o incluso


Doctrina de la superestructura Korsch: "Para la determinación de toda aplicación histórica, v han hecho del así llamado 'materialismo
del tipo específ1co de relaciones . conexiones gue subsisten entre la 'base' histórico' una teoría Desde este ... aplanamiento. ..
económica y la con las de la teoría materialista de la sociedad faltaba sólo un paso para
'correspondientes' formas de en forma general, la representación t1ue todavía o justamente vuelve a considerar
ni la determinación conceptual f1losófica de la causahdad 'dialéctica', ni la necesario sustentar la etencia histórica y económica de Marx no sólo con
'causalidad' científico-natural complenlentada con 'efectos recíprocos'. La una filosofía social sino incluso con una concepción de mundo
ciencia natural del XX ha aprendido yue las relaciones 'causales', de materialista generaL .. y total, abarcadora de naturaleza y sociedad; esto es,
cuyo establecimiento para un dominio determinado se ocupa el investigador hablando con retrotraer las ... formas científicas hasta las cuales se
gue actúa en éste, no son definibles en modo en la forma de un con- ha desarrollado, entre tanto, e1 contenido... real del materialismo filosófico
cepto o una ley universal de causalidad, sino guc tienen que ser determinadas
del X\'111 vez los 'enunciados filosóficos de los materialistas

130
131
sobre la materia'. La ciencia materialista de la sociedad ... no requiere ... de concepto de la hiswri~1 umversa! es mesiánico. La hi:;toria
ninguna fundamentaciún filosófica de esa Éste, el más importante ao;r:H::JOn de cosa de oscuranti~;tas.
progreso ... de Marx, ha sido desconocí del en la secuela, por... mar-
xistas 'ortodoxos' ... Con ello han incorporado ... su propio atraso filosófico
en la teoria de que cPnsciememcntc desde la filosofía
hacia la ciencia. En forma casi grote~ca este destino histórico de
la ortodoxia marxiana. de modo tal que, en su defensa contra los ataques
revisionistas, arriba en todos los puntos capüajes a la posición del adversa-
cuando el representante de dirección ... , Plekhanov, cae al
fin, en su búsqueda ele la 'filosofía' que al en exponer Saintc'~Beuve
~d marxismo como 'un ) por Feuerbach de su .,,..,·r~r..... n,,.,

a] toutes les círconstances''


l V Par.is 1H82 p 365. Opuestamente, ha de ctmsiderarse qué valor
tener la exclusión de ciertas condiciones de que aquí se reqUieren.
Korsch cita a Bacon, del :'\m·um m;gtmm;t: '"Recte enim veritas temporis
La falta de sensibilidad para los últimos matkes del texto mismo puede
filia dicitur non auctoritas'. El había fundado sobre esta autoridad de todas
llevar al obsen·ador a recorrer tanto más atentamente los detalles más finos
las autoridades, el tiempo, la superioridad de la nueva ciencia experimental
relaciones sociales que esriln en la base de la obra de arte.
burgue~a frente a la ciencia de b Edad ]\fcdia". Kr>rsch le p 72.
la insensibilidad respecto de los marices más finos puede tanto
IN 1R, ll :lfecta una cierta superioridad frente a otros crítico~. mediante
más nítid~l de los contornos del poema, cuanto que b sensibilidad
A efectos del uso positi\o, /\larx el postulado trascendente para los matices no se ,·incula siempre con las dotes analíticas.
de Hegel, de que la verdad tiene que ser concreta, por el principio racional l R a, 1]
de la especificación ... El Yerdadero interés radica ... en los rasgos específi-
cos por los cuales cada sociedad histórica determinada se diferencia de las
Exteriorizaciones críticas sobre el progreso técnico se encuentran
notas comunes de toda sociedad en y en lo cual consiste, pues,
tempranamente. J :auteur du traité de /'/1rt (¿Hipócrates?): penseque
su desarrollo ... Así... una ciencia estricta de la sociedad no puede formar
le cié~sir... de .l'intelllgencc, e 'est de décom'rÍr quelqu'une des eh oses qui
sus conceptos uni,·ersales por simple abstracciún de algunas notas y ase-
S\ mr em:ore .r // e.rt múlkur dr lf.r m.•rJir ému1 1erte.r que dP m /'m)()ir
guramiento de otras, m<is o menos arbitrariamente de la forma
1~eonardo da ·vinci: ''Comment et pourquoi je n'écris pasma maniere d'aller
histórica dada de la sociedad burguesa. Puede llegar al conocimiento de
sous aussi longtemps queje puis rester sans manger: si jc ne le publie
lo universal contenido en esta panicular forma de sociedad sólo por la
c'cst a cause de la méchanceté des hommes, cpJe s'en
itwestigación exacta de todas las condiciones históricas de su emergencia
pour assassiner au fond des rners, en ouHant les navires et les
a partir de otro estado social y a partir de condiciones la modificación de
avec leur équipage".xx Bacon: "Dans... L.a ;\'out;e/k /1tlcmlidc ... il
su forma presente suscitada condiciones determinadas, exactamente
establecidas ... Por lo tanto, las únicas en la ciencia de la so- la crítica literaria no tiene todn su vaíor su orígínalídad rm'í~ que cuando se
ciedad son las leyes del desarrollo". Korsch le p 49-52. los cuales se posee, de CE'rca y d€' lejos, el fondo, las inmedi<~ciones v todas las
contemporáneos.
(N 18, 2] autor del tratado [)¡•/ Arte ... : "Pienso que el dE'seo ... de la int<>ligE'ncia es descubrir alguna de las
ignoran, mejor halwrlas de5cu/1ierto que no haberlo hecho".
por qué n,) escribo mí manera de ;mdar baío el agua, por t<~nto tiempo como pueda E'Star
85
"Pues, en efE'cto, dícese la VE'rdad hija d<>l tiempo, y no autorídad". ahmentarme: r.o la publico ni divulgo es a causa de la perversidad dE' los hombres, que se

132 133
confie aune commission spécialemente choísie 1,o en la de la ''cultura"
déntre les ínventions nouvelles seront ..,..,,'"'""""' seront gardés
11;;~•'-ILIC!,,u.;;;-,
de la manera más insistente en el efecto qut~ la enorme
París 1938 p 7
tHJt¡[().HJ¡uutt'
zín de de cuatro en el héroe
rar:meUt:llt ce que Léonard pasea por ella. "L'inconnu
de de r~ ••,,.-,,rF><"
de Vincí attendait de l'hornme chercher de
la neige a la cime des monts et revenjr raJson
de la ville
chacune un monde ... La vue de tant d'existences nationales ou
tout vibrants de chaleur, l'été"'.
indivíduelle~, attestés par ces gages humains qui leur acbeva
IN 18 a, 2] les sens du jeune bomme... Cet océan de ""-~uJ•'-·1·
des ruines luí composaiem un
Puede ser que la continuidad de la ,.,.,,,,,."'"·n sasiss~1it toutes les
ces la constancia
continuidad en ella. ments sur cene natun: ¡Ha.:">'Ll'-1!1-1'-
débris de il ét<rít malade
fN19,1]
humaines, assassiné par le luxe et les arts ... Semblable en
chimíe moderne qui résume la création par un l'áme ne compose-t-ellc
Proust, con ocasión de una cita una carta de Balzac a ]\1. de Forgues), pas de terribles par la rapide conceritra:tion ses nu
<.]Ue probablemente extrajo de Montesquíou, de este úl<t>imo. de ses idées? d'hommes ne périssent-ils pas sous le foudroiement
(El pasaje contendría una errata de escritura o de imprenta discorde al de acide moral soudainement . dans leur
sentido.) "11 y a <.1ue la "supprimée rk Flammarion Paris p 21
de mes épreuves... Mon livre sera sans doute trop peu lu pour <.Ju'il a1t
risqué de défraichir votre citation. i\ussi l'ai retin~e moins pour vous
19. 31
que pour la phrase elle-méme. Je pense, en qu 'il existe pour toutes
les belles phrases un droit imprescriptible qui les rend ínaliénables a tout tesis de Focillon, que saltan a la vista. La teoría materialista del
ae<.¡uéreur, autre que celuí qu'elles attendaíent par une destínadon quí est arte ciertamente, iuteresada en la dispersión de esta vistosidad. "J .'état de
de leur destinée".')t de J Lettres a Roben la vie des formes ne se confond pas de plein droit avec l'état de la vie sociale.
de MonteS<.]uiou París 1930 p Le tcmps qui porte l'ceuvre d'art ne la défirut pas dans son princípe ni dans
la de furme"~ 4 (p "L'action combinée de la monarchie
IN 19,2]

Ptei de Ztlf?ll, dt> Honoré de Bi'llzac.


"'"El desconocido compi'lró primeramente .. tres salas ahítas de civilizl'lrión, de cultos, de divinidades.
de obri'ls maestri'ls, de rei'llezas, de corrupciones, dP razón y de locura. con un espejo de muchas facetas,
coda uni'l de las cuales representaba un mundo ... La vista dt~ tantas existencias nacionales o indivídualt'S,
servirían de dla para asesinen en el fondo de los abriendo navíos y sumergiéndolos con testimoniadas por estas prendas humana¡;; que las sobn'vivieron ac<1bó por entorpecer los sentidns del
su tripulación". joven ... Est<> océano d1' muebles, de invenciones, de rnodl'ls, de obras, de ruinas le componían un poema •
"""En ... La Nueva Atlántida ... confía a una comisión especialmente la tarea de decidir cuáles sin fin.. aferraba a todos los gozos, asumía todos los dolores, se apoderaba de todas la::> fórmulas de:
de las invenciones nuevas serán publicadas cuáles existencil'l diseminnndo... generosamente su vida
"''"Los aviones bombarderos nos recuerdan lo que Lt'onardo esperaba del hombre volador, el cual debía mleza plástica
elevarse 'para buscar nieve en la cima de los montes difundirla sobre los adoquines de la dt' todos humanos, asesinado por el lujo y
villa, vibrantes de calor, en el veranu. la química que resume la creación por medio de un
91
"Hace quince días ya que la había la cítaj suprimido de Mi libro será, sin duda, venenos por la rápida concentración de sus goces ...
muy poco leído por haberse arriesgado a ajar vuestra cita. la he retirado más por vos que lo fulminación de algún ácido mornl súbitamente eXJ)andiclo
por la frase misma. Pienso, en efecto, tod<ls las bellas frases un derecho imprescriptible ' 4 "El estodo de la vida de las formas no se conhmde
que las vuelve inalienables a todo comprador, aquél que ellas aspiraban en virtud de una tiempo que comporta la obra de i'lrte nn lo define en su
destinación que pertenece a su destino".

1.35
134
de et des gens de villes dans 1e des ca- error esenciaL tlenri Focillon:
thédrales gothiques montre influence décisive peut exercer k concours
des forces sociales. Mais cette acrion si est résoudre un
probleme de statique, acombiner un rapporr de valeurs. Le ma<;:on banda
deux nervures de pierrc croisées angle dro1t snus le docher nnrd de ~"''""''"lA ... en \'{m~ de se définir... <m la présente
l'auteur du chn~m de Saint-Denis furent des cakulateurs travaillant sur des 'évolution', terme étant pris dans son acccption la plus
solides, et non des hisroriens interpretes du temps. P!J L'étude la plus artentive vague. i\lors que cette notíon étair contrólée ... ~tvec soín par
du milieu le plus homogene, le faisceau de circonstances le plus étrn1tement nu·~J·qu.._.~. J'archéologie la recueillai ... comme un procédé de
serré ne nous donnent pas le dessin des tours de Laon"95 ( p Habría montrér ailleurs ce gu'elle ¡J'évoludon] avair de dangereux
que adherirse esta reflexión para evidenciar, primero, la cliferencia entre la son parcours unilinéaíre,
teoría del medio v la teoría de las fuerzas b diferencia par rin
entre una "reconstrucciún" y una •n,..,,........ ,.• ,.,""'n
FociUon: 1 de.r París 1
IN 19 a, 11

Focillon sobre la "Elle était pour nous comme l'observaroire


d'ou la vue et l'étude pouvaíent embrasser dans la méme perspective le
plus grande nombre d'objcts et la plus grande diversíté. C'est qu'elle est
susceptible de plusieurs on peut la considérer comme une force
vivame, <m bien comme une mécanique, ou encore comme un pur /)trf"Pt·nr•nt
Elle n'était pour nous ni l'automatisme du 'méder' ni ... les recetres d'une
'cuisine', mais une poésie route d'action et...le moyen des métamorphoses.
n nous a toujours paru que... l'observat1on des phénomenes d'ordre tecb-
nique non seulement nous garantissait une certaine objectivité contrólable,
mais encore qu'elle nous portait a u cceur des prohlemes, en les posant pour
nous dans les mémes termes cr sous le meme que pour l'artiste''.\1 6 El

"La acciún combinada de la monarquía capeta. del episcopado y de los habitantes de las víllas en el
desarrollo de las catedrales góticas muestra qué influencia dPcisiva puedt> e¡ercN el concurso de las
fuerzas sociales. Pero esta acción tan poderosa es inadecuada para resolver un problema de estática.
para combinar una relación de valores. l:.l albañil qtw tensú dus nervaduras de piedra cruzadas er•
campanario norte de Bayeux ... , el autor del coro de Saint-Denis ftu:~ron calcul<~dores
trabaj.an<io en sólido1:., y no historiadores intérpretes de la época.(!~] El estudio más atmtc: del medio
más homogéneo, E'l ha:~ de circunstancias más estrechamente apretadas no nos dan el diseño de la~
torres de Laon".
"Ella era para nosotros como el observatorio c\p donde la vista y estudio podrían abarcar en la
misma perspectiva el mayor m1mero de objetos y la mayor diversidad. Es que t>lla susceptible dP
muchas acepciones, la puede considerar como una fuerza vh·íenle, o bien como una mecánica, "¡¡dividad de un estilu en vías de definirse.. corno una 'evolución',
incluso como un puro adorno. No era para nosotros ni el automatismo del 'oficio' ni... las recetas de término t>n su acepción más general tanto que esta noción era contro-
una 'cocina', sino toda una poesía de acción y... el medio de las metamorfosis. Siempre nos ha parecido por ciencias biológicas, la arqueología tomaba ... como un procedimiento de
que ... la observación de fenómenos de orden técnico no sólo nos garantiza una cierta objetivídad con- mostrado en otro lugar lo que t'lla lla evolución) tenía de peligrosa por su carácter
trolable, sino que incluso nos lleva al corazón de los problemas, pouié11dmwslos en los mismos ténuírws y los casos dudosos .... del expediente de
bajo el mísmo ángulo que par11 el artista." incapacidad para hacer sitio a la energía revolucionaria de los inventores".

136 137
Apéndice 1

<Fragmento teológico-político>

Noticia preliminar

su
testimonio- por Benjamín. Parecido tiempo de redacdón señala también
Sch< que ccmsidera el texto característico en c¡ue Benjamín
trabó una estrecha relación con el "mundo del . El titulo una
propuesta del mismo sobre cuya por Benjamín no
existe

139
<Fragmento teológico-político>

rnismu consuma todo acontecer y en este sen ti do:


1 consuma, cre~1 la relación de ese
"""'"Y""+·····,.,.,,nt·.- él
nada histúrico rc!ac1o
con lo mesíáníco. Por es( l el Reino de Dios no es el hÚJ.í de
puesto como meta. Históricamente
meta, sino f1n. 2 Por eso orden de lo profano no constrUlrse
sobre el del Reino de Dios, por la teocracia no ríene sentidu
sino únicamente un sentido religioso. l-über la ""'''''H'""r·•·
intensidad

tiene <.¡u e S! )bre la id el de Ll fc!Jctdad.

rdaciún de este orden con lo rnesiánico es una de las piezas doctrinarias


L:>•-..u•'-·"''"'·' de la r11osofía de la historia. Y es que está condidon.-Hla desde elJa
rn.nr'P'"'"''"n mistíca de la historia, CIJ\'() problemapuede ser representado
una dirección de la flecha designa la meta hacia la cual
de lo .,. otra la dirección de la intensidad
,,U.~\.It.•"-'·'"
de felicidad de la humanid~1d übrc tiende ciertamente
direcciún mesiánica; pero al igual que una fuerza puede,
favorecer a otra lttue en el camino así el orden
..,,.,.>~~,,~*'" ¡puede favoreccrjla venida del reino mesiánico. pues, lo
ciertamente no es una categoría del reino, pero sí una categoría, y
una de las más atinentes, de su silentísima aproximación. Pues en la felicidad
todo lo terreno a su ocas(>, y súl< >en la felicidad le eslá destín~Klo haDar
el ocaso.- Entre tanto, la intensidad mesiánica inmediata del corazón, del
hombre individual interior, desde luego, a trtl\ é·s de la infelicidad,
sentid<) del sufrir~ i\ la re.f!itutio religi< .¡ que

introduce inmortalidad, corresponde una mundana, que conduce la


eternidad un ocaso,\ el ritmo de esta mundanidad eternamente caduca, 5
caduca en su t< en su totalidad espacial, pero caduca tamhién en su

sPntirlo religioso funrlanwntnl de "s,c¡l\·or". "redimir" Ftimolúg-ícamentc


de tod<1 sujt,dún, fijeza v 1\!fldurn
tma distinción Pntre ··nwtn" (Zw/) v "fin", "término' (f:11de), accntuandu que su
no tipne un cnn'íctcr teh'ok'I,ÜCn. sino interrupti\'o.
(1885-1 977) publicó Getst dc1 Uftlpw ('n 'l \illl. segund11 wr.sion, de l Si23, es Í<l que sin' e
Pl t('XIo dPfinitivo publicado en la edición de las obras completas (E. Bloch, Gesamtausgabc
Fmnkfurt/M: 1CJ77)
lo relntivo 11 la es dPcír, ]¡;¡ ~·spiritunlidad por oposición a !o profano. Se
lo espiritual por oposición lu material o corpóreo.
lo transt'Úlltl' v transitorio

141
totalidad temporal; el ritmo de la naturaleza '"Yl'""''~lntr·')
mesiánica es la naturaleza en virtud de su eterna
!a pues Apéndice II
caducidad.
Afanarse en pos de ésta, incluso en ""''"''"'"''·' yueson
naturaleza, es la tarea de la politica mundial llamarse
Eduard Fuchs, el coleccionista y el historiador
nihilismo. (Primer Capítulo)

Noticia preliminar

que dt"diu')
encargo que le hiciera I\1ax Horkheimer para la
de Socia~ del célebre instituto de Frankfurt. El ensaro
fue redactado entre enero febrero de 1937, publicado ese mismo
en la mencionada revista pp. en separata.

1
fuchs (1870~1440), abogado, publicista y coleccionista, se unió tempranamente al proscrito Partido
Socialista Obrero Alemán, precursor del Partido Socialdemócrata de Alemania. Formó un notable acervo
de caricaturas y de eróticos, y el fntto más célebre de sus en estos campos
fue la 1-hstorin de la moral sexunl desde la Edad Media hasta el presente Slttengcscluclrte
Gcgcnwart), publicada en 3 volúmenes entre 1909 1912.

142 143
Eduard Fuchs,
coleccionista y el historiador

(Prhner capítulo)

obra de v1da de Eduard Fuchs pertenece al más reciente. l ína


esta obra contiene todas las dificultades que trae
de rendir cuenta del reciente. Es a la vez el
·--······"'''""" de la teoría marxista del arte lo que aquí está en cuesti{¡rL
Pues, al contrario la economía
>dada historia. T\ían. '
hechn rnás 'lue indicarle un campo vasto a la dialéctica
terialista. Y los primeros gue lo un Plekhannv, un 1\lehríng,
recibieron la enseñanza de los maestros sólo indirectamente o al menm
tradición que llna a Marx a trm·és de \X 7ilhdm Liebknecht ~¡ Be-
,...,,.,,.,.c.,,h" del lado político del marxismo

nacionalismo \' por la


entró al partido, reinah:1 en
"teúricamente todavía un poco un
poco menos de lassalle:mismo De un pensamiento marxista con-
1
secue:nte, de personalidades aisladas, no se hablaba" . Súlo
tardíamente, en el ocaso de la vida de Engels, entró Mehring en contacto
con Por su parte, Fuchs se topó ya temprano con Mehring. En la
relación de ambos se perfila por vez primera una tradición en las indaga-
ciones histórico-espirituales del materialismo histórico. Pero el campo de
de la historia de la literatura, sólo tenía, en el ánin1n de
pocos puntos de contacto con el de l·uchs. Y de
la diferencia de sus predisposiciones. Mehring era una
naturaleza un coleccionisr~L
'~''''""'~'''~'" de r n l o r r " " " '

caudal de la obra. ( :omn Fuchs es ante todo un


el fundador de un archi\'o único de historia de la caricatura, del arte

7hmnado inicialmente Pn filologí<1 dáó;¡ca, hanz Mchring (1846-1919) fue historiadnr, pt>ríodista
político, se afilió las posiciones revolucionarias súlu en su etapa madura, haciéndose militante
Partido SocialdPmócrata Alemán en HN1. Autor de DH' Lessm,~;-Lcgemle (L11 leyenda de Lessing, 1892),
además dP diversos trabajos de historiografía, escribió una biografía de Marx (l<arl Marx. Geschichtc
1\:¡rl Marx thstnria de su mda, 1918). (Nota del traductor.)
'Kart Kautsky, Mehring. En: Die Ncuc Zezt. XXll. Stuttgart 1904, I p. 103 a 104.

145
erótico y del cuadro de costumbres. Pc:·ro más otro hecho, (JUe su concepto obras para
complementaóo: Fuchs se hizo coleccionista. Esto cotTlO pionero de la se ocupa de ellas como dialéctico n•c.,.,. ..,"" su híst:oriíl anterior y su historia
visión materialista del arte. Y lo que hizo materialista un coJeccionista
posterior -una historia en \'Írrud de la cual ran1hién su historia
fue la sensibilidad más o menos clara para una situación histúrica en Llue se anterior se hace reconocible en cambio constante.
,·io colocado. Era la situación del hist<)rico. función sobrevive sus
Se expresa en una carta que Friednch em·iú Mehring en la Jas intenciones de cómo por
misma época en que Fuchs obtenía su victoria de publicista en una componente del efecto que la obra de arte tiene en nosotros, cómo
oficina de redacción socialista. La carta data del14 de juhcl de 1893 y entre este último descansa no sólo en el encuentro con ella, sino con la historia
otras cosas puntualiza: "Es esta de una hJstoria autúnoma de las que le ha permitido llegar hasta nuestros días. Goethe denot<·> esto,
constituciones políticas, de los sistemas de las representaciones menudo, al manifestarle al canciller von l\1 LiUer, conversando
en cada dominio l-.'">t"f-lrni•H'
JU\-V.IV<:_,"Ah' que nada obnubila a la
mayor parte de la gente. Cuando
católica oficial, cuando llegel '"'""""'"'""'"' (jUt'

rectamente con su Contra! al constitucionalista M.ont:esquieu, se trata la historia (¡ue dene el derecho
de un suceso que permanece al interior de la de la filosofía, de la de provocación a todos Jos ,,....,,u~.,,.,,.,".,f,,.•," la actitud serena,
ciencia politica, [que] representa una en la historia de esos dominios contemplativa frente al cp,nscH:nt:e de la constelací<""lll
del pensamiento y lgueJ no sale para nada del dominio ¡respecti\~o]. Y desde rra,gm.ent:o del
que llegó la ilusión burguesa de la eternidad la condición de última instancia
de la producción capitallsta, incluso la de los mercantilistas por
los fisiócratas Adam Smith se Ye como un mero triunfo del pensamiento,
no como el refiejo en el pensamiento de hechos económicos transforma-
dos, sino como la correcta visión, por fin de condiciones efectivas
lsiempre yJ por doquier existentes''. 4 .Mientras mejor se meditan las frases de
Engels se vuelve contra dos cosas: primero, contra la costumbre de cada exposición dialéctica de la historia se gana el precio de la
presentar en la historia del espíritu un nuevo como "desarrollo" de renuncia a una comemplaciún que es característica del histori-
uno anterior, un nue\ro estilo como de uno más antiguo; y cismo. El materialista histórico tiene que abandonar el elemento de
al mismo tiempo se \'ueh·e, evidentemente de manera contra la la historia. se convierte para él en
usanza de presentar estas nuevas formaciones de su efecto sobre no lu el tiempo vacuo, sino la la vida
los hombres y su proceso de producción tanto espiritual como económico. determinada, la obra determinada. Hace saltar la
Con esto se ha desarticulado la ciencia del como historia de las nuidad histúrica'' así también la vida fuera de la así la
constituciones o de las ciencias de la obra !determinada¡ de la obra de ¡rodal una Yida. Pero el resultado de
fuerza explosÍYa de pensamiento, que construcción es que m la obra está la const.:Tvada \' suprimida la *
medio , cala más hondo. Pone en cuestión el cierre de los dominios obra de ltodal una en la obra de Yida la , m la
de sus formaciones. en lo que arañe al arte, el suvo propio y de las el curso de la historia. 6

• Citado por Gustav Milyer, Friedrich Engels. Bwgraphíc. Bd. II: Friedrich Engels und der Aufstieg
" Es la construcción dialéctica la que realza lu nos concierne originariamente en la <'xpenencia
Berlin, p. 450/451.
histórica contra los hallazgos ... de lo fáctico Tatsiichhrhcn]. "Lo originario jamás da conocer
en las constancias manifiestas lo fáchco !des Faktlschcllj, y su rítmica únicamente está ab1erta
una inteligencia doble. Ésta ... atañe a su historiil ilnterior v su historia pusterior" (Waller Ben¡nmin,
Urspnmg des dcutschcn Traw?rsp¡e/!,. Berlín 1928, p. 32.)

146
14'7
eterna del el rnateria-
CJilt su austero contenido hist<'>rÍc· l sea a!canzadu
lismo histórico, una única. conocimiento dü1léctico. s('llo la primera de la:-: verdades a c¡uc
La sustitución del mon1enw por eJ constructivo se muestra como lJ obra del coleccionist::t Eduard Fuchs. Sus coleccíoncs son la
condición de esta expem::nc:la. En ésta st liberan las enormes fuerzas que las de la teoría
yacen cautiYas en el "érase una \'ez" del historicismo. Poner en obra la ex-
penencm con la historia, que es para cada presente:
ésa la tarea del materialismo histórico. Se orienta a una conciencia del
presente que hace saltar el contimtttm de la historia.
El materialismo histórico entiende el cnmprender histórico c< Jtn() una
,.,... , .. r_"""J de lo comprendido, cuyas nuJsact<)fH::s
el presente. Esta

taci6n de la recepción en vecm::~ a un~1


se resume en la ahrmación de que la recepción que halló una obra entre
sus contemporáneos debiera ser normatÍ\'a para la nuestra. Es la exacta
analogía a tla semencial de Ranke "Tal como efectiYamenre fue", de lo
que "sola y únicamente" se trata.- Pero junto a ello está sin mediaciones
la mirada dialéctica a la de la una historia de la rPr'P~'""'"
que abre el más amplio horizonte. Censura Fuchs que en la historia del
arte pern1aner,ca desatendida h1 pregunta por el éxito. "Esta omisión es ...
un déficit de toda nuestra ... visión del arte ... Y sin me parece
que poner al descubierto las causas reales del ma~·or o menor éxito de un
artista, de 1a perduración de su éxito y lo mismo de su contrario, es uno
de los problemas más importantes que ... se \'Ínculan al arte". N u de otro
modo babia entendido :rvíehring la cuya "Leyenda de
hace de la recepcíún del escritor, tal como se había cumplido en Heine y
Gervinus, en Stahr y Danzel, y finalmente en Erich Schmidt, el punto de
partida de sus análisis. Y no en vano aparece poco después la "·"·,.,c·r•~•·•r·•,
''La de la fama" de Julian Hirsch, sí no met<'>clicamente, sí
por su contenido. Es la misma pregunta en que J:7uchs había puesto el foco.
Su soluciún entrega un criterio para el estándar del materialismo hístúrico.
Pero esta circunstancia no autoriza a hacer desaparecer aquella otra, ¡nde
que esa lpreguntal esté pendiente. Antes bien, hay que conceder sin
miramientos que sólo en casos aislados se ha logrado caprar el contenido
rústórico de una obra de arte de tal modo que se nos hiciera más transparente
como obra de arlt. Todo festejo de una obra de arte tiene que permanecer
7
Emtísdtr Kw1s/, Bd. L p. 70.
' Gavami, p. 13.

148
Índice analítico
La indica t¡uc la referencia en1 n<>ta
de

Acedía: 42.

104,124.

11 11\ 115.
143. t

91, 91n, 92.

(}Jance 77; C. revolucionaria 52n, 84.


Cicncia(s): 61, 92, 103, 110, 115, 119, 120, 126, 1 132, 1
146n C. del espíritu 146; C. económica 46n, 1 C. histórica
131, 1 C. jurídica 109; C. marxiana, materialista 1 132; C. natural,
Cs. de la naturaleza 30, 31, 112, 131, 146;e política 106, 146;e
social Ut'Sf''it'let;¡¡·¡~w 2H.
Cita: 19, 4ln,
16-17,
71, 130; C. ~n·asaJlada,
l,
6;
¡; Lttdw, Sociedad.
-,-;
Cogn<¡scibilidad: la 40. 1 r,
113, 133.
Coleccionista: 1 144-1 149.
Comprender: 30-31, l4l:\.
Cotnoen<:Jf>Jn: ~~ Jli.rtoria.

1/erdcJd, l ida.
7

Economía: 91, 1OH, l


Conciencia: 15, 21, 11 U, 1
1OH, 116; E. con el vencedor
49, SOn, 148; e
C. política
de la historia
momento é. 70,
1, In, )on, 61
90, 95n, 96, 98, 9~Yn, ·¡ 104, 108, 111 n, 114,
32,
l espíritu de la É. 109-1 UO; z: también
Constelación: 1O, 50n, Det:adettáa.
116, 117, 147; 1: también
Relámpa,_f!,O,
Continuidad, Contimmm: 49. 71,
74, 80, 10l:\, 1U9, 115, 13"7, 1
Crisis: 44n, 55n, 72, 11
Crítica: 12, 21, 27, 118, 1 pensa-
miento c. 33n 1: lczmbtin
146.
102, 122, 1
148; e. retorn<J 4"~n, ó(J, 61. ~
Cronista: 40, 40n. Eternidad: E.. de los castigos, de la
Cultura: 45, 60, 61, pen<"l (¡ 1.
Cultural: bienes c. 70, 104,
Curiosidad: 56n, 88, 94. cxcetKl,:.m: z: Estado.
Existencia 1 1(19, 135; E. hist<'lrica 75. ·
Decadencia: 30, 91, 93.
10, lOn, 14-15, 14n, 1
16-17,20,21, 27, 33n,
Desarrollo: 16, 57 n, 1OOn, 101, 1 118, 1 124,125. 11, 132,
91 n, 11 O, 113, 11 ~' 1
148; E. religiosa 11, 14, 15;
133, 146; D. histórico 29, D. técnico 45. concepto, noción de E. 9, 1O, 11, 12n, 13.
Explotación: 89, 99.
Exposición: t: rli.rtoria.
Expresionismo: 111

Fascismo: l 1,

Fenomenología: 95-96.
Filosofía: F. materialista 1
Fin: tt Hút01ia.
Fuerza(s): 12,
1

H s. económi-
101' 1
t: también Estado
1).

81, 92. 96,97,99n,102,


110,112, 112n, 113,114,11 116,1
126, 127, 145, 146, 147; rL de la técnica 1
1. mesiánica 82.
unÍ\'ersal 31, 50, 59, 61, 67,
cepciún, concepto de (la) H. 18, 19, 21,
1 1

50, 81, 120.


pre- post- proto-H.
118; pensamiento, representación de .la H. 18, 20,
128n.
teología de la li. o11!'tnt,•uülli Contmu.um,

Liberación:
Lucha: 1U7; L. contra el fascismo dt: clases 40-41, 130.
67, 71,
J\íaterialismo: 103 dialéctico 107 J\1 histórico 18, 19,
Histórico: curso h. 60, 71, 116; (/), 108,114,117,1 1
Historicismo: 29-32, 34, 41, 78, politico 62.
81, 82, 147-148.
Materialistíl: 1 21' 41'
invesdgación(es)
Hi.rtorúz,
Mecanicismo: 1U. 4
Mesías: 7, 41.
141; accíon m.
62, 6/; lo M. 18n, 141; rnesianismo 1: .también
iHtmdo,
Método 8-9, 24, 93,107,11 1\l. dialéctico 16, 11 ~.
Metodología: 42 .
.Mito: 33n, ()0, 93.
Vllti,JJU:l:éJii. 89 •

Modernidad: 7, 1
Mónada: 33n.
Monadológica/ o: teoria m. 9; estructura m. 1 l
Moral: 45, 57n, 62n, 143.
:Muerte: 13, 14, 1 103, 1 M. de la inrcnción 8. 96.
Muerta/ o(s):
f'.lundo 13, 1ú, 135,
1 M. mesiánico Ms. Ms. sirnból.icos 91,
concepción, imagen de M. 112, 1

Naturaleza: 10, 13-14, 29, 30, 80, 98, 57, 6U. 66-67, 69,
100, 118, 119n, 120n, 121, 1 136n; N. mesiánica 142; 83, 90, 93, 94, 114, 127; t; también Imagen,
tJ. también Ciencia.
Nihilismo: 16n, 111, 111 n, 142. Producción: P. capüalista P. material 130, 1 medio de P. 63;
Nm·edad: 94. proceso de P. 104, 1
Profano: 141 .
Objeto(s):8n, 18, 21, 51n, 71,80, 66, 81.
81, 92,102,107,112,114,116, 11 118,124,137, 147; (}de la historia 66, 81,
115,116, 117; O. histórico 50, 71,114,116,11 , 118.
Obra: ~1, 5ln, 80, 81, 147; /lrlt.
Obrero(s): 45, 46, 74, 130. 99' 1 15' 11 7' •
Odio: 47, 66, 71. 132; P. de la
OlYido: 8, 24, 32, 113n. "'""" '"'"'"'"' del género humano 56; concepto, idea, pensamiento,
Onírica: 1: Cm:ttUJUUJ, rer,reserltac:.:Jon, teoría del P. 26, 29, 48, 92, 114,118,119,120,
Oprimidos:·43, 61, 79. ideología del P.
Oración: 53. Proletariado: 59, 68, 71, 129.
Prcísa: 61, 68.
Providencia: 20. 100, 1

Reconciliación: 103.
Recuerdo: 11, 15~ 16, progrcS(l
1 R. involuntario
Redención: 9,

Relámpago, relampaguear: 41, 1l.l


Relojes: 49, 80.
Remembranza: 16,
Repeóbilidad: 11.
Repetición(es): úl, 11
Representación(es): 8, 18,
1 1

Revolución(es): 49, R. del48 R. Francesa, R.


de Jubo, Gran R. 80, 66. .S'oáaldemricrata.
Revolucionaria/ o(s): acción r. 28, conciencia histórica r. 1 destruc-
ción r. 71; energía r. 138n; medida r. 116; momentos rs. 115; pensador
r. 58; política r. del proletariado situación r. 59; r.:
también Ciase.

Sacrificio: 66.
Salto: 49, 112; S. dialéctico 49, 49n,
Secularización, secularizada/ o: 16, 112.
Sbock: 15, 45, 50, 111.
Sido, lo: 71, 7 5, 78, 88,
Signo(s): 50, 82, 89. Tradicí<.m: 1
Singular, singularidad: 9, 11, 12, 1 T. de lus oprimidos
Síntesis: 97, 114, 129. Tristeza: 22, 12(¡.
Socialdemocracia: 29, 45, 45n, 47,
Socialdemócrata(s) 80 Partido: t eona
· s., con- 141
cepción s. 48, 80.
Socialista: Partido S. Obrero Alemán
Sociedad: 46, 100n, 104n, 124, 130, 1 131, 132; Verdad: 8, 8n, 9,
(representación de S. sin clases 97, 119n, 120n, 121n, 1
Suefio(~: 16,87n,89,91n,9~97,98, 101, Victoria: 41, 146.
Sujeto 12, 14, 31, 61; S. del conocimiento 27-28, 47; S. de Vida: 17, 2 7 , 51, 51 n, HO, 81, 91,91n,93,97, 101,
la historia, S. histórico 29, 42, S. trascendental 72. 10(J,114, 1 125, 126, 128, 132n, 1 1 post- V. 148.
Vidente: rnirada de V.
\\}Juntad: 8, 9, 19,
11 113n. Índice de nombres

1:16.

1On, 107, 1 11
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< 1
1 i

123.

21,22, 29,32, 4ün,


48n, 51 n, 53n, 55, 61 n, 69n,
1OOn, 11 On, 111 n, 111 n, 112, 113n,

Gotrfóed: 1
Ernst: 124.
Blangui, Louis ~l7, 107, 111.
Bloch, Ernst: 16, 96,141, 141n.
Jean-Rkhard: 124.

69n.

luan: 106, 14ó.


Louis Ferdinand: 111, 101n.
Comte, Auguste:
Copernícano: 15, 16. Gómez
Corbusíer, Le (Charles Grillparzer, Franz: 1()7, l 16.
Cortázar, Julio: 39n. Grimm, Karl:
Cromwell, Oliver:

Danaides: 61
Dante Alighieri: 41 n, l 06. 31 n,
Danzel, Theodor \Xc:: 141).
Dietzgen, Eugen: 4ón.
Dietzgen, Joseph: 4(m,
Dilthey, \X/ílheim:
Dimier, Louis: 5CL
Du Camp, Máxime: 1(J7
Dulaure, Jacques-Antoine: 107. Hofinannsthal, H.ugo von: 67.
Duval, Jeanne: Holderlin, Friedrich: 122n.
Max: 11
Eluard, Paul: 61.
Engels, Friedrich: 49n, 51 n, 100, 1OOn, 1 1UG, 11 Huizinga, 127.
116,131,1 1 1 147 Humboldt, \\'ilhelm von: 11

Feuerbach, Ludwig: 146n. Jaloux, Edmond: 107.


Fichte, Johann Gottlú.:b: 106, 146. Jochmann, Carl Gustav: 11 114n, 1
Fischart, Johann: 75. Joubert, Joseph: 128.
Fischer, Hugo: 105. Jung, Carl Gustav, junguiana: 16n, 11 O, 111, 111n, 118, 133.
Flaubert, Gustave:
FocíUon, 1-lenri:
Forgues, M. de: 134. 9. lO, 11 n, 1 '10(>, 146.
Frégier, Honoré Antoíne: 104. 1-.::autsk\·, Karl: 1
Freud, Sigmund: 98n. Keller, Gottfried: 41, 41 n, 97, 147.
Fuchs, Eduard: 3 7, 41 n, 51 n, 145-146, Kempelen, 39n.
148-149. 93-94.
Fuste] de Coulanges, N uma 111,116.
1-.::losso'.vski, Pierre: 4(m.
Gadamer, Hans Georg: 30-31. 31 n. Knaupp, 1\tichael: 123n.
Gay, John: 42n. Knebel, Karl Ludwig von: 40n.
Geffroy, JVIathieu Auguste: 107. Korsch, Karl: 45n, 101, 129n, 130-132.
Gervinus, Georg Gottfried: 106. Kraus, Karl: 48n.
Giedion, Siegfried: 89, 89n, 89-90.
Loal.<:t.t~;;:u.._, Paul: 105n. Bartnlomt· Este"han: 1
Lask, Emil: 13.
Lassalle, Ferdinand, lassalieanos, 1assa11,eat11Sino:
Lejbniz, Gottfried \X'jlhelm:
Leonardo da Vinci: 1 134n. 04 .
• ,._.,,c,.,J¡,;_, Gorthold 1
Liebknecht, \X'ilhelm:
Begoña: 85.
Lotze, Rudolf Hermann:
111. ( 40n.
Lupiani, Rafael: 85.

Maelzel, Johann Nepomuk: 39n.


Maquiavelo, Nicolas: 106. 1:14.
Mardones, José :Maria: 26n.
Marivaux, Pierre de: 67, 107, i27.
Mar:x, Karl, marxismo, ,..,.,,.,.~"'"~" 41n, 14X.
49n, 100.
Rembrandt llarmenszoon \';m Rijn: l
Rétif de la Nicolas: 107.
Mate, Reyes: 26n. David: 102.
Mayer, Gustav: 102, 103, 1OS, 106, 146n. Rirnbaud. Arthur: 1U7.
Mehring,Franz: 46n, 1 145, 145n, 146,1 _Maxim1lien: 48.
Meiliet, Paul-Jules-Antoine: 1 124n. 1()(¡, 127, 1 146.
Eduard: 57. 103.
Meyerson, F~mlle: 57.
Michelet, .Jules: 63, 63n, Hl1, 101 n, 104. de: 1
:Missac, Pierre:
1v1onglond, André: 127.
Montesquieu, Charles-Louis de '="""'-'"·~ Barón de: 1í 146. 106.
1Vlontesc¡uiou, Robert de: 134.
Morand, Paul: 95.
Morgenstern, Soma: 45n. 110n, 139.
Müller, Fdedrich Theodor Adam Heinrich von: 147,
Mundt, Theodor: 40n. Sd1\ViEDt)Cftiúusc:~r. Hermann: 24n, 52n, 55, 85, 139.
Muñoz Millanes, José: 8n. ::-,elti!nOt)OS, Charles: 104.
Murena, Héctor A.: 37. ::-,h::tkesocare William: 10ó, 147.
Simmel, 124.
Sísifo: 61.
Smith, Adam: 46n,
Stadler, Friedrich: 52n, 58.
Stahr, Adolf: 148.
Steinlen, Théophile l\lexandrc:
Sternberger, DoJf: 121
Sitfter, Adalberr: 126.
Strindberg, August: 1 l 4.
Szabó, Erwin: 1OO.

66. 1)1, JH- 2!

Valéry, Paul: 104, 109.


Varnhagen von Ense, Karl 40n.
Vigny, Alfred de: 98, 107.
Vorhinder, Karl: 52n, 58.

\\'eill, Kurt: 42n.


\X'itte, Bernd: 4ón.
\vólfflin, Heinrich: 89n.

Zelter, Carl Friedrich: 112.


Zimmermann, \XíTilhelm: 65, 71.